LINGÜÍSTICA
TEMA 6
SEMÁNTICA
1. Introducción. 2. Naturaleza del significado. 3. Principios de ordenación. 4. Léxico y sintaxis. Semántica
de los enunciados. 5. Categorías conceptuales y Lingüísticas. Metáfora y Metonimia.
1. INTRODUCCIÓN
1.1 La semanticidad primordial de las lenguas
Observadas desde el punto de vista semiótico, las lenguas son un gran aparato de
semanticidad primordial, cuya función principal y originaria es la de transmitir e
intercambiar significados. La asociación de expresión y contenido -en la que todo código
(y con mayor razón los lingüísticos) tiene su razón de ser- sirve precisamente para eso:
la expresión se asocia al contenido para permitirle manifestarse, y no hay otra forma de
manifestar el contenido que relacionándolo de forma regulada con una expresión
sensorialmente perceptible (vid.: tema 1).
La semanticidad primordial resulta evidente cuando consideramos la lengua como
sistema abstracto, sin tener en cuenta a los usuarios que la utilizan. Pero esta propiedad
resalta aún más si contemplamos la lengua en el uso, en el contexto concreto de la
enunciación. En este caso, no solo los aspectos segmentables de los enunciados, sino
también numerosos recursos suprasegmentales y paralingüísticos (vid. tema 4) tienen la
función de transmitir significados: un gesto que subraya la enunciación, una particular
entonación, los elementos fónicos que acompañan y marcan la conversación (por
ejemplo, los que se transcriben informalmente como hmm...), etc., constituyen
instrumentos para transmitir significados. Incluso los juegos de palabras y los usos
poéticos de la lengua que insisten más explícitamente en el significante tienen un poder
semántico.
En definitiva, la lengua es realmente una poderosa “máquina” para significar,
cualquiera que sea el uso de ella que tomemos en consideración. Además, y a nivel
semiótico general, las lenguas verbales se diferencian de los demás códigos por esa
propiedad de expresar cualquier tipo de significado y que suele denominarse omnipo-
tencia semántica, mientras que los otros códigos están especializados en la expresión de
solo algunos tipos de significado.
1.2 Tipos de significado
Esta omnipotencia semántica da lugar, como es de suponer, a diversos tipos de
significado.
Lingüística. Tema 4. Semántica.
En este sentido, una distinción útil es la que se da entre significado estructural (o
gramatical) y significado léxico. El segundo tipo se puede explicar fácilmente: todos los
morfemas léxicos tienen un significado que en principio es susceptible de descripción.
Pero si en un enunciado como El presentador ha anunciado al cantante suprimimos
todos los morfemas léxicos, obtenemos una ‘estructura abstracta’ hecha casi solo de
‘huecos’, como el -dor ha -ado al -ante, en la que sigue persistiendo
un significado. Podemos describirlo más o menos con una serie de proposiciones como
la siguiente: a) ‘el agente ha llevado a cabo la acción de -ar sobre un beneficiario’;
b) ‘la acción se ha desarrollado en el pasado y está completamente terminada’ (como se
deduce del uso de un tiempo pasado: ha -ado); c) ‘tanto el agente como el
beneficiario son numéricamente singulares’, etc. Estos significados no están ligados a
ninguno de los morfemas léxicos insertos en el enunciado; son independientes y
sobreviven sean cuales fueren los morfemas que insertemos en los huecos. El significado
que queda tras la ‘extracción’ de los morfemas léxicos es el estructural, puesto que tiene
que ver con estructuras (aunque sean vacías) preparadas para ser rellenadas por un
conjunto de morfemas léxicos sintagmáticamente compatibles entre sí.
Llevando más adelante estas consideraciones, podemos encontrar un significado
estructural incluso en simples curvas de entonación, de las que podemos haber extraído
incluso todo el material fonológico segmental ; es difícil reproducir por escrito un
ejemplo de este tipo, pero no cuesta mucho intuir que podemos expresar el significado
de ‘enunciado interrogativo’ con solo producir un sonido vocálico prolongado que siga
la curva de entonación de la interrogación. En la categoría del significado estructural se
engloban también las que se denominan corrientemente palabras vacías (en oposición
a las llenas, como los nombres, verbos, adjetivos o adverbios), es decir, ciertas
preposiciones y conjunciones (y, por, a, pero, etc.) que parecen tener un contenido
semántico muy genérico.
La idea del significado estructural tiene, como casi todo en Semántica, el mérito de
hacer captar algunas consideraciones útiles, y el defecto de no poder ser aplicada con
rigor. ¿Dónde, efectivamente, termina el significado estructural y dónde empieza el
significado léxico? En gran cantidad de casos resulta muy difícil decidir de manera
convincente si una determinada ‘cantidad’ de significado debe ser atribuida a la primera
o a la segunda categoría.
En líneas generales, la Semántica se propone tres objetivos: a) definir la naturaleza
del significado; b) identificar los tipos de significado de las distintas unidades lingüísticas
y las relaciones semánticas existentes entre ellas; y c) encontrar formas adecuadas de
representación de los significados. En los epígrafes siguientes nos referiremos a algunos
aspectos básicos de tales objetivos.
2. NATURALEZA DEL SIGNIFICADO
2.1 Denotación y connotación
Se acepta comúnmente que una buena parte del significado de una expresión se
corresponde de algún modo con la realidad objetiva representada. A esta corres-
pondencia se la denomina denotación. Así, la palabra invierno denota la estación que se
halla entre el otoño y la primavera. La palabra perro denota el conjunto de los seres que
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comparten las cualidades caninas. La palabra bailar denota al conjunto de las acciones
humanas que muestran las propiedades del baile, etc.
Aunque la denotación de una expresión está claramente conectada de alguna
manera con el significado de esta, no son la una y el otro una única y misma cosa. Esta
falta de identidad se percibe con claridad cuando pensamos en palabras como unicornio
o frases como el actual rey de Francia. Ninguna se corresponde con un objeto en el
mundo real y, sin embargo, es innegable el hecho de que son expresiones plenamente
significativas. Esa falta de identidad también está en la base del comportamiento de
expresiones como el Primer Ministro de Gran Bretaña y el Presidente del Partido
Laborista. Ambas hacían referencia a Tony Blair (al menos en 2004). Está claro que,
aunque las dos pueden tener el mismo referente (se refieren a la misma entidad en el
mundo real), no puede afirmarse que tengan el mismo significado. De ahí que sea
imposible sostener que la expresión Primer Ministro de Gran Bretaña pueda definirse
como “el Presidente del Partido Laborista”, o que la definición de la expresión Presidente
del Partido Laborista sea “el Primer Ministro de Gran Bretaña”.
Otra noción estrechamente relacionada con el significado de las expresiones
lingüísticas es la de connotación. La connotación se refiere a las diversas asociaciones
que las expresiones lingüísticas pueden evocar. Así, para las personas que viven en
países en los que el invierno es largo y crudo, la palabra invierno, además de servir, como
hemos visto, para representar el hecho objetivo de la estación intermedia entre el otoño
y la primavera, es decir, para denotar una determinada estación del año, también evoca
en tales personas vivencias y pensamientos relacionados, por ejemplo, con la nieve, el
frío intenso, la brevedad de las tardes, las puntas de los dedos congeladas, etc. Todas
estas asociaciones conforman la connotación de invierno para tales hablantes. Sin
embargo, como es de suponer, las connotaciones que esta misma palabra pueda evocar
en los hablantes que vivan en países más cálidos podrán ser muy diferentes, aunque
unos y otros emplearán la misma palabra invierno para denotar la misma estación del
año.
Los rasgos connotativos de un término se asocian con actitudes o valoraciones del
hablante hacia el objeto de referencia (perro, chucho), con distinciones de registro o
variedades sociolectales (bocadillo, emparedado, bocata) o con aspectos que son
evocados en un segundo plano del significado debido al punto de vista escogido para
representar al objeto (mechero/encendedor; computadora/ordenador; excusado/
retrete/servicio/baño). El diccionario de la RAE define connotar como “conllevar una
palabra, además de su significado propio y específico otro expresivo o apelativo”.
2.2 Extensión e intensión
La imposibilidad de identificar el significado de una expresión con los referentes a
los que esta puede aludir condujo a la distinción entre las nociones de extensión e
intensión. La extensión de una expresión se corresponde con el conjunto de entidades
que, cuando es usada, puede denotar. Se refiere por tanto a la ‘parte del mundo’
extralingüístico que designan las expresiones. La extensión es el objeto de la denotación.
Así, por ejemplo, todos los objetos formados por hojas encuadernadas y cubiertas con
caracteres de imprenta constituyen la extensión de la palabra libro; todos los objetos
que tienen cuatro ruedas, un motor y una plataforma forman la extensión del nombre
automóvil; etc. La expresión Primer Ministro de Gran Bretaña tiene como extensión el
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
conjunto de personas que a lo largo de la Historia han ocupado ese puesto en el gobierno
inglés. La intensión de una expresión, en cambio, está constituida por el conjunto de
propiedades definitorias que permiten establecer qué objetos forman parte de una
determinada extensión y cuáles no. Por tanto, las propiedades ‘tener hojas
encuadernadas’ y ‘tener las hojas escritas a imprenta’ forman parte de la intensión de la
palabra libro, y ‘tener cuatro ruedas’, ‘tener un motor’ y ‘tener plataforma’ forman parte
de la intensión de la palabra automóvil. La expresión Primer Ministro de Gran Bretaña
incluye en su intensión, entre otros rasgos, el de ‘líder del partido que gobierna’. Si
eliminamos alguna de estas propiedades (aunque solo sea una), la intensión cambia, y
los objetos que pertenecen a la extensión de la palabra ya no son los mismos: si en el
conjunto de propiedades que corresponden a la palabra automóvil eliminamos la
propiedad ‘tener un motor’ y añadimos la de ‘arrastrable por otro vehículo’,
obtendríamos la intensión de la palabra remolque, cuya extensión sería distinta a la de
automóvil. Los objetos escritos con letra de imprenta pero sin hojas encuadernadas
podrán ser un periódico, una tarjeta de visita o cualquier otra cosa, pero no un libro. A
la vista de estos ejemplos resulta evidente que la extensión depende en gran medida de
la intensión: no sabremos aplicar una palabra a un objeto si desconocemos cuáles son
las propiedades definitorias de esa palabra.
Por otro lado, cuanto mayor sea la intensión de una palabra (es decir, cuantas más
propiedades conformen su significado) menor será su extensión, y viceversa: cuanto
menor sea la intensión de una palabra mayor será su extensión. Vehículo (‘medio de
transporte de personas o cosas’) tiene una intensión más reducida que todoterreno
(‘vehículo que sirve para circular por zonas escarpadas e irregulares’) y por ello su
extensión es más amplia que la de este último. Adviértase que la intensión de un término
se puede ampliar si especificamos su significado al combinarlo con otras palabras: la
paráfrasis vehículo que sirve para circular por zonas escarpadas e irregulares es un
ejemplo de ello pues al combinar la oración de relativo que…irregulares al sustantivo
vehículo añadimos propiedades a la intensión de este y reducimos, por consiguiente, su
extensión. La construcción de sintagmas tiene, por tanto, la consecuencia semántica de
ampliar la intensión de su núcleo y reducir su extensión.
Con la noción de extensión de un término se vinculan los términos referencia y
referente. La referencia alude al acto por el que, en un enunciado construido en un acto
comunicativo concreto, logramos que un término, debidamente actualizado, designe
uno o varios objetos escogido/s de entre todos los que constituyen su extensión. Por su
parte, a dicho objeto, señalado entre todos los que forman parte de la extensión de un
término, se le denomina referente.
2.3 Referencia y referente
Como hemos comentado, en estrecha relación con los conceptos de extensión e
intensión se encuentran los de referencia y referente. El acto de referencia es el acto
enunciativo que permite al hablante identificar un objeto (o conjunto de objetos) para
el oyente de entre todos los que constituyen la extensión de un término. La referencia
se asocia a las expresiones nominales (sustantivos o pronombres), surge en el contexto
concreto de un acto de habla particular y se ve facilitada por la aplicación de los recursos
disponibles en una lengua para la determinación de los nombres, aunque es posible solo
mediante el concurso del contexto. En los siguientes ejemplos, por un lado, los
pronombres (te, le, esto) adquieren valor referencial por sí mismos debido a su
significado deíctico; por otro lado, hay distintas clases de determinantes que
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
contribuyen al valor referencial de los nombres comunes (posesivos, artículos
indefinidos, artículos definidos, cuantificadores) y, por último, los nombres propios
(María y Ramón) también tienen valor referencial por sí mismos. En los dos últimos casos
es el contexto el que proporciona las claves para conceder valor referencial a teléfono y
a hombre:
Tu padre te ha llamado.
He visto una ardilla.
El café no le gusta.
María es simpatiquísima y Ramón, su marido, es amigo mío.
Esto tiene demasiada sal.
¡Teléfono!
¡Hombre al agua!
El acto enunciativo complementario a la referencia es el de la predicación, por el que
atribuimos cierto estado, propiedad, relación o circunstancia de distinto tipo al objeto (u
objetos) designado(s) mediante la referencia. Las palabras que prototípicamente
expresan el acto de la predicación son los verbos, pero tanto los adjetivos como los
nombres pueden tener también valor predicativo (como simpatiquísima, su marido o
amigo mío). En los ejemplos anteriores se ponen en negrita las expresiones referenciales
y se subrayan las expresiones con valor predicativo.
