Rep 1118
Rep 1118
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
TESIS DOCTORAL
Directores:
Prof. Dr. Fernando L. Vázquez González
Profa. Dra. Olga Díaz Fernández
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
TESIS DOCTORAL
Directores:
Prof. Dr. Fernando L. Vázquez González
Profa. Dra. Olga Díaz Fernandez
DE TESIS
la Educación, como Tutura, Dña. Olga Díaz Fernández y D. Fernando Lino Vázquez
SALUD DEL ECUADOR, presentada por Dña. Marina del Rocío Ramírez Zhindón,
Intervención”:
Fdo. Dr. Fernando Lino Vázquez Fdo. Dra Olga Díaz Fernández.
constituido por el personal sanitario. El objetivo del presente estudio fue determinar la
prevalencia del burnout y de sus dimensiones, así como los factores asociados en
media de edad = 40.0 años). Se emplearon distintos instrumentos para recoger información
burnout, se halló una prevalencia de 17.6% para el elevado cansancio emocional, 13.6%
Presentaron mayor riesgo de burnout los profesionales con ingresos mensuales de $1000 o
más; el personal médico; aquellos con jornadas laborales de más de ocho horas diarias; los
que atienden más de 17 pacientes al día; los que trabajaban por turnos; aquellos con
necesidad de desarrollar servicios preventivos y de tratamiento del burnout para este sector
de la población.
One of the groups most at risk for developing burnout syndrome is constituted by
medical staff. The aim of this study was to determine the prevalence of burnout syndrome
and its dimensions, as well as the related factors, in nurses and doctors of medical health
women, mean age = 40.0 years) was selected. A variety of instruments to collect
emotional distress, personality, social support and coping) were used. A prevalence of
36.4% for the burnout syndrome was found. Regarding the burnout dimensions, a
prevalence of 17.6% for high emotional fatigue, 13.6% for high despersonalization, and
18.2% for low personal fulfillment at work were found. Professionals with monthly
incomes of $1000 or more; medical staff; with working hours more than eight a day,
assisting more than 17 patients a day; those who work in shifts; those with somatic and
anxiety symptoms, neuroticism and psychoticism were at the highest risk to suffer from
burnout syndrome. The results reveal the need to develop preventive and treatment
Key words: burnout, emotional fatigue, lack of identity, low personal fulfillment,
proyección profesional, por su apoyo en la formación doctoral, y por haber permitido ser
fundamentales que han permitido centrar mis esfuerzos en la fase final de esta tesis.
Sandra Guevara, Julio Alvarado, Byron Bustamante, Claudia Torres, Marco Jiménez,
PARTE TEÓRICA
I. INTRODUCCIÓN
1. PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN………………… 1
2. CONCEPTUALIZACIÓN DEL SÍNDROME DE BURNOUT… 3
3. DESARROLLO, MANIFESTACIONES, DIFERENCIAS CON 7
OTRAS CONDICIONES Y CONSECUENCIAS DEL
BURNOUT.…….……………………………….…………………
3.1 Desarrollo del burnout……………………………………… 8
3.2 Manifestaciones del síndrome de burnout………………….. 11
3.3 Diferencias con otras condiciones………………………….. 16
3.4 Consecuencias del burnout…………………………………. 19
4. PREVALENCIA DEL SÍNDROME DE BURNOUT EN 22
PROFESIONALES DE LA SALUD……………………………..
5. FACTORES ASOCIADOS AL SÍNDROME DE 31
BURNOUT………………………………………………..……......
5.1 Variables sociodemográficas…………………..……...…….. 32
5.2 Variables laborales……………………………..……..…….. 34
5.3 Variables clínicas………………………………..……...…… 38
6. OBJETIVOS DEL ESTUDIO……………………………………. 40
PARTE EMPÍRICA
II. MÉTODO
1. ÁMBITO DE ESTUDIO…………………………………....…….. 44
2. DISEÑO…………………………………………………………… 47
3. PARTICIPANTES………………………………………………… 49
4. VARIABLES DEL ESTUDIO……………………………..…….. 50
4.1 Variables predictoras……………………….……….………. 50
4.2 Variables de resultado…………………………...………….. 52
5. INSTRUMENTOS……………………………….……...…….…... 54
5.1 Cuestionario de las características de los 54
participantes…………………………………………...……..
5.2 Inventario de Burnout de Maslach (Maslach Burnout Inventory 56
[MBI])……………………………………………
5.3 Cuestionario de Salud General (General Health Questionnaire 57
[GHQ-28])…………...………………………
5.4 Inventario COPE-28…..………………………………..…… 58
5.5 Cuestionario de Apoyo Social MOS….………………..…… 59
5.6 Cuestionario de Personalidad (Eysenck Personality 60
Questionnaire Revised-Abbreviated [EPQR-A])………...…..
6. PROCEDIMIENTO…………………………..………………...…. 60
7. ESTRATEGIA DE ANÁLISIS DE DATOS……………………… 65
7.1 Estudio descriptivo………………………………………….. 65
7.2 Estudio analítico…………………………………………..… 66
III. RESULTADOS
1. CARACTERÍSTICAS DE LA MUESTRA………………………. 68
1.1 Características sociodemográficas…………………………... 68
1.2 Características de la situación laboral………………….…… 71
1.3 Características clínicas de los participantes……………….… 78
2. ANÁLISIS DEL SINDROME DEL BURNOUT……………….… 82
2.1 Relación entre las variables del estudio y el burnout: análisis 83
bivariados…………………………………………………….
2.2 Relación entre las variables del estudio y el burnout: análisis 111
multivariante…………………………..…………………......
3. ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN CANSANCIO EMOCIONAL DEL 116
SINDROME DE BURNOUT……………….………….…….
3.1 Relación entre las variables del estudio y cansancio emocional: 117
análisis bivariados………….……….…………...
3.2 Relación entre las variables del estudio y el cansancio 147
emocional: análisis multivariante……..……...……………...
4. ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN DESPERSONALIZACIÓN DEL 151
SINDROME DE BURNOUT………………………………..
4.1 Relación entre las variables del estudio y despersonalización: 152
análisis bivariados………….…………..
4.2 Relación entre las variables del estudio y la despersonalización: 184
análisis multivariante………..…………
5. ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN REALIZACIÓN PERSONAL DEL 189
SINDROME DE BURNOUT……………………….……….
5.1 Relación entre las variables del estudio y realización personal: 190
análisis bivariados………………..…...……...……
5.2 Relación entre las variables del estudio y realización personal: 221
análisis multivariante…………………………...…
IV. DISCUSIÓN
Discusión……………………………………………………..……….... 226
V. CONCLUSIONES
Conclusiones…………………………………………………..……….. 241
1. PERFIL DE LA MUESTRA………………………………...…… 242
2. PREVALENCIA DEL SÍNDROME DE BURNOUT Y LAS 242
DIMENSIONES DEL BURNOUT…………………………..…..
3. VARIABLES SOCIODEMOGRÁFICAS, LABORALES Y 243
CLÍNICAS ASOCIADAS A LA PRESENCIA DE BURNOUT,
CANSANCIO EMOCIONAL, DESPERSONALIZACIÓN Y FALTA
DE REALIZACIÓN
PERSONAL......................................................…………………...
4. IMPLICACIONES PRÁCTICAS Y DIRECTRICES FUTURAS.. 244
VI. REFERENCIAS
Referencias…………………………………………………………...… 246
VII. ANEXOS
Anexo………………………………………………………………..… 289
ÍNDICE DE TABLAS
I. INTRODUCCIÓN
Tabla 1 Aspectos coincidentes de las definiciones del burnout………….. 7
Tabla 2 Aspectos básicos del proceso del burnout ………………………. 11
Tabla 3 Criterios diagnósticos CIE-10 para la Neurastenia ……………... 14
Tabla 4 Criterios diagnósticos DSM-V para los Trastornos de 15
adaptación…………………………………………………….…..
Tabla 5 Diferencias del burnout con otras condiciones……………….…. 16
Tabla 6 Estrés vs. burnout………………………………………………... 17
Tabla 7 El burnout en personal de enfermería/la calidad de la 25
atención…………………………………………………………...
Tabla 8 Burnout en sanitarios de Argentina, Brasil, Costa Rica y Perú …. 29
Tabla 9 Factores asociados con el burnout……………………………….. 31
II. MÉTODO
Tabla 1 Niveles de complejidad del sistema de salud……………………. 47
Tabla 2 Puntos de corte en las tres dimensiones del síndrome de 53
burnout………………………………………...…………………
Tabla 3 Instrumentos de evaluación utilizados …………………………... 55
III. RESULTADOS
Tabla 1 Características sociodemográficas de los participantes……..…….. 70
Tabla 2 Características laborales de los participantes………………..……. 75
Tabla 3 Malestar emocional…………………………………………..…… 78
Tabla 4 Personalidad, apoyo social y afrontamiento……………………... 81
Tabla 5 Sexo y nivel de burnout………………………………………….. 84
Tabla 6 Edad y nivel de burnout………………………………….………. 85
Tabla 7 Hijos y nivel de burnout…………………………………………. 86
Tabla 8 Etnia y nivel de burnout…………………………………………. 87
Tabla 9 Estado civil y nivel de burnout…………………………………... 88
Tabla 10 Ingresos mensuales y nivel de burnout…………………………... 89
Tabla 11 Profesión y nivel de burnout……………………………………... 90
Tabla 12 Experiencia profesional y nivel de burnout……………………… 92
Tabla 13 Dedicación y nivel de burnout………………………………… 93
Tabla 14 Sector en el que trabajaban y nivel de burnout………………….. 94
Tabla 15 Tipo de contrato y nivel de burnout……………………………... 95
Tabla 16 Jornada laboral diaria y nivel de burnout………………………... 96
Tabla 17 Turnos y nivel de burnout……………………………………... 97
Tabla 18 Atención directa al paciente y nivel de burnout…………………. 98
Tabla 19 Número de paciente atendidos al día y nivel de burnout……… 99
Tabla 20 Recursos en las instituciones y nivel de burnout………………… 100
Tabla 21 Síntomas somáticos y nivel de burnout………………………….. 102
Tabla 22 Ansiedad y nivel de burnout……………………………………... 103
Tabla 23 Disfunción social y nivel de burnout…………………………….. 104
Tabla 24 Depresión y nivel de burnout……………………………………. 105
Tabla 25 Personalidad y burnout…………………………………………... 106
Tabla 26 Apoyo social y burnout………………………………………….. 108
Tabla 27 Afrontamiento y burnout………………………………………… 109
Tabla 28 Resultados del análisis multivariante en relación al burnout…..... 113
Tabla 29 Sexo y nivel de cansancio emocional……………………………. 118
Tabla 30 Edad y nivel de cansancio emocional……………………………. 119
Tabla 31 Hijos y nivel de cansancio emocional…………………………… 121
Tabla 32 Etnia y nivel de cansancio emocional…………………………… 122
Tabla 33 Estado civil y nivel de cansancio emocional……………………. 123
Tabla 34 Ingresos y nivel de cansancio emocional………………………... 124
Tabla 35 Profesión y nivel de cansancio emocional……………………….. 125
Tabla 36 Experiencia profesional y nivel de cansancio emocional………... 127
Tabla 37 Dedicación y nivel de cansancio emocional……………………... 128
Tabla 38 Sector en el que trabajaban los participantes y nivel de cansancio 129
emocional………………………………………………………...
Tabla 39 Tipo de contrato y nivel de cansancio emocional……………….. 130
Tabla 40 Jornada laboral diaria y nivel de cansancio emocional……...…... 132
Tabla 41 Turnos y nivel de cansancio emocional………………………….. 133
Tabla 42 Atención directa y nivel de cansancio emocional……………….. 134
Tabla 43 Pacientes atendidos al día y nivel de cansancio emocional….…... 135
Tabla 44 Recursos en las instituciones y nivel de cansancio emocional…... 137
Tabla 45 Síntomas somáticos y nivel de cansancio emocional……………. 138
Tabla 46 Ansiedad y nivel de cansancio emocional……………………….. 139
Tabla 47 Disfunción social y nivel de cansancio emocional………………. 141
Tabla 48 Depresión y nivel de cansancio emocional………………….…... 142
Tabla 49 Personalidad y cansancio emocional………………………………... 142
Tabla 50 Apoyo social y cansancio emocional……………………………. 145
Tabla 51 Afrontamiento y cansancio emocional…………………………... 146
Tabla 52 Resultados del análisis multivariante en relación al cansancio 149
emocional………………………………………………………...
Tabla 53 Sexo y nivel de despersonalización……………………………… 153
Tabla 54 Edad y nivel de despersonalización……………………………… 154
Tabla 55 Hijos y nivel de despersonalización……………………………... 156
Tabla 56 Etnia y nivel de despersonalización……………………………... 157
Tabla 57 Estado civil y nivel de despersonalización………………………. 158
Tabla 58 Ingresos y nivel de despersonalización………………………….. 159
Tabla 59 Profesión y nivel de despersonalización…………………………. 161
Tabla 60 Experiencia profesional y nivel de despersonalización………….. 162
Tabla 61 Dedicación y nivel de despersonalización……………………….. 163
Tabla 62 Sector en el que trabajaban y nivel de despersonalización………. 164
Tabla 63 Tipo de contrato y nivel de despersonalización…………………. 166
Tabla 64 Jornada laboral diaria y nivel de despersonalización…………… 167
Tabla 65 Turnos y nivel de despersonalización……………………………. 168
Tabla 66 Atención directa al paciente y nivel de despersonalización….…. 170
Tabla 67 Pacientes atendidos al día y nivel de despersonalización….……. 171
Tabla 68 Recurso en las instituciones y nivel de despersonalización…….. 173
Tabla 69 Síntomas somáticos y nivel de despersonalización……………… 174
Tabla 70 Ansiedad y nivel de despersonalización…………………………. 175
Tabla 71 Disfunción social y nivel de despersonalización………………… 177
Tabla 72 Depresión y nivel de despersonalización………………………... 178
Tabla 73 Personalidad y nivel de despersonalización……………………... 179
Tabla 74 Apoyo social y despersonalización……………………………… 181
Tabla 75 Afrontamiento y despersonalización…………………………….. 182
Tabla 76 Resultados del análisis multivariante en relación a la 186
despersonalización………………………………………………..
Tabla 77 Sexo y nivel de realización personal…………………………….. 191
Tabla 78 Edad y nivel de realización personal…………………………….. 192
Tabla 79 Hijos y nivel de realización personal…………………………….. 193
Tabla 80 Etnia y nivel de realización personal…………………………….. 195
Tabla 81 Estado civil y nivel de realización personal……………………... 196
Tabla 82 Ingresos mensuales y nivel de realización personal……………... 197
Tabla 83 Profesión y nivel de realización personal………………………... 198
Tabla 84 Experiencia Profesional y nivel de realización personal……….. 199
Tabla 85 Dedicación y nivel de realización personal……………………… 201
Tabla 86 Sector en el que trabajaban y nivel de realización personal…….. 202
Tabla 87 Tipo de contrato y nivel de realización personal………………… 203
Tabla 88 Jornada laboral diaria y nivel de realización personal…………… 205
Tabla 89 Turnos y nivel de realización personal…………………………... 206
Tabla 90 Atención directa y nivel de realización personal………………… 207
Tabla 91 Pacientes atendidos al día y nivel de realización personal………. 209
Tabla 92 Recursos en las Instituciones y nivel de realización personal….. 210
Tabla 93 Síntomas somáticos y nivel de realización personal…………….. 211
Tabla 94 Ansiedad y nivel de realización personal………………………... 213
Tabla 95 Disfunción social y nivel de realización personal……………….. 214
Tabla 96 Depresión y nivel de realización personal……………………….. 215
Tabla 97 Personalidad y realización personal…………………………….. 216
Tabla 98 Apoyo social y realización personal……………………………... 218
Tabla 99 Afrontamiento y realización personal………………………….... 220
Tabla 100 Resultados del análisis multivariante en relación a la baja/media 224
realización personal………………………………………………
ÍNDICE DE FIGURAS
I. INTRODUCCIÓN
II. MÉTODO
Figura 1 República de Ecuador…………………………………………….…. 45
Figura 2 Sistema nacional de salud de Ecuador……………………………..… 46
Figura 3 Diagrama de flujo de los participantes del estudio…………………... 48
Figura 4 Provincias de Ecuador en las que se llevó a cabo el estudio……….... 63
III. RESULTADOS
Figura 1 Porcentaje de profesionales de salud en función de la edad…….. 69
Figura 2 Porcentaje de profesionales de la salud según el número de hijos. 69
Figura 3 Porcentaje de profesionales de salud según los años de experiencia 72
profesional…………………………………………...
Figura 4 Porcentaje de profesionales en función de las Instituciones en las que 73
trabaja………………………………………………………..
Figura 5 Porcentaje de profesionales de la salud según la jornada diaria 74
laboral…………………………………………………………….
Figura 6 Porcentaje de profesionales según los pacientes 75
atendidos………………………………………………………….
Figura 7 Síntomas Somáticos……………………………………………… 79
Figura 8 Ansiedad…………………………………………………………. 79
Figura 9 Disfunción social………………………………………………… 80
Figura 10 Depresión………………………………………………………… 80
Figura 11 Distribución de los participantes según los niveles de burnout….. 82
Figura 12 Puntuaciones medias en burnout en función del sexo…………… 83
Figura 13 Puntuaciones medias en burnout en función de la edad…………. 84
Figura 14 Puntuaciones medias en burnout en función de tener hijos o no… 85
Figura 15 Puntuaciones medias en burnout en función de la etnia…………. 86
Figura 16 Puntuaciones medias en burnout en función del estado civil……. 87
Figura 17 Puntuaciones medias en burnout en función de los ingresos 89
mensuales………………………………………………………...
Figura 18 Puntuaciones medias en burnout en función de la profesión……. 90
Figura 19 Puntuaciones medias en burnout en función de la experiencia 91
profesional………………………………………………………..
Figura 20 Puntuaciones medias en burnout en función de la dedicación…... 92
Figura 21 Puntuaciones medias en burnout en función del sector en que 93
trabajan…………………………………………………………….
Figura 22 Puntuaciones medias en burnout en función del tipo de contrato… 94
Figura 23 Puntuaciones medias en burnout en función de la jornada laboral 95
diaria………………………………………………………………...
Figura 24 Puntuaciones medias en burnout en función de los turnos……… 96
Figura 25 Puntuaciones medias en burnout en función de la atención directa al 97
paciente …………………………………………………………….
Figura 26 Puntuaciones medias en burnout en función de pacientes atendidos al 99
día………………………………………………………………...
Figura 27 Puntuaciones medias en burnout en función de los recursos en las 100
Instituciones ………………………………….………………........
Figura 28 Puntuaciones medias en burnout en función de los síntomas 101
somáticos…………………………………………………….………
Figura 29 Puntuaciones medias en burnout en función de la ansiedad……… 102
Figura 30 Puntuaciones medias en burnout en función de la disfunción social... 104
Figura 31 Puntuaciones medias en burnout en función de la depresión……. 105
Figura 32 Neuroticismo y nivel de burnout…………………………………….. 106
Figura 33 Extraversión y nivel de burnout……………………..……………… 107
Figura 34 Psicoticismo y nivel de burnout…………………………………… 108
Figura 35 Apoyo social y nivel de burnout…………………………………... 109
Figura 36 Afrontamiento activo y nivel de burnout…………………………… 110
Figura 37 Afrontamiento pasivo y nivel de burnout…………………………… 111
Figura 38 Distribución de los participantes según los niveles de cansancio 117
emociona……………………………………………………………...
Figura 39 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del sexo…. 118
Figura 40 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del edad…. 119
Figura 41 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de tener hijos o 120
no……………………………………………………………
Figura 42 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del etnia…. 121
Figura 43 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del estado 122
civil………………………………………………………………...
Figura 44 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del ingreso 124
mensual…………………………………….………………………..
Figura 45 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la 125
profesión……………………………………………………………...
Figura 46 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la 126
experiencia profesional……………………………………………...
Figura 47 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la 127
dedicación………………………………….………………………...
Figura 48 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del sector en 129
que trabajaban…………………………..……………………….
Figura 49 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del tipo de 130
contrato……………………………………….…………………….
Figura 50 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la jornada 131
laboral diaria………………………….…………………….
Figura 51 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de los 132
turnos………………………………………………………………..
Figura 52 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del tiempo de
atención directa al paciente……………………………….…….. 133
Figura 53 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de pacientes 135
atendidos al día………………………………………...
Figura 54 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de los recursos 136
en las Instituciones ……………….………………………..
Figura 55 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de síntomas 137
somáticos ………………………….………………………
Figura 56 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la 139
ansiedad……………………………………….……….……………..
Figura 57 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la disfunción 140
social………………………………………..…………….
Figura 58 Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la 141
depresión…………………………………………………………….
Figura 59 Neuroticismo y nivel de cansancio emocional……..……………... 143
Figura 60 Extraversión y nivel de cansancio emocional……..……………… 143
Figura 61 Psicoticismo y nivel de cansancio emocional……..……..………… 144
Figura 62 Apoyo social y cansancio emocional…………………..…………. 145
Figura 63 Afrontamiento activo y cansancio emocional……………………… 146
Figura 64 Afrontamiento pasivo y cansancio emocional……………………… 147
Figura 65 Distribución de los participantes según los niveles de 152
despersonalización…………………………………………..………..
Figura 66 Puntuaciones medias en despersonalización en función del sexo…… 153
Figura 67 Puntuaciones medias en despersonalización en función del edad…… 154
Figura 68 Puntuaciones medias en despersonalización en función de tener hijos o 155
no………………………………………………………..………….
Figura 69 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la etnia…. 156
Figura 70 Puntuaciones medias en despersonalización en función del estado 157
civil…………………………………………………………………...
Figura 71 Puntuaciones medias en despersonalización en función del ingreso 159
mensual………………………………………………………………
Figura 72 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la 160
profesión…………………………………………………………….
Figura 73 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la experiencia 161
profesional…….………………………………………...
Figura 74 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la 162
dedicación…………………………………………………………….
Figura 75 Puntuaciones medias en despersonalización en función del sector en que 164
trabajan……………………..…………………………………...
Figura 76 Puntuaciones medias en despersonalización en función del tipo de 165
contrato………………………………...……………………………..
Figura 77 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la jornada 166
laboral diaria………………………………………………………..
Figura 78 Puntuaciones medias en despersonalización en función de los 168
turnos………………………………….……………………………..
Figura 79 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la atención 169
directa al paciente……………………………………..…..
Figura 80 Puntuaciones medias en despersonalización en función del número de 171
pacientes atendidos por día ……………………….…………….
Figura 81 Puntuaciones medias en despersonalización en función de los recursos en 172
las Instituciones y burnout…………………………...
Figura 82 Puntuaciones medias en despersonalización en función de los síntomas 173
somáticos ……………….…………………………………
Figura 83 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la 175
ansiedad……………………………..………………………………
Figura 84 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la disfunción 176
social……………………….………………………...…..
Figura 85 Puntuaciones medias en despersonalización en función de la 177
depresión…………………………………….………………………
Figura 86 Neuroticismo y nivel de despersonalización…..…………………….. 179
Figura 87 Extraversión y nivel de despersonalización………………………... 180
Figura 88 Psicoticismo y nivel de despersonalización…………..……………... 181
Figura 89 Apoyo social y nivel de despersonalización…………..…………….. 182
Figura 90 Afrontamiento activo y nivel de despersonalización………………. 183
Figura 91 Afrontamiento pasivo y nivel de despersonalización………………. 184
Figura 92 Distribución de los participantes según los niveles de realización 189
personal………………………………..…………………………...
Figura 93 Puntuaciones medias en realización personal en función del sexo…. 190
Figura 94 Puntuaciones medias en realización personal en función de la edad... 191
Figura 95 Puntuaciones medias en realización personal en función de tener hijos o 193
no……………………………………….……………………
Figura 96 Puntuaciones medias en realización personal en función de la etnia... 194
Figura 97 Puntuaciones medias en realización personal en función del estado 195
civil……………………………………………………….………….
Figura 98 Puntuaciones medias en realización personal en función de los ingresos 196
mensuales………………………………………………….
Figura 99 Puntuaciones medias en realización personal en función de la 197
profesión…………………………………………………….……….
Figura 100 Puntuaciones medias en realización personal en función de la experiencia 199
profesional………………………………………….…..
Figura 101 Puntuaciones medias en realización personal en función de la 200
dedicación………………………………………..…………………...
Figura 102 Puntuaciones medias en realización personal en función del sector en el 201
que trabajaban……………………………………….………….
Figura 103 Puntuaciones medias en realización personal en función del tipo de 203
contrato………………………………………………………..…….
Figura 104 Puntuaciones medias en realización personal en función de la jornada 204
laboral diaria………………………………………………..
Figura 105 Puntuaciones medias en realización personal en función de los 205
turnos…………………………………………………………………
Figura 106 Puntuaciones medias en realización personal en función de la atención 207
directa al paciente…………………………………………
Figura 107 Puntuaciones medias en realización personal en función del número de 208
pacientes atendidos al día ……………………………………....
Figura 108 Puntuaciones medias en realización personal en función de los recursos 209
en las Instituciones ………………………….……..............
Figura 109 Puntuaciones medias en realización personal en función de síntomas 211
somáticos ………………………………………………………..…
Figura 110 Puntuaciones medias en realización personal en función de la 212
ansiedad………………………………………………………………
Figura 111 Puntuaciones medias en realización personal en función de la disfunción 213
social………………………………………..…………….
