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Concepto y Elementos de la Empresa

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TEMA 1.

LA EMPRESA Y EL EMPRESARIO

1.1.- EL CONCEPTO DE EMPRESA.

El mundo de hoy es una sociedad compuesta de organizaciones. Todas las actividades que supone la
producción de bienes o la prestación de servicios son planeadas, coordinadas, dirigidas y controladas dentro de
organizaciones. Todas las organizaciones están constituidas por personas, por recursos no humanos (como
recursos físicos y materiales), recursos financieros, recursos tecnológicos, mercadotécnicos etc. La vida de las
personas depende de las organizaciones y éstas dependen del trabajo de aquéllas. Las personas nacen, crecen,
aprenden, viven, trabajan y mueren en organizaciones. Las organizaciones son muy heterogéneas y diversas de
tamaños diferentes, de características diferentes, de estructuras diferentes y de objetivos distintos. Existen
organizaciones lucrativas, llamadas empresas y organizaciones no lucrativas como el ejército, la iglesia, los
servicios públicos de naturaleza gratuita etc.

Podemos definir la organización como un conjunto de personas con los medios necesarios y adecuados
que se relacionan entre sí y funcionan para alcanzar una finalidad determinada que puede ser tanto lucrativa
como no lucrativa. Esta definición es válida para toda clase de organizaciones, públicas, lucrativas, grandes o
pequeñas. Aunque existen organizaciones con características diferentes entre sí, todas ellas poseen tres
elementos comunes.

a) Tienen un propósito definido y distinto que se expresará en objetivos concretos.


b) Están compuestas por personas. Si una persona trabaja sola no constituye una organización, y se
requieren varias personas para realizar el trabajo necesario, a fin de que una organización alcance sus
metas.
c) Todas las organizaciones desarrollan una estructura, para que sus miembros tengan la posibilidad de
llevar a cabo su trabajo. Esta estructura puede ser abierta y flexible, sin una delineación clara y precisa
de los deberes de cada empleado, o puede ser más tradicional, con reglas, reglamentos y descripciones
de puestos clara y bien definidos, y con identificación de algunos miembros como “jefes”, los cuales
tienen autoridad sobre otros miembros.

Por tanto, el término organización se refiere a una entidad que tiene un propósito distintivo, incluye
personas o integrantes y tiene una estructura deliberada de algún tipo. Desde este punto de vista, es evidente que
la empresa es una organización, pero no todas las organizaciones son empresas, la empresa es una organización
económica y que persigue una finalidad lucrativa.

Ahora bien, las organizaciones están cambiando. Todas las organizaciones no están estructuradas en
departamentos y unidades de trabajo claramente identificables. Sino que se están volviendo a trabajos más
flexibles, empleados que trabajan en equipo, sistemas abiertos de comunicación y alianzas con proveedores. Las
organizaciones de hoy tienden a ser más abiertas y flexibles para adaptarse a los cambios del entorno.

En general la tarea común para todas las empresas es la realización de una actividad productiva o
transformadora en la que a partir de unos recursos o factores (inputs) se obtienen unos productos (outputs,
que pueden ser bienes (productos tangibles) o servicios (productos intangibles) de mayor valor o utilidad.
Las empresas realizan actividades productivas que crean riqueza en el sentido de que la utilidad de los
productos o servicios es superior a la de los factores empleados. Este incremento de utilidad puede
manifestarse de diversas formas:

a) Alterando las propiedades físicas o químicas de los factores.

b) Poniendo el producto a disposición del consumidor cuando éste desee adquirirlo.


1
c) Poniendo el producto a disposición del consumidor en el lugar que éste desea, cuando quiere
adquirirlo.

Para introducirnos en el concepto de empresa, vamos a destacar antes los elementos que comparten.
Así según el profesor Bueno Campos:

La empresa es una unidad de producción: combina un conjunto de factores económicos, según una
acción planeada y a través de un proceso de transformación obtiene unos productos o servicios.

La empresa es una organización: dotada de una estructura interna con una determinada relación de
autoridad o con una jerarquía, es decir, con una función directiva o empresarial, por la que pretende la
consecución de unos objetivos, normalmente, la obtención de un excedente o beneficio empresarial.

La empresa es una unidad financiera: dotada de un capital, según una determinada estructura de
propiedad, que invierte para actuar en el mercado para satisfacer una demanda de bienes y servicios de forma
que desarrollará un conjunto de transacciones financieras que le llevarán a un crecimientos sostenido y
equilibrado.

La empresa es una unidad de decisión o de dirección: la empresa tiene capacidad para formular sus
propios objetivos y gestionar los mismos y que soporta un riesgo.

La empresa es un sistema social: un conjunto de personas que mantienen unas relaciones formales e
informales, una comunicación, con sus correspondientes motivaciones y comportamientos individuales y de
grupo, configurando una determinada cultura y relaciones de poder.

Teniendo en cuenta todos estos aspectos Eduardo Bueno Campos define la empresa como “la unidad
económica que combina los distintos factores productivos, ordenados según una determinada estructura
organizativa, y dirigidos sobre la base de cierta relación de propiedad y control, con el ánimo de alcanzar
unos objetivos, entre los que destaca el beneficio empresarial”.

1.1.1. LOS ELEMENTOS/FACTORES DE LA EMPRESA

En las empresas se aportan y utilizan eficientemente una serie de recursos económicos a los que se
denomina “factores de producción” y de cuya adecuada combinación se obtienen bienes y servicios aptos para
satisfacer las necesidades de la sociedad. Pero esta combinación no se realiza de forma casual, sino que requiere
la dirección de una mente humana, el empresario. Estos elementos o factores pueden tener distinta naturaleza y
se pueden agrupar en dos categorías:

a) Factores activos
b) Factores pasivos.
c) Factores inmateriales o intangibles.

a) El factor humano. Los factores activos representan el concepto clásico de la fuerza de trabajo o el
moderno de capital humano o de grupo humano. Dentro del capital humano podemos señalar la existencia de
grupos diferenciados por sus intereses y relaciones con los grupos restantes tales como:
- Los propietarios del capital o socios, que pueden presentar ánimo de control o ser simples inversores
financieros.
- Los administradores o directivos. Son aquellas personas que realizan las tareas propias de la
administración de la empresa.

2
- Los empleados o trabajadores. Son aquellas personas que prestan su trabajo de forma personal y directa a
la empresa y que no tienen a su cargo la responsabilidad de dirigir a otras personas

b) Los factores pasivos, se dividen en materiales y financieros. Los factores materiales serían los bienes
económicos que se suelen clasificar en bienes y derechos (activo o capital técnico). A su vez, estos factores
materiales o económicos se suelen clasificar en dos grupos: duraderos o también llamado “activo no corriente”
(bienes y derechos que permanecen en la empresa más de un año) y no duraderos, también llamado “activo
corriente” (bienes y derechos que permanecen en la empresa menos de un año). En el primer grupo
incluiríamos los terrenos, las máquinas, los ordenadores, etc.; en el segundo las existencias de cualquier bien, el
dinero en efectivo y los derechos de cobro. Los bienes de activo no corriente se pueden clasificar atendiendo a
la tangibilidad de su naturaleza, de modo que cuando esta es tangible hablamos de inmovilizado material (una
máquina) y cuando es intangible de inmovilizado inmaterial (una patente).

