Intereses Marítimos en Ecuador
Intereses Marítimos en Ecuador
MARITIMOS
EN
ECUADOR
CARACTERÍSTICAS
SUSTANTIVAS
DEL
MAR
ECUATORIANO1
EI
significado
del
mar
ecuatoriano
va
mucho
más
allá
de
su
condición
geográfica
ribereña
al
Pacífico
y
en
consecuencia
de
la
simple
posición
de
aguas
adyacentes.
El
verdadero
valor
de
este
mar
radica
en
la
mayor
o
menor
capacidad
que
tiene
nuestro
pueblo
en
aprovechar,
a
través
de
su
uso,
las
múltiples
facilidades
que
el
mar
brinda
para
su
accionar
político,
económico,
cultural,
social
y
militar.
La
capacidad
de
nuestro
pueblo
para
convertir
esas
facilidades
potenciales
en
actos
tangibles,
es
acción
que
supera,
por
sus
repercusiones,
el
marco
de
lo
nacional,
ya
que
exige
una
proyección
y
presencia
allende
las
propias
fronteras.
A
medida
que
superamos
la
plataforma
continental
y
el
mar
territorial,
las
restricciones
jurisdiccionales
que
impone
soberanamente
el
Estado
ribereño
pierden
rigor
para
dar
paso
al
libre
empleo,
circunstancia
que
confiere
al
mar
su
verdadero
sentido,
cual
ámbito
de
proyección,
intercambio
y
comunicación
con
el
resto
de
los
países.
No
podemos
negar
que
nuestro
mar;
a
través
de
los
tiempos
y
por
más
de
6.000
años,
ha
servido
además
de
medio
de
subsistencia,
cual
fuente
de
alimentos
y
de
otros
bienes
esenciales;
para
todo
pueblo
"ribereño,
como
vía
de
comunicación,
comercio
y
de
rutas
migratorias.
La
cerámica
más
antigua
de
América
(Valdivia,
3.400
a.C),
guarda
el
testimonio
de
un
pueblo
marino.
Los
pueblos
manteño-‐huancavilcas,
la
confederación
de
mercaderes
como
los
denomina
Jacinto
Jijón
y
Caamaño,
fueron
los
únicos
que
dominaron
el
mar
en
la
costa
pacífica
americana,
desde
Trujillo
(Perú)
hasta
el
sur
de
México.
Las
balsas
causaron
admiración
al
conquistador
hispano,
desde
el
primer
encuentro,
Bartolomé
Ruiz
(1526)
en
cabo
Galera,
provincia
de
Esmeraldas;
hasta
los
miembros
de
la
expedición
geodésica;
Jorge
Juan
y
Antonio
de
Ulloa
(1736),
marinos
que
hicieron
una
detallada
descripción
de
la
misma.
El
análisis
de
leyendas
marítimas
como
las
de
Naymlap
y
Quitumbe
pone
en
nuestras
costas,
aguas
y
balsas
el
origen
de
migraciones
al
sur
llevando
cultura
y
fundando
pueblos.
Y
así
como
ayer,
hoy
el
mar
constituye
para
el
presente
y
futuro
del
pueblo
ecuatoriano
gran
parte
de
la
solución
a
los
problemas
socio-‐económicos.
En
pocas
palabras,
se
da
una
de-‐
pendencia
histórica
en
lo
social
y
económico.
Esta
dependencia
que
tenemos
del
mar
y
que
irá
incrementándose
a
medida
que
el
país
progrese,
obliga
a
los
ecuatorianos
a
volver
la
cara
al
mar,
pues
por
más
de
siglo
y
medio
le
dimos
la
espalda.
Hoy
lo
entendemos
como
un
ámbito
de
intereses
compartidos
y
de
proyección;
de
intercambio;
de
comunicación
y
riqueza,
cuyo
valor
debe
ser
considerado
en
proporción
directa
con
los
objetivos
e
Intereses
nacionales.
POLÍTICA
NACIONAL
El
pueblo
ecuatoriano
es
heredero
de
una
tradición
marinera
legada
por
sus
aborígenes,
floreciente
durante
la
Colonia,
que
lenta
y
lamentablemente
se
eclipsó
en
la
época
republicana.
1
Conferencia
dictada
por
el
Contraalmirante
Sr.
Andrés
L.
Arrata
Meneses
en
el
Instituto
Oceanográfico,
ambos
de
la
Armada
de
Ecuador,
con
ocasión
de
la
visita
que
efectuara
a
ese
centro
una
delegación
de
la
Academia
de
Guerra
Naval
de
la
Armada
de
Chile,
en
setiembre
de
1983.
La
importancia
geopolítica
que
cada
día
alcanza
el
océano
Pacífico,
en
el
que
las
islas
Galápagos
constituyen
nuestra
avanzada,
exige
que
el
país
participe
decisivamente
de
las
actividades
que
se
desarrollan
en
este
océano.
Nuestro
mar
posee
inmensos
recursos
naturales
que
le
confieren
valor
y
significado
crecientes
para
un
mundo
en
el
cual
éstos
van
tornándose
escasos.
Por
esto,
las
actividades
pesqueras
y
mineras
submarinas,
por
dar
un
ejemplo,
constituyen
un
factor
importante
enfocado
en
la
política
nacional,
dentro
del
campo
de
los
intereses
marítimos.
