DESARROLLO SUSTENTABLE:
1 Fin de la pobreza
El primer punto para erradicar la pobreza en todas sus formas y dimensiones, lo que implica garantizar que
todas las personas tengan acceso a servicios básicos como educación, salud, vivienda adecuada y empleo
digno.
La meta es asegurar que nadie quede atrás y que todos tengan la oportunidad de llevar una vida digna y libre
de privaciones. La pobreza extrema, entendida como el hecho de sobrevivir con menos de 2,15 dólares por
persona al día según la paridad del poder adquisitivo de 2017, ha experimentado descensos notables en las
últimas décadas. Sin embargo, la aparición de la COVID-19 marcó un punto de inflexión, al revertir estos
avances, ya que el número de personas que viven en la pobreza extrema aumentó por primera vez en una
generación en casi 90 millones con respecto a las predicciones anteriores.
Incluso antes de la pandemia, el impulso de la reducción de la pobreza se estaba desacelerando. Para finales
de 2022, el pronóstico inmediato sugirió que el 8,4 % de la población mundial, o hasta 670 millones de
personas, podrían seguir viviendo en la pobreza extrema. Este revés borró efectivamente alrededor de tres
años de progreso en el alivio de la pobreza.
Si persisten los patrones actuales, se estima que el 7 % de la población mundial (aproximadamente 575
millones de personas) aún podría encontrarse atrapada en la pobreza extrema para 2030, con una
concentración significativa en el África subsahariana.
Una revelación alarmante es el resurgimiento de los niveles de hambre a los registrados por última vez en
2005. Igualmente preocupante es el aumento persistente de los precios de los alimentos en un mayor número
de países en comparación con el período de 2015 a 2019. Este doble problema de la pobreza y la seguridad
alimentaria plantea una grave preocupación mundial.
2. Hambre cero
Este objetivo se centra en garantizar la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura
sostenible, ya que busca poner fin a la desnutrición y el hambre, asegurando que todos tengan acceso a
alimentos nutritivos y suficientes, y que los sistemas agrícolas sean respetuosos con el medio ambiente y
sostenibles a largo plazo. En 2022, aproximadamente 735 millones de personas (o el 9,2 % de la población
mundial) se encontraban en estado de hambre crónica, un aumento vertiginoso en comparación con 2019.
Estos datos subrayan la gravedad de la situación y revelan una crisis creciente.
Además, se estima que 2400 millones de personas se enfrentaron a inseguridad alimentaria de moderada a
grave en 2022; lo que significa que carecen de acceso a una alimentación suficiente. Este número aumentó en
unos alarmantes 391 millones de personas en comparación con 2019.
El persistente aumento del hambre y la inseguridad alimentaria, impulsado por una compleja interacción de
factores, exige atención inmediata y esfuerzos globales coordinados para aliviar este desafío humanitario
crítico.
El hambre y la malnutrición extremas siguen siendo un obstáculo para el desarrollo sostenible y crean una
trampa de la que las personas no pueden escapar fácilmente. El hambre y la malnutrición se traducen en
individuos menos productivos, más propensos a las enfermedades y, por tanto, a menudo imposibilitados para
ganar más y mejorar sus medios de subsistencia. 2000 millones de personas en el mundo no tienen acceso
habitual a alimentos seguros, nutritivos y suficientes. En 2022, 148 millones de niños sufrieron retraso en el
crecimiento y 45 millones de niños menores de 5 años sufrieron emaciación.
3. Salud y bienestar
El tercer objetivo se enfoca en garantizar una vida saludable y promover el bienestar para cada persona de
cualquier edad. Esto implica mejorar la atención médica, reducir la mortalidad infantil y materna y combatir
enfermedades como el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades transmisibles, así como promover la salud
mental y el bienestar general. En los últimos años se han logrado grandes avances en la mejora de la salud de
las personas. 146 de 200 países o regiones ya han cumplido o están en camino de alcanzar la meta de los ODS
sobre mortalidad en menores de 5 años. El tratamiento eficaz contra el VIH ha reducido las muertes
relacionadas con el sida en un 52 % desde 2010 y se ha eliminado al menos una enfermedad tropical
desatendida en 47 países.