Los elementos financieros se clasifican en neto (aportaciones de los socios más beneficios no distribuidos)
y pasivo (obligaciones y deudas). Por lo que respecta al capital financiero el neto empresarial está conformado
por el Neto (recursos propios de la empresa) y las obligaciones y deudas. Estas últimas se suelen clasificar
atendiendo al vencimiento o plazo de exigibilidad de las mismas, de modo que si el vencimiento es a corto
plazo hablamos de elementos de pasivo corriente, por ejemplo, una deuda pendiente de pago a nuestros
proveedores de materias primas, y si es a largo plazo hablamos de pasivo no corriente, por ejemplo, la deuda
que genera un préstamo bancario a 5 años.

c) Factores inmateriales o intangibles. En la actualidad los elementos intangibles como los derechos a
utilizar determinadas tecnologías y software informático, soporte de la mayoría de los procesos de
transformación física y de los procesos administrativos, representan un valor muy importante en el cómputo
total del montante de inversión de la empresa. Estos bienes se caracterizan porque su valor real para la empresa
es difícil de estimar, hasta el punto de que no se contabilizan, poniéndose en valor sólo en procesos de
transmisión o venta de los mismos. Entre estos elementos inmateriales podemos citar:

- La organización como conjunto de relaciones de autoridad, coordinación y comunicación que rigen la


actividad del grupo humano en sí y con el entorno.
- Know-how o conocimientos técnicos y económicos, capacidades, experiencias e información que poseen
el empresario y el grupo humano de la empresa y que permiten el desarrollo de la actividad empresarial.
- La imagen pública y las relaciones exteriores de la empresa y vínculos con el entorno, ya sean clientes,
entidades financieras, comunidad local, Estado y autoridades, así como la imagen y el posicionamiento de
sus productos.
- Cultura de empresa o conjunto de valores, creencias, símbolos, etc. que procedentes del capital humano y
del entorno social conforman la mentalidad de la empresa, así como su sistema de valores y su código ético
de comportamiento, impregnando su estilo de administración y forma de desenvolverse en sí misma y en
relación con el entorno.

1.2.- EMPRESARIO, EMPRENDIMIENTO Y GOBIERNO DE LA EMPRESA.

En todo momento, en las empresas se necesitan personas que tomen decisiones, que dirijan la empresa.
Las personas que están más involucradas en la toma de decisiones y en la dirección de la empresa pueden
adoptar tres roles: propietarios, empresarios y directivos. Por ello parece necesario clarificar los conceptos de
propiedad, empresario y directivo.

- Propietarios. La propiedad de la empresa corresponde a la persona o personas que poseen su titularidad. A


veces aportan el dinero necesario para poner en marcha la empresa, comprar o alquilar el establecimiento
empresarial, material de oficina…Otras veces aportan bienes (terrenos, maquinaria…). Puede darse la

3
circunstancia de que hayan creado la empresa ellos mismos, o bien haberla heredado, o pueden ser personas
que han invertido en una empresa en funcionamiento y han comprado acciones en bolsa.

- Directivos. En una empresa pequeña, el propietario suele dirigir la empresa, pero a medida que las empresas
aumentan su tamaño, va complicándose la gestión e imperando la necesidad de buscar personas que ayuden al
propietario a dirigir su empresa. La dirección de la empresa la ejercen las personas con autoridad para: fijar
objetivos y tomar las decisiones oportunas para que éstos se logren, y dirigir y coordinar el trabajo de otras
personas (Hernández et al., 2020).

- Empresarios. Cuando los propietarios ejercen la dirección y la gestión de la empresa, se les llama
empresarios. Por tanto, sólo algunos propietarios, los que son también directivos, son empresarios. Si el
propietario no ejerce tareas de dirección, entonces el propietario es un mero inversor. Así mismo los directivos
que no son propietarios del capital no son empresarios.

- Gobierno de la empresa. Cuando los propietarios contratan a directivos para la gestión de su empresa, no es
posible asegurar que éstos velarán por los intereses de los propietarios. Surge así la necesidad del gobierno de la
empresa, como un conjunto de mecanismos que pueden utilizar los propietarios para ejercer el control y
asegurar un comportamiento leal y honesto de los directivos a favor de los propietarios.

- Emprendimiento. El emprendimiento (entrepreneurship 1) o actividad emprendedora es el proceso de


creación de una empresa o un negocio capaz de entrar en nuevos mercados o en mercados ya establecidos.
Hisrich, Peters y Shepherd (2005) definen el emprendimiento como: el proceso de creación de algo nuevo,
con valor, dedicando el tiempo necesario y el esfuerzo, asumiendo el acompañamiento de riesgos
financieros, psíquicos y sociales, y recibiendo como resultado una recompensa monetaria y personal e
independencia.

Esta definición puntualiza los aspectos básicos de ser emprendedor. En primer lugar, el emprendedor
es creativo en el sentido de que supone el empleo de recursos y personas en una nueva forma de desarrollar
una organización. Un emprendedor es un individuo que crea una empresa y que consigue hacerse un sitio en
el mercado, por lo tanto, crea valor para él y para las personas que se implican en su negocio. Un software
nuevo sobre administración de hospitales introducido por un emprendedor en el mercado crea valor para los
administradores de hospitales porque hace su trabajo más fácil. En segundo lugar, para esta actividad el
emprendedor requiere tiempo y esfuerzo. Asumir riesgo es el tercer aspecto importante del emprendedor. La
parte final de la definición indica que el emprendedor recibe una recompensa. La más importante puede ser
la independencia o la satisfacción personal. Las recompensas monetarias juegan también un papel importante
y sobre todo es un indicador del grado de éxito del emprendedor (Hernández et al., 2020).

1.3.- CLASIFICACIÓN DE LAS EMPRESAS.

Existen una gran multitud de empresas y aunque comparten todas ellas los rasgos generales que hemos
utilizado para definir el concepto de empresa, sin embargo, unas pueden ser muy diferentes de otras. Así, no
es lo mismo la farmacia de nuestro barrio que Telefónica o el Corte Inglés. Puesto que las diferencias son tan
grandes, es difícil establecer un sólo criterio de clasificación, y por ello se utilizan varios. Entre ellos
destacaremos:

1.- Según la naturaleza de la actividad económica que desarrolla se dividen en:

1
Se considera que el vocablo anglosajón “Entrepreneurship” se puede traducir por emprendimiento, actividad
emprendedora o espíritu emprendedor
4
• Empresas del sector primario: como las agrícolas, ganaderas y pesqueras. Estas tratan de situar los
recursos de la naturaleza en disposición de ser utilizados. De este tipo de empresas se excluyen las
mineras.
• Empresas del sector secundario o transformadores, desarrollar una actividad productiva en sentido
estricto, es decir existe una transformación de inputs en outputs. Agrupa a las empresas en mineras,
industriales y de construcción.
• Empresas del sector terciario, constituye el colectivo más heterogéneo, comprende actividades tan
diversas como: lavanderías, tintorerías, peluquerías, reparaciones, empresas de transporte, empresas de
comunicaciones, empresas comerciales, empresas de hostelería, turismo y espectáculos, financieras,
información y medios de comunicación social, asesoramiento y de asistencia especializada y
profesional, empresas hospitalarias y de servicios sanitarios, enseñanza etc.

2.- Según su dimensión o tamaño, se distingue tradicionalmente entre empresas grandes, medianas y pequeñas.
La Comisión Europea en su Recomendación 2003/361/CE propone la utilización de tres variables: número de
trabajadores, volumen de negocio o cifra de facturación anual y balance general.

Para que una empresa pueda ser clasificada en una categoría o en otra, se debe cumplir el requisito del
número de trabajadores y al menos alguno de las otras dos variables

Tamaño Nº de trabajadores Volumen de negocio Balance general


(Millones de euros) (Millones de euros)
Microempresa 0-9 Menos de 2 Menos de 2
Pequeña empresa 10-49 Entre 2 y 10 Entre 2 y 10
Mediana empresa 50-249 Entre 10 y 50 Entre 10 y 43
Gran empresa Más de 249 Más de 50 Más de 43
Fuente: Hernández Ortiz, M.J., et al. (2020).