POLÍTICA
INTERNACIONAL
El
18
de
agosto
de
1952,
precisamente
en
Chile
se
materializa
el
primer
instrumento
multilateral
latinoamericano
del
Derecho
del
Mar,
conocido
como
La
Declaración
de
Santiago,
subscrito
inicialmente
por
Chile,
Ecuador
y
Perú,
e
integrado
actualmente
también
por
Colombia,
que
se
adhirió
en
el
año
1979.
Desde
entonces,
muchas
cosas
han
cambiado
y
evolucionado
en
relación
al
régimen
jurídico
nacional
e
internacional
de
los
diferentes
espacios
marítimos,
particularmente
con
la
culminación
de
la
Tercera
Conferencia
de
las
Naciones
Unidas
sobre
el
Derecho
del
Mar,
que
se
inicia
en
1973
y
termina
en
1982
con
la
formulación
de
la
nueva
Convención
del
Derecho
del
Mar,
que
deberá
ser
aprobada
y
ratificada
por
los
diferentes
Estados
del
planeta.
La
posición
ecuatoriana
actual
está
ante
tres
alternativas:
—
No
adherirse
a
la
Convención
y
seguir
manteniendo
la
tesis
de
las
200
millas
de
mar
territorial
en
el
continente
y
Galápagos.
Esta
le
privaría
del
derecho
a
participar
y
actuar
en
la
Comisión
Permanente
de
la
autoridad
de
los
fondos
marinos
e
impediría
preparar
futuras
estrategias
dentro
del
nuevo
sistema
Internacional.
—
Adherirse
inmediatamente
a
la
Convención,
lo
que
significaría
renunciar
a
buena
parte
de
la
tesis
fundamental
y
aceptar
la
reducción
del
mar
territorial
a
12
millas
en
su
porción
continental
e
insular,
y
el
establecimiento
de
una
zona
económica
exclusiva
hasta
las
200
millas
desde
las
costas.
—
Mantenerse
en
un
compás
de
espera
efectuando
estudios,
consultas
y
análisis
a
fondo
para
llegar
a
un
consenso
nacional
e
ir
preparando
las
estrategias
internas
y
externas
a
poner
en
práctica
cuando
la
Convención
entre
en
vigencia.
Si
bien
es
cierto
que
Ecuador
no
suscribió
la
Convención
del
Derecho
del
Mar
por
discrepancias
con
determinados
puntos
constantes
en
ella,
considerados
fundamentales
para
el
país,
no
lo
es
menos
que
participó
activamente
presidiendo
el
Grupo
Territorialista
en
el
desarrollo
y
negociaciones
de
la
Conferencia,
en
la
que
se
reconoce
y
acepta
el
valor
de
la
mayor
parte
de
los
nuevos
principios
consagrados
por
el
Derecho
del
Mar
contemporáneo.
Para
nuestro
país,
que
busca
el
océano
como
medio
de
aprovisionamiento
de
hoy
y
del
mañana,
es
conveniente
mantener
y
desarrollar
vínculos
con
todos
los
países,
especialmente
con
los
del
Pacífico.
De
por
medio
están
factores
económicos,
ideológicos
y
estratégicos
que
deben
ser
aprovechados
en
relación
a
la
situación
y
trayectoria
marítima
que
nos
caracteriza,
buscando
siempre
un
desarrollo
benéfico
y
de
protección
de
los
intereses
marítimos,
en
pro
de
la
comunidad
nacional
e
internacional.
EL
PODER
MARÍTIMO
Y
SUS
FACTORES
Ecuador
conceptúa
al
poder
marítimo
como
la
suma
de
capacidades
del
Estado
para
crear,
desarrollar
y
defender
sus
intereses
marítimos,
tanto
en
la
paz
como
en
la
guerra;
es
decir,
que
lo
concebimos
como
la
capacidad
que
tiene
el
Estado
para
usar
el
mar
en
su
beneficio.
De
este
modo,
los
intereses
marítimos
materializarán
este
poder,
siendo
el
poder
naval
el
encargado
de
defenderlo.
Dentro
de
este
esquema,
el
poder,
marítimo
ecuatoriano
se
sustenta
en
dos
pilares
fundamentales:
los
intereses
marítimos
y
el
poder
naval,
los
que
conforman
un
todo
armónico
que
es
parte
integrante
del
poder
nacional.
INTERESES
MARÍTIMOS
PODER
NAVAL
—
Conciencia
marítima
—
Fuerzas
Navales
—
Complejo
geomarítimo
—
Bases
—
Marina
mercante
—
Potencial
económico,
científico
y
tecnológico
—
Infraestructura
de
los
recursos
del
mar
CONCIENCIA
MARÍTIMA
Es
necesario,
para
llegar
a
comprender
la
actitud
del
pueblo
ecuatoriano
con
respecto
al
mar,
remontarse
a
sus
orígenes.
Parte
de
los
primeros
habitantes
llegados
del
mar
se
adentraron
en
la
montaña
y
perdieron
el
interés
por
las
actividades
marítimas,
debido
a
la
generosa
y
pródiga
tierra
que
sin
mucho
esfuerzo
les
brindaba
su
sustento.
Otros
grupos
permanecieron
en
el
litoral
y,
a
través
de
los
siglos,
conformaron
pueblos
que
alcanzaron
un
nivel
de
cultura
tal
que
hoy
en
día
causa
admiración.
Si
bien
es
cierto
que
el
descubrimiento
fue
obra
de
intrépidos
y
sabios
navegantes,
quienes
efectuaron
la
conquista
y
colonización
de
nuestros
pueblos,
no
lo
es
menos
que
fueron
gente
del
interior
carente,
en
su
mayoría,
de
una
cultura
y
vivencia
del
mar.
