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La Rev.

La obra de teatro presenta escenas de la Revolución Mexicana, mostrando discursos de líderes como Flores Magón, Zapata y Madero. También incluye conversaciones entre Villa y Pino Suárez sobre la situación del país y la necesidad de luchar por la justicia. Otra escena muestra a Huerta justificando sus acciones como dictador. Madero habla sobre la Decena Trágica y el derrocamiento de su gobierno.

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La Rev.

La obra de teatro presenta escenas de la Revolución Mexicana, mostrando discursos de líderes como Flores Magón, Zapata y Madero. También incluye conversaciones entre Villa y Pino Suárez sobre la situación del país y la necesidad de luchar por la justicia. Otra escena muestra a Huerta justificando sus acciones como dictador. Madero habla sobre la Decena Trágica y el derrocamiento de su gobierno.

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Yefté: Hola, muy buenas tardes a todos ustedes, sean bienvenidos a nuestro

humilde…ejem…teatro, pues…Lo que hoy venimos a presentarles sucedió en México hace


mucho, pero mucho tiempo, como hace unos 3 meses, en mi casa…Bueno, la casa de mi
mamá, estaba dormido…fue antes de dormirme, tuve una visión, era un antiguo profesor de
la universidad, no recuerdo la materia pero si recuerdo que me dijo que era el elegido, había
sido el elegido para escribir y hacer una obra de teatro, una obra sobre la revolución
mexicana, al siguiente día me puse a escribir y bueno, esto es lo que nos ha traído hasta el
día de hoy, en estos 3 meses me tomé la libertad de convocar a los actores de mayor
categoría en todo México…Pero ninguno me respondió, así que me puse en contacto con
los actores que verán hoy, que con todo el gusto del mundo decidieron ayudarme a montar
esta obra, y aquí están, pasen por favor todos, estos son algunos de los personajes que
compondrán esta obra, por favor público, les pido que se pongan de
pie y les den un caluroso aplauso para que nuestros artistas se sientan inspirados
(se levanta el público) Gracias a todos, tomen asiento por favor.

Todos: Gracias

Yefté: ¿Qué hacen?

Obregón: ¿Pues no dijo que nos sentaramos?

Yefté: Ustedes no, ¡el público!, vamonos.

Flores Magón: (Con pasión y convicción) Compañeros y compañeras, en estos tiempos


turbulentos de la Revolución Mexicana, debemos recordar que nuestra lucha va más allá de
las fronteras físicas de nuestro país. Estamos luchando no solo por la libertad de México,
sino por la libertad de toda la humanidad.
Desde las páginas de nuestros periódicos revolucionarios, hemos alzado nuestras voces
contra la tiranía y la opresión. Hemos denunciado los abusos del gobierno y hemos llamado
a la acción a todos aquellos que sueñan con un mundo más justo y equitativo.
Nuestra lucha no se limita a las trincheras y las barricadas, sino que se libra también en las
mentes y los corazones de aquellos que sueñan con un futuro mejor. Somos los portadores
de la antorcha de la libertad, los defensores de los oprimidos, los agitadores que desafían el
statu quo y despiertan la conciencia del pueblo.
Cada palabra que escribimos, cada discurso que pronunciamos, es un acto de resistencia
contra el poder establecido, un desafío a la injusticia y la desigualdad que perviven en
nuestra sociedad. Somos los heraldos de un nuevo amanecer, los arquitectos de un mundo
donde todos puedan vivir con dignidad y libertad.
No importa cuántas veces intenten silenciarnos, cuántas veces intenten aplastar nuestra
voz. Seguiremos levantándonos una y otra vez, más fuertes y más decididos que nunca.
Porque sabemos que la lucha por la libertad nunca es fácil, pero es la única lucha que vale
la pena librar.
Que nuestro ejemplo inspire a otros a levantarse y unirse a nuestra causa. Que nuestras
palabras resuenen en los corazones de aquellos que anhelan un mundo mejor. Porque
juntos, unidos en nuestra determinación y nuestra pasión, podemos cambiar el curso de la
historia y hacer realidad el sueño de la libertad para todos los pueblos del mundo.
[Se levanta el telón para revelar a Porfirio Díaz recostado en una hamaca, rodeado de
lujo. Francisco I. Madero, un idealista de ojos brillantes, entra por la izquierda del
escenario.]

Yefté: Oigan…y mi Díaz?

Obregón: Me dijo que ya casi llegaba, que venía dándole la vuelta al teatro

Yefté: No me digas eso…De veras que si no fuera por lo gran presidente que fue, lo
dejaba de patitas en la calle

Alguien: ¡Ya llegó!

Yefté: Perfecto, continuamos.

