BRUZEK 2002
UN MÉTODO PARA LA DETERMINACIÓN VISUAL DEL SEXO.
USANDO EL HUESO DE LA CADERA HUMANA
GENERALIDADES DEL MÉTODO
Nota1: Este método toma en cuenta enfoques anteriores los cuales puntúan
caracteres aislados del hueso de la cadera (coxales).
“La ventaja de este nuevo método es la reducción de la subjetividad del
observador, ya que el procedimiento de evaluación no puede implicar ninguna
anticipación del resultado.”
Nota2: “Con la utilización simultánea de cinco caracteres del hueso de la cadera,
es posible proporcionar un diagnóstico sexual correcto en el 95% de los casos,
con un error del 2% y una incapacidad para identificar el sexo sólo en el 3%.”
“este método de determinación del sexo aumenta la probabilidad de un
diagnóstico correcto con fragmentos aislados fragmentos aislados del hueso de
la cadera, siempre que una combinación de elementos de un carácter sea
típicamente masculina o femenina.”
“las "simples" observaciones de la cadera sin ninguna puntuación de rasgos
relacionados de rasgos afines, a pesar de que los resultados los resultados
pueden ser sorprendentemente precisos. Sólo aquellos procedimientos que
definan una metodología metodología que conduzca a un diagnóstico preciso del
sexo deben emplearse.”
3 TÉCNICAS PARA LA EVALUACIÓN VISUAL
1. El método de Phenice (1969), que utiliza tres rasgos en el pubis.
2. El método de Iscan y Derrick (1984) que utiliza la pelvis posterior.
3. El método de Ferembach et al. (1980) de sexado de toda la pelvis mediante
una evaluación de once rasgos.
Nota3: “aunque en general se acepta que estos métodos proporcionan una
precisión satisfactoria, sólo unos pocos estudios han probado su fiabilidad en
muestras de sexo conocido y, sorprendentemente, los resultados suelen
ignorarse.”
Nota4: “Cuando (Novotny', 1981, 1988) estudió el poder de discriminación de 14
rasgos sexualmente dismórficos del hueso de la cadera utilizados frecuentemente
en la determinación del sexo, sustituyó una evaluación descriptiva u ordinal de
los caracteres (por ejemplo, pequeño, ancho, poco profundo) por una puntuación
1
binaria (sí o no) a lo largo de una categoría morfológica intermedia. A
continuación, seleccionó los caracteres con mayor valor diagnóstico, reduciendo
el análisis a tres variables complejas: la superficie preauricular, la muesca
ciática y el aspecto inferior del hueso de la cadera. Estos caracteres reducen los
errores de clasificación.”
INCONVENIENTES DE LAS TÉCNICAS VISUALES
1. El alto grado de subjetividad del observador
2. La falta de coherencia en la evaluación de los rasgos
3. La fuerte dependencia de los resultados de experiencias anteriores del
observador.
Las técnicas visuales presentan una ventaja, derivada de su rapidez de uso y de
su capacidad para usarse cuando los daños no permiten realizar mediciones
completas.
¿QUÉ PROPONE EL ESTUDIO Y SUS 4 ASPECTOS
FUNDAMENTALES?
Este estudio propone un método para la asignación visual del sexo a partir del
hueso de la cadera, haciendo hincapié en cuatro aspectos insuficientemente
considerados en estudios anteriores.
1. Se reduce la subjetividad del observador durante la evaluación de los
rasgos seleccionados al utilizar sólo tres puntuaciones posibles
Presente
Indeterminado
Ausente
2. El método elimina la confusión entre rasgos.
3. Cuando es necesario para caracteres complejos, utiliza una evaluación
rigurosa de tres caracteres relativamente independientes que reflejan el
sexo del individuo.
Cuando al menos dos de estos elementos apuntan en la misma dirección, se puede
decidir si es posible una determinación.
Se considera posible un diagnóstico masculino o femenino fiable cuando al
menos dos variables son concordantes.
