La evaporación es un proceso físico que consiste en el paso lento y gradual de un
estado líquido hacia un estado gaseoso, tras haber adquirido suficiente energía para
vencer a la tensión superficial.
A diferencia de la ebullición, la evaporación se puede producir a cualquier temperatura,
siendo más rápido cuanto más elevada sea esta. No es necesario que toda la masa
alcance el punto de ebullición.
Cuando existe un espacio libre encima de un líquido, una parte de sus moléculas está en
forma gaseosa. Al equilibrarse, la cantidad de materia gaseosa se define como la presión
de vapor saturante, la cual no depende del volumen, pero varía según la naturaleza del
líquido y la temperatura. Si la cantidad de gas es inferior a la presión de vapor saturante,
una parte de las moléculas pasan de la fase líquida a la gaseosa: eso es la evaporación.
Cuando la presión de vapor iguala a la atmosférica, se produce la ebullición.1
En hidrología, la evaporación es una de las variables hidrológicas importantes al momento
de establecer el balance hídrico de una determinada cuenca hidrográfica o parte de esta.
En este caso, se debe distinguir entre la evaporación desde superficies libres y la
evaporación desde el suelo. La evaporación de agua es importante e indispensable en la
vida, ya que el vapor de agua, al condensarse se transforma en nubes y vuelve en forma
de lluvia, nieve, niebla o rocío.
Vista como una operación unitaria, la evaporación es utilizada para eliminar el vapor
formado por ebullición de una solución o suspensión líquida.
Para que las moléculas de un líquido se evaporen, deben estar situadas cerca de la
superficie, moverse en la dirección adecuada y tener suficiente energía cinética para
superar las fuerzas intermoleculares de la fase líquida.2 Cuando sólo una pequeña
proporción de las moléculas cumple estos criterios, la velocidad de evaporación es baja.
Como la energía cinética de una molécula es proporcional a su temperatura, la
evaporación es más rápida a temperaturas más altas. Al escapar las moléculas más
rápidas, las moléculas restantes tienen una energía cinética media más baja y la
temperatura del líquido disminuye. Este fenómeno también se denomina enfriamiento
evaporativo. Esta es la razón por la que la evaporación del sudor enfría el cuerpo humano.
La evaporación también tiende a proceder más rápidamente con mayores velocidades de
flujo entre la fase gaseosa y líquida y en líquidos con mayor presión de vapor. Por ejemplo,
la ropa tendida en un tendedero se secará (por evaporación) más rápidamente en un día
ventoso que en un día tranquilo. Tres elementos clave en la evaporación son el calor,
la presión atmosférica (determina el porcentaje de humedad) y el movimiento del aire.
A nivel molecular, no existe una frontera estricta entre el estado líquido y el estado de
vapor. En su lugar, existe una capa de Knudsen, donde la fase es indeterminada. Debido a
que esta capa tiene sólo unas pocas moléculas de espesor, a escala macroscópica no se
puede ver una clara interfaz de transición de fase.3
Los líquidos que no se evaporan visiblemente a una temperatura dada en un gas dado (por
ejemplo, el aceite de cocina a temperatura ambiente) tienen moléculas que no tienden a
transferirse energía unas a otras en un patrón suficiente para dar frecuentemente a una
molécula la energía calorífica necesaria para convertirse en vapor. Sin embargo, estos
líquidos se evaporan. Lo que ocurre es que el proceso es mucho más lento y, por tanto,
mucho menos visible.