Validez del correo electrónico en juicios
Validez del correo electrónico en juicios
Comercial de la Nación
Por Agustín Bender[1]
I. Introducción.
Con el avance de la tecnología, se imponen los contratos celebrados a distancia, a través de internet,
utilizando dispositivos electrónicos.
No sólo el derecho argentino se encuentra retrasado respecto de esta nueva modalidad contractual, sino
que también lo están las costumbres de los contratantes, quienes muchas veces utilizan para
comunicarse tecnologías inseguras respecto de sus equivalentes en papel.
En la tecnología más utilizada, el correo electrónico, es muy difícil probar la autoría de los documentos,
su integridad y su recepción, lo que implica un importante riesgo para el emisor y para el receptor.
Lo primero que debemos resaltar es que el correo electrónico impreso en papel no tiene, por sí mismo,
valor probatorio alguno.
Desde el punto de vista jurídico y en base a lo dispuesto por la ley 25.506 de firma digital, un correo
electrónico es un documento digital firmado electrónicamente, ya que contiene datos vinculados
lógicamente con el mensaje que el autor utiliza habitualmente para identificarse.
Pero para que su firma electrónica surta efectos, de forma tal que se considere que el autor ha prestado
conformidad con su contenido, es necesario que o bien el autor reconozca el documento, o bien quién
invoca la firma consiga probar (por cualquier medio) su validez.
Dado que la tecnología que utiliza el correo electrónico es insegura, sus cualidades técnicas dificultan la
prueba de tal validez en caso de desconocimiento.
En consecuencia, cuando una parte necesita invocar como prueba en juicio documentos enviados a
través del correo electrónico, no cuenta con normas que le indiquen claramente cómo encarar la prueba
ni con tecnologías que la ayuden demasiado en la actividad forense.
La realidad con la que se encuentran los jueces es la de una tecnología insegura masivamente utilizada
que dificulta la prueba y una profunda convicción por las partes contratantes de su valor vinculante.
Ello ha llevado a los magistrados a adoptar un criterio flexible y permisivo al evaluar la validez probatoria
de los correos electrónicos, cuando además de su versión impresa o digital, existe la posibilidad de
contar con otros medios probatorios que ratifiquen su contenido.
Dicha validez de los correos electrónicos se puede construir a partir de indicios derivados de otras
pruebas testimoniales, informativas o periciales, invocando la teoría de los actos propios y valorando la
actitud procesal de las partes.
También en algunos casos se puede intentar obtener el allanamiento de domicilios y secuestro de
soportes de almacenamiento, en poder de la contraria –in audita parte- mediante diligencias preliminares,
sabiendo que los jueces han flexibilizando la acreditación del peligro en la demora cuando los
documentos son electrónicos. Estas medidas permitirán luego, con intervención de la contraria, producir
pruebas periciales sobre tales dispositivos
En la línea descripta, el Proyecto de Código Civil y Comercial de la Nación[i], si resulta aprobado,
introducirá dos normas sumamente flexibles y tecnológicamente neutras que simplificarán el análisis de
los medios probatorios.
El proyecto señala, a los efectos de facilitar la prueba que: 1. se considera firmado un documento cuando
se utiliza un método que asegure razonablemente la autoría e inalterabilidad (Art. 288 del proyecto); y, 2.
El valor probatorio de los instrumentos particulares -en particular de la correspondencia-, corresponde al
juez, quién debe ponderar como indicios la congruencia entre lo sucedido y narrado, la precisión y
claridad técnica del texto, los usos y prácticas del tráfico, las relaciones precedentes y la confiabilidad de
los soportes utilizados y de los procedimientos técnicos que se apliquen (Art. 319 del proyecto).
Probar la autoría, integridad y recepción de correos electrónicos sigue siendo una ardua tarea, donde
juegan en contra la escueta regulación y la insuficiente seguridad de la tecnología utilizada y donde, a
pesar de lo que la intuición indicaría, no siempre la prueba pericial es la más adecuada.
La firma electrónica no puede ser validada con las mismas técnicas con que se validan los documentos
en soporte papel ya que carece de trazos personales para cotejar la autoría. La existencia de múltiples
ejemplares de un documento electrónico en poder del emisor y receptor, no garantiza su integridad[vi] ya
que no excluye que alguna de las partes haya agregado, modificado o borrado información, toda vez que
el soporte admite realizar tales cambios sin dejar rastro.
El concepto de firma electrónica comprende muchas técnicas distintas con distintos niveles de seguridad
y las que se suelen utilizar en el correo electrónico (mención del nombre de usuario) son sumamente
inseguras.
En consecuencia, una posibilidad para otorgarle validez, será evaluar la confiabilidad de los soportes
utilizados y de los procedimientos técnicos aplicados para determinar si razonablemente permiten
acreditar la autoría, integridad y recepción de los documentos, tal como ahora lo sostiene el Proyecto de
Código Civil y Comercial de la Nación[vii].
El protocolo SMTP básico que utiliza el correo electrónico no brinda suficiente seguridad sobre la autoría
del mensaje, integridad ni recepción.
En primer lugar, permite impersonar[viii](fraguar la cuenta del emisor de)los mensajes, lo cual significa
que es relativamente sencillo enviar un correo haciéndose pasar por otra persona, modificando los datos
del remitente[ix].
Un usuario experto puede –en principio- modificar los correos electrónicos, una vez recibidos en su
servidor o computadora; inclusive en muchos casos puede modificar el encabezado del mensaje que
registra información que permite reconstruir el proceso de comunicación.
En consecuencia, el correo electrónico torna inaplicables las medidas de seguridad del papel
(comparación de trazos y doble ejemplar) y tampoco brinda –al menos en su versión básica-
herramientas nuevas para acreditar la autoría e integridad del documento.
A ello se suma el problema de acreditar la recepción, por tratarse la correspondencia de un sistema de
contratación entre ausentes, lo cual tampoco soluciona el protocolo descripto.
Ante los agujeros de seguridad del SMTP básico, han sido desarrollados distintos protocolos adicionales
que mejoran la funcionalidad y aumentan el nivel de seguridad del correo electrónico.
Todos los servidores de correo electrónico tradicional, utilizan el protocolo SMTP básico, pero no todos
utilizan los mismos protocolos adicionales, con lo cual muchas de estas funcionalidades y medidas de
seguridad no están generalizadas.
(a) SMTP extendido.
Ejemplos de algunos protocolos de SMTP extendido que agregan algo de seguridad al proceso son:
1. RFC 4954 que implementa la autenticación del emisor cuando se conecta a su servidor para enviar un
correo.[x]
2. RFC 3461 que mejora el sistema de notificaciones al emisor sobre la entrega o no de los mensajes[xi].
3. RFC 3207 que implementa autenticación y encriptación para la comunicación entre los servidores y
respecto de los clientes.
(b) SPF y SenderID
SPF y SenderID son extensiones al protocolo SMTP que utilizan algunos servidores de correo para
reducir la suplantación de identidad y el SPAM (correo no deseado)[xii].
Su funcionamiento es muy simple: para la casilla Agustin@[Link] el titular del dominio [Link] debe
declarar en sus registros DNS de texto, los servidores que están autorizados para enviar correo en su
nombre.
En consecuencia, cuando el servidor de correo del destinatario recibe un correo de Agustin@[Link],
verifica que el servidor del emisor se encuentre autorizado.
(c) Validez probatoria de protocolos SMTP extendido, SPF y Sender ID.
En los casos en que estas medidas de seguridad son utilizadas, sólo sirven para darle mayor seguridad
al destinatario sobre la autoría e integridad de los mensajes que recibe en su casilla pero no sirven –en
principio- para que el destinatario garantice tales requisitos frente a terceros ni para invocarlos en
juicio como prueba concluyente.
Ello se debe a que en la mayor parte de estos sistemas, el titular de la cuenta tiene –en mayor o en
menor medida- el control discrecional para agregar, modificar y borrar los mensajes que se encuentran
en su archivo de mensajes.
Cuando el servidor de correo electrónico es gestionado por el propio usuario o alguien relacionado a él,
dicha discrecionalidad en el manejo del archivo de mensajes es irrestricta.
En consecuencia, por más que el destinatario, utilizando un servidor que implemente funcionalidades de
seguridad adicionales (como SMTP extendido, SPF o Sender ID), tenga mayor seguridad de que el
emisor sea quién dice ser y que su identidad no haya sido suplantada, ello no implica necesariamente
que el destinatario no haya podido modificar el contenido del mensaje a posteriori o incluso que pueda
poner un mensaje inventado en el servidor, antes de mostrarlo a un tercero u ofrecerlo como prueba.
(d) Criptografía de clave pública.
La criptografía es una técnica que consiste en la codificación de datos mediante el auxilio de claves
confidenciales y de procesos matemáticos complejos, cuya finalidad es tornarlos incomprensibles para
quien desconoce el sistema o la clave.[xiii]
La tecnología conocida como “criptografía asimétrica” o “criptografía de clave pública” (En inglés Public
Key Infrastructure) es uno de los métodos más seguros y el más difundido que se utilizan para garantizar
la autoría e integridad de los documentos electrónicos, pero debe tenerse en cuenta de que no sirve para
acreditar la entrega, recepción ni lectura de documentos enviados.
Resumiendo su funcionamiento, podemos decir que el sistema requiere:
2. Un certificado que genera el autor, que identifica inequívocamente el documento y permite comprobar
su integridad.
2. Una clave privada que aplica el autor para encriptar el certificado y que se encuentra bajo su exclusivo
conocimiento y control.
3. Una clave pública que permite verificar que el certificado haya sido encriptado utilizando la clave
privada.
La seguridad del sistema consiste en que por una relación matemática entre la clave pública y la clave
privada, sólo los certificados encriptados utilizando la clave privada podrán ser desencriptados utilizando
la clave pública relacionada.
Asimismo, una característica fundamental de la criptografía asimétrica es que aun cuando la clave
privada y clave pública están fuertemente relacionadas entre sí, no es posible calcular la primera a partir
de los datos de la segunda, ni tampoco a partir de los documentos cifrados con la clave privada.[xiv]
Al procedimiento de generar el certificado, encriptarlo con la clave privada y adosarlo al documento, se lo
denomina generalmente “firma”, dado que la función que cumple el procedimiento (acreditar autoría e
integridad) se asemeja a la función de la firma ológrafa sobre documentos en soporte papel.
No debemos confundir el concepto técnico de firma dentro del marco de un sistema de criptografía
asimétrica, con los conceptos jurídicos de Firma Digital y Firma Electrónica que se desarrollan más
adelante, aun cuando la Firma Digital y muchos sistemas de Firma Electrónica utilicen esta tecnología.
En los sistemas de criptografía asimétrica suele intervenir una o varias autoridades centrales, que hacen
las veces de fedatarios digitales, cuya función es otorgar a los usuarios las claves públicas y privadas, y
asegurar que pertenezcan a quién figura como su titular. Esto se logra agregando a la clave pública del
usuario un certificado firmado por la autoridad central, en la que todos deben confiar.
(e) DKIM.
A partir del año 2004 un equipo de Yahoo! comenzó a desarrollar un sistema de autenticación de correo
electrónico basado en criptografía de clave pública que denominaron DomainKeys.
Las principales características de este sistema serían que:
[Link] tiene autoridad central; cada servidor genera sus propias claves privadas y públicas.
[Link] claves públicas las da a conocer el titular del dominio (ej. [Link]) a través de registros DNS
de texto.
[Link] certificado que identifica inequívocamente el documento puede ser encriptado con la clave del
emisor; sin embargo lo más habitual es que sea encriptado con la clave privada del servidor de correo
del emisor (Ej. [Link] encripta los correos con su clave privada antes de mandarlos).
[Link] garantizar la integridad del mensaje desde que se firma, siempre y cuando uno confíe en el
titular del dominio que dio a conocer la clave pública.
[Link] firma del mensaje puede ser total o parcial.
