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UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación

BURNOUT EN PROFESIONALES DE LA SALUD DEL


ECUADOR

TESIS DOCTORAL

Autora: Marina del Rocío Ramírez Zhindón

Directores:
Prof. Dr. Fernando L. Vázquez González
Profa. Dra. Olga Díaz Fernández

Santiago de Compostela, 2015


UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación

BURNOUT EN PROFESIONALES DE LA SALUD DEL


ECUADOR

TESIS DOCTORAL

Fdo. Marina del Rocío Ramírez Zhindón

Directores:
Prof. Dr. Fernando L. Vázquez González
Profa. Dra. Olga Díaz Fernandez

Santiago de Compostela, 2015


AUTORIZACIÓN DE LOS DIRECTORES Y DE LA TUTORA

DE TESIS

Dña. Eva Taboada Ares, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de

la Educación, como Tutura, Dña. Olga Díaz Fernández y D. Fernando Lino Vázquez

González, profesores del Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología, como

Directores de la Tesis de Doctorado titulada BURNOUT EN PROFESIONALES DE LA

SALUD DEL ECUADOR, presentada por Dña. Marina del Rocío Ramírez Zhindón,

alumna del Programa de Doctorado “Desarrollo Psicológico, Familia, Educación e

Intervención”:

Autorizan la presentación de la tesis indicada, considerando que reúne los

requisitos exigidos en el artículo 34 del reglamento de Estudios de Doctorado y que no

incurre en las causas de abstención establecidas en la ley 30/1992.

Fdo. Dr. Fernando Lino Vázquez Fdo. Dra Olga Díaz Fernández.

Fdo. Dra. Eva Taboada


RESUMEN

Uno de los grupos de mayor riesgo para desarrollar síndrome de burnout es el

constituido por el personal sanitario. El objetivo del presente estudio fue determinar la

prevalencia del burnout y de sus dimensiones, así como los factores asociados en

profesionales de enfermería y de medicina de las instituciones de salud de las 24 provincias

de Ecuador. Se seleccionó una muestra de 2404 profesionales de salud (68.4% mujeres,

media de edad = 40.0 años). Se emplearon distintos instrumentos para recoger información

sobre sus características sociodemográficas, laborales y clínicas (síndrome de burnout,

malestar emocional, personalidad, apoyo social y afrontamiento). Se encontró una

prevalencia de 36.4% para el síndrome de burnout. Respecto a las dimensiones del

burnout, se halló una prevalencia de 17.6% para el elevado cansancio emocional, 13.6%

para la elevada despersonalización y 18.2% para la baja realización personal en el trabajo).

Presentaron mayor riesgo de burnout los profesionales con ingresos mensuales de $1000 o

más; el personal médico; aquellos con jornadas laborales de más de ocho horas diarias; los

que atienden más de 17 pacientes al día; los que trabajaban por turnos; aquellos con

síntomas somáticos y de ansiedad, neuroticismo y psicoticismo. Los resultados revelan la

necesidad de desarrollar servicios preventivos y de tratamiento del burnout para este sector

de la población.

Palabras clave: burnout, cansancio emocional, despersonalización, baja realización

personal, prevalencia, profesionales de la salud.


SUMMARY

One of the groups most at risk for developing burnout syndrome is constituted by

medical staff. The aim of this study was to determine the prevalence of burnout syndrome

and its dimensions, as well as the related factors, in nurses and doctors of medical health

institutions of the 24 provinces of Ecuador. A sample of 2404 health proffesionals (68.4%

women, mean age = 40.0 years) was selected. A variety of instruments to collect

information on socio-demographic, work and clinical characteristics (burnout syndrome,

emotional distress, personality, social support and coping) were used. A prevalence of

36.4% for the burnout syndrome was found. Regarding the burnout dimensions, a

prevalence of 17.6% for high emotional fatigue, 13.6% for high despersonalization, and

18.2% for low personal fulfillment at work were found. Professionals with monthly

incomes of $1000 or more; medical staff; with working hours more than eight a day,

assisting more than 17 patients a day; those who work in shifts; those with somatic and

anxiety symptoms, neuroticism and psychoticism were at the highest risk to suffer from

burnout syndrome. The results reveal the need to develop preventive and treatment

programs of burnout syndrome for this sector of the population.

Key words: burnout, emotional fatigue, lack of identity, low personal fulfillment,

prevalence, medical staff.


DEDICATORIA

A mis padres Wilson y Marina,

pilares fundamentales en esta

meta y reto profesional


AGRADECIMIENTOS

A la Universidad Técnica Particular de Loja, por la visión humanística y

proyección profesional, por su apoyo en la formación doctoral, y por haber permitido ser

parte del sueño universitario.

A los directores de tesis Olga Díaz y Fernando Vázquez por su acompañamiento e

ilusión puesta en este trabajo, empatía y generosidad de tiempo y conocimiento, elementos

fundamentales que han permitido centrar mis esfuerzos en la fase final de esta tesis.

De manera especial a Mercy Ontaneda, compañera, con quien he caminado en los

buenos y malos momentos para conseguir este sueño personal y profesional.

A mis compañeros de trabajo por su colaboración, un sincero agradecimiento:

Sandra Guevara, Julio Alvarado, Byron Bustamante, Claudia Torres, Marco Jiménez,

Angelina Gajardo y Miriam Guajala.

Finalmente agradezco a mi familia, espero que esta tesis refleje el esfuerzo y

dedicación puestos en ella.


ÍNDICE DE CONTENIDOS

PARTE TEÓRICA
I. INTRODUCCIÓN
1. PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN………………… 1
2. CONCEPTUALIZACIÓN DEL SÍNDROME DE BURNOUT… 3
3. DESARROLLO, MANIFESTACIONES, DIFERENCIAS CON 7
OTRAS CONDICIONES Y CONSECUENCIAS DEL
BURNOUT.…….……………………………….…………………
3.1 Desarrollo del burnout……………………………………… 8
3.2 Manifestaciones del síndrome de burnout………………….. 11
3.3 Diferencias con otras condiciones………………………….. 16
3.4 Consecuencias del burnout…………………………………. 19
4. PREVALENCIA DEL SÍNDROME DE BURNOUT EN 22
PROFESIONALES DE LA SALUD……………………………..
5. FACTORES ASOCIADOS AL SÍNDROME DE 31
BURNOUT………………………………………………..……......
5.1 Variables sociodemográficas…………………..……...…….. 32
5.2 Variables laborales……………………………..……..…….. 34
5.3 Variables clínicas………………………………..……...…… 38
6. OBJETIVOS DEL ESTUDIO……………………………………. 40
PARTE EMPÍRICA
II. MÉTODO
1. ÁMBITO DE ESTUDIO…………………………………....…….. 44
2. DISEÑO…………………………………………………………… 47
3. PARTICIPANTES………………………………………………… 49
4. VARIABLES DEL ESTUDIO……………………………..…….. 50
4.1 Variables predictoras……………………….……….………. 50
4.2 Variables de resultado…………………………...………….. 52
5. INSTRUMENTOS……………………………….……...…….…... 54
5.1 Cuestionario de las características de los 54
participantes…………………………………………...……..
5.2 Inventario de Burnout de Maslach (Maslach Burnout Inventory 56
[MBI])……………………………………………
5.3 Cuestionario de Salud General (General Health Questionnaire 57
[GHQ-28])…………...………………………
5.4 Inventario COPE-28…..………………………………..…… 58
5.5 Cuestionario de Apoyo Social MOS….………………..…… 59
5.6 Cuestionario de Personalidad (Eysenck Personality 60
Questionnaire Revised-Abbreviated [EPQR-A])………...…..
6. PROCEDIMIENTO…………………………..………………...…. 60
7. ESTRATEGIA DE ANÁLISIS DE DATOS……………………… 65
7.1 Estudio descriptivo………………………………………….. 65
7.2 Estudio analítico…………………………………………..… 66
III. RESULTADOS
1. CARACTERÍSTICAS DE LA MUESTRA………………………. 68
1.1 Características sociodemográficas…………………………... 68
1.2 Características de la situación laboral………………….…… 71
1.3 Características clínicas de los participantes……………….… 78
2. ANÁLISIS DEL SINDROME DEL BURNOUT……………….… 82
2.1 Relación entre las variables del estudio y el burnout: análisis 83
bivariados…………………………………………………….
2.2 Relación entre las variables del estudio y el burnout: análisis 111
multivariante…………………………..…………………......
3. ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN CANSANCIO EMOCIONAL DEL 116
SINDROME DE BURNOUT……………….………….…….
3.1 Relación entre las variables del estudio y cansancio emocional: 117
análisis bivariados………….……….…………...
3.2 Relación entre las variables del estudio y el cansancio 147
emocional: análisis multivariante……..……...……………...
4. ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN DESPERSONALIZACIÓN DEL 151
SINDROME DE BURNOUT………………………………..
4.1 Relación entre las variables del estudio y despersonalización: 152
análisis bivariados………….…………..
4.2 Relación entre las variables del estudio y la despersonalización: 184
análisis multivariante………..…………
5. ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN REALIZACIÓN PERSONAL DEL 189
SINDROME DE BURNOUT……………………….……….
5.1 Relación entre las variables del estudio y realización personal: 190
análisis bivariados………………..…...……...……
5.2 Relación entre las variables del estudio y realización personal: 221
análisis multivariante…………………………...…
IV. DISCUSIÓN
Discusión……………………………………………………..……….... 226
V. CONCLUSIONES
Conclusiones…………………………………………………..……….. 241
1. PERFIL DE LA MUESTRA………………………………...…… 242
2. PREVALENCIA DEL SÍNDROME DE BURNOUT Y LAS 242
DIMENSIONES DEL BURNOUT…………………………..…..
3. VARIABLES SOCIODEMOGRÁFICAS, LABORALES Y 243
CLÍNICAS ASOCIADAS A LA PRESENCIA DE BURNOUT,
CANSANCIO EMOCIONAL, DESPERSONALIZACIÓN Y FALTA
DE REALIZACIÓN
PERSONAL......................................................…………………...
4. IMPLICACIONES PRÁCTICAS Y DIRECTRICES FUTURAS.. 244
VI. REFERENCIAS
Referencias…………………………………………………………...… 246
VII. ANEXOS
Anexo………………………………………………………………..… 289
ÍNDICE DE TABLAS

I. INTRODUCCIÓN
Tabla 1 Aspectos coincidentes de las definiciones del burnout………….. 7
Tabla 2 Aspectos básicos del proceso del burnout ………………………. 11
Tabla 3 Criterios diagnósticos CIE-10 para la Neurastenia ……………... 14
Tabla 4 Criterios diagnósticos DSM-V para los Trastornos de 15
adaptación…………………………………………………….…..
Tabla 5 Diferencias del burnout con otras condiciones……………….…. 16
Tabla 6 Estrés vs. burnout………………………………………………... 17
Tabla 7 El burnout en personal de enfermería/la calidad de la 25
atención…………………………………………………………...
Tabla 8 Burnout en sanitarios de Argentina, Brasil, Costa Rica y Perú …. 29
Tabla 9 Factores asociados con el burnout……………………………….. 31
II. MÉTODO
Tabla 1 Niveles de complejidad del sistema de salud……………………. 47
Tabla 2 Puntos de corte en las tres dimensiones del síndrome de 53
burnout………………………………………...…………………
Tabla 3 Instrumentos de evaluación utilizados …………………………... 55
III. RESULTADOS
Tabla 1 Características sociodemográficas de los participantes……..…….. 70
Tabla 2 Características laborales de los participantes………………..……. 75
Tabla 3 Malestar emocional…………………………………………..…… 78
Tabla 4 Personalidad, apoyo social y afrontamiento……………………... 81
Tabla 5 Sexo y nivel de burnout………………………………………….. 84
Tabla 6 Edad y nivel de burnout………………………………….………. 85
Tabla 7 Hijos y nivel de burnout…………………………………………. 86
Tabla 8 Etnia y nivel de burnout…………………………………………. 87
Tabla 9 Estado civil y nivel de burnout…………………………………... 88
Tabla 10 Ingresos mensuales y nivel de burnout…………………………... 89
Tabla 11 Profesión y nivel de burnout……………………………………... 90
Tabla 12 Experiencia profesional y nivel de burnout……………………… 92
Tabla 13 Dedicación y nivel de burnout………………………………… 93
Tabla 14 Sector en el que trabajaban y nivel de burnout………………….. 94
Tabla 15 Tipo de contrato y nivel de burnout……………………………... 95
Tabla 16 Jornada laboral diaria y nivel de burnout………………………... 96
Tabla 17 Turnos y nivel de burnout……………………………………... 97
Tabla 18 Atención directa al paciente y nivel de burnout…………………. 98
Tabla 19 Número de paciente atendidos al día y nivel de burnout……… 99
Tabla 20 Recursos en las instituciones y nivel de burnout………………… 100
Tabla 21 Síntomas somáticos y nivel de burnout………………………….. 102
Tabla 22 Ansiedad y nivel de burnout……………………………………... 103
Tabla 23 Disfunción social y nivel de burnout…………………………….. 104
Tabla 24 Depresión y nivel de burnout……………………………………. 105
Tabla 25 Personalidad y burnout…………………………………………... 106
Tabla 26 Apoyo social y burnout………………………………………….. 108
Tabla 27 Afrontamiento y burnout………………………………………… 109
Tabla 28 Resultados del análisis multivariante en relación al burnout…..... 113
Tabla 29 Sexo y nivel de cansancio emocional……………………………. 118
Tabla 30 Edad y nivel de cansancio emocional……………………………. 119
Tabla 31 Hijos y nivel de cansancio emocional…………………………… 121
Tabla 32 Etnia y nivel de cansancio emocional…………………………… 122
Tabla 33 Estado civil y nivel de cansancio emocional……………………. 123
Tabla 34 Ingresos y nivel de cansancio emocional………………………... 124
Tabla 35 Profesión y nivel de cansancio emocional……………………….. 125
Tabla 36 Experiencia profesional y nivel de cansancio emocional………... 127
Tabla 37 Dedicación y nivel de cansancio emocional……………………... 128
Tabla 38 Sector en el que trabajaban los participantes y nivel de cansancio 129
emocional………………………………………………………...
Tabla 39 Tipo de contrato y nivel de cansancio emocional……………….. 130
Tabla 40 Jornada laboral diaria y nivel de cansancio emocional……...…... 132
Tabla 41 Turnos y nivel de cansancio emocional………………………….. 133
Tabla 42 Atención directa y nivel de cansancio emocional……………….. 134
Tabla 43 Pacientes atendidos al día y nivel de cansancio emocional….…... 135
Tabla 44 Recursos en las instituciones y nivel de cansancio emocional…... 137
Tabla 45 Síntomas somáticos y nivel de cansancio emocional……………. 138
Tabla 46 Ansiedad y nivel de cansancio emocional……………………….. 139
Tabla 47 Disfunción social y nivel de cansancio emocional………………. 141
Tabla 48 Depresión y nivel de cansancio emocional………………….…... 142
Tabla 49 Personalidad y cansancio emocional………………………………... 142
Tabla 50 Apoyo social y cansancio emocional……………………………. 145
Tabla 51 Afrontamiento y cansancio emocional…………………………... 146
Tabla 52 Resultados del análisis multivariante en relación al cansancio 149
emocional………………………………………………………...
Tabla 53 Sexo y nivel de despersonalización……………………………… 153
Tabla 54 Edad y nivel de despersonalización……………………………… 154
Tabla 55 Hijos y nivel de despersonalización……………………………... 156
Tabla 56 Etnia y nivel de despersonalización……………………………... 157
Tabla 57 Estado civil y nivel de despersonalización………………………. 158
Tabla 58 Ingresos y nivel de despersonalización………………………….. 159
Tabla 59 Profesión y nivel de despersonalización…………………………. 161
Tabla 60 Experiencia profesional y nivel de despersonalización………….. 162
Tabla 61 Dedicación y nivel de despersonalización……………………….. 163
Tabla 62 Sector en el que trabajaban y nivel de despersonalización………. 164
Tabla 63 Tipo de contrato y nivel de despersonalización…………………. 166
Tabla 64 Jornada laboral diaria y nivel de despersonalización…………… 167
Tabla 65 Turnos y nivel de despersonalización……………………………. 168
Tabla 66 Atención directa al paciente y nivel de despersonalización….…. 170
Tabla 67 Pacientes atendidos al día y nivel de despersonalización….……. 171
Tabla 68 Recurso en las instituciones y nivel de despersonalización…….. 173
Tabla 69 Síntomas somáticos y nivel de despersonalización……………… 174
Tabla 70 Ansiedad y nivel de despersonalización…………………………. 175
Tabla 71 Disfunción social y nivel de despersonalización………………… 177
Tabla 72 Depresión y nivel de despersonalización………………………... 178
Tabla 73 Personalidad y nivel de despersonalización……………………... 179
Tabla 74 Apoyo social y despersonalización……………………………… 181
Tabla 75 Afrontamiento y despersonalización…………………………….. 182
Tabla 76 Resultados del análisis multivariante en relación a la 186
despersonalización………………………………………………..
Tabla 77 Sexo y nivel de realización personal…………………………….. 191
Tabla 78 Edad y nivel de realización personal…………………………….. 192
Tabla 79 Hijos y nivel de realización personal…………………………….. 193
Tabla 80 Etnia y nivel de realización personal…………………………….. 195
Tabla 81 Estado civil y nivel de realización personal……………………... 196
Tabla 82 Ingresos mensuales y nivel de realización personal……………... 197
Tabla 83 Profesión y nivel de realización personal………………………... 198
Tabla 84 Experiencia Profesional y nivel de realización personal……….. 199
Tabla 85 Dedicación y nivel de realización personal……………………… 201
Tabla 86 Sector en el que trabajaban y nivel de realización personal…….. 202
Tabla 87 Tipo de contrato y nivel de realización personal………………… 203
Tabla 88 Jornada laboral diaria y nivel de realización personal…………… 205
Tabla 89 Turnos y nivel de realización personal…………………………... 206
Tabla 90 Atención directa y nivel de realización personal………………… 207
Tabla 91 Pacientes atendidos al día y nivel de realización personal………. 209
Tabla 92 Recursos en las Instituciones y nivel de realización personal….. 210
Tabla 93 Síntomas somáticos y nivel de realización personal…………….. 211
Tabla 94 Ansiedad y nivel de realización personal………………………... 213
Tabla 95 Disfunción social y nivel de realización personal……………….. 214
Tabla 96 Depresión y nivel de realización personal……………………….. 215
Tabla 97 Personalidad y realización personal…………………………….. 216
Tabla 98 Apoyo social y realización personal……………………………... 218
Tabla 99 Afrontamiento y realización personal………………………….... 220
Tabla 100 Resultados del análisis multivariante en relación a la baja/media 224
realización personal………………………………………………
ÍNDICE DE FIGURAS

I. INTRODUCCIÓN

Figura 1 Prevalencia del burnout en sanitarios españoles e 28


hispanoamericanos…………………………………………………...

II. MÉTODO
Figura 1 República de Ecuador…………………………………………….…. 45
Figura 2 Sistema nacional de salud de Ecuador……………………………..… 46
Figura 3 Diagrama de flujo de los participantes del estudio…………………... 48
Figura 4 Provincias de Ecuador en las que se llevó a cabo el estudio……….... 63

III. RESULTADOS
Figura 1 Porcentaje de profesionales de salud en función de la edad…….. 69
Figura 2 Porcentaje de profesionales de la salud según el número de hijos. 69
Figura 3 Porcentaje de profesionales de salud según los años de experiencia 72
profesional…………………………………………...
Figura 4 Porcentaje de profesionales en función de las Instituciones en las que 73
trabaja………………………………………………………..
Figura 5 Porcentaje de profesionales de la salud según la jornada diaria 74
laboral…………………………………………………………….
Figura 6 Porcentaje de profesionales según los pacientes 75
atendidos………………………………………………………….
Figura 7 Síntomas Somáticos……………………………………………… 79
Figura 8 Ansiedad…………………………………………………………. 79
Figura 9 Disfunción social………………………………………………… 80
Figura 10 Depresión………………………………………………………… 80
Figura 11 Distribución de los participantes según los niveles de burnout….. 82
Figura 12 Puntuaciones medias en burnout en función del sexo…………… 83
Figura 13 Puntuaciones medias en burnout en función de la edad…………. 84
Figura 14 Puntuaciones medias en burnout en función de tener hijos o no… 85
Figura 15 Puntuaciones medias en burnout en función de la etnia…………. 86
Figura 16 Puntuaciones medias en burnout en función del estado civil……. 87
Figura 17 Puntuaciones medias en burnout en función de los ingresos 89
mensuales………………………………………………………...
Figura 18 Puntuaciones medias en burnout en función de la profesión……. 90
Figura 19 Puntuaciones medias en burnout en función de la experiencia 91
profesional………………………………………………………..
Figura 20 Puntuaciones medias en burnout en función de la dedicación…... 92
Figura 21 Puntuaciones medias en burnout en función del sector en que 93
trabajan…………………………………………………………….
Figura 22 Puntuaciones medias en burnout en función del tipo de contrato… 94
Figura 23 Puntuaciones medias en burnout en función de la jornada laboral 95
diaria………………………………………………………………...
Figura 24 Puntuaciones medias en burnout en función de los turnos……… 96
Figura 25 Puntuaciones medias en burnout en función de la atención directa al 97
paciente …………………………………………………………….
Figura 26 Puntuaciones medias en burnout en función de pacientes atendidos al 99
día………………………………………………………………...
Figura 27 Puntuaciones medias en burnout en función de los recursos en las 100
Instituciones ………………………………….………………........
Figura 28 Puntuaciones medias en burnout en función de los síntomas 101
somáticos…………………………………………………….………
Figura 29 Puntuaciones medias en burnout en función de la ansiedad……… 102
Figura 30 Puntuaciones medias en burnout en función de la disfunción social... 104
Figura 31 Puntuaciones medias en burnout en función de la depresión……. 105
Figura 32 Neuroticismo y nivel de burnout…………………………………….. 106
Figura 33 Extraversión y nivel de burnout……………………..……………… 107
Figura 34 Psicoticismo y nivel de burnout…………………………………… 108
Figura 35 Apoyo social y nivel de burnout…………………………………... 109
Figura 36 Afrontamiento activo y nivel de burnout…………………………… 110
Figura 37 Afrontamiento pasivo y nivel de burnout…………………………… 111
Figura 38 Distribución de los participantes según los niveles de cansancio 117
emociona……………………………………………………………...
Figura 39 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del sexo…. 118
Figura 40 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del edad…. 119
Figura 41 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de tener hijos o 120
no……………………………………………………………
Figura 42 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del etnia…. 121
Figura 43 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del estado 122
civil………………………………………………………………...
Figura 44 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del ingreso 124
mensual…………………………………….………………………..
Figura 45 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la 125
profesión……………………………………………………………...
Figura 46 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la 126
experiencia profesional……………………………………………...
Figura 47 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la 127
dedicación………………………………….………………………...
Figura 48 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del sector en 129
que trabajaban…………………………..……………………….
Figura 49 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del tipo de 130
contrato……………………………………….…………………….
Figura 50 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la jornada 131
laboral diaria………………………….…………………….
Figura 51 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de los 132
turnos………………………………………………………………..
Figura 52 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del tiempo de
atención directa al paciente……………………………….…….. 133
Figura 53 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de pacientes 135
atendidos al día………………………………………...
Figura 54 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de los recursos 136
en las Instituciones ……………….………………………..
Figura 55 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de síntomas 137
somáticos ………………………….………………………
Figura 56 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la 139
ansiedad……………………………………….……….……………..
Figura 57 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la disfunción 140
social………………………………………..…………….
Figura 58 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la 141
depresión…………………………………………………………….
Figura 59 Neuroticismo y nivel de cansancio emocional……..……………... 143
Figura 60 Extraversión y nivel de cansancio emocional……..……………… 143
Figura 61 Psicoticismo y nivel de cansancio emocional……..……..………… 144
Figura 62 Apoyo social y cansancio emocional…………………..…………. 145
Figura 63 Afrontamiento activo y cansancio emocional……………………… 146
Figura 64 Afrontamiento pasivo y cansancio emocional……………………… 147
Figura 65 Distribución de los participantes según los niveles de 152
despersonalización…………………………………………..………..
Figura 66 Puntuaciones medias en despersonalización en función del sexo…… 153
Figura 67 Puntuaciones medias en despersonalización en función del edad…… 154
Figura 68 Puntuaciones medias en despersonalización en función de tener hijos o 155
no………………………………………………………..………….
Figura 69 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la etnia…. 156
Figura 70 Puntuaciones medias en despersonalización en función del estado 157
civil…………………………………………………………………...
Figura 71 Puntuaciones medias en despersonalización en función del ingreso 159
mensual………………………………………………………………
Figura 72 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la 160
profesión…………………………………………………………….
Figura 73 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la experiencia 161
profesional…….………………………………………...
Figura 74 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la 162
dedicación…………………………………………………………….
Figura 75 Puntuaciones medias en despersonalización en función del sector en que 164
trabajan……………………..…………………………………...
Figura 76 Puntuaciones medias en despersonalización en función del tipo de 165
contrato………………………………...……………………………..
Figura 77 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la jornada 166
laboral diaria………………………………………………………..
Figura 78 Puntuaciones medias en despersonalización en función de los 168
turnos………………………………….……………………………..
Figura 79 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la atención 169
directa al paciente……………………………………..…..
Figura 80 Puntuaciones medias en despersonalización en función del número de 171
pacientes atendidos por día ……………………….…………….
Figura 81 Puntuaciones medias en despersonalización en función de los recursos en 172
las Instituciones y burnout…………………………...
Figura 82 Puntuaciones medias en despersonalización en función de los síntomas 173
somáticos ……………….…………………………………
Figura 83 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la 175
ansiedad……………………………..………………………………
Figura 84 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la disfunción 176
social……………………….………………………...…..
Figura 85 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la 177
depresión…………………………………….………………………
Figura 86 Neuroticismo y nivel de despersonalización…..…………………….. 179
Figura 87 Extraversión y nivel de despersonalización………………………... 180
Figura 88 Psicoticismo y nivel de despersonalización…………..……………... 181
Figura 89 Apoyo social y nivel de despersonalización…………..…………….. 182
Figura 90 Afrontamiento activo y nivel de despersonalización………………. 183
Figura 91 Afrontamiento pasivo y nivel de despersonalización………………. 184
Figura 92 Distribución de los participantes según los niveles de realización 189
personal………………………………..…………………………...
Figura 93 Puntuaciones medias en realización personal en función del sexo…. 190
Figura 94 Puntuaciones medias en realización personal en función de la edad... 191
Figura 95 Puntuaciones medias en realización personal en función de tener hijos o 193
no……………………………………….……………………
Figura 96 Puntuaciones medias en realización personal en función de la etnia... 194
Figura 97 Puntuaciones medias en realización personal en función del estado 195
civil……………………………………………………….………….
Figura 98 Puntuaciones medias en realización personal en función de los ingresos 196
mensuales………………………………………………….
Figura 99 Puntuaciones medias en realización personal en función de la 197
profesión…………………………………………………….……….
Figura 100 Puntuaciones medias en realización personal en función de la experiencia 199
profesional………………………………………….…..
Figura 101 Puntuaciones medias en realización personal en función de la 200
dedicación………………………………………..…………………...
Figura 102 Puntuaciones medias en realización personal en función del sector en el 201
que trabajaban……………………………………….………….
Figura 103 Puntuaciones medias en realización personal en función del tipo de 203
contrato………………………………………………………..…….
Figura 104 Puntuaciones medias en realización personal en función de la jornada 204
laboral diaria………………………………………………..
Figura 105 Puntuaciones medias en realización personal en función de los 205
turnos…………………………………………………………………
Figura 106 Puntuaciones medias en realización personal en función de la atención 207
directa al paciente…………………………………………
Figura 107 Puntuaciones medias en realización personal en función del número de 208
pacientes atendidos al día ……………………………………....
Figura 108 Puntuaciones medias en realización personal en función de los recursos 209
en las Instituciones ………………………….……..............
Figura 109 Puntuaciones medias en realización personal en función de síntomas 211
somáticos ………………………………………………………..…
Figura 110 Puntuaciones medias en realización personal en función de la 212
ansiedad………………………………………………………………
Figura 111 Puntuaciones medias en realización personal en función de la disfunción 213
social………………………………………..…………….
Figura 112 Puntuaciones medias en realización personal en función de la 215
depresión…………………………………….……………..…………
Figura 113 Neuroticismo y nivel de realización personal……………………..… 216
Figura 114 Extraversión y nivel de realización personal………………………. 217
Figura 115 Psicoticismo y nivel de realización personal………….…………….. 218
Figura 116 Apoyo social y nivel de realización personal………….……………. 219
Figura 117 Afrontamiento activo y nivel de realización personal…..…………… 220
Figura 118 Afrontamiento pasivo y nivel de realización personal……………... 221
PARTE TEÓRICA
I. INTRODUCCIÓN
PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN

El burnout es un fenómeno cada vez más extendido entre los profesionales de todo

el mundo, acarreando elevadísimos costes para los empleados, las organizaciones y sus

usuarios (Morse, Salyers, Rollins, Monroe-De Vita, y Pfahler, 2012). Actualmente el

concepto de burnout se utiliza para hacer referencia a un tipo de estrés laboral crónico,

generado específicamente en profesionales que mantienen una relación y contacto directo

con personas, especialmente en relaciones de ayuda. Por ello, uno de los colectivos más

afectado es el formado por el personal sanitario (médicos/as, enfermeros/as, psicólogos/as,

psiquiatras, etc.). Este grupo es especialmente vulnerable por la complejidad de las

situaciones que deben afrontar en su desempeño diario (alta implicación emocional, exceso

de estimulación aversiva, contacto con enfermos, frustración de no poder curar, conflicto y

ambigüedad de rol (Ruiz y Ríos, 2004). Además, las consecuencias del burnout en esta

población son particularmente relevantes, ya que inciden en el deterioro de la calidad del

servicio y el tratamiento que se proporciona a los pacientes (Marine, Ruotsalainen, Serra y

Verbeek, 2006).

A pesar de la gravedad de este síndrome y sus repercusiones, el fenómeno del

burnout no ha sido estudiado en los profesionales de la salud de Ecuador. De esta

necesidad surge la importancia de la presente investigación, que tiene por objetivo

determinar la prevalencia del burnout y las variables asociadas a dicho síndrome en

profesionales de la enfermería y de la medicina que trabajan en las instituciones de salud

del Ecuador.

1
Este trabajo está estructurado en seis apartados: introducción, método, resultados,

discusión, conclusiones y referencias. En la sección de Introducción se delimita, en primer

lugar, la conceptualización del síndrome de burnout, su desarrollo, manifestaciones,

diferencia con otras condiciones y consecuencias, su prevalencia y los factores asociados al

síndrome de burnout. Además, en este apartado se establecen los objetivos generales y

específicos de la investigación

En la sección Método se abordan cuestiones relativas al ámbito del estudio, diseño,

participantes, variables del estudio, instrumentos utilizados para recoger la información

sociodemográfica, laboral y clínica de los participantes, el procedimiento y la estrategia de

análisis de datos.

En el apartado de Resultados se realiza una descripción detallada de las

características sociodemográficas, laborales y clínicas de los participantes. Además, se

detallan las prevalencias del burnout, cansancio emocional, despersonalización, y

realización personal y, se explican las diferentes variables asociadas a los mismos.

En la sección de Discusión se interpretan los resultados hallados comparándolos

con los resultados de otros trabajos relacionados con la temática investigada, se abordan las

limitaciones del estudio, sus implicaciones y se proponen futuras vías de investigación.

En el quinto apartado, Conclusiones, se exponen las principales conclusiones de la

presente investigación. Por último, en la sección Referencias se incluyen todas las

publicaciones que han servido de apoyo para el desarrollo del presente estudio.

2
CONCEPTUALIZACIÓN DEL SÍNDROME DE BURNOUT

El burnout ha sido un tema tratado durante más de cuatro décadas por diversos

teóricos que han trabajado en el área del estrés laboral. El surgimiento del término es

anglosajón, sin embargo, no existe acuerdo para una definición única y sus traducciones al

español han sido diversas: estar quemado, quemarse en el trabajo, síndrome de la quemazón,

estrés laboral asistencial, desgaste asistencial, sentirse agotado, sentirse fatigado, desgaste

profesional.

Uno de los primeros en utilizar este término fue Herbert Freudenberger (1974),

psiquiatra norteamericano, quien empleó el concepto de burnout para referirse al estado

físico y mental de los voluntarios que trabajaban en la Free Clinic para toxicómanos en

Nueva York. Describió cómo estas personas se volvían menos sensibles, poco comprensivas

y hasta agresivas con los pacientes, con un trato distanciado y cínico, con tendencia a culpar al

paciente de los propios problemas que padecía, lo que redundaba en un deterioro de los

cuidados y de la atención profesional a los usuarios de los servicios.

Sin embargo, fue la psicóloga social Christina Maslach quien popularizó el término

en el Congreso Anual de la Asociación Americana de Psicólogos en 1976. La propuesta

desarrollada por Maslach y Jackson (1981) se basó en las investigaciones sobre las respuestas

emocionales de las personas que realizaban trabajos de ayuda (médicos, enfermeras,

profesores, trabajadores sociales, etc.) y habían perdido el sentido de responsabilidad y

compromiso; estableciendo un síndrome tridimensional caracterizado por: agotamiento

emocional, despersonalización y la falta de realización personal.

3
Desde entonces, los estudios sobre burnout no han dejado de proliferar. Sin

embargo, como analizaremos a contínuación, aún contando con los avances desarrollados

en campos específicos, todavía existen diversas interpretaciones sobre el burnout. Gil

Monte (2007) realiza una propuesta con el objetivo de delimitar la terminología del

burnout e integrar los conocimientos sobre el tema. En concreto, propone utilizar el

término Síndrome de quemarse por el trabajo, que define como una respuesta al estrés

laboral crónico; además, señala que se trata de una experiencia subjetiva de carácter

negativo compuesta por cogniciones, emociones y actitudes negativas hacia trabajo, hacia

las personas con las que se relaciona el individuo en su trabajo, en especial los clientes, y

hacia el propio rol profesional.

Según Mingote (1998), se trata de un síndrome clínico-laboral que se produce por

una inadecuada adaptación al trabajo y se manifiesta por un menor rendimiento laboral y

vivencias de baja realización personal, de insuficiencia e ineficacia laboral, desmotivación

y retirada organizacional. Hay un predomino de síntomas disfóricos, sobre todo

agotamiento emocional, y síntomas físicos como cansancio hasta el agotamiento, malestar

general, junto con intentos de reducir la ansiedad residual a través de procedimientos

paliativos como conductas adictivas, que a su vez, median en deterioro de la calidad de

vida.

Desde una perspectiva más clínica, de acuerdo con la definición propuesta

inicialmente por Freudenberger (1974), el burnout se manifiesta en aspectos físicos como

cansancio, fatiga crónica, dolores de cabeza, espalda, cuello, alteraciones

gastrointestinales, insomnio, hipertensión y dificultad respiratoria; además, aparecen

4
alteraciones de la conducta, sentimientos de frustración, inflexibilidad, rigidez e irritación

ante la mínima presión en el trabajo.

Por su parte, Pines, Aronson y Kafry (1981) establecen que el burnout es un estado

de agotamiento mental, físico y emocional producido por el resultado de estar expuesto por

un tiempo prolongado a situaciones emocionalmente demandantes. El factor responsable

del burnout es la presencia o ausencia de condiciones laborales favorables.

La conceptualización multidimensional más utilizada, investigada y aceptada por la

comunidad científica, es la establecida por Maslach (1978, 1982) y Maslach y Jackson

(1981, 1985, 1986), que definen el burnout como una respuesta inadecuada al estrés

laboral crónico caracterizada por el cansancio emocional, despersonalización y baja

realización personal, que se manifiesta en aquellas profesiones de servicios que implican

una atención intensa y prolongada. Describieron tres dimensiones del burnout: (a)

cansancio emocional, que representa la dimensión básica del burnout y se conceptualiza

como desgaste, perdida de energía, agotamiento físico y psíquico, sensación de no poder más;

puede manifestarse física o psicológicamente; (b) despersonalización, es la dimensión de

contexto interpersonal del síndrome, definida por actitudes negativas, trato cínico, distante e

irritable hacia los sujetos con los que se trabaja, el sujeto culpa a los demás de sus

frustraciones y descenso de su compromiso laboral; y, por último, (c) falta de realización

personal, que representa la dimensión de autoevaluación del burnout, con sentimientos de

baja autoestima, inefectividad, baja moral, incapacidad para soportar el estrés, y evitación

de relaciones interpersonales y profesionales, al comprobar que las demandas exceden a la

capacidad para atenderlas.

5
Farber (1983) define el burnout como un síndrome relacionado con el trabajo, que

surge por la percepción del sujeto de una discrepancia entre los esfuerzos y los resultados.

Se caracteriza por agotamiento emocional, falta de energía, distanciamiento y cinismo

hacia los usuarios, sentimiento de incompetencia, deterioro del autoconcepto profesional,

actitudes de rechazo hacia el trabajo y diversos síntomas psicológicos como irritabilidad,

tristeza y baja autoestima.

Para Price y Murphy (1984), el burnout es un proceso de adaptación a las

situaciones de estrés laboral caracterizado por sentimientos de desorientación, desgaste y

labilidad emocional, sentimientos de culpa debido al fracaso profesional, soledad y tristeza.

Ferrer (2002) define al burnout con las siguientes características: (a) estrés crónico

progresivo que se desarrolla a lo largo de uno a tres años; (b) no acostumbra a generarse

por sobrecarga cuantitativa de trabajo, sino por aspectos cualitativos; (c) las personas

afectadas habían estado previamente motivadas por su tarea; (d) los primeros síntomas son

la disminución de la eficacia y eficiencia, con sensación de cansancio físico y emocional

injustificado, seguido del empobrecimiento de las relaciones personales, desconexión de

las tareas y absentismo físico, con retrasos para incorporarse al lugar de trabajo y aumento

de errores y quejas; (e) se pierden las razones y las motivaciones que justificaban la

dedicación y el esfuerzo; (f) no se recupera el estado habitual con el descanso, como sería

el caso de la fatiga derivada de ciertos esfuerzos claramente identificados, u otras formas

de estrés; (g) su diagnóstico es válido y fiable, si lo llevan a cabo profesionales de la salud

laboral o clínica, mediante cuestionarios y entrevistas.

