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Mi Pareja Perfecta

La protagonista comienza su primer día de trabajo en una nueva empresa. Se levanta apurada y se prepara para ir. En el trabajo, una compañera llamada Nicole la ayuda a instalarse y le presenta a los demás compañeros, incluyendo a una mujer llamada Kate que parece ser callada y solitaria. La protagonista almuerza con Nicole y observa a Kate comer con su primo. Al final del día, se sorprende al ver que Kate se queda más tiempo trabajando. Luego va a un bar con su amiga Fernanda y otras amigas

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Mi Pareja Perfecta

La protagonista comienza su primer día de trabajo en una nueva empresa. Se levanta apurada y se prepara para ir. En el trabajo, una compañera llamada Nicole la ayuda a instalarse y le presenta a los demás compañeros, incluyendo a una mujer llamada Kate que parece ser callada y solitaria. La protagonista almuerza con Nicole y observa a Kate comer con su primo. Al final del día, se sorprende al ver que Kate se queda más tiempo trabajando. Luego va a un bar con su amiga Fernanda y otras amigas

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Mi Pareja Perfecta I

Capítulo I: Hoy es el gran día.


Me levanto algo somnolienta, no debí ver televisión hasta tarde. Me siento en la cama apagando el
celular que suena a las 6.30 am. acomodo un mechón rebelde con la otra mano y recuerdo que hoy
entro a trabajar a mi futuro nuevo trabajo, voy al baño a transformar la cara de culo en una más
accesible. Me miro al espejo y me devuelve la mirada una mujer somnolienta con una tez bronceada.
El cabello, castaño y ojos cafés con un tono intermedio.

Debo sonar muy interesante hasta el momento.

En fin, me aplico unos pequeños retoques con el maquillaje. Me pongo unos pantalones, una blusa y
unos zapatos simples para ir a trabajar.

Suena mi celular.

—Alejandra.

—¿Ah? —Digo ronca.

—Pensé que te quedarías dormida... de nada mejor amiga— escucho un gimoteo.

—Lo siento Fer. — Digo liberando una risita. — Gracias por despertarme mejor amiga.— Me río,
parecemos niñitas de quince años hablando así.

—De nada ¿Estás emocionada por tu nuevo trabajo?— ya veo su cara de molestosa, Fer (Fernanda)
es mi mejor amiga, nos conocimos en mi primer trabajo.

—La verdad no, tendré que hacer lo mismo de siempre.— Digo adormilada calentando agua.

—¡Ooh! ¿Y cómo sabes si está el amor de tu vida?

—Amiga, soy lesbiana.— Digo enfurruñada.

—Si lo sé y yo también. ¿Pero qué tiene que ver?- Pregunta.

—Las mujeres son malas— digo convencida.

Realmente no pienso eso (sólo un poco, pero con mi amiga siempre nos hacemos las victimas)

—Maldita amargada, ve al bar. Así nos vemos el primer día, iré con las chicas.— dice. Aclarando,
esas chicas son amigas que ella me presentó hace unos años, bueno hemos salido varias veces a un
bar a doc. a nuestras preferencias y me lo paso muy bien. Recuerdo que una vez fui a uno
heterosexual con una amiga y fue como '' ¡Hey, machotes os deseamos, vengan y no nos dejen
conversar!''. Un desastre. Así los del ambiente son perfectos.

—Está bien, nos vemos idiota, te adoro.

—Nos vemos Jandra.


—¡No me digas así!— me enojo.

—¡Rayos! no te entiendo, se supone que te quejas de ser muy normal y te pongo un apodo original y
¿te enojas?—masculla burlona.

—Es horrible— susurro prendiendo la televisión.

—Exageras Ale, besos o llegaré tarde a trabajar. Bye— corta.

—Bye.— Digo a la nada.

Desayuno tranquila disfrutando el silencio y viendo el clima de hoy, es pleno otoño. Me mentalicé en
desarrollar esta costumbre para dejar de andar congelándome el trasero por lluvias repentinas y llegar
como perro mojado acá.

Salgo de mi apartamento y subo a mi auto. Conduzco hacia mi nuevo trabajo; soy ingeniera
comercial, me dedique al área de economía. Así que lo mío es oficina. Estaciono y entro algo
perdida, recuerdo que cuando vine una vez y no estaba tan... concurrido, de todo el montón hay
algunos hombres y mujeres con traje y otros no. Me imagino que los con traje tratarán directamente
con la gente o tendrán turnos más directivos, al menos a mí nunca me han dicho nada por mis
pantalones ajustados. Tomo el ascensor junto a una tipa de cabello negro, tiene una melena hasta
poco más debajo de los hombros, está con la cabeza gacha leyendo atentamente unos papeles.

—Disculpa ¿sabes dónde está el piso de gestión?— pregunto perdida.

La chica no me mira. Se abre la puerta y al menos se molesta en apuntar con el índice al frente
''Informaciones'' ¿No podía decírmelo y ya?

—Gracias— digo enojada sin mirarla— simpaticona— susurro.

''No te desanimes'' me aliento.

Pregunto y me envían al piso 4. Maldita empresa gigantesca, llego a un lugar con oficinas
compartidas bastante limpio, pequeñas estanterías con libros y unos sillones al lado. ¡Qué bonito!
pienso viendo unas plantas de adorno, me parece comodísimo. Ahora, ¿Dónde está el jefe? bromeo
conmigo misma por ser algo despistada con las direcciones.

—¿Estas perdida?— me dice una voz risueña.

—Ah...si— la miro y abro los ojos de golpe al ver frente a mí a una mujer sonriente con el cabello de
un largo mediano, castaño claro y ojos verdes. Me sonríe, ''Wooow ¡qué mujer! Fer ¡te amo!''

Me ruborizo un poco. Es algo más alta que yo y yo mido 1.61... Sí, me digne a crecer un centímetro
más.

— Lo siento— me río nerviosa, se ríe. — Es que recién empiezo hoy aquí y tengo que hablar....

—Ah ¡no digas más!— dice feliz— sígueme. —Me lleva a hablar con el jefe, le doy las gracias y me
atiende un viejo de aspecto cincuentón. Lo escuche a medias, es que ¡aaah!... ¡Qué linda era! ¿será
que por alguna coincidencia hermosa de la vida le gusten las mujeres?
Me indica un mesón, me voy a sentar y prendo el ordenador.

—No suelen llegar nuevos... ¿Cómo te llamas?— escucho, levanto la vista y me mira de nuevo la
chica que me ayudó, ¡Dios! si me sigue hablando me enamoraré, ya lo veo venir.

—Alejandra, ¿enserio no suelen llegar? quería un cambio de ''aire''.

—Bueno acá es muy tranquilo, eres la primera como en cuatro años.— Se sienta, está un poco más
formal que yo y se notan muy bien las curvas—además tenemos para distraernos— señala unos
libros.— ...Y la comida del casino está bien buena.— Me mira.

Querida, tú estás bien buena.

—Me alegro. — digo abriendo unos archivos, para concentrarme en algo más y no mirarla con cara
de buitre. — Está vacío— comento mirando alrededor. Escucho su risita.

—¿Qué esperas? Llegaste a las 8.00, somos pocos los madrugadores, creo que... — dice pensativa
como en su mundo.— si, Margaret, Kate, Peter y yo. —Enumera mirando al techo.

—¿Cómo te llamas?— pregunto de repente.

—Nicole—sonríe.

—Te queda.

—¿Tú crees?—dice sorprendida.

—Es como de persona sociable.— Comento sin pensar.

—Entonces si— se ríe. Sonrío tecleando. Luego me dedico a leer hasta que Nicole me empieza a
presentar a todos. Saludo a Margaret, una tipa de mediana edad, Diego que llegó después, un chico
recién egresado, se le nota. Peter un hombre de aspecto ''galán'' en las cuarenta primaveras.

—Ah y esta es Kate— dice apuntando a una mujer que mira su celular. Me giro después de hablar
con Peter y frunzo el ceño al percatarme de quién es al ver sus hojas y el reluciente cabello negro.
Levanta la vista y espero ver a una idiota con cara de pesada.

Pero no, en lugar de la zorra desagradable que esperaba. Una tipa de test muy blanca, nariz recta, ojos
color miel, de un muy intenso dorado y aspecto algo aniñado, me mira sin expresión alguna. ''Si
pusiera alguna cara al menos pensaría algo de ella'', pienso notando su mirada fija. Pero en lugar de
ello sólo quedo ahí esperando a que me diga algo, como no lo hace decido romper el hielo.

—Hola. —Digo sin más.

—Hola —me responde con voz calmada y no dice nada más

—Bien te dejamos Kate— sonríe Nicole— ya son las 8.30 hay que laborar— ella no dice nada y
sigue en lo suyo.

—No te lo tomes personal, es así con todos. — Me susurra —Es algo rara, de esas calladitas.
—Ah.—Digo sin saber que pensar al respecto, bien por ella me imagino. Me siento y me sumerjo en
asuntos de la empresa, no fue complicado. Me puse a hacer las tareas y usé mi nueva clave para
ponerme al día con el trabajo.

Voy a almorzar acompañada de Nicole, mi nueva amiga y futura novia (déjenme) ya que me parece
que tenemos una edad parecida, es simpática y está linda. Leemos el menú de hoy en una pantalla y
alguien pasa delante de mí, la miro y es Kate algo ajena al exterior, es cierto que es rara pienso
viéndola sentarse sola. No me había fijado bien pero es un poco más baja, o sea no nivel enana...
unos centímetros más baja que yo, es delgada. No me imagino su edad. Me sirvo y pienso... que triste
debe ser la soledad y de inmediato me sorprendo al ver a un hombre blancucho saludar a Kate y se
sentarse con ella sonriente. Me llama la atención, pensé que era de esas inadaptadas que se sentaba en
un rincón sola para siempre.

—¿Sabes? pensábamos que era su algo— dice Nicole negando con la cabeza— pero es su primo
creo.

—Tienen la misma tez— digo comiendo, era obvio, son unos ''gasparines''.

Luego Nicole me presenta a unos pocos colegas, que son los que suelen llegar corriendo a trabajar.
Incluyendo a Carolina, su amiga ''de toda la vida'' que a diferencia de ella mantiene una expresión de
como si alrededor, pasara algo desagradable.

Vuelvo a mi trabajo y terminando la jornada me estiro en la silla con total confianza y tomo mis
cosas para largarme.

—Hey Kate ¿apago la luz?— escucho la voz grave de Peter.

—No— susurra tecleando.—Me quedaré un rato más.

Me sorprendo, ¿¡quién coño haría eso un viernes!? Pongo los ojos en blanco y bajo al
estacionamiento por mi auto. Me despido de Nicole con una sonrisa reluciente lamentando no haber
entrado un lunes, así la hubiese conocido más y hoy podríamos salir. Me voy a casa, me arreglo y
salgo dejando el sillón con la ropa del trabajo, ahora que lo pienso si hubiese entrado un lunes mi
casa sería desastre. No es que sea desordenada, pero mi problema es la ropa. Suelo para la sucia, sofá
para la que se vuelve a usar, y el armario para la limpia.

Llego al bar de señoritas más frecuentado de la ciudad.

—Qué hay chicas— saludo feliz a todas las desviadas de mi corazón que me sonríen y algunas
levantan el vaso. Fernanda me abraza del hombro.

—¿Qué tal el primer día?

—Me enamoré— digo con cara de rememorar algo muy hermoso.

—Puta madre ¿enserio?, era una broma lo de la mañana— se ríe — cuéntame más.

—Jajaja nah, es una colega que está bien buena, llegué y me ayudó y no me dejo solita en mi primer
día- hago un puchero coqueto y pido un trago, viendo a lo lejos a una amiga en la barra y a una rubia
sentada mirándole el trasero de reojo.
—Sutil— me río.— Pobre Noelle.

—Esa tipa siempre está acá— me dice Fer con una risita.

—Tú también— la molesto — Tu alma gemela.

—¿Qué alma gemela?— escucho a Sandra mirándome con amenaza.

—Es broma amor.— Dice Fer mirándome como.... ''Estúpida mi relación, idiota''

—Sólo era una broma par de graves.— Digo bebiendo un buen trago.

—Más te vale— Sandra hace un puchero besándola.— Es porque no te has enamorado- Dice ella con
aire soñador. Me río.

—Y ¿nadie en tu vida Ale?— me pregunta

—No, y por favor no me presentes a nadie.— Mi amiga se ríe.

—¿Deberías sentar cabeza eh?— dice Sandra sentida.— Mi colega dijo que desapareciste de repente.

—Por favor fue un revolcón y quería a poco irse a vivir conmigo.— Me quejo. En realidad no es que
me pase revolcando con mujeres, pero era guapa... y una lunática.

—¡Quería exactamente eso!— se ríe Fer— menuda loca que le presentaste.

—¡Sólo me dijo que quería conocer a alguien y te encontró linda!— se defiende.

—No divulgues mis fotos de Facebook que me pueden acosar.— bromeo.

—Bueno un pedófilo lo dudo. ¿Cómo llevas los 29 años?— bromea mi amiga.

—No quiero tener 30— hago un puchero.

—Aún falta mucho idiota— se ríe. — Yo tengo 32 y no me quejo.

—Es porque tu madures es de 20— Se ríe su novia.

—Es verdad— dice feliz besándole la mejilla.— Entonces Ale, cuando conoceré a tu prospecto.

—No seas tan jodidamente correcta para hablar— mascullo tomando el celular que se me resbala y
cae al suelo.

—Con esos dedos de mantequilla mejor me rindo.— Dice Fer bajito— ¿has pensado en la
heterosexualidad? Hay quienes aman a las mujeres torpes...

—¡No soy una mocosa confundida de 16 años!— reclamo tomando el celular, incorporándome y
botando las servilletas. Sandra está con ataque de risa.

—¡Jodanse todas!— gimoteo.


—Yo creo que eres adorable— dice entre risas, Fer asiente. –Quizá alguien lo sepa ver.

—Ahh Nicole— digo feliz.

—¿Así se llama?— se ríe mi amiga.— ¿Cómo es?

—Pues, tiene el pelo castaño claro, ojos verdes y es delgada pero un trase...

—Me refería psicológicamente—dice blanqueando los ojos

—Pues es muy risueña y sociable.— Digo feliz

—Suena bien. Pero ¿no que a ti te gusta más la tranquilidad?

—Todos podemos cambiar— digo con los ojos brillantes.

—Bueno supongo que ya estás grande— sonríe traviesa.

Pasamos la noche conversando de nuestras vidas laborales, de amistad, ajenos etc. Me fui a mi
apartamento como a las 3am. Llegue a las 3 y media, me tome un té (la edad...) y me dormí.

Despierto como a las 10 y desayuno, decido que mierda almorzar y como ando light, una buena pizza
no vendría mal. Pero no tengo queso, ¡sin queso la pizza no es pizza! Y joder que no voy a hacer la
masa. Me pongo un jeans, unas zapatillas y un sweater y voy con cara de idiota con mi cabello
ondeando hasta poco más abajo de mis senos. Entro al súper compro la masa, pienso si comprar pan.
Me acerco saco una bolsa, tomo esas tenazas metálicas, agarro un pan y se me resbala, tomo otro ¡y
se me resbala! ¡¿Quién inventó eso?! ¡¡¡Muérete!!!

''Mira pan, tú no me agradas y yo no te agrado. ¡Engordas! Pero sabes bien...'' lo tomo.

Y se me resbala...

Hago un ruidito de indignación, saco otra bolsa le meto la mano y agarro el pan como enajenada. ¡La
venganza de Alejandra! En eso alguien toma las pinzas al lado mío y coloca un pan tras otro con
elegancia, levanto la cabeza y Kate esta sin expresión haciendo que parezca tan fácil que me molesta.
Además ¡Qué rayos hace ella aquí! La miro, está algo cerca y veo las pecas que adornan parte de su
nariz. Me mira y frunce el ceño, frunzo el mío y me largo. Tomo el queso que sea y camino al
edificio.

Pesada. Ahora la rara piensa que soy rara.

Pasó a preguntar por las cuentas, las reviso y aprovecho de pagar los gastos del apartamento, luego
tomo el ascensor y antes de que se cierre, aprietan el botón permitiéndome el paso ¡Esos si son
vecinos!

—Gracias— suspiro feliz apretando el pequeño número 8 en la puerta de al lado.

—De nada— dice una voz aburrida.

No, enserio... ¿Qué hace ella aquí?


Capítulo 2: La ebria del bar

La veo caminar sacando unos papeles de una impresora, oh, que lindo
trasero se ve en ese pantalón de tela '' ¡Quién fuera pantalón!'' pienso
pervertidamente viendo el trasero de Nicole.

Sigo trabajando, recuerdo el día de ayer cuando Kate se bajó en el piso 7.


Llevo 4 años viviendo ahí y nunca la había visto. Aunque la verdad, con
suerte ubico a un par de vecinos de mi piso, así que tiene sentido. Sólo se
bajó y ya está, que mala suerte... ¿Nicole vivirá cerca? Tanteo la mesa
buscando mi celular mientras veo la pantalla, me indigno ¡No está! Ah sí
está, lo trato de tomar y se me cae al suelo, lo levanto, veo la hora y sigo.
Creo que mi celular es primo de algún Nokia de esos antiguos, porque
merece un reconocimiento...
—¿Todo bien? ¿Cómo va tu primer lunes?— pregunta Margaret, una tipa
algo mayor que yo, de cabello rojizo y ojos oscuros.

—Estupendo, me gusta este ambiente—sonrío.— ¿Cuánto llevas acá?


—7 años— sonríe a su vez — Es un buen lugar, además el jefe igual es un
sentimental— bromea.— Ya no renuevan personal, y eso que nuestra
carrera está algo copada y los nuevos cobran menos. Él dice que la
productividad no tiene precio.
—Dímelo a mí... no me renovaron el contrato. —Sollozo mental.

—Bueno, Emilio, el que ocupaba tu puesto ya jubiló. Así que puedes estar
tranquila— dice sentándose con Peter.
—Es verdad— dice él— yo llevo menos años y ya estaban varios de acá.—
Dice mirándola con una risita de galán.

—Ah sí, después de ti sólo llegó Nicole. ¡Ah y Diego! — Dice Margaret.
Acariciando la mano de Peter.
—Ustedes son...— digo dubitativa.

—Si. Marido y Marida— bromea él. Me río por la expresión.


—Ah pues que bien debe ser trabajar juntos.
—Aquí nos conocimos- dice ella feliz. Los miro sonriente; creo que las
parejas son lindas.— Tenemos nuestro mundo también, no es que seamos
siameses.— se ríe.

—Oh sí. Tienes razón — digo considerándolo.


—Quizá encuentres tu alma gemela aquí— susurra ella pícara.

—Vaya, que mimosos están ustedes hoy.— dice Nicole apretándome


suavemente el hombro y sentándose en el respaldo del sillón individual. —
¿De qué hablaban?
—Al inicio de que la mayoría llevábamos varios años aquí. Luego parejas
— Dice Peter.

—¡Ooooh! si, cuando llegue ya estaban todos y este idiota— dice


golpeando el hombro de Diego.
—Es verdad— sonríe él tomando un libro. Miro la hora y se va a acabar el
descanso... ¡nooo! ¡no ahora que la tengo sentada al lado! Miro a Kate al
fondo de la habitación leyendo un libro. Que mujer más esquiva con el
resto.

Nos levantamos y vamos a trabajar. Nicole se ubica cerca y me sonríe


cuando me siento. Me ruborizo un poco y le devuelvo la sonrisa.
¡Dios mío! ¡Ven y siéntate en mis piernas y...!

No enserio, cálmate. Se la mujer seria y trabajadora que dijiste que serías


cuando tenías 9 años. Recuerdo que a los 5 quería ser monja. ¡En que estaba
pensando!
Leo unos papeles. Odio que me lleguen esas cosas de los seguros, hay que
sacarse la lotería o ser muy despierto para acertarle a uno. En fin, las horas
pasan y pronto tenemos que irnos, así que limpio un poco.

—Hey para eso hay personal— dice Nicole jugueteando un poco en su silla.
—Es costumbre— digo como si nada. Gérmenes, ¡gérmenes por todos
lados!
—Ah que linda ¿y si limpias mi puesto?— dice del mesón de al lado. Veo a
algunos despidiéndose y conversando ajenos a mis hormonas. Decido
lanzarme.
—¿Y yo que gano?— sonrío haciéndome la imbécil.

—Lo que quieras— dice sin variar su rostro y yo quedo algo... sorprendida.
Nunca me había ido tan bien, así que no sé que decir.
—¿Enserio?

—Sí, pero no te emociones... tanto.— Dice sonriéndome pícara.


Ay... Ay.... me subió la bilirrubina.
—Está bien— digo como si lo que dijo fuera una gran condición.

—Era una broma— se ríe.— No me molesta la suciedad y el polvo y esas


cosas.
Yo lo odio.

—Bien, vive con tus bichos.— Digo dolida tomando mis cosas, sonrío de
lado. Nicole toma las suyas y se va.
—Adiós ale— dice feliz besándome la mejilla jodidamente cerca de la
boca, quedo un poco descolocada. ¡Ay bésame! vamos al auto.

—Adiós...— mascullo.
Decido que en realidad, no tengo nada interesante que hacer en mi casa, y
como me gusta leer veré que libros hay. '' ¡Están tan caros maldita sea!''
pienso acercándome, he leído unos online pero siento que la pantalla me
quema los ojos. Veo un título ''la biblia de los caídos'' vaya, ¿será de terror?
Lo saco y se me cae el de al lado...

¡Nube negra fuera de mí! Me agacho como si tuviera el lumbago más


doloroso de la vida, lo levanto y trato de colocarlo en la repisa, choca con la
madera y se me cae golpeándome, pestañeo incrédula sacando el pie rápido
ignorando el dolor, escucho una risita y pego un salto.
Miro a Kate sentada en un rincón con un libro, mirándome por sobre él, con
una expresión de diversión, nunca la había visto reírse... debe ser porque
siempre está en su mundo.
—Es de... es de familia— digo poniendo el libro correctamente esta vez, un
poco avergonzada.

—Ya veo.— Dice—¿te gusta leer?


¿¡Está hablándome!?

—Pues sí, generalmente online. Pero prefiero estos que no apuñalan la


vista. —Las comisuras de sus labios ceden un poco.
—Ese te gustará— dice y sigue leyendo. Decido que es mejor no
interrumpirla. Además ¿Qué voy a hablar con ella?
Me siento algo incómoda, normalmente prefiero leer sola, pero en realidad
ella es como un fantasma así que me entretengo leyendo. ¡Es genial! es
sobre un exorcismo, seres mitológicos y personas con poderes especiales,
suena mi celular y noto que está más oscuro.
Kate me mira horrible.
—Lo siento.— Murmuro y me voy a hablar al baño.

—¿Si?
—¿Eh? ¿no vendrás hoy? ¡Es el cumpleaños de Angélica!— Una amiga del
grupito y es tan alcohólica como mi mejor amiga.

—Oh lo siento, lo olvidé— maldita sea, justo habían matado a un personaje.


Fer estúpida.
—¿No vendrás? — dice con ese tonito de ''mala amiga que te coman los
cuervos''

—Iré— murmuro. Me gusta estar ocupada de todas formas.


Voy a la oficina y Kate sigue absorta en su libro ¿comerá esa mujer? Lo
guardo, me pongo mi abrigo y no sé si despedirme...
—Adiós— digo como ''lo hago por compromiso pero si me ignoras no te
hablaré nunca más''

—Adiós— dice... y me sorprendo.


—No olvides comer algo— murmuro. Me voy sintiendo su mirada en la
espalda.
Subo a mi auto y decido dejarlo en el edificio y tomar taxi al bar. No
arriesgaría mi vida por nada del mundo, además con el alcohol aumenta la
torpeza... y eso en mí, es muerte segura.
Llego saludo a todas y abrazo a Angie. Me siento al lado de Noelle y pido
una cerveza, me alcoholiza más lento según yo. Son casi las 23.00, este
lugar cierra a las 4 y media los fines de semana pero lunes a jueves a las 1
supuestamente, en realidad tiene tanta convocatoria que cierran a las 2am.
Me voy a la barra a pedir otro vaso, afortunadamente me controlo porque si
no mañana seré un monstruo.

—Hey ¡pero que tenemos aquí!- Escucho una voz desconocida. Me giro y
es la rubia no alma gemela de Fer. ¡Vaya! es atractiva.— ¿Cómo te llamas
linda?
—Alejandra— digo esperando a que me atiendan. Acabo de notar que su
cabello es teñido, bueno por esas cejas oscuras. Pero es muy linda sí, es de
esas que le queda la tintura, claro está que no me produce nada, es como
cuando nos conocimos con Fer, fue algo como... ''Eres linda y simpática
pero te quiero como amiga, no lo echemos a perder. '' Aunque no diría que
quiero ser amiga de ella. Es más alcohólica que las de mi grupo y eso dice
mucho.
—Yo me llamo Jessica, dime Jess.

—Dime Ale— digo en broma pagando.


—Eres simpática, te interesa hablar o... algo más. —Me guiña un ojo.

—Hablar solamente— le digo directa.


—Excelente, hay pocas buenas conversadoras. — dice mirando su celular y
luego a mi—Lo siento le escribía a una ex.

—¿Por eso estás acá?— digo bebiendo.


—Muy perspicaz— dice casi vaciando el vaso. — ¿Sabes bonita? si alguna
vez te enamoras no lo eches a perder por una falda.— Se ríe amargamente

—No creo que vaya tras una falda si estoy enamorada— digo parpadeando
sorprendida.
—¡Mientes! todas mentimos— dice algo arrebatada.

—¿Entonces engañaste a tu ex?— digo sin intención de pelear con una


ebria.
—Si— dice. Bebo en silencio, ella resopla en su asiento.
—Soy profesora en una maldita universidad. Lo tenía todo, un trabajo
estable, una novia de años, una linda casa. La conocí en donde trabajaba
cuando apenas teníamos 23 años y éramos estudiantes.— sonríe
rememorando.— Aunque no estudiábamos lo mismo, nos esforzábamos por
estar juntas a pesar de lo distintas que éramos. Pero cuando me gradué...—
dice sin mirar a ninguno punto fijo— teníamos muchos sueños y yo me
sentía la puta diosa del mundo, eso me hizo hacer estupideces.
La observo como una nieta que mira a su abuelo con interés mientras el
rememora alguna guerra mundial. Me mira y yo la miro con un silencio
respetuoso.

—Porque eres simpática te contaré el resto. — se ríe— pero necesito otro.


Le sirven y toma otro trago.
—Un día llegó al colegio una profesora nueva. Yo enseñaba cálculo y ella
estadística. ¡Joder era estupenda! tenía el pelo castaño así como el tuyo —
me mira coqueta— y los ojos azules y ¡wow! ¡Qué pechos!— dice con una
risita — ...te surge la pregunta joder ¿a esta le gustaran las tijeras?— me rio
por la poca sutilidad.— Pero en fin yo tenía una relación y la ignoré por
unas semanas. Luego pensé '' bueno si no se entera no pasa nada, será algo
de una vez y después nunca más''.— Dice como culpándose— ...pero no.
—¿Te gustó?— pregunto.
—Me encantó— se ríe triste— Recuerdo que lo hacíamos en cualquier
salón. Era algo tan hormonal— murmura— es que se me mojaba hasta la
conciencia.— se ríe. — No creas que no amaba a mi novia, pero ella era del
tipo tierno, en cambio mi colega era de esas fogosas. Claro, me pesaba
como el infierno pero no podía decirle que no. — masculla. No puedo estar
de acuerdo con esta tipa, pero quiero saber la parte en que la mandan al
carajo por caliente. — Hasta que un día me fue a buscar...— resopla.
Eso suena a que estaba más arrepentida de que la fueran a buscar que de
tirarse a la otra profesora.

—¿Escándalo? —Aventuro.
—No— dice.— Hubiese preferido que me gritara. Me vio ahí
prácticamente con la cabeza metida en los senos de la otra... — estoy
absorta— pero se dio vuelta y se devolvió, se fue ese mismo día y 6 años de
relación por la borda— dice mientras una lágrima se desliza por su mejilla.
No puedo sentir lástima por ella. Si me hubiesen hecho eso me muero.

—¿Y hace cuando pasó eso?— digo bebiendo.

—Hace casi un año.


—¡¿Casi un año y aún le mensajeas?!— me sorprendo.
—¿Algún problema?— frunce el ceño. Trago saliva.
—No.

-¿Nunca has engañado acaso?


—No.
—¿No te has magreado con alguna del trabajo?
—No— Pero si Nicole quiere...
—Ah joder, estas en peligro de extinción— bromea.
—Quizá— digo con el pecho inflado.

—Dime, ¿Cómo la jugarías en una situación como la mía? No sé qué más


hacer —resopla.
La veo triste, pero sinceramente... eso es algo que no se perdona fácilmente,
al menos yo no lo haría... y ya ha pasado un año. Quizá conoció a alguien
más...
—Si dices que quizá conoció a alguien te dolerá— me advierte bebiendo.
—¿Qué has hecho hasta ahora?— evado el tema.
—Mandarle mensajes cada vez que puedo. Cambió su número pero una
amiga suya me adoraba y me dio el nuevo dos veces así que se rindió—
dice orgullosa ¡Loca de mierda!— Un par de veces fui a verla al trabajo,
aunque se enojó mucho y me dio miedo, así que me fui y la dejé llorando
ahí. Quizá debería ir de nuevo... — Dice pensativa.

¡Cómo que la dejó llorando! La miro sin saber qué cara poner.
—A... ¿Algo más?— digo entre la rabia y la sorpresa. Mierda yo sabía que
escuchar historias ajenas no era lo mío.
—No— susurra— sólo le escribo que la amo, que me siento sola, que estoy
triste, que la extraño y que nunca más volveré a cagarla.
Señores tenemos una ''yo, yo y yo''.

—¿Y no te ha interesado cómo esta ella? a veces una persona necesita


tiempo— Me indigno.
—¿Tiempo para qué? el mundo no espera.
—Pero se supone que tú sí. ¡Caramba mujer!, esa tipa necesitaba llorar y
pensar.
—Si dejo que lo piense me deja.— Dice terminándose el vaso.
Estoy temblando de rabia.
—Eres una perra egoísta.

—Gracias— se ríe— ahora vete niña.


—¡Tengo casi 30! —exclamo.
—Bueno yo 31 así que obedece.— Dice pidiendo otro.
No pienso rebajarme a discutir con una ebria, así que tomo mi vaso y me
siento donde estaba.

—¿Qué pasó? ¿Te querías tirar a la rubia?— me molesta Angie.


—No, sólo conversábamos— digo un poco enojada y tocada aún por la
historia. Que habrá pasado con su novia ¿estará bien? Pobrecita... y aún
recibe sus mensajes ¡Argh!
—... ¿y te dejo impactada eh? — dice Fer mirándome.
—Pues, era una historia con una ex!— Digo con rostro trágico.
—¡Ah no! ni lo menciones, en este mundo encontrarse a una persona fiel
cuesta. ¡Mujeres malvadas!— Dice con dramatismo.

—No todas— dice Sandra mirándola enfurruñada.


—¡Sólo decía amor!— dice dándose cuenta del comentario.— ¡Tú eres la
''más mejor''!— gimotea.
—''¿Más mejor?''— me río
—Cállate no ayudes.— Me dice pegada a su novia. En los cinco años que
llevan, no deja de ser así ningún día, Sandra debe tenerlo más que digerido,
así que sólo se ríe y acaricia su corto cabello desflecado. Me río también y
me quedo con ellas hasta la medianoche, cuando veo a Jessica besarse con
una pelirroja y decido que ha sido demasiado para mi esta noche.
Capítulo 3: Cita

Han pasado dos semanas desde que entre a trabajar, realmente me he


adaptado bien, todas las personas que están aquí se conocen. Es como una
gran familia y esas cosas cursis. He hablado con todos, tenemos a Margaret
y Paul un matrimonio que lleva unos años, sin hijos. A Diego, el condenado
es hijo del jefe, ya me extrañaba tan joven y tan buen trabajo, igual es
simpático. A Hugo, un veterano que poco se siente en el ambiente. A
Carolina, que es algo cambiante, a veces de buena a veces es mejor
ignorarla. Nicole, conversamos todos los días, ahora al menos coqueteamos
más seguido, es una mujer con la que puedes hablar lo que sea sin miedo de
cagarla. Aunque somos algo distintas y su perfume sea intenso. (Nariz
sensible, supongo que es imposible que me agrade todo de alguien) Pero...
¡es tan hermosa! Tiene unos labios tan bien cuidados, siempre la miro
embobada cuando se pone su labial. Una vez me descubrió y me guiñó el
ojo. No he podido invitarla a nada, generalmente llega y se va echa un rayo
cuando es hora de irnos; además no nos conocíamos tan bien, ahora creo
que somos lo suficientemente conocidas para pasar algún tiempo juntas... y
besarla ¡Oh sí! Añoro rozar esos labios con los míos.
Luego, esta Kate, la rara del trabajo o algo así le dice Nicole, no se llevan
mal. Sólo no combinan, el trato es amistoso y ya.
En mi caso no lo sé muy bien...
[...]

Días atrás:
Termino el libro feliz, leo hasta el pequeño texto al final del libro ''tomo
cero'' y frunzo el ceño. Llevo 3 días leyendo aquí después de trabajar,
además la presencia de Kate no es molesta. Aunque siempre me voy
primera, me pregunto si se irá a su casa alguna vez.
—Eh uhm ¿Kate?—Digo como si me fuera a gritar por interrumpirla.
—¿Si?—dice leyendo.

—¿Sabes por qué este libro dice ''tomo cero''?


Frunce el ceño.
—Porque es el tomo cero claramente.

—Muy graciosa—me indigno. Se me pasa cuando recuerdo que se supone


que esta mujer no bromeada.— ¿Sabes cuál viene después?
—¿Qué viene después del cero genia? — Levanta una ceja. Me rio
avergonzada.
—Ya vale.— Me levanto y pongo el libro en la vitrina. Esta vez sin errores.
Leo las portadas y la miro, está leyendo con un rostro divertido. ¿Se está
burlando de mí?
—¿Te estas burlando verdad?—la apunto y mi codo se golpea contra la
madera. Me lo sobo y me levanto la manga de la blusa, ella me mira
aguantando la risa. Estoy segura de que soy torpe, pero curiosamente esto
se multiplica en las ''tardes de lectura con Kate'', como las llamo dentro de
mi mente.
—La verdad si, lo siento. Eres molestable Alejandra.— La miro anonadada
¡Me dijo Alejandra! No sé por qué me pongo feliz pero joder ¡Me dijo
Alejandra! Carraspeo, debe ser que es porque es un logro que ella te hable.
—No te acostumbres— digo algo herida— entonces ¿Cuál viene?
—Tienes varias opciones, ''El testamento de Sombra'', ''El testamento de ''el
Gris'' ,''El testamento de MAD'' y ''El testamento de Nilia'' por ahora.
—¿Y qué me recomienda la casa?— bromeo. Sonríe, la miro sorprendida.
Sus labios son más rojizos de lo normal, debe ser tu tez, no me parece que
use labial.

—El testamento de Sombra.


—Perfecto— sonrío. Lo busco y ella se ensarta en su lectura.
No lo encuentro maldita sea.
—Segunda fila cerca del centro. — Dice sin mirarme.
—Ah... gracias— digo, lo encuentro y sigo leyendo.

En fin, hemos cruzado un par de frases por día y ya. Tenemos la decencia
de despedirnos y saludarnos y no la he vuelto a ver en el edificio.
Me leí dos libros y hoy inicio el tercero. Recuerdo que el viernes de este fin
de semana que pasó salía con mis amigas y decidí ir a casa a dormir un
poco y no pude, realmente me había acostumbrado a leer después del
trabajo, es decir es muy relajante y las historias muy buenas. El jefe si sabe
de productividad o eso creo.
— Hey ¿te has quedado después del trabajo?— pregunta Nicole antes de
irse.
—Sii, los libros están buenos. ¿No te gusta leer?

—No realmente— sonríe— prefiero hacer otras cosas.— Me mira coqueta


—Oh ¿Cómo cuáles? — Digo traviesa.— Quizá pueda acompañarte.
—Me gusta salir—sonríe — ¿te interesa?
¡Claro que sí!
Espera hazte del rogar.

—Me interesa— sonrío


—¿Qué tal mañana?— dice feliz.
—Está bien, ¿a dónde iremos?
—A beber, es viernes. ¡¿Qué esperas?! ¿o no te gusta?— hace un puchero

Contigo me gustará todo tranquila.


—Si me gusta. — Digo sonriente.
—Entonces déjamelo a mí— Me da un besito fugaz cerca de la boca y se
va.
Voy contenta a empezar el otro libro. Me siento y leo unas 50 páginas
cuando el calor de la oficina me invade, empiezo a pestañear más lento y
me duermo.

Despierto en la penumbra ¡y ya son las 8 pm maldita sea! me sorprendo.


¿Cuánto he dormido? ¡Hoy no pegaré un ojo! ¡Es que esta tan calentito! ¡Y
huele bien! me tapo con la frazada. Al parecer Kate no vivía aquí, pienso
viendo el sillón desocupado.
Un momento... ¡ni que esto fuera cama! Tomo la prenda que me cubre y
prendo la luz y es... un abrigo. Me parece que es de Kate, pero ella
¿preocuparse por mí? Lo dudo...
Lo observo bien y si, no cabe duda. Miro a todos lados como psicópata y lo
huelo avergonzándome de lo que hago, no es nada personal. El olor es
suave, no sabría describirlo, me relaja y es un poco adictivo... me rio entre
dientes avergonzada de pensar eso. Aunque debe ser por ese motivo que
dormí tanto esta tarde. ¿Debería llevarlo conmigo? Decido que si o se lo
pueden robar, nunca se sabe. Me voy al auto y llego a casa a comer (¡estoy
famélica!)

Llego al otro día a trabajar y Kate está tecleando en el pc de su mesón. Paso


sigilosa y dejo el abrigo detrás de su asiento.
—Gracias— dice sin detenerse.
—Gracias a ti de hecho— sonrío—Dormí muy bien.
—Y roncaste muy bien— frunce el ceño mirando la pantalla.
—Yo no ronco—La miro feo.

—No me dejaste leer.


¡Qué vergüenza!
—Lo... lo siento.— Digo sin mirarla un poco avergonzada. —La edad.
Me mira dudosa— ¿Qué edad tienes?

—29.
—Ah— masculla.
—¿Y tú?— yo le doy unos 28 con suerte.
—30.
—¿¡QUÉ!?— Kate me mira horrible.
—Cállate.

Niego con la cabeza y me siento a trabajar. Que se joda. Treintona.


Un par de horas más tarde voy al baño. Me abrazan del hombro mientras
me lavo las manos.
—¿Conoces este lugar?— Ah es la voz de Nicole. Miro su celular. Es...
—¡Es el bar donde vamos con mis amigas!

—Entonces si— se ríe. — Fui un par de veces con unas amigas. Tiene
buenos tragos— comenta.
—¡Los mejores!—digo feliz ¡No sabía que frecuentaba esos lugares homo!
¡Tengo una oportunidad! — ¿Iremos ahí?
— ¡Ooooh yeah! te veo dentro a las 8— dice guiñándome el ojo y cerrando
la puerta. ¡Genial!
Terminamos de trabajar, me levanto y tomo mis cosas. Veo a Kate sentada
leyendo, siento una especie de pesar en el pecho; supongo que me
acostumbré, sonrío internamente. Pero se vienen más días, lo de hoy
amerita no leer.

Llego a las 8 y veo a Nicole mirando su celular en la barra con un vaso al


lado.
—Hey empezaste sin mí— digo como saludo.
—Lo siento, entré y había una barra, unos vasos y alcohol... Y una cosa
lleva a la otra. — Me mira fingiendo arrepentimiento. Me siento al lado,
pido para mí y la miro; esta con unos botines, unos jeans preciosos y una
blusa rosada de un tono pastel.
—¿Qué ves?— me mira coqueta.
—A ti, te ves bien— sonrío.
—Oh vamos, tú estás bien buena— se ríe.

¡Me dijo que estaba buena! ¡Me dijo que estaba buena!
—Gracias— sonrío. La verdad estamos algo parecidas, solo que yo uso
colores más oscuros y una chaqueta simple.
—De nada. Entonces Ale. Cuéntame de ti. ¿Qué te gusta hacer?— Me
sonríe.
—Pueees, me gusta leer, ver documentales y salir con mis amigas.— digo
un poco avergonzada. Se dará cuenta de que soy aburrida.— ¿Y a ti?
—Que tierno— dice entre risas — Bueno yo prefiero los programas de tv,
ya sabes, los reality shows, el drama, la música fuerte, la fiesta y al igual
que tú salir con amigas.

Carajos, llevo odiando a mis vecinos cuando suben la música. Lo demás me


parece muy normal, me da confianza.
—Suena bien.
—¿Alguna relación?— me da un golpecito en el hombro con el suyo.
Cómo me pregunta eso ¡no saldría de esta manera si estuviera con alguien!

—Claro que no. Tuve algunas hace años, pero fueron un desastre.
—¿Ah si? ¿Por qué?
—Humm, la primera, me duró unos 5 meses y me terminó para empezar
con otra. La segunda duro un año y pues, se apagó la llama, pero quedamos
bien... y la última, prefería tener más parejas que lo normal. - Pienso
hastiada, que me diga que era su favorita no ayudó en nada.
—¡Guau! no suena a que seas muy suertuda —dice mirándome con los ojos
como platos.
—Ah, impresióname— bromeo sentida.
—La verdad a mí me va mejor, pero relaciones serias he tenido unas 3.
Aunque cuando iba en secundaría cambiaba de parejas seguido. El primero
me aburrió, duramos como 6 meses. La segunda me celaba mucho y la
engañé con el primero para que me dejara en paz y la tercera pues, fue
genial duramos 4 años. Pero francamente no éramos la una para la otra.

—Pero fue harto tiempo— odio esas relaciones, me da una fobia horrible
pensar que me podría pasar.
—Sí, y creo que nos aburrimos.— Dice sin más— somos amigas de todos
modos, aun salimos.
—Eso es... genial— digo algo insegura.
—Claro, es divertido. —Sonríe. Le sonrío coquetamente.
Miro al lado al reconocer el ''ki'' de mi amiga. Ella va de la mano con
Sandra y achica sus azules ojos a mi dirección.

—Estúpida— digo traviesa. Nicole suelta una risita. Fer me mira, se ríe y
me abraza, nos saluda junto con Sandra y a nuestras dos amigas, Angie y
Noelle.
—¡Hey! ¿Qué hay?— me guiña el ojo mirándola de reojo — si quieren
puede ir con nosotras, prometemos no molestar, me guiña el ojo— ya lo
hiciste perra.
—No sabía que vendrías hoy— la miro indignada.
—Es viernes nena— se ríe.— ¿Entonces vienen?

No sé qué decir pero antes de que abra la boca, Nicole dice ''Claro'' feliz. Se
me olvidaba que no tiene problemas de integración, eso es bueno.
Nos sentamos y Nicole habla con mis amigas sin problemas. Bueno son
todas unas alcohólicas fiesteras, así que eso es genial. Miro mi celular, las
nueve. Kate ya debió irse, de alguna forma leer no es un hábito poco
atractivo para mí de pasar un viernes; recuerdo que muchas tardes lo pasé
así en mi casa. Hasta que Fer llegó a mi vida y me dijo que nadie quería a
las ''empollonas'' pero que era broma que ella igual me adoraba y que
saliéramos a celebrar.
Si... ni yo lo entendí bien. Lo tomaré como un: ''eres una empollona y lo
acepto pero salgamos a beber más seguido joder. ''
Se me resbala el celular, blanqueo los ojos cuando choca contra el vaso.

—Cuidado zopenca— se ríe Fer sujetándolo — con la bebida no.


—¡Podrías tener un hijo igual!— gimoteo.
—Joder, espero que no— dice Sandra al lado de ella. Nicole me mira con
extrañeza.
—No sabía que fueras algo torpe— dice en una risita.
—¿No te molesta o sí?- pregunto bebiendo.

—Hmm me da igual— dice encogiendo los hombros, Fer la mira pensativa


y bebe. Sonrío. Uf, sé que eso no le gustaría a nadie, así que me siento
afortunada.
Pasamos la noche conversando y me percato de sus coqueteos, me toca la
pierna, la mano etc. Me emociona, aunque a las 3am ya están todas
desperdigadas y Nicole está riéndose más allá con una tipa mientras viene
de la barra y se sienta a mi lado.
—Wow esta noche ha sido genial— comenta feliz.
—Hmm— me siento un poco solitaria.

—¿Estás bien? ¿tienes sueño?— me pregunta cómo no creyéndoselo.


—No— sonrío— estoy un poco mareada, eso es todo.
—Dímelo a mí —se ríe— Pero eso tiene cosas positivas.— Sentencia
mirándome con intensidad.
—Ah... ¿sí? — Dios, eso hizo que me pasaran cositas.
—Claro— se acerca coqueta besándome. Me sorprendo como el infierno
pero no me detengo ni un solo segundo, siento su lengua jugueteando con la
mía. ¡Por dios me estoy besando con mi compañera de trabajo! Se separa y
me guiña el ojo. Yo sonrío imbécilmente.

Otro, otro, otro...


Así pasamos una hora más, besándonos como almas que lleva el diablo y yo
¡vaya! siento que lo he hecho bien, me dio un último beso antes de mirar su
celular e irse. Después no tardé en seguirla, de todos modos hoy vine aquí
por ella. Llego a mi casa y me pregunto si habrá llegado bien... Decido que
sería buena idea al menos mandarle un mensaje si es que está durmiendo ¡y
me doy cuenta de que no tengo su jodido número! sólo nos encontramos y
ya. Ay, error de principiante... me recuesto en el sillón amargada por mi
idiotez.
Paso el sábado recostada pasando un poco la resaca cervecera y el domingo
leyendo en mi cama llenándome de carbohidratos. Es una lástima que no se
puedan sacar los libros del trabajo, este ya lo he leído varias veces.
Estúpido y sensual Harry Potter.
El lunes me despierto con toda la emoción de ver a Nicole. Admito que
estoy algo avergonzada, en condiciones normales, no me hubiese atrevido a
besarla. Aunque sospecho que ella sí, así que está todo bien, me convenzo
de que será un día muy bonito.