Otras empresas y organizaciones se fueron sumando al proyecto y finalmente en el año 2006 se formó
en el marco de la IETF un grupo de trabajo con el objetivo de elaborar un estándar que denominaron
Domain Keys Identified Mail (DKIM).
Como resultado se elaboraron distintos estándares que actualmente utilizan los servidores de correo
[Link], [Link] y [Link], entre otros.
Si el servidor de correo del emisor es gestionado por un tercero independiente y confiable que utiliza
DKIM de forma correcta, podría comprobarse mediante una pericia informática sobre los correos en
poder del destinatario que el correo fue enviado desde la casilla que figura como emisor, garantizando
asimismo la integridad del documento[xv].
Ninguna de estas tecnologías aumenta el nivel de privacidad ni permite al emisor probar la recepción del
correo por el destinatario.
Sin perjuicio de la definición que brinda la LDFD[xvi], Firma Digital es la implementación de un sistema
de criptografía de clave pública, reglada por el Estado, que permite verificar la autoría e integridad de los
documentos con un altísimo grado de fiabilidad, de forma tal que la ley invierte la carga probatoria y
quién pretende desconocer la autoría o integridad del documento debe probarlo.
Los requisitos que impone el Estado para considerar una tecnología de criptografía asimétrica como
firma digital son complejos, burocráticos y costosos por lo cual la firma digital entre privados no se ha
extendido en nuestro país.
Si estuviese más difundido, la prueba en juicio de la autoría e integridad de documentos electrónicos
firmados digitalmente (sean enviados por correo electrónico o no) sería muy sencilla (no así la prueba de
la recepción) ya que las tecnologías involucradas son muy seguras.
La seguridad que brindan es reconocida por la LDFD estableciendo en sus arts. 7 y 8, la presunción legal
citada, de que las firmas digitales que pasan el proceso de verificación (que es muy sencillo), pertenecen
al titular y que el documento no ha sido modificado.
En este sentido, en los autos “BUNKER DISEÑOS SA C/ IBM ARGENTINA SA S/ ORDINARIO”, se
sostuvo que “…en el valor probatorio del correo electrónico, ocupan un lugar preeminente a partir de la
vigencia de la Ley 25506, los documentos con firma digital, en tanto su valor probatorio es equiparable al
de los instrumentos privados, y se presume la autoría e integridad del mensaje, correspondiendo a la otra
parte destruir tales presunciones…” (cfr. Hocsman, H., "Negociosen Internet", cap. II, nro.63.b., pgs.
162/164, ed. 2005 cit. por CNCom, Sala D, 2/03/10).
Es decir que si los documentos estuviesen firmados digitalmente, la autoría del documento por quién
figura como autor y la integridad del mismo se presumiría. El fallo asimila tales efectos a los del
instrumento privado cuando en realidad la presunción de veracidad e inversión de la carga probatoria de
que gozan, los asemeja más a los instrumentos públicos.
Los documentos firmados reconocidos por el firmante surten entre las partes la misma eficacia que los
instrumentos públicos (cnfr. Art. 1026 del Código Civil)
Los documentos con firmas ológrafas, cuyas firmas no fueron reconocidas ni su autenticidad probada por
otros medios, no surten el efecto de los instrumentos privados reconocidos.
De la misma forma, un documento electrónico con firma electrónica no reconocido por el firmante y
respecto del cual no se consigue acreditar la validez de la firma, tampoco surtirá ese efecto entre partes
(art. 5 LDFD). Este documento podrá ser considerado como instrumento particular no firmado y su
eficacia probatoria será relativa.
Así ha sido interpretado por nuestros tribunales, los cuales sostienen que los correos electrónicos –sin
firma reconocida o acreditada- deben ser considerados documentos particulares no firmados o bien
principio de prueba por escrito en los términos del art. 1191 Código Civil[xvii].
En estos casos los documentos no tienen, por sí mismos, valor probatorio intrínseco[xviii].
La calificación de “principio de prueba por escrito” es relevante para sortear las limitaciones establecidas
en los arts. 1193 del Código Civil y 209 del Código de Comercio para la prueba de contratos que superen
una suma determinada[xix] por medio de testigos. En el Proyecto de Código Civil y Comercial de la
Nación se elimina tal restricción probatoria.
Se han encontrado un alto número de sentencias donde los magistrados valoraron la eficacia probatoria
de correos electrónicos por reconocimiento expreso de la contraparte o bien porque esta última omitió
negarlos adecuadamente.
En la comentada causa “Bunker Diseños S.A. c/ IBM Argentina S.A. s/ Ordinario” la Sala D de la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Comercial de la Capital Federal consideró suficiente para atribuirle la
autoría de ciertos correos electrónicos a la demandada IBM, que en los correos electrónicos
acompañados por la actora de forma impresa figuraba como dirección del remitente “[Link]”,
argumentando que la demandada no había desconocido que los correos hubiesen salido del servidor que
gestiona el dominio [Link][xx]. Esta sentencia no es más que una consecuencia de la aplicación del
famoso aforismo jurídico: “a confesión de parte, relevo de prueba”.
En los autos “García, Delia c/ YPF SA s/ despido.”, el trabajador discutía la legitimidad de una
constatación notarial de su casilla de correo a la cual habría accedido voluntariamente de acuerdo al acta
labrada por el escribano.
Del fallo puede inducirse que la casilla de correo estaba alojada en el servidor de la empresa y que por lo
tanto debía estar -desde el punto de vista técnico- bajo control de la empleadora, comprometiendo la
integridad de los documentos allí existentes, lo cual no habría sido objetado por el trabajador, quién
cuestionó la forma en que se obtuvo la prueba pero no su contenido.[xxi]
En los autos “Balocco, Enrique E. y ot. c. Chiesa, Ariel y otros”, se sostuvo que no caben mayores
disquisiciones para estimar los correos electrónicos reconocidos por ambas partes ya que rigen para su
valoración las pautas genéricas del art. 384 del C.P.C.C.[xxii]
En los autos “LOPEZ VERDE JORGE HERNAN C/ AUTOMOVIL CLUB ARGENTINO Y OTRO S/
ORDINARIO”, se concedió eficacia probatoria a correos electrónicos que obraban impresos en
expedientes internos de la demandada –y que ella misma desconocía- pero que fueron obtenidos de sus
propios registros mediante prueba informativa[xxiii]
El Código Procesal Civil y Comercial de la Nación establece en su art. 326 que “…Los que sean o vayan
a ser parte en un proceso de conocimiento y tuvieren motivos justificados para temer que la producción
de sus pruebas pudiera resultar imposible o muy dificultosa en el período de prueba, podrán solicitar que
se produzcan anticipadamente…
…Pedido de informes…
…La exhibición, resguardo o secuestro de documentos concernientes al objeto de la pretensión…”
En diversos precedentes, la fragilidad de la prueba informática y la facilidad con que pueden borrarse y
alterarse los archivos ha servido por sí solo como argumento para justificar esta posibilidad de que la
prueba desaparezca.
En los autos “R.P., E.C. c/ C.L., S.H. s/ DIVORCIO Y EXCLUSIÓN DE CÓNYUGE.”, se solicitó una
prueba informativa anticipada respecto de información que se encontraba bajo el control de la
contraparte.
La sala J de la Cámara Civil consideró que: 1. La facilidad con que los registros informáticos podían ser
borrados fácilmente o afectados por “virus” hacían verosímil el peligro en la demora y justificaban la
obtención de la prueba informativa de forma anticipada e in audita parte y 2. Que dicha medida –que
afecta el derecho de la otra parte sobre su correspondencia privada-, podía ser dispuesta en sede civil.
[xxv]
En los autos “PARDO, Rubén Ricardo c/ FERNÁNDEZ, Juan Carlos s/ MEDIDAS PRECAUTORIAS” se
hizo lugar a diligencias preliminares por las cuales un perito informático constate la existencia de correos
electrónicos en el disco rígido de una computadora de la demandada, in audita parte y designando al
Defensor Oficial para que represente a la parte contra la cual se dispuso la medida[xxvi].
En los autos “DVA AGRO GMBH C/ CIAGRO SRL S/ DILIGENCIA PRELIMINAR” se concedió como
prueba anticipada la constatación de correos electrónicos en computadoras de la contraparte, incluso
autorizando el allanamiento de domicilio, uso de cerrajero y habilitación de feria[xxvii].
En los autos “RAMIREZ GUSTAVO ALEJANDRO Y OTRO C. MC CARE COMPANY SRL S/DILIGENCIA
PRELIMINAR” de la Sala VII de la cámara civil, se autorizó el secuestro de los registros de correos
electrónicos (junto con los telefónicos y demás comunicaciones) en poder de la contraparte, aludiendo a
que los mismos formarían parte de la historia clínica del actor que resulta de su exclusiva propiedad
conforme art. 14 de la ley 26.529[xxviii].
En los autos “Powell Hugo Francisco c/ Willis Corredores de Reaseguros S.A. y otro s/ diligencia
preliminar" se consideró que procedía como prueba anticipada una pericia informática ante la posibilidad
de que en el futuro la misma pueda resultar imposible o dificultosa ya que podría modificarse o destruirse
la información contenida en los servidores de correo electrónico. En consecuencia se ordenó que el
perito: 1. se constituya en el domicilio de la demandada; 2. compulse sus sistemas (servidores,
terminales o medios de almacenamiento de back up), resguardando la privacidad de los datos, 3. realice
un "back up" de todos los correos electrónicos que tengan al actor por remitente o destinatario entre las
fechas solicitadas; 4. Se reserve la copia en el juzgado para que en la etapa de producción de la prueba
se realice, eventualmente y en la medida que sea debidamente ofrecida, la pericia correspondiente, con
el adecuado control de la misma por parte de la demandada a fin de resguardar el derecho de defensa
en juicio[xxix].
Por otro lado, en los autos “HEBERLE KARINA SOLEDAD C/ CAKTUS SA Y OTROS S/ DILIGENCIA
PRELIMINAR” se negó una medida de prueba anticipada sobre sistemas que –aparentemente[xxx]- se
encontraban bajo su propio control y sobre información que estaba en los registros del ente público NIC
ARGENTINA (titularidad de nombres de dominio) ya que no corrían un peligro inminente y podían ser
acreditados en una etapa ulterior[xxxi].
Asimismo, en un precedente de la Sala A se negó la posibilidad de producir la prueba in audita
parte. Así se resolvióen los autos “LUXURY WATERS LTDA C/ NEW PATAGONIA SA S/ DILIGENCIA
PRELIMINAR”, donde se concedió una pericia y registro de los registros informáticos de la
demandada como prueba anticipada en base al riesgo existente, por la naturaleza misma de los
elementos documentales a ser examinados, de que su contenido sea adulterado y/o suprimido antes de
arribarse a la etapa probatoria pero se rechazó su producción in audita parte, considerando que la
petición no halló su causa en razones de urgencia sino en el riesgo existente[xxxii]. Aparentemente se
habría admitido la obtención de la prueba in audita parte pero no su producción y análisis por parte del
perito, tal como se resolvió, con buen criterio, en los citados autos “Powell…”.
Lo que la Sala A dispuso en este caso luce -a mi criterio- correcto, el secuestro de los soportes donde
están almacenados los documentos, debe realizarse como diligencia preliminar in audita parte para evitar
su adulteración; una vez asegurada la integridad de dichos documentos, no existen razones para impedir
que la contraparte participe de la pericia que sobre aquellos debe realizarse.
En los autos “G., D.E.c/ C. SA. s/diligencia preliminar” se equiparó los correos electrónicos a los libros de
comercio y se sostuvo que no era posible ordenar una constatación judicial para probar su existencia en
contra de un comerciante, sino tan sólo intimar a la parte contraria a exhibirlos en los términos del art 56
del código de comercio bajo apercibimiento de interpretar la negativa en su contra[xxxiii].
