¿Qué es la ashwagandha?
La ashwagandha es un pequeño arbusto de hoja perenne que crece en India, Oriente Medio y
partes de África.
Sus defensores creen que la ashwagandha es un adaptogeno. Este término utilizado en la
fitoterapia significa que se atribuye a esta sustancia la propiedad de ayudar al cuerpo a
responder al estrés mental y físico y restaurar la funcionalidad orgánica y emocional
normales.
La larga lista de beneficios que se le atribuyen a la ashwagandha incluye
Reducción de los síntomas de estrés que pueden conducir a la ansiedad y la depresión
Aumento de la fertilidad en los hombres
Ayudar a las personas con insomnio a dormir
Aumento de la masa muscular, la fuerza, la resistencia y la energía
Reducción de la inflamación (por ejemplo, para ayudar a prevenir el daño del cartílago causado
por la artrosis)
Reducción de las concentraciones de colesterol y triglicéridos
Bajada de la presión arterial
Mejora de la función cerebral (incluida la memoria)
Reducción de las concentraciones de azúcar en sangre en personas con diabetes
Destrucción de las células cancerosas
Reducción del aumento de peso asociado al cortisol (una hormona liberada en respuesta al
estrés)
Estudios realizados en laboratorios (por ejemplo, en células y órganos) han demostrado que la
ashwagandha reduce la inflamación y relaja el sistema nervioso central. Los estudios en ratones también
sugieren que esta planta puede reducir las concentraciones elevadas de azúcar en sangre, reforzar el
sistema inmunológico (aunque lo que esto significa o cómo se podría hacer no está claro) y destruir las
células cancerosas. Los resultados de los estudios en laboratorios y ratones no se han confirmado en
estudios realizados en seres humanos.
Algunos estudios realizados con un número pequeño de personas sugieren que la ashwagandha podría:
Ayudar a reducir el estrés, la ansiedad y la fatiga
Mejorar la calidad del sueño en personas con insomnio
Mejorar la función cerebral y ayudar a aliviar la ansiedad en personas con trastorno bipolar
INTERACCION FARMACOLOGICA
La ashwagandha puede reducir las concentraciones de azúcar en sangre y, por lo tanto, hacer
que su uso en combinación con medicamentos antihiperglucemiantes (reductores de glucosa)
no sea inocuo (por el hecho de reducir en exceso el azúcar en sangre).
Debido a su potencial para reducir la presión arterial, la ashwagandha puede no ser inocua en
personas que toman medicamentos para tratar la hipertensión arterial.
Parece ser que la ashwagandha provoca un aumento de la actividad del sistema inmunitario, por
lo que su uso también podría interferir con los fármacos que lo inhiben. Entre estos fármacos se
encuentran ciclosporina, micofenolato, tacrolimus, prednisona y los corticoesteroides.
La ashwagandha puede provocar somnolencia. Por lo tanto, la combinación de fármacos
sedantes-hipnóticos (utilizados para ayudar a conciliar el sueño) con ashwagandha podría
provocar una somnolencia excesiva. Entre estos sedantes se encuentran zoldipem, eszoplicona,
clonazepam, quetiapina y lorazepam.
La ashwagandha puede aumentar las concentraciones de hormona tiroidea, por lo que los
médicos controlan cuidadosamente la función tiroidea solicitando análisis de sangre a cualquier
persona que tome hormonas tiroideas y ashwagandha al mismo tiempo.