DERECHO
MATERIA: PRACTICA FORENSE DE DERECHO CIVIL.
ESTEFANIA HERNANDEZ AGUILAR.
Etapa Conclusiva o de alegatos
Llamada también pre conclusiva y de alegatos, en esta etapa se dan las
reflexiones, consideraciones, razonamientos y argumentaciones de las
partes; se pretende dar una idea al órgano jurisdiccional de lo que se
pretende obtener del juicio.
La formulación de alegatos es un derecho y una carga, para la parte que los
presenta, si los expresa el abogado, éste es sólo el conducto representativo
para hacerlo, pero no le pertenece tal prerrogativa como derecho propio.
CITACIÓN PARA LA SENTENCIA: Es el acto procesal por virtud del cual el
juzgador una vez formulados los alegatos o concluida la oportunidad
procesal para hacerlos, da por terminada la actividad de las partes en el
juicio, y les comunica que procederá a dictar sentencia, dentro del plazo de 8
días.
La sentencia será definitiva cuando adquiera la denominada “firmeza”.
Significa que ya no puede ser recurrida y, por tanto, es inamovible. A partir
de este momento se considerará “cosa juzgada” y no podrá volver a tomarse
una nueva decisión sobre los mismos hechos.
Una sentencia es una resolución de carácter jurídico que expresa una
decisión definitiva sobre un proceso (que puede ser penal o civil). Es decir, la
sentencia judicial da por finalizado un litigio o pleito. Una sentencia es una
resolución judicial que pone fin a un proceso penal.
La acción y efecto de condenar se denomina condena. Se trata de
la sentencia que un juez o un tribunal impone a un reo tras un juicio. Por
ejemplo: “El violador recibirá una condena ejemplar, de acuerdo a lo
anticipado por fuentes cercanas al proceso”, “Mañana se conocerá la
sentencia del caso Gutiérrez”, “Sin condena, no hay justicia”.
a condena está asociada a una sentencia, que es la resolución judicial que
pone fin a un litigio. Esta sentencia reconoce la razón o el derecho a una de
las partes involucradas en el proceso, obligando a la otra a cumplir con
ciertas obligaciones. Si el acusado es encontrado inocente, resulta absuelto;
en otras palabras, no se lo condena.
Puede hablarse, por lo tanto, de sentencia condenatoria o condena cuando el
juez (o tribunal) acoge la pretensión del demandante o acusador. De lo
contrario, se habla de sentencia absolutoria o absolución. En ambos casos, la
sentencia puede resultar firme (no cabe la interposición de recursos)
o recurrible (acepta que se interpongan recursos).
¿Qué son los gastos y costas de un proceso? Todos los desembolsos
económicos necesarios que haya que hacer durante un proceso judicial se
denominan gastos y costas. Están representados por los egresos que se
derivan del procedimiento, bien sea un fax, honorarios profesionales,
traslados, requerimientos, etc.
¿Qué es el proceso de reconsideración?
Medio de impugnación que se interpone ante la misma autoridad de primera
o de única instancia para que este revoque, aclare, modifique o anule su
decisión.
El recurso de apelación: es un medio de impugnación a través del cual se
busca que un tribunal de jerarquía mayor solucione conforme a Derecho la
resolución del inferior. Las apelaciones funcionan tanto como un proceso de
corrección de errores como un proceso de aclaración e interpretación de la
ley.
LA QUEJA: Una queja es la manifestación o noticia de hechos realizados por
una persona o grupo de personas, quienes de manera expresa relatan
presuntas violaciones a los derechos humanos en agravio de ellos o de
terceras personas, estos cometidos por autoridades o servidores públicos de
carácter Municipal, Estatal o Federal.
El escrito de queja debe estar firmado, o con huella digital del interesado.
Debe contener datos mínimos de identificación como el nombre, apellidos,
domicilio y número telefónico (si es posible), para tener comunicación directa
con el agraviado o persona que presente la queja.
