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Castillo Ramírez Maríadela Gracia 1998 Tesis

Este documento presenta la tesis de maestría de María de la Gracia Castillo Ramírez sobre el barrio de Analco en Zamora, Michoacán. La tesis estudia los orígenes del barrio, su población y estructura económica a través de los siglos XVI al XX, así como los cambios que experimentó ante el desarrollo de la ciudad de Guadalajara. La autora utiliza censos, padrones y planos históricos para analizar la formación, crecimiento demográfico y ocupaciones de los residentes de Analco
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Castillo Ramírez Maríadela Gracia 1998 Tesis

Este documento presenta la tesis de maestría de María de la Gracia Castillo Ramírez sobre el barrio de Analco en Zamora, Michoacán. La tesis estudia los orígenes del barrio, su población y estructura económica a través de los siglos XVI al XX, así como los cambios que experimentó ante el desarrollo de la ciudad de Guadalajara. La autora utiliza censos, padrones y planos históricos para analizar la formación, crecimiento demográfico y ocupaciones de los residentes de Analco
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C E N T R O D E E S T U D I O S H I S T Ó R I C O S

EL COLEGIO DE MICHOACÁN

El Barrio T apatíg de A nalco


Cambios y P ermanencias ante el Cambio Citadino

T E S I S
Q U E P A R A O B T E N E R E L G R A D O D E

M A E S T R Í A
P R E S E N T A

MARÍA DE LA GRACIA CASTILLO RAMÍREZ


Z A M O R A , M I C H O A C Á N . E N E R O D E 1 9 9 8
A Santiago, a Guillermo, a Valentin

por su lucha, su pregunta y su inquietud permanentes,

pero sobre todo por sus deseos y esperanza...

2
INDICE GENERAL
página
Indice de ilustraciones............................... 5
Indice de pl a n o s ........... 6
Indice de cuadros...................................... 8
Indice de gráficas..................................... 11
Agradecimientos................... 13

Introducción............................................ 15
La ciudad......................................... 16
El barrio.......................................... 19
Las fuentes. . . i................................... 23
Los resultados........... 35

Capítulo I. La formación del barrio....... ..... .. ... 38


Los orígenes................... 40
El gobierno civil................................. 46
El palacio de Medrano............................ 54
El gobierno espiritual........................... 57
Religión y aculturación.......................... 60
Población y mestizaje.......................... 63
Edificación y propiedad.......................... 73
La economía y los trabajadores.................. 78
Condiciones de vida en el bar r i o ................ 82
La frontera....................................... 85
El poblado indígena se integra a laciudad....... 87
Recapitulando................. 88

Capitulo II'. Un largo proceso de cambios............. 91


Antecedentes. . !................................... 91
De las reformas a la independencia............ . . 92
Independencia............. ....................... 10 0
Controversias en torno a la construcción de la
nación ....................................... 103
Triunfo de los liberales......................... 111
El gobierno de Dí a z.............................. 114
La modernidad.............. .......... ........... 12 0
Analco frente a la modernidad.................... 123
La civilidad moderna en el barrio............... 13 5
Termina el largo proceso de cambios...,.......... 137

Capitulo III.- Los analquenses en números............ 139


Analquenses y tapatíos en el siglo X I X .......... 139
Multiplicación de los analquenses en el
porfiriato............................ 146
Pobladores de otros barrios populares........... 151
Los subconjuntos de analquenses................. 162
Los y las analquenses........................... 166
Los y las menores................................. 172
Los Adultos................................ 175
Solteros, casados, viudos, amasios y adúlteros.. 182
Solteros.......................................... 186

3
Casados.......................... . . .............. 189
V i udos...................... 190
Interrelaciones grupales................. 191
Población por edades en 1888............. 194
Analquenses arraigados.................... 198
Algo más sobre los analquenses.................. 202

Capitulo IV. Los analquenses trabajan................ 208


La modernización de la ciudad, el empleo
y el barrio. ................................. 208
Trabajadores...................... 209
Los hombres analquenses que trabajan........... 221
Las mujeres analquenses que trabajan............ 222
Desocupados..................... 228
Los oficios según los censos de 1895, 1900
y 1910....................................... 229
El barrio, el cantón y el Estado................ 250
Los agricultores........................... 253
Comercio................... 254
Los estudiantes........... 254
Profesionistas, empleados en la administración
y transportes................................ 255
Los vagos, los mendigos y la fuerza pública.... 255
Los domésticos................. 256
Las industrias.................................... 257
Los jornaleros.................................... 258
La industria de la construcción................. 259
Los herreros.................................... 260
Ramas textiles........................ 261
Los zapateros............... 262
Carroceros, carreros y mecánicos................ 262
Oficios diversos.................................. 263
Oficios desaparecen, permanecen o aparecen
en A nalco.................................... 263
Oficios según la concepción contemporánea
de sectores.................................. 270
Entre la reacción y el progreso................. 273

Capítulo V. El espacio................................. 276


Ubicación y manzanas............................. 283
Calles............................................. 285
Instituciones y organizaciones.................. 288
La densidad....................... 292
La vivienda........................... 295
Vecindades....................... 302
Unidades domésticas ............................. 303
Consideraciones finales........................ 313

Conclusiones.................... 316
Bibliografía...........................................

4
INDICE DE ILUSTRACIONES

1. Portada del Padrón de 1888 para el 8o. cuartel... 24

2. Hoja del Padrón de 1888 para el 8o. cuartel,


en la que se pueden ver las características de
los datos recopilados............................. 27

3. Hoja del padrón parroquial de 1907 para Analco


en que' se muestra cómo el sacerdote distingue
el tipo de finca de que se trata................. 30

4. Hoja del padrón parroquial de 1907 para Analco


en que se muestran algunas de las caracterís­
ticas del mi s m o .................................... 32

5. Perspectiva hipotética de Guadalajara en el


siglo XVI. Viñeta realizada con base en cró­
nicas de época por Enrique Martínez Ortega ...... 41

6. Templo de San Sebastián de A n a l c o ................ 64

7. Vista diagonal de uno de los puentes por los


que se atravesaba el río, ya en el barrio de
San Juan de D i o s .......... 86

8. Baratillo establecido en la Plaza de San


Sebastián de Analco a fines delv siglo X I X ....... 119

9. Inauguración de los tranvías eléctricos en


Guadalajara en 1907............................... 121

10. Vagón de tranvía de segunda clase................ 125

11. Fuente pública y aguadores........................ 127

12. Obras de entubamiento del río de San Juan


de D i o s .............. 129

13. Vista del Paseo Porfirio Díaz, construido sobre


lo que antes era el río de San Juan de D i o s ..... 130

14. Litografía. Panorámica de Guadalajara, vista


desde el templo de Analco......................... 280

15. Puerta' de ingreso al desaparecido cementerio de


Santa María de 'los Angeles........................ 290

16. Jardín de San José de A n a l c o ...................... 2 91

5
INDICE DE PLANOS

1. Reconstrucción del asentamiento inicial de


Guadalajara...................................... . . 39

2. Asentamientos indígenas circunvecinos a


Guadalajara en el momento de su asentamiento.... 43

3. Facsímil del plano de Guadalajara de 1732....... 45

4. Facsímil del plano de Guadalajara de 1741....... 53

5. Interpretación del plano de Guadalajara de 1732.. 55

6. Extensión de Guadalajara en 1745................. 75

7. Mancha urbana en 1753 y crecimiento hasta 1800... 77

8. Adaptación del'plano original de 1753. El


original no incluye los barrios.................. 81

9. Plano de la ciudad de Guadalajara en 1800


dedicado al limo. Obispo Juan Cruz Ruiz de
Cabañas. Ya se incluyen los barrios.............. 94

10. Extensión de Guadalajara en 1800................. 98

11. Interpretación del plano de Guadalajara de 1813.. 102

12. Facsímil del plano de Guadalajara en 1842........ 107

13. Mancha urbana en 1800 y crecimiento hasta 1850... 110

14. Interpretación del plano de Guadalajara de I860.. 115

15. División de Guadalajara por cuarteles y barrios


a principios del siglo X X ......................... 158

16. Plano de la ciudad de Guadalajara en 1888........ 277

17. Plano de la ciudad de Guadalajara en 1908........ 278

18. Vaciado general de los datos proporcionados por


el padrón de 1888 y la lista de giros
comerciales y mercantiles de 1880................ 281

19. Vaciado general de los datos proporcionados por


el padrón de 1907.................................. 282

20. Numeración de las manzanas del cuartel 8o.


correspondiente al barrio de A n a l c o .............. 284

6
21. Garita de San Pedro y calle de Catalán, como se
encontraban en la segunda mitad del siglo X I X . ... 289

22. Densidad de trabajadores en Analco en 1888 ...... 293

23 . Densidad de trabajadores en Analco 1907.......... 294

RECUADRO

Glosario de oficios........................... 234-242

7
INDICE DE CUADROS

1. Total de habitantes de Guadalajara y sus


barrios por raza y casta. 1777.................... 66

2. Porcentaje de habitantes de Guadalajara y


sus barrios por raza y casta. 1777............... 67

3. Población de Guadalajara y sus barrios por sexo


y edad. 1777....... 69

4. Crecimiento demográfico de Guadalajara y Analco


entre 1777 y 1910.................................. 140

5. Crecimiento anual por períodos en Guadalajara y


Analco. Totales y porcentajes..................... 142

6. Población de Guadalajara por cuarteles.


1868-1910..................... 152

7. Crecimiento absoluto, relativo y anualizado de


la población de Guadalajara por cuarteles.
1868-1910 .............. •.............. ............. 155

8. Población de Analco por sexo y estado en 1888.... 163

9. Población de Analco por sexo y estado en 1907.... 163

10. Población de Guadalajara y Analco por sexo en


números absolutos y relativos 1777-1910......... 167

11. Incremento total, pocentual y anual de la


población de Guadalajara y Analco por sexo,
en números absolutos y relativos. 1777-1910..... 168

12. Proporción entre la población de mayores y


menores en Analco entre 1888 y 1907.............. 172

13. Crecimiento de la población de Analco por


estado. 1777-1907.................................. 176

14. Población masculina en Analco por estado civil.


1777-1910.......................................... 179

15. Crecimiento d e ‘la población masculina de Analco


por estado. 1777-1907............................. 181

16. Población femenina de Analco por estado civil.


1777-1910. . ......................................... 183

17. Crecimiento de la población femenina en Analco


por estado civil. 1777-1907..................... 185

8
18. Población de Analco por edades, en números
absolutos y relativos. 1888. Por quinquenios y
por décadas..................................... 196

19. Habitantes de Analco que vivían en 1888 y


pervivían en 1907.................................. 199

20. Trabajadores de Guadalajara en 1868 por cuartel.. 210

21. Trabajadores y desocupados en Analco. 1888-1907.. 213

22. Incremento de trabajadores y desocupados en


Analco. 1888-1907.................. ............... 215

23. Trabajadores y desocupados hombres en Analco.


1888-1907.......................................... 216

24. Incremento de trabajadores y desocupados hombres


en Analco. 1888-1907 ..... ......................... 217

25. Trabajadoras y desocupadas mujeres en Analco.


1888-1907.......................................... 224

26. Población según la ocupación principal.


Parámetros del censo de 1895. Guadalajara en
1895 y Analco en 1888 y 1907.... ................. 230

27. Población según la ocupación principal.


Parámetros del censo de 1895...................... 231

28. Crecimiento de la población en Analco según la


ocupación principal. Parámetros del censo
de 1895. Resumen................................... 233

29. Profesiones en Jalisco para 1900 y en Analco


para 1888 y 1907, según el sistema Bertillon,
usado como parámetro del censo de 1900............ 243

30. Incremento de profesiones en Jalisco para 1900


y en Analco para 1888 y 1907, según el sistema
Bertillon, usado como parámetro del censo
de 1900 ............................................. 243

31. Población según la ocupación principal.'


Parámetros del censo de 1910. Guadalajara 1910.
Analco 1888-1907................................... 247-249

32. Población según ocupación, agrupada en


categorías. Parámetros del censo de 1910.
Guadalajara 1910, Analco 1888y 1907............. 252

9
33. Incrementos y decrementos por oficio.
Analco 1888-1907............ 266

34. Oficios con frecuencia mayor a 10. Analco


1888-1907......... 267

35. Oficios por sectores en Analco 1888-1907.


Parámetros actuales........... . ................. 268

36. Porcentajes e incrementos de los oficios por


sectores en Analco. 1888-1907.................... 269

37. Viviendas habitadas en Analco en 1907............ 272

38. Habitantes por vivienda, edad y sexo.


Analco 1907................... :........ .......... 297

39. Habitantes por vivienda, estado. Analco, 1907.... 300

40. Habitantes por vivienda, oficio. Analco, 1907.... 301

41. Viviendas y habitantes en unidades domésticas


simples y complejas. Analco, 1907............... 305

42. Sexo en unidades domésticas simples y


complejas. Analco,..................... 306

43. Edades, en unidades domésticas simples y


complejas. Analco, 1907........................... 307

44. Unidades domésticas simples, estado.


Analco, 1907....................... 308

45. Unidades domésticas complejas, estado.


Analco, 1907....................................... 309

46. Vecindades, habitantes por estado. Analco, 1907.. 310

47. Unidades domésticas simples, ocupados y


desocupados. Analco, 1907...... 311

48. Unidades domésticas simples, ocupados y


desocupados. Analco, 1907............. 312

49. Vecindades, ocupados y desocupados. Analco, 1907. 312

10
INDICE DE GRAFICAS

1. Porcentaje de habitantes pertenecientes a razas


y castas en Guadalajara y sus barrios. 1777..... . 68

2. Porcentajes de la población de Guadalajara y


sus barrios por sexo y edad. 1777............ . 70

3. Crecimiento demográfico en Guadalajara y Analco


entre 1777 y 1910.................................. 141

4. Contribución de Analco a la población total de


Guadalajara. 1777-1910............................. 143

5. Población de Guadalajara por cuarteles.


1868-1910........................................... 153

6. Contribución de los cuarteles a la población


total de Guadalajara............................... 154

7. Crecimiento de la población de Guadalajara por


cuarteles. 1868-1910 ............................... 156

8. Crecimiento de la población de los cuarteles en


relación con el de la ciudad.1868-1910 ............ 157

9. Población de Analco por sexo y estado en 1888.... 164

10. Población de Analco por sexo y estado en 1888.... 165

11. Crecimiento de la población de Analco por


estado. 1777-1907.............. 177

12. Crecimiento de la población masculina de


Analco por estados. 1888-1907..................... 178

13. Crecimiento de la población femenina de


Analco por estado. 1888-1907...................... 180

14. Porcentaje del crecimiento total de población


por estado y por sexo en Analco. 1888-1907 ...... 184

15. Pirámides de edad y sexo para Analco en 1888.


Decenal y quinquenal.............................. 197

16. Pirámide de edad y sexo de los habitantes de


Analco que permanecieron entre 1888 y 1907...... 200

17. Trabajadores de Guadalajara en 1868 por cuartel.. 211

18. Ocupación en Analco en 1888. Porcentajes del


total de la población............................. 214

11
19. Trabajadores y desocupados hombres en Analco.
1888-1907............... . . ................... . 218

20. Trabajadores y desocupados hombres en Analco.


Porcentaje de la población, 1888-1907............ 219

21. Trabajadoras y desocupadas en Analco. 1888 ...... 22 0

22. Hombres que trabajan en Analco. Porcentajes del


total de la población. 1907....................... 223

23. Ocupación principal. Guadalajara y Analco, según


parámetros del censo de 1895...................... 232

24. Ocupación principal según parámetros del censo


de 1900. Jalisco 1900,Analco 1888-1907........... 244

25. Porcentajes de.oficios por sectores en Analco


1888-1907. Parámetros actuales.................... 270

26. Incremento de la ocupación por sector.


Analco 1888-1907 ................................... 271

27. Viviendas y habitantes en Analco en 1 9 0 7 ......... 296

28. Viviendas y habitantes por sexo. Analco 1907.... 298

29. Viviendas y habitantes por edad. Analco 1907.... 299

30. Trabajadores por vivienda. Analco 1 9 0 7 ........... 301

31. Unidades domésticas en Analco, 1907 .............. 304

32. Adultos y niños en unidades domésticas en


Analco., 1907 ...... 308

12
AGRADECIMIENTOS

Doy gracias a todos los que de una u otra manera me

asistieron, ayudaron o impulsaron en la realización de este

trabajo, tanto instituciones como individuos.

Al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) por la

comisión que me otorgó para estudiar la maestría y por el apoyo

recibido para realizar esta tesis.

Al Colegio de Michoacán por haberme recibido como su alumna,

particularmente al Centro de Estudios Históricos; a los

investigadores de Historia y Antropología de quienes mucho aprendí;

al personal de la biblioteca, a las secretarias y al personal de

intendencia por su apoyo y cordialidad diaria.

A Blanca, Luz del Carmen, Toño, Arturo, Celina y Alejandro por

todo lo que compartimos durante dos años en Zamora. Este último me

dio a conocer uno de los padrones que sirven como fuente a esta

tesis y estimuló mi interés por Analco.

A Paco Meyer,, director de esta tesis, por su confianza,

comprensión y paciencia, por su apoyo institucional y por las ricas

orientaciones académicas que me dio. Para mí fue importante

encontrarme con él después de haber perdido a Araceli, mi asesora

anterior a quien desde diversos aspectos mucho le debo. A ella y a

Heriberto, donde estén, gracias por todo.

A Paty Safa y a José Antonio Serrano de quienes como lectores

de esta tesis recibí críticas, comentarios y sugerencias que

provocaron mi reflexión. Muchas de ellas traté de incorporarlas en

esta versión final.-

13
A Alma Dorantes, mi compañera en el Centro INAH Jalisco, con

quien a través de frecuentes pláticas, confrontaciones y lecturas

de mis borradores corroboré que la crítica seria y rigurosa además

de enriquecedora puede ser cariñosa.

A Hilda Morán Quiróz, quien además de muchas sugerencias, me

asesoró en el procesamiento de bases de datos y elaboración de

gráficas.

A los. funcionarios y personal del Archivo Histórico de

Jalisco, del Archivo Histórico Municipal y de los Fondos Especiales

de la Biblioteca Pública del Estado por su amable atención.

A Mago, Socorro, Francy y Ernesto, mis alumnos de la

licenciatura en Historia de la Universidad de Guadalajara, y a

Lilia, secretaria de la sección de historia del Centro INAH

Jalisco, quienes me ayudaron en diferentes etapas de la

localización de información y procesamiento de los datos.

A mis hermanos y amigos porque las múltiples formas que

encontraron, para apoyarme, me aseguraron que una labor como ésta

requiere de la solidaridad cariñosa de aquellos con los que

convivimos de manera cotidiana.

A Valentín, a Santiago y a Guillermo, quienes, además de

acompañarme filialmente en las buenas y en las malas, soportaron

las tensiones y atenciones requeridas por los estudios de maestría

y por la realización esta tesis; sobre todo, porque nunca cedieron

en su implacable exigencia de que concluyera esta empresa,

especialmente en los momentos en que más dudosa me encontraba. A

ellos el más amoroso y profundo de los agradecimientos.

14
INTRODUCCION

Analco es un barrio de Guadalajara situado al oriente de la

calzada Independencia y hacia el sur de la calle Gigantes. Más que

una zona de la ciudad, Analco es un conglomerado humano cuyas

relaciones vecinales se encuentran fortalecidas por actividades

cotidianas y lazos sociales en los que incide un largo proceso

histórico.

La forma en que los analquenses han compartido su tiempo y su

espacio, sus problemas, necesidades y esparcimientos, sus

costumbres, diversiones y forma de pensar, los ha llevado a

enfrentar de una manera particular, los efectos que sobre su

comunidad ha tenido la creciente urbanización.

En esta tesis se describen y analizan precisamente algunos de

esos procesos históricos por los que atravesó Analco, con el

objetivo de lograr un acercamiento al conocimiento del fenómeno

sociourbano. que constituyen los barrios.

En la elección de Analco como comunidad de estudio influyó la

consideración de que casos tan antiguos como ese, son un buen

ejemplo de las particularidades con que los diferentes grupos

citadinos reaccionan frente a los cambios y a la diversidad

cultural urbana, pues siendo un barrio tan antiguo y tan actual

como Guadalajara, ha atravesado por procesos históricos similares

a los de la ciudad; es por ello que además, ilustran la

transformación que el término barrio ha tenido a lo largo del

tiempo en e.l país.

15
La investigación partió de la proposición hipotética de que la

reacción de los analquenses ante el proceso por el cual la sociedad

la tapatía quedó situada entre lo nuevo y lo viejo, lo moderno y lo

tradicional, principalmente durante el porfiriato, debió revestir

modalidades diferentes a las de otros sectores tapatíos. Esta

apreciación lleva a considerar que el estudio de las modalidades

que los habitantes del barrio implementaron para enfrentar el

cambio, constituye un aporte en el conocimiento de las dinámicas

propias de los estratos sociales urbanos y sus reacciones ante los

procesos históricos generales; de ahí que dicho estudio contribuye

a la comprensión del fenómeno sociourbano barrial.

Con el objetivo de ilustrar dichas transformaciones y acomodos

y la problemática en que se encuadran, en esta tesis se estudian,

describen y analizan algunos procesos históricos por los que

atravesó Analco desde su fundación hasta principios del siglo XX,

poniendo énfasis en las características de su población, la

dinámica del trabajo y del uso del espacio específicamente durante

el porfiriato.

LA CIUDAD

Tanto a finales del siglo XVIII, como durante el XIX, la

importancia de las ciudades y el paulatino crecimiento que tuvieron

repercutió en una nueva estimación del suelo urbano y por.lo mismo

en la delimitación de territorios con diferentes valores y

funciones, vinculados también a la estratificación social.

16
Durante.el porfiriato, como consecuencia de la inserción cada

vez mayor de México en la órbita del capitalismo, el proceso de

urbanización se aceleró en el país, lo cual alteró el ambiente

provinciano y determinó un mayor desarrollo de algunas ciudades,

aunque su crecimiento adoptó diversas modalidades dependiendo de la

zona y del grupo social al que llegaba.


/
/ En Guadalajara el reordenamiento del espacio citadino modificó

y delimitó nuevos espacios para la vivienda, diversión, escuelas,

industria, comerció. / La pujanza del comercio, así como la


/
construcción de coloiíias -modernas, mejor dotadas de servicios, con

nueva traza y arquitectura-, hizo que muchos ricos trasladaran sus

residencias del centro de la ciudad a la orilla poniente, mientras

sus antiguas casas fueron habilitadas para establecer comercios y

negocios, o para funcionar como vecindades. La gente de escasos

recursos continuó habitando el oriente y los extremos norte y sur

de Guadalajara, donde si bien hubo algunas nuevas construcciones,

el hacinamiento creció, las condiciones materiales de las

habitaciones se detérioraron.

El establecimiento de servicios públicos, el acercamiento con

las formas de vida europeas, las nuevas mercancías, maneras de

comerciar, negociar y comunicarse a que dio lugar la

industrialización; el continuo progreso en los avances

tecnológicos, así como otros muchos cambios que se dieron entonces,

incidieron en la transformación de la vida cotidiana de la mayoría

de los tapatíos, así como en el surgimiento de nuevos oficios,

empleos y maneras de ganarse la vida.

17
Los cambios que afectaban a la ciudad, propiciaron la

formación de agrupaciones para dar respuesta a los problemas

colectivos. Los pudientes se asociaron para embellecerla,

establecer instituciones de beneficencia, impulsar servicios o

solicitar prebendas; la gente de escasos recursos, como la de

Analco, sin carácter formal, se reunió para demandar entre otras

cosas, instituciones y servicios que mejoraran sus condiciones de

vida.

La imagen de Guadalajara se alteró y presentaba nuevos y

diversos aspectos dependiendo, entre otras cosas, de los tiempos de

sus habitantes, pues con el disfrute de los nuevos servicios, los

horarios de la comunidad también fueron cambiando. Gracias a la

instalación de las tomas domiciliarias de agua, ya no era necesario

acarrearla de las fuentes públicas, o ir a lavar al río; el

alumbrado público permitió realizar por la noche actividades que

antes sólo se podían hacer de día; el traslado de unas partes a

otras de la ciudad fue más rápido con el establecimiento de los

tranvías eléctricos:

La variedad de formas en que los diferentes sectores

enfrentaron la estabilidad, las innovaciones urbanas, la nueva

dinámica de la economía y de la producción durante el porfiriato,

pusieron de manifiesto que la ciudad era a la vez, un conjunto

integrado en el que convivían lo nuevo con lo viejo, así como un

conglomerado de grupos con distintas maneras de ver las cosas, con

intereses variados, disímiles e incluso enco n t r a d o s J " L a sociedad


1 /'
urbana que comenzaba a ser multitudinaria provocaba la quiebra del

18
viejo sistema común-de normas y valores... el conjunto comenzó a

ofrecer un típico cuadro de anomia" (Romero: 1976, p.317).

Esta investigación pone énfasis en el porfiriato, ya que

encuentra en los cambios políticos, económicos, sociales y

culturales que se dieron entonces, el cimiento de las

instituciones, concepciones, costumbres y formas de vida actuales.

Esta observación hace pensar, consecuentemente, que las reacciones

de la comunidad analquense frente a los cambios de ese período

incidieron en el fortalecimiento de lazos vecinales estrechos y

constituyeron una de las grandes pruebas para que barrios como

Analco reafirmaran las particularidades que los diferencian del

resto de la urbe, imprimiendo a la modernidad capitalista una forma

comunitaria de vivirla.

Los analquenses, como muchos de los desposeídos o con

antecedentes indígenas, enfrentaron esos cambios "desenterrando el

espíritu comunal de sus antepasados y reivindicando la fraternidad

universal de los evangelizadores católicos" (Hart: 1992, p.52),

imprimiéndoles particularidades significativas, no necesariamente

planeadas, pero a través de las cuales se adecuaron a los cambios

citadinos que se imponían.

EL BARRIO
En Guadalajara, como en muchas otras añosas ciudades, la

mayoría de los antiguos barrios han sido metamorfoseados por la

urbanización. Algunas veces pasaron prácticamente al olvido; en

otras, aunque la función habitacional y consecuentemente los

19
vínculos y la cultura vecinal ya no existen, su imagen se ha

rescatado como parte del patrimonio histórico cultural del conjunto

de la urbe. Así sucedió en la capital jalisciense con "La Merced",

"El Carmen", "El Pilar", barrios que actualmente forman parte del

llamado centro
histórico,?' en los que se conservan templos y
/
edificaciones de valor arquitectónico, casas y lugares de reunión

de jaliscienses ilustres y con ello algunas tradiciones y leyendas.

Los cambios en la traza urbana o en el uso social del suelo

destruyeron unos barrios, aunque también dieron lugar a la

formación de ot r o s .

Caso excepcional lo constituyen los primeros barrios tapatíos,

mismos que no han perdido completamente su función habitacional y

por tanto ciertas relaciones vecinales todavía se perciben en

ellos. Mexicaltzingo y Mezquitán en menor medida; el primero debido

a que los comercios lo han invadido gracias a su cercanía del

centro de la ciudad; y el segundo porque ha sido atravesado por

diferentes arterias viales. Analco resulta verdaderamente singular

pues aproximadamente tres cuartas partes de su espacio siguen


-I
desempeñando funciones habitacionales, a pesar de las

transformaciones urbanas que lo han afectado, de ocupar en la

actualidad un sitio céntrico de la ciudad y de que el 22 de abril

de 1992 una gran explosión destruyó parte considerable del espacio

del barrio y de su comunidad. Esta explosión se debió a la

existencia de gasolina en el drenaje de

la ciudad, a la forma en que fue construido un sifón del colector

oriente de la urbe y a deficiencias en la administración pública.

20
Analco constituye un ejemplo de las particularidades con que

los diferentes grupos citadinos reaccionan frente a los cambios que

los procesos económicos, políticos y sociales provocan en la urbe,

pues ha acompañado a la ciudad en el transcurso de su historia y

desempeñado un papel más o menos significativo en ella.

Aunque el punto de referencia más obvio para ubicar un barrio

es el espacio que ocupa, es más importante identificarlo por su

desarrollo histórico, por la conciencia que de éste tengan sus

habitantes -aspecto que no se tocará en este trabajo, así como

aspectos sociales, económicos y culturales particulares.

*/ El fenómeno barrial está ligado a la organización del espacio,

la cual, como producto de las relaciones sociales de dominio

prevalecientes en los sucesivos tiempos de una región, requiere

explicaciones integradoras que contextualicen históricamente el

lugar que se aborde y que den cuenta de la forma en que la gente ha

construido y usado su espacio^/icfr. Moreno Toscano y Florescano:

1976) .

En este sentido podemos encontrar a lo largo del devenir de

Analco particularidades que lo distinguieron -y aún lo distinguen-

del resto de la urbe tapatía. El trabajo se propuso hacer evidentes

algunas de las características históricas de la comunidad

analquense • que han incidido en la formación de sus

particularidades, dejando el análisis que simbólicamente pueden

tener estos procesos en la formación de su cultura, y

consecuentemente en su identidad, para otros estudios. En tanto que

la primera parte se basa en fuentes bibliográficas y documentales,

21
la segunda -tres últimos capítulos- tiene como principal sustento

la información aportada por dos padrones

realizados en 1888 y 1907, y complementada con la que proporcionan

planos, crónicas, periódicos y documentos de la época.

Durante ese período, la estructura demográfica de Analco se

alteró cuantitativa y cualitativamente, debido en buena medida a la

constante llegada de inmigrantes atraídos por las posibilidades de

movilidad social que ofrecían las nuevas ocupaciones urbanas.

El crecimiento de la población en Analco no se vio aparejado

por un aumento del territorio ocupado. Con algunas alteraciones,

las manzanas que integraban el cuartel 8o. -división

administrativa que coincidía con el barrio- permanecieron siendo

las mismas..Sin embargo, un gran número de viviendas eran habitadas

por varias familias o por grupos extensos.

Los oficios desempeñados por los habitantes de Analco

ascendían a más de doscientos en 1907. Pocos eran los que se

dedicaban a labores agropecuarias, aunque menos aún los obreros

industriales. Muchos continuaban ejerciendo oficios artesanales

tradicionales. La mayoría se empleaban en labores vinculadas a los

servicios públicos o privados por la jornada. A fin de cuentas las

circunstancias de la ciudad, los llevaron a desenvolverse en

trabajos que les permitieron tener un contacto directo, personal

con los demás, como no pasó en toda la ciudad.

La forma en que los analquenses se agruparon al interior de

las viviendas, las modalidades del crecimiento de su población, el

tipo de oficios que desempeñaron -como se verá en los últimos tres

22
capítulos-/ constituyen un ejemplo de cómo ante el continuo cambio

en sus formas de vida cotidiana, es decir, ante el proceso

histórico del conjunto de la ciudad, las clase populares

desarrollaron una creciente tendencia hacia la integración. Los

nuevos tiempos en la historia de la ciudad condujeron a que la

fisonomía de los sectores marginales se modificara; crecieron en

número y reformaron sus modalidades; aumentó el número de mendigos

y la mala vida tomó un aire áspero y cruel, como la miseria urbana

(Romero : 1976) .

LAS FUENTES
El hilo conductor de la investigación lo constituyeron dos

padrones del barrio: uno civil, levantado en 1888 y otro

eclesiástico realizado en 1907. Con base en ellos y con los datos

aportados para Guadalajara por los censos nacionales de población,

por planos y documentos hemerográficos, me propuse estudiar algunas

de las modalidades que adoptó la comunidad analquense, para

enfrentar el proceso a través del cual la sociedad tapatía quedó

situada entre lo nuevo y lo viejo, lo moderno y lo tradicional,

modalidades que difieren de las implementadas por otros sectores de

la ciudad.

Dado que los últimos tres capítulos se basan en los padrones

mencionados, otro dé los retos de este trabajo fue el de calibrar

en qué medida ese tipo de fuentes pueden ser vistas con ópticas

diferentes a la utilizada por la historia demográfica y también

contribuir al conocimiento de lo social.

23
Ilustración 1. Portada del Padrón de 1888 para el 8o. cuartel.

24
El primero de los padrones fue levantado en 1888 y se

encuentra en el Archivo Histórico de Jalisco, en una caja sin

catalogar del ramo de estadísticas. Su realización fue ordenada por

las autoridades estatales y se inscribe en la tendencia de la época

de efectuar conteos y registros con miras al control de todo lo

controlable.

El manuscrito original consta de 256 páginas que se terminaron

de transcribir en diciembre del año mencionado. En marzo anterior

se había creado la Sección de Estadística como parte de la

administración pública del Estado, según lo señaló en su Informe de

Gobierno del 2 de febrero de 1889 el general Ramón Corona. Los

fines concretos que se antojan para su realización, son las

elecciones generales y locales de 1888, así como las actividades

relacionadas con la recaudación y pago de impuestos.

En ese padrón, fueron registradas 9,712 personas, las cuales

aparecen agrupadas en listas por manzanas, sin que se especifiquen

calles, números, casas o relaciones familiares (ilustración 2) . Los

datos que incluye para cada persona son: estado civil, nombre,

apellido, edad, oficio y sexo. La existencia de bloques de hojas

con letras de rasgos diferentes a lo largo del documento hace

pensar que no fueron los empadronadores los que lo transcribieron,

sino que dos o tres amanuenses realizaron esa labor y con poco

cuidado, pues hay errores muy evidentes, por ejemplo, aparecen

niños menores de 10 años casados, jornaleros de 2 años, estudiantes

de menos de un año, entre otros errores. El padrón no fue realizado

con los mismos criterios en toda la ciudad; para otros cuarteles

25
incluye datos relativos a si ios individuos saben leer y escribir,

su lugar de procedencia y domicilio. El del cuartel 8o. que

corresponde a Analco, desgraciadamente es de los más pobres en

cuanto a la calidad y cantidad de datos que incluye. El segundo

de los padrones se realizó con fines diferentes y exclusivamente en

el barrio. A fines de 1906 estaba a cargo de la parroquia de Analco

el presbítero Jaime Anesagasti, quien con el fin de "buscar a sus

pecadores" realizó una "visita parroquial" en los hogares de su

jurisdicción, labor que concluyó en junio de 1907.

En su visita el párroco iba acompañado de un amanuense que

consignó los datos recabados. Posteriormente el sacerdote los

transcribió, según él mismo explica en la primera hoja del "Libro

del Padrón". El grueso volumen consta

de 778 paginas en que están escritos cada uno de los


nombres y apellidos de todos los feligreses de Analco en
este año de 1907. En columnas bien separadas están
escritos las clases de casas si son de particulares, de
vecindad o tiendas con sus respectivos numeros; después
están anotados los estados de párvulos, niños, solteros,
doncellas, casados, viudos, amasios y adúlteros, en fin
los artesanos y v a g o s .

El total contabilizado por la computadora es de 19,714

habitantes. Los datos que incluye para cada uno de ellos son:

nombre y apellido; en el caso de los menores, si son niños o

párvulos; en los mayores las categorías que maneja son las de

doncella, soltero, casado, amasio, adúltero y viudo, es decir el

párroco no basó su apreciación en el criterios civiles, sino

religiosos.

26
Ilustración 2. Hoja del Padrón de 1888 para el 8o. cuartel, en la
que se pueden ver las características de los datos recopilados.

27
El libro está precedido por 26 páginas escritas por el

sacerdote de su puño y letra, en las que explica "el método" con el

que realizó la visita; hace comentarios y juicios respecto a lo que

observó en las casas y la vida en el barrio; menciona las

asociaciones piadosas y filantrópicas existentes, los planteles

educativos, sus características y número de escolares. Asimismo

escribió un "resumen" en el que proporciona las sumas de algunos de

los datos obtenidos. En este sentido conviene mencionar que aunque

los totales generales que brinda no coinciden con los elaborados

por la computadora, las tendencias si apuntan en el mismo sentido.

La captura total de los dos padrones, se realizó en dos bases

de datos que en conjunto suman alrededor de 27,500 registros con un

promedio de 10 campos cada uno. Dicho de otra manera, 275,000 datos

son el soporte de los cuadros que se

manejan a partir del tercer capítulo y de interpretaciones que se

hacen de ellos.

Los padrones fueron realizados con fines totalmente distintos,

de manera que los criterios que rigieron su realización, así como

la exactitud y confiabilidad de. los datos son variables. Entre

ambos se aprecian significativas diferencias en cuanto a la

cantidad y calidad de la información que brindan, por ello fue

necesario hacer una serie de adecuaciones para procesarlos,

interpretarlos y compararlos.

En lo tocante al espacio, para 1907 se realizó una

reconstrucción de las manzanas con base en la confrontación entre

los datos y detalles mencionados en el padrón y los especificados

28
en los planos de la época. Esto se logró gracias a que el sacerdote

marcó las esquinas y cruzamientos de las calles, así como la acera

por la que iba caminando y las cuadras que correspondían al jardín,

plaza e iglesias, cosa que además explica en la introducción:

El orden de este Padrón fue recorrer las calles del


barrio de Analco, primero de Oriente a Poniente desde la
de los Gigantes hasta la de S. Carlos, comenzando por la
acera Norte y después por la del Sur. Después fueron
recorridas las calles de Norte a Sur desde la de Porfirio
Díaz hasta la de la Presa, empezando de la acera oriente
y después para la del Poniente.

Siguiendo tal cual la descripción que hizo el párroco, podía

parecer que para ese año había más manzanas que las numeradas por

los planos. Sin embargo, la confrontación entre las fuentes

mencionadas, nos aclara que eso se debe a que algunas manzanas

fueron divididas en dos y ambas mitades permanecieron con el mismo

número y, por otra parte, a otras alteraciones en la traza, tales

como apertura de privadas y callejones diagonales.

Además, dado que el presbítero anotó el nombre de la calle, el

número y el uso al que estaba destinada la finca -comercio,

institución, casa-habitación o vecindad-, se elaboró un plano que

señala la distribución y uso del espacio, el cual forma parte del

capítulo VI (ilustración 3).

Es necesario aclarar que en la reconstrucción de las manzanas

para 1907 hay cierto margen de error, ya que en las calles de

orientación oriente-poniente el sacerdote parece haber tomado como

punto de referencia la cuadrícula urbana y en las de norte a sur

las calles, lo cual se pudo detectar por los detalles referentes a

lugares públicos especificados.

29
1 1 6 ,
PADRON D E L CURATO DE SAN JOSE DE ANALCO.
5$^ombre dû ia cai/e¿¿¿¿. ,
Ip
i ¡t
% -¿Sumas . 2 !r&
Cías© de Número Nombres y apellidos de loa feligreses Párvulos Solteros y Casado: Amacias Artesanos
doncellas y viudo: y rogos OB SKItVAt
- casa do casa de Analco y niños adúlteros

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Ilustración 3. Hoja del padrón parroquial de 1907 para Analco en


que se muestra cómo el sacerdote distingue el tipo de finca de que
se trata.

30
Si bien en el "resumen" el padre .Anesagasti señala que

iniciaba el interrogatorio preguntando por el jefe del hogar y

después por los demás miembros, en el libro no se señaló cual era

la situación de cada individuo en el grupo. Esta característica del

padrón no permite diferenciar ni reconstruir las familias, dado que

en un alto porcentaje de casas habitación vivían grupos numerosos

de personas, en los que partiendo de las características anotadas

para cada individuo no se pudo establecer ningún tipo de relación.

Algo similar ocurre en el caso de las numerosas vecindades, pues

los datos se proporcionan en general y no se hace distinción de los

habitantes de cada cuarto.

Por lo que respecta a los grupos de edad y estado civil de los

analquenses, el sacerdote explicó que

Bajo el nombre de párvulos conté a todos los menores


de 7 años; niños á los de 7 á 14 años; doncellas á las de
15 años para adelante... De las Rameras no quise ni aun
escribir sus nombres sino que á cada una de ellas las
anoté con estas tres letras X Y Z y para saber su número
lo investigaba en las casas vecinas...
De las 1,720 doncellas que vis i t é . .. Muchas de ellas
han llegado ya a la ancianidad guardando su castidad...
las otras jóvenes prometen ser buenas casadas.
El nombre de solteras aqui en México se toma en mal
sentido por las que ya no son doncellas; más en España se
les llama así a todas las solas o no casadas. Yo tomé la
aceptación de la palabra como estamos acostumbrados en
México...

Mientras que el sacerdote anotó quienes son amasios,

considerando como tales a los miembros de parejas que viven juntos

pero que no han recibido el sacramento del matrimonio, en el padrón

de 1888 los apellidos y las edades permiten distinguir parejas no

casadas con hijos, cosa que no es posible en el caso de las parejas

sin hijos; sin embargo, todos los no casados según la ley civil son

31
anotados como solteros; en este caso no existe la categoría de

amasios (ilustración 4).

Ilustración 4. Hoja del padrón parroquial, de 1907 para Analco en


que se muestra algunas de las características del mismo.

32
Ante tal perspectiva y con fines comparativos, las señaladas

como doncellas en 1907, se incluyeron dentro del grupo de las

solteras, pues como por tal estado el padre Anesagasti considera.a

las castas, resulta imposible distinguir cuáles de las no casadas

en 1888 tenían'esa

característica. /">

Asimismo como la información parte de diferentes criterios en

el caso de los solteros, los amasios y los que tienen parejas, en

los cuadros que manejan estos grupos de población en el capítulo

III, se hicieron diversos tipos de combinaciones con el objetivo de

brindar una perspectiva más amplia, la cual sin embargo debe ser

considerada con cautela.

Para 1888 se elaboraron pirámides de edades. Este tipo de

gráficas no es posible realizarlo para 1907, de manera que las

comparaciones de la población se hicieron con base en los estados

de las personas, igúalando en el de 1888 los rangos de párvulo (0

a 6 años), niño (7 a 14 años), y los demás por el estado civil:

solteros, casados y viudos.

Por lo que toca a los oficios me encontré con la limitación de

que el sacerdote no registró los oficios de las mujeres, aunque si

distinguió a las maestras y a las prostitutas; así los datos

relativos a incrementos y decrementos de trabajo femenino se

dejaron de lado.

Las fuentes de los datos que se anotan como puntos de

comparación en los cuadros de población corresponden a conteos de

diferente índole, que menciono a continuación, con el objetivo de

no repetirlos en cada uno de los cuadros:

33
1777 y 1814: Censos registrados por Luis Páez Brotchie en
GUADALAJARA, JALISCO MÉXICO. SU CRECIMIENTO,
DIVISIÓN Y NOMENCLATURA DURANTE LA ÉPOCA COLONIAL.
1542-1821.

1821: Padrón general de la ciudad de Guadalajara en el


Archivo Histórico Municipal.

1868: Documento del Archivo Histórico de Jalisco. Ramo:


estadísticas, sin catalogar.

1895: Peñafiel A. CENSO GENERAL DE LA REPÚBLICA MEXICANA


VERIFICADO EL 20 DE OCTUBRE DE 1895. México: 1899,
Of. Tip. de la Sria. de Fomento.

1900: Secretaría de Fomento. DIVISION TERRITORIAL DE LA


REPÚBLICA MEXICANA FORMADA CON LOS DATOS DEL CENSO
VERIFICADO EL 28 DE OCTUBRE DE 1900. México:
Imprenta y Fototipia de la Sria. de Fomento.

1910: Sria. de Agricultura y Fomento. DIVISIÓN TERRITORIAL


DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS CORRESPONDIENTE AL
CENSO DE 1910. México: 1918, Of. Imp. de la Sria. de
H d a . Depto de Fomento.

También se utilizaron fuentes documentales -principalmente del

Archivo Histórico Municipal-, hemerográficas -de la Biblioteca

Pública del Estado- y bibliográficas. En el análisis de estos

materiales, además del aspecto concreto .que tratan, se buscó

dilucidar otros asuntos a través de los indicios que nos brindan e

incluso inferir explicaciones cuando las pautas señaladas

resultaron significativas (cfr. Ginzburg: 1989).


/
La interrelación de los datos numéricos de los padrones

contribuyó al entendimiento de los mecanismos particulares que la

comunidad urbana estudiada implemento en sus formas de vida y

organización frente a la dinámica social que las nuevas formas

productivas y políticas imponían.

En el camino se me plantearon interrogantes relacionadas con

la delimitación del término barrio. Sin embargo me di cuenta de que

34
:1a conceptualización del fenómeno barrial, implica el análisis de

la cultura y la identidad local. Por ello, dejé de lado ese

importante tema y decidí retomarlo únicamente en las conclusiones,

en donde hago algunos señalamientos relativos a cómo los aspectos

histórico-sociales aquí analizados, pueden servir de sustento para

una mejor comprensión de la cultura e identidad de los grupos

sociales, en este caso, del barrio de Analco.

LOS RESULTADOS

/ El objetivo principal de esta tesis fue el estudio de cambios


//
y permanencias en la organización social analquense, con base en

los datos de los padrones realizados durante el porfiriato en esa

comunidad. Para detectar las transformaciones ocurridas se hacía

necesario dejar asentadas las características históricas propias

del barrio, al menos en los tres temas que se analizarían de los

padrones: la población, el trabajo y el espacio. Si bien esta era

un requerimiento metodológico que no implicaba remontarme hasta los

orígenes, a través del contacto con los habitantes actuales de

Analco me di cuenta de que existía la inquietud por tener un mayor

conocimiento de su historia desde la fundación del poblado indígena


/
en la época de la conquista./

El desastre del 22 de abril de 1992 hizo que la preocupación

por los viejos tiempos se agudizara aún más entre los analquenses.

Muchos de ellos encontraron en el recuerdo una veta para recuperar

los sentidos de su existencia y ofrecerlos a las generaciones más

jóvenes para enfrentar la adversidad. Ello influyó para que en los

35
dos capítulos iniciales de esta tesis me adentrara un poco más en

la reconstrucción de la historia de Analco y no me limitara a

tratar en uno solo los antecedentes de los temas a analizar para el

porfiriato.

j Así pues, esta tesis se puede dividir en dos partes. La

primera proporciona, el contexto histórico general y la segunda

analiza los temas mencionados en esta introducción.

En el primer capítulo se brinda una panorámica de Analco

durante el período colonial, a través de la cual se pueda observar

su conformación, algunas de sus características y tradiciones. En

el segundo se ubica la dinámica de cambios en que se vio envuelta

la sociedad nacional -y de la que no escapó Analco- desde la

segunda mitad del siglo XVIII en que se adoptaron las reformas

borbónicas hasta la aparición de la modernidad porfirista.

Los últimos tres capítulos están realizados con base en la

información de los padrones. Son múltiples los temas que podrían

abordarse basándonos en ellos, sobre todo si se complementan con

otras fuentes. Sin embargo, consciente de las limitaciones

temporales y metodológicas, dejé de lado algunos asuntos que me

resultaban particularmente interesantes, tales como el análisis del

cambio y permanencia en los nombres y apellidos o la relación entre

la habitación y la propiedad a través de la confrontación con

documentos de los archivos municipales o estatales. Decidí abordar

tres aspectos que . ilustran la forma en que los analquenses

reaccionaron frente a los cambios citadinos, conservando,

36
desechando o adaptando sus formas de vida y relación a las

novedades que se imponían.

En el capítulo tercero se trata la población vista desde

perspectivas tales como grupos de edad, sexo y estado civil; su

crecimiento a lo largo del siglo XIX comparado con el de

Guadalajara en general y de otros cuarteles en particular. En el

capítulo cuarto se presenta un panorama de las ocupaciones, cómo se

modificaron frente al crecimiento de la población y las nuevas

alternativas de ganarse la vida en la ciudad. El uso del espacio

privado y público en un momento en que se estaba reordenando la

urbe y que en el barrio se modificaban las condiciones materiales

de existencia es el tema del quinto capítulo. En las conclusiones

rescato algunas de las particularidades que distinguieron a Analco

en su manera de enfrentar el cambio y enfatizo cómo algunas de

ellas pueden sustentar estudios sobre su identidad.

NOTAS

1.- Dato proporcionado por la Sección de Monumentos Históricos del


Centro INAH Jalisco, de acuerdo al catálogo de fincas en barrios
tradicionales concluido en julio de 1976. En ese proyecto Analco
fue trabajado por tres tesistas de la licenciatura en Arquitectura:
Fernando Sandoval Castellanos, Marco A. Urgiel Contreras y Carlos
E. Vega de la Cerda.

37
Capítulo I

LA FORMACION DEL BARRIO

En 1542 se trasladó la ciudad de Guadalajara a su cuarto y

definitivo asentamiento en el Valle de Atemajac, iniciándose de

inmediato el levantamiento de sus primeras construcciones. Casi al

mismo tiempo, frente a la villa española, al oriente del río de San

Juan de Dios, se formó un pueblo indígena al que se llamó Analco,

que en lengua de los naturales significa "al otro lado del río"1

(plano 1).

Debido a su cercanía y a su nacimiento casi simultáneo, Analco

y Guadalajara crecieron juntos, cada uno desempeñando funciones

propias, pero necesarias para su compañero. Aquel ofreció mano de

obra, servicios y producción; la otra promovió y organizó la

reproducción de la sociedad. Con el tiempo ambas entidades se

fundieron, al absorber la ciudad al antiguo poblado. Si bien en

este trabajo no se analiza la identidad analquense, a través de él

se podrán observar algunos aspectos que sustenten su estudio, ya

que las peculiaridades que han posibilitado a Analco pervivir como

barrio, y dotar de significados a su origen, lugares comunes,

tradiciones laborales, religiosas y culturales, son producto de su

contexto histórico, del papel que desempeñó en el proceso tapatío

de organización social.

Este capítulo brinda una panorámica histórica que proporciona

elementos para comprender la forma en que los analquenses

enfrentaron el embate de la modernidad porfirista, manteniendo

38
las necesidades de
formas comunitarias de vida que respondieran a

sus habitantes.

Plano 1. Reconstrucción del asentamiento inicial de Guadalajara,


realizada con base en crónicas de la época en la Sección de
Monumentos Históricos del Centro INAH Jalisco.

39
LOS ORIGENES

Los primeros pobladores de Analco fueron originarios de

Tetlán, pueblo perteneciente al cacicazgo de Tonalá, en el

occidente mesoamericano. Allí, una vez que las tropas españolas

sometieron al grupo de naturales que les opuso resistencia, los

franciscanos fundaron el primer convento de la Nueva Galicia.

En tanto los frailes iniciaban su labor evangelizadora y

cultural en la región, teniendo como sede el convento de Tetlán,

las huestes conquistadoras continuaron incursionando en la región

hasta llegar a Nochistlán, donde en 1532 establecieron por primera

vez la ciudad de Guadalajara.

Buscando una mejor ubicación, la ciudad fue trasladada en 1533

a Tonalá y en 1535 a Tlacotán. Hacia 1538 los naturales de esa

región iniciaron una serie de revueltas en contra del dominio

extranjero, siendo trascendente para la consolidación del dominio

español en la zona, la que tuvo lugar en El Mixtón en 1541. A raíz

de ella se decidió cambiar Guadalajara a su cuarto y definitivo

asiento. El lugar elegido fue el valle de Atemajac, al lado

poniente del río que llamaron San Juan de Dios.

A mediados de octubre de 1541 se pregonó en Tetlán un bando

que llamaba a los interesados en avecindarse en la nueva ciudad a

presentarse ante el cabildo, con el objetivo de formar el padrón

correspondiente y concederles solares. El temor de nuevos asaltos

por parte de los naturales, hizo que la mayoría de los españoles

abandonaran Tlacotán con rapidez. Mientras se trazaba la nueva

Guadalajara y se edificaban las casas necesarias, fueron a vivir a

40
Tetlán, población cercana al lugar elegido para el asentamiento de

la ciudad; en tanto otros se establecieron frente a la naciente

villa, al oriente del mencionado río, en el sitio que ocuparía el

pueblo de Analco (Pérez Verdía: 1988, p.164 y Otero: 1950, p . 1 7 6 ) .

El acto fundacional se llevó a cabo alrededor del 14 de febrero de

1542 (ilustración 5).

Ilustración 5. Prespectiva hipotética de Guadalajara en el siglo


XVI. Viñeta realizaca con base en crónicas de época por Enrique
Martínez Ortega.

41
Al noroeste de la urbe se encontraba el poblado prehispánico

de Mezquitán, habitado por indios tecuexes que pertenecían al

cacicazgo de Tonalá y hacia el sur, al lado poniente del río,

separado de la población española por el arroyo del Arénal, se

fundó Mexicaltzingo con indios mexicanos que habían acompañado al

virrey Antonio de Mendoza a sofocar la rebelión de los naturales

occidentales.

Los propios pobladores iberos de la Guadalajara del Valle de

Atemajac pidieron a los frailes franciscanos que establecieran un

convento en la ciudad o en sus inmediaciones. Fray Antonio de

Segovia, quien estaba al frente de los religiosos, entendió que los

españoles requerían atención espiritual, pero también tuvo presente

a los indígenas asentados en Mexicaltzingo, por lo que decidió

trasladar el convento de San Francisco de Tetlán "al lado oriental

y hacia arriba del río de San Juan de Dios, frente al pueblo de los

mexicanos... donde se levantó posteriormente el actual templo de

San Sebastián de Analco" (Ochoa: 1959, p.39).

Junto al convento poblaron quinientos indios Cocas y


Tecuexes de los más dóciles y mejor instruidos por los
religiosos en las cosas de nuestra santa fe, y de los más
mansos y amigables con los españoles que- tenían aquellas
provincias;... (Cornejo Franco: 1980, p.75).

Así la ciudad quedó situada en medio de comunidades indígenas.

Los españoles, olvidando su deseo de permanecer alejados de los

naturales, previnieron su sobrevivencia al tener a su disposición

suficiente mano de obra, así como una muralla de poblados que les

sirvieran de defensa ante posibles invasiones de otros grupos

indígenas (plano 2). Además contaban con los religiosos para que

42
educaran y. atendieran espiritüalmente a la población nativa,

asegurando con ello su control y sometimiento práctico e

ideológico.

Plano 2. Asentamientos indígenas circunvecinos a Guadalajara en el


momento de su asentamiento. Plano realizado en la Sección de
Monumentos Históricos del Centro INAH Jalisco.

43
Como la banda oriental del río había estado ocupada por

algunos españoles mientras edificaban sus solares citadinos, fue

hasta principios de 1546 cuando los franciscanos trasladaron su

convento a Analco al sitio que les fue asignado por el cabildo

tapatío, siendo Diego Vázquez alcalde y Diego de Proaño y Miguel de

Ibarra regidores. En esa fecha, a solicitud de fray Antonio de

Segovia, custodio general en la provincia de la Nueva Galicia,

se dieron doscientos solares de a ciento y treinta pies


de cuadra uno, trazados de diez en diez entre calles,
para que pueblen indios; los cuales dichos solares e
traza dixeron que daban e dieron debajo de la
jurisdicción de la Justicia ordinaria de esta dicha
ciudad e con condición que no edifiquen indios algunos
casa ni casas de terrados sino de paja sin licencia de
los dichos señores; y con condición que fuera de los
dichos solares en el exido de esta ciudad ni en el arroyo
de esta ciudad no siembren maíz ni otra cosa alguna; y
con condición que cada e cuando que pareciere a los
dichos señores e a los que sucedieren en el cabildo de
esta ciudad que haya recelo de guerra o causa evidente,
los puedan mandar retirar e salir de la dicha traza hasta
en tanto que los manden volver; e con condición que entre
ellos no pueda estar ni vivir por vía de asiento o compra
ni en otra manera españoles sin orden; la cual dicha
traza, la primera estaca de ella comienza cincuenta
estadios apartada del sitio del monasterio e hacia la
parte de Tetlán (GDL, 30-9).

Así se estableció formalmente el asentamiento indígena, el

cual desde sus inicios tuvo una situación particular: por una

parte, al quedar sujeto administrativa y judicialmente a la

autoridad del cabildo tapatío y al ordenársele una traza semejante

a la de la ciudad, parecería que formaba parte de la "república de

españoles"; por otra, al asignársele a sus moradores lotes más

pequeños, obligarlos a construir de manera diferente y mantener

condiciones de vida distintas a las de los demás pobladores de

Guadalajara, se les integraba en la "república de indios" (plano

44
3) . Esta situación particular se ve reflejada en las crónicas de la

época, pues en ellas no se menciona a Analco como una entidad

diferente o separada de Guadalajara, se habla de "los indios de

Tetlán que poblaban el arrabal de la ciudad" (Mota y Escobar: 1940,

p ■48) . j: iV v pf.T- if I* P-/.4 4- C-*4«1*** i m U i i »


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Ayuntamiento de Guadalajara. 1986

45
EL GOBIERNO' CIVIL
La contienda que Guadalajara sostuvo porque el pueblo de

Analco dependiera de su jurisdición en los dos primeros siglos del

dominio español, ejemplifica la lucha que las ciudades americanas

emprendieron frente a las autoridades virreinales y peninsulares en

su afán de afirmarse y consolidarse. En los ires y venires de la

situación política del poblado indígena se pueden observar los

intríngulis y vericuetos elaborados por las distintas autoridades

civiles, con el objeto de lograr una mayor tajada del botín

americano. * Corona, Audiencia, Real Hacienda, Ayuntamiento,

Corregimiento y Alcaldía Menor, intervinieron en la controversia,

ya que no sólo estaba en juego el control de los naturales y su

fuerza de trabajo, sino también, cuál de esas instancias obtendría

los mayores beneficios en lo que a tributos y beneficios del

comercio se refería.