6
Schaufeli, Leiter y Maslach (2009), después de analizar las definiciones existentes

sobre el burnout, encuentran que éstas varían según el contexto, alcance, precisión e

incluso las intenciones de quien las usa, pero, concluyen que coinciden en cinco aspectos,

que se muestran en la Tabla 1.

Tabla 1. Aspectos coincidentes de las definiciones del burnout

- Predominan los síntomas disfóricos, principalmente el agotamiento emocional.


- El acento está en los síntomas mentales y conductuales más que en los físicos (es
psíquico).
- Es un fenómeno relacionado con el trabajo (es laboral u ocupacional).
- Sus síntomas son observados en individuos normales y no patológicos (es una alteración
psicosocial, pero no necesariamente es una enfermedad).
- Existe un decremento en la efectividad y el desempeño laboral debido a las actitudes
negativas y conductas que implica (afecta a la productividad).

Nota. Adaptado de Schaufeli et al. (2009).

DESARROLLO, MANIFESTACIONES, DIFERENCIAS CON OTRAS

CONDICIONES Y CONSECUENCIAS DEL BURNOUT

Existen varias perspectivas para analizar el desarrollo del síndrome según la

relación secuencial en que se establecen en las dimensiones que lo conforman. En este

apartado presentamos algunas descripciones realizadas por diferentes autores que intentan

explicar el desarrollo y las fases por las que pasa la persona hasta llegar al burnout.

7
1.1. Desarrollo del burnout

Para algunos autores (De la Gándara, 1998; Einsieldel y Tully, 1980;

Golembiewski y Muzenrinder, 1989), la aparición del burnout surge como un proceso

continuo en el que el individuo pasa por tres fases de forma paulatina y progresiva. Una

primera fase en la que las demandas laborales exceden los recursos materiales y humanos

dándose una situación de estrés. Una segunda fase, de exceso o sobreesfuerzo, en la que el

sujeto da una respuesta emocional a ese desajuste, apareciendo signos de ansiedad, fatiga,

etc. La situación exige del sujeto una adaptación psicológica. En la tercera fase, la del

enfrentamiento depresivo, se produce un cambio de actitudes y de conductas con el fin de

defenderse de las tensiones experimentadas. Según esta sucesión de etapas, el burnout

propiamente dicho aparece en la fase final como una respuesta a una situación laboral

insoportable.

Klarreist (1990) considera el desarrollo del burnout como un proceso de progresivo

deterioro emocional determinado por cuatro fases, cuyo orden no es necesariamente

secuencial. En la primera fase, el sujeto se encuentra preparado psicológica y físicamente

para “comerse el mundo”, triunfar, tiene grandes ilusiones y expectativas. La segunda fase,

denominada desilusión, se caracteriza por la insadisfacción de las exageradas demandas y

expectativas. Aunque el sujeto está impaciente por conseguir el éxito, aparece la irritación,

desilusión e inseguridad, y habiendo perdido algo de confianza, sigue pensando en el

trabajo. La tercera fase es la de la frustración, y está caracterizada por la irritabilidad y falta

de moderación; el individuo pierde entusiasmo, culpa a los demás de su falta de éxito, se

muestra más escéptico, duro y cínico, desatiende sus responsabilidades, y pierde

lentamente confianza en su propia capacidad. En la cuarta fase, de desesperación, tiene la

8
sensación de que todo está perdido, sentimientos de fracaso, apatía, desgracia, soledad y

aislamiento. Puede llegar a experimentar un cuadro indistinguible de la depresión clínica.

Edelwich y Brodsky (1980) describen la aparición del burnout como un proceso de

cuatro fases que puede desarrollarse de forma cíclica en distintas épocas o trabajos: la

primera fase está caracterizada por entusiasmo, elevadas aspiraciones, energía desbordante

y carencia de la noción de peligro; en la segunda fase se da un estancamiento, el trabajo no

tiene el resultado esperado y el sujeto constata la irrealidad de sus expectativas, entonces

ocurre la perdida del idealismo y del entusiamo, en la tercera fase se produce la frustración,

la percepción de desmotivación sobre el trabajo y uno mismo, y surgen problemas

emocionales, físicos y conductuales; y la cuarta fase, se caracteriza por la apatía hacia la

profesión y la actividad laboral, que constituye el mecanismo de defensa ante la

frustración.

Como se señaló en el apartado anterior, entre las dimensiones más reconocidas en

el campo de estudio se encuentran las establecidas por Maslach y Jackson (1981, 1985,

1986): cansancio emocional, despersonalización y baja realización personal. Maslach y

Jackson (1982) mencionan que la primera dimensión desde el punto de vista temporal, es

el agotamiento emocional, posteriormente, y de un modo secuencial, aparecería la

despersonalización, y por último se desarrollaría la tercera dimensión, la ausencia de

realización personal; pero en este caso el desarrollo sería simultáneo en vez de secuencial.

Por su parte Golembiewski y Munzenrider (1988) señalan que el proceso de

desarrollo del burnout se inicia en diferentes fases asociadas a la aparición de factores de

despersonalización, siendo el síntoma inicial, luego sentimientos de baja realización

personal en el trabajo, y a largo plazo cansancio o agotamiento emocional.


9
El modelo propuesto por Gil-Monte, Peiró y Valcárcel (1995) establece que el

síndrome se inicia con el desarrollo de sentimientos de baja realización personal en el

trabajo y paralelamente altos sentimientos de agotamiento emocional. Las actitudes de

despersonalización que siguen a estos sentimientos se consideran una estrategia de

afrontamiento desarrollada por los profesionales, que a pesar de no ser eficaz en el trabajo,

evita implicaciones personales que pueden agravar la sensación de agotamiento.

Buendía y Ramos (2001) entienden el burnout como un proceso que supone la

interacción de variables emocionales (cansancio emocional, despersonalización),

cognitivas (falta de realización en el trabajo) y sociales (despersonalización). Estas

variables aparecen de manera secuencial y articulada entre sí dentro de un proceso más

amplio de estrés laboral.

Para Burisch (2006), los aspectos básicos del proceso del burnout se puede resumir

en las cuatro etapas que se muestran en la Tabla 2. El agotamiento físico/emocional

producido por estresores laborales, contínuando con la despersonalización y actitud cínica

hacia el trabajo. El proceso del burnout culmina con aversión a todo, desesperación y

culpa; las etapas de burnout se pueden desarrollar también secuencialmente con

sentimientos de culpa e insuficiencia y pueden ser un resultado de alta demandas y bajos

recursos.

10
Tabla 2. Aspectos básicos del proceso del burnout
Etapas Características

Etapa 1:
Alta carga de trabajo, alto nivel de -Las demandas del empleo superan los
estrés en el trabajo, altas recursos del empleado.
expectativas del empleo. -El trabajo no cumple con las expectativas de
la persona.

Etapa 2:
Agotamiento físico/emocional -Agotamiento crónico; mayor inversión de
energía con el fin de ejecutar todas las tareas
del trabajo; trastornos del sueño,
susceptibilidad a los dolores de cabeza y otros
dolores físicos.
-Agotamiento emocional; fatiga, incluso solo
al recordar el trabajo
Etapa 3:
Despersonalización/cinismo/ -Apatía, depresión, aburrimiento.
Indiferencia -Actitud negativa hacia el trabajo, los
colegas y clientes/beneficiarios del
servicio/pacientes.

-Abandono del trabajo, menor esfuerzo.

Etapa 4: -Aversión a uno mismo, a otras personas.


Desesperación/desamparo/aversión -Sentimientos de culpa e insuficiencia

Nota. Adaptado de Burisch (2006).

1.2. Manifestaciones del burnout

Álvarez y Fernández (1991) proponen la agrupación de los síntomas del burnout en

psicosomáticos, conductuales, emocionales y defensivos. Las manifestaciones

psicosomáticas del burnout son a menudo tempranas y aparecen como alteraciones

funcionales: agotamiento físico, fatiga crónica, resfriados frecuentes y prolongados,

dolores de cabeza, problemas de sueño, úlceras de estomago, pérdidas o ganancias de peso,

exacerbación de desórdenes médicos preexistentes (ej., diabetes, alta presión sanguínea,

11
asma), aumento de conducta de alto riesgo, dolor muscular (particularmente en espalda y

cuello), o desórdenes menstruales.

Las manifestaciones conductuales más frecuentes son el absentismo laboral,

abandono del puesto de trabajo, pérdida de la calidad del trabajo y posturas de cinismo,

problemas de relaciones con los compañeros y con los superiores, aumento de la conducta

violenta, consumo de fármacos, alcohol, café, tabaco o drogas ilegales, comportamientos

de alto riesgo como conducción imprudente o aficiones suicidas, y conflictos

matrimoniales y familiares.

En relación a los síntomas emocionales, que son los definitorios del síndrome de

burnout, se manifiestan en el distanciamiento afectivo, la impaciencia e irritabilidad,

hostilidad, agresividad, sentimientos de fracaso, y recelos de llegar a convertirse en una

persona poco estimada, que pueden degenerar en desconfianza y actitudes defensivas. La

persona afectada tiene una menor tolerancia a la frustración, con tendencia a reaccionar de

forma agresiva hacia los clientes y hacia los compañeros de trabajo. También pueden

observarse síntomas de nerviosismo, inquietud psicomotora e incapacidad para

concentrarse, olvidos, etc.

Finalmente, en cuanto a las manifestaciones defensivas, surgen de la necesidad de

los sujetos con burnout de aceptar sus sentimientos, aislamiento y sobrevinculación con los

demás. La negación de sus emociones es un mecanismo con el que el sujeto trata de

defenderse contra una necesidad que le es desagradable, con cinismo, hipercriticismo,

grandiosidad o aburrimiento. La supresión consciente de información, el desplazamiento

12
de sentimientos hacia otras situaciones o cosas, la atención selectiva y la intelectualización,

son otras formas de evitar la experiencia negativa.

Álvarez y Fernández (1991) mencionan que en el ambiente laboral también se

pueden constatar signos de burnout: un decremento en el rendimiento laboral, absentismo

y abandono (Bakker, Le Blanc, Schaufeli 2005; Cohen-Mansfield y Rosenthal 1989; Gil-

Monte, 2005; Soothill, Barry y Williams 1992; Toppinen- Tanner, Ojajärvi, Väänaänen,

Kalimo y Jäppinen, 2005). A ello hay que añadir la intención de dejar el trabajo,

insatisfacción laboral, rotación laboral, retrasos y pausas durante la jornada y falta de

motivación general (Al-Ma'aitah, Cameron, Horsburgh y Armstrong-Stassen, 1999;

Burisch, 2002; Piko, 2006; Toppinen-Tanner et al., 2005).

Como condición clínica, según Schaufeli, Bakker, Hoogduin, Schaap y Klander

(2001), el burnout puede ser etiquetado como neurastenia laboral como se describe en la

Clasificación Internacional de las Enfermedades, en su décima edición (CIE-10;

Organización Mundial de la Salud [OMS], 1992). En la Tabla 3 se muestran los criterios

diagnósticos de la CIE-10 para la Neurastenia.

13
Tabla 3. Criterios diagnósticos CIE-10 para la Neurastenia
A. Fatiga persistente después del menor esfuerzo mental o físico.

B. Por lo menos dos de los siguientes seis síntomas: (a) sensación de dolor y molestias musculares,
(b) mareos, (c) cefaleas de tensión, (d) trastornos del sueño, (e) incapacidad para relajarse, (f)
irritabilidad, o (g) dispepsia.

C. Además, si estuvieran presentes síntomas vegetativos o depresivos, no serían lo suficientemente


persistentes o graves como para satisfacer las pautas de uno de los trastornos específicos de esta
clasificación.
Incluye: Síndrome de fatiga (crónica).
Excluye: Malestar general, fatiga y debilidad nerviosa (R53); Agotamiento (Z73.0);
Síndrome de astenia postviral (G93.3); Psicastenia (F48.8); Astenia sin especificación
(R53).

Nota. Adaptado de Organización Mundial de la Salud [OMS] (1992).

Bajo este mismo enfoque, Schaufeli y Enzman (1998) realizaron la propuesta de

considerar al burnout como un trastorno adaptativo como se describe en el Manual

Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) de la Asociación de la

Psiquiatría Americana [APA]. De acuerdo con la quinta revisión (DSM-5; APA,

2013/2014), los trastornos de adaptación (ver Tabla 4) se caracterizan por el desarrollo de

síntomas clínicamente significativos emocionales o conductuales derivados de la reacción

ante un estresor psicosocial, laboral o de otro tipo. Los síntomas deben desarrollarse dentro

de los 3 meses siguientes al inicio del estresor.

14
Tabla 4. Criterios diagnósticos DSM-5 para los Trastornos de adaptación
A. Aparición de síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un factor o
factores de estrés identificable(s) que se producen en los tres meses siguientes al inicio del factor
(es) de estrés.
B. Estos síntomas o comportamientos son clínicamente significativos, como se pone de
manifiesto por una o las dos características siguientes: (a) malestar intenso desproporcionado a la
gravedad o intensidad del factor de estrés, teniendo en cuenta el contexto externo y los factores
culturales que podrían influir en la gravedad y la presentación de los síntomas; (b) deterioro
significativo en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
C. La alteración relacionada con el estrés no cumple los criterios para otro trastorno
específico y no constituye una simple exacerbación de un trastorno mental preexistente.
D. Los síntomas no responden a una reacción de duelo normal.
E. Una vez cesado el factor de estrés (o sus consecuencias), los síntomas no persisten más de
6 meses.

Especificar si:
Agudo: si la alteración dura menos de 6 meses.
Persistente (crónico): se la alteración dura 6 meses o más.

Los trastornos adaptativos son codificados según el subtipo, que se selecciona de acuerdo con los
síntomas predominantes.

309.0 (F43.21). Con estado de ánimo deprimido


309.24 (F43.22). Con ansiedad
309.28 (F43.23). Con ansiedad mixta y estado de ánimo deprimido
309.3 (F43.24). Con alteración de la conducta
309.4 (F43.25). Con alteración mixta de las emociones o la conducta
309.9 (F43.20). Sin especificar

Nota. Adaptado del DSM-5 (APA, 2013/2014).

El DSM-5 distingue seis subtipos de trastornos de adaptación. El subtipo sin

especificar es el más similar a la definición de burnout. Se caracteriza por reacciones

desadaptativas (ej., quejas psicosomáticas, aislamiento social, inhibición académica o

laboral) que no son clasificables como uno de los subtipos específicos del trastorno de

15
adaptación. Utilizar la definición de trastorno de adaptación para el diagnóstico de

burnout, sin embargo, puede ser problemático. El burnout, por lo general, no es una

reacción inmediata a un estresor identificable. Es más probable que un resultado de

factores de estrés crónicos (es decir, que se producen contínuamente situaciones

problemáticas) y progresa muy lentamente. Por lo general, no se resuelve después de 6

meses, por lo tanto, puede ser considerado un trastorno adaptativo sin especificar crónico.

1.3. Diferencias con otras condiciones

El síndrome de burnout entendido desde la perspectiva clínica como un estado, se

solapa parcialmente con los síntomas de otros estados, siendo los más frecuentes los que

aparecen en la Tabla 5.

Tabla 5. Diferencias del burnout con otras condiciones

- Estrés
- Depresión
- Estrés postraumático
- Alienación
- Insatisfacción laboral
- Ansiedad

En relación al estrés, éste puede intensificar el burnout, pero no es la causa.

Asimismo, como se muestra en la Tabla 6, ambas condiciones presenta algunas

manifestaciones diferentes.

16
Tabla 6. Estrés vs. burnout
Estrés Burnout
- Síntomas físicos -Síntomas emocionales
- Sentimientos de urgencia e hiperactividad -Sensación de impotencia
- Sobreimplicación en los problemas -Falta de implicación
- Hiperactividad emocional -Embotamiento emocional
- El daño fisiológico es el sustrato primario -El daño emocional es el sustrato primario
-Puede tener efectos positivos en exposiciones -Sólo tiene efectos negativos
moderadas (estrés)
-Agotamiento o falta de energía física -El agotamiento afecta a la motivación y a la
energía psíquica
Nota. Adaptado de Burish (2006) y Fidalgo Vega (2005).

Es más, Pines (1993) plantea que el estrés es un fenómeno más amplio y no lleva

necesariamente al burnout. Las personas son capaces de desarrollarse y crecer en trabajos

estresantes y exigentes si perciben que su labor es significativa y apreciada. Álvarez y

Fernández (1991) señalan que la principal diferencia es que el burnout es una consecuencia

del estrés crónico experimentado en el contexto laboral, derivado de las demandas y

características de la ocupación. El estrés puede ser experimentado positiva o negativamente

por la persona, mientras que el burnout es un fenómeno exclusivamente negativo (Starrin

Larsson, y Styborn, 1990), pudiendo considerarlo similar a un estrés negativo (D´Aurora y

Fimian, 1988; Farber, 1984).

En relación con la depresión, su diferencia central con el burnout es que la

depresión puede extenderse sobre todos los ámbitos de la vida (ej., el trabajo, familia o el

ocio). El burnout, sin embargo, es específico para el contexto laboral (Maslach, Schaufeli,

Leiter, 2001). Así, en este marco conceptual parece haber acuerdo sobre la especificidad

del burnout como síndrome relacionado con el trabajo y caracterizado por síntomas

disfóricos similares a los de la depresión.


17
En relación al trastorno de estrés postraumático, éste es causado por la exposición a

un evento traumático o situación estresante extrema en la que la persona responde con

miedo, impotencia u horror (Mealer, Burnham, Goode, Rothbaum y Moss, 2009). El

burnout es causado por factores estresantes interpersonales y emocionales en el lugar de

trabajo y se caracteriza por reacciones diferentes tales como el agotamiento.

Con respecto a la diferencia entre burnout y alienación, para Cherniss (1993), la

alienación ocurre en situaciones de escasa libertad para desarrollar una tarea que es posible

realizar, mientras el burnout ocurre bajo condiciones de excesiva autonomía para realizar

una labor imposible.

En cuanto a la diferencia entre burnout e insatisfacción laboral, a pesar de tratarse

de experiencias psicológicas negativas internas, en el síndrome de burnout las dimensiones

de agotamiento emocional y despersonalización son características directas del síndrome y

éstas no están presentes en la insatisfacción laboral (Firth y Britton, 1989).

Por último, el síndrome de burnout es un constructo más amplio que la ansiedad. Es

decir, el agotamiento emocional aparece cuando la persona experimenta sentimientos de

sobreexigencia en una situación, mientras que la ansiedad es el resultado de la tensión,

aprensión, nerviosismo y preocupación del sujeto, que no posee las habilidades requeridas

para dicha situación (Leiter, 1990).

18
1.4. Consecuencias del burnout

3.4.1. Consecuencias del burnout sobre la salud

El burnout se ha asociado con problemas de salud mental. Así, por ejemplo,

burnout y depresión se encuentran fuertemente relacionados (Ahola et al., 2005; Halayem-

Dhouib et al., 2010; Leiter y Durup, 1994; Maslach et al., 2001; Wang, 2005). En esta

línea Dyrbye et al. (2006), en un estudio realizado con 1.098 estudiantes de medicina,

encontraron que la depresión fue la única variable que tenía una relación significativa con

la presencia o no del síndrome de burnout; mientras que un estudio efectuado a 106

médicos residentes de cardiología (Waldman et al., 2009) se hallaron altos niveles de

burnout, estrés percibido y síntomas depresivos.

También se han presentado investigaciones en lo referente a la asociación de

burnout, alcoholismo y abuso de sustancias (Ahola et al., 2008; Balch, Freischlag y

Shanafelt, 2009; Borritz, Rugulies, Christensen, Villadsen y Kristensen, 2006; Middaugh,

2007). Los síntomas de ansiedad, depresión y baja satisfacción en el trabajo que genera el

burnout pueden intentar manejarse con conductas adictivas, como el abuso de tabaco,

alcohol y otras drogas (Bennett, Lowe, Matthews, Dourali y Tattersall, 2001; Coffey y

Coleman, 2001). En un estudio realizado con una muestra de 3.151 empleados de Finlandia

con burnout elevado, el 10% cumplían los criterios para dependencia del alcohol (Ahola,

2007). El burnout también se ha asociado al abuso de tranquilizantes, antidepresivos y

ansiolíticos, generando como consecuencia un porcentaje superior de bajas laborales

(Moriana y Herruzco, 2005; Siguero, Pérez, González, y Cermeño, 2003). Un buen

ejemplo de ello es el estudio de Grau, Suñer y García (2005) con una muestra de 2.290

19
profesionales de la salud en el que se observó una asociación entre un alto nivel de

cansancio emocional y el consumo de tranquilizantes o antidepresivos.

También el burnout puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y

trastornos músculo-esqueléticos (Honkonena et al., 2006; Melamed, Shirom, Toker,

Berliner y Shapira, 2006). Se han descrito consecuencias del burnout sobre la salud

cardiovascular, como alteraciones cardíacas, palpitaciones y taquicardia (Gil-Monte,

Nuñez-Román y Selva-Santoyo, 2006) e hipertensión (Melamed et al., 2006). El burnout

fue predictivo de futuros infartos de miocardio en los hombres y mujeres (Appels, Falger y

Schouten, 1993; Appels y Mulder, 1988, 1989). En esta línea, Poulsen, Khan, Meredith,

Henderson y Castrisos (2012) en un estudio realizado a 486 profesionales de la salud,

hallaron que la prevalencia de las enfermedades cardiovasculares fue de 11.0% en los

médicos privados de mayor edad. En un estudio en Finlandia, el 47% de los empleados con

síndrome de burnout, presentó un trastorno músculo-esquelético y el 28% una enfermedad

cardiovascular (Ahola, 2007).

3.4.2. Consecuencias del burnout sobre el trabajo

El síndrome de burnout tiene consecuencias negativas sobre la actividad laboral,

incluyendo insatisfacción en el trabajo, altos índices de absentismo laboral y rotación, así

como también ambigüedad y conflicto del rol (Gil-Monte 2003; Iverson, Olekalns y Erwin,

1998; Poghosyan, Clarke, Finlayson y Aiken, 2010; Shaufeli y Enzmann, 1998; Wright y

Cropanzano, 1998).

20
El burnout produce un deterioro de la salud del trabajador, lo cual aumenta la tasa

de absentismo y su deseo de abandonar la organización y la profesión (Anagnostopoulos y

Niakas, 2015; Gil-Monte, 2005). Sherring y Knight (2009) en una muestra de 475

enfermeras concluyeron que las personas que experimentan burnout eran más propensas a

tomar permisos por enfermedad y considerar abandonar sus puestos de trabajo. Algunos

estudios concluyeron que entre el 50% y el 60% del absentismo está ocasionado por el

estrés laboral (Cox et al., 2000). Algunos trabajos (Cohen-Mansfield y Rosenthal, 1989;

Toppinen-Tanner et al., 2005) establecen que existe una correlación entre el grado de

estrés y absentismo profesional. En ocasiones la baja por enfermedad o incapacidad laboral

puede ser una forma justificada de abandono del trabajo originada por el burnout.

En otros estudios (Burisch, 2002; Lee y Ashforth, 1996; Lee, Hwang , Kim y Daly,

2004) se ha hallado una relación inversa entre el síndrome de burnout y la satisfacción

laboral, en cuanto que un elevado nivel de burnout implica un grado de satisfacción laboral

bajo.

En cuanto a la sobrecarga laboral se ha encontrado relación con el burnout en

diferentes muestras de trabajadores (Greenglass, Burke y Moore, 2003; Kilfedder, Power y

Wells, 2001). La primera etapa del proceso de burnout, de agotamiento emocional

(Greenglass, Pantony y Burke 1988), tiene como principal fuente la sobrecarga de trabajo

(Gil-Monte, 2005; Hallberg, Johansson y Schaufeli, 2007; Janssen, Schaufeli y Houkes,

1999; Leiter, 1991), constituyendo un modo desadaptativo de afrontarla (Maslach et al.

2001).

21
Por último, diversas investigaciones han relacionado el conflicto y ambigüedad de

rol con el síndrome de burnout (Peeters, Montgomery, Bakker y Schaufeli, 2005; Schaufeli

et al., 2009; Shinan-Altman y Cohen, 2009; Tunc y Kutanis, 2009).

PREVALENCIA DEL SÍNDROME DE BURNOUT EN PROFESIONALES DE

LA SALUD

El burnout afecta cada vez a más profesionales en todo el mundo (Cole y Carlin,

2009; Gil-Monte y Moreno, 2007); sentirse quemado no es algo exclusivo de un una

profesión, sin embargo, los profesionales vinculados al contacto directo con las personas

como la medicina, la enfermería, el trabajo social, la consejería y la enseñanza están

sometidos a diversos estresores adicionales (Hyman et al., 2011).

Más en concreto, las investigaciones sugieren que el burnout y la insatisfacción

laboral se han incrementado en la fuerza de trabajo sanitaria moderna (Gabbe, Melville,

Mandel y Walker, 2002; Johns y Ossoff, 2005). Los profesionales de salud afrontan una

tarea compleja en la que influyen diversas situaciones: horarios irregulares, burocratización

e individualismo en las instituciones sanitarias, alta implicación emocional, exceso de

estimulación aversiva, contacto con enfermos, frustración de no poder curar, conflicto de

rol y ambigüedad de rol (Ruiz y Ríos, 2004). Estos elementos de la tarea, junto a otros

aspectos como falta de habilidades, factores de la organización y bajo apoyo social en el

trabajo pueden conducir a la angustia, burnout y problemas psicosomáticos, que a su vez

inciden en el deterioro de la calidad de del servicio (Marine et al., 2006).

22
Diversos países han desarrollado investigaciones sobre la prevalencia del burnout

entre profesionales de salud; especialmente en los profesionales de enfermería y la

medicina. En lo referente al personal de enfermería, algunos investigadores (Aiken, Clarke,

Sloane, Sochalski y Silber, 2002; Shimizu, Mizoue, Kubota, Mishima, y Nagata, 2003;

Wu, Zhu, Wang, Wang, y Lan, 2007) señalan que están sometidos a largas horas de trabajo

con limitados recursos, una amplia gama de tareas y relaciones complejas con los

pacientes, médicos, otros colegas y sus propias familias. En lo que respecta a los

profesionales médicos, Osuna (2006) indica que la sobrecarga de trabajo, el ambiente

físico, el exceso de responsabilidades, la falta de incentivos, y la burocratización

organizacional, entre otras circunstancias, pueden generar estrés constante tanto por las

exigencias intelectuales como actitudinales y emocionales.

En lo referente al personal de enfermería, se han desarrollado diversas

investigaciones (Aiken et al., 2002; Deschamps, Olivares, De la Rosa y Asunsolo, 2011;

Díaz, Stimolo y Caro, 2010; Leiter, Harvie y Frizzell, 1998; Silva et al., 2011; Vahey,

Aiken, Sloane, Clarke y Vargas 2004), en las que se informa de diversos niveles de

prevalencia, coincidiendo en que esta profesión es una de las más vulnerables al síndrome

de burnout (Fernández, 1992; Gil-Monte, 1991). De igual manera, el desarrollo de este

síndrome ha sido estudiado entre la profesión médica por diferentes autores (Carr, Gareis y

Barnett, 2003; Firth-Cozens y Greenhalgh, 1997; Flórez, 2002; Johnson et al., 1995;

Marshall, Zahorodny y Passannante, 1998; McManus, Winder, y Gordon, 2002),

informándose de diferencias sobre los porcentajes de médicos afectados, tanto por el tipo

de profesional como por variables sociodemográficas o laborales relacionadas, entre otras.

De hecho, en Europa y Estados Unidos este síndrome afecta entre un 25% y 60% de los

médicos, y puede alcanzar al 75% de los médicos residentes (Wallace, Lemaire y Ghali,

23
2009); específicamente en Europa se ha estimado que entre un 2.4% y un 72% de los

médicos podrían sufrir de burnout (Roth et al., 2011).

Los datos hallados en algunas investigaciones pueden ayudarnos a comprender

mejor la magnitud de este fenómeno en los sanitarios. Así, por ejemplo, Poghosyan et al.

(2010) realizaron un estudio en seis países: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido,

Alemania, Nueva Zelanda y Japón, donde se estudió la relación entre burnout y la calidad

de la atención en una muestra de 53.846 profesionales de enfermería. Para ello se utilizaron

datos de la evolución hospitalaria, recogidos desde el 1998 a 2005. Los profesionales de

enfermería de Japón obtuvieron los niveles más altos de burnout, con las puntuaciones

medias más altas en cansancio emocional, despersonalización, y más bajas en realización

personal. El personal de enfermería de Alemania tuvo los niveles más bajos de burnout en

esas tres dimensiones. El de Canadá, Reino Unido y Nueva Zelanda obtuvo menores

niveles de burnout en general que el de Japón y Estados Unidos, pero mayores que el de

Alemania. En cuanto a la calidad del servicio, el 80% del personal de enfermería en Japón

percibió la calidad de la atención durante el último turno como regular o mala en

comparación con el 9.4% de Nueva Zelanda, el 19% de Estados Unidos, el 14% de Canadá

y el 13% de Reino Unido. El segundo peor nivel en calidad de atención lo obtuvo el

personal de enfermería de Alemania con el 30%, lo que indicó una calidad de atención

regular o mala (ver Tabla 7).

24
Tabla 7. El burnout en personal de enfermería/la calidad de la atención

Estados Reino Nueva


Unidos Canadá Unido Alemania Zelanda Japón
Dimensiones
del burnout
CE 24.5 (12.1) 22.5 (11.3) 21.8 (11.0) 18.4 (10.0) 22.2 (11.2) 29.4 (11.6)
DP 6.9 (6.1) 6.2 (5.6) 6.8 (5.8) 5.2 (4.7) 6.0 (5.8) 8.1 (5.8)
RP 37.5 (7.2) 37.4 (7.1) 36.0 (7.3) 37.5 (7.5) 38.2 (6.8) 24.6 (8.4)
Atención
18.8 14.4 12.8 30.7 9.4 79.9
pobre (%)
Muestra de
13.152 16.844 9.851 2.676 4.230 5.956
enfermeras
Nota CE = cansancio emocional; DP = despersonalización; RP = realización personal; Adaptado de
Poghosyan et al. (2010).

En Francia, en un trabajo (Poncet et al., 2007) con 2497 profesionales de

enfermería y 878 médicos intensivistas, aproximadamente un tercio del personal de

enfermería y la mitad del personal médico informaron de altos niveles de burnout. En este

mismo país, en un estudio realizado por Embriaco, Papazian, Kentish-Barnes, Pochard, y

Azoulay (2007) con 978 médicos y 2497 enfermeras que trabajaban en unidades de

cuidados intensivos, encontraron que el síndrome de burnout severo estuvo presente en

aproximadamente el 50% de los médicos y en un tercio del personal de enfermería. Los

determinantes de burnout fueron diferentes en los dos grupos. En los médicos intensivistas

con un burnout severo, éste se relacionó con un elevado número de horas de trabajo,

mientras en el personal de enfermería los determinantes del síndrome de burnout

estuvieron relacionados con la organización y con la jubilación. En otro trabajo, que se

realizó entre 193 médicos anestesistas de ocho hospitales públicos franceses (Chiron,

Michinov, Olivier-Chiron, Laffon y Rusch, 2010), se encontró bajos niveles de

agotamiento y despersonalización, pero también de realización personal. Se encontraron

diferencias entre subgrupos: anestesistas médicos refirieron mayores niveles de

despersonalización y menor realización que el personal de enfermería anestesista; las

25
anestesistas mujeres y jóvenes refirieron mayores niveles de agotamiento emocional y de

insatisfacción laboral en relación con los anestesistas masculinos y senior.

En Italia, en la investigación realizada por Ferrari et al. (2014) con 180 médicos

residentes en psiquiatría, se encontró un nivel moderado de burnout, relacionado con la

carga de trabajo y la organización del trabajo; una mayor carga de trabajo y tener síntomas

de depresión menor se relacionaron con el cansancio emocional y la despersonalización.

En otro estudio en este país (Bressi et al., 2008) con 440 profesionales de la salud se

examinaron los aspectos del trabajo que los encuestados percibían como estresantes y/o

satisfactorios. La tasa de respuesta fue del 87.9%; se halló en el personal médico y de

enfermería un alto nivel de agotamiento emocional (32.2% vs. 31.9%) y

despersonalización (29.8% vs. 23.6%) y un bajo nivel de realización personal (12.4%

vs.15.3%).

Estudios realizados en los países escandinavos informaron de porcentajes más bajos

en las dimensiones del burnout: un 25% de las enfermeras suecas obtuvieron puntuaciones

elevadas en agotamiento y un 6.9% refirieron alta despersonalización (Glasberg, Eriksson

y Norberg, 2007; Gunnarsdottir, Clarke, Rafferty y Nutbeam, 2009). En un estudio escocés

en 510 profesionales de enfermería de una institución psiquiátrica (Kilfedder et al., 2001),

el 42% de los encuestados refirió un elevado nivel de cansancio emocional. En una

investigación realizada en Hungría (Kovács, Kovács y Hegedűs, 2010), con una muestra de

80 profesionales de medicina y 76 de enfermería, no se encontraron diferencias en el nivel

o la frecuencia del burnout. Los análisis de regresión mostraron que el mejor predictor del

agotamiento emocional era la disonancia emocional; mientras que el mejor predictor de la

despersonalización era la manifestación de las emociones negativas.

26
En el continente asiático se realizaron varios estudios centrados en esta temática.

En Yemen en un trabajo con una muestra de 563 médicos que trabajaban en cuatro

hospitales (Al-Dubai y Rampal, 2010), se encontró un elevado agotamiento emocional

(63.2%), alta despersonalización (19.4%) y baja realización personal (33.0%). Sesenta y

seis médicos (11.7%) fueron identificados con un alto grado de burnout, encontrándose un

mayor porcentaje entre los médicos con una experiencia de trabajo menor o igual a 10 años

(OR = 2.8), en los que trabajan 40 o más horas/semana (OR = 2.1) y en los que tenían la

morbilidad psicológica (OR = 5.3).

En Arabia Saudita, en un estudio realizado en este país (Al-Turki et al., 2010), la

prevalencia del síndrome de burnout en personal de enfermería fue elevada. El 42%

presentaron un elevado nivel de despersonalización, el 45% tuvieron un elevado cansancio

emocional y el 71.5% baja realización personal; el personal de enfermería casado fue más

propenso al agotamiento emocional.

En los países africanos, los estudios de burnout son escasos y se han desarrollado

en la última década. En una investigación en el hospital de Malawi (Thorsen, Teten, Tharp

y Meguid, 2011), casi tres cuartas partes del personal de salud (72%) informaron de

agotamiento emocional, más de un tercio (43%) despersonalización, mientras que casi tres

cuartas partes (74%) baja realización personal.

En los países de habla hispana, Grau, Flichtentrei, Suñer, Prats y Braga (2009)

realizaron un estudio de burnout con 11.530 profesionales de la salud (ver Figura 1). Los

valores más altos de prevalencia del burnout se encontraron en España (con un 14.9%),

Argentina (con un 14.4%) y Uruguay (con un 7.9%). Los profesionales de México, Perú,

27
Colombia, Guatemala y El Salvador presentaron prevalencias entre 2.5% y 5.9%. Ecuador

presentó una de las prevalencia más bajas en relación con los otros países, con un 4.0%. En

cuanto al tipo de profesión, los médicos tuvieron una prevalencia del 12.1% y el personal

de enfermería del 7.2%.

Nota. Adaptado de Grau et al. (2009).


Figura 1. Prevalencia del burnout en sanitarios españoles e hispanoamericanos

En España, las prevalencias halladas en relación al síndrome de burnout en

muestras de trabajadores sanitarios son elevadas. Así, Albadalejo et al. (2004) informaron

una prevalencia del 30%, Fernández (1992) del 41.6% y Martín, Fernández, Gómez y

Martínez (2001) del 43.9%. En médicos, en una investigación se hallaron prevalencias que

oscilaron entre el 25% y el 70% (Cebriá Andreu, 2003), mientras que en otra investigación

la prevalencia fue del 14.9% (Grau et al., 2009).

En relación a Hispanoamérica, en una investigación en los hospitales de Ecatepec y

Cautitlán en México, con una muestra de 122 profesionales de enfermería (García, Oviedo,

Santillán, Velasquez y Fiesco, 2009), la prevalencia de síndrome de burnout fue de 27% y

28
de 24%, respectivamente. En un informe de la Organización Panamericana de la Salud

(OPS/OMS; 2012) se analizó el burnout en Argentina, Brasil, Perú y Costa Rica (ver Tabla

8). Se encontró que Argentina presentaba los porcentajes más altos de burnout, con valores

del 59% para el personal médico y del 55% para el personal de enfermería. Las diferencias

para el personal médico no fueron significativas con respecto a Brasil y Costa Rica, pero sí

con respecto a Perú, que presentó los porcentajes más bajos.

Tabla 8. Burnout en sanitarios de Argentina, Brasil, Costa Rica y Perú

Países Enfermeras /os Médicas/os


Argentina 55% 59%
Brasil 54% 52%
Costa Rica 43% 56%
Perú 11% 12%
Nota. Adaptado de la OPS/OMS (2010).

En Brasil, la prevalencia de burnout en profesionales de atención primaria oscila

entre el 25% y 70% (Tomasi et al., 2008); en este mismo país, el burnout en médicos de

cuidados intensivos se estimó en el 7.4% (Tironi et al., 2009). Otra investigación realizada

en Brasil con 188 profesionales de la salud (Zanatta y Lucca, 2015), encontró que el 29.8%

del personal de enfermería presentó alta despersonalización; y el 27.8% del personal

médico, y el 25.5% de los técnicos de enfermería, baja realización profesional. El 19.2%

de los enfermeros, el 16.8% de los técnicos de enfermería y el 16.6% de los médicos

presentaron puntuaciones elevadas en al menos dos de las esas tres dimensiones del

burnout.

29
En Argentina, en una investigación con 106 médicos y un grupo de comparación de

104 profesionales no médicos apareados por edad y género (Waldman et al., 2009), se

encontraron altos niveles de agotamiento emocional y despersonalización en la mayoría de

los encuestados. En otra investigación en Argentina, con 162 médicos de las unidades de

cuidados intensivos pediátricos (Galván et al., 2012), se encontró un alto riesgo de

burnout en el 41%; elevado agotamiento emocional en el 25%, baja realización personal en

el 6%, y despersonalización en el 19%.

