C E N T R O D E E S T U D I O S H I S T Ó R I C O S
EL COLEGIO DE MICHOACÁN
El Barrio T apatíg de A nalco
Cambios y P ermanencias ante el Cambio Citadino
T E S I S
Q U E P A R A O B T E N E R E L G R A D O D E
M A E S T R Í A
P R E S E N T A
MARÍA DE LA GRACIA CASTILLO RAMÍREZ
Z A M O R A , M I C H O A C Á N . E N E R O D E 1 9 9 8
A Santiago, a Guillermo, a Valentin
por su lucha, su pregunta y su inquietud permanentes,
pero sobre todo por sus deseos y esperanza...
2
INDICE GENERAL
página
Indice de ilustraciones............................... 5
Indice de pl a n o s ........... 6
Indice de cuadros...................................... 8
Indice de gráficas..................................... 11
Agradecimientos................... 13
Introducción............................................ 15
La ciudad......................................... 16
El barrio.......................................... 19
Las fuentes. . . i................................... 23
Los resultados........... 35
Capítulo I. La formación del barrio....... ..... .. ... 38
Los orígenes................... 40
El gobierno civil................................. 46
El palacio de Medrano............................ 54
El gobierno espiritual........................... 57
Religión y aculturación.......................... 60
Población y mestizaje.......................... 63
Edificación y propiedad.......................... 73
La economía y los trabajadores.................. 78
Condiciones de vida en el bar r i o ................ 82
La frontera....................................... 85
El poblado indígena se integra a laciudad....... 87
Recapitulando................. 88
Capitulo II'. Un largo proceso de cambios............. 91
Antecedentes. . !................................... 91
De las reformas a la independencia............ . . 92
Independencia............. ....................... 10 0
Controversias en torno a la construcción de la
nación ....................................... 103
Triunfo de los liberales......................... 111
El gobierno de Dí a z.............................. 114
La modernidad.............. .......... ........... 12 0
Analco frente a la modernidad.................... 123
La civilidad moderna en el barrio............... 13 5
Termina el largo proceso de cambios...,.......... 137
Capitulo III.- Los analquenses en números............ 139
Analquenses y tapatíos en el siglo X I X .......... 139
Multiplicación de los analquenses en el
porfiriato............................ 146
Pobladores de otros barrios populares........... 151
Los subconjuntos de analquenses................. 162
Los y las analquenses........................... 166
Los y las menores................................. 172
Los Adultos................................ 175
Solteros, casados, viudos, amasios y adúlteros.. 182
Solteros.......................................... 186
3
Casados.......................... . . .............. 189
V i udos...................... 190
Interrelaciones grupales................. 191
Población por edades en 1888............. 194
Analquenses arraigados.................... 198
Algo más sobre los analquenses.................. 202
Capitulo IV. Los analquenses trabajan................ 208
La modernización de la ciudad, el empleo
y el barrio. ................................. 208
Trabajadores...................... 209
Los hombres analquenses que trabajan........... 221
Las mujeres analquenses que trabajan............ 222
Desocupados..................... 228
Los oficios según los censos de 1895, 1900
y 1910....................................... 229
El barrio, el cantón y el Estado................ 250
Los agricultores........................... 253
Comercio................... 254
Los estudiantes........... 254
Profesionistas, empleados en la administración
y transportes................................ 255
Los vagos, los mendigos y la fuerza pública.... 255
Los domésticos................. 256
Las industrias.................................... 257
Los jornaleros.................................... 258
La industria de la construcción................. 259
Los herreros.................................... 260
Ramas textiles........................ 261
Los zapateros............... 262
Carroceros, carreros y mecánicos................ 262
Oficios diversos.................................. 263
Oficios desaparecen, permanecen o aparecen
en A nalco.................................... 263
Oficios según la concepción contemporánea
de sectores.................................. 270
Entre la reacción y el progreso................. 273
Capítulo V. El espacio................................. 276
Ubicación y manzanas............................. 283
Calles............................................. 285
Instituciones y organizaciones.................. 288
La densidad....................... 292
La vivienda........................... 295
Vecindades....................... 302
Unidades domésticas ............................. 303
Consideraciones finales........................ 313
Conclusiones.................... 316
Bibliografía...........................................
4
INDICE DE ILUSTRACIONES
1. Portada del Padrón de 1888 para el 8o. cuartel... 24
2. Hoja del Padrón de 1888 para el 8o. cuartel,
en la que se pueden ver las características de
los datos recopilados............................. 27
3. Hoja del padrón parroquial de 1907 para Analco
en que' se muestra cómo el sacerdote distingue
el tipo de finca de que se trata................. 30
4. Hoja del padrón parroquial de 1907 para Analco
en que se muestran algunas de las caracterís
ticas del mi s m o .................................... 32
5. Perspectiva hipotética de Guadalajara en el
siglo XVI. Viñeta realizada con base en cró
nicas de época por Enrique Martínez Ortega ...... 41
6. Templo de San Sebastián de A n a l c o ................ 64
7. Vista diagonal de uno de los puentes por los
que se atravesaba el río, ya en el barrio de
San Juan de D i o s .......... 86
8. Baratillo establecido en la Plaza de San
Sebastián de Analco a fines delv siglo X I X ....... 119
9. Inauguración de los tranvías eléctricos en
Guadalajara en 1907............................... 121
10. Vagón de tranvía de segunda clase................ 125
11. Fuente pública y aguadores........................ 127
12. Obras de entubamiento del río de San Juan
de D i o s .............. 129
13. Vista del Paseo Porfirio Díaz, construido sobre
lo que antes era el río de San Juan de D i o s ..... 130
14. Litografía. Panorámica de Guadalajara, vista
desde el templo de Analco......................... 280
15. Puerta' de ingreso al desaparecido cementerio de
Santa María de 'los Angeles........................ 290
16. Jardín de San José de A n a l c o ...................... 2 91
5
INDICE DE PLANOS
1. Reconstrucción del asentamiento inicial de
Guadalajara...................................... . . 39
2. Asentamientos indígenas circunvecinos a
Guadalajara en el momento de su asentamiento.... 43
3. Facsímil del plano de Guadalajara de 1732....... 45
4. Facsímil del plano de Guadalajara de 1741....... 53
5. Interpretación del plano de Guadalajara de 1732.. 55
6. Extensión de Guadalajara en 1745................. 75
7. Mancha urbana en 1753 y crecimiento hasta 1800... 77
8. Adaptación del'plano original de 1753. El
original no incluye los barrios.................. 81
9. Plano de la ciudad de Guadalajara en 1800
dedicado al limo. Obispo Juan Cruz Ruiz de
Cabañas. Ya se incluyen los barrios.............. 94
10. Extensión de Guadalajara en 1800................. 98
11. Interpretación del plano de Guadalajara de 1813.. 102
12. Facsímil del plano de Guadalajara en 1842........ 107
13. Mancha urbana en 1800 y crecimiento hasta 1850... 110
14. Interpretación del plano de Guadalajara de I860.. 115
15. División de Guadalajara por cuarteles y barrios
a principios del siglo X X ......................... 158
16. Plano de la ciudad de Guadalajara en 1888........ 277
17. Plano de la ciudad de Guadalajara en 1908........ 278
18. Vaciado general de los datos proporcionados por
el padrón de 1888 y la lista de giros
comerciales y mercantiles de 1880................ 281
19. Vaciado general de los datos proporcionados por
el padrón de 1907.................................. 282
20. Numeración de las manzanas del cuartel 8o.
correspondiente al barrio de A n a l c o .............. 284
6
21. Garita de San Pedro y calle de Catalán, como se
encontraban en la segunda mitad del siglo X I X . ... 289
22. Densidad de trabajadores en Analco en 1888 ...... 293
23 . Densidad de trabajadores en Analco 1907.......... 294
RECUADRO
Glosario de oficios........................... 234-242
7
INDICE DE CUADROS
1. Total de habitantes de Guadalajara y sus
barrios por raza y casta. 1777.................... 66
2. Porcentaje de habitantes de Guadalajara y
sus barrios por raza y casta. 1777............... 67
3. Población de Guadalajara y sus barrios por sexo
y edad. 1777....... 69
4. Crecimiento demográfico de Guadalajara y Analco
entre 1777 y 1910.................................. 140
5. Crecimiento anual por períodos en Guadalajara y
Analco. Totales y porcentajes..................... 142
6. Población de Guadalajara por cuarteles.
1868-1910..................... 152
7. Crecimiento absoluto, relativo y anualizado de
la población de Guadalajara por cuarteles.
1868-1910 .............. •.............. ............. 155
8. Población de Analco por sexo y estado en 1888.... 163
9. Población de Analco por sexo y estado en 1907.... 163
10. Población de Guadalajara y Analco por sexo en
números absolutos y relativos 1777-1910......... 167
11. Incremento total, pocentual y anual de la
población de Guadalajara y Analco por sexo,
en números absolutos y relativos. 1777-1910..... 168
12. Proporción entre la población de mayores y
menores en Analco entre 1888 y 1907.............. 172
13. Crecimiento de la población de Analco por
estado. 1777-1907.................................. 176
14. Población masculina en Analco por estado civil.
1777-1910.......................................... 179
15. Crecimiento d e ‘la población masculina de Analco
por estado. 1777-1907............................. 181
16. Población femenina de Analco por estado civil.
1777-1910. . ......................................... 183
17. Crecimiento de la población femenina en Analco
por estado civil. 1777-1907..................... 185
8
18. Población de Analco por edades, en números
absolutos y relativos. 1888. Por quinquenios y
por décadas..................................... 196
19. Habitantes de Analco que vivían en 1888 y
pervivían en 1907.................................. 199
20. Trabajadores de Guadalajara en 1868 por cuartel.. 210
21. Trabajadores y desocupados en Analco. 1888-1907.. 213
22. Incremento de trabajadores y desocupados en
Analco. 1888-1907.................. ............... 215
23. Trabajadores y desocupados hombres en Analco.
1888-1907.......................................... 216
24. Incremento de trabajadores y desocupados hombres
en Analco. 1888-1907 ..... ......................... 217
25. Trabajadoras y desocupadas mujeres en Analco.
1888-1907.......................................... 224
26. Población según la ocupación principal.
Parámetros del censo de 1895. Guadalajara en
1895 y Analco en 1888 y 1907.... ................. 230
27. Población según la ocupación principal.
Parámetros del censo de 1895...................... 231
28. Crecimiento de la población en Analco según la
ocupación principal. Parámetros del censo
de 1895. Resumen................................... 233
29. Profesiones en Jalisco para 1900 y en Analco
para 1888 y 1907, según el sistema Bertillon,
usado como parámetro del censo de 1900............ 243
30. Incremento de profesiones en Jalisco para 1900
y en Analco para 1888 y 1907, según el sistema
Bertillon, usado como parámetro del censo
de 1900 ............................................. 243
31. Población según la ocupación principal.'
Parámetros del censo de 1910. Guadalajara 1910.
Analco 1888-1907................................... 247-249
32. Población según ocupación, agrupada en
categorías. Parámetros del censo de 1910.
Guadalajara 1910, Analco 1888y 1907............. 252
9
33. Incrementos y decrementos por oficio.
Analco 1888-1907............ 266
34. Oficios con frecuencia mayor a 10. Analco
1888-1907......... 267
35. Oficios por sectores en Analco 1888-1907.
Parámetros actuales........... . ................. 268
36. Porcentajes e incrementos de los oficios por
sectores en Analco. 1888-1907.................... 269
37. Viviendas habitadas en Analco en 1907............ 272
38. Habitantes por vivienda, edad y sexo.
Analco 1907................... :........ .......... 297
39. Habitantes por vivienda, estado. Analco, 1907.... 300
40. Habitantes por vivienda, oficio. Analco, 1907.... 301
41. Viviendas y habitantes en unidades domésticas
simples y complejas. Analco, 1907............... 305
42. Sexo en unidades domésticas simples y
complejas. Analco,..................... 306
43. Edades, en unidades domésticas simples y
complejas. Analco, 1907........................... 307
44. Unidades domésticas simples, estado.
Analco, 1907....................... 308
45. Unidades domésticas complejas, estado.
Analco, 1907....................................... 309
46. Vecindades, habitantes por estado. Analco, 1907.. 310
47. Unidades domésticas simples, ocupados y
desocupados. Analco, 1907...... 311
48. Unidades domésticas simples, ocupados y
desocupados. Analco, 1907............. 312
49. Vecindades, ocupados y desocupados. Analco, 1907. 312
10
INDICE DE GRAFICAS
1. Porcentaje de habitantes pertenecientes a razas
y castas en Guadalajara y sus barrios. 1777..... . 68
2. Porcentajes de la población de Guadalajara y
sus barrios por sexo y edad. 1777............ . 70
3. Crecimiento demográfico en Guadalajara y Analco
entre 1777 y 1910.................................. 141
4. Contribución de Analco a la población total de
Guadalajara. 1777-1910............................. 143
5. Población de Guadalajara por cuarteles.
1868-1910........................................... 153
6. Contribución de los cuarteles a la población
total de Guadalajara............................... 154
7. Crecimiento de la población de Guadalajara por
cuarteles. 1868-1910 ............................... 156
8. Crecimiento de la población de los cuarteles en
relación con el de la ciudad.1868-1910 ............ 157
9. Población de Analco por sexo y estado en 1888.... 164
10. Población de Analco por sexo y estado en 1888.... 165
11. Crecimiento de la población de Analco por
estado. 1777-1907.............. 177
12. Crecimiento de la población masculina de
Analco por estados. 1888-1907..................... 178
13. Crecimiento de la población femenina de
Analco por estado. 1888-1907...................... 180
14. Porcentaje del crecimiento total de población
por estado y por sexo en Analco. 1888-1907 ...... 184
15. Pirámides de edad y sexo para Analco en 1888.
Decenal y quinquenal.............................. 197
16. Pirámide de edad y sexo de los habitantes de
Analco que permanecieron entre 1888 y 1907...... 200
17. Trabajadores de Guadalajara en 1868 por cuartel.. 211
18. Ocupación en Analco en 1888. Porcentajes del
total de la población............................. 214
11
19. Trabajadores y desocupados hombres en Analco.
1888-1907............... . . ................... . 218
20. Trabajadores y desocupados hombres en Analco.
Porcentaje de la población, 1888-1907............ 219
21. Trabajadoras y desocupadas en Analco. 1888 ...... 22 0
22. Hombres que trabajan en Analco. Porcentajes del
total de la población. 1907....................... 223
23. Ocupación principal. Guadalajara y Analco, según
parámetros del censo de 1895...................... 232
24. Ocupación principal según parámetros del censo
de 1900. Jalisco 1900,Analco 1888-1907........... 244
25. Porcentajes de.oficios por sectores en Analco
1888-1907. Parámetros actuales.................... 270
26. Incremento de la ocupación por sector.
Analco 1888-1907 ................................... 271
27. Viviendas y habitantes en Analco en 1 9 0 7 ......... 296
28. Viviendas y habitantes por sexo. Analco 1907.... 298
29. Viviendas y habitantes por edad. Analco 1907.... 299
30. Trabajadores por vivienda. Analco 1 9 0 7 ........... 301
31. Unidades domésticas en Analco, 1907 .............. 304
32. Adultos y niños en unidades domésticas en
Analco., 1907 ...... 308
12
AGRADECIMIENTOS
Doy gracias a todos los que de una u otra manera me
asistieron, ayudaron o impulsaron en la realización de este
trabajo, tanto instituciones como individuos.
Al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) por la
comisión que me otorgó para estudiar la maestría y por el apoyo
recibido para realizar esta tesis.
Al Colegio de Michoacán por haberme recibido como su alumna,
particularmente al Centro de Estudios Históricos; a los
investigadores de Historia y Antropología de quienes mucho aprendí;
al personal de la biblioteca, a las secretarias y al personal de
intendencia por su apoyo y cordialidad diaria.
A Blanca, Luz del Carmen, Toño, Arturo, Celina y Alejandro por
todo lo que compartimos durante dos años en Zamora. Este último me
dio a conocer uno de los padrones que sirven como fuente a esta
tesis y estimuló mi interés por Analco.
A Paco Meyer,, director de esta tesis, por su confianza,
comprensión y paciencia, por su apoyo institucional y por las ricas
orientaciones académicas que me dio. Para mí fue importante
encontrarme con él después de haber perdido a Araceli, mi asesora
anterior a quien desde diversos aspectos mucho le debo. A ella y a
Heriberto, donde estén, gracias por todo.
A Paty Safa y a José Antonio Serrano de quienes como lectores
de esta tesis recibí críticas, comentarios y sugerencias que
provocaron mi reflexión. Muchas de ellas traté de incorporarlas en
esta versión final.-
13
A Alma Dorantes, mi compañera en el Centro INAH Jalisco, con
quien a través de frecuentes pláticas, confrontaciones y lecturas
de mis borradores corroboré que la crítica seria y rigurosa además
de enriquecedora puede ser cariñosa.
A Hilda Morán Quiróz, quien además de muchas sugerencias, me
asesoró en el procesamiento de bases de datos y elaboración de
gráficas.
A los. funcionarios y personal del Archivo Histórico de
Jalisco, del Archivo Histórico Municipal y de los Fondos Especiales
de la Biblioteca Pública del Estado por su amable atención.
A Mago, Socorro, Francy y Ernesto, mis alumnos de la
licenciatura en Historia de la Universidad de Guadalajara, y a
Lilia, secretaria de la sección de historia del Centro INAH
Jalisco, quienes me ayudaron en diferentes etapas de la
localización de información y procesamiento de los datos.
A mis hermanos y amigos porque las múltiples formas que
encontraron, para apoyarme, me aseguraron que una labor como ésta
requiere de la solidaridad cariñosa de aquellos con los que
convivimos de manera cotidiana.
A Valentín, a Santiago y a Guillermo, quienes, además de
acompañarme filialmente en las buenas y en las malas, soportaron
las tensiones y atenciones requeridas por los estudios de maestría
y por la realización esta tesis; sobre todo, porque nunca cedieron
en su implacable exigencia de que concluyera esta empresa,
especialmente en los momentos en que más dudosa me encontraba. A
ellos el más amoroso y profundo de los agradecimientos.
14
INTRODUCCION
Analco es un barrio de Guadalajara situado al oriente de la
calzada Independencia y hacia el sur de la calle Gigantes. Más que
una zona de la ciudad, Analco es un conglomerado humano cuyas
relaciones vecinales se encuentran fortalecidas por actividades
cotidianas y lazos sociales en los que incide un largo proceso
histórico.
La forma en que los analquenses han compartido su tiempo y su
espacio, sus problemas, necesidades y esparcimientos, sus
costumbres, diversiones y forma de pensar, los ha llevado a
enfrentar de una manera particular, los efectos que sobre su
comunidad ha tenido la creciente urbanización.
En esta tesis se describen y analizan precisamente algunos de
esos procesos históricos por los que atravesó Analco, con el
objetivo de lograr un acercamiento al conocimiento del fenómeno
sociourbano. que constituyen los barrios.
En la elección de Analco como comunidad de estudio influyó la
consideración de que casos tan antiguos como ese, son un buen
ejemplo de las particularidades con que los diferentes grupos
citadinos reaccionan frente a los cambios y a la diversidad
cultural urbana, pues siendo un barrio tan antiguo y tan actual
como Guadalajara, ha atravesado por procesos históricos similares
a los de la ciudad; es por ello que además, ilustran la
transformación que el término barrio ha tenido a lo largo del
tiempo en e.l país.
15
La investigación partió de la proposición hipotética de que la
reacción de los analquenses ante el proceso por el cual la sociedad
la tapatía quedó situada entre lo nuevo y lo viejo, lo moderno y lo
tradicional, principalmente durante el porfiriato, debió revestir
modalidades diferentes a las de otros sectores tapatíos. Esta
apreciación lleva a considerar que el estudio de las modalidades
que los habitantes del barrio implementaron para enfrentar el
cambio, constituye un aporte en el conocimiento de las dinámicas
propias de los estratos sociales urbanos y sus reacciones ante los
procesos históricos generales; de ahí que dicho estudio contribuye
a la comprensión del fenómeno sociourbano barrial.
Con el objetivo de ilustrar dichas transformaciones y acomodos
y la problemática en que se encuadran, en esta tesis se estudian,
describen y analizan algunos procesos históricos por los que
atravesó Analco desde su fundación hasta principios del siglo XX,
poniendo énfasis en las características de su población, la
dinámica del trabajo y del uso del espacio específicamente durante
el porfiriato.
LA CIUDAD
Tanto a finales del siglo XVIII, como durante el XIX, la
importancia de las ciudades y el paulatino crecimiento que tuvieron
repercutió en una nueva estimación del suelo urbano y por.lo mismo
en la delimitación de territorios con diferentes valores y
funciones, vinculados también a la estratificación social.
16
Durante.el porfiriato, como consecuencia de la inserción cada
vez mayor de México en la órbita del capitalismo, el proceso de
urbanización se aceleró en el país, lo cual alteró el ambiente
provinciano y determinó un mayor desarrollo de algunas ciudades,
aunque su crecimiento adoptó diversas modalidades dependiendo de la
zona y del grupo social al que llegaba.
/
/ En Guadalajara el reordenamiento del espacio citadino modificó
y delimitó nuevos espacios para la vivienda, diversión, escuelas,
industria, comerció. / La pujanza del comercio, así como la
/
construcción de coloiíias -modernas, mejor dotadas de servicios, con
nueva traza y arquitectura-, hizo que muchos ricos trasladaran sus
residencias del centro de la ciudad a la orilla poniente, mientras
sus antiguas casas fueron habilitadas para establecer comercios y
negocios, o para funcionar como vecindades. La gente de escasos
recursos continuó habitando el oriente y los extremos norte y sur
de Guadalajara, donde si bien hubo algunas nuevas construcciones,
el hacinamiento creció, las condiciones materiales de las
habitaciones se detérioraron.
El establecimiento de servicios públicos, el acercamiento con
las formas de vida europeas, las nuevas mercancías, maneras de
comerciar, negociar y comunicarse a que dio lugar la
industrialización; el continuo progreso en los avances
tecnológicos, así como otros muchos cambios que se dieron entonces,
incidieron en la transformación de la vida cotidiana de la mayoría
de los tapatíos, así como en el surgimiento de nuevos oficios,
empleos y maneras de ganarse la vida.
17
Los cambios que afectaban a la ciudad, propiciaron la
formación de agrupaciones para dar respuesta a los problemas
colectivos. Los pudientes se asociaron para embellecerla,
establecer instituciones de beneficencia, impulsar servicios o
solicitar prebendas; la gente de escasos recursos, como la de
Analco, sin carácter formal, se reunió para demandar entre otras
cosas, instituciones y servicios que mejoraran sus condiciones de
vida.
La imagen de Guadalajara se alteró y presentaba nuevos y
diversos aspectos dependiendo, entre otras cosas, de los tiempos de
sus habitantes, pues con el disfrute de los nuevos servicios, los
horarios de la comunidad también fueron cambiando. Gracias a la
instalación de las tomas domiciliarias de agua, ya no era necesario
acarrearla de las fuentes públicas, o ir a lavar al río; el
alumbrado público permitió realizar por la noche actividades que
antes sólo se podían hacer de día; el traslado de unas partes a
otras de la ciudad fue más rápido con el establecimiento de los
tranvías eléctricos:
La variedad de formas en que los diferentes sectores
enfrentaron la estabilidad, las innovaciones urbanas, la nueva
dinámica de la economía y de la producción durante el porfiriato,
pusieron de manifiesto que la ciudad era a la vez, un conjunto
integrado en el que convivían lo nuevo con lo viejo, así como un
conglomerado de grupos con distintas maneras de ver las cosas, con
intereses variados, disímiles e incluso enco n t r a d o s J " L a sociedad
1 /'
urbana que comenzaba a ser multitudinaria provocaba la quiebra del
18
viejo sistema común-de normas y valores... el conjunto comenzó a
ofrecer un típico cuadro de anomia" (Romero: 1976, p.317).
Esta investigación pone énfasis en el porfiriato, ya que
encuentra en los cambios políticos, económicos, sociales y
culturales que se dieron entonces, el cimiento de las
instituciones, concepciones, costumbres y formas de vida actuales.
Esta observación hace pensar, consecuentemente, que las reacciones
de la comunidad analquense frente a los cambios de ese período
incidieron en el fortalecimiento de lazos vecinales estrechos y
constituyeron una de las grandes pruebas para que barrios como
Analco reafirmaran las particularidades que los diferencian del
resto de la urbe, imprimiendo a la modernidad capitalista una forma
comunitaria de vivirla.
Los analquenses, como muchos de los desposeídos o con
antecedentes indígenas, enfrentaron esos cambios "desenterrando el
espíritu comunal de sus antepasados y reivindicando la fraternidad
universal de los evangelizadores católicos" (Hart: 1992, p.52),
imprimiéndoles particularidades significativas, no necesariamente
planeadas, pero a través de las cuales se adecuaron a los cambios
citadinos que se imponían.
EL BARRIO
En Guadalajara, como en muchas otras añosas ciudades, la
mayoría de los antiguos barrios han sido metamorfoseados por la
urbanización. Algunas veces pasaron prácticamente al olvido; en
otras, aunque la función habitacional y consecuentemente los
19
vínculos y la cultura vecinal ya no existen, su imagen se ha
rescatado como parte del patrimonio histórico cultural del conjunto
de la urbe. Así sucedió en la capital jalisciense con "La Merced",
"El Carmen", "El Pilar", barrios que actualmente forman parte del
llamado centro
histórico,?' en los que se conservan templos y
/
edificaciones de valor arquitectónico, casas y lugares de reunión
de jaliscienses ilustres y con ello algunas tradiciones y leyendas.
Los cambios en la traza urbana o en el uso social del suelo
destruyeron unos barrios, aunque también dieron lugar a la
formación de ot r o s .
Caso excepcional lo constituyen los primeros barrios tapatíos,
mismos que no han perdido completamente su función habitacional y
por tanto ciertas relaciones vecinales todavía se perciben en
ellos. Mexicaltzingo y Mezquitán en menor medida; el primero debido
a que los comercios lo han invadido gracias a su cercanía del
centro de la ciudad; y el segundo porque ha sido atravesado por
diferentes arterias viales. Analco resulta verdaderamente singular
pues aproximadamente tres cuartas partes de su espacio siguen
-I
desempeñando funciones habitacionales, a pesar de las
transformaciones urbanas que lo han afectado, de ocupar en la
actualidad un sitio céntrico de la ciudad y de que el 22 de abril
de 1992 una gran explosión destruyó parte considerable del espacio
del barrio y de su comunidad. Esta explosión se debió a la
existencia de gasolina en el drenaje de
la ciudad, a la forma en que fue construido un sifón del colector
oriente de la urbe y a deficiencias en la administración pública.
20
Analco constituye un ejemplo de las particularidades con que
los diferentes grupos citadinos reaccionan frente a los cambios que
los procesos económicos, políticos y sociales provocan en la urbe,
pues ha acompañado a la ciudad en el transcurso de su historia y
desempeñado un papel más o menos significativo en ella.
Aunque el punto de referencia más obvio para ubicar un barrio
es el espacio que ocupa, es más importante identificarlo por su
desarrollo histórico, por la conciencia que de éste tengan sus
habitantes -aspecto que no se tocará en este trabajo, así como
aspectos sociales, económicos y culturales particulares.
*/ El fenómeno barrial está ligado a la organización del espacio,
la cual, como producto de las relaciones sociales de dominio
prevalecientes en los sucesivos tiempos de una región, requiere
explicaciones integradoras que contextualicen históricamente el
lugar que se aborde y que den cuenta de la forma en que la gente ha
construido y usado su espacio^/icfr. Moreno Toscano y Florescano:
1976) .
En este sentido podemos encontrar a lo largo del devenir de
Analco particularidades que lo distinguieron -y aún lo distinguen-
del resto de la urbe tapatía. El trabajo se propuso hacer evidentes
algunas de las características históricas de la comunidad
analquense • que han incidido en la formación de sus
particularidades, dejando el análisis que simbólicamente pueden
tener estos procesos en la formación de su cultura, y
consecuentemente en su identidad, para otros estudios. En tanto que
la primera parte se basa en fuentes bibliográficas y documentales,
21
la segunda -tres últimos capítulos- tiene como principal sustento
la información aportada por dos padrones
realizados en 1888 y 1907, y complementada con la que proporcionan
planos, crónicas, periódicos y documentos de la época.
Durante ese período, la estructura demográfica de Analco se
alteró cuantitativa y cualitativamente, debido en buena medida a la
constante llegada de inmigrantes atraídos por las posibilidades de
movilidad social que ofrecían las nuevas ocupaciones urbanas.
El crecimiento de la población en Analco no se vio aparejado
por un aumento del territorio ocupado. Con algunas alteraciones,
las manzanas que integraban el cuartel 8o. -división
administrativa que coincidía con el barrio- permanecieron siendo
las mismas..Sin embargo, un gran número de viviendas eran habitadas
por varias familias o por grupos extensos.
Los oficios desempeñados por los habitantes de Analco
ascendían a más de doscientos en 1907. Pocos eran los que se
dedicaban a labores agropecuarias, aunque menos aún los obreros
industriales. Muchos continuaban ejerciendo oficios artesanales
tradicionales. La mayoría se empleaban en labores vinculadas a los
servicios públicos o privados por la jornada. A fin de cuentas las
circunstancias de la ciudad, los llevaron a desenvolverse en
trabajos que les permitieron tener un contacto directo, personal
con los demás, como no pasó en toda la ciudad.
La forma en que los analquenses se agruparon al interior de
las viviendas, las modalidades del crecimiento de su población, el
tipo de oficios que desempeñaron -como se verá en los últimos tres
22
capítulos-/ constituyen un ejemplo de cómo ante el continuo cambio
en sus formas de vida cotidiana, es decir, ante el proceso
histórico del conjunto de la ciudad, las clase populares
desarrollaron una creciente tendencia hacia la integración. Los
nuevos tiempos en la historia de la ciudad condujeron a que la
fisonomía de los sectores marginales se modificara; crecieron en
número y reformaron sus modalidades; aumentó el número de mendigos
y la mala vida tomó un aire áspero y cruel, como la miseria urbana
(Romero : 1976) .
LAS FUENTES
El hilo conductor de la investigación lo constituyeron dos
padrones del barrio: uno civil, levantado en 1888 y otro
eclesiástico realizado en 1907. Con base en ellos y con los datos
aportados para Guadalajara por los censos nacionales de población,
por planos y documentos hemerográficos, me propuse estudiar algunas
de las modalidades que adoptó la comunidad analquense, para
enfrentar el proceso a través del cual la sociedad tapatía quedó
situada entre lo nuevo y lo viejo, lo moderno y lo tradicional,
modalidades que difieren de las implementadas por otros sectores de
la ciudad.
Dado que los últimos tres capítulos se basan en los padrones
mencionados, otro dé los retos de este trabajo fue el de calibrar
en qué medida ese tipo de fuentes pueden ser vistas con ópticas
diferentes a la utilizada por la historia demográfica y también
contribuir al conocimiento de lo social.
23
Ilustración 1. Portada del Padrón de 1888 para el 8o. cuartel.
24
El primero de los padrones fue levantado en 1888 y se
encuentra en el Archivo Histórico de Jalisco, en una caja sin
catalogar del ramo de estadísticas. Su realización fue ordenada por
las autoridades estatales y se inscribe en la tendencia de la época
de efectuar conteos y registros con miras al control de todo lo
controlable.
El manuscrito original consta de 256 páginas que se terminaron
de transcribir en diciembre del año mencionado. En marzo anterior
se había creado la Sección de Estadística como parte de la
administración pública del Estado, según lo señaló en su Informe de
Gobierno del 2 de febrero de 1889 el general Ramón Corona. Los
fines concretos que se antojan para su realización, son las
elecciones generales y locales de 1888, así como las actividades
relacionadas con la recaudación y pago de impuestos.
En ese padrón, fueron registradas 9,712 personas, las cuales
aparecen agrupadas en listas por manzanas, sin que se especifiquen
calles, números, casas o relaciones familiares (ilustración 2) . Los
datos que incluye para cada persona son: estado civil, nombre,
apellido, edad, oficio y sexo. La existencia de bloques de hojas
con letras de rasgos diferentes a lo largo del documento hace
pensar que no fueron los empadronadores los que lo transcribieron,
sino que dos o tres amanuenses realizaron esa labor y con poco
cuidado, pues hay errores muy evidentes, por ejemplo, aparecen
niños menores de 10 años casados, jornaleros de 2 años, estudiantes
de menos de un año, entre otros errores. El padrón no fue realizado
con los mismos criterios en toda la ciudad; para otros cuarteles
25
incluye datos relativos a si ios individuos saben leer y escribir,
su lugar de procedencia y domicilio. El del cuartel 8o. que
corresponde a Analco, desgraciadamente es de los más pobres en
cuanto a la calidad y cantidad de datos que incluye. El segundo
de los padrones se realizó con fines diferentes y exclusivamente en
el barrio. A fines de 1906 estaba a cargo de la parroquia de Analco
el presbítero Jaime Anesagasti, quien con el fin de "buscar a sus
pecadores" realizó una "visita parroquial" en los hogares de su
jurisdicción, labor que concluyó en junio de 1907.
En su visita el párroco iba acompañado de un amanuense que
consignó los datos recabados. Posteriormente el sacerdote los
transcribió, según él mismo explica en la primera hoja del "Libro
del Padrón". El grueso volumen consta
de 778 paginas en que están escritos cada uno de los
nombres y apellidos de todos los feligreses de Analco en
este año de 1907. En columnas bien separadas están
escritos las clases de casas si son de particulares, de
vecindad o tiendas con sus respectivos numeros; después
están anotados los estados de párvulos, niños, solteros,
doncellas, casados, viudos, amasios y adúlteros, en fin
los artesanos y v a g o s .
El total contabilizado por la computadora es de 19,714
habitantes. Los datos que incluye para cada uno de ellos son:
nombre y apellido; en el caso de los menores, si son niños o
párvulos; en los mayores las categorías que maneja son las de
doncella, soltero, casado, amasio, adúltero y viudo, es decir el
párroco no basó su apreciación en el criterios civiles, sino
religiosos.
26
Ilustración 2. Hoja del Padrón de 1888 para el 8o. cuartel, en la
que se pueden ver las características de los datos recopilados.
27
El libro está precedido por 26 páginas escritas por el
sacerdote de su puño y letra, en las que explica "el método" con el
que realizó la visita; hace comentarios y juicios respecto a lo que
observó en las casas y la vida en el barrio; menciona las
asociaciones piadosas y filantrópicas existentes, los planteles
educativos, sus características y número de escolares. Asimismo
escribió un "resumen" en el que proporciona las sumas de algunos de
los datos obtenidos. En este sentido conviene mencionar que aunque
los totales generales que brinda no coinciden con los elaborados
por la computadora, las tendencias si apuntan en el mismo sentido.
La captura total de los dos padrones, se realizó en dos bases
de datos que en conjunto suman alrededor de 27,500 registros con un
promedio de 10 campos cada uno. Dicho de otra manera, 275,000 datos
son el soporte de los cuadros que se
manejan a partir del tercer capítulo y de interpretaciones que se
hacen de ellos.
Los padrones fueron realizados con fines totalmente distintos,
de manera que los criterios que rigieron su realización, así como
la exactitud y confiabilidad de. los datos son variables. Entre
ambos se aprecian significativas diferencias en cuanto a la
cantidad y calidad de la información que brindan, por ello fue
necesario hacer una serie de adecuaciones para procesarlos,
interpretarlos y compararlos.
En lo tocante al espacio, para 1907 se realizó una
reconstrucción de las manzanas con base en la confrontación entre
los datos y detalles mencionados en el padrón y los especificados
28
en los planos de la época. Esto se logró gracias a que el sacerdote
marcó las esquinas y cruzamientos de las calles, así como la acera
por la que iba caminando y las cuadras que correspondían al jardín,
plaza e iglesias, cosa que además explica en la introducción:
El orden de este Padrón fue recorrer las calles del
barrio de Analco, primero de Oriente a Poniente desde la
de los Gigantes hasta la de S. Carlos, comenzando por la
acera Norte y después por la del Sur. Después fueron
recorridas las calles de Norte a Sur desde la de Porfirio
Díaz hasta la de la Presa, empezando de la acera oriente
y después para la del Poniente.
Siguiendo tal cual la descripción que hizo el párroco, podía
parecer que para ese año había más manzanas que las numeradas por
los planos. Sin embargo, la confrontación entre las fuentes
mencionadas, nos aclara que eso se debe a que algunas manzanas
fueron divididas en dos y ambas mitades permanecieron con el mismo
número y, por otra parte, a otras alteraciones en la traza, tales
como apertura de privadas y callejones diagonales.
Además, dado que el presbítero anotó el nombre de la calle, el
número y el uso al que estaba destinada la finca -comercio,
institución, casa-habitación o vecindad-, se elaboró un plano que
señala la distribución y uso del espacio, el cual forma parte del
capítulo VI (ilustración 3).
Es necesario aclarar que en la reconstrucción de las manzanas
para 1907 hay cierto margen de error, ya que en las calles de
orientación oriente-poniente el sacerdote parece haber tomado como
punto de referencia la cuadrícula urbana y en las de norte a sur
las calles, lo cual se pudo detectar por los detalles referentes a
lugares públicos especificados.
29
1 1 6 ,
PADRON D E L CURATO DE SAN JOSE DE ANALCO.
5$^ombre dû ia cai/e¿¿¿¿. ,
Ip
i ¡t
% -¿Sumas . 2 !r&
Cías© de Número Nombres y apellidos de loa feligreses Párvulos Solteros y Casado: Amacias Artesanos
doncellas y viudo: y rogos OB SKItVAt
- casa do casa de Analco y niños adúlteros
4
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Ilustración 3. Hoja del padrón parroquial de 1907 para Analco en
que se muestra cómo el sacerdote distingue el tipo de finca de que
se trata.
30
Si bien en el "resumen" el padre .Anesagasti señala que
iniciaba el interrogatorio preguntando por el jefe del hogar y
después por los demás miembros, en el libro no se señaló cual era
la situación de cada individuo en el grupo. Esta característica del
padrón no permite diferenciar ni reconstruir las familias, dado que
en un alto porcentaje de casas habitación vivían grupos numerosos
de personas, en los que partiendo de las características anotadas
para cada individuo no se pudo establecer ningún tipo de relación.
Algo similar ocurre en el caso de las numerosas vecindades, pues
los datos se proporcionan en general y no se hace distinción de los
habitantes de cada cuarto.
Por lo que respecta a los grupos de edad y estado civil de los
analquenses, el sacerdote explicó que
Bajo el nombre de párvulos conté a todos los menores
de 7 años; niños á los de 7 á 14 años; doncellas á las de
15 años para adelante... De las Rameras no quise ni aun
escribir sus nombres sino que á cada una de ellas las
anoté con estas tres letras X Y Z y para saber su número
lo investigaba en las casas vecinas...
De las 1,720 doncellas que vis i t é . .. Muchas de ellas
han llegado ya a la ancianidad guardando su castidad...
las otras jóvenes prometen ser buenas casadas.
El nombre de solteras aqui en México se toma en mal
sentido por las que ya no son doncellas; más en España se
les llama así a todas las solas o no casadas. Yo tomé la
aceptación de la palabra como estamos acostumbrados en
México...
Mientras que el sacerdote anotó quienes son amasios,
considerando como tales a los miembros de parejas que viven juntos
pero que no han recibido el sacramento del matrimonio, en el padrón
de 1888 los apellidos y las edades permiten distinguir parejas no
casadas con hijos, cosa que no es posible en el caso de las parejas
sin hijos; sin embargo, todos los no casados según la ley civil son
31
anotados como solteros; en este caso no existe la categoría de
amasios (ilustración 4).
Ilustración 4. Hoja del padrón parroquial, de 1907 para Analco en
que se muestra algunas de las características del mismo.
32
Ante tal perspectiva y con fines comparativos, las señaladas
como doncellas en 1907, se incluyeron dentro del grupo de las
solteras, pues como por tal estado el padre Anesagasti considera.a
las castas, resulta imposible distinguir cuáles de las no casadas
en 1888 tenían'esa
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característica. /">
Asimismo como la información parte de diferentes criterios en
el caso de los solteros, los amasios y los que tienen parejas, en
los cuadros que manejan estos grupos de población en el capítulo
III, se hicieron diversos tipos de combinaciones con el objetivo de
brindar una perspectiva más amplia, la cual sin embargo debe ser
considerada con cautela.
Para 1888 se elaboraron pirámides de edades. Este tipo de
gráficas no es posible realizarlo para 1907, de manera que las
comparaciones de la población se hicieron con base en los estados
de las personas, igúalando en el de 1888 los rangos de párvulo (0
a 6 años), niño (7 a 14 años), y los demás por el estado civil:
solteros, casados y viudos.
Por lo que toca a los oficios me encontré con la limitación de
que el sacerdote no registró los oficios de las mujeres, aunque si
distinguió a las maestras y a las prostitutas; así los datos
relativos a incrementos y decrementos de trabajo femenino se
dejaron de lado.
Las fuentes de los datos que se anotan como puntos de
comparación en los cuadros de población corresponden a conteos de
diferente índole, que menciono a continuación, con el objetivo de
no repetirlos en cada uno de los cuadros:
33
1777 y 1814: Censos registrados por Luis Páez Brotchie en
GUADALAJARA, JALISCO MÉXICO. SU CRECIMIENTO,
DIVISIÓN Y NOMENCLATURA DURANTE LA ÉPOCA COLONIAL.
1542-1821.
1821: Padrón general de la ciudad de Guadalajara en el
Archivo Histórico Municipal.
1868: Documento del Archivo Histórico de Jalisco. Ramo:
estadísticas, sin catalogar.
1895: Peñafiel A. CENSO GENERAL DE LA REPÚBLICA MEXICANA
VERIFICADO EL 20 DE OCTUBRE DE 1895. México: 1899,
Of. Tip. de la Sria. de Fomento.
1900: Secretaría de Fomento. DIVISION TERRITORIAL DE LA
REPÚBLICA MEXICANA FORMADA CON LOS DATOS DEL CENSO
VERIFICADO EL 28 DE OCTUBRE DE 1900. México:
Imprenta y Fototipia de la Sria. de Fomento.
1910: Sria. de Agricultura y Fomento. DIVISIÓN TERRITORIAL
DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS CORRESPONDIENTE AL
CENSO DE 1910. México: 1918, Of. Imp. de la Sria. de
H d a . Depto de Fomento.
También se utilizaron fuentes documentales -principalmente del
Archivo Histórico Municipal-, hemerográficas -de la Biblioteca
Pública del Estado- y bibliográficas. En el análisis de estos
materiales, además del aspecto concreto .que tratan, se buscó
dilucidar otros asuntos a través de los indicios que nos brindan e
incluso inferir explicaciones cuando las pautas señaladas
resultaron significativas (cfr. Ginzburg: 1989).
/
La interrelación de los datos numéricos de los padrones
contribuyó al entendimiento de los mecanismos particulares que la
comunidad urbana estudiada implemento en sus formas de vida y
organización frente a la dinámica social que las nuevas formas
productivas y políticas imponían.
En el camino se me plantearon interrogantes relacionadas con
la delimitación del término barrio. Sin embargo me di cuenta de que
34
:1a conceptualización del fenómeno barrial, implica el análisis de
la cultura y la identidad local. Por ello, dejé de lado ese
importante tema y decidí retomarlo únicamente en las conclusiones,
en donde hago algunos señalamientos relativos a cómo los aspectos
histórico-sociales aquí analizados, pueden servir de sustento para
una mejor comprensión de la cultura e identidad de los grupos
sociales, en este caso, del barrio de Analco.
LOS RESULTADOS
/ El objetivo principal de esta tesis fue el estudio de cambios
//
y permanencias en la organización social analquense, con base en
los datos de los padrones realizados durante el porfiriato en esa
comunidad. Para detectar las transformaciones ocurridas se hacía
necesario dejar asentadas las características históricas propias
del barrio, al menos en los tres temas que se analizarían de los
padrones: la población, el trabajo y el espacio. Si bien esta era
un requerimiento metodológico que no implicaba remontarme hasta los
orígenes, a través del contacto con los habitantes actuales de
Analco me di cuenta de que existía la inquietud por tener un mayor
conocimiento de su historia desde la fundación del poblado indígena
/
en la época de la conquista./
El desastre del 22 de abril de 1992 hizo que la preocupación
por los viejos tiempos se agudizara aún más entre los analquenses.
Muchos de ellos encontraron en el recuerdo una veta para recuperar
los sentidos de su existencia y ofrecerlos a las generaciones más
jóvenes para enfrentar la adversidad. Ello influyó para que en los
35
dos capítulos iniciales de esta tesis me adentrara un poco más en
la reconstrucción de la historia de Analco y no me limitara a
tratar en uno solo los antecedentes de los temas a analizar para el
porfiriato.
j Así pues, esta tesis se puede dividir en dos partes. La
primera proporciona, el contexto histórico general y la segunda
analiza los temas mencionados en esta introducción.
En el primer capítulo se brinda una panorámica de Analco
durante el período colonial, a través de la cual se pueda observar
su conformación, algunas de sus características y tradiciones. En
el segundo se ubica la dinámica de cambios en que se vio envuelta
la sociedad nacional -y de la que no escapó Analco- desde la
segunda mitad del siglo XVIII en que se adoptaron las reformas
borbónicas hasta la aparición de la modernidad porfirista.
Los últimos tres capítulos están realizados con base en la
información de los padrones. Son múltiples los temas que podrían
abordarse basándonos en ellos, sobre todo si se complementan con
otras fuentes. Sin embargo, consciente de las limitaciones
temporales y metodológicas, dejé de lado algunos asuntos que me
resultaban particularmente interesantes, tales como el análisis del
cambio y permanencia en los nombres y apellidos o la relación entre
la habitación y la propiedad a través de la confrontación con
documentos de los archivos municipales o estatales. Decidí abordar
tres aspectos que . ilustran la forma en que los analquenses
reaccionaron frente a los cambios citadinos, conservando,
36
desechando o adaptando sus formas de vida y relación a las
novedades que se imponían.
En el capítulo tercero se trata la población vista desde
perspectivas tales como grupos de edad, sexo y estado civil; su
crecimiento a lo largo del siglo XIX comparado con el de
Guadalajara en general y de otros cuarteles en particular. En el
capítulo cuarto se presenta un panorama de las ocupaciones, cómo se
modificaron frente al crecimiento de la población y las nuevas
alternativas de ganarse la vida en la ciudad. El uso del espacio
privado y público en un momento en que se estaba reordenando la
urbe y que en el barrio se modificaban las condiciones materiales
de existencia es el tema del quinto capítulo. En las conclusiones
rescato algunas de las particularidades que distinguieron a Analco
en su manera de enfrentar el cambio y enfatizo cómo algunas de
ellas pueden sustentar estudios sobre su identidad.
NOTAS
1.- Dato proporcionado por la Sección de Monumentos Históricos del
Centro INAH Jalisco, de acuerdo al catálogo de fincas en barrios
tradicionales concluido en julio de 1976. En ese proyecto Analco
fue trabajado por tres tesistas de la licenciatura en Arquitectura:
Fernando Sandoval Castellanos, Marco A. Urgiel Contreras y Carlos
E. Vega de la Cerda.
37
Capítulo I
LA FORMACION DEL BARRIO
En 1542 se trasladó la ciudad de Guadalajara a su cuarto y
definitivo asentamiento en el Valle de Atemajac, iniciándose de
inmediato el levantamiento de sus primeras construcciones. Casi al
mismo tiempo, frente a la villa española, al oriente del río de San
Juan de Dios, se formó un pueblo indígena al que se llamó Analco,
que en lengua de los naturales significa "al otro lado del río"1
(plano 1).
Debido a su cercanía y a su nacimiento casi simultáneo, Analco
y Guadalajara crecieron juntos, cada uno desempeñando funciones
propias, pero necesarias para su compañero. Aquel ofreció mano de
obra, servicios y producción; la otra promovió y organizó la
reproducción de la sociedad. Con el tiempo ambas entidades se
fundieron, al absorber la ciudad al antiguo poblado. Si bien en
este trabajo no se analiza la identidad analquense, a través de él
se podrán observar algunos aspectos que sustenten su estudio, ya
que las peculiaridades que han posibilitado a Analco pervivir como
barrio, y dotar de significados a su origen, lugares comunes,
tradiciones laborales, religiosas y culturales, son producto de su
contexto histórico, del papel que desempeñó en el proceso tapatío
de organización social.
Este capítulo brinda una panorámica histórica que proporciona
elementos para comprender la forma en que los analquenses
enfrentaron el embate de la modernidad porfirista, manteniendo
38
las necesidades de
formas comunitarias de vida que respondieran a
sus habitantes.
Plano 1. Reconstrucción del asentamiento inicial de Guadalajara,
realizada con base en crónicas de la época en la Sección de
Monumentos Históricos del Centro INAH Jalisco.
39
LOS ORIGENES
Los primeros pobladores de Analco fueron originarios de
Tetlán, pueblo perteneciente al cacicazgo de Tonalá, en el
occidente mesoamericano. Allí, una vez que las tropas españolas
sometieron al grupo de naturales que les opuso resistencia, los
franciscanos fundaron el primer convento de la Nueva Galicia.
En tanto los frailes iniciaban su labor evangelizadora y
cultural en la región, teniendo como sede el convento de Tetlán,
las huestes conquistadoras continuaron incursionando en la región
hasta llegar a Nochistlán, donde en 1532 establecieron por primera
vez la ciudad de Guadalajara.
Buscando una mejor ubicación, la ciudad fue trasladada en 1533
a Tonalá y en 1535 a Tlacotán. Hacia 1538 los naturales de esa
región iniciaron una serie de revueltas en contra del dominio
extranjero, siendo trascendente para la consolidación del dominio
español en la zona, la que tuvo lugar en El Mixtón en 1541. A raíz
de ella se decidió cambiar Guadalajara a su cuarto y definitivo
asiento. El lugar elegido fue el valle de Atemajac, al lado
poniente del río que llamaron San Juan de Dios.
A mediados de octubre de 1541 se pregonó en Tetlán un bando
que llamaba a los interesados en avecindarse en la nueva ciudad a
presentarse ante el cabildo, con el objetivo de formar el padrón
correspondiente y concederles solares. El temor de nuevos asaltos
por parte de los naturales, hizo que la mayoría de los españoles
abandonaran Tlacotán con rapidez. Mientras se trazaba la nueva
Guadalajara y se edificaban las casas necesarias, fueron a vivir a
40
Tetlán, población cercana al lugar elegido para el asentamiento de
la ciudad; en tanto otros se establecieron frente a la naciente
villa, al oriente del mencionado río, en el sitio que ocuparía el
pueblo de Analco (Pérez Verdía: 1988, p.164 y Otero: 1950, p . 1 7 6 ) .
El acto fundacional se llevó a cabo alrededor del 14 de febrero de
1542 (ilustración 5).
Ilustración 5. Prespectiva hipotética de Guadalajara en el siglo
XVI. Viñeta realizaca con base en crónicas de época por Enrique
Martínez Ortega.
41
Al noroeste de la urbe se encontraba el poblado prehispánico
de Mezquitán, habitado por indios tecuexes que pertenecían al
cacicazgo de Tonalá y hacia el sur, al lado poniente del río,
separado de la población española por el arroyo del Arénal, se
fundó Mexicaltzingo con indios mexicanos que habían acompañado al
virrey Antonio de Mendoza a sofocar la rebelión de los naturales
occidentales.
Los propios pobladores iberos de la Guadalajara del Valle de
Atemajac pidieron a los frailes franciscanos que establecieran un
convento en la ciudad o en sus inmediaciones. Fray Antonio de
Segovia, quien estaba al frente de los religiosos, entendió que los
españoles requerían atención espiritual, pero también tuvo presente
a los indígenas asentados en Mexicaltzingo, por lo que decidió
trasladar el convento de San Francisco de Tetlán "al lado oriental
y hacia arriba del río de San Juan de Dios, frente al pueblo de los
mexicanos... donde se levantó posteriormente el actual templo de
San Sebastián de Analco" (Ochoa: 1959, p.39).
Junto al convento poblaron quinientos indios Cocas y
Tecuexes de los más dóciles y mejor instruidos por los
religiosos en las cosas de nuestra santa fe, y de los más
mansos y amigables con los españoles que- tenían aquellas
provincias;... (Cornejo Franco: 1980, p.75).
Así la ciudad quedó situada en medio de comunidades indígenas.
Los españoles, olvidando su deseo de permanecer alejados de los
naturales, previnieron su sobrevivencia al tener a su disposición
suficiente mano de obra, así como una muralla de poblados que les
sirvieran de defensa ante posibles invasiones de otros grupos
indígenas (plano 2). Además contaban con los religiosos para que
42
educaran y. atendieran espiritüalmente a la población nativa,
asegurando con ello su control y sometimiento práctico e
ideológico.
Plano 2. Asentamientos indígenas circunvecinos a Guadalajara en el
momento de su asentamiento. Plano realizado en la Sección de
Monumentos Históricos del Centro INAH Jalisco.
43
Como la banda oriental del río había estado ocupada por
algunos españoles mientras edificaban sus solares citadinos, fue
hasta principios de 1546 cuando los franciscanos trasladaron su
convento a Analco al sitio que les fue asignado por el cabildo
tapatío, siendo Diego Vázquez alcalde y Diego de Proaño y Miguel de
Ibarra regidores. En esa fecha, a solicitud de fray Antonio de
Segovia, custodio general en la provincia de la Nueva Galicia,
se dieron doscientos solares de a ciento y treinta pies
de cuadra uno, trazados de diez en diez entre calles,
para que pueblen indios; los cuales dichos solares e
traza dixeron que daban e dieron debajo de la
jurisdicción de la Justicia ordinaria de esta dicha
ciudad e con condición que no edifiquen indios algunos
casa ni casas de terrados sino de paja sin licencia de
los dichos señores; y con condición que fuera de los
dichos solares en el exido de esta ciudad ni en el arroyo
de esta ciudad no siembren maíz ni otra cosa alguna; y
con condición que cada e cuando que pareciere a los
dichos señores e a los que sucedieren en el cabildo de
esta ciudad que haya recelo de guerra o causa evidente,
los puedan mandar retirar e salir de la dicha traza hasta
en tanto que los manden volver; e con condición que entre
ellos no pueda estar ni vivir por vía de asiento o compra
ni en otra manera españoles sin orden; la cual dicha
traza, la primera estaca de ella comienza cincuenta
estadios apartada del sitio del monasterio e hacia la
parte de Tetlán (GDL, 30-9).
Así se estableció formalmente el asentamiento indígena, el
cual desde sus inicios tuvo una situación particular: por una
parte, al quedar sujeto administrativa y judicialmente a la
autoridad del cabildo tapatío y al ordenársele una traza semejante
a la de la ciudad, parecería que formaba parte de la "república de
españoles"; por otra, al asignársele a sus moradores lotes más
pequeños, obligarlos a construir de manera diferente y mantener
condiciones de vida distintas a las de los demás pobladores de
Guadalajara, se les integraba en la "república de indios" (plano
44
3) . Esta situación particular se ve reflejada en las crónicas de la
época, pues en ellas no se menciona a Analco como una entidad
diferente o separada de Guadalajara, se habla de "los indios de
Tetlán que poblaban el arrabal de la ciudad" (Mota y Escobar: 1940,
p ■48) . j: iV v pf.T- if I* P-/.4 4- C-*4«1*** i m U i i »
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Ayuntamiento de Guadalajara. 1986
45
EL GOBIERNO' CIVIL
La contienda que Guadalajara sostuvo porque el pueblo de
Analco dependiera de su jurisdición en los dos primeros siglos del
dominio español, ejemplifica la lucha que las ciudades americanas
emprendieron frente a las autoridades virreinales y peninsulares en
su afán de afirmarse y consolidarse. En los ires y venires de la
situación política del poblado indígena se pueden observar los
intríngulis y vericuetos elaborados por las distintas autoridades
civiles, con el objeto de lograr una mayor tajada del botín
americano. * Corona, Audiencia, Real Hacienda, Ayuntamiento,
Corregimiento y Alcaldía Menor, intervinieron en la controversia,
ya que no sólo estaba en juego el control de los naturales y su
fuerza de trabajo, sino también, cuál de esas instancias obtendría
los mayores beneficios en lo que a tributos y beneficios del
comercio se refería.
Mediando la intervención de los franciscanos, los indígenas
que poblaron Analco se sometieron en un principio a la jurisdicción
y condiciones impuestas por la ciudad de Guadalajara. Sin embargo
en 1548 se suscitó un conflicto debido a que, ante lo insuficiente
que les resultaba la cantidad de terrenos que se les había otorgado
y la poca disponibilidad de agua en ellos, los naturales hicieron
uso de los caudales del río de San Juan de Dios y tomaron por
cuenta propia más solares, saliéndose de la traza que originalmente
habían acordado. El cabildo tapatío, argumentando que esa situación
"viene en muy gran daño e perjuicio, así a los ejidos de ella e
salidas de esta ciudad, como en damnificar el agua y ensuciarla,
46
como por otras razones e inconvenientes grandes", ordenó a los
indios se recogiesen en los doscientos solares que les había
concedido (GDL, 30-9).