Hasta aquí el fallo reseñado luce arbitrario en tanto omite considerar que los libros de comercio, por su
rúbrica, no pueden ser fácilmente alterados, mientras que los correos electrónicos pueden ser borrados
rápidamente.
Además, si la demandada intentase defenderse alegando no tener libros de comercio o su extravío, se
aplicaría la presunción del art. 56 del código de comercio, mientras que si negase la existencia de
correos electrónicos, de ello no podría extraerse presunción o inferencia alguna.
Sin embargo, el último de los argumentos expuestos explica la conclusión del magistrado y consiste en
que la actora había omitido toda mención al texto de esos correos ni acompañado copia, siendo que, por
los usos y costumbres comerciales (art. 5 del Título Preliminar del Código de Comercio), la existencia de
esas copias puede presumirse tanto en los propios equipos de computación de la accionante como en
los de su Proveedor de Servicios de Internet (ISP), a quien tampoco individualizó.
Por ello, consideró el juez que la medida requerida aparecía violatoria del principio de igualdad procesal
que el Juez debe preservar (art. 34, inc. 5° c. del Código Procesal).
Este precedente debe servir para alertar a las partes de que en caso de pedir el secuestro de soportes
de datos para realizar pericias, deben identificar precisamente los mensajes objeto de la medida y
acompañar las copias de los mismos que obren en su poder.
La prueba del envío de un correo electrónico -aún si estuviera firmado digitalmente por el emisor-, nada
dice sobre su recepción por el destinatario ya el protocolo SMTP no implementa sistemas de acuse
de recibo confiables.
Es decir que aún en el caso de correos electrónicos cuyo envío haya sido probado, podría ser necesario
producir prueba adicional para acreditar su recepción por el destinatario.
En este sentido, en los autos “HEYNALD SA C/ PALLANCH, ALBERTO ENRIQUE Y OTROS S/
EJECUTIVO S/INCIDENTE DE EJECUCION DE HONORARIOS”, se consideró que no resulta fehaciente
como notificación un correo electrónico enviado si no se acredita su recepción por el destinatario[xxxiv].
Es interesante la interpretación contrario sensu del fallo citado que permitiría considerar como
notificación fehaciente los correos electrónicos cuya recepción por el destinatario hubiere sido
acreditada.
XIV. La prueba.
La prueba en juicio de los documentos digitales, entre ellos los correos electrónicos sólo será necesaria,
como se dijo, cuando sean desconocidos por la contraria.
Para ello podrán ofrecerse todos los medios de prueba que admite el código procesal y será el juez quién
evaluará su eficacia conforme las reglas de la sana crítica.
Tal como señalamos al comienzo, ante la dificultad de probar la autoría e integridad de los correos
electrónicos que carecen de medidas de seguridad razonables, los tribunales se han valido de
inferencias para atribuirles valor probatorio.
Si resulta aprobado el Proyecto de Código Civil y Comercial de la Nación en su redacción actual, la
prueba podrá facilitarse alegando: 1. la utilización de un método que asegure razonablemente la autoría
e inalterabilidad del documento (Art. 288 del proyecto); y, 2. los indicios surgidos de la congruencia entre
lo sucedido y narrado, la precisión y claridad técnica del texto, los usos y prácticas del tráfico, las
relaciones precedentes y la confiabilidad de los soportes utilizados y de los procedimientos técnicos que
se apliquen (Art. 319 del proyecto).
En esta línea, en los autos “FERRY CECILIA ALEJANDRA C/ MACREN INTERNATIONAL TRAVEL S.A.
S/ DESPIDO”, se otorgó eficacia probatoria a una serie de correos electrónicos atribuidos a la
demandada a partir de un informe del proveedor que confirmaba –tan sólo- la existencia de la casilla de
correo a ella atribuida.
Ello a pesar de que no se pudo verificar que los correos que se habían impreso hayan existido realmente
o que su contenido sea el mismo que el invocado por el actor; sólo se había podido acreditar que el
demandado tenía una cuenta con el nombre alegado.[xxxv]
No resulta aconsejable extrapolar este razonamiento para elaborar una regla general ya que la existencia
de una cuenta con el nombre del demandado no brinda certeza alguna sobre el contenido o existencia de
los mensajes. La sentencia debe interpretarse como una solución puntual dada en un caso concreto,
apoyada por otros medios probatorios y en el marco de un proceso donde en caso de duda se falla en
favor del trabajador.
Además es probable –aunque no surge claramente de la sentencia-, que el juez haya valorado como
mala fe procesal que la parte haya desconocido ser la titular de la casilla, en cuyo caso hubiese sido
aconsejable que lo valore expresamente para sentar un precedente más claro.
En sentido contrario, en los autos “B., T.E. c/ Q., C.N. s/ DIVORCIO.” se resolvió que no correspondía
otorgar valor probatorio a correos electrónicos impresos que podían haber sido modificado antes de su
impresión, no bastando el reconocimiento de un testigo de que la dirección de correo pertenecía a la
parte que se le imputaban[xxxvi].
También la teoría de los actos propios ha sido utilizada para otorgar validez a los correos electrónicos,
considerando insuficiente un mero desconocimiento de los documentos cuando se acredita que la parte
utilizaba dicho medio de forma habitual y con los pretensos efectos jurídicos que luego en el juicio
desconoce.
En materia administrativa, la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata Resolvió que no puede ser
desconocida la notificación realizada por un medio no previsto en la reglamentación vigente –correo
electrónico- en tanto su validez resulte de la conducta asumida por la contraparte que la utilizó en
algunas oportunidades para efectuar notificaciones, debiendo primar el principio de buena fe y la doctrina
de los actos propios. (cnfr. Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, sala I, 20/08/2009, in re: “M., C.
A. c. U.N.L.P.”, La Ley Online: AR/JUR/31994/2009)
En un caso emparentado, sobre validez de medios electrónicos como prueba, la Cámara de Apelaciones
Civil y Comercial de Azul, admitió como prueba en una ejecución hipotecaria una constancia de pago en
soporte electrónico, considerando que el ejecutado había opuesto excepción de pago parcial, había
traído en apoyo de su defensa un recibo -sin firma- expedido por el banco actor por medios electrónicos,
con evidentes visos de verosimilitud, y que por lo tanto incumbía al banco actor demostrar que las
leyendas y constancias consignadas en ese instrumento privado no se corresponden con la realidad que
reflejan[xxxvii].
Estos fallos se alinean con el criterio adoptado por las pautas interpretativas del art. 319 del Proyecto de
Código Civil y Comercial de la Nación que ordena interpretar el valor probatorio de los instrumentos
particulares, sea cual fuere su soporte, conforme a las “…relaciones precedentes…” y los “…usos y
prácticas del tráfico…”.
XVII. Informativa.
Procede la prueba informativa cuando la gestión de los correos electrónicos o información vinculada a su
envío o recepción se encuentra en poder de un tercero imparcial que pueda informar al respecto a partir
de datos que obren en sus registros (cnfr. art. 396 CPCC).
Es decir, que únicamente procede este medio probatorio cuando podemos suponer que en los registros
informáticos de un tercero que haya participado en la comunicación estén todavía los mensajes o queden
rastros de su envío o recepción.
Este tercero será generalmente nuestro servidor de correo electrónico[xxxviii] o el servidor de correos de
la contraria.
Para la procedencia de la prueba informativa, es necesario que los registros del tercero no hayan podido
ser alterados antes de producirla.
Por ello, lo ideal es que sea el servidor de la contraria quién informe sobre la existencia de los mensajes
ya que son registros a los cuales nuestra parte jamás ha tenido acceso y por lo tanto no se pondrá en
duda que nosotros los hayamos modificado.
Para evitar que la contraparte modifique o elimine los correos antes de que el tercero responda el oficio,
es posible solicitar que el medio probatorio tramite como prueba anticipada, tal como se resolvió en los
autos “R.P., E.C. c/ C.L., S.H. s/ DIVORCIO Y EXCLUSIÓN DE CÓNYUGE.”
Si la prueba informativa se solicita al propio servidor –siempre gestionado por un tercero imparcial-
entonces debemos pedirle que también informe si dichos documentos digitales fueron modificados o
pudieron ser modificados por nuestra parte desde su envío o recepción.
Si el tercero no puede responder este último requerimiento, por carecer de los registros de auditoría
necesarios, entonces la verosimilitud de la prueba podrá ser cuestionada.
Otro punto a tener en cuenta es la forma en que serán identificados los mensajes sobre los cuales se
solicita información al tercero.
Ello puede realizarse identificando al emisor, receptor y la fecha de envío; sin embargo, la forma más
precisa de identificarlos es a través de su Message-ID.
Cada correo electrónico, de acuerdo al estándar RFC 5322, tiene un encabezado con metadatos útiles
para la actividad forense que identifican el mensaje, su formato y su recorrido. Entre estos datos, cada
mensaje tiene un código único que los identifica, al igual que las cartas documento tienen uno bajo la
forma “CD-XXXXXXXXX”.
El código de identificación de los correos electrónicos se encuentra en un campo del encabezado que se
denomina “Message-ID” y tiene la forma:
“[Link]@[Link]”.
El Message-ID será el dato más preciso para individualizar los mensajes cuando requiera copias o un
informe a un perito o a una tercera parte ya que no deberían existir en todo el mundo dos mensajes de
correo electrónico con el mismo Message-ID, e incluso distintas versiones del mismo mensaje deberían
tener distinto Message-ID[xxxix].
También en algún caso se aceptó como prueba informativa el informe brindado por terceras partes que,
en su momento, recibieron “copia” de los correos.
En los autos “Hjelt, Ana c. Alexander, Alberto s. despido” se otorgó eficacia probatoria a impresiones de
correos electrónicos que fueron reconocidos –mediante prueba informativa- por una tercera empresa que
participó del intercambio de mensajes[xl].
La prueba informativa puede servir tanto para acreditar el envío y recepción de un correo desde o hacia
una casilla como para vincular la casilla con su titular.
Por ejemplo, en un oficio librado al servidor [Link], puede requerirse que se informe si en la casilla
usuario@[Link] figuran enviados o recibidos los correos A, B, C y D, acompañando copias de los
mismos y además que se informe quién figura como titular de dicha casilla.
Hay que tener en cuenta que no necesariamente quién utiliza la casilla es quién figura como titular del
servicio.
Por ejemplo, en los autos “Leone, Jorge Néstor c/ Maquieira, Jorge Sabino s/ cobro de sumas de dinero”
se negó eficacia probatoria a un conjunto de correos electrónicos impresos, dado que de la prueba
informativa surgía que la casilla no pertenecía a la parte a la que se le imputaban sino que
aparentemente dicha casilla pertenecía a su esposa[xli].
Además, en el caso de las casilla contratadas a través de internet, es posible que los datos del titular
sean falsos, con lo cual puede ser conveniente solicitar al proveedor del servicio datos adicionales que
vinculen la casilla con el usuario. Por ejemplo, se le puede pedir que informe si el usuario pagó algún
servicio utilizando tarjeta de crédito y en caso afirmativo quién figuraba como titular de la tarjeta utilizada.
XVIII. Testimonial.
De la jurisprudencia hallada surge que la prueba testimonial es un fuerte indicio para dar validez a los
correos electrónicos. Ello puede apreciarse en los autos “BICOCCA MARIELA PAULA C/ PETROBRAS
ENERGIA S.A. S/ DESPIDO”[xlii], “E. J. A. C/ LEDESMA S.A. S/ DESPIDO”[xliii], “Martinez Ramón Eliseo
c/Fragal S.A. s/Despido”[xliv] y "V.R.I c/Vestiditos SA s/despido"[xlv] donde se la valoró positivamente.
En los autos “G., M. J. c. Honda Automóviles de Argentina S.A. y otro” la actora había ofrecido correos
electrónicos como prueba, pero las declaraciones de los testigos sobre su existencia eran
contradictorias.
