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Deontología en la Psicología Profesional

Este documento discute la importancia de la dimensión deontológica en la práctica profesional del psicólogo. Explica conceptos como deontología, organismos profesionales como colegios, y códigos de ética. Destaca principios éticos como el consentimiento informado, privacidad y honestidad intelectual. También analiza el secreto profesional, sus alcances y límites para proteger la intimidad de los pacientes.
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Deontología en la Psicología Profesional

Este documento discute la importancia de la dimensión deontológica en la práctica profesional del psicólogo. Explica conceptos como deontología, organismos profesionales como colegios, y códigos de ética. Destaca principios éticos como el consentimiento informado, privacidad y honestidad intelectual. También analiza el secreto profesional, sus alcances y límites para proteger la intimidad de los pacientes.
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EJE II: LA DIMENSIÓN DEONTOLÓGICA EN EL EJERCICIO

PROFESIONAL DEL PSICÓLOGO

LA DIMENSIÓN DEONTOLÓGICA EN EL EJERCICIO PROFESIONAL DEL


PSICÓLOGO – DEGIORGI

Para que las intervenciones de los psicólogos sean legítimas, teniendo en cuenta que el
profesional penetra como ningún otro en la intimidad, creencias, sentimientos y
subjetividad de las personas, debe realizar su tarea no sólo con los conocimientos
especializados de la disciplina y las habilidades técnicas para la práctica, sino que
también debe atender a la dimensión deontológica que atraviesa su quehacer.

Aproximación conceptual a la deontología


La palabra deontología procede del griego deon (lo conveniente, lo debido) y logía
(tratado, conocimiento, estudio), lo que significa el estudio o tratado de lo debido.
También es conocida como “Teoría del Deber”. El creador de este término fue Jeremy
Bentham, refiriéndose a la rama de la ética cuyo objeto de estudio son los
fundamentos del deber y las normas morales, sobre la base del utilitarismo.
El utilitarismo establece que una acción es moralmente buena cuando produce
mayores beneficios que perjuicios y un mejor cálculo de buenas consecuencias
respecto de cualquier otra acción alternativa. Según Bentham, la deontología estudia
los deberes que deben cumplirse para alcanzar el ideal utilitario del mayor placer
posible o la máxima felicidad para el mayor número de individuos. De esta manera, es
una disciplina descriptiva y empírica, cuyo fin es la determinación de los deberes que
han de cumplirse en determinadas circunstancias sociales y dentro de una profesión
determinada. Una característica fundamental de la deontología profesional es que
tiene un fuerte componente de autorregulación, entendida en un sentido colectivo. Es
decir, que son los mismos profesionales los creadores, sujetos y objetos de sus propias
normas deontológicas.

Organismos profesionales
Los Colegios o Consejos Profesionales son corporaciones de derecho público,
amparadas por la Ley y reconocidas por el Estado, con personalidad jurídica propia y
plena capacidad para el cumplimiento de sus fines. Dichas instituciones tienen alcance
provincial, son las que otorgan la habilitación legal que obligatoriamente es requerida
para el desempeño de la práctica y están conformadas por los psicólogos matriculados
que ejercen la profesión dentro de ese ámbito territorial. Dentro de sus competencias,
podemos destacar: el procedimiento de gestión, de control y sancionador.

Los códigos de ética o códigos deontológicos


Los códigos operan hacia el exterior y hacia el interior de la profesión. Hacia el exterior
definen el perfil moral de la profesión, promueven su prestigio social y le confieren
legitimidad pública. Hacia el interior, además de ser la guía necesaria de la conducta
aceptable de los profesionales en el ejercicio, sirven de patrón objetivo para juzgar. En
síntesis, los códigos de ética son documentos creados y sancionados por los
organismos profesionales oficiales. La finalidad de los mismos es explicitar y regular lo
que se puede y lo que no se puede hacer ante determinadas circunstancias. Los
códigos se encuentran organizados por medio de una gradiente estructural:

1. Introducción: expresa la intención y alcance de aplicación del código de ética.


2. Preámbulo: se establece el propósito del código y se reflejan los valores de la
profesión.
3. Principios: se establecen en base a los valores y son más concretos que los
anteriores. Son definidos como modelos supremos, guías de acción. Poseen
una función orientativa de la práctica. Son portadores de fuerza normativa.
4. Normas deontológicas: son las que establecen los deberes concretos para el
desempeño profesional. Son reglas de conducta profesional, que expresan
deberes que afectan a todos los profesionales psicólogos. Su incumplimiento
atenta contra los derechos de los receptores de los servicios profesionales. La
mayoría de las normas están redactadas de manera general, de modo que
puedan adecuarse y ser aplicadas en función de la situación, el ámbito
profesional y el contexto de desempeño.

