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Descendientes SB - Compressed

En 3 oraciones o menos: La historia comienza con una tribu indígena que sufre el frío y el hambre. Ven caer del cielo una luz extraña y creen que es un regalo de su dios para salvarlos. Un grupo parte a buscar el objeto que produjo la luz, mientras otros deciden irse al norte. Al regresar el grupo, traen una semilla extraña que los deja en un estado de locura.
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Descendientes SB - Compressed

En 3 oraciones o menos: La historia comienza con una tribu indígena que sufre el frío y el hambre. Ven caer del cielo una luz extraña y creen que es un regalo de su dios para salvarlos. Un grupo parte a buscar el objeto que produjo la luz, mientras otros deciden irse al norte. Al regresar el grupo, traen una semilla extraña que los deja en un estado de locura.
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DESCENDIENTES

Los descendientes: los mitos argentinos de H.P. Lovecraft /


2a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Purple Books, 2019.
120 p. // 16 x 23 cm.

ISBN 978-987-46968-3-0

1. Historietas. 2. Novela Gráfica. 3. Literatura de Terror.


CDD 741.5982

Es una edición de Purple Books


PURPLEBOOKS.COM.AR

Segunda Edición: Noviembre 2019


Director: Leonardo Scarano Purple Books, Buenos Aires, Argentina.
Editor Responsable: Lea Caballero
Coordinador Editorial: Mariano Sciammarella Todos los derechos reservados.
DESCENDIENTES © de la presente edición Purple Books
Ilustración de tapa: Santiago Caruso
Prólogo: Mariana Enríquez Escribinos a [email protected]
Armado y Diseño: Estudio Bomba + Purple Studio
ISBN 978-987-46968-3-0
Corrección: Axel Fernández Roel
Agradecimientos especiales a Exequiel Fernández Roel, Hecho el depósito que marca la ley 11.723
Paula Sanchez y Rodrigo Cardama, por su invaluable ayuda Impresión: Imprenta Columbia - www.imprentacolumbia.com.ar
para hacer real este libro. Impreso en Argentina. Printed in Argentina.
DESCENDIENTES
G U I O N I S TA / D I B U J A N T E
Mart í n Re n ard / Sergi o M on j es
Jazmí n Beai n / Hurón
Edgar Roggen bau / Pat ri ci o D elp ech e
Ammi el Yaroslavsky / Rodr i g o Lu j á n
Ropen ch o / C arlos De ar m a s
Juan i Roldán / Maxi mi li an o Da l l´o
Tomás Wort ley / Sebast í á n C a b rol
Joh an n a Garabe llo / Beto L edes
DESCENDIENTES
PRÓ
LO
“ H. P. Lovecraft creó una mitología impiadosa. Los dioses cósmicos que
buscan regresar duermen entre las estrellas y en el fondo del mar: solo nos
necesitan como vehículos. Como esclavos. Y, sin embargo, los alabamos.
¿Por qué tan pocas veces se imaginó la presencia de los Antiguos en la
Argentina? ¿O la de sus seguidores? Después de todo, el propio Lovecraft

GO afirmaba que existía un ejemplar del Necronomicon en la Biblioteca Nacio-


nal. Y las Montañas de la Locura están en el continente antártico. Y Borges
le dedicó al hombre de Providence su cuento “There Are More Things”.
Estamos cerca de Lovecraft, su horror nos acaricia.

Descendientes, esta novela gráfica escrita e ilustrada por catorce artistas


Por trae a Cthulhu a estas tierras en 1537 junto a Pedro de Mendoza. Entre citas
de Félix Luna, José Hernández y Cervantes, los Antiguos rozan con sus ten-
Mariana táculos a la Logia Lautaro, a las expediciones a la Antártida, a las estancias
que guardan más que tesoros y vacas. El meteorito de color desconocido
Enríquez ayuda a Roca en la conquista del desierto; Borges y su hermana Norah, de
chicos, asisten a la ceguera y la locura de su padre: ella, en sueños, invoca
a Nyarlathothep. En diferentes estilos, con punto final en el primer Cente-
nario de 1910, esta traducción de la mitología lovecraftiana que se convier-
te en nuestra Historia es inquietante, está llena de sensualidad malsana y
del horror poshumano de los dioses indiferentes. Infesta todo el territorio,
desde las selvas paraguayas hasta la Manzana de las Luces. Y las imáge-
nes son de pesadilla: el conquistador demacrado hundiéndose en el río
envuelto en su mortaja precaria, la sangre negra sobre la nieve blanca, la
joven aristocrática entregada a un dios en algún lugar de la pampa argenti-


na que repite lo que bien sabe: todo lo bello y terrible viene del mar.
15 15
Renard / Monjes
15 15
“...Poco sabemos de los dioses
adorados por los indígenas
que erraban las tierras
l u e g o c o n o c i d a s c o m o “ Pa m p a ” .
[ . . . ] A s í , n o c u e sta i m ag i na rlo s
d e s c e n d e r e n l a i d o l at r í a a n t e
cualquier fenómeno que les
re s u lta s e n ove d o s o o s i m p l e m e n t e
difícil de calificar en su pobre
y ac ota d o e n t e n d i m i e n t o
d e l m u n d o . . .” .