Mediando la intervención de los franciscanos, los indígenas

que poblaron Analco se sometieron en un principio a la jurisdicción

y condiciones impuestas por la ciudad de Guadalajara. Sin embargo

en 1548 se suscitó un conflicto debido a que, ante lo insuficiente

que les resultaba la cantidad de terrenos que se les había otorgado

y la poca disponibilidad de agua en ellos, los naturales hicieron

uso de los caudales del río de San Juan de Dios y tomaron por

cuenta propia más solares, saliéndose de la traza que originalmente

habían acordado. El cabildo tapatío, argumentando que esa situación

"viene en muy gran daño e perjuicio, así a los ejidos de ella e

salidas de esta ciudad, como en damnificar el agua y ensuciarla,

46
como por otras razones e inconvenientes grandes", ordenó a los

indios se recogiesen en los doscientos solares que les había

concedido (GDL, 30-9).

Los naturales por su parte, además de permanecer en su

demanda, fueron los primeros en marcar la diferencia de su

asentamiento con el de la ciudad, al solicitar sitio para su

pueblo, pues

pidieron a los dichos señores les hiciesen merced de dar


e señalar otro mayor sitio donde se pudiesen bañar e
gozar del agua de esta ciudad sin hacer perjuicio a las
aguas, e que tuviesen sitio e solares perpetuos e propios
donde pudiesen levantar su pueblo e casas (el subrayado
es mío. GDL, 30-9).

El ayuntamiento de la ciudad, probablemente temeroso de que un

nuevo levantamiento por parte de los naturales volviera a poner en

entredicho la existencia de Guadalajara y frustrara las ambiciones

de sus colonos españoles, no tuvo más remedio que duplicar a los

indígenas la cantidad de solares y permitirles el uso de las aguas

del río, modificando las viejas condiciones del arreglo, pues ahora

se les concedía construir veinte casas de terrado destinadas a sus

caciques, cárcel y casa pública; pero también se les obligaba a

tributar y a limpiar las plazas y calles de la ciudad cuando la

autoridad lo requiriese. Además, para delimitar el terreno, debían

construir mojones, es decir, señales que marcaran el límite de las

propiedades (GDL, 30-9).

Al parecer los demandantes aceptaron las nuevas condiciones

del trato, actitud que serguramente, más que a la asimilación

cultural, se debía a las relaciones sociales de dominio que se

estaban gestando, ante las cuales sus alternativas como elemento

47
subordinado eran reducidas y no les quedaba otra que sujetarse a

ellas.

Cabe destacar que, independientemente de los arreglos a que

llegaran con las instituciones españolas y de la confianza que

tuvieran en los religiosos, los naturales seguían reconociendo la

autoridad de sus caciques comunitarios. Los intrusos no sólo

estaban conscientes de eso, sino que además inicialmente lo

respetaron, ya que el hecho sustentaba la segregación de la

República de indios. Muestra de ello es que el Cabildo les permitió

construir casas para "sus caciques" y que, aunque los religiosos

fueran sus interlocutores con el gobierno civil de los españoles en

las negociaciones entabladas en torno a la controversia antes

mencionada, entre los firmantes por parte de los indios, estaba Don

Miguel, gobernador de Tetlán (GDL, 30-9).

En 1547 se había establecido la Audiencia de la Nueva Galicia

como un mecanismo para controlar tanto a los indios, como a los

españoles, pues todos los colonizadores, funcionarios mayores,

menores y pobladores en general estaban empeñados en sacar la mejor

tajada de la empresa colonizadora (cfr. Muriá: 1980, p . 3 4 9 ) . En su

afán de afirmar su poder sobre las ciudades neogallegas y

conocedora de las desaveniencias que había habido entre los

indígenas de Analco y el ayuntamiento tapatío, la Audiencia nombró

al primer corregidor de Analco en 1549, del cual también dependió

el pueblo de Mexicaltzingo.

Esta decisión fue un duro golpe para la ciudad de Guadalajara

pues reducía su poder en no pocos aspectos, ya que el

48
corregimiento era la institución encargada del gobierno civil, de

administrar justicia, de asignar a los indios de repartimiento, de

la recaudación del tributo en los pueblos que estuvieran bajo su

jurisdicción y de vigilar el precio de los productos (cfr. Miranda:

1952, p.225). Además, en Analco se instituyó la alcaldía menor,

instancia auxiliar en el gobierno de los indios a nivel local. El

alcalde menor era elegido anualmente por cada comunidad bajo la

supervisión del corregidor correspondiente.

Con el establecimiento del corregimiento y alcaldía de Analco,

los acuerdos celebrados entre los pobladores de Analco-Tetlán y las

autoridades de la ciudad española perdían vigencia. Guadalajara

veía disminuida la cantidad de recursos que administraba, perdía

jurisdicción sobre los españoles y mestizos que desde tempranos

tiempos coloniales fueron a vivir al poblado indígena, reducía su

extensión y, lo más grave, quedaba sin la posibilidad de disponer

libremente del trabajo de los naturales para las obras de la

ciudad.

Por otra parte, la creación del corregimiento afectó los

fondos de la Real Hacienda, pues de ella salía el monto de los

salarios del corregidor y su ayudante. Para los funcionarios

españoles, ambas instancias de gobierno local se convirtieron en

una vía para el enriquecimiento ilícito, situación que los indios

no se atrevían a denunciar.

Los mestizos y españoles que trasladaron su residencia al

poblado, buscaban mantenerse como intermediarios en el comercio que

se establecía entre la ciudad y los indígenas; otros, amantes de

49
de que aún el corregidor no puede conocer o por las
provisiones que le limitan...(GDL, 30-9).

Dos fueron las respuestas que dio la Corona durante siglo y

medio a estas solicitudes: "no hay que responder por estar ya

proveído" y "Que ocurran al Audiencia".

La impartición de justicia no había sido motivo suficiente

para devolver el poblado indígena a la jurisdicción de la ciudad.

El 18 de abril de 1592 los tapatíos exponían una segunda razón de

tipo económico para lograr su objetivo.

Por otra tenemos suplicado a vuestra majestad sea servido


de hacer merced a esta ciudad de incorporar, con el
oficio de alcaldes ordinarios de ella, el corregimiento
de Analco... para que el salario que se da al corregidor
y teniente quedase para propios de la ciudad, por no
tener solo un real de ellos. (GDL, 30-9).

Administración correcta de la justicia y ahorros en los fondos

de la ciudad, fueron los dos argumentos que de diferentes maneras

manejó el cabildo tapatío ante el rey y las autoridades de la

Audiencia neogallega para solicitar la supresión del corregimiento

de Analco y la sujeción de ese poblado a la autoridad de uno de sus

alcaldes ordinarios.

Todavía mes y medio antes de que se suprimiera esa instancia

de gobierno para los poblados indígenas de Guadalajara, la

Audiencia confirmó un nombramiento del alcalde y justicias elegidos

por la comunidad indígena de Analco (AIP. 1er. Libro de Gobierno de

la Audiencia, f .17) .

En febrero de 1671 se envió al Rey un documento más explícito

que cualquiera de los anteriores, respecto al desorden y vida

licenciosa en el barrio, ante lo cual poco o nada podían hacer los

51
corregidores para .administrar la justicia, ya que como su

jurisdicción no abarcaba a los españoles avecindados en pueblos de

indios, los hechos delictivos cometidos por ellos quedaban impunes

y la vía quedaba abierta para que siguieran haciendo fechorías sin

que autoridad alguna los limitara. Por ello nuevamente se solicitó

que el poblado de Analco pasara a formar parte de la juristicción

de Guadalajara y los sueldos del corregior y su alguacil se

integraran a los fondos de la ciudad y fueran destinados a la

reparación de las casas reales.

Fue hasta entonces, después de poco más de un siglo de que el

cabildo de Guadalajara hiciera la misma súplica, cuando el fiscal

del Rey consideró "tan superiores los motivos argüidos" que se

procedió a los trámites necesarios para eliminar dicha institución.

El 25 de febrero de 1671, el licenciado Francisco Calderón y

Romero, Gobernador de la Nueva Galicia, suprimió por fin el

corregimiento de Analco y sometió el pueblo a la jurisdicción de un

alcalde tapatío (AIP. 1er. Libro de Gobierno de la Audiencia,

f .123-126) 2 .

Con ello, Analco y Mexicaltzingo pasaron a depender

administrativamente de la ciudad- aunque de una manera singular,

pues se les seguía considerando espacios separados de la misma.

Indicador de ello es que en los planos de época no se incluye

ninguno de estos poblados (plano 4).

No obstante los cambios formales en la administración, todo

parece indicar que las autoridades tapatías siempre reconocieron

las particularidades comunales de los pueblos anexados, a los que

52
se les dio la categoría oficial de barrios, sin que hubiera una

delimitación precisa de los mismos.

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Plano 4. Facsimil del plano de Guadalajara de 1741. Fuente


Cartografía de Guadalajara. Gobierno del Estado de Jalisco
Ayuntamiento de Guadalajara, 1986.

53
EL PALACIO DE MEDRANO

Al momento de asentarse la ciudad en el Valle de Atemajac, el

conquistador Cristóbal de Oñate, consciente de la importancia de

mantener el dominio del río de San Juan de Dios, mandó construir

una casa al oriente del mismo, cercana al sitio que ocuparía el

poblado de Analco (plano 5).

Posteriormente conocida como Palacio de Medrano -por haberla

reconstruido hacia 1640 el oidor Francisco de Medrano y Pacheco- y

destruida en 1918, fue un edificio significativo desde diferentes

puntos de vista en la historia de Analco y del que todavía se

conservan recuerdos y leyendas.

En 1560 cuando la Corona autorizó el traslado de la Capital

del reino de la Nueva Galicia de Compostela a Guadalajara, las

oficinas de la Audiencia se establecieron en la esquina sur oriente

de la Plazuela que había entre los conventos religiosos de Santa

María de Gracia y San Agustín -donde actualmente se encuentra el

Teatro Degollado-. Para 1575 se decidió trasladarlas a la casa que

Cristóbal de Oñate había mandado construir al lado oriente del río,

donde permanecieron hasta 1650, en que se cambiaron de nuevo al

centro de la ciudad española (Cornejo Franco: 1980, pp. 48 y 195) .

El hecho de que la sede de la Audiencia estuviera situada por

alrededor de setenta y cinco años fuera de la capital neogallega,

en el poblado de Analco, pudo haber influido en la pugna que

sostuvo el cabildo tapatío para que el pueblo formara parte de su

jurisdicción, como se mencionó en el apartado anterior.

54
Plano 5. Interpretación del plano de Guadalajara de 1732, realizada
en la Sección de Monumentos Históricos del Centro INAH Jalisco. En
el plano original aparece Analco, pero Mexicaltzingo no.

55
El que la Audiencia tuviera sus oficinas en Analco desde 1575

hasta 1650, ha sido motivo de orgullo para los analquenses, algunos

de los cuales reivindican que en el poblado indígena se ubicó el

"primer Palacio de Gobierno".

A principios del siglo XVI, cuando la Audiencia tenía su sede

en este edificio, ocurrieron en él ciertos acontecimientos que

provocaron la manifestación de creencias populares y dieron origen

a una novela trágica. En 1606, a la muerte del oidor Santiago de

Vera, entró en funciones como presidente interino de la Audiencia

Francisco de Pareja, quien trasladó su residencia familiar al

Palacio de Oñate. El nuevo oidor obligó a su hijo Diego a seguir la

carrera eclesiástica en el Seminario de Santo Domingo en México, no

obstante que el joven era "libre en el hablar por lo que tenía

muchos ofendidos". En cambio, se opuso al deseo de su hija Ana de

profesar como religiosa, la sacó del convento y la casó a su gusto.

El matrimonio produjo en la joven tal depresión que acabó por

perder el juicio. Frecuentemente se le oía decir: "¡ay de tí que

dejaste á Dios por un hombre! ¿qué se hicieron tantos años de

monasterio? ¿en qué.pararon tantas mercedes divinas? ¡todo acabó!

icondenada estás!". Su desesperación llegó a tal extremo que el

suicidio se convirtió en su obsesión: en un primer intento de

lograr su objetivo, se comió unos alacranes, acto del que lograron

salvarla; poco después quiso arrojarse por un balcón y su padre, al

salvarla, se dio tan fuerte caída que quedó gravemente enfermo.

En esos días su hijo Diego, ya ordenado sacerdote, asistió a

una boda en la que, como era su costumbre, provocó el enojo de sus

56
enemigos con sus palabras; estos lo esperaron a la salida de la

fiesta, le dieron muerte y arrojaron su cadáver al río. El Oidor no

resistió la noticia y murió, en tanto su hija se ahorcó. Al día

siguiente el padre y sus dos hijos fueron sepultados en el convento

de San Francisco. A raíz de esta tragedia don Pablo J. Villaseñor

escribió en 1851 un drama en verso titulado El Palacio de Medrano.

(Pérez Verdía: 1988, pp. 265-266).

Eduardo López Moreno asienta en su estudio sobre Guadalajara

que lo ocurrido a la familia Pareja en el año de 1608, provocó

entre los moradores de los alrededores un estado de pavor y espanto

que repercutieron en un estancamiento del crecimiento de la ciudad

y el pueblo hacia esa parte durante algún tiempo. En la creencia de

la gente, la zona estaba "habitada" o visitada por los espíritus de

los difuntos (López Moreno: 1992, p.58).

Durante eí siglo XIX, y posiblemente desde antes, el Palacio

de Medrano fungió como casa de vecindad hasta que fue destruido en

1918 .

EL GOBIERNO ESPIRITUAL

El primer obispo efectivo de la Nueva Galicia fue Pedro Gómez

Maraver, quien se hizo cargo de la silla episcopal desde fines de

1546. Antes de él habían sido nombrados para el cargo Antonio de

Ciudad Rodrigo y Juan de Barrios, el primero no aceptó el cargo, y

el segundo falleció antes de tomar posesión. A n t e e l

lamentable estado en que se encontraba la ciudad de Compostela, la

cual hasta 1560 fue la sede de los poderes civiles y religiosos,

57
don Pedro regresó a Guadalajara donde decidió residir con sus

hermanos de regla en el convento franciscano, que al menos en ese

año se localizaba en Analco.

En diciembre de 1551 falleció el Señor Obispo Maraver. Para

sustituirlo fue nombrado fray Pedro de Ayala, quien tomó posesión

del cargo hasta el 28 de noviembre de 1559; un año después logró

que la sede episcopal fuera trasladada de Compostela a Guadalajara.

Como la catedral tapatía, -de la que él había puesto la primera

piedra-, estaba en ese entonces en construcción, el convento

franciscano continuó siendo sede -no oficial- de la silla episcopal

(Muriá: 1980, p p . 49-50 y 55-56) . Esta situación ha llevado a que

algunos analquenses y tapatíos interpreten que el poblado fue por

algún tiempo sede del obispado neogalaico.

El convento franciscano duró poco tiempo en Analco, pues

debido a que el agua les quedaba muy lejos y a lo fangoso del

terreno en que inicialmente se ubicó, lo trasladaron al lado

poniente del río, donde además del convento construyeron el templo

de San Francisco (Pérez Verdía: 1988, p. 224). Y aunque los

diferentes cronistas no se ponen de acuerdo en la fecha en que

sucedió este cambio, al parecer cuando fray Pedro de Ayala se hizo

cargo de la silla episcopal, el convento ya se encontraba en donde

esta el actual templo de San Francisco. Sea como fuere, los datos

parecen indicar que por un período muy corto, el obispo residió en

el poblado indígena. Ante lo cual, hay analquenses que también

reivindican que su barrio fue inicialmente sede del obispado.

58
En un • principio los franciscanos tuvieron a su cargo el

gobierno espiritual de los habitantes tanto de la villa española,

como de los pueblos indígenas inmediatos a ella. Hacia 1548 el

clero secular recién llegado a estas tierras, atendió a la

población española. A partir de entonces se establecieron dos

parroquias, la del Sagrario, encargada de la población de origen

hispano y la de San Francisco, para los indígenas de los

alrededores. Esta última estuvo en manos de los franciscanos hasta

1799 en que su administración pasó también a manos del clero

secular (So-lís Matías: 1986, pp. 16-17; Calvo: 1992, p. 16).

Fenómeno significativo fue que la división inicial de las

jurisdicciones parroquiales obedeció a la condición racial de los

habitantes y no al espacio habitado, pues eso dio como resultado

que cuando españoles o miembros de las castas iban a vivir a los

poblados que eran jurisdicción de la parroquia de San Francisco,

ellos seguían apegados a la del Sagrario, de acuerdo a la política

de marcar la diferencia con los indígenas y no ser confundidos con

ellos. Este hecho ilustra que la división entre república de indios

y república de españoles no se refería únicamente a cuestiones

espaciales, sino que abarcaba los diversos aspectos de la vida de

uno y otro grupo racial.

Esta manera de proceder fue apoyada por el clero secular

deseoso de quitarle clientela al regular, principalmente a los

franciscanos.

En 1633, con el pretexto de la administración de los

sacramentos a españoles, mestizos, mulatos y negros de

59
Mexicaltzingo y Analco, reivindicada por ambas partes, estalló un

conflicto entre el Sagrario y San Francisco. Lo que estaba en juego

era la influencia sobre la población étnicamente marginal, pero de

gran importancia económica en ambos barrios.

La Audiencia dio la victoria a los seculares a cargo del

Sagrario, parroquia que, durante el siglo XVII, desbordó sus

límites espaciales e invadió los de San Francisco, pues se encargó

de toda la población no indígena de la ciudad (Calvo: 1992, pp. 37-

38) .

RELIGION Y ACULTURACION

El hecho de que 500 indígenas de Tetlán hayan decidido seguir

a los misioneros y establecerse en torno a su convento, muestra el

arraigo que los religiosos y la doctrina católica habían logrado

entre los naturales, quienes además depositaron su confianza en los

frailes para que estuvieran presentes, en ocasiones como sus

representantes, en las negociaciones que realizaron con las

autoridades de Guadalajara.

La labor desempeñada por las órdenes regulares fue funtamental

para la consolidación del dominio español en el Occidente, "sin su

ayuda hubieran sido nulos los esfuerzos de los soldados; en gran

parte la conservación de las provincias fue obra suya" (Cornejo

Franco: 1980, p. 45).

Es significativa la descripción que para fines del siglo XVI

hizo de la devoción de los naturales de la región Alonso de la Mota

y Escobar: .

60
es la advocación de la Iglesia de este arrabal de San
Juan Bautista, adórnanla los indios y la proveen de todo
lo necesario de cera y vino, imágenes y ornamentos de sus
haciendas y esto muy cumplidamente (Mota y Escobar: 1940,
pp. 48-49).

De esos tiempos data la ermita en que "tenían los indios por

milagrosa una imagen de San Sebastián mártir [al parecer de factura

indígena], de la que cuentan, sudó sangre un miércoles de ceniza"

(Cornejo Franco: 1980, p.188). Esta ermita se fue agrandando

sucesivamente, hasta formar la nave central del templo, a la que

posteriormente se le añadieron dos capillas laterales. Casi toda la

construcción es de la segunda mitad del siglo XVII, siendo la

última de estas capillas la dedicada a la Virgen de Guadalupe

(Cornejo Franco: 1980, p. 48) (ilustración 6).

Ilustración 6. Templo de San Sebastián de Analco.

61
Los franciscanos estaban realmente interesados por el

bienestar espiritual y material de los indigenas y en que su

atención siguiera dependiendo de ellos. Por eso expresaron su

preocupación al Rey cuando supieron que frailes agustinos querían

establecer un monasterio en la ciudad. Como los indios eran pocos,

miserables y estaban ocupados en la construcción de la Catedral, de

un puente para cruzar el río y de otras obras necesarias de

particulares, y "como ellos [los agustinos] edifican tan

suntuosamente", en su informe de 1570 al rey, sugirieron aplazar su

llegada, para que no se acabasen los indios (Pérez Verdía: 1988, p.

227) .

En la relación que los franciscanos enviaron a su Majestad en

1567 asentaban que el pueblo de Analco tenía mil naturales -al

momento de su fundación se calculaban 1,500 o 2,000- y señalaban

como causa de esa notoria disminución la gran explotación de que

eran objeto por parte de los españoles y las autoridades

virreinales, actitud ante la que muchos de ellos "huyen de sus

tierras y dejan sus'mujeres y hijos, y mueren ... por las grandes

cargas" (Pérez Verdía: 1988, p. 244).

Al igual que en otros pueblos y ciudades, la influencia que

la religión logró entre la mayoría de la población fue muy grande.

Los mandatos, recomendaciones y prácticas sugeridas por los

sacerdotes, fueron acatadas sin reparo por muchos, lo cual

repercutió en varios campos.

Queda claro que la religión fue un factor importante en la

aculturación de los indígenas de Analco, pero también que sirvió

62
como instrumento de control hábilmente utilizado por las

autoridades españolas en contra de los indígenas y del clero

regular.

LA POBLACION Y EL MESTIZAJE

El maltrato de que eran objeto los naturales en la región de

Guadalajara, así como la atracción que ejerció el descubrimiento de

minerales en Zacatecas y sur de la Nueva Galicia durante la segunda

mitad del siglo XVI, provocaron movimientos migratorios hacia

aquella zona.

Por otra parte, las pandemias de los siglos XVI y XVII

castigaron de manera desigual a la población, victimando una gran

cantidad de naturales: el matlazáhuatl llegó a la Nueva Galicia en

1577, hizo estragos en 1580-81 y repitió en 1597 en Analco y

alrededores inmediatos de la ciudad bajo la forma de tabardete y

colite; en 1632 la población de Analco y demás pueblos cercanos fue

atacada por. una gran peste que en veinticuatro horas ocasionaba la

muerte a los indios, la mayoría de los cuales se encontraban en

Analco y Mexicaltzingo (Mota y Escobar: 1940, pp. 57-60) .

Movimientos migratorios, maltrato y periódicas epidemias,

ocasionaron un gran descenso del número de indígenas tributarios de

Analco durante los siglos XVI y XVII. De 1,000 que había en 1570 a

373 en 1582, década en que hubo tifo; a 265 en 1608 y a 160 en

1644, cifras aún diezmadas por la epidemia de viruela en 1648 (cfr.

Solís Matías: 1986). En este sentido Calvo señala 588 tributarios

para Analco, y San Pedro juntos en 1600. (Calvo: 1992, p. 50.)

63
Vistas aisladamente estas cifras impresionan. Si bien todo

indica que durante esos siglos hubo una baja de población que debió

haber repercutido en Analco, hay que tomar en cuenta que

simultáneamente con el descenso de la población natural -la cual se

registraba con regularidad dada su calidad de tributarios- se

inició un proceso migratorio de esclavos negros y mulatos que

fueron traídos para el servicio de los españoles. Además, algunas

personas no indígenas y habitantes de la ciudad española pasaron a

vivir al poblado dei otro lado del río.

Los registros del Sagrario para 1629-1633 señalan la presencia

de españoles mestizos, mulatos y negros en Analco y Mexicaltzingo.

Tomando a ambos barrios en conjunto había 108 (9.22%) de población

no indígena de 1629 y 122 (10.6%) para 1633. La progresión de

estas modestas cifras asienta el inicio de un proceso de mestizaje

que se irá fortaleciendo.

Por esas fechas, la mezcla racial era todavía incipiente,

sobre todo si se compara con el conjunto del área citadina, donde

a principios de siglo había una población de alrededor de 3,000

almas, de las cuales casi dos terceras partes eran indígenas -1,700

o 1,800- y apenas una quinta parte de origen europeo. Para lb21, de

3,500 habitantes para el conjunto de la ciudad, cerca de 1,200 eran

indígenas, cifras en las que se toma en cuenta a la población

indígena San Pedro y Toluquilla (Calvo: 1992, p.36). En esos

momentos el porcentaje de españoles, indios y castas se va

igualando, lo cual nos habla de la llegada de nuevos europeos y del

inicio del. mestizaje, al cual Analco seguramente contribuyó.

64
Indicador de ello es que para fines del siglo XVIII ya no existen

negros en Analco.

Posteriormente al despoblamiento de Guadalajara durante los

siglos XVI y XVII, debido al descubrimiento de las minas de

Zacatecas, hubo un incremento demográfico, lento comparado con

épocas posteriores -de 3000 a 10,000-, pero significativo, pues

dado que en él influyó la inmigración ibera y africana,

representó un gran impulso al mestizaje, fenómeno de gran riqueza

por la cantidad de repercusiones culturales que trajo.

Este incremento demográfico debido en buena parte a que

llegaron de fuera, tuvo como consecuencia que de los nueve o diez

mil habitantes con que contaba la ciudad en 1700, menos de la

cuarta parte fueran naturales, cantidad inferior a la de los

españoles (Calvo: 1992, pp. 49-52) . Todo parece indicar que para

ese período la población de Analco descendió, pero también se

diversificó. A principios de ese siglo había sucedido la tragedia

de la familia Pareja, suceso que, como ya se mencionó, según

Eduardo López Moreno, influyó para que la población se resistiera

a vivir en esa zona (Calvo: 1992 p. 58). Este autor señala que hay

factores temporales d<= origen social o cultural que influyen en el

crecimiento de las zonas urbanas, como es el caso de esa tragedia.

Durante el siglo XVIII el ritmo de crecimiento demográfico de

la capital neogallega aumentó, pues ascendió a 28,857 habitantes en

1777. La parte norte de la urbe se empezó a poblar, en tanto la

población de Analco permaneció prácticamente estacionaria. Para ese

año el barrio contaba con 1,167 habitantes, 5.27% del total de la

65
ciudad, la mayoría de los cuales, el 52.27% (610), eran indígenas,

el 27.51% (321) blancos y el 20.22% (256), pertenecían a castas -de

los cuales sólo 28, es decir el 2.4%, eran mestizos (cuadros 1, 2

y 3; gráficas 1 y 2).

ESPAÑOLES INDIOS

H H NAO NÑA TOTAL H H NÑ0 NÑA TOTAL

CENTRO 2,683 3,453 944 866 7,946 1,000 1,027 596 400 3,023
MEXICALTZINGO 22 35 23 31 111 328 390 46 32 796
ANALCO 106 131 32 32 301 229 207 106 68 610
HEZQUITAN 47 50 17 35 149 96 83 18 26 223
TETLAN 0 0 0 0 0 31 31 19 28 109

GUADALAJARA 2,858 3,669 1,016 964 3,507 1,684 1,738 785 554 4761

CRIOLLOS HESTIZ0S

H H NÑ0 NÑA TOTAL H H NÑ0 NÑA TOTAL

CENTRO 60 69 94 41 264 47 89 57 79 272


MEXICALTZINGO 23 33 72 8 136 0 0 0 0 0
ANALCO 9 3 4 4 20 8 10 3 7 28
HEZQUITAN 13 17 5 6 41 0 0 0 0 0
TETLAN 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0

GUADALAJARA 105 122 175 59 461 55 99 60 86 300

COYOTES LOBOS

H H NÑ0 NÑA TOTAL H H NÑ0 NÑA TOTAL

CENTRO 87 66 70 34 257 44 43 34 23 144


MEXICALTZINGO 18 27 0 6 51 31 22 8 14 75
ANALCO 0 0 0 0 0 4 1 1 1 7
HEZQUITAN 14 26 3 7 50 6 3 7 3 19
TETLAN 1 1 0 0 2 3 3 0 0 6

GUADALAJARA 120 120 73 47 360 88 72 50 41 251

NEGROS * HULAT0S

H H NÑ0 NÑA TOTAL H H NÑ0 NÑA TOTAL

CENTRO 21 22 3 7 53 1,857 3,275 1,178 903 7,213


MEXICALTZINGO 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
ANALCO 0 0 0 0 0 50 63 51 37 201
HEZQUITAN 0 0 0 0 0 9 15 2 7 33
TETLAN 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0

GUADALAJARA 21 22 '3 7 53 1,916 3,353 1,231 947 7,447

Cuadro 1. Total de habitantes de Guadalajara y sus barrios por raza


y casta. 1777

66
AGRUPADOS: ESPAÑOLES V CRIOLLOS COSO FLANCOS
COYOTES Y LOEOS COMO OTROS.
i V A A*• % %
T u í A l FLANCO IN T E R N O C IU D A D IN D IO S IN T E R N O C IU D A D M E S T IZ O IN T E R N E C IU D A D

A N A LCO 1 ,1 6 7 321 2 7 . 5 1 1 .4 5 6 1 0 5 2 . 2 7 2 . 7 6 2 8 * 2 . 4 0 0 . 1 3

M E X IC A L T Z IN G O 1 ,1 0 9 2 4 7 2 1 . 1 3 1 .1 2 7 9 6 6 8 . 0 9 ó.uu 0 0 . 0 0 C T 0

K E 2 0 U ÍT A N 5 1 0 1 9 0 3 6 . 0 9 0.66 2 2 3 4 3 . 3 0 1 .0 1 0 u,un 0 . 0 0

T E T L A N 1 1 7 0 0 . 0 0 0 .0 0 . 1 0 9 9 3 . 1 6 0 . 4 9 0 0 ,0 0 . 0 . 0 0

C EN TR O 1 9 ,1 7 2 8 ,2 1 0 4 2 . *62 3 7 . 0 8 ó, X-1'
0 1 5 .7 7 1 3 . 6 5 - 2 7 2 1 .4 2 . 1 .2 3

G U A D A L A JA R A 2 2 , 1 4 0 0 ,it'V 4 0 . 5 1 . 4 0 .5 1 4 ,7 6 1 2 1 . 5 0 . 2 1 . 5 0 300 % 1.36 1 .3 6

í % 1 % i' '% '% ■


! TOTAL NEGRO INTERNO CIUDAD MULATO INTERNO CIUDAD OTROS INTERNO CIUDAD
A N ALCO 1 ,1 6 7 0 0 0.00 201 17.22 0.91 7 0.60 0.03
M E H C A L T Z IN G O 1 ,1 6 9 0 0 0.00 0 0.00 0,00 126 10.73 0.57
KEZeWTAN 515 0 0 0.00 óó 6.41 0.15. 13.40 /0.31 6 9

TETLAN 117 0 0 0.00 0.00 0.00 Ó 8 6.8¿ 0.04


CENTRO 19,172 53 0.28 0.24. 7,213 37.62 32.53 401 2.09 1.81.
r
j.7 0.24 0.24 7,447 33.64 33.64. 611 ; 2.76. 2 .<76
GUADALAJARA 22,14U j

Cuadro 2. Porcentaje de habitantes de Guadalajara y sus barrios por


raza y casta. 1777

67
R A Z A S

100%
a. ir o Q- O en o — O 2:

7 5%

50% -

2 5%

0% -
ANALCO M EXICALT MEZQUITAN TETLAN CENTRO GUAD

O TROS L il 7 126 69 8 401 611


MULATOS IUS 201 0 33 0 7213 7447
NEGROS m 0 0 0 0 53 53
MESTIZOS üü 28 0 0 0 272 300
INDIOS ü l 610 796 223 109 3023 4761
BLANCOS 1_ _ 1 321 . 247 190 0 8210 8968
TOTAL 1167 1169 515 117 19172 22140

Gráfica 1. Porcentaje de habitantes pertenecientes a razas y


castas en Guadalajara y sus barrios. 1777.

68
MAYORES

TOTAL % í MAYORES % t MAYORES % V


ft

ZONA MAYORES INTERNO CIUDAD HOMBRES INTERNO CIU DAD MUJERES INTERNO UDAD
CI

CIUDAD 16,042 72.46 72.46 6,847 30.93 30.93 9,195 41.53 41.53

ANALCO 821 70.35 3.71 406 34.79 1.83 415 35.56 1.87
MEXICALTZINGO 929 79. 4 7 - 4.20 422 36.10 1.91 507 43.37 2.29
MEZQUITAN 379 73.59 1.71 185 35.92 0.84 194 37.67 0.88
7tr 7C
TETLAN 70 59. tí3 0.32 OJ 29.91 0.16 00 29.91 0.16
CENTRO 13,843 72.20 62.52 5,799 30.25 26.19 8,044 41.96 36.33.

.MENORES

TOTAL % i MENORES % % MENORES % %


ZONA MAYORES INTERNO CIUDAD HOMBRES INTERNO CIUDAD MUJERES INTERNO CIUDAD
CIUDAD 6,098 27.54 27.54 3,393 15.33 15.33 2,705 12.22 12.22
0.00
ANALCO 346 29.65 1.56 197 16.88 0, 39 149 12.77 0.67
MEXICALTZINGO 240 20.53 1.08 149 12.75 0.67 91 7.78 0.41
MEZQUITAN 136 26.41 0.61 52 10.10 0.23 tí4 16.31 0.33
TETLAN 47 40.17 0.21 19 16.24 0.09 £0 23.93 0.13
0 7 C7
CENTRO 5,329 27.80 24.07 2,976 15.52 13.44 L 1- 12.27 10.63
%

TOTALES

TOTAL % TOTAL % • TOTAL


% % %
ZONA PÛBLACIÜ CIUDAD HOMBRES INTERNO CIUDAD MUJERES INTERNO CIUDAD
CIUDAD 22,140 100.00 10,240 46.25 46. 25 11,900 53.75 ^3. / 5
ANALCO 1,167 5.27 603 51.67 2.72 564 48.33 2.55
r r, «‘
MEXICALTZINGO 1,169 5.28 571 48.85 2.58 ■ 11 A 51.15 2.70
77
•MEZQUITAN 515 ¿.00 237 46.02 1.07 273 53.98 1.26
C7 .“.C
TETLAN 117 0.53 54 46.15 0.24 63 ■JO . O J 0.28
CENTRO 19,172 86.59 8,775 45.77 39.63 10,397 54.23 46.96

Cuadro 3. Población de Guadalajara y sus barrios por sexo y edad.


1777.

69
POBLACION POR SEXO Y EDAD

10 0 %
û
l

75%
C C O
C
l
O
C

50 % -
C
O

0~z .

25% -

U 7 o

ANALCO MEXICALT UEZQUITAN TETLAN CENTRO ‘ GUAD


MENORES MUJERES IU 149 91 84 28 2353 2705
MENORES HOMBRES H i 197 149 52 19 2976 3393
TOTAL M E N O R E S 346 240 136 47 5329 6098
MAYORES M U J E R E S H Ü 415 507 194 35 8044 9195
MAYORES H O M B R E S dD 406 422 185 35 5799 6847
TOTAL MA Y O R E S 821 929 379 70 13843 16Q42

Gráfica 2. Porcentajes de la población de Guadalajara y sus barrios


por sexo y edad. 1777.

70
Analco y Mexicaltzingo tenían prácticamente el mismo número de

habitantes. Curiosamente, en el primero, a pesar de estar separado

de la ciudad por el río, había más españoles y menos indígenas que

en el segundo, donde los naturales y los criollos constituían la

mayoría de la población. En la distribución de la población de ese

entonces llama la atención que sólo en el centro de la ciudad

hubiera negros, en tanto que los mulatos tenían una representación

significativa en Analco y en Mexicaltzingo no existían. Sin

embargo, las otras castas aparecían principalmente en este barrio.

Relacionando estas cifras con el proceso de mestizaje, nos

podemos percatar de que este se inició con más fuerza en el núcleo

de origen español, donde se ubicaba la mayoría de la población y se

manifestó de diferente manera en los barrios. En Analco se dieron

las mezclas más radicales: blancos e indios y blancos y negros, en

tanto que en Mexicaltzingo se presentaron otro tipo de

combinaciones raciales.

Los cuadros 1, 2 y 3 y las gráficas 1 y 2 muestran la

cantidad y proporciones de la población, sus edades, sexo y

mestizaje en la ciudad, en sus barrios y por tanto en Analco en

1777.

En Analco había más hombres que mujeres, en tanto que en el

resto de los barrios y de la ciudad la proporción entre ambos sexos

era inversa. Este fenómeno en el barrio se debe a los menores,

porque entre los mayores el porcentaje femenino supera al

masculino. La superioridad numérica femenina adulta se puede

relacionar con lo mencionado por los franciscanos en los informes

71
a sus superiores; respecto a la tendencia de los indígenas a

abandonar los pueblos, debido a las cargas excesivas de trabajo,

cuestión que también influía en la mayor mortalidad masculina y en

una longevidad femenina mayor.

Haciendo a un lado a Tetlán, cuya proporción de menores es

atípica, la de los adultos en Analco es inferior, lo cual nos habla

de un mayor crecimiento natural que en el resto de la ciudad debido

posiblemente a que las mujeres de ese sector de la población además

de superar a los hombres, eran más prolíficas.

Las particularidades del mestizaje en Guadalajara y el papel

que Analco y Mexicaltzingo desempeñaron en él, además de

relacionarse con las proporciones mencionadas entre adultos,

menores, hombres y mujeres, tienen que ver con otro fenómeno que se

presentó en la estructura espacial de la sociedad tapatía, así como

con la forma de impartir justicia y ordenar la ciudad. Fueron

aquellas zonas las elegidas para que se ubicaran los lugares

destinados a la prostitución. También eran sitios privilegiados

para los abusos sexuales y hechos de sangre. Existen testimonios

donde se mencionan a personajes femeninos en esos barrios que

llaman la atención: matronas a la cabeza de establecimientos

domésticos compuestos solamente por mujeres; hechiceras, videntes

y brujas con personalidades pintorescas; mujeres encargadas de

mantener "nidos de amor" o con grandes tendencias a hacerse preñar;

todas ellas frecuentemente visitadas por habitantes de otras parte

de la ciudad (cfr. Calvo: 1992, pp. 45 y sigs) . De ahí que en

72
Analco, existiera ún alto grado de ilegitimidad (Soils Matías:

1986, p . 4 7 ) .

Por lo que se refiere a la mortalidad, cabe destacar que en

Analco el mayor número de defunciones se encontraba durante la

estación de lluvias y el calor, en tanto que en la época de frío

era cuando menos muertes se registraban, fenómeno relacionado con

el estancamiento de aguas en las riberas del río de San Juan de

Dios, aledaño al barrio.

EDIFICACION Y PROPIEDAD

Construido también sobre el modelo de tablero, aunque con

diferentes características que las de la traza ortogonal de

Guadalajara (plano 6), Analco albergó a los 3,000 indígenas que lo

fundaron, en alrededor de quinientas casas, ciento once edificadas

con carrizo y paja, a diferencia de las de los españoles en las que

se usó desde un principio el adobe. Con el tiempo también los

naturales usaron materiales más duraderos en la construcción de sus

habitaciones. A diferencia de lo que ocurrió en el núcleo español

donde las manzanas se dividieron en cuatro solares, en Analco las

porciones otorgadas a sus moradores fueron más pequeñas, pues había

diez solares por cuadra.

En su afán de engrandecer su. ciudad, los vecinos de

Guadalajara pronto emprendieron una serie de obras públicas y de

particulares, realizadas en adobe y piedra, con mano de obra

indígena. Esta, en plena depresión tanto por el maltrato como por

las enfermedades y la emigración, resultaba insuficiente, dada la

73
cantidad y magnitud 'de las construcciones que se querían lograr. De

ahí la constante preocupación y denuncia de los franciscanos por el

maltrato al que eran sometidos los indígenas.

Entre las obras de mayor importancia se encontraba una

primitiva catedral y un puente de piedra a través del cual en 1586

ya se podía cruzar de Analco a Guadalajara y que fue vital para las

comunicaciones de la ciudad con sus suburbios y con la Nueva

España, pues por él se salía rumbo a la capital del virreinato

(Calvo: 1992, p. 20).

Hacia 1613-1619 el presidente de la Audiencia, Alonso Pérez

Marchan hizo edificar un segundo puente, más hacia el norte, frente

al hospital de San Juan de Dios y posteriormente otras estructuras

fueron construyéndose sobre el río, todavía más al norte. Es

probable que la ubicación de Analco en las inmediaciones de la

ciudad haya influido para que algunos de los inmigrantes que de

diversos puntos se trasladaban a Guadalajara, se establecieran en

el barrio, primer punto de la ciudad por el que pasaba el camino

que llegaba_ de México.

Hacia 1650 la actividad urbanística de la ciudad disminuyó su

ritmo, desplazándose hacia los barrios de Analco y Mexicaltzingo,

donde la población marginal española y criolla, deseosa de alejarse

de la justicia común, se mezclaba con los indios y explotaba a la

vez el vicio, a los indios y a los mercaderes de paso (Calvo: 1992,

p.22) (plano 7).

74
Plano 6. Extensión de Guadalajara en 1745. Reconstrucción realizada
con base en planos y crónicas de época en la Sección de Monumentos
Históricos del Centro INAH Jalisco.

75
La llegada de nuevos moradores al pueblo originó un

ensanchamiento del territorio ocupado por los analquenses. Con

chozas de carrizo y casitas de adobe que alternaban irregularmente

con huertas y sembradíos, Analco era uno de los lugares más pobres

de la ciudad. De la orilla del río a donde iniciban las primeras

las construcciones había una franja ancha de terreno en la que

solamente había árboles, principalmente de los llamados paraísos,

lugar que de día servía de esparcimiento y de noche como guarida y

centro de reunión de maleantes.

Las accesorias en las casas habitación tapatías eran

frecuentes, muchas de ellas fueron destinadas a tiendas. Estas, así

como las casas que albergaban a familias complejas, e inclusive a

grupos de personas sin vínculos de sangre, fueron comunes en las

ciudades novohispanas y sirvieron como antecedentes de las

vecindades.

Las casas populares, como eran la mayoría de las de Analco,

constaban a menudo de una sala, dos cuartos y un pedazo de solar o

patio. En 1683, una casa en Analco, con "tres aposentos con cocina

y un gallinero y solar" se vendió por sólo 55 pesos, mientras que

una construida para las élites costaba 3,400 pesos (Calvo, pp. 24-

26) .

Dadas las características del suelo y lo perecedero del adobe,

las casas tenían una duración de alrededor de un siglo y eran de

una sola planta. Así, las más viejas, algunas destinadas a rentarse

desde la época colonial, frecuentemente estaban en pésimo estado,

76
y era responsabilidad del inquilino hacer las reparaciones

necesarias.

Plano 7. Mancha urbana en 1753 y crecimiento hasta 1800.


Reconstrucción realizada con base en planos de época en la Sección
de Monumentos Históricos del Centro INAH Jalisco.

77
Curiosamente el único edificio con piso superior aix los primeros

tiempos de la ciudad estaba situado en Analco, pues era el que

había ocupado la Audiencia. Mota Padilla escribe que el centenario

Palacio de la Audiencia, cuando todavía estaba habitado en 1643,

tenían un estado de deterioro avanzado.

Es cosa bien sabida que la antigüedad del oficio es mucha


y mayor el peligro de que se caiga pues con muy poco
movimiento que se haga en sus cuartos tiemblan porque el
maderamen está en muchas partes apolillado, y todo el
cuarto principal de vivienda inclinado hacia la parte del
oriente y sostenido con unos estribos que es remedio
momentáneo o poco durable" (citado por. Calvo: 1992, pp.
23-24) .

LA ECONOMIA Y LOS TRABAJADORES

Los primeros habitantes de Analco, según los describe Alonso

de la Mota y Escobar, fueron:

indios casi todos oficiales de todos oficios mecánicos,


en los cuales sirven a todos los menesteres de los
vecinos españoles de la ciudad, con que ganan muy largo
para su vida y sustento. (Mota y Escobar: 1940: p. 48) .

A la gran división del trabajo existente entre el campo y la

ciudad, se agregaba otra entre los grupos étnicos. En un extremo

los españoles con puestos administrativos y de rango, en el otro,

la población indígena y los esclavos negros que vinieron para el

servicio de los habitantes de Guadalajara.

A pesar de que la Capital neogallega no se distinguiría por

ser un centro productor, las primeras industrias tapatías datan del

mismo año de su establecimiento en el Valle de Atemajac, cuando se

concedió a Juan de Saldivar el privilegio de establecer el primer

molino de trigo aprovechando la energía generada por la corriente

78
del río de San Juan.de Dios. Fue tanta la admiración de ios indios

por ese instrumento, que dieron en llamar a la ciudad por mucho

tiempo "El Molino" (Pérez Verdía: 1988, p. 187).

A lo largo de las riberas de este río, frontera natural entre

Analco y la ciudad, se emprendieron diversas actividades

económicas, tales como huertas, baños, sembradíos y pastos,

primero; tenerías y obrajes más tarde; labores todas que poco a

poco cobraron importancia en la vida de ambos núcleos de población

y gracias a las cuales también se le denominó al río como "calle

industrial".

Además, como recién fundada Guadalajara, cuando se

descubrieron las minas de plata zacatecanas, muchos de sus

habitantes emigraron en busca de mejores oportunidades, la base de

su mantenimiento fue la mano de obra indígena. Por ello Calvo

señala que su "elemento dinámico" lo constituyó el arrabal de

Analco, ya fuera por la mano de obra que guardaba, ya por su

función en el abastecimiento y en el "tianguiz" tapatío (Calvo:

1992, p. 12) . En este mismo sentido, Moisés González Navarro, en su

libro sobre los repartimientos en la Nueva Galicia, hace referencia

a varias veces en que los naturales de Analco fueron destinados

para realizar distintos tipos de labores. (González Navarro: 1977).

En general, las relaciones económicas entre la ciudad criolla

y el pueblo de Analco durante la época colonial fueron de carácter

diverso: abasto de alimentos y materias primas, mano de obra para

la construcción y manufacturas; así como servicios públicos y

privados.

79
La agricultura constituyó la actividad más importante para los

habitantes de la jurisdicción parroquial de Analco, que abarcaba

tanto sector urbano como rural. Aprovechando las condiciones del

clima, se cultivaban maíz, trigo y frijol (ver en el plano 8 lo que

se contempla como áreas verdes). Además los analquenses proveían a

la ciudad con el producto de las hortalizas y frutas de Toluquilla;

flores de San Gaspar; pollos, gallinas y huevos de Santa María;

loza y artículos de barro de San Pedro; así como leña y madera de

los bosques y montes de los alrededores, que vendían convertidas en

tablas, vigas y tablones; por otra parte ofrecían una amplia

variedad de mercancías que producían en los pequeños talleres del

barrio y que se vendían en plazas y mercados tapatíos.

De la producción y venta de estas mercancías, los indígenas

obtenían los recursos indispensables para su subsistencia y pago de

tributos. Esta combinación de tareas rurales y urbanas marcaron

hasta principios del siglo XX la vida de los analquenses y dejaron

huella en su cultura posterior.

La gran proporción de actividades agrícolas desempeñadas por

los analquenses, as.í como la defensa de su espacio habitacional,

los llevó a pelear la posesión y delimitación de su territorio. Con

los objetivos de ampliar su espacio productivo, establecer su

límite territorial y fabricar canales que sirvieran a la

irrigación, en 1731 construyeron hacia la parte oriente de su

poblado una zanja profunda, a la que llamaron "ejido cordonal".

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Plano 8. Adaptación del plano original de 1753, realizada en la
Sección de Monumentos Históricos del Centro INAH Jalisco. En el
original no aparecen los barrios indígenas.

81
Esta -obra ocasionó un problema grave, pues cortaba los

caminos que llegaban a la ciudad. Además, como el suelo en esa zona

era arenoso, se erosionaba fácilmente y las lluvias daban lugar a

la formación de barrancas. Ante esa situación algunos vecinos que

habían mandado construir galápagos y repechos, temían que el foso

agravara la situación. Por otra parte, el límite que los naturales

deseaban establecer se oponía a las previsiones del cabildo, pues

esa instancia sostenía que el crecimiento de la ciudad dependía de

que hubiera tierras disponibles hacia el este. Finalmente se exigió

a los indígenas que cerraran la zanja (Van Young: 1989).^

Así pues, las actividades económicas realizadas por los

analquenses jugaron un papel muy importante en el sostenimiento de

la ciudad durante sus primeros siglos de vida.

CONDICIONES DE VIDA EN EL BARRIO

La separación en República de Indios y Españoles establecía

una diferenciación político social entre las castas, indígenas y

españoles, sancionada por la legislación colonial. Esta división

constituyó un reflejo de la coexistencia de diversas culturas y de

elementos rurales en el seno de las sociedades urbanas americanas

desde tempranos tiempos.

Thomas Calvo nos da un ejemplo simbólico de esta situación al

hablar del reloj con que hacia 1575 se adornaron las torres de la

iglesia de San Miguel. Ese reloj separaba -con distancia de siglos-

dos humanidades, la urbanizada de Guadalajara que utilizaba

relojes, de la rural que desde el neolítico se guiaba por el curso

82
del sol "señalando con el dedo y diciendo 'aquí el sol', 'allí el

sol'" (Calvo: 1992, p.13).

Por otra parte, a pesar de que los españoles por pobres que

fueran, no se servían entre sí y cuando llegaban a hacerlo, era en

minas o en empresas agrícolas fuera de la ciudad, Analco atrajo a

españoles pobres que, en busca de oportunidades, se atrevían a

cruzar el río. Pero también atrajo peninsulares con recursos que,

aprovechando las alternativas que ofrecía el río y la mano de obra

cercana, emprendieron actividades económicas en esa zona.

Es fácil imaginar las condiciones de insalubridad imperantes

sobre todo en las márgenes del río, vecinas de numerosos sitios

cenagosos, focos de infección y de insectos. Esto se veía agravado

por la pobreza de una población que no podía introducir ningún tipo

de instalaciones higiénicas en sus viviendas o siquiera contar con

una alimentación que le permitiera rechazar la amenaza de

enfermedades de todos tipos. *

Pocos son los documentos que hablan de las actividades

cotidianas de los grupos no españoles durante la época colonial.

Las escrituras de ventas de solares y casas muestran que miembros

de castas y algunos indígenas tuvieron acceso a la propiedad

inmobiliaria (Calvo: 1992, p . 4 8 ) . Estos documentos también revelan

un proceso de infiltración de población blanca en Analco y

Mexicaltzingo.

Como ya se mencionó, las casas en Analco y en los otros

poblados de los alrededores de la ciudad eran pequeñas. Én muchos

casos en una sola pieza se cocía el nixtamal, se molía la masa, se

83
atendía a un enfermo, se reñía, y, por último, se dormía en el

espacio disponible. Cada cuarto albergaba comúnmente a una familia,

de la cual también formaban parte algunos animalitos como gallinas

o perros. No eran pocos los casos en que además de servir de

habitación la misma vivienda era utilizada también como taller, lo

cual aparejaba molestias y riesgos de que alguno de los chiquillos

que continuamente entraban y salían corriendo tropezara con el

brasero donde el sastre tenía calentando su plancha, con los

tablones usados por el carpintero, con sacos de carbón, así como

otros muchos obstáculos. El artesano por su parte, disponiendo de

un espacio tan reducido para sus labores no tenía otro remedio que

extenderse más allá de los límites de su cuarto e invadir las áreas

públicas.

Tampoco faltaban los riesgos que representaban los locales

destinados a la actividad de tipo comercial cuando el vendedor de

leña, por ejemplo, no tenía cuidado al encender la lumbre que le

servía para calentar sus alimentos en un pequeño espacio y rodeado

de combustible (Solís Matías: 1986, pp. 87-88).

En lo que a servicios se refiere, existían los lavaderos De la

Reforma y los Baños de Agua Zarca cerca del Agua A z u l . De este

lugar se surtían los aguadores que vendían el agua en cántaros

trasladados en carretas en una sola rueda. Hasta antes del

porfiriato no existía el agua entubada, aunque si había algunos

hidrantes como el de la esquina de la "Piedrota", el de "La Luz de

Luna" o el del "Limoncito" y de la Pila del Jardín de Analco. Era

frecuente que en las casas hubiera pozos cuya agua se usaba

84
preferentemente para bañarse y lavar, en tanto que para beber

preferían la distribuida por los aguadores.

LA FRONTERA

A pesar de que los sitios ocupados por la ciudad y por Analco

estaban inmediatos el uno al otro, la existencia del río de San

Juan de Dios entre los dos sirvió a la vez como límite y como lugar

de actividades comunes.

El Río, después El Paseo y hoy la Calzada Independencia, está

íntimamente vinculado a la historia de Analco y ha influido de

manera diversa en la vida de sus habitantes. Empezaba, con cauce

profundo, en lo que ahora es el parque del Agua Azul, y volvía a

disminuir su profundidad al norte del mercado de San Juan de Dios.

Tanto al norte como al sur, la gente lo cruzaba por vados y entre

grandes piedras, cosa que no era posible en el tramo que comprende

el barrio, donde sólo era posible atravesarlo gracia a los puentes

ya que su profundidad en ese tramo era de entre 10 y 12 metros y su

anchura aunque desigual, en algunos lugares alcanzaba de 30 a 50

metros.

Los puentes generalmente eran cruzados durante el día, pues

por la noche las riberas del río, que como ya se mencionó estaban

pobladas de árboles, eran centro de reunión de maleantes. En el

área correspondiente a Analco se encontraban los puentes de

Medrano, el de La Torcaza y el de Catalán, por el que cruzaba la

diligencia que hacía el viaje hacia la ciudad de México. Es

precisamente por ello que Analco aparece, como un pintoresco

85
arrabal, en casi todas las descripciones de viajeros hasta 1888 en

que al llegar el ferrocarril a Guadalajara ya no era paso obligado

para ingresar a la ciudad, (cfr. Iguiniz: 1950 y 1951). Los

puentes del Cuerno y San Juan de Dios, aunque eran cercanos a

Analco, pertenecían al barrio de San Juan de Dios. Todos ellos eran

de piedra, anchos y protegidos por un parapeto (ilustración 7). El

mejor construido era el de Medrano que tenía unas bancas de piedra.

Cuando se estableció el servicio de tranvías en la ciudad, hubo

otro exclusivamente para esos vehículos que cruzaba por lo que

ahora es la calle de Libertad-Constitución.

Ilustración 7. Vista diagonal de uno de los puentes por los que se


atravesaba el río, ya en el barrio de San Juan de Dios.

86
Durante la época colonial el río de San Juan de Dios recibió

también el nombre de "calle Industrial", ya por los molinos que

desde temprana época se instalaron aprovechando el cauce de sus

aguas, ya por los lavaderos y baños que en él se establecieron o

porque sus orillas eran utilizadas por diversos ciudadanos para

plantar hortalizas.

Este río fue un lugar cotidiano de encuentro entre los

habitantes de la ciudad y los de Analco tanto en lo que se refiere

a actividades económicas como domésticas -los lavaderos-. Esta

frontera natural del barrio contribuyó a la conservación de ciertas

costumbres -como paseos y tipos de oficio-, características del

barrio -como ser lugar preferido de los malhechores- y por ende a

la conformación de su identidad.

EL POBLADO INDIGENA SE INTEGRA A LA CIUDAD

El proceso de incorporación a la cultura española fue más

rápido en los poblados indígenas periféricos a las ciudades, como

es el caso de Analco, pues el contacto cercano propició el

mestizaje y. la temprana adopción de sus hábitos, lenguaje, religión

y otros elementos socioeconómicos.

Desde el siglo XVII, con la llegada de familias criollas,

mestizas y mulatas, Analco fue perdiendo sus características de

poblado indígena y conformando las de barrio citadino. No obstante

que abrió sus puertas y sirvió de refugio para los sectores bajos

de los españoles y criollos, su frontera natural con el resto de la

urbe, el río de San Juan de Dios, contribuyó a que se desarrollaran

87
actividades -remuneradas y no remuneradas- que aprovechaban tanto

su caudal como sus riberas, por ejemplo, la siembra de hortalizas,

la lavandería, los baños públicos, los obrajes, lo cual influyó en

que el barrio continuara identificándose como un lugar de

trabajadores. Esto se relacionaba también con la p e r v i v e n d a de una

distinción socioespacial.

Otro aspecto que formó parte de ese fenómeno fue el que

algunos integrantes de pueblos indígenas decidieran abandonar el

tradicional comercio de productos agrícolas para integrarse, en

situación de desventaja, al mercado de la fuerza de trabajo.

Si bien fueron' algunos españoles los que empezaron a romper

con la separación espacial de los indígenas al irse a avecindar en

su poblado, en la reducción de las tajantes diferencias de la

distribución del espacio entre blancos e indígenas habían influido

otros procesos. La diferenciación social inciaba a marcarse de

otras maneras.

RECAPITULANDO

Analco tuvo en sus primeros tiempos características similares

a las de otros pueblos de naturales, tales como el hecho de que su

fundación estuvo estrechamente vinculada a la labor espiritual y

cultural realizada por los misioneros en el Nuevo Mundo; o como

haber ocupado un lugar diferente al de los conquistadores, tanto

geográfica como socioeconómicamente, conforme lo marcaba el

principio de la división en dos repúblicas.

88
Además de estos rasgos generales, tuvo otros particulares, que

influirían la formación de una identidad propia. De una parte, su

frontera natural con Guadalajara, el río, a la vez que marcaba

tajantemente la división, propició un acercamiento pues se

convirtió en un lugar de encuentro y actividades comunes entre los

diferentes estratos; de la otra, ya se mencionó, el haber sido por

un tiempo sede del Palacio de la Audiencia y el que el primer

obispo de la Nueva Galicia haya residido entre ellos, es un motivo

de orgullo para los analquenses.

Además salta a la vista el importante papel que la población

de Analco desempeñó -en la vida de Guadalajara, pues no sólo fue ese

"elemento dinámico" que contribuyó económicamente en gran medida a

su subsistencia, especialmente en sus primeros tiempos, sino que

también participó activamente en el mestizaje racial y cultural, en

el que la presencia de lo rural, de pobladores con distinta

categoría étnica, de personajes peculiares, así como la

preocupación compartida por ser guarida de maleantes y otras muchas

características que aun no se han analizado, dio rasgos especiales

a la zona, mismos que hablan tanto del papel determinante que las

relaciones sociales de dominio tienen sobre la organización

espacial, como de la interacción de variedades culturales en

diversos rumbos y aspectos de la ciudad.

