Claves para entender la Biblia
Jn. 5:39-40 “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y
ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida”
Hch. 17:10-12 “Inmediatamente, los hermanos enviaron a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo
llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y estos eran más nobles que los que estaban en
Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si
estas cosas eran así. Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos
hombres”
La Biblia no es lo que la mayoría esperaría de un libro religioso ni de un texto sagrado. En primer lugar, es
como una pequeña biblioteca y no un solo volumen. Dentro de ella hay historia, narraciones, leyes,
oraciones, poemas, epístolas, visiones, profecías y otras clases de escritos. Estos no son la obra de un
solo autor, sino de una serie de autores humanos que escribieron en más de un continente, vivieron en
diferentes milenios y hablaron más de un idioma. De manera que este “mensaje de Dios” (que es lo que la
Biblia afirma ser) es diferente a los que otras religiones creen que tienen. La mayor parte de la Biblia no
afirma que la “dictó” Dios. Ni es Dios el que siempre habla a individuos o pueblos. Pueden ser las personas
las que le hablan a Él, como en los Salmos. O pueden ser personas que hablan a otras personas, como en
las cartas del NT escritas por Pablo.
Dios habla por medio de personas
A través de la Biblia Dios habla por medio de individuos. Esto significa que la comprensión de la gente nos
ayudará a entender la Biblia. Si, por ejemplo, sabemos lo que es sentir dolor, enojo o depresión, estar
gozoso, amar o adorar, entenderemos y nos identificaremos con muchos de los Salmos. Si somos capaces
de ponernos en el lugar de un líder de la iglesia que se preocupa por su congregación o de un miembro de
la iglesia a quien el pastor tiene que llamarle la atención, eso contribuirá a nuestro entendimiento de las
epístolas del NT escritas a las primeras iglesias.
La particularidad de la historia bíblica
Todos los libros de la Biblia provienen de culturas diferentes a la nuestra. Así que, ¿cómo los
entenderemos? Más de la mitad de la Biblia es historia o narración, de modo que por ahí se puede
empezar. Debemos tener en mente tres cosas con el fin de entender los libros bíblicos de historia y relatos.
Primero, la mayoría de ellos tienen interés en los hechos. Esto hace que sean más historia que ficción. La
fe cristiana es fundamentalmente un “evangelio”, un mensaje de buenas noticias de Dios. Le dice a la
gente mediante la historia de Israel y de los registros de la vida de Jesús, lo que Dios hizo por ellos, en la
convicción de que estas cosas son decisivas para la manera en que las personas se relacionan con Dios.
Si Él nunca hubiera hecho nada por Israel o a través de Cristo, no habría evangelio. De modo que los
hechos importan para entender la Biblia. Sin embargo, no debemos imponer sobre ella nuestras propias
expectativas acerca de su particularidad histórica. La historia bíblica es una combinación divinamente
inspirada de hechos y creatividad literaria. La gente se siente tentada a leer las narraciones bíblicas ante
todo por sus ejemplos de cómo disfrutar la vida. No obstante, si los relatos bíblicos se hubieran designado
solo para inspirarnos así, habrían sido diferentes. Al parecer, los personajes de la Biblia a menudo nos
muestran más como no ser pueblo de Dios antes que enseñarnos cómo vivir de forma fiel y dedicada. Eso
refleja en sí que el relato bíblico es más acerca de lo que Dios hizo con su pueblo que lo que hicieron las
personas. Los sucesos tienen lugar a pesar de ellos o por medio de ellos. Así que al leer los relatos, la
pregunta que tenemos en mente es: ¿Qué hace Dios aquí, cómo y por qué?
Un segundo elemento del relato bíblico, como de cualquier otro, es que se escribió para una audiencia
específica. No siempre sabemos de qué audiencia se trataba. Por ejemplo, los libros de Samuel, Reyes y
Crónicas nos dan dos versiones de la historia de Israel en el período de los reyes. Son versiones diferentes
de la misma historia porque se crearon para audiencias en situaciones diferentes: -Israel bajo el castigo de
Dios después de la caída de Jerusalén. –E Israel un siglo después, cuando Dios en cierta medida ya los
había restaurado. Estas dos comunidades necesitan tener diferentes perspectivas de acuerdo a su
contexto particular. Si sabemos para quienes se escribieron los libros, apreciaremos por qué la historia se
escribió de esa manera y entenderemos que se trata de conseguir.