En conclusión, la prevalencia del síndrome de burnout en personal sanitario ha sido

estudiada en diversos países; generalmente utilizando el Inventario de Burnout de Maslach

que evalúa las dimensiones de cansancio emocional, despersonalización y baja realización

personal. Sin embargo, los resultados han sido diversos sea por la utilización y aplicación

de los instrumentos, distintos baremos o puntuaciones, inadecuada interpretación de

resultados en función del contexto donde se desarrollan los estudios, entre otros (García

Remuzgo y Fuentes 2007; Ríos, 2009). Los puntos de corte deben interpretarse con cautela

debido a los factores sociales y culturales que influyen en cada país (Schaufeli y Van

Dierendonck, 1995). Estas divergencias en los resultados de los estudios generan cierta

confusión en relación a los datos de prevalencia reales de este síndrome (Grau, Gil Monte,

García, y Figueiredo, 2008). En algunas investigaciones, en la definición de la prevalencia

del síndrome de burnout no siempre se analizaron las tres dimensiones, sino que utilizaron

una sola puntuación, lo que dificulta establecer relaciones entre las investigaciones

(Siguero et al., 2003).

30
FACTORES ASOCIADOS AL SÍNDROME DE BURNOUT

En la literatura científica se han identificado una serie de factores asociados con el

síndrome de burnout (ver Tabla 9). Estos factores incluyen variables sociodemográficas

(ej., sexo, edad, salario), laborales (ej., profesión, experiencia), personalidad, malestar

emocional, estrategias de afrontamiento y apoyo social.

Tabla 9. Factores asociados con el burnout

- Sexo
- Edad
- Hijos
- Estado civil
- Etnia
- Ingreso mensual
- Experiencia profesional
- Sector en el que trabaja
- Tipo de Contrato
- Jornada laboral diaria
- Turnos
- Número de pacientes
- Recursos
- Malestar emocional
- Afrontamiento
- Apoyo social
- Personalidad

31
1.5. Variables sociodemográficas

En lo referente al sexo, algunos trabajos (Atance, 1997; Freudenberger y

North,1985; Greenglass, Pantony y Burke, 1988) encontraron que el síndrome de burnout

es más frecuente en mujeres; mientras que en otros estudios se encontró que los hombres

presentan niveles más altos de burnout (Albino, Agüero, Martínez y Vega 2002; Martín et

al., 2001). No obstante, en algunas investigaciones no se encontraron diferencias

significativas por sexos (Bonde, 2008; Camara y Cuesta, 2005 Cebriá et al., 2001; Gil-

Monte, Peiró y Valcárcel, 1996; Garcia-Izquierdo, 1991).

En cuanto a las dimensiones del burnout, algunos estudios señalan que las mujeres

presentan un mayor cansancio emocional (Atance, 1997; Grau et al.,2009; Ortega Ruíz,

López Ríos y Gómez Martín, 2008); y los varones niveles más elevados de

despersonalización (Gil-Monte y Peiró, 1996; Maslach y Jackson, 1981; Pecino, de la

Fuente, Aguayo, Fernández, de la Fuente Solana 2014).

En cuanto a la edad, algunas investigaciones hallaron que a mayor edad, menores

niveles de burnout (Grau, et al., 2009; Lin, John y McVeigh, 2009; Iglesias, de Bengoa

Vallejo y Fuentes 2010). En cambio, otros trabajos encontraron que a menor edad, mayor

burnout (Alacacioglu, Yavuzsen, Dirioz, Oztop y Yilmaz, 2009; Nyssen, Hansez, Baele,

Lamy y De Keyser, 2003). En algunos estudios no se han hallado diferencias significativas

en función de la edad (Embriaco et al., 2007; Goehring, Bouvier Gallacchi, Künzi y

Bovier, 2005; Martín et al., 2001).

32
En cuanto a la relación de esta variable con las dimensiones del burnout, diversos

trabajos han encontrado una relación positiva de la edad con la dimensión de cansancio

emocional (Gil Monte, et al., 1996).

En lo que respecta al número de hijos, distintos estudios encontraron que las

personas que tienen hijos presentan puntaciones más elevadas de burnout (Martín et al.,

2001; Pérez, et al., 2007), aunque algunas investigaciones no han encontrado diferencias

significativas entre tener hijos y el síndrome de burnout (Da Silva, Daniel y Pérez (1999);

Vidal y Ferrer (2002).

En cuanto a las dimensiones del burnout, Moreira, Magnago, Sakae y Magajewski

(2009) señala que los sujetos con hijos sufren de mayor agotamiento emocional y mayor

realización personal. Al respecto, Maslash (2003) menciona que los profesionales de salud

con hijos son generalmente mayores, estables y emocionalmente maduros, lo que favorece

una sensación de mayor realización personal.

En relación al estado civil, aunque algunas investigaciones no han encontrado

diferencias significativas (Castillo, Benavente, Arnold y Cruz, 2012; Grau et al., 2009;

Villanueva et al., 2008), otros estudios hallaron que los casados tienden a experimentar

menos burnout (Martín et al., 2001; Maslach y Jackson, 1984) y que los médicos más

jóvenes y solteros presentan niveles más elevados de burnout en comparación con los más

mayores y casados (Alacacioglu et al., 2009). Además, el hecho de que se generen

dificultades familiares que distorsionen el funcionamiento normal de la dinámica del hogar

predispone a padecer el síndrome de burnout (Leiter, 1990).

33
En cuanto a la relación entre las dimensiones de burnout y el estado civil, algunos

investigadores señalan que las personas casadas son más propensas a sufrir agotamiento

emocional (Al-Turki, 2010; Lin, John y McVeigh, 2009; Moreira et al., 2009). En lo

referente a la dimensión de realización personal, las personas casadas tienen mayores

niveles que las solteras (Albadalejo et al., 2004; Maslach, 2003).

En relación a la etnia, en un trabajo previo (Michels, Probst, Godenick y Palesch,

2003) los caucásicos presentaron mayor despersonalización que los afroamericanos.

1.6. Variables laborales

Una investigación previa encontró una relación significativa del burnout con los

bajos ingresos por las horas trabajadas (Tironi et al., 2009).

En cuanto a la relación con las dimensiones del burnout, un salario bajo fue

predictor significativo de las puntaciones altas en agotamiento emocional (Pavlakis,

Raftopoulos y Theodorou, 2010).

En cuanto a la experiencia profesional, algunos estudios (Hunnibell, Reed, Quinn-

griffin y Fitzpatrick, 2008; Mallidou, Cummings, Estabrooks y Giovannetti, 2011) han

encontrado que los primeros años de experiencia serían los más vulnerables para

desarrollar burnout. Sin embargo, la mayoría de los trabajos indican que el síndrome de

burnout aparece a medida que la experiencia profesional es mayor (Akkus, Karacan,

Gôker, y Aksu, 2010; Aranda et al., 2004; Gil-Monte y Peiró, 1997; Hillhouse y Adler,

1997; Ríos-Rísquez et al., 2008).

34
Con respecto a la relación con las dimensiones del burnout, un estudio (Carlotto,

Pizzinato, Bones y Oliveira, 2013) encontró que cuanto menor es la experiencia

profesional, mayores son las puntuaciones en la dimensión de agotamiento emocional.

Con respecto a la relación entre el burnout y el trabajo en el sector público o

privado, en un estudio realizado con una muestra de 1482 profesionales de enfermería

(Ratpoulos, Charalambous y Talias, 2012) se encontró que un 12.7% de aquellos que

trabajaban en el sector público, y un 12.2% de las que trabajaban en el sector privado,

presentaban burnout. Otro estudio (Ozyurt, Hayran y Sur, 2006), en una muestra de 598

médicos, encontró que los que trabajaban en hospitales públicos experimentaron más

burnout que los que trabajaban en hospitales privados. Asimismo, otras investigaciones

(Demir, Ulusoy y Ulusoy, 2003; Ersoy-Kart, 2009) hallaron un mayor número de

profesionales de la salud con burnout en aquellos que trabajaban en instituciones públicas.

Sólo una investigación (Hansen, Sverke y Naswall, 2009) encontró que el personal

sanitario de hospitales privados experimentaba más burnout que el de hospitales públicos.

En relación con las dimensiones del burnout, con el trabajo, se encontró que el

personal de enfermería que trabajaba en el sector público tenía menor puntuación en

realización personal que el que trabajaba en el privado (Ratpoulos et al., 2012).

Por lo que respecta a la contratación, presentaron mayor burnout aquellos con

contrato indefinido (Albino et al., 2002; Aguilera y de Alba García, 2010; Martín et al.,

2001). En relación con las dimensiones del burnout, los profesionales de salud con un

tipo de contratación estable presentaron valores más altos de agotamiento emocional,

despersonalización y menor realización personal en relación a los profesionales con un tipo

35
de contrato eventual (Bernaldo y Labrador, 2008; Ríos-Rísquez y Godoy-Fernández, 2008;

Villanueva et al., 2008).

En lo relacionado con la jornada laboral diaria, investigaciones previas encontraron

que aquellos profesionales con más horas de trabajo tenían puntuaciones de burnout más

elevadas (Betancur et al., 2012; Gil-Monte y Peiró, 1997; Pérez et al., 2007), presentando

un mayor cansancio emocional el personal sanitario que dedicaba más horas semanales a

su profesión (Hoffman y Scott, 2003); sin embargo, en dos trabajos (Biaggi, Peter y Ulich,

2003; Garza, Schneider, Promenence y Mong, 2004) la relación entre el síndrome de

burnout y el número de horas de trabajo no fue significativa.

El tipo de turno también se ha relacionado con el burnout. Se encontró una relación

significativa del trabajo por turnos con la fatiga y la disminución de la concentración, lo

que a su vez se relacionaba con el burnout (Walsh, Dolan y Lewis, 1998). Un estudio

(Ribeiro et al., 2014) encontró que la propensión a desarrollar el síndrome fue mayor en las

enfermeras que trabajaban en el turno de noche.

En relación con las dimensiones del burnout, la investigación ha encontrado que el

trabajo nocturno, los turnos de trabajo irregulares y los descansos excesivamente cortos

entre turnos contribuían a un mayor agotamiento emocional (Drach-Zahavy y Marzuq,

2013; Escribá, Martín y Pérez, 2006; Gil-Monte y Peiró, 1997); y que niveles bajos de

realización personal se encontraban asociados con el turno nocturno permanente (García-

Izquierdo y Ríos-Rísquez, 2012), así como con realizar guardias (Grau et al., 2009).

36
El número de pacientes atendidos parece contribuir al burnout. En un estudio

realizado en [Link] en enfermeras de 168 hospitales de Pensilvania (Aiken et al., 2002) se

encontró que cada paciente extra por enfermera se asoció a un 23% de aumento en la tasa

de burnout. Otra investigación realizada en España con profesionales sanitarios de Madrid

(Martín et al., 2001) encontró que el principal factor generador de estrés laboral fue la

sobrecarga de pacientes, directamente relacionado con el desarrollo del síndrome de

burnout (Gil-Monte, García Juesas y Hernandez , 2008).

En relación con las dimensiones del burnout, el número de pacientes atendidos

parece contribuir al burnout especialmente en la dimensión de agotamiento emocional

(Shanafelt et al., 2014).

En cuanto a los recursos, la generación de recursos insuficientes, una excesiva

carga laboral con jornadas de más de 8 horas diarias, turnos rotatorios y pacientes críticos

constituyen factores de riesgo en la aparición de síndrome de burnout (Melita, Cruz y

Merino, 2008). La insuficiencia de recursos se asocia con el burnout, la satisfacción en el

trabajo y la salud general de las enfermeras (Khamisa, Oldenburg , Peltzer y Dragan, 2015)

En relación con las dimensiones del burnout, de acuerdo con la teoría de demandas

y recursos laborales (Bakker, Hakanen, Demerouti y Xanthopouloum 2007; Demerouti,

Bakker, Nachreiner, y Schaufeli, 2001), las demandas del trabajo influyen en la aparición

de agotamiento emocional.

37
1.7. Variables clínicas

Con respecto al malestar emocional, diversos trabajos (Ahola et al., 2005; Meier,

1984; Schaufeli Enzmann, 1998; Toppinen-Tanner et al., 2005; Wang, 2005) han

encontrado una asociación entre el burnout y la depresión; y una investigación (Bargellini

et al., 2000) encontró que ansiedad rasgo es un predictor para el burnout.

En relación con las dimensiones del burnout, se ha encontrado una fuerte

asociación de la depresión con la dimensión de agotamiento emocional (Glass y McKnight,

1996; Shaufeli y Enzmann, 1998); de sufrir un elevado grado de ansiedad con las

dimensiones de agotamiento emocional y despersonalización (Cebriá et al., 2001); y del

deterioro de la salud mental con la dimensión de despersonalización (Honkonena et al.,

2006).

En lo referente al afrontamiento, Leiter (1990, 1991) señala que las estrategias de

afrontamiento de control previenen el síndrome de burnout porque aumentan los

sentimientos de realización personal en el trabajo, mientras que las de escape aumentan la

probabilidad de aparición del síndrome. Folkman y Lazarus (1985) encontraron que los

posibles cambios cognitivos que se realizan ante las demandas estresantes están

relacionados con no presentar burnout, las estrategias de afrontamiento activas y directas

están asociadas con niveles bajos del síndrome (Burke y Greenglass, 2000; Leiter, 1991).

Sin embargo, algunos autores (Maslach, 2001; Schaufeli, Bakker, Hoogduin, Schaap y

Kadler, 2001) han señalado que no existe relación entre el burnout y el afrontamiento.

38
En relación con las dimensiones del burnout, se ha encontrado correlación entre la

utilización de estrategias de escape-evitación y las dimensiones del burnout de cansancio

emocional, despersonalización y falta de realización personal (Thorton, 1992); las personas

que utilizaron estrategias de afrontamiento de distanciamiento y confrontación, centradas

en la emoción, presentaron niveles mayores de despersonalización (Greenglass y Burke,

2001; Leiter, 1990, 1991; Thorton, 1992). Diversos trabajos (Greenglass y Burke, 2001;

Shimizutani et al., 2008; Shirey, 2006) encontraron que las enfermeras que se esforzaban

por cambiar la situación estresante como estrategia para afrontar el problema presentaron

bajos niveles de cansancio emocional y despersonalización, y su realización personal fue

alta.

Por lo que respecta al apoyo social y su relación con el burnout, las investigaciones

indican que actua como factor protector ante el estrés (Eastburg, Williamson, Gorsuch,

Ridley, y Ridley, 1994; Folkman y Lazarus, 1985; Gil-Monte y Peiró, 1996; McAbee,

1991). De este modo, tener una buena interacción social en el trabajo es un factor protector

(Aldrete, Navarro, González, Contreras y Pérez, 2015), mientras que la falta de apoyo

social es una fuente de estrés y se ha relacionado con un aumento significativo de los

niveles de burnout (Flynn, Thomas-Hawkins y Clarke, 2009; Gil-Monte, 2005). El apoyo

por parte de los supervisores del grupo va unido a niveles bajos de burnout (Escribá et al.,

2006; Fong, 1990). El apoyo social de los compañeros es un predictor significativo del

componente emocional y actitudinal (Gil-Monte y Peiró, 1999)

Por último, por lo que respecta a los rasgos de personalidad, una investigación

(Swider y Zimmerman, 2010) encontró que las personas que mostraban puntuaciones más

39
elevadas en neuroticismo y más bajas en extraversión eran más propensas a experimentar

el síndrome de burnout.

En relación con las dimensiones del burnout, en un estudio realizado con una

muestra de médicos (Cebriá et al., 2001) se encontraron asociaciones significativas entre la

ansiedad e inestabilidad emocional, la tensión y los niveles elevados de agotamiento

emocional y despersonalización. En otra investigación (McManus, Jonvik, Richards y

Paice, 2011) se encontró una relación positiva entre el neuroticismo y el agotamiento

emocional. Asimismo, otro trabajo (Alarcon, Eschleman, y Bowling, 2009) encontró que el

agotamiento emocional y la despersonalización tenían una relación negativa con la

estabilidad emocional, la amabilidad, la responsabilidad y la extraversión; mientras que en

dos investigaciones (Alarcon, et al., 2009; McManus, Keeling y Paice, 2004) la realización

personal se relacionaba positivamente con la extraversión. Asimismo, la

despersonalización se ha relacionado con menores niveles de amabilidad (McManus et al.,

2004). Una investigación (Schwab, 1995) halló que el optimismo y la extraversión serían

factores protectores en las dimensiones de cansancio emocional y despersonalización.

OBJETIVOS DEL ESTUDIO

El objetivo general de esta investigación es realizar un estudio epidemiológico

sobre el burnout en profesionales de la enfermería y de la medicina que trabajan en las

instituciones de salud de las 24 provincias de Ecuador.

Este objetivo general se desglosa en los siguientes objetivos específicos:

40
 Determinar las características sociodemográficas (sexo, edad,

número de hijos, etnia, estado civil), laborales (ingresos, profesión, experiencia

profesional, dedicación, sector en el que trabaja, tipo de contrato, jornada diaria

laboral, turnos, atención directa, número de pacientes atendidos, recursos) y

clínicas (malestar emocional, personalidad, apoyo social y afrontamiento) de la

muestra.

 Determinar la prevalencia del síndrome de burnout y de sus tres

dimensiones (cansancio emocional, despersonalización y falta de realización

personal) en el personal médico y de enfermería.

 Determinar las variables sociodemográficas, laborales y clínicas

asociadas a la presencia de burnout, cansancio emocional, despersonalización y

falta de realización personal.

41
II. PARTE EMPÍRICA

42
III. MÉTODO

43
ÁMBITO DE ESTUDIO

El estudio fue realizado con médicos/as y enfermeros/as de instituciones de salud

de las 24 provincias de Ecuador, un país latinoamericano situado en América del Sur con

una superficie de 256.370 km2, y una población de 16.304.453 habitantes (Instituto

Nacional de Estadísticas y Censos del Ecuador [INEC], 2015).

Ecuador cuenta con cuatro regiones de características singulares (ver Figura 1). La

región Costa o Litoral, ubicada al oeste del país, dividida en siete provincias: Esmeraldas,

Santo Domingo, Manabí, Los Ríos, Santa Elena, Guayas y el Oro. La región Sierra o

Interandina, que comprende las provincias de Carchi, Imbabura, Pichincha, Cotopaxi,

Tungurahua, Chimborazo, Bolívar, Cañar, Azuay y Loja. La región Amazónica u

Oriental, que abarca seis provincias: Sucumbíos, Napo, Orellana, Pastaza, Morona

Santiago y Zamora Chinchipe. Y, finalmente, la región Galápagos o Insular, situada en el

Océano Pacífico a 1000 km de las costas ecuatorianas, que abarca la provincia de

Galápagos y sus islas San Cristóbal, Santa Cruz e Isabela.

44
Fuente: Instituto Geográfico Militar del Ecuador (2009)

Figura 1. República de Ecuador

El sistema de salud de Ecuador encuentra amparado por la Ley Orgánica del

Sistema Nacional de Salud (Ley No. 2002-80) que dispone:

“Que de conformidad con el artículo 42 de la Constitución Política de la República,

el Estado garantizará el derecho a la salud, su promoción y protección por medio del

desarrollo de la seguridad alimentaria, la provisión de agua potable y saneamiento básico,

el fomento de ambientes saludables en lo familiar, laboral y comunitario y la posibilidad de

acceso permanente e ininterrumpido a los servicios de salud, conforme a los principios de

equidad, universalidad, solidaridad, calidad y eficiencia”

45
Este sistema lo integran dos sectores, público y privado, cuyas fuentes de ingresos

provienen de la contribución del gobierno, trabajadores, empleadores y usuarios en general

(ver Figura 2).

Nota. Adaptado de Lucio et al. (2011).


Figura 2. Sistema nacional de salud de Ecuador

El ente rector, responsable de coordinar, regular, evaluar y ejecutar políticas sobre

la salud, además de gestionar vínculos con los diversos actores involucrados tanto en el

sector público como privado, es el Ministerio de Salud Pública de Ecuador.

Las instituciones sanitarias pertenecen, mayoritariamente, al sector público y

cuentan con un sistema independiente de organización, gestión y financiación. En cuanto a

su organización, como se puede ver en la Tabla 1, éstas se establecen de acuerdo a distintos

niveles de complejidad.

46
Tabla 1. Niveles de complejidad del sistema de salud

Niveles de complejidad Instituciones


Nivel I: Complejidad baja Puestos de salud, sub-centros y centros
de salud que ofrecen atención ambulatoria y
otros servicios básicos. Los sub-centros ofrecen
también atención al parto, emergencias y
atención odontológica.
Nivel II: Complejidad intermedia Hospitales básicos y hospitales
generales que además de la atención del Nivel I,
ofrecen internamientos de corta estancia.
Nivel III: Complejidad alta Hospitales especializados y de
referencia para la atención de la población local,
regional y nacional; también realizan docencia e
investigación de la salud.
Nota. Adaptado de Toledo, Lascano, Gómez y Estrada (2011).

Según el “Anuario de estadísticas de salud: recursos y actividades” del INEC

(2013), en el sistema nacional de salud de Ecuador trabajan 26.000 médicos/as y 15.776

enfermeros/as en los distintos centros sanitarios de país.

DISEÑO

Se trata de un estudio transversal, descriptivo y analítico realizado con médicos/as y

enfermeros/as pertenecientes al sistema de salud pública y privada en las 24 provincias de

Ecuador entre el 26 noviembre del 2011 y el 5 diciembre del 2012. Como se muestra en la

Figura 3, la realización del estudio implicó la definición de la población de referencia, la

población susceptible de ser incluida en la muestra, la selección y definición de variables,

los instrumentos de medida y la definición de “caso”. Las variables predictoras y de

resultado se midieron en una sola ocasión.


47
El objetivo fundamental de este tipo de estudios es determinar la prevalencia,

término que hace referencia a la proporción de quienes tienen una condición determinada

en un momento del tiempo. Los estudios transversales también se utilizan para examinar

asociaciones, aunque presenta el inconveniente de la imposibilidad para establecer la

direccionalidad de las mismas (Newman, Browner, Cummings y Hulley, 2007/2008).

Población de referencia (N = 41.776)


Personal sanitario de instituciones de salud del Ecuador

Completaron la evaluación de elegibilidad (n =


3052)

Criterios de inclusión: Criterios de exclusión:


a. Estar titulado como profesional a. No dar el consentimiento para la
para la medicina o enfermería. participación en el estudio.
b. Tener un año de experiencia como b. No encontrarse en la institución.
mínimo
c. Que se encuentre en situación
activa
d. Dar su consentimiento firmado
para participar en el estudio

No cumplieron los criterios de


elegibilidad (n = 283)

Elegibles (n = 2769)

Elegibles pero no reclutados (n = 365)

Total reclutados (n = 2404)

Figura 3. Diagrama de flujo de los participantes del estudio

48
PARTICIPANTES

Los participantes fueron reclutados de la población de médicos/as y enfermeros/as

de las 24 provincias que componen Ecuador. Para participar en el estudio, los sanitarios

tenían que (a) estar titulados como profesional para la medicina o la enfermería, (b) tener

un año de experiencia como mínimo, (c) encontrarse en situación activa, (d) dar su

consentimiento firmado para participar en el estudio. Se excluyeron aquellos profesionales

de la salud que (a) no dieron su consentimiento firmado, (b) durante el período de estudio

se encontraban de baja (ej., maternal, por enfermedad) o se hallaban ausentes por

cuestiones profesionales (ej., estancias en otros centros, realización de cursos).

Se invitó a participar al estudio a todos los sanitarios que estaban ejerciendo su

profesión en los sistemas público y privado en los años 2011 y 2012 en estas provincias.

Para minimizar la pérdida de sujetos se siguieron las estrategias recomendadas por Hulley,

Newman y Cummings (2007/2008): tratar a los participantes con amabilidad, afecto y

respeto, ayudándoles a entender la pregunta de investigación de modo que quisiesen

participar en que el estudio tuviese éxito; presentar de una forma atractiva el estudio;

programar una serie sistemática de intentos de contacto; proporcionar recordatorios de la

fecha de la entrevista; y recoger la información de la forma más agradable y menos

invasiva posible.

De los 3250 médicos/as y enfermeros/as que estaban trabajando en las instituciones

de salud 3052 cumplieron los criterios de elegibilidad.

49
La tasa de respuesta fue del 90.7%, 283 sujetos (9.3%) rehusaron participar en el

estudio. Las razones argumentadas por los sanitarios para no participar en estudio fueron

que la investigación podría interferir en su desempeño laboral, por falta de tiempo para

cumplimentar los instrumentos de evaluación, por desacuerdo a proporcionar información

personal y por desinterés en el estudio. De los 2769 encuestados, 365 se eliminaron por no

haber contestado correctamente los cuestionarios.

La muestra final quedó compuesta por 2404 sanitarios, el 31.6% eran hombres y el

68.4% mujeres, con un rango de edad comprendido entre los 21 y los 65 años (M = 40.0;

DT = 10.6). En la sección de Resultados se muestran en detalle las restantes características

de la muestra.

Todos los participantes dieron su consentimiento informado. La participación fue

voluntaria y gratuita, sin ningún incentivo económico o de otro tipo. El estudio se llevó a

cabo en conformidad con la última revisión de la Declaración de Helsinki y obtuvo la

aprobación de los comités éticos de las instituciones de salud participantes.

VARIABLES DEL ESTUDIO

1.8. Variables predictoras

1.8.1. Variables sociodemográficas

 Sexo como variable cualitativa con dos categorías: hombre, mujer.

 Edad como variable cuantitativa contínua. Se ha medido en años cumplidos.


50
 Número de hijos como variable cuantitativa contínua.

 Etnia como variable cualitativa de cuatro categorías: mestizo, blanco,

afroecuatoriano, indígena.

 Estado civil como variable cualitativa con cinco categorías: soltero, casado, pareja

de hecho, divorciado/separado, viudo/a.

1.8.2. Variables laborales

 Ingresos mensuales como variable cualitativa con siete categorías: 0 a 1000 $, 1001

a 2000 $, 2001 a 3000 $, 3001 a 4000 $, 4001 a 5000 $, > 5001 $, no recibían

remuneración

 Profesión como variable cualitativa con dos categorías: médico/a, enfermero/a.

 Años de experiencia profesional (antigüedad) como variable cuantitativa contínua.

 Dedicación como variable cualitativa con las siguientes categorías: tiempo parcial,

tiempo completo.

 Sector en el que trabaja como variable cualitativa con las siguientes categorías:

público, privado, mixto.

 Tipo de contrato como variable cualitativa con las siguientes seis categorías:

ninguno, eventual, ocasional, fijo, indefinido, servicios profesionales.

 Número de instituciones en las que trabaja como variable cuantitativa contínua.

 Jornada laboral diaria como variable cuantitativa contínua.

 Trabajo por turnos como variable cualitativa con dos categorías: Con turnos, sin

turnos.

 Atención directa (mensurada en porcentaje) como variable cualitativa con cinco

categorías: ninguna, 25% o menos, 26-50%, 51-75%, 76-100%.


51
 Número de pacientes atendidos diariamente como variable cuantitativa contínua.

 Recursos proporcionados por la institución como variable cualitativa con cuatro

categorías: nada, poco, bastante, totalmente.

1.8.3. Variables clínicas

 Malestar emocional (síntomas somáticos, ansiedad, disfunción social, depresión)

como variables cuantitativas contínuas.

 Personalidad (neuroticismo, extraversión, psicoticismo) como variables

cuantitativas contínuas.

 Apoyo social como variable cuantitativa contínua.

 Afrontamiento (activo y pasivo) como variables contínuas.

1.9. Variables de resultado

Se han recogido como variables de resultado las tres dimensiones del síndrome de

burnout: cansancio emocional, despersonalización y realización personal. Se han

clasificado en tres niveles: bajo, medio y alto, de acuerdo con los puntos de corte

establecidos previamente en la literatura científica (Seisdedos, 1997), como se recoge en la

Tabla 2.

52
Tabla 2. Puntos de corte en las tres dimensiones del síndrome de burnout

___________________________________________________________________
Dimensiones Alto Medio Bajo
____________________________________________________________________
Cansancio emocional ≥ 27 19 - 26 < 19
Despersonalización ≥ 10 6–9 6
Baja realización personal < 34 34 – 39 ≥ 40

En las tres escalas la puntuación mínima es de 0, mientras que la máxima es de 54

para cansancio emocional, 30 para despersonalización y 48 para realización personal.

La siguiente variable de resultado analizada ha sido la presencia de cansancio

emocional, despersonalización y baja realización personal (complementaria de la

realización personal), considerada como variable dicotómica:

 Sí: niveles altos de cansancio emocional, despersonalización y baja realización

personal.

 No: niveles bajos y medios de cansancio emocional, despersonalización y alta

realización personal.

Se han recogido también los tres niveles del síndrome de burnout: bajo, medio y

alto, dependiendo de la presencia de estos tres niveles en alguna de las tres dimensiones del

síndrome.

53
INSTRUMENTOS

Se utilizaron una serie de instrumentos para recoger información sobre las

características sociodemográficas, laborales y clínicas. En la Tabla 3 se muestra la relación

de instrumentos utilizados con sus características básicas.

1.10. Cuestionario de las características de los participantes

Se elaboró un cuestionario ad hoc (ver Anexo 1) para obtener información sobre las

siguientes variables:

 Características sociodemográficas: sexo, edad, número de hijos, etnia, estado civil.

 Características de la situación laboral: ingresos mensuales, profesión, años de

experiencia profesional, dedicación, sector en el que trabaja, tipo de contrato,

número de instituciones, jornada laboral diaria, turnos, atención directa, número de

pacientes al día y recursos institucionales.

54
Tabla 3. Instrumentos de evaluación utilizados
Propiedades
Instrumento Constructo evaluado Formato
psicométricas
Cuestionario de las características Información sociodemográfica y
Heteroadministrado
de los participantes laboral del personal sanitario
Inventario de burnout Maslasch
Síndrome de burnout Autoadministrado, 22 ítems   
MBI

Cuestinario de Salud General Sensibilidad = 84.6%


Malestar general Autoadministrado, 28 ítems Especificidad = 82%
GHQ-28

Inventario COPE-28 Estrategias de afrontamiento Autoadministrado, 28 ítems  8

Cuestionario de Apoyo Social


Apoyo Social Autoadministrado, 20 ítems  7
MOS

Cuestionario de Personalidad Personalidad Autoadministrado, 24 ítems extraversión = .74


de Eysenck Revisado- neuroticismo = .78
Abreviado EPQR-A psicoticismo = .63
sinceridad = .54
Nota. MBI = Inventario de burnout de Maslach; GHQ-28 = Cuestionario de Salud General; COPE-28= Cuestionario de Afrontamiento; MOS = Cuestionario de
Apoyo Social Percibido; EPQR-A= Cuestionario de Personalidad de Eysenck Revisado-Abreviado.

55
1.11. Inventario de burnout de Maslach (Maslach burnout Inventory [MBI];

Maslach y Jackson, 1986; versión española de Seisdedos, 1997)

Este instrumento está diseñado para valorar el síndrome de burnout en sus tres

aspectos fundamentales: cansancio emocional, despersonalización y baja realización

personal (ver Anexo 2). Está compuesto por 22 ítems. Para las respuestas se utiliza una

escala de Likert con puntuaciones de 0 a 6 de forma que 0 supone que lo expuesto no

sucede nunca y 6 que sucede todos los días, dejando el resto de puntuaciones intermedias

para la frecuencia de aparición situadas entre estos dos extremos.

La subescala de cansancio emocional está compuesta por 9 ítems y mide los

sentimientos de una persona emocionalmente exhausta por el propio trabajo. La puntuación

máxima es de 54 y se asocia de manera directa con el burnout. La subescala de

despersonalización está integrada por 5 ítems y valora los sentimientos y actitudes

negativas hacia el paciente. La puntuación máxima es de 30 se relaciona de manera directa

con el nivel de burnout. La subescala de realización personal consta de 8 ítems y mide

sentimientos de competencia y de éxito en el trabajo. La puntuación máxima es de 48 y se

relaciona de manera inversa con el burnout. Los sujetos que presentan el síndrome de

burnout serán aquellos que puntúen alto en despersonalización y cansancio emocional, y

que obtengan puntuaciones bajas en realización personal.

En cuanto a las propiedades psicométricas, la consistencia interna (alfa de

Cronbach) del MBI oscila en el rango de .70 a .90 (Maslach y Jackson, 1986), habiéndose

obtenido con frecuencia índices más bajos para la escala de despersonalización (Schaufeli

56
y Van Dierendonck, 1993). Igualmente, se ha encontrado una alta fiabilidad test-retest a lo

largo de los diferentes estudios (Maslach y Jackson, 1986). El análisis de la consistencia

interna del inventario para la muestra de este trabajo se obtuvo un coeficiente alfa de

Cronbach de .73.

1.12. Cuestionario de Salud General (General Health Questionnaire [GHQ-28];

Goldberg y Hillier, 1979; versión española de Muñoz, Vázquez-Barquero,

Rodríguez, Pastrana y Varo, 1979)

Se trata de un cuestionario autoadministrado que evalúa el grado de malestar

emocional y que diferencia probables casos de salud mental de aquellos que no lo son (ver

Anexo 3). Contiene 28 ítems repartidos en cuatro subescalas (síntomas somáticos, ansiedad

e insomnio, disfunción social y depresión grave) de siete ítems; en cada uno de ellos la

persona debe señalar su situación actual en comparación con las últimas semanas

marcando una de las cuatro opciones de respuesta, desde encontrarse mejor de lo habitual

hasta peor de lo habitual.

El rango de puntuaciones oscila entre 0 y 28, donde una mayor puntuación es

indicativa de un mayor malestar. Asimismo, dispone de un punto de corte, donde una

puntuación superior a 5/6 es indicativa de caso probable, con una sensibilidad del 84.6% y

una especificidad del 82% (Lobo, Pérez-Echeverría y Artal, 1986). El valor del coeficiente

alfa de Cronbach, calculado en nuestro trabajo fue .89, similar al obtenido por Lobo y

Muñoz (1996) y López-Castedo y Domínguez (2010).

57
1.13. Inventario COPE-28 (Brief COPE; Carver, 1997; versión española de Morán,

Landero, y González, 2010)

Es un inventario autoadministrado de 28 ítems que describe distintas conductas o

estrategias de afrontamiento pasivo y activo (ver Anexo 4). Para ítem la persona evalúa la

frecuencia con la que lo aplica en una escala graduada desde 0 (no he estado haciendo eso

en absoluto) hasta 3 (he estado haciendo eso mucho). Se compone de un total de 14

subescalas (con dos ítems cada una): autodistracción, afrontamiento activo, negación,

consumo de alcohol o drogas, búsqueda de apoyo social emocional, búsqueda de apoyo

social instrumental, desconexión conductual, desahogo, reinterpretación positiva,

planificación, humor, aceptación, religión y autoculpabilización.

La puntuación de cada escala se obtiene sumando las puntuaciones de los dos ítems

correspondientes. A mayor puntuación en cada subescala mayor utilización de la estrategia

correspondiente Este cuestionario cuenta con propiedades psicométricas adecuadas, con un

alfa de Cronbach que oscila entre .50 y .80 para cada estrategia (Carver, 1997); en el

presente estudio los índices de consistencia interna, calculados también mediante el

coeficiente alfa de Cronbach, la gran mayoría fueron superiores a .75.

58
1.14. Cuestionario de Apoyo Social MOS (MOS Social Support Survey; Sherbourne

y Steward, 1991; versión española Revilla, Luna del Castillo, Bailón y Medina,

2005).

Este instrumento es un cuestionario breve, multidimensional y autoadministrado

que evalúa tanto los aspectos cuantitativos del apoyo social (red social) como los

cualitativos (dimensiones el apoyo social) (ver Anexo 5). El MOS cuenta con un total de

20 ítems; el ítem número 1 hace referencia al tamaño de la red social y los 19 ítems

restantes están referidos a cuatro dimensiones del apoyo social funcional: apoyo social

emocional/informacional, apoyo instrumental, interacción social positiva y apoyo afectivo.

Se pregunta mediante una escala tipo Likert de 5 puntos, que oscila entre 1 (nunca) a 5

(siempre), con qué frecuencia está disponible para la persona cada tipo de apoyo.

El rango de puntuaciones oscila entre 0 y 100, donde una mayor puntuación es

indicativa de un mayor apoyo social percibido. En España se han utilizado puntos de corte

empleando 57 para la puntuación total, 24 para la dimensión emocional, 12 para la

instrumental y 9 para la interacción social y la afectiva (López et al., 2000). La

consistencia interna para la puntuación total es alta (α = .97) y para las subescalas oscila

entre .91 y .96; la fiabilidad test-retest es elevada (.78). En el presente estudio se obtuvo

una alfa de Cronbach de .97 para el global de las escalas.

59
1.15. Cuestionario de Personalidad de Eysenck Revisado-Abreviado (Eysenck

Personality Questionnaire Revised-Abbreviated [EPQR-A]); Francis, Brown y

Philipchalk, 1992; versión española de Sandín, Valiente y Chorot, 1999)

El EPQR-A consta de 24 ítems y cuatro subescalas (neuroticismo, extraversión,

psicoticismo y sinceridad), con 6 ítems por cada una de ellas (ver Anexo 6). Las tres

primeras subescalas miden rasgos de personalidad, mientras que la última evalúa la

tendencia a mentir (o a emitir respuestas de deseabilidad social; en la versión española, al

igual que ocurre con el cuestionario EPQ, se evalúa inversamente, esto es, se calcula el

nivel de sinceridad). El formato de respuesta es de Sí (1) vs. No (0), con un rango de

puntuaciones para cada subescala entre 0 y 6, interpretándose que a mayor puntuación en

cada rasgo mayor presencia del mismo.

Sandín, Valiente, Montes, Chorot y Germán (2002) hallaron una consistencia

interna (alfa de Cronbach) para la extraversión de 0.74, para el neuroticismo de 0.78, para

el psicoticismo de 0.63 y para la sinceridad de 0.54. Estos autores concluyen que las

dimensiones de neuroticismo y extraversión tienden a ser más consistentes que las de

psicoticismo y sinceridad.

PROCEDIMIENTO

El presente estudio incluyó dos fases claramente diferenciadas. La primera de ellas

se centró, fundamentalmente, en la elaboración de un protocolo de evaluación y el

entrenamiento de los evaluadores. En relación al primer aspecto, se planificó un protocolo


60
de evaluación con los instrumentos que se utilizaron para recoger la información y se

realizó una revisión del mismo en relación con el aspecto lingüístico, considerando la

posibilidad de que pudiesen existir palabras que no eran de uso frecuente en Ecuador. Se

presentó el cuestionario a tres expertos en lingüística para su revisión y adaptación de

aquellos vocablos de uso infrecuente; encontraron 10 términos que se incluían en algunos

ítems de los cuestionarios y que no eran utilizados en este contexto.

Después de la revisión de los instrumentos, se realizó una prueba preliminar en

cuatro instituciones de salud de la ciudad de Loja, dos de las cuales fueron privadas y las

otras dos públicas; se trabajó con 25 enfermeros/as y 25 médicos/as, para aclarar, precisar

y perfeccionar la batería de cuestionarios. Además, se observó el tiempo requerido para la

aplicación de la misma

También en esta fase se realizó el proceso de formación, que estuvo dirigido a

profesionales relacionados con la psicología y a estudiantes y egresados universitarios, los

cuales formaron parte del equipo encargado de recoger la información para el estudio. En

primer lugar, se planificó una formación de 20 horas para los docentes colaboradores del

presente proyecto; se presentó el proyecto, su relevancia, los objetivos, la metodología, el

cronograma y las responsabilidades adquiridas, y se actualizaron las competencias

relacionadas con la evaluación y el diagnóstico. Se explicó explícitamente el alcance del

proyecto, así como el tiempo previsto para el acompañamiento in situ de los

investigadores, y la supervisión y revisión de la información obtenida en el campo, con la

finalidad de garantizar la veracidad de la misma.

61
Como se había previsto, aproximadamente durante 4 semanas se difundió

información sobre el proyecto de investigación entre los egresados de la titulación de

Psicología. Los egresados interesados en participar en el proyecto se inscribieron en los

distintos centros regionales, provinciales y asociados de la UTPL de todo el país, con la

finalidad de ser aceptados en dicho proyecto. Una vez verificados los requisitos, se notificó

la aceptación en el programa y la correspondiente convocatoria para la formación

presencial en la sede de Loja.

La formación comprendió un total de 24 horas y fue impartida por el grupo de

investigadores del proyecto, diez profesores de Psicología, con una experiencia en

evaluación entre 5 y 10 años. Se realizó una contextualización del proyecto de

investigación, su significación, objetivos y metodología a seguir. Asímismo, se entrenó al

estudiantado en la integración teórico-práctica de destrezas y conocimientos especializados

en el área de la psicometría, psicotecnia, y evaluación psicológica, y se realizaron

ejercicios prácticos de aplicación de los instrumentos. Finalmente, se mostraron las

características de las instituciones de salud a contactar para realizar el proceso de

investigación.

Las evaluaciones fueron hechas por expertos, que previamente habían recibido en

torno a 24 horas de entrenamiento consistentes en seminarios teórico-prácticos en esta

temática.

62
Tras finalizar el proceso de prueba y formación se inició la fase II, la aplicación de

los instrumentos, que se aplicaron a médicos/as y enfermeros/as de las 91 instituciones de

salud de las 24 provincias de Ecuador (ver Figura 4).

Figura 4. Provincias de Ecuador en las que se llevó a cabo el estudio

Bajo el criterio de accesibilidad, se realizó un acercamiento a las instituciones de

salud contemplando los criterios de inclusión y exclusión establecidos para participar en el

estudio. Este acercamiento consistió en el envío de una carta donde se presentaban los

objetivos del proyecto y la invitación a participar en esta investigación, la cual contaba con

el respaldo de la UTPL. Cada investigador procedió a realizar el acercamiento a las

instituciones de salud que le habían asignado. La primera tarea consistía en averiguar

aquellos datos más relevantes que le servirían para solicitar una cita como los nombres de

los directivos o las políticas institucionales. Previo a la primera entrevista con el director,

se pidió a todos los egresados que recordasen lo explicado de manera detallada en el curso

63
de formación sobre la presentación personal, la fluidez verbal y la actitud positiva al

presentarse ante las autoridades.

Una vez concertada la cita con el directivo de la institución de salud

correspondiente, se procedía a realizar la entrevista con el mismo. Cada egresado llevaba

una carta de la Dirección General del Proyecto y el trabajo a desarrollar. Después de

presentarse al director, explicaba y resaltaba los objetivos y la puesta en marcha del

proyecto, las características de la institución patrocinadora (UTPL). Posteriormente, se

determinó el día y la hora de la aplicación de la batería de instrumentos de acuerdo a la

disponibilidad de los sanitarios de las instituciones de salud y las reuniones semanales que

se realizaban al iniciar las jornadas. Esto se coordinó con los jefes de personal médico y de

enfermería.

De los 3250 invitados a participar en el proyecto, acudieron a las evaluaciones 2769

profesionales de la salud. El personal previamente entrenado aplicó los cuestionarios

colectivamente; la duración aproximada de cada evaluación fue de 35-40 minutos; dicha

aplicación se realizó en las instituciones de salud, en los consultorios o en las salas de

conferencias. La evaluación fue realizada por los investigadores (egresados de psicología y

docentes de psicología de la UTPL), de acuerdo a la disponibilidad de los centros entre los

meses de enero y diciembre del 2012.

El proceso de supervisión del trabajo de campo se llevó a cabo en cada una de las

provincias por el grupo de investigadores responsables del proyecto, quienes se trasladaron

desde la ciudad de Loja a cada uno de los lugares en los que se realizaron evaluaciones.
64
ESTRATEGIA DE ANÁLISIS DE DATOS

Para el análisis de los datos se utilizó el paquete estadístico SPSS para Windows

(versión 20.0). Para la elección de las pruebas estadísticas para determinar la significación

estadística se tuvo en cuenta: (a) el objetivo del análisis, (b) las características de las

variables implicadas, (c) las condiciones de aplicación de cada prueba, (d) el diseño del

estudio, y (e) el número de grupos a utilizar.

1.16. Estudio descriptivo

 Valoración de las variables sociodemográficas, laborales y clínicas: se estimaron

las medias y desviaciones típicas para las variables cuantitativas, y el número y

porcentaje de participantes para las variables cualitativas.

 Valoración del síndrome de burnout. Se han calculado (a) la puntuación media y

desviación típica para el síndrome de burnout; (b) el número y porcentaje de

participantes con nivel bajo, medio y alto del síndrome de burnout; y (c) el número

y porcentaje de participantes con síndrome de burnout.

 Valoración de cansancio emocional, despersonalización y baja realización

personal. Se han presentado: (a) los valores medios y las desviaciones típicas

hallados en las tres dimensiones del síndrome; (b) el número y porcentaje de

sujetos con nivel bajo, medio y alto de cansancio emocional, despersonalización y

baja realización personal; y (c) el número y porcentaje de individuos que tenían

cansancio emocional, despersonalización y baja realización personal.

65
1.17. Estudio analítico

Para el estudio analítico se recodificaron las distintas variables en: edad (< 40 años,

≥ 40 años), hijos (no tiene hijos, tiene hijos), etnia (mestizo, otras razas), estado civil

(casado/pareja de hecho, soltero/divorciado/viudo), ingresos mensuales (< 1000 $, ≥ 1000

$), experiencia profesional (≤ 10 años, > 10 años), sector en el que trabaja (público,

privado/mixto) tipo de contrato (nombramiento, otro tipo de contrato), jornada laboral

diaria (≤ 8 horas, > 8 horas) turnos (con turnos, sin turnos), atención directa (≤ 50%

atención directa, > 50% atención directa), número de pacientes atendidos al día (0 - 17

pacientes, 18 pacientes en adelante), recursos institucionales bastante/totalmente,

poco/ninguno). Posteriormente, se realizaron dos tipos de análisis:

- Analisis bivariante: para la comparación de variables cualitativas se ha

utilizado el test de ji cuadrado de Pearson o el test exacto de Fisher (cuando alguno de los

valores esperados era menor de 5), considerando significativa una p < .05. Para la

comparación de medias en variables cuantitativas se ha utilizado la t de Student para dos

muestras independientes. Asimismo, se ha considerado significativa una p < .05.

- Análisis multivariante: se han realizado regresiones logísticas para el

síndrome de burnout y para cada una de sus dimensiones. Los análisis de regresión

logística se realizaron con ajuste simultáneo de todas las variables que habían alcanzado

significación estadística en los análisis bivariados. Los resultados se informaron como odds

ratios (OR) con intervalos de confianza del 95%.

66
IV. RESULTADOS

67
CARACTERÍSTICAS DE LA MUESTRA

1.18. Características sociodemográficas

Las características sociodemográficas de los participantes se muestran en la Tabla

1. La primera variable que se muestra en la misma es el sexo. Está variable ha sido

cumplimentada por el 100% de los profesionales, el 68.4% eran mujeres y el 31.6%

restantes eran hombres.

En cuanto a la variable edad ha sido cumplimentada por el 100% de los

participantes, la edad media es de 40 años, entre un mínimo de 21 años y un máximo de 65

años. Como se muestra en la Figura 1, los grupos de edad más prevalentes fueron los de 30

a 34 años con 460 participantes (19.1%), seguido por los de 25 a los 29 años con 393

participantes (16.3%) y los de 45 a los 49 años con 341 participantes (14.2%). En los

extremos se situaron los más jóvenes y los más mayores; había 64 participantes con edades

entre los 20 y los 24 años (2.7%) y 104 con más de 60 años (4.3%).

68
Figura 1. Porcentaje de profesionales de salud en función de la edad

Respecto a la variable número de hijos, ha sido cumplimentado por el 96.8% de los

profesionales de la salud encuestados. La media fue de 4.7 con un mínimo de 0 y un

máximo de 9 hijos. De ellos 547 no tenía hijos, 677 tenían dos hijos, 560 tenían 3 o más

hijos y 544 tenían un solo hijo (Ver Figura 2).

Figura 2. Porcentaje de profesionales de la salud según el número de hijos

69
Respecto a la variable etnia, ha sido contestada por el 100% de los encuestados. La

categoría con mayor porcentaje fue la de los mestizos/as con 91.6%, seguida por la de la

raza blanca con un 6.2%, la raza afroecuatoriano con un 1.3% y la indígena 0.9%.

Igualmente, la variable estado civil ha sido cumplimentada por el 100% de los

participantes. En la distribución según el estado civil, el 28.4% de los sanitarios estudiados

son solteros, el 55.7% estaban casados, el 5.5% pareja de hecho, el 8.3%

divorciado/separado, y el 2.1% viudo/a.

Tabla 1. Características sociodemográficas de los participantes (N = 2404)


Total
VARIABLES
N %
Sexo
Hombre 760 31.6
Mujer 1644 68.4

Edad
M 40.0
DT 10.6
Intervalo 21-65

Número de hijos /as


M 4.71
DT 17.1
Intervalo 0-9

Etnia
Mestizo/a 2203 91.6
Blanco/a 149 6.2
Afroecuatoriano/a 31 1.3
Indígena 21 0.9
Estado civil
Soltero/a 682 28.4
Casado/a 1339 55.7
Pareja de hecho 132 5.5
Divorciado/a 200 8.3
Viudo/a 51 2.1

70
1.19. Características de la situación laboral

En la Tabla 2 se muestran los datos correspondientes a las variables laborales de los

participantes. La primera variable analizada fue la variable ingresos familiares mensuales,

ha sido informada por el 99,3% de los médicos/as y enfermeros/as; la categoría de ingresos

predominante fue la de 1001 a 2000 $ (50.6%), seguido por las de menos de 1000$

(34.6%), 2001 a 3000$ (9.3%), 3001 a 4000$ (2.7%), 4001 a 5000$ (0.8%), la de 5001 a

6000$; el 0.2% no recibían remuneración alguna.

En cuanto a la profesión fue cumplimentada por el 100% de los participantes. El

50.3% eran enfermeros y el 49.7% restante eran médicos.

La siguiente variable analizada fue la experiencia profesional, habiendo sido

cumplimentada por el 100% de los profesionales de la salud entrevistados. La media fue de

13.4 con un mínimo de 1 y un máximo de 57 años de experiencia. Como se muestra en la

Figura 3, el 51.3% tenían una experiencia de 10 años o más y el 48.7% de menos de 10

años.

71
Figura 3. Porcentaje de profesionales de salud según los años de experiencia
profesional

En cuanto a la variable dedicación, ha sido cumplimentada por el 98.4 % de los

participantes. El 74.8% señalaron una dedicación a tiempo completo y el 23.6% restante a

tiempo parcial.

Respecto a la variable sector en el que trabaja, ha sido contestada por el 98.6% de

los encuestados. La categoría con mayor porcentaje fue la de del sector público con un

53.2%, seguida por el sector privado con un 25.5%. Un 19.8% trabajaban en sectores

mixtos.

En cuanto a la variable tipo de contrato, ha sido informada por el 98.5% de los

médicos y enfermeros. La categoría predominante fue la de contrato indefinido (49.5%),

seguido por la de contrato ocasional (21.3%), el contrato de plazo fijo (16.4%), la de

servicios profesionales (5.8%) y el contrato eventual (3.8%); el 1.7% no tenía ningún tipo

de contrato.

72
Respecto a la variable número de instituciones en las que trabaja, ha sido

cumplimentada por el 99.0% de los participantes. El número medio de instituciones en las

que trabajaban los profesionales de la salud fue de 1.3, oscilando entre un mínimo de una

y un máximo de cuatro instituciones. El 77.0% (n = 1818) trabajaba en una institución y el

23.0% (n = 542) restante en dos o más (ver Figura 4).

Figura 4. Porcentaje de profesionales en función de las instituciones en las que

trabaja

En cuanto a la jornada diaria laboral, ha sido cumplimentado por el 97.5% de los

profesionales de la salud encuestados. La media fue de 8.8, con un mínimo de 1 hora y un

máximo de 24 horas. De ellos, el 72.5 % (n = 1700) trabajaba 8 horas diarias y el 27.5% (n

= 645) restante, 9 horas o más (ver Figura 5).

73
Figura 5. Porcentaje de profesionales de la salud según la jornada diaria
laboral

En relación a la variable trabajo por turnos, ha sido informada por el 100% de los

profesionales de la salud. Los profesionales de la salud que trabajaban por turnos

representaron el 57.4% del total, frente al restante 42.6% que no hacían turnos.

Respecto a la variable porcentaje de atención directa, ha sido cumplimentada por el

99.2% de los médicos y enfermeros. La categoría predominante fue la de un porcentaje de

atención entre el 76-100% (62.4%), seguido por la de un porcentaje entre el 51-75%

(26.7%), la de un porcentaje entre el 26-50% (5.8%), la de un porcentaje del 25% o menos

(3.2%). Un 1.1% de los profesionales no tenía contacto directo con los pacientes.

Respecto a la variable número de pacientes atendidos al día, ha sido informada por

el 96.0% de los participantes. El número medio de pacientes atendidos es de 18.7,

oscilando entre un mínimo de 0 y un máximo de 45 pacientes. Como se muestra en la

74
Figura 6, el 48.8% (n = 1173) atendía a menos de 17 pacientes al día y el 47.2% (n = 1135)

restante a 18 o más.

Figura 6. Porcentaje de profesionales según los pacientes atendidos

En cuanto a la variable recursos proporcionados por la institución, ha sido

cumplimentada por el 98.8% de los médicos y enfermeros. La categoría predominante fue

la de bastante con un 55.1%, seguido por la de totalmente con un 36.7%, la de poco con un

7.9% y nada con un 0.3%.

Tabla 2. Características laborales de los participantes (N = 2404)


Total
VARIABLES
N %
Ingresos familiares mensuales ($)
0 a1000 824 34.2
1001 a 2000 121 50.6
2001 a 3000 223 9.3
3001 a 4000 64 2.7
4001 a 5000 19 0.8
5001 a 6000 36 1.5
No remuneración 4 0.2
No contestaron 16 0.7

75
Tabla 2. Características laborales de los participantes (continuación)

Total
VARIABLES
N %

Profesión
Médico/a 1194 49.7
Enfermero/a 1210 50.3

Experiencia profesional
M 13.4
DT 10.3
Intervalo 1-57

Dedicación
Total 1798 74.8
Parcial 568 23.6
No contestaron 38 1.6
Sector en el que trabaja
Público 1279 53.2
Privado 614 25.5
Mixto 477 19.8
No contestaron 34 1.4
Tipo de contrato
Eventual 91 3.8
Ocasional 513 21.3
Plazo fijo 395 16.4
Nombramiento 1189 49.5
Servicios profesionales 139 5.8
Ninguno 41 1.7
No contestaron 36 1.5
Número de instituciones
M 1.3
DT 10.3
Intervalo 1-4

76
Tabla 2. Características laborales de los participantes (continuación)
Total
VARIABLES
N %
Jornada Laboral diaria
M 8.8
DT 3.6
Intervalo 1-24
Turnos
Con turnos 1379 57.4
Sin turnos 1025 42.6

Atención directa
Ninguna 26 1.1
25% o menos 77 3.2
26-50% 138 5.7
51-75% 642 26.7
76-100% 1501 62.4
[Link] 20 0.8
No de pacientes/día
M 18.7
DT 11.7 36.7
Intervalo 0-45 51.1
Recursos Institucionales 7.9
Totalmente 873
Bastante 1308
Poco 188
Nada 7
No contestaron

77
1.20. Características clínicas de los participantes

La primera variable clínica analizada fue variable malestar emocional; las

subescalas de síntomas somáticos, ansiedad, disfunción social, depresión fueron

completadas por el 100% de los participantes (ver Tabla 3).

Tabla 3. Malestar emocional

Total
VARIABLES
N %

Sin síntomas somáticos 1676 69.7


Con síntomas somáticos 728 30.3
Sin ansiedad 1458 60.6

Con ansiedad 946 39.4

Sin disfunción social 2380 99.0

Con disfunción social 24 1.0

Sin depresión 2265 94.2

Con depresión 139 5.8

En la subescala de síntomas somáticos la puntuación promedio fue de 1.3 (DT =

0.5). Un 69.7% (n = 1676) no presentaba síntomas somáticos y el 30.3% (n = 728)

presentaba síntomas somáticos (ver Figura 7).

78
Figura 7. Síntomas somáticos

En relación a la subescala de ansiedad, la puntuación promedio fue de 1.4 (DT=0

.5). El 60.6% (n = 1458) no presentaba ansiedad, mientras que el 39.4% (n = 946)

presentaba ansiedad (ver Figura 8).

Figura 8. Ansiedad

79
En la subescala disfunción social la puntuación promedio fue de 1.0 (DT= 0.1). Un

99% (n = 2380) no presentaba disfunción social y el 1% (n = 24) presentaba disfunción

social (ver Figura 9).

Figura 9. Disfunción social

En lo que respecta a la subescala depresión, la puntuación promedio fue de 1.1 (DT

= 0.2). Un 94.2% (n = 2265) no presentaba síntomas de depresión y el 5.8% (n = 139)

presentaba síntomas de depresión (ver Figura 10).

Figura 10. Depresión


80
En la Tabla 4 se muestran las medias y desviaciones típicas para la personalidad, el

apoyo social y el afrontamiento. Respecto a la personalidad, las subescalas de

neuroticismo, extraversión y psicoticismo fueron cumplimentadas por el 100 % de los

participantes. La puntuación media en la subescala de neuroticismo fue de 1.8, en la de

extraversión 4.3 y 1.6 en la de psicoticismo (ver Tabla 4).

Respecto a la variable apoyo social, ha sido cumplimentada por el 100% de los

participantes. La media en apoyo social fue de 73.3 (DT = 19.1), siendo la puntuación más

baja de 19 y más alta de 95 (ver Tabla 4).

En cuanto a la variable afrontamiento, y, la dimensión de afrontamiento activo ha

sido cumplimentada por el 95.5% de los participantes, con una puntuación media de 9.2

(DT = 7.4), oscilando entre un mínimo de 0 y un máximo de 42; la dimensión de

afrontamiento pasivo ha sido informada por el 94.5% de los participantes, con una

puntuación media de 10.9 (DT = 8.5), siendo la puntuación más baja de 0 y más alta de 42

(ver Tabla 4).

Tabla 4. Personalidad, apoyo social y afrontamiento

VARIABLES M DT
Neuroticismo 1.8 1.7
(0-6)
Extraversión 4.3 1.7
(0-6)
Psicoticismo 1.6 1.0
(0-6)

81
Tabla 4. Personalidad, apoyo social y afrontamiento (continuación)

VARIABLES M DT
Apoyo social 73.3 19.1
(19-95)
Afrontamiento activo 9.2 7.4
(0-42)
Afrontamiento pasivo 10.9 8.5
(0-42)

ANÁLISIS DEL SINDROME DEL BURNOUT

Al analizar el síndrome de burnout se halló una puntuación media de 60.3 (DT =

14.1). En función de los distintos niveles considerados en el estudio, como se muestra en la

Figura 11, se encontró que 709 (33.9%) participantes tenían un nivel bajo de burnout, 620

(29.7%) un nivel medio y 760 (36.4%) un nivel alto. Por consiguiente, el 63.6% de los

profesionales de la salud padecían niveles bajos/medios de burnout y el 36.4% altos.

Figura 11. Distribución de los participantes según los niveles de burnout


82
1.21. Relación entre las variables del estudio y el burnout: análisis bivariados.

2.1.1 Variables sociodemográficas y burnout

La primera de las variables sociodemográficas analizadas en relación con el

burnout fue el sexo. La puntuación media en burnout para los hombres fue de 62.5 (DT =

14.3) y para las mujeres de 59.2 (DT = 13.9) (ver Figura 12); las diferencias entre hombres

y mujeres fueron estadísticamente significativas, t (2087) = 5.02, p > .0001.

Figura 12. Puntuaciones medias en burnout en función del sexo

También, en relación a las variables sexo y nivel de burnout, se halló en los

profesionales de la salud que los hombres en el 58.8% tenían niveles bajos de burnout,

mientras que el 41.2% tenían niveles altos; en las mujeres el 66.0% tenían un nivel bajo y

el 34.0% alto (ver Tabla 5). Se encontró una relación estadísticamente significativa entre

ambas variables, 2 (1, N = 2089) = 10.47, p < .0001.

83
Tabla 5. Sexo y nivel de burnout
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Hombres
413 58.8 289 41.2
(n = 702)
Sexo 10.47 <.0001
Mujeres
916 66.0 471 34.0
(n = 1387)
Nota. a Grados de libertad.

En relación a la edad y el burnout, se halló una media en burnout para los sujetos

de menos de 40 años de 61.4 (DT = 14.3) y para los de 40 años o más de 58.9 (DT = 13.8)

(ver Figura 13), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2036) = 3.9, p <

.0001.

Figura 13. Puntuaciones medias en burnout en función de la edad

Igualmente en cuanto a la relación entre edad y nivel de burnout, se encontró en

los de menos de 40 años que el 60.5% de los participantes tenían un nivel bajo de burnout

y el 39.5% alto; en los de 40 años o más, el 67.4% tenían niveles bajos de burnout y el

84
32.6% alto (ver Tabla 6). Las diferencias halladas entre ambas variables fueron

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2089) = 10.87, p < .0001.

Tabla 6. Edad y nivel de burnout


Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
< 40 años
693 60.5 453 39.5
(n = 1146)
Edad 10.87 <.0001
≥ 40 años
636 67.4 307 32.6
(n = 943)
Nota. a Grados de libertad.

En cuanto a la relación entre las variables número de hijos y burnout se encontró

una puntuación media en burnout para los que no tenían hijos de 61.2 (DT = 14.8) y para

los que no tenían hijos de 59.9 (DT = 13.9), (ver Figura 14); no hubo diferencias

estadísticamente significativas entre ambas variables, t (2087) = 1.79, p = .73.

Figura 14. Puntuaciones medias en burnout en función de tener hijos o no

De igual modo, en relación al número de hijos y nivel de burnout, se halló en

aquellos sin hijos que el 58.9% tenían un nivel bajo de burnout y el 41.1% alto; en los que

85
tenían hijos, el 65.3% presentaba un nivel bajo de burnout y 34.7% alto (ver Tabla 7). Se

encontró una relación estadísticamente significativas entre ambas variables, 2 (1, N =

2089) = 7.16, p = .007.

Tabla 7. Hijos y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Sin hijos
324 58.9% 226 41.1%
(n = 550)
Hijos 7.16 .007
Con hijos
1005 65.3% 534 34.7%
(n = 1539)

Nota. a Grados de libertad.

Respecto a la relación entre las variables etnia y burnout, se halló una puntuación

media en burnout para los mestizos de 60.3 (DT = 13.9) y para los de otras razas de 60.6

(DT = 16.9) (ver Figura 15); no hubo diferencias estadísticamente significativas entre

ambas variables, t (2087) = -0.29, p = .77.

Figura 15. Puntuaciones medias en burnout en función de la étnia

86
De igual manera en relación a la etnia y el nivel de burnout, se halló que en los

mestizos el 64.0% tenían un nivel bajo de burnout y el 36.0% alto; en los de otras etnias,

el 59.6% presentaba un nivel bajo de burnout y el 40.4% alto (ver Tabla 8). No se encontró

una relación estadísticamente significativas entre ambas variables, 2 (1, N = 2089) = 1.39,

p = .23.

Tabla 8. Etnia y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Mestizos
1223 64.0% 688 36.0%
(n=1911)
Etnia 1.39 .23
Otras Razas
106 59.6% 72 40.4%
(n=178)
Nota. a Grados de libertad.

Respecto a la relación entre las variables estado civil y burnout, se encontró una

puntuación en burnout para los casados/pareja de hecho de 60.0 (DT = 14.2) y para los

solteros/divorciados/viudos fue de 60.8 (DT = 14.1) (ver Figura 16); no se hallaron

diferencias estadísticamente significativas, t (1729) = -1.18, p = .24.

Figura 16. Puntuaciones medias en burnout en función del estado civil


87
De igual forma, en el análisis de la relación entre estado civil y nivel de burnout,

en los participantes casados o con pareja de hecho se halló que el 64.7% tenían un nivel

bajo de burnout y el 35.3% alto; en los otros estados, el 61.9% tenían un nivel bajo del

burnout y el 38.1% alto (ver Tabla 9); las diferencias halladas entre ambas variables fueron

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2089) = 1.63, p = .202

Tabla 9. Estado civil y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Casado /p areja
de hecho 828 64.7% 452 35.3%
Estado (n=1280)
1.63 .202
civil Solteros/divorcia
do/viudo 501 61.9% 308 38.1%
(n=809)
Nota. a Grados de libertad.

2.1.2 Variables laborales y burnout

La primera de las variables laborales analizadas en este subepígrafe fue ingresos

mensuales. En relación a las variables ingresos mensuales y burnout, se encontró una

puntuación media en burnout para los que ganaban menos de 1000$ al mes de 58.7 (DT =

14 .1) y de 61.2 (DT = 14.1) para los de 1000$ o más (ver Figura 17); las diferencias

fueron estadísticamente significativas, t (1481) = -3.8, p < .0001.

88
Figura 17. Puntuaciones medias en burnout en función de los ingresos
mensuales

De igual modo en relación a los ingresos y el burnout, en los profesionales de la

salud con ingresos menores a 1000$ mensuales el 68.0% tenían un nivel de burnout bajo y

el 32.0% alto; en aquellos que ganaban más de 1000$, el 61.3% tenían burnout bajo y el

38.7% alto (ver Tabla 10); las diferencias halladas entre ambas variables fueron

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2076) = 9.19, p = .002.

Tabla 10. Ingresos mensuales y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2076)
< 1000$
493 68.0 232 32.0
Ingresos (n = 725)
9.19 .002
mensuales ≥ 1000$ 828 61.3 523 38.7
(n = 1315)
Nota. a Grados de libertad.

89
Al analizar la relación entre la profesión y el burnout, se encontró una puntuación

media en burnout para los médicos/as de 62.4 (DT = 13.8) y para los enfermeros/as de 57.9

(DT = 14.1) (ver Figura 18), hallándose diferencias estadísticamente significativas, t (2059)

= 7.33, p < .0001.

Figura 18. Puntuaciones medias en burnout en función de la profesión

También, en el análisis de la relación entre profesión y nivel de burnout, como se

puede observar en la Tabla 11, el 58.8% de los médicos/as tenían un nivel de burnout bajo

y el 41.2% alto, mientras que en los enfermeros/as el 68.9% presentaban un nivel de

burnout bajo y el 31.1% alto; las diferencias halladas entre ambas variables fueron

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2089) = 23.04, p < .0001.

Tabla 11. Profesión y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Médico/as
642 58.8 450 41.2
(n = 1092)
Profesión 23.04 < .0001
Enfermeros/as
687 68.9 310 31.1
(n = 997)
Nota. a Grados de libertad.
90
En relación a la variables experiencia profesional y burnout, la media del burnout

para los de 10 o menos años de experiencia fue de 61.9 (DT = 14.0) y para los de más de

10 años de 59.1 (DT = 13.6) (ver Figura 19), siendo las diferencias estadísticamente

significativas, t (2013) = 4.51, p < .0001.

Figura 19. Puntuaciones medias en burnout en función de la experiencia


profesional

Igualmente, al analizar la relación entre experiencia profesional y nivel de burnout,

se halló que un 60.2% de los profesionales de la salud con una experiencia de 10 o menos

años tenían un nivel de burnout bajo y el 39.8% un nivel alto; el 67.1% de los

profesionales con más de 10 años de experiencia profesional tenían un nivel de burnout

bajo y el 32.9% alto (ver Tabla 12). Las diferencias halladas en la relación entre ambas

variables fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2026) = 10.54, p < .0001.

91
Tabla 12. Experiencia profesional y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % N % 2026)
≤ 10 años
597 60.2 395 39.8
Experiencia (n = 992)
10.54 <.001
profesional > 10 años (n
694 67.1 340 32.9
= 1034)
Nota. a Grados de libertad.

En relación a las variables dedicación y burnout, para los participantes a tiempo

completo la media del burnout fue de 60.7 (DT = 14.5) y para aquellos a tiempo parcial de

58.7 (DT = 12.8) (ver Figura 20), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t

(2068) = 2.98; p = .003.

Figura 20. Puntuaciones medias en burnout en función de la dedicación

De igual forma, en relación a la dedicación y el nivel de burnout, se halló que el

61.5% de los sujetos a tiempo completo presentaban un nivel de burnout bajo y el 38.5%

alto, mientras que un 70.2% de los sujetos a tiempo parcial tenían un nivel de burnout bajo

92
y el 29.8% alto (ver Tabla 13); las diferencias halladas en la relación entre ambas variables

fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2070) = 12.32 p <. 0001.

Tabla 13. Dedicación y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2070)
Tiempo
completo 966 61.5 604 38.5
(n = 1570)
Dedicación 12.32 <.0001
Tiempo
parcial 351 70.2 149 29.8
(n = 500)
Nota. a Grados de libertad.

En cuanto a las variables sector en el que trabajaban y burnout, se encontró una

puntuación en burnout para aquellos que trabajaban en instituciones públicas de 60.1 (DT

= 14.1) y de 60.9 (DT = 14.2) para los que trabajaban en instituciones privadas o mixto

(ver Figura 21); hubo diferencias estadísticamente significativas, t (2063) = -1.19, p = .23.

Figura 21. Puntuaciones medias en burnout en función del sector en que


trabaja
93
De igual forma, en la relación entre el sector en el que trabajaban y el nivel de

burnout, en aquellos que desempeñaban su profesión en el sector público el 64.0% tenían

un nivel de burnout bajo y el 36.0% alto; y aquellos que trabajaban en la privada o mixto,

el 62.4% tenían un nivel de burnout bajo y el 37.6% alto (ver Tabla 14); no se hallaron

diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2065) = 0.42, p = .52.

Tabla 14. Sector en el que trabajaban y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2065)
Pública
Sector en 979 64.0% 551 36.0%
(n=1530)
el que .42 .52
Privada/mixto
trabajaban 334 62.4% 201 37.6%
(n=535)
Nota. a Grados de libertad.

En relación al tipo de contrato y el burnout, se encontró una puntuación media en

burnout para el personal de salud con nombramiento del 59.5 (DT = 13.9) y de 61.4 (DT =

14.0) para aquellos con otros tipos de contrato (ver Figura 22); hubo diferencias

estadísticamente significativas entre ambas variables, t (2059) = -3.21, p = < .0001.

Figura 22. Puntuaciones medias en burnout en función del tipo de contrato

94
De igual manera en la relación entre tipo de contrato y el nivel de burnout, en

aquellos participantes con nombramiento el 65.5% tenían un nivel de burnout bajo y el

34.5% alto; en los sujetos con otros tipos de contrato, el 61.3% tenían un nivel de burnout

bajo y el 38.7% alto (ver Tabla 15); no se hallaron diferencias estadísticamente

significativas, 2 (1, N = 2062) = 3.79, p = .051.

Tabla 15. Tipo de contrato y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2062)
Nombramiento
671 65.5 354 34.5
(n=1025)
Tipo de
Otros tipos de 3.79 .051
contrato
contrato 636 61.3 401 38.7
(n=1037)
Nota. a Grados de libertad.

Al analizar la relación entre duración de la jornada laboral diaria y el burnout,

como se muestra en la Figura 23, se encontró una puntuación media de burnout para los

que trabajan hasta 8 horas de 59.2 (DT = 13.9) y para los que trabajan más de ocho horas

de 63.1 (DT = 14.2), hallándose diferencias estadísticamente significativas, t (1066) = -

5.58, p < .0001.

Figura 23. Puntuaciones medias en burnout en función de la jornada laboral


diaria
95
De igual modo, como se puede observar en la Tabla 16 entre la jornada laboral

diaria y el nivel de burnout; el 66.8% de los que trabajaban ocho o menos horas al día

tenían un nivel de burnout bajo y el 33.2% alto; en los de más de ocho horas, el 55.4%

tenían un nivel de burnout bajo y el 44.6% alto. Las diferencias halladas entre ambas

variables fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2052) = 23.37, p < .0001.

Tabla 16. Jornada laboral diaria y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % N % 2052)
≤ 8 horas
978 66.8 486 33.2
Jornada (n = 1464)
23.37 <.0001
diaria > 8 horas
326 55.4 262 44.6
(n = 588)
Nota. a Grados de libertad.

En relación a trabajar por turnos y el burnout, se encontró una puntuación media en

burnout para los sujetos con turnos del 59.4 (DT = 13.4) y de 61.0 (DT = 14.7) para los

que no realizaban turnos (ver Figura 24); hubo diferencias estadísticamente significativas

entre ambas variables, t (2087) = -2.66, p = .008.

Figura 24. Puntuaciones medias en burnout en función de los turnos


96
En cuanto a la relación entre turnos y nivel de burnout, en aquellos que trabajan

por turnos el 61.1% tenían un nivel de burnout bajo y el 38.9% alto; en los sujetos sin

turnos, el 66.8% tenían un burnout bajo y el 33.2% alto (ver Tabla 17); se hallaron

diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2089) = 7.13, p = .008.

Tabla 17. Turnos y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Con turnos
712 61.1 453 38.9
(n = 1165)
Turnos 7.13 .008
Sin turnos
617 66.8 307 33.2
(n = 924)
Nota. a Grados de libertad.

En relación a la variable atención directa al paciente y el burnout, se halló una

puntuación media de burnout para los sujetos que realizan una atención directa al paciente

de hasta el 50% del 59.9 (DT = 13.58) y de 60.3 (DT = 14.2) para los que realizan una

atención superior al 50% (ver Figura 25); no hubo diferencias estadísticamente

significativas, t (272) = -0.37, p = .71.

Figura 25. Puntuaciones medias en burnout en función de la atención directa


al paciente

97
También, en lo referente a la relación entre atención directa al paciente y nivel de

burnout, el 58.8% de los profesionales de la salud con una atención directa de hasta el 50%

tenían un nivel de burnout bajo y el 41.2% alto; en aquellos con una atención superior al

50%, el 64.2% tenían un nivel de burnout bajo y el 35.8% alto (ver Tabla 18); no se

hallaron diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2074) = 2.40, p = .12.

Tabla 18. Atención directa al paciente y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2074)
≤ 50%
Atención 127 58.8% 89 41.2%
(n = 216)
directa al 2.40 .12
> 50%
paciente 1192 64.2% 666 35.8%
(n = 1858)
Nota. a Grados de libertad.

En relación a la variable número de paciente al día y el burnout, se halló una

puntuación media de burnout para los sujetos que atendieron de 0 a 17 pacientes del 59.2

(DT = 14.27) y de 61.8 (DT = 13.4) para los que atendieron de 18 pacientes en adelante

(ver Figura 26); hubo diferencias estadísticamente significativas, t (2017) = -4.17, p =

<.0001.

98
Figura 26. Puntuaciones medias en burnout en función de pacientes atendidos
por dia

Igualmente, en lo referente a la relación número de pacientes al día y nivel de

burnout, los profesionales que atendían de 0 a 17 pacientes tenían un nivel de burnout

bajo el 67.7% y el 32.3% alto, y en aquellos que atendieron a 18 pacientes en adelante, el

59.0% tenían un nivel de burnout bajo y el 41.0% alto (ver Tabla 19); se hallaron

diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2019) = 16.53, p =<.0001

Tabla 19. Número de pacientes atendidos al día y nivel de burnout


Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2019)
0-17
pacientes 687 67.7% 328 32.3%
Número de
(n = 1015)
pacientes al 16.53 <.0001
18 pacientes
día
en adelante 592 59.0% 412 41.0%
(n = 1004)
Nota. a Grados de libertad.

En relación a la variable recursos en las instituciones y el burnout, se halló una

puntuación media de burnout para la categoría de bastante/totalmente del 61.1 (DT =


99
14.0) y del 59.4 (DT = 14.3) para los de categoría poco/ninguno (ver Figura 27); hubo

diferencias estadísticamente significativas, t (2064)=2.62, p=.009.

Figura 27. Puntuaciones medias en burnout en función de recursos en las


Instituciones

Igualmente, en lo referente al nivel de burnout los profesionales con categoría

bastante/totalmente tenían un nivel de burnout bajo el 61.8% y el 38.2% alto; en aquellos

con categoría poco/ninguno el 65.60% tenían un nivel de burnout bajo y el 34.4% alto (ver

Tabla 20); se hallaron diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2066) = 3.29,

p =.069.

