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Aplicaciones de la Termodinámica en Alimentos

Este documento describe las aplicaciones de la primera ley de la termodinámica en la industria de alimentos. Procesos como la cocción, pasteurización, congelación y secado utilizan transferencias de calor controladas de acuerdo con la ley de conservación de la energía. La comprensión de estos principios termodinámicos es crucial para optimizar la eficiencia energética y garantizar la calidad y seguridad de los alimentos.
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Aplicaciones de la Termodinámica en Alimentos

Este documento describe las aplicaciones de la primera ley de la termodinámica en la industria de alimentos. Procesos como la cocción, pasteurización, congelación y secado utilizan transferencias de calor controladas de acuerdo con la ley de conservación de la energía. La comprensión de estos principios termodinámicos es crucial para optimizar la eficiencia energética y garantizar la calidad y seguridad de los alimentos.
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Primer trabajo de investigación formativa sobre aplicaciones de la primera ley de la

termodinámica en la industria de alimentos

Resumen

En la industria alimentaria, la aplicación de los principios termodinámicos como el de la

conservación de la energía es esencial para diversos procesos que aseguran la seguridad, calidad

y eficiencia en la producción de alimentos. Entre estos procesos se incluyen la cocción,

pasteurización, congelación, secado, esterilización y extracción de aceites esenciales. La cocción

implica la transferencia de calor para elevar la temperatura de los alimentos, mientras que la

pasteurización utiliza calor controlado para garantizar la seguridad microbiológica de líquidos

como la leche. En la congelación, la primera ley de la termodinámica se aplica al extraer calor

rápidamente, preservando la calidad de los alimentos. En el análisis de dispositivos, como

compresores y bombas, es crucial para optimizar procesos y eficiencia energética en la

manipulación y transporte de fluidos y productos en las instalaciones de producción de alimentos.

Tener claro todos estos conceptos es esencial para que el ingeniero de industria de alimentos lleve

a cabo su labor.

Palabras claves: termodinámica, primera ley, industria alimentaria, principios

termodinámicos, procesos alimentarios.


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Introducción

El presente trabajo de investigación formativa se elaboró siguiendo las normas del estilo

APA 7ma edición y desarrolla el tema de aplicaciones de la primera ley de la termodinámica en

la industria de alimentos. La industria alimentaria depende de manera fundamental de la primera

ley de la termodinámica, la cual garantiza la conservación de la energía. Esta ley resulta esencial

en diversas operaciones como cocción, refrigeración y liofilización, ya que facilita el cálculo

preciso de la energía requerida para transformar y preservar alimentos. Su aplicación contribuye a

mejorar la eficiencia en los procesos y garantizar la calidad de los productos finales.

La termodinámica emerge como una disciplina fundamental en la industria de alimentos,

desempeñando un papel crucial en la comprensión y optimización de los procesos que dan forma

a la producción alimentaria. Al explorar las leyes termodinámicas, especialmente la primera ley

que postula la conservación de la energía, se revela un marco conceptual esencial para entender

cómo la energía fluye y se transforma en cada etapa del proceso alimentario. Esta comprensión

profunda no solo impulsa la eficiencia energética en operaciones como cocción, refrigeración y

almacenamiento, sino que también asegura la calidad y seguridad de los productos finales. En

este contexto, la termodinámica no solo se presenta como una ciencia abstracta, sino como un

instrumento práctico y esencial que guía a la industria de alimentos hacia la mejora continua, la

sostenibilidad y la entrega de productos de alta calidad a consumidores exigentes. Exploraremos

a fondo la importancia de la termodinámica en esta industria vital, donde la gestión eficiente de la

energía se entrelaza con la excelencia en la producción alimentaria( Bilbao-Sainz, et al, 2020 et,

p.23).
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La importancia de aplicar los principios de la termodinámica en la industria de alimentos

trasciende más allá de simples leyes científicas; se convierte en un camino estratégico hacia

objetivos fundamentales. Al comprender y aprovechar eficientemente la energía en los procesos

de producción, se logra no solo reducir costos operativos, sino también avanzar hacia prácticas

más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente (Dupont, et al. 2019, p.45)

Los objetivos de eficiencia energética trazan un sendero hacia la optimización de

recursos, asegurando que la energía se utilice de manera inteligente y efectiva en cada etapa,

desde la transformación de materias primas hasta la entrega de productos finales. Además, esta

aplicación de la termodinámica se alinea con la meta de garantizar la calidad y seguridad de los

alimentos, ya que procesos más eficientes suelen traducirse en productos finales más consistentes

y confiables(Formica, 2017, p.21).

