[murmullos por radioteléfono]
[coro cantando] La traición.
Es la única salida.
La traición.
La traición.
[música]
[coro cantando] Mira, así es la vida.
Subes y bajas por el camino.
[música]
Eso, eso, despacio. Empuja más de atrás.
¿Cómo va ahí todo, bien?
Todo benne.
[coro cantando] Y tu salida está a la vuelta.
Espera, espera, espera.
[motor encendiendo] ruuum
[coro cantando] Así es la vida.
Subes y bajas por el camino.
¿Qué? ¿Todavía pensando en el tiempo que nos vamos a tardar aquí en tierra?
4 minutos. 4 minutos, con esto son 4 minutos. 30 en bajarlas, 1 minuto subiéndolas, por
4, 4 minutos, 4 minutos.
Ya, relajate.
Nos van a parecer una eternidad, lo que sea.
Tranquilízate, ¿sí? Contigo todo sale bien.
¿Sí? No siempre, ¿no? Nápoles. El helicóptero se cae, el Tigre se mata, la Policía casi
nos agarra… No todo sale bien, y esta operación empezó coja.
(Corridori) Espera, espera, espera, espera.
Bueno, pero no puedes ser tan negativo, no todo salió tan mal. Tú pudiste recoger el
avión, el que estaba accidentado, recogiste tu gente, llegaste con la gente a Cali sana y
salva… Es más, un pequeño detalle, nos salvaste la vida, y si no es por ti, yo no llego al
funeral de mi hermano.
Quiero estar en Cali, es todo lo que quiero, estar en Cali. Tengo un problema para
arreglar allá.
Pues si es tan importante, lo que único que se me ocurre es que nos vayamos en el avión
con las bombas.
Pues no lo había pesado, pero no puedo, porque entré legalmente al país con el pasaporte
original y todo, y no, quiero salir legalmente, me toca, no dejar ningún rastro ahí
como… como raro.
Pues piénsalo. Si es urgente, pues en menos de tres horas estas con tu mujer, con tus
hijos.
Bajen la compuerta, esta también. ¿Para qué se ponen a mover la caja hasta el otro
lado?
(Corridori) Ecco, bravo
Sentido común, y sentido común para subirlas.
Entonces, ¿ustedes tampoco han sabido nada de Ricardo?
De verdad, Lena, Ricardo nunca se había perdido así. Claro que él nunca había estado en
una situación como esta desde que trabaja con… con esta gente. Ah, perdóname,
perdóname, yo no debería hablarte de esto, yo sé que esto no te hace bien a ti.
[Lena por teléfono] No. Don Ricardo, no se preocupe, para mí es muy importante que
sea sincero conmigo. Pues, por lo menos estas penas las pasamos acompañados, ¿no? Es
más fácil. Entonces, hagamos algo, si yo llego a saber algo, pues le aviso, o viceversa,
¿le parece?
Claro que sí, mija, claro que sí.
Bueno, que esté muy bien.
Hasta luego, mija.
Ve… y vos disque venís a acompañarme, ¿no? Y mírate, profunda.
Ay, sí, amiga, qué pena con vos, pero… de verdad, verdad, quedé profunda. Hace días
no dormía tan bueno. Será porque me levanté con la consciencia tranquila por fin. Ay,
cosita.
Pues qué envidia de la buena, porque yo sí no he podido pegar el ojo. Primero, porque
esta muchachita ya no cabe, mirale el tamaño, es que ya no para de moverse en toda la
noche, y, segundo, porque… Ay, Toñi, yo siento que… Ricardo está corriendo peligro.
Ve, Leli, ¿y si llamas otra vez a ese señor a ver qué te dice?
No, mija, ¿vos te enloqueciste? Estás… No, no, no existe la más mínima posibilidad de
que yo vuelva a llamar a ese señor. Menos si me va a hablar de la piloto esa.
Con todo lo que está pasando, lo mejor sería que Ricardo estuviera por allá en el Caribe,
en una playa, con la vieja esa. Es un chiste.
¿Querés que me ría, de verdad? No, es que no es chistoso, Toñi, es en serio, me
preocupa. Y sí, me tiene preocupada Ricardo. ¿Sabés qué? Ay, Toñi, deberías hacerme
un favor.
¿Yo?
Jum.
¿Qué?
Llamate a Diego.
Jah, no ni peligro, Leli, no, yo a ese man no lo voy a buscar, ya te lo dije, no y no.
Ay, pero ¿y por qué? No seas así, haceme ese favor.