El tercer elemento de las historias bíblicas es que es un relato, con todas las características que
componen un buen relato. Tiene un principio, un desarrollo, un final y una trama con sus giros y cambios
(por ejemplo los relatos de José o de Jesús). Tiene personajes: algunos de ellos tan pulidos y complejos
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como el ser humano y otros con características tan favorables que no conocemos tanto (ejemplo, el relato
de Rut). Tiene un tema o más de uno (Jonás trata acerca de cómo ser un profeta, cómo Dios se interesa
por los gentiles y también de cómo Dios invita a Israel al arrepentimiento). De modo que tiene que
apreciarse y comprenderse como un relato. Eso implica un número de cosas:
- Necesita leerse como un todo, no a manera de pequeños episodios, como sucede a menudo en los cultos
de la iglesia y en los planes de lectura bíblica diaria.
- Debemos sumergirnos en el relato. Interpretar la Biblia requiere que ejercitemos la imaginación. Pero esto
no quiere decir que tengamos que leer en la Biblia lo que no está, aunque eso lo hacemos
inconscientemente. A veces eso no importa; el relato puede incluso invitarnos a hacerlo, al fin y al cabo, un
narrador no nos cuenta todo, ni puede hacerlo, y sabe que también nosotros aprendemos haciendo nuestro
el relato. Aun así, es importante que no introduzcamos elementos extraños en el relato.
Lo que se debe y no se debe hacer
Dentro de las grandes historias de la Biblia hay secciones sustanciales de instrucciones sobre cómo vivir.
Ni el AT ni el NT están interesados en una obediencia ciega, de manera que tenemos que comprender la
esencia de estas instrucciones. A veces se explican solo a medias porque se entenderían con rapidez en la
cultura que se originaron (por ejemplo, el por qué los israelitas del AT no debían cocinar un cabrito en la
leche se su madre, o porqué las mujeres de Corinto, en el NT, debían llevar la cabeza cubierta en el
templo). Tenemos que tratar de comprender las razones detrás de las instrucciones divinas, con el fin de
ver como tomamos una acción equivalente en nuestro propio contexto. Podemos preguntar, por ejemplo,
que se proponían conseguir esas instrucciones. ¿Qué situación presuponen? ¿Qué problemas buscaban
resolver o qué peligros procuraban evitar? ¿Qué convicciones teológicas o morales subsisten?
Otra clase de preguntas surgen de las variadas normas que aportan las instrucciones en diferentes partes
de la Biblia. Algunas, por ejemplo, parecen muy liberadoras para las mujeres y los esclavos; mientras que
otras parecen aceptar su opresión.
Aquí vemos los ideales de Dios al enfrentar las verdaderas situaciones en una forma práctica. Jesucristo,
al hablar acerca del matrimonio y el divorcio, señala la tensión entre lo que Dios quiso en la creación y lo
que Moisés permitió debido a la terquedad humana (Mc. 10:5). La enseñanza que da acerca de este
asunto en particular puede aplicarse de forma más amplia. La cuestión entonces es, ¿cuán cerca llegamos
al ideal de Dios mientras permitimos la obstinación humana en este contexto con relación a esta cuestión?
Examinemos el contexto
Hablamos de los relatos e instrucciones de la Biblia. Sin embargo, además de estos tenemos los profetas
en el AT y las epístolas en el NT. Estos, incluso más que los otros libros, necesitan extenderse en términos
de su contexto histórico. De modo que necesitamos descubrir todo lo posible acerca de la vida de Judá en
el S. VIII a.C., o de la vida en Éfeso en el primer siglo de la era cristiana, si es que queremos comprender
las profecías y cartas escritas a esas comunidades. Las introducciones de los profetas nos recuerdan que
no se refieren a sucesos del Oriente Medio en nuestros días. Son todavía relevantes para nuestro tiempo,
pero descubrimos, al examinar, cómo hablaba Dios por medio de los profetas a sus oyentes inmediatos.
Hagamos preguntas: escuchemos a Dios hablar
Partiendo de lo dicho, es apropiado hacer preguntas, Al hacerlo, participamos en la crítica bíblica (que no
en la crítica de la Biblia). Hacer preguntas significa no dar nada por sentado, sino procurar entender la
Biblia en sus propios términos y permitirle que diga lo que tiene que decir. Cuando lo hacemos,
descubrimos que la Biblia nos habla puesto que es “la Palabra de Dios”.
