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FONOLOGÍA

Este documento resume el tema de la fonología en 3 oraciones: La fonología estudia la estructura y organización de los elementos de la segunda articulación del lenguaje como las unidades fonológicas. Estas unidades mantienen relaciones sintagmáticas y paradigmáticas y se caracterizan por rasgos distintivos constantes que las diferencian de otras unidades. El análisis fonológico busca establecer los fonemas y alófonos que componen los sistemas fonológicos de las lenguas de forma económica y sistem
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FONOLOGÍA

Este documento resume el tema de la fonología en 3 oraciones: La fonología estudia la estructura y organización de los elementos de la segunda articulación del lenguaje como las unidades fonológicas. Estas unidades mantienen relaciones sintagmáticas y paradigmáticas y se caracterizan por rasgos distintivos constantes que las diferencian de otras unidades. El análisis fonológico busca establecer los fonemas y alófonos que componen los sistemas fonológicos de las lenguas de forma económica y sistem
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“AÑO DEL BICENTENARIO, DE LA CONSOLIDACIÓN DE NUESTRA INDEPENDENCIA, Y

DE LA CONMEMORACIÓN DE LAS HEROICAS BATALLAS DE JUNÍN Y AYACUCHO”

Tema: Fonología
Curso: Lengua originaria
Docente: Dra. Yolanda Aroquipa
Integrantes:
- Reyna Shapiama Isis Milena
- Ramirez Marquez Cindy Abigail
- Ramirez Inuma Joselin Mishel
- Prado Vela Emilia
PUCALLPA – PERÚ
2024 Ciclo : I
FONOLOGÍA
¿Qué estudia la fonología?
• Es la disciplina lingüística que estudia la estructura de los elementos que integran la segunda
articulación del lenguaje y su organización en los mensajes.
• Una estructura es un conjunto de unidades que cumplen una función distintiva y que están
dispuestas de forma trabada, de modo que cada una de ellas contribuye a mantenerla.
• El estudio de esa estructura implica delimitar cuántas unidades la constituyen, buscando
todas aquellas que cumplan la función distintiva y, luego, supone también determinar las
relaciones existentes entre ellas.
Las unidades fonológicas
• Pertenecen a la segunda articulación del lenguaje porque
participan de los significantes de los signos lingüísticos que
como tales forman la primera articulación. Dichas unidades no
son significativas; es decir, en sí mismas no mantienen ningún
lazo de unión con la semántica; pero sí sustentan relaciones
estrechas con los niveles próximos: la fonética, de donde
extraen las cualidades necesarias para definir sus propios
elementos distintivos y la morfología a la cual sirven de
expresión para sus unidades significativas.
Todas las unidades lingüísticas se caracterizan por mantener dos tipos de relaciones:

Sintagmáticas
Son las que sostienen las unidades que han aparecido efectivamente en el mensaje.
Relaciones basadas en el carácter lineal de la lengua.
Excluyen la posibilidad de pronunciar dos elementos a la vez.
Según el núcleo, se apoyan en dos o mas unidades correlativas que determinan el sintagma y
cada signo lingüístico mantiene sentido con los restante

Paradigmáticas
Por el hecho de que la aparición de una de esas unidades en el decurso excluye cualquiera de
las demás de su propio paradigma.
Relaciones entre palabras que tienen algo en común.
Tiene elementos comparables y están asociados en la memoria.
• Cualquier lengua posee dos aspectos que hay que destacar: el sistema y el decurso.

El sistema consiste en la estructura que permite


la emisión de mensajes.

El decurso se manifiesta en la línea que sigue


cada uno de esos mensajes que se han hecho
efectivos en el momento de utilizar la lengua.

Sistema y decurso se presuponen mutuamente y no se puede estudiar el uno sin el otro.


Ejemplo:

• Si alguien dice “llevo mi saco aquí”, tomando el significante saco /"sako/


observaremos que /s/ mantiene relaciones paradigmáticas con /t/, /k/, /x/,
etc.: taco, caco, jaco.... fonemas que podrían haber ocupado el lugar de la /s/ en
el mensaje; /a/ se relaciona paradigmáticamente con /e/, /u/, etc.: seco, suco...;
/k/ con /p/, /J/, etc.: sapo, sayo...; y /o/ con /a/, /e/, etc.: saca, saque... Las
cuatro unidades mantienen relaciones sintagmáticas entre ellas por el orden
en que han ido apareciendo; ordenadas de otra manera, hubiéramos obtenido
significantes como: cosa, caso, ocas, caos, etc.
• La operación que ha permitido establecer cuántas unidades existen en un significante como
el anterior se denomina conmutación, la cual consiste en ir cambiando una unidad por otra
y en comprobar si varía el significado de la palabra. Así mismo, demuestra que existe esa
unidad al mantener relaciones paradigmáticas con otras unidades.