Los naturales por su parte, además de permanecer en su
demanda, fueron los primeros en marcar la diferencia de su
asentamiento con el de la ciudad, al solicitar sitio para su
pueblo, pues
pidieron a los dichos señores les hiciesen merced de dar
e señalar otro mayor sitio donde se pudiesen bañar e
gozar del agua de esta ciudad sin hacer perjuicio a las
aguas, e que tuviesen sitio e solares perpetuos e propios
donde pudiesen levantar su pueblo e casas (el subrayado
es mío. GDL, 30-9).
El ayuntamiento de la ciudad, probablemente temeroso de que un
nuevo levantamiento por parte de los naturales volviera a poner en
entredicho la existencia de Guadalajara y frustrara las ambiciones
de sus colonos españoles, no tuvo más remedio que duplicar a los
indígenas la cantidad de solares y permitirles el uso de las aguas
del río, modificando las viejas condiciones del arreglo, pues ahora
se les concedía construir veinte casas de terrado destinadas a sus
caciques, cárcel y casa pública; pero también se les obligaba a
tributar y a limpiar las plazas y calles de la ciudad cuando la
autoridad lo requiriese. Además, para delimitar el terreno, debían
construir mojones, es decir, señales que marcaran el límite de las
propiedades (GDL, 30-9).
Al parecer los demandantes aceptaron las nuevas condiciones
del trato, actitud que serguramente, más que a la asimilación
cultural, se debía a las relaciones sociales de dominio que se
estaban gestando, ante las cuales sus alternativas como elemento
47
subordinado eran reducidas y no les quedaba otra que sujetarse a
ellas.
Cabe destacar que, independientemente de los arreglos a que
llegaran con las instituciones españolas y de la confianza que
tuvieran en los religiosos, los naturales seguían reconociendo la
autoridad de sus caciques comunitarios. Los intrusos no sólo
estaban conscientes de eso, sino que además inicialmente lo
respetaron, ya que el hecho sustentaba la segregación de la
República de indios. Muestra de ello es que el Cabildo les permitió
construir casas para "sus caciques" y que, aunque los religiosos
fueran sus interlocutores con el gobierno civil de los españoles en
las negociaciones entabladas en torno a la controversia antes
mencionada, entre los firmantes por parte de los indios, estaba Don
Miguel, gobernador de Tetlán (GDL, 30-9).
En 1547 se había establecido la Audiencia de la Nueva Galicia
como un mecanismo para controlar tanto a los indios, como a los
españoles, pues todos los colonizadores, funcionarios mayores,
menores y pobladores en general estaban empeñados en sacar la mejor
tajada de la empresa colonizadora (cfr. Muriá: 1980, p . 3 4 9 ) . En su
afán de afirmar su poder sobre las ciudades neogallegas y
conocedora de las desaveniencias que había habido entre los
indígenas de Analco y el ayuntamiento tapatío, la Audiencia nombró
al primer corregidor de Analco en 1549, del cual también dependió
el pueblo de Mexicaltzingo.
Esta decisión fue un duro golpe para la ciudad de Guadalajara
pues reducía su poder en no pocos aspectos, ya que el
48
corregimiento era la institución encargada del gobierno civil, de
administrar justicia, de asignar a los indios de repartimiento, de
la recaudación del tributo en los pueblos que estuvieran bajo su
jurisdicción y de vigilar el precio de los productos (cfr. Miranda:
1952, p.225). Además, en Analco se instituyó la alcaldía menor,
instancia auxiliar en el gobierno de los indios a nivel local. El
alcalde menor era elegido anualmente por cada comunidad bajo la
supervisión del corregidor correspondiente.
Con el establecimiento del corregimiento y alcaldía de Analco,
los acuerdos celebrados entre los pobladores de Analco-Tetlán y las
autoridades de la ciudad española perdían vigencia. Guadalajara
veía disminuida la cantidad de recursos que administraba, perdía
jurisdicción sobre los españoles y mestizos que desde tempranos
tiempos coloniales fueron a vivir al poblado indígena, reducía su
extensión y, lo más grave, quedaba sin la posibilidad de disponer
libremente del trabajo de los naturales para las obras de la
ciudad.
Por otra parte, la creación del corregimiento afectó los
fondos de la Real Hacienda, pues de ella salía el monto de los
salarios del corregidor y su ayudante. Para los funcionarios
españoles, ambas instancias de gobierno local se convirtieron en
una vía para el enriquecimiento ilícito, situación que los indios
no se atrevían a denunciar.
Los mestizos y españoles que trasladaron su residencia al
poblado, buscaban mantenerse como intermediarios en el comercio que
se establecía entre la ciudad y los indígenas; otros, amantes de
49
de que aún el corregidor no puede conocer o por las
provisiones que le limitan...(GDL, 30-9).
Dos fueron las respuestas que dio la Corona durante siglo y
medio a estas solicitudes: "no hay que responder por estar ya
proveído" y "Que ocurran al Audiencia".
La impartición de justicia no había sido motivo suficiente
para devolver el poblado indígena a la jurisdicción de la ciudad.
El 18 de abril de 1592 los tapatíos exponían una segunda razón de
tipo económico para lograr su objetivo.
Por otra tenemos suplicado a vuestra majestad sea servido
de hacer merced a esta ciudad de incorporar, con el
oficio de alcaldes ordinarios de ella, el corregimiento
de Analco... para que el salario que se da al corregidor
y teniente quedase para propios de la ciudad, por no
tener solo un real de ellos. (GDL, 30-9).
Administración correcta de la justicia y ahorros en los fondos
de la ciudad, fueron los dos argumentos que de diferentes maneras
manejó el cabildo tapatío ante el rey y las autoridades de la
Audiencia neogallega para solicitar la supresión del corregimiento
de Analco y la sujeción de ese poblado a la autoridad de uno de sus
alcaldes ordinarios.
Todavía mes y medio antes de que se suprimiera esa instancia
de gobierno para los poblados indígenas de Guadalajara, la
Audiencia confirmó un nombramiento del alcalde y justicias elegidos
por la comunidad indígena de Analco (AIP. 1er. Libro de Gobierno de
la Audiencia, f .17) .
En febrero de 1671 se envió al Rey un documento más explícito
que cualquiera de los anteriores, respecto al desorden y vida
licenciosa en el barrio, ante lo cual poco o nada podían hacer los
51
corregidores para .administrar la justicia, ya que como su
jurisdicción no abarcaba a los españoles avecindados en pueblos de
indios, los hechos delictivos cometidos por ellos quedaban impunes
y la vía quedaba abierta para que siguieran haciendo fechorías sin
que autoridad alguna los limitara. Por ello nuevamente se solicitó
que el poblado de Analco pasara a formar parte de la juristicción
de Guadalajara y los sueldos del corregior y su alguacil se
integraran a los fondos de la ciudad y fueran destinados a la
reparación de las casas reales.
Fue hasta entonces, después de poco más de un siglo de que el
cabildo de Guadalajara hiciera la misma súplica, cuando el fiscal
del Rey consideró "tan superiores los motivos argüidos" que se
procedió a los trámites necesarios para eliminar dicha institución.
El 25 de febrero de 1671, el licenciado Francisco Calderón y
Romero, Gobernador de la Nueva Galicia, suprimió por fin el
corregimiento de Analco y sometió el pueblo a la jurisdicción de un
alcalde tapatío (AIP. 1er. Libro de Gobierno de la Audiencia,
f .123-126) 2 .
Con ello, Analco y Mexicaltzingo pasaron a depender
administrativamente de la ciudad- aunque de una manera singular,
pues se les seguía considerando espacios separados de la misma.
Indicador de ello es que en los planos de época no se incluye
ninguno de estos poblados (plano 4).
No obstante los cambios formales en la administración, todo
parece indicar que las autoridades tapatías siempre reconocieron
las particularidades comunales de los pueblos anexados, a los que
52
se les dio la categoría oficial de barrios, sin que hubiera una
delimitación precisa de los mismos.
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Plano 4. Facsimil del plano de Guadalajara de 1741. Fuente
Cartografía de Guadalajara. Gobierno del Estado de Jalisco
Ayuntamiento de Guadalajara, 1986.
53
EL PALACIO DE MEDRANO
Al momento de asentarse la ciudad en el Valle de Atemajac, el
conquistador Cristóbal de Oñate, consciente de la importancia de
mantener el dominio del río de San Juan de Dios, mandó construir
una casa al oriente del mismo, cercana al sitio que ocuparía el
poblado de Analco (plano 5).
Posteriormente conocida como Palacio de Medrano -por haberla
reconstruido hacia 1640 el oidor Francisco de Medrano y Pacheco- y
destruida en 1918, fue un edificio significativo desde diferentes
puntos de vista en la historia de Analco y del que todavía se
conservan recuerdos y leyendas.
En 1560 cuando la Corona autorizó el traslado de la Capital
del reino de la Nueva Galicia de Compostela a Guadalajara, las
oficinas de la Audiencia se establecieron en la esquina sur oriente
de la Plazuela que había entre los conventos religiosos de Santa
María de Gracia y San Agustín -donde actualmente se encuentra el
Teatro Degollado-. Para 1575 se decidió trasladarlas a la casa que
Cristóbal de Oñate había mandado construir al lado oriente del río,
donde permanecieron hasta 1650, en que se cambiaron de nuevo al
centro de la ciudad española (Cornejo Franco: 1980, pp. 48 y 195) .
El hecho de que la sede de la Audiencia estuviera situada por
alrededor de setenta y cinco años fuera de la capital neogallega,
en el poblado de Analco, pudo haber influido en la pugna que
sostuvo el cabildo tapatío para que el pueblo formara parte de su
jurisdicción, como se mencionó en el apartado anterior.
54
Plano 5. Interpretación del plano de Guadalajara de 1732, realizada
en la Sección de Monumentos Históricos del Centro INAH Jalisco. En
el plano original aparece Analco, pero Mexicaltzingo no.
55
El que la Audiencia tuviera sus oficinas en Analco desde 1575
hasta 1650, ha sido motivo de orgullo para los analquenses, algunos
de los cuales reivindican que en el poblado indígena se ubicó el
"primer Palacio de Gobierno".
A principios del siglo XVI, cuando la Audiencia tenía su sede
en este edificio, ocurrieron en él ciertos acontecimientos que
provocaron la manifestación de creencias populares y dieron origen
a una novela trágica. En 1606, a la muerte del oidor Santiago de
Vera, entró en funciones como presidente interino de la Audiencia
Francisco de Pareja, quien trasladó su residencia familiar al
Palacio de Oñate. El nuevo oidor obligó a su hijo Diego a seguir la
carrera eclesiástica en el Seminario de Santo Domingo en México, no
obstante que el joven era "libre en el hablar por lo que tenía
muchos ofendidos". En cambio, se opuso al deseo de su hija Ana de
profesar como religiosa, la sacó del convento y la casó a su gusto.
El matrimonio produjo en la joven tal depresión que acabó por
perder el juicio. Frecuentemente se le oía decir: "¡ay de tí que
dejaste á Dios por un hombre! ¿qué se hicieron tantos años de
monasterio? ¿en qué.pararon tantas mercedes divinas? ¡todo acabó!
icondenada estás!". Su desesperación llegó a tal extremo que el
suicidio se convirtió en su obsesión: en un primer intento de
lograr su objetivo, se comió unos alacranes, acto del que lograron
salvarla; poco después quiso arrojarse por un balcón y su padre, al
salvarla, se dio tan fuerte caída que quedó gravemente enfermo.
En esos días su hijo Diego, ya ordenado sacerdote, asistió a
una boda en la que, como era su costumbre, provocó el enojo de sus
56
enemigos con sus palabras; estos lo esperaron a la salida de la
fiesta, le dieron muerte y arrojaron su cadáver al río. El Oidor no
resistió la noticia y murió, en tanto su hija se ahorcó. Al día
siguiente el padre y sus dos hijos fueron sepultados en el convento
de San Francisco. A raíz de esta tragedia don Pablo J. Villaseñor
escribió en 1851 un drama en verso titulado El Palacio de Medrano.
(Pérez Verdía: 1988, pp. 265-266).
Eduardo López Moreno asienta en su estudio sobre Guadalajara
que lo ocurrido a la familia Pareja en el año de 1608, provocó
entre los moradores de los alrededores un estado de pavor y espanto
que repercutieron en un estancamiento del crecimiento de la ciudad
y el pueblo hacia esa parte durante algún tiempo. En la creencia de
la gente, la zona estaba "habitada" o visitada por los espíritus de
los difuntos (López Moreno: 1992, p.58).
Durante eí siglo XIX, y posiblemente desde antes, el Palacio
de Medrano fungió como casa de vecindad hasta que fue destruido en
1918 .
EL GOBIERNO ESPIRITUAL
El primer obispo efectivo de la Nueva Galicia fue Pedro Gómez
Maraver, quien se hizo cargo de la silla episcopal desde fines de
1546. Antes de él habían sido nombrados para el cargo Antonio de
Ciudad Rodrigo y Juan de Barrios, el primero no aceptó el cargo, y
el segundo falleció antes de tomar posesión. A n t e e l
lamentable estado en que se encontraba la ciudad de Compostela, la
cual hasta 1560 fue la sede de los poderes civiles y religiosos,
57
don Pedro regresó a Guadalajara donde decidió residir con sus
hermanos de regla en el convento franciscano, que al menos en ese
año se localizaba en Analco.
En diciembre de 1551 falleció el Señor Obispo Maraver. Para
sustituirlo fue nombrado fray Pedro de Ayala, quien tomó posesión
del cargo hasta el 28 de noviembre de 1559; un año después logró
que la sede episcopal fuera trasladada de Compostela a Guadalajara.
Como la catedral tapatía, -de la que él había puesto la primera
piedra-, estaba en ese entonces en construcción, el convento
franciscano continuó siendo sede -no oficial- de la silla episcopal
(Muriá: 1980, p p . 49-50 y 55-56) . Esta situación ha llevado a que
algunos analquenses y tapatíos interpreten que el poblado fue por
algún tiempo sede del obispado neogalaico.
El convento franciscano duró poco tiempo en Analco, pues
debido a que el agua les quedaba muy lejos y a lo fangoso del
terreno en que inicialmente se ubicó, lo trasladaron al lado
poniente del río, donde además del convento construyeron el templo
de San Francisco (Pérez Verdía: 1988, p. 224). Y aunque los
diferentes cronistas no se ponen de acuerdo en la fecha en que
sucedió este cambio, al parecer cuando fray Pedro de Ayala se hizo
cargo de la silla episcopal, el convento ya se encontraba en donde
esta el actual templo de San Francisco. Sea como fuere, los datos
parecen indicar que por un período muy corto, el obispo residió en
el poblado indígena. Ante lo cual, hay analquenses que también
reivindican que su barrio fue inicialmente sede del obispado.
58
En un • principio los franciscanos tuvieron a su cargo el
gobierno espiritual de los habitantes tanto de la villa española,
como de los pueblos indígenas inmediatos a ella. Hacia 1548 el
clero secular recién llegado a estas tierras, atendió a la
población española. A partir de entonces se establecieron dos
parroquias, la del Sagrario, encargada de la población de origen
hispano y la de San Francisco, para los indígenas de los
alrededores. Esta última estuvo en manos de los franciscanos hasta
1799 en que su administración pasó también a manos del clero
secular (So-lís Matías: 1986, pp. 16-17; Calvo: 1992, p. 16).
Fenómeno significativo fue que la división inicial de las
jurisdicciones parroquiales obedeció a la condición racial de los
habitantes y no al espacio habitado, pues eso dio como resultado
que cuando españoles o miembros de las castas iban a vivir a los
poblados que eran jurisdicción de la parroquia de San Francisco,
ellos seguían apegados a la del Sagrario, de acuerdo a la política
de marcar la diferencia con los indígenas y no ser confundidos con
ellos. Este hecho ilustra que la división entre república de indios
y república de españoles no se refería únicamente a cuestiones
espaciales, sino que abarcaba los diversos aspectos de la vida de
uno y otro grupo racial.
Esta manera de proceder fue apoyada por el clero secular
deseoso de quitarle clientela al regular, principalmente a los
franciscanos.
En 1633, con el pretexto de la administración de los
sacramentos a españoles, mestizos, mulatos y negros de
59
Mexicaltzingo y Analco, reivindicada por ambas partes, estalló un
conflicto entre el Sagrario y San Francisco. Lo que estaba en juego
era la influencia sobre la población étnicamente marginal, pero de
gran importancia económica en ambos barrios.
La Audiencia dio la victoria a los seculares a cargo del
Sagrario, parroquia que, durante el siglo XVII, desbordó sus
límites espaciales e invadió los de San Francisco, pues se encargó
de toda la población no indígena de la ciudad (Calvo: 1992, pp. 37-
38) .
RELIGION Y ACULTURACION
El hecho de que 500 indígenas de Tetlán hayan decidido seguir
a los misioneros y establecerse en torno a su convento, muestra el
arraigo que los religiosos y la doctrina católica habían logrado
entre los naturales, quienes además depositaron su confianza en los
frailes para que estuvieran presentes, en ocasiones como sus
representantes, en las negociaciones que realizaron con las
autoridades de Guadalajara.
La labor desempeñada por las órdenes regulares fue funtamental
para la consolidación del dominio español en el Occidente, "sin su
ayuda hubieran sido nulos los esfuerzos de los soldados; en gran
parte la conservación de las provincias fue obra suya" (Cornejo
Franco: 1980, p. 45).
Es significativa la descripción que para fines del siglo XVI
hizo de la devoción de los naturales de la región Alonso de la Mota
y Escobar: .
60
es la advocación de la Iglesia de este arrabal de San
Juan Bautista, adórnanla los indios y la proveen de todo
lo necesario de cera y vino, imágenes y ornamentos de sus
haciendas y esto muy cumplidamente (Mota y Escobar: 1940,
pp. 48-49).
De esos tiempos data la ermita en que "tenían los indios por
milagrosa una imagen de San Sebastián mártir [al parecer de factura
indígena], de la que cuentan, sudó sangre un miércoles de ceniza"
(Cornejo Franco: 1980, p.188). Esta ermita se fue agrandando
sucesivamente, hasta formar la nave central del templo, a la que
posteriormente se le añadieron dos capillas laterales. Casi toda la
construcción es de la segunda mitad del siglo XVII, siendo la
última de estas capillas la dedicada a la Virgen de Guadalupe
(Cornejo Franco: 1980, p. 48) (ilustración 6).
Ilustración 6. Templo de San Sebastián de Analco.
61
Los franciscanos estaban realmente interesados por el
bienestar espiritual y material de los indigenas y en que su
atención siguiera dependiendo de ellos. Por eso expresaron su
preocupación al Rey cuando supieron que frailes agustinos querían
establecer un monasterio en la ciudad. Como los indios eran pocos,
miserables y estaban ocupados en la construcción de la Catedral, de
un puente para cruzar el río y de otras obras necesarias de
particulares, y "como ellos [los agustinos] edifican tan
suntuosamente", en su informe de 1570 al rey, sugirieron aplazar su
llegada, para que no se acabasen los indios (Pérez Verdía: 1988, p.
227) .
En la relación que los franciscanos enviaron a su Majestad en
1567 asentaban que el pueblo de Analco tenía mil naturales -al
momento de su fundación se calculaban 1,500 o 2,000- y señalaban
como causa de esa notoria disminución la gran explotación de que
eran objeto por parte de los españoles y las autoridades
virreinales, actitud ante la que muchos de ellos "huyen de sus
tierras y dejan sus'mujeres y hijos, y mueren ... por las grandes
cargas" (Pérez Verdía: 1988, p. 244).
Al igual que en otros pueblos y ciudades, la influencia que
la religión logró entre la mayoría de la población fue muy grande.
Los mandatos, recomendaciones y prácticas sugeridas por los
sacerdotes, fueron acatadas sin reparo por muchos, lo cual
repercutió en varios campos.
Queda claro que la religión fue un factor importante en la
aculturación de los indígenas de Analco, pero también que sirvió
62
como instrumento de control hábilmente utilizado por las
autoridades españolas en contra de los indígenas y del clero
regular.
LA POBLACION Y EL MESTIZAJE
El maltrato de que eran objeto los naturales en la región de
Guadalajara, así como la atracción que ejerció el descubrimiento de
minerales en Zacatecas y sur de la Nueva Galicia durante la segunda
mitad del siglo XVI, provocaron movimientos migratorios hacia
aquella zona.
Por otra parte, las pandemias de los siglos XVI y XVII
castigaron de manera desigual a la población, victimando una gran
cantidad de naturales: el matlazáhuatl llegó a la Nueva Galicia en
1577, hizo estragos en 1580-81 y repitió en 1597 en Analco y
alrededores inmediatos de la ciudad bajo la forma de tabardete y
colite; en 1632 la población de Analco y demás pueblos cercanos fue
atacada por. una gran peste que en veinticuatro horas ocasionaba la
muerte a los indios, la mayoría de los cuales se encontraban en
Analco y Mexicaltzingo (Mota y Escobar: 1940, pp. 57-60) .
Movimientos migratorios, maltrato y periódicas epidemias,
ocasionaron un gran descenso del número de indígenas tributarios de
Analco durante los siglos XVI y XVII. De 1,000 que había en 1570 a
373 en 1582, década en que hubo tifo; a 265 en 1608 y a 160 en
1644, cifras aún diezmadas por la epidemia de viruela en 1648 (cfr.
Solís Matías: 1986). En este sentido Calvo señala 588 tributarios
para Analco, y San Pedro juntos en 1600. (Calvo: 1992, p. 50.)
63
Vistas aisladamente estas cifras impresionan. Si bien todo
indica que durante esos siglos hubo una baja de población que debió
haber repercutido en Analco, hay que tomar en cuenta que
simultáneamente con el descenso de la población natural -la cual se
registraba con regularidad dada su calidad de tributarios- se
inició un proceso migratorio de esclavos negros y mulatos que
fueron traídos para el servicio de los españoles. Además, algunas
personas no indígenas y habitantes de la ciudad española pasaron a
vivir al poblado dei otro lado del río.
Los registros del Sagrario para 1629-1633 señalan la presencia
de españoles mestizos, mulatos y negros en Analco y Mexicaltzingo.
Tomando a ambos barrios en conjunto había 108 (9.22%) de población
no indígena de 1629 y 122 (10.6%) para 1633. La progresión de
estas modestas cifras asienta el inicio de un proceso de mestizaje
que se irá fortaleciendo.
Por esas fechas, la mezcla racial era todavía incipiente,
sobre todo si se compara con el conjunto del área citadina, donde
a principios de siglo había una población de alrededor de 3,000
almas, de las cuales casi dos terceras partes eran indígenas -1,700
o 1,800- y apenas una quinta parte de origen europeo. Para lb21, de
3,500 habitantes para el conjunto de la ciudad, cerca de 1,200 eran
indígenas, cifras en las que se toma en cuenta a la población
indígena San Pedro y Toluquilla (Calvo: 1992, p.36). En esos
momentos el porcentaje de españoles, indios y castas se va
igualando, lo cual nos habla de la llegada de nuevos europeos y del
inicio del. mestizaje, al cual Analco seguramente contribuyó.
64
Indicador de ello es que para fines del siglo XVIII ya no existen
negros en Analco.
Posteriormente al despoblamiento de Guadalajara durante los
siglos XVI y XVII, debido al descubrimiento de las minas de
Zacatecas, hubo un incremento demográfico, lento comparado con
épocas posteriores -de 3000 a 10,000-, pero significativo, pues
dado que en él influyó la inmigración ibera y africana,
representó un gran impulso al mestizaje, fenómeno de gran riqueza
por la cantidad de repercusiones culturales que trajo.
Este incremento demográfico debido en buena parte a que
llegaron de fuera, tuvo como consecuencia que de los nueve o diez
mil habitantes con que contaba la ciudad en 1700, menos de la
cuarta parte fueran naturales, cantidad inferior a la de los
españoles (Calvo: 1992, pp. 49-52) . Todo parece indicar que para
ese período la población de Analco descendió, pero también se
diversificó. A principios de ese siglo había sucedido la tragedia
de la familia Pareja, suceso que, como ya se mencionó, según
Eduardo López Moreno, influyó para que la población se resistiera
a vivir en esa zona (Calvo: 1992 p. 58). Este autor señala que hay
factores temporales d<= origen social o cultural que influyen en el
crecimiento de las zonas urbanas, como es el caso de esa tragedia.
Durante el siglo XVIII el ritmo de crecimiento demográfico de
la capital neogallega aumentó, pues ascendió a 28,857 habitantes en
1777. La parte norte de la urbe se empezó a poblar, en tanto la
población de Analco permaneció prácticamente estacionaria. Para ese
año el barrio contaba con 1,167 habitantes, 5.27% del total de la
65
ciudad, la mayoría de los cuales, el 52.27% (610), eran indígenas,
el 27.51% (321) blancos y el 20.22% (256), pertenecían a castas -de
los cuales sólo 28, es decir el 2.4%, eran mestizos (cuadros 1, 2
y 3; gráficas 1 y 2).
ESPAÑOLES INDIOS
H H NAO NÑA TOTAL H H NÑ0 NÑA TOTAL
CENTRO 2,683 3,453 944 866 7,946 1,000 1,027 596 400 3,023
MEXICALTZINGO 22 35 23 31 111 328 390 46 32 796
ANALCO 106 131 32 32 301 229 207 106 68 610
HEZQUITAN 47 50 17 35 149 96 83 18 26 223
TETLAN 0 0 0 0 0 31 31 19 28 109
GUADALAJARA 2,858 3,669 1,016 964 3,507 1,684 1,738 785 554 4761
CRIOLLOS HESTIZ0S
H H NÑ0 NÑA TOTAL H H NÑ0 NÑA TOTAL
CENTRO 60 69 94 41 264 47 89 57 79 272
MEXICALTZINGO 23 33 72 8 136 0 0 0 0 0
ANALCO 9 3 4 4 20 8 10 3 7 28
HEZQUITAN 13 17 5 6 41 0 0 0 0 0
TETLAN 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
GUADALAJARA 105 122 175 59 461 55 99 60 86 300
COYOTES LOBOS
H H NÑ0 NÑA TOTAL H H NÑ0 NÑA TOTAL
CENTRO 87 66 70 34 257 44 43 34 23 144
MEXICALTZINGO 18 27 0 6 51 31 22 8 14 75
ANALCO 0 0 0 0 0 4 1 1 1 7
HEZQUITAN 14 26 3 7 50 6 3 7 3 19
TETLAN 1 1 0 0 2 3 3 0 0 6
GUADALAJARA 120 120 73 47 360 88 72 50 41 251
NEGROS * HULAT0S
H H NÑ0 NÑA TOTAL H H NÑ0 NÑA TOTAL
CENTRO 21 22 3 7 53 1,857 3,275 1,178 903 7,213
MEXICALTZINGO 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
ANALCO 0 0 0 0 0 50 63 51 37 201
HEZQUITAN 0 0 0 0 0 9 15 2 7 33
TETLAN 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
GUADALAJARA 21 22 '3 7 53 1,916 3,353 1,231 947 7,447
Cuadro 1. Total de habitantes de Guadalajara y sus barrios por raza
y casta. 1777
66
AGRUPADOS: ESPAÑOLES V CRIOLLOS COSO FLANCOS
COYOTES Y LOEOS COMO OTROS.
i V A A*• % %
T u í A l FLANCO IN T E R N O C IU D A D IN D IO S IN T E R N O C IU D A D M E S T IZ O IN T E R N E C IU D A D
A N A LCO 1 ,1 6 7 321 2 7 . 5 1 1 .4 5 6 1 0 5 2 . 2 7 2 . 7 6 2 8 * 2 . 4 0 0 . 1 3
M E X IC A L T Z IN G O 1 ,1 0 9 2 4 7 2 1 . 1 3 1 .1 2 7 9 6 6 8 . 0 9 ó.uu 0 0 . 0 0 C T 0
K E 2 0 U ÍT A N 5 1 0 1 9 0 3 6 . 0 9 0.66 2 2 3 4 3 . 3 0 1 .0 1 0 u,un 0 . 0 0
T E T L A N 1 1 7 0 0 . 0 0 0 .0 0 . 1 0 9 9 3 . 1 6 0 . 4 9 0 0 ,0 0 . 0 . 0 0
C EN TR O 1 9 ,1 7 2 8 ,2 1 0 4 2 . *62 3 7 . 0 8 ó, X-1'
0 1 5 .7 7 1 3 . 6 5 - 2 7 2 1 .4 2 . 1 .2 3
G U A D A L A JA R A 2 2 , 1 4 0 0 ,it'V 4 0 . 5 1 . 4 0 .5 1 4 ,7 6 1 2 1 . 5 0 . 2 1 . 5 0 300 % 1.36 1 .3 6
í % 1 % i' '% '% ■
! TOTAL NEGRO INTERNO CIUDAD MULATO INTERNO CIUDAD OTROS INTERNO CIUDAD
A N ALCO 1 ,1 6 7 0 0 0.00 201 17.22 0.91 7 0.60 0.03
M E H C A L T Z IN G O 1 ,1 6 9 0 0 0.00 0 0.00 0,00 126 10.73 0.57
KEZeWTAN 515 0 0 0.00 óó 6.41 0.15. 13.40 /0.31 6 9
TETLAN 117 0 0 0.00 0.00 0.00 Ó 8 6.8¿ 0.04
CENTRO 19,172 53 0.28 0.24. 7,213 37.62 32.53 401 2.09 1.81.
r
j.7 0.24 0.24 7,447 33.64 33.64. 611 ; 2.76. 2 .<76
GUADALAJARA 22,14U j
Cuadro 2. Porcentaje de habitantes de Guadalajara y sus barrios por
raza y casta. 1777
67
R A Z A S
100%
a. ir o Q- O en o — O 2:
7 5%
50% -
2 5%
0% -
ANALCO M EXICALT MEZQUITAN TETLAN CENTRO GUAD
O TROS L il 7 126 69 8 401 611
MULATOS IUS 201 0 33 0 7213 7447
NEGROS m 0 0 0 0 53 53
MESTIZOS üü 28 0 0 0 272 300
INDIOS ü l 610 796 223 109 3023 4761
BLANCOS 1_ _ 1 321 . 247 190 0 8210 8968
TOTAL 1167 1169 515 117 19172 22140
Gráfica 1. Porcentaje de habitantes pertenecientes a razas y
castas en Guadalajara y sus barrios. 1777.
68
MAYORES
TOTAL % í MAYORES % t MAYORES % V
ft
ZONA MAYORES INTERNO CIUDAD HOMBRES INTERNO CIU DAD MUJERES INTERNO UDAD
CI
CIUDAD 16,042 72.46 72.46 6,847 30.93 30.93 9,195 41.53 41.53
ANALCO 821 70.35 3.71 406 34.79 1.83 415 35.56 1.87
MEXICALTZINGO 929 79. 4 7 - 4.20 422 36.10 1.91 507 43.37 2.29
MEZQUITAN 379 73.59 1.71 185 35.92 0.84 194 37.67 0.88
7tr 7C
TETLAN 70 59. tí3 0.32 OJ 29.91 0.16 00 29.91 0.16
CENTRO 13,843 72.20 62.52 5,799 30.25 26.19 8,044 41.96 36.33.
.MENORES
TOTAL % i MENORES % % MENORES % %
ZONA MAYORES INTERNO CIUDAD HOMBRES INTERNO CIUDAD MUJERES INTERNO CIUDAD
CIUDAD 6,098 27.54 27.54 3,393 15.33 15.33 2,705 12.22 12.22
0.00
ANALCO 346 29.65 1.56 197 16.88 0, 39 149 12.77 0.67
MEXICALTZINGO 240 20.53 1.08 149 12.75 0.67 91 7.78 0.41
MEZQUITAN 136 26.41 0.61 52 10.10 0.23 tí4 16.31 0.33
TETLAN 47 40.17 0.21 19 16.24 0.09 £0 23.93 0.13
0 7 C7
CENTRO 5,329 27.80 24.07 2,976 15.52 13.44 L 1- 12.27 10.63
%
TOTALES
TOTAL % TOTAL % • TOTAL
% % %
ZONA PÛBLACIÜ CIUDAD HOMBRES INTERNO CIUDAD MUJERES INTERNO CIUDAD
CIUDAD 22,140 100.00 10,240 46.25 46. 25 11,900 53.75 ^3. / 5
ANALCO 1,167 5.27 603 51.67 2.72 564 48.33 2.55
r r, «‘
MEXICALTZINGO 1,169 5.28 571 48.85 2.58 ■ 11 A 51.15 2.70
77
•MEZQUITAN 515 ¿.00 237 46.02 1.07 273 53.98 1.26
C7 .“.C
TETLAN 117 0.53 54 46.15 0.24 63 ■JO . O J 0.28
CENTRO 19,172 86.59 8,775 45.77 39.63 10,397 54.23 46.96
■
Cuadro 3. Población de Guadalajara y sus barrios por sexo y edad.
1777.
69
POBLACION POR SEXO Y EDAD
10 0 %
û
l
75%
C C O
C
l
O
C
50 % -
C
O
—
0~z .
25% -
U 7 o
ANALCO MEXICALT UEZQUITAN TETLAN CENTRO ‘ GUAD
MENORES MUJERES IU 149 91 84 28 2353 2705
MENORES HOMBRES H i 197 149 52 19 2976 3393
TOTAL M E N O R E S 346 240 136 47 5329 6098
MAYORES M U J E R E S H Ü 415 507 194 35 8044 9195
MAYORES H O M B R E S dD 406 422 185 35 5799 6847
TOTAL MA Y O R E S 821 929 379 70 13843 16Q42
Gráfica 2. Porcentajes de la población de Guadalajara y sus barrios
por sexo y edad. 1777.
70
Analco y Mexicaltzingo tenían prácticamente el mismo número de
habitantes. Curiosamente, en el primero, a pesar de estar separado
de la ciudad por el río, había más españoles y menos indígenas que
en el segundo, donde los naturales y los criollos constituían la
mayoría de la población. En la distribución de la población de ese
entonces llama la atención que sólo en el centro de la ciudad
hubiera negros, en tanto que los mulatos tenían una representación
significativa en Analco y en Mexicaltzingo no existían. Sin
embargo, las otras castas aparecían principalmente en este barrio.
Relacionando estas cifras con el proceso de mestizaje, nos
podemos percatar de que este se inició con más fuerza en el núcleo
de origen español, donde se ubicaba la mayoría de la población y se
manifestó de diferente manera en los barrios. En Analco se dieron
las mezclas más radicales: blancos e indios y blancos y negros, en
tanto que en Mexicaltzingo se presentaron otro tipo de
combinaciones raciales.
Los cuadros 1, 2 y 3 y las gráficas 1 y 2 muestran la
cantidad y proporciones de la población, sus edades, sexo y
mestizaje en la ciudad, en sus barrios y por tanto en Analco en
1777.
En Analco había más hombres que mujeres, en tanto que en el
resto de los barrios y de la ciudad la proporción entre ambos sexos
era inversa. Este fenómeno en el barrio se debe a los menores,
porque entre los mayores el porcentaje femenino supera al
masculino. La superioridad numérica femenina adulta se puede
relacionar con lo mencionado por los franciscanos en los informes
71
a sus superiores; respecto a la tendencia de los indígenas a
abandonar los pueblos, debido a las cargas excesivas de trabajo,
cuestión que también influía en la mayor mortalidad masculina y en
una longevidad femenina mayor.
Haciendo a un lado a Tetlán, cuya proporción de menores es
atípica, la de los adultos en Analco es inferior, lo cual nos habla
de un mayor crecimiento natural que en el resto de la ciudad debido
posiblemente a que las mujeres de ese sector de la población además
de superar a los hombres, eran más prolíficas.
Las particularidades del mestizaje en Guadalajara y el papel
que Analco y Mexicaltzingo desempeñaron en él, además de
relacionarse con las proporciones mencionadas entre adultos,
menores, hombres y mujeres, tienen que ver con otro fenómeno que se
presentó en la estructura espacial de la sociedad tapatía, así como
con la forma de impartir justicia y ordenar la ciudad. Fueron
aquellas zonas las elegidas para que se ubicaran los lugares
destinados a la prostitución. También eran sitios privilegiados
para los abusos sexuales y hechos de sangre. Existen testimonios
donde se mencionan a personajes femeninos en esos barrios que
llaman la atención: matronas a la cabeza de establecimientos
domésticos compuestos solamente por mujeres; hechiceras, videntes
y brujas con personalidades pintorescas; mujeres encargadas de
mantener "nidos de amor" o con grandes tendencias a hacerse preñar;
todas ellas frecuentemente visitadas por habitantes de otras parte
de la ciudad (cfr. Calvo: 1992, pp. 45 y sigs) . De ahí que en
72
Analco, existiera ún alto grado de ilegitimidad (Soils Matías:
1986, p . 4 7 ) .
Por lo que se refiere a la mortalidad, cabe destacar que en
Analco el mayor número de defunciones se encontraba durante la
estación de lluvias y el calor, en tanto que en la época de frío
era cuando menos muertes se registraban, fenómeno relacionado con
el estancamiento de aguas en las riberas del río de San Juan de
Dios, aledaño al barrio.
EDIFICACION Y PROPIEDAD
Construido también sobre el modelo de tablero, aunque con
diferentes características que las de la traza ortogonal de
Guadalajara (plano 6), Analco albergó a los 3,000 indígenas que lo
fundaron, en alrededor de quinientas casas, ciento once edificadas
con carrizo y paja, a diferencia de las de los españoles en las que
se usó desde un principio el adobe. Con el tiempo también los
naturales usaron materiales más duraderos en la construcción de sus
habitaciones. A diferencia de lo que ocurrió en el núcleo español
donde las manzanas se dividieron en cuatro solares, en Analco las
porciones otorgadas a sus moradores fueron más pequeñas, pues había
diez solares por cuadra.
En su afán de engrandecer su. ciudad, los vecinos de
Guadalajara pronto emprendieron una serie de obras públicas y de
particulares, realizadas en adobe y piedra, con mano de obra
indígena. Esta, en plena depresión tanto por el maltrato como por
las enfermedades y la emigración, resultaba insuficiente, dada la
73
cantidad y magnitud 'de las construcciones que se querían lograr. De
ahí la constante preocupación y denuncia de los franciscanos por el
maltrato al que eran sometidos los indígenas.
Entre las obras de mayor importancia se encontraba una
primitiva catedral y un puente de piedra a través del cual en 1586
ya se podía cruzar de Analco a Guadalajara y que fue vital para las
comunicaciones de la ciudad con sus suburbios y con la Nueva
España, pues por él se salía rumbo a la capital del virreinato
(Calvo: 1992, p. 20).
Hacia 1613-1619 el presidente de la Audiencia, Alonso Pérez
Marchan hizo edificar un segundo puente, más hacia el norte, frente
al hospital de San Juan de Dios y posteriormente otras estructuras
fueron construyéndose sobre el río, todavía más al norte. Es
probable que la ubicación de Analco en las inmediaciones de la
ciudad haya influido para que algunos de los inmigrantes que de
diversos puntos se trasladaban a Guadalajara, se establecieran en
el barrio, primer punto de la ciudad por el que pasaba el camino
que llegaba_ de México.
Hacia 1650 la actividad urbanística de la ciudad disminuyó su
ritmo, desplazándose hacia los barrios de Analco y Mexicaltzingo,
donde la población marginal española y criolla, deseosa de alejarse
de la justicia común, se mezclaba con los indios y explotaba a la
vez el vicio, a los indios y a los mercaderes de paso (Calvo: 1992,
p.22) (plano 7).
74
Plano 6. Extensión de Guadalajara en 1745. Reconstrucción realizada
con base en planos y crónicas de época en la Sección de Monumentos
Históricos del Centro INAH Jalisco.
75
La llegada de nuevos moradores al pueblo originó un
ensanchamiento del territorio ocupado por los analquenses. Con
chozas de carrizo y casitas de adobe que alternaban irregularmente
con huertas y sembradíos, Analco era uno de los lugares más pobres
de la ciudad. De la orilla del río a donde iniciban las primeras
las construcciones había una franja ancha de terreno en la que
solamente había árboles, principalmente de los llamados paraísos,
lugar que de día servía de esparcimiento y de noche como guarida y
centro de reunión de maleantes.
Las accesorias en las casas habitación tapatías eran
frecuentes, muchas de ellas fueron destinadas a tiendas. Estas, así
como las casas que albergaban a familias complejas, e inclusive a
grupos de personas sin vínculos de sangre, fueron comunes en las
ciudades novohispanas y sirvieron como antecedentes de las
vecindades.
Las casas populares, como eran la mayoría de las de Analco,
constaban a menudo de una sala, dos cuartos y un pedazo de solar o
patio. En 1683, una casa en Analco, con "tres aposentos con cocina
y un gallinero y solar" se vendió por sólo 55 pesos, mientras que
una construida para las élites costaba 3,400 pesos (Calvo, pp. 24-
26) .
Dadas las características del suelo y lo perecedero del adobe,
las casas tenían una duración de alrededor de un siglo y eran de
una sola planta. Así, las más viejas, algunas destinadas a rentarse
desde la época colonial, frecuentemente estaban en pésimo estado,
76
y era responsabilidad del inquilino hacer las reparaciones
necesarias.
Plano 7. Mancha urbana en 1753 y crecimiento hasta 1800.
Reconstrucción realizada con base en planos de época en la Sección
de Monumentos Históricos del Centro INAH Jalisco.
77
Curiosamente el único edificio con piso superior aix los primeros
tiempos de la ciudad estaba situado en Analco, pues era el que
había ocupado la Audiencia. Mota Padilla escribe que el centenario
Palacio de la Audiencia, cuando todavía estaba habitado en 1643,
tenían un estado de deterioro avanzado.
Es cosa bien sabida que la antigüedad del oficio es mucha
y mayor el peligro de que se caiga pues con muy poco
movimiento que se haga en sus cuartos tiemblan porque el
maderamen está en muchas partes apolillado, y todo el
cuarto principal de vivienda inclinado hacia la parte del
oriente y sostenido con unos estribos que es remedio
momentáneo o poco durable" (citado por. Calvo: 1992, pp.
23-24) .
LA ECONOMIA Y LOS TRABAJADORES
Los primeros habitantes de Analco, según los describe Alonso
de la Mota y Escobar, fueron:
indios casi todos oficiales de todos oficios mecánicos,
en los cuales sirven a todos los menesteres de los
vecinos españoles de la ciudad, con que ganan muy largo
para su vida y sustento. (Mota y Escobar: 1940: p. 48) .
A la gran división del trabajo existente entre el campo y la
ciudad, se agregaba otra entre los grupos étnicos. En un extremo
los españoles con puestos administrativos y de rango, en el otro,
la población indígena y los esclavos negros que vinieron para el
servicio de los habitantes de Guadalajara.
A pesar de que la Capital neogallega no se distinguiría por
ser un centro productor, las primeras industrias tapatías datan del
mismo año de su establecimiento en el Valle de Atemajac, cuando se
concedió a Juan de Saldivar el privilegio de establecer el primer
molino de trigo aprovechando la energía generada por la corriente
78
del río de San Juan.de Dios. Fue tanta la admiración de ios indios
por ese instrumento, que dieron en llamar a la ciudad por mucho
tiempo "El Molino" (Pérez Verdía: 1988, p. 187).
A lo largo de las riberas de este río, frontera natural entre
Analco y la ciudad, se emprendieron diversas actividades
económicas, tales como huertas, baños, sembradíos y pastos,
primero; tenerías y obrajes más tarde; labores todas que poco a
poco cobraron importancia en la vida de ambos núcleos de población
y gracias a las cuales también se le denominó al río como "calle
industrial".
Además, como recién fundada Guadalajara, cuando se
descubrieron las minas de plata zacatecanas, muchos de sus
habitantes emigraron en busca de mejores oportunidades, la base de
su mantenimiento fue la mano de obra indígena. Por ello Calvo
señala que su "elemento dinámico" lo constituyó el arrabal de
Analco, ya fuera por la mano de obra que guardaba, ya por su
función en el abastecimiento y en el "tianguiz" tapatío (Calvo:
1992, p. 12) . En este mismo sentido, Moisés González Navarro, en su
libro sobre los repartimientos en la Nueva Galicia, hace referencia
a varias veces en que los naturales de Analco fueron destinados
para realizar distintos tipos de labores. (González Navarro: 1977).
En general, las relaciones económicas entre la ciudad criolla
y el pueblo de Analco durante la época colonial fueron de carácter
diverso: abasto de alimentos y materias primas, mano de obra para
la construcción y manufacturas; así como servicios públicos y
privados.
79
La agricultura constituyó la actividad más importante para los
habitantes de la jurisdicción parroquial de Analco, que abarcaba
tanto sector urbano como rural. Aprovechando las condiciones del
clima, se cultivaban maíz, trigo y frijol (ver en el plano 8 lo que
se contempla como áreas verdes). Además los analquenses proveían a
la ciudad con el producto de las hortalizas y frutas de Toluquilla;
flores de San Gaspar; pollos, gallinas y huevos de Santa María;
loza y artículos de barro de San Pedro; así como leña y madera de
los bosques y montes de los alrededores, que vendían convertidas en
tablas, vigas y tablones; por otra parte ofrecían una amplia
variedad de mercancías que producían en los pequeños talleres del
barrio y que se vendían en plazas y mercados tapatíos.
De la producción y venta de estas mercancías, los indígenas
obtenían los recursos indispensables para su subsistencia y pago de
tributos. Esta combinación de tareas rurales y urbanas marcaron
hasta principios del siglo XX la vida de los analquenses y dejaron
huella en su cultura posterior.
La gran proporción de actividades agrícolas desempeñadas por
los analquenses, as.í como la defensa de su espacio habitacional,
los llevó a pelear la posesión y delimitación de su territorio. Con
los objetivos de ampliar su espacio productivo, establecer su
límite territorial y fabricar canales que sirvieran a la
irrigación, en 1731 construyeron hacia la parte oriente de su
poblado una zanja profunda, a la que llamaron "ejido cordonal".
80
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S I M B O L O G I A
Manranas existantes
Zonas arboladas o axido»
ioiesias
Umita virtual da la ciudad
Ríos
P u e n t e »
tM A A aO W C> I
1 rs
Plano 8. Adaptación del plano original de 1753, realizada en la
Sección de Monumentos Históricos del Centro INAH Jalisco. En el
original no aparecen los barrios indígenas.
81
Esta -obra ocasionó un problema grave, pues cortaba los
caminos que llegaban a la ciudad. Además, como el suelo en esa zona
era arenoso, se erosionaba fácilmente y las lluvias daban lugar a
la formación de barrancas. Ante esa situación algunos vecinos que
habían mandado construir galápagos y repechos, temían que el foso
agravara la situación. Por otra parte, el límite que los naturales
deseaban establecer se oponía a las previsiones del cabildo, pues
esa instancia sostenía que el crecimiento de la ciudad dependía de
que hubiera tierras disponibles hacia el este. Finalmente se exigió
a los indígenas que cerraran la zanja (Van Young: 1989).^
Así pues, las actividades económicas realizadas por los
analquenses jugaron un papel muy importante en el sostenimiento de
la ciudad durante sus primeros siglos de vida.
CONDICIONES DE VIDA EN EL BARRIO
La separación en República de Indios y Españoles establecía
una diferenciación político social entre las castas, indígenas y
españoles, sancionada por la legislación colonial. Esta división
constituyó un reflejo de la coexistencia de diversas culturas y de
elementos rurales en el seno de las sociedades urbanas americanas
desde tempranos tiempos.
Thomas Calvo nos da un ejemplo simbólico de esta situación al
hablar del reloj con que hacia 1575 se adornaron las torres de la
iglesia de San Miguel. Ese reloj separaba -con distancia de siglos-
dos humanidades, la urbanizada de Guadalajara que utilizaba
relojes, de la rural que desde el neolítico se guiaba por el curso
82
del sol "señalando con el dedo y diciendo 'aquí el sol', 'allí el
sol'" (Calvo: 1992, p.13).
Por otra parte, a pesar de que los españoles por pobres que
fueran, no se servían entre sí y cuando llegaban a hacerlo, era en
minas o en empresas agrícolas fuera de la ciudad, Analco atrajo a
españoles pobres que, en busca de oportunidades, se atrevían a
cruzar el río. Pero también atrajo peninsulares con recursos que,
aprovechando las alternativas que ofrecía el río y la mano de obra
cercana, emprendieron actividades económicas en esa zona.
Es fácil imaginar las condiciones de insalubridad imperantes
sobre todo en las márgenes del río, vecinas de numerosos sitios
cenagosos, focos de infección y de insectos. Esto se veía agravado
por la pobreza de una población que no podía introducir ningún tipo
de instalaciones higiénicas en sus viviendas o siquiera contar con
una alimentación que le permitiera rechazar la amenaza de
enfermedades de todos tipos. *
Pocos son los documentos que hablan de las actividades
cotidianas de los grupos no españoles durante la época colonial.
Las escrituras de ventas de solares y casas muestran que miembros
de castas y algunos indígenas tuvieron acceso a la propiedad
inmobiliaria (Calvo: 1992, p . 4 8 ) . Estos documentos también revelan
un proceso de infiltración de población blanca en Analco y
Mexicaltzingo.
Como ya se mencionó, las casas en Analco y en los otros
poblados de los alrededores de la ciudad eran pequeñas. Én muchos
casos en una sola pieza se cocía el nixtamal, se molía la masa, se
83
atendía a un enfermo, se reñía, y, por último, se dormía en el
espacio disponible. Cada cuarto albergaba comúnmente a una familia,
de la cual también formaban parte algunos animalitos como gallinas
o perros. No eran pocos los casos en que además de servir de
habitación la misma vivienda era utilizada también como taller, lo
cual aparejaba molestias y riesgos de que alguno de los chiquillos
que continuamente entraban y salían corriendo tropezara con el
brasero donde el sastre tenía calentando su plancha, con los
tablones usados por el carpintero, con sacos de carbón, así como
otros muchos obstáculos. El artesano por su parte, disponiendo de
un espacio tan reducido para sus labores no tenía otro remedio que
extenderse más allá de los límites de su cuarto e invadir las áreas
públicas.
Tampoco faltaban los riesgos que representaban los locales
destinados a la actividad de tipo comercial cuando el vendedor de
leña, por ejemplo, no tenía cuidado al encender la lumbre que le
servía para calentar sus alimentos en un pequeño espacio y rodeado
de combustible (Solís Matías: 1986, pp. 87-88).
En lo que a servicios se refiere, existían los lavaderos De la
Reforma y los Baños de Agua Zarca cerca del Agua A z u l . De este
lugar se surtían los aguadores que vendían el agua en cántaros
trasladados en carretas en una sola rueda. Hasta antes del
porfiriato no existía el agua entubada, aunque si había algunos
hidrantes como el de la esquina de la "Piedrota", el de "La Luz de
Luna" o el del "Limoncito" y de la Pila del Jardín de Analco. Era
frecuente que en las casas hubiera pozos cuya agua se usaba
84
preferentemente para bañarse y lavar, en tanto que para beber
preferían la distribuida por los aguadores.
LA FRONTERA
A pesar de que los sitios ocupados por la ciudad y por Analco
estaban inmediatos el uno al otro, la existencia del río de San
Juan de Dios entre los dos sirvió a la vez como límite y como lugar
de actividades comunes.
El Río, después El Paseo y hoy la Calzada Independencia, está
íntimamente vinculado a la historia de Analco y ha influido de
manera diversa en la vida de sus habitantes. Empezaba, con cauce
profundo, en lo que ahora es el parque del Agua Azul, y volvía a
disminuir su profundidad al norte del mercado de San Juan de Dios.
Tanto al norte como al sur, la gente lo cruzaba por vados y entre
grandes piedras, cosa que no era posible en el tramo que comprende
el barrio, donde sólo era posible atravesarlo gracia a los puentes
ya que su profundidad en ese tramo era de entre 10 y 12 metros y su
anchura aunque desigual, en algunos lugares alcanzaba de 30 a 50
metros.
Los puentes generalmente eran cruzados durante el día, pues
por la noche las riberas del río, que como ya se mencionó estaban
pobladas de árboles, eran centro de reunión de maleantes. En el
área correspondiente a Analco se encontraban los puentes de
Medrano, el de La Torcaza y el de Catalán, por el que cruzaba la
diligencia que hacía el viaje hacia la ciudad de México. Es
precisamente por ello que Analco aparece, como un pintoresco
85
arrabal, en casi todas las descripciones de viajeros hasta 1888 en
que al llegar el ferrocarril a Guadalajara ya no era paso obligado
para ingresar a la ciudad, (cfr. Iguiniz: 1950 y 1951). Los
puentes del Cuerno y San Juan de Dios, aunque eran cercanos a
Analco, pertenecían al barrio de San Juan de Dios. Todos ellos eran
de piedra, anchos y protegidos por un parapeto (ilustración 7). El
mejor construido era el de Medrano que tenía unas bancas de piedra.
Cuando se estableció el servicio de tranvías en la ciudad, hubo
otro exclusivamente para esos vehículos que cruzaba por lo que
ahora es la calle de Libertad-Constitución.
Ilustración 7. Vista diagonal de uno de los puentes por los que se
atravesaba el río, ya en el barrio de San Juan de Dios.
86
Durante la época colonial el río de San Juan de Dios recibió
también el nombre de "calle Industrial", ya por los molinos que
desde temprana época se instalaron aprovechando el cauce de sus
aguas, ya por los lavaderos y baños que en él se establecieron o
porque sus orillas eran utilizadas por diversos ciudadanos para
plantar hortalizas.
Este río fue un lugar cotidiano de encuentro entre los
habitantes de la ciudad y los de Analco tanto en lo que se refiere
a actividades económicas como domésticas -los lavaderos-. Esta
frontera natural del barrio contribuyó a la conservación de ciertas
costumbres -como paseos y tipos de oficio-, características del
barrio -como ser lugar preferido de los malhechores- y por ende a
la conformación de su identidad.
EL POBLADO INDIGENA SE INTEGRA A LA CIUDAD
El proceso de incorporación a la cultura española fue más
rápido en los poblados indígenas periféricos a las ciudades, como
es el caso de Analco, pues el contacto cercano propició el
mestizaje y. la temprana adopción de sus hábitos, lenguaje, religión
y otros elementos socioeconómicos.
Desde el siglo XVII, con la llegada de familias criollas,
mestizas y mulatas, Analco fue perdiendo sus características de
poblado indígena y conformando las de barrio citadino. No obstante
que abrió sus puertas y sirvió de refugio para los sectores bajos
de los españoles y criollos, su frontera natural con el resto de la
urbe, el río de San Juan de Dios, contribuyó a que se desarrollaran
87
actividades -remuneradas y no remuneradas- que aprovechaban tanto
su caudal como sus riberas, por ejemplo, la siembra de hortalizas,
la lavandería, los baños públicos, los obrajes, lo cual influyó en
que el barrio continuara identificándose como un lugar de
trabajadores. Esto se relacionaba también con la p e r v i v e n d a de una
distinción socioespacial.
Otro aspecto que formó parte de ese fenómeno fue el que
algunos integrantes de pueblos indígenas decidieran abandonar el
tradicional comercio de productos agrícolas para integrarse, en
situación de desventaja, al mercado de la fuerza de trabajo.
Si bien fueron' algunos españoles los que empezaron a romper
con la separación espacial de los indígenas al irse a avecindar en
su poblado, en la reducción de las tajantes diferencias de la
distribución del espacio entre blancos e indígenas habían influido
otros procesos. La diferenciación social inciaba a marcarse de
otras maneras.
RECAPITULANDO
Analco tuvo en sus primeros tiempos características similares
a las de otros pueblos de naturales, tales como el hecho de que su
fundación estuvo estrechamente vinculada a la labor espiritual y
cultural realizada por los misioneros en el Nuevo Mundo; o como
haber ocupado un lugar diferente al de los conquistadores, tanto
geográfica como socioeconómicamente, conforme lo marcaba el
principio de la división en dos repúblicas.
88
Además de estos rasgos generales, tuvo otros particulares, que
influirían la formación de una identidad propia. De una parte, su
frontera natural con Guadalajara, el río, a la vez que marcaba
tajantemente la división, propició un acercamiento pues se
convirtió en un lugar de encuentro y actividades comunes entre los
diferentes estratos; de la otra, ya se mencionó, el haber sido por
un tiempo sede del Palacio de la Audiencia y el que el primer
obispo de la Nueva Galicia haya residido entre ellos, es un motivo
de orgullo para los analquenses.
Además salta a la vista el importante papel que la población
de Analco desempeñó -en la vida de Guadalajara, pues no sólo fue ese
"elemento dinámico" que contribuyó económicamente en gran medida a
su subsistencia, especialmente en sus primeros tiempos, sino que
también participó activamente en el mestizaje racial y cultural, en
el que la presencia de lo rural, de pobladores con distinta
categoría étnica, de personajes peculiares, así como la
preocupación compartida por ser guarida de maleantes y otras muchas
características que aun no se han analizado, dio rasgos especiales
a la zona, mismos que hablan tanto del papel determinante que las
relaciones sociales de dominio tienen sobre la organización
espacial, como de la interacción de variedades culturales en
diversos rumbos y aspectos de la ciudad.
Así pues el hecho de que Analco haya tenido una fisonomía
propia debido tanto a su separación espacial, legal, religiosa,
laboral, como al diferente tamaño y estilo de sus construcciones,
no la hizo llevar una vida escindida de Guadalajara: su interacción
89
con ésta era continua, subordinada y cambiante. La riqueza de esta
relación fue determinante para los procesos identitarios analquense
y tapatío.