- S i r Th o m a s H o w e l l -
Todo empezó con el frío. El débil Sol de la temporada marrón
se perdió demasiado rápido y nos dejó
a todos sin prepararnos. Atrapados.
Demasiado cerca del agua grande...

Demasiado solos...

Como si se
hubiese roto...
Demasiado hambrientos...

Entonces llegó
la luz. Como
una estrella
caída. Rasgó el
velo sobre nues-
tras cabezas
y encendió el
cielo de un
color que
nunca nadie
había visto.
...y un pedazo hubiese caído
entre nosotros.

¡Solo hay que ir a buscarlo!


Y cuando lo traigan, su fuego
y calor alejará al Gualichú
y los suyos de nosotros.
Entonces...

¡Un Regalo! Una


prueba verdadera de
que Soychú no nos ha
abandonado. Nos ha en-
viado parte de su cuer-
po, parte de su luz
para salvarnos...

Entonces va a ser
muy tarde. No hay Gua-
lichú al que temer sino al
hambre y al frio. No po-
demos desperdiciar provi-
siones de ese modo. Pero
si todos nos ponemos en
marcha rumbo al norte
ahora mismo...

¡Cobarde sin Fe!


¡Abandonar a nues-
tro Dios a su suerte!
Es increíble que la san-
gre del gran Mihuen
corra por tus venas.
Por fortuna, la creen-
cia es fuerte entre
los fuertes... Si, Padre Cayuquen.
Encontraremos el re-
galo del Dios y lo trae-
remos para que su luz
nos proteja y nos
ayude en estos
días negros...
Los Días pasaron... La Caza se
volvió más y más difícil. La tierra
Y partieron. Llevándose consigo pro- misma se negaba a ayudarnos.
O peor aún, uno
visiones para un mes... Abrigos, armas que ni siquie-
y Comida de verdad. No las promesas ra está allí.
de un Dios que ni siquiera nos mira.

Pero entonces... Entonces llegaron


con el regalo.

Moriríamos en unas semanas nomás.


Era una semilla como nunca había Pero nada importaba ya. La
visto. Sus raíces la rodeaban como Casi como si estuvieran vivas...
Toldería necesitaba algo
recién sacadas de la tierra pero de en que creer. Aunque esa
algún modo parecían gelatinosas, creencia fuera imposible...
sensibles al tacto, y cálidas...
¡...una semilla!
¡Esta es la fuente
de la vida!
El cielo nos ha
regalado el mismo
Corazón del Dios pa-
ra protegernos y
sustentarnos.

...y viendo al árbol crecer día


a día. Semana a semana... Admito que yo también creí.

Ahora... ahora
solo debemos ...y él cuidará
cuidarlo... de nosotros.

Por un tiempo...
...o casi todos.
El fruto creció tan rápido como el árbol y
pronto toda la toldería pudo subsistir con él...

Yo... yo simplemente no podía evitarlo.


No era solo la savia que me resultaba
repelente, la sensación de latido al
agarrar cada fruto, o el olor dulzón
que atraía a las moscas…

No... Era lo otro... Lo que producía en la aldea. En los demás.


En los pelos, en la piel, en el es-
tómago y todo alrededor. Como
si nos cambiara poco a poco.
Podía sentirse...

Como si a cada minuto que


pasara nos sumergiéramos No. No era Era una
más y más en un sueño que un sueño pesadilla.
no era nuestro.

Y por más que no lo creyera...


al menos tenía que entender.
¿Cómo explicar lo que ¿Cómo explicar que yo solo Que incluso en
sentí del otro lado? creía conocer la oscuridad? la noche más
oscura, del día
más oscuro solo
había sentido un
débil ensayo de
la negrura.

Y Que la verdadera oscu-


ridad nunca está vacía.

Que la verdadera
oscuridad no vie-
ne de afuera sino
de las propias
entrañas. Que la
verdadera oscu-
ridad oprime el
pecho como una
roca de un peso
incalculable.
Entonces, desde esa infinita y acuo- Cubrí mis oídos... pero era inútil. S
Sus
us ecos rebota-
sa penumbra... Me habló. Con su voz ban dentro de mi cabeza como tambores hechos de
que se hendía como espinas y cor- piel recién cortada. Eso... quería ser escuchado...
taba como la hierba mal segada.