Este enfoque es el opuesto al que intenta puntuar un carácter sexual primario,
anticipando así la presencia o ausencia de sus manifestaciones secundarias.
2
4. Este método puede aplicarse a huesos de la cadera dañados o incompletos.
MÉTODOS
Se utilizaron cinco caracteres del hueso de la cadera.
1. Aspectos de la superficie preauricular (Novotny' , 1981).
2. Aspectos de la escotadura ciática mayor (Novotny', 1981).
3. La forma del arco compuesto (Genove's, 1959).
“Estos caracteres son adaptaciones específicas del sexo del complejo sacroilíaco
a la locomoción bípeda. La expresión del dimorfismo sexual en el complejo
sacroilíaco es visible durante el periodo fetal.”
4. La morfología de la pelvis inferior (margo inferior ossis coxae; Novotny' ,
1981)
5. Las proporciones isquiopúbicas.
“Estos caracteres se denominan “El complejo isquiopubico” y reflejan la
adaptación del canal pélvico femenino a los requisitos de la reproducción.
Además, esta región refleja diferencias en la anatomía de los genitales externos
en ambos sexos. Las manifestaciones de dimorfismo sexual en el complejo
isquiopúbico no comienzan hasta la pubertad (Coleman, 1969).”
→ De manera general estos caracteres se eligieron para reflejar la morfología
funcional de dos zonas muy distintas de la pelvis: el complejo sacroilíaco
y el complejo isquiopúbico.
PROCEDIMIENTO GENERAL
TABLA 1. Método de sexado basado en cinco caracteres del hueso de la
cadera
Puntuación de la Forma sexual Diagnóstico
sexualización evaluación de sexo
Caracteres
Una Una respuesta
condición
Superficie 1a condición: f1, Depresión
Preauricular Desarrollo de profunda bien
relieve delimitada
negativo en (fosas)
superficie i1, Forma
preauricular intermedia
2 condición: m1, Relieve
a
aspecto de liso o muy
3
surcos o ligeramente
pitting negativo
3a condición: f2, Hoyos o
desarrollo de surco con
relieve circunferenci
positivo en a cerrada
superficie i2, Forma
preauricular intermedia
m2,
Depresión
con
circunferenci
a abierta
f3, Ausencia
de tubérculo
i3, Forma
intermedia
m3,
Tubérculo
presente o
protuberancia
clara
Gran muesca 1 condición: f1, segmento
a
ciática proporción de de la cuerda
longitud de posterior
las cuerdas de (AC) más
la escotadura largo o igual
ciática. que la cuerda
a
2 condición: anterior (CB)
forma de i1, forma
acordes de intermedia
muesca de m1, cuerda
contorno posterior
a
3 condición: (AC) más
contorno de corta que la
cuerda de la anterior (CB).
muesca f2, simetría
posterior en relativa a la
relación con profundidad
la línea que en la porción
va del punto basal de la
A a la escotadura
anchura de la ciática
4
escotadura i2, forma
ciática intermedia
m2, asimetría
relativa a la
profundidad
de la
escotadura
ciática.
f3, el
contorno de
la cuerda
posterior no
cruza la línea
perpendicula
i3, forma
intermedia
m3, el
contorno de
la cuerda
posterior
cruza la línea
perpendicular
Arco Una Doble curva F
compuesto condición: Forma 0
Relación intermedia M
entre el Curva simple
contorno de
la muesca y
el contorno
de la
superficie
auricular
Pelvis 1a condición: f1, eversión
inferior caracterizació externa
n del margen i1, forma
coxal inferior. intermedia
2a condición: m1, curso
ausencia o directo de la
presencia de parte medial.
la cresta f2, lack of the
fálica. phallic ridge
3a condición: or presence of
isquio-púbica
5
aspecto de la only little
rama mound
i 2,
intermediate
form
m2, clear
presence of
the phallic
ridge.
f3, aspecto
grácil
i3, forma
intermedia
m3, aspecto
robusto
Proporción Una [Link] más F
isquiopúbica condición: largo que el 0
relación entre isquion M
el pubis y el [Link]
isquion intermedia
longitudes [Link] más
largo que el
pubis
SUPERFICIE PREAURICULAR
En la superficie preauricular pueden aparecer tres estructuras morfológicas
independientes entre sí, todas ellas sexualmente dismórficas (Fig. 1).