3.- Según su ámbito de actuación hablaremos de empresas locales, regionales, nacionales e internacionales
están situadas sólo en un país, pero exportan a otros países (exportadoras) y multinacionales (filiales) están
situadas en más de un país.

4.- Dependiendo de quién posea los medios de producción o el capital de la empresa se dividen:

• Empresas Privadas. Cuyo capital es propiedad de particulares, bien personas individuales o bien
jurídicas según regula el derecho empresarial.
• Empresas Públicas. Cuyo capital es propiedad total del estado o siendo parcial su influencia en el
sistema directivo es importante.
• Empresas mixtas. El capital está compartido entre capital público y privado.

5.- Según su forma jurídica, se distingue entre:

• La titularidad la ejerce una persona física.


• La titularidad la ejerce una persona jurídica.

Desde el punto de vista jurídico se define persona como: “todo sujeto capaz de ser titular de derechos y
obligaciones”. Se define persona física a todo miembro de la especie humana susceptible de adquirir
derechos y contraer obligaciones. Se define persona jurídica a la persona no individual sino ficticia, capaz
de ejercer derechos y contraer obligaciones, y de ser representada. Tiene personalidad propia
independientemente de sus socios.

5
Este último criterio es el que vamos a desarrollar a continuación.

1.3.1. La titularidad de la empresa la ejerce una persona física.

[Link]. Empresario individual

En las empresas individuales existe un único propietario. El Código de Comercio lo denomina


Empresario o comerciante individual. Se caracteriza porque asume todas las decisiones y tiene una
responsabilidad ilimitada o lo que es lo mismo responde con todos sus bienes presentes y futuros frente a
terceros.

La empresa individual tiene una serie de ventajas, derivadas de sus características; el empresario tiene
autonomía para regir como quiera su negocio, y recibe la totalidad del beneficio. Además, son empresas que
gozan de una gran flexibilidad, es decir, se adaptan con facilidad a todos los cambios impuestos por el
empresario individual.

Presenta también una serie de dificultades:

- El empresario sufre una gran concentración de riesgos, ya que todos sus bienes están afectos a la
empresa.
- Son entidades muy dependientes del talante de su fundador, por lo que muchas veces no le sobreviven.
Así, requiere que se den en una sola persona física: conocimientos, patrimonio y aceptación del riesgo.
- Tiene dificultades para obtener financiación, y en consecuencia para crecer y aprovechar oportunidades
rentables de inversión. Y ello debido a que los recursos financieros son aportados por el empresario o
se obtienen en el mercado financiero. Pero este empresario en la mayoría de los casos tiene unas
posibilidades económicas limitadas y por tanto la garantía que puede ofrecer este tipo de empresas es
escasa. Por tanto, sus posibilidades de emprender ambiciosos proyectos de inversión son también
limitadas.

Este tipo de organización predomina en aquellos sectores económicos en los que existe una tecnología
que no exige grandes sumas de capital, ni conocimientos muy complejos. Se da más en sectores como: la
agricultura minifundista, algunas empresas de servicios y algunas ramas industriales como la textil (confección
de prendas de vestir), donde proliferan las empresas con un número reducido de empleados. Sin embargo,
cuando ya nos centramos en otros sectores más representativos de la industria moderna como por ejemplo, la
producción de automóviles, se observa que las empresas adoptan una forma jurídica diferente casi siempre una
sociedad anónima y ello porque cuando los negocios crecen y aumentan la complejidad, se requiere un mayor
volumen de recursos que es difícil que aporte una persona individual en concreto.

[Link] Emprendedor de responsabilidad limitada

Persona física que, realiza de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de
dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, con o sin
empleados. El empresario responde con todo su patrimonio de las deudas generadas en su actividad, excepto de
su vivienda habitual bajo determinadas condiciones. Es necesaria la inscripción en el Registro Mercantil y en el
Registro de Propiedad. El emprendedor inscrito deberá constar su condición de emprendedor de
responsabilidad limitada o mediante la adición a su nombre, apellidos y datos de identificación fiscal de las
siglas ERL (Fuente: Hernández Ortiz, M.J.(coord.), 2020).

[Link]. La Comunidad de bienes

La comunidad de bienes carece de personalidad jurídica propia, lo que significa que cada uno de los
comuneros actúa en nombre propio frente a terceros. La constitución de una comunidad de bienes se puede
6
hacer de diversas formas: contrato verbal, contrato privado por escrito, escritura pública ante notario que puede
ser voluntaria u obligatoria si se aportan bienes inmuebles o derechos. La responsabilidad es ilimitada y
mancomunada 2. Todos los socios son administradores salvo que las facultades se hayan atribuido a uno de
ellos. La Comunidad de Bienes se rige por el Código Civil, mientras que las sociedades mercantiles lo harán
por el Código de Comercio y disposiciones complementarias. Según el artículo 392 del Código Civil, las
comunidades de bienes son las formadas por varias personas que ostentan la propiedad y titularidad de una cosa
o derecho indiviso

1.3.2. La titularidad de la empresa la ejerce una persona jurídica.

La insuficiencia, a veces, de medios económicos para acometer una empresa y la responsabilidad


universal que para el empresario proclama el artículo 1.911 del Código Civil en el sentido de que el deudor
responde del cumplimiento de sus obligaciones con todos sus bienes presentes y futuros, ha hecho que el
empresario social sea el más frecuente, máxime en las sociedades capitalistas en las que la responsabilidad de
los socios queda limitada a los términos de su aportación pero no con sus bienes personales.

Una sociedad mercantil es una persona jurídica en la que los socios se obligan a poner en común
dinero, bienes o industria para obtener lucro mediante actividades mercantiles.

Para la constitución de las sociedades mercantiles se deben seguir una serie de requisitos como por
ejemplo que un notario refrende la escritura de constitución e inscribir a la sociedad en el Registro Mercantil.
Una vez constituida la sociedad mercantil, la compañía tendrá personalidad jurídica en todos sus actos y
contratos.
Vamos a analizar a continuación los rasgos más destacados de algunas formas societarias.

[Link]. Sociedades personalistas

Las sociedades personalistas son aquellas que tienen en cuenta la personalidad del socio, es decir,
selecciona a los socios, así la entrada de un nuevo socio o la transmisión de tal condición, requiere el
consentimiento de todos los socios se funda en base a vínculos de mutua confianza personal entre los asociados.
Entre ellas podemos citar a la sociedad colectiva.

[Link]. Sociedades capitalistas, importa más el capital (Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el
que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital) .