La sentencia es un acto de declaración en la que se puede extinguir,
modificar o reconocer una situación jurídica emanada de una autoridad
pública, parte integrante de un poder del Estado que le ha conferido esa
potestad y que debe ejercerla de acuerdo a su propia competencia.
La ejecución de sentencia es una de las funciones que los órganos
jurisdiccionales desarrollan en el ejercicio de la potestad jurisdiccional y se
lleva a cabo cuando la obligación impuesta en la sentencia no se cumple
voluntariamente por el que haya sido condenado.
¿Cuáles son los incidentes en la ejecución de sentencia?
El incidente de inejecución de sentencia se abre cuando el órgano que
conoció del amparo no ha logrado que su fallo sea cumplido, luego de agotar
los requerimientos que la Ley de Amparo previene, remitiendo entonces los
autos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (previo análisis que del
mismo realice un Tribunal.
¿Qué es un embargo y remate?
Es el acto por el que el SAT enajena en subasta pública o fuera de subasta, los
bienes embargados para obtener, como producto de su venta, los ingresos
necesarios para cubrir el crédito fiscal y sus accesorios.
LA DEMANDA:
La demanda es el acto jurídico procesal, verbal o escrito por el cual una
persona física o moral denominada actor, acude ante un órgano jurisdiccional
a ejercitar su derecho de acción en contra de otra persona física o moral,
denominada demandado o reo, con el objeto de reclamar las prestaciones
que se enuncian.
Los fundamentos de una demanda
Para formular una demanda se deben seguir requisitos de fondo y de forma.
Esto es para que la exigencia pueda ser atendida y resuelta según lo dictado
por las leyes. También se evaluarán las pruebas que se aporten y la versión
que el demandado exponga.
Todo mexicano tiene derecho a la legítima defensa. Una forma de ejercer
esta potestad es al demandar ante una autoridad judicial.
En el artículo 17 de la Constitución se establece el derecho de las personas a
la administración de justicia por parte de tribunales. Para que sus peticiones
sean escuchadas, deberá cumplir con las formalidades dictadas por la ley
aplicable a la materia de litigio.
Elementos que integran una demanda
Las demandas tienen que ser por escrito. Esto permitirá que puedan hacerse
llegar estos documentos a manos de los magistrados y secretarios. Al ser
escrita, no hay necesidad de pedir al demandante que repita su dicho
verbalmente a cada miembro del juicio.
Existen demandas en materia laboral, civil y mercantil. Cada una de las ramas
del derecho dictará cuáles son las especificaciones que lleva la demanda.
Estos son los requisitos generales que deben acompañar a una demanda.
Datos del demandante. Se incluyen los atributos jurídicos de la
personalidad, como el nombre completo, nacionalidad y estado civil.
También deberá señalar el domicilio en el cual puede ser notificado
sobre los incidentes y demás etapas procesales.
Datos del demandado. Se especifican el o los nombres de los
responsables a quienes se les imputa una violación de derechos.
También se señala el domicilio en el cual pueden ser localizados.
Autoridad ante la cual se demanda. Esto ayuda a que la demanda sea
procedente al ser dirigida a un juez competente. No se le puede enviar
una demanda de materia familiar a un tribunal penal o fiscal.
Motivo de la demanda. En este apartado se especifican las razones por
las que se presenta el acto.
Circunstancias de los hechos. Es necesario especificar con fecha, hora,
lugar y personas implicadas los actos que derivaron de una violación de
derechos.
Pruebas. El demandante debe indicar los documentos que aporta
como pruebas. También puede mencionar a testigos presenciales.
Peticiones. En esta parte el demandante indicará los objetivos que pretende
alcanzar con la demanda. Por ejemplo, el pago de prestaciones laborales.
Aspectos a considerar al presentar una demanda
La redacción de una demanda requiere del cumplimiento de ciertos
formalismos dictados en las leyes.
Plazos para presentación de pruebas
Toda prueba que las partes deseen aportar deberá ser exhibida durante la
audiencia del juicio. Esto ofrece certeza jurídica a los implicados, ya que
conocerá cada uno a qué atenerse y qué pruebas combatir.