Hay dos implicaciones clave al hacerlo:
- Descubrimos que Dios dice cosas asombrosas. Al fin y al cabo, Dios es asombroso y también lo es
cuando habla. Nunca es aburrido, nos sorprende y nos maravilla sin cesar.
- La palabra de Dios es eficaz. Cuando Dios habla suceden cosas. En Génesis 1 Dios habla, ¡y se crea el
universo!
Cuando las personas leen la Biblia, también suceden cosas. Se ven en hechuras nuevas, se descubren
perdonadas y sanadas y sienten el impulso de ir y hacer cosas nuevas.
Guía para leer cada sección de la Biblia.
Antiguo Testamento:
- Ley. ¿Es una ley moral para todos los tiempos? ¿O es una ley social o ceremonial? Si es esto,
¿cuál era el propósito o principio general?
- Historia. ¿Qué ocurrió? ¿Dónde? ¿A quién? ¿Por qué se narró? ¿Contiene alguna
enseñanza?
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- Poesía/ ¡No lea la poesía como si fuera prosa! Espere imágenes o figuras de lenguaje. En vez del
Sabiduría. ritmo, la poesía hebrea decía las cosas dos veces con palabras diferentes.
- Profecía. ¿Cuál era el antecedente histórico, la situación detrás del pasaje? ¿Es el
escrito simbólico o poético? ¿Cuál fue el propósito original de la profecía?
Nuevo Testamento:
- Evangelio. Son cuatro relatos de la enseñanza y sucesos de la vida de Jesús. ¿Es el pasaje una
narración o una historia con propósito?
- Historia. ¿Qué sucedió? ¿Se incluyó este hecho para enseñar algo especial?
- Carta. ¿Quién escribió a quién? ¿Por qué? ¿Cuál es la razón principal o argumento de esta carta
como un todo? ¿Cómo encaje este pasaje en el conjunto?
- Apocalipsis. En un tiempo de persecución romana, Juan usó un estilo literario “apocalíptico”: Imágenes
poéticas y del AT. Lea con imaginación y emoción para percibir la enseñanza universal.
Tener en mente que la Biblia se escribió hace siglos para personas de una cultura muy diferente a la
nuestra nos ayudará a comprenderla mejor y a evitar lo siguiente:
- Sacar el texto fuera del contexto.
- Formar una doctrina sobre un versículo difícil de interpretar.
- Decir que es muy antiguo e incomprensible para la gente común.
- Leerla como simple literatura, geografía o historia, lo es, pero es más que eso. El mensaje es lo que
importa.
- Leerla como cuento o fábula. La Biblia se escribió bajo la inspiración de Dios para personas en
situaciones auténticas.
La interpretación de la Biblia a través de los siglos
A través de los siglos, en la historia de la iglesia, la Biblia se ha leído en muchas y diferentes maneras.
Algunas de estas se heredaron del judaísmo, pero muchas otras se desarrollaron más tarde, a menudo
como consecuencia del impacto misionero entre los pueblos previamente paganos.
Predominan dos formas de interpretación bíblica:
- La primera enfatiza el significado sencillo, literario-histórico del texto.
- La segunda se concentra más en su significado espiritual.
Ambos han existido desde los tiempos del NT, aunque su importancia relativa varió de un siglo a otro.
La interpretación literario-histórica
Esta es la más antigua y tiene su origen en el judaísmo, que ponía gran énfasis en la ortografía y
significado exactos de cada palabra del AT. Los cristianos adoptaron ese método y lo aplicaron a la
traducción griega del AT (La LXX) y también al NT.
-Primeros comentarios cristianos. Muchos de los primeros comentarios consistían principalmente de
explicaciones de palabras poco comunes, nombres bíblicos y cosas así.
Ya en el siglo IV a.C. abundaban los comentarios sobre la sustancia de los textos bíblicos, sobre todo en
los Evangelios y las cartas de Pablo. Una escuela ubicada en Antioquía, se concentró bastante en los
temas teológicos, por ejemplo, probar la divinidad de Cristo.