La Sociedad de Responsabilidad Limitada se caracteriza por tener su capital dividido en participaciones


iguales acumulables (que no pueden llamarse acciones). Los socios no responderán personalmente de las
deudas sociales (se limita su responsabilidad a su aportación). Capital mínimo para fundarla 3.000 euros (1 euro
con la Ley Crea y Crece), que debe estar suscrito y desembolsado en el momento fundacional. No obstante,
mientras el capital de las sociedades de responsabilidad limitada no alcance la cifra de 3.000 €: (i) se exige la
dotación de una reserva legal de al menos el 20% del beneficio hasta que la suma de la reserva legal y el capital
social alcance el importe de 3.000 euros; y (ii) los socios responderán solidariamente con la sociedad, hasta la
diferencia entre el importe de 3.000 euros y la cifra del capital asumido si, en caso de liquidación, el patrimonio
de la sociedad fuera insuficiente para atender el pago de las obligaciones sociales. Tiene carácter tanto
personalista como capitalista, aunque tradicionalmente se la ha considerado como capitalista. Así demuestra su
carácter personalista en cuanto a la transmisión de las participaciones. No existe un número mínimo de socios
para formar una Sociedad de Responsabilidad Limitada. Se puede formar una sociedad limitada con un solo
socio aunque se tendría que especificar en el nombre añadiéndole la palabra Unipersonal

2Responsabilidad mancomunada: el acreedor social se dirigirá a todos los socios para el cobro de su deuda, los cuales responderán a
esta a partes iguales.
7
La Sociedad Anónima es el prototipo de la sociedad capitalista y es la constitución clásica de las grandes
empresas. Son sociedades capitalistas, no interesa la identidad del socio. El capital de la sociedad suscrito
totalmente en el momento de su fundación y desembolsado al menos en un 25%, está dividido en porciones,
fácilmente transferibles de un socio a otro y que acreditan su condición de socio. La sociedad por acciones no
sólo limita el riesgo de los accionistas a la pérdida del valor de su inversión, sino que permite repartir el riesgo
del negocio entre un elevado número de socios. No existe un número mínimo de socios para formar una
Sociedad Anónima. Se puede formar con un solo socio aunque se tendría que especificar Sociedad Anónima
Unipersonal. La sociedad anónima requiere de órganos capaces de expresar su voluntad. En este caso los
órganos sociales son los siguientes:

• La Junta General de Accionistas que personifica la voluntad social. Es la reunión de los accionistas
debidamente convocados, para decidir sobre los asuntos de su competencia.
• Administradores y Consejo de Administración. A los administradores les corresponde la dirección,
gestión y representación de la sociedad. El nombramiento de los administradores y su número le
corresponde a la Junta General. Cuando los administradores son varios forman el Consejo de
Administración (por lo menos tres administradores). El nombramiento de los administradores no
podrá exceder de cinco años, pudiendo ser elegidos posteriormente.

El capital social en la S.A. como mínimo ha de ser de 60.000 euros que se divide en partes alícuotas que
reciben el nombre de acciones. Estas pueden ser nominativas o al portador. Las nominativas son aquellas en las
que aparece el nombre de su titular, hasta que no esté desembolsado el capital totalmente las acciones revestirán
dicho carácter. En las acciones al portador no figura el nombre del titular.

Las acciones otorgan a sus titulares, entre otros, los siguientes derechos y obligaciones:

- Derecho a participar en las ganancias y en el patrimonio resultante de la liquidación de la sociedad


en proporción a su participación en la sociedad.
- Derecho de suscripción preferente en la emisión de nuevas acciones o de obligaciones convertibles
en acciones.
- Derecho de asistencia y voto a la Junta General de Accionistas cuando se posea el número mínimo
de acciones que exijan los estatutos.
- Derecho de información.
- Derecho de transmisión de las acciones.
- Obligación de desembolsar las acciones suscritas.

Presenta una serie de ventajas para sus propietarios frente a las individuales como son:

- Limitación de la responsabilidad.
- Diversificación de riesgos.
- Especialización de funciones. La sociedad anónima favorece la especialización de funciones; dado
que esta forma societaria permite que unos pongan el dinero y otros la capacidad.

La Sociedad Anónima Europea (S.E.). Es un tipo societario supranacional creado con el objetivo de
permitir a las empresas que lo desean, la posibilidad de operar en todo el territorio de la UE con
sometimiento a unas mismas normas de Derecho comunitario, directamente aplicables en todos los Estados
miembros. Sociedad de capital por acciones, con personalidad jurídica, regulada básicamente por el
Reglamento (CE) nº 2157/2001. El Capital mínimo será de 120.000 euros suscrito y desembolsado. No existe
número mínimo de socios cuya responsabilidad se encuentra limitada al capital aportado. La constitución

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puede hacerse mediante fusión, mediante la creación de una SE holding, mediante la constitución de una SE
Filial o mediante la transformación de una sociedad anónima existente en una SE, según su carácter.

La Sociedad Limitada Nueva Empresa (SLNE)

Esta forma de sociedad estaba regulada en la ley de Sociedades de Capital y constituía una modalidad de
sociedad limitada o de responsabilidad limitada pero desaparece al amparo de la Ley 18/2022, de 28 de
septiembre, de creación y crecimiento de empresas, también conocida como Ley Crea y Crece. Aunque esto
no afectará a las sociedades que ya hay puestas en marcha bajo este modelo. A estas sociedades se les
aplicarán las disposiciones que regulan la sociedad de responsabilidad limitada, por lo que también
deberán emplear el acrónimo SRL.

Aunque este tipo de sociedad supuso un “avance significativo” en materia de rapidez a la hora de constituir
una empresa, sus ventajas “se han visto superadas por la aplicación del DUE (documento único electrónico)
a la constitución de la sociedad limitada ordinaria”.

se rige por la Ley 2/1995, de 23 de marzo, de Sociedades de Responsabilidad Limitada, modificada por la
Ley 7/2003, de 1 de abril, de la Sociedad Limitada Nueva Empresa. Es una especialidad de la Sociedad de
Responsabilidad Limitada (SRL). El número máximo de socios en el momento de la constitución se limita a
cinco, que han de ser personas físicas. Se permite la Sociedad Limitada Nueva Empresa unipersonal. El
número de socios puede incrementarse por la transmisión de participaciones sociales. El capital social
mínimo, que deberá ser desembolsado íntegramente mediante aportaciones dinerarias en el momento de
constituir la sociedad, es de 3.012 euros y el máximo de 120.202 euros. Su denominación social se compone
de los apellidos y el nombre de uno de los socios más un código alfanumérico único (ID-CIRCE). Se podrán
utilizar unos estatutos sociales orientativos que reducen los tiempos de notarios y registradores a un máximo
de 24 horas cada uno y tiene dos formas de constitución: telemática y presencial.

[Link]. Las sociedades de participación

Son entidades alternativas que han surgido frente a las anteriores, especialmente frente a las capitalistas,
para superar algunos problemas y dar una respuesta más social de creación de empleo, de mayor participación
del socio y para fomentar el desarrollo económico y social de áreas locales y regionales.

Suele existir una oposición entre los intereses de los capitalistas y sus trabajadores, para intentar reducir
esta van apareciendo nuevas formas de empresa. Lo que se intenta es limitar el poder de los propietarios de los
medios de producción, así como fomentar la motivación mediante la participación de los trabajadores en las
decisiones que les afectan, y proporcionales unas mejores relaciones laborales al disminuir el conflicto.

Dentro de este tipo de sociedades podemos destacar: las sociedades laborales y las sociedades
cooperativas.

Las Sociedades Laborales, podrán adoptar tanto la forma de sociedad anónima como sociedad limitada.
Se entenderán que son sociedades laborales, aquellas sociedades anónimas o de responsabilidad limitada en las
que la mayoría del capital social sea propiedad de los trabajadores que presten en ellas servicios retribuidos en
forma personal y directa, cuya relación laboral lo sea por tiempo indefinido.

El otorgamiento de la condición de “Sociedad Laboral” corresponde al Ministerio de Trabajo y asuntos


sociales o en su caso a las Comunidades Autónomas que hayan recibido las correspondientes competencias.

En la denominación de la sociedad deberá figurar la indicación “Sociedad Anónima Laboral o Sociedad


de Responsabilidad Limitada Laboral, o sus abreviaturas SAL o SLL.

9
Las Sociedades Cooperativas son sociedades participativas que asocian a personas físicas o jurídicas
que tienen intereses o necesidades socioeconómicas comunes, para cuya satisfacción y en interés de la
comunidad realizan cualquier actividad empresarial. Por tanto, la finalidad de este tipo de empresa no es la
obtención de un lucro máximo, sino más bien la defensa y satisfacción de los intereses de sus miembros.