La primera estructura fue descrita originalmente por Lohr (1894) como “surco
paraglenoideo” y se caracteriza por una depresión o surco a lo largo del borde
anteroinferior de la superficie auricular. El arco de la ranura está abierto o
constituye menos de la mitad de la circunferencia de un círculo (Hoshi, 1961). La
depresión es el resultado de que los ligamentos ejercen tensión sobre la cápsula
de la articulación sacroilíaca (Weisl, 1954). Este surco está relacionado con la
robustez esquelética general y por tanto es más frecuente en machos (Lazorthes
y Lhe´s, 1939).
La segunda estructura es el surco preauricular (Zaajer, 1866), una depresión
cerrada en el hueso en forma de una o varias fosas (Hoshi, 1961), cada una con
una circunferencia cerrada (el arco es mayor que la mitad de un círculo) a lo largo
del borde anteroinferior de la superficie auricular. Según Houghton (1974), esta
formación resulta del trauma obstétrico durante el parto. Este rasgo, en su forma
6
más típica, permitiría la diferenciación entre dos grupos, mujeres nulíparas más
hombres versus mujeres que han dado a luz (Ullrich, 1975). Es posible, sin
embargo, que en las mujeres que han tenido hijos, la flexibilidad de la pelvis y la
relación entre sus dimensiones pélvicas y el tamaño del feto en el momento del
parto no siempre produzcan este trauma obstétrico durante el parto; por lo tanto,
algunas hembras que han tenido hijos no presentan un surco preauricular.
La tercera estructura en esta región es el llamado tubérculo piriforme, muy
variable (tuberculum musculi piriformis). La presencia de esta característica
probablemente esté asociada con altos niveles de actividad muscular y ocurre con
mayor frecuencia en hombres que en mujeres (Genove´s, 1959).
¿CÓMO EVALUAR?
Se requieren tres pasos para determinar la morfología sexual de la superficie
preauricular (Novotny´, 1981).
1. Determinar la presencia o ausencia de relieve negativo (hoyos).
2. Evalúa el contorno del borde de la fosa o ranura; Si se observa ausencia de
alivio negativo en el primer paso, entonces la puntuación es “m” también
en el segundo paso. En caso de relieve negativo, si el borde del contorno
de esta depresión está cerrado, se obtiene una puntuación "f". Las formas
de depresión con bordes abiertos se clasifican como "m".
3. Evalúa la presencia y relieve del tubérculo piriforme. Sólo una
combinación fff determina un verdadero surco preauricular y un
diagnóstico fiable del sexo femenino. Otras combinaciones generan los
riesgos teóricamente más altos de clasificaciones erróneas.
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Fig. 1. Superficie preauricular. as, superficie auricular; sn, escotadura ciática; t, tubérculo
piriforme; pg., surco preauricular; f, forma femenina; m, forma masculina. F: Forma
específica femenina (f-f-f), mostrando la depresión profunda, con circunferencia cerrada
(verdadero surco preauricular), asociada a la falta de tubérculo. M: Forma masculina típica
(m-m-m), mostrando el relieve liso o muy leve, con borde abierto, asociado a la presencia de
tubérculo. Dos ejemplos de otras formas femeninas: f-f-i, depresión profunda, fosetas o surco
con borde cerrado, con aspectos intermedios de relieve positivo; i-f-f, pequeña depresión con
borde cerrado, asociada a ausencia de tubérculo. Dos ejemplos de otras formas masculinas:
m-m-i, pequeño surco abierto lateralmente, con aspecto intermedio de relieve positivo (surco
paraglenoideo); m-f-m, relieve liso con circunferencia cerrada y tubérculo muy prominente.