El referente de una expresión es el objeto (o el conjunto de objetos) del mundo (real o
imaginario) designado mediante dicha expresión en un acto de referencia.
2.4 Perfil y Base (escena y marco)
Otra distinción de especial relevancia es la propuesta, en el ámbito de la lingüística
cognitiva, entre perfil y base, según una denominación o, con otros términos
alternativos pero de valor equivalente, escena y marco. Con los términos perfil y base,
acuñados por R. W. Langacker, se hace referencia a los distintos niveles de
representación que podemos reconocer en el significado de las expresiones. Por un
lado, el perfil se refiere a la realidad que pretendemos designar con cierta expresión y,
por su lado, la base alude al dominio o al ámbito conceptual en relación con el cual se
lleva a cabo esa designación. Observemos en la siguiente figura la relación entre los
términos línea, radio y circunferencia, por un lado, y de rincón frente a esquina, por otro:
línea radio circunferencia rincón esquina
Línea y radio comparten el mismo perfil (señalado con trazo grueso en el gráfico),
pero radio, además, incluye en su significado la presuposición de una base, la
circunferencia (en línea fina discontinua), que sirve de fondo necesario para entender la
especificidad de la línea a la que llamamos radio. La noción de ‘circunferencia’ está
presente en el significado de radio pero solo como base, en un segundo plano. Con la
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
palabra radio designamos una línea, no una circunferencia. Igualmente, en la distinción
rincón/esquina encontramos que los dos términos designan lo mismo, un ángulo, pero
cada uno lo hace en relación con una base distinta: el espacio interior o cóncavo al
ángulo en rincón y el espacio exterior o convexo en esquina.
La relación perfil/base se reconoce fácilmente en las relaciones parte-todo. Por
ejemplo, el término uña designa el extremo de naturaleza córnea de un dedo. En esta
definición de uña el perfil lo constituye el extremo córneo propiamente dicho y la base
es el dedo del que forma parte. A su vez, dedo designa o perfila la extremidad articulada
de una mano, la cual constituye su base. De forma equivalente, mano designa el extremo
articulado con capacidad prensil de un brazo.
Otro ejemplo al que puede aplicarse la distinción perfil/base es el de los
sustantivos de carácter relacional, como los términos de parentesco. Por ejemplo, la
palabra tío designa a una persona, pero lo hace presuponiendo en la base la relación
ascendente colateral entre esa persona y otra que sirve de referencia. Esta otra persona
que forma parte de la base de la expresión tío está presente en su significado solo en un
segundo plano, como fondo o marco necesariamente presupuesto respecto del cual se
caracteriza al ser humano al que se denomina tío. Sin embargo, la situación inversa se
da en el caso de la palabra sobrino, en la que se designa a alguien como descendiente
colateral de otra persona. En las figuras 1a y 1b se representan, con convenciones
gráficas de la Gramática Cognitiva, los significados complementarios de tío y sobrino. Las
líneas más gruesas se corresponden con el perfil de cada expresión. Las líneas de trazo
más fino se corresponden con la base. El triángulo significa género masculino; el círculo,
género femenino y el cuadrado persona de género no definido. La letra R representa el
punto de referencia de esta red de parentesco en relación con el cual se designa a otro
elemento de dicha red.
Fig. 1a: tío Fig. 1b: sobrino
También puede entenderse que palabras derivadas de un mismo lexema pero que
pertenecen a categorías verbales diferentes (sustantivo, adjetivo, verbo, etc.) se
diferencian entre sí por una configuración perfil/base distinta de una misma situación
objetiva. Por ejemplo, tanto elegir como elector y electo hacen referencia a la situación
en que una entidad es escogida entre varias posibles por parte de alguien que lleva a
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
cabo esa selección. La diferencia de significado entre esos tres términos estriba en
cuáles de los elementos que se reconocen en esa situación son puestos en el primer
plano de representación del perfil: elegir designa la propia relación; elector designa a la
persona que elige; y electo designa su condición de objeto elegido. En los tres casos el
conjunto de alternativas u opciones entre las que se puede escoger o elegir forma parte
de la base.
2.5 Análisis componencial
El análisis componencial se propone dar cuenta de la estructura de la intensión de
los signos lingüísticos. Para ello establece un procedimiento analítico que consiste,
básicamente, en descomponer el significado de una expresión (su intensión) en
elementos semánticos más pequeños. Estos elementos se suelen denominar compo-
nentes o rasgos semánticos. Así, el significado de las palabras hombre, mujer, niño y niña
puede ser descompuesto del modo siguiente (los resultados de este análisis son los
mismos si decidimos, por ejemplo, sustituir el rasgo [±macho] por el de [±hembra]):
hombre Mujer niño niña
[+humano] [+humano] [+humano] [+humano]
[+macho]/[-hembra] [-macho]/[+hembra] [+macho]/[-hembra] [-macho]/[+hembra]
[+adulto] [+adulto] [-adulto] [-adulto]
En el análisis componencial las oposiciones suelen presentarse en términos de ‘+’ o
‘—’ y a menudo en forma de matrices. De esta manera, podemos usar [+macho] y
[-macho] (o, por supuesto, [+hembra] y [-hembra]) para presentar el comportamiento
de estos rasgos en la serie de palabras siguiente:
toro vaca ternera oveja carnero cordero caballo yegua potro potranca
[macho] + - - - + ± + - + -
[hembra] - + + + - ± - + - +
El análisis se vuelve más interesante a medida que el contenido de los términos se
hace más complejo. Esta, por ejemplo, es una posible matriz para algunos verbos de
movimiento humano:
[natural] [apresurado] [hacia delante] [un pie siempre en el suelo]
andar + - + +
marchar - + + +
correr - + + -
cojear - - + +
Usando un sistema como este, es fácil ver qué vacíos semánticos presenta una
lengua. Esta matriz, por ejemplo, indica que en español no hay un lexema que exprese
la idea de “humano usando las piernas para moverse hacia atrás”.
Este método nació en el ámbito de la Antropología como herramienta para
comparar el vocabulario de culturas diferentes, y ha sido desarrollado por los seman-
tistas como posible marco general para el análisis del significado lingüístico. Una ventaja
de este enfoque es que permite agrupar las palabras en clases naturales sobre la base
del rasgo o rasgos que compartan. Así, hombre y niño constituyen un grupo porque
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
comparten los rasgos [+humano, +macho]; hombre y mujer constituyen otro porque
comparten los rasgos [+humano, +adulto], etc. Esta circunstancia resulta muy útil para
establecer generalizaciones de diverso tipo. Por ejemplo, ciertos verbos, como casarse,
argüir y otros muchos por el estilo, exigen, en principio, que sus agentes sean
[+humano]. Estas relaciones nos ayudan a comprender muchos aspectos de la
composicionalidad de las expresiones lingüísticas. En el caso de casarse, por ejemplo,
muestran por qué resulta inadecuada un oración como *El gato se casó ayer.
2.5.1. Componentes absolutos y relacionales
Los ejemplos que hemos presentado hasta ahora no dan una idea completa de la
variedad de tipos de componentes que pueden identificarse. Si comparamos niño con
hijo, surge la necesidad de introducir componentes de dos clases diferentes:
niño hijo
[+humano] [±humano]
[+macho] [+macho]
[-adulto] [±adulto]
[±descendiente de primer grado] [+descendiente de primer grado]
Niño se enriquece ahora con un nuevo componente: [±descendiente de primer
grado], mientras que hijo tiene [+descendiente de primer grado]. Hijo, efectivamente,
define su significado solo en relación con el de padre (o, si se prefiere, de madre), y no
tiene sentido si no es en relación con él. Entre los componentes transcritos en letra
normal y el transcrito en negrita hay por tanto una importante diferencia: los primeros
son absolutos, mientras que los segundos son relacionales. Los componentes
relacionales tienen la propiedad de aludir a una relación entre dos o más argumentos:
hijo se entiende en el sentido de ‘un x [±humano], [+macho], [±adulto] que es
descendiente en primer grado de un y’, de la misma manera que padre se entiende en
el sentido de ‘un x [±humano], [+macho], [+adulto] que es ascendiente en primer grado
de un y’. Estas matrices se pueden representar también con una elemental notación
lógica de la siguiente manera:
hijo = descendiente en primer grado (X, Y)
padre = ascendiente en primer grado (X, Y)
Una notación como esta permite hacer referencia a los componentes del tipo
[+descendiente de primer grado] también con el término de componentes de dos lugares
(X, Y), y a los componentes absolutos con el término de componentes de un lugar.
Componentes relacionales aparecen también en el significado de otras palabras, como
abuelo, tío, y en general en los nombres de parentesco (que son, por su naturaleza,
portadores de significados relacionales). Abuelo, por ejemplo, tendrá todos los
componentes de padre, excepto que [+ascendiente de primer grado] será sustituido por
[+ascendiente de segundo grado]; etc.
2.5.2 Componentes pragmáticos
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
Al lado de las distinciones presentadas en este apartado hay que mencionar otra
clase de componentes, a los que podemos denominar pragmáticos, que dan cuenta de
la diferencia de significado que existe entre palabras como, por ejemplo, cansancio y
astenia, antiinflamatorio y antiflogístico, o francés y franchute. A primera vista, los
términos de cada pareja de palabras son sinónimos (es decir, tienen exactamente la
misma matriz semántica). Pero, si los observamos más de cerca, las cosas cambian. Si
colocamos en columnas los primeros cuatro términos, nos damos cuenta de que los dos
primeros de cada pareja contienen, entre otros, un nuevo componente:
cansancio astenia
antiinflamatorio antiflogístico
[-técnico] [+técnico]
De la misma manera, si comparamos francés y franchute, observamos un nuevo
componente que los diferencia:
francés franchute
[-despectivo] [+despectivo)
En otras palabras, cansancio y antiinflamatorio se utilizan solamente en contextos
de tipo coloquial y en interacciones informales, y precisamente a esta característica se
refiere el componente [-técnico], mientras que sus equivalentes astenia y antiflogístico
pueden usarse casi exclusivamente en contextos especializados (de ahí el componente
[+técnico]). Francés y franchute ejemplifican otro tipo de componente pragmático y
social: el primer término es de tono neutro, y el segundo exhibe un tono marcado,
porque comporta una actitud de desprecio por parte de quien habla hacia el objeto de
su mención. Los componentes pragmáticos se refieren, por tanto, a la especial tonalidad
de la interacción que se produce entre los hablantes o bien al tipo de contexto (formal,
informal, etc.) en el que se utilizan las palabras consideradas (vid.: tema 8).
2.5.3 Componentes proposicionales y restricciones
Los componentes que hemos tomado en consideración hasta este momento no
constituyen el único tipo de información contenida en el significado de las palabras. Si
tomamos una oración como
3) La gata cría a los gatitos
los componentes de criar pueden representarse así:
criar
(Xs hace que (Yo cambie en [+ adulto]))
Esta representación es muy diferente de las que llevamos dadas hasta este
momento, y se lee así: ‘X, que tiene la función de Sujeto (= s), hace que Y, que tiene la
función de objeto (= o), cambie su estado en [+adulto]’. En otras palabras, los
componentes semánticos (cada uno de los cuales va recogido entre paréntesis) ya no
están constituidos por palabras, sino por proposiciones elementales que tienen entre sí
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
relaciones determinadas. Este tipo de componentes se denomina proposicional, y es
probablemente típico de los verbos. Un componente proposicional puede a su vez
englobar (como en nuestro ejemplo) a uno o más componentes de otro tipo (por
ejemplo, relacionales).
La descomposición de criar contiene algunas informaciones suplementarias
respecto de las que acabamos de ver: a) menciona el hecho de que criar (que es un
verbo, y no un nombre, como las palabras examinadas antes) debe tener un sujeto y
puede tener un complemento; b) que el objeto es beneficiario de la acción del sujeto.
La presentación de las matrices semánticas no está aún completa. Es necesario
introducir todavía en ellas otro tipo de información, de modo que se eviten enunciados
como:
(4) *El marinero cría a los remos
Lo que no funciona en (4) es el hecho de que en este ejemplo se violan algunas
limitaciones referidas a la combinación de las palabras. El verbo criar, en efecto, no
puede combinarse con cualquier tipo de nombres, sino que exige un sujeto y un
complemento que se refieran, ambos, a seres animados. Otros verbos pueden tener la
propiedad inversa: aburrir, por ejemplo, debe tener un sujeto [±animado] y un
complemento [+animado]. Podemos, efectivamente, tener
(5) La película aburre a los chicos
(6) El profesor aburre a los estudiantes
pero no
(7) *El profesor aburre al automóvil
Por este motivo, la matriz de criar debe ser completada con otro tipo de
información que especifique si las palabras que pueden ser sujeto o complemento han
de presentar o no determinados componentes. Estas informaciones limitadoras se
denominan comúnmente restricciones, se recogen entre los signos ‘< >’ y dan lugar a la
siguiente reformulación:
criar
(Xs hace que (Yo cambie en [+adulto])) <X [+animado], Y [+animado]>
Si tomamos aburrir, que, como hemos dicho, tiene un sujeto [±animado] y un
complemento [+animado], su representación será la siguiente:
aburrir
(Xs hace que (Yo cambie en [+aburrido])) <X [±animado], Y [+animado]>
Las representaciones de este tipo pueden hacerse aún más complejas. En sus usos
no metafóricos, acariciar, por ejemplo, puede tener como sujeto solamente palabras
que designen a seres dotados de manos, mientras puede tener como complemento
cualquier palabra. Las restricciones que afectan a su sujeto se pueden representar así:
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
acariciar
(Xs, toca a (Yo [+de forma ligera y afectuosa])) <Xs [+dotado de manos]>
donde (observemos de pasada) el componente [+dotado de manos] implica otro como
[+vertebrado].