Sin embargo, todavía persisten las desigualdades en el acceso a la atención sanitaria. La pandemia de la
COVID-19 y otras crisis en curso han impedido el progreso hacia el objetivo 3. La vacunación infantil ha
experimentado el mayor descenso en tres décadas y las muertes por tuberculosis y malaria han aumentado en
comparación con los niveles previos a la pandemia.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible suponen un compromiso audaz para poner fin a las epidemias de sida,
tuberculosis, malaria y otras enfermedades transmisibles para 2030. El objetivo es lograr la cobertura sanitaria
universal y proporcionar acceso a medicamentos y vacunas seguros y asequibles para todos.
Para superar estos contratiempos y abordar las persistentes deficiencias en la atención de la salud, se necesita
una mayor inversión en los sistemas sanitarios con el fin de apoyar a los países en su recuperación y
desarrollar resiliencia contra futuras amenazas a la salud.
4. Educación de calidad
Este objetivo busca asegurar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todos. Se enfoca en
garantizar que todas las personas, independientemente de su género, origen étnico, situación económica o
discapacidad, tengan acceso a una educación de calidad desde la primera infancia hasta la educación superior.
El progreso hacia una educación de calidad ya era más lento de lo requerido antes de la pandemia, pero la
covid-19 ha tenido impactos devastadores en la educación, provocando pérdidas de aprendizaje en cuatro de
cada cinco países de un total de 104 analizados.
Sin medidas adicionales, se estima que 84 millones de niños y jóvenes no asistirán a la escuela de aquí a 2030
y aproximadamente 300 millones de estudiantes carecerán de las habilidades básicas de aritmética y
alfabetización necesarias para tener éxito en la vida.
El progreso hacia una educación de calidad ya era más lento de lo requerido antes de la pandemia, pero la
covid-19 ha tenido impactos devastadores en la educación, provocando pérdidas de aprendizaje en cuatro de
cada cinco países de un total de 104 analizados.
Sin medidas adicionales, se estima que 84 millones de niños y jóvenes no asistirán a la escuela de aquí a 2030
y aproximadamente 300 millones de estudiantes carecerán de las habilidades básicas de aritmética y
alfabetización necesarias para tener éxito en la vida.
Además de la educación primaria y secundaria gratuita para todos los niños y niñas de aquí a 2030, el objetivo
es proporcionar igualdad de acceso a una formación profesional asequible, eliminar las disparidades de
género y riqueza y lograr el acceso universal a una educación superior de calidad.
La educación es la clave que permitirá alcanzar muchos otros objetivos de desarrollo sostenible (ODS). Cuando
las personas pueden obtener una educación de calidad, pueden romper el ciclo de la pobreza.
La educación ayuda a reducir las desigualdades y a alcanzar la igualdad de género. También ayuda a las
personas de todo el mundo vivir una vida más saludable y sostenible. La educación también es importante
para fomentar la tolerancia entre las personas y contribuye al desarrollo de sociedades más pacíficas.
Para cumplir el objetivo 4, la financiación de la educación debe convertirse en una prioridad de inversión
nacional. Además, medidas como hacer que la educación sea gratuita y obligatoria, aumentar el número de
docentes, mejorar la infraestructura escolar básica y adoptar la transformación digital son esenciales.
5. Igualdad de género
El quinto objetivo se centra en lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas. Con esto
de base, busca eliminar todas las formas de discriminación y violencia basadas en el género, garantizar
igualdad de oportunidades en todos los ámbitos y promover la participación activa de las mujeres en la toma
de decisiones a todos los niveles. La igualdad de género no solo es un derecho humano fundamental, sino que
es uno de los fundamentos esenciales para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Se han
conseguido algunos avances durante las últimas décadas, pero el mundo está lejos de alcanzar la igualdad de
género para 2030.