Figura 112 Puntuaciones medias en realización personal en función de la 215
depresión…………………………………….……………..…………
Figura 113 Neuroticismo y nivel de realización personal……………………..… 216
Figura 114 Extraversión y nivel de realización personal………………………. 217
Figura 115 Psicoticismo y nivel de realización personal………….…………….. 218
Figura 116 Apoyo social y nivel de realización personal………….……………. 219
Figura 117 Afrontamiento activo y nivel de realización personal…..…………… 220
Figura 118 Afrontamiento pasivo y nivel de realización personal……………... 221
PARTE TEÓRICA
I. INTRODUCCIÓN
PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN
El burnout es un fenómeno cada vez más extendido entre los profesionales de todo
el mundo, acarreando elevadísimos costes para los empleados, las organizaciones y sus
concepto de burnout se utiliza para hacer referencia a un tipo de estrés laboral crónico,
con personas, especialmente en relaciones de ayuda. Por ello, uno de los colectivos más
situaciones que deben afrontar en su desempeño diario (alta implicación emocional, exceso
ambigüedad de rol (Ruiz y Ríos, 2004). Además, las consecuencias del burnout en esta
Verbeek, 2006).
del Ecuador.
1
Este trabajo está estructurado en seis apartados: introducción, método, resultados,
específicos de la investigación
análisis de datos.
con los resultados de otros trabajos relacionados con la temática investigada, se abordan las
publicaciones que han servido de apoyo para el desarrollo del presente estudio.
2
CONCEPTUALIZACIÓN DEL SÍNDROME DE BURNOUT
El burnout ha sido un tema tratado durante más de cuatro décadas por diversos
teóricos que han trabajado en el área del estrés laboral. El surgimiento del término es
anglosajón, sin embargo, no existe acuerdo para una definición única y sus traducciones al
español han sido diversas: estar quemado, quemarse en el trabajo, síndrome de la quemazón,
estrés laboral asistencial, desgaste asistencial, sentirse agotado, sentirse fatigado, desgaste
profesional.
Uno de los primeros en utilizar este término fue Herbert Freudenberger (1974),
físico y mental de los voluntarios que trabajaban en la Free Clinic para toxicómanos en
Nueva York. Describió cómo estas personas se volvían menos sensibles, poco comprensivas
y hasta agresivas con los pacientes, con un trato distanciado y cínico, con tendencia a culpar al
paciente de los propios problemas que padecía, lo que redundaba en un deterioro de los
Sin embargo, fue la psicóloga social Christina Maslach quien popularizó el término
desarrollada por Maslach y Jackson (1981) se basó en las investigaciones sobre las respuestas
3
Desde entonces, los estudios sobre burnout no han dejado de proliferar. Sin
embargo, como analizaremos a contínuación, aún contando con los avances desarrollados
Monte (2007) realiza una propuesta con el objetivo de delimitar la terminología del
término Síndrome de quemarse por el trabajo, que define como una respuesta al estrés
laboral crónico; además, señala que se trata de una experiencia subjetiva de carácter
negativo compuesta por cogniciones, emociones y actitudes negativas hacia trabajo, hacia
las personas con las que se relaciona el individuo en su trabajo, en especial los clientes, y
vida.
4
alteraciones de la conducta, sentimientos de frustración, inflexibilidad, rigidez e irritación
Por su parte, Pines, Aronson y Kafry (1981) establecen que el burnout es un estado
de agotamiento mental, físico y emocional producido por el resultado de estar expuesto por
(1981, 1985, 1986), que definen el burnout como una respuesta inadecuada al estrés
una atención intensa y prolongada. Describieron tres dimensiones del burnout: (a)
como desgaste, perdida de energía, agotamiento físico y psíquico, sensación de no poder más;
contexto interpersonal del síndrome, definida por actitudes negativas, trato cínico, distante e
irritable hacia los sujetos con los que se trabaja, el sujeto culpa a los demás de sus
baja autoestima, inefectividad, baja moral, incapacidad para soportar el estrés, y evitación
5
Farber (1983) define el burnout como un síndrome relacionado con el trabajo, que
surge por la percepción del sujeto de una discrepancia entre los esfuerzos y los resultados.
Ferrer (2002) define al burnout con las siguientes características: (a) estrés crónico
progresivo que se desarrolla a lo largo de uno a tres años; (b) no acostumbra a generarse
por sobrecarga cuantitativa de trabajo, sino por aspectos cualitativos; (c) las personas
afectadas habían estado previamente motivadas por su tarea; (d) los primeros síntomas son
las tareas y absentismo físico, con retrasos para incorporarse al lugar de trabajo y aumento
de errores y quejas; (e) se pierden las razones y las motivaciones que justificaban la
dedicación y el esfuerzo; (f) no se recupera el estado habitual con el descanso, como sería
6
Schaufeli, Leiter y Maslach (2009), después de analizar las definiciones existentes
sobre el burnout, encuentran que éstas varían según el contexto, alcance, precisión e
incluso las intenciones de quien las usa, pero, concluyen que coinciden en cinco aspectos,
apartado presentamos algunas descripciones realizadas por diferentes autores que intentan
explicar el desarrollo y las fases por las que pasa la persona hasta llegar al burnout.
7
1.1. Desarrollo del burnout
continuo en el que el individuo pasa por tres fases de forma paulatina y progresiva. Una
primera fase en la que las demandas laborales exceden los recursos materiales y humanos
dándose una situación de estrés. Una segunda fase, de exceso o sobreesfuerzo, en la que el
sujeto da una respuesta emocional a ese desajuste, apareciendo signos de ansiedad, fatiga,
etc. La situación exige del sujeto una adaptación psicológica. En la tercera fase, la del
propiamente dicho aparece en la fase final como una respuesta a una situación laboral
insoportable.
para “comerse el mundo”, triunfar, tiene grandes ilusiones y expectativas. La segunda fase,
expectativas. Aunque el sujeto está impaciente por conseguir el éxito, aparece la irritación,
8
sensación de que todo está perdido, sentimientos de fracaso, apatía, desgracia, soledad y
cuatro fases que puede desarrollarse de forma cíclica en distintas épocas o trabajos: la
primera fase está caracterizada por entusiasmo, elevadas aspiraciones, energía desbordante
ocurre la perdida del idealismo y del entusiamo, en la tercera fase se produce la frustración,
frustración.
el campo de estudio se encuentran las establecidas por Maslach y Jackson (1981, 1985,
Jackson (1982) mencionan que la primera dimensión desde el punto de vista temporal, es
realización personal; pero en este caso el desarrollo sería simultáneo en vez de secuencial.
afrontamiento desarrollada por los profesionales, que a pesar de no ser eficaz en el trabajo,
Para Burisch (2006), los aspectos básicos del proceso del burnout se puede resumir
hacia el trabajo. El proceso del burnout culmina con aversión a todo, desesperación y
recursos.
10
Tabla 2. Aspectos básicos del proceso del burnout
Etapas Características
Etapa 1:
Alta carga de trabajo, alto nivel de -Las demandas del empleo superan los
estrés en el trabajo, altas recursos del empleado.
expectativas del empleo. -El trabajo no cumple con las expectativas de
la persona.
Etapa 2:
Agotamiento físico/emocional -Agotamiento crónico; mayor inversión de
energía con el fin de ejecutar todas las tareas
del trabajo; trastornos del sueño,
susceptibilidad a los dolores de cabeza y otros
dolores físicos.
-Agotamiento emocional; fatiga, incluso solo
al recordar el trabajo
Etapa 3:
Despersonalización/cinismo/ -Apatía, depresión, aburrimiento.
Indiferencia -Actitud negativa hacia el trabajo, los
colegas y clientes/beneficiarios del
servicio/pacientes.
11
asma), aumento de conducta de alto riesgo, dolor muscular (particularmente en espalda y
abandono del puesto de trabajo, pérdida de la calidad del trabajo y posturas de cinismo,
problemas de relaciones con los compañeros y con los superiores, aumento de la conducta
matrimoniales y familiares.
En relación a los síntomas emocionales, que son los definitorios del síndrome de
persona afectada tiene una menor tolerancia a la frustración, con tendencia a reaccionar de
forma agresiva hacia los clientes y hacia los compañeros de trabajo. También pueden
los sujetos con burnout de aceptar sus sentimientos, aislamiento y sobrevinculación con los
12
de sentimientos hacia otras situaciones o cosas, la atención selectiva y la intelectualización,
Monte, 2005; Soothill, Barry y Williams 1992; Toppinen- Tanner, Ojajärvi, Väänaänen,
Kalimo y Jäppinen, 2005). A ello hay que añadir la intención de dejar el trabajo,
(2001), el burnout puede ser etiquetado como neurastenia laboral como se describe en la
13
Tabla 3. Criterios diagnósticos CIE-10 para la Neurastenia
A. Fatiga persistente después del menor esfuerzo mental o físico.
B. Por lo menos dos de los siguientes seis síntomas: (a) sensación de dolor y molestias musculares,
(b) mareos, (c) cefaleas de tensión, (d) trastornos del sueño, (e) incapacidad para relajarse, (f)
irritabilidad, o (g) dispepsia.
ante un estresor psicosocial, laboral o de otro tipo. Los síntomas deben desarrollarse dentro
14
Tabla 4. Criterios diagnósticos DSM-5 para los Trastornos de adaptación
A. Aparición de síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un factor o
factores de estrés identificable(s) que se producen en los tres meses siguientes al inicio del factor
(es) de estrés.
B. Estos síntomas o comportamientos son clínicamente significativos, como se pone de
manifiesto por una o las dos características siguientes: (a) malestar intenso desproporcionado a la
gravedad o intensidad del factor de estrés, teniendo en cuenta el contexto externo y los factores
culturales que podrían influir en la gravedad y la presentación de los síntomas; (b) deterioro
significativo en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
C. La alteración relacionada con el estrés no cumple los criterios para otro trastorno
específico y no constituye una simple exacerbación de un trastorno mental preexistente.
D. Los síntomas no responden a una reacción de duelo normal.
E. Una vez cesado el factor de estrés (o sus consecuencias), los síntomas no persisten más de
6 meses.
Especificar si:
Agudo: si la alteración dura menos de 6 meses.
Persistente (crónico): se la alteración dura 6 meses o más.
Los trastornos adaptativos son codificados según el subtipo, que se selecciona de acuerdo con los
síntomas predominantes.
laboral) que no son clasificables como uno de los subtipos específicos del trastorno de
15
adaptación. Utilizar la definición de trastorno de adaptación para el diagnóstico de
burnout, sin embargo, puede ser problemático. El burnout, por lo general, no es una
meses, por lo tanto, puede ser considerado un trastorno adaptativo sin especificar crónico.
solapa parcialmente con los síntomas de otros estados, siendo los más frecuentes los que
aparecen en la Tabla 5.
- Estrés
- Depresión
- Estrés postraumático
- Alienación
- Insatisfacción laboral
- Ansiedad
manifestaciones diferentes.
16
Tabla 6. Estrés vs. burnout
Estrés Burnout
- Síntomas físicos -Síntomas emocionales
- Sentimientos de urgencia e hiperactividad -Sensación de impotencia
- Sobreimplicación en los problemas -Falta de implicación
- Hiperactividad emocional -Embotamiento emocional
- El daño fisiológico es el sustrato primario -El daño emocional es el sustrato primario
-Puede tener efectos positivos en exposiciones -Sólo tiene efectos negativos
moderadas (estrés)
-Agotamiento o falta de energía física -El agotamiento afecta a la motivación y a la
energía psíquica
Nota. Adaptado de Burish (2006) y Fidalgo Vega (2005).
Es más, Pines (1993) plantea que el estrés es un fenómeno más amplio y no lleva
Fernández (1991) señalan que la principal diferencia es que el burnout es una consecuencia
depresión puede extenderse sobre todos los ámbitos de la vida (ej., el trabajo, familia o el
ocio). El burnout, sin embargo, es específico para el contexto laboral (Maslach, Schaufeli,
Leiter, 2001). Así, en este marco conceptual parece haber acuerdo sobre la especificidad
del burnout como síndrome relacionado con el trabajo y caracterizado por síntomas
alienación ocurre en situaciones de escasa libertad para desarrollar una tarea que es posible
realizar, mientras el burnout ocurre bajo condiciones de excesiva autonomía para realizar
aprensión, nerviosismo y preocupación del sujeto, que no posee las habilidades requeridas
18
1.4. Consecuencias del burnout
Dhouib et al., 2010; Leiter y Durup, 1994; Maslach et al., 2001; Wang, 2005). En esta
línea Dyrbye et al. (2006), en un estudio realizado con 1.098 estudiantes de medicina,
encontraron que la depresión fue la única variable que tenía una relación significativa con
2007). Los síntomas de ansiedad, depresión y baja satisfacción en el trabajo que genera el
burnout pueden intentar manejarse con conductas adictivas, como el abuso de tabaco,
alcohol y otras drogas (Bennett, Lowe, Matthews, Dourali y Tattersall, 2001; Coffey y
Coleman, 2001). En un estudio realizado con una muestra de 3.151 empleados de Finlandia
con burnout elevado, el 10% cumplían los criterios para dependencia del alcohol (Ahola,
ejemplo de ello es el estudio de Grau, Suñer y García (2005) con una muestra de 2.290
19
profesionales de la salud en el que se observó una asociación entre un alto nivel de
Berliner y Shapira, 2006). Se han descrito consecuencias del burnout sobre la salud
fue predictivo de futuros infartos de miocardio en los hombres y mujeres (Appels, Falger y
Schouten, 1993; Appels y Mulder, 1988, 1989). En esta línea, Poulsen, Khan, Meredith,
médicos privados de mayor edad. En un estudio en Finlandia, el 47% de los empleados con
como también ambigüedad y conflicto del rol (Gil-Monte 2003; Iverson, Olekalns y Erwin,
1998; Poghosyan, Clarke, Finlayson y Aiken, 2010; Shaufeli y Enzmann, 1998; Wright y
Cropanzano, 1998).
20
El burnout produce un deterioro de la salud del trabajador, lo cual aumenta la tasa
Niakas, 2015; Gil-Monte, 2005). Sherring y Knight (2009) en una muestra de 475
enfermeras concluyeron que las personas que experimentan burnout eran más propensas a
tomar permisos por enfermedad y considerar abandonar sus puestos de trabajo. Algunos
estudios concluyeron que entre el 50% y el 60% del absentismo está ocasionado por el
estrés laboral (Cox et al., 2000). Algunos trabajos (Cohen-Mansfield y Rosenthal, 1989;
Toppinen-Tanner et al., 2005) establecen que existe una correlación entre el grado de
puede ser una forma justificada de abandono del trabajo originada por el burnout.
En otros estudios (Burisch, 2002; Lee y Ashforth, 1996; Lee, Hwang , Kim y Daly,
laboral, en cuanto que un elevado nivel de burnout implica un grado de satisfacción laboral
bajo.
(Greenglass, Pantony y Burke 1988), tiene como principal fuente la sobrecarga de trabajo
2001).
21
Por último, diversas investigaciones han relacionado el conflicto y ambigüedad de
rol con el síndrome de burnout (Peeters, Montgomery, Bakker y Schaufeli, 2005; Schaufeli
LA SALUD
El burnout afecta cada vez a más profesionales en todo el mundo (Cole y Carlin,
profesión, sin embargo, los profesionales vinculados al contacto directo con las personas
Mandel y Walker, 2002; Johns y Ossoff, 2005). Los profesionales de salud afrontan una
rol y ambigüedad de rol (Ruiz y Ríos, 2004). Estos elementos de la tarea, junto a otros
22
Diversos países han desarrollado investigaciones sobre la prevalencia del burnout
Sloane, Sochalski y Silber, 2002; Shimizu, Mizoue, Kubota, Mishima, y Nagata, 2003;
Wu, Zhu, Wang, Wang, y Lan, 2007) señalan que están sometidos a largas horas de trabajo
con limitados recursos, una amplia gama de tareas y relaciones complejas con los
pacientes, médicos, otros colegas y sus propias familias. En lo que respecta a los
organizacional, entre otras circunstancias, pueden generar estrés constante tanto por las
Díaz, Stimolo y Caro, 2010; Leiter, Harvie y Frizzell, 1998; Silva et al., 2011; Vahey,
Aiken, Sloane, Clarke y Vargas 2004), en las que se informa de diversos niveles de
prevalencia, coincidiendo en que esta profesión es una de las más vulnerables al síndrome
síndrome ha sido estudiado entre la profesión médica por diferentes autores (Carr, Gareis y
Barnett, 2003; Firth-Cozens y Greenhalgh, 1997; Flórez, 2002; Johnson et al., 1995;
informándose de diferencias sobre los porcentajes de médicos afectados, tanto por el tipo
De hecho, en Europa y Estados Unidos este síndrome afecta entre un 25% y 60% de los
médicos, y puede alcanzar al 75% de los médicos residentes (Wallace, Lemaire y Ghali,
23
2009); específicamente en Europa se ha estimado que entre un 2.4% y un 72% de los
mejor la magnitud de este fenómeno en los sanitarios. Así, por ejemplo, Poghosyan et al.
(2010) realizaron un estudio en seis países: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido,
Alemania, Nueva Zelanda y Japón, donde se estudió la relación entre burnout y la calidad
enfermería de Japón obtuvieron los niveles más altos de burnout, con las puntuaciones
personal. El personal de enfermería de Alemania tuvo los niveles más bajos de burnout en
esas tres dimensiones. El de Canadá, Reino Unido y Nueva Zelanda obtuvo menores
niveles de burnout en general que el de Japón y Estados Unidos, pero mayores que el de
Alemania. En cuanto a la calidad del servicio, el 80% del personal de enfermería en Japón
comparación con el 9.4% de Nueva Zelanda, el 19% de Estados Unidos, el 14% de Canadá
personal de enfermería de Alemania con el 30%, lo que indicó una calidad de atención
24
Tabla 7. El burnout en personal de enfermería/la calidad de la atención
enfermería y la mitad del personal médico informaron de altos niveles de burnout. En este
Azoulay (2007) con 978 médicos y 2497 enfermeras que trabajaban en unidades de
determinantes de burnout fueron diferentes en los dos grupos. En los médicos intensivistas
con un burnout severo, éste se relacionó con un elevado número de horas de trabajo,
realizó entre 193 médicos anestesistas de ocho hospitales públicos franceses (Chiron,
25
anestesistas mujeres y jóvenes refirieron mayores niveles de agotamiento emocional y de
En Italia, en la investigación realizada por Ferrari et al. (2014) con 180 médicos
carga de trabajo y la organización del trabajo; una mayor carga de trabajo y tener síntomas
En otro estudio en este país (Bressi et al., 2008) con 440 profesionales de la salud se
examinaron los aspectos del trabajo que los encuestados percibían como estresantes y/o
vs.15.3%).
en las dimensiones del burnout: un 25% de las enfermeras suecas obtuvieron puntuaciones
investigación realizada en Hungría (Kovács, Kovács y Hegedűs, 2010), con una muestra de
o la frecuencia del burnout. Los análisis de regresión mostraron que el mejor predictor del
26
En el continente asiático se realizaron varios estudios centrados en esta temática.
En Yemen en un trabajo con una muestra de 563 médicos que trabajaban en cuatro
seis médicos (11.7%) fueron identificados con un alto grado de burnout, encontrándose un
mayor porcentaje entre los médicos con una experiencia de trabajo menor o igual a 10 años
(OR = 2.8), en los que trabajan 40 o más horas/semana (OR = 2.1) y en los que tenían la
emocional y el 71.5% baja realización personal; el personal de enfermería casado fue más
En los países africanos, los estudios de burnout son escasos y se han desarrollado
y Meguid, 2011), casi tres cuartas partes del personal de salud (72%) informaron de
agotamiento emocional, más de un tercio (43%) despersonalización, mientras que casi tres
En los países de habla hispana, Grau, Flichtentrei, Suñer, Prats y Braga (2009)
realizaron un estudio de burnout con 11.530 profesionales de la salud (ver Figura 1). Los
valores más altos de prevalencia del burnout se encontraron en España (con un 14.9%),
Argentina (con un 14.4%) y Uruguay (con un 7.9%). Los profesionales de México, Perú,
27
Colombia, Guatemala y El Salvador presentaron prevalencias entre 2.5% y 5.9%. Ecuador
presentó una de las prevalencia más bajas en relación con los otros países, con un 4.0%. En
cuanto al tipo de profesión, los médicos tuvieron una prevalencia del 12.1% y el personal
muestras de trabajadores sanitarios son elevadas. Así, Albadalejo et al. (2004) informaron
una prevalencia del 30%, Fernández (1992) del 41.6% y Martín, Fernández, Gómez y
Martínez (2001) del 43.9%. En médicos, en una investigación se hallaron prevalencias que
oscilaron entre el 25% y el 70% (Cebriá Andreu, 2003), mientras que en otra investigación
Cautitlán en México, con una muestra de 122 profesionales de enfermería (García, Oviedo,
28
de 24%, respectivamente. En un informe de la Organización Panamericana de la Salud
(OPS/OMS; 2012) se analizó el burnout en Argentina, Brasil, Perú y Costa Rica (ver Tabla
8). Se encontró que Argentina presentaba los porcentajes más altos de burnout, con valores
del 59% para el personal médico y del 55% para el personal de enfermería. Las diferencias
para el personal médico no fueron significativas con respecto a Brasil y Costa Rica, pero sí
entre el 25% y 70% (Tomasi et al., 2008); en este mismo país, el burnout en médicos de
cuidados intensivos se estimó en el 7.4% (Tironi et al., 2009). Otra investigación realizada
en Brasil con 188 profesionales de la salud (Zanatta y Lucca, 2015), encontró que el 29.8%
presentaron puntuaciones elevadas en al menos dos de las esas tres dimensiones del
burnout.
29
En Argentina, en una investigación con 106 médicos y un grupo de comparación de
104 profesionales no médicos apareados por edad y género (Waldman et al., 2009), se
los encuestados. En otra investigación en Argentina, con 162 médicos de las unidades de
personal. Sin embargo, los resultados han sido diversos sea por la utilización y aplicación
resultados en función del contexto donde se desarrollan los estudios, entre otros (García
Remuzgo y Fuentes 2007; Ríos, 2009). Los puntos de corte deben interpretarse con cautela
debido a los factores sociales y culturales que influyen en cada país (Schaufeli y Van
Dierendonck, 1995). Estas divergencias en los resultados de los estudios generan cierta
confusión en relación a los datos de prevalencia reales de este síndrome (Grau, Gil Monte,
del síndrome de burnout no siempre se analizaron las tres dimensiones, sino que utilizaron
una sola puntuación, lo que dificulta establecer relaciones entre las investigaciones
30
FACTORES ASOCIADOS AL SÍNDROME DE BURNOUT
síndrome de burnout (ver Tabla 9). Estos factores incluyen variables sociodemográficas
(ej., sexo, edad, salario), laborales (ej., profesión, experiencia), personalidad, malestar
- Sexo
- Edad
- Hijos
- Estado civil
- Etnia
- Ingreso mensual
- Experiencia profesional
- Sector en el que trabaja
- Tipo de Contrato
- Jornada laboral diaria
- Turnos
- Número de pacientes
- Recursos
- Malestar emocional
- Afrontamiento
- Apoyo social
- Personalidad
31
1.5. Variables sociodemográficas
es más frecuente en mujeres; mientras que en otros estudios se encontró que los hombres
presentan niveles más altos de burnout (Albino, Agüero, Martínez y Vega 2002; Martín et
significativas por sexos (Bonde, 2008; Camara y Cuesta, 2005 Cebriá et al., 2001; Gil-
En cuanto a las dimensiones del burnout, algunos estudios señalan que las mujeres
presentan un mayor cansancio emocional (Atance, 1997; Grau et al.,2009; Ortega Ruíz,
López Ríos y Gómez Martín, 2008); y los varones niveles más elevados de
niveles de burnout (Grau, et al., 2009; Lin, John y McVeigh, 2009; Iglesias, de Bengoa
Vallejo y Fuentes 2010). En cambio, otros trabajos encontraron que a menor edad, mayor
burnout (Alacacioglu, Yavuzsen, Dirioz, Oztop y Yilmaz, 2009; Nyssen, Hansez, Baele,
32
En cuanto a la relación de esta variable con las dimensiones del burnout, diversos
trabajos han encontrado una relación positiva de la edad con la dimensión de cansancio
personas que tienen hijos presentan puntaciones más elevadas de burnout (Martín et al.,
2001; Pérez, et al., 2007), aunque algunas investigaciones no han encontrado diferencias
significativas entre tener hijos y el síndrome de burnout (Da Silva, Daniel y Pérez (1999);
(2009) señala que los sujetos con hijos sufren de mayor agotamiento emocional y mayor
realización personal. Al respecto, Maslash (2003) menciona que los profesionales de salud
con hijos son generalmente mayores, estables y emocionalmente maduros, lo que favorece
diferencias significativas (Castillo, Benavente, Arnold y Cruz, 2012; Grau et al., 2009;
Villanueva et al., 2008), otros estudios hallaron que los casados tienden a experimentar
menos burnout (Martín et al., 2001; Maslach y Jackson, 1984) y que los médicos más
jóvenes y solteros presentan niveles más elevados de burnout en comparación con los más
33
En cuanto a la relación entre las dimensiones de burnout y el estado civil, algunos
investigadores señalan que las personas casadas son más propensas a sufrir agotamiento
emocional (Al-Turki, 2010; Lin, John y McVeigh, 2009; Moreira et al., 2009). En lo
Una investigación previa encontró una relación significativa del burnout con los
En cuanto a la relación con las dimensiones del burnout, un salario bajo fue
encontrado que los primeros años de experiencia serían los más vulnerables para
desarrollar burnout. Sin embargo, la mayoría de los trabajos indican que el síndrome de
Gôker, y Aksu, 2010; Aranda et al., 2004; Gil-Monte y Peiró, 1997; Hillhouse y Adler,
34
Con respecto a la relación con las dimensiones del burnout, un estudio (Carlotto,
presentaban burnout. Otro estudio (Ozyurt, Hayran y Sur, 2006), en una muestra de 598
médicos, encontró que los que trabajaban en hospitales públicos experimentaron más
burnout que los que trabajaban en hospitales privados. Asimismo, otras investigaciones
Sólo una investigación (Hansen, Sverke y Naswall, 2009) encontró que el personal
En relación con las dimensiones del burnout, con el trabajo, se encontró que el
contrato indefinido (Albino et al., 2002; Aguilera y de Alba García, 2010; Martín et al.,
2001). En relación con las dimensiones del burnout, los profesionales de salud con un
35
de contrato eventual (Bernaldo y Labrador, 2008; Ríos-Rísquez y Godoy-Fernández, 2008;
que aquellos profesionales con más horas de trabajo tenían puntuaciones de burnout más
elevadas (Betancur et al., 2012; Gil-Monte y Peiró, 1997; Pérez et al., 2007), presentando
un mayor cansancio emocional el personal sanitario que dedicaba más horas semanales a
su profesión (Hoffman y Scott, 2003); sin embargo, en dos trabajos (Biaggi, Peter y Ulich,
que a su vez se relacionaba con el burnout (Walsh, Dolan y Lewis, 1998). Un estudio
(Ribeiro et al., 2014) encontró que la propensión a desarrollar el síndrome fue mayor en las
trabajo nocturno, los turnos de trabajo irregulares y los descansos excesivamente cortos
2013; Escribá, Martín y Pérez, 2006; Gil-Monte y Peiró, 1997); y que niveles bajos de
Izquierdo y Ríos-Rísquez, 2012), así como con realizar guardias (Grau et al., 2009).