Así pues el hecho de que Analco haya tenido una fisonomía

propia debido tanto a su separación espacial, legal, religiosa,

laboral, como al diferente tamaño y estilo de sus construcciones,

no la hizo llevar una vida escindida de Guadalajara: su interacción

89
con ésta era continua, subordinada y cambiante. La riqueza de esta

relación fue determinante para los procesos identitarios analquense

y tapatío.

A partir de esta panorámica histórica de Analco durante la

época colonial, es conveniente observar los cambios que en

diferentes aspectos tendrá que enfrentar desde finales del siglo

XVIII para poder seguir manteniéndose como una comunidad.

NOTAS

1.- Este nombre fue usado para poblados a los que un río o arroyo
lo separaba de la ciudad española. Tal es el caso de Analco en
Puebla, Puebla o de San Pedro de Analco en Ameca, Jalisco.

2. - Cornejo Franco asegura que desde 1667 ya no se nombró


corregidor para Analco y Mexicaltzingo. O p ,c i t . p. 44. El documento
que se cita fue publicado por Alejandro Soils Matías en Estudios
Jaliscienses, mayo de 1993 .

3. El antiguo índice del Archivo Histórico Municipal menciona


algunos expedientes formados en torno a las quejas de los indígenas
de Analco por la invasión o delimitación de sus terrenos, pero no
fueron localizados en el acervo.

90
Capitulo II

UN LARGO PROCESO DE CAMBIOS

ANTECEDENTE S

Como se vio en el capítulo anterior, desde que Analco fue

fundado, sus habitantes, al igual que los de otras comunidades

coloniales de origen prehispánico, tuvieron que hacer frente a una

cultura diferente, cuyas instituciones, organización político-

religiosa y costumbres, los obligaron a cambiar su forma de ver las

cosas, su concepción de la vida y del universo. Los adelantos

tecnológicos con que contaban los conquistadores modificaron las

formas productivas y facilitaron el trabajo, pero también afectaron

las actividades cotidianas. Además, las nuevas relaciones sociales

que los analquenses entablaron con los pobladores españoles y al

interior de su comunidad, tuvieron como escenario un nuevo espacio,

elegido, distribuido y organizado en función de las necesidades de

la empresa colonizadora.

Ese mundo colonial en el que Analco quedó incluido como una

extensión de la ciudad de Guadalajara, tuvo transformaciones

sustanciales a mediados del siglo XVIII cuando, para aprovechar

mejor los recursos de su imperio, la Corona española puso en

práctica una serie de reformas en sus colonias americanas.

Independientemente de las consecuencias que para la Metrópoli

hayan tenido, con las reformas borbónicas se inició un largo

proceso de cambios políticos, económicos, sociales y culturales, a

través del cual, a la par que se destruían las estructuras

coloniales, se conformaba la nacionalidad mexicana.

91
Este proceso culminaría con la consolidación interna del país

durante el porfiriato, período en el que también se afirmó la

posición dependiente de México en la economía internacional y se

hizo presente la modernidad derivada del desarrollo capitalista en

diversos puntos de la patria. En Guadalajara, al igual que en otras

de las ciudades importantes del país, aparecieron una serie de

innovaciones materiales que repercutieron en la organización y la

cultura regional.

De ahí la necesidad de referirnos a ese largo proceso para

acercarnos a la comprensión de las reacciones que en ciertos

aspectos tuvo la comunidad analquense frente a la modernidad

porfirista y de esa manera aproximarnos a las particularidades que

impuso a esos procesos y que le permitieron conservar

caracteríticas que la han seguido distinguiendo.

DE LAS REFORMAS A LA INDEPENDENCIA

Inspiradas en la ilustración y el mercantilismo, las reformas

borbónicas implementaron una serie de cambios tendientes a explotar

mejor los recursos del imperio español y a unificar, ordenar y

sanear la administración pública, principalmente el ramo de

hacienda. En 1778 se expidió el decreto de libre comercio, por el

que se rompió el monopolio de Cádiz. Esta medida benefició

económica y políticamente a los grupos de comerciantes de la

periferia, cuyos negocios ampliaron sus horizontes al

independizarse del control del puerto ibérico y de la ciudad de

México.

92
Conformada por hacendados, comerciantes y las principales

autoridades del gobierno civil y de la Iglesia, la oligarquía

neogallega se esforzó por acrecentar su autonomía respecto a la

capital de virreinato. Para ello fomentó el establecimiento de

instituciones como la Universidad, la Casa de Moneda y el Consulado

de Comerciantes. Asimismo, se mejoraron los caminos que comunicaban

a Guadalajara con otras ciudades y con la capital novohispana, de

manera que al finalizar la centuria había un tránsito inusitado de

arrieros con una gran cantidad de mercancías (Muriá: 1993, pp. 50-

51) .

Los cambios promovidos por el nuevo enfoque de la economía y

la política reafirmaron el papel que las ciudades habían

desempeñado desde tempranos tiempos coloniales como centros

organizadores del entorno rural, incorporándolas a la dinámica de

tipo mercantilista. Se requirió una adecuación de la

infraestructura urbana, por lo que se empezó a cambiar la fisonomía

de Guadalajara con el objetivo de ponerla a la altura de las

grandes metrópolis. Durante la segunda mitad del siglo XVIII la

ciudad tuvo un apreciable crecimiento, como se ve en el plano 7.

Aprovechando la riqueza y la mano de obra barata, se

levantaron grandes edificios civiles asistenciales como la Casa de

Misericordia y Hospital de San Miguel de Belén, y también

eclesiásticos: conventos., Colegio Jesuita de Santo Tomás y

Seminario Conciliar. También mejoraron los servicios públicos. Se

terraplenaron y en algunos casos se empedraron varias calles como

la Alameda y la orilla del río San Juan de Dios (plano 9).

93
Plano 9 o piano de la ciudad de Guadalajara en 1800 dedicado ^al
limo. Obispo Juan Cruz Ruiz de Cabañas. Ya se incluyen los barrios
de Analco y Mexicaltzingo.

94
En los primeros años del siglo XIX, entre otras cosas para dar

acceso a la Casa de la Misericordia, fueron hechos dos puentes

sobre el río San Juan de Dios y se arreglaron el de Mexicaltzingo

y el de Medrano en Analco, donde desembocaba el camino que venía de


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Mexico .

Los beneficios de todos estos cambios recaían directamente

sobre las élites . tapatías y aparentemente sólo las obras

realizadas en los puentes y en el camino repercutieron

positivamente en la vida de los analquenses. Sin embargo no hay

que olvidar que Analco estaba habitado fundamentalmente por

trabajadores, para los cuales la oferta de empleo en ese período

aumentó. Además, aunque los principales beneficiarios de la

liberación del comercio fueron los grandes negociantes, esa

medida también repercutió en algunos de los artesanos, pues se

amplió el mercado de sus productos, destinados fundamentalmente

al consumo interno.

A fines del siglo XVIII, con una situación política

económica y social más estable, Analco recuperó su pobla c i ó n ■cuyo

incremento a partir de ese momento fue constante y en

determinados momentos de grandes proporciones.

Las nuevas alternativas que ofrecía la ciudad atrajeron a

contingentes considerables de población rural, algunos de cuyos

miembros se asentaron en Analco. Así, el crecimiento demográfico

fue otro de los factores que influyó en la expansión de la

producción artesanal, jugando simultáneamente el papel de causa

y efecto, pues a la vez que la demanda exigía de más

95
trabajadores, estos requerían una mayor cantidad de

satisfactores. Guadalajara se convirtió entonces en un centro

manufacturero de algodón, lana y cuero, así como de fabricación

de jabón (Calvo: 1992, p. 23).

Para esta época la segregación espacial ya no respondía

únicamente a las diferencias raciales. Si bien eran

principalmente los blancos los que podían desplazar sus moradas

con cierta facilidad, no sucedía lo mismo con los indígenas. Y a

pesar de que los naturales ya constituían una minoría en el total

ciudad, el censo de 1777 señala que el 36.5% de los indígenas

vivía en los barrios, en tanto que el 63.5% habitaba en el centro

de Guadalajara (ver cuadro 2).

Ahora bien, dado que la economía empezó a tener bases

propias, se presentó un desajuste entre ella y la legislación

derivada de la dependencia. Por ello y para reforzar el sistema

impositivo 'sobre el mercado interno, en 1786 se sustituyó la

división política de la Nueva España basada en los reinos, por el

sistema de intendencias con lo que ya no sólo económica, sino

también políticamente se fortalecieron las instancias de poder

regional (cfr. Villoro: 1976, pp. 306-310).

Esta medida también afectó a Analco. Don Antonio de

Villaurrutia y López, primer intendente de Guadalajara ordenó en

1790 la división de la ciudad en catorce cuarteles, en cada uno

de los cuales habría un juez mayor encargado de impartir

justicia, misma que en los barrios, en primera instancia, estaría

a cargo de alcaldes menores, los cuales además tenían la

obligación de presentar la problemática de la localidad ante el

Ayuntamiento tapatío (Castañeda: 1992, p.17). Analco pasó a ser

96
el cuartel número doce y sus alcaldes fueron elegidos por la

comunidad misma, hasta los primeros años del siglo XIX, ya en

plena guerra de Independencia. Entonces, como el cargo de alcalde

de barrio era honorífico, y la situación económica ocasionada por

la guerra difícil, los que resultaban electos frecuentemente

sacaban a relucir diversos motivos personales para renunciar.

Esta situación fue tan recurrente que las autoridades municipales

terminaron por eliminarlos como miembros del cabildo municipal2 .

Según la delimitación que se hizo de los cuarteles, el área

de Analco "comprendía los barrios de San José y San Sebastián...

dividido por el río y llegando hasta la garita de San Pedro"

(Anderson: 1983, p. 18) . A partir de entonces los barrios se

empezaron a incluir en los planos de Guadalajara (plano 1.0). En

1814 el plan de la ciudad se reformó y quedó dividida en 24

cuarteles. Analco, con la misma delimitación que antes, pasó a

ser el noveno.

Resulta interesante el manejo que en los documentos

oficiales de esa época se hacía del término barrio. Por lo que

toca a los miembros del cabildo, a los que eran elegidos en los

antiguos pueblos de indios se les denominaba "alcaldes de

barrio", en tanto que los demás se distinguían no por representar

a una zona de la ciudad sino por la comisión que les tocaba

representar -Comisionado de agua, de alumbrado, de parques y

jardines, etc-. Por otra parte, en los documentos referentes al

registro de la mortalidad, natalidad y los matrimonios, el

término barrio abarcaba también a las comunidades religiosas

parroquiales de la ciudad.

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Piano 10. Extension de Guadalajara en JL800. Reconstrucción


realizada con base en planos y crónicas de época en la Sección de
Monumentos Históricos del Centro INAH Jalisco.

98
Por lo que toca al aspecto religioso, hacia 1777 la doctrina

de San Sebastián de Analco tenía bajo su jurisdicción varios

poblados cercanos: Tetlán -con sus tres dependencias, Santa María

Tequepexpan, San Sebastián Tepechi o San Sebastianito y San

Andrés-, San Pedro, ToluqUilla, San Gaspar, San José y Huentitán.

En 1779 sus feligreses ascendían a 3,114, agrupados en 1,296

familias, incluyendo tanto las que vivían dentro del perímetro de

la ciudad, como las' de los distintos pueblos que comprendía el

curato (Solís Matías: 1986, p p . 16-18).

La construcción del templo de San José, posterior cabecera

parroquial, parece haberse iniciado con anterioridad al de San

Sebastián, probablemente desde que el campamento de españoles se

asentó en Analco mientras se hacían las primeras edificaciones de

la ciudad. Dos siglos y medio después, a principios del XIX, fue

reconstruido, por lo que la visita pastoral realizada en 1802 por

el obispo Cabañas, fue recibida en la capilla de Nuestra Señora

de la Salud, anexa 'al templo de San Sebastián, donde estaban

provisionalmente las funciones parroquiales (Crónica Anónima y

Dávila Garibi: 1984, p.136)

Al respecto es necesario mencionar que la fecha de fundación

de la parroquia de San José de Analco es incierta. Según se

afirma en un Directorio Eclesiástico de reciente publicación, fue

la tercera en orden cronológico en la ciudad y su establecimiento

data de 1568, aunque la misma obra aclara que las fechas de

fundación para las parroquias más antiguas son dudosas. En

cambio, el conflicto de jurisdicción entre las parroquias del

Sagrario y San Francisco acontecido en 1633, señalado por Calvo,

muestra que para entonces todavía no era curato. Su

99
establecimiento como tal, según el párroco actual, quien se basa

en los libros de registro de bautizos, data de 1693. Sin embargo

es posible que en esa fecha San Sebastián se haya convertido en

doctrina de San Francisco y no fuera sino hasta finales del siglo

XVIII, durante el período en que fray Antonio Alcalde fue obispo

y en el marco de la política reformista de los borbones, cuando

se estableció la parroquia de San José de Analco, simultáneamente

con las de San Francisco y el Santuario de Guadalupe, que según

el Directorio Eclesiástico fueron erigidas el 29 de julio de

1782 .

INDEPENDENCIA

Las reformas borbónicas habían abierto un nuevo panorama

económico y cultural a las élites de las diferentes regiones

americanas, las cuales de pronto se sintieron amenazadas de ser

sometidos por nuevas fuerzas extranjeras e iniciaron un proceso

de fortalecimiento interno (cfr. Hart: 1992, pp. 112-115 y

Romero: 1976, pp.119-121).

A fines de la primera década del siglo XIX, inspirados en el

pensamiento ilustrado que sobreponía la razón a la costumbre,

atentos a las nuevas tendencias económicas mundiales e

interesados en dirigir y organizar la sociedad de la que formaban

parte, pero de la que habían sido relegados en los puestos de

decisión por europeos, grupos de criollos consideraron que la

dependencia- hispana resultaba incoherente y se empeñaron en la

lucha por independizarse y construir una nación propia (Romero:

1976, pp. 150 y 160).

100
El movimiento insurgente tuvo poca aceptación por parte de

la oligarquía tapatía, pues las reformas borbónicas la habían

beneficiado, al igual que otros grupos locales, antepuso sus

intereses particulares a los de la colectividad. Es probable que

tampoco los artesanos de Guadalajara hayan simpatizado con el

movimiento encabezado por el cura Miguel Hidalgo pues, pese a su

descontento, por la posición desventajosa en que los situaban la

presencia de los comerciantes e industriales españoles, y más

allá de la división de castas, a fin de cuentas podían producir

libremente y participaban de las ventajas, servicios y

diversiones de la vida urbana, que ejercía un efecto unificador

(cfr. Hart: 1992, pp. 85-86) .

La situación fue diferente en junio de 182 0 cuando se

recibió la orden del rey Fernando VII de jurar la Constitución

gaditana de 1812. Entonces Guadalajara no tuvo empacho en

obedecer, pues dicho documento, al limitar la autoridad del

monarca y convertir al pueblo en fuente legítima de poder,

favorecía los intereses regionales y lesionaba a los comerciantes

y altos funcionarios de la capital del virreinato, que perdían

las prerrogativas de que gozaban y la preminencia sobre las

élites novohispanas.

Ante la inestabilidad de la Corona española, a unos y a

otros les interesaba consumar la independencia antes de que el

nuevo régimen constitucional se consolidara en España. De ahí que

tanto las • autoridades civiles como las eclesiásticas de

Guadalajara secundaran a Agustín de Iturbide, su plan de Iguala

y sus ansias imperiales constitucionalistas, y proclamaran la

101
la v illa d e T la q u e p a q u e
independencia el 13 de junio de
75-76).
23-24 y Muriá: 1992, PP
(Dorantes: 1992, PP

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Plano 11. Interpretación del plano de Guadalajara de 1813/


realizada en la Sección de Monumentos Historicos del Centro INAH
Jalisco.

102
Las tropas insurgentes sólo habían estado en Guadalajara a

fines de 1810 y principios de 1811 y poco o nada tuvieron que ver

los habitantes de los barrios tapatíos en el movimiento

emancipador. Militarmente la guerra no afectó a Analco, como si

lo hizo en otros aspectos, pues a pesar de la difícil situación

económica, el barrio tuvo que seguir haciendo frente al reto de

albergar a los campesinos que por ese u otros motivos llegaban a

la ciudad y decidían establecerse en su territorio (plano 11).

CONTROVERSIAS EN TORNO A LA CONSTRUCCION DE LA NACION

Consumada la independencia y establecida la base jurídica

del Estado -Acta Constitutiva Federal del 31 de enero de 1824-,

la cuestión fundamental era conservar o destruir el orden

colonial. Desde entonces hasta el triunfo de los liberales en la

segunda mitad del siglo XIX, se impuso a los mexicanos el reto de

organizar todos los aspectos de la vida del nuevo país, reto en

el que la pugna entre los intereses de la capital y los de la

periferia no dejaría de estar presente.

Dependiendo de su posición a favor o en contra de las viejas

instituciones, el grupo dirigente se dividió en conservadores y

liberales, quienes en cuanto a la forma de gobierno se

pronunciaron por la adopción del centralismo o del federalismo.

En tanto que el primero suponía confirmar la preponderancia de lo

urbano y menospreciar el proceso de diferenciación regional, el

segundo afirmaba la realidad incontrovertible de las regiones en

oposición a la ciudad de México (cfr. Romero: 1976, pp.171, 179

y 210; y Hart: 1992, p.10). La discusión de estas cuestiones

desencadenó frecuentes luchas armadas entre ambos grupos. Estas

103
controversias fueron modelando el programa de los liberales

mexicanos que triunfaría en la segunda mitad del siglo.

Para la mayoría quedaba claro que la lucha independentista,

más allá de los intentos de haber sido una revolución social y de

los grupos populares de algunas regiones que le sirvieron de

apoyo, no atrajo cambios socioeconómicos para el común de los

habitantes; había sido un movimiento político que concluyó con el

cambio de poder de un grupo dominante a otro que había

permanecido marginado. El planteamiento en cuanto a las

transformaciones sociales dependería del proyecto de nación que

se impusiera.

Los liberales, en su afán de acabar con las instituciones

coloniales y establecer una sociedad abierta y progresista,, veían

en la propiedad privada el medio para lograr tanto una mayor

producción dedicada al comercio, como la participación política

y social de los indios y mestizos que, en su calidad de

propietarios individuales, se verían obligados a defender

personalmente sus intereses (cfr. Hart: 1992, p. 59). De ahí que

una de las primeras disposiciones que se tomaron fuera la de

acabar con la diferencia jurídica de las castas y los indígenas,

aunque no con su segregación. En ese contexto, en 1825 se decretó

la incorporación formal de Analco a la ciudad como uno de sus

barrios. En ese mismo año se expidió un decreto que buscaba

regularizar la propiedad de los antiguos pobladores de pueblos de

indios; habitantes de Mexicaltzingo, Mezquitán y Analco acudieron

al llamado para escriturar a su nombre los terrenos que

habitaban^.

104
La abolición de las castas tenía como sustento ideológico la

interpretación de que todos los individuos de una sociedad debían

ser iguales ante la ley y por lo tanto poseían los mismos

derechos y obligaciones. Sin embargo, el planteamiento no

concordaba con la realidad, pues sólo podían ejercer su libertad

y reclamar sus derechos aquellos que tenían los recursos para

hacerlo: los solventes económicamente, los que poseían cierta

ilustración o conocimientos y los que por sus condiciones estaban

interesados en el mantenimiento del orden (Romero: 1976, pp. 2 06-

2 07) . De ahí que en las discusiones entre liberales y

conservadores que precedieron movilizaciones, motines y

cuartelazos, sólo participaron unos cuantos actores, pues la

mayoría de la población se sentía ajena a la disputa y se tornó

apática. (Romero: 1976, p p . 179 y 239)

Así pues, la abolición legal de las castas prácticamente no

atrajo mejoras para la mayoría de la población. En tanto que los

campesinos tuvieron'que enfrentar las precarias condiciones en

que los dejó la guerra, los artesanos urbanos mantuvieron su

nivel de vida y bienestar mientras no crecieron la industria y

los servicios modernos (Hart: 1992, pp. 87-88).

Por entonces, 1822, se concentraba en el barrio

aproximadamente el 14.8% de la fuerza de trabajo masculina y el

10.1% de la femenina, ocupando el tercer lugar entre los

cuarteles de la ciudad en cuanto a población económicamente

activa. La industria que empleaba a un mayor número de

analquenses era la' textil, seguida por la talabartería, la

confección de ropa y las ocupaciones relacionadas con la

construcción. Existían también pequeñas empresas familiares

105
(Anderson: 1983, p. 2 3 ) . En ocasiones la habitación era utilizada

también como taller, pese a las molestias y riesgos que esto

entrañaba. Además, no pocos habitantes de Analco se emplearon en

los obrajes que se establecieron en las orillas del río de San

Juan de Dios, aprovechando la energía hidráulica que éste

proporcionaba.

En el año antes citado había 5,326 habitantes en la

parroquia de Analco -, la cual abarcaba tanto sector urbano como

rural, lo que confirió características propias a su dinámica

poblacional. A partir de entonces al crecimiento debido a la

inmigración se agregó el provocado por un aumento sostenido de

los nacimientos, según el número de bautizos registrado (Solís

Matías: 1986, p.45). Sin embargo, estos datos reflejan la

situación de toda la parroquia, por lo que no podemos tomarlos

como representativos de lo que sucedía en el área citadina que es

la que corresponde al barrio.

Durante los -primeros años del siglo del XIX la

transformación que las ciudades habían comenzado a fines del

XVIII, se interrumpió por la guerra. No obstante, como núcleos

arquitectónicos y centros sociales siguieron cumpliendo el papel

de eslabones de la economía mercantilista, aun cuando su aspecto

era todavía primitivo: carencia de servicios, terrenos baldíos

colindando con edificaciones en el centro urbano y dos o tres

calles concentrando la máxima actividad, (cfr. Romero: 1976,

pp.219-220) El plano 12 muestra la expansión que ese tiempo

estaba teniendo Guadalajara; se pueden observar manzanas apenas

insinuadas y con escasas construcciones en el área de Analco.

106
Plano 12. Facsímil del plano de Guadalajara en 1842.

107
Sin embargo, la clase dirigente surgida del movimiento de

independencia inyectó a las ciudades de otro tipo de vida.

Conscientes de lo que significaba la expansión del mercado

mundial, buscaron fomentar la industria en el país (Romero: 1976,

pp. 197). Fortunas tapatías, derivadas de la actividad comercial

y conocedoras del consumo de ciertas mercancías textiles,

invirtieron a fines de la década de 1840 en el establecimiento

de fábricas dedicadas a la producción en ese ramo en las

cercanías de Guadalajara, tales como La Prosperidad, La Escoba y

El Batán.

Seis años después hubo un ascenso de población en el curato

de Analco, probablemente relacionado con el establecimiento de

los primeros centros fabriles, los cuales constituyeron un

atractivo más para la población rural que buscaba mejores

oportunidades de vida o de trabajo en la ciudad. Analco parece

haberse convertido entonces en uno de los barrios de Guadalajara

con mayor número de inmigrantes campesinos, según lo demuestra el

registro de matrimonios: en 1848 de 220 contrayentes, 102 habían

nacido fuera de la ciudad (Solís Matías: 1986, p . 5 7 ) . En 1866 el

número de pobladores del cuartel de Analco ascendió a 7,029

personas.

Aunque la generalidad de la población de Analco se ubicaba

en niveles económicos bajos y medios, había también gente

adinerada con intereses en el barrio, ya porque tuvieran

propiedades, negocios en él o porque lo habitaran. Existían dos

establecimientos industriales de cierta relevancia: fábrica de

navajas de peleas de gallos de los señores Gallo y la de

conservas de fruta. Estaban además la Quinta Velarde, el Rancho

108
de San Carlos y huertas más pequeñas en donde algunos analquenses

se emplearon en tareas de tipo rural.

Debido a su situación geográfica e importancia política y

económica, Guadalajara continuó figurando como el mayor centro de

consumo y distribución de mercancías en el Occidente del país. Su

fisonomía cambió, ya que los lotes en que originalmente estaban

divididas sus manzanas, se subdividieron para dar cabida a mayor

numero de construcciones. Las casas' de la élite tapatía,

diseminadas en diversos rumbos de la ciudad, se distinguían por

su tamaño y ornamentación, a la vez que contrastaban con lo

precario y pequeño de las viviendas de los grupos menos

beneficiados, ubicadas en los viejos barrios de Mexicaltzingo,

Mezquitán y Analco, así como en los de más reciente creación como

El Santuario y La Capilla; en todos éstos, el aumento de

población dio lugar a un mayor hacinamiento y al aumento de las

vecindades.

Con el crecimiento de su población, Analco, al igual que

otros barrios periféricos, tuvo que ensanchar el territorio

ocupado, para contrarrestar el hacinamiento al que la pobreza

obligaba. El plano 13 muestra el significativo crecimiento

espacial de Guadalajara en la primera mitad del siglo XIX. Si

bien, en ese período se modificó la división de los cuarteles en

la ciudad, el que correspondía a Analco, aunque cambiara el

número que se le asignaba -pasó de ser el 9 al 8-, permaneció con

la misma extensión hasta principios del siglo XX. Las

demarcaciones policiales que se establecieron ya avanzado el

siglo XIX, en ciertos casos coincidieron con el área abarcada por

109
los cuarteles; una de ellas, la cuarta, comprendía al barrio de

Analco.

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Plano 13. Mancha urbana en 1800 y crecimiento hasta 1850.


Reconstrucción con base en planos de época, realizada en la
Sección de Monumentos Históricos del Centro IN AH Jalisco.

110
La tendencia a la secularización de la sociedad, los

movimientos en favor de la tolerancia de cultos y las

limitaciones que el Estado buscaba imponer a los poderes

eclesiásticos, no repercutió mayormente en el común del pueblo.

Un ejemplo del ascendiente que la Iglesia tenía sobre los

analquenses durante todo el siglo XIX, se veía reflejado en la

notable disminución de nacimientos durante el mes de diciembre,

fenómeno que derivaba de la obediencia a la recomendación en

torno a la abstinencia sexual en la Semana Santa (cfr. Solís

Matías : 1986) .

Por otra parte, el culto popular a la Virgen de los Dolores,

a Nuestra Señora de la Salud, a San José, a San Sebastián, así

como la participación en las peregrinaciones a las basílicas de

las Vírgenes de Zapopan o de Talpa tenían un fuerte arraigo entre

los analquenses. A mediados del siglo XIX la cofradía de San

José de Talpa quedó agregada a la de San José de Analco en

Guadalajara (Carrillo: 1992, p . 2 5 1 ) . Asimismo un cuantioso número

de analquenses aparece registrado como cofrade de Nuestra Señora

del Rosario de Talpa en el libro que para tal efecto se usó en

aquella parroquia entre 1840 y 1847.

TRIUNFO DE LOS LIBERALES

El enfrentamiento entre liberales y conservadores tomó más

vigor a mediados del siglo XIX. En 1854 Juan Alvarez encabezó la

revolución de Ayutla que culminó con el triunfo de los liberales.

Una vez en el poder, promulgaron la Constitución de 1857 y las

Leyes de Reforma, las cuales tenían como objetivo impulsar una

organización política que acabara con los privilegios coloniales

111
que aún detentaban algunas instituciones, así como establecer

las bases de una próspera sociedad secular. De ahí que uno de sus

objetivos era terminar con la propiedad colectiva, suprimir los

fueros del clero y del ejército, y poner en circulación los

bienes raíces corporativos de la Iglesia, los ayuntamientos y las

comunidades indígenas.

Las reacciones de los grupos afectados por estas medidas

hizo dudar a los liberales moderados de la pertinencia de poner

en vigor la Constitución. Tal situación dio lugar a la Guerra de

Tres Años y propició la Intervención Francesa (1858-1861 y 1861-

1867) , movimientos que sumirían al país en un caos social,

económico y político aún más profundo. La defensa armada que los

liberales encabezados por Benito Juárez hicieron de la legalidad

emanada de la Constitución de 1857, adquirió un mayor consenso

entre los mexicanos durante la lucha contra los franceses, pues

ya para entonces no se trataba de abogar sólo por un proyecto de

nación, sino de salvaguardar la soberanía nacional. De ahí que

los liberales- emergieran de ambos movimientos armados

fortalecidos políticamente y en adelante ningún grupo les

disputaría el poder, sólo tendrían que dirimir diferencias

internas en cuanto a la forma de implementar su proyecto de

nación.

Derrotado Maximiliano, se restauró la república como forma

de gobierno y Juárez asumió la presidencia en 1867. La magnitud

del reto al que se enfrentaba era difícil de apreciar, pues

además de los problemas económicos, se encontraba con un país

desconfiado y dividido. Para encarar la situación se rodeó de

intelectuales liberales cuyo programa consideraba que

112
para homogeneizar a Mexico y ponerlo a la altura de las
grandes naciones ... se necesitaba, en el orden
político, la práctica de la Constitución liberal de
1857, la pacificación del país, el debilitamiento de
los militares y la vigorización de la hacienda pública;
en el orden social, la inmigración, el parvifundio y
las libertades de asociación y trabajo; en el orden
económico, la hechura de caminos, la atracción de
capital extranjero, el ejercicio de nuevas siembras y
métodos de labranza, el desarrollo de la manufactura y
la conversión de México en un puente mercantil entre
Europa y el Cercano oriente; y en el orden de la
cultura las libertades de credo y prensa, el exterminio
de lo indígena, la educación que daría 'a todo México
un tesoro nacional común' y el nacionalismo en las
letras y en las artes (González: 1976, p.175)

El obstáculo para realizar este programa era la realidad

nacional, pues la lógica de sus planteamientos partía de lo que

la nación debería ser y no de lo que era. Por eso y por las

divisiones que se dieron entre los liberales respecto a cómo

llevar a la práctica el mencionado programa, fue poco lo que se

pudo concretar entonces.

Con la aplicación de las leyes de Reforma, se modificaron el

uso y el valor del suelo. Y aunque para el período comprendido

entre 1871 y 1883 se' conserven en el Archivo Histórico Municipal

numerosos expedientes relativos a liquidaciones o

regularizaciones de censos por terrenos municipales en todos los

cuarteles de la ciudad, para el cuartel 8o que es el que

comprendía Analco, se encontró un solo documento de ese tipo,

pero en el Archivo Histórico de Jalisco, lo cual nos puede

indicar cierta solidez en lo que a tenencia del suelo se refiere

en esta zona de la ciudad. En ello pueden haber influido diversos

factores; por una parte las herencias y el proceso de compraventa

de inmuebles que se'inició desde la época colonial, por la otra

el decreto expedido en 182 5, por el cual, como ya se mencionó, se

113
permitía a todos los pobladores de los antiguos pueblos de indios

que regularan como de su propiedad los terrenos que habitaban4 .

Así, en lo que a tenencia del suelo se refiere, nos

encontramos con que para el siglo XIX existían en Analco tanto

personas que vivían en casas de su propiedad -generalmente

modestas-, así como gente que arrendaba viviendas o cuartos de

vecindad, propiedad de casatenientes que generalmente residían en

otras partes de la ciudad.

En los planos de la ciudad de ese momento, las manzanas de

Analco aparecen bien delimitadas y con la extensión con la que

permanecerán hasta el siglo XX (plano 14).

El levantamiento de Porfirio Díaz en contra de Sebastián

Lerdo de Tejada enarbolando el plan de Tuxtepec, fue bien visto

por amplios sectores de la población, ya que además de oponerse

a la reelección, buscaba acabar con la corrupción e incluía

demandas de diversos grupos sociales, como "menos gobierno y más

libertades"., fortalecimiento en los estados y municipalidades de

la autoridad político-administrativa, supresión de los impuestos

que obstaculizaban el comercio y juicios mediante jurado (Cfr.

Hart: 1992, pp. 71 y 124). En Guadalajara, el movimiento fue

apoyado por los cuervistas, grupo opositor del gobernador Ignacio

L. Vallarta.

EL GOBIERNO DE DIAZ

Ya en el poder Díaz retomó el programa de la República

Restaurada, •pues contenía los aspectos fundamentales para hacer

de México una nación moderna, pero adecuando lo planteado en el

114
Plan de Tuxtepec y en la Constitución de 1857 a la manera en que

él interpretaba la situación del país.

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Piano 14. Interpretación del plano de Guadalajara de 1860,


realizada en la Sección de Monumentos Históricos del Centro INAH
Jalisco.

115
De inmediato se avocó a la pacificación -perjudicando en no

pocas ocasiones a inocentes- y a fortalecer el gobierno central,

de manera que pudiera ganarse la confianza de Estados Unidos,

resolver las rivalidades internas, someter los intereses de las

élites regionales que se resistían y lograr así la estabilidad y

el orden. Al mismo tiempo que nombró gobernadores a generales

leales, estableció alianzas con los grupos locales, otorgando

poder político y oportunidades en diferentes campos de la

economía a los que colaboraran con él. (cfr. González: 1976, pp.

182, 190, 200-203; Hart: 1992, p p . 158-159 y 184-188). Así fraguó

y obtuvo la derrota de los vallartistas, grupo que se le oponía

en Jalisco. A partir de entonces los gobernantes de este estado,

Francisco Tolentino, Ramón Corona, Luis C. Curiel y Miguel

Ahumada, implementarían localmente la política dictada por el

centro.

La estabilidad lograda con esas medidas atrajo a

inversionistas extranjeros, principales impulsores del desarrollo

económico que se logró entonces (Hart: 1992, p p.125-126). Además,

para ganarse a los sectores conservadores de la sociedad,, el

presidente Díaz permitió que la Iglesia recuperara parte de su

poder y mantuvo con ella relaciones cordiales.

Por diversos medios, la Iglesia Católica afianzó su

influencia en el barrio durante eses período. En los cinco

templos que existían en Analco San José, San Sebastián, La

capilla del Hospital del Sagrado Corazón, la capilla de los

Terceros Dominicos y el oratorio de las Religiosas del Inmaculado

corazón, se reunían diez asociaciones piadosas y celebraban

numerosa prácticas y fiestas religiosas a lo largo, del año, en

116
medio de las cuales la figura del cura era relevante. En 1895, se

hicieron arreglos a en la iglesia parroquial de San José y se

terminó la construcción de la capilla de la casa de ejercicios de

San Sebastián. Asimismo, en diversas ocasiones se buscaba la

forma de alimentar a personas indigentes.

Otro de los recursos de influencia de la Iglesia en la

sociedad analquense era la educación. En el barrio sólo existían

dos escuelas oficiales, pero también había dos parroquiales,

cuatro asilos donde se atendía a la niñez y tres escuelas

particulares. Estos once establecimientos de instrucción

elemental atendían a un total de 1,742 alumnos, de los cuales

sólo 500 iban a los oficiales y el resto asistía a los otros

donde se daba instrucción religiosa. Por otra parte, siendo

Analco un barrio fundamentalmente de trabajadores, es probable

que algunos de su pobladores se hayan incorporado a los círculos

de trabajadores católicos surgidos de los cuatro congresos

católicos nacionales.

La consecusión del orden brindó a don Porfirio consenso

social y gracias a ello algunos grupos de la población pudieron

actuar libremente en diversos aspectos -religión, prensa,

creencias-. Sin embargo, en el ámbito político, la libertad, a la

que sólo aspiraban una minoría ilustrada, se vio anulada por la

intolerancia del gobierno centralizador. (González: 1976, p. 215

y Cosío Villegas: 1965, p p . 76-80).

En 18 96 el secretario de Hacienda, José Ives Limantour

suprimió las alcabalas (González: 1976, pp. 230-231). Esta medida

liquidó otra de las reminiscencias del orden colonial y agilizó

la economía general del país, quitando trabas al comercio; sin

117
embargo, repercutió sobre los erarios estatales que recibirían

menos ingresos y contribuyó a una mayor centralización del poder.

Los artesanos y pequeños comerciantes de las ciudades, como los

de Analco, a la vez que se beneficiaron, pues en adelante no

tendrían que pasar por las garitas para negociar con la región

aledaña, se vieron obligados a entablar una competencia desigual

con la producción industrial, que también se vio beneficiada con

la supresión de las alcabalas, ya que sus productos se

abarataron, sin embargo su producción no logró desplazar por

completo a los de los artesanos. (González: 1976, pp. 233-234)

Hasta el último tercio del siglo XIX los principales medios

de comunicación habían sido los. caminos, usados por arrieros,

carretas y escasas diligencias. La política liberal tenía entre

sus prioridades el impulso a las modernas vías de comunicación,

por eso se incrementó el telégrafo y se estableció teléfono; los

caminos carreteros fueron restaurados y se regularizó el sistema

de diligencias entre las principales ciudades. En 1888, con las

concesiones otorgadás por Díaz a compañías estadounidenses, las

locomotoras llegaron a Guadalajara.

El ferrocarril posibilitó que regiones aisladas del campo

mexicano entraran en contacto con el resto del país, con lo que

se modificó su forma de vida y sus relaciones económicas.

La novedosa industria eléctrica, generó una serie de empleos

y servicios que beneficiaron a la población, aunque la mayoría de

sus ganancias fueron a parar en manos extranjeras. En Guadalajara

estuvo vinculada a capitales franceses y españoles que habían

invertido en fábricás textiles y en el trasporte urbano, en un

principio de tracción animal y luego eléctrica.

118
Durante el porfiriato la economía mercantil creció. El

comercio incorporó a un crecido número de individuos que en esa

actividad veían una oportunidad para ascender. En algunas

ciudades se construyeron mercados destinados a la compraventa de

alimentos y grandes almacenes de ropa con nombre francés se

establecieron en ellas. En Guadalajara, además de las tiendas

departamentales de extranjeros que se instalaron, se arreglaron

el mercado Alcalde y el de San Juan de Dios y se establecieron el

Corona en el centró de la ciudad y "el baratillo" en Analco

(ilustración 8) , barrio en el que también se encontraban con

considerable número de pequeños establecimientos comerciales,

fundamentalmente dedicados a la venta de abarrotes.

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Ilustración 8. Baratillo establecido en la Plaza de San


Sebastián de Analco a fines del siglo XIX.

119
Bajo el lema de "poca política y mucha administración", en

México hubo prosperidad desde 1888 hasta 1904, propiciada

fundamentalmente por capital extranjero. A éste se debieron las

obras de comunicación, el progreso de la industria, la minería y

lo poco que se avanzó en la agricultura (González: 1976, p.226 y

Hart: 1992, p . 2 5 ) . El capital nacional fue escaso y se inclinó a

empresas menos arriesgadas. Los mexicanos antes de condenar,

veían la intromisión económica extranjera como un factor de

progreso. (González: 1976, pp. 235-236)

LA MODERNIDAD

Las características generales de esa época -logro de

estabilidad política, crecimiento económico, impulso a obras de

infraestructura material, los servicios públicos modernos, el

acercamiento a las formas europeas de vida, la industrialización

y las mercancía que ésta dio lugar, el comercio y los negocios,

las vías y medios de comunicación, así como una serie de

innovaciones culturales- propiciaron el crecimiento de muchas

ciudades y situaron a sus habitantes en medio de lo viejo y lo

nuevo, de lo tradicional y lo moderno, con lo que fueron

afectadas sus formas de vida y de trabajo, sus relaciones

políticas y sociales, su pensamiento, en fin, su existencia en

general.

La burguesía buscó que la fisonomía de las capitales, entre

ellas Guadalajara, reflejara la imagen de un país próspero y

moderno. Procurando darles un aspecto acorde con su importancia,

se comenzaron a construir oficinas burocráticas y de negocios,

120
bancos, acueductos, fabricas, palacetes, tiendas de lujo,

teatros, avenidas, fuentes, monumentos y jardines.

El alumbrado público de gas sustituyó al de aceite y en

algunas zonas se estableció el eléctrico. Para mejorar la

infraestructura y la salud pública se impulsaron servicios como

el agua corriente y el drenaje. Fue más fácil la educación de los

niños porque creció el numero de escuelas y la atención de los

enfermos porque aumentó el de los hospitales y mejoró la atención

que se prestaba en ellos.

Ilustración 9. Inauguración de los tranvías eléctricos en


Guadalajara en 1907.

Se comenzaron a pavimentar calles y a perfeccionar los

sistemas de seguridad. Para establecer fáciles comunicaciones

entre las nuevas y las viejas áreas edificadas se ensancharon las

121
calles; los tranvías de tracción animal fueron sustituidos por

los eléctricos (ilustración 9) y aparecieron el telégrafo y el

teléfono. Asimismo los sistemas de aprovisionamiento fueron

mejorados y los ferrocarriles unieron los centros urbanos entre

sí y con la capital. Las nuevas fuentes de trabajo y formas de

vida aceleraron las tendencias a vencer el pasado colonial para

instaurar formas de vida moderna (cfr. González: 1976, pp. 217 y

278 y Romero: 1976, pp. 252, 259 y 247-249) .

El proceso de inmigración situó a las sociedades urbanas en

medio de la doble influencia de los grupos rurales y de

comerciantes e industriales extranjeros, de manera que las

tradiciones rurales convivieron con las formas de vida

anglofrancesas. Las costumbres y mentalidad de las clases

tradicionales fueron cediendo lugar a una nueva cultura urbana

(Romero: 1976, pp. 227-229 y 274)

Entre lo más significativo de los cambios estaban las

transformaciones en la sociedad: los viejos estratos sociales

modificaron su fisonomía y aparecieron otros nuevos. Tanto entre

los poderosos como entre los desposeídos hubo grupos que supieron

imprimir modalidades particulares a la nueva situación impuesta

por la modernidad y también quienes no pudieron adaptarse.

La ciudad se transformaba en un conglomerado heterogéneo, en

el que se distanciaban las relaciones personales y surgían

tensiones antes desconocidas. La fisonomía de los sectores

marginales creció en número y modalidad. En medio de los cambios

se confirmaba que la ciudad era, a la vez, un conjunto integrado

y una yuxtaposición de grupos de distinta mentalidad e intereses

(Romero: 1976, pp. 260 y 317) .

122
El progreso material derivado de los avances económicos de

fines de siglo, fue visible principalmente en los centros urbanos

de importancia. Los viejos modos de ganarse la vida y vivir

coexistieron con la moda capitalista.

ANALCO FRENTE A LA MODERNIDAD

No todo fue lujo, negocios y modernidad en esas ciudades,

las cuales buscaron en los avances del progreso la solución al

problema de la creciente concentración urbana. Si bien, sectores

de las clases populares empezaron a gozar de modernos servicios

públicos como el agua, el alumbrado y las obras sanitarias,

algunas de las áreas habitadas por gente de escasos recursos

económicos, no alcanzaron a beneficiarse con ellos.

La aparición de nuevos oficios, pero principalmente de los

establecimientos industriales y comerciales, así como de las

oficinas de negocios y la pujanza de Guadalajara por conservar su

status como segunda ciudad del país, la llevaron a incrementar

sustancialmente su infraestructura, y si bien el establecimiento

de servicios, la pavimentación de las calles y en general las

obras materiales se planearon inicialmente para el centro de la

ciudad y para las colonias que apenas se estaban construyendo,

estas mejoras poco a poco llegaron a formar parte de la vida

cotidiana de los sectores populares y de los viejos barrios de la

ciudad.

Vecinos del barrio de Analco solicitaron por diversos

motivos el arreglo, apertura y empedrado de calles, el

establecimiento de puentes, la desecación de charcos y pantanos

que debido a la basura o al mal estado del terraplenado, se

123
formaban, perjudicando la salud y el tránsito público.5 También

hubo quienes se preocuparan por el mejoramiento de sus casas

habitación o propiedades. Eligió Pérez pidió que se le permitiera

construir la continuación de un establo en la finca No. 70 de la

calle Medrano en 1904, y Zacarías Alcaráz hizo proposiciones

parar construir un enverjado de hierro y alinear uno de los muros

en su huerta en 19055

Introducida a la ciudad por las empresas industriales, la

energía eléctrica posibilitó un tipo de iluminación, tanto

pública como privada, que no tenía punto de comparación con la

que proporcionaban las antiguas lámparas de aceite y de gas.

Dicho servicio respondía, entre otras necesidades a la

preocupación por la seguridad pública. No obstante que Analco era

uno de los barrios más poblados de la ciudad y uno de los que

tenía más fama de delincuencia, las condiciones del alumbrado

público dejaban mucho que desear. Esto provocó en varias

ocasiones la formación de grupos de analqueneses para solicitar

el establecimiento de alumbrado público eléctrico en los lugares

cercanos a sus casas, aduciendo diferentes motivos: o porque los

lugares en que se encontraban fueran de reciente poblamiento, o

porque la oscuridad reinante propiciaba los delitos y hacía

peligrosa la circulación, o porque los comerciantes que antes lo

hacían ya no sacaban sus focos a la calle al cerrar sus


7
negocios .

En diciembre de 1900 un grupo de diez vecinos analquenses

pidió la instalación de focos de luz incandescente en las calles

de Robinson, Medrano y el Carro -manzana 33- donde habían

fabricado algunas casas, dado que esos antiguos callejones se

124
habían poblado mucho y por lo tanto el servicio era de mucha

necesidad8 . En enero de 1902 seis vecinos de las calles de

Avispero y Carro pidieron el establecimiento de un foco en ese

crucero "ya que por la profunda oscuridad que reina allí, son en

ese punto muy frecuentes los delitos de sangre, algunos graves y

hace peligrosa la circulación de los vecinos honrados en cuanto

se hace de noche

La escasez de alumbrado debió haber sido un problema muy

sentido por los analquenses, pues además de que todas las

solicitudes encontradas al respecto fueron hechas en grupo, en

noviembre de 1908, varios vecinos solicitaron y propusieron una

redistribución del alumbrado público en el barrio . ^ El

Ayuntamiento reconoció la procedencia de todas estas peticiones

que, salvo en los casos en que no había dinero en la partida

respectiva, fueron atendidas.

Ilustración 10. Vagón de tranvía de segunda clase.

125
La energía eléctrica también posibilitó que los antiguos

tranvías de mulitas fueran reemplazados por los eléctricos,

innovación que indudablemente debe haber causado modificaciones

en la vida cotidiana de los tapatíos, especialmente de aquellos

cuyos lugares de residencia se encontraban cercanos a las vías

(ilustración 10).

Entre estos últimos estaban los de Analco, pues la línea a

San Pedro atravesaba su barrio. Si en un primer momento los

habitantes del barrio tuvieron que sufrir las molestias por las

obras de instalación, posteriormente y mientras se acostumbraban

a la presencia de los vagones, la preocupación por los accidentes

y atropellamientos mantuvo en tensión. Sin embargo, también

contaron con un medio más efectivo -pues era mayor su capacidad-

y más rápido de trasladarse a otros lugares de la ciudad, para ir

a sus trabajos o para salir de paseo.

El establecimiento de los sistemas de agua entubada

realizado durante la administración de Luis C. Curiel (1898-

1903), debió ser para todos los tapatíos una innovación cuyos

beneficios aparejaron también problemas administrativos,

económicos e incluso de índole costumbrista. En el caso de los

analquenses, si hasta entonces se habían surtido mediante

diversos procedimientos del vital líquido, procedimientos que

además implicaban una serie de relaciones e incluso de oficios,

ahora todo cambiaba. Los aguadores, conduciendo sus carretas con

cántaros de barro hasta el tope de agua, empezarían a verse menos

en las calles e incluso, sintiendo que su oficio estaba en

crisis, buscarían las forma de perpetuarlo, sin importarles el

126
causar problemas, como nos lo muestra la solicitud del 7 de

febrero de 1900 donde el Ayuntamiento pide al Jefe Político

dicte las medidas necesarias para que los aguadores no


impidan a los vecinos de los barrios de San Andrés y
Analco llenar sus vasijas de los hidrantes que les
corresponde, haciéndolos esperar hasta que aquellos se
surten y dejan disponibles los hidrantes respectivos,
pues dichos aguadores pueden y deben surtirse en las
fuentes públicas respectivas. 1

Esta reacción fue tan sólo por el establecimiento de los

hidrantes, imaginémosnos lo que fue para tales servidores el

establecimiento e las tomas domiciliarias (ilustración 11).

Ilustración 11. Fuente pública y aguadores.

Con ello finalizaría para muchas mujeres, niños e incluso

hombres, la pesada t-area de acarrear agua en cántaros o vasijas,

pero también se acabarían las horas de comadreo y chisme

127
alrededor de la fuente o del hidrante, o en los lavaderos

públicos con la vecina en turno. En cambio, tenían que iniciar

una serie de trámites con el fin de regularizar lo relativo a sus

tomas, mercedes y medidores de agua. Entonces, varios vecinos o

propietarios de casas en Analco establecieron correspondencia con

el Ayuntamiento para que se regularizara el cobro por el

servicio, se les permitiera cambiar la conexión de sus mercedes

a tubos de otras calles o abastecer dos o mas casas con una sola

toma, se les redujera el monto a pagar porque el agua casi no

llegaba a sus propiedades, e incluso, en algunos casos para

renunciar a las mercedes, porque sí se les cobraba por ellas pero

el agua o no llegaba nunca hasta sus casas o lo hacía sólo a

altas horas de la n oche .^

Ahora bien, los habitantes de Analco, además tendrían que

sujetarse a un grave problema: aguantar la escasez de agua, pues

los estudios realizados por el ingeniero de la ciudad en 1906,

demostraron que "La escasez general que resiente toda la parte

oriental se debe a la disminución del producto de las galerías de

San Andrés y por eso no se puede remediar". J

En enero de 1908, el Ayuntamiento asentó, en un informe

proporcionado al Consejo Superior de Salubridad, que aunque había

colectores instalados en algunas calles del barrio, el drenaje no

era aun un servicio general, ya que faltaba su conexión al

sistema de agua.

Como parte de las obras sanitarias, pero también inscrita en

la tendencia a la realización de obras monumentales en las

ciudades importantes, se decidió entubar el río de San Juan de

Dios construir sobre él una calzada-paseo que con el nombre de

128
Porfirio Díaz se inauguró para las fiestas del Centenario de la

Independencia (ilustración 12).

Ilustración 12. Obras de entubamiento del río de San Juan de


Dios.

El río, además de ser un límite natural del barrio, una

dificultad para la comunicación en tiempos de lluvias y un foco


i
de insalubridad, había constituido para los analquenses muchas

otras cosas: lavaderos, baños, molinos, huertas, en fin trabajos

y servicios que de una y otra manera satisfacción sus

necesidades.. Con la instalación de un paseo en su lugar, viejos

oficios y costumbres dieron lugar a otros. Con el establecimiento

de la calzada no sólo se clausuró un foco de enfermedades, sino

129
que también se facilitaba la comunicación tanto entre las partes

oriente y poniente como norte y sur de la ciudad y se inauguraba

una nueva época para la diversión y esparcimiento, pues más allá

de los tradicionales paseos a que dio lugar, se convirtió en uno

de los lugares favoritos para el establecimiento de carpas y

espectáculos temporales. Las antiguas formas de ganarse la vida

en ese lugar fueron sustituidas por otras como las de vendedor o

comerciante ambulante u organillero (ilustración 13).

Ilustración 13. Vista del Paseo Porfirio Díaz, construido sobre


lo que antes era el río de San Juan de Dios.

130
En las nuevas manufacturas e industrias surgió un sector

nuevo de las clases populares: el proletariado, no numeroso pero

de fisonomía social definida, al que se incorporaron escasos

artesanos citadinos y algunos de los campesinos llegados a la

ciudad. En el trabajo fabril los obreros se sujetaban a una

fuerte disciplina impersonal, diferente de la despreocupación del

artesano o del prestador de servicios que cotidianamente

encontraban un momento para la conversación o la broma (Romero:

1976, pp. 271-272) Un buen numero de los habitantes de Analco

permanecieron en sus oficios tradicionales, los más se

incorporaron a los empleos emanados de los servicios urbanos y

sólo unos cuantos optaron por el trabajo en las fábricas,

fenómenos que sin duda influyeron de manera considerable en su

cohesión como grupo urbano frente a la despersonalización que se

operaba en las ciudades.

Analco fue una zona de Guadalajara donde el problema del

hacinamiento ocasionado por los recién llegados fue constante.

Dada su sitúación al oriente de la ciudad y en las inmediaciones

del camino que pasando por Los Altos de Jalisco llegaba de la

Capital del país, un cuantioso número de inmigrantes campesinos

se quedaba allí, para buscar ubicarse en la gran ciudad. Con

frecuencia estos recién llegados permanecieron definitivamente en

el barrio, ya que mucha de la gente que lo habitaba también era

de origen rural y se sentían identificados con sus costumbres,

formas de vida y en ocasiones porque encontraban paisanos.

Uno de los problemas más graves fue el de la vivienda, como

se analizará en el capítulo 5. Las vecindades y el número de sus

moradores se incrementaron. La promiscuidad tomó tal dimensión

131
que muchos prefirieron lanzarse a la aventura de levantar un

cuarto en un lote comprado probablemente en mensualidades. Ese

cuarto reveló las formas de la cultura popular: mostró el cromo

de la virgen, la fotografía de algún personaje y acaso flores, en

las que se depositaban todas las aspiraciones sentimentales de

las clases populares, (cfr. Romero: 1976, pp. 278 y 298).

El sacerdote Anesagasti en los comentarios sobre la forma en

que levantó el padrón describe:

Terminadas las predichas oraciones, dirigía mis miradas


a las paredes de las habitaciones para ver lo que en
ellas encontraba. En muchas casas sí se ocupaban en
coleccionar una multitud de pequeños cromos de monas
indecentes y deshonestas que se encuentran en las
cajetillas de cigarros. En otras paredes cuelgan
herraduras de caballos, o mulas o asnos; porque tienen
la superstición de que en la casa donde hay tales
fierros viene la fortuna del dinero.

Si bien la urbe despertaba expectativas de mejoría entre los

campesinos, los que llegaban a ella no encontraban empleo ni casa

de inmediato, a resultas de lo cual un considerable número de

personas sin hogar vivía en las afueras de las ciudades y se

incrementó la mendicidad (cfr. Hart: 1992, p.55) . Por otra parte,

la resignación de los pobres a serlo disminuyó y el número de

agresivos creció. En el anonimato de la gran ciudad "la mala vida

tomaba un aire más áspero y cruel", inaugurándose nuevas formas

de delincuencia que atentaban contra la propiedad, la economía,

la vida y la moralidad pública o privada (Romero: 1976, p. 272).

Según se puede observar en la prensa del período, los delitos de

sangre, asaltos y robos, escándalos públicos causados por

borrachos, eran el pan nuestro de cada día en los barrios de

Analco y San Juan de Dios. El 15 mayo de 1878 el periódico Juan

Panadero publicaba la siguiente nota "El lunes en la noche un

132
gidam (sic) hirió gravemente a otro en el barrio de Analco. La

policía como de costumbre, aprendió al herido". Ante estos

hechos, los habitantes de Analco reaccionaron de diversas formas;

una de ellas, significativa por demás, fue la liga que formaron

en 1896 con el fin •de "inquirir las guaridas de los hijos de

caco, y una vez comprobada la vida que estos llevan, entregarlos

a la Policía" (El Noticiero: 23 de agosto de 1896).

El sacerdote Anesagasti, en los comentarios de su padrón,

señala como una de las causas de inmoralidad en el barrio los

doscientos establecimientos en donde se vendía vino, pues de ello

resultaba un considerable número de "ebrios, peleoneros y

rateros" de los cuales se tenían que arrestar, según la

Inspección de Policía, de quince a veinte en los días normales y

de treinta a cuarenta en los festivos. Vinculado a este tipo de

hechos, el presbítero señala la existencia de cinco burdeles en

la zona, donde se empleaban a cerca de cuarenta prostitutas. La

existencia de prostíbulos no era privativa del barrio, los había

por toda la ciudad, aunque si llamaban la atención según La

Gaceta de Guadalajara, los situados por las calles de Clavel y

Róbinson ya que en ellos se permitía la entrada a "jóvenes

menores de edad que se exponen a sufrir las fatales consecuencias

del contagio de la terrible enfermedad cuyos resultados

resentirán quizá toda la vida", por lo que se pedía una mayor

vigilancia en beneficio de la moral (27 de enero de 1909)

Asimismo, el 22 de octubre de 1914, el Boletín Militar se quejaba

de la libertad de que gozaban las mujeres de mala nota para

presentarse a todas horas en lugares públicos, especialmente en

133
Analco, donde provocaban frecuente escándalos. (22 de octubre de

1914) .

Pero no todo era escándalo e inmoralidad. En Analco también

había otro tipo de diversiones. Además de los bailes públicos,

frecuentemente se establecían en el barrio diversos tipos de

juegos: de Carcamán, el Tricolor, de Monos, Ruleta, así como

funciones de cilindro.14 Otra de las atracciones del momento

era el fonógrafo, aparato que generalmente se encontraba en las

cantinas. Asimismo, en ocasiones se establecían en los

alrededores del barrio teatros de carpa, donde se presentaban

compañías de zarzuela y otra clase de diversiones, ante lo cual

era frecuente que algún vecino pidiera permiso para establecer un

expendio de refrescos y bebidas.1^ Por otra parte, en la

manzana conocida como la Huerta donde estaban los llamados

Boliches de los Españoles-, se "celebraban rumbosas fiestas para

el 12 de octubre en que los españoles celebraban la Covadonga,

tanto del barrio como de toda la ciudad acudían gente a esas

fiestas que eran muy renombradas". En la casa de los Cuesta

Gallardo, situada enfrente del templo, se celebraban bailes

públicos con el entonces novedoso instrumento de la pianola.