Las sociedades cooperativas andaluzas se constituirán mediante escritura pública y adquirirán


personalidad jurídica desde el momento en que se inscriban en el Registro de Cooperativas, debiendo empezar
su actividad en el plazo máximo de un año desde el momento de su inscripción en el Registro. La
denominación de la cooperativa incluirá necesariamente las palabras “Sociedad Cooperativa Andaluza” o su
abreviatura “S. Coop. And” y su uso será exclusivo de estas sociedades.

El capital social estará constituido por las aportaciones obligatorias y voluntarias efectuadas por los
socios y asociados. La figura del asociado deberá ser contemplada en los estatutos, podrá adoptar esta figura
tanto personas físicas como jurídicas que realicen las aportaciones al capital que determinen los estatutos y que
no desarrollen la actividad cooperativizada. Los estatutos establecerán el régimen de admisión y baja, así como
los derechos y obligaciones de los asociados y el reparto de sus votos en la Asamblea General, si bien el
conjunto de sus votos no podrá superar el 20% de los votos sociales.

Serán los estatutos los que fijen el capital mínimo para constituirse, debiendo estar suscrito en su
totalidad y desembolsado al menos en un 50%. Las aportaciones se acreditarán mediante títulos nominativos.
Como mínimo se necesitan tres socios para su constitución.

Los órganos de gobierno de la cooperativa son: la Asamblea General, el Consejo Rector y los órganos
de control (Comité técnico y/o intervención). La Asamblea General está constituida por los socios de la
cooperativa, y en su caso los asociados, es el órgano supremo de expresión de la voluntad social en las materias
cuyo conocimiento le atribuye esta Ley y los Estatutos. El Consejo Rector es el órgano de gobierno, gestión y
representación, su número de miembros nunca podrá ser inferior a tres, existiendo los cargos de Presidente,
Vicepresidente y Secretario. El Presidente del Consejo rector, que lo será también de la cooperativa tiene
atribuido el ejercicio de la representación de la entidad.

La Sociedad cooperativa Europa (SCE). Regulada por el Reglamento (CE) nº 1435/2003. Se define
como una sociedad con personalidad jurídica, con un capital mínimo de 30.000 euros, suscrito por los
miembros y dividido en participaciones que pueden ejercer sus actividades en todo el mercado interior, con una
personalidad jurídica, una normativa y una estructura únicas.

1.3.3. Las empresas familiares

En España el peso de las empresas familiares tiene una gran repercusión económica tanto como
creadoras de riqueza como generadoras de empleo. Además, existen empresas familiares de todos los
tamaños: pequeñas, medianas y grandes empresas.

Las empresas familiares (aunque tengan las mismas características y problemática que el resto de las
empresas) son peculiares debido a la relación que se puede establecer entre familia y empresa, y más
concretamente los intereses que persiguen los diferentes actores de la familia que pueden influir en su
funcionamiento.
Se considera que una empresa es familiar cuando:

a) Una o más familias tengan una participación importante (mayoría del capital social).
b) Que la familiar ejerza el control de la empresa.
c) Que algún miembro de la familia participe en la gestión de la empresa.

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d) Que exista una vocación de continuidad y permanencia en la propiedad y gestión de la misma,
incorporando a las siguientes generaciones.

Por tanto, las familias ejercen una gran influencia en este tipo de empresas debido a la posesión de la
mayoría del capital y del control en la dirección.

En las empresas familiares pueden existir los siguientes elementos:

a) La familia está formada por personas con vínculos de consanguinidad, en la que los lazos afectivos
marcan las relaciones entre ellos, que pueden ser propietarios o no o que pueden trabajar en la empresa o
no.
b) La empresa considerada como unidad económica sometida al mercado, y que pretende obtener un
beneficio.
c) La propiedad se basa en las reglas de inversión y minimización del riesgo. El éxito se mide en función de
la rentabilidad obtenida y del grado de protección logrado para los intereses de la propiedad. Algunos
propietarios pueden no ser de la familia.

En las empresas familiares se pueden dar siete tipos de grupos distintos como, por ejemplo, las
personas que trabajan en la empresa y que no son familia, trabajadores miembros de la familia, propietarios
de la empresa, etc. El estudio de estos grupos puede ser importante para estudiar los diferentes conflictos
(personales, profesionales, financieros) que se pueden presentar y para poder conciliar los diferentes tipos de
objetivos de estos grupos. Esos problemas son los que tienen que superar una empresa familiar, es decir
poder compatibilizar las expectativas de los distintos grupos e intereses.

Estas características propias de las empresas familiares les imprimen unos comportamientos
diferenciadores como son:

El carácter familiar hace que algunas de estas empresas encuentren problemas para sobrevivir sobre
todo cuando se tiene que hacer una sucesión, por lo que, desde diferentes foros, tanto públicos como
privados, se intenta encontrar mecanismos de apoyo y ayuda que eviten la alta tasa de mortalidad de las
empresas familiares. Uno de estos mecanismos es el protocolo familiar, cuyo objetivo es prevenir problemas
en el futuro, su finalidad es la de establecer principios orientadores y cláusulas específicas para ordenar las
relaciones actuales y futuras, entre la familia y la empresa.

El protocolo familiar surge como un proceso de comunicación y acuerdo entre los miembros de la
familia, en el que se expresa la voluntad de los mismos para llegar a un acuerdo sobre el futuro desarrollo de
la empresa. Una vez llegado a un acuerdo este se debe reflejar en un documento escrito y firmado. El
protocolo puede ser muy sencillo recogiendo solo aspectos relativos a la sucesión o algo más completa, con
aspectos como: la estrategia de la empresa, los órganos de gobierno y dirección, el empleo de familiares, la
formación, el régimen económico o la política social, etc.

1.4.- LA EMPRESA COMO SISTEMA

La teoría actual de la empresa se fundamenta en la aportación que la teoría de sistemas ha permitido,


tanto para describir su compleja composición, como para entender su comportamiento y facilitar sus
procesos de control y adaptación al entorno.

Esta teoría define sistema como “conjunto de elementos de cualquier clase (conceptos, ideas, objetos,
personas, etc.), cumpliéndose que cada parte influye sobre el todo, pero no de forma aislada respecto a los

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demás componentes del sistema. Además, cada posible subsistema tiene las mismas propiedades que el
sistema que lo contiene”.

La empresa como sistema se caracteriza por ser:


a) Un sistema artificial, diseñado por el hombre.
b) Un sistema finalista, tiene unas metas u objetivos que alcanzar.
c) Un sistema abierto, en constante intercambio de recursos con su entorno.
d) Un sistema cibernético, con un sistema de retroalimentación que le proporcione información sobre
el grado de consecución de sus objetivos.
e) Un sistema jerárquico, integrada por un orden superior y formada por diferentes subsistemas.

1.4.1.- Los subsistemas de la empresa

El paso siguiente para profundizar en la descripción de la empresa como sistema consiste en identificar los
subsistemas de la misma, esto es, efectuar particiones de sus elementos en grupos homogéneos que permitan
entender su funcionamiento. En la práctica dista de haber unanimidad a la hora de identificar cuáles son los
subsistemas más relevantes, por lo que existen numerosas clasificaciones en función de los objetivos del autor.

Una clasificación útil a efectos metodológicos agrupa las grandes áreas funcionales en que se divide la
empresa: administración, aprovisionamiento, producción, comercialización, finanzas e inversión, I+D+i y
recursos humanos real.