36
El número de pacientes atendidos parece contribuir al burnout. En un estudio
encontró que cada paciente extra por enfermera se asoció a un 23% de aumento en la tasa
(Martín et al., 2001) encontró que el principal factor generador de estrés laboral fue la
carga laboral con jornadas de más de 8 horas diarias, turnos rotatorios y pacientes críticos
trabajo y la salud general de las enfermeras (Khamisa, Oldenburg , Peltzer y Dragan, 2015)
En relación con las dimensiones del burnout, de acuerdo con la teoría de demandas
Bakker, Nachreiner, y Schaufeli, 2001), las demandas del trabajo influyen en la aparición
de agotamiento emocional.
37
1.7. Variables clínicas
Con respecto al malestar emocional, diversos trabajos (Ahola et al., 2005; Meier,
1984; Schaufeli Enzmann, 1998; Toppinen-Tanner et al., 2005; Wang, 2005) han
1996; Shaufeli y Enzmann, 1998); de sufrir un elevado grado de ansiedad con las
2006).
probabilidad de aparición del síndrome. Folkman y Lazarus (1985) encontraron que los
posibles cambios cognitivos que se realizan ante las demandas estresantes están
están asociadas con niveles bajos del síndrome (Burke y Greenglass, 2000; Leiter, 1991).
Sin embargo, algunos autores (Maslach, 2001; Schaufeli, Bakker, Hoogduin, Schaap y
Kadler, 2001) han señalado que no existe relación entre el burnout y el afrontamiento.
38
En relación con las dimensiones del burnout, se ha encontrado correlación entre la
2001; Leiter, 1990, 1991; Thorton, 1992). Diversos trabajos (Greenglass y Burke, 2001;
Shimizutani et al., 2008; Shirey, 2006) encontraron que las enfermeras que se esforzaban
por cambiar la situación estresante como estrategia para afrontar el problema presentaron
alta.
Por lo que respecta al apoyo social y su relación con el burnout, las investigaciones
indican que actua como factor protector ante el estrés (Eastburg, Williamson, Gorsuch,
Ridley, y Ridley, 1994; Folkman y Lazarus, 1985; Gil-Monte y Peiró, 1996; McAbee,
1991). De este modo, tener una buena interacción social en el trabajo es un factor protector
(Aldrete, Navarro, González, Contreras y Pérez, 2015), mientras que la falta de apoyo
por parte de los supervisores del grupo va unido a niveles bajos de burnout (Escribá et al.,
2006; Fong, 1990). El apoyo social de los compañeros es un predictor significativo del
Por último, por lo que respecta a los rasgos de personalidad, una investigación
(Swider y Zimmerman, 2010) encontró que las personas que mostraban puntuaciones más
39
elevadas en neuroticismo y más bajas en extraversión eran más propensas a experimentar
el síndrome de burnout.
En relación con las dimensiones del burnout, en un estudio realizado con una
emocional. Asimismo, otro trabajo (Alarcon, Eschleman, y Bowling, 2009) encontró que el
dos investigaciones (Alarcon, et al., 2009; McManus, Keeling y Paice, 2004) la realización
2004). Una investigación (Schwab, 1995) halló que el optimismo y la extraversión serían
40
Determinar las características sociodemográficas (sexo, edad,
muestra.
41
II. PARTE EMPÍRICA
42
III. MÉTODO
43
ÁMBITO DE ESTUDIO
de las 24 provincias de Ecuador, un país latinoamericano situado en América del Sur con
Ecuador cuenta con cuatro regiones de características singulares (ver Figura 1). La
región Costa o Litoral, ubicada al oeste del país, dividida en siete provincias: Esmeraldas,
Santo Domingo, Manabí, Los Ríos, Santa Elena, Guayas y el Oro. La región Sierra o
Oriental, que abarca seis provincias: Sucumbíos, Napo, Orellana, Pastaza, Morona
44
Fuente: Instituto Geográfico Militar del Ecuador (2009)
45
Este sistema lo integran dos sectores, público y privado, cuyas fuentes de ingresos
la salud, además de gestionar vínculos con los diversos actores involucrados tanto en el
niveles de complejidad.
46
Tabla 1. Niveles de complejidad del sistema de salud
DISEÑO
Ecuador entre el 26 noviembre del 2011 y el 5 diciembre del 2012. Como se muestra en la
término que hace referencia a la proporción de quienes tienen una condición determinada
en un momento del tiempo. Los estudios transversales también se utilizan para examinar
Elegibles (n = 2769)
48
PARTICIPANTES
de las 24 provincias que componen Ecuador. Para participar en el estudio, los sanitarios
tenían que (a) estar titulados como profesional para la medicina o la enfermería, (b) tener
un año de experiencia como mínimo, (c) encontrarse en situación activa, (d) dar su
de la salud que (a) no dieron su consentimiento firmado, (b) durante el período de estudio
profesión en los sistemas público y privado en los años 2011 y 2012 en estas provincias.
Para minimizar la pérdida de sujetos se siguieron las estrategias recomendadas por Hulley,
participar en que el estudio tuviese éxito; presentar de una forma atractiva el estudio;
invasiva posible.
49
La tasa de respuesta fue del 90.7%, 283 sujetos (9.3%) rehusaron participar en el
estudio. Las razones argumentadas por los sanitarios para no participar en estudio fueron
que la investigación podría interferir en su desempeño laboral, por falta de tiempo para
personal y por desinterés en el estudio. De los 2769 encuestados, 365 se eliminaron por no
La muestra final quedó compuesta por 2404 sanitarios, el 31.6% eran hombres y el
68.4% mujeres, con un rango de edad comprendido entre los 21 y los 65 años (M = 40.0;
de la muestra.
voluntaria y gratuita, sin ningún incentivo económico o de otro tipo. El estudio se llevó a
afroecuatoriano, indígena.
Estado civil como variable cualitativa con cinco categorías: soltero, casado, pareja
Ingresos mensuales como variable cualitativa con siete categorías: 0 a 1000 $, 1001
a 2000 $, 2001 a 3000 $, 3001 a 4000 $, 4001 a 5000 $, > 5001 $, no recibían
remuneración
Dedicación como variable cualitativa con las siguientes categorías: tiempo parcial,
tiempo completo.
Sector en el que trabaja como variable cualitativa con las siguientes categorías:
Tipo de contrato como variable cualitativa con las siguientes seis categorías:
Trabajo por turnos como variable cualitativa con dos categorías: Con turnos, sin
turnos.
cuantitativas contínuas.
Se han recogido como variables de resultado las tres dimensiones del síndrome de
clasificado en tres niveles: bajo, medio y alto, de acuerdo con los puntos de corte
Tabla 2.
52
Tabla 2. Puntos de corte en las tres dimensiones del síndrome de burnout
___________________________________________________________________
Dimensiones Alto Medio Bajo
____________________________________________________________________
Cansancio emocional ≥ 27 19 - 26 < 19
Despersonalización ≥ 10 6–9 6
Baja realización personal < 34 34 – 39 ≥ 40
personal.
realización personal.
Se han recogido también los tres niveles del síndrome de burnout: bajo, medio y
alto, dependiendo de la presencia de estos tres niveles en alguna de las tres dimensiones del
síndrome.
53
INSTRUMENTOS
Se elaboró un cuestionario ad hoc (ver Anexo 1) para obtener información sobre las
siguientes variables:
54
Tabla 3. Instrumentos de evaluación utilizados
Propiedades
Instrumento Constructo evaluado Formato
psicométricas
Cuestionario de las características Información sociodemográfica y
Heteroadministrado
de los participantes laboral del personal sanitario
Inventario de burnout Maslasch
Síndrome de burnout Autoadministrado, 22 ítems
MBI
55
1.11. Inventario de burnout de Maslach (Maslach burnout Inventory [MBI];
Este instrumento está diseñado para valorar el síndrome de burnout en sus tres
personal (ver Anexo 2). Está compuesto por 22 ítems. Para las respuestas se utiliza una
sucede nunca y 6 que sucede todos los días, dejando el resto de puntuaciones intermedias
relaciona de manera inversa con el burnout. Los sujetos que presentan el síndrome de
Cronbach) del MBI oscila en el rango de .70 a .90 (Maslach y Jackson, 1986), habiéndose
obtenido con frecuencia índices más bajos para la escala de despersonalización (Schaufeli
56
y Van Dierendonck, 1993). Igualmente, se ha encontrado una alta fiabilidad test-retest a lo
interna del inventario para la muestra de este trabajo se obtuvo un coeficiente alfa de
Cronbach de .73.
emocional y que diferencia probables casos de salud mental de aquellos que no lo son (ver
Anexo 3). Contiene 28 ítems repartidos en cuatro subescalas (síntomas somáticos, ansiedad
e insomnio, disfunción social y depresión grave) de siete ítems; en cada uno de ellos la
persona debe señalar su situación actual en comparación con las últimas semanas
marcando una de las cuatro opciones de respuesta, desde encontrarse mejor de lo habitual
puntuación superior a 5/6 es indicativa de caso probable, con una sensibilidad del 84.6% y
una especificidad del 82% (Lobo, Pérez-Echeverría y Artal, 1986). El valor del coeficiente
alfa de Cronbach, calculado en nuestro trabajo fue .89, similar al obtenido por Lobo y
57
1.13. Inventario COPE-28 (Brief COPE; Carver, 1997; versión española de Morán,
estrategias de afrontamiento pasivo y activo (ver Anexo 4). Para ítem la persona evalúa la
frecuencia con la que lo aplica en una escala graduada desde 0 (no he estado haciendo eso
subescalas (con dos ítems cada una): autodistracción, afrontamiento activo, negación,
La puntuación de cada escala se obtiene sumando las puntuaciones de los dos ítems
alfa de Cronbach que oscila entre .50 y .80 para cada estrategia (Carver, 1997); en el
58
1.14. Cuestionario de Apoyo Social MOS (MOS Social Support Survey; Sherbourne
y Steward, 1991; versión española Revilla, Luna del Castillo, Bailón y Medina,
2005).
que evalúa tanto los aspectos cuantitativos del apoyo social (red social) como los
cualitativos (dimensiones el apoyo social) (ver Anexo 5). El MOS cuenta con un total de
20 ítems; el ítem número 1 hace referencia al tamaño de la red social y los 19 ítems
restantes están referidos a cuatro dimensiones del apoyo social funcional: apoyo social
Se pregunta mediante una escala tipo Likert de 5 puntos, que oscila entre 1 (nunca) a 5
(siempre), con qué frecuencia está disponible para la persona cada tipo de apoyo.
indicativa de un mayor apoyo social percibido. En España se han utilizado puntos de corte
consistencia interna para la puntuación total es alta (α = .97) y para las subescalas oscila
entre .91 y .96; la fiabilidad test-retest es elevada (.78). En el presente estudio se obtuvo
59
1.15. Cuestionario de Personalidad de Eysenck Revisado-Abreviado (Eysenck
psicoticismo y sinceridad), con 6 ítems por cada una de ellas (ver Anexo 6). Las tres
igual que ocurre con el cuestionario EPQ, se evalúa inversamente, esto es, se calcula el
interna (alfa de Cronbach) para la extraversión de 0.74, para el neuroticismo de 0.78, para
el psicoticismo de 0.63 y para la sinceridad de 0.54. Estos autores concluyen que las
psicoticismo y sinceridad.
PROCEDIMIENTO
realizó una revisión del mismo en relación con el aspecto lingüístico, considerando la
posibilidad de que pudiesen existir palabras que no eran de uso frecuente en Ecuador. Se
cuatro instituciones de salud de la ciudad de Loja, dos de las cuales fueron privadas y las
otras dos públicas; se trabajó con 25 enfermeros/as y 25 médicos/as, para aclarar, precisar
aplicación de la misma
cuales formaron parte del equipo encargado de recoger la información para el estudio. En
primer lugar, se planificó una formación de 20 horas para los docentes colaboradores del
61
Como se había previsto, aproximadamente durante 4 semanas se difundió
finalidad de ser aceptados en dicho proyecto. Una vez verificados los requisitos, se notificó
investigación.
Las evaluaciones fueron hechas por expertos, que previamente habían recibido en
temática.
62
Tras finalizar el proceso de prueba y formación se inició la fase II, la aplicación de
estudio. Este acercamiento consistió en el envío de una carta donde se presentaban los
objetivos del proyecto y la invitación a participar en esta investigación, la cual contaba con
aquellos datos más relevantes que le servirían para solicitar una cita como los nombres de
los directivos o las políticas institucionales. Previo a la primera entrevista con el director,
se pidió a todos los egresados que recordasen lo explicado de manera detallada en el curso
63
de formación sobre la presentación personal, la fluidez verbal y la actitud positiva al
disponibilidad de los sanitarios de las instituciones de salud y las reuniones semanales que
se realizaban al iniciar las jornadas. Esto se coordinó con los jefes de personal médico y de
enfermería.
El proceso de supervisión del trabajo de campo se llevó a cabo en cada una de las
desde la ciudad de Loja a cada uno de los lugares en los que se realizaron evaluaciones.
64
ESTRATEGIA DE ANÁLISIS DE DATOS
Para el análisis de los datos se utilizó el paquete estadístico SPSS para Windows
(versión 20.0). Para la elección de las pruebas estadísticas para determinar la significación
estadística se tuvo en cuenta: (a) el objetivo del análisis, (b) las características de las
variables implicadas, (c) las condiciones de aplicación de cada prueba, (d) el diseño del
participantes con nivel bajo, medio y alto del síndrome de burnout; y (c) el número
personal. Se han presentado: (a) los valores medios y las desviaciones típicas
65
1.17. Estudio analítico
Para el estudio analítico se recodificaron las distintas variables en: edad (< 40 años,
≥ 40 años), hijos (no tiene hijos, tiene hijos), etnia (mestizo, otras razas), estado civil
$), experiencia profesional (≤ 10 años, > 10 años), sector en el que trabaja (público,
diaria (≤ 8 horas, > 8 horas) turnos (con turnos, sin turnos), atención directa (≤ 50%
atención directa, > 50% atención directa), número de pacientes atendidos al día (0 - 17
utilizado el test de ji cuadrado de Pearson o el test exacto de Fisher (cuando alguno de los
valores esperados era menor de 5), considerando significativa una p < .05. Para la
síndrome de burnout y para cada una de sus dimensiones. Los análisis de regresión
logística se realizaron con ajuste simultáneo de todas las variables que habían alcanzado
significación estadística en los análisis bivariados. Los resultados se informaron como odds
66
IV. RESULTADOS
67
CARACTERÍSTICAS DE LA MUESTRA
años. Como se muestra en la Figura 1, los grupos de edad más prevalentes fueron los de 30
a 34 años con 460 participantes (19.1%), seguido por los de 25 a los 29 años con 393
participantes (16.3%) y los de 45 a los 49 años con 341 participantes (14.2%). En los
extremos se situaron los más jóvenes y los más mayores; había 64 participantes con edades
entre los 20 y los 24 años (2.7%) y 104 con más de 60 años (4.3%).
68
Figura 1. Porcentaje de profesionales de salud en función de la edad
máximo de 9 hijos. De ellos 547 no tenía hijos, 677 tenían dos hijos, 560 tenían 3 o más
69
Respecto a la variable etnia, ha sido contestada por el 100% de los encuestados. La
categoría con mayor porcentaje fue la de los mestizos/as con 91.6%, seguida por la de la
raza blanca con un 6.2%, la raza afroecuatoriano con un 1.3% y la indígena 0.9%.
Edad
M 40.0
DT 10.6
Intervalo 21-65
Etnia
Mestizo/a 2203 91.6
Blanco/a 149 6.2
Afroecuatoriano/a 31 1.3
Indígena 21 0.9
Estado civil
Soltero/a 682 28.4
Casado/a 1339 55.7
Pareja de hecho 132 5.5
Divorciado/a 200 8.3
Viudo/a 51 2.1
70
1.19. Características de la situación laboral
predominante fue la de 1001 a 2000 $ (50.6%), seguido por las de menos de 1000$
(34.6%), 2001 a 3000$ (9.3%), 3001 a 4000$ (2.7%), 4001 a 5000$ (0.8%), la de 5001 a
años.
71
Figura 3. Porcentaje de profesionales de salud según los años de experiencia
profesional
tiempo parcial.
los encuestados. La categoría con mayor porcentaje fue la de del sector público con un
53.2%, seguida por el sector privado con un 25.5%. Un 19.8% trabajaban en sectores
mixtos.
servicios profesionales (5.8%) y el contrato eventual (3.8%); el 1.7% no tenía ningún tipo
de contrato.
72
Respecto a la variable número de instituciones en las que trabaja, ha sido
que trabajaban los profesionales de la salud fue de 1.3, oscilando entre un mínimo de una
trabaja
73
Figura 5. Porcentaje de profesionales de la salud según la jornada diaria
laboral
En relación a la variable trabajo por turnos, ha sido informada por el 100% de los
representaron el 57.4% del total, frente al restante 42.6% que no hacían turnos.
(3.2%). Un 1.1% de los profesionales no tenía contacto directo con los pacientes.
74
Figura 6, el 48.8% (n = 1173) atendía a menos de 17 pacientes al día y el 47.2% (n = 1135)
restante a 18 o más.
la de bastante con un 55.1%, seguido por la de totalmente con un 36.7%, la de poco con un
75
Tabla 2. Características laborales de los participantes (continuación)
Total
VARIABLES
N %
Profesión
Médico/a 1194 49.7
Enfermero/a 1210 50.3
Experiencia profesional
M 13.4
DT 10.3
Intervalo 1-57
Dedicación
Total 1798 74.8
Parcial 568 23.6
No contestaron 38 1.6
Sector en el que trabaja
Público 1279 53.2
Privado 614 25.5
Mixto 477 19.8
No contestaron 34 1.4
Tipo de contrato
Eventual 91 3.8
Ocasional 513 21.3
Plazo fijo 395 16.4
Nombramiento 1189 49.5
Servicios profesionales 139 5.8
Ninguno 41 1.7
No contestaron 36 1.5
Número de instituciones
M 1.3
DT 10.3
Intervalo 1-4
76
Tabla 2. Características laborales de los participantes (continuación)
Total
VARIABLES
N %
Jornada Laboral diaria
M 8.8
DT 3.6
Intervalo 1-24
Turnos
Con turnos 1379 57.4
Sin turnos 1025 42.6
Atención directa
Ninguna 26 1.1
25% o menos 77 3.2
26-50% 138 5.7
51-75% 642 26.7
76-100% 1501 62.4
[Link] 20 0.8
No de pacientes/día
M 18.7
DT 11.7 36.7
Intervalo 0-45 51.1
Recursos Institucionales 7.9
Totalmente 873
Bastante 1308
Poco 188
Nada 7
No contestaron
77
1.20. Características clínicas de los participantes
Total
VARIABLES
N %
78
Figura 7. Síntomas somáticos
Figura 8. Ansiedad
79
En la subescala disfunción social la puntuación promedio fue de 1.0 (DT= 0.1). Un
participantes. La media en apoyo social fue de 73.3 (DT = 19.1), siendo la puntuación más
sido cumplimentada por el 95.5% de los participantes, con una puntuación media de 9.2
afrontamiento pasivo ha sido informada por el 94.5% de los participantes, con una
puntuación media de 10.9 (DT = 8.5), siendo la puntuación más baja de 0 y más alta de 42
VARIABLES M DT
Neuroticismo 1.8 1.7
(0-6)
Extraversión 4.3 1.7
(0-6)
Psicoticismo 1.6 1.0
(0-6)
81
Tabla 4. Personalidad, apoyo social y afrontamiento (continuación)
VARIABLES M DT
Apoyo social 73.3 19.1
(19-95)
Afrontamiento activo 9.2 7.4
(0-42)
Afrontamiento pasivo 10.9 8.5
(0-42)
Figura 11, se encontró que 709 (33.9%) participantes tenían un nivel bajo de burnout, 620
(29.7%) un nivel medio y 760 (36.4%) un nivel alto. Por consiguiente, el 63.6% de los
burnout fue el sexo. La puntuación media en burnout para los hombres fue de 62.5 (DT =
14.3) y para las mujeres de 59.2 (DT = 13.9) (ver Figura 12); las diferencias entre hombres
profesionales de la salud que los hombres en el 58.8% tenían niveles bajos de burnout,
mientras que el 41.2% tenían niveles altos; en las mujeres el 66.0% tenían un nivel bajo y
el 34.0% alto (ver Tabla 5). Se encontró una relación estadísticamente significativa entre
83
Tabla 5. Sexo y nivel de burnout
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Hombres
413 58.8 289 41.2
(n = 702)
Sexo 10.47 <.0001
Mujeres
916 66.0 471 34.0
(n = 1387)
Nota. a Grados de libertad.
En relación a la edad y el burnout, se halló una media en burnout para los sujetos
de menos de 40 años de 61.4 (DT = 14.3) y para los de 40 años o más de 58.9 (DT = 13.8)
(ver Figura 13), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2036) = 3.9, p <
.0001.
los de menos de 40 años que el 60.5% de los participantes tenían un nivel bajo de burnout
y el 39.5% alto; en los de 40 años o más, el 67.4% tenían niveles bajos de burnout y el
84
32.6% alto (ver Tabla 6). Las diferencias halladas entre ambas variables fueron
una puntuación media en burnout para los que no tenían hijos de 61.2 (DT = 14.8) y para
los que no tenían hijos de 59.9 (DT = 13.9), (ver Figura 14); no hubo diferencias
aquellos sin hijos que el 58.9% tenían un nivel bajo de burnout y el 41.1% alto; en los que
85
tenían hijos, el 65.3% presentaba un nivel bajo de burnout y 34.7% alto (ver Tabla 7). Se
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Sin hijos
324 58.9% 226 41.1%
(n = 550)
Hijos 7.16 .007
Con hijos
1005 65.3% 534 34.7%
(n = 1539)
Respecto a la relación entre las variables etnia y burnout, se halló una puntuación
media en burnout para los mestizos de 60.3 (DT = 13.9) y para los de otras razas de 60.6
(DT = 16.9) (ver Figura 15); no hubo diferencias estadísticamente significativas entre
86
De igual manera en relación a la etnia y el nivel de burnout, se halló que en los
mestizos el 64.0% tenían un nivel bajo de burnout y el 36.0% alto; en los de otras etnias,
el 59.6% presentaba un nivel bajo de burnout y el 40.4% alto (ver Tabla 8). No se encontró
una relación estadísticamente significativas entre ambas variables, 2 (1, N = 2089) = 1.39,
p = .23.
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Mestizos
1223 64.0% 688 36.0%
(n=1911)
Etnia 1.39 .23
Otras Razas
106 59.6% 72 40.4%
(n=178)
Nota. a Grados de libertad.
Respecto a la relación entre las variables estado civil y burnout, se encontró una
puntuación en burnout para los casados/pareja de hecho de 60.0 (DT = 14.2) y para los
en los participantes casados o con pareja de hecho se halló que el 64.7% tenían un nivel
bajo de burnout y el 35.3% alto; en los otros estados, el 61.9% tenían un nivel bajo del
burnout y el 38.1% alto (ver Tabla 9); las diferencias halladas entre ambas variables fueron
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Casado /p areja
de hecho 828 64.7% 452 35.3%
Estado (n=1280)
1.63 .202
civil Solteros/divorcia
do/viudo 501 61.9% 308 38.1%
(n=809)
Nota. a Grados de libertad.
puntuación media en burnout para los que ganaban menos de 1000$ al mes de 58.7 (DT =
14 .1) y de 61.2 (DT = 14.1) para los de 1000$ o más (ver Figura 17); las diferencias
88
Figura 17. Puntuaciones medias en burnout en función de los ingresos
mensuales
salud con ingresos menores a 1000$ mensuales el 68.0% tenían un nivel de burnout bajo y
el 32.0% alto; en aquellos que ganaban más de 1000$, el 61.3% tenían burnout bajo y el
38.7% alto (ver Tabla 10); las diferencias halladas entre ambas variables fueron
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2076)
< 1000$
493 68.0 232 32.0
Ingresos (n = 725)
9.19 .002
mensuales ≥ 1000$ 828 61.3 523 38.7
(n = 1315)
Nota. a Grados de libertad.
