COLEGIO DE EDUCACIÓN PROFESIONAL
TÉCNICA DEL ESTADO DE CHIAPAS
PLANTEL OCOSINGO, 262
MÓDULO:
ENFERMERÍA PEDIÁTRICA
DOCENTE:
MTRA. AMBAR JACQUELINE ALCÁZAR CANCINO
ALUMNAS:
JACQUELINE CRISTELL JIMÉNEZ MORENO
KARLA JHOSELIN LÓPEZ GÓMEZ
SEMESTRE: QUINTO GRUPO:5102
CARRERA: PT-B EN ENFERMERÍA GENERAL
ASMA
DEFINICIÓN
El asma es una enfermedad crónica inflamatoria de las vías respiratorias que se
caracteriza por obstrucción reversible o parcialmente reversible de estas, además
de hiperrespuesta a diferentes estímulos y se caracteriza clínicamente por: tos,
disnea y sibilancias.
CLASIFICACIÓN
Según gravedad
El asma se puede dividir de acuerdo con su origen y con sus factores
desencadenantes.
Asma alérgica: está mediada por mecanismos inmunológicos que
involucran a la inmunoglobulina E (IgE), se presenta desde el lactante hasta
la edad adulta, con su pico máximo en escolares y adolescentes; es el
asma persistente.
Los agentes desencadenantes más frecuentes son los aeroalérgenos, tanto
intradomiciliarios (ácaros, cucarachas, polvo casero, epitelios y excretas de
animales domésticos [perro, gato, pájaros, roedores, etc.], esporas hongos
y alimentos), como los extradomiciliarios, básicamente pólenes y esporas
de hongos.
Asma no alérgica: en este tipo, los factores desencadenantes no son
inducidos por mecanismos alérgicos y varían de acuerdo con la edad de los
pacientes.
La mayoría de las veces las sibilancias desaparecen alrededor de los 3
años, aunque estos procesos infecciosos pueden ser el gatillo
desencadenante de exacerbaciones en aquellos con asma alérgica.
Los cambios climatológicos, ejercicio, problemas psicológicos, irritantes
químicos, humo de tabaco, contaminantes atmosféricos, analgésicos o
antiinflamatorios no esteroideos y el uso de bloqueadores beta, son otro
grupo de agentes desencadenantes, así como algunas situaciones no bien
identificadas, como cambios hormonales, alteraciones del estado de ánimo
o factores físicos.
FACTORES DE RIESGO
Genéticos: la búsqueda de genes se ha enfocado a 4 áreas principales:
atopia, hiperreactividad de la vía aérea, mediadores inflamatorios y aquellos
genes determinantes del balance entre las respuestas Th1 y Th2.
Obesidad: las personas con obesidad y asma tienen mayor alteración en
las pruebas de funcionamiento pulmonar, y más comorbilidades.
Sexo: el sexo masculino es otro factor de riesgo en varones antes de los 14
años, ya que su prevalencia es 2 veces más alta en niños que en niñas.
Alérgenos: alérgenos extradomiciliarios como intradomiciliarios han sido
implicados; la sensibilización depende del tipo de alérgeno, la dosis, el
tiempo de exposición, la edad y probablemente la predisposición genética.
Infecciones: durante la edad preescolar, algunas infecciones como la de
virus sincitial respiratorio (VSR) o la parainfluenza, provocan síntomas y
pueden desencadenar asma.
Tabaquismo: pasivo como activo, acelera la disminución de la función
pulmonar en asmáticos. Los hijos de madres fumadoras tienen 4 veces más
probabilidad de desarrollar sibilancias durante el primer año de vida.
SIGNOS Y SÍNTOMAS
Manifestación de una obstrucción fluctuante de la vía aérea inferior
Tos seca, característicamente disneizante y nocturna, aunque puede ser
húmeda en el curso de una infección respiratoria.
Si la obstrucción se hace sintomática, se apreciará taquipnea y aumento del
trabajo respiratorio, con alargamiento de la espiración y empleo de
músculos accesorios que ocasionan la aparición de tiraje subcostal,
intercostal y supraesternal, y de bamboleo abdominal en los niños más
pequeños.
La respiración se hace ruidosa, audible con o sin fonendoscopio, siendo las
sibilancias el sonido más característico de la enfermedad, aunque también
pueden escucharse roncus y crepitantes.
Los niños mayores pueden manifestar sensación de disnea, dolor u
opresión torácica.
A menudo, la crisis de asma viene precedida y desencadenada por una
infección respiratoria de la vía aérea superior, y puede remitir en pocos días
o persistir durante una o más semanas.
COMPLICACIONES
Neumotórax
Insuficiencia respiratoria
Enfisema
Tos persistente
Neumonía
Sinusitis
Trastornos electrolíticos.