Las leyes señalan plazos para que las pruebas puedan ser reunidas y
aportadas ante el juez. Si no se presentan en los tiempos legales, perderán
dicho derecho.
Art: 233 Documentación que acompaña la demanda.
LEY FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS CIVILES..
Se reconoce que los órganos jurisdiccionales sólo deben intervenir, por regla
general, para componer coactivamente los conflictos que los interesados no
puedan o no quieran resolver voluntariamente. Por esto, la función de estos
órganos sólo se explica y justifica dentro de los límites en que es necesario
que el Estado realice su misión pacificadora entre las partes.
"Ahora bien, en el campo de las relaciones humanas se observa una
mutabilidad incesante, que ocasiona que varíen, de igual manera, las
relaciones jurídicas que, recíprocamente, ligan a los hombres, y, en esta
incesante transformación de la realidad concreta y particular en que se
desenvuelve la vida jurídica, surgirán y desaparecerán constantemente
motivos de controversia entre las partes.
"Es, evidentemente, imposible, la creación de órganos que pudieran estar
capacitados para seguir, hasta en sus más nimios detalles, las mutaciones de
que se trata, aunque también sería innecesaria su creación, aun en el caso de
su posibilidad, porque lo normal es que espontáneamente los propios
interesados den pacífica solución a sus cuestiones, y, por consiguiente, sólo
lo excepcional es lo que requiere la intervención del poder del Estado; pero,
dentro de eso excepcional propuesto a los órganos de la jurisdicción también
se continúan operando mutaciones, puesto que, en un momento posterior al
en que se inició la intervención del órgano, pueden las partes colocarse en
nuevos puntos de discordia que inicialmente no se previeron o que,
previstos, no había surgido, hasta entonces, motivo de oposición respecto de
ellos, y, correlativamente, con la misma posterioridad, pueden desaparecer
motivos de controversia que hayan existido al iniciarse la intervención del
órgano. Esto sugiere inmediatamente la idea de que el proceso no sea
"rígido", sino "flexible" hasta el grado indispensable para que, dentro del
juicio ya iniciado, pueda ampliarse o restringirse el contenido de la litis, en la
medida en que, con respecto al negocio en debate, se amplíe o se restrinja el
campo de las oposiciones.
"El sistema tradicional ha conocido ya la restricción de la litis por acuerdo de
las partes dentro del juicio, y ha conocido también la ampliación, en los casos
de terceros que vienen al juicio, para que su propia reclamación sea tenida
en cuenta, al decidir respecto de la controversia ya planteada; pero no se
había llegado a reconocer el principio ordenador que inspira el proyecto,
según el cual, la flexibilidad procesal debe ser tal que, en tanto el proceso
dure, sea apto para dar solución a todos los motivos de controversia que, en
relación con el negocio a debate, puedan surgir entre las partes principales, y
aun en relación con terceros, bien porque éstos espontáneamente ocurran al
juicio, o, bien, porque sean llamados por nueva demanda conexa introducida
en su contra.
"Dada la complejidad inabarcable en que se entrecruzan los lazos recíprocos
que ligan a los hombres en el mundo jurídico, no es posible establecer,
dogmáticamente y "a priori", los límites de información, de manera que
pueda formularse una regla que indique cuál ha de bastar para que el órgano
jurisdiccional pueda resolver; y como este órgano no puede eludir la
resolución, se manifiesta el evidente absurdo en que se incurre si se le obliga
a resolver sin la información suficiente. Esto ha acontecido en el
procedimiento tradicional, lo que ha dado motivo a resoluciones en
desacuerdo con la verdadera realidad de las relaciones jurídicas,
ocasionando, también, la multiplicidad de juicios, para decidir cuestiones que
pudieron y debieron decidirse de una sola vez, si hubiese habido la
posibilidad de hacer que el litigo se ampliase en los términos indispensables.