-Interpretación de pacto. Después de le Edad Media, se desarrolló un estudio más cuidadoso de las partes
históricas de la Biblia, lo que al final llevó a lo que se llama la interpretación de “pacto” Esta reconoce a la
Biblia como el registro histórico de la relación salvadora de Dios con su pueblo consagrada en el “pacto”
que Él hizo con ellos. Esta relación creció y se desarrolló a través del tiempo, hasta que se cumplió en
Cristo. La interpretación de pacto es una forma excelente de demostrar cómo el AT sigue siendo “Palabra
de Dios”, incluso si partes de él ya no se ajustan a nosotros hoy. Las leyes sobre la alimentación en
Levítico, por ejemplo, se dieron como parte del pacto que Dios hizo con Israel por medio de Moisés, pero
cuando Cristo vino dejaron de ser relevantes y, por lo tanto, podían desecharse. Esto no quiere decir que
no vinieron de Dios. Sin embargo, al cambiar las circunstancias hizo falta una nueva aplicación de esta
antigua enseñanza. Jesucristo brindó esta aplicación, quien reinterpretó el pacto en una forma radical.
-Interpretación canónica. Esta acepta que la Biblia puede tener muchas fuentes diferentes, pero dice que lo
que importa es que estas nos llegaron como un solo mensaje en un solo libro. Por lo tanto, lo que mantiene
unidad a la Biblia es más importante que lo que nos recuerda la diversidad de origen de los materiales que
contiene. Podemos decir con seguridad que en el mundo moderno todo intérprete académico de la Biblia
sigue una forma de interpretación literario-histórica.
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Significado espiritual
Siempre ha habido los que han pensado que la Biblia no es mensaje directo de Dios, sino un enigma oculto
que tiene que descifrarse, por lo general en una forma muy compleja y misteriosa.
¿Un código secreto de números? Por ejemplo, en hebreo y en griego cada letra también representa un
número y de ahí surgieron las teorías según las cuales la Biblia era un código numérico secreto. La
numerología, como se le llama, fue muy popular en algunos círculos judíos y ha surgido de vez en cuando
entre los cristianos, aunque hasta ahora ningún erudito ni teólogo prestigioso lo toma seriamente.
¿Alegoría? Alrededor del tiempo de Jesús, un escritor judío desarrolló la creencia que el AT era en buena
medida una alegoría de las cosas divinas. La alegoría es una forma literaria en la que una cosa representa
o significa otra, aunque no haya verdadera relación entre las dos. Se popularizó mucho como una forma de
interpretar el Cantar de los Cantares, que muchos cristianos consideran una representación de la relación
entre Cristo y su esposa que es la iglesia, o entre Cristo y cada creyente. La alegoría fue muy popular en la
Edad Media pues parecía ofrecer una forma muy atractiva de interpretar el AT, que ya no había necesidad
de tomarlo literalmente. Los sucesos que describía, por ejemplo, la matanza de los amalecitas, no había
que tomarlo como modelo de comportamiento cristiano, sino más bien como señales que apuntaban al
hecho de que debemos hacer morir el pecado en nuestra vida. Los que adoptaron este uso acusaron a
menudo a los judíos de ser literales en la lectura del AT y se dio por sentado que por eso fallaron en ver a
Jesús en él. Como otras tendencias, la alegoría era un medio de encontrar referencias sobre el Salvador
en lugares que a primera vista parecían muy improbables y para aplicar pasajes bíblicos oscuros a la vida
diaria.
La regla básica
Hay una regla básica que sirve de fundamento para el estudio de la Biblia y que ya se expresó brevemente
en renglones anteriores. Se trata de la ley del contexto. Equipado con este principio básico, el estudiante
puede comenzar inmediatamente a buscar y descubrir los tesoros bíblicos. La búsqueda del contexto nos
llevará de forma natural a una consideración cuidadosa de 4 puntos: 1) el contexto inmediato, 2) el uso
normal de las palabras, 3) la Biblia como una unidad, y 4) las verdades fundamentales de la sana doctrina.
1) El contexto inmediato. Es sorprendente cuando pasajes difíciles de entender se aclaran al relacionar el
texto con la idea central de la sección donde se halla. En cada contexto inmediato hay ideas similares y
palabras que ayudan a determinar la idea central de lo que el autor tenía en mente. Una vez identificada
esa idea central tenemos la clave para comprender el significado del texto. El estudiante cuidadoso
“excava y revuelve la tierra” hasta que descubre las ideas vivas y transformadoras que Dios ha plantado.
