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ULTIMO REINO REVISTA DE POESIA- ANO Il — N°2 — ABRIL / JUNIO 1980 — BUENOS AIRES Y cuando te apoderaste del secreto,/ no fue una espada (0 que seilo tus labios, “ULTIMO REINO” es una pu- blieacion trimestral_ Ano 11, N*| 2, Abril-Junio de 1980, Registro ‘Ge Propiedad intelectual N*| 34,233, Segunda Serle, Queda’ hecho e! deposito que marca la Ley N° 11.723, Suscripeién, Publicidad, Corres- Pondencla @ Informes: por co- freo 2 Juncal 3056, 5° piso; (1425) Buenos Aires, Araentin: o al T.E. 84-4480, Los articulos firmados refiejan la opinion de sus autores, y no necesariamente la de la Direc: clon de esta publicacion Se autorlza la reproduceién de textos e ilustraciones, citando el nombre de la revista y el autor dat articulo, y envidndose tres| ejemplares. de la puplicacion GUSTAVO M, MARGULIES ‘VICTOR F.A. REDONDO Cotaboran MARIO MORALES: GUILLERMO ROIG (Barcelona) MARIA JULIA DE RUSCH CRESPO ROBERTO SCRUGLI MONICA TRACEY (Caracas) SUSANA VILLALBA HORACIO ZABALJAUREGU! JORGE ZUNINO Hustraciones ’ PABLO SCHUGURENSKY ‘Se termind de imprimir et 30 de marzo de 1980 en tos Talleres Graficos de “SU IMPRES", Tucuman 1490- Bs As Argentina Realizarros _intercambios con evistas similares de todo el mundo, Proximo numero: Julio de 1980 sino un lenguaye. “INDICE -INTRODUCCION DE JAIMESAENZ ALA OBRA DE JAIME SAENZ. -POEMAS (de su libro inédito LA AN- TORCHA Y LA MUERTE) de MARIO MORALES... -LOS DOS (Poema) de VICTOR F. A. REDONDO. fli -HAY UN RESPLANDOR QUE CIEGA. (Poema) de JORGE ZUNINO.. -MUERTE POR EL TACTO (1957) de JAIME SAENZ... sila “RENE CHAR Y EL PORVENIR DE LA POESIA de GAETAN PICON........... 16 -CANCION DEL PASTOR FELIZ -1884- (Poema) de WILLIAM BUTLER YEATS.. (*) en paginas celestes. beeeeses ' 227 PRECIO DE VENTA: $ 40007 Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar JAIME SAENZ INTRODUCCION DE JAIME SAENZ A LA OBRA DE JAIME SAENZ (Lo que reproducimos a continuacién son extractos de una carta que, sobre su obra, enviara Jaime Saenz a Blanca Wiethuchter, y que ésta reproduce en e/ trabajo titulado “Estructuras de /o imaginario en la obra poética de Jaime Saenz”, presentado como Tesis en la Universidad de Vincennes,Paris VIII; Cétedra de Literatura Hispanoameri- cana bajo la direccién de Saul Yurkievich, en marzo de 1975). * “Pesadilla que da nacimiento a Muerte por e! Tacto”: una noche tenfa un miedo vago ¢ indefinible, un miedo a no sé qué, pero la muerte estaba cerca... me acosté... y me hallé inmerso en un estado raro. iEstaba atrapado! Estaba atrapado en la fron- tera entre la vigilia y el suefio, entre la vida y la muerte. No podria gritar, tampoco hice fuerza para el grito porque me daba miedo de estar muerto y de que el grito no saliera. Empecé a sentir un ruido espantoso en todo mi cuerpo, un ruido in crescendo que de estar vivo me hubiera vuelto loco. Estaba muerto. Cesé el ruiclo. Era la nada. Desperté. Estaba tan asustado que no me atrevi a moverme, horrorizado. Entonces me pregunté: ¢Y si me muevo y si por encender la luz levanto el brazo y en vez de encontrar el interruptor hallo y toco el atadd...? 2Y si me hubieran enterrado vivo? Me toqué el cuerpo y yo no habia. El tacto desempefiaba un payel importante. Horror y jtibilo. Ahi nacié 1a idea de Muerte por el Tacto. Después de media hora, me atrevi a sacar la mano y encender la luz. Fue grande mi alegria al encontrarme vivo y desde entonces, tengo una gratitud inmensa por la vida. (Prudencio Claure A. “Apa- iencias”, pags. 259-60). + El artista es un mistico, al igual que el alquimista. En el ejercicio de la mistica encontraré la materia prima de la obra. * La obra esta en funcién de la totalidad. Para el alquimista es la totalidad misma, no es cosa que se pueda terminar. La obra es inconmensurable. La obra lo es todo. x Largo y dificil es el camino para el no iniciado, facil y corto para el iniciado. Una prueba de extremo peligro. Puede el