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(23-08) Ribes - 1981 - TópicosConceptos

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ocurriendo a la fecha, como la reificacién de una rOPICOS Y CONCEPTOS EN LA TEORIA vidad que, constituida en reflejo mecinico de lo ¥ se erige en causa hipostasiada de esa practica. DE= EAPC ONDUCTAY REFERENCIAS Aurivusser, Louis: Curso de Filosofia Marsista para Cié lificos. México: Diez, 1975. Gramsct, Antonio: La Formacién de los Intelectuales. xico: Grijalbo, 1967. Lurorint, C.: Dialéctica Marxista € Historicismo. En Luporini y E, Sereni (Dirs.), EI Concepto de Forme Econdmico Social. México:' Grijalbo, 1973. En la actualidad, nadie argumentaria en contra del pa- — y Serenr, E.: El Concepto de Formacién Econdmico fundamental que desempefia la teoria en el desarrollo eg einerico: Grltalbo71973. senstruccién de la ciencia. No obstante, la psicologia, Rue, Gilbert: The Concept of Mind. Nueva York: Bar nite, la psicologia, y ines & Noble, 1949. este caso me refiero a la psicologia conductista, diff- Suupsox, Edward E:: Cognitive Psychology as Ideolo | “mente puede plantear la existencia de un cuerpo de American Psychologist, 1981, 36, 730-743, “Seceptos y definiciones coherente y sistematico, capaz “Scubrir el rango completo de fenémenos comprendidos Selo Ja denominacién de conducta’. Si la consideramos “Smo la teoria desarrollada desde que Watson anuncié ‘Seemalmente el nacimiento de Ia nueva ciencia en 1913, se ‘212 del tipo de teoria en que no estamos interesados, En ® respecto, cl andlisis realizado por Skinner (1950) so- “= las teorfas del aprendizaje en boga entre los cuaren- & Una version inicial de este manuscrito fue leida en Ia Sexta ‘Gestion “Amual de la’ Association for Behavior Analysis, en Dea “== (Mich,), EEUU, mayo de’ 1980. Deseo expresar- mi reconoci Sesto por ia Iectura cuidadosa que hicieron de este manuserito = Kantor y Sidney W. Bijou, y sus vallosas recomendaclones ea mejorarto. 7 “Hago referencia al movimiento conductista enmarcado por ‘© ssoria' del condicionamiento ast como” al denominado ‘conduc. So ‘social, La psicologia Interconductual, tal como. la. formule Senor no se ajusta a esta critica, No obstante, oun cuando pro. “= las condiciones necesarias para el desarrollo de una teoria de = conducta, no fue tan influyente como los enfoaues basados en © ssndieionamiento. ta y los sesenta, es todavia valido, con la enumera: sumaria de los puntos ciegos que deben ser evitados la construccién de una teorfa cientifica de la cond: Estas eran teorfas del aprendizaje expresadas en té nos del sistema nervioso, de eventos mentales o de © tos explicativos no observados directamente. Estas teorias se consideraron como teorfa incorrecta een el tido de que ellas no se expresaban en los mismos té nos y no podian confirmarse con los mismos métodos Jos hechos que supuestamente explicabans (p. 193). P desafortunadamente, saber lo que no debe hacerse teorfa, no nos proporciona los conceptos, definiciones reglas para formular una estructura teérica a nuestra cl cia, Es nuestro propésito sefialar algunos problemas © nerales relacionados con la integracién de una teoria Ta conducta. Con el objeto de apoyar nuestra postura, enume ‘mos los diversos criterios que debe satisfacer Ia const cién de una teorfa cientifica: a) Definir el dominio u objeto de estudio de Ia i fina, y su relacién con otros campos dé Ta-cien Proporcionar los criterios metodolégicos para sificar ese dominio de eventos y Seleccionar aque propiedades y relaciones consideradas como las pertinentes; Formular conceptos, definiciones y reglas basi para diferentes tipos-de-eventos, datos y ope! nes, a fin de armonizar la interaccién entre la vestigacién cientifica y los procedimientos obse: cionales, con los eventos y objetos con los que ta Ia disciplina; Integrar