Si no se hace esto se puede caer en errores, por ejemplo: Se dice que según 1 Jn. 1:9 si confesamos
nuestros pecados seremos salvos. Los versículos 6-8 y 2:1 nos hace ver que se dirige a creyentes que ya
han sido salvos. Si no tomamos el contexto concluiríamos que la salvación solo se da al admitir los
pecados y no al creer en el evangelio de Cristo. También se ha usado 1 P. 3:3 para decir que las mujeres
cristianas no deben arreglarse el cabello ni usar cosméticos o joyas. Sin embargo, la lectura del v. 4 nos
hace ver que el propósito de Pedro era enseñar que se debía centrar la atención en la belleza de un
espíritu amable y apacible, en vez de confiar en la apariencia externa. (Cf. Mt. 10:19).
2) El contexto del uso normal de las palabras. La Biblia se puede entender, en su mayoría, por su lenguaje
literal. No se tiene que descifrar para encontrar significados escondidos más profundos. Por lo regular, los
autores de la Escritura dicen lo que quieren decir. El problema de espiritualizar toda la Biblia es que puede
impedirnos ver lo que Dios está realmente diciendo. Sin embargo, en nuestro hablar diario usamos figuras
literarias, no para esconder el significado de nuestras palabras, sino para expresarnos mejor; “estar
quebrado” no quiere decir necesariamente que tenemos los huesos rotos, sino que no tenemos dinero. De
la misma manera encontramos en la Biblia este tipo de lenguaje. En una ocasión Jesús le dijo a Pedro “Y a
ti te daré las llaves …” (Mt. 16:19); nadie podría asegurar que se le entregaron unas llaves físicas o que los
discípulos podrían atar cualquier cosa que quisieran (incluyendo a Satanás). Con el tiempo, las “llaves”
tendrían un significado específico para Pedro. Él las utilizó esa autoridad para con los judíos en día de
Pentecostés, para con los samaritanos cuando impuso las manos sobre las personas que creyeron el
mensaje de Felipe; y para con los gentiles cuando predicó en la casa de Cornelio (Hch. 2, 8 y 10).
3) La Biblia como una unidad. Otra regla es considerar el pasaje en relación con la Biblia completa. Se
debe considerar que los 66 libros son “capítulos” de un mismo libro, así los mensajes de Dios se verán
como las partes de un todo. El mismo Señor nos mostró la importancia de ver un pasaje a la luz de otro
cuando fue tentado por Satanás (Mt. 4:3-9).
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Dos ejemplos que demuestran la importancia del contexto general de la Biblia.
a) ¿Qué dice la Biblia acerca del perdón?
Ex. 23:20-21 El Señor no perdona la rebelión del hombre.
Jon. 3:7-10 El Señor perdona cuando hay arrepentimiento y conversión del hombre.
Mt. 6:14-15 Perdonar para ser perdonado.
Lc. 23:34 Perdonar, aunque no se nos pida hacerlo.
b) ¿Qué dice la Biblia acerca de diablo y sus demonios?
Mt. 10:1 El Señor da potestad para echar fuera demonios.
Stg. 4:7 El Diablo huye cuando uno le resiste.
1 P. 5:8 El diablo anda como león rugiente.
Ap. 20:1-2 Solamente el Señor podrá vencer finalmente a Satanás.
4) El contexto de las verdades fundamentales. El comprender estas verdades nos ayudará a ver como
encajan las ideas individuales en el cuadro completo de la revelación de Dios.
I. Ley y Gracia. En la Biblia, la ley no solamente son los mandamientos que Moisés recibió de Dios, sino
cualquier afirmación que describa los altos estándares del Señor. Cumpliendo la ley se asegura el cielo,
sin embargo, al no cumplir un solo punto se es culpable de toda la ley.
La Gracia que se ofrece a los creyentes es un sistema de ayuda y misericordia inmerecidas. Sin Gracia
nadie se salva, nadie da el más pequeño avance hacia Dios. La Gracia es la oferta de Dios para que
tengamos una relación con Él. Aun así, la ley no fue abrogada, todavía hay leyes morales (Mt. 5:27-28) y
leyes sociales (Mt. 7:12) y cumpliéndolas es como mejor avanzamos en nuestra vida espiritual.
