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ocurriendo a la fecha, como la reificacién de una rOPICOS Y CONCEPTOS EN LA TEORIA
vidad que, constituida en reflejo mecinico de lo ¥
se erige en causa hipostasiada de esa practica. DE= EAPC ONDUCTAY
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ines & Noble, 1949. este caso me refiero a la psicologia conductista, diff-
Suupsox, Edward E:: Cognitive Psychology as Ideolo | “mente puede plantear la existencia de un cuerpo de
American Psychologist, 1981, 36, 730-743, “Seceptos y definiciones coherente y sistematico, capaz
“Scubrir el rango completo de fenémenos comprendidos
Selo Ja denominacién de conducta’. Si la consideramos
“Smo la teoria desarrollada desde que Watson anuncié
‘Seemalmente el nacimiento de Ia nueva ciencia en 1913, se
‘212 del tipo de teoria en que no estamos interesados, En
® respecto, cl andlisis realizado por Skinner (1950) so-
“= las teorfas del aprendizaje en boga entre los cuaren-
& Una version inicial de este manuscrito fue leida en Ia Sexta
‘Gestion “Amual de la’ Association for Behavior Analysis, en Dea
“== (Mich,), EEUU, mayo de’ 1980. Deseo expresar- mi reconoci
Sesto por ia Iectura cuidadosa que hicieron de este manuserito
= Kantor y Sidney W. Bijou, y sus vallosas recomendaclones
ea mejorarto.
7 “Hago referencia al movimiento conductista enmarcado por
‘© ssoria' del condicionamiento ast como” al denominado ‘conduc.
So ‘social, La psicologia Interconductual, tal como. la. formule
Senor no se ajusta a esta critica, No obstante, oun cuando pro.
“= las condiciones necesarias para el desarrollo de una teoria de
= conducta, no fue tan influyente como los enfoaues basados en
© ssndieionamiento.ta y los sesenta, es todavia valido, con la enumera:
sumaria de los puntos ciegos que deben ser evitados
la construccién de una teorfa cientifica de la cond:
Estas eran teorfas del aprendizaje expresadas en té
nos del sistema nervioso, de eventos mentales o de ©
tos explicativos no observados directamente. Estas
teorias se consideraron como teorfa incorrecta een el
tido de que ellas no se expresaban en los mismos té
nos y no podian confirmarse con los mismos métodos
Jos hechos que supuestamente explicabans (p. 193). P
desafortunadamente, saber lo que no debe hacerse
teorfa, no nos proporciona los conceptos, definiciones
reglas para formular una estructura teérica a nuestra cl
cia, Es nuestro propésito sefialar algunos problemas ©
nerales relacionados con la integracién de una teoria
Ta conducta.
Con el objeto de apoyar nuestra postura, enume
‘mos los diversos criterios que debe satisfacer Ia const
cién de una teorfa cientifica:
a) Definir el dominio u objeto de estudio de Ia i
fina, y su relacién con otros campos dé Ta-cien
Proporcionar los criterios metodolégicos para
sificar ese dominio de eventos y Seleccionar aque
propiedades y relaciones consideradas como las
pertinentes;
Formular conceptos, definiciones y reglas basi
para diferentes tipos-de-eventos, datos y ope!
nes, a fin de armonizar la interaccién entre la
vestigacién cientifica y los procedimientos obse:
cionales, con los eventos y objetos con los que
ta Ia disciplina;
Integrar observaciones no relacionadas y aun
tradictorias, mediante la derivacién de concep:
que reflejen las propiedades de los eventos y las
teracciones; y
»
Abrir nuevos dominios empfricos y conceptuales
<2 el cumplimiento de su funcién heuristica, esen
sial a cualquier sistema teérico.
sSuiles son los logros de la teorfa moderna de la
en este respecto? Demos un répido vistazo.
% EI concepto de conducta parece haber sufrido una
serie de transformaciones. que no son solo de ne
turaieza léglea, sino que representan, tambiés wn
cambio eplstémico o seméntico en relacion al dor
minio empirco de eventos con loz gue teta la pon
cologia. Watson (1924) defiais incismente la dom
ucta corso. que el organismo hace 0 dices ce
decir, como aquell actividades oPservables” del
organismo, y aun cuando distingais Give recpben
tas imanifiestas y cubiertas, las ultimas siempre te-
ian que ser referibles a un sistema reactive aot
légico, como ocutrié en el caso del lenguaje, Esta
concepcién de la conducta es mas restsmgida toe
Ja que expuno por vez primera Skinner (938) cone
sla parte_del funcionamiento de ui oiginisme ane
ped tun Ghee ee bee
se ocup:
<1 mundo-externo». Sin embargo, la naturalezin-
teractiva de la conducta se vela constrefida por su
formulacién en términos fisicos como «movimien.
tos de un organismé-o de sus partes en un marco
de referencia proporcionado por el organismo mis.