De igual origen han surgido decisiones contradictorias, que provocan una
mayor complicación de la vida jurídica, porque también imponen, a terceros
extraños a una controversia, la necesidad de seguir un nuevo proceso, para
defenderse de los efectos de una resolución dictada sin haber sido oídos.
"Todo esto se evita con el proceso flexible, que permite que los interesados
mismos, partes o terceros, puedan ampliar el campo del debate, y mediante
la facultad del órgano jurisdiccional para exigir una mejor información, a
través de pruebas ordenadas por él, y aun mediante la exigencia de que se
amplíe el litigio a cuestiones no sometidas a su resolución, cuando así sea
necesario para poder decidir sobre las cuestiones que se le han sometido.
"Contra este sistema de flexibilidad se pregona el rígido de fijación de los
puntos del debate, en un momento inmediato a la iniciación del juicio. Lo
dicho sería bastante para desechar este sistema antagónico, pero hay más
razones que abundan en favor de la flexibilidad. Desde luego, la inmediatez
de la fijación de la litis explica que el órgano no pueda tener la
documentación indispensable para percatarse, con entera nitidez, de cuáles
sean las recíprocas pretensiones de las partes, especialmente tratándose de
negocios de cierta complejidad técnica; y, aunque es verdad que las partes sí
deben conocer exactamente lo que pretenden, es también verdad que no
debe suponérselas dotadas de conocimientos doctorales en la ciencia
jurídica, porque pueden sufrir error en la estimación técnica de su situación
debatida, lo que, correlativamente, ha de ocasionar un error en la fijación de
los puntos a debate, y es evidente que, si se quiere hacer verdadera justicia,
no debe el órgano jurisdiccional hacerla de maestro, y resolver contra la
parte inepta, sólo por su falta de conocimientos en la ciencia jurídica. Esto
sería un verdadero anacronismo, puesto que la tendencia moderna es la de
que el Estado, a través de sus órganos de jurisdicción, realice una verdadera
misión de justicia, o sea, que su protección se otorgue, no de manera
formalista, en correspondencia con una información defectuosa por error o
mala fe, sino que ha de otorgarse de manera que responda, lo más cerca
posible, a las verdaderas relaciones existentes entre los hombres, y, para
lograr esta finalidad, se autoriza al propio órgano para que pueda aportar los
datos que estime necesarios para realizar su alta misión.
"Un argumento de orden secundario, que se esgrime contra la flexibilidad del
proceso, se refiere a que resulta más costoso que el de litis cerrada . Esta
objeción carece de sentido, si se toma en cuenta que la concentración, en un
solo juicio, mediante la ampliación del litigio, evita la multiplicidad de
procesos, y, por consecuencia, lejos de que la flexibilidad ocasione aumento
en los gastos, los disminuye; y en cuanto a que puedan ofrecerse pruebas
inconducentes, ello nada arguye en contra de la bondad del sistema puesto
que se tiene un correctivo eficaz establecido que todo gasto inútil sea a cargo
de quien lo haya ocasionado, gane o pierda el juicio.
"Una última razón de orden práctico que puede aducirse para no aceptar la
litis cerrada mediante réplica y dúplica, se obtiene de la experiencia de los
Tribunales del Distrito Federal, durante la vigencia del actual Código local de
Procedimiento Civiles, pues, en la dúplica y réplica, la situación jurídica
establecida con la demanda y la contestación no sufre alteración alguna, en
más de un 90% de los casos.
"Capítulo II.
"La composición coactiva de las controversias debe ser oportuna y tal que
ofrezcan, en el grado más alto posible, la seguridad de que el órgano
jurisdiccional resuelva de acuerdo con los reales valores jurídicos existentes
en las relaciones humanas fuera del proceso, puesto que éste es únicamente
el medio por el que se busca el restablecimiento de la situación protegida por
el derecho que se dice violado. Por esto, aparte de establecer la posibilidad
de una información suficiente para el órgano jurisdiccional, ha de cuidarse
también de que se integre en el plazo más breve, para lograr una rápida
pacificación y restablecer la certidumbre del derecho en condiciones tales
que la hagan útil, pues la inseguridad jurídica prolongada viene a convertirse
en una verdadera denegación de justicia, a tal grado que se postula, como
mejor, una justicia deficiente, pero pronta, que una justicia más estricta, pero
retardada.