A partir de esta panorámica histórica de Analco durante la
época colonial, es conveniente observar los cambios que en
diferentes aspectos tendrá que enfrentar desde finales del siglo
XVIII para poder seguir manteniéndose como una comunidad.
NOTAS
1.- Este nombre fue usado para poblados a los que un río o arroyo
lo separaba de la ciudad española. Tal es el caso de Analco en
Puebla, Puebla o de San Pedro de Analco en Ameca, Jalisco.
2. - Cornejo Franco asegura que desde 1667 ya no se nombró
corregidor para Analco y Mexicaltzingo. O p ,c i t . p. 44. El documento
que se cita fue publicado por Alejandro Soils Matías en Estudios
Jaliscienses, mayo de 1993 .
3. El antiguo índice del Archivo Histórico Municipal menciona
algunos expedientes formados en torno a las quejas de los indígenas
de Analco por la invasión o delimitación de sus terrenos, pero no
fueron localizados en el acervo.
90
Capitulo II
UN LARGO PROCESO DE CAMBIOS
ANTECEDENTE S
Como se vio en el capítulo anterior, desde que Analco fue
fundado, sus habitantes, al igual que los de otras comunidades
coloniales de origen prehispánico, tuvieron que hacer frente a una
cultura diferente, cuyas instituciones, organización político-
religiosa y costumbres, los obligaron a cambiar su forma de ver las
cosas, su concepción de la vida y del universo. Los adelantos
tecnológicos con que contaban los conquistadores modificaron las
formas productivas y facilitaron el trabajo, pero también afectaron
las actividades cotidianas. Además, las nuevas relaciones sociales
que los analquenses entablaron con los pobladores españoles y al
interior de su comunidad, tuvieron como escenario un nuevo espacio,
elegido, distribuido y organizado en función de las necesidades de
la empresa colonizadora.
Ese mundo colonial en el que Analco quedó incluido como una
extensión de la ciudad de Guadalajara, tuvo transformaciones
sustanciales a mediados del siglo XVIII cuando, para aprovechar
mejor los recursos de su imperio, la Corona española puso en
práctica una serie de reformas en sus colonias americanas.
Independientemente de las consecuencias que para la Metrópoli
hayan tenido, con las reformas borbónicas se inició un largo
proceso de cambios políticos, económicos, sociales y culturales, a
través del cual, a la par que se destruían las estructuras
coloniales, se conformaba la nacionalidad mexicana.
91
Este proceso culminaría con la consolidación interna del país
durante el porfiriato, período en el que también se afirmó la
posición dependiente de México en la economía internacional y se
hizo presente la modernidad derivada del desarrollo capitalista en
diversos puntos de la patria. En Guadalajara, al igual que en otras
de las ciudades importantes del país, aparecieron una serie de
innovaciones materiales que repercutieron en la organización y la
cultura regional.
De ahí la necesidad de referirnos a ese largo proceso para
acercarnos a la comprensión de las reacciones que en ciertos
aspectos tuvo la comunidad analquense frente a la modernidad
porfirista y de esa manera aproximarnos a las particularidades que
impuso a esos procesos y que le permitieron conservar
caracteríticas que la han seguido distinguiendo.
DE LAS REFORMAS A LA INDEPENDENCIA
Inspiradas en la ilustración y el mercantilismo, las reformas
borbónicas implementaron una serie de cambios tendientes a explotar
mejor los recursos del imperio español y a unificar, ordenar y
sanear la administración pública, principalmente el ramo de
hacienda. En 1778 se expidió el decreto de libre comercio, por el
que se rompió el monopolio de Cádiz. Esta medida benefició
económica y políticamente a los grupos de comerciantes de la
periferia, cuyos negocios ampliaron sus horizontes al
independizarse del control del puerto ibérico y de la ciudad de
México.
92
Conformada por hacendados, comerciantes y las principales
autoridades del gobierno civil y de la Iglesia, la oligarquía
neogallega se esforzó por acrecentar su autonomía respecto a la
capital de virreinato. Para ello fomentó el establecimiento de
instituciones como la Universidad, la Casa de Moneda y el Consulado
de Comerciantes. Asimismo, se mejoraron los caminos que comunicaban
a Guadalajara con otras ciudades y con la capital novohispana, de
manera que al finalizar la centuria había un tránsito inusitado de
arrieros con una gran cantidad de mercancías (Muriá: 1993, pp. 50-
51) .
Los cambios promovidos por el nuevo enfoque de la economía y
la política reafirmaron el papel que las ciudades habían
desempeñado desde tempranos tiempos coloniales como centros
organizadores del entorno rural, incorporándolas a la dinámica de
tipo mercantilista. Se requirió una adecuación de la
infraestructura urbana, por lo que se empezó a cambiar la fisonomía
de Guadalajara con el objetivo de ponerla a la altura de las
grandes metrópolis. Durante la segunda mitad del siglo XVIII la
ciudad tuvo un apreciable crecimiento, como se ve en el plano 7.
Aprovechando la riqueza y la mano de obra barata, se
levantaron grandes edificios civiles asistenciales como la Casa de
Misericordia y Hospital de San Miguel de Belén, y también
eclesiásticos: conventos., Colegio Jesuita de Santo Tomás y
Seminario Conciliar. También mejoraron los servicios públicos. Se
terraplenaron y en algunos casos se empedraron varias calles como
la Alameda y la orilla del río San Juan de Dios (plano 9).
93
Plano 9 o piano de la ciudad de Guadalajara en 1800 dedicado ^al
limo. Obispo Juan Cruz Ruiz de Cabañas. Ya se incluyen los barrios
de Analco y Mexicaltzingo.
94
En los primeros años del siglo XIX, entre otras cosas para dar
acceso a la Casa de la Misericordia, fueron hechos dos puentes
sobre el río San Juan de Dios y se arreglaron el de Mexicaltzingo
y el de Medrano en Analco, donde desembocaba el camino que venía de
„ , i
Mexico .
Los beneficios de todos estos cambios recaían directamente
sobre las élites . tapatías y aparentemente sólo las obras
realizadas en los puentes y en el camino repercutieron
positivamente en la vida de los analquenses. Sin embargo no hay
que olvidar que Analco estaba habitado fundamentalmente por
trabajadores, para los cuales la oferta de empleo en ese período
aumentó. Además, aunque los principales beneficiarios de la
liberación del comercio fueron los grandes negociantes, esa
medida también repercutió en algunos de los artesanos, pues se
amplió el mercado de sus productos, destinados fundamentalmente
al consumo interno.
A fines del siglo XVIII, con una situación política
económica y social más estable, Analco recuperó su pobla c i ó n ■cuyo
incremento a partir de ese momento fue constante y en
determinados momentos de grandes proporciones.
Las nuevas alternativas que ofrecía la ciudad atrajeron a
contingentes considerables de población rural, algunos de cuyos
miembros se asentaron en Analco. Así, el crecimiento demográfico
fue otro de los factores que influyó en la expansión de la
producción artesanal, jugando simultáneamente el papel de causa
y efecto, pues a la vez que la demanda exigía de más
95
trabajadores, estos requerían una mayor cantidad de
satisfactores. Guadalajara se convirtió entonces en un centro
manufacturero de algodón, lana y cuero, así como de fabricación
de jabón (Calvo: 1992, p. 23).
Para esta época la segregación espacial ya no respondía
únicamente a las diferencias raciales. Si bien eran
principalmente los blancos los que podían desplazar sus moradas
con cierta facilidad, no sucedía lo mismo con los indígenas. Y a
pesar de que los naturales ya constituían una minoría en el total
ciudad, el censo de 1777 señala que el 36.5% de los indígenas
vivía en los barrios, en tanto que el 63.5% habitaba en el centro
de Guadalajara (ver cuadro 2).
Ahora bien, dado que la economía empezó a tener bases
propias, se presentó un desajuste entre ella y la legislación
derivada de la dependencia. Por ello y para reforzar el sistema
impositivo 'sobre el mercado interno, en 1786 se sustituyó la
división política de la Nueva España basada en los reinos, por el
sistema de intendencias con lo que ya no sólo económica, sino
también políticamente se fortalecieron las instancias de poder
regional (cfr. Villoro: 1976, pp. 306-310).
Esta medida también afectó a Analco. Don Antonio de
Villaurrutia y López, primer intendente de Guadalajara ordenó en
1790 la división de la ciudad en catorce cuarteles, en cada uno
de los cuales habría un juez mayor encargado de impartir
justicia, misma que en los barrios, en primera instancia, estaría
a cargo de alcaldes menores, los cuales además tenían la
obligación de presentar la problemática de la localidad ante el
Ayuntamiento tapatío (Castañeda: 1992, p.17). Analco pasó a ser
96
el cuartel número doce y sus alcaldes fueron elegidos por la
comunidad misma, hasta los primeros años del siglo XIX, ya en
plena guerra de Independencia. Entonces, como el cargo de alcalde
de barrio era honorífico, y la situación económica ocasionada por
la guerra difícil, los que resultaban electos frecuentemente
sacaban a relucir diversos motivos personales para renunciar.
Esta situación fue tan recurrente que las autoridades municipales
terminaron por eliminarlos como miembros del cabildo municipal2 .
Según la delimitación que se hizo de los cuarteles, el área
de Analco "comprendía los barrios de San José y San Sebastián...
dividido por el río y llegando hasta la garita de San Pedro"
(Anderson: 1983, p. 18) . A partir de entonces los barrios se
empezaron a incluir en los planos de Guadalajara (plano 1.0). En
1814 el plan de la ciudad se reformó y quedó dividida en 24
cuarteles. Analco, con la misma delimitación que antes, pasó a
ser el noveno.
Resulta interesante el manejo que en los documentos
oficiales de esa época se hacía del término barrio. Por lo que
toca a los miembros del cabildo, a los que eran elegidos en los
antiguos pueblos de indios se les denominaba "alcaldes de
barrio", en tanto que los demás se distinguían no por representar
a una zona de la ciudad sino por la comisión que les tocaba
representar -Comisionado de agua, de alumbrado, de parques y
jardines, etc-. Por otra parte, en los documentos referentes al
registro de la mortalidad, natalidad y los matrimonios, el
término barrio abarcaba también a las comunidades religiosas
parroquiales de la ciudad.
97
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Piano 10. Extension de Guadalajara en JL800. Reconstrucción
realizada con base en planos y crónicas de época en la Sección de
Monumentos Históricos del Centro INAH Jalisco.
98
Por lo que toca al aspecto religioso, hacia 1777 la doctrina
de San Sebastián de Analco tenía bajo su jurisdicción varios
poblados cercanos: Tetlán -con sus tres dependencias, Santa María
Tequepexpan, San Sebastián Tepechi o San Sebastianito y San
Andrés-, San Pedro, ToluqUilla, San Gaspar, San José y Huentitán.
En 1779 sus feligreses ascendían a 3,114, agrupados en 1,296
familias, incluyendo tanto las que vivían dentro del perímetro de
la ciudad, como las' de los distintos pueblos que comprendía el
curato (Solís Matías: 1986, p p . 16-18).
La construcción del templo de San José, posterior cabecera
parroquial, parece haberse iniciado con anterioridad al de San
Sebastián, probablemente desde que el campamento de españoles se
asentó en Analco mientras se hacían las primeras edificaciones de
la ciudad. Dos siglos y medio después, a principios del XIX, fue
reconstruido, por lo que la visita pastoral realizada en 1802 por
el obispo Cabañas, fue recibida en la capilla de Nuestra Señora
de la Salud, anexa 'al templo de San Sebastián, donde estaban
provisionalmente las funciones parroquiales (Crónica Anónima y
Dávila Garibi: 1984, p.136)
Al respecto es necesario mencionar que la fecha de fundación
de la parroquia de San José de Analco es incierta. Según se
afirma en un Directorio Eclesiástico de reciente publicación, fue
la tercera en orden cronológico en la ciudad y su establecimiento
data de 1568, aunque la misma obra aclara que las fechas de
fundación para las parroquias más antiguas son dudosas. En
cambio, el conflicto de jurisdicción entre las parroquias del
Sagrario y San Francisco acontecido en 1633, señalado por Calvo,
muestra que para entonces todavía no era curato. Su
99
establecimiento como tal, según el párroco actual, quien se basa
en los libros de registro de bautizos, data de 1693. Sin embargo
es posible que en esa fecha San Sebastián se haya convertido en
doctrina de San Francisco y no fuera sino hasta finales del siglo
XVIII, durante el período en que fray Antonio Alcalde fue obispo
y en el marco de la política reformista de los borbones, cuando
se estableció la parroquia de San José de Analco, simultáneamente
con las de San Francisco y el Santuario de Guadalupe, que según
el Directorio Eclesiástico fueron erigidas el 29 de julio de
1782 .
INDEPENDENCIA
Las reformas borbónicas habían abierto un nuevo panorama
económico y cultural a las élites de las diferentes regiones
americanas, las cuales de pronto se sintieron amenazadas de ser
sometidos por nuevas fuerzas extranjeras e iniciaron un proceso
de fortalecimiento interno (cfr. Hart: 1992, pp. 112-115 y
Romero: 1976, pp.119-121).
A fines de la primera década del siglo XIX, inspirados en el
pensamiento ilustrado que sobreponía la razón a la costumbre,
atentos a las nuevas tendencias económicas mundiales e
interesados en dirigir y organizar la sociedad de la que formaban
parte, pero de la que habían sido relegados en los puestos de
decisión por europeos, grupos de criollos consideraron que la
dependencia- hispana resultaba incoherente y se empeñaron en la
lucha por independizarse y construir una nación propia (Romero:
1976, pp. 150 y 160).
100
El movimiento insurgente tuvo poca aceptación por parte de
la oligarquía tapatía, pues las reformas borbónicas la habían
beneficiado, al igual que otros grupos locales, antepuso sus
intereses particulares a los de la colectividad. Es probable que
tampoco los artesanos de Guadalajara hayan simpatizado con el
movimiento encabezado por el cura Miguel Hidalgo pues, pese a su
descontento, por la posición desventajosa en que los situaban la
presencia de los comerciantes e industriales españoles, y más
allá de la división de castas, a fin de cuentas podían producir
libremente y participaban de las ventajas, servicios y
diversiones de la vida urbana, que ejercía un efecto unificador
(cfr. Hart: 1992, pp. 85-86) .
La situación fue diferente en junio de 182 0 cuando se
recibió la orden del rey Fernando VII de jurar la Constitución
gaditana de 1812. Entonces Guadalajara no tuvo empacho en
obedecer, pues dicho documento, al limitar la autoridad del
monarca y convertir al pueblo en fuente legítima de poder,
favorecía los intereses regionales y lesionaba a los comerciantes
y altos funcionarios de la capital del virreinato, que perdían
las prerrogativas de que gozaban y la preminencia sobre las
élites novohispanas.
Ante la inestabilidad de la Corona española, a unos y a
otros les interesaba consumar la independencia antes de que el
nuevo régimen constitucional se consolidara en España. De ahí que
tanto las • autoridades civiles como las eclesiásticas de
Guadalajara secundaran a Agustín de Iturbide, su plan de Iguala
y sus ansias imperiales constitucionalistas, y proclamaran la
101
la v illa d e T la q u e p a q u e
independencia el 13 de junio de
75-76).
23-24 y Muriá: 1992, PP
(Dorantes: 1992, PP
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Plano 11. Interpretación del plano de Guadalajara de 1813/
realizada en la Sección de Monumentos Historicos del Centro INAH
Jalisco.
102
Las tropas insurgentes sólo habían estado en Guadalajara a
fines de 1810 y principios de 1811 y poco o nada tuvieron que ver
los habitantes de los barrios tapatíos en el movimiento
emancipador. Militarmente la guerra no afectó a Analco, como si
lo hizo en otros aspectos, pues a pesar de la difícil situación
económica, el barrio tuvo que seguir haciendo frente al reto de
albergar a los campesinos que por ese u otros motivos llegaban a
la ciudad y decidían establecerse en su territorio (plano 11).
CONTROVERSIAS EN TORNO A LA CONSTRUCCION DE LA NACION
Consumada la independencia y establecida la base jurídica
del Estado -Acta Constitutiva Federal del 31 de enero de 1824-,
la cuestión fundamental era conservar o destruir el orden
colonial. Desde entonces hasta el triunfo de los liberales en la
segunda mitad del siglo XIX, se impuso a los mexicanos el reto de
organizar todos los aspectos de la vida del nuevo país, reto en
el que la pugna entre los intereses de la capital y los de la
periferia no dejaría de estar presente.
Dependiendo de su posición a favor o en contra de las viejas
instituciones, el grupo dirigente se dividió en conservadores y
liberales, quienes en cuanto a la forma de gobierno se
pronunciaron por la adopción del centralismo o del federalismo.
En tanto que el primero suponía confirmar la preponderancia de lo
urbano y menospreciar el proceso de diferenciación regional, el
segundo afirmaba la realidad incontrovertible de las regiones en
oposición a la ciudad de México (cfr. Romero: 1976, pp.171, 179
y 210; y Hart: 1992, p.10). La discusión de estas cuestiones
desencadenó frecuentes luchas armadas entre ambos grupos. Estas
103
controversias fueron modelando el programa de los liberales
mexicanos que triunfaría en la segunda mitad del siglo.
Para la mayoría quedaba claro que la lucha independentista,
más allá de los intentos de haber sido una revolución social y de
los grupos populares de algunas regiones que le sirvieron de
apoyo, no atrajo cambios socioeconómicos para el común de los
habitantes; había sido un movimiento político que concluyó con el
cambio de poder de un grupo dominante a otro que había
permanecido marginado. El planteamiento en cuanto a las
transformaciones sociales dependería del proyecto de nación que
se impusiera.
Los liberales, en su afán de acabar con las instituciones
coloniales y establecer una sociedad abierta y progresista,, veían
en la propiedad privada el medio para lograr tanto una mayor
producción dedicada al comercio, como la participación política
y social de los indios y mestizos que, en su calidad de
propietarios individuales, se verían obligados a defender
personalmente sus intereses (cfr. Hart: 1992, p. 59). De ahí que
una de las primeras disposiciones que se tomaron fuera la de
acabar con la diferencia jurídica de las castas y los indígenas,
aunque no con su segregación. En ese contexto, en 1825 se decretó
la incorporación formal de Analco a la ciudad como uno de sus
barrios. En ese mismo año se expidió un decreto que buscaba
regularizar la propiedad de los antiguos pobladores de pueblos de
indios; habitantes de Mexicaltzingo, Mezquitán y Analco acudieron
al llamado para escriturar a su nombre los terrenos que
habitaban^.
104
La abolición de las castas tenía como sustento ideológico la
interpretación de que todos los individuos de una sociedad debían
ser iguales ante la ley y por lo tanto poseían los mismos
derechos y obligaciones. Sin embargo, el planteamiento no
concordaba con la realidad, pues sólo podían ejercer su libertad
y reclamar sus derechos aquellos que tenían los recursos para
hacerlo: los solventes económicamente, los que poseían cierta
ilustración o conocimientos y los que por sus condiciones estaban
interesados en el mantenimiento del orden (Romero: 1976, pp. 2 06-
2 07) . De ahí que en las discusiones entre liberales y
conservadores que precedieron movilizaciones, motines y
cuartelazos, sólo participaron unos cuantos actores, pues la
mayoría de la población se sentía ajena a la disputa y se tornó
apática. (Romero: 1976, p p . 179 y 239)
Así pues, la abolición legal de las castas prácticamente no
atrajo mejoras para la mayoría de la población. En tanto que los
campesinos tuvieron'que enfrentar las precarias condiciones en
que los dejó la guerra, los artesanos urbanos mantuvieron su
nivel de vida y bienestar mientras no crecieron la industria y
los servicios modernos (Hart: 1992, pp. 87-88).
Por entonces, 1822, se concentraba en el barrio
aproximadamente el 14.8% de la fuerza de trabajo masculina y el
10.1% de la femenina, ocupando el tercer lugar entre los
cuarteles de la ciudad en cuanto a población económicamente
activa. La industria que empleaba a un mayor número de
analquenses era la' textil, seguida por la talabartería, la
confección de ropa y las ocupaciones relacionadas con la
construcción. Existían también pequeñas empresas familiares
105
(Anderson: 1983, p. 2 3 ) . En ocasiones la habitación era utilizada
también como taller, pese a las molestias y riesgos que esto
entrañaba. Además, no pocos habitantes de Analco se emplearon en
los obrajes que se establecieron en las orillas del río de San
Juan de Dios, aprovechando la energía hidráulica que éste
proporcionaba.
En el año antes citado había 5,326 habitantes en la
parroquia de Analco -, la cual abarcaba tanto sector urbano como
rural, lo que confirió características propias a su dinámica
poblacional. A partir de entonces al crecimiento debido a la
inmigración se agregó el provocado por un aumento sostenido de
los nacimientos, según el número de bautizos registrado (Solís
Matías: 1986, p.45). Sin embargo, estos datos reflejan la
situación de toda la parroquia, por lo que no podemos tomarlos
como representativos de lo que sucedía en el área citadina que es
la que corresponde al barrio.
Durante los -primeros años del siglo del XIX la
transformación que las ciudades habían comenzado a fines del
XVIII, se interrumpió por la guerra. No obstante, como núcleos
arquitectónicos y centros sociales siguieron cumpliendo el papel
de eslabones de la economía mercantilista, aun cuando su aspecto
era todavía primitivo: carencia de servicios, terrenos baldíos
colindando con edificaciones en el centro urbano y dos o tres
calles concentrando la máxima actividad, (cfr. Romero: 1976,
pp.219-220) El plano 12 muestra la expansión que ese tiempo
estaba teniendo Guadalajara; se pueden observar manzanas apenas
insinuadas y con escasas construcciones en el área de Analco.
106
Plano 12. Facsímil del plano de Guadalajara en 1842.
107
Sin embargo, la clase dirigente surgida del movimiento de
independencia inyectó a las ciudades de otro tipo de vida.
Conscientes de lo que significaba la expansión del mercado
mundial, buscaron fomentar la industria en el país (Romero: 1976,
pp. 197). Fortunas tapatías, derivadas de la actividad comercial
y conocedoras del consumo de ciertas mercancías textiles,
invirtieron a fines de la década de 1840 en el establecimiento
de fábricas dedicadas a la producción en ese ramo en las
cercanías de Guadalajara, tales como La Prosperidad, La Escoba y
El Batán.
Seis años después hubo un ascenso de población en el curato
de Analco, probablemente relacionado con el establecimiento de
los primeros centros fabriles, los cuales constituyeron un
atractivo más para la población rural que buscaba mejores
oportunidades de vida o de trabajo en la ciudad. Analco parece
haberse convertido entonces en uno de los barrios de Guadalajara
con mayor número de inmigrantes campesinos, según lo demuestra el
registro de matrimonios: en 1848 de 220 contrayentes, 102 habían
nacido fuera de la ciudad (Solís Matías: 1986, p . 5 7 ) . En 1866 el
número de pobladores del cuartel de Analco ascendió a 7,029
personas.
Aunque la generalidad de la población de Analco se ubicaba
en niveles económicos bajos y medios, había también gente
adinerada con intereses en el barrio, ya porque tuvieran
propiedades, negocios en él o porque lo habitaran. Existían dos
establecimientos industriales de cierta relevancia: fábrica de
navajas de peleas de gallos de los señores Gallo y la de
conservas de fruta. Estaban además la Quinta Velarde, el Rancho
108
de San Carlos y huertas más pequeñas en donde algunos analquenses
se emplearon en tareas de tipo rural.
Debido a su situación geográfica e importancia política y
económica, Guadalajara continuó figurando como el mayor centro de
consumo y distribución de mercancías en el Occidente del país. Su
fisonomía cambió, ya que los lotes en que originalmente estaban
divididas sus manzanas, se subdividieron para dar cabida a mayor
numero de construcciones. Las casas' de la élite tapatía,
diseminadas en diversos rumbos de la ciudad, se distinguían por
su tamaño y ornamentación, a la vez que contrastaban con lo
precario y pequeño de las viviendas de los grupos menos
beneficiados, ubicadas en los viejos barrios de Mexicaltzingo,
Mezquitán y Analco, así como en los de más reciente creación como
El Santuario y La Capilla; en todos éstos, el aumento de
población dio lugar a un mayor hacinamiento y al aumento de las
vecindades.
Con el crecimiento de su población, Analco, al igual que
otros barrios periféricos, tuvo que ensanchar el territorio
ocupado, para contrarrestar el hacinamiento al que la pobreza
obligaba. El plano 13 muestra el significativo crecimiento
espacial de Guadalajara en la primera mitad del siglo XIX. Si
bien, en ese período se modificó la división de los cuarteles en
la ciudad, el que correspondía a Analco, aunque cambiara el
número que se le asignaba -pasó de ser el 9 al 8-, permaneció con
la misma extensión hasta principios del siglo XX. Las
demarcaciones policiales que se establecieron ya avanzado el
siglo XIX, en ciertos casos coincidieron con el área abarcada por
109
los cuarteles; una de ellas, la cuarta, comprendía al barrio de
Analco.
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Plano 13. Mancha urbana en 1800 y crecimiento hasta 1850.
Reconstrucción con base en planos de época, realizada en la
Sección de Monumentos Históricos del Centro IN AH Jalisco.
110
La tendencia a la secularización de la sociedad, los
movimientos en favor de la tolerancia de cultos y las
limitaciones que el Estado buscaba imponer a los poderes
eclesiásticos, no repercutió mayormente en el común del pueblo.
Un ejemplo del ascendiente que la Iglesia tenía sobre los
analquenses durante todo el siglo XIX, se veía reflejado en la
notable disminución de nacimientos durante el mes de diciembre,
fenómeno que derivaba de la obediencia a la recomendación en
torno a la abstinencia sexual en la Semana Santa (cfr. Solís
Matías : 1986) .
Por otra parte, el culto popular a la Virgen de los Dolores,
a Nuestra Señora de la Salud, a San José, a San Sebastián, así
como la participación en las peregrinaciones a las basílicas de
las Vírgenes de Zapopan o de Talpa tenían un fuerte arraigo entre
los analquenses. A mediados del siglo XIX la cofradía de San
José de Talpa quedó agregada a la de San José de Analco en
Guadalajara (Carrillo: 1992, p . 2 5 1 ) . Asimismo un cuantioso número
de analquenses aparece registrado como cofrade de Nuestra Señora
del Rosario de Talpa en el libro que para tal efecto se usó en
aquella parroquia entre 1840 y 1847.
TRIUNFO DE LOS LIBERALES
El enfrentamiento entre liberales y conservadores tomó más
vigor a mediados del siglo XIX. En 1854 Juan Alvarez encabezó la
revolución de Ayutla que culminó con el triunfo de los liberales.
Una vez en el poder, promulgaron la Constitución de 1857 y las
Leyes de Reforma, las cuales tenían como objetivo impulsar una
organización política que acabara con los privilegios coloniales
111
que aún detentaban algunas instituciones, así como establecer
las bases de una próspera sociedad secular. De ahí que uno de sus
objetivos era terminar con la propiedad colectiva, suprimir los
fueros del clero y del ejército, y poner en circulación los
bienes raíces corporativos de la Iglesia, los ayuntamientos y las
comunidades indígenas.
Las reacciones de los grupos afectados por estas medidas
hizo dudar a los liberales moderados de la pertinencia de poner
en vigor la Constitución. Tal situación dio lugar a la Guerra de
Tres Años y propició la Intervención Francesa (1858-1861 y 1861-
1867) , movimientos que sumirían al país en un caos social,
económico y político aún más profundo. La defensa armada que los
liberales encabezados por Benito Juárez hicieron de la legalidad
emanada de la Constitución de 1857, adquirió un mayor consenso
entre los mexicanos durante la lucha contra los franceses, pues
ya para entonces no se trataba de abogar sólo por un proyecto de
nación, sino de salvaguardar la soberanía nacional. De ahí que
los liberales- emergieran de ambos movimientos armados
fortalecidos políticamente y en adelante ningún grupo les
disputaría el poder, sólo tendrían que dirimir diferencias
internas en cuanto a la forma de implementar su proyecto de
nación.
Derrotado Maximiliano, se restauró la república como forma
de gobierno y Juárez asumió la presidencia en 1867. La magnitud
del reto al que se enfrentaba era difícil de apreciar, pues
además de los problemas económicos, se encontraba con un país
desconfiado y dividido. Para encarar la situación se rodeó de
intelectuales liberales cuyo programa consideraba que
112
para homogeneizar a Mexico y ponerlo a la altura de las
grandes naciones ... se necesitaba, en el orden
político, la práctica de la Constitución liberal de
1857, la pacificación del país, el debilitamiento de
los militares y la vigorización de la hacienda pública;
en el orden social, la inmigración, el parvifundio y
las libertades de asociación y trabajo; en el orden
económico, la hechura de caminos, la atracción de
capital extranjero, el ejercicio de nuevas siembras y
métodos de labranza, el desarrollo de la manufactura y
la conversión de México en un puente mercantil entre
Europa y el Cercano oriente; y en el orden de la
cultura las libertades de credo y prensa, el exterminio
de lo indígena, la educación que daría 'a todo México
un tesoro nacional común' y el nacionalismo en las
letras y en las artes (González: 1976, p.175)
El obstáculo para realizar este programa era la realidad
nacional, pues la lógica de sus planteamientos partía de lo que
la nación debería ser y no de lo que era. Por eso y por las
divisiones que se dieron entre los liberales respecto a cómo
llevar a la práctica el mencionado programa, fue poco lo que se
pudo concretar entonces.
Con la aplicación de las leyes de Reforma, se modificaron el
uso y el valor del suelo. Y aunque para el período comprendido
entre 1871 y 1883 se' conserven en el Archivo Histórico Municipal
numerosos expedientes relativos a liquidaciones o
regularizaciones de censos por terrenos municipales en todos los
cuarteles de la ciudad, para el cuartel 8o que es el que
comprendía Analco, se encontró un solo documento de ese tipo,
pero en el Archivo Histórico de Jalisco, lo cual nos puede
indicar cierta solidez en lo que a tenencia del suelo se refiere
en esta zona de la ciudad. En ello pueden haber influido diversos
factores; por una parte las herencias y el proceso de compraventa
de inmuebles que se'inició desde la época colonial, por la otra
el decreto expedido en 182 5, por el cual, como ya se mencionó, se
113
permitía a todos los pobladores de los antiguos pueblos de indios
que regularan como de su propiedad los terrenos que habitaban4 .
Así, en lo que a tenencia del suelo se refiere, nos
encontramos con que para el siglo XIX existían en Analco tanto
personas que vivían en casas de su propiedad -generalmente
modestas-, así como gente que arrendaba viviendas o cuartos de
vecindad, propiedad de casatenientes que generalmente residían en
otras partes de la ciudad.
En los planos de la ciudad de ese momento, las manzanas de
Analco aparecen bien delimitadas y con la extensión con la que
permanecerán hasta el siglo XX (plano 14).
El levantamiento de Porfirio Díaz en contra de Sebastián
Lerdo de Tejada enarbolando el plan de Tuxtepec, fue bien visto
por amplios sectores de la población, ya que además de oponerse
a la reelección, buscaba acabar con la corrupción e incluía
demandas de diversos grupos sociales, como "menos gobierno y más
libertades"., fortalecimiento en los estados y municipalidades de
la autoridad político-administrativa, supresión de los impuestos
que obstaculizaban el comercio y juicios mediante jurado (Cfr.
Hart: 1992, pp. 71 y 124). En Guadalajara, el movimiento fue
apoyado por los cuervistas, grupo opositor del gobernador Ignacio
L. Vallarta.
EL GOBIERNO DE DIAZ
Ya en el poder Díaz retomó el programa de la República
Restaurada, •pues contenía los aspectos fundamentales para hacer
de México una nación moderna, pero adecuando lo planteado en el
114
Plan de Tuxtepec y en la Constitución de 1857 a la manera en que
él interpretaba la situación del país.
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Piano 14. Interpretación del plano de Guadalajara de 1860,
realizada en la Sección de Monumentos Históricos del Centro INAH
Jalisco.
115
De inmediato se avocó a la pacificación -perjudicando en no
pocas ocasiones a inocentes- y a fortalecer el gobierno central,
de manera que pudiera ganarse la confianza de Estados Unidos,
resolver las rivalidades internas, someter los intereses de las
élites regionales que se resistían y lograr así la estabilidad y
el orden. Al mismo tiempo que nombró gobernadores a generales
leales, estableció alianzas con los grupos locales, otorgando
poder político y oportunidades en diferentes campos de la
economía a los que colaboraran con él. (cfr. González: 1976, pp.
182, 190, 200-203; Hart: 1992, p p . 158-159 y 184-188). Así fraguó
y obtuvo la derrota de los vallartistas, grupo que se le oponía
en Jalisco. A partir de entonces los gobernantes de este estado,
Francisco Tolentino, Ramón Corona, Luis C. Curiel y Miguel
Ahumada, implementarían localmente la política dictada por el
centro.
La estabilidad lograda con esas medidas atrajo a
inversionistas extranjeros, principales impulsores del desarrollo
económico que se logró entonces (Hart: 1992, p p.125-126). Además,
para ganarse a los sectores conservadores de la sociedad,, el
presidente Díaz permitió que la Iglesia recuperara parte de su
poder y mantuvo con ella relaciones cordiales.
Por diversos medios, la Iglesia Católica afianzó su
influencia en el barrio durante eses período. En los cinco
templos que existían en Analco San José, San Sebastián, La
capilla del Hospital del Sagrado Corazón, la capilla de los
Terceros Dominicos y el oratorio de las Religiosas del Inmaculado
corazón, se reunían diez asociaciones piadosas y celebraban
numerosa prácticas y fiestas religiosas a lo largo, del año, en
116
medio de las cuales la figura del cura era relevante. En 1895, se
hicieron arreglos a en la iglesia parroquial de San José y se
terminó la construcción de la capilla de la casa de ejercicios de
San Sebastián. Asimismo, en diversas ocasiones se buscaba la
forma de alimentar a personas indigentes.
Otro de los recursos de influencia de la Iglesia en la
sociedad analquense era la educación. En el barrio sólo existían
dos escuelas oficiales, pero también había dos parroquiales,
cuatro asilos donde se atendía a la niñez y tres escuelas
particulares. Estos once establecimientos de instrucción
elemental atendían a un total de 1,742 alumnos, de los cuales
sólo 500 iban a los oficiales y el resto asistía a los otros
donde se daba instrucción religiosa. Por otra parte, siendo
Analco un barrio fundamentalmente de trabajadores, es probable
que algunos de su pobladores se hayan incorporado a los círculos
de trabajadores católicos surgidos de los cuatro congresos
católicos nacionales.
La consecusión del orden brindó a don Porfirio consenso
social y gracias a ello algunos grupos de la población pudieron
actuar libremente en diversos aspectos -religión, prensa,
creencias-. Sin embargo, en el ámbito político, la libertad, a la
que sólo aspiraban una minoría ilustrada, se vio anulada por la
intolerancia del gobierno centralizador. (González: 1976, p. 215
y Cosío Villegas: 1965, p p . 76-80).
En 18 96 el secretario de Hacienda, José Ives Limantour
suprimió las alcabalas (González: 1976, pp. 230-231). Esta medida
liquidó otra de las reminiscencias del orden colonial y agilizó
la economía general del país, quitando trabas al comercio; sin
117
embargo, repercutió sobre los erarios estatales que recibirían
menos ingresos y contribuyó a una mayor centralización del poder.
Los artesanos y pequeños comerciantes de las ciudades, como los
de Analco, a la vez que se beneficiaron, pues en adelante no
tendrían que pasar por las garitas para negociar con la región
aledaña, se vieron obligados a entablar una competencia desigual
con la producción industrial, que también se vio beneficiada con
la supresión de las alcabalas, ya que sus productos se
abarataron, sin embargo su producción no logró desplazar por
completo a los de los artesanos. (González: 1976, pp. 233-234)
Hasta el último tercio del siglo XIX los principales medios
de comunicación habían sido los. caminos, usados por arrieros,
carretas y escasas diligencias. La política liberal tenía entre
sus prioridades el impulso a las modernas vías de comunicación,
por eso se incrementó el telégrafo y se estableció teléfono; los
caminos carreteros fueron restaurados y se regularizó el sistema
de diligencias entre las principales ciudades. En 1888, con las
concesiones otorgadás por Díaz a compañías estadounidenses, las
locomotoras llegaron a Guadalajara.
El ferrocarril posibilitó que regiones aisladas del campo
mexicano entraran en contacto con el resto del país, con lo que
se modificó su forma de vida y sus relaciones económicas.
La novedosa industria eléctrica, generó una serie de empleos
y servicios que beneficiaron a la población, aunque la mayoría de
sus ganancias fueron a parar en manos extranjeras. En Guadalajara
estuvo vinculada a capitales franceses y españoles que habían
invertido en fábricás textiles y en el trasporte urbano, en un
principio de tracción animal y luego eléctrica.
118
Durante el porfiriato la economía mercantil creció. El
comercio incorporó a un crecido número de individuos que en esa
actividad veían una oportunidad para ascender. En algunas
ciudades se construyeron mercados destinados a la compraventa de
alimentos y grandes almacenes de ropa con nombre francés se
establecieron en ellas. En Guadalajara, además de las tiendas
departamentales de extranjeros que se instalaron, se arreglaron
el mercado Alcalde y el de San Juan de Dios y se establecieron el
Corona en el centró de la ciudad y "el baratillo" en Analco
(ilustración 8) , barrio en el que también se encontraban con
considerable número de pequeños establecimientos comerciales,
fundamentalmente dedicados a la venta de abarrotes.
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Ilustración 8. Baratillo establecido en la Plaza de San
Sebastián de Analco a fines del siglo XIX.
119
Bajo el lema de "poca política y mucha administración", en
México hubo prosperidad desde 1888 hasta 1904, propiciada
fundamentalmente por capital extranjero. A éste se debieron las
obras de comunicación, el progreso de la industria, la minería y
lo poco que se avanzó en la agricultura (González: 1976, p.226 y
Hart: 1992, p . 2 5 ) . El capital nacional fue escaso y se inclinó a
empresas menos arriesgadas. Los mexicanos antes de condenar,
veían la intromisión económica extranjera como un factor de
progreso. (González: 1976, pp. 235-236)
LA MODERNIDAD
Las características generales de esa época -logro de
estabilidad política, crecimiento económico, impulso a obras de
infraestructura material, los servicios públicos modernos, el
acercamiento a las formas europeas de vida, la industrialización
y las mercancía que ésta dio lugar, el comercio y los negocios,
las vías y medios de comunicación, así como una serie de
innovaciones culturales- propiciaron el crecimiento de muchas
ciudades y situaron a sus habitantes en medio de lo viejo y lo
nuevo, de lo tradicional y lo moderno, con lo que fueron
afectadas sus formas de vida y de trabajo, sus relaciones
políticas y sociales, su pensamiento, en fin, su existencia en
general.
La burguesía buscó que la fisonomía de las capitales, entre
ellas Guadalajara, reflejara la imagen de un país próspero y
moderno. Procurando darles un aspecto acorde con su importancia,
se comenzaron a construir oficinas burocráticas y de negocios,
120
bancos, acueductos, fabricas, palacetes, tiendas de lujo,
teatros, avenidas, fuentes, monumentos y jardines.
El alumbrado público de gas sustituyó al de aceite y en
algunas zonas se estableció el eléctrico. Para mejorar la
infraestructura y la salud pública se impulsaron servicios como
el agua corriente y el drenaje. Fue más fácil la educación de los
niños porque creció el numero de escuelas y la atención de los
enfermos porque aumentó el de los hospitales y mejoró la atención
que se prestaba en ellos.
Ilustración 9. Inauguración de los tranvías eléctricos en
Guadalajara en 1907.
Se comenzaron a pavimentar calles y a perfeccionar los
sistemas de seguridad. Para establecer fáciles comunicaciones
entre las nuevas y las viejas áreas edificadas se ensancharon las
121
calles; los tranvías de tracción animal fueron sustituidos por
los eléctricos (ilustración 9) y aparecieron el telégrafo y el
teléfono. Asimismo los sistemas de aprovisionamiento fueron
mejorados y los ferrocarriles unieron los centros urbanos entre
sí y con la capital. Las nuevas fuentes de trabajo y formas de
vida aceleraron las tendencias a vencer el pasado colonial para
instaurar formas de vida moderna (cfr. González: 1976, pp. 217 y
278 y Romero: 1976, pp. 252, 259 y 247-249) .
El proceso de inmigración situó a las sociedades urbanas en
medio de la doble influencia de los grupos rurales y de
comerciantes e industriales extranjeros, de manera que las
tradiciones rurales convivieron con las formas de vida
anglofrancesas. Las costumbres y mentalidad de las clases
tradicionales fueron cediendo lugar a una nueva cultura urbana
(Romero: 1976, pp. 227-229 y 274)
Entre lo más significativo de los cambios estaban las
transformaciones en la sociedad: los viejos estratos sociales
modificaron su fisonomía y aparecieron otros nuevos. Tanto entre
los poderosos como entre los desposeídos hubo grupos que supieron
imprimir modalidades particulares a la nueva situación impuesta
por la modernidad y también quienes no pudieron adaptarse.
La ciudad se transformaba en un conglomerado heterogéneo, en
el que se distanciaban las relaciones personales y surgían
tensiones antes desconocidas. La fisonomía de los sectores
marginales creció en número y modalidad. En medio de los cambios
se confirmaba que la ciudad era, a la vez, un conjunto integrado
y una yuxtaposición de grupos de distinta mentalidad e intereses
(Romero: 1976, pp. 260 y 317) .
122
El progreso material derivado de los avances económicos de
fines de siglo, fue visible principalmente en los centros urbanos
de importancia. Los viejos modos de ganarse la vida y vivir
coexistieron con la moda capitalista.
ANALCO FRENTE A LA MODERNIDAD
No todo fue lujo, negocios y modernidad en esas ciudades,
las cuales buscaron en los avances del progreso la solución al
problema de la creciente concentración urbana. Si bien, sectores
de las clases populares empezaron a gozar de modernos servicios
públicos como el agua, el alumbrado y las obras sanitarias,
algunas de las áreas habitadas por gente de escasos recursos
económicos, no alcanzaron a beneficiarse con ellos.
La aparición de nuevos oficios, pero principalmente de los
establecimientos industriales y comerciales, así como de las
oficinas de negocios y la pujanza de Guadalajara por conservar su
status como segunda ciudad del país, la llevaron a incrementar
sustancialmente su infraestructura, y si bien el establecimiento
de servicios, la pavimentación de las calles y en general las
obras materiales se planearon inicialmente para el centro de la
ciudad y para las colonias que apenas se estaban construyendo,
estas mejoras poco a poco llegaron a formar parte de la vida
cotidiana de los sectores populares y de los viejos barrios de la
ciudad.
Vecinos del barrio de Analco solicitaron por diversos
motivos el arreglo, apertura y empedrado de calles, el
establecimiento de puentes, la desecación de charcos y pantanos
que debido a la basura o al mal estado del terraplenado, se
123
formaban, perjudicando la salud y el tránsito público.5 También
hubo quienes se preocuparan por el mejoramiento de sus casas
habitación o propiedades. Eligió Pérez pidió que se le permitiera
construir la continuación de un establo en la finca No. 70 de la
calle Medrano en 1904, y Zacarías Alcaráz hizo proposiciones
parar construir un enverjado de hierro y alinear uno de los muros
en su huerta en 19055
Introducida a la ciudad por las empresas industriales, la
energía eléctrica posibilitó un tipo de iluminación, tanto
pública como privada, que no tenía punto de comparación con la
que proporcionaban las antiguas lámparas de aceite y de gas.
Dicho servicio respondía, entre otras necesidades a la
preocupación por la seguridad pública. No obstante que Analco era
uno de los barrios más poblados de la ciudad y uno de los que
tenía más fama de delincuencia, las condiciones del alumbrado
público dejaban mucho que desear. Esto provocó en varias
ocasiones la formación de grupos de analqueneses para solicitar
el establecimiento de alumbrado público eléctrico en los lugares
cercanos a sus casas, aduciendo diferentes motivos: o porque los
lugares en que se encontraban fueran de reciente poblamiento, o
porque la oscuridad reinante propiciaba los delitos y hacía
peligrosa la circulación, o porque los comerciantes que antes lo
hacían ya no sacaban sus focos a la calle al cerrar sus
7
negocios .
En diciembre de 1900 un grupo de diez vecinos analquenses
pidió la instalación de focos de luz incandescente en las calles
de Robinson, Medrano y el Carro -manzana 33- donde habían
fabricado algunas casas, dado que esos antiguos callejones se
124
habían poblado mucho y por lo tanto el servicio era de mucha
necesidad8 . En enero de 1902 seis vecinos de las calles de
Avispero y Carro pidieron el establecimiento de un foco en ese
crucero "ya que por la profunda oscuridad que reina allí, son en
ese punto muy frecuentes los delitos de sangre, algunos graves y
hace peligrosa la circulación de los vecinos honrados en cuanto
se hace de noche
La escasez de alumbrado debió haber sido un problema muy
sentido por los analquenses, pues además de que todas las
solicitudes encontradas al respecto fueron hechas en grupo, en
noviembre de 1908, varios vecinos solicitaron y propusieron una
redistribución del alumbrado público en el barrio . ^ El
Ayuntamiento reconoció la procedencia de todas estas peticiones
que, salvo en los casos en que no había dinero en la partida
respectiva, fueron atendidas.
Ilustración 10. Vagón de tranvía de segunda clase.
125
La energía eléctrica también posibilitó que los antiguos
tranvías de mulitas fueran reemplazados por los eléctricos,
innovación que indudablemente debe haber causado modificaciones
en la vida cotidiana de los tapatíos, especialmente de aquellos
cuyos lugares de residencia se encontraban cercanos a las vías
(ilustración 10).
Entre estos últimos estaban los de Analco, pues la línea a
San Pedro atravesaba su barrio. Si en un primer momento los
habitantes del barrio tuvieron que sufrir las molestias por las
obras de instalación, posteriormente y mientras se acostumbraban
a la presencia de los vagones, la preocupación por los accidentes
y atropellamientos mantuvo en tensión. Sin embargo, también
contaron con un medio más efectivo -pues era mayor su capacidad-
y más rápido de trasladarse a otros lugares de la ciudad, para ir
a sus trabajos o para salir de paseo.
El establecimiento de los sistemas de agua entubada
realizado durante la administración de Luis C. Curiel (1898-
1903), debió ser para todos los tapatíos una innovación cuyos
beneficios aparejaron también problemas administrativos,
económicos e incluso de índole costumbrista. En el caso de los
analquenses, si hasta entonces se habían surtido mediante
diversos procedimientos del vital líquido, procedimientos que
además implicaban una serie de relaciones e incluso de oficios,
ahora todo cambiaba. Los aguadores, conduciendo sus carretas con
cántaros de barro hasta el tope de agua, empezarían a verse menos
en las calles e incluso, sintiendo que su oficio estaba en
crisis, buscarían las forma de perpetuarlo, sin importarles el
126
causar problemas, como nos lo muestra la solicitud del 7 de
febrero de 1900 donde el Ayuntamiento pide al Jefe Político
dicte las medidas necesarias para que los aguadores no
impidan a los vecinos de los barrios de San Andrés y
Analco llenar sus vasijas de los hidrantes que les
corresponde, haciéndolos esperar hasta que aquellos se
surten y dejan disponibles los hidrantes respectivos,
pues dichos aguadores pueden y deben surtirse en las
fuentes públicas respectivas. 1
Esta reacción fue tan sólo por el establecimiento de los
hidrantes, imaginémosnos lo que fue para tales servidores el
establecimiento e las tomas domiciliarias (ilustración 11).
Ilustración 11. Fuente pública y aguadores.
Con ello finalizaría para muchas mujeres, niños e incluso
hombres, la pesada t-area de acarrear agua en cántaros o vasijas,
pero también se acabarían las horas de comadreo y chisme
127
alrededor de la fuente o del hidrante, o en los lavaderos
públicos con la vecina en turno. En cambio, tenían que iniciar
una serie de trámites con el fin de regularizar lo relativo a sus
tomas, mercedes y medidores de agua. Entonces, varios vecinos o
propietarios de casas en Analco establecieron correspondencia con
el Ayuntamiento para que se regularizara el cobro por el
servicio, se les permitiera cambiar la conexión de sus mercedes
a tubos de otras calles o abastecer dos o mas casas con una sola
toma, se les redujera el monto a pagar porque el agua casi no
llegaba a sus propiedades, e incluso, en algunos casos para
renunciar a las mercedes, porque sí se les cobraba por ellas pero
el agua o no llegaba nunca hasta sus casas o lo hacía sólo a
altas horas de la n oche .^
Ahora bien, los habitantes de Analco, además tendrían que
sujetarse a un grave problema: aguantar la escasez de agua, pues
los estudios realizados por el ingeniero de la ciudad en 1906,
demostraron que "La escasez general que resiente toda la parte
oriental se debe a la disminución del producto de las galerías de
San Andrés y por eso no se puede remediar". J
En enero de 1908, el Ayuntamiento asentó, en un informe
proporcionado al Consejo Superior de Salubridad, que aunque había
colectores instalados en algunas calles del barrio, el drenaje no
era aun un servicio general, ya que faltaba su conexión al
sistema de agua.
Como parte de las obras sanitarias, pero también inscrita en
la tendencia a la realización de obras monumentales en las
ciudades importantes, se decidió entubar el río de San Juan de
Dios construir sobre él una calzada-paseo que con el nombre de
128
Porfirio Díaz se inauguró para las fiestas del Centenario de la
Independencia (ilustración 12).
Ilustración 12. Obras de entubamiento del río de San Juan de
Dios.
El río, además de ser un límite natural del barrio, una
dificultad para la comunicación en tiempos de lluvias y un foco
i
de insalubridad, había constituido para los analquenses muchas
otras cosas: lavaderos, baños, molinos, huertas, en fin trabajos
y servicios que de una y otra manera satisfacción sus
necesidades.. Con la instalación de un paseo en su lugar, viejos
oficios y costumbres dieron lugar a otros. Con el establecimiento
de la calzada no sólo se clausuró un foco de enfermedades, sino
129
que también se facilitaba la comunicación tanto entre las partes
oriente y poniente como norte y sur de la ciudad y se inauguraba
una nueva época para la diversión y esparcimiento, pues más allá
de los tradicionales paseos a que dio lugar, se convirtió en uno
de los lugares favoritos para el establecimiento de carpas y
espectáculos temporales. Las antiguas formas de ganarse la vida
en ese lugar fueron sustituidas por otras como las de vendedor o
comerciante ambulante u organillero (ilustración 13).
Ilustración 13. Vista del Paseo Porfirio Díaz, construido sobre
lo que antes era el río de San Juan de Dios.
130
En las nuevas manufacturas e industrias surgió un sector
nuevo de las clases populares: el proletariado, no numeroso pero
de fisonomía social definida, al que se incorporaron escasos
artesanos citadinos y algunos de los campesinos llegados a la
ciudad. En el trabajo fabril los obreros se sujetaban a una
fuerte disciplina impersonal, diferente de la despreocupación del
artesano o del prestador de servicios que cotidianamente
encontraban un momento para la conversación o la broma (Romero:
1976, pp. 271-272) Un buen numero de los habitantes de Analco
permanecieron en sus oficios tradicionales, los más se
incorporaron a los empleos emanados de los servicios urbanos y
sólo unos cuantos optaron por el trabajo en las fábricas,
fenómenos que sin duda influyeron de manera considerable en su
cohesión como grupo urbano frente a la despersonalización que se
operaba en las ciudades.
Analco fue una zona de Guadalajara donde el problema del
hacinamiento ocasionado por los recién llegados fue constante.
Dada su sitúación al oriente de la ciudad y en las inmediaciones
del camino que pasando por Los Altos de Jalisco llegaba de la
Capital del país, un cuantioso número de inmigrantes campesinos
se quedaba allí, para buscar ubicarse en la gran ciudad. Con
frecuencia estos recién llegados permanecieron definitivamente en
el barrio, ya que mucha de la gente que lo habitaba también era
de origen rural y se sentían identificados con sus costumbres,
formas de vida y en ocasiones porque encontraban paisanos.
Uno de los problemas más graves fue el de la vivienda, como
se analizará en el capítulo 5. Las vecindades y el número de sus
moradores se incrementaron. La promiscuidad tomó tal dimensión
131
que muchos prefirieron lanzarse a la aventura de levantar un
cuarto en un lote comprado probablemente en mensualidades. Ese
cuarto reveló las formas de la cultura popular: mostró el cromo
de la virgen, la fotografía de algún personaje y acaso flores, en
las que se depositaban todas las aspiraciones sentimentales de
las clases populares, (cfr. Romero: 1976, pp. 278 y 298).
El sacerdote Anesagasti en los comentarios sobre la forma en
que levantó el padrón describe:
Terminadas las predichas oraciones, dirigía mis miradas
a las paredes de las habitaciones para ver lo que en
ellas encontraba. En muchas casas sí se ocupaban en
coleccionar una multitud de pequeños cromos de monas
indecentes y deshonestas que se encuentran en las
cajetillas de cigarros. En otras paredes cuelgan
herraduras de caballos, o mulas o asnos; porque tienen
la superstición de que en la casa donde hay tales
fierros viene la fortuna del dinero.
Si bien la urbe despertaba expectativas de mejoría entre los
campesinos, los que llegaban a ella no encontraban empleo ni casa
de inmediato, a resultas de lo cual un considerable número de
personas sin hogar vivía en las afueras de las ciudades y se
incrementó la mendicidad (cfr. Hart: 1992, p.55) . Por otra parte,
la resignación de los pobres a serlo disminuyó y el número de
agresivos creció. En el anonimato de la gran ciudad "la mala vida
tomaba un aire más áspero y cruel", inaugurándose nuevas formas
de delincuencia que atentaban contra la propiedad, la economía,
la vida y la moralidad pública o privada (Romero: 1976, p. 272).
Según se puede observar en la prensa del período, los delitos de
sangre, asaltos y robos, escándalos públicos causados por
borrachos, eran el pan nuestro de cada día en los barrios de
Analco y San Juan de Dios. El 15 mayo de 1878 el periódico Juan
Panadero publicaba la siguiente nota "El lunes en la noche un
132
gidam (sic) hirió gravemente a otro en el barrio de Analco. La
policía como de costumbre, aprendió al herido". Ante estos
hechos, los habitantes de Analco reaccionaron de diversas formas;
una de ellas, significativa por demás, fue la liga que formaron
en 1896 con el fin •de "inquirir las guaridas de los hijos de
caco, y una vez comprobada la vida que estos llevan, entregarlos
a la Policía" (El Noticiero: 23 de agosto de 1896).
El sacerdote Anesagasti, en los comentarios de su padrón,
señala como una de las causas de inmoralidad en el barrio los
doscientos establecimientos en donde se vendía vino, pues de ello
resultaba un considerable número de "ebrios, peleoneros y
rateros" de los cuales se tenían que arrestar, según la
Inspección de Policía, de quince a veinte en los días normales y
de treinta a cuarenta en los festivos. Vinculado a este tipo de
hechos, el presbítero señala la existencia de cinco burdeles en
la zona, donde se empleaban a cerca de cuarenta prostitutas. La
existencia de prostíbulos no era privativa del barrio, los había
por toda la ciudad, aunque si llamaban la atención según La
Gaceta de Guadalajara, los situados por las calles de Clavel y
Róbinson ya que en ellos se permitía la entrada a "jóvenes
menores de edad que se exponen a sufrir las fatales consecuencias
del contagio de la terrible enfermedad cuyos resultados
resentirán quizá toda la vida", por lo que se pedía una mayor
vigilancia en beneficio de la moral (27 de enero de 1909)
Asimismo, el 22 de octubre de 1914, el Boletín Militar se quejaba
de la libertad de que gozaban las mujeres de mala nota para
presentarse a todas horas en lugares públicos, especialmente en
133
Analco, donde provocaban frecuente escándalos. (22 de octubre de
1914) .
Pero no todo era escándalo e inmoralidad. En Analco también
había otro tipo de diversiones. Además de los bailes públicos,
frecuentemente se establecían en el barrio diversos tipos de
juegos: de Carcamán, el Tricolor, de Monos, Ruleta, así como
funciones de cilindro.14 Otra de las atracciones del momento
era el fonógrafo, aparato que generalmente se encontraba en las
cantinas. Asimismo, en ocasiones se establecían en los
alrededores del barrio teatros de carpa, donde se presentaban
compañías de zarzuela y otra clase de diversiones, ante lo cual
era frecuente que algún vecino pidiera permiso para establecer un
expendio de refrescos y bebidas.1^ Por otra parte, en la
manzana conocida como la Huerta donde estaban los llamados
Boliches de los Españoles-, se "celebraban rumbosas fiestas para
el 12 de octubre en que los españoles celebraban la Covadonga,
tanto del barrio como de toda la ciudad acudían gente a esas
fiestas que eran muy renombradas". En la casa de los Cuesta
Gallardo, situada enfrente del templo, se celebraban bailes
públicos con el entonces novedoso instrumento de la pianola.