iniciado avanzar diez afios, veinte afios, en una fraccion de segundos, ya vera él si debe o no debe hacerlo. Pues en la misma medida en que vayas avanzando tendrés que ser despiadado —despiadado contigo mismo para gobernar en lo profundo. * Con el sufrimiento, con el dolor y con el adiés, habrés creado en gran parte la substancia de tu creacién, y por ende tu misterio. E! misterio particular y personal para adentrarte en el misterio total. * Pues no hay para qué inventar nada. No es necesario imaginar nada. Todo esta vive y latente en el profundo estrato de la realidad verdadera, y s6lo espera ser re. Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar “Retrato de Jaime Saen7™, de Pablo Schugurensky Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar velado. * Y serd necesario adivinar, seré necesario descubrir, serd necesario mirar fijamente y durante mucho tiempo, habré que saber por qué llueve, por qué no Mlueve, por qué {a tierra es como es, por qué la muerte es como es, por qué las cosas son come son. ¥ nada de inventos. Nada de fantasfas. Solamente la verded. Pues crear es ser verdadero. Sino lo eres no hay nada. Porque es necesario ser humilde. Ser humilde para conocer, Para encontrar la verdad. Quien es humilde seré orgultoso, despiadado y soberbio, el aprendizaje de la humildad asf lo determina. Y tan s6lo el humilde podré comprender el sentido de semejante contradiccién, por ser humitde, y sebré comprender todas las Cosas, por ser un iniciado en el secreto de la obra (opus) a la que esté ligado por indestructibles lazos de orden magico. estar en la muerte, haberse aduefiado de la muerte, mientras que haber muerto signi- fica haber sido devorado Por la muerte y es cosa muy distinta. EI estar muerto equivaldrfa entonces a una totalidad, 0 sea, la conjuncién del morir y del vivir en que ha de nutrirse la substancia poética donde s6lo cuenian los términos absolutos. El poeta ~Y se dice poeta al creador— ha de crear antes que nada substancia de su creacién, por cuanto no podré crear sino con esta substancia la obra de su creaci6on, x Estiés condenado, en cuanto la gracia que sobre tu cabeza desciende ya es maldi- Cién, mirando unos ojos en tus ojos la padredumbre de tus ojos, que por tuyos no 408 son, con gran asomibro ante el acabamiento, con jdbilo ante {a esencia! sinrazon del mundo, 1a oculta raz6n del tiempo, y asi estés condenado, mirande el dolor de la ondicién humane, haciendo de ti el ser real, el que crea, el que se dele, ol que sufre, el que conoce ta muerte y conoce el secreto — ast estds condenado por el peso del undo, que gratuitamente llevas sobre tus hombros. Ast se entiende la esencle diabo. lica de la gracia. tAIME SAENZ: Nacié el 8 de octubre de 1921 en la cludad de La Paz, Bolla Gu obra postica es la siguiente: “EI escalpelo” (1965); “Muerte por el Tacto” (1957). "Aniversario de una Vision” (1960); “Visitante profundo” (1964); "El Frio” (1967), ““A\ pasar un cometa” (1970/72. En prensa) “Recorrer esta distancia” (1973); ‘La noche del viernes” (1974. Poema teatral. Inédito); “Bruckner” (1974. En prensa), “Perdido Viajero” (1974. Libreto de Opera) y “Las Tinieblas” (1975. En prensa) Ademés tiene dos novelas préximas a publicar: “Felipe Delgado” y “La identidad” Reside en La Paz, Bolivia. 4 Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar MARIO. MORALES SENOR DE LA NOCHE Hemos atravesado el aire y las estrellas en busca de un comienzo 0 un fin. Y s6lo hemos hallado el espacio y el silencio infinitos. Seftor de la noche hdgase tu yoluntad | venga a nosotros tu reino: las manos vactas, el fin de todos los sucios. ¥ la pobreza espléndida de la imagen MARIO MORALES: Pehuajé, Provincia de Buenos Aires, 1936. Obra poética edita- da: “Cartas a mi sangre” (1958); ““Variaciones concretas” (1962); y ‘Plegarias 0 el eco de un silencio” (1974, Premio Poesia Fondo Nacional de las Artes). Entre sus libros inéditos podemos citar: “El polvo v el delirio”’, “la Cancién de Occidente’’ y “La Antorcha y la Muerte’, que recientemente recibiera un primer premio en un concurso municipal, y al cual pertenecen los poemas aqui inclu/dos. 5 Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar SIETE VECES, AMOR, SIETE VECES No me busques, muchacha, no me busques en el cuerpo ni en el espiritu, ni siquiera en el amor. Alllé lejos, en mi coraz6n, eltiltimo vuelo de las aves | la caida de las hojas el otono infinito. Ahora, escucha siete veces esa caida en tu alma del rojo al gris, del gris a la verdad impenetrable, al color lila que s6lo ven los muertos cuando callan siete veces lo que no fue. Ast, refiigiate en la dureza de tu cuerpo, no me ames el ocaso, no me ames el ambiguo fulgor, el pavor del dia cuando declina, Porque detras de todos los espejos | algo oscuro, algo terrible como sélo puede ser una palabra o un hombre solo aguarda tres veces el rostro que seremos, la unidad implacable del verano y el otofio en el invierno, en esa pausa dvida | de las cenizas y la carne cuando se abrazan como un sol ciego. en la bruma final. | Y lo que llega slo es una imagen sin rostro, / una demencia, una luz que borra lo que ilumina, No me busques, muchacha, no me busques en el tempo. (Mas alld, en el espacio negro, | en el espejo roto, / en el fuego oscuro y sin pausas, / mds allé de todo y de nada comienza todo. | Pero més alld). Entonces, siete veces el olvido | y siete veces la muerte, Y siete veces, amor, sicte veces el rostro abundonado de los que sufren acd chajo la unidad del abismo, la caida ciega y sin fin, el paso terrible de la palabra a la vida, Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar LA ANTORCHA Y LA MUERTE Todo es extraiio v sombrio cuando nacemos el cordén umbilical roto, Ja materia viva v palpitante. las ligrimas, el grito frente a lo desconocido. Salimos de una sombra y la luz es otra sombra. (El primer conocimiento es doloi.) Después, los dias luminosos de la infancia, el aprendizaje attreo y cruel del amor ¥ la noche, el descubrimiento elemental y barbara de la angustia ¥ el fuego en el sonidy magico de cada palabra, Después, otra yez el dolor: los afios que pasan sin nosotros. el olvido frenético de todas las caricias, la sabidurta infinita del tiempo \ las penas, (De un poema a otro nacemos, de un poema a oiro desaparecemos), Sin embargo, cuando llega la muerte | 0 encuentra nada / » también desaparece. Algo mas esencial, | may feroz v necesario | ha ocipado su lugar vy el nuestro: una antorcha que pasa a otras manos un espeio para perderse una palabra para que los hombres mire las tinicblay y después canteen. Archivo Histérico de Revistas Argentinas | ‘ww ahinncontar PORQUE NO SOMOS NADA MAS QUE UN FANTASMA Y UNA FLOR Con la lengua intraducible de las cosas cuando arden para no volver jamis. Con el pilido hechizo del deseo imposible v sin embargo profético como wnt buey decapitado entre sus suenos y la luna Ilena de algtin lugar remoto y sensual, Con la tiinica errante de los amores sepultados en gestos de soledad y tiel, en gestos indeciblemente furtivos, en novas de fuego que huyen indomables y para siempre y a la deriva, Con el mismo Manto de los dias y las horas perdidas, Con el mismo orgullo de los cuerpos que se aman como una brasa sondmbula abierta a todas las frustraciones, a los relimpagos stibitos del ocio y del asco, a la maniobra de estragos del placer cuando escucha en las tumbas la sinfonia de arena y demencia que exhata el adids, Con todo eso. com las mujeres que se entregan a la ferocidad insustituible det amor. (Oh, vo estuye alli En lo terrible, En lo anénimo, En el uinbral ciego del dolor y las palabras, En esa densa ceremonia del no-saber: de comenzar un poema como se comienza una botella rota hebiendo el alcohol y la vida hecha pedazos con un templo devastado por una plegaria inmensa vno-dicha, Y definitivamente sin regreso, 8 Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar Oh si como una hembra atravesada de parte a parte por ta niebla y por un ave solitaria con las alas qucbradas por el silencio incomprensibie del 0110 lado. Por todo aquello que nos retiene y nos devora como rehenes furiosos apostdéndolo todo a una sola baraja a una sola linea traspasada por el hdlito insaciable de las tiltimas cosas Oh todo todo lo que surgié del caos y detenta la soberbia agonica auroral de los objetos y las caricias que nacen fandticas y sin piedad como un pdjaro como un verso conio el sagrado error y el sagrado desafio de estar absolutamente vivos. (Pero idénticos al agua cuando calla en el fondo del agua). Porque no somos nada mds que un fantasma y una flor que luchan desde el principio de los tiempos hasta el fin de la luz y el fin de la nada. Un fantasma y una flor que combaten por esa palabra sin nombre que transforma la ausencia de sonido en ausencia y sonido en tacto y silencio en misica de escombros ardidos y destruidos y galvaniza- dos mas alld de toda ilusién v de toda realidad hasta ser, Hasta desaparecer, Entonces, Canta Fantasma canta hasta consumar todo aquello que exige sangre adoracién violencias y senos y olvido y cementerios azules y desesperados y sin reposo canta hasta que todas las palabras se unan en el abismo como un beso o un cuchillo, Canta hasta que s6lo existan El terror y la belleza, Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar VICTOR F.A.REDONDO __ -1os pos- No es posible buscar como la sed al agua siempre, siempre, si al beberla ya no es sed sino agua buscando al agua, sino deseo de beber buscando al puro deseo. Si hay algo mds que belleza {Como no lo hemos hallalo’ Tantos hombres tants, tantos suefios uno tras otro buscando ¢cémo no lo hemos hallado? El deseo busca al deseo, la muerte a la muerte, el amante busca el amor, siendo un solitario tras la soledad. La belleza es irrenunciable, Si nos detenemos, como santos que confurnden sus oraciones y descubren herejtas en su voz si nos detenemos frente a lo mds ulto que hemos logrado, qué queda de esa apariencia de eternidad? ;c6mo diremos que nada soporta nuestro peso si buscamos el buscar, si el conocer es conocer y nada, nada mds tras el constante desear? La belleza es siempre una existencia prematura, Y si optamos por una de las mascuras para preguntar, para intentar salvarnos, y hallamos otro.rostro que es el nuestro sobre el rostro que adoramos, el nuestro pero el alejado, el que sufre con la idea de sufrir, ¢cdmo no lo hemos hallado ain si no hacemos mas que preguntar’ Solo tri, Beleza, ciega de luz y de noche, agua bebiendo agua antes que el agua naciera, VICTOR REDONDO: Obra inédita: “Homenajes” (Primer Premio de Poesfa “Jorge Guillén’ en Conmemo- racion del Milenario de ta Lengua Castellana; Burgos, Espafia, 1977). 10 : : Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar JORGE ZUNINO HAY UN RESPLANDOR QUE CIEGA... (A esa entrafiable Rosa de Almendras que por amor vestird la amarga tela de los esclavos ardientes) Hay un resplandor que ciega en este trdnsito de mi sombra, Si, porque soy el sofador adherido a tu desgarro sin cuerpo, a nuestra morada sin ticrra, a tu fosforescencia hecha a la imagen de una hermosa arpia cuyo destino se abrasa con ansiedad hacia el firmamento. Oh inocente canalla, reina del olvido, como un hechizado que pasa enloqueciendo a la inmensidad yo te invoco y auguro la armonta de! desastre, pues eres la doncella que al danzar perdido su diadema de oro en mi encrucijada, (Desde un camino que lleva al desperiadero nocturno nos sumergimos embriagados en aquella selva animada y sobre sus hierbas rodamos para consagrarnos a una caleinacibn mitica y sin retorno, Pero cuando el sabor tan proximo parecié atin mds extraiio pregunté por tu errancia a esas huérfanas luces que cubrieron nuestra fugacidad con las endechas delaire Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www alia comer atravesando en la madrugada el tejide de