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REVISORÍA FISCAL
Ensayo declaración N007 del CTCP
Integrantes
Camilo Andrés Ruíz Benítez
José David Ramos Ramos
Corporación Universitaria del Caribe – CECAR
Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas
Programa de Contaduría Pública
Sincelejo - Sucre
2024
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REVISORÍA FISCAL
Ensayo declaración N007 del CTCP
La revisoría fiscal tiene en Colombia una larga vida institucional; nació en el creciente desarrollo
comercial y financiero de las empresas en la segunda mitad del siglo XIX, fue reglamentada
mediante la ley 73 de 1935 y asignada al contador público como función privativa por medio del
decreto 2373 de 1956. El legislador asignó esta función al contador público debido a que
comprendió que el cargo requería de suficientes conocimientos técnicos y claros para poder
evaluar con una alta eficiencia la gestión de la administración y de una capacidad de análisis
profunda para evaluar, de manera adecuada, los controles de las entidades; luego intuyó que un
tercero debía vigilar que las transacciones se mostraran en la contabilidad en forma adecuada y
oportuna para que la administración proyectara el desarrollo de las empresas; finalmente,
examinó las calidades morales de quién poseía los conocimientos técnicos mencionados y
concluyó que éstas eran de alta estima y que debía relievarlas exigiéndole independencia mental
respecto de quien recibiría el fruto de sus cualidades y capacidad. Entonces, no dudó en confiar
al contador público tan trascendental responsabilidad.
Con lo dicho anteriormente surge la interrogante ¿Con qué objetivo fue creada la revisoría
fiscal?; puede decirse que con el mismo que existe hoy, que unos profesionales idóneos, con
valores tales como: honradez, integridad y responsabilidad, teniendo como representación
permanente a los inversionistas, la comunidad y el gobierno, les estuvieran informando
regularmente cómo había sido manejada la entidad, cómo han funcionado los controles, si los
administradores cumplen a cabalidad con sus deberes legales y estatutarios, y si los estados
financieros reflejan fielmente la situación financiera de la entidad y sus resultados económicos.
En este tema concerniente a la revisoría fiscal no cabe duda de que se han dado cambios
importantes en los enfoques y alcance del trabajo, en precisar sus funciones y en comunicar el
resultado de su trabajo, propiciados por los encuentros, congresos y simposios de revisores
fiscales. Pero hay que mencionar que estos cambios han sido lentos y han respondido más bien a
las nuevas exigencias de los usuarios y de las entidades encargadas del control y vigilancia de las
sociedades que a una decisión de la contaduría pública.
Todos estamos de acuerdo en que el mundo está cambiando y es necesario que respondamos con
eficiencia al reto de saberse adaptar a esos cambios.
Con el presente pronunciamiento, el Consejo Técnico de la Contaduría Pública hace un llamado
a la profesión para que se produzca una transformación inmediata y profunda en la revisoría
fiscal que responda al rumbo que se viene dando en las entidades a las que se encuentra
vinculada por mandato legal.
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REVISORÍA FISCAL
A medida que nos acercamos al siglo XXI lo único con que podemos contar es con la certeza de
que el cambio acelerado desafiará nuestro entendimiento y removerá las bases del mundo que
nos rodea, en todos los aspectos. Cualquier actividad que emprendamos y donde quiera que la
realicemos, estará cambiando a un ritmo vertiginoso: estilos de trabajo, tecnología, estructuras de
las sociedades, comunicaciones globales, normas de vida, responsabilidades ambientales, etc.
También cambia lo que es necesario saber y la manera de actuar para tener éxito. Los antiguos
métodos que se utilizaban daban buen resultado en un mundo de ritmo más lento, pero estos ya
no son eficaces.
Para adelantarnos a tales cambios, al incremento de la competencia y a la complejidad de estos
tiempos, necesitamos una nueva forma de pensamiento, una forma que constituya un alejamiento
radical del pasado. Se necesita una nueva mentalidad, que sea tan radical como la magnitud, el
nivel y el ritmo de las transformaciones actuales.
El Consejo Técnico consciente de los cambios inmediatos que tiene que asumir la revisoría fiscal
en el mundo actual de los negocios fundamenta este pronunciamiento en el concepto de auditoría
integral, entendiendo como tal una auditoría financiera, una auditoría de cumplimiento, una
auditoría de gestión y una auditoría de control interno, que proporcione valor agregado a los
servicios de la revisoría fiscal, en lugar de convertirse en una carga o un gasto para la entidad.
Igualmente, el pronunciamiento define y enmarca la revisoría fiscal, como debe ser, en el idioma
nacional e internacional de la contaduría pública evitando dar definiciones, objetivos y funciones
confusas que traerían desorientaciones en lugar de un verdadero aporte a su ejercicio.