Tabla 20. Recursos en las instituciones y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2066)
Bastante/
Recursos en totalmente 701 61.8% 434 38.2%
las (n = 1135) 3.29 .069
instituciones Poco/ninguno
611 65.6% 320 34.4%
(n = 931)
Nota. a Grados de libertad.

100
2.1.3. Variables clínicas y burnout

La primera de las variables clínicas analizadas en relación la variable burnout fue

la presencia de síntomas somáticos. Se halló una media en burnout para los que presentan

síntomas somáticos de 66.7 (DT = 14.2) y para los sujetos que no presentaban síntomas

somáticos de 57.6 (DT = 13.2) (ver Figura 28); las diferencias detectadas fueron

estadísticamente significativas, t (2087) = - 13.93, p < .0001.

Figura 28. Puntuaciones medias en burnout en función de los síntomas


somáticos

Igualmente, en lo referente a la relación entre síntomas somáticos y nivel de

burnout, en aquellos participantes con síntomas somáticos el 43.3% tenían un nivel de

burnout bajo y el 56.7% alto; en los sujetos sin síntomas somáticos el 72.2% tenían un

nivel de burnout bajo y el 27.8 % alto (ver Tabla 21); se hallaron diferencias

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2089) = 156.98, p < .0001.

101
Tabla 21. Síntomas somáticos y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Con
síntomas
268 43.3 351 56.7
somáticos
Síntomas
(n = 619) 156.98 <. 0001
somáticos
Sin síntomas
somáticos 1061 72.2 409 27.8
(n = 1470)
Nota. a Grados de libertad.

Respecto a la relación entre la ansiedad y el burnout, como se muestra en la Figura

29, se halló para aquellos con ansiedad una media en burnout de 65.4 (DT = 14.1) y para

los sujetos sin ansiedad una media en burnout de 57.0 (DT = 13.2); las diferencias

encontradas fueron estadísticamente significativas, t (2087) = -13.81, p < .0001.

Figura 29. Puntuaciones medias en burnout en función de la ansiedad

102
De igual forma, en lo que respecta a la ansiedad y el nivel de burnout, en los

profesionales de la salud con ansiedad el 47.9% tenían un nivel de burnout bajo y el

52.1% alto; en los médicos/as y enfermeros/as que no presentaban ansiedad, el 73.8%

tenían un nivel de burnout bajo y el 26.2% alto (ver Tabla 22); se hallaron diferencias

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2089) = 144.49, p < .0001.

Tabla 22. Ansiedad y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Con
ansiedad 392 47.9 427 52.1
(n = 819)
Ansiedad 144.49 < .0001
Sin
ansiedad 937 73.8 333 26.2
(n = 1270)
Nota. a Grados de libertad.

En cuanto a disfunción social y burnout, se encontró para aquellos con disfunción

social una media en burnout de 76.1 (DT = 18.6) y para los sujetos sin disfunción social

una media en burnout de 60.2 (DT = 14.0) (ver Figura 30); las diferencias halladas fueron

estadísticamente significativas, t (2087) = -5.028, p < .0001.

103
Figura 30. Puntuaciones medias en burnout en función de la disfunción social

De igual manera, en relación a la disfunción social y el nivel de burnout, en los

sujetos con disfunción social el 20.0% tenían un nivel de burnout bajo y el 80.0% alto; en

los participantes sin disfunción social, 64.0% tenían un nivel de burnout bajo y el 36.0%

alto (ver Tabla 23); el test exacto de Fisher detectó diferencias estadísticamente

significativas (p <.0001).

Tabla 23. Disfunción social y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto
pa
n % n %
Con
disfunción 4 20.0 16 80.0
Disfunción (n = 20)
<.0001
social Sin
disfunción 1325 64.0 744 36.0
(n = 2069)
[Link]ón del test exacto de Fisher.

En lo que respecta a la relación de la depresión con el burnout, se encontró una

media en burnout para los profesionales de la salud sin depresión de 59.6 (DT = 13.8) y

104
para aquellos con depresión de 66.3 (DT = 17.8) (ver Figura 31); las diferencias entre las

ambas variables fueron estadísticamente significativas, t (2087) = -4.79, p < .0001.

Figura 31. Puntuaciones medias en burnout en función de la depresión

De igual modo, en lo referente a la relación entre la depresión y el nivel de

burnout, en los sujetos con depresión el 45.8% tenían un nivel de burnout bajo y el 54.2%

alto; en los profesionales de salud sin depresión, el 64.7% tenían un nivel de burnout bajo

y el 35.3% alto (ver Tabla 24); se hallaron diferencias estadísticamente significativas, 2

(1, N = 2089) = 17.22, p < .0001.

Tabla 24. Depresión y nivel de burnout

Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Con
depresión 54 45.8 64 54.2
(n = 118)
Depresión 17.22 <.0001
Sin
depresión 1275 64.7 696 35.3
(n = 1971)
Nota. a Grados de libertad.

105
En cuanto a las variables englobadas en Personalidad, en la relación neuroticismo y

burnout, se halló una correlación significativa positiva entre ambas variables r (2089)=

.271, p < .0001 entre neuroticismo y burnout (ver Tabla 25). En cuanto al neuroticismo y

el nivel de burnout, los participantes con un nivel de burnout bajo/medio tuvieron una

media en neuroticismo de 1.5 (DT = 1.6) y los de burnout alto de 2.3 (DT = 1.7) (ver

Figura 32). Las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, t (2087) = -

12.12, p <.0001

Tabla 25. Personalidad y burnout

Burnout

r p n

Neuroticismo .271 < .0001 2089

Extraversión -.084 < .0001 2089

Psicoticismo .097 < .0001 2089

Figura 32. Neuroticismo y nivel de burnout

106
Respecto a la relación entre la extraversión y el burnout, se encontró una

correlación negativa significativa entre ambas variables, r (2089) = -.084, p < .0001 (ver

Tabla 25). La puntuación media en extraversión en aquellos sujetos con burnout

bajo/medio fue de 4.4 (DT = 1.7) y en los de burnout alto fue de 4.1 (DT = 1.8) (ver

Figura 33)

Figura 33. Extraversión y nivel de burnout

En la relación entre el psicoticismo y el burnout se encontró una correlación

significativa entre estas variables r (2089) = .097, p < .0001 (ver Tabla 25). Respecto a las

variables psicoticismo y nivel de burnout, los participantes con burnout bajo/medio

tuvieron una media en psicoticismo de 1.6 (DT = 1.0) y de 1.8 (DT = 1.1) en aquellos con

un nivel de burnout alto (ver Figura 34); las diferencias halladas fueron estadísticamente

significativas, t (1479) = -4.5, p < .0001.

107
Figura 34. Psicoticismo y nivel de burnout

En cuanto a las variables apoyo social y burnout, no se halló una correlación

significativa entre ambas variables, r (2028)= .025, p = .026 (ver Tabla 26). Respecto a la

relación entre el apoyo social y el nivel de burnout, se halló una media en apoyo social en

los participantes con burnout bajo/medio de 73.0 (DT = 19.8) y en aquellos con burnout

alto de 74.1 (DT = 17.7) (ver Figura 35); las diferencias entre las variables no fueron

estadísticamente significativas, t (2026) = -1.21, p = .23.

Tabla 26. Apoyo social y burnout

Burnout

r p n

Apoyo social .025 .260 2028

108
Figura 35. Apoyo social y nivel de burnout

En cuanto a la variables, mecanismos de afrontamiento activo y burnout, hubo una

correlación significativa entre ambas variables r (2009) = .274, p < .0001 (ver Tabla 27).

En relación al afrontamiento activo y el nivel de burnout, se encontró en la categoría de

burnout bajo/medio una media en afrontamiento activo de 24.6 (DT = 8.8) y en la de

burnout alto una media de 29.1 (DT = 8.9) (ver Figura 36), siendo las diferencias

estadísticamente significativas, t (2007) = - 10.8, p < .0001.

Tabla 27. Afrontamiento y burnout

Burnout

r p n

Afrontamiento activo .274 < .0001 2009

Afrontamiento pasivo .304 < .0001 2033

109
Figura 36. Afrontamiento activo y nivel de burnout

Igualmente, el análisis entre las variables afrontamiento pasivo y burnout mostró

una correlación positiva significativa r (2033) = .304, p < .0001 ver (Tabla 27). En relación

al afrontamiento pasivo y el nivel de burnout, se encontró en los sujetos con burnout

bajo/medio una media en afrontamiento pasivo de 19.8 (DT = 5.8) y en los sujetos con un

burnout alto de 23.2 (DT = 7.0) (ver Figura 37); las diferencias fueron significativas, t

(2031) = -3.3, p < .0001.

110
Figura 37. Afrontamiento pasivo y nivel de burnout

1.22. Relación entre las variables del estudio y el burnout: análisis multivariante

Para concluir con el análisis del burnout presentamos los resultados hallados en la

regresión logística (Tabla 28). En este modelo se analizaron el conjunto de variables que

tras los análisis bivariantes preliminares presentaban resultados estadísticamente

significativos. En concreto, se introdujeron las siguientes variables: sexo, edad, hijos,

ingresos, profesión, experiencia profesional, dedicación, jornada laboral diaria, número de

pacientes al día, turnos, malestar emocional (síntomas somáticos, ansiedad, disfunción

social, depresión), personalidad (neuroticismo, extraversión, psicoticismo) y afrontamiento

(activo, pasivo). Como variable dependiente se incluyó el nivel de burnout (bajo/medio,

alto).

Los ingresos, profesión, jornada laboral diaria, número de pacientes al día, turnos,

síntomas somáticos, ansiedad, neuroticismo y psicoticismo se asociaron de manera

independiente con el nivel del burnout.

111
Así, en relación a los ingresos se encontró una asociación estadísticamente

significativa con el nivel de burnout, con un mayor riesgo de burnout en aquellos que

ganaban mensualmente 1000$ o más, OR = 1.37, IC 95% [1.07, 1.76].

En la variable profesión se halló una tendencia de menor riesgo en los

enfermeros/as respecto a los profesionales médicos/as de tener niveles elevados de

burnout, OR = 0.73, IC 95% [0.55, 0.96].

En relación con la jornada laboral diaria, se encontró un mayor riesgo de presentar

niveles altos de burnout en aquellos profesionales de la salud que trabajaban más de ocho

horas diarias en comparación con aquellos que dedicaban menos horas al trabajo diario,

OR = 1.36, IC 95% [1.07, 1.74].

En cuanto al número de pacientes al día hubo una clara tendencia en el sentido de

que existe un mayor riesgo de tener niveles elevados de burnout para aquellos que atienden

a más de 18 pacientes al día, OR = 1.50, IC 95%, [1.21, 1.86].

En lo referente a realizar turnos hubo una clara tendencia en el sentido de que existe

un mayor riesgo de tener niveles elevados de burnout para aquellos que realizan turnos,

OR = 1.26, IC 95%, [1.01, 1.58].

En lo referente al malestar psicológico, más concretamente a la presencia de

síntomas somáticos, se encontró una asociación significativa entre síntomas somáticos y

112
nivel de burnout; fue 2.23 veces superior en aquellos con síntomas somáticos (IC 95%,

[1.71, 2.91]). En cuanto a la ansiedad aquellos con síntomas de ansiedad tenían una mayor

probabilidad de niveles elevados de burnout, siendo 1.44 veces mayor con respecto a

aquellos que no tenían ansiedad (IC 95%, [1.11, 1.88]).

En lo referente a la personalidad, como se puede observar en la Tabla 28, el

neuroticismo es un factor de riesgo para el burnout con una OR ajustada por el resto de

variables de 1.18 (IC 95% [1.09, 1.27]). Igualmente, el psicoticismo también se asoció con

una mayor probabilidad de tener niveles elevados de burnout, OR = 1.16, (IC 95% [1.05,

1.28]).

En cuanto a las variables sexo, edad, hijos, experiencia profesional, dedicación,

disfunción social, depresión, extraversión, afrontamiento activo y afrontamiento pasivo no

se asociaron significativamente con el nivel de burnout.

Tabla 28. Resultados del análisis multivariante en relación al burnout

IC (95%)

OR Límite Límite
β p ajustada inferior superior

Sexo
Hombre
Rf 1.04
Mujer
-0.23 .092 0.79 0.61

113
Tabla 28. Resultados del análisis multivariante en relación al burnout
(continuación)
IC (95%)

Límite Límite
OR
inferior superior
β p ajustada

Edad
< 40 años
Rf
≥ 40 años
-0.00 .993 1.00 0.72 1.39

Hijos
No tiene hijos
Rf
Tiene hijos
-0.19 .884 0.98 0.76 1.27

Ingresos
< 1000$
Rf
≥ 1000$
0.31 .014 1.37 1.07 1.76

Profesión
Médicos/as
Rf
Enfermeros/as
-0.32 .026 0.73 0.55 0.96

Experiencia
profesional
≤ 10 años
Rf
> 10 años -0.19 .271 0.83 0.59 1.16

Dedicación
Tiempo parcial
Rf
Tiempo completo
-0.22 .090 0.80 0.62 1.04

Jornada laboral diaria


≤ 8 horas Rf
>8 horas 0.31 .012 1.36 1.07 1.74

114
Tabla 28. Resultados del análisis multivariante en relación al burnout
(continuación)
IC (95%)

OR Límite Límite
β p ajustada inferior superior
Nº de pacientes/día

0-17 pacientes Rf
18 pacientes en adelante 0.41 <.0001 1.50 1.21 1.86

Turnos
Sin turnos
Rf
Con turnos
0.23 .045 1.26 1.01 1.58

Síntomas somáticos
Sin síntomas somáticos
Rf
Con síntomas somáticos
0.80 <.0001 2.23 1.71 2.91

Ansiedad
Sin ansiedad
Rf
Con ansiedad
0.37 .006 1.44 1.11 1.88

Disfunción social
Sin disfunción social
Rf
Con disfunción social
0.86 .200 2.36 0.64 8.77

Depresión
Con depresión
Sin depresión Rf
-0.47 .055 0.62 0.39 1.01

Neuroticismo 0.16 <.0001 1.18 1.09 1.27

Extraversión -0.04 .256 0.96 0.90 1.03

Psicoticismo 0.15 .005 1.16 1.05 1.28

115
Tabla 28. Resultados del análisis multivariante en relación al burnout
(continuación)

IC (95%)

OR Límite Límite
β P ajustada inferior superior

Afrontamiento activo 0.24 .024 1.02 1.00 1.05

Afrontamiento pasivo 0.19 .196 1.02 0.99 1.05


Nota. β = coeficiente de regresión; OR = Odds Ratio; IC = Intervalo de confianza; Rf = categoría de
referencia.

ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN CANSANCIO EMOCIONAL DEL

SINDROME DE BURNOUT

Al analizar la dimensión del cansancio emocional del síndrome de burnout se halló

una puntuación media de 16.3 (DT = 10.6). Como se puede observar en la Figura 38, al

analizar esta dimensión en función de los distintos niveles considerados en el estudio se

encontró que el 63.2% (n = 1416) de los participantes clasificaban en un nivel bajo de

cansancio emocional, el 19.2% (n = 430) tenían un nivel medio y el 17.6% (n = 394) un

nivel alto. Por tanto, el 63.8% de los profesionales de la salud tenían niveles de cansancio

emocional bajos/medios, mientras que el 17.6% tenían niveles altos.

116
Figura 38. Distribución de los participantes según los niveles de cansancio
emocional

1.23. Relación entre las variables del estudio y cansancio emocional: análisis

bivariados

3.1.1. Variables sociodemográficas y cansancio emocional

La primera de las variables sociodemográficas analizadas en relación con el

cansancio emocional fue el sexo. La media en la dimensión de cansancio emocional para

los hombres fue de 16.7 (DT = 11.1) y para las mujeres de 16.1 (DT = 10.3) (ver Figura

39); las diferencias entre hombres y mujeres no fueron significativas, t (2238) = 1.29, p =

.19.

117
Figura 39. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del sexo

Igualmente, al analizar la relación entre el sexo y el nivel de cansancio emocional,

en el sexo masculino se encontró que un 80.6% tenían un nivel bajo de cansancio

emocional y el 19.4% alto; en el sexo femenino, el 83.3 % tenían un nivel bajo en

cansancio emocional y el 16.7% alto (ver Tabla 29); las diferencias halladas entre ambas

variables no fueron significativas, 2 (1, N = 2240) = 2.39, p = .12.

Tabla 29. Sexo y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Hombres
591 80.6% 142 19.4%
(n=733)
Sexo 2.39 .12
Mujeres
1255 83,3% 252 16,7%
(n=1507)
Nota. a Grados de libertad.

En relación a la edad y cansancio emocional, se halló una media en la dimensión de

cansancio emocional para los sujetos de menos de 40 años de 17.4 (DT = 10.4) y para los

118
de 40 años o más de 14.9 (DT = 10.6) (ver Figura 40), siendo las diferencias

estadísticamente significativas, t (2135) = 5.5, p < .0001.

Figura 40. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la edad

De igual forma, para la edad en relación con el nivel de cansancio emocional, se

halló en los menores de 40 años que el 79.5% de los participantes tenían un nivel

bajo/medio en cansancio emocional y el 20.5% alto; en los de 40 años o más, se encontró

que el 86.0% tenían niveles bajos/medios de cansancio emocional y el 14.0% alto (ver

Tabla 30). Las diferencias halladas entre ambas variables fueron estadísticamente

significativas, 2 (1, N = 2240) = 16.09, p < .0001.

Tabla 30. Edad y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
< 40 años
981 79.5 253 20.5
(n = 1234)
Edad 16.09 < .0001
≥ 40 años (n
865 86.0 141 14.0
= 1006)
Nota. a Grados de libertad.

119
En relación al número de hijos y cansancio emocional, se encontró una puntuación

media en la dimensión de cansancio emocional para los que tenían hijos de 15.7 (DT =

10.5) y para los que no tenían hijos del 18.0 (DT = 10.6) y (ver Figura 41); las diferencias

halladas fueron estadísticamente significativas, t (2238) = 4.528, p =< .0001.

Figura 41. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de tener


hijos o no

De igual modo, la relación entre hijos y el nivel de cansancio emocional, se halló

que el 76.6% sin hijos tenían un nivel bajo/medio de cansancio emocional y un 23.4% alto;

en aquellos con hijos, el 84.5% tenía un nivel bajo/medio de cansancio emocional y el

15.5% alto (ver Tabla 32); las diferencias halladas entre ambas variables fueron

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2240) = 18.56 y p =< .0001.

120
Tabla 31. Hijos y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Sin hijos
448 76.6% 23.4%
(n = 585) 137
Hijos 18.56 < .0001
Con hijos
1398 84.5% 257 15.5%
(n = 1655)

Nota. a Grados de libertad.

En relación a la etnia y cansancio emocional, se encontró una puntuación media en

la dimensión de cansancio emocional para los mestizos del 16.2 (DT = 10.5) y para las

otras razas de 17.8 (DT = 11.6) (ver Figura 42); las diferencias halladas fueron

estadísticamente significativas, t (2238) = -2.05, p = .04.

Figura 42. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la étnia

De igual modo, en relación a la etnia y el nivel de cansancio emocional, se halló

que el 83.0% de los mestizos tenían un nivel bajo/medio de cansancio emocional y un

121
17.0% alto; en las otras razas, el 76.2% tenía un nivel bajo/medio de cansancio emocional

y el 23.8% alto (ver Tabla 32); las diferencias halladas entre ambas variables fueron

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2240) = 5.51, p = .02.

Tabla 32. Etnia y el nivel cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Mestizo
1702 83.0 349 17.0
(n = 2051)
Etnia 5.51 .02
Otras razas
144 76.2 45 23.8
(n = 189)
Nota. a Grados de libertad.

Respecto a la relación entre el estado civil y el cansancio emocional, se halló una

puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los casados/pareja de

hecho de 15.9 (DT = 10.6) y para los solteros/divorciados/viudos de 16.9 (DT = 10.5) (ver

Figura 43), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2238) = -2.11, p = .03.

Figura 43. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del estado


civil

122
También la relación entre el estado civil y el nivel de cansancio emocional, en los

médicos y enfermeros que estaban casados/pareja se halló que el 83.1% tenían un nivel

bajo/medio de cansancio emocional y el 16.9% alto; en la categoría

soltero/divorciado/viudo, el 81.3% tenían un nivel bajo/medio en cansancio emocional y el

18.7% alto (ver Tabla 33); las diferencias halladas entre ambas variables no fueron

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2240) = 1.29, p= .25.

Tabla 33. Estado civil y el nivel cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Casado/pareja de
hecho 1139 83.1 231 16.9
Estado (n=1370)
1.29 .25
civil Soltero/divorciado
/viudo 707 81.3 163 18.7
(n=870)
Nota. a Grados de libertad.

3.1.2 Variables laborales y cansancio emocional

La primera de las variables laborales analizadas en este subepígrafe fue ingresos

mensuales. En relación a esta variable y el cansancio emocional, se encontró una

puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los que ganaban menos de

1000$ del 15.9 (DT = 10.1) y del 16.5 (DT = 10.9) para los de 1000$ o más (ver Figura

44); no hubo diferencias estadísticamente significativas, t (2224) = - 1.31, p = .19.

123
Figura 44. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del ingreso
mensual

En cuanto a la relación entre los ingresos mensuales y el nivel de cansancio

emocional, en aquellos que ganaban menos de 1000$ el 84.1% tenían un nivel bajo de

cansancio emocional y el 15.9% alto; en los de 1000$ o más, el 81.5% tenían un nivel bajo

en cansancio emocional y el 18.5% alto (ver Tabla 34); no se hallaron diferencias

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2226) = 2.36, p = .12.

Tabla 34. Ingresos y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2226)
< 1000
655 84.1% 124 15.9%
(n=779)
Ingresos 2.36 .12
≥ 1000
1179 81.5% 268 18.5%
(n=1447)
Nota. a Grados de libertad.

Al analizar la relación entre la profesión y el cansancio emocional se encontró una

puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los médicos/as de 17.1

124
(DT = 11.2) y para los enfermeros/as de 15.5 (DT = 9.9), hallándose diferencias

estadísticamente significativas, t (2238) = 3.7, p < .0001 (ver Figura 45).

Figura 45. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la


profesión

Igualmente, en el análisis de la relación entre la profesión y el nivel de cansancio

emocional, en los médicos/as se halló que el 79.5% tenían un nivel bajo de cansancio

emocional y el 20.5% alto; en los enfermeros/as, el 85.4% tenían un nivel bajo de

cansancio emocional y el 14.6% alto. Como se puede observar en la Tabla 35, las

diferencias halladas entre ambas variables fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N =

2240) = 13.43, p < .0001.

Tabla 35. Profesión y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Médicos/as
904 79.5 233 20.5
(n = 1137)
Profesión 13.43 < .0001
Enfermeros/as (n
942 85.4 161 14.6
= 1103)
Nota. a Grados de libertad.

125
En relación a la experiencia profesional, para aquellos con una experiencia de 10

años o menos la media en la dimensión cansancio emocional fue de 17.7 (DT = 10.6) y

para los de más de 10 años la media fue de 15.0 (DT = 10.4) (ver Figura 46); siendo las

diferencias estadísticamente significativas, t (2159) = 6.0, p < .0001.

Figura 46. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la


experiencia profesional

Al analizar la relación entre la experiencia profesional y el nivel de cansancio

emocional, se halló que un 78.6% de los profesionales de la salud con una experiencia de

10 o menos años tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el 21.4% nivel alto; el

86.3% de los profesionales con más de 10 años de experiencia profesional tenían un nivel

bajo en cansancio emocional y el 13.7% alto (ver Tabla 36); las diferencias halladas en la

relación entre ambas variables fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2166) =

22.19, p < .0001.

126
Tabla 36. Experiencia profesional y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2166)
≤ 10 años
837 78.6 228 21.4
Experiencia (n = 1065)
22.19 < .0001
profesional > 10 años
950 86.3 151 13.7
(n = 1101)
Nota. a Grados de libertad.

En relación a la dedicación y el cansancio emocional para los participantes con una

relación contractual a tiempo completo la media en la dimensión cansancio emocional fue

de 16.8 (DT = 10.78) y para los de tiempo parcial la media fue de 14.9 (DT = 9.82) (ver

Figura 47); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, t (2213) = 3.7 p

< .0001.

Figura 47. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la


dedicación

Asimismo, con relación a la dedicación y el nivel de cansancio emocional, se halló

que el 81.0% de los participantes que estaban a tiempo completo experimentaban un nivel

127
bajo de cansancio emocional y el 19.0% un nivel alto, mientras que el 86.8% de los

participantes a tiempo parcial tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 13.2% alto

(ver Tabla 37); las diferencias halladas en la relación entre ambas variables fueron

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2215) = 9.35, p = .002.

Tabla 37. Dedicación y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2215)
Tiempo
completo 1359 81.0 318 19.0
Dedicación (n = 1677) 9.35 .002
Tiempo parcial
467 86.8 71 13.2
(n = 538)
Nota. a Grados de libertad.

En cuanto a la relación entre el sector en el que trabajaban los participantes y el

cansancio emocional, se encontró una puntuación media en la dimensión de cansancio

emocional para los que pertenecían a empresas públicas del 16.3 (DT = 10.6) y de 16.3

(DT = 10.5) para los de empresas privadas o mixtas (ver Figura 48); no hubo diferencias

estadísticamente significativas, t (1006) = 0.03, p = .98.

128
Figura 48. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del sector
en que trabajan

De la misma manera, en la relación entre el sector en el que trabajaban y el nivel de

cansancio emocional, en aquellos que trabajaban en el sector público el 82.3% tenían un

nivel bajo de cansancio emocional y el 17.7% alto; y en el privado o mixto, el 82.8%

tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 17.2% alto (ver Tabla 38); no se hallaron

diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2213) = 0.07, p = .79.

Tabla 38. Sector en el que trabajaban los participantes y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2213)
Públicas
Sector en el 1352 82.3% 290 17.7%
(n=1642)
que trabajan
Privadas 0.07 .79
los
/mixto 473 82.8% 98 17.2%
participantes
(n=571)
Nota. a Grados de libertad.

En relación al tipo de contrato y el cansancio emocional, se encontró una

puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los participantes que había
129
sido por nombramiento del 15.8 (DT = 10.5) y de 16.9 (DT = 10.6) para los que poseían

otros tipos de contrato (ver Figura 49), hallándose diferencias estadísticamente cuanto a

significativas, t (2209) = -2.55, p = .01.

Figura 49. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del tipo de


contrato

De igual manera, la relación entre el tipo de contrato y el nivel de cansancio

emocional, el 84.5% de los de nombramiento tenían un nivel bajo de cansancio emocional

y el 15.5% alto; en los participantes con otro tipo de contratos, el 80.2% tenían un nivel

bajo en cansancio emocional y el 19.8% alto (ver Tabla 39); se hallaron diferencias

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2211) = 7.09, p = .008.

Tabla 39. Tipo de contrato y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2211)
Nombramiento
931 84.5 171 15.5
(n=1102)
Tipo de
Otros tipos de 7.09 .008
contrato
contrato 889 80.2 220 19.8
(n=1109)
Nota. a Grados de libertad.

130
Al analizar la relación entre la jornada diaria y el cansancio emocional, se encontró

una puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los que trabajan hasta

8 horas de 15.8 (DT = 10.5) y para los que trabajan más de 8 horas de 17.9 (DT = 10.7)

(ver Figura 50), hallándose diferencias estadísticamente significativas, t (1093) = - 4.2, p =

< .0001.

Figura 50. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la


jornada laboral diaria

Igualmente, la relación entre jornada diaria y el nivel de cansancio emocional, en

los que trabajan hasta 8 horas el 83.1% tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el

16.9% alto; en los de más de 8 horas, el 80.2% tenían un nivel bajo de cansancio

emocional y el 19.8% alto. Como se puede observar en la Tabla 40 las diferencias halladas

entre ambas variables fueron estadísticamente significativas 2 (1, N = 2190) = 2.46, p = <

.0001.

131
Tabla 40. Jornada laboral diaria y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2190)
≤ 8 horas
1311 83.1% 267 16.9%
Jornada (n=1578)
2.46 < .0001
diaria > 8 horas
491 80.2% 121 19.8%
(n=612)
Nota. a Grados de libertad.

En relación a trabajar por turnos y el cansancio emocional, se encontró una

puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para aquellos que trabajaban

por turnos del 17. 2 (DT = 10.7) y de 15.2 (DT = 10.3) para los que no realizan turnos (ver

Figura 51); las diferencias fueron estadísticamente significativas, t (2122) = - 4.4, p = <

.0001.

Figura 51. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de los


turnos

En cuanto a la relación entre el trabajo por turnos y el nivel de cansancio

emocional, en aquellos que realizaban turnos el 79.7% tenían un nivel bajo de cansancio

132
emocional y el 20.3% alto; en los participantes que no trabajaban por turnos, el 86% tenían

un nivel bajo en cansancio emocional y el 14% alto (ver Tabla 41); se hallaron diferencias

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2240) = 15.03, p < .0001.

Tabla 41. Turnos y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2240)
Con Turnos
1012 79.7 258 20.3
(n = 1270)
Turnos 15.03 <.0001
Sin turnos
834 86.0 136 14.0
(n = 970)
Nota. a Grados de libertad.

En relación a la atención directa al paciente y el cansancio emocional, se encontró

una puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los participantes que

realizan una atención directa hasta el 50% de su tiempo de trabajo del 16.0 (DT = 10.2) y

del 16.4 (DT = 10.6) para los que realizaban una atención directa mayor del 50% (ver

Figura 52); no hubo diferencias estadísticamente significativas t (2222) = -0.45, p= .656.

Figura 52. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del tiempo


de atención directa al paciente
133
También la relación entre atención directa y el nivel de cansancio emocional, en

aquellos que tenían una atención directa hasta el 50%, el 84.7% tenían un nivel bajo de

cansancio emocional y el 15.3% alto; en los profesionales con una atención directa a los

pacientes mayor al 50%, el 82.2% tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 17.8%

alto (ver Tabla 42); no se hallaron diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N =

2224) = 0.93, p= .335.

Tabla 42. Atención directa y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N
P
n % n % = 2224)
≤ 50 % atención
directa 194 84.7% 35 15.3%
Atención (n=229)
0.93 .335
Directa > 50 % atención
directa 1639 82.2% 356 17.8%
(n=1995)
Nota. a Grados de libertad.

En relación al número de pacientes atendidos al día y cansancio emocional, se

encontró una puntuación media en la dimensión de cansancio emocional en la categoría de

0-17 pacientes, del 15.9 (DT = 10.4) y en la de 18 pacientes en adelante del 16.8 (DT =

10.6) (ver Figura 53); no hubo diferencias estadísticamente significativas, t (2157) = -1.96,

p = .051.

134
Figura 53. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de pacientes
atendidos por dia

También la relación entre paciente atendidos y el nivel de cansancio emocional,

aquellos que atendían de 0 a 17 pacientes, el 82.8% tenían un nivel bajo de cansancio

emocional y el 17.2% alto; en los profesionales que atendían a 18 pacientes en adelante, el

81.8% tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 18.2% alto (ver Tabla 43); no se

hallaron diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2159) = 0.37, p= .543.

Tabla 43. Pacientes atendidos y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N
P
n % n % = 2159)
0 – 17 pacientes
905 82.8% 188 17.2%
(n=1093)
Pacientes
18 pacientes en .37 .543
atendidos
adelante 872 81.8% 194 18.2%
(n=1066)
Nota. a Grados de libertad.

135
En relación a los recursos en las instituciones y el cansancio emocional, se encontró

una puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para la categoría

bastante/totalmente del 17.2 (DT = 10.6) y para la categoría poco/ninguno del 15.2 (DT =

10.4) (ver Figura 54); hubo diferencias estadísticamente significativas t (2212) = 4.58, p =

<.0001.

Figura 54. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de


recursos en las Instituciones

De igual modo la relación entre los recursos en las instituciones y el nivel de

cansancio emocional, aquellos profesionales de instituciones que contaban con

bastantes/totalmente recursos, el 81.2% tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el

18.8% alto; mientras que los profesionales de las instituciones que recibían poco/ningún

recurso, el 83.8% tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 16.2% alto (ver Tabla

44); no se hallaron diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2214) = 2.53, p=

.112.

136
Tabla 44. Recursos en las instituciones y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional

Bajo/medio Alto χ2(1 a, N


P
= 2214)
n % n %
Bastantes
totalmente
992 81.2% 230 18.8%
Recursos en (n=1222)
las 2.53 .112
instituciones Poco/ninguno
831 83.8% 161 16.2%
(n=992)

Nota. a Grados de libertad.

3.1.3. Variables clínicas y cansancio emocional

La primera de las variables clínicas analizadas en relación al cansancio emocional

fue los síntomas somáticos, se halló para los sujetos que no tenían síntomas somáticos una

media de 13.4 (DT = 9.2) y para aquellos con síntomas somáticos de 23.2 (DT = 10.3) (

ver Figura 55); las diferencias observadas fueron estadísticamente significativas, t (2238) =

-22.2, p < .0001.

Figura 55. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de


síntomas somáticos

137
En lo referente a la relación entre síntomas somáticos y el nivel de cansancio

emocional, en aquellos que presentan síntomas somáticos el 63.3% tenían un nivel bajo de

cansancio emocional y el 36.7% alto; en los participantes que no experimentaban síntomas

somáticos, el 90.6% tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 9.4% alto (ver Tabla

45); se hallaron diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2224) = 242.43, p

<.0001.

Tabla 45. Síntomas somáticos y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2224)
Con síntomas
somáticos 426 63.3 247 36.7
Síntomas (n = 673)
242.43 < .0001
Somáticos Sin síntomas
somáticos 1420 90.6 147 9.4
(n = 1567)
Nota. a Grados de libertad.

Respecto a la relación entre ansiedad y cansancio emocional, se halló para los

participantes que no tenían ansiedad una media de 12.8 (DT = 9.1) en cansancio emocional

y para los que presentan ansiedad de 21.7 (DT = 10.4) (ver Figura 56); las diferencias

halladas fueron estadísticamente significativas, t (2238) = -21.36, p < .0001.

138
Figura 56. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la
ansiedad

Igualmente, la relación entre ansiedad y el nivel de cansancio emocional, en los

profesionales de salud con ansiedad, el 68.2% tenían un nivel bajo de cansancio emocional

y el 31.8% alto; en los participantes que no presentan ansiedad, el 91.6% tenían un nivel

bajo en cansancio emocional y el 8.4% alto (ver Tabla 46); se encontraron diferencias

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2240) = 202.44, p <.0001.

Tabla 46. Ansiedad y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Con ansiedad
600 68.2 280 31.8
(n = 880)
Ansiedad 202.44 < .0001
Sin ansiedad
1246 91.6 114 8.4
(n = 1360)
Nota. a Grados de libertad.

139
En lo que respecta a la relación entre la disfunción social y el cansancio emocional,

se encontró, para los profesionales que no presentaban disfunción social una media de

16.2 (DT = 10.4) en cansancio emocional y para los que tenían disfunción social de 33.5

(DT = 10.9) (ver Figura 57); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas,

t (21) = -7.43, p < .0001.

Figura 57. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la


disfunción social

De igual modo, la relación entre la disfunción social y el nivel de cansancio

emocional en los participantes que mostraron disfunción social el 22.7% tenían un nivel

bajo de cansancio emocional y el 77.3% alto; en los participantes que no presentaron

disfunción social, el 83% tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 17% alto (ver

Tabla 47); se hallaron diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2240) = 54.59,

p < .0001.

140
Tabla 47. Disfunción social y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Con disfunción
social 5 22.7 17 77.3
Disfunción (n = 22)
54.59 < .0001
Social Sin disfunción
social 1841 83.0 377 17
(n = 2218)
Nota. a Grados de libertad.

En lo que respecta a la relación de la depresión y el cansancio emocional, se

encontró en para los profesionales de la salud que no presentan depresión una media de

15.7 (DT = 10.2) en cansancio emocional y en los que tenían depresión de 25.7 (DT =

11.8) (ver Figura 58); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, t

(2238) = -10.69, p < .0001.

Figura 58. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la


depresión

141
De igual manera, la relación entre la depresión y el nivel de cansancio emocional,

en los participantes con depresión, el 51.5% tenían un nivel bajo de cansancio emocional y

el 48.5% alto; en los participantes que tenían depresión, el 84.3% tenían un nivel bajo en

cansancio emocional y el 15.7% alto (ver Tabla 48); la diferencia fue estadísticamente

significativa, 2 (1, N = 2240) = 90.74, p < .0001.

Tabla 48. Depresión y nivel de cansancio emocional

Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Con depresión
67 51.5 63 48.5
(n = 130)
Depresión 90.74 <.0001
Sin depresión
1779 84.3 331 15.7
(n = 2210)
Nota. a Grados de libertad.

Respecto a la variable englobadas en Personalidad y su relación con el cansancio

emocional (ver Tabla 49), se halló una correlación positiva significativa entre neuroticismo

y cansancio emocional, r (2240) = .414, p = <.0001. Se encontró una puntuación media en

neuroticismo para la categoría bajo/medio de cansancio emocional de 1.5 (DT = 1.5), y

para la categoría, alto cansancio emocional de 2.8 (DT = 1.8) (ver Figura 59); las

diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, t (2238) = -15.35, p < .0001.

Tabla 49. Personalidad y cansancio emocional.

Cansancio emocional

r p n

Neuroticismo .414 <.0001 2240

Extraversión -.183 <.0001 2240


Psicoticismo .126 <.0001 2240
142
Figura 59. Neuroticismo y nivel de cansancio emocional

En relación a la extraversión y el cansancio emocional, se halló una correlación

negativa significativa entre ambas variables, r (2240) = -.183 (ver Tabla 49). La

puntuación media en extroversión en aquellos profesionales de la salud con cansancio

emocional bajo fue de 4.4 (DT = 1.7) y en los que tenían cansancio emocional alto 3.7 (DT

= 1.9) (ver Figura 60); la diferencia detectada fue estadísticamente significativa t (2238) =

6.9, p < .0001.

Figura 60. Extraversión y nivel de cansancio emocional

143
En el análisis de la relación entre la subescala de psicoticismo y cansancio

emocional, la correlación obtenida fue significativa, r (2240) = .126, p = <.0001 (ver Tabla

49). Los participantes con cansancio emocional bajo/medio tuvieron una media de 1.6 (DT

= 1.0) en psicoticismo y los de cansancio emocional alto 1.9 (DT = 1.1) (ver Figura 61);

las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, t (2238) = -4.42, p = <.0001.