2.5.4 Limitaciones del análisis componencial
El alcance del análisis componencial sufre limitaciones, como era de esperar. Así,
cabe, por ejemplo, plantearse la pregunta de si merece la pena caracterizar el significado
de la palabra perro como [+animal, +canino] sin un análisis ulterior de tales rasgos.
Asimismo, si sostenemos que el significado de la palabra azul está formado por el rasgo
[+color] y algo más, se impone saber qué es esto último. Pero es muy difícil, si no
imposible, determinar la naturaleza de ese rasgo que falta. Si esto es así, entonces no
hemos descompuesto totalmente el significado de azul en sus componentes y volvemos,
más o menos, al punto de partida. En la matriz de los verbos de movimiento de arriba,
¿andar sería [+apresurado] o [-apresurado], o este rasgo no es relevante en este caso?
Otros ejemplos: ¿sopa sería [+comer] o [-comer]?, ¿natillas sería [+líquido] o [-líquido]?
Como se ve, no siempre es fácil establecer cuáles son los rasgos relevantes de un lexema,
y si pueden aplicarse de forma binaria.
Por otro lado, es difícil decir cuántos niveles de componentes son necesarios para
describir completamente el significado de una palabra. En principio, deberán ser
necesarios por lo menos los siguientes: a) componentes que describan el significado
intensional de la palabra; b) otros que indiquen su categorización gramatical; c) otros
que especifiquen las restricciones que aquella debe respetar en sus combinaciones
sintagmáticas; y, finalmente, d) una serie de componentes que definan las condiciones
pragmáticas de su uso. Y desde luego no hay que excluir que, a medida que se amplía la
comparación en parejas entre las palabras, surja la necesidad de postular otros niveles
componenciales. Ya esta enumeración evidencia que, en efecto, la descripción del
significado de una palabra en términos rigurosamente componenciales termina por
llevar a una enorme masa de especificaciones poco manejables desde el punto de vista
práctico, si bien probablemente capaces de dar cuenta de una buena parte de la
competencia léxica de los usuarios.
2.6 Relaciones semánticas entre palabras
Las palabras pueden contraer diversas relaciones semánticas. Como estas
relaciones ayudan a identificar aquellos aspectos del significado que resultan
pertinentes para el análisis lingüístico, constituyen un buen punto de partida para lo
tratado en este tema.
2.6.1 Sinonimia
Son sinónimas las palabras y expresiones que muestran un significado igual o similar
en algunos o todos los contextos en que aparecen. En la tabla siguiente se ofrecen
algunos ejemplos.
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
feliz contento
perro can
llevar portar
encendedor mechero
morir fenecer
Es muy rara la sinonimia total, es decir, la que muestran dos elementos cuyo
significado es totalmente idéntico en todos los contextos en que aparecen. Un ejemplo
de sinonimia total pueden ser, para un gran número de hablantes, los términos
comenzar y empezar. La razón que se aduce para explicar esta situación es que el
principio de economía impide esta relación, pues resulta ineficaz disponer de dos
términos que expresen un mismo significado. En cambio, es muy frecuente la sinonimia
parcial, esto es, la mostrada por aquellas expresiones cuyo contenido en parte es igual
y en parte diferente. Todos los ejemplos incluidos en la tabla de arriba responden a este
último tipo de sinonimia.
2.6.2 Antonimia
Son antónimas las palabras y expresiones que se muestran como términos opuestos
en relación con algún componente de su significado. Los pares de palabras incluidos en
la siguiente tabla son ejemplos de antónimos.
oscuro claro
caliente frío
caballo yegua
arriba abajo
dentro fuera
ir venir
comprar vender
En cada par las palabras contrastan sobre la base de, al menos, un aspecto de su
significado. Por ejemplo, los significados de caballo y yegua se oponen solo en relación
al sexo, pero son idénticos en el resto. Asimismo, ir y venir se oponen en el modo en que
presentan la dirección del movimiento, pero ambos contienen la idea de movimiento.
Hay algunas clases de antónimos:
Graduables: Expresan los extremos de la gradación de una propiedad: gran-
de/pequeño; alto/bajo, gordo/flaco; frío/caliente, etc.
No graduables (o complementarios): No denotan grados, sino clases que se
excluyen: macho/hembra, ir/venir, etc. La afirmación de un término supone la negación
de otro, y viceversa. Así, si afirmo Voy al gimnasio dos veces en semana, implico que, al
emitir ese enunciado, no estoy en el gimnasio, porque entonces habría dicho Vengo al
gimnasio dos veces en semana. Si afirmo Esta araña no es macho implico que la araña
de la que hablo es hembra.
Inversos (o simétricos): Los términos expresan una misma relación, pero consi-
derada desde puntos de vista opuestos: comprar/vender, padre/hijo, etc. En estos casos
la afirmación de un término implica la vigencia del otro, por lo que son intercambiables.
12
Lingüística. Tema 4. Semántica.
Si afirmo Luis me vendió la moto, implico que yo le compré la moto a Luis. Si afirmo que
Pedro es el padre de Nuria, implico que Nuria es la hija de Pedro.
2.6.3 Incompatibilidad
Suelen agruparse bajo esta rúbrica conjuntos de palabras que son miembros de una
misma categoría y que se excluyen mutuamente. Por ejemplo, rojo, verde, azul, amarillo,
etc., son términos incompatibles dentro de la categoría color. No es posible afirmar
Estoy pensando en un único color, y este es rojo y verde. En cambio, rojo no es
incompatible con, por ejemplo, redondo o sucio (algo puede ser al mismo tiempo rojo y
redondo). Los nombres de frutas, los días de la semana, los meses y estaciones del año,
los instrumentos musicales, el estado civil de las personas, etc., son ejemplos de
categorías cuyos elementos son incompatibles. Cuando usamos un elemento de esta
clase excluimos todos los demás. Así, si afirmo Hoy es lunes, implico que hoy no es ni
martes, ni miércoles, etc. Si alguien dice Pedro está divorciado, implica que la persona
aludida no está ni casada, ni soltera.
2.6.4 y homonimia
Hay polisemia cuando una palabra muestra dos o más significados relacionados de
algún modo entre sí. La tabla siguiente ofrece algunas palabras polisémicas.
Palabra Significado 1 Significado 2 Significado 3
brillante “diamante tallado” “que brilla” “que destaca”
concierto “concertar un “interpretación pública “composición musical
acuerdo” de composiciones para diversos instru-
musicales” mentos en la que uno
o varios de ellos asu-
men la parte principal”
levantar “mover algo hacia “poner derecha o en “hacer un edificio o
arriba o ponerlo en un posición vertical a una construcción”
lugar más alto que el persona o cosa”
que tenía”
lejos “a gran distancia” “en un tiempo que
está distante en el
pasado o en el futuro”
La polisemia es un fenómeno muy común. Se puede afirmar que, por término
medio, en cada palabra se plasman tres o cuatro significados. Esta situación se refleja
bien en los diccionarios, en donde se suele ofrecer una lista de los diferentes significados
o acepciones asociados a un mismo elemento léxico.
La homonimia se da cuando dos palabras, cuyos significados son totalmente
distintos, coinciden en su expresión (significante). Generalmente se asume en estos
casos que estamos ante dos palabras diferentes, y no ante una palabra única con
diversos significados, porque hay razones en la historia de tales palabras que avalan esta
decisión. En la tabla siguiente tenemos algunos ejemplos.
13
Lingüística. Tema 4. Semántica.
Palabra Significado Palabra Significado
vaca “animal vertebrado…” baca “portaequipajes”
votar “emitir un voto” botar “lanzar un objeto elástico
contra algo para que
retroceda con el impulso”
vino “bebida alcohólica…” vino “3ª persona singular pret.
indefinido de ‘venir’”
haya “3ª persona singular presente halla “3ª persona singular presente
subjuntivo de ‘haber’” indicativo de ‘hallar’”
haya “árbol” aya “nodriza”
Botar y votar, baca y vaca se pronuncian del mismo modo pero se escriben de modo
diferente: son homónimos homófonos, pero no homógrafos. Vino (bebida) y vino
(pasado de venir) se pronuncian y escriben del mismo modo: son homónimos
homófonos y homógrafos. En español todos los homógrafos son homófonos, pero esta
situación no se da en otras lenguas, como es el caso del inglés: wind “viento” y wind
“enrollar” se escriben igual pero se pronuncian de modo diferente: [wind] y [waind]
respectivamente.
No es fácil determinar en muchos casos cuándo estamos ante un caso de polisemia
o de homonimia: puede haber conflicto entre la historia de las palabras y las intuiciones
que el hablante actual tiene de ellas. Así, hoy en día el término hoz presenta dos
significados muy diferentes: “instrumento para segar” y “paso estrecho que forma un
río entre montañas”, y se considera polisémico. Sin embargo, uno y otro significado
tienen un origen diverso: latín falcem “hoz para segar” > hoz, frente a latín faucem
“fauce, boca” > hoz. Al contrario, pupila (“alumna”) y pupila (“del ojo”) suelen
considerarse diferentes, es decir, homónimos, pero tienen un origen común, es decir,
son, desde este punto de vista, polisémicos.
La polisemia y la homonimia dan lugar a ambigüedad léxica, generalmente resuelta
gracias al contexto o a otros elementos que acompañan a la entidad polisémica u
homonímica. De este modo, si emitimos oralmente el enunciado Perdí la vaca, el oyente
deberá recurrir al contexto para desambiguar a qué se refiere el hablante con el término
vaca. Si este mismo enunciado lo transmitimos por escrito, el oyente (siempre que
conozca las convenciones ortográficas del español) interpretará que se está haciendo
referencia a un animal.
2.6.5 Hiponimia e hiperonimia
La hiponimia se refiere a la noción de inclusión por la que puede afirmarse que Un
X es un tipo de Y. Así, rosa es un hipónimo de flor; coche, de vehículo, etc. A su vez, flor
y vehículo son hiperónimos de rosa y coche respectivamente. Rosa, clavel, tulipán, etc.
son términos hipónimos del mismo hiperónimo flor: son cohipónimos. La relación de
inclusión que media entre un hiperónimo y su(s) hipónimo(s) alude a que el significado
del término hiperónimo está incluido en el de los términos hipónimos. De esto se
desprende que la intensión de los hipónimos es siempre mayor que la de sus hiperó-
nimos: el significado del hipónimo incluye el significado del hiperónimo y otros rasgos
semánticos: rosa, por ejemplo, incluye en su significado el del hiperónimo flor y otros
14
Lingüística. Tema 4. Semántica.
rasgos. Esto se traduce, por otro lado, en que la extensión denotada por un hipónimo es
siempre menor que la denotada por su hiperónimo: cuando uso la palabra rosa denoto
un conjunto de objetos reales menor que cuando uso la palabra flor.
2.6.6 Relaciones semánticas sintagmáticas
Hasta aquí hemos considerado solo principios de carácter paradigmático, es decir,
los que se instauran en cierto conjunto de palabras para el que, si se elige una, queda
prohibido el uso de las otras. Pero existen también principios sintagmáticos, esto es, los
que permiten diversas relaciones semánticas entre las palabras que componen una
cadena sintagmática, una expresión compleja. Estas relaciones pueden ser más o menos
ocasionales o también regulares. En este último caso, las relaciones semánticas están
determinadas al menos por dos tipos de construcciones: la modificadora y la
complementadora. En ellas la relación semántica entre las palabras es generalmente
unidireccional habiendo, por tanto, un elemento seleccionador y otro seleccionado. Así,
en la construcción modificadora el elemento sintáctico adyacente es el seleccionador y
el núcleo sintáctico el seleccionado. En
(8) Una loba preñada
tenemos una construcción modificadora, y en ella se da una relación semántica entre el
núcleo, una loba, y el modificador, preñada. En esta relación el modificador selecciona
al núcleo: este ha de tener el rasgo [-macho]. De ahí que, cuando este modificador
aparece con núcleos formados por sustantivos que no expresan el género
morfológicamente, tales núcleos adquieran el rasgo semántico seleccionado por aquél.
Es el caso, por ejemplo, de
(9) gusano preñado
en donde el adjetivo selecciona el rasgo semántico [-macho] para la denotación de
«gusano».
En las construcciones complementadoras, por el contrario, es el núcleo sintáctico
el que selecciona y el adyacente lo seleccionado. Así, en el sintagma
(10) partidario de la paz
«de la paz» es un complemento exigido por «partidario»: este último, núcleo del
sintagma, selecciona el adyacente siguiente. El adjetivo «partidario» selecciona como
complemento palabras o sintagmas que denoten una situación o una acción («partidario
de la paz» [+estado], «partidario de la negociación» [+acción]). Por esta razón, cuando
el complemento de este adjetivo denota un objeto físico, como en
(11) partidario de los ordenadores
el complemento adquiere automáticamente el rasgo de [+estado] o el de [+acción]:
«partidario del estado en que se usan ordenadores/de la utilización de los
ordenadores».
15
Lingüística. Tema 4. Semántica.