Anotaciones: El sexado puede dividirse en tres etapas:
1. Puntuación de los caracteres.
2. Evaluación de la forma del carácter.
3. Diagnóstico sexual basado en los cinco caracteres.
GRAN MUESCA CIÁTICA MAYOR
Las características sexuales de la escotadura ciática son extremadamente difíciles
de utilizar. El observador no sólo está influenciado por el tamaño de la pelvis (que
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sin duda afecta la forma morfológica de la escotadura ciática), sino también por
el desarrollo de estructuras marginales (p. ej., columna isquiática, tubérculo
piriforme) que exhiben altos niveles de dimorfismo sexual. Por tanto, la
evaluación directa de la forma de la entalla es subjetiva. Además, varios autores
(Lazorthes y Lhe´s, 1939; Glanville, 1967; Singh y Potturi, 1978; No votny´,
1981) demostraron que el grado de dimorfismo sexual es más distintivo a lo largo
de la cuerda posterior de la muesca ciática.
¿CÓMO EVALUAR?
Para lograr una evaluación más objetiva de la forma de la muesca, Novotny´
(1981) propuso el uso de una “imagen de sombra” del contorno. Se trata de una
modificación de la técnica empleada por Hanna y Washburn (1953), mediante la
cual se obtiene un contorno de la muesca ciática mediante la exposición de un
papel fotosensible sobre el que se coloca el hueso de la cadera, con la superficie
ilíaca latero dorsal en el papel. Después de la exposición, se dibuja un contorno
marcando los puntos correspondientes al esquema descrito en la Figura 2. La línea
del ancho de la muesca (A B) se define desde la base de la columna isquiática
(punto B, frecuentemente roto pero su base se conserva). ) hasta la parte superior
del tubérculo piriforme (punto A). En caso de ausencia, la línea debe trazarse
hasta la espina ilíaca posteroinferior (punto A).
Luego se dibuja una línea perpendicular (la profundidad) desde el punto más
profundo de la muesca hasta el ancho de la muesca, separándola (en el punto C)
en dos cuerdas, posterior y anterior.
Luego se pueden evaluar los tres aspectos.
1. El primero evalúa visualmente las proporciones entre los dos segmentos
(A – C y C – B) del acorde A – B.
2. El segundo rasgo evalúa la simetría (elemento hembra “f”) o asimetría
(elemento macho “m”) de la base de la muesca según la línea de
profundidad.
3. La tercera cara sigue el curso del contorno por encima de la cuerda
posterior, utilizando una línea paralela a la línea de profundidad extendida
a través del punto A del ancho de la incisura ciática.
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Fig. 2. Muesca ciática mayor. as, superficie auricular; sn, escotadura ciática; A, parte
superior del tubérculo piriforme, en caso de ausencia de éste; A, parte superior de la espina
ilíaca inferior posterior; AB y AB, amplitud de la escotadura ciática; CD, profundidad de la
escotadura ciática; AC y AC, cuerda posterior de la amplitud de la escotadura ciática; CB,
cuerda anterior de la amplitud de la escotadura ciática; AP (AP), perpendicular en el punto A
(A) a la línea formada por la amplitud de la escotadura ciática. F: Forma femenina extrema
(f-f-f), que muestra el segmento de la cuerda posterior AC (o AC) más largo (o próximo a la
igualdad) que la cuerda anterior CB, simetría del contorno de la escotadura asociada a la
ausencia de cruce de la línea A-P (A-P) con el contorno de la cuerda posterior. M: Forma
masculina extrema (m-m-m), mostrando el segmento de la cuerda posterior AC (AC) más corto
que la cuerda anterior CB, asimetría de las cuerdas de contorno asociada al cruce de la línea
A-P (AP) con el contorno de la cuerda posterior. Dos ejemplos de otras formas femeninas: f-
i-f, segmento de la cuerda posterior AC igual a la cuerda anterior CB, asociado con patrón
intermedio de las cuerdas del contorno relativo a la profundidad de la muesca, y el contorno
de la cuerda posterior no cruza la línea perpendicular AP. f-f-i, segmento de la cuerda
posterior AC igual a la cuerda anterior CB, presencia de simetría relativa de las cuerdas del
contorno a la profundidad de la muesca y la línea AP tangente al contorno de la cuerda
posterior. Dos ejemplos de otras formas masculinas: m-m-i, segmento de la cuerda posterior
AC más corto que la cuerda anterior CB, asociado a la asimetría de las cuerdas del contorno
y a la línea AP tangente al contorno de la cuerda posterior; m-m-f, segmento de la cuerda
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posterior AC más corto que la cuerda anterior CB, asociado a la asimetría de las cuerdas del
contorno; por último, el contorno de la cuerda posterior no cruza la línea AP perpendicular.