No, Leli. Y, además, ese man hoy debe estar concentrado en su trabajo. Yo cómo lo voy
a llamar. No, no.
¡Eso dejen de güevonear con eso, que esa vaina pesa como dos toneladas! ¡Eso no lo
levanta ni el verraco! No llegó el montacargas. ¡Muchos de malas, hermano! El último
camión que necesitábamos mandar pa Venezuela, ¿y no llegan? No. Oiga, de todas
maneras necesitamos tener muy bien cantada la zona por si acaso, ¿no? Usted sabe que
este cargamento de baldosines es el que va más cargado de todos, y es el de nosotros.
Por lo menos por la seguridad no nos tenemos que preocupar, Calleja. Yo tengo copiado
todo el modelo de seguridad que tiene Ricardo con las motos y todo, y están pendientes
por ahí en el camino de que no vaya a pasar nada.
¿Y usted qué va a hacer?
Pues aquí, pendiente, por si toca salir de urgencia.
Ah, bueno, listo. Sí, usted no se puede mover de esos radios ni por el verraco. Mejor
dicho, ni Manuel ni nadie lo puede llamar a usted, que me voy a voltear, que, nada de
nada, hermano.
[golpe metálico] ¡tron!
¿Qué les dije? No se pongan a joderse ahí, que se van es a herniar, ¡y yo no respondo por
seguros! Ustedes verán, mejor dicho. ¿Sí ve? Se lesionó.
¿Esta vieja está loca o qué?
(Devia) Sí, tío, sí, mucho calor. Tío, precisamente por eso quiero pedirle el favor que las
cositas que se me quedaron, a ver si me las pueden mandar por correo, una encomienda.
Sí, tío. Tío, mire, yo necesito que me manden esa orden desde allá, mejor dicho, que
manejemos todo desde allá.
[música]
Jefe, mire, aquí todo el mundo jura que yo soy un fiscal auxiliar, pero estoy seguro que
el cartel tiene ojos y oídos en todo lado.
[hombre por teléfono] ¿Tan grave es la cosa, hermano?
No me pregunte por qué, pero yo estoy seguro de que esto está infectado. Hay algunas
personas de la Fiscalía trabajando para la nómina de ellos.
(hombre) Cuídese, que yo hago la… Yo hago el trámite acá en Bogotá.
Bueno, tío, entonces, bendiciones y saludes a la tía. Le recomiendo el encarguito, ¿listo?
Hasta luego.
[música]
Quiubo, ¿qué dice Ibarra?
No, no me logro comunicar, pero si salieron a las 5, ya deben estar por llegar.
Pero ¿funciona o no funciona eso? Mucha demora, Corridori, mucha demora.
Papayero, papayero, aquí tractor.
Siga, tractor. Lo escucho, tractor.
Diez rayas, en diez rayas estoy allá.
R. Lo esperamos. Cambio y fuera. ¡Diez minutos, Ricardo!
¿Ah?
¡Ya está por llegar! ¡Diez minutos para que estemos listos!
O sea, en diez minutos llega la avioneta, y nosotros aquí todavía cargando esto.
Ah, juepu… [gritando] ¡Ricardo!
Nos va a coger la tarde aquí. ¿No han almorzado, no han desayunado, no han qué? ¿Qué
pasó?
(Irene) Lo que nos faltaba, mira.
Bueno, pero están pasando.
Sí, pero ¿cuánto se van a demorar en pasar? No, no podemos… Aquí tractor, papayero.
No, no, no, espérate. ¡Hey!
No puede aterrizar. Hay unas vacas en la pista. Escuche, no puede aterrizar.
¡Avioneta! ¡Rápido!
Tiene que sobrevolar unos segundos mientras yo soluciono. Más de diez rayas.
Negativo, de acuerdo a la que llevo, voy a corto de combustible, voy corto de
combustible, haga lo, lo más rápido posible.
¿Qué hacemos? No, tenemos que quitarlos. No tenemos gasolina, no podemos estar
sobrevolando mucho tiempo.
Dale, dale, dale, que aterrice, que aterrice, que aterrice.
(Irene) ¿Qué vas a hacer?
Ma cosa fa questo?
Los animales ahí en medio de la pista. Ya se fue Ricardo a solucionar.
O cowboy.
[música]
Si están medianamente cerca…
L´aereo arriva.
Atrás, atrás, atrás.
(Irene) ¿Qué está haciendo?
Vamos, quiubo, quiubo.
E 'una sciocchezza, guardare il tempo.