También en dos fincas ubicadas en la actual calle Constitución
había bailes en los que, con la cooperación de muchachos y
muchachas, se alquilaban lámparas, sillas, se pagaba la música y
se preparaban ponches. Otra de las diversiones del barrio durante
el período fueron las peleas de gallos que se celebraban en la
fábrica de navajas de los señores Gallo. A estos y a otros
eventos por- el estilo se invitaba a "la Conchas", jóvenes del
barrio que cantaban muy bien (Crónica Anónima, s/f).
134
Otro tipo de diversiones estrechamente vinculadas con
ciertas tradiciones religiosas que se mantenían en el barrio, era
la presentación de pastorelas, las cuales continuaban haciéndose
hasta víspera de la cuaresma, pues con el carnaval se suspendían
eventos de este tipo (La Linterna de Diogenes : 19 de febrero de
1890) Así, por ejemplo, tenemos que a Marcelino Curiel se le
permitió dar funciones de pastorela en la finca 67 de la calle
Gigante desde el 15 de enero hasta el 12 de febrero de 1907.
Entre las muchas manifestaciones y festividades religiosas, que
además servían como distracciones a los analquenses, se
encuentran las dedicadas a las conmemoraciones del Señor San
José, Nuestra Señora de la Salud, la Purísima Concepción, la
Virgen de Guadalupe, Nuestra Señora del Refugio, así como los
viacrucis, posadas,- ejercicios espirituales, entre otras. De
especial relevancia eran las de la llevada de la Virgen de
Zapopan y la de la Virgen de Talpa, pues desde inicios del año,
en la vecindad de "El Aguila Negra", se juntaba la gente a
ensayar los baile de la peregrinación, e trataba de una singular
danza denominada "De Relato, donde se exhibía una serie se hechos
de la conquista" (Crónica A nónima: s/f)
LA CIVILIDAD MODERNA EN EL BARRIO
Este proceso de transformación material desencadenó otro
tipo de participación política y ciudadana. La instalación de los
servicios con toda seguridad cambió la vida al interior de los
hogares, ahora abastecidos directamente de agua, con luz
eléctrica, con menos polvo por las obras de pavimentación,
aspectos todos que, además de cambiar las rutinas, hacían rendir
135
más el tiempo. Sin embargo, fue en la vida fuera de la casa donde
se revelaban las transformaciones más profundas: "Todos notaban
que la vida se -hacía poco a poco más vertiginosa y deseaban estar
en el vértigo, porque sospechaban que de lo contrario
retrocederían en lugar de avanzar" (Romero: 1976, p. 299).
Mucho se debió haber comentado en las esquinas del barrio o
en el interior de las cantinas sobre los cambios que ocurrían.
Poco se sabe de la incorporación de analquenses en los
mencionados- Círculos de Obreros Católicos o en los que se
autodenominaban socialistas encabezados por Roque Estrada en el
rumbo el Hospicio. Miguel Angel Mendoza señala que Luis y Miguel
Othón Robledo, originarios de Tequila, Jalisco pero residentes de
muchos años en Analco, fueron precursores de la revolución. Luis
Robledo desde 1907 en la revista socialista Aurora Social y
posteriormente tomó la carrera de las armas sin que se haya
sabido su destino. El mismo autor señala que el barrio fue
pródigo productor de líderes y políticos obreros. Entre los que
destacan a fines del porfiriato están Esteban Loera, quien militó
con los antirreleccionistas y poco después -entre 1914 y 1918-
fundó la Sociedad de Conductores de Carros de Alquiler, la Casa
del Obrero Mundial, las uniones de trabajadores del Rastro, de
mecánicos, de filarmónicos, de toreros, de cargadores de la
Estación, de panaderos y biscocheros, de carpinteros y de molinos
de nixtamal. Otro precursor analquense de la revolución fue don
Justo González Mendoza, quien junto con Loera organizó a
trabajadores jaliscienses (Mendoza: 1993).
Por otra parte en lo referente a la participación ciudadana,
se puede observar en los hechos relatados, una participación
136
cívica individual en la exigencia por mejorar las condiciones de
vida, práctica que en no pocos casos se hizo de manera grupal y
a nombre de todo el barrio:
Analco es uno de los barrios en el que por el sólo
esfuerzo de los particulares se nota el gran desarrollo
y progreso de nuestra querida Ciudad, como lo prueban
las muchas casa nuevas que allí se han construido,
algunas de ellas de más de un piso.
A pesar de este progreso y de que una nueva línea de
tranvías se ha establecido por la calle de la Salud,
los servicios municipales no alcanzan a nuestro
17 c
b arrio.
Entre las clases populares, que no tenían más remedio que
enfrentar las trasformaciones acarreadas por la modernidad, hubo
grupos que implementaron formas originales de hacerlo. Si en
Analco, como en otros sectores de la ciudad, pervivieron ciertas
formas de relación vecinal que se resistieron a ser absorbidas
por la anomia del -mundo moderno, fue porque sus habitantes
supieron adaptar y recrear sus formas de convivencia a las nuevas
formas sociales urbanas.
TERMINA EL LARGO PROCESO DE CAMBIOS
Durante el porfiriato concluyó el largo proceso por el cual
se dio al traste con las reminiscencias del orden colonial, se
consolidó el país, se inició el proceso modernizador tanto en la
economía como en sociedad y México afianzó su papel dependiente
en la economía internacional, gracias al apoyo financiero que,
con la mira puesta en la industrialización, obtuvo el exterior.
El contraste entre el esplendor logrado por las grandes
ciudades y el escaso desarrollo en el área rural y las
poblaciones menores, era el reflejo de dos etapas de desarrollo
económico que se mezclaban en el país, de dos mundos que se
137
confrontaban: el colonial y el capitalista; la producción
artesanal y la fabril; el área citadina aburguesada -colonias- y
la tradicional -barrios-; en síntesis, el de los que asumían
voluntariamente las formas de vida del capitalismo y el de los
que de diversas manera lo resistían.
NOTAS
1. - A H M : H/5/795 A p . 14, leg. 12; OP/ll/773-777 A p . 4, leg.7;
OP/13/1795 Ap. 14, leg. 13; OP/ll/1821 Ap. 37, leg. 179; OP/ll/1788
Ap. 9, leg. 31; OP/2/841Ap. 35, leg. 88; OP/3/794; OP/H/ 7 6 5 , Ap.
2, leg 63.
2. - AHM: A Y /1/821, Ap.37, leg.61; AY/ll/815, Ap.30, leg 119;
AY/11/815, Ap.30, leg.8; AY/ll/sf, Ap.27, leg.112; E.816, Ap.32,
leg.11.
3. -AHM: T 1.4/1825 Libro de asiento de tierras.
4. - AHM: TI.4/1825 Libro de asiento de tierras y cajas de 1770
a 1785.
5. - AHM:. Obras Públicas: exp. 7, 1897; exp. 59, 1904 y exp. 8,
1906; Policía, Cárceles y Alumbrado exp. 53, 1899 y exp. 43,
1901; Paseos, Beneficencia y Salubridad, exp. 60, 1907.
6. - AHM: Obras públicas: exp. 34, 1904; y exp. 37, 1905.
7. - AHM: Policía: e x p . 33, 1908.
8. - AHM: Miscelánea, exp. 105.
9. AHM, Policía cárceles y alumbrado exp. 13, 1902
10. AHM. Policía, exp. 57, 1908
11. AHM. Policía, cárceles y alumbrado, exp. 67, 1900
12. AHM: Fuentes, Acueductos y Saneamiento: exp. 92 y 99 de 1905;
32 y 36 de 1906. Aguas y saneamiento: exps. 2, 16, 31, 48 de
1908; exps. 13 18, 30 32, 35, 52 67 y 70 de 1909.
13. AHM. Fuentes Acueductos y saneamiento, exp. 36, 1906
14. A H J : Hacienda, impuestos s/c. 1882 y 1884.
15. AHM: Policía y diversiones, exp. 14, 1904
16. AHM: Diversiones públicas, exp. 3, 1907
17. AHM: Policía, cárceles y alumbrado exp. 12, 1902.
138
CAPITULO III
LOS ANALQUENSES EN NUMEROS
Tanto a finales del siglo XVIII, en que se inicia el período
de cambios del que se habló en el capítulo anterior, como durante
el porfiriato cuando culminan y da principio otra época de
transformaciones, la población de Analco aumentó notablemente.
Esos procesos poblacionales vistos aisladamente, no
resaltarían las particularidades que caracterizan el cambio
analquense y menos aún ilustrarían las diferentes maneras de
reaccionar de los varios grupos humanos ante los cambios
económicos, políticos y sociales. De ahí que se haga necesario
analizar las características de ese incremento demográfico,
ubicándolo tanto en su contexto histórico como dentro de los
movimientos de población que se dieron en la urbe y destacando las
condiciones particulares que pudieron haberlos dificultado o
estimulado (cfr. Anderson: 1983, p.44 y Toscano: 1976, p. 63 y 65) .
ANALQUENSES Y TAPATIOS EN EL SIGLO XIX
Como consecuencia de las Reformas Borbónicas, a finales del
siglo XVIII y principios del XIX se impulsaron obras tendientes a
mejorar la ciudad, las cuales requirieron mano de obra (cfr. cap.
III). Con los que llegaron y los que nacieron, la población de la
ciudad y sobre todo de Analco aumentó notablemente: 47% y 138%
respectivamente. Los analquenses contribuyeron en 16% al incremento
139
T^ANALCO - 0 - GUADALAJARA
Gráfica 3. Crecimiento demográfico en Guadalajara y Analco entre
1777 y 1910.
141
de los citadinos y su crecimiento anual (3.7%) superóten 2.5% al de
la ciudad (1.3%) (cuadros 4 y 5, gráficas 3 y 4).
iI P0CIBL0AN- POBLA
CION %
ANALCO CRECI
%
CRECI CRECI
% DEL %
CRECI DE
ASO i CIUDAD ANALCO RESPECTO
A CIUDAD
MIENTO MIENTO
CIUDAD CIUDAD
MIENTO MIENTO
ANALCO INTERNO
LA
CIUDAD
1777 1 22,140 1,167 5.27
1814
1321
’
8 32 454
1 33,091
2,773
3,012
8.54
7.91
10,314
5,637
46.59
17.37
1,606
239
137.62
3.62
15.57
4.24
1868
1833
i 4850,,944875
1
7,029
8,043
15.30
9.99
7,856
34,538
20.62
75.17
4,017
1,014
133.37
14.43
51.13
2.94
1900 1101,452 16,208 15.93 20,967 26.05 8,165 101.52 38.94
1907 1114,063 19,247 16.37 12,611 12.43 31U39 13.75 • 24.10
1910 Il 19,468 19,039 15.94 5,405 4.74. -208 -1.08 -3.35
PROMEDIO
777-910 11.98 29.00 59.03 19.01.
PROMEDIO
888-910 14.69 29.60 33.40 15.53
PROMEDIO
777-868 9.25 28.19. 93.20 23.64
Cuadro 4. Crecimiento demográfico en Guadalajara y Analco entre
1777 y 1910.
140
T^ANALCO - 0 - GUADALAJARA
Gráfica 3. Crecimiento demográfico en Guadalajara y Analco entre
1777 y 1910.
141
CRECIMIENTO ANUAL12ADQ POR PERIODOS
CRECI CRECI 2 CRECI CRECI 2 CRECI CRECI 2
MIENTO MIENTO DEL DE MIENTO MIENTO DEL DE MIENTO MIENTO DEL DE
PERIODO CIUDAD ANALCO LA PERIODO CIUDAD ANALCO LA FERIO- CIUDAD ANALCO LA
CIUDAD CIUDAD DO CIUDAD
777-814. 279 43 15.57 777-821 363 42 11.57 821-868 167 85 51.13
ol4-821 805 34 4.24 777-868 262 64 24.62 821-888 633 75 11.87
82l~o68 167 85 51.13 777-888 526 62 11.79. 821-900 802 167 20.83
0 68-888 1,727 51 2.94 777-900 645 122 18.96 821-907 883 189 21.37
888-900 1,747 630 38.94 777-907 707 139 19.67 821-910 914 180 19.69
900-9U7 1 , 802 434 24.H» 777-910 7o2 lo4 1 8 .ó6
907-910 ij802 -69 868-888 1j/27 51 2.94
814-868 250 79 31.54 868-900 1,735 287 16.54
814-888 649 71 10.97 868-907 1,747 313 17.94
814-900 802 156 19.47 868-910 1,751 286 16.34.
814-907 878 177 20.19
814-910 906 169 18.69 888-900 1,747 680 38.94
888-907 1,767 590 33.37'
888-910 1,772 500 23.21.
900-907 1,802 434 24.10
900-910 1,802 283 15.71
907-910 1,802 -69 -3.85
___ — ______ .
CRECIMIENTO ANUAL EN PORCENTAJES
CRECI- CRECI- RELACION - CRECI- CRECI- RELACION PERIÜ- CRECI- CRECI-RELACION
MIENTO MIENTO ANALCO MIENTO MIENTO ANALCO DO MIENTO MIENTO ANALCO
PERIODO CIUDAD ANALCO CIUDAD PERIODO CIUDAD ANALCO CIUDAD CIUDAD ANALCO CIUDAD
777-814 1.26 3.72 2.46 777-821 1.64 3.59 1.96 821-863 0.44 2.84 2.40
814-821 2.48 1.23 -1.25 ■ 777-868 1.18' 5.52 4.34 821-888 1.66 2.49 0.83
821-368 0.44 2.84 2.40 777-883 2.37 5.31: 2.93 821-900 2.11 5.55 3.44
868-888 3.76 0.72 -3.04 777-900 2.91 . 10.48 '7.57 821-907 2.32 6.27 3.95
? CQ
888-900 2.17 8.46 6.29 777-907 3.19' 11.92 8.72 821-910 2.40.5.98 O .00 .
900-907 1.78 2.68 0.90 777-910 3.31. 11.51 3.21
907-910 1.58 -0.36 -1X 9.,l4t.
9 3 76Ï 0 7? -1 ñíi
8T4-368 0.77 2.84 2.07 868-900 3.73% 4.08 . 0.31
814-888 2 . 0 0 2.57 0.57 o63-907 3.80% 4.46 0 . 6 6
814-900 2.47 5.63 3.16 868-910 3.81% 4.07 0.26,
814-907 2.70 6.39 3.68
814-910 2.79 6.11 3.32 888-900 2.1751 8.46’ 6.29
888-907 2.20Î1 7.33: 5.14
888-910 2 . 2 0 2 6.21 4.01
900-907 1.782 2.68 0.90
900-910 1.782 1.75 -0.03
907-910 1.582-0.36' -1.94,
........
Cuadro 5. Crecimiento-anual por períodos en Guadalajara y Analco.
Totales y porcentajes.
142
C O N T R IB U C IO N DE ANALCO A LA P O B L A C IO N
TOTAL DE G UADALAJA RA (1777-1910)
-J U IC O
O U J
X
<
c n
—
H - < 2 1 1 —
LU CO
E U d IFERENCIA Ü Ü ANALCO
Gráfica 4. Contribución de Analco a la población total de
Guadalajara. 1777-1910.
143
Durante la guerra de Independencia, de 1814 a 1821, los
tapatíos y los analquenses se incrementaron en un 17% y 9%
respectivamente. En tanto que el crecimiento anual de la ciudad
aumentó al 2.5% (1.2% más que entre 1777 y 1814), el del barrio se
desaceleró, alcanzando solo el 1.2% y colocándose 1.35% por debajo
del de la ciudad (2.5% menos que entre 1777 y 1814).
Por entonces el obispo fray Antonio Alcalde impulsó la
atención de las clases desposeídas de la ciudad; estableció la Casa
de Recogidas y el Hospital de San Miguel en las inmediaciones de
los populosos, pero menos antiguos barrios de la Capilla de Jesús
y del Santuario; en este último también mandó construir casas
destinadas a pobres. El Hospital se convirtió en centro de
atracción alrededor del cual se aglutinaban familias de enfermos,
especialmente de los atacados en 1813 por la peste que, habiendo
iniciado el año anterior en el sitio de Cuautla, se extendió a
varias partes del país y que según algunos médicos de la época se
trataba del tabardillo o tifo exantemático (Lugo: 1994, pp. 78-79).
En esos años dichos barrios tuvieron un crecimiento
poblacional superior a la media de la ciudad, el cual se debió a la
inmigración, misma que fue. registrada por el padrón de 1821. La
llegada de nuevos pobladores se debía sobre todo a las alternativas
de empleo que desde fines del siglo XVIII ofrecía la capital
neogallega, y, en menor medida, a los que debido a la lucha
independentista buscaban refugio en la ciudad o a movimientos
internos de la urbe (Anderson: 1983, pp. 47-53).
144
Ante tales circunstancias, la baja en el crecimiento
poblacional de Analco se explica tanto por el hecho de que los
barrios del Santuario y la Capilla de Jesús se hayan convertido en
focos de atracción para las clases populares que se incorporaban a
1
la vida urbana, como por la epidemia de 1813.
En 1868 Guadalajara tenía 20.62% más habitantes que en 1821,
en tanto que Analco aumentó su población en un 133%. La ciudad bajó
su rimo de crecimiento anual en 2% a .44%, en cambio el barrio lo
aumentó en 1.6%, alcanzando un promedio de 2.8% y superando al de
la ciudad en 2.4%.
Contrariamente a lo planteado por algunos estudiosos, en el
sentido de que pasada la guerra de Independencia las ciudades se
despoblaron2 , Guadalajara y Analco continuaron creciendo, aunque
entonces en mayor proporción el barrio.
La magnitud de ese crecimiento llama la atención, pues en 1833
y 1850 la jurisdicción parroquial de Analco fue la más castigada
por las epidemias de cólera. En su primera visita a la tierra
tapatía la enfermedad se llevó a la tumba a 128 de cada 1,000
habitantes del barrio, en tanto que en El Sagrario los muertos
fueron 50 de cada 1,000, registrándose un total de 3,275 víctimas
en la capital jalisciense. La situación fue semejante en 1850, en
esa ocasión de las 1,769 muertes que ocasionó el mal en la ciudad,
698 fueron de analquenses (Oliver: 1993, p. 67-68) .
Durante ese período se establecieron en la ciudad las primeras
fábricas textiles y una de papel y, por otra parte, la experiencia
de las enfermedades hizo conscientes a las autoridades de iniciar
145
obras sanitarias tendientes a evitar la expansión de las epidemias.
La demanda de mano de obra aumentó tanto en empleos industriales
como para la realización de obras públicas. Al llamado acudieron
trabajadores de poblaciones aledañas y, aunque algunos se dirigían
a los barrios de La Capilla y del Santuario, el de Analco
fortaleció entonces su papel como primer albergue de los recién
llegados, pues su lo situación hacía el primer punto de contacto
con la ciudad para lo.s forasteros que arribaban por el camino de
Los Altos de Jalisco. En Analco se establecían temporal o
definitivamente núcleos pueblerinos, en los que la gente de más
reciente arribo recurrían a sus paisanos en busca de apoyo en sus
empresas citadinas. Además, su situación a orillas de la ciudad
posibilitaba que en sus inmediaciones e inclusive en su interior se
desarrollaran labores agropecuarias de distintos tipos, con las
cuales se podían auxiliar en tanto no encontraran empleo. De manera
que ese notable aumento de habitantes puede explicarse como
producto de una gran, inmigración debida a la oferta de empleos
citadinos.
MULTIPLICACION DE LOS ANALOUENSES EN EL PORFIRIATO
Durante el siglo XIX los movimientos de población tanto en
Guadalajara como el barrio tuvieron una dinámica muy irregular; el
único lapso en que la ciudad adquirió cierto ritmo en su
crecimiento fue durante el porfiriato, cosa que no sucedió en
Analco (ver cuadro 5, datos sobre porcentajes de crecimiento anual
entre 1888 y 1910, gráficas 3 y 4).
146
Para 1888 Analco tenía 14% más habitantes que en 1868, en
tanto que los de la ciudad aumentaron en 75%. En esos veinte años
el crecimiento anual del barrio desciende a .7%, es decir, 3% por
abajo del de Guadalajara que es de 4%. Sin embargo, tomando en
conjunto el período transcurrido entre las Reformas Borbónicas y la
República Restaurada, Analco superó en sus porcentajes de
incremento interno y anual a los que se dieron en Guadalajara.
Con el triunfo de los liberales la situación de intranquilidad
que había prevalecido por mucho tiempo en el país se tornó más
estable y empezaron a dejarse ver algunos de sus efectos: las
industrias instaladas en la urbe o en sus inmediaciones crecieron
y, por otra parte se fortaleció la política promotora de
inmigración a raíz de la cual llegan algunos extranjeros. Estos,
lejos de establecerse en el campo como se deseaba, se instalan en
la ciudad, donde sus negocios y comercios, así como la satisfacción
de sus necesidades cotidianas se convertirían en el período
siguiente en 'fuentes de empleo.
Tomando en cuenta lo anterior y considerando que ya
consolidado el porfiriato se iniciaron una serie de obras
tendientes a dotar a la ciudad de infraestructura y servicios, es
fácil explicarse por qué en los años subsiguientes Analco fue de
las partes de la ciudad que más aumentó su población. Entre 1888 y
1910 contribuyó con un 28% al crecimiento de Guadalajara. Buena
parte del incremento poblacional urbano se debió al barrio, ya que
sus habitantes se elevaron en un 33%, a razón de 6.2 anual,
superando a l'a ciudad en 4%.
147
El crecimiento de la población en Analco durante el porfiriato
no fue uniforme, se dio fundamentalmente entre 1888 y 1900,
aparejado al auge del gobierno de Díaz y durante las
administraciones estatales de Luis C. Curiel y la primera del
coronel Miguel Ahumada. En ese lapso sus habitantes aumentaron en
un 102%, a un promedio anual de 8.5%, lo que significa que en cada
uno de esos 12 años, 680 nuevos habitantes se le incorporaban.
Tanto el barrio como la ciudad se insertaron en la tendencia
general del período para las ciudades latinoamericanas que el nuevo
tipo de economía iba envolviendo..José Luis Romero advierte que en
las postrimerías del siglo XIX e inicios del XX, grandes
contingentes de campesinos tendían a incorporarse a las urbes, en
donde se alteraba la estructura demográfica y las alternativas de
movilidad social (Romero: 1976, pp.259-260). En el mismo sentido
Luis González señala que el primer censo general de población
apuntó la tendencia de emigración del campo a los grandes centros
urbanos debido a las posibilidades que el nuévo tipo de economía
ofrecía (González: 1977).
Durante la crisis del porfiriato la población de Analco
disminuyó su ritmo de crecimiento, aunque todavía era considerable.
Entre 1900 y 1907, se incrementó en 19%, en tanto los habitantes de
la ciudad aumentaban en un 12%; de cada 1,802 nuevos que se
incorporaban a Guadalajara, 434 lo hacían por el barrio, lo que
significó un porcentaje del 2.7 anual, superando en .9% al de la
ciudad que era de 1.8%. Para entonces la población de Analco
148
superaba a la de municipios completos de Jalisco entre los que se
encuentran Colotlán, Mascota, Sayula, Ahualulco y Chapala3 .
Los problemas de extranjerización y explotación que empezaban
a generar disgusto en muchas partes del país, en Analco todavía no
se hacían presentes; tal vez por la pervivencia entre su población
de trabajadores que continuaron desempeñando oficios tradicionales
-reboceros, cocheros, carboneros, cereros, etc.- o que se
incorporaron •al sector de servicios -dependientes, domésticos,
comerciantes, cargadores, etc.- (cfr. capítulo siguiente). Además,
es probable que el barrio siguiera recibiendo inmigrantes rurales,
pues el oficio más socorrido era el de los jornaleros.
La dinámica poblacional cambió radicalmente en el barrio
durante los últimos tres años del gobierno de Díaz. Mientras que la
ciudad continó su crecimiento a un ritmo anual de 1.6%, Analco
empezó a perder 68 habitantes por año, lo que significa un
decrecimiento del .4% anual, que, como se verá más adelante, se
debió únicamente a las mujeres. El auge del porfiriato se ve
reflejado en el incremento de la población en Analco y lo mismo
sucede con su crisis y decaimiento.
Si de 1777 a 1814 y de 1821 a 1868 Analco creció internamente
en más de un 130%, el incremento de su población entre 1888 y 1900,
aunque sólo llega al 101% fue más significativo, ya que en esos
doce años, más allá de representar el 39% aumento de habitantes en
la ciudad alcanzó un ritmo de crecimiento anual del 8.5% (6.3% por
encima del de la ciudad) , el más alto en períodos no acumulados
(cuadro 5).
149
La dinámica de poblamiento de Analco indica que a los períodos
de mayor aumento de sus habitantes suceden otros en los que su
incremento se hace menor y el de la ciudad proliféra. Al parecer,
en el conglomerado urbano se creaban empleos industriales o en
servicios y se demandaba mano de obra, para satisfacer las
necesidades cada vez más complejas de su crecimiento.
Analco respondía en lo que le tocaba. Al mismo tiempo que
aportaba a su población, en su mayoría trabajadora, recibía a los
foráneos que se dejaban seducir por los empleos citadinos. Estos
encontraron hospedaje en primer lugar en Analco, aunque también en
otros barrios populares.
En su respuesta a lo que la ciudad demandaba de él, servir de
hogar a la fuerza de trabajo, Analco atravesaba por grandes o
pequeñas explosiones demográficas en las que su crecimiento se
desaceleraba mientras reajustaba su espacio y acomodaba
laboralmente a sus nuevos habitantes. Hechos los reacomodos
necesarios, quedaba listo para, en tanto su espacio se lo
permitiera, responder al siguiente llamado de la ciudad.
Analquenses y tapatíos aumentaron notablemente en los 133 años
transcurridos entre 3 7"/7 y 1910. Los primeros lo hicieron en mayor
proporción; su promedio de crecimiento interno superó
admirablemente el de los segundos, constituyeron el 12% de ellos,
colaboraron a su incremento en un 19% y superaron el porcentaje
anual de sus nuevos miembros en 8%, apesar de que durante los
últimos tres años del porfiriato Analco perdió algunos de sus
150
l l l % %
POBLACION DE LA POBLACION DE LA POBLACION DE LA DE LA DE LA
LOCALIDAD TOTAL CIUDAD TOTAL' CIUDAD TOTAL CIUDAD CIUDAD. CIUDAD
1363 1363 1900 1900 1910 1900 368-910 900-910
CUARTEL 1 21969 6.46" 4,746 4.63 4,093 3.43
CUARTEL 2 4.86 4.05
4,347 9.46 5,661 5.58 4,937 4,13 6.39 4,36
CUARTEL 3 5,361 12.76 11,358 11.20 12,256 10.26
CUARTEL 4 6,923 15.07 11.40 10.73
11,649 11.48 16,95o 14.19 13.53 12.84
CUARTEL 5 6,076 13.22 12,817 12.63 14,913 12.49 12.78 12.56
CUARTEL 6 5,109 11.12 3,372 8.75 8,435 7.06
CUARTEL 7 3,351 7.29 3.97 7.90
14,155 13.95 18,279 15.30 1L«1o 14.63
CUARTEL 8 7,029 15.30 16,20o 15.93 19,039 15.94
CUARTEL 9 15.74 15.96
4,232 9.32 ' 13,929 13.73’ 17,148 14.35 12.47 14.04
COMISARIA 2,057 2.03' 3,405 2.85 1.63 2.44
GUADALAJAR/ 45,947 100.00 101,452 100.00 119,468 -
JALISCO 1,137,311 1,208,855
PAIS 13,576,359 15,160,377
Cuadro 6. Población de Guadalajara por cuarteles. 1968-1910.
POBLACION POR CUARTELES, 1868-1910
G rá fic a 5 Población de Guadalajara por cuarteles 1968-1910.
153
CONTRIBUCION DE LOS CUARTELES A LA
POBLACION DE GUADALAJARA, 1868-1910
Gráfica 6. Contribución de los cuarteles a la población total
de Guadalajara. 1868-1910.
154
CRECIMIENTO DELA POBLACION POR CUARTELES 1868-1910
%DEL %DEL l DEL
% DE DE LA % DE DE LA t DE DE LA
LOCALIDAD NATURAL INTERNO CIUDAD natural INTERNO CIUDAD NATURAL INTERNO CIUDAD
868-900 868-900 868-900 900-910 900-910 900-910 868-910 868-910 868-910
CUARTEL 1 1,777 59.85 3.20 -653 -13.76 -3.62 1,124 37.86 1.53
CUARTEL 2 1,314 30.23 2.37 -724 -12.79 -4.02 590 13.57 0.80
CUARTEL 3 5,497 '93.79 ■ 9.90 398 7.91 4.98 6,395 109.11 8.70
CUARTEL 4 4,726 68.27 8.51 5,309 45.57 29.47. 10,035 144.95 13.65:
CUARTEL 5 6,741 110.94 : 12.14 2,101 16.39 11.ó6 8,842 145.52 12.03
CUARTEL 6 3,763 73.65 6.78 -437 -4.93 -2.43 3,326 65.10 4.52
CUARTEL 7 10,804 322.41 ■ 19,46 4,124 29.13 22.89, 14,928 445.48 20.30
CUARTEL 8 9,179 130.59 ■ 16.54 2,831 17.47 15.71 12,010 170.86 16.34
CUARTEL 9 9,647 225.29 17.38 3,219 23.11 17.87 12,866 300.47 17.50
COMISARIA 1,348 65.53. 7.48. 4.63.
GUADALAJARA 55,505 120.80' 100.00 18,016 17.76 100.00 73,521 16,0.01 100.00
JALISCO 71,544 6.29
PAIS 1,534,018 11.67
CRECI- CRECI- CRECI-
MIENTO RELACION RELACION MIENTO RELACION RELACIO MIENTO
LOCALIDAD ANUAL % CON CON ANUAL % CON CON ANUAL %
868-900 ANUAL CIUDAD ANALCO 900-910 ANUAL CIUDAD ANALCO 86b-910 ANUAL
CUARTEL 1 56 i.37 -1.91 -2.21 -65 -1.33 -3.15 -3.12 27 0.90
CUARTEL 2 41 0.94 -2.84 -3.14 -72 -i.28 -3.05 -3.03 14 0.32
CUARTEL 3 172 2.93 -0.85 -1.15 90 0.79 -0.99 —ü.96 152 2.60
CUARTEL 4 148 2.13 -1.65 -1.95 5 3 i 4.56 2.78 2.81: 239 3.45
CUARTEL 5 211 3.47 -0.31 -0.61 210 1.64 -0.14 -0.il 211 3.46
CUARTEL 6 118 2.30 -1.48 -1.78 -44 -0.49 -2.27, -2.24 79 1.55
CUARTEL 7 338 10".08 * 6,3 6 412 2.91 1.14. 1.17 355 10.61
CUARTEL 8 287 4.0b' 0.3 0 283 1.75’ -0.03' • 0.00 4.07
CUARTEL 9 301 7.04 3.26 2.96 322 2.31 0.54 0.56 306 7.15
COMISARIA 135 6.55. 4.78:. 4.31
1-0
co
GUADALAJARA 1^35 0 -0.3 1,802 1.73 0.00. 0.03 1751 3.81
JALISCO 7,154
PAIS 158,402
Cuadro 7. Crecimiento absoluto, relativo y anualizado de la
población de Guadalajara por cuarteles.
155
CRECIMIENTO DE LA POBLACION POR
CUARTELES, 1868-1910
Gráfica 7. Crecimiento de la población de Guadalajara por
cuarteles. 1868-1910.
156
CRECIMIENTO DE LOS CUARTELES EN
RELACION A LA CIUDAD 1868-1910
r>cz> mc->Hzm0330T3
G r á fic a 8. Crecimiento de la población de los cuarteles en relación
con el de la ciudad. 1868-1910.
157
an o at a m o d ia am
ip mdel à
o
d'iifuîonj)ot cmdeltó y bamloJ
o jjOú _
3.0S Q&o
Plano 15. División de Guadalajara por cuarteles y barrios a
principios del siglo XX. Reconstrucción realizada con base en
planos de época.
158
Entre 1868 y 1910. el cuartel que correspondía a Analco, aunque
no fue el que más crecimiento tuvo, si permaneció siendo el más
poblado de la ciudad, contando durante ese medio siglo (52 años)
con el 16% de la población de la ciudad.
En el extremo opuesto se encontraba el cuartel 10,
correspondiente a Mezquitán, con poco más del 2% de los habitantes
de la ciudad, seguido por el cuartel 1, ubicado en la parte
céntrica, cuya representación poblacional en el período bajó del
6.5% al 3.4%.
Llama la atención el crecimiento que tanto en números
absolutos como relativos tuvieron los cuarteles 7 y 9,
Mexicaltzingo y San Juan de Dios, pues de ser de los más
despoblados en 1868 -sólo Mezquitán y el cuartel 1 estaban por
abajo de ellos- pasaron a ser de los más poblados en 1910, el único
que los superaba era Analco.
Muy probablemente esto se haya debido a que tanto el cuartel
8 que correspondía a Analco, como el 5 donde se ubicaba otro barrio
de gente trabajadora ya contaban con una densidad de población muy
alta, lo que repercutió en que ahora esos dos cuarteles -el 7 y el
9 correspondientes a Mexicaltzingo y a San Juan de Dios- fueran los
que recibieran a una mayor cantidad de los trabajadores que
arribaban a la ciudad en busca de oportunidades.
El cuartel 7, el que más creció durante el período, lo hizo a
un ritmo de 10.6% anual entre 1868 y 1910. Conforme sus habitantes
aumentaban, su espacio se ensanchaba y se diversificaba: en su
parte oriental continuó siendo el barrio de Mexicaltzingo, en
159
seguida de él, hacia el poniente se empezó a formar otro,, barrio
popular en torno a la iglesia de La Trinidad; en el sur poniente se
estableció la colonia Moderna; y hacia el poniente, más allá del
barrio de la Trinidad, las colonias Donato Guerra, Americana o
Porfirio Díaz y parte de la Francesa, colonias a las que irían a
vivir inmigrantes extranjeros, así como parte de los acaudalados
que dejaron las viejas casonas del centro. Además, la estación y
talleres del ferrocarril, medio de transporte que hizo su aparición
en la ciudad en 1888, tuvieron su sede en este cuartel, el cual fue
un claro reflejo del reordenamiento del espacio citadino que se dio
entonces.
San Juan de Dios, el cuartel 9, es el que le siguió en
crecimiento. A pesar de que estaba situado al lado norte de Analco,
de que su poblamiento data de principios de la época colonial y de
que también estaba cercano al camino que venía de la capital de la
República, había permanecido hasta entonces con pocos habitantes.
En ese momento, cuando otros sitios destinados por la ciudad
para albergar a la fuerza de trabajo se saturaron, el viejo barrio
les ofreció su espacio.
Los cuarteles 3, 4 y 5 donde se encontraban los barrios del
Santuario, la Capilla y el Retiro, aunque tuvieron un crecimiento
interno grande, (93%, 68% y 110%) bajaron su representación en el
conjunto de la ciudad entre 1868 y 1900. El 4 que abarcaba casi
todo el barrio de la- Capilla y una parte del Santuario, estaba
habitado por muchos inmigrantes, según lo señala el padrón de 1888
para ese cuartel. Su crecimiento anual para entonces era 1.7% más
160
bajo que el de Guadalajara y 2% que el de Analco; entre 1900 y 1910
se recuperó y alcanzó el 4.6% anual, superando en 2.8% a la ciudad
y en 2.8% al barrio; pero si se toma en conjunto el período
comprendido entre 1868 y 1910, su incremento anual fue .36% por
abajo del de la urbe y .62% menor que Analco.
Los cuarteles céntricos, 1, 2 y 6 crecieron menos que Analco
y que la ciudad entre 1868 y 1900 y, a partir de 1900 su población
bajó, lo cual los situó en desventaja frente a la urbe y a nuestro
barrio en lo que a habitantes se refiere.
El reordenamiento urbano propiciado por la modernidad
porfirista hizo del centro de las ciudades el lugar de la
administración, el comercio y los negocios, obligando a algunos de
sus residentes a desplazarse hacia otras áreas citadinas; los
adinerados emigraron a las colonias y los pobres a los barrios
populares circunvecinos.
Entre 1900 y 1910 la media de crecimiento de la ciudad fue de
18% en general y 1.8% anual. En ese lapso todos los cuarteles en
donde se ubicaban barrios populares incrementaron su población en
términos porcentuales y cuatro de ellos alcanzaron y rebasaron la
media de la ciudad. El 4 -parte de La Capilla y parte del
Santuario- y 10 -Mezquitán- sobresalieron por su crecimiento de 65%
y 45% en general y 4.6% y 6.6% anual; el 7 y el 9 -Mexicaltzingo
y San Juan de Dios- también lo rebasaron aunque en menor escala:
29% y 23% en general-y 2.9% y 2.3% anual; Analco permaneció .3%
abajo del de la ciudad con 17% en general y 1.8% anual, lo cual, se
debió al decremento que tuvo entre 1907 y 1910.
161
Si consideramos el período 1868-1910 encontramos que el
cuartel 7 -Mexicaltzingo, La Trinidad y las colonias-, seguido por
el 9 -San Juan de Dios- y luego por el 8 -Analco- fueron los que
más incremento interno tuvieron y los únicos que sobrepasaron el de
la ciudad, así como los que más contribuyeron a su crecimiento;
entre los tres aportaron más del 53% (19, 16 y 17%); cada uno de
ellos colaboró entre la cuarta y la quinta parte al 120% del
aumento de habitantes de la ciudad, seguidos por los cuarteles 4 y
5; el 3 prácticamente se estanca a partir de 1900.
Al parecer seguía siendo cierto lo dicho por Calvo para el
siglo XVIII, sobre que el elemento dinámico de la ciudad eran los
barrios de Analco y Mexicaltzingo, a los que se sumaba en primer
término San Juan de Dios y después La Capilla y El Santuario.
LOS SUBCONJUTOS DE ANALQUENSES
Entre 1888 y 1907 los analquenses se incrementaron mucho. Las
proporciones de ese aumento fueron variables tanto entre sexos,
como en estado civil. Para analizarlas se han hecho adecuaciones
con el fin de realizar comparaciones con la información que brindan
los padrones de 1888 y 1907, pues debido a las distintas
finalidades con que se realizaron, algunos de los datos que
proporcionan tienen características diferentes.
Dejando de lado las agrupaciones realizadas con fines
comparativos, los cuadros 8 y 9 constituyen un vaciado numérico de
los pobladores de Analco para esos años distinguiendo sexo y
162
estado; además contienen relaciones proporcionales. Las gráficas 9
y 10 brindan una visión de conjunto de la misma información.
X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL
HOMBRES TOTAL TOTAL TOTAL MUJERES TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
POB. HOMBRES "EDAD" POB. MUJERES "EDAD" POB.
MENORES 1,245 15.48 32.69 48.90 1,301 16.18 30.72 51.10 2,546 31.65
ADULTOS 2,563 31.87 67.31 46.63 2,934 36.48 69.28 53.37 5,497 68.35
TOTAL 3i808 47.35 100.00 47.35, 4,235 52.65 100.00 52.65 8,043 ioó.oó
PARVULOS 601 7.47 15.78 48.35 642 7.98 15.16 51.65 . 1,243 15.45
NIÑOS 644 8.01 16.91. 49.42 659 8.19 15.56 50.58 1,303 16.20
SOLTEROS 697 8.67 18.30 44.71 862 10.72 20.35 55.29 1,559 19.38
'CASADOS 1,745 21.70 45.82 51.52 1,642 20.42 38.77 48.48 3,387 42.11
VIUDOS 142 1.77 3.73 23.51 462 5.74 10.91 76.49 604 7.51
CASADOS MAYORES 1,724 21.43 45.27 51.71 1,610 20.02 38.02 48.29 3,334 41.45
CASADOS MENORES 21 0.26 0.55 39.62. 32 0.40 0.76 60.38 53 0.66'
Cuadro 8. Población de Analco por sexo y estado en 1888.
X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL
HOMBRES TOTAL TOTAL TOTAL MUJERES TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
POB. HOMBRES "EDAD" PÜB. MUJERES “EDAD" POB.
MENORES 3,151 16.37 35.42 52.91 2,804 14.57 27.09 47.09 5,955 30.94
ADULTOS 5,724 29.74 64.34 43.23, 7,517 39.06 72.62, 56.77 13,241 68.80
TOTAL 8,896 , 46.22 100.00 46.22. 10,351 53.78 100.00 53.78 19,247 100.00
PARVULOS 1,503 7.81 16.90 52.26 1,373 7.13 13.26 47.74 2,876 14.94
NIÑOS 1,648 8.56 18.53 53.52, 1,431 7.43 13.82 46.48 3,079 16.00
DONCELLAS 1,683 8.74 16.26 100.00 1,683 8.74!
SOLTEROS 2,021 10.50 22.72 44.26 862 4.48 8.33 18.88 4,566 23.72,
CASADOS 2,868 14.90 32.24 49.47 2,930 15.22 28.31 50.53 5,798 30.12'
VIUDOS 246 1.28, 2.77 15.04 1,390 7.22 13.43 84.96 1,636 8.50
AMACI0S 537 2.79 6.04 48.73 565 2.94 5.46 51.27 1,102 5.73
ADULTEROS 41 0.21 0.46 48.24 44 0.23 0.43 51.76 85 0.44
PROSTITUTAS 41 0.21 0.40 100.00 41 0.21
CELIBES 11 0.06 0.12 84.62 2 0.01 0.02 15.38' 13 0.07
SIN ESTADO 21 0.11 0.24 41.18 30 0.16 0.29 58.82 51 0.26
Cuadro 9. Población de Analco por sexo y estado en 1907.
163
POBLACION POR SEXO Y ESTADO, 1888.
PARVULOS NIROS
TOTAL: 8013
HOMBRES: 3808 MUJERES: 4235
Gráfica 9. Población de Analco por sexo y estado en 1888.
164
POBLACION POR SEXO Y ESTADO, 1888.
NIÑOS
3079 ; 14. 71%
VIUDOS
1636 : 7.82%
SOLTEROS
6262 : 2 9.9 2 %
TOTAL: 19247
) U4% 2 93 0 ' 2 8 ,3 0 %
HOM BRES: 889o M U JE R E S : 10351
Gráfica 10. Población de Analco por sexo y estado en 1888
165
LOS ANALQUENSES Y LAS ACALQUENSES
En 1777 la población masculina analquense superaba a la
femenina en un 3%, mientras que en el conjunto de la ciudad se daba
una relación inversa, con una diferencia de más del 7%. Es probable
que el predominio masculino no haya sido un fenómeno privativo de
Analco y se presentara en otros sectores populares de la ciudad, ya
que el porcentaje de tapatíos hombres que habitaban el barrio era
de 6%, proporción baja respecto a las que se dieron en el siglo
XIX, pero alta en un momento en que Analco sólo representa el 5% de
la población tapatía. En ese aspecto también debió influir el
proceso de inmigración rural4 (ver cuadros 10 y 11).
Hasta ese momento, inicios del último tercio del siglo XVIII,
la proporción de poblamiento que tenía el barrio era baja, lo cual
se corrobora además por la manera en que Analco está representado
en los planos de la ciudad para esa época, pues aparecen las
iglesias de San José y San Sebastián rodeadas por algunas manzanas
escasamente construidas.
En los años transcurridos entre 1777 y 1868 el crecimiento de
la mujeres en Analco (58%) superó en más del 17% al de los hombres
(42%), dándose a partir de entonces una relación de sexos inversa
a la que había a finales del siglo XVIII. En la ciudad también se
dio la superioridad femenina, pero en menor escala que en el
barrio, pues sólo llegó al 10%.
166
ANALCO
í X X X DIF. DIF. PAR-
X HOMBRES TOTAL X MUJERES TOTAL HOMBRES TICIPACIO
AÑO I0MBRES INTERNO CIUDAD CIUDAD MUJERES INTERNO CIUDAD CIUDAD MUJERES POR SEXO
1777 603 51.67 5.89 2.72 564 48.33 4.74 2.55 ' -3.34 1.15
1868 3,040 43.25 14.53 6.62 3,989 56.75 15.94 8.68 13.50 -1.42.
1888 3,808 47.35 10.32 4.73 4,235 52.65 9.72 5.26 5.31 0.60
1900 7,649 47.19 16.46. 7.54 8,559 52.81 15.64 8.44. 5.61 0.82
1907 8,896 46.22 17.40 7.80 10,351 53.78 16.46 9.07 7.56' 0.94
1910 8,914 46.82 16.78 7.46 10,125 53.18 15.26 8.48 6.36 1.53
PROMEDIO
777-868 2,123 45.35 10.25 4.71 2,559 54.65. 10.48 5.67' 9.30 -0.23
888-910 7,317 46.80, 15.60 7.04 8,318 53.20 14.62 8.01 6.40 0.98
777-910 5,485 46.53 15.04 6.81 6,304 53.47 14.30 7.82 6.95 0.74
GUADALAJARA
1777 10,240 46.25 11,900 53.75 7.50'
1868 20,928 45.55 25,019 54.45 8.90'
1888 36,899 45.85 43,586 54.15 8.31
1900 46,483 45.82 54,725 53.94 8.12
1907 51,119 44.82 62,871) 55.12 10.30
1910 53,107 44.45 66,361 55.55 11.09
PROMEDIO
777-868 20,704 45.89 24,410 54.11 8.21.
888-910 46,902 45.16 56,886 54.77 9.61.
777-910 36,463 45.24 44,077 54.69 9.45
REFERENCIAS GENERALES.
P0B. P0B. X X X X
TOTAL TOTAL HOMBRES HOMBRES MUJERES MUJERES
CIUDAD ANALCO JALISCO PAIS JALISCO PAIS
1777 22,140 1,167
1868 45,947 7,029
1888 80,485 8,043
1900 101,452 16,208 49.84 50.15. 0.31
1907 114,063 19,247
1910 119,468 19,039 49.02 49.50. 50.97 50.49. 1.95.
PR0HEDK3
777-868 45,114 4,682
888-910 103,867 15,634
777-910 80,593 11,789
Cuadro 10. Población de Guadalajara y Analco por sexo en números
absolutos y relativos. 1777-1910
167
ANALCO
* DE * X DEL * •
a
X DEL * %DEL * X DE ‘ X DEL *
»
HOMBRES TOTAL DE ANUAL HOMBRES TOTAL DE " MUJERES TOTAL DE ANUAL
PERIODO HOMBRES ANALCO ANALCO HOMBRES CIUDAD CIUDAD MUJERES ANALCO ANALCO MUJERES
777-868 2,437 404.15 . 41.57 27 22.80 10.24 3425 607.27 53.43 38
868-888 '768 25.26: 75.74 38 4.81 2.22 246 6.17 24.26 12 :
888-900 3,841 ’100.87' 47.04 320 40.08 18.53 4324 102.10 52.96 360
900-907 1,247 16.30’ 41.03. 178 26.90 9.89 1792 20.94 58.97 256
907-910 18 0.20 • 6 0.91 0.33 -226 -2.18 -75
777-888 3,205 531.51 ’ 46.61 29 12.02 5.49 3,671 650.89 53.39 33
777-910 8,311 1378.28 46.50 62 19.39 8.54 9,561 1695.21 53.50 72
888-910 5,106 134.09" 46.44 232 31.50 13.10 5,890 139.08 53.56 268
900-910 1,265 16.54. 44.68 127 19.10 7.02 1,566 18.30 55.32 157
GUADALAJARA
777-868 10,688 104.38 117 44.89 13,119 110.24 144
868-888 15,971- 76.31 799 46.24 18,567 74.21 928
888-900 9,584 25.97' 799 46.25, 11,139 25.56 928
900-907 4,636 9.97 662 36.76 8,145 14.88 1,164
907-910 1,988 3.89; 663 36.78. 3,491 5.55 1,164
777-888 26,659 260.34’ 240 45.69 31,686 266.27 285
777-910 42,867 418.62 322 44.04 54,461 457.66 409
888-910 16,208 43.93 737 41.58 22,775 52.25’ 1,035
900-910 6,624 14.25. 662 36.77 11,636 21.26 1,164
REFERENCIAS GENERALES
ANUAL ANUAL
CIUDAD CIUDAD ANALCO ANALCO
777-868 23,807 262 5,862 64
868-888 34,538 1,727 1,014 51
888-900 20,723 1,727 8,165 680
900-907 12,611 1,802 3,039 434
907-910 5,405 1,802 -208 -69
777-888 58,345 526 6,876 62
777-910 97,328 732 17,872 134
888-910 38,983 1,772 10,996 500
900-910 18,016 1,802 2,831 283
Cuadro 11. Incremento total, porcentural y anual de la población de
Guadalajara y Analco por sexo en números absolutos y relativos.
1777-1910.
168
Aunque la ciudad no perdió población al concluir la guerra de
Independencia, su crecimiento estuvo más influido por las mujeres,
lo cual se pudo deber tanto a una mayor mortalidad masculina debida
a las epidemias -pues generalmente las enfermedades atacaban más a
los hombres-, como a los que perdían la vida en las batallas
sostenidas por los grupos políticos que se enfrentaron durante ese
período, buscando establecer en el país sus particulares proyectos
de gobierno; dichas luchas en Guadalajara tuvieron especial
efervescencia en 1834 en contra del gobierno federalista; en 1840
con el anticentralista plan de Progreso; en 1850-1861 con la guerra
de Tres Años y en 1861-1867 con la Intervención Francesa (cfr.
capítulo anterior).
Las cifras indican que durante la primera mitad del siglo XIX
el barrio tuvo un proceso de poblamiento más fuerte que el de otras
partes de la ciudad, ya que su peso en la población tapatía aumentó
considerablemente. Para 1888 los hombres y mujeres de Analco
ascendieron su representación citadina al 7% y al 9%, alcanzando a
constituir en conjunto poco más del 14% de los tapatíos. Al parecer
se dio un proceso de poblamiento de los espacios de la ciudad que
sirven como hogar a la fuerza de trabajo y su reserva, proceso que
superó los problemas que las guerra y las epidemias representaron.
La preponderancia de las mujeres en Analco descendió en 1888
a 5%, nivel más bajo que el 8% de la ciudad. Esta relación -
superioridad -femenina en el barrio, pero de menor escala que en la
ciudad- permaneció hasta finalizar el porfiriato con diferencias de
entre 8% y 11% para Guadalajara y entre 5% y 7% para Analco.
169
Lógicamente la representación de las analquenses en el total de la
población citadina fue mayor que la de los analquenses. Sin
embargo, como la proporción masculina en Analco era mayor que en el
resto de Guadalajara, la participación del barrio en el total de
habitantes por sexo en la ciudad era ligeramente superior en el
caso de los hombres: entre .6% y 1.5% más de lo que contribuían las
mujeres analquenses a las tapatías.
Para 1900 la proporción que Analco tuvo en el incremento de
habitantes de la ciudad fue de 40% -19% de los cuales eran hombres
y 21% mujeres-. Sin embargo, Analco contribuyó con el 40% al
crecimiento de los tapatíos en tanto que sólo con el 39% de las
tapatías. Entre 1900 y 1907 colaboró en 24% al crecimiento de la
ciudad, porcentaje que estaba compuesto en un 14% por mujeres y en
10% hombres; estos significarán el 27% de la población masculina
de la ciudad,, en tanto que aquellas sólo 14% al de las mujeres. La
participación de Analco en esa "masculinización" de la ciudad
adquirió más importancia entre 1907 y 1910, pues el descenso de
población que tuvo el barrio se debió únicamente a las mujeres, los
hombres continuaron creciendo.
La representación que los analquenses tuvieron en 1907 en la
población masculina de Guadalajara superaría el 17% que alcanzó ese
año, si se hubieran tomado en cuenta a los 466 soldados que
habitaban en el Cuartel de Caballería y que no están contemplados
en las cifras, que se comparan por considerarlos como población "de
paso".
170
MAYORES
% DEL X DEL
TOTAL DE TOTAL DE MENORES
1883 MAYORES 1907 MAYORES
% DEL % DEL
SOLTEROS 1,559 28.36 4,566 34.48 TOTAL DE TOTAL DE
CASADOS 3,387 61.62 5,798 43.79 1888 MENORES 1907 MENORES
VIUDOS 604 10.99 1,636 12.36
SIN ESTADO 0 0.00 51 0.39 PARVULOS 1,243 48.82 2,876 48.30
NIÑOS 1,303 51.18 3,079 51.70
ADULTOS 5,497 100.00,- 13,241 100.00
MENORES 2,546 100.00 5,955 100.00
Cuadro 12. Proporción entre la población de mayores y de menores en
Analco entre 1888 y 1907.
LOS Y LAS MENORES
Tanto a fines del siglo XVIII, como durante el porfiriato, la
estructura de la población por estados en Analco se alejaba entre
uno y cinco puntos porcentuales de las tendencias registradas al
respecto para el País y para Jalisco entre 1895 y 1920,
favoreciendo a la población adulta.
La superioridad masculina en 1777 se debió a los menores, de
los cuales el 57% eran hombres. La población masculina de entonces
estaba constituida por el 32% de menores y 68% de mayores,
proporciones que reflejan un crecimiento más o menos natural de la
población.
En los 111 años transcurridos entre 1777 y 1888 el crecimiento
interno de los menores y por tanto su participación en el conjunto
de la población se incrementaron ligeramente, debido sobre todo a
las mujeres. Este proceso va de acuerdo con el incremento femenino
172
de la primera mitad el siglo XIX y corrobora que las mujeres
resistieron más las epidemias.
Muy probablemente algunos de los inmigrantes citadinos adultos
traían consigo a sus niños, por lo que en 1888, tanto en hombres
como en mujeres, los niños superaron a los párvulos, fenómeno que
es indicador de un crecimiento que dejó de ser natural y fue
favorecido con los que llegaban del exterior.
En 1907 las menores bajaron su proporción en general, debido
a que las mujeres disminuyeron. Este hecho abre la posibilidad de
pensar que el decremento femenino en el barrio a finales del
porfiriato se haya iniciado porque mujeres campesinas dejaron de
inmigrar a la ciudad con hijos, ya que la relación párvulas-niñas
que había privilegiado a éstas, prácticamente se iguala. Otras
posibilidades pudieron ser que ante el gran hacinamiento del que se
hablará en el capítulo 5, hayan ido a vivir a otros lados de la
ciudad, pues hay que recordar el gran incremento que tuvo el barrio
de San Juan de Dios en esos años, o bien qué esas mujeres y sus
hijas se hayan incorporado al grupo de las domésticas, que como se
verá, tuvieron un gran incremento entonces en la ciudad.
El que la representación de las menores en la población en
Analco permaneciera por abajo de las tendencias generales de la
época es otro indicador de que el gran crecimiento que tuvo el
barrio (139% en 19 años), no se debió solamente al incremento
natural y a los reacomodos citadinos. Ya se mencionó que entre los
habitantes que salieron de los cuarteles céntricos privó la
tendencia a irse a vivir a los cuarteles 7 y 6; en caso de que
173
algunos de ellos hayan llegado a Analco fueron pocos y no explican
un crecimiento de tal magnitud.
Otro dato que corrobora la inmigración es la diferencia entre
el incremento anual de 408 adultos, contra 179 menores, pues por
más defunciones que haya habido, la diferencia es grande y adquiere
mayor significación dado que la base de la estructura poblacional
que constituyen los párvulos es menor que la parte de dicha
estructura formada por los niños. Los párvulos en ambos años son
menos que los niños, especialmente en el caso de las mujeres.
Para 1888 las menores superan a los menores tanto en números
absolutos como en su representación en la población en general, sin
embargo permanecen abajo de los hombres respecto al peso que tienen
en relación a su sexo.
En 1907 las menores bajaron su representación proporcional en
la población y entre las mujeres; mientras que las adultas
constituyeron el 73%, las menores representaron el 27%, 4% menos
que en 1888. Relación inversa pero con una diferencia poco menor se
dio en los hombres, donde los adultos eran el 64% y los menores el
35%, 3% más que en 1888.
El descenso en las menores se debió casi en la misma
proporción a las párvulas y a las niñas, en tanto que en el caso de
los menores fueron los niños los que tuvieron una representación
ligeramente menor a la de los párvulos.
Así pues, en el porfiriato los menores pasaron de tener una
superioridad -femenina en 1888 a una masculina en 1907. Lo cual
también puede ser indicador de una menor inmigración masculina a la
174
ciudad, pues en el campo se necesitaban brazos para trabajar la
tierra y en Guadalajara señoras y jovencitas que se incorporaran al
servicio domésticas de las familias catrinas.
LOS ADULTOS
La proporción de analquenses adultos entre 1777 y 1907 superó
las tendencias generales del País y del Estado para 1895 y 1920. En
1777 la proporción de hombres y mujeres adultos era casi la misma
(34.79% y 35.56%, menos de un punto porcentual), de manera que en
la diferencia por sexos pesaban más los menores (cuadros 13, 14 y
16) .
En 1888 los adultos eran 2% menos que en 1777, constituyendo
el 68% de la población. Este porcentaje permaneció prácticamente
estable hasta 1907. En ese año las mujeres adultas superaron en
casi 5% a los hombres, tendencia de la que ya se habló; sin
embargo, agregando este dato se aclara que el crecimiento de las
mujeres en la primera mitad del siglo XIX, si bien fue mayor en las
menores, se presentó en todas las edades. Un fuerte crecimiento
natural y/o una significativa inmigración femenina se dieron en
5
esos anos .