ARCO COMPUESTO
El rasgo propuesto por Genove (1959) evalúa el curso del contorno del brazo
anterior de la superficie auricular y el contorno de la cuerda anterior de la
escotadura ciática (Fig. 3).
En las mujeres, ambos contornos son secciones de dos círculos distintos con
radios diferentes: el arco compuesto está presente. En los hombres, ambos
contornos forman parte de un círculo: el arco compuesto está ausente.
Fig. 3. Arco compuesto. Contorno de la cuerda anterior de la escotadura ciática (2), en
relación con el contorno del segmento anterior de la superficie auricular (1). as, superficie
auricular; sn, escotadura ciática. M: Ausencia de arco compuesto arco compuesto (curva
única, 1 2). F: Presencia de arco compuesto (doble curva, 1 2).
PELVIS INFERIOR (MARGEN INFERIOR DE LOS COXALES)
El dimorfismo sexual de la rama isquiopúbica, la región caudal del hueso de la
cadera que resulta de la unión entre el isquion y el pubis se concentra en su
margen lateral (Fig. 4). En la pelvis, tanto la rama isquiopúbica izquierda como
la derecha forman ángulos subpúbicos fuertemente diferenciados sexualmente:
un ángulo cerrado (angulus pelvis) en los machos, y un ángulo obtuso (arcus
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pelvis) en las hembras. Las diferencias sexuales de la rama isquiopúbica están
relacionadas con la forma de la salida pélvica y la anatomía del tracto urogenital.
urogenital. El ángulo de la pelvis no puede evaluarse directamente en el hueso de
la cadera.
¿CÓMO EVALUAR?
Siguiendo a Novotny´ (1981), esta región puede sexarse mediante una evaluación
simultánea de tres condiciones.
1. El primero se refiere a la eversión externa del borde inferior.
2. El segundo consiste en un análisis morfológico de la parte media de la rama
isquiopúbica, que frecuentemente es ancha en los hombres y tiene una
hinchazón dirigida lateralmente conocida como crista fálica (cresta fálica).
En determinados ejemplares hembras se produce un estrechamiento en la
parte media de la rama, muy similar a los machos que presentan la
presencia de la cresta fálica (Poulhes, 1948; Genove´s, 1959). Cuando la
cresta fálica no está separada, entonces el curso de la cara pélvica inferior
(margen inferior del os coxae) puede parecer idéntico en ambos sexos
(Francis, 1952; Smout y Jacoby, 1948).
3. La tercera condición afina las dos anteriores evaluando la gracilidad (f) o
robustez (m) de la cara pélvica inferior. Se reconoce que la puntuación de
este personaje es subjetiva.
Depende de la experiencia del investigador y de la naturaleza de la población
estudiada.
Por estas razones, en muchos casos, la categoría intermedia es seleccionada. La
forma sexual del personaje viene dada por una combinación de los resultados de
los tres pasos, según la tabla 1.