Por
eso,
al
fusionarse
paulatinamente
con
los
nativos
desdibujaron
significativamente
los
valores
y
costumbres
autóctonas
y
desarrollaron
su
influencia
buscando
en
la
labranza,
minas,
obrajes,
comercio
y
milicia
su
sustento
y
progreso.
Nace
así
una
"conciencia
continental"
creciente
ante
las
facilidades
que
la
tierra
ofrecía.
Para
paradoja
si
pensamos
que
estos
conquistadores
atravesaron
el
inmenso
océano,
convertido
luego
en
el
gran
ausente.
Al
conseguir
su
libertad
nuestro
país
vio
en
el
mar
un
medio
hostil
desde
el
cual
podía
arribar
el
fantasma
de
la
reconquista.
Nuestros
primeros
gobernantes
no
le
prestaron
mayor
atención
y
jamás
tuvieron
una
concepción
clara
del
papel
protagónico
que
le
corresponde.
Los
pocos
pensamientos
que
nos
acercan
al
mar
fueron
producto
de
esfuerzos
e
iniciativas
aisladas,
personales,
que
no
contaron
con
el
respaldo
de
una
opinión
colectiva.
Los
grandes
movimientos
de
la
historia
fueron
casi
siempre
manifestaciones
de
élite
y/o
de
gobernantes.
La
adhesión
del
pueblo
a
las
actividades
precursoras
ha
sido,
por
lo
general,
discreta,
lo
que
no
implica
afirmar
que
el
pueblo
se
mantiene
apático,
ajeno
a
los
acontecimientos,
pues
una
vez
iniciados
éstos
su
apoyo
pasa
a
ser
importante.
En
el
caso
ecuatoriano,
de
entre
aquellos
grupos
se
destaca
la
armada,
que
en
la
década
de
los
setenta
advirtió
las
deficiencias
que
tenía
la
política
marítima
y
emprendió
la
tarea
de
despertar
la
conciencia
nacional
sobre
la
realidad
y
posibilidades
del
mar
para
nuestra
seguridad
y
desarrollo.
Es
ella
la
que
ha
desplegado
una
sostenida
labor
de
creación,
fortalecimiento
y
difusión
de
la
conciencia
marítima
nacional.
Una
clara
conciencia
marítima
es
ingrediente
insustituible
del
desarrollo
nacional,
pues
tiene
relación
indisoluble
con
los
intereses
marítimos,
es
decir,
todas
las
actividades
que
desarrollan
tanto
el
Estado
como
los
particulares
para
aprovechamiento
del
litoral,
de
las
aguas
sometidas
a
la
jurisdicción
nacional,
de
los
recursos
en
ellas
contenidos,
con
el
fin
de
generar
beneficios
económicos
y
sociales
para
la
nación.
EDUCACIÓN
MARINA
La
Armada
de
Ecuador,
a
través
de
la
Dirección
General
de
Intereses
Marítimos,
comprendiendo
la
necesidad
de
incrementar
la
conciencia
marítima
sobre
el
valor
del
mar
y
su
utilización,
y
comprendiendo
que
las
personas
más
idóneas
son
la
juventud
y
la
niñez,
diseñó
conjuntamente
con
la
Oficina
Regional
de
Educación
Ambiental
(UNESCO)
un
Plan
Nacional
de
Educación
Ambiental
en
el
Medio
Marino,
cuyo
primer
paso
se
dio,
a
comienzos
del
año
1984,
centrando
su
foco
de
interés
en
Galápagos
por
lo
típico
de
su
situación
marina.
Estudios
realizados
comprobaron
que
los
habitantes
de
Galápagos
y
de
la
zona
costera
continental
estaban
perdiendo
los
valores
marítimos,
influidos
por
una
educación
escolarizada
totalmente
ajena
a
la
realidad
de
su
ambiente
marítimo
costero.
Este
hecho
llegó
a
la
armada
a
establecer
contactos
con
organismos
nacionales
e
internacionales:
Universidad
del
Sur
de
California,
UNESCO,
Ministerio
de
Educación
Pública
de
Costa
Rica,
Estación
Científica
Charles
Darwin,
Ministerio
de
Educación
y
Cultura,
Dirección
General
del
Medio
Ambiente,
Parques
Nacionales,
Fundación
Natura,
entre
otros,
cuyos
resultados
se
condensan
en
un
Plan
Nacional
de
Educación
Marina,
actualmente
en
estudio,
y
en
el
plan
piloto
que
está
llevándose
a
cabo
en
cinco
áreas
piloto
correspondientes
a
otras
tantas
provincias
en
el
archipiélago
y
litoral
continental.
Por
otra
parte,
la
creación
de
los
Liceos
Navales
de
Quito
y
Guayaquil
ha
sido
un
factor
que
está
coadyuvando
al
fortalecimiento
de
la
conciencia
marítima.
Folletos,
libros,
conferencias,
seminarios,
jornadas
de
la
navegación,
etc.,
se
han
publicado
y
realizado
buscando
estructurar
un
conjunto
de
actividades
tanto
de
conciencia
marítima
como
de
educación
marina,
cuyo
eje
integrador
sea
el
amplio
espectro
de
la
navegación,
en
el
primer
caso,
y
la
problemática
ambiental
del
medio
marino,
en
el
segundo,
y
así
conseguir
que
la
población
ecuatoriana,
a
través
de
la
educación
formal
y
no
formal,
tome
conciencia
de
su
realidad
marítima,
alcance
nuevos
conocimientos
y
adquiera
otra
actitud
y
destrezas
conducentes
a
un
desarrollo
armónico
consecuente
con
esta
realidad.