Capítulo 4: ‘’El mundo es un pañuelo’’


Llego el lunes, feliz. Nicole me ve, me abraza y me saluda como siempre.
Yo sonrío y me siento a trabajar. Me gusta esa capacidad que tiene de hacer
''como que nada pasó'' después de todo estamos en el trabajo. En el
almuerzo estuvimos como siempre con nuestros compañeros. Menos Kate,
que para mi sorpresa está escuchando a su primo con cara de angustia ¿Qué
le dirá para que esté así? Él le acaricia el cabello con una sonrisa lastimera,
mi sorpresa es tal que creo que me vio. Cuando sentí su mirada hice como
que no vi nada y desvío la vista ''¡que linda es esa mancha en la pared!''
Espero que con los besos, Nicole me haya traspasado esa habilidad jodida
de disimular. Porque al menos yo, soy de las que mienten y les da ataque de
risa.
La veo algo afligida en el trabajo, a veces es como si mirara la pantalla pero
a la vez no y dejará de teclear. ¡Qué rayos! a la salida la veo ponerse su
abrigo. ¿No se quedará? Como siempre Nicole me da un besito coqueto en
la cara y se marcha. Yo camino hacia el mesón más alejado ''como que no
quiere la cosa''

—Kate... ¿Todo bien?


Me mira fijo y me pongo algo nerviosa me acomodo el cabello y al bajar el
brazo, paso a botar su calendario en el mesón.
—Mientras no botes algo sobre mi cabeza por error, diría que si— dice
colocando el calendario.
—Hey, solo es... un problema— ella sonríe sin mirarme.
—No te burles— me indigno un poco entretenida.
—No creo que sea un problema—murmura—puede que seas algo
despistada.
—Bueno no tengo que ser despistada para saber que tienes cara de tragedia.
Me mira y frunce el ceño. Trago saliva. Esto me pasa por intrusa.
—¿Por qué tendría que decírtelo a ti?

—Pues, porque soy tu compañera de lectura.


—Nadie te obliga— dice tomando sus cosas.
—¡Bien!— mascullo enojada. Me da una mirada y se va sin decir nada.
Voy al baño a echarme agua fría en la cara ¡estúpida Kate! Miro la vitrina y
pienso en si puedo leer algo hoy, pero me hierve la sangre pensar en libros.
Bajo después de guardar mis cosas y tomo el ascensor, apenas abro la
puerta escucho unas voces.
—¡¡Deja de complicarlo más!!- ...

—Cierra la boca— ¡Kate!— Déjame tranquila.


—Es que no lo entiendes, fue cosa del momento. ¡Nunca más la vi!
—No me importa.
—... ¡Ni he visto a nadie más! ¿Ni un poco de consideración con eso?—
Continúa. Camino, reconociendo esa voz, sintiendo que mis tripas
desaparecen lentamente.
Escucho un gimoteo

—Debiste haberlo pensado antes.

Veo a Kate y me quedo de piedra con la boca abierta, esta mirando hacia el
suelo y Jessica la tiene de los hombros ¡ESA! ¿¡CON KATE...!?

— ¡¡Ya ha pasado un año Kate!!


Me duele el pecho de sólo caer en la cuenta de que ella es la victima de esa
historia.
Levanta la cabeza, puedo ver sus lágrimas brillando en su pálida piel.
Nunca en mi vida imaginé verla así.

—Nunca te lo voy a perdonar...— Dice con su tono monótono. Sin embargo


puedo ver una tras una las lágrimas, con sus manos se cubre los ojos y baja
la cabeza. Siento un miedo terrible pensando en que quizá, el sistema
nervioso le juegue una mala pasada.

—Sólo fue un magreo Kate, ¡no he vuelto a tocar a nadie!


No sé cómo rayos estoy caminando, mis pasos son tan ligeros que creo que
se deben a que la rabia que tengo sube como un volcán hasta mi cerebro; o
porque me preocupa que le haga daño agitándola así de los hombros... de
todos modos que esa perra malnacida la toque ya es suficiente estímulo.
Jessica desvía la mirada y mi puño se estrella en un pómulo de su cara. Cae
al suelo, huelo levemente a alcohol, joder esta mujer sí que se echó a perder.
Me pongo del lado de Kate, al frente de donde cayó la perra esa, escucho
débiles sollozos en mi espalda. Pero la idiota que tengo al frente ya la ha
molestado lo suficiente. Tengo que ayudarla de alguna forma ¡y no puede
ser a golpes!

—Que mierda, ¡yo a ti te he visto!— Se enoja mirándome.— ¡¿Acaso la


conoces?!— se pone de pie débilmente.

—Si— digo apretando los dientes. —Lárgate.

—No me pienso ir de aquí, que te hace pensar eso zorrita. ¡Esto es entre ella
y yo!— grita

—Ya no más... ella... ella está conmigo— digo tragando saliva esperando a
que sea convincente. Quizá con la rabia que tengo, lo deje pasar. Por la cara
que puso me creyó...
—¡Eso no es verdad!— grita viniendo hacia mí. Pero está tan fuera de sí
que la empujo y ya. Creo que le gano por un par de miserables centímetros
que no pienso desaprovechar.
—¡Me la quitaste!— Dice mirándome con un odio que me da algo de
miedo.

—Tu sola la perdiste Jess.— Digo tratando de razonar. Me da una mirada,


retrocede.
—Esto no se va a quedar así.

Se va en un auto y lo que más me indigna, es que la perra conduce bien a


pesar de tener alcohol en la sangre.

Mierda sólo pido que no vuelva.


Giro la cabeza esperando ver a Kate detrás pero no está, va a su auto. La
miro incrédula, noto que está algo temblorosa y espabilo.

—¡¿Te quieres matar?!—Digo cerrando su puerta de golpe.


—Déjame en paz— murmura tratando de echarme a un lado.

—No Kate, espera— suplico.


—Alejandra lárgate— me mira y sus ojos están algo rojos. El dolor que veo
en ellos me deja mirándola largo rato. Sus ojos de aguan de nuevo y la
abrazo fuerte. Se aferra a mi blusa cerca de los hombros y llora
desconsolada. Me quedo en silencio oyéndola sollozar, en estos momentos
es cuando pierdo toda mi fe en el amor. ¿Cuánto habrá tenido que aguantar
por esa perra? La aprieto fuerte y ella no pone objeción. Me recargo en su
hombro.
—Sácame de aquí.— Susurra.

—Déjame llevarte. — Le digo en voz baja sin soltarla. Asiente débilmente.


Sube a mi auto. Vamos al edificio. Tomo una drástica decisión en el
ascensor, la veo levantar su mano y la bajo con delicadeza. Aprieto el ''8''.
Kate me mira

—Creo que has estado demasiado tiempo sola.

—Sólo necesito...— y sus ojos expresan lo que quería decirme.


—Lo sé, ven conmigo. Prometo que no seré una molestia.

Entro con ella a mi habitación. La recuesto y la apego a mí como estábamos


en el estacionamiento. Algo me dice que no había llorado antes. Pobrecita
enserio... sé que quizá sea molesto compadecerse, pero ¡¿acaso se puede
sentir otra cosa?! Además es Kate joder. Es tan... no sé, no me imagino
como pudo haberla engañado. Cierro los ojos y me recargo
inconscientemente, beso su frente y me recuesto oliendo su cabello. Me
recuerda a cuando desperté con el abrigo... mientras ella cesa sus llantos yo
me voy relajando.

4 horas después.

Despierto abrazada a Kate, ella tiene su brazo en mi cintura y respira


tranquilamente, acaricio su cabello y en la penumbra veo su rostro, es
bastante bonita, aún no creo que tenga 30. Sonrío recordando su rostro
enojado, parece más joven que yo incluso, aunque solo nos llevamos un año
de diferencia. Decido ir a buscarle una pastilla, apuesto a que le dolerá la
cabeza cuando despierte; así que encuentro unas y saco un vaso de agua.
Regreso y veo sus ojos abiertos con una mirada desolada a la cama.
—Toma— le acerco ambas cosas, me mira frunciendo el ceño.

—Es para la cabeza.

—Ah— murmura. —Gracias.


—De nada— digo mirándola algo perdida.

Me devuelve el vaso y lo dejo en la cocina. Regreso y me recuesto al lado,


ahora que está tranquila me da vergüenza acercarme.
—¿Quieres hablar?— digo de la nada recordando.

—No lo sé— suspira. La miro y ella me observa.


—Alejandra...

—¿Si?
—¿Por qué se conocían?

¿Debería omitir la parte en que me trataba de coquetear? Decido que sí.

—Un día, estaba en el bar que ella frecuenta...ESPERA... —digo


sentándome. Ella pega un salto y me mira indignada.— ¡¿TE GUSTAN
LAS MUJERES?!
—No, fue todo un montaje.— Me mira horrible.

—Ya ya, lo siento. En fin estaba en la barra y humm ella me habló, y nos
pusimos a conversar. —Me mira fijamente— y pues, me conto.... Todo.
Creo

—Genial— suspira.— No quiero saberlo.


—Yo tampoco quería saberlo, me sorprendió mucho y jamás imaginé que
fueras tú. — murmuro.
—Sólo dime una cosa...— dice algo triste.— ¿No fue la única vez verdad?

Me mira y sé a qué se refiere. Resoplo

—No.— Ella se acurruca y me dan ganas de acercarme pero me quedo con


cara de ''me mandará a la verga'' hasta que me mira.

—Kate, no es mi intención reabrir heridas y es probable que ya lo sepas


pero... No le creas ni lo más mínimo y menos lo que te dijo hoy, que se
joda. —Recuerdo enojada cuando se besó con la pelirroja en el bar.
—Sabes, no es tanto por lo que pasó, eso simplemente lo acepté, no había
nada que hacer... Es más que nada que ya estoy podrida con esto—dice —
trato de superarlo y reaparece siempre— suspira.
—Bueno técnicamente ahora que tienes novia, supuestamente. Quizá te deje
en paz.— Digo mirando la pared.
—No lo sé, eso espero. Lo siento por las molestias.— Susurra.

—No es ninguna molestia—digo pensando en la mentirilla.


—No es eso, probablemente aparezca.— Dice jugueteando con sus manos.
— Es muy insistente.

—Entonces tendrá que traer una bolsa con hielo— me indigno, las
comisuras de Kate se tensan, la miro creída.

—No me imagino como alguien así estuvo contigo— me sincero.


Si, ahora es cuando lo echo todo a perder. El rostro de Kate se vuelve serio.

—Ella no era así. Supongo que la gente cambia.


—Pero el amor no. — Digo obstinada.

—No lo sé.— murmura. — Si de algo no quiero saber es de amor.


—Oh vamos, no puedes prohibírtelo sólo por una zorra egoísta que sólo
piensa en su...

—Ya entendí— masculla— de todos modos me la hiciste difícil— me mira


levantando una ceja.
Vaya, así que sabe poner caras sexys.

—¿Por qué?
— Le contará a mis ex amigas tu mentira... espero que no frecuenten el
mismo bar.

—Se joderan bien jodidas. — Digo solemne —¿Ex amigas?


—Ya sabes, le creyeron más a ella el arrepentimiento.

—Que lindas— ironizo.— ¿Qué acaso creían que había salvación de


relación?— aventuro.

—Eso pasa cuando perteneces al mismo circulo.— Resopla— Algo como


''llevan años'', ''son cosas que pasan''.

—Putas— me indigno. — Putas todas— me cruzo de brazos, miro a la


pared.

Me mira divertida.

—¿Estás haciendo maña?


—Soy una mujer adulta, seria, madura y responsable...

—... que estira el brazo y bota algo— susurra.

Hago un puchero, da una risita débil. Se incorpora en la cama.


—Tengo que irme.

—¿¡Tan tarde!?— me mira


—Vivo abajo.
—Ah cierto— recuerdo.— ¿Quieres que te vaya a dejar?

—Puedo llegar tranqui— me toca la cabeza quedamente y se para— Tengo


que bañarme he ir decente mañana al trabajo.
—Ah cierto— Mierda a todo esto yo también necesito bañarme.

Ella se va y me baño. Me recuesto en el lado que estuvo Kate.


El olor no tiene nada que ver lo juro.

Al otro día:
Llegue algo preocupada, pensé que Kate iba a estar mal. Pero no, es tan
horriblemente eficiente, que siento que me van a despedir a mi tanto mirarla
de reojo.
Luego de almorzar voy al baño, me lavo las manos y en lo que boto y seco
el papel me empujan adentro de una cabina, miro con temor y en cosa de 1
segundo me estoy besando con Nicole.

¡Que sexy! Aunque sea un baño. En realidad no lo tomaría como fantasía


pero aquí está todo tan limpiecito. Además Nicole es tan linda, tan sexy,
taaan.... ¿Fogosa?

—Hey espera, espera — digo agitada sintiendo su mano bajo mi polera ir a


terreno peligroso. — Aquí no.

Nicole hace un puchero.


—Que lástima, hoy te extrañaba y no como mi colega— me dice bajito,
dándome un repaso lujurioso.
—Bueno, el trabajo no es el mejor lugar...— Digo un poco complicada.

¡No quiero que me vean aquí haciendo cositas!

Nicole abre la puerta.


—Bueno ya podremos en otra ocasión— me guiña el ojo.
—Cuando quieras— sonrío coqueta.

Trabajo con una sonrisa reluciente y a la salida voy a la vitrina. Ahora que
termine los 3 después del tomo cero ¿Qué leeré? Pienso un rato y veo a
Kate ocupada en el mesón cerca de la ventana, ¿Qué hará? es tarde para
trabajar.

Me acerco.
—¿Qué haces? —Da un saltito.

—Eres torpe— me mira enojada y yo ''¿what?''— ...pero muy sigilosa.

—Una ninja— digo egocéntrica. La veo con una de las plantas que adornan
este lugar, sus manos tienen tierra y sobre el mesón una bolsa de algo.
—Pensé que había alguien encargado de esas cosas.
—Había, pero créeme, un vaso de agua todas las tardes es una idiotez—
comenta con reprobación tomando algo parecido a la tierra.
—¿Te ayudo?— digo como por inercia.

—Aléjate. No quiero que rompas una planta —me mira levantando una
ceja.
—¡Soy tan capaz como cualquiera!— ¡odio que me lo saque en cara!

—Está bien, pero no quemes nada.— Bromea.


—Sabes eres bien... bien....— me mira con el ceño fruncido ¿¡y se enoja!?
— olvídalo.

Me acerca la bolsa y trae otra maceta.


—¿Qué es esto?— digo sacando un puñadito. Me mira y yo lo pongo en la
planta, espera a que lo acomode y la miro levantando las cejas.
—Estiércol.
—¿¡QUÉ!?— digo mirando mi mano como si quisiera cortármela. Escucho
su risa. Es liviana y simpática, la miro y me río un poco; si no fuera a costa
mía me caería bien.
—Tranquila, quizá solo sea estiércol y desechos de agricultura pero están
tratados. Además después te lavaras ¿no?
—Claro que si— digo sentida, insinúa acaso que soy una sucia.

Trabajamos en silencio hasta que sólo quedan un par. Es relajante, me gusta


este clima. Me rasco la nariz y sigo. Hasta que levanto la cabeza y veo a
Kate mirándome con la misma expresión que pone cuando boto algo por
error.

—Que.— La miro esperando el comentario tan...Kate.

—Nada- sonríe.
—Kate. —Me mira— ¿Qué tengo?

—Te rascaste la nariz con la mano derecha.— Dice terminando lo suyo.


Hasta que por fin termino mi última maceta y le toco la mejilla dejándole
un caminito de abono.

—¡Ahora eres una de las mías! —digo corriendo al baño.


—¡Eres una infantil!— reclama enojada.

—Te lo mereces por todo el maltrato que he recibido.— Digo lavándome


las manos y la nariz.

—Eso es mentira, tú te maltratas sola— me molesta limpiándose. Niego con


la cabeza y me voy a mi hogar.

Los días siguientes fueron tal como los anteriores, trabajo, amigos, tardes
de lectura. El jueves estoy algo dubitativa. Se supone que vería a mis
amigas. Pero tengo un pequeño problema. Tomo el celular.

—¡Alooo!— escucho a Fer cantando.


—¿Qué pasa? tuviste noche buena— la molesto
—¡Cómo lo supiste!— se indigna. No sé por qué...

—Oye amiga, necesito de tu amistad.—Digo mirando mis manos


recordando el estiércol. Ah fue divertido.

...
—¡Hey! idiota responde, ¿te paso algo? —¿me había hablado?

—Eh ¿sí?— digo ida.

—Amiga ¿estás drogada?


—Nooo, es que tengo que contarte algo... ¿Recuerdas que conversé con la
rubia de mierda ebria del bar?
—Si... —me dice.

Y le cuento la historia, es decir, sin detalles. Sólo que es la ex de una eem


¿amiga? No me gusta... mejor colega. Y que la acosa y mentí y que
probablemente no sea buena idea que vaya unos días después de ''habérsela
quitado''.
—Hmmm bueno de golpearte no lo hará, la matamos entre todas— sonríe.
Ah mi amiga, tan incondicional.—Escucha, hoy Sandra tiene turno en el
hospital— Es enfermera— Así que vamos allá e impongamos ebriedad
¿Qué te parece? Además sospecho que tienes mucho que contar.
—Está bien— sonrío.

Llego y la veo con un enorme jarrón de cerveza, me da risa. La abrazo y me


siento y conversamos. Le converso del trabajo, de Nicole. De los libros, por
alguna razón, evito nombrar a Kate.

—Nos reímos por horas, me toman el hombro y entre risas giro y mi sonrisa
se apaga.

—¿¡Vienes por más!?— digo enfurecida de golpe. Mierda el alcohol no es


bueno.
—No me provoques perra, me pillaste tomada. Pero que te conste... —Fer
se para de golpe. Jessica la mira y no se inmuta, a pesar de que es más alta
que nosotras.
—No sé qué haces aquí con esa, pero te estoy mirando, un paso en falso y
Kate te deja.—Sonríe petulante. La miro horrible y se va.
Me siento enojada. Esa perra no deja de pensar en Kate ¡me enferma!
pienso tomándome el vaso y dejándolo con violencia.

—¿Quién es Kate?— me pregunta Fer sin anestesia.


—Su ex —mascullo— Le dije que era mi novia o no la dejaría en paz.

—Nunca me has hablado bien de ella ¿cómo es?— me mira y bebe.


—Es una colega, como Nicole.—Digo bebiendo — es callada, solo leímos
algunas tardes— digo mirando la mesa.
—Bueno no parece tiempo desperdiciado, al fin alguien te acompaña en tus
ñoñerías— se ríe.

—Sí— sonrío recordando el estiércol. Fer me mira.


—¿Y físicamente?

—Pelo negro, poco más abajo el cuello, Liso. Tez blanca, ojos café claro y
hum es un poco más baja que yo.

—Suena adorable.

—Lo es— bromeo— hasta que abre la boca.


—¿Es pesada?

—No. En realidad no sé. Ya sabes que ser torpe atrae el bullying— me río.
—¿Bullying?— se ríe —¿te trata mal?

—¡Claro!— digo bebiendo el vaso ahm... ¿Cuál era?— En realidad me


mira, se ríe y comenta algo de que voy a matarme o a ella por mi torpeza.
¿O algo así era? —Digo pensando mientras Fer me mira.

—Entonces no le molesta Ale— sonríe bebiendo.


—¡Claro que sí le molesta! si se me pasan cayendo las cosas en tu presencia
— me río— es como si aumentara mi mala suerte.

Ella sonríe.
—¿Qué?— pregunto algo ida.

—Nada y ¿Cómo vas con Nicole?


—Ah pues hoy nos besamos— digo emocionada.— Me arrinconó en el
baño aunque tuve que detenerla.

—¿Qué? ¿¡Por qué si te gusta tanto!?


—No voy a andar haciendo cositas en el trabajo idiota.—Me río.

—¿Sabes? cuando conocí a Sandra trabajando en el hospital, en menos de 2


semanas ya habíamos follado por todos los baños.— Me mira.—...y una
camilla.
—Bien por ustedes ¿y si las pillan?

—¿Tú crees que pensé en eso? Antes jamás lo había hecho. Pero es ella.

—Hormonal— bromeo.
—Quizás— se ríe— Aun así es una experiencia súper única— dice con los
ojos brillantes.— Y ya nos vamos que estas media ebria.
—Yo diría que entera— bromeo. No soy ninguna imbécil, sé que estoy algo
ebria. — ¿Se puede saber cómo es que tú estás tan sobria?
—La costumbre me imagino— sonríe— tú sólo sales si yo te obligo.

Me espera una resaca horrible, y tengo que ir a trabajar. Por suerte nos
juntamos temprano.
Capítulo 5: El evento de libros
Despierto con el estómago algo descompuesto y el celular me viola el
cerebro.

''Oh cerveza, elixir sagrado que llenas nuestros corazones.


Nos haces volar tan alto que al otro día bajar duele''.

Gracias. Oda a la cerveza.


Luego de una ducha, me tomo un súper mega híper café cargadísimo que
me despierta. Realmente no tengo sueño, pero me siento.... Débil
cerebralmente.
Tomo el ascensor y maldigo a todos los idiotas del piso séptimo, es
frustrante tomarlo en el ocho y que pare en el siete, si alguien vive en
edificio me entenderá maldita sea. Miro con mi mejor cara de odio a Kate
que levanta una ceja.

-Hola- digo semi-odiándola.

-Lindo rostro.
-Ayer salí con mi mejor amiga a beber.

-Ah.-Kate me mira y veo en sus ojos un '' ¿Algo que contar? Ya sabes a que
me refiero''.

-Si- digo hastiada- estaba. -Resopla.

-Escucha...
-Escucha nada, esa zorra tiene que saber que no puede hacer lo que le
plazca. Además me amenazó.- Me río.
-Enserio Alejandra no tienes por qué soportar esto.

-No es ningún problema. Amo que me odie.- A ese comentario le falto una
pose de ''estupenda''
-Conflictiva- dice bajando y yendo a su auto, es uno blanco.

-¡Vaya se parece a ti!- digo de la nada. Kate levanta una ceja, mira el auto y
luego a mí. Se enoja.

-Muy graciosa.- se sube.

Suelto una risita y subo al mío.


Después de trabajar

-Devuélvele la calma a esta oficina- masculla Kate algo divertida fingiendo


enojo.
-Lo siento- gimoteo.

-Eres una idiota.


-¡Pero fue tu culpa también!- digo recogiendo unos 5 libros.

-Por eso te ayudo- dice bajito.


-¿hasta que lo asumes eh?. Hay madurez en ti- digo pesada recordando
nuestra discusión infantil.

-Cierra el pico. Yo estaba bien Alejandra, pudiste haber elegido otro.


-No.- Digo feliz.

Hace 15 minutos.
Estoy completamente segura de que un libro ayudará a que mi agilidad
mental se recupere, por suerte hoy el trabajo estuvo tranquilo. Si no me
despiden, nunca más bebo un jueves.

Estúpida Fer. Te adoro

Leo muchos títulos, me concentro en pensar cual es más interesante. Me


gustan fantásticos, pero que te dejan pensando horas en la historia. A ver, a
ver ilumínate.
Veo un título '' ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?'' wooow
¡robots! Estiro el brazo al momento que una mano se me adelanta. Miro a
Kate, ella me ve como si la hubiese insultado. Entrecierro los ojos, ella los
suyos. Me aferro al libro y al dorso de su mano, ¡que la saque!

-Yo lo vi primera- me enojo.

-Pero yo ya lo había tomado, ¿ves? Y saca tu mano.- se enoja.


-No pienso, quiero leer este libro ¡Tú ya has leído miles!

-Y tú unos pocos, hay muchas opciones nuevas para ti.

-Pero quiero leer lo de los robots- me quejo aferrándome a su mano. Me


mira.
-No tiene nada que ver.
-¿Ah? ¿Por qué?

-El libro te hace pensar sobre la delgada barrera entre lo natural y lo


artificial.

-Si ya lo leíste para que lo vas a leer de nuevo. Además suena cool.

-No le digas cool a un libro. – se indigna.


-No seas aburrida.

-No seas tú- se divierte.


Forcejeamos y empezamos a botar los libros de la vitrina.

-No voy a ordenar eso-Se queja Kate.- Suéltame.

-Suelta el libro.
Me enojo dándole la espalda y tomando su muñeca. Fuerza su brazo hacia
atrás, respira agotada y yo empujo el libro con todo lo que puedo hacia
adelante victoriosa. Pero lo que no calcule era que no opuso resistencia.
Kate choca de golpe contra mí, y yo con la vitrina haciendo que esta
empiece a balancearse con libros incluidos. La enderezo y siento libros por
mi cabeza. Kate hace un sonido de susto y me doy vuelta abrazándola
protegiendo su cuerpo con el mío poniendo una mano tras su nuca. Se me
cae un libro detrás de un hombro y por el dolor sospecho que era de esos
de historia universal.
-Auh.- mascullo luego del golpe sordo del libro en el suelo. Kate hace un
ruidito, la miro asustada; se está riendo. Sonrío y no puedo evitar seguirla.
-Eres tan idiota- se ríe. Me rio hasta que...

-¡Hey!- me doy cuenta. Ella se ríe más y la miro sonriente. Me doy cuenta
que no la he soltado y aún tengo mi mano en su suave cabello... Me separo
y sonrío mirando el desorden del suelo algo avergonzada.
Ahora:

Levantamos los libros y miramos el último. Nos volvemos a mirar y


soltamos una risita.
-Entonces- jugueteo.- ¿Quién lo leerá?

-Yo llevo más tiempo en la oficina.


-Yo soy más joven.

-Pero yo soy más baja.

-Yo probablemente me muera antes.


-Estoy de acuerdo.

-Entonces yo lo leo, si quieres puedes sentarte en mis piernas- levanto las


cejas.

-Eso sería como sentarse en las piernas de la muerte.- me mira feo.

-Está bien léelo tú, eres más rápida- me sincero. – Yo leeré otro.
Me agacho, lo levanto y se lo entrego sonriente. Me mira con las mejillas
algo rojizas, me sorprendo mirándole el rostro. Separo los labios y Kate los
mira, me recorre un cosquilleo.

-¡Hey aquí estabas!-escucho. Miro a otro lado de un salto. ¡Qué mierda fue
eso!

-¿Interrumpo algo? – dice el tipo ese primo de Kate. Ahora que lo veo de
cerca. Tiene el mismo cabello.

-No, sólo me pasaba un libro.- Dice Kate como si nada, la miro y sonrío
yendo a buscar otro y así no molestarlos. Entonces él se entromete en mi
camino y me saluda escrutando mi rostro.

-Mucho gusto, soy Leonardo, su hermano. También trabajo aquí. -De la


pura impresión lo salude con respeto. ¡Hermanos!

-Con razón- comento.- Se parecen bastante- pero sus ojos son café oscuro. –
Soy Alejandra.
-Sí, somos todos unos cadáveres.- Me río. –Pero yo soy menor por 3 años.-
continúa.

-Ya veo.- Digo algo sorprendida, pareciera que fuese mayor... quizá por la
barbita de chivo que se dejó.

-No sabía que Kate tuviera una amiguita acá.- la mira burlesco.

-Leo... ¿Qué quieres?- dice ésta arrugando la nariz. Y yo me dirijo a la


vitrina, no quiero interrumpir. Después de todo sólo soy una compañera de
trabajo.
Mientras veo unos títulos escucho.

-¿Y tú que dices Ale?- dice él feliz. Kate lo golpea con un libro.
-¿De qué?- pregunto perdida.

-¿No escuchaste lo que hablábamos?- dice él sorprendido.

-Claro que no, no soy ninguna entrometida.- Lo miro frunciendo el ceño.


Kate sonríe
-¡Eso acumula puntos!- dice feliz- ¡estas aceptada!- lo golpean de nuevo.
-¿Aceptada para qué?- pregunto con cara de idiota.

-No es nada, ignóralo. – Dice Kate.


-Lo que pasa- dice él sentándose en las piernas de Kate, ella rodea los ojos
y yo me río.- Es que iba a acompañarla a un evento de libros, escritores y
esas cosas. Así divertido- finge que duerme- en realidad como buen
hermano, iba a ir. Pero tengo turno, Soy guardia- dice él- y como veo que a
ti también te gusta leer me preguntaba si la quieres acompañar.

-Aam no hay problema- Supongo...

-No toques nada- me dice Kate de reojo.


-No me molestes- me cruzo de brazos. Ella mira enojada a la pared.

Él nos mira y se levanta.

-Bueno es el domingo a las 6pm.- Dice sonriente.- lo demás que Kate te lo


cuente. Se va.

Ella me mira de reojo.


-No tienes que hacerlo si no quieres.

-Ya dije que iría- digo orgullosa. –Me hará bien un cambio de aire.
-Bien.- Me dice abriendo el libro.- Te veo a las 5 y media en el
estacionamiento.

-Oka.- me siento y por fin nos dedicamos a lo nuestro.


Ha sido un feliz viernes pienso, bueno no hablemos del dolor que tengo
atrás en el hombro. Espero que no quede moradito.
El sábado me lo pasó en mi hogar, haciendo cosas tan interesantes como ver
tv, apachurrándome con comida y ver películas. Nicole nunca aparece los
fines de semana, sé por lo que me ha contado, que utiliza esos días para
dedicarse por completo a sus seres queridos, amigos más que nada. Que
energía. Al menos yo con una salida necesito días para recuperarme.
Bueno si me sigue abordando así en el baño yo no reclamo.

Llegado el domingo, tomo el ascensor a las 17.20. Algo me dice que si


llego tarde, Kate me deja el otro hombro morado.

Y si... me quedo morado.

Bajo y me pregunto si usaremos mi auto.


Se vuelven a abrir las puertas del ascensor y me pinchan la espalda.
-Me alegra que seas puntual- escucho, me da un escalofríos.
-¡Avisa que estás ahí!- me toco el pecho. Me mira

-Cobarde. - y se va a su auto. Voy al mío.

-Ven- sonríe irónica- no llenaremos el estacionamiento.


-Entonces ven tu- decido molestarla- En esta relación ficticia mand....-Me
mira.
-Está bien.

-¿Cómo está tu hombro?- me pregunta mientras conduce.

-Morado.
Se queda en silencio.

-¿Te sientes culpable?- La miro.

-No.
Luego de 5 minutos.

-¿Has ido antes a esta cosa que vamos?


Me mira horrible y sé que es por decirle ''cosa''.
-No.
-¿Y si nos perdemos?- retiene una sonrisa.

-De ti no me extrañaría. Puedes ir a niños perdidos.

-Molestosa.
Ahora que lo pienso Kate tiene una vena bastante jodedora.

Llegamos y hay mucha gente; es una especie de edificio antiguo al frente de


una plaza. Parte de mi pensó que sería una casucha con 50 Kates.
-Wooow- digo entrando, está lleno, lleno, lleno de libros y sobresale un
letrerito arriba de cada uno con cosas como ''Ficción'', ''Romance'',
''Thriller'', '' Latinoamericana'', ''Historia'', ''Religión'', ''Psicología'', etc.
Me voy al de ficción como perro atraído por un hueso y me toman por la
espalda.

-No desaparezcas así- Kate me mira feo. – ¿Ibas a ficción verdad?


-Siii- digo feliz.

-No se moverán de ahí. Vamos a la zona de autores primero.


-Está bien – puta vida.

Entonces nos sentamos y ella escucha a una tipa de unos 40 años hablando
sobre un libro. Seamos sinceros, leo los libros, pero no me importa quién
los escribe. Así que echo raíces por toda la salita mientras Kate y unos
cuantos empollones más miran a la señora como si fuese el mesías.
Salimos y muevo mi cuello.

-Gracias.- dice sin mirarme.- Sobreviviste. Leo a veces se duerme, es


realmente vergonzoso.

-No hay de que.- Digo atareada.

-Vamos a ver los libros Kate- hago un puchero. Sonríe.


-Ya, ya.

Entonces es cuando nos embobamos revisando títulos y leyendo


contraportadas, tome los que no estaban en la oficina de la saga que leía. En
eso busco a Kate y no la encuentro.

Creo que iré a niños perdidos.


Entonces la veo en el área de thriller tomando un libro.

-Permiso.
-Permiso señora.- Escucho a lo lejos.
-¿Ah?- Una señora me mira con desaprobación. Me muevo y voy donde
Kate.

-No desaparezcas- me indigno.

-Lo siento.- dice leyendo, veo por su hombro ''Un final perfecto'' John
Katzenbach.

-Vaya, este tipo odia a las pelirrojas- comento al leer la contraportada sobre
un asesino serial que promete un crimen perfecto hacia 3 mujeres pelirrojas.

-Sí, pero se ve interesante, me lo llevo.- Dice sin mirarme, me llega parte de


su olor. Kate no se mueve. Me doy cuenta de mi postura comprometedora y
pego un salto alejándome.

-Yo llevaré los que me faltan- se los muestro.


-Te encantarán- musita en voz baja. De repente toma ''El silencio de los
inocentes''
-¡La película es genial!- me sorprendo.

-Entonces el libro lo será aún más.- sonríe. Veo que recogió un canastito y
lo tiene lleno. La miro sorprendida.

-Estarás muy ocupada estos días.


-En realidad me tomo mi tiempo.
Seguimos mirando por horas, este lugar es como un paraíso de libros.
Salimos y mientras Kate deja las cosas en su auto veo a un señor con traje
blanco vender cabritas. Mis ojos brillan y Kate me mira con evidente burla.

-Eres como una cría ¿quieres ir?

-Siii- digo feliz. – Y no me digas cría.- me adelanto y compro una bolsa


más grande que pude ver.

-Sentémonos, no me voy hasta que devoremos esto- digo echándome unas 5


de lleno.

Kate resopla y buscamos un buen lugar y le ofrezco.


-Está bien- toma un puñadito

La plaza está llena de gente, algunos evidentemente (por la bolsa) vienen


del mismo lado que nosotras.
-Fue genial. -comento.- Pensé que sería un lugar lleno de empollones.

-¿Me estás diciendo empollona?


-Si- digo comiendo feliz.

-Bueno puede ser. Mi hermana también me lo dice.

-¿Tienes una hermana? ¿Cuántos son?


-Sí... somos cinco.

Alguien tuvo padres traviesos...

-¿Eres la mayor?- aventuro


-Si.
-Menuda paciencia.
-Más o menos, en realidad Leo y Gabriela parecen los mayores.
-¿Cómo son? – pregunto curiosa.

-Hmm Leo es el segundo, es el más paternal, sólo conmigo es infantil.-


Dice molesta, sonrío.- Gabriela es la consentida; es una hiperquinética y no
la soporto. Es igual a Cristian el cuarto. Y el último tiene 6 años.

-Debe de parecer tu hijo.- me río.


-Ni lo menciones, somos parecidos.- Dice mientras comemos.

-Qué lindo- digo con otras 6 en la boca.


-¿Y tú?
-Tengo una hermana, es mayor y es condenadamente seria; me gana por 10
años así que no fuimos muy cercanas.
-Ah comprendo. También hace mucho que no veo a Henry.

-¿El menor?
-Si.

-¿Y por qué no vas?- Kate pone cara de desagrado.

-Mis padres se enteraron de '' ya sabes que''- asiento.- Y creen que perdí mi
tiempo con Jessica, así que ir y que te insinúen que puedes conocer al hijo
del vecino, es una carga que no estoy dispuesta a soportar a esta edad.
-Ajá, que desagradable- digo hastiada.- Con razón no quieres ir.

-Si... –masculla. Boto la bolsa y caminamos de vuelta.

-¿Kate? –Escucho. Noto que Kate se tensa.


-Hola Carolina - dice sin ánimo a una mujer de cabello oscuro.

-¿Cómo has estado?- la mira con algo de tristeza.


-Bien.- dice Kate cortante.

-Deberías salir con nosotras algún día... No estará... ya sabes.- Dice.


En un impulso toco la mano de Kate con la intención de tomarla y ella
entrelaza su mano con la mía.

Su amiga repara en mí, mira nuestras manos.

-Ustedes son...
-Si- digo segura con una media sonrisa.

-¡Vaya! -Se sorprende- me alegro por ustedes. Cuando quieran pueden salir
con nosotras.- sonríe.

-Gracias- sonrío ¡No sé qué más decir auxilio! Miro a Kate.


-Nos vemos – dice sin más. -Tenemos trabajo mañana.
-¿Son colegas? ¡Qué lindo!- masculla

Kate me mira como diciéndome ''la cague'' y yo como ''no importa''


-Sí, ahí nos conocimos- realmente no pueden hacerme nada así que ¿qué
importa?

-Bueno, si nos vemos me cuentan – Guiña el ojo.- Adiós.- Dice y se va.


-Adiós- decimos bajo.

-Alejandra lo siento, no sabía cómo...


-No importa. Para eso están las compañeras de lectura.

Ella sonríe poco convencida.

-Kate tranqui. ¿Qué pueden hacerme?


-Si Jessica te amenazó, me va a molestar cuando te vea con alguien- dice
mirando el suelo.
-No tiene porque verme con alguien- sonrío.

-No entiendo porque te tomas estas molestias- Se detiene, me observa y veo


su rostro triste.
-No quiero que estés sola contra esas idiotas.- Me enojo - Sólo acéptalo y
ya.

Nos miramos y Kate suelta mi mano.


Abre la puerta del auto y toco su codo, me mira.

-¿Quieres que conduzca yo?


-¿Para qué?

-Es un ofrecimiento solamente- sonrío.


-Está bien.- Dice tragando saliva.
No sé por qué, pero mi intuición me dice que lo haga yo.

Subimos y conduzco hasta el edificio.

-¿Quién era ella?- pregunto al volante.


-Una ''ex amiga''- dice mirándose las manos algo triste.

-Se veía feliz de saber que tenías pareja... supuestamente. - me sorprendo.


-Sí y quizá ahora lo comentará aquí y allá.- se enoja.

-¿Ella fue una de las que te dijo que vuelvas?

-No. Pero todas son iguales.


-Te llevarías bien con mi mejor amiga- me río. – Bueno de todos modos que
se jodan.- Me ufano entrando al estacionamiento. Bajamos, le entrego sus
llaves y nos subimos al ascensor. Llega a su piso y sin pensarlo le beso la
mejilla. Nos miramos y sin decir nada deja el ascensor. Yo miro al suelo.
¡Qué rayos hice! le di un beso parecido a los que me da Nicole, fue un error
de... área. Ojalá no piense cosas que no son.
Capítulo 6: Nuevos planes

Llego el lunes, algo confundida. Kate ya está trabajando y ni me mira.


Suspiro y me siento. Quizá no pensó nada, ella no es de esas... como yo.

—¿Estás bien?— me dice una voz el oído.


—Estupendo— digo mirando a una Nicole sonriente.

—Te extrañé este fin de semana— me dice y yo recuerdo lo del domingo.

—Yo también me acorde de ti— El sábado...


—¿Qué hiciste de bueno? —sonríe.

—Ahmm la verdad, el sábado solo descansar y el domingo fui a un evento


de libros.—Sonrío a mi vez.

—¡Ah pero que ñoña! — ríe.

—¿Y tú?
—Pueees, fui a un pub el viernes, el sábado me junte con unas amigas y el
domingo fui a ver a mis padres— sonríe— ¿Quizá podríamos vernos un día
de esos?
—Me encantaría— digo embobada. Ella me guiña un ojo y se va a trabajar.
Terminando la jornada bajo al estacionamiento, hoy no quiero quedarme.
Creo que sería incómodo, al menos para mí.
Veo a Nicole pasando a mi lado y me toma la mano. Abre la puerta trasera
de su auto y me hace entrar.
—Oye que...— digo dudosa viendo como cierra la puerta.

—Pensé que te gustaría más esto que un baño.


—Aaaah, si mucho mejor. —Digo captando el mensaje. Nicole sonríe y me
besa. La sigo deleitándome con lo sexy que es, mete su lengua y se pone
sobre mí. Ella me rodea con sus brazos y yo empiezo a impacientarme.
Acaricio su estómago por debajo de su ropa y beso su cuello. Respira algo
agitada mientras subo mi mano a sus senos. De repente tengo dudas ¿se
enojará? Nicole parece que lo nota porque me coloca el pelo detrás de la
oreja y me lame el lóbulo.
—Solo hazlo— me dice con la voz rasposa. Me mira con lujuria y yo la
beso con intensidad apretándole suavemente un pezón, ella gime despacito
mientras le beso el cuello y le acaricio ambos.
—Vaya eres buena— susurra. Sonrío pasándole la lengua por el cuello y
besándola más. Se mueve un poco sobre mí y ahogo un gemido moviéndola
con violencia al asiento de al lado y poniéndome sobre ella subiéndole todo
y besando sus senos. Ella respira agitada.

—Vaya pensé que eras de las que lo hacía con la luz apagada— me
desconcentro y me río un poco.
—Pensaste mal — Nicole me mira coqueta acariciándome el trasero y
subiendo a mis senos. Me los aprieta y cierro los ojos disfrutándolo. Rodea
mi cuerpo con sus piernas y yo la beso desabrochando el botón de su jeans,
la miro a los ojos y le bajo lentamente el cierre. Ella se muerde los labios y
cuando me acerco a ella con toda la intención de besarla y hacérselo, suena
su celular.
—¡Por la condenada puta! —masculla. Me siento a su lado y respiro
profundo.
—¡Aló! ¡Si! ¡Si me acuerdo! ¡Sólo son unos minutos! Está bien— corta
resignada. —Lo siento Ale, en realidad iba donde unas amigas, te vi y
quería estar contigo...

—No digas más— digo besándola y saliendo del auto. Ella se va al asiento
de al frente.

—Espera, ¿no te enojaste o sí?


La miro, independiente de la calentura cortada, la verdad... es que acepto su
vida.—No, descuida— sonrío.
—Bésame— hace un puchero sexy. Sonrío y me inclino a la ventana
mientras ella me toma de la nuca y me besa.
—Nos vemos mañana— sonríe.
—Nos vemos mañana.— Digo alejándome y yendo a mi auto.

Voy a casa y aprovecho de leer un poco mis libros nuevos. Pienso en Kate y
el pequeño sonido que hace al cambiar de página, recuerdo que el primer
día casi me pegó por lo tosco de mis movimientos; me río sola y después
me doy cuenta de lo estúpido de mis pensamientos, niego con la cabeza y
me voy a preparar algo.
Llego al otro día, ella ni me mira y sigue en lo suyo. Resoplo y me abrazan
por detrás.
—Hola— susurra cariñosa. Yo le sonrío y me giro.
—Hola, ¿Cómo te fue?

—Bien, era Caro preguntándome como es que demoré tanto en salir.— Se


ríe y va a su puesto a trabajar

Me giro y miro hacia el fondo Kate me mira, resopla y sigue en lo suyo.


Siento un enorme peso, sólo somos compañeras maldita sea. Son ideas
mías.

Me siento a trabajar y cuando llega la hora de irnos recuesto mi espalda en


el asiento, pongo mi cabeza hacia atrás mirando al techo.

—Adiós— dice Nicole dándome un beso rápido en la boca. —Ups— Se ríe


abriendo la puerta.

—Me incorporo sorprendida. Miro al frente y Kate se pone su abrigo ¡¿se


va?!

La veo caminar hacia la puerta tomo su codo.


—¿Kate no te quedas?
—No— dice sin detenerse soltándose. La miro y tomo mis cosas con la
mayor velocidad que me es posible. Pasó a botar el mouse. ¡Puta madre!
vuelvo lo levanto y corro a la puerta. El ascensor está en el 2.
Bien ni modo. Abro las escaleras de emergencia y bajo rapidísimo al – 1.
Llego respirando agitada y Kate está acercándose a su auto.
—¡Hey!— digo corriendo. Me ve y yo pongo mis manos en las rodillas
resoplando. Pido tiempo. La miro.
—Kate ¿estás bien?

—Si. — dice.
—No hemos hablado desde el domingo— digo triste.
—No era necesario — dice sin mirarme.

—¿Acaso sólo hablas conmigo cuando es necesario?


Ella no me responde y se gira a abrir la puerta.
—¡Respóndeme!— digo poniendo mi palma en la puerta para que no la
abra.
Ella me mira con evidente enojo y yo también. A veces sé perfectamente
que pasa por su cabeza, pero ahora, es como si una barrera nos separara y
mierda que la odio.
—Alejandra no hagas estas cosas.
—¿Hacer qué?— digo mirándola.

—Eso.— Me mira.
Estamos así un lapso de tiempo del que puedes decir, ''no sé si fueron
minutos o segundos'' y sin pensar doy un paso hacia ella y Kate no se
mueve. Baja la vista hacia mi boca y yo hago lo mismo. Ladeo un poco la
cabeza acercándome y ella respira ansiosa pegándose a su auto. Yo la sigo
dispuesta a terminar nuestra distancia.
—¡Así que dejaste de sufrir por esa buena para nada!— Kate me empuja.
Choco de lleno con el auto de atrás. ¡Menos mal no tenía alarma maldita
sea! me pegué en el hombro. La miro sobándomelo enojada, ella me mira
peor.
—¡Hey no se peleen! prometo que no le contaré a nadie, con una
condición. — Aparece una chica de largo cabello castaño y nariz recta.
Tiene un aire a...
—¿Gabriela que mierda haces en mi trabajo?— dice Kate enojada.
—Hermana no seas así o te acuso.—Me mira y me guiña un ojo, me
sorprendo y Kate frunce el ceño mientras ella se me acerca y queda a un
paso de distancia.
—¿Quién eres?— me mira.
—Alejandra— respondo.
—Buena respuesta.— Mi cara incrédula al parecer le hizo gracia a Kate,
que rodea los ojos.

—No juegues con ella.


—Está bien— me mira— soy Gabriela, Gaby para ti —bromea. Kate la
mira con hastío— soy su hermana menor.— La apunta con el pulgar como
si fuera un estorbo. Ahora me toca reír a mí.
—¿Qué quieres?— dice Kate mirándome feo mientras la miro burlona.
—Verte. ¡Mi hermana mayor! ''¡Mi héroa!'' no va a casa... y mamá y papá
están tan tristes, que me enviaron a mí, tu hermana favorita a buscarte. —
Proclama con solemnidad.
—Ahora la verdad.— Dice Kate.
—Quieren meterte otro intento de novio. —La miro preocupada y Gabi me
mira.
—¿Sabes? Tú podrías ayudar.
—No.— Responde Kate.
—Si— dice ella— ¿sabes?, un día les dije: '' ¿Y porque coño no invitan a
una posible novia?'' y papá dijo, '' ¿tú crees que conocemos una de esas que
presentarle? Y no digas coño. '' Así que por qué no llevas a tu...—me mira
— algo.

—Sólo somos compañeras de lectura.— Decimos a coro.


—Parece que se lo tienen aprendido de memoria— se ríe. Desviamos la
vista.
—Sólo es mi compañera de trabajo— dice Kate recuperando su cara de
''nada''.
—Exacto— digo.
—Bueno ¿y que daño te haría en ese caso, ayudar a mi hermana? — me
dice, luego mira a Kate— nuestros padres te dejarían en paz.

Kate la mira y me mira. Recuerdo que no ha visto a su hermanito por un


buen tiempo y lo cabreada que se veía con eso de los malditos novios. Ella
tiene razón. ¿Qué pierdo?
—Está bien.— Susurro.

—¡Eres la mejor! — celebra Gabriela.


