Simulacros
Una familia numerosa y colorida decide construir una plataforma en la entrada de
la casa. La construcción no es más grande que un pequeño patio, y está a dos
escaleras elevada de la calle. La originalidad plagiada se hace presente tanto
como los vecinos chismosos y coloridos.
Las Hermanas (a excepción de la quinta y la tercera): unas criaturas algo
extrañas; siempre en su mundo. Siempre juntas como lobeznos.
La tercera hermana: alguien desesperadamente romántico. Con aires soñadores.
La quinta hermana: posiblemente no tiene ni diez años, ¿quién sabe? Dulce y algo
reservada.
Los “Primos Carnales”: se dice que su comportamiento y su forma de pensar se
basa en la “filosofía”.
Tíos: Iguales a Las Hermanas. Siempre “tienen la razón”.
La historia en primera persona.
Se nota que el narrador ha vivido así toda su vida. Todos con todos. Él es un lobito
en una familia más que unida. Por la forma en la que describe todo,
probablemente no tenga más de 16 años.
El lenguaje usado es un cóctel de estilos diferentes. A veces cae en la metáfora, y
a veces lo hace todo muy literal; con un toque elegantemente accesible. “Mis
hermanas se reunieron en un rincón del jardín y soltaron algunos aullidos de lobo”.
Esta “metáfora” a medias, se puede tomar igualmente, muy literal.
La historia toma un giro inesperadamente absurdo, pero posible, cuando, después
de estar un buen rato construyendo, los vecinos llaman a la policía por
especulaciones. Es algo tan absurdo que traspasa la fina y borrosa línea entre la
ficción y la realidad.
La gente sigue siendo así. Las familias tan unidas, como una manada. Tomo a mi
familia como ejemplo. A pesar de que la idea tiene 50 años de haberse publicado,
esto sigue representando el estandarte de una familia latinoamericana.
Conducta en los velorios
Aquí, la familia que ya conocemos se encuentra cubierta por el velo de la tristeza,
con una mano en el corazón; asistiendo a un velorio.
Las Hermanas y las Primas lloran desconsoladamente. Los tíos tratan de
mantenerse firmes, por los que no pueden; pero el alma se les fragmenta en mil
pedazos. Los primos y nuestro narrador lloran junto a sus inconsolables parientes.
Lloran con un vacío el cual el velorio les ha dejado.
El texto está otra vez en primera persona.
Ahora, nuestro protagonista tiene más edad que en el de “Simulacros”; lo sé por la
forma en la que actúa. También porque se nota que ha pasado tiempo desde la
construcción.
En esta ocasión, el lenguaje es un poco más lúgubre, pero sin dejar de ser algo
informal. Como no puede ser un texto de Julio Cortázar sin metáforas, estas
también están presentes.
Lo absurdo se alberga en las metáforas como si fuera un parasito, algo que en lo
personal me agradó mucho de su estilo. Él tiene una especialidad en comparar
cosas cotidianas, en metáforas que suenan escalofriantemente precisas.
El ambiente de un velorio siempre va a ser pesado y deprimido; casi incómodo.
Leyendo el texto, esa sensación te envuelve de una manera peculiar; sientes que
estás inmiscuido en la historia. Sientes que estás, tú también, llorando por alguien
a quien si quiera nombran en la historia. Ese sentimiento, de aquí hasta el final de
los tiempos, va a hacer catarsis en los lectores.
Pérdida y Recuperación del Pelo
Después de que un pelo con un nudo en el centro, perteneciente al Primo mayor
del narrador, se fuera por el desagüe; la aventura consiste en encontrarlo.
El Primo mayor: Algo despreocupado. Con un hábito muy extraño de arrancarse
un pelo, hacerle un nudo en el centro, y tirarlo al desagüe.
Nuestro narrador: Aquí parece que simplemente contempla la rutina diaria del
Primo, imaginándose que pasaría si tendrían que encontrar ese pelo, en particular.
El lenguaje aquí es, otra vez, una mezcla de lo formal. Algo elegantemente
ridículo.
El texto es estrafalario desde la primera palabra. Recuerda mucho a cómo es que
la gente hace un relajo para recuperar una pieza de joyería (generalmente un
anillo) que se ha ido por el drenaje. También hay que te que mueve cielo, mar y
tierra porque el primer diente de leche que se la caído a su hijo se ha resbalado
por la cañería. Las extravagancias que hace la gente.
Un diente, un anillo, o un cabello. Es extrañamente divertido. Aquí y en China,
todos hemos intentado recuperar algo de la cañería.