tvs vegetales) Ah, si tu supieras cudnto te quiero cuanto dolor confundo y contradigo Luminosa mujer de cabellos labrados por la demencia, épor qué te elevas hasta mi dspero corazén Pues ti: confias en la voz, en la codicia de un poeta, que hoy funda estas palabras para ti cristahzadas. que se exalta ante el naufragio imutil de lus signos, que harto estd de ocultar con pétalos sus artificios. Si, estoy muriendo también de alegorias, tengo pavor en nuestra conmemoraci6n, inmévil te percibo, cercana y distante frente a tantos escombros, —Tus ojos son mds crueles, mds bellos que los cantos que siempre te ofrendaron. Ah, tus ojos son heraldos de fuego s para la devoracién, Doncella pensativa majestuosa en la carrona y bruma en lo sublime, De tu sangre espero el fervor de una respuesta que no existe en ti hay tan sélo una sonrisa loca devandndose en mi tembior. o el amargo gesto con que reclinas la frente tras un beso arrancado jue atin es otro enis q enigma fo on pga Archi Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar por nu tener nacimiento ni muerte en tu memoria, Cotte eee IZ en las pdlidas caricias de un ardor irreconocible Y sin embargo nos amamos. (Incrédula mujer, hastiada y deslumbrante bajo la arcada nocturna, équé buscas en el viento, hacia cud! cadencia infinita te aproximas?) Tu boca me hiere con su aullido melancélico y ajeno en cada sitio, en cada nombre surgiendo de tus suefios convulsos o marchitos, por poseer tanto color, desierto y abandono. No, yo tampoco, yo nunca los creo, pero te adoro en ese infierno de cristal que para ti es un destierro todavia. ~Y hasta dénde vagaremos como angeles malignos, cudndo nos lamardr. las campanas de advenimiento, Tengo los labios partidos, una mano extendida hacia tu fantasma, y un frio impulso que pertenece aun sello de conjuros. Oh adolescente. Oh hambrienta aparecida Tu juego es una vida impenetrable v tormentosa colmada por los excesos de un ritmo alado. de ese candor cautivo en el rocin que mana de tu rostro, 3 Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar de esa lasciva atraccién ya insostenible, Y sin embargo nos amaios, nos destruimos en la coronacion, en esa alianza de pupilas que por lamamiento se tornaron intensa sed: pasion perpetua y odio celeste. Sombria mujer que caes de las celebradas profundidades, hay cenizas casi vivas engendrando nuestra desdicha. (Bienaventurado este dominio de luminarias y miseria por un venerar deslizindose al sendero que condujo hacia un bosque en donde se aman los divinos infames. Bienaventurado ese fulgor en el cetro de la oscuridad, por poseer un altar con frutos, heces y bebidas, y un coro de soberbios reldmpagos que nos guia. Bienaventurada la podredumbre auroral de esto que somos. Bienaventurados, bienaventurados los galantes rufianes del amor.) Si tt supieras cudnto te quiero, cudnto dolor confundo y contradigo. | Flor carnal, Oh reina del olvido, ME i as ; Arthivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar Si, vo te invoco, gran amor, yo te muro, te cubro de guirnaldas y tambien te olvido. Hay un resplandor que ciega en este trdnsito de mi sombra. JORGE ZUNINO: Buenos Aires, 1948. Su libro “Noches” (premio de la Fundaci6n Argentina para la Poesia, 1977) fue recientemente editado por la Editorial Casta- fieda. Obra inédita: “Invocaciones” (1974/1975) rece : ; 7 15 Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar GAETAN PICON RENE CHAR Y EL PORVENIR DE LA POESIA (Revue Fontaine, Nov. 1947) Afirmar la grandeza de una obra joven, en la incertidumbre de su porvenir y del por- venir de la poesia misma, tiene, ciertamente, sus riesgos, y la critica que se aventure en abandonar los caminos de la explicacion por el juicio y la profecfa conoce bastan- tes ejemplos de retornos, de resurrecciones y de eclipses para no temer el desmenti- do de la historia. Y sin embargo, é¢émo dudar en pronunciar frente a esta obra la palabra grandeza?, Si una gran