También en dos fincas ubicadas en la actual calle Constitución

había bailes en los que, con la cooperación de muchachos y

muchachas, se alquilaban lámparas, sillas, se pagaba la música y

se preparaban ponches. Otra de las diversiones del barrio durante

el período fueron las peleas de gallos que se celebraban en la

fábrica de navajas de los señores Gallo. A estos y a otros

eventos por- el estilo se invitaba a "la Conchas", jóvenes del

barrio que cantaban muy bien (Crónica Anónima, s/f).

134
Otro tipo de diversiones estrechamente vinculadas con

ciertas tradiciones religiosas que se mantenían en el barrio, era

la presentación de pastorelas, las cuales continuaban haciéndose

hasta víspera de la cuaresma, pues con el carnaval se suspendían

eventos de este tipo (La Linterna de Diogenes : 19 de febrero de

1890) Así, por ejemplo, tenemos que a Marcelino Curiel se le

permitió dar funciones de pastorela en la finca 67 de la calle

Gigante desde el 15 de enero hasta el 12 de febrero de 1907.

Entre las muchas manifestaciones y festividades religiosas, que

además servían como distracciones a los analquenses, se

encuentran las dedicadas a las conmemoraciones del Señor San

José, Nuestra Señora de la Salud, la Purísima Concepción, la

Virgen de Guadalupe, Nuestra Señora del Refugio, así como los

viacrucis, posadas,- ejercicios espirituales, entre otras. De

especial relevancia eran las de la llevada de la Virgen de

Zapopan y la de la Virgen de Talpa, pues desde inicios del año,

en la vecindad de "El Aguila Negra", se juntaba la gente a

ensayar los baile de la peregrinación, e trataba de una singular

danza denominada "De Relato, donde se exhibía una serie se hechos

de la conquista" (Crónica A nónima: s/f)

LA CIVILIDAD MODERNA EN EL BARRIO

Este proceso de transformación material desencadenó otro

tipo de participación política y ciudadana. La instalación de los

servicios con toda seguridad cambió la vida al interior de los

hogares, ahora abastecidos directamente de agua, con luz

eléctrica, con menos polvo por las obras de pavimentación,

aspectos todos que, además de cambiar las rutinas, hacían rendir

135
más el tiempo. Sin embargo, fue en la vida fuera de la casa donde

se revelaban las transformaciones más profundas: "Todos notaban

que la vida se -hacía poco a poco más vertiginosa y deseaban estar

en el vértigo, porque sospechaban que de lo contrario

retrocederían en lugar de avanzar" (Romero: 1976, p. 299).

Mucho se debió haber comentado en las esquinas del barrio o

en el interior de las cantinas sobre los cambios que ocurrían.

Poco se sabe de la incorporación de analquenses en los

mencionados- Círculos de Obreros Católicos o en los que se

autodenominaban socialistas encabezados por Roque Estrada en el

rumbo el Hospicio. Miguel Angel Mendoza señala que Luis y Miguel

Othón Robledo, originarios de Tequila, Jalisco pero residentes de

muchos años en Analco, fueron precursores de la revolución. Luis

Robledo desde 1907 en la revista socialista Aurora Social y

posteriormente tomó la carrera de las armas sin que se haya

sabido su destino. El mismo autor señala que el barrio fue

pródigo productor de líderes y políticos obreros. Entre los que

destacan a fines del porfiriato están Esteban Loera, quien militó

con los antirreleccionistas y poco después -entre 1914 y 1918-

fundó la Sociedad de Conductores de Carros de Alquiler, la Casa

del Obrero Mundial, las uniones de trabajadores del Rastro, de

mecánicos, de filarmónicos, de toreros, de cargadores de la

Estación, de panaderos y biscocheros, de carpinteros y de molinos

de nixtamal. Otro precursor analquense de la revolución fue don

Justo González Mendoza, quien junto con Loera organizó a

trabajadores jaliscienses (Mendoza: 1993).

Por otra parte en lo referente a la participación ciudadana,

se puede observar en los hechos relatados, una participación

136
cívica individual en la exigencia por mejorar las condiciones de

vida, práctica que en no pocos casos se hizo de manera grupal y

a nombre de todo el barrio:

Analco es uno de los barrios en el que por el sólo


esfuerzo de los particulares se nota el gran desarrollo
y progreso de nuestra querida Ciudad, como lo prueban
las muchas casa nuevas que allí se han construido,
algunas de ellas de más de un piso.
A pesar de este progreso y de que una nueva línea de
tranvías se ha establecido por la calle de la Salud,
los servicios municipales no alcanzan a nuestro
17 c
b arrio.

Entre las clases populares, que no tenían más remedio que

enfrentar las trasformaciones acarreadas por la modernidad, hubo

grupos que implementaron formas originales de hacerlo. Si en

Analco, como en otros sectores de la ciudad, pervivieron ciertas

formas de relación vecinal que se resistieron a ser absorbidas

por la anomia del -mundo moderno, fue porque sus habitantes

supieron adaptar y recrear sus formas de convivencia a las nuevas

formas sociales urbanas.

TERMINA EL LARGO PROCESO DE CAMBIOS

Durante el porfiriato concluyó el largo proceso por el cual

se dio al traste con las reminiscencias del orden colonial, se

consolidó el país, se inició el proceso modernizador tanto en la

economía como en sociedad y México afianzó su papel dependiente

en la economía internacional, gracias al apoyo financiero que,

con la mira puesta en la industrialización, obtuvo el exterior.

El contraste entre el esplendor logrado por las grandes

ciudades y el escaso desarrollo en el área rural y las

poblaciones menores, era el reflejo de dos etapas de desarrollo

económico que se mezclaban en el país, de dos mundos que se

137
confrontaban: el colonial y el capitalista; la producción

artesanal y la fabril; el área citadina aburguesada -colonias- y

la tradicional -barrios-; en síntesis, el de los que asumían

voluntariamente las formas de vida del capitalismo y el de los

que de diversas manera lo resistían.

NOTAS
1. - A H M : H/5/795 A p . 14, leg. 12; OP/ll/773-777 A p . 4, leg.7;
OP/13/1795 Ap. 14, leg. 13; OP/ll/1821 Ap. 37, leg. 179; OP/ll/1788
Ap. 9, leg. 31; OP/2/841Ap. 35, leg. 88; OP/3/794; OP/H/ 7 6 5 , Ap.
2, leg 63.

2. - AHM: A Y /1/821, Ap.37, leg.61; AY/ll/815, Ap.30, leg 119;


AY/11/815, Ap.30, leg.8; AY/ll/sf, Ap.27, leg.112; E.816, Ap.32,
leg.11.

3. -AHM: T 1.4/1825 Libro de asiento de tierras.

4. - AHM: TI.4/1825 Libro de asiento de tierras y cajas de 1770


a 1785.

5. - AHM:. Obras Públicas: exp. 7, 1897; exp. 59, 1904 y exp. 8,


1906; Policía, Cárceles y Alumbrado exp. 53, 1899 y exp. 43,
1901; Paseos, Beneficencia y Salubridad, exp. 60, 1907.

6. - AHM: Obras públicas: exp. 34, 1904; y exp. 37, 1905.

7. - AHM: Policía: e x p . 33, 1908.

8. - AHM: Miscelánea, exp. 105.

9. AHM, Policía cárceles y alumbrado exp. 13, 1902

10. AHM. Policía, exp. 57, 1908

11. AHM. Policía, cárceles y alumbrado, exp. 67, 1900

12. AHM: Fuentes, Acueductos y Saneamiento: exp. 92 y 99 de 1905;


32 y 36 de 1906. Aguas y saneamiento: exps. 2, 16, 31, 48 de
1908; exps. 13 18, 30 32, 35, 52 67 y 70 de 1909.

13. AHM. Fuentes Acueductos y saneamiento, exp. 36, 1906

14. A H J : Hacienda, impuestos s/c. 1882 y 1884.

15. AHM: Policía y diversiones, exp. 14, 1904

16. AHM: Diversiones públicas, exp. 3, 1907

17. AHM: Policía, cárceles y alumbrado exp. 12, 1902.

138
CAPITULO III

LOS ANALQUENSES EN NUMEROS

Tanto a finales del siglo XVIII, en que se inicia el período

de cambios del que se habló en el capítulo anterior, como durante

el porfiriato cuando culminan y da principio otra época de

transformaciones, la población de Analco aumentó notablemente.

Esos procesos poblacionales vistos aisladamente, no

resaltarían las particularidades que caracterizan el cambio

analquense y menos aún ilustrarían las diferentes maneras de

reaccionar de los varios grupos humanos ante los cambios

económicos, políticos y sociales. De ahí que se haga necesario

analizar las características de ese incremento demográfico,

ubicándolo tanto en su contexto histórico como dentro de los

movimientos de población que se dieron en la urbe y destacando las

condiciones particulares que pudieron haberlos dificultado o

estimulado (cfr. Anderson: 1983, p.44 y Toscano: 1976, p. 63 y 65) .

ANALQUENSES Y TAPATIOS EN EL SIGLO XIX

Como consecuencia de las Reformas Borbónicas, a finales del

siglo XVIII y principios del XIX se impulsaron obras tendientes a

mejorar la ciudad, las cuales requirieron mano de obra (cfr. cap.

III). Con los que llegaron y los que nacieron, la población de la

ciudad y sobre todo de Analco aumentó notablemente: 47% y 138%

respectivamente. Los analquenses contribuyeron en 16% al incremento

139
T^ANALCO - 0 - GUADALAJARA

Gráfica 3. Crecimiento demográfico en Guadalajara y Analco entre


1777 y 1910.

141
de los citadinos y su crecimiento anual (3.7%) superóten 2.5% al de

la ciudad (1.3%) (cuadros 4 y 5, gráficas 3 y 4).

iI P0CIBL0AN- POBLA­
CION %
ANALCO CRECI­
%
CRECI­ CRECI­
% DEL %
CRECI­ DE
ASO i CIUDAD ANALCO RESPECTO
A CIUDAD
MIENTO MIENTO
CIUDAD CIUDAD
MIENTO MIENTO
ANALCO INTERNO
LA
CIUDAD
1777 1 22,140 1,167 5.27
1814
1321

8 32 454
1 33,091
2,773
3,012
8.54
7.91
10,314
5,637
46.59
17.37
1,606
239
137.62
3.62
15.57
4.24
1868
1833
i 4850,,944875
1
7,029
8,043
15.30
9.99
7,856
34,538
20.62
75.17
4,017
1,014
133.37
14.43
51.13
2.94
1900 1101,452 16,208 15.93 20,967 26.05 8,165 101.52 38.94
1907 1114,063 19,247 16.37 12,611 12.43 31U39 13.75 • 24.10
1910 Il 19,468 19,039 15.94 5,405 4.74. -208 -1.08 -3.35
PROMEDIO
777-910 11.98 29.00 59.03 19.01.
PROMEDIO
888-910 14.69 29.60 33.40 15.53
PROMEDIO
777-868 9.25 28.19. 93.20 23.64

Cuadro 4. Crecimiento demográfico en Guadalajara y Analco entre


1777 y 1910.

140
T^ANALCO - 0 - GUADALAJARA

Gráfica 3. Crecimiento demográfico en Guadalajara y Analco entre


1777 y 1910.

141
CRECIMIENTO ANUAL12ADQ POR PERIODOS
CRECI­ CRECI­ 2 CRECI­ CRECI­ 2 CRECI­ CRECI­ 2
MIENTO MIENTO DEL DE MIENTO MIENTO DEL DE MIENTO MIENTO DEL DE
PERIODO CIUDAD ANALCO LA PERIODO CIUDAD ANALCO LA FERIO- CIUDAD ANALCO LA
CIUDAD CIUDAD DO CIUDAD
777-814. 279 43 15.57 777-821 363 42 11.57 821-868 167 85 51.13
ol4-821 805 34 4.24 777-868 262 64 24.62 821-888 633 75 11.87
82l~o68 167 85 51.13 777-888 526 62 11.79. 821-900 802 167 20.83
0 68-888 1,727 51 2.94 777-900 645 122 18.96 821-907 883 189 21.37
888-900 1,747 630 38.94 777-907 707 139 19.67 821-910 914 180 19.69
900-9U7 1 , 802 434 24.H» 777-910 7o2 lo4 1 8 .ó6
907-910 ij802 -69 868-888 1j/27 51 2.94
814-868 250 79 31.54 868-900 1,735 287 16.54
814-888 649 71 10.97 868-907 1,747 313 17.94
814-900 802 156 19.47 868-910 1,751 286 16.34.
814-907 878 177 20.19
814-910 906 169 18.69 888-900 1,747 680 38.94
888-907 1,767 590 33.37'
888-910 1,772 500 23.21.
900-907 1,802 434 24.10
900-910 1,802 283 15.71
907-910 1,802 -69 -3.85
___ — ______ .

CRECIMIENTO ANUAL EN PORCENTAJES


CRECI- CRECI- RELACION - CRECI- CRECI- RELACION PERIÜ- CRECI- CRECI-RELACION
MIENTO MIENTO ANALCO MIENTO MIENTO ANALCO DO MIENTO MIENTO ANALCO
PERIODO CIUDAD ANALCO CIUDAD PERIODO CIUDAD ANALCO CIUDAD CIUDAD ANALCO CIUDAD
777-814 1.26 3.72 2.46 777-821 1.64 3.59 1.96 821-863 0.44 2.84 2.40
814-821 2.48 1.23 -1.25 ■ 777-868 1.18' 5.52 4.34 821-888 1.66 2.49 0.83
821-368 0.44 2.84 2.40 777-883 2.37 5.31: 2.93 821-900 2.11 5.55 3.44
868-888 3.76 0.72 -3.04 777-900 2.91 . 10.48 '7.57 821-907 2.32 6.27 3.95
? CQ
888-900 2.17 8.46 6.29 777-907 3.19' 11.92 8.72 821-910 2.40.5.98 O .00 .
900-907 1.78 2.68 0.90 777-910 3.31. 11.51 3.21
907-910 1.58 -0.36 -1X 9.,l4t.
9 3 76Ï 0 7? -1 ñíi
8T4-368 0.77 2.84 2.07 868-900 3.73% 4.08 . 0.31
814-888 2 . 0 0 2.57 0.57 o63-907 3.80% 4.46 0 . 6 6
814-900 2.47 5.63 3.16 868-910 3.81% 4.07 0.26,
814-907 2.70 6.39 3.68
814-910 2.79 6.11 3.32 888-900 2.1751 8.46’ 6.29
888-907 2.20Î1 7.33: 5.14
888-910 2 . 2 0 2 6.21 4.01
900-907 1.782 2.68 0.90
900-910 1.782 1.75 -0.03
907-910 1.582-0.36' -1.94,
........

Cuadro 5. Crecimiento-anual por períodos en Guadalajara y Analco.


Totales y porcentajes.

142
C O N T R IB U C IO N DE ANALCO A LA P O B L A C IO N
TOTAL DE G UADALAJA RA (1777-1910)
-J U IC O
O U J
X
<
c n

H - < 2 1 1 —
LU CO

E U d IFERENCIA Ü Ü ANALCO

Gráfica 4. Contribución de Analco a la población total de


Guadalajara. 1777-1910.

143
Durante la guerra de Independencia, de 1814 a 1821, los

tapatíos y los analquenses se incrementaron en un 17% y 9%

respectivamente. En tanto que el crecimiento anual de la ciudad

aumentó al 2.5% (1.2% más que entre 1777 y 1814), el del barrio se

desaceleró, alcanzando solo el 1.2% y colocándose 1.35% por debajo

del de la ciudad (2.5% menos que entre 1777 y 1814).

Por entonces el obispo fray Antonio Alcalde impulsó la

atención de las clases desposeídas de la ciudad; estableció la Casa

de Recogidas y el Hospital de San Miguel en las inmediaciones de

los populosos, pero menos antiguos barrios de la Capilla de Jesús

y del Santuario; en este último también mandó construir casas

destinadas a pobres. El Hospital se convirtió en centro de

atracción alrededor del cual se aglutinaban familias de enfermos,

especialmente de los atacados en 1813 por la peste que, habiendo

iniciado el año anterior en el sitio de Cuautla, se extendió a

varias partes del país y que según algunos médicos de la época se

trataba del tabardillo o tifo exantemático (Lugo: 1994, pp. 78-79).

En esos años dichos barrios tuvieron un crecimiento

poblacional superior a la media de la ciudad, el cual se debió a la

inmigración, misma que fue. registrada por el padrón de 1821. La

llegada de nuevos pobladores se debía sobre todo a las alternativas

de empleo que desde fines del siglo XVIII ofrecía la capital

neogallega, y, en menor medida, a los que debido a la lucha

independentista buscaban refugio en la ciudad o a movimientos

internos de la urbe (Anderson: 1983, pp. 47-53).

144
Ante tales circunstancias, la baja en el crecimiento

poblacional de Analco se explica tanto por el hecho de que los

barrios del Santuario y la Capilla de Jesús se hayan convertido en

focos de atracción para las clases populares que se incorporaban a


1
la vida urbana, como por la epidemia de 1813.

En 1868 Guadalajara tenía 20.62% más habitantes que en 1821,

en tanto que Analco aumentó su población en un 133%. La ciudad bajó

su rimo de crecimiento anual en 2% a .44%, en cambio el barrio lo

aumentó en 1.6%, alcanzando un promedio de 2.8% y superando al de

la ciudad en 2.4%.

Contrariamente a lo planteado por algunos estudiosos, en el

sentido de que pasada la guerra de Independencia las ciudades se

despoblaron2 , Guadalajara y Analco continuaron creciendo, aunque

entonces en mayor proporción el barrio.

La magnitud de ese crecimiento llama la atención, pues en 1833

y 1850 la jurisdicción parroquial de Analco fue la más castigada

por las epidemias de cólera. En su primera visita a la tierra

tapatía la enfermedad se llevó a la tumba a 128 de cada 1,000

habitantes del barrio, en tanto que en El Sagrario los muertos

fueron 50 de cada 1,000, registrándose un total de 3,275 víctimas

en la capital jalisciense. La situación fue semejante en 1850, en

esa ocasión de las 1,769 muertes que ocasionó el mal en la ciudad,

698 fueron de analquenses (Oliver: 1993, p. 67-68) .

Durante ese período se establecieron en la ciudad las primeras

fábricas textiles y una de papel y, por otra parte, la experiencia

de las enfermedades hizo conscientes a las autoridades de iniciar

145
obras sanitarias tendientes a evitar la expansión de las epidemias.

La demanda de mano de obra aumentó tanto en empleos industriales

como para la realización de obras públicas. Al llamado acudieron

trabajadores de poblaciones aledañas y, aunque algunos se dirigían

a los barrios de La Capilla y del Santuario, el de Analco

fortaleció entonces su papel como primer albergue de los recién

llegados, pues su lo situación hacía el primer punto de contacto

con la ciudad para lo.s forasteros que arribaban por el camino de

Los Altos de Jalisco. En Analco se establecían temporal o

definitivamente núcleos pueblerinos, en los que la gente de más

reciente arribo recurrían a sus paisanos en busca de apoyo en sus

empresas citadinas. Además, su situación a orillas de la ciudad

posibilitaba que en sus inmediaciones e inclusive en su interior se

desarrollaran labores agropecuarias de distintos tipos, con las

cuales se podían auxiliar en tanto no encontraran empleo. De manera

que ese notable aumento de habitantes puede explicarse como

producto de una gran, inmigración debida a la oferta de empleos

citadinos.

MULTIPLICACION DE LOS ANALOUENSES EN EL PORFIRIATO

Durante el siglo XIX los movimientos de población tanto en

Guadalajara como el barrio tuvieron una dinámica muy irregular; el

único lapso en que la ciudad adquirió cierto ritmo en su

crecimiento fue durante el porfiriato, cosa que no sucedió en

Analco (ver cuadro 5, datos sobre porcentajes de crecimiento anual

entre 1888 y 1910, gráficas 3 y 4).

146
Para 1888 Analco tenía 14% más habitantes que en 1868, en

tanto que los de la ciudad aumentaron en 75%. En esos veinte años

el crecimiento anual del barrio desciende a .7%, es decir, 3% por

abajo del de Guadalajara que es de 4%. Sin embargo, tomando en

conjunto el período transcurrido entre las Reformas Borbónicas y la

República Restaurada, Analco superó en sus porcentajes de

incremento interno y anual a los que se dieron en Guadalajara.

Con el triunfo de los liberales la situación de intranquilidad

que había prevalecido por mucho tiempo en el país se tornó más

estable y empezaron a dejarse ver algunos de sus efectos: las

industrias instaladas en la urbe o en sus inmediaciones crecieron

y, por otra parte se fortaleció la política promotora de

inmigración a raíz de la cual llegan algunos extranjeros. Estos,

lejos de establecerse en el campo como se deseaba, se instalan en

la ciudad, donde sus negocios y comercios, así como la satisfacción

de sus necesidades cotidianas se convertirían en el período

siguiente en 'fuentes de empleo.

Tomando en cuenta lo anterior y considerando que ya

consolidado el porfiriato se iniciaron una serie de obras

tendientes a dotar a la ciudad de infraestructura y servicios, es

fácil explicarse por qué en los años subsiguientes Analco fue de

las partes de la ciudad que más aumentó su población. Entre 1888 y

1910 contribuyó con un 28% al crecimiento de Guadalajara. Buena

parte del incremento poblacional urbano se debió al barrio, ya que

sus habitantes se elevaron en un 33%, a razón de 6.2 anual,

superando a l'a ciudad en 4%.

147
El crecimiento de la población en Analco durante el porfiriato

no fue uniforme, se dio fundamentalmente entre 1888 y 1900,

aparejado al auge del gobierno de Díaz y durante las

administraciones estatales de Luis C. Curiel y la primera del

coronel Miguel Ahumada. En ese lapso sus habitantes aumentaron en

un 102%, a un promedio anual de 8.5%, lo que significa que en cada

uno de esos 12 años, 680 nuevos habitantes se le incorporaban.

Tanto el barrio como la ciudad se insertaron en la tendencia

general del período para las ciudades latinoamericanas que el nuevo

tipo de economía iba envolviendo..José Luis Romero advierte que en

las postrimerías del siglo XIX e inicios del XX, grandes

contingentes de campesinos tendían a incorporarse a las urbes, en

donde se alteraba la estructura demográfica y las alternativas de

movilidad social (Romero: 1976, pp.259-260). En el mismo sentido

Luis González señala que el primer censo general de población

apuntó la tendencia de emigración del campo a los grandes centros

urbanos debido a las posibilidades que el nuévo tipo de economía

ofrecía (González: 1977).

Durante la crisis del porfiriato la población de Analco

disminuyó su ritmo de crecimiento, aunque todavía era considerable.

Entre 1900 y 1907, se incrementó en 19%, en tanto los habitantes de

la ciudad aumentaban en un 12%; de cada 1,802 nuevos que se

incorporaban a Guadalajara, 434 lo hacían por el barrio, lo que

significó un porcentaje del 2.7 anual, superando en .9% al de la

ciudad que era de 1.8%. Para entonces la población de Analco

148
superaba a la de municipios completos de Jalisco entre los que se

encuentran Colotlán, Mascota, Sayula, Ahualulco y Chapala3 .

Los problemas de extranjerización y explotación que empezaban

a generar disgusto en muchas partes del país, en Analco todavía no

se hacían presentes; tal vez por la pervivencia entre su población

de trabajadores que continuaron desempeñando oficios tradicionales

-reboceros, cocheros, carboneros, cereros, etc.- o que se

incorporaron •al sector de servicios -dependientes, domésticos,

comerciantes, cargadores, etc.- (cfr. capítulo siguiente). Además,

es probable que el barrio siguiera recibiendo inmigrantes rurales,

pues el oficio más socorrido era el de los jornaleros.

La dinámica poblacional cambió radicalmente en el barrio

durante los últimos tres años del gobierno de Díaz. Mientras que la

ciudad continó su crecimiento a un ritmo anual de 1.6%, Analco

empezó a perder 68 habitantes por año, lo que significa un

decrecimiento del .4% anual, que, como se verá más adelante, se

debió únicamente a las mujeres. El auge del porfiriato se ve

reflejado en el incremento de la población en Analco y lo mismo

sucede con su crisis y decaimiento.

Si de 1777 a 1814 y de 1821 a 1868 Analco creció internamente

en más de un 130%, el incremento de su población entre 1888 y 1900,

aunque sólo llega al 101% fue más significativo, ya que en esos

doce años, más allá de representar el 39% aumento de habitantes en

la ciudad alcanzó un ritmo de crecimiento anual del 8.5% (6.3% por

encima del de la ciudad) , el más alto en períodos no acumulados

(cuadro 5).

149
La dinámica de poblamiento de Analco indica que a los períodos

de mayor aumento de sus habitantes suceden otros en los que su

incremento se hace menor y el de la ciudad proliféra. Al parecer,

en el conglomerado urbano se creaban empleos industriales o en

servicios y se demandaba mano de obra, para satisfacer las

necesidades cada vez más complejas de su crecimiento.

Analco respondía en lo que le tocaba. Al mismo tiempo que

aportaba a su población, en su mayoría trabajadora, recibía a los

foráneos que se dejaban seducir por los empleos citadinos. Estos

encontraron hospedaje en primer lugar en Analco, aunque también en

otros barrios populares.

En su respuesta a lo que la ciudad demandaba de él, servir de

hogar a la fuerza de trabajo, Analco atravesaba por grandes o

pequeñas explosiones demográficas en las que su crecimiento se

desaceleraba mientras reajustaba su espacio y acomodaba

laboralmente a sus nuevos habitantes. Hechos los reacomodos

necesarios, quedaba listo para, en tanto su espacio se lo

permitiera, responder al siguiente llamado de la ciudad.

Analquenses y tapatíos aumentaron notablemente en los 133 años

transcurridos entre 3 7"/7 y 1910. Los primeros lo hicieron en mayor

proporción; su promedio de crecimiento interno superó

admirablemente el de los segundos, constituyeron el 12% de ellos,

colaboraron a su incremento en un 19% y superaron el porcentaje

anual de sus nuevos miembros en 8%, apesar de que durante los

últimos tres años del porfiriato Analco perdió algunos de sus

150
l l l % %
POBLACION DE LA POBLACION DE LA POBLACION DE LA DE LA DE LA
LOCALIDAD TOTAL CIUDAD TOTAL' CIUDAD TOTAL CIUDAD CIUDAD. CIUDAD
1363 1363 1900 1900 1910 1900 368-910 900-910
CUARTEL 1 21969 6.46" 4,746 4.63 4,093 3.43
CUARTEL 2 4.86 4.05
4,347 9.46 5,661 5.58 4,937 4,13 6.39 4,36
CUARTEL 3 5,361 12.76 11,358 11.20 12,256 10.26
CUARTEL 4 6,923 15.07 11.40 10.73
11,649 11.48 16,95o 14.19 13.53 12.84
CUARTEL 5 6,076 13.22 12,817 12.63 14,913 12.49 12.78 12.56
CUARTEL 6 5,109 11.12 3,372 8.75 8,435 7.06
CUARTEL 7 3,351 7.29 3.97 7.90
14,155 13.95 18,279 15.30 1L«1o 14.63
CUARTEL 8 7,029 15.30 16,20o 15.93 19,039 15.94
CUARTEL 9 15.74 15.96
4,232 9.32 ' 13,929 13.73’ 17,148 14.35 12.47 14.04
COMISARIA 2,057 2.03' 3,405 2.85 1.63 2.44
GUADALAJAR/ 45,947 100.00 101,452 100.00 119,468 -
JALISCO 1,137,311 1,208,855
PAIS 13,576,359 15,160,377

Cuadro 6. Población de Guadalajara por cuarteles. 1968-1910.


POBLACION POR CUARTELES, 1868-1910

G rá fic a 5 Población de Guadalajara por cuarteles 1968-1910.

153
CONTRIBUCION DE LOS CUARTELES A LA
POBLACION DE GUADALAJARA, 1868-1910

Gráfica 6. Contribución de los cuarteles a la población total


de Guadalajara. 1868-1910.

154
CRECIMIENTO DELA POBLACION POR CUARTELES 1868-1910

%DEL %DEL l DEL


% DE DE LA % DE DE LA t DE DE LA
LOCALIDAD NATURAL INTERNO CIUDAD natural INTERNO CIUDAD NATURAL INTERNO CIUDAD
868-900 868-900 868-900 900-910 900-910 900-910 868-910 868-910 868-910

CUARTEL 1 1,777 59.85 3.20 -653 -13.76 -3.62 1,124 37.86 1.53
CUARTEL 2 1,314 30.23 2.37 -724 -12.79 -4.02 590 13.57 0.80
CUARTEL 3 5,497 '93.79 ■ 9.90 398 7.91 4.98 6,395 109.11 8.70
CUARTEL 4 4,726 68.27 8.51 5,309 45.57 29.47. 10,035 144.95 13.65:
CUARTEL 5 6,741 110.94 : 12.14 2,101 16.39 11.ó6 8,842 145.52 12.03
CUARTEL 6 3,763 73.65 6.78 -437 -4.93 -2.43 3,326 65.10 4.52
CUARTEL 7 10,804 322.41 ■ 19,46 4,124 29.13 22.89, 14,928 445.48 20.30
CUARTEL 8 9,179 130.59 ■ 16.54 2,831 17.47 15.71 12,010 170.86 16.34
CUARTEL 9 9,647 225.29 17.38 3,219 23.11 17.87 12,866 300.47 17.50
COMISARIA 1,348 65.53. 7.48. 4.63.
GUADALAJARA 55,505 120.80' 100.00 18,016 17.76 100.00 73,521 16,0.01 100.00

JALISCO 71,544 6.29


PAIS 1,534,018 11.67

CRECI- CRECI- CRECI-


MIENTO RELACION RELACION MIENTO RELACION RELACIO MIENTO
LOCALIDAD ANUAL % CON CON ANUAL % CON CON ANUAL %
868-900 ANUAL CIUDAD ANALCO 900-910 ANUAL CIUDAD ANALCO 86b-910 ANUAL

CUARTEL 1 56 i.37 -1.91 -2.21 -65 -1.33 -3.15 -3.12 27 0.90


CUARTEL 2 41 0.94 -2.84 -3.14 -72 -i.28 -3.05 -3.03 14 0.32
CUARTEL 3 172 2.93 -0.85 -1.15 90 0.79 -0.99 —ü.96 152 2.60
CUARTEL 4 148 2.13 -1.65 -1.95 5 3 i 4.56 2.78 2.81: 239 3.45
CUARTEL 5 211 3.47 -0.31 -0.61 210 1.64 -0.14 -0.il 211 3.46
CUARTEL 6 118 2.30 -1.48 -1.78 -44 -0.49 -2.27, -2.24 79 1.55
CUARTEL 7 338 10".08 * 6,3 6 412 2.91 1.14. 1.17 355 10.61
CUARTEL 8 287 4.0b' 0.3 0 283 1.75’ -0.03' • 0.00 4.07
CUARTEL 9 301 7.04 3.26 2.96 322 2.31 0.54 0.56 306 7.15
COMISARIA 135 6.55. 4.78:. 4.31
1-0
co

GUADALAJARA 1^35 0 -0.3 1,802 1.73 0.00. 0.03 1751 3.81


JALISCO 7,154
PAIS 158,402

Cuadro 7. Crecimiento absoluto, relativo y anualizado de la


población de Guadalajara por cuarteles.

155
CRECIMIENTO DE LA POBLACION POR
CUARTELES, 1868-1910

Gráfica 7. Crecimiento de la población de Guadalajara por


cuarteles. 1868-1910.

156
CRECIMIENTO DE LOS CUARTELES EN
RELACION A LA CIUDAD 1868-1910
r>cz> mc->Hzm0330T3

G r á fic a 8. Crecimiento de la población de los cuarteles en relación


con el de la ciudad. 1868-1910.
157
an o at a m o d ia am
ip mdel à
o

d'iifuîonj)ot cmdeltó y bamloJ

o jjOú _
3.0S Q&o

Plano 15. División de Guadalajara por cuarteles y barrios a


principios del siglo XX. Reconstrucción realizada con base en
planos de época.

158
Entre 1868 y 1910. el cuartel que correspondía a Analco, aunque

no fue el que más crecimiento tuvo, si permaneció siendo el más

poblado de la ciudad, contando durante ese medio siglo (52 años)

con el 16% de la población de la ciudad.

En el extremo opuesto se encontraba el cuartel 10,

correspondiente a Mezquitán, con poco más del 2% de los habitantes

de la ciudad, seguido por el cuartel 1, ubicado en la parte

céntrica, cuya representación poblacional en el período bajó del

6.5% al 3.4%.

Llama la atención el crecimiento que tanto en números

absolutos como relativos tuvieron los cuarteles 7 y 9,

Mexicaltzingo y San Juan de Dios, pues de ser de los más

despoblados en 1868 -sólo Mezquitán y el cuartel 1 estaban por

abajo de ellos- pasaron a ser de los más poblados en 1910, el único

que los superaba era Analco.

Muy probablemente esto se haya debido a que tanto el cuartel

8 que correspondía a Analco, como el 5 donde se ubicaba otro barrio

de gente trabajadora ya contaban con una densidad de población muy

alta, lo que repercutió en que ahora esos dos cuarteles -el 7 y el

9 correspondientes a Mexicaltzingo y a San Juan de Dios- fueran los

que recibieran a una mayor cantidad de los trabajadores que

arribaban a la ciudad en busca de oportunidades.

El cuartel 7, el que más creció durante el período, lo hizo a

un ritmo de 10.6% anual entre 1868 y 1910. Conforme sus habitantes

aumentaban, su espacio se ensanchaba y se diversificaba: en su

parte oriental continuó siendo el barrio de Mexicaltzingo, en

159
seguida de él, hacia el poniente se empezó a formar otro,, barrio

popular en torno a la iglesia de La Trinidad; en el sur poniente se

estableció la colonia Moderna; y hacia el poniente, más allá del

barrio de la Trinidad, las colonias Donato Guerra, Americana o

Porfirio Díaz y parte de la Francesa, colonias a las que irían a

vivir inmigrantes extranjeros, así como parte de los acaudalados

que dejaron las viejas casonas del centro. Además, la estación y

talleres del ferrocarril, medio de transporte que hizo su aparición

en la ciudad en 1888, tuvieron su sede en este cuartel, el cual fue

un claro reflejo del reordenamiento del espacio citadino que se dio

entonces.

San Juan de Dios, el cuartel 9, es el que le siguió en

crecimiento. A pesar de que estaba situado al lado norte de Analco,

de que su poblamiento data de principios de la época colonial y de

que también estaba cercano al camino que venía de la capital de la

República, había permanecido hasta entonces con pocos habitantes.

En ese momento, cuando otros sitios destinados por la ciudad

para albergar a la fuerza de trabajo se saturaron, el viejo barrio

les ofreció su espacio.

Los cuarteles 3, 4 y 5 donde se encontraban los barrios del

Santuario, la Capilla y el Retiro, aunque tuvieron un crecimiento

interno grande, (93%, 68% y 110%) bajaron su representación en el

conjunto de la ciudad entre 1868 y 1900. El 4 que abarcaba casi

todo el barrio de la- Capilla y una parte del Santuario, estaba

habitado por muchos inmigrantes, según lo señala el padrón de 1888

para ese cuartel. Su crecimiento anual para entonces era 1.7% más

160
bajo que el de Guadalajara y 2% que el de Analco; entre 1900 y 1910

se recuperó y alcanzó el 4.6% anual, superando en 2.8% a la ciudad

y en 2.8% al barrio; pero si se toma en conjunto el período

comprendido entre 1868 y 1910, su incremento anual fue .36% por

abajo del de la urbe y .62% menor que Analco.

Los cuarteles céntricos, 1, 2 y 6 crecieron menos que Analco

y que la ciudad entre 1868 y 1900 y, a partir de 1900 su población

bajó, lo cual los situó en desventaja frente a la urbe y a nuestro

barrio en lo que a habitantes se refiere.

El reordenamiento urbano propiciado por la modernidad

porfirista hizo del centro de las ciudades el lugar de la

administración, el comercio y los negocios, obligando a algunos de

sus residentes a desplazarse hacia otras áreas citadinas; los

adinerados emigraron a las colonias y los pobres a los barrios

populares circunvecinos.

Entre 1900 y 1910 la media de crecimiento de la ciudad fue de

18% en general y 1.8% anual. En ese lapso todos los cuarteles en

donde se ubicaban barrios populares incrementaron su población en

términos porcentuales y cuatro de ellos alcanzaron y rebasaron la

media de la ciudad. El 4 -parte de La Capilla y parte del

Santuario- y 10 -Mezquitán- sobresalieron por su crecimiento de 65%

y 45% en general y 4.6% y 6.6% anual; el 7 y el 9 -Mexicaltzingo

y San Juan de Dios- también lo rebasaron aunque en menor escala:

29% y 23% en general-y 2.9% y 2.3% anual; Analco permaneció .3%

abajo del de la ciudad con 17% en general y 1.8% anual, lo cual, se

debió al decremento que tuvo entre 1907 y 1910.

161
Si consideramos el período 1868-1910 encontramos que el

cuartel 7 -Mexicaltzingo, La Trinidad y las colonias-, seguido por

el 9 -San Juan de Dios- y luego por el 8 -Analco- fueron los que

más incremento interno tuvieron y los únicos que sobrepasaron el de

la ciudad, así como los que más contribuyeron a su crecimiento;

entre los tres aportaron más del 53% (19, 16 y 17%); cada uno de

ellos colaboró entre la cuarta y la quinta parte al 120% del

aumento de habitantes de la ciudad, seguidos por los cuarteles 4 y

5; el 3 prácticamente se estanca a partir de 1900.

Al parecer seguía siendo cierto lo dicho por Calvo para el

siglo XVIII, sobre que el elemento dinámico de la ciudad eran los

barrios de Analco y Mexicaltzingo, a los que se sumaba en primer

término San Juan de Dios y después La Capilla y El Santuario.

LOS SUBCONJUTOS DE ANALQUENSES

Entre 1888 y 1907 los analquenses se incrementaron mucho. Las

proporciones de ese aumento fueron variables tanto entre sexos,

como en estado civil. Para analizarlas se han hecho adecuaciones

con el fin de realizar comparaciones con la información que brindan

los padrones de 1888 y 1907, pues debido a las distintas

finalidades con que se realizaron, algunos de los datos que

proporcionan tienen características diferentes.

Dejando de lado las agrupaciones realizadas con fines

comparativos, los cuadros 8 y 9 constituyen un vaciado numérico de

los pobladores de Analco para esos años distinguiendo sexo y

162
estado; además contienen relaciones proporcionales. Las gráficas 9

y 10 brindan una visión de conjunto de la misma información.

X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL


HOMBRES TOTAL TOTAL TOTAL MUJERES TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
POB. HOMBRES "EDAD" POB. MUJERES "EDAD" POB.
MENORES 1,245 15.48 32.69 48.90 1,301 16.18 30.72 51.10 2,546 31.65
ADULTOS 2,563 31.87 67.31 46.63 2,934 36.48 69.28 53.37 5,497 68.35
TOTAL 3i808 47.35 100.00 47.35, 4,235 52.65 100.00 52.65 8,043 ioó.oó
PARVULOS 601 7.47 15.78 48.35 642 7.98 15.16 51.65 . 1,243 15.45
NIÑOS 644 8.01 16.91. 49.42 659 8.19 15.56 50.58 1,303 16.20
SOLTEROS 697 8.67 18.30 44.71 862 10.72 20.35 55.29 1,559 19.38
'CASADOS 1,745 21.70 45.82 51.52 1,642 20.42 38.77 48.48 3,387 42.11
VIUDOS 142 1.77 3.73 23.51 462 5.74 10.91 76.49 604 7.51
CASADOS MAYORES 1,724 21.43 45.27 51.71 1,610 20.02 38.02 48.29 3,334 41.45
CASADOS MENORES 21 0.26 0.55 39.62. 32 0.40 0.76 60.38 53 0.66'

Cuadro 8. Población de Analco por sexo y estado en 1888.

X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL


HOMBRES TOTAL TOTAL TOTAL MUJERES TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
POB. HOMBRES "EDAD" PÜB. MUJERES “EDAD" POB.
MENORES 3,151 16.37 35.42 52.91 2,804 14.57 27.09 47.09 5,955 30.94
ADULTOS 5,724 29.74 64.34 43.23, 7,517 39.06 72.62, 56.77 13,241 68.80
TOTAL 8,896 , 46.22 100.00 46.22. 10,351 53.78 100.00 53.78 19,247 100.00
PARVULOS 1,503 7.81 16.90 52.26 1,373 7.13 13.26 47.74 2,876 14.94
NIÑOS 1,648 8.56 18.53 53.52, 1,431 7.43 13.82 46.48 3,079 16.00
DONCELLAS 1,683 8.74 16.26 100.00 1,683 8.74!
SOLTEROS 2,021 10.50 22.72 44.26 862 4.48 8.33 18.88 4,566 23.72,
CASADOS 2,868 14.90 32.24 49.47 2,930 15.22 28.31 50.53 5,798 30.12'
VIUDOS 246 1.28, 2.77 15.04 1,390 7.22 13.43 84.96 1,636 8.50
AMACI0S 537 2.79 6.04 48.73 565 2.94 5.46 51.27 1,102 5.73
ADULTEROS 41 0.21 0.46 48.24 44 0.23 0.43 51.76 85 0.44
PROSTITUTAS 41 0.21 0.40 100.00 41 0.21
CELIBES 11 0.06 0.12 84.62 2 0.01 0.02 15.38' 13 0.07
SIN ESTADO 21 0.11 0.24 41.18 30 0.16 0.29 58.82 51 0.26

Cuadro 9. Población de Analco por sexo y estado en 1907.

163
POBLACION POR SEXO Y ESTADO, 1888.

PARVULOS NIROS

TOTAL: 8013

HOMBRES: 3808 MUJERES: 4235

Gráfica 9. Población de Analco por sexo y estado en 1888.

164
POBLACION POR SEXO Y ESTADO, 1888.

NIÑOS
3079 ; 14. 71%

VIUDOS
1636 : 7.82%

SOLTEROS
6262 : 2 9.9 2 %

TOTAL: 19247

) U4% 2 93 0 ' 2 8 ,3 0 %
HOM BRES: 889o M U JE R E S : 10351

Gráfica 10. Población de Analco por sexo y estado en 1888

165
LOS ANALQUENSES Y LAS ACALQUENSES

En 1777 la población masculina analquense superaba a la

femenina en un 3%, mientras que en el conjunto de la ciudad se daba

una relación inversa, con una diferencia de más del 7%. Es probable

que el predominio masculino no haya sido un fenómeno privativo de

Analco y se presentara en otros sectores populares de la ciudad, ya

que el porcentaje de tapatíos hombres que habitaban el barrio era

de 6%, proporción baja respecto a las que se dieron en el siglo

XIX, pero alta en un momento en que Analco sólo representa el 5% de

la población tapatía. En ese aspecto también debió influir el

proceso de inmigración rural4 (ver cuadros 10 y 11).

Hasta ese momento, inicios del último tercio del siglo XVIII,

la proporción de poblamiento que tenía el barrio era baja, lo cual

se corrobora además por la manera en que Analco está representado

en los planos de la ciudad para esa época, pues aparecen las

iglesias de San José y San Sebastián rodeadas por algunas manzanas

escasamente construidas.

En los años transcurridos entre 1777 y 1868 el crecimiento de

la mujeres en Analco (58%) superó en más del 17% al de los hombres

(42%), dándose a partir de entonces una relación de sexos inversa

a la que había a finales del siglo XVIII. En la ciudad también se

dio la superioridad femenina, pero en menor escala que en el

barrio, pues sólo llegó al 10%.

166
ANALCO
í X X X DIF. DIF. PAR-
X HOMBRES TOTAL X MUJERES TOTAL HOMBRES TICIPACIO
AÑO I0MBRES INTERNO CIUDAD CIUDAD MUJERES INTERNO CIUDAD CIUDAD MUJERES POR SEXO
1777 603 51.67 5.89 2.72 564 48.33 4.74 2.55 ' -3.34 1.15
1868 3,040 43.25 14.53 6.62 3,989 56.75 15.94 8.68 13.50 -1.42.
1888 3,808 47.35 10.32 4.73 4,235 52.65 9.72 5.26 5.31 0.60
1900 7,649 47.19 16.46. 7.54 8,559 52.81 15.64 8.44. 5.61 0.82
1907 8,896 46.22 17.40 7.80 10,351 53.78 16.46 9.07 7.56' 0.94
1910 8,914 46.82 16.78 7.46 10,125 53.18 15.26 8.48 6.36 1.53
PROMEDIO
777-868 2,123 45.35 10.25 4.71 2,559 54.65. 10.48 5.67' 9.30 -0.23
888-910 7,317 46.80, 15.60 7.04 8,318 53.20 14.62 8.01 6.40 0.98
777-910 5,485 46.53 15.04 6.81 6,304 53.47 14.30 7.82 6.95 0.74
GUADALAJARA
1777 10,240 46.25 11,900 53.75 7.50'
1868 20,928 45.55 25,019 54.45 8.90'
1888 36,899 45.85 43,586 54.15 8.31
1900 46,483 45.82 54,725 53.94 8.12
1907 51,119 44.82 62,871) 55.12 10.30
1910 53,107 44.45 66,361 55.55 11.09
PROMEDIO
777-868 20,704 45.89 24,410 54.11 8.21.
888-910 46,902 45.16 56,886 54.77 9.61.
777-910 36,463 45.24 44,077 54.69 9.45
REFERENCIAS GENERALES.
P0B. P0B. X X X X
TOTAL TOTAL HOMBRES HOMBRES MUJERES MUJERES
CIUDAD ANALCO JALISCO PAIS JALISCO PAIS
1777 22,140 1,167
1868 45,947 7,029
1888 80,485 8,043
1900 101,452 16,208 49.84 50.15. 0.31
1907 114,063 19,247
1910 119,468 19,039 49.02 49.50. 50.97 50.49. 1.95.
PR0HEDK3
777-868 45,114 4,682
888-910 103,867 15,634
777-910 80,593 11,789

Cuadro 10. Población de Guadalajara y Analco por sexo en números


absolutos y relativos. 1777-1910

167
ANALCO
* DE * X DEL * •
a
X DEL * %DEL * X DE ‘ X DEL *
»
HOMBRES TOTAL DE ANUAL HOMBRES TOTAL DE " MUJERES TOTAL DE ANUAL
PERIODO HOMBRES ANALCO ANALCO HOMBRES CIUDAD CIUDAD MUJERES ANALCO ANALCO MUJERES
777-868 2,437 404.15 . 41.57 27 22.80 10.24 3425 607.27 53.43 38
868-888 '768 25.26: 75.74 38 4.81 2.22 246 6.17 24.26 12 :
888-900 3,841 ’100.87' 47.04 320 40.08 18.53 4324 102.10 52.96 360
900-907 1,247 16.30’ 41.03. 178 26.90 9.89 1792 20.94 58.97 256
907-910 18 0.20 • 6 0.91 0.33 -226 -2.18 -75
777-888 3,205 531.51 ’ 46.61 29 12.02 5.49 3,671 650.89 53.39 33
777-910 8,311 1378.28 46.50 62 19.39 8.54 9,561 1695.21 53.50 72
888-910 5,106 134.09" 46.44 232 31.50 13.10 5,890 139.08 53.56 268
900-910 1,265 16.54. 44.68 127 19.10 7.02 1,566 18.30 55.32 157

GUADALAJARA
777-868 10,688 104.38 117 44.89 13,119 110.24 144
868-888 15,971- 76.31 799 46.24 18,567 74.21 928
888-900 9,584 25.97' 799 46.25, 11,139 25.56 928
900-907 4,636 9.97 662 36.76 8,145 14.88 1,164
907-910 1,988 3.89; 663 36.78. 3,491 5.55 1,164
777-888 26,659 260.34’ 240 45.69 31,686 266.27 285
777-910 42,867 418.62 322 44.04 54,461 457.66 409
888-910 16,208 43.93 737 41.58 22,775 52.25’ 1,035
900-910 6,624 14.25. 662 36.77 11,636 21.26 1,164
REFERENCIAS GENERALES

ANUAL ANUAL
CIUDAD CIUDAD ANALCO ANALCO

777-868 23,807 262 5,862 64


868-888 34,538 1,727 1,014 51
888-900 20,723 1,727 8,165 680
900-907 12,611 1,802 3,039 434
907-910 5,405 1,802 -208 -69
777-888 58,345 526 6,876 62
777-910 97,328 732 17,872 134
888-910 38,983 1,772 10,996 500
900-910 18,016 1,802 2,831 283

Cuadro 11. Incremento total, porcentural y anual de la población de


Guadalajara y Analco por sexo en números absolutos y relativos.
1777-1910.
168
Aunque la ciudad no perdió población al concluir la guerra de

Independencia, su crecimiento estuvo más influido por las mujeres,

lo cual se pudo deber tanto a una mayor mortalidad masculina debida

a las epidemias -pues generalmente las enfermedades atacaban más a

los hombres-, como a los que perdían la vida en las batallas

sostenidas por los grupos políticos que se enfrentaron durante ese

período, buscando establecer en el país sus particulares proyectos

de gobierno; dichas luchas en Guadalajara tuvieron especial

efervescencia en 1834 en contra del gobierno federalista; en 1840

con el anticentralista plan de Progreso; en 1850-1861 con la guerra

de Tres Años y en 1861-1867 con la Intervención Francesa (cfr.

capítulo anterior).

Las cifras indican que durante la primera mitad del siglo XIX

el barrio tuvo un proceso de poblamiento más fuerte que el de otras

partes de la ciudad, ya que su peso en la población tapatía aumentó

considerablemente. Para 1888 los hombres y mujeres de Analco

ascendieron su representación citadina al 7% y al 9%, alcanzando a

constituir en conjunto poco más del 14% de los tapatíos. Al parecer

se dio un proceso de poblamiento de los espacios de la ciudad que

sirven como hogar a la fuerza de trabajo y su reserva, proceso que

superó los problemas que las guerra y las epidemias representaron.

La preponderancia de las mujeres en Analco descendió en 1888

a 5%, nivel más bajo que el 8% de la ciudad. Esta relación -

superioridad -femenina en el barrio, pero de menor escala que en la

ciudad- permaneció hasta finalizar el porfiriato con diferencias de

entre 8% y 11% para Guadalajara y entre 5% y 7% para Analco.

169
Lógicamente la representación de las analquenses en el total de la

población citadina fue mayor que la de los analquenses. Sin

embargo, como la proporción masculina en Analco era mayor que en el

resto de Guadalajara, la participación del barrio en el total de

habitantes por sexo en la ciudad era ligeramente superior en el

caso de los hombres: entre .6% y 1.5% más de lo que contribuían las

mujeres analquenses a las tapatías.

Para 1900 la proporción que Analco tuvo en el incremento de

habitantes de la ciudad fue de 40% -19% de los cuales eran hombres

y 21% mujeres-. Sin embargo, Analco contribuyó con el 40% al

crecimiento de los tapatíos en tanto que sólo con el 39% de las

tapatías. Entre 1900 y 1907 colaboró en 24% al crecimiento de la

ciudad, porcentaje que estaba compuesto en un 14% por mujeres y en

10% hombres; estos significarán el 27% de la población masculina

de la ciudad,, en tanto que aquellas sólo 14% al de las mujeres. La

participación de Analco en esa "masculinización" de la ciudad

adquirió más importancia entre 1907 y 1910, pues el descenso de

población que tuvo el barrio se debió únicamente a las mujeres, los

hombres continuaron creciendo.

La representación que los analquenses tuvieron en 1907 en la

población masculina de Guadalajara superaría el 17% que alcanzó ese

año, si se hubieran tomado en cuenta a los 466 soldados que

habitaban en el Cuartel de Caballería y que no están contemplados

en las cifras, que se comparan por considerarlos como población "de

paso".

170
MAYORES
% DEL X DEL
TOTAL DE TOTAL DE MENORES
1883 MAYORES 1907 MAYORES
% DEL % DEL
SOLTEROS 1,559 28.36 4,566 34.48 TOTAL DE TOTAL DE
CASADOS 3,387 61.62 5,798 43.79 1888 MENORES 1907 MENORES
VIUDOS 604 10.99 1,636 12.36
SIN ESTADO 0 0.00 51 0.39 PARVULOS 1,243 48.82 2,876 48.30
NIÑOS 1,303 51.18 3,079 51.70
ADULTOS 5,497 100.00,- 13,241 100.00
MENORES 2,546 100.00 5,955 100.00

Cuadro 12. Proporción entre la población de mayores y de menores en


Analco entre 1888 y 1907.

LOS Y LAS MENORES


Tanto a fines del siglo XVIII, como durante el porfiriato, la

estructura de la población por estados en Analco se alejaba entre

uno y cinco puntos porcentuales de las tendencias registradas al

respecto para el País y para Jalisco entre 1895 y 1920,

favoreciendo a la población adulta.

La superioridad masculina en 1777 se debió a los menores, de

los cuales el 57% eran hombres. La población masculina de entonces

estaba constituida por el 32% de menores y 68% de mayores,

proporciones que reflejan un crecimiento más o menos natural de la

población.

En los 111 años transcurridos entre 1777 y 1888 el crecimiento

interno de los menores y por tanto su participación en el conjunto

de la población se incrementaron ligeramente, debido sobre todo a

las mujeres. Este proceso va de acuerdo con el incremento femenino

172
de la primera mitad el siglo XIX y corrobora que las mujeres

resistieron más las epidemias.

Muy probablemente algunos de los inmigrantes citadinos adultos

traían consigo a sus niños, por lo que en 1888, tanto en hombres

como en mujeres, los niños superaron a los párvulos, fenómeno que

es indicador de un crecimiento que dejó de ser natural y fue

favorecido con los que llegaban del exterior.

En 1907 las menores bajaron su proporción en general, debido

a que las mujeres disminuyeron. Este hecho abre la posibilidad de

pensar que el decremento femenino en el barrio a finales del

porfiriato se haya iniciado porque mujeres campesinas dejaron de

inmigrar a la ciudad con hijos, ya que la relación párvulas-niñas

que había privilegiado a éstas, prácticamente se iguala. Otras

posibilidades pudieron ser que ante el gran hacinamiento del que se

hablará en el capítulo 5, hayan ido a vivir a otros lados de la

ciudad, pues hay que recordar el gran incremento que tuvo el barrio

de San Juan de Dios en esos años, o bien qué esas mujeres y sus

hijas se hayan incorporado al grupo de las domésticas, que como se

verá, tuvieron un gran incremento entonces en la ciudad.

El que la representación de las menores en la población en

Analco permaneciera por abajo de las tendencias generales de la

época es otro indicador de que el gran crecimiento que tuvo el

barrio (139% en 19 años), no se debió solamente al incremento

natural y a los reacomodos citadinos. Ya se mencionó que entre los

habitantes que salieron de los cuarteles céntricos privó la

tendencia a irse a vivir a los cuarteles 7 y 6; en caso de que

173
algunos de ellos hayan llegado a Analco fueron pocos y no explican

un crecimiento de tal magnitud.

Otro dato que corrobora la inmigración es la diferencia entre

el incremento anual de 408 adultos, contra 179 menores, pues por

más defunciones que haya habido, la diferencia es grande y adquiere

mayor significación dado que la base de la estructura poblacional

que constituyen los párvulos es menor que la parte de dicha

estructura formada por los niños. Los párvulos en ambos años son

menos que los niños, especialmente en el caso de las mujeres.

Para 1888 las menores superan a los menores tanto en números

absolutos como en su representación en la población en general, sin

embargo permanecen abajo de los hombres respecto al peso que tienen

en relación a su sexo.

En 1907 las menores bajaron su representación proporcional en

la población y entre las mujeres; mientras que las adultas

constituyeron el 73%, las menores representaron el 27%, 4% menos

que en 1888. Relación inversa pero con una diferencia poco menor se

dio en los hombres, donde los adultos eran el 64% y los menores el

35%, 3% más que en 1888.

El descenso en las menores se debió casi en la misma

proporción a las párvulas y a las niñas, en tanto que en el caso de

los menores fueron los niños los que tuvieron una representación

ligeramente menor a la de los párvulos.

Así pues, en el porfiriato los menores pasaron de tener una

superioridad -femenina en 1888 a una masculina en 1907. Lo cual

también puede ser indicador de una menor inmigración masculina a la

174
ciudad, pues en el campo se necesitaban brazos para trabajar la

tierra y en Guadalajara señoras y jovencitas que se incorporaran al

servicio domésticas de las familias catrinas.

LOS ADULTOS

La proporción de analquenses adultos entre 1777 y 1907 superó

las tendencias generales del País y del Estado para 1895 y 1920. En

1777 la proporción de hombres y mujeres adultos era casi la misma

(34.79% y 35.56%, menos de un punto porcentual), de manera que en

la diferencia por sexos pesaban más los menores (cuadros 13, 14 y

16) .

En 1888 los adultos eran 2% menos que en 1777, constituyendo

el 68% de la población. Este porcentaje permaneció prácticamente

estable hasta 1907. En ese año las mujeres adultas superaron en

casi 5% a los hombres, tendencia de la que ya se habló; sin

embargo, agregando este dato se aclara que el crecimiento de las

mujeres en la primera mitad del siglo XIX, si bien fue mayor en las

menores, se presentó en todas las edades. Un fuerte crecimiento

natural y/o una significativa inmigración femenina se dieron en


5
esos anos .

La superioridad femenina entre los mayores se incrementó en

casi diez puntos porcentuales en 1907; las adultas constituyeron el

39% de la población, mientras que los hombres adultos sólo fueron

30%. Esta desproporción masculina adulta habla del fuerte papel que

estaban teniéndo los menores en la masculinización y, por otra

parte, la mayor proporción de mujeres adultas da pie para pensar en

175
que la modernización; favoreció de manera especial la inmigración

femenina: trabajo doméstico, pequeño comercio, moda.

Pese a que había-más menores, la proporción de hombres en el

barrio durante el período disminuyó en 1.1%. Probablemente la

inmigración mayoritariamente masculina del siglo XIX en esos

momentos decayó, pues las mujeres adultas alcanzaron a ser un 73%

de las población femenina y un 39% del total de los habitantes del

barrio, dando por resultado que en el conjunto de los analquenses

predominaran las mujeres adultas seguidas por adultos hombres,

después menores y enseguida menores n i ñ a s .

ESTADO TOTAL l DEL TOTAL XDEL TOTAL XDEL XDE* POR 1 DE* POR/ ANUAL ANUAL
1777 TOTAL 1888 TOTAL 1907 TOTAL777-838 TOTAL ESTADO388-907 TOTAL ESTADO777-888 888-901
PARVULOS 1,243 15.45- 2,376 14.9-4 -1,633 14.53. 131.33 86
ÑÍñQS 1,303 16.20 3,079 1&.00 1,776 15.85 136.30 93
TOT. S/CASAR t 1,559 19.33 5,722 29.73 4,163 37.16 267.03 219
SOLTEROS » 4,556 23.67 2,997 26.75 192.24 158
CELIBES 13 0.07
PROSTITUTAS 41 0.21
■AHACIOS 1,102 5.73.
CASADOCIVIL»» 3,337 42.11 5,833 30.57 2,496 22.28 73.69 131
CASADORELIGION 5,793 30.12
CASADOSM AYORES 3,334 41.45'
CASADOSM ENORES 53 0.66
ADULTEROS 85 0.44
TOT. CONPAREJA 3,337 42.11 6,935 36.29 3,598 32.11 106.23 189
VIUDOS 604 7.51 1,636 8.50: 1,032 9.21 170.86 54
S/ESTADO 51 0.26
M ENORES 346 29.65' 2,546 31.65 5,955 30.94. 2,200 32.00 635.84 3,409 30.43 133.90 20 179
ADULTOS 821 70.35 5,497 68.35 13,241 68.80 4,676 68.00 569.55 7,744 69.12 140.38 42 408
TOTAL 1,167 100.00 8,043 100.00 19,247 iOO.OO 6,876 100.00 11,204 100.00' __
. _l- 62 590
*' INCLUYEAHACIOS, CELIBES, DONCELLASYBMBCIOS EN1907. POSIBLEM ENTEAHACIOSEN1388
« INCLUYEDONCELLASEN1907
m INCLUYEADULTEROSEN1907
TENDENCASENELPERIODO1395-1921
HENOREtlAYORESOLTERO CASADO VIUDOS
JALISCO 32.94 66.97', 27.56. 32.38 6.85
PAIS 35.55 64.47' 28.70 29.30 6.47

Cuadro 13. Crecimiento de la pobación de Analco por estado. 1777-


1907.

176
CRECIMIENTO DE LA POBLACION POR ESTADO
1888-1907

8 0 0 —
NIROS TOT AL SIN CASAR TOTAL CON PAREJA VIUDOS
PARVULOS

16 8 » 338 7 80 4
18 6 8' i '.I 12 4 8 130 3
3 0 7 9 87 2 2 80 88 1638
1907 É H3 287 8

Gráfica 11. Crecimiento de la pobación de Analco por estado. 1777-


1907 .

177
CRECIMIENTO POR ESTADOS
POBLACION MASCULINA. 1888-1907

Gráfica 12. Crecimiento de la población masculina de Analco por


estados. 1888-1907
178
POBLACION MASCULINA POR ESTADO CIVIL. 1777-1910
X DEL X DEL X DEL
X DE TOTAL X SEXO X DE TOTAL X SEXO X DE TOTAL X SEXO
LA POB. DEL POR LA POB. DEL POR LA POB. DEL POR
ESTADO rOTAL TOTAL SEXO ESTADO TOTAL SEXO ESTADO TOTAL SEXO ESTADO
1777 1777 1777 1777 1888 1888 1888 1888 1907 1907 1907 1907
PARVULOS 601 7.47 . 15.78! 48.35 1,503 7.81 16.W 5¿.¿b
ÍN1S0B 644 8.01 16.91 49.42. 1,648 8.56 18.53X 53.52
TOTAL S/CASAR t 697 8.67 18.30 44.71 2,569 13.33 28.83X 44.90
SOLTEROS U 2,021 10.50 22.m 44.36
CELIBES 11 0.06 0-12% 84.62
AMACIOS 537 2.79 .6.04 48.73
CASADO CIVIL*** 1,745 21.70 45.32 51.52 2,909 15.11 32.70 49.45
CASADO RELIGION 2,868 14.90: 32*24 49.47
CASADOS MAYORES 1,724 21.43 45.27 51.71
CASADOS MENORES 21 0.26 0.55 39.62 .
ADULTEROS 41 0.21 0.46 j4*L-2í
TOT. CON PAREJA’ 1,745 21.70. 45.82 51.52 3,446 17.90 38.74;. - 49.33
VIUDOS 142 1.77. 3.73: 23.51, 246 1.28 2.77 15.04

SIN ESTADO 21 0.11 ^ 0.24 41.18


MENORES 197 16.88 32.67: 56.94 1,245 15.48 32.69 48.90 3,151 16.37 35.42 52.91
ADULTOS 406 34.79 67.33. 49.45 2,563 31.87 67.31. 46.63 5,724 29.74, 64.34 43.23
TOTAL 603 51.67 100.00 51.67 3,808 47.35 100.00 47.35 8,896 46.22- 100.00’ 46.22

f INCLUYE AMACIOS Y CELIBES EN 1907 Y POSIBLEMENTE EN 1888.


tt INCLUYE DONCELLAS EN 1907
m INCLUYE ADULTEROS EN 1907
TENDENCIAS EN EL PERIODO 1895-1921
================================== % % % % %
MAYORES MENORES SOLTEROS CASADOS VIUDOS
JALISCO 66.97 32.94 27.56 32.36 6.85
PAIS 64.47 35.55' 23.70 29.30' 6.47

Cuadro 14. Población masculina en Analco por estado civil. 1777-


1910.

179
CRECIMIENTO POR ESTADOS
POBLACION FEMENINA. 1888-1907

Gráfica 13. Crecimiento de la población femenina de Analco por


estado. 1888-1907

180
CRECIMIENTO DE POBLACION MASCULINA POR ESTADO CIVIL 1777-1910
l - A

% DEL ‘ ANUAL ANUAL


%DE DEL * %DE * POR 777 388
ESTADO » i DE R POR POR Ï DEL POR SEXO A A
777-888 TOTAL ESTAD SEXO 888-907 TOTA ESTAD 888-90 883 907

PARVULOS 902 8.05 . 55.24 17.73 47


CT7
NIÑOS i,004 8.96 56.53 19.73 J v>

TOTAL S/CASAR t i, 872 16.71 44.97 36.79 99


SOLTEROS U
CELIBES

ANACIOS
CASADO CIVIL*» i, 164 10.39 46.63i ¿l «00 61
CASADO RELIGION
CASADOS MAYORES
CASADOS MENORES
ADULTEROS
TOT. CON PAREJA 1 701 15.18. 47.28 33.43
C
VIUDOS 104 0.93. i0.08 2.04. ■J

MENORES 1,048 15.24 47.64 32.70 1,906 17.0' 55.91 37.46 9 100
7
ADULTOS 2,157 31.37 46.13 67.30 3,161 28.21' 40.82: 62.13 19 166
c
TOTAL 3,205 46.61 46,61 100.00 •J ,088 45.41 45.41 100.00 29 268*
i INCLUYE ANACIOS EN 1907 Y POSIBLEMENTE EN 1888,
tt INCLUYE DONCELLAS EN 1907
m INCLUYE ADULTEROS E N 1907

Cuadro 15. Crecimiento de la población masculina de Analco por


estado. 1777-1907
181
SOLTEROS, CASADOS, VIUDOS, AMASIOS Y ADULTEROS.

Como ya se mencionó, para hacer las comparaciones entre los

habitantes de 1888 y 1907 los adultos se han agrupado en diferentes

categorías, algunas de las cuales tienen intersecciones con otras

y es necesario mencionarlas para ser conscientes del tipo de

reconstrucción histórica de la población que posibilitan los

documentos.

En el "total sin casar" se han incluido a los todos solteros -

que para 1888 pueden abarcar a los amasios0 -, asi como los

catalogados en 1907 como doncellas, amasios, célibes y prostitutas,

es decir, aquellos que no han formalizado una relación matrimonial,

independientemente de' que vivan con una pareja; los "solteros"

abarcan a los descritos como tales tanto en 1888 como en 1907 y a

las doncellas para éste último año; por "célibes", "prostitutas",

"amasios" y "adúlteros" se toman los anotados por el sacerdote en

1907 como tales; en "casados al civil" se reúnen todos los

registrados como casados en 1888 y 1907, más los adúlteros de este

último año; los "casados por la religión" son los anotados en ambos

años como casados, "casados mayores" los que tienen ese estado en

1888 y tienen más de 15 años y "casados menores" los de menos de 15

años; en total con pareja se incluyen los anotados como casados en

1888 y los amasios, casados y adúlteros de 1907; los "viudos" son

los anotados como tales.

182
POBLACION FEHENINA POR ESTADO CIVIL. 1777-1910

%DEL %DEL %DEL


i DE TOTAL %SEXO %DE TOTAL %SEXO %DE TOTAL %SEXC
LA POB. DEL POR LA POB. DEL POR LA POB. DEL PUF
ESTADO TOTAL TOTAL SEXO ESTADO TOTAL SEXO ESTADO TOTAL SEXO ESTADi
1777 1777 1777 1777 1888 1833 188o 1888 1907 1907 1907 190‘
PRVULAS 642 7.98 15.16. 51.65 1,373 7.13 13.26 47.7
NIÑAS 659 3.19 15.56 50.53 1,431 7.43 13.82. 46.4
7 C7
TOTAL S/CASAR t 862 10.72 20.35 55.29' 0 ? 1 *J\> 16.33' 30.46’ 55.1
SOLTERAS « 2,545 13.22' 24.59 JJ. rC
cc

CELIBES 2 0.01 0.02 15.3


PROSTITUTAS 41 0.21 0.40 100.0
Ci c
AMASIAS 2.94 5.46 51.:
CASADAJUVILm 1,643 20.43' 38.80 48.51 2,974 15.45 28.73 50,
CASADA RELIGION 2,930 15.22 28.31, 50.:
CASADAS MAYORES 1,610 20.02. 38.02 43.29
CASADAS MENORES 0.40 0.76 60.38.
ADULTERAS 44 0.23 0.43 51.
TOT. CON PAREJA 3,539 18.39: 34.19 50.
VIUDAS 462 5.74' i0.9Î 76.49 1,390 7.22 ¡3.43 84. i

SIN ESTADO 30 0.16 0.29 58. :


MENORES 149 12.77 26.42 43.06 1,301 16.18 30.72 51.10 2,804 14.57 27.09 47, :
ADULTAS 415 35.56 73.58 50.55 2,934 36.48: 69.28 53.37 7,517 39.06. 72.62 56. :
TOTAL 564 48.33 ÍOO.OON 48.33 4,235 52.65 - JlOÚ.OO 77.04 10,351 53.73' 100.00 53
% INCLUYE ANACIOS, CELIBES, DONCELLAS Y PRG5ITIU]^S m .1507 jf POSIBLFMFTTF. 7 W C I 0 S EN 1888
U INCLUYE DONCELLAS EN 1907
m INCLUYE ADULTEROS EN 1907 '

TENDENCIAS EN EL PERIODO 1895-1921


% % % % %
MAYORES MENORES SOLTEROS CASADOS VIUDOS
JALISCO 66.97: 32.94 27.56 32.38 6.85
PAIS 64.47 35.55 28.70 29.30 6.47,.

Cuadro 16. Población femenina de Analco por estado civil. 1777-1910

183
PORCENTAJE DEL CRECIMIENTO TOTAL
ESTADO Y SEXO. ANALCO, 1888-1907

Gráfica 14. Porcentaje del crecimiento total de población por


estado y por sexo en Analco. 1888-1907.

184
CRECIMIENTO DE LA POBLACION FEMENINA POR ESTADO CIVIL. 1777-1910.

% - A

X DEL * ANUAL ANUAL


%DE DEL * l DE ’ POR 777 888
ESTADO %DE * POR POR * %DE POR SEXO A A
777-888 TOTAL ESTAD SEXO 383-907 TOTAL ESTADO 888-907 888 .907
PARVULAS 731 6.52 41.16 11.95 38
NIÑAS 772 6.89 18.54 12.62 41

TOTAL S/CASAR i 2,291 20.45 55.03 37.46 ¡21


SOLTERAS tt
CELIBES
PROSTITUTAS

ANACIAS
r? 77
CASADA CIVIL!» 1,331 11.88 oo.oo 21.76 70
CASADA RELIGION
CASADAS MAYORES
CASADAS MENORES
ADULTERAS
TOT. CON PAREJA 3,539 31.59 98.36 57.86 186
VIUDAS 928 8.28 89.92 15.17 49

MENORES 1,152 16.75 CO 7¿


JZ.O& 31.38 1,503 13.41 44.09. 24.57 10 79
ADULTAS 2,519 36.63- 53.87 68.62’ 4,533 40.91 59.18 74.93. 23 241

TOTAL 3,671 53.39 53.39 100.00 6,116 54.59 54,59 100.00'...33” "” 322"

i INCLUYE ANACIOS EN 190-1 Y POSIBLEMENTE EN 1889.


» INCLUYE DONCELLAS EN 1907
m INCLUYE ADULTEROS E N 1907

Cuadro 17. Crecimiento de la población femenina en Analco por


estado civil. 1777-1907
185
SOLTEROS

En 1888 los solteros en Analco constituían el 19% de la

población, es decir 1,559 individuos, de los cuales el 11% (862)

eran mujeres y el 9% (697) hombres, cifras que están muy abajo de

las referencias generales para el país y para el Estado. Sin

embargo en estas últimas cifras se toma en cuenta a la población

rural que era todavía la mayoritaria; tomando en cuenta este factor

es probable que las condiciones de la vida urbana propiciaran la

temprana búsqueda de pareja, especialmente en los estratos bajos de

la población donde las posibilidades de distracción y de

relacionarse más allá de un círculo social estrecho eran escasas.

Para 1907 la proporción total de solteros aumenta entre 4% y

10%, dependiendo de si se toman en cuenta los amasios o no, pero en

ambos casos el incremento de las mujeres solteras es mayor, lo que

significa que su peso aumenta tanto respecto al total de la

población como al de su sexo, en un momento en que la proporción de

mujeres esta bajando en el barrio aunque su representación en el

total de la ciudad siga superando al de los hombres. Posiblemente

las condiciones de vida impuestas por los cambios atraidos por la

modernidad, entre ellas las nuevas perspectivas de trabajo y la

crítica situación económica que ya se dejaba sentir en ese momento

influyeran en que la gente fuera más cautelosa para formar nuevas

familias, sobre todo si se trataba de inmigrantes campesinos.

En cuanto al total de gente no casada, que no sin pareja,

representa un 6% más que los solteros en 1907. Este sector de la

población analquense es el que más incremento interno tiene

186
durante el porfiriato y, si se toma en cuenta únicamente a los no

casados, el que más influye en el crecimiento total del barrio -

pues dependiendo de a que grupo se integra el 6% de los amasios es

el grupo que más peso tiene-. Así, considerando únicamente a los

ubicados como solteros en ambos padrones, nos encontramos con un

aumento de un poco más del 4%, crecimiento menor desde cualquier

perspectiva, pero al fin crecimiento.

El hecho de que el 6% de la población analquense viviera en

amasiato es significativo: o bien, para ellos ni el matrimonio

religioso ni el civil era importante o en caso de serlo no lo

formalizaban, ya fuera por tradiciones familiares y religiosas, por

falta de recursos o por otras determinantes ya fueran de carácter

formal o afectivo.

En lo que toca a las mujeres, el sacerdote dividió a las no

casadas en doncellas y solteras, asegurando que unas son castas y

las otras son consideradas en México "en mal sentido por las que ya

no son doncellas". Las primeras prácticamente duplican a las

segundas, pues constituyen 16% contra 8% del total de mujeres y 9%

contra 4% del total de la población. Este hecho, más que repercutir

en la dinámica poblacional, nos habla de algunas de las ideas que

se manejaban en ese período, las cuales someten a un juicio moral

al 8% de las analquenses y, desde una perspectiva más amplia al

barrio. En ese sentido es necesario mencionar que cierto sector de

la opinión pública coincidía, por lo menos en parte, con estos

criterios del sacerdote empadronador. En la prensa de la época se

publican frecuentes quejas respecto a la inmoralidad que había en

187
el barrio de Analco, donde según decían, "las mujeres de la vida

fácil" se paseaban en calles y lugares públicos haciendo alarde de

su situación.

Fuera de la distinción mencionada, el sacerdote no hace

ninguna otra especificación y dado que en el documento no anota las

edades de los analquenses, no se puede saber cuáles de estas

mujeres permanecieron célibes.

Los hombres no casados en 1888 eran menos que las mujeres;

tanto en numeros absolutos como en su representación en la

población total y de su sexo hay más solteras que solteros. Por lo

que se refiere a 1907 la tendencia es la misma aunque se

incrementan en todas las proporciones ya que disminuye el número de

casados. La relación •entre los sexos se iguala al sacar a los

amasios, ya que el número de ellos era más o menos parejo, aunque

se presenta una diferencia de 18 mujeres más que hombres. Dicha

diferencia se puede explicar por la existencia de hombres que se

declararon amasios entre los soldados que habitaban el Cuartel de

Caballería que se ubicaba en el barrio y que no se han incluido en

esos conteos. El número de mujeres solteras sobrepasa a los hombres

en alrededor de dos puntos porcentuales tanto su representación en

la población como en relación a los integrantes de su sexo. La

diferencia se incrementa cuando consideramos a los solteros y a los

que tienen pareja.

Tal parece que el incremento proporcional de los solteros

esta directamente vinculada con la inmigración, no sólo en lo que

se refiere a la población en general, sino también en el aspecto

188
que tratamos en el párrafo anterior: el incremento de mujeres en el

período del auge porfirista del que se habló en el apartado

correspondiente, coincide con el de solteras.

CASADOS

Aunque entre 1888 y 1907 los casados aumentaron en 2,496 y en

3,598 los que tienen pareja, en términos relativos su proporción

disminuye en 12% y 6% respectivamente. En estas disminuciones

influyen 7% y 4% los hombres en tanto que 5% y 2% las mujeres. Con

un promedio anual de 131 nuevos matrimoniados, de lo que resulta un

crecimiento interno del 74% en este período, los casados

representan el 22% del incremento de la población total del barrio.

Contrariamente a lo que pasa en el caso de los solteros, la

proporción de crecimiento interno de los casados es el equivalente

a casi la mitad del 139% que alcanzó el barrio y mucho menor que el

de cualquiera de las otras categorías de sus pobladores; al que más

se acerca es al del conjunto de los aparejados: 106%, en los cuales

el 6% de la población que representan los amasios es determinante

de la proporción de estos y/o de los solteros.

Cabe mencionar que 53 de los individuos casados son menores,

el 60% de ellos mujeres y el 40% hombres. El fenómeno es poco

significativo ya que en conjunto representa el .6% de la población.

Ahora bien en tanto que para 1888 los casados representan

respecto a su sexo el 46% los hombres y el 48% las mujeres, en 1907

189
los hombres representan el 33% y las mujeres el 29%. La disminución

proporcional de mujeres casadas esta directamente vinculado al

número de nacimientos y a la dinámica de la población infantil. Sin

embargo é s t a ■no desciende, lo cual indica que si el crecimiento

natural no disminuye las variaciones poblacionales se deben a

factores migratorios.

La diferencia entre casados y casadas llama la atención, pues

se trata de una relación en la que ambos sexos deberían tener más

o menos la misma representación si su crecimiento fuera solamente

natural, y en cambio a los 1,745 casados en 1888 solo corresponden

1,643 casadas -102 mujeres menos que hombres-. Esto puede ser

indicador tanto del encubrimiento de madres solteras, como de la

inmigración de hombres o mujeres campesinos que vienen a la ciudad

y dejan a sus mujeres o a sus familias en el campo o en sus lugares

de origen; también cabe la posibilidad de que alguno que otro

viviera en otros lugares de la ciudad debido a razones laborales,

familiares o personales.

Para 1907 el número de casadas, 2,974, isupera ligeramente al

de los casados, 2,909; por lo que la significación de unos y otros

respecto a la población total era bastante pareja, alrededor del

15%, aunque no respecto a su propio sexo, pues en tanto los casados

representan 3-3% de los hombres, las casadas significan el 29%.

VIUDOS

Al igual que en el caso de los menores, las variaciones que

hay en el período son de poca importancia a nivel general, pues

190
aumentan en 1%. L.o que resulta significativo es su comportamiento

sexual: mientras que para 1907 los hombres disminuyen en .5%, las

mujeres se incrementan en 1.5%. En una época en que la población

femenina está disminuyendo su representación proporcional, las

viudas aumentan y superan en 1,144 a los viudos. No obstante, en

esto pudo haber influido la tendencia de las mujeres campesinas que

enviudaban de emigrar a la ciudad (cfr Soils: 1984)

INTERRELACIONES GRUPALES

Tomando el porfiriato en conjunto, 1888-1910, nos encontramos

con un Analco muy dinámico en su crecimiento: anualmente se

incorporan a su comunidad 500 nuevos individuos, 1.37 por día (.73

mujeres y .64 hombres), es decir aporta una tercera parte del

crecimiento de la ciudad, pues a ella se incorporan 1,453

anualmente, 3.98 individuos por día.

La distancia de más de 20% que en 1888 favorece a los casados

sobre los solteros, para 1907 prácticamente se borra, reduciéndose

a un .84%7 . En este proceso influyen ambos sexos, aunque

predominan las mujeres, lo que plantea las probabilidades

comprobables a través de la consulta de los registros parroquiales

de matrimonios- de que ante los cambios sociales que se están dando

la edad para optar por el matrimonio se eleva, así como de una

inmigración de mujeres jóvenes en busca de empleos citadinos. En

esta segunda probabilidad deben haber influido las denuncias y

movimientos que en ese tiempo realizaron las obreras de la fábrica

de Atemajac, más allá de las repercusiones laborales que tuvieron,

191
-sirvieron de difusión de las alternativas citadinas de trabajo

femenino.

Salvo en el caso de los menores y de los célibes en 1907,

durante este período, los hombres tienen una representación

proporcional respecto a su estado menor que el de las mujeres

especialmente el grupo de los viudos. La diferencia se hace mínima

-menos de un punto porcentual- en el caso de los casados en 1907.

La distancia entre sexos en términos de representaciones

proporcionales en la población, es mayor entre los adultos que

entre los menores, pues en términos generales la población

analquense en 1907 esta constituida por casi un 40% de mujeres

adultas, casi un 30% de hombres adultos, más del 16% de varones

menores y 15% de menores mujeres. En este fenómeno pueden influir

factores tales como la mayor mortalidad de menores varones, así

como una mayor tendencia al arraigo en el sexo femenino, como se

verá más adelante.

Dada la carencia de las categorías de amasios, célibes y

prostitutas en el padrón de 1888 no se puede hacer referencia al

movimiento interno que estos grupos tuvieron en el barrio, los

cuales si bien eran minoritarios, influían en la sociedad local ya

que objetos de especial atención por parte de las autoridades

religiosas y de la sociedad tapatía en general.

Respecto a estos grupos minoritarios cabe mencionar que aunque

el sacerdote no especificó la categoría de madres solteras,

existían casas en donde sólo habitaban una mujer adulta y un menor

que llevaba el mismo apellido de la primera y que podía ser su hijo

192
o su hermano, también podía tratarse de casos de encubrimiento

social de la maternidad en solteras. Donde sí resulta claro que se

refieren a madres sin pareja es en el caso de aquellas adultas que

seguidas por un menor, este no lleva apellido sino que es

adjudicado como posesión de la mujer anterior, por ejemplo "Jacinto

de Petra" o "José de María".

El mismo fenómeno se presentó en el caso de los amasios. Como

el sacerdote sólo registró uno de los apellidos de las personas, a

las casadas lès dejó el suyo propio, pero en el caso de los amasios

es frecuente que los señale a uno como posesión del otro de la

siguiente manera: "Juan de Socorro" y "Socorro de Juan". Este tipo

de tratamiento respondía más a la mentalidad religiosa o a

costumbres de la época, pues no aparecen cuestiones semejantes en

el padrón de 1888, donde el registro se hizo con fines civiles.

Comparadas las tendencias del período para Jalisco y para el

País, donde se incluyen tanto áreas rurales como urbanas, nos

encontramos que la proporción entre menores y adultos para el

porfiriato eri general son similares. La relación ya no es tan

acorde cuando entramos a las categorías adultas, pues en 1888 hay

8% menos solteros. 10% mas casados y casi un 1% mas de viudos en

Analco que en Jalisco, en tanto que en 1907 los "solteros" las

superan en 2%, mismo 2% que existe menos de casados y 2% mas de

viudos que en Jalisco y el país.

Los incrementos de los no casados y de los viudos, en todos

los aspectos fueron mayores para las mujeres; consecuentemente en

el caso de las casadas la tendencia es inversa bajando notoriamente

193
sus representaciones proporcionales en todas las comparaciones. En

el aumento de las viudas puede haber influido la inmigración de

mujeres campesinas que quedando en ese estado se dirigen a la

ciudad en busca de la seguridad que esta o sus parientes citadinos

les pueden brindar.

Sin duda la dinámica de la población de Analco durante este

período tiene características que merecerían ser tratadas por

estudios demográficos especializados. No es de extrañar que siendo

un barrio de trabajadores haya habido mayor número de adultos que

de niños pues al proceso de inmigración adulta al que seguramente

se enfrentó, se agrega una mayor mortalidad infantil, dado que esta

favorecía a los sectores de escasos recursos, mal alimentados,

hacinados y con condiciones insalubres cotidianas.

Ahora bien, desde la perspectiva que he desarrollado hay dos

cabos que quedan sueltos: Por una parte la correlación entre el

aumento de solteros y de niños en 1907 parece contradecir la

posibilidad de que la mayoría femenina repercutiera en el aumento

de la natalidad, a no ser que este se debiera a una gran proporción

de madres soltera, fenómeno que o no percibió, o no registró o

encubrió el sacerdote. Por otra, el hecho de que en este último año

hubiera más niños que párvulos lo cual se puede explicar por la

distancia de 19 años entre los dos padrones y concuerda con la

disminución en el número de casados.

POBLACION POR EDADES EN 1888

La concentración de la población de Analco en 1888 brinda

imágenes muy diferentes si se hace en grupos de cinco o de diez

194
años, pues en tanto que en la primera forma su estructura presenta

atipicidades en la segunda aparece de una forma más coherente. Esto

sucede por la tendencia de los adultos a declarar su edad

redondeándola a cero (cfr. Meyer:1993, p.25) El mismo autor señala

que en el caso de los menores de 15 años, son las madres las que

declaran la edad y lo hacen de una manera más precisa que en su

caso particular. En este sentido la forma en que en el padrón de

1888 se anotan las edades de los menores no da lugar para pensar

que se redondean las edades, incluso para los menores de dos años

se hacen especificaciones del número de meses con que cuentan8 .

En contraposición a la decenal, la pirámide de edades

quinquenal de Analco en 1888 presenta varias atipicidades. Hay mas

individuos de entre 15 y 19 años que entre 10 y 14 lo cual se debe

a un crecimiento de las mujeres en el que debe haber influido la

inmigración, tanto de muchachas que vienen a la ciudad en busca de

empleo, como de recién casadas tapatías que van a vivir a Analco.

Entre los 20 y los 24 años, se observa una disminución en la

proporción de hombres, lo cual se relaciona con que estando en la

edad de matrimonio emigran a vivir a otras partes de la ciudad.

La representación proporcional de los analquenses que tienen

de 25 a 2 9 años y de 3 0 a 34 se incrementa tanto en hombres como en

mujeres, aunque éstas en menor proporción; este proceso no es de

extrañar si consideramos que se encuentran en edad productiva e

influye la inmigración, hecho que corrobora lo ya dicho para el

195
período 1868-1888 respecto al incremento de los analquenses; la

ciudad había elevado su población en el período anterior y ahora lo

hace Analco principalmente con mujeres.

POR QUINQUENIOS

XDEL XDEL XDEL 1 HOMBRES XDEL * DEL X MUJERES


EDAD TOTAL TOTAL TOTAL RES­ TOTAL TOTAL RES­
DE HABI- DE HABI­ DE PECTO A DE HABI- DE PECTO A
TOTAL TANTES HOMBRES TANTES HOMBRES SU EDAD MÜJERES TANTES MUJERES SU EDAD
0 A4 881 10.95 428 5.32 11.24 48.58 453 5.63 10.70 51.42
5 A9 376 10.89 425 5.23 11.16 43.52 451 5.61 . 10.65 51.48
10 A 14 789 9.81 392 4.87 10.29 49.68 397 4.94 9.37 50.32
15 A 19 841 10.46 363 4.51 9.53 43.16 473 5.94 11.29 56.84
20 A 24 729 9.06 318 3.95 8.35 43.62 411 5.11 9.70 56.38
25 A 29 800 9.95 375 4.66 9.85 ' 46.83 425 5.23 10.04 53.13
30 A 34 801 9.96 364 4.53 9.56 45.44 437 5.43 10.32. 54.56.
35 A 39 461 5.73 233 2.90 6.12 50.54 228 2.83 5.33 49.46
40 A 44 694 8.63 331 4.12 8.69 47.69 363 4.51 8.57 52.31
45 A 49 271 3.37 126 1.57 3.31 46.49 145 1.30 3.42 53.51
50 A 54 417 5.18 197 2.45 5.17 47.24 220 2.74. 5.19 52.76
55 A 59 144 1.79 35 1.06. 2.23 59.03 59 0.73 1.39 40.97
60 A 64 181 2.25 89 1.11 2.34 49.17 92 1.14 . 2.17 50.33
65 A 69 46 0.57 25 0.31 0.66 54.35 21 0.26 0.50 45.65
70 A 74 45 0.56 25 0.31 0.66 55.56 20 0.25 0.47 44.44
75 A 79 13 0.22 11 0.14 0.29 61.11 7 0.09 0.17 33.89
80 A 84 30 0.37 12 0.15 0.32 40.00 *18 0.22 0.43 60.00
85 A 89 9 0.11 2 0.02 0.05 22.22 7 0.09 0.17 77.78
90 Y MAS Í0 0.12. 7 0.09 0.18 70.00' 3 0.04. 0.07, 30.00
TOTAL 3,043 100.00. 3,303 47.35: 100.00 47.35 4,235 52.65: 100.00 52.65

POR DECADAS

0 A9 1,757 21.85 853 10.61


10 A 19 1,630 20.27
22.40- 43.55 904 11.24 21.35 51.45
755 9.39 19.83 46.32 875 10.83 20.66 53.68'
20 A 29 1,529 19.01 693 8.62 18.20 19.74
30 A 39 1,262
45.32 836 10.39 54.68
I5;69 597 7.42 15.68 47.31 665 8.27 15.70. 52.69
40 A 49 965 12.00 457 5.68 12.00
50 A 59 561
47.36 508 6.32 12.00 52.64
60 A 69
6.98 282 3.51 7.41 50.27 279 3.47 6.59 49.73
227 2.82 114 1.42 2.99
70 A 79 63 0.78 36 0.45
50.22 113 1.40 2.o/ 49.78
0.95 57.14 27 0.34 0.64 42.86
30 A 39 39 0.43 14 0.17 0.37 35.90
90 Y MAS 10 0.12 7 0.09
25 0.31 0.59 64.10
0.18 70.00 3 0,04.. 0.07 30.00

Cuadro 18. Población de Analco por edades, en números absolutos y


relativos. 1888. Por quinquenios y por décadas.

196
DECENAL

QUINQUENAL

9 0 Y MAS

85-89

80-84

75-79
70-74

65 -69
60-64

55-59

50 -54

45-49

40 -44

35-39

30-34

25 -29

20 -24

16-19
10-14

5-9

0-4

M U J E R E S H O M B R E S

Gráfica 15. Pirámides de edad y sexo para Analco en 1888. Decenal


y quinquenal.

197
12.52 mujeres.) y un 14% de los habitantes que vivían en Analco en

1907 y que tenían posibilidad de haber vivido en 1888.

X DEL X DEL X DEL X DE TOTAL X X X HOMBRE


AÑOS TOTAL TOTAL TOTAL TOTA TOTAL DE DE HOMBRES TOTAL TOTAL RESPECT
DE 188 DE 1907 H0H- SOBRE- SOBRE- HOMBRES HOMBRES SU EDAD
BARRIO BARRIO BRES VIENTES VIVIENTES 1888 1907

19 AÑOS . 21 0.20 0.11 9 0.48 1.03 0.24 0.10 42.80


20 A 24 240 3.00 1.28 134 7.17 15.38 3. 52 1.51 54.47
25 A 29 239 2.97 1.24 111 5.94 12.74 2.91 1.25 40.44
30 A 34 208 2.59 1.08 108 5.78 12.40 2.84 1.22 51.92
35 A 39 203 2.52 1.05 90 4.81 10.33 - 2.30 1.01 44.33
40 A 44 172 2.14 0.89 77 4.12; 8.84 2.02 0.87 44.77
45 A 49 253 3.15 1.31 97 5.19' 11.14 2.55 1.09 38.34
50 A 54 98 1.22 0.51 44 2.35 5.05' 1.16: 0.50; 44.90
55 A 59 175 2.18 0.91 87 4.05 9.99 2.28 0.98 49.71
00 A 04 47 0.58 0.24 22 1.18 2.53. 0.58 0.25' 40.81
05 A 09 115 1.43 0.00 52 2.78 5.97 1.37 0.59 45.22
70 A 74 31 0.39 0.10 14 0.75 1.01 0.37 0.10 45.10
75 A 79 30 0. 45 0.19 12 0.04 1.38 0.32 0.14 33.33
80 A 84 9 0.11 0.05 2 0.11 0.23 0.05 0.02 22.22
85 A 89 9 0.11. 0.05 7 0.37 0.80' 0.18 0.08 77.78:
90 A 94 2 0.02 0.01 1 0.05: 0.11 0.03 0.01 50.00:
95 A 100 0 0.07 0.03 4 0.21 0.40 0.11 0.05 00.07 ,

TOTAL 1,870 23.25. 9.72 871 40.58. 100.00 22.87 9.82 40.58

X DEL X DE TOTAL X X X
AÑOS TOTAL TOTAL DE DE MUJERES TOTAL TOTAL MUJERES
MUJE­ SOBRE- SOBRE- MUJERES MUJERES RESPECTO
RES VIENTES VIVIENTES 1888 1907 SU EDAD

19 AÑOS 12 0.04 1.20 0.28 0.12 57.14


20 A 24 112 5.99 11.19 2.04 1.08 45.53
25 A 29 128 0.84 12.79 3.02' 1.24 53.50
30 A 34' 100 5.35 9.99 2.30 0.97 48.08
35 A 39 • 113 0.04' 11.29 2.07 1.09 55.07 ,
40 A 44 95 5.08' 9.49 2.24 0.92 55.23;.
45 A 49 150 8.34 15.58 3.08 1.51 01.00
50 A 54 54 2. 89’ 5.39 1.28 0.52 55.10
55 A 59 88 4.71 8.79 2.08 0.85 50.29
00 A 04 27 1.44 2.70 0.04 0.20 57.45
05 A 09 03 3 37 0.29 1.49 0.01 54.78
70 A 74 17 0.91 1.70 0.40 0.10 54.84
75 A 79 24 1.28 2.40 0.57; 0.23 00.07
80 A 84 7 0.37 0.70 0.17: 0.07 77.78
85 A 89 2 0.11 0.20' 0.05 0.02 22.22
90 A 94 1 0.05 0.10 0.02. 0.01 50.00
95 A 10( 2 0.11 0.20 0.05 0.02 33.33

TOTAL 1,001 53.53 100.00 23.04 9.09y 53.53

Cuadro 19. Habitantes de Analco que vivían en 1888 y pervivían en


1907

199
HABITANTES QUE PERMANECIERON EN ANALCO
ENTRE 1888 Y 1907
PIRAMIDE DE EDAD Y SEXO

95-100
90-94
85-89
80-84
75-79
70-74
65-69
60-64
55-59
50-54
45-49
40-44
35-39
30-34
25-29
20-24
19

MUJERES H O M B R E S

Gráfica 16. Pirámide de edad y sexo de los habitantes de Analco que


permanecieron entre 1888 y 1907

200
La cifra; aunque no es alta, es significativa, ya que se trata

de una comunidad con un gran dinamismo en su población y que esta

inserta en una ciudad. Independientemente del gran crecimiento que

tuvo, muchos de los originarios de Analco pudieron irse a vivir a

otras partes de Guadalajara, sobre todo los que se casaron. Por

otra parte hay que tener presente que algunos de los que por su

edad pudieron estar presentes en 1907 hayan muerto jóvenes.

El 85% de los que permanecieron contaban entre 19 y 60 años en

1907, es decir tenían entre 1 y 40 años en 1888. Más de la cuarta

parte de los 'sobrevivientes estaban entre los 2 0 y 2 9 años y su

distribución por sexos es prácticamente igual (12.83%, -240-

mujeres y 13.10 -245- hombres) . Los grupos de 30 a 39 y de 40 a 49

constituyen cada uno poco más de la quinta parte, en tanto que el

grupo de 50 a 59 son alrededor de una octava parte. Si bien los que

tienen entre 60 y 69 constituyen el 8.66 de los sobrevivientes,

cifra que es significativa para la edad, aunque solo sean 74

individuos.

Son las mujeres las que tienen más porcentaje de permanencia

general: 54% 'contra 47%; sin embargo entre 19 y los 29 años los

hombres son ligeramente más y sólo a partir de los 3 0 años se

establece el dominio femenino de las sobrevivientes, excepción

hecha de los de más de 90 años. Esto muy probablemente tiene que

ver con el aumento de solteros para 1907, lo que nos puede indicar

que la edad de contraer matrimonio se elevó y por tanto, el momento

de formar otro hogar sea precisamente a partir de los 30. En tanto

201
que siendo más las solteras y sin tener la necesidad de cambiar de

residencia, la permanencia es mayor.

Dado que el barrio estaba atravesando por el proceso de

"masculinización" en ese período, la superioridad femenina en la

permanencia adquiere más relevancia, pues aunque no sean muchas, el

porcentaje de sobrevivientes propicia una mayor trasmisión de las

tradiciones, valores, formas de vida y cultura, por ser ellas

quienes están al frente del hogar. A ellas les tocaba actualizar la

conciencia histórica.

El proceso de transmisión cultural en el barrio adquiere más

significación dado que el 85% de los que permanecieron eran

individuos en edad productiva y dirigente de familias, y por lo

tanto estaban ubicados en una situación que les facilitaba la

difusión de las particularidades que los identifican como una

comunidad que puede imprimir características propias a los cambios

a los que se están enfrentando y que les posibilita distinguirse

como el barrio de Analco.

ALGO MAS SOBRE LOS ANALQUENSES

Viendo las cosas desde la pura perspectiva del incremento

numérico de sus habitantes, todo apunta a que Analco se incorporó

de manera cabal al proceso modernizador del porfiriato. Sin

embargo, si a los números agregamos datos cualitativos nos damos

cuenta de que esa incorporación tiene matices particulares que

afectan también a Guadalajara.

202
La población de Analco durante el porfiriato no fue estática,

ni estable, sino dinámica, acorde con los cambios que se dieron en

el momento, con un alto grado de migración, en lo que influyó el

que fuera el primer contacto con la ciudad por una de sus entradas,

el que se formaran núcleos de identificación de las gentes que

venían de los diferentes poblados, algunas de las cuales

permanecieron en el barrio y otras estarían sólo de paso.

La revisión de los apellidos que aparecen en los padrones

muestra que algunos de los existentes en 1888 ya no aparecen en

1907 o viceversa, lo cual a la vez que confirma el fuerte papel de

los migrantes en el aumento de la población del barrio, evidencia

que muchos de ellos sólo permanecían por algún tiempo en el barrio.

En este sentido tanto Brenan como Becerra y Solís plantean que el

crecimiento de Guadalajara en es período se debió en buena medida

a fuertes corrientes migratorias (cfr. Brenan: 1976; y Becerra y

Solís: 1995) . Arraigo e inmigración son una buena muestra de la

interrelación entre lo moderno y lo tradicional, complejidad que se

torna significativa si pensamos que los recién llegados venían

empapados de las tradiciones campesinas y se mezclaban con los

viejos arraigados en un espacio que se modernizaba.

Además, el hecho de que en algunas calles o manzanas haya

grupos significativos de personas que llevan el mismo apellido,

pone de manifiesto que existía un núcleo de analquenses arraigados

que eran los que servían como punto de referencia a la población

flotante o de paso, a inmigrantes que a su vez identifican a Analco

203
como el lugar de la ciudad que los recibiría o los orientaría en la

urbe.

Otro dato que corrobora la identificación de Analco como un

barrio huésped es la presencia de japoneses y protestantes en su

seno, grupos minoritarios y que por las extrañas influencias que

pueden ejercer no son muy bien vistos por la sociedad tapatía.

Para los que permanecían les quedaba claro que una de sus

características era la de ser anfitriones del montón de gente que

buscaba nuevas oportunidades en la ciudad, más allá de que se

quedaran o se fueran, lo que importa es que durante ese tiempo

compartieran con ellos sus formas de vida y se diera un intercambio

cultural entre lo rural y lo barrial-urbano. La capacidad de

hospedar a paisanos o inmigrantes rurales fue uno de los aspectos

que caracterizó a los analquenses y que abren la posibilidad de

analizar su identidad desde ese punto de vista. No es extraño que

en su territorio existan varios mesones y que además de su cercanía

al Hospital de San Juan de Dios, en su seno se haya establecido el

Hospital del Sagrado Corazón, ambos destinados a la atención de

pobres.

Si desde la época colonial muchos de los tapatíos fueron a

vivir a Analco por intereses económicos o por problemas con la

justicia; bien entrado el siglo XX, Analco, dada su cercanía con la

vieja central camionera, sigue sirviendo de huésped para un

cuantioso número de personas que procedentes del campo vienen a

realizar negocios, a abastecerse de determinados productos o en

busca de servicios a la ciudad.

204
Desde la perspectiva de un siglo después ese aumento tan

exagerado de población que se dio en Analco parece nefasto; sin

embargo a pesar de que el barrio era una comunidad que estaba muy

lejos de ser la orientadora de los movimientos de la sociedad o la

ciudad, no sólo es capaz de incorporarse al ritmo de los cambios,

sino que además les impone su sello propio que, como se verá en los

capítulos siguientes, se manifiesta, entre otras cosas, en la

manera en que sus gentes se agruparon en las habitaciones o en el

uso que dan a su espacio. La tendencia de ese momento era que las

ciudades se poblaran. Analco, como parte de Guadalajara, lo hizo y

a marchas forzadas; tal vez no tanto como Mexicaltzingo y San Juan

de Dios, pero porque su espacio, sobre todo el céntrico que era el

mas cercano a la vida citadina, ya estaba sobresaturado. Esta

sobrepoblación originó formas de convivencia vecinales

particulares, tales como el paisanaje, que le permitieron

conservarse como una comunidad identificada internamente y frente

al cambio.

Por otra parte los que permanecen entre 1888 y 1907 en el

barrio ni son muchos ni son pocos, pero si los suficientes para

conservar, crear, actualizar y transmitir los lazos y

características que, tanto interior como exteriormente,

identificaban a la comunidad.

Así pues, el análisis del número y forma en que se distribuían

los habitantes de Analco durante el porfiriato ha mostrado que el

barrio tuvo un notable crecimiento de habitantes, el cual se

detiene y alterna con el de la ciudad en tanto reacomoda a su

205
población. En gran parte dicho crecimiento se debe a la

inmigración, misma que fue favorecida ya que tanto interna como

externamente se identifica a Analco como espacio huésped. Además,

la inmigración proveniente de poblaciones aledañas promueve en su

seno la mezcla cultural rural con la urbano-barrial. Por otra parte

nos pudimos percatar de que la mayor proporción de hombres

contribuye a la "masculinización" de Guadalajara y que los

analquenses que perviven posibilitan la conservación, transmisión

y creación de la cultura barrial, sobre todo porque son una mayoría

femenina y en edad de reproducción. Desde el punto de vista de las

reacciones o ' modalidades culturales podemos apreciar que todas

estas particularidades permitieron a los analquenses vivir el

cambio con características propias que nos acercan a considerar la

tendencia barria a enfrentar y resistir algunas de las

circunstancias adversas en que los sitúa el crecimiento de las

ciudades capitales, a impulsar una resistencia activa.

NOTAS
1. A pesar de que Anderson: 1983, señala que Analco es de las zonas
que crece por abajo del promedio de la ciudad en este período, no
podemos considerar su apreciación al respecto, ya que por una parte
sus apreciaciones parten de muéstreos y, por la otra, en la
elaboración de sus distritos unió a Analco con el barrio de San
Juan de Dios por considerar que poseían características similares,
aunque éste incrementó su población hasta el porfiriato.

2. Cfr. capítulo sobre población en Anderson: 1983, donde considera


estas apreciaciones hechas por Borah.

3. El numero de habitantes en estos municipios según los censos de


1900 y 1910 era el siguiente: Colotlán 12,500 y 13,969; Mascota
10,571 y 11,611; Sayula 11,572 y 11,209; Ahualulco 8,616 y 9,434;
Chapala 5,036 y 9,311.

206
4 . En este sentido también hay que tomar en cuenta las carencias de
los padrones de la época, pues si bien en el de 1777 no se
mencionan familias sino sólo número de habitantes, en el de 1791
que se realizó por familias, al parecer en Analco se tomaron en
cuenta solo las encabezadas por españoles y criollos, resultando
que para ese entonces el barrio aparece con mucho menos habitantes
que en 1777.

5. Soils: 1986, señala que mujeres que se quedaban solas en el


campo, principalmente viudas, emigraban a la ciudad con sus hijos
en caso de tenerlos.

6. Analizando el documento es fácil percibir parejas con hijos: un


hombre al que sigue una mujer y después uno o más niños que llevan
el mimo apellido del primero, pero que al no estar casadas su
estado civil es el de solteros. En el caso de los que tienen hijos
es fácil percibir este fenómeno, pero no sucede lo mismo con los
que sin hijos constituyen una pareja y aparecen como solteros.

7. Comparando las categorías que nos parecen más cercanas a la


realidad que .serían los sin casar para los solteros y los casados
al civil para los casados. Aquí hay que tomar en cuenta un margen
de error difícilmente calculable dado que no tenemos referencias
para los grupos familiares.

8. En este sentido si se observa el grupo de entre 15 y 19 años nos


damos cuenta de una atipicidad, pues los grupos inmediatos son más
cuantiosos; sin embargo esta atipicidad desaparece desde la
perspectiva del agrupamiento por décadas.

207
CAPITULO IV

LOS ANALQUENSES TRABAJAN


El crecimiento de población en Analco durante el porfiriato

estuvo estrechamente vinculado a la dinámica económica que

Guadalajara adquirió como consecuencia de la política

modernizadora. Las transformaciones materiales que se dieron

entonces afectaron tanto a la sociedad, como a las formas

productivas y económicas de un barrio como Analco, habitado

principalmente por trabajadores. De ahí que el propósito de este

capítulo sea revisar algunas características de la estructura

ocupacional de Analco en 1888 y 1907.

LA MODERNIZACION DE LA CIUDAD, EL EMPLEO Y EL BARRIO

Las ciudades habían constituido un atractivo para los

habitantes rurales de nuestro país por las oportunidades y la mejor

calidad de vida que ofrecían; las transformaciones citadinas de

fines del XIX, aseguraron a muchos alternativas reales de empleo.

Las obras públicas y de infraestructura urbana, la construcción de

colonias, el impulso a los servicios, los negocios, en fin, las

novedades de la vida pública, requirieron mano de obra e

instauraron nuevos oficios -gendarme, conductor, empleado,

industrial-, los cuales empezaron a convivir con las viejas maneras

de ganarse la vida -zapateros, sastres, cargadores, etc-.

Desde sus primeros tiempos Analco fue considerado por los

cronistas Mota y Escobar y Tello como el lugar de residencia de

naturales industriosos; en su estudio sobre en el siglo XVII Tomás

208
Calvo lo considera el elemento dinámico de la ciudad; en 1948 el

periódico El Occidental estima a "Los Viejos Artesanos de Analco,

Fundadores de la Industria en Guadalajara".

Durante el porfiriato la incorporación al barrio de gente

proveniente del campo, de otras zonas de la ciudad o de entidades

vecinas, modificó el sistema de relaciones sociales y por tanto el

ambiente provinciano. La ciudad crecía y aparecían nuevas

posibilidades. Para los que no tenían más que su fuerza de trabajo,

surgieron nuevos empleos en servicios públicos o privados, los

cuales aseguraban el jornal diario como peones o dependientes en

comercios y talleres donde podían ocuparse regularmente.

Mientras que una alta proporción de analquenses continuó

desempeñando oficios’ tradicionales, no fueron menos los que

empezaron a emplearse en los novedosos trabajos urbanos. Así vemos

aparecer al empleado, al conductor, al cochero, al cajero.

Simultáneamente algunos de los viejos oficios como el de aguador,

molinero, velero, obrajero, iniciarían su paulatina desaparición.

TRABAJADORES

En ese tiempo las mujeres realizaban diversas labores, más

allá de las tradicionalmente consideradas como de su propio sexo.

Por ello antes de entrar en materia es necesario aclarar que las

apreciaciones respecto al trabajo femenino estarán basadas sólo en

el padrón de 1888 y en otro tipo de documentos, dado que en el

padrón de 1907 el sacerdote registró a muy pocas de las que

desempeñaban algún oficio remunerado. De ahí que los datos de

209
algunos de los cuadros se tengan que considerar con piertas

reservas, en especial los porcentuales, pues los totales que sirven

como puntos de referencia, corresponden a universos diferentes, ya

que, mientras en 1 8 8 8 'si se considera a las mujeres en el total de

trabajadores, en 1907 no. En todo caso, las comparaciones más

confiables son las realizadas para los trabajadores hombres, en las

que aún se tienen que relativizar las proporciones, dada la

ausencia de un total que incluyan a ambos sexos en 1907.

En 1868, cuando el triunfo de los liberales era un hecho, en

Analco había una mayor proporción de trabajadores que en

Guadalajara, 31% y 28% respectivamente1 . Pero resulta más

significativo que el 17% de la fuerza de trabajo tapatía fuera

analquense, pues en ese año el barrio contribuía con sólo el 15% al

total de los habitantes de Guadalajara. El único cuartel que lo

superaba en este sentido era el 5, donde se ubicaba el barrio de

El Santuario, que como vimos estaba recién poblado (cuadro 20).

CUARTEL POBLACION CON * DE LOS % DE LOS X DE LOS


TOTAL OFICIO HABITANTES HABITANTES TRABAJADORES
DE CUARTEL DE CIUDAD DE CIUDAD
CUARTEL 1 2,969 783 26.37 1.70 5.99 !
CUARTEL 2 4,347 1,466 33.-72 3.19 11.21 1
CUARTEL 3 5,861 1,558 26.58 3.39 11-92.
CUARTEL 4 6,923 1,436 20.74 3.13 10.98
CUARTEL 5 6,076 2,549 41,95 5.55 19.50
CUARTEL 6 5,109 1,275 24.96 2.77 9.75 :
CUARTEL 7 3,351 1,013 30.23 2.20. 7.75 ;
CUARTEL 8 7,029 2,186 31.10 4.76 16.72 '
CUARTEL 9 4,282 807 18.85 1.76. 6.17' i
TOTAL
CIUDAD 45,947 13,073 28.45. 100.00 ■

Cuadro 20. Trabajadores de Guadalajara en 1868 por cuartel.

210
TRABAJADORES POR CUARTEL 1868.
' o
0 3 J O
z m
c _ > H
c o m

Gráfica 17. Trabajadores de Guadalajara en 1868 por cuartel.

211
A pesar de que el ritmo de crecimiento de la población en

Analco bajó en el período comprendido entre 1868 y 1888, para este

último año e l .porcentaje de analquenses ocupados aumentó un 6%, del

31% al 37%. Este incremento corrobora lo planteado en el capítulo

anterior respecto a que a los períodos de gran aumento demográfico

en el barrio, sucedían otros en los que su ritmo de crecimiento

bajaba, en los cuales su población se reacomodaba y adaptaba a la

dinámica general de la urbe. Cabe mencionar que si los trabajadores

de Analco representaron el 5% de la población tapatía en 1868, para

1888 sólo constituían el 4% de los habitantes de Guadalajara, no

obstante que su porcentaje respecto a los trabajadores del barrio

se había elevado. En ese año el 6% ae los ocupados eran menores,

los cuales constituían el 2% del total de la población analquense,

en tanto que los adultos que trabajaban eran poco más de la mitad,

el 51%, y constituían el 35% de la población del barrio (cuadro

21 ) .

Según los datos proporcionados por el padrón de 1907 el

porcentaje de trabajadores analquenses bajó al 42% de los adultos

y al 29% de su población total. No obstante dado el notable

incremento demográfico del barrio, su representación en el conjunto

de los habitantes de Guadalajara aumentó del 4% al 5%, a pesar de

que en esta cifra no se incluyen las mujeres. Sin embargo no es

posible conocer la proporción de los analquenses en el total de los

trabajadores de la ciudad, ya que para ésta no se tienen los datos

sobre ocupación en esos a ñ o s .

212
TRABAJADORES Y DESOCUPADOS EN GENERAL. 1888-1907

%DEL %DEL ‘X DEL X DEL


TOTAL TOTAL %TOTAL TOTAL TOTAL X TOTAl
POB. OCUPADOS ADULTOS POB. OCUPADOS ADULTOS
1tí00 1888 1838 1888 1907 1907 1907 1907

OCUPADOS t 3,014 37.47 100.00 54.83 5,626 29.23 100.00 42.5


MAYORES OCUPADOS» 2,821 35.07 93.60 51.32 5,555 28.86 98.74. 41.9
MENORES OCUPADOS 169 2.10 5.61 3.07
MAYORES ESTUDIANTE 24 0.30 0.80 0.44 18 0.09 0.32 0.1
VAGOS 53 0.28 0.94. o.¿
MENORES ESTUDIANTE 280 3.48:

DESOCUPADOS ADULT. 2,652 32.97 48.24 7,625 39.62 57.

t INCLUYE ESTUDIANTES MAYORES, NO MENORES


» NO INCLUYE MAYORES EBTUIANTES NI VAGOS

REFERERNCIAS GENERALES

1838 1907
TOTAL HABITANTES 8,043 19,247
HOMBRES 3,tí06 8,tí96
MUJERES 4,235 10,351
ADULTOS 5,497 13,238
ADULTOS HOMBRES 2,563 5,724 + 8 SIN ESTADO PERO QUE TRABAJAN = 5732
ADULTOS MUJERES 2,934 7,517

Cuadro 21. Trabajadores y desocupados en Analco. 1888-1907.


OCUPACION 1888.
PORCENTAJES DEL TOTAL DE LA POBLACION

Gráfica 18. Ocupación en Analco en 1888. Porcentajes del total de


la población.

214
Entre 1888 y 1907 los trabajadores analquenses aumentaron

internamente en 97%, representando un 34% del incremento de la

población del barrio. A pesar de que el crecimiento de los

ocupados, permaneció por abajo del de la población, fue muy

significativo, pues por un lado el total de trabajadores de 1888

contabilizó a las mujeres en tanto el de 1907 no, salvo en el caso

de las prostitutas, maestras y religiosas y, por el otro, se debe

recordar que en ese tiempo se dio un notable aumento de adultas,

por lo que la confiabilidad de los porcentajes vertidos en el

cuadro 22 es muy cuestionable.

INCREMENTO DE TRABAJADORES Y DESOCUPADOS EN GENERAL. 1888-1907

% ‘ %
«
RESPECTO RESPECTO
A
CALIDAD POBLACION ANUAL
888-907 ' 1888 1888 888-907

OCUPADOS í 2,612 86.66 32.48 137


MAYORES OCUPADOS» 2,734 96.92 33.99 144
MENORES OCUPADOS -169 -100.00 -2.10 -9
MAYORES ESTUDIANTE -6 -25.00 -0.07.
VAGOS
MENORES ESTUDIANTE

DESOCUPADOS 4,973 187.52 61.83 262

t INCLUYE ESTUDIANTES MAYORES, NO MENORES


» NO INCLUYE MAYORRES ESTUDIANTES NI VAGOS

Cuadro 22. Incremento de trabajadores y desocupados en Analco.


1888-1907.