Quería que supiese que la semilla caída


del cielo no era un regalo, sino apenas un
atisbo, una avanzada de lo que había del
otro lado. Y él, nada más un mensajero,
un heraldo de horrores por venir.

Quería que supiese que Los Antiguos se acercaban desde más Y por sobre todas las
allá del agua grande. Extendiéndose con pasos de bestias cosas: Quería que lo
nunca antes vistas, voces nunca oídas y muerte nueva y veloz. viera. Y desesperase...
Pero Sí supe, apenas al des-
pertar, que era muy tarde..

Muy tarde para Muy tarde para


la aldea... todos...

Lo escuchaste.
¿verdad?

Porque lo único claro es que pa-


No sé cuánto tiempo es- sara lo que pasara, no podía dejar
tuve bajo el “Hechizo”. que ese árbol perdurara. Su sola
existencia contamina y corrompe
el mundo a su alrededor.
Padre Cayuquen, por
favor... Por el hombre
que fue, le pid--

Oh, no solo lo escu-


chaste... ¡Lo viste tam- El hombre que fui ya no esta. Perdió el tiem-
bién! Se nota en tu po hablando con un Dios sin palabras. Pero
cara. ¿No es majes- este... Este es el rostro del futuro. ¡Alégra-
tuoso acaso? te! Incluso te permitió despertar para que
juntos llevásemos su voz a través de
todo el verde. ¡No! Mejor aún…

¡De Todo
el mundo!

Cuando termine, ¡Voy


a comerme tu espíritu
¡Arghhhh! en SU honor!
Pues Al menos sé que no
mientras puede hacer más daño...
el fuego
purificador
asciende por
mis pulmo-
nes y mi
conscien-
cia se pier-
de en las
llamas, al
menos sé
que esta ¡Pardiez! ¿Ha visto vuestra merced a
monstruo- los otros? ¿Pues que estos salvajes
sidad se va no sabían enterrar a sus muertos?
conmigo...

Ni alcanzar a nadie ya... No pierda su


tiempo con ello,
Soldado. Nada de
ellos importa
No... ahora...
Nooooo--

Es raro pero casi sonrío.


Siempre supe que terminaría
así. Y no me arrepiento... BUENOS AIRES, 1515
15 37
Beaín / Hurón
1537
P e d r o d e M e n d o z a a t r av e s ó l a
r i b e r a Pa r a g u aya h a s t a l l e g a r
a l a c o s ta d e l R í o d e L a P l ata ,
convirtiéndose en el fundador
de Buenos Aires.

S u t r av e s í a d e j ó u n r e l a t o
desconocido, un cruce oculto,
un susur ro imperce ptible...
18 06
Ro g g e n b au / D e l p e c h e
1806
“ E l q u e e st á pa r a m o r i r
siempre suele hablar verdades”.

- M i g u e l d e C e rva n t e s -
´
1812
Ya r o s l av s k y / L u j á n
1812
“ Po c o s e i m ag i na ro n lo s j e s u i ta s
q u e , d é c a da s m á s ta rd e ,
los túneles que construyeron
en la Manzana de las Luces
s e u t i l i z a r í a n c o n o t r o s f i n e s . . .”
1870
Ro p e n c h o / D e a r m a s
1870
“ Ti e r r a s l i b r e s d e i n d i o s q u e p o d í a n
c e rc a r s e a vo l u n ta d [ . . . ] o p u l e n ta s
y fecundas por no haber sido
trabajadas antes, de donde podían
salir millones de toneladas
de cereales y de carnes”.
S oy Ro c a .

-Félix Luna-
´
´
1884
Ro l d á n / Da l l ´ o
1884
“ S e pa n q u e o lv i da r lo m a lo
ta m b i é n e s t e n e r m e m o r i a ” .

- Jo s é H e r n á n d e z -
,
´
´
1903
Wo r t l e y / C a b r o l
1903
“El único deber
que tenemos con la historia,
es reescribirla”.

- O s c a r Wi l d e -
1910
Garabello / Ledes
1910
“Poco a poco fui comprendiendo
la extraña ironía de los hechos.
Yo m e h a b í a i m a g i n a d o e l Pa r a í s o b a j o
la especie de una biblioteca.
A h í e sta ba yo. E r a , d e a lg ú n m o d o,
el centro de novecientos mil volúmenes
en diversos idiomas. Comprobé que apenas
podía descifrar las carátulas y los lomos.
Entonces escribí el Poema de los dones:
“Nadie rebaje a lág rima o reproche
e sta d e cl a r ac i ó n d e l a m a e st r í a
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la ve z los libros y la noche”

- Jo rge L u i s B o rge s -
DESCENDIENTES

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