Figura 61. Psicoticismo y nivel de cansancio emocional

En cuanto a la relación entre el apoyo social y el cansancio emocional, la

correlación entre ambas variables fue negativa significativa r (2161) = -.046, p = .033 (ver

Tabla 50). Los participantes con un cansancio emocional bajo/medio tuvieron una

puntuación media en apoyo social de 73.6 (DT = 19.2) y aquellos con un cansancio

emocional alto de 71.9 (DT = 18.4) (ver Figura 62); la diferencia detectada no fue

estadísticamente significativa, t (2159) = 1.57, p = .117.

144
Tabla 50. Apoyo social y cansancio emocional.

Cansancio emocional

r p n

Apoyo social -.046 .033 2161

Figura 62. Apoyo social y cansancio emocional

En relación al afrontamiento activo y cansancio emocional, se halló una correlación

positiva significativa, r (2143) = .313, p = <.0001 (ver Tabla 51). Asimismo, se encontró

en la categoría de cansancio emocional bajo/medio una puntuación media en afrontamiento

activo de 25.2 (DT = 8.9) y en la categoría de cansancio emocional alto una media en

afrontamiento activo de 30.8 (DT = 8.5) (ver Figura 63); siendo la diferencia entre ambas

categorías estadísticamente significativa, t (2141) = - 11.3, p <.0001.

145
Tabla 51. Afrontamiento y cansancio emocional.

Cansancio emocional

r p n
Afrontamiento activo .313 < .0001 2143
Afrontamiento pasivo .381 < .0001 2170

Figura 63. Afrontamiento activo y nivel de cansancio emocional

En relación al afrontamiento pasivo y cansancio emocional, se halló una correlación

positiva significativa, r (2170) = .381, p = < .0001 (ver Tabla 51). Igualmente, en el

análisis entre el afrontamiento pasivo y el nivel de cansancio emocional se encontró una

puntuación media en afrontamiento pasivo para los que tenían cansancio emocional

bajo/medio fue de 20.1 (DT = 5.9) y de 25.2 (DT = 7.4) en los profesionales de la salud

que tenían cansancio emocional alto (ver Figura 64); se encontraron diferencias

significativas, t (2168) = -14.7, p = < .0001.

146
Figura 64. Afrontamiento pasivo y nivel de cansancio emocional

1.24. Relación entre las variables del estudio y el cansancio emocional: análisis

multivariante.

Para concluir con el análisis del cansancio emocional presentamos los resultados

del análisis de regresión logística. Como se muestra en la Tabla 52, se analizó el conjunto

de variables que tras los análisis bivariantes preliminares presentaban resultados

estadísticamente significativos. En concreto se introdujeron las siguientes variables: edad,

hijos, etnia, profesión, experiencia profesional, dedicación, tipo de contrato, turnos,

malestar emocional (síntomas somáticos, ansiedad, disfunción social, depresión),

personalidad (neuroticismo, extraversión, psicoticismo), apoyo social, afrontamiento

(activo, pasivo). Como variable dependiente se incluyó el nivel de cansancio emocional

(bajo/medio, alto).

147
La profesión, trabajar por turnos, tener síntomas somáticos, tener síntomas de

ansiedad, el neuroticismo, la extraversión, el psicoticismo y el afrontamiento pasivo se

asociaron de manera independiente con el cansancio emocional.

Así, en relación de profesión, se halló una clara tendencia en el sentido de menor

riesgo de cansancio emocional en los profesionales enfermeros/as en comparación con los

médicos/as, OR = 0.58, IC 95% [0.43, 0.79].

En cuanto a trabajar por turnos se encontró una mayor tendencia a desarrollar

cansancio emocional en las personas que realizaban turnos, OR = 1.52, IC 95% [1.14,

2.04].

En lo referente a la variable malestar psicológico (síntomas somáticos, ansiedad) se

encontró una asociación significativa con tener cansancio emocional; aquellos con

síntomas somáticos tenían una odds de tener cansancio emocional 2.7 veces mayor que

aquellos sin síntomas (IC 95% [1.98, 3.69]). En cuanto a la ansiedad, aquellos que

experimentaban síntomas de ansiedad tenían una odds de tener cansancio emocional 1.6

veces mayor que los asintomáticos (IC 95% [1.18, 2.29].

En lo referente a la personalidad, como se puede observar en la Tabla 52, el

neuroticismo fue un factor de riesgo para experimentar cansancio emocional, con una OR

de 1.21 (IC 95%, [1.10, 1.32]). El psicoticismo también fue un factor de riesgo del

cansancio emocional (OR = 1.18, IC 95% [1.04, 1.34)]. Por el contrario, se ha hallado un

menor riesgo del cansancio emocional asociado a la extroversión (OR = 0.89, IC 95%

[0.86, 0.96]).

148
En cuanto al afrontamiento pasivo se encontró una mayor tendencia a desarrollar

cansancio emocional en las personas que presentaban afrontamiento pasivo, OR = 1.52, IC

95% [1.13, 2.04].

En cuanto a las variables edad, hijos, etnia, experiencia profesional, dedicación,

tipo de contrato, disfunción social, depresión, apoyo social y afrontamiento activo, no se

halló una asociación significativa de ninguna de ellas con el cansancio emocional.

Tabla 52. Resultados del análisis multivariante en relación al cansancio

emocional

IC (95%)
OR Límite Límite
β p ajustada inferior superior
Edad
≥ 40 años Rf
< 40 años 0.15 .498 1.16 0.75 1.79

Hijos
No tiene hijos
Rf
Tiene hijos
-0.30 .101 0.74 0.52 1.06

Etnia
Mestizo
Rf
Otros
0.44 .052 1.55 0.99 2.39

149
Tabla 52. Resultados del análisis multivariante en relación al

cansancio emocional (continuación) β

IC (95%)
Límite Límite
OR inferior superior
β p ajustada
Profesión
Médicos/as
Rf
Enfermeros/as
-0.55 <.0001 0.58 0.43 0.79

Experiencia profesional
≤ 10 años
Rf
> 10 años -0.28 .167 0.74 0.49 1.13

Dedicación
Completo Rf
Parcial -0.23 .183 0.79 0.57 1.11

Tipo de contrato
Nombramiento
Rf
Otros
0.01 .946 1.01 0.72 1.42

Turnos
Sin turnos
Rf
Con turnos
0.42 .005 1.52 1.14 2.04

Síntomas somáticos
Sin síntomas somáticos Rf
<.0001 2.70 1.98 3.69
Con síntomas somáticos 0.99

Ansiedad
Sin ansiedad
Rf
Con ansiedad
0.49 .004 1.64 1.18 2.29

150
Tabla 52. Resultados del análisis multivariante en relación al cansancio

emocional (continuación)

IC (95%)

Límite Límite
inferior superior
OR
β p ajustada
Disfunción social
Sin disfunción social
Rf
Con disfunción social
1.06 .085 2.90 0.86 9.78

Depresión
Sin depresión
Rf
Con depresión
0.07 .798 1.07 0.65 1.76

Neuroticismo 0.19 <.0001 1.21 1.10 1.32

Extraversión -0.12 .003 0.89 0.86 0.96

Psicoticismo 0.17 .010 1.18 1.04 1.34

Apoyo Social 0.01 .230 1.01 0.99 1.01

Afrontamiento activo 0.12 .376 1.01 0.99 1.04

Afrontamiento pasivo 0.05 .005 1.52 1.13 2.04


Nota. β = coeficiente de regresión; OR = Odds Ratio; IC = Intervalo de confianza; Rf = categoría de
referencia.

ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN DESPERSONALIZACIÓN DEL SINDROME

DE BURNOUT

Al analizar la dimensión de despersonalización del síndrome de burnout se halló

una puntuación media de 4.1 (DT = 4.7). Más concretamente, como se muestra en la

Figura 65, el 68.7% (n=1518) de los participantes tenían un nivel bajo de

despersonalización, el 17.7% (n= 408) un nivel medio y el 13.6% alto (n= 313). En
151
consecuencia, el 86.4% de los profesionales de la salud presentaban un nivel bajo/medio de

despersonalización y el 13.6% alto.

Figura 65. Distribución de los participantes según los niveles de


despersonalización

1.25. Relación entre las variables del estudio y despersonalización: análisis

bivariados

4.1.1. Variables sociodemográficas y despersonalización

La primera de las variables sociodemográficas analizadas en relación con la

despersonalización fue el sexo. La media en la dimensión de despersonalización para los

hombres fue de 4.8 (DT = 5.1) y para las mujeres de 3.8 (DT = 4.5) (ver Figura 66); las

diferencias entre hombres y mujeres fueron estadísticamente significativas, t (2300) = 4.8,

p < .0001.
152
Figura 66. Puntuaciones medias en despersonalización en función del sexo

Igualmente, la relación entre el sexo y el nivel de despersonalización dicotomizada,

en el sexo masculino se encontró que el 83.7% tenían un nivel bajo despersonalización y el

16.3% alto, mientras que en el sexo femenino el 87.7% tenían un nivel bajo de

personalización y el 12.3% alto (ver Tabla 53) las diferencias halladas entre ambas

variables fueron significativas 2 (1, N = 2302) = 6.65, p = .01.

Tabla 53. Sexo y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Hombres
623 83.7 121 16.3
(n = 744)
Sexo 6.65 .01
Mujeres
1366 87.7 192 12.3
(n = 1558)
Nota. a Grados de libertad.

En relación a la edad y la despersonalización, se encontró una media en la

dimensión de despersonalización para los sujetos de menos de 40 años de 4.7 (DT = 5.1) y

153
para los de 40 años o más de 3.4 (DT = 4.2) (ver Figura 70); siendo las diferencias

estadísticamente significativas, t (2300) = 6.5, p < .0001.

Figura 67. Puntuaciones medias en despersonalización en función de la edad

De igual forma en relación al nivel de despersonalización, se encontró en los de

menos de 40 años que el 82.6% tenían un nivel bajo en despersonalización y 17.4% alto;

en los de 40 años o más se halló que el 91.0% tenían niveles bajos despersonalización y el

9.0% alto (ver Tabla 54). Las diferencias halladas entre ambas variables fueron

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2302) = 33.85, p < .0001.

Tabla 54. Edad y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
< 40 años
1048 82.6 220 17.4
(n = 1268)
Edad 33.85 < .0001
≥ 40 años
941 91.0 93 9.0
(n =1034)
Nota. a Grados de libertad.

154
En relación al número de hijos y la despersonalización, se encontró una puntuación

media en la dimensión de despersonalización para la categoría no tiene hijos de 4.7 (DT =

5.0) y para los que tienen hijos de 3.9 (DT = 4.64) (ver Figura 68); hubo diferencias

estadísticamente significativas, t (2300) = 3.60, p = <.0001.

Figura 68. Puntuaciones medias en despersonalización en función de tener


hijos o no

Igualmente, la relación entre el número de hijos y nivel de despersonalización, en

los que no tienen hijos se halló que un 82.1% tenían un nivel bajo despersonalización y un

17.9% alto; en los que tienen hijos, el 87.9% tenía un nivel bajo despersonalización y el

12.1% alto (ver Tabla 55); las diferencias halladas entre ambas variables fueron

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2302) = 12.94, p = <.0001.

155
Tabla 55. Hijos y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
No tienen hijos
495 82.1 108 17.9
(n = 603)
Hijos 12.94 <.0001
Tienen hijos
1494 87.9 205 12.1
(n = 1699)
Nota. a Grados de libertad.

En relación a la etnia y la despersonalización, se encontró una puntuación media en

la dimensión de despersonalización para los mestizos del 4.0 (DT = 4.7) y para las otras

razas de 4.7 (DT = 5.7) (ver Figura 69); hubo diferencias estadísticamente significativas, t

(2300) = -2.01, p = .04.

Figura 69. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la étnia

Igualmente la relación entre etnia y el nivel de despersonalización, en los mestizos

se halló que un 86.9% tenían un nivel bajo despersonalización y un 13.1% alto; en las otras

razas, el 80.5% tenía un nivel bajo despersonalización y el 19.5% alto (ver Tabla 56); las

156
diferencias halladas entre ambas variables fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N =

2302) = 6.29, p = .01.

Tabla 56. Etnia y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Mestizo
1832 86.9 275 13.1
(n = 2107)
Etnia 6.29 .01
Otras razas
157 80.5 38 19.5
(n = 195)
Nota. a Grados de libertad.

Respecto a la relación entre el estado civil y la despersonalización, se halló una

puntuación media en despersonalización de 3.9 (DT = 4.6) en los casados/con pareja de

hecho, y de 4.4. (DT = 4.9) en la categoría soltero/divorciado/viudo (ver Figura 70), siendo

las diferencias estadísticamente significativas, t (2300) = -2.2, p= .03.

Figura 70. Puntuaciones medias en despersonaliación en función del estado


civil

157
También la relación entre estado civil y el nivel de despersonalización, en los

profesionales de la salud que estaban casados o con pareja se halló que el 87.8% tenían un

nivel bajo de despersonalización y el 12.2% alto; en la categoría soltero/divorciado/viudo,

el 84.2% tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el 15.8% alto (ver Tabla 57); las

diferencias halladas entre ambas variables fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N =

2302) = 5.8, p= .02.

Tabla 57. Estado civil y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Casado/pareja
1235 87.8 172 12.2
(n =1407)
Estado
Soltero/divorciado/ 5.8 .02
civil
viudo 754 84.2 141 15.8
(n =895)
Nota. a Grados de libertad.

4.1.2. Variables laborales y despersonalización

La primera de las variables laborales analizadas en este subepígrafe fueron los

ingresos mensuales y la despersonalización, se encontró una puntuación media en la

dimensión de despersonalización para los que ganaban menos de 1000$ del 4.2 (DT = 4.7)

y de 4.0 (DT = 4.8) para los de 1000$ o más (ver Figura 71); no hubo diferencias

estadísticamente significativas, t (1654) = .75, p= .46.

158
Figura 71. Puntuaciones medias en despersonalización en función de los
ingresos mensuales

De igual modo la relación entre ingresos mensuales y nivel de despersonalización,

en aquellos que ganaban menos de 1000$ el 85.4% tenían un nivel bajo de

despersonalización y el 14.6% alto; y los que ganaban de 1000$ o más, el 86.9% tenían un

nivel bajo de despersonalización y el 13.1% alto (ver Tabla 58); no se hallaron diferencias

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2288) = 1.05, p= .31.

Tabla 58. Ingresos y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2288)
< 1000$ 676 85.4 116 14.6
Ingresos (n=792)
1.05 .31
mensuales ≥ 1000$ 86.9 196 13.1
(n=1496) 1300
a
Nota. Grados de libertad.

159
Al analizar la relación entre la profesión y despersonalización, se encontró una

puntuación media en la dimensión despersonalización para los médicos/as de 4.4 (DT =

4.9) y para los profesionales de enfermería de 3.8 (DT = 4.6) (ver Figura 72); las

diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, t (2299) = 2.6, p = .009.

Figura 72. Puntuaciones medias en despersonalización en función de la


profesión

De igual manera, la relación entre la profesión y el nivel de despersonalización, en

los médicos/as se halló que el 85.6% tenían un nivel bajo de despersonalización y el 14.4%

alto; en los profesionales de enfermería, el 87.3% tenían un nivel bajo de

despersonalización y el 12.7% alto. Como se puede observar en la Tabla 59, las diferencias

halladas entre ambas variables no fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2302) =

1.42, p = .23.

160
Tabla 59. Profesión y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Médicos/as 1002 85.6 169 14.4
(n=1171)
Profesión 1.42 .23
Enfermeros/as 987 87.3 144 12.7
(n=1131)
Nota. a Grados de libertad.

En relación a la experiencia profesional y despersonalización, para los de 10 o

menos años de experiencia laboral la media en la dimensión de despersonalización fue de

4.8 (DT = 5.1) y para los de más de 10 años la media fue de 3.5 (DT = 4.3) (ver Figura

73), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2230) = 6.69, p <.0001.

Figura 73. Puntuaciones medias en despersonalización en función de la


experiencia profesional

De la igual forma entre experiencia profesional y nivel de despersonalización, se

halló que un 82.1% de los profesionales de la salud con una experiencia de 10 o menos

años tenían un nivel bajo despersonalización y el 17.9% nivel alto; el 90.6% de los
161
profesionales con más de 10 años de experiencia profesional tenían un nivel bajo

despersonalización y el 9.4% alto (ver Tabla 60); las diferencias halladas en la relación

entre ambas variables fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2232) = 34.00, p

<.0001.

Tabla 60. Experiencia profesional y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2232)
≤ 10 años
894 82.1 195 17.9
Experiencia (n = 1089)
34.00 <.0001
profesional > 10 años
1035 90.6 108 9.4
(n = 1143)
Nota. a Grados de libertad.

En lo que respecta a la dedicación, para los participantes a tiempo completo la

media en la dimensión despersonalización fue de 4.2 (DT = 4.9) y para los de a tiempo

parcial la media fue de 3.8 (DT = 4.5) (ver Figura 74); las diferencias fueron

estadísticamente significativas, t (973) = 2.1 p = .038.

Figura 74. Puntuaciones medias en despersonalización en función de la


dedicación
162
Igualmente, la relación entre la dedicación y el nivel de despersonalización, se halló

que el 85.9% de los sujetos que trabajaban a tiempo completo tenían un nivel bajo de

despersonalización y el 14.1% un nivel alto, mientras que un 88.0% de los sujetos a tiempo

parcial tenían un nivel bajo en despersonalización y el 12.0% alto (ver Tabla 61); las

diferencias halladas en la relación entre ambas variables no fueron estadísticamente

significativas, 2 (1, N = 2271) = 1.62, p = .20.

Tabla 61. Dedicación y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2271)
Tiempo completo
1484 85.9 244 14.1
(n=1728)
Dedicación 1.62 .20
Tiempo parcial
478 88.0 65 12.0
(n=543)
Nota. a Grados de libertad.

En cuanto a las variables sector en el que trabajaban y despersonalización, se

encontró una puntuación media en la dimensión de despersonalización para los que

trabajaban en empresas públicas del 4.0 (DT = 4.7) y de 4.3 (DT = 4.9) para los de la

privadas/ mixto (ver Figura 75); no hubo diferencias estadísticamente significativas, t (975)

= -1.27, p = .20.

163
Figura 75. Puntuaciones medias en despersonalización en función del sector en
que trabaja

De igual forma, no se hallaron diferencias estadísticamente significativas entre el

sector en el que trabajaban y el nivel de dependencia, 2 (1, N = 2270) = 2.10, p = .15; en

concreto, de aquellos que trabajaban en el sector público el 87.0 % tenían un nivel bajo de

despersonalización y el 13.0% alto, y en la privada o mixto el 84.7% tenían un nivel bajo

en despersonalización y el 15.3% alto (ver Tabla 62).

Tabla 62. Sector en el que trabajaban y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2270)
Pública
Sector en el 1465 87.0 218 13.0
(n=1683)
que 2.10 .15
Privada/mixto 15.3
trabajaban 497 84.7 90
(n=587)
Nota. a Grados de libertad.

164
En relación al tipo de contrato y la despersonalización, se encontró una puntuación

media en la dimensión despersonalización para los sujetos con nombramiento del 3.6 (DT

= 4.5) y de 4.7 (DT = 4.9) para aquellos con otros tipos de contrato (ver Figura 76); las

diferencias fueron estadísticamente significativas, t (2267) = -5.48, p < .0001.

Figura 76. Puntuaciones medias en despersonalización en función del tipo de


contrato

También la relación entre tipo de contrato y nivel de despersonalización, en

aquellos con nombramiento el 89.4% tenían un nivel bajo de despersonalización y el

10.6% alto; en los sujetos con otros tipos de contrato, el 83.4% tenían un nivel bajo

despersonalización y el 16.6% alto (ver Tabla 63); las diferencias halladas fueron

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2269) = 17.26, p = < .0001.

165
Tabla 63. Tipo de contrato y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2269)
Nombramiento
1004 89.4 119 10.6
(n = 1123 )
Tipo de
Otros tipos de 17.26 < .0001
contrato
contrato 956 83.4 190 16.6
(n = 1146)
Nota. a Grados de libertad.

Al analizar la relación entre la duración de la jornada diaria y la despersonalización,

se encontró una puntuación media en la dimensión de despersonalización para los que

trabajan hasta ocho horas de 3.8 (DT = 4.6) y para los que trabajan más de ocho horas de

4.8 (DT = 5.2) (ver Figura 77), hallándose diferencias estadísticamente significativas, t

(2250) = - 4.43, p <.0001.

Figura 77. Puntuaciones medias en despersonalización en función de la


jornada laboral diaria

166
Igualmente la relación entre la jornada diaria y el nivel de despersonalización, en

aquellos participantes que trabajaban ocho o menos horas al día el 87.8% tenían un nivel

bajo despersonalización y el 12.2% alto; en los que trabajan más de ocho horas, el 82.8%

tenían un nivel bajo despersonalización y el 17.2% alto. Como se puede observar en la

Tabla 64, las diferencias halladas entre ambas variables fueron estadísticamente

significativas, 2 (1, N = 2252) = 9.66, p = .002.

Tabla 64. Jornada laboral diaria y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2252)
≤ 8 horas
1426 87.8 198 12.2
Jornada (n= 1624 )
9.66 .002
diaria >8 horas
520 82.8 108 17.2
(n= 628)
Nota. a Grados de libertad.

Respecto a la relación entre trabajar por turnos y la despersonalización, se encontró

una puntuación media en la dimensión despersonalización para los sujetos que realizaban

turnos del 4.5 (DT = 5.0), y una media de 3.5 (DT = 4.4) para los que no hacían turnos (ver

Figura 78); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, t (2300) = -4.97,

p< .0001.

167
Figura 78. Puntuaciones medias en despersonalización en función de los turnos

Igualmente, la relación entre turnos y el nivel de despersonalización, en aquellos

que realizan turnos el 83.9% tenían un nivel bajo de despersonalización y el 16.1% alto; en

los sujetos que no hacían turnos, el 89.7% tenían un nivel bajo en despersonalización y el

10.3% alto (ver Tabla 65); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas,

2 (1, N = 2302) = 16.38, p = < .0001.

Tabla 65. Turnos y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
N % n % 2302)
Con turnos
1105 83.9 212 16.1
(n = 1317)
Turnos 16.38 < .0001
Sin turnos
884 89.7 101 10.3
(n = 985)
Nota. a Grados de libertad.

168
En relación a la atención directa al paciente y la despersonalización, se encontró

una puntuación media en la dimensión despersonalización para los profesionales de la

salud con una atención directa al paciente del 50% o menos del 4.1 (DT = 4.5) y del 4.1

(DT = 4.8) para aquellos con una atención del 50% o más (ver Figura 79). Las diferencias

no fueron estadísticamente significativas, t (291) = -0.04, p = .96.

Figura 79. Puntuaciones medias en despersonalización en función del tiempo


de atención directa al paciente

De igual forma la relación entre la atención directa al paciente y el nivel de

despersonalización, en aquellos con una atención directa hasta el 50% de su tiempo de

trabajo, el 88.3% tenían un nivel bajo de despersonalización y el 11.7% alto; en los

participantes con el 50% de atención directa o más, el 86.2% tenían un nivel bajo en

despersonalización y el 13.8% alto (ver Tabla 66); no se hallaron diferencias

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2284) = 0.77, p = .38.

169
Tabla 66. Atención directa al paciente y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2284)
≤ 50 % atención
Atención directa 203 88.3 27 11.7
directa (n=230)
0.77 .38
al > 50 % atención
paciente directa 1770 86.2 284 13.8
(n=2054)
Nota. a Grados de libertad.

En relación al número de pacientes atendidos al día y la despersonalización, se

encontró una puntuación media en la dimensión despersonalización para los profesionales

que atendieron de 0 a 17 pacientes del 3.8 (DT = 4.6) y de 4.4 (DT = 4.8) para aquellos

que atendieron de 18 pacientes en adelante (ver Figura 80). Las diferencias fueron

estadísticamente significativas, t (2217) = -2.89, p = .004.

170
Figura 80. Puntuaciones medias en despersonalización en función de pacientes
atendidos por dia

De igual forma la relación entre el número de pacientes al día y el nivel de

despersonalización, en aquellos profesionales con 0-17 pacientes atendidos al día el 88.0%

tenían un nivel bajo de despersonalización y el 12.0% alto; en los participantes que

atendieron a más de 17 pacientes en adelante, el 84.7% tenían un nivel bajo en

despersonalización y el 15.3% alto (ver Tabla 67); se hallaron diferencias estadísticamente

significativas, 2 (1, N = 2219) = 5.28, p = .02.

Tabla 67. Pacientes atendidos al día y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2219)

Número 0-17 pacientes


967 88.0 134 12.0
(n=1121)
de
18 pacientes en 5.28 .02
pacientes adelante 930 84.7 163 15.3
al día (n=1098)
Nota. a Grados de libertad.

171
En relación a la existencia de recursos en las instituciones y la despersonalización,

se encontró una puntuación media en la dimensión despersonalización para los

participantes clasificados en la categoría de bastante/totalmente del 4.3 (DT = 4.7) y del

3.9 (DT = 4.8) para aquellos pertenecientes a la categoría poco/ninguno (ver Figura 81).

Las diferencias fueron estadísticamente significativas, t (2275) = -2.07, p = .039.

Figura 81. Puntuaciones medias en despersonalziación en función de recursos


en las instituciones

De igual forma, la relación entre recursos en las instituciones y el nivel de

despersonalización, en aquellos sanitarios clasificados en la categoría

bastantes/totalmente, el 85.5% tenían un nivel bajo de despersonalización y el 14.5% alto;

en los participantes en la categoría poco/ninguno el 87.2% tenían un nivel bajo en

despersonalización y el 12.8% alto (ver Tabla 68); no se hallaron diferencias

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2277) = 1.41, p =.23.

172
Tabla 68. Recursos en las instituciones y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N = p
n % n % 2277)
Bastante
Recursos en /totalmente 1069 85.5 181 14.5
las (n=1250) 1.41 .23
instituciones Poco/ninguno
896 87.2 131 12.8
(n=1027)
Nota. a Grados de libertad.

4.1.3. Variables clínicas y despersonalización

La primera de las variables clínicas analizadas fue la presencia de síntomas

somáticos. En concreto, se halló para los sujetos que no presentan síntomas somáticos una

media de 3.3 (DT = 4.2) en la dimensión de despersonalización y una medida de 5.9 (DT =

5.4) para los que presentan síntomas somáticos (ver Figura 82); las diferencias detectadas

fueron estadísticamente significativas, t (2300) = -12.07, p < .0001.

Figura 82. Puntuaciones medias en despersonalización en función de los


síntomas somáticos

173
También la relación entre síntomas somáticos y el nivel de despersonalización, en

aquellos participantes que tenían síntomas somáticos el 76.2% tenían un nivel bajo de

despersonalización y el 23.8% alto; en los sujetos sin síntomas somáticos, el 90.8% tenían

un nivel bajo de despersonalización y el 9.2 % alto (ver Tabla 69); diferencias halladas

fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2302) = 87.59, p <.0001.

Tabla 69. Síntomas somáticos y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Con
síntomas
524 76.2 164 23.8
somáticos
Síntomas
(n = 688) 87.59 < .0001
somáticos
Sin síntomas
somáticos 1465 90.8 149 9.2
(n = 1614)
Nota. a Grados de libertad.

En lo que respecta a la relación de la ansiedad y la despersonalización, se halló para

los sujetos sin ansiedad una media de 3.1 (DT = 4.1) en la dimensión de

despersonalización y para los que presentan ansiedad de 5.6 (DT = 5.3) (ver Figura 83); las

diferencias encontradas fueron estadísticamente significativas, t (2300) = -12.41, p <.0001.

174
Figura 83. Puntuaciones medias en despersonalización en función de la
ansiedad

Igualmente en la relación entre la ansiedad y el nivel de despersonalización, en los

profesionales de salud con ansiedad, el 78.8% tenían un nivel bajo de despersonalización y

el 21.2% alto, mientras que en los participantes que no presentan ansiedad el 91.3% tenían

un nivel bajo de despersonalización y el 8.7% alto (ver Tabla 70); las diferencias halladas

fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2302) = 72.50, p <.0001.

Tabla 70. Ansiedad y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Con
ansiedad 711 78.8 191 21.2
(n = 902)
Ansiedad 72.50 < .0001
Sin
ansiedad 1278 91.3 122 8.7
(n = 1400)
Nota. a Grados de libertad.

175
En lo referente a la relación de la disfunción social y la despersonalización, se

encontró para los sujetos con disfunción social una media de 10.6 (DT = 6.9) en la

dimensión de despersonalización y de 4.0 (DT = 4.7) para los que no tenían disfunción

social (ver Figura 84); las diferencias entre ambas variables fueron estadísticamente

significativas, t (2300) = -6.52, p < .0001.

Figura 84. Puntuaciones medias en despersonalización en función de la


disfunción social

De igual forma la relación entre la disfunción social y el nivel de

despersonalización, en los sujetos con disfunción social el 50.0% tenían un nivel bajo

despersonalización y el 50.0% alto; en los participantes sin disfunción social, el 86.8%

tenían un nivel bajo despersonalización y el 13.2% alto (ver Tabla 71); las diferencias

halladas fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2302) = 25.06, p <.0001.

176
Tabla 71. Disfunción social y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Con
disfunción
11 50.0 11 50.0
social
(n = 22)
Disfunción social 25.06 < .0001
Sin
disfunción
1978 86.8 302 13.2
social
(n = 2280)
Nota. a Grados de libertad.

En lo que respecta a la relación entre depresión y despersonalización, se encontró

en los sujetos que no presentan depresión una media de 3.8 (DT = 4.6) en la dimensión de

despersonalización y para los que tenían depresión de 7.8 (DT = 6.2) (ver Figura 88); las

diferencias encontradas fueron estadísticamente significativas, t (2300) = -9.47, p < .0001.

Figura 85. Puntuaciones medias en despersonalización en función de la


depresión

177
De igual modo la relación entre la depresión y el nivel de despersonalización, en los

sujetos con depresión el 65.9% tenían un nivel bajo despersonalización y el 34.1% alto; en

los participantes sin depresión, el 87.6% tenían un nivel bajo despersonalización y el

12.4% alto (ver Tabla 72); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas,

2 (1, N = 2302) = 48.94, p <.0001.

Tabla 72. Depresión y nivel de despersonalización

Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Con
depresión 85 65.9 44 34.1
(n = 129)
Depresión 48.94 < .0001
Sin
depresión 1904 87.6 269 12.4
(n = 2173)
Nota. a Grados de libertad.

En cuanto a la relación neurotiocismo y despersonalización se halló una correlación

significativa entre ambas variables, r (2302) = .257, p <.0001 (ver Tabla 73). Entre el

neuroticismo y el nivel de despersonalización se encontró una puntuación media para la

categoría despersonalización bajo/medio de 1.6 (DT = 1.6) y para la categoría de

despersonalización alto de 2.6 (DT = 1.8) (ver Figura 86); las diferencias halladas fueron

estadísticamente significativas, t (2300) = -9.73, p <.0001.

178
Tabla 73. Personalidad y nivel de despersonalización

Despersonalización

r p N

Neuroticismo .257 < .0001 2302

Extraversión -.112 < .0001 2302

Psicoticismo .147 < .0001 2302

Figura 86. Neuroticismo y nivel de despersonalización

En cuanto a la relación entre extraversión y despersonalización, como se muestra en

la Tabla 73, se encontró una correlación significativa negativa r (2302)= -.112, p

<.[Link], la relación entre extraversión y el nivel de despersonalización fue

significativa, t (400) = 4.1, p < .0001; la puntuación media en extroversión en aquellos

sujetos con despersonalización bajo/medio fue de 4.3 (DT = 1.7) y en los de

despersonalización alto fue de 3.9 (DT = 1.8) (ver Figura 87).

179
Figura 87. Extraversión y nivel de despersonalización

El cuanto a las variables psicoticismo y despersonalización, se encontró una

correlación significativa entre dichas variables, r (2302) = .147, p <.0001 (ver Tabla 73).

Igualmente, al analizar la relación entre psicoticismo y el nivel de despersonalización se

encontró que los participantes que tenían despersonalización bajo/medio alcanzaron una

media de 1.6 (DT = 1.0) en psicoticismo y de 1.9 (DT = 1.2) en aquellos con

despersonalización alto (ver Figura 88); las diferencias halladas fueron estadísticamente

significativas, t (390) = -5.24,p<.0001.

180
Figura 88. Psicoticismo y nivel de despersonalización

En cuanto a la relación entre apoyo social y despersonalización, no se halló una

correlación significativa entre ambas variables, r (2215) = -.036, p =.092 (ver Tabla

74).Respecto a la relación entre apoyo social y nivel de despersonalización, se halló una

media en apoyo social en los participantes con despersonalización bajo/medio de 73.4 (DT

= 19.2) y en aquellos con despersonalización alto de 72.5 (DT = 18.5) (ver Figura 89); las

diferencias encontradas no fueron estadísticamente significativas, t (407) = 0.76, p = .45

Tabla 74. Apoyo social y despersonalización

Despersonalización

r p n

Apoyo social -.036 .092 2215

181
Figura 89. Apoyo social y nivel de despersonalización

En cuanto a las variables afrontamiento activo y la despersonalización, se halló una

correlación significativa entre ambas variables, r (2195) = .222, p < .0001, (ver Tabla 75).

Igualmente, al analizar la relación entre afrontamiento activo y nivel de

despersonalización, se encontró en la categoría despersonalización bajo/medio una media

en afrontamiento activo de 25.7 (DT = 9.0) y en la categoría de despersonalización alta una

media de 29.9 (DT = 8.9) (ver Figura 90), siendo la diferencia estadísticamente

significativa, t (2193) = - 7.71, p < .0001.

Tabla 75. Afrontamiento y despersonalización

Despersonalización

r p n

Afrontamiento activo .222 < .0001 2195

Afrontamiento pasivo .315 < .0001 2216

182
Figura 90. Afrontamiento activo y nivel de despersonalización

Respecto a la relación entre afrontamiento pasivo y despersonalización, la

correlación entre ambas variables fue significativa r (2216) = .315, p < .0001 (ver Tabla

75). Igualmente, en el análisis entre la afrontamiento pasivo y nivel de despersonalización

se encontró para los sujetos con una despersonalización bajo/medio una media de 20.5 (DT

= 5.9) en afrontamiento pasivo y de 24.9 (DT = 7.9) para aquellos con despersonalización

alto (ver Figura 91); las diferencias encontradas fueron significativas, t (2214) = -11.4, p

<.0001.

183
Figura 91. Afrontamiento pasivo y nivel de despersonalización

1.26. Relación entre las variables del estudio y la despersonalización: análisis

multivariante

Para concluir con el análisis despersonalización presentamos los resultados del

análisis de regresión logística (ver Tabla 76). Se analizaron el conjunto de variables que

tras los análisis bivariantes preliminares presentaban resultados estadísticamente

significativos. En concreto se introdujeron las siguientes variables: sexo, edad, hijos etnia,

estado civil, experiencia profesional, tipo de contrato, jornada laboral diaria, turnos,

número de pacientes al día, malestar emocional (síntomas somáticos, ansiedad, disfunción

social, depresión), personalidad (neuroticismo, extraversión, psicoticismo), afrontamiento

(activo, pasivo). Como variable dependiente se incluyó el nivel de despersonalización

(bajo/medio, alto).

184
Las variables sexo, número de pacientes atendidos al día, síntomas somáticos,

psicoticismo y afrontamiento pasivo se asociaron de manera independiente con la

despersonalización.

Así, en relación a la variable sexo (ver Tabla 76), se halló una clara tendencia en el

sentido de un menor riesgo de despersonalización en los profesionales de la salud del sexo

femenino, OR = 0.69, IC 95% [0.51, 0.94].

En cuanto al número de pacientes atendidos al día, se encontró una mayor tendencia

a desarrollar despersonalización en las personas que trabajaron con un número mayor a 17

pacientes al día, con una OR ajustada por el resto de variables de 1.64 (IC 95% [1.23,

2.18]).

En lo referente al malestar emocional, se encontró una asociación significativa con

el nivel de despersonalización; en concreto, los participantes con síntomas somáticos

presentaban un mayor riesgo de despersonalización, siendo 1.8 veces más frecuente en

ellos que en aquellos que no tenían síntomas somáticos (IC 95% [1.26, 2.48]).

En cuanto a las variables de personalidad, como se muestra en la Tabla 76, a mayor

puntuación en psicoticismo mayor riesgo de desarrollar despersonalización, OR = 1.26, IC

95% [1.11, 1.43].

185
En lo referente al afrontamiento pasivo se halló una clara tendencia en el sentido de

un mayor riesgo de desarrollar despersonalización cuando el afrontamiento fue pasivo, OR

= 1.08, IC 95% [1.05, 1.12].

No se hallaron asociaciones significativas entre la despersonalización y la edad, los

hijos, la etnia, el estado civil, la experiencia profesional, el tipo de contrato, la jornada

laboral diaria, trabajar por turnos, la ansiedad, la disfunción social, la depresión, el

neuroticismo, la extraversión y el afrontamiento activo.