"Todos los procedimientos tradicionales han reconocido esta verdad, puesto
que se han estructurado sobre la base de una última instancia, cuya
resolución, acertada o equivocada, debe tenerse como cosa juzgada y verdad
legal, que impide la eternización de los litigios, así como la repetición de los
mismos; y la constante preocupación de cada nueva reforma ha sido
proteger el desarrollo procesal de todo entorpecimiento o dilación
inmotivados, sin perjudicar la garantía de suficiente y veraz información que
ha de servir al tribunal para cumplir con su misión de dictar la resolución
final, que habrá de cumplirse coactivamente entre las partes.
"Como la experiencia cotidiana presenta casos que requieren una resolución
más pronta que la que pueda lograrse a través del juicio de mayor
solemnidad, al lado de éste se ha ideado otro de información sumaria, para
lograr más rápidamente la resolución definitiva de la cuestión; y, para casos
de mayor urgencia, otros procedimientos aun más breves se han creado para
que el órgano jurisdiccional dicte resolución, mediante una información que
se reconoce deficiente, de modo que no hay seguridad de que corresponda a
la verdadera situación que debe ser protegida, y, por esto, las resoluciones
dictadas mediante este último procedimiento no tienen valor necesario de
definitivas entre las partes; carecen del valor de verdad legal de la cosa
juzgada, y dan oportunidad a un nuevo juicio, éste sí, de información
plenaria, en donde se agote la discusión y se pronuncie un fallo que sustituya
definitivamente al que sólo se había dictado con fuerza provisional. Se
distinguen, consiguientemente, dos categorías de procesos:
"a) Aquellos en que la resolución final tiene valor de cosa juzgada y verdad
legal, y que evitan la repetición de la discusión, por su fuerza de definitivos
para los litigantes.
"b) Aquellos en que la resolución final sólo vale provisionalmente.
"En la elaboración del proyecto se ha reconocido que es necesario proteger,
de manera inmediatísima, ciertas situaciones jurídicas, para evitar la violencia
de las partes; pero no se ha creído conveniente ni útil conservar un
procedimiento de información insuficiente, que ninguna garantía ofrece para
que el órgano resuelva en justicia, y que da lugar sólo a una resolución
provisional, en espera de otra posible resolución definitiva, que recaiga en un
juicio de información plenaria. Se ha juzgado que debe intervenir el órgano
jurisdiccional en estos casos, para evitar que las partes se hagan justicia
recurriendo a la violencia privada; pero, concomitantemente, se ha juzgado
conveniente mantener la respetabilidad del órgano jurisdiccional, evitando
que dicte resoluciones a ciegas, con una insuficiente información. Por esto, se
ha previsto la posibilidad de que la autoridad del Estado pueda proteger las
situaciones de hecho existentes, sin prejuzgar sobre la legalidad de las
mismas ni sobre los derechos o responsabilidades de quienes obtengan la
protección, dejando, de esta manera, a las partes, en la misma situación en
que se encontraban antes de ocurrir el órgano jurisdiccional, para que sus
motivos de disputa sean apreciados en un juicio de información plenaria, que
dé lugar a una resolución con valor definitivo de cosa juzgada y verdad legal;
pero, como la protección a una situación de hecho existente puede causar
daños y perjuicios a persona distinta de la que solicitó la medida, se ha
impuesto la condición de que, para que la misma pueda ser dictada, ha de
otorgarse garantía suficiente para responder de dichos daños y perjuicios. Se
ve, pues, que las medidas de que se trata no tienen otra finalidad que la de
impedir la violencia privada, a partir del momento de la intervención del
órgano jurisdiccional, sin que sean un remedio para evitar violencias
anteriores, de las que exclusivamente son responsables las partes, y que
pueden dar lugar a procedimientos drásticos de la autoridad, si revisten
carácter delictuoso, caso en el cual es un procedimiento diverso del civil el
que ha de establecer las formas de intervención de la autoridad, así como la
oportunidad de dicha intervención. De esta manera se logra, con más rapidez
y efectividad, el mismo resultado que, en el procedimiento tradicional, se
buscaba a través de los interdictos, y se logra abarcando mayor número de
casos, puesto que puede mantenerse cualquier situación de hecho existente.
