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Crecimiento Espiritual y Crisis

Este documento habla sobre el proceso de maduración espiritual de un cristiano. Explica que después del nacimiento espiritual, uno es como un bebé espiritualmente hablando. Dios usa crisis y pruebas para mover a los creyentes de una vida basada en las emociones a una vida guiada por la fe y el Espíritu Santo. El objetivo es que maduren de bebés espirituales a hijos maduros que vivan como hijos de Dios y no como esclavos.
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Crecimiento Espiritual y Crisis

Este documento habla sobre el proceso de maduración espiritual de un cristiano. Explica que después del nacimiento espiritual, uno es como un bebé espiritualmente hablando. Dios usa crisis y pruebas para mover a los creyentes de una vida basada en las emociones a una vida guiada por la fe y el Espíritu Santo. El objetivo es que maduren de bebés espirituales a hijos maduros que vivan como hijos de Dios y no como esclavos.
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LA HECHURA DEL CRISTIANO

Paul G. Trulín

LA CRISIS

Gálatas 4<1: “Pero también digo:


Entre tanto que el heredero es
niño, en nada difiere del esclavo,
aunque es señor de todo...”
Cuando naces de nuevo, ¿qué
eres? Un bebé. ¿Cuánto tiempo
vas a vivir como un bebé,
aunque eres un hijo? Aunque
eres un hijo y señor de todo.
¿Ves la importancia? ¿Hacia
dónde está tratando de moverte
Dios? A ser hijos con
conocimiento.

¿A cuántos de Uds. les gusta ver


bebés de diez años? Dios dice:
“No voy a permitir que mi Novia,
mi Iglesia, mi Cuerpo, esté en
esa clase de estado”. Él tiene
muchísimo para ti, pero vas a
tener que poseer tus
posesiones. Lo que Dios ha
provisto para nosotros es
ilimitado.

Así que naciste de nuevo, pero


todavía sólo eres un bebé,
viviendo como niño en las cosas
de Dios. Estás viviendo como un
siervo, aunque eres señor de
todo. Él te puso “bajo tutores y
curadores” -que es realmente el
Espíritu Santo- “hasta el tiempo
señalado por el Padre”.

Hay un elemento de tiempo en


tu vida en que Él va a poner los
engranajes en ti, Él te sacará de
la vieja motivación a la
motivación de la Vida de Su
Hijo. Hay una plenitud de
tiempo en tu vida en que Cristo
te empuja a poseer tus
posesiones espirituales: “Para
que redimiese a los que estaban
bajo la ley, a fin de que
recibiésemos la adopción de
hijos. Y por cuanto sois hijos,
Dios envió el Espíritu de su Hijo,
el cual clama: ¡Abba, Padre! Así
que ya no eres esclavo, sino
hijo” (Gálatas 4<5-7).

Ahora tú eres un hijo ¿estás


viviendo como un siervo? El
Espíritu Santo fue enviado para
moverte de tu vida como un
siervo, y a vivir como un hijo.
Ahora esto es lo que Él está
haciendo en la iglesia en
aquellos que tienen hambre de
Él.
CAPITULO 7

LA CRISIS - PASO UNO

Dios va a permitir que vengan las


crisis. Ahora, las crisis no te
muestran lo que tienes. Ellas te
muestran lo que tú no tienes. En
otras palabras, Él está diciendo:
“Voy a probar tu cristianismo.
Voy a permitir que las crisis
prueben lo que tienes”. ¿Es la
Verdad una experiencia, o
solamente doctrina que todavía
tiene que ser convertida en
realidad?
Vas a descubrir que la crisis va a
ser más fuerte de lo que tú
tienes o eres en tu experiencia
cristiana. Puede llevarte al punto
en que sientes absolutamente
como si no tienes fundamento
en Dios o la Palabra.

¿Has estado alguna vez en el


lugar donde cuestionas tu
salvación? Entonces,
inmediatamente comenzarás a
escudriñar la Palabra y dices:
“¿Soy realmente salvo?”, o, “Ya
no puedo soportar más esto”.
“Señor, tú me has abandonado”.
“Tú no te preocupas por mí”. La
crisis ha comenzado a hacer su
obra, y a llevarte a Cristo.

El permite que la crisis de alguna


manera se amontone en tu vida
hasta que sientes que estás en
terrible desesperación. Dios a
veces comienza a tratar contigo
retirándose. Esto significa que Él
todavía está allí, pero
simplemente no va a permitir a
tus emociones sentir que Él está
allí.

Aprende a vivir por tu espíritu en


vez de por tu alma. Vas a tener
que vivir no por los sentimientos
de tu corazón. Vivirás por la fe
del Hijo de Dios que está dentro
de ti.

Ahora bien, no es tu fe. Es la fe


del Hijo de Dios.