(Porfirio Díaz llega poniendose el trajes duras penas y rápidamente cambia de estar
apurado a un tono serio y desinteresado)

Madero: Señor Díaz, gracias por recibirme. He venido a expresarle las preocupaciones del
pueblo y a discutir la necesidad de reformas en nuestro país. veo el sufrimiento del pueblo,
señor Díaz. Las injusticias son evidentes, México necesita un cambio.

Díaz: [echándose aire) ¿Cambio? Pero ¿por qué arreglar lo que no está roto, Madero?
¡Todo está de maravilla!,

Madero: Pero señor, el pueblo anhela democracia y justicia, clama por reformas políticas y
sociales que garanticen una mayor justicia y participación ciudadana.

Díaz: [riendo] Ah, la democracia. Una palabra bonita, ¿verdad? Pero dime, Madero,
¿realmente crees que estás preparado para enfrentar las complejidades del gobierno?
(riendo) ¡No me hagas reír! Pero bueno, te voy a dar el beneficio de la duda ¡vamos a ver
qué tienes!

Madero: Estoy dispuesto a asumir cualquier consecuencia con tal de luchar por lo que es
justo y correcto, señor Díaz. La Revolución Mexicana ya está en marcha, y no puedo
quedarme al margen mientras el pueblo clama por un cambio verdadero, me voy y le
advierto, ¡va a saber de mí nuevamente!.

[Emiliano Zapata irrumpe en escena)

Zapata:Esteeee….ammmm….
Yefte: ¡Guión!
Alguien: ¡Hermanos y hermanas!
Emiliano Zapata: Ah sí es cierto, hermanos y hermanas, la fuerza de nuestro pueblo radica
en nuestra unidad y nuestra determinación. Debemos organizarnos, resistir juntos y luchar
con valentina, que diga, VALENTÍA por nuestros derechos. ¡La tierra es nuestra y no
descansaremos hasta que sea devuelta a sus verdaderos dueños!, ¡denme las gracias a mi!
Yefté: ¡No, a ti no!
Emiliano Zapata: No es cierto, no me den las gracias a mí, compañeros. La verdadera
fuerza reside en cada uno de ustedes, en su coraje y su voluntad de resistir. Juntos,
podemos construir un futuro más justo y equitativo para nuestras familias y nuestras
comunidades. ¡Tierra y libertad para el pueblo! ¡Viva la Revolución!

[El público aplaude mientras Zapata hace una pose de batalla y sale apenado.]

[Mientras tanto, José María Pino Suárez y Francisco Villa están reunidos en una
animada cantina.]

Yefte: ¿Si consiguieron la botella de agua?

Alguien:Pues de agua ya no había, solo conseguí esta.

Yefté: ¿Pero cómo se te ocurre?...Pues en vista del exito obtenido no hay de otra, el show
debe continuar.

(Ambos beben un shot de agua)

Pino Suárez: (Con preocupación en su voz) Francisco, la situación en nuestro país es cada
vez más grave. La opresión del gobierno y la injusticia social están llegando a un punto
insostenible.

(Ambos beben un shot de agua)

Villa: (Asintiendo con firmeza) Lo sé, José María. La gente está harta de ser pisoteada por
los poderosos. Es hora de que nos levantemos y luchemos por nuestros derechos.

(Ambos beben un shot de agua)

Pino Suárez: (Apoyando la idea) Estoy de acuerdo. Pero debemos ser cuidadosos. La
lucha armada es una opción, pero también debemos explorar otras vías para alcanzar
nuestros objetivos.

(Ambos beben un shot de agua)

Villa: (Con un brillo de determinación en sus ojos) Por supuesto, José María. Pero no
podemos quedarnos de brazos cruzados mientras el pueblo sufre. Necesitamos acción
(voltea a ver al publico) no de ese tipo de acción,(A Pino suarez) necesitamos justicia, y
estoy dispuesto a luchar hasta el final por ello…Hip.

(Ambos beben un shot de agua)


Pino Suárez: (Asintiendo) Entiendo tu pasión, Francisco. Pero debemos recordar que
la…Que la…Hip…violencia solo engendra más violencia. Debemos ser
estrage…estageti….estra….ESTRATEGICOS en nuestra lucha y buscar el apoyo de
aquellos que comparten nuestros ideales.

Villa: (Con resolución) Tienes razón, Josefina…Digo Jose María, Trabajaré en coordinación
contigo y otros líderes para asegurarnos de que nuestra lucha sea efectiva y justa. El pueblo
merece un futuro mejor, y juntos lo conseguiremos.

(Ambos se quedan callados con la mirada perdida en la nada)

Alguien: Siguiente escena

(Villa y Pino suarez no responden)

Alguien: ¡SIGUIENTE ESCENA!

