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La Búsqueda Humana de Dios

El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí. Sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la felicidad que busca. El hombre está hecho para vivir en comunión con Dios, en quien encuentra su felicidad. Las pruebas de la existencia de Dios incluyen el orden y la belleza del mundo material y la interioridad del hombre, que lo hacen capaz de conocer a un Dios personal.
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La Búsqueda Humana de Dios

El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí. Sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la felicidad que busca. El hombre está hecho para vivir en comunión con Dios, en quien encuentra su felicidad. Las pruebas de la existencia de Dios incluyen el orden y la belleza del mundo material y la interioridad del hombre, que lo hacen capaz de conocer a un Dios personal.
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Durante todo el estudio expondremos algunas VERDADES QUE DEBO SABER

SOBRE DIOS, EL HOMBRE, LA FE Y LA VIDA


Cuando profesamos nuestra fe, comenzamos diciendo: "Creo" o "Creemos",
preguntémonos que significa “creer”: La fe es la respuesta del hombre a Dios
que se revela y se entrega a él, dando al mismo tiempo una luz sobreabundante
al hombre que busca el sentido y la finalidad de su vida.
Iniciamos este estudio con el título: EL DESEO DE DIOS
El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha
sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y
sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la felicidad que no cesa de
buscar.
La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la
comunión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al
diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creó, y
por el amor de Dios, que lo conserva. Y sólo se puede decir que vive en la
plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por
entero a su Creador. El hombre está hecho para vivir en comunión con Dios, en
quien encuentra su felicidad.
SAN AGUSTIN exclama lo siguiente: "Cuando yo me adhiera a ti con todo mi ser,
no habrá ya para mi penas ni pruebas, y mi vida, toda llena de ti, será plena”.
Muchos son, sin embargo, los que hoy día se desentienden del todo de esta
íntima y vital unión con Dios o la niegan en forma explícita. Es este ateísmo uno
de los fenómenos más graves de nuestro tiempo. Y debe ser examinado con
toda atención.
Esta "unión íntima y vital con Dios" puede ser olvidada, desconocida e incluso
rechazada explícitamente por el hombre. Tales actitudes del hombre tienen su
origen en: 1. La rebelión del hombre contra la existencia del mal en el mundo,
porque algunos dicen que si Dios existiera no permitiría el mal o la maldad en el
mundo, y no le sucederían cosas malas a las personas, 2. La ignorancia o la
indiferencia religiosas, no conocen, ni les interesa conocer de Dios y de las
cuestiones religiosas, 3. Los afanes del mundo y de las riquezas, demasiados
ocupados y preocupados por el dinero y las cosas del mundo (cf. Mt 13,22), 4. El
mal ejemplo de los creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educación
religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los
defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más bien que revelado
el genuino rostro de Dios y de la religión, 5. Las corrientes del pensamiento
hostiles a la religión, piensan que la religión, por su propia naturaleza, es un
obstáculo la liberación del hombre tanto económica como social, porque, al
orientar el espíritu humano hacia una vida futura ilusoria, apartaría al hombre
del esfuerzo por levantar la ciudad temporal, atacan violentamente a la religión
y finalmente 6. Esa actitud del hombre pecador que, por miedo, se oculta de
Dios (cf. Gn 3,8-10) y huye ante su llamada (cf. Jon 1,3).

"Alégrese el corazón de los que buscan a Dios" (Sal 105,3). Si el hombre puede
olvidar o rechazar a Dios, Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para
que viva y encuentre la felicidad. Pero esta búsqueda exige del hombre todo el
esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, "un corazón recto", y
también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios.

De múltiples maneras, los hombres han expresado su búsqueda de Dios por


medio de sus creencias y sus comportamientos religiosos (oraciones, sacrificios,
cultos, meditaciones, devociones, etc.). Estas formas de expresión son tan
universales que se puede llamar al hombre un ser religioso.

Dios «creó [...], de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase
sobre toda la faz de la tierra y determinó con exactitud el tiempo y los límites
del lugar donde habían de habitar, con el fin de que buscasen a Dios, para ver si
a tientas le buscaban y le hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada
uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos» (Hch 17, 26-28).

ALABEMOS A DIOS CON SAN AGUSTIN «Tú eres grande, Señor, y muy digno de
alabanza: grande es tu poder, y tu sabiduría no tiene medida. Y el hombre,
pequeña parte de tu creación, pretende alabarte, precisamente el hombre que,
revestido de su condición mortal, lleva en sí el testimonio de su pecado y el
testimonio de que tú resistes a los soberbios. A pesar de todo, el hombre,
pequeña parte de tu creación, quiere alabarte. Tú mismo le incitas a ello,
haciendo que encuentre sus delicias en tu alabanza, porque nos has hecho para
ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti»

RESUMEN PARA RECORDAR:

 El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre.


 Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios.
 Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para que viva y
encuentre la felicidad.
 Sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la felicidad que no cesa de
buscar.
 Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto mientras no
descansa en ti.
PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS

Creado a imagen de Dios, el hombre es llamado a conocer y amar a Dios, el


hombre que busca a Dios descubre ciertas vías o pruebas de la existencia de
Dios para acceder al conocimiento de Dios, no en el sentido de las pruebas
propias de las ciencias naturales, sino en el sentido de "argumentos
convergentes y convincentes" que permiten llegar a verdaderas certezas.

Estas "vías o pruebas" para acercarse a Dios tienen como punto de partida la
creación: el mundo material y la persona humana.

1. El mundo material: A partir del movimiento y del devenir, de la contingencia,


del orden y de la belleza del mundo se puede conocer a Dios como origen y fin
del universo.

San Pablo afirma refiriéndose a los paganos: "Lo que de Dios se puede conocer,
está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó. Porque lo invisible de Dios, desde
la creación del mundo se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su
poder eterno y su divinidad" (Rm 1,19-20; Hch 17,27-28; Sb 13,1-9).

«Amigos, ¿por qué hacéis esto? Nosotros somos también hombres, de igual
condición que vosotros, que os predicamos que abandonéis estas cosas vanas
y os volváis al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra, el mar y cuanto en ellos
hay…si bien no dejó de dar testimonio de sí mismo, derramando bienes,
enviándoos desde el cielo lluvias y estaciones fructíferas, llenando vuestros
corazones de sustento y alegría...» Hch 14,15.17

SERMON DE SAN AGUSTÍN: "Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la


belleza del mar, interroga a la belleza del aire que se dilata y se difunde,
interroga a la belleza del cielo, interroga a todas estas realidades. Todas te
responden: Ve, nosotras somos bellas. Su belleza es su proclamación. Estas
bellezas sujetas a cambio, ¿quién las ha hecho sino la Suma Belleza, no sujeta a
cambio?"

2. La persona humana (el hombre): Con su apertura a la verdad y a la belleza,


con su sentido del bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su
aspiración al infinito y a la felicidad, el hombre se interroga sobre la existencia
de Dios. En todo esto se perciben signos de su alma espiritual. La "semilla de
eternidad que lleva en sí, al ser irreductible a la sola materia", su alma, no
puede tener origen más que en Dios.

Cuando el hombre escucha el mensaje de las criaturas y la voz de su conciencia,


entonces puede alcanzar la certeza de la existencia de Dios, causa y fin de todo.

No se equivoca el hombre al afirmar su superioridad sobre el universo material y


al considerarse no ya como partícula de la naturaleza o como elemento
anónimo de la ciudad humana. Por su interioridad es, en efecto, superior al
universo entero; a esta profunda interioridad retorna cuando entra dentro de su
corazón, donde Dios le aguarda, escrutador de los corazones, y donde él
personalmente, bajo la mirada de Dios, decide su propio destino.

SAN TOMÁS DE AQUINO. El mundo y el hombre atestiguan que no tienen en


ellos mismos ni su primer principio ni su fin último, sino que participan de Aquel
que es el Ser en sí, sin origen y sin fin. Así, por estas diversas "vías", el hombre
puede acceder al conocimiento de la existencia de una realidad que es la causa
primera y el fin último de todo, "y que todos llaman Dios".

Las facultades del hombre lo hacen capaz de conocer la existencia de un Dios


personal. Pero para que el hombre pueda entrar en la intimidad de Él ha querido
revelarse al hombre y darle la gracia de poder acoger en la fe esa revelación. Sin
embargo, las pruebas de la existencia de Dios pueden disponer a la fe y ayudar a
ver que la fe no se opone a la razón humana.

RESUMEN PARA RECORDAR:

 Creado a imagen de Dios, el hombre es llamado a conocer y amar a Dios.


 A partir del movimiento y del devenir, de la contingencia, del orden y de
la belleza del mundo se puede conocer a Dios como origen y fin del
universo.
 Cuando el hombre escucha el mensaje de las criaturas y la voz de su
conciencia, entonces puede alcanzar la certeza de la existencia de Dios.
 Por su interioridad el hombre entra dentro de su corazón, donde Dios le
aguarda, escrutador de los corazones, y donde él personalmente, bajo la
mirada de Dios, decide su propio destino.
 Las facultades del hombre lo hacen capaz de conocer la existencia de un
Dios personal.

OREMOS
Te adoro Dios mío
te amo con todo el corazón
te agradezco el haberme creado, el haberme hecho cristiano y el haberme
conservado en este día.

Perdóname el mal que hoy he cometido


y si algún beneficio he hecho, acéptalo.
Concédeme el reposo y libérame de peligros.
Que tu gracia sea siempre conmigo y con todos mis seres queridos.

Visita Señor, esta habitación, este hogar, nuestra familia: que tus santos ángeles
nos acompañen y nos guarden en paz, y que tu bendición permanezca siempre
con nosotros. Padre nuestro… Amen.

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