—No, no lo es. — Se enoja Kate— Alejandra ya has hecho suficiente.
—Una cosa más que importa. Además... ¿tú quieres ir verdad?— La miro y
sé que está pensando lo mismo que yo. Levanto las cejas interrogante y ella
asiente.
—Interesante— dice Gabi.— Bueno cuñada de mentira, nos vemos. Kate,
vine en bus. ¿Puedo quedarme contigo hoy?
Me río y voy a mi auto.

Mientras me pongo el cinturón de seguridad...


Esperen... ¡¿TENGO QUE CONOCER A SUS PADRES?!

Se me viene la imagen de un tipo amenazándome con una escopeta. Dios


mío ¡¿cómo serán?! Me pongo ambas manos en la boca y respiro asustada.
¡En que me metí!
Llego a mi apartamento y en la noche apenas puedo dormir soñando como
su padre o su madre me sacan las tripas o me amenazan. Nunca, pero nunca
he ido a la casa de alguien con quien he estado; es porque algunas no
estaban interesadas realmente en la relación y con la que duré un año sabía
que no era una buena mezcla yo y su familia. Pero por dios, somos adultas.

¡Mierda! ¡Me siento como una quinceañera preocupada y no me gusta! ¡Y


eso que es de mentira!

Al día siguiente estoy ida trabajando, incluso almuerzo sola del puro susto.
A la salida me acerco a Kate mientras ordena sus cosas, vaya también
limpia su escritorio.
—Kate, tengo miedo. — Digo sin rodeos.
—¿Lo procesaste eh?—dice burlona botando un paño al canasto. Va al baño
y la sigo.
—Sólo... Sólo dime que hacer.— Trago saliva.

—Pensé que te arrepentirías— se sorprende.


—Soy una mujer de palabra.
—Vaya, impresionante—dice secándose las manos. Me mira y abre la
puerta de inmediato yéndose a sentar.
—Entonces— la digo sentándome en otro sillón individual.

—Bien, sólo se tú misma. Conociendo a mis padres probablemente


preparen algo. Si te preocupa el asunto de la homosexualidad tranquila, no
es que vaya a salir del closet hoy.

Respiro desparramándome en el sillón. Suelta una risita.


—¿Y cómo son tus padres? —digo más relajada.

—Bueno, humm papá es tranquilo, la verdad es que es muy amable.—


Vacila un poco— pero me temo que contigo querrá hacerse el duro.
—Ay no.— Digo con ambas manos en mis sienes. —¿Y tu mamá?
—¿Recuerdas a Gabriela?
—Me estas...

—No.
—A tu ventaja, a Leo le agradas y eso que odiaba a Jessica. Gabi cree que
eres linda así que no abrirá la boca.— Rodea los ojos.
—¡Lo soy!— me enojo en broma.
—...Así que quizá no te torturen tanto— sigue como si nada burlándose de
mí.
—¿Cuándo es? —pregunto.

—No lo sé, lo más seguro es que mi hermana haya ido directo a contarles
después de la Universidad, espero la llamada en la noche.
—¿Qué estudia?— pregunto recostándome.
—Psicología, ya pudiste ver sus intentos de jueguitos— dice con una risita.
—A por eso— estudiantes de psicología y sus intentos.

Kate lee y no me dice nada más.


Al día siguiente.
Estamos leyendo y estoy en una jodida parte emocionante, abro más los
ojos leyendo veloz...
—El sábado a las 8pm.— Escucho.
—¡¿QUÉ?!— Digo ante la sorpresa del capítulo y de lo que dijo Kate. Ella
me mira horrible.
—Dije que el sábado a las 8pm.
—Ok— digo. La miro asustada ''¡Kate que te dijeron!''
—Sólo me preguntaron tu nombre y como nos conocimos— sonríe.

—Ah.— Digo asustada.


—Aún puedes arrepentirte— me escruta el rostro.
—Claro que no. ¿Y qué dirás? ¿Qué terminamos mágicamente?

—No quiero que te sientas obligada.— Dice mirándose las manos como
siempre que está nerviosa. Camino a ella y me inclino.

—Tranqui.— Me mira y le acaricio la cabeza. Pensé que era la única


nerviosa.

—Eres pésima mintiendo— dice preocupada. Si no fuera porque estoy bien


apoyada me caigo.
—Gracias.— Digo enojada.
Jueves, viernes. Y el gran día.
Decidimos después de conversar con Kate que llegaremos en mi auto... y
que la llevaré de la mano.

Toco la puerta de su apartamento. Sale y la miro.


—Alejandra espabila.
—Lo siento— digo sorprendida. Se ve... bien. Va con su abrigo y un vestido
oscuro de la misma altura, pantis y unas botas.—Te ves muy linda.
—Gracias, igual tú. Cariño— me guiña el ojo. Le costó dos días decirlo sin
ruborizarse. Yo me río, le tomo la mano y la llevo a mi auto.
''Joder nos vemos bien'' Pienso feliz.
¡Mierda, no te salgas del libreto!
—Bien— digo algo sudada en el auto cuando llegamos.— Vamos allá.

—Tranquila— dice Kate. Nos tomamos de la mano y ella me lleva al patio


trasero de una casa de dos pisos donde escucho a alguien hablar y unas
risas.

Capítulo 7: La familia de Kate


Entramos por un patio bien cuidado con muchas plantas y flores, ya veo
porque Kate tenía conocimientos de jardinería. En el lugar hay una mesa
iluminada y veo a Leonardo sentado riéndose con una mujer de cabello
oscuro algo canoso y a otro chico bastante más parecido a Gabi.
-Hola mamá- dice Kate mirando hacia adentro.
-Vaya- dice la señora parándose.- Así que tú eres Alejandra. Gabriela me ha
hablado de ti.- sonríe mirando nuestras manos entrelazadas. La aprieto más.
-Espero que buenas- digo saludándola tensamente relajada. (¿Eso existe?)
-Sí, muy buenas, tranquila; siéntate. -Me hace un espacio.

Miro a Kate, es decir. Es su casa...ella sonríe y nos sentamos juntas.


-Que tal Ale- dice Leo. Aparece una mujer de cabello negro largo.
-Hola -me saluda.- Soy Valentina la esposa de Leo- sonríe. Lo miro
asombrada.
-¡Estás casado!- exclamo sorprendida. No sé por qué me imaginé a un
regalón de mamá.
-¡Claro! ¿Qué esperabas? ¿Que viviera con mis padres?- se ríe y mi rostro
es un poema. Kate oculta una risita.
-¡Condenada!- me mira feo. El chico de al lado de ríe.
-Opino lo mismo, deberías pegarte con una piedra en el pecho- se ríe.-
Mucho gusto Ale, soy Cristian, el mellizo de Gabi.- Ahora que lo veo
parece que fuera ella con pelo corto.
-No me extraña ¡que parecido!- comento respondiendo el saludo.
-Es mi mitad femenina- se ríe.

-¡No seas bebé!- Aparece Gabi.


-Aún no te perdono que hayas estudiado algo diferente a mí- dice fingiendo
llorar.- ¡Antes nos vestíamos igual!
Me río con Leo, Kate pone los ojos en blanco.
-Es que me crecieron algunas cosas que quería enseñar al mundo.- Dice
coqueta.
-A mí también- se indigna.

-No las muestres por favor.- dice creída y se me acerca.


-Ale. ¡Hola! - Dice dándome un beso en cada mejilla. Miro a Kate que ve a
Gabriela como imaginándose mil torturas de la edad media.
Sonrío tímidamente y miro a Kate como ''que importa'' ella me mira como
''no es por ti idiota''.
Frunzo el ceño.

Llega un hombre alto y quedo de piedra. Tiene el cabello negro, que se ve


claro en algunas zonas por las canas. La nariz recta algo pecosa y los ojos
café claro. Kate, ya sé de dónde saliste así, y lo peor de todo... es que ya sé
de donde sacaste esa expresión de molestia con la que siempre me ves y que
ahora estoy viendo frente a mí.
-Tú. - me dice con el ceño fruncido. -Alejandra verdad.
-La misma- digo parándome. Se me acerca.
-Eres la novia de mi hija.
-Si.
-¿Qué edad tienes?
-Veintinueve.

-Eres algo menor.- Me mira con reprobación.- ¿Fumas?, ¿te drogas?, ¿te
alcoholizas?

-No fumo, no me drogo y si bebo.- Respondo rápido. Entrecierra los ojos.


-¿De dónde la conociste?
-Del trabajo.
-¡La acosabas en su lugar laboral!- salta.

-No, en realidad leemos- digo encantada.


-Tsk no le pillo algo malo. - Se cruza de brazos.- ¡Ya sé!
-¿Qué te gusta de mi hija? - me mira como esperando a que diga algo sucio.
Mis cejas se juntan con molestia.
-Me gusta porque es sincera, tranquila y espontánea. Que compartamos el
mismo pasatiempo, la dedicación con la que hace las cosas ¡ah! y cuando
frunce el ceño.- Digo un poco ida, el tipo sonríe. Recibo un codazo en la
espalda y unas risas.
-Eso lo heredo de mi- dice encantado. Me giro y Kate esta ruborizada
frunciendo más el ceño. No es mi culpa, es adorable ahora que lo pienso.
-Lo siento- murmuro.
-No importa.- Dice sin mirarme. -Me las pagarás.

Sonrío y le acaricio la mano, no me mira y eso me hace gracia.


-Está bien, estas aprobada- dice él sentándose. - Pero no la toques mucho.-
carraspea
-¡Pero si es mi novia!- gimoteo.
-Tu no lo entiendes- frunce el ceño Katemente- el primer bebé siempre es
especial.
-¡Hey!- escucho 3 voces.
-Daría mi vida por cada uno de ustedes- dice con solemnidad.- Pero el
primer bebé te enseña mucho... y nunca es planeado- Se ríe y le llega un
manotazo.
-Ninguno lo fue.-Dice la mamá. -Bueno Leo sí.
Traviesos...

-¿Y nosotros?- dicen a coro Gabi y Cristian.


-Ustedes sí que no. - Se ríe el papa tomando vino.- No sé quién se desmayó
primero, si mamá o yo.
Yo sonrío. Que linda familia.
-Pobre Henry.- Se ríe Cristian

-Se supone que debería estar viajando por el caribe con mamá.- Bromea.-
Pero aquí estamos, criándolo -Le llega un manotón.

-¿Y dónde está?- pregunta Kate.


-Está viendo caricaturas. ¿Quieres saludarlo antes de comer? Puedes
presentárselo a Ale- su madre me sonríe.
-Suena bien- miro a Kate.
-Vamos. -La sigo. Entro en una casa cómodamente amueblada. Y veo a un
niñito con cabello negro corto mirando la tv. Está con un pijama blanco con
animalitos.
-Henry- sonríe Kate. La miro asombrada por la ternura de su voz. Se gira un
niño casi igual a ella. Abro la boca viendo como la abraza, los mismos ojos,
la nariz, incluso tienen el mechón peinado hacia el mismo lado. Sólo que él
tiene la nariz sin esas escasas pequitas que tiene Kate.
-Hola.- Me dice sonriente. Bueno en eso no se parece a Kate. Me río.
-¿Quién eres?- me mira.

-Soy Ale, la novia de Kate.


-Eres bonita.
-Gracias, tú también. -Le guiño el ojo y se ríe.

-¿Quieres ver tv conmigo?


-¡Claro!- digo feliz. Me siento feliz escuchándolo hablar sin parar de los
personajes. Me parece muy lindo, con razón Kate lo extrañaba. Luego de un
rato se queda pegado en las caricaturas y pillo a Kate mirándome. Me paro
y camino hacia ella.

-Lo siento. Es que es simpático. - Sonrío.


-No te preocupes, Leo me tomaba un poco el pelo.
-Tu familia es genial.
-Si...- Sonríe.

-Creo que sólo trataban de ayudarte a su manera. - Murmuro- pensé que


sería peor.
-Te interrogó como a una mocosa- sonríe.
-Si pero estaba preocupado por ti.
Me mira.

-¿Así que te gusta cuando frunzo el ceño?


-Es que es la única expresión que pones. -La molesto. Frunce el ceño y me
rio.
-Que cuchichean- aparece Gabi.- Mamá dice que está todo listo. -Kate se
adelanta.
-Vas bien- murmura. - Sólo debes ser tu misma.

-Ajá.- digo mirándola.


-Sabes Ale, si fueras otra te partiría la madre.- La miro asustada y ella me
mira fijamente - Pensé que tal vez podrías estar jugando con ella. Pero creo
que ni tu misma te das cuenta de cuanto te importa, sólo no la cagues.
-Bien- digo.
-No quiero que sufra de nuevo.- Me mira y yo resoplo, si estuviese en su
lugar estaría igual de preocupada. - No quiero volver a verla así...
-No voy a jugar con ella.
-Eso espero.- Dice yéndose a sentar.
Ella tiene razón, Kate no merece sufrir y yo no soy ninguna hija de puta.
Tengo que tomar esto como una actuación y ya.
¿Estaba actuando?
Resoplo otra vez.

Me siento al lado.
Siento un suave toque en mi mano. Miro a Kate observándome con evidente
preocupación. ¿Qué cara puse? La miro como ''no es nada'' y ella asiente.
-¿Qué es esto? Telepatía ¡Cool!- pegamos un salto y vemos a un Cristian
impresionado.
-Ah- digo. Miro de reojo a una Gabriela mirándome burlona.
-Sólo son miradas obvias- digo creída. Kate me mira con una expresión
burlona.
-No soy ninguna idiota.

-Lo eres.
-No.- sonrío.
-¿Entonces?- dice el papá-¿Cuánto llevan?
-Un mes- dice Kate- Dos meses- digo al mismo tiempo.
Nos miramos.

Kate me insulta de todas las formas posibles mentalmente y sé que la tengo


que arreglar yo.

-Lo que pasa es que no cuenta el mes que empezamos a conocernos- Digo
mirándola enojada.

Así pasamos la noche, respondiendo preguntas. Luego conversamos y


bebimos algo con Leo y los padres de Kate.
-¿Se quedarán a dormir? Tu cuarto aún no ha sido profanado por Gabi-
sonríe la madre de Kate.
-No se.- dice dudosa.
-Muéstrale tus fotos- le guiña un ojo.
-No es necesario.- dice algo ruborizada.

-¡Quiero ver!- salto.


-Genial.- Frunce el ceño.- Ven.
Llegamos a una habitación adornada con una cama de una plaza y media,
una cómoda, velador y un espejo con un dibujito.
-Es de Henry- Dice Kate.

-Que tierno- me río mirando sus líneas trazadas.


-Si -sonríe sentándose.
-¿Y tus fotos?- digo burlona.
-Pensé que lo habías olvidado- dice avergonzada, yo sonrío. Abre un cajón
y me las muestra.
-Adelante, búrlate.- Va hacia la puerta. La retengo del brazo.
-¿No las verás conmigo?

-No.
Camino tomando su cintura y ella me mira horrible. Me siento un poco
atrás en la cama, abro mis piernas y siento a Kate en el espacio que quedó
adelante. Le sonrío apoyándome en uno de sus hombros.

-¿¡Que haces!?- se enoja.


-No tiene gracia ver tus fotos si ti. - La aprisiono rodeando su estómago con
un brazo. Ella pone el libro entre sus piernas. Lo abre.
-¡Eras como un Henry de cabello largo!- Me impresiono al ver una foto de
ella en preescolar. Siento el calor de su cara. ¡Esto es tan divertido!
Veo fotos con sus hermanos, se nota que es muy unida a Leo y veo otras
cuando está más grande. Me detengo en una licenciatura, debe tener unos
24, un viaje a no sé dónde, pero es preciosa la vegetación y en la última está
abrazada sonriente con otra joven de pelo castaño oscuro... la he visto.

-Es...- digo.
-Si.- se enoja. Cierra el libro de golpe y me aferro a ella por el estómago
con ambos brazos.
-Estas bien...
-Si.- Se trata de levantar.

-No me mientas.- Digo mientras pone el libro en el velador con dificultad.


-Alejandra, suéltame.
-No.

Se queda callada y yo no cedo, en cambio me voy embriagando con el olor


que desprende su cabello cierro un poco los ojos.
-No hagas esto.- musita.

-¿Qué cosa?- digo embobada.


-Lo que sea que estés pensando.
-No estoy pensando en nada. - Me encantaría pensar en algo de hecho. Pero
eso se va al carajo cuando mi mejilla acaricia la suya. Ella se endereza.
Suspira en silencio, me deslizo por su estómago y la aferro más a mí.
-Alej...- se calla cuando beso suavemente su mejilla. Estoy como cegada,
necesito más de ella... respiro profundo cerca de su cuello, Sus manos
recorren mis brazos. Con un suave toque deslizo los labios por su cara hasta
que siento la comisura de su boca y me cosquillea todo al sentir su
suavidad. Abro un poco los ojos y Kate me mira la boca concentrada. Se
gira un poco y queda frente a mí. Respiro ansiosa y la beso.
Me estremezco completa, deslizo mi mano hasta ponerla tras su nuca y
acaricio su cabello mientras la acerco por la cintura. Kate aumenta la
profundidad poniendo una mano en mi mejilla para acercarme.
Me lleno de ella, no sé explicarlo. Siento cada parte de mi cuerpo dedicado
a este momento, diría su nombre mil veces mientras la beso pero mi cerebro
ya se encarga de eso. Kate me acerca con su otra mano y yo me inclino
hacía delante deseosa de más.
-Dice mamá... Ah... - Nos separamos. Yo con los ojos cerrados y Kate mira
el suelo dando una bocanada profunda de aire por la boca.
-¿Qué pasó?- pregunta.

-Uhm, sólo quería saber si se quedarían a dormir. Pero veo que están
impacientes.
Maldita mocosa. Me hierve la cara.
Y otro lado.
-No. Bajaremos- Dice Kate.
Bajo las escaleras sintiendo la entrepierna húmeda. Me siento culpable. Es
decir, hace dos días me besaba con Nicole y ahora...

Pasamos el resto del rato conversando con su familia, aunque admito que
me cuesta mucho que mi cerebro me apoye. Estoy... no sé explicarlo
maldita sea, pero ¡que beso! Si no llega Gabi no hubiese parado por mucho
que la puerta no estaba cerrada. Se lo agradecería pero tengo bastante con
evitar sus miradas burlonas.
Nos vamos y Kate me estira la mano.
-¿Qué?

-Las llaves.
-No.
-Bebiste.
Mierda tiene razón, resoplo y se las entrego sin mirarla, paso a tocar sus
manos y trago saliva. Me siento en el copiloto y ella sólo conduce. Cuando
llegamos estiro mi mano por mis llaves.
-Gracias por lo de hoy. -musita sin moverse. Supongo que quiere hablar, la
miro aún sin sacarme el cinturón de seguridad.
-No te preocupes. Fue divertido.

-Sí, pero de igual forma no tenías que hacerlo.


Me quedo en silencio. ¡Eso ya lo sé!
-Mira...- baja la cabeza.- Lo de hoy fue un error, ¿olvídalo si?...- odio saber
a qué se refiere.
¡Pero si me beso con las mismas ganas!

-Está bien.- Digo un poco herida.


Ella asiente, se baja y se va sin esperarme. Yo miro al frente algo perdida.
Me siento como si hubiesen roto conmigo.
'' ¡Que estupidez!'' pienso enojada quitándome el cinturón con demasiada
fuerza. Aquí no ha pasado nada, lo que tengo que hacer es seguir como iba
con Nicole.

El domingo me lo paso haciendo nada.


Voy el lunes con la mejor cara ensayada que puedo.
Nicole me abraza de la nada y la aprieto contra mí. ¿Maldita sea, tiene que
usar un perfume tan fuerte? Pero es tan linda.
-¿Estas bien?- me dice al oído. Necesito aprender a mentir.

-Si.- susurro.- Te eche de menos.


-¿Enserio? - Me aprieta.- Entonces tenemos que vernos este fin de semana
que viene ¿te parece?
-Eso suena genial.
-Entonces ahí te digo.-Me da un besito como los de siempre y se sienta. Veo
a Kate pasar por mi lado sin mirarme y yéndose a sentar al suyo, me acabo
de dar cuenta de lo lejos que queda...

Capítulo 8: Miedos

Veo la hora 11.45, luego el día. Viernes 20.


Joder 5 días y ni hemos cruzado palabra. Pero la siento cada vez que llega y
se va. Ni siquiera me he quedado a leer, no creo que sea por incomodidad...
bueno tal vez sí, pero más que nada es porque probablemente la quede
mirando a ella y arroje el libro a la mierda.

Tecleo no sé qué cosa, soy un robot. Rememoro el miércoles que pasó.


Miércoles:
Escribo por tercera vez no sé qué. ¡Mierda Alejandra!, ¡céntrate!
Debería estar feliz, ayer nos magreamos harto en el auto con Nicole,
aunque no fui capaz de llegar a....
Tomo agua como enajenada, aprieto la botella y frunzo el ceño. La coloco
en la mesa pero como ando tan bruta sé me cae, la coloco otra vez y se va
de lado. ¡¿Qué mierda?! ¿Tiene una pata chueca? La tiro a la basura.
¡Jodete! ¡Cáete desde ahí!

Miro hacia el fondo y noto a Kate algo ''no me voy a reír'' en su


computador, lo noté y eso que está algo lejos, se gira y me mira; dejo de
pensar y contengo la respiración. Ella baja la vista de mis ojos a mi boca y
yo hago lo mismo.
Cierro los ojos y miro a otro lado. Necesito fuerzas, con lo poco que tengo
ya me permito tenerla lejos. Ahora se supone que está libre y que su familia
no la molesta, bueno puede seguir con su vida.
¿Realmente no quiero estar ahí?
Siento como si estuviera en una decisión de vida o muerte que cambiará mi
vida. Entonces Alejandra, ¿cruzas el río o no?
'' ¿Y cuál es la diferencia si decido a hacerlo como si no?''

Y mi mente no me responde.
Ahhh tengo miedo.
-Hey. -Me devuelven al presente, es Nicole. Se agacha a mi oído.

-¿Qué tal el sábado a las cuatro? Te espero en el centro ¿te parece?


-Perfecto.- Sonrío.- Nos vemos
-Nos vemos- dice feliz yendo al baño.

Suspiro, vuelvo a lo mío.


Sábado. La espero bajo un árbol, algo me dice que va a llover y no me
extraña... dentro de poco vendrá el invierno, odio el frio. No he sabido nada
de Kate en toda la semana.
-¿Esperaste mucho?- pego un salto, es Nicole. Se ríe.

-No mucho la verdad. ¿Adónde me llevas?- la miro coqueta


-Tenía pensado salir, comer algo y después salir a divertirnos.
-Genial.

Pasamos a comer, lo disfrutamos conversamos varias cosas, amistades,


trabajo y pasatiempos. Aunque la verdad esta mujer es fiestera hasta la
médula. Y la última vez que yo salí es cuando fingí ser la novia de Kate... y
eso es algo que no le voy a contar.
Luego fuimos a beber algo con sus amistades, ¡Dios! Son igual de locas, en
un momento de la noche después de tantas cervezas, me pregunté que estará
haciendo ella....
-¿Estás bien?, te noto decaída.- hasta Nicole lo nota y eso que lleva varios
vasos.
-Lo siento Nicole, me siento algo agotada. ¿Te molesta que me vaya?- Me
besa.
-Y yo que quería que nos fuéramos juntas.- Me mira con intensidad.
-Ah...

-Pero si no quieres... no hay problema.


-Es que me duele la cabeza.
''Como una vil hetero. ''

-Oh, con razón... Bueno te llamo.- Me dice coqueta.


-Gracias por entenderlo- sonrío. Y me voy a tomar un taxi.
¿No se supone que el amor es lindo? Porque la cara de culo no me la quita
nadie.
Me recuesto pensando. ''Dios mío Alejandra, estúpida hija de perra, el
momento que más esperaste estaba frente a ti. La noche de las noches y
fingiste dolor de cabeza...''
Quizá debí haber aceptado, pero yo no quiero hacerlo sintiéndome así.

Trato de dormir...
Ese beso fue... tan distinto. Necesito hablar con ella.
El lunes espero que todos se vayan, hablo un rato con Nicole, le digo que
me siento mejor y ella se va. Es tan linda, esperó unos minutos de su
habitual ''escape después de trabajar'' por estar preocupada por mí y eso
hace que me sienta peor.
-Voy detrás de la vitrina de libros. Mierda creo que después de que casi la
boté no camino muy cerca de ella.
-Kate...
Me mira y yo quedo pegada. Baja la vista.

-Oye necesitamos hablar.


-No hay nada que hablar- suspira, pone el libro abierto en sus piernas y ve
hacia abajo con la mirada perdida.
-Yo creo que lo hay. Escucha Kate ese beso...- Entonces ella cierra los ojos
con fuerza.
-En que habíamos quedado- se enoja. Siento como de a poco la sangre me
hierve.
-No quedamos en nada.- Digo lento tratando de controlar mi furia.
-Correcto, en nada. Ahora déjame en paz.

Camino hacia ella tomo el maldito libro y lo azoto en la mesa que tiene al
lado. Kate me mira con odio se para y me da una bofetada.

La miro sin hacer nada. ¡Estoy apenada maldita sea!


En eso Kate se acerca rápido a mi rostro y me besa. Ahogo un gemido en su
boca y tomo su cintura apegándola con fuerza a mí. Ella gime y estoy
segura que puedo sentir su calor... Bajo de su boca a su cuello notando
como se estremece... Mierda, si hubiese sabido que su piel se sentiría de
esta manera hubiese cerrado la puerta de su habitación con llave. Camino al
sillón doble más cercano, la empujo y me pongo sobre ella, la beso
metiendo mi mano bajo su ropa.

Esta vez la sangre también me hierve, pero no estoy ni un poco enojada...


Kate me besa con tanta ternura que me duele... meto mi lengua y ella me
sigue, acaricia mi lengua con la suya y yo siento que me voy a desvanecer...
bajo mi mano a su pantalón con urgencia respirando ansiosa entre el beso,
le desabrocho el botón.
-No, Alejandra espera.- Suspira, yo le beso el cuello sin detenerme. Siento
que me toma la muñeca, y me calmo un poco. Su agarre es delicado, me
sorprende porque sé que podría golpearme. La miro sabiendo que me
mandará a la mierda.

-Escucha- dice acariciando mi mejilla. - No puedo.- Me mira desde abajo.


-¿Por qué no...?
La miro triste y ella me mira un rato. Le doy un besito corto embobada,
cuando me alejo su mirada sube de mis labios y es de auténtica tristeza.
-Tengo miedo...

....................
Tomo un sorbo de vino mirando tv, sólo dejé que se fuera... Argh nunca me
había pasado esto... y yo que me quejaba de que mi vida era aburrida.
Acerco la botella y suspiro. Tocan mi puerta.

-¡No estoy!- y bebo otro sorbo. Tocan con más fuerza. Voy enojada sin
haberse siquiera quitado la ropa que uso en el trabajo y veo a Fer en el
umbral. ¿Qué come que adivina?

-No pedí pizza.


-Tú bebiendo sola... un lunes...

-Lo necesito, me anestesia el cerebro.- Me río bebiendo haciéndome a un


lado.

-O el corazón...- dice entrando.


-Esa palabra está prohibida en esta casa jovencita. - Se sienta y yo cierro la
puerta.
-Entonces ¿qué se te perdió?- me enojo.
-Lesbiana bipolar- se ríe.- Te extrañaba. ¿Qué tal va todo?
-Como la mierda- sonrío terminando la copa.
-Cómo vas con Nicole.
-Mal- sonrío. - Es decir, nos llevamos bien. Pero yo...
-Pero.

Trago saliva y miro al suelo resoplando.


-Joder Fernanda, salí con ella y desperdicié la oportunidad.
-Bueno nunca fuiste de revolcones.

-No es eso, no estaba segura... hay... hay alguien más.


-Ka...
-¡Cállate!- Se ríe. Yo la sigo algo triste.

-¿Qué pasó?
-Sabes, sólo éramos... compañeras de lectura. Pero se me fue de las manos.
-¿Se besaron?

-Y por suerte sólo eso- me río amargamente y Fer me mira extrañada.- Nos
besamos en casa de sus padres (Bueno Fer sabe casi todo)... No me habló en
una semana.... Y luego de una discusión... me beso y perdí la cabeza.

-¿Cómo así?
-Pues me cegué, me detuvo cuando le desabroché el pantalón. ¡Maldita sea
Fer no estaba pensando! -pongo mis manos en mi cabeza.
-¿Qué pasó después? ¿Se enojó?
-No... me dijo que tenía miedo...

-¿Y luego?
-Se fue... por dios debiste ver su cara.
-Alejandra, ¿te has olvidado de quien es ex?

-¡No te atrevas a mencionar a esa zorra!- espeto enojada.


-No me refiero a eso. ¡Carajos Alejandra! esa mujer ya ha sufrido bastante.
¿Qué querías? ¿Qué sonriera y se abriera de piernas?
-Si no fuera mucha molestia- sonrío. Me llega un zape.- Es broma maldita
sea.
Nos quedamos en silencio.
-¿Cómo se supone que compites contra eso?- suspiro triste revelando la
razón por la cual saqué la botella de vino. - No tengo nada que ofrecerle. No
tengo nada de especial.- Digo triste.
-¿Sabes? tienes razón; realmente no tienes nada que destaque, como una
piel demasiado clara o demasiado oscura. Tus ojos no son negros ni azules,
no eres alta ni baja -. Sonríe
-Gracias.
-Pero estas bien hecha Alejandra. Esa es la diferencia.

-humm
-En serio, todas consideramos que estas buena, hasta yo. -Me golpetea con
el codo. Me río. -Pero bueno... creo que remamos para el mismo lado,
bailamos en el mismo lado de la pista ¿entiendes? - Se ríe.

-Entiendo. -Idiota.
-Por lo que me has contado de ella, no parece el tipo de mujer que corre a
los brazos de cualquiera.
-¡Claro que no!- me indigno.
-¿Y por qué corrió a los tuyos?

La miro con la boca entreabierta.


-No sé, creo que más bien corrí yo a los de ella.
-¿Magreándote con Nicole? ¿Enserio?
-No he hecho nada estúpido con ella, si también uso la cabeza- la miro
enojada.

-Pero por lo que me contaste no parecías tan preocupada de usarla cuando


besaste a Kate. - Me mira inocente.

-Fernanda te odio.
-Mentira, me amas. Y no me cambies el tema, ¿cuándo se unieron tanto?
No creo que cuando leían.
-Hmm no, sólo teníamos momentos, generalmente cuando se me caía algo y
se reía. - Sonrío recordando.
-Ajá, ¿así que la haces reír?
-No fue mi maldita intención.- Me enojo. - Lo de después fue por ayudarla.

-Supongo que conoces las probabilidades, de que justo hablarás con su ex,
con ella y de a poco entrarás en su vida. Además de que enserio, ¿tantas
molestias Ale? Tú sueles estar al margen de todo.
-Cualquiera hubiese hecho lo mismo que yo.
-No y lo sabes.

Me quedo callada y miro hacia otro lado. Me rodea el hombro con su brazo.
-¿Cómo lo pasaste con Nicole?
-bien... supongo.

-Supones...
-Es que...
-¿Son muy diferentes?
-Es un poco... loca. Ya sabes, fiestera.

-Sí, está bien para mí.- me mira coqueta, me río.


-Sandra...- bromeo.
-Ni lo pienses. Era broma, probaba tus nulos celos.- Niega con la cabeza y
levanto una ceja.- ¿Hey tienes algo para comer?
-Cocina, primer cajón, chatarra. - Ella va y hurguetea.

-Y entonces- dice masticando unos nachos, saca un plato y lo pone en


medio de nosotras.- ¿Cuándo conoceré a Kate?
-Nunca, no quiere saber nada de mí.
-Claro, besándote de la nada... debe odiarte- rodea los ojos.
-Es que, ¡mierda! es algo introvertida, como demonios voy a saber...
-Yo creo que ya lo sabes. Además es como un alma misteriosa... que sexy.-
Levanta las cejas y la miro asesina.
-Hija de puta.- mascullo. Me mira burlona.
-¿Ella sabe que te estás besando también con Nicole?- carajos eso sonó
horrible.
-No es que lo escondamos, probablemente sí. Tampoco es que hable de una
a la otra.
-Es porque te das cuenta que la estas cagando. ¿Enserio esperas que no
tenga miedo?

-No quiero jugar con ellas- la miro- tu sabes que no soy así.
-Eso espero.
-Mañana arreglaré todo.- Resoplo agotada.
-Por suerte no te pusiste de novia, supongo que has crecido. - Comenta

-Ja Ja.- La más novia.


Al otro día para celebrar mi mala suerte Kate no llegó. Leo me dijo muy
serio que tenía trámites con los padres. Pero no me dijo nada más. ¡¿Qué
me oculta?!
Cuando me devolvía algo enfurruñada Nicole me agarra y me mete al auto.
Me besa y yo tengo la mente en otro lado. Me doy cuenta de que la verdad,
creo que es linda, simpática y le deseo lo mejor. Pero no siento lo mismo
como... como con...
¡Mierda! ¿Qué hago pensando eso en un beso?

-Espera Nicole...- digo triste alejándola bajo su mirada extrañada.

Capítulo 9: Para no ser una desgraciada.

-No podemos- Digo acomodándome la ropa y saliendo de su coche.


-¿Qué ocurre?- Me mira dudosa.
-No quiero seguir con esto.- Le digo nerviosa, ella levanta una ceja dudosa.
-Ya sabes... besándonos... saliendo...- Estoy que me desmayo, pero es esto o
ser una hija de puta.

Mira hacia el lado pensativa, respira profundo.


-¿Puedo saber por qué al menos?
Mierda no le voy a decir que.... ¡eso! ¿Y si creo un ambiente laboral peor
que el que ya tendremos sólo con esto?
-Somos muy diferentes.- Digo. –Creo que eres muy linda y que eres
agradable, pero... eso es todo. ¿Me entiendes?
-Está bien. Entiendo, más o menos. -Asiento y miro el suelo.
-Bueno me voy.- suspira.
-Sí- cierro los ojos.
-Nicole, lo siento.- Digo algo triste.

-Sí, yo también- murmura.


Tomo mi auto. Pienso que quizá no funcione por ninguno de los dos lados y
esté firmando la hipoteca de la casa llena de gatos. Pero enserio, creo que si
Nicole de verdad fuese para mí, no habría mirado a Kate y a esa pesada no
puedo dejar de verla.

Llego al estacionamiento, suspiro fuerte mientras cierro la puerta y pongo


mi mano en ella agotada. Me quedo un rato. Me tiran la chaqueta hacia
abajo, miro asustada.
-¿Tía estas bien?- Es....

-¡¿Henry que haces aquí?!- ¡Es imposible que se haya perdido! ¿O sí? Miro
por inercia al fondo y veo a Kate cerrando la puerta trasera de su auto. Se
gira y dejo de respirar.
-Kate...- digo. Ella se gira como por inercia y la miro sin sentir el suelo.
-Tía ¿te gusta mucho mi hermana?- lo miro, diría que este niño es un
cabrón, pero la inocencia con la que me hizo la pregunta me hacen
agacharme frente a él.

-Sí, pero no le digas.- Bromeo poniendo el índice en mi boca. Él se ríe y me


imita.

-Henry no desaparezcas así.- Dice Kate acercándose con voz suave.


-¡Vi a tía Ale apoyada en el auto!
Ella me mira y yo me incorporo mirándola algo estúpida.

¡No sé por qué!


-¿Estas bien? –dice.
-Si... ahora si.- Le digo viendo sus ojos.

- ¿Tía estarás conmigo hoy?- lo miro sorprendida.


-¿Qué?
-¿Vives con Kate no? Leo me dijo que las parejas viven juntas, por eso se
fue...
-Ahhh...- inocencia, bendita inocencia.

-En realidad vivo arriba.- Susurro dándome cuenta del comentario al ver el
rubor de Kate. Sonrío algo traviesa, le levanto una ceja, no me mira.

Así que tenemos a una mal pensada.


-Pero si ella quiere podríamos.- Tómate esa. Me mira frunciendo el ceño,
después de todo... es mi novia y si Henry cuenta en casa que ni nos damos
una mirada después de trabajar, será sospechoso.

-¿Qué dices amor?- sonrío cruel ladeando la cabeza, mientras me asesina


con la mirada.
-Está bien.-Accede caminando al ascensor, Henry me da la manito y lo
llevo conmigo.
Fuimos al séptimo piso, sólo había visto el living, pero Kate tiene plantas.
Se nota que heredo eso de su familia, y claro... libros, sonrío al ver sobre la
mesa uno que compró cuando salimos. Que agradable es todo esto.
-Si te pasas te golpearé.- Escucho por lo bajo.
-Sucia. Yo no pienso en esas cosas. – Digo hipócrita.- ¿Me extrañaste?

-No.
-Leo dijo que hacías trámites.- Comento de la nada.
-¿Así que estabas preocupada por mí?

Es mi turno para sonrojarme. La miro enojada, hace una mueca burlona


mientras Henry prende la tv.

-¿Henry quieres comer algo?


-Sii, chatarra.
-Está bien, pero no le digas a mamá.- Me río. Kate se pone al lado con otro
para nosotras.
-Genial –sonrío sacando. Henry come feliz viendo caricaturas. Las de mi
tiempo era la onda, Tom y Jerry vengan a mí.
-¿En qué piensas?- me dice Kate

-En Tom y Jerry.


Suelta una risita.
-¿Cómo estuvo el trabajo hoy? Te ves agotada.

-Nada en especial...- digo algo triste recordando lo de hoy. La cosa


cambiará, pero espero que sea soportable; mala idea liarse con una colega,
de todos modos Nicole no parece una mala persona. Suspiro otra vez.
Kate me mira atenta.

-Sólo lo de Leo, no me quiso decir nada el desgraciado.


-¿Y qué pensaste?
-No quise pensar en nada.-La miro con algo de rencor.

-Probablemente te tomó el pelo. Siempre cuido a Henry cuando mamá


acompaña a papá o viceversa al hospital, o a veces cuando quieren
descansar.- Me explica.- Cris y Gabi van a la universidad en el día y dudo
que confíen en ellos.
Me río.
-Cierto.
-Y bueno Leo me ofreció.
-Maldito y yo preocupándome.
-¿De qué?

-De nada. – No le voy a decir que me importa.


-No tengo interés en nadie. –Vuelve a su carácter frio, eso dolió.
Tomo la fuente con comida chatarra la dejo en la mesa y la atraigo a mí,
siento como se tensa, hasta que entiende que no la voy a soltar y que se
puede joder.
Y se relaja.

-Sabes, cuando me quitas las cosas de las manos me dan ganas de


abofetearte. –Susurra.

-Si me vas a besar después, adelante. –Bromeo- Pero no tan fuerte.


-Llorona -dice apoyada en mi hombro. Me relajo con ella, miramos
caricaturas con Henry, no voy a decir que son mejores, pero están buenas.
Sobre todo si tengo la mejilla en el cabello de Kate. Suspiramos a la vez.
-Hey -me río.
-Estoy cansada eso es todo.- Dice la muy...
-Ok.

Henry bosteza mientras colorea unas figuritas de su cuaderno.


-Vamos te llevo a la cama.- Dice Kate soltándose, hago un puchero mirando
el suelo.
-¿Me leerás un cuento?- Kate pestañea dudosa. Sé que odia que lean en voz
alta, probablemente debe odiar hacerlo también.
-Mamá o papá lo hacen- dice él.
-Yo te leo ¿te parece?- sonrío.

-¡Geniaaal! – Se va corriendo al dormitorio. Suelto una risita y lo sigo.


El me entrega un librito ¡Awww es tan lindo!
Carraspeo:- ''Había una vez...''

Salgo algo ronca, ¡nadie me dijo que los niños preguntaban por todo!
Me siento en el sillón al lado de Kate y ella se ríe.
-¿Lo sabías verdad?- la miro.

-Sí y gracias.
-No hay de qué- suspiro.- ¿Es mi cuñado no?
-No te emociones, no me gustas- dice sin mirarme. La miro algo herida
-No digas eso.

-Es... es la verdad- dice dolida mirando el suelo.


La acerco a mí, ella no me mira.
-Mírame. – Digo abrazándola, noto como se estremece cuando deslizo mis
manos por su espalda. Aguanto las ganas de soltar un gemido de
resignación. Maldita ropa.
Me mira y suspiro, puedo ver el temor de sus ojos, pero también el deseo
que trata de negar. Me acerco y siento el calor de su respiración, rozo sus
labios suavemente y ella gime bajito cerrando los ojos. Los mueve y yo la
acerco más siguiendo su ritmo, deseosa de sentir su cuerpo. Se aleja y se
acerca aumentando la intensidad del beso, de un tirón termino con la
espalda en el sillón y ella encima metiendo su lengua. Se me sale un
gemido, mierda. ME ENCANTA.

Me besa y se va a mi cuello, respiro ansiosa, no puedo dejar de


estremecerme... mi corazón late rápido.

-Oh mierda- dice Kate frustrada. Respirando agitada sobre mí.


-¿Qué ocurre? -Pregunto peor acariciando su espalda.
-Vamos a despertarlo y por favor deja de ser tan perra.
¿¡WHATS!?
-¿¡Como que per...!?- empiezo enojada levantando la cabeza. Me tapa la
boca con violencia.-Sé que estás con Nicole, no es que lo escondas de todos
modos.

Saco su mano con rabia.


-Sí me besuqueaba con ella, pero no tuvimos nada.
-Ajá. – ironiza.

-De todos modos eso se terminó hoy.- La miro enojada. Frunce el ceño, se
trata de levantar y la sujeto, cerramos los ojos cuando la apego con fuerza a
mí.
-Ni se te ocurra escapar Kate, hoy le dije que no podía seguir.

Me mira guardando silencio y yo cierro los ojos, los abro.


-Descuida, no le dije que era porque... porque cuando salía con ella pensaba
en... en...- trago saliva.
-No lo digas- Se derrumba sobre mí, la siento tan débil maldita sea, le
acaricio la espalda.
-Está bien, pero de todos modos lo sabes. Se supone que tenía que gustarme
ella y acompañarte a ti y la cosa me salió al revés.
-¿Te acostaste con ella?- me sorprende de repente.

-No. Al menos mañana no puede decir que teníamos algo y que nos
revolcamos.
-No te envidio- sonríe forzadamente, soltándose de mí y sentándose. –
Supongo que fue una buena decisión.- Dice sin mirarme.
-Si supongo, aunque no logre nada.
-Probablemente.
-Kate... - me mira.- Me gustas- su rostro se entristece, me levanto de
hombros.- No es ninguna sorpresa, sólo tenlo presente.- Me paro.-
Despídeme de Henry, a veces una tiene que salir más temprano a trabajar. -
Le guiño el ojo.
Me dirijo a mi hogar, si me quedo quizá que termine haciendo...
Al otro día suspiro con la cara apoyada en un brazo, mi vida está apestando
cada vez más, y yo que pensé que cuando decían que una no elegía a quien
te gustaba eran puras patrañas. ¿Hubiese elegido a Kate? posiblemente no.
No hasta que me hubiese molestado en conocerla... y una parte mía del
futuro diría ''no seas estúpida, háblale, viol...

-Hola.
Pego un salto como encontrada haciendo algo malo.
-Hola.- Ah es Nicole. Me hace una mueca parecida a una sonrisa. Resoplo y
me apoyo de nuevo malhumorada, tengo que pasar por esto y a la estúpida
esa no le importa. ¿Y si salto en bungee?
Ah que se joda.
Almuerzo algo desganada. Nicole me mira de reojo y Carolina con odio.
Perra de mierda, ¿hay algo peor que las mejores amigas? menos la mía, la
mía es un encanto.

-¿Problemas en el paraíso?
-Bah, no te perdonaré la de ayer. -Leo me sonríe.
-No pensé que te importara- se jacta con inocencia y lo miro horrible.

-Enserio, pensaba que te veías con ella.- Apunta la cabeza hacía Nicole.
-Ya no.
-¿Kate tiene algo que ver?

-No, sólo el 100%.- Bromeo.


-Sabes- dice él comiendo- cuando ella estaba en la universidad, de repente
apareció con Jessica.- levanta las cejas- Pareciera que esa zorra la manejaba
para donde quería, claro no diré que Kate no estaba interesada, por algo
duraron. Pero contigo es distinto, cuando las vi por primera vez me
sorprendió verla a ella ruborizada. Además congenian bien, es hasta
divertido y no se opacan la una a la otra.
-Muy lindo- gruño avergonzada.- Olvidas el detalle de que no está
interesada.
-Ah sólo déjala decir lo que quiera.
-Te acusaré mocoso- bromeo.

-¿Qué hacen?- Kate levanta una ceja recelosa. Pego un salto.


-Nada, yo ya me iba.
-Sólo conversábamos- dice Leo.- Nos vemos Ale.

-Nos vemos.
Salgo del trabajo, necesito tranquilidad. Mental, hormonal y sentimental
maldita sea.
-Ale...- escucho a Nicole.
-¿Sí?- digo antes de abrir la puerta.

-Sabes, hay algo que no entiendo...


-Que no entiendes.
-Se supone que me dijiste que te gustaba físicamente y te caía bien... ¿acaso
no es eso lo que buscas en alguien? Y rayos, ¿qué importa que sea diferente
a ti?
Ahora es cuando tienes que ser toda una mujer y decirle ''hay alguien más''
pero demonios, adivinará que es Kate.
Quizá no.
-Lo que pasa es que...- la miro, y mierda porque pone esa cara. – Es que...

-Hay alguien más...- susurra


-Si.- le digo poniendo todo mi esfuerzo en no desviar la vista, me mira con
dureza.
-No quiero jugar con nadie Nicole.
-¿Estás con ella?- me mira.

-No.
-¿Entonces?
- Lo mismo me pregunto yo.- Miro el suelo apenada.

-¿Y si no funciona?
-Adoptare un par de gatos para empezar.- Nicole suelta una risita, se acerca.
-De cierta forma la envidio, eso quiere decir que vales la pena.
No digo nada, supongo que ¿gracias?
-No creo que debamos terminar con esto. – La miro sorprendida.

-Ya te dije mis razones.


-Y yo te digo las mías, me gustas, y si esa otra no te valora. Entonces eso
quiere decir que hay una oportunidad para mí.
-No estoy muy segura- me enojo un poco.
-Nos vemos- me dice.
¿Qué diablos quiso decir con eso? La saco del jueguito para no ser una hija
de puta y se mete sola. ¡Agrh!. Espero que se arrepienta, lo único que me
falta es que después de todo lo que hablamos, Kate me pille en algo
sospechoso y me mande al carajo.
Como sea, me quedo en mi casa, leo un poco con la mente en otro lado.
¿Qué diablos hará Nicole? ¿Cómo voy a hacer que Kate me tome en
cuenta? ¿Cómo le demuestro a Nicole que en realidad... no es que esté a la
deriva, es decir, le gusto a Kate no?
Yo creo que aquí lo más difícil es acercarme a Kate, pienso entristecida.
Suspiro, cualquier cosa que intente se verá forzoso, no la invitare a ningún
lado porque sé que no aceptará. Diablos, ¡¿si ella no pone de su parte como
se supone que le haré?! Estúpida ex de mierda que me dejó el camino
horrible.
Aaah- suspiro perdida en mis pensamientos, es tan fogosa. Me muerdo el
labio.