La importancia de los códigos de ética radica entonces en que: funcionan como


referencia anticipada a situaciones posibles y por venir, resumen el conocimiento
alcanzado en el campo profesional hasta cierto momento, y encuentran una referencia
jerárquicamente superior en las normas jurídicas.

Principios éticos y práctica profesional


Ante la imprecisión, insuficiencia o colisión de las normas, podemos remitirnos a los
principios, que son la fuente a la que podemos apelar para dirimir el conflicto o dilema
que la especificidad de los escenarios de la praxis nos plantee. Los principios están en
la base de las decisiones, nos ayudan a argumentar y fundamentar juicios concretos
ante el conflicto de deberes o posiciones encontradas. Los principios éticos generales
comunes a todos los códigos que regulan el accionar del psicólogo son: consentimiento
informado, derecho a la privacidad y honestidad intelectual. Estos cubren valores
básicos en la atención de la salud mental de la población y tienen por meta proteger el
bienestar, la dignidad y la libertad de las personas por sobre todas las cosas.
En cuanto al consentimiento informado, pondera esencialmente la autonomía de la
persona y establece la obligación que tiene el psicólogo de informar a su posible
cliente de los aspectos más importantes de la eventual relación que habrá de
establecerse entre ellos, con la finalidad de que éste pueda decidir si aceptarla o no.
Para ello deberá informar sobre los medios y propósitos de la misma, entre los que se
incluirá objetivos, métodos, técnicas, duración, honorarios, como así también los
potenciales riesgos de tal participación. El consentimiento otorgado debe ser
totalmente voluntario, racional (para comprender los alcances de sus actos) y la
persona debe estar capacitada legalmente para autorizarlo (o su responsable legal).
Cuando se lleven a cabo investigaciones donde se tenga que someter al sujeto de
estudio a algún grado de riesgo, tensión o estrés, debe regir el Consentimiento
documentado o escrito. El derecho a la privacidad es patrimonio de todo ser humano.
El mismo consiste en el derecho que tiene toda persona a guardar para sí misma toda
información referida a su vida privada. Sus pensamientos, emociones, opiniones,
creencias o valores le pertenecen y nadie bajo ninguna razón o pretexto, está
autorizado a entrometerse en su vida íntima o violar este derecho.
El secreto profesional determina la obligación que tiene el psicólogo de mantener en la
más absoluta reserva toda la información que haya recopilado acerca de una persona
en el ejercicio de sus funciones. El profesional debe garantizar la confidencialidad y el
resguardo de la subjetividad de los destinatarios de sus prácticas. Para fines didácticos
o ilustrativos, se deben tomar las medidas necesarias para no revelar la identidad. En
el caso de compartir información confidencial con otros profesionales porque la
situación así lo requiere, el secreto profesional se extiende a todos los participantes. La
información que se brinde a padres o responsable de menores o incapaces, como así
también la que se otorgue a las instituciones que la requieran, siempre deberá cuidar
el resguardo del sujeto, teniendo en cuenta lo que lo pueda condicionar o perjudicar.
La revelación del secreto profesional sólo se realizará frente a situaciones límite y
cuando medie justa causa.
Por último, la honestidad intelectual apunta al reconocimiento de los límites por parte
del profesional en el ejercicio de su práctica. El profesional deberá reconocer los
límites de su competencia y no abordar casos, situaciones o problemas para los que no
está capacitado o tenga la idoneidad suficiente. En estos casos, el profesional deberá
ayudar al destinatario de sus servicios a que encuentre la asistencia profesional
adecuada, o bien incluirá en el abordaje la intervención de otros especialistas cuando
ciertos aspectos del problema lo requieran. También debe reconocer los límites de su
propia personalidad, absteniéndose de realizar cualquier tipo de actividad profesional
en la cual sus problemas personales pudieran interferir negativamente, provocando un
desmejoramiento de sus servicios o bien un perjuicio para sus destinatarios. Por
último, deberá atender a los límites de la propia disciplina, no utilizando métodos o
técnicas que no estén avalados científicamente por ésta, ni ofrecerá servicios que no
estén contemplados por las normas profesionales establecidas en los distintos sectores
o campos de actividad.