215
%DEL
%DEL I DEL TOTAL i TOTAL
TOTAL TOTAL OCUPADOS %TOTAL ADULTOS t TOTAL
POB, OCUPADOS DEL SEXO ADULTOS SEXO DESOCUP.
1808 1ot’t* 1888 1888 1888 1888 í888
EMPLEADOS t 2,417 30,05 80.18 100.00 43,97 94,30
MAYORES EMPLEADOS* 2,287 28.43 75.88 84,62 41,60 89,23
MENORES OCUPADOS** m 1«00
i 3.68 4,59 2.02 4,3ó
MAYORES ESTUDIANTE 18 0.24 0,63. 0.79 0,35 0.74
VAGOS
MENORES ESTUDIANTE 144 1.78

DESOCUPADOS 257 3.20 4,68. 10.03' 7, t>'i%

î INCLUYE ESTUDIANTES MAYORES, NO MENORES


** NO INCLUYE MAYORES ESTUIANTES NI VAGOS

%DEL
%DEL %DEL TOTAL 5 TOTAL
TOTAL TOTAL OCUPADOS %TOTAL ADULTOS %TOTAL
POB, OCUPADOS DEL SEXO ADULTOS SEXO DESOCUP,
1907 1907 1907 1907 1907 1907 1907
EMPLEADOS * 5,613 29,16 99.77 100,00 42,40 98,06
MAYORES EMPLEADOS* C•J » CÀ
28,79 98,51 93,74. 41j86 96,82.
MENORES OCUPADOS**
MAYORES ESTUDIANTE 18 0,09 0,32 0.32 0.14 0.31
VAGuS 53 0,28., 0,94. 0.94 0.40 0,93
MENORES ESTUDIANTE

DESOCUPADOS 119 0,62. 0,90 2.08' 1,56

REFERERNCIAS GENERALES
1338 1907
TOTAL HABITANTES 8,043 19,247
HOMBRES 3,306 8,896
mujeres 4,235 10,351
ADULTOS' 5,497 13,238
ADULTOS HOMBRES 2,563 5,724 + 8 SIN ESTADO PERO QUE TRABAJAN = 5732
ADULTOS MUJERES 2,934 7,517

Cuadro 23. Trabajadores y desocupados hombres en Analco. 1888-1907.

216
INCREMENTO DE TRABAJADORES Y DESOCUPADOS. 1388-1907.

'
l DE ‘ % DE * % DE ‘
% * % * % * ANUAL ANUAL ANUAL
RESPECTO * OCUPADOS TOTAL TOTAL
RESPECTO RESPECTO
* CALIDAD POBLACION AL SEXO ANUAL HOMBRES HOMBRES OCUPADOS
888-907 1338 1388 1383 833-907 838-907 888-907 888-907

OCUPADOS 3,196 132.23 39.74 83.97 168 6.96 4.42 5.58


MAYORES OCUPADOS 3,255 142.33 40.47 35.52. 171 7.49 4.50 6.07
MENORES OCUPADOS
MAYORES ESTUDIANTE -1 -5.26 -0.01 -0.03
VAGOS

DESOCUPADOS -138 -53.70' -1,72 -3.63 -7 -2.33 -0.19 -0.27

Cuadro 24. Incremento de trabajadores y desocupados hombres en


Analco. 1888-1907.
TRABAJADORES Y DESOCUPADOS MUJERES
1888
c o m c -> H z :m 0 3 3 0 'o

Gráfica 19. Trabajadores y desocupados hombres en Analco. 1888-


1907.

218
TRABAJADORES Y DESOCUPADOS HOMBRES
PORCENTAJE DE LA POBLACION, 188 8-1 907
m t - > H z m o 33 o *ü

:::::: i - - ■■ rmtmrmn •••••?

EMPLEADOS MAYORES MENORES ESTUDIANTES MAYORES MENORES MUIOS DESOCUPADOS


is«a CZU 30.08 2 8.43 1. 38 2.08 0. 2 4 1. 70 3.2
, 9ot mn) 20.10 28.70 0.00 0.28 0.82

Gráfica 20. Trabajadores y desocupados hombres en Analco.


Porcentaje de la población, 1888-1907.

219
En ese mismo sentido se puede observar que los datos sobre la

generalidad de los trabajadores en 1907 que se muestran en los

cuadros 21 y 22, son muy similares a los mostrados en los cuadros

23 y 24, en los que se vierten datos del empleo únicamente para el

sexo masculino.

TRABAJADORES Y DESOCUPADOS MUJERES


1888

Gráfica 21. Trabajadoras y desocupadas en Analco. 1888.

220
LOS HOMBRES ANALQUENSES QUE TRABAJAN

En 1888 los hombres ocupados constituían el 28% de los

analquenses, el 76% del total de ocupados, el 42% del conjunto de

los adultos y el 89% de los mayores hombres.

En 1907 la representación proporcional de los trabajadores

analquenses aumentó del 28% al 29%, continuaron siendo el 42% de

los adultos, pero ascendieron del 89% al 97% de los mayores

hombres. Se ignora su porcentaje respecto al total de ocupados dada

la ausencia de datos para las mujeres trabajadoras. En ese año el

porcentaje de adultos hombres que trabajaban era mayor que en 1888,

aunque en ambos fue muy alto. Además, si se toma en cuenta que por

adultos se consideró a los mayores de quince años, se puede decir

que prácticamente todos los hombres adultos trabajaban2 .

Ya fuera porque acudieran a la demanda de trabajo de la

ciudad, ya porque en el propio barrio hubiera labores que realizar,

tanto oriundos como inmigrantes analquenses encontraban la forma de

integrarse al mercado laboral tapatío. Así, en la primera década

del siglo XX, Analco continuaba identificándose y siendo

identificado como un barrio de trabajadores.

Desde la perspectiva que se vea, los incrementos anuales de

los trabajadores analquenses hombres fueron significativos: 6%

respecto al total de ocupados, igualó al de la población en su

conjunto -al que como se mencionó en el capítulo anterior aportan

más las mujeres en edad de trabajar-; 7% en relación a los hombres

que desempeñan alguna labor, crecimiento que supera al que tuvo la

población en su conjunto, y 5% respecto al propio sexo. Analco

221
contribuyó a la masculinización de la ciudad, pero a una

masculinización creativa, trabajadora

LAS MUJERES ANALQUENSES QUE TRABAJAN

El padrón de 1888 registró algunas trabajadoras. Sin embargo,

es probable algunas de ellas empleadas en negocios, comercios o

talleres familiares no hayan sido incluidas en ese conteo. Uno de

los trabajos fundamentalmente femenino que tampoco se registró en

1888 es el de la prostitución, oficio que se sabe era desempeñado

en Analco desde la época colonial.

No obstante las imperfecciones de esos registros, el cuadro 25

muestra los datos generales y porcentajes para el trabajo y

desocupación femenina, que sirven de base para algunas reflexiones.

En 1888 las mujeres constituyeron casi el 2 0% de la población

trabajadora, poco más del 20% de las adultas se empleaba en algún

oficio y eran el 7% de la población total. Si bien el trabajo

femenino remunerado tiene una proporción mucho menor que el

masculino, refuerza la consideración de que Analco era un barrio de

trabaj adores.

Más allá de las mujeres que se empleaban por un salario, la

mayoría de ellas realizaban labores domésticas y producían

cotidianamente satisfactores a los que dada su situación económica

no podían acceder por el comercio, y no recibían por ellos ningún

sueldo.

222
Independientemente de que el padrón de 1907 no aporte datos

del trabajo femenino, hay noticias de mujeres que tenían empleos o

negocios en la primera década del siglo XX.

OCUPACION 1907. (HOMBRES)


PORCENTAJES DEL TOTAL DE LA POBLACION

Gráfica 22. Hombres que trabajan en Analco. Porcentajes del total


de la población. 1907

223
-
Ï DEL
í DEL t DEL TOTAL * TOTAL
TOTAL TOTAL OCU PADOS X TOTAL Al}IJLT05
PDB, OCUPADOS DEL íSEXO ADULTOS SE ay
*..*f. 000
00 1888
1888 188S 1888 i000 i0

EMPLEADAS 597 7.42 19.81 100.00 10.88 2 0 ,35


MAYORES EMPLEADAS 5 a9 8«/ü 1 1 .ob 9 0 , ¿o v.yi ío.37
MENORES EMPLEADAS 58 0.72 1.92 9,72 í , 06 1 .Vo
MAYORES ESTUDIANTE 5 0.08 0.17 í.i,Kil (.),(.)9 0.17
MENORES ESTUDIANTE .138 1.89
VAGAS

J.7,C
U J7¡
. ol.ó ó
DESOCUPADAS ¿ ,3 95 ¿9 »/o /9.4o

- ii
¡ DEL %

f % DEL DEL TOTAL


% % TOTAL
¡ TOTAL TOTAL OCUPADOS % TOTAL /íDULTüS
POS. OCUPADOS DEL SETO ADULTOS sEXO
1907 1907 1907 1907 1907 1907
EMPLEADAS 56 U t¿9 1 «i.)0 100,00 0.42 (i, 7 4
MAYORES EMPLEADAS
MENORES EMPLEADAS
MAYORES ESTUDIANTE
MENORES ESTUDIANTE
VAGAS

DESOCUPADAS 7,481 3 b ,7 8 58.36 99 2 i


t INCLUYE ESTUDIANTES MAYORES, NO MENORES
tí NO INCLUYE MAYORES ESTOJANTES NI VAGOS

' REFERERNCIAS GENERALES


1 y oo i 9o7
TOTAL HABITANTES 8,043 19,247
hombres 3 , 80 a 8.898
MUJERES d , 2 t t 10 ,3 5 1
ADULTOS 5,497 13,238
ADULTOS HOMBRES 2 , 5 6 3 •5,724 + 8 SIN ESTADO PERO QUE TRABAJAN = 5 7 3 2
ADULTOS MUJERES 2 , 9 3 4 7 f 517
Cuadro 25. Trabajadoras y desocupadas mujeres en Analco. 18«b-iyu7.

224
Se sabe de la existencia de señoras a cargo de comercios, por

las solicitudes que dirigían al ayuntamiento para que se les

hicieran consideraciones en cuanto al pago de impuestos.3

Asimismo, la Breve crónica del barrio de Analco menciona "una

tienda entonces muy conocida como de 'las Maximitas1, ya que tanto

la abuela, como la madre y la hija se llamaban Maximinas" las

cuales, además, posiblemente fueran reposteras, pues el mencionado

documento anota:

fue muy popular esa tienda de abarrotes principalmente porque


allí vendían un pan del tipo 'semitas7 de figura ovalada no
muy grande, de unos 7/8 centímetros de largo, los llamaban por
más nombre 'Pedos de Monja7 .Quienes los recuerden dicen eran
muy sabrosos, los vendían en gran cantidad, puede decirse que
todo el barrio los comía, valían la miseria de 6 piezas por un
centavo. (Crónica anónima...)

La Crónica menciona otros dos o tres abarrotes a cargo de

mujeres, uno de ellos el de "'Las Golondrinas7 de unas señoritas

muy conocidas en el barrio Las Ayala", las cuales además de

dedicarse al comercio "eran modistas" (Crónica anónima...).

Por gusto o por necesidad, las analquenses hacían la lucha de

diversas maneras, de ahí que dos de ellas hayan pedido permiso a

las autoridades municipales de rentar sillas en parajes públicos

para que los transeúntes descansaran.4 También hay evidencia de

que desempeñaban ciertos trabajos de tipo temporal, como el que

ofrecía anualmente el señor Ricardo Ochoa en su fábrica de

conservas de frutas ubicada en la manzana 66 situada entre Salud,

Avispero, Gorrión y Presa, que

ocupaba solamente mujeres jóvenes, muchachas, para mondar


la fruta, trabajaban solamente en la temporada de las
frutas que envasaba que eran duraznos, peras, chabacanos,
guayabas y naranjas... fruta que le llegaba

225
principalmente de las huertas de San Andrés y de las
huertas de la Quinta Velarde... Las muchachas de por allí
t e m a n verdadero alboroto por trabajar aún que fuera por
pocos días, ya conocían la señal de la llamada que sonaba
a temprana hora, ellas acudían muy aseadas y con su
mandil muy limpio, recibían un pequeño cuchillo y las
instrucciones respectivas para mondar la fruta según se
tratara de una u otra" (Crónica anónima...).

Además las "Conchas", tres familiares que llevaban el mismo

nombre y vivían en una huerta ubicada en la manzana 92, eran

cantantes y amenizaban fiestas y peleas de gallos en el local que

había para esos espectáculos en la cerrada del Aguila, también

llegaron a cantar en la plaza del barrio tratara de una u otra"

(Crónica anónima...).

Otro tipo de trabajo realizado principalmente por mujeres se

relacionaba con la preparación de alimentos. En la calle del Aguila

tuvo una cenaduría una Sra. Petra y su hija Rutilia muy


conocida ésta tanto por su negocio como por su físico,
era muy gorda... fueron conocidas porque empezaron con
tortillería en su casa..., siguieron con la cenaduría que
Rutilia atendió casi hasta su muerte...(Crónica
anónima... ) .

Estos ejemplos muestran que para 1907 las mujeres desempeñaban

oficios diversos, en los cuales se mezclaba la demanda citadina y

el abasto del barrio, con la iniciativa de ellas. Si en este

período fueron las adultas el sector de población que más creció -

seguramente porque buscaban alternativas de trabajo y una mejor

calidad de vida-, resulta difícil pensar que la fuerza de trabajo

femenina representara en 1907 menos del 2 0% al que ascendía en

18885 .

El objetivo con el que el sacerdote realizó el padrón fue el

de conocer el estado en que vivía su feligresía. Desde esa

226
perspectiva el trabajó femenino no era importante sino en la medida

que incidiera en la sociedad analquense. De ahí que sólo le

importó señalar a las maestras, quienes al igual que él, debían de

encauzar a la niñez y por tanto tenían una imagen en el barrio; y,

por otro lado a las prostitutas, las que a pesar de ser menos del

0.3% de la población total y menos del 0.4% de los adultos,

constituían tanto para el sacerdote, como para la opinión pública

tapatía una "fuente de inmoralidad" que debía ser combatida para

cuidar a los jóvenes de su influencia. Al respecto cabe mencionar

que el padre Anesagas'ti no quiso escribir sus nombres y sólo las

anota con las letras "X Y Z", negándoles con ello su

individualidad. Por otra parte, considerando que estas mujeres

fueron identificadas por el señalamiento de los vecinos, así como

el criterio utilizado para distinguir a doncellas y solteras -en

las primeras se aseguraba su castidad, mientras que en las segundas

no-, además de las quejas y comentarios que al respecto aparecen en

la prensa de la época, es probable que la prostitución se ejerciera

en mayores proporciones en el barrio.

Aunque tampoco el trabajo de menores se registró en 1907, con

toda seguridad algunos de ellos ejercían algún oficio en el barrio,

sobre todo en el caso de empresas, talleres o comercios familiares.

En 1888 sólo trabajaba el 55% de la población en edad de

hacerlo. Este porcentaje disminuyó a 42% en 1907, año en que no se

tomó en cuenta a las mujeres que desempeñaban algún oficio. Estas

habían representado el 20% de la población trabajadora en 1888.

Tomando en cuenta lo anterior, así como el que los hombres

227
aumentaron su porcentaje entre los trabajadores en un 4% y

siguieron representando un 41% del total de los adultos, podemos

inferir que las mujeres trabajadoras seguían teniendo una

representación significativa en el número de ocupados en Analco y,

por lo tanto el porcentaje de trabajadores en el barrio aumentó en

1907 -los desocupados disminuyeron un 13% en 1907, cifra menor que

el 20% que representaban las mujeres trabajadoras-. Además, no hay

indicios de que el trabajo femenino haya descendido, sino lo

contrario, como se mencionó en los ejemplos anteriores.

DESOCUPADOS

Los analquenses desocupados en 1868 eran 4,843, es decir el

69% de la población. Esta proporción bajó en 1888, año en el que el

33% de los adultos y el 48% del total de los habitantes de Analco

no trabajaban. Para 1907 la proporción del desempleo aparentemente

aumentó, aunque los datos exclusivos sobre los hombres apuntan lo

contrario.

En 1888 los desocupados hombres eran el 3% de la población, el

5% de los adultos y el 10% tanto de los adultos hombres, como del

conjunto de los desocupados. Para 1907 el desempleo masculino se

reduce al 0.6% de la población, el 0.9% de los adultos y el 3% de

los mayores hombres. Prácticamente todos los hombres trabajaban en

Analco, pues no sólo baja la proporción de los que no tienen

empleo, sino que incluso en números absolutos los desempleados

disminuyen.

228
Si,bien llama la atención la capacidad que los viejos y nuevos

analquenses tenían para acomodarse a la vida económica de la

ciudad, el hecho de que el número de desocupados disminuyera en una

población que se incrementaba tan aceleradamente, es indicador de

un crecimiento significativo de Guadalajara, en el que Analco

desempeñaba un papel importante: como ya se mencionó, responde a la

demanda de la ciudad recibiendo inmigrantes trabajadores y

acomodándolos en el mercado de trabajo tapatío.

LOS OFICIOS SEGUN LOS CENSOS DE 1895, 1900 Y 1910

Las innovaciones que se dieron durante el porfiriato en

incluían transformaciones en la vida económica general, en los

oficios y en la concepción y valoración social que de ellos tenía

tanto el común de la gente, como el propio Estado.

En los cuadros 26 a 32 se muestra el cambio en las

categorizaciones oficiales de los oficios según los Censos

Nacionales de 1895, 1900 y 1910. En esas categorías se vaciaron las

199 ocupaciones registradas por los padrones en Analco, con base en

el glosario que de los mismos que se anexa en el recuadro. Los

datos que se anotan como referencia corresponden en 1895 y 1910 a

todo el cantón de Guadalajara y en 1900 al estado de Jalisco.

El censo de 1895 agrupó los diferentes tipos de empleo en lo

que se llamó la ocupación principal, la cual a su vez estaba divida

en categorías. En el cuadro 26 se enumeran los oficios que cada

ocupación principal incluía y en el 27 se muestran dichas

ocupaciones en conjunto.

229
CANTON ANAL­ ANAL­ CANTON AI1AL- ANAL­ CANTON A N A L - ANAL­
GUAD. CO CO GUAD. CO to GUAD." CO CO
1395 1838 1907 1895 1888 1907 189 1 83 3 1907

PROFESIONES INDUSTRIAS,
BELLAS ARIES V
Abogados 178 0L 2 OFICIOS
Agentes negocios 51 1 75
A rquitectos 16 A ceiteros 3 T alabarteros 3/1 30 44
D entistas 9 A cróbatas 23 Tapiceros, colc 26 17
e
Farm acéuticos , 81 A ctores 10 Taquígrafos 21
Ingenieros 54 3 Empleados e s ta b . T ejedores 4,096 3 3
M a e s t r o s de o b r a 27 1 6 industriales 392 T e le g ra fista s 43 7
M arinos 3 A lba ñ ile s 1,772 12 370 T in to rero s 41 3 5
M ecánicos 117 1 57 A lfareros 2,543 12 27 T ipógrafo 190 1

Médicos 90 1 An i 1 e r os 29 Tonelero 28
N otarios 21 Armeros 5 Toreros 2 2
Parteras 61 Bordadores 42 Tornero 2
Profesores 604 1 3 C antantes 9 V e lero 241 5 3
Sacerdotes 203 1 21 Can t e r o s 297 6 38 V idriero 4
V eterinarios 3 1 l C arpinteros 2,001 91 261 Yesero 10
Carroceros 113 42 134 Zapatero 2,207 240 454
Tot. c /p ro fe s io n 1,518 9 123 Cereros 7 C
1
Cerveceros 20 2 Tor. In d .A rt. 0 23,395 1,054 2.255
ESCOLARES 7,771 280 C igarreras 445 *
Cofreros 13
ESTUDIANTES 1,256 24 13 Coheteros 80 4 D IV E R S A S OCUPAC
C u rtid o res 343 14 34
ADMINISTRACION D ibujantes 21 Adobero 90 14
Doradores 38 1 1 Aguador 174 12 16
Emp. p ú b lic o s 706 12 Dulceros •-.cc
¿ JJ 17 20 A rriero 459 5 11
Jefes e jé rc ito 71 E banistas 9 1 B ille te ro 20 2
M ilita re s tropa 926 Encuadernadores 161 c
Carbonero 10
P o lic ía 174 Escritores 69 Cargador 337 39 112
E s cu ltores 37 4 C arretonero 136
T o t . Ad i Ti or i . 1,877' 12 F i Iarmón icos 611 11 6 Cazadores 23
F lo rista s 64 Cocheros 146 3 69
AGRICULTURA Fosforeros 37 4 I C ostureras 2,461 299
7
Fotógrafos 31 1 \ D om ésticos 7,764 150 58
A d a o r e s . Campo 426 Fundidores 39 1 10 Emp. p a r t i c u l a r 409 2 I4f
7
A g ric u lto res 801 11 Tu st er os 7 r,
.'0 4 0 Eflipuntadoras 569
Peones 38,165 19 33 G aloneros c
i H ortelanos 925 rJ . *
.i
34
Grabadores rt
L 1 Jardineros 34 i
T o t. A g r ic u ltu r a 39,392 22 49 Guanteros 1 lavanderas 2,059 2
Herradores 30 8 M arineros 11
MINERIA H erreros 672 50 • 83 M atanceros 305 3 1:
H ojalateros 242 6 22 He s a 1 i n a s 104 4!
A dm inistración 0 Harineros 4 M olenderas 1,385
M ineros, b a rre t. 54 0i. Jaboneros 52 2 1 Pescadores 66
Obreros fund. 212 1 1 Ladr i 11eros 214 c
54 Porteros 39
Lapidarios 9 T o rtille ra s 1,477 15
Tot, M inería 266 1 7
,\ Latoneros 116 L 8
Li Lógrafos 53 4 7 T o t. D ive rsa s E 19,493 564 55
COMERCIO M odistas 182
Obreros in d u st. 1,319 54 1 OTROS 317 38
Corredores 62 2 29 Panaderos 1,226 73 125
C om erciantes 6806 553 688 Pasamaneros 13 1 JORNALEROS 466 1.43
D ependientes 216 0 0L P aste le ro s 25 “í 2
Vendedores anb. 701 2 57 P eluqueros 229 8 34 TOTAL GENERAL 96,892 3,01 4 5,67
P intores 278 20 106
T o t. C om ercio 7,735 557 776 P lateros 110 14 ".C
CJ
Plom eros ¿9
BANQUEROS O Pureros 136 14 c
J

R elojeros 41 4 2
PROPIETARIOS 1410 0 17 Sastres 990 278 272
Sombrereros 1,051 18 13

del
Cuadro 26. Población según la ocupación principal. Parámetros
censo de 1895. Guadalajara en 1895 y Analco en 1888 y 1907.
230
POBLACION SEGUN LA OCUPACION PRINCIPAL
(PARAMETROS DEL CENSO BE 1895)
-RESUMEN-

¡UADALAJA- 2 DE 2 DE 2 DE 2 DE 2 DE 2 B
ÎA CANTON TRABA- HABI­ ANALCO TRABA­ HABI­ ANALCO TRABA­ HABI
1895 JADORES TANTES 1838 JADORES TANTES 1907 JADORES TANTE
PROFESIONES 1 ,5 1 8 1.57 0 .71 9 0.30 0 .11 128 ¿ ¿ 'o 0.6
ESCOLARES 7 ,771 3.02 3 .61 280 9.29 3.43
ESTUDIANTES 1 ,2 5 6 1.30 0.58 24 0 30
. 0.30 18 0.32 O.í
ADMINISTRACION 1,877 1.94 0.87 4 0.13 0.05 12 0 .2 1 0 F .

AGRICULTURA 3 9 392
, 4 0 .6 6 18.31 57 1 .8 9 0.71 497 0.87 0.2
MINERIA 266 0 .2 7 0.12 1 0.03 0 01
. A 0 05
. 0 .(
COMERCIO 7,785 8.03 3 62
.
re 7
• J - .t / i y .4y 6.9J 776 1 3 ,7 9 4.C
BANQUEROS 0 o i)

PROPIETARIOS 1 ,4 1 0 1 .46 0.66,. o 17 0 30


. 0 . í

INDUSTRIAS, BE-
LLftS ARTES Y
OFICIOS 23,895 24.66 i l . 11 1,054 34.97 13.10 2,255 40.08“ 11.7
OCUPACIONES DI-
VERSAS 1 9 ,4 9 3 2 0 .1 2 9 « U6. o4¿ 27.94 i 0 .4 7 933 1 6 .5 8 4.E
JORNALEROS 466 1 5 .4 6 . 5 .7 9 1 ,4 3 5 2 5 .5 1 7.t
TOTAL OCUPADOS! 9 6 ,3 9 2 100.00 45.04 3 ,0 1 4 10 0 ,0 0 2 3 7 .4 7 5,626 1 0 0 .0 0 2 2 9 .2
IMPRODUCTIVOS 1 1 8,238 54.96 5,029 6 2 .5 3 13,621 70.7
ADULTOS DESOCUP 1 0 4 ,6 6 3 43.65 2,652 3 2 .9 7 7,625 3 9.6
TOTAL HABITANT. 2 1 5 , 1 3 0 1 0 0 .0 0 8,043 i 0 0 00
. 19 ,2 4 7 100. C
................... ..............

t INCLUYE MENORES EN 1383

Cuadro 27. Población según la ocupación principal. Parámetros del


censo de 1895. Resumen.

231
En ambos casos se han agregado para Analco las categorias de

"otros" y "jornaleros". El primero por la ambigüedad del

significado de algunos oficios (ver recuadro de oficios) y en el

segundo por considerar a estos trabajadores representativos del

proceso que se estaba viviendo.

OCUPACION PRINCIPAL
P A R A M E T R O S D E L C E N S O D E ISSf
t J
J O
O
z m
o H
m
w

Gráfica 23. Ocupación principal. Guadalajara y Analco, según


parámetros del censo de 1895

232
CRECIMIENTO DE LA POBLACION SEGUN LA OCUPACION PRINCIPAL
(PARAMETROS DEL CENSO DE 1 8 9 5 )
-RESUMEN-
X DEL * X DEL * *
* % DE “ TOTAL DE TOTAL DE ANUAL
888-907 PROPIO TRABAJAD. HABITANT. 888-907 M I
PROFESIONES ii9 1322.22 4.58 1.08 8.28
ESCOLARES
ESTUDIANTES -8 -25.00 -0.23 -0.05 -0.32
ADMINISTRACION ÿ 200.00 0.31 0.07 0.42
AGRICULTURA -8 -14.04 -0.31 -0.07 (0.42)
MINERIA 2
COMERCIO 219 39.32 8.38 1.95 11.53
BANQUEROS 0
PROPIETARIOS 17
INDUSTRIAS, BE- 0
LLAS ARTES Y 0
O F IC IO S 1,201 113.95 4 5 . 9o 10.72 83.21
OCUPACIONES D I - 0
VERSAS 9i 10.81 3.48 0.81 4.79
JORNALEROS 9 89 207.94 37.10 3.85 51.00
TOTAL OCUPADOS 1 2,812 38.88 100.00 23.31 137.47
IMPRODUCTIVOS 8,592 170. o 5 /8.8 9 452.21
ADULTOS DESOCUP 4,973 187.52 44.39 281.74
TOTAL HABITANT. 11,204 139.30 100.00 589.88
tt INCLUYE MENORES EN 1 088
W EN NUMEROS NATURALES

Cuadro 28. Crecimiento de la población en Analco según la ocupación


principal. Parámetros del censo de 1895. Resumen.

233
RECUADRO
GLOSARIO DE OFICIOS

Abastero.- El que compra reses para matarlas y vender la carne


al por mayor.

Abogado.- Licenciado, perito en derecho que se dedica a


defender en juicio los derechos de los litigantes y
a dictaminar sobre las cuestiones judiciales que se
le consultan.

Administrador de coches.- El que administra coches ajenos.

Agente Viajero.- Persona que media entre el comprador y el


vendedor que viven en distintas comunidades.

Agricultor.- Persona que labra o cultiva la tierra.

Aguador.- Persona que tiene por oficio llevar o vender agua.

Albañil.- Operario que trabaja en la construcción de cualquier


obra de fábrica de ladrillo o mampostería.

Alfarero.- Fabricante de vasijas de barro.

Ancheteo.- El que lleva o envía para su despacho porciones


cortas de mercaderías

Arriero.- El que transporta de un lugar a otro con bestias de


c arga.

Barbero.- El que tiene por oficio afeitar o hacer la barba.

Bañero.- Dueño de un baño o persona que cuida de los baños y


sirve a los que se bañan.

Billetero.- Vendedor de billetes de lotería.

Cajero.- El que hace.cajas. Persona que en las tesorerías,


bancos y casas de comercio, esta encargado de la
entrada y salida de caudales.

Cantero.- El que labra las piedras para la construcción y


trabajo en la explotación de canteras.

Cañero.- El que hace las cañerías y cuida de ellas o el


pescador de caña.

Carbonero.- El que hace o vende carbón.

Carpintero.- El que trabaja y labra madera.

234
Carrero.- Carretero; el que hace carros y carretas y también
el que guía las mulas o bueyes que tiran de ellos.

Carrocero.- Anteriormente cochero.

Cerero.- El labra o vende la cera.

Cerillero.- El que hace o vende cerillos.

Caballerango.- Caballerizo. El que cuida de las caballerizas.

Cajero.- La persona que en las tesorerías y casas de hombres


de negocios esta destinada para recibir y distribuir
el dinero que entra en ella.

Cajista.- El oficial de imprenta que junta y ordena las letras


para componer lo que se ha de imprimir.

Camposantero.- El que está encargado de un camposanto o


cementerio.

Cargador.- El- mercader que embarca sus mercadurías para comerciar


con ellas en otras p a r t e s . El que se alquila para
conducir cargas de una parte a otra.

Carnicero.- El que vende carne.

Cervecero.- El que por oficio hace o vende cerveza.

Cobrador.- El que tiene a su cargo cobrar.

Cochero.- El que tiene por oficio gobernar los caballo o mulas que
tiran del coche.

Comerciante.- El que comercia.

Conductor.- El que conduce.

Corredor.- El que por oficio interviene en almonedas, ajustes,


compras y ventas de todo género de cosas.

Costurera.- La que por oficio cortar y coser ropa.

Cuartero.- La persona a quien se encarga la fieldad y cobranza


de las rentas de granos de los cortijos: dícese así
porque suele ser la cuarta parte la que se paga al
dueño de la tierra.

Colchero.- El que tiene por oficio hacer colchas.

Cordonero.- El que tiene por oficio hacer cordones, flecos,


etc., el que hace jardería.

235
Curtidor.- El que tiene por oficio curtir pieles.

Charalero.- El que por oficio vende charales.

Chiquihuitero.- El que por oficio hace o vende chiquihuites o


canastos.

Chocolatero.- El que por oficio hace o vende chocolate.

Dependiente.- El que sirve a otro esta subordinado a su


autoridad.

Dibujante.- El que dibuja.

Director.- El que dirige alguna obra o trabajo.

Doméstico.- Se dice de los criados que sirven en una casa.

Dorador.- El que tiene por oficio, dorar.

Dulcero.- El que hace o vende dulces.

Ebanista.- El que trabaja maderas preciosas.

Empalmador.- El junta cabos, sogas o tubos entrelazando las


pu n t a s .

Encuadernador.- El que tiene por oficio encuadernar.

Escultor.- Artífice que esculpe y entalla alguna efigie, en


piedra , marfil, madera, barro, etc.

Estanciera.- El que cuidaba alguna estancia.

Empacador.- El que por oficio empaca objetos o mercancías.

Empedrador.- El que tiene el oficio de empedrar.

Empleado.- El destinado por el gobierno al servicio público.

Escribiente.- El que. traslada y pone n limpio lo escritos de


otro o escribe lo que se le dicta.

Estudiante.- El que hace estudios superiores.

Farmacéutico.- Persona que profesa o ejerce la farmacia.

Fogonero.- El que cuida del fogón, sobre todo en las máquinas


de vapor y en las locomotoras.

Fontanero.- Artífice que fabrica y compone las fuentes y


cañerías.

236
Fotógrafo.- Persona que ejerce la fotografía.

Fabricante.-El que fabrica, el dueño artífice o maestro que


tiene por su cuenta la fabrica de alguna cosa o
trabaja eñ ella.

Fidillero.- El que por oficio hace o vende fideos.

Fundidor.- El que tiene por oficio fundir metales.

Fustero.- El que realiza las dos piezas de madera que tiene


la silla del caballo.

Florero.- Persona que vende flores.

Gallero.- El que cría gallos de pelea u organiza estas.

Gañán.- Mozo de labranza.

Galonero.- El que por oficio hace galones o ribetea.

Grabador.- El que por oficio graba figuras en láminas de


me t a l .

Garrotero.- Guardafrenos de los ferrocarriles.

Gendarme.- Militar destinado a mantener el orden y la


seguridad pública.

Guardia.- El dedicado a la defensa, custodia o protección.

Hortelano.- El que cultiva una huerta.

Herrador.- El que por oficio hierra las caballerías.

Herrero.- El que labra el hierro.

Hojalatero.- El que hace y vende pieza de hojas de lata.

Huacalero.- El que hace o vende huacales, especie de alacenas


portátiles de forma cuadrada que se usan para
llevar algo a la espalda.

Ingeniero.- El que discurre con ingenio las trazas o modos de


ejecutar alguna cosa.

Inspector.- El que por oficio reconoce, vigila o inspecciona


alguna cosa.

Instalador.- El que por oficio instala.

Impresor.- El que por oficio imprime.

237
Incrustador.- El que por oficio incrusta.

Industrial.- El que vive de la industria, es decir la maña y


destreza o artificio para hacer alguna cosa.

Jardinero.- El que por oficio cuida y cultiva algún jardín.

Jabonero.- El que fabrica o vende jabón.

Joyero.- El que hace o vende joyas.

Jefe.- El superior o cabeza de algún cuerpo u oficio.

Lavandera.- La que por oficio lava ropa ajena.

Ladrillero.- El que hace o vende ladrillo.

Latonero.- El que hace y vende coa de latón.

Litógrafo.- El que ejercita en el arte de dibujar en piedra


preparada al efecto para multiplicar lo ejemplares
de un dibujo o escrito.

Labrador.- El que cultiva la tierra.

Lechero.- El que vende leche.

Matancero.- El que trabaja en matar cerdos y preparar su


carne.

Mulero.- Mozo que cuida de las mulas.

Marmolero.- El que trabaja mármol.

Minero.- El que trabaja en las minas.

Maestro.- El que enseña alguna arte o ciencia; el que ejerce


públicamente un oficio mecánico, el perito en
alguna, materia.

Maicero.- El que vende maíz.

Maquinista.- Obrero que monta y desmonta los decorados de


un teatro. El que vigila o gobierna una máquina.

Mecánico.- Conductor de vehículos automotores, perteneciente


a un oficio manual.

Médico.- El que se haya legalmente autorizado para profesar y


ejercer la medicina.

238
Medidor.- El que mide alguna cosa, el sujeto destinado en
cualquier pueblo para asistir a la medida de las
cosas que tienen medida de saca, como aceite, vino.

Mensajero.- El que lleva algún despacho, mensaje o noticia a


otro.

Mesonero.-El que tiene por oficio hospedar en los mesones a


los forasteros, dándoles, por su dinero, lo que
necesitan para sí y sus caballerías.

Molinero.- El que tiene a su cargo algún molino y trabaja en


él y el que los hace o los compone.

Motorista.- Persona que guía motocicletas.

Mozo.- El que sirve en las casas o al público en oficios


humildes y de trabajo.

Músico.- El que se dedica a la música.

Nevero.- El que por oficio hace o vende nieve.

Oficial.- El que se ocupa o trabaja en un oficio de manos; en


la milicia a cualquiera arriba de alférez.

Operario.- Obrero que opera máquinas, trabajador.

Organista.- El que toca el órgano.

Oblellero.- El que hace y vende obleas.

Obrajero.- Capataz o jefe que cuida y gobierna a la gente que


trabaja en alguna obra y obraje.

Obrero.- Persona que se dedica a algún oficio o trabajo


manual retribuido.

Pailero.- El que hace pailas: vasija grande o vaso de cobre,


azófar o hierro, ésta última sirve para tostar el
cacao y otras cosas.

Pajero.- El que conduce o lleva paja a vender de un lugar a


otro.

Panadero.- El que tiene por oficio hacer o vender pan.

Pasamanero.- El que hace pasamanos, franja y otra cosas.

Pastelero.- El que hace y vende pasteles.

Peinero.- El que fabrica o vende peines.

239
Peletero.- El que compone las pieles finas, trabaja en ellas
o las vende.

Pespuntador.- El que pespunta, labor hecha con aguja de puntos


seguidos y unidos o metiendo la aguja para dar
un punto hacia atrás.

Pirotécnico.- El que se dedica a la pirotecnia, arte de


preparar explosivos y fuegos de artificio.

Platero.- El artífice que labra la plata haciendo de ella


varias cosas.

Pulquero.- El que hace y vende pulque.

Purero.- El que por oficio hace o vende puros.

Peluquero.- Persona que tiene por oficio cortar el pelo,


hacer pelucas, etc. Dueño de una peluquería.

Pintor.- El que por oficio pinta, pintor de brocha gorda.

Planchadora.- La que por oficio plancha ropa ajena.

Portero.- La persona que tiene a su cuidado el guardar,


cerrar y abrir las puerta, el aseo del portal o de
otras habitaciones-

preceptor .- Maestro.

Propietario.- Que tiene derecho o posesión sobre una cosa.

Prostituta.- Trabajadora sexual.

Pulidor.- El que pule o alisa alguna cosa.

Recaudador.- El encargado de la cobranza de caudales y


especialmente de los públicos.

Religioso.- El consagrado al servicio y difusión de la


religión.

Rebocero.- El que hace rebozos.

Relojero.- El que tiene por oficio hacer, componer o vender


relojes.

Sarapero.- El que tiene por oficio hacer o vender sarapes.

Sastre.- El que tiene por oficio hacer vestidos.

240
Sillero.- El que tiene por oficio hacer, componer o vender
sillas.

Sombrerero.- El que por oficio hace o vende sombreros.

Sobrestante.- Encargado de dirigir a ciertos operarios, para


que no estén ociosos.

Soldado.- El que sirve en la milicia en una nación.

Subinspector.- El auxiliar inmediato o segundo del inspector.

Tabernero.- El que vende el vino en las tabernas.

Telegrafista..- Persona que se ocupa en el servicio de los


telégrafos.

Tenedor de libros.- El tiene a su cargo los libros de cuenta y


razón en oficinas públicas o particulares.

Torero.- El que lidia toros en plazas.

Talabartero.- El que fabrica los talabartes, cinturones y


arreos.

Tapicero.- Oficial que teje tapices.

Tejedor.- El que por oficio teje.

Teñidor.- El que por oficio tiñe.

Tintorero.- El que tiñe o da los tintes.

Tipógrafo.- Cajista oficial de imprenta que compone lo que se


ha de imprimir.

Titiritero.- La persona que trae o gobierna los títeres.

Tocinero.- El que vende tocino.

Tornero.- Artífice que hace obras al torno, máquina que sirve


para labrar circularmente la madera, metales, hilar.

Tortillera.- La que hace y vende tortillas.

Trensadora.- La que hace cintas de hilo.

Vaquero.- El encargado de cuidar las vacas.

Varillero.- Buhonero, que vende baratijas como botones agujas


y cintas.

241
Velero.- El que hace o vende velas.

Vidriero.- El que trabaja o vende vidrios.

Vagonero.- El encargado de un vagón, carro del ferrocarril.

Velador.- El que vela o guarda alguna cosa.

Veterinario.- Médico encargado de animales.

Zapatero.- El que hace zapatos.

Las transformaciones acarreadas por la modernidad provocaron

modificaciones en lás concepciones sobre los empleos y los

criterios utilizados para agrupar a los trabajadores en 1900

variaron (cuadro 29) . En esa clasificación no se desglosaron los

oficios que cada categoría general incluía. Sin embargo, tomando en

cuenta la subdivisión hecha en 1910, se hizo un reacomodo general

de los datos sobre los trabajadores de Analco que, como se puede

observar variaron cuantiosamente.

El ejemplo más significativo de ello es el caso de las

profesiones liberales, en las que se eliminaron a agentes de

negocios, maestros de obras y mecánicos que en el censo anterior se

incluían en ellas. Asimismo, para 1900, las categorías de

estudiantes; escolares y banqueros desaparecieron -éstos últimos

probablemente fueron incluidos en los rentistas-; permanecieron las

profesiones, la agricultura, la minería el comercio, las industrias

-sin especificar o incluir las bellás artes y oficios-, la

administración -ahora específicamente pública-, los propietarios a

los que se añaden los rentistas- y las ocupaciones diversas -en las

que para este año si sumamos a los jornaleros-.

242
% DE % DE % DE % DE % DE % DE

JALISCO TRABA­ HABI­ ANALCO TRABA­ HABI­ ANALCO TRABA­ HABI­


1000 JADORES TANTES 1888 JADORES TANTES 1907 JADORES TANTES

AGRICULTURA X 276,285 35.15 23.94 57 1.89 0.71 112 1.99 0.53


MINERIA 3,357 0.43 0,29. 1 0.03: 0.01 1 0.02 0.01
INDUSTRIAS 92,925 11.82 8.05. 1,237 41.04 15.38 2,320 41.24 12.05
TRANSPORTE 7,371 0.94 0.64 13 0.43 0.16 43 0.76 0.22
COMERCIO 28,829 3.67 2.50 566 13.73 7.04 800 14.22 4.16
FUERZA PUBLICA 3,483 0.44 0.30 29 0.96' 0.36 48 U135 0.25
ADMON. P U B L IC A 1,517 0.19 0.13 4 0.13 0.05 36 0.64 0.19
PROF. LIB E R A LE S 7,269 0.92 0.63. 5 0.17 0.06 21 0.37 0.11
PROPIETARIOS Y „

RENTISTAS 4,035 0.51 j5 rj 0.03


(j, 0 0.09
T. DOMESTICOS 346,025 44.03 29.99 150 4.93. 1.86 58 1.03 0.30
DIVERSAS OCUP. 14,833 1.89 1.29 952 31.59 11.84 2,182 38.78 11.34'

TOT. TRABAJADOR 785,939 100.00 68.11 3,014 100.00 37.47 5,626 100.00» 29.23

ADULT. DESOCUP. 2,652 32.97' 7,625 39.62'


IMPRO DUCTIVO S» 367,952 31.89 5,029 . 62.53 13,621 70.77

TOT. HAB 1,153,891 100.00 8,043 100.00 19,247 . 100.00

t IN C L U ID A S A C T IV ID A D E S P ECUAR IAS PARA ANALCO


» INCLUYE MENORES

Cuadro 29. Profesiones en Jalisco para 1900 y en Analco para 1888


y 1907, según el sistema Bertillon, usado como parámetro del censo
de 1900.

% DEL * l DEL ‘
i DE ‘ T O T A L DE T O T A L DE ANUAL
888-907 PROPIO TRABAJAD. HABITANT. 888-9071»

AGRICULTURA ? c■ JJe 96.49 2.11 0.49 2.89


MINERIA o 0.00
INDUSTRIAS 1,083 87.55 41.46 9.67 57.00
T RA NS P ORT E 30 230.77 1.15 0.27 1.58
COME RCI O 234 41.34 8.96 2.09 12.32
FUERZA PU B L I C A 19 65.52 0.73 .0.17 t .00
ADMON. P U B L I C A 32 800.00 1.23 0.29 1.68
PROF. L I B E R A L E S 16 320.00 0.61 0.14 0.84
PROPIETARIOS Y
RENTISTAS 5
T . DOMESTICOS -92 -61.33 O■ J -0.82 -4.84
DI VERSAS OCUP. 1,230 129.20 47.09 10.98 64,74

TOT. TRABAJADOR L ,61L 86.66 86.66 23.31

ADULT. DESOCUP. 4,973 44.39


IMPRODUCTIVOS» 8,592 76.69

T O T . HAB 11,204 100.00

t INCLUIDAS ACTIVIDADES PECUARIAS PARA A N A L C O


tí I N C L U Y E MENORES EN 1 8 8 8 -
U t EN NONE ROS N A T U R A L E S

Cuadro 30. Incremento de profesiones en Jalisco para 1900 y en


Analco para 1888 y 1907, según el sistema Bertillon, usado como
parámetro del censo dé 1900.

2 4 3
Las tres ramas ocupacionales que desaparecieron fueron

sustituidas por el transporte, la fuerza publica y los trabajadores

domésticos, actividades que antes se integraban en otras y que en

1900 adquirieron mayor relevancia.

OCUPACION PRI NCI PAL


P A R A M E T R O S D E L C E N S O D E 1 9 0 0
t j
O
: a
o
m
- i : z
>
_
c
m
o
G

Gráfica 24. • Ocupación principal según, parámetros del censo de


1900. Jalisco 1900, Analco 1888-1907.

244
Si bien en el nuevo tipo de economía el transporte era muy

importante, llama la atención el que la fuerza pública haya

adquirido estatuto especial, dado que uno de los pasos dados por el

gobierno de Díaz fue liberar tropas para ahorrar fondos; aunque

desde otra perspectiva, refiriéndose a la policía, el hecho es

comprensible, sobre todo si se trata de la destinada a caminos y

grandes ciudades donde la delincuencia crecía.

En estos cuadros las cifras relativas a los incrementos

internos hay que tomarlas con cautela, ya que a menor número

original de integrantes corresponde una mayor proporción de

crecimiento, que puede ser significativa en cuanto a los oficios en

sí, pero poco nos dice de la dinámica ocupacional de Analco. Allí

las ocupaciones que más crecieron internamente fueron la

administración pública (800%), las profesiones liberales (320%), el

transporte (230%) las ocupaciones diversas (129%), la agricultura

(96%), las industrias (87%), la fuerza pública (65%), el comercio

(41%) y la única que disminuyó fue la de los domésticos (-61%) , Sin

embargo los lugares especiales en cuanto al total de trabajadores

y de habitantes, el primer lugar lo tienen las ocupaciones

diversas, seguidos por la industria y después el comercio, la

representación en números absolutos de los demás oficios era

mínima. De ahí que por más crecimiento interno que hayan tenido los

profesionistas o los dedicados a la administración, poco nos dice

de cómo era el barrio. Sin embargo la concepción cambia desde la

perspectiva de los dedicados a las ocupaciones diversas -donde se

245
incluyen los jornaleros-, a las industrias, al comercio, a los

servicios, pues eran la mayoría de los trabajadores de Analco.

Para 1910 las once categorías generales de 1900 se

convirtieron en 3 6 clases, posiblemente con el afán de tener un

mayor control y perspectiva de la situación económica y laboral del

país, no sólo por el descontento que la extranjerización de la

economía estaba generando en diversos rumbos del país, sino también

por la, necesidad de una organización productiva más racional

(cuadro 31).

La multiplicación de las clases en que se dividían los oficios

se debe a que los criterios de agrupación eran más específicos y

menos generales. La industria ya no se tomó en general, sino que se

dividió según el giro a que se dedicaba. Lo mismo sucedió con las

actividades agropecuarias, pues se hizo diferenciación entre lo

agrario, lo pecuario, lo marino y otros recursos naturales.

También se separaron los transportes de las vías de comunicación y

los diferentes tipos de servicios administrativos y fuerzas

públicas. Llama la atención como novedad, la clase 11 destinada a

productos químicos.

Del conjunto de las clases contempladas eu este año, cinco no

estaban representadas en Analco: la de caza y pesca, las

cantereras, las salinas, los transportes marítimos y oficiales y la

marina. La minería y la transmisión de fuerzas físicas tenían un

sólo representante en el barrio.

246
CANTON ANAL- ANAL- CANTON ANAL­ ANAL­ CANTON ANAL - ANAL-
GUAD. CO CQ GUAD. CO CO GUAD. -CG CO
1910 1888 1907 1910 1888 1907 1910 1883 1907

Clase 1 : Clase 7 C l a s e 11

AGRICULTURA CUERO Y H A T E R I A PRODUCTOS


DURA SACADA QUIMICOS
Adisores y depend DEL R E IN O
de c a m p o 30 ANIMAL A ceiteros 1
y
A gricu lo tres 1,886 11 Alm idoneros 7
y
Hacendados 22 C u rtid o res 237 14 34 A ñileros
Jardineros y hor O tros 15 1 Cereros 13 1
t i c u l tores 517 34 60 suma Coheteros 69 4
ye
P e o n e s de c am po 3 3 , 8 8 6 16 27 237 29 OJ Fosforeros 26 4 1
Carboneros 136 10 Clase 8 Jaboneros 51 2 1
Leñadores 12 T in to rero s 19 3 5
Otros 4 14 HADERAS V eleros 49 e¡ 3
Otros 1
suma 36,439 67 112 Cesteras 5 2
Hormeros 10 suma 238 14 16
Clase 2 Toneleros 23
Torneros 2 C l a s e 12
PESCA Y CAZA 2
suma 45 4 I N D . DE L A
Cazadores 6 ALIMENTACION

-,•-'■
Pescadores 4 Clase 9
Bizcocheros 1
suma 10 METALURGIA, Cerveceros 13 2
F A B R I C A C I O N DE C igarreros 76
Clase 3 METALES Y D ulceros 191 14 20
ARTEFACTOS Matanceros í 86 3 13
' HINAS DE M E T A L M o lin e ro s 36 28 10
Panaderos 1,032 73 125
Adinores y depend O b r e r o s de h d a s . P asteleros 62 2 2
de m i n a s 1 de b e n e f i c i o 89 Pur eros 24 14 5
din e ros, barret Ensayadores 3 C a rn icero s 152 4 22
y pepenadores 67 1 1 A fila d ore s 2 M olenderas 330
Armeros 1 T o rtille ra s 902 15
suma 68 1 1 Cobreros 14 C h ocolateras ¡3 3
Fundidores 51 1 10 F id e lle ro s 3 1 4
Clase 4 Herradores 21 8 Otros ••• 1 7 94
Herreros 651 50 0O 0u
CANTERAS H ojalateros 189 6 22 suma 3,021 176 295
Latoneros 69 2 8'
C anteros e xtra e. 270 Otros I C l a s e 13

Clase 5 suma 1,090 59 137 I N D . DE L A


TOILETTE E
SALINAS 0 C l a s e 10 INDUMENTARIA

Clase 6 CERAMICA
Bordadoras 18
TEXTILES A lfareros 3,376 12 27 C ostureras 2,412 299
L ad rille ros 84 5 54 F lo rista s 34
Jarcieros 196 V idrieros 8 4 Lavanderas y '
Pasamaneros 6 1 planchadoras 2,008 29
Rehaceros 763 211 182 suma 3,468 17 85 M odistas 326
T ejedoras alg. y P eluqueros 332 8 34
lana 1,621 i 2 Sastres 1,021 66 90
T ejedores fib ra 124 3 3 Sombrereros 393 18 18
T e je d o re s palma 65 Zapateros 2,573 240 445
Em puntadoras 180 Otros 7
Otros 60 1
suma 9,117 660 594
s-----
uma 2,960 275 194 ........ .....
Cuadro 31. Población según la ocupación principal. Parámetros del
censo de 1910. Guadalajara 1910. Analco 1888-1907. Hoja 1.

247
C l a s e 14 C l a s e 13 C la s e 23

INDUSTRIAS I N D U S T R I A DE COMERCIANTES
DEL MUEBLE ARTES C IE N C IA S
V LETRAS. Banqueros 7
Ebanistas 7 1 I N D U S T R I A S DE C om erciantes 9738 549 656
T a l l a d o r e s de LUJO Corredores 116 2 29
«ladera 1 V end. Amb. 344
Tapiceros y 22 16 Doradores JC
i 1 Acróbatas 11
C
colcheros Encuadernadores 141 J Aguadores 25 12 16
*.c B ille tero s 9
Otros 6 17 P lateros 119 14 ¿J 2
R elojeros 146 4 2 Toreros 18 2
sim a 30 7 .\ .j T ip ó g rafo s 92 1
L itó g ra fo s 243 4 7 s um a 10 , 2 6 8 563 705
C l a s e 15 Otros 5 13

I N D . DE L A suma 751 28 54 C la s e 24
CONSTRUCCION
C l a s e 19 EJERCITO
Adoberos 26 14
A lba ñ ile s 2, 585 12 370 OTRAS Jefes 133 1
C
C aleros 14 INDUSTRIAS Tropa 128 29 •J
M arm olistas 28 7
P i emer-DS 38 Obreros ind. 1 ,710 54 1 s urna 261 '¿'i 6
Yeseros 13 Em pleados in d . 13
M a e s t r o de O b r a 1 1 6 O tros 74 115 C la s e 25
P intores 377 20 106
Canteros t a ll a - suma 1 , 7 2 3 128 116 MARINA
dores 40 6 38
C arpinteros 2 075 9í 261 C la s e 20 Jefes 25
O tros 6 M arineros 4
TRASPORTES
suma 5 ,197 130 808 MARITIMOS r suma 29
OFICIALES
C l a s e 16 Clase 26
J e f e s de b a r c o 1
CONSTRUCCION M arines 1 POLICIA
DE A P A R A T O S
DE T R A S P O R T E suma **)
L P o licía s 194 43
7C
Carroceros 143 17 C l a s e 21 C la s e 27
Fusteros 16 4 8
T alabarteros 216 30 44 TRASPORTE ADMON. P U B L IC A
C alafateadores 3 TERRESTRE
Otros 27 131 Em pleados y
c
A rrieros 333 J 11 fu ncio n a rio s 525 16
suma 378 78 218 Cargadores 584 39 112
C arreteros 225
7
C l a s e 17 Cocheros 350 J 69
Otros 3 0
L C la s e 2o
T R A S M I S I O N »E
FUERZAS F IS IC A S 0 1 suma 1 ,4 9 2 55 194 CULTOS

C la s e 22 Sacerdotes c at, 245 1 21


Sacerdotes t . d 18
TELEGRAFOS
Y TELEFONOS suma 263 1 21

T e le fon ista s 17
T e le g rafista s 93 7
M ensajero t

suma 110 8

Cuadro 31. Población según la ocupación principal, Parámetros del


censo de 1910. Guadalajara 1910. Analco 1888-1907. Hoj a 2.

248

C la s e 29 C la s e 33

JUDICIALES TRABAJOS
DOMESTICOS
Abogados 281 2 2
N otarios 25 Q u e h a c e r e s doro. 48,568 150 58
A g . de N e g o c io 116 1 25 C riados y s ir -
O tros 13 v ie n te s 9,081
Porteros 26 2
422 ? 40 Otros 9
s ut t i a

C la se 30 suma
57,675 150 69
MEDICOS C l a s e 34

D entistas 20 DESIGNACIONES
Farm acéuticos 115 5 GENERALES
Médicos 140 i 5
Parteras 35 M ecánicos 1,161 í 57
V eterinarios 46 1 1 D ependientes 430 2
O pticos 6 Eupleados p a rt. 2,640 2 136
H ospedaje 0 2
s u tria 363 0í. 11 Otros 1 6

C l a s e 31 suis a 4,231 6 203

CIENCIAS,
LETRAS V ARTES
C lase 35
Actores 39
A rquitectos 12 IMPRODUCTIVOS,
C antantes 30 M E N O R E S DE E D A D
D ibujantes 6 2
E scritores 64 E scolares 13,061
E scu lto re s 42 4 E studiantes 2,195 24 18
Fotógrafos 49 1 3 d esa liñ as 55 41
Grabadores 6 1 S in Ocupación 16,985
Ingenieros 153 3 S in Ocupación
M usicos 473 13 38 p o r edad '57,267
P intores 163
P r o f , de I n s t r . 963 1 3 suata 89,563 24 59
Taquígrafos 19
O tros 27 11 C la se 36

s uf f l a 2 , 0 2 9 42 65 PROFESION
DESCONOCIDA

C la se 32 Se i g n o r a 1,329 2 2
O tros r
L
t
P E R S O N A S QU E Jorn a le ro s 466 1,425
V I V E N DE S U S Vagos 53
RENTAS
suma 470 1,480
P ropietarios y
r e n t i s t a s 1,541 5

Cuadro 31 Población seaún la ocupación principal. Parámetros de


censo de Í 910 Guadalajara 1910. Analco 1888-1907. Hoja 3.

249
EL BARRIO, EL CANTON Y EL ESTADO

No obstante el auge que tenían las ciudades, el país

continuaba siendo eminentemente rural, situación que ayuda a

explicar por qué la proporción de los ocupados era menor en Analco

que en el total del cantón y del estado. Los trabajadores en el

barrio representaban el 37% y 29% de la población para los años en

que se levantaron sus padrones, en tanto que en el área de

Guadalajara y en todo Jalisco el 45% y el 68% en 1895 y 1900.

Consecuentemente los analquenses improductivos eran el 63% y el

70%, mientras que en Guadalajara el 55% en 1900 y en Jalisco sólo

alcanzaban el 31% en 1895.

Sin embargo, si nos referimos únicamente a los adultos, los

desocupados en el cantón eran el 49%, mientras que en Analco sólo

el 33% y 39%; diferencia que tiene que ver con la mayor proporción

de menores en el Estado que en el barrio y que el trabajo infantil

sea más frecuente en las áreas rurales.

La diferencia entre Analco y el área de Guadalajara en cuanto

a la proporción de cada uno de los oficios en particular, muestra

las características ocupacionales de una entidad que incluye zonas

rurales y urbanas como el Cantón, así como las de un espacio

citadino.