Las relaciones semánticas sintagmáticas pueden caracterizarse del siguiente
modo:
a) Tautonimia: Esta relación se da cuando el elemento seleccionado expresa
únicamente el rasgo semántico seleccionado. Es lo que ocurre en la expresión comer
comida, ya que el verbo «comer» exige que su objeto tenga el rasgo [+objeto
comestible], que es precisamente el único que muestra la palabra seleccionada,
«comida». Otro caso de tautonimia sería varón macho; ahora tenemos que el rasgo
semántico que define a «macho» ([+macho]) está ya incluido en «varón». En el uso
lingüístico, la tautonimia se suele emplear en determinadas situaciones para subrayar el
rasgo semántico que da origen a ella. Por ejemplo, en una situación en la que me
proporcionan una comida en mal estado o de mala calidad, puedo decir ¡Quiero comer
comida!: el carácter tautonímico de la construcción sirve para poner énfasis en el rasgo
semántico que da origen a dicha tautonimia; insisto en que quiero que lo que se me da
por comida sea realmente comestible. El procedimiento es similar a cuando repetimos
un sustantivo (Esto sí es café café) para recalcar la pureza o autenticidad del objeto
denotado.
b) Xenonimia: Es el caso contrario de la tautonimia. Ahora se da una contradicción
entre el rasgo exigido por el seleccionador y alguno de los que presenta el seleccionado.
Por ejemplo, comer lápiz es una construcción en la que el objeto es algo no comestible
([-objeto comestible]). Igual ocurriría con la expresión varón hembra. La interpretación
de tales expresiones puede resultar imposible en muchas ocasiones o exige un esfuerzo
cognitivo de acomodo considerable.
c) Filonimia: Es la relación que se establece cuando no se dan las relaciones
anteriores. Es decir, cuando el elemento asociado al rasgo seleccionado contiene otros
rasgos además del seleccionado. Las construcciones comer carne, hombre inteligente
son filonímicas, puesto que carne es un subtipo del tipo “comida” y hombre es un
subtipo del tipo “ser racional”, siendo “comida” y “ser racional los rasgos seleccionados
por comer e inteligente, respectivamente.
d) Solidaridades léxicas: Son un caso especial de selección, en el que el
seleccionador incluye en su restricción la categoría del seleccionado y el seleccionado
no solo se define por estar implicado en la relación descrita por el seleccionador.
Consideremos algunos ejemplos:
(12) Los perros ladran
(13) Los gatos maúllan
(14) Los burros rebuznan
Entre los sujetos y los verbos de estas oraciones se establece una relación
redundante parecida a la tautonimia. Por ejemplo, se puede definir «ladrar» como la
‘emisión de sonidos característicos que hacen los perros’. Por tanto, la palabra «perro»
está incrustada en el significado de la palabra «ladrar», que, en este caso, no selecciona
un rasgo sino un lexema o conjunto de rasgos. Lo mismo ocurre en el resto de los
ejemplos. Las solidaridades también se observan entre otras partes de la oración:
(15) Talar los árboles
(16) Izar la bandera
(17) Levar anclas
(18) Mesar los cabellos
16
Lingüística. Tema 4. Semántica.
2.7 Relaciones semánticas que conciernen a la oración
Como las palabras, las oraciones también tienen un significado que admite ser
analizado en términos de las relaciones que contrae con otros significados.
2.7.1 Paráfrasis
Si dos oraciones muestran (casi) el mismo significado, decimos que son parafrás-
ticas, o que una es paráfrasis de la otra y viceversa. Es lo que ocurre en las parejas de
oraciones siguientes:
1) a. La policía apresó al ladrón.
b. El ladrón fue apresado por la policía.
2) a. Le dio el dinero a Ana.
b. Le dio a Ana el dinero.
3) a. Es una desgracia que lo hayan despedido.
b. Desgraciadamente, lo han despedido.
4) a. Pablo le compró la casa a Elisa.
b. Elisa le vendió la casa a Pablo.
5) a. Hay fuegos artificiales esta noche.
b. Esta noche hay fuegos artificiales.
Las oraciones de todos estos pares tienen, como es obvio, un significado muy
similar. De hecho, no sería posible que, en cada par, una oración resultase verdadera y
la otra falsa. Así, por ejemplo, si es verdad que la policía apresó al ladrón, también tiene
que serlo el que este fue apresado por la policía. Ello es así porque el significado de estas
oraciones comparte las mismas condiciones de verdad, esto es, ese significado es
verdadero dadas unas mismas circunstancias.
Para algunos lingüistas basta con esto para poder afirmar que dos oraciones tienen
el mismo significado. Sin embargo, se perciben diferencias de énfasis entre las oraciones
de las parejas examinadas. Por ejemplo, es natural interpretar 1a como un aserto acerca
de lo que hizo la policía, y 1b como otro acerca de lo que le sucedió al ladrón. Del mismo
modo, 5b parece que pone más énfasis en la parte del día en que tendrán lugar los
fuegos artificiales, mientras que 5a no lo hace. Como en el caso de la sinonimia, muchos
lingüistas defienden, apoyándose en el principio de economía, la imposibilidad de que
dos o más estructuras lingüísticas muestren el mismo significado, por lo que las
relaciones de paráfrasis nunca son perfectas.
2.7.2 Implicación (o entrañamiento)
Cuando la verdad de una oración garantiza la verdad de otra, se dice que entre ellas
hay una relación de implicación (o entrañamiento): el significado de la oración A implica
(entraña) el significado de la oración B. Esta relación es simétrica (o recíproca) en el caso
de los pares de oraciones presentados en el apartado anterior: en cada par, la verdad
17
Lingüística. Tema 4. Semántica.
de una oración garantiza la verdad de la otra, y viceversa. Sin embargo, en los ejemplos
siguientes la implicación se da de modo asimétrico (no recíproco):
6) a. Los vigilantes del parque mataron al oso.
b. El oso está muerto.
7) a. Puccini es un gato.
b. Puccini es un animal.
Si es verdad que los vigilantes mataron al oso, entonces también tiene que ser verdad
que el oso está muerto. Sin embargo, a la inversa esto no ocurre: el que el oso esté
muerto no conlleva necesariamente que lo hayan matado los vigilantes. Del mismo
modo, si afirmo que Puccini es un animal, esta afirmación no conlleva que sea un gato
(podría ser un perro, un pez, un pájaro, por ejemplo).
Este fenómeno está estrechamente ligado a las relaciones de hiponimia/hiperoni-
mia.
2.7.3 Contradicción
Ocurre también que, cuando una oración es verdadera, entonces otra oración tiene
que ser falsa. Es lo que vemos en este ejemplo:
8) a. Carlos está soltero.
b. Carlos está casado.
Si, con respecto a unas circunstancias dadas, es verdad el hecho de que Carlos está
soltero, no puede afirmarse con verdad en esas mismas circunstancias el hecho de que
está casado. Cuando dos oraciones muestran esta relación se dice que son contradic-
torias.
Este fenómeno está muy vinculado a las relaciones de antonimia e incompatibilidad.
2.7.4 Presuposición
La presuposición se da cuando el contenido de una oración implica
necesariamente la verdad de otra independientemente de la polaridad positiva o
negativa de la primera.
Así, Mi padre está en casa presupone Tengo un padre; del mismo modo Mi padre
no está en casa presupone Tengo un padre. Por otro lado, tanto He terminado de pintar
la pared como No he terminado de pintar la pared presuponen ‘hay una pared’ y ‘he
estado pintando la pared’.
2.7.5 Implicatura o implicación pragmática conversacional (efecto de sentido)
La implicaturas surgen cuando las condiciones de verdad de una oración dan a
entender que otra es verdad si se tienen en cuenta ciertos principios pragmáticos que
regulan la conversación, como el principio de cooperación, por el que se espera que el
hablante nos facilite la información necesaria pero solo la necesaria, que nos diga la
verdad y que lo haga de forma ordenada y clara, así como que lo que nos dice es
18
Lingüística. Tema 4. Semántica.
relevante para la situación de comunicación, o como el principio de cortesía, por el que
se espera que las personas que intervienen en un acto comunicativo procuren dañar lo
menos posible la imagen pública de sus interlocutores. El juego de esas pautas
comunicativas y conversacionales da lugar a que cuando alguien dice Nunca había
conocido un hombre así se infiera la implicatura de que ‘ya lo ha conocido’, o a que
cuando alguien dice Si no me invitan a la fiesta, no voy se obtenga la implicatura ‘solo
si me invitan, iré’, o a que cuando alguien dice ¿Me pasas la sal? surja la implicatura
‘quiero que me pases la sal’.
2.8 Significado y sentido
El significado se muestra siempre como una realidad fuertemente impregnada de
matices subjetivos, profundamente distinta para cada persona. Al mismo enunciado
Dame el libro de Lingüística el hablante A le puede asociar un matiz de satisfacción
(porque, pongamos por caso, es el autor del libro y le gusta enseñarlo), el B una actitud
de molestia (porque sus relaciones con la Lingüística no son buenas), el C una actitud de
ansiedad (porque la Lingüística es su examen más difícil), y así sucesivamente. Partiendo
de aquí podríamos fácilmente concluir, como han hecho algunos, que el significado no
existe, y que incluso la comunicación entre los usuarios humanos es una ilusión.
Contra esta actitud extremista se puede oponer la distinción entre sentido y signi-
ficado, que parece dejar cada cosa en su sitio. El sentido (o significado del hablante) es
el conjunto de asociaciones personales e irrepetibles que se unen inextricablemente a
los enunciados y que tienen su razón de ser en la experiencia individual del emisor y del
receptor. Pero todo enunciado tiene, además de un sentido, también un significado (o
significado convencional), puesto que ‘dice’ cosas que son iguales para todos los que
comparten el código que se está usando. Así, el enunciado Dame el libro de Lingüística,
aunque pueda activar en la mente de cada usuario una reacción diferente, tiene un
significado fijo, igual para todos, que se puede describir más o menos así: «Orden de A
a B para que le traiga un objeto x que pertenece a la extensión delimitada por la
intensión del término libro y en particular al subtipo de los de lingüística y que se
presenta como identificable inequívocamente».
La distinción entre sentido y significado es similar a la que media entre el aspecto físico
y el aspecto funcional del sonido, tal como se usa en Fonología. Cada uno de nosotros
pronuncia de manera físicamente distinta los sonidos de la lengua (la [s] del hablante A
será bastante distinta de la [s] del B y de la del C, etc.), pero, a pesar de ello, todos estos
sonidos, físicamente diferentes entre sí y por tanto infinitamente numerosos, pueden
reconducirse a un número limitado de funciones, representadas por los fonemas (las [s]
del hablante A, la del B, la del C, etc., pueden, con ciertas condiciones, reconducirse a un
único fonema /s/). De la misma manera, desde el punto de vista semántico, cada
enunciado se asocia, para cada uno de los hablantes, a un efecto de sentido individual;
pero estas infinitas variedades de sentido pueden reconducirse a invariantes de
significado.
Enunciado: Dame el libro de Lingüística.
Significado Sentido Contenido
(significado convencional) (significado del hablante)
19
Lingüística. Tema 4. Semántica.
“Orden de A a B para que traiga un “El objeto x ha sido escrito «Orden de A a B de
objeto x identificable por A.” llevarle un objeto x que ha
inequívocamente perteneciente a sido escrito por A.»
la extensión delimitada por la
intensión del término especificado
libro de lingüística.”
“El objeto x trata de temas «Orden de A a B de
que no resultan gratos a A.” llevarle un objeto x que
trata de temas que no
resultan gratos a A.»
“El objeto x recuerda a A un «Orden de A a B de
examen difícil.” llevarle un objeto x que le
recuerda a A un examen
difícil.»
3. FAMILIAS SEMÁNTICAS Y CAMPOS LÉXICOS
Usamos el término familias semánticas en sentido genérico, para referirnos al
hecho, intuitivo para el hablante, de que algunas palabras de su lengua tienen
significados ‘afines’ entre sí, mientras que otras están semánticamente aisladas. Caballo
y potro son más ‘cercanos’ que caballo y televisor, así como tío y cuñado son más
cercanos que tío y tren.
Las familias semánticas pueden ser consideradas desde el punto de vista
paradigmático o desde el sintagmático. Caballo y potro pueden aparecer en las mismas
posiciones y con las mismas funciones en el enunciado, formando una familia
paradigmática, mientras que caballo y relinchar, aun siendo a su vez ‘afines’
semánticamente, deben aparecer en distintas posiciones y con diferentes funciones
(caballo debe ser sujeto de relinchar), constituyendo de esa manera una familia
sintagmática. Del mismo modo, cocer y hervir están emparentados paradigmáticamente,
mientras que cocer y pescado, cocer y cocinero lo están sintagmáticamente.
Dicho de otra manera, una familia semántica está formada por todas las palabras
cuyas matrices comprendan al menos un componente intensional en común. Cuanto más
alto sea el número de componentes intensionales comunes, más densa será la familia.
Por tanto, si privar y hurtar constituyen una familia porque ambos contienen el
componente proposicional (Xs hace que (Yo cambie a [+privado de])), hurtar y robar
forman una familia aún más densa, porque tienen en común también el componente
[-con medios legales].
Dentro de la noción de familia se pueden distinguir otras varias formas de relación
de significados; aquí nos limitaremos a explicar la más productiva, que parece ser la de
campo semántico (o léxico). El campo semántico es una familia formada por palabras en
oposición paradigmática, es decir, que pueden ocupar el mismo lugar en el enunciado.