• A estas relaciones se les denomina relaciones de oposición. La /k/ de saco se opone a /p/,
/J/, /f/, etc. Y se dice que una unidad contrasta con otras que mantienen relaciones
sintagmáticas con ella; por ej. /k/ y /o/. Así, pues, una consonante se opone a otra y
contrasta con una vocal.
• Oposición y contraste determinan cuántos subsistemas se han de considerar en el sistema
fonológico. Las unidades que se opongan forman parte del mismo subsistema y aquellas que
sólo contrasten pertenecerán a subsistemas diferentes.
• Está claro que no pueden oponerse aquellas unidades que
aparezcan en contextos diferentes.

• El contexto está determinado por la sílaba que constituye el sintagma fónico mínimo.
• En saco existen dos sílabas: CsVa+CkVo. Pero la sílaba en general no se limita al núcleo (V) y al
margen (C). Las siguientes sílabas ofrecen estructuras distintas: las (CVC), plan (CLVC), piano
(CSV-), griego (CLSV-), cláusula (CLVS-), etc. (donde C=consonante, L=líquida, S=semivocal,
V=vocal); se puede observar que en L sólo conmutan /l/ y /|/: abres/hables; en S sólo
conmutan /j/ y /w/: ingenio/ingenuo. En cambio en V conmutan cinco unidades: /p_so/ : /i, e, a,
o, u/. Y en C conmutan diecinueve: /ca_a/: /p, t, k, c, b, d, J, g, f, s, T, x, m, n, ≠, l, ¥, r, |/. Las
unidades de L se considera que no tienen diferencias con las equivalentes que aparecen en C,
porque no existen diferencias fonéticas notables entre ellas.
• Por el contrario, las unidades de S: /j/ y /w/, sí presentan diferencias fonéticas considerables
con las vocales respectivas /i/ y /u/. Lo cual aconseja mantenerlas separadas.
Distintividad y redundancia
 Hemos afirmado que el fonema era una unidad mínima segmentable; esto significa que, como segmento aislado de
la cadena fónica, forma una unidad en sí mismo, pero el análisis no puede detenerse ahí, pues el segmento está
compuesto de un conjunto de rasgos distintivos (o pertinentes).
 R. Jakobson, afirmaba que “el fonema no es otra cosa que un haz de elementos diferenciales constantes”.
¿Cuál es la diferencia entre la /k/ de saco y la /p/ de sapo? La diferencia consiste en el rasgo [velar] de la primera
frente al [labial] de la segunda. [Velar] y [labial] son esos elementos diferenciales de los que hablaba Jakobson y que
la tradición ha acabado llamándolos rasgos distintivos. En la definición de Jakobson existen los dos conceptos claves
que conviene delimitar:
a) Diferencial: con aquellos que de forma exclusiva sirvan para oponerlo a los demás fonemas de su subsistema.
b) Constante: significa que siempre identificarán a ese fonema y que no podrán variar por ninguna circunstancia.
• Hay rasgos que son constantes pero no diferenciales. Una nasal como /m/ es siempre
[sonora]. Este es un rasgo constante pero no diferencial, pues lo que diferencia a /m/ de
/p/, por ej., es su nasalidad y lo que la diferencia de /n/ o /≠/ es su punto de articulación
[labial]; por tanto, su sonoridad no es diferencial y no debe entrar en la caracterización del
fonema.
• En cambio, sí deben entrar en el haz su labialidad y su nasalidad, porque ambas son
diferenciales y constantes. El fonema /s/ de saco que se opone tanto a la /t/ de taco como a
la /b/ de Baco es [sordo]; pero este rasgo no es constante pues en mismo se convierte en
[sonoro] por preceder a una consonante sonora. Es decir, /s/ puede tener una realización
sorda en unos contextos y sonora en otros; por tanto, esos rasgos no pueden entrar a formar
parte de los rasgos distintivos del fonema, que han de ser constantes.
• Los rasgos diferenciales y constantes se denominan distintivos. Existe una forma objetiva de
determinar la distintividad y es mediante la probabilidad. La teoría de información ya midió la
distintividad y redundancia a través de la probabilidad. Pr(A)=n/N: la probabilidad de un suceso
A es igual al cociente de elementos favorables (n) y el número total de dichos elementos (N).
-¿Qué probabilidad existe de que una nasal sea sonora en el sistema fonológico español?
-¿Cuántas nasales hay? Tres
-¿Cuáles son sonoras? Todas. Entonces, Pr(sonora)=3/3=1.