El tribunal, finalmente, le dio mayor valor al reconocimiento de los correos efectuado por ex trabajadores
que al desconocimiento efectuado por trabajadores en actividad, considerando que tratándose de
cuestiones relacionadas con sus funciones en la empresa codemandada, y que podrían comprometer su
responsabilidad laboral, la imparcialidad del testigo dependiente de la codemandada no se ve
garantizada[xlvi].
En los autos “Del Valle, Ana Belén c. Cardinal Servicios Integrales S.A.”, el tribunal consideró como un
indicio en contra de la validez de los correos, que no se haya solicitado su reconocimiento a la persona a
la que estaban dirigidos y que había sido citada como testigo[xlvii].
Los testigos pueden ayudar a probar:
1. La vinculación entre la casilla y su titular (Ej. Que Agustín Bender es quién utiliza habitualmente la
casilla [Link]@[Link])
2. El contenido de los mensajes, declarando por ejemplo, que recibieron copia o que presenciaron su
envío o recepción.
Es común que las partes ofrezcan como prueba datos obrantes en su propia computadora, en sus
servidores o en cualquier otro sistema sobre el cual esa misma parte tenga cierto control para agregar,
modificar y borrar información.
Cuando las pericias se realizan sobre un sistema bajo control de la parte que alega la prueba, su
efectividad debe ser juzgada de acuerdo a los mecanismos de seguridad que utilice dicho sistema, para
garantizar la autoría e inalterabilidad de los documentos que se atribuyen a la contraria, regla evidente
desde el punto de vista lógico, que tendrá sustento legal en el citado art. 288 del Proyecto de Código
Civil y Comercial de la Nación, si resulta promulgado.
En este sentido, en los autos “Saporiti, Pablo Alberto c/ Peugeot Citroen Argentina S.A. y otro s/
Despido”, se rechazó el valor probatorio de correos existentes en la cuenta de una de las partes debido a
que la otra -que había ofrecido la prueba- era la que controlaba el servidor peritado y había tenido la
capacidad técnica de modificar –antes de la pericia- el contenido de los documentos que allí se
almacenaban[xlviii].
En los autos “Soft Bar S.R.L. c. Banco de la Provincia de Buenos Aires”, se negó eficacia probatoria a
una pericia realizada sobre la computadora de la parte que ofrecía la prueba debido a que la opinión del
perito sobre la posible atribución de los correos a la otra parte se basaba en apreciaciones subjetivas y
carecía de fundamentos técnicos[xlix].
Cuando la pericia se realiza sobre un sistema bajo control de la parte que niega la prueba y tiene
resultado positivo, los jueces le otorgarán un alto valor probatorio ya que sería equivalente a encontrar el
arma homicida en el domicilio del acusado.
Para este tipo de pruebas es necesario obtener algún tipo de medida cautelar ya que al estar el sistema
bajo control de la otra parte, podrían ser destruidas antes de producirse, tal como se explicó en el punto
XI08D0C9EA79F9BACE118C8200AA004BA90B02000000080000000E0000005F0052006500660033003
300340032003000360031003000310000000000.
Esta situación se observa principalmente en causas penales donde cautelarmente se secuestran
computadoras y soportes de almacenamiento de los imputados antes de que hayan podido ser
manipulados y luego se realizan pericias sobre aquellos, como en los reseñados autos “Seri, Miguel
Angel; Gasparini, Diego Nazareno y otros”.
En civil, comercial y laboral es más difícil –aunque posible- obtener este tipo de medidas.
En los autos “Mammes, Axel c. Gilbarco Latin America S.A”, se otorgó eficacia probatoria a correos
electrónicos y otros documentos hallados mediante pericias en las computadoras de la empleadora[l].
En los autos “Uhrin, Jorge A. c. Bayer Argentina S.A.”, la demandada pudo probar en contra del
trabajador, mediante prueba pericial técnica, que un correo se encontraba en la casilla de correo
electrónico personal del actor, con lo cual se tuvo por probado por aquel el envío de correos electrónicos
que lo comprometían, infiriendo que el susodicho era el único que podía acceder al mismo para su
consulta o difusión mediante el ingreso de una "clave personal" que el sistema informático solicitaba,
antes de ingresar a la página "Web" en la cual tenía su cuenta (Cnfr. Cámara Nacional de Apelaciones
del Trabajo, Sala I, 10/04/2003, La Ley Online: AR/JUR/977/2003)
Por otra parte, en los autos “Leone, Jorge Néstor c/ Maquieira, Jorge Sabino s/ cobro de sumas de
dinero” el actor no consiguió probar de forma suficiente a través de prueba informativa la autenticidad de
correos electrónicos impresos y el tribunal interpretó en contra de la parte que los alegaba que “…el actor
tenía a su alcance otros medios para acreditar fehacientemente la autenticidad de los mencionados
correos, como ser el secuestro del disco rígido con carácter cautelar o el ofrecimiento de perito
especializado en la materia…” (CNCiv, Sala I, 11/08/2005)
En los casos en que se consigue probar que los correos electrónicos fueron enviados o recibidos de
determinada cuenta de correo (por ejemplo [Link]@[Link]), es necesario también
acreditar, si la contraparte niega la titularidad de la cuenta, que aquella es la titular.
En los autos “Mullins, María c/ Stratford Book Services S.A. s/ despido” se negó eficacia probatoria a
correos electrónicos cuando de las probanzas surgía que la casilla figuraba a nombre de una persona
distinta de aquella a quién se le imputaban[li].
En los autos “Leone, Jorge Néstor c/ Maquieira, Jorge Sabino s/ cobro de sumas de dinero” ya
reseñados en el punto
“XVII08D0C9EA79F9BACE118C8200AA004BA90B02000000080000000E0000005F0052006500660033
003300340032003000370036003800370000000000“, se negó eficacia probatoria a un conjunto de
correos electrónicos, en los cuales la titularidad de la cuenta no era de la parte a la que se le imputaban,
sino aparentemente de su esposa.
Además de la titularidad, el control que la parte detente de la cuenta es el elemento que permite
imputarle la autoría de los correos que provengan de aquella.
Así se decidió en los autos “López, Marcela Edith c. C.C.R. S.A. Concord Consumer Comunication
Research Development S.A.” donde se señaló que no podía imputársele la autoría de determinados
correos electrónicos a una de las partes si las computadoras y el software de donde fueron enviados
eran utilizados indistintamente por todos los empleados de la empresa[lii].
Los Dres. Facundo Viel Temperley y Tomás M. Bidegain, explican[liii] que en nuestro derecho, la
inviolabilidad de la "correspondencia epistolar" y de los "papeles privados" se encuentra reconocida
expresamente en el artículo 18 de la Constitución Nacional; y tuvo claro reconocimiento jurisprudencial
desde el fallo de la Corte Suprema "Dessy, Gustavo Gastón s. Habeas corpus"[liv]. Esta protección fue
luego extendida a las comunicaciones telefónicas[lv], para posteriormente ser ampliada a las
comunicaciones electrónicas y, entre ellas, los correos electrónicos, lo cual ocurrió primero en sede
penal[lvi], donde la analogía se encuentra prohibida, interpretación que solo se extendió al ámbito
comercial más de dos años después[lvii].
Para preservar la inviolabilidad de la correspondencia epistolar es importante que la búsqueda de
información en la casilla de correo de la contraparte se realice con el contralor de la afectada y que se
individualice con la mayor precisión posible los documentos que deben buscarse, evitando acceder a
otros que no se encuentren directamente vinculados con el objeto de la litis.
Por ello, como señalamos en el punto
XI08D0C9EA79F9BACE118C8200AA004BA90B02000000080000000E0000005F0052006500660033003
300340032003000360031003000310000000000, el secuestro de los documentos puede hacerse in
audita parte pero su análisis debe hacerse bajo contralor de la contraria.
Así fue resuelto en los autos “Royal Vending SA c/Cablevision SA y otro s/ ordinario” donde se dijo que la
pericia sobre los sistemas informáticos de la contraria debía realizarse con su participación, evitando que
terceros observen mensajes ajenos al litigio y con control del órgano judicial, para respetar el derecho a
la inviolabilidad de correspondencia reglado por la constitución[lviii].
Además en los autos “B., T.E. c/ Q., C.N. s/ DIVORCIO.”, se sostuvo que las partes sólo podrán invocar
los correos electrónicos como prueba cuando sean obtenidos por medios lícitos[lix].
Por otro lado, en los autos “Seri, Miguel Angel; Gasparini, Diego Nazareno y otros” los imputados habían
cuestionado el secuestro de documentación realizado por funcionarios de la AFIP, autorizados por un
juez e investidos del carácter de oficial de justicia ad hoc, sosteniendo que resultaba inverosímil que los
funcionarios hubiesen podido acceder a dichos correos sin la intervención de un perito.”
El tribunal reconoció que el e-mail es una nueva modalidad de correspondencia y que por lo tanto se
requiere adoptar mecanismos para que la intimidad y privacidad de las personas no se vea afectada en
forma abusiva o arbitraria por parte del Estado o de terceras personas[lx].
Sin embargo, consideró que si los correos hubiesen estado en la cuenta privada de los usuarios, hubiese
sido necesario contar con el nombre de usuario y contraseña para acceder a ellos[lxi].
Se concluyó que los correos debían estar abiertos en la pantalla, guardados en el disco rígido o
impresos, con lo cual se habría accedido a ellos dentro del marco de la orden de allanamiento y
secuestro.[lxii]
Por otro lado, la ley de confidencialidad sobre información y productos que estén legítimamente bajo
control de una persona y se divulgue indebidamente de manera contraria a los usos comerciales
honestos nro. 24.766 dispone que toda persona que tenga acceso a información sobre cuya
confidencialidad se lo haya prevenido, debe abstenerse de usarla y revelarla sin causa justificada o sin
consentimiento de la persona que guarda dicha información o de su usuario autorizado.
El artículo primero de dicha ley aclara que la divulgación a terceros que se encuentra prohibida es la que
fuera contraria a los usos comerciales honestos, considerando contrario a los usos comerciales honestos
“…el incumplimiento de contratos, el abuso de confianza y la instigación a la infracción…”
En consecuencia, de acuerdo a la normativa vigente, un remitente podría divulgar -ofreciendo como
prueba en juicio- correspondencia confidencial cuando tuviera causa justificada o cuando lo hiciera
conforme a los usos comerciales honestos, para obtener el cumplimiento de un contrato, evitar un abuso
de confianza o la instigación de una infracción.
El proyecto de Código Civil y Comercial de la Nación, amplía la protección a la información confidencial
cuando la misma es enviada a través de la correspondencia -electrónica o no-; en su artículo 318,
contiene una restricción para la presentación como prueba de correspondencia confidencial,
obligando:
[Link] destinatario, a obtener el consentimiento del remitente.
2.A los terceros, a obtener el consentimiento del remitente y del destinatario.
El proyecto no hace excepciones ni brinda una cláusula de escape como la causa justificada o los usos
comerciales honestos de la 24.776, lo cual parecería excesivo en casos donde el destinatario considere
necesario ofrecer como evidencia correos que aleguen ser confidenciales, para resolver un litigio con el
remitente.
Sin embargo, una interpretación armónica del art. 318 y de la ley 24.766 aconsejaría admitir las cláusulas
de escape de esta última para la presentación como prueba de correspondencia ya que:
1. El carácter confidencial o no de la correspondencia debe evaluarse conforme a las pautas de la ley
24.766 que define los requisitos para que la información pueda ser considerada confidencial,
aplicándosele asimismo sus excepciones.
2. No existe ningún motivo apreciable para reconocer mayor protección a la correspondencia confidencial
que a la información confidencial compartida o registrada por cualquier otro medio.
XXIII. Conclusiones.
No existe en argentina legislación vigente que aporte reglas claras sobre el valor probatorio de
documentos electrónicos sin firma digital, como los correos electrónicos. La LDFD dice que corresponde
a quién alega una firma probar su validez, pero no dice cómo.