‘mo 0 por diversos objetos externos 0 campos de
fuerza». En dichas formulaciones todavia se identi-
fica Ia conducta con Ia actividad del organismo, aun
cuando se subrayan sus efectos sobre el ambiente.
Esto es totalmente distinto de su propia definicién
(Skinner, 1957, pp. 224.225) al tratar la conducta
verbal como un episodio entre un hablante y un
escucha. En este caso, la conducta no se limita @
stla actividad del organismo, sino que se identi
con la interaccién_ misma cai los Soe
isodio verbal. Se ignora a los movimientos Cor
propledades definitorias de la conducta y el a
cepto se vuelve virtual, pero no formalmente, i
tico al de intercambio o interaccién. Esta reforms
lacién se aproxima a Ia concepcién de Kantor (195
sobre la interconducta. Kantor iguala Ta interc
ducta con un campo psicolégico. El campo psi
I6gico consiste en segmentos de conducta —
tituyen sistemas integrados de factores, incluyens
una funcién de estimulo y respuesta (la inte
cién del organismo con los objetos de estimul
Ia historia interconductual, los factores disposic
nales situacionales y los medios de contacto.
evento no es identificable en iat exxlusina
respuestas. Es innecesario afiadir que en la
conducta, las dos primeras definiciones const
yen el marco de referencia fundamental.
b) La teoria actual de la conducta se originé pi
dialmente en Ia teoria del condicionamiento, ¥
iltima instancia, en el paradigma del reflejo. El
bajo inicial de Skinner (1931, 1935a) ilustra c¢
el proceso de seleccién de la unidad de andlisis
Ja segmentacién «natural» de la conducta no
independiente de supuestos fundamentales que
yacian a una concepcién lineal y molecular ¢
‘cada por dicho paradigma. Se consideré que
medidas puntuales de topografias limitadas en
posicién espacial fija eran representativas del
continuo de Ia conducta. De este modo, Ia seles
( de una respuesta discreta, repetitiva, en el
cionamiento operante, no era ajena al concepts
reflejo y a la formulacién de clases genéricas
‘conceptos analiticos basicos (Skinner, 1931; I
Las respuestas, como aquellos segmentos fisicos
Productores de Ia interaccién puntual con el am-
biente se confundieron con los sistemas reactivos
y la funcién de respuesta. La dicotomia respon-
dienteoperante, inicialmente una distincién funcio-
nal (Skinner, 1935b) se identificé con las restriccio.
nes biolégicas impuestas por los sistemas de res
puesta involucrados. Atin més, la presion de la pa-
lanca, como una respuesta, cuando se le empled
bajo programas miltiples ‘o concurrentes, se ha
venido analizando como el mismo segmento de
conducta (tasas globales, tasas relativas, efectos de
contraste), a pesar de que se debe concebir con
Gfunciones diferentes en términos de las condiciones
¢que controlan su emisién. La morfologfa se ha iden-
tificado con ta funcién. Del fado del estimulo, se
enfrentan problemas sémejantes. La causalidad se
concibié como un proceso lineal en tiempo, y se
buscaron explicaciones de uno o dos factores en el
andlisis de fenémenos complejos. Como consecuen-
cia histérica, aun en situaciones aparentemente sim.
ples, se soslayan tedricamente factores funcionales,
como ocurre con las operaciones de privacién-sa-
ciedad, la funcién de estimulo del operando, etcé.
a. Ademds, en consonancia con el hincapié pres-
tado a los estados estables, las transiciones conti
suas en la conducta que constituyen el proceso de
interacci6n, han sido disminuidas en importancia,
al seleccionarse datos de estado terminal que la
mayor parte de las veces estén predeterminados con
base en las expectativas del experimentador. La
cobertura I6gica del dominio conductual por las
tsxonomfas que se derivan de los modelos de con-
Gicionamiento ha mostrado ser limitada y no ha
Podido cumplir sus propésitos, dado que parece in.