¿Qué es la fe? Puede ser


medida. Es una sustancia;
puede ser del tamaño de un
grano de semilla de mostaza.
Eso es del tamaño de la cabeza
de un alfiler. Puede ser medida,
pero no es tu fe. Es Su fe. Es una
fe impartida que viene con Su
Vida. Esa fe puede crecer y
llegar a ser grande, pero es una
fe impartida. La fe se entiende
mejor a través de lo que exhibe -
como los personajes de Hebreos
11.

*********************

El Espíritu Santo puede retirarse


de ti hasta que tú no puedes
sentirlo. “¡Gloria al Señor!” Te
está poniendo en la escuela del
Espíritu. Cuando El quiebre el
cascarón del alma, recibirás un
diploma de graduación por pasar
el plano del alma de la
experiencia cristiana.
Él tira de la alfombra debajo de
nuestros pies para que no
vivamos en la cima de la
montaña de nuestras
emociones, porque Él nos está
guiando a vivir por la fe del Hijo
de Dios”.

Tu crisis en la experiencia
cristiana puede ser por medio de
las demoras. Nosotros
establecemos nuestros
programas y esperamos que
Dios trabaje según nuestro
programa. El Espíritu Santo tiene
que prepararnos para que Dios
cumpla Su propósito en
nosotros.

Dios obra según el principio de la


madurez, no sobre el principio de
la necesidad. Él obra en base al
principio de receptividad (lo que
tú debes recibir), no sobre el
principio del deseo. Así que
puede ser por medio de la
demora, o las tinieblas, que Él
nos lleva adelante en Él.

¿Has alguna vez estado en tal


oscuridad que no podías ver
salida? ¿Sabes dónde habitaba
la gloria de Dios en los primeros
comienzos del tabernáculo? La
gloria y la presencia de Dios
estaba en la negra oscuridad,
porque el Lugar Santísimo no
tenía ventanas. Pero Su gloria
estaba en medio de la negra
oscuridad.

Tu dirás: “¡Oh, está tan oscuro!”


Lo sé, pero la gloria de Dios está
en esa oscuridad. Nosotros no
necesitamos ser gobernados por
el sentimiento, sino gobernados
por la Palabra de Su Promesa.

Jesús aprendió la obediencia por


la total y completa rendición a la
voluntad de Dios en Su carne,
por las cosas que El padeció
(Hebreos 5<8).

Hasta que su motivación sea


cambiada, el hombre carnal no
puede vivir en el Espíritu. Hay un
elemento de tiempo en que Él
nos mueve hacia adelante.

Cuando al principio somos


salvos, adquirimos muchos
nuevos apetitos. Estamos
entusiasmados y queremos
estar involucrados en todo hasta
que nos quedamos sin
motivación.
Alguien va a venir y criticará lo
que estamos haciendo, echará
un paño frío sobre nuestro celo
carnal, o restará importancia a lo
que estamos haciendo. Seremos
criticados, lastimados y heridos
–“Bueno, si ese es el modo en
que Dios me trata, no voy a
hacer nada. Me voy a quedar en
casa”. Queremos retraernos de la
obra en la iglesia.

Hoy hay miles de personas


sentadas en las iglesias sin
hacer nada, sentados en los
bancos porque fueron
lastimados o heridos. Ahora, yo
no quiero ver esas heridas, y me
gustaría proteger a todo el
pueblo de Dios de todas las
heridas que vienen. Pero sé que
no puedo protegerlos de estas
heridas; no podemos vivir en
cajas de cristal. Debemos
enfrentar la vida como es.

Las naturalezas carnales de los


hombres, la impiedad de los
hombres, la falta de respeto de
los hombres, los sistemas
religiosos de nuestro día; todas
estas cosas que están alrededor
de nosotros ayudan a reproducir
Su vida adentro.

Su vida sólo puede crecer en la


medida que encuentra
oposición. La vida absorbe la
muerte cuando funciona.
Cuando vienen las crisis, nuestra
naturaleza quiere meterse
dentro de un cascarón. Con un
poquito de mimos y de ánimo,
sale del cascarón por un rato,
hasta otra herida, y después de
tantas, abandonamos y
renunciamos.

Muchos obreros renuncian


porque las cosas no son a su
manera. ¿Entonces, a quién
estaban sirviendo?

¿Estás sirviendo a una iglesia?


¿Estás sirviendo a un pastor?
¿Estás sirviendo a un sistema, o
estás sirviendo a Jesús? No
busques la aprobación del
mundo. busca la aprobación del
Señor Jesús. Todo es parte del
proceso. Algunas veces cuanto
más te hieren, más rápido llegas
al lugar en que Él quiere que
estés.