obra es aquella que jalona el desarrollo histérico, la dialéctica de un arte, la obra de René Char es una gran obra: en 1a medida en que a la vez representa un mantenimiento y una superaci6n del surrealismo, una realizacion y una denuncia de la poesfa actual, una herencia y la esperanza de un porvenir. Y si una gran obra es aquella que se reconoce entre todas, la que lleva, en sus menores pliegues, una firma irrecusable como el simbolo de un pintor en lo bajo de la tela, écémo no prociamar la grandeza de esta poes(a que identificamos inmediatamente, desde el primer compas, desde el primer ataque del poema, su tono y su universo? La IDENTIDAD de esta poesia, efectivamente, es una de las més evidentes po sibles. Pero ella significa autonomfa, existencia real y auténtica, no singularidad, ori- ginalidad complaciente y aparente. Reconocemos esta poes{a en la medida en que existe, donde se nos impone soberanamente, nunca en la medida en que difiere o se aparta. La personalidad, all/, estalla en el lugar comdn. Quiero decir que la palabra de René Char esta pura de toda confidencia singular, que toma su fuente en lo universal: de toda su obra el poeta puede decir lo que dice en las Hojas de Hipnos: “Este cua- derno podria no pertenecer a nadie”. La expresion misma esté despojada de esa ori- ginalidad deslumbradora que aurola a otras grandes obras contemporaneas: Char habla ei lenguaje comin a toda una poesfa. Y sin embargo su soberanfa brilla en el ‘corazon mismo de esta experiencia universal y este lenguaje compartido. Abrimos EL POEMA PULVERIZADO, y preguntamos a los admirables textos que contiene sobre qué se funda esta personalidad. Ya sea en los poemas versiticados ‘0 en los poemas en prosa (y jamas René Char esté més cerca de sf mismo como en estos), o bien atin en los aforismos reunidos bajo el t(tulo A LA SALUD DE LA SER- PIENTE (paralelos a aquellos que agrupan MOLINO PRIMERO y PARTICION FORMAL), desde el primer compés, desde la acometida del poema se nos impone una vez cuya autoridad viene sin duda de una densidad que une al choque de la formula magica la grandeza solemne de una invocaci6n. A través de las I{neas lentas Y majestuosas de los vocativos que, corrientemente, enlazan el poema —como un mérmol puro bajo la hiedra que lo recubre—, es la extrema densidad formal lo que primero percibimos en René Char. Nadie Ilego a encerrar més elipsis en la metéfora, més estallidos y claridades en la desnudez de un aforismo, més energ/a latente en un desarrollo: René Char es el maestro de la forma breve, de la elipsis poética. Esta den- sidad tiene las apariencias del hermetismo, pero no se confunde con él. Ciertamente, 16 Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar René Char da en principio ta impresion de ser hermético. Esta poesia no es de fécil penetracién, pero se la percibe penetrable: cada frase encierra un SABER y, en este sentido, Char esté en las antipodas de !a poesia surrealista, siempre clara porque es siempre exterior a la significacién. Pero la densidad no responde, aqui, mas a la’preo- cupacién propia del hermetismo (preservar un secreto) que a la preocupacion del in telectualismo: obligar al lector a una operacion de! espiritu. Para Char, la belleza no est ligada al misterio ni al esfuerzo de la inteligencia. Al contrario, este poeta no habla mas que para ser entendido — y su preocupacién es obtener de la alquimia verbal més precisa, de lo denso y de lo raro, una suerte de evidencia universal. Se trata para el poeta de comunicar su conocimiento, no hablando el usado lenguaje de la expresién prosaica, ni diluyéndolo por el discurso, sino dando a la formula, en desprecio de su oscuridad interior, una especie de reflejo, de irisacion de evidenci Y, por otra parte, si esta poesia es una poesfa de conocimiento, no lo es del cono- cimiento intelectual: es menos para ser comprendido que para ser vivido que habla René Char — para conmover, para obrar: la poes{a, a Sus ojos, es accién, “conoci- miento productivo de lo real”. Aqu/, la densidad de la formulaci6n es un arma: de ninguna manera una reja, 0 un ejercicio. Char quiere llevar al lenguaje aun estado de maxima energfa; quiere constituir los nticleos poéticos que mantienen en reserva la energia de la materia. este poeta ha sabido captar, si se puede asi decir, la energfa atémica del lenguaje: todo su esfuerzo tiende a reconcentrar un lenguaje que des- concentran no sélo el discurso prosaico, sino atin toda retérica poética, e incluso la dispersion de imagenes del surrealismo, En lugar de rozarnos con mil estallidos de una energia dispersa, el poeta nos hiere en pleno coraz6n con una sola frase, una sola palabra. Esta violencia es contenida. Un poema de Char no se asemeja a un fuego de artificio, a una explosién que acribilla el cielo con mil estrellas: tiene el aspecto plé- cido de un campo minado al que el menor choque va a hacer estallar. Es en nosotros que el poema explota, no sobre la pagina. Es porque su violencia puede unirse a la serenidad, a ese tranquilo movimiento de gravitaci6n que entrafia el poema. Reserva de fuerzas, como el mar escondiendo sus tempestades bajo un velo de calma, tal es esta poesfa. Bien que el rio sea una de sus imagenes privilegiadas, ella no se construye como un rfo que fluye, por la sucesion de una marea dirigida: el poema no esti en la sucesi6n de las frases, esté entero en cada una de ellas. Hay en Char una especie de equivalencia de todas las frases, como hay una equivalencia de todas las olas en el mar: en cada una de ellas esté comprometida Ia totalidad del universo poético.. En este sentido la poesia de Char es magia. Quiere decir que ella se consuma enteramente en la formula que tiene sus energfas’ acumuladas: cada frase es, a su turno, la palabra decisiva que abre todas las puertas, universal y totalmente eficaz puesto que ha sor: prendido la unidad del Cosmos. Puede preguntarse si, no obstante, Char no va més allé de la poesfa, si él no rompe la relaci6n natural de la poesfa y del lenguaje. Porque si la poesfa ho es el discurso prosaico, zno es, ella también, discurso? ¢Podrfa haber una poesfa sin poemas, es decir sin una organizaci6n, sin una sucesién verbal? {Se puede “pulverizar’” asf un poema, encerrarlo entero en la frase, en la palabra? 2E1 Ppoema no es piedra intacta, monumento de palabras reunidas, y nunca piedra pulve- rizada? No solamente la poes(a de René Char se opone a toda poesia complice de la elocuencia, sino que va atin més lejos que el surrealismo en su emancipacién del dis- Ricca : : : 7 Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar curso; porque si la poesia surrealista ha pulverizado, también ella, el poema, liberén- dolo de las leyes del discurso Idgico y de la organizacién prosédica, ha mantenido un cierto discurso poético en la medida en que se expres por la marea, por la suces6n destrozada de palabras y de imagenes. Char ha ido més lejos — hasta la identificacion de la poesfa a la palabra, a la formula ‘nica de a que no se sabe si es més rito o len- guaje, gesto o palabra. En otro sentido, sin embargo, René Char restaura ese lenguaje que toda la Poesia moderna, de Rimbaud al Surrealismo, no ha cesado de descalificar. La biis- Queda de la densidad no se conduce sin un discernimiento extremo, sin la més rigu- rosa atencién a los términos: a sus implicaciones, a sus poderes, a su belleza. Belleza: he aqui la palabra esencial, la palabra que la literatura, hoy, nos proh{be pronunciar. Char no desea solamente Ia eficacia del lenguaje, exige también su belleza: en esto cree, alli se maravilla, Este artesano escrupuloso no deja de almirar los materiales Que utiliza. Esta obra que, més que cualquier otra hoy en dia, evoca la de Rimbaud, escapa, casi sola, a esa desconfianza frente al lenguaje que Rimbaud nos ha legado. La mayor parte de las bellezas poéticas, después de Rimbaud, son bellezas de