Ello comporta que las palabras en cuestión pertenezcan a la misma parte de la oración,
puesto que de otra manera no podrían ocupar el mismo lugar. Por ejemplo, libro,
periódico, fascículo, documento, etc., pertenecen al mismo campo, porque pueden
rellenar, unas en oposición a otras, el hueco de enunciados como ¿Has terminado de leer
20
Lingüística. Tema 4. Semántica.
el ?; por el contrario, libro, caballo y ordenador no constituyen un campo, porque,
según parece, no pueden intercambiarse en los mismos contextos. Por eso los nombres
de los colores, a los que el análisis semántico les ha dedicado gran atención, constituyen
un campo semántico.
La pertenencia de una palabra a un determinado campo semántico no excluye que
esta pueda formar parte al mismo tiempo de otros campos. Bajo forma un campo con
alto (montaña alta ≈ montaña baja), y al mismo tiempo con profundo (mar profundo ≈
mar bajo); nuevo, por una parte, forma un campo con viejo, y, por otra, con usado (de
ahí que podamos encontrarnos con enunciados como Este coche es usado pero está
nuevo, es decir, «no viejo», o como Este coche está viejo pero es nuevo, «no usado».
Los campos semánticos admiten ser tipificados formalmente del siguiente modo:
CAMPOS SEMÁNTICOS
Ramificantes No ramificantes
Taxonomías Meronomías Lineales Circulares
La primera distinción es la que subdivide los campos en ramificantes y no
ramificantes. La estructura ramificante es análoga a la de las estructuras sintácticas, por
lo que tienen este aspecto:
B C
D E F G
En esta estructura vemos un elemento superior A que domina a B y a C; a su vez C domina
a F y G: cuando un elemento domina a dos o más elementos obtenemos una serie de
ramas similares a las de un árbol. Obtenemos, pues, una jerarquía a través de la cual
creamos una estructura.
Existen al menos dos formas de establecer relaciones jerárquicas según el
contenido fáctico que demos a la relación abstracta de dominio. Podemos interpretar
esta relación, en primer lugar, mediante la relación clase/miembro; en segundo lugar,
mediante la relación todo/parte. En el primer caso los miembros son entidades
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
independientes y la clase es la acumulación o colección de tales entidades: tenemos una
consecuencia de la operación de síntesis. A este tipo lo denominaremos taxonomía. En
el segundo caso las partes no son entidades completamente independientes, pues todas
ellas se armonizan para obtener una entidad individual: el todo; estamos ante operación
de análisis. A este tipo lo denominaremos meronomía.
3.1 Campos ramificantes
3.1.1 Taxonomías
Las categorías pueden verse incluidas en jerarquías de categorías. Esta inclusión se
lleva a cabo haciendo que unas categorías se constituyan en miembros de otras
categorías de nivel superior o que subsuman como miembros a otras de nivel inferior. A
estas redes jerárquicas de categorías se las denomina taxonomías. Por ejemplo, la
categoría COCHE, junto con categorías como TREN, BICICLETA, AVIÓN, etc., es un
miembro de la categoría de nivel superior MEDIO DE TRANSPORTE y presenta como
miembros suyos categorías de nivel inferior como DEPORTIVO, TODOTERRENO, TURIS-
MO, MONOVOLUMEN, etc. Los miembros de una categoría de nivel superior están
estructurados prototípicamente. Así, COCHE o TREN son miembros más prototípicos de
la categoría MEDIO DE TRANSPORTE que BICICLETA o AVIÓN. Pueden percibirse mejor
las relaciones entre todas estas categorías si las disponemos en un árbol jerárquico de
varios niveles que permita ver cómo las categorías de un nivel inferior se constituyen en
miembros, o tipos, de una categoría de nivel superior:
Elemento MEDIO DE TRANSPORTE
supraordinado
(hiperónimo)
Nivel básico TREN COCHE AVIÓN Etc.
Elemento
subordinado TREN DE TREN DE TURISMO TODO- MONO- AVIÓN DE AVIONETA
Co(hmipoónvimeom) os,MTEU
RCRAINSCM
ÍAO
S eCsERun ti
CANÍASpo de COCHETERRENO VOLUMEN PApSo
, y CO CHE es u n t i AJEdeS MEDIO DE
RO
TRANSPORTE. Expresamos la relación “A es un tipo de B” diciendo simplemente que A
es un B: Un coche es un medio de transporte; Un tren es un medio de transporte; Un
monovolumen en un tipo de coche (o de medio de transporte), etc. Hay que insistir en el
hecho de que las taxonomías son de naturaleza conceptual: no existe un orden
jerárquico de categorías correspondiente en la realidad. Las jerarquías taxonómicas se
plasman en las palabras y dan lugar a las hiponimias e hiperonimias. Así, la palabra coche
es hiperónimo, o término supraordinado, de las palabras deportivo, turismo, todorreno,
monovolumen, etc., y estas últimas son hipónimos, o términos subordinados de aquella
(vid. 2.4.4).
Las categorías que nos vienen a la mente con más facilidad en nuestra interacción
cotidiana con el mundo son las categorías básicas o del nivel básico. En la jerarquía
taxonómica que nos está sirviendo de ejemplo, son categorías de nivel básico COCHE,
TREN o AVIÓN, porque son conceptualmente más prominentes que la categoría supra-
ordenada MEDIO DE TRANSPORTE o que cualquiera de las categorías subordinadas.
Como consecuencia de esto, los términos que denotan categorías básicas, esto es, los
términos de nivel básico, presentan propiedades especiales: sus formas suelen ser
22
Lingüística. Tema 4. Semántica.
simples, son usados con frecuencia, son aprendidos pronto por los niños y evocan imá-
genes muy ricas.
3.1.2 Meronomías
Hay que distinguir las jerarquías taxonómicas de las jerarquías establecidas sobre la
relación “parte-todo”, esto es, aquellas en las que las categorías se disponen en función
de que unas constituyan partes de otras. A estas jerarquías se las denomina meronomías
(también, partonomías). En la tabla siguiente se muestra una meronomía relativa a la
categoría COCHE y a algunas de las partes de este, como RUEDAS, MOTOR, CARROCERÍA
o INTERIOR. Todas estas partes esenciales constan, a su vez, de otras partes: las RUEDAS
tienen NEUMÁTICOS y TAPACUBOS; el MOTOR, entre otras, el CIGÜEÑAL, los
CILINDROS, etc. Un especialista podría llegar a diferenciar hasta unos 15000
componentes distintos en un coche. La relación “A es una parte de B” se expresa
diciendo, por ejemplo, que B tiene A, que A es una parte de B o que B consta de A…: Este
motor tiene seis cilindros; Los cilindros son una parte del motor de un coche; El motor de
un coche consta, entre otras cosas, de los cilindros.
COCHE
RUEDAS MOTOR CARROCERÍA INTERIOR Etc.
NEUMÁTICOS TAPACUBOS CIGÜEÑAL CILINDROS MALETERO BACA CAPÓ SALPICADERO ASIENTOS
3.2. Campos no ramiBfiUcJaÍAnStes PISTONES VÁLVULAS AJUSTE DEL CINTURÓN REPOSA-
ASIENTO CABEZAS
Las estructuras no ramificantes suelen subdividirse en lineales y circulares. Las
lineales son estructuras que típicamente presentan una serie ordenada de elementos
con uno superior, otro inferior y una serie de elementos intermedios. Se puede
representar así:
A>B>C>D
en donde A es el elemento superior, arcónimo, D es el elemento inferior, telónimo, y B y
C elementos intermedios, mesónimos. Un ejemplo:
(31) concepción > nacimiento > infancia > adolescencia > juventud > madurez
> senectud > muerte
Dado que los campos de esta clase suelen presentar una ordenación secuencial estricta
de sus elementos, se pueden proponer los siguientes contextos de determinación:
(32) X es/va antes que Y
23
Lingüística. Tema 4. Semántica.
(33) Z empieza con Y
(34) Y termina en Z
(35) X acaba/resulta en Y
(36) Y está entre X y Z
(En donde Y es telónimo de X, Y es arcónimo de Z e Y es mesónimo de X y Z.)
(37a) La concepción es antes que el nacimiento
(37b) La senectud termina con la muerte
(37c) La concepción acaba en el nacimiento
(37d) El nacimiento está entre la concepción y la infancia
Los campos lineales están acotados: no hay una relación de precedencia entre el
último elemento de una serie y el primero de esta.
Esta última característica es la que distingue los campos no ramificados lineales de
los no ramificados circulares. También están ordenados estos campos en serie, como en
caso anterior, pero los elementos se suceden de manera que se da una relación de
precedencia entre el último elemento de la serie y el primero de ella, como si tal serie
se cerrara en círculo. Un ejemplo:
(38) mañana > mediodía > tarde > noche > madrugada >> mañana…
Como vemos, la madrugada da paso a la mañana de nuevo y vuelve a repetirse todo el
ciclo. Ciclos así se dan en otros ámbitos que no son de carácter temporal. Por ejemplo:
(39) fresco > cansado > agotado > descansado >> fresco…
En general, todos los procesos naturales cíclicos son representados a través de esta
estructura.
3.3. Principios de ordenación y categorización no estrictos. Prototipos, extensiones y
esquemas.
Hasta ahora hemos considerado principios de ordenación basados en criterios de
categorización estrictos, los cuales establecen la pertenencia o no a una determinada
categoría en virtud de la existencia de cierto número de rasgos suficientes y necesarios.
Las relaciones basadas en el análisis componencial, por ejemplo, se basan en ese
supuesto. En general, esta es la posición aplicada por la Lingüística de orientación
estructural. Sin embargo, no podemos terminar este apartado sin considerar la
posibilidad de reconocer otro tipo de relaciones que no se ven limitadas por la idea de
una categorización estricta definida por límites bien precisos. Según una visión
alternativa, propia de ciertas corrientes del funcionalismo, como la de la Lingüística
cognitiva, las categorías lingüísticas pueden estar configuradas por miembros más o
menos centrales y las relaciones entre esos miembros pueden ser tanto de
categorización estricta como de categorización laxa o no estricta. Según esta concepción
la pertenencia a una determinada categoría es una cuestión de grado, de manera que
algunos miembros de una clase ocupan un lugar central o prototípico porque se
consideran los mejores representantes de un concepto. Por ejemplo, aunque un turismo,
una furgoneta, un camión, un todoterreno, un motocarro y una caravana se consideren
24
Lingüística. Tema 4. Semántica.
subtipos del tipo de objeto al que podemos llamar automóvil, no todos representan la
clase general de la misma manera: entre todos ellos el turismo constituye un ejemplo
central o prototípico de la categoría, mientras que otros como furgoneta, caravana o
camión se situarían en la periferia de la categoría:
CAMIÓN
FURGONETA
TURISMO
MONOVOLUMEN
TODOTERRENO
MOTO
Por otro lado, el término automóvil podría aplicarse a uno de juguete que no
tuviera motor y que no cumpliera, por tanto, con un rasgo fundamental de la categoría
general. Se diría que el término automóvil se extiende de forma flexible para abarcar la
designación a clases de objetos que presentan algunos de los rasgos fundamentales de
la clase pero no todos.
Como las categorías léxicas, las gramaticales también presentan miembros proto-
típicos y periféricos. Tal es el caso, por ejemplo, de las categorías gramaticales NOMBRE,
VERBO, VERBO TRANSITIVO, PASIVA, etc. Tomemos las categorías de VERBO
TRANSITIVO y la de VERBO INTRANSITIVO. Frecuentemente los verbos transitivos son
caracterizados por el hecho de que exigen un complemento directo, mientras que los
intransitivos no presentan esta exigencia. Pero esto no es todo. Dentro de cada una de
estas categorías hay verbos que las representan, desde el punto de vista de la
prototipicidad, mejor que otros. Esto se puede ver con claridad en su comportamiento
sintáctico. Por ejemplo, las oraciones que contienen un verbo transitivo prototípico
pueden ponerse en pasiva sin dificultad; las que contienen un verbo transitivo periférico
impiden esta posibilidad:
(1a) Elisa compró el libro (1b) El libro fue comprado por Elisa
(2a) Elisa tenía el libro (2b) *El libro era tenido por Elisa
4. LÉXICO Y SINTAXIS. SEMÁNTICA DE LOS ENUNCIADOS
4.1. El interfaz semántico-sintáctico. La información léxica.
25
Lingüística. Tema 4. Semántica.
Para solucionar de manera eficaz el problema del interfaz semántico-sintáctico, es
decir el modo en que las propiedades semánticas de las palabras influyen en su
comportamiento sintáctico, hay que volver sobre las conclusiones del análisis
componencial presentadas anteriormente. Para describir el significado de las palabras
no basta con elaborar una matriz semántica (aunque sea con las oportunas restricciones)
para cada palabra, sino que hay que añadir un tipo más de información. Se trata de
informaciones sintácticas que especifiquen para cada palabra cuáles son los contextos
en los que, por su significado, puede aparecer. Dado un verbo como salir, es aceptable
(41):
(41) El cartero sale a las ocho.