Al tener la revisoría fiscal funciones de supervisión, revisión y evaluación del control interno, el
pronunciamiento recoge el concepto moderno de control interno adoptado internacionalmente
por la profesión después de un estudio de varios años.
Dicho lo anterior, resulta necesario mencionar algunos conceptos que describen detalladamente
los procesos más relevantes que pueden surgir al momento de realizar un trabajo de revisoría.
La Auditoría de Cumplimiento consiste en la comprobación o examen de las operaciones se han
realizado conforme a las normas legales, estatutarias y de procedimientos que le son aplicables.
Esta Auditoría tiene como objetivo la revisión numérica legal de las operaciones para determinar
si los procedimientos utilizados y las medidas de control interno están de acuerdo con las normas
que le son aplicables y si dichos procedimientos están operando de manera efectiva y son
adecuados para el logro de los objetivos de la entidad.
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La auditoría de control interno de conformidad con las disposiciones legales el revisor fiscal
debe informar al máximo organismo de dirección del ente su opinión acerca del sistema de
control interno. Control interno es un proceso, ejecutado por la junta directiva o consejo de
administración de una entidad, por su grupo directivo Manejo de cambios.- Este elemento resulta
de vital importancia debido a que está enfocado a la identificación de los cambios que pueden
influir en la efectividad de los controles internos.
Tales cambios son importantes, ya que los controles diseñados bajo ciertas condiciones pueden
no funcionar apropiadamente en otras circunstancias.
De lo anterior, se deriva la necesidad de contar con un proceso que identifique las condiciones
que puedan tener un efecto desfavorable sobre los controles internos y la seguridad razonable de
que los objetivos sean logrados.
El manejo de cambios debe estar ligado con el proceso de análisis de riesgos comentado
anteriormente y debe ser capaz de proporcionar información para identificar y responder a las
condiciones cambiantes.
Por lo tanto, la responsabilidad primaria sobre los riesgos, su análisis y manejo es de la gerencia,
mientras que al revisor fiscal le corresponde apoyar el cumplimiento de tal responsabilidad.
Existen factores que requieren atenderse con oportunidad ya que presentan sistemas relacionados
con el manejo de cambios como son: nuevo personal, sistemas de información nuevos o
modificados; crecimiento rápido; nueva tecnología, reorganizaciones corporativas y otros
aspectos de igual trascendencia.
Los mecanismos contenidos en este proceso deben tener un marcado sentido de anticipación que
permita planear e implantar las acciones necesarias, que respondan al criterio de costo-beneficio.
Encontramos las actividades de control que son aquellas que realizan la gerencia y demás
personal de la organización para cumplir diariamente con las actividades asignadas. Estas
actividades están expresadas en las políticas, sistemas y procedimientos.
Ejemplos de estas actividades son la aprobación, la autorización, la verificación, la conciliación,
la inspección, la revisión de indicadores de rendimiento, la salvaguarda de los recursos, la
segregación de funciones, la supervisión y entrenamiento adecuados.
Las actividades de control tienen distintas características. Pueden ser manuales o
computarizadas, administrativas u operacionales, generales o específicas, preventivas o
detectivas.
Sin embargo, lo trascendente es que sin importar su categoría o tipo, todas ellas están apuntando
hacia los riesgos en beneficio de la organización, su misión y objetivos, así como la protección
de los recursos propios o de terceros en su poder.
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Las actividades de control son importantes no sólo porque en sí mismas implican la forma
«correcta» de hacer las cosas, sino debido a que son el medio idóneo de asegurar en mayor grado
el logro de los objetivos.
Encontramos los controles en los sistemas de información que se encarga de la Comunicación a
todos los niveles de la organización debe existir adecuados canales para que el personal conozca
sus responsabilidades sobre el control de sus actividades. Estos canales deben comunicar los
aspectos relevantes del sistema de control interno, la información indispensable para los
gerentes, así como los hechos críticos para el personal encargado de realizar las operaciones
críticas.
Los canales de comunicación con el exterior, son el medio a través del cual se obtiene o
proporciona información relativa a clientes, proveedores, contratistas, entre otros. Así mismo,
son necesarios para proporcionar información a las entidades de vigilancia y control sobre las
operaciones de la entidad e inclusive sobre el funcionamiento de su sistema de control.