Cuando la probabilidad es igual a uno, entonces el elemento o rasgo es redundante. ¿Qué
probabilidad existe de que una nasal sea labial? Nasales son tres y labiales sólo una, entonces
Pr(labial)=1/3=0,3. Cuando la probabilidad es mayor que cero y menor que uno, entonces el
elemento o rasgo es pertinente o distintivo. Cero indica la imposibilidad y uno la certeza. Cualquier
rasgo distintivo ha de poder ser elegido libremente frente a otro u otros en el juego de las
oposiciones de fonemas; por tanto, no puede tener ni probabilidad cero, ni uno.
La probabilidad de que una nasal sea sorda en español es cero: no existen.
• Cuando un fonema, como /s/, posee variantes como [s] y [s3]; es decir, sorda y sonora, a
esas variantes se les suele denominar alófonos. El estudio del sistema debe delimitar
perfectamente lo que es la unidad distintiva: el fonema, de lo que son las variantes de
realización: el o los alófonos. De modo que uno de los objetivos del estudio fonológico es
establecer cuadros de fonemas que manifiesten de forma rigurosa el entramado de rasgos
distintivos que caracterizan a los fonemas y que rechacen cualquier rasgo redundante. Y, por
otra parte, también se deben proporcionar cuadros de alófonos caracterizados por todos los
rasgos fónicos, sin atender ahora a si son distintivos o redundantes; ésta es una distinción
que atañe sólo a la fonología, no a la fonética, una de cuyas misiones es la descripción de los
alófonos.
Economía y sistematicidad
• Los sistemas lingüísticos tienden a presentarse de forma
sistemática; es decir, suelen repetir los mismos rasgos para una
serie o series de fonemas, lo cual representa una economía
extraordinaria, pues unos nueve rasgos distinguen 19 fonemas
consonánticos, por ej., que sirven para formar un ilimitado número
de palabras.
• La solución más económica es la mejor. Este hecho nos lleva a
excluir del sistema rasgos que sólo sirvan para identificar a un
fonema, si existen otros rasgos que lo puedan diferenciar y lo
incorporen con ventaja. /c/ es fonéticamente una africada, pero en
el sistema español es la única africada que existe. En muchas
lenguas las africadas se comportan como las oclusivas y pueden ser
alineadas con ellas sin forzar la descripción del sistema; lo cual nos
permite eliminar de la descripción un rasgo antieconómico que
sólo le afecta a ella.
• Se trata de uno de los principios del estructuralismo lingüístico que explica E. Coseriu (1973,
p.227). El dice expresamente al respecto: “un sistema es ‘económico’ si utiliza al máximo los
rasgos distintivos que lo integran; y entre varios sistemas, el más ‘económico’ será el que con
menos rasgos estructure el mayor número posible de oposiciones y, por ende, de unidades”.
• Jakobson y Halle (1956:24) apoyan esta afirmación cuando dicen expresamente: “hallamos
la solución más económica y, por tanto, la mejor”.
El sistema fonológico del español
• Hemos constatado que, mediante la conmutación, se ha podido aislar cinco
fonemas vocálicos, dos semivocálicos y diecinueve consonánticos. Estas tres
clases vienen determinadas por su distinta distribución sintagmática, pues sus
relaciones son de contraste, no de oposición; es decir, /p/ y /a/, por ejemplo,
no pueden nunca oponerse, porque pertenecen a paradigmas diferentes. Así,
pues, vocal, semivocal y consonante son rasgos que describen paradigmas
diferenciados dentro del sistema.
• El sistema es un conjunto de paradigmas o subsistemas. En cambio vocales,
semivocales y consonantes poseen diferencias fonéticas notables entre ellas.
• Dentro de las consonantes estableceremos también dos subparadigmas, pues
es diferente el número y la composición interna de las unidades que aparecen
en el margen anterior de la sílaba y las que aparecen en el margen posterior; o
sea, en principio de sílaba o posición explosiva y en final de sílaba o posición
implosiva.
Vocales
 Las vocales no presentan ningún problema
para su clasificación en cuanto a sus rasgos
distintivos. Cada una de ellas está caracterizada
por dos rasgos, con excepción de /a/ en la que
el rasgo [bajo] es el único que la identifica sin
ningún lugar a dudas.