Las mujeres y niñas constituyen la mitad de la población mundial y, por tanto, también la mitad de su
potencial. Pero la desigualdad de género prevalece y estanca el progreso [Link] media, las mujeres ganan
un 23 % menos que los hombres en el mercado laboral mundial y dedican el triple de horas al trabajo
doméstico y de cuidados no remunerado que los [Link] violencia y la explotación sexuales, el reparto
desigual del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado y la discriminación en los cargos públicos siguen
suponiendo enormes obstáculos. Todas estas desigualdades se han visto agravadas por la pandemia de la
COVID-19: han aumentado las denuncias por violencia sexual, las mujeres han asumido más trabajo de
cuidados debido al cierre de escuelas, y el 70 % del personal sanitario y social del mundo son [Link] ritmo
actual, se calcula que se tardará 300 años en acabar con el matrimonio infantil, 286 años en subsanar las
lagunas de protección jurídica y eliminar las leyes discriminatorias, 140 años en que las mujeres estén
representadas en pie de igualdad en puestos de poder y liderazgo en el lugar de trabajo y 47 años en lograr la
igualdad de representación en los parlamentos [Link] necesario un liderazgo político, unas inversiones
y unas reformas políticas integrales para desmantelar las barreras sistémicas que impiden alcanzar el Objetivo
5. La igualdad de género es un objetivo transversal y debe ser un elemento clave en las políticas, presupuestos
e instituciones nacionales.
6. Agua limpia y saneamiento
Este objetivo se centra en garantizar la disponibilidad y gestión sostenible del agua y el saneamiento para
todos, para ello se debe asegurar el acceso a agua potable limpia y saneamiento adecuado, promoviendo
prácticas sostenibles de gestión de recursos hídricos y saneamiento en comunidades de todo el mundo. El
acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene representan la necesidad humana más básica para el
cuidado de la salud y el bienestar. Miles de millones de personas no tendrán acceso a estos servicios básicos
en 2030 a menos que se cuadrupliquen los avances. El rápido crecimiento de la población, la urbanización y las
crecientes necesidades en materia de agua de los sectores agrícola, industrial y energético están provocando
un aumento de la demanda de agua.
La demanda de agua ha superado el crecimiento demográfico y la mitad de la población mundial actualmente
sufre una escasez de agua grave durante al menos un mes al año. Se prevé que la escasez de agua aumente
con el incremento de las temperaturas globales, provocado a su vez por el cambio climático.
Entre las medidas necesarias para garantizar el acceso universal al agua potable segura y asequible de aquí a
2030 se encuentran las inversiones en infraestructuras e instalaciones de saneamiento, la protección y el
restablecimiento de los ecosistemas relacionados con el agua, así como la educación en materia de higiene.
Además, la mejora del uso eficiente de los recursos hídricos es una de las claves para reducir el estrés hídrico.
Se ha producido una evolución positiva. Entre los años 2015 y 2022, la proporción de la población mundial con
acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura aumentó del 69 % al 73 %.
7. Energía asequible y no contaminante
El séptimo objetivo busca garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para
todos. Esto implica promover fuentes de energía renovables, mejorar la eficiencia energética y garantizar un
acceso equitativo a recursos energéticos a precios asequibles. El mundo continúa avanzando para alcanzar las
metas de energía sostenible, pero no lo suficientemente rápido. Al ritmo actual, alrededor de 660 millones de
personas continuarán sin acceso a la energía eléctrica y casi 2000 millones de personas seguirán dependiendo
de combustibles y tecnologías contaminantes para cocinar en 2030.
Nuestro día a día depende de una energía segura y asequible. No obstante, el consumo de energía sigue
siendo la principal causa del cambio climático, ya que representa alrededor del 60 % de las emisiones
mundiales de gases de efecto invernadero.
La tasa mundial de acceso a la energía eléctrica aumentó del 87 % en 2015 al 91 % en 2021.