89
Al analizar la relación entre la profesión y el burnout, se encontró una puntuación
media en burnout para los médicos/as de 62.4 (DT = 13.8) y para los enfermeros/as de 57.9
(DT = 14.1) (ver Figura 18), hallándose diferencias estadísticamente significativas, t (2059)
puede observar en la Tabla 11, el 58.8% de los médicos/as tenían un nivel de burnout bajo
burnout bajo y el 31.1% alto; las diferencias halladas entre ambas variables fueron
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Médico/as
642 58.8 450 41.2
(n = 1092)
Profesión 23.04 < .0001
Enfermeros/as
687 68.9 310 31.1
(n = 997)
Nota. a Grados de libertad.
90
En relación a la variables experiencia profesional y burnout, la media del burnout
para los de 10 o menos años de experiencia fue de 61.9 (DT = 14.0) y para los de más de
10 años de 59.1 (DT = 13.6) (ver Figura 19), siendo las diferencias estadísticamente
se halló que un 60.2% de los profesionales de la salud con una experiencia de 10 o menos
años tenían un nivel de burnout bajo y el 39.8% un nivel alto; el 67.1% de los
bajo y el 32.9% alto (ver Tabla 12). Las diferencias halladas en la relación entre ambas
91
Tabla 12. Experiencia profesional y nivel de burnout
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % N % 2026)
≤ 10 años
597 60.2 395 39.8
Experiencia (n = 992)
10.54 <.001
profesional > 10 años (n
694 67.1 340 32.9
= 1034)
Nota. a Grados de libertad.
completo la media del burnout fue de 60.7 (DT = 14.5) y para aquellos a tiempo parcial de
58.7 (DT = 12.8) (ver Figura 20), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t
61.5% de los sujetos a tiempo completo presentaban un nivel de burnout bajo y el 38.5%
alto, mientras que un 70.2% de los sujetos a tiempo parcial tenían un nivel de burnout bajo
92
y el 29.8% alto (ver Tabla 13); las diferencias halladas en la relación entre ambas variables
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2070)
Tiempo
completo 966 61.5 604 38.5
(n = 1570)
Dedicación 12.32 <.0001
Tiempo
parcial 351 70.2 149 29.8
(n = 500)
Nota. a Grados de libertad.
puntuación en burnout para aquellos que trabajaban en instituciones públicas de 60.1 (DT
= 14.1) y de 60.9 (DT = 14.2) para los que trabajaban en instituciones privadas o mixto
(ver Figura 21); hubo diferencias estadísticamente significativas, t (2063) = -1.19, p = .23.
un nivel de burnout bajo y el 36.0% alto; y aquellos que trabajaban en la privada o mixto,
el 62.4% tenían un nivel de burnout bajo y el 37.6% alto (ver Tabla 14); no se hallaron
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2065)
Pública
Sector en 979 64.0% 551 36.0%
(n=1530)
el que .42 .52
Privada/mixto
trabajaban 334 62.4% 201 37.6%
(n=535)
Nota. a Grados de libertad.
burnout para el personal de salud con nombramiento del 59.5 (DT = 13.9) y de 61.4 (DT =
14.0) para aquellos con otros tipos de contrato (ver Figura 22); hubo diferencias
94
De igual manera en la relación entre tipo de contrato y el nivel de burnout, en
34.5% alto; en los sujetos con otros tipos de contrato, el 61.3% tenían un nivel de burnout
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2062)
Nombramiento
671 65.5 354 34.5
(n=1025)
Tipo de
Otros tipos de 3.79 .051
contrato
contrato 636 61.3 401 38.7
(n=1037)
Nota. a Grados de libertad.
como se muestra en la Figura 23, se encontró una puntuación media de burnout para los
que trabajan hasta 8 horas de 59.2 (DT = 13.9) y para los que trabajan más de ocho horas
diaria y el nivel de burnout; el 66.8% de los que trabajaban ocho o menos horas al día
tenían un nivel de burnout bajo y el 33.2% alto; en los de más de ocho horas, el 55.4%
tenían un nivel de burnout bajo y el 44.6% alto. Las diferencias halladas entre ambas
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % N % 2052)
≤ 8 horas
978 66.8 486 33.2
Jornada (n = 1464)
23.37 <.0001
diaria > 8 horas
326 55.4 262 44.6
(n = 588)
Nota. a Grados de libertad.
burnout para los sujetos con turnos del 59.4 (DT = 13.4) y de 61.0 (DT = 14.7) para los
que no realizaban turnos (ver Figura 24); hubo diferencias estadísticamente significativas
por turnos el 61.1% tenían un nivel de burnout bajo y el 38.9% alto; en los sujetos sin
turnos, el 66.8% tenían un burnout bajo y el 33.2% alto (ver Tabla 17); se hallaron
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Con turnos
712 61.1 453 38.9
(n = 1165)
Turnos 7.13 .008
Sin turnos
617 66.8 307 33.2
(n = 924)
Nota. a Grados de libertad.
puntuación media de burnout para los sujetos que realizan una atención directa al paciente
de hasta el 50% del 59.9 (DT = 13.58) y de 60.3 (DT = 14.2) para los que realizan una
97
También, en lo referente a la relación entre atención directa al paciente y nivel de
burnout, el 58.8% de los profesionales de la salud con una atención directa de hasta el 50%
tenían un nivel de burnout bajo y el 41.2% alto; en aquellos con una atención superior al
50%, el 64.2% tenían un nivel de burnout bajo y el 35.8% alto (ver Tabla 18); no se
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2074)
≤ 50%
Atención 127 58.8% 89 41.2%
(n = 216)
directa al 2.40 .12
> 50%
paciente 1192 64.2% 666 35.8%
(n = 1858)
Nota. a Grados de libertad.
puntuación media de burnout para los sujetos que atendieron de 0 a 17 pacientes del 59.2
(DT = 14.27) y de 61.8 (DT = 13.4) para los que atendieron de 18 pacientes en adelante
<.0001.
98
Figura 26. Puntuaciones medias en burnout en función de pacientes atendidos
por dia
59.0% tenían un nivel de burnout bajo y el 41.0% alto (ver Tabla 19); se hallaron
con categoría poco/ninguno el 65.60% tenían un nivel de burnout bajo y el 34.4% alto (ver
p =.069.
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2066)
Bastante/
Recursos en totalmente 701 61.8% 434 38.2%
las (n = 1135) 3.29 .069
instituciones Poco/ninguno
611 65.6% 320 34.4%
(n = 931)
Nota. a Grados de libertad.
100
2.1.3. Variables clínicas y burnout
la presencia de síntomas somáticos. Se halló una media en burnout para los que presentan
síntomas somáticos de 66.7 (DT = 14.2) y para los sujetos que no presentaban síntomas
somáticos de 57.6 (DT = 13.2) (ver Figura 28); las diferencias detectadas fueron
burnout bajo y el 56.7% alto; en los sujetos sin síntomas somáticos el 72.2% tenían un
nivel de burnout bajo y el 27.8 % alto (ver Tabla 21); se hallaron diferencias
101
Tabla 21. Síntomas somáticos y nivel de burnout
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Con
síntomas
268 43.3 351 56.7
somáticos
Síntomas
(n = 619) 156.98 <. 0001
somáticos
Sin síntomas
somáticos 1061 72.2 409 27.8
(n = 1470)
Nota. a Grados de libertad.
29, se halló para aquellos con ansiedad una media en burnout de 65.4 (DT = 14.1) y para
los sujetos sin ansiedad una media en burnout de 57.0 (DT = 13.2); las diferencias
102
De igual forma, en lo que respecta a la ansiedad y el nivel de burnout, en los
tenían un nivel de burnout bajo y el 26.2% alto (ver Tabla 22); se hallaron diferencias
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Con
ansiedad 392 47.9 427 52.1
(n = 819)
Ansiedad 144.49 < .0001
Sin
ansiedad 937 73.8 333 26.2
(n = 1270)
Nota. a Grados de libertad.
social una media en burnout de 76.1 (DT = 18.6) y para los sujetos sin disfunción social
una media en burnout de 60.2 (DT = 14.0) (ver Figura 30); las diferencias halladas fueron
103
Figura 30. Puntuaciones medias en burnout en función de la disfunción social
sujetos con disfunción social el 20.0% tenían un nivel de burnout bajo y el 80.0% alto; en
los participantes sin disfunción social, 64.0% tenían un nivel de burnout bajo y el 36.0%
alto (ver Tabla 23); el test exacto de Fisher detectó diferencias estadísticamente
significativas (p <.0001).
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto
pa
n % n %
Con
disfunción 4 20.0 16 80.0
Disfunción (n = 20)
<.0001
social Sin
disfunción 1325 64.0 744 36.0
(n = 2069)
[Link]ón del test exacto de Fisher.
media en burnout para los profesionales de la salud sin depresión de 59.6 (DT = 13.8) y
104
para aquellos con depresión de 66.3 (DT = 17.8) (ver Figura 31); las diferencias entre las
burnout, en los sujetos con depresión el 45.8% tenían un nivel de burnout bajo y el 54.2%
alto; en los profesionales de salud sin depresión, el 64.7% tenían un nivel de burnout bajo
Nivel de burnout
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2089)
Con
depresión 54 45.8 64 54.2
(n = 118)
Depresión 17.22 <.0001
Sin
depresión 1275 64.7 696 35.3
(n = 1971)
Nota. a Grados de libertad.
105
En cuanto a las variables englobadas en Personalidad, en la relación neuroticismo y
burnout, se halló una correlación significativa positiva entre ambas variables r (2089)=
.271, p < .0001 entre neuroticismo y burnout (ver Tabla 25). En cuanto al neuroticismo y
el nivel de burnout, los participantes con un nivel de burnout bajo/medio tuvieron una
media en neuroticismo de 1.5 (DT = 1.6) y los de burnout alto de 2.3 (DT = 1.7) (ver
12.12, p <.0001
Burnout
r p n
106
Respecto a la relación entre la extraversión y el burnout, se encontró una
correlación negativa significativa entre ambas variables, r (2089) = -.084, p < .0001 (ver
bajo/medio fue de 4.4 (DT = 1.7) y en los de burnout alto fue de 4.1 (DT = 1.8) (ver
Figura 33)
significativa entre estas variables r (2089) = .097, p < .0001 (ver Tabla 25). Respecto a las
tuvieron una media en psicoticismo de 1.6 (DT = 1.0) y de 1.8 (DT = 1.1) en aquellos con
un nivel de burnout alto (ver Figura 34); las diferencias halladas fueron estadísticamente
107
Figura 34. Psicoticismo y nivel de burnout
significativa entre ambas variables, r (2028)= .025, p = .026 (ver Tabla 26). Respecto a la
relación entre el apoyo social y el nivel de burnout, se halló una media en apoyo social en
los participantes con burnout bajo/medio de 73.0 (DT = 19.8) y en aquellos con burnout
alto de 74.1 (DT = 17.7) (ver Figura 35); las diferencias entre las variables no fueron
Burnout
r p n
108
Figura 35. Apoyo social y nivel de burnout
correlación significativa entre ambas variables r (2009) = .274, p < .0001 (ver Tabla 27).
burnout alto una media de 29.1 (DT = 8.9) (ver Figura 36), siendo las diferencias
Burnout
r p n
109
Figura 36. Afrontamiento activo y nivel de burnout
una correlación positiva significativa r (2033) = .304, p < .0001 ver (Tabla 27). En relación
bajo/medio una media en afrontamiento pasivo de 19.8 (DT = 5.8) y en los sujetos con un
burnout alto de 23.2 (DT = 7.0) (ver Figura 37); las diferencias fueron significativas, t
110
Figura 37. Afrontamiento pasivo y nivel de burnout
1.22. Relación entre las variables del estudio y el burnout: análisis multivariante
Para concluir con el análisis del burnout presentamos los resultados hallados en la
regresión logística (Tabla 28). En este modelo se analizaron el conjunto de variables que
alto).
Los ingresos, profesión, jornada laboral diaria, número de pacientes al día, turnos,
111
Así, en relación a los ingresos se encontró una asociación estadísticamente
significativa con el nivel de burnout, con un mayor riesgo de burnout en aquellos que
niveles altos de burnout en aquellos profesionales de la salud que trabajaban más de ocho
horas diarias en comparación con aquellos que dedicaban menos horas al trabajo diario,
que existe un mayor riesgo de tener niveles elevados de burnout para aquellos que atienden
En lo referente a realizar turnos hubo una clara tendencia en el sentido de que existe
un mayor riesgo de tener niveles elevados de burnout para aquellos que realizan turnos,
112
nivel de burnout; fue 2.23 veces superior en aquellos con síntomas somáticos (IC 95%,
[1.71, 2.91]). En cuanto a la ansiedad aquellos con síntomas de ansiedad tenían una mayor
probabilidad de niveles elevados de burnout, siendo 1.44 veces mayor con respecto a
neuroticismo es un factor de riesgo para el burnout con una OR ajustada por el resto de
variables de 1.18 (IC 95% [1.09, 1.27]). Igualmente, el psicoticismo también se asoció con
una mayor probabilidad de tener niveles elevados de burnout, OR = 1.16, (IC 95% [1.05,
1.28]).
IC (95%)
OR Límite Límite
β p ajustada inferior superior
Sexo
Hombre
Rf 1.04
Mujer
-0.23 .092 0.79 0.61
113
Tabla 28. Resultados del análisis multivariante en relación al burnout
(continuación)
IC (95%)
Límite Límite
OR
inferior superior
β p ajustada
Edad
< 40 años
Rf
≥ 40 años
-0.00 .993 1.00 0.72 1.39
Hijos
No tiene hijos
Rf
Tiene hijos
-0.19 .884 0.98 0.76 1.27
Ingresos
< 1000$
Rf
≥ 1000$
0.31 .014 1.37 1.07 1.76
Profesión
Médicos/as
Rf
Enfermeros/as
-0.32 .026 0.73 0.55 0.96
Experiencia
profesional
≤ 10 años
Rf
> 10 años -0.19 .271 0.83 0.59 1.16
Dedicación
Tiempo parcial
Rf
Tiempo completo
-0.22 .090 0.80 0.62 1.04
114
Tabla 28. Resultados del análisis multivariante en relación al burnout
(continuación)
IC (95%)
OR Límite Límite
β p ajustada inferior superior
Nº de pacientes/día
0-17 pacientes Rf
18 pacientes en adelante 0.41 <.0001 1.50 1.21 1.86
Turnos
Sin turnos
Rf
Con turnos
0.23 .045 1.26 1.01 1.58
Síntomas somáticos
Sin síntomas somáticos
Rf
Con síntomas somáticos
0.80 <.0001 2.23 1.71 2.91
Ansiedad
Sin ansiedad
Rf
Con ansiedad
0.37 .006 1.44 1.11 1.88
Disfunción social
Sin disfunción social
Rf
Con disfunción social
0.86 .200 2.36 0.64 8.77
Depresión
Con depresión
Sin depresión Rf
-0.47 .055 0.62 0.39 1.01
115
Tabla 28. Resultados del análisis multivariante en relación al burnout
(continuación)
IC (95%)
OR Límite Límite
β P ajustada inferior superior
SINDROME DE BURNOUT
una puntuación media de 16.3 (DT = 10.6). Como se puede observar en la Figura 38, al
nivel alto. Por tanto, el 63.8% de los profesionales de la salud tenían niveles de cansancio
116
Figura 38. Distribución de los participantes según los niveles de cansancio
emocional
1.23. Relación entre las variables del estudio y cansancio emocional: análisis
bivariados
los hombres fue de 16.7 (DT = 11.1) y para las mujeres de 16.1 (DT = 10.3) (ver Figura
39); las diferencias entre hombres y mujeres no fueron significativas, t (2238) = 1.29, p =
.19.
117
Figura 39. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del sexo
cansancio emocional y el 16.7% alto (ver Tabla 29); las diferencias halladas entre ambas
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Hombres
591 80.6% 142 19.4%
(n=733)
Sexo 2.39 .12
Mujeres
1255 83,3% 252 16,7%
(n=1507)
Nota. a Grados de libertad.
cansancio emocional para los sujetos de menos de 40 años de 17.4 (DT = 10.4) y para los
118
de 40 años o más de 14.9 (DT = 10.6) (ver Figura 40), siendo las diferencias
halló en los menores de 40 años que el 79.5% de los participantes tenían un nivel
que el 86.0% tenían niveles bajos/medios de cansancio emocional y el 14.0% alto (ver
Tabla 30). Las diferencias halladas entre ambas variables fueron estadísticamente
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
< 40 años
981 79.5 253 20.5
(n = 1234)
Edad 16.09 < .0001
≥ 40 años (n
865 86.0 141 14.0
= 1006)
Nota. a Grados de libertad.
119
En relación al número de hijos y cansancio emocional, se encontró una puntuación
media en la dimensión de cansancio emocional para los que tenían hijos de 15.7 (DT =
10.5) y para los que no tenían hijos del 18.0 (DT = 10.6) y (ver Figura 41); las diferencias
que el 76.6% sin hijos tenían un nivel bajo/medio de cansancio emocional y un 23.4% alto;
15.5% alto (ver Tabla 32); las diferencias halladas entre ambas variables fueron
120
Tabla 31. Hijos y nivel de cansancio emocional
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Sin hijos
448 76.6% 23.4%
(n = 585) 137
Hijos 18.56 < .0001
Con hijos
1398 84.5% 257 15.5%
(n = 1655)
la dimensión de cansancio emocional para los mestizos del 16.2 (DT = 10.5) y para las
otras razas de 17.8 (DT = 11.6) (ver Figura 42); las diferencias halladas fueron
121
17.0% alto; en las otras razas, el 76.2% tenía un nivel bajo/medio de cansancio emocional
y el 23.8% alto (ver Tabla 32); las diferencias halladas entre ambas variables fueron
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Mestizo
1702 83.0 349 17.0
(n = 2051)
Etnia 5.51 .02
Otras razas
144 76.2 45 23.8
(n = 189)
Nota. a Grados de libertad.
hecho de 15.9 (DT = 10.6) y para los solteros/divorciados/viudos de 16.9 (DT = 10.5) (ver
Figura 43), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2238) = -2.11, p = .03.
122
También la relación entre el estado civil y el nivel de cansancio emocional, en los
médicos y enfermeros que estaban casados/pareja se halló que el 83.1% tenían un nivel
18.7% alto (ver Tabla 33); las diferencias halladas entre ambas variables no fueron
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Casado/pareja de
hecho 1139 83.1 231 16.9
Estado (n=1370)
1.29 .25
civil Soltero/divorciado
/viudo 707 81.3 163 18.7
(n=870)
Nota. a Grados de libertad.
puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los que ganaban menos de
1000$ del 15.9 (DT = 10.1) y del 16.5 (DT = 10.9) para los de 1000$ o más (ver Figura
123
Figura 44. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del ingreso
mensual
emocional, en aquellos que ganaban menos de 1000$ el 84.1% tenían un nivel bajo de
cansancio emocional y el 15.9% alto; en los de 1000$ o más, el 81.5% tenían un nivel bajo
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2226)
< 1000
655 84.1% 124 15.9%
(n=779)
Ingresos 2.36 .12
≥ 1000
1179 81.5% 268 18.5%
(n=1447)
Nota. a Grados de libertad.
124
(DT = 11.2) y para los enfermeros/as de 15.5 (DT = 9.9), hallándose diferencias
emocional, en los médicos/as se halló que el 79.5% tenían un nivel bajo de cansancio
cansancio emocional y el 14.6% alto. Como se puede observar en la Tabla 35, las
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Médicos/as
904 79.5 233 20.5
(n = 1137)
Profesión 13.43 < .0001
Enfermeros/as (n
942 85.4 161 14.6
= 1103)
Nota. a Grados de libertad.
125
En relación a la experiencia profesional, para aquellos con una experiencia de 10
años o menos la media en la dimensión cansancio emocional fue de 17.7 (DT = 10.6) y
para los de más de 10 años la media fue de 15.0 (DT = 10.4) (ver Figura 46); siendo las
emocional, se halló que un 78.6% de los profesionales de la salud con una experiencia de
10 o menos años tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el 21.4% nivel alto; el
86.3% de los profesionales con más de 10 años de experiencia profesional tenían un nivel
bajo en cansancio emocional y el 13.7% alto (ver Tabla 36); las diferencias halladas en la
126
Tabla 36. Experiencia profesional y nivel de cansancio emocional
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2166)
≤ 10 años
837 78.6 228 21.4
Experiencia (n = 1065)
22.19 < .0001
profesional > 10 años
950 86.3 151 13.7
(n = 1101)
Nota. a Grados de libertad.
de 16.8 (DT = 10.78) y para los de tiempo parcial la media fue de 14.9 (DT = 9.82) (ver
Figura 47); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, t (2213) = 3.7 p
< .0001.
que el 81.0% de los participantes que estaban a tiempo completo experimentaban un nivel
127
bajo de cansancio emocional y el 19.0% un nivel alto, mientras que el 86.8% de los
participantes a tiempo parcial tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 13.2% alto
(ver Tabla 37); las diferencias halladas en la relación entre ambas variables fueron
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2215)
Tiempo
completo 1359 81.0 318 19.0
Dedicación (n = 1677) 9.35 .002
Tiempo parcial
467 86.8 71 13.2
(n = 538)
Nota. a Grados de libertad.
emocional para los que pertenecían a empresas públicas del 16.3 (DT = 10.6) y de 16.3
(DT = 10.5) para los de empresas privadas o mixtas (ver Figura 48); no hubo diferencias
128
Figura 48. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función del sector
en que trabajan
tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 17.2% alto (ver Tabla 38); no se hallaron
Tabla 38. Sector en el que trabajaban los participantes y nivel de cansancio emocional
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2213)
Públicas
Sector en el 1352 82.3% 290 17.7%
(n=1642)
que trabajan
Privadas 0.07 .79
los
/mixto 473 82.8% 98 17.2%
participantes
(n=571)
Nota. a Grados de libertad.
puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los participantes que había
129
sido por nombramiento del 15.8 (DT = 10.5) y de 16.9 (DT = 10.6) para los que poseían
otros tipos de contrato (ver Figura 49), hallándose diferencias estadísticamente cuanto a
y el 15.5% alto; en los participantes con otro tipo de contratos, el 80.2% tenían un nivel
bajo en cansancio emocional y el 19.8% alto (ver Tabla 39); se hallaron diferencias
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2211)
Nombramiento
931 84.5 171 15.5
(n=1102)
Tipo de
Otros tipos de 7.09 .008
contrato
contrato 889 80.2 220 19.8
(n=1109)
Nota. a Grados de libertad.
130
Al analizar la relación entre la jornada diaria y el cansancio emocional, se encontró
una puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los que trabajan hasta
8 horas de 15.8 (DT = 10.5) y para los que trabajan más de 8 horas de 17.9 (DT = 10.7)
< .0001.
los que trabajan hasta 8 horas el 83.1% tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el
16.9% alto; en los de más de 8 horas, el 80.2% tenían un nivel bajo de cansancio
emocional y el 19.8% alto. Como se puede observar en la Tabla 40 las diferencias halladas
entre ambas variables fueron estadísticamente significativas 2 (1, N = 2190) = 2.46, p = <
.0001.
131
Tabla 40. Jornada laboral diaria y nivel de cansancio emocional
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2190)
≤ 8 horas
1311 83.1% 267 16.9%
Jornada (n=1578)
2.46 < .0001
diaria > 8 horas
491 80.2% 121 19.8%
(n=612)
Nota. a Grados de libertad.
por turnos del 17. 2 (DT = 10.7) y de 15.2 (DT = 10.3) para los que no realizan turnos (ver
Figura 51); las diferencias fueron estadísticamente significativas, t (2122) = - 4.4, p = <
.0001.
emocional, en aquellos que realizaban turnos el 79.7% tenían un nivel bajo de cansancio
132
emocional y el 20.3% alto; en los participantes que no trabajaban por turnos, el 86% tenían
un nivel bajo en cansancio emocional y el 14% alto (ver Tabla 41); se hallaron diferencias
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2240)
Con Turnos
1012 79.7 258 20.3
(n = 1270)
Turnos 15.03 <.0001
Sin turnos
834 86.0 136 14.0
(n = 970)
Nota. a Grados de libertad.
una puntuación media en la dimensión de cansancio emocional para los participantes que
realizan una atención directa hasta el 50% de su tiempo de trabajo del 16.0 (DT = 10.2) y
del 16.4 (DT = 10.6) para los que realizaban una atención directa mayor del 50% (ver
aquellos que tenían una atención directa hasta el 50%, el 84.7% tenían un nivel bajo de
cansancio emocional y el 15.3% alto; en los profesionales con una atención directa a los
pacientes mayor al 50%, el 82.2% tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 17.8%
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N
P
n % n % = 2224)
≤ 50 % atención
directa 194 84.7% 35 15.3%
Atención (n=229)
0.93 .335
Directa > 50 % atención
directa 1639 82.2% 356 17.8%
(n=1995)
Nota. a Grados de libertad.