II. Justificación y santificación. La justificación es el acto por el cual Dios declara justo a todo aquel que
confía en su Hijo para salvación (Ro. 3:24). La santificación es el proceso por el cual Dios continúa
apartando a aquellos que han creído en su Hijo. Un primer acto de santificación salvadora aparta al
creyente para Dios (1 Co. 6:11); ese acto va seguido de un proceso planificado y progresivo para apartar al
creyente del pecado y acercarlo más a Dios (Ro. 6:22).
III. Israel y la Iglesia. Se puede evitar mucha confusión comprendiendo la distinción que existe entre Israel
y la Iglesia. Aunque ambos adoran al mismo Dios, existe una diferencia fundamental entre ellos. Israel es
la nación de personas que pueden comprobar su relación étnica y de sangre con Abraham a través de
Isaac y Jacob. Dios hizo con él pactos específicos en el tiempo y la eternidad. Es la nación escogida por
Dios para mostrarse a sí mismo al mundo. La Iglesia no tiene una identificación étnica específica. Está
formada por hombres y mujeres de todas las naciones y que confiesan a Cristo como Salvador y Señor.
Desde su inicio en Pentecostés, la Iglesia permanecerá en la tierra hasta que sea sacada
sobrenaturalmente en evento que se conoce como “el rapto o arrebatamiento” (1 Ts. 4:14-17).
Cuatro puntos esenciales para hallar la verdad en el contexto
-Dependencia de Dios. El Salmo 119 nos recuerda el papel que Dios puede desempeñar en nuestro
estudio (v. 18). Pablo también confía en que Dios puede ayudar (2 T. 2:7).
-Una buena conciencia. Una mala conciencia crea un conflicto de intereses para el estudiante de la Biblia.
Dios ha prometido dar entendimiento a los que, por la obediencia, mantienen una buena conciencia
(Mt. 5:8; Jn. 14:21).
-Estudio personal. Los cristianos de la comunidad de Berea son un ejemplo para todos. Escudriñaron la
Escritura para asegurarse que Pablo les decía la verdad. Sin participación personal, la Escritura seguirá
siendo de segunda mano, pre digerida y sujeta al criterio y exactitud del maestro.
-Uso de maestros dotados. Los maestros son un don de Dios (Ef. 4:11), junto con el estudio personal
pueden proveer de un conocimiento contextual amplio; al nuevo creyente proporcionan orientación y al
maduro, recordatorios. Sin embargo, la Biblia nos advierte tanto de los malos (Col. 2:20-22) como de los
falsos maestros (2 P. 2:1).
El método de estudio que todos podemos llevar a cabo.
Muchos estudiantes han expresado que no aprenden mucho de sus maestros hasta que no se involucran
personalmente en el estudio regular y sistemático de la Biblia. Uno de los métodos de estudio bíblico
personal es el inductivo. El mismo reta al estudiante a llegar a conclusiones después de observar y analizar
los elementos del contexto y el significado de la palabra.
La estrategia general del método inductivo es: 1) observación, 2) interpretación y 3) aplicación.
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1) La observación. El principio central de esta fase es recoger tantos detalles como sea posible sobre el
contexto. Se deberá hacerse todas las preguntas posibles: ¿quién? ¿qué? ¿porqué? ¿dónde? ¿cuándo?
¿cuál es la idea? ¿a quién se le habla? etc. El propósito de esta sección es descubrir el contexto y
explorarlo.
2) La interpretación. Después de hacer el trabajo preliminar de observación, se deberá hacer otra pregunta:
¿Qué significaban estas palabras cuando el autor original las expresó? ¿cuál era su intención? La única
manera en que podemos asumir lo que quiso decir exactamente es observando el contexto. Es aquí
cuando suelen aparecer la definición y la gama de significados posibles de las palabras (Lc. 17:5-6).
3) La aplicación. Sólo después de descubrir el significado del texto en el tiempo y lugar en que se escribió,
podremos preguntar ¿qué significa esto para mí? Centrándonos en la idea principal y en los principios
eternos podremos sacar las enseñanzas más importantes para nuestra relación íntima con Dios. La Biblia
entonces cobrará un inmenso significado.