Para garantizar acceso universal a electricidad asequible en 2030, es necesario invertir en fuentes de energía
limpia, como la solar, eólica y termal. Ampliar las infraestructuras y mejorar la tecnología para suministrar
energía limpia en todos los países en desarrollo son objetivos cruciales que contribuyen tanto al desarrollo
como al medioambiente.
8. Trabajo decente y crecimiento económico
Se busca crear condiciones laborales justas, impulsar la innovación y fomentar el emprendimiento para
generar oportunidades económicas para todos. Promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el
empleo y el trabajo decente para todos.
Diversas crisis amenazan gravemente la economía mundial. Se prevé que el crecimiento real del PIB mundial
per cápita se desacelere en 2023. Las difíciles condiciones económicas empujan a más trabajadores al empleo
informal.
Se ha producido un incremento de la productividad laboral y un descenso de la tasa de desempleo a escala
mundial. No obstante, es necesario seguir avanzando para mejorar las oportunidades de empleo,
especialmente entre jóvenes, reducir el empleo informal y la desigualdad en el mercado laboral (sobre todo
en lo que respecta a la brecha salarial entre hombres y mujeres), promover entornos de trabajo seguros y
protegidos y mejorar el acceso a los servicios financieros para garantizar un crecimiento económico sostenido
e inclusivo.
A medida que las economías empezaban a recuperarse de los efectos de la pandemia de la COVID-19, la tasa
de desempleo mundial se redujo significativamente en 2022, cayendo hasta el 5,4 % a partir de un pico
máximo del 6,6 % en 2020. Esta tasa fue inferior al nivel prepandémico del 5,5 % de 2019.
9. Industria, innovación e infraestructura
El noveno objetivo busca construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y
sostenible y fomentar la innovación, todo esto a fin de impulsar el desarrollo económico. El crecimiento
económico, el desarrollo social y la acción por el clima dependen en gran medida de las inversiones en
infraestructuras, el desarrollo industrial sostenible y el progreso tecnológico. Ante la rápida evolución del
panorama económico mundial y el aumento de las desigualdades, el crecimiento sostenido debe implicar una
industrialización que, en primer lugar, haga accesibles las oportunidades a todas las personas y, en segundo
lugar, se apoye en la innovación y en infraestructuras resistentes.
La industria manufacturera mundial, considerada uno de los motores del crecimiento económico global, ha
venido experimentando un declive constante debido a los aranceles y las tensiones comerciales, incluso antes
del inicio de la pandemia de la COVID-19. El declive de la industria manufacturera provocado por la pandemia
ha tenido graves repercusiones en la economía mundial.
Esto se debe principalmente a la elevada inflación, los cambios en el precio de la energía, las continuas
interrupciones en el suministro de materias primas y productos intermedios, y la desaceleración de la
economía mundial.
Mientras que los países menos adelantados (PMA) de Asia han realizado progresos considerables, los PMA de
África tendrían que cambiar la trayectoria actual e intensificar significativamente sus avances para alcanzar el
objetivo de aquí a 2030. Sin embargo, las industrias de tecnología media-alta y alta mostraron sólidas tasas de
crecimiento.
10. Reducción de las desigualdades
Este objetivo se centra en reducir la desigualdad dentro y entre países, promoviendo políticas inclusivas y
medidas adecuadas para garantizar la igualdad de oportunidades, reducir la brecha entre ricos y pobres y
promover la inclusión social y económica de todos los grupos vulnerables.
La desigualdad amenaza el desarrollo social y económico a largo plazo, frena la reducción de la pobreza y
destruye el sentido de realización y autoestima de las personas.
En la mayoría de los países, los ingresos del 40 % más pobre de la población aumentaron con mayor rapidez
que la media nacional. Sin embargo, los últimos datos, aún no concluyentes, sugieren que la COVID-19 puede
haber perjudicado esta tendencia positiva de reducción de la desigualdad dentro de los países.