(Ambos salen con dificultad norteados, no saben para donde irse hasta que salen).

[Victoriano Huerta, con un giro villanesco de su bigote, entra por la derecha del
escenario.]

Huerta: (Ríe malevolamente) Me llaman el "Usurpador", el "Traidor", el "Tirano". Me


acusan de derrocar un gobierno legítimo, de sembrar el caos y la discordia en nuestra
amada patria. Pero, ¿qué saben ellos de las verdaderas razones que me llevaron a tomar
las riendas del poder?
No, mis amigos. Yo actué en defensa de nuestra nación, en defensa de la estabilidad y el
orden que tanto necesitaba. Sí, puede que mis métodos hayan sido cuestionables, puede
que haya derramado sangre inocente en el camino hacia el poder. Pero ¿acaso la historia
no está plagada de sacrificios y decisiones difíciles tomadas en aras del bienestar común?

La Revolución Mexicana es un torbellino de ideales y pasiones, un choque de fuerzas


encontradas que amenaza con devorar todo a su paso. Pero en medio del caos, alguien
debe tomar las riendas del destino y conducir al país hacia la estabilidad y la prosperidad,
por que dejenme decirles que yo…

(Madero entra molesto y se le queda viendo a Huerta hasta que este, incomodo, se va)

Madero: (Con tono melancólico) Mis amigos, permítanme compartir con ustedes el doloroso
recuerdo de la Cena Trágica, digo, la decena trágica, un capítulo oscuro en la historia de
nuestra amada patria.

Durante esos diez días fatídicos, México se vio sumido en el caos y la violencia, lo que
comenzó como un movimiento legítimo para el cambio y la justicia se convirtió en una
pesadilla de derramamiento de sangre y destrucción.

Yo, Francisco I. Madero, como presidente legítimamente electo, me vi enfrentado a una


conspiración cruel y despiadada para derrocarme y usurpar el poder. Fui testigo de cómo se
desataba el terror en las calles de la Ciudad de México, de cómo mis leales seguidores eran
perseguidos y asesinados sin piedad.

Luché con todas mis fuerzas para mantener la calma y preservar la paz en nuestro país.
Pero mis esfuerzos fueron en vano. La Decena Trágica será recordada como un período de
dolor y sufrimiento para todos los mexicanos, un recordatorio amargo de los peligros del
poder desenfrenado y la corrupción despiadada. Y aunque mi presidencia fue truncada por
la traición y la violencia, mantengo la esperanza de que algún día, la verdad prevalezca y la
justicia sea restaurada en nuestra nación.

[Venustiano Carranza y Álvaro Obregón entran)

Carranza: (Con preocupación en su voz) Álvaro, la situación en el país es cada vez más
complicada. La lucha por la justicia y la democracia parece interminable, y nuestros
enemigos son poderosos y despiadados.

Obregón: (Asintiendo con solemnidad) Lo sé, Venustiano. Pero debemos permanecer


firmes en nuestra convicción de que estamos luchando por una causa justa. El pueblo
mexicano merece un gobierno que responda a sus necesidades y proteja sus derechos.

Carranza: (Con determinación renovada) Estoy de acuerdo, Álvaro. Debemos seguir


adelante con nuestro plan para establecer un gobierno constitucional y restaurar el orden en
el país. Pero el camino hacia la victoria será difícil y lleno de obstáculos.

Obregón: (Con optimismo) Sí, pero también contamos con el apoyo de muchos que
comparten nuestra visión de un México más justo y equitativo. Con organización, estrategia
y valentía, podemos superar cualquier desafío que se nos presente.

Carranza: (Asintiendo) Tienes razón, Álvaro. Trabajemos juntos, unidos en nuestra causa, y
no dejemos que nada nos detenga en nuestro camino hacia la victoria. El futuro de México
está en nuestras manos, y no podemos defraudar a aquellos que confían en nosotros.

Obregón: (Con determinación) Así es, Venustiano. Juntos, podemos cambiar el rumbo de la
historia y asegurar un futuro mejor para las generaciones venideras. ¡Por México y por la
Revolución!

[Pascual Orozco irrumpe en escena)

Pascual: Cada día que pasa, veo a mi gente sufrir bajo el yugo de la opresión y la injusticia.
Veo a los campesinos siendo despojados de sus tierras, a los trabajadores siendo
explotados sin piedad, a los más vulnerables siendo ignorados y olvidados por aquellos en
el poder.
Ni madres, me niego a quedarme de brazos cruzados ante tal injusticia. Me niego a ser un
espectador pasivo en esta lucha por la libertad. el pueblo tiene el poder de cambiar su
destino. La Revolución Mexicana no es solo una lucha por la libertad política, sino una lucha
por la dignidad humana, por el derecho de cada persona a vivir una vida digna y justa. Y
mientras yo respire, seguiré luchando por esa causa con todas mis fuerzas.
Porque juntos, como pueblo, podemos lograr lo imposible y construir un México donde la
justicia y la igualdad reinen supremas.