Pero no (42):
(42)*El cartero sale el correo
El motivo de ello es que salir, a causa de su caracterización semántica, no puede ir
acompañado por un sintagma nominal que actúe como objeto. Podemos entonces
representar la información léxica que describe el significado de salir de la manera
siguiente:
salir
a) (Xs cambia de (posición (del lugar Y al lugar Z)))
b) Verbo
c) -[ SNo]
En esta notación, a) es la matriz semántica (en este caso de tipo proposicional); b)
representa la categorización gramatical de la palabra (dice, en otros términos, que salir
pertenece a la clase de los verbos); y c) indica la subcategorización específica de salir,
una información sintáctica que indica que salir no puede (‘-’) aparecer en un contexto
en el que aparezca, en el ámbito del mismo sintagma verbal, un complemento directo.
4.2. Sobre semántica de los enunciados.
Las consideraciones hechas hasta este momento se refieren exclusivamente a
palabras aisladas, y por tanto son válidas (en la medida en que lo sean) solo para el
léxico. Constituyen, por tanto, una base esencial de la Lexicología, es decir, de teoría del
significado de las palabras. Pero es totalmente obvio que las palabras aisladas existen
solo para aparecer en enunciados, provistos cada uno de ellos de su fuerza predicativa.
Por ello, la Semántica debería poder ofrecer también explicaciones sobre la manera en
que se estructura el significado en el ámbito de los enunciados.
4.2.1 El principio de composición.
El principio de composición prevé simplemente que el significado de un enunciado
deriva del significado de las palabras aisladas que lo componen: si tenemos un
enunciado E = a + b + c, el significado de E, Se, es la composición del de las tres palabras
26
Lingüística. Tema 4. Semántica.
que lo constituyen Sa + Sb + Sc. Esta representación con símbolos, sin embargo, es
totalmente superflua, porque no hace sino decir lo que ya la intuición de cualquier
hablante maduro puede prever, y que se puede formular así: ‘El significado del conjunto
está determinado por el de las partes’. Esta formulación adquiere algo más de sentido si
la traducimos en términos de componentes semánticos. Deberíamos decir entonces que
el significado de E depende del de sus partes con tal de que no se violen las restricciones
previstas entre los componentes de las partes.
Si tomamos el enunciado (3) La gata cría a los gatitos, podemos representar su
significado como la combinación de las matrices de sus partes (omitimos todos los
componentes no indispensables):
la gata cría a los gatitos
X Yo
S. Nominal Verbo S. Preposic.
[+ felino] (Xs hace que (Yo cambie a [+ adulto])) [+ felino]
[+ adulto] <X [+ animado], [+ singular]; [- adulto]
[- macho] Y [+ animado]> [± macho]
[+ singular] [- singular]
[+ definido] [+ definido]
Esta representación da cuenta, grosso modo, de la composición semántica de los
tres elementos que constituyen el enunciado (3). Decimos grosso modo porque deja a
un lado deliberadamente algunos detalles: por ejemplo, omite especificar que cría está
en presente de indicativo, o el valor de la preposición a. Los componentes dispuestos en
columna bajo cada uno de los elementos permiten tener la seguridad de que no se ha
violado ninguna restricción: el verbo exige un sujeto y un complemento [+animado]; el
complemento ha de tener el componente [-adulto] porque el verbo es ‘de cambio a
[+adulto]’; se suministra la información esencial referida al significado estructural y a las
categorías léxicas en juego, etc. Se ha omitido de la matriz de la gata y de a los gatitos
el componente [+animado], exigido por la restricción del verbo, ya que se halla implicado
en [+felino], etc. El lector podrá comprobar directamente que todo funciona
correctamente en el análisis semántico del enunciado, y que cada uno de los
componentes importantes de las matrices (indicados en negrita) es correcto.
Pero si la matriz semántica de (3) parece funcionar y explicar el significado del
enunciado de forma aceptable, ello ocurre porque (3) es de gran sencillez estructural y
el significado del conjunto se presta a ser deducido del de sus partes. De hecho, el
presupuesto fundamental del análisis de los enunciados en términos composicionales
es que su significado pueda ser calculado de forma mecánica a partir del de sus partes,
aplicando una simple función de adición. De ahí que en los trabajos sobre semántica de
los enunciados los ejemplos explicativos estén en su mayor parte constituidos por
sencillas cláusulas asertivas, es decir, del más elemental tipo de enunciado. Lo mismo
sucede en la inteligencia artificial, que explota con particular interés los resultados del
análisis semántico; los mejores resultados que hasta ahora ha conseguido (por ejemplo
en los programas de comprensión del lenguaje) no van mucho más allá de unos
enunciados totalmente elementales. Y ello no es así por casualidad: describir
semánticamente los enunciados se hace enormemente difícil a medida que va creciendo
su complejidad.
Aquí es donde se evidencian las limitaciones de las teorías semánticas de tipo
composicional: pese a los numerosos esfuerzos invertidos en la construcción de una
27
Lingüística. Tema 4. Semántica.
aceptable semántica de los enunciados, continuamente se pone de manifiesto que el
significado de los enunciados no es calculable más que en una mínima parte. En la
mayoría de los casos no basta con conocer el significado de las palabras para calcular el
significado del enunciado del que forman parte, sino que se hace necesario usar
procedimientos más complejos, ya que en numerosos casos se reconoce que el
significado del conjunto va más allá de la suma de sus partes.
4.3 Unidades fraseológicas
Para cierto tipo de expresiones sintagmáticamente complejas (formadas por más
de una palabra) debe suponerse una unidad semántica que está por encima de la palabra
y que atañe al conjunto de la expresión. A este tipo de expresiones se las denomina con
el término genérico de unidad fraseológica.
Para su clasificación suelen tenerse en cuenta criterios como los siguientes:
¿Constituyen por sí mismas un acto de habla?
¿Cuál es su grado de fijación?
¿Son un fragmento de enunciado o un enunciado completo?
¿En qué medida el significado del conjunto es deducible del significado de
sus componentes, es decir, en qué medida constituyen idiomatismos?
4.3.1 Colocaciones
Son combinaciones frecuentes y preferentes de dos o más palabras que
constituyen una categoría intermedia entre las combinaciones libres y fijas. Son
transparentes, las palabras que las componen mantienen su significado: correr un rumor,
declararse un incendio, entablarse una discusión; contraer matrimonio, rescindir un
contrato, desvelar secretos; fuente fidedigna, error garrafal, ambiente enrarecido;
tableta de chocolate, declaración de intenciones, negar categóricamente, felicitar
efusivamente, profundamente dormido, diametralmente opuesto, etc.
Las colocaciones son sintagmas completamente libres, generados a partir de
reglas generales, pero que, al mismo tiempo, presentan cierto grado de restricción
combinatoria determinada por el uso / la norma. No constituyen enunciados ni actos
de habla por sí mismos.
4.3.2 Locuciones
Son combinaciones fijadas en el sistema con un significado de conjunto no
calculable a partir de sus componentes y que conllevan una recategorización léxica:
suelen distinguirse locuciones nominales, adjetivales, adverbiales y verbales,
prepositivas, etc., según la categoría a la que se adscribe el conjunto. He aquí algunos
ejemplos ordenados por su categoría verbal:
Nominales
retrato robot, la sopa boba, mala uva, cortina de humo, el mismo que viste y
calza, etc.
Adjetivales
sano y salvo, mondo y lirondo, más que feo que Picio, de padre y muy señor mío,
etc.
Verbales
28
Lingüística. Tema 4. Semántica.
tomarla con alguien, dar en el clavo, dar cien vueltas a alguien, poner una pica
en Flandes, írsele a alguien el santo al cielo, etc.
Preposicionales
encima de, con arreglo a , con objeto de, con vistas a, etc.
Conjuntivas
tan pronto como, a fin de que, siempre y cuando, etc.
4.3.3 Frases hechas o paremias
Son expresiones fijas de la lengua que constituyen enunciados completos en sí
mismas. Conllevan sentido figurado o implicaciones semánticas que trascienden el
significado literal del conjunto: ande yo caliente y ríase la gente, a enemigo que huye
puente de plata, dime con quién andas y te diré quién eres, el muerto al hoyo y el vivo al
bollo, etc.
Se incluyen aquí refranes, proverbios, sentencias, citas, aforismos, etc.
4.3.4 Fórmulas rutinarias
Expresiones cuya aparición está estrechamente ligada a determinadas
situaciones sociales, a partir de las cuales resultan altamente predecibles en el
transcurso de un acto comunicativo. Constituyen por sí solas un acto de habla. Algunos
ejemplos son que te sea leve, ha sido un placer, lo que faltaba, no es para tanto, buenos
días, recuerdos, etc.
4.3.5 Construcciones
Expresiones complejas que presentan un determinado patrón sintáctico
combinado con ciertos elementos léxicos recurrentes, algunos de los cuales son fijos y
otros variables:
Más vale pájaro en mano que ciento
volando. Más vale + X + que + Y
Más vale una vez colorado que ciento
volando.
Más vale tarde que nunca.
…
Se le ha caído el café. Se +PRON DAT + CLÁUSULA
Se me ocurren muchas tonterías.
Se te olvida todo.
…
Lo que yo te digo es que no te preocupes. Lo que yo te digo es que +
Lo que yo te digo es que me dejes en paz. CLÁUSULA.
Lo que yo te digo es que eso es una
tontería.
29
Lingüística. Tema 4. Semántica.
Estas construcciones poseen un significado de conjunto que no depende solo de la suma
del significado de sus partes.
5. CATEGORÍAS CONCEPTUALES Y LINGÜÍSTICAS
El pensamiento humano y su expresión en el lenguaje están estrechamente rela-
cionados. Examinaremos los procesos cognitivos fundamentales que median entre el
mundo de los conceptos y la plasmación lingüística de éstos en el léxico y la gramática
de una lengua. Tales procesos son: i) la formación de categorías; ii) la agrupación con-
ceptual de categorías; iii) la extensión de categorías conceptuales y lingüísticas por
medio de la metonimia y la metáfora.
5.1 Las categorías y su estructura interna
5.1.Las categorías
Sólo podemos dar sentido al mundo de nuestras experiencias y comunicar nuestros
pensamientos por medio de lo que los filósofos y lingüistas denominan categorías. Una
categoría es el resultado de conceptualizar cierto conjunto de experiencias similares que
nos resulten significativas y pertinentes, es decir, forjamos las categorías a partir de
cosas que “interesan”, por la razón que sea, a la comunidad. Las categorías son de
naturaleza conceptual y muchas de ellas –no todas, desde luego- quedan plasmadas en
el lenguaje como categorías lingüísticas. Para ilustrar este proceso, pensemos en una
situación diaria que pueda dar lugar a una categoría y para la que aún no dispongamos
de cat5egoría lingüística. Por ejemplo, imaginemos la situación de estar conduciendo
para ir al trabajo, propia de cada mañana. En ella muy frecuentemente ocurre que, al
aproximarnos a cierto cruce, la circulación está colapsada. Las situaciones de tráfico que
experimentamos en el cruce son, obviamente, diferentes cada mañana (el
embotellamiento no se da siempre a la misma hora; las colas de vehículos no tienen la
misma longitud; los vehículos y sus conductores son diferentes en cada ocasión, etc.).
Sin embargo, pese a sus innegables diferencias, todas estas situaciones parecen ser lo
suficientemente similares como para que podamos agruparlas en un mismo conjunto
de experiencias. Además, hay una razón de peso para hacerlo: esas situaciones pueden
impedir que lleguemos a tiempo al trabajo, nos afectan y, por tanto, nos resultan
pertinentes. Así las cosas, formamos, de acuerdo con la definición dada arriba, una
categoría. Se trata de una categoría para la que todavía no tenemos correlato lingüístico,
y que podemos describir convencionalmente así: EMBOTELLAMIENTOS FRECUENTES.
Las categorías formadas sobre la base de las experiencias individuales propias,
como EMBOTELLAMIENTOS FRECUENTES, son categorías conceptuales “privadas”. Las
personas que no conduzcan puede que no hayan experimentado nunca un atasco y que
30
Lingüística. Tema 4. Semántica.
por tanto no formen esta categoría. Si quiero comunicar mis pensamientos a otras
personas, necesito signos lingüísticos que representen estos pensamientos o categorías
conceptuales. Estos signos son categorías lingüísticas (en ellos se plasman las categorías
conceptuales). La mayor parte de las categorías lingüísticas es compartida por los
miembros de una misma comunidad de habla, por lo que son categorías “públicas”.