SECRETO PROFESIONAL: ALCANCES, LÍMITES E INCIDENCIAS EN EL


EJERCICIO PROFESIONAL DEL PSICÓLOGO – DEGIORGI Y FERREYRA

La intimidad es un ámbito de reserva que tiene la vida de una persona, sus acciones,
pensamientos sentimientos, creencias, afecciones y hasta aquello que aún ignora. Esta
debe ser entendida como un derecho esencial e inherente a la persona humana. En
tiempos posmodernos, la intimidad de una persona es el bien jurídico más vulnerable.
Sin embargo, el ámbito de la intimidad está muy influenciado por la cultura y por la
vivencia del sujeto, por lo que algunos aspectos pueden considerarse íntimos para una
persona y no para otra. Con la irrupción de las nuevas tecnologías, los límites entre lo
público y lo privado se desdibujan, ya que las personas pueden mostrar aspectos de su
intimidad, así como correr el riesgo de que la misma se vea mayormente vulnerada. El
término intimidad encuentra sutil analogía con el término de privacidad. Si bien ambos
términos forman parte de un todo, cabría afirmar que lo privado es más amplio que lo
íntimo, constituyéndose en nuestro ordenamiento jurídico como un derecho
resguardado normativamente tanto desde lo legal, como desde lo ético. En el plano de
lo legal, se contempla la privacidad en los artículos 18 y 19 de la Constitución Nacional,
y en el ejercicio profesional del psicólogo, forma parte de los Principios Éticos
Fundamentales. Este principio será asegurado a través de la confidencialidad o
confiabilidad, bajo la figura del secreto profesional.

Secreto profesional: alcances y límites


En el campo de la salud, la confidencialidad reside en la información que una persona
brinda a un profesional en la creencia que la misma será resguardada. El secreto
profesional, es así, la contracara de la confidencialidad. Este se presenta como un
derecho que le compete al usuario de un servicio de salud y se transforma en un deber
ético y una obligación jurídica que recae sobre los profesionales de la salud. El secreto
profesional se contempla en el artículo 7, inciso d de la Ley N°7106 de “Disposiciones
para el ejercicio de la Psicología” de la Provincia de Córdoba (pág. 10 del texto).
Según Beauchamp y Childress, hay tres formas distintas de proteger la intimidad o
privacidad: física (no someter al paciente a contactos físicos innecesarios, no ser
observados por personal no necesario no ser grabados por una cámara), de la
información (reservas de los datos sanitarios en la relación profesional-paciente) y
toma de las propias decisiones (autonomía).
Por su parte, el Código de Ética del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba en
el apartado sobre Secreto Profesional y Derecho a la Información, procura no solo por
el resguardo de la subjetividad de los destinatarios de sus servicios y la de la disciplina
misma, sino que además va a contemplar la seguridad y la dignidad de los
consultantes, sus familias y comunidades. La obligación de confidencialidad se va a
normativizar también en el Código Penal de la Nación Argentina dentro de los “Delitos
contra la Libertad”. La obligación de reserva está pautada -legal y éticamente- desde
antes que el profesional haya adquirido o tomado conocimiento de cualquier
información sobre una persona en el ejercicio de sus funciones.
Sin embargo, cuando hay un interés superior a proteger, como puede ser que el
profesional evalúe posibilidades de riesgo o daño para el usuario o terceros, se apela a
la justa causa. Esta se define como un estado de necesidad que legitima la revelación
de un secreto, para evitar un mal mayor. Es así, que los códigos de ética pautan los
“Límites del Secreto Profesional” ante determinadas situaciones como:

 Cuando así lo exija el bien del propio consultante, debido a que éste, por causas
de su estado, presumiblemente pudiera causarse un daño o causarlo a otros.
 Cuando se trate de evitar la comisión de un delito o prevenir los daños que
pudieran derivar del mismo.
 Cuando el psicólogo deba defenderse de denuncias efectuadas por el
consultante en ámbitos policiales, judiciales o profesionales.
 Cuando el propio consultante lo autorice o solicite por escrito, quedando a
criterio del profesional actuante la información que se brinde.