12
Fig. 4. Pelvis inferior. pus, sínfisis púbica; itu, tuberosidad isquiática; cp, cresta fálica. Las
líneas horizontales limitan la parte media de la rama isquiopubiana. La línea discontinua
representa el eje mayor de esta estructura. F: Forma típica femenina (f-f-f), que muestra la
eversión externa de la rama isquiopubiana y la ausencia de la cresta fálica, asociada a la
gracilidad de los huesos. M: Forma masculina típica (m-m-m), que muestra el curso directo
de la parte medial de la rama isquiopubiana y la presencia de la cresta fálica, asociada a la
robustez de los huesos. Dos ejemplos de otras formas femeninas: f-f-i, eversión externa de la
rama isquiopubiana y ausencia de cresta fálica, asociada al aspecto intermedio de la rama
isquiopubiana; f-i-f, eversión externa de la rama isquiopubiana y duda sobre la ausencia de
crista phallica, asociada a la gracilidad de los huesos. Dos ejemplos de otras formas
masculinas: m-i-m, curso directo de la parte medial de la rama isquiopubiana y duda sobre la
presencia de la cresta fálica, asociada a la robustez de los huesos; m-m-i, curso directo de la
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parte medial de la rama isquiopubiana y presencia de la cresta fálica, asociado con aspecto
intermedio de la morfología de la rama.
PROPORCIONES ISQUIO - PUBICAS
Las diferencias sexuales de las proporciones isquiopúbicas reflejan la adaptación
de la pelvis femenina al parto, y resultan de la remodelación de la pelvis ósea
femenina durante la pubertad. Estos cambios pueden observarse en las
proporciones de la longitud del pubis y el isquion (Fig. 5).
En las mujeres, la relación longitud del pubis/longitud del isquion es mayor que
en los hombres. En la práctica, esta relación se evalúa únicamente mediante una
inspección visual y corresponde a índice isquiopúbico (Schultz, 1930; Washburn,
1948).
Fig. 5. Proporciones isquiopúbicas. Proporciones de longitud del pubis (pu) y del isquion (is).
M: Morfología masculina (pu < is). F: Morfología femenina (pu > is).
La forma sexual de los personajes complejos resulta de la combinación de los tres
subcaracteres separados. Cuando al menos dos respuestas indican "masculino" o
"femenino", se utilizan como base para determinar la morfología sexual.
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La mayoría de las formas sexuales “F” o “M” indican sexo femenino y masculino,
respectivamente. Si están presentes cantidades iguales de formas sexuales, el sexo
se considera indeterminado.
OBSERVACIONES SOBRE LOS RESULTADOS
1. Sobre la superficie preauricular, Schemmer et al. (1995) documentaron un
surco profundo en la región preauricular debido a embarazos anteriores.
No obstante, estos autores admitieron que los factores genéticos y
conductuales contribuyen a la variabilidad en la expresión del surco
profundo
2. Sobre la gran muesca ciática mayor, la precisión de la determinación del
sexo utilizando este conjunto de rasgos para describir la forma de la
escotadura ciática corresponde directamente a una estimación del poder de
discriminación de este carácter, que varía en torno al 70%, según lo
encontrado por Washburn (1948), Genove (1959), Novotny (1981) y
Bruzek y Ferembach (1992).
3. Sobre el arco compuesto, parecería difícil atribuir las diferencias
observadas en el arco compuesto únicamente al dimorfismo sexual pélvico.
Las diferencias iInter poblacionales sugieren que es poco probable que
todas las diferencias pélvicas se atribuyan a diferencias entre sexos.
Este rasgo confiere mayor exactitud y precisión al sexar una pelvis femenina,
como lo indica la mayor proporción de hembras correctamente sexadas. El arco
compuesto para sexar muestras individuales tiene su mayor potencial junto a otras
características de la pelvis, más que como un indicador independiente.
4. Sobre la pelvis inferior, la presencia de una forma sexual típica para este
rasgo proporciona una alta probabilidad de estimar correctamente el sexo
de los fragmentos óseos. Pero la subjetividad de la evaluación del carácter,
sugerida por hasta un 38% de casos de forma intermedia en ciertos grupos,
es elevada.
5. Sobre las proporciones isquiopubicas, la elevada fiabilidad de este carácter
se atribuye a la introducción de la categoría "morfología intermedia", que
reduce la subjetividad. Este carácter es adecuado como indicador
preliminar del sexo y, junto con los demás caracteres, contribuye a una
evaluación precisa del dimorfismo sexual del hueso de la cadera en general.