Capítulo 10: Solo no dejes de hablarme


Voy al trabajo algo adolorida, estúpida Kate. Me quedé toda la noche...
¡agrh! De alguna forma hay que calmar las hormonas, el problema es que
me pasé y me duele ahí. ''Soy una maldita desesperada'' pienso pegando la
mejilla al volante.
Escucho la bocina

-¡Mierda, Rayos!- Pego un salto, abro la puerta y escucho una risita. Miro a
Kate enojada ¡¿por qué siempre está cuando me pasan estas cosas?!

Ahora te burlas pero si supieras lo que hicimos en mi mente... enrojezco


avergonzadísima.
-Hola- musito tomando mis cosas sin mirarla.
-Hola -escucho.- ¿Dormiste mal?
-Pésimo de hecho- todo por tu maldita culpa.
-¿Estas bien?
¡NO! me duele la...
-Si- la miro y siento mi corazón decir ''Kate'' junto con corazones y flores y
mil mierdas cursis.
-Ya no te quedas...- susurra mientras la miro con cara de ''dame un hijo''

-Ahm em, no. Quizá me pase- bromeo.


Si claro, quizá. Kate se ruboriza.
-No te preocupes, está lleno de libros. Dolorosos libros.- Dice enojada y
comienza a caminar.
¡Que bicho le picó!

-Hey sólo fue una broma.- Mentira.


-Mentira.
-Seguro te molesta- me enojo. Me arrepiento cuando me mira horrible.
-Cállate.
-Entonces empezaré a quedarme.
-Haz lo que quieras.
-Eso haré.- No sé qué digo, sólo no dejes de hablarme.
-Bien.

-Bien- sonrío.
-¡No sonrías!
-¿Acaso no puedo sonreír?
-No, ¿y tienes que responder siempre?
-Si- digo feliz
-¡Escucha...!- me mira enojada.
-Señoras- carraspeo. Ah es Peter.

-¿¡Qué!?- decimos a la vez, nos miramos y Kate mira a la ventana enojada.


-Que están en la oficina por si no se dan cuenta.- Veo al frente lleno de
escritorios, a mi favor sólo está él y Margaret acaba de salir del baño.
¡Mierda! ¿Cuando llegamos tan rápido?
-Ah lo siento.- Murmuro. Kate enojada se va a su puesto ignorándonos.
-¿Todo bien?- susurra.- Nunca la había visto así.
-Tengo un don- ironizo.- Pero todo bien.- ¿Al menos hablamos no?

-Ok...- dice yéndose a su lado.


Genial, yo feliz porque hablamos y ella ni me mira. ¿¡De verdad le molestó
eso!? Maldita sea. Voy a almorzar y me siento en cualquier parte, noto a
Nicole mirándome, se sorprende y sigue comiendo.
Maldita sea, lo más lindo es la mirada de la amiga. Me levanto y dejo todo a
medio terminar.
Me voy a sentar más temprano. Miro a Kate en su computador leyendo con
la cabeza apoyada en el codo. Si hubiese hecho algún ruido me asusto,
podría pasar desapercibida como fantasma.

De repente se sientan en el escritorio de al lado.


-¿Te molestó lo del almuerzo?
-No- digo sin mirarla.

-Por favor te paraste de inmediato, lo siento estaba pensando y...


-Sólo no tenía ganas.- Digo hastiada.
-Nada tiene que cambiar Ale.

-No te preocupes, aunque admito que me molesta que tu amiga me mire con
cara de culo.- bromeo. Suelta una risita.

-Bueno nunca le agradaste, pero no es una mala persona.


-Ajá. – la miro y hago una mueca, después de todo no es que esté enojada
con ella, es sólo que no me gusta comer así.
Ella me mira y yo no digo nada, no tengo nada que hablar.
Horas después:

-La tienes fea amiga.


-¿Cómo lo sabes si no me la has visto?- bromeo con el celular entre mi
oreja y mi hombro mientras cocino.
-Idiota, me refería a esa tipa. De todos modos no puedes culparla, es ''la
mejor amiga''.
-Seee y por su culpa estoy cocinando.
-Pobre Nicole, ¿Kate debe ser muy buena eh? – bromea Fernanda.
-Claro, sobre todo para enojarse conmigo. Llegamos discutiendo a la
oficina.
-¿Y eso porque?

-Sólo fue por un comentario un poquito subidito de tono.- Digo coqueta.


-Me impresionan tus armas para conquistar grr- se ríe.
-Y que más voy a hacer- digo herida.
-¿Invitarla a salir?

-No va a aceptar.
-Joder, tienes mala suerte hasta para esto.
-Gracias.

-¿Nos vemos este viernes? –Sonríe.


-Claro, necesito relajarme.
-Oka, nos vemos ¡Sandra te manda saludos!

-Dile que yo también. Besos.


-Besoootes. – canturrea.
Corto, me siento inútil.

Al otro día la cosa no va mejor. A la hora de almuerzo siento que si abro la


boca no saldrá ningún sonido de tan callada que he estado. Me pongo en la
cola con una bandeja, admito que la comida es buenísima, hay de todo, para
veganos, carnívoros, chatarra, sin lactosa. Etc. Lo que no es de extrañar,
esta empresa es inmensa. Y particularmente hoy, muero de hambre; fue una
mañana agotadora.

Siento una mirada, me giro a mi derecha continuando la cola para retirar, ni


me fije quien estaba al lado; veo a Carolina mirándome de reojo. ¡Dios, ni
que hubiese engañado a su amiga después del matrimonio! Pongo los ojos
en blanco, se da cuenta y me mira con odio. Camina rápido lejos de mí
chocando con Kate.
-¡No te cruces!- se indigna.
-Estaba en la fila imbécil.- Responde.
Ay mamá, esto se pondrá feo.
-¡¿Cómo me llamaste?!- dice enojada. Antes de que Kate abra la boca
acompañado del ceño más fruncido que eh visto en mi vida me adelanto.

-Te dijo imbécil y he de decir que estoy de acuerdo.- Apunto.- Me parece


que tu problema real no es con ella.

-Jódete- se indigna mirándome de arriba a abajo y se va con la bandeja


corrida.
Hago un puchero.
-Esto me pasa por ser tan sexy. – Ahora Kate es quien pone los ojos en
blanco y se va a sentar.
-Hey- me siento al lado- ¿No me darás las gracias? Iba a montar un
numerito si le respondías.
-Yo puedo defenderme sola.
-Nunca dije lo contrario- la miro. – Temía por ella.

-Ay por favor – me apunta con el tenedor- te odia.


-¿Cómo lo sabes?
-El almuerzo pasado no eran poco notorias sus miraditas.- Dice poniéndole
más atención a la comida.
Pienso en decir '' ¿Así que me miras eh?'' pero lo más probable es que me
mande al carajo y se siente en otro lado.
-Si - digo- ni que hubiese cometido un error imperdonable.

-Bueno parece bastante sensible. ¿Le dijiste algo?


-No, sólo me miro, puse un rostro desagradable, se indignó y choco contigo.
-Ah, ya pensaba que la había tomado conmigo. Pareció a propósito.
-Claro que no. ¿Por qué?- me asombro. Me mira como diciendo ''no es
obvio''
-No te he metido en nada.- digo comiendo.
-¿Y eso por qué? Te debo varias.-Dice sin mirarme.

-Quiero que estés tranquila.- Como si necesitara que la miren feo después
de todo lo que ha tenido que pasar.
Kate deja de comer y me mira.
-Vaya, vaya... que son estas miraditas en el trabajo.
-Cállate Leo.- Musita Kate.- Sólo conversábamos.

-Ya veo. ¿Sobre qué?


-Metiche- lo miro con burla.
-Veo que tienes fans- dice mirando por mi hombro. Frunzo el ceño, me giro
y es Carolina.
-¡Esto parece una puta escuela primaria!- me enojo.

-¿Por qué te mira así?- Pongo una cara de mierda, la boca de Kate amenaza
con asomar una sonrisa burlona.

-Porque me odia y punto.- Digo


-¿Necesitas que te cuide?- dice orgulloso apuntando su uniforme donde dice
''seguridad''
-Claro que no- Me río.
-¿Estas segura? Si nuestros papás te invitan de nuevo debes ir en una pieza.
-... ¿Qué?
-Oh vamos, se supone que son novias, ¿no creerás que los verás una sola
vez en la vida verdad?- se ríe abrazando a Kate. La miro y ella esta con la
cara pegada a su plato.
-¿Qué? ¿No lo procesaron?- levanta una ceja.
-No.- Digo comiendo.

-Henry no para de hablar de ti.


-Ay es tan lindo- digo emocionada.
-Es tu cuñado favorito porque se parece a Kate- masculla herido.
-Cállate- digo sonrojada ante su mirada burlesca.

-Ya me largo- dice feliz me apunta con el índice.-No te metas en problemas.


-Me comportaré- ironizo.
-Si compórtate- dice Kate por lo bajo parándose. Me termino mi comida a
la rápida y la sigo.
-¿A qué se debe eso?

-A nada, solo molestaba.


-Ah- hago un puchero. Kate sonríe coqueta y le sonrío embobada como por
inercia.
-¿Quieres salir conmigo?
-No.

-¿Quieres ser mi novia de verdad?


-No.
-¿Me das un beso?

-No.- Dice con una risita.


-Y un besito- sonrío acercándome.

-No.- trata de ponerse seria.


-Y uno en la carita- pestañeo coqueta. Siento la tibieza de sus labios en mi
mejilla.
...
-Gracias- digo viendo cómo avanza a su escritorio sin mirar atrás mientras
me acaricio la mejilla sintiendo aún su tacto y unas cosquillitas en el
estómago.
Me siento a trabajar bastante feliz debo decir, ese besito me hizo olvidar el
incidente del almuerzo. Al finalizar la jornada pienso si quedarme a leer o
no.
Cuando considero que no sería una mala idea, me quedo sentada viendo a
Kate limpiar su puesto.
-Me contaron lo del almuerzo- escucho al lado. Miro a una Nicole algo
seria.
-Sin ánimos de ofender pero tu amiga es una perra.
-Tampoco hace falta que le digas así- me mira feo.

-Nicole... se puso a pelear sola en la fila. Además, ¡por favor! me mira


como si te hubiese tratado de lo peor.

-No es por eso...- dice acariciándose el cabello y se acerca.- Es que sabe que
me gustas, fue sorpresivo lo que ocurrió.

-Que se joda, no es asunto suyo.- Voy al baño algo aireada.


Nicole me toma el brazo.
-Tranquilízate Ale.

-Estoy tranquila, esta discusión no tiene sentido.


-No estamos discutiendo.
-Bueno como sea.- Ella se me acerca.
-Enserio Ale, ¿salgamos el viernes? no me tocabas como si yo no te
produjera nada.
-Eso ya pasó.

-¿Enserio? -Dice acercándose peligrosamente. Levanto una ceja. –Quizá te


sorprenda.

-No gracias.- Digo un poco incómoda, retrocedo un paso y ella trata de


avanzar uno, un brazo se pone en medio y veo a Kate mirando a Nicole
enojada.
No sé quién puso una cara más sorprendida si Nicole o yo.

''Kate que mierda haces'' la miro asombrada y ella mueve la mano


despreocupadamente como si tuviera que dejárselo todo a ella.
-Nicole, no puedo seguir haciéndome la idiota, deja a mi novia en paz.
-¿¡Qué!?- ¿Escuchan eso? ¿Es un coro de ángeles?
-Lo que escuchaste, ya es suficiente.

-¡¿Desde... desde cuándo?!


-Oficialmente después de ti, tranquila.
-¿Oficialmente?- me mira. Kate de una sola mirada amenazante me deja en
claro que no lo eche a perder.
-Bueno- resoplo- ella... ella es la otra persona- digo mirando a otro lado.

-No te creo ¡ustedes ni se miran en el trabajo!


¡Y eso que estoy diciendo la verdad!
-Eso es porque estamos ocupadas en lo nuestro. - Digo simple.
- ¿Es eso posible? - dice Nicole con ironía.
Kate frunce el ceño, pero luego lo reemplaza con una mueca burlona. Se
pone al frente mío y acariciando mi mejilla se acerca y me besa.

Capítulo 11: Hay cosas que no se pueden evitar

Mientras Kate mueve sus labios con ternura yo no puedo hacer otra cosa
que seguirla ¿Dónde estamos? Se separa y me mira, sonríe y apunta mi cara
de idiota pajera feliz.
-Ves.
-¿Qué?- pego un salto. Salgo de mi mundo de ''Azúcar, flores y muchos
colores''
-Mierda tienes razón- dice Nicole mirándome sorprendida.- Está bien.
Supongo que he perdido- se levanta de hombros.
¿Perdido? ¡Yo no soy un objeto sexual!

-¿Kate me das otro?- Susurro feliz, o sea ¡dio la cara por mí!
-No, sólo te pago uno de tus muchos favores.
-Ah, gracias.- Me acomodo un mechón de la cara. – No tenías que hacerlo.

-Lo sé, pero ya te estaba acosando. – Su rostro se endurece y se pone a leer.


Sonrío y me siento al lado a leer un rato, echaba de menos esta tranquilidad.

Llegamos al otro día, nos hablan de un viaje de la compañía, nuestra


sección le tocó vacaciones de invierno. No me hace ninguna gracia. Sí,
díganme aburrida; pero soy más feliz acá, donde mi culo esta calentito.

Recogen los nombres y no me inscribo.


-Hey Kate, Ale ¿no irán?- dice Diego haciendo un puchero. Nos miramos
sorprendidas.
''Hahaha tenemos tanto en común'' devolvimos a la pantalla como que aquí
no ha pasado nada.
-Ocupada. - dice Kate.

-Es verdad, yo también. - Le digo con una mueca de disculpa.


-Supongo que tendrán cosas que hacer en pareja.- dice Nicole sin más. La
miro con reproche.
-¿Qué? Es verdad.
-¿En pareja?- Dice Diego mirándonos- Ah. Ya lo capté ustedes son...

-Si genio- masculla Kate.


-Pero si ayer estaban discutiendo.- Dice Peter.-No entiendo a las mujeres.
-Tu no entiendes a nadie- bromea Margaret- está bien chicas, me imagino
que querrán conocerse mejor.
Siento mis rostro arder, mi tragedia sólo es opacada con la cara de burla de
Kate a Nicole.
-Qué raro, yo no lo noté.- Dice Diego. Carolina me mira horrible y sigue en
lo suyo, al menos me empuja a hablar.
-Somos profesionales Diego- digo acariciándome el cabello.

-Ahora entiendo porque se quedaban hasta tarde- Dice Margaret.


-¡Hey nada que ver!- me indigno.
-Ya pero tranquila- bromea Diego.

-No molestes- digo cubriéndome el rostro.


-Era broma- se ríe el pesado.
Miro a Nicole horrible, no tenía por qué exponernos, agrh. Ahora con Kate
somos la parejita oficial acá, en casa de sus padres, con sus amigas, con su
ex. Etc. ¡¿Cuándo lo seremos realmente?! Me apoyo del codo y resoplo.
-Esto apesta- digo en el almuerzo al frente de Kate ignorando las miradas de
nuestro grupito de trabajo. Bueno al menos no es un clan homofóbico, sólo
un grupo de malditos molestosos.
Kate me mira- te molestan a ti, yo impongo respeto.
-¿Y qué impongo yo?- veo su mueca burlona.

-Contigo es fácil tratar.


-Nada que ver, soy una piedra fría, sin sentimientos ni corazón. - bromeo.
Kate suelta una risita.
-Eres exactamente lo opuesto a eso.
-¿Y te gusta?- deja de comer y me mira, y yo la miro inocente levantando
una ceja... hacemos una mueca de sonrisa.
-¿Ustedes no se aburren enamoradas?-Miramos a Leo con cara de hastío.

-Hey, en seguridad tenemos turnos distintos así que sopórtenme.- Hace un


puchero, me río.

-¿Y qué cuentas Ale?- dice el comiendo.


-Que en nuestro grupito de trabajo saben que somos novias.- Kate levanta
una ceja. -De mentira. - Aclaro. – Pero ellos creen que es verdad, ya sabes...
-Joder creo que sólo ustedes saben que es de mentira.
-Si bueno, pero siento sus miradas Leo- pongo cara de ''veo gente muerta''
Kate se ríe disimuladamente.

-Se aburrirán.- Dice restándole importancia. – Se vienen las vacaciones de


invierno. Bueno para el que las tome- me apunta- Tus suegros esperan que
puedas quedarte esta vez un par de días.
-¿Qué?- digo sorprendida, veo a Kate que mira a Leo igual
-¿Cómo es que yo no sabía nada de esto?- dice.
-Porque no vas, no llamas y hay que obligarte a aparecer.- La apunta, Kate
arruga la nariz. –Ahora no tienes razones para decir que te meten novio a la
fuerza- dice él. – Además...- Kate entrecierra los ojos.- Si no te decía al
frente de Ale inventarías algo para no ir.

-¿No crees que ha aguantado lo suficiente?- rodea lo ojos.

-Oh vamos sólo es un fin de semana, además somos simpáticos- dice él y


me mira haciéndose el niño bueno.-La casa es grande y yo iré con mi amor.

-¿Y si va ella sola?- digo encogiéndome de hombros.


-Oh vamos, eso es sospechoso. ¿Qué dirá? ¿Que fuiste a esa mierda en la
nieve de la empresa mientras ella se queda acá? ¡¿Qué pareja es esa?!- dice
moviendo la mano con desprecio. –Además no irá, la conozco.

Miro a Kate, esta dudosa. Pero yo también tengo mi orgullo.


-No iré.

-¿Qué?- me mira Leo.

-Sólo iría si es Kate quien quiere llevarme, ella sabe que puede contar
conmigo. – Le digo mirándola. –Me parece que es lo correcto.
-Nooo, que dices ¡No irá!- dice poniendo ambas manos en su cabeza.

-Bueno, esa es mi oferta- me levanto y dejo mi bandeja vacía.

Voy al baño de nuestro piso, me lavo los dientes y sigo trabajando.


-Leo dijo que no pretendía usarte.-Dice Kate al lado de mi escritorio.

-Yo nunca dije eso- la miro.


-Sí, pero eso parecía...
-No te preocupes- Kate resopla y me da esa miradita de siempre, cierra los
ojos y se va a trabajar.

Luego del trabajo me quedo a terminar mi libro, me quedan 45 hojas más o


menos. Finalizaría si no hubiera algo carcomiéndome en la cabeza.

-Kate- digo, ella baja su libro.- ¿Por qué no quieres ir?- Probablemente me
mande al carajo, pero al menos solté mi duda y ya.

-Por nada, ideas mías.

-Ideas lo suficientemente fuertes que te permiten tomar decisiones como no


ir a ver a tus padres.- le digo.
-Que te importa.
-Me importas.

-Por qué rayos te importo –dice enojada. Le levanto una ceja como ''no es
obvio''

Se levanta, deja su libro antes de irse, Kate es muy buena para evadir los
problemas ahora que lo pienso, dejo el libro al lado y la abrazo por la
espalda. En vez de luchar contra mí se queda quieta.

-¿Qué ocurre Kate?-susurro.

-No es nada.
-Vamos soy tu compañera de lectura- le digo jugueteando con mi mejilla.

-Es que- suspira. –Pensarás que es una estupidez.

-No lo creo.- Ella mira en otra dirección.-Creo que los he desilusionado.


-¿Qué?- me impresiono- ¡¿Por qué?!

-Aush, no eleves tanto la voz.

-Lo siento, la sorpresa.


-Es que, hace un año cuando... ya sabes- Asiento.- No sabía qué hacer, ni a
donde ir, vivía en su casa. Y quede... sola.- Tomo sus manos y las coloco en
su regazo bajo las mías.- No puedo olvidar la mirada que pusieron cuando
me dijeron que podía quedarme con ellos. Ya soy una mujer adulta, pero en
fin, mi vena orgullosa me hace querer demostrarles que no los necesito.

-¿Y compraste el departamento... abajo... mío?- la molesto.


-Si...- dice estirando su cabeza hacia atrás con una sonrisita. Tengo que usar
todo mi autocontrol para no besarla.

-¿Nunca les has preguntado?

-¿Qué cosa?
-¿Si es desilusión lo que sentían? Estaban preocupados Kate, son tus padres.
-No lo sé, no suelo preguntar estas cosas- dice. Claro, esta mujer se guarda
todo.

-Bueno, ahora podrías...

-¿Tú crees?
-Claro- beso su mejilla- has sobrevivido, tienes un trabajo estable, un bello
apartamento, y lo mejor, es tu novia de mentira- bromeo.

-Idiota- se ríe.
-Yo sólo vi un padre y una madre muy preocupados por ti, jamás lo hubiese
pensado.

-Quizá tengas razón.

-Oh por favor, ¿con quien crees que estás hablando?- jugueteo- yo noto
muchas cosas, como por ejemplo... -acerco mi boca a su oído- que eres muy
linda- digo secretamente. Se ríe. Nos quedamos así un rato.

-Alejandra- susurra.

-¿Hmm?
-¿Irás conmigo verdad?
-¿Eso quieres?

-Si.- Cierro los ojos, mi corazón late con fuerza.

-Iría hasta el fin del mundo contigo.


-Que romántica- susurra, la acerco más a mí.

-Leo dijo que es mañana, en la noche. Si hace mucho frio estaremos adentro
de la casa.
-Por suerte, no me gusta congelarme, por eso no fui a eso del trabajo.

-Me pasa lo mismo.


-Tú te perderías en la nieve- la molesto. Me da un codazo.

-¿Cómo le haces en verano?

-Mucho, mucho bloqueador- dice tomando mis manos.


-Que maravillosa vista.- Gira su rostro y veo un destello travieso en sus
ojos, sonrío feliz.

-Pervertida.

-Un poco, ¿es un crimen querer verte de esa manera?- pestañeo victima
mientras se gira completa. Sus manos toman mis caderas y yo ya me estoy
impacientando.

-Si me miras así, quizá lo sea.- Bromea con la vista pegada en mis ojos.

-Hay cosas que no se pueden evitar.- Digo acercándome y acariciando su


nariz con la mía, exhalando su aroma.

-Entiendo.- musita recibiendo mis labios. Nos besamos, respiramos cerca de


la boca de la otra y volvemos a acercarnos, tomo su rostro y meto mi lengua
impaciente por sentirla. Las manos de Kate me aprietan con fuerza las
caderas, muerde mi labio inferior y se acerca. Dios, no puedo retener un
gemido. La necesito cerca, de verdad necesito a esta mujer en mi vida.
Nos separamos dándonos pequeños y cortos besos. Kate se inclina en mi
hombro y me da un besito en el cuello, siento una descarga por todo mi
cuerpo.

Se escucha a lo lejos el personal de aseo, suelta su agarre lentamente y yo a


la vez cedo, ve la hora con duda.
-No puedo creer que sea tan tarde, mañana te recojo a las siete. ¿Te parece
bien?

-Sí, te espero.- me sonríe y guarda su libro. Yo hago lo mismo.

Al otro día a las 5pm


-¡Fernanda lo siento!- gimoteo en el celular.- Pero ya dije que iría.
-A lo mío también- dice herida.

-Pero tú siempre te alcoholizas- ruedo los ojos. Se ríe.

-Bueno está bien, ¿por cuánto irás?


-Eh no sé. – ¿era una noche o más?

-¡¿Aceptaste así no más sin preguntar?!- exclama incrédula

-Si- susurro bajito.


-Estas frita.

-No hace falta que me lo digas. Además Nicole quería... intentarlo de


nuevo, y ella le dijo que yo era su novia- suspiro.
-¿Algo así como devolver el favor?

-Exacto.
-Que conveniente- se ríe.- Pásalo bien idiota. Te llamo, ya sabes, noticias a
la mejor amiga.
-Excelente- sonrío recostándome en la cama.

Nos despedimos y me recuesto un rato, pongo la alarma a las 18.00 para


arreglarme con tiempo.
A las 18.30:
-¡MIERDA, MIERDA, MIERDA!- grito corriendo a darme una ducha. Me
seco el cabello desnuda.
-¡Mierda! ¡Mierda!- gimoteo buscando ropa interior.

-¡Mieeeerda!- me pongo rápido un jeans. Polera y unos zapatos.


-Mierda- lloriqueo dándome un retoque del maquillaje acostumbrado.

Me peino y decido que estoy bien. Hora 18.55


-¡Soy una diosa!- exclamo orgullosa, me quede dormida pero estoy mucho
más aceptable. Suena el timbre, abro la puerta y es Kate mirándome
sorprendida con una chomba de lana, gorro y yo muy desabrigada.
-Te atrasaste- susurra mirándome en polera. Me hago a un lado para que
pase.
-Espérame un poco- lloriqueo buscando un sweater y un abrigo.

-Está lloviendo- avisa mirando unos cuadros.


-Mierda- gimoteo.

-Salgo al living.

-¿Alejandra guardaste recambio?- hace una mueca burlona.

-¿Recambio?- me sorprendo.

-Se supone que volvemos el domingo.- Es idea mía o me está mirando con
ternura.
-Oh, mierda. Dame un momento- Corro a mi habitación.

-Ya- salgo 15 minutos después con una pequeña mochila.- Estoy lista.
-Conduzco yo esta vez.- Dice saliendo.

-Genial- sonrío.
-Por cierto, ¿Quién es la de tu cuadro más grande?- pregunta mientras
conduce.

-Mi mejor amiga- sonrío.


-Ah- susurra- se ven muy cercanas.

-¡Lo somos!- exclamo feliz en el asiento del copiloto.

-Ah.- Repite. Ella sigue seria. Pestañeo, es imposible que este celosa. ¿O sí?

-Tiene novia- tiro al aire.


-Ahm- su rostro se relaja. Sonrío.

-¿Por qué sonríes?

-Por nada.

-No sonrías.- Entrecierra los ojos mirándome y devolviendo la vista


rápidamente hacia adelante.

-No deberías decirle eso a tu novia. – Digo coqueta.

-No hemos llegamos a casa, aún puedo golpearte.

-¡Le harás daño al bebé!- digo con dramatismo. Kate rompe a reír

-Te ganaste un sitio en el infierno.


-Te reíste, no eres mejor persona que yo- digo fingiendo estar herida. Kate
sigue riendo a regañadientes.
-Ya llegamos, gobiérnate- bromea.

-Si tranqui- digo saliendo del auto y estirando mi mano.

Capítulo 12: ¿Y mi besito de buenas noches?

-Que frio- tirito.


-Si- dice- menos mal iluminaron la entrada. Toca el timbre.

-No me sueltes.
-Aprovechada.

Abre la mamá de Kate.

-Kate, Alejandra bienvenidas.

Kate la saluda.
-Un gusto verte por aquí otra vez Ale- me sonríe.

-El gusto es mío- digo disfrutando el placer de la temperatura del living. –


Que calentito- susurro extasiada.

-¿Pasaron mucho frio? Las esperábamos antes.- Me hago la pendeja


saludando al resto.

-Cuando llegué al departamento de Ale aún estaba en polera- se queja Kate


cruzándose de brazos.

-Kate, acusete.- Me indigno. Sale Henry del pasillo.

-¡Tía Ale!- corre a mí.

-Henry, ¿me extrañaste?- Lo aprieto.

-Siii, les conté que me leíste un cuento ¿Me leerás hoy?


-Claro, si nos dejan-... Espero que no hagas tantas preguntas.

-¿Segura?- dice Leo- ¿dejarás sola a Kate?- bromea

-Ella puede vivir sin mí... un rato.


-Te golpearé- murmura cerca.

Tocan el timbre y aparece su padre.

La abraza de inmediato, algo me dice que por él Kate no se fuese nunca.


-¿Cómo te va Alejandra?

-De maravilla ¿y a usted?


-Excelente, traje licores.- Dice feliz.

Viejo alcohólico.

-¡No me mires así! se habían acabado en la despensa.

-Ah ya veo.
-Me sorprende que no fueran a ese paseo de invierno, Leo tampoco fue.-
Nos mira.

-No nos gusta el frio...- hago con una mueca.

-Pero podían darse calor humano- dice Gabi. La miro de reojo y me molesta
de lejos con una expresión burlona.

-Tomen asiento.- Dice mi suegra feliz. (Déjenme) Nos da una copa de vino,
perfecto para el frío.

Me siento al lado de Leo y de Kate.

-La trajiste, ¿cómo lo hiciste?- masculla Leo.

-No hice nada.-susurro

-No te creo.-susurra

-Lo juro.-Reclamo.

Kate nos mira. Sonreímos, me levanta una ceja.

-Nada- digo convincente. Frunce el ceño.


-Amor no te enojes- Se ruboriza y me habla al oído.

-No te pases.
-Oh, claro que me pasaré, pero no aquí.-Frunce el ceño y me mira con odio,
me asustaría si no tuviera las mejillas rosadas. Mis ojos brillan.

-No perviertas a mi hermana Ale- me mira Gabi traviesa.

-No iba a hacer nada.- Me miro las uñas.

-Compartiré habitación con ustedes- dice feliz. Ambas ponemos una cara de
mierda, aunque sospecho que por diferentes razones.

-Te jodes.- exclama Kate enojada. La miro, ¿querrá lo mismo que yo? ¿Será
que la diosa de las pajas respondió a mis plegarias?

-¡Te quedas hasta las cinco am. sin parar de hablar!- tsk.
-Tranquila era broma, agradece que hay suficientes habitaciones- va a la
cocina fingiendo estar herida.

-¿Y tu esposa Leo? Dijiste que vendrías con ella. ¿O también fingían?- le
susurro.

-¡Es mi esposa de verdad! Tiene turno hasta las diez.


-¿De qué?

-Seguridad- sonríe y pone un rostro soñador.- Aún recuerdo como nos


conocimos, me dejo la cara roja una semana.

-¿Por qué?

-El ambiente de seguridad era algo... machista. Hasta que llegaron colegas
femeninas- me río, ya se para dónde va esto. – Y en fin, me enamore de mi
enemiga- bromea.

-Merecido.

-Seee.- Sonríe.

-Yo vi eso- se ríe Kate.- Y lo de las flores también.

-¡Cállate!- lo mira con una evidente burla.


-Eso pasa por escuchar a papá, yo te dije. – Me mira. -Leo fue con un ramo
de flores a pedirle perdón y con esas le pegó de nuevo.

-Wow ¡que intensa!- me sorprendo.

-Sí, pero en fin, le hizo bien; esos amigos de seguridad lo iban a convertir
en un imbécil.- Afirma Kate.

-¿Y cómo rayos se fijó en ti después de eso?

-Fui yo mismo- sonrió.- Con el tiempo dejó de odiarme- se acaricia la


barbita. –Valió la pena.

-No la dejes ir- bromeo cruel.


-Hey, en honor al parecido con Kate debes decir que soy lindo.

-Sólo por el parecido- me rio con Kate mientras la abrazo del hombro
acariciando su mejilla con la mía.

Se abre la puerta y llega Cris desabrigado.

-Olvidé la chaqueta.- hace un puchero a su madre.

-No te quejes después.

-Henry me cuidará- dice herido.- Hola Kat, Hola Ale -nos besa la mejilla y
le da la mano a Leo.- ¡Melliza! -Y abraza a Gabi.

-¡Estás frío!

-Frío es tu corazón- se indigna. Nos reímos mientras sube las escaleras de


dos en dos.

-Que animado debe ser esto- comento viendo a Henry aparecer.

-Es por eso que no tenemos hijos- Susurra Leo.

-Te creo- sonrío bebiendo.


-¿Y ustedes?- Pregunta. Casi escupo el vino. Kate tose.
¡Estás loco! ¡Mi juventud!

-Oh, quiero ser tío- dice Henry poniendo sus manitos en mi rodilla.

-Mírate, tú siendo tío.- sonrío nerviosa.

-Le leería cuentos...- hace un puchero. Insisto, bendita inocencia.

-Es... es una decisión importante- le dice Kate acariciando su mejilla.

-Nosotros ni lo pensamos cuando naciste- aparece la madre de Kate


sentándose con actitud de rememorar.
¡No está ayudando en nada!
-Ajá- la mira Kate haciéndola callar. Leo hace como que ve la hora.

-¡Sinvergüenzas!- Pegamos un salto.- Quiero nietos, empiecen a


encargármelos ¡Me hago vieja!- se indigna.
-¡No trabajamos a presión!- Leo hace un puchero. Nosotras nos hacemos las
pendejas.

-¡¿Y tú Kate?! Eres la mayor. No me digan que no se puede maldita sea, no


soy estúpida.
-Mamá relájate- se ríe el papá salvándonos.- Aún están empezando el
tortuoso... ¡quiero decir!... Maravilloso camino de una relación.

-Está bien.- Nos mira entrecerrando los ojos. -¡Pero se los recordaré! -Me
mira amenazadora y yo me aferro a Kate, luego la mira a ella y al final a
Leo. Se va donde el papá.
-Por un pelo- musita Leo. Se abre la puerta, sus ojos brillan y aparece
Valentina, nos saluda y en unos minutos nos sentamos a comer.

-Entonces- me molesta Gabi sentada al lado mío mientras ve a los demás


conversar.- Como van mis sobrinos.
-Ni en mil años- me río.
-Segura- me susurra- ¿Y si Kate quiere?

La miro alarmada.
-No me jodas... ¿quiere?- Sonríe cruel

-Ella no lo descarta.
-¡Dios!- me espanto.

-¿Acaso la dejarías por eso?- levanta una ceja.


-Por supuesto que no, pero de todos modos no estamos juntas. –Hago un
puchero involuntario.
-¿Aún juegan a las amiguitas de lectura?

-Algo así- digo masticando.- No puedo invadir su espacio.


-¿Sabes qué? Al demonio su espacio- La miro sorprendida.- Si no quiere
saltar empújala, ese juego de las amiguitas es pura...

-Ya... - hago una mueca.


-Es que tienes que...- Se me acerca al oído, enrojezco.

-Gabi eres una... ¡eso es violación!- susurro. Me dan un codazo suave, Kate
me mira, le doy una sonrisita.
-Que traman.

-Nada- decimos a unísono.


Conversamos un rato y Henry me rapta, así que le voy a leer, contesto sus
mil preguntas y bajo. Me siento con Kate. Luego de un rato...

-Por cierto mañana iremos por la mañana al campo de tu tía a buscar unas
cosas. -La mira su padre.-... Te gustará.- Me mira. –Aire fresco, comida,
animalitos, y haremos un asado acá con la carne que me prometió mi
hermana.- Sus ojos brillan.
-Suena bien- digo bostezando.
-Deberían dormir, hoy tuvieron trabajo- nos mira la madre de Kate
comprensiva.
Dimos las buenas noches y la acompaño.

-Espera afuera.- Escucho.


-¿Qué?- ¿no querrá que duerma en el pasillo o sí?
-Me pondré el pijama.

-Ay- rodeo los ojos, aprovecho de sacar mi cepillo de dientes. Voy al baño y
vuelvo. Kate hace lo mismo. Me pongo el pantalón, me quito el sujetador y
me pongo el sweater de nuevo ¡Tengo frío maldita sea!
Quedo mirando la cama, es la que usaba Kate en su tierna infancia. Sonrío.
La veo entrar, levanta una ceja al verme dudando al lado de la cama.

-¿Dormirás en el rincón o en la orilla?- Hay gente que considera que eso es


importante.
-Rincón.- Dice de inmediato. Bingo.

-Bien –prende la lámpara y se mete en la cama, yo apago la luz de la


habitación, me recuesto al lado y quedo mirándola enojada antes de
dejarnos en la oscuridad.
-¿Qué?- frunce el ceño con duda.

-¿Y mi beso de buenas noches?- me pongo traviesa. Kate resopla sonrojada.


-Idiota. – Y se acuesta mirando a la pared.

-Es sólo un beso- hago un puchero.


-Yo cuido mis besos.

-No de mí.
-Especialmente de ti.
-No seas mala.- Me indigno- ¿Si te lo robo cuenta?- Kate se ríe bajito.
-Te dolerá.
-No tienes libros cerca, estas desarmada- bromeo. Se gira y nos miramos.

-¿Entonces me lo darás?
-Ven- me mira fijamente y yo avanzo, me apoyo del codo y me pongo muy
cerca de ella. Noto la mano de Kate posarse en mi cintura y acercarse.
Entonces me besa y yo la acerco a mí de la espalda, siento su cuerpo
pegado al mío y sus suaves labios acariciarme. Son tan ricos, suspiro y me
acerco con toda la intención de profundizarlo más.

-Espera, espera.- Susurra algo agitada.- Ahora entiendes porque los cuido
de ti.- Dice dándome un besito tras otro.
-No lo hagas.- Pido entre sus besos. Me pongo de espaldas para apagar la
luz. Me devuelvo y Kate esta sobre mi hombro.
-Vienes por más. –Bromeo besándola.
-A lo mejor- sonríe entre besos y me quedo recostada con parte de ella
sobre mí. La abrazo y repartos besos por su mejilla.
Nos quedamos horas así, la disfruto tanto. Aunque mi cuerpo me pidiera
más, ya tenerla cerca una noche acostaditas es un delirio... me acordaré de
esto cuando tenga que dormir sola.
A la mañana siguiente:
Despierto oliendo el cabello de Kate, está respirando en el centro de mi
cuello y aún me tiene abrazada.

¡Mierda Alejandra! ¡Autocontrol! Ahh que calentita está....


-Kate- susurro.- Kate.

-¿Hmm?- Ay... me enamoré de ese tonito.


Me agacho y le doy un besito.

-Alejandra.- Murmura ronca.


-¿Si? -le digo con la boca en su frente.
-Aprovechada.- Me da un golpecito en la cadera, desliza su mano por mi
espalda, la acerco a mí y sigue durmiendo.
-Ese no cuenta como besito de buenos días.- Digo por si me escucha.
-Te jodes.

-Entonces no dejaré que te levantes.


-Voy a gritar.
-Si te beso no podrás.
-¿Tienes que siempre decir la última palabra?- frunce el ceño con los ojos
cerrados.

-Si- digo feliz.


Levanta la cabeza y deja la boca expuesta ¿Quiere que la bese? ...Ay.

Me acerco y la beso, me responde y yo me acerco más, siento su mano


sobre la piel desnuda de mi espalda, me acerca a ella y me pongo encima, le
beso el cuello y suspira.
Será muy temprano pero me siento muy encendida.

Le paso la lengua con total lujuria hasta llegar al lóbulo de su oreja y se lo


mordisqueo mientras acaricio su estómago, paso por su vientre y siento
cosquillitas ansiosas por todo mi cuerpo. Mierda esta sin sostén. La beso y
meto mi lengua. Kate gime y levanta las rodillas separando las piernas.
Suspiro deseosa.
-Oh, Kate.- Susurro acariciando mi entrepierna con la suya. Ella abre un
poco los ojos y me mira con intensidad, nos besamos como retándonos a
quien dará el siguiente paso. La presiono más fuerte y ella gime y cierra los
ojos. Empiezo a dejarme llevar y la acerco por la espalda besándole la
clavícula y deslizando las uñas por su piel. Se escuchan pasos por el
pasillo... diablos, había olvidado que estoy en su casa.
-Tsk- musita Kate con ambas manos casi en mis senos.

-No importa- susurro libidinosa bajando a su pálido estómago y se lo beso.


Que suave es, daría lo que fuera por bajar... Kate me despeina respirando
interrumpidamente. Me baja un poquito hasta llegar a su vientre y deslizo
mi lengua deseosa. Eleva la pelvis un poco, sonrío mordiéndome el labio y
tomando su pantalón de pijama por la cintura con toda la intención de
bajarselo.
Tocan la puerta, me agarro el pelo como enferma mental y Kate se ríe en
silencio.

Me acuesto sobre ella haciendo peso muerto mientras me acaricia el


cabello.
-¿Si?- pregunta alto.

-¿Están despiertas?- Mierda es Gabi.


-Más que eso- murmuro, Kate me golpea la espalda.
-Sí, ¿Qué pasó?

-Es que nos iremos temprano, acuérdate que vamos a buscar unas cosas
para la tarde. A sí que vístanse- dice más bajito. Me río.
-Si Kate vístete...- exclamo y escucho una risa en el pasillo. Niega con la
cabeza y se levanta; cuando se sube el polerón, yo estoy sentada con las
piernas entrelazadas viéndola con una sonrisa.

-No mires – me mira de reojo.


-Aaah- Me quejo recostándome boca abajo.

¡Era cosa de que tocara la puerta un ratito después! ¡Argh!

Capítulo 13: Convénceme.


Bajamos a desayunar, con Gabi y Kate acompañaremos a sus padres a
buscar no sé qué.
-Vamos ¡no puede ser tan malo!, y son como 20 minutos de viaje. – Dice
Gabi feliz.- Entonces Ale ¿cómo estuvo la noche?
-Fue hermosa- Kate pone los ojos en blanco mientras conduce.

-¿Qué hicieron?- bromea Gabi.


-Oh bueno....- digo feliz.

-No hace falta que lo sepa.-Murmura Kate


-Que aburrida eres- se queja ella, asiento y Kate nos hace ley de hielo.

10 minutos después:
-Ale, ¿te interesa un trato?

-¿Un trato?- me giro del asiento del copiloto.


-¿Sabes a que le tiene miedo Kate? ¿Sabes cuál es su comida y su color
favorito? ¿Hasta qué edad durmió con su peluche?
-Cierra el pico- arruga la nariz.
-¿Qué pides a cambio? gran y poderosa fuente de información- bromeo.
Kate frunce el ceño.

-Oh, ven y lo sabrás- me guiña el ojo.


-Bueno si es por Kate.- Me río sacándome el cinturón.
-Alejandra, ¡quédate donde estás!
-Tsk, posesiva. –Se queja Gabi. Me acerco a Kate y le doy un besito en la
mejilla.
-Estoy conduciendo- entrecierra los ojos.
-Por eso- digo dándole otro. Aaaah me encanta, y otro y otro y otro.
-Te mataré.- Dice con la boca apretada.
-No si no me atrapas- digo coqueta.
-Hey no lo hagan en el granero.- escucho de atrás.

-¿Tienen granero y todo eso?- la miro interesada. (No en el granero lo juro)


Kate sonríe negando con la cabeza.
-Claro, siempre que vamos vemos los animalitos, caminamos por el bosque,
nos dan miel, mermelada, carne. Pero aléjate de los panales joder,
pregúntale a Cris.
Llegamos. Veo un enorme campo con una casa grande y varias otras
construcciones de madera.
-¿Tuvieron buen viaje?- bromea el papá viendo a Kate. Ella gruñe.
Nos reciben dos señores y un par de tipos, uno tiene sospecho que la edad
de Kate y el otro como el de leo. De hecho, se parecen a Leo. Retengo una
risita. Le tomaré el pelo más rato, quizá por eso no vino. Saludamos.

-Oh es un placer- me dice el último, ese que se parece a Leo pero sin la
barbita esa que se dejó. Me besa el dorso de la mano, lo miro asombrada
Kate frunce el ceño y me aprieta (mortalmente) la mano.
-Aléjate Carlos.- Se indigna.
-No sabía que estaba contigo- me mira haciendo un puchero.
-Maldito coqueto- masculla caminando.- Iremos a ver el bosque- avisa
llevándome a la rastra.

-Hey, tranquila, te recuerdo que a mí eso no me va.


-Tú cállate aún no te perdono la del auto.
-Es que me gustas.- Mascullo. Ella no me mira a los ojos.
-¿Yo no te gusto?- pregunto de repente.
-No es eso, ya lo hablamos...- ah sí... miedo. Kate se recarga en mi hombro
y yo la abrazo recargándome en el otro.
Nos quedamos así, en medio de arbolitos sintiendo nuestro calor. Estos son
los momentos que no me gusta terminar, empiezo a mecer a Kate, rayos,
nunca pensé que ella me iba a gustar tanto, ¡si la odiaba cuando tomé el
ascensor mi primer día! Incluso ahora ese acto de pesadez me parece tierno.
-¿Sabes? No tenías que ser tan pesada.- Suelto de repente.

-¿Qué?- levanta una ceja mirándome.


-Cuando te pregunte la dirección a la oficina- hago un puchero.
-¿Dirección?-me mira como si estuviera hablando en chino. ¡Espera! ¡Ni
siquiera me miró!
Me siento ignorada.

-¿Recuerdas cuando estabas en el ascensor leyendo unas hojas y te


preguntaron una dirección?...-digo herida.- Y apuntaste a informaciones-
busco una pisca de reconocimiento en sus ojos.
Hasta que la encuentro.
-Ah ¿eras tú?- dice algo avergonzada.
-See - me indigno.

-Bueno, de todos modos tenías que dirigirte allí, no joderme la mañana-


mira hacia otro lado. – Ya tenía suficientes problemas en la cabeza.
-Fuiste una pesada.- digo en seco. Me imagino que problemas...
-Lo soy.
-Si es verdad.- acepto. Trata de soltarse y la aprieto más buscando sus
labios, ella me abraza del cuello.
-De todos modos ya se te pasó la rabia.- Dice besándome más.
-Ah- suspiro- no. Tendrás que compensármelo- La empujo a un árbol y
pego mi nariz a la de ella. Ella me mira los labios y luego los ojos.
-¿Y que deseas?- me mira. Ay... siento algo bajar.

Le doy una mirada lujuriosa por todo el cuerpo.


-¿No es obvio? – Kate sonríe. Es esa sonrisa que nunca había visto pero
joder que no desaparezca, me causa tantas cosas.
-Convénceme.
Pego mi cuerpo con fuerza al de ella y gime despacito mirándome, la beso
con intensidad y tomo una de sus piernas y la acaricio debajo de su muslo.
-Kate- digo con una calentura horrible pasando mi mano por su trasero-
hagámoslo.

-Estamos en el bosque.- Me separo respirando algo agitada. ¡No me dijo


que no!
-¿Y si vamos al auto?- Sugiero besándole el cuello más concentrada en
sentirla
-Piensa- gime- no podemos acá, calmémonos. – Dice roja.
-Puta vida- lloro. Se ríe, me da un besito.

-Vamos, nos buscarán...


Volvemos y encontramos a los padres y tíos de Kate. Gabi se está riendo y
gira la cabeza.
-Hey, no era enserio lo del granero. – susurra.
-Sólo conversábamos- digo mirando hacia los demás como atendiendo la
conversación.

-Por dios, están rojas- me dice irónica. Enrojezco dándome cuenta. Se ríe y
me abraza del hombro. La abrazo algo avergonzada, no puedo creer que le
dije hagámoslo (ahahaha de todos modos no me arrepiento)
Camino de vuelta:
-Tengo hambreee- Patalea Gabi atrás.