La información que se comunique, debe ser la estrictamente necesaria y la


comunicación debe ser realizada a las personas adecuadas según el caso o situación de
la que se trate.
En el artículo 156 de código penal, cuando remite a que “la divulgación del secreto
pueda causar un daño”, es necesario distinguir entre divulgar y revelar. Divulgar, según
la RAE significa “publicar, extender, poner al alcance del público algo”. La diferencia
con revelar es que “revelar, lo mismo que descubrir es poner el secreto en
conocimiento de una persona que no lo posee”. Así, la justa causa permite revelar el
secreto profesional y no incurrir en una violación al secreto profesional.
Hay también otras normas legales que mandan revelar la información profesional por
razones sanitarias que hacen a la preservación de la salud pública. Un ejemplo de ello,
son las enfermedades infecto-contagiosas. En estos casos, debe preservarse la
identidad de la persona enferma. Otras posibilidades en juegos son las que refieren a
las normativas que contemplan la Protección Integral de los Derechos de las Niñas,
Niños y Adolescentes, Protección contra la Violencia Familiar (prevalece la denuncia de
los damnificados cuando fuesen menores o incapaces, ancianos o discapacitados). Otra
situación es cuando el profesional se encuentra ante “delitos perseguibles de oficio”.
Ante la incertidumbre que provocan ciertas situaciones, el profesional se puede ayudar
con la tabla de Beauchamp y Childress, que demarca la necesidad de valorar la
magnitud y probabilidad del daño. Si estos fueran elevados, lo correcto sería romper
con la confidencialidad. En el extremo opuesto, cuando la magnitud y probabilidad de
daño son bajos, sería incorrecto que el profesional rompiera la confidencialidad. El
mayor dilema se encuentra en las situaciones intermedias en las que el profesional
deberá valorar cuidadosamente las circunstancias concretas del caso y las posibles
consecuencias de su decisión.

ASPECTOS DEONTOLÓGICOS INVOLUCRADOS EN LAS RELACIONES


PROFESIONALES – ELIANA JAIME BACILE

Las normas referidas a las responsabilidades en las relaciones profesionales, se


encuentran diseminadas en distintos apartados del Código de Ética de la Provincia de
Córdoba vigente, lo cual supone una lectura atenta. Cuando hacemos referencia a los
Códigos, nos remitimos a un cuerpo de normas, a un conjunto unitario de normas,
ordenado y sistematizado de forma metódica.

Responsabilidad con los destinatarios de servicios profesionales


Este aspecto de la responsabilidad en las relaciones profesionales, se desprende como
una norma asociada, junto con la competencia, del Cuidado Competente. En relación a
esto último, las implicancias reposan sobre el conocimiento y las habilidades
profesionales pertinentes, atendiendo al contexto, en toda su complejidad, de una
determinada situación. Lo señalado indica asumir elevados niveles de idoneidad en la
práctica profesional, resguardando que los valores, cultura, experiencias y sistemas de
creencias en un determinado contexto social no ejerzan una influencia determinante
tanto en las acciones profesionales como en las interpretaciones del mundo y realidad
de los destinatarios (valores asociados en pág. 17).

Competencia
Esta norma contempla artículos que obligan a los psicólogos a llevar adelante sus
prácticas y acciones profesionales bajo un compromiso fundamental, asumiendo
niveles elevados de idoneidad y con firme sentido del honor, lo cual implica un debido
reconocimiento de las salvedades de su pericia, ubicando con claridad los límites de
sus competencias particulares en su trabajo.
Responsabilidad con los destinatarios de servicios profesionales
Se constriñe a los profesionales a emprender su labor prestando especial miramiento
sobre la posición que ocupan. Ser plenamente conscientes de la asimetría inherente a
las relaciones con los destinatarios de sus servicios implica una puesta en práctica de la
ética y la responsabilidad profesional de manera permanente. Deberá, entonces, hacer
prevalecer los derechos de las personas, priorizando los mismos sobre sus propios
intereses y concentrándose en los objetivos por los que fue requerido (ejemplos en
pág. 18).

Responsabilidad con los colegas, con la profesión y la comunidad


Son las responsabilidades inherentes a la contribución que los psicólogos debemos
realizar a la dilucidación del saber vinculado a nuestro campo disciplinar, haciendo uso
del conocimiento psicológico a los fines de mejorar la calidad de vida de individuos,
familias, grupos, comunidades y de la sociedad. También aquí se incluyen las
Responsabilidades Profesionales y Científicas.