observaciones no relacionadas y aun tradictorias, mediante la derivacién de concep: que reflejen las propiedades de los eventos y las teracciones; y » Abrir nuevos dominios empfricos y conceptuales <2 el cumplimiento de su funcién heuristica, esen sial a cualquier sistema teérico. sSuiles son los logros de la teorfa moderna de la en este respecto? Demos un répido vistazo. % EI concepto de conducta parece haber sufrido una serie de transformaciones. que no son solo de ne turaieza léglea, sino que representan, tambiés wn cambio eplstémico o seméntico en relacion al dor minio empirco de eventos con loz gue teta la pon cologia. Watson (1924) defiais incismente la dom ucta corso. que el organismo hace 0 dices ce decir, como aquell actividades oPservables” del organismo, y aun cuando distingais Give recpben tas imanifiestas y cubiertas, las ultimas siempre te- ian que ser referibles a un sistema reactive aot légico, como ocutrié en el caso del lenguaje, Esta concepcién de la conducta es mas restsmgida toe Ja que expuno por vez primera Skinner (938) cone sla parte_del funcionamiento de ui oiginisme ane ped tun Ghee ee bee se ocup: <1 mundo-externo». Sin embargo, la naturalezin- teractiva de la conducta se vela constrefida por su formulacién en términos fisicos como «movimien. tos de un organismé-o de sus partes en un marco de referencia proporcionado por el organismo mis. ‘mo 0 por diversos objetos externos 0 campos de fuerza». En dichas formulaciones todavia se identi- fica Ia conducta con Ia actividad del organismo, aun cuando se subrayan sus efectos sobre el ambiente. Esto es totalmente distinto de su propia definicién (Skinner, 1957, pp. 224.225) al tratar la conducta verbal como un episodio entre un hablante y un escucha. En este caso, la conducta no se limita @ st la actividad del organismo, sino que se identi con la interaccién_ misma cai los Soe isodio verbal. Se ignora a los movimientos Cor propledades definitorias de la conducta y el a cepto se vuelve virtual, pero no formalmente, i tico al de intercambio o interaccién. Esta reforms lacién se aproxima a Ia concepcién de Kantor (195 sobre la interconducta. Kantor iguala Ta interc ducta con un campo psicolégico. El campo psi I6gico consiste en segmentos de conducta — tituyen sistemas integrados de factores, incluyens una funcién de estimulo y respuesta (la inte cién del organismo con los objetos de estimul Ia historia interconductual, los factores disposic nales situacionales y los medios de contacto. evento no es identificable en iat exxlusina respuestas. Es innecesario afiadir que en la conducta, las dos primeras definiciones const yen el marco de referencia fundamental. b) La teoria actual de la conducta se originé pi dialmente en Ia teoria del condicionamiento, ¥ iltima instancia, en el paradigma del reflejo. El bajo inicial de Skinner (1931, 1935a) ilustra c¢ el proceso de seleccién de la unidad de andlisis Ja segmentacién «natural» de la conducta no independiente de supuestos fundamentales que yacian a una concepcién lineal y molecular ¢ ‘cada por dicho paradigma. Se consideré que medidas puntuales de topografias limitadas en posicién espacial fija eran representativas del continuo de Ia conducta. De este modo, Ia seles ( de una respuesta discreta, repetitiva, en el cionamiento operante, no era ajena al concepts reflejo y a la formulacién de clases genéricas ‘conceptos analiticos basicos (Skinner, 1931; I Las respuestas, como aquellos segmentos fisicos Productores de Ia interaccién puntual con el am- biente se confundieron con los sistemas reactivos y la funcién de respuesta. La dicotomia respon- dienteoperante, inicialmente una distincién funcio- nal (Skinner, 1935b) se identificé con las restriccio. nes biolégicas impuestas por los sistemas de res puesta involucrados. Atin més, la presion de la pa- lanca, como