Asimismo, la reflexión sobre la importancia de la termodinámica en la industria

alimentaria nos invita a considerar la responsabilidad de adoptar prácticas sostenibles. La

eficiencia energética no solo contribuye a la rentabilidad de las empresas, sino que también se

convierte en un elemento esencial para reducir la huella ambiental de la producción alimentaria.

En última instancia, la aplicación de la termodinámica en la industria de alimentos se alinea con

objetivos estratégicos que van más allá de los límites de la física, influyendo positivamente en la

viabilidad económica, la calidad del producto y el impacto ambiental de esta industria vital

(James, 2015, p.26).


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Revisión Bibliográfica

Termodinamica

La Termodinámica constituye una disciplina cuyos fundamentos se derivan de un

conjunto reducido de postulados básicos, los cuales, a través de razonamientos lógicos, conducen

a la formulación de las leyes que rigen los fenómenos caloríficos, el foco principal de esta área

del conocimiento. Estos principios no pueden ser demostrados mediante razonamientos

matemáticos; su validez se fundamenta exclusivamente en la experiencia (Podolska, et al, p.28).

A lo largo del siglo XIX, se establecieron dos leyes fundamentales conocidas como el

primer y segundo principio de la Termodinámica. El primero, propuesto por Joule en 1843,

establece la conexión entre el calor y el trabajo mecánico, integrándose en el enunciado general

de la conservación de la energía. Por su parte, el segundo principio, formulado por Carnot en

1824, determina la dirección en la que se desarrollan los procesos termodinámicos y el estado de

equilibrio de un sistema físico. En 1906, Nernst introdujo el tercer principio, que establece límites

a la temperatura termodinámica y a la entropía. Asimismo, existe un principio cero, que define el

equilibrio térmico y establece el concepto de temperatura. Es crucial destacar que ningún

fenómeno físico puede contravenir los principios de la Termodinámica(Rahman y Velez –Ruiz

2007, p.56).

El propósito fundamental de la Termodinámica es el análisis de fenómenos físicos

macroscópicos vinculados a los conceptos de calor y temperatura, focalizándose en el estudio de

estados de equilibrio y transformaciones que puedan representarse como una secuencia continua

de tales estados.
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Sistemas de termodinámica

Se hace referencia como sistema termodinámico a la porción específica de espacio y sus

contenidos que es objeto de estudio, y este sistema se encuentra ubicado dentro de una superficie

cerrada que lo separa del resto del universo o del "medio exterior". Esta superficie puede ser

tangible, como en el caso de un gas encerrado en un cilindro con un émbolo, o imaginaria, como

en el caso de un líquido circulando por un tubo infinito. Es esencial que las dimensiones del

sistema sean lo suficientemente extensas para que se puedan definir propiedades macroscópicas.

Las superficies que delimitan o separan el sistema pueden ser rígidas o deformables,

permitiendo intercambios de energía y materia con los alrededores o el medio exterior. Si la

superficie permite el intercambio de calor, se denomina diatérmica, mientras que si no lo permite,

se llama adiabática. Además, se distingue entre paredes permeables, semipermeables e

impermeables al flujo de ciertas sustancias.

El sistema se clasifica como cerrado cuando solo se producen transferencias de energía

(calor y trabajo), abierto cuando hay intercambios de energía y materia a través de sus paredes, y

aislado cuando no hay intercambio de energía ni materia con los alrededores. En otras palabras,

un sistema se considera aislado cuando posee paredes rígidas (sin trabajo, dW=0), adiabáticas

(sin intercambio de calor, dQ=0) e impermeables (sin transferencia de materia, dm=0).

Aplicaciones en la industrias de alimentos

Desde la época de los neolíticos, se empleaban técnicas de preservación de alimentos para

enfrentar períodos de escasez o cuando se realizaban abundantes cosechas de animales, frutas o


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semillas. Durante este tiempo, se desarrollaron métodos que implicaban el uso de calor o frío,

como el secado de alimentos o almacenarlos en las zonas más frescas de las cavernas.

Las frutas y hortalizas, al ser de origen biológico, contienen componentes como proteínas,

lípidos, vitaminas y enzimas. A lo largo de los procesos de conservación y elaboración, estos

alimentos pueden experimentar diversas reacciones que resultan en la degradación del producto.

Estas reacciones pueden ser causadas por factores biológicos, enzimáticos y fisicoquímicos,

como el pH, la temperatura y la actividad del agua.

Existen numerosos y a veces complejos métodos utilizados para la conservación de frutas

y hortalizas, especialmente a nivel industrial. La conservación de estos alimentos se enfoca en

mantener la calidad del producto durante el mayor tiempo posible, buscando minimizar los

efectos de los diversos mecanismos de alteración.