-¡Tienes 23 maldita sea! – Se queja Kate- juro que si llego a tener un hijo no
le daré la maldición de tener hermanos.
-¡Oye!- se indigna- ¡soy la única hermana que tienes y tendrás!
-Por suerte- dice más atenta al volante.
-Así que si llegas a tener hijos...- dice acercándose al medio de los dos
asientos.
Yo miro el paisaje, que lindo está el paisaje.
-Ale no te hagas la pendeja.
-No me hago la pendeja- digo haciéndome la pendeja.
-Bueno ¿y tú qué opinas?
-Que está lindo el paisaje.- Me cruzo de brazos. Kate se ríe bajito.

-Qué poco maternal- bromea Gabi.


-Soy muy joven. – digo creída.
-¿Y después?- me pregunta.
-Seré muy vieja.

-¿Y si se parece a Kate?- ¡Mierda! La miro pensativa.


-Mordiste el anzuelo- dice feliz.
-¡Claro que no! -me indigno.
-Me gustaría que se parezca a ti- dice Gabi con un puchero.
-Oh, ¿y eso por qué?- pregunto. Kate arruga la nariz, sin embargo no nos
mira.
-Es que somos muchos cadáveres, en cambio el tuyo tendría la piel más
bronceadita. – Ahora es Kate quien desvía la vista rápido.

-Vaya, capturé otro pez- dice creída su hermana.


-No sabía que te gustara mi piel- sonrío
-Nada que ver. –Kate enrojece.
-No estas siendo sincera- me acerco y le doy un par de besos en la mejilla.

-Siéntate derecha.- dice ocultando una risita. Nos mira rápido.


-No vuelvo a conducir yo. Nunca más.
-No me dejaste traer mi auto.- me indigno
-¿Para qué?- levanta una ceja.
-Así no conduces- digo feliz.

-Si hubiese sabido que tu nivel de madures está cerca del de mi hermana lo
hubiese considerado.
-Hey- me enojo.
-Hey- me mira Gabi
-Hey- nos decimos, nos reímos. Kate niega con la cabeza.

Llegamos y resopla aliviada.


-¿Tuvieron bien viaje?- pregunta su papá. Lo mira y hace una mueca
entrando a la casa. Entonces mira a Gabi ella sonríe y él la mira con una
risita. Ahora veo porque es tan regalona.
-Que consentida- me río.
-Ventajas de ser pocas mujeres, y Kate no venía mucho.- Se encoje de
hombros.
-Muy lista.- Digo entrando a la casa. Abrazo a Kate por la espalda.
-No te me escapes.

-Sólo me iba a sacar la chaqueta.


-Te acompaño.
-¿Qué ahora no puedes vivir sin mí?- ironiza en la escalera.
-No.- La veo ruborizada entra al dormitorio, se la quita y la cuelga. Me
mira.

-¿No te sacarás la tuya?


-Tengo frío.
Se acerca y me baja el cierre, la miro interrogante, me la quita y la cuelga al
lado. ¡Mandona!
-¿Nos recostamos un ratito?- me molesta.
-Pensé que no lo pedirías- Digo abrazándola por la cintura.

-No te emociones, tenemos que bajar a ayudar después.- Masculla. La


abrazo y nos tapamos con el plumón. Le doy besitos en la mejilla.
-No te perdonaré las del auto.
-Como si pudiera arrepentirme- Digo apoyándome de un codo. Me besa la
mejilla y me empieza a acariciar el estómago, corro la cara y la beso. Me
empuja el hombro hasta atrás y se pone sobre mí. ¡Qué mejor forma de
luchar contra el frío! Acaricio su mejilla y ella mete su lengua.
-Ah Kate- suspiro entre besos. Escondía una naturaleza muy ardiente que
estoy dispuesta a explotar. Le hago cariño y tomo su mejilla separando mis
piernas y uniéndolas por detrás de ella. Baja a mi cuello y yo sonrío con los
ojos cerrados, siento mi cuerpo despierto para ella, mis senos reaccionan y
la acerco a mí mordiéndome el labio. Kate se separa y suspira echándome
aire caliente, me besa el cuello y me lo muerde suavemente, yo me tenso...
-Ah demonios no me tortures así- digo a punto de llorar.
-En realidad si me gusta tu piel.- Dice bajito.
-Lo sé. Ahora sigue.- La molesto.
-Y si nos vienen a buscar y nos pillan...- se interrumpe.
-Desnudas – muevo las cejas traviesa. Entrecierra los ojos coquetamente.
-Suéltame. –Mira mis piernas.

-No.- jugueteo. Nos quedamos así un ratito. Miro la hora...


-¿Bajamos?
-Si vamos.- Levanta el torso y la empujo hacia abajo de nuevo con las
piernas, me mira interrogante y la beso de nuevo.
-Ahora si.- Se ríe y me lleva de la mano.

-¡Suéltense!- Aparece Leo con una taza de algo.


-Déjanos.- Hago un puchero.- Por cierto Leo.- Le doy un codazo- tus
primos son iguales a ti.
-Ajj ni lo menciones.- se indigna.- ¿Te beso uno la mano?
-Si- responde Kate- ese hijo de....-Leo se ríe.

-¿Si?- la mira burlón.


-Nada.- Camina al patio.
-Está celosa- bromea
-No entiendo por qué.-Aunque me hace feliz, eso no lo voy a negar.
-Cuando a uno le gusta alguien cualquiera puede ser enemigo- dice
misterioso. Yo sonrío.

-Bebe un poco con nosotros- dice feliz. Supongo que no hará mal,
seguramente Kate querrá estar con sus padres.
Me siento con Leo, Valentina y Cristian. Ella es todo lo que dijo Leo, tiene
un gran carácter, pero lo mira con ternura, se ve el amor que se tienen, y
Cris... joder, sigo pensando que es Gabi con cabello corto y algo de barba.
Nos quedamos un rato y tuve que soportar la interrogación, pero de todos
modos, fue divertido... aunque tuve que mentir un poco; hasta que nos llegó
olor a asado y llegamos flotando al patio. Me hace gracia ver a Kate con un
cartón avivando la llama.
-Veo que estas encargada.- Me acerco bebiendo.
-Sí y estoy pasada a humo.- Dice concentrada dando vuelta los cortes.
-Pero el olor me hace agua la boca- digo famélica. Me mira con una
sonrisita.

-¿No estás pensando algo sucio verdad?- Le susurro acercándome y


abrazándola por detrás
-No...- Se ruboriza.
-Tú tampoco eres muy buena mintiendo- observo.
-Al menos soy mejor que tú.- Masculla.

-Oooh- digo pesada y la aprieto, le doy un beso en la mejilla y otro y otro y


otro. (Este deporte es para mí.)
-Te meteré el pincho si sigues.- Me amenaza acariciando mi rostro con el
suyo.
-Si me lo metes tú, seguro me gustará.- Digo con una sonrisita.
Nos quedamos mirando.
Rompemos a reír.

-Mierda que desesperado. – Digo entre risas.


-Eres especial- Niega Kate con la cabeza moviendo la carne.
-Eh tortolitas, pueden descansar- Aparece Cristian.- Mi turno.
¿Cómo nos dijo?
Nos sentamos con la mamá de Kate.
-Veo que les está yendo bien.- Me dice cuando Kate desaparece por la
puerta en busca de cervezas.
-Sii, la verdad es que nunca hemos estado mejor.- Miro hacia donde salió.

-¿Fue difícil?- Rememoro cada momento.


-Si...- suspiro.
-No quiero que sufra de nuevo...- veo su mirada preocupada.
-Ni yo...- Me toma el hombro.

-Se ven muy cariñosas- me molesta. Enrojezco, se ríe.


-Cuídala, es mi orgullo, como cada uno de mis bebés.- Suspira.
-Lo haré, es una mujer muy hermosa en todos los sentidos- digo un poco
embobada viéndola regresar. Ella sonríe y recibe una cerveza y yo tomo
otra.
-Gracias- digo abriendo la lata y bebiendo.

-Y díganme... ¿Cada cuánto se ven?


-Todos los días.- Decimos ambas, o sea trabajamos juntas.
-Me refiero a que no sea trabajo.- exclama apuntándonos con un dedo.
-Casi todas las tardes- digo al notar el silencio de Kate. ¿Acaso olvidó que
somos compañeras de lectura?
-¿Y las que no?- me mira.
-Ah pues, yo salgo con mis amigas.- Digo bebiendo.
-¿Kate las conoce?
-No- hago un puchero- pero me encantaría presentárselas. –Pongo cara de
''acéptame una cita'' y me mira como ''ya quisieras'' ¡Argh!
-Llévala del pelo- dice bebiendo sin mirarnos y Kate pone cara de ''gracias
mamá''. Me río bajito, eso fue muy Gabi.
-Suena bien.- Comento traviesa. –Pero supongo que algún día aceptarás.
¿Verdad cariño?

Por su mirada ya me ha golpeado unas 20 mil veces.


-Ya veremos- masculla.
-¿Oye y que pasó con Carolina y Elisa?- Le pregunta su mamá de repente.
Yo bebo extrañada.
-Sólo hemos hablado un poco, no eh aceptado sus invitaciones.
¡Esperen! ¡¿Qué?!

-Quizá de verdad quieran arreglar la situación Kate, el rencor no es bueno y


necesitas a tus amigas.
-... No sé- dice dudosa.
-Y no estará la buena para nada- hace una mueca.
-Hmm si, tal vez...

-Además- la interrumpe mirándome, yo me siento blanco de miradas de


mamá e hija.- Puedes llevar a tu novia. - Kate me mira y yo ¿Ah?
-Lo pensaré. –Dice bebiendo.
-Eso espero- y va donde está el papá al frente de Cristian.
-¿Qué fue eso?

-¿Me estás interrogando?- Me mira levantando una ceja.


-No...- frunzo el ceño. –Es tu vida- mascullo. Me mira
-Son... mis amigas de antes, quieren hablar.- Dice mirando hacia el frente. –
Supongo.
-¿Y no quieres?- pregunto.
-No lo sé... parecen arrepentidas, pero tampoco puedo olvidarlo.

-¿Qué tal un ''beneficio de la duda''?- Apunto


-Si... puede ser, pero...
-¿Pero?
-No quiero verlas y toparme con ella- dice, y yo siento un malestar
estomacal con sólo acordarme.

-Soy rencorosa y punto- masculla como si yo fuera a decirle algo.


-Bueno si no le avisan supongo que de verdad están arrepentidas- digo
tragándome el malestar, si aparece la mato a golpes, al diablo el pacifismo.
-Habrá que intentarlo entonces- resopla.
-Pero si tienes problemas me llamas, llego como sea con una bazuca-. Digo
un poco en broma sin mirarla, supongo que para cegar mi preocupación.
Toma mi mano suavemente y la miro sorprendida.

-Estaré bien.
-Lo sé- Suspiro.- No eres tú quien me preocupa.
-Eres tan...- me mira con una sonrisita de complicidad.
-Lo siento.
-No era negativo...

-Entonces gracias- jugueteo un poco. Sonríe me mira la boca.


-¿Me lo das?- pido coqueta, sonríe y hace un mueca con los ojos hacia el
frente. Pongo cara de duda me giro ¡y están todos mirándonos!
-Qué vergüenza- Digo mirando, Kate se ríe.
-Vamos, empezaron sin nosotras.

Nos acercamos y el olor me deja babeando.


-Tsk, estaba bonito. –Se indigna Gabi.
-No sé de qué hablas- Dice Kate más pendiente de la carne.
Me abrazan del hombro.
-Te estoy vigilando- ah es el papá.

-No hice nada.


-Eso espero.
-Papá, tengo 30- dice Kate más pendiente de comer. ¡Defiéndeme mejor
treintona!
-Sólo bromeaba. -Me acerca carne.

-Oh tío eres el mejor.- Mascullo hambrienta.


-Como que tío.
-¿Prefieres suegro?- levanto una ceja. Se queda pensativo. Kate suelta una
risita.
-Déjalo.

-Eh Ale ¿quieres?- Gabi me ofrece carne con el tenedor.


Kate la mira asesinamente. – No mal enseñes a mi novia. –Luego nos
ignora. Gabi se ríe y yo como algo ruborizada. Pasamos la tarde con todos,
Henry volvió de donde un amiguito y me quede con él un rato. Me lavo los
dientes y voy a la habitación, veo a Kate abrochándose el pijama. Bajo la
vista a ese maligno botón suelto en medio de sus senos, es todo su culpa.
Ay que linda vista.
-Alejandra no me mires así.
-Ah- digo pegada. ¡Botón malo! miro hacia sus ojos y me mira inquisitiva.

-Lo siento- murmuro. Dándome vuelta.


-No me molesta- escucho bajito.
-Entonces...- Pongo el pestillo ''A cruzar el río'', me giro y Kate me mira,
nos quedamos pegadas unos segundos hasta que algo detona en mi interior.
¿Quizá adrenalina?, doy unos pasos hasta llegar a ella, la abrazo y la beso,
Kate me acaricia el rostro, entre suspiros le desabotono el pijama y le
arranco la polera.
-Ale que...- Se interrumpe cuando le beso entre los senos con ansias, subo a
su cuello mientras le arranco el pijama, ¡que sabor de mujer!, exhalo.
Camino con ella de espaldas a la cama y nos recuesto sobre ella, con los
brazos rectos a sus costados bajo la vista y me acabo de dar cuenta que la
deje sin nada. Beso sus senos ¡Oh por dios que lindos! Y mientras succiono
uno de ellos deslizo a su pantalón respirando ansiosa.
-Ale- escucho un gemido, la miro mientras los llevo a la altura de sus
rodillas.
Cuando pienso que se va a enojar por semejante acto de calentura me
sorprendo cuando empieza a desabotonarme mi propio pijama sin quitar la
vista de mis ojos.

Capítulo 14: Una larga noche


Kate me quita toda la ropa, me estremezco al contacto sobre ella. Siento su
boca en mi cuello.
Dios no tiene idea de cuantas ganas tengo, suspiro ansiosa separando sus
piernas. Bajo recorriendo con la boca cada parte que puedo de su piel, Kate
gime suavemente y levanta su pelvis cuando llego a la cima de su vagina,
esta vez nadie nos interrumpe. Cuando empiezo a lamerla escucho un
gemido.
-Si nos pillan te mato.- Dice agitada mientras yo no me detengo.
-No nos pillarán- suspiro más concentrada en ella que en si alguien la oye
gemir.
La escucho jadear y tratar de aguantarse mientras yo meto la lengua en su
entrada.

Luego de un rato subo, beso su cuello, su mejilla y su boca.


-Sabes tan bien- digo con la sangre hirviendo, espero que afuera nadie vea
las ventanas porque estoy segura que están empañadas.
-Que esperabas pervertida- dice con los ojos cerrados y una sonrisita.
-Esperaba que me golpearas- digo bajito en su oído deslizando mi lengua en
su lóbulo y mis dedos en su humedad.

-¡Hm! No seas idiota.-Nos besamos con ansias y entro de lleno.- ¡Ah! - me


pega en la espalda.

-¡Muérdeme! ¡Muérdeme!- digo frenética entrando y saliendo de ella.

-HMM no me vengas ahora con que eres masoquista.- Me mira sudorosa


con indignación.

-Por el ruido.- Digo soltando un gemido al sentir mis senos siendo


estimulados.

-Ah buena idea- suspira lamiéndome y mordiéndome al instante.

-Hm- maldita sea, ¡¿tenía que hacerlo tan sexy?!


-Sigue- suspira Kate estremecida. Continúo, se escucha un ruidito, que
espero se quede en la habitación.
¡Rayos la cama está sonando!

Conmigo no cama del demonio. Salgo de Kate me siento y la coloco sobre


mí besándole el cuello y mientras se acomoda y le acaricio la entrepierna.
-Ah ahora si- suspiro con una sonrisita metiendo un par de dedos. Admito
que me toque pensando en esta posición.
-Quita la cara de pajera- ¡me atrapó!

-Es que me encantas- digo lujuriosa moviendo los dedos y cubriendo su


boca con la mía, Ella se mueve sobre mí y yo... voy a explotar, mierda lo
deseaba, y lo deseo y lo mejor es que lo seguiré deseando. Está será una
larga noche...

...

Caigo sobre Kate agotada mientras ella se recupera. Mientras la beso siento
sus brazos en mi cintura y una rodilla entre mis piernas. De un empujo
quedo abajo.
-Hey- sonrío dándole un besito. Ella sonríe mordiéndome el labio y
levantando una de mis rodillas.
-Que mojada estás- susurra lujuriosa, mientras entra fácilmente.

-Oh dios- gimoteo. Se me escapa un gemido a mi pesar mientras mueve los


dedos y me lame el cuello.
-Creo que, tendrás que morderme- dice con voz rasposa. –Pero no te pases.

-Claro que me pasaré- digo con una risita la muerdo suavemente. Sintiendo
como estimula mi interior.

Empiezo a perder el control y Kate al parecer no tiene problemas con que la


cama suene un poco, así que ni modo, ni que me importara.

-Oh, voy a...- susurro extasiada luego de rato mientras me besa los senos.
Luego no puedo hablar y Kate me salva besándome y ahogando así mis
placenteros gemidos. Respiro agotada.

-Oh eso fue...- sonrío después de unos minutos. Kate respira sobre mí
delineando mi cuerpo. Ay sus senos... Me giro y la beso.

-Ale espera- suspira. Ay me dijo Ale, creo que me mojé más.


-¿Si?- Digo acariciando su estómago.
-Apaga la luz.- se ríe.

-¡Ah rayos!- ¿Luz que luz?

-Ya ahora sí- Digo de pie al lado de la puerta. Kate prende la lámpara y me
quedo mirándola de lado.

-¿Qué esperas?- me dice coqueta mirándome de arriba a abajo.


Sonrío coqueta poniéndome sobre ella y sintiendo como su piel acaricia la
mía. Nos miramos y separo sus piernas con deseo mientras nos besamos
Como decía, una larga... noche.

Horas después

Estamos de lado bajo las frazadas, le hago cariño, Kate se pone de espaldas
y yo sobre ella. Sonreímos débilmente.

-Una más- susurro excitada es increíble lo dispuesto que esta mi cuerpo


para ella.

-Una más entonces- dice suavemente. Me muevo lentamente, la cama suena


un poco.

-A desayunar- escucho.

Oh, no.
-¡Como que desayunar!- susurro con la voz rasposa.

-Es de mañana idiota.- susurra.

-¿Hey me escuchan? ¿Puedo pasar?


-¡NO!- gritamos.
-¿Qué significa eso? pervertidas- se ríe Gabi.
Significa que huele a sexo, estamos desnudas teniendo sexo y que hay que
abrir las ventanas maldita sea.
-Que te jodas- responde Kate. Me río bajito. –Déjanos dormir.

Esta vez apenas puedo resistir una carcajada.

-Mierda, disimula- me llega un golpecito. Le beso la mejilla. Ah no quiero


dejar de sentirla desnuda junto a mí.

-Bueno está bien- se indigna. – De todos modos estaremos abajo.


-Hay que bajar.- susurra Kate dándome besitos en la mejilla.
-Vamos.- Digo apenada separándome un poco de su cuerpo, quería seguir...
La veo desnuda, me muerdo el labio.
-Después- dice Kate- levántate.

-Me cortas la inspiración- reclamo vistiéndome. –Espera, ¿Nos bañaremos?


-Sí más tarde.

-¿Juntas?- me mira evaluándolo.

-Prometo no emocionarme- digo con una pisca de maldad en mis ojos.


-Lo harás.

Hago un puchero y abro la ventana ya vestida.


-Buena idea.- sonríe Kate- Vamos.

Me acerco a su oído y la abrazo del estómago. Alejandra, respira, relájate.

-Deberíamos lavarnos las manos también- susurro lamiéndole la oreja.


Respira profundo.
-Buena idea- repite.
Nos sentamos a desayunar.
-Bonita cara- dice Gabi a Kate terminando de desayunar

-No sé de qué hablas- Dice poniendo abundantes cucharadas de café a su


taza. Ahora que la miro, se le nota que no durmió, es tan paliducha...

-Ale...- Ah su piel....
-Aleee- si paliducha...

-Ale.

-¿Si?- digo con encanto.


-Despégate de mi hermana. ¿Te sirvo agua?- Giro mi mirada exorcistamente
a un Leo divertido.
-Si gracias.- me indigno.

-Ya sigue.
Kate se sienta a mi lado y me pellizca, sé que quiere que disimule. Pero
aah...

Hasta que casi me atoro cuando, bebiendo café; siento que desliza la mano
y me toca el muslo sensualmente.

Así no se puede.
Sonrío comiendo y doy una profunda inspiración mirando a otro lado. Ya
verás cuando estemos a solas...
Terminamos y conversamos un rato en la mesa, luego subo con Kate a
ordenar un poco la cama y recostarnos un rato. Juro que si no estuviera
cansada me pongo más cariñosa.

Nos abrazamos y conciliamos el sueño rápidamente. Hasta que siento un


peso sobre mí, calculo que han pasado unas horas, abro un poco los ojos y
tengo a la mitad de Kate encima abrazándome.

-Hey- digo un poco ronca con una sonrisita, ¡esto es despertar!


-Pones una cara muy linda cuando duermes- Reparte besos por mi cuello y
nos miramos.

-Si es contigo no me extraña- sonrío, recibiendo una mirada traviesa. Me


acaricia el cabello y nos besamos.

-Chicas me mand... ¡Joder es segunda vez ya!- Miramos a Gabi con odio.
-Cualquier cosa con mamá- se enoja- me mando a decir... Esperen...
Pensaba que Ale te pervertía- mira a Kate y luego a mí. – ¡Y eres una
víctima de mi hermana!

-¡Por fin te das cuenta!- gimoteo. Kate rueda los ojos y se trata de bajar de
mí. Claro no contaba con que me aprisione a ella.

-Ni lo pienses- le doy besitos en el cuello.


-¿Te mandaron...?- pregunta Kate.
-A sí, hay división en la casa ¿pizza o tacos?- dice solemne.

-Pizza.- decimos con Kate a la vez.


-Traidoras.- Cierra la puerta.

-¿Ah bueno en que estábamos? – digo girándome y quedando sobre ella. Le


beso el cuello y voy a su cuello, lo muerdo y gime.
-Hey con aceitu...!

-¿¡¡Qué quieres!!?- saltamos enojadas.


-¿Con aceitunas?- gimotea Gabi. La miramos con odio.

-Si- dice Kate fríamente.

-Bueno bueno- se va.


-¿Bajemos?- me mira.- Hay que ayudar.- Ahora entrecierro los ojos yo.
-Bien.- murmuro.
-Hey – se enoja.

-Qu... -me roba un besito. –Ahora sí.


Que fácil le resulta a esta mujer hacerme sonreír como si hubiesen
adelantado la navidad.
-Ah, ya pararon de correrse mano.- Gimotea Gabi herida.

-Cállate, nada que ver- responde Kate sacando un cuchillo con frialdad.

-Recibí un trato inhumano.- Dice triste. Corro hacia ella y le acaricio el


cabello mientras la abrazo.
-Perdona por haberte gritado- Díganme lo que sea, pero le eh agarrado
cariño.

-¡Tú si tienes corazón!- dice en mi pecho abrazándome.


-Está actuando.

-Si pero no dejes de abrazarme- dice Gabi feliz.

-Eres mi cuñada favorita- bromeo apretándola.


-¡Grac!... espera soy la única.- Me río.

Aparece la madre de Kate.

-Mamá quiero una hermanita- gimotea Gabi.


-La fábrica cerró.- bosteza mientras Gabi hace un puchero.

-¿Te ayudo?- Le digo a Kate.


-No.
-¿¡Por qué no!?

-Si botas un libro no quiero un imaginar que ocurrirá con un cuchillo.-


ironiza.
-Cómo crees que eh sobrevivido hasta ahora.- Exclamo incrédula.
-Buen punto.

Tomo un tomate húmedo y se me resbala, Kate se detiene y me mira


burlona.

-¡Tú me haces bullying!- lloriqueo. Hasta que la abrazo por la espalda


mientras cocina.

-Si se corta mi hermana te mato.- Me amenaza Cris llegando con una bolsa
de queso y otra de jamón.
-¡Acaso nunca te enseñaron que detrás de toda gran mujer hay una gran
babosa!- me enojo. Escucho carcajadas.
-Menuda forma de definirte- se ríe Gabi.

Kate resopla y se gira y yo he muerto cuando besa mi mejilla y me abraza.


Pasamos el día más que nada con sus hermanos y sus padres jugando y
comiendo chatarras, a las 7pm nos despedimos.

-¿Cómo lo has pasado? –dice Kate de repente.


-¡Estupendo!- sonrío- Gabi es la mejor.- Aun recuerdo que en los juegos de
mesa fue la única que me dio una casa. Kate ni siquiera me mantuvo ¡Argh!
Estoy segura que si Henry hubiese jugado y no mirado caricaturas me
regala otra.
-Interesada- sonríe.

-No me sacaste ni de la cárcel.- Me cruzo de brazos.- Pudieron haberme


violado.

-Es un juego.- Hace una mueca de ''paciencia''. La miro de reojo mientras


entra al edificio.
-No me digas que te enojaste por eso- retiene una sonrisa.

-¿Quién eres?- digo más atenta en mis manos.


-Voy a golpearte.- Estaciona.

-Atrévete- muevo mis cejas coqueta sacándome el cinturón de seguridad. A


lo que Kate trata de sacarse el suyo empujo su asiento hacia atrás y me tiro
encima.
-Ni lo pienses- me río antes de unir mis labios con los suyos. Kate me
abraza por el cuello y yo le hago cariño debajo de su sweater, como extraño
tocar y besar cada parte de su piel, me produce tantas cosas su roce... la
acerco a mí.

-Espera.- Que no diga que la suelte...- me molesta el cinturón.- ¡Aleluya! Lo


quito mientras nos damos besitos y me ayuda. Luego se aferra a mi cintura
y nos besamos, detecto su sensual mano toquetearme, sonrío en su boca,
muerdo su labio y la noto acariciándome terreno peligroso.

Siento su mano cubrir uno de mis senos y agitada beso su cuello. Cuando le
desabrocho el jeans y le aprieto la entrepierna sobre la ropa, gime y se
despega de mala gana.
-Acá no.- respira entrecortadamente besándome el cuello.
-Sólo un poco más- ruego besándola de nuevo. Levanto sus caderas y la
apego a mí.

-Vamos- suspira, sin embargo no me suelta. Nos damos unos besos cortos.

-Ya ya- murmuro sin mirarla y abriendo la puerta. Si la veo.... Cositas me


pasarán.

En eso tomamos el ascensor y nos miramos. Quedo como estúpida.


Me toma la mano y me lleva con ella. Bastó con que cerrara la puerta de su
apartamento para que la aprisione entre esta y mi cuerpo. Kate me besa y
rápidamente me quita el abrigo y el chaleco de invierno, la sola idea de lo
que ocurrirá me vuelve loca; desabrocho su jeans y le quito el sweater y la
polera, la sigo mientras me despoja de mi ropa y yo a ella como enajenada.
Me recuesto con ella sobre su cama y la acerco a mi agitada, voy a perder la
cabeza, es una necesidad de tocarla que me desborda. Nunca lo había hecho
de esta manera.
Le quito toda la ropa inferior de golpe que no pudimos por caminar
desesperadas, luego la mía y nos besamos largo rato. Cuando acaricio la
humedad de Kate me doy cuenta de que estamos solas. ¡Genial! Pienso con
maldad entrando de lleno. Kate gime y me aprieta hacia ella, salgo casi
totalmente para entrar de nuevo.
-Hgmg Ale.

-Estamos solas- digo lujuriosa- Puedes gemir todo lo que quieras- lamo su
oreja y doblo los dedos hacia arriba. Kate suelta un gritito y yo beso cada
parte de su piel con la que me encuentro. Cuando llego a sus senos curva su
espalda hacia mí.

Me encanta su voz, sus ruiditos, su olor, su piel paliducha, su sabor. Todo.


Sonrío, La manera en que mi mente y mi cuerpo se entregan a ella... debo
admitir que me deja sin defensas tenerla así. Conocernos mejor y haber
estado todos estos días juntas, realmente es algo que mi cuerpo recordará
cuando vaya a casa, su calorcito al dormir.

-Ahh- suspiro- me vuelves loca.- Dejo salir. Me sorprendo escucharla


apenas entre gemidos.

- Tú...también... a mí- Veo su rostro extasiado y subo a su cara besando su


mejilla. Abre un poco los ojos y me acerca a ella besándome. Siento su
lengua acariciar la mía y sus gemidos ahogándose en mi boca. Hasta que se
despega de mí y comienza a gemir más fuerte, empiezo a sentir su sudor en
mi piel y empujo más profundo, eleva las caderas y oigo sus gemidos
siendo opacados por el ruido de la cama y mi voz excitada repitiendo su
nombre.
-Wow- masculla. Suelto una risita, creo que estamos pensando lo mismo.

-Lo mejor de todo es que no nos tenemos que contener- digo con una
sonrisita y Kate me sigue.
-Si, por suerte.

-A menos que hayamos espantado a tus vecinos. Bueno a la de arriba no-


muevo mis cejas coqueta. Me da un empujón y nos besamos. Ah que no
termine nunca... pienso sintiendo sus piernas acariciar mi cuerpo... siento su
humedad y acerco la mía tan excitada y palpitante como al principio.
Kate

Despierto eem... ¿Qué hora es? Me giro. ¡16.30! Vaya que tarde. ''Debe ser
porque no paramos hasta la mañana'' Pienso volviendo a mi posición inicial
y mirando a Alejandra dormir plácidamente boca abajo. Sin pensarlo
delineo su lindo trasero con mi mano. Me percato de 2 cosas. Primero, que
me duelen todos los músculos del cuerpo y segundo, de que de verdad me
encanta verla dormir.
Lo primero que me llamó la atención de ella es su rostro, quizá suene
superficial, aunque eso no significa que me haya gustado sólo por eso. Es
sólo que su mirada amable me derrite, es tan... buena maldita sea. De
verdad que me hubiese gustado conocerla de antes y aunque eso no fue
posible, siento que con ella vivo muchas primeras veces. Incluyendo ahora
¡Rayos me duele todo! Nunca lo había hecho tantas horas y mi cuerpo
siempre responde a sus caricias. Me acerco y beso su mejilla, claramente
aun no quito mi mano. Aunque después de que le he besado cada parte de
su cuerpo... dudo que le importe. Despierta débilmente y me mira, sonríe y
sonrío por inercia. Me acerca y se pone de lado besándome. Me siento
aprisionada entre sus senos y sus brazos.

Ahora rozan con los míos...


-Sabía que eras mal pensada, ¿pero tanto?
-No sé de qué hablas- respondo con frialdad. Me acerca más y gimo
despacito, ay sus senos... mis senos...

-De eso.- Sonríe pasando una pierna sobre las mías. ¡Qué posesiva! Si no
fuera porque adoro su cuerpo desnudo reclamaría.
-Aush me duele todo.- Lloriquea.

-Anoche no pensaste en las consecuencias- bromeo.


-Ni anoche.- me besa- ni en la tarde- me da otro- ni la noche del domingo-
se pone sobre mí.
Me queda mirando y yo la miro desde abajo.
-¿Quieres seguir sin pensar?- me mira coqueta. Le respondo la mirada y
acaricio sus labios con mi lengua, entreabre la boca de la sorpresa y me
aprovecho.

-Ah Kate, estas llena de sorpresas- gime bajando sus manos a mi trasero y
lo aprieta.
-Hey- retengo un gemido.

-¿Qué?- se sorprende.
-Mi trasero.
-Te recuerdo que desde que desperté no has quitado tus manos del mío-
frunce el ceño. Frunzo el mío.

-Si pero tu trasero me provocó- sonrío besándola. Se ríe entre besos


cayendo en la cuenta.
-Me asustaste. De todos modos perdona a este culpable y tentador trasero.-
Me separo para soltar unas carcajadas. Ale tiene eso de salir con algo
gracioso de repente, hasta mi familia lo notó.

-Idiota- suspiro estremeciéndome al sentir su mano acariciarme. Enserio,


como es capaz de hacerme reaccionar así...

Suena el teléfono.

Si es el de ella la mato, si es el mío me hago la imbécil. Lo mira y hace una


mueca de ''ya te esperaba'' Y si, no sé como pero nos entendemos muy bien
sin hablar, es raramente lindo. Me ruborizo. Me da un besito y se baja de
mí.

-¿Si? Hola- dice feliz.


-¡Excelente! Ajá si, ya volvimos ¡No preguntes eso!- enrojece. Ah debe ser
una amiga–Ya, está bien. ¿¡Hoy!?- exclama, la miro horrible- Perdón-
masculla, vuelve al celular- Bieeen, pero más tarde. Está bien, si, yo
también te quiero. Cuelga y coloca su celular sobre el velador.
¿¡Quién es!? Pregunta mi mente antes de pedirme permiso. ''¿Se acaba de
revolcar contigo por horas acaso no preguntarás?'' ''¿Tan poco crees que le
vales eh eh?''

Mente de mierda. Hago una mueca.

-¿Estas bien?- me mira atentamente el rostro.


-Ah...si- digo ida.

-Era una amiga.- masculla con una risita.


¡Qué buena chica! Pienso sin meditar. A veces desearía gobernarme.
-No me importa- me giro avergonzada. Ella me abraza por detrás

-No estas siendo sincera...- dice acariciándome el estómago, la cintura, las


caderas y va a mi vientre.

-Espera- digo sintiendo cosquillitas.


-¿Qué cosa?- la escucho suspirar mientras me acaricia la entrepierna.
Enrojezco y entreabro la boca.

-Ya no... nada- gimo mientras deposita suaves besos en mi cuello.


Siento los músculos arder, pero pronto se me olvida, me parece que cuando
su respiración caliente toca mi oreja. Me giro y la beso, dios como me
gustan sus besos, su forma de ser, de tocarme...

-Ale – suspiro.
-Me encanta que me digas Ale- sonríe repartiéndome besos en la mejilla.
Nos quedamos desnudas acariciándonos, grabándonos nuestros cuerpos
antes de despedirnos, siento malestar al recordarlo. En eso se separa de mí,
veo el brillo en sus ojos, quiere decirme tantas cosas... lo sé, pero lo que no
sé es si quiero oírlo... ni siquiera le he puesto nombre a esto que estoy
sintiendo cada vez más fuerte por ella. Sigue con su mirada en mí, suspira y
se calla abrazándome. Me encanta esta conexión que tenemos y a la vez no
quiero que se sienta mal.
-Tengo que irme, mi mejor amiga quiere verme- dice en mi cuello.

-Bien- mascullo con el pecho diciéndome '' ¿eso es todo lo que tienes que
decir?'' cierro tercamente los ojos.

Se levanta y escucho como se viste. Abro los ojos y me mira pensativa.


-Sabes que puedes ir conmigo si quieres- suspira con esa mirada tan
transparente que tiene.
-No lo sé- suspiro.

Entiendo que Alejandra me acompañaría si se lo pidiese a cualquier lado,


ella me lo dijo y yo le creo. Pero en mi caso sé que se junta con sus amigas
en ese bar y no quiero ver a Jessica. No es que esté emocionalmente
sumergida en ella, es sólo que no quiero ver a la persona que creía conocer
recordándome que perdí 6 años de mi vida.
-Bueno cuando quieras- dice mirándome pensativa.- Asiento. Se acerca y
pega su frente a la mía, me da un besito y se me sale una sonrisa.

-Kate...
-¿Hum?

-¿Me das tu número? - ¿no lo tenía?

-¿No me llamarás a las 3 de la mañana verdad?- me mira con dureza, aush


creo que se acordó de la psicópata de mi ex.

-No, lo prometo. Es sólo para...- se ruboriza un poco. Suelto una risita y se


lo digo.

-Genial- dice guardándolo.- Puedo...- mira a otro lado algo cohibida-


¿puedo enviarte mensajes?

-Sí, pero no te emociones- la molesto. En lugar de reprocharme me da una


mirada brillante que me deja una sensación muy cálida.

-¡No lo haré lo juro!- salta feliz. Olvide decir que me encanta su


espontaneidad. Sonrío ruborizada, en eso se acerca y me besa, rodeo su
cuello y la acerco a mí.

-Ah Kate- dice sobre mí. Se separa- Te extrañaré. Nos vemos... espero-
titubea.
-Claro- Digo no muy segura.- cuídate.

-Si- sonríe, me da un besito, una última mirada y se va.


Resoplo acostada, pongo a cargar mi celular, la verdad ni lo llevo conmigo,
además no tenía muchas cosas que esperar.

Me baño y preparo algo. Aprovecho de regar las plantas y conectarme, creo


que hace tiempo no lo uso, sólo borre registro de mi antigua relación. En
eso me hablan.
Carolina: Hey Kate que raro verte por aquí, ¿leíste nuestros mensajes?

Kate: No. No suelo llevar mi celular, ¿Qué ocurre?


Carolina: Queríamos verte y hablar, ya sabes. ¿Somos amigas no? Elisa
también te mando un mensaje... ella está arrepentida por lo que ocurrió,
debimos apoyarte...

Resoplo cubriéndome la cara y recordando.

Elisa, Carolina eran nuestras amigas con Jessica en la universidad, junto


con 2 chicas más. Ellas estaban conmigo cuando Jess me coqueteaba en su
trabajo en la biblioteca. Diría que me impulsaron en muchas decisiones,
éramos un grupo más grande o aún se ven no sé, me dolió mucho que no me
apoyaran, porque las tres estudiamos juntas y nos veíamos siempre.
Después de que terminamos y dieron sus horribles opiniones decidí
continuar sola. Lo respetaron por unos 6 meses, pero bueno... aquí están.
Carolina: Puedo invitar a Elisa ¿cómo antes?

Resoplo, si... altas horas de la noche, conversando sobre todo, quizá yo no


era la que más palabras portaba, esa era Elisa, ella es del tipo humorístico y
Carolina que es más emocional, y bueno podía escucharlas horas parlotear
sus diferencias.
Kate: ok.

Elisa: Kate, no leíste mis mensajes. De verdad lo siento, danos una


oportunidad, veámonos un día de estos, ¡te extrañamos mucho! Y sé que la
cagamos.
Carolina: ¿Qué tal mañana?

Wow que rápido.

Elisa: si en la tarde, tipin 18.00 ¿te parece? Vamos di que sí. Te aseguro que
no habrá nadie desagradable en el bar.

Kate: Está bien.


Espero que no esté cometiendo un error...

Carolina: Excelente, gracias Kate, necesitamos hablarte.


Elisa: Sii, espero que todo mejore, nos vemos chicas, tengo que irme.

Me despido y apago mi notebook, me quedo en el sillón pensando en si


estoy haciendo bien...

Capítulo 15: Amigas con el beneficio de la duda


Kate:

Mientras miro tv algo ida pensando en lo de mañana, en Alejandra, en


mañana y hum ella de nuevo, me sonrojo. ¡Maldita sea en que momento
pasó esto! Para luego forzarme a pensar que mañana, tengo que tratar de no
tirar mierda a mí alrededor, puedo ser verdaderamente pesada.

Oigo el tono de mensaje, mi celular debió de haberse cargado ya.


'' ¿Te dije que me encantó pasar unos días contigo? Bueno, creo que ahora
lo estoy extrañando... echaré de menos tus besos de buenas noches y de
buenos días. Espero verte pronto y no haberte despertado o algo así.
Besitos''

Cuando lo termino me sorprendo a mí misma con una gran sonrisa, es


decir... ¿cuándo cambié mi expresión habitual?

Luego veo otros del fin de semana, esta los de Elisa y Carolina, vaya...
quizá de verdad quieran arreglar las cosas, llevan unos meses pidiendo
vernos. Hago una mueca al ver el último. '' Aún sigues con la niña buena, te
fallará y lo sabes'' Jessica.

Qué asco. Que bajo ha llegado, como odio no ver el futuro, de haber sabido
con quien me metía jamás hubiese aceptado la primera cita. Claro, siempre
todo empieza bien, risas, compañía, proyectos y luego, al carajo. Aunque
era ella generalmente la que aportaba las ideas, era algo egoísta pero se
podía llegar a un acuerdo. A veces no me acompañaba en cosas que eran
importantes para mí, como pasatiempos y familia. Lo excuse pensando en
que simplemente no éramos iguales y que estaba bien disfrutar lo nuestro
aparte. Debo reconocer que siempre me dio mi espacio y fue respetuosa con
eso, aunque no le gustara. Inevitablemente no puedo evitar pensar que con
Ale es distinto, quizá no sea mi... novia, miro a otro lado, pero ella disfruta
conmigo, mis pasatiempos y no es molesto que se incluya, de hecho lo hace
más divertido, aún recuerdo su expresión al escoger libros y al ver los míos
e incluso puede entablar una conversación con mi familia, hasta bromea con
papá. Jessica lo odiaba.
Niego rápido, no quiero caer en compararlas, no con la mierda que acabo de
leer.
Al otro día:
Tomo un taxi hasta donde me dijeron mis ''ex-amigas'', es un bar bastante
bonito, las espero en la entrada.

-¡Kate! – me asusta Elisa y me abraza mientras estoy quieta, odio los


sonidos fuertes.

-Ya ya suelta- digo enderezando la espalda.


-Lo siento, Kate, lo siento- Me mira triste pasando una mano por un
mechón de su corto cabello claro.
-Deberíamos esperar ah...

-¡Ya llegue! – Sale Carolina de un taxi. – lo siento el tráfico.

-El cabello- susurra Elisa. Hago una mueca, ambas sabemos que se alisa
demasiado el cabello.

Entramos y me sorprendo de los vasos, son enormes.


-No pongas esa cara, tú nunca estás ebria.- Dice Elisa.
Esto sólo lo sabe Gabi y Cristian cuando salimos una vez a beber para sus
cumpleaños, tengo un aguante tremendo, ni yo lo sabía. Me pregunto qué
diría Alejandra de esto. Sonrío.
-Hey- sonríe Carolina.- ¿Cómo esta Alejandra?

Enrojezco

-Bien - mascullo.
-¿De qué me perdí?- Dice Elisa pasmada. -¿Tienes novia? – sonríe de oreja
a oreja.
-Si- digo bebiendo para apaciguar el calor.

Alejandra va a matarme... O quizá no...

-Vaya ¡me alegro!- se sorprende.


-Y es de su trabajo- dice Carolina.

-Eso es tierno- dice la otra.

Esto parece a conversaciones del pasado cuando me tomaban el pelo.


-Sí, es una buena persona- dejo salir.
-Hablando de eso, creo que deberíamos contarte todo desde el principio.-
Dice Elisa y con el asentimiento de Carolina sigue. –No es para excusarnos,
personalmente fui una amiga que no querría tener ni yo. Pero cuando me di
cuenta fue demasiado tarde.

-Lo mismo va para mí- dice Caro- No dije nada y me mantuve ajena a todo
cuando debí apoyarte.- murmura. Debí haberle roto la boca a esa...

-O vamos ¿tú golpeando?- deja salir Elisa, ahogo una risa. –Ese era MI
trabajo.- Se palmea el pecho.

-Entonces- digo, esperando. Se mira y Caro toma la palabra.

Hace un año y varios meses atrás


Estaban 4 amigas en el departamento de una de ellas.
-¡¿Supieron!?- Dice de la nada. Miramos a Cathy.

-¿Qué cosa?- dice Elisa bebiendo despreocupada.


-Jessica y Kate terminaron- Elisa se atora.

-¡¿Qué?!- grita. Carolina queda en silencio mirando a un punto fijo.-


¡¿Por qué?!

- Bueno... humm- comienza Evelyne- Jessica la engañó con una colega.


-No- masculla Elisa.- ¿Y que hizo Kate? No la veo en mi mente haciendo un
escándalo.

-Claro que no, según Jessica simplemente llego a su casa y se fue. No ha


podido hablar con ella.

-Digna. – Asintió Elisa.


-¿Te parece digno? Ni siquiera escucho a Jess- Salta Cathy.- Habrá tenido
sus razones.
-¿Necesitas razones para engañar a alguien?- Se sorprende Elisa.
-Claro que si, a lo mejor se aburrió de Kate.- Dice está convencida.

-Bueno eran algo diferentes- Dice Elisa no muy segura.

-El amor no es eterno- sentencia Evelyne- debe alimentarse.


-Bueno en eso tienes razón.- Se toca la cabeza.

1 mes después.
-Me topé con Kate- dice Cathy, Evelyne asiente.
-¿Cómo está?- Dice Elisa mirando a Carolina.

-Pues, difícil saberlo con esa expresión que lleva siempre- Se ríe con
Evelyne.

-¡Oye no te pases!- salta Elisa.


-Vamos, le dije que si de verdad quisiera solucionar las cosas habrían
hablado y no se habría ido así como así.
-Yo le dije que con esa actitud buscaba que Jess la engañara y que mi
amiga de verdad estaba arrepentida. –comenta Evelyne.

-Es decir Jess no ha dejado de beber- dice Cathy asintiendo.


-Yo la vi besándose con una tipa de pelo castaño en el bar- dice Carolina.

-Con esa misma la engaño, está bien buena- dice Evelyne.


-Ni que Kate fuera fea- exclama Elisa.

-Claro que no, pero es aburrida- se ríe Cathy.

-¿Se te olvidó que era tu amiga?- se enoja Elisa.


-Oh vamos, nosotras éramos amigas de Jess, ustedes eran sus amigas más
cercanas. Y díganme ¿Han podido hablarle?
-No.- dice Carolina pensando a su pesar que ni siquiera la había buscado.-
Pensé que las cosas se arreglarían con el tiempo.
-Yo la llamé, le sugerí que conversará las cosas con Jess y me cortó y no
supe más de ella. – Dice Elisa cabizbaja.

-Ves, ni las valoraba a ustedes.- Dice Cathy simple.- Si estuvieran mal ¿se
alejarían de sus amigas acaso?

-No...- dice Elisa dolida.

2 meses después.
-¡Sabes qué! Eres una perra.- grita Elisa.

-¿Ya y? gracias por espantármela- dice Jessica mirando a una rubia irse
del jaleo que tenían.
- Oye que ocurre- se acerca Evelyne.

-Ocurre que te llenas la maldita boca diciendo que la extrañas. ¡Te di el


número de ella una vez pensando en que estabas arrepentida pero eres una
zorra!- Jessica levanta el brazo y Carolina se cruza. Jess se sorprende,
Carolina jamás pelearía, de hecho la miraba con determinación y algo de
miedo.
-Vaya vaya.- Reconoce. –Así que las amiguitas decidieron apoyar a la
amiga que las botó.
-Eh hizo bien- dice Carolina llorosa.- El peor error que cometimos fue
escucharlas a ustedes.
-Nos vamos- dice Elisa tomando su chaqueta. El bar es puro silencio.

-Aprovechen de decirle que la extraño- dice Jessica como si nada.