En materia de correos electrónicos, esta estrategia no suele ser eficaz ya que o bien sus resultados no
son concluyentes, cuando se realizan sobre documentos incorporados al proceso por la parte que los
alega, o bien requiere obtener previamente diligencias preliminares de dudoso resultado que permitan
secuestrar los soportes documentales en poder de la contraria.
Por ello, los jueces se han visto obligados a un esfuerzo interpretativo para adaptar por analogía las
normas vigentes, cuando las partes utilizan técnicas de seguridad distintas de las legisladas y a
flexibilizar el proceso de prueba[lxiii].
En consecuencia, suele ser más eficaz producir de forma anticipada prueba informativa o generar
convicción en el juez por medio de indicios basados en otros medios probatorios y en la actitud de las
partes antes y durante el proceso.
Por otro lado, el Proyecto de Código Civil y Comercial de la Nación establece la libertad de formas para
la contratación y elabora reglas de prueba sencillas y tecnológicamente neutras:
[Link] validez de los documentos electrónicos dependerá de que se haya utilizado un método que
razonablemente permita probar su autoría e integridad (art. 288).
[Link] los instrumentos particulares –entre ellos la correspondencia electrónica- autoriza expresamente
la ponderación de indicios y procedimientos de seguridad sin limitarse a técnicas específicas (art. 319).
[Link] resultar más restrictivo para admitir como prueba entre partes correos declarados
confidenciales.
Salvo lo dispuesto en materia de confidencialidad, la flexibilidad del proyecto se alinea con la postura
evidenciada por nuestros tribunales en la apreciación de la prueba, destacando el papel preponderante
de los indicios cuando las tecnologías utilizadas son insuficientes para brindar certeza sobre la autoría,
integridad y recepción de los documentos.
[1] Agustín Bender. Abogado (con honores), técnico en informática, Miembro de la Comisión de
Informática y del Instituto de Derecho Informático del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal,
Ex Asesor contratado para la Unidad Procurador de la Procurador del Tesoro de la Nación, Ex Asesor
contratado para la Unidad Ministro del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la
Nación, Ex Coordinador Administrativo de la Fundación de Estudios para la Justicia, Docente del
departamento de Derecho Económico Empresarial de la Facultad de Derecho de la Universidad de
Buenos Aires. Mailto: info@[Link] - @Agustin_Bender – Blog: [Link]
Se agradecen las observaciones del Dr. Eduardo Molina Quiroga; la colaboración de la Sta. Soledad
Baratta en el proceso de recopilación de jurisprudencia; y, las sugerencias y envíos de jurisprudencia de
los colegas miembros del Instituto de Derecho Informático del CPACF, Tatiana Anabel Fij y Carlos Oscar
Lerner.
[i]Proyecto de Código Civil y Comercial de la Nación enviado al senado por el Poder Ejecutivo bajo el
Mensaje 884/12.
[ii]WhatsApp es un software propietario multiplataforma de mensajería instantánea para teléfonos
inteligentes. ([Link] 23/8/2012)
[iii][Link]
[iv]“Una firma electrónica sería simplemente cualquier método o símbolo basado en medios electrónicos
utilizado o adoptado por una parte con la intención actual de vincularse o autenticar un documento,
cumpliendo todas o algunas de las funciones características de una firma manuscrita. En este concepto
amplio y tecnológicamente indefinido de firma...tendrían cabida técnicas tan simples como un nombre u
otro elemento identificativo (por ej. la firma manual digitalizada) incluido al final de un mensaje
electrónico, y de tan escasa seguridad que plantean la cuestión de valor probatorio a efectos de
autenticación, aparte de su nula aportación respecto a la integridad del mensaje...” ("Apolonia
MARTÍNEZ NADAL, “Comercio Electrónico. Firma Digital y Autoridades de Certificación”, Colección
Estudios de Derecho Mercantil, Segunda Edición, Civitas, Madrid, 2000, pág.40, cit. por José Fernando
Márquez y Luis Moisset de Espanés, “La formación del consentimiento en la contratación electrónica”,
[Link] quienes señalan
que “Concluye la autora en que debe dudarse de la condición de firma de estas técnicas, atento a su
nula o escasa utilidad”)
[v]“No está de más recordar que tal clave (numérica en el caso), ostenta la calidad de firma electrónica, a
la luz de lo dispuesto por la ley 25.506 (artículo 5).
Si bien no tiene los mismos efectos de la firma digital (art. 3 de la norma citada), no puede ignorarse que
tal clave tiene amplio uso en nuestra vida diaria amén de tener por finalidad, bien que no única, la
identificación del cliente, como ocurre con la firma ológrafa.
De hecho, esta clave personal o firma electrónica es constantemente utilizada para múltiples actividades,
muchas de ellas de claro contenido económico. Uso que se ha generalizado a partir de la llamada
"bancarización".
No sólo permite realizar múltiples transacciones a través del cajero automático, sino compras o pagos de
servicios mediante su combinación con la tarjeta de débito o de crédito, la conexión "on line" con el
Banco para realizar transacciones remotas (home banking), acceso a bases de datos por vía de Internet,
etc.
En rigor, hasta la clave que utilizamos para ingresar en una red local y así operar el sistema de gestión
aplicado a una determinada tarea, ora en la función pública ora en la empresa privada, es una firma
electrónica con los alcances ya indicados, en tanto nos identifica como usuarios del sistema y nos
habilita para operar, con cierto nivel de seguridad, el sistema al que accedemos. También permite que,
frente a una auditoria, pueda ser atribuida responsabilidad al usuario que infringió normas internas o
utilizó el recurso para finalidades impropias.”(CNCom, Sala D, autos: “Bieniauskas, Carlos c. Banco de la
Ciudad de Buenos Aires”, LA LEY 21/07/2008, 3, con nota de Juan Manuel Prevot)
[vi]Hall, J. Andrés, "El Rol del Encriptado de Datos en la Despapelización", "Derecho de Alta Tecnología",
Año VIII, Nº 91, Marzo 1996, punto 2, citada por [Link]
18/4/2013
[vii]“ARTÍCULO 319.- Valor probatorio. El valor probatorio de los instrumentos particulares debe ser
apreciado por el juez ponderando, entre otras pautas, la congruencia entre lo sucedido y narrado, la
precisión y claridad técnica del texto, los usos y prácticas del tráfico, las relaciones precedentes y la
confiabilidad de los soportes utilizados y de los procedimientos técnicos que se apliquen.” (Art. 319,
Proyecto de Código Civil y Comercial de la Nación)
[viii]Utilizamos el verbo “impersonar” como traducción del término en inglés “impersonate” que significa
suplantar la identidad de un tercero para hacerse pasar por él. Esta traducción al español no es propia
del léxico argentino pero sí se utiliza entre especialistas en seguridad informática.
[ix]Esto fue reconocido en un precedente donde se señaló que “…El experto informó que el servidor
contratado por los accionados es "Infovía", y explicó que desde cualquier computadora se puede enviar
un e-mail con el nombre de correo que se desee, detallando inclusive cuáles son los pasos necesarios
para ello, sencillos por cierto. En oportunidad de contestar el pedido de explicaciones de la demandada
fue igualmente claro y enfático, explicando que ‘el e-mail en cuestión no fue remitido del dominio que
tiene contratado la demandada’ y que "el e-mail pudo haber sido mandado desde cualquier lugar físico y
desde cualquier dominio." (Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Azul, Sala I, autos: “Heim,
German Luis y Otro c. Zito Cono y Otro”, 19/02/2009, La Ley Online: AR/JUR/46394/2009)
[x][Link]
[xi][Link]
[xii][Link] y [Link]
23/8/2012.
[xiii]Cnfr. Molina Quiroga, Eduardo, “Documento y firma electrónicos o digitales”, Revista La Ley,
10/11/2008.
[xiv]Molina Quiroga, Eduardo, “Documento y firma electrónicos o digitales”, Revista La Ley, 10/11/2008.
[xv]En algunas implementaciones de DKIM el servidor firma sólo el encabezado y no todo el documento.
En dicho caso la pericia permitiría probar la autoría del documento pero no su integridad.
[xvi]La ley de Firma Digital (en adelante LDFD) define la firma digital como el “…resultado de aplicar a un
documento digital un procedimiento matemático que requiere información de exclusivo conocimiento del
firmante encontrándose esta bajo su absoluto control…”que “…debe ser susceptible de verificación por
terceras partes tal que dicha verificación simultáneamente permita identificar al firmante y detectar
cualquier alteración del documento digital posterior a su firma…” (Art. 2 LDF). La ley delega en la
autoridad de aplicación la reglamentación de los procedimientos tecnológicos aplicables pero
indirectamente por la forma en que está definida, sugiere la implementación de mecanismos de
criptografía asimétrica que son el estándar en la industria.
[xvii]Cnfr. CNCiv, Sala I, in re: “Leone, Jorge Néstor c/ Maquieira, Jorge Sabino s/ cobro de sumas de
dinero”, 11/08/2005; ídem CNCom, Sala D, 2/03/10, “BUNKER DISEÑOS SA C/ IBM ARGENTINA SA S/
ORDINARIO)
[xviii]“En cuanto a los correos electrónicos que alegó haber intercambiado la actora con su contraparte,
cabe decir que por ser la firma condición esencial de todo acto bajo forma privada (Cciv: 1012) no cabe
asignar, como regla, valor probatorio a un correo electrónico que no cumple con los requisitos exigidos
por la Ley 25506: 2 y 5 sobre firma digital, considerados como recaudo esencial en la formación del
denominado documento electrónico” (CNCom Sala A, "Cooperativa de Vivienda, Crédito y Consumo
Fiduciaria Ltda. c/ Becerra Leguizamón, Hugo", 27.6.06).
“No cabe asignar, como regla, valor probatorio a un correo electronico que no cumple con los requisitos
de la ley 25506: 2 y 5 sobre "firma digital" (conf. CNCom, sala A, 27.6.06, "Coop. De Viv. Cred. Y Cons.
Fiduciaria Ltda. C/ Becerra Leguizamón, h.", ll 24.10.06, fallo n° 110.898), ya que el elemento de
autenticación o certificación es un requisito esencial en la formación del denominado documento
electrónico..” (cfr. Nieto melgarejo, p., "derecho del comercio electrónico", lima, 2005, págs. 126/127,
citado por CNCOM, sala D, “BAIRES INTER TRADE SA C/ OTRO MUNDO BREWING COMPANY SA S/
MEDIDA PRECAUTORIA.”,4/10/07).
"…como regla, asignar valor probatorio a un correo electrónico que no cumple con los requisitos de los
arts. 2 y 5 de la ley 25.506 sobre ‘firma digital’ (conf. CNCom. Sala A, 27/6/06, ‘Coop. de Viv. Créd. y
Cons. Fiduciaria Ltda. c. Becerra Leguizamón, H.’, LL 24/10/06, fallo n° 110.898), ya que el elemento de
autenticación o certificación es un requisito esencial en la formación del denominado documento
electrónico (conf. Nieto Melgarejo, P., Derecho del Comercio Electrónico, Lima, 2005, págs. 126/127)…"
(CNCom, Sala D, autos: “Henry Hirschen y Cía. S.A. c. Easy Argentina S.R.L.”, 16/02/2007, La ley online:
AR/JUR/904/2007)
[xix]El monto era, para el Código Civil, de DIEZ MIL PESOS del año 1968 pero ha quedado
desactualizado por la inflación, siendo en la actualidad aplicable a todos los contratos.