sspaz de procurar una sintaxis conceptual adecua-
33°
da a la naturaleza de la conducta, incluso en situs
ciones simples. Algunos autores como Schoenfel
(1972, 1976) han sugerido una revaloracién crit
de los fundamentos de la teoria de la conducta ==
tual, y algunos otros han propuesto modelos &
campo como el de Kantor (1924, 1926) como una
ternativa mds fructifera,
Los conceptos y los marcos organizativos de la
rfa de la conducta se derivan, en su mayor parm
en correspondencia a reglas operacionales y de
cedimiento, 0 como extensiones metaféricas
chas reglas. El denominar procesos y mecanissaal
s3 termince de Tae condones de procedi
jue dieron lugar a Ios fenémenos bajo andlisis c
tituye una prictica comin. Ast, se acostumbra i
blar de procesos idénticos a las operaciones, comm
ccurre en el condicionamiento clisico, Ia gene
zacién del estimulo, la extincién, el castigo,
forzamiento condicionado o las relaciones esti=aal
estimulo respuesta-estimulo. Esto ha constisaill
una estrategia poco gratificante, dado que lo
sultados tebricos han consistido en la separac
tificial de interacciones complejas o bien el =
lapamiento y equivalencia de «mecanismos>
nales. Los esfuerzos de Schoenfeld et a
Catania (1971) son dignos de mencionarse
propésito de superar dicha situacién, Scho=s
et al, han mostrado la posibilidad de pro:
anélisis sistemAtico a fin de integrar para
mente operaciones [Link]
independientes una de la otra (evitacién
\de razén y de intervalo, programas conti
contingentes, etcétera). Catania ha intent
lacionar operacionalmente varios procedi
perimentales desde el condicionamiento clés
ta programas complejos. No obstante, la pesail
Fencia del operacionalismo Io hace todavia presen-
te como el abordaje de mayor influencis on Is se
tematizacion tebrica
El crecimiento de micromodelos es una de las ca:
acterfstcas sobresalintes de la teoria de le oon,
ucta, La tendenciateérica se manifesta en la cone,
succién de modelos formales 0 ligados & hisdteve
igidos a un rango restringido de fenémen’e tas
todelos se ofrecen como tina alternative todo g
da en la descripcién y prediceién de datos cope,
¥en muchas ocasiones, la investigacén ne
enta no a la busqueda de pardmettos sont
0 por el contrari ala identifeacion oe coreg,
¥ casos parad6jicos. Los modelos nonmene
Postulativos sustituyen la busqueda nececana
neeptos y parkmetros capaces de inteasar dis
Parentemente independientes ¢ incluse conta,
os. Por consiguiente, no existe tna tote
ada de la conducta sino més bien un moceien
jo de modelos restringidos y que en oot,
ponen-emplricamente. La linelidad ue ta
cin conceptual se expresa no solamente ea
leza molecular de estos modelos, sso tare
su ecléctica ecoexistencia pacificas pare Io
oncibe como campos emp <1
de ello son los modelos desarrollades par
efectos restringidos como la igualaiék en
stcts concurrente (Herrnstein, 1990; Roshi
B Baur, 1973) o las relaciones especiales de any
= entre estimulos (Kamin, 1969; Wanner 9
1972; Hearst y Jenkins, 1974,
Ja’ heuristica se limita a la prediccién
propiedades implicadas por los mocielos fon
1a regresin infnita de le inferencia no
omo en los cincuentas, los investigades
més interesados en mostrar” que algo
55que predicen tendré lugar 0 que un evento «nd busca proce
sos y mecanismos generale
malmente» no predicho ocurriré bajo ciertas ¢ ones particulares de reeee ine gas a
diciones, que en la bisqueda de uniformidades tos e0 han isto ast genen, L28esfuerace
te puranctros maldslor La tare deo al Hlodon ane sna cepecesincluyend a
inici6n conceptual y no por un proceso empi tes niveles cualitativos ae
uun ambiente verbal, por gente que responde a
conducta de cierta manera debido a las practice
Gel grupo del cual son miembros» (p. 226). En
contexto, los medios normativos especificen el
de contactos posibles, ¥ por consiguiente permis
dos en un grupo o institucién social, representané
la especificidad de las interconductas caracter{s
cas de dicho grupo. Esto no se refiere solamente
los aspectos morfoldgicos de la interconducta sinc |
también a las propiedades funcionales
de la convencién, el medi
jetos, eventos, personas y sistemas reactivos. Las
nidades lingiiisticas, Tos roles sociales y las
convenciories morales adoptadas por grupos soci
les especificos son ejemplos de medios normativos.
La inclusi6n de los medios normativos como con
cepto tebrico se fundamenta en dos razones. Pri-
mero, se subraya el origen de los patrones caracte-
risticos de la conducta humana, y aun cuando refi-
rigndosé a su observacién én términos de caracte-
risticas fisicas, también define sus propiedades fun-
cionales en términos de atributos impuestos con-
vencionalmente. Segundo, al considerar que las fun-
ciones sociales son especificas a medios particula-
res, no se fomenta Ta generalizacién de las interac.
nes humanas como indicadores de leyes o prin-
cipios universales «naturales». No se puede lograr
tuna comprensién cabal de la conducta humana si
no enmarcamos los procesos y parémetros bajo la
especificidad normativa de los medios sociales. De
otro modo, se cometeria el mismo error de la psi-
cologia social tradicional al concebir las interaccio.
nes sociales como universales ¢ independientes di
las convenciones desarrolladas histérieamente por
los grupos € instituciones sociales.