La pandemia también provocó el mayor aumento de la desigualdad entre países en tres décadas. Para reducir
la desigualdad tanto dentro de los países como entre ellos es necesario distribuir equitativamente los
recursos, invertir en la enseñanza y el desarrollo de capacidades, implementar medidas de protección social,
luchar contra la discriminación, apoyar a los grupos marginados y fomentar la cooperación internacional para
un comercio y sistemas financieros justos.
11. Ciudades y comunidades sostenibles
El décimo primer objetivo se enfoca en hacer que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos,
seguros, resilientes y sostenibles, para ello se busca mejorar el acceso a viviendas seguras y asequibles,
desarrollar transporte sostenible, proteger el patrimonio cultural y reducir el impacto ambiental en áreas
urbanas. pretende lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y
sostenibles.
Las ciudades representan el futuro del modo de vida global. La población mundial alcanzó los 8000 millones de
personas en 2022, de las cuales más de la mitad viven en zonas urbanas. Se prevé que esta cifra aumente y
que para 2050 el 70 % de la población vivirá en ciudades.
Aproximadamente 1100 millones de personas viven actualmente en barrios marginales, o en condiciones
similares en las ciudades, y se espera que en los próximos 30 años haya 2000 millones más.
Sin embargo, muchas de estas ciudades no están preparadas para esta rápida urbanización, y el desarrollo de
la vivienda, las infraestructuras y los servicios se ve superado, lo que provoca un crecimiento de los barrios
marginales o de condiciones similares.
El crecimiento urbano descontrolado, la contaminación atmosférica y la escasez de espacios públicos abiertos
persisten en las ciudades.
Desde la implementación de los ODS en 2015 se han realizado grandes progresos y, a día de hoy, el número de
países con estrategias nacionales y locales de reducción del riesgo de catástrofes se ha duplicado. No
obstante, siguen existiendo problemas y, en 2022, solo la mitad de la población urbana mundial tenía acceso
al transporte público.
No es posible alcanzar el desarrollo sostenible sin transformar significativamente la forma en que se
construyen y gestionan los espacios urbanos.
12 Producción y consumo responsables
Este objetivo busca garantizar patrones de producción y consumo sostenibles, lo que implica promover
prácticas de consumo responsable, reducir el desperdicio, minimizar el impacto ambiental de las actividades
de producción y consumo y fomentar la adopción de prácticas empresariales sostenibles. Nuestro planeta se
está quedando sin recursos, pero el índice de población sigue creciendo. En caso de que la población mundial
alcance los 9800 millones de personas en 2050, se podría necesitar el equivalente a casi tres planetas para
proporcionar los recursos naturales necesarios para mantener los estilos de vida actuales.
Para reducir nuestros niveles de consumo, debemos cambiar nuestros hábitos de consumo, y una de las
principales medidas que debemos adoptar es sustituir los sistemas de suministro energético por otros más
sostenibles. Las crisis mundiales provocaron un resurgimiento de las subvenciones a los combustibles fósiles,
que casi se duplicaron de 2020 a 2021.
Se están produciendo cambios prometedores en las empresas, como la tendencia al aumento de la
elaboración de informes de sostenibilidad que en apenas unos años se ha visto casi triplicada , lo que
demuestra un mayor nivel de compromiso y concienciación sobre la necesidad de dar prioridad a las prácticas
sostenibles en todos los sectores empresariales.
El desperdicio de alimentos es otro indicio del consumo excesivo. Abordar la pérdida de alimentos es urgente
y requiere políticas específicas basadas en datos, así como inversiones en tecnologías, infraestructuras,
enseñanza y supervisión. A pesar de que una gran parte de la población mundial pasa hambre, cada año se
desperdicia la asombrosa cantidad de 931 millones de toneladas de alimentos.
13. Acción por el clima
El objetivo 13 se centra en tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus impactos. Busca
fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los efectos climáticos, integrar medidas sobre el cambio
climático en las políticas y estrategias nacionales y mejorar la educación y sensibilización sobre el cambio
climático. El cambio climático afectará a todas las personas de todos los países de todos los continentes de
alguna forma. Se avecina un cataclismo climático y no estamos preparados para las posibles consecuencias.