El subsistema de administración es la pieza de engranaje entre el entorno y la empresa y entre los distintos
subsistemas funcionales de la empresa. De modo que se ocupa de lograr y mantener una adecuada posición de
la empresa en su entorno y coordinar las actividades del resto de subsistemas. Las principales tareas a realizar
para cumplir su cometido son: planificación, organización, dirección del comportamiento y control. Por tanto,
la administración tendrá que: establecer los objetivos de la empresa y de cada uno de los subsistemas, elaborar
los planes, diseñar la estructura organizativa adecuada, dirigir el comportamiento humano y controlar que todo
se desarrolla conforme a lo planificado.

El subsistema de aprovisionamiento es el responsable de las decisiones relacionadas con las compras,


almacenamiento y logística de las materias primas y materiales necesarios para el proceso productivo. Las
principales tareas a desarrollar son: previsión de las necesidades de materiales, contacto con proveedores,
estudio de ofertas, llegar a acuerdos sobre precio y calidad, recepción de materiales, inspección de la calidad,
almacenaje y gestión de almacén y suministro de materiales a las distintas secciones.

El subsistema de producción es el encargado, mediante la aplicación de una determinada tecnología, de la


transformación de las materias primas y demás insumos en bienes y servicios que permitirán al consumidor
satisfacer sus necesidades. En este subsistema se tendrán que tomar decisiones respecto a: el tipo de proceso
productivo a emplear, las características técnicas del producto a fabricar, cuál va a ser la localización de las
instalaciones y la distribución en planta, el nivel de calidad que se pretende conseguir, la organización del
equipo humano o el mantenimiento de las instalaciones. Dada la naturaleza de las decisiones a tomar, el
sentido de éstas es clave para el éxito de la empresa.

El subsistema comercial es el nexo entre la empresa y el mercado. Algunas de las decisiones que se toman en
este subsistema van desde el estudio de necesidades o preferencias del consumidor, hasta la puesta en marcha
del plan de marketing mix, en el que se abordan cuestiones relativas al precio del producto, diseño del
mismo, formas y canales de distribución y estrategias de comunicación.

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El subsistema financiero tiene una doble misión, por un lado, es el responsable de obtener los recursos
financieros que va a necesitar la empresa para el desarrollo de su actividad y de la retribución de los mismos
a propietarios, entidades financieras, etc. Por otro lado, se encarga de tomar las decisiones de inversión de la
empresa, es decir, tiene que asignar los recursos financieros entre los diversos proyectos que se está plan-
teando acometer o que ya se están ejecutando en la organización. La función financiera tendrá que tomar
decisiones sobre: la elección de la fuente de financiación más idónea; la negociación con las entidades
financieras; la información de la situación económico-financiera de la empresa, etc.

El subsistema de investigación y desarrollo es el responsable de analizar y desarrollar la investigación sobre


materiales, procesos o productos en la empresa, con el fin de aplicarlos a bienes y servicios que se puedan
comercializar, cubriendo mejor las necesidades de los clientes actuales y potenciales de la empresa. Su
cometido va desde la invención a la innovación de bienes y servicios que mejoren los resultados de la
empresa. La función de investigación y desarrollo recoge decisiones sobre nuevos bienes y servicios que
lanzar al mercado; mejoras tecnológicas en los procesos de producción, etc.

El subsistema de recursos humanos. La actividad de la empresa depende, principalmente, de las personas


que trabajan en ella, desde las que la dirigen hasta los empleados. De ahí la importancia de la correcta
gestión de este subsistema y de las interconexiones que se establecen con el resto. La función de recursos
humanos es la responsable de la captación, motivación y desarrollo de las personas que trabajan en la
organización, para que aporten su máximo desempeño a la misma. Algunas de las tareas que lleva a cabo el
subsistema de recursos humanos son: planificación, reclutamiento y selección, formación, estudio e
implantación de planes de carrera y desarrollo profesional, remuneración, etc.

1.5.- INTRODUCCIÓN A LA ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS.

La administración como disciplina científica es un fenómeno relativamente reciente. Sus fundamentos


se sentaron a principios de siglo pasado, cuando la expansión y consolidación de las empresas empezó a
plantear problemas crecientes de gestión que necesitaban ser resueltos. Uno de los primeros en estudiar el
tema, cuyas aportaciones se han mantenido hasta ahora, fue Fayol en 1916, un directivo francés que, trató de
sistematizar las tareas de dirección en una empresa. Su planteamiento, que concibe la dirección como un
proceso (camino sistemático y organizado para hacer las cosas) que comprende una serie de funciones
(actividades u operaciones) que conducen a un cierto fin, se ha mantenido poco menos que inalterable hasta
nuestros días.

Actualmente predomina en la literatura administrativa la concepción de la administración como proceso,


es decir, como el ejercicio de una serie de actividades interrelacionadas cíclicamente en un esquema lógico, en el
que unas actividades preceden a otras. Las funciones básicas de la administración son en este orden:
planificación, organización, dirección de recursos humanos y control.

La planificación es decidir con antelación qué se desea conseguir, qué debe hacerse para lograrlo,
cómo, dónde, quién y cuándo se hará. La planificación precede normalmente al resto de las funciones; mediante
el proceso de planificación se fijan los objetivos y medios para alcanzarlos, información que es imprescindible
para diseñar la estructura organizativa capaz de llevarlos a cabo (organización) y seleccionar y motivar al
personal adecuado (dirección de recursos humanos). La planificación consiste en establecer un puente entre una
situación actual y otra futura deseable. Es una actividad de reflexión previa a la acción.

La organización se refiere al proceso de determinar qué tareas es necesario realizar, quién las llevará a
cabo, cómo habrán de agruparse las tareas, quién rendirá cuentas a quién y en qué nivel se tomarán las
decisiones. Por tanto, comprende el establecimiento de una estructura intencional, formalizada y permanente de
roles para las personas que forman parte de la empresa;

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La dirección del comportamiento pretende integrar dentro de la empresa a los individuos que trabajan
en ella y conseguir que orienten su comportamiento de la forma más adecuada hacia el logro de los objetivos de
la organización o unidad. Así, cuando los administradores motivan a sus subordinados, dirigen las actividades de
otros, se resuelven conflictos entre integrantes estas personas se ocupan de dirigir. La función de dirección se
ejerce a través de las subfunciones específicas de liderazgo, motivación y comunicación.

El control vigila las actividades para asegurar que se están llevando a cabo conforme se planificaron, y
corrige cualquier desviación significativa. Para ello se debe comparar lo planificado con lo acontecido en la
realidad, para intentar reducir estas desviaciones y tomar medidas. Con el control se pretende verificar que el
comportamiento de la empresa se mantiene dentro de los límites previamente fijados y, en caso contrario, tomar
medidas. Es, en este sentido, el complemento de la planificación; por cuanto pretende garantizar que aquello que
nos comprometimos a hacer de antemano realmente se vaya cumpliendo y, en caso de no ser así, que se realicen
las correcciones pertinentes para hacer que los hechos se adecuen a los planes (siempre y cuando los planes
puedan seguir en vigor; habrá casos en que el control permitirá identificar los cambios a realizar en los planes,
derivados de una situación con la que antes no se había contado o, sencillamente, de errores de cálculo previos).

1.5.1. Clasificación de los directivos.

Generalmente a no ser que la empresa sea pequeña, una única persona no se puede ocupar de todas las
tareas de dirección, por lo que el trabajo directivo como cualquier otro se va especializando, de manera que se
van creando puestos no directamente productivos, sino cuyo objetivo es coordinar a otras personas. El diseño de
la estructura organizativa consiste, precisamente, en ir coordinando el trabajo de cada nivel con la incorporación
de nuevos puestos directivos que, a su vez, serán coordinados por otros de nivel superior. Esto es lo que va
dando la forma piramidal a la organización. La jerarquía surge, en efecto, cuando se pone a un grupo de
trabajadores bajo la tutela de un capataz, que por su parte estará sometido a las instrucciones de otro directivo de
más nivel, que a su vez depende de otro y así sucesivamente, hasta que todas las unidades quedan al mando de
una única persona o grupo.