La superioridad femenina entre los mayores se incrementó en
casi diez puntos porcentuales en 1907; las adultas constituyeron el
39% de la población, mientras que los hombres adultos sólo fueron
30%. Esta desproporción masculina adulta habla del fuerte papel que
estaban teniéndo los menores en la masculinización y, por otra
parte, la mayor proporción de mujeres adultas da pie para pensar en
175
que la modernización; favoreció de manera especial la inmigración
femenina: trabajo doméstico, pequeño comercio, moda.
Pese a que había-más menores, la proporción de hombres en el
barrio durante el período disminuyó en 1.1%. Probablemente la
inmigración mayoritariamente masculina del siglo XIX en esos
momentos decayó, pues las mujeres adultas alcanzaron a ser un 73%
de las población femenina y un 39% del total de los habitantes del
barrio, dando por resultado que en el conjunto de los analquenses
predominaran las mujeres adultas seguidas por adultos hombres,
después menores y enseguida menores n i ñ a s .
ESTADO TOTAL l DEL TOTAL XDEL TOTAL XDEL XDE* POR 1 DE* POR/ ANUAL ANUAL
1777 TOTAL 1888 TOTAL 1907 TOTAL777-838 TOTAL ESTADO388-907 TOTAL ESTADO777-888 888-901
PARVULOS 1,243 15.45- 2,376 14.9-4 -1,633 14.53. 131.33 86
ÑÍñQS 1,303 16.20 3,079 1&.00 1,776 15.85 136.30 93
TOT. S/CASAR t 1,559 19.33 5,722 29.73 4,163 37.16 267.03 219
SOLTEROS » 4,556 23.67 2,997 26.75 192.24 158
CELIBES 13 0.07
PROSTITUTAS 41 0.21
■AHACIOS 1,102 5.73.
CASADOCIVIL»» 3,337 42.11 5,833 30.57 2,496 22.28 73.69 131
CASADORELIGION 5,793 30.12
CASADOSM AYORES 3,334 41.45'
CASADOSM ENORES 53 0.66
ADULTEROS 85 0.44
TOT. CONPAREJA 3,337 42.11 6,935 36.29 3,598 32.11 106.23 189
VIUDOS 604 7.51 1,636 8.50: 1,032 9.21 170.86 54
S/ESTADO 51 0.26
M ENORES 346 29.65' 2,546 31.65 5,955 30.94. 2,200 32.00 635.84 3,409 30.43 133.90 20 179
ADULTOS 821 70.35 5,497 68.35 13,241 68.80 4,676 68.00 569.55 7,744 69.12 140.38 42 408
TOTAL 1,167 100.00 8,043 100.00 19,247 iOO.OO 6,876 100.00 11,204 100.00' __
. _l- 62 590
*' INCLUYEAHACIOS, CELIBES, DONCELLASYBMBCIOS EN1907. POSIBLEM ENTEAHACIOSEN1388
« INCLUYEDONCELLASEN1907
m INCLUYEADULTEROSEN1907
TENDENCASENELPERIODO1395-1921
HENOREtlAYORESOLTERO CASADO VIUDOS
JALISCO 32.94 66.97', 27.56. 32.38 6.85
PAIS 35.55 64.47' 28.70 29.30 6.47
Cuadro 13. Crecimiento de la pobación de Analco por estado. 1777-
1907.
176
CRECIMIENTO DE LA POBLACION POR ESTADO
1888-1907
8 0 0 —
NIROS TOT AL SIN CASAR TOTAL CON PAREJA VIUDOS
PARVULOS
16 8 » 338 7 80 4
18 6 8' i '.I 12 4 8 130 3
3 0 7 9 87 2 2 80 88 1638
1907 É H3 287 8
Gráfica 11. Crecimiento de la pobación de Analco por estado. 1777-
1907 .
177
CRECIMIENTO POR ESTADOS
POBLACION MASCULINA. 1888-1907
Gráfica 12. Crecimiento de la población masculina de Analco por
estados. 1888-1907
178
POBLACION MASCULINA POR ESTADO CIVIL. 1777-1910
X DEL X DEL X DEL
X DE TOTAL X SEXO X DE TOTAL X SEXO X DE TOTAL X SEXO
LA POB. DEL POR LA POB. DEL POR LA POB. DEL POR
ESTADO rOTAL TOTAL SEXO ESTADO TOTAL SEXO ESTADO TOTAL SEXO ESTADO
1777 1777 1777 1777 1888 1888 1888 1888 1907 1907 1907 1907
PARVULOS 601 7.47 . 15.78! 48.35 1,503 7.81 16.W 5¿.¿b
ÍN1S0B 644 8.01 16.91 49.42. 1,648 8.56 18.53X 53.52
TOTAL S/CASAR t 697 8.67 18.30 44.71 2,569 13.33 28.83X 44.90
SOLTEROS U 2,021 10.50 22.m 44.36
CELIBES 11 0.06 0-12% 84.62
AMACIOS 537 2.79 .6.04 48.73
CASADO CIVIL*** 1,745 21.70 45.32 51.52 2,909 15.11 32.70 49.45
CASADO RELIGION 2,868 14.90: 32*24 49.47
CASADOS MAYORES 1,724 21.43 45.27 51.71
CASADOS MENORES 21 0.26 0.55 39.62 .
ADULTEROS 41 0.21 0.46 j4*L-2í
TOT. CON PAREJA’ 1,745 21.70. 45.82 51.52 3,446 17.90 38.74;. - 49.33
VIUDOS 142 1.77. 3.73: 23.51, 246 1.28 2.77 15.04
SIN ESTADO 21 0.11 ^ 0.24 41.18
MENORES 197 16.88 32.67: 56.94 1,245 15.48 32.69 48.90 3,151 16.37 35.42 52.91
ADULTOS 406 34.79 67.33. 49.45 2,563 31.87 67.31. 46.63 5,724 29.74, 64.34 43.23
TOTAL 603 51.67 100.00 51.67 3,808 47.35 100.00 47.35 8,896 46.22- 100.00’ 46.22
f INCLUYE AMACIOS Y CELIBES EN 1907 Y POSIBLEMENTE EN 1888.
tt INCLUYE DONCELLAS EN 1907
m INCLUYE ADULTEROS EN 1907
TENDENCIAS EN EL PERIODO 1895-1921
================================== % % % % %
MAYORES MENORES SOLTEROS CASADOS VIUDOS
JALISCO 66.97 32.94 27.56 32.36 6.85
PAIS 64.47 35.55' 23.70 29.30' 6.47
Cuadro 14. Población masculina en Analco por estado civil. 1777-
1910.
179
CRECIMIENTO POR ESTADOS
POBLACION FEMENINA. 1888-1907
Gráfica 13. Crecimiento de la población femenina de Analco por
estado. 1888-1907
180
CRECIMIENTO DE POBLACION MASCULINA POR ESTADO CIVIL 1777-1910
l - A
% DEL ‘ ANUAL ANUAL
%DE DEL * %DE * POR 777 388
ESTADO » i DE R POR POR Ï DEL POR SEXO A A
777-888 TOTAL ESTAD SEXO 888-907 TOTA ESTAD 888-90 883 907
PARVULOS 902 8.05 . 55.24 17.73 47
CT7
NIÑOS i,004 8.96 56.53 19.73 J v>
TOTAL S/CASAR t i, 872 16.71 44.97 36.79 99
SOLTEROS U
CELIBES
ANACIOS
CASADO CIVIL*» i, 164 10.39 46.63i ¿l «00 61
CASADO RELIGION
CASADOS MAYORES
CASADOS MENORES
ADULTEROS
TOT. CON PAREJA 1 701 15.18. 47.28 33.43
C
VIUDOS 104 0.93. i0.08 2.04. ■J
MENORES 1,048 15.24 47.64 32.70 1,906 17.0' 55.91 37.46 9 100
7
ADULTOS 2,157 31.37 46.13 67.30 3,161 28.21' 40.82: 62.13 19 166
c
TOTAL 3,205 46.61 46,61 100.00 •J ,088 45.41 45.41 100.00 29 268*
i INCLUYE ANACIOS EN 1907 Y POSIBLEMENTE EN 1888,
tt INCLUYE DONCELLAS EN 1907
m INCLUYE ADULTEROS E N 1907
Cuadro 15. Crecimiento de la población masculina de Analco por
estado. 1777-1907
181
SOLTEROS, CASADOS, VIUDOS, AMASIOS Y ADULTEROS.
Como ya se mencionó, para hacer las comparaciones entre los
habitantes de 1888 y 1907 los adultos se han agrupado en diferentes
categorías, algunas de las cuales tienen intersecciones con otras
y es necesario mencionarlas para ser conscientes del tipo de
reconstrucción histórica de la población que posibilitan los
documentos.
En el "total sin casar" se han incluido a los todos solteros -
que para 1888 pueden abarcar a los amasios0 -, asi como los
catalogados en 1907 como doncellas, amasios, célibes y prostitutas,
es decir, aquellos que no han formalizado una relación matrimonial,
independientemente de' que vivan con una pareja; los "solteros"
abarcan a los descritos como tales tanto en 1888 como en 1907 y a
las doncellas para éste último año; por "célibes", "prostitutas",
"amasios" y "adúlteros" se toman los anotados por el sacerdote en
1907 como tales; en "casados al civil" se reúnen todos los
registrados como casados en 1888 y 1907, más los adúlteros de este
último año; los "casados por la religión" son los anotados en ambos
años como casados, "casados mayores" los que tienen ese estado en
1888 y tienen más de 15 años y "casados menores" los de menos de 15
años; en total con pareja se incluyen los anotados como casados en
1888 y los amasios, casados y adúlteros de 1907; los "viudos" son
los anotados como tales.
182
POBLACION FEHENINA POR ESTADO CIVIL. 1777-1910
%DEL %DEL %DEL
i DE TOTAL %SEXO %DE TOTAL %SEXO %DE TOTAL %SEXC
LA POB. DEL POR LA POB. DEL POR LA POB. DEL PUF
ESTADO TOTAL TOTAL SEXO ESTADO TOTAL SEXO ESTADO TOTAL SEXO ESTADi
1777 1777 1777 1777 1888 1833 188o 1888 1907 1907 1907 190‘
PRVULAS 642 7.98 15.16. 51.65 1,373 7.13 13.26 47.7
NIÑAS 659 3.19 15.56 50.53 1,431 7.43 13.82. 46.4
7 C7
TOTAL S/CASAR t 862 10.72 20.35 55.29' 0 ? 1 *J\> 16.33' 30.46’ 55.1
SOLTERAS « 2,545 13.22' 24.59 JJ. rC
cc
CELIBES 2 0.01 0.02 15.3
PROSTITUTAS 41 0.21 0.40 100.0
Ci c
AMASIAS 2.94 5.46 51.:
CASADAJUVILm 1,643 20.43' 38.80 48.51 2,974 15.45 28.73 50,
CASADA RELIGION 2,930 15.22 28.31, 50.:
CASADAS MAYORES 1,610 20.02. 38.02 43.29
CASADAS MENORES 0.40 0.76 60.38.
ADULTERAS 44 0.23 0.43 51.
TOT. CON PAREJA 3,539 18.39: 34.19 50.
VIUDAS 462 5.74' i0.9Î 76.49 1,390 7.22 ¡3.43 84. i
SIN ESTADO 30 0.16 0.29 58. :
MENORES 149 12.77 26.42 43.06 1,301 16.18 30.72 51.10 2,804 14.57 27.09 47, :
ADULTAS 415 35.56 73.58 50.55 2,934 36.48: 69.28 53.37 7,517 39.06. 72.62 56. :
TOTAL 564 48.33 ÍOO.OON 48.33 4,235 52.65 - JlOÚ.OO 77.04 10,351 53.73' 100.00 53
% INCLUYE ANACIOS, CELIBES, DONCELLAS Y PRG5ITIU]^S m .1507 jf POSIBLFMFTTF. 7 W C I 0 S EN 1888
U INCLUYE DONCELLAS EN 1907
m INCLUYE ADULTEROS EN 1907 '
TENDENCIAS EN EL PERIODO 1895-1921
% % % % %
MAYORES MENORES SOLTEROS CASADOS VIUDOS
JALISCO 66.97: 32.94 27.56 32.38 6.85
PAIS 64.47 35.55 28.70 29.30 6.47,.
Cuadro 16. Población femenina de Analco por estado civil. 1777-1910
183
PORCENTAJE DEL CRECIMIENTO TOTAL
ESTADO Y SEXO. ANALCO, 1888-1907
Gráfica 14. Porcentaje del crecimiento total de población por
estado y por sexo en Analco. 1888-1907.
184
CRECIMIENTO DE LA POBLACION FEMENINA POR ESTADO CIVIL. 1777-1910.
% - A
X DEL * ANUAL ANUAL
%DE DEL * l DE ’ POR 777 888
ESTADO %DE * POR POR * %DE POR SEXO A A
777-888 TOTAL ESTAD SEXO 383-907 TOTAL ESTADO 888-907 888 .907
PARVULAS 731 6.52 41.16 11.95 38
NIÑAS 772 6.89 18.54 12.62 41
TOTAL S/CASAR i 2,291 20.45 55.03 37.46 ¡21
SOLTERAS tt
CELIBES
PROSTITUTAS
ANACIAS
r? 77
CASADA CIVIL!» 1,331 11.88 oo.oo 21.76 70
CASADA RELIGION
CASADAS MAYORES
CASADAS MENORES
ADULTERAS
TOT. CON PAREJA 3,539 31.59 98.36 57.86 186
VIUDAS 928 8.28 89.92 15.17 49
MENORES 1,152 16.75 CO 7¿
JZ.O& 31.38 1,503 13.41 44.09. 24.57 10 79
ADULTAS 2,519 36.63- 53.87 68.62’ 4,533 40.91 59.18 74.93. 23 241
TOTAL 3,671 53.39 53.39 100.00 6,116 54.59 54,59 100.00'...33” "” 322"
i INCLUYE ANACIOS EN 190-1 Y POSIBLEMENTE EN 1889.
» INCLUYE DONCELLAS EN 1907
m INCLUYE ADULTEROS E N 1907
Cuadro 17. Crecimiento de la población femenina en Analco por
estado civil. 1777-1907
185
SOLTEROS
En 1888 los solteros en Analco constituían el 19% de la
población, es decir 1,559 individuos, de los cuales el 11% (862)
eran mujeres y el 9% (697) hombres, cifras que están muy abajo de
las referencias generales para el país y para el Estado. Sin
embargo en estas últimas cifras se toma en cuenta a la población
rural que era todavía la mayoritaria; tomando en cuenta este factor
es probable que las condiciones de la vida urbana propiciaran la
temprana búsqueda de pareja, especialmente en los estratos bajos de
la población donde las posibilidades de distracción y de
relacionarse más allá de un círculo social estrecho eran escasas.
Para 1907 la proporción total de solteros aumenta entre 4% y
10%, dependiendo de si se toman en cuenta los amasios o no, pero en
ambos casos el incremento de las mujeres solteras es mayor, lo que
significa que su peso aumenta tanto respecto al total de la
población como al de su sexo, en un momento en que la proporción de
mujeres esta bajando en el barrio aunque su representación en el
total de la ciudad siga superando al de los hombres. Posiblemente
las condiciones de vida impuestas por los cambios atraidos por la
modernidad, entre ellas las nuevas perspectivas de trabajo y la
crítica situación económica que ya se dejaba sentir en ese momento
influyeran en que la gente fuera más cautelosa para formar nuevas
familias, sobre todo si se trataba de inmigrantes campesinos.
En cuanto al total de gente no casada, que no sin pareja,
representa un 6% más que los solteros en 1907. Este sector de la
población analquense es el que más incremento interno tiene
186
durante el porfiriato y, si se toma en cuenta únicamente a los no
casados, el que más influye en el crecimiento total del barrio -
pues dependiendo de a que grupo se integra el 6% de los amasios es
el grupo que más peso tiene-. Así, considerando únicamente a los
ubicados como solteros en ambos padrones, nos encontramos con un
aumento de un poco más del 4%, crecimiento menor desde cualquier
perspectiva, pero al fin crecimiento.
El hecho de que el 6% de la población analquense viviera en
amasiato es significativo: o bien, para ellos ni el matrimonio
religioso ni el civil era importante o en caso de serlo no lo
formalizaban, ya fuera por tradiciones familiares y religiosas, por
falta de recursos o por otras determinantes ya fueran de carácter
formal o afectivo.
En lo que toca a las mujeres, el sacerdote dividió a las no
casadas en doncellas y solteras, asegurando que unas son castas y
las otras son consideradas en México "en mal sentido por las que ya
no son doncellas". Las primeras prácticamente duplican a las
segundas, pues constituyen 16% contra 8% del total de mujeres y 9%
contra 4% del total de la población. Este hecho, más que repercutir
en la dinámica poblacional, nos habla de algunas de las ideas que
se manejaban en ese período, las cuales someten a un juicio moral
al 8% de las analquenses y, desde una perspectiva más amplia al
barrio. En ese sentido es necesario mencionar que cierto sector de
la opinión pública coincidía, por lo menos en parte, con estos
criterios del sacerdote empadronador. En la prensa de la época se
publican frecuentes quejas respecto a la inmoralidad que había en
187
el barrio de Analco, donde según decían, "las mujeres de la vida
fácil" se paseaban en calles y lugares públicos haciendo alarde de
su situación.
Fuera de la distinción mencionada, el sacerdote no hace
ninguna otra especificación y dado que en el documento no anota las
edades de los analquenses, no se puede saber cuáles de estas
mujeres permanecieron célibes.
Los hombres no casados en 1888 eran menos que las mujeres;
tanto en numeros absolutos como en su representación en la
población total y de su sexo hay más solteras que solteros. Por lo
que se refiere a 1907 la tendencia es la misma aunque se
incrementan en todas las proporciones ya que disminuye el número de
casados. La relación •entre los sexos se iguala al sacar a los
amasios, ya que el número de ellos era más o menos parejo, aunque
se presenta una diferencia de 18 mujeres más que hombres. Dicha
diferencia se puede explicar por la existencia de hombres que se
declararon amasios entre los soldados que habitaban el Cuartel de
Caballería que se ubicaba en el barrio y que no se han incluido en
esos conteos. El número de mujeres solteras sobrepasa a los hombres
en alrededor de dos puntos porcentuales tanto su representación en
la población como en relación a los integrantes de su sexo. La
diferencia se incrementa cuando consideramos a los solteros y a los
que tienen pareja.
Tal parece que el incremento proporcional de los solteros
esta directamente vinculada con la inmigración, no sólo en lo que
se refiere a la población en general, sino también en el aspecto
188
que tratamos en el párrafo anterior: el incremento de mujeres en el
período del auge porfirista del que se habló en el apartado
correspondiente, coincide con el de solteras.
CASADOS
Aunque entre 1888 y 1907 los casados aumentaron en 2,496 y en
3,598 los que tienen pareja, en términos relativos su proporción
disminuye en 12% y 6% respectivamente. En estas disminuciones
influyen 7% y 4% los hombres en tanto que 5% y 2% las mujeres. Con
un promedio anual de 131 nuevos matrimoniados, de lo que resulta un
crecimiento interno del 74% en este período, los casados
representan el 22% del incremento de la población total del barrio.
Contrariamente a lo que pasa en el caso de los solteros, la
proporción de crecimiento interno de los casados es el equivalente
a casi la mitad del 139% que alcanzó el barrio y mucho menor que el
de cualquiera de las otras categorías de sus pobladores; al que más
se acerca es al del conjunto de los aparejados: 106%, en los cuales
el 6% de la población que representan los amasios es determinante
de la proporción de estos y/o de los solteros.
Cabe mencionar que 53 de los individuos casados son menores,
el 60% de ellos mujeres y el 40% hombres. El fenómeno es poco
significativo ya que en conjunto representa el .6% de la población.
Ahora bien en tanto que para 1888 los casados representan
respecto a su sexo el 46% los hombres y el 48% las mujeres, en 1907
189
los hombres representan el 33% y las mujeres el 29%. La disminución
proporcional de mujeres casadas esta directamente vinculado al
número de nacimientos y a la dinámica de la población infantil. Sin
embargo é s t a ■no desciende, lo cual indica que si el crecimiento
natural no disminuye las variaciones poblacionales se deben a
factores migratorios.
La diferencia entre casados y casadas llama la atención, pues
se trata de una relación en la que ambos sexos deberían tener más
o menos la misma representación si su crecimiento fuera solamente
natural, y en cambio a los 1,745 casados en 1888 solo corresponden
1,643 casadas -102 mujeres menos que hombres-. Esto puede ser
indicador tanto del encubrimiento de madres solteras, como de la
inmigración de hombres o mujeres campesinos que vienen a la ciudad
y dejan a sus mujeres o a sus familias en el campo o en sus lugares
de origen; también cabe la posibilidad de que alguno que otro
viviera en otros lugares de la ciudad debido a razones laborales,
familiares o personales.
Para 1907 el número de casadas, 2,974, isupera ligeramente al
de los casados, 2,909; por lo que la significación de unos y otros
respecto a la población total era bastante pareja, alrededor del
15%, aunque no respecto a su propio sexo, pues en tanto los casados
representan 3-3% de los hombres, las casadas significan el 29%.
VIUDOS
Al igual que en el caso de los menores, las variaciones que
hay en el período son de poca importancia a nivel general, pues
190
aumentan en 1%. L.o que resulta significativo es su comportamiento
sexual: mientras que para 1907 los hombres disminuyen en .5%, las
mujeres se incrementan en 1.5%. En una época en que la población
femenina está disminuyendo su representación proporcional, las
viudas aumentan y superan en 1,144 a los viudos. No obstante, en
esto pudo haber influido la tendencia de las mujeres campesinas que
enviudaban de emigrar a la ciudad (cfr Soils: 1984)
INTERRELACIONES GRUPALES
Tomando el porfiriato en conjunto, 1888-1910, nos encontramos
con un Analco muy dinámico en su crecimiento: anualmente se
incorporan a su comunidad 500 nuevos individuos, 1.37 por día (.73
mujeres y .64 hombres), es decir aporta una tercera parte del
crecimiento de la ciudad, pues a ella se incorporan 1,453
anualmente, 3.98 individuos por día.
La distancia de más de 20% que en 1888 favorece a los casados
sobre los solteros, para 1907 prácticamente se borra, reduciéndose
a un .84%7 . En este proceso influyen ambos sexos, aunque
predominan las mujeres, lo que plantea las probabilidades
comprobables a través de la consulta de los registros parroquiales
de matrimonios- de que ante los cambios sociales que se están dando
la edad para optar por el matrimonio se eleva, así como de una
inmigración de mujeres jóvenes en busca de empleos citadinos. En
esta segunda probabilidad deben haber influido las denuncias y
movimientos que en ese tiempo realizaron las obreras de la fábrica
de Atemajac, más allá de las repercusiones laborales que tuvieron,
191
-sirvieron de difusión de las alternativas citadinas de trabajo
femenino.
Salvo en el caso de los menores y de los célibes en 1907,
durante este período, los hombres tienen una representación
proporcional respecto a su estado menor que el de las mujeres
especialmente el grupo de los viudos. La diferencia se hace mínima
-menos de un punto porcentual- en el caso de los casados en 1907.
La distancia entre sexos en términos de representaciones
proporcionales en la población, es mayor entre los adultos que
entre los menores, pues en términos generales la población
analquense en 1907 esta constituida por casi un 40% de mujeres
adultas, casi un 30% de hombres adultos, más del 16% de varones
menores y 15% de menores mujeres. En este fenómeno pueden influir
factores tales como la mayor mortalidad de menores varones, así
como una mayor tendencia al arraigo en el sexo femenino, como se
verá más adelante.
Dada la carencia de las categorías de amasios, célibes y
prostitutas en el padrón de 1888 no se puede hacer referencia al
movimiento interno que estos grupos tuvieron en el barrio, los
cuales si bien eran minoritarios, influían en la sociedad local ya
que objetos de especial atención por parte de las autoridades
religiosas y de la sociedad tapatía en general.
Respecto a estos grupos minoritarios cabe mencionar que aunque
el sacerdote no especificó la categoría de madres solteras,
existían casas en donde sólo habitaban una mujer adulta y un menor
que llevaba el mismo apellido de la primera y que podía ser su hijo
192
o su hermano, también podía tratarse de casos de encubrimiento
social de la maternidad en solteras. Donde sí resulta claro que se
refieren a madres sin pareja es en el caso de aquellas adultas que
seguidas por un menor, este no lleva apellido sino que es
adjudicado como posesión de la mujer anterior, por ejemplo "Jacinto
de Petra" o "José de María".
El mismo fenómeno se presentó en el caso de los amasios. Como
el sacerdote sólo registró uno de los apellidos de las personas, a
las casadas lès dejó el suyo propio, pero en el caso de los amasios
es frecuente que los señale a uno como posesión del otro de la
siguiente manera: "Juan de Socorro" y "Socorro de Juan". Este tipo
de tratamiento respondía más a la mentalidad religiosa o a
costumbres de la época, pues no aparecen cuestiones semejantes en
el padrón de 1888, donde el registro se hizo con fines civiles.
Comparadas las tendencias del período para Jalisco y para el
País, donde se incluyen tanto áreas rurales como urbanas, nos
encontramos que la proporción entre menores y adultos para el
porfiriato eri general son similares. La relación ya no es tan
acorde cuando entramos a las categorías adultas, pues en 1888 hay
8% menos solteros. 10% mas casados y casi un 1% mas de viudos en
Analco que en Jalisco, en tanto que en 1907 los "solteros" las
superan en 2%, mismo 2% que existe menos de casados y 2% mas de
viudos que en Jalisco y el país.
Los incrementos de los no casados y de los viudos, en todos
los aspectos fueron mayores para las mujeres; consecuentemente en
el caso de las casadas la tendencia es inversa bajando notoriamente
193
sus representaciones proporcionales en todas las comparaciones. En
el aumento de las viudas puede haber influido la inmigración de
mujeres campesinas que quedando en ese estado se dirigen a la
ciudad en busca de la seguridad que esta o sus parientes citadinos
les pueden brindar.
Sin duda la dinámica de la población de Analco durante este
período tiene características que merecerían ser tratadas por
estudios demográficos especializados. No es de extrañar que siendo
un barrio de trabajadores haya habido mayor número de adultos que
de niños pues al proceso de inmigración adulta al que seguramente
se enfrentó, se agrega una mayor mortalidad infantil, dado que esta
favorecía a los sectores de escasos recursos, mal alimentados,
hacinados y con condiciones insalubres cotidianas.
Ahora bien, desde la perspectiva que he desarrollado hay dos
cabos que quedan sueltos: Por una parte la correlación entre el
aumento de solteros y de niños en 1907 parece contradecir la
posibilidad de que la mayoría femenina repercutiera en el aumento
de la natalidad, a no ser que este se debiera a una gran proporción
de madres soltera, fenómeno que o no percibió, o no registró o
encubrió el sacerdote. Por otra, el hecho de que en este último año
hubiera más niños que párvulos lo cual se puede explicar por la
distancia de 19 años entre los dos padrones y concuerda con la
disminución en el número de casados.
POBLACION POR EDADES EN 1888
La concentración de la población de Analco en 1888 brinda
imágenes muy diferentes si se hace en grupos de cinco o de diez
194
años, pues en tanto que en la primera forma su estructura presenta
atipicidades en la segunda aparece de una forma más coherente. Esto
sucede por la tendencia de los adultos a declarar su edad
redondeándola a cero (cfr. Meyer:1993, p.25) El mismo autor señala
que en el caso de los menores de 15 años, son las madres las que
declaran la edad y lo hacen de una manera más precisa que en su
caso particular. En este sentido la forma en que en el padrón de
1888 se anotan las edades de los menores no da lugar para pensar
que se redondean las edades, incluso para los menores de dos años
se hacen especificaciones del número de meses con que cuentan8 .
En contraposición a la decenal, la pirámide de edades
quinquenal de Analco en 1888 presenta varias atipicidades. Hay mas
individuos de entre 15 y 19 años que entre 10 y 14 lo cual se debe
a un crecimiento de las mujeres en el que debe haber influido la
inmigración, tanto de muchachas que vienen a la ciudad en busca de
empleo, como de recién casadas tapatías que van a vivir a Analco.
Entre los 20 y los 24 años, se observa una disminución en la
proporción de hombres, lo cual se relaciona con que estando en la
edad de matrimonio emigran a vivir a otras partes de la ciudad.
La representación proporcional de los analquenses que tienen
de 25 a 2 9 años y de 3 0 a 34 se incrementa tanto en hombres como en
mujeres, aunque éstas en menor proporción; este proceso no es de
extrañar si consideramos que se encuentran en edad productiva e
influye la inmigración, hecho que corrobora lo ya dicho para el
195
período 1868-1888 respecto al incremento de los analquenses; la
ciudad había elevado su población en el período anterior y ahora lo
hace Analco principalmente con mujeres.
POR QUINQUENIOS
XDEL XDEL XDEL 1 HOMBRES XDEL * DEL X MUJERES
EDAD TOTAL TOTAL TOTAL RES TOTAL TOTAL RES
DE HABI- DE HABI DE PECTO A DE HABI- DE PECTO A
TOTAL TANTES HOMBRES TANTES HOMBRES SU EDAD MÜJERES TANTES MUJERES SU EDAD
0 A4 881 10.95 428 5.32 11.24 48.58 453 5.63 10.70 51.42
5 A9 376 10.89 425 5.23 11.16 43.52 451 5.61 . 10.65 51.48
10 A 14 789 9.81 392 4.87 10.29 49.68 397 4.94 9.37 50.32
15 A 19 841 10.46 363 4.51 9.53 43.16 473 5.94 11.29 56.84
20 A 24 729 9.06 318 3.95 8.35 43.62 411 5.11 9.70 56.38
25 A 29 800 9.95 375 4.66 9.85 ' 46.83 425 5.23 10.04 53.13
30 A 34 801 9.96 364 4.53 9.56 45.44 437 5.43 10.32. 54.56.
35 A 39 461 5.73 233 2.90 6.12 50.54 228 2.83 5.33 49.46
40 A 44 694 8.63 331 4.12 8.69 47.69 363 4.51 8.57 52.31
45 A 49 271 3.37 126 1.57 3.31 46.49 145 1.30 3.42 53.51
50 A 54 417 5.18 197 2.45 5.17 47.24 220 2.74. 5.19 52.76
55 A 59 144 1.79 35 1.06. 2.23 59.03 59 0.73 1.39 40.97
60 A 64 181 2.25 89 1.11 2.34 49.17 92 1.14 . 2.17 50.33
65 A 69 46 0.57 25 0.31 0.66 54.35 21 0.26 0.50 45.65
70 A 74 45 0.56 25 0.31 0.66 55.56 20 0.25 0.47 44.44
75 A 79 13 0.22 11 0.14 0.29 61.11 7 0.09 0.17 33.89
80 A 84 30 0.37 12 0.15 0.32 40.00 *18 0.22 0.43 60.00
85 A 89 9 0.11 2 0.02 0.05 22.22 7 0.09 0.17 77.78
90 Y MAS Í0 0.12. 7 0.09 0.18 70.00' 3 0.04. 0.07, 30.00
TOTAL 3,043 100.00. 3,303 47.35: 100.00 47.35 4,235 52.65: 100.00 52.65
POR DECADAS
0 A9 1,757 21.85 853 10.61
10 A 19 1,630 20.27
22.40- 43.55 904 11.24 21.35 51.45
755 9.39 19.83 46.32 875 10.83 20.66 53.68'
20 A 29 1,529 19.01 693 8.62 18.20 19.74
30 A 39 1,262
45.32 836 10.39 54.68
I5;69 597 7.42 15.68 47.31 665 8.27 15.70. 52.69
40 A 49 965 12.00 457 5.68 12.00
50 A 59 561
47.36 508 6.32 12.00 52.64
60 A 69
6.98 282 3.51 7.41 50.27 279 3.47 6.59 49.73
227 2.82 114 1.42 2.99
70 A 79 63 0.78 36 0.45
50.22 113 1.40 2.o/ 49.78
0.95 57.14 27 0.34 0.64 42.86
30 A 39 39 0.43 14 0.17 0.37 35.90
90 Y MAS 10 0.12 7 0.09
25 0.31 0.59 64.10
0.18 70.00 3 0,04.. 0.07 30.00
Cuadro 18. Población de Analco por edades, en números absolutos y
relativos. 1888. Por quinquenios y por décadas.
196
DECENAL
QUINQUENAL
9 0 Y MAS
85-89
80-84
75-79
70-74
65 -69
60-64
55-59
50 -54
45-49
40 -44
35-39
30-34
25 -29
20 -24
16-19
10-14
5-9
0-4
M U J E R E S H O M B R E S
Gráfica 15. Pirámides de edad y sexo para Analco en 1888. Decenal
y quinquenal.
197
12.52 mujeres.) y un 14% de los habitantes que vivían en Analco en
1907 y que tenían posibilidad de haber vivido en 1888.
X DEL X DEL X DEL X DE TOTAL X X X HOMBRE
AÑOS TOTAL TOTAL TOTAL TOTA TOTAL DE DE HOMBRES TOTAL TOTAL RESPECT
DE 188 DE 1907 H0H- SOBRE- SOBRE- HOMBRES HOMBRES SU EDAD
BARRIO BARRIO BRES VIENTES VIVIENTES 1888 1907
19 AÑOS . 21 0.20 0.11 9 0.48 1.03 0.24 0.10 42.80
20 A 24 240 3.00 1.28 134 7.17 15.38 3. 52 1.51 54.47
25 A 29 239 2.97 1.24 111 5.94 12.74 2.91 1.25 40.44
30 A 34 208 2.59 1.08 108 5.78 12.40 2.84 1.22 51.92
35 A 39 203 2.52 1.05 90 4.81 10.33 - 2.30 1.01 44.33
40 A 44 172 2.14 0.89 77 4.12; 8.84 2.02 0.87 44.77
45 A 49 253 3.15 1.31 97 5.19' 11.14 2.55 1.09 38.34
50 A 54 98 1.22 0.51 44 2.35 5.05' 1.16: 0.50; 44.90
55 A 59 175 2.18 0.91 87 4.05 9.99 2.28 0.98 49.71
00 A 04 47 0.58 0.24 22 1.18 2.53. 0.58 0.25' 40.81
05 A 09 115 1.43 0.00 52 2.78 5.97 1.37 0.59 45.22
70 A 74 31 0.39 0.10 14 0.75 1.01 0.37 0.10 45.10
75 A 79 30 0. 45 0.19 12 0.04 1.38 0.32 0.14 33.33
80 A 84 9 0.11 0.05 2 0.11 0.23 0.05 0.02 22.22
85 A 89 9 0.11. 0.05 7 0.37 0.80' 0.18 0.08 77.78:
90 A 94 2 0.02 0.01 1 0.05: 0.11 0.03 0.01 50.00:
95 A 100 0 0.07 0.03 4 0.21 0.40 0.11 0.05 00.07 ,
TOTAL 1,870 23.25. 9.72 871 40.58. 100.00 22.87 9.82 40.58
X DEL X DE TOTAL X X X
AÑOS TOTAL TOTAL DE DE MUJERES TOTAL TOTAL MUJERES
MUJE SOBRE- SOBRE- MUJERES MUJERES RESPECTO
RES VIENTES VIVIENTES 1888 1907 SU EDAD
19 AÑOS 12 0.04 1.20 0.28 0.12 57.14
20 A 24 112 5.99 11.19 2.04 1.08 45.53
25 A 29 128 0.84 12.79 3.02' 1.24 53.50
30 A 34' 100 5.35 9.99 2.30 0.97 48.08
35 A 39 • 113 0.04' 11.29 2.07 1.09 55.07 ,
40 A 44 95 5.08' 9.49 2.24 0.92 55.23;.
45 A 49 150 8.34 15.58 3.08 1.51 01.00
50 A 54 54 2. 89’ 5.39 1.28 0.52 55.10
55 A 59 88 4.71 8.79 2.08 0.85 50.29
00 A 04 27 1.44 2.70 0.04 0.20 57.45
05 A 09 03 3 37 0.29 1.49 0.01 54.78
70 A 74 17 0.91 1.70 0.40 0.10 54.84
75 A 79 24 1.28 2.40 0.57; 0.23 00.07
80 A 84 7 0.37 0.70 0.17: 0.07 77.78
85 A 89 2 0.11 0.20' 0.05 0.02 22.22
90 A 94 1 0.05 0.10 0.02. 0.01 50.00
95 A 10( 2 0.11 0.20 0.05 0.02 33.33
TOTAL 1,001 53.53 100.00 23.04 9.09y 53.53
Cuadro 19. Habitantes de Analco que vivían en 1888 y pervivían en
1907
199
HABITANTES QUE PERMANECIERON EN ANALCO
ENTRE 1888 Y 1907
PIRAMIDE DE EDAD Y SEXO
95-100
90-94
85-89
80-84
75-79
70-74
65-69
60-64
55-59
50-54
45-49
40-44
35-39
30-34
25-29
20-24
19
MUJERES H O M B R E S
Gráfica 16. Pirámide de edad y sexo de los habitantes de Analco que
permanecieron entre 1888 y 1907
200
La cifra; aunque no es alta, es significativa, ya que se trata
de una comunidad con un gran dinamismo en su población y que esta
inserta en una ciudad. Independientemente del gran crecimiento que
tuvo, muchos de los originarios de Analco pudieron irse a vivir a
otras partes de Guadalajara, sobre todo los que se casaron. Por
otra parte hay que tener presente que algunos de los que por su
edad pudieron estar presentes en 1907 hayan muerto jóvenes.
El 85% de los que permanecieron contaban entre 19 y 60 años en
1907, es decir tenían entre 1 y 40 años en 1888. Más de la cuarta
parte de los 'sobrevivientes estaban entre los 2 0 y 2 9 años y su
distribución por sexos es prácticamente igual (12.83%, -240-
mujeres y 13.10 -245- hombres) . Los grupos de 30 a 39 y de 40 a 49
constituyen cada uno poco más de la quinta parte, en tanto que el
grupo de 50 a 59 son alrededor de una octava parte. Si bien los que
tienen entre 60 y 69 constituyen el 8.66 de los sobrevivientes,
cifra que es significativa para la edad, aunque solo sean 74
individuos.
Son las mujeres las que tienen más porcentaje de permanencia
general: 54% 'contra 47%; sin embargo entre 19 y los 29 años los
hombres son ligeramente más y sólo a partir de los 3 0 años se
establece el dominio femenino de las sobrevivientes, excepción
hecha de los de más de 90 años. Esto muy probablemente tiene que
ver con el aumento de solteros para 1907, lo que nos puede indicar
que la edad de contraer matrimonio se elevó y por tanto, el momento
de formar otro hogar sea precisamente a partir de los 30. En tanto
201
que siendo más las solteras y sin tener la necesidad de cambiar de
residencia, la permanencia es mayor.
Dado que el barrio estaba atravesando por el proceso de
"masculinización" en ese período, la superioridad femenina en la
permanencia adquiere más relevancia, pues aunque no sean muchas, el
porcentaje de sobrevivientes propicia una mayor trasmisión de las
tradiciones, valores, formas de vida y cultura, por ser ellas
quienes están al frente del hogar. A ellas les tocaba actualizar la
conciencia histórica.
El proceso de transmisión cultural en el barrio adquiere más
significación dado que el 85% de los que permanecieron eran
individuos en edad productiva y dirigente de familias, y por lo
tanto estaban ubicados en una situación que les facilitaba la
difusión de las particularidades que los identifican como una
comunidad que puede imprimir características propias a los cambios
a los que se están enfrentando y que les posibilita distinguirse
como el barrio de Analco.
ALGO MAS SOBRE LOS ANALQUENSES
Viendo las cosas desde la pura perspectiva del incremento
numérico de sus habitantes, todo apunta a que Analco se incorporó
de manera cabal al proceso modernizador del porfiriato. Sin
embargo, si a los números agregamos datos cualitativos nos damos
cuenta de que esa incorporación tiene matices particulares que
afectan también a Guadalajara.
202
La población de Analco durante el porfiriato no fue estática,
ni estable, sino dinámica, acorde con los cambios que se dieron en
el momento, con un alto grado de migración, en lo que influyó el
que fuera el primer contacto con la ciudad por una de sus entradas,
el que se formaran núcleos de identificación de las gentes que
venían de los diferentes poblados, algunas de las cuales
permanecieron en el barrio y otras estarían sólo de paso.
La revisión de los apellidos que aparecen en los padrones
muestra que algunos de los existentes en 1888 ya no aparecen en
1907 o viceversa, lo cual a la vez que confirma el fuerte papel de
los migrantes en el aumento de la población del barrio, evidencia
que muchos de ellos sólo permanecían por algún tiempo en el barrio.
En este sentido tanto Brenan como Becerra y Solís plantean que el
crecimiento de Guadalajara en es período se debió en buena medida
a fuertes corrientes migratorias (cfr. Brenan: 1976; y Becerra y
Solís: 1995) . Arraigo e inmigración son una buena muestra de la
interrelación entre lo moderno y lo tradicional, complejidad que se
torna significativa si pensamos que los recién llegados venían
empapados de las tradiciones campesinas y se mezclaban con los
viejos arraigados en un espacio que se modernizaba.
Además, el hecho de que en algunas calles o manzanas haya
grupos significativos de personas que llevan el mismo apellido,
pone de manifiesto que existía un núcleo de analquenses arraigados
que eran los que servían como punto de referencia a la población
flotante o de paso, a inmigrantes que a su vez identifican a Analco
203
como el lugar de la ciudad que los recibiría o los orientaría en la
urbe.
Otro dato que corrobora la identificación de Analco como un
barrio huésped es la presencia de japoneses y protestantes en su
seno, grupos minoritarios y que por las extrañas influencias que
pueden ejercer no son muy bien vistos por la sociedad tapatía.
Para los que permanecían les quedaba claro que una de sus
características era la de ser anfitriones del montón de gente que
buscaba nuevas oportunidades en la ciudad, más allá de que se
quedaran o se fueran, lo que importa es que durante ese tiempo
compartieran con ellos sus formas de vida y se diera un intercambio
cultural entre lo rural y lo barrial-urbano. La capacidad de
hospedar a paisanos o inmigrantes rurales fue uno de los aspectos
que caracterizó a los analquenses y que abren la posibilidad de
analizar su identidad desde ese punto de vista. No es extraño que
en su territorio existan varios mesones y que además de su cercanía
al Hospital de San Juan de Dios, en su seno se haya establecido el
Hospital del Sagrado Corazón, ambos destinados a la atención de
pobres.
Si desde la época colonial muchos de los tapatíos fueron a
vivir a Analco por intereses económicos o por problemas con la
justicia; bien entrado el siglo XX, Analco, dada su cercanía con la
vieja central camionera, sigue sirviendo de huésped para un
cuantioso número de personas que procedentes del campo vienen a
realizar negocios, a abastecerse de determinados productos o en
busca de servicios a la ciudad.
204
Desde la perspectiva de un siglo después ese aumento tan
exagerado de población que se dio en Analco parece nefasto; sin
embargo a pesar de que el barrio era una comunidad que estaba muy
lejos de ser la orientadora de los movimientos de la sociedad o la
ciudad, no sólo es capaz de incorporarse al ritmo de los cambios,
sino que además les impone su sello propio que, como se verá en los
capítulos siguientes, se manifiesta, entre otras cosas, en la
manera en que sus gentes se agruparon en las habitaciones o en el
uso que dan a su espacio. La tendencia de ese momento era que las
ciudades se poblaran. Analco, como parte de Guadalajara, lo hizo y
a marchas forzadas; tal vez no tanto como Mexicaltzingo y San Juan
de Dios, pero porque su espacio, sobre todo el céntrico que era el
mas cercano a la vida citadina, ya estaba sobresaturado. Esta
sobrepoblación originó formas de convivencia vecinales
particulares, tales como el paisanaje, que le permitieron
conservarse como una comunidad identificada internamente y frente
al cambio.
Por otra parte los que permanecen entre 1888 y 1907 en el
barrio ni son muchos ni son pocos, pero si los suficientes para
conservar, crear, actualizar y transmitir los lazos y
características que, tanto interior como exteriormente,
identificaban a la comunidad.
Así pues, el análisis del número y forma en que se distribuían
los habitantes de Analco durante el porfiriato ha mostrado que el
barrio tuvo un notable crecimiento de habitantes, el cual se
detiene y alterna con el de la ciudad en tanto reacomoda a su
205
población. En gran parte dicho crecimiento se debe a la
inmigración, misma que fue favorecida ya que tanto interna como
externamente se identifica a Analco como espacio huésped. Además,
la inmigración proveniente de poblaciones aledañas promueve en su
seno la mezcla cultural rural con la urbano-barrial. Por otra parte
nos pudimos percatar de que la mayor proporción de hombres
contribuye a la "masculinización" de Guadalajara y que los
analquenses que perviven posibilitan la conservación, transmisión
y creación de la cultura barrial, sobre todo porque son una mayoría
femenina y en edad de reproducción. Desde el punto de vista de las
reacciones o ' modalidades culturales podemos apreciar que todas
estas particularidades permitieron a los analquenses vivir el
cambio con características propias que nos acercan a considerar la
tendencia barria a enfrentar y resistir algunas de las
circunstancias adversas en que los sitúa el crecimiento de las
ciudades capitales, a impulsar una resistencia activa.
NOTAS
1. A pesar de que Anderson: 1983, señala que Analco es de las zonas
que crece por abajo del promedio de la ciudad en este período, no
podemos considerar su apreciación al respecto, ya que por una parte
sus apreciaciones parten de muéstreos y, por la otra, en la
elaboración de sus distritos unió a Analco con el barrio de San
Juan de Dios por considerar que poseían características similares,
aunque éste incrementó su población hasta el porfiriato.
2. Cfr. capítulo sobre población en Anderson: 1983, donde considera
estas apreciaciones hechas por Borah.
3. El numero de habitantes en estos municipios según los censos de
1900 y 1910 era el siguiente: Colotlán 12,500 y 13,969; Mascota
10,571 y 11,611; Sayula 11,572 y 11,209; Ahualulco 8,616 y 9,434;
Chapala 5,036 y 9,311.
206
4 . En este sentido también hay que tomar en cuenta las carencias de
los padrones de la época, pues si bien en el de 1777 no se
mencionan familias sino sólo número de habitantes, en el de 1791
que se realizó por familias, al parecer en Analco se tomaron en
cuenta solo las encabezadas por españoles y criollos, resultando
que para ese entonces el barrio aparece con mucho menos habitantes
que en 1777.
5. Soils: 1986, señala que mujeres que se quedaban solas en el
campo, principalmente viudas, emigraban a la ciudad con sus hijos
en caso de tenerlos.
6. Analizando el documento es fácil percibir parejas con hijos: un
hombre al que sigue una mujer y después uno o más niños que llevan
el mimo apellido del primero, pero que al no estar casadas su
estado civil es el de solteros. En el caso de los que tienen hijos
es fácil percibir este fenómeno, pero no sucede lo mismo con los
que sin hijos constituyen una pareja y aparecen como solteros.
7. Comparando las categorías que nos parecen más cercanas a la
realidad que .serían los sin casar para los solteros y los casados
al civil para los casados. Aquí hay que tomar en cuenta un margen
de error difícilmente calculable dado que no tenemos referencias
para los grupos familiares.
8. En este sentido si se observa el grupo de entre 15 y 19 años nos
damos cuenta de una atipicidad, pues los grupos inmediatos son más
cuantiosos; sin embargo esta atipicidad desaparece desde la
perspectiva del agrupamiento por décadas.
207
CAPITULO IV
LOS ANALQUENSES TRABAJAN
El crecimiento de población en Analco durante el porfiriato
estuvo estrechamente vinculado a la dinámica económica que
Guadalajara adquirió como consecuencia de la política
modernizadora. Las transformaciones materiales que se dieron
entonces afectaron tanto a la sociedad, como a las formas
productivas y económicas de un barrio como Analco, habitado
principalmente por trabajadores. De ahí que el propósito de este
capítulo sea revisar algunas características de la estructura
ocupacional de Analco en 1888 y 1907.
LA MODERNIZACION DE LA CIUDAD, EL EMPLEO Y EL BARRIO
Las ciudades habían constituido un atractivo para los
habitantes rurales de nuestro país por las oportunidades y la mejor
calidad de vida que ofrecían; las transformaciones citadinas de
fines del XIX, aseguraron a muchos alternativas reales de empleo.
Las obras públicas y de infraestructura urbana, la construcción de
colonias, el impulso a los servicios, los negocios, en fin, las
novedades de la vida pública, requirieron mano de obra e
instauraron nuevos oficios -gendarme, conductor, empleado,
industrial-, los cuales empezaron a convivir con las viejas maneras
de ganarse la vida -zapateros, sastres, cargadores, etc-.
Desde sus primeros tiempos Analco fue considerado por los
cronistas Mota y Escobar y Tello como el lugar de residencia de
naturales industriosos; en su estudio sobre en el siglo XVII Tomás
208
Calvo lo considera el elemento dinámico de la ciudad; en 1948 el
periódico El Occidental estima a "Los Viejos Artesanos de Analco,
Fundadores de la Industria en Guadalajara".
Durante el porfiriato la incorporación al barrio de gente
proveniente del campo, de otras zonas de la ciudad o de entidades
vecinas, modificó el sistema de relaciones sociales y por tanto el
ambiente provinciano. La ciudad crecía y aparecían nuevas
posibilidades. Para los que no tenían más que su fuerza de trabajo,
surgieron nuevos empleos en servicios públicos o privados, los
cuales aseguraban el jornal diario como peones o dependientes en
comercios y talleres donde podían ocuparse regularmente.
Mientras que una alta proporción de analquenses continuó
desempeñando oficios’ tradicionales, no fueron menos los que
empezaron a emplearse en los novedosos trabajos urbanos. Así vemos
aparecer al empleado, al conductor, al cochero, al cajero.
Simultáneamente algunos de los viejos oficios como el de aguador,
molinero, velero, obrajero, iniciarían su paulatina desaparición.
TRABAJADORES
En ese tiempo las mujeres realizaban diversas labores, más
allá de las tradicionalmente consideradas como de su propio sexo.
Por ello antes de entrar en materia es necesario aclarar que las
apreciaciones respecto al trabajo femenino estarán basadas sólo en
el padrón de 1888 y en otro tipo de documentos, dado que en el
padrón de 1907 el sacerdote registró a muy pocas de las que
desempeñaban algún oficio remunerado. De ahí que los datos de
209
algunos de los cuadros se tengan que considerar con piertas
reservas, en especial los porcentuales, pues los totales que sirven
como puntos de referencia, corresponden a universos diferentes, ya
que, mientras en 1 8 8 8 'si se considera a las mujeres en el total de
trabajadores, en 1907 no. En todo caso, las comparaciones más
confiables son las realizadas para los trabajadores hombres, en las
que aún se tienen que relativizar las proporciones, dada la
ausencia de un total que incluyan a ambos sexos en 1907.
En 1868, cuando el triunfo de los liberales era un hecho, en
Analco había una mayor proporción de trabajadores que en
Guadalajara, 31% y 28% respectivamente1 . Pero resulta más
significativo que el 17% de la fuerza de trabajo tapatía fuera
analquense, pues en ese año el barrio contribuía con sólo el 15% al
total de los habitantes de Guadalajara. El único cuartel que lo
superaba en este sentido era el 5, donde se ubicaba el barrio de
El Santuario, que como vimos estaba recién poblado (cuadro 20).
CUARTEL POBLACION CON * DE LOS % DE LOS X DE LOS
TOTAL OFICIO HABITANTES HABITANTES TRABAJADORES
DE CUARTEL DE CIUDAD DE CIUDAD
CUARTEL 1 2,969 783 26.37 1.70 5.99 !
CUARTEL 2 4,347 1,466 33.-72 3.19 11.21 1
CUARTEL 3 5,861 1,558 26.58 3.39 11-92.
CUARTEL 4 6,923 1,436 20.74 3.13 10.98
CUARTEL 5 6,076 2,549 41,95 5.55 19.50
CUARTEL 6 5,109 1,275 24.96 2.77 9.75 :
CUARTEL 7 3,351 1,013 30.23 2.20. 7.75 ;
CUARTEL 8 7,029 2,186 31.10 4.76 16.72 '
CUARTEL 9 4,282 807 18.85 1.76. 6.17' i
TOTAL
CIUDAD 45,947 13,073 28.45. 100.00 ■
Cuadro 20. Trabajadores de Guadalajara en 1868 por cuartel.
210
TRABAJADORES POR CUARTEL 1868.
' o
0 3 J O
z m
c _ > H
c o m
Gráfica 17. Trabajadores de Guadalajara en 1868 por cuartel.
211
A pesar de que el ritmo de crecimiento de la población en
Analco bajó en el período comprendido entre 1868 y 1888, para este
último año e l .porcentaje de analquenses ocupados aumentó un 6%, del
31% al 37%. Este incremento corrobora lo planteado en el capítulo
anterior respecto a que a los períodos de gran aumento demográfico
en el barrio, sucedían otros en los que su ritmo de crecimiento
bajaba, en los cuales su población se reacomodaba y adaptaba a la
dinámica general de la urbe. Cabe mencionar que si los trabajadores
de Analco representaron el 5% de la población tapatía en 1868, para
1888 sólo constituían el 4% de los habitantes de Guadalajara, no
obstante que su porcentaje respecto a los trabajadores del barrio
se había elevado. En ese año el 6% ae los ocupados eran menores,
los cuales constituían el 2% del total de la población analquense,
en tanto que los adultos que trabajaban eran poco más de la mitad,
el 51%, y constituían el 35% de la población del barrio (cuadro
21 ) .
Según los datos proporcionados por el padrón de 1907 el
porcentaje de trabajadores analquenses bajó al 42% de los adultos
y al 29% de su población total. No obstante dado el notable
incremento demográfico del barrio, su representación en el conjunto
de los habitantes de Guadalajara aumentó del 4% al 5%, a pesar de
que en esta cifra no se incluyen las mujeres. Sin embargo no es
posible conocer la proporción de los analquenses en el total de los
trabajadores de la ciudad, ya que para ésta no se tienen los datos
sobre ocupación en esos a ñ o s .
212
TRABAJADORES Y DESOCUPADOS EN GENERAL. 1888-1907
%DEL %DEL ‘X DEL X DEL
TOTAL TOTAL %TOTAL TOTAL TOTAL X TOTAl
POB. OCUPADOS ADULTOS POB. OCUPADOS ADULTOS
1tí00 1888 1838 1888 1907 1907 1907 1907
OCUPADOS t 3,014 37.47 100.00 54.83 5,626 29.23 100.00 42.5
MAYORES OCUPADOS» 2,821 35.07 93.60 51.32 5,555 28.86 98.74. 41.9
MENORES OCUPADOS 169 2.10 5.61 3.07
MAYORES ESTUDIANTE 24 0.30 0.80 0.44 18 0.09 0.32 0.1
VAGOS 53 0.28 0.94. o.¿
MENORES ESTUDIANTE 280 3.48:
DESOCUPADOS ADULT. 2,652 32.97 48.24 7,625 39.62 57.
t INCLUYE ESTUDIANTES MAYORES, NO MENORES
» NO INCLUYE MAYORES EBTUIANTES NI VAGOS
REFERERNCIAS GENERALES
1838 1907
TOTAL HABITANTES 8,043 19,247
HOMBRES 3,tí06 8,tí96
MUJERES 4,235 10,351
ADULTOS 5,497 13,238
ADULTOS HOMBRES 2,563 5,724 + 8 SIN ESTADO PERO QUE TRABAJAN = 5732
ADULTOS MUJERES 2,934 7,517
Cuadro 21. Trabajadores y desocupados en Analco. 1888-1907.
OCUPACION 1888.
PORCENTAJES DEL TOTAL DE LA POBLACION
Gráfica 18. Ocupación en Analco en 1888. Porcentajes del total de
la población.
214
Entre 1888 y 1907 los trabajadores analquenses aumentaron
internamente en 97%, representando un 34% del incremento de la
población del barrio. A pesar de que el crecimiento de los
ocupados, permaneció por abajo del de la población, fue muy
significativo, pues por un lado el total de trabajadores de 1888
contabilizó a las mujeres en tanto el de 1907 no, salvo en el caso
de las prostitutas, maestras y religiosas y, por el otro, se debe
recordar que en ese tiempo se dio un notable aumento de adultas,
por lo que la confiabilidad de los porcentajes vertidos en el
cuadro 22 es muy cuestionable.
INCREMENTO DE TRABAJADORES Y DESOCUPADOS EN GENERAL. 1888-1907
% ‘ %
«
RESPECTO RESPECTO
A
CALIDAD POBLACION ANUAL
888-907 ' 1888 1888 888-907
OCUPADOS í 2,612 86.66 32.48 137
MAYORES OCUPADOS» 2,734 96.92 33.99 144
MENORES OCUPADOS -169 -100.00 -2.10 -9
MAYORES ESTUDIANTE -6 -25.00 -0.07.
VAGOS
MENORES ESTUDIANTE
DESOCUPADOS 4,973 187.52 61.83 262
t INCLUYE ESTUDIANTES MAYORES, NO MENORES
» NO INCLUYE MAYORRES ESTUDIANTES NI VAGOS
Cuadro 22. Incremento de trabajadores y desocupados en Analco.
1888-1907.
215
%DEL
%DEL I DEL TOTAL i TOTAL
TOTAL TOTAL OCUPADOS %TOTAL ADULTOS t TOTAL
POB, OCUPADOS DEL SEXO ADULTOS SEXO DESOCUP.