[música]
Sargento Pareja, usted es simplemente un segundón del coronel Neira, un oficial que se
le vendió a los narcotraficantes y que ahora trafica con armas. Estamos a punto de
arrestarlo, y él va a vender gente como usted para alivianar su pena. Mejor dígame
dónde está él y qué iban a hacer, cuál era el destino final de las bombas papaya.
¿Cómo hago para que entienda que yo soy un militar, ah? Y la firma de la paz va a traer
convenios de amnistía, así que, quedo inmune a cualquier delito que me quieran
inventar. Además, la Fiscalía no pertenece a esta base, así que, yo me largo de aquí.
Mire esto, y si quiere se puede ir.
[música]
Ya sabemos que él era el cliente final. Y si mal no recuerdo, la amnistía cubre los delitos
realizados antes del primero de enero de 1992, y estamos en marzo. Cada minuto que
pase sin que usted nos diga lo que sabe, está perdiendo posibilidades de beneficio,
sargento.
[música]
Ag, está caliente esta vaina. La camisa nueva. ¿Ahora con qué me sale esta mancha?
Eso te sale con un pantalón café y una chaqueta crema, ¡igual que el carate que tenés!
[riendo] Jajajaja.
¡Cero y van dos!
Sí, sí. Te dije que no repitieras ese chiste delante de estos dos.
Ay, ya, calmate, fresquiate un poco, Pepito. Tenemos que estar muy relajados nosotros,
porque hoy es un día muy importante para la organización.
Lo que convierte a Escolar en un enemigo a corto plazo, pero si podemos traer las
bombas hoy, si no…
Y así salimos de esos verracos postes, hombre.
Es que ahí tenemos metido un billete largo.
Ah, pero por lo del matute no hay que preocuparnos, que eso es fácil, aquí lo importante
es otra cosa, es que tenemos que pensar de una vez a ver cuándo es que vamos a salir de
este negocio. Para mí que, una vez resueltas esas dos cosas, la vida va a ser totalmente
diferente, ¿o no?
Pa todos.
Eso me sonó a paseo.
[música]
(Irene) ¿Estamos listos, señores?
Di piú meno.
[turbinas de avión] turrrr
Diego.
Uy, no, pero ¿qué fue esta encerrona? ¿No me digás que Toña se prestó pa esto? ¿Me
vas a volver a reclamar por eso, Lena?
Toña no tiene nada que ver con esto, fui yo la que te mandó ese bíper.
Vos sabés que yo me siento muy mal por eso, Lena. Eso fue una cagada mía, lo del
CDT, y yo sé que por eso te jodieron en el banco, pero mirá que yo me arrepentí, y traté
de solucionar las cosas… a mi manera.
Ya sé que sobornaste al auditor. Pero eso no me importa, Diego. Yo necesito saber en
dónde está Ricardo, yo necesito saber en dónde anda Ricardo, en qué anda Ricardo,
porque siento que él está en peligro en este momento.
Pues, yo la verdad no sé en qué anda él, Lena, porque es que… pues lo que anda
haciendo él, es algo de lo que a mí me tienen al margen.
Diego, necesito que me ayudés, de verdad. Hacelo por la amistad que ustedes tienen,
hacelo por el cariño que le tenés a mis hijos. Es que vos no te imaginás cómo me estoy
sintiendo, tengo una angustia espantosa. Por mi hija. Ay, ayudame, averiguame dónde
está Ricardo, ¿sí?
¡¿Cómo mandan eso tan chiquito?!
¡Ibarra! ¡¿Qué paso, Ibarra?!
Rimuovere questo di qui.
¡Nada, lo que mandaron!
¿Qué pasó con el Grand Caravan?
No, no estaba listo y…
¿Qué pasó, Ibarra? ¡Un Grand Caravan! Era un Grand…
Que no estaba listo, que no estaba listo.
¿No estaba listo qué?
¡No estaba listo!
¿Qué no estaba listo? ¿No estaba listo qué?
¡Él no sabía, él no sabía!
¡¿Usted qué vino a recoger, hermano?!
¡Esperate, que él no sabía!
[enojado] ¡Hey, Ibarra, parame bolas!
¡Ya! ¡Bueno, ya, ¿nos vamos a poner a discutir?!
[gritando] ¡¿Masmelos o qué?!
¡Bueno, ya, ya! ¡Él no sabía, pensó que nos iba a recoger a nosotros y ya! No pensó que
viniera por las bombas.
Pensó, pensó, pensó.
Giá, venite qui.
Ya, calmado, tranquilo. ¡Señores, rápido! Vamos a sacar las sillas y terminamos de…
Lo que quepa, lo que quepa. Vamos a cargar lo que quepa, Corridori.