0-17 pacientes, del 15.9 (DT = 10.4) y en la de 18 pacientes en adelante del 16.8 (DT =
10.6) (ver Figura 53); no hubo diferencias estadísticamente significativas, t (2157) = -1.96,
p = .051.
134
Figura 53. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de pacientes
atendidos por dia
81.8% tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 18.2% alto (ver Tabla 43); no se
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N
P
n % n % = 2159)
0 – 17 pacientes
905 82.8% 188 17.2%
(n=1093)
Pacientes
18 pacientes en .37 .543
atendidos
adelante 872 81.8% 194 18.2%
(n=1066)
Nota. a Grados de libertad.
135
En relación a los recursos en las instituciones y el cansancio emocional, se encontró
bastante/totalmente del 17.2 (DT = 10.6) y para la categoría poco/ninguno del 15.2 (DT =
10.4) (ver Figura 54); hubo diferencias estadísticamente significativas t (2212) = 4.58, p =
<.0001.
18.8% alto; mientras que los profesionales de las instituciones que recibían poco/ningún
recurso, el 83.8% tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 16.2% alto (ver Tabla
.112.
136
Tabla 44. Recursos en las instituciones y nivel de cansancio emocional
Cansancio emocional
fue los síntomas somáticos, se halló para los sujetos que no tenían síntomas somáticos una
media de 13.4 (DT = 9.2) y para aquellos con síntomas somáticos de 23.2 (DT = 10.3) (
ver Figura 55); las diferencias observadas fueron estadísticamente significativas, t (2238) =
137
En lo referente a la relación entre síntomas somáticos y el nivel de cansancio
emocional, en aquellos que presentan síntomas somáticos el 63.3% tenían un nivel bajo de
somáticos, el 90.6% tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 9.4% alto (ver Tabla
<.0001.
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2224)
Con síntomas
somáticos 426 63.3 247 36.7
Síntomas (n = 673)
242.43 < .0001
Somáticos Sin síntomas
somáticos 1420 90.6 147 9.4
(n = 1567)
Nota. a Grados de libertad.
participantes que no tenían ansiedad una media de 12.8 (DT = 9.1) en cansancio emocional
y para los que presentan ansiedad de 21.7 (DT = 10.4) (ver Figura 56); las diferencias
138
Figura 56. Puntuaciones medias en cansancio emocional en función de la
ansiedad
profesionales de salud con ansiedad, el 68.2% tenían un nivel bajo de cansancio emocional
y el 31.8% alto; en los participantes que no presentan ansiedad, el 91.6% tenían un nivel
bajo en cansancio emocional y el 8.4% alto (ver Tabla 46); se encontraron diferencias
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Con ansiedad
600 68.2 280 31.8
(n = 880)
Ansiedad 202.44 < .0001
Sin ansiedad
1246 91.6 114 8.4
(n = 1360)
Nota. a Grados de libertad.
139
En lo que respecta a la relación entre la disfunción social y el cansancio emocional,
se encontró, para los profesionales que no presentaban disfunción social una media de
16.2 (DT = 10.4) en cansancio emocional y para los que tenían disfunción social de 33.5
(DT = 10.9) (ver Figura 57); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas,
emocional en los participantes que mostraron disfunción social el 22.7% tenían un nivel
disfunción social, el 83% tenían un nivel bajo en cansancio emocional y el 17% alto (ver
p < .0001.
140
Tabla 47. Disfunción social y nivel de cansancio emocional
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Con disfunción
social 5 22.7 17 77.3
Disfunción (n = 22)
54.59 < .0001
Social Sin disfunción
social 1841 83.0 377 17
(n = 2218)
Nota. a Grados de libertad.
encontró en para los profesionales de la salud que no presentan depresión una media de
15.7 (DT = 10.2) en cansancio emocional y en los que tenían depresión de 25.7 (DT =
11.8) (ver Figura 58); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, t
141
De igual manera, la relación entre la depresión y el nivel de cansancio emocional,
en los participantes con depresión, el 51.5% tenían un nivel bajo de cansancio emocional y
el 48.5% alto; en los participantes que tenían depresión, el 84.3% tenían un nivel bajo en
cansancio emocional y el 15.7% alto (ver Tabla 48); la diferencia fue estadísticamente
Cansancio emocional
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2240)
Con depresión
67 51.5 63 48.5
(n = 130)
Depresión 90.74 <.0001
Sin depresión
1779 84.3 331 15.7
(n = 2210)
Nota. a Grados de libertad.
emocional (ver Tabla 49), se halló una correlación positiva significativa entre neuroticismo
para la categoría, alto cansancio emocional de 2.8 (DT = 1.8) (ver Figura 59); las
Cansancio emocional
r p n
negativa significativa entre ambas variables, r (2240) = -.183 (ver Tabla 49). La
emocional bajo fue de 4.4 (DT = 1.7) y en los que tenían cansancio emocional alto 3.7 (DT
= 1.9) (ver Figura 60); la diferencia detectada fue estadísticamente significativa t (2238) =
143
En el análisis de la relación entre la subescala de psicoticismo y cansancio
emocional, la correlación obtenida fue significativa, r (2240) = .126, p = <.0001 (ver Tabla
49). Los participantes con cansancio emocional bajo/medio tuvieron una media de 1.6 (DT
= 1.0) en psicoticismo y los de cansancio emocional alto 1.9 (DT = 1.1) (ver Figura 61);
correlación entre ambas variables fue negativa significativa r (2161) = -.046, p = .033 (ver
Tabla 50). Los participantes con un cansancio emocional bajo/medio tuvieron una
puntuación media en apoyo social de 73.6 (DT = 19.2) y aquellos con un cansancio
emocional alto de 71.9 (DT = 18.4) (ver Figura 62); la diferencia detectada no fue
144
Tabla 50. Apoyo social y cansancio emocional.
Cansancio emocional
r p n
positiva significativa, r (2143) = .313, p = <.0001 (ver Tabla 51). Asimismo, se encontró
activo de 25.2 (DT = 8.9) y en la categoría de cansancio emocional alto una media en
afrontamiento activo de 30.8 (DT = 8.5) (ver Figura 63); siendo la diferencia entre ambas
145
Tabla 51. Afrontamiento y cansancio emocional.
Cansancio emocional
r p n
Afrontamiento activo .313 < .0001 2143
Afrontamiento pasivo .381 < .0001 2170
positiva significativa, r (2170) = .381, p = < .0001 (ver Tabla 51). Igualmente, en el
puntuación media en afrontamiento pasivo para los que tenían cansancio emocional
bajo/medio fue de 20.1 (DT = 5.9) y de 25.2 (DT = 7.4) en los profesionales de la salud
que tenían cansancio emocional alto (ver Figura 64); se encontraron diferencias
146
Figura 64. Afrontamiento pasivo y nivel de cansancio emocional
1.24. Relación entre las variables del estudio y el cansancio emocional: análisis
multivariante.
Para concluir con el análisis del cansancio emocional presentamos los resultados
del análisis de regresión logística. Como se muestra en la Tabla 52, se analizó el conjunto
(bajo/medio, alto).
147
La profesión, trabajar por turnos, tener síntomas somáticos, tener síntomas de
cansancio emocional en las personas que realizaban turnos, OR = 1.52, IC 95% [1.14,
2.04].
encontró una asociación significativa con tener cansancio emocional; aquellos con
síntomas somáticos tenían una odds de tener cansancio emocional 2.7 veces mayor que
aquellos sin síntomas (IC 95% [1.98, 3.69]). En cuanto a la ansiedad, aquellos que
experimentaban síntomas de ansiedad tenían una odds de tener cansancio emocional 1.6
neuroticismo fue un factor de riesgo para experimentar cansancio emocional, con una OR
de 1.21 (IC 95%, [1.10, 1.32]). El psicoticismo también fue un factor de riesgo del
cansancio emocional (OR = 1.18, IC 95% [1.04, 1.34)]. Por el contrario, se ha hallado un
menor riesgo del cansancio emocional asociado a la extroversión (OR = 0.89, IC 95%
[0.86, 0.96]).
148
En cuanto al afrontamiento pasivo se encontró una mayor tendencia a desarrollar
emocional
IC (95%)
OR Límite Límite
β p ajustada inferior superior
Edad
≥ 40 años Rf
< 40 años 0.15 .498 1.16 0.75 1.79
Hijos
No tiene hijos
Rf
Tiene hijos
-0.30 .101 0.74 0.52 1.06
Etnia
Mestizo
Rf
Otros
0.44 .052 1.55 0.99 2.39
149
Tabla 52. Resultados del análisis multivariante en relación al
IC (95%)
Límite Límite
OR inferior superior
β p ajustada
Profesión
Médicos/as
Rf
Enfermeros/as
-0.55 <.0001 0.58 0.43 0.79
Experiencia profesional
≤ 10 años
Rf
> 10 años -0.28 .167 0.74 0.49 1.13
Dedicación
Completo Rf
Parcial -0.23 .183 0.79 0.57 1.11
Tipo de contrato
Nombramiento
Rf
Otros
0.01 .946 1.01 0.72 1.42
Turnos
Sin turnos
Rf
Con turnos
0.42 .005 1.52 1.14 2.04
Síntomas somáticos
Sin síntomas somáticos Rf
<.0001 2.70 1.98 3.69
Con síntomas somáticos 0.99
Ansiedad
Sin ansiedad
Rf
Con ansiedad
0.49 .004 1.64 1.18 2.29
150
Tabla 52. Resultados del análisis multivariante en relación al cansancio
emocional (continuación)
IC (95%)
Límite Límite
inferior superior
OR
β p ajustada
Disfunción social
Sin disfunción social
Rf
Con disfunción social
1.06 .085 2.90 0.86 9.78
Depresión
Sin depresión
Rf
Con depresión
0.07 .798 1.07 0.65 1.76
DE BURNOUT
una puntuación media de 4.1 (DT = 4.7). Más concretamente, como se muestra en la
despersonalización, el 17.7% (n= 408) un nivel medio y el 13.6% alto (n= 313). En
151
consecuencia, el 86.4% de los profesionales de la salud presentaban un nivel bajo/medio de
bivariados
hombres fue de 4.8 (DT = 5.1) y para las mujeres de 3.8 (DT = 4.5) (ver Figura 66); las
p < .0001.
152
Figura 66. Puntuaciones medias en despersonalización en función del sexo
16.3% alto, mientras que en el sexo femenino el 87.7% tenían un nivel bajo de
personalización y el 12.3% alto (ver Tabla 53) las diferencias halladas entre ambas
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Hombres
623 83.7 121 16.3
(n = 744)
Sexo 6.65 .01
Mujeres
1366 87.7 192 12.3
(n = 1558)
Nota. a Grados de libertad.
dimensión de despersonalización para los sujetos de menos de 40 años de 4.7 (DT = 5.1) y
153
para los de 40 años o más de 3.4 (DT = 4.2) (ver Figura 70); siendo las diferencias
menos de 40 años que el 82.6% tenían un nivel bajo en despersonalización y 17.4% alto;
en los de 40 años o más se halló que el 91.0% tenían niveles bajos despersonalización y el
9.0% alto (ver Tabla 54). Las diferencias halladas entre ambas variables fueron
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
< 40 años
1048 82.6 220 17.4
(n = 1268)
Edad 33.85 < .0001
≥ 40 años
941 91.0 93 9.0
(n =1034)
Nota. a Grados de libertad.
154
En relación al número de hijos y la despersonalización, se encontró una puntuación
5.0) y para los que tienen hijos de 3.9 (DT = 4.64) (ver Figura 68); hubo diferencias
los que no tienen hijos se halló que un 82.1% tenían un nivel bajo despersonalización y un
17.9% alto; en los que tienen hijos, el 87.9% tenía un nivel bajo despersonalización y el
12.1% alto (ver Tabla 55); las diferencias halladas entre ambas variables fueron
155
Tabla 55. Hijos y nivel de despersonalización
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
No tienen hijos
495 82.1 108 17.9
(n = 603)
Hijos 12.94 <.0001
Tienen hijos
1494 87.9 205 12.1
(n = 1699)
Nota. a Grados de libertad.
la dimensión de despersonalización para los mestizos del 4.0 (DT = 4.7) y para las otras
razas de 4.7 (DT = 5.7) (ver Figura 69); hubo diferencias estadísticamente significativas, t
se halló que un 86.9% tenían un nivel bajo despersonalización y un 13.1% alto; en las otras
razas, el 80.5% tenía un nivel bajo despersonalización y el 19.5% alto (ver Tabla 56); las
156
diferencias halladas entre ambas variables fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N =
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Mestizo
1832 86.9 275 13.1
(n = 2107)
Etnia 6.29 .01
Otras razas
157 80.5 38 19.5
(n = 195)
Nota. a Grados de libertad.
hecho, y de 4.4. (DT = 4.9) en la categoría soltero/divorciado/viudo (ver Figura 70), siendo
157
También la relación entre estado civil y el nivel de despersonalización, en los
profesionales de la salud que estaban casados o con pareja se halló que el 87.8% tenían un
el 84.2% tenían un nivel bajo de cansancio emocional y el 15.8% alto (ver Tabla 57); las
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Casado/pareja
1235 87.8 172 12.2
(n =1407)
Estado
Soltero/divorciado/ 5.8 .02
civil
viudo 754 84.2 141 15.8
(n =895)
Nota. a Grados de libertad.
dimensión de despersonalización para los que ganaban menos de 1000$ del 4.2 (DT = 4.7)
y de 4.0 (DT = 4.8) para los de 1000$ o más (ver Figura 71); no hubo diferencias
158
Figura 71. Puntuaciones medias en despersonalización en función de los
ingresos mensuales
despersonalización y el 14.6% alto; y los que ganaban de 1000$ o más, el 86.9% tenían un
nivel bajo de despersonalización y el 13.1% alto (ver Tabla 58); no se hallaron diferencias
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2288)
< 1000$ 676 85.4 116 14.6
Ingresos (n=792)
1.05 .31
mensuales ≥ 1000$ 86.9 196 13.1
(n=1496) 1300
a
Nota. Grados de libertad.
159
Al analizar la relación entre la profesión y despersonalización, se encontró una
4.9) y para los profesionales de enfermería de 3.8 (DT = 4.6) (ver Figura 72); las
los médicos/as se halló que el 85.6% tenían un nivel bajo de despersonalización y el 14.4%
despersonalización y el 12.7% alto. Como se puede observar en la Tabla 59, las diferencias
1.42, p = .23.
160
Tabla 59. Profesión y nivel de despersonalización
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Médicos/as 1002 85.6 169 14.4
(n=1171)
Profesión 1.42 .23
Enfermeros/as 987 87.3 144 12.7
(n=1131)
Nota. a Grados de libertad.
4.8 (DT = 5.1) y para los de más de 10 años la media fue de 3.5 (DT = 4.3) (ver Figura
halló que un 82.1% de los profesionales de la salud con una experiencia de 10 o menos
años tenían un nivel bajo despersonalización y el 17.9% nivel alto; el 90.6% de los
161
profesionales con más de 10 años de experiencia profesional tenían un nivel bajo
despersonalización y el 9.4% alto (ver Tabla 60); las diferencias halladas en la relación
<.0001.
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2232)
≤ 10 años
894 82.1 195 17.9
Experiencia (n = 1089)
34.00 <.0001
profesional > 10 años
1035 90.6 108 9.4
(n = 1143)
Nota. a Grados de libertad.
media en la dimensión despersonalización fue de 4.2 (DT = 4.9) y para los de a tiempo
parcial la media fue de 3.8 (DT = 4.5) (ver Figura 74); las diferencias fueron
que el 85.9% de los sujetos que trabajaban a tiempo completo tenían un nivel bajo de
despersonalización y el 14.1% un nivel alto, mientras que un 88.0% de los sujetos a tiempo
parcial tenían un nivel bajo en despersonalización y el 12.0% alto (ver Tabla 61); las
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2271)
Tiempo completo
1484 85.9 244 14.1
(n=1728)
Dedicación 1.62 .20
Tiempo parcial
478 88.0 65 12.0
(n=543)
Nota. a Grados de libertad.
trabajaban en empresas públicas del 4.0 (DT = 4.7) y de 4.3 (DT = 4.9) para los de la
privadas/ mixto (ver Figura 75); no hubo diferencias estadísticamente significativas, t (975)
= -1.27, p = .20.
163
Figura 75. Puntuaciones medias en despersonalización en función del sector en
que trabaja
concreto, de aquellos que trabajaban en el sector público el 87.0 % tenían un nivel bajo de
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2270)
Pública
Sector en el 1465 87.0 218 13.0
(n=1683)
que 2.10 .15
Privada/mixto 15.3
trabajaban 497 84.7 90
(n=587)
Nota. a Grados de libertad.
164
En relación al tipo de contrato y la despersonalización, se encontró una puntuación
media en la dimensión despersonalización para los sujetos con nombramiento del 3.6 (DT
= 4.5) y de 4.7 (DT = 4.9) para aquellos con otros tipos de contrato (ver Figura 76); las
10.6% alto; en los sujetos con otros tipos de contrato, el 83.4% tenían un nivel bajo
despersonalización y el 16.6% alto (ver Tabla 63); las diferencias halladas fueron
165
Tabla 63. Tipo de contrato y nivel de despersonalización
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2269)
Nombramiento
1004 89.4 119 10.6
(n = 1123 )
Tipo de
Otros tipos de 17.26 < .0001
contrato
contrato 956 83.4 190 16.6
(n = 1146)
Nota. a Grados de libertad.
trabajan hasta ocho horas de 3.8 (DT = 4.6) y para los que trabajan más de ocho horas de
4.8 (DT = 5.2) (ver Figura 77), hallándose diferencias estadísticamente significativas, t
166
Igualmente la relación entre la jornada diaria y el nivel de despersonalización, en
aquellos participantes que trabajaban ocho o menos horas al día el 87.8% tenían un nivel
bajo despersonalización y el 12.2% alto; en los que trabajan más de ocho horas, el 82.8%
Tabla 64, las diferencias halladas entre ambas variables fueron estadísticamente
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2252)
≤ 8 horas
1426 87.8 198 12.2
Jornada (n= 1624 )
9.66 .002
diaria >8 horas
520 82.8 108 17.2
(n= 628)
Nota. a Grados de libertad.
una puntuación media en la dimensión despersonalización para los sujetos que realizaban
turnos del 4.5 (DT = 5.0), y una media de 3.5 (DT = 4.4) para los que no hacían turnos (ver
Figura 78); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, t (2300) = -4.97,
p< .0001.
167
Figura 78. Puntuaciones medias en despersonalización en función de los turnos
que realizan turnos el 83.9% tenían un nivel bajo de despersonalización y el 16.1% alto; en
los sujetos que no hacían turnos, el 89.7% tenían un nivel bajo en despersonalización y el
10.3% alto (ver Tabla 65); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas,
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
N % n % 2302)
Con turnos
1105 83.9 212 16.1
(n = 1317)
Turnos 16.38 < .0001
Sin turnos
884 89.7 101 10.3
(n = 985)
Nota. a Grados de libertad.
168
En relación a la atención directa al paciente y la despersonalización, se encontró
salud con una atención directa al paciente del 50% o menos del 4.1 (DT = 4.5) y del 4.1
(DT = 4.8) para aquellos con una atención del 50% o más (ver Figura 79). Las diferencias
participantes con el 50% de atención directa o más, el 86.2% tenían un nivel bajo en
169
Tabla 66. Atención directa al paciente y nivel de despersonalización
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2284)
≤ 50 % atención
Atención directa 203 88.3 27 11.7
directa (n=230)
0.77 .38
al > 50 % atención
paciente directa 1770 86.2 284 13.8
(n=2054)
Nota. a Grados de libertad.
que atendieron de 0 a 17 pacientes del 3.8 (DT = 4.6) y de 4.4 (DT = 4.8) para aquellos
que atendieron de 18 pacientes en adelante (ver Figura 80). Las diferencias fueron
170
Figura 80. Puntuaciones medias en despersonalización en función de pacientes
atendidos por dia
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2219)
171
En relación a la existencia de recursos en las instituciones y la despersonalización,
3.9 (DT = 4.8) para aquellos pertenecientes a la categoría poco/ninguno (ver Figura 81).
172
Tabla 68. Recursos en las instituciones y nivel de despersonalización
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N = p
n % n % 2277)
Bastante
Recursos en /totalmente 1069 85.5 181 14.5
las (n=1250) 1.41 .23
instituciones Poco/ninguno
896 87.2 131 12.8
(n=1027)
Nota. a Grados de libertad.
somáticos. En concreto, se halló para los sujetos que no presentan síntomas somáticos una
media de 3.3 (DT = 4.2) en la dimensión de despersonalización y una medida de 5.9 (DT =
5.4) para los que presentan síntomas somáticos (ver Figura 82); las diferencias detectadas
173
También la relación entre síntomas somáticos y el nivel de despersonalización, en
aquellos participantes que tenían síntomas somáticos el 76.2% tenían un nivel bajo de
despersonalización y el 23.8% alto; en los sujetos sin síntomas somáticos, el 90.8% tenían
un nivel bajo de despersonalización y el 9.2 % alto (ver Tabla 69); diferencias halladas
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Con
síntomas
524 76.2 164 23.8
somáticos
Síntomas
(n = 688) 87.59 < .0001
somáticos
Sin síntomas
somáticos 1465 90.8 149 9.2
(n = 1614)
Nota. a Grados de libertad.
los sujetos sin ansiedad una media de 3.1 (DT = 4.1) en la dimensión de
despersonalización y para los que presentan ansiedad de 5.6 (DT = 5.3) (ver Figura 83); las
174
Figura 83. Puntuaciones medias en despersonalización en función de la
ansiedad
el 21.2% alto, mientras que en los participantes que no presentan ansiedad el 91.3% tenían
un nivel bajo de despersonalización y el 8.7% alto (ver Tabla 70); las diferencias halladas
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Con
ansiedad 711 78.8 191 21.2
(n = 902)
Ansiedad 72.50 < .0001
Sin
ansiedad 1278 91.3 122 8.7
(n = 1400)
Nota. a Grados de libertad.
175
En lo referente a la relación de la disfunción social y la despersonalización, se
encontró para los sujetos con disfunción social una media de 10.6 (DT = 6.9) en la
dimensión de despersonalización y de 4.0 (DT = 4.7) para los que no tenían disfunción
social (ver Figura 84); las diferencias entre ambas variables fueron estadísticamente
despersonalización, en los sujetos con disfunción social el 50.0% tenían un nivel bajo
tenían un nivel bajo despersonalización y el 13.2% alto (ver Tabla 71); las diferencias
176
Tabla 71. Disfunción social y nivel de despersonalización
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Con
disfunción
11 50.0 11 50.0
social
(n = 22)
Disfunción social 25.06 < .0001
Sin
disfunción
1978 86.8 302 13.2
social
(n = 2280)
Nota. a Grados de libertad.
en los sujetos que no presentan depresión una media de 3.8 (DT = 4.6) en la dimensión de
despersonalización y para los que tenían depresión de 7.8 (DT = 6.2) (ver Figura 88); las
177
De igual modo la relación entre la depresión y el nivel de despersonalización, en los
sujetos con depresión el 65.9% tenían un nivel bajo despersonalización y el 34.1% alto; en
12.4% alto (ver Tabla 72); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas,
Despersonalización
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2302)
Con
depresión 85 65.9 44 34.1
(n = 129)
Depresión 48.94 < .0001
Sin
depresión 1904 87.6 269 12.4
(n = 2173)
Nota. a Grados de libertad.
significativa entre ambas variables, r (2302) = .257, p <.0001 (ver Tabla 73). Entre el
despersonalización alto de 2.6 (DT = 1.8) (ver Figura 86); las diferencias halladas fueron
178
Tabla 73. Personalidad y nivel de despersonalización
Despersonalización
r p N
179
Figura 87. Extraversión y nivel de despersonalización
correlación significativa entre dichas variables, r (2302) = .147, p <.0001 (ver Tabla 73).
encontró que los participantes que tenían despersonalización bajo/medio alcanzaron una
media de 1.6 (DT = 1.0) en psicoticismo y de 1.9 (DT = 1.2) en aquellos con
despersonalización alto (ver Figura 88); las diferencias halladas fueron estadísticamente
180
Figura 88. Psicoticismo y nivel de despersonalización
correlación significativa entre ambas variables, r (2215) = -.036, p =.092 (ver Tabla
media en apoyo social en los participantes con despersonalización bajo/medio de 73.4 (DT
= 19.2) y en aquellos con despersonalización alto de 72.5 (DT = 18.5) (ver Figura 89); las
Despersonalización
r p n
181
Figura 89. Apoyo social y nivel de despersonalización
correlación significativa entre ambas variables, r (2195) = .222, p < .0001, (ver Tabla 75).
media de 29.9 (DT = 8.9) (ver Figura 90), siendo la diferencia estadísticamente
Despersonalización
r p n
182
Figura 90. Afrontamiento activo y nivel de despersonalización
correlación entre ambas variables fue significativa r (2216) = .315, p < .0001 (ver Tabla
se encontró para los sujetos con una despersonalización bajo/medio una media de 20.5 (DT
= 5.9) en afrontamiento pasivo y de 24.9 (DT = 7.9) para aquellos con despersonalización
alto (ver Figura 91); las diferencias encontradas fueron significativas, t (2214) = -11.4, p
<.0001.