[Dos periodistas sentados, están escribiendo y charlando)

Periodista 1: ¿Has escuchado las últimas noticias sobre la Revolución Mexicana?

Periodista 2: Sí, parece que la situación está cada vez más tensa. Los informes hablan de
enfrentamientos en varios puntos del país.

Periodista 1: Exacto. Parece que la lucha por el poder y la justicia está llegando a un punto
crítico. ¿Crees que esto podría llevar a una guerra civil?

Periodista 2: Meh, es una posibilidad que no podemos descartar. Con tantos grupos y
facciones involucrados, la situación es muy volátil. Y con el descontento popular en
aumento, cualquier chispa podría encender el fuego.

Periodista 1: ¿Cómo crees que esto afectará a la población civil?

Periodista 2: Desafortunadamente, la población civil es la que más sufrirá las


consecuencias. Ya hemos visto desplazamientos masivos y violaciones a los derechos
humanos. Si la situación empeora, podríamos ver un aumento en la violencia y el caos.

Periodista 1: Nuestra responsabilidad como periodistas es informar con precisión y


mantener a la población informada sobre lo que está sucediendo. Pero también debemos
ser conscientes del impacto que nuestras palabras pueden tener en la situación.

Periodista 2: Totalmente de acuerdo. Debemos evitar el sensacionalismo y asegurarnos de


presentar los hechos de manera imparcial y objetiva. Solo así podemos contribuir a una
comprensión más clara de la situación y, esperemos, a encontrar una solución pacífica a
este conflicto.

Yefté: ¡Siguiente acto!...Dije ¡siguiente acto!

Todos:: ¡Ya fueron todos!

Yefté: No, pero…esto no puede ser…Si apenas llevamos…8 minutos….Esta obra tenía que
durar más, a ver, ah, va lo de la decena trágica.

Madero: Ya la hicimos

Yefté: ¿La de Villa y Pino Suarez?

Orozco: ya ni con ellos mismos

Yefté: Bueno, pues si eso tiene que ser así, creo que hemos terminado, de verdad les
agradezco a todos por venir, los esperaremos…
Díaz: Momento, momento.

Yefté: Bueno, ¿que pasa?.

Huerta: Esperese un momentito mi señor, antes de irse, caigase con los mil pesos que nos
prometió a cada uno.

Yefté: ¿Mil pesos?

Todos: Si

Yefté: ¿A cada uno?, no lo creo, yo dije mil pesos para todos.

Díaz: No no no, usted dijo mil pesos a cada uno

Yefté: Bueno compañeros, compañía, esto ha sido amor al arte enteramente, no tendrían
por que necesitar algo más que la experiencia

Madero: ¿Qué pasa aquí?

Díaz: Pues el señor nos la quiere aplicar y no nos quiere dar lo que nos corresponde por
derecho a cada uno.

Yefté: Esteee…Si lo tengo pero, antes…Este….Ah, miren que bueno que los veo, ¡entran
de nuevo los del corrido!

Todos: Vamos por él, yo traigo el machete.

Coro:

Catarino maravillas, Madero murió a balazos


Catarino maravillas -¡la cosa se puso mal!-.
de noche cruzó la mar, Catarino maravillas
llegó de Cuba la linda. con Zapata fue a pelear.
¡Ay sí! ¡Ay no!
¡Qué verde estaba el ejido
Llegó de Cuba la linda que con sus manos sembró!
y nadie lo fue a esperar. Verdes cañas, cañas altas
Se fue por el mal gobierno que hasta el cielo levantó.
que lo quería asesinar.
Zapata murió a balazos
Primero fue maderista -¡la cosa se puso mal!-,
en guerra con el rural. pero quedaba Carranza
¡Que viva Pancho Madero y con Carranza fue a dar.
y don Aquiles Serdán!
Montaña azul del domingo,
lunes salobre del mar,
combate que empieza en martes

para enviarles acabar.


Blanco sábado el sosiego
sin pólvora al despertar.

Carranza murió a balazos


-¡la cosa se puso mal!-.
Catarino maravillas
con Villa fue a pelear.

Combate de Las Palomas,


batalla en El Capulín;
veinte leguas a caballo,
veintiuna en ferrocarril.

Caballito de batalla
-galopar y no llegar-,
caballito de batalla,
nunca podrás descansar.

Villa fue muerto a balazos


-¡la cosa se puso mal!-.
Catarino maravillas se regresa a la ciudad

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