In quattro, in quattro.
¡Una o dos, lo que quepa va para adentro!
In quattro.
[gritando] ¡De una!
[música]
[exhalando] Fuu, fuu.
No me diga que me hizo venir por un vaso con agua.
[música]
Está bien. El coronel Neira sí vendió las bombas. Efectivamente son unas papayas, y le
dieron por eso medio millón de dólares.
Siga.
Me dieron una comisión a mí. Del colombiano, ¿dónde se encuentra? No tengo ni idea.
¡¿Sabe cuánto pesa cada bomba de éstas?! ¡250 kilos, hermano! 4 bombas, 1 tonelada.
Ricardo.
¡Una tonelada! ¡Ibarra, páreme bolas!
¡¿Acaso yo sabía qué era lo que tenía que venir a recoger?! ¡No tenía ni idea!
[gritando] ¡¿A qué te mandaron?!
[gritando] ¡A problemas, soluciones! ¡No tenemos tiempo!
[gritando] ¡Una tonelada!
¡Ya, saquemos eso rápido y quiten las sillas! No hay espacio. Ibarra, métase, métase.
Mejor que no se guarde nada. Porque su colaboración es mil veces más efectiva si las
bombas no salen del país.
Tienen que localizar un narcotraficante de aquí. Corridori.
Hey, ragazzi.
(Irene) Cuatro hace estorbo, ahí no les sirve de nada. Tres que vengan acá. ¡Rápido!
Ojo cuando lo vayan metiendo, no se vayan a subir a los alerones, si no, ahí sí nos
quedamos en El Salvador para siempre.
Ibarra, recíbalo ahí, porfa. ¡Listo, el siguiente! ¡Ya, el siguiente! ¡Ese lo van amarrando!
¡Señores, por favor, rápido!
12 minutos cargando una bomba. 12 minutos, el triple de lo que nos íbamos a demorar
para cargar todas las bombas. ¿Me entiendes lo que te estoy diciendo? ¿Tienes claro
eso? ¿Qué pasa, Corridori?
Merda, ma cazzo fare?
¡Italia!
Bueno, ya. ¡Vamos, rápido!
Stronzo! Sei un improvvisato.
Uno que se suba, por favor, y la reciba del otro lado. ¡Rápido, rápido, uno que se suba!
¡Ojo, no vaya a pisar el alerón!
Mira.
Hey, tú mira al fondo. La gente intorno a noi. Ha visto? Improvvisato.
Ya llegaron los sapos. Llegaron los sapos.
Yo no entiendo vos por qué me tuviste que hacer esto, ¿ah? ¿Yo no te dije esta mañana
que yo no iba a buscar a Diego nunca más? Justo hoy, precisamente hoy.
Pero ¿qué pasa con que sea hoy, Toña?
Pues que hoy ese hombre tiene que estar metido en su trabajo.
¿Vos de verdad no entendés lo que me está pasando? Yo haría lo que fuera por hablar
con Ricardo hoy, mañana, pasado mañana, cualquier día. Perdoname, perdoname si te
suplanté en ese bíper, qué pena.
Es que no se trata de eso, Leli, yo lo único que quiero que vos entendás es que yo a ese
hombre lo quiero lejos de mí. Ese hombre es un hampón, ese hombre me hirió, me
utilizó. ¿No podés entender eso?
Ay, Toña, perdoname, perdoname por hacerme pasar por vos.
Además, si lo que vos querés saber tiene que ver con pilotos, aquí el único que nos
puede ayudar es Camilo, él es el único que puede entrar a ese aeropuerto, a esos
hangares y averiguar qué pasa en esa torre de control.
Mire, esto era lo que le decía, esta es la entrada al taller. Permiso. Llegó lo que
estábamos esperando.
¿La orden?
Sí.
[teléfono repicando] tiriririri
Aló. ¡Tío! Bien, bien, bien, ya llegó. Sí, sí, sí, aquí estoy con la gente de la DIJIN.
[hombre por radio] Pero ¿esa gente sí le sirve?
Pues, tío, nos tocó confiar.
(hombre) Hermanito, si quiere aborte la misión. Yo le mando gente que sí pueda, gente
más dura.
No, tío, yo me mando así. Yo confío en mi fuente, y esto va a ser un golpe duro que esa
gente no se espera.
¿Ya te calmaste? Jah, qué tal el geniecito, ¿no? No me gustaría ser tu mujer. ¡¿Está todo
bien allá adentro?!
Se están chocando. ¿Hay algún peligro de que exploten?