1808 1ot’t* 1888 1888 1888 1888 í888
EMPLEADOS t 2,417 30,05 80.18 100.00 43,97 94,30
MAYORES EMPLEADOS* 2,287 28.43 75.88 84,62 41,60 89,23
MENORES OCUPADOS** m 1«00
i 3.68 4,59 2.02 4,3ó
MAYORES ESTUDIANTE 18 0.24 0,63. 0.79 0,35 0.74
VAGOS
MENORES ESTUDIANTE 144 1.78
DESOCUPADOS 257 3.20 4,68. 10.03' 7, t>'i%
î INCLUYE ESTUDIANTES MAYORES, NO MENORES
** NO INCLUYE MAYORES ESTUIANTES NI VAGOS
%DEL
%DEL %DEL TOTAL 5 TOTAL
TOTAL TOTAL OCUPADOS %TOTAL ADULTOS %TOTAL
POB, OCUPADOS DEL SEXO ADULTOS SEXO DESOCUP,
1907 1907 1907 1907 1907 1907 1907
EMPLEADOS * 5,613 29,16 99.77 100,00 42,40 98,06
MAYORES EMPLEADOS* C•J » CÀ
28,79 98,51 93,74. 41j86 96,82.
MENORES OCUPADOS**
MAYORES ESTUDIANTE 18 0,09 0,32 0.32 0.14 0.31
VAGuS 53 0,28., 0,94. 0.94 0.40 0,93
MENORES ESTUDIANTE
DESOCUPADOS 119 0,62. 0,90 2.08' 1,56
REFERERNCIAS GENERALES
1338 1907
TOTAL HABITANTES 8,043 19,247
HOMBRES 3,306 8,896
mujeres 4,235 10,351
ADULTOS' 5,497 13,238
ADULTOS HOMBRES 2,563 5,724 + 8 SIN ESTADO PERO QUE TRABAJAN = 5732
ADULTOS MUJERES 2,934 7,517
Cuadro 23. Trabajadores y desocupados hombres en Analco. 1888-1907.
216
INCREMENTO DE TRABAJADORES Y DESOCUPADOS. 1388-1907.
'
l DE ‘ % DE * % DE ‘
% * % * % * ANUAL ANUAL ANUAL
RESPECTO * OCUPADOS TOTAL TOTAL
RESPECTO RESPECTO
* CALIDAD POBLACION AL SEXO ANUAL HOMBRES HOMBRES OCUPADOS
888-907 1338 1388 1383 833-907 838-907 888-907 888-907
OCUPADOS 3,196 132.23 39.74 83.97 168 6.96 4.42 5.58
MAYORES OCUPADOS 3,255 142.33 40.47 35.52. 171 7.49 4.50 6.07
MENORES OCUPADOS
MAYORES ESTUDIANTE -1 -5.26 -0.01 -0.03
VAGOS
DESOCUPADOS -138 -53.70' -1,72 -3.63 -7 -2.33 -0.19 -0.27
Cuadro 24. Incremento de trabajadores y desocupados hombres en
Analco. 1888-1907.
TRABAJADORES Y DESOCUPADOS MUJERES
1888
c o m c -> H z :m 0 3 3 0 'o
Gráfica 19. Trabajadores y desocupados hombres en Analco. 1888-
1907.
218
TRABAJADORES Y DESOCUPADOS HOMBRES
PORCENTAJE DE LA POBLACION, 188 8-1 907
m t - > H z m o 33 o *ü
:::::: i - - ■■ rmtmrmn •••••?
EMPLEADOS MAYORES MENORES ESTUDIANTES MAYORES MENORES MUIOS DESOCUPADOS
is«a CZU 30.08 2 8.43 1. 38 2.08 0. 2 4 1. 70 3.2
, 9ot mn) 20.10 28.70 0.00 0.28 0.82
Gráfica 20. Trabajadores y desocupados hombres en Analco.
Porcentaje de la población, 1888-1907.
219
En ese mismo sentido se puede observar que los datos sobre la
generalidad de los trabajadores en 1907 que se muestran en los
cuadros 21 y 22, son muy similares a los mostrados en los cuadros
23 y 24, en los que se vierten datos del empleo únicamente para el
sexo masculino.
TRABAJADORES Y DESOCUPADOS MUJERES
1888
Gráfica 21. Trabajadoras y desocupadas en Analco. 1888.
220
LOS HOMBRES ANALQUENSES QUE TRABAJAN
En 1888 los hombres ocupados constituían el 28% de los
analquenses, el 76% del total de ocupados, el 42% del conjunto de
los adultos y el 89% de los mayores hombres.
En 1907 la representación proporcional de los trabajadores
analquenses aumentó del 28% al 29%, continuaron siendo el 42% de
los adultos, pero ascendieron del 89% al 97% de los mayores
hombres. Se ignora su porcentaje respecto al total de ocupados dada
la ausencia de datos para las mujeres trabajadoras. En ese año el
porcentaje de adultos hombres que trabajaban era mayor que en 1888,
aunque en ambos fue muy alto. Además, si se toma en cuenta que por
adultos se consideró a los mayores de quince años, se puede decir
que prácticamente todos los hombres adultos trabajaban2 .
Ya fuera porque acudieran a la demanda de trabajo de la
ciudad, ya porque en el propio barrio hubiera labores que realizar,
tanto oriundos como inmigrantes analquenses encontraban la forma de
integrarse al mercado laboral tapatío. Así, en la primera década
del siglo XX, Analco continuaba identificándose y siendo
identificado como un barrio de trabajadores.
Desde la perspectiva que se vea, los incrementos anuales de
los trabajadores analquenses hombres fueron significativos: 6%
respecto al total de ocupados, igualó al de la población en su
conjunto -al que como se mencionó en el capítulo anterior aportan
más las mujeres en edad de trabajar-; 7% en relación a los hombres
que desempeñan alguna labor, crecimiento que supera al que tuvo la
población en su conjunto, y 5% respecto al propio sexo. Analco
221
contribuyó a la masculinización de la ciudad, pero a una
masculinización creativa, trabajadora
LAS MUJERES ANALQUENSES QUE TRABAJAN
El padrón de 1888 registró algunas trabajadoras. Sin embargo,
es probable algunas de ellas empleadas en negocios, comercios o
talleres familiares no hayan sido incluidas en ese conteo. Uno de
los trabajos fundamentalmente femenino que tampoco se registró en
1888 es el de la prostitución, oficio que se sabe era desempeñado
en Analco desde la época colonial.
No obstante las imperfecciones de esos registros, el cuadro 25
muestra los datos generales y porcentajes para el trabajo y
desocupación femenina, que sirven de base para algunas reflexiones.
En 1888 las mujeres constituyeron casi el 2 0% de la población
trabajadora, poco más del 20% de las adultas se empleaba en algún
oficio y eran el 7% de la población total. Si bien el trabajo
femenino remunerado tiene una proporción mucho menor que el
masculino, refuerza la consideración de que Analco era un barrio de
trabaj adores.
Más allá de las mujeres que se empleaban por un salario, la
mayoría de ellas realizaban labores domésticas y producían
cotidianamente satisfactores a los que dada su situación económica
no podían acceder por el comercio, y no recibían por ellos ningún
sueldo.
222
Independientemente de que el padrón de 1907 no aporte datos
del trabajo femenino, hay noticias de mujeres que tenían empleos o
negocios en la primera década del siglo XX.
OCUPACION 1907. (HOMBRES)
PORCENTAJES DEL TOTAL DE LA POBLACION
Gráfica 22. Hombres que trabajan en Analco. Porcentajes del total
de la población. 1907
223
-
Ï DEL
í DEL t DEL TOTAL * TOTAL
TOTAL TOTAL OCU PADOS X TOTAL Al}IJLT05
PDB, OCUPADOS DEL íSEXO ADULTOS SE ay
*..*f. 000
00 1888
1888 188S 1888 i000 i0
EMPLEADAS 597 7.42 19.81 100.00 10.88 2 0 ,35
MAYORES EMPLEADAS 5 a9 8«/ü 1 1 .ob 9 0 , ¿o v.yi ío.37
MENORES EMPLEADAS 58 0.72 1.92 9,72 í , 06 1 .Vo
MAYORES ESTUDIANTE 5 0.08 0.17 í.i,Kil (.),(.)9 0.17
MENORES ESTUDIANTE .138 1.89
VAGAS
J.7,C
U J7¡
. ol.ó ó
DESOCUPADAS ¿ ,3 95 ¿9 »/o /9.4o
- ii
¡ DEL %
f % DEL DEL TOTAL
% % TOTAL
¡ TOTAL TOTAL OCUPADOS % TOTAL /íDULTüS
POS. OCUPADOS DEL SETO ADULTOS sEXO
1907 1907 1907 1907 1907 1907
EMPLEADAS 56 U t¿9 1 «i.)0 100,00 0.42 (i, 7 4
MAYORES EMPLEADAS
MENORES EMPLEADAS
MAYORES ESTUDIANTE
MENORES ESTUDIANTE
VAGAS
DESOCUPADAS 7,481 3 b ,7 8 58.36 99 2 i
t INCLUYE ESTUDIANTES MAYORES, NO MENORES
tí NO INCLUYE MAYORES ESTOJANTES NI VAGOS
' REFERERNCIAS GENERALES
1 y oo i 9o7
TOTAL HABITANTES 8,043 19,247
hombres 3 , 80 a 8.898
MUJERES d , 2 t t 10 ,3 5 1
ADULTOS 5,497 13,238
ADULTOS HOMBRES 2 , 5 6 3 •5,724 + 8 SIN ESTADO PERO QUE TRABAJAN = 5 7 3 2
ADULTOS MUJERES 2 , 9 3 4 7 f 517
Cuadro 25. Trabajadoras y desocupadas mujeres en Analco. 18«b-iyu7.
224
Se sabe de la existencia de señoras a cargo de comercios, por
las solicitudes que dirigían al ayuntamiento para que se les
hicieran consideraciones en cuanto al pago de impuestos.3
Asimismo, la Breve crónica del barrio de Analco menciona "una
tienda entonces muy conocida como de 'las Maximitas1, ya que tanto
la abuela, como la madre y la hija se llamaban Maximinas" las
cuales, además, posiblemente fueran reposteras, pues el mencionado
documento anota:
fue muy popular esa tienda de abarrotes principalmente porque
allí vendían un pan del tipo 'semitas7 de figura ovalada no
muy grande, de unos 7/8 centímetros de largo, los llamaban por
más nombre 'Pedos de Monja7 .Quienes los recuerden dicen eran
muy sabrosos, los vendían en gran cantidad, puede decirse que
todo el barrio los comía, valían la miseria de 6 piezas por un
centavo. (Crónica anónima...)
La Crónica menciona otros dos o tres abarrotes a cargo de
mujeres, uno de ellos el de "'Las Golondrinas7 de unas señoritas
muy conocidas en el barrio Las Ayala", las cuales además de
dedicarse al comercio "eran modistas" (Crónica anónima...).
Por gusto o por necesidad, las analquenses hacían la lucha de
diversas maneras, de ahí que dos de ellas hayan pedido permiso a
las autoridades municipales de rentar sillas en parajes públicos
para que los transeúntes descansaran.4 También hay evidencia de
que desempeñaban ciertos trabajos de tipo temporal, como el que
ofrecía anualmente el señor Ricardo Ochoa en su fábrica de
conservas de frutas ubicada en la manzana 66 situada entre Salud,
Avispero, Gorrión y Presa, que
ocupaba solamente mujeres jóvenes, muchachas, para mondar
la fruta, trabajaban solamente en la temporada de las
frutas que envasaba que eran duraznos, peras, chabacanos,
guayabas y naranjas... fruta que le llegaba
225
principalmente de las huertas de San Andrés y de las
huertas de la Quinta Velarde... Las muchachas de por allí
t e m a n verdadero alboroto por trabajar aún que fuera por
pocos días, ya conocían la señal de la llamada que sonaba
a temprana hora, ellas acudían muy aseadas y con su
mandil muy limpio, recibían un pequeño cuchillo y las
instrucciones respectivas para mondar la fruta según se
tratara de una u otra" (Crónica anónima...).
Además las "Conchas", tres familiares que llevaban el mismo
nombre y vivían en una huerta ubicada en la manzana 92, eran
cantantes y amenizaban fiestas y peleas de gallos en el local que
había para esos espectáculos en la cerrada del Aguila, también
llegaron a cantar en la plaza del barrio tratara de una u otra"
(Crónica anónima...).
Otro tipo de trabajo realizado principalmente por mujeres se
relacionaba con la preparación de alimentos. En la calle del Aguila
tuvo una cenaduría una Sra. Petra y su hija Rutilia muy
conocida ésta tanto por su negocio como por su físico,
era muy gorda... fueron conocidas porque empezaron con
tortillería en su casa..., siguieron con la cenaduría que
Rutilia atendió casi hasta su muerte...(Crónica
anónima... ) .
Estos ejemplos muestran que para 1907 las mujeres desempeñaban
oficios diversos, en los cuales se mezclaba la demanda citadina y
el abasto del barrio, con la iniciativa de ellas. Si en este
período fueron las adultas el sector de población que más creció -
seguramente porque buscaban alternativas de trabajo y una mejor
calidad de vida-, resulta difícil pensar que la fuerza de trabajo
femenina representara en 1907 menos del 2 0% al que ascendía en
18885 .
El objetivo con el que el sacerdote realizó el padrón fue el
de conocer el estado en que vivía su feligresía. Desde esa
226
perspectiva el trabajó femenino no era importante sino en la medida
que incidiera en la sociedad analquense. De ahí que sólo le
importó señalar a las maestras, quienes al igual que él, debían de
encauzar a la niñez y por tanto tenían una imagen en el barrio; y,
por otro lado a las prostitutas, las que a pesar de ser menos del
0.3% de la población total y menos del 0.4% de los adultos,
constituían tanto para el sacerdote, como para la opinión pública
tapatía una "fuente de inmoralidad" que debía ser combatida para
cuidar a los jóvenes de su influencia. Al respecto cabe mencionar
que el padre Anesagas'ti no quiso escribir sus nombres y sólo las
anota con las letras "X Y Z", negándoles con ello su
individualidad. Por otra parte, considerando que estas mujeres
fueron identificadas por el señalamiento de los vecinos, así como
el criterio utilizado para distinguir a doncellas y solteras -en
las primeras se aseguraba su castidad, mientras que en las segundas
no-, además de las quejas y comentarios que al respecto aparecen en
la prensa de la época, es probable que la prostitución se ejerciera
en mayores proporciones en el barrio.
Aunque tampoco el trabajo de menores se registró en 1907, con
toda seguridad algunos de ellos ejercían algún oficio en el barrio,
sobre todo en el caso de empresas, talleres o comercios familiares.
En 1888 sólo trabajaba el 55% de la población en edad de
hacerlo. Este porcentaje disminuyó a 42% en 1907, año en que no se
tomó en cuenta a las mujeres que desempeñaban algún oficio. Estas
habían representado el 20% de la población trabajadora en 1888.
Tomando en cuenta lo anterior, así como el que los hombres
227
aumentaron su porcentaje entre los trabajadores en un 4% y
siguieron representando un 41% del total de los adultos, podemos
inferir que las mujeres trabajadoras seguían teniendo una
representación significativa en el número de ocupados en Analco y,
por lo tanto el porcentaje de trabajadores en el barrio aumentó en
1907 -los desocupados disminuyeron un 13% en 1907, cifra menor que
el 20% que representaban las mujeres trabajadoras-. Además, no hay
indicios de que el trabajo femenino haya descendido, sino lo
contrario, como se mencionó en los ejemplos anteriores.
DESOCUPADOS
Los analquenses desocupados en 1868 eran 4,843, es decir el
69% de la población. Esta proporción bajó en 1888, año en el que el
33% de los adultos y el 48% del total de los habitantes de Analco
no trabajaban. Para 1907 la proporción del desempleo aparentemente
aumentó, aunque los datos exclusivos sobre los hombres apuntan lo
contrario.
En 1888 los desocupados hombres eran el 3% de la población, el
5% de los adultos y el 10% tanto de los adultos hombres, como del
conjunto de los desocupados. Para 1907 el desempleo masculino se
reduce al 0.6% de la población, el 0.9% de los adultos y el 3% de
los mayores hombres. Prácticamente todos los hombres trabajaban en
Analco, pues no sólo baja la proporción de los que no tienen
empleo, sino que incluso en números absolutos los desempleados
disminuyen.
228
Si,bien llama la atención la capacidad que los viejos y nuevos
analquenses tenían para acomodarse a la vida económica de la
ciudad, el hecho de que el número de desocupados disminuyera en una
población que se incrementaba tan aceleradamente, es indicador de
un crecimiento significativo de Guadalajara, en el que Analco
desempeñaba un papel importante: como ya se mencionó, responde a la
demanda de la ciudad recibiendo inmigrantes trabajadores y
acomodándolos en el mercado de trabajo tapatío.
LOS OFICIOS SEGUN LOS CENSOS DE 1895, 1900 Y 1910
Las innovaciones que se dieron durante el porfiriato en
incluían transformaciones en la vida económica general, en los
oficios y en la concepción y valoración social que de ellos tenía
tanto el común de la gente, como el propio Estado.
En los cuadros 26 a 32 se muestra el cambio en las
categorizaciones oficiales de los oficios según los Censos
Nacionales de 1895, 1900 y 1910. En esas categorías se vaciaron las
199 ocupaciones registradas por los padrones en Analco, con base en
el glosario que de los mismos que se anexa en el recuadro. Los
datos que se anotan como referencia corresponden en 1895 y 1910 a
todo el cantón de Guadalajara y en 1900 al estado de Jalisco.
El censo de 1895 agrupó los diferentes tipos de empleo en lo
que se llamó la ocupación principal, la cual a su vez estaba divida
en categorías. En el cuadro 26 se enumeran los oficios que cada
ocupación principal incluía y en el 27 se muestran dichas
ocupaciones en conjunto.
229
CANTON ANAL ANAL CANTON AI1AL- ANAL CANTON A N A L - ANAL
GUAD. CO CO GUAD. CO to GUAD." CO CO
1395 1838 1907 1895 1888 1907 189 1 83 3 1907
PROFESIONES INDUSTRIAS,
BELLAS ARIES V
Abogados 178 0L 2 OFICIOS
Agentes negocios 51 1 75
A rquitectos 16 A ceiteros 3 T alabarteros 3/1 30 44
D entistas 9 A cróbatas 23 Tapiceros, colc 26 17
e
Farm acéuticos , 81 A ctores 10 Taquígrafos 21
Ingenieros 54 3 Empleados e s ta b . T ejedores 4,096 3 3
M a e s t r o s de o b r a 27 1 6 industriales 392 T e le g ra fista s 43 7
M arinos 3 A lba ñ ile s 1,772 12 370 T in to rero s 41 3 5
M ecánicos 117 1 57 A lfareros 2,543 12 27 T ipógrafo 190 1
C¡
Médicos 90 1 An i 1 e r os 29 Tonelero 28
N otarios 21 Armeros 5 Toreros 2 2
Parteras 61 Bordadores 42 Tornero 2
Profesores 604 1 3 C antantes 9 V e lero 241 5 3
Sacerdotes 203 1 21 Can t e r o s 297 6 38 V idriero 4
V eterinarios 3 1 l C arpinteros 2,001 91 261 Yesero 10
Carroceros 113 42 134 Zapatero 2,207 240 454
Tot. c /p ro fe s io n 1,518 9 123 Cereros 7 C
1
Cerveceros 20 2 Tor. In d .A rt. 0 23,395 1,054 2.255
ESCOLARES 7,771 280 C igarreras 445 *
Cofreros 13
ESTUDIANTES 1,256 24 13 Coheteros 80 4 D IV E R S A S OCUPAC
C u rtid o res 343 14 34
ADMINISTRACION D ibujantes 21 Adobero 90 14
Doradores 38 1 1 Aguador 174 12 16
Emp. p ú b lic o s 706 12 Dulceros •-.cc
¿ JJ 17 20 A rriero 459 5 11
Jefes e jé rc ito 71 E banistas 9 1 B ille te ro 20 2
M ilita re s tropa 926 Encuadernadores 161 c
Carbonero 10
P o lic ía 174 Escritores 69 Cargador 337 39 112
E s cu ltores 37 4 C arretonero 136
T o t . Ad i Ti or i . 1,877' 12 F i Iarmón icos 611 11 6 Cazadores 23
F lo rista s 64 Cocheros 146 3 69
AGRICULTURA Fosforeros 37 4 I C ostureras 2,461 299
7
Fotógrafos 31 1 \ D om ésticos 7,764 150 58
A d a o r e s . Campo 426 Fundidores 39 1 10 Emp. p a r t i c u l a r 409 2 I4f
7
A g ric u lto res 801 11 Tu st er os 7 r,
.'0 4 0 Eflipuntadoras 569
Peones 38,165 19 33 G aloneros c
i H ortelanos 925 rJ . *
.i
34
Grabadores rt
L 1 Jardineros 34 i
T o t. A g r ic u ltu r a 39,392 22 49 Guanteros 1 lavanderas 2,059 2
Herradores 30 8 M arineros 11
MINERIA H erreros 672 50 • 83 M atanceros 305 3 1:
H ojalateros 242 6 22 He s a 1 i n a s 104 4!
A dm inistración 0 Harineros 4 M olenderas 1,385
M ineros, b a rre t. 54 0i. Jaboneros 52 2 1 Pescadores 66
Obreros fund. 212 1 1 Ladr i 11eros 214 c
54 Porteros 39
Lapidarios 9 T o rtille ra s 1,477 15
Tot, M inería 266 1 7
,\ Latoneros 116 L 8
Li Lógrafos 53 4 7 T o t. D ive rsa s E 19,493 564 55
COMERCIO M odistas 182
Obreros in d u st. 1,319 54 1 OTROS 317 38
Corredores 62 2 29 Panaderos 1,226 73 125
C om erciantes 6806 553 688 Pasamaneros 13 1 JORNALEROS 466 1.43
D ependientes 216 0 0L P aste le ro s 25 “í 2
Vendedores anb. 701 2 57 P eluqueros 229 8 34 TOTAL GENERAL 96,892 3,01 4 5,67
P intores 278 20 106
T o t. C om ercio 7,735 557 776 P lateros 110 14 ".C
CJ
Plom eros ¿9
BANQUEROS O Pureros 136 14 c
J
R elojeros 41 4 2
PROPIETARIOS 1410 0 17 Sastres 990 278 272
Sombrereros 1,051 18 13
del
Cuadro 26. Población según la ocupación principal. Parámetros
censo de 1895. Guadalajara en 1895 y Analco en 1888 y 1907.
230
POBLACION SEGUN LA OCUPACION PRINCIPAL
(PARAMETROS DEL CENSO BE 1895)
-RESUMEN-
¡UADALAJA- 2 DE 2 DE 2 DE 2 DE 2 DE 2 B
ÎA CANTON TRABA- HABI ANALCO TRABA HABI ANALCO TRABA HABI
1895 JADORES TANTES 1838 JADORES TANTES 1907 JADORES TANTE
PROFESIONES 1 ,5 1 8 1.57 0 .71 9 0.30 0 .11 128 ¿ ¿ 'o 0.6
ESCOLARES 7 ,771 3.02 3 .61 280 9.29 3.43
ESTUDIANTES 1 ,2 5 6 1.30 0.58 24 0 30
. 0.30 18 0.32 O.í
ADMINISTRACION 1,877 1.94 0.87 4 0.13 0.05 12 0 .2 1 0 F .
AGRICULTURA 3 9 392
, 4 0 .6 6 18.31 57 1 .8 9 0.71 497 0.87 0.2
MINERIA 266 0 .2 7 0.12 1 0.03 0 01
. A 0 05
. 0 .(
COMERCIO 7,785 8.03 3 62
.
re 7
• J - .t / i y .4y 6.9J 776 1 3 ,7 9 4.C
BANQUEROS 0 o i)
PROPIETARIOS 1 ,4 1 0 1 .46 0.66,. o 17 0 30
. 0 . í
INDUSTRIAS, BE-
LLftS ARTES Y
OFICIOS 23,895 24.66 i l . 11 1,054 34.97 13.10 2,255 40.08“ 11.7
OCUPACIONES DI-
VERSAS 1 9 ,4 9 3 2 0 .1 2 9 « U6. o4¿ 27.94 i 0 .4 7 933 1 6 .5 8 4.E
JORNALEROS 466 1 5 .4 6 . 5 .7 9 1 ,4 3 5 2 5 .5 1 7.t
TOTAL OCUPADOS! 9 6 ,3 9 2 100.00 45.04 3 ,0 1 4 10 0 ,0 0 2 3 7 .4 7 5,626 1 0 0 .0 0 2 2 9 .2
IMPRODUCTIVOS 1 1 8,238 54.96 5,029 6 2 .5 3 13,621 70.7
ADULTOS DESOCUP 1 0 4 ,6 6 3 43.65 2,652 3 2 .9 7 7,625 3 9.6
TOTAL HABITANT. 2 1 5 , 1 3 0 1 0 0 .0 0 8,043 i 0 0 00
. 19 ,2 4 7 100. C
................... ..............
t INCLUYE MENORES EN 1383
Cuadro 27. Población según la ocupación principal. Parámetros del
censo de 1895. Resumen.
231
En ambos casos se han agregado para Analco las categorias de
"otros" y "jornaleros". El primero por la ambigüedad del
significado de algunos oficios (ver recuadro de oficios) y en el
segundo por considerar a estos trabajadores representativos del
proceso que se estaba viviendo.
OCUPACION PRINCIPAL
P A R A M E T R O S D E L C E N S O D E ISSf
t J
J O
O
z m
o H
m
w
Gráfica 23. Ocupación principal. Guadalajara y Analco, según
parámetros del censo de 1895
232
CRECIMIENTO DE LA POBLACION SEGUN LA OCUPACION PRINCIPAL
(PARAMETROS DEL CENSO DE 1 8 9 5 )
-RESUMEN-
X DEL * X DEL * *
* % DE “ TOTAL DE TOTAL DE ANUAL
888-907 PROPIO TRABAJAD. HABITANT. 888-907 M I
PROFESIONES ii9 1322.22 4.58 1.08 8.28
ESCOLARES
ESTUDIANTES -8 -25.00 -0.23 -0.05 -0.32
ADMINISTRACION ÿ 200.00 0.31 0.07 0.42
AGRICULTURA -8 -14.04 -0.31 -0.07 (0.42)
MINERIA 2
COMERCIO 219 39.32 8.38 1.95 11.53
BANQUEROS 0
PROPIETARIOS 17
INDUSTRIAS, BE- 0
LLAS ARTES Y 0
O F IC IO S 1,201 113.95 4 5 . 9o 10.72 83.21
OCUPACIONES D I - 0
VERSAS 9i 10.81 3.48 0.81 4.79
JORNALEROS 9 89 207.94 37.10 3.85 51.00
TOTAL OCUPADOS 1 2,812 38.88 100.00 23.31 137.47
IMPRODUCTIVOS 8,592 170. o 5 /8.8 9 452.21
ADULTOS DESOCUP 4,973 187.52 44.39 281.74
TOTAL HABITANT. 11,204 139.30 100.00 589.88
tt INCLUYE MENORES EN 1 088
W EN NUMEROS NATURALES
Cuadro 28. Crecimiento de la población en Analco según la ocupación
principal. Parámetros del censo de 1895. Resumen.
233
RECUADRO
GLOSARIO DE OFICIOS
Abastero.- El que compra reses para matarlas y vender la carne
al por mayor.
Abogado.- Licenciado, perito en derecho que se dedica a
defender en juicio los derechos de los litigantes y
a dictaminar sobre las cuestiones judiciales que se
le consultan.
Administrador de coches.- El que administra coches ajenos.
Agente Viajero.- Persona que media entre el comprador y el
vendedor que viven en distintas comunidades.
Agricultor.- Persona que labra o cultiva la tierra.
Aguador.- Persona que tiene por oficio llevar o vender agua.
Albañil.- Operario que trabaja en la construcción de cualquier
obra de fábrica de ladrillo o mampostería.
Alfarero.- Fabricante de vasijas de barro.
Ancheteo.- El que lleva o envía para su despacho porciones
cortas de mercaderías
Arriero.- El que transporta de un lugar a otro con bestias de
c arga.
Barbero.- El que tiene por oficio afeitar o hacer la barba.
Bañero.- Dueño de un baño o persona que cuida de los baños y
sirve a los que se bañan.
Billetero.- Vendedor de billetes de lotería.
Cajero.- El que hace.cajas. Persona que en las tesorerías,
bancos y casas de comercio, esta encargado de la
entrada y salida de caudales.
Cantero.- El que labra las piedras para la construcción y
trabajo en la explotación de canteras.
Cañero.- El que hace las cañerías y cuida de ellas o el
pescador de caña.
Carbonero.- El que hace o vende carbón.
Carpintero.- El que trabaja y labra madera.
234
Carrero.- Carretero; el que hace carros y carretas y también
el que guía las mulas o bueyes que tiran de ellos.
Carrocero.- Anteriormente cochero.
Cerero.- El labra o vende la cera.
Cerillero.- El que hace o vende cerillos.
Caballerango.- Caballerizo. El que cuida de las caballerizas.
Cajero.- La persona que en las tesorerías y casas de hombres
de negocios esta destinada para recibir y distribuir
el dinero que entra en ella.
Cajista.- El oficial de imprenta que junta y ordena las letras
para componer lo que se ha de imprimir.
Camposantero.- El que está encargado de un camposanto o
cementerio.
Cargador.- El- mercader que embarca sus mercadurías para comerciar
con ellas en otras p a r t e s . El que se alquila para
conducir cargas de una parte a otra.
Carnicero.- El que vende carne.
Cervecero.- El que por oficio hace o vende cerveza.
Cobrador.- El que tiene a su cargo cobrar.
Cochero.- El que tiene por oficio gobernar los caballo o mulas que
tiran del coche.
Comerciante.- El que comercia.
Conductor.- El que conduce.
Corredor.- El que por oficio interviene en almonedas, ajustes,
compras y ventas de todo género de cosas.
Costurera.- La que por oficio cortar y coser ropa.
Cuartero.- La persona a quien se encarga la fieldad y cobranza
de las rentas de granos de los cortijos: dícese así
porque suele ser la cuarta parte la que se paga al
dueño de la tierra.
Colchero.- El que tiene por oficio hacer colchas.
Cordonero.- El que tiene por oficio hacer cordones, flecos,
etc., el que hace jardería.
235
Curtidor.- El que tiene por oficio curtir pieles.
Charalero.- El que por oficio vende charales.
Chiquihuitero.- El que por oficio hace o vende chiquihuites o
canastos.
Chocolatero.- El que por oficio hace o vende chocolate.
Dependiente.- El que sirve a otro esta subordinado a su
autoridad.
Dibujante.- El que dibuja.
Director.- El que dirige alguna obra o trabajo.
Doméstico.- Se dice de los criados que sirven en una casa.
Dorador.- El que tiene por oficio, dorar.
Dulcero.- El que hace o vende dulces.
Ebanista.- El que trabaja maderas preciosas.
Empalmador.- El junta cabos, sogas o tubos entrelazando las
pu n t a s .
Encuadernador.- El que tiene por oficio encuadernar.
Escultor.- Artífice que esculpe y entalla alguna efigie, en
piedra , marfil, madera, barro, etc.
Estanciera.- El que cuidaba alguna estancia.
Empacador.- El que por oficio empaca objetos o mercancías.
Empedrador.- El que tiene el oficio de empedrar.
Empleado.- El destinado por el gobierno al servicio público.
Escribiente.- El que. traslada y pone n limpio lo escritos de
otro o escribe lo que se le dicta.
Estudiante.- El que hace estudios superiores.
Farmacéutico.- Persona que profesa o ejerce la farmacia.
Fogonero.- El que cuida del fogón, sobre todo en las máquinas
de vapor y en las locomotoras.
Fontanero.- Artífice que fabrica y compone las fuentes y
cañerías.
236
Fotógrafo.- Persona que ejerce la fotografía.
Fabricante.-El que fabrica, el dueño artífice o maestro que
tiene por su cuenta la fabrica de alguna cosa o
trabaja eñ ella.
Fidillero.- El que por oficio hace o vende fideos.
Fundidor.- El que tiene por oficio fundir metales.
Fustero.- El que realiza las dos piezas de madera que tiene
la silla del caballo.
Florero.- Persona que vende flores.
Gallero.- El que cría gallos de pelea u organiza estas.
Gañán.- Mozo de labranza.
Galonero.- El que por oficio hace galones o ribetea.
Grabador.- El que por oficio graba figuras en láminas de
me t a l .
Garrotero.- Guardafrenos de los ferrocarriles.
Gendarme.- Militar destinado a mantener el orden y la
seguridad pública.
Guardia.- El dedicado a la defensa, custodia o protección.
Hortelano.- El que cultiva una huerta.
Herrador.- El que por oficio hierra las caballerías.
Herrero.- El que labra el hierro.
Hojalatero.- El que hace y vende pieza de hojas de lata.
Huacalero.- El que hace o vende huacales, especie de alacenas
portátiles de forma cuadrada que se usan para
llevar algo a la espalda.
Ingeniero.- El que discurre con ingenio las trazas o modos de
ejecutar alguna cosa.
Inspector.- El que por oficio reconoce, vigila o inspecciona
alguna cosa.
Instalador.- El que por oficio instala.
Impresor.- El que por oficio imprime.
237
Incrustador.- El que por oficio incrusta.
Industrial.- El que vive de la industria, es decir la maña y
destreza o artificio para hacer alguna cosa.
Jardinero.- El que por oficio cuida y cultiva algún jardín.
Jabonero.- El que fabrica o vende jabón.
Joyero.- El que hace o vende joyas.
Jefe.- El superior o cabeza de algún cuerpo u oficio.
Lavandera.- La que por oficio lava ropa ajena.
Ladrillero.- El que hace o vende ladrillo.
Latonero.- El que hace y vende coa de latón.
Litógrafo.- El que ejercita en el arte de dibujar en piedra
preparada al efecto para multiplicar lo ejemplares
de un dibujo o escrito.
Labrador.- El que cultiva la tierra.
Lechero.- El que vende leche.
Matancero.- El que trabaja en matar cerdos y preparar su
carne.
Mulero.- Mozo que cuida de las mulas.
Marmolero.- El que trabaja mármol.
Minero.- El que trabaja en las minas.
Maestro.- El que enseña alguna arte o ciencia; el que ejerce
públicamente un oficio mecánico, el perito en
alguna, materia.
Maicero.- El que vende maíz.
Maquinista.- Obrero que monta y desmonta los decorados de
un teatro. El que vigila o gobierna una máquina.
Mecánico.- Conductor de vehículos automotores, perteneciente
a un oficio manual.
Médico.- El que se haya legalmente autorizado para profesar y
ejercer la medicina.
238
Medidor.- El que mide alguna cosa, el sujeto destinado en
cualquier pueblo para asistir a la medida de las
cosas que tienen medida de saca, como aceite, vino.
Mensajero.- El que lleva algún despacho, mensaje o noticia a
otro.
Mesonero.-El que tiene por oficio hospedar en los mesones a
los forasteros, dándoles, por su dinero, lo que
necesitan para sí y sus caballerías.
Molinero.- El que tiene a su cargo algún molino y trabaja en
él y el que los hace o los compone.
Motorista.- Persona que guía motocicletas.
Mozo.- El que sirve en las casas o al público en oficios
humildes y de trabajo.
Músico.- El que se dedica a la música.
Nevero.- El que por oficio hace o vende nieve.
Oficial.- El que se ocupa o trabaja en un oficio de manos; en
la milicia a cualquiera arriba de alférez.
Operario.- Obrero que opera máquinas, trabajador.
Organista.- El que toca el órgano.
Oblellero.- El que hace y vende obleas.
Obrajero.- Capataz o jefe que cuida y gobierna a la gente que
trabaja en alguna obra y obraje.
Obrero.- Persona que se dedica a algún oficio o trabajo
manual retribuido.
Pailero.- El que hace pailas: vasija grande o vaso de cobre,
azófar o hierro, ésta última sirve para tostar el
cacao y otras cosas.
Pajero.- El que conduce o lleva paja a vender de un lugar a
otro.
Panadero.- El que tiene por oficio hacer o vender pan.
Pasamanero.- El que hace pasamanos, franja y otra cosas.
Pastelero.- El que hace y vende pasteles.
Peinero.- El que fabrica o vende peines.
239
Peletero.- El que compone las pieles finas, trabaja en ellas
o las vende.
Pespuntador.- El que pespunta, labor hecha con aguja de puntos
seguidos y unidos o metiendo la aguja para dar
un punto hacia atrás.
Pirotécnico.- El que se dedica a la pirotecnia, arte de
preparar explosivos y fuegos de artificio.
Platero.- El artífice que labra la plata haciendo de ella
varias cosas.
Pulquero.- El que hace y vende pulque.
Purero.- El que por oficio hace o vende puros.
Peluquero.- Persona que tiene por oficio cortar el pelo,
hacer pelucas, etc. Dueño de una peluquería.
Pintor.- El que por oficio pinta, pintor de brocha gorda.
Planchadora.- La que por oficio plancha ropa ajena.
Portero.- La persona que tiene a su cuidado el guardar,
cerrar y abrir las puerta, el aseo del portal o de
otras habitaciones-
preceptor .- Maestro.
Propietario.- Que tiene derecho o posesión sobre una cosa.
Prostituta.- Trabajadora sexual.
Pulidor.- El que pule o alisa alguna cosa.
Recaudador.- El encargado de la cobranza de caudales y
especialmente de los públicos.
Religioso.- El consagrado al servicio y difusión de la
religión.
Rebocero.- El que hace rebozos.
Relojero.- El que tiene por oficio hacer, componer o vender
relojes.
Sarapero.- El que tiene por oficio hacer o vender sarapes.
Sastre.- El que tiene por oficio hacer vestidos.
240
Sillero.- El que tiene por oficio hacer, componer o vender
sillas.
Sombrerero.- El que por oficio hace o vende sombreros.
Sobrestante.- Encargado de dirigir a ciertos operarios, para
que no estén ociosos.
Soldado.- El que sirve en la milicia en una nación.
Subinspector.- El auxiliar inmediato o segundo del inspector.
Tabernero.- El que vende el vino en las tabernas.
Telegrafista..- Persona que se ocupa en el servicio de los
telégrafos.
Tenedor de libros.- El tiene a su cargo los libros de cuenta y
razón en oficinas públicas o particulares.
Torero.- El que lidia toros en plazas.
Talabartero.- El que fabrica los talabartes, cinturones y
arreos.
Tapicero.- Oficial que teje tapices.
Tejedor.- El que por oficio teje.
Teñidor.- El que por oficio tiñe.
Tintorero.- El que tiñe o da los tintes.
Tipógrafo.- Cajista oficial de imprenta que compone lo que se
ha de imprimir.
Titiritero.- La persona que trae o gobierna los títeres.
Tocinero.- El que vende tocino.
Tornero.- Artífice que hace obras al torno, máquina que sirve
para labrar circularmente la madera, metales, hilar.
Tortillera.- La que hace y vende tortillas.
Trensadora.- La que hace cintas de hilo.
Vaquero.- El encargado de cuidar las vacas.
Varillero.- Buhonero, que vende baratijas como botones agujas
y cintas.
241
Velero.- El que hace o vende velas.
Vidriero.- El que trabaja o vende vidrios.
Vagonero.- El encargado de un vagón, carro del ferrocarril.
Velador.- El que vela o guarda alguna cosa.
Veterinario.- Médico encargado de animales.
Zapatero.- El que hace zapatos.
Las transformaciones acarreadas por la modernidad provocaron
modificaciones en lás concepciones sobre los empleos y los
criterios utilizados para agrupar a los trabajadores en 1900
variaron (cuadro 29) . En esa clasificación no se desglosaron los
oficios que cada categoría general incluía. Sin embargo, tomando en
cuenta la subdivisión hecha en 1910, se hizo un reacomodo general
de los datos sobre los trabajadores de Analco que, como se puede
observar variaron cuantiosamente.
El ejemplo más significativo de ello es el caso de las
profesiones liberales, en las que se eliminaron a agentes de
negocios, maestros de obras y mecánicos que en el censo anterior se
incluían en ellas. Asimismo, para 1900, las categorías de
estudiantes; escolares y banqueros desaparecieron -éstos últimos
probablemente fueron incluidos en los rentistas-; permanecieron las
profesiones, la agricultura, la minería el comercio, las industrias
-sin especificar o incluir las bellás artes y oficios-, la
administración -ahora específicamente pública-, los propietarios a
los que se añaden los rentistas- y las ocupaciones diversas -en las
que para este año si sumamos a los jornaleros-.
242
% DE % DE % DE % DE % DE % DE
JALISCO TRABA HABI ANALCO TRABA HABI ANALCO TRABA HABI
1000 JADORES TANTES 1888 JADORES TANTES 1907 JADORES TANTES
AGRICULTURA X 276,285 35.15 23.94 57 1.89 0.71 112 1.99 0.53
MINERIA 3,357 0.43 0,29. 1 0.03: 0.01 1 0.02 0.01
INDUSTRIAS 92,925 11.82 8.05. 1,237 41.04 15.38 2,320 41.24 12.05
TRANSPORTE 7,371 0.94 0.64 13 0.43 0.16 43 0.76 0.22
COMERCIO 28,829 3.67 2.50 566 13.73 7.04 800 14.22 4.16
FUERZA PUBLICA 3,483 0.44 0.30 29 0.96' 0.36 48 U135 0.25
ADMON. P U B L IC A 1,517 0.19 0.13 4 0.13 0.05 36 0.64 0.19
PROF. LIB E R A LE S 7,269 0.92 0.63. 5 0.17 0.06 21 0.37 0.11
PROPIETARIOS Y „
RENTISTAS 4,035 0.51 j5 rj 0.03
(j, 0 0.09
T. DOMESTICOS 346,025 44.03 29.99 150 4.93. 1.86 58 1.03 0.30
DIVERSAS OCUP. 14,833 1.89 1.29 952 31.59 11.84 2,182 38.78 11.34'
TOT. TRABAJADOR 785,939 100.00 68.11 3,014 100.00 37.47 5,626 100.00» 29.23
ADULT. DESOCUP. 2,652 32.97' 7,625 39.62'
IMPRO DUCTIVO S» 367,952 31.89 5,029 . 62.53 13,621 70.77
TOT. HAB 1,153,891 100.00 8,043 100.00 19,247 . 100.00
t IN C L U ID A S A C T IV ID A D E S P ECUAR IAS PARA ANALCO
» INCLUYE MENORES
Cuadro 29. Profesiones en Jalisco para 1900 y en Analco para 1888
y 1907, según el sistema Bertillon, usado como parámetro del censo
de 1900.
% DEL * l DEL ‘
i DE ‘ T O T A L DE T O T A L DE ANUAL
888-907 PROPIO TRABAJAD. HABITANT. 888-9071»
AGRICULTURA ? c■ JJe 96.49 2.11 0.49 2.89
MINERIA o 0.00
INDUSTRIAS 1,083 87.55 41.46 9.67 57.00
T RA NS P ORT E 30 230.77 1.15 0.27 1.58
COME RCI O 234 41.34 8.96 2.09 12.32
FUERZA PU B L I C A 19 65.52 0.73 .0.17 t .00
ADMON. P U B L I C A 32 800.00 1.23 0.29 1.68
PROF. L I B E R A L E S 16 320.00 0.61 0.14 0.84
PROPIETARIOS Y
RENTISTAS 5
T . DOMESTICOS -92 -61.33 O■ J -0.82 -4.84
DI VERSAS OCUP. 1,230 129.20 47.09 10.98 64,74
TOT. TRABAJADOR L ,61L 86.66 86.66 23.31
ADULT. DESOCUP. 4,973 44.39
IMPRODUCTIVOS» 8,592 76.69
T O T . HAB 11,204 100.00
t INCLUIDAS ACTIVIDADES PECUARIAS PARA A N A L C O
tí I N C L U Y E MENORES EN 1 8 8 8 -
U t EN NONE ROS N A T U R A L E S
Cuadro 30. Incremento de profesiones en Jalisco para 1900 y en
Analco para 1888 y 1907, según el sistema Bertillon, usado como
parámetro del censo dé 1900.
2 4 3
Las tres ramas ocupacionales que desaparecieron fueron
sustituidas por el transporte, la fuerza publica y los trabajadores
domésticos, actividades que antes se integraban en otras y que en
1900 adquirieron mayor relevancia.
OCUPACION PRI NCI PAL
P A R A M E T R O S D E L C E N S O D E 1 9 0 0
t j
O
: a
o
m
- i : z
>
_
c
m
o
G
Gráfica 24. • Ocupación principal según, parámetros del censo de
1900. Jalisco 1900, Analco 1888-1907.
244
Si bien en el nuevo tipo de economía el transporte era muy
importante, llama la atención el que la fuerza pública haya
adquirido estatuto especial, dado que uno de los pasos dados por el
gobierno de Díaz fue liberar tropas para ahorrar fondos; aunque
desde otra perspectiva, refiriéndose a la policía, el hecho es
comprensible, sobre todo si se trata de la destinada a caminos y
grandes ciudades donde la delincuencia crecía.
En estos cuadros las cifras relativas a los incrementos
internos hay que tomarlas con cautela, ya que a menor número
original de integrantes corresponde una mayor proporción de
crecimiento, que puede ser significativa en cuanto a los oficios en
sí, pero poco nos dice de la dinámica ocupacional de Analco. Allí
las ocupaciones que más crecieron internamente fueron la
administración pública (800%), las profesiones liberales (320%), el
transporte (230%) las ocupaciones diversas (129%), la agricultura
(96%), las industrias (87%), la fuerza pública (65%), el comercio
(41%) y la única que disminuyó fue la de los domésticos (-61%) , Sin
embargo los lugares especiales en cuanto al total de trabajadores
y de habitantes, el primer lugar lo tienen las ocupaciones
diversas, seguidos por la industria y después el comercio, la
representación en números absolutos de los demás oficios era
mínima. De ahí que por más crecimiento interno que hayan tenido los
profesionistas o los dedicados a la administración, poco nos dice
de cómo era el barrio. Sin embargo la concepción cambia desde la
perspectiva de los dedicados a las ocupaciones diversas -donde se
245
incluyen los jornaleros-, a las industrias, al comercio, a los
servicios, pues eran la mayoría de los trabajadores de Analco.
Para 1910 las once categorías generales de 1900 se
convirtieron en 3 6 clases, posiblemente con el afán de tener un
mayor control y perspectiva de la situación económica y laboral del
país, no sólo por el descontento que la extranjerización de la
economía estaba generando en diversos rumbos del país, sino también
por la, necesidad de una organización productiva más racional
(cuadro 31).
La multiplicación de las clases en que se dividían los oficios
se debe a que los criterios de agrupación eran más específicos y
menos generales. La industria ya no se tomó en general, sino que se
dividió según el giro a que se dedicaba. Lo mismo sucedió con las
actividades agropecuarias, pues se hizo diferenciación entre lo
agrario, lo pecuario, lo marino y otros recursos naturales.
También se separaron los transportes de las vías de comunicación y
los diferentes tipos de servicios administrativos y fuerzas
públicas. Llama la atención como novedad, la clase 11 destinada a
productos químicos.
Del conjunto de las clases contempladas eu este año, cinco no
estaban representadas en Analco: la de caza y pesca, las
cantereras, las salinas, los transportes marítimos y oficiales y la
marina. La minería y la transmisión de fuerzas físicas tenían un
sólo representante en el barrio.
246
CANTON ANAL- ANAL- CANTON ANAL ANAL CANTON ANAL - ANAL-
GUAD. CO CQ GUAD. CO CO GUAD. -CG CO
1910 1888 1907 1910 1888 1907 1910 1883 1907
Clase 1 : Clase 7 C l a s e 11
AGRICULTURA CUERO Y H A T E R I A PRODUCTOS
DURA SACADA QUIMICOS
Adisores y depend DEL R E IN O
de c a m p o 30 ANIMAL A ceiteros 1
y
A gricu lo tres 1,886 11 Alm idoneros 7
y
Hacendados 22 C u rtid o res 237 14 34 A ñileros
Jardineros y hor O tros 15 1 Cereros 13 1
t i c u l tores 517 34 60 suma Coheteros 69 4
ye
P e o n e s de c am po 3 3 , 8 8 6 16 27 237 29 OJ Fosforeros 26 4 1
Carboneros 136 10 Clase 8 Jaboneros 51 2 1
Leñadores 12 T in to rero s 19 3 5
Otros 4 14 HADERAS V eleros 49 e¡ 3
Otros 1
suma 36,439 67 112 Cesteras 5 2
Hormeros 10 suma 238 14 16
Clase 2 Toneleros 23
Torneros 2 C l a s e 12
PESCA Y CAZA 2
suma 45 4 I N D . DE L A
Cazadores 6 ALIMENTACION
-,•-'■
Pescadores 4 Clase 9
Bizcocheros 1
suma 10 METALURGIA, Cerveceros 13 2
F A B R I C A C I O N DE C igarreros 76
Clase 3 METALES Y D ulceros 191 14 20
ARTEFACTOS Matanceros í 86 3 13
' HINAS DE M E T A L M o lin e ro s 36 28 10
Panaderos 1,032 73 125
Adinores y depend O b r e r o s de h d a s . P asteleros 62 2 2
de m i n a s 1 de b e n e f i c i o 89 Pur eros 24 14 5
din e ros, barret Ensayadores 3 C a rn icero s 152 4 22
y pepenadores 67 1 1 A fila d ore s 2 M olenderas 330
Armeros 1 T o rtille ra s 902 15
suma 68 1 1 Cobreros 14 C h ocolateras ¡3 3
Fundidores 51 1 10 F id e lle ro s 3 1 4
Clase 4 Herradores 21 8 Otros ••• 1 7 94
Herreros 651 50 0O 0u
CANTERAS H ojalateros 189 6 22 suma 3,021 176 295
Latoneros 69 2 8'
C anteros e xtra e. 270 Otros I C l a s e 13
Clase 5 suma 1,090 59 137 I N D . DE L A
TOILETTE E
SALINAS 0 C l a s e 10 INDUMENTARIA
Clase 6 CERAMICA
Bordadoras 18
TEXTILES A lfareros 3,376 12 27 C ostureras 2,412 299
L ad rille ros 84 5 54 F lo rista s 34
Jarcieros 196 V idrieros 8 4 Lavanderas y '
Pasamaneros 6 1 planchadoras 2,008 29
Rehaceros 763 211 182 suma 3,468 17 85 M odistas 326
T ejedoras alg. y P eluqueros 332 8 34
lana 1,621 i 2 Sastres 1,021 66 90
T ejedores fib ra 124 3 3 Sombrereros 393 18 18
T e je d o re s palma 65 Zapateros 2,573 240 445
Em puntadoras 180 Otros 7
Otros 60 1
suma 9,117 660 594
s-----
uma 2,960 275 194 ........ .....
Cuadro 31. Población según la ocupación principal. Parámetros del
censo de 1910. Guadalajara 1910. Analco 1888-1907. Hoja 1.
247
C l a s e 14 C l a s e 13 C la s e 23
INDUSTRIAS I N D U S T R I A DE COMERCIANTES
DEL MUEBLE ARTES C IE N C IA S
V LETRAS. Banqueros 7
Ebanistas 7 1 I N D U S T R I A S DE C om erciantes 9738 549 656
T a l l a d o r e s de LUJO Corredores 116 2 29
«ladera 1 V end. Amb. 344
Tapiceros y 22 16 Doradores JC
i 1 Acróbatas 11
C
colcheros Encuadernadores 141 J Aguadores 25 12 16
*.c B ille tero s 9
Otros 6 17 P lateros 119 14 ¿J 2
R elojeros 146 4 2 Toreros 18 2
sim a 30 7 .\ .j T ip ó g rafo s 92 1
L itó g ra fo s 243 4 7 s um a 10 , 2 6 8 563 705
C l a s e 15 Otros 5 13
I N D . DE L A suma 751 28 54 C la s e 24
CONSTRUCCION
C l a s e 19 EJERCITO
Adoberos 26 14
A lba ñ ile s 2, 585 12 370 OTRAS Jefes 133 1
C
C aleros 14 INDUSTRIAS Tropa 128 29 •J
M arm olistas 28 7
P i emer-DS 38 Obreros ind. 1 ,710 54 1 s urna 261 '¿'i 6
Yeseros 13 Em pleados in d . 13
M a e s t r o de O b r a 1 1 6 O tros 74 115 C la s e 25
P intores 377 20 106
Canteros t a ll a - suma 1 , 7 2 3 128 116 MARINA
dores 40 6 38
C arpinteros 2 075 9í 261 C la s e 20 Jefes 25
O tros 6 M arineros 4
TRASPORTES
suma 5 ,197 130 808 MARITIMOS r suma 29
OFICIALES
C l a s e 16 Clase 26
J e f e s de b a r c o 1
CONSTRUCCION M arines 1 POLICIA
DE A P A R A T O S
DE T R A S P O R T E suma **)
L P o licía s 194 43
7C
Carroceros 143 17 C l a s e 21 C la s e 27
Fusteros 16 4 8
T alabarteros 216 30 44 TRASPORTE ADMON. P U B L IC A
C alafateadores 3 TERRESTRE
Otros 27 131 Em pleados y
c
A rrieros 333 J 11 fu ncio n a rio s 525 16
suma 378 78 218 Cargadores 584 39 112
C arreteros 225
7
C l a s e 17 Cocheros 350 J 69
Otros 3 0
L C la s e 2o
T R A S M I S I O N »E
FUERZAS F IS IC A S 0 1 suma 1 ,4 9 2 55 194 CULTOS
C la s e 22 Sacerdotes c at, 245 1 21
Sacerdotes t . d 18
TELEGRAFOS
Y TELEFONOS suma 263 1 21
T e le fon ista s 17
T e le g rafista s 93 7
M ensajero t
suma 110 8
Cuadro 31. Población según la ocupación principal, Parámetros del
censo de 1910. Guadalajara 1910. Analco 1888-1907. Hoj a 2.
248
■
C la s e 29 C la s e 33
JUDICIALES TRABAJOS
DOMESTICOS
Abogados 281 2 2
N otarios 25 Q u e h a c e r e s doro. 48,568 150 58
A g . de N e g o c io 116 1 25 C riados y s ir -
O tros 13 v ie n te s 9,081
Porteros 26 2
422 ? 40 Otros 9
s ut t i a
C la se 30 suma
57,675 150 69
MEDICOS C l a s e 34
D entistas 20 DESIGNACIONES
Farm acéuticos 115 5 GENERALES
Médicos 140 i 5
Parteras 35 M ecánicos 1,161 í 57
V eterinarios 46 1 1 D ependientes 430 2
O pticos 6 Eupleados p a rt. 2,640 2 136
H ospedaje 0 2
s u tria 363 0í. 11 Otros 1 6
C l a s e 31 suis a 4,231 6 203
CIENCIAS,
LETRAS V ARTES
C lase 35
Actores 39
A rquitectos 12 IMPRODUCTIVOS,
C antantes 30 M E N O R E S DE E D A D
D ibujantes 6 2
E scritores 64 E scolares 13,061
E scu lto re s 42 4 E studiantes 2,195 24 18
Fotógrafos 49 1 3 d esa liñ as 55 41
Grabadores 6 1 S in Ocupación 16,985
Ingenieros 153 3 S in Ocupación
M usicos 473 13 38 p o r edad '57,267
P intores 163
P r o f , de I n s t r . 963 1 3 suata 89,563 24 59
Taquígrafos 19
O tros 27 11 C la se 36
s uf f l a 2 , 0 2 9 42 65 PROFESION
DESCONOCIDA
C la se 32 Se i g n o r a 1,329 2 2
O tros r
L
t
P E R S O N A S QU E Jorn a le ro s 466 1,425
V I V E N DE S U S Vagos 53
RENTAS
suma 470 1,480
P ropietarios y
r e n t i s t a s 1,541 5
Cuadro 31 Población seaún la ocupación principal. Parámetros de
censo de Í 910 Guadalajara 1910. Analco 1888-1907. Hoja 3.
249
EL BARRIO, EL CANTON Y EL ESTADO
No obstante el auge que tenían las ciudades, el país
continuaba siendo eminentemente rural, situación que ayuda a
explicar por qué la proporción de los ocupados era menor en Analco
que en el total del cantón y del estado. Los trabajadores en el
barrio representaban el 37% y 29% de la población para los años en
que se levantaron sus padrones, en tanto que en el área de
Guadalajara y en todo Jalisco el 45% y el 68% en 1895 y 1900.
Consecuentemente los analquenses improductivos eran el 63% y el
70%, mientras que en Guadalajara el 55% en 1900 y en Jalisco sólo
alcanzaban el 31% en 1895.
Sin embargo, si nos referimos únicamente a los adultos, los
desocupados en el cantón eran el 49%, mientras que en Analco sólo
el 33% y 39%; diferencia que tiene que ver con la mayor proporción
de menores en el Estado que en el barrio y que el trabajo infantil
sea más frecuente en las áreas rurales.
La diferencia entre Analco y el área de Guadalajara en cuanto
a la proporción de cada uno de los oficios en particular, muestra
las características ocupacionales de una entidad que incluye zonas
rurales y urbanas como el Cantón, así como las de un espacio
citadino.