183
Figura 91. Afrontamiento pasivo y nivel de despersonalización
multivariante
análisis de regresión logística (ver Tabla 76). Se analizaron el conjunto de variables que
significativos. En concreto se introdujeron las siguientes variables: sexo, edad, hijos etnia,
estado civil, experiencia profesional, tipo de contrato, jornada laboral diaria, turnos,
(bajo/medio, alto).
184
Las variables sexo, número de pacientes atendidos al día, síntomas somáticos,
despersonalización.
Así, en relación a la variable sexo (ver Tabla 76), se halló una clara tendencia en el
pacientes al día, con una OR ajustada por el resto de variables de 1.64 (IC 95% [1.23,
2.18]).
ellos que en aquellos que no tenían síntomas somáticos (IC 95% [1.26, 2.48]).
185
En lo referente al afrontamiento pasivo se halló una clara tendencia en el sentido de
OR Límite Límite
Sexo
Hombre
Rf
Mujer
-0.37 .019 0.69 0.51 0.94
Edad
< 40 años Rf
≥ 40 años -0.17 .461 0.84 0.54 1.33
Hijos
No tiene hijos
Rf
Tiene hijos
-0.05 .785 0.95 0.66 1.36
Etnia
Mestizo
Rf
Otros
0.40 .076 1.49 0.96 2.33
186
Tabla 76. Resultados del análisis multivariante en relación a la
despersonalización (continuación)
IC (95%)
OR Límite Límite
Estado civil
Casados/pareja de
hecho
Rf
Soltero/divorciado
0.10 .541 1.11 0.79 1.55
/viudo
Experiencia
profesional
≤ 10 años Rf
> 10 años -0.24 .291 0.79 0.50 1.23
Tipo de contrato
Nombramiento
Rf
Otros
0.78 .658 1.08 0.77 1.53
Jornada laboral
diaria
Rf
≤ 8 horas
0.16 .317 1.17 0.86 1.59
>8 horas
Turnos
Sin turnos
Rf
Con turnos
0.28 .075 1.32 0.97 1.79
Nº de pacientes/día
0-17 pacientes
Rf
18 pacientes en
0.49 <.0001 1.64 1.23 2.18
adelante
187
Tabla 76. Resultados del análisis multivariante en relación a la
despersonalización (continuación)
IC (95%)
Límite Límite
inferior superior
OR
β P ajustada
Síntomas somáticos
Sin síntomas somáticos
Rf
Con síntomas
0.57 <.0001 1.77 1.26 2.48
somáticos
Ansiedad
Sin ansiedad
Rf
Con ansiedad
0.16 .376 1.17 0.82 1.67
Disfunción social
Sin disfunción social
Rf
Con disfunción social
0.88 .103 2.42 0.84 7.01
Depresión
Con depresión Rf
Sin depresión -0.36 .889 0.96 0.58 1.61
188
ANÁLISIS DE LA DIMENSIÓN REALIZACIÓN PERSONAL DEL
SINDROME DE BURNOUT
puntuación media de 39.7 (DT = 7.9). Al analizar esta dimensión en función de los
tenían una puntuación baja en realización personal, 466 (20.6%) media y 1381 (61.2%)
elevada (ver Figura 92). Por tanto, si consideramos dos niveles en relación a la realización
189
1.27. Relación entre las variables del estudio y realización personal: análisis
bivariados
realización personal fue el sexo. La media en la dimensión de realización personal para los
hombres fue de 40.9 (DT = 7.1) y para las mujeres de 39.1 (DT = 8.2) (ver Figura 93); las
p < .0001.
190
realización personal y el 85.9% alto; en el sexo femenino, el 20.2 % tenían un nivel bajo en
realización personal y el 79.8 % alto (ver Tabla 77). Las diferencias halladas entre ambas
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Hombres
103 14.1 629 85.9
(n = 732)
Sexo 12.61 <.0001
Mujeres (n
309 20.2 1218 79.8
= 1527)
Nota. a Grados de libertad
personal, se halló una media en la dimensión de realización personal para los menos de 40
años de 39.0 (DT = 7.8) y para los de 40 o más años de 40.6 (DT = 7.9) (ver Figura 94),
en los de menos de 40 años que el 20.7% de los participantes tenían un nivel bajo de
realización personal y el 79.3% alto; en los de 40 o más años se encontró que el 15.3%
tenían niveles bajos de realización personal y el 84.7% alto (ver Tabla 78). Las diferencias
11.01, p <.0001.
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
< 40 años
257 20.7 986 79.3
(n = 1243)
Edad 11.01 < .0001
≥ 40 años
155 15.3 861 84.7
(n = 1016)
Nota. a Grados de libertad
realización personal, se halló una media en la dimensión de realización personal para los
que no tenían hijos de 38.5 (DT = 8.18) y de 40.2 (DT = 7.78) para aquellos con hijos (ver
Figura 95), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2257) = -4.56, p <
.0001.
192
Figura 95. Puntuaciones medias en realización personal en función de los hijos
personal, se halló en los que no tenían hijos un 22.6% con un nivel bajo de realización
personal y el 77.4% con un nivel alto; en los que tenían hijos se encontró que el 16.7%
tenían niveles bajos de realización personal y el 83.3% alto (ver Tabla 79). Las diferencias
10.23, p <.0001.
Realización Personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2259)
No tienen hijos
133 22.6 455 77.4
(n = 588)
Hijos 10.23 < .0001
Tienen hijos
279 16.7 1392 83,3
(n = 1016)
a
Nota. Grados de libertad
193
En relación a la etnia, al analizar la relación entre esta variable y la realización
los mestizos del 39.9 (DT = 7.7) y para las otras razas de 37.6 (DT = 9.7) (ver Figura 96);
mestizos tenían un sentimiento de realización personal bajo y un 82.6% alto; en las otras
razas, el 27.9% lo tenía bajo y el 72.1% alto (ver Tabla 80); las diferencias halladas entre
.0001.
Realización Personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Mestizo
359 17.4 1710 82.6
(n = 2069)
Etnia 12.97 < .0001
Otras razas
53 27.9 137 72.1
(n = 190)
Nota. a Grados de libertad
194
Respecto a la relación entre estado civil y la realización personal, se halló una
39.9 (DT = 8.1) y para la categoría soltero/divorciado/viudo de 39.3 (DT = 7.7) (ver Figura
.083.
personal, en los profesionales sanitarios que estaban casados/pareja se halló que el 17.1%
alto (ver Tabla 81); las diferencias halladas entre ambas variables no fueron
195
Tabla 81. Estado civil y nivel de realización personal
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Casado/pareja de
hecho 236 17.1 1148 82.9
Estado (n = 1384)
3.37 .066
civil Soltero/divorciado/v
iudo 176 20.2 699 79.9
(n = 875)
Nota. a Grados de libertad
realización personal para los que ganaban menos de 1000$ de 38.5 (DT = 8.5) y de 40.4
(DT = 7.5) para los de 1000$ o más (ver Figura 98); las diferencias fueron estadísticamente
196
De igual forma en relación con los ingresos mensuales y el nivel de realización
personal, en aquellos que ganaban menos de 1000$ el 23.4% presentaba una realización
personal baja y el 76.6% alta; para los de 1000$ o más, el 15.5% tenía un sentimiento de
baja realización personal y el 84.5% alto (ver Tabla 82); las diferencias halladas fueron
Realización Personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2243)
< 1000$
181 23.4 593 76.6
(n = 774)
Ingreso mensual 21.43 < .0001
≥ 1000$
227 15.5 1242 84.5
(n = 1469)
Nota. a Grados de libertad
puntuación media en la dimensión de realización personal para los médicos/as de 40.9 (DT
= 6.9) y para los profesionales de enfermeros/as de 38.5 (DT = 8.6) (ver Figura 99),
197
De igual manera en el análisis de la relación entre profesión y el nivel de
Tabla 83, las diferencias halladas entre ambas variables fueron estadísticamente
Realización Personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Médico/a
164 14.3 986 85.7
(n = 1150)
Profesión 24.85 < .0001
Enfermero/a
248 22.4 861 77.6
(n = 1109)
Nota. a Grados de libertad
personal fue de 39.1 (DT = 7.7) y para los de más de 10 años la media fue de 40.5 (DT =
7.6) (ver Figura 100), siendo las diferencias estadísticamente significativas, t (2176) = -
198
Figura 100. Puntuaciones medias en realización personal en función de la
experiencia profesional
realización personal, se halló que un 20.8% de los profesionales de la salud con una
nivel alto; el 15.3% de los profesionales con más de 10 años de experiencia profesional
tenían un nivel bajo en realización personal y el 84.7% alto (ver Tabla 84); las diferencias
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2185)
≤ 10 años
222 20.8 844 79.2
Experiencia (n = 1066)
11.38 < .0001
profesional > 10 años
171 15.3 948 84.7
(n = 1119)
Nota. a Grados de libertad
199
En relación a las variables dedicación y realización personal, para los participantes
a tiempo completo la media en la dimensión de realización personal fue de 39.7 (DT = 7.9)
y para aquellos a tiempo parcial la media fue de 39.9 (DT = 7.8) (ver Figura 101); las
17.9% de los sujetos a tiempo completo presentaban una baja realización personal y el
82.1% alta, mientras que un 19.0% de los profesionales de la salud a tiempo parcial tenían
un nivel bajo en realización personal y el 81.0% alto (ver Tabla 85); las diferencias
0.35; p = .56.
200
Tabla 85. Dedicación y nivel de realización personal
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2227)
Tiempo
completo 302 17.9 1384 82.1
(n=1686)
Dedicación .35 .56
Tiempo
parcial 103 19.0 438 81.0
(n=542)
Nota. a Grados de libertad
personal para los que pertenecían a empresas públicas del 39.8 (DT = 7.9) y de 39.8 (DT =
7.7) para los de las empresas privadas/mixtos (ver Figura 102); no hubo diferencias
201
Igualmente, en cuanto a la relación entre el sector y el nivel de realización personal,
en aquellos que trabajan en el sector público el 17.9% tenían un nivel bajo de realización
18.7% tenían un nivel bajo en realización personal y el 81.3% alto (ver Tabla 86); no se
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2229)
Públicas
296 17.9 1355 82.1
(n=1651)
Sector 0.17 .68
Privadas/mixto
108 18.7 470 81.3
(n=578)
Nota. a Grados de libertad
media en la dimensión de realización personal para los sujetos con nombramiento del 39.9
(DT = 8.1) y de 39.6 (DT = 7.5) para aquellos con otros tipos de contrato (ver Figura 103),
202
Figura 103. Puntuaciones medias en realización personal en función del tipo de
contrato
82.7% alto, y en los sujetos con otros tipos de contrato el 18.9% tenían un nivel bajo de
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2227)
Nombramiento
192 17.3 921 82.7
(n=1113)
Tipo de
Otro tipo de 1.07 .30
contrato
contrato 211 18.9 903 81.1
(n=1114)
Nota. a Grados de libertad
203
Para las variables duración de la jornada diaria y realización personal, se encontró
una puntuación media en la dimensión de realización personal para los que trabajan hasta
ocho horas de 39.5 (DT = 8.2) y para los de más de ocho horas de 40.5 (DT = 7.1) (ver
.011.
personal, en los que trabajaban ocho o menos horas el 18.6% tenían un nivel bajo de
realización personal y el 81.4% alto; de los de ocho o más horas, el 16.6% tenían un nivel
bajo de realización personal y el 83.4% alto (ver Tabla 88). Las diferencias halladas entre
204
Tabla 88. Jornada laboral diaria y nivel de realización personal
Realización Personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2214)
≤ 8 horas
297 18.6 1296 81.4
(n = 1593)
Jornada laboral 1.28 .26
> 8 horas
103 16.6 518 83.4
(n = 621)
Nota. a Grados de libertad
puntuación media en la dimensión de realización personal para los sujetos con turnos del
39.1 (DT = 8.0), y en los que no realizaban turnos una media de 40.6 (DT = 7.7) (ver
Figura 105), siendo las diferencias significativas, t (2257) = 4.62, p < .0001.
205
De igual modo en cuanto a trabajar por turnos y el nivel de realización personal, en
aquellos con turnos el 21.5% tenían un nivel bajo de realización personal y el 78.5 % alto;
en los sujetos sin turnos, el 13.9% tenían un nivel bajo en realización personal y el 86.1%
alto (ver Tabla 89); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N
Realización Personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
N % n % 2259)
Con turnos
276 21.5 1007 78.5
(n =1283)
Turnos 21.35 < .0001
Sin turnos
136 13.9 840 86.1
(n = 976)
a
Nota. Grados de libertad
los sujetos con atención directa de hasta el 50% de su tiempo del 39.4 (DT = 8.3) y de 39.8
(DT = 7.9) para aquellos con una atención superior al 50% (ver Figura 106); no hubo
206
Figura 106. Puntuaciones medias en realización personal en función del tiempo
de atención directa al paciente
con una atención directa de hasta el 50% de su tiempo, el 19.1% tenían un nivel bajo de
realización personal y el 80.9% alto; en los participantes con una atención superior al 50%,
el 18.2% tenían un nivel bajo de realización personal y el 81.8% alto (ver Tabla 90); no se
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2243)
≤ 50%
44 19.1 186 80.9
(n=230)
Atención directa .12 .72
> 50%
366 18.2 1647 81.8
(n=2013)
a
Nota. Grados de libertad
207
En cuanto a la relación entre pacientes atendidos y la realización personal, se
encontró una puntuación media en la dimensión de realización personal para los sujetos
que atendieron de 0 a 17 pacientes del 39.3 (DT = 8.3) y de 40.4 (DT = 7.0) para aquellos
16.2% tenían un nivel bajo de realización personal y el 83.8% alto (ver Tabla 91); se
208
Tabla 91. Pacientes atendidos al día y nivel de realización personal
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2175)
0-17
pacientes 214 19.5 882 80.5
(n=1096)
Pacientes
18 4.05 .044
atendidos
pacientes
175 16.2 904 83.8
en adelante
(n=1079)
Nota. a Grados de libertad
de 40.0 (DT = 8.1) para aquellos de la categoría poco/ninguno (ver Figura 108); no hubo
sanitarios tenían un nivel bajo de realización personal y el 81.2% alto; en cuanto a los
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
P
n % n % 2233)
Bastante/
Recursos en totalmente 230 18.8 995 81.2
las (n=1225) .38 .536
instituciones /poco/ninguno
179 17.8 829 82.2
(n=1008)
Nota. a Grados de libertad
fue la correspondiente a los síntomas somáticos. Se halló para los sujetos que no tenían
síntomas somáticos una media de 40.7 (DT = 7.9) y para aquellos con síntomas somáticos
de 37.5 (DT = 7.5) (ver Figura 109); las diferencias halladas fueron estadísticamente
210
Figura 109. Puntuaciones medias en realización personal en función de los
síntomas somáticos
realización personal, en aquellos con síntomas somáticos el 25.7% tenían un nivel bajo de
realización personal y el 74.3% alto; en los participantes sin síntomas somáticos, el 15.0%
tenían un nivel bajo realización personal y el 85.0 % alto (ver Tabla 93); las diferencias
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Con síntomas
somáticos 176 25.7 508 74.3
Síntomas (n = 684)
36.94 <.0001
somáticos Sin síntomas
somáticos 236 15.0 1339 85.0
(n = 1575)
Nota. a Grados de libertad
211
En lo que respecta a la relación entre la ansiedad y la realización personal, se halló
para los sujetos sin síntomas de ansiedad una media de 40.9 (DT = 7.9) y para aquellos con
ansiedad de 37.9 (DT = 7.5) (ver Figura 110); las diferencias detectadas fueron
personal, en los profesionales de salud con ansiedad el 25.3% presentaban un nivel bajo de
13.6% tenían un nivel bajo de realización personal y el 86.4% alto (ver Tabla 94); las
.0001.
212
Tabla 94. Ansiedad y nivel de realización personal
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Con
ansiedad 226 25.3 669 74.7
(n = 895)
Ansiedad 48.89 < .0001
Sin
ansiedad 186 13.6 1178 86.4
(n = 1364)
Nota. a Grados de libertad
para los sujetos sin disfunción social una media de 39.8 (DT = 7.9) y para aquellos con
disfunción social de 31.5 (DT = 7.4) (ver Figura 111); las diferencias halladas entre ambas
213
De igual manera respecto a la disfunción social y el nivel de realización personal,
en los sujetos con disfunción social el 59.1% tenían un nivel bajo de realización personal y
el 40.9% alto; en los participantes sin disfunción social, el 17.8% tenían un nivel bajo
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Con disfunción
social 13 59.1 9 40.9
Disfunción (n = 22)
24.87 <.0001
Social Sin disfunción
social 399 17.8 1838 82.2
(n = 2237)
Nota. a Grados de libertad
los sujetos sin depresión una media de 40.2 (DT = 7.7) y para aquellos con depresión de
32.4 (DT = 8.8) (ver Figura 112); las diferencias entre ambas variables fueron
214
Figura 112. Puntuaciones medias en realización personal en función de la
depresión
los sujetos con depresión el 51.9% tenían un nivel bajo realización personal y el 48.1%
alto; en los participantes sin depresión, el 16.2% tenían un nivel bajo y el 83.8% alto (ver
Tabla 96); las diferencias halladas fueron estadísticamente significativas, 2 (1, N = 2259)
Realización personal
Bajo/medio Alto χ2(1 a, N =
p
n % n % 2259)
Con depresión
67 51.9 62 48.1
(n = 129)
Depresión 104.19 <.0001
Sin depresión
345 16.2 1785 83.8
(n = 2130)
Nota. a Grados de libertad
215
En relación a las variables neuroticismo y realización personal, hubo una
correlación significativa negativa entre ambas variables, r (2259) = -.236, p < .0001 (ver
se encontró una puntuación media en neuroticismo en los participantes con una bajo/medio
realización personal bajo/media de 2.5 (DT = 1.9) y en aquellos con una realización
personal alta de 1.6 (DT = 1.6) (ver Figura 113); las diferencias detectadas fueron
Realización personal
r p n
en la Tabla 97, se encontró una correlación significativa entre dichas variables, r (2259) =
.160, p < .0001. De igual forma la relación entre la dimensión extraversión y el nivel de
realización personal fue significativa, t (2257) = 5.2, p < .0001. La puntuación media en
extraversión en los sujetos con realización personal bajo/medio fue de 3.9 (DT = 1.8) y de
4.4 (DT = 1.7) en aquellos con realización personal alta (ver Figura 114).
una correlación significativa negativa entre dichas variables, r (2259) = -.107, p < .0001
personal se encontró que los participantes con realización personal bajo/medio tuvieron
una puntuación media en psicoticismo de 1.8 (DT = 1.1) y en aquellos con una realización
personal alta fue de 1.6 (DT = 1.0) (ver Figura 115); las diferencias halladas fueron
217
Figura 115. Psicoticismo y nivel de realización personal
halló una correlación significativa entre ambas variables, r (2181) = .129, p < .0001 (ver
Tabla 98). Respecto al apoyo social y el nivel de realización personal, se encontró una
media en apoyo social en los participantes con realización personal bajo/medio de 68.9
(DT = 19.5) y en aquellos con realización personal alta de 74.4 (DT = 18.7) (ver Figura
116); las diferencias detectadas fueron estadísticamente significativas, t (2179) = 5.13, p <
.0001.
Realización personal
r p n
218
Figura 116. Apoyo social y nivel realización personal
correlación significativa entre estas variables, r (2161) = -.058, p < .0001 (ver Tabla 99).
afrontamiento en los participantes con una realización personal alta fue de 26.1 (DT = 9.0);
en aquellos con una realización personal bajo/medio, la media en afrontamiento activo fue
de 27.4 (DT = 9.2) (ver Figura 117) las diferencias halladas fueron estadísticamente
219
Figura 117. Afrontamiento activo y nivel de realización personal
personal, se halló una correlación significativa entre ambas variables, r (2178) = -.158, p <
.0001 (ver Tabla 99). En relación al nivel de realización personal, se encontró una media
en afrontamiento pasivo de 22.9 (DT = 7.4) en los sujetos con realización personal
bajo/medio y en aquellos con una realización personal alta de 20.7 (DT = 6.1) (ver Figura
118); las diferencias encontrados fueron significativas, t (2176) = -6.35, p < .0001.
Realización personal
r p n
220
Figura 118. Afrontamiento pasivo y nivel de realización personal
1.28. Relación entre las variables del estudio y realización personal: análisis
multivariante
del análisis de regresión logística, los cuales se muestran en la Tabla 100. Se analizaron el
conjunto de variables que tras los análisis bivariantes preliminares presentaban resultados
edad, hijos, etnia, ingresos, profesión, experiencia profesional, turnos, número de pacientes
personal.
riesgo de no sentirse realizado personalmente en las otras etnias, OR = 1.72, (IC 95%
[1.15, 2.56]).
una OR ajustada por el resto de variables de 1.41 (IC 95% [1.02, 1.94]).
En lo que respecta a trabajar por turnos, se encontró que aquellos que realizaban
turnos tenían un mayor riesgo de baja/media realización personal, con una OR ajustada por
un mayor riesgo de baja realización personal, siendo 2.01 veces más frecuente en ellos que
222
En relación apoyo social se halló una asociación significativa con la realización
personal, sugiriendo que a mayor apoyo social decrementa el riesgo de tener sentimientos
de forma que la probabilidad de tener una baja realización personal se multiplica por 1.37
223
Tabla 100. Resultados del análisis multivariante en relación a la baja/media
realización personal
IC (95%)
OR Límite Límite
β P ajustada inferior superior
Sexo
Hombre Rf
Mujer 0.12 .485 1.13 0.81 1.57
Edad
< 40 años Rf
≥ 40 años -0.14 .465 0.87 0.60 1.27
Hijos
No tiene hijos Rf
Tiene hijos -0.24 .101 0.79 0.60 1.05
Etnia
Mestizo Rf
Otros 0.54 .008 1.72 1.15 2.56
Ingresos
< 1000$ Rf
≥ 1000$ -0.23 .104 0.79 0.60 1.05
Profesión
Médicos/as Rf
Enfermeros/as 0.34 .036 1.41 1.02 1.94
Experiencia
profesional
Rf
≤ 10 años
-0.12 .522 0.89 0.61 1.28
> 10 años
Turnos
Sin turnos Rf
Con turnos 0.32 .018 1.38 1.06 1.79
224
Tabla 100. Resultados del análisis multivariante en relación a la baja/media
realización personal (continuación)
IC (95%)
Límite Límite
OR inferior superior
β P ajustada
Nº de pacientes/día
0-17 pacientes Rf
18 pacientes en adelante -0.16 .227 0.86 0.66 1.10
Síntomas somáticos
Sin síntomas somáticos Rf
Con síntomas somáticos 0.80 .621 1.08 0.79 1.49
Ansiedad
Sin ansiedad
Rf
Con ansiedad
0.26 .114 1.29 0.94 1.78
Disfunción social
Sin disfunción social
Rf
Con disfunción social
0.89 .075 2.45 0.91 6.60
Depresión
Sin depresión Rf
Con depresión 0.69 .004 2.01 1.24 3.25
225
V. DISCUSIÓN
226
El objetivo central de este trabajo fue realizar un estudio epidemiológico sobre el
investigación fue determinar las características sociodemográficas (sexo, edad, hijos, etnia,
el que trabaja, tipo de contrato, jornada laboral diaria, turnos, atención directa, número de
que concuerda con los hallados en otros estudios en el que se ha estudiado el síndrome de
burnout en profesionales sanitarios (Font, Corti y Berger, 2015; Vásquez, Maruy y Verne,
2014); con una edad media de 40 años, siendo el grupo de edad mayoritario el
comprendido entre los 30 y 34 años (19.1%), dato que refleja un predominio de población
joven entre los profesionales de la salud. El 28.2% del personal sanitario que participó en
esta investigación tenían dos hijos, media ligeramente superior al 1.6 de la población
Berger, 2015; Grau et al., 2005), el porcentaje predominante en relación al estado civil fue
el de casados (55.7%).