Sólo quedan fuera del interdicto de recuperar la posesión y el de obra
peligrosa, y esto porque ya en ellos no se mantenía la situación de hecho
existente, sino que se creaba una situación distinta, cosa inconveniente
porque, por la misma naturaleza provisional de la resolución, debida a la
insuficiente información, el órgano jurisdiccional estaba obligado a afectar,
con razón o sin ella, los derechos de uno de los litigantes, con el consiguiente
peligro de que, posteriormente, en el juicio plenario, se dictase una
resolución contradictoria, donde se reconociese la ilegalidad de la protección
otorgada provisionalmente en el interdicto, cosa lamentable porque la
ligereza en el dictado de la resolución provisional es un menoscabo a la
dignidad y respetabilidad del órgano jurisdiccional, y con la agravante, en
muchos casos, de la imposibilidad de restitución de las cosas al estado
anterior al de la violación, cono se evidencia pensando en que la posesión
provisional restituída puede dar lugar, v. gr., a una tala de bosques o a
destrucción o transformación de construcciones, que impida su
restablecimiento en el estado anterior al de la restitución de la posesión, y
especialmente, en el caso de la demolición de una obra, en el que,
evidentemente, puede edificarse una nueva, pero nunca hacerse resurgir la
desaparecida.
"Como la protección se otorga para mantener la situación de hecho
existente, se previene que la parte que pretenda cambiar esa situación, como
no debe recurrir a la violencia privada, sea la que tenga que promover el
juicio respectivo, con la sola excepción consistente en que, cuando la
mantención de los hechos en el estado que guarden entrañe la suspensión de
una obra, de la ejecución de un acto o de la celebración de un contrato, la
demanda debe interponerla quien obtuvo la medida, con la sanción de que
ésta quede sin efecto si no se promueve el juicio dentro del término de cinco
días.
"Queda por analizar si es posible y conveniente estructurar diversas clases de
juicios, cuyas resoluciones definitivas tengan fuerza de cosa juzgada y verdad
legal. Al respecto, cabe decir que no es posible, a priori, sentar un criterio de
distinción respecto de cuáles negocios jurídicos exijan la más minuciosa
información para poder ser resueltos, y cuáles lo puedan ser mediante una
información sumaria. Esto bastaría para descartar la conveniencia de la
elaboración de juicios con diferencias de información; pero no es
despreciable un argumento de orden práctico derivado de la experiencia
secular de que los juicios sumarios no llenan indefectiblemente su misión,
sino que, con escandalosa frecuencia, se hacen interminables.
"Para conciliar, hasta donde ha podido juzgarse posible, las dos exigencias de
un buen proceso: la seguridad de la justicia y la pronta administración de la
misma, se ha estructurado un juicio único, cuyo impulso no lo tengan
exclusivamente las partes, sino también, y con igual amplitud que ellas, los
tribunales; en este juicio todos los términos han de ser fatales, de manera
que se tenga por perdido el derecho, sin necesidad de acuse de rebeldía, por
su simple transcurso, si las partes no lo hacen valer en tiempo oportuno; con
la misma finalidad, se ha procurado que no existan artículos de previo y
especial pronunciamiento, sino sólo la incompetencia y los incidentes que
por su naturaleza pongan obstáculo a la prosecución del juicio, y también se
ha tenido extremo cuidado en cerrar la puerta a toda chicana con que la
experiencia ha demostrado que los litigantes de mala fe logran la demora
injustificada de la resolución final.
"Bajo la misma inspiración de buscar la rápida terminación de los litigios, y
también con la finalidad de evitar la indebida acumulación de los mismos se
ha juzgado prudente que caduquen, dejando las cosas como se encontraban
antes de interponer la demanda, si se han paralizado los juicios por un
término mayor de un año, por inactividad injustificada de las partes y del
tribunal; pero, como no puede escaparse que la paralización pueda deberse a
un caso de imposibilidad del órgano o de las partes para el desarrollo normal
de la relación procesal, se han previsto los casos de esas imposibilidades,
determinando las mismas la suspensión o la interrupción del proceso, por el
tiempo estrictamente indispensable para que la relación procesal pueda
nuevamente desenvolverse con normalidad.
"Otra ventaja que se logra con el juicio único es la de que será más accesible
tanto para las partes como para los tribunales, pues es evidente que es más
fácil llegar a dominar un solo método procesal que dos o más.
"Por último, no se diga que puede establecerse una regla flexible para que los
tribunales puedan determinar qué negocios sean susceptibles de verse en
procedimiento sumario, porque entonces se deja una verdadera anarquía
respecto de la forma de juicio, ya que cada juzgador puede estimar las cosas
en forma personalísima, y, consiguientemente, sin una pauta fija, porque las
cuestiones de criterio no tienen pauta alguna, y, si esto se dice respecto de
los juzgadores, no se requiere gran esfuerzo para imaginarse las dudas y
variaciones de criterio que se provocarían en los litigantes.
"En congruencia con las razones expuestas, en el artículo 2o. transitorio se
establece la abrogación de todas las leyes y disposiciones actualmente en
vigor, sobre procedimientos en materia federal, hecha excepción de los de
amparo y de los establecidos para el funcionamiento de tribunales de
organización especial.
EL PROCEDIMIENTO DE DECLARACION DE SENTENCIA
La sentencia es un acto de declaración en la que se puede extinguir,
modificar o reconocer una situación jurídica emanada de una autoridad
pública, parte integrante de un poder del Estado que le ha conferido esa
potestad y que debe ejercerla de acuerdo a su propia competencia.
Desde el punto de vista de sus efectos, la sentencia es la forma más natural
de terminación del proceso que da por finalizada la función judicial,
estableciendo una solución al conflicto y que permite ejercitar a los órganos
jurisdiccionales la competencia de hacer cumplir lo juzgado o a las partes
ejercitar su facultad de entablar contra dicha solución los recursos que la ley
le reconoce4.
A esa definición formal siguiendo la doctrina española hay otras que hacen
énfasis en los aspectos materiales como Montero Aroca, que la define como
la aplicación de la norma a los casos controvertidos, siguiendo el sistema
lógico de las premisas (premisa mayor, premisa menor y conclusión) de
acuerdo con la formación de la ley y siempre bajo el vocablo latino de que la
sentencia resuelve todo el pleito5.
La sentencia, entendemos que es un acto jurídico procesal que dirime un
conflicto, reconoce, declara o extingue una situación jurídica con
implicaciones sociales directas a través de un representante de un poder del
Estado obligado a respetar la legalidad, seguridad jurídica y los derechos
fundamentales del hombre dentro de un marco normativo establecido.
La sentencia es, ante todo un acto del Juez6, de ahí que pueda decirse que
lleva su sello personal y su estilo, de ahí que Couture sostenía que las
sentencias valdrán lo que valen los hombres que la dictan7, posición que si
bien la misma es un acto representativo del Estado, en la parte instrumental
es factura del hombre,de su voluntad de una intensa operación de
inteligencia,donde intervienen una serie de operaciones lógicas sobre las
diferentes y variadas situaciones fácticas y jurídicas simples y no pocas veces
complejas y confusas que resolver.