[xx] “..No puede otorgarse un valor de convicción preeminente a los documentos que carecen de firma
digital, por no cumplir con los requisitos de la Ley 25506: 2 y 5, sobre "firma digital" puesto que el
elemento de autenticación o certificación es un requisito esencial de autenticidad; sin embargo, no existe
impedimento para que se los ofrezca como medio de prueba (CPR: 378-2°), considerándoselos principio
de prueba por escrito como había aceptado la doctrina de los autores antes de la sanción de la citada
Ley 25506; tal valor probatorio se sustenta en las normas del CCIV: 1190, 1191, 1192, pues aunque por
no estar firmados no alcancen la categoría de documento privado es admisible su presentación en juicio
para probar un contrato siempre que emanen del adversario, hagan verosímil el hecho litigioso y que las
restantes pruebas examinadas a la luz de la sana crítica corroboren su autenticidad…
1. La accionada nunca negó el carácter de empleado de la accionante, de la persona con quien estuviera
en tratativa para la fabricación de los materiales en cuestión, la que, además, envió los e-mails desde
una casilla institucional; y, considerando como un hecho público y notorio (cfr. Couture E. "Fundamentos
del Derecho Procesal Civil", nro. 150, p. 233, ed. 1993), en este sentido, que una dirección de correo
electrónico es individual y que no pueden registrarse dos iguales; puede presumirse sin ninguna duda
razonable que la sigla institucional pertenece a la accionada (cfr. Leguisamón, H. "Las presunciones
judiciales y los indicios", [Link], nro. A.2, p. 92, ed. 1991). 2. Tampoco desconoció los mensajes de
correo electrónico agregados por la accionante y cursados a la dirección institucional y en algunos casos
respondidos, así como el dirigido a otra dirección institucional ante un pedido de cotización, los cuales
revelan que eran usuales las tratativas precontractuales y post contractuales entre las partes por ese
medio.“ (CNCom, Sala D, 2/03/10, “BUNKER DISEÑOS SA C/ IBM ARGENTINA SA S/ ORDINARIO”).
[xxi] “No obstante la extorsión alegada, cabe entender que la prueba se obtuvo de modo legítimo si
la trabajadora no redarguyó de falsedad el acta notarial de la que surge que proporcionó libremente su
clave personal de acceso a la casilla de e-mail de la empresa y su conformidad para la apertura del
correo al escribano público.” (CNTrab, Sala X, “García, Delia c/ YPF SA s/ despido.”, 13/08/03)
[xxii] Cámara Comercial Civil y Comercial de Morón, autos: “Balocco, Enrique E. y ot. c. Chiesa,
Ariel y otros”, 04/09/2007, La Ley Online: AR/JUR/6626/2007
[xxiii] “…dicho correo electrónico integraba la prueba informativa remitida por el “ACA”, probanza que
no fue impugnada de falsedad por ninguna de las partes conforme lo normado por el CPCC: 403, razón
por la cual ha de considerársela auténtica….
Tales actuaciones implican el reconocimiento de los extremos afirmados por el accionante. En
esa línea, nótese que obra en dichas actuaciones copia del intercambio de correos electrónicos habidos
entre las codemandadas…” (CNcom, Sala A, 28/6/2011, “LOPEZ VERDE JORGE HERNAN C/
AUTOMOVIL CLUB ARGENTINO Y OTRO S/ ORDINARIO”)
[xxiv] En igual tesitura se sostuvo que “…cuando la firma electrónica resulta irreductiblemente
reconocida (6), satisface el requerimiento de autógrafo que cada vez disponga el sistema normativo, esto
es, que sendas firmas —en punto a sus efectos jurídicos— quedan equiparadas.
El paralelismo de las firmas informáticas con las ológrafas, en el sentido de que -en sus casos-
las primeras equivalen —jurídicamente— a las segundas, en el sistema argentino está instaurado, tanto
respecto de la firma digital, como de la firma electrónica por supuesto que excluyéndose, en el caso de
las últimas, íntegramente, a todas las que, ante el mundo jurídico argentino, no excedan la categoría de
dubitadas.” (González Gómez, Pedro M., “Equiparación a la ológrafa de la firma informática argentina”,
La Ley, Sup. Act. 12/04/2007,)
[xxv] “La prueba anticipada puede comportarse como una verdadera medida cautelar o precautoria, ya
que sin perder su naturaleza probatoria, la adquisición de ciertas pruebas debe realizarse in audita parte.
Ello, por cuanto su anticipación en el conocimiento de la otra parte, puede permitir que a través de
maniobras de diverso tipo, oculte, modifique, destruya, altere o cambie el objeto probatorio en cuestión.
2-Las medidas de instrucción previa tienden a recoger pruebas útiles para un proceso futuro o en trámite.
Su finalidad, aunque de naturaleza cautelar, no es asegurar el cumplimiento futuro de la sentencia, sino
posibilitar la solución conservando pruebas. 3-La inviolabilidad de la correspondencia es un elemento
que hace a la configuración del derecho a la intimidad, sin embargo no es absoluta sino relativa. Es que,
si bien el correo electrónico puede resultar asimilable a la correspondencia epistolar y darle la protección
constitucional prevista en el art.18 de la Constitución Nacional, lo cierto es que la limitación de los
derechos fundamentales no son competencia exclusiva de algunos magistrados y la falta de legislación
en el tema, no significa su prohibición como tampoco su total facultad para intervenir. Por ello, los jueces
penales no son los únicos que pueden restringir derechos fundamentales de la inviolabilidad de la
propiedad, de la correspondencia, también pueden ser competentes los jueces civiles. 4-La prueba
acerca de la existencia de e-mails así como de archivos informáticos puede desaparecer o tornarse
impracticable con el transcurso del tiempo, ya que con solo apretar una tecla del equipo de computación,
podrían desaparecer los registros, sin olvidar la posibilidad de que fuesen afectados por un virus que
volviera su lectura imposible. 5-En consecuencia, si se encuentra acreditado prima facie que la parte que
solicita la medida-en el caso, pedido de libramiento de oficio a Google a los efectos de que realice una
copia y la remita al juzgado con todos los correos electrónicos intercambiados entre la dirección de e-
mail de una de las partes y la dirección de correo electrónico de un tercero-está expuesta a perder la
prueba o que le resultará de imposible o muy dificultosa ejecución en la etapa pertinente, corresponde
hacer lugar al pedido. (Sumario N°21502 de la Base de Datos de la Secretaría de Jurisprudencia de la
Cámara Civil).” (CNCiv, Sala J, 22/11/11, “R.P., E.C. c/ C.L., S.H. s/ DIVORCIO Y EXCLUSIÓN DE
CÓNYUGE.”)
[xxvi] “Las medidas previstas por los arts. 326 y 327 del Código Procesal, denominadas de "instrucción
previa", tienden a recoger pruebas útiles para un proceso futuro o en trámite. Su finalidad, aunque de
naturaleza cautelar, no es asegurar el cumplimiento futuro de la sentencia, sino posibilitar la solución
conservando pruebas. De tal manera, no se advierte que con la pericia que realice un licenciado en
sistemas informáticos a fin de constatar en el disco rígido de una computadora la fecha e intercambio de
correo electrónico efectuado entre las partes, indicando las direcciones a donde fueron dirigidos o donde
recibidos y mediante la extracción de copias se pueda adelantar el pronunciamiento que, en definitiva,
recaerá sobre el objeto de las actuaciones. 2- En cuanto al derecho de defensa previsto en el último
párrafo del art. 327 del Código Procesal, este tipo de medidas deben ser dispuestas "inaudita pars" y ello
sin que se violente el principio de bilateralidad, produciéndose un aplazamiento del mismo al momento
de producción de la prueba. Esto torna necesaria la intervención del Defensor Oficial a los efectos de
representar a la parte contra la que se lleva la medida, la cual no puede ser notificada ya que su
anticipación en el conocimiento de la medida puede permitir que se oculte, modifique o destruya el objeto
probatorio a adquirir. Fundamentos de la Dra. Brilla de Serrat: Es innecesaria la intervención del
Defensor Oficial cuando la medida anticipada habrá de cumplirse en el propio ámbito de la accionada,
toda vez que le posibilita así su contralor.” (CNCiv, Sala J, “PARDO, Rubén Ricardo c/ FERNÁNDEZ,
Juan Carlos s/ MEDIDAS PRECAUTORIAS”, 15/08/06, Sumario N°17080 de la Base de Datos de la
Secretaría de Jurisprudencia de la Cámara Civil - Boletín N°1/2007)
[xxvii]“Resulta procedente que la orden judicial de libramiento del mandamiento necesario para la
producción de la prueba anticipada destinada a constatar la existencia de ciertos correos electrónicos y
archivos adjuntos en las computadoras de la accionada, relacionada a correspondencia dirigida a la
accionante autorice a allanar domicilio, requerir el uso de la fuerza pública y solicitar los servicios de
cerrajero, toda vez que de no autorizarse tales facultades la producción de la prueba solicitada podría
frustrarse; facultades éstas que están fundadas en la fuerza coactiva de las decisiones judiciales y en la
necesidad de que ellas puedan ejecutarse…”
”Resulta procedente la habilitación de la feria judicial a los efectos de que pueda producirse la prueba
anticipada solicitada, tendiente a constatar la existencia de ciertos correos electrónicos y archivos
adjuntos en las computadoras de la accionada, relativa a la correspondencia dirigida a la peticionaria,
dada la urgencia derivada de la propia naturaleza y vulnerabilidad de los registros informáticos.”
(CNCom, Sala de feria, 28/01/09, “DVA AGRO GMBH C/ CIAGRO SRL S/ DILIGENCIA PRELIMINAR”)
[xxviii]CNTrab, Sala VII, “RAMIREZ GUSTAVO ALEJANDRO Y OTRO C. MC CARE COMPANY SRL
S/DILIGENCIA PRELIMINAR”, expte. 52.193/2011, 23/4/2012, [Link]
[xxix]CNTrab, Sala X, "Powell Hugo Francisco c/ Willis Corredores de Reaseguros S.A. y otro s/
diligencia preliminar", 28/06/2012, publ. en [Link] - AA78C6, facilitado al autor por el Dr. y Carlos
Oscar Lerner para un trabajo realizado en el Instituto de Derecho Informático del CPACF)
[xxx]Aparentemente el sistema estaba bajo control de la parte , que solicita la certificación ya que de otra
forma no se podría haber provisto al secretario acceso al sistema para certificarlo.
[xxxi] “A criterio del Tribunal no le asiste razón a la recurrente, pues la parte actora peticiona para que el
Actuario (Secretario del Juzgado) certifique la existencia del dominio de internet que indica, y asimismo,
el correo electrónico vinculado al mismo, y también los mails y comunicaciones intercambiadas desde y
hacia ese correo electrónico.
Se advierte que la Sra. Juez al decidir rechazar la petición de la parte actora, tuvo en cuenta lo
dictaminado por la Sra. Agente Fiscal, a fs. 11, respecto de que el anticipo preventivo de prueba importa
la admisión excepcional de una medida en una etapa que no es propia, con fundamento en la
eventualidad de la desaparición de la prueba.
Además, es correcto lo decidido por la Sentenciante, al concluir que no se demostraron en autos los
requisitos de verosimilitud del derecho y peligro en la demora, que deben caracterizar estas medidas.
Cabe señalar que el dictado de una diligencia preliminar a realizarse en forma de medida precautoria es
de carácter extraordinario, por lo que debe reunir los requisitos de toda medida cautelar, a saber: la
verosimilitud del derecho y el peligro en la demora. Además, debe ser analizado de manera restrictiva, a
fin de no vulnerar el derecho de defensa de las partes.” (CNTrab, Sala VII, CAUSA N. 23.539/2011.