Los administradores trabajan en organizaciones, pero no todos los que trabajan en organizaciones son
administradores. Por razones de sencillez podemos dividir a los integrantes de la organización en dos categorías:
operativos o administradores. Los operativos son personas que trabajan en forma directa en un puesto o
actividad y no tienen responsabilidad de supervisar el trabajo de otros. Los administradores dirigen las
actividades de otras personas, aunque también pueden tener algunas responsabilidades operativas. Sin embargo,
nuestra definición supone que un administrador controla subordinados.

La identificación de quienes son los administradores en una organización no es una actividad difícil,
aunque estos pueden presentar varios nombres. A los administradores de primera línea por lo general los
llamamos supervisores. Ejemplo en una planta manufacturera el capataz, en un equipo de atletismo el
entrenador. Los administradores de mandos medios pueden presentar el título de jefe de departamento, jefe de
unidad, gerente de distrito, gerente divisional etc. En la cima o cerca de ella los administradores suelen
denominarse vicepresidentes, presidente, canciller, director administrativo, director general de operaciones.

Hay, por lo tanto, al menos dos formas de clasificar a los directivos: según el nivel en que se encuentren
o según el tipo concreto de tarea que tengan encomendada:

Dependiendo del nivel en el que se encuentren, podemos distinguir tres niveles directivos, cada uno de
los cuales tiene unas determinadas tareas y responsabilidades: la alta dirección, los directivos de nivel medio y
los supervisores de primera línea.

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La alta dirección ocupa el nivel más alto de la pirámide. Está integrada por el presidente y otros
directivos clave que se ocupan de desarrollar los planes a largo plazo de la empresa. Es la encargada de pilotar la
empresa, fijar los objetivos de ésta y sus grandes líneas estratégicas; de ella depende la marcha general de la
empresa, que funcione como un todo cohesionado. Depende en gran medida de factores externos fuera del
control de la empresa, por lo tanto; lo que hace que en este nivel se experimenten elevadas dosis de
incertidumbre, se afronten problemas nuevos y mal comprendidos. Por ello, las decisiones que se tomen aquí
serán, por lo general, a largo plazo, poco estructuradas, donde la solución se buscará mediante un proceso de
prueba y error. La reflexión, el buen juicio y la experiencia son básicos en este nivel.

Los directivos de primera línea son los que están en contacto directo con los trabajadores que hacen el
trabajo productivo de la empresa. A diferencia del caso anterior, las decisiones que se toman este nivel son
rutinarias y repetitivas; siempre surgen los mismos problemas, por ello es posible destinar recursos a identificar
bien esos problemas y buscar para ello soluciones óptimas, mediante el empleo de técnicas y modelos
cuantitativos. Se encargan de poner en acción los planes desarrollados por los directivos intermedios y se
encuentran en contacto directo con los trabajadores.

La alta dirección y los directivos de primera línea están unidos por una cadena de directivos, los de nivel
medio, que se encargan de mantenerlos en contacto; actúan como bisagra entre ambos. Los directivos
intermedios se ocupan más que la alta dirección de cuestiones específicas. Son responsables de desarrollar planes
y procedimientos detallados para llevar a la práctica los planes generales de la alta dirección. Se ocupan por
ejemplo de determinar el número de vendedores que han de operar en un determinado territorio, seleccionar un
equipo de producción o determinar cómo se ha de evaluar el trabajo y la productividad de los empleados.
Además, supervisa a la dirección operativa. Por ejemplo, un director de fábrica o de un jefe de ventas. Su papel
básico consiste en trasmitir información: hacia abajo traducen y desagregan las grandes directrices fijadas por la
alta dirección en objetivos, planes y programas concretos para cada uno de los niveles subordinados, y asignan
los recursos que requieran; hacia arriba, coordinan e integran las tareas, más especializadas, de los niveles
inferiores. En general, a medida que descienden en la línea tratan con problemas mejor estructurados, más
rutinarios progresivamente, de solución predeterminada; su trabajo es crecientemente detallado y concreto,
menos abstracto.

Según la amplitud de las actividades que realizan los directivos, encontramos directivos generales y
directivos funcionales: los directivos funcionales, son aquellos responsables de personas, secciones o
departamentos que ejecutan una tarea similar en contenido y orientación y que tienen formación y capacidades
próximas. Los directivos generales serían aquellos que son responsables de personas o departamentos que
ejecutan conjuntamente las tareas o actividades básicas de una empresa. Tienen más facilidad de promoción y no
están especializados.

1.6.- LA TOMA DE DECISIONES EN LA EMPRESA.

Continuamente, las personas deben elegir entre varias opciones aquella que consideran más
conveniente. Es decir, han de tomar decisiones en su vida cotidiana, en mayor o menor grado importantes, a la
vez que fáciles o difíciles de adoptar en función de las consecuencias o resultados derivados de cada una de
ellas. Es posible trasladar este planteamiento general al ámbito de la empresa. La toma de decisiones abarca las
cuatro funciones administrativas, así los administradores cuando planean, organizan, conducen y controlan, se
les denomina con frecuencia los que toman las decisiones.

Ahora bien: ¿qué se entiende por decidir? Algunos autores definen la decisión como la elección entre
varias alternativas posibles, teniendo en cuenta la limitación de recursos y con el ánimo de conseguir algún
resultado deseado. Como tomar una decisión supone escoger la mejor alternativa de entre las posibles, se
necesita información sobre cada una de estas alternativas y sus consecuencias respecto a nuestro objetivo. La

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información es la materia prima, el input de la decisión, y una vez tratada adecuadamente dentro del proceso de
la toma de decisión se obtiene como output la acción a ejecutar.

Greenwood afirma que la toma de decisiones para la administración equivale esencialmente a la


resolución de problemas empresariales. Los diagnósticos de problemas, las búsquedas y las evaluaciones de
alternativas y la elección final de una decisión, constituyen las etapas básicas en el proceso de toma de
decisiones y resolución de problemas.

1.6.1. Etapas en el proceso de toma de decisiones

Por lo general hemos definido la toma de decisiones como la “selección entre alternativas. Esta manera
de considerar la toma de decisiones es bastante simplista, porque la toma de decisiones es un proceso en lugar
de un simple acto de escoger entre diferentes alternativas. La figura siguiente nos muestra las etapas del
proceso de toma de decisiones.

Identificación Identificación de Asignación de Desarrollo de alternativas


de un problema los criterios de pesos
decisión (ponderaciones) a
los criterios

Evaluación de la Implantación de la Selección de una


eficacia de la alternativa alternativa Análisis de alternativas
decisión

Robbins, S.P. (1994; pág 157)

Etapa 1.- La identificación de un problema

El proceso de toma de decisiones comienza con un problema. Ahora bien, antes que se pueda
caracterizar alguna cosa como un problema los administradores tienen que ser conscientes de las discrepancias,
estar bajo presión para que se tomen acciones y tener los recursos necesarios. Los administradores pueden
percibir que tienen una discrepancia por comparación entre el estado actual de cosas y alguna norma, norma
que puede ser el desempeño pasado, metas fijadas con anterioridad o el desempeño de alguna otra unidad
dentro de la organización o en otras organizaciones. Además, debe existir algún tipo de presión en esta
discrepancia ya que si no el problema se puede posponer hasta algún tiempo en el futuro. Así, para iniciar el
proceso de decisión, el problema debe ejercer algún tipo de presión sobre el administrador para que éste actúe.
Esta presión puede incluir políticas de la organización, fechas límites, crisis financieras, una próxima
evaluación del desempeño etc. Por último, es poco factible que los administradores califiquen a alguna cosa de
problema sino tienen la autoridad, dinero, información, u otros recursos necesarios para poder actuar, ya que
sino describen la situación como una en la que se les coloca ante expectativas no realistas.