Mientras que el trabajo más privilegiado en el conjunto urbano

rural fue la agricultura, en Analco fueron las industrias bellas

artes y oficios las que daban de comer a más individuos. SL trim

el porcentaje de los dedicados a ocupaciones diversas y jornaleros

era alto, este hecho correspondía también a una sociedad urbana

250
cambiante, en la que sectores de la fuerza de trabajo no tenían una

ocupación estable, no porque no lo quisieran, sino porque las

condiciones no se los permitían: igual se les requería en una

construcción que en un taller, en trabajos domiciliarios o públicos

eventuales.

Según la división de 1910, el trabajo doméstico y la

agricultura son dos ocupaciones privilegiadas en el cantón, pues

representan el 3 9% y el 25% de los guadalajarenses, seguidos por

los comerciantes 7% y la industria de la toilette e indumentaria

6%, luego están la industria de la construcción y los incluidos en

las ocupaciones de designación general con 3%, los textiles, la

cerámica y la alimentaria con 2%, y el resto de 1% para abajo. h

distribución de los trabajadores en el barrio es diferente. En 1888

la industria de la indumentaria era la más representativa en Analco

(22%) , seguida por el comercio (19%) . Ambas disminuyen su presencia

en 1907 a 11% y 13%. Sin embargo los de profesión desconocida, que

en 1888 eran el 16%, se incrementan en 1907 al 26% debido a un gran

aumento de los jornaleros. El cuarto lugar en 1888 lo ocupaba la

clase de textiles 9%, la cual disminuye a 3% en 1907. A

continuación iban los de la industria alimentaria que del 6% bajan

al 5% y luego los domésticos con el 5% -cuya baja esta influida por

el no conteo de mujeres-, y los de otras industrias, que del 4% se

reducen al 2%.

Incremento notable tienen los empleados en la industria de la

construcción pues de ocupar el séptimo lugar en 1888 se van al

segundo en 1907, con un incremento del 4% al 14%.

251
G U A D A L i DE %DE % DI L*t
'i*

JA TRABA- HABI­ ANALCO TRABA­ HABI­ ANALCO TRABA­ H A B I­


1910 JADORES TANTES 1888 JADORES TANTES 1907 JADORES TANTES

1. A g ricu ltu ra 36,489 24.56 15.47 67 2.22. 0.83 112 1.99 0.53
2. Pesca y Caza 10 0.01 0.00 0 u
3. Minas 68 0.05 0.03 1 0.03 0.01 i 0.02 0.01
4. Canteras 270 0.18 0.11 0 U
5. S alinas 0 0.00 0.00 0 i.)
6. T e xtile s 2,960 i . 99 1.25 275 9.12 3.42-. 194 3.45 1.01
7. Cueros y M ate-
ria s anísale 237 0.36 0.10 29 0.96 0,36 35 0.62 0.18
8. Maderas 45 0.03 0.02 0.00 0.00 4 0.07 0.02
9. M e ta lu rg ia 1,090 0.73 0.46 59 1.96 0.73 137 2.44 0.71
10. C e rá m ica 3,468 2.33 1.47 17 0.56 0.21 35 1.51 0.44
11. P roductos
quím icos 238 0.16 0.10 14 0.46 0.17 16 07Z3 0.03
12. I n d u s t r ia
a lim e n ta ria 3,021 2.03 1.28 176 5.84, 2.19 295 5.24 1.53
1 3. I n d . de l a
T o ile tte e
Indum entaria 9,117 6.14 3.86 660 21.90 8.21 594 10.56 3.09
114. In d u s tr ia del
mueble 30 0.07. 0.01 ( 0.23 0.09 0.59 0.17
1 5 . I n d i de l a
construcción 5,197 3.50 2.20 130 4.31 1.62 80S 14.36 4.20
1 6 . C o n s t , de
transporte 378 0.25 0.16 78 2.59 0.97 213 3 •y / 1.13
17. P ro d , y T r.
de f u e r z a s
física s 0 0 1 0.02 0.01
18. In d . r e l a t i -
vas a a r t e s y
ciencia
I n d . de L u j o 751 0.51 0.32 2o 0.93 0.35 54 0.96 0.28
19. O tra s in d . 1,723 1.16 0.73 [‘
¿'Ó 4.25 i . 59 116 2.0 ó 0.60'
20. Transportes
m arítim os 2 0.00 0.00 0 0
21. Transporte
Terrestre 1,492 0.63 cc 1.82 0.63 194 3.45
1.00 1.01
22. T e lé g ra fo y
telé fon o 110 0.07: 0.05 0 y 0.14 0.04
23. C om erciantes 10,268 6.91 4.35 563 18.68 7,00 705 12.53 3,66
24. E jé rc ito 261 0.18 0.11 29 0.96 0.36' 6 0.11 0.03
25. M arina 29 0.02' 0,01 0 0
26. P o lic ía 194 0.13 0.08 0 43 0.76 0.22
2 7 . Adirion. P ub. 525 0.35 0.22 0 16 0.23 0,08
28. C ultos 263 0.18: 0.11 1 0.03 0.01 21 0.37 0.11 •
y
29, J u d ic ia le s 422 0.28 0.18 A 0.10 0.04. 40 0.71 0.21
30. M édicos 363 0.24. 0.15 L 0.07 0.02 11 0.20' 0.06
32. C ie ncia s,
le tra s y artes 2,029 1.37 0.86. 4? 1.39 0.521 65 1.16 0.34.
3 2 . Que v i v e n de
sus re n ta s 1,541 1.04 0.65 0 c 0.09 0.U3
33. D om ésticos 57,675 38.82 24.45 150 4.98 1.86 69 1.23 0.36
34. D esignación
general 4,231 2.85 1.79 6 0.20 0.07 203 3.61 1.05
3 5 . Im p ro d u c tiv o ! 89,563 37.97 24 0.80 0 .30 59
36. P ro fesió n 1,829 1.23. 0.78 470 15.59 5.84. 1,478 26.27 7.68
Desconocida

T. HABITANTES 235,889 100.00 8,043 100,00. 19,247 100.00

T , TRABAJADORES 148,576 100.00 3,014 ÍOO.UO, 5,626

Î D A T O QUE I N C L U Y E D E S O C U P A D O S P E R O NO S E T O M A EN C U E N T A E N L O S P O R C E N T A J E S
Cuadro 32. Población según ocupación, agrupada en categorías.
Parámetros del censo de 1910. Guadalajara 1910, Analco 1888 y 1907.

252
Observando las categorías contempladas por los tres censos en

conjunto -sin desglose de oficios-, nos percatamos de que, en

términos absolutos, los trabajadores de todos las ramas se

incrementaron entre 1888 y 1907 en Analco, salvo en el caso de los

estudiantes y de los domésticos según los criterios de 1910.

Agricultura, minas, textiles, cueros y materias animales,

metalurgia, productos químicos, industria alimentaria, la de la

indumentaria, otras industrias, comerciantes, ejército, ciencias

letras y artes y domésticos disminuyen proporcionalmente entre los

trabajadores en Analco.

En 1907 según la clasificación del censo de 1910,

independientemente de que los oficios que se desempeñaban en el

barrio se incrementaran o no, la proporción de trabajadores en

Analco respecto al cantón de Guadalajara era mayor en casi todas

las ramas, salvo en la agricultura, cerámica, ejército,

administración pública, médicos, ciencias letras y artes, los que

viven de sus rentas y domésticos.

LOS AGRICULTORES

Dado que Analco estaba situado en las orillas de la ciudad, en

su espacio había ciertas huertas, establos y ranchos: la Quinta

Velarde, el Rancho de San Carlos, la huerta de "Las Conchas" y

otros. En esos establecimientos algunos de sus habitantes

desempeñaban labores de tipo agrícola, aunque en una proporción

mucho menor que la del cantón de Guadalajara, el cual abarcaba a la

ciudad y su hinterland rural.

253
No. obstante que los analquenses empleados», en la agricultura

disminuyeron entre 1888 y 1907, la existencia de ese tipo de

labores es un indicador de la presencia de la cultura rural en el

barrio, con lo que la influencia que respecto a costumbres,

tradiciones y formas de vida, que ejercían los inmigrantes

campesinos se ve reforzada.

COMERCIO

Según los parámetros del censo de 1910, después la industria,

el comercio era la ocupación a la que más analquenses se dedicaban.

En 1888 los comerciantes tenían una representación más elevada en

el barrio que en el conjunto del estado en 1900: 19% de los

trabajadores y 7% de los habitantes en Analco, contra 4% de

trabajadores y 3% de habitantes en Jalisco.

A pesar del aumento, su representación en el conjunto

analquense bajó al 14% en 1907, cifra en la que no se incluyeron a

las mujeres, muchas de las cuales se dedicaban a ello. El pequeño,

en ocasiones muy pequeño comercio, fue la alternativa que muchos

encontraron para ganarse el pan de cada día en el nuevo orden que

se establecía, ocupación que en cierta manera respondía a la

problemática del abasto citadino local.

LOS ESTUDIANTES

Dada su condición de adultos ocupados, los estudiantes mayores

han sido incluidos en los cuadros para los trabajadores, aunque su

proporción sea mínima en Analco.

254
A pesar de que durante el porfiriato los estudios

profesionales y técnicos recibieron un fuerte impulso, distaban

mucho de tener la masividad que actualmente los caracteriza, y sólo

acudían a ellos los jóvenes de las capas medias y superiores de la

sociedad. De ahí que en Analco -no obstante ser el barrio más

poblado de la ciudad- hubiera tan pocos estudiantes y disminuyeran

en un período de bonanza para el empleo citadino.

PROFESIONISTAS, EMPLEADOS EN LA ADMINISTRACION Y TRANSPORTES

El incremento interno que tuvieron profesionistas, empleados

en la administración y en transportes fue alto. Sin embargo, su

representación en el total de habitantes y de trabajadores de

Analco era muy baja, menor que en el Cantón en 1895, aunque en 1907

alcanza el 0.6% y supera al porcentaje de este tipo de trabajadores

en Jalisco en 1910, pues la entidad sólo llegaba al 0.13%. La

administración era una ocupación era favorecida por el hecho de que

el barrio formaba parte de la capital jalisciense en donde de una

manera y otra se dirimían la mayoría de los asuntos públicos. Sin

embargo, debe haberse tratado efectivamente de empleados que

requerían poca preparación y que encontraron trabajo en esas

oficinas, más no de cuadros profesionistas y/o dirigentes, pues a

esa formación pocos analquenses acudían entonces.

LOS VAGOS, LOS MENDIGOS Y LA FUERZA PUBLICA

Dato interesante lo constituyen los vagos, término que para la

época se refiere a las personas que no tienen un trabajo fijo y

255
andan de un lado a otro buscando el pan de cada día. Desde el punto

de vista contemporáneo se podrían incluir dentro de la categoría de

los subempleados. Si bien, los 53 vagos registrados por el párroco

en 1907 tienen poca representatividad en el conjunto de la

población, su cantidad es mayor que la de muchos otros oficios.

Pocos analquenses formaban parte de la fuerza pública, pero

tanto en 1888 en que constituían el 1% de los trabajadores como en

1907 en que su proporción era de 0.9% superó a la que tenía el

Estado de 0.4% en 1900. No obstante el que pocos de los habitantes

de Analco se emplearan en ella, la presencia de esta corporación en

el barrio debe haber sido fuerte, pues según se puede observar en

la prensa del período, delitos de sangre, asaltos y robos,

escándalos públicos causados por borrachos, eran el pan nuestro de

cada día en los barrios de Analco y San Juan de Dios.

Viejas modalidades de ganarse la vida entre las clases

populares se modificaron como resultado de las tensiones que el

desarrollo material acarreó. La resignación de los pobres disminuyó

y el número de mendigos y de agresivos creció. Si bien la presencia

de los mendigos no se ha detectado en el barrio, es probable que

algunos de los vagos registrados por el padre Anesagasti y otros de

los pobres de Analco, salieran a las partes céntricas o adineradas

de la ciudad en busca de la caridad pública.

LOS DOMESTICOS

Los domésticos, incluidos en las ocupaciones diversas en los

conteos de fines del siglo XIX, aumentaron notablemente en 1910, al

256
grado de que en el estado sobrepasaron en 9% a los empleados en la

agricultura y adquirieron categoría propia en la clasificación del

trabajo.

La demanda de este tipo de servidores debe haberse

incrementado en la ciudad, pues las residencias en que los

adinerados vivían en las nuevas colonias eran más grandes que las

anteriores y- requerían más servidumbre. También los sectores

emergentes de la clase media deben haber incrementado la demanda de

este tipo de trabajo, al igual que áreas rurales y casas de campo.

Además es probable que entre ellos se hayan incluido a los que

realizaban la limpieza en oficinas y negocios públicos.

Posiblemente el auge de este empleo repercutió en el aumento de

mujeres solteras que llegaban a Analco, muchas de las cuales al

emplearse en casas, no gastaban en sustento y poco en vestido, ya

que estas necesidades eran cubiertas por sus patrones.

Aunque en el barrio los trabajadores domésticos bajan su

representación del 5% al 1% entre 1888 y 1907, hay que tener

presente que son las mujeres las que principalmente se dedicaban a

este trabajo y no fueron tomadas en cuenta en los conteos del

segundo año en Analco. Tal vez por eso fue que el barrio quedó muy

por abajo de las proporciones del Estado.

LAS INDUSTRIAS

La industria fue la rama ocupacional en la que tanto en 1888

como en 1907 se ubicaban el mayor número de analquenses, mientras

que en el Cantón ocupaba el segundo lugar en 1895 y el tercero en

257
Jalisco en 1900. Los dedicados a ellas en Analco fueron los que:

proporcionalmente más aumentaron y su representación en el

incremento de trabajadores y habitantes fue alta.

El que esta labor tuviera mayor frecuencia en el cantón que en

el estado, aunque hay un quinquenio que separa a ambos datos, es

posible que la diferencia se deba a que se trata de una división

política que abarca una menor área rural y a la mayor ciudad del

estado y por tanto ubica a Analco como una comunidad laboralmente

más urbana.

Cabe mencionar que los términos industrial, fabricante,

obrero, estaban atravesando por una redefinición de su significado

y que al referirnos a ellos no hablamos de las modernas fábricas

sino principalmente de oficios desempeñados por artesanos (ver

cuadro de actividades desglosadas en los padrones de Analco y

recuadro de glosario de oficios).

LOS JORNALEROS

Mientras que en algunas agrupaciones de oficios los jornaleros

fueron incluidos en el rubro "ocupaciones diversas", en otras

permanecieron como categoría aparte.

Si bien es frecuente que en el lenguaje cotidiano se designe

así a trabajadores del campo, dadas las características del

período, la cantidad de estos en Analco y que desempeñaban sus

labores en la ciudad, se han tomado como tales a los que trabajan

por un jornal, gentes.que no necesariamente tienen un empleo fijo

y que constituyen una especie de reserva de fuerza de trabajo o

258
fuerza de trabajo movible, necesaria para una época en que se. están

realizando una serie de obras públicas y se implementaron servicios

que en ocasiones no requieren de trabajadores fijos.

De ahí que los jornaleros, después de los dedicados a las

industrias bellas artes y oficios, eran los que más representación

tenían entre .los trabajadores.

LA INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCION

Los trabajadores empleados en la industria de la construcción

se incrementaron del 4% al 14% en Analco entre 1888 y 1907. También

los dedicados a la construcción del transporte se elevaron del 3%

a 4%. En ambos casos la proporción superó a la del cantón.

Si bien, como ya se mencionó, tomados en conjunto los

dedicados a las industrias son los trabajadores que más aumentaron,

considerándolos aisladamente, los dedicados a la construcción

fueron los que tuvieron un incremento mayor y muy representativo

del proceso por el que atravesaba la urbe. Este proceso también se

hizo presente en el interior del barrio, como lo muestra la queja

que un grupo de analquenses presentó al Ayuntamiento en 1902 :

Analco es uno de los barrios en el que por el sólo


esfuerzo de los particulares se nota el gran desarrollo
y progreso de nuestra querida Ciudad, como lo prueban las
muchas casas nuevas que allí se han construido, algunas
de ellas de más de un piso.
A pesar de este progreso y de que una nueva línea de tranvías
se ha establecido por la calle de la Salud, los servicios
municipales no alcanzan a nuestro barrio.

Con la industria de la construcción estaban directamente

vinculados los ladrilleros, los cuales de 5 que había en el barrio

en 1888 ascendieron a 54 en 1907. Otros oficios también ligados a

259
la edificación eran los carpinteros que ascendieron de 91 a 261 en

esos 19 años y los herreros que aumentaron de 50 a 88.

No sólo la costrucción y las obras que la instalación de los

servicios de agua potable y alcantarillado requirieron a albañiles

y trabajadores de la construcción analquenses. También tuvieron

empleo en las'obras del embovedamiento del río de San Juan de Dios,

iniciado en 1906 y en la realización de la calzada Porfirio Díaz' en

el lugar que ocupaba éste.

LOS HERREROS

Estrechamente vinculados a la industria de la construcción,

los herreros aumentaron en durante el porfiriato en Analco.

Más allá de lo necesario de sus labores, el oficio había

adquirido cierto prestigio en Analco gracias las obras realizadas

en ese ramo por don Jesús Gallo Pedraza. Este, nació en Tequila en

1831, pero a temprana edad llegó al barrio donde aprendió los

secretos de la fundición y del manejo de los metales y fue a

perfeccionarse a la ciudad de México. De regreso organizó su taller

en la calle del Aguila número 35, actualmente Insurgentes 321.

Fundió campanas para templos y pueblos de Jalisco, así como la cruz

del reloj de la Catedral y el barandal que limitaba su atrio;

construyó un torno mecánico que obtuvo premio y diploma en la

Exposición Universal de Chicago. Durante la guerra de Reforma,

fabricó mortéros y cañones para el ejército liberal, en el que

combatió. Terminada la guerra se inició en la fabricación de

navajas para gallos de pelea con tal éxito, que llegó a exportarlas

260
a Estados Unidos, Centro y Sudamérica. (Mendoza: 1993, p p .29 y 30) .

Hasta la fecha el apellido Gallo es reconocido con respeto en

Analco, no sólo porque artesanos de la talla de don Jesús

contribuyeron a darle prestigio como un barrio de artesanos

destacados, sino también porque sus descendientes han destacado

como profesionistas y siempre han reivindicado su origen

analquense. De hecho uno de sus nietos, el doctor Delfino Gallo, es

uno de los actuales dirigentes de la "Sociedad Histórica de

Analco".

RAMAS TEXTILES

Analco fue un barrio que durante la época colonial se

distinguió por el trabajo textil. Sin embargo, durante el

porfiriato, el impulso recibido por las fábricas textiles de las

inmediaciones de la ciudad repercutió en una significativa

reducción de los trabajadores vinculados a esta industria. En

términos generales, entre 1888 y 1907 los trabajadores dedicados

tanto a la industria textil, como de la indumentaria disminuyeron.

No obstante el desplazamiento de muchos artesanos y obrajeros,

este tipo de labores siguen estando presentes de diversas maneras:

los reboceros aunque bajaron de 211 a 182 en 1907, mantuvieron una

presencia fuerte en el conjunto del trabajadores en Analco; los

sastres aumentaron de 66 a 90 y las costureras en 1888 eran 299.

Salvo estos dos últimos, las labores artesanales en el ramo

decrecieron y el sarapero de plano desapareció.

261
Si bien el trabajo artesanal textil en un alto grado fue

paulatinamente absorbido por la industria, hubo algunos que

siguieron desarrollándolo, o bien porque era una tradición-

arraigada, y en ocasiones familiar para ellos, o bien porque era lo

que sabían hacer para ganarse la vida y podían inmiscuir en sus

pequeños talleres a algunos de sus parientes o hijos. En este

sentido cabe mencionar que la rebocería más o menos tradicional

pervivió en los barrios de Analco y San Juan de Dios hasta'

principios de la segunda mitad del siglo XX.

LOS ZAPATEROS

Una de las industrias que ha caracterizado a Guadalajara es

precisamente la del calzado. La zona oriente de la ciudad hasta la

fecha cuenta con un considerable número de talleres donde se

adorna, se pega o se corta zapato. Tal vez -durante el porfiriato

esta actividad fue fuertemente impulsada en la capital tapatía y

por tanto en Analco, donde su ubicaban y desempeñan sus labores

muchos zapateros. Entre 1888 y 1907 este tipo de trabajadores se

incrementan de 240 a 443 en el barrio.

CARROCEROS, CARREROS Y MECANICOS

El transporte es sin duda uno de los servicios públicos que

más impulso reciben en esa época, pues el crecimiento de la ciudad

y las exigencias de la modernidad así lo demandan. De ahí que en

los 19 años que transcurren entre los dos padrones que se analizan

para Analco, nos encontramos con que los mecánicos se incrementan

262
de 1 a 57, los carroceros de 17 a 35 y los carreros de 25 a 98. Si

bien en aquel momento estos trabajadores se instalaron

principalmente en la parte norte del barrio, sin duda constituyen

el antecedente de la actual zona de talleres y refaccionarias que

se encuentra en el sur del barrio.

OFICIOS DIVERSOS

Entre los empleos cuyo incremento llama la atención en el

período, se encuentran los cargadores que de 39 ascienden a 112 y

el de los empleados que de 2 se van a 137; el auge de estos dos

oficios va de acuerdo con las innovaciones y demandas de la época:

el transporte de mercancías a 1través del ferrocarril requería de

los cargadores y la multiplicación de comercios y oficinas de los

empleados.

Por otra parte, los panaderos aumentaron de 73 a 125 y los

lecheros de 1 se van a 54. La ciudad crecía y con ella sus demandas

de alimentación. Analco como barrio de trabajadores trataba de

satisfacerlas'.

El resto de las ocupaciones tienen una representación mínima

tanto en Jalisco como en el cantón y en Analco (ver cuadros

relativos de oficios desglosados).

OFICIOS QUE DESAPARECEN, PERMANECEN O APARECEN EN ANALCO

Los oficios y el número de trabajadores que de ellos viven se

listan en el cuadro 33 como aparecen en los padrones de 1888 y

1907. En él se puede observar cuáles son las ocupaciones que

263
desaparecen, las que permanecen con el mismo número de integrantes,

lo incrementan o disminuyen, así como los que aparecen a lo largo

de estos 19 años, con la salvedad hecha para el trabajo femenino y

consecuentemente para los empleados domésticos.

Algunos de los nombres y criterios utilizados para designar y

anotar algunos oficios fueron diferentes en ambos años. Por

ejemplo, las prostitutas, los carboneros, el bañero y el herrador

no aparecen en 1888; sin embargo, en la lista de giros comerciales

de 1880 se incluyen carbonerías (ver plano 17, cap. V).

Difícilmente se puede pensar que. estos trabajadores vivieran en

otra parte de la ciudad y fueran a desempeñar su oficio al barrio.

Lo más probable es que en ese año se hayan considerado entre los

comerciantes.

Independientemente de las clasificaciones, los trabajadores

que más aumentaron, fueron los jornaleros, comerciantes, zapateros,

los dedicados a los servicios y al transporte público, a la

administración, profesiones liberales y construcción, así como

algunas ramas de la industria alimenticia y.la editorial. También

incrementaron su número de empleados algunos oficios tradicionales,

los cuales en 1888 pudieron haberse tomado corno obreros, pues llama

la atención que éstos hayan disminuido en 1907. Esta perspectiva,

diferente a las de los censos que se han considerado, permite

observar algo muy similar a lo que aquella muestra.

Entre los oficios que van siendo desplazados por los servicios

y formas de la vida moderna se encuentran los molineros los cuales

ya no tendrán, que atender a las señoras que acudían a ellos para

264
que les convirtiera su nixtamal en masa. La costumbre de echar "las

calientitas" a la hora de comer empezó a decaer, y en lugar de ver

a las mujeres entre el metate y el comal, moliendo, torteando y

cuidando que las tortillas se inflaran, se las vería en la

tortillería, platicando en la cola del turno con las vecinas y la

dueña del negocio las novedades del día. Su antiguo y particular

lugar de chisme y comadreo, los lavaderos públicos, habían sido

sustituidos por un paseo para todos los tapatíos; y como ya tenían

tomas de agua en sus casas, lavarían la roa de la familia a solas.

Por otra parte, con la introducción del alumbrado eléctrico

los servicios del velero y del cerillero cada día se requerirán

menos y un número cada vez menor de artesanos se dedicarían a ello.

El embovedamiento del río de San Juan de Dios si bien empleó

a muchos trabajadores en su construcción, también dejó sin empleo

a aquellos que se dedicaban a oficios en los que las aguas del río

eran su materia prima, como hortelanos, bañeros y lavanderas.

Otro de los oficios que ya no aparecen en 1907 es el de los

gañanes, posiblemente porque su categoría haya venido a menos o por

haberse incluido en los jornaleros en 1907.

265
INCREMENTO INCREMENTO INCREMENTO
O O O
OFICIO 1883 1807 DECREMENTO OFICIO 1333 1907 DECREHEHÎO OFICIO 1838 1907 DECREMENTO
COSTURERA 299 AlFAPERO 12 27 15 PPIP1ETARI0 5
TRENSADORA 60 CANTEPO 6 33 32 SEBRESTANTE 5
PLANCHADORA 27 llf1JALATER0 6 22 16 ESCULTOR 4
TITIRITERO 23 AFR1EP0 e
V» II 6 W 70 4
TORTILLERA 15 B\RBERO 5 13 3 PROI[CHICO 4
PARAN 12 U\DRULERO 5 54 49 VILABOR 4
CHOCOLATERO 3 CARNICERO 4 22 13 VORIERO 4
ESTANCIERA 3 E5CRIB1ENTE 4 11 7 BLLETERO 3
CERVECERO 2 rJSTERQ 4 8 4 DEPEHDIENTE 3
CHARTERO 2 iHPRESOR 4 12 Br[»M TANERO 3
LAVANDERA 2 LABRADOR 4 27 23 1NOENltRO 3
OPERARIO 2 lITOGRAFO 4 7 3 HESOM ERO 3
«ALERO 1 AORICULTOR 3 II 3 VAQUERO 3
EBANISTA 1 COCIIERO 3 69 66 A(HETERO 2
SARAPERO 1 CMQUIHUI1ER 3 6 3 AM ASADOR 2
REBOCERO 211 182 -29 «ATANCERO 3 13 10 BOPEGUERO 2
DOMESTICO 150 58 -92 'EUJOUERO 3 21 18 CAJERO 2
OBRAJERO 94 58 -36 1NT0RER0 3 5 2 COBRADOR 2
OBRERO 54 l -53 I0S1NER0 3
r
.9 2 UBUJANTE 2
SOLDADO 29 5 -24 ORREÜOR 2 29 27 HPEPRADOR 2
MOLINERO 23 10 -18 EM PLEADO 2 137 155 FLORERO 2
ESTUDIANTE 24 18 -6 LATONERO 2 8 6 OGONEF'O 2
TEJEDOR 13 2 -13 MAQUINISTA 2 3 1GUARDIA 2
PL1RER0 14 5 / -9 RELIGIOSOS 2 21 19 IUACAIERO 2
VAGONERO 6 2 -4 A. VIAJERO. 1 18 1y7 JEFE 2
VELERO 5 3 -2 FIDULERO 1 4 PAllERO 2
CERILLERO 4 1 -3 FOTOGRAFO 1
T
2 PESPUNTADOS 2
RELOJERO 4 2 -2 FUNDIDOR 1 ló 9 PORTERO 2
INCRUSTADOR 2 1 -1 LECHERO 1 54 53 PULQUERO 2
JABONERO 2 l -1 MAESTRO 1 6 5 TORERO 2
SOMBRERERO 18 13 MECANICO 1 57 56 TORNERO 2
SILLERO 4 4 HEDICO 1 5 4 ADMINISTRADOR I
ABOGADO 2 2 NEVERO 1 23 27 AUTOMOVILISTA
PASTELERO 2 2 OBLEllERO 1 2 1CAPAUERAHGO
OORADOR 1 l PEINERO 1 3 2CAJISTA
JOYERO I 1 PRECEPTOR 1 3 2(AMPOSAHTERO
MAICERO 1 1 TABERNERO 1 2 1CERERO
MINERO 1 l INDUSTRIAL 49 CORDONERO
VETERINARIO 1 l GENDARM E 44 DIRECTOR
COMERCIANTE 549 656 1 07 PRO STITUTAS 41 ELECTRICISTA
JORNALERO 466 1435 969 CONDUCTOR 18 EM PACADOR
ZAPATERO 240 443 203 COCHERO 15 GALONERO
CARPINTERO 91 261 17(] ADOBERO 14 CALLERO
PANADERO 73 125 52 TENEDORDE L 13 » G RABADOR
SASTRE 66 90 2 FABRICANTE 12 IN STALADOR
HERRERO 50 88 3f ABASTERO 10 MEDIDOR
CARGADOR 39 112 7 CARBONERO IÓ MENSAJERO
HORTELANO 34 52 r EHPALM ADOR 9 M OTORISTA
TALABARTERO 30 44 14B AÑERO 8 OFICIAL
CARRERO 25 98 73 HERRADOR 8 ORGAN151A
PINTOR 20 107 87 INSPECTOR 3 PAJERO
CARROCERO 17 35 18 G ARROTERO 7 PASAHANERO
CURTIDOR 14 34 20 JARDINERO 7 PELETERO
DULCERO 14 20 6M ARM OLERO 7 P ULIDOR
PLATERO 14 25 1 MULERO 7 R ECAUDADOR
MUSICO 13 37 24 TELEGRAFISTA 7 SUBINSPECTOR
AGUADOR 12 16 4 ENCUADERNADOR 5 TAPICERO
ALBAÑIL 12 370 3í<8 FARMACEUTICO 5 TEÑIDOR
TIPOGRAFO
VARILLERO
PELETERO

Cuadro 33. Incrementos y decrementos por oficio. Analco 1888-1907.

266
O F I C I O S CO N F R E C U E N C I A M A Y O R A 1 0

F R E C U E N C IA F R E C U E N C IA
O F IC IO 1888 O F IC IO 1907 El resto de los oficios
C O M E R C IA N T E 549 JORNALERO 1435
JORNALERO 468 C O M E R C IA N T E 656 que desaparecen es poco
COSTURERA 299 ZAPATERO 443
ZAPATERO 240 A L B A Ñ IL 370 significativo por el número y
REVBOCERO 211 C A R P IN T E R O 261
D O M E S T IC O 150 REBQCER0 182
OBRAJERO 94 EMPLEADO 137 por el tipo de trabajo que
C A R P IN T E R O 91 PANADERO 125
PANADERO 75 CARGADOR 112 realizaban.
SASTRE 66 P IN T O R 107
TRENSADORA ki) CARRERO 98
OBRERO 54
Con el incremento de la
SASTRE 90
HERRERO 5 fl HERRERO 89
CARGADOR 39 COCHERO 68 población y las modificaciones
HORTELANO 34 D O M E S TIC O 59
TALABARTERO 30 OBRAJERO 58
SOLDADO 29
en las formas de vida la
M E C A N IC O 57
M O L IN E R O 28 L A D R I L ERO 54
PLANCHADORA 27 LECHERO 54 demanda de diversión aumenta y
CARRERO 25 HORTELANO 53
E S T U D IA N T E 24 IN D U S T R IA L 49 con ello las alternativas de
T IT IR IT E R O 23 GENDARME 44
P IN T O R 20 TALABARTERO 44
SOMBRERERO 18 P R O S T IT U T A 41 nuevos empleos. De ahí el
CARROCERO 17 CANTERO 38
T O R T IL LE R A 15 M U S IC O 37 incremento que los titiriteros
TEJEDOR 15 CARROCERO 35
PURERÜ 14 C U R T ID O R 34
C U R T ID O R 14 CORREDOR 29
tuvieron en el barrio.
CULCER0 14 NEVERO 28
PALTERO 14 ALFARERO 27
M U S IC O 13 LABRADOR 27
GAÑAN 12 PLATERO 25
AGUADOR 12 C A R N IC E R O 22
A L B A Ñ IL. 12 HO MJALATERü 22
ALFARERO 12 PELUQUERO 21
R E L IG IO S O S 21
DULCERO 20
AG. V IA JE R O 19
CONDUCTOR 19
E S T U D IA N T E 18
S0BRERER0 18
AGUADOR 16
COLCHERO 15
ADOBERO 14
BARBERO 13
MATENCER0 13
T . L IB R O S 13
F A B R IC A N T E 12
IM P R E S O R 12
A G R IC U L T O R H
A R R IE R O 11
E S C R IB IE N T E 11
ABASTERO 10
CARBONERO 10
FU N D ID O R 10
M E D ID O R 10

Cuadro 34. Oficios con frecuencia mayor a 10. Analco 1888-1907.

267
PRIMARIO 1888 1907 SECUNDARIO 1888 1907 TERCIARIO 1888 1907 S/UBICACION 1888 1907
TOTALES 1,949 2,086 3,126 4,228 3,135 3,594 2,356 3,399
AGRICULTOR 3 11 ADOBERO ' 14 ABASTERO 10 JORNALERO 466 1,435
CAÑERO 1 ALBAÑIL 12 370 ABOGADO 2 2 ININTELIGIBLE 2 4
CHARALERO 1 ALFARERO 12 27 ADMINISTRADOR 1 VAGO 53
ESTANCIERA 3 AMASADOR 2 AG. VIAJERO ' 1 18
FLORERO 2 ACHETERO 2 AGUADOR 12 16
GALLERO 1 CANTERO 6 38 ARRIERO 5 11
GAÑAN 12 CARBONERO 10 AUTOMOVILISTA 1
HORTELANO 34 53 CARPINTERO 91 261 BARBERO 5 13
JARDINERO 7 CARRERO 25 98 BAÑERO 8
LABRADOR 4 27 CARROCERO 17 35 BILLETERO 3
LECHERO 1 54 CERERO 1 BODEGUERO 2
MATANCERO 3 13 CERILLERO 4 1 CABALLERANGO 1
MULERO 7 CHIQUIHUITERQ 3 6 CAJERO 2
VAQUERO 3 CHOCOLATERO 3 CAJISTA 1
COLCHERO 15 CAMPOSANTERO 1
CORDONERO 1 CARGADOR 39 112
CURTIDOR 14 34 CARNICERO 4 22
DORADOR 1 1 CERVECERO 2
DULCERO 14 20 COBRADOR 2
EBANISTA 1 COCHERO 3 69
EMPALMADOR 9 COMERCIANTE 549 656
ENCUADERNADOR 5 CONDUCTOR 18
ESCULTOR 4 CORREDOR 2 29
FABRICANTE 12 COSTURERA 299
FIDILLERO 1 4 CUARTERO 2
FUNDIDOR 1 10 DEPENDIENTE 3
FUSTERO 4 8 DIBUJANTE 2
GALONERO 1 DIRECTOR 1
GRABADOR 1 DOMESTICO 150 58
HERRADOR 8 ELECTRICISTA 1
HERRERO 50 88 EMPACADOR i
HOJALATERO 6 22 EMPEDRADOR 2
HUACALERO 2 EMPLEADO 2 137
IMPRESOR 4 12 ESCRIBIENTE 4 11
INCRUSTADOR 2 1 ESTUDIANTE 24 18
INDUSTRIAL 49 FARMACEUTICO 5
JABONERO 2 1 FOGONERO 2
JOYERO 1 i FONTANERO • 3
LADRILLERO 5 54 FOTOGRAFO . 1 3
LATONERO 2 8 GARROTERO 7
LITOGRAFO 4 7 ANDARME 44
MARMOLERO 7 GUARDIA 2
MINERO 1 1 INGENIERO 3
NEVERO i 28 INSPECTOR 8
OBLELLERO l 2 INSTALADOR 1
OBRAJERO 94 58 JEFE 2
OBRERO 54 1 LAVANDERA 2
PAILERO 2 1 MAESTRO 1 6
PAJERO 1 MAICERO i 1
PANADERO 73 125 MAQUINISTA 2 3
PASAMANERO 1 MECANICO 1 57
PASTELERO 2 2 MEDICO i 5

Cuadro 35. Oficios por sectores en Analco 1888-1907.. Parámetros


actuales

268
PRIMARIO 1888 1907 SECUNDARI 1888 1907 TERCIARIO 1888 1907 S/UBICACION 1888 1907
PEINERO 1 3 MEDIDOR 1
PELETERO 1 MENSAJERO 1
PESPUNTADOR 2 MESONERO 3
PIROTECNICO 4 MOLINERO 28 10
PLATERO 14 25 H0Î0RISTA 1
PULQUERO 2 MOZO 4
PURERO 14 5 MUSICO 13 37
REBOCERO 211 182 tí OFICIAL 1
RELOJERO 4 2 OPERARIO 2
SARAPERO 1 ORGANISTA 1
SASTRE 66 90 PELUQUERO 3 21
SILLERO 4 4 PINTOR 20 107
SOMBRERERO 18 18 PLANCHADORA 27
TALABARTERO 30 44 PORTERO 2
TAPICERO 1 PRECEPTOR 1 3
TEJEDOR 15 2 PROPIETARIO 5
TEÑIDOR 1 PROSTITUTA 41
TINTORERO 3 5 PULIDOR 1
TIPOGRAFO i RECAUDADOR 1
TITIRITERO 23 RELIGIOSOS! 2 21
TOCINERO 3 5 SOBRESTANTE 5
TORNERO 2 SOLDADO 29 5
TORTILLERA 15 SUBINSPECTOR 1
TRENSADORA 60 TABERNERO 1 0
i.
VARILLERO 1 TELEGRAFISTA 1
VELERO 5 3 TENEDOR DE L. 13
VIDRIERO 4 TORERO 2
ZAPATERO 240 443 VAGONERO 6 2
VELADOR 4
VETERINARIO 1 1

Analco 1888-1907. Parámetros


Cuadro 35. O fic io s p o r s e c to re s en
a c tu a le s . ( C o n tin u a c ió n ).
OFICIOS SEGUN LA CONCEPCION CONTEMPORANEA DE SECTORES

La agrupación, proporciones e incrementos de los oficios

realizada con base en los criterios contemporáneos de sector

primario, secundario y terciario se muestra en los cuadros 34 y 35.

Según esta división, tanto en 1888 como en 1907 el sector terciario

es el que ocupa a mayor número y proporción de trabajadores en

Analco, seguido del secundario. La representación del primario es

mucho menor y su incremento en 1907 se debió a un ligero decremento

de las dos anteriores.

Gráfica 25. Porcentajes de oficios por sectores en Analco 1888-


1907. Parámetros actuales.

270
En ambos años, más de la mitad de los trabajadores se

empleaban en el sector terciario,‘el 57% y 56% respectivamente.

Asimismo su participación en el crecimiento de los trabajadores fue

notoria, pues alcanza el 55%. Esta perspectiva también corrobora lo

mostrado por las dos anteriores respecto a los reajustes que están

teniendo los oficios en Analco como consecuencia de las

innovaciones de la modernidad porfirista

OCUPACION POR SECTOR

Gráfica 26. Incremento de la ocupación por sector. Analco 1888-


1907.

271
DEL % DEL DEL % % DEL % % DEL t DEL
TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
SECTOR 1888 TRAS. HAS. PEA 1907 TRAS. HAS. PEA
PRIMARIO 61 2,02’ 0 ,7 6 . 1,11 179 3 ,2 1 . 0.93 ' 1.35
SECOND.« 1,240 4 1 . 1 4 • 1 5 .4 2 22,56 - 2,325 42.72 12.08 17.56
TERCIARIO? 1 , 7 1 3 56,83 21,30 31.16 3,122 5 6 ,0 2 . 16,22 23.58

VAGOS r?
J0 0.95 0.28 0.4O'
ADULTOS
D ESG C .W t 2,652 32.97 48,24. 7,562 39.29 5 7 .1 1
TOTAL INPR 5 , 0 2 9 62,53 13,623 70.78
TOTAL
T R A B .m » 3 , y 14 1 0 0 , 0 0 37.47 54.83 5 , 5 7 3 100.00 \

JLu
* 0

$
Q L

70 42.09
PEA»? 5,497 6y , 35. 100,00 1 3 ,2 4 1 2 3 7 , 5 9 . 68.80 100,00

TOT. FOB. 8,043 100,0 0 , 19,247 100,00

A
DE *
% DE * DE * % DE * % %
A

888-907 RESPCTO RESPECTO RESPECTO RESPECTO ANUAL


SECTOR SECTOR TOT. TRAS. POS. PEA 8 8 8-907
PRIMARIO 118 65 92 • 4,61 1.05 1.52 6.21
SECOND.t í 1,085 4 6 .6 7 4 2 ,4 0 . 9.68 14.01, 57.11
TERCIARIO? 1,409 45,13 5 5 0&.
, 12.58 18.19 74.16

VAGOS ET7
1 00,00 2 ,0 7 : 0 .4 7 : 0 68
, 2.79
ADULTOS
D ESOC .m ? 4,910 6 4 .9 3 4 3 o¿. 63,40
TOTAL IMPR 8,594 63,08 76,70
TOTAL
T R A B .m tt 2,559 4 5 .9 2 100.00 ¿ ¿ y4, 33.04
pea m 7,744 5 8 49
, 302.62 6 9 12'
, 100.00

TOT. POB. 11,204 CT: ■*, i


■JO, ¿i i 0 0 00'
.

i SE INCLUYEN LOS JORNALEROS


t i SE INCLUYEN LOS ININTELIGIBLES
m SE CONSIDERAN TODOS L OS M A Y O R E S DE 14 A Ñ O S
t t t tSE INCLUYEN VAGOS
t t m SE SACARON VAGOS
NOTA i LAS ALTERACIONES EN r-A5 CUENTAS SON POR LOS 51 Q U E N O T I E N E N B E D O E N 1907.

Cuadro 36. Porcentajes e incrementos de los oficios por sectores en


Analco. 1888-1907.

272
ENTRE LA REACCION Y EL PROGRESO

Las innovaciones acarreadas en la vida material y en la

economía situaban a los trabajadores de Analco entre lo nuevo y lo

tradicional. La modernización ofreció nuevos empleos, pero también

hizo a un lado a otros, los cuales poco a poco irían

desapareciendo.

El "progreso" era algo inminente, pero había diversas manera

de enfrentar el reto que significaba. Los analquenses se

incorporaron a esa etapa de Guadalajara, aceptando la dinámica que

los nuevos tiempos imponían, pero imprimiéndole, en la medida de

los posible su sello particular. Analco continuaría siendo

identificado como un berrio de trabajadores dada la significativa

proporción de los suyos -originarios o transterrados- en el

conjunto de la fuerza de trabajo tapatía, así como el hecho de que

su crecimiento demográfico se desacelerara en tanto a sus nuevos

miembros no se acomodaran en los empleos que la ciudad ofrecía. El

hecho de que la casi totalidad de los hombres en edad

económicamente activa .trabajaran, es indicador de que Analco estaba

contribuyendo no a la simple masculinización de la ciudad, sino a

una masculinización trabajadora.

Y las mujeres del barrio no se quedaron atrás. Si bien el

sector de servicios tardaría todavía en acabarse de abrir al

trabajo femenino, ellas encontraron la forma de introducirse en la

vida económica a través del comercio, las diversiones y ciertas

industrias que requerían del trabajo domiciliario, como las

trenzadoras, adornadoras, etcétera.

273
Incorporarse a la corriente de la producción fabril era un

cambio demasiado radical para los artesanos; competir con ella

implicaba iniciar una carrera desventajosa. Es significativo que en

la delimitación del espacio laboral de la ciudad, en Analco hayan

pervivido los oficios tradicionales y que sus habitantes que no

tenían cabida en ellos, se hayan incorporado al sector de

servicios, donde, a diferencia de otros empleos como los

industriales, se facilitaba el trato personal.

La convivencia entre los viejos y los nuevos oficios tuvo

repercusiones importantes, pues por una parte estimuló la movilidad

social entre los estratos bajos de la población y, por la otra,

incorporó a las clases populares al progreso, al proceso de

modernización de las estructuras, pero lo hizo de una manera

peculiar. La apertura de las posibilidades de trabajo modesto

canalizó las expectativas de las nuevas clases populares. El que

amplios sectores de trabajadores, entre ellos los analquenses hayan

encontrado formas en cierto sentido auténticas y originales -como

las mujeres que rentaron sillas en parajes públicos o la gran

proporción de viudas y mujeres que se abrieron espacios en el

pequeño comercio doméstico- de incorporarse al nuevo tipo de

economía y de vida, sirvió para ayudar a sacudir de su modorra a

los grupos conservadores que, desde su cómoda postura, vieron

prosperar al imaginativo vecino (cfr. Romero: 1976).

No obstante la prevalencia de las actividades urbanas, la

presencia de inmigrantes y actividades rurales en Analco hablan de

una de sus características: la presencia significativa de la

274
cultura campesina en el barrio, la cual si bien se dio en todas las

grandes ciudades, no abarcó a todos sus grupos sociales.

Como se mencionó, no sólo los empleos industriales hablan de

las características urbanas del barrio, sino también la presencia

de los trabajadores en servicios, de jornaleros y de albañiles

cuyas labores responden de manera importante a las demandas

citadinas del momento. Por otra parte ese tipo de trabajadores

hicieron de Analco el espacio en que se albergara la reserva de la

fuerza de trabajo citádina y el subempleo.

En conclusión, si bien Analco se adaptó de manera dinámica al

nuevo tipo de vida que los cambios imponían, continuó

distinguiéndose en la ciudad como un barrio de trabajadores, en el

que la combinación entre los nuevos y viejos oficios respondía a

las necesidades urbanas del momento.

NOTAS

NOTAS

1. No sabemos si estas cifras incluyen a la fuerza de trabajo


femenina.

2. Sería interesante ver la proporción entre los trabajadores


casados y los solteros, solo que ya no hubo tiempo para hacer el
cuadro

3. A H M : varios documentos sin catalogar entre 1900 y 1910.

4. AHM: 1900, sin clasificar.

5. En el AHM existen libros de registro de domésticas para estos


años; su consulta podría aportar para el conocimiento del empleo o
desempleo femenino, tanto en la ciudad como en el barrio.

6. AHM: Policía, cárceles y alumbrado, Exp. 12, 1902.

275
CAPITULO V

EL ESPACIO

Uno de los factores determinantes en la conformación y

continua re-creación del barrio es su espacio. Su ubicación, la

forma en que esta organizado, así como la manera de utilizarlo,

son aspectos íntimamente relacionados con la identidad de su

habitantes.

Los analquenses se identifican con su espacio, pero también

son identificados por el resto de. los tapatíos como habitantes

de una determinada comunidad (cfr. Giménez Moreno: 1993) . De ahí

que este capítulo este dedicado a describir algunas de las

características físicas del barrio a finales del siglo pasado,

señalando la presencia de las sedes de ciertos servicios e

instituciones públicos, así como la forma en que sus habitantes

usaban y se distribuían los espacios públicos y privados.

El plano 16 es una reproducción del que fue levantado por

la Compañía de Ingenieros constructores en 1888 para toda la

ciudad de Guadalajara y que Antonio Villagordoa incluye en su

Album de la ciudad en esa época. En él se puede observar cuál era

la imagen espacial que se tenía de toda la ciudad de Guadalajara

el año en que se levanto el primero de los padrones que se

analizan en este trabajo. La representación de de la ciudad varió

mucho para 1908, un año después de que se levantó el padrón

parroquial de Analco, como se ve en el plano 17, publicado en

1908 por Loreto y Ancira y Hno.


Plano 16. Plano de la ciudad de Guadalajara en 1888.
Plano 17.
Plano de la ciudad de Guadalajara en 1908.

i*" y " Y ’ ~ no--- /-% 'Hí 'k L ^ ííPT r> -, ^ -->*•«


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I n n r-i^r ■’ ï ï r....... *........ r /í. r í í í I ^ L L Í r ¡ ¡ ', , fJ; r , t ! ■* V p 'I ái f .......... f ;
En veinte años la concepción espacial de Guadalajara había

cambiado mucho. No se pensaba en ella como lo que era, sino como

lo que podría ser. El plano de 1908 no sólo incluye las partes

establecidas de la ciudad, sino las colonias en construcción y

las que estaban en proyecto. De éstas, las populares como la de

Las Huertas y Las de Oblatos se situaban al noroeste de Analco,

en tanto que las destinadas a pudientes, se situaban al poniente.

Ambos casos nos dan una idea del reordenamiento espacial que

se estaba dando en Guadalajara: las nuevas casas mercantiles y

de negocios, así como el realce que se quería dar a los edificios

principales, determinó que las zonas habitacionales de los

pudientes fueran desplazadas del centro citadino hacia las

colonias del poniente; en tanto que el gran poblamiento que

tenían los barrios populares como Mexicaltzingo, Analco y San

Juan de Dios, debe haber sido determinante en la formación de las

colonias del oriente.

La influencia e inmigración extranjeras repercutieron en el

ámbito urbano de diversas maneras. Al lado de las colonias

Moderna y Reforma -nombres muy significativos para la época-

vemop aparecer a las colonias Americana y Francesa, las cuales

estaban destinadas tanto a extranjeros de esas nacionalidades,

como a familias más o menos acomodadas que pudieran pagar el

costo de las casas que en ellas se construían y así convivir con

los oriundos de los países desarrollados y compartir sus

costumbres. Por otra parte, en los planos de la época aparece

proyectada la colonia West End, misma que no se llegó a

concretar; sin embargo la idea refleja la fuerte influencia

estadounidense que se empezaba a popularizar en el país.

279
Situándonos en Analco, los planos 17, 18 y 19 constituyen

puntos de referencia para todo ei capítulo. En el primero se

muestra la numeración de las manzanas del cuartel 8, la cual

permaneció igiial durante todo el período. En el segundo se señala

la densidad demográfica según el padrón de 1888, así como los

"negocios y giros" registrados por el padrón comercial de 1880.

El tercero corresponde a 1907, también incluye la densidad

demográfica, pero además constituye el vaciado, sobre un plano

de época, de los datos relativos a comercios e industrias;

establecimientos civiles, religiosos y educativos; así como de

vecindades, todo ello según lo anotó el Padre Anesagasti en el

padrón parroquial de 1907.

Ilustración 14. Litografía. Panorámica de Guadalajara, vista


desde el templo de Analco.

280
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*
I

Plano 19. Vaciado general de los datos proporcionados por el


padrón de 1888 y la lista de giros comerciales y mercantiles de
1880 .

282
UBICACION Y MANZANAS

Situado al sureste de Guadalajara, los límites de Analco a

fines del siglo pasado eran los siguientes: al poniente el río

de San Juan de Dios; al norte la calle Gigantes según la división

civil y parroquial, pero la calle Torcaza según algunos vecinos;

al sur, aunque había pocas casas más allá de la calle Polvorilla,

los baldíos, huertas y hortalizas que llegaban hasta los veneros

de El Agua Azul, así como el Panteón de Los Angeles, se

consideraban parte del barrio; y, al oriente, escasas fincas

llegaban a la Garita de San Pedro, el Cuartel de Caballería y la

calle Porfirio Díaz.

A diferencia del conjunto de la ciudad, y pese a que Analco

fue de sus zonas con mayor crecimiento demográfico, desde

mediados del siglo pasado, hasta la primera década del presente,

los planos señalan la misma extensión para el barrio. El número

de sus manzanas, tanto en 1888 como en 1907, era el mismo, salvo

en el caso de la 66 que fue dividida en dos y el de la 70 que de

ser dos se convierten en una, con lo que la pequeña calle Del

Olvido desapareció (plano 17).

De trascendencia para el barrio fue lo ocurrí do en la

manzana 51. Esta formó parte del atrio del templo de San José,

hasta que se abrió la calle de San José, formándose así dicha

manzana. En ella se establecieron por algún tiempo la Escuela

Parroquial de Niños, así como escasos pobladores. Sin embargo,

a fines de la centuria anterior, se derrumbaron las

construcciones que había en el lugar y en su lugar se estableció

un jardín en cuyo centro se colocó un hidrante.

283
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X¿°

Plano 20. Vaciado general de los datos proporcionados por el


padrón de 1907.

284
Entre las repercusiones que las modificaciones en estas

manzanas tuvieron para los analquenses encontramos que, desde la

perspectiva demográfica, se provocaron movimientos migratorios

al interior del barrio; y, desdé el punto de vista de los

servicios y la convivencia, los analquenses contaron con que a

la tradicional Plazuela de San Sebastián, se agregaba otro

espacio de reunión y diversión, en el que además, mientras que

no contaran con tomas domiciliarias, podrían abastecerse de agua.

En ese mismo período, los puestos que se encontraban en la

Plaza de San Fernando, en la margen poniente del Río de San Juan

de Dios, fueron trasladados a la Plazuela de San Sebastián, con

lo que se favorecía el abasto del barrio, así como los

intercambios entre éste y el resto de la ciudad; pero a la vez

se trasladaba a Analco el problema sanitario y espacial que

representaba el nuevo "mercado".

CALLES

Las calles que a fines del siglo pasado e inicios del

presente recorrían Analco de poniente a oriente iban desde la

calle de Presa, que era como se llamaba per donde corría el río,

hasta la de Porfirio Díaz, salvo la de Avispero, que mientras no

se abrió la manzana 66, iniciaba en la calle de Gorrión, una

cuadra arriba del río y la de Cuerno que hacía cerrada con el

Cuartel de Caballería en Zapo. Los nombres con que los tapatíos

de aquella época las distinguían, iniciando por la de más al

norte eran los siguientes :

1. De los Gigantes

2. De la Torcaza

285
En el noreste de la manzana 3, se ubicaba el 8o. Juzgado

Constitucional.

Al oriente del barrio, entre las calles de La Torcaza y De

Medrano, colindando al sur con la de Zapo, se ubicaba el Cuartel

de Caballería del 8o. Regimiento.

Al este, se encontraba la Garita de San Pedro, que todavía

a inicios del porfiriato desempeñaba sus funciones hacendarlas.

LA GARITA DE SAN PEDRO


Y LA CALLE DE CATALAN 1863
CUARTEL B 'CIUDAD DE GUADALAJARA

Plano 21. Garita de San Pedro y calle de Catalán, como se


encontraban en la segunda mitad del siglo XIX.

289
Al sur, dos manzanas de por medio con el río se encontraba

el Camposanto de Los Angeles, ya fuera de funciones.

Ilustración 15. Puerta de ingreso al desaparecido cementerio de


Santa María de los Angeles.

En la manzana 52, viendo hacia la calle de San José, estaba

la iglesia parroquial de San José de Analco, a su lado se

encontraban la escuela parroquial La Sagrada Familia, la Casa

Curial y el Asilo La Sagrada Familia.

290
El Hospital del Sagrado Corazón, que inició sus servicios

filantópicos hacia 1880 se ubicaba en la calle Del Oso en la

manzana 30.

Enfrente de la iglesia de San José, en la manzana 51 se

ubicaba el Jardín de Analco (ilustración 16).

Ilustración 16. Jardín de San José de Analco.


En la parte suroeste de la manzana 79 se encontraba el

templo de San Sebastián; a espaldas de él, en la misma manzana

estaba la Escuela de Párvulos. Enfrente del templo estaba la

vieja plazuela de San Sebastián, donde se instaló el baratillo

o mercado (Ilustración 8, cap. 2)

Por la calle de Los Gigantes en la manzana 11 había una

escuela. La Parroquial de Niñas estaba en Oso en la manzana 21.

La Número 13 municipal de Niños se encontraba por Cuerno en la

manzana 24 y en la calle de Mora en la manzana 24 se ubicaba la

4a. Escuela de Adultos. La de Párvulos de Nuestra Señora de

Guadalupe se encontraba en la manzana 38 por la calle de Medrano.

La Oficial de Niñas por Mora, en la manzana 43; y en la 44 la

Escuela del Asilo de Nuestra Señora del Sagrado Corazón por

Catalán.

La Capilla de la orden de los Terciarios y el Asilo Josefino

se ubicaban en la parte noroeste de la manzana 65.

LA DENSIDAD

Si bien el espacio ocupado y el número de manzanas

permanecieron estables durante más de medio siglo, no sucedió lo

mismo respecto a la densidad demográfica, la cual, como se

observa en los planos mencionados, aumenta notablemente en los

19 años transcurridos entre 1888 y 1907. Sin embargo, a

diferencia de lo que sucedió en otros barrios, donde la tendencia

era a que la mayoría de los habitantes se ubicara en las

inmediaciones del templo, en Analco nos encontramos con que la

parte norte, y particularmente la noroeste, es la más poblada en

292
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Çiaïvo
ambos años, aunque las casas principales si se encuentran en el

centro del barrio.

Consecuentemente con la distribución de los habitantes en

el barrio, la mayor parte de los trabajadores de Analco habitaban

en su parte norte, sin que se hayan podido distinguir calles

específicas en que vivieran los dedicados a un oficio (planos 21

y 22) .

LA VIVIENDA

De las cien manzanas que había en el cuartel de Analco en

1907, estaban habitadas 96. En ellas se ubicaban 1,946 viviendas

de diversos tipos. La mayoría, el 86% eran casas, una décima

parte estaba 'compuesta por 200 vecindades y el resto de las

habitaciones o accesorias era el 4%.

La relación entre los habitantes y las viviendas era

dispareja. El 57% de los analquenses vivían en casas, de las

cuales 927 albergaban familias nucleares y 755 a grupos

compuestos; el promedio de moradores en las primeras era de 4.5

en tanto que en las segundas era de 9.