Gracias a esto, si necesito advertir a un amigo de que en el cruce aludido se producen
EMBOTELLAMIENTOS FRECUENTES, el español me ofrece algunos signos (morfemas,
palabras) cuyo contenido me permiten expresar la idea: el morfema léxico nominal
derivado embotellamiento-, el morfema léxico adjetival frecuente- y el morfema
gramatical de número –s. Todos estos signos, debidamente organizados en una
estructura gramatical precisa, me permite forjar la expresión embotellamientos
frecuentes, con la que expreso lingüísticamente a otra persona la categoría conceptual
EMBOTELLAMIENTOS FRECUENTES.1
Toda categoría forma parte de un sistema general de categorías. Para ilustrar esta
circunstancia, el lenguaje es visto a veces como si fuera un sistema ecológico en el que
las categorías lingüísticas ocupan un “nicho ecológico”, al igual que los seres vivos en la
naturaleza. El significado concreto de una categoría lingüística se define en relación con
el de sus categorías vecinas y con el sistema en su totalidad, de modo tal que la
introducción de una nueva categoría afecta a otras categorías. Un ejemplo. Antes de la
aparición de los medios de transporte aéreo sólo existía la palabra correo para
representar la categoría ÍTEMS ENVIADOS POR CORREO. La introducción posterior del
transporte aéreo en los envíos hizo que se acuñara la denominación correo aéreo (por
avión), lo que llevó a que también apareciera la expresión correo de superficie. Ambas
denominaciones, como se ve, diferenciaban dos tipos de correo: el enviado por avión y
el enviado por medios de transporte terrestres. Por último, la introducción del correo
electrónico ha supuesto un reajuste en la situación previa. Las expresiones email o
correo electrónico, surgidas para expresar la nueva realidad, han provocado la creación
de correo ordinario. Esta situación se puede ver con claridad en la tabla siguiente (las
flechas señalan un nicho ecológico originado a partir de la introducción de nuevas
expresiones):
correo
correo de superficie correo aéreo/por avión
correo ordinario email/correo electrónico
El proceso de establecer categorías (tanto léxicas como gramaticales) en el interior
de un sistema ecológico se conoce como categorización. Lo que hace este proceso es
establecer límites conceptuales y, gracias a ello, imprimir una estructura al mundo no
estructurado, amorfo, que nos rodea. No obstante, hay que advertir que la estructura
que las categorías lingüísticas proveen es engañosa, pues solo cubren una pequeña
parte de nuestras distinciones conceptuales. Es más, las expresiones lingüísticas
comúnmente van asociadas a más de un concepto y tienden, por ello, a ser ambiguas o,
usando un término técnico, borrosas. Dicho con pocas palabras, a duras penas se puede
afirmar que el lenguaje refleja la realidad. De ahí que, frecuentemente, diferentes
culturas categoricen de modo diverso el mundo y que ello quede plasmado en sus
1
Se emplea la convención de expresar mediante letras MAYÚSCULAS el contenido de las
categorías conceptuales, y mediante minúsculas en cursiva el de las categorías lingüísticas.
31
Lingüística. Tema 4. Semántica.
categorías lingüísticas. Quien haya estudiado alguna vez una lengua extranjera se habrá
percatado de esta realidad. Un ejemplo puede ilustrar esta situación. Veamos cómo
culturas diferentes se comportan a la hora de categorizar el fenómeno relativo a las
condiciones climáticas que producen poca visibilidad. En el mundo objetivo lo que hay
es una transición gradual indiferenciada desde las condiciones que impiden la visibilidad
totalmente hasta las que lo hacen parcialmente. Las lenguas, sin embargo, disponen de
unas pocas palabras que compartimentan este continuum conceptual y, es más, tienden
a hacer esto de modo diferente. En la tabla siguiente se muestran las categorías léxicas
que han establecido cuatro lenguas para categorizar el fenómeno climatológico en
cuestión. En las culturas de habla inglesa y holandesa hay tres categorías léxicas al
respecto; en las de habla alemana y española, dos:
Continuum climático
Cultura inglesa fog mist haze
Cultura holandesa mist nevel waas
Cultura alemana Nebel Dunst
Cultura española niebla neblina
Sea cual fuere la razón de estas diferencias a la hora de compartimentar la realidad,
lo que sí es cierto es que, al hablar de las condiciones climáticas consideradas, los
hablantes de inglés y holandés tienen que supeditar su experiencia a una de las tres
categorías léxicas instauradas en sus respectivas lenguas, y que los hablantes de alemán
y español tienen que hacer lo mismo respecto de las dos categorías establecidas en sus
lenguas. En este sentido, se podría afirmar que una lengua impone su propia red
conceptual a las experiencias de sus hablantes.
Como las categorías léxicas, las gramaticales también se basan en experiencias
significativas del mundo. Imaginemos la situación siguiente. Un buscador de oro que
golpea una piedra de cierto tamaño piensa que ha encontrado una valiosa pepita de oro.
Sin embargo, la mayor parte de las veces todo lo que encuentra en el fondo de su
cazoleta tras quitar la arena es, a lo sumo, diminutas partículas de oro a las que
denomina polvo de oro. Este buscador advierte la diferencia entre una cosa y otra,
habida cuenta del tamaño y la forma que adoptan una y otra: las pepitas de oro son más
grandes, tienen una forma diferente, son partículas discretas y, por tanto, se pueden
contar; el polvo de oro, por el contrario, está formado por diminutas partículas que
carecen de contornos bien definidos y que no se pueden contar (o, al menos, no merece
la pena hacerlo). Tendemos a considerar la existencia de las pepitas y el polvo de oro
como realidades estables, como si formaran parte de la realidad objetiva, pero la
distinción entre ambas cosas se ha establecido, de hecho, desde una base puramente
humana. Mentalmente partimos el continuum de los fragmentos de oro en cierto punto
y establecemos con ello distinciones tanto léxicas como gramaticales. Así, desde el
punto de visto léxico, las piezas de mayor tamaño se categorizan como pepitas de oro y
las de menor tamaño como polvo de oro. Desde el punto de vista gramatical, las piezas
de mayor tamaño se categorizan como nombres contables y las de menor tamaño como
nombres no contables. Los nombres contables admiten el plural, como en la expresión
diez pepitas de oro. Los no contables no se pueden contar: *diez polvos de oro. Este
proceso está representado en la tabla siguiente:
32
Lingüística. Tema 4. Semántica.
continuum “oro”
Categorías léxicas pepita(-s) de oro polvo de oro
Categorías nombre contable nombre no contable
gramaticales
Conviene insistir en que las categorías no describen la realidad objetiva, sino que se
basan en las experiencias y conceptualización que, partiendo de la realidad, tiene una
comunidad. Por una parte, nuestra percepción de la realidad hace que “veamos” las
diversas situaciones del tráfico en el cruce como realidades que son lo suficientemente
similares y que podamos subsumirlas bajo una misma categoría. Por otra parte, el caso
de las pepitas y polvo de oro demuestra que nuestra concepción de la realidad también
nos hace “ver” como diferentes entidades similares y, consecuentemente, hace que las
categoricemos como diferentes. Dicho en pocas palabras: sólo podemos ver la realidad
en relación con una parte de ella: nosotros mismos.
5.2. Marcos y dominios
5.2.1. Marcos
Cuando pensamos en un coche, por ejemplo, activamos en nuestra mente
conocimientos de diversa índole. Así, activamos todo lo relativo a i) las partes que
componen un coche y las funciones de éstas; ii) cómo un coche se inserta en una
taxonomía de medios de transporte, y iii) cómo un coche nos resulta más o menos
prototípico o periférico. Pero, además de todo esto, cuando pensamos en un coche
también activamos otros conocimientos: visualizamos escenas en las que interviene el
coche, tales como las de conducir, aparcar, los accidentes, las revisiones mecánicas, las
multas, etc. Esta especie de bloque de conocimientos coherente que envuelve a una
categoría y que resulta activado cuando empleamos o escuchamos una palabra recibe
la denominación de marco. Todo fragmento coherente de conocimiento está estructu-
rado en marcos conceptuales. Todas las situaciones mencionadas descritas hasta ahora
responden a marcos: el marco del tráfico, el del correo, el del tiempo y el de los
buscadores de oro. Éste último, por ejemplo, incluye el conocimiento enciclopédico que
tenemos acerca de la “fiebre del oro” durante el siglo XIX en América, de los buscadores
de fortuna que iban a los ríos auríferos y filtraban las arenas, etc.
El conocimiento que nos dan los marcos nos permite entender la “naturaleza”
coherente de las cosas, gracias a la cual toda parte halla su lugar y función dentro de su
estructura global. Por ejemplo, cuando un coche no arranca, nuestro conocimiento del
marco del coche hará que pensemos que la causa del problema está en la batería o en
el suministro del combustible. El conocimiento compartido de los marcos también
interviene activamente en el mecanismo de la comunicación. Por ejemplo, ante enun-
ciados como los presentados a continuación, inmediatamente “sabemos” a qué parte o
partes del coche se está haciendo alusión, y ello a pesar de que sólo se ha usado el
término coche:
Totalidad Partes
a. ¿Puedes engrasar el coche? [partes que admiten ser
engrasadas]
33
Lingüística. Tema 4. Semántica.
b. ¿Puedes arrancar el coche? [motor del coche]
c. ¿Puedes lavar el coche? [el exterior del coche]
d. ¿Puedes pasarle la aspiradora al coche? [el interior del coche]
Gracias a la información que nos ofrece el marco del coche sabemos que aquellas partes
que pueden ser lubricadas son las que están sometidas a rozamiento, como, por
ejemplo, las ruedas; que arrancamos un coche cuando ponemos en marcha el motor,
etc. Las ruedas, el motor, la carrocería exterior e interior son partes del coche que están
directa y activamente implicadas en las situaciones aludidas en los enunciados de arriba.
Las partes de un todo con ese grado de relación constituyen la zona activa de una
entidad. Gracias a esto, es muy frecuente mencionar el todo para referirnos a una parte
del mismo. De hecho, este modo de expresarnos nos resulta tan natural que tenemos
que pararnos a reflexionar para darnos cuenta de que no estamos usando las palabras
en su sentido literal. Por ejemplo, si alguien dice Se le está acabando la tinta a la
impresora, lo que realmente expresa es que la tinta se está agotando en el cartucho. Si
decimos Carlitos se está comiendo un plátano, lo que queremos decir es esa persona
está comiéndose la pulpa de ese fruto y no la piel. Como se ve en estos ejemplos, el
reconocimiento de una zona activa es uno de los mayores logros cognitivos del oyente.
Este fenómeno, además, apunta a un importante aspecto del uso del lenguaje: siempre
interpretamos los actos de comunicación en relación con el saber que nos proporcionan
los marcos.
5.2.2 Dominios
Las categorías se relacionan también con dominios conceptuales. Un dominio con-
ceptual es un campo general de conocimiento al que pertenece una categoría o un
marco en una situación dada. Por ejemplo, un cuchillo pertenece al dominio del comer
cuando es usado para cortar pan en la mesa del desayuno, pero al dominio de la lucha
cuando se usa como arma. Mientras que los marcos son estructuras de conocimiento
específicas que envuelven a las categorías, los dominios son áreas muy generales de
conceptualización. Algunos dominios típicos son los concernientes al espacio, el tiempo,
la emoción, los deportes, los viajes, etc. Los dominios conceptuales se entrecruzan con
los marcos, lo que permite que éstos puedan interconectarse. Por ejemplo, el marco del
coche puede conectarse al marco de la casa mediante un dominio compartido, por
ejemplo, el de la combustión. Tanto el motor de un coche como el sistema de calefacción
de los hogares utilizan energía fósil. Esta relación hace que los dos marcos puedan
conectarse. El dominio de la combustión puede ulteriormente conectarse con el
dominio de la contaminación ambiental, de modo que tanto los motores de combustión
y los sistemas de calefacción del hogar puedan ser vistos como elementos
contaminadores del medio ambiente. Las conexiones posibles de las categorías y los
marcos por medio de los dominios son muy numerosas y variadas. Por ejemplo, el
dominio del tráfico relaciona los coches con otros medios de transporte y nos permite
comparar diferentes medios de transporte en relación con la comodidad, la eficiencia o
los costes.
34
Lingüística. Tema 4. Semántica.
5.3 Extensión de las categorías por medio de la metonimia y la metáfora
La habilidad que poseemos para evocar marcos y dominios nos permite extender
de modo sustancial nuestro inventario de categorías conceptuales y lingüísticas. Nos
vemos constantemente enfrentados a innovaciones y cambios en el mundo que nos
rodea, realidades estas que necesitamos categorizar y que a menudo expresamos como
categorías lingüísticas. Un modo de salir al paso del reto que plantean las nuevas
experiencias es crear palabras nuevas, en especial, compuestos y frases hechas. Se trata
de algo que hacemos constantemente. Por ejemplo, la creciente amenaza de ataques
terroristas ha conducido a la necesidad de dotar los aviones de líneas comerciales con
personal de seguridad especializado. Para aludir a estas personas se acuñó en inglés el
término air marshal. El reconocimiento oficial del estatus laboral de las mujeres que
trabajaban como asalariadas en la limpieza y mantenimiento del hogar, llevó a la
creación de la expresión empleada de hogar, que desplazó al término criada, cuyas
connotaciones resultaban “políticamente incorrectas”.
Sin embargo, siguiendo solo este patrón, el ingente número de palabras y expre-
siones nuevas que habría que crear pronto llegaría a exceder la capacidad de nuestra
memoria y a hacer imposible la comunicación. Una solución más eficiente para tratar
con las experiencias nuevas consiste en utilizar las categorías lingüísticas existentes
extendiendo el significado de éstas, es decir, las categorías conceptuales asociadas a
ellas. Hay varios modos de extender el significado de una categoría lingüística. Aquí
consideraremos dos de los más importantes: la metonimia y la metáfora.
5.3.1 Cambios conceptuales
Las extensiones del significado de una palabra no conciernen al lenguaje, sino a la
cognición. Pongamos como ejemplo los cambios conceptuales de la palabra cerebro.
Como sabemos, el sentido literal de esta palabra alude al órgano que, situado en la
cavidad craneal, controla cómo pensamos, sentimos y nos movemos. Pero, como se ve
en los ejemplos siguientes, la palabra cerebro se usa con otro sentido:
a. La compañía está contratando nuevos cerebros.
b. El microprocesador es el cerebro del ordenador.