Etapa 2.- La identificación de los criterios para la toma de decisiones.

Una vez que se conoce la existencia del problema, se deben identificar los criterios de decisión que
serán relevantes para la resolución del problema. Cada persona que toma decisiones suele tener unos criterios
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que los guían en su decisión. Este paso nos indica que son tan importantes los criterios que se identifican como
los que no; ya que un criterio que no se identifica se considerará irrelevante por el tomador de decisiones.

Etapa 3.- La asignación de ponderaciones a los criterios.

Los criterios seleccionados en la fase anterior no tienen todos la misma importancia por tanto, es
necesario ponderar las variables que se incluyen en las lista en el paso anterior, a fin de darles la prioridad
correcta en la decisión. Este paso lo puede llevar a cabo dándole el mayor valor al criterio preferente y luego
comparar los demás para valorarlos en relación al preferente.

Etapa 4.- El desarrollo de alternativas.

Este paso consiste en la obtención de todas las alternativas viables que puedan tener éxito para la
resolución del problema.

Etapa 5.- Análisis de las alternativas.

Una vez que se han desarrollado las alternativas el tomador de decisiones debe analizarlas
cuidadosamente. Las fortalezas y debilidades se vuelven evidentes según se les compare con los criterios y
valores establecidos en los pasos 2 y 3. Se evalúa cada alternativa comparándola con los criterios. Algunas
valoraciones pueden lograrse en una forma relativamente objetiva, pero, sin embargo, suele existir algo de
subjetividad, por lo que la mayoría de las decisiones suelen contener juicios.

Etapa 6.- Selección de una alternativa.

Este paso consiste en seleccionar la mejor alternativa de todas las valoradas.

Etapa 7.- La implantación de la alternativa.

Mientras que el proceso de selección queda completado con el paso anterior, sin embargo, la decisión
puede fallar si no se lleva a cabo correctamente. Este paso intenta que la decisión se lleve a cabo, e incluye dar
a conocer la decisión a las personas afectadas y lograr que se comprometan con la misma.

Etapa 8.- La evaluación de la efectividad de la decisión.

Este último paso juzga el proceso el resultado de la toma de decisiones para verse se ha corregido el
problema. Si como resultado de esta evaluación se encuentra que todavía existe el problema tendrá que hacer el
estudio de lo que se hizo mal. Las respuestas a estas preguntas nos pueden llevar de regreso a uno de los
primeros pasos e inclusive al primer paso.

1.6.2. Tipos de decisiones

Todas las decisiones no son iguales ni producen las mismas consecuencias, ni tampoco su adopción es
de idéntica relevancia, es por ello que existen distintos tipos de decisiones. Existen varias propuestas para su
clasificación destacaremos las más representativas.

Tipología de decisiones según el nivel directivo.

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Esta clasificación está conectada con el concepto de estructura organizativa y la idea de jerarquía que
se deriva de la misma. Las decisiones se clasifican en función de la posición jerárquica o nivel administrativo
ocupado por el decisor. Desde este planteamiento distinguiremos:

a.- Decisiones estratégicas (o de planificación). Son decisiones adoptadas por decisores situados en el ápice de
la pirámide jerárquica o altos directivos. Estas decisiones se refieren principalmente a las relaciones entre la
organización o empresa y su entorno. Son decisiones de una gran transcendencia puesto que definen los fines y
objetivos generales que afectan a la totalidad de la organización; a su vez perfilan los planes a largo plazo para
lograr esos objetivos. Son decisiones singulares a largo plazo y no repetitivas, por lo que la información es
escasa y sus efectos son difícilmente reversibles; los errores en este tipo de decisiones pueden comprometer el
desarrollo de la empresa y en determinados casos su supervivencia, por lo que requieren un alto grado de
reflexión y juicio. Son decisiones estratégicas las relativas a dónde se deben localizar las plantas productivas,
cuáles deben ser los recursos de capital y qué clase de productos se deben fabricar.

b.- Decisiones tácticas o de pilotaje. Son decisiones tomadas por directivos intermedios. Tratan de asignar
eficientemente los recursos disponibles para alcanzar los objetivos fijados a nivel estratégico. Estas decisiones
pueden ser repetitivas y el grado de repetición es suficiente para confiar en precedentes. Sus consecuencias
suelen producirse en un plazo no largo de tiempo y son generalmente reversibles. Los errores no implican
sanciones muy fuertes a no ser que se vayan acumulando. Por ejemplo, decisiones relacionadas con la
disposición de planta, la distribución del presupuesto o la planificación de la producción.

c.- Decisiones operativas, adoptadas por ejecutivos que se sitúan en el nivel más inferior. Son las relacionadas
con las actividades corrientes de la empresa. El grado de repetitividad es elevado: se traducen a menudo en
rutinas y procedimientos automáticos, por lo que la información necesaria es fácilmente disponible. Los errores
se pueden corregir rápidamente ya que el plazo al que afecta es a corto y las sanciones son mínimas. Por
ejemplo, la asignación de trabajos a trabajadores, determinar el inventario a mantener etc.

Por tanto, vemos que existe una correspondencia entre el nivel de responsabilidad o nivel jerárquico al
cual se toman los distintos tipos de decisiones enunciados y el nivel de dificultad de dichas decisiones.

Tipología de decisiones según el método.

Esta clasificación se debe a Simon (1977) quien realiza una clasificación basándose en la similitud de
los métodos empleados para la toma de decisiones, independientemente de los niveles de decisión. Así
distingue una serie continua de decisiones en cuyos extremos están las decisiones programadas y no
programadas.

Se entiende por decisiones programadas aquellas que son repetitivas y rutinarias, cuando se ha
definido un procedimiento o se ha establecido un criterio (o regla de decisión) que facilita hacerles frente,
permitiendo el no ser tratadas de nuevo cada vez que se debe tomar una decisión. Es repetitiva porque el
problema ocurre con cierta frecuencia de manera que se idea un procedimiento habitual para solucionarlo, por
ejemplo, cuánto pagar a un determinado empleado, cuándo formular un pedido a un proveedor concreto etc.

Lo fundamental en este tipo de decisiones no es la mayor o menor dificultad en decidir, sino que se
encuentra en la repetitividad y la posibilidad de predecir y analizar sus elementos componentes por muy
complejos que resulten éstos.

Las decisiones no programadas son aquellas que resultan nuevas para la empresa, no estructuradas e
importantes en sí mismas. No existe ningún método preestablecido para manejar el problema porque este no
haya surgido antes o porque su naturaleza o estructura son complejas, o porque es tan importante que merece

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un tratamiento hecho a medida; por ejemplo, la decisión para una empresa de establecer actividades en un
nuevo país. También se utiliza para problemas que puedan ocurrir periódicamente pero quizá requiera de
enfoques modificados debido a cambios en las condiciones internas o externas.

Koontz y Weihrich, ponen de manifiesto la relación entre el nivel administrativo dónde se toman las
decisiones, la clase de problema al que se enfrentan y el tipo de decisión que es necesario adoptar para hacerle
frente. Los directivos de alto nivel se enfrentan a decisiones no programadas, puesto que son problemas sin
estructurar y a medida que se desciende en la jerarquía organizacional, más estructurados o comprensibles
resultan los problemas y, por tanto, más programadas resultarán las decisiones.

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