Tabla 76. Resultados del análisis multivariante en relación a la despersonalización


IC (95%)

OR Límite Límite

β P ajustada inferior superior

Sexo
Hombre
Rf
Mujer
-0.37 .019 0.69 0.51 0.94

Edad
< 40 años Rf
≥ 40 años -0.17 .461 0.84 0.54 1.33

Hijos
No tiene hijos
Rf
Tiene hijos
-0.05 .785 0.95 0.66 1.36

Etnia
Mestizo
Rf
Otros
0.40 .076 1.49 0.96 2.33

186
Tabla 76. Resultados del análisis multivariante en relación a la
despersonalización (continuación)

IC (95%)

OR Límite Límite

β P ajustada inferior superior

Estado civil
Casados/pareja de
hecho
Rf
Soltero/divorciado
0.10 .541 1.11 0.79 1.55
/viudo

Experiencia
profesional
≤ 10 años Rf
> 10 años -0.24 .291 0.79 0.50 1.23

Tipo de contrato
Nombramiento
Rf
Otros
0.78 .658 1.08 0.77 1.53

Jornada laboral
diaria
Rf
≤ 8 horas
0.16 .317 1.17 0.86 1.59
>8 horas

Turnos
Sin turnos
Rf
Con turnos
0.28 .075 1.32 0.97 1.79

Nº de pacientes/día

0-17 pacientes
Rf
18 pacientes en
0.49 <.0001 1.64 1.23 2.18
adelante

187
Tabla 76. Resultados del análisis multivariante en relación a la
despersonalización (continuación)
IC (95%)

Límite Límite
inferior superior
OR
β P ajustada

Síntomas somáticos
Sin síntomas somáticos
Rf
Con síntomas
0.57 <.0001 1.77 1.26 2.48
somáticos

Ansiedad
Sin ansiedad
Rf
Con ansiedad
0.16 .376 1.17 0.82 1.67

Disfunción social
Sin disfunción social
Rf
Con disfunción social
0.88 .103 2.42 0.84 7.01

Depresión
Con depresión Rf
Sin depresión -0.36 .889 0.96 0.58 1.61

Neuroticismo 0.95 .048 1.10 1.00 1.21

Extraversión -0.05 .222 0.95 0.87 1.02

Psicoticismo 0.29 <.0001 1.26 1.11 1.43

Afrontamiento activo -0.10 .464 0.99 0.96 1.02

Afrontamiento pasivo 0.79 <.0001 1.08 1.05 1.12


Nota. β = coeficiente de regresión; OR = Odds Ratio; IC = Intervalo de confianza; Rf = categoría de
referencia.

188
ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN REALIZACIÓN PERSONAL DEL

SINDROME DE BURNOUT

Al analizar la dimensión realización personal del síndrome de burnout se halló una

puntuación media de 39.7 (DT = 7.9). Al analizar esta dimensión en función de los

distintos niveles considerados en el estudio se encontró que 412 (18.2%) participantes

tenían una puntuación baja en realización personal, 466 (20.6%) media y 1381 (61.2%)

elevada (ver Figura 92). Por tanto, si consideramos dos niveles en relación a la realización

persona, el 38.8% de los profesionales de la salud presentaban un nivel bajo/medio de

realización personal y el restante 61.2% elevada.

Figura 92. Distribución de los participantes según los niveles de realización


personal

189
1.27. Relación entre las variables del estudio y realización personal: análisis

bivariados

5.1.1. Variables sociodemográficas y realización personal

La primera de las variables sociodemográficas analizadas en relación con la

realización personal fue el sexo. La media en la dimensión de realización personal para los

hombres fue de 40.9 (DT = 7.1) y para las mujeres de 39.1 (DT = 8.2) (ver Figura 93); las

diferencias entre hombres y mujeres fueron estadísticamente significativas, t (2257) = 5.17,

p < .0001.

Figura 93. Puntuaciones medias en realización personal en función del sexo

De igual forma, al analizar la relación entre el sexo y el nivel de realización

personal, en el sexo masculino se encontró que un 14.1% tenían un nivel bajo de

190
realización personal y el 85.9% alto; en el sexo femenino, el 20.2 % tenían un nivel bajo en

realización personal y el 79.8 % alto (ver Tabla 77). Las diferencias halladas entre ambas

variables fueron significativas, 2 (1, N = 2259) = 12.61, p <.0001.

Tabla 77. Sexo y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Hombres
103 14.1 629 85.9
(n = 732)
Sexo 12.61 <.0001
Mujeres (n
309 20.2 1218 79.8
= 1527)
Nota. a Grados de libertad

En relación a la edad, al analizar la relación entre esta variable y la realización

personal, se halló una media en la dimensión de realización personal para los menos de 40

años de 39.0 (DT = 7.8) y para los de 40 o más años de 40.6 (DT = 7.9) (ver Figura 94),

siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2160) = -4.66, p < .0001.

Figura 94. Puntuaciones medias en realización personal en función de la edad


191
Igualmente, al analizar la edad en relación al nivel de realización personal, se halló

en los de menos de 40 años que el 20.7% de los participantes tenían un nivel bajo de

realización personal y el 79.3% alto; en los de 40 o más años se encontró que el 15.3%

tenían niveles bajos de realización personal y el 84.7% alto (ver Tabla 78). Las diferencias

halladas entre ambas variables fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2259) =

11.01, p <.0001.

Tabla 78. Edad y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
< 40 años
257 20.7 986 79.3
(n = 1243)
Edad 11.01 < .0001
≥ 40 años
155 15.3 861 84.7
(n = 1016)
Nota. a Grados de libertad

En relación al número de hijos, al analizar la relación entre esta variable y la

realización personal, se halló una media en la dimensión de realización personal para los

que no tenían hijos de 38.5 (DT = 8.18) y de 40.2 (DT = 7.78) para aquellos con hijos (ver

Figura 95), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2257) = -4.56, p <

.0001.

192
Figura 95. Puntuaciones medias en realización personal en función de los hijos

Igualmente, al analizar el número de hijos en relación al nivel de realización

personal, se halló en los que no tenían hijos un 22.6% con un nivel bajo de realización

personal y el 77.4% con un nivel alto; en los que tenían hijos se encontró que el 16.7%

tenían niveles bajos de realización personal y el 83.3% alto (ver Tabla 79). Las diferencias

halladas entre ambas variables fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2259) =

10.23, p <.0001.

Tabla 79. Hijos y nivel de realización personal

Realización Personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2259)
No tienen hijos
133 22.6 455 77.4
(n = 588)
Hijos 10.23 < .0001
Tienen hijos
279 16.7 1392 83,3
(n = 1016)
a
Nota. Grados de libertad

193
En relación a la etnia, al analizar la relación entre esta variable y la realización

personal, se encontró una puntuación media en la dimensión de realización personal para

los mestizos del 39.9 (DT = 7.7) y para las otras razas de 37.6 (DT = 9.7) (ver Figura 96);

las diferencias fueron estadísticamente significativas, t (2257) = 3.94, p < .0001.

Figura 96. Puntuaciones medias en realización personal en función de la étnia

También la relación entre etnia y el nivel de realización personal, el 17.4% de los

mestizos tenían un sentimiento de realización personal bajo y un 82.6% alto; en las otras

razas, el 27.9% lo tenía bajo y el 72.1% alto (ver Tabla 80); las diferencias halladas entre

ambas variables fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2259) = 12.97, p <

.0001.

Tabla 80. Etnia y nivel de realización personal

Realización Personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Mestizo
359 17.4 1710 82.6
(n = 2069)
Etnia 12.97 < .0001
Otras razas
53 27.9 137 72.1
(n = 190)
Nota. a Grados de libertad

194
Respecto a la relación entre estado civil y la realización personal, se halló una

puntuación media en la dimensión de realización personal para los casados/con pareja de

39.9 (DT = 8.1) y para la categoría soltero/divorciado/viudo de 39.3 (DT = 7.7) (ver Figura

97); las diferencias halladas no fueron estadísticamente significativas, t (1931) = 1.75, p =

.083.

Figura 97. Puntuaciones medias en realización personal en función del estado


civil

De igual modo el análisis de la relación entre estado civil y el nivel de realización

personal, en los profesionales sanitarios que estaban casados/pareja se halló que el 17.1%

tenían un nivel bajo de realización personal y el 82.9% alto; en la categoría

soltero/divorciado/viudo, el 20.1% tenían un nivel bajo en realización personal y el 79.9%

alto (ver Tabla 81); las diferencias halladas entre ambas variables no fueron

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2259) = 3.37, p = .066.

195
Tabla 81. Estado civil y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Casado/pareja de
hecho 236 17.1 1148 82.9
Estado (n = 1384)
3.37 .066
civil Soltero/divorciado/v
iudo 176 20.2 699 79.9
(n = 875)
Nota. a Grados de libertad

5.1.2. Variables laborales y realización personal

La primera de las variables laborales analizadas en este subepígrafe fue ingresos

mensuales y la realización personal, se encontró una puntuación media en la dimensión de

realización personal para los que ganaban menos de 1000$ de 38.5 (DT = 8.5) y de 40.4

(DT = 7.5) para los de 1000$ o más (ver Figura 98); las diferencias fueron estadísticamente

significativas, t (2241) = -5.60, p < .0001.

Figura 98. Puntuaciones medias en realización personal en función de los


ingresos mensuales

196
De igual forma en relación con los ingresos mensuales y el nivel de realización

personal, en aquellos que ganaban menos de 1000$ el 23.4% presentaba una realización

personal baja y el 76.6% alta; para los de 1000$ o más, el 15.5% tenía un sentimiento de

baja realización personal y el 84.5% alto (ver Tabla 82); las diferencias halladas fueron

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2243) = 21.43, p < .0001.

Tabla 82. Ingresos mensuales y nivel de realización personal

Realización Personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2243)
< 1000$
181 23.4 593 76.6
(n = 774)
Ingreso mensual 21.43 < .0001
≥ 1000$
227 15.5 1242 84.5
(n = 1469)
Nota. a Grados de libertad

Al analizar la relación entre la profesión y la realización personal, se encontró una

puntuación media en la dimensión de realización personal para los médicos/as de 40.9 (DT

= 6.9) y para los profesionales de enfermeros/as de 38.5 (DT = 8.6) (ver Figura 99),

hallándose diferencias estadísticamente significativas, t (2257) = 7.57, p < .0001.

Figura 99. Puntuaciones medias en realización personal en función de la profesión

197
De igual manera en el análisis de la relación entre profesión y el nivel de

realización personal, en los médicos/as se halló que el 14.3% tenían un sentimiento de

realización personal bajo y el 85.7% alto; en los enfermeros/as, el 22.4% tenían un

sentimiento de baja realización personal y el 77.6% alto. Como se puede observar en la

Tabla 83, las diferencias halladas entre ambas variables fueron estadísticamente

significativas, 2 (1, N = 2259) = 24.85, p < .0001.

Tabla 83. Profesión y nivel de realización personal

Realización Personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Médico/a
164 14.3 986 85.7
(n = 1150)
Profesión 24.85 < .0001
Enfermero/a
248 22.4 861 77.6
(n = 1109)
Nota. a Grados de libertad

En cuanto a la relación entre la experiencia profesional y la realización personal,

para los de 10 o menos años de experiencia la media en la dimensión de realización

personal fue de 39.1 (DT = 7.7) y para los de más de 10 años la media fue de 40.5 (DT =

7.6) (ver Figura 100), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2176) = -

4.37, p < .0001.

198
Figura 100. Puntuaciones medias en realización personal en función de la
experiencia profesional

De igual modo al analizar la relación entre experiencia profesional y el nivel de

realización personal, se halló que un 20.8% de los profesionales de la salud con una

experiencia de 10 o menos años tenían un nivel bajo de realización personal y el 79.2% un

nivel alto; el 15.3% de los profesionales con más de 10 años de experiencia profesional

tenían un nivel bajo en realización personal y el 84.7% alto (ver Tabla 84); las diferencias

halladas en la relación entre ambas variables fueron estadísticamente significativas, 2 (1,

N = 2185) = 11.38, p < .0001.

Tabla 84. Experiencia profesional y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2185)
≤ 10 años
222 20.8 844 79.2
Experiencia (n = 1066)
11.38 < .0001
profesional > 10 años
171 15.3 948 84.7
(n = 1119)
Nota. a Grados de libertad

199
En relación a las variables dedicación y realización personal, para los participantes

a tiempo completo la media en la dimensión de realización personal fue de 39.7 (DT = 7.9)

y para aquellos a tiempo parcial la media fue de 39.9 (DT = 7.8) (ver Figura 101); las

diferencias no fueron estadísticamente significativas, t (933) = -0.44; p = .66.

Figura 101. Puntuaciones medias en realización personal en función de la


dedicación

También la relación entre dedicación y nivel de realización personal, se halló que el

17.9% de los sujetos a tiempo completo presentaban una baja realización personal y el

82.1% alta, mientras que un 19.0% de los profesionales de la salud a tiempo parcial tenían

un nivel bajo en realización personal y el 81.0% alto (ver Tabla 85); las diferencias

halladas en la relación entre ambas variables no fueron significativas, 2 (1, N = 2227) =

0.35; p = .56.

200
Tabla 85. Dedicación y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2227)
Tiempo
completo 302 17.9 1384 82.1
(n=1686)
Dedicación .35 .56
Tiempo
parcial 103 19.0 438 81.0
(n=542)
Nota. a Grados de libertad

Referente a la relación entre las variables sector en el que trabajaban y la

realización personal, se encontró una puntuación media en la dimensión de realización

personal para los que pertenecían a empresas públicas del 39.8 (DT = 7.9) y de 39.8 (DT =

7.7) para los de las empresas privadas/mixtos (ver Figura 102); no hubo diferencias

estadísticamente significativas, t (1032) = .04, p = .97.

Figura 102. Puntuaciones medias en realización personal en función del sector


en que trabaja

201
Igualmente, en cuanto a la relación entre el sector y el nivel de realización personal,

en aquellos que trabajan en el sector público el 17.9% tenían un nivel bajo de realización

personal y el 82.1% alto; y de aquellos que trabajaban en el sector privado o mixto, el

18.7% tenían un nivel bajo en realización personal y el 81.3% alto (ver Tabla 86); no se

hallaron diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2229) = 0.17, p = .68.

Tabla 86. Sector en el que trabajaban y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2229)
Públicas
296 17.9 1355 82.1
(n=1651)
Sector 0.17 .68
Privadas/mixto
108 18.7 470 81.3
(n=578)
Nota. a Grados de libertad

En relación al tipo de contrato y la realización personal, se encontró una puntuación

media en la dimensión de realización personal para los sujetos con nombramiento del 39.9

(DT = 8.1) y de 39.6 (DT = 7.5) para aquellos con otros tipos de contrato (ver Figura 103),

no hallándose diferencias significativas, t (2213) = 1.19, p = .23.

202
Figura 103. Puntuaciones medias en realización personal en función del tipo de

contrato

De igual manera en relación al tipo de contrato y nivel de realización personal, en

aquellos con nombramiento el 17.3% tenían un nivel bajo de realización personal y el

82.7% alto, y en los sujetos con otros tipos de contrato el 18.9% tenían un nivel bajo de

realización personal y el 81.1% alto (ver Tabla 87); no se hallaron diferencias

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2227) = 1.07, p = .30.

Tabla 87. Tipo de contrato y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2227)
Nombramiento
192 17.3 921 82.7
(n=1113)
Tipo de
Otro tipo de 1.07 .30
contrato
contrato 211 18.9 903 81.1
(n=1114)
Nota. a Grados de libertad

203
Para las variables duración de la jornada diaria y realización personal, se encontró

una puntuación media en la dimensión de realización personal para los que trabajan hasta

ocho horas de 39.5 (DT = 8.2) y para los de más de ocho horas de 40.5 (DT = 7.1) (ver

Figura 104), hallándose diferencias estadísticamente significativas, t (2212) = - 2.54, p =

.011.

Figura 104. Puntuaciones medias en realización personal en función de la


jornada laboral diaria

De igual manera respecto a la relación jornada laboral y nivel de realización

personal, en los que trabajaban ocho o menos horas el 18.6% tenían un nivel bajo de

realización personal y el 81.4% alto; de los de ocho o más horas, el 16.6% tenían un nivel

bajo de realización personal y el 83.4% alto (ver Tabla 88). Las diferencias halladas entre

ambas variables no fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2214) = 1.28, p = .26.

204
Tabla 88. Jornada laboral diaria y nivel de realización personal

Realización Personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2214)
≤ 8 horas
297 18.6 1296 81.4
(n = 1593)
Jornada laboral 1.28 .26
> 8 horas
103 16.6 518 83.4
(n = 621)
Nota. a Grados de libertad

En relación a trabajar por turnos y la realización personal, se encontró una

puntuación media en la dimensión de realización personal para los sujetos con turnos del

39.1 (DT = 8.0), y en los que no realizaban turnos una media de 40.6 (DT = 7.7) (ver

Figura 105), siendo las diferencias significativas, t (2257) = 4.62, p < .0001.

Figura 105. Puntuaciones medias en realización personal en función de los


turnos

205
De igual modo en cuanto a trabajar por turnos y el nivel de realización personal, en

aquellos con turnos el 21.5% tenían un nivel bajo de realización personal y el 78.5 % alto;

en los sujetos sin turnos, el 13.9% tenían un nivel bajo en realización personal y el 86.1%

alto (ver Tabla 89); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N

= 2259) = 21.35, p < .0001.

Tabla 89. Turnos y nivel de realización personal

Realización Personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
N % n % 2259)
Con turnos
276 21.5 1007 78.5
(n =1283)
Turnos 21.35 < .0001
Sin turnos
136 13.9 840 86.1
(n = 976)
a
Nota. Grados de libertad

Por lo que respecta a la relación entre atención directa al paciente y realización

personal, se encontró una puntuación media en la dimensión de realización personal para

los sujetos con atención directa de hasta el 50% de su tiempo del 39.4 (DT = 8.3) y de 39.8

(DT = 7.9) para aquellos con una atención superior al 50% (ver Figura 106); no hubo

diferencias estadísticamente significativas, t (2241) = -0.64, p = .53.

206
Figura 106. Puntuaciones medias en realización personal en función del tiempo
de atención directa al paciente

También en lo referente a la atención directa y el nivel de realización, de aquellos

con una atención directa de hasta el 50% de su tiempo, el 19.1% tenían un nivel bajo de

realización personal y el 80.9% alto; en los participantes con una atención superior al 50%,

el 18.2% tenían un nivel bajo de realización personal y el 81.8% alto (ver Tabla 90); no se

hallaron diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2243) = .12, p = .72.

Tabla 90. Atención directa y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2243)
≤ 50%
44 19.1 186 80.9
(n=230)
Atención directa .12 .72
> 50%
366 18.2 1647 81.8
(n=2013)
a
Nota. Grados de libertad

207
En cuanto a la relación entre pacientes atendidos y la realización personal, se

encontró una puntuación media en la dimensión de realización personal para los sujetos

que atendieron de 0 a 17 pacientes del 39.3 (DT = 8.3) y de 40.4 (DT = 7.0) para aquellos

que atendieron de 18 pacientes en adelante (ver Figura 107); hubo diferencias

estadísticamente significativas, t (2173) = -3.27, p = <.0001.

Figura 107. Puntuaciones medias en realización personal en función de


pacientes atendidos por dia

De igual forma, la relación entre pacientes atendidos y el nivel de realización, de

aquellos que atendían de 0 a 17 pacientes, el 19.5% tenían un nivel bajo de realización

personal y el 80.5% alto; en los participantes que atendieron a 18 pacientes en adelante, el

16.2% tenían un nivel bajo de realización personal y el 83.8% alto (ver Tabla 91); se

hallaron diferencias estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2175) = 4.05, p = .044.

208
Tabla 91. Pacientes atendidos al día y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2175)
0-17
pacientes 214 19.5 882 80.5
(n=1096)
Pacientes
18 4.05 .044
atendidos
pacientes
175 16.2 904 83.8
en adelante
(n=1079)
Nota. a Grados de libertad

En lo que respecta a la relación entre recursos en las instituciones y realización

personal, se encontró una puntuación media en la dimensión de realización personal para

los profesionales pertenecientes a la categoría de bastantes/totalmente de 39.4 (DT = 7.8) y

de 40.0 (DT = 8.1) para aquellos de la categoría poco/ninguno (ver Figura 108); no hubo

diferencias estadísticamente significativas, t (2231.) = -1.74, p = .082.

Figura 108. Puntuaciones medias en realización personal en función de


recursos en las Instituciones
209
De igual manera, en lo referente a recursos en las instituciones y nivel de

realización, se pudo evidenciar que en la categoría bastante/totalmente el 18.8% de los

sanitarios tenían un nivel bajo de realización personal y el 81.2% alto; en cuanto a los

participantes de la categoría poco/ninguno el 17.8% tenían un nivel bajo de realización

personal y el 82.2% alto (ver Tabla 92); no se hallaron diferencias estadísticamente

significativas, 2 (1, N = 2233) = .38, p = .536.

Tabla 92. Recursos en las Instituciones y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2233)
Bastante/
Recursos en totalmente 230 18.8 995 81.2
las (n=1225) .38 .536
instituciones /poco/ninguno
179 17.8 829 82.2
(n=1008)
Nota. a Grados de libertad

5.1.3. Variables clínicas y realización personal

La primera de las variables clínicas analizadas en relación a la realización personal

fue la correspondiente a los síntomas somáticos. Se halló para los sujetos que no tenían

síntomas somáticos una media de 40.7 (DT = 7.9) y para aquellos con síntomas somáticos

de 37.5 (DT = 7.5) (ver Figura 109); las diferencias halladas fueron estadísticamente

significativas, t (1369) = 9.05 p < .0001.

210
Figura 109. Puntuaciones medias en realización personal en función de los
síntomas somáticos

Igualmente en lo referente a la relación entre síntomas somáticos y el nivel de

realización personal, en aquellos con síntomas somáticos el 25.7% tenían un nivel bajo de

realización personal y el 74.3% alto; en los participantes sin síntomas somáticos, el 15.0%

tenían un nivel bajo realización personal y el 85.0 % alto (ver Tabla 93); las diferencias

encontradas fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2259) = 36.94, p <.0001.

Tabla 93. Síntomas somáticos y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Con síntomas
somáticos 176 25.7 508 74.3
Síntomas (n = 684)
36.94 <.0001
somáticos Sin síntomas
somáticos 236 15.0 1339 85.0
(n = 1575)
Nota. a Grados de libertad

211
En lo que respecta a la relación entre la ansiedad y la realización personal, se halló

para los sujetos sin síntomas de ansiedad una media de 40.9 (DT = 7.9) y para aquellos con

ansiedad de 37.9 (DT = 7.5) (ver Figura 110); las diferencias detectadas fueron

estadísticamente significativas, t (1991) = 8.8, p <.0001.

Figura 110. Puntuaciones medias en realización personal en función de la


ansiedad

De igual forma en lo referente a la relación entre ansiedad y nivel de realización

personal, en los profesionales de salud con ansiedad el 25.3% presentaban un nivel bajo de

realización personal y el 74.7% alto; en los participantes que no presentan ansiedad, el

13.6% tenían un nivel bajo de realización personal y el 86.4% alto (ver Tabla 94); las

diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2259) = 48.89, p <

.0001.

212
Tabla 94. Ansiedad y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Con
ansiedad 226 25.3 669 74.7
(n = 895)
Ansiedad 48.89 < .0001
Sin
ansiedad 186 13.6 1178 86.4
(n = 1364)
Nota. a Grados de libertad

En cuanto a las variables disfunción social y realización personal, se encontró que

para los sujetos sin disfunción social una media de 39.8 (DT = 7.9) y para aquellos con

disfunción social de 31.5 (DT = 7.4) (ver Figura 111); las diferencias halladas entre ambas

variables fueron estadísticamente significativas, t (2257) = 4.95, p < .0001.

Figura 111. Puntuaciones medias en realización personal en función de la


disfunción social

213
De igual manera respecto a la disfunción social y el nivel de realización personal,

en los sujetos con disfunción social el 59.1% tenían un nivel bajo de realización personal y

el 40.9% alto; en los participantes sin disfunción social, el 17.8% tenían un nivel bajo

realización personal y el 82.2% alto (ver Tabla 95); se hallaron diferencias

estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2259) = 24.87, p <.0001.

Tabla 95. Disfunción social y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Con disfunción
social 13 59.1 9 40.9
Disfunción (n = 22)
24.87 <.0001
Social Sin disfunción
social 399 17.8 1838 82.2
(n = 2237)
Nota. a Grados de libertad

En relación a las variables depresión y realización personal, se encontró que para

los sujetos sin depresión una media de 40.2 (DT = 7.7) y para aquellos con depresión de

32.4 (DT = 8.8) (ver Figura 112); las diferencias entre ambas variables fueron

estadísticamente significativas, t (2257) = 11.09, p < .0001.

214
Figura 112. Puntuaciones medias en realización personal en función de la
depresión

De igual modo en lo referente a la depresión y el nivel de realización personal, en

los sujetos con depresión el 51.9% tenían un nivel bajo realización personal y el 48.1%

alto; en los participantes sin depresión, el 16.2% tenían un nivel bajo y el 83.8% alto (ver

Tabla 96); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2259)

= 104.19, p < .0001.

Tabla 96. Depresión y nivel de realización personal

Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Con depresión
67 51.9 62 48.1
(n = 129)
Depresión 104.19 <.0001
Sin depresión
345 16.2 1785 83.8
(n = 2130)
Nota. a Grados de libertad

215
En relación a las variables neuroticismo y realización personal, hubo una

correlación significativa negativa entre ambas variables, r (2259) = -.236, p < .0001 (ver

Tabla 97). Igualmente, entre la subescala de neuroticismo y el nivel de realización personal

se encontró una puntuación media en neuroticismo en los participantes con una bajo/medio

realización personal bajo/media de 2.5 (DT = 1.9) y en aquellos con una realización

personal alta de 1.6 (DT = 1.6) (ver Figura 113); las diferencias detectadas fueron

estadísticamente significativas, t (2257) = -9.77, p < .0001.

Tabla 97. Personalidad y realización personal.

Realización personal

r p n

Neuroticismo -.236 <.0001 2259

Extraversión .160 <.0001 2259

Psicoticismo -.107 <.0001 2259

Figura 113. Neuroticismo y nivel de realización personal


216
Respecto a la relación entre extraversión y realización personal, como se muestra

en la Tabla 97, se encontró una correlación significativa entre dichas variables, r (2259) =

.160, p < .0001. De igual forma la relación entre la dimensión extraversión y el nivel de

realización personal fue significativa, t (2257) = 5.2, p < .0001. La puntuación media en

extraversión en los sujetos con realización personal bajo/medio fue de 3.9 (DT = 1.8) y de

4.4 (DT = 1.7) en aquellos con realización personal alta (ver Figura 114).

Figura 114. Extraversión y nivel de realización personal

Por lo que respecta a las variables psicoticismo y realización personal, se obtuvo

una correlación significativa negativa entre dichas variables, r (2259) = -.107, p < .0001

(ver Tabla 97). En el análisis de la relación entre psicoticismo y nivel de realización

personal se encontró que los participantes con realización personal bajo/medio tuvieron

una puntuación media en psicoticismo de 1.8 (DT = 1.1) y en aquellos con una realización

personal alta fue de 1.6 (DT = 1.0) (ver Figura 115); las diferencias halladas fueron

estadísticamente significativas, t (2257) = -3.42, p <.0001.

217
Figura 115. Psicoticismo y nivel de realización personal

En cuanto a la relación entre las variables apoyo social y realización personal, se

halló una correlación significativa entre ambas variables, r (2181) = .129, p < .0001 (ver

Tabla 98). Respecto al apoyo social y el nivel de realización personal, se encontró una

media en apoyo social en los participantes con realización personal bajo/medio de 68.9

(DT = 19.5) y en aquellos con realización personal alta de 74.4 (DT = 18.7) (ver Figura

116); las diferencias detectadas fueron estadísticamente significativas, t (2179) = 5.13, p <

.0001.

Tabla 98. Apoyo social y realización personal

Realización personal

r p n

Apoyo social .129 < .0001 2181

218
Figura 116. Apoyo social y nivel realización personal

En cuanto a las variables afrontamiento activo y realización personal, se halló una

correlación significativa entre estas variables, r (2161) = -.058, p < .0001 (ver Tabla 99).

Respecto a la relación con el nivel de realización personal, la puntuación media en

afrontamiento en los participantes con una realización personal alta fue de 26.1 (DT = 9.0);

en aquellos con una realización personal bajo/medio, la media en afrontamiento activo fue

de 27.4 (DT = 9.2) (ver Figura 117) las diferencias halladas fueron estadísticamente

significativas, t (2159)= - 2.64, p =.008.

219
Figura 117. Afrontamiento activo y nivel de realización personal

Referente a la relación entre las variables afrontamiento pasivo y la realización

personal, se halló una correlación significativa entre ambas variables, r (2178) = -.158, p <

.0001 (ver Tabla 99). En relación al nivel de realización personal, se encontró una media

en afrontamiento pasivo de 22.9 (DT = 7.4) en los sujetos con realización personal

bajo/medio y en aquellos con una realización personal alta de 20.7 (DT = 6.1) (ver Figura

118); las diferencias encontrados fueron significativas, t (2176) = -6.35, p < .0001.

Tabla 99. Afrontamiento y realización personal

Realización personal

r p n

Afrontamiento activo .058 .008 2161

Afrontamiento pasivo .158 < .0001 2178

220
Figura 118. Afrontamiento pasivo y nivel de realización personal

1.28. Relación entre las variables del estudio y realización personal: análisis

multivariante

Para concluir con el análisis de la realización personal presentamos los resultados

del análisis de regresión logística, los cuales se muestran en la Tabla 100. Se analizaron el

conjunto de variables que tras los análisis bivariantes preliminares presentaban resultados

estadísticamente significativos. En concreto, se introdujeron las siguientes variables: sexo,

edad, hijos, etnia, ingresos, profesión, experiencia profesional, turnos, número de pacientes

atendidos al día, malestar emocional (síntomas somáticos, ansiedad, disfunción social,

depresión), personalidad (neuroticismo, extraversión, psicoticismo), apoyo social,

afrontamiento (activo y pasivo). Como variable dependiente se incluyó la realización

personal (alta, baja/media).


221
Las variables etnia, profesión, turnos, depresión, neuroticismo, apoyo social y

afrontamiento pasivo se asociaron de manera independiente con la baja/media realización

personal.

Así, en relación a la variable etnia, se halló una tendencia en el sentido de un mayor

riesgo de no sentirse realizado personalmente en las otras etnias, OR = 1.72, (IC 95%

[1.15, 2.56]).

En cuanto a profesión, se encontró que aquellos de profesión enfermeros/as un

mayor riesgo de desarrollar un sentimiento de no sentirse realizados personalmente, con

una OR ajustada por el resto de variables de 1.41 (IC 95% [1.02, 1.94]).

En lo que respecta a trabajar por turnos, se encontró que aquellos que realizaban

turnos tenían un mayor riesgo de baja/media realización personal, con una OR ajustada por

el resto de variables de 1.38 (IC 95% [1.06, 1.79]).

En lo referente al malestar emocional, se encontró una asociación significativa con

el nivel de realización personal; en concreto, los participantes con depresión presentaban

un mayor riesgo de baja realización personal, siendo 2.01 veces más frecuente en ellos que

en los que no tenían depresión (IC 95% [1.24 3.25]).

En cuanto a las variables de personalidad, como se muestra en la Tabla 100, el

neuroticismo es un factor de riesgo para no sentirse realizado personalmente, con una OR

ajustada por el resto de variables de 1.13 (IC 95% [1.04, 1.23]).

222
En relación apoyo social se halló una asociación significativa con la realización

personal, sugiriendo que a mayor apoyo social decrementa el riesgo de tener sentimientos

de baja realización personal, OR = 0.99, IC 95% [0.98, 0.99].

En cuanto al afrontamiento pasivo con un (IC 95% [1.05, 1.79], también se

encontró una asociación estadísticamente significativa con la variable realización personal,

de forma que la probabilidad de tener una baja realización personal se multiplica por 1.37

por cada punto que se incrementa en afrontamiento activo.

No se hallaron asociaciones significativas entre la realización personal y las

variables sexo, edad, número de hijos, ingresos, experiencia profesional, número de

pacientes al día, síntomas somáticos, ansiedad, disfunción social, extraversión y

psicoticismo y afrontamiento activo.

223
Tabla 100. Resultados del análisis multivariante en relación a la baja/media
realización personal
IC (95%)

OR Límite Límite
β P ajustada inferior superior

Sexo
Hombre Rf
Mujer 0.12 .485 1.13 0.81 1.57

Edad
< 40 años Rf
≥ 40 años -0.14 .465 0.87 0.60 1.27

Hijos
No tiene hijos Rf
Tiene hijos -0.24 .101 0.79 0.60 1.05

Etnia
Mestizo Rf
Otros 0.54 .008 1.72 1.15 2.56

Ingresos
< 1000$ Rf
≥ 1000$ -0.23 .104 0.79 0.60 1.05

Profesión
Médicos/as Rf
Enfermeros/as 0.34 .036 1.41 1.02 1.94

Experiencia
profesional
Rf
≤ 10 años
-0.12 .522 0.89 0.61 1.28
> 10 años

Turnos
Sin turnos Rf
Con turnos 0.32 .018 1.38 1.06 1.79

224
Tabla 100. Resultados del análisis multivariante en relación a la baja/media
realización personal (continuación)
IC (95%)

Límite Límite
OR inferior superior
β P ajustada
Nº de pacientes/día

0-17 pacientes Rf
18 pacientes en adelante -0.16 .227 0.86 0.66 1.10

Síntomas somáticos
Sin síntomas somáticos Rf
Con síntomas somáticos 0.80 .621 1.08 0.79 1.49

Ansiedad
Sin ansiedad
Rf
Con ansiedad
0.26 .114 1.29 0.94 1.78

Disfunción social
Sin disfunción social
Rf
Con disfunción social
0.89 .075 2.45 0.91 6.60

Depresión
Sin depresión Rf
Con depresión 0.69 .004 2.01 1.24 3.25

Neuroticismo 0.12 .006 1.13 1.04 1.23

Extraversión -0.72 .059 0.93 0.86 1.00

Psicoticismo 0.52 .390 1.05 0.94 1.19

Apoyo social -0.01 .016 0.99 0.98 0.99

Afrontamiento activo -0.24 .058 0.98 0.95 1.00

Afrontamiento pasivo 0.32 .022 1.37 1.05 1.79


Nota. β = coeficiente de regresión; OR = Odds Ratio; IC = Intervalo de confianza; Rf = categoría de
referencia.

225
V. DISCUSIÓN

226
El objetivo central de este trabajo fue realizar un estudio epidemiológico sobre el

burnout en profesionales de la enfermería y de la medicina que trabajaban en las

instituciones de salud de las 24 provincias de Ecuador. El primer objetivo específico de la

investigación fue determinar las características sociodemográficas (sexo, edad, hijos, etnia,

estado civil), laborales (ingresos, profesión, experiencia profesional, dedicación, sector en

el que trabaja, tipo de contrato, jornada laboral diaria, turnos, atención directa, número de

pacientes, recursos) y clínicas (malestar emocional, características de personalidad, apoyo

social y afrontamiento) de la muestra (2404 sanitarios). En relación con el perfil

sociodemográfico, el 68.4% de las participantes en la investigación fueron mujeres, dato

que concuerda con los hallados en otros estudios en el que se ha estudiado el síndrome de

burnout en profesionales sanitarios (Font, Corti y Berger, 2015; Vásquez, Maruy y Verne,

2014); con una edad media de 40 años, siendo el grupo de edad mayoritario el

comprendido entre los 30 y 34 años (19.1%), dato que refleja un predominio de población

joven entre los profesionales de la salud. El 28.2% del personal sanitario que participó en

esta investigación tenían dos hijos, media ligeramente superior al 1.6 de la población

ecuatoriana (INEC, 2010). Asimismo, en relación a la etnia, el 91.6% de los profesionales

de la salud dicen ser mestizos, raza que también es la predominante en la población

ecuatoriana. Al igual que en otros estudios en profesionales sanitarios (Font, Corti y

Berger, 2015; Grau et al., 2005), el porcentaje predominante en relación al estado civil fue

el de casados (55.7%).

En relación con las variables laborales, la mayoría de los profesionales sanitarios

(50.6%) tuvieron ingresos mensuales entre 1001$ a 2000$, dato congruente con el

informado en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en Hogares Urbanos y Rurales

[ENIGHUR] (2011–2012) para el área urbana (1046.3$). Con respecto al tipo de profesión,
227
el 50.3% fueron personal de enfermería, y el 49.7% restante fueron médicos, datos

similares a los hallados en otros estudios (Falgueras et al., 2015; Grau et al., 2005). En

cuanto a la experiencia laboral, el 51.3% tenía una experiencia de 10 años o más en el

ejercicio de su profesión, dato que es congruente a los citados en otras investigaciones

(Hernández, 2003; Grau, et al. 2009). El 74.8% de lo profesionales de la salud tuvieron

dedicación total. El 53.2% indicó pertenecer al sector público, dato concordante con el

recogido en el Anuario de Estadísticas de Salud: Recursos y Actividades (INEC, 2013), en

el que el 73.1% del personal trabaja en dispositivos de salud que pertenecen al sector

público, pero difiere de los estudios a nivel nacional, ya que el 33% fueron empleados

privados según el INEC (2010); esto es, de cada diez plazas de trabajo, ocho son generadas

por el sector privado y dos en el sector público.

En cuanto al tipo de contrato, predominaron los contratos indefinidos o por

nombramiento (49.5%), el 77.0% en una sola institución y la jornada laboral fue en una

mayoría de los casos (72.5%) de 8 horas diarias, que es lo determinado por el Ministerio de

Relaciones Laborales (Resolución MRL-2011-000033), que señala que indistintamente de

sus nombramientos tendrán una jornada de trabajo de 8 horas diarias. Asimismo, el 57.4%

trabajaban por turnos, denominados actualmente “jornadas especiales”; en el año 2012, el

Ministerio de Salud Pública, a través del Acuerdo Ministerial (00001849), señaló que estas

jornadas especiales se dan en función de las necesidades institucionales y de la población a

la que sirven, priorizando áreas de atención crítica y/o de alta demanda (ej., consulta

externas, urgencias, cirugías programadas). Además, el 62.4% prestaban atención directa a

los usuarios entre el 76-100% del tiempo; y el 50.8% atendían al menos a 17 pacientes al

día. Por último, un 55.1% del personal médico y de enfermería señalaron que las

instituciones les proporcionaban bastantes recursos. De acuerdo al informe del Ministerio


228
de Salud Datos esenciales de salud: una mirada a la década 2000- 2010, el presupuesto

general del estado asignado a la salud se incrementó en el 2011 en 2.27% respecto al PIB.

En lo relacionado con las variables clínicas, se obtuvieron las siguientes

puntuaciones: en las subescalas de síntomas somáticos, 1.3; ansiedad, 1.4; disfunción

social, 1.0; y depresión, 1.1; en relación con la personalidad, en neuroticismo, 1.8;

extraversión, 4.3; y psicoticismo, 1.6; para el apoyo social la puntuación media fue de

73.3; con respecto al afrontamiento, para afrontamiento activo, 9.2; y para afrontamiento

pasivo, 10.9. En general, las puntuaciones obtenidas en estas variables fueron similares a

las halladas en estudios previos (Fernández, 2011; McManus et al., 2004).