una respuesta, cuando se le empled bajo programas miltiples ‘o concurrentes, se ha venido analizando como el mismo segmento de conducta (tasas globales, tasas relativas, efectos de contraste), a pesar de que se debe concebir con Gfunciones diferentes en términos de las condiciones ¢que controlan su emisién. La morfologfa se ha iden- tificado con ta funcién. Del fado del estimulo, se enfrentan problemas sémejantes. La causalidad se concibié como un proceso lineal en tiempo, y se buscaron explicaciones de uno o dos factores en el andlisis de fenémenos complejos. Como consecuen- cia histérica, aun en situaciones aparentemente sim. ples, se soslayan tedricamente factores funcionales, como ocurre con las operaciones de privacién-sa- ciedad, la funcién de estimulo del operando, etcé. a. Ademds, en consonancia con el hincapié pres- tado a los estados estables, las transiciones conti suas en la conducta que constituyen el proceso de interacci6n, han sido disminuidas en importancia, al seleccionarse datos de estado terminal que la mayor parte de las veces estén predeterminados con base en las expectativas del experimentador. La cobertura I6gica del dominio conductual por las tsxonomfas que se derivan de los modelos de con- Gicionamiento ha mostrado ser limitada y no ha Podido cumplir sus propésitos, dado que parece in. sspaz de procurar una sintaxis conceptual adecua- 33 ° da a la naturaleza de la conducta, incluso en situs ciones simples. Algunos autores como Schoenfel (1972, 1976) han sugerido una revaloracién crit de los fundamentos de la teoria de la conducta == tual, y algunos otros han propuesto modelos & campo como el de Kantor (1924, 1926) como una ternativa mds fructifera, Los conceptos y los marcos organizativos de la rfa de la conducta se derivan, en su mayor parm en correspondencia a reglas operacionales y de cedimiento, 0 como extensiones metaféricas chas reglas. El denominar procesos y mecanissaal s3 termince de Tae condones de procedi jue dieron lugar a Ios fenémenos bajo andlisis c tituye una prictica comin. Ast, se acostumbra i blar de procesos idénticos a las operaciones, comm ccurre en el condicionamiento clisico, Ia gene zacién del estimulo, la extincién, el castigo, forzamiento condicionado o las relaciones esti=aal estimulo respuesta-estimulo. Esto ha constisaill una estrategia poco gratificante, dado que lo sultados tebricos han consistido en la separac tificial de interacciones complejas o bien el = lapamiento y equivalencia de «mecanismos> nales. Los esfuerzos de Schoenfeld et a Catania (1971) son dignos de mencionarse propésito de superar dicha situacién, Scho=s et al, han mostrado la posibilidad de pro: anélisis sistemAtico a fin de integrar para mente operaciones [Link] independientes una de la otra (evitacién \de razén y de intervalo, programas conti contingentes, etcétera). Catania ha intent lacionar operacionalmente varios procedi perimentales desde el condicionamiento clés ta programas complejos. No obstante, la pesail Fencia del operacionalismo Io hace todavia presen- te como el abordaje de mayor influencis on Is se tematizacion tebrica El crecimiento de micromodelos es una de las ca: acterfstcas sobresalintes de la teoria de le oon, ucta, La tendenciateérica se manifesta en la cone, succién de modelos formales 0 ligados & hisdteve igidos a un rango restringido de fenémen’e tas todelos se ofrecen como tina alternative todo g da en la descripcién y prediceién de datos cope, ¥en muchas ocasiones, la investigacén ne enta no a la busqueda de pardmettos sont 0 por el contrari ala identifeacion oe coreg, ¥ casos parad6jicos. Los modelos nonmene Postulativos sustituyen la busqueda nececana neeptos y parkmetros capaces de inteasar dis Parentemente independientes ¢ incluse conta, os. Por consiguiente, no existe tna tote ada de la conducta sino més bien