Casi todo el mundo interpretará cerebros en (a) con el sentido de “personas
inteligentes”, y cerebro en (b) con el sentido de “microchip de un ordenador”. Es nece-
sario, por tanto, dar cuenta del cambio de significado, de cómo a partir de “órgano
situado en la cavidad craneal…” (en adelante “cerebro”) se pasa a “persona inteligente”
y “microchip”. El proceso cognitivo que pone en relación el significado literal con los
significados extendidos se conoce como proyección. Gracias a este proceso, cierto
conjunto de entidades conceptuales es proyectado en otro conjunto de este mismo tipo
de entidades.
El cambio conceptual mostrado en el enunciado (a) se debe a una proyección entre
“cerebro” y “persona inteligente”. Dado que el cerebro es una parte del cuerpo humano,
ambas categorías pertenecen al mismo marco. Al usar la palabra cerebro le damos
prominencia a esta parte del cuerpo humano. Más aún: sabemos que el cerebro es el
35
Lingüística. Tema 4. Semántica.
lugar de la inteligencia personal y que no estamos, obviamente, hablando del cerebro
en tanto que órgano sino destacando su aspecto referido a la inteligencia. Así, tanto la
parte del cuerpo humano “cerebro” como la propiedad “inteligencia” se proyectan en
“persona”, de modo tal que llegamos a interpretar la palabra cerebro con el significado
de “persona inteligente”. A este tipo de cambio conceptual dentro de un mismo marco
o dominio se lo denomina metonimia.
El cambio conceptual mostrado en el enunciado (b) es de otra naturaleza. Aquí no
hablamos ya de personas, sino de ordenadores. Las personas y sus cerebros pertenecen
al dominio conceptual del ser humano, que incluye aspectos humanos tales como la
consciencia, racionalidad, emociones, etc. Los microchips pertenecen al dominio
conceptual de la electrónica, que incluye la tecnología informática y otros mecanismos
digitales como los teléfonos móviles y el DVD. La estructura del dominio del ser humano
se proyecta en la estructura del dominio de la electrónica y, como miembro que es de
la primera estructura, “cerebro” se proyecta en “microprocesador”, a su vez miembro
de la segunda. De este modo, el modo en que funciona un microprocesador en un
ordenador es interpretado en términos del modo en que funciona el cerebro en el ser
humano. Este cambio conceptual, realizado entre dominios, es un caso de metáfora.
Los dos dominios conceptuales ligados mediante la proyección metafórica se
denominan dominio de origen y dominio meta. En la metáfora cerebros de (b) el dominio
fuente es el dominio del cuerpo humano, y el dominio meta el de la electrónica. Por otra
parte, dado que la metonimia es un fenómeno que se da en un mismo marco o dominio
y que la metáfora se da entre dominios diferentes, se dice que la metonimia es un
fenómeno de contigüidad y que la metáfora lo es de similitud.
5.3.2 Metonimia conceptual
Examinemos la siguiente expresión metonímica:
La Corona nunca rechaza un decreto aprobado por el gobierno.
En este enunciado, La Corona es una expresión que representa al “monarca” y lo
hace dentro del marco de la monarquía. La corona es esa parte del atuendo del monarca
que más atrae nuestra atención. Si se nos pidiera que dibujásemos un rey, la parte que
muy seguramente nunca dejaríamos de dibujar sería la corona, porque ésta constituye
un rasgo muy definitorio del rey. La corona también se ha convertido en símbolo de
quien la lleva y, de modo más abstracto, de la monarquía.
Hemos descrito la metonimia como cambio conceptual. Examinaremos ahora cuál
es el impacto conceptual que ejerce. Cuando usamos una expresión metonímicamente
trazamos mentalmente un camino desde una entidad conceptual prominente, como
“corona”, hasta otra entidad conceptual, como “monarca”. La nociones de prominente
o de prominencia hay que entenderlas en los términos de que algo destaca concep-
tualmente de modo llamativo. Técnicamente, y en el cambio conceptual metonímico,
diremos que la entidad prominente en un punto de referencia prominente. Así las cosas,
la metonimia consiste en que, al hablar de una entidad en tanto que punto de referencia
prominente, ello nos permita acceder a otra entidad conceptual, la meta. Al procesar en
el enunciado de arriba la metonimia PARTE POR EL TODO, accedemos al todo
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
(“monarca”) a través de una parte prominente (“corona”). Encontramos la situación
inversa, la de metonimia TODO POR LA PARTE, en este otro enunciado.
Nuestra escuela ganó la copa.
Aquí, nuestra escuela se refiere a un equipo de nuestra escuela. La escuela es un punto
de referencia prominente por los hechos de que es una institución permanente, de que
posiblemente impone un uniforme a los estudiantes, de que dispone de himno propio y
de que aumenta su fama cuando gana copas. El equipo es una parte de la escuela, la
meta.
Los dos tipos de metonimia considerados son de naturaleza conceptual, pues se
aplican de modo muy general, esto es, pueden hallarse numerosísimos casos de uno y
otro en el lenguaje e incluso fuera de él. Hay otros muchos tipos de metonimia, algunos
de los cuales se presentan a continuación (representamos las metonimias y metáforas
conceptuales mediante letras mayúsculas):
Metonimia conceptual Expresión metonímica
a. OBJETO POSEÍDO POR PROPIETARIO El Audi se ha ido sin pagar.
b. INSTITUCIÓN POR PERSONA Telefoneó al hospital.
c. CONTINENTE POR CONTENIDO La tetera está hirviendo.
d. ÓRGANO PERCEPTIVO POR PERCEPCIÓN Nuestro aviso cayó en oídos sordos.
En todos estos casos la expresión metonímica realza alguna faceta de un marco que,
por una u otra razón, actúa como punto de referencia prominente. Así, en (a), el objeto
poseído, esto es, el coche, sirve de punto de referencia saliente para acceder a su
propietario, a quien no conocemos. En (b), la persona que habla necesita un médico,
pero no sabe quién responderá a la llamada: alguien de recepción, de enfermería, etc.
En (c), la tetera es visible, pero el agua que contiene no lo es. Igualmente, en (d), los
oídos de las personas son directamente perceptibles, pero no el proceso de audición.
Los casos de metonimia vistos hasta el momento han consistido en extensiones de
categorías léxicas. Pero la metonimia también se da en la gramática de una lengua. He
aquí algunos ejemplos:
Metonimia conceptual Expresión metonímica
a. OBJETO POR SUSTANCIA Tomamos pulpo de primero.
b. RESULTADO POR ACCIÓN ¡Gane unas vacaciones de dos semanas!
En (a), el sustantivo contable pulpo, que normalmente se refiere al invertebrado que
habita en el mar, se usa como sustantivo no contable y describe la materia que, tomada
del cuerpo del pulpo, se usa como alimento. En (b), el verbo ganar, que normalmente
describe un evento puntual, se usa para describir una acción previa, como la de jugar a
la lotería, que puede llevar, como resultado, a ganar las vacaciones en cuestión.
5.3.3 Metáfora conceptual
Mucha gente piensa, incluidos los críticos literarios, que la metáfora es un recurso
retórico usado por los poetas para conseguir un cierto efecto estético. Aunque esto
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
puede ser verdad en relación con las metáforas muy imaginativas, no lo es en los usos
metafóricos cotidianos. En estos casos las metáforas ejercen un impacto mucho menor;
incluso se las describe como “muertas” porque no solemos ser conscientes de ellas.
Veamos un ejemplo de lo que suele ser una metáfora “muerta”:
Partió de esas premisas y llegó a estas conclusiones.
A primera vista este enunciado no parece metafórico. Simplemente significa que alguien
“dedujo de esas premisas estas conclusiones”. Sin embargo, las palabras partir y llegar
han sido usadas en él metafóricamente. Como sabemos, estas dos palabras pertenecen
al dominio de los viajes. En este dominio partir significa “salir de un lugar o ponerse en
marcha”, y llegar “acabar alguien o algo su trayectoria hacia un lugar”. Al interpretar el
enunciado propuesto, vemos que se alude a alguien que, como viajero, se mueve de un
lugar de partida y, siguiendo cierto camino, llega a un lugar de destino. El viajero es un
trasunto de la persona que piensa; el lugar de partida es las premisas; el lugar de llegada,
las conclusiones; y el movimiento que lleva de uno a otro, el proceso de pensar. Hay,
como vemos, una proyección de los elementos de un dominio sobre otros de otro
dominio. En este caso el dominio de origen es el de los viajes, y el dominio meta el del
pensamiento racional:
Dominio de origen Dominio meta
viajero se corresponde con persona que piensa
lugar de salida premisas
lugar de llegada conclusiones
movimiento proceso de pensamiento
El resultado de la proyección de unos elementos sobre los otros es que hablamos del
proceso de razonar como si de un viaje se tratara. Es fácil, por tanto, encontrar otras
expresiones que desarrollen metafóricamente otros aspectos permitidos por esta
proyección:
a. Ya veo de dónde vienes al plantear esto.
b. Vayamos al siguiente punto.
c. Te estás saliendo del tema.
d. Estoy bloqueado.
c. Ve más despacio; no puedo seguirte.
d. Por favor, vuelve a lo anterior; no lo he comprendido bien.
Si los enunciados propuestos son emitidos en un contexto en que se halla activada la
metáfora PENSAR ES UN VIAJE, se puede comprobar con facilidad cómo todos ellos
responden al desarrollo de algún aspecto incluido en el guión de la misma.
La metáfora es un mecanismo muy económico y de gran poder significativo, pues
nos permite, cuando hablamos, acceder a dominios de contenido abstracto poniéndolos
en relación con otros de contenido más concreto, esto es, más cercano al mundo de
nuestra experiencia y de las realidades físicas que nos rodean. Gracias a la metáfora
podemos acceder a cualquier dominio, incluso a aquellos que no entendemos. Por
ejemplo, cuando hablamos de emociones empleamos metáforas con mucha frecuencia,
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
y ello seguramente es así porque no tenemos un medio directo para comprenderlas. De
ahí que nos encontremos con enunciados como los siguientes:
a. El divorcio la dejó hecha pedazos.
b. El accidente de su hijo lo hundió completamente.
c. Estaba verde de envidia.
d. Estalló de rabia cuando se enteró.
He aquí otros casos de metáforas conceptuales y los modos en que se manifiestan
lingüísticamente:
Metáfora conceptual Expresión metafórica
a. EL TIEMPO ES ORO He invertido mucho tiempo en eso.
b. EL AMOR ES LOCURA Estoy loco por ella.
c. LAS CREENCIAS SON POSESIONES Está aferrado a sus creencias.
d. COMPRENDER ES VER No veo la razón de eso.
Hay un conjunto de metáforas conceptuales particularmente extendido y
productivo: el de las metáforas de orientación. Estas metáforas tienen como dominio de
origen algún tipo de relación espacial, como ARRIBA-ABAJO o DELANTE-DETRÁS. Estas
estructuras espaciales básicas se conocen como esquemas de imagen. Estos esquemas
son excelentes dominios de origen porque se han desarrollado desde las más tempranas
experiencias corporales y espaciales y nos resultan, justo por ello, significativos de modo
inmediato. Por ejemplo, constantemente experimentamos movimientos que van hacia
arriba o hacia abajo en el mundo físico: la fuerza de la gravedad hace que cosas como la
lluvia caigan, mientras que el calor hace que cosas como el humo se eleven. A partir de
experiencias como éstas hemos desarrollado un esquema de imagen ARRIBA-ABAJO,
que ha arraigado fuertemente. Otros esquemas de esta índole son los siguientes.
Cuando exploramos el mundo que nos rodea cogemos objetos y desarrollamos el
esquema CONTACTO. El que interaccionemos en el mundo con la parte frontal de
nuestros cuerpos ha dado lugar a un esquema DELANTE-DETRÁS. Algunos objetos tienen
un espacio hueco en su interior susceptible de ser llenado con otros objetos o
sustancias, como un vaso lleno de leche. Experiencias como ésta llevan al esquema
CONTINENTE, caracterizado como un límite que separa un espacio interior de otro
exterior. El esquema MOVIMIENTO se desarrolló a partir de las experiencias de percibir
objetos en movimiento ante nuestros ojos y de la percepción de nuestros propios
movimientos. Estos esquemas de imagen, fuertemente arraigados en nuestra cognición,
son recursos muy ricos para construir metáforas conceptuales:
Metáfora conceptual Expresión metafórica
a. MÁS ES ARRIBA El precio del petróleo ha vuelto a subir.
b. CONEXIÓN ES CONTACTO Ahora sí cojo la idea.
c. EL FUTURO ESTÁ DELANTE Tienes dos semanas por delante para hacerlo.
d. LOS ESTADOS SON CONTINENTES Estás en un lío.
d. EL CAMBIO ES MOVIMIENTO El disco duro se ha ido.
e. LAS CAUSAS SON FUERZAS Sus celos me arrastraron a la locura.
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Los esquemas de imagen examinados actúan como dominios origen para nuestra
comprensión de otros varios dominios abstractos, como se muestra en los ejemplos: el
esquema MÁS ES ARRIBA de (a) describe un aumento en una cantidad; el esquema
CONTACTO de (b), un proceso intelectivo; el esquema DELANTE-DETRÁS de (c), un lapso
de tiempo futuro; el esquema CONTINENTE de (d), un estado; el esquema MOVIMIENTO
de (e), un cambio de estado, y el esquema FUERZA de (f), una relación de causa y efecto.
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Lingüística. Tema 4. Semántica.
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