-¡Hija de...- grita Elisa.


Le llega una bofetada, pero ni Jess ni Elisa mueven un músculo al ver quien
se lo dio.
-Apuesto...- dice Carolina aún con el brazo estirado.- Que tu coleguita te
dejó.- Jess abre los ojos de golpe.- A las mujeres como tú no hay que
tomarlas enserio y ella lo supo, tuviste suerte una vez y la perdiste.- Dice
tomando a Elisa del codo y yéndose.

Afuera:
-¿Y ahora que haremos?- Dice Elisa encantada.- Buen derechazo.

-Es mi mano maestra- bromea Carolina.- Supongo que arreglarla, Kate no


contesta mis mensajes.

-Pero Caro... nos borró de todo.- Dice Elisa.- No sabemos dónde vive.
Se quedan mirando con una cara horrible.
Presente:

-Y eso fue todo- Dice Carolina llorosa mirando a Kate y luego su vaso. –No
me siento orgullosa Kate... fui cobarde... te dejé sola y fue cuando más
debía apoyarte.- Se cubre los ojos.
Estoy pasmada.

-La verdad- digo algo ida.- No leí ningún mensaje, luego de lo de Elisa- me
cubro el rostro con dolor, me sentí tan traicionada...- Los borraba a medida
que llegaban.

-Lo siento, me deje llevar por esa mierda que dijo Cathy y Evelyne.- Dice
Elisa mirándome a los ojos. – Al final, tomaste la mejor decisión y nosotras
no estuvimos ahí.
No sé qué decir, por un lado... nunca les tuve mucho aprecio a Evelyne y
Cathy, a esta última siempre supe que le caía mal. Pero Elisa y Caro. Dios...
me dolió bastante...

-Kate- empieza Carolina- Esto nunca volverá a ocurrir, lo prometemos.


-Además de esa vez que no hablamos con esas perras.- Dice Elisa.

-A mí me buscaron- dice Carolina bajoneada- decían que te pedirían


disculpas ¿no te hablaron?- niego con la cabeza.- Ya sabía, las pille
espiando en mi cel. Me enojé desde luego.
- Maldita sea, Jessica las tiene bien domadas.- Elisa la mira.

-¿No sabías?- pregunto a Elisa. Niega con la cabeza.


-Me avergoncé, fui una idiota- dice Caro- de verdad pensé que no
olvidarían todos los años que fuimos amigas, pero era todo una mierda.-
Dice apoyando la mejilla en el codo.

-¿Cómo pudiste caer con eso?- la mira Elisa extrañada bebiendo.


-Pensé que todos podíamos llegar al buen camino.- Dice con esa cara de
santa ingenua mientras rodamos los ojos con Elisa. – No me miren así,
además no estaban con esa... esa tipa- dice haciendo con la mano como si
fuera una mosca molesta.- Pensé que ya no se veían, pero así como va la
gente ya no esperaré a mi princesa azul- Se indigna.

Hago una mueca de burla.


-Amiga, confórmate con que tire la cadena del baño- dice Elisa bebiendo.
Me río mirando a otro lado. Cuando las miro me ven con los ojos brillantes.

-¿Q...Qué?- digo incómoda.


-Te extrañamos tanto- Masculla Caro lagrimeando otra vez.

-Tu risita es tan dulce- dice Elisa alcanzándole unas servilletas. -Así que
dejando de lado a las feas... ¿cómo se hicieron más cercanas con tu
compañera de trabajo? - mueve sus cejas.

La miro pensativa, decido que... quizá Alejandra tenga razón, el beneficio


de la duda suena como un buen primer paso.

-Bueno en realidad... se quedaba leyendo conmigo- me miran como si dijera


que me casé.

-Y luego- me acomodo un mechón- ahora que lo pienso fue Jessica quién


nos unió.

-¡¿Qué?!- Elisa se levanta de golpe golpeando la mesa.


-Siéntate idiota- la baja Caro del hombro.- ¿por qué lo dices?
-Fue a molestarme a mi trabajo por segunda vez- digo algo molesta.- Y
Alejandra le dio un puñetazo.
-Wow ¿es ruda?- dice Elisa ignorando a Caro que me mira con los ojos
brillantes. Me rio por dentro, ¿Alejandra ruda? No lo creo.
-No, ella es amable y graciosa- digo mirando mi vaso avergonzada.- Pero
esa idiota fue muy tosca y estaba algo tomada.
-Geniaaal- Dice Elisa levantando un puño.

-Si bueno... no quiero que se meta en problemas- digo de la nada.


-Si te quiere de verdad eso no va a pasar- dice Carolina emocionada. Me da
algo en el pecho. Trago saliva.

-¿Jessica te ha dejado tranquila?- pregunta Elisa


-No.- Susurro- mensajes, ya sabes.

-¡Pero ahora puedes cambiar de celular!- dice Caro- te prometemos que esas
perras no tendrán nada de ti.- Elisa asiente.
-Sí, suena bien.- Más que bien realmente.

Nos quedamos un rato más. De verdad lo pasé bien, me recuerda a tiempo


atrás cuando estábamos fuera de clases.

Llego a casa y me recuesto en el sofá. Viendo TV decido agregar a Ale a


whatsapp, aunque son las 23.00.

Kate: Hola Ale.- Escribo.

Ale: Eh... Hola ¿quién es?


Me río bajito.

Kate: Kate.
Ale: Kaaate que sorpresa ¿Cómo estás? ¿Recibiste mi mensaje?
Kate: Si lo recibí, estaba despierta, estoy bien ¿y tú?... salí con unas
humm...
Ale: ¿Amigas con beneficio de duda? (Bien también)

Sonrío
Kate: eso mismo.

Ale: ¿Y cómo te fue?

Kate: Me contaron muchas cosas. Fuimos a un bar, era bonito.


Ale: Bueno soy toda ojos. ¿No estas ebria o sí?

Me saca una carcajada.


Kate: Nunca estoy ebria.

Ale: ¿Bebes poco?

Kate: No, sólo que tengo ''resistencia natural''.


Ale: No te creo...

Kate: Te golpearé.
Ale: Jaja está bien, ¿Y qué tal, tus ''amigas con beneficio de duda''? ¿te
dieron buena impresión?
Kate: La verdad es que si...

Ale: Eso sería bueno, los amigos alegran más la vida.


Kate: Si, lo pasé bien.
Ale: ¿No estaba la innombrable cierto?

Kate: No, por suerte.


Ale: Uf entonces excelente.
Kate: Tranqui, me dijeron que ya no le hablaban
Ale: ¡Eso es maravilloso!
Me hace reír.

Kate: Ale...
Ale: Dime
Me ruborizo.
Kate: ¿Estas ocupada mañana?
(Demore 5 minutos escribiendo eso... no sé por qué)

Ale: No, claro que no.


Kate: ¿Quieres venir?
Ale: Por supuesto ¿A qué hora?

Kate: ¿A las 6pm? ¿Te parece?


Ale: A las 6 entonces.
Kate: No seas impuntual.

Ale: Kate, vivo arriba.


Decido molestarla un poco.
Kate: No pongas esa expresión
Ale: ¡¿Cómo lo sabes?!
Kate: Conociéndote.
Ale: Fue sin pensarlo.
Kate: Está bien, me iré a leer. Nos vemos Ale.

Ale: Nos vemos Kate.


Despierto y son las 2 am, veo el libro en el suelo. ¡Sabía que era mala idea!
Como sea, apago las luces y me acuesto de nuevo.
Alejandra
Woow esto es nuevo, estoy saltando en un pie, ¡estaré con Kate mañana!
Bien compórtate Alejandra, no eres una quinceañera encantada...

¡Wiii!
Recuerdo ayer la tomadura de pelos que me gané por juntarme con Fer,
Sandra, Noelle y Angie. ¡Putas!
Ayer
Estamos sentadas cerca en el bar, la estoy mirando fijo, ella me mira
directamente a los ojos sin pestañear, entrecierro los ojos, ella los suyos,
una comisura de sus labios empieza a elevarse. Siento la cara arder.
-¿Lo hicieron verdad?- Pregunta Fer a punto de reírse.
-¡No lo digas tan así!- Enrojezco más.

-Aww- escucho a los lados.


-Ustedes no me molesten- lloro, nuestras otras 3 amigas se ríen. ¡Maldita
sea! ¡¿Fer tenía que escoger este momento para hacerme bullying?!
-Es que amiga, tus ojeras. ¿Cuántas noches?- se ríe.
-¡Si no fuera sagrada le tiro la cerveza!

-...
-dos.
-Woooh- dice Sandra.

-¿Hasta el amanecer?- bromea Fer bebiendo con los ojos brillantes.


-En realidad hasta el mediodía- murmullo.
-¡Malditas conejas!- salta ella.

-Que hermoso- dice Noelle emocionada.- Debió haber sido muy lindo.
-Ya pero no llores- se ríe Angie. - ¿Cuándo la traerás?- Sonríe.
-Ehm no sé... es que...

-Mira hacia atrás.- murmura Fer.


Me giro haciéndome la imbécil. Argh Jessica y dos tipas.
-Genial.- Ironizo.
Las 3 nos miran interrogantes. Fer no dice nada, sé que me respeta más de
lo que me toma el pelo.

-Es la ex de...
-Ah no digas más- dice Angie arrebatada- ¡este mundo es un pañuelo!
-Exacto- dice Fer.
-Esa me mira el trasero como si estuviera en exhibición. -Dice Noelle
haciendo pucheros. – No tienes ni que decir porque terminaron.

-Muy intuitiva- digo mirándola burlona.


-Por eso no tienes novia- dice Angie bajito. Nos reímos mientras le llega un
zape.
Presente:
Me recuesto acordándome de todo lo que hablamos y reímos con mis
amigas. Jessica sólo me envió unas miradas, según Fer le hablo a una tipa
de al lado mirándome. Pero no de acercaron, a decir verdad ni las sentí. Es
una suerte, de todos modos no le diré a Kate.

Al otro día salgo de mi apartamento para ir a verla y hago el extenuante


recorrido de un piso. Creo que debí haber usado las escaleras de emergencia
en vez del ascensor. En fin, Se joden.
Toco la puerta. En eso Kate la abre y sonrío.

Capítulo 16: Con Kate.

Kate
Tocan y sé que es Ale, sonrío y abro la puerta. Nos miramos hasta que da un
paso y me abraza levantándome del suelo. Antes de que diga algo me besa y
yo la abrazo.

-Por eso es bueno que nos viéramos antes del trabajo- dice Feliz cerca de mi
boca.
-¿A sí?- me sorprendo.
-Hubiese hecho lo mismo.
Me ruborizo, mierda, que vergüenza. Aunque ver la cara que pondría Nicole
lo hace tentador...
-¿Estás pensando algo malvado?- dice mirándome el rostro.

-No- digo malvadamente.


Nos reímos y deja una botella de vino en el mesón. Me mira.
-¿Es verdad que no te alcoholizas?

-Es verdad, al menos les gane a las chicas ayer; se fueron algo inestables.-
levanto los hombros.

-Qué envidia. - dice sorprendida, nos sentamos. - Yo con unos 5 creo que
hablo en otro idioma. Pero de esos grandes.

-¿De ese bar en frente de una plaza? ¿De estilo rustico?- pregunto.
-El mismo, el del barrio homo- dice despreocupada- fuiste a ese. ¡Genial!
Quizá algún día nos topemos y te coquetee.
-De seguro no podré resistirme- ironizo.
-Entonces te retaré a ''quien bebé más''- Hace un puchero.
-vas a perder- sabía que diría eso.

- ¿A si?- dice orgullosa- apostemos.


Quedo pensativa.
-Está bien. ¿Qué pides? - veo su rostro, Ale... maldita pervertida.
-Un fin de semana completo contigo. - Sentencia, no me lo esperaba.- Y...
que me des una comida en la boca- dice burlona apuntándome. Que
humillante...
-Pensé que pedirías...

-Jamás te pediría algo como eso- me dice con actitud de princesa azul- ¿y
tú?

-Sexo.- bromeo. Me mira como si no me conociera, no aguanto más y me


río. Valió la pena. Se ríe algo rojita.

-Serás mi esclava por un día- digo en seco.


-¡Eso es peor!- se sorprende.
-Oye tu pediste un fin de semana, yo un día.- Frunzo el ceño. Me mira y yo
frunzo más el ceño ¿Qué se cree?
-Hecho- dice entrecerrando los ojos y dándome la mano. Se la doy igual.

-¿Y un beso?- dice coqueta.


-No- me indigno.
-¿Y un besito?- sonríe.

-No.- me indigno más.


-¿Y en la carita?- da una sonrisa como que no rompe un plato.
-Bueno bueno.- Bien... culpable, me gustan estos jugueteos con Ale. Me
acerco y se lo doy. Me regala una sonrisa reluciente, me ruborizo. Me gusta
eso de ella, hemos hecho más... ''cosas'' y sin embargo se emociona con algo
como esto.

-¿Entonces me contarás?- sé a qué se refiere, le doy una media sonrisa.


-Sirve vino.- Nos reímos.
-Bueno empecemos con algo fácil. ¿Cómo son?- dice poniéndose de pie.

-A una ya la conoces, Carolina. ¿Te acuerdas?


-Hm Hm- dice tomando la botella, mira por la cocina hasta que le apunto un
sacacorchos.- ¿la de cabello castaño oscuro verdad? Del evento de libros.
-Esa.
-Espero que no se parezca a la del trabajo, aunque no me dio esa
impresión.- dice sirviendo.
-Oh no. Es como algo opuesta de hecho.- sonrío.- A ver... es del tipo cuento
de hadas- bromeo. Ale se ríe.
-Me recuerda a una amiga- Dice alcanzándome un vaso.

-Gracias.
-De nada- me guiña el ojo y se sienta al lado.
-¿Y la otra? -Da un sorbo.

-Elisa es del tipo más explosivo; rubia, cabello más corto.


-Ah ya entiendo- dice.- ¿Las verás de nuevo no es así?
-Hm sí, pero de vez en cuando.

-De a poco...- me mira con esos ojos tan comprensivos.


-Si...
-Lo entenderán- dice bebiendo.

-¿Y tú?- le pregunto.


-¿Yo? - me mira traviesa.
-¿Saliste el otro día no? ¿Cómo son tus amigas?

-Ah- Dice feliz.- Habitualmente somos cinco.


Comienza hablarme de sus amistades, no puedo evitar pensar, que
espontánea es, me habla de sus 4 amigas más cercanas y las describe con
una felicidad que me enternece. Hasta creo que no respira.
-¿De qué te ríes?- entrecierra los ojos.
¿Me estaba riendo?
-Nada malo, es lindo que hables así de tus amigas. -comento.

-Ah, y eso que no me has visto hablar de ti- dice como si nada. Y yo... me
sorprendí, siento que me es difícil pasar saliva por la garganta.

-Bueno aunque más que nada me tom...- No pude aguantarlo más, puse mi
mano tras su nuca y me acerco besándola. En un momento queda quieta...
luego siento como me rodea con sus brazos.

Me siento un poco quebrada y ni yo sé por qué. Ale me besa y acaricia mi


comisura con su boca.

-Hey- suspira.
-No me sueltes. -Digo aguantando las lágrimas.
Toma nuestros vasos, los deja en la mesita, se recuesta hacia atrás
abrazándome y acariciándome la espalda sin dejar de besarme.
Nos quedamos así un ratito.

-¿Estás bien?- masculla.


-Sí, lo siento.
-Ah no te preocupes, seguro estás pasando por mucho- dice con la mirada
algo opaca. Sé que si le pregunto, me dirá que se siente algo culpable por
ese ''mucho'', querrá ''dejarme en paz'' y yo no la dejaré y eso significa
ponerle nombre a esto... siento que es muy pronto.
-Ale...

-¿Hm?
-No es tu culpa.
En eso me mira y sonríe débilmente nuestras mejillas se acarician y siento
su cuerpo apegado al mío, la abrazo. ¿Cómo podría estar sin ella? Hasta
siento que soy más fuerte. Estoy feliz y hace mucho que no me sentía así,
incluso con Ale es distinto. Probablemente no hubiese ni tenido el ánimo
para juntarme con mis amigas de antes si no la conociese.

Beso su rostro como ella besa el mío cuando estoy conduciendo. Le doy
uno y otro y otro. Ella sonríe.
-¿Qué decías de mí?- le digo.
-Ah bueno- dice entrelazando sus manos en mi espalda.- Mi mejor amiga
me pregunta mucho, claro no le cuento todo o la muy puta me molestaría.-
Suelto una risita. -Y ayer estaban también su novia y mis dos amigas. Así
que sólo me tomó un poco el pelo pero nada más hasta...
Noto que se tensa. Me incorporo estirando los brazos.

-Hasta... - entrecierro los ojos. Ale está mirando un punto fijo entre el
pasillo y la pared.
-Hasta... que cambiamos de tema- me mira y desvía la vista a otro lado.
Pero qué pésima mentirosa.
-¿Qué ocurrió?

-Nada. ¡¿Tengo cara de que ocurriese algo?!- La miro fijamente.


-La viste verdad.
-Hmm no- dice mirándome y luego a la pared. Me sorprendo a mí misma
con una sonrisa al ver su cara al ser descubierta que preocupándome por
una idiota.
-¿Me das un beso?
-¿Q...Qué?- Me mira sorprendida.
-Un beso- frunzo el ceño.

Se acerca y nos enfrascamos en un beso, me acaricia bajo la ropa.


-Podrías pedirlos más seguido- susurra en mi boca luego de un rato.
-No.- la molesto.

Nos quedamos recostadas, de todos modos no me pienso levantar. En eso


Ale estira su brazo para agarrar un vaso y saca un libro y lo mira extrañada.

-¿Lo estás leyendo?


-Sí, estaba empezando.
Me da un besito y le hecha un ojo.

1 hora después:
Estamos abrazadas, sumergidas en la historia hasta.
-¡MALDITA SEA!- exclama Ale

-¿Te eh dicho que odio cuando gritas de repente?- ¡Mierda le daría con el
libro!

-No, pero ya lo sabía.- Dice con una sonrisita lastimera- Es que te vine a ver
y termine leyendo uno de tus libros y de seguro tu no esperabas eso, ¡pero
es que estaba muy bueno! y lo sie...- Le tapo la boca con un dedo.
-Estaba perfecto Alejandra- digo rápido.
-¿Enserio?- ¡¿Y pregunta?! ¿Hay acaso algo más entretenido que leer
abrazaditas? No le puedo decir eso...
-Si- me ruborizo, para que no me siga mirando nos sirvo vino, ella sonríe.

-Entonces... seguimos- mueve las cejas coqueta.


-Si.- Le doy la espalda.
Pasa un rato. (Un rato aunque esta algo oscuro afuera, terminamos varios
vasos y llevamos la mitad del libro)
-Esto me recuerda a nuestro primer beso- suelta de repente.

Y yo que no quería que me viera avergonzada.


-Fue sin querer- mascullo.
-Claro que querías- dice ególatra.

-No- me indigno.
Cierro el libro de golpe cuando me empieza a besar la mejilla.
Me pasan cositas, siento esa zona cosquilleante, es como cuando me besó
por primera vez. Fue algo tan.... Incontrolable...
Me giro tal como esa vez buscando su boca y la acerco más de su mejilla.
Meto mi lengua y siento la suya, me muerde suavemente el labio y respiro
con dificultad; estúpida Ale ¿Por qué me gusta todo lo que hago con ella?
Ni yo me percate los primeros momentos en que estábamos juntas de que...
lo disfrutaba, aún sin conocernos.

-Kate- escucho entre besos a Ale mientras la siento acomodarse encima de


mí. Acaricio su espalda tras nuestros besos hasta que algo se me sale de las
manos (en realidad no) y estoy apretándole uno de sus senos. Ale gime.
Nuestro beso se vuelve más furioso y siento sus manos por debajo de mi
ropa. Ahogo un gritito cuando me muerde el cuello. Siento que me palpita
la entrepierna y no soy la única al parecer, Ale se apega a mí y comienza a
presionarme. La cerco con una de mis piernas.
-Ah- escucho en mi cuello, atrapo su boca de nuevo y siento sus manos en
mis senos luego en mi cintura y me acerca a ella por la espalda baja. Nos
besamos un buen rato hasta que la siento separarse de mí y respirar agitada.
En realidad yo estoy igual, tomamos y botamos aire un rato para recuperar
''la calma'' nos miramos y nos reímos bajito.

-Deberíamos ir a comprar algo...- dice Ale calmando la respiración.


-Buena idea.- Decido molestarla un poquito.- Pero yo compro el pan.
Entrecierra los ojos.

-Fue... fue...- se excusa.


-Fue gracioso.- Me mira avergonzada.
-Estás enojada- me aguanto la sonrisa. Ale enojada... no lo creo.
-No- dice bajito mirándome de pie mientras me siento. La miro fijo se
inclina y me da un besito.

Ale es tan linda.


-Te ruborizaste- dice feliz tomando su chaqueta.
-No.- me indigno más roja.
-Te gusto, te gusto- canturrea.

¡Maldita como se atreve!


-Infantil- me enojo. Por eso se lleva tan bien con la idiota que tengo por
hermana.
-Bueno - dice acariciándome el cabello.
Y enrojezco más, tomo mi chaqueta y salgo a tomar el ascensor.

Mientras caminamos me mira con una sonrisita.


-¿Qué compraremos?
-Ehhh no lo pensé.

-Chatarra- dice feliz.- Cosas dulces, saladas...


-Está bien...
Entramos al súper, nos queda bastante cerca. Ahora que me doy cuenta Ale
es de las que meten las cosas al canasto y ya. Yo lo pienso más...
-Ale ¿sabes que no podemos comer tanto o sí?

-No me desafíes- bromea. - Pero creo que si se me pasó la mano, sacaré las
bolsas repetidas.

-Uff- bromeo.
-Entonces quieres algo más- pregunta viendo algo perdida.
-Realmente como lo mismo que tu- digo viendo las bosas.

-¿Quieres casarte conmigo?- dice coqueta de repente.


-No.
-Oh vamos, si comemos lo mismo somos tal para cual- dice mientras
caminamos a la caja.
-¿De dónde sacaste eso?

-Lo invente recién -dice bajito pasando las cosas. Suelto una risita.
''Realmente me alegra que con Ale paguemos mitad y mitad, creo que eso lo
soluciona todo..-'' Camino pensando esto cargando un par de bolsas y Ale se
me pierde.

¿Enserio?... Me ubico en una pared y la veo a lo lejos en un carrito que dice


''Popcorn'' sonrío negando con la cabeza. Se acerca.

-Lo siento.- dice bajito con otra bolsa más.


-No importa.
-Pero compré el más pequeñito, después de todo me dan más hambre.
Como es eso posible...
-Te dolerá el estómago.-digo mientras vamos al edificio.
-Oh descuida se cuando parar.-Dice despreocupada.

Siento un ardor en mis mejillas, ¡¿Está hablando en serio?!


-La mayoría de las veces- dice cerca de mi oreja, la miro amenazadora.
-Mal pensada- se ríe y entramos.

...
Wow - Dice Ale -Dejando una peli de terror. Luego viene a mí y me ayuda
con las bolsas.
-Compramos mucho.- sentencia.
-Eso te dije - la miro amenazante.

-Oh. No hay problema me iré rodando a mi apartamento.


Me río y sigo poniendo comida en platos. En eso siento que me abraza y
dejo lo que estoy haciendo, me giro y me recuesto en su hombro,
disfrutando del contacto de su ser. En eso me acerca un poco más y levanta
la cabeza, al yo hacer lo mismo nuestros rostros se acarician, siento mi
corazón latir ansioso, cosa que me sorprende porque no es la primera vez
que estamos tan cerca. Cuando por fin nos besamos respiro pausadamente
tratando de sentir el suelo, no nos volvemos locas como la mayoría de las
veces, si no que todo transcurre con total calma, pero a la vez es el beso
más fuerte que haya sentido.
Nos separamos y sus ojos... sus ojos brillan, me siento tan complementada,
feliz y muy aterrada... Creo que se enteró porque no dice nada, me da un
último besito y saca un par de cervezas.
Alejandra:
Kate es tan linda, y es muy cariñosa también, aunque trate de ocultarlo.
Pero rayos, me mira con una dulzura y de repente como si algo le impidiera
''entregarse'' a mí... y entiendo que es difícil, ¡pero carajos! yo no voy a
hacerle nada malo. Supongo que el plan es quedarme a su lado hasta que se
dé cuenta que no la voy a apuñalar por la espalda o algo así.
Bebo un sorbo, concentrándome en la tv, Oh, que prota más linda, seguro se
muere. Tremendos pechos...

-Cambia de canal.
-¡Qué! ¿Por qué? - ¡No parece asustada!
-Porque sí.- Sonrío malvada.
-Oh vamos pueden haber cientos de mujeres lindas pero yo sólo te miro a
ti.- Digo abrazándola posesivamente. ¡Esto es tan divertido!
-No decías eso hace 2 minutos.- Escucho entre mis brazos.
-Pero yo veía la pantalla, no a ella- bromeo. Se ríe.
-Idiota.
-Tu no aceptaste mi proposición de matrimonio- digo soltándola.

-Apenas te conozco.
-¡Ahora dices eso!- digo herida llevando unos recipientes con comida a la
mesa.- Te aprovechaste de mi inocencia.
-¡Que! ¡Esa fuiste tú!- exclama roja.
-Pero tú eres la mayor...

-Tú eres más grande, puedo decir que me forzaste.- Finjo que me espanto y
camino hacia ella.

-Puedo hacerlo de nuevo- digo recargándola en el primer mueble que pillo y


la beso. A pesar de ''estar enojada'' Kate se queda quieta respondiéndome
todos los besos hasta que nos separamos Y entonces se aleja dignamente.

-Ya basta. Comamos.- Dice volviendo a su seriedad.


-Bueno.- sonrío siguiéndola. Al menos gané (eso creo) porque miramos la
película.

Rato después.
-Aaaaah- que quejo como una ballena varada.
-Has comido demasiado- dice Kate tocándose la frente y negándo con la
cabeza.
-Si...- respiro con dificultad-... muero...- respiración- recuérdame como una
genia.-...respiro.

-Claro- dice Kate sin mirarme cambiando de canales.


-Te...- respiración...- heredo- ...respiración...-mis libros.
-¿Por qué hablas como estúpida? ¡¿Y por qué sigues comiendo?!
-Diablos ¡esta delicioso!

-Te enfermarás.- Frunce el ceño enojada.


-Está bien. -Murmuro, después de todo tiene razón. Me recuesto hacia atrás
y agarro su cintura atrayéndola a mí y abrazándola. Me río malvadamente y
le beso el cuello.
-Realmente eres un poco infantil- dice girándose y poniendo una mano en
mí cabello mientras me besa.
-No.- Digo orgullosa
Nos quedamos haciendo cariñito y mirando tv. ''Podría vivir todos los días
así'' pienso abrazándola.
-Ale...- escucho bajito luego de un rato.

-Dime.- Digo abrazándola y ella me acaricia las manos.


-¿Quieres quedarte?- Uh uh, veo una carita ruborizada de acá, no le tomaré
el pelo o me saca a patadas al pasillo.
-No hablaba de nada cochino- me mira con odio fingido.
-Nunca pensé eso.- Realmente tengo el estómago tan lleno que es mejor que
no.
-¿Quién eres?- bromea.

-Ni que fuera tan...- levanta una ceja. -¡Pero eso es en el momento!-
reclamo.

-...Y me gusta.- dice bajito.


-¿Qué dijiste? ¿Dilo más alto?- digo creída.
-Jódete. -Dice con una risita.

-No eres sincera- digo lamiendo su oreja.


-Ah ya empezaste.- suspira.
-Bueno si no quieres no.- me detengo

-¡No tenías que parar!- se enoja.


-Pero...
-Dormirás en el sillón.
-Pero pero...- ni siquiera vivo acá...

-Pero nada.
-Kaaate- veo su expresión de burla.
-Eres mala de adentro.
Igual no le creí. (Casi lloro pero no le creí)
Sonríe apaga la luz y me lleva de la mano a su habitación. Nos besamos y la
abrazo hasta que se duerme. Yo lo haría pero tengo el estómago tan lleno...
Capítulo 17: Las cosas de frente

Viernes:
Kate:
Estoy sentada en el sillón supuestamente leyendo, en realidad rememoro el
día de ayer cuando amanecimos con Ale. Bueno amanecí yo, ella al parecer
trasnochó un poco. Apuesto a que fue por comer tanto, sonrío sola mirando
el libro, de todos modos cuando despertó fue genial. Era de esperarse, la
pasión que sentimos nos desborda, lo reconozco; es una excelente amante...
Es tan linda, atenta, cariñosa, bronceadita y... ¡Ya basta! ¡Esta no soy yo!
¿Oh si? Estúpida Ale, le tomaré el pelo como venganza.
La extraño ''un poco'', si no estaría leyendo ensimismada como siempre lo
hago, pasaría un rato según yo y serían las 4 de la mañana. Esta era mi
técnica cuando estaba triste, leía y leía y así los días pasaban más rápido, o
me quedaba hasta tarde trabajando; mente ocupada, esa es la técnica.

Pero aaah demonios, sale de mi mente mujer. ¡No sabré el maldito final!
Cuando estoy a punto de agarrarme las mechas suena mi celular.
'' ¿Qué tal a las 6pm?... besos Caro''
Ah sí, cierto que me habló en la noche antes de dormir agotada. (¡Fuera
Ale!) Le dije que podía acompañarme hoy, que me diga la hora que salga
del trabajo y caí dormida. Como sea, ayer no tenía tiempo para odios, pero
ahora me pregunto ¿Habré hecho bien? Es decir, voy a comprar un celular
nuevo, pero ¿Debo confiar en Caro? ¿En Elisa? Bueno a ella la veremos
después. No le preguntaré a Ale. Primero porque pensará que me gusta
mucho, y segundo porque lo más probable es que me diga ''beneficio de la
duda'' y tiene razón, además no han hecho nada, bueno además de
agregarme a un grupo de whatsapp. Maldita tecnología.
Me baño, me doy unos retoques y me visto. Tomo mi auto y estaciono
donde me dijo Carolina. ¿El mall? Esto me huele a que se comprará ropa.
Debí haberlo supuesto...

''No la encuentro'' pienso. En eso me abrazan y frunzo el ceño. Ah es ella.


-¿Te asusté?- dice orgullosa de sí misma.
-Sólo me sorprendiste.
-Señorita orgullo- se indigna.
-¿Vamos?- sugiero ignorándola.

-Bueno, bueno ¿cuál tienes pensado comprarte? ¿Un iPhone, un Samsung,


un Nokia?
-Uno que sirva para llamar y conectarme – Digo con tragedia. ¿Para qué
más voy a querer un celular?
-Demonios si existieran aves mensajeras tú las usarías.
-Sería tan lindo- digo un poco emocionada. Tendría un halcón o algo así...
Caro se ríe.

-Necesitas de mi inmensa sabiduría- dice feliz y me lleva a una fila de


celulares bastantes más modernos que el que tengo.
-Esta cosa está muy plana se me va a caer- comento viendo mi nueva
compra.
-Para eso vamos a esta tienda- señala una inmensa llena de luces.- Fundas y
protectores de pantallas- dice Feliz.
Definitivamente era una buena idea traerla, pienso comprando. Vas después
de unos meses por la zona de celulares y el que tienes ya es arcaico.
-Ahora es mi turno- dice feliz.
Siempre lo supe...

-¿Qué propones?
-Acompáñame a ver un abrigo- hace un puchero.- Se acercan las lluvias.
-Ya ha llovido- me sorprendo.
-Si pero tengo una chaqueta salvadora. ¡Vamos!
Así estoy como 1 hora por un maldito abrigo. ¿Ale será así para comprarse
ropa? Carajos espero que no.
''¡Argh! Sale de mi mente'' Pienso viendo una fila de prendas.

-¡¿Qué tal este?!- dice Feliz con un abrigo café claro.


-Maldita sea Caro, todos te quedan bien.- me enojo. Me mira y me pregunto
si me habré pasado.
-¡Que linda eres!- dice apretándome. – Pero debo elegir uno.
-El café claro se te ensuciará más rápido.- El oscuro es más práctico y
también muy lindo.
-¡Qué cómoda! – me mira con reproche y me cruzo de brazos.

-Igual te vas a quejar.


-Claro que no.- Se indigna- llevaré los dos- apunta el más oscuro.
-Agrh- comento blanqueando los ojos.
Salimos y la acompaño a su auto.

-¿Qué hay chicas?- sonríe Elisa.


-¡¿Por qué no llegaste antes mala amiga!?
-No me gusta salir con ropa del trabajo- se levanta de hombros.

-Ah, está bien.


-¿Vamos a comer?- suspira- tengo hambre.
-El mall va a cerrar.

-Conozco un buen lugar- dice feliz.- síganme.


Se sube al auto y la seguimos. Aparcamos más al centro, salimos y nos
lleva a una especie de Bar restaurant. Aun así la música no te impide hablar,
las mesas y sillas están muy presentables y hay grupos de gente riéndose y
bebiendo, otros comiendo.

-Es lindo- comento sentándome.


-¿Cierto?- dice emocionada.- Y espera a probar la comida.
-Pídanme esto- Caro señala un pedido de comida mexicana. – Voy al baño.

Espero que se aleje.


-Ahora la verdad.- Digo atenta al menú.
-¡No voy a quedarme horas de pie viendo cómo se prueba un maldito
abrigo!- exclama.
-Entiendo, fue horrible- comento.

-Me alegra que estés aquí Kate, solíamos turnarnos para esto.- Dice
sonriente.

-Si... olvidé lo horrible que era.


-Bueno espero que ya no, a menos que se encuentre una vict... digo novia-
se ríe y la sigo.
Pedimos unas cervezas y lo nuestro.
-¿Ya pidieron?- llega Caro feliz.

-Si tranquila.
-¿Bueno y como van las vacaciones Kate?- sonríe Carolina.
-Han sido las mejores- me sonrojo. Ay no que vergüenza.

-Pervertida- me mira Elisa con una risita. Caro suspira.


-El amor- dice emocionada.
-No exageres- Me asusto por el peso de esa palabra.

-Bueno.- Hace un puchero.


-¿Y ustedes qué tal? –giro la conversación para otro lado.
-Yo nada- dice Caro- no quiero a cualquiera, sólo a mi princesa azul- sus
ojos brillan.
-Yo si- se ríe Elisa- pero solo revolcones.

-Te pillarás una enfermedad.


-¡No digas eso cuando vamos a comer!- se espanta. Igual me da risa- Kate
no te rías, de todos modos me aseguro bien.
-¿Se la miras con la luz prendida?- Molesta Caro.
-No- dice Elisa colorada. – Pero vamos, quizá caminaría raro.

-No se...- dice Caro. Me levanto de hombros.


-Ves lo que te digo- continúa esta.- Ten cuidado
Antes de que Elisa responda llegan con la comida y cervezas, rayos es
contundente. Apuesto a que Ale podría con todo. Suspiro
¡Oh no otra vez!

Como como enajenada...


-Está delicioso- digo sorprendida.
-Que les dije- dice Elisa feliz comiendo.

-¿Cómo lo descubriste?- dice Caro bebiendo.


-Tenía hambre y pasé a comer- repone esta con simpleza.
-Vaya.- Me sorprendo.
Nos quedamos en silencio un rato comiendo. Ver que tu amiga no se decida
que comprar da hambre.

-Entonces- dice Elisa viendo la hora.- Son las 10 ¿tienen planes?


Negamos con la cabeza.
-Bajemos la comida con unas cervezas- exclama feliz.

-Estamos bebiendo cerveza- Apunto.


-Chicas- pone ojos de cachorrita.
-Quizá un par de horas- digo algo insegura.

-¡Excelente! – celebra.
Pagamos y maldita sea, me acabo de dar cuenta que estoy conduciendo.
Entramos y esto aún no está abarrotado.
-Chicas, estamos conduciendo- me preocupo mientras Elisa pide cerveza.
-Oh vamos y lo dices tú, me preocupa más esta- dice Caro apuntando a
Elisa.
-Hey, me controlaré, ya estoy madura.- Se indigna.

-Tendrás 31 pero tu mente es de 15- bromea Caro.


-Eres la menor aquí, no tienes derechos- bromea Elisa de respuesta.
-Son sólo 3 malditos años- la apunta con violencia. – No nos hubiésemos
conocido si no te hubieses atrasado 2 años.- La apunta.
-Ni me lo recuerdes- lloriquea esta.

Bueno a decir verdad, así fue como nos conocimos Elisa se atrasó dos años,
yo uno y Caro ninguno, Está princesita tiene sus dones. Bebo un sorbo.
Llevamos un par de horas. Enserio creo que deberíamos irnos, Carolina esta
algo sonrojada.
Llega Elisa con otro shop ¿¡Y va a beber de nuevo!?
-Creo que ya es suficiente- Les advierto.

-Ay esta...- dice Caro su sonrisa graciosamente se desparrama hasta mostrar


una mueca de desagrado.

-Largo.- Dice Elisa con expresión asesina.


Ay no.
-Kate...- Reconozco esa voz.
La próxima vez que mi mente me diga ''mala idea'' le haré caso. Me giro y
Jessica me mira, con una cara de no sé si extrañada de verme aquí o feliz ya
que su sonrisa no sé de qué mierda es.
Al menos a Ale le adivino todo.

Ay tú otra vez.
-Podemos hablar.
-No. – responde Elisa con desagrado. Caro asiente.

-Jessica ya has hecho mucho daño, ten dignidad maldita sea.


-Cierra el pico.
-No quiero- Caro infla sus mejillas enojadísima.
-No le hables así perra- se enoja Elisa parándose con violencia, Jess la mira
y yo creo que ya es hora.

Al menos estas dos no me mintieron.


-Está bien.- Digo. Carolina y Elisa me miran como si estuviese drogada.-
Hablaremos.
Se producen unas reacciones bastante contrarias. Jessica sonríe victoriosa,
Elisa pone cara de asco y Caro me mira espantada. No puedo evitar poner
un rostro de burla. En fin, me da algo de rechazo y miedo hablar con Jessica
pero me temo que si no lo hago no me dejará nunca en paz y yo ya estoy
mucho mejor que la última vez.
Mucho, mucho mejor. Sale de mi mente ¡Argh!

-Bueno entonces...- comienza esta con una sonrisita de suficiencia.


-Afuera, solas. – Digo poniéndome de pie, me mira con extrañeza.
-Pega el grito si necesitas ayuda- dice Elisa mirándola con odio.

-O una llamada- dice Caro entrecerrando los ojos.


Escucho una risita a mi lado, salimos y vamos a una calle de al lado, cerca
de un foco. De esa forma sólo parecemos dos amigas conversando o algo
así.

-Genial- comenta ésta feliz.


-Vomita luego.- Digo. Mientras menos dure esto mejor.
-Creo que ya te lo he dicho hasta el cansancio, asumo mi error y sé que la
cagué. Pero no ocurrirá nunca más te lo juro- dice acercándose. Pongo mi
palma bajo su cuello.
-A un metro o esta conversación se termina aquí.- Me mira extrañada.
-Bien, como sea. Sólo volvamos a ser lo que éramos antes Kate, esto solo
fue... una crisis de relación. Éramos perfectas y ella soló... solamente fue
una cara bonita.
... mala palabra. Siento la sangre circulando más rápido. Frunzo el ceño.
-Odio cuando pones esa expresión- me dice con una sonrisa tímida. En fin,
estuvimos tanto tiempo juntas que sabe lo que le espera.

-Sigue.- Digo mirándola.


-Kate... vamos Kate estuvimos 6 años juntas, ¡6 años!, no puedes tirarlos así
como así por la borda. Todas las parejas tienen sus problemas, ¿no vamos a
terminar todo por uno verdad?- Me dice extrañada.- Además... te conozco
Kate, esa chica de tu trabajo no es tu novia. Serías estúpida si así fuera, ¡ni
la conoces! A mí me costó como 8 meses...

-No sigas por ahí.-Me indigno.


-Ok- se cruza de brazos- Tú también me quieres no te hagas. –Me
sorprendo al no sentir nada, es más hasta siento que el rencor disminuye.
-¿Terminaste? Porque no quiero que me jodas después, ni me molestes en el
trabajo, ni cuando trato de pasar una noche con mis amigas y mucho menos
me mandes mensajes sumamente desagradables.

-Sí, eso es todo, vuelve conmigo Kate.- Pone una cara lastimera, una que
antes me gustaba. Antes.
-Bueno me toca.- Digo recordando una a una las cosas que me dijo.- Que
bueno de que asumieras tu error como la adulta que eres- ironizo.- Y estoy
segura que no ocurrirá de nuevo.- Sonríe incrédula.- Porque yo no voy a
volver contigo.
-¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!

-No necesitas una explicación.


-Yo creo que sí.
-Bien- digo descomponiéndome un poco, esta conversación me está
hartando.- Ya no siento lo mismo por ti. Me gusta otra mujer, que ya sabes
quién es. Y por favor que mierda es eso de '' ¿Sólo fue una cara bonita?''
¡¿Tienes una idea de cuantas caras bonitas existen?! Si esa es tu excusa para
tirar 6 años como dices tú por la borda, me alegra que lo hayas hecho, así
no estaría desperdiciando mi tiempo y mi vida contigo.
-Kate...- dice Jess con los ojos aguados.

-Adiós Jessica.- Digo dejándola sola y entrando al local.


Veo a Evelyne cerca de la entrada y sólo le dedico una mirada ¿estaba
espiando? Entro y está Cathy y Elisa mirándose con odio. La barman las
mira de reojo. Mierda si se pelean no la dejarán entrar. Paso un brazo por su
pecho.
-Kate- dice feliz mientras la arrastro.
-No pelees- bromeo.
-Decía cosas feas de ti.- Dice enojada.

-Me imagino.- Ni me interesa saberlas y estoy segura que Elisa lo sabe.


-Sé que no eres estúpida y no volviste con ella- dice Caro con solemnidad
mientras no sentamos-¡¿VERDAD?!
-Claro que no, esta vez corté todo con ella de frente.- Digo bebiendo.
-Qué bueno...- masculla Carolina emocionada.- Estoy tan feliz. – Saca
pañuelitos.
Ponemos cara de hastío con Elisa.

-La verdad me alegro mucho... Y yo no sé cómo pudimos juntarnos con


esas venenosas.- Dice enojada.- Podría decirse que también terminamos.-
Se toca el pecho con solemnidad.

-Cállate.- Dice Caro enojada.- Esa fue nuestra culpa.


-Si bueno... ¿supongo que es normal que las amigas de una pareja se
conozcan no?
-La verdad si.- Mascullo, tiene razón, con 6 años era inevitable.
-Entonces ¿conoceremos a las de Ale? ¿No nos comprarán tan fácil?- dice
Caro adoptando una pose de batalla.
Me río.

-No lo sé... supongo que algún día. – Digo dudosa.


-¿No las conoces?- pregunta incrédula.
-No realmente.
-Supongo que sabes que es sospechoso.- Dice Elisa entrecerrando los ojos.
-No es mi novia. Además... ella si quiere, soy yo la que no acepta.

-Ah entonces está bien. Quizá deberías aceptar, los amigos nos dicen mucho
de una persona.- exclama Caro con solemnidad poniendo su mano sobre la
mía.
-Si... tienes razón.- apunto. Tiene razón, antes no venía por Jessica. Pero
supongo que esto se acabó, así que nada me detiene y no es que siempre
venga aquí. Lo pensaré...
-¡¿Qué tal un shop más?!- Celebra Elisa.

Nos reímos.
-Está bien- decimos a la par con Carolina.
Afuera del local:

-Lo tienes- Pregunta Jessica aún herida.


-Claro que sí. – Dice Evelyne con una sonrisita.
-A ver.- Evelyne le muestra el celular, en él se ve una foto con las dos
conversando. Perfecto.
-No es muy incriminatorio.- Observa esta.
-Es lo que hay, debiste besarla a la fuerza.- Se indigna esta.- A las mujeres
les gusta.

Jessica pone los ojos en blanco.


-Mañana me encargo yo.
-Si no te resulta te ayudo amiga. - Dice poniendo una mano en su hombro.
Jessica le guiña el ojo.

Capítulo 18: Discusión


Alejandra:

Me despierto tan contenta como nunca antes es que aún recuerdo el jueves,
aaah Kate es tan apasionada, todo mi cuerpo la adora.

Ayer me quede vegetando en casa y Fer me amenazó con que si no las veía
a ellas, ellas vendrían a mí y no es la primera vez; recuerdo que una vez
tuve una pequeña decepción amorosa, hace años y no salí en harto tiempo,
supongo que no quería saber nada de nadie, pero las muy testarudas
llegaron y la verdad lo pasé muy bien. Esas son mis amigas. Ah suspiro de
amor por las amigas.

Me levanto a desayunar y mi celular vibra. Ya sabía que te presentarías


pequeña malvada. Escribo esperando que el agua hierva.
Fer: Pequeña perra ¡Te iré a visitar!
Ale: Ya me lo esperaba.
Fer: Iré con compañía.

Ale: No tengo habitaciones disponibles.


A decir verdad sí, pero sólo le tomo el pelo.
Fer: No somos ningunas desesperadas.

Ale: ...
Fer: ... como decía, te iremos a ver, las chicas también se auto invitaron.
Ale: Tan lindas que son. Está bien, no hay problema.

Fer: ¡Genial! no te preocupes por comprar nada. Nos vemos


Ale: Nos vemos.
Ale ha sido agregada al grupo ''Tijeras''

-Pero que...- Me río apagando el hervidor.


Noelle: ¡Que mierda de nombre es ese!
Fer: No te hagas, seguro no las has hecho.
Angie: Jajajajaj
Sandra: Ay mi novia.

Fer: Te amo mi vida.


Sandra: Ahh yo más <3
Noelle: ¡Que lindas son! T_T
Angie: Paren.

Sandra: eres tan fría... :'(


Angie: pueden estar media hora tirándose corazones, ya lo eh visto.
Noelle: ¡Es tan tierno!

Fer: Tiene razón... y eso que vivimos juntas. <3333


Sandra: <3<3<3
Fer: A las 19:00 en casa de Ale.

Ale: Hey, estoy aquí.


Fer: la amistad es compartir.
Ale: Ajá.

Noelle: ¡Te extrañamos!


Angie: Necesitamos una tarde de chicas.
Sandra: exacto.
Angie: Yo llevo cervezas.

Noelle: Yo comida.
Fer: Yo mi amistad...
Fer: ...Y cervezas.
Sandra: Yo llevo a tu mejor amiga con todo lo demás y algo de comida.

Ale: Ok, las espero chicas. No llegues tarde Noelle.


Noelle: Lo bueno se hace esperar.
Sandra: Culona.
Las dejo cuando Noelle le responde y se meten las demás para avivar la
discusión.
Estúpidas, pienso sonriendo.

Me voy a otra ventana.