Los limites con las ciencias bioldgica y social. Uno
de los problemas més relevantes para una teoria
de la conducta es delimitar su objeto de estudio de
los de las ciencias biol6gica y social. Esta es una
tarea necesaria para fijar el espectro relative de
cada disciplina sobre los fendmenos empfricos que
intersectan a la conducta en varias direcciones. Del
lado de la ciencia biolégica, existe una tendencia
permanente a reducir Jo conductual a lo biolégico
siguiendo la tradicin cartesiana. En la teorizacién68
actual todavia se encuentra al sistema nervioso
ceptual (Skinner, 1950) asf como a concepciones =
teraccionistas ¢ isomérficas de la determina
la conducta,
La ambigiiedad de dichos limites se refleja tom
bign en la discusién tedrica que siguié a los
dios occidentales (Miller, 1969) sobre el condi
namiento instrumental de las respuestas auténom
Desde entonces, hemos sido testigos de una
dencia a mostrar la condicionabilidad de cada
\ tema biol6gico de respuesta, sin cuestionarse
trata de hecho de una cuestién significativa (Sch
feld, 1967). En Ia psicologizacion de los feném:
biol6gicos surgen problemas semejantes, como o=
rre cuando se examinan fenémenos como los =
vimientos hacia 0 aparte de los objetos y estim
los, vogr., Ios tropismos y los tactismos.
Del lado de Ia ciencia social, las cosas no s
mejores. Sia veces se considera que la psicole
es una disciplina social, los fenémenos psicdl
se consideran al-Feflejo subjetive de a es
soGfal; en otras 0
J ace itiva de principios «
ductuales (Skinner, 1969). De ciialquier manera
‘se ha de lograr algiin avance en la relacién in!
disciplinaria de la ciencia social y la de la condi
esto debe hacerse mediante la definicién de los
minios tedrico y empfrico de cada disciplina. Es
labor no es ajena a la revisién critica del objet
estudio de la teoria de Ia conducta y a la revalom
cién de las mejores estrategias conceptuales
obtener un desarrollo teérico congruente,
deraciones finales
He sefialado algunos de los problemas principales que
conta la teoria de la conducta a fin de convertirse en
ema conceptual capaz de copar con la conducta
al y humana y las euestiones relativas a la ontoge
filogenia de la conducta, En vez de proporcionar so
s concretas, he més bien subrayado Ia necesidad
smular un conjunto de definiciones y conceptos fu
esles para orientar la investigacién y Ia organizacién
s datos, A fin de concluir, mencionaré tres proble
rechamente vinculados a los cambios propuestos
ero, el andlisis conceptual de los procesos deberia
sus ligas con la tradicién operacionalista que ca
ia a muestras pricticas tedricas, Los procesos 8
oncebidos como un campo complejo de interdepen-
2s, en los que las funciones consistirian en la natu-
cualitativa de la interaccién entre el organismo y
mbiente, El andlisis molecular seria de significacién
medida en que se enmarcara en tina deseripcién mo.
> atomista y no lineal de Ia interconducta,
undo, los procesos tradicionales bajo denominacio
mo las de percepcién, pensamiento, memoria, apren-
sie, motivacién y otros, se analizarian como compo
funcionales de_paradigmas diversos. describiendo
sriedad de inigraceiones de campo. Estas concepios
airfan en verdaderas explicaciones funcionales de las
tas cualidades de interaccién, tanto en el contexto
2 ontogenia como en el de la filogenia de la conducta,
= simplificar sus propiedades en términos de un para
tinico, como ahora ocurre.
cero, no debieran efectuarse extrapolaciones a par
de paradigmas y conceptos formulados para describir
‘ones simples con el fin de dar cuenta del analisis
rimental-y apliéado de la conducta humana, El di-
ccio creciente entre la ciencia basica y las técnicas apli-|
cadas testimonian la inadecuacién de los conceptos y é
niciones actuales para tratar con la complejidad de ia c
ducta humana en las situaciones sociales.
Finalmente, desearfa citar las palabras de Sidney 3
jou, en una entrevista realizada por Krasner (1977), om
me parecen pertinentes a la temitica de este escri
«..Nos estamos desplazando hacia una aproximacién é
campo, en la que debemos tomar en consideracién cin
© seis clases de variables en un sistema de contingenc
de campo, y relacionar los cambios en cualquier parte
campo a cambios en todas las otras partes del camp
(p. 599). Para hacerlo, sin embargo, es necesario ser c
ticos de nuestros fundamentos y buscar otras opcione
Provistas por una filosofia conductista de la ciencia,
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