(50.6%) tuvieron ingresos mensuales entre 1001$ a 2000$, dato congruente con el
[ENIGHUR] (2011–2012) para el área urbana (1046.3$). Con respecto al tipo de profesión,
227
el 50.3% fueron personal de enfermería, y el 49.7% restante fueron médicos, datos
similares a los hallados en otros estudios (Falgueras et al., 2015; Grau et al., 2005). En
dedicación total. El 53.2% indicó pertenecer al sector público, dato concordante con el
el que el 73.1% del personal trabaja en dispositivos de salud que pertenecen al sector
público, pero difiere de los estudios a nivel nacional, ya que el 33% fueron empleados
privados según el INEC (2010); esto es, de cada diez plazas de trabajo, ocho son generadas
nombramiento (49.5%), el 77.0% en una sola institución y la jornada laboral fue en una
mayoría de los casos (72.5%) de 8 horas diarias, que es lo determinado por el Ministerio de
sus nombramientos tendrán una jornada de trabajo de 8 horas diarias. Asimismo, el 57.4%
Ministerio de Salud Pública, a través del Acuerdo Ministerial (00001849), señaló que estas
la que sirven, priorizando áreas de atención crítica y/o de alta demanda (ej., consulta
los usuarios entre el 76-100% del tiempo; y el 50.8% atendían al menos a 17 pacientes al
día. Por último, un 55.1% del personal médico y de enfermería señalaron que las
general del estado asignado a la salud se incrementó en el 2011 en 2.27% respecto al PIB.
extraversión, 4.3; y psicoticismo, 1.6; para el apoyo social la puntuación media fue de
73.3; con respecto al afrontamiento, para afrontamiento activo, 9.2; y para afrontamiento
pasivo, 10.9. En general, las puntuaciones obtenidas en estas variables fueron similares a
al., 2013; Dickinson et al., 2010; Grau et al., 2009; Meana, 2007; Pereda, Márquez, Hoyos
informaron de niveles altos de cansancio emocional. Esta cifra fue similar a la encontrada
en dos trabajos previos (López et al., 2005; Parada et al., 2005). Sin embargo, la mayoría
cansancio emocional, que oscilaron entre el 20.6% y el 33.0% (Agudelo et al., 2013;
229
Álvarez y Pietro 2013; Poghosyan et al., 2010; Herrera, Viveros y Brizio, 2013; Magalhães
et al., 2015; Martins, Laport, de Paula, Medeiros y Ronzani 2014; Teixeira, Ribeiro,
Fonseca y Carvalho, 2013). Sólo un trabajo (Klersy et al., 2007) informó de valores
sanitarios participantes en este trabajo presentaron un nivel elevado. Esta cifra es similar a
osciló entre el 17.3% y el 27% (Agudelo et al., 2013; Álvarez y Prieto 2013; Klersy et al.,
2007; Lesage, Berjot, Altintas y Paty, 2013; López et al., 2005; Martins et al., 2014; Parada
el trabajo de Kersy et al. (2007). Sin embargo, la mayoría de los trabajos encontraron
porcentajes más elevados de profesionales con baja realización personal, que oscilaron
entre el 21.5% y el 67.7% (Herrera et al., 2013; López et al., 2005; Parada et al., 2005;
Martins et al., 2014; Teixeira et al., 2013). Sólo dos investigaciones obtuvieron porcentajes
inferiores de profesionales de la salud con baja realización personal (Agudelo et al., 2013;
elevada en esta población, si bien los porcentajes de profesionales afectados por las tres
contexto donde se desarrollan los estudios, entre otros (García et al., 2007; Ríos, 2009).
con las variables: ingresos, profesión, jornada laboral diaria, número de pacientes
nivel de burnout, con un mayor riesgo de burnout en aquellos con un salario mensual igual
o superior a 1000$ (OR = 1.37). Existen investigaciones previas que también hallaron un
mayor riesgo de desarrollar burnout entre aquellos profesionales de la salud con salarios
más elevados (Atance, 1997; De Pablo y Suberviola, 1998; Guevara, Henao y Herrera,
otros estudios se encontró una asociación del burnout con los bajos ingresos mensuales
(Arias y Menendez, 2007; Fernández et al., 2007; Schaufeli y Buunk, 2003; Tironi et al.,
2009).
con burnout en el personal de enfermería es menor que en los profesionales médicos (OR =
que trabajaban más de ocho horas diarias (OR = 1.36). Estos datos coinciden con los de
trabajos previos en los que se encontró que los profesionales de la salud que trabajaban
más horas eran más propensos a desarrollar burnout (Atance, 1997; Betancur et al., 2012;
aquellos que trabajaban con un número mayor a 18 pacientes al día (OR = 1.50). Estos
datos fueron congruentes con diversas investigaciones previas (Aiken et al., 2002; Martin
et al, 2001); Gil-Monte et al., 2008), que hallaron que la sobrecarga de pacientes
incrementaba el burnout.
realizaban turnos (OR = 1.26). Al respecto, diversos trabajos previos (Stimpfel, Sloane y
Aiken, 2012; Walsh et al., 1998) señalaron que el trabajo por turnos, específicamente los
(Feo, 2007; Kuhn, 2001) establecieron que los horarios nocturnos podían provocar el
síndrome de burnout.
Frojmark y Lindblom, 2010; Leiter, 2005; Maslach y Jackson 1982; Piko 1999; Sharma,
Sharp, Walker, y Monson, 2008; Schaufeli y Enzmann, 1998) también encontraron una
al., 2000; Adriaenssens , De Gucht y Maes, 2012; Maslach et al., 2001); asimismo, en un
trabajo previo (Bargellini et al., 2000) se encontró que el rasgo de ansiedad es un predictor
Swider y Zimmerman (2010), que indicaron que aquellos sujetos con puntuaciones más
probabilidad de tener burnout (OR = 1.16). Esto va en la línea de trabajos previos (Gil-
Monte y Peiró, 1997; McCranie y Brandsma. 1988), en los que se hallaron correlaciones
233
En relación con la dimensión de cansancio emocional, en el análisis multivariante
se halló una asociación entre esta variable y la profesión, trabajar por turnos, tener
comparación con los médicos/as (OR = 0.58). Estos resultados fueron congruentes con los
1995; López ,2013), que encontraron que los médicos/as presentaban mayores niveles de
cansancio emocional en relación con las enfermeros/as. Sin embargo, otros trabajos
cansancio emocional en las personas que realizaban turnos (OR = 1.52). Estos hallazgos
fueron en la línea de estudios previos que encontraron que fueron las personas del turno
matutino (Ximena, 2014) o nocturno (Blasco, Irles, y Huet, 1996; Gracia, Peiró y Ramos,
1996; Gil-Monte y Peiró, 1997) quienes presentaron mayor cansancio emocional. Otra
somáticos tenían una odds de tener cansancio emocional 2.7 veces mayor que los que no
(Martínez, Puigdesens,. y Roig, 2004).; Molina, García, Alonso, Cecilia, 2003) que
234
encontraron que la sintomatología somática de origen psicológico correlacionaba
experimentaban síntomas de ansiedad tenían una odds de cansancio emocional 1.6 veces
mayor que los asintomáticos. Igualmente, la literatura científica previa del área ha puesto
para experimentar cansancio emocional (OR = 1.21). Este hallazgo coincide con lo
Paice, 2004; McManus et al., 2011; Piedmont, 1993; Zellars y Perrewé, 2001; Zellars,
presentar cansancio emocional (OR = 1.18). Este resultado fue congruente con un estudio
previo (Fernández, 2009) en el que se encontró una asociación del psicoticismo con el
cansancio emocional. Por el contrario, se ha hallado una disminución del riesgo del
cansancio emocional asociado a la extroversión (OR = 0.89). Dos trabajos previos (Gil-
Monte, 2005; Schwab, 1995) encontraron una relación negativa entre la extraversión y el
en cansancio emocional.
2004) también se halló que las personas con mayor cansancio emocional utilizaban más el
encontró una asociación de la misma con las variables sexo, número de pacientes atendidos
variable sexo, se halló un menor riesgo de despersonalización en las mujeres (OR = 0.69).
Los resultados obtenidos concuerdan con otras investigaciones que encontraron que los
Jackson, 1985).
con un número mayor a 17 pacientes al día era un factor de riesgo para desarrollar
despersonalización (OR = 1.64). Se han hallado resultados en otros estudios que apoyan
este hallazgo. En concreto, en los trabajos de Sos et al. (2002) y Tirado et al. (2004) se
profesionales de la medicina.
previos (Honkonena et al., 2006; Martínez., Puigdesens, y Roig, 2004).; Molina, García,
236
En cuanto a las variables de personalidad, el psicoticismo se relacionó con un
mecanismos de afrontamiento eran pasivos (OR = 1.08). Estos resultados fueron similares
a los encontrados en un estudio anterior (Ben-Zur y Yagil, 2007), en el que se halló que las
despersonalización.
encontró que las variables etnia, profesión, turnos, depresión, neuroticismo, apoyo social y
Con respecto a la variable etnia, se halló una mayor proporción de sujetos con falta de
realización personal en otras etnias en comparación con los mestizos (OR = 1.72). No se
conocen estudios previos que hayan encontrado una relación entre etnia y realización
personal. No obstante, una posible explicación a la relación entre esas variables es que para
Este resultado coincide con Cáceres (2009), quien menciona que los profesionales de
enfermería tuvieron más riesgo en presentar baja realización personal en comparación con
los médicos/as.
237
En lo que respecta al trabajo por turnos, se encontró que aquellos que realizaban
turnos tenían un mayor riesgo de no sentirse realizados personalmente (OR = 1.38). Estos
resultados coincidieron con los de otros estudios (Cañadas de la Fuente, 2012; Jenaro,
Flores y González, 2007), que encontraron que los profesionales que desarrollaban su
para la ausencia de realización personalla depresión (OR = 2.01). Una investigación previa
(Pereira y Loureiro, 2015) encontró que la depresión presentaba asociaciones negativas con
la realización personal.
para la falta de realización personal (OR = 1.13), en la línea de un trabajo previo (Cañadas
de la Fuente, 2012) que encontró una correlación significativa entre ambas variables.
mayor apoyo social se relacionó con un menor riesgo de tener sentimientos de baja
realización personal (OR = 0.99). El apoyo social surge a través del trabajo (Pérez y
238
En relación al afrontamiento se halló una mayor odds de no sentirse realizado
sus correlatos. La muestra incluyó un número elevado de sujetos y la tasa de respuesta fue
alta. No obstante, este estudio tiene algunas limitaciones. En primer lugar, fue transversal y
muestra estuvo formada por profesionales de la salud de las ciudades de Ecuador, lo que
y/o de tratamiento adecuados para apoyar a esta población. Para disminuir el riesgo de
burnout, los programas de intervención deben plantearse como objetivo reducir los factores
seguimiento, ya que en general se evalúa a los participantes en el estudio una sola vez, en
239
una muestra única. Los estudios longitudinales nos proporcionarían información muy
valiosa sobre el proceso de desarrollo y las sucesivas fases sintomatológicas del síndrome,
al mismo tiempo que nos permitiría conocer las relaciones causales entre los diferentes
prevalente en los médicos/as y enfermeros/as ecuatorianos y como tal podría ser una
profesionales.
240
VI. CONCLUSIONES
241
Considerando los resultados hallados en este estudio, se establecen las siguientes
conclusiones:
1. Perfil de la muestra.
- El perfil sociodemográfico del personal de salud que participó en este estudio fue
el de una mujer, con una edad media de 40 años, con al menos dos hijos, mestiza, y
casada.
una jornada laboral de 8 horas diarias, que trabajaba por turnos, que prestaba
recursos institucionales.
242
- Sin embargo, con respecto a las dimensiones del burnout (cansancio emocional,
con ingresos mensuales familiares de $1000 o más, el personal médico; los que
tenían jornadas laborales de más de ocho horas diarias; con número mayor a 17
pacientes atendidos al día, los profesionales sanitarios que trabajan con turnos, los
neuroticismo y psicoticismo.
protección.
243
- Las variables relacionadas con un mayor riesgo de despersonalización fueron ser
baja realización personal aquellos que no eran mestizos (perteneciendo a las etnias
realizaban turnos; los que presentaban depresión; los que presentaban neuroticismo;
para evitar futuros casos de burnout en una población con alto riesgo de
los costes derivados del síndrome de burnout a nivel personal y profesional, y sus
244
efectos sobre la calidad de la atención sanitaria.
245
VI. REFERENCIAS
246
Adriaenssens, J., De Gucht, V. y Maes, S. (2012). The impact of traumatic events on
Agudelo, C. A., Castaño, J. J., Arango, C. A., Durango, L. A., Muñoz, V., Ospina
González, A. Ramirez Castaño J., Salazar Rodríguez, N., Serna Zuluaga, J. D., y
Ahola, K. (2007). Occupational burnout and health, People and Work Research, Report
Ahola, K., Honkonen, T., Isometsa¨, E., Kalimo, R., Nykyri, E., Aromaa, A., y Lönnqvist ,
results from the Finnish Health 2000 Study. Journal of Affective Disorders, 88, 55–
62.
Ahola, K., Kivimaki, M., Honkonen, T., Virtanen, M., Koskinsen, S., Vahtera, J., y
247
Aiken, L. H., Clarke, S. P., Sloane, D. M., Sochalski, J., y Silber, J. H. (2002). Hospital
nurse staffing and patient mortality, nurse burnout, and job dissatisfaction. The
Akkus, Y., Karacan, y, Gôker, H., y Aksu, S. (2010). Determination of burnout levels of
nurses working in stem cell transplantation units in Turkey. Nursing and Health
Alacacioglu, A., Yavuzsen, T., Dirioz, M., Oztop, I., y Yilmaz, U. (2009). Burnout in
543-548.
Albaladejo, R., Villanueva, R., Ortega, P., Astasio, P., Calle, M. E., y Domínguez, V.
Albino, L. P., Agüero, E. R., Martínez, L. S., y Vega, E. D. (2002). Burnout en médicos de
Aldrete, M., Navarro, C., González , R., Contreras, M., y Pérez, J. (2015). Factores
248
Al-Ma'aitah, R., Cameron, S., Horsburgh, M. E., y Armstrong-Stassen, M. (1999).
Predictors of job satisfaction, turnover, and burnout in female and male Jordanian
Al-Turki, H. A. (2010). Saudi Arabian nurses are they prone to burnout syndrome? Saudi
Al-Turki, H. A., Al-Turki, R. A., Al-Dardas, H. A., Al-Gazal, M., Al-Maghrabi, G. H., Al-
257-265.
12, 73-88.
Anagnostopoulos, F., y Niakas, D. ( 2015). Job burnout, health-related quality of life, and
141.
Appels, A., Falger, P. R., y Schouten, E. G. (1993). Vital exhaustion as a risk indicator for
249
Appels, A., y Mulder, P. (1988). Excess fatigue as a precursor of myocardial infarction.
Appels, A., y Mulder, P. (1989). Fatigue and heart disease. The association between ‘vital
exhaustion’ and past, present and future coronary heart disease. Journal of
Aranda, C., Pando, M., Salazar, J., Torres, T., Aldrete, M., y Pérez, B. (2004). Factores
Bakker, A. B., Hakanen, J. J., Demerouti, E., y Xanthopoulou, D. (2007). Job resources
boost work engagement, particularly when job demands are high. Journal of
Bakker A. B., Le Blanc P. M., Schaufeli W. B. (2005). Burnout contagion among intersive
B., Demerouti, E., Janssen, P. P., Van Der Hulst, R., y Brouwer, J. (2000). Using
250
equity theory to examine the difference between burnout and depression. Anxiety,
Balch, C. M., Freischlag, J. A., y Shanafelt, T. D. (2009). Stress and burnout among
surgeons understanding and managing the syndrome and avoiding the adverse
Bargellini, A., Barbieri, A., Rovesti, S., Vivoli, R., Roncaglia, R., y Borella, P. (2000).
Bennett, P., Lowe, R., Matthews, V., Dourali, M., y Tattersall, A. (2001). Stress in nurses:
coping, managerial support and work demand. Stress and Health, 17, 55-63.
Bernaldo, M., y Labrador, F. J. (2008). Relaciones entre estrés laboral, burnout y síntomas
251
Betancur, A., Guzmán, C., Lema, C., Pérez, C., Pizarro, M. C., Salazar, S., Uribe, L., y
Biaggi, P., Peter, S., y Ulich, E. (2003). Stressors, emotional exhaustion and aversion to
patients in residents and chief residents. What can be done? Swiss Medical Weekly,
133, 339–346.
Blasco, F., Irles , J., y Huet, J. (1996). Satisfacción laboral y estresores profesionales en los
Borritz, M., Rugulies, R., Christensen, K. B., Villadsen, E., y Kristensen, T. S. (2006).
workers: Prospective findings from three year follow up of the PUMA study.
Bressi, C., Manenti, S., Porcellana, M., Cevales, D., Farina, L., Felicioni, I., .Meloni, G.,
Milone, G., Miccolis, I. R., Pavanetto, M., Pescador, L., Poddigue, M., Scotti, L.,
1046-1052.
Buendía, J., y Ramos, F. (2001). Empleo, estrés y salud, Madrid: Ediciones Pirámide.
252
Burisch, M. (2002). A longitudinal study of burnout: The relative importance of
Verlag Heidelberg..
Burke, R., y Greenglass, E. (2000). Hospital restructuring and nursing staff well-being:
[Link]
[Link]/fez/eserv/tesisuned:Psicologia-Gacanadas/[Link]
Carlotto, M., Pizzinato, A., Bones, K., y Oliveira, R. (2013). Prevalence and Factors
Carr, P., Gareis, K., y Barnett, R. (2003). Characteristics and outcomes for women
physicians who work reduced hours. Journal of Women’s Health, 12, 399-405.
253
Carver, C. S. (1997). You want to measure coping but your protocol’too long: Consider the
Castillo, A., Benavente, S., Arnold, J., y Cruz, C. (2012). Presencia de síndrome de
Cebriá, J., Segura, J., Corbella, S., Sos, P., Comas, O., García, M., Rodriguez, C., Pardo,
Cherniss, C. (1993). The role of professional self-efficacy in the etiology and amelioration
Chiron, B., Michinov, E., Olivier-Chiron, E., Laffon, M., y Rusch, E. (2010). Job
Coffey, M., y Coleman, M. (2001). The relationship between support and stress in forensic
254
Cohen-Mansfield, J., y Rosenthal, A. S. (1989). Absenteeism of nursing staff in a nursing
Cole, T. R., y Carlin, N. (2009). The suffering of physicians. The Lancet, 374, (, 1414-
1415.
Cox, T., Griffiths, A.J., Barlow, C.A., Ran-dall, R.J., Thomson, L.E. y Rial-Gonzalez, E.
Da Silva, H., Daniel, E., y Pérez, A. (1999). Estudio del síndrome de desgaste profesional
De las Cuevas, C., De la Fuente, J. A., Alviana, M., Ruiz-Benitez, A., Coiduras, E.,
Demerouti, E., Bakker, A., Nachreiner, F., y Schaufeli, W. (2001). The job demands-
burnout levels in the professional and private lives of nurses. International Journal
255
De Pablo González, R., Miñana, J. S., Velázquez, J. D., y Camacho, J. G. (2004). La
Deschamps Perdomo, A., Olivares Román, S. B., De la Rosa Zabala, K. L., y Asunsolo del
Díaz Echenique, M., Stimolo, M. I., y Caro, N. P. (2010). Satisfacción laboral y síndrome
Drach-Zahavy, A., y Marzuq, N. (2013). The weekend matters: exploring when and how
nurses best recover from work stress. Journal of Advanced Nursing, 69, 578–589.
Dyrbye, L. N., Thomas, M. R., Huntington, J. L., Lawson, K. L., Novotny, P. J., Sloan, J.
A., y Schanafelt, T. D. (2006). Personal life events and medical student burnout: a
Eastburg, M., Williamson, C., Gorsuch, R., Ridley, y Ridley, C. (1994). Social support,
personality and burnout in nurses. Journal of Applied Social Psychology, 24, 1233-
1250.
256
Edelwich, J., y Brodsky, A. (1980). Burn-out Stages og Disillusioment in the Helping
Embriaco, N., Papazian, L., Kentish-Barnes, N., Pochard, F., y Azoulay, E. (2007).
Escribá, V., Martín, D., y Pérez, S. (2006). Psychosocial work environment and burnout
Falgueras, M. V., Muñoz, C. C., Pernas, F. O., Sureda, J. C., López, M. P. G., y Miralles, J.
burnout in the human service professions (B. A. Farber Ed) New York, Pergamon
Press.
Farber, B. A. (1984). Stress and burnout in suburban teachers. The Journal of Educational
257
Feo, J. (2007). Influencia del trabajo por turnos en la salud y en la vida cotidiana. [Tesis
[Link]
[Link]
Ferrari, S., Cuoghi, G., Mattei, G., Carra, E., Volpe, U., Jovanovic, N., y Pingani, L.
106 , 172-185.
Ferrer, R. (2002). Burn out o síndrome de desgaste profesional. Medicina Clínica, 119,
495-496.
Fidalgo Vega M. (2005): Síndrome de estar quemado por el trabajo o "Burnout" (I):
258
Firth, H., y Britton, P. (1989). ‘Burnout’, absence and turnover amongst British nursing
Flynn, L., Thomas-Hawkins , C., y Clarke, S. (2009). Organizational traits, care processes,
Research, 31 569–582.
Folkman, S., y Lazarus, R. (1985). If it changes it must be a process: Study of emotion and
Fong, C. (1990). Role overload, social support, and burnout among nursing educators.
Font, A., Corti, V., y Berger, R. (2015). Burnout in Healthcare Professionals in Oncology.
form of the Revised Eysenck Personality Questionnaire (EPQR-A): Its use among
students in England, Canada, the USA and Australia. Personality and individual
259
Gabbe, S. G., Melville, J., Mandel, L., y Walker, E. (2002). Burnout in chairs of obstetrics
Galván, M. E., Vassallo, J. C., Rodríguez, S. P., Otero, P., Montonati, M. M., Cardigni, G.,
Buamscha, DG., Rufach, D., Santos, S., Moreno, RP., Sarli, M. (2012).
García, C. R., Oviedo, A. M., Santillán, M. V., Velasquez, V. H., y Fiesco, M. D. (2009).
García, J. M. G., Remuzgo, S. H., y Fuentes, J. L. L. (2007). Validez factorial del Maslach
Garza, J., Schneider, K., Promenence, P., y Mong, M. (2004). Burnout in residency: a
260
Gil-Monte, P. R. (2005). El síndrome de quemarse por el trabajo (Burnout): una
Gil-Monte, P. R., Peiró, J. M., y Valcárcel, P. (1995). A causal model of burnout process
261
Gil-Monte, P. R., y Moreno, B. (2007). El síndrome de quemarse por el trabajo (Burnout).
Europe), 5, 407-414.
para el estudio del sindrome de quemarse por el trabajo. Anales de psicología, 15,
261-268.
Glasberg, A. L., Eriksson, S., y Norberg, A. (2007). Burnout and "stress of conscience‟
professional burnout: a review of the evidence. Psychology and Health, 11, 23-48.
262
Goehring, C., Bouvier Gallacchi, M., Künzi, B., y Bovier, P. (2005). Psychosocial and
Gracia, F., Peiró, J. M., y Ramos, J. (1996). Aspectos temporales del trabajo. En J. M.
Peiró, & F. Prieto (Eds.): Tratado de psicología del trabajo. Vol I. La actividad
Grau, A., Flichtentrei, D., Suñer, R., Prats, M., y Braga, F. (2009). Influencia de factores
83, 215-230.
Grau, A., Suñer, R., y García, M. M. (2005). Desgaste profesional en el personal sanitario
y su relación con los factores personales y ambientales. Gaceta sanitaria, 19, 463-
470.
Grau, E., Gil Monte, P. R., García, J. A., y Figueiredo, H. (2008). Síndrome de quemarse
263
comparativo de la prevalencia medida con el MBI-HSS. Madrid: Sociedad
Greenglass, E. R., Pantony, K., y Burke, R. J. (1988). A gender role perspective on role
conflict, work stress and social support. Journal of Social Behavior and
Implications for stress and anxiety. Anxiety, Stress and Coping, 14, 1-13.
1106.
Gunnarsdottir, S., Clarke, S. P., Rafferty, A. M., y Nutbeam, D. (2009). Front line
264
Halayem-Dhouib, S., Zaghdoudi, L., Zremdini, R., Maalej, I., Béchir, M. B., y Labbène,
Hallberg , U. E., Johansson , G., y Schaufeli , W. B. (2007). Type A behavior and work
Hansen, N., Sverke, M., y Naswall, K. (2009). Predicting nurse burnout from demands and
96-107.
Hillhouse, J. J., y Adler, C. M. (1997). Investigating stress effect patterns in hospital staff
nurses: results of a cluster analysis. Social Science & Medicine, 45, 1781-1788.
Hoffman, A., y Scott, L. (2003). Role stress and career satisfaction among registered
265
Honkonena, T., Ahola, K., Pertovaara, M., Isometa, E., Kalimo, R., Nykyuri, E., Aromaa,
A., y Lönnqvist, J. (2006). The association between burnout and physical illness in
the general population. Results from the Finnish Health 2000 Study. Journal of
Hyman, S. A., Michaels, D. R., Berry, J. M., Schildcrout, J. S., Mercaldo, N. D., y
114, 194-204.
transcendence and burnout in hospice and oncology nurses. Journal of Hospice and
30-37.
Instituto Geográfico Militar del Ecuador (2009) Mapa Político del Ecuador, Mapa,
Recuperado de [Link]
&view=article&id=84:mapa-del-ecuador-uso-escolar-escala-14000000&catid=41
266
Ecuador, Recuperado de [Link]
inec/Estadisticas_Sociales/Recursos_Actividades_de_Salud/Publicaciones/Anuario
_Rec_Act_Salud_2013.pdf
[Link]
Recuperado [Link]
determinants of the three burnout dimensions. Work & Stress, 13, 74-86.
267
Jenaro Río, C., Flores Robaina, N. y González Gil, F. (2007). Síndrome de burnout y
Johnson, J. V., Hall, E. M., Ford, D. E., Mead, L. A., Levine, D. M., Wang, N. Y., y Klag,
Khamisa, N., Oldenburg, B., Peltzer, K., y Ilic, D. (2015). Work related stress, burnout, job
Klarreist, S.H. (1990) Work without stress. A practical guide to emocional and pshysical
Klersy, C., Callegari, A., Martinelli, V., Vizzardi, V., Navino, C., Malberti, F., Tarchini,
R., Montagna, G, Guastoni, C., Bellazzi, R., Rampino, T., David, S.11, Barbieri, C.,
Dal Canton, A., y Politi, P. (2007). Burnout in health care providers of dialysis
268
service in Northern Italy—a multicentre study. Nephrology Dialysis
Kovács, M., Kovács, E., y Hegedűs, K. (2010). Emotion work and burnout: cross-sectional
study of nurses and physicians in Hungary. Croatian Medical Journal, 51, 432-442
Kuhn, G. (2001). Circadian rhythm, shift work, and emergency medicine. Annals of
Lee, H., Hwang, S., Kim, J., y Daly, B. (2004). Predictors of life satisfaction of Korean
Leiter, M. P. (1990). The impact of family resources, control coping, and skill utilization
1083.