COMPLEJO
GEOMARITIMO
La
República
del
Ecuador
está
situada
en
la
porción
noroccidental
de
América
del
Sur,
tiene
una
extensión
continental
de
264.880
kilómetros
cuadrados
y
una
región
insular
de
7.974
kilómetros
cuadrados,
repartidos
entre
5
grandes
islas
de
más
de
500
kilómetros
cuadrados,
8
medianas
de
17
a
173
kilómetros
cuadrados,
6
pequeñas
de
menos
de
5
kilómetros
cuadrados,
42
islotes
y
26
rocas.
El
archipiélago
de
Colón
se
encuentra
a
505
millas
al
oeste
del
litoral,
ocupando
una
posición
ventajosa
con
respecto
a
las
líneas
marítimas
continentales.
Las
dos
regiones
se
encuentran
en
el
5o
y
6o
huso
horario
occidental
y
son
atravesadas
por
la
línea
ecuatorial
(en
Galápagos,
al
norte
de
Isabela
por
los
volcanes
Darwin
y
Ecuador).
La
configuración
geográfica
del
litoral
continental,
tomando
en
cuenta
sus
sinuosidades,
tiene
una
longitud
aproximada
de
600
millas,
con
un
perfil
accidentado,
especialmente
en
las
fronteras
norte
y
sur,
con
un
conjunto
de
islas
y
deltas
de
los
ríos
que
desembocan
al
mar.
Ecuador
pertenece
geográficamente
a
los
países
del
Pacífico
sur,
limita
al
norte
con
Colombia
y
por
el
sur
con
Perú
y
se
encuentra
en
una
posición
geográfica
favorable
con
respecto
al
canal
de
Panamá.
La
cordillera
de
los
Andes,
que
atraviesa
el
territorio
nacional
de
norte
a
sur,
va
determinando
cierto
grado
de
insularidad
política
y
económica
en
las
tres
regiones
del
país.
La
región
del
oriente
tiene
serias
limitaciones
en
comunicaciones
terrestres;
sus
vías
fluviales
no
convergen
hacia
los
centros
de
desarrollo
nacional,
mas
sí
a
centros
de
desarrollo
regional
en
la
cuenca
amazónica.
La
región
interandina
se
caracteriza
por
una
servidumbre
a
la
topografía
del
terreno;
prácticamente,
sus
comunidades
se
desarrollan
aisladamente
y
durante
el
presente
siglo
se
han
visto
obligadas
a
efectuar
desplazamientos
hacia
la
región
litoral,
para
buscar
contactos
con
áreas
de
mayor
desarrollo.
La
región
litoral,
rica
en
productos
tropicales
y
marítimos,
prácticamente
ha
sostenido
la
economía
del
país.
El
flujo
de
las
exportaciones
y
sus
puertos
han
sido
la
ventana
por
donde
Ecuador
se
asomó
al
resto
del
mundo.
La
conformación
geológica
del
relieve
submarino
que
baña
el
mar
es
la
causa
para
la
mayor
o
menor
existencia
de
especies
marinas
que
son
apetecidas
por
el
hombre;
además,
la
gran
cantidad
de
recursos
minerales
que
los
fondos
marinos
encierran
permite
a
Ecuador
contar
a
futuro
con
un
gran
potencial
en
su
plataforma
continental.
La
geografía
y
la
naturaleza
han
dotado
a
nuestro
país
de
una
posición
privilegiada
donde
las
corrientes
cálidas
y
frías
se
encuentran
periódicamente
formando
un
puente
oceánico,
regulador
del
clima
continental
y
medio
propicio
para
especies
pelágicas
altamente
cotizadas.
La
corriente
de
El
Niño
nos
trae
aguas
cálidas,
provenientes
del
norte,
que
corren
muy
cercanas
a
la
costa.
Su
presencia
transforma
la
fauna
y
flora
acuáticas
y
a
la
vez
brinda
algún
verdor
a
la
semiárida
península
de
Santa
Elena,
aunque
en
ocasiones,
como
en
1982-‐1983,
ha
producido
excesos
lluviosos
con
características
de
temporal
tropical,
llegando
a
producir
destrozos.
El
archipiélago
de
Colón,
además
de
constituir
una
posición
estratégica
es
un
verdadero
laboratorio
natural,
vitrina
de
la
evolución
y
un
paraíso
turístico
de
reconocido
interés
científico
universal.
Reflexionar
sobre
el
rol
del
factor
geomarítimo,
en
nuestro
caso,
es
recalcar
el
papel
que
toca
desempeñar
al
océano
Pacífico
en
el
futuro.
Con
más
de
179,5
millones
de
kilómetros
cuadrados,
que
representan
más
del
35%
de
la
superficie
total
del
Globo
y
un
71%
de
las
aguas,
está
llamado
a
inaugurar,
como
dice
Arnold
Toynbee,
una
nueva
era,
la
del
océano
Pacifico,
era
que
reemplazará
a
los
350
años
de
dominación
histórica
atlántica,
secuencia
posterior
a
la
era
del
Mediterráneo.
Los
países
del
Pacífico
sur
han
estado,
hasta
ahora,
en
una
situación
desventajosa
frente
a
los
países
del
Atlántico,
pues
los
centros
de
poder
económico,
cultural
y
político
rodean
el
Atlántico
norte.