Responsabilidad con la colegiación y los colegas


Esta norma explicita e impone los límites a los cuales debemos remitirnos en relación a
la colegiación y los colegas, advirtiendo sobre sus límites, orientando, sirviendo de
guía, resguardando al profesional responsable, promoviendo la identidad y el respeto
profesional, jerarquizando el rol social, como así también garantizando ciertos
derechos (ejemplos en pág. 20).
En cuanto a la promoción de las actuaciones profesionales por cualquier vía
comunicacional que se hiciese y en la presentación de antecedentes, el psicólogo
asentará su nombre y número de matrícula profesional, no pudiendo incluir honorarios
inferiores establecidos como honorario mínimo ético, ofreciendo información sin cae
en artificios engañosos y atendiendo a lo específico de nuestro campo disciplinar.

LA INVESTIGACIÓN PSICOLÓGICA Y LOS COMITÉ DE ÉTICA. ASPECTOS


ÉTICO-DEONTOLÓGICOS IMPLICADOS – DEGIORGI Y FERREYRA.

Por investigación científica se entiende a “descubrir o averiguar alguna cosa, seguir la


huella de algo, explorar”. La palabra ciencia refiere, por un lado, al proceso mediante
el cual se adquiere el conocimiento y, por el otro, al cuerpo organizado de
conocimientos obtenido a través de este proceso. De esta manera, investigación
científica se puede definir como la búsqueda intencionada, planificada y sistemática de
conocimientos o soluciones a problemas de carácter científico, siendo el método
científico quien le indica el camino que se ha de transitar en esa indagación. El método
científico es lo que nos va a permitir distinguir la obtención del conocimiento
científico, del conocimiento ordinario o de sentido común.
Una característica del conocimiento científico es que es amoral, es decir, que los
resultados no son ni buenos ni malos, sino que se juzgan de acuerdo a su validez o
confiabilidad.
Por su parte, la investigación psicológica es la aplicación del método científico tras la
intención de generar teorías válidas y confiables que permitan explicar y predecir el
comportamiento humano. Hoy por hoy, la investigación psicológica posee una gran
amplitud epistemológica y mucha sensibilidad social, y se interesa por cualquier tema
relacionado no sólo con el conocimiento de la persona, sino también con la vida
humana en general.

Aspectos éticos-deontológicos de la investigación psicológica


El código de ética de la FePRA, va a dedicar un apartado específico para investigación,
estableciendo aquellas normas deontológicas que el psicólogo deberá atender en la
realización de esta práctica, para el cuidado y protección de los sujetos de
investigación. En la primera norma de este apartado, se va a explicitar que: “la
investigación psicológica perseguirá el avance del conocimiento científico y/o el
mejoramiento de las aplicaciones profesionales. Esta finalidad estará siempre
subordinada a la obtención de resultados humanitariamente benéficos y al respeto por
los derechos de los sujetos que participen en la investigación”. Luego de la 2Guerra, se
establecieron 10 principios básicos que constituyen el código de Núremberg, que
establecen:

1. Es esencial el consentimiento voluntario del sujeto.


2. El experimento debe dar resultados provechosos para el beneficio de la
sociedad, no debe ser de naturaleza aleatoria o innecesaria.
3. Los resultados previos justificarán la realización del experimento.
4. Se debe evitar todo sufrimiento físico y mental innecesario y todo daño.
5. Ningún experimento debe ser ejecutado cuando existan razones a priori para
creer que pueda ocurrir la muerte o un daño grave.
6. El grado de riesgo a tomar nunca debe exceder el nivel determinado por la
importancia humanitaria del problema que pueda ser resuelto por el
experimento.
7. Deben hacerse preparaciones cuidadosas y establecer adecuadas condiciones
para proteger al sujeto experimental contra cualquier remota posibilidad de
daño, incapacidad y muerte.
8. El experimento debe ser conducido únicamente por personas científicamente
calificadas.
9. Durante el curso del experimento, el sujeto humano debe estar en libertad de
interrumpirlo si ha alcanzado un estado físico o mental en que la continuación
del experimento le parezca imposible.
10. Durante el curso del experimento, el científico a cargo de él debe estar
preparado para terminarlo en cualquier momento, si él cree que puede
terminar en un daño, incapacidad o muerte del sujeto de experimentación.

Según el código de ética de FePRA, la investigación psicológica se efectuará en acuerdo


con las normas éticas establecidas para la investigación y con las leyes nacionales y
provinciales pertinentes.
Se debe atender a las cuestiones éticas referidas también a la selección del tema a
investigar, el planeamiento y diseño de investigación, el proceso investigativo, el
cuidado de los participantes (consentimiento informado, engaño u omisión, daño
psíquico y/o físico invasión de la privacidad, confidencialidad, anonimato, etc.),
manipulación de los resultados, publicación de los resultados.
Consentimiento informado en investigación
Los psicólogos responsables de proyectos de investigación obtendrán el
consentimiento informado de los sujetos o de sus representantes legales. No será
exigible el consentimiento cuando la investigación se asiente en encuestas anónimas u
observaciones no creadas en forma experimental. Para procedimientos más invasivos
o aquellos asociados a riesgos significativos, el consentimiento informado debe ser
presentado por escrito y firmado por el sujeto. La APA va a presentar un documento
llamado “Principios Éticos de los Psicólogos y Código de Conducta APA”, el cual va a ser
muy utilizado en nuestro país como referente en lo que compete a docencia e
investigación. Las excepciones en cuanto a la solicitud del consentimiento, se refieren
a: cuando la investigación no cause malestar o daño, e involucre el estudio de prácticas
educativas corrientes; en cuestionarios anónimos, observaciones de campo o
investigaciones de archivo para las cuales la revelación de respuestas no pondría a los
participantes en riesgo de responsabilidad penal o civil ni de daño para sus finanzas, su
capacidad de conseguir empleo o reputación; para el estudio de factores relativos al
trabajo o a la efectividad de la organización conducido en un ámbito organizacional; o
cuando esté permitido por ley o por las regulaciones federales o institucionales.
Cuando la investigación involucre a sujetos en relación asimétrica con los
investigadores, se les asegurará la libertad de poder participar o retirarse, sin que esto
último pueda derivar en sanciones perjuicio o menoscabo alguno (poblaciones o
contextos vulnerables).

El engaño u omisión en investigación


Engañar describe situaciones en las que los sujetos consienten participar en una
investigación, recibiendo escasa y/o incompleta información sobre la misma. El FePRA
establece que el psicólogo no incurrirá en técnicas de engaño sin asegurarse
previamente de que: no existan procedimientos alternativos que no impliquen engaño,
o el uso esté justificado por el valor científico o profesional de la investigación
proyectada.
En casos en los que no se explicite la información al comienzo, el psicólogo deberá
proveer lo antes posible una información acabada a los sujetos y explicará también las
razones por las que no se brindó dicha información al comienzo de la experiencia. Esto
debe realizarse antes de la finalización de recolección de datos, para que el sujeto
pueda retirar sus resultados si así lo desea.
Además, los psicólogos no administran consignas engañosas a los eventuales
participantes en investigaciones que les pudieran causar dolor físico o un severo
malestar emocional.

Utilización de la información/resultados de la investigación


En primer lugar, debemos atender al cuidado y precaución en la utilización de los datos
atinentes a la privacidad de los sujetos participantes de una investigación (mantener el
secreto profesional). Por otro lado, se debe atender a la utilización que se haga de los
resultados obtenidos producto de la investigación. En este sentido, se remarca que
“los psicólogos deberán ser veraces con los resultados de sus investigaciones, no
tergiversarán ni omitirán datos, aunque pudieran contrariar sus expectativas”.
Además, “en la publicación de trabajos científicos o profesionales, los psicólogos
mantendrán siempre su compromiso con la veracidad. *…+ Citarán fuentes y autores en
que basan su trabajo y no se atribuirán producciones que no les sean propias.

Los comités de ética en investigación psicológica


Estos comités se constituyen con el objetivo de evaluar aquellos estudios de
investigación que involucren personas, datos sensibles de salud, muestras biológicas y
cualquier otro material o información que pueda afectar en algún modo la dignidad y
la integridad de los sujetos humanos y/o grupos poblacionales. A nivel nacional, esto
se crea por la Ley Nacional N°24.724 y a nivel local, contamos con la Ley Provincial
N°9694. Esta última ley es aplicable a toda investigación en la que participen seres
humanos. La ley va a dejar excluidas aquellas investigaciones que no incluyan
intervenciones sobre la salud humana y no supongan un riesgo para los individuos. La
evaluación ética de las Investigaciones en salud, van a estar a cargo del Consejo de
Evaluación Ética de la Investigación en Salud (CoEIS) y de los Comités Institucionales de
Ética en Investigación en Salud (CIEIS). Toda investigación en salud que se realice con
seres humanos en el ámbito de la Provincia, deberá estar evaluada, aprobada y
supervisada por un CIEIS. Los CIEIS pueden ser públicos o privados, pero todos deben
estar acreditados ante el CoEIS.