En cambio las vecindades, las cuales sólo constituían el

10% de las viviendas, albergaban al 41% de la población del

barrio y su densidad promedio era 39 personas. Sólo el 3% de los

vecinos ocupaba las llamadas accesorias, destinadas a comercio

o a taller, se trataba de gente que cuidaba o vivía en el negocio

o de veladores (cuadro 36).

295
VIVIENDAS HABITADAS 1907

• NUMERO %DEL
I DEL DE TOTAL DE
VIVIENDAS TOTAL HABITANTES HABITANTES
CASAS 1,602 86.43 10,912 56.69
VECINDADES 200 10.28 7,845 40.76
OTROS 64 3.29 490 2.55'

TOTAL 1,946 100.00 19,247 100.00

Cuadro 37. Viviendas habitadas en Analco en 1907.

V IV IE N D A S Y H A B IT A N T E S . 1 9 0 7

HABITANTES: 19247

Gráfica 27. Viviendas y habitantes en Analco en 1907.


La cantidad de mujeres que habitaban los diferentes tipos

de vivienda era superior a la de los hombres, dado que aquellas

eran más en el barrio. Sin embargo, la representación

proporcional era más o menos pareja para ambos sexos, tanto en

casas -56% hombres, 57% mujeres-, vecindades -41% hombres y 40%

mujeres-, como otros -2% hombres, 3% mujeres-. Los porcentajes

son similares para los adultos: 57% en casas, 41% en vecindades

y 3% en otros, pero varían para los menores, pues se elevan al

59% los que viven en casa, mientras que en las vecindades sólo

el 41% de los moradores eran menores (cuadro 37).

X DEL X DEL X DEL X DEL


HABI­ TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
TANTES HOMBRES POBLACION HOMBRES MUJERES POBLACION MUJERES
CASAS 10,912 5,024 26.10 56,47 5,888 30.59 56.88
VECINDADES 7,845 3,682 19.13 41.39 4,163 21.63 40.22
OTROS 490 190 0.99 2.14 300 1.56 2,90

TOTAL 19,247 8,896 46.22 100,00 10,351 53.78 100.00

X DEL X DEL X DEL X DEL


TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
ADULTOS POBLACION ADULTOS NIÑOS POBLACION NIÑOS
CASAS 7483 38.88 56.51 3404 17.69 58.70
VECINDADES . 5427 28.20 40.99: 2395 12.44 41.30
OTROS 331 1.72 2.50

TOTAL 13,241 68.80 100,00 5,799 30.13' 100.00

Cuadro 38. Habitantes por vivienda, edad y sexo. Analco, 1907.

297
O TR O !
1*0 i a u x

Gráfica 28. Viviendas y habitantes por sexo. Analco 1907.

La mayor proporción de adultos en las vecindades y en las

casas ocupadas por grupos complejos corrobora lo planteado

respecto que el barrio constituía uno de los espacios de la

ciudad que recibía a los inmigrantes que llegaban a Guadalajara

en busca de mejores alternativas, así como que buscaban a sus

coterráneos como puntos de referencia y en muchas ocasiones se

albergaban con ellos.

298
V I V I E N D A S , H A B I T A N T E S P O R E D A D , 1 9 0 7

O TR OS

A D U L T O S : 1 3 2 4 1

Gráfica 29. Viviendas y habitantes por edad, Analco, 1907.

Por lo que respecta a la división por estado civil, nos

encontramos con que, exceptuando a los religiosos, los cuales

vivían en la parroquia o en las instituciones donde prestaban sus

servicios, los analquenses que más habitan en casas eran los

solteros -61%-, seguidos por los casados -59%- y luego por viudos

-57%-. En cambio el 66% de los amacios y el 67% de los adúlteros

se ubicaban en las vecindades. De ahí que el párroco haya

considerado a este tipo de viviendas como una de las causas de

la inmoralidad en el barrio.

299
HABITANTES POR VIVI&fflESTADO CIVIL)

« DEL %DEL « DEL « DEL « DEL TOTAL « DEL •


TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL CON TOTAL'
SOLTEROS CASADOS AHACIQ5 ADULTEROS PAREJA
CASAS 2,764 60.53 3,411 58.84 341 30.94 24 28.23 3,776 54.06
VECINDADES i,692 37.06 2,265 39.11 732 66.42 57 67,06 3,054 43.72:
OTROS 110 2.41. 122 2.11' 29 2.63 4' 0.15 155 2.22

TOTAL 4,566 100.00 5,798 100,00« 1,102 100.00 85 5.73« 6,985 100.00,

« DEL « DEL « DEL « DEL


TOTAL PROS­ TOTAL RELI TOTAL SIN TOTAL
VIUDOS TITUTAS GIOSOS ESTADO
CASAS 923 56.42 ’ 12 29.26 8 61.54 25 49.02
VECINDADES 678 41.44 3 7.32 0 23 45.10
OTROS 35 2.14 26 63.41 5 38.46 3 5.88

TOTAL 1,636 100.00 41 100,00 13 100.00 51 100.00.

Cuadro 39. Habitantes por vivienda, estado. Analco, 1907.

La mayoría de las prostitutas, el 63%, vivía en otro tipo

de establecimientos; el 29% de ellas en casas y sólo el 7% en

vecindades (cuadro 38).

En relación a los trabajadores la proporción en que se

distribuyen en casas y vecindades es muy parecida a la de los

adultos: 56% de los ocupados vivían en casas y 42% en vecindades;

300
en tanto que 57% de los desempleados en casas y 41% en vecindades

(Cuadro 39).

HABITANTES POR VIVIENDA (OFICIO)

% DEL % DEL % %D % DEL


HABI­ 'X TOTAL TOTAL DE DESOCU­ DESOCU­ TOT TOTAL DE
TANTES OCUPADOS OCUPADOS POBLACION ADULTOS PADOS PADOS P0BLACI ADULTOS

CASAS 10,912 3,105 55.90' - 16.13. 23.45 4,391 57.07 22.81 33.16
VECINDADES 7,845 2,314 41.66' 12.02 17.48 3,133 40.72 16,28' 23.66
OTROS 490 136 2.45 0.71 1.03' 170 2.21. 0.88, 1.28

TOTAL 19,247 5,555 100.00 28.06 41.95 7,694 loo.oo: 39.98 53.11

Cuadro 40. Habitantes por vivienda, oficio. Analco, 1907.

Aunque en los totales de trabajadores en este años no se

tomaron en cuenta a las mujeres, como los datos son exclusivos

para 1907, no afectan como en el capítulo anterior las

comparaciones, sin embargo hay que tenerlo presente.

ornos

OCUPADOS: 5555
DESOCUPADOS: 7594

Gráfica 30. Trábajadores por vivienda. Analco, 1907.

301
LAS VECINDADES

La vecindad ha sido un factor de identificación en los

barrios y colonias en que se han establecido. En estos

multifamiliares se aglutinan miembros de diferentes familias y

la distribución espacial en ellas destina, en la mayoría de los

casos, sitios comunes para servicios: baños, lavaderos,

tendederos, patios de juego y diversión para niños, así como de

convivencia para adultos.

En la vecindad la vida privada cotidiana no lo es tanto,

pues se comparte con otras familias, de la misma manera que los

festejos, los nacimientos, los duelos, las enfermedades y demás.

Pero no sólo se comparte con los que viven en la propia vecindad,

sino con los vecinos de los alrededores que encuentran en ellas

lugares de reunión con los amigos.

Desde otra perspectiva las vecindades son núcleos de

conservación de tradiciones: posadas, altares de dolores y de

muertos, reuniones de niños, jóvenes, señoras y viejitos del

barrio, para divertirse, platicar, cortejar a las muchachas,

donde los chicos juegan las rondas, las escondidillas y demás;

son lugares privilegiados para la catequización comunitaria.

También ellas son escenarios de fricción, diferencias y peleas,

así como de una forma particular de dirimirlas comunitariamente,

ya que por lo. general hay grupos que se adhieren a uno y a otro

de los contendientes.

José Tomas de Cuéllar, escritor que vivió el porfiriato, en

sus novelas Ensalada de Pollos y en Baile Cochino toca el tema

de las vecindades y las relaciones grupales y personales que se

dan en ellas, dejando claro cómo se comparten una diversidad de

302
aspectos cotidianos y sociales, ya sea por solidaridad, interés,

chisme, o simplemente por la vecindad, una diversidad de

aspectos.

Además gracias a sus nombres, las vecindades constituían

puntos de referencia para la totalidad de la comunidad

analquense.

El sacerdote Anesagasti consideró las vecindades como uno

de los centros de inmoralidad en el barrio:

Son por lo regular enormes aglomeraciones de gentes de


toda edad, sexo y condición, que dan pésimos
resultados en la higiene y en la moralidad...Mas se
nota que en las calles donde hay más vecindades
abundan los concubinatos; asi en la calle de Torcaza
hay 2 9 vecindades y conté 124 amasios; en la de
Catalán 22 vecindades y hay 102 amasios...

UNIDADES DOMESTICAS

El análisis del tipo de grupos familiares que había en

Analco se dificulta, pues aunque el párroco en el documento

titulado Visita Parroquial especifica: "El interrogatorio era

como sigue: ¿cómo se llama el jefe de esta casa?, ¿qué estado

tiene?, ¿cuál es su oficio?, cómo se llama su señora esposa?,

¿cómo se llaman sus hijos y qué oficio tienen?", en el padrón no

anota la relación familiar de las personas y, en el caso de las

vecindades, ni siquiera especifica las diferentes viviendas. Por

ello sólo ha sido posible ubicar a las familias simples, con base

en el único apellido que se anota y en el estado de las personas.

Sin embargo no se puede diferenciar a las familias ampliadas de

los grupos complejos, ya que con los datos aportados por el

padrón hay casos en los que no se vislumbra ninguna relación de

parentesco, aunque tampoco se puede negar.

303
Debido a lo anterior y dejando de lado las vecindades en las

que no se pueden distinguir como se integran los individuos en

las viviendas, sólo se ha podido hacer la división en unidades

domésticas (UD) -los grupos que habitan en casas particulares o

accesorias-, unidades domésticas simples (UDS) -las integradas

por una familia nuclear y una o dos personas más dependiendo del

estado y el oficio- y unidades domésticas complejas (UDC) -los

grupos en los que no quedan claras las relaciones de parentesco

y que habitan en la misma casa.

Desde esa perspectiva el 90% de las viviendas constituían

UD -49% simples y 41% complejas- y las accesorias el 10% de

ellas. Las UDS eran más pues representaban el 55% del total de

las UD en tanto que las UDC eran el 45% de ellas. De las UDS el

3% no vivían' en casa sino en otro tipo de establecimientos,

mientras que el 4% de las UDC ocupaban accesorias.

U N ID A D E S D O M E S T IC A S . 1907

V tC IN D A P tS
7645 : 407ó\

VIVIENDAS: )94ó

HABITANTES: 19247

Gráfica 31. Unidades domésticas en Analco, 1907.

304
Las UD albergaban al 59% de la población en tanto que, como

ya se dijo, en las vecindades vivían el 41% de los analquenses.

Ahora bien, el 22% de los habitantes vivían en unidades UDS en

tanto que el 37% en UDC. Esto llama la atención, pues sólo un

poquito más de la quinta parte de los habitantes de Analco vivían

en familias unicelulares en 1907, los cuales constituían el 37%

de las UD, en'tanto que el 63% formaban parte de UDC. Si a éstos

agregamos los que vivían en vecindades, encontramos que el 79%

de los analquenses vivían en grupos complejos.

UNIDADES DOMESTICAS 1907 (VIVIENDAS V HABITANTES)


SIMPLES
* DEL %DEL %DEL NUMERO %DEL X HABI­ %DEL
TOTAL TOTAL TOTAL DE TOTAL DE TANTES TOTAL
VIVIENDAS UDS UD GENERAL HABITANTES HABITANTES UDS UD
UDS-CASA 927 96.87' 53.09 47.64 4,146 21.54 98,22 36,36
UDS-OTROS 30 3.13 1.72 1.54 75 0.39 1,78 0.66

TOTAL UDS 957 100.00 54.81 49.18. 4,221 21.93 100.00 37.02

TOTAL UD i,746 100.00 89.72. 11,402 59.24 100.00


COMPLEJAS
l DEL %DEL %DEL NUMERO %DEL X HABI- %DEL.
TOTAL TOTAL TOTAL DE TOTAL DE TANTES TOTAL
VIVIENDAS UDC UD GENERAL HABITANTES HABITANTES UDC UD
UDC-CA5A 755 95,69. 43.24 38.80 6766 35.15 '94.22 59.34
UDC-0TR05 34 4.31 1.95 1.75 415 2.16 5.73 3.64

T0TAL-UDC 789 100.00" 45.19 40.54 7,181 37.31 100.00 62.98

VECINDADES 200 10.23 7,845 40,76

TOTAL
GENERAL
BARRIO 1,946 100.00. 19,247 100.00

Cuadro 41. Viviendas y habitantes en unidades domésticas simples


y complejas. Analco, 1907.

305
La distribución de los sexos en las UD era la siguiente:

el 60% de las mujeres habitaba en ellas, en tanto que los hombres

eran el 59%. La diferencia la hacían los que habitaban UDC, pues

ambos sexos tuvieron una representación del 22% en las simples,

en tanto que en las complejas las mujeres eran el 38%, mientras

los hombres se quedaron en 36%. Sin embargo, la proporción en las

vecindades beneficiaba a los hombres, pues en tanto ellos eran

41%, las mujeres solo llegaban al 40%.

UNIDADES DOMESTICAS 1907. (SEXO)


SIMPLES
%DEL %DEL %DEL %DEL %DEL %DEL
TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
HOMBRES IJDS UD GENERAL MUJERES UDS IJD GENERAL
ÜDS-CASA 1,937 98.23 36.36 21.77 2,209 98.22 35.70 ‘21.34
7C
UDS-OTROS vV» 1.77 0.66 0.39 40 1.78 0.65 0.39

TOTAL UDS 1,972 100.00 37.02 22.16 2,249 100.00' 36.35 21.73

TOTAL UD 5,215 100.00 58.62. 6,187 100.00 59.78


COMPLEJAS
%DEL X DEL %DEL %DEL %DEL X DEL
TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
HOMBRES UDC UD GENERAL MUJERES UDC UD GENERAL
UDC-CASA 3,087 95.19 34.88 34.70 3,679 93.42 59.46 35.55
UDC-0TR0S 156 4.81 2.14 i.75 259 6.58 4.19 2.50

T0TAL-UDC 3,243 100.00 37.02 36.45 3,938 100.00 63.65 38.05

VECINDADES 3,682 41.38 4,163 40.22

TOTAL
GENERAL
■BARRIO 8,897 99.22' 100.00 10,350 100.00

Cuadro 42. Sexo en unidades domésticas simples y complejas.


Analco, 1907.

306
Por lo que respecta a la edad, en las UD vivían el 60% de

los menores y el 59% de los adultos. Sin embargo, sólo el 21% de

los adultos conformaban UDS, en tanto que los menores que las

integraban eran el 25%. De las UDC formaban parte el 38% de

adultos y el 35% de niños. Los niños en números absolutos eran

menos. Por lo que respeta a los que vivían en vecindades, los

adultos constituían el 41%, en tanto que los menores sólo el 40%.

UNIDADES DOMESTICAS 1907. (EDAD)


SIMPLES
X DEL X DEL * DEL * DEL * DEL * DEL
TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
ADULTOS UDS UD GENERAL NISOS UDS UD GENERAL
ÜD5-CASA 2,694 98.11 34.43 20.35 1,440 98.63 40.45 24.18
UDS-OTRQS 52 1.89 0.67 0.39 20 1.37 0.56 0.34

TOTAL UDS 2,746 100.00: - 35.14. 20.74 1,460 100.00 41.01 24.52

TOTAL UD 7,314 -100.00 59.01* 3,560 100.00 59.78


COMPLEJAS
X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL
TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
ADULTOS UDC UD GENERAL NIÑOS UDC UD GENERAL
UDC-CASA 4,789 94.49 61.29 36.17 1,964 93.52 55.17 32.98
UDC-0TR0S 279 5.51 3.57 2.11 136 6.48 3.82 2.28.

T0TAL-UDC 5,06.8 100.00 64,86 38.28 2,100 100.00 58.99 35.26

VECINDADES 5,427 40.99 2,395 40.22.

TOTAL
GENERAL
BARRIO 13,241 100.00 5,955 100.00

Cuadro 43. Edades en unidades domésticas simples y complejas.


Analco, 1907.

307
A D U L T O S Y NIÑ O S EN U. D O M E S T I C A S 1907

Uoc
«OôJ : 3 3 7 3 %

ADULTOS; 13241

Gráfica 32. Adultos y niños en unidades domésticas en Analco,


1907 .

X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL


TOTAL TOTAL AMA- TOTAL ADUL­ TOTAL TOTAL TOTAL
SOLTEROS GENERA CASADOS GENERAL CI0S GENERAL TEROS GENERAL O R E J A S GENERAL

UDS-CftSA 1,040 22.78' • 1,266 21.84 . 102 9.26 2 2.35 1,370 19.61
UDS-0TR05 25 0.55 - 18 0.31 18 0.26

T O T A L UDS 1,065 23,32. 1,284 22.15 102 9,26. 2 2.35 1,388 19.87

T O T A L UD 2,874 62.94 3,533 60,93 370 33.58 28 32.94 3,931 56.26

TOTAL
BARRIO 4,566 100,00. 5,798 100.00 1,102 100.00 85 100.00 6,987 100.00

r X DE
TOTAL
PROS­
TITU­
X DEL
TOTAL
RELI­
GIO­
X DEL
TOTAL SIN
X DEL
TOTAL
V IU D O S GENERAL TAS GENERAL SOS GENERAL ESTADO GENERAL

UDS-CASA 273 16.69 6 14.63 5 38.46 12 23.53


UDS-0TR0S 5 0.31 2 4.88 2 15.38 3 5.88

T O T A L UDS 278 16.99 8 19.51 7 53.85 5 9.80

T O T A L UD 958 58.56 38 92.68 13 100.00 28 54.90

TOTAL
BARRIO 1,636 100.00 41 100.00 13 100.00 51 100.00

Cuadro 44. Unidades domésticas simples, estado. Analco, 1907.

308
Del 63% de los solteros que vivían en UD, 23% pertenecían

a simples, mientras que el 40% a complejas; 37% de ellos

habitaban en vecindades. De los casados el 22% conformaban UDS,

39% complejas y 39% tenían su residencia en vecindades. En

todas las clases de unidades domésticas había una mayor

proporción de solteros que de casados: 63% y 61% en UD, 23% y 22%

den UDS, 40% y 39% en UDC.

* BEL X BEL X BEL X DEL X DEL


TOTAL TOTAL ANA- TOTAL ADUL­ TOTAL TOTAL TOTAL
SOLTEROS GENERAL CASADOS GENERAL CI0S GENERAL TEROS GENERAL PAREJA GENERAL
UDC-CASA 1,724 37.76- 2,145 37.00. 239 21.69- 22 25.88/ 2,406 34.44
UDC-OTROS 85 1.36 104 1.79 29 2.63 4 4.71’ 137

TOTAL UDC 1,809 39.62 2,249 38.79 268 24.32 26 30.59 2,543 36.40

TOTAL UD 2,874 62.94' 3,533 60.93 370 33.58 28 32.94 3,931 56.26

TOTAL
BARRIO 4,566 100.00' 5,798 100.00 1,102 100.00 85 100.00 6,987 100.00

X DEL PROS­ X DEL RELI­ X DEL X DEL


TOTAL TITU­ TOTAL GIO­ TOTAL SIN . TOTAL
VIUDO GENERAL TAS GENERAL SOS GENERAL ESTADO GENERAL
UDC-CASA 650 39.73 24 58,^ T
O 23.08 13 25.49
UDC-0TR0S 30 1.83 6 14.63 3 23.08

TOTAL UDC 680 41.56 30 73.17, 6 46.15 13 25.49

TOTAL UD 958 58.56 38 92.68 13 100.00 28 54.90

TOTAL
BARRIO 1,636 100.00 41. 100.00 13 100.00 51 too.oo:

Cuadro 45. Unidades domésticas complejas, estado. Analco, 1907.

309
De los a m a d o s el 36% formaba parte de UD, 9% de simples y

24-0 de complejas; en tanto que el 66% vive en vecindades. El 33%

de los adúlteros integraban UD, 2% en simples y 31% en complejas,

mientras que 67% vivían en vecindades.

VECINDADES 1907 (ESTADO CIVIL)


%DEL %DEL %DEL %DEL * DEL
TOTAL TOTAL AMA- TOTAL ADUL- TOTAL TOTAL TOTAL
SOLTEROS GENERA CASADOS GENERAL CI0S GENERAL TEROS GENERAL PAREJA GENERAL

VECINDADES 1,692 16.42 2,265 39.07 732 66.42. 57 67.06. 3,054 43.71.

TOT.BARRIt 10,302 100.00 5,798 100.00 1,102 100.00 85 100.00 6,987 100.00

X DEL PROS­ X DEL RELI­ X DEL X DEL


TOTAL TITU­ TOTAL GIO­ TOTAL SIN TOTAL
VIUDOS GENERAL TAS GENERAL SOS GENERAL ESTADO GENERAL

VECINDADES 678 41.44 3 7.32 • 23 45.10

TOT.GARRIO 1,636 100,00 41 100.00 13 100,00 51 100.00*

Cuadro 46. Vecindades, habitantes por estado. Analco, 1907.

310
59% de los viudos eran parte de UD, 17% de simples, 42% de

complejas, en tanto que el 41% vivía en vecindades. Por lo que

respecta a las prostitutas el 93% se integraban en UD, 20% en

simples, 73% en complejas, sólo el 7% de ellas vivía en

vecindades. De los religiosos ya se mencionó que los que no

vivían en UD lo hacían en sus instituciones, aunque éstas más

que UDC, se deberían considerar como UD especiales.

UNIDADES DOMESTICAS SIMPLES 1907. (OCUPADOS Y DESOCUPADOS)

i DEL X DEL %DEL * DEL %DEL X DEL


• TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
OCUPADOS UDS UD GENERAL DESOCUPADO UDS UD GENERAL
UDS-CASA 1,135 97.34 32,02. 20.43 1,559 98.67 34.09 20.28
UDS-OTROS 31 2.66 21

TOTAL UDS 1,166 100.00 35.93 20.99 1,530 100.00 34.55 20.56

TOTAL UD 3,241 100.00' 53.34 4,573 100.00., 59.50

TOTAL
GENERAL
BARRIO 5,555 100.00 7,686 100.00

Cuadro 47. Unidades domésticas simples, ocupados y desocupados.


Analco, 1907.

Por lo que respecta a los trabajadores, el 58% formaba parte

de UD, 21% de simples y 37% de complejas; el resto de ellos, el

42% habitaban en vecindades. La mayor proporción de ocupados en

UDC y en vecindades corrobora lo planteado respecto a que los que

311
llegaban a trabajar se acomodaban donde podían, ya fuera en

vecindades, con familiares o con grupos de paisanos.

X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL X DEL


TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL TOTAL
OCUPADOS IJDC UD GENERAL DES0CUPAD05 IJDS UD GENERAL
UDC-CASA
1,970 94.94. 57.59 35.46 2,319 94.19 61.64 36.63

UDC-ÜTROS 105 5.06. 3.07 1.39 .174 5.81 3.30 2.26

TOTAL-ÜDC 2,075 100.00 60.65 37.35 2,993 100.00 65.45 33.94

TOTAL UD 3,421 100.00 58.34 4,573 100.00 59.50

TOTAL
GEN£RAL
xr crir
BARRIO •Jj¿ J-J 100.00 7,636 100.00

Cuadro 48. Unidades domésticas simples, ocupados y desocupados.


Analco, 1907.

Las vecindades eran el espacio de vida del 40% de los

desocupados, el 60% restante formaba parte de UD, 21% en simples

y 39% en complejas.

X DEL X DEL
TOTAL TOTAL
OCUPADOS GENERAL DESOCUPADO GENERAL

VECINDADES 2,314 41.66 3,113 40.50

TOTAL
BARRIO 5,555 100.00 7,686 100.0C

Cuadro 49. Vecindades, ocupados y desocupados. Analco, 1907.

312
CONSIDERACIONES FINALES

En Flor de Juegos Antiguos (1967). Agustín Yañez nos

transmite el significado tan importante que para la afectividad

de los habitantes de un barrio tienen los aspectos físicos del

mismo, cuando "compara" Mexicaltzingo adonde llega con El

Santuario de- donde salió:

Nos cambiamos hasta por Mexicaltzingo. Qué extraño es


todo por acá: hasta los ruidos y el color de las
cosas. Estoy como si en sueños alguien me hubiera
llevado a un país muy distante; casi ni entiendo el
modo de hablar que tienen las gentes del barrio; dice
mi papá que a buen paso se hará más de media hora para
llegar al Santuario: como quien dice, el fin del
mu n d o . Lo que más extraño son las campanas : qué
distinto suenan las de por acá: estas de
Mexicaltzingo, como cascadas, gruesas, en nada se
parecen a aquellas de la Parroquia, y a las también
alegres de la Inmaculada, de los Dolores, o a las
campanitas, como niñas vergonzosas, de Belén y de la
Preciosa Sangre; ni menos a las de San Felipe y San
Diego, que también se oían de la casa y merecerían
estar en Catedral.(p 69)

En este capítulo se han señalado algunas de las

características materiales de Analco a principios de siglo.

Respecto al espacio privado poco es lo que se pudo investigar

salvo algunas de las formas en que era decorado:

Terminadas las predichas oraciones, dirigía mis


miradas a las paredes de las habitaciones para ver lo
que en ellas encontraba. En muchas casas sí que se
ocupaban en coleccionar una multitud de pequeños
cromos de monas indecentes y deshonestas que se
encuentran en cajetillas de cigarros. En otras paredes
cuelgan herraduras de caballos, o musías y asnos;
porque tienen la superstición de que en la casa donde
hay tales fierros viene la fortuna y el dinero.

Además de los datos plasmados en los cuadros y gráficas,

observando el plano 20 nos podemos percatar de que si bien, para

1907 la población y los espacios laborales y comerciales se

habían esparcido por todo el barrio, tanto los habitantes como

313
los comercios y establecimientos públicos se concentraban en la

parte noroeste de Analco, en las cercanías de dos de los puentes

que atravesaban el hasta entonces río de San Juan de Dios y en

los límites con el barrio del mismo nombre. Esto contrasta con

lo señalado por Anderson (1983) y Solís (1986) , respecto a que

la actividad en los barrios, durante la colonia y el siglo XIX,

se concentraba alrededor de la iglesia. Sin embargo, de acuerdo

con lo planteado por los autores citados, la arquitectura de las

casas situadas en el centro del barrio parece indicar que

efectivamente eran pudientes los que vivían en los alrededores

de San José y San Sebastián de Analco.

Con base en los datos aquí plasmados es posible afirmar que

el cambio más sobresaliente en el aspecto físico de Analco,

durante el porfiriato, fue la intensificación en el uso del

suelo. Lo significativo de este tipo de fenómenos ha sido

enfatizado por Holbach (1993) al afirmar que las imágenes

espaciales juegan un papel importante en la vida del individuo

y que los objetos materiales, tanto públicos como privados,

inciden en el equilibrio individual y colectivo ya que determinan

los hábitos motrices cotidianos y son los lugares de encuentro

y desencuentro de las personas.

Las "imágenes espaciales" de los analquenses porfirianos

experimentaron profundas transformaciones como resultado del

entubamiento del río de San Juan de Dios, la apertura de calles,

el establecimiento del jardín de San José y de muchos comercios

pequeños, la introducción de los tranvías eléctricos y de

servicios públicos y privados -agua, drenaje, luz-, etc., obras

todas que desencadenaron con seguridad procesos de

314
resignificación de sus referentes espaciales, que remiten, desde

una perspectiva diferente a las señaladas en los capítulos

precedentes, a considerar que esa comunidad imprimió modalidades

particulares al cambio.

315
CONCLUSIONES

En la empresa de investigar cambios y permanencias en Analco

a raíz de las transformaciones acarreadas por el impulso de la

modernidad, se encontró que el estilo con que los habitantes del

barrio enfrentaron la masificación provocada por la creciente

urbanización tiene sellos propios que, a la vez que los distingue

de otros grupos citadinos, los vincula a ellos.

Lo anterior muestra que el estudio de los barrios puede

ilustrar el conocimiento de grupos más amplios pues, además de sus

vínculos comunales, 'similarmente a lo que ocurre en la ciudad o en

la sociedad nacional, en el barrio hay divisiones sociales,

instituciones civiles, políticas y religiosas, diversos tipos de

relaciones económicas, entre otras características de una sociedad

más compleja. En Analco, al igual que en el resto de la ciudad, hay

bondad y maldad, belleza y fealdad, riqueza y pobreza, amor y

desamor, arraigo y desarraigo, amistad y enemistad, simpatía y

antipatía, cambio y continuidad, trabajo y holgazanería, infancia,

juventud, madurez y vejez, en fin todos los aspectos que

constituyen la vida, humana, porque Analco fue y es ante todo el

espacio de vida de un grupo de hombres y mujeres.

Gracias a que los analquenses -de manera similar pero

diferente a lo que sucede en otras zonas de la ciudad- han sido

capaces de adecuarse a los cambios y actualizar el significado de

los símbolos que comparten, alimentando así sus formas culturales

propias, este barrio constituye un caso especial en Guadalajara

316
para observar las relaciones sociales y vecinales que se dan en

estos conglomerados urbanos.

En los capítulos que conforman este trabajo, se han destacado

aspectos que desde diferentes perspectivas posibilitan identificar

a Analco como una parte de Guadalajara con características propias,

tales como su historia, su dinámica poblacional y laboral, las

peculiaridades de su espacio y la forma de habitarlo. Por otra

parte, el haberme remontado hasta los orígenes de Analco,

posibilita un seguimiento de los diferentes significados que el

término barrio ha tenido en este caso concreto.

EL TERMINO BARRIO

El término barrio es polisémico; su significado y carga

simbólica difiere si .lo utilizan los habitantes de una de esas

comunidades, personas que viven en otras partes de la ciudad o

estudiosos que pretenden explicarlo como fenómeno social. En

algunas ocasiones se usa para hacer alusiones exclusivamente

espaciales, en otras su acepción incluye aspectos culturales,

políticos, administrativos, económicos, sociales e identitarios.

Su carga semántica se ha modificado a lo largo de la historia.

Diversos aspectos en diferentes momentos han influido en las

variaciones de su significado, pues no quiere decir lo mismo si se

aplica a las villas .medievales, a la distribución del espacio

prehispánico en América, a la época colonial o a las ciudades

decimonónicas y actuales. Sin embargo, en casi todos los casos hay

una característica común, generalmente son habitados por gente

317
trabajadora, en mayor o menor escala de escasos recursos,

particularidad que los lleva a estrechar las relaciones vecinales

en la búsqueda de satisfactores de necesidades cotidianas, así como

a hacer un uso intensivo del espacio urbano que habitan. Según

Vázquez, es la multifuncionalidad del espacio habitado lo que da a

esas zonas urbanas y a colonias de más reciente creación la

categoría de barrios (Vázquez: 1989).

Analco es un caso típico en el que se puede observar algunas

transformaciones históricas del término. Originalmente fue un

pueblo de indios -a los que en las crónicas de la época se les

suele llamar también arrabales o barrios-; una entidad política

delimitada, dependiente de la Audiencia neogallega, pero con

autoridad propia, aunque compartida con Mexicaltzingo, otro barrio

indígena. A solicitud del cabildo tapatío, por motivos de justicia

y económicos, en 1671 la Corona española dispuso que pasara a

depender administrativamente de Guadalajara y en 1825 se incorporó

formalmente a esa ciudad como uno de sus barrios. Cuando en 1790 se

había implementado la división administrativa y policial de la

ciudad en cuarteles, Analco se convirtió en uno de ellos y a pesar

de los cambios en la nomenclatura y territorialidad de esa

división, el cuartel que comprendía el barrio, a diferencia de lo

que ocurrió con otros, no varió en su extensión. Esta situación dio

pie para que al referirse al mismo espacio se usaran

indistintamente cualquiera de los dos términos, cuartel o barrio.

Fue hasta la segunda década del siglo XX, con la nueva

división de la urbe en sectores, cuando Analco quedó incluido en el

318
Reforma, al cual se incorporaron nuevas colonias. A partir de

entonces su distinción como barrio respondió a características

espaciales y socioculturales pero ya no concordó con ninguna

división de tipo político-administrativo.

PARTICULARIDADES ANALQUENSES

Entre los aspectos que han fortalecido la identidad de los

analquenses y les han posibilitado imprimir modalidades propias a

la modernidad se han revisado en este trabajo algunos tales como:

- El haber sido un poblado indígena, aspecto que hasta la

fecha reconocen y es motivo de orgullo de los analquenses actuales,

especialmente los adultos.

- El que por más de un siglo fue un pueblo diferente y

separado de la ciudad.por el río de San Juan de Dios, en donde un

período considerable tuvo su sede la Audiencia Neogallega y por

breve lapso vivió el primer obispo de la Nueva Galicia.

- El que desde su fundación estuvo habitado en su mayoría por

gente trabajadora.

- El que haya fungido como agente activo del mestizaje racial

y cultural, no sólo entre blancos e indígenas, sino también entre

negros.

- El haberse incorporado a los procesos generales de la ciudad

imprimiéndoles sellos.propios, tales como su dinámica poblacional,

su forma de habitar el espacio, o el privilegiar cierto tipo de

labores.

319
- E l s e r un b a r r io huésped, con m esones, fo n d a s , h o s p ita le s y

c o m e r c io s p a ra sus v is ita n te s y con la h a b ilid a d p a ra r e c ib ir y

acom odar a in m ig r a n te s c ita d in o s en su e s p a c io y en el m e rc a d o de

tr a b a jo u rb a n o .

- E l h a b e r c o n tr ib u id o a la m a s c u lin iz a c ió n de G u a d a la ja r a , ya

que su a p o rte de h o m b re s a la p o b la c ió n de la c iu d a d fu e

r e p r e s e n ta tiv o p a ra e l e q u ilib r io en la p r o p o r c ió n de lo s sexos

e n tre lo s ta p a tío .

- E l p e r m it ir la f o r m a c ió n d e n ú c le o s fa m ilia r e s y de p a is a n o s

en su seno, com o una fo rm a de r e s is tir el a n o n im a t o , la

d e s p e r s o n a liz a c ió n y la p é r d id a de id e n t id a d en la u rb e , fe n ó m e n o

que s i b ie n no e s e x c lu s iv o d e A n a lc o , d u ra n te e l p o r fir ia to s i fu e

m ás fu e rte en ese b a r r io que en o t r o s .

- El c o n s e rv a r tr a d ic io n e s , c o s tu m b re s y e m p le o s de tip o

r u r a le s que fa v o re c e n la s r e la c io n e s in te r p e r s o n a le s .

- El in c o r p o r a r s e a l m undo m o d e rn o c o n s e rv a n d o tr a b a jo s que

im p lic a n c o n ta c to p e rs o n a l co m o l o s s e r v ic io s p ú b lic o s o p r iv a d o s

y lo s o fic io s t r a d ic io n a le s , ta l co m o se a n a liz ó en e l c a p ítu lo

d e s tin a d o al tr a b a jo .

- El s e r un b a r r io fu n d a m e n ta lm e n te de g e n te tr a b a ja d o r a .

El d is tr ib u ir su e s p a c io e c o n ó m ic o c o m b in a n d o la s

n e c e s id a d e s p r o p ia s con la s de la c iu d a d

- El te n e r en su e s p a c io la sede de o r g a n is m o s que re s p o n d e n

a la s n e c e s id a d e s de la c iu d a d p e ro que poseen un s ig n ific a d o

e s p e c ia l p a ra lo s a n a lq u e n s e s .

320
- El que los nombres de sus calles, vecindades y comercios

recordaran leyendas o tradiciones locales y por tanto tuvieran

mucha significación entre los vecinos.

Además de los mencionados, las fuentes consultadas brindan

información sobre temas tales como la educación, las tradiciones,

organismos y festividades religiosas y civiles de la comunidad, la

propiedad y el arrendamiento de casas, el papel de las vecindades

en la vida comunitaria -que se abordó muy de paso-, los grupos

familiares, las organizaciones laborales y las instituciones de

beneficencia, los personajes del barrio, entre otros.

Las particularidades de las formas de vida analquense podrían

enmarcarse en lo que Ortega y Gasset ha llamado "creencias", es

decir, todas aquellas cosas con las que contamos a ciegas, de las

que frecuentemente no tenemos conciencia porque ni siquiera tenemos

que pensarlas, sabemos que allí están y ya. Estas creencias, cuando

son cuestionadas, pueden desembocar en nuevas ideas, las cuales con

el tiempo vuelven a convertirse en creencias. Este proceso

creencia-duda-idea-creencia, tiene que ver con los procesos de

actualización y adecuación de las tradiciones y formas de vida.

RERSISTENCIA ACTIVA Y CREATIVA

Sin negar lo planteado por Max Weber (1985) respecto al

espíritu individualista de la sociedad capitalista, esta

investigación sugiere, de manera hipotética, que los procesos

culturales que se dan en algunas colonias populares y en los

321
barrios en general y en Analco en particular, constituyen formas de

resistencia activa, creativa y comunitaria, ante la

despersonalización y el anonimato fomentado por la urbanización

moderna, aspecto del que este trabajo sólo constituye una

plataforma, pues los procesos analizados muestran indicios de

reacciones particulares al interior de la urbe.

En el caso de los analquenses las "creencias" que subyacen los

actos cotidianos, pudieron haber sustentado una resistencia

creativa, pues al ser cuestionadas por "el espíritu del

capitalismo", dieron lugar a ideas creativas que les permitieron

modelar a su manera la novedad. Al individualismo algunos sectores

sociales como los barrios opusieron la comunidad. Ante la

imposibilidad de evadir la tendencia dominante y las modalidades de

la vida que de ella se derivan, las enfrentaron, pero adaptándolas

a su forma de vida. Esa resistencia se puede enmarcar también como

una respuesta a los procesos hegemónicos.

A través de esa resistencia creativa que algunos grupos oponen

al individualismo capitalista, a la vez que se incorporan a lo

nuevo, le impone particularidades tales como la conservación,

recreación o creación, tanto de costumbres cotidianas, como de

símbolos compartidos, lo cual propicia a su vez, procesos

identitarios en torno a significaciones comunes. En este sentido,

sería interesante analizar cómo los analquenses adecuaron o

significaron algunos de los procesos aquí estudiados. Si bien es

factible que grupos de ciudadanos se unan en torno a demandas

concretas que les afectan, sobre todo en momentos de conflicto, su

322
identificación con una comunidad y un espacio que les son

significativos, no se da únicamente a raíz del conflicto, sino que

depende también de otros factores económicos, sociales y políticos

con raíces en el tiempo; es decir, en dichos procesos intervine la

capacidad que los individuos o comunidades tengan de actualizar su

historia. De ahí que una visión más completa y un entendimiento más

cabal de esos hechos dependa de que se contextual icen

históricamente y que este trabajo pueda servir a análisis

posteriores.

VECINOS Y CIUDADANOS; TAPATIOS Y ANALQUENSES

Con el impulso de la modernidad la sociedad urbana se

convirtió en un conjunto heterogéneo, en el que paulatinamente se

perdía el antiguo trato directo de unos con otros y se fomentaba el

individualismo. Los actos y sentimientos de colaboración vecinal

fueron cada vez más escasos; el saludo, la fiesta, el juego y el

comadreo popular tendieron a desaparecer, a la par que la vida

cotidiana se transformaba; con la introducción de servicios que

acabaron con las colas en las fuentes públicas o con caminatas

grupales, las relaciones personales se volvieron menos estrechas y

las distancias se agrandaron, la identidad individual tendió a

confundirse con la masa. El espíritu del capitalismo en expansión

buscó ocultar las diferencias y aparentó igualar a todo el mundo

bajo la categoría de ciudadanos (Cfr. Weber: 1985; Romero 1976)

En algunas zonas citadinas se fortaleció la solidaridad

vecinal entendida como una práctica cotidiana en la satisfacción de

323
las necesidades -vivienda, trabajo, gestiones ante organismos para

servicios públicos-, basada en la cercanía de residencia y en la

ayuda mutua, mientras que en el conjunto de la ciudad se

generalizaron las relaciones apoyadas en el hecho de que en el

funcionamiento citadino intervienen un gran número de personas,

independientemente de que haya o no vínculos personales; la

actividad comunitaria del conjunto de la urbe ya no fue espontánea,

sino formal, y requirió que el ayuntamiento reforzara sus funciones

como organismo regulador de los comportamientos públicos y de

algunos privados que afectan a la comunidad.

En ese contexto, los términos ciudadano -tapatío- y vecino -

analquense- adquieren significados diferentes. El primero se

relacionará con la pertenencia a una ciudad, a un país, y por tanto

tendrá una connotación más política, que, aunque apareje referentes

espaciales, no necesariamente va acompañada de convivencia con los

que habitan espacios circunvecinos. Las relaciones de vecindad en

cambio, se basan en la cercanía física de residencia, en la

conveniencia mutua y ayuda; el sentimiento de pertenencia al

barrio, a la colonia, a la localidad será fuerte y fuente de

orgullo, independientemente de que apareje o no una conciencia

política.

Frente a la masificación de la vida citadina, a la tendencia

por imponer un ascetismo y hacer frías, calculadoras y anómicas las

relaciones ciudadanas, han existido núcleos de habitantes en los

que el avance de la "civilización" esta lejos de "enfriar" los

vínculos personales y la amabilidad, presentando alternativas

324
particulares a la contradicción que se da entre la masa y el

individuo. Esto es posible porque las relaciones vecinales se van

modelando dependiendo de la condición social, económica, política

y religiosa, es decir, de las características culturales de la

gente entre la que se dan. De ahí los diversos tipos de vínculos

que existen en los barrios, donde al igual que en el campo la

importancia que se da al cura, al maestro, al curandero deriva de

la función que cumplen en la comunidad; donde es común el uso de la

calle como lugar de juego y chisme en horas de esparcimiento, así

como de dirimir diferencias; del jardín como centro de reunión de

jóvenes y señores, o del mercado como medio de comunicación y de

compartir conocimientos domésticos y preocupaciones para las

señoras, aspectos todos que forman parte importante de la vida

diaria y que son facilitados por la multifuncionalidad del espacio

barrial.

La modernidad provocó, entre otras cosas, un crecimiento

demográfico exorbitante. La organización social del espacio urbano

de Guadalajara tendía a desplazar hacia ciertas zonas a los

trabajadores y por tanto los inmigrantes con esas características

encontraron un primer punto de identificación en la ciudad en

barrios como Analco. La reacción de los habitantes citadinos fue

compleja; en tanto que los propietarios residentes en otras partes

de la ciudad ofrecieron en renta sus casas en el barrio e inclusive

las adaptaron o improvisaron para que pudieran vivir en ellas un

mayor n ú m e r o 'de personas, los analquenses buscaron alternativas

para que todos tuvieran albergue sin importar el hacinamiento, pero

325
a la vez demandaron el establecimiento de servicios y se quejaron

de sus condiciones de vida.

Esta reacción, en la que se manifiesta una particularidad

cultural, se- vio reforzada por la política adoptada por las

autoridades. Tanto el establecimiento de servicios, como la

construcción de obras públicas, incluidas las suntuarias,

privilegiaron los lugares habitados por pudientes. Con ello y dado

que a las nuevas colonias sólo los económicamente poderosos tenían

acceso, los referentes espaciales de determinados grupos se

reforzaron.

Lo anterior ponía al descubierto que si bien todos los

habitantes de la ciudad eran considerados ciudadanos por el

ayuntamiento,- tal planteamiento no significaba en los hechos que

todos fueran tratados de la misma manera. Se predicaba de una

democracia nominal, no real. De ahí que ante la imposibilidad de

ser tratados como otros, los habitantes de los barrios

establecieran una práctica democrática cotidiana al mantener y

recrear una serie de formas de convivencia y colaboración vecinal,

al vivir, en la medida que podían hacerlo y las condiciones

materiales se los permitían, como ellos querían y decidían vivir,

aunque posiblemente no fueran conscientes de ello.

DEMOCRACIA COTIDIANA
En sus primeros tiempos y durante buena parte de su desarrollo

el barrio apareció como una reproducción de la ciudad tanto

fenomenológica como funcional y estructuralmente. Al quedar

326
incluido dentro de Guadalajara, ya en la época independiente, la

antigua separación socioespacial establecida por la división en dos

repúblicas, la de indios y la de españoles, fue sustituida por un

nuevo tipo de espacialidad urbana: barrios citadinos, cuarteles y

demarcaciones policiales.

Durante el siglo XIX la nueva estimación del suelo urbano y

delimitación de territorios con diferentes valores y funciones,

vinculados también á la estratificación social, así como el

incremento de las funciones urbanas repercutió en que la vida

citadina se hiciera más compleja, ante lo cual el cabildo tuvo que

tomar las medidas más complejas para controlarla y regularla.

Analco siguió siendo un barrio que albergaba sobre todo a

trabajadores, contando en su espacio con talleres y pequeñas

empresas familiares y hospedando a buen número de inmigrantes

campesinos que llegaban en busca de alternativas para mejorar sus

condiciones de vida.

Adaptarse a la modernidad imprimiéndole modalidades propias,

fotaleciendo las relaciones vecinales y actualizando sus formas de

vida, constituye desde cierta perspectiva, una alternativa

democrática, pero no entendida en términos de participación

política, sino cotidiana, como capacidad de vivir de la forma en

que, en la medida de sus posibilidades, querían hacerlo.

Con esa óptica los aumentos de población, la superioridad de

ciertos grupos de edad o de algún estado civil, la correlación

entre unidades domésticas simples y complejas en Analco, así como

la intensificación del uso del suelo, encuentran nuevos

327
significados en comunidades urbanas que implementan alternativas

particulares en sus formas de vida y organización frente a la

dinámica social que las nuevas formas productivas y políticas

imponían.

La diversidad de problemas que enfrentan en la actualidad las

ciudades, ha obligado a las autoridades, a los urbanistas y a los

estudiosos sociales, a poner atención en las formas en que los

barrios y colonias han enfrentado los retos de la vida citadina.

Tal vez dicha atención se deba a que la organización social

barrial y sus formas comunitarias de convivencia constituyen, desde

cierta perspectiva alternativa democrática en lo que a sus

relaciones y vida cotidiana se refiere.

CULTURA VECINAL Y REFERENTES IDENTITARIOS

La cultura barrial no busca resistir los avances tecnológicos

y organizativos, sino el nuevo tipo de relaciones citadinas a que

dan lugar, en las que ellos por su posición económico-social quedan

marginados. Lo que pretenden al actualizar tradiciones o establecer

formas de relación nuevas, pero diferentes a las que se imponen

como tendencia general, es recrear una identidad que no los haga

quedar o sentirse marginados de la vida social. Su resistencia no

es pasiva, sino creativa.

El proceso comunitario que adoptaron los barrios para resistir

el nuevo tipo de relaciones que se buscaba generalizar, incidió en

que las culturas locales que se distinguieron por imprimir sellos

particulares a la forma de enfrentar y asimilar de la novedad

328
social. Su forma de vincularse constituyó y constituye un verdadero

patrimonio cultural y una forma de ejercer la democracia (cfr.

Bonatempo y Amerlinck: 1993)

Es por eso que en los barrios el sentido de pertenencia a un

conglomerado citadino particular deriva de que sus y habitantes

compartan voluntariamente, como una creencia, tiempo, costumbres,

símbolos y tradiciones, características laborales y educativas,

recursos materiales, formas de vida con ciertas particularidades

culturales. Esto facilita el sentimiento de arraigo al espacio

habitado, ya que constituye el escenario donde su cultura se

desarrolla y enriquece.

Desde diferentes enfoques teóricos y metodológicos ha

reconocido la existencia de la diversidad e interrelación tanto

entre el campo y la ciudad como en el interior de una misma

sociedad, no sólo en lo que se refiere a clases o grupos

dominantes, subalternos y marginales, sino también se plantean

particularidades culturales relacionadas con la vida material,

oficios y profesiones, religión política, familia, educación,

gusto, generaciones, etcétera (cfr. Romero:1977; Castells: 1976;

Lefevbre: 1976; Signorelli: 1987; Molino: 1987, entre otros). El

caso de Analco nos acerca a la consideración de la diversidad

cultural en el seno de las sociedades urbanas.

Desde otra perspectiva se puede observar que a la par que se

daba la anomia urbana -que a fin de cuentas es un proceso

hegemónico-, se propiciaban innovaciones técnicas y administrativas

tendientes a facilitar la existencia, con lo que se propició la

329
formación de agrupaciones y espacios no necesariamente vinculados

al lugar de habitación, en los que el individuo puede encontrar

nuevos referentes de identidad. Con la diversificación de la vida

social la formación de agrupaciones y lugares de adscripción se

multiplicaron y en muchos casos reemplazó o hizo a un lado lo

vecinal.

Sin embargo no todos los sectores sociales pueden acceder a

esos nuevos referentes idientitarios. Para los instruidos, los

políticos o los económicamente poderosos, el arraigo espacial no es

significativo, ya que sus recursos les permiten obtener honor,

prestigio y sentido de pertenencia o identificarse grupalmente por

otros medios. A diferencia de los poderosos, los moradores de los

barrios incrementan su riqueza, su patrimonio, sus recursos,

fortaleciendo sus lazos vecinales en los que comparten tristezas y

preocupaciones, pero también tradiciones, alegrías y hasta la vida

familiar. Independientemente del arraigo espacial, su valor aumenta

en función de la valoración y significatividad de las relaciones

sociales.

Si bien habrá agrupaciones en las que ciertos sectores de

trabajadores pueden encontrar referentes de identidad como las

sociedades mutualistas o los sindicatos, la participación en ellos

suele ser selectiva. En los barrios existen otras organizaciones,

algunas de carácter tradicional, como las religiosas y otras

derivadas de la problemática en que se vive, como las uniones de

vecinos; estos organismos realizarán sus actividades sociales y

festividades vinculados a la vida del barrio.

330
El establecimiento de : servicios y apertura de calles

dictaminados desde las instancias gubernamentales, fue aprovechado

por sectores de mayores o menores recursos para instalar en el

barrio negocios particulares desde fines del siglo XIX. Entonces,

ante la demanda habitacional que provocó el gran incremento de los

analquenses, miembros de la aristocracia tapatía que tenían o se

hicieron de propiedades en esa zona y las rentaron como casas o las

habilitaron como vecindades. Esto también repercutió en el

fortalecimiento de los lazos vecinales. Por una parte las

condiciones materiales de las fincas y el elevado costo de las

rentas propició protestas por parte de los inquilinos; por la otra,

las características de los muítifamiliares mencionados dieron lugar

al acercamiento en la vida cotidiana.

EL BARRIO EN LA ACTUALIDAD

En el siglo XX Analco ha sido afectado por una serie de obras

que han transformado no sólo las formas de ocupación del espacio,

sino también las relaciones sociales y personales de sus

habitantes. A mediados de siglo se estableció en su límite sur la

antigua central camionera, con lo que se propició un considerable

número de talleres, casas de asistencia, hoteles, restaurantes y

comercios, muchos de los cuales permanecen aún, debido a la función

que como terminal de autobuses para poblados cercanos sigue

desempeñando. En 1966 se amplió la calle Catalán a la que se le

cambió el nombre por el de Avenida Revolución, obra que destruyó

muchas vecindades, acabando no sólo con lugares comunes para los

331
que las habitaban, sino también con las relaciones vecinales

particulares que estos multifamiliares propician: lugares comunes

de esparcimiento, trabajo doméstico, cuidado de los menores,

comunicación y discusión de problemas locales, etcétera. La

construcción del colector oriente a lo largo de la calle de Gante

y partes de las de 2 0 de noviembre y Al dama, interrumpió durante su

realización la vida cotidiana de sus habitantes. También en esta

centuria Analco vio desaparecer viejos edificios de tradición

histórica como El Palacio de la Audiencia, también llamado de

Medrano o de la Ahoracada, del que se conservan algunas leyendas.

No obstante estas y otras transformaciones los habitantes de

Analco se siguen reivindicando analquenses, conservan festividades

religiosas tradicionales -San José, San Sebastián, Nuestra Señora

de los Dolores, Nuestra Señora de la Soledad, el Señor de las

Maravillas-, pugnan por sus particulares espacios de convivencia -

Plaza de San Sebastián, Jardín de San José, Patio de los Angeles-,

cuentan con una "Sociedad Histórica", celebran el aniversario de su

establecimiento, se sienten orgullosos de su origen indígena y de

los personajes importantes para la ciudad que han nacido o vivido

entre ellos, así como otras muchas características históricas y

cotidianas, cargadas de significados particulares, que hacen que

los habitantes del resto de la ciudad también les asignen esa

identidad. Una muestra significativa de ello es que por disposición

municipal, recientemente se hayan colocado en la plaza de San

Sebastián las estatuas de Cuauhtemoc y Tenamaxtli, indígenas que se

332
conocen por su resistencia a la conquista y que se encontraban en

otros lugares de la ciudad.

En Analco lo dinámico y multifacético de la realidad adquiere

gran viveza, al igual que en otros barrios y colonias: frente a la

tendencia de unificación citadina los analquenses refuerzan de

manera particular un tipo de diferenciación espacial en la urbe;

frente a la democracia política impuesta desde arriba, ellos

practican una democracia cotidiana, voluntaria; frente a la

tendencia cada vez mayor a los referentes identitartios virtuales,

reafirman los referentes espaciales y concretos, ya sean tangibles

o intangibles, y .actualizan sus tradiciones.

Así pues, lejos de representar un fenómeno aislado, los

barrios forman parte y existen posibilitados tanto por el

desarrollo histórico de la ciudad en su conjunto como por los

intereses de los grupos que la conforman. La manera en que los

diferentes sectores de la sociedad tapatía respondieron a los retos

que la modernidad les planteó, influyeron en que los analquenses

enfrentaron dicho proceso comunitariamente.

Visto como un reto el surgimiento de la modernidad, como algo

que alteró las formas de vida, se puede decir que fue un proceso

que, al crear conflicto, facilitó la recreación de la identidad

vecinal y fortaleció los lazos vecinales en algunas comunidades

como Analco.

Si bien el objetivo de este estudio fue el de encontrar los

cambios y las permanencias de la comunidad analquense frente al

cambio, su realización plantea ahora el reto de estudiar las

3 3 3
particularidades en la cultura y organización social de Analco que

sustenten el que pueda ser considerado como enclave de resistencia

creativo, identificado y cotidianamente democrático, frente a la

dinámica que tiende a imponer la modernidad.

La vida te da sorpresas, canta Rubén Blades. La historia,

conjunto de vidas, también las da. No fue el azar, sino

deficiencias en la infraestructura urbana de Guadalajara, las que

hicieron de Analco la principal víctima de las explosiones del 22

de abril de 1992 y con ello el escenario en el que despertó, al

menos por un.tiempo, la solidaridad citadina de los tapatíos. La

resistencia de Analco quería extender sus fronteras; por diversos

motivos muchos acudimos al llamado. Pero la tragedia era grande, la

resistencia debía ser mucha y las consecuencias de un desastre de

esa magnitud en una metrópoli despertaron variadas inquietudes en

los diversos sectores de su sociedad.

A partir de esa fecha Analco inició una nueva etapa de su

historia, la rajadura fue muy honda. Familias desmembradas, espacio

trastocado, comercios, amigos, vecinos, escuelas, compañeros,

cambiaron o desaparecieron. La imagen de buena parte del barrio se

transformó: banquetas y pavimento de cemento en lugar del mosaico

y chapopote; casas tipo de interés social o "colonial moderno" o

"cocalonial", grandes espacios sin construir; cruces mortuorias,

murales, poemas y leyendas recordando el día a partir del cual el

muchacho de 24 años escribió ya no querer, sino odiar a la vida.

Muchos se han ido, otros quisieran quedarse allí porque no les

gusta la vida en otras colonias. El reto que se presenta es

334
grande: el barrio ya no será como antes, la transición a una nueva

etapa fue brusca y muy dolorosa. ¿Cuántos analquenses han logrado

unir sus voluntades para adecuar a la nueva situación sus formas

comunitarias de vida y seguir resistiendo? Desde el 22 de abril

de 1992, Analco atraviesa por una prueba difícil en la recreación

de su identidad. Algunos de sus habitantes se han dado por

vencidos, otros continúan en la lucha porque la reconstrucción

culmine con la recuperación de su particular y significativo modo

de vida, de su cotidiana democracia, de su patrimonio cultural.

Las cosas ya no volverán a ser igual. Sin embargo como Momo,

la niña que en el anfiteatro compartía tardes enteras con sus

amigos, jugando, platicando o en silencio (Ende: 1988); como esa

niña cuya principal virtud era saber escuchar y gracias a ello pudo

vencer a los hombres grises que chupaban el tiempo, así los

analquenses en sus banquetas, jardín y plazuela, durante siglos han

compartido atardeceres, problemas cotidianos y preocupaciones

políticas; tal vez por ello han podido vencer en su comunidad el

anonimato provocado por la vida urbana moderna y tal vez por esa

tradición podrán seguir haciéndolo.

335
ARCHIVOS CONSULTADOS

Archivo Histórico de Jalisco (AHJ).

Archivo Histórico Municipal (AHM).

Archivo de Instrumentos Públicos (AIP).

Archivo Parroquial de Analco (APA).

Hemeroteca de la Biblioteca Pública del Estado.

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Guadalajara (GDL, 10-9)

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