El segundo objetivo de esta investigación fue determinar la prevalencia del

síndrome de burnout y de sus tres dimensiones (cansancio emocional, despersonalización y

falta de realización personal) entre el personal médico y de enfermería participante. Más

concretamente, y en relación al primer aspecto, la prevalencia del síndrome de burnout en

los profesionales de nuestro estudio fue de 36.4%, superior a la encontrada en trabajos

previos que informaron de prevalencias comprendidas entre el 4% y el 19.6% (Agudelo et

al., 2013; Dickinson et al., 2010; Grau et al., 2009; Meana, 2007; Pereda, Márquez, Hoyos

y Yáñez, 2009; Raftopoulos, 2012).

En relación con las dimensiones del burnout, el 17.6% de los participantes

informaron de niveles altos de cansancio emocional. Esta cifra fue similar a la encontrada

en dos trabajos previos (López et al., 2005; Parada et al., 2005). Sin embargo, la mayoría

de los estudios analizados informaron de prevalencias más elevadas para la dimensión de

cansancio emocional, que oscilaron entre el 20.6% y el 33.0% (Agudelo et al., 2013;
229
Álvarez y Pietro 2013; Poghosyan et al., 2010; Herrera, Viveros y Brizio, 2013; Magalhães

et al., 2015; Martins, Laport, de Paula, Medeiros y Ronzani 2014; Teixeira, Ribeiro,

Fonseca y Carvalho, 2013). Sólo un trabajo (Klersy et al., 2007) informó de valores

inferiores en esta dimensión, con una prevalencia del 7.2%.

En relación con la dimensión de despersonalización, el 13.6% de los profesionales

sanitarios participantes en este trabajo presentaron un nivel elevado. Esta cifra es similar a

la encontrada en un estudio previo (Herrera et al.,2013), e inferior a la hallada en la

mayoría de las investigaciones analizadas, en las que la prevalencia de despersonalización

osciló entre el 17.3% y el 27% (Agudelo et al., 2013; Álvarez y Prieto 2013; Klersy et al.,

2007; Lesage, Berjot, Altintas y Paty, 2013; López et al., 2005; Martins et al., 2014; Parada

et al., 2005; Teixeira et al., 2013)

El 18.2% de los participantes tuvieron una puntuación baja en la dimensión de

realización personal de síndrome de burnout. Esta puntuación es similar a la encontrada en

el trabajo de Kersy et al. (2007). Sin embargo, la mayoría de los trabajos encontraron

porcentajes más elevados de profesionales con baja realización personal, que oscilaron

entre el 21.5% y el 67.7% (Herrera et al., 2013; López et al., 2005; Parada et al., 2005;

Martins et al., 2014; Teixeira et al., 2013). Sólo dos investigaciones obtuvieron porcentajes

inferiores de profesionales de la salud con baja realización personal (Agudelo et al., 2013;

Álvarez y Prieto 2013).

Estos resultados ponen de manifiesto una prevalencia de síndrome de burnout

elevada en esta población, si bien los porcentajes de profesionales afectados por las tres

dimensiones de burnout analizadas separadamente son inferiores a los encontrados en


230
investigaciones previas. Las divergencias entre los resultados de los distintos estudios

pueden ser atribuibles parcialmente a la utilización y aplicación de los instrumentos,

distintos baremos o puntuaciones, e inadecuada interpretación de resultados en función del

contexto donde se desarrollan los estudios, entre otros (García et al., 2007; Ríos, 2009).

El tercer objetivo de este trabajo fue determinar las variables sociodemográficas,

laborales y clínicas asociadas a la presencia de burnout, cansancio emocional,

despersonalización y falta de realización personal. Así, en relación con la presencia de

burnout, en el análisis multivariante se encontró una asociación significativa del mismo

con las variables: ingresos, profesión, jornada laboral diaria, número de pacientes

atendidos al día, turnos, síntomas somáticos, ansiedad, neuroticismo y psicoticismo.

En lo referente a la variable ingresos, se encontraron diferencias significativas en el

nivel de burnout, con un mayor riesgo de burnout en aquellos con un salario mensual igual

o superior a 1000$ (OR = 1.37). Existen investigaciones previas que también hallaron un

mayor riesgo de desarrollar burnout entre aquellos profesionales de la salud con salarios

más elevados (Atance, 1997; De Pablo y Suberviola, 1998; Guevara, Henao y Herrera,

2004; Thommasen, Lavanchy, Connelly, Berkowitz y Grzybowski, 2001). Sin embargo, en

otros estudios se encontró una asociación del burnout con los bajos ingresos mensuales

(Arias y Menendez, 2007; Fernández et al., 2007; Schaufeli y Buunk, 2003; Tironi et al.,

2009).

En lo concerniente a la variable profesión, se encontró que la proporción de casos

con burnout en el personal de enfermería es menor que en los profesionales médicos (OR =

0.73). Este hallazgo va en concordancia con investigaciones previas (Falgueras et al.,


231
2015); Grau et al., 2009); Hernández, 2003) que encontraron que se evidenciaba mayor

burnout en los profesionales de la medicina.

En lo tocante a la jornada laboral, la proporción de casos fue mayor en aquellos

que trabajaban más de ocho horas diarias (OR = 1.36). Estos datos coinciden con los de

trabajos previos en los que se encontró que los profesionales de la salud que trabajaban

más horas eran más propensos a desarrollar burnout (Atance, 1997; Betancur et al., 2012;

Gil-Monte y Peiró, 1997; Pérez et al., 2007).

En lo que respecta al número de pacientes atendidos al día, las diferencias fueron

significativas hallándose un mayor riesgo de tener niveles elevados de burnout para

aquellos que trabajaban con un número mayor a 18 pacientes al día (OR = 1.50). Estos

datos fueron congruentes con diversas investigaciones previas (Aiken et al., 2002; Martin

et al, 2001); Gil-Monte et al., 2008), que hallaron que la sobrecarga de pacientes

incrementaba el burnout.

En cuanto a la variable turnos, la proporción de casos fue mayor aquellos que

realizaban turnos (OR = 1.26). Al respecto, diversos trabajos previos (Stimpfel, Sloane y

Aiken, 2012; Walsh et al., 1998) señalaron que el trabajo por turnos, específicamente los

turnos irregulares, correlacionaba significativamente con el burnout. Otras investigaciones

(Feo, 2007; Kuhn, 2001) establecieron que los horarios nocturnos podían provocar el

síndrome de burnout.

Con referencia al malestar psicológico, más concretamente a la presencia de

síntomas somáticos, se encontró una asociación significativa entre síntomas somáticos y


232
nivel de burnout; presentando una odds de tener burnout de 2.23 aquellos con síntomas

somáticos. Varios estudios previos (Adriaenssens, De Gucht y Maes, 2012; Jansson-

Frojmark y Lindblom, 2010; Leiter, 2005; Maslach y Jackson 1982; Piko 1999; Sharma,

Sharp, Walker, y Monson, 2008; Schaufeli y Enzmann, 1998) también encontraron una

asociación entre el síndrome de burnout y los síntomas somáticos.

En cuanto a la ansiedad, se encontró una mayor proporción de casos de burnout

entre aquellos profesionales de enfermería y de la medicina con síntomas de ansiedad (OR

= 1.44). La investigación previa realizada en el área ha encontrado asociaciones del

burnout con la ansiedad y la depresión (Jansson-Frojmark y Lindblom, 2010; Bakker, et

al., 2000; Adriaenssens , De Gucht y Maes, 2012; Maslach et al., 2001); asimismo, en un

trabajo previo (Bargellini et al., 2000) se encontró que el rasgo de ansiedad es un predictor

para el desarrollo de burnout.

En lo referente a la personalidad, el neuroticismo fue un factor de riesgo para el

burnout (OR = 1.18). Este resultado concuerda con el obtenido en la investigación de

Swider y Zimmerman (2010), que indicaron que aquellos sujetos con puntuaciones más

altas en neuroticismo eran más propensos a experimentar burnout.

Igualmente, el psicoticismo también se asoció con una mayor una mayor

probabilidad de tener burnout (OR = 1.16). Esto va en la línea de trabajos previos (Gil-

Monte y Peiró, 1997; McCranie y Brandsma. 1988), en los que se hallaron correlaciones

significativas positivas entre psicoticismo y burnout.

233
En relación con la dimensión de cansancio emocional, en el análisis multivariante

se halló una asociación entre esta variable y la profesión, trabajar por turnos, tener

síntomas somáticos, tener ansiedad, neuroticismo, extraversión, psicoticismo y

afrontamiento pasivo. En lo referente a la variable profesión, se encontró una menor

proporción de casos con cansancio emocional entre el personal de enfermería en

comparación con los médicos/as (OR = 0.58). Estos resultados fueron congruentes con los

hallados en diversas investigaciones (Bernaldo y Labrador, 2007; De las Cuevas et al.,

1995; López ,2013), que encontraron que los médicos/as presentaban mayores niveles de

cansancio emocional en relación con las enfermeros/as. Sin embargo, otros trabajos

encontraron que el personal de enfermería presentaba mayor cansancio emocional, debido

a la implicación emocional que conllevaba el cuidado de las personas (Embriaco et al.,

2007; Kikfedder et al, 2001; Najjar, Davis, Beck-Coon y Doebbeling, 2009).

En cuanto a trabajar por turnos, se encontró un aumento del riesgo de desarrollar

cansancio emocional en las personas que realizaban turnos (OR = 1.52). Estos hallazgos

fueron en la línea de estudios previos que encontraron que fueron las personas del turno

matutino (Ximena, 2014) o nocturno (Blasco, Irles, y Huet, 1996; Gracia, Peiró y Ramos,

1996; Gil-Monte y Peiró, 1997) quienes presentaron mayor cansancio emocional. Otra

investigación (Drach-Zahavy y Marzuq 2013) halló que existía un mayor cansancio

emocional cuando los descansos entre turnos eran excesivamente cortos.

En lo referente al malestar psicológico, se encontró que aquellos con síntomas

somáticos tenían una odds de tener cansancio emocional 2.7 veces mayor que los que no

tenían síntomas somáticos. Este resultado es congruente con el de trabajos previos

(Martínez, Puigdesens,. y Roig, 2004).; Molina, García, Alonso, Cecilia, 2003) que
234
encontraron que la sintomatología somática de origen psicológico correlacionaba

significativamente con el cansancio emocional. En cuanto a la ansiedad, aquellos que

experimentaban síntomas de ansiedad tenían una odds de cansancio emocional 1.6 veces

mayor que los asintomáticos. Igualmente, la literatura científica previa del área ha puesto

de manifiesto la existencia de asociaciones positivas entre ansiedad y cansancio emocional

(Cebriá et al., 2001; Olmedo, Santed, Jiménez y Gómez, 2001).

En relación con los factores de personalidad, el neuroticismo fue un factor de riesgo

para experimentar cansancio emocional (OR = 1.21). Este hallazgo coincide con lo

encontrado en trabajos previos (Fernández, 2009; Hochwälder, 2009; McManus, Keeling y

Paice, 2004; McManus et al., 2011; Piedmont, 1993; Zellars y Perrewé, 2001; Zellars,

Perrewé y Hochwarter, 2000). El psicoticismo también fue un factor de riesgo para

presentar cansancio emocional (OR = 1.18). Este resultado fue congruente con un estudio

previo (Fernández, 2009) en el que se encontró una asociación del psicoticismo con el

cansancio emocional. Por el contrario, se ha hallado una disminución del riesgo del

cansancio emocional asociado a la extroversión (OR = 0.89). Dos trabajos previos (Gil-

Monte, 2005; Schwab, 1995) encontraron una relación negativa entre la extraversión y el

cansancio emocional; en concreto, a mayor puntuación en extraversión menor puntuación

en cansancio emocional.

Finalmente, en relación al afrontamiento, se encontró un mayor riesgo de

desarrollar cansancio emocional en los sanitarios que utilizaban estrategias de

afrontamiento pasivo (OR = 1.52). En un estudio previo (Zamora, Castejón y Fernández,

2004) también se halló que las personas con mayor cansancio emocional utilizaban más el

afrontamiento pasivo como el centrado en las emociones.


235
En relación con la dimensión de despersonalización, en el análisis multivariante se

encontró una asociación de la misma con las variables sexo, número de pacientes atendidos

al día, síntomas somáticos, psicoticismo y afrontamiento pasivo. Así, en lo referente a la

variable sexo, se halló un menor riesgo de despersonalización en las mujeres (OR = 0.69).

Los resultados obtenidos concuerdan con otras investigaciones que encontraron que los

hombres presentaban mayor despersonalización (Gil-Monte y Peiró, 1996; Maslach y

Jackson, 1985).

En relación con el número de pacientes atendidos al día, se encontró que trabajar

con un número mayor a 17 pacientes al día era un factor de riesgo para desarrollar

despersonalización (OR = 1.64). Se han hallado resultados en otros estudios que apoyan

este hallazgo. En concreto, en los trabajos de Sos et al. (2002) y Tirado et al. (2004) se

encontró que la sobrecarga laboral aumentaba los niveles de despersonalización de los

profesionales de la medicina.

Por lo que respecta a los síntomas somáticos, se encontró una asociación

significativa con el nivel de despersonalización; en concreto, los participantes con síntomas

somáticos presentaron un mayor riesgo de despersonalización (OR = 1.77). Estudios

previos (Honkonena et al., 2006; Martínez., Puigdesens, y Roig, 2004).; Molina, García,

Alonso y Cecilia, 2003) encontraron que la sintomatología somática correlacionaba

significativamente con la despersonalización; en concreto, a mayores puntuaciones en

síntomas somáticos, mayor despersonalización.

236
En cuanto a las variables de personalidad, el psicoticismo se relacionó con un

mayor riesgo de desarrollar despersonalización (OR = 1.26), coincidiendo con los

resultados de una investigación anterior (Olmedo et al.2001).

Asimismo, se halló un mayor riesgo de desarrollar despersonalización cuando los

mecanismos de afrontamiento eran pasivos (OR = 1.08). Estos resultados fueron similares

a los encontrados en un estudio anterior (Ben-Zur y Yagil, 2007), en el que se halló que las

estrategias de afrontamiento pasivas se relacionaron con mayores niveles de

despersonalización.

En relación con la dimensión de realización personal, en el análisis multivariante se

encontró que las variables etnia, profesión, turnos, depresión, neuroticismo, apoyo social y

afrontamiento pasivo se asociaron de manera independiente con la realización personal.

Con respecto a la variable etnia, se halló una mayor proporción de sujetos con falta de

realización personal en otras etnias en comparación con los mestizos (OR = 1.72). No se

conocen estudios previos que hayan encontrado una relación entre etnia y realización

personal. No obstante, una posible explicación a la relación entre esas variables es que para

otras etnias la consecución de la realización personal puede estar ligada a aspectos

diferentes (ej., vocación, propósito de vida) a los de los mestizos.

En cuanto a la profesión, se encontró que los enfermeros/as tuvieron un mayor

riesgo de desarrollar un sentimiento de no sentirse realizados personalmente, (OR = 1.41).

Este resultado coincide con Cáceres (2009), quien menciona que los profesionales de

enfermería tuvieron más riesgo en presentar baja realización personal en comparación con

los médicos/as.
237
En lo que respecta al trabajo por turnos, se encontró que aquellos que realizaban

turnos tenían un mayor riesgo de no sentirse realizados personalmente (OR = 1.38). Estos

resultados coincidieron con los de otros estudios (Cañadas de la Fuente, 2012; Jenaro,

Flores y González, 2007), que encontraron que los profesionales que desarrollaban su

trabajo en un sistema de turnos rotatorios presentaban baja realización personal.

Con respecto al malestar emocional, se encontró que constituía un factor de riesgo

para la ausencia de realización personalla depresión (OR = 2.01). Una investigación previa

(Pereira y Loureiro, 2015) encontró que la depresión presentaba asociaciones negativas con

la realización personal.

En cuanto a las variables de personalidad, el neuroticismo fue un factor de riesgo

para la falta de realización personal (OR = 1.13), en la línea de un trabajo previo (Cañadas

de la Fuente, 2012) que encontró una correlación significativa entre ambas variables.

El apoyo social se relacionó de manera significativa con la realización personal; un

mayor apoyo social se relacionó con un menor riesgo de tener sentimientos de baja

realización personal (OR = 0.99). El apoyo social surge a través del trabajo (Pérez y

Martín, 2004), en el cual el sujeto puede encontrar un desarrollo en su dimensión social,

que es un elemento fundamental para la realización personal; en este sentido, el mundo

laboral ofrece la posibilidad de integrar a las personas en grupos, de ofrecerles un estatus e

identificación social con otras personas y grupos, puede contribuir a la satisfacción de

necesidades sociales y por ende a la propia realización personal.

238
En relación al afrontamiento se halló una mayor odds de no sentirse realizado

profesionalmente para aquellos que tenían estrategias de afrontamiento pasivo (OR =

1.37). En un estudio previo (Thorton, 1992) se halló que la utilización de la estrategia

escape evitación correlacionaba con la dimensión de falta de realización personal.

Este estudio tiene varios puntos fuertes. La presente investigación es pionera en

Ecuador, en cuanto a que es el primer estudio a nivel nacional que se realiza en

profesionales de la medicina y la enfermería para determinar la prevalencia del burnout y

sus correlatos. La muestra incluyó un número elevado de sujetos y la tasa de respuesta fue

alta. No obstante, este estudio tiene algunas limitaciones. En primer lugar, fue transversal y

sólo pudieron evaluarse asociaciones, no relaciones de causalidad. Y, en segundo lugar, la

muestra estuvo formada por profesionales de la salud de las ciudades de Ecuador, lo que

podría limitar la generalización de los hallazgos del estudio a contextos no urbanos.

Este estudio tiene implicaciones importantes para la política, la práctica clínica y la

prestación de servicios. Documentar correctamente la prevalencia de burnout en los

profesionales de la medicina y la enfermería es fundamental para los responsables de las

políticas de salud ocupacional y de la gestión hospitalaria, ya que proporciona la

información necesaria para estimar la necesidad de servicios e intervenciones preventivas

y/o de tratamiento adecuados para apoyar a esta población. Para disminuir el riesgo de

burnout, los programas de intervención deben plantearse como objetivo reducir los factores

de riesgo y dirigirlos hacia las personas y las organizaciones.

Finalmente, señalar que es necesario realizar estudios longitudinales y de

seguimiento, ya que en general se evalúa a los participantes en el estudio una sola vez, en
239
una muestra única. Los estudios longitudinales nos proporcionarían información muy

valiosa sobre el proceso de desarrollo y las sucesivas fases sintomatológicas del síndrome,

al mismo tiempo que nos permitiría conocer las relaciones causales entre los diferentes

factores personales y laborales con los que se encuentra vinculado.

En conclusión, se puede afirmar que el síndrome de burnout es altamente

prevalente en los médicos/as y enfermeros/as ecuatorianos y como tal podría ser una

amenaza en la calidad de los servicios prestados y su salud mental y el bienestar personal,

lo que sugiere la necesidad de realizar un seguimiento psicológico y psiquiátrico de estos

profesionales.

240
VI. CONCLUSIONES

241
Considerando los resultados hallados en este estudio, se establecen las siguientes

conclusiones:

1. Perfil de la muestra.

- El perfil sociodemográfico del personal de salud que participó en este estudio fue

el de una mujer, con una edad media de 40 años, con al menos dos hijos, mestiza, y

casada.

- En relación con el perfil laboral de la muestra, fue el de un profesional con ingresos

mensuales familiares superiores a $1000,personal de enfermería, con una

experiencia profesional de 10 o más años, y dedicación total, que ejercía su

actividad en el sector público, con un contrato indefinido en una sola institución y

una jornada laboral de 8 horas diarias, que trabajaba por turnos, que prestaba

atención directa a los usuarios entre el 76-100% del tiempo, atendiendo a un

mínimo de 17 pacientes al día, y que consideraba que disponía de “bastantes”

recursos institucionales.

- En cuanto a las variables clínicas, los profesionales de la salud que participaron en

este estudio presentaron puntuaciones medias en síntomas somáticos, ansiedad,

disfunción social, depresión neuroticismo, psicoticismo, extraversión, apoyo social

y afrontamiento activo y pasivo.

2. Prevalencia del síndrome de burnout y de las dimensiones del burnout.

- La prevalencia del sí ndrome de burnout fue de elevada, afectando a un 36.4% del

personal médico y de enfermería.

242
- Sin embargo, con respecto a las dimensiones del burnout (cansancio emocional,

despersonalización y falta de realización personal) evaluadas de manera

independiente, se obtuvieron valores inferiores a los encontrados en investigaciones

previas: el 17.6% de los participantes presentaron niveles elevados de cansancio

emocional, el 13.6% experimentaron altos niveles de despersonalización, y el

18.2% informaron de bajos niveles de realización personal en el trabajo.

3. Variables sociodemográficas, laborales y clínicas asociadas a la presencia de

burnout, cansancio emocional, despersonalización y falta de realización personal.

- En relación con las variables relacionadas con la presencia de burnout en los

profesionales de salud, presentaron mayor riesgo de burnout aquellos profesionales

con ingresos mensuales familiares de $1000 o más, el personal médico; los que

tenían jornadas laborales de más de ocho horas diarias; con número mayor a 17

pacientes atendidos al día, los profesionales sanitarios que trabajan con turnos, los

que presentaban síntomas somáticos y de ansiedad; y los que presentaban

neuroticismo y psicoticismo.

- Respecto a la dimensión de cansancio emocional, presentaron un mayor riesgo de

cansancio emocional los profesionales de la medicina; el personal sanitario que

trabajaba por turnos; los que estaban experimentando síntomas somáticos y de

ansiedad; y aquellos con neuroticismo, psicoticismo y los que presentaron

estrategias de afrontamiento pasivo. La extraversión actuó como factor de

protección.

243
- Las variables relacionadas con un mayor riesgo de despersonalización fueron ser

varón; tener un número mayor de 17 pacientes atendidos al día; presentar síntomas

somáticos; presentar psicoticismo; y emplear estrategias de afrontamiento pasivo.

- En relación con la dimensión de realización personal, presentaron mayor riesgo de

baja realización personal aquellos que no eran mestizos (perteneciendo a las etnias

blanca, afroecuatoriana o indígena); profesionales de enfermería; aquellos que

realizaban turnos; los que presentaban depresión; los que presentaban neuroticismo;

y los que empleaban estrategias de afrontamiento pasivo. El apoyo social actuó

como factor de protección.

4. Implicaciones prácticas y directrices futuras.

- Los resultados de investigación proporcionan evidencia sobre la prevalencia de

burnout en profesionales de salud en Ecuador, constituyendo el primer estudio a

nivel nacional que determina la prevalencia del síndrome de burnout, sus

dimensiones, y las variables relacionadas con su presencia.

- Del presente estudio se derivan importantes implicaciones para la práctica clínica y

las políticas sanitarias, como la importancia de desarrollar servicios preventivos

para evitar futuros casos de burnout en una población con alto riesgo de

desarrollarlo, y de tratamiento para aquellos que ya lo han desarrollado, reduciendo

los costes derivados del síndrome de burnout a nivel personal y profesional, y sus

244
efectos sobre la calidad de la atención sanitaria.

- Se recomiendan futuras investigaciones que empleen diseños longitudinales y con

seguimientos, que permitan estudiar el desarrollo del síndrome y establecer

relaciones de causalidad entre las variables sociodemográficas, laborables y clínicas

estudiadas y el burnout y sus tres dimensiones.

245
VI. REFERENCIAS

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Ximena, F. B. M. (2014). El síndrome de burnout en un centro de rehabilitación infantil de

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288
VII. ANEXOS

289
ANEXO 1

CUESTIONARIO DE LAS CARACTERÍSTICAS

SOCIODEMOGRÁFICAS Y DEMOGRÁFICAS DE LOS

PARTICIPANTES
En las siguientes preguntas solicitamos que llene los datos pedidos en los que corresponda
y en los otros ítems marquen con una X en el recuadro respectivo.

Sociodemográficas

Sexo: Hombre Mujer


Edad: ____ años
Número de Hijos: _____
Etnia: Mestizo Blanco Afro ecuatoriano Indígena
Estado Civil: Soltero Casado Pareja de hecho Divorciado/separado Viudo/a
Laboral
Ingresos familiares mensuales:
0-1000 USD 1001-2000 USD 2001-3000 USD 3001-4000 USD
4001-5000 USD 5001-6000 USD
Profesión: Médico/a Enfermero/a
Total en años de la experiencia laboral: _________
Dedicación: Tiempo completo Tiempo parcial
Sector en el que trabaja: Privado Público Mixto
El Tipo de Contrato que posee en esta institución es:
Ninguno Eventual Ocasional Plazo Fijo Indefinido
Servicios profesionales
En cuantas instituciones está trabajando actualmente incluya su consultorio privado______
Horas de trabajo diarias______________
El trabajo que realiza es: Con turnos Sin turnos
Durante la jornada del trabajo que porcentaje atención directa tiene con los pacientes:
Ninguno 0- 25 % 26-50% 51-75% 76% o 100%
Número de pacientes que atiende diariamente: ________
La institución provee de los recursos necesarios para su trabajo.
Nada Poco Bastante Totalmente

Le recordamos la importancia del estudio para su colectivo ocupacional y que sus


respuestas serán únicas.
ANEXO 2

INVENTARIO DE BURNOUT DE MASLACH

[MBI]
A continuación encontrará una serie de enunciados acerca de su trabajo y de sus
sentimientos en él. Tiene que saber que no existen respuestas mejores o peores. Los
resultados de este cuestionario son estrictamente confidenciales y en ningún caso
accesible a otras personas. Su objeto es contribuir al conocimiento de las condiciones de
su trabajo y su nivel de satisfacción.

A cada una de las frases debe responder expresando la frecuencia con que tiene ese
sentimiento, poniendo una cruz en la casilla correspondiente al número que considere más
adecuado.

Alguna vez Una vez al


Algunas Una vez a la Varias veces
Nunca al año o mes o Diariamente
veces al mes semana a la semana
menos menos
0 1 2 3 4 5 6

0 1 2 3 4 5 6
1. Debido a mi trabajo me siento emocionalmente agotado.
2. Al final de la jornada me siento agotado.
3. Me encuentro cansado cuando me levanto por las mañanas y tengo
que enfrentarme a otro día de trabajo.
4. Puedo entender con facilidad lo que piensan mis pacientes.
5. Creo que trato a algunos pacientes como si fueran objetos.
6. Trabajar con pacientes todos los días es una tensión para mí.
7. Me enfrento muy bien con los problemas que me presentan mis
pacientes.
8. Me siento agobiado por el trabajo.
9. Siento que mediante mi trabajo estoy influyendo positivamente en
la vida de otros.
10. Creo que tengo un comportamiento más insensible con la gente
desde que hago este trabajo.
11. Me preocupa que este trabajo me esté endureciendo
emocionalmente.
12. Me encuentro con mucha vitalidad.
13. Me siento frustrado por mi trabajo.
14. Siento que estoy haciendo un trabajo demasiado duro.
15. Realmente no me importa lo que les ocurrirá a algunos de los
pacientes a los que tengo que atender.
16. Trabajar en contacto directo con los pacientes me produce
bastante estrés.
17. Tengo facilidad para crear una atmósfera relajada a mis
pacientes.
18. Me encuentro animado después de trabajar junto con los
pacientes.
19. He realizado muchas cosas que merecen la pena en este trabajo.
20. En el trabajo siento que estoy al límite de mis posibilidades.
21. Siento que se tratar de forma adecuada los problemas
emocionales en el trabajo.
22. Siento que los pacientes me culpan de algunos de sus problemas.
ANEXO 3

CUESTIONARIO DE SALUD GENERAL

[GHQ-28]
Por favor, conteste a todas las preguntas, simplemente seleccionando las respuestas que, a
su juicio, se acercan más a lo que siente o ha sentido. Recuerde que no se pretende
conocer los problemas que ha tenido en el pasado, sino los recientes y actuales

A1.¿Se ha sentido perfectamente bien de B1.¿Sus preocupaciones le han hecho perder


salud y en plena forma? mucho sueño?
1. Mejor que lo habitual. 1. No, en absoluto.
2. Igual que lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Peor que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho peor que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.
A2.¿Ha tenido la sensación de que B2.¿Ha tenido dificultades para seguir
necesitaba un energizante? durmiendo de corrido toda la noche?
1. No, en absoluto. 1. No, en absoluto.
2. No más de lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Bastante más que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.

A3. ¿Se ha sentido agotado y sin fuerzas B3.¿Se ha notado constantemente agobiado y en
para nada? tensión?
1. No, en absoluto. 1. No, en absoluto.
2. No más de lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Bastante más que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual

A4.¿Ha tenido la sensación de que estaba B4.¿Se ha sentido con los nervios a flor de piel y
enfermo? malhumorado?
1. No, en absoluto. 1. No, en absoluto.
2. No más de lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Bastante más que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.

A5.¿Ha padecido dolores de cabeza? B5. ¿Se ha asustado o ha tenido pánico sin
1. No, en absoluto. motivo?
2. No más de lo habitual. 1. No, en absoluto.
3. Bastante más que lo habitual. 2. No más de lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual.

A6.¿Ha tenido sensación de opresión en la B6. ¿Ha tenido la sensación de que todo se le
cabeza, o de que la cabeza le iba a viene encima?
estallar? 1. No, en absoluto.
1. No, en absoluto. 2. No más de lo habitual.
2. No más de lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
3. Bastante más que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual.
A7.¿Ha tenido oleadas de calor o B7. ¿Se ha notado nervioso y "a punto de
escalofríos? explotar" constantemente?
1. No, en absoluto. 1. No, en absoluto.
2. No más de lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Bastante más que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.

C1. ¿Se las ha arreglado para mantenerse D1. ¿Ha pensado que usted es una persona que
ocupado y activo? no vale para nada?
1. Más activo que lo habitual. 1. No, en absoluto.
2. Igual que lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Bastante menos que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho menos que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.
C2. ¿Le cuesta más tiempo hacer las D2. ¿Ha venido viviendo la vida totalmente sin
cosas? esperanza?
1. Menos tiempo que lo habitual. 1. No, en absoluto.
2. Igual que lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Más tiempo que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.

C3. ¿Ha tenido la impresión, en conjunto, D3. ¿Ha tenido el sentimiento de que la vida no
de que está haciendo las cosas bien? merece la pena vivirse?
1. Mejor que lo habitual. 1. No, en absoluto.
2. Aproximadamente lo mismo. 2. No más de lo habitual.
3. Peor que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho peor que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.

C4. ¿Se ha sentido satisfecho con su D4. ¿Ha pensado en la posibilidad de “quitarse
manera de hacer las cosas? de en medio”?
1. Más satisfecho. 1. Claramente, no.
2. Aproximadamente lo mismo. 2. Me parece que no.
3. Menos que lo habitual. 3. Se me ha pasado por la mente.
4. Mucho menos satisfecho que lo 4. Claramente lo he pensado.
habitual.
C5. ¿Ha sentido que está jugando un D5. ¿Ha notado que a veces no puede hacer nada
papel útil en la vida? porque tiene los nervios desquiciados?
1. Más útil que lo habitual. 1. No, en absoluto.
2. Igual que lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Menos útil que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho menos que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.
C6. ¿Se ha sentido capaz de tomar D6. ¿Ha notado que desea estar muerto y lejos
decisiones? de todo?
1. Más que lo habitual. 1. No, en absoluto.
2. Igual que lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Menos que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho menos que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual

C7. ¿Ha sido capaz de disfrutar sus D7. ¿Ha notado que la idea de quitarse la vida le
actividades normales de cada día? viene repentinamente a la cabeza?
1. Más que lo habitual. 1. Claramente, no.
2. Igual que lo habitual. 2. Me parece que no.
3. Menos que lo habitual. 3. Se me ha pasado por la mente.
4. Mucho menos que lo habitual. 4. Claramente lo he pensado.
ANEXO 4

INVENTARIO COPE-28
Las siguientes afirmaciones se refieren a la manera que usted tiene de manejar los
problemas. Indique si está utilizando las siguientes estrategias de afrontamiento señalando
el número que corresponda a la respuesta más adecuada para usted, según los siguientes
criterios:

0 1 2 3
No he estado He estado haciendo He estado haciendo He estado haciendo
haciendo esto en esto un poco esto bastante esto mucho
absoluto

1. Me he estado centrando en el trabajo y otras actividades para apartar mi 0 1 2 3


mente de cosas desagradables.
2. He estado concentrando mis esfuerzos en hacer algo acerca de la
situación en la que estoy.
3. Me he estado diciendo a mí mismo “esto no es real”.
4. He estado tomando alcohol u otras drogas para sentirme mejor.
5. He estado consiguiendo apoyo emocional de los demás.
6. He estado dejando de intentar hacerle frente.
7. He estado dando pasos para intentar mejorar la situación.
8. Me he estado negando a creer que esto ha sucedido.
9. He estado diciendo cosas para dejar salir mis sentimientos
desagradables.
10. He estado recibiendo ayuda y consejo de otras personas.
11. He estado consumiendo alcohol u otras drogas para ayudarme a
superarlo.
12. He estado intentando verlo desde otra perspectiva que lo haga parecer
más positivo.
13. Me he estado criticando a mí mismo.
14. He estado intentando dar con alguna estrategia acerca de qué hacer.
15. He estado consiguiendo consuelo y comprensión de alguien.
16. He estado dejando de intentar afrontarlo.
17. He estado buscando algo bueno en lo que está pasando.
18. He estado haciendo bromas sobre ello.
19. He estado haciendo cosas para pensar menos en ello, como ir al cine,
ver la televisión, leer, soñar despierto, dormir o ir de compras.
20. He estado aceptando la realidad del hecho de que ha ocurrido.
21. He estado expresando mis sentimientos negativos.
22. He estado intentando encontrar consuelo en mi religión o creencias
espirituales.
23. He estado intentando conseguir consejo o ayuda de otros acerca de
qué hacer.
24. He estado aprendiendo a vivir con ello.
25. He estado pensando mucho acerca de los pasos a seguir
26. Me he estado culpando a mí mismo por cosas que sucedieron.
27. He estado rezando o meditando.
28. He estado burlándome de la situación.
ANEXO 5

CUESTIONARIO DE APOYO SOCIAL

[MOS]
Las siguientes preguntas se refieren al apoyo o ayuda de que usted dispone:

1.- Aproximadamente, ¿Cuántos amigos íntimos o familiares cercanos tiene usted? (personas con
las que se siente a gusto y puede hablar acerca de todo lo que se le ocurre). Escriba el número de
amigos íntimos _______ y familiares cercanos: _______

Todos buscamos a otras personas para encontrar compañía, asistencia u otros tipos de ayuda ¿Con
qué frecuencia dispone usted de cada uno de los siguientes tipos de apoyo cuando lo necesita?
Señale el número que corresponda a la respuesta más adecuada para usted según los siguientes
criterios:

Nunca Pocas veces Algunas veces La mayoría de veces Siempre


1 2 3 4 5

1 2 3 4 5
2. Alguien que le ayude cuando esté enfermo.
3. Alguien con quien pueda contar cuando necesita hablar.
4. Alguien que le aconseje cuando tenga problemas.
5. Alguien que le lleve al médico cuando lo necesita.
6. Alguien que le muestre amor y afecto.
7. Alguien con quien pasar un buen rato.
8. Alguien que le informe y le ayude a entender una situación.
9. Alguien en quien confiar o con quien hablar de sí mismo y sus
preocupaciones.
10. Alguien que le abrace.
11. Alguien con quien pueda relajarse.
12. Alguien que le prepare la comida si no puede hacerlo.
13. Alguien cuyo consejo realmente desee.
14. Alguien con quien hacer cosas que le ayuden a olvidar sus
problemas.
15. Alguien que le ayude en sus tareas domésticas si está enfermo.
16. Alguien con quien compartir sus temores o problemas más
íntimos.
17. Alguien que le aconseje como resolver sus problemas
personales.
18. Alguien con quien divertirse.
19. Alguien que comprenda sus problemas.
20. Alguien a quien amar y hacerle sentirse querido.
ANEXO 6

CUESTIONARIO DE PERSONALIDAD DE EYSENCK REVISADO-

ABREVIADO [EPQR-A]
Las siguientes preguntas se refieren a distintos modos de pensar y sentir. Lea cada
pregunta y coloque una cruz bajo la palabra SI o la palabra No según sea su modo de
pensar o sentir. No hay respuestas buenas o malas, todas sirven.

Descripción Si No
1. ¿Tiene con frecuencia subidas y bajadas de su estado de ánimo?
2. ¿Es usted una persona comunicativa?
3. ¿Lo pasaría muy mal si viese sufrir a un niño o a un animal?
4. ¿Es usted una persona de carácter alegre?
5. ¿Alguna vez ha deseado más ayudarse a sí mismo/a que compartir
con otros?
6. ¿Tomaría drogas que pudieran tener efectos desconocidos o
peligrosos?
7. ¿Ha acusado a alguien alguna vez de hacer algo sabiendo que la
culpa era de usted?
8.¿Prefiere actuar a su modo en lugar de comportarse según las normas
9.¿Se siente con frecuencia harto/a («hasta la coronilla»)
10. ¿Ha cogido alguna vez algo que perteneciese a otra persona
(aunque sea un broche o un bolígrafo)?
11. ¿Se considera una persona nerviosa?
12. ¿Piensa que el matrimonio esta pasado de moda y que se debería
suprimir?
13. ¿Podría animar fácilmente una fiesta o reunión social aburrida?
14. ¿Es usted una persona demasiado preocupada?
15. ¿Tiende a mantenerse callado/o (o en un 2° plano) en las reuniones
o encuentros sociales?
16. ¿Cree que la gente dedica demasiado tiempo para asegurarse el
futuro mediante ahorros o seguros?
17. ¿Alguna vez ha hecho trampas en el juego?
18¿Sufre usted de los nervios?
19¿Se ha aprovechado alguna vez de otra persona?
20. Cuando está con otras personas ¿es usted más bien callado/a?
21. ¿Se siente muy solo/a con frecuencia?
22. ¿Cree que es mejor seguir las normas de la sociedad que las suyas
propias?
23. ¿Las demás personas le consideran muy animado/a?
24. ¿Pone en práctica siempre lo que dice?

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