También debemos mencionar la supervisión y seguimiento en general, los sistemas de control
están diseñados para operar en determinadas circunstancias. Claro está que para ello se tomaron
en consideración los objetivos, riesgos y las limitaciones inherentes al control; sin embargo, las
condiciones evolucionan debido tanto a factores externos como internos, provocando con ello
que los controles pierdan su eficacia. Como resultado de todo ello, la gerencia debe llevar a cabo
la revisión y evaluación sistemática de los componentes y elementos que forman parte de los
sistemas de control.
Lo anterior no significa que tengan que revisarse todos los componentes y elementos, como
tampoco que deba hacerse al mismo tiempo. Ello dependerá de las condiciones específicas de
cada organización, de los distintos niveles de riesgos existentes y del grado de efectividad
mostrado por los distintos componentes y elementos de control.
La evaluación debe conducir a la identificación de los controles débiles, insuficientes o
innecesarios, para promover con el apoyo decidido de la gerencia, su robustecimiento e
implantación. Esta evaluación puede llevarse a cabo de tres formas: durante la realización de las
actividades diarias en los distintos niveles de la organización; de manera separada por personal
que no es responsable directo de la ejecución de las actividades y mediante la combinación de las
dos formas anteriores.
Encontramos la supervisión y evaluación sistemática de los componentes, que se encarga de la
realización de las actividades diarias permite observar si efectivamente los objetivos de control
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se están cumpliendo y si los riesgos se están considerando adecuadamente. Los niveles de
supervisión y gerencia juegan un papel importante al respecto, ya que ellos son quienes deben
concluir si el sistema de control es efectivo o ha dejado de serlo, tomando las acciones de
corrección o mejoramiento que el caso exige.
La evaluación de independientes Proporcionan información valiosa sobre la efectividad de los
sistemas de control.
Desde luego, la ventaja de este enfoque es que tales evaluaciones tienen carácter independiente,
que se traduce en objetividad y que están dirigidas respectivamente a la efectividad de los
controles y por adición a la evaluación de la efectividad de los procedimientos de supervisión y
seguimiento del sistema de control.
Los objetivos, enfoque y frecuencia de las evaluaciones de control varían en cada organización,
dependiendo de las circunstancias específicas.
La otra posibilidad para la evaluación de los sistemas de control, es la combinación de las
actividades de supervisión y las evaluaciones independientes, buscando con ello maximizar las
ventajas de ambas alternativas y minimizar sus debilidades.
La supervisión y seguimiento de los sistemas de control mediante las evaluaciones
correspondientes, pueden ser ejecutadas por el personal encargado de sus propios controles, por
los auditores internos , por revisores fiscales, auditores independientes y finalmente por
especialistas de otros campos , etc. La metodología de evaluación comprende de cuestionarios y
entrevistas hasta técnicas cuantitativas más complejas. Sin embargo, lo verdaderamente
importante es la capacidad para entender las distintas actividades, componentes y elementos que
integran un sistema de control, ya que de ello depende la calidad y profundidad de las
evaluaciones.
También es importante documentar las evaluaciones con el fin de lograr mayor utilidad de ellas.
Informe de deficiencias El proceso de comunicar las debilidades y oportunidades de
mejoramiento de los sistemas de control, debe estar dirigido hacia quienes son los «propietarios»
y responsables de operarlos, con el fin de que implementen las acciones necesarias. Dependiendo
de la importancia de las debilidades identificadas, la magnitud del riesgo existente y la
probabilidad de ocurrencia, se determinará el nivel administrativo al cual deban comunicarse las
deficiencias.
Los participantes en el control y sus responsabilidades se encarga de que todo personal tenga
alguna responsabilidad sobre el control.
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Es importante destacar que la remoción del revisor fiscal debe ser llevada a cabo de acuerdo con
los procedimientos establecidos en los estatutos de la sociedad y en la legislación colombiana,
garantizando el debido proceso y respetando los derechos del revisor fiscal. Además se puede
decir que si un revisor fiscal actúa de la manera equivocada se le impugnaran sanciones
dependiendo la falta grave que este haya cometido durante el proceso. Estas sanciones pueden
ser de tipo: administrativo, penal, civil y disciplinario.
En conclusión la Declaración Profesional Número 7 del Consejo Técnico de la Contaduría
Pública establece los lineamientos y estándares que deben ser observados por los revisores
fiscales en el ejercicio de sus funciones. Su cumplimiento garantiza la calidad, integridad y
objetividad de la auditoría, contribuyendo así a fortalecer la confianza de los usuarios de la
información financiera y a promover la transparencia en el ámbito empresarial. Por lo tanto, es
imperativo que los profesionales en Revisoría Fiscal conozcan y apliquen estos principios en su
práctica diaria, en aras de asegurar el cumplimiento de su rol como guardianes del interés público
y del buen gobierno corporativo.