 En cuanto a la variación alofónica, hay que decir que no es demasiado sistemática.


 T. Navarro Tomás (1918) distinguió alófonos por abertura para cada una de los no bajas, según
unos contextos precisos; pero estudios acústicos posteriores han demostrado que las diferencias
existentes entre ellas no son tan sistemáticas; es decir, no se presentan siempre en los mismos
contextos, de modo que se ha de abandonar esa variación. /a/ no tendría alófonos de abertura,
sino de posterioridad; tampoco esto se ha demostrado plenamente.
 Sí existe, en cambio, una nasalización evidente cuando las vocales van entre nasales o en
principio absoluto trabadas por una nasal: ["ne)na], [3e)n la"sala]... /i/ y /u/ poseen además dos
alófonos cada una de ellas : [i-j] y [u-w]; cuando siendo vocales entran en contacto en el decurso
con otras vocales no altas, se convierten en semivocales: si[i] vienes, pero si[j] eres; su[u] libro, pero
su[w] amigo, etc...
Semivocales
• El argumento mayor para considerarlas fonemas, es el de su conmutación entre ellas o por cero en la
posición prenuclear o postnuclear: nieve/nueve, quieto/cueto, coito/coto, pauta/pata, etc..

• Clasificación:
anterior (j) posterior (w)

• La posterior posee un solo alófono: [w]. En cambio, la anterior tiene un alófono semivocálico [j] y otro
consonántico [J§] cuando sigue otra vocal: rey[ej], pero reyes["reJ§es].
• Los alófonos [j] y [w] pueden representar a dos fonemas diferentes: vocales o semivocales, lo cual no implica
ningún problema puesto que el contexto y la alternancia determinan cuándo se trata de un fonema u otro.
Si [j] alterna con [i]: si vienes/si eres, entonces el fonema es /i/. Si alterna con la consonante: rey/reyes entonces se
trata de /j/. Si no existe alternancia posible, entonces es semivocal siempre.
Consonantes
• Un cuadro de fonemas debe ajustarse a los principios teóricos presentados con antelación; por tanto, han de
cumplir con dos criterios que los resume:
• Cada fonema del cuadro estará caracterizado de forma exclusiva por rasgos constantes que cumplan una
función distintiva.
• Cada rasgo utilizado ha de caracterizar el mayor número posible de fonemas para conseguir una máxima
economía.
• El primer criterio exige analizar los alófonos de cada fonema para desechar los rasgos variantes y quedarnos
sólo con los invariantes y distintivos: /b, d, g/: es bien sabido que estos fonemas poseen dos alófonos en
distribución complementaria: uno es oclusivo [b, d, g] y otro aproximante [B§, D§, V §]. Esto implica que el
rasgo [oclusivo] no es constante y, por tanto, no puede caracterizar a estos fonemas. /T, s/: los fonetistas
describen dos variantes en distribución complementaria de estos fonemas: [T, s] sordos y [T3, s3] sonoros.
Lo cual implica que el rasgo sordo/sonoro no sea pertinente, puesto que no es constante.
• La neutralización de p/b, t/d y k/g también pone reservas a la oposición sordo/sonoro para estas
parejas. Se sabe que dejan de oponerse en el margen silábico posterior; es decir, en la posición
implosiva de la sílaba, donde sólo suelen presentarse las sonoras, lo cual conlleva el cambio de sentido
de la marca, pues sordo está marcado negativamente y sonoro positivamente.
• Se dice que un rasgo (o fonema que lo posee) está marcado positivamente cuando es más particular y
exclusivo y que está marcado negativamente (o que es neutro) cuando es más general e inclusivo. En el
caso de los rasgos sordo/sonoro, se considera que sonoro es positivo porque consiste en las
vibraciones de las cuerdas vocales, mientras que el sordo es simplemente la negación de dichas
vibraciones.
• En el caso de la neutralización de p/b, t/d y k/g, resulta que en alemán, por ej., predominan en final
absoluto [p, t, k]; es decir, estos son los más generales e inclusivos; entonces, lo que predomina es el
rasgo sordo, que es negativo; pero, si la neutralización es a favor de [B§, D§, V§], como suelen decir
los fonetistas para el español, entonces si consideramos que se oponen por sordo/sonoro el positivo
sería el neutro, lo cual es un contrasentido, pues el neutro ha de ser siempre negativo. Por tanto,
tenemos que cambiar esta pareja por la otra concomitante.

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