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RESULTADOS POR COMPLEJOS
1. Sobre el complejo pélvico sacroilíaco, la combinación de los tres primeros
caracteres (aspectos de la superficie preauricular, aspectos de la escotadura
ciática y morfología del arco compuesto) determina correctamente el sexo
en el 91% de los individuos. El error de diagnostico oscila entre 2-7%.
2. Sobre el complejo pélvico isquiopubico, la combinación de los dos últimos
rasgos (morfología de los aspectos pélvicos inferiores, y los aspectos de
proporción isquiopúbica proporción isquiopúbica) permite evaluar sexo en
el 86% de todos los especímenes estudiados.
ESTIMACIÓN* SEXUAL DE TODO EL HUESO DE LA CADERA
Con la combinación de los cinco rasgos, los resultados se vuelven muy
homogéneos. Cuando se consideraron las dos series por separado, se alcanzó un
diagnóstico correcto en el 93-98% de los casos. El mayor margen de error se
observó en los grupos de hembras, aunque la diferencia entre hembras y machos
fue sólo del 2%. En ambas muestras, la frecuencia de casos diagnosticados
correctamente fue del 95%. El error de determinación del sexo no superó el 4%
en ningún subgrupo, y para el conjunto de la muestra fue sólo del 2%. El
porcentaje de casos indeterminados no superó el nivel del 5% en las muestras
separadas, y sólo fue del 3% cuando se agruparon las dos series.
EVALUACIÓN SEXUAL MEDIANTE FRAGMENTOS
HUESOS DE LA CADERA
La contribución de cada rasgo a un diagnóstico correcto del sexo difiere
considerablemente. Con respecto a los rasgos simples, como el arco compuesto o
la proporción isquiopúbica, el nivel de acierto varía entre el 60 y el 80%. El error
para estos rasgos se vuelve muy importante y reduce la precisión del diagnóstico.
1. En el caso de los rasgos más complejos (superficie preauricular, escotadura
ciática mayor y pelvis inferior), las subpuntuaciones (es decir, la
combinación de las tres condiciones) que se incluyen en el rasgo complejo
pueden ser significativas y conducir a un diagnóstico sexual fiable.
16
Es el caso de la morfología de la superficie preauricular, en la que el diagnóstico
de un surco preauricular verdadero (f-f-f) puede conducir a un diagnóstico
correcto del sexo femenino.
2. Algunas de las otras combinaciones posibles que describen la variedad del
surco preauricular, como f-f-i, f-i-f, o i-f-f, sólo se han encontrado en
hembras; para este carácter, por tanto, las combinaciones anteriores pueden
ser indicadores absolutos de especímenes femeninos. El surco preauricular
(f-f-m) con presencia de un tubérculo piriforme es raro en los machos.
Teóricamente, es posible que una lesión fuerte comparable a un traumatismo
obstétrico provoque la rotura del ligamento sacroilíaco anterior en algunos
varones o mujeres nulíparas. Además, la ausencia de surcos o la presencia del
surco paraglenoideo (m-m-m o m-m-i y f-m-m) no ayuda al diagnóstico, ya que
su existencia es común en ambos sexos.
3. En cuanto a la forma de la muesca ciática, sólo las subpuntuaciones que se
asemejan a la morfología única contribuyen realmente a un diagnóstico
correcto del sexo. La observación de la morfología típica femenina (f-f-f)
garantiza un 92% de probabilidades de asignación correcta del sexo,
mientras que para la morfología típica masculina (m-m-m) sólo el 85% de
los casos con esta combinación de puntuaciones fueron diagnosticados con
precisión.
La presencia de la morfología femenina típica de los aspectos pélvicos inferiores
(f-f-f) determinó correctamente el 98% de todos los especímenes con esta
combinación de puntuaciones.
La morfología típica masculina (m-m-m) también determinó correctamente
determinó correctamente el 98%. Las demás subpuntuaciones tienen una
fiabilidad para el diagnóstico de fragmentos.