Ale: Hola Kate ¿estás dormida?
Kate: Si.

Ale: Me maltratas...
Kate: También.
Ale: ¿Tienes tiempo libre hoy? Tengo una especie de junta.

Kate: Ale... Lo siento, tengo un ''problema''


Ale: No estás con atraso o si :l
Kate: Jaja no idiota, es que tengo resaca. Así que paso por hoy.

Ale: ¿Tú resaca? ¿No eras tan resistente y genial?


Kate: Sigo siéndolo, pero ayer salí con las chicas... y terminamos
durmiendo en el auto para que se nos pasara.
Ale: ¡Menudas vagas! Es genial que aproveches, ya que entramos el lunes...
Kate: Si... ¿De qué es tu junta?
Ale: Las amigas que te conté...
Kate: Ah genial, no comas tanto.

Ale: Jaja no lo haré...


Kate: Eso espero. Ale, te dejo, sólo me tomaba unas pastillas antes de
dormir. Besos
¡Ay me mandó besos!
Ale: Que descanses, besos también para ti.
Ahhh. Suspiro.
Me voy a acostar de nuevo, es que joder, los días están cada vez más
helados. Me recuesto y leo un poco hasta que el calor y comodidad de mi
cama me vencen.
Despierto a las 2 y algo y aprovecho de ordenar el desastre que tengo que
apartamento. Más que nada la loza y la ropa. Prendo la estufa mientras leo
relajadamente.

Llama el conserje. Son las 18.50 y pronto tocan el timbre, abro la puerta y
de improvisto estoy en altura.

-Hola Angie – digo con una mano en el techo, le llego al cuello a la muy
grandota.
-Hola hola- dice feliz. Wow me cargó sin soltar las cervezas, esa es una
hembra.
Me baja y saca dos cervezas.
-Fer y Sandra me dijeron que llegaban en un ratito, si no se ponen a follar
por el camino. Noelle... no cuentes con ella hasta las 8.- Rodea los ojos.
-Ojalá todas fueran tan puntuales como tú- me indigno.

-Y lo peor es que traen la comida.- Dice apenada.


Nos sentamos y no alcanzamos a conversar 15 minutos y llega la parejita.

-¡Por fin llego la comida!- bromea Angie.


-Holaaa trajimos cosas solo para nosotras menos Angie- dice Fer haciendo
un puchero.
-Amiga perdón- gimotea.
-Interesada.

Nos quedamos en los 2 sillones grandes de siempre, íbamos como en la


segunda tanda de cervezas y entre risas suena el timbre.
-¿Quién será?- ironiza F er. Angie se ríe
Abro la puerta y entra Noelle con bolsas.
-Más comida- celebran Angie y Fer.

-Putas.- Dice bajito. –Ayúdenme...


Yo saco unos platos mientras Fer y Angie se miran con pereza. En eso
Angie rodea sus oscuros ojos y nos ayuda.
-Fernanda puta.- Me indigno.
-Así me quedo con mi amor esclavas- bromea abrazándola.

-Idiota- masculla Angie riéndose por lo bajo.


Nos sentamos y seguimos conversando.
4 horas más tarde en el bar.

Nicole:
Agrh maldita sea, aún me duele el trasero. Admito que tome estas
vacaciones pagadas para aprender a esquiar, pero rayos. ¡Me caí de culo!
Necesito mucho alcohol para que deje de dolerme.
Me siento en la barra esperando a tres amigas. ¡Malditas impuntuales!
Llegue media hora tarde. ¡Estas llegaran en media hora más! aunque lo
positivo de haber pasado frío es que aquí se siente una tibieza muy
agradable.
Voy como en mi tercer vaso más concentrada en el celular. Odio esos ''voy
en camino'' eternos.
-Hola- me saluda una chica.

¡Qué rápido llamé la atención! que estupenda soy.


-Hola- digo con una sonrisa. Bueno, tomando en cuenta la abstinencia y que
Ale ya no me toma en cuenta...
-Te vi hace un rato, creo que 5 minutos- pone cara pensativa- ¿Estás sola? –
Sonríe.- Si es así yo también.
Así conversamos, no soy estúpida, las miradas coquetas, las sonrisas, esa
ocasional proximidad. La verdad es que es atractiva y simpática. De todos
modos los tragos no me dan para acercarme.
-Sabes, quería preguntarte algo, por eso me acerque... sin contar el hecho de
que eres linda- me da un golpecito en el codo- es que no estoy segura...
-Claro dime.- Digo curiosa. Bebo un sorbo, percatándome de que esto está
muy abarrotado.
-Conocí a una chica muy simpática, nos vimos un par de veces y nos
hicimos amigas. En ese tiempo sufrí una ruptura y quisiera agradecerle-
sonríe.- No estoy segura si eras tú quien estaba con ella hace un tiempo, se
llama Alejandra; un poco más alta que yo, cabello oscuro, algo ondulado...

-Sí, sé a quién te refieres. – De todas las personas... Bueno quien mejor para
ayudarte a superar una ruptura que ella... si es un amor. – Es una... amiga.

Ah maldita Kate.
-Genial- celebra. Sabes, no la eh visto por acá, ¿me pregunto si estará
ocupada? – Dice a la nada.
Me imagino en quién... rodeo los ojos.
-...Y eso que vengo muy seguido- sonríe coquetamente.- En fin me
preguntaba si tenías su número. – la miro algo dudosa.- Descuida no se
enojará. Bueno dudo que ella se enoje alguna vez. – Dice feliz.- El
problema es que lo tenía, pero ese celular... me lo robaron- hace un puchero.
Bueno en eso tiene razón, además es sólo un maldito número.
-Está bien... - se lo doy.

-¡Muchas gracias!- sonríe. Seguimos conversando nos reímos. Llegan unas


amigas y se despide con un besito en la boca, sonrío sorprendida y me guiña
el ojo.
En 5 minutos entra más gente.
-¡Eh Nicoleeeee!- gritan unas amigas y gritamos abrazadas.
Jessica:
Salgo del local, veo una figura conocida caminando hacia mí.

-¿Cuando llevas acá?- pregunta Cathy.


-Cómo media hora- sonrío. –Me estaba consiguiendo un numerito. –Digo
coqueta.
-Eres mala-se ríe Cathy. -¿Entramos?
-¿Y Evelyne?

-Llega más tarde, vamos- me agarra de la chaqueta.


-Espera- digo feliz. Busco la foto y se la envío a esa idiota.
''Te dije que no terminaría aquí. ''
Alejandra:
Nos quedamos hasta tarde, la cosa estuvo entretenida, Sandra y Fer se
fueron más temprano. Noelle se quedó en la otra habitación y Angie en los
sillones.

Me levanto y por suerte me dejaron la basura en bolsas, esos detalles me


hacen amarlas.

Reviso mi celular. Un mensaje de un número desconocido. Wtf, debe ser


equivocado. Lo abro de curiosa y veo una foto... frunzo el ceño y veo dos
siluetas en un callejón, espera, ese está al lado del bar... las miro bien, y es
la melena de Kate y... ¿Jessica?
Imposible.

Siento el pecho tomado, pero que.... ¡no es posible! ¡Kate no quiere verla!
Bueno aquí no están besándose o algo así...

Dios, por favor dime que no pasó nada.


¡Kate no me contó nada! Bueno técnicamente no somos nada... pero maldita
sea... Tranquila Ale, solo están hablando... ¡maldita sea! ¿No podía si quiera
contarme?, es sospechoso enterarme por fotos. Debió ser esa perra.

¡¿Quién mierda me mando la foto?! ¡Mis amigas nunca han visto a Kate!
Sólo la conocen; esa zorra, y las amigas de ambas... y no nos conocemos.

¡¿Pero cómo rayos obtuvo mi número?! Sólo podría ser Kate.


Por favor ¡Kate no daría mi número! A menos que hayan tenido acceso a su
celular.... ¿Y si se besaron?... ¿y si lo hicieron?... trago saliva.
Ugh, fueron pareja... quizá fue el otro día... estaba ebria... Y... joder. Esta
sensación no se la deseo a nadie.
A Kate no le puede gustar todavía esa... o aun atraerle. ¿Oh si?
¡Carajos Alejandra son seis años con los que no puedes competir!

Ahora es cuando siento que quiero lanzar todos los vasos tirarme al suelo y
hacer pataletas reclamando que ''por qué existe esa perra''
Bien, este día, domingo. Es horrible. Intento leer y no me concentro, intento
comer, pero es como pasar un engrudo sin sabor e intento más tarde dormir,
pero me doy vueltas pensando y pensando en la cama.
Voy al otro día demasiado temprano al trabajo. No veo a nadie.
-Vaya no fui la única madrugadora. – Sale Nicole del baño.
-Hola- dijo con una media sonrisa.

-¿Estás bien?
No... Lloro.
-Si. ¿Cómo lo pasaste?- me apoyo en mi mesón.

-Ah estuvo bien, fue divertido, incluso hicimos peleas con bolas de nieve,
Peter y Margaret casi nos mataron.-Me río, si... me lo imaginé.

-El problema -dice acercándose.- Es que me caí de culo.- Hace una mueca
de dolor.
-¿Te hiciste daño?- Oush
-No realmente, sólo dolor... mucho dolor. De todos modos después lo
contraataqué con cerveza.
-Ah- sonrío.- Buen contraataque.

-Si.- Me mira algo triste- ¿Cómo lo pasaste tú?


-Bien...- digo un poco apagada. Esa foto en mi celular me deprime.
-No lo parece, ¿está todo bien?
-Si.

-¿Y tu amiga te llamó?- Me dice cambiando de tema.


-¿Qué amiga?- frunzo el ceño.
-Ahora que lo recuerdo no me dijo su nombre ¿o sí?- dice pensativa.- Esa
amiga tuya que ayudaste en una ruptura.- Dice dudosa.
¿Qué? Mi cara debe ser un poema porque me mira algo sorprendida.
-No he ayudado a ninguna amiga con una ruptura. – Sólo Fer y Sandra están
en una relación, y esas terminar... no lo creo. Al menos Fernanda se muere.
-Me pidió tu número en el bar.- Dice haciendo una mueca.

De todas las personas...


-¿Me la puedes describir?- pregunto apenas, sintiendo la ira recorrerme.
-Humm, más baja que tú, pelo rubio teñido, rostro extrovertido....
-¡Así que fuiste tú!- exploto interrumpiéndola, me mira asustada.

-¿Qué?
-¡Le diste mi número a esa perra!
-Ale, no es mi culp...

-Pero es mi número ¡Mi-maldito-número!- Me cubro la cabeza con ambas


manos, genial ahora la perra esa tiene mi número.

-¡Ale me dijo que era tu amiga! ¡¿Qué querías que hiciera?!


-¡¿Preguntarme por ejemplo?!- grito. Quizá no tenga la culpa, pero necesito
gritarle a alguien.
-¡Sólo es un put...- Empieza enojada.
-¡No, no lo es!- la interrumpo.

-Señoras, ¿Qué significa este escándalo?


Hacemos una mueca... el Jefe

Capítulo 19: Me gustas Alejandra


Kate:
Llego al trabajo, con un pequeño pesar porque Alejandra no me hablo en
todo el día... y eso que la saludé, me imagino que tendrá cosas que hacer.
Veo a los demás cuchicheando con rostro de sorpresa, me ven y Peter se
pone de pie. Hace una mueca y se me acerca. Nos saludamos.
-¿Qué ocurre?- pregunto con un presentimiento horrible.

-¿No supiste?
-Ah ¿no?- ¡¿No le pasó algo a Ale verdad?!
-Es que Ale- abro la boca pasmada.-Y Nicole... discutieron a gritos... según
personal de aseo.
No digo nada de la sorpresa. Que inusual, esto no me gusta nada. ¡Pero si
Ale es tan pacífica!
-Y los pilló el jefe.- Termina. Trago saliva.

-Ojalá no pase a mayores- digo haciéndome la calmada.


-Esperemos, El jefe es un hombre paciente... pero discutir gritando.-
Hacemos la misma mueca.
Me siento, apoyo ambos codos en la mesa y espero. No vale la pena fingir
que trabajo. Quiero saber que ocurrió ¡Ahora ya!
En eso salen, Mi primera visión es Alejandra saliendo muy seria con
Nicole, ésta última la mira y hace una mueca mientras le obsequian una
mirada llena de rabia. Ale no nos da ni un vistazo, toma sus cosas y se
dirige a la salida enfurecida.

Quizá no sea el mejor momento para hablar con ella.


-Pssst Nicole ¿qué les dijeron?- Dice Margaret bajito.
-Suspensión por un día- dice desganada. – Y una buena retada- ironiza.-
Bye chicos.
-Bye- se despiden.
Exhalo en mi asiento, es mi primer día luego de unas breves vacaciones y
ya no quiero hacer nada. Me quedo en el pc eficientemente hasta la hora de
almuerzo.
Pero mi estado de ánimo cambió.

¡¿Cómo se atreve esa desgraciada a no darme ni una mirada?! ¡¿Qué culpa


tengo yo?! Cuando salga de este maldito lugar ya verás Alejandra.

-Ya verás- murmuro enojada.


-Woh que miedo, es raro verte así- Pongo los ojos en blanco viendo a Leo
sentarse al lado en el escritorio de Peter.- Ni cuando le saqué una hoja por
error a tu libro apretaste tanto los dientes.- rememora- Aún me duele el
golpe. ¿Cuánto nos castigaron por el escándalo?
-Dos semanas. Nunca me arrepentiré-lo miro asesina.- ¿Qué haces aquí?
-No fuiste a almorzar, creí que estabas en un baño reproduciéndote; pero al
parecer es en lo último que estás pensando. ¿Qué ocurrió?

Me mira... bueno es mi hermano y mi mejor amigo.


-Alejandra tuvo una discusión con Nicole, las suspendieron por el día y no
sé nada de ella.
-¡Carajos!- Se espanta. -¿Y por qué?
-Eso me gustaría saber- mascullo apuñalando el teclado.

-¿Crees que pasa algo entre ellas?- Pregunta sin anestesia.


-No sé. Más le vale que no.- Trago saliva con dificultad. Leo solo me
observa.
-Pero viven cerca... ¿por qué no vas y se lo preguntas?
-Eso pensaba... pero no somos nada.- Digo afligida, me hace sentir como ''la
idiota'' ir a pedir explicaciones.
-Ustedes hace mucho dejaron de ser ''nada''- rodea los ojos.- ¿Crees que Ale
no te quiere? ¡Por favor! ¡Ustedes no están fingiendo lo de ser novias!

-No lo digas.- Digo viendo la pantalla.


-Kate.- Me dice serio, lo miro.- Ella no es Jessica.
-No...-Murmuro- claro que no.

-Es una buena chica.- Sonrío débilmente.- No le digas que dije eso a su
favor- dice orgulloso.

-No tranquilo.
-¿Te traigo algo?
-No.- Como si quisiera comer.

-El amor- bromea yéndose rápido antes de que le tire algo.


Me da miedo escuchar esa palabra cuando en mi mente se producen mil
ideas que no me gustan sobre lo que podría haber pasado.
''Por qué es tan difícil todo''. Pienso enojada.
Llego al edificio y voy directo al octavo piso. ''Bien Kate, exige respeto''
Me digo a mi misma. Salgo del ascensor y cuando estoy a unos pasos de la
puerta esta se abre y sale una mujer alta de cabello corto y desordenado.
Genial, vengo a hacerme respetar y sale esto. ¿Qué sigue? ¿Una conejita
playboy? Frunzo el ceño y sigo caminando pero se me cruza.
-¿Qué?- digo sin ganas. Me estudia y frunzo más el ceño.
-¿Eres Kate?

-Seh. Mucho gusto.- ironizo.


-Genial, quería conocerte hace tiempo.- Levanto una ceja interrogante.
-Soy Fernanda, la mejor amiga de tu... algo.- Bromea.
-Ah ya veo. – Me relajo, ahora entiendo. Alejandra te salvaste.
-¿Quién pensabas que era?

-No sé.- Digo un poco avergonzada.


-Ale no es de esas que por un mal día va a buscar consuelo en cualquiera.-
Me dice seria. Me intimidaría pero la miro sin cambiar mi rostro.
-Lo sé- me indigno.-Pero cuando te gusta alguien cualquiera es peligroso.-
Junto las cejas enfurruñada, ella en lugar de ofenderse se ríe.
-Eres tal como te describió Ale.- Me deja pasar.- Bueno te dejo, de seguro
tienen cosas que arreglar- su rostro vuelve a ponerse serio y sube al
ascensor.
Camino lo que falta y toco la puerta.
Abren y sale Ale aún sin cambiarse de ropa. Se sorprende.
-¿Qué haces aquí?

-Vendo dulces- digo en seco.


-Que irónica- murmura haciéndose a un lado.
-¿Qué pasó?- Voy al grano.

-Discutimos.-Dice sin cambiar su expresión.


-¿Por qué?
-Qué importa- dice enojada.

-¿¡Qué estas ocultándome!?- Salto indignada.- ¡No tienes nada con ella
verdad!- digo con fuertes y asustados latidos. Dime que no maldita sea.

-¡¿Qué?!- salta.- ¡Acá no soy YO la que anda con secretitos!


-¿¡Me estás insinuando algo!?
-Si exacto. ¡¿Algo que contarme?!
-No.- La miro, que mierda está pasando aquí, Ale me mira enojada. En eso
se entristece, veo un par de lágrimas aflorar. Hago una mueca de ''qué
demonios pasa'' Toma su celular y me lo entrega.
¿Una foto? La miro dudosa y... ¡¿Soy yo y Jessica?!
-¿Quién te mandó esto?

-No está en mis contactos ¿Algo que contar?- repite.


-Alejandra es un malentendido.-Ella suspira con sarcasmo.- Me parece que
ambas estamos llenas de dudas.
-Empieza tú.- Me mira triste, se sienta cruzándose de brazos.
-Bien- digo sentándome al lado- Ese día salí con Carolina y Elisa.
Estábamos conversando cuando nos interrumpió, quería hablar.
El rostro de Ale se endurece.

-Accedí... nunca habíamos conversado directamente, luego de la ruptura.-


digo incómoda.

-Mierda- dice nerviosa.


-La verdad es que lo hice para que me deje en paz. Era algo que tenía que
hacer.
-¿Enserio?- dice con un hilo de voz.
- Si... le dije que no volvería nunca, además... me gusta alguien más.- Me
mira y me ruborizo pongo las manos sobre mis rodillas y arrugo mi
pantalón.
Siento su mano sobre la mía y su cercanía. Olvidé hasta como respirar al
ver su mirada afligida.
-Por favor dime que soy yo.- Suspira.

-Ale ¿no es obvio?


-Pero necesito escucharlo- Me dice triste.
Vuelvo a mirar al suelo. Sería más fácil decirlo si no la viera, sin embargo
lo más decente sería al menos dejando que me vea la cara.
Me mira con una mueca. No sé a qué le tiene miedo. Enserio. Pensé que esa
era yo...
...
...

-Me gustas Alejandra- digo sintiendo la sangre en mi rostro. —Te odio.-


Digo bajito.
Sonríe. Y nuevamente sus ojos se ven cristalinos.
Que sensible me salió esta mujer.
-¿Con cuál me quedo?- gimotea.

Me lanzo a su pecho y me abraza.


-Con la primera.- Susurro. Se ríe bajito y me besa el cabello apretándome.
Nos quedamos un rato en silencio. Es tan rico sentir su cuerpo que me
desconcentro, ah ya lo recuerdo.
Me alejo de golpe y me mira extrañada.

-Te toca- la miro seria- no omitas detalles.


-Ahm bueno, empieza en realidad cuando recibí esta... foto- dice enojada.-
El domingo. No sabía quién me la mandó... y bueno pensé... muchas cosas.
-¿Cómo qué?
-Bueno... bebiste mucho el sábado, pensé que... Jessica pudo haber obtenido
de alguna forma tu celular...
Mi mirada se endurece.
-No soy de las que recuerdan relaciones con encontrones.- Me enojo.
Maldita sea soy una persona seria. ¡Cómo se atreve!- ¿Entonces?
-Lo siento... cuando te gusta alguien, supongo que tu mente te juega feo.
Me da miedo... ya sabes, estuviste seis años. Y a mí solo me conociste hace
meses.

-¿Y?- me indigno.
-Pues... no sé.- Dice mirando hacia el suelo.
-Alejandra crees que me hubiese acostado contigo si hubiese pretendido
volver.- Frunzo el ceño.
-Sé que no eres así Kate.- Dice triste- Pero, todos estos años he visto de
todo... una se vuelve insegura. –Me mira afligida, ya veo que es algo que
necesita hablar.
Caigo en la cuenta y la entiendo... a veces también la comparé con Jessica,
siendo que Ale no es como ella. Ni de cerca.
-Comprendo- digo cabizbaja.- Cada vez se vuelve más difícil confiar...

-Si- suspira.- Prometo preguntar antes- murmura.- Es que... caí en pánico,


no sé.

-Está bien, yo también.- Nos sonreímos.


-Bien como decía- carraspea.- No tenía idea de quién pudo haber sido
porque mis amigas no te conocen, entonces pensé en esa. Hoy llego a
trabajar muy temprano... converso con Nicole.

Frunzo el ceño con fuerza.


-¡Sólo de sus vacaciones!- me dice asustada.- En eso me pregunta si mi
amiga me llamó, y yo ¿Qué amiga? Y me dice que en el bar una tipa le dice
que yo la ayudé con una ruptura- hago una mueca- Me extrañé porque no eh
ido al bar y no tengo amigas superando una ruptura- Asiento concentrada.-
Y le pido que me la describa y describe a una mujer más baja que yo,
cabello rubio teñido y toda la mierda que sigue. – Dice enfurruñada.
Agh..
-Menuda perra- digo suspirando agotada.- Pensé que con lo que hablamos
iba a desaparecer.
-Bueno, es malvada- ironiza.- Y tiene mi número ahora. Gracias a Nicole.

-Bueno yo tengo celular nuevo.- Sonrío, cierto que no le había contado.


-Estupendo – Sonríe- ¿me agregaste?
-Fuiste la primera.- Digo burlona. En eso se acerca y me besa la mejilla
muchas veces. No entiendo ese afán pero me encanta que lo haga.
-Mantendré mi celular, que se joda- dice mirándome. – Y le partiré la cara
cuando la vea.
-¿Realmente vale la pena?- digo un poco cabreada. Si ya le pegó y no
funcionó.-Y tiene amigas.

-No has visto a las mías- sonríe.


-Ah ¿enserio? Debiste ver a las mías- bromeo. Aún recuerdo el encontrón
del bar.
-Pues las mías les parten la madre a las tuyas- se ríe.
-Claro que no, yo sola les parto la madre a ti y a tu mejor amiga a la vez-
sonrío petulante. Ale suelta una carcajada de lo más hermosa. – Una mía
vence a dos tuyas. - Responde
-Oh que miedo.- Me abraza y me besa. La acerco a mí del cuello. Nos
separamos y me mira un rato a los ojos.
-Puedes partirme lo que quieras- mueve las cejas.
-Por supuesto que si- me recuesto sobre ella besándola. Me separo- Por
cierto la vi a la salida.
-Ah... vino a verme- se levanta de hombros más pendiente de mi boca.
-¿Así que me describiste?- digo dándole un beso.

-Claro, es mi mejor amiga.- Sonríe.


-¿Y qué le dijiste?
-Le dije que... leíamos en las tardes, que eras adorable... hasta que abrías la
boca.- Juguetea.
-¿Qué significa eso?

-Significa que me haces bullying- hace un puchero.


-Merecido te lo tienes- sonrío. Nos besamos largo rato. Ah... que besos. En
eso me suena el estómago.
-Hace cuando no comes- Dice con duda.
-Eh... del desayuno- Digo.

-Yo tampoco eh comido mucho. Prepararé algo, así te quedas conmigo. –


Me besa y me mira expectante.

-Está bien... ¿Te ayudo?


-Nah, sacaré unos Snacks y algo rápido- me guiña el ojo yendo a la cocina.
Me quedo sentada revisando los mensajes de mi celular. Diría que fue un
día horrible si no hubiese tenido este desenlace.
-¿Quieres bebida o algo más fuerte?- Pregunta.

Que decisión más difícil, mi cerebro necesita algo fuerte y mi estómago no.
-¿Tienes algo medianamente fuerte?
-Cervezas y Vino- sonríe
-Vino.
-Sí creo que yo también me serviré un trago – respira agotada. Acerco el
vino y ella acerca cosas para picar. Ay que maravilloso, ahora siento el
hambre recaer sobre mí. No hubo tiempo para el bullying, ¡diablos
estábamos famélicas! Nos recostamos hacia atrás sorbiendo vino en un
silencio cómodo.
-Kate. – dice Ale de repente.

-¿Si?
-Necesito un consejo de compañera de lectura.- Me da una miradita y luego
pone más atención a su vaso.
La miro con atención, que inusual.
-Claro, dime.
-Humm ¿Crees que deba hablar con Nicole? Es decir, la cagó. Pero no tenía
malas intenciones y perdí la cabeza y le grité...- Me mira arrepentida-
Aunque aún siento rabia.

-No le hables nunca más.- Bromeo (mentira). Me mira y se le escapa una


sonrisita.

-Hablando en serio... creo que, podrías pedirle disculpas por tu reacción,


pero advertirle que no sea tan estúpida, con palabras más sutiles. Pero en fin
no deja de ser una estúpida. –Bebo un sorbo.
Alejandra.

Me agrada conversar con Kate, la verdad es que a pesar de los ''estúpida'' lo


que dice es lo más racional. Aun así la molestaré un ratito.

-¿La odias?
-Claro que no.
-¿Te desagrada?

-Nah, lo normal. Sólo me dan ganas de golpearla a veces.- Deja el vaso en


la mesa.

-¿Estas celos...
-Si ya sabes para que preguntas- se ruboriza.
Hago una mueca divertida, Kate entrecierra los ojos y la abrazo. Pego mi
nariz a la suya.
-Me encanta que tengas celos- digo jugueteando con nuestra cercanía y por
sobre todo disfrutándola.
-Bueno, no te acostumbres. No me gusta sentirme así.- acaricia mis brazos
hasta llevar a mis hombros y roza sus labios siguiendo el jueguito.
-No te daré razones- Digo pegada a sus ojos. Que fuerte su mirada. Me
encanta, sus ojos me hacen sentir que soy toda suya.
-Más te vale- dice con una risita.-Así que mañana- su mirada se endurece.-
Ni pienses en hablar en privado escondida por allí, lo harás en la oficina.
-Ah sii- digo débil y doblegada ante su respiración.- Espera, ¿Qué?-
Levanta una ceja.- ¿Y si nos oyen los demás?

-Bueno hoy tuviste tiempo para conversar de paseítos- me dice mordiendo


mi labio inferior, llevándoselo un par de centímetros y soltándolo con
rudeza.
-Ay- Dejo salir.- Que rico- me río. Kate me mira aún seria y eso me asusta...

Pero me gusta.
-Lo haré en la oficina Kate.
-Así me gusta- susurra besándome y callándome al momento que mete su
lengua. Bajo mi mano, mientras la acaricio desesperada y arrugo su ropa
acercándola hacía mí. La empujo hacia atrás aprovechando de ponerme
entre sus piernas y morder su cuello. Kate gime.
-Oh dios Kate- Jadeo cerca de su oreja- ¿Vamos a mi cuarto? – Hago un
puchero lastimero.
Se ríe brevemente y toma mi mano.
-Llévame.- Me guiña el ojo. Ay, sólo sígueme nena. Camino como si flotara
en las nubes.
Nos desabotonamos las blusas que usamos para trabajar en la penumbra de
la noche. Esto es tan sexy. La beso para no romper los botones como
animal.
Nos quitamos la ropa interior y bajo la vista, entreabro la boca. Ay Jesús
santo misericordioso, virgen santísima de la Guadalupe y todos los
pecados... ¡Oh mi dios!
-Alejandra deja de poner esa cara de pajera rezando- Se indigna Kate
ruborizada.
-Lo siento, me encanta tu cuerpo- ¡soy una mujer enamorada!
¡Piedad!
¿Enamorada? Quedo con cara de no sé qué hasta que Kate me besa la
clavícula y me desabrocha el pantalón. Doy una risita juguetona y la
empujo sobre la cama poniéndome sobre ella. Me voy un poquito hacía el
lado para juguetear con su ropa y su cuerpo. Le acaricio la entrepierna y
bajo el cierre mirándola deseosa y dándole una apretadita en el lugar
correcto.

-Ah- dice Kate levantando las cejas.


Le beso la mejilla acariciando sus senos. Siento su cuerpo caliente y cuando
ya el mío quiere dejar el ''jugueteo'' Me levanto me quito el pantalón y
luego el suyo. Aunque le saque toda la ropa a Kate. La miro con una carita
de ''que perfecta eres''
-No me mires tan...- dice algo roja.

-Ay pero eres tan linda- gimoteo quitándome todo y poniéndome sobre ella
mientras Kate busca mi boca. En eso me aprieta el trasero.
-Tú no te quedas atrás- bromea lamiendo mi oreja. Ay si sigue así sentirá mi
humedad
Le sonrío y la miro, ella me queda mirando y me acaricia el cabello.
Deslizo mi mano por su cintura, su cadera y luego por su entrepierna, Kate
respira profundo y me mira coqueta. Entro muy despacio en ella,
tortuosamente despacio y mira hacia abajo mientras me muevo suavemente.
Me da una lamida en mi boca y la entreabro.

-Hazlo más rápido.


Sonrío traviesa moviendo los dedos en su interior.
-Ah, no seas así.- Gimotea apretando mis hombros. Y dando un gritito
cuando aumento la velocidad.
-Ah Kate- suspiro, ¿Tiene que hacer soniditos tan lindos? ¡Me vuelve loca!
Esa fina capa de sudor que cubre su piel, y su respiración y su olor y su
cuerpo tan palidito... En eso Kate me toma de la nuca besándome con tantas
ansias que la que gimió fui yo.
Me detengo un poco y le doy un besito metiendo otro dedo más en su
interior, empujo más profundo sintiendo su creciente lubricación, aumento
la velocidad y Kate me abraza y besa mi cuello mientras siento como su
vagina me aprieta cada vez más por dentro.
-Más rápido Ale por favor- suspira. Si supiera lo mucho que me calentó ese
''por favor'' porque... después de todo ¡es Kate!

-¡Hm!- dejo salir con cara de felicidad muerdo suavemente su lóbulo y su


cuello mientras se lo hago más rápido. Uy el ruidito de Kate, de mi cama y
de nuestro contacto íntimo me encanta.
-¡Ah Ale!- gimotea Kate en mi oído. Le doy un besito y sigo empujando
más profundo.

Juro que si mañana me duele el brazo se lo sacaré en cara sólo para ver la
carita que ponga.

En eso la espalda de Kate se curva y entreabre la boca, nuestras pieles


sudadas se apegan más y escucho sus gemidos cada vez más intensos. Baja
lentamente y yo sigo pero procurando ir a su ritmo. Después de todo mi
deseo es complacerla.
Saco mi mano con la intención de recostarme al lado, pero sus brazos me
aprisionan contra ella. Aún no habla bajos sus rápidas respiraciones pero
me da un besito y esto es lo único que necesito para no separarnos.

-¿Estas bien?- bromeo apoyándome de mis codos. En eso una comisura de


su boca se curva hacia arriba y me empuja al lado poniéndose sobre mí.
-De hecho estoy excelente ¿Y tú?- Me mira coqueta.

-Estupenda... ah. –Digo bajando la cabeza.

Kate se agacha y siento su lengua en toda mi entrepierna.


-Kate- jadeo.
En eso separa mis piernas y me penetra con su lengua, me besa alrededor,
exhala aire caliente a mi vagina y vuelve a lamerme... Levanto el pecho, ay
dios me pasó de todo.

-Que bien lo haces.- Jadeo. Traviesamente le acaricio el cabello, empujo un


poco más sintiendo como aumenta el contacto con su lengua. Cierro los
ojos y suspiro.
Su mano se desliza por mi estómago, sin pensarlo la acaricio con la mía y
entrelazamos nuestras manos. Podría llorar, si no estuviera sintiendo este
tremendo placer que Kate me da, placer que crece al paso de los minutos.

-Oh no pares Kate.- Suspiro cerrando los ojos con fuerza. Kate aumenta la
intensidad.
-Oh demo...nios ¡ahí!.- Digo apenas cuando siento el orgasmo venir. Me
quedo en la cama y pronto siento el calorcito del cuerpo de Kate. La abrazo
y a ciegas busco su boca.

-Eres buenísima- digo embobada. Bendita boca....


-Claro que lo soy.- Bromea besándome el cuello, nos abrazamos.

-Mañana tenemos que ir a trabajar...

-Seee- digo recordando.- ¿Te levantas a las 7?


-Si. A veces antes, tenemos que bañarnos Ale.- Pongo la alarma media hora
antes.

-Tenemos cuatro horas y media.- Digo abrazándola.

-Ale... no creo que sea buena idea que duerma encima de ti.
-Una linda forma de morir.

-No seas idiota.- Se va a un lado

-Bueno, así también es rico- digo apegando su cuerpo al mío, se ríe y me


besa. Le beso la frente y nos quedamos abrazadas.

Capítulo 20: ¿Y si las juntamos?

Alejandra

Suena la alarma. Kate me da la espalda mientras la abrazo. Siento su mano


sobre la mía, la saco suavemente para apagar el artefacto del demonio.
-Kate...
-Estoy despierta- susurra.

-¿Y si nos quedamos?- bromeo. Se gira y entrecierra los ojos.


-Tú no puedes faltar. – Me reta.
-Sí, sí. Ya recuerdo. –Digo desganada.- ¿Te bañas conmigo?

-No tengo ropa de recambio. – Hago un puchero.


Me abraza –Para la próxima.

-Está bien, pero te la cobraré.- Digo besándola, hasta que nos empezamos a
descontrolar un poco.
Kate se separa.

-Trabajo.- Susurra agitada con una mirada significativa.


-Ah si- sonrío. Lo positivo es que... ya desperté.

Kate se viste y me da un besito para irse a su piso a arreglar.

Voy al estacionamiento y la veo mientras camina a su auto, se detiene y


bosteza, está algo ojerosa ahora que la miro, su piel hace que cualquier
trasnoche sea tan obvio.

-¿Te llevo?-pregunto a sus espaldas.


-Y como regreso- se indigna.

-¿Te traigo?- vuelvo a preguntar con el mismo tonito.

-Sólo porque... tengo sueño- masculla yendo a mi auto.


-No llevas bien los trasnoches ¿eh?

-Para nada, necesito al menos 6 horas. Tú no te ves mal.- Dice mirándome y


ruborizándose un poco.
-Ah, es que puedo con un trasnoche, al menos un día- sonrío.- Aunque más
tarde creo que necesitaré algo con cafeína.

-Si yo también.- Suspira.


Cuando llegamos al estacionamiento del edificio donde trabajamos la quedo
mirando.

-¿Qué?- entrecierra los ojos.

-Bésame.- Levanto sexymente las cejas.

-No.- Se saca el cinturón.


Luego me mira y yo estoy con la cara más lastimera posible. Niega con la
cabeza. Y se acerca dándome un suave y cálido beso; nos separamos y
sonreímos a la vez. Awww los ojitos de Kate, la podría mirar todo el día.

-Vamos- Dice despegándose y bajando.


La sigo.

Fue incómodo, aunque ya lo sospechaba, llegamos y me senté. Los demás


me miraban con curiosidad, sólo la apartaron cuando llegó Nicole
haciéndose los pendejos. Kate tiene esa capacidad de ''a mí no me miren, no
tengo nada que ver con estas dos'' así que está ojerosamente tranquila
trabajando.

A la hora de descanso del almuerzo Nicole me mira, respira profundo y se


levanta para ir a comer, tomo su muñeca.

-¿Podemos hablar? Será corto.

Asiente.

Kate pasa a mi lado y me sonríe

Decodificando mensaje....

Kate: ''Te dejaré sola porque tengo sueño y hambre, pero si te pasas de lista
te dolerá un maldito infierno. ''
Trago saliva haciéndome la que no vio eso.

-Dime – dice Nicole apoyándose en el mesón. Me pongo de pie.


-Quería pedirte perdón por haberte gritado. – La miro tratando de
transmitirle toda la sinceridad que puedo – Quizá fue un error, pero tu
intención fue buena.... Y perdí la cabeza... - Nicole me mira y decido ser
sincera pero sin meter a Kate.

-Escucha, esa perra me odia; seguro tú no pensabas encontrarte con algo


así, pero enserio que es una maldita mal vividora y ese día ya me había
enviado algo al celular y...- exhalo aire agotada- En fin lo siento Nicole.

Ella me mira, y veo que esta sentida conmigo. Bajo la cabeza.

-Está bien, supongo que pequé de inocente.- Se levanta de hombros.- Pero


tengo hambre, así que... nos vemos Ale.- Dice con una mueca.
....
-¿Cómo te fue?- me dice Kate sin rodeos cuando me siento.

-No lo sé. Dijo... ''está bien'' y vino a comer, la verdad no entiendo si eso es
bueno o malo.

-Es bueno- dice Kate con una sonrisita.

-¿Por qué?- Mastico la comida algo perdida.

-Porque te aceptó la disculpa pero no te hablará más.- Bromea.

-Ah ya veo, me siento mejor.- Niego con la cabeza.- Preferiría que en el


trabajo nos lleváramos al menos un poco bien.

-Dale tiempo, después de todo la cagó más ella.- Recupera su seriedad- ¿No
te ha vuelto a molestar la otra idiota verdad?

-Nop, Debe ser porque no has ido al bar

-Seh- Dice Kate pensativa.- Pero no es justo que no salga por que esté ella.
-Claro que no lo es. Quiero darle una paliza muy buena a esa perra.

-Tsk, ignórala.
-Yo lo haría feliz si ella lo hiciera- respondo.

-Ale...

-¿Dime?- nos miramos un poco. Hasta que sonrío y Kate se ruboriza

-Me acompañarías si voy de nuevo.


-¡Por supuesto!- Digo feliz.

-Pero no te metas en problemas.- Me apunta con el cuchillo.

Es de plástico, no tiene filo. Pero es Kate.

-Está bien no me mates.

-Lo pensaré.

Nos reímos bajito y seguimos. Al salir, Nicole sólo me hace una mueca y
ordena sus cosas. Me pongo de pie y voy donde Kate, me inclino detrás de
ella mientras teclea concentrada.

Acerco mi boca para que roce con su oído.

-¿Nos quedaremos a leer o prefieres descansar?- Se sorprende, gira la


cabeza hacia mi lado y se sonroja.

-Preferiría irme.

-Puedo ayudarte con eso- Levanto y bajo las cejas rápidamente.

-A dormir.- Entrecierra los ojos, hago un puchero.


-Bueno... Malvada no-novia- mascullo por lo bajo.

-¿¡Qué dijiste!?

-Naaaada. –Kate termina de tomar sus cosas y vamos al auto.


Cuando subimos el ascensor avanza, se detiene en la puerta e impide que
las puertas se cierren con su mano.

-¿Vienes?- evita el contacto visual.

-Claro- sonrío feliz. La abrazo de los hombros mientras camina.- Yo sé que


adoras mis compañía.

-Mejor devuélvete- bromea dándome un besito en la mejilla.

-Tu boca dice una cosa, peros tus acciones otra- la molesto.

-Ya verás que acciones voy a tomar si sigues.- Dice abriendo la puerta y
entramos, luego de eso la cierra me mira y yo le respondo con cara de
inocente; se acerca, pone sus brazos tras mi nuca y me besa.
Nos separamos y me guiña el ojo y yo me ruborizo un poco, es que me beso
con una posesividad que me encantó. Aunque a decir verdad si me calló...

Mientras va a la cocina me siento en el sofá y vibra mi celular al cabo de


unos minutos. Reviso whatsapp

Tijeras

Fer: Heeey nenas ¿Nos veremos?


Ale: Hey nenaza. No

Fer: Tú no tienes permiso para no ir.

Angie: ¿Qué hora?

Fer: Viernes ¿17:00?

Angie: Estaré en el gym a esa hora. ¿Más tarde?

Fer: ¿19:00?

Angie: ¿22:00?
Noelle: ¿Quién da más?
Sandra: ¿00:00?

Noelle: Jajajaj ¿Qué tal a las 21.00?

Fer: Por mi está bien.

Sandra: Por mí también.

Angie: De acuerdo.
Ale: Nos vemos.
Antes de que abra la boca a Kate le suena el celular.

-Aló.

-¿Bien y tú?

-Ahm- me mira y me hago la que no está tomando atención.-Está bien, el


viernes. Si, está conmigo.- levanto una ceja y ella está poniéndole más
atención al suelo.- Okey, nos vemos, adiós. Tú también.

-Era Elisa- dice mientras me pongo de pie y la ayudo a servir.- Quería que
fuéramos a beber el viernes.- La miro sorprendida, menuda coincidencia.

-Le dije que... que iría contigo. ¿Puedes?- me pregunta con cara de ''la
cagué''

- Acabo de confirmarle a mis amigas el viernes a las 9pm- Digo con una
mueca mientras nos sentamos.- ¿Ah que hora es lo tuyo?

-9 y media.

Nos reímos.

-¿Y si las juntamos?- digo como idea.- Mis amigas no dirán que no.

-Está bien, pero deja preguntar.- Revisa su celular, yo el mío.


Tijeras

Ale: Hey, ¿están? ¿Puedo llevar a unas amigas el viernes?


Angie: No.

Angie: Es broma, por mí no hay problema.

Fer: jajaja ¿vas con quién estoy pensando?

Ale: siii

Aww mí no-novia.

Sandra: No hay problema, será genial conocer a tu media naranja


Noelle: aaaw espera, dijiste amigas... ¿cuántas son?

Ale: Dos más, tres con mi no-novia.

Noelle: Ah, entonces bien. Tenemos que imponernos.


Angie: Exacto. Tienen que saber que eres genial.

Fer: Malditas intimidadoras.


Sandra: jajaja saldrán corriendo.

Ale: No sean rudas.


Fer: déjamelas a mí.
Angie: Jah.

Noelle: Jah.
Ale: está bien, le diré nos vemos. (No se atrevan)
Sandra: Nos vemos.
-Listo- sonrío. Noelle y Angie, par de idiotas. Las tendré cortitas.- ¿A ti que
tal? –Veo a Kate haciéndole una mueca al whatsapp.

Kate:
Amigas.
Kate: ¿No hay problema si vamos con el grupo de Ale?

Caro: Claro que no.


Elisa: Pero no seremos tan ilusas esta vez.

Caro: Sii, no nos comprarán tan fácil.


Elisa: Intimidaremos. ¿Cuántas son?

Kate: Creo que 5 (con Ale)


Caro: ¡Demonios!
Elisa: No importa no somos cobardes.

Caro: La frente en alto Elisa.


Elisa: ¡Exacto! Esa Alejandra nunca pensará en hacerte algo malo.

Kate: Eh, ok. Me quedaré con que no hay problema.


-Todo bien.- Sonrío. Espero que no hagan algo estúpido...

Ignorando a las raras de mis amigas, comemos y conversamos con Ale. Me


alegra que todo esto se haya resuelto, juro que la mataba si andaba en algo
raro.
Bueno no... pero de verdad sería horrible.

-En fin, entonces me voy- Dice Ale inocente.


-¿Qué? ¿No dormirás conmigo?- Se me escapa.

¿En qué momento empecé a preferir dormir con Alejandra?


-Kate...
Lalala.

-Kate...
Lalala.
-Me quedaré.

-Genial- digo mirando la alfombra.


En eso Ale toma mi mentón y me acerca dándome un besito. –Iré a buscar
mi cepillo.
-Ah cierto...

-No me extrañes tanto.


-¡Vete!

-¡Pero volveré!- sale corriendo. Me hace reír.


En menos de 5 minutos está de vuelta, sólo trae útiles de aseo y su pijama.
Así que se iba a sacar la blusa en el living cuando la empuje al baño.

-¡Pero si ya me has visto! ¡Me has besado! ¡Me has acar....- grita encerrada
-¡Está no es la ocasión! – digo aun cerrándole la puerta.

En eso se calla, desearía no saber la cara que tiene ahora pero demonios...
-Pero podría serlo...- responde una voz juguetona y ahí está.
-No.- Digo dejándola sola y yéndome a mi cuarto.

En eso viene detrás y nos recostamos en la cama.


-Eres tan....

-Tu tipo- bromea.


-Mi tipo- Molesto, Ale se ríe y yo apago la luz. Nos besamos un ratito antes
de caer agotadas, es tan rico su olor pienso con la nariz cerca de su cuello.

Alejandra:
La semana ha sido bastante tranquila, la noche del miércoles y jueves ha
sido horribles. Es decir ni una frazada eléctrica podría reemplazar el
calorcito de Kate, pero al menos estamos juntas en los almuerzos, (aunque
el estúpido Leo nos haga bullying) Y en las tardes. ¡Más rato saldremos
juntas! Estoy emocionada, porque la siento como una parte de mí cada vez
más fuerte...
Estoy el viernes a punto de salir de mi trabajo, la cosa se está poniendo más
normal. El compañerismo volvió a ser lo de antes. Pero Nicole sólo me mira
y no sé qué está pensando, no es con enojo si no tristeza... espero que no
crea que hay rencores, al menos por mi parte decidí olvidar lo que ocurrió.
Además está su mejor amiga, que sólo nos ignora y me mira feo. Recuerdo
que el jueves me echo un ojo, siendo interrumpida con Kate que le levanto
una ceja enojada y se fue. Enserio, era cosa de verla para agarrar tu bandeja
y arrancar intimidada.
-Argh- suspiro agotada en mi mesón.
-Ánimo- escucho en mi oreja. Debería asustarme... pero me encuentro con
una sonrisa de oreja a oreja.

-¡Mi héroa!- digo feliz.


-No digas eso.- Se ruboriza Kate.
-Sálvame de los malos- hago un puchero.
-No. Por cierto, hum me juntaré a las nueve con las chicas.- dice pensativa.-
Así que quizá llegue algo más tarde.

-Está bien, nosotras llegamos en cascada.- Me río. – Esperaré por ti- muevo
las cejas coqueta. Kate me ignora dignamente. Se inclina.
-¿Te falta mucho?

-Ah no, nada, sólo no cerré el archivo, espera.- Lo hago y veo el rostro de
Kate cerca del mío, Ah es tan linda. Le doy un besito.
-Nos vamos- pestañeo coqueta.
-Si.- Dice algo cohibida por mi repentino beso.
-No podías dejarme sola ah.- Digo feliz.

-No jodas Alejandra.- Dice mirando su celular.


Paso un brazo por su espalda y la acerco, Kate deja salir una sonrisita.

-No hay problema si lo haces, yo me porto bien...


-Claro que si- Dice mirándome de reojo.-El problema no eres tú.
-Ah... ya veo.- Sonrío.- Entonces no importan.
-Claro que sí.