Mientras que el trabajo más privilegiado en el conjunto urbano
rural fue la agricultura, en Analco fueron las industrias bellas
artes y oficios las que daban de comer a más individuos. SL trim
el porcentaje de los dedicados a ocupaciones diversas y jornaleros
era alto, este hecho correspondía también a una sociedad urbana
250
cambiante, en la que sectores de la fuerza de trabajo no tenían una
ocupación estable, no porque no lo quisieran, sino porque las
condiciones no se los permitían: igual se les requería en una
construcción que en un taller, en trabajos domiciliarios o públicos
eventuales.
Según la división de 1910, el trabajo doméstico y la
agricultura son dos ocupaciones privilegiadas en el cantón, pues
representan el 3 9% y el 25% de los guadalajarenses, seguidos por
los comerciantes 7% y la industria de la toilette e indumentaria
6%, luego están la industria de la construcción y los incluidos en
las ocupaciones de designación general con 3%, los textiles, la
cerámica y la alimentaria con 2%, y el resto de 1% para abajo. h
distribución de los trabajadores en el barrio es diferente. En 1888
la industria de la indumentaria era la más representativa en Analco
(22%) , seguida por el comercio (19%) . Ambas disminuyen su presencia
en 1907 a 11% y 13%. Sin embargo los de profesión desconocida, que
en 1888 eran el 16%, se incrementan en 1907 al 26% debido a un gran
aumento de los jornaleros. El cuarto lugar en 1888 lo ocupaba la
clase de textiles 9%, la cual disminuye a 3% en 1907. A
continuación iban los de la industria alimentaria que del 6% bajan
al 5% y luego los domésticos con el 5% -cuya baja esta influida por
el no conteo de mujeres-, y los de otras industrias, que del 4% se
reducen al 2%.
Incremento notable tienen los empleados en la industria de la
construcción pues de ocupar el séptimo lugar en 1888 se van al
segundo en 1907, con un incremento del 4% al 14%.
251
G U A D A L i DE %DE % DI L*t
'i*
JA TRABA- HABI ANALCO TRABA HABI ANALCO TRABA H A B I
1910 JADORES TANTES 1888 JADORES TANTES 1907 JADORES TANTES
1. A g ricu ltu ra 36,489 24.56 15.47 67 2.22. 0.83 112 1.99 0.53
2. Pesca y Caza 10 0.01 0.00 0 u
3. Minas 68 0.05 0.03 1 0.03 0.01 i 0.02 0.01
4. Canteras 270 0.18 0.11 0 U
5. S alinas 0 0.00 0.00 0 i.)
6. T e xtile s 2,960 i . 99 1.25 275 9.12 3.42-. 194 3.45 1.01
7. Cueros y M ate-
ria s anísale 237 0.36 0.10 29 0.96 0,36 35 0.62 0.18
8. Maderas 45 0.03 0.02 0.00 0.00 4 0.07 0.02
9. M e ta lu rg ia 1,090 0.73 0.46 59 1.96 0.73 137 2.44 0.71
10. C e rá m ica 3,468 2.33 1.47 17 0.56 0.21 35 1.51 0.44
11. P roductos
quím icos 238 0.16 0.10 14 0.46 0.17 16 07Z3 0.03
12. I n d u s t r ia
a lim e n ta ria 3,021 2.03 1.28 176 5.84, 2.19 295 5.24 1.53
1 3. I n d . de l a
T o ile tte e
Indum entaria 9,117 6.14 3.86 660 21.90 8.21 594 10.56 3.09
114. In d u s tr ia del
mueble 30 0.07. 0.01 ( 0.23 0.09 0.59 0.17
1 5 . I n d i de l a
construcción 5,197 3.50 2.20 130 4.31 1.62 80S 14.36 4.20
1 6 . C o n s t , de
transporte 378 0.25 0.16 78 2.59 0.97 213 3 •y / 1.13
17. P ro d , y T r.
de f u e r z a s
física s 0 0 1 0.02 0.01
18. In d . r e l a t i -
vas a a r t e s y
ciencia
I n d . de L u j o 751 0.51 0.32 2o 0.93 0.35 54 0.96 0.28
19. O tra s in d . 1,723 1.16 0.73 [‘
¿'Ó 4.25 i . 59 116 2.0 ó 0.60'
20. Transportes
m arítim os 2 0.00 0.00 0 0
21. Transporte
Terrestre 1,492 0.63 cc 1.82 0.63 194 3.45
1.00 1.01
22. T e lé g ra fo y
telé fon o 110 0.07: 0.05 0 y 0.14 0.04
23. C om erciantes 10,268 6.91 4.35 563 18.68 7,00 705 12.53 3,66
24. E jé rc ito 261 0.18 0.11 29 0.96 0.36' 6 0.11 0.03
25. M arina 29 0.02' 0,01 0 0
26. P o lic ía 194 0.13 0.08 0 43 0.76 0.22
2 7 . Adirion. P ub. 525 0.35 0.22 0 16 0.23 0,08
28. C ultos 263 0.18: 0.11 1 0.03 0.01 21 0.37 0.11 •
y
29, J u d ic ia le s 422 0.28 0.18 A 0.10 0.04. 40 0.71 0.21
30. M édicos 363 0.24. 0.15 L 0.07 0.02 11 0.20' 0.06
32. C ie ncia s,
le tra s y artes 2,029 1.37 0.86. 4? 1.39 0.521 65 1.16 0.34.
3 2 . Que v i v e n de
sus re n ta s 1,541 1.04 0.65 0 c 0.09 0.U3
33. D om ésticos 57,675 38.82 24.45 150 4.98 1.86 69 1.23 0.36
34. D esignación
general 4,231 2.85 1.79 6 0.20 0.07 203 3.61 1.05
3 5 . Im p ro d u c tiv o ! 89,563 37.97 24 0.80 0 .30 59
36. P ro fesió n 1,829 1.23. 0.78 470 15.59 5.84. 1,478 26.27 7.68
Desconocida
T. HABITANTES 235,889 100.00 8,043 100,00. 19,247 100.00
T , TRABAJADORES 148,576 100.00 3,014 ÍOO.UO, 5,626
Î D A T O QUE I N C L U Y E D E S O C U P A D O S P E R O NO S E T O M A EN C U E N T A E N L O S P O R C E N T A J E S
Cuadro 32. Población según ocupación, agrupada en categorías.
Parámetros del censo de 1910. Guadalajara 1910, Analco 1888 y 1907.
252
Observando las categorías contempladas por los tres censos en
conjunto -sin desglose de oficios-, nos percatamos de que, en
términos absolutos, los trabajadores de todos las ramas se
incrementaron entre 1888 y 1907 en Analco, salvo en el caso de los
estudiantes y de los domésticos según los criterios de 1910.
Agricultura, minas, textiles, cueros y materias animales,
metalurgia, productos químicos, industria alimentaria, la de la
indumentaria, otras industrias, comerciantes, ejército, ciencias
letras y artes y domésticos disminuyen proporcionalmente entre los
trabajadores en Analco.
En 1907 según la clasificación del censo de 1910,
independientemente de que los oficios que se desempeñaban en el
barrio se incrementaran o no, la proporción de trabajadores en
Analco respecto al cantón de Guadalajara era mayor en casi todas
las ramas, salvo en la agricultura, cerámica, ejército,
administración pública, médicos, ciencias letras y artes, los que
viven de sus rentas y domésticos.
LOS AGRICULTORES
Dado que Analco estaba situado en las orillas de la ciudad, en
su espacio había ciertas huertas, establos y ranchos: la Quinta
Velarde, el Rancho de San Carlos, la huerta de "Las Conchas" y
otros. En esos establecimientos algunos de sus habitantes
desempeñaban labores de tipo agrícola, aunque en una proporción
mucho menor que la del cantón de Guadalajara, el cual abarcaba a la
ciudad y su hinterland rural.
253
No. obstante que los analquenses empleados», en la agricultura
disminuyeron entre 1888 y 1907, la existencia de ese tipo de
labores es un indicador de la presencia de la cultura rural en el
barrio, con lo que la influencia que respecto a costumbres,
tradiciones y formas de vida, que ejercían los inmigrantes
campesinos se ve reforzada.
COMERCIO
Según los parámetros del censo de 1910, después la industria,
el comercio era la ocupación a la que más analquenses se dedicaban.
En 1888 los comerciantes tenían una representación más elevada en
el barrio que en el conjunto del estado en 1900: 19% de los
trabajadores y 7% de los habitantes en Analco, contra 4% de
trabajadores y 3% de habitantes en Jalisco.
A pesar del aumento, su representación en el conjunto
analquense bajó al 14% en 1907, cifra en la que no se incluyeron a
las mujeres, muchas de las cuales se dedicaban a ello. El pequeño,
en ocasiones muy pequeño comercio, fue la alternativa que muchos
encontraron para ganarse el pan de cada día en el nuevo orden que
se establecía, ocupación que en cierta manera respondía a la
problemática del abasto citadino local.
LOS ESTUDIANTES
Dada su condición de adultos ocupados, los estudiantes mayores
han sido incluidos en los cuadros para los trabajadores, aunque su
proporción sea mínima en Analco.
254
A pesar de que durante el porfiriato los estudios
profesionales y técnicos recibieron un fuerte impulso, distaban
mucho de tener la masividad que actualmente los caracteriza, y sólo
acudían a ellos los jóvenes de las capas medias y superiores de la
sociedad. De ahí que en Analco -no obstante ser el barrio más
poblado de la ciudad- hubiera tan pocos estudiantes y disminuyeran
en un período de bonanza para el empleo citadino.
PROFESIONISTAS, EMPLEADOS EN LA ADMINISTRACION Y TRANSPORTES
El incremento interno que tuvieron profesionistas, empleados
en la administración y en transportes fue alto. Sin embargo, su
representación en el total de habitantes y de trabajadores de
Analco era muy baja, menor que en el Cantón en 1895, aunque en 1907
alcanza el 0.6% y supera al porcentaje de este tipo de trabajadores
en Jalisco en 1910, pues la entidad sólo llegaba al 0.13%. La
administración era una ocupación era favorecida por el hecho de que
el barrio formaba parte de la capital jalisciense en donde de una
manera y otra se dirimían la mayoría de los asuntos públicos. Sin
embargo, debe haberse tratado efectivamente de empleados que
requerían poca preparación y que encontraron trabajo en esas
oficinas, más no de cuadros profesionistas y/o dirigentes, pues a
esa formación pocos analquenses acudían entonces.
LOS VAGOS, LOS MENDIGOS Y LA FUERZA PUBLICA
Dato interesante lo constituyen los vagos, término que para la
época se refiere a las personas que no tienen un trabajo fijo y
255
andan de un lado a otro buscando el pan de cada día. Desde el punto
de vista contemporáneo se podrían incluir dentro de la categoría de
los subempleados. Si bien, los 53 vagos registrados por el párroco
en 1907 tienen poca representatividad en el conjunto de la
población, su cantidad es mayor que la de muchos otros oficios.
Pocos analquenses formaban parte de la fuerza pública, pero
tanto en 1888 en que constituían el 1% de los trabajadores como en
1907 en que su proporción era de 0.9% superó a la que tenía el
Estado de 0.4% en 1900. No obstante el que pocos de los habitantes
de Analco se emplearan en ella, la presencia de esta corporación en
el barrio debe haber sido fuerte, pues según se puede observar en
la prensa del período, delitos de sangre, asaltos y robos,
escándalos públicos causados por borrachos, eran el pan nuestro de
cada día en los barrios de Analco y San Juan de Dios.
Viejas modalidades de ganarse la vida entre las clases
populares se modificaron como resultado de las tensiones que el
desarrollo material acarreó. La resignación de los pobres disminuyó
y el número de mendigos y de agresivos creció. Si bien la presencia
de los mendigos no se ha detectado en el barrio, es probable que
algunos de los vagos registrados por el padre Anesagasti y otros de
los pobres de Analco, salieran a las partes céntricas o adineradas
de la ciudad en busca de la caridad pública.
LOS DOMESTICOS
Los domésticos, incluidos en las ocupaciones diversas en los
conteos de fines del siglo XIX, aumentaron notablemente en 1910, al
256
grado de que en el estado sobrepasaron en 9% a los empleados en la
agricultura y adquirieron categoría propia en la clasificación del
trabajo.
La demanda de este tipo de servidores debe haberse
incrementado en la ciudad, pues las residencias en que los
adinerados vivían en las nuevas colonias eran más grandes que las
anteriores y- requerían más servidumbre. También los sectores
emergentes de la clase media deben haber incrementado la demanda de
este tipo de trabajo, al igual que áreas rurales y casas de campo.
Además es probable que entre ellos se hayan incluido a los que
realizaban la limpieza en oficinas y negocios públicos.
Posiblemente el auge de este empleo repercutió en el aumento de
mujeres solteras que llegaban a Analco, muchas de las cuales al
emplearse en casas, no gastaban en sustento y poco en vestido, ya
que estas necesidades eran cubiertas por sus patrones.
Aunque en el barrio los trabajadores domésticos bajan su
representación del 5% al 1% entre 1888 y 1907, hay que tener
presente que son las mujeres las que principalmente se dedicaban a
este trabajo y no fueron tomadas en cuenta en los conteos del
segundo año en Analco. Tal vez por eso fue que el barrio quedó muy
por abajo de las proporciones del Estado.
LAS INDUSTRIAS
La industria fue la rama ocupacional en la que tanto en 1888
como en 1907 se ubicaban el mayor número de analquenses, mientras
que en el Cantón ocupaba el segundo lugar en 1895 y el tercero en
257
Jalisco en 1900. Los dedicados a ellas en Analco fueron los que:
proporcionalmente más aumentaron y su representación en el
incremento de trabajadores y habitantes fue alta.
El que esta labor tuviera mayor frecuencia en el cantón que en
el estado, aunque hay un quinquenio que separa a ambos datos, es
posible que la diferencia se deba a que se trata de una división
política que abarca una menor área rural y a la mayor ciudad del
estado y por tanto ubica a Analco como una comunidad laboralmente
más urbana.
Cabe mencionar que los términos industrial, fabricante,
obrero, estaban atravesando por una redefinición de su significado
y que al referirnos a ellos no hablamos de las modernas fábricas
sino principalmente de oficios desempeñados por artesanos (ver
cuadro de actividades desglosadas en los padrones de Analco y
recuadro de glosario de oficios).
LOS JORNALEROS
Mientras que en algunas agrupaciones de oficios los jornaleros
fueron incluidos en el rubro "ocupaciones diversas", en otras
permanecieron como categoría aparte.
Si bien es frecuente que en el lenguaje cotidiano se designe
así a trabajadores del campo, dadas las características del
período, la cantidad de estos en Analco y que desempeñaban sus
labores en la ciudad, se han tomado como tales a los que trabajan
por un jornal, gentes.que no necesariamente tienen un empleo fijo
y que constituyen una especie de reserva de fuerza de trabajo o
258
fuerza de trabajo movible, necesaria para una época en que se. están
realizando una serie de obras públicas y se implementaron servicios
que en ocasiones no requieren de trabajadores fijos.
De ahí que los jornaleros, después de los dedicados a las
industrias bellas artes y oficios, eran los que más representación
tenían entre .los trabajadores.
LA INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCION
Los trabajadores empleados en la industria de la construcción
se incrementaron del 4% al 14% en Analco entre 1888 y 1907. También
los dedicados a la construcción del transporte se elevaron del 3%
a 4%. En ambos casos la proporción superó a la del cantón.
Si bien, como ya se mencionó, tomados en conjunto los
dedicados a las industrias son los trabajadores que más aumentaron,
considerándolos aisladamente, los dedicados a la construcción
fueron los que tuvieron un incremento mayor y muy representativo
del proceso por el que atravesaba la urbe. Este proceso también se
hizo presente en el interior del barrio, como lo muestra la queja
que un grupo de analquenses presentó al Ayuntamiento en 1902 :
Analco es uno de los barrios en el que por el sólo
esfuerzo de los particulares se nota el gran desarrollo
y progreso de nuestra querida Ciudad, como lo prueban las
muchas casas nuevas que allí se han construido, algunas
de ellas de más de un piso.
A pesar de este progreso y de que una nueva línea de tranvías
se ha establecido por la calle de la Salud, los servicios
municipales no alcanzan a nuestro barrio.
Con la industria de la construcción estaban directamente
vinculados los ladrilleros, los cuales de 5 que había en el barrio
en 1888 ascendieron a 54 en 1907. Otros oficios también ligados a
259
la edificación eran los carpinteros que ascendieron de 91 a 261 en
esos 19 años y los herreros que aumentaron de 50 a 88.
No sólo la costrucción y las obras que la instalación de los
servicios de agua potable y alcantarillado requirieron a albañiles
y trabajadores de la construcción analquenses. También tuvieron
empleo en las'obras del embovedamiento del río de San Juan de Dios,
iniciado en 1906 y en la realización de la calzada Porfirio Díaz' en
el lugar que ocupaba éste.
LOS HERREROS
Estrechamente vinculados a la industria de la construcción,
los herreros aumentaron en durante el porfiriato en Analco.
Más allá de lo necesario de sus labores, el oficio había
adquirido cierto prestigio en Analco gracias las obras realizadas
en ese ramo por don Jesús Gallo Pedraza. Este, nació en Tequila en
1831, pero a temprana edad llegó al barrio donde aprendió los
secretos de la fundición y del manejo de los metales y fue a
perfeccionarse a la ciudad de México. De regreso organizó su taller
en la calle del Aguila número 35, actualmente Insurgentes 321.
Fundió campanas para templos y pueblos de Jalisco, así como la cruz
del reloj de la Catedral y el barandal que limitaba su atrio;
construyó un torno mecánico que obtuvo premio y diploma en la
Exposición Universal de Chicago. Durante la guerra de Reforma,
fabricó mortéros y cañones para el ejército liberal, en el que
combatió. Terminada la guerra se inició en la fabricación de
navajas para gallos de pelea con tal éxito, que llegó a exportarlas
260
a Estados Unidos, Centro y Sudamérica. (Mendoza: 1993, p p .29 y 30) .
Hasta la fecha el apellido Gallo es reconocido con respeto en
Analco, no sólo porque artesanos de la talla de don Jesús
contribuyeron a darle prestigio como un barrio de artesanos
destacados, sino también porque sus descendientes han destacado
como profesionistas y siempre han reivindicado su origen
analquense. De hecho uno de sus nietos, el doctor Delfino Gallo, es
uno de los actuales dirigentes de la "Sociedad Histórica de
Analco".
RAMAS TEXTILES
Analco fue un barrio que durante la época colonial se
distinguió por el trabajo textil. Sin embargo, durante el
porfiriato, el impulso recibido por las fábricas textiles de las
inmediaciones de la ciudad repercutió en una significativa
reducción de los trabajadores vinculados a esta industria. En
términos generales, entre 1888 y 1907 los trabajadores dedicados
tanto a la industria textil, como de la indumentaria disminuyeron.
No obstante el desplazamiento de muchos artesanos y obrajeros,
este tipo de labores siguen estando presentes de diversas maneras:
los reboceros aunque bajaron de 211 a 182 en 1907, mantuvieron una
presencia fuerte en el conjunto del trabajadores en Analco; los
sastres aumentaron de 66 a 90 y las costureras en 1888 eran 299.
Salvo estos dos últimos, las labores artesanales en el ramo
decrecieron y el sarapero de plano desapareció.
261
Si bien el trabajo artesanal textil en un alto grado fue
paulatinamente absorbido por la industria, hubo algunos que
siguieron desarrollándolo, o bien porque era una tradición-
arraigada, y en ocasiones familiar para ellos, o bien porque era lo
que sabían hacer para ganarse la vida y podían inmiscuir en sus
pequeños talleres a algunos de sus parientes o hijos. En este
sentido cabe mencionar que la rebocería más o menos tradicional
pervivió en los barrios de Analco y San Juan de Dios hasta'
principios de la segunda mitad del siglo XX.
LOS ZAPATEROS
Una de las industrias que ha caracterizado a Guadalajara es
precisamente la del calzado. La zona oriente de la ciudad hasta la
fecha cuenta con un considerable número de talleres donde se
adorna, se pega o se corta zapato. Tal vez -durante el porfiriato
esta actividad fue fuertemente impulsada en la capital tapatía y
por tanto en Analco, donde su ubicaban y desempeñan sus labores
muchos zapateros. Entre 1888 y 1907 este tipo de trabajadores se
incrementan de 240 a 443 en el barrio.
CARROCEROS, CARREROS Y MECANICOS
El transporte es sin duda uno de los servicios públicos que
más impulso reciben en esa época, pues el crecimiento de la ciudad
y las exigencias de la modernidad así lo demandan. De ahí que en
los 19 años que transcurren entre los dos padrones que se analizan
para Analco, nos encontramos con que los mecánicos se incrementan
262
de 1 a 57, los carroceros de 17 a 35 y los carreros de 25 a 98. Si
bien en aquel momento estos trabajadores se instalaron
principalmente en la parte norte del barrio, sin duda constituyen
el antecedente de la actual zona de talleres y refaccionarias que
se encuentra en el sur del barrio.
OFICIOS DIVERSOS
Entre los empleos cuyo incremento llama la atención en el
período, se encuentran los cargadores que de 39 ascienden a 112 y
el de los empleados que de 2 se van a 137; el auge de estos dos
oficios va de acuerdo con las innovaciones y demandas de la época:
el transporte de mercancías a 1través del ferrocarril requería de
los cargadores y la multiplicación de comercios y oficinas de los
empleados.
Por otra parte, los panaderos aumentaron de 73 a 125 y los
lecheros de 1 se van a 54. La ciudad crecía y con ella sus demandas
de alimentación. Analco como barrio de trabajadores trataba de
satisfacerlas'.
El resto de las ocupaciones tienen una representación mínima
tanto en Jalisco como en el cantón y en Analco (ver cuadros
relativos de oficios desglosados).
OFICIOS QUE DESAPARECEN, PERMANECEN O APARECEN EN ANALCO
Los oficios y el número de trabajadores que de ellos viven se
listan en el cuadro 33 como aparecen en los padrones de 1888 y
1907. En él se puede observar cuáles son las ocupaciones que
263
desaparecen, las que permanecen con el mismo número de integrantes,
lo incrementan o disminuyen, así como los que aparecen a lo largo
de estos 19 años, con la salvedad hecha para el trabajo femenino y
consecuentemente para los empleados domésticos.
Algunos de los nombres y criterios utilizados para designar y
anotar algunos oficios fueron diferentes en ambos años. Por
ejemplo, las prostitutas, los carboneros, el bañero y el herrador
no aparecen en 1888; sin embargo, en la lista de giros comerciales
de 1880 se incluyen carbonerías (ver plano 17, cap. V).
Difícilmente se puede pensar que. estos trabajadores vivieran en
otra parte de la ciudad y fueran a desempeñar su oficio al barrio.
Lo más probable es que en ese año se hayan considerado entre los
comerciantes.
Independientemente de las clasificaciones, los trabajadores
que más aumentaron, fueron los jornaleros, comerciantes, zapateros,
los dedicados a los servicios y al transporte público, a la
administración, profesiones liberales y construcción, así como
algunas ramas de la industria alimenticia y.la editorial. También
incrementaron su número de empleados algunos oficios tradicionales,
los cuales en 1888 pudieron haberse tomado corno obreros, pues llama
la atención que éstos hayan disminuido en 1907. Esta perspectiva,
diferente a las de los censos que se han considerado, permite
observar algo muy similar a lo que aquella muestra.
Entre los oficios que van siendo desplazados por los servicios
y formas de la vida moderna se encuentran los molineros los cuales
ya no tendrán, que atender a las señoras que acudían a ellos para
264
que les convirtiera su nixtamal en masa. La costumbre de echar "las
calientitas" a la hora de comer empezó a decaer, y en lugar de ver
a las mujeres entre el metate y el comal, moliendo, torteando y
cuidando que las tortillas se inflaran, se las vería en la
tortillería, platicando en la cola del turno con las vecinas y la
dueña del negocio las novedades del día. Su antiguo y particular
lugar de chisme y comadreo, los lavaderos públicos, habían sido
sustituidos por un paseo para todos los tapatíos; y como ya tenían
tomas de agua en sus casas, lavarían la roa de la familia a solas.
Por otra parte, con la introducción del alumbrado eléctrico
los servicios del velero y del cerillero cada día se requerirán
menos y un número cada vez menor de artesanos se dedicarían a ello.
El embovedamiento del río de San Juan de Dios si bien empleó
a muchos trabajadores en su construcción, también dejó sin empleo
a aquellos que se dedicaban a oficios en los que las aguas del río
eran su materia prima, como hortelanos, bañeros y lavanderas.
Otro de los oficios que ya no aparecen en 1907 es el de los
gañanes, posiblemente porque su categoría haya venido a menos o por
haberse incluido en los jornaleros en 1907.
265
INCREMENTO INCREMENTO INCREMENTO
O O O
OFICIO 1883 1807 DECREMENTO OFICIO 1333 1907 DECREHEHÎO OFICIO 1838 1907 DECREMENTO
COSTURERA 299 AlFAPERO 12 27 15 PPIP1ETARI0 5
TRENSADORA 60 CANTEPO 6 33 32 SEBRESTANTE 5
PLANCHADORA 27 llf1JALATER0 6 22 16 ESCULTOR 4
TITIRITERO 23 AFR1EP0 e
V» II 6 W 70 4
TORTILLERA 15 B\RBERO 5 13 3 PROI[CHICO 4
PARAN 12 U\DRULERO 5 54 49 VILABOR 4
CHOCOLATERO 3 CARNICERO 4 22 13 VORIERO 4
ESTANCIERA 3 E5CRIB1ENTE 4 11 7 BLLETERO 3
CERVECERO 2 rJSTERQ 4 8 4 DEPEHDIENTE 3
CHARTERO 2 iHPRESOR 4 12 Br[»M TANERO 3
LAVANDERA 2 LABRADOR 4 27 23 1NOENltRO 3
OPERARIO 2 lITOGRAFO 4 7 3 HESOM ERO 3
«ALERO 1 AORICULTOR 3 II 3 VAQUERO 3
EBANISTA 1 COCIIERO 3 69 66 A(HETERO 2
SARAPERO 1 CMQUIHUI1ER 3 6 3 AM ASADOR 2
REBOCERO 211 182 -29 «ATANCERO 3 13 10 BOPEGUERO 2
DOMESTICO 150 58 -92 'EUJOUERO 3 21 18 CAJERO 2
OBRAJERO 94 58 -36 1NT0RER0 3 5 2 COBRADOR 2
OBRERO 54 l -53 I0S1NER0 3
r
.9 2 UBUJANTE 2
SOLDADO 29 5 -24 ORREÜOR 2 29 27 HPEPRADOR 2
MOLINERO 23 10 -18 EM PLEADO 2 137 155 FLORERO 2
ESTUDIANTE 24 18 -6 LATONERO 2 8 6 OGONEF'O 2
TEJEDOR 13 2 -13 MAQUINISTA 2 3 1GUARDIA 2
PL1RER0 14 5 / -9 RELIGIOSOS 2 21 19 IUACAIERO 2
VAGONERO 6 2 -4 A. VIAJERO. 1 18 1y7 JEFE 2
VELERO 5 3 -2 FIDULERO 1 4 PAllERO 2
CERILLERO 4 1 -3 FOTOGRAFO 1
T
2 PESPUNTADOS 2
RELOJERO 4 2 -2 FUNDIDOR 1 ló 9 PORTERO 2
INCRUSTADOR 2 1 -1 LECHERO 1 54 53 PULQUERO 2
JABONERO 2 l -1 MAESTRO 1 6 5 TORERO 2
SOMBRERERO 18 13 MECANICO 1 57 56 TORNERO 2
SILLERO 4 4 HEDICO 1 5 4 ADMINISTRADOR I
ABOGADO 2 2 NEVERO 1 23 27 AUTOMOVILISTA
PASTELERO 2 2 OBLEllERO 1 2 1CAPAUERAHGO
OORADOR 1 l PEINERO 1 3 2CAJISTA
JOYERO I 1 PRECEPTOR 1 3 2(AMPOSAHTERO
MAICERO 1 1 TABERNERO 1 2 1CERERO
MINERO 1 l INDUSTRIAL 49 CORDONERO
VETERINARIO 1 l GENDARM E 44 DIRECTOR
COMERCIANTE 549 656 1 07 PRO STITUTAS 41 ELECTRICISTA
JORNALERO 466 1435 969 CONDUCTOR 18 EM PACADOR
ZAPATERO 240 443 203 COCHERO 15 GALONERO
CARPINTERO 91 261 17(] ADOBERO 14 CALLERO
PANADERO 73 125 52 TENEDORDE L 13 » G RABADOR
SASTRE 66 90 2 FABRICANTE 12 IN STALADOR
HERRERO 50 88 3f ABASTERO 10 MEDIDOR
CARGADOR 39 112 7 CARBONERO IÓ MENSAJERO
HORTELANO 34 52 r EHPALM ADOR 9 M OTORISTA
TALABARTERO 30 44 14B AÑERO 8 OFICIAL
CARRERO 25 98 73 HERRADOR 8 ORGAN151A
PINTOR 20 107 87 INSPECTOR 3 PAJERO
CARROCERO 17 35 18 G ARROTERO 7 PASAHANERO
CURTIDOR 14 34 20 JARDINERO 7 PELETERO
DULCERO 14 20 6M ARM OLERO 7 P ULIDOR
PLATERO 14 25 1 MULERO 7 R ECAUDADOR
MUSICO 13 37 24 TELEGRAFISTA 7 SUBINSPECTOR
AGUADOR 12 16 4 ENCUADERNADOR 5 TAPICERO
ALBAÑIL 12 370 3í<8 FARMACEUTICO 5 TEÑIDOR
TIPOGRAFO
VARILLERO
PELETERO
Cuadro 33. Incrementos y decrementos por oficio. Analco 1888-1907.
266
O F I C I O S CO N F R E C U E N C I A M A Y O R A 1 0
F R E C U E N C IA F R E C U E N C IA
O F IC IO 1888 O F IC IO 1907 El resto de los oficios
C O M E R C IA N T E 549 JORNALERO 1435
JORNALERO 468 C O M E R C IA N T E 656 que desaparecen es poco
COSTURERA 299 ZAPATERO 443
ZAPATERO 240 A L B A Ñ IL 370 significativo por el número y
REVBOCERO 211 C A R P IN T E R O 261
D O M E S T IC O 150 REBQCER0 182
OBRAJERO 94 EMPLEADO 137 por el tipo de trabajo que
C A R P IN T E R O 91 PANADERO 125
PANADERO 75 CARGADOR 112 realizaban.
SASTRE 66 P IN T O R 107
TRENSADORA ki) CARRERO 98
OBRERO 54
Con el incremento de la
SASTRE 90
HERRERO 5 fl HERRERO 89
CARGADOR 39 COCHERO 68 población y las modificaciones
HORTELANO 34 D O M E S TIC O 59
TALABARTERO 30 OBRAJERO 58
SOLDADO 29
en las formas de vida la
M E C A N IC O 57
M O L IN E R O 28 L A D R I L ERO 54
PLANCHADORA 27 LECHERO 54 demanda de diversión aumenta y
CARRERO 25 HORTELANO 53
E S T U D IA N T E 24 IN D U S T R IA L 49 con ello las alternativas de
T IT IR IT E R O 23 GENDARME 44
P IN T O R 20 TALABARTERO 44
SOMBRERERO 18 P R O S T IT U T A 41 nuevos empleos. De ahí el
CARROCERO 17 CANTERO 38
T O R T IL LE R A 15 M U S IC O 37 incremento que los titiriteros
TEJEDOR 15 CARROCERO 35
PURERÜ 14 C U R T ID O R 34
C U R T ID O R 14 CORREDOR 29
tuvieron en el barrio.
CULCER0 14 NEVERO 28
PALTERO 14 ALFARERO 27
M U S IC O 13 LABRADOR 27
GAÑAN 12 PLATERO 25
AGUADOR 12 C A R N IC E R O 22
A L B A Ñ IL. 12 HO MJALATERü 22
ALFARERO 12 PELUQUERO 21
R E L IG IO S O S 21
DULCERO 20
AG. V IA JE R O 19
CONDUCTOR 19
E S T U D IA N T E 18
S0BRERER0 18
AGUADOR 16
COLCHERO 15
ADOBERO 14
BARBERO 13
MATENCER0 13
T . L IB R O S 13
F A B R IC A N T E 12
IM P R E S O R 12
A G R IC U L T O R H
A R R IE R O 11
E S C R IB IE N T E 11
ABASTERO 10
CARBONERO 10
FU N D ID O R 10
M E D ID O R 10
Cuadro 34. Oficios con frecuencia mayor a 10. Analco 1888-1907.
267
PRIMARIO 1888 1907 SECUNDARIO 1888 1907 TERCIARIO 1888 1907 S/UBICACION 1888 1907
TOTALES 1,949 2,086 3,126 4,228 3,135 3,594 2,356 3,399
AGRICULTOR 3 11 ADOBERO ' 14 ABASTERO 10 JORNALERO 466 1,435
CAÑERO 1 ALBAÑIL 12 370 ABOGADO 2 2 ININTELIGIBLE 2 4
CHARALERO 1 ALFARERO 12 27 ADMINISTRADOR 1 VAGO 53
ESTANCIERA 3 AMASADOR 2 AG. VIAJERO ' 1 18
FLORERO 2 ACHETERO 2 AGUADOR 12 16
GALLERO 1 CANTERO 6 38 ARRIERO 5 11
GAÑAN 12 CARBONERO 10 AUTOMOVILISTA 1
HORTELANO 34 53 CARPINTERO 91 261 BARBERO 5 13
JARDINERO 7 CARRERO 25 98 BAÑERO 8
LABRADOR 4 27 CARROCERO 17 35 BILLETERO 3
LECHERO 1 54 CERERO 1 BODEGUERO 2
MATANCERO 3 13 CERILLERO 4 1 CABALLERANGO 1
MULERO 7 CHIQUIHUITERQ 3 6 CAJERO 2
VAQUERO 3 CHOCOLATERO 3 CAJISTA 1
COLCHERO 15 CAMPOSANTERO 1
CORDONERO 1 CARGADOR 39 112
CURTIDOR 14 34 CARNICERO 4 22
DORADOR 1 1 CERVECERO 2
DULCERO 14 20 COBRADOR 2
EBANISTA 1 COCHERO 3 69
EMPALMADOR 9 COMERCIANTE 549 656
ENCUADERNADOR 5 CONDUCTOR 18
ESCULTOR 4 CORREDOR 2 29
FABRICANTE 12 COSTURERA 299
FIDILLERO 1 4 CUARTERO 2
FUNDIDOR 1 10 DEPENDIENTE 3
FUSTERO 4 8 DIBUJANTE 2
GALONERO 1 DIRECTOR 1
GRABADOR 1 DOMESTICO 150 58
HERRADOR 8 ELECTRICISTA 1
HERRERO 50 88 EMPACADOR i
HOJALATERO 6 22 EMPEDRADOR 2
HUACALERO 2 EMPLEADO 2 137
IMPRESOR 4 12 ESCRIBIENTE 4 11
INCRUSTADOR 2 1 ESTUDIANTE 24 18
INDUSTRIAL 49 FARMACEUTICO 5
JABONERO 2 1 FOGONERO 2
JOYERO 1 i FONTANERO • 3
LADRILLERO 5 54 FOTOGRAFO . 1 3
LATONERO 2 8 GARROTERO 7
LITOGRAFO 4 7 ANDARME 44
MARMOLERO 7 GUARDIA 2
MINERO 1 1 INGENIERO 3
NEVERO i 28 INSPECTOR 8
OBLELLERO l 2 INSTALADOR 1
OBRAJERO 94 58 JEFE 2
OBRERO 54 1 LAVANDERA 2
PAILERO 2 1 MAESTRO 1 6
PAJERO 1 MAICERO i 1
PANADERO 73 125 MAQUINISTA 2 3
PASAMANERO 1 MECANICO 1 57
PASTELERO 2 2 MEDICO i 5
Cuadro 35. Oficios por sectores en Analco 1888-1907.. Parámetros
actuales
268
PRIMARIO 1888 1907 SECUNDARI 1888 1907 TERCIARIO 1888 1907 S/UBICACION 1888 1907
PEINERO 1 3 MEDIDOR 1
PELETERO 1 MENSAJERO 1
PESPUNTADOR 2 MESONERO 3
PIROTECNICO 4 MOLINERO 28 10
PLATERO 14 25 H0Î0RISTA 1
PULQUERO 2 MOZO 4
PURERO 14 5 MUSICO 13 37
REBOCERO 211 182 tí OFICIAL 1
RELOJERO 4 2 OPERARIO 2
SARAPERO 1 ORGANISTA 1
SASTRE 66 90 PELUQUERO 3 21
SILLERO 4 4 PINTOR 20 107
SOMBRERERO 18 18 PLANCHADORA 27
TALABARTERO 30 44 PORTERO 2
TAPICERO 1 PRECEPTOR 1 3
TEJEDOR 15 2 PROPIETARIO 5
TEÑIDOR 1 PROSTITUTA 41
TINTORERO 3 5 PULIDOR 1
TIPOGRAFO i RECAUDADOR 1
TITIRITERO 23 RELIGIOSOS! 2 21
TOCINERO 3 5 SOBRESTANTE 5
TORNERO 2 SOLDADO 29 5
TORTILLERA 15 SUBINSPECTOR 1
TRENSADORA 60 TABERNERO 1 0
i.
VARILLERO 1 TELEGRAFISTA 1
VELERO 5 3 TENEDOR DE L. 13
VIDRIERO 4 TORERO 2
ZAPATERO 240 443 VAGONERO 6 2
VELADOR 4
VETERINARIO 1 1
Analco 1888-1907. Parámetros
Cuadro 35. O fic io s p o r s e c to re s en
a c tu a le s . ( C o n tin u a c ió n ).
OFICIOS SEGUN LA CONCEPCION CONTEMPORANEA DE SECTORES
La agrupación, proporciones e incrementos de los oficios
realizada con base en los criterios contemporáneos de sector
primario, secundario y terciario se muestra en los cuadros 34 y 35.
Según esta división, tanto en 1888 como en 1907 el sector terciario
es el que ocupa a mayor número y proporción de trabajadores en
Analco, seguido del secundario. La representación del primario es
mucho menor y su incremento en 1907 se debió a un ligero decremento
de las dos anteriores.
Gráfica 25. Porcentajes de oficios por sectores en Analco 1888-
1907. Parámetros actuales.
270
En ambos años, más de la mitad de los trabajadores se
empleaban en el sector terciario,‘el 57% y 56% respectivamente.
Asimismo su participación en el crecimiento de los trabajadores fue
notoria, pues alcanza el 55%. Esta perspectiva también corrobora lo
mostrado por las dos anteriores respecto a los reajustes que están
teniendo los oficios en Analco como consecuencia de las
innovaciones de la modernidad porfirista
OCUPACION POR SECTOR
Gráfica 26. Incremento de la ocupación por sector. Analco 1888-
1907.
271
DEL % DEL DEL % % DEL % % DEL t DEL
TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
SECTOR 1888 TRAS. HAS. PEA 1907 TRAS. HAS. PEA
PRIMARIO 61 2,02’ 0 ,7 6 . 1,11 179 3 ,2 1 . 0.93 ' 1.35
SECOND.« 1,240 4 1 . 1 4 • 1 5 .4 2 22,56 - 2,325 42.72 12.08 17.56
TERCIARIO? 1 , 7 1 3 56,83 21,30 31.16 3,122 5 6 ,0 2 . 16,22 23.58
VAGOS r?
J0 0.95 0.28 0.4O'
ADULTOS
D ESG C .W t 2,652 32.97 48,24. 7,562 39.29 5 7 .1 1
TOTAL INPR 5 , 0 2 9 62,53 13,623 70.78
TOTAL
T R A B .m » 3 , y 14 1 0 0 , 0 0 37.47 54.83 5 , 5 7 3 100.00 \
JLu
* 0
$
Q L
70 42.09
PEA»? 5,497 6y , 35. 100,00 1 3 ,2 4 1 2 3 7 , 5 9 . 68.80 100,00
TOT. FOB. 8,043 100,0 0 , 19,247 100,00
A
DE *
% DE * DE * % DE * % %
A
888-907 RESPCTO RESPECTO RESPECTO RESPECTO ANUAL
SECTOR SECTOR TOT. TRAS. POS. PEA 8 8 8-907
PRIMARIO 118 65 92 • 4,61 1.05 1.52 6.21
SECOND.t í 1,085 4 6 .6 7 4 2 ,4 0 . 9.68 14.01, 57.11
TERCIARIO? 1,409 45,13 5 5 0&.
, 12.58 18.19 74.16
VAGOS ET7
1 00,00 2 ,0 7 : 0 .4 7 : 0 68
, 2.79
ADULTOS
D ESOC .m ? 4,910 6 4 .9 3 4 3 o¿. 63,40
TOTAL IMPR 8,594 63,08 76,70
TOTAL
T R A B .m tt 2,559 4 5 .9 2 100.00 ¿ ¿ y4, 33.04
pea m 7,744 5 8 49
, 302.62 6 9 12'
, 100.00
TOT. POB. 11,204 CT: ■*, i
■JO, ¿i i 0 0 00'
.
i SE INCLUYEN LOS JORNALEROS
t i SE INCLUYEN LOS ININTELIGIBLES
m SE CONSIDERAN TODOS L OS M A Y O R E S DE 14 A Ñ O S
t t t tSE INCLUYEN VAGOS
t t m SE SACARON VAGOS
NOTA i LAS ALTERACIONES EN r-A5 CUENTAS SON POR LOS 51 Q U E N O T I E N E N B E D O E N 1907.
Cuadro 36. Porcentajes e incrementos de los oficios por sectores en
Analco. 1888-1907.
272
ENTRE LA REACCION Y EL PROGRESO
Las innovaciones acarreadas en la vida material y en la
economía situaban a los trabajadores de Analco entre lo nuevo y lo
tradicional. La modernización ofreció nuevos empleos, pero también
hizo a un lado a otros, los cuales poco a poco irían
desapareciendo.
El "progreso" era algo inminente, pero había diversas manera
de enfrentar el reto que significaba. Los analquenses se
incorporaron a esa etapa de Guadalajara, aceptando la dinámica que
los nuevos tiempos imponían, pero imprimiéndole, en la medida de
los posible su sello particular. Analco continuaría siendo
identificado como un berrio de trabajadores dada la significativa
proporción de los suyos -originarios o transterrados- en el
conjunto de la fuerza de trabajo tapatía, así como el hecho de que
su crecimiento demográfico se desacelerara en tanto a sus nuevos
miembros no se acomodaran en los empleos que la ciudad ofrecía. El
hecho de que la casi totalidad de los hombres en edad
económicamente activa .trabajaran, es indicador de que Analco estaba
contribuyendo no a la simple masculinización de la ciudad, sino a
una masculinización trabajadora.
Y las mujeres del barrio no se quedaron atrás. Si bien el
sector de servicios tardaría todavía en acabarse de abrir al
trabajo femenino, ellas encontraron la forma de introducirse en la
vida económica a través del comercio, las diversiones y ciertas
industrias que requerían del trabajo domiciliario, como las
trenzadoras, adornadoras, etcétera.
273
Incorporarse a la corriente de la producción fabril era un
cambio demasiado radical para los artesanos; competir con ella
implicaba iniciar una carrera desventajosa. Es significativo que en
la delimitación del espacio laboral de la ciudad, en Analco hayan
pervivido los oficios tradicionales y que sus habitantes que no
tenían cabida en ellos, se hayan incorporado al sector de
servicios, donde, a diferencia de otros empleos como los
industriales, se facilitaba el trato personal.
La convivencia entre los viejos y los nuevos oficios tuvo
repercusiones importantes, pues por una parte estimuló la movilidad
social entre los estratos bajos de la población y, por la otra,
incorporó a las clases populares al progreso, al proceso de
modernización de las estructuras, pero lo hizo de una manera
peculiar. La apertura de las posibilidades de trabajo modesto
canalizó las expectativas de las nuevas clases populares. El que
amplios sectores de trabajadores, entre ellos los analquenses hayan
encontrado formas en cierto sentido auténticas y originales -como
las mujeres que rentaron sillas en parajes públicos o la gran
proporción de viudas y mujeres que se abrieron espacios en el
pequeño comercio doméstico- de incorporarse al nuevo tipo de
economía y de vida, sirvió para ayudar a sacudir de su modorra a
los grupos conservadores que, desde su cómoda postura, vieron
prosperar al imaginativo vecino (cfr. Romero: 1976).
No obstante la prevalencia de las actividades urbanas, la
presencia de inmigrantes y actividades rurales en Analco hablan de
una de sus características: la presencia significativa de la
274
cultura campesina en el barrio, la cual si bien se dio en todas las
grandes ciudades, no abarcó a todos sus grupos sociales.
Como se mencionó, no sólo los empleos industriales hablan de
las características urbanas del barrio, sino también la presencia
de los trabajadores en servicios, de jornaleros y de albañiles
cuyas labores responden de manera importante a las demandas
citadinas del momento. Por otra parte ese tipo de trabajadores
hicieron de Analco el espacio en que se albergara la reserva de la
fuerza de trabajo citádina y el subempleo.
En conclusión, si bien Analco se adaptó de manera dinámica al
nuevo tipo de vida que los cambios imponían, continuó
distinguiéndose en la ciudad como un barrio de trabajadores, en el
que la combinación entre los nuevos y viejos oficios respondía a
las necesidades urbanas del momento.
NOTAS
NOTAS
1. No sabemos si estas cifras incluyen a la fuerza de trabajo
femenina.
2. Sería interesante ver la proporción entre los trabajadores
casados y los solteros, solo que ya no hubo tiempo para hacer el
cuadro
3. A H M : varios documentos sin catalogar entre 1900 y 1910.
4. AHM: 1900, sin clasificar.
5. En el AHM existen libros de registro de domésticas para estos
años; su consulta podría aportar para el conocimiento del empleo o
desempleo femenino, tanto en la ciudad como en el barrio.
6. AHM: Policía, cárceles y alumbrado, Exp. 12, 1902.
275
CAPITULO V
EL ESPACIO
Uno de los factores determinantes en la conformación y
continua re-creación del barrio es su espacio. Su ubicación, la
forma en que esta organizado, así como la manera de utilizarlo,
son aspectos íntimamente relacionados con la identidad de su
habitantes.
Los analquenses se identifican con su espacio, pero también
son identificados por el resto de. los tapatíos como habitantes
de una determinada comunidad (cfr. Giménez Moreno: 1993) . De ahí
que este capítulo este dedicado a describir algunas de las
características físicas del barrio a finales del siglo pasado,
señalando la presencia de las sedes de ciertos servicios e
instituciones públicos, así como la forma en que sus habitantes
usaban y se distribuían los espacios públicos y privados.
El plano 16 es una reproducción del que fue levantado por
la Compañía de Ingenieros constructores en 1888 para toda la
ciudad de Guadalajara y que Antonio Villagordoa incluye en su
Album de la ciudad en esa época. En él se puede observar cuál era
la imagen espacial que se tenía de toda la ciudad de Guadalajara
el año en que se levanto el primero de los padrones que se
analizan en este trabajo. La representación de de la ciudad varió
mucho para 1908, un año después de que se levantó el padrón
parroquial de Analco, como se ve en el plano 17, publicado en
1908 por Loreto y Ancira y Hno.
Plano 16. Plano de la ciudad de Guadalajara en 1888.
Plano 17.
Plano de la ciudad de Guadalajara en 1908.
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I n n r-i^r ■’ ï ï r....... *........ r /í. r í í í I ^ L L Í r ¡ ¡ ', , fJ; r , t ! ■* V p 'I ái f .......... f ;
En veinte años la concepción espacial de Guadalajara había
cambiado mucho. No se pensaba en ella como lo que era, sino como
lo que podría ser. El plano de 1908 no sólo incluye las partes
establecidas de la ciudad, sino las colonias en construcción y
las que estaban en proyecto. De éstas, las populares como la de
Las Huertas y Las de Oblatos se situaban al noroeste de Analco,
en tanto que las destinadas a pudientes, se situaban al poniente.
Ambos casos nos dan una idea del reordenamiento espacial que
se estaba dando en Guadalajara: las nuevas casas mercantiles y
de negocios, así como el realce que se quería dar a los edificios
principales, determinó que las zonas habitacionales de los
pudientes fueran desplazadas del centro citadino hacia las
colonias del poniente; en tanto que el gran poblamiento que
tenían los barrios populares como Mexicaltzingo, Analco y San
Juan de Dios, debe haber sido determinante en la formación de las
colonias del oriente.
La influencia e inmigración extranjeras repercutieron en el
ámbito urbano de diversas maneras. Al lado de las colonias
Moderna y Reforma -nombres muy significativos para la época-
vemop aparecer a las colonias Americana y Francesa, las cuales
estaban destinadas tanto a extranjeros de esas nacionalidades,
como a familias más o menos acomodadas que pudieran pagar el
costo de las casas que en ellas se construían y así convivir con
los oriundos de los países desarrollados y compartir sus
costumbres. Por otra parte, en los planos de la época aparece
proyectada la colonia West End, misma que no se llegó a
concretar; sin embargo la idea refleja la fuerte influencia
estadounidense que se empezaba a popularizar en el país.
279
Situándonos en Analco, los planos 17, 18 y 19 constituyen
puntos de referencia para todo ei capítulo. En el primero se
muestra la numeración de las manzanas del cuartel 8, la cual
permaneció igiial durante todo el período. En el segundo se señala
la densidad demográfica según el padrón de 1888, así como los
"negocios y giros" registrados por el padrón comercial de 1880.
El tercero corresponde a 1907, también incluye la densidad
demográfica, pero además constituye el vaciado, sobre un plano
de época, de los datos relativos a comercios e industrias;
establecimientos civiles, religiosos y educativos; así como de
vecindades, todo ello según lo anotó el Padre Anesagasti en el
padrón parroquial de 1907.
Ilustración 14. Litografía. Panorámica de Guadalajara, vista
desde el templo de Analco.
280
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I
Plano 19. Vaciado general de los datos proporcionados por el
padrón de 1888 y la lista de giros comerciales y mercantiles de
1880 .
282
UBICACION Y MANZANAS
Situado al sureste de Guadalajara, los límites de Analco a
fines del siglo pasado eran los siguientes: al poniente el río
de San Juan de Dios; al norte la calle Gigantes según la división
civil y parroquial, pero la calle Torcaza según algunos vecinos;
al sur, aunque había pocas casas más allá de la calle Polvorilla,
los baldíos, huertas y hortalizas que llegaban hasta los veneros
de El Agua Azul, así como el Panteón de Los Angeles, se
consideraban parte del barrio; y, al oriente, escasas fincas
llegaban a la Garita de San Pedro, el Cuartel de Caballería y la
calle Porfirio Díaz.
A diferencia del conjunto de la ciudad, y pese a que Analco
fue de sus zonas con mayor crecimiento demográfico, desde
mediados del siglo pasado, hasta la primera década del presente,
los planos señalan la misma extensión para el barrio. El número
de sus manzanas, tanto en 1888 como en 1907, era el mismo, salvo
en el caso de la 66 que fue dividida en dos y el de la 70 que de
ser dos se convierten en una, con lo que la pequeña calle Del
Olvido desapareció (plano 17).
De trascendencia para el barrio fue lo ocurrí do en la
manzana 51. Esta formó parte del atrio del templo de San José,
hasta que se abrió la calle de San José, formándose así dicha
manzana. En ella se establecieron por algún tiempo la Escuela
Parroquial de Niños, así como escasos pobladores. Sin embargo,
a fines de la centuria anterior, se derrumbaron las
construcciones que había en el lugar y en su lugar se estableció
un jardín en cuyo centro se colocó un hidrante.
283
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Plano 20. Vaciado general de los datos proporcionados por el
padrón de 1907.
284
Entre las repercusiones que las modificaciones en estas
manzanas tuvieron para los analquenses encontramos que, desde la
perspectiva demográfica, se provocaron movimientos migratorios
al interior del barrio; y, desdé el punto de vista de los
servicios y la convivencia, los analquenses contaron con que a
la tradicional Plazuela de San Sebastián, se agregaba otro
espacio de reunión y diversión, en el que además, mientras que
no contaran con tomas domiciliarias, podrían abastecerse de agua.
En ese mismo período, los puestos que se encontraban en la
Plaza de San Fernando, en la margen poniente del Río de San Juan
de Dios, fueron trasladados a la Plazuela de San Sebastián, con
lo que se favorecía el abasto del barrio, así como los
intercambios entre éste y el resto de la ciudad; pero a la vez
se trasladaba a Analco el problema sanitario y espacial que
representaba el nuevo "mercado".
CALLES
Las calles que a fines del siglo pasado e inicios del
presente recorrían Analco de poniente a oriente iban desde la
calle de Presa, que era como se llamaba per donde corría el río,
hasta la de Porfirio Díaz, salvo la de Avispero, que mientras no
se abrió la manzana 66, iniciaba en la calle de Gorrión, una
cuadra arriba del río y la de Cuerno que hacía cerrada con el
Cuartel de Caballería en Zapo. Los nombres con que los tapatíos
de aquella época las distinguían, iniciando por la de más al
norte eran los siguientes :
1. De los Gigantes
2. De la Torcaza
285
En el noreste de la manzana 3, se ubicaba el 8o. Juzgado
Constitucional.
Al oriente del barrio, entre las calles de La Torcaza y De
Medrano, colindando al sur con la de Zapo, se ubicaba el Cuartel
de Caballería del 8o. Regimiento.
Al este, se encontraba la Garita de San Pedro, que todavía
a inicios del porfiriato desempeñaba sus funciones hacendarlas.
LA GARITA DE SAN PEDRO
Y LA CALLE DE CATALAN 1863
CUARTEL B 'CIUDAD DE GUADALAJARA
Plano 21. Garita de San Pedro y calle de Catalán, como se
encontraban en la segunda mitad del siglo XIX.
289
Al sur, dos manzanas de por medio con el río se encontraba
el Camposanto de Los Angeles, ya fuera de funciones.
Ilustración 15. Puerta de ingreso al desaparecido cementerio de
Santa María de los Angeles.
En la manzana 52, viendo hacia la calle de San José, estaba
la iglesia parroquial de San José de Analco, a su lado se
encontraban la escuela parroquial La Sagrada Familia, la Casa
Curial y el Asilo La Sagrada Familia.
290
El Hospital del Sagrado Corazón, que inició sus servicios
filantópicos hacia 1880 se ubicaba en la calle Del Oso en la
manzana 30.
Enfrente de la iglesia de San José, en la manzana 51 se
ubicaba el Jardín de Analco (ilustración 16).
Ilustración 16. Jardín de San José de Analco.
En la parte suroeste de la manzana 79 se encontraba el
templo de San Sebastián; a espaldas de él, en la misma manzana
estaba la Escuela de Párvulos. Enfrente del templo estaba la
vieja plazuela de San Sebastián, donde se instaló el baratillo
o mercado (Ilustración 8, cap. 2)
Por la calle de Los Gigantes en la manzana 11 había una
escuela. La Parroquial de Niñas estaba en Oso en la manzana 21.
La Número 13 municipal de Niños se encontraba por Cuerno en la
manzana 24 y en la calle de Mora en la manzana 24 se ubicaba la
4a. Escuela de Adultos. La de Párvulos de Nuestra Señora de
Guadalupe se encontraba en la manzana 38 por la calle de Medrano.
La Oficial de Niñas por Mora, en la manzana 43; y en la 44 la
Escuela del Asilo de Nuestra Señora del Sagrado Corazón por
Catalán.
La Capilla de la orden de los Terciarios y el Asilo Josefino
se ubicaban en la parte noroeste de la manzana 65.
LA DENSIDAD
Si bien el espacio ocupado y el número de manzanas
permanecieron estables durante más de medio siglo, no sucedió lo
mismo respecto a la densidad demográfica, la cual, como se
observa en los planos mencionados, aumenta notablemente en los
19 años transcurridos entre 1888 y 1907. Sin embargo, a
diferencia de lo que sucedió en otros barrios, donde la tendencia
era a que la mayoría de los habitantes se ubicara en las
inmediaciones del templo, en Analco nos encontramos con que la
parte norte, y particularmente la noroeste, es la más poblada en
292
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ambos años, aunque las casas principales si se encuentran en el
centro del barrio.
Consecuentemente con la distribución de los habitantes en
el barrio, la mayor parte de los trabajadores de Analco habitaban
en su parte norte, sin que se hayan podido distinguir calles
específicas en que vivieran los dedicados a un oficio (planos 21
y 22) .
LA VIVIENDA
De las cien manzanas que había en el cuartel de Analco en
1907, estaban habitadas 96. En ellas se ubicaban 1,946 viviendas
de diversos tipos. La mayoría, el 86% eran casas, una décima
parte estaba 'compuesta por 200 vecindades y el resto de las
habitaciones o accesorias era el 4%.
La relación entre los habitantes y las viviendas era
dispareja. El 57% de los analquenses vivían en casas, de las
cuales 927 albergaban familias nucleares y 755 a grupos
compuestos; el promedio de moradores en las primeras era de 4.5
en tanto que en las segundas era de 9.
En cambio las vecindades, las cuales sólo constituían el
10% de las viviendas, albergaban al 41% de la población del
barrio y su densidad promedio era 39 personas. Sólo el 3% de los
vecinos ocupaba las llamadas accesorias, destinadas a comercio
o a taller, se trataba de gente que cuidaba o vivía en el negocio
o de veladores (cuadro 36).