El cambio climático se debe a las actividades humanas y amenaza la vida en la Tierra tal como la conocemos.
Con el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, el cambio climático evoluciona a un ritmo
mucho más rápido de lo previsto. Sus efectos pueden ser devastadores y pueden provocar fenómenos
meteorológicos extremos y cambiantes, así como la subida del nivel del mar.
De no controlarse, el cambio climático echará por tierra muchos de los avances logrados en materia de
desarrollo en los últimos años. También provocará migraciones masivas que derivarán en inestabilidad y
guerras.
Para limitar el calentamiento global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, las emisiones ya
deberían estar disminuyendo y necesitan reducirse casi a la mitad para 2030, dentro de solo siete años. Sin
embargo, estamos muy lejos de lograr este objetivo.
Es crucial tomar medidas urgentes y transformadoras que vayan más allá de meros planes y promesas. Esto
exige aumentar las ambiciones, abarcar economías enteras y avanzar hacia un desarrollo resiliente al clima, al
tiempo que se traza una trayectoria clara para lograr cero emisiones netas. El tiempo se acaba y es necesario
tomar medidas inmediatas para evitar consecuencias catastróficas y garantizar un futuro sostenible a las
generaciones venideras.
14. Vida submarina
Este objetivo se establece a fin de conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos
marinos para el desarrollo [Link] enfoca en proteger la biodiversidad marina, reducir la contaminación
y regular la pesca para garantizar la sostenibilidad de los recursos marinos. Los océanos son intrínsecos a
nuestra vida en la Tierra. Cubren tres cuartas partes de la superficie terrestre, contienen el 97 % del agua de la
Tierra y representan el 99 % del espacio vital del planeta por volumen.
Proporcionan recursos naturales clave como alimentos, medicinas, biocombustibles y otros productos; ayudan
a descomponer y eliminar los residuos y a reducir la contaminación; y sus ecosistemas costeros contribuyen a
reducir los daños causados por las tormentas. También constituyen el mayor sumidero de carbono del
planeta.
La contaminación marina está alcanzando niveles extremos. Más de 17 millones de toneladas métricas
contaminaban el océano en 2021, cifra que se duplicará o triplicará para el año 2040, lo que resulta
preocupante. El plástico es el tipo de desecho marino más dañino.
En la actualidad, el pH medio del océano es de 8,1, aproximadamente un 30 % más ácido que en la época
preindustrial. La acidificación de los océanos amenaza la supervivencia de la vida marina, perturba la cadena
alimentaria y socava tanto los servicios vitales que prestan los océanos como nuestra propia seguridad
alimentaria.
La gestión responsable de este vital recurso mundial es una de las claves de un futuro sostenible. Esto implica
aumentar la financiación de la ciencia oceánica, intensificar los esfuerzos de conservación, y cambiar con
urgencia el rumbo del cambio climático para salvaguardar el mayor ecosistema del planeta. Los esfuerzos
actuales para proteger los océanos no responden aún a la urgente necesidad de salvaguardar este vasto,
aunque frágil, recurso.
15. Vida de ecosistemas terrestres
El objetivo 15 busca gestionar de forma sostenible los bosques, combatir la desertificación, detener e invertir
la degradación de la tierra y poner freno a la pérdida de biodiversidad. Su enfoque es proteger los ecosistemas
terrestres, promover prácticas agrícolas sostenibles y restaurar áreas degradadas para garantizar la
biodiversidad y los servicios ecosistémicos. Los ecosistemas terrestres son vitales para el sostenimiento de la
vida humana, contribuyen a más de la mitad del PIB mundial e incluyen diversos valores culturales,
espirituales y económicos.
Sin embargo, el mundo se enfrenta a una triple crisis del cambio climático, a la contaminación y a la pérdida
de la biodiversidad.
Más de 100 millones de hectáreas de tierras sanas y productivas se degradaron anualmente entre 2015 y
2019, lo que afectó a la vida de 1300 millones de personas.