Leiter, M. P. (1991). Coping patterns as predictors of burnout: The function of control and
burnout, and physical symptoms. Anxiety, Stress & Coping, 18, 131-144.
Leiter, M. P., y Durup, J. (1994). The discriminant validity of burnout and depression: A
269
Leiter, M. P., Harvie, P., y Frizzell, C. (1998). The correspondence of patient satisfaction
Lesage, F. X., Berjot, S., Altintas, E., y Paty, B. (2013). Burnout Among Occupational
content/uploads/downloads/2012/10/R-0451-2012-AREA-DE-SALUD-No.2-LA-
[Link]
septiembre). Registro Oficial de la Ley Orgánica de Salud del Ecuador [MSP], 42,
[Link]
oficiales/2003/mayo/code/17820/registro-oficial-6-de-mayo-del-2003
[Link]
Lin, F., St John, W., y McVeigh, C. A. R. O. L. (2009). Burnout among hospital nurses in
270
Lobo, A., Pérez-Echeverría, M. J., y Artal, J. (1986). Validity of the scaled version of the
López, F. M., Cuenca, M., Viciana, D., Rodríguez, M. I., Martín, E. M., Acosta, M. y
Lucio, R., Villacrés, N., y Henríquez, R. (2011). Sistema de salud de Ecuador. Salud
271
Magalhães, E., Oliveira, Á. C. M. D. S., Govêia, C. S., Ladeira, L. C. A., Queiroz, D. M., y
81-93.
Marine, A., Ruotsalainen, J., Serra, C., y Verbeek, J. (2006). Preventing occupational stress
Martins, L. F., Laport, T. J., de Paula Menezes, V., Medeiros, P. B., y Ronzani, T. M.
272
Maslach, C. (1978). Job burnout: How people cope. Public Welfare, 36, 56-58.
phenomenon. Job stress and burnout. In W. S. Paine (Ed), Job stress and burnout
Maslach, C. (2001). What have we learned about burnout and health?. Psychology &
Maslach, C., Jackson, S. E., y Leiter, M. P. (1986). Maslach burnout inventory Manual.
Maslach, C., Schaufeli, W. B., y Leiter, M. P. (2001). Job burnout. Annual review of
Maslach, C., y Jackson, S. E. (1982). Erbaum. Burnout in the health professions: A social
Illness.
psychology annual.
Maslach, C., y Jackson, S. E. (1985). The role of sex and family variables in burnout. Sex
273
Maslach, C., y Jackson, S. E. (1986). The Maslach Burnout Inventory. (Zaed) Palo Alto.
McAbee, R. (1991). Occupational stress and burnout in the nursing profession. A model
McManus, I. C., Jonvik, H., Richards, P., y Paice, E. (2011). Vocation and avocation:
McManus, I. C., Keeling, A., y Paice, E. (2004). Stress, burnout and doctors' attitudes to
work are determined by personality and learning style: a twelve year longitudinal
McManus, I. C., Winder, B. C., y Gordon, D. (2002). The causal links between stress and
Mealer, M., Burnham, E. L., Goode, C. J., Rothbaum, B., y Moss, M. (2009). The
prevalence and impact of post traumatic stress disorder and burnout syndrome in
[Link]
274
Meier, S. T. (1984). The construct validity of burnout. Journal of Occupational
Melamed, S., Shirom, A., Toker, S., Berliner, S., y Shapira, I. (2006). Burnout and risk of
Michels, P. J., Probst, J. C., Godenick, M. T., y Palesch, Y. (2003). Anxiety and anger
Middaugh, D. J. (2007). Presenteeism: Sick and tired at work. Dermatology Nursing, 19,
172-173.
Molina, A., García, M. M., Alonso, M., y Cecilia, P. (2003). Prevalencia de desagaste
275
Moreira, D. D. S., Magnago, R. F., Sakae, T. M., y Magajewski, F. R. L. (2009).
16, 161-172.
Morse, G.M., Salyers, M.P., Rollins, A.L., Monroe-De Vita, M. y Pfahler, C. (2012).
Burnout in Mental Health Services: A Review of the Problem and Its Remediation.
Ministerio de Salud Pública [MSP] (2012) Datos esenciales de salud: una mirada a la
content/uploads/downloads/2013/05/[Link]
Muñoz, P. E., Vázquez, J. L., Rodríguez, I. F., Pastrana, E., y Varo, J. (1979). Spanish
139-158
Najjar, N., Davis, L. W., Beck-Coon, K., y Doebbeling, C. C. (2009). Compassion fatigue
276
S. Browner, D. G. Grady y T. B. Newman (Eds.), Diseño de investigaciones
clínicas (3ª ed., pp. 120-140). Wolters Kluwer Health España y Lippincott Williams
Nyssen, A. S., Hansez, I., Baele, P., Lamy, M., y De Keyser, V. (2003). Occupational
Olmedo, M., Santed, M. A., Jiménez, R., y Gómez, M. D. (2001). El síndrome de burnout:
Meditor.
Ozyurt, A., Hayran, O., y Sur, H. (2006). Predictors of burnout and job satisfaction among
Parada, M., Moreno, B., Mejías, R., Rivas, Z., Rivas, A., Cerrada, F., y Rivas, J. (2005).
277
Instituto Autónomo Hospital Universitario Los Andes (IAHULA), Revista de la
Pecino, C. V., de la Fuente, G. A. C., Aguayo, R., Fernández, R., y de la Fuente Solana, E.
I. (2014). Which occupational risk factors are associated with burnout in nursing?
14, 28-38.
Work and Home: How Job and Home Demands Are Related to Burnout.
Pereda-Torales, L., Celedonio, M., Guillermo, F., Hoyos Vásquez, M. T., y Yánez Zamora,
Pereira-Lima, K., y Loureiro, S. R. (2015). Burnout, anxiety, depression, and social skills
Pérez, M. B., Lechuga, E. N., Aun, E. A., Pacheco, H. B., Rolón, K. R., y Sará, J. R.
25-36.
278
Pikó, B. (1999). Work-related stress among nurses: a challenge for health care institutions.
The Journal of the Royal Society for the Promotion of Health, 119, 156-162.
Piko, B. F. (2006). Burnout, role conflict, job satisfaction and psychosocial health among
Pines, A., Aronson, E. y Kafry, D. (1981). Burnout: From tedium to personal growth. En
C. Cherniss (Ed.), Staff burnout: Job stress in the human services. Nueva York:
Free Press.
Piedmont, R. L. (1993). A longitudinal analysis of burnout in the health care setting: The
Poghosyan, L., Clarke, S. P., Finlayson, M., y Aiken, L. H. (2010). Nurse burnout and
Poncet, M. C., Toullic, P., Papazian, L., Kentish-Barnes, N., Timsit, J. F., Pochard, F., ... &
279
Poulsen, A., Khan, A., Meredith, P., Henderson, J., y Castrisos, V. (2012). Work-life
Price, D. M., y Murphy, P. A. (1984). Staff burnout in the perspective of grief theory.
Raftopoulos, V., Charalambous, A., y Talias, M. (2012). The factors associated with the
burnout syndrome and fatigue in Cypriot nurses: a census report. BMC Public
Revilla Ahumada, L., Luna del Castillo, J., Bailón Muñoz, E., y Medina Moruno, I. (2005).
de Familia, 6, 10-18.
Ribeiro, V. F., Celso Filho, F., Valenti, V. E., Ferreira, M., de Abreu, L. C., de Carvalho,
T. D., Valdelias X, De Oliveira, J., Gregory, P., Ribeiro E., Francisco, N. G., y
Murcia]. Recuperado de
[Link]
uence=1
280
Ríos-Risquez, M. I., y Godoy-Fernández, C. (2008). Relación entre satisfacción laboral y
Ríos-Rísquez, M., Godoy Fernández, C., Peñalver Hernández, F., Alonso Tovar, A., López
Roth, M., Morrone, K., Moody, K., Kim, M., Wang, D., Moadel, A., y Levy, A. (2011).
Career burnout among pediatric oncologists. Pediatric Blood & Cancer, 57, 1168-
1173.
Sandín, B., Valiente, R.M., y Chorot, R (1999). Evaluación del estrés psicosocial. En B.
Sandín, B., Valiente, R. M., Montes, M. O., Chorot, P., y Germán, M. A. S. (2002).
195-205.
281
Schaufeli, W. B., Bakker, A. B., Van der Heijden, F. M., y Prins, J. T. (2009).
Workaholism, burnout and well-being among junior doctors: The mediating role of
Schaufeli, W. B., Bakker, A. B., Hoogduin, K., Schaap, C., y Kladler, A. (2001). On the
clinical validity of the Maslach Burnout Inventory and the Burnout Measure.
Schaufeli, W. B., y Enzmann, D. (1998). The burnout companion to study and practice: A
Schaufeli, W. B., Leiter, M. P., y Maslach, C. (2009). Burnout: 35 years of research and
Schaufeli, W. B., y Van Dierendonck, D. (1995). A cautionary note about the cross-
national and clinical validity of cut-off points for the Maslach Burnout Inventory.
Schwab, J. J. (1995). How to avoid burnout in medical practice. The Journal of the
Schaufeli, W. B., y Enzmann, D. (1998). The burnout companion to research and practice:
282
Shanafelt, T. D., Gradishar, W. J., Kosty, M., Satele, D., Chew, H., Horn, L., Clark, B.,
Hanley, A., Chu, Q., Pippen, J. Sloan, J.,y Raymond, M. (2014). Burnout and
686.
Sharma, A., Sharp, D. M., Walker, L. G., y Monson, J. R. T. (2008). Stress and burnout
among colorectal surgeons and colorectal nurse specialists working in the National
Schaufeli, W. B., Bakker, A. B., Van der Heijden, F. M., y Prins, J. T. (2009).
Workaholism, burnout and well-being among junior doctors: The mediating role of
Schaufeli, W.B. y Van Dierendonck, D. (1993). The construct validity of two burnout
Sherbourne, C. D., y Stewart, A. L. (1991). The MOS social support survey. Social Science
Sherring, S., y Knight, D. (2009). An exploration of burnout among city mental health
Shimizutani, M., Odagiri, Y., Ohya, Y., Shimomitsu, T., Kristensen, T. S., Maruta, T., y
283
Shimizu, T., Mizoue, T., Kubota, S., Mishima, N., y Nagata, S. (2003). Relationship
between burnout and communication skill training among Japanese hospital nurses:
Shinan-Altman, S., y Cohen, M. (2009). Nursing aides’ attitudes to elder abuse in nursing
homes: The effect of work stressors and burnout. The Gerontologist, 49, 674-684.
Shirey, M. R. (2006). Stress and coping in nurse managers: two decades of research.
Silva, R. M. D., Beck, C. L. C., Magnago, T. S. B. S., Carmagnani, M. I. S., Tavares, J. P.,
Soothill, K., Barry, J., y Williams, C. (1992). Words and actions: a study in nurse wastage.
Sos Tena, P., Sobreques Soriano, J., Segura Bernal, J., Manzano Mulet, E., Rodríguez
Muñoz, C., García García, M., y Cebrià, J. (2002). Desgaste profesional en los
Starrin, B., Larsson, G., y Styrborn, S. (1990). A Review and Critique of Psychological
Sciences, 4, 83-91.
284
Stimpfel, A. W., Sloane, D. M., y Aiken, L. H. (2012). The longer the shifts for hospital
nurses, the higher the levels of burnout and patient dissatisfaction. Health Affairs,
31, 2501-2509.
76, 487-506.
Teixeira, C., Ribeiro, O., Fonseca, A. M., y Carvalho, A. S. (2013). Burnout in intensive
care units-a consideration of the possible prevalence and frequency of new risk
Thommasen, H. V., Connelly, I., Lavanchy, M., Berkowitz, J., y Grzybowski, S. (2001).
Short report: burnout, depression, and moving away. How are they related?.
Thornton, P. I. (1992). The relation of coping, appraisal, and burnout in mental health
Thorsen, V. C., Tharp, A. L., y Meguid, T. (2011). High rates of burnout among maternal
23, 9-10.
Tirado, J. E., de Vargas, C. E. R., Algarrada, R. D. P., Borrego, P. D., Fiestas, M. A., y
285
Tironi, M. O. S., Nascimento Sobrinho, C. L., Barros, D. D. S., Reis, E. J. F. B., Marques
Filho, E. S., Almeida, A., Bitencourt, A., Ramos, A. I., Serra, F., Cunha, I. C.,
França, J., Guimarães, l., Barreto, M., Valverde, M., Santos, M., Bastos, M.,y
662.
Toledo, N. L., Lascano, L. A., Gómez, E. L., y Estrada, L. M. (2011). Data mining en el
sector público: análisis del sector de la salud. [Tesis de Grado Escuela Superior
[Link]
20en%20el%20Sector%20P%C3%BAblico%20-
%20An%C3%A1lisis%20del%20Sector%[Link]
Tomasi, E., Facchini, L. A., Piccini, R. X., Thumé, E., Silveira, D. S. D., Siqueira, F. V
Toppinen-Tanner, S., Ojajärvi, A., Väänaänen, A., Kalimo, R., y Jäppinen, P. (2005).
Tunc, T., y Kutanis, R. O. (2009). Role conflict, role ambiguity, and burnout in nurses and
physicians at a university hospital in Turkey. Nursing & Health Sciences, 11, 410-
416.
286
Vahey, D. C., Aiken, L. H., Sloane, D. M., Clarke, S. P., y Vargas, D. (2004). Nurse
Villanueva, R., Albadalejo, R., Ortega, P., Astasio, P., y Calle, M. E. Domínguez, V..
(2008). Epidemiología del síndrome de burnout. Revista ROL Enfermeria, 31, 509-
518.
Waldman, S. V., Diez, J. C. L., Arazi, H. C., Linetzky, B., Guinjoan, S., y Grancelli, H.
Wallace, J. E., Lemaire, J. B., y Ghali, W. A. (2009). Physician wellness: a missing quality
Walsh, M., Dolan, B., y Lewis, A. (1998). Burnout and stress among A&E nurses.
Emergency nurse: the journal of the RCN Accident and Emergency Nursing
Association, 6, 23-30.
Wang, J. (2005). Work stress as a risk factor for major depressive episode (s).
287
Wright, T. A., y Cropanzano, R. (1998). Emotional exhaustion as a predictor of job
Wu, S., Zhu, W., Wang, Z., Wang, M., & Lan, Y. (2007). Relationship between burnout
and occupational stress among nurses in China. Journal of Advanced Nursing, 59,
233-239.
Psychology, 4, 323-336.
Zellars, K. L., y Perrewé, P. L. (2001). Affective personality and the content of emotional
467.
Zellars, K. L., Perrewé, P. L., y Hochwarter, W. A. (2000). Burnout in health care: The
role of the five factors of personality. Journal of Applied Social Psychology, 30,
1570-1598.
288
VII. ANEXOS
289
ANEXO 1
PARTICIPANTES
En las siguientes preguntas solicitamos que llene los datos pedidos en los que corresponda
y en los otros ítems marquen con una X en el recuadro respectivo.
Sociodemográficas
[MBI]
A continuación encontrará una serie de enunciados acerca de su trabajo y de sus
sentimientos en él. Tiene que saber que no existen respuestas mejores o peores. Los
resultados de este cuestionario son estrictamente confidenciales y en ningún caso
accesible a otras personas. Su objeto es contribuir al conocimiento de las condiciones de
su trabajo y su nivel de satisfacción.
A cada una de las frases debe responder expresando la frecuencia con que tiene ese
sentimiento, poniendo una cruz en la casilla correspondiente al número que considere más
adecuado.
0 1 2 3 4 5 6
1. Debido a mi trabajo me siento emocionalmente agotado.
2. Al final de la jornada me siento agotado.
3. Me encuentro cansado cuando me levanto por las mañanas y tengo
que enfrentarme a otro día de trabajo.
4. Puedo entender con facilidad lo que piensan mis pacientes.
5. Creo que trato a algunos pacientes como si fueran objetos.
6. Trabajar con pacientes todos los días es una tensión para mí.
7. Me enfrento muy bien con los problemas que me presentan mis
pacientes.
8. Me siento agobiado por el trabajo.
9. Siento que mediante mi trabajo estoy influyendo positivamente en
la vida de otros.
10. Creo que tengo un comportamiento más insensible con la gente
desde que hago este trabajo.
11. Me preocupa que este trabajo me esté endureciendo
emocionalmente.
12. Me encuentro con mucha vitalidad.
13. Me siento frustrado por mi trabajo.
14. Siento que estoy haciendo un trabajo demasiado duro.
15. Realmente no me importa lo que les ocurrirá a algunos de los
pacientes a los que tengo que atender.
16. Trabajar en contacto directo con los pacientes me produce
bastante estrés.
17. Tengo facilidad para crear una atmósfera relajada a mis
pacientes.
18. Me encuentro animado después de trabajar junto con los
pacientes.
19. He realizado muchas cosas que merecen la pena en este trabajo.
20. En el trabajo siento que estoy al límite de mis posibilidades.
21. Siento que se tratar de forma adecuada los problemas
emocionales en el trabajo.
22. Siento que los pacientes me culpan de algunos de sus problemas.
ANEXO 3
[GHQ-28]
Por favor, conteste a todas las preguntas, simplemente seleccionando las respuestas que, a
su juicio, se acercan más a lo que siente o ha sentido. Recuerde que no se pretende
conocer los problemas que ha tenido en el pasado, sino los recientes y actuales
A3. ¿Se ha sentido agotado y sin fuerzas B3.¿Se ha notado constantemente agobiado y en
para nada? tensión?
1. No, en absoluto. 1. No, en absoluto.
2. No más de lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Bastante más que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual
A4.¿Ha tenido la sensación de que estaba B4.¿Se ha sentido con los nervios a flor de piel y
enfermo? malhumorado?
1. No, en absoluto. 1. No, en absoluto.
2. No más de lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Bastante más que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.
A5.¿Ha padecido dolores de cabeza? B5. ¿Se ha asustado o ha tenido pánico sin
1. No, en absoluto. motivo?
2. No más de lo habitual. 1. No, en absoluto.
3. Bastante más que lo habitual. 2. No más de lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual.
A6.¿Ha tenido sensación de opresión en la B6. ¿Ha tenido la sensación de que todo se le
cabeza, o de que la cabeza le iba a viene encima?
estallar? 1. No, en absoluto.
1. No, en absoluto. 2. No más de lo habitual.
2. No más de lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
3. Bastante más que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual.
A7.¿Ha tenido oleadas de calor o B7. ¿Se ha notado nervioso y "a punto de
escalofríos? explotar" constantemente?
1. No, en absoluto. 1. No, en absoluto.
2. No más de lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Bastante más que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.
C1. ¿Se las ha arreglado para mantenerse D1. ¿Ha pensado que usted es una persona que
ocupado y activo? no vale para nada?
1. Más activo que lo habitual. 1. No, en absoluto.
2. Igual que lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Bastante menos que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho menos que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.
C2. ¿Le cuesta más tiempo hacer las D2. ¿Ha venido viviendo la vida totalmente sin
cosas? esperanza?
1. Menos tiempo que lo habitual. 1. No, en absoluto.
2. Igual que lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Más tiempo que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho más que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.
C3. ¿Ha tenido la impresión, en conjunto, D3. ¿Ha tenido el sentimiento de que la vida no
de que está haciendo las cosas bien? merece la pena vivirse?
1. Mejor que lo habitual. 1. No, en absoluto.
2. Aproximadamente lo mismo. 2. No más de lo habitual.
3. Peor que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho peor que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.
C4. ¿Se ha sentido satisfecho con su D4. ¿Ha pensado en la posibilidad de “quitarse
manera de hacer las cosas? de en medio”?
1. Más satisfecho. 1. Claramente, no.
2. Aproximadamente lo mismo. 2. Me parece que no.
3. Menos que lo habitual. 3. Se me ha pasado por la mente.
4. Mucho menos satisfecho que lo 4. Claramente lo he pensado.
habitual.
C5. ¿Ha sentido que está jugando un D5. ¿Ha notado que a veces no puede hacer nada
papel útil en la vida? porque tiene los nervios desquiciados?
1. Más útil que lo habitual. 1. No, en absoluto.
2. Igual que lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Menos útil que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho menos que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual.
C6. ¿Se ha sentido capaz de tomar D6. ¿Ha notado que desea estar muerto y lejos
decisiones? de todo?
1. Más que lo habitual. 1. No, en absoluto.
2. Igual que lo habitual. 2. No más de lo habitual.
3. Menos que lo habitual. 3. Bastante más que lo habitual.
4. Mucho menos que lo habitual. 4. Mucho más que lo habitual
C7. ¿Ha sido capaz de disfrutar sus D7. ¿Ha notado que la idea de quitarse la vida le
actividades normales de cada día? viene repentinamente a la cabeza?
1. Más que lo habitual. 1. Claramente, no.
2. Igual que lo habitual. 2. Me parece que no.
3. Menos que lo habitual. 3. Se me ha pasado por la mente.
4. Mucho menos que lo habitual. 4. Claramente lo he pensado.
ANEXO 4
INVENTARIO COPE-28
Las siguientes afirmaciones se refieren a la manera que usted tiene de manejar los
problemas. Indique si está utilizando las siguientes estrategias de afrontamiento señalando
el número que corresponda a la respuesta más adecuada para usted, según los siguientes
criterios:
0 1 2 3
No he estado He estado haciendo He estado haciendo He estado haciendo
haciendo esto en esto un poco esto bastante esto mucho
absoluto
[MOS]
Las siguientes preguntas se refieren al apoyo o ayuda de que usted dispone:
1.- Aproximadamente, ¿Cuántos amigos íntimos o familiares cercanos tiene usted? (personas con
las que se siente a gusto y puede hablar acerca de todo lo que se le ocurre). Escriba el número de
amigos íntimos _______ y familiares cercanos: _______
Todos buscamos a otras personas para encontrar compañía, asistencia u otros tipos de ayuda ¿Con
qué frecuencia dispone usted de cada uno de los siguientes tipos de apoyo cuando lo necesita?
Señale el número que corresponda a la respuesta más adecuada para usted según los siguientes
criterios:
1 2 3 4 5
2. Alguien que le ayude cuando esté enfermo.
3. Alguien con quien pueda contar cuando necesita hablar.
4. Alguien que le aconseje cuando tenga problemas.
5. Alguien que le lleve al médico cuando lo necesita.
6. Alguien que le muestre amor y afecto.
7. Alguien con quien pasar un buen rato.
8. Alguien que le informe y le ayude a entender una situación.
9. Alguien en quien confiar o con quien hablar de sí mismo y sus
preocupaciones.
10. Alguien que le abrace.
11. Alguien con quien pueda relajarse.
12. Alguien que le prepare la comida si no puede hacerlo.
13. Alguien cuyo consejo realmente desee.
14. Alguien con quien hacer cosas que le ayuden a olvidar sus
problemas.
15. Alguien que le ayude en sus tareas domésticas si está enfermo.
16. Alguien con quien compartir sus temores o problemas más
íntimos.
17. Alguien que le aconseje como resolver sus problemas
personales.
18. Alguien con quien divertirse.
19. Alguien que comprenda sus problemas.
20. Alguien a quien amar y hacerle sentirse querido.
ANEXO 6
ABREVIADO [EPQR-A]
Las siguientes preguntas se refieren a distintos modos de pensar y sentir. Lea cada
pregunta y coloque una cruz bajo la palabra SI o la palabra No según sea su modo de
pensar o sentir. No hay respuestas buenas o malas, todas sirven.
Descripción Si No
1. ¿Tiene con frecuencia subidas y bajadas de su estado de ánimo?
2. ¿Es usted una persona comunicativa?
3. ¿Lo pasaría muy mal si viese sufrir a un niño o a un animal?
4. ¿Es usted una persona de carácter alegre?
5. ¿Alguna vez ha deseado más ayudarse a sí mismo/a que compartir
con otros?
6. ¿Tomaría drogas que pudieran tener efectos desconocidos o
peligrosos?
7. ¿Ha acusado a alguien alguna vez de hacer algo sabiendo que la
culpa era de usted?
8.¿Prefiere actuar a su modo en lugar de comportarse según las normas
9.¿Se siente con frecuencia harto/a («hasta la coronilla»)
10. ¿Ha cogido alguna vez algo que perteneciese a otra persona
(aunque sea un broche o un bolígrafo)?
11. ¿Se considera una persona nerviosa?
12. ¿Piensa que el matrimonio esta pasado de moda y que se debería
suprimir?
13. ¿Podría animar fácilmente una fiesta o reunión social aburrida?
14. ¿Es usted una persona demasiado preocupada?
15. ¿Tiende a mantenerse callado/o (o en un 2° plano) en las reuniones
o encuentros sociales?
16. ¿Cree que la gente dedica demasiado tiempo para asegurarse el
futuro mediante ahorros o seguros?
17. ¿Alguna vez ha hecho trampas en el juego?
18¿Sufre usted de los nervios?
19¿Se ha aprovechado alguna vez de otra persona?
20. Cuando está con otras personas ¿es usted más bien callado/a?
21. ¿Se siente muy solo/a con frecuencia?
22. ¿Cree que es mejor seguir las normas de la sociedad que las suyas
propias?
23. ¿Las demás personas le consideran muy animado/a?
24. ¿Pone en práctica siempre lo que dice?