295
VIVIENDAS HABITADAS 1907
• NUMERO %DEL
I DEL DE TOTAL DE
VIVIENDAS TOTAL HABITANTES HABITANTES
CASAS 1,602 86.43 10,912 56.69
VECINDADES 200 10.28 7,845 40.76
OTROS 64 3.29 490 2.55'
TOTAL 1,946 100.00 19,247 100.00
Cuadro 37. Viviendas habitadas en Analco en 1907.
V IV IE N D A S Y H A B IT A N T E S . 1 9 0 7
HABITANTES: 19247
Gráfica 27. Viviendas y habitantes en Analco en 1907.
La cantidad de mujeres que habitaban los diferentes tipos
de vivienda era superior a la de los hombres, dado que aquellas
eran más en el barrio. Sin embargo, la representación
proporcional era más o menos pareja para ambos sexos, tanto en
casas -56% hombres, 57% mujeres-, vecindades -41% hombres y 40%
mujeres-, como otros -2% hombres, 3% mujeres-. Los porcentajes
son similares para los adultos: 57% en casas, 41% en vecindades
y 3% en otros, pero varían para los menores, pues se elevan al
59% los que viven en casa, mientras que en las vecindades sólo
el 41% de los moradores eran menores (cuadro 37).
X DEL X DEL X DEL X DEL
HABI TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
TANTES HOMBRES POBLACION HOMBRES MUJERES POBLACION MUJERES
CASAS 10,912 5,024 26.10 56,47 5,888 30.59 56.88
VECINDADES 7,845 3,682 19.13 41.39 4,163 21.63 40.22
OTROS 490 190 0.99 2.14 300 1.56 2,90
TOTAL 19,247 8,896 46.22 100,00 10,351 53.78 100.00
X DEL X DEL X DEL X DEL
TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
ADULTOS POBLACION ADULTOS NIÑOS POBLACION NIÑOS
CASAS 7483 38.88 56.51 3404 17.69 58.70
VECINDADES . 5427 28.20 40.99: 2395 12.44 41.30
OTROS 331 1.72 2.50
TOTAL 13,241 68.80 100,00 5,799 30.13' 100.00
Cuadro 38. Habitantes por vivienda, edad y sexo. Analco, 1907.
297
O TR O !
1*0 i a u x
Gráfica 28. Viviendas y habitantes por sexo. Analco 1907.
La mayor proporción de adultos en las vecindades y en las
casas ocupadas por grupos complejos corrobora lo planteado
respecto que el barrio constituía uno de los espacios de la
ciudad que recibía a los inmigrantes que llegaban a Guadalajara
en busca de mejores alternativas, así como que buscaban a sus
coterráneos como puntos de referencia y en muchas ocasiones se
albergaban con ellos.
298
V I V I E N D A S , H A B I T A N T E S P O R E D A D , 1 9 0 7
O TR OS
A D U L T O S : 1 3 2 4 1
Gráfica 29. Viviendas y habitantes por edad, Analco, 1907.
Por lo que respecta a la división por estado civil, nos
encontramos con que, exceptuando a los religiosos, los cuales
vivían en la parroquia o en las instituciones donde prestaban sus
servicios, los analquenses que más habitan en casas eran los
solteros -61%-, seguidos por los casados -59%- y luego por viudos
-57%-. En cambio el 66% de los amacios y el 67% de los adúlteros
se ubicaban en las vecindades. De ahí que el párroco haya
considerado a este tipo de viviendas como una de las causas de
la inmoralidad en el barrio.
299
HABITANTES POR VIVI&fflESTADO CIVIL)
« DEL %DEL « DEL « DEL « DEL TOTAL « DEL •
TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL CON TOTAL'
SOLTEROS CASADOS AHACIQ5 ADULTEROS PAREJA
CASAS 2,764 60.53 3,411 58.84 341 30.94 24 28.23 3,776 54.06
VECINDADES i,692 37.06 2,265 39.11 732 66.42 57 67,06 3,054 43.72:
OTROS 110 2.41. 122 2.11' 29 2.63 4' 0.15 155 2.22
TOTAL 4,566 100.00 5,798 100,00« 1,102 100.00 85 5.73« 6,985 100.00,
« DEL « DEL « DEL « DEL
TOTAL PROS TOTAL RELI TOTAL SIN TOTAL
VIUDOS TITUTAS GIOSOS ESTADO
CASAS 923 56.42 ’ 12 29.26 8 61.54 25 49.02
VECINDADES 678 41.44 3 7.32 0 23 45.10
OTROS 35 2.14 26 63.41 5 38.46 3 5.88
TOTAL 1,636 100.00 41 100,00 13 100.00 51 100.00.
Cuadro 39. Habitantes por vivienda, estado. Analco, 1907.
La mayoría de las prostitutas, el 63%, vivía en otro tipo
de establecimientos; el 29% de ellas en casas y sólo el 7% en
vecindades (cuadro 38).
En relación a los trabajadores la proporción en que se
distribuyen en casas y vecindades es muy parecida a la de los
adultos: 56% de los ocupados vivían en casas y 42% en vecindades;
300
en tanto que 57% de los desempleados en casas y 41% en vecindades
(Cuadro 39).
HABITANTES POR VIVIENDA (OFICIO)
% DEL % DEL % %D % DEL
HABI 'X TOTAL TOTAL DE DESOCU DESOCU TOT TOTAL DE
TANTES OCUPADOS OCUPADOS POBLACION ADULTOS PADOS PADOS P0BLACI ADULTOS
CASAS 10,912 3,105 55.90' - 16.13. 23.45 4,391 57.07 22.81 33.16
VECINDADES 7,845 2,314 41.66' 12.02 17.48 3,133 40.72 16,28' 23.66
OTROS 490 136 2.45 0.71 1.03' 170 2.21. 0.88, 1.28
TOTAL 19,247 5,555 100.00 28.06 41.95 7,694 loo.oo: 39.98 53.11
Cuadro 40. Habitantes por vivienda, oficio. Analco, 1907.
Aunque en los totales de trabajadores en este años no se
tomaron en cuenta a las mujeres, como los datos son exclusivos
para 1907, no afectan como en el capítulo anterior las
comparaciones, sin embargo hay que tenerlo presente.
ornos
OCUPADOS: 5555
DESOCUPADOS: 7594
Gráfica 30. Trábajadores por vivienda. Analco, 1907.
301
LAS VECINDADES
La vecindad ha sido un factor de identificación en los
barrios y colonias en que se han establecido. En estos
multifamiliares se aglutinan miembros de diferentes familias y
la distribución espacial en ellas destina, en la mayoría de los
casos, sitios comunes para servicios: baños, lavaderos,
tendederos, patios de juego y diversión para niños, así como de
convivencia para adultos.
En la vecindad la vida privada cotidiana no lo es tanto,
pues se comparte con otras familias, de la misma manera que los
festejos, los nacimientos, los duelos, las enfermedades y demás.
Pero no sólo se comparte con los que viven en la propia vecindad,
sino con los vecinos de los alrededores que encuentran en ellas
lugares de reunión con los amigos.
Desde otra perspectiva las vecindades son núcleos de
conservación de tradiciones: posadas, altares de dolores y de
muertos, reuniones de niños, jóvenes, señoras y viejitos del
barrio, para divertirse, platicar, cortejar a las muchachas,
donde los chicos juegan las rondas, las escondidillas y demás;
son lugares privilegiados para la catequización comunitaria.
También ellas son escenarios de fricción, diferencias y peleas,
así como de una forma particular de dirimirlas comunitariamente,
ya que por lo. general hay grupos que se adhieren a uno y a otro
de los contendientes.
José Tomas de Cuéllar, escritor que vivió el porfiriato, en
sus novelas Ensalada de Pollos y en Baile Cochino toca el tema
de las vecindades y las relaciones grupales y personales que se
dan en ellas, dejando claro cómo se comparten una diversidad de
302
aspectos cotidianos y sociales, ya sea por solidaridad, interés,
chisme, o simplemente por la vecindad, una diversidad de
aspectos.
Además gracias a sus nombres, las vecindades constituían
puntos de referencia para la totalidad de la comunidad
analquense.
El sacerdote Anesagasti consideró las vecindades como uno
de los centros de inmoralidad en el barrio:
Son por lo regular enormes aglomeraciones de gentes de
toda edad, sexo y condición, que dan pésimos
resultados en la higiene y en la moralidad...Mas se
nota que en las calles donde hay más vecindades
abundan los concubinatos; asi en la calle de Torcaza
hay 2 9 vecindades y conté 124 amasios; en la de
Catalán 22 vecindades y hay 102 amasios...
UNIDADES DOMESTICAS
El análisis del tipo de grupos familiares que había en
Analco se dificulta, pues aunque el párroco en el documento
titulado Visita Parroquial especifica: "El interrogatorio era
como sigue: ¿cómo se llama el jefe de esta casa?, ¿qué estado
tiene?, ¿cuál es su oficio?, cómo se llama su señora esposa?,
¿cómo se llaman sus hijos y qué oficio tienen?", en el padrón no
anota la relación familiar de las personas y, en el caso de las
vecindades, ni siquiera especifica las diferentes viviendas. Por
ello sólo ha sido posible ubicar a las familias simples, con base
en el único apellido que se anota y en el estado de las personas.
Sin embargo no se puede diferenciar a las familias ampliadas de
los grupos complejos, ya que con los datos aportados por el
padrón hay casos en los que no se vislumbra ninguna relación de
parentesco, aunque tampoco se puede negar.
303
Debido a lo anterior y dejando de lado las vecindades en las
que no se pueden distinguir como se integran los individuos en
las viviendas, sólo se ha podido hacer la división en unidades
domésticas (UD) -los grupos que habitan en casas particulares o
accesorias-, unidades domésticas simples (UDS) -las integradas
por una familia nuclear y una o dos personas más dependiendo del
estado y el oficio- y unidades domésticas complejas (UDC) -los
grupos en los que no quedan claras las relaciones de parentesco
y que habitan en la misma casa.
Desde esa perspectiva el 90% de las viviendas constituían
UD -49% simples y 41% complejas- y las accesorias el 10% de
ellas. Las UDS eran más pues representaban el 55% del total de
las UD en tanto que las UDC eran el 45% de ellas. De las UDS el
3% no vivían' en casa sino en otro tipo de establecimientos,
mientras que el 4% de las UDC ocupaban accesorias.
U N ID A D E S D O M E S T IC A S . 1907
V tC IN D A P tS
7645 : 407ó\
VIVIENDAS: )94ó
HABITANTES: 19247
Gráfica 31. Unidades domésticas en Analco, 1907.
304
Las UD albergaban al 59% de la población en tanto que, como
ya se dijo, en las vecindades vivían el 41% de los analquenses.
Ahora bien, el 22% de los habitantes vivían en unidades UDS en
tanto que el 37% en UDC. Esto llama la atención, pues sólo un
poquito más de la quinta parte de los habitantes de Analco vivían
en familias unicelulares en 1907, los cuales constituían el 37%
de las UD, en'tanto que el 63% formaban parte de UDC. Si a éstos
agregamos los que vivían en vecindades, encontramos que el 79%
de los analquenses vivían en grupos complejos.
UNIDADES DOMESTICAS 1907 (VIVIENDAS V HABITANTES)
SIMPLES
* DEL %DEL %DEL NUMERO %DEL X HABI %DEL
TOTAL TOTAL TOTAL DE TOTAL DE TANTES TOTAL
VIVIENDAS UDS UD GENERAL HABITANTES HABITANTES UDS UD
UDS-CASA 927 96.87' 53.09 47.64 4,146 21.54 98,22 36,36
UDS-OTROS 30 3.13 1.72 1.54 75 0.39 1,78 0.66
TOTAL UDS 957 100.00 54.81 49.18. 4,221 21.93 100.00 37.02
TOTAL UD i,746 100.00 89.72. 11,402 59.24 100.00
COMPLEJAS
l DEL %DEL %DEL NUMERO %DEL X HABI- %DEL.
TOTAL TOTAL TOTAL DE TOTAL DE TANTES TOTAL
VIVIENDAS UDC UD GENERAL HABITANTES HABITANTES UDC UD
UDC-CA5A 755 95,69. 43.24 38.80 6766 35.15 '94.22 59.34
UDC-0TR05 34 4.31 1.95 1.75 415 2.16 5.73 3.64
T0TAL-UDC 789 100.00" 45.19 40.54 7,181 37.31 100.00 62.98
VECINDADES 200 10.23 7,845 40,76
TOTAL
GENERAL
BARRIO 1,946 100.00. 19,247 100.00
Cuadro 41. Viviendas y habitantes en unidades domésticas simples
y complejas. Analco, 1907.
305
La distribución de los sexos en las UD era la siguiente:
el 60% de las mujeres habitaba en ellas, en tanto que los hombres
eran el 59%. La diferencia la hacían los que habitaban UDC, pues
ambos sexos tuvieron una representación del 22% en las simples,
en tanto que en las complejas las mujeres eran el 38%, mientras
los hombres se quedaron en 36%. Sin embargo, la proporción en las
vecindades beneficiaba a los hombres, pues en tanto ellos eran
41%, las mujeres solo llegaban al 40%.
UNIDADES DOMESTICAS 1907. (SEXO)
SIMPLES
%DEL %DEL %DEL %DEL %DEL %DEL
TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
HOMBRES IJDS UD GENERAL MUJERES UDS IJD GENERAL
ÜDS-CASA 1,937 98.23 36.36 21.77 2,209 98.22 35.70 ‘21.34
7C
UDS-OTROS vV» 1.77 0.66 0.39 40 1.78 0.65 0.39
TOTAL UDS 1,972 100.00 37.02 22.16 2,249 100.00' 36.35 21.73
TOTAL UD 5,215 100.00 58.62. 6,187 100.00 59.78
COMPLEJAS
%DEL X DEL %DEL %DEL %DEL X DEL
TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
HOMBRES UDC UD GENERAL MUJERES UDC UD GENERAL
UDC-CASA 3,087 95.19 34.88 34.70 3,679 93.42 59.46 35.55
UDC-0TR0S 156 4.81 2.14 i.75 259 6.58 4.19 2.50
T0TAL-UDC 3,243 100.00 37.02 36.45 3,938 100.00 63.65 38.05
VECINDADES 3,682 41.38 4,163 40.22
TOTAL
GENERAL
■BARRIO 8,897 99.22' 100.00 10,350 100.00
Cuadro 42. Sexo en unidades domésticas simples y complejas.
Analco, 1907.
306
Por lo que respecta a la edad, en las UD vivían el 60% de
los menores y el 59% de los adultos. Sin embargo, sólo el 21% de
los adultos conformaban UDS, en tanto que los menores que las
integraban eran el 25%. De las UDC formaban parte el 38% de
adultos y el 35% de niños. Los niños en números absolutos eran
menos. Por lo que respeta a los que vivían en vecindades, los
adultos constituían el 41%, en tanto que los menores sólo el 40%.
UNIDADES DOMESTICAS 1907. (EDAD)
SIMPLES
X DEL X DEL * DEL * DEL * DEL * DEL
TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
ADULTOS UDS UD GENERAL NISOS UDS UD GENERAL
ÜD5-CASA 2,694 98.11 34.43 20.35 1,440 98.63 40.45 24.18
UDS-OTRQS 52 1.89 0.67 0.39 20 1.37 0.56 0.34
TOTAL UDS 2,746 100.00: - 35.14. 20.74 1,460 100.00 41.01 24.52
TOTAL UD 7,314 -100.00 59.01* 3,560 100.00 59.78
COMPLEJAS
X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL
TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
ADULTOS UDC UD GENERAL NIÑOS UDC UD GENERAL
UDC-CASA 4,789 94.49 61.29 36.17 1,964 93.52 55.17 32.98
UDC-0TR0S 279 5.51 3.57 2.11 136 6.48 3.82 2.28.
T0TAL-UDC 5,06.8 100.00 64,86 38.28 2,100 100.00 58.99 35.26
VECINDADES 5,427 40.99 2,395 40.22.
TOTAL
GENERAL
BARRIO 13,241 100.00 5,955 100.00
Cuadro 43. Edades en unidades domésticas simples y complejas.
Analco, 1907.
307
A D U L T O S Y NIÑ O S EN U. D O M E S T I C A S 1907
Uoc
«OôJ : 3 3 7 3 %
ADULTOS; 13241
Gráfica 32. Adultos y niños en unidades domésticas en Analco,
1907 .
X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL
TOTAL TOTAL AMA- TOTAL ADUL TOTAL TOTAL TOTAL
SOLTEROS GENERA CASADOS GENERAL CI0S GENERAL TEROS GENERAL O R E J A S GENERAL
UDS-CftSA 1,040 22.78' • 1,266 21.84 . 102 9.26 2 2.35 1,370 19.61
UDS-0TR05 25 0.55 - 18 0.31 18 0.26
T O T A L UDS 1,065 23,32. 1,284 22.15 102 9,26. 2 2.35 1,388 19.87
T O T A L UD 2,874 62.94 3,533 60,93 370 33.58 28 32.94 3,931 56.26
TOTAL
BARRIO 4,566 100,00. 5,798 100.00 1,102 100.00 85 100.00 6,987 100.00
r X DE
TOTAL
PROS
TITU
X DEL
TOTAL
RELI
GIO
X DEL
TOTAL SIN
X DEL
TOTAL
V IU D O S GENERAL TAS GENERAL SOS GENERAL ESTADO GENERAL
UDS-CASA 273 16.69 6 14.63 5 38.46 12 23.53
UDS-0TR0S 5 0.31 2 4.88 2 15.38 3 5.88
T O T A L UDS 278 16.99 8 19.51 7 53.85 5 9.80
T O T A L UD 958 58.56 38 92.68 13 100.00 28 54.90
TOTAL
BARRIO 1,636 100.00 41 100.00 13 100.00 51 100.00
Cuadro 44. Unidades domésticas simples, estado. Analco, 1907.
308
Del 63% de los solteros que vivían en UD, 23% pertenecían
a simples, mientras que el 40% a complejas; 37% de ellos
habitaban en vecindades. De los casados el 22% conformaban UDS,
39% complejas y 39% tenían su residencia en vecindades. En
todas las clases de unidades domésticas había una mayor
proporción de solteros que de casados: 63% y 61% en UD, 23% y 22%
den UDS, 40% y 39% en UDC.
* BEL X BEL X BEL X DEL X DEL
TOTAL TOTAL ANA- TOTAL ADUL TOTAL TOTAL TOTAL
SOLTEROS GENERAL CASADOS GENERAL CI0S GENERAL TEROS GENERAL PAREJA GENERAL
UDC-CASA 1,724 37.76- 2,145 37.00. 239 21.69- 22 25.88/ 2,406 34.44
UDC-OTROS 85 1.36 104 1.79 29 2.63 4 4.71’ 137
TOTAL UDC 1,809 39.62 2,249 38.79 268 24.32 26 30.59 2,543 36.40
TOTAL UD 2,874 62.94' 3,533 60.93 370 33.58 28 32.94 3,931 56.26
TOTAL
BARRIO 4,566 100.00' 5,798 100.00 1,102 100.00 85 100.00 6,987 100.00
X DEL PROS X DEL RELI X DEL X DEL
TOTAL TITU TOTAL GIO TOTAL SIN . TOTAL
VIUDO GENERAL TAS GENERAL SOS GENERAL ESTADO GENERAL
UDC-CASA 650 39.73 24 58,^ T
O 23.08 13 25.49
UDC-0TR0S 30 1.83 6 14.63 3 23.08
TOTAL UDC 680 41.56 30 73.17, 6 46.15 13 25.49
TOTAL UD 958 58.56 38 92.68 13 100.00 28 54.90
TOTAL
BARRIO 1,636 100.00 41. 100.00 13 100.00 51 too.oo:
Cuadro 45. Unidades domésticas complejas, estado. Analco, 1907.
309
De los a m a d o s el 36% formaba parte de UD, 9% de simples y
24-0 de complejas; en tanto que el 66% vive en vecindades. El 33%
de los adúlteros integraban UD, 2% en simples y 31% en complejas,
mientras que 67% vivían en vecindades.
VECINDADES 1907 (ESTADO CIVIL)
%DEL %DEL %DEL %DEL * DEL
TOTAL TOTAL AMA- TOTAL ADUL- TOTAL TOTAL TOTAL
SOLTEROS GENERA CASADOS GENERAL CI0S GENERAL TEROS GENERAL PAREJA GENERAL
VECINDADES 1,692 16.42 2,265 39.07 732 66.42. 57 67.06. 3,054 43.71.
TOT.BARRIt 10,302 100.00 5,798 100.00 1,102 100.00 85 100.00 6,987 100.00
X DEL PROS X DEL RELI X DEL X DEL
TOTAL TITU TOTAL GIO TOTAL SIN TOTAL
VIUDOS GENERAL TAS GENERAL SOS GENERAL ESTADO GENERAL
VECINDADES 678 41.44 3 7.32 • 23 45.10
TOT.GARRIO 1,636 100,00 41 100.00 13 100,00 51 100.00*
Cuadro 46. Vecindades, habitantes por estado. Analco, 1907.
310
59% de los viudos eran parte de UD, 17% de simples, 42% de
complejas, en tanto que el 41% vivía en vecindades. Por lo que
respecta a las prostitutas el 93% se integraban en UD, 20% en
simples, 73% en complejas, sólo el 7% de ellas vivía en
vecindades. De los religiosos ya se mencionó que los que no
vivían en UD lo hacían en sus instituciones, aunque éstas más
que UDC, se deberían considerar como UD especiales.
UNIDADES DOMESTICAS SIMPLES 1907. (OCUPADOS Y DESOCUPADOS)
i DEL X DEL %DEL * DEL %DEL X DEL
• TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
OCUPADOS UDS UD GENERAL DESOCUPADO UDS UD GENERAL
UDS-CASA 1,135 97.34 32,02. 20.43 1,559 98.67 34.09 20.28
UDS-OTROS 31 2.66 21
TOTAL UDS 1,166 100.00 35.93 20.99 1,530 100.00 34.55 20.56
TOTAL UD 3,241 100.00' 53.34 4,573 100.00., 59.50
TOTAL
GENERAL
BARRIO 5,555 100.00 7,686 100.00
Cuadro 47. Unidades domésticas simples, ocupados y desocupados.
Analco, 1907.
Por lo que respecta a los trabajadores, el 58% formaba parte
de UD, 21% de simples y 37% de complejas; el resto de ellos, el
42% habitaban en vecindades. La mayor proporción de ocupados en
UDC y en vecindades corrobora lo planteado respecto a que los que
311
llegaban a trabajar se acomodaban donde podían, ya fuera en
vecindades, con familiares o con grupos de paisanos.
X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL
TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
OCUPADOS IJDC UD GENERAL DES0CUPAD05 IJDS UD GENERAL
UDC-CASA
1,970 94.94. 57.59 35.46 2,319 94.19 61.64 36.63
UDC-ÜTROS 105 5.06. 3.07 1.39 .174 5.81 3.30 2.26
TOTAL-ÜDC 2,075 100.00 60.65 37.35 2,993 100.00 65.45 33.94
TOTAL UD 3,421 100.00 58.34 4,573 100.00 59.50
TOTAL
GEN£RAL
xr crir
BARRIO •Jj¿ J-J 100.00 7,636 100.00
Cuadro 48. Unidades domésticas simples, ocupados y desocupados.
Analco, 1907.
Las vecindades eran el espacio de vida del 40% de los
desocupados, el 60% restante formaba parte de UD, 21% en simples
y 39% en complejas.
X DEL X DEL
TOTAL TOTAL
OCUPADOS GENERAL DESOCUPADO GENERAL
VECINDADES 2,314 41.66 3,113 40.50
TOTAL
BARRIO 5,555 100.00 7,686 100.0C
Cuadro 49. Vecindades, ocupados y desocupados. Analco, 1907.
312
CONSIDERACIONES FINALES
En Flor de Juegos Antiguos (1967). Agustín Yañez nos
transmite el significado tan importante que para la afectividad
de los habitantes de un barrio tienen los aspectos físicos del
mismo, cuando "compara" Mexicaltzingo adonde llega con El
Santuario de- donde salió:
Nos cambiamos hasta por Mexicaltzingo. Qué extraño es
todo por acá: hasta los ruidos y el color de las
cosas. Estoy como si en sueños alguien me hubiera
llevado a un país muy distante; casi ni entiendo el
modo de hablar que tienen las gentes del barrio; dice
mi papá que a buen paso se hará más de media hora para
llegar al Santuario: como quien dice, el fin del
mu n d o . Lo que más extraño son las campanas : qué
distinto suenan las de por acá: estas de
Mexicaltzingo, como cascadas, gruesas, en nada se
parecen a aquellas de la Parroquia, y a las también
alegres de la Inmaculada, de los Dolores, o a las
campanitas, como niñas vergonzosas, de Belén y de la
Preciosa Sangre; ni menos a las de San Felipe y San
Diego, que también se oían de la casa y merecerían
estar en Catedral.(p 69)
En este capítulo se han señalado algunas de las
características materiales de Analco a principios de siglo.
Respecto al espacio privado poco es lo que se pudo investigar
salvo algunas de las formas en que era decorado:
Terminadas las predichas oraciones, dirigía mis
miradas a las paredes de las habitaciones para ver lo
que en ellas encontraba. En muchas casas sí que se
ocupaban en coleccionar una multitud de pequeños
cromos de monas indecentes y deshonestas que se
encuentran en cajetillas de cigarros. En otras paredes
cuelgan herraduras de caballos, o musías y asnos;
porque tienen la superstición de que en la casa donde
hay tales fierros viene la fortuna y el dinero.
Además de los datos plasmados en los cuadros y gráficas,
observando el plano 20 nos podemos percatar de que si bien, para
1907 la población y los espacios laborales y comerciales se
habían esparcido por todo el barrio, tanto los habitantes como
313
los comercios y establecimientos públicos se concentraban en la
parte noroeste de Analco, en las cercanías de dos de los puentes
que atravesaban el hasta entonces río de San Juan de Dios y en
los límites con el barrio del mismo nombre. Esto contrasta con
lo señalado por Anderson (1983) y Solís (1986) , respecto a que
la actividad en los barrios, durante la colonia y el siglo XIX,
se concentraba alrededor de la iglesia. Sin embargo, de acuerdo
con lo planteado por los autores citados, la arquitectura de las
casas situadas en el centro del barrio parece indicar que
efectivamente eran pudientes los que vivían en los alrededores
de San José y San Sebastián de Analco.
Con base en los datos aquí plasmados es posible afirmar que
el cambio más sobresaliente en el aspecto físico de Analco,
durante el porfiriato, fue la intensificación en el uso del
suelo. Lo significativo de este tipo de fenómenos ha sido
enfatizado por Holbach (1993) al afirmar que las imágenes
espaciales juegan un papel importante en la vida del individuo
y que los objetos materiales, tanto públicos como privados,
inciden en el equilibrio individual y colectivo ya que determinan
los hábitos motrices cotidianos y son los lugares de encuentro
y desencuentro de las personas.
Las "imágenes espaciales" de los analquenses porfirianos
experimentaron profundas transformaciones como resultado del
entubamiento del río de San Juan de Dios, la apertura de calles,
el establecimiento del jardín de San José y de muchos comercios
pequeños, la introducción de los tranvías eléctricos y de
servicios públicos y privados -agua, drenaje, luz-, etc., obras
todas que desencadenaron con seguridad procesos de
314
resignificación de sus referentes espaciales, que remiten, desde
una perspectiva diferente a las señaladas en los capítulos
precedentes, a considerar que esa comunidad imprimió modalidades
particulares al cambio.
315
CONCLUSIONES
En la empresa de investigar cambios y permanencias en Analco
a raíz de las transformaciones acarreadas por el impulso de la
modernidad, se encontró que el estilo con que los habitantes del
barrio enfrentaron la masificación provocada por la creciente
urbanización tiene sellos propios que, a la vez que los distingue
de otros grupos citadinos, los vincula a ellos.
Lo anterior muestra que el estudio de los barrios puede
ilustrar el conocimiento de grupos más amplios pues, además de sus
vínculos comunales, 'similarmente a lo que ocurre en la ciudad o en
la sociedad nacional, en el barrio hay divisiones sociales,
instituciones civiles, políticas y religiosas, diversos tipos de
relaciones económicas, entre otras características de una sociedad
más compleja. En Analco, al igual que en el resto de la ciudad, hay
bondad y maldad, belleza y fealdad, riqueza y pobreza, amor y
desamor, arraigo y desarraigo, amistad y enemistad, simpatía y
antipatía, cambio y continuidad, trabajo y holgazanería, infancia,
juventud, madurez y vejez, en fin todos los aspectos que
constituyen la vida, humana, porque Analco fue y es ante todo el
espacio de vida de un grupo de hombres y mujeres.
Gracias a que los analquenses -de manera similar pero
diferente a lo que sucede en otras zonas de la ciudad- han sido
capaces de adecuarse a los cambios y actualizar el significado de
los símbolos que comparten, alimentando así sus formas culturales
propias, este barrio constituye un caso especial en Guadalajara
316
para observar las relaciones sociales y vecinales que se dan en
estos conglomerados urbanos.
En los capítulos que conforman este trabajo, se han destacado
aspectos que desde diferentes perspectivas posibilitan identificar
a Analco como una parte de Guadalajara con características propias,
tales como su historia, su dinámica poblacional y laboral, las
peculiaridades de su espacio y la forma de habitarlo. Por otra
parte, el haberme remontado hasta los orígenes de Analco,
posibilita un seguimiento de los diferentes significados que el
término barrio ha tenido en este caso concreto.
EL TERMINO BARRIO
El término barrio es polisémico; su significado y carga
simbólica difiere si .lo utilizan los habitantes de una de esas
comunidades, personas que viven en otras partes de la ciudad o
estudiosos que pretenden explicarlo como fenómeno social. En
algunas ocasiones se usa para hacer alusiones exclusivamente
espaciales, en otras su acepción incluye aspectos culturales,
políticos, administrativos, económicos, sociales e identitarios.
Su carga semántica se ha modificado a lo largo de la historia.
Diversos aspectos en diferentes momentos han influido en las
variaciones de su significado, pues no quiere decir lo mismo si se
aplica a las villas .medievales, a la distribución del espacio
prehispánico en América, a la época colonial o a las ciudades
decimonónicas y actuales. Sin embargo, en casi todos los casos hay
una característica común, generalmente son habitados por gente
317
trabajadora, en mayor o menor escala de escasos recursos,
particularidad que los lleva a estrechar las relaciones vecinales
en la búsqueda de satisfactores de necesidades cotidianas, así como
a hacer un uso intensivo del espacio urbano que habitan. Según
Vázquez, es la multifuncionalidad del espacio habitado lo que da a
esas zonas urbanas y a colonias de más reciente creación la
categoría de barrios (Vázquez: 1989).
Analco es un caso típico en el que se puede observar algunas
transformaciones históricas del término. Originalmente fue un
pueblo de indios -a los que en las crónicas de la época se les
suele llamar también arrabales o barrios-; una entidad política
delimitada, dependiente de la Audiencia neogallega, pero con
autoridad propia, aunque compartida con Mexicaltzingo, otro barrio
indígena. A solicitud del cabildo tapatío, por motivos de justicia
y económicos, en 1671 la Corona española dispuso que pasara a
depender administrativamente de Guadalajara y en 1825 se incorporó
formalmente a esa ciudad como uno de sus barrios. Cuando en 1790 se
había implementado la división administrativa y policial de la
ciudad en cuarteles, Analco se convirtió en uno de ellos y a pesar
de los cambios en la nomenclatura y territorialidad de esa
división, el cuartel que comprendía el barrio, a diferencia de lo
que ocurrió con otros, no varió en su extensión. Esta situación dio
pie para que al referirse al mismo espacio se usaran
indistintamente cualquiera de los dos términos, cuartel o barrio.
Fue hasta la segunda década del siglo XX, con la nueva
división de la urbe en sectores, cuando Analco quedó incluido en el
318
Reforma, al cual se incorporaron nuevas colonias. A partir de
entonces su distinción como barrio respondió a características
espaciales y socioculturales pero ya no concordó con ninguna
división de tipo político-administrativo.
PARTICULARIDADES ANALQUENSES
Entre los aspectos que han fortalecido la identidad de los
analquenses y les han posibilitado imprimir modalidades propias a
la modernidad se han revisado en este trabajo algunos tales como:
- El haber sido un poblado indígena, aspecto que hasta la
fecha reconocen y es motivo de orgullo de los analquenses actuales,
especialmente los adultos.
- El que por más de un siglo fue un pueblo diferente y
separado de la ciudad.por el río de San Juan de Dios, en donde un
período considerable tuvo su sede la Audiencia Neogallega y por
breve lapso vivió el primer obispo de la Nueva Galicia.
- El que desde su fundación estuvo habitado en su mayoría por
gente trabajadora.
- El que haya fungido como agente activo del mestizaje racial
y cultural, no sólo entre blancos e indígenas, sino también entre
negros.
- El haberse incorporado a los procesos generales de la ciudad
imprimiéndoles sellos.propios, tales como su dinámica poblacional,
su forma de habitar el espacio, o el privilegiar cierto tipo de
labores.
319
- E l s e r un b a r r io huésped, con m esones, fo n d a s , h o s p ita le s y
c o m e r c io s p a ra sus v is ita n te s y con la h a b ilid a d p a ra r e c ib ir y
acom odar a in m ig r a n te s c ita d in o s en su e s p a c io y en el m e rc a d o de
tr a b a jo u rb a n o .
- E l h a b e r c o n tr ib u id o a la m a s c u lin iz a c ió n de G u a d a la ja r a , ya
que su a p o rte de h o m b re s a la p o b la c ió n de la c iu d a d fu e
r e p r e s e n ta tiv o p a ra e l e q u ilib r io en la p r o p o r c ió n de lo s sexos
e n tre lo s ta p a tío .
- E l p e r m it ir la f o r m a c ió n d e n ú c le o s fa m ilia r e s y de p a is a n o s
en su seno, com o una fo rm a de r e s is tir el a n o n im a t o , la
d e s p e r s o n a liz a c ió n y la p é r d id a de id e n t id a d en la u rb e , fe n ó m e n o
que s i b ie n no e s e x c lu s iv o d e A n a lc o , d u ra n te e l p o r fir ia to s i fu e
m ás fu e rte en ese b a r r io que en o t r o s .
- El c o n s e rv a r tr a d ic io n e s , c o s tu m b re s y e m p le o s de tip o
r u r a le s que fa v o re c e n la s r e la c io n e s in te r p e r s o n a le s .
- El in c o r p o r a r s e a l m undo m o d e rn o c o n s e rv a n d o tr a b a jo s que
im p lic a n c o n ta c to p e rs o n a l co m o l o s s e r v ic io s p ú b lic o s o p r iv a d o s
y lo s o fic io s t r a d ic io n a le s , ta l co m o se a n a liz ó en e l c a p ítu lo
d e s tin a d o al tr a b a jo .
- El s e r un b a r r io fu n d a m e n ta lm e n te de g e n te tr a b a ja d o r a .
El d is tr ib u ir su e s p a c io e c o n ó m ic o c o m b in a n d o la s
n e c e s id a d e s p r o p ia s con la s de la c iu d a d
- El te n e r en su e s p a c io la sede de o r g a n is m o s que re s p o n d e n
a la s n e c e s id a d e s de la c iu d a d p e ro que poseen un s ig n ific a d o
e s p e c ia l p a ra lo s a n a lq u e n s e s .
320
- El que los nombres de sus calles, vecindades y comercios
recordaran leyendas o tradiciones locales y por tanto tuvieran
mucha significación entre los vecinos.
Además de los mencionados, las fuentes consultadas brindan
información sobre temas tales como la educación, las tradiciones,
organismos y festividades religiosas y civiles de la comunidad, la
propiedad y el arrendamiento de casas, el papel de las vecindades
en la vida comunitaria -que se abordó muy de paso-, los grupos
familiares, las organizaciones laborales y las instituciones de
beneficencia, los personajes del barrio, entre otros.
Las particularidades de las formas de vida analquense podrían
enmarcarse en lo que Ortega y Gasset ha llamado "creencias", es
decir, todas aquellas cosas con las que contamos a ciegas, de las
que frecuentemente no tenemos conciencia porque ni siquiera tenemos
que pensarlas, sabemos que allí están y ya. Estas creencias, cuando
son cuestionadas, pueden desembocar en nuevas ideas, las cuales con
el tiempo vuelven a convertirse en creencias. Este proceso
creencia-duda-idea-creencia, tiene que ver con los procesos de
actualización y adecuación de las tradiciones y formas de vida.
RERSISTENCIA ACTIVA Y CREATIVA
Sin negar lo planteado por Max Weber (1985) respecto al
espíritu individualista de la sociedad capitalista, esta
investigación sugiere, de manera hipotética, que los procesos
culturales que se dan en algunas colonias populares y en los
321
barrios en general y en Analco en particular, constituyen formas de
resistencia activa, creativa y comunitaria, ante la
despersonalización y el anonimato fomentado por la urbanización
moderna, aspecto del que este trabajo sólo constituye una
plataforma, pues los procesos analizados muestran indicios de
reacciones particulares al interior de la urbe.
En el caso de los analquenses las "creencias" que subyacen los
actos cotidianos, pudieron haber sustentado una resistencia
creativa, pues al ser cuestionadas por "el espíritu del
capitalismo", dieron lugar a ideas creativas que les permitieron
modelar a su manera la novedad. Al individualismo algunos sectores
sociales como los barrios opusieron la comunidad. Ante la
imposibilidad de evadir la tendencia dominante y las modalidades de
la vida que de ella se derivan, las enfrentaron, pero adaptándolas
a su forma de vida. Esa resistencia se puede enmarcar también como
una respuesta a los procesos hegemónicos.
A través de esa resistencia creativa que algunos grupos oponen
al individualismo capitalista, a la vez que se incorporan a lo
nuevo, le impone particularidades tales como la conservación,
recreación o creación, tanto de costumbres cotidianas, como de
símbolos compartidos, lo cual propicia a su vez, procesos
identitarios en torno a significaciones comunes. En este sentido,
sería interesante analizar cómo los analquenses adecuaron o
significaron algunos de los procesos aquí estudiados. Si bien es
factible que grupos de ciudadanos se unan en torno a demandas
concretas que les afectan, sobre todo en momentos de conflicto, su
322
identificación con una comunidad y un espacio que les son
significativos, no se da únicamente a raíz del conflicto, sino que
depende también de otros factores económicos, sociales y políticos
con raíces en el tiempo; es decir, en dichos procesos intervine la
capacidad que los individuos o comunidades tengan de actualizar su
historia. De ahí que una visión más completa y un entendimiento más
cabal de esos hechos dependa de que se contextual icen
históricamente y que este trabajo pueda servir a análisis
posteriores.
VECINOS Y CIUDADANOS; TAPATIOS Y ANALQUENSES
Con el impulso de la modernidad la sociedad urbana se
convirtió en un conjunto heterogéneo, en el que paulatinamente se
perdía el antiguo trato directo de unos con otros y se fomentaba el
individualismo. Los actos y sentimientos de colaboración vecinal
fueron cada vez más escasos; el saludo, la fiesta, el juego y el
comadreo popular tendieron a desaparecer, a la par que la vida
cotidiana se transformaba; con la introducción de servicios que
acabaron con las colas en las fuentes públicas o con caminatas
grupales, las relaciones personales se volvieron menos estrechas y
las distancias se agrandaron, la identidad individual tendió a
confundirse con la masa. El espíritu del capitalismo en expansión
buscó ocultar las diferencias y aparentó igualar a todo el mundo
bajo la categoría de ciudadanos (Cfr. Weber: 1985; Romero 1976)
En algunas zonas citadinas se fortaleció la solidaridad
vecinal entendida como una práctica cotidiana en la satisfacción de
323
las necesidades -vivienda, trabajo, gestiones ante organismos para
servicios públicos-, basada en la cercanía de residencia y en la
ayuda mutua, mientras que en el conjunto de la ciudad se
generalizaron las relaciones apoyadas en el hecho de que en el
funcionamiento citadino intervienen un gran número de personas,
independientemente de que haya o no vínculos personales; la
actividad comunitaria del conjunto de la urbe ya no fue espontánea,
sino formal, y requirió que el ayuntamiento reforzara sus funciones
como organismo regulador de los comportamientos públicos y de
algunos privados que afectan a la comunidad.
En ese contexto, los términos ciudadano -tapatío- y vecino -
analquense- adquieren significados diferentes. El primero se
relacionará con la pertenencia a una ciudad, a un país, y por tanto
tendrá una connotación más política, que, aunque apareje referentes
espaciales, no necesariamente va acompañada de convivencia con los
que habitan espacios circunvecinos. Las relaciones de vecindad en
cambio, se basan en la cercanía física de residencia, en la
conveniencia mutua y ayuda; el sentimiento de pertenencia al
barrio, a la colonia, a la localidad será fuerte y fuente de
orgullo, independientemente de que apareje o no una conciencia
política.
Frente a la masificación de la vida citadina, a la tendencia
por imponer un ascetismo y hacer frías, calculadoras y anómicas las
relaciones ciudadanas, han existido núcleos de habitantes en los
que el avance de la "civilización" esta lejos de "enfriar" los
vínculos personales y la amabilidad, presentando alternativas
324
particulares a la contradicción que se da entre la masa y el
individuo. Esto es posible porque las relaciones vecinales se van
modelando dependiendo de la condición social, económica, política
y religiosa, es decir, de las características culturales de la
gente entre la que se dan. De ahí los diversos tipos de vínculos
que existen en los barrios, donde al igual que en el campo la
importancia que se da al cura, al maestro, al curandero deriva de
la función que cumplen en la comunidad; donde es común el uso de la
calle como lugar de juego y chisme en horas de esparcimiento, así
como de dirimir diferencias; del jardín como centro de reunión de
jóvenes y señores, o del mercado como medio de comunicación y de
compartir conocimientos domésticos y preocupaciones para las
señoras, aspectos todos que forman parte importante de la vida
diaria y que son facilitados por la multifuncionalidad del espacio
barrial.
La modernidad provocó, entre otras cosas, un crecimiento
demográfico exorbitante. La organización social del espacio urbano
de Guadalajara tendía a desplazar hacia ciertas zonas a los
trabajadores y por tanto los inmigrantes con esas características
encontraron un primer punto de identificación en la ciudad en
barrios como Analco. La reacción de los habitantes citadinos fue
compleja; en tanto que los propietarios residentes en otras partes
de la ciudad ofrecieron en renta sus casas en el barrio e inclusive
las adaptaron o improvisaron para que pudieran vivir en ellas un
mayor n ú m e r o 'de personas, los analquenses buscaron alternativas
para que todos tuvieran albergue sin importar el hacinamiento, pero
325
a la vez demandaron el establecimiento de servicios y se quejaron
de sus condiciones de vida.
Esta reacción, en la que se manifiesta una particularidad
cultural, se- vio reforzada por la política adoptada por las
autoridades. Tanto el establecimiento de servicios, como la
construcción de obras públicas, incluidas las suntuarias,
privilegiaron los lugares habitados por pudientes. Con ello y dado
que a las nuevas colonias sólo los económicamente poderosos tenían
acceso, los referentes espaciales de determinados grupos se
reforzaron.
Lo anterior ponía al descubierto que si bien todos los
habitantes de la ciudad eran considerados ciudadanos por el
ayuntamiento,- tal planteamiento no significaba en los hechos que
todos fueran tratados de la misma manera. Se predicaba de una
democracia nominal, no real. De ahí que ante la imposibilidad de
ser tratados como otros, los habitantes de los barrios
establecieran una práctica democrática cotidiana al mantener y
recrear una serie de formas de convivencia y colaboración vecinal,
al vivir, en la medida que podían hacerlo y las condiciones
materiales se los permitían, como ellos querían y decidían vivir,
aunque posiblemente no fueran conscientes de ello.
DEMOCRACIA COTIDIANA
En sus primeros tiempos y durante buena parte de su desarrollo
el barrio apareció como una reproducción de la ciudad tanto
fenomenológica como funcional y estructuralmente. Al quedar
326
incluido dentro de Guadalajara, ya en la época independiente, la
antigua separación socioespacial establecida por la división en dos
repúblicas, la de indios y la de españoles, fue sustituida por un
nuevo tipo de espacialidad urbana: barrios citadinos, cuarteles y
demarcaciones policiales.
Durante el siglo XIX la nueva estimación del suelo urbano y
delimitación de territorios con diferentes valores y funciones,
vinculados también á la estratificación social, así como el
incremento de las funciones urbanas repercutió en que la vida
citadina se hiciera más compleja, ante lo cual el cabildo tuvo que
tomar las medidas más complejas para controlarla y regularla.
Analco siguió siendo un barrio que albergaba sobre todo a
trabajadores, contando en su espacio con talleres y pequeñas
empresas familiares y hospedando a buen número de inmigrantes
campesinos que llegaban en busca de alternativas para mejorar sus
condiciones de vida.
Adaptarse a la modernidad imprimiéndole modalidades propias,
fotaleciendo las relaciones vecinales y actualizando sus formas de
vida, constituye desde cierta perspectiva, una alternativa
democrática, pero no entendida en términos de participación
política, sino cotidiana, como capacidad de vivir de la forma en
que, en la medida de sus posibilidades, querían hacerlo.
Con esa óptica los aumentos de población, la superioridad de
ciertos grupos de edad o de algún estado civil, la correlación
entre unidades domésticas simples y complejas en Analco, así como
la intensificación del uso del suelo, encuentran nuevos
327
significados en comunidades urbanas que implementan alternativas
particulares en sus formas de vida y organización frente a la
dinámica social que las nuevas formas productivas y políticas
imponían.
La diversidad de problemas que enfrentan en la actualidad las
ciudades, ha obligado a las autoridades, a los urbanistas y a los
estudiosos sociales, a poner atención en las formas en que los
barrios y colonias han enfrentado los retos de la vida citadina.
Tal vez dicha atención se deba a que la organización social
barrial y sus formas comunitarias de convivencia constituyen, desde
cierta perspectiva alternativa democrática en lo que a sus
relaciones y vida cotidiana se refiere.
CULTURA VECINAL Y REFERENTES IDENTITARIOS
La cultura barrial no busca resistir los avances tecnológicos
y organizativos, sino el nuevo tipo de relaciones citadinas a que
dan lugar, en las que ellos por su posición económico-social quedan
marginados. Lo que pretenden al actualizar tradiciones o establecer
formas de relación nuevas, pero diferentes a las que se imponen
como tendencia general, es recrear una identidad que no los haga
quedar o sentirse marginados de la vida social. Su resistencia no
es pasiva, sino creativa.
El proceso comunitario que adoptaron los barrios para resistir
el nuevo tipo de relaciones que se buscaba generalizar, incidió en
que las culturas locales que se distinguieron por imprimir sellos
particulares a la forma de enfrentar y asimilar de la novedad
328
social. Su forma de vincularse constituyó y constituye un verdadero
patrimonio cultural y una forma de ejercer la democracia (cfr.
Bonatempo y Amerlinck: 1993)
Es por eso que en los barrios el sentido de pertenencia a un
conglomerado citadino particular deriva de que sus y habitantes
compartan voluntariamente, como una creencia, tiempo, costumbres,
símbolos y tradiciones, características laborales y educativas,
recursos materiales, formas de vida con ciertas particularidades
culturales. Esto facilita el sentimiento de arraigo al espacio
habitado, ya que constituye el escenario donde su cultura se
desarrolla y enriquece.
Desde diferentes enfoques teóricos y metodológicos ha
reconocido la existencia de la diversidad e interrelación tanto
entre el campo y la ciudad como en el interior de una misma
sociedad, no sólo en lo que se refiere a clases o grupos
dominantes, subalternos y marginales, sino también se plantean
particularidades culturales relacionadas con la vida material,
oficios y profesiones, religión política, familia, educación,
gusto, generaciones, etcétera (cfr. Romero:1977; Castells: 1976;
Lefevbre: 1976; Signorelli: 1987; Molino: 1987, entre otros). El
caso de Analco nos acerca a la consideración de la diversidad
cultural en el seno de las sociedades urbanas.
Desde otra perspectiva se puede observar que a la par que se
daba la anomia urbana -que a fin de cuentas es un proceso
hegemónico-, se propiciaban innovaciones técnicas y administrativas
tendientes a facilitar la existencia, con lo que se propició la
329
formación de agrupaciones y espacios no necesariamente vinculados
al lugar de habitación, en los que el individuo puede encontrar
nuevos referentes de identidad. Con la diversificación de la vida
social la formación de agrupaciones y lugares de adscripción se
multiplicaron y en muchos casos reemplazó o hizo a un lado lo
vecinal.
Sin embargo no todos los sectores sociales pueden acceder a
esos nuevos referentes idientitarios. Para los instruidos, los
políticos o los económicamente poderosos, el arraigo espacial no es
significativo, ya que sus recursos les permiten obtener honor,
prestigio y sentido de pertenencia o identificarse grupalmente por
otros medios. A diferencia de los poderosos, los moradores de los
barrios incrementan su riqueza, su patrimonio, sus recursos,
fortaleciendo sus lazos vecinales en los que comparten tristezas y
preocupaciones, pero también tradiciones, alegrías y hasta la vida
familiar. Independientemente del arraigo espacial, su valor aumenta
en función de la valoración y significatividad de las relaciones
sociales.
Si bien habrá agrupaciones en las que ciertos sectores de
trabajadores pueden encontrar referentes de identidad como las
sociedades mutualistas o los sindicatos, la participación en ellos
suele ser selectiva. En los barrios existen otras organizaciones,
algunas de carácter tradicional, como las religiosas y otras
derivadas de la problemática en que se vive, como las uniones de
vecinos; estos organismos realizarán sus actividades sociales y
festividades vinculados a la vida del barrio.
330
El establecimiento de : servicios y apertura de calles
dictaminados desde las instancias gubernamentales, fue aprovechado
por sectores de mayores o menores recursos para instalar en el
barrio negocios particulares desde fines del siglo XIX. Entonces,
ante la demanda habitacional que provocó el gran incremento de los
analquenses, miembros de la aristocracia tapatía que tenían o se
hicieron de propiedades en esa zona y las rentaron como casas o las
habilitaron como vecindades. Esto también repercutió en el
fortalecimiento de los lazos vecinales. Por una parte las
condiciones materiales de las fincas y el elevado costo de las
rentas propició protestas por parte de los inquilinos; por la otra,
las características de los muítifamiliares mencionados dieron lugar
al acercamiento en la vida cotidiana.
EL BARRIO EN LA ACTUALIDAD
En el siglo XX Analco ha sido afectado por una serie de obras
que han transformado no sólo las formas de ocupación del espacio,
sino también las relaciones sociales y personales de sus
habitantes. A mediados de siglo se estableció en su límite sur la
antigua central camionera, con lo que se propició un considerable
número de talleres, casas de asistencia, hoteles, restaurantes y
comercios, muchos de los cuales permanecen aún, debido a la función
que como terminal de autobuses para poblados cercanos sigue
desempeñando. En 1966 se amplió la calle Catalán a la que se le
cambió el nombre por el de Avenida Revolución, obra que destruyó
muchas vecindades, acabando no sólo con lugares comunes para los
331
que las habitaban, sino también con las relaciones vecinales
particulares que estos multifamiliares propician: lugares comunes
de esparcimiento, trabajo doméstico, cuidado de los menores,
comunicación y discusión de problemas locales, etcétera. La
construcción del colector oriente a lo largo de la calle de Gante
y partes de las de 2 0 de noviembre y Al dama, interrumpió durante su
realización la vida cotidiana de sus habitantes. También en esta
centuria Analco vio desaparecer viejos edificios de tradición
histórica como El Palacio de la Audiencia, también llamado de
Medrano o de la Ahoracada, del que se conservan algunas leyendas.
No obstante estas y otras transformaciones los habitantes de
Analco se siguen reivindicando analquenses, conservan festividades
religiosas tradicionales -San José, San Sebastián, Nuestra Señora
de los Dolores, Nuestra Señora de la Soledad, el Señor de las
Maravillas-, pugnan por sus particulares espacios de convivencia -
Plaza de San Sebastián, Jardín de San José, Patio de los Angeles-,
cuentan con una "Sociedad Histórica", celebran el aniversario de su
establecimiento, se sienten orgullosos de su origen indígena y de
los personajes importantes para la ciudad que han nacido o vivido
entre ellos, así como otras muchas características históricas y
cotidianas, cargadas de significados particulares, que hacen que
los habitantes del resto de la ciudad también les asignen esa
identidad. Una muestra significativa de ello es que por disposición
municipal, recientemente se hayan colocado en la plaza de San
Sebastián las estatuas de Cuauhtemoc y Tenamaxtli, indígenas que se
332
conocen por su resistencia a la conquista y que se encontraban en
otros lugares de la ciudad.
En Analco lo dinámico y multifacético de la realidad adquiere
gran viveza, al igual que en otros barrios y colonias: frente a la
tendencia de unificación citadina los analquenses refuerzan de
manera particular un tipo de diferenciación espacial en la urbe;
frente a la democracia política impuesta desde arriba, ellos
practican una democracia cotidiana, voluntaria; frente a la
tendencia cada vez mayor a los referentes identitartios virtuales,
reafirman los referentes espaciales y concretos, ya sean tangibles
o intangibles, y .actualizan sus tradiciones.
Así pues, lejos de representar un fenómeno aislado, los
barrios forman parte y existen posibilitados tanto por el
desarrollo histórico de la ciudad en su conjunto como por los
intereses de los grupos que la conforman. La manera en que los
diferentes sectores de la sociedad tapatía respondieron a los retos
que la modernidad les planteó, influyeron en que los analquenses
enfrentaron dicho proceso comunitariamente.
Visto como un reto el surgimiento de la modernidad, como algo
que alteró las formas de vida, se puede decir que fue un proceso
que, al crear conflicto, facilitó la recreación de la identidad
vecinal y fortaleció los lazos vecinales en algunas comunidades
como Analco.
Si bien el objetivo de este estudio fue el de encontrar los
cambios y las permanencias de la comunidad analquense frente al
cambio, su realización plantea ahora el reto de estudiar las
3 3 3
particularidades en la cultura y organización social de Analco que
sustenten el que pueda ser considerado como enclave de resistencia
creativo, identificado y cotidianamente democrático, frente a la
dinámica que tiende a imponer la modernidad.
La vida te da sorpresas, canta Rubén Blades. La historia,
conjunto de vidas, también las da. No fue el azar, sino
deficiencias en la infraestructura urbana de Guadalajara, las que
hicieron de Analco la principal víctima de las explosiones del 22
de abril de 1992 y con ello el escenario en el que despertó, al
menos por un.tiempo, la solidaridad citadina de los tapatíos. La
resistencia de Analco quería extender sus fronteras; por diversos
motivos muchos acudimos al llamado. Pero la tragedia era grande, la
resistencia debía ser mucha y las consecuencias de un desastre de
esa magnitud en una metrópoli despertaron variadas inquietudes en
los diversos sectores de su sociedad.
A partir de esa fecha Analco inició una nueva etapa de su
historia, la rajadura fue muy honda. Familias desmembradas, espacio
trastocado, comercios, amigos, vecinos, escuelas, compañeros,
cambiaron o desaparecieron. La imagen de buena parte del barrio se
transformó: banquetas y pavimento de cemento en lugar del mosaico
y chapopote; casas tipo de interés social o "colonial moderno" o
"cocalonial", grandes espacios sin construir; cruces mortuorias,
murales, poemas y leyendas recordando el día a partir del cual el
muchacho de 24 años escribió ya no querer, sino odiar a la vida.
Muchos se han ido, otros quisieran quedarse allí porque no les
gusta la vida en otras colonias. El reto que se presenta es
334
grande: el barrio ya no será como antes, la transición a una nueva
etapa fue brusca y muy dolorosa. ¿Cuántos analquenses han logrado
unir sus voluntades para adecuar a la nueva situación sus formas
comunitarias de vida y seguir resistiendo? Desde el 22 de abril
de 1992, Analco atraviesa por una prueba difícil en la recreación
de su identidad. Algunos de sus habitantes se han dado por
vencidos, otros continúan en la lucha porque la reconstrucción
culmine con la recuperación de su particular y significativo modo
de vida, de su cotidiana democracia, de su patrimonio cultural.
Las cosas ya no volverán a ser igual. Sin embargo como Momo,
la niña que en el anfiteatro compartía tardes enteras con sus
amigos, jugando, platicando o en silencio (Ende: 1988); como esa
niña cuya principal virtud era saber escuchar y gracias a ello pudo
vencer a los hombres grises que chupaban el tiempo, así los
analquenses en sus banquetas, jardín y plazuela, durante siglos han
compartido atardeceres, problemas cotidianos y preocupaciones
políticas; tal vez por ello han podido vencer en su comunidad el
anonimato provocado por la vida urbana moderna y tal vez por esa
tradición podrán seguir haciéndolo.
335
ARCHIVOS CONSULTADOS
Archivo Histórico de Jalisco (AHJ).
Archivo Histórico Municipal (AHM).
Archivo de Instrumentos Públicos (AIP).
Archivo Parroquial de Analco (APA).
Hemeroteca de la Biblioteca Pública del Estado.
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Guadalajara (GDL, 10-9)
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