“HEBERLE KARINA SOLEDAD C/ CAKTUS SA Y OTROS S/ DILIGENCIA PRELIMINAR”. 30/9/11)
[xxxii] “Cuando, como en el caso, fue requerida y concedida la producción de una medida de prueba
anticipada, consistente en una pericia informática con el objeto que el experto que resulte designado,
examine los registros informáticos de la demandada (cuentas de correo electrónico, computadoras,
discos rígidos, etc.) y se expida sobre determinados puntos, con base en que la naturaleza del material a
ser analizado, podría ser fácilmente adulterado, por lo que la medida requerida estaría expuesta a
perderse; en ese marco, resulta improcedente la petición de la accionante que la medida se concretara
sin la intervención de la contraparte. Ello así, en tanto tal petición no halló su causa en razones de
urgencia -Cpr: 327- sino en el riesgo existente, por la naturaleza misma de los elementos documentales
a ser examinados, que su contenido sea adulterado y/o suprimido antes de arribarse a la etapa
probatoria. Frente a ello, la citación de la futura parte contraria a fin de conferirle participación en la
prueba se evidencia ineludible. No debe perderse de vista que la télesis del instituto es procurar medidas
para el proceso que de otro modo podrían perderse, mas no otorgar a una de las partes ventajas sobre la
otra al permitirle realizar una medida probatoria inaudita parte.“ (CNCom, Sala A, 8/10/2010, “LUXURY
WATERS LTDA C/ NEW PATAGONIA SA S/ DILIGENCIA PRELIMINAR”).
[xxxiii]Como fundamento de la negativa, se equiparó el correo electrónico a la correspondencia epistolar
y se consideró que “…la exhibición de la correspondencia entre comerciantes con motivo de una
negociación debe asimilarse a la parcial de los libros de comercio, que es admitida por la legislación
mercantil en caso de pleito pendiente, o como medida preliminar, pues reposa en el principio de la
comunidad de los asientos (art. 59, Código de Comercio; cfr. Fernández – Gómez Leo, ob. cit., t. II, p.
127 y sgtes.)…” que “…ello no autoriza a efectuar esa exhibición en forma compulsiva, ya que la
negativa trae aparejada la sanción prevista por el art. 56, es decir, el litigio será resuelto en función de los
libros de su adversario (cfr. Fernández – Gómez Leo, ob. cit., t. II, p. 137)..” y que “… el art. 388 del
código procesal no autoriza al Juez al secuestro o exhibición compulsiva de esos documentos sino tan
sólo a considerar la negativa a presentarlos, como una presunción en contra del renuente, en
concordancia también con la mencionada normativa del Código de Comercio.” (cnfr. Juzgado Comercial
Nro. 18, Secretaría 36, autos “G., D.E.c/ C. SA. s/diligencia preliminar”, 23/10/2001,
[Link] facilitado al autor por la Dra. Tatiana Anabel Fij para un trabajo realizado en
el Instituto de Derecho Informático del CPACF)
[xxxiv]Se consideró que a los efectos de la renuncia de la representación de un apoderado (Cpr: 53), la
documentación consistente en cierto correo electrónico que habría sido enviado, en principio por la
ejecutante, no resulta fehaciente a los fines perseguidos. Ello pues“…aquella documentación de la cual
se desprendería la recepción del telegrama internacional de renuncia, no implica la efectiva recepción de
su destinataria…” (CNCom, Sala F, 27/08/10,“HEYNALD SA C/ PALLANCH, ALBERTO ENRIQUE Y
OTROS S/ EJECUTIVO S/INCIDENTE DE EJECUCION DE HONORARIOS.”)
[xxxv]“…destaco un elemento que no resulta de la sentencia de grado y que, al fin de cuentas, y a su
modo, constituye un indicio más que respalda el reclamo de pagos "en negro": destaco en este sentido
que entre fs. 29 y 37 la actora ha acompañado una serie de impresiones de mails o mensajes de correo
electrónico cruzados entre la cuenta ceciliaferry@[Link] y un dominio identificado como
"Hugo Renzini - MacrenInt. Travel SA", de donde se desprende que todos los meses existía un diálogo
por el cual, desde la primera cuenta se requería a la segunda el pago de haberes que restarían percibir.
Tales elementos, desconocidos en forma expresa en oportunidad del responde (v. fs. 81), aparecen
respaldados con el informe de la firma Mesi SRL (v. fs. 147), empresa que se reconoce como proveedora
de los servicios de alojamiento web y de correo electrónico corporativo que utiliza la demandada, y que si
bien indica que no retiene información acerca del contenido de los mensajes ni da fe de la existencia de
la casilla que se imputa como de pertenencia de la actora, sí reconoce que había una casilla activa
identificada como hugorenzini@[Link], y la falta de cuestionamientos acerca de lo
indicado en esa respuesta por parte de la accionada me inclina a darle eficacia como un indicio a favor
de la tesis del escrito inicial (arts. 163 inc. 5 y 386 del CPCCN).” (CNTrab, Sala IV, 31/8/2011, “FERRY
CECILIA ALEJANDRA C/ MACREN INTERNATIONAL TRAVEL S.A. S/ DESPIDO”)
[xxxvi]“…3- Si bien se encuentra negado el derecho a controlar la correspondencia dirigida al otro
esposo, todo depende de cómo se ha obtenido el acceso y las motivaciones que llevaron a efectuarlo.
Ahora bien, sin perjuicio de la forma de obtención de la comunicación a través de internet, corresponde
descartar los e-mails obtenidos como prueba, si de la pericia surge que pueden haber sido modificados
antes de su impresión. Es que, no basta solamente el reconocimiento de la dirección de correo
electrónico por parte de un testigo para acreditar que fue esa la correspondencia habida entre las
partes.” (CNCiv, Sala J, “B., T.E. c/ Q., C.N. s/ DIVORCIO.”, 6/10/11, Sumario N°21424 de la Base de
Datos de la Secretaría de Jurisprudencia de la Cámara Civil,)
[xxxvii]cnfr. Eduardo Molina Quiroga, “Prueba. Prueba documental. Supuestos particulares. Soportes
electrónicos”, [Link]
[xxxviii]En realidad el tercero es la persona física o jurídica que administra el servidor, pero lo
simplificamos de esta forma para no dificultar la lectura.
[xxxix]“The ‘Message-ID:’ field provides a unique message identifier that refers to a particular version of a
particular message. The uniqueness of the message identifier is guaranteed by the host that generates it
(see below). This message identifier is intended to be machine readable and not necessarily meaningful
to humans. A message identifier pertains to exactly one version of a particular message; subsequent
revisions to the message each receive new message identifiers.”(RFC 5322, sección “3.6.4. Identification
Fields”, [Link]
[xl]“El demandado desconoce los documentos de fs. 57/60 (v. fs. 113), que no son más que impresiones
de un intercambio de mensajes vía mail anterior a la compra de los pasajes correspondientes al viaje que
de la actora. Pues bien, en esa prueba figura la respuesta de la empresa [Link] al pedido de
reserva solicitado por Ana Hjelt. El intercambio de mails fue reconocido por esa firma según el informe de
fs. 188 (aunque allí se aclara que el intercambio fue más extenso) y lo que llama la atención es que la
actora se comunicó por el dominio web [Link] de propiedad del demandado según el
informe de fs. 156 (Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto), mientras que la
firma Virtucom Networks SA (v. fs. 191), informa que entre las casillas de correo electrónico que
funcionaron bajo ese dominio, se encuentra la de anna@[Link], utilizada por Hjelt para
la compra de ese pasaje, lo que demuestra que esta última se valía de los instrumentos de propiedad de
Alexander, con los que este organizaba la empresa.” (CNTrab, Sala III, in re: “Hjelt, Ana c. Alexander,
Alberto s. despido”, 26/09/2009, La Ley Online AR/JUR/26588/2009)
[xli] “…Cabe destacar la fragilidad de la prueba aportada, pues si bien es cierto que a fs. 7/13 se
acompañan las copias de los e-mails que se dicen intercambiados por las partes, no existe prueba sobre
la autenticidad de los correos electrónicos atribuidos a Maquieira, enviados a través de la casilla que se
le adjudica. En primer lugar, porque "Ciudad Internet" en su calidad de proveedora del servicio de internet
atribuida a Maquieira informa que la casilla mencionada pertenece a una persona distinta -la Sra. Ana
Kairuz de Maquieira-, aparentemente su esposa…” (Cnfr. CNCiv, Sala I, in re: “Leone, Jorge Néstor c/
Maquieira, Jorge Sabino s/ cobro de sumas de dinero”, 11/08/2005)
[xlii]“La versión del testigo Gracia Salgueiro luce corroborada por el reconocimiento volcado por la testigo
Zaietta (fs.217) del correo electrónico obrante en copia en el sobre de prueba de la actora…” (CNTrab,
Sala I, “AUTOS: “BICOCCA MARIELA PAULA C/ PETROBRAS ENERGIA S.A. S/ DESPIDO”, 17/6/2011)
[xliii]“El recurrente cuestiona que la comunicación rescisoria no cumple con los recaudos del art. 243
LCT, mas a mi juicio, los hechos imputados en dicha misiva eran de pleno conocimiento por el
reclamante. Ello, en razón de que antes de formalizarse el despido, el actor había tenido oportunidad de
expedirse cuando contestó el correo electrónico por el cual se le pedían explicaciones, y cuando contestó
las preguntas en oportunidad de efectuarse la auditoría (fs. 26/35). Si bien, estos dos sucesos se
desprenden del informe de auditoría, el cual fue desconocido por el accionante (111 I/112 I), lo cierto es
que la prueba testimonial ha dado cuenta de que dicha documentación es eficaz como medio probatorio.”
(CNTrab, Sala III, 28/2/2012, CAUSA Nº 37.055/09 “E. J. A. c/ LEDESMA S.A. S/ DESPIDO”).
[xliv]“El actor agregó en autos la fotocopia de un correo electrónico mediante el cual con fecha posterior a
los hechos que se ventilan en autos, se habrían dado instrucciones precisas respecto del manejo del
fondo de caja (ver fs. 73). La demandada se limitó a desconocer dicha documental, pero lo cierto es que
tanto de los dichos de Gómez (fs. 136) como del testigo López (fs. 141/145) que declaró a propuesta de
la accionada, se desprende que en el establecimiento de esta última existía la modalidad de dar
instrucciones vía correo electrónico, habiéndose demostrado incluso que esos correos se guardaban en
una carpeta. Sin embargo, la demandada no aportó documentación alguna relevante ni ninguna otra
prueba para sostener su desconocimiento de la documental en cuestión, actitud que en el presente caso
considero insuficiente en el marco de un proceso en el que existe la obligación del Juez de sostener el
principio de primacía de la realidad, principio que debe operar también en la aplicación de las normas
rituales.” (CNTrab, Sala III, 31-10-2011, “Martinez Ramón Eliseo c/Fragal S.A. s/Despido”).
[xlv]“…En el tema que nos ocupa o sea el atinente a la utilización por parte de V. del correo electrónico
de su principal para la recepción y reenvío del abundante material que (por completo ajeno a su labor)
manipulara la actual reclamante, interpreto como concordantes y no contradictorios a la totalidad de los
testimonios recepcionados en estos Estrados, declaraciones que, en forma llamativa, fueran producidos
inauguralmente por dos testigos cuya deposición ofreciera, justamente, la propia actora, circunstancia
que, frente al aspecto en análisis, fortalece el valor probatorio de los dichos testimoniales de marras los
cuales, por otra parte, no han sido objeto de impugnación o tacha alguna por los litigantes…” (Juzgado
Nacional de Primera Instancia del Trabajo Nro. 24, Autos: "V.R.I c/Vestiditos SA s/despido", 27/05/2003,
[Link]
[xlvi]Juzgado Nacional de 1era Instancia en lo Civil Nro. 110, autos “G., M. J. c. Honda Automóviles de
Argentina S.A. y otro”, La ley Online: AR/JUR/3918/2008, quién asimismo cita a Daray, Hernán: "Derecho
de daños en accidentes de tránsito", Astrea, Buenos Aires, 2001, t. 2, pág. 462, sumario 45 quién
asimismo cita a la CNCiv, Sala I, 17/8/1995,)
[xlvii] “…con respecto a esta documentación, que su valor probatorio es relativo, ya que la solicitud
ha sido desconocida por la parte actora y porque el correo electrónico ni siquiera fue exhibido a la testigo
Ventura, a quien – según se desprende- habría sido dirigido…” (CNTrab, Sala II, autos: “Del Valle, Ana
Belén c. Cardinal Servicios Integrales S.A.”,25/07/2008, La Ley Online: AR/JUR/5904/2008)
[xlviii] “…el resultado de la pericial informática, resulta claro y preciso, lo que a mi criterio lo torna
contundente en cuanto a que no se logró acreditar que haya sido el actor quien enviara los emails con
contenido confidencial tal como denuncia su empleadora.