un moceien jo de modelos restringidos y que en oot, ponen-emplricamente. La linelidad ue ta cin conceptual se expresa no solamente ea leza molecular de estos modelos, sso tare su ecléctica ecoexistencia pacificas pare Io oncibe como campos emp <1 de ello son los modelos desarrollades par efectos restringidos como la igualaiék en stcts concurrente (Herrnstein, 1990; Roshi B Baur, 1973) o las relaciones especiales de any = entre estimulos (Kamin, 1969; Wanner 9 1972; Hearst y Jenkins, 1974, Ja’ heuristica se limita a la prediccién propiedades implicadas por los mocielos fon 1a regresin infnita de le inferencia no omo en los cincuentas, los investigades més interesados en mostrar” que algo 55 que predicen tendré lugar 0 que un evento «nd busca proce sos y mecanismos generale malmente» no predicho ocurriré bajo ciertas ¢ ones particulares de reeee ine gas a diciones, que en la bisqueda de uniformidades tos e0 han isto ast genen, L28esfuerace te puranctros maldslor La tare deo al Hlodon ane sna cepecesincluyend a inici6n conceptual y no por un proceso empi tes niveles cualitativos ae uun ambiente verbal, por gente que responde a conducta de cierta manera debido a las practice Gel grupo del cual son miembros» (p. 226). En contexto, los medios normativos especificen el de contactos posibles, ¥ por consiguiente permis dos en un grupo o institucién social, representané la especificidad de las interconductas caracter{s cas de dicho grupo. Esto no se refiere solamente los aspectos morfoldgicos de la interconducta sinc | también a las propiedades funcionales de la convencién, el medi jetos, eventos, personas y sistemas reactivos. Las nidades lingiiisticas, Tos roles sociales y las convenciories morales adoptadas por grupos soci les especificos son ejemplos de medios normativos. La inclusi6n de los medios normativos como con cepto tebrico se fundamenta en dos razones. Pri- mero, se subraya el origen de los patrones caracte- risticos de la conducta humana, y aun cuando refi- rigndosé a su observacién én términos de caracte- risticas fisicas, también define sus propiedades fun- cionales en términos de atributos impuestos con- vencionalmente. Segundo, al considerar que las fun- ciones sociales son especificas a medios particula- res, no se fomenta Ta generalizacién de las interac. nes humanas como indicadores de leyes o prin- cipios universales «naturales». No se puede lograr tuna comprensién cabal de la conducta humana si no enmarcamos los procesos y parémetros bajo la especificidad normativa de los medios sociales. De otro modo, se cometeria el mismo error de la psi- cologia social tradicional al concebir las interaccio. nes sociales como universales ¢ independientes di las convenciones desarrolladas histérieamente por los grupos € instituciones sociales. Los limites con las ciencias bioldgica y social. Uno de los problemas més relevantes para una teoria de la conducta es delimitar su objeto de estudio de los de las ciencias biol6gica y social. Esta es una tarea necesaria para fijar el espectro relative de cada disciplina sobre los fendmenos empfricos que intersectan a la conducta en varias direcciones. Del lado de la ciencia biolégica, existe una tendencia permanente a reducir Jo conductual a lo biolégico siguiendo la tradicin cartesiana. En la teorizacién 68 actual todavia se encuentra al sistema nervioso ceptual (Skinner, 1950) asf como a concepciones = teraccionistas ¢ isomérficas de la determina la conducta, La ambigiiedad de dichos limites se refleja tom bign en la discusién tedrica que siguié a los dios occidentales (Miller, 1969) sobre el condi namiento instrumental de las respuestas auténom Desde entonces, hemos sido testigos de una dencia a mostrar la condicionabilidad de cada \ tema biol6gico de respuesta, sin cuestionarse trata de hecho de una cuestién significativa (Sch