En
estos
últimos
años
el
centro
de
interés
comienza
a
desplazarse
al
Pacífico,
al
más
grande
escenario
marítimo
en
cuya
cuenca
se
encuentran
las
más
grandes
potencias
y
los
depósitos
de
recursos
renovables
y
no
renovables
más
espectaculares.
Esto
convierte
a
las
aguas
que
bañan
nuestras
costas
en
un
área
de
mucha
mayor
significación
estratégica
y
a
nuestros
pueblos
les
plantea
una
coyuntura
histórica:
ser
espectadores
o
ser
actores
de
la
nueva
era.
Ecuador
y
la
Antártica
En
1984
la
armada
nacional
rompe
el
letargo
en
que
se
había
mantenido
el
tema
antártico
en
el
país
desde
1962,
enviando
dos
Oficiales
en
la
vigésima
expedición
chilena;
posteriormente,
otros
Oficiales
fueron
como
invitados,
en
expediciones
antárticas
de
países
amigos.
La
armada
ecuatoriana
comprendió
la
trascendencia
del
tema
y
empezó
con
bríos
la
tarea
de
crear
conciencia
antártica
en
sectores
de
interés
y
poder
político,
a
través
de
conversaciones,
conferencias,
exposiciones,
folletos
y
las
Primeras
Jornadas
Antárticas.
Todas
estas
actividades
daban
el
marco
indispensable
para
decisiones
que
debían
tomarse
y
marcaban
el
rumbo
a
seguir
en
el
futuro
antártico
ecuatoriano.
En
junio
de
1987,
Ecuador
se
adhiere
al
Tratado
Antártico.
Desde
diciembre
de
1987
a
marzo
de
1988
se
efectuó
la
Primera
Expedición
Ecuatoriana
a
la
Antártica,
a
bordo
del
buque
de
investigaciones
Orión;
se
inauguró
un
refugio
e
inició
una
importante
tarea
de
investigación
hidrográfico-‐oceanográfica.
Debo
destacar
la
valiosa
colaboración
prestada
por
la
Armada
de
Chile
mediante
el
asesoramiento
dado
para
la
consecución
de
esta
importante
expedición.
Ecuador
en
la
órbita
geoestacionaria
Se
denomina
geoestacionaria
a
una
órbita
circular
que
yace
en
el
plano
ecuatorial
terrestre.
Característica
resaltante
de
ésta
es
el
hecho
que
los
satélites
colocados
en
ella,
girando
alrededor
del
eje
polar
de
la
Tierra,
con
la
misma
dirección
y
el
mismo
período
sideral
que
el
de
su
rotación,
se
mantienen
casi
inmóviles
con
relación
al
planeta.
Tomando
en
consideración
el
territorio
continental,
la
plataforma
y
el
territorio
insular
ecuatorianos,
con
sus
respectivas
extensiones
de
mar
territorial,
se
establece
las
áreas
de
esta
órbita,
correspondiendo
por
derecho
a
nuestro
país
un
segmento
total
de
13.074
kilómetros.
La
órbita
geoestacionaria,
que
más
correctamente
debiera
llamarse
"órbita
de
satélites
geoestacionarios",
por
sus
características
físicas
es
un
recurso
natural
limitado,
puesto
que
según
estudios
realizados
se
ha
llegado
a
determinar
que
los
satélites
geoestacionarios
que
operan
en
la
banda
óptima
de
6/4
GHz
deben
estar
separados
de
3
a
5
grados
en
el
segmento
orbital,
para
que
sus
transmisiones
no
se
interfieran.
Para
entender
su
calidad
de
recurso
basta
pensar
que
los
satélites
denominados
"normales"
ocupan
la
banda
de
1/4
GHz
y
son
capaces
de
portar
mil
canales
telefónicos
cada
uno
o
un
canal
de
televisión.
Por
esta
razón,
en
la
Declaración
de
Bogotá
del
3
de
diciembre
de
1976,
efectuada
por
los
países
ecuatoriales,
entre
otros
puntos
se
concluyó:
—
Ejercer
soberanía
sobre
este
recurso
natural.
—
Que
los
segmentos
de
la
órbita
geoestacionaria
corresponden
al
territorio
nacional
terrestre,
marítimo
e
insular
de
los
Estados
ecuatoriales.
—
Que
los
segmentos
de
la
órbita
geoestacionaria
correspondientes
a
las
zonas
de
alta
mar
serán
considerados
como
patrimonio
común
de
la
Humanidad.
—
Que
los
artefactos
que
se
pretende
ubicar
fijamente
sobre
el
segmento
de
la
órbita
geoestacionaria
de
un
Estado
ecuatorial
requerirán
autorización
previa
y
expresa
de
ese
Estado
y
su
funcionamiento
será
regulado
por
su
ley
nacional.
Proyecto
satelital
Cóndor
La
Asociación
de
Empresas
Estatales
de
Telecomunicaciones
del
Acuerdo
Sub-‐regional
Andino
(ASETA),
de
común
acuerdo
entre
las
administraciones
de
Bolivia,
Perú,
Venezuela,
Colombia
y
Ecuador,
con
la
notificación
pertinente
de
estas
dos
últimas
en
lo
que
tiene
relación
a
la
ubicación
de
los
satélites
de
sus
respectivos
segmentos
de
la
órbita
geoestacionaria,
comunicaron
a
los
miembros
de
la
UIT
la
decisión
de
explotar
un
satélite
andino
para
servicios
domésticos
e
interregionales
de
telecomunicaciones.