contra- bando: el poeta lucha contra las palabras, se impacienta, las considera como instru- mentos indignos, inhébiles — y mientras que, a pesar de todo, la belleza brilla en el lenguaje, es a la manera de un sol desaparecido lanzando un diltimo destello. Aqui, al contrario, el lenguaje luce por un fuego tranquilo, constante, de una claridad meri. diana. Se siente que el poeta esté ligado sensualmente a su lenguaje, que esté pren- dado de é!, como el escultor griego enamorado de su mérmol tanto como de la ima- gen que ahf persigue. Por una parte, entonces, la formula es energfa, actividad mds alld de! lenguaje: por la otra ella es forma, curva feliz del lenguaje, Por una parte la Poesfa se refugia en la frase, ahf se pulveriza: por la otra, el poema mismo, en su Conjunto, no es més que una larga frase, un vocablo Gnico donde el instante y la sucesi6n se identifican, Tanto como la densidad y la autonomfa de la férmula, en efecto, lo que golpea en el René Char de los poemas en prosa, es |a !{nea sin rupturas del poema, su curva sostenida. Cada poema es a la vez una palabra y una arquitectura, tun gesto Gnico y una, lenta figura de danza: fulguraci6n instanténea y curva perfecta en el tiempo. Ast vemos reconciliada la energfa de la palabra, esa fuerza que, en ella, 1a quiebra y la sobrepasa - con Ia realidad material del lenguaje, su presentacion. Aceptado, el lenguaje es utilizado en todos sus recursos, restitu(do en todas sus dimensiones —y especialmente— en su dimensi6n musical. Claudel ha reprochado a la poesia actual no ser més que una poesfa de imagenes. Es que, en efecto, una Poesfa que descontfa del lenguaje no puede realizarse en otra parte que en la imagen: si la imagen se expresa por el lenguaje, no es el lenguaje; ella lo precede y lo sobre- vive. E! Canto, por el contrario, no es més que la suces6n del lenguaje —una suced6n reglada y complaciente ella misma. Ahora bien, si René Char es una gran poeta de la imagen, si su obra da el ejemplo de algunas de las metéforas mds bellas y més signifi- cativas de la imaginacién poética, él no es solamente un poeta metaférico. Poeta me- lédico, no Io es a pesar de él, como Io fue Rimbaua, sino voluntariamente y con ale- grfa. Y la preocupacién de desarrollar las posibilidades musicales del lenguaje parece afirmarse en él cada vez més. 18 ; s Archivo Histérico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar Por todos conceptos, por otra parte, el genio de René Char aparece como un ge- nio de reconeiliacién, de integracién. De nacimiento, el poeta es el hombre de una realidad intacta, no dividida. De Her4clito, 61 no ha retenido solamente el secreto de la formulaci6n, sino la obsesién de los grandes antagonismos, de la Discordia. “La cantidad de fragmentos me desgarra’, escribe. Atento a las fuerzas que se reparten el mundo, Char busca el punto en que ellas se reencuentran, como se reunen en un solo remolino los movimientos contrarios del mar. Porque si el poeta es el hombre de ja Totalidad, es que es el hombre de la Unidad. El no junta los fragmentos: acecha la fuente. Esta unidad, cuyo presentimiento gufa al poeta, no implica ninguna referencia m(stica: su obra no conoce otra cosa que el hombre y su horizonte terrestre. La Muerte es un incidente del Devenir: no abre ninguna puerta hacia el més alld. Pero es remarcable ver como esta obra exenta de toda m(stica desarrolla los temas, hace vivir los mitos cuya traduccion mistica esté libre: verificamios aquf que Poesfa y Mistica pueden ser paralelas sin ser interdependientes. René Char siente la Poesfa como un esfuerzo de redencién luego de una inmemorial Cafda. ¢Y esta Caida no es la separa- cién del hombre y del Mundo, la distancia surgida entre la criatura y la creacion —el conocimiento sustituyendo a una relacién orgénica y original? Encontramos hasta el simbolo de la Serpiente (A la Salud de la Serpiente). “

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