La expansión agrícola es el motor directo de casi el 90 % de la deforestación mundial. Esta cifra guarda
relación directa con nuestros sistemas alimentarios, pues la cosecha de palma de aceite representó por sí sola
el 7 % de la deforestación mundial entre los años 2000 y 2018.
Los esfuerzos mundiales y regionales para mantener los ecosistemas forestales, así como sus funciones
sociales, económicas y medioambientales, son esenciales especialmente para los países en desarrollo y los
trópicos.
Para cumplir el Objetivo 15, es esencial un cambio fundamental en la relación de la humanidad con la
naturaleza, y tomar conciencia de que la naturaleza es la base de nuestra vida en la Tierra. El Marco Mundial
Kunming-Montreal de la Diversidad Biológica, recientemente adoptado, ofrece al Objetivo 15 un impulso
renovado al esbozar cuatro objetivos orientados a resultados que deben alcanzarse para 2050 y 23 metas que
deben lograrse para 2030.
16. Paz, justicia e instituciones sólidas
Este objetivo se basa en promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, proporcionar
acceso a la justicia para todos y construir instituciones eficaces y responsables. Sin embargo, los conflictos
violentos, actuales y nuevos, en todo el mundo, están haciendo descarrilar el camino global hacia la paz y
hacia la consecución del Objetivo 16.
Resulta alarmante que en el año 2022 se produjera un aumento en más del 50 % en el número de muertes de
civiles relacionadas con los conflictos, el primero desde la adopción de la Agenda 2030, debido en gran parte a
la guerra de Ucrania.
Los altos niveles de violencia armada e inseguridad tienen consecuencias destructivas para el desarrollo de un
país, mientras que la violencia sexual, los delitos, la explotación y la tortura son fenómenos generalizados
donde existen conflictos o no hay Estado de derecho, por lo que los países deben tomar medidas para
proteger a los sectores que corren más riesgos.
Los gobiernos, la sociedad civil y las comunidades deben colaborar para encontrar soluciones duraderas a los
conflictos y al clima de inseguridad. El fortalecimiento del Estado de derecho y la promoción de los derechos
humanos es fundamental en este proceso, así como la reducción del tráfico de armas ilícitas, la lucha contra la
corrupción y el fomento de una participación inclusiva.
Se enfoca en reducir la violencia, combatir la corrupción, garantizar el acceso a la justicia y promover
instituciones transparentes y responsables a todos los niveles.
17. Alianzas para lograr los objetivos
El último objetivo busca fortalecer los medios de implementación y revitalizar la alianza mundial para el
desarrollo sostenible. Se centra en promover la cooperación entre países, movilizar recursos financieros,
tecnológicos y humanos, y fortalecer la colaboración entre gobiernos, sector privado y sociedad civil para
alcanzar los ODS. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible solo se pueden conseguir con asociaciones mundiales
sólidas y cooperación para garantizar que nadie se quede atrás en nuestro camino hacia el desarrollo.
Sin embargo, no todos los países se encuentran en la misma situación de partida, y los países de ingresos bajos
y medios afrontan enormes deudas que les impiden hacer avances en esta materia.
Después de la pandemia de la COVID-19, los países en desarrollo se enfrentan a un aumento sin precedentes
de los niveles de deuda externa, agravado por retos como una inflación extrema, la escalada de las tasas de
interés, prioridades contrapuestas y una capacidad fiscal limitada, lo que subraya la urgente necesidad de
alivio de la deuda y asistencia financiera.
Aunque las corrientes de asistencia oficial para el desarrollo (AOD) siguen alcanzando máximos históricos, el
aumento en 2022 se atribuye principalmente al gasto en refugiados en los países donantes y a la ayuda a
Ucrania.
Para tener éxito, es necesario movilizar tanto los recursos existentes como los adicionales, y los países
desarrollados deberán cumplir sus compromisos de aumentar la asistencia oficial para el desarrollo.