El estudio de la tecnología de la congelación isocórica empezó a inicios de los años 2000,

cuando Rubinsky et al. (2005) profundizaron en el estudio de aspectos termodinámicos

relacionados con dicha tecnología. El motivo de estudio nace de la necesidad de preservar

material biológico por periodos extensos, para conservar sus características tal como si fuera

tejido sin ningún tipo de procesamiento. Esta tecnología generó gran interés para la industria

médica, agrícola, veterinaria, biotecnológica y alimentaria (Rubinsky et al., 2005).

Durante la congelación isocórica, el volumen del sistema se mantiene constante mientras

que la presión y la temperatura son factores variables. Al mantener el volumen constante, el

proceso isocórico sigue la línea entre el agua líquida y el hielo I, tal como se describe en la Figura

1, la cual a su vez es representada por la ecuación 1 (Nida et al., 2021). Los datos teóricos y

experimentales demuestran que un 45 % del volumen permanece sin congelar en el punto triple

en un proceso de congelación a volumen constante (Lyu et al., 2017; Rubinsky et al., 2005).
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En un caso de proceso isobárico, se presenta cuando el volumen del sistema permanece

constante. Debido a que la variación del volumen es o, no se realiza trabajo ni sobre el sistema ni

de este ultimo sobre los alrededores, por lo que se cumple que: Tr= o y Ei= Q. Un ejemplo de

este fenómeno se observa al cocinar alimentos en una olla a presión, la cual acelera el proceso de

cocción al actuar como un recipiente que permite que la temperatura y la presión aumenten

durante el tiempo de cocción, manteniendo constante su volumen. En términos generales, este

fenómeno se presenta cuando un gas se calienta en un recipiente con volumen fijo.

Cuando se calientan dos masas iguales de gas, una a presión constante y otra a volumen

constante, para lograr el mismo aumento de temperatura se necesita suministrar más calor al

sistema a presión constante (Qp > Qv). Esto se debe a que, en el proceso isobárico, el calor

suministrado se utiliza tanto para aumentar la energía interna como para realizar trabajo, mientras

que en el proceso isocórico, todo el calor se utiliza exclusivamente para incrementar la energía

interna.

Proceso Adiabático

La disminución de temperatura en el conjunto de sustancias que componen el aire, sin

pérdida de energía, se denomina enfriamiento adiabático. En otras palabras, se trata de convertir

calor latente en calor sensible sin requerir ninguna fuente de energía externa a la propia sustancia.

Este proceso permite a las empresas reducir significativamente el consumo de agua, hasta en un

95%, así como disminuir el uso de energía y la emisión de CO2 en hasta un 40%. Como

resultado, se logra una considerable reducción de los costos operativos y de mantenimiento.

Es un sistema de enfriamiento de agua de circuito cerrado que utiliza el aire ambiente

cruzándolo con pequeñas partículas pulverizadas de agua y que, combinado con un

intercambiador de calor agua-aire (radiador), ventiladores axiales que permiten la convección de


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aire forzado y un sistema adiabático para pre enfriamiento de aire, permite enfriar el agua de la

batería del equipo de manera eficiente y sin gastos elevados de energía. Este sistema dispone de

dispositivos de monitorización para una gestión óptima.

Estas partículas de agua roban energía calorífica al aire caliente consiguiendo cambiar el

estado del agua pasando de líquida a gaseosa (consumo de calor sensible y almacenamiento en

calor latente en el vapor de agua), y es por ello por lo que este proceso recibe el nombre de

adiabático, puesto que nos indica que se realiza a temperatura constante.


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Conclusiones

 La primera ley de la termodinámica, que postula la conservación de la energía, se

presenta como un principio ineludible en la industria de alimentos, desempeñando

un papel esencial en la optimización de procesos y la garantía de la calidad de los

productos. Al comprender cómo la energía se transforma en cada etapa, desde la

adquisición de materias primas hasta la entrega del producto final, se logra una

gestión más eficiente de los recursos energéticos.

 En la cocción de alimentos, por ejemplo, la aplicación de esta ley permite calcular

con precisión la energía necesaria para alcanzar las temperaturas deseadas,

optimizando así el consumo energético y reduciendo costos. En el ámbito de la

refrigeración y la liofilización, la comprensión de la primera ley de la

termodinámica es crucial para determinar la cantidad exacta de energía requerida

para preservar alimentos de manera eficiente y sostenible.

 Esta ley también se destaca en la mejora de procesos de producción a gran escala,

donde la eficiencia energética se convierte en un factor determinante para la

viabilidad económica y ambiental de la industria alimentaria. En resumen, la

aplicación de la primera ley de la termodinámica se revela como un recurso

indispensable para potenciar la eficiencia, sostenibilidad y calidad en la

producción de alimentos.
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