¿Tú qué crees?
Ibarra, Ibarra, disculpame por la alterada. No hay ningún problema, vienen desarmadas.
Unas cuñas, stronzi. Digo, discúlpame, Corridori.
Vaffanculo. Jhon, porta il legni la madera, veni qui. Piu gente. Ancora piu gente.
No, nos toca apurarnos. ¡Apúrense, muchachos!
Mucho sapo suelto, ¿no?
Ricardo, pero sí está muy pesado el avión. Y si eso nos pasa, se puede perder el balance
y se puede caer.
Ibarra.
Dime.
Llevamos 26 minutos aquí.
Yo soy el más afanado en salir. Estoy esperando, la demora es de usted.
Entonces ¿qué, cuánto le metemos?
Oiga, Diego, mucho gusto de verlo, po, oiga.
Quiubo, Palomino.
Espere, oiga, que los señores no están recibiendo a nadie. Están en medio de algo muy
verraco, como dicen ustedes. Eso me dijo don Manuel, y me dejó esperando nomás, po.
¿Hace rato?
Pues lo único que me advirtió es que no sabía cuándo me iban a poder atender, pero
usted sabe que el que es paciente, espera nomás, po.
Lo que yo le tengo que preguntar también es muy verraco.
(Chacho) ¡Este berraco! ¡¿Dónde está el otro bendito avión?!
(Edilberto) ¡Que te diga qué fue lo que hizo!
Contame, Diego.
Qué pena, don Manuel, molestarlo, lo que pasa es que por ahí anda Lena preguntando
como loca por Ricardo, a ver si usted me puede dar alguna razón, ella está en embarazo,
y es delicado el asunto.
No, es que la cosa se le complicó en El Salvador, el avión es muy pequeño y no caben
todas las bombas. Igual no podemos hacer un carajo. Ahora andá y atendé la vuelta de
los postes, no vaya y sea que eso salga mal también.
Sí, señor.
Si su amigo Ricardo está en riesgo es porque no hizo las cosas bien, po, ¿um? Oye,
Diego, así quedaríamos en la organización los que sí sabemos hacer las cosas, ¿cachai?
Usted también lo ha pensado, ¿cierto?
(Ricardo) Calculadas y no hay rollo.
Ricardo, 38 minutos.
Ah, ya el tiempo no es problema.
No, ahora el problema es el peso y la capacidad. La otra no cabe. No podemos llevar la
otra bomba.
¿Y entonces?
Es más, no nos podemos ir los dos, se tiene que ir uno solo. ¿Sabe qué? Fresco, váyase
usted, que usted tiene que llegar.
¿Qué?
Viaja tú, viaja tú, mejor. Sí.
Listo. Entonces, vamos. Permiso. Permiso. Mira la hora, en serio. Vamos, permiso.
Repítame lo que me está diciendo.
[hombre por radio] Señor, una unidad de policía cerca a la ubicación que me pasó,
reporta actividad muy extraña.
¿A qué se refiere, inspector?
(hombre) Los vecinos informan que en una pista de aterrizaje hay un grupo de gente
tratando de cargar algo muy grande a un avión.
Acelere. Nosotros ya vamos para allá. Necesito que se vaya para allá de inmediato.
¡Detenga a todas las personas, detenga ese avión! ¡Haga lo que sea necesario, detenga
ese avión!
Ragazzi…
¿Ah?
Llamaron a la polizia, cazzo.
¡¿Qué?!
Súbete, súbete.
¡Nos vamos, a volar!
¡Hágale, Ibarra, hermano, vamos a irnos de aquí ya! ¡Quiubo, arriba, arriba, arriba!
¿Qué hacemos?
¡Va pa’rriba!
(Corridori) ¿Dónde la botamos?
Ojo por debajo que no se vaya a desfon… La bota a un río, la bota al río, acá, y ya.
Okay.
¡Discúlpame! ¡Buen viaje!
¡Cuídate!
¡Vayan! ¡Dale, dale, dale! ¡Ojo allá!
[motor acelerando] ruuum
¿Y no te dijo nada más?
Eso fue lo único que le puede sacar a don Manuel.
¿Hay alguna otra cosa? ¿Que él tiene que volver a hablar con el gringo, o que está
montado en ese avión, algo?
No, no, no, es que yo no sé nada, Lena.
No, y con lo responsable que es, seguro se va a quedar allá hasta que termine todo lo que
tiene que hacer.
Yo lo único que sé, es que se expuso demasiado, Lena.
Ay, ¿será?
Mirá, y no es por ser ave del mal agüero, pero… pero… vos también tenés que pensar
que de pronto él no vuelva, porque donde lo agarren, lo dejan allá. Ojalá no pase eso,
ojalá no pase eso. Y, sí, ojalá para una próxima vez aprenda a no ser tan arrogante y a
querer acapararlo todo. Porque ¿sabés qué? Mirá, yo no soy tan malo, Lena. Yo,
conociendo tu estado, me ofrecí a reemplazarlo, pero él no quiso, él no quiso. Yo no sé
si es que él se quiera ganar todo el protagonismo o qué.
[música]
Lena, yo me tengo que ir, tengo que atender una cosita urgente. Si yo llego a saber algo,
yo te aviso.
Ay, Dios.
Teniente, soy el Fiscal Devia. Nada qué hacer, nos tocó irnos así. Si no le llegaron los
demás, hacemos ese allanamiento con los que tengamos.
Señor fiscal, ¿usted sí cree que cuatro personas vamos a poder llegar, así como así, a
allanar una caleta del cartel de Cali?
Mire, yo sé que metérsele así, al cartel de Cali, aquí, es un suicidio, pero no podemos
permitir que esos narcotraficantes mafiosos hagan lo que se les dé la gana. Vaya
haciendo la avanzada, yo ya les caigo.
[música]
[motor acelerando] ruuum
[música]
[motor acelerando] ruuum
[disparos] ¡pam, pam!
[música]
¡Ah, qué belleza, Dal Mazo! ¡¿Dónde estaba usted metido, hermano?! ¡Necesito que me
explique cómo está la situación allá en los alrededores de la salida, cómo está la
situación en la carretera, cómo está la situación allá con los relevos que necesitamos en
Armenia, en Cundinamarca, cómo está la situación de las alarmas, hermano! ¿Qué pasó?
Ya, ya, pero no se ponga así, Calleja, ya en cinco minutos le doy los datos.
¡Qué cinco minutos, ni qué cinco minutos, hermano! Yo tengo que tener esa vaina toda
cuadrada y lista. Estos manes están esperando hace rato, el camión está listo, y usted por
allá mariposeando.
R 5, r 5.
Bueno, teniente, nada qué hacer, nos tocó irnos así. Se supone que a mí no me pueden
ver, pero si la cosa se pone fea, tranquilo, que yo frenteo con ustedes. Hágale pues, me
mantiene informado.
Sí, señor. ¿Listos? Vamos, vamos.
[música]
Esta es una orden de allanamiento, tenemos permiso de revisar el local.
Bueno, señores, entren, revísenme todo bien, que no me quede nada por fuera.
[música]
(Ricardo) En ese momento me había librado de las autoridades y, aunque anduve en esa
moto como un loco, no tenía ni idea de para dónde ir, ni qué sucedería luego, pero no
tenía miedo. La verdad, me había metido en ese lío por mi necesidad de vivir al límite,
siempre al borde del abismo. Había algo en mí que me hacía actuar impulsivamente y
sin pensar, y esa sensación, a veces era agradable. El único polo a tierra de todo este
voltaje, eran Lena y mis hijos. Ese día pensaba irme a mi casa como lo había hecho
siempre, sin salpicarme por todas esas cosas que hacía.
¿Cómo vamos?
No, ¿cómo que nada? Revíseme todo. Si es necesario, el aire de las llantas, los tanques
de la gasolina, todo. Nada por fuera.
No, graves.
Revise otra vez, revise otra vez.
Señor, todos los carros pertenecen a empresas legalmente establecidas. Están limpios.
¿Está seguro, teniente?
Sí, señor, todos los papeles están en regla y están vigentes. Además, no encontramos
nada en la bodega.
¿Y el personaje qué?
Pues él sí dice que de vez en cuando viene el señor Diego del Mazo a revisar los carros,
pero que como solo es un mecánico, él no sabe nada más.
Entendido, teniente. Aborten la misión.
Sí, señor. ¡Bueno, nos fuimos!
(Ricardo) La denuncia de Toña se estaba quedando sin fundamento, y lo peor era que se
había arriesgado muchísimo, para nada.
[coro cantando] En la boca del lobo fui a parar.
Me vendí.
(Ricardo) El aeropuerto era la única forma para salir del país, pero nunca pensé que
tuviera las autoridades tan encima. Hasta ese momento, en el que me acordé de que
había dejado por ahí una pista.
[coro cantando] En la boca del lobo fui a parar.
Me vendí.
[música]
Sin embargo, poco a poco vi crecer los barrotes
Siguiente.
[hombre cantando] Lo que alcance a mi alrededor.
Buenas.
Passport.
(Ricardo) La paranoia volvió a invadirme en ese momento.
[coro cantando] Sin razón.
Me vendí.
En la boca del lobo…
Quiubo.
Tu amigo el piloto te dijo algo, ¿cierto? Decime lo que sea, Toña, pero decímelo. Te lo
pido.
Pues hay rumores en la torre de control del aeropuerto, sobre ese avión que venía
cargado de El Salvador. Al parecer los radares de la Fuerza Aérea lo detectaron.
[música]
¿Y ese es el avión donde vienen ellos?
Ay, sí.
¿Y qué pasa si los detectan, Toña?
Pues Leli, las fuerzas aéreas ya mandaron dos aviones a interceptarlo, los están
buscando.
Eso quiere decir que los van a agarrar. Los van a tumbar, Toña.
Vení, no, no, pero no te pongás así, porque es que parece ser que en ese avión… pues no
venia Ricardo. Él como que no alcanzó a montarse.
¿Y vos cómo sabes eso?
Porque nosotros estuvimos hablando con los mecánicos del hangar, y ellos nos
confirmaron que en ese avión solamente vienen dos tripulantes y una mujer, o sea,
Ricardo no está.
Pero, entonces, Ricardo no viene en ese avión, decime en dónde carajos está Ricardo.
Ay, no sé, Leli, pero calmate, vos tenés que estar tranquila, ¿sí? No te ofusqués ahora.
¿Hace cuánto salió de Colombia?
Cuatro días.
¿Y qué fue a hacer a los Estados Unidos?
A comercializar fruta. Yo compro fruta aquí en Centro América, en Colombia, y la
vendo en Miami, en otras ciudades… norteamericanas.
[teléfono repicando] tiriririri
¿Sí? Sí, hay línea. Okay. ¿Me permite por favor las tarjetas de su empresa, señor?
Me robaron. Me atracaron, me robaron todo, ya puse el denuncio.
Coño, coño. Agh. ¡A ver cuándo nos arreglan esto!
¿Sí ve? Estas cosas todavía pasan en mi país. ¿Y en el suyo?
El mío es igual, sí.
¿A dónde se dirige?
Ciudad de Panamá.
[coro cantando] La ambición a todos destruyó.
Ambición.
El sordo, el ciego y el que calla.
Ambición.
Salen vivos del campo de batalla.
La ambición.
Que tenga un feliz viaje.
Muy amable, gracias.
[coro cantando] La ambición a todos destruyó.
Siguiente.
[coro cantando] Ambición.
Oye, camina con cuidado.
Es que las cagadas siempre se nos vienen de a dos. Ahora nos toca ver qué hacemos con
las verracas bombas, y también nos allanaron la bodega de los carros.
¿La bodega de los carros de los escoltas?
Mjum. Pero por supuesto iban detrás de otra cosa, iban detrás del envío de los postes.
¿Qué les dijeron? ¿Que por qué habían ido allá?
Eso me lo respondés vos.
Señor.
Pensá quiénes son tus enemigos, porque lo policías te nombraron. Lo que los llevó allá,
fue una pista tuya. Pensá, quién sabe tus cosas, a quién se las has contado. Pensá quién
puede querer sapearte.
[música]
Salgado abandonó el país por aire. Sí, todo por culpa de un fax obsoleto. El boletín no le
alcanzó a migración. No, no llegó a Costa Rica. No sabemos dónde está. Pero el
colombiano ese no me va a pintar la cara a mí. Vamos a decirle al mundo quién es ese
colombiano que está comprando bombas para el cartel de Cali, que el mundo entero sepa
quién es ese terrorista.
[timbre] tintun
¡Ricardo, qué gusto tenerte por Panamá! Bienvenido, esta es tu casa.
Buena noche.
¿Quieres darte un baño? ¡Qué puntual! Yo sé por qué estás aquí, tus jefes te mandaron a
entregarme la llave de la cajilla de seguridad. Mi marido cumplió, por supuesto.
¿Puedo llamar a mi esposa, por favor?
Claro que sí, claro que sí. Sigue, ven, estás en tu casa. Es acá. Te voy a traer un whisky
para que me acompañes, ¿sí?
Gracias.
Habla con tranquilidad, con confianza.
[teléfono repicando] tin, tin
Ricardo Salgado, un ingeniero y capitán de la reserva del ejército colombiano, sería la
persona a cargo del plan organizado por el cartel de Cali para bombardear desde el
aire la cárcel de la Basílica, en donde se encuentra recluido Flavio Escolar.
¡Graciela, vení!
Matar a Flavio Escolar. Ese era el encargo de uno de los mercenarios ingleses
contratados por el cartel de Cali. El plan estuvo a punto de completarse,
¡Espinaca, vení!
[hombre en televisión] Pero hubo un accidente, y un piloto de la policía murió. Los
invito a ver este reportaje exclusivo para TNN internacional. Ahora TNN en español. La
respuesta en el próximo bloque de TNN en español.
[teléfono repicando] tiriririri
[música]
(Ricardo) Ahí estaba yo, Ricardo Salgado, el que se había salido siempre con la suya, el
que nunca se había salpicado a pesar de andar metido hasta el cuello, ahogándome en
el excremento que yo mismo había puesto bajo mis pies.
¿Viste la noticia? ¿Mencionaron tu nombre?
Mjum. Mi fotografía, mi pasaporte, el nombre de mi papá, que se llama igual.
[música]
[tono de teléfono] tun-tun-tun-tun
[hombre por teléfono] No se preocupe, señora Lena, que yo ya sé lo que tengo que
hacer.
Gracias, Pablo. Mirá, llamate la ambulancia rápido, ¿sí? Si llega Toña, dejala subir.
(Pablo) Tranquila que yo ya le arreglo eso.
Gracias. ¡Alejo!
[música]
Tiene que estar dañado el teléfono de mi casa, es muy raro que no conteste mi esposa.
O está molesta.
Bueno, digo, a esta hora ya se debe haber enterado.
Bueno, mañana a primera hora viajo a Colombia.
Ah, no, no, mira, yo siento mucho tu situación, la entiendo, ¿ah? Pero mi marido
cumplió con su parte del trato, ¿okay? Noguera está pagando su condena, y el hermano
de Pepe disminuyó su sentencia, así que, tú y yo mañana vamos a ir a ese banco por el
CDT.
Señora Niurka, mi esposa está embarazada, en este momento soy una figura expuesta a
la opinión pública, el hombre que va a eliminar a Flavio Escolar, ¿me entiende?
¿A mí quién me garantiza que tú puedas volver a Panamá? Y lamentablemente la gestión
del dinero, pues necesita de tu llavecita y de tu presencia.
Voy a viajar a Colombia. No importa, en tres o cuatro días, confíe en mí, en tres o cuatro
días voy a estar aquí, por favor, entiéndame.
Tú te comprometiste, lo juraste por tu familia, ¿o te lo tengo que recordar?
Por el amor que le tengo a mi familia estoy aquí, y le juro, señora Niurka, que en un año
le entrego su millón de dólares.
Ricardo, no me obligues a hacer lo que no quiero hacer. Mañana vamos a ir al banco por
ese CDT. Y por la pinta no te preocupes, porque yo te consigo algo. Estás en tu casa.
Ay, sí, papi, papi, no van a alcanzar a llegar, yo ya pedí la ambulancia, yo estoy bien.
Nos vemos allá. Papi, calmate, calmate, que yo estoy… Me voy a llevar a los niños
porque no tengo con quién dejarlos. Allá nos vemos. Papi, ya llegó la ambulancia, allá
nos… Sí, sí, allá nos vemos, papi.
Pablo, el portero, tenía que avisarme si pasaba algo.
Doña Ruth… eh…
¿Qué? No, mija, no, no, no.
Es que yo estoy esperando es la ambulancia.
Nada, ¡ni de fundas! A ver, sigan, muchachas, ¡por Dios! Rosinda, movete, andate pa la
cocina a preparar algo pa los niños, y vos Chila, con tu permiso…
Sí, sí, señora.
Te vas al cuarto y preparás una maleta.
No, pero es que yo ya tengo mi maletica…
No, señora, un momentico. Una maleta con dos pijamas y ropa cómoda, ¡pero movete,
pues!
Pero es que lo niños también están aquí, doña Ruth. Yo… yo, yo voy a esperar la
ambulancia.
Mi nieta va a venir a cuidar a los niños, por eso no te vas a preocupar. Y yo te voy a
llevar con mi carro. Dejate ayudar, ¿sí? No te vas a poner ahora de remilgada y de
independiente. Dejate ayudar, Lena, mija, por Dios. Mirate cómo estás. Además, esa
muchachita tiene que nacer fuerte y saludable, hermosa para su papá y su mamá. Vení,
vení, vení, con calma. ¿Qué es esa belleza? Vení. ¿Qué hacés ahí parado? Andá, andá a
buscar el carro rápido que nos vamos.
[música]