**********************
Cuando viene una crisis y tu vida
está llena de quebranto de
corazón y tristeza por una
situación, y te desilusionas,
¿reaccionas o aceptas? No sólo
te desilusionarás en el servicio
cristiano, sino también con las
cosas terrenales y los modelos
terrenales. Te hartarás de
algunas de las cosas en que
estás involucrado.

De hecho, reaccionarás contra


algunas de las cosas que estás
haciendo, porque esto te impidió
las verdaderas cosas en la vida.
Puedes desilusionarte con
muchos patrones o modelos
terrenales y religiones hechas
por el hombre, y la crisis es una
amiga que producirá prioridades
más profundas en tu vida.

¿Por qué la gente es llenada con


el Espíritu? ¿Para qué? ¿Para
vivir como aquellos que no
profesan tenerlo? ¿Qué hay de
bueno en ser un cristiano y vivir
como el mundo, hablando como
el mundo, vistiéndose como el
mundo, y haciendo todas las
cosas como el mundo? ¿Cómo
puede eso ser la vida de Cristo
adentro de la persona?
Hacer la obra de Dios con
motivación carnal es para la
aprobación del hombre, en vez
de la aprobación de Dios. Una
congregación visiblemente
edificada por la motivación de la
manifestación de la Vida de
Cristo y verdaderamente
expresada en los redimidos, que
son llamados a hacer la obra de
Cristo en la tierra, tiene un poder
interior y una fuerza magnética
que el mundo no puede imitar.

Tenemos la historia del pastor


que por un par de semanas salía
alrededor de las nueve o diez de
la noche, y no le decía a su
esposa a dónde iba, y volvía
alrededor de una hora después.
Él no explicaba nada.
Finalmente ella fue a los
ancianos de la iglesia y dijo:
Estoy preocupada por mi
esposo. No quiere decirme
adónde va ni qué hace, y estoy
afligida y asustada de que esté
involucrado en algo”. Los
hermanos se reunieron con él y
le preguntaron. Él dijo: “Bueno,
si deben saberlo, estaré
contento de hacerlo.
Simplemente era algo que me
satisfacía. Cada noche iba hasta
las vías del tren donde la nueva
locomotora pasaba a esa hora.
Quería ver algo que se moviera y
que yo no tuviera que empujar”.

¿Es a eso que los sistemas de la


religión han llegado? Gastamos
una fortuna para empujar,
promover, edificar, manejar, y
competir hasta que hemos
organizado una máquina
religiosa sin la verdadera vida
motivadora del Hijo de Dios.

Presionamos a la gente
metiéndola en ataduras y
frustraciones. Ese no es el modo
de Dios de hacer Su obra. El no
necesita bicicletas y automóviles
y carretillas para motivar a la
gente para que cumpla la Gran
Comisión. Todo lo que El
necesita es que Su vida arda
profundo en el espíritu de cada
persona.

Hay una sola dirección para traer


comprensión de la Vida de
Cristo no motivada por la carne,
por la vieja naturaleza, sino
motivada por Su Vida. Cambia
la operación interna, quita la
contienda de nuestras iglesias,
echa fuera el conflicto de los
hogares; quita la enfermedad del
cuerpo, quita las disputas del
liderazgo; quita la competencia
de la Gran Comisión.

Nuestra vida debe ser una vida


de oración, testificación, guía,
cuidado, y enseñanza con
compasión a la humanidad, y
esto tiene sus propias leyes de
crecimiento, que son las leyes de
Dios. Tú no tienes que
esforzarte por las finanzas,
porque Dios suple.

Crisis
Muchas denominaciones están
buscando pastores y verdaderos
ministros del Evangelio. ¿Por
qué? Por la simple razón que
existe una falta de ir lo
suficientemente lejos en el
propósito y plan eterno de Dios.
Hay mucha actividad religiosa y
de iglesia, pero no hay vida de
Dios en operación. Puedes
tener vida de iglesia sin tener
vida de Dios. Puedes tener
actividad de iglesia sin tener
actividad de Dios.

Viene la crisis, y la Palabra que tú


estudias, la Palabra que tú crees
y la Palabra que tienes en tu
corazón es real, pero algo debe
sucederle. Debe ser más que un
estudio de la Biblia. Debe ser
convertida en realidad y vida
adentro de ti.

Tomemos un momento en la
Iglesia primitiva como ejemplo.
Podemos usar a los
Presbiterianos, los Bautistas, los
Metodistas, las Asambleas de
Dios. Sí, a cualquiera de ellos.
Viene un gran despertar
espiritual y actividad renovada.
Lo que sucede en ese despertar
espiritual es un nuevo
nacimiento, seguido por gran
actividad para las misiones, y
amor por los perdidos. Cuando
todo ello alcanza el punto de
actividad espiritual, bendición,
vida, gloria y satisfacción,
nosotros ponemos reglas y
estándares. Esos estándares
son la expresión de la Vida que
está en el interior.

