¿Qué es el reciclaje?
El reciclaje es el proceso de recolección y transformación de materiales para convertirlos en nuevos
productos. Estos deshechos, de otro modo, serían descartados como basura.
¿Qué tipos de reciclaje existen?
Existen tres tipos principales. El reciclaje primario, o de circuito cerrado, convierte los materiales en más
de lo mismo, como papel en más papel o las latas de refresco en más latas de refresco. El secundario
transforma un producto desechado en otros objetos aunque fabricados con el mismo material. Y el
terciario o químico descompone químicamente los materiales para producir con ellos algo muy
diferente.
¿Por qué es importante reciclar?
Global Recycling Foundation señala múltiples ventajas, aunque pueden resumirse en que conserva los
recursos naturales y reduce la sobreexplotación de materias primas protegiendo así los hábitats.
Contribuye además a economizar energía ya que los productos reciclados prescinden de varios pasos
imprescindibles en el proceso de fabricación. Es decir, se necesita mucha más energía para extraer,
refinar, transportar y procesar materias primas que para transformar materiales reciclados ya
disponibles.
ECONOMÍA CIRCULAR
La industria metalúrgica es uno de los sectores que más energía consume, pero al mismo tiempo tiene
que ser una pieza importante en la transición hacia un mundo sostenible. Sacar al mercado productos
más eficientes y reintroducir los residuos metálicos en la cadena de valor tienen cada vez más peso.
Según el Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos, “se precisa un 95% menos de energía para
reciclar aluminio que para fabricarlo a partir de materias primas, mientras que el uso de chatarra de
acero en lugar de mineral virgen para fabricar acero nuevo requiere un 40% menos de agua y genera un
97% menos de desechos mineros”. “El acero reciclado ahorra un 60% de energía en la producción; los
periódicos reciclados, un 40%; los plásticos reciclados, un 70%; y el vidrio reciclado, un 40%”.
Así, reducir la explotación de minas, canteras y bosques, evitar procesos como el refinado y la
transformación industrial de esas materias primas, junto con el consiguiente ahorro de energía,
contribuye notablemente a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) como el dióxido de
carbono (CO2, el principal causante del calentamiento global), además de la contaminación del aire, el
suelo y el agua. Para hacerse una idea: los 18 millones de toneladas de CO2 ahorrados cada año en Reino
Unido gracias a los materiales reciclados equivalen a retirar de la circulación cinco millones de
automóviles.
El reciclaje de vidrio, papel o plástico también retira de la circulación una enorme cantidad de basura
que, en caso contrario, acabaría en los vertederos, sean controlados o incontrolados. Estas enormes
acumulaciones de desechos que manchan el mapa tanto de países desarrollados como en vías de
desarrollo, producen emisiones de metano, otro potente GEI, y contaminan suelos y aguas subterráneas.
CONSUMO ENERGÉTICO
Con la llegada de la nueva factura de la luz, los costes de electricidad se han elevado notablemente,
llevándonos a modificar algunas de nuestras actividades cotidianas para un mayor ahorro. En ocasiones
las soluciones se reducen a aprovechar la electricidad dentro de los horarios de menor coste, pero, ¿qué
ocurre con aquellas actividades que no pueden esperar o programarse en el tiempo? Descubre cómo
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“Solo en el Reino Unido se cuentan más de 1.500 vertederos, con sus efectos negativos para el
medioambiente”, explican desde Veolia, la compañía inglesa líder en reciclaje. Por su parte, Estados
Unidos, uno de los países que más desechos genera en el mundo, reduce en un 35% la basura de los
vertederos e incineradoras gracias al reciclaje.
Otra de sus ventajas e incentivos a la inversión tanto pública como privada es que el sector se consolida
como una fuente de empleo en todo el mundo. Solo en Estados Unidos genera unos 757.000 empleos al
año (36.000 millones de dólares en salarios), según la Agencia de Protección Medioambiental (EPA). La
Unión Europea calcula que pasar del 42% del reciclaje de residuos generados, el nivel actual, al 70%
podría generar hasta medio millón de nuevos puestos de trabajo.
Inversiones sostenibles
La historia del reciclaje es relativamente reciente y su industria enfrenta retos como la inversión inicial de
capital para los sistemas de recogida e instalaciones industriales no siempre asumible por los países en
desarrollo. En la otra cara de la moneda, la gran industria, más poderosa en fondos, sí tiende a adoptar
progresivamente el reciclaje tanto por conciencia medioambiental como por buena imagen corporativa,
presión social y desde luego el efecto llamada de normativas nacionales e internacionales favorables.
Otra dificultad del sector es que algunos productos reciclados presentan una calidad menor o son menos
duraderos, debido a la fragilidad o las características de los materiales reutilizados. Es el caso de las
fibras de papel, por ejemplo, que solo pueden someterse al proceso un número limitado de veces. Así,
su rentabilidad varía respecto a otro tipo de materiales como el aluminio, con una capacidad en teoría
infinita de reciclarse en nuevos objetos.
Cómo reciclar la basura
el concepto y la actividad del reciclaje va mucho más allá de las cuestiones técnicas y económicas,
implica un esfuerzo colectivo que emplaza a toda la sociedad: desde los hábitos ciudadanos teniendo en
cuenta la separación de residuos en las casas para facilitar el ciclo de reciclaje una vez que se despositan
en los contenedores de basura categorizados por colores, hasta las administraciones públicas que deben
facilitar ese servicio, junto con otras medidas como los etiquetados con información sobre el uso de
materiales reciclados en los productos.
Y desde luego el reciclaje multiplica su beneficios medioambiental cuando se une a otras dos buenas
prácticas para formar la alianza de las tres erres: reciclar, reutilizar y reducir los desechos, según la
Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos.