Hoy temprano, esperaba el bus del Colegio Bilingüe de Naranjo.
Por primera vez recibiré clases
de secundaria y viajaré en un bus escolar. Mi papá se encuentra a mi lado esperando
pacientemente, hablándome de lo que debo hacer, cómo debo de comportarme y bendiciéndome
con una cruz en mi frente cuando vemos el bus aparecer en el horizonte. Nerviosamente me
despido de mi papá y subo al bus con movimientos torpes, le pregunto al chofer cuánto dinero
debo pagarle, y dentro de hasta 1 minuto consigo darle el dinero necesario. Tomo asiento en la
primera fila, cuando me voy a sentar una carilla se asoma de los asientos de en medio y me
saluda, yo no la reconozco así que me siento solo devolviéndole una sonrisa a la desconocida. Ha
pasado un rato del viaje y ahora una niña se sienta en el lado contrario de mis asientos, primero
me observa y se queda pensante hasta que se arma de valor y me dirige unas cuantas palabras. Es
tímida como yo, es lo que se me viene a la mente, he prometido estar con ella para cuando
entremos al colegio, no se porque pero pregunto amablemente. Llegamos y bajamos
miedosamente como las sétimas que éramos. Ahora estoy en los asientos de atrás voy
acompañada de Daniel, mi nuevo amigo, más al frente se encuentra Anderson el amigo de
Daniel, atrás de nosotros se escuchan risas estruendosas, uno que otro golpe acompañados de
chistes vulgares, son los de último año, me intimidan sus altos cuerpos y sus ruidosas voces.
Todo el mundo habla, yo y Daniel conversamos de cosas triviales, él es muy gracioso y
bonachón. En la tarde entro al bus y me dirijo a mi asiento preferido, es atrás, muy atrás donde
toda la diversión ocurre, la función de hoy tratará de ir parados y no caer mientras el bus se
encuentra en movimiento. Ahora no solo voy acompañada de Daniel si no que se encuentra mi
nueva amiga María Belén con quien volteo a ver a los chicos mayores criticándolos por sus
tontos juegos. A la salida salgo triunfante hacia al autobús, veamos qué pasa hoy, pienso mientras
me escabullo en los asientos de los quintos, me han quitado mi asiento favorito y los estudiantes
mayores lo entienden así que no me molestan, si no que me saludan y hasta conversan conmigo.
Voy ahora atrás, de nuevo es el primer día de clases, a mi lado Daniel y Anderson están, pero en
la esquina dos nuevos personajes ahora, los nuevos quintos aparecen. ¡Hey Messi! Llama a
Daniel el que se hace llamar Pacho, este codea a Enzo su amigo hasta la muerte. Y así va el bus,
lleno de chistes, bromas pesadas y cosas de chicos pues, pero llega el momento en el que nos
despedimos, dicen que habrán vacaciones temporales será por unas semanas hablan los
profesores y así confiadamente me despido de Pacho y Enzo sin saber que sería la última vez que
compartiríamos risas.
Ya mi hermana toma el bus conmigo, se ha unido a la fiesta pero lamentablemente solo
quedamos nosotros, adiós a los quintos; Nos han separado por unos reajustes de horario debido a
la pandemia, mi hermana y yo compartimos horario y me esmero por demostrarle el privilegio
del “campo de atrás”, ella se resiente cuando sus insolentes compañeras toman el lugar, pero
Daniel y yo nos aseguramos de darles una lección. Ahora tenemos un nuevo acompañante,
Kevin, es toda una figura, se ha adueñado del campo de atrás y no le gusta que gente
desconocida vaya con él, podría decirse que es un matón dedicado a proteger el campo.
Belén ya no viene atrás, se la pasa chismeando con unas nuevas estudiantes, me dan una mala
vibra, me han quitado a mi amiga, ahora ella solo va atrás en las mañanas hablando de quien sabe
que cosas con mi hermana. Algo sucede, Lucy, mi hermana, se ha enamorado dando así inicio a
un arco malévolo dentro de nuestras vidas, pelea con Belén y esta junto a sus amigas le hacen la
vida imposible a mi hermana y a mi, entre risas voltean a los asientos de atrás y yo con una
mirada matadora, llena de odio les respondo sus miraditas, soy capaz de lanzarme contra ellas y
empezar una revuelta, pero no quiero boletas, así que converso con Daniel, al parecer los
exámenes están por volver y ambos sabemos que todos estamos ya mal acostumbrados a la
virtualidad, refunfuño y una vez más le digo a mi hermana alguna tontería en contra de las necias
de enfrente.
Estamos a un año de salir del cole, el ambiente del bus se ha recuperado, los quintos han vuelto
de nuevo, pero esos ya no son mis amigos son desconocidos que miran con rabia hacia atrás
jugando a ser animales amenazantes queriendo recuperar su territorio, aún así tienen miedo de
acercarse, saben muy bien que el campo de atrás nos fue heredado, dos generaciones de quintos
nos dieron el buen visto y debíamos de ser nosotros quienes terminaran con semejante privilegio.
De vez en cuando los buitres logran su cometido y celebran con gestos aberrantes se sienten
orgullosos de si mismos, hasta que al siguiente día el territorio es recuperado por los reyes y
reinas ahora es nuestro turno de vacilar, reír a carcajadas o dormir ya que nos sentimos más
cansados cada que salimos de clases, acurrucados uno sobre otro se forma una sucesión de
domino que cae y emite tranquilidad, paz, incluso inocencia. A Kevin se le ha ocurrido una idea,
nos ha incitado a comprar pollo frito para comer en el bus, al principio Daniel y yo nos reímos
por la absurda idea pero la curiosidad nos lleva a realizar de verdad tal acción; Kevin llama a
Pollolandia, encarga un poco de pollo y papas, de camino dividimos el dinero resulta ser que
quien ha provocado todo ese ajetreo da apenas unos quinientos colones, Lucy, Daniel y yo
ponemos el resto. El chofer para al frente del negocio y nuestro amigo con movimientos ágiles
paga y regresa con el tesoro, aún no creemos que hallamos podido hacer eso, todo el mundo
voltea y hay más de un atrevido que pide un poco, sin ningún tipo de vergüenza nos sentamos y
degustamos el delicioso pollo.
Daniel y Kevin quieren comprar tan rico manjar otra vez pero no nos organizamos, tal vez fue de
pura suerte lograr semejante hazaña, también influye mucho nuestro poder actual, tenemos
uniformes diferentes, somos los más grandes pero aún así nos sentimos los más pequeños y el
tiempo ya no es suficiente para esas tonterías de antaño.
El bus se vuelve aburrido, esta infestado de nuevos estudiantes y apenas caben todos provocando
una ola de calor masiva, olores repugnantes aquí y por allá, bullicio ensordecedor y lo peor de
todo es que muchos de ellos pueden tomar otros buses pero se niegan a hacerlo, alguna tontería
juvenil. Daniel va ocupado, una nueva acompañante lo abraza y habla con él, es su novia Kiany y
es mi mejor amiga, disfruto de las conversaciones y chismes con ella mientras vamos en el bus.
Me siento en una esquina, ausente de los alrededores, Lucy me permitió esta vez ir ahí a ella no
le gusta tanto estar expuesta al pasillo del autobús, en la otra esquina la pareja de tórtolos siguen
abrazados, besándose de vez en cuando, estoy incomoda con ellos se supone que somos un trío
de amigos pero siempre me dejan aparte y yo agotada, triste y sola no me queda nada más que
ver que sus sonrisas e intercambios de chistes que solo entre ellos entienden. Los días pasan
ahora más rápido y el viaje en autobús pronto se volverá un recuerdo que aturdirá mi memoria,
es así que al llegar el ultimo día ni me percato de esto y las indiferencias con mis amigos se
vuelven nulas, me despido de Kiany con un beso en la mejilla deseándole lo mejor, a Kevin
simplemente le doy la mano, cuando es el turno de decirle adiós a Daniel lo abrazo fuertemente y
él me responde con un beso en la frente y cuando bajo del bus lloro, lloro porque todo esto jamás
volverá a suceder.