DISCUSIÓN
Con respecto a la precisión de la determinación del sexo en hombres y mujeres,
Meindl et al. (1985) consideraron que el esqueleto femenino rara vez se
diagnostica incorrectamente. Esto se debe a una menor variabilidad en el tamaño
de la pelvis femenina, ya que las mujeres sufren presiones selectivas relacionadas
con adaptaciones en la locomoción y en la reproducción. Sin embargo, la menor
variabilidad en el tamaño pélvico de las mujeres no se ha confirmado
estadísticamente (Tague, 1989). Sin embargo, Pachner (1937) demostró que la
pelvis mayor es más variable en los hombres que en las mujeres. A la inversa, la
pelvis menor es más variable en las mujeres. Por lo tanto, esta variabilidad no
tiene nada que ver con los diferentes niveles de precisión en la determinación del
17
sexo de machos y hembras. Cuando un sexo se identifica con mayor frecuencia
que el otro, debe considerarse una manifestación de una insuficiencia del método
utilizado, y no una consecuencia de diversas características biológicas del
material estudiado.
Es difícil admitir que los rasgos sexuales del esqueleto puedan expresarse más
claramente en un sexo que en el otro. El grado total de dimorfismo sexual del
hueso de la cadera es función de la interacción del dimorfismo parcial de las dos
regiones principales de la pelvis. Así, según el concepto de integración funcional,
los niveles más bajos de dimorfismo sexual en un complejo morfofuncional de la
pelvis (es decir, apertura frente a cierre de la escotadura ciática mayor) pueden
compensarse funcionalmente con niveles más altos de dimorfismo en el otro
complejo morfofuncional de la pelvis (es decir, proporciones isquiopúbicas). Las
relaciones de tamaño entre segmentos son específicas del sexo y de la población.
Esto puede observarse en la reducción de la frecuencia de especímenes mal
diagnosticados entre subgrupos, desde caracteres aislados hasta divisiones
complejas o funcionales aisladas (complejo pélvico sacroilíaco y complejo
pélvico isquiopúbico) hasta el hueso de la cadera en su conjunto. La
inconsistencia del éxito del método de Phenice (1969) demostrada por Lovell
(1989), MacLaughlin y Bruce (1990), y Bruzek (1991) puede considerarse del
mismo modo utilizando muestras de población diferentes, ya que el dimorfismo
del pubis no refleja el dimorfismo total del el hueso de la cadera.
CONCLUSIONES
1. Este método produce una tasa de precisión cercana al 98% si se utiliza todo
el hueso de la cadera.
2. La clasificación errónea es del 2%.
3. La ventaja del método propuesto es la posibilidad de sexar con gran
precisión, incluso con huesos de cadera fragmentarios, al establecer la
combinación específica de macho (m-m-m) o hembra (f-f-f) para
caracteres complejos.
4. El método de puntuación binaria de Novotny´ (1981) para la evaluación
del sexo se compara favorablemente con otros métodos que utilizan
criterios como “menor que” o “mayor que”.
5. La puntuación binaria en lugar de la asignación subjetiva permite la
acomodación sistemática de una mayor parte de la variación inherente
observada en la morfología pélvica.
18
NOTA ACLARATORIA
*En el artículo original el autor lo refiere como diagnóstico, sin embargo, lo que
realiza el antropólogo físico es una estimación debido al contexto de estudio. Por
lo tanto, cada palabra con ese término fue cambiada en esta cedula.
CÒMO CITAR EL METODO EN REFERENCIAS, BIBLIOGRAFIA O
CITAS
CITA: (Bruzek, 2002)
REFERENCIA: Jaroslav Bruzek. (2002). A Method for Visual Determination
of Sex, Using the Human Hip Bone. AMERICAN JOURNAL OF PHYSICAL
ANTHROPOLOGY.
BIBLIOGRAFIA: Jaroslav Bruzek. (2002). A Method for Visual Determination
of Sex, Using the Human Hip Bone. AMERICAN JOURNAL OF PHYSICAL
ANTHROPOLOGY.
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