El
proyecto
contempla
el
lanzamiento
de
tres
satélites,
dos
en
la
órbita
ecuatoriana
y
uno
en
la
órbita
colombiana.
MARINA
MERCANTE
Una
marina
mercante
nacional
adecuada
a
las
necesidades
del
país
es
una
herramienta
indispensable
y
eficaz
al
servicio
del
comercio,
de
la
industria,
del
productor
y
del
consumidor,
actividad
generadora
de
valiosas
divisas
y
poderoso
auxiliar
de
la
defensa
nacional.
Tráfico
Internacional
y
cabotaje
Cuando
al
inicio
de
los
años
70,
Ecuador,
a
través
de
la
armada,
decide
participar
en
el
transporte
marítimo
internacional,
tanto
de
carga
general
como
de
hidrocarburos,
lo
hace
tomando
en
cuenta,
primero,
el
principio
de
no
desplazar
a
la
empresa
privada
de
los
campos
navieros
de
acción
tradicional
y,
segundo,
porque
así
convenía
a
los
intereses
nacionales
y
a
la
seguridad
de
la
nación,
pues
en
épocas
pasadas
no
haber
contado
con
una
flota
mercante
propia
supuso
grandes
sacrificios,
inclusive
en
su
autonomía,
al
no
poder
comerciar
libremente
con
otros
países.
Es
así
como,
bajo
el
amparo
de
la
Ley
de
Reserva
de
Carga
el
24
de
septiembre
de
1971,
se
crea
Transnave
(TNE)
y
el
26
de
marzo
de
1973
la
Flota
Petrolera
Ecuatoriana
(FLOPEC),
empresas
de
la
armada
nacional
para
e!
transporte
de
carga
general
e
hidrocarburos,
respectivamente.
Antes
de
la
era
petrolera,
para
responder
en
algo
las
necesidades
de
exportación
de
bananos,
primer
producto
nacional,
el
2
de
julio
de
1965
se
había
constituido
la
Flota
Bananera
Ecuatoriana,
que
inició
sus
operaciones
en
1968.
Actualmente
esta
flota
la
opera
Transnave;
una
vez
que
adquirió
sus
unidades.
La
trayectoria
recorrida
por
Transnave
fue
meteórica;
hoy
la
empresa
forma
parte
de
la
Conferencia
Europa-‐Pacífico
sur-‐Magallanes,
Japón-‐Lejano
Orienté-‐costa
oeste
de
Sudamérica,
Mediterráneo-‐costa
oeste
de
Sudamérica,
costa
oeste
de
Estados
Unidos,
golfo
de
México-‐costa
oeste
de
Sudamérica,
Sudáfrica-‐Argentina
y
Brasil-‐Ecuador.
Participa
también
en
el
consorcio
Eurosal
y
está
asociada
a
una
serie
de
pools.
FLOPEC,
en
igual
forma,
tuvo
un
despegue
importante;
se
transformó,
de
una
inicial
flota
mixta,
en
compañía
estatal
y
sus
unidades
están
destinadas
esencialmente
al
transporte
de
hidrocarburos
de
exportación.
Este
ejemplo
de
la
armada
fue
posteriormente
seguido
por
empresarios
privados,
llegando
a
conformarse
la
flota
mercante
nacional
con
el
aporte
de
25
empresas
navieras
agrupadas
en
servicios
de
tráfico
internacional,
cabotaje
de
hidrocarburos
y
de
turismo.
La
marina
mercante
ecuatoriana
está
volcada
en
un
77,4%
de
su
trb
a
los
tráficos
de
ultramar.
El
modelo
predominante
de
buque
es
el
full
reefer,
con
el
28,1%;
el
segundo
es
el
buque-‐tanque,
con
el
19,8%
del
trb
y
el
tercero
es
el
de
los
cargueros
rápidos,
con
el
10,4%.
Siguen
luego,
aunque
con
menor
gravitación,
los
cargueros
comunes,
los
polivalentes
graneleros,
petroquímicos
y
un
par
de
mini-‐contenedores.
El
sector
del
cabotaje
tiene
el
22,6%
del
trb;
este
tráfico
ha
venido
perdiendo
importancia
en
las
últimas
dos
décadas,
como
resultado
del
desarrollo
vial
del
litoral.
En
la
actualidad,
en
el
tráfico
de
cabotaje
tiene
importancia
el
transporte
de
hidrocarburos
utilizados
para
el
consumo
interno,
principalmente
cubriendo
las
rutas
Balao-‐
La
Libertad-‐Guayaquil
y
La
Libertad-‐Puerto
Bolívar.
Otro
servicio
de
cabotaje
que
tiene
importancia
es
el
de
Galápagos,
con
buques
de
carácter
turístico,
renglón
interesante
de
ingreso
de
divisas,
por
tratarse
de
clientes
extranjeros
que
pagan
en
dólares.
Sistema
portuario
nacional
De
acuerdo
a
las
leyes
portuarias
vigentes,
las
funciones
de
planificación,
dirección,
coordinación
y
control
de
la
política
naviera
y
portuaria
nacional
se
ejercen
a
través
de
los
siguientes
organismos:
—
Consejo
Nacional
de
la
Marina
Mercante
y
Puertos
—
Dirección
General
de
la
Marina
Mercante
y
del
Litoral,
con
sus
Capitanías
de
Puerto
y
Cuerpo
de
Guardacostas.
—
Entidades
portuarias
y
terminales
petroleros.
El
sistema
portuario
nacional
está
integrado
por
los
siguientes
puertos
comerciales
y
terminales
petroleros:
Puerto
de
Guayaquil.
