HISTORIA DEL MICROSCOPIO
Un microscopio es un instrumento óptico que sirve para magnificar las imágenes de los objetos de
muy pequeño tamaño. Así, nos permite observar aquello que, por sus minúsculas dimensiones,
escapa ordinariamente a nuestra mirada.
Aunque existe mucho debate respecto a quién llevó a cabo la construcción del primer microscopio,
se sabe que tuvo lugar entre los siglos XVI y XVII. Algunas versiones apuntan al fabricante de
lentes holandés Zacharias Jansen (1583-1638), a quien también se le atribuye la invención del
primer telescopio.
De ser ello cierto, el primer microscopio apareció en 1590. Se hizo tan popular en las siguientes
décadas entre los pensadores y filósofos, que no tardaron en aparecer las primeras y revolucionarias
experiencias de observación de lo antiguamente invisible:
• En 1665 el médico inglés William Harvey (1578-1657) publicó sus estudios sobre la
circulación sanguínea a partir de la observación de capilares sanguíneos bajo
microscopio.
• Robert Hooke publicó Micrographia, libro en que por primera vez se reprodujeron
imágenes tomadas bajo microscopio, como observaciones del corcho y de lo que a partir
de entonces se llamó célula.
• Años más tarde, el anatomista italiano Marcello Malpighi (1628-1694) observó células
vivas por primera vez, observando tejidos vivos bajo el microscopio.
El neerlandés Anton van Leeuwenhoek (1632-1723) perfeccionó la construcción de los microscopios
disponibles y pudo observar por primera vez bacterias, protozoos, espermatozoides y glóbulos rojos,
dando inicio a la microbiología y revolucionando la biología y la medicina. Sin embargo, sus
descubrimientos no fueron publicados en vida, y hubo que esperar hasta 1723 para que sus secretos
y su material microscópico salieran a la luz.
Antonie van Leeuwenhoek fue el primero en ver microorganismos gracias a un primitivo
instrumento a cuyo desarrollo contribuyeron también Zacarías Janssen y Robert Hooke.