Lo antes señalado surge de la pericial informática y sus aclaraciones (fs. 250/263 y 281, 379/387), ya
que a fs. 261 indica que se ha verificado la existencia de falencias de seguridad, y detalla que el personal
de la demandada, tenía control absoluto sobre los elementos que a posteriori fueron objeto de
peritación , por lo tanto, tenían la posibilidad de alterar el contenido de los elementos que luego fueron
objeto de estudio.
Considero oportuno y clarificante, para la resolución de este conflicto, transcribir las conclusiones finales
del experto informático (fs. 386) “... Si bien se encontraron los mensajes de fechas 27.12.06 y 31.01.07,
que figuraban como enviados desde una cuenta de correo electrónico que la parte demandada afirma le
pertenecía al actor, la única relación cierta que se relevó fue la vinculación entre la denominación de la
misma y de la dirección de correo con el nombre del actor; pero como ya indicara en reiteradas
oportunidades esto no es suficiente, ni siquiera necesario, para poder confirmar que dichos emails fueron
enviados por una cuenta propiedad de actor y mucho menos que esa persona física haya creado y/o
enviado los mensajes peritados...”.(“Saporiti, Pablo Alberto c/ Peugeot Citroen Argentina S.A. y otro s/
Despido”, CNTrab - SALA VII - JUZGADO Nº 3)
[xlix] “…el escueto informe presentado por el experto (fs. 368 y explicaciones en fs. 389) carece de
fundamentos técnicos que comprueben que efectivamente los correos electrónicos acompañados
hubieran sido enviados por algún funcionario o gerente del Banco de la Provincia de Buenos Aires
habilitado al efecto. En rigor, el experto sólo introduce valoraciones subjetivas, mediante las cuales infiere
que las siglas de la cuenta de mail de donde se recibieron los correos pertenecerían al "servidor
dependiente del banco" (fs. 389). Pero no brinda una explicación técnica que corrobore sus dichos, como
podría ser un análisis de las cuentas de correo del Banco de la Provincia o algún medio verificatorio del
remitente de los correos electrónicos. Es más, el peritaje fue únicamente realizado sobre la computadora
de la actora, y consistió en la impresión de cierta cantidad de e-mails recibidos por "diseño bar". En tales
condiciones, no cabe asignar a ese dictamen pleno valor probatorio de conformidad con las normas de la
sana crítica (conf. art. 477, Código Procesal).”(CNCom, Sala C, autos: “Soft Bar S.R.L. c. Banco de la
Provincia de Buenos Aires”, 11/09/2009, La Ley Online: AR/JUR/34729/2009)
[l] “…En cuanto al pago del "bonus", advierto que la sentencia de grado tuvo especialmente en cuenta
para considerar la procedencia de aquél el resultado de la pericia técnica. A través de esta última quedó
demostrada la autenticidad del correo electrónico enviado por el Sr. Tobal – vicepresidente de la
empresa- mediante el cual se comunicó al actor su incorporación al plan de incentivos anuales por bonus
(fs.85 reconocido a fs. 249). Este punto, de vital importancia para la solución del debate en la tesitura del
sentenciante de grado, fue soslayado por el apelante incumpliendo así con el art. 116 de la LO. Además,
el rango gerencial resulta no sólo de las declaraciones testimoniales sino también del organigrama de la
empresa, en especial el obrante a fs.289 extraído del sistema informático de la demandada por el perito
técnico, así como el correo electrónico de fs. 282 que corrobora el de fs.83, consistente en una
comunicación remitida por Tobal anunciando que Mammes había sido nombrado "gerente de ingeniería
para marketing applications". Propongo pues desestimar este segmento de la queja…” (CNTrab, Sala I,
autos: “Mammes, Axel c. Gilbarco Latin America S.A.”, 26/11/2007, La Ley Online: AR/JUR/9377/2007)
[li] “Las copias de los mensajes de correo electrónico acompañados no son hábiles para arribar a una
conclusión razonable sobre los hechos expuestos en este caso, toda vez que no son eficaces para
identificar a la persona que los mandó pues la casilla estaba a nombre de otra persona y si bien en la
firma figura el nombre de la actora, o su apodo, ello no se asimila a la firma digital, por lo que en este
caso tales documentos no tienen más valor que el de un indicio, pues tampoco fueron corroborados por
ningún otro elemento probatorio, deficiencia que deberá asumir la parte en los términos del art. 377 del
CPCCN.”(CNTrab, Sala VIII, “Mullins, María c/ Stratford Book Services S.A. s/ despido” 31/10/05)
[lii] “Tampoco se invocó y menos se acreditó que la actora utilizara para fines personales a través de su
correo electrónico la máquina proporcionada por la empresa como también Internet, y que redactara y
enviara mensajes destinados a terceros ajenos a la empresa. En tal sentido, no puede entenderse
fundado el despido, ya que con las declaraciones testimoniales que obran en la causa (ver fs. 133, 135,
137 y 148), se desprende que las PC eran utilizadas por todos los empleados de la compañía, teniendo
libre acceso a ella.” (CNTrab, Sala X, Autos: “López, Marcela Edith c. C.C.R. S.A. Concord Consumer
Comunication Research Development S.A.”, La Ley DT 2009 (febrero), 166, con nota de Héctor A.
García; DJ11/03/2009, 626)
[liii](Viel Temperley, Facundo y Bidegain, Tomás M., “El valor probatorio de los mensajes de correo
electrónico”, LA LEY 30/06/2011, 30/06/2011, 4 - LA LEY2011-D, 95)
[liv](Fallos: 318:1894.)
[lv](CNCom., sala D, 18/05/89, "Sananes, José F. c. Unifarma S.A", LA LEY, 1989-D, 329.)
[lvi](CNCrim. y Correc., sala VI, 04/03/1999, "Lanata, Jorge", LA LEY, 1999-C, 458)
[lvii]Juzgado de Primera Instancia en lo Comercial N° 18, 23/10/2001, "G., D. E. c. C.S.A s/diligencia
preliminar", LA LEY, 2002-B, 3
[lviii]“…el correo electrónico no puede ser observado por terceros, aún cuando no se empleen todavía los
medios idóneos para la reserva de sus contenidos y en esa inteligencia cualquier injerencia en el ámbito
privado de una persona sólo puede ser realizada con el control del órgano jurisdiccional. Caso contrario,
se estarían infringiendo derechos básicos como la intimidad y la inviolabilidad de la correspondencia
ordinaria (Art. 19 CN).
Tratándose de correspondencia privada cuya inviolabilidad se encuentra protegida por la Constitución
Nacional, es claro que no puede apartarse a las contrarias de la producción de la pericia que sobre sus
sistemas informáticos se va a efectuar.” (CNCom, Sala A, 17/02/2011, [Link] - AA6A31)
[lix] “…La primera razón por la que se rechaza en la sentencia el conjunto de comunicaciones hechas a
través de Internet se basa en el modo empleado para obtenerlas, porque se vulneraría el principio de
ineficacia de la prueba ilícita.
"La prueba debe descartarse como ineficaz, ha dicho la Corte, cuando su obtención dependa directa y
necesariamente de la violación de una garantía constitucional o bien cuando sea una consecuencia
inmediata de dicha violación." (CSJN, 179/187, ED 127-478) y conceder valor a las pruebas obtenidas
por vías ilegítimas y apoyar en ellas una sentencia judicial, no sólo es contradictorio con la garantía del
debido proceso, sino que compromete la buena administración de justicia al pretender constituirla en
beneficiaria del hecho ilícito por el que se adquirieron tales evidencias (CSJN, 13/05/86, "R.R. y otros",
citado por Kielmanovich, J. Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. T. I. Pág. 624. Art. 359. Ed.
LexisNexis).
Lamentablemente para el interés del actor, éste no probó que hubiere sido con violencia, fraude o abuso,
sino que desconoció su autenticidad, sosteniendo que son falsas las copias presentadas...” (CNCiv, Sala
J, “B., T.E. c/ Q., C.N. s/ DIVORCIO.”, 6/10/11)
[lx]“…si bien el Código Procesal Penal de la Nación no ha sido actualizado en cuanto a la reglamentación
de la interceptación de las comunicaciones electrónicas vía e-mail, no quedan dudas que se trata de una
nueva modalidad de correspondencia y por tanto requiere que se adopten los mecanismos para que la
intimidad y privacidad de las personas no se vea afectada en forma abusiva o arbitraria por parte del
Estado o de terceras personas (art. 18 y 19 de la C.N.; art.11 C.A.D.H.).” (Juzgado Federal de 1a
Instancia de Villa María, 27/08/2010, in re: “Seri, Miguel Angel; Gasparini, Diego Nazareno y otros”,
[Link]
[lxi]“…para poder acceder a la cuenta privada de una persona se requiere contar con el número de
usuario y contraseña respectiva que funcionan como barreras de protección (password). De lo contrario
su acceso resulta imposible, salvo que se cuente con los servicios denominados hackers, es decir
personas que se interesan por el funcionamiento de los sistemas informáticos y que poseen amplios
conocimientos de lenguajes de programación, a través de los cuales se saben las fallas o agujeros de los
sistemas y de los IP (protocolo de Internet)…” (Juzgado Federal de 1a Instancia de Villa María,
27/08/2010, in re: “Seri, Miguel Angel; Gasparini, Diego Nazareno y otros”, [Link]
[lxii]“…Partiendo de esta premisa y conforme a las reglas de la experiencia y sentido común, no
existiendo constancia alguna de que se haya violado la contraseña del titular de la dirección de e-mail a
través de los mecanismos aludidos, debemos necesariamente concluir que la correspondencia se
encontraba abierta y guardada, por tanto se pudo acceder a ella legítimamente, secuestrándola y
poniéndola a disposición del Juez de Instrucción…
…Es decir, los e-mail se encontraban en pantalla en el disco rígido o ya impresos, con lo cual el personal
actuante no habría violentado en forma alguna la intimidad de las personas que se encontraban
involucradas en la misiva, habiéndose apoderado de los mismos conforme el marco que había habilitado
el Juez de Instrucción al expedir la orden de secuestro y allanamiento.” (Juzgado Federal de 1a Instancia
de Villa María, 27/08/2010, in re: “Seri, Miguel Angel; Gasparini, Diego Nazareno y otros”,
[Link]
[lxiii]“…Ante circunstancias como la descripta cualquier observador advierte que se plantea una
alternativa en los términos binarios que señalaba Josserand: o el Derecho se adecua a la nueva realidad,
o ésta prescinde del Derecho, porque una regla sólo está viva si está en marcha, como toda sociedad y
todo hombre. Y aunque la ley por lo general controla los temerarios saltos hacia el futuro con la mano
fuerte del pasado y combate la tecnología de hoy con instrumentos de ayer, va de suyo que cuando los
hechos prescinden del Derecho, la juridicidad es puesta en crisis y la sociedad también deja de lado a los
operadores jurídicos (conf. Alterini, Atilio Anibal ‘Respuestas ante las nuevas tecnologías: sistemas,
principios y jueces’ La Ley on line 03/12/07).” (Cita realizada por la Corte Suprema de Justicia de
Mendoza, al resolver sobre la constitucionalidad del nuevo sistema de notificaciones electrónicas
implementado en el poder judicial de la provincia, autos: “C.G.T. y otros c. Provincia de Mendoza.”,
13/03/2008, La Ley Online: AR/JUR/699/2008)