El
principal
del
país.
Tiene
facilidades
para
manipuleo
y
bodegaje
de
carga
general,
carga
al
granel
y
terminal
especializado
de
contenedores.
Su
sistema
vial
conecta
a
los
principales
centros
de
producción
y
consumo
del
país,
siendo
sus
áreas
de
influencia
las
provincias
costeñas
del
Guayas
y
los
ríos,
las
provincias
centrales
de
la
Sierra
y
la
Amazonia.
Puerto
de
Manta.
Localizado
en
el
centro
del
litoral,
con
facilidades
para
el
manejo
de
carga
general
y
para
recibir
buques
roll
on-‐roll
off,
área
para
pesqueros
y
embarcaciones
nuevas,
facilidades
para
carga
y
descarga,
así
como
bodegas.
Sus
áreas
de
influencia
son
las
provincias
de
Manabí,
un
sector
de
la
de
Los
Ríos
y
Pichincha.
Posee
una
red
vial
de
primera
y
segunda
magnitud.
Puerto
de
Esmeraldas.
Ubicado
al
norte
del
país.
Tiene
facilidades
portuarias
para
carga
al
granel
y
carga
peligrosa,
roll
on-‐roll
off
y
bodegas
para
carga
en
tránsito.
En
este
puerto
se
está
creando
una
zona
franca.
Está
unido
al
resto
del
país
por
carreteras
de
primer
orden
y
su
área
de
influencia
comprende
las
provincias
de
Esmeraldas;
Carchi,
Imbabura,
Pichincha
y
Napo.
Puerto
Bolívar.
Cerca
de
la
frontera
sur.
Posee
facilidades
para
el
manejo
de
carga
general
y
su
actividad
principal
es
la
exportación
de
bananos.
Cuenta
con
bodegas
y
patios
de
almacenaje.
Las
vías
de
acceso
le
permiten
comunicarse
con
el
austro,
las
provincias
de
El
Oro,
Azuay,
Loja
y
Zamora.
Terminal
petrolero
de
Balao.
Principal
punto
de
exportación
de
hidrocarburos,
donde
concluye
el
oleoducto
transecuatoriano;
comprende
dos
amarraderos:
el
de
monoboyas,
para
carga
de
crudo
en
buques-‐tanque
de
hasta
150.000
qwt
y
el
terminal
para
la
carga,
de
productos
refinados
(TEPRE)
con
4
boyas
sujetas
al
fondo
marino.
Para
almacenamiento
en
tierra
se
cuenta
con
6
tanques
reservorios
cuya
capacidad
alcanza
a
798
mil
barriles,
81.144.000
galones.
Terminal
petrolero
El
Salitral.
Ubicado
en
el
estero
Salado,
se
utiliza
para
descarga
de
LPG.
Consta
de
muelle
de
hormigón,
dolphis
de
amarre,
troyas
de
ataque
y
tuberías
que
conducen
a
los
tanques
de
almacenamiento,
a
3
kilómetros
de
distancia.
Terminal
de
La
Libertad.
En
la
península
de
Santa
Elena,
con
un
sistema
de
boyas
diseñado
para
recibir
crudo
en
cabotaje
mayor
y
bombear
hasta
550
toneladas
por
hora.
El
amarradero
puede
recibir
buques
de
hasta
40.000
qwt
y
34
pies
de
calado.
Su
capacidad
de
almacenamiento
de
crudo
es
de
795.000
barriles.
Recibe
y
almacena,
además,
250.020
barriles
de
productos
blancos
y
370.000
barriles
de
productos
negros
de
la
refinería
de
la
Anglo
ubicada
en
la
misma
península.
Construcción
naval
La
construcción
naval,
gloria
histórica
de
los
Astilleros
de
Guayaquil,
estuvo
dedicada
hasta
hace
algunos
años,
en
su
mayor
parte,
a
la
reparación
y
carenamiento
de
buques
pesqueros
y
de
transporte
de
hasta
3.000
toneladas
y
a
la
construcción
de
pesqueros
de
casco
de
madera,
lanchas,
Ianchones
y
remolcadores
de
hasta
300
toneladas.
De
todos
los
astilleros
y
parrillas,
el
de
mayor
envergadura
y
capacidad
es
ASTINAVE
(Astilleros
Navales
Ecuatorianos),
propiedad
de
la
armada,
que
debe
vencer
una
serie
de
obstáculos,
propios
del
desarrollo
del
país.
En
estos
días
intenta
despegar
en
el
campo
de
la
construcción
con
buques-‐tanque
de
1.000
toneladas
y
unidades
patrulleras
para
la
fuerza
naval.
Este
astillero
cumple
con
las
necesidades
de
reparación
y
carenamiento
de
las
unidades
de
la
armada,
alternando,
en
la
medida
de
sus
posibilidades,
con
servicios
para
pesqueros
y
transportes
de
hasta
3.000
toneladas.
POTENCIAL
ECONÓMICO,
CIENTÍFICO
Y
TECNOLÓGICO
El
desarrollo
de
la
investigación
sobre
el
potencial
de
los
depósitos
minerales
costa-‐
afuera
de
Ecuador
se
ha
circunscrito
alrededor
de
los
yacimientos
hidrocarburíferos
del
golfo
de
Guayaquil.
Otros
estudios
se
refieren
a
la
descripción
morfológica
y
textural
de
la
plataforma
continental,
sin
mencionar
la
posibilidad
de
hallar
depósitos
minerales
no
hidrocarburíferos.