LAS DECLARACIONES PÚBLICAS EN EL EJERCICIO PROFESIONAL DEL


PSICÓLOGO. UN RECORRIDO POR LA DIMENSIÓN DEONTOLÓGICA DE LAS
PUBLICIDADES, DIVULGACIONES Y PUBLICACIONES – COLOMBERO

La declaración es una explicación, una acción que involucra a otro, ya sea directa o
indirectamente y produce un efecto. Por esta razón, como profesionales debemos
tener suma rigurosidad ética, legal y deontológica a la hora de hacer pública cierta
práctica y regirnos por una actitud responsable, lúcida y comprometida frente al ser
humano concreto y sus condiciones. Las declaraciones públicas aluden a: publicidades,
divulgaciones y publicaciones.

Publicidades
Los psicólogos también participan en el entramado comercial que implica “vender un
servicio”. Existe, por lo tanto, competencia, marketing desmedido, innovaciones
permanentes y ocurrentes a los fines de captar futuros clientes, etc. Cada profesional
que haga publicidad de sus servicios, ya sea en cualquiera de sus modalidades, deberá
incluir como requisito obligatorio: “nombre y matrícula, absteniéndose de publicar
honorarios”. Además, solo se debe proveer aquellos servicios y técnicas para las que
estén habilitados, por su formación académica, capacitación o experiencia. “En ningún
caso deberá ser exagerada de modo que tergiverse en algún sentido la índole y eficacia
de los servicios”.
Por otro lado, “los psicólogos no ofrecerán recursos o actividades relativas a técnicas
psicológicas que no estén reconocidas por la comunidad profesional. Tampoco
utilizarán el precio o gratuidad del servicio como forma de propaganda”. En este
sentido, toda la rama de terapias alternativas que se han ido popularizando, no se
encuentran dentro de las prácticas reconocidas en el ámbito de la Psicología.
Asimismo, los psicólogos no deben publicar falsos éxitos terapéuticos, estadísticas
ficticias, datos inexactos, prometer resultados en la curación o cualquier otro engaño,
considerando que descuidar estos deberes atenta contra los derechos de los
receptores de los servicios profesionales.
Otro punto a tener en cuenta es la presencia del psicólogo en los medios de
comunicación, ya sea mediante una columna en algún programa o como invitados
especiales ante sucesos de extrema gravedad y popularidad. En la mayoría de esos
casos, se ha recurrido a estereotipos, reduccionismos, a la espectacularización con
imágenes impactantes y tópicas, se ha descuidado el uso del lenguaje, se han
inventado diagnósticos, se han puesto testimonios de pacientes en relación con la
calidad de los servicios o productos de los psicólogos; se ha apelado a los temores,
angustias o emociones en relación con las posibles consecuencias de no tomar los
servicios ofrecidos, etc. La aparición en los medios debe ser sumamente cautelosa;
sólo deberá tener fines educativos o divulgativos y no se puede participar en avisos
que recomienden la adquisición o uso de determinado producto. Tampoco los
psicólogos deben dar algo a los medios a cambio de publicidad.

Divulgaciones
Se refiere a las declaraciones u opiniones que los psicólogos formulen con fines
informativos al público en general. El primer aspecto a tener en consideración es la
rigurosidad científica que toda divulgación debe tener sin condición. Dicha rigurosidad,
no sólo hace referencia al nivel de complejidad que pueda tener una información, sino
también a su veracidad y legitimidad. En este sentido, cada expresión del profesional
deberá estar basada en la práctica y con el correspondiente respaldo bibliográfico
apropiado. Además, los profesionales deben informar sobre la competencia que se
requiere para llevar a cabo una indicación o aplicación de determinados
procedimientos y técnicas. Por último, se debe tener en cuenta de qué manera el
profesional comunica “se deberá cuidar de que sea dentro del máximo respeto por su
calidad profesional, por su propio prestigio y el de su profesión”.