Limitación del flujo aéreo
Hiperactividad bronquial: broncoespasmo
Edema de pared bronquial
Hipersecreción de moco
MEDIDAS DE PREVENCIÓN
Para que la prevención sea efectiva, es necesario iniciar en la etapa prenatal la
orientación de los padres acerca de cómo evitar la exposición temprana del niño a
antígenos que potencialmente puedan provocar reacciones de sensibilidad.
Estudios recientes señalan que desde la gestación hay ciertos hábitos que pueden
propiciar la aparición de asma bronquial en la etapa posnatal de los niños, como:
La costumbre de fumar
La alimentación con productos que contienen proteínas altamente
antigénicas, como los huevos.
La exposición al humo del tabaco y al polvo casero
La presencia de animales domésticos
El abandono de la lactancia materna antes del cuarto mes.
RECOMENDACIONES
Evitar la exposición del niño a humo de cualquier origen: por su contenido
de sustancias tóxicas e irritantes de la vía respiratoria.
Mantener la lactancia materna hasta los seis meses de vida. Se debe a que
la madre no consuma huevo en su dieta; que ésta sea rica en verduras y
aceite de pescado (ya que favorece la respuesta Th1, en lugar de la Th2).
Evitar al niño la convivencia con animales domésticos, especialmente los
primeros años de vida.
Eliminar los roedores y cucarachas: se sabe que los residuos de las
cucarachas son altamente alergénicos.
Disminuir que el polvo se acumule en la casa.
Evitar el abuso de antibióticos en los primeros años de vida.
Fomentar durante el embarazo el consumo de probióticos y antioxidantes.
Evitar el hábito de fumar durante la gestación.
La habitación del niño debe estar bien ventilada e iluminada.
BIBLIOGRAFÍA
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[Link]
asma_en_pediatria._consenso_regap._2021_v2.pdf
[Link]
INTERVENCIONES NIC
Manejo del asma
Determinar los estados basales del estado respiratorio del paciente para
utilizar como punto comprar.
Monitorizar el flujo espiratorio máximo, según corresponda.
Observar si hay crisis asmática.
Enseñar al paciente/familiar las medicaciones antiinflamatorias y
broncodilatadoras y su uso adecuado.
Controlar la frecuencia, el ritmo, la profundidad y el esfuerzo de la
respiración.
Observar el inicio, las características y la duración de la tos.
Controlar el movimiento torácico, incluyendo simetría, uso de músculos
accesorios y retracciones de los músculos supraclaviculares e intercostales.
Durante el ataqué de asma, acercarse al paciente con calma y tranquilidad.
Oxigenoterapia
Eliminar las secreciones bucales, nasales y traqueales, según corresponda.
Mantener la permeabilidad de las vías aéreas.
Observar si hay signos de hipoventilación inducida por el oxígeno
Instruir al paciente/familia en el uso de oxígeno en casa.
Manejo de la vía aérea
Colocar al paciente para maximizar el potencial de ventilación.
Realizar fisioterapia torácica, si está indicado.
Utilizar técnicas divertidas para estimular la respiración profunda en los
niños (hacer pompas de jabón; soplar un silbato, armónica, globos,etc).
Administrar broncodilatadores, según corresponda.
Administrar aire o oxigeno humidificados, según corresponda.
Colocar al paciente en una posición que alivie la disnea.
Vigilar el estado respiratorio y de oxigenación, según corresponda.
Monitorización respiratoria
Vigilar la frecuencia, ritmo, profundidad y esfuerzo de las respiraciones.
Evaluar el movimiento torácico, observar la simetría, utilizando los músculos
accesorios y retracciones de músculos intercostales y supraclaviculares.
Observar si se producen respiraciones ruidosas como estridor o ronquidos.
Palpar para ver si la expansión pulmonar es igual.
Auscultar los sonidos respiratorios, observando las áreas de
disminución/ausencia de ventilación y presencia de sonidos adventicios.
Auscultar los sonidos pulmonares.
Anotar aparición, características y duración de la tos.
Vigilar las secreciones del paciente.
Observar si hay disnea y los factores que la mejoran y la empeoran.
Colocar al pendiente en decúbito lateral, según se indiquen.
Monitorización de los signos vitales
Monitorizar la presión arterial, pulso, temperatura y estado respiratorio,
según corresponda.
Monitorizar la presión arterial, pulso y respiraciones antes, durante y
después de la actividad, según corresponda.
Monitorizar la frecuencia y el ritmo respiratorio (profundidad y simetría).
Monitorizar los ruidos pulmonares.
Monitorizar la pulsioximetria.
Observar si producen esquemas respiratorio anormales.
Manejo de alergias
Identificar las alergias conocidas (medicamentos, alimentos, insectos,
ambientales) y la reacción habitual.
Registrar todas las alergias en la historia clínica, de acuerdo con el
protocolo.
Observar si hay respuestas alérgicas durante las inmunizaciones.
Comentar los métodos de control de los alérgenos ambientes (polvo, moho
y polen).
Notificar a los cuidadores y a los profesionales sanitarios las alergias
conocidas.