Eran principios correctos e


importantes, pero vivíamos por
la vida más baja de nuestra alma,
así que vivíamos por debajo de
nuestras convicciones.
Tratamos de pasar estas
convicciones, y queríamos que
otros vivieran por ellas, y
muchos ministros presionaron a
sus congregaciones en este
molde. Pero ellos no tenían en
su interior la capacidad para vivir
esas convicciones.

No podemos vivir lo que no


poseemos.

¿Qué sucede? Se desarrolla un


gran conflicto tanto por dentro
como por fuera. Muchos se
apartan, y la tercera generación
generalmente entra en la tibieza
y la rebelión. Muchos dejan la
iglesia y hablan negativamente
de Cristo, Su iglesia y el pueblo
de Dios.

La tragedia ocurre cuando


descubren que lo que ellos
creían y lo que ellos vivían eran
dos mundos diferentes.
Encontraron imposible vivir lo
que no poseían. No es la
doctrina la que los renovará, sino
el énfasis fuerte en Su Vida
viviendo dentro de ellos.

Dios no quiere que nosotros


coloquemos sobre los hombres
un yugo religioso o una falsa
esclavitud a falsos estándares.
Debes recibir esta verdad
porque ella solucionará muchas
de tus frustraciones y
malentendidos en las cosas que
están ocurriendo en tu vida y en
el mundo de tu iglesia.

Puede predicarse el cristianismo


legalista hasta que nuestro
concepto espiritual es de
“hacer” en vez de “ser”.
Necesitamos enseñanza
legislativa hasta el punto de
saber qué espera Dios, pues ello
establece convicciones, pero
esto no debe ser el énfasis.

El énfasis es tener Su Vida en tu


interior, y si Su Vida es
alimentada, y tu alma es llevada
a la rendición por la cruz, Su Vida
aumentará y se expandirá
mucho más allá de lo que el
hombre comprende. Será la
misma clase de vida que Cristo
vivió aquí en la tierra, y el fruto
del Espíritu será expresado en tu
vida diaria, como fue expresado
en la vida de nuestro Señor.

Las crisis vienen a nuestra vida


para movernos a Cristo. Debido
a los esfuerzos promocionales y
la actividad religiosa, hemos
explotado el “hacer” hasta el
límite, pero no llega al plan de
Dios para nuestras vidas.
Cuando llegamos a estas
frustraciones, Dios comienza a
alcanzarnos.

En la crisis, somos quebrantados


lo suficiente como para ser
totalmente dependientes de Él, y
Él comienza a enseñarnos Su
camino. Cristo está siendo
develado, y la Palabra es
iluminada dentro de nuestro
espíritu a nuestra mente, y a
nuestra alma.

Pronto, por crisis y repetidas


crisis, podemos estar
quebrantados de corazón. Las
circunstancias pueden estar
fuera de control. A veces
podemos literalmente
postrarnos en agonía y decir:
“¿Por qué, Dios?” Pero
recuerda, en cada circunstancia,
si eres un hijo de Dios: “Los
pasos del justo son ordenados
por Jehová” (Salmo 37<23).

Eso es difícil de aceptar. Todas


las cosas se ordenan para bien.
¿Cómo puede ser para bien
cuando es una tragedia así?
Observa y ve a Dios revelar Su
propósito eterno. La Palabra de
Dios es verdad.

Muchas veces El permitirá que


lleguemos al final de nosotros
mismos. Algunas veces es un
largo camino porque algunos de
nosotros tenemos un camino
más largo al Calvario que otros, a
causa de nuestra naturaleza,
nuestras rebeliones, y nuestra
contrariedad.
Él trata con estos elementos con
el propósito de tener victoria
sobre ellos. Recuerda, Él te
ama. Te ama profundamente.
Nunca dudes de Su amor.

Recuerda al hijo pródigo. Él era


hijo, aunque era pródigo. El
Señor sabía, el padre sabía, qué
quería con su herencia. Sabía
que la dilapidaría, pero Él se la
dio de todas maneras, aun
cuando sabía que la gastaría, y
sería sólo para daño suyo. ¿Por
qué se la dio? Porque no era de
valor para el padre en la forma
que era. Tenía que permitirle
llegar al fondo de sí mismo.
Tenía que llegar al final de sí
mismo antes de poder llevarlo al
lugar en que el padre podría
confiarle las ricas provisiones de
Su gracia.

La crisis no nos dice qué


tenemos, sino lo que no
tenemos. Revela nuestra
debilidad, nuestro vacío, y
cuánto necesitamos presionar y
echar mano de lo que Dios ha
provisto para nuestra victoria y
para vencer.

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