feld, 1967). En Ia psicologizacion de los feném: biol6gicos surgen problemas semejantes, como o= rre cuando se examinan fenémenos como los = vimientos hacia 0 aparte de los objetos y estim los, vogr., Ios tropismos y los tactismos. Del lado de Ia ciencia social, las cosas no s mejores. Sia veces se considera que la psicole es una disciplina social, los fenémenos psicdl se consideran al-Feflejo subjetive de a es soGfal; en otras 0 J ace itiva de principios « ductuales (Skinner, 1969). De ciialquier manera ‘se ha de lograr algiin avance en la relacién in! disciplinaria de la ciencia social y la de la condi esto debe hacerse mediante la definicién de los minios tedrico y empfrico de cada disciplina. Es labor no es ajena a la revisién critica del objet estudio de la teoria de Ia conducta y a la revalom cién de las mejores estrategias conceptuales obtener un desarrollo teérico congruente, deraciones finales He sefialado algunos de los problemas principales que conta la teoria de la conducta a fin de convertirse en ema conceptual capaz de copar con la conducta al y humana y las euestiones relativas a la ontoge filogenia de la conducta, En vez de proporcionar so s concretas, he més bien subrayado Ia necesidad smular un conjunto de definiciones y conceptos fu esles para orientar la investigacién y Ia organizacién s datos, A fin de concluir, mencionaré tres proble rechamente vinculados a los cambios propuestos ero, el andlisis conceptual de los procesos deberia sus ligas con la tradicién operacionalista que ca ia a muestras pricticas tedricas, Los procesos 8 oncebidos como un campo complejo de interdepen- 2s, en los que las funciones consistirian en la natu- cualitativa de la interaccién entre el organismo y mbiente, El andlisis molecular seria de significacién medida en que se enmarcara en tina deseripcién mo. > atomista y no lineal de Ia interconducta, undo, los procesos tradicionales bajo denominacio mo las de percepcién, pensamiento, memoria, apren- sie, motivacién y otros, se analizarian como compo funcionales de_paradigmas diversos. describiendo sriedad de inigraceiones de campo. Estas concepios airfan en verdaderas explicaciones funcionales de las tas cualidades de interaccién, tanto en el contexto 2 ontogenia como en el de la filogenia de la conducta, = simplificar sus propiedades en términos de un para tinico, como ahora ocurre. cero, no debieran efectuarse extrapolaciones a par de paradigmas y conceptos formulados para describir ‘ones simples con el fin de dar cuenta del analisis rimental-y apliéado de la conducta humana, El di- ccio creciente entre la ciencia basica y las técnicas apli- | cadas testimonian la inadecuacién de los conceptos y é niciones actuales para tratar con la complejidad de ia c ducta humana en las situaciones sociales. Finalmente, desearfa citar las palabras de Sidney 3 jou, en una entrevista realizada por Krasner (1977), om me parecen pertinentes a la temitica de este escri «..Nos estamos desplazando hacia una aproximacién é campo, en la que debemos tomar en consideracién cin © seis clases de variables en un sistema de contingenc de campo, y relacionar los cambios en cualquier parte campo a cambios en todas las otras partes del camp (p. 599). Para hacerlo, sin embargo, es necesario ser c ticos de nuestros fundamentos y buscar otras opcione Provistas por una filosofia conductista de la ciencia, REFERENCIAS Baum, W. M.: The correlation based law of effect. Journa of the Experimental Analysis of Behavior, 1973, 20,1 15 BITTERMAN, M. E.: Toward a Comparative Psycholo; Learning. The American Psychologist, 1960, 15, 7047 Buov, S. W.: Child development: the basic stage of ea childhood. Nueva York: Appleton Century Crofts, 197 Bou, S. W. y Baer, D.: Child development: A systema ‘and empirical theory. 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