La sentencia no es un acto aislado8, es la llave que cierra el proceso, y este
acto judicial esta sostenido y dirigido por una o varias manos que conforman
un tribunal único o colegiado, que debe elaborarse en forma razonable y
humana, cubriendo las lagunas y zonas grises de la ley, convirtiendo con su
accionar natural al que no puede negarse por mandato de la misma ley a
alegar ignorancia o dejadez para fallar, en un contrapoder útil a los
inevitables conflictos sociales propios de la materia laboral y los operadores
de la misma.
El juez laboral, al decir de algunos quizás un tanto exagerados, es el rey del
derecho del trabajo9 por situaciones no previstas dentro del marco
estructural del tradicional Derecho del Trabajo y los llamados sectores
informales, y una cantidad de Nuevas formas contractuales que rompen el
marco conocido, añadido esto a teorías no conocidas ni legisladas en muchas
de nuestras legislaciones (Buena Fe, acoso moral, acoso sexual, para
subordinación, contratos atípicos, etc.) que tiene que dar respuesta a través
de la sentencia, que aumentan su radio de acción.
La legislación laboral es producto histórico de las crisis sociales, el juez a
través de la sentencia no soluciona la crisis, pero si emite una resolución
judicial de una crisis o conflicto presentado al mismo, que tendrá un
efecto capital en la sociedad que se dicta,no tan sólo a las partes afectadas o
destinatarias del fallo emitido por el tribunal, sino al conglomerado social.
En la práctica no hay una sentencia sino que cada instancia además del
formato propio elaborado por la ley, dicta una resolución judicial que tiene
que ver con el marco estructural de su composición y como es propio con el
caso sometido, con la obligación de resolverlo con apego al derecho, pero
con una visión más allá del instrumentalismo mecánico de la copia de
artículos del Código de Trabajo o procesal, sino que podrá ser objeto de una
revisión por un recurso,de ahí que los juzgados de trabajo, los juzgados de
primera instancia deben fallar teniendo en cuenta la mirada crítica de los
tribunales de Corte, Tribunales Superiores de justicia, Cortes de Trabajo, sin
que ello implique seguidísimo.
El tribunal de primer grado conoce el proceso como tal en su primera fase, y
a veces última sino es objeto de recurso, donde las partes presentan sus
pretensiones, y en no pocas ocasiones el juez tiene que utilizar su papel
activo y aplicar la máxima, además de ser el juez que recibe muchas veces en
nuestros países las deficiencias de nuestras propias instituciones estatales
por no aportar las constancias a tiempo que requieren las partes para
utilizarlas en su beneficio o en sus pretensiones.
La sentencia de segundo grado, es una resolución más acabada, por razones
de hecho y razones de derecho, en lo primero las partes harán un esfuerzo
para que la sentencia adversa le sea revocada, depositando los documentos
que no pudieron hacer en primer grado, presentación de testigos, etc.
TERMINO DE EJECUCION DE SENTENCIA
Una sentencia es la decisión oficial de un tribunal en una demanda. Una
sentencia final resuelve los puntos involucrados en la demanda, y determina
los derechos y obligaciones de cada parte en la demanda. En la ley penal, el
gobierno ejecuta una sentencia. La sentencia en un asunto penal con
frecuencia da como resultado la imposición de una sentencia, la cual
ejecutan las autoridades del gobierno. Se puede ordenar al acusado el pago
de una multa, ser puesto en libertad bajo palabra ó puede ser enviado a la
cárcel. En la ley civil, la ejecución de una sentencia se deja a las partes
comprendidas en la demanda. Cuando una parte en una demanda no cumple
con la sentencia dictada por un tribunal, la otra parte puede buscar alivio,
esto es, obtener un arreglo otorgado por el tribunal. La ejecución de una
sentencia civil surge cuando una sentencia relativa a dinero ó una orden de
sostenimiento no se paga. Aunque la mayoría de la gente cumple con una
sentencia dictada por el tribunal, algunas personas simplemente ignoran la
sentencia y no pagan. Cuando una persona no paga, se requiere la ejecución
de la sentencia.