Actualmente,
a
través
de
la
Dirección
General
de
Intereses
Marítimos
y
el
Instituto
Ecuatoriano
de
Minería,
Ecuador
está
llevando
a
cabo
un
proyecto
a
10
años
plazo,
tendiente
a
conocer
los
aspectos
mineralógicos
y
sedimentalógicos
del
suelo
marino
ecuatoriano.
El
ejecutor
de!
proyecto
es
el
Instituto
Oceanográfico
de
la
Armada
(INOCAR),
que
posee
el
personal
y
material
adecuados
para
realizar
este
tipo
de
investigaciones.
También,
la
Escuela
Superior
Politécnica
del
Litoral
(ESPOL)
adiestra
estudiantes
en
el
campo
de
la
geología
marina;
tanto
su
personal
docente
como
los
estudiantes
llevan
adelante
proyectos
para
conocer
la
composición
de
la
carpeta
sedimentaria
de
la
plataforma.
Tanto
el
INOCAR
como
la
ESPOL
poseen
una
variedad
de
equipos
para
la
prospección
y
explotación
de
minerales
y
para
la
investigación
científica,
en
laboratorios
y
en
plataformas
flotantes
multipropósito.
INFRAESTRUCTURA
DE
LOS
RECURSOS
DEL
MAR
La
riqueza
ictiológica
ecuatoriana
es
variada
y
abundante
en
su
mar
territorial.
En
el
año
1967
fueron
identificadas
344
especies,
dentro
de
206
géneros
y
92
familias,
que
pueden
constituir
un
gran
aporte
a
la
alimentación
de
la
población
nacional
y
ser
fuente
de
divisas
por
su
aceptación
en
el
mercado
mundial.
Entre
las
especies
más
conocidas
se
encuentran
el
camarón,
langosta,
barrilete,
atún
de
aleta
amarilla,
pez-‐espada,
sierra,
picudos,
tiburones,
sardinas,
macarela,
pinchagua,
chulmeco,
moluscos,
etc.
El
cultivo
del
camarón
ha
despertado
gran
interés
en
el
país,
alcanzando
niveles
significativos
en
la
economía
nacional.
Se
estima
que
existen
alrededor
de
100
mil
hectáreas
de
piscinas
con
una
producción
efectiva
del
70%.
De
los
472
millones
de
dólares
recibidos
en
el
año
1987
por
la
explotación
de
productos
del
mar,
la
contribución
de
los
diferentes
productos
fue
la
siguiente:
PRODUCTO
$
%
Camarón
379
80,3
Atún
21
4,5
Pescado
congelado
15
3,2
Harina
de
pescado
27
5,7
Enlatados
30
6,3
TOTAL
472
100
VISION
CONJUNTA
DE
LOS
INTERESES
MARÍTIMOS
ECUATORIANOS
Ecuador
retoma
la
ruta
del
mar
por
acción
directa
de
la
armada.
Ella
ha
dado
énfasis
a
todo
lo
que
se
relaciona
con
la
actividad
marítima,
buscando
una
mayor
utilización
de
los
recursos
del
mar,
con
miras
a
la
explotación
y
preservación
de
la
riqueza
marina,
pues
considera
que
es
uno
de
los
potenciales
con
que
cuenta
el
país
como
garantía
para
las
nuevas
generaciones.
El
legado
de
país
marítimo
dejado
por
los
primeros
habitantes
de
nuestro
litoral
y
posteriormente
el
aporte
colonial
en
el
sector
de
la
construcción
naval
prácticamente
se
perdió
al
comienzo
de
nuestra
vida
republicana.
Fue
la
armada
la
que
advirtió,
a
inicios
de
la
década
de
los
años
70,
las
deficiencias
que
tenía
la
política
marítima
ecuatoriana
y
emprendió
la
tarea
de
despertar
conciencia
nacional
sobre
la
realidad
y
posibilidades
del
mar
para
su
seguridad
y
desarrollo.
El
empleo
efectivo
del
mar
como
vía
de
comunicación
en
la
exportación
e
importación
se
realiza
en
la
actualidad
con
buques
ecuatorianos.
El
tonelaje
de
la
marina
mercante
nacional
se
ha
multiplicado
significativamente
en
estos
años.
La
legislación
marítima
ha
dado
pasos
agigantados,
después
que
en
este
campo
se
vivía
en
la
más
grande
anarquía
y
desactualización.
Los
puertos
comerciales
del
país
han
superado
varias
etapas
y
se
encuentran
entre
los
de
mayor
importancia
a
nivel
regional,
siendo
los
pioneros
en
la
utilización
de
un
terminal
100%
especializado
para
el
manejo
de
contenedores
en
la
costa
sur
del
Pacífico.
La
explotación
de
los
recursos
bioacuáticos,
originalmente
manejada
en
forma
dinámica
por
el
sector
privado,
ha
recibido
una
pequeña
atención
del
Estado
para
emprender
obras
de
infraestructura
que
permitan
procesar
mejor
los
productos
y
capacitar
al
personal.
La
investigación
oceanográfica
ha
confirmado
sus
progresos
con
proyectos
específicos
de
recolección
de
información
científica.
Está
renaciendo
la
conciencia
marítima,
sobre
todo
después
de
la
proclamación
de
la
territorialidad
de
las
200
millas,
que
sin
lugar
a
dudas,
es
la
más
grande
manifestación
marítima
que
Ecuador
ha
materializado
en
estos
últimos
decenios.