Publicaciones
Con ello nos referimos a las comunicaciones y discusiones de trabajos, producciones y
experiencias dentro del ámbito institucional correspondiente a su campo de acción y/o
a través de la publicación en revistas científicas. Este ámbito implica un compromiso
con la veracidad. “Incluirán todos los datos pertinentes, aunque estos pudieran
contrariar sus hipótesis o sus intereses. Citarán las fuentes y autores en que basan su
trabajo y no se atribuirán -expresamente o por omisión de referencias- producciones
que no les sean propias. Cuando existieran discrepancias entre profesionales, las
discusiones deberán realizarse en ámbitos apropiados, a fin de no provocar errores de
interpretación, confusión de ideas o desconfianza. No se deben obviar nombres y
filiaciones de todos los que participaron en el trabajo (junto con el grado de
responsabilidad, si lo hubiere). Además, se debe tener en cuenta de no presentar
datos que pongan en evidencia a quienes participaron de los estudios, ya sean
personas o instituciones.
ENSEÑANDO PSICOLOGÍA. REFLEXIONES SOBRE EL ROL DOCENTE Y LA
NORMATIVA REGULATORIA – SABRINA SÁNCHEZ

La educación se ha ido transformando a lo largo de la historia, posibilitando ver cómo


las ideologías, regulaciones sociales y el espíritu de la época impactan en la profesión
de la docencia. En la Modernidad, la educación se enfoca en la concepción como
sujetos de derechos y es considerada como un derecho universal. Ante este cambio
paradigmático, se generaron modificaciones en los distintos niveles educativos,
fomentando el acceso y la igualdad de oportunidades. En la educación superior, se
observa el surgimiento de universidades estatales, becas a estudiantes, acceso masivo
en universidades públicas y gratuitas, como las principales consecuencias. En esa
dirección, al partir de considerar la educación como un derecho universal, surge como
consecuencia la obligación del Estado de garantizarla.

El quehacer docente en la enseñanza de la psicología. Normativas que la regulan


No es sencillo encontrar reflexiones que justifiquen o esclarezcan las implicancias
éticas asociadas al enseñar a ser psicólogo. Por medio de una revisión bibliográfica, se
puede encontrar cuatro normativas que regulan el quehacer docente en psicología, las
mismas no son específicas a este ejercicio de la profesión, sin embargo, incluyen de
manera explícita regulaciones para la enseñanza. Ellas son:

 Ley de educación superior. Concepciones sobre el quehacer docente

Se dicta en los 90 y establece los lineamientos generales que deberán seguir las
distintas universidades o colegios universitarios para garantizar la educación de calidad
(objetivos en pág. 44). A través de los objetivos, es posible distinguir características a
cumplir por los docentes universitarios, entre ellas: investigar, promover el desarrollo
cultural, tecnológico y científico, garantizar la calidad de la educación, educar para la
docencia y la formación continua. Además, los docentes de todas las categorías
deberán poseer título universitario de igual o superior nivel a aquel en el cual ejercen
la docencia, agregando así a las características del perfil docente, la de tener un título
universitario.

 Resolución 343/09. Ministerio de Educación de la Nación. Estándares para la


Acreditación de la Licenciatura en Psicología

Mediante ella, se pautan los estándares para la acreditación de las carreras


correspondientes a los títulos de Psicólogo y Licenciado en Psicología. Dentro del
cuerpo académico, se establece que: la carrera debe disponer de docentes idóneos y
en cantidad apropiada para cumplir su misión y objetivos en las distintas áreas de su
quehacer; el cuerpo docente debe acreditar formación y antecedentes adecuados a las
funciones que desempeña; el ingreso y la permanencia en la docencia, deben regirse
por mecanismos que garanticen la idoneidad del cuerpo académico, y la trayectoria
académica y la formación profesional de los integrantes del cuerpo académico, deben
estar documentadas y ser adecuada a las funciones que desempeñan; los legajos del
personal docente deben incluir también su trayectoria académica actualizada.
 Código de Ética del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba y Código
de Ética de FePRA

El FePRA establece el compromiso de los profesionales a “promover la integridad del


quehacer científico, académico y de la práctica de la Psicología”. En este sentido, el
accionar docente deberá responder a dicho principio en la enseñanza, clarificando sus
roles y funciones (deberes para los docentes en pág. 46). Hay varios elementos a tener
en cuenta en el quehacer: por un lado, el cuidado de los estudiantes garantizando el
respeto de los roles y funciones otorgadas, y el cuidado de su formación en conjunto
con la de su equipo para garantizar la idoneidad de la enseñanza. En segundo lugar, el
cuidado de la sociedad mediante el resguardo de los datos, garantizando el derecho a
la privacidad de las personas participantes. Finalmente, la normativa solicita la
enseñanza de los códigos de ética y la implementación de los consentimientos
informados en la práctica (responsabilidad en la docencia pág. 48).

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