-Te extraño.
Kate se detiene y me mira dudosa.
-Pero...

-Ya sabes a que me refiero.- Digo un poco cohibida. La extraño tanto en las
noches... En eso Kate me acaricia la mejilla y me mira con nostalgia. Me da
un besito y la abrazo.
-Hoy...- masculla.

-Genial- dejo salir.


Nos separamos y nos miramos como si no nos fuéramos a ver en una
eternidad.

-Nos vemos- sonríe Kate.


-Nos vemos.

Capítulo 21: Transparencia de gobernada


Estoy frente al bar, vine en transporte público así que lo tomé con
anticipación por si estaban atochadas las calles; pero no, aquí estoy 5
minutos antes. Esta oscuro, es entendible siendo invierno, puedo escuchar
risas dentro. ¡Y es viernes! está lleno. Espero que mis amigas lleguen
pronto, me siento sola. Una chica me mira a lo lejos y me sonríe. Hago una
mueca de sonrisa y miro a un foco de la calle haciéndome la pendeja.

-¿Tienes fuego?- Me dice la misma tipa, tiene el cabello castaño recogido


en una trenza.
-Ah no, lo siento no fumo.

-Oh está bien- Hace un puchero algo fingido, puedo notar su lápiz labial
fuertemente rojizo. Se aparta para volver donde una tipa de una contextura
parecida y cabello negro.
Miro a mi alrededor, ahora que lo pienso, todas las mujeres que salen del
local lo hacen para fumar. Así que hay unas cuantas por aquí, ¿Por qué me
pidió fuego a mí?

-¡Alee!- Me abraza Fer –No puedo dejarte ni un segundo sola- Bromea


susurrándome. Me río un poco avergonzada.
-Viste eso.- digo disimuladamente.

-Sí, estacionamos al frente. Sandra te apuntó en realidad.- Se ríe. La sigo y


abrazo a Sandra.
-¿Y las descriteriadas?- bromeo después de habernos sentado y haber
pedido.

-Angie debería ya llegar, dijo que demoró porque salió más tarde del
gimnasio y luego bañarse y todo eso. – Dice Sandra con despreocupación.
-Noelle ya sabes.- Se ríe Fer.

-Sí, tienes razón.


-¿Y tú no-novia?
Ahora es cuando pongo cara de fan girl enamorada.
-Hoy dijo que llegaran más tarde, se juntan también a las 9pm, no se la
puntualidad de sus amigas.
-¿La extrañas?- Dice Sandra.
Hago un puchero.

-Si.
-Aaaah- dice con los ojos brillantes.

-Y eso que no está Noelle- Ironiza Fer.- Por cierto ¿y el alcohol?


-Iré a ver- Digo un poco incomoda por la mirada enternecida de mi otra
amiga.

Hablo con la chica que nos sirve y me dice que ya iba y le aprovecho de
decir que incluya más vasos. Miro hacia la puerta y me quedo pegada en el
vidrio de la ventana a Kate de perfil conversando con Caro y ahí es cuando;
(inserte música cursi) se va el sonido, voy donde ella, abro la puerta, la
abrazo levantándola del suelo y le doy un beso. Kate se ríe y nos
despegamos un poco cuando la bajo. Bueno un poco en realidad sigo
aferrada a ella.
-Como supiste que estaba aquí- Dice Kate bajito a mi oído.

-La puerta, estaba viendo porque demoraban en servir.


-Ah ya veo.- dice Kate y nos soltamos. Me despego tomándole por fin
importancia alrededor y veo a su amiga con los ojos empañados mirándonos
como si fuésemos una película romántica con final trágico. Mierda me
acorde de Noelle.
-Hola Carolina- Digo un poco ''no me voy a reír''.

-Dime Caro – dice saludándome emocionada.


-Está bien.
Escucho un carraspeo.
-¿Así que Alejandra verdad?- se acerca una chica rubia de mi porte y
cabello desflecado.
-Eh si.- Digo un poco sorprendida.
-¿Cuáles son tus intenciones?

-Ah.-Miro a Kate que se acaricia el entrecejo.


-Era broma- me saluda- soy Elisa- entrecierra los ojos- te estaré vigilando. –
Asiento.
-¿Vigilando a quién?- Dice una voz atrás de Elisa.
-Angie- gimoteo sintiéndome salvada. – Ah por cierto, esta es Kate, allá
Carolina y acá Elisa.
-Oh, hola Kate- sonríe- Por fin te conozco- Me mira traviesa. Enrojezco.

-No molestes- mascullo mientras saluda a Elisa aún en pose desafiante


aunque sonriente y Carolina algo cortada con la altura de Angie, la saluda
algo ida.
-Bueno vamos.- Digo sin más.
-Espera. La impuntual.- Apunta hacia atrás. Llega Noelle corriendo y las
saluda a todas y a Kate con efusividad y los ojos emocionados.
Vamos a nuestra mesa, por suerte hicimos espacio. Encuentro a Sandra y
Fer mirándose como si no hubiera un mañana. Veo de reojo a Angie y nos
reímos. Luego se nos derrite la risa a una cara de ''wtf'' al ver a Carolina y
Noelle casi intercambiando pañuelitos.

-Hay una en cada familia- nos susurra, con Kate aguantamos la risa.
-Eh Kate- sonríe Fer despegada- Me alegra volver a verte. Ven te presentaré
a mi amor- dice jovial.
Bueno mis amigas sí que saben sentir a alguien como en casa.
-Es tal como dijiste Ale.- Dice Sandra.
-Ya pero no le digas- gimoteo avergonzada sentándome con ella.
-¿Y Elisa?- pregunta Kate a Caro.
-Está pidiendo.- Dice sonriente sentándose a su lado. Elisa hace un signo de
paz y una mueca.

-Ya veo- sonrío.


-Si... espero que no te importe lo de afuera- me dice Kate- Elisa es...
especial.
-Ah sí me di cuenta- hago un puchero.- Todo el que te conoce me toma el
pelo.
-Eres molestable Alejandra- Sonríe. Le sonrío acordándome de la vez que
me dijo eso.

Nos damos un besito.


-Ahhh- dice Noelle.-Que lindo es el amor.
Enrojecimos.
-Se nota a leguas- dice feliz Caro.
-Exacto, no se puede ocultar.-Le sigue Noelle.

Angie las mira como si les faltara un tornillo. Con Kate nos separamos
lentamente.
-Suerte- bromea Angie.
-Angie no seas aguafiestas- se enoja Noelle.
-Hablaba con Ale.- Finge que no la ve.

-Eres fría como el hielo- Noelle se cruza de brazos.


-Te dijo fría- murmura Fer. –Si fuera tu amiga no te diría eso.
Me río.
-Exacto, eres falsa.- Bromea Angie.
-¡Me dijiste falsa!

-Te dijo falsa- Murmura Sandra siguiendo el juego, sacándonos carcajadas.


-¡¿Cómo te atreves Angie?!
-No le hables nunca más- Sigue Fer.
-A ti no te hablaré nunca más.- se ríe Noelle tirándole una servilleta a Fer.
Nos reímos.

Kate
Me río, son distintas a nosotras, son más livianas y algo infantiles. Creo que
esto le agrada a Elisa que siempre bromea y Caro ya encontró a su hermana
perdida. Por mi parte, aún no nos dejamos de acariciar la mano con Ale.
-Uh me acorde- me habla Ale mientras veo a Elisa reírse con Angie.- De tu
resistencia.- Sonríe.- ¿Te interesa la apuesta?
-¿Fin de semana por día de esclava?- le digo al oído.

Ale va a perder.
-¡Exacto! Será un grandioso fin de semana- dice muy ufana.
-Está bien, hagámoslo simple- sonrío- Bebimos como siempre, y la que
termina peor pierde.
-Hecho.- Dice dándome muchos besitos. Me río con ella entre ellos.

-Hey paren.- Bromea Fer.


-Envidiosa porque no eres la única- Dice Noelle.
-Ya no me siento especial- hace un puchero.
Ale la molesta y mientras se dan manotones miro alrededor, esto esta
abarrotado.
-Kate acompáñame a fumar- llora Elisa.
Odio el olor, ¿dónde está Carolina cuando se le necesita? La veo hundida en
su silla.

-Caro...- suspiro.
-¿Caro? ¿Quién es Caro?- se hace la imbécil
-Una va a tener que acompañarme- Se cruza Elisa de brazos.
-I don't speak spanish. Se mira las uñas. (No hablo español)
Ale, Angie y yo nos reímos.
-Vamos, yo también fumo.- Dice Angie de la nada.
-Geniaaal- celebra Elisa.
-No, no es genial. Es dañino.- Angie rodea los ojos ganándose una mirada
de desaprobación por parte de Caro de reojo.
-¿Ahora hablas mi idioma?- Se indigna Elisa.-Vamos nueva amiga además
de Kate que conozco. –Le palmea la espalda, es gracioso porque le llega a
los hombros.

Me da risa.
Alejandra
-Es tan idiota.- Se enoja Caro.-Ahora encontró a otra igual. – Me mira- Uh,
ah... lo siento Ale... ya sé que es tu amiga y todo eso...
-No te preocupes, es idiota. – Me río bebiendo un sorbo- Pero también se
cuida a su manera, no sé cómo fuma y va al gimnasio.

-Que contradictorio- se sorprende Caro.- Bueno Elisa no mueve el trasero,


de eso estoy segura.
-¿La conoces hace mucho?
-Muchos, muchos años- se ríe bebiendo- desde la secundaria que somos
amigas y después en la Universidad conocimos a Kate.

-Ah sí me contó sobre eso- sonrío.


-¿Enserio? – Pregunta Caro con los ojos brillantes.
-Claro, Kate no ha hecho nada sin que yo lo sepa- digo ególatra.
Hasta que me giro y Kate me está mirando fijamente

-¿Qué dijiste?
-Que no hago nada sin que tú lo sepas- digo abrazándola.
Caro se ríe y nos mira emocionada.
-Gobernada- dicen Noelle y Fer a unísono.
-Cállense, nada que ver... es... transparencia- digo orgullosa aún colgada de
Kate.

-Transparencia de gobernada.
-¡Noelle!
-Yo no más digo- Hace un puchero.
Tomamos un buen rato, Fer se lleva bien con Kate, lo cual me agrada. Es
horrible cuando tu mejor amiga y tú ''no-novia'' no se llevan. Así que sonrío
bebiendo mirándolas hablar con Sandra. Noelle y Caro también conversan,
creo que de películas cursis que no iría a ver ni en un 14 de febrero. Pronto
llegaron Angie y Elisa hediondas a humo pero riéndose por no sé qué gracia
de afuera.

Por mi parte el alcohol me está llevando así que me detengo un rato, al


menos hasta que mis mejillas no se vean tan encendidas. Miro a Kate y
¡Mierda! Está intacta, tan perfecta y sensual como siempre. Ni un rastro de
alcohol a pesar de que es de madrugada y no han disminuido la cantidad de
cerveza en nuestra mesa.
Ay, no puedo perder.

En eso Kate se gira y me pilla mirándola con cara de mujer enamorada y


sorprendida.
-¿Qué ocurre?- me pregunta un poco perdida.
-Te ves perfecta- Se sonroja un poco.
-Además no tienes ni rastro de alcohol.

-Yo te dije- bromea acariciándome la mano. Me río.-Pero no puedes


arrepentirte.
-Hey, ¿qué es esto?- se impresiona Elisa.- Ale ¿hiciste competencia con
Kate?- me golpetea con el codo, ni me percate que estaba al lado.
-Sí de alcohol.
-JAJAJA ilusa- me acaricia el cabello con ternura. –Pero debo decírtelo-
bromea bebiendo- Kate ganará.
Entrecierro los ojos.

-Hey no te enojes- me sonríe y pone cara lastimera – a mí también me


derrotó...
-Tuvimos que llevarte del hombro al auto.- Salta Caro de repente.
-¡Tú no ibas mejor!- Se indigna Elisa
-¡Bueno ustedes me incitaron!- salta.

Kate se hace la pendeja bebiendo.


-¿Y Kate como estaba?- pregunto de la nada, me río mentalmente al captar
su atención de reojo.
-Ah, ya la conoces. No pierde la calma- ironiza Elisa.- Simplemente nos
puso en nuestro lugar, nos quitó las llaves y se fue a dormir a su auto. Le
tocamos la ventana a las 6 am a la muy condenada- se ríe.
-Y no despertó hasta que tocaste la bocina.- Dice Caro recordando.
Mierda me lo imagino.
-Me gritaron de una ventana- se ríe Elisa.
-Fue horrible- masculla Kate con el ceño fruncido.- Fue esa vez que no
pude ir a verte ¿recuerdas?

-Ah si- digo feliz.- Debió de ser horrible despertar así.


-Me dolió la cabeza todo el día. Por eso las pastillas de esa vez- dice
bebiendo.
Carajos, sigue bebiendo y está igual de bien.
-A todo esto ¿cómo llegaste aquí?- pregunto, Kate levanta una ceja.
-En auto...

-¿¡Vas a conducir!?- salto.


-Si. ¿Acaso viniste en autobús?
-Obvio- me sorprendo.
-Seré buena y te llevaré- bromea.

-Cuanta bondad- ironizo.


-Hey- entrecierra los ojos.
-Puede llevarme Angie- me hago la difícil.
-Yo- te- llevaré.- Termina de un sorbo su vaso sin mirarme. Pero siento su
mano entrelazarse con la mía.
Me derretí.

Caro.
Salgo a tomar aire, en serio. Adentro está abarrotado de mujeres, así que
para reponerme del mareo del alcohol me compro una bebida, me siento
afuera y disfruto del paisaje. Está chaqueta por suerte me protege del frio
del invierno, y lo mejor es que no está lloviendo, me gustará mucho lo cursi
pero me aliso el pelo...
-Eh preciosa, ¿estás sola?- se me acerca una mujer enorme con apariencia
muy butch.
Siento mi corazón latir asustado.
-No, estoy con mis amigas.

-Pero yo no las veo aquí. ¿Quieres que te haga compañía?- se sienta al lado.
-No gracias, estoy bien.- Digo sin mirarla.
-Oh vamos, soy un buena chica- ronronea mientras coloca el brazo tras mis
espalda. La empujo con un hombro.
-Hey no me toques- me enojo. La tipa me mira con el ego herido y antes de
que abra la boca enojada una silueta aparece tras la puerta.

-Largo. Está conmigo- escucho una voz.


La tipa mira hacia atrás, abre un poco los ojos y se va.
Siento a alguien sentarse a una distancia prudente y hecho una mirada, es
Angie. Me sonríe y abre una bebida también dándole un sorbo.
-Gracias.- Mascullo.
-No hay de que.- Dice simplemente.

Nos quedamos calladas un rato, le echo una mirada y está mirando el


paisaje. Estira las piernas que sobrepasan el largo de las mías con
diferencia.
-¿También poca resistencia?- pregunta bajito, me mira con sus ojos oscuros.
-Si- sonrío sin mirarla, me intimida un poco. -Me sorprende que tú también
la tengas. – Es decir, ¡mírenme! Soy prácticamente del porte de Kate, lo que
se traduce en nada al lado de esta tremenda mujer.
Oh mierda ''tremenda mujer'' que estoy pensando, enrojezco bebiendo otro
sorbo.
-Ah sí bueno, creo que cuando haces ejercicio te pones más... sensible al
alcohol, y francamente me quiero ahorrar la parte de la resaca. – Nos
reímos.

-¿Y No te preocupa la parte del azúcar?- señalo la bebida, después de todo


tienen mucha.
-Nah- apoya una mano hacia atrás. La miro apoyándome en mi mano. Nos
miramos un rato, carajos debe de verme como una idiota.
-¿Qué edad tienes?- suelta de la nada.
-28- susurro ronca, bebo lo que me queda de bebida para no mirarla – ¿y tú?
-34- murmura.

-Ah- digo echándole un vistazo viendo que no me ha quitado la vista. Mi


cara arde. En eso bebe un sorbo y se abre la puerta. Es Elisa. Pego un salto.
-¡Eh! ¡Angie! ¡Carajos no!
-Aún le queda- sonríe pasándole la botella.
-Geniaaal- se sienta al lado y bebe.- Dios estoy reventada.- Suspira.

-Sí, ya son casi las 4- murmura.


-¡¿Tanto tiempo ha pasado?!- me sorprendo.
-Pero claro princesita- se ríe Elisa. Angie se ríe mirando a la nada.
-¡No me digas así!
-Pero si eres la más Disney que conozco. Aunque tu amiga parece que
también. –Le toma el pelo a Angie.
-Si lo es- se ríe.- Me pregunto si esperará una princesa azul o no sé qué
mierdas.
-¡¿Cómo que mierdas?!- ¡cómo se atreve a burlarse!

-Bueno ahí tienes a una- dice Elisa terminando la botella. Angie me mira
con burla.
-Patético.- murmura.
-¡¿Cómo te atreves?!- pego un salto ¡se está burlando de mis sentimientos!
Si no fuera una maldita grandulona le hubiese pegado.
Entro al bar enojadísima a pedirle a Kate que me vaya a dejar y miro al
fondo y la muy desgraciada está enfrascada en un beso con Ale. Me causa
ternura la escena, nunca la había visto tan cariñosa. Pero lo dejaré para otra
ocasión.
Salgo otra vez.

-Vamos –dice Angie. La miro incrédula ¡Púdrete!


-Iré a dejar a Elisa también princesa, tranquila.-Ironiza.
-No me digas así.- Digo pasando a su lado.
-Lo siento, no volveré a insultar a tu princesa azul- Hace una mueca.

-Está bien- me indigno- ¡porque ella es mejor que tú!


-Claro que si- hace una mueca más pesada que la anterior.- Mira ahí viene
tu amiga.
-Le pasaste tus llaves- me sorprendo
-Quería probar un Jeep- sonríe.
-Es genial- sale Elisa con los ojos brillantes tirándole las llaves a Angie que
las atrapa en el aire.
-Oye hay que avisarle a Kate.
-Le envié un mensaje en el grupo. – Dice Elisa despreocupada sentándose
atrás.
Me siento en el copiloto para asegurarme de que esa imbécil nos lleve. No
sé porque me enfurece tanto, debe ser su actitud de mierda.
-¿Quién primero?- sonríe mirándome de reojo.
-Yo- sale Elisa detrás. Le da la dirección y la lleva. Maldita sea, puta Elisa.
-Entonces a donde la llevo majestad- ironiza conduciendo luego de que
Elisa baja.

-Cierra el pico. –Le muestro mi dirección con una foto de google maps, ella
toma mi celular y me acaricia los dedos en el acto ¡Sé que lo hizo a
propósito! La miro con odio al sentir un cosquilleo.
-Eh tranquila, no le contaré al amor de tu vida- rodea los ojos. Luego saca
un cigarro y empieza a conducir.
-Mira, ya sé que es tu auto y ya sé que te debo las gracias en más de una
forma- digo pensando en la salvada de hace un rato y en que me lleve a casa
sin cobrarme –Pero no fumes esa mierda. – Digo con molestia al ver el
encendedor cerca, lo guarda junto con el cigarro.
-Necesito un vicio- comenta mirando la oscuridad de las calles.

-Podrías tener otro, algo más sano- razono.


-Bueno ahora que lo mencionas...- dice pensativa, me da una mirada.- Yo
necesito un vicio y tú me debes las gracias en más de una forma.
-Muy lista pedazo de...- murmuro tratando de abrir la puerta y lanzarme con
el Jeep en movimiento.
-Ya no te mates por eso.- se sorprende Angie.
-No me voy a morir por alguien como tú- digo orgullosa.
-Gracias, ¿pero me imagino que te matarías por tu princesa azul?

-Quizá- digo más preocupada de ganar la discusión.


-Si te quisiera tanto jamás te permitiría que te murieras por ella ¿No crees?-
detiene el auto al lado de la carretera.
-Puedo hacer sacrificios.- Suelto de la nada.
-Eres muy orgullosa- se indigna.- No hagas idioteces por nadie.
-Cállate tú. – Digo enojada viendo cómo se saca el cinturón- ¿Qué mierda
haces?- digo viéndola acercarse- Yo... yo...- Digo recibiendo su beso.

Capítulo 22: Pequeñas inseguridades


Alejandra
-Hey ustedes despéguense. – Dice Fer.
-Déjanos, solo fue un besito.

-Es que nos dejaron botadas- se ríe viendo a Noelle conversar con una chica
pelirroja al fondo. Y las demás ausentes.
Kate revisa su celular.
-Se fueron- comenta.- Elisa me aviso, su amiga las pasó a dejar.
-Genial, punto para Angie. Así eres toda mía hoy. – Celebro, Kate se ríe.

- Amiga me das material para tomarte el pelo. Pero se ven lindas- dice
feliz.- Mi novia me dejó- gimotea.
-¿Dónde está?- Digo mirando alrededor, es verdad no está. Ni nos
percatamos.
Ay Kate me está dando besitos en el cuello. ¿Cree que soy de fierro o qué?
-Fue al baño- exclama Fer dolida. Nos reímos las dos.
-¿Crees que puedas soportar la lejanía?- pregunta Kate.
-Tanto como Ale la tuya.-Bromea

-Entonces esperemos que no se tarde.- Gimoteo, Fer niega con la cabeza


ocultando una risita y de pronto sus ojos brillan viendo a Sandra caminar
hacia ella agitando su liso cabello caoba.
Que cosa más linda, pienso. Aunque espero no poner nunca esa cara.
-La tuya es peor- masculla Kate bebiendo.
Kate.
Media hora después.
-¡Kate te adoro, me encantas!- exclama Ale en el asiento de al lado.

-Te encargo el bulto- sonríe Fer

-Déjamelo a mí- sonrío del volante- Adiós chicas.


-Byebye- canturrean, Sandra agita su mano sonriente.

-Dios no sé cómo estás tan lúcida.- Dice Ale pasándose las manos por la
cara.

-Porque soy genial- Digo pendiente del camino- te espera una buena resaca.

-Pero estaremos juntas- me sonríe Ale infantilmente.


-Que no se te olvide que me debes un día de esclavitud.

-Demonios- dice esta.- Nunca más.


Mientras tanto
El beso se hacía cada vez más furioso, las respiraciones agitadas. Las dos
estaban enfrascadas en sentirse hasta que Angie se sale completamente de
su asiento colocando el asiento del copiloto hacia atrás y poniéndose entre
las piernas de su acompañante.
-¡Ah! –masculla esta. Angie acaricia su estómago bajo la ropa mientras la
vuelve a besar siendo sujetada de la cintura por las piernas de Caro.

Caro
Mi cuerpo arde, me exita que me aprisione contra el asiento, gimo sintiendo
una mordida y sin darme cuenta su mano acaricia mi entrepierna.

Angie agitadísima me baja el jeans a los muslos, se ubica en mi entrepierna


y me empieza a lamer

-¡Oh rayos! ¡¿Qué haces?!- Digo con la voz más aguda de lo normal. ¡Sé
que esto está mal! pero se siente tan rico, ¡Kate perdóname! Sé que debía
tener pose de ataque frente a ellas y no pose de... bueno esto, pienso con los
ojos cerrados acercando más a Angie a mí. Luego de un momento se separa
y antes de que yo hable me está besando y acariciando. Se separa de mí
unos centímetros y comienza a lamerme el cuello, siento como entra en mi
interior. Se me escapa un gemido deseoso y aprieto mi mano en su nuca
mientras se mueve, jadeo sintiendo su mejilla cerca de la mía y mi humedad
desbordándose.
...''perdóname princesa azul''... es mi último pensamiento antes de
entregarme al enorme placer que me proporciona esta desconocida.
Kate

Llegamos como a las 5:15 am de verdad nos pasamos con la cerveza, es


decir estoy un poco ruborizada y Ale apenas tocó mi cama se quedó
plácidamente dormida, acaricio su mejilla y observo su rostro relajado
mientras me acuesto a su lado, sintiendo como su calor me invade le doy un
besito y pasa su brazo por mi cintura.

-Hmgm... Kate- susurra con cara de babosa feliz. Me río cuidando el


volumen y reviso el celular.

Grupo: amigas
Kate: ¿llegaron bien?

Elisa: Sii, me lavaba los dientes.


...

...
Elisa: ¿Y la Caro?

Kate: Tengo entendido que se fue contigo.

Elisa: Así es, pero yo fui la primera en bajarme. Quizá se quedó dormida en
cuanto llegó.

Qué raro... Caro siempre avisa. Una idea llega a mi mente, pero hmm Caro
no es tan facilona.
Varias horas y Kilometros más allá.

-¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! Aush- suspira una voz agotada.- ¿Cuántos metiste?-
pregunta con una mueca.

-Tres- dice Angie moviéndose un poco estupefacta con la boca cerca del
rostro sudoroso de Caro.

-Maldita sea se siente como una mano entera.- Deja salir Caro.
-¿Quieres que saque uno?- pregunta dándole un besito.

...

...
-No.

Angie se ríe bajito y siguen hasta que luego de un orgasmo Caro cae
desplomada.

-No puedo más- respira con el pelo pegado en la frente y mejillas.

Angie se sigue moviendo muy lento.


-¡Hm! Demonios- suspira Caro al notar que su cuerpo vuelve a responder a
las caricias de Angie- está amaneciendo, nos verán.
-Tranquila, está todo empañado.- mientras la calma y mueve los dedos.
-¡Ah! – Se besan.

-Perdona- dice Caro de repente, Angie se sorprende- Creo que mojé varios
asientos.
-Ah no importa- dice mirándola- Después averiguo en internet como
limpiarlo- se ríe un poco perdida.
Caro se sorprende, no iba a preguntarlo pero se imaginaba que no era la
primera vez que hacía esto.
-Ahm si quieres te ayudo- dice un poco culpable.
-No te preocupes. ¿Quieres seguir?- Dice Angie con una mirada pícara sin
salir de Caro.

Angie sabía que Caro se iba a arrepentir, es esa clase de mujer que se
imagina estos momentos con la persona amada y en otro lugar.
Caro sabía que se iba a arrepentir más tarde, cuando despertara sola en su
apartamento, pero ahora...
-Sigue- susurra en la boca de Angie acercándola más lamiendo
delicadamente su labio inferior.
Alejandra

Despierto aferrada a Kate, no sé cómo puede dormir si tengo una pierna


encima de las suyas.
Hablando de poder dormir, siento un dolor horrible en la cabeza, el
estómago descompuesto y ganas de quedarme echa un ovillo en un rincón
hasta sentirme mejor para existir. Me levanto a buscar un vaso de agua.

-Pastillas sobre la mesa- susurra Kate abriendo un poco los ojos.


-Gracias- Digo sintiendo mi aliento hediondo a cerveza.
Me tomo un par, luego con la ropa arrugada y la cara horrible subo un piso
para buscar mi cepillo, vuelvo con la boca llena de espuma al apartamento
de Kate. Aproveché el viaje para que la pasta de dientes se llevará parte de
mi olor. Me enjuago, me cepillo la lengua también y vuelvo a acostarme,
abrazo a Kate.

-¿Tienes hambre?- susurra girándose.

-Por dios no.- Digo muriendo.


-Te hará sentir mejor.

-Tu olor me hace sentir mejor- Digo poniendo mi nariz cerca de su cuello.
Kate me abraza, besa mi frente y volvemos a dormirnos.

Despierto sintiendo la cama vacía, aaah que soledad.


''Kate'' lloriqueo mentalmente. Me levanto sintiéndome un poco mareada,
voy a la cocina y está cocinando. La abrazo por detrás

-¿Cómo estás?- me pregunta deteniéndose.


-Ahora bien- susurro besándole la mejilla. -¿Y tú?

-Jah, excelente- dice orgullosa- A decir verdad estoy algo preocupada por
Caro.- Dice pensativa.

-¿Qué le pasó?- me siento a su lado.

-Es que ayer antes de dormir, hablé en nuestro grupo para saber cómo
habían llegado y sólo me respondió Elisa.- Me alcanza té y café. – Y ella
siempre avisa, si fuera Elisa sería más normal.
-Ah pero si se fueron con Angie es casi imposible que le haya pasado algo-
Digo eligiendo el café- Es decir, es Angie- sonrío.
-No habrán... ya sabes...- dice algo ruborizada mirando a un lado.

Me río.
-De mi amiga no me lo creo, no es así.- Digo comiendo.- No creo que Caro
se la haya violado.

-Ella tampoco es así – me mira ofendida- pero nunca se sabe.- Sonríe


cuando le beso la nariz ajena a su ''enojo''.
-Entonces quizá sólo llego cansada y se le olvidó... por primera vez- arrugo
el ceño.- mejor le pregunto.- Saco el celular.
-Estaría más tranquila.

Whatsapp con Angie.

Ale: Hola, ¿cómo está esa resaca?


Angie: horrible, me iré a dormir ahora.

Kate no disimula mirando mi celular con cara de ''no me lo puedo creer''


Ale: ¿Y porque no has dormido?

Angie: Es que me daba vueltas todo.

No le creo, han pasado muchas horas.


Ale: Ahm, oye por cierto, te hablo porque Kate está preocupada, Caro no ha
avisado que llegó.
Angie: ¿En serio?, yo misma vi cuando entró a su edificio, se veía muy
cansada. Quizá se le olvidó.
Ale: Si, puede ser...

Silencio.

-Sospechoso.- Bromea Kate.


-No le sacaremos nada a Angie, no pone expresión cuando quiere.
-Déjame a mi.- Sonríe – Caro no sabe mentir.
Me río.
-No creo- Digo al final.- Es decir, vamos es primera vez que se ven. No se
cayeron bien.

-¿Y qué? Yo no te agradaba, tú no me agradabas.


-¡¿Cómo que yo no te agradaba?!- Salto.

Kate frunce el ceño.


-Interrumpes mi paz.

-Pero ahora si verdad- jugueteo dándole un besito. Kate se ríe.


-Como sea- dice dignamente.- Has perdido una apuesta, espero que estés
preparada.

Mierda.
-¿Es hoy?

-Nah, hoy no. No estás en buenas condiciones y yo no estoy preparada


tampoco- se ordena el cabello.

Mis ojos brillan

-Claro que lo estoy.


-No.

Media hora antes y kilómetros más allá.

-Espera un poco.
-¿Qué? ¡Son como las 11 am!

-No es mi culpa que seas insaciable.- Le llega un manotón.


-Es broma- dice Angie.- Es para quitar lo empañado de las paredes.

-Ah.- Caro enrojece.

Angie prende la calefacción.


-Es horrible el frío de después de sudar- se abraza. -¿Estás bien?

-Sí- masculla Caro.


-Oye eehm- dice Angie algo cohibida- me... ¿me das tu número?

Caro la mira sorprendida, sin saber si es porque está nerviosa o porque le


pide el número.

-¿De verdad lo quieres?

-Claro- pestañea Angie sorprendida- ¿por qué no?


¿Qué acaso no era un polvo y adiós? Pensé que eso era para ella.

-Si no quieres no importa- dice mirando sus rodillas con expresión seria.
-No, está bien- se lo da.

-Gracias- sonríe Angie

-Valóralo, no se lo doy a cualquiera- Dice Caro creída.


-Lo atesoraré- ironiza Angie.

-Más te vale que lo hagas- masculla Caro mientras Angie prende el motor.

-Bueno, se me olvidó tu dirección, ¿dónde era?


-Ibas por buen camino...- comienza Caro.

-Pero me desvíe- molesta Angie.


Caro le muestra la dirección negando con la cabeza. Al llegar al frente de su
edificio, se miran.
-Adiós- susurra Caro besándole la mejilla. Angie sonríe

-Bye bye pequeñita- agita una mano.

-¡No me digas así!- cierra la puerta con fuerza.


-Hey maldit....
Caro hace como que no la escucha.

-Ya verás- susurra Angie enojada.


Se dirige a su casa un poco más alejada del centro. Antes de salir del auto
algo llama su atención, en el asiento de atrás, una prenda, la saca.

-No es mía- murmura con una risotada. ''Talla S''


Alejandra
He pasado todo el fin de semana con Kate, incluso la noche del domingo...
Fue la mejor.

Rememoro como la babosa enamorada que soy. Mañana es lunes así que
tuvimos que separarnos para preparar la semana, aunque estos últimos días
separarse signifique que piense en ella a todas horas. No creo que sea la
única, es decir... nuestros abrazos de despedida son abrazos de minutos, por
mi estaría todo el día con ella, pero tampoco quiero presionarla. A veces me
asusta el hecho de que nuestra relación no crezca, probablemente sea
estúpido ponerle nombre, ¡pero vamos!, no es lo mismo decir ''He perra es
mi novia no la mires'' a un ''He perra es.... Una... eehm compañera de
lectura ¡aléjate!'' incluso no tendría derecho a decir nada si quiere conocer a
alguien.
¡No!

Que pensamiento más horrible, me dolió hasta el pecho, es mi Kate joder.


El lunes voy a trabajar y veo a Kate conversando con una tipa rubia de traje,
ella le sonríe y se va. Kate hace una mueca. Yo soy un bloque de concreto
inmóvil. Hasta que despierto.

-¡¿Quién es esa?!- Ale la desesperada.

Kate pestañea una vez tratando de entender mi actitud y frunce el ceño.


-¿Estás celosa?
-No.- Me voy caminando rápidamente al ascensor y apuñalo el botón de
subida varias veces para luego entrar sin esperarla, espero a que cierre pero
Kate pone una mano. Malditos ascensores.

-Me preguntaba una dirección, es su primer día.- Toma mi mano.


-¿No podía preguntarle a alguien más?- Digo con los ojos llorosos. –Tú a
mí ni me miraste.

Ale la sensible.
-No seas idiota ¿Estás ovulando?

-No.- Hago un puchero.


Kate me da un besito y se baja a nuestras oficinas.

''Hahaha me quiere a mi perras. ''

Ale la insegura.
Entro y me sorprenden de un abrazo, es Nicole, con algo de duda se lo
correspondo.
-¿Estás bien?- digo dándole unas torpes palmaditas en la espalda.

-Lo siento Ale- se separa y yo veo detrás de ella un ''Ki maligno'', una
sombra negra y una mirada asesina. Trago saliva mirando a Kate, luego ella
se sienta y me ignora.

Trago saliva. Nicole sigue mi mirada.


-Espero no haberla cagado.

-Ah... no.
Claro que sí. ¡Agrh!

-En fin, tenías razón. Me la encontré el sábado. Bueno ella a mí y me


saludo...
-Uh ¿no te hizo nada verdad?- me preocupo.
-Nah, le dije que era una perra aprovechada y la empujé. Es decir, ¡me vio
la cara!

-Está bien, tema olvidado- le sonrío.- No hay rencores.


-Ale, lo siento. Después se atrevió a reírse en mi cara- entrecierra los ojos.
De esa zorra no me extraña.

-Agrh que se muera. – Digo mientras caminamos a nuestros asientos.


-Sí, tienes razón.- Sigue con lo suyo.

A la hora de almuerzo.
Le paso unos papeles a Margaret y a Diego y luego abrazo a Kate por la
espalda.
-Ah, eres tú.- Dice sin ponerme atención

-¿Qué hay con esa frialdad?- me sorprendo- ¿No es por Nicole o sí?-
susurro. Se pone de pie.
-No te creas tanto.- Dice caminando a la salida para ir a comer, me pongo
triste. Ella se gira algo ruborizada.
-¿...Que esperas?- Masculla enojada.

-Igual me quieres- suelto creída mientras nos sentamos.

-Por supuesto que sí.- Dice comiendo y nos sonreímos.


-Pero el abrazo estaba de más- murmura

-Oye, yo también me sorprendí... Pero me alegra que volvamos a estar bien.


-Pero no estén ''tan bien''- me apunta con un tenedor.

-Yo sólo tengo ojos para ti- Digo coqueta.


-Sí, sí. – Dice mirándome evaluadora hasta que llega Leo a jodernos.
En otro lado de la ciudad.
Ventana de whatsapp

Angie: Hola
Caro: Hola, ¿cómo estás?

''Maldita sea, responde. '' Piensa Caro en el trabajo. ''No es que me


importe...'' mira al lado, pero sus colegas trabajan o están jugando en el pc.
Su celular vibra.

Mierda, hazte la interesante.


5 minutos después.
Banzaaaaaaaaaaaai. Abre la ventana.

Angie: Bien ¿y tú?


'' ¡¿Eso es todo lo que tienes que decirme?!'' se encontraba Caro congelada.
''la odio''. De repente escucha a su conciencia.
Le preguntaste como estaba, ¿qué esperabas? ¿Qué te pida matrimonio?

-ahaha cierto.

-¿Cómo?- dice una colega al lado.


-Ah nada, leía en voz alta- sonríe con su característica cara de inocente.

Caro: Bien ¿Qué cuentas?


''Más te vale que me cuentes algo'' Aprieta los dientes.

Angie: Pues que cierta princesita dejo una prenda en los asientos de atrás de
mi jeep. Me pregunto en qué circunstancias como para que se le olvide.

''Hija de...'' piensa Caro sintiendo el calor subir por su rostro hasta su
coronilla.
Caro: ¡No me jodas! Lo pasaré a buscar.

Angie: Claro...
Angie: Te espero.
Caro: ¡Más te vale no pasarte de lista! ¡Juro que te denuncio!

Angie: Por supuesto que lo harás...

''Se está riendo de mi'' Piensa Caro con los dedos enredados en el cabello,
mientras su colega se aleja lentamente...

Caro: Bien, dame tu dirección o algo para ir a buscarlo.


...
De vuelta a la oficina

Alejandra
-¡Demonios!- masculla Nicole

Escucho a lo lejos mientras estaba distraída mirando a Kate.


-¿Qué te pasó?- la miro.

-Se apagó mi computador.- Dice Nicole complicada.

-A ver, A ver- me acerco e inclino la cabeza en el CPU


-Mira es ahí- Apunta Nicole con un puchero acercándose... demasiado.

-Ah- digo viendo el problema.- Quizá moviste mucho un pie o no sé, se


corrió un cable. Se salió.

-¿No perderé los archivos verdad?

-Claro que no, sólo es para la pantalla –Sonrío uniéndolos de nuevo y


corriendo el cable hacia atrás.
-Listo- salgo un poco complicada, en eso veo a Nicole cerca y me echo para
atrás pegándome en la espalda.

-He cuidado- se ríe Nicole.


¿Lo habrá hecho a propósito?

-Yo creo que es por mi tic nervioso de mover la pierna- dice pensativa.

-Bueno, dejé el cable más atrás- Digo volviendo a mi asiento- Así que
puedes moverte todo lo que quieras.

-Gracias Ale.
-De nada- digo volviendo a mi trabajo, más observar a Kate que esta con la
mandíbula apretada.
''No puede enojarse por eso, no debo ser yo'' pienso algo nerviosa.
A la salida.

-¿Nos quedamos?- sonrío yendo hacia Kate.


-No- dice enfurruñada.

-¿Tienes cosas que hacer?- pregunto.


-No ¿y tú? – Dice sin mirarme, apaga la pantalla y se va al fondo.

-Eh no, ¿pasa algo? No es por...

-Cállate.- Dice tomando un libro cualquiera.


-Ese no es el que estás leyendo.

-¡¿Qué sabes tú?!

-Siempre te observo- me ruborizo.


-No estabas preocupada de eso cuando ayudabas a Nicole- dice mirando a
la puerta.
-Kate, solo era ayuda.

-Lo sé, es que... eres demasiado amable- Hace un puchero involuntario.

-Ah-digo un poco perdida.-Lo siento.


-Ves... no tenías que disculparte.

-Lo que sea pero estemos bien.- Parpadeo.


-Estamos bien... es sólo que se aprovechó. – Dice frunciendo el ceño.

-Pero si somos novias- digo obvia, Kate me mira- supuestamente- digo


bajito.

-Hay gente a la que eso no la detiene- dice cabizbaja. Ah ya entiendo.

-Bueno a mi si, y aunque no lo seamos no veo la necesidad de estar con


otra.- Digo un poco sentida.
-Lo sé...-Dice- como siempre al principio- murmura.
Eso lo escuché.

-Kate- digo respirando profundo- Tu sabes que yo te espero, pero no puedes


estar con miedo siempre. Además por favor, yo no te engañaría.- Digo en
seco. Sé que fue rudo pero maldita sea, yo no estoy al nivel de la puta de su
ex.

-Lo sé. – Dice algo dolida. La abrazo, claro que no lo sabe. En el fondo,
nadie puede saberlo, pero lo que sí sé es lo que siento por ella, y eso cambia
todas las cosas. Me siento en el sillón que suele usar con ella encima.

-Te quiero- susurro.


-Yo también a ti. – Dice más bajito.

Algo me dice que no debo adelantarme, es decir, me gusta mucho. Pero


cuando estemos juntas, quiero que este feliz al 100000% no me gustaría
forzarla. Así que le propongo algo más simple.
-¿Quieres que leamos juntas?- Digo acariciando su mejilla con mi rostro.
Kate sonríe.

-Si.
Capítulo 23: El ‘’empujoncito’’ de la amiga

Caro:

-Bien, lo recoges y te vas- murmuro- lo recoges y te vas.


Me encuentro por un tranquilo barrio de jardines grandes y cercos altos, son
las 7 de la tarde, Salí del trabajo, fui a casa por unas cosas (No a arreglarme
lo juro) y luego conduje hasta acá... Numero... 256... Recuerdo mirando el
245 de la casa de al lado mientras avanzo lento. Afortunadamente esto está
alejado del centro así que no hay tráfico.

No tengo que fijarme en los malditos números porque veo a Angie sonreírle
a una chica de cabello castaño, se abrazan y ella se va. Mientras Angie
sonríe feliz. En eso me ve y su sonrisa no varía (''sinvergüenza'' pienso) y
me saluda estirando el brazo. Pongo cara de culo, no es que me importe
realmente, es porque odio su cara sonriente, miro ruborizada a otro lado
deteniendo el auto. En vez de acercarse Angie me espera en la puerta.
Que planeas engendro del mal.
-Que hay- digo sin ganas mirando hacia el frente. ¡Espera, veo sus...!
-Pervertida- Dice Angie cubriéndose, con una sonrisa burlona.

-¡No es mi culpa! ¡Ahí es donde llego! ¡Aleja tus...! –Me enojo algo roja.

Se inclina un poco hasta estar cerca de mi oreja.


-¿Tus...- susurra provocándome un estremecimiento. Miro el suelo.

-No te pongas coqueta- me enojo.- Además ¿ya tienes a alguien no?- Me


cruzo de brazos buscando a la zorra infeliz hija de su gran..., pero no la veo
¿Desapareció?
-No tengo a nadie- Se sorprende Angie sin abandonar esa cara de burla- Si
te refieres a la chica que se fue, es mi vecina de años, me crie acá.-Me mira
con cara de nada.

Me avergüenzo.
-Mi chaleco.

-¡Ah sí!- exclama.


-¡No finjas que se te olvidó! ¡Eres una maldita mentirosa!- Exclamo sin que
me importe si hay vecinos cerca.
-Hey cálmate, ya voy princesa.- Levanta los brazos. –Sígueme.

-E... está bien. –Digo dudosa entro y veo un pequeño perro negro de raza
mestiza oliéndome.
-No se parece a ti- bromeo.
-Ah, es Juan.- Dice sin más. Me río.
-Que nombre tan simple- Digo entrando a su cara, sorprendiéndome con lo
limpia, espaciosa y ordenada que es. Juan va al sillón y se acuesta mientras
muerde una pelota, se me escapa un sonido de ternura involuntario. Quizá
se llevaría bien con mi hija gatuna...
-Bueno –dice caminando a un pasillo- Hay gente simple en el mundo su
majestad. – Ironiza.

-No me molestes- Digo enojada viéndola regresar con mi chaleco delgado


que uso bajo mi chaqueta usualmente... como aquella noche, enrojezco
recordándolo todo, al parecer Angie también porque cuando iba a tomarlo
lo aleja de mí y lo eleva un poco cerca de su cabeza.

-¡Eso es bullying!- Me enojo aún roja.


-Lo siento, me nace del alma.- Me lo entrega y nuestras manos se tocan
indirectamente, siento como la sangre recorre más rápido mi cuerpo, pero
no me sirve mucho estando inmóvil mientras Angie se acerca a mi boca y
respira cerca de esta provocándome cosquilleos en todo el cuerpo. Luego la
distancia no recuerdo muy bien quien la cerró.

Al día siguiente:

Kate
Aún me siento culpable por esa pequeña discusión con Ale, ahora pensará
que creo que es un monstruo, sólo fue inseguridad, es que... ¡Maldita
Nicole! Como te atreves. Agrh carajos es mía. Pero claro, puta damisela en
peligro. Y Ale, Ale es tan...

Hare lo posible para que olvide esa conversación, lo último que me falta es
que piense que yo no confiaré nunca en ella, y no es eso, claramente ha sido
confiable desde el principio, es sólo que me dan ataques de... traumas con la
ex.

-Kate, ¿ya te vas?- me pregunta Ale con duda.


-Sí- Sonrío- nos vemos mañana.

-Ah... nos vemos- Sonríe un poco triste. Ah es tan transparente a la hora de


expresar lo que sea que pase por su cabeza.
Pero yo sé qué hacer con eso.
Le tomo la mano y la guio hasta el estante de libros, pestañea dudosa y me
mira como si esperara algo impresionante. Me acerco y le doy un suave
beso, que no dura más de 6 segundos, pero que expresa claramente todo lo
que siento y en resumen, que puede estar tranquila.

-Nos vemos mañana- digo saliendo de nuestro pequeño escondite.

-Nos vemos- responde con un hilo de voz.


Ahora, dos cosas que quiero hacer.

30 minutos después.
-Alo, Caro. ¿Cómo estás?

-Hola Kate ¡Que sorpresa!- escucho su voz feliz, yo diría que demasiado
feliz. Me río mentalmente.- ¿Estoy bien y tú?
-Bien.- Sonrío- ¿Puedes salir hoy?

-Sí, no tengo panorama ¿Tú casa o la mía?


-Em como prefieras, si quieres la mía- Digo.

-Excelente, voy para allá- dice.


-Ok.

Miro a mi alrededor y hay libros esparcidos y aún no cambio las sábanas...


recuerdo las noches con Ale, me sonrojo y tomo unas nuevas.
En unos minutos llega Caro. Vaya, trae cosas, es una suerte.

-Alcohólica- bromeo viendo las cervezas.- ¿No tuviste suficiente con el fin
de semana? –Enrojece un poco.
-Pero ese día no estuve ebria, tome bebida al final- sonríe.
-Ah- digo tomando una.

-¿Cómo te fue hoy? Las vi muy cariñosas ese día- Me mira traviesa.

Es mi turno ahora.
-Fue... ¡fue el alcohol!

-Ya, tu alcoholizada.- Se ríe.

Nos sentamos y hablamos varias horas.


-Por cierto Caro- Digo de repente cuando sus mejillas han enrojecido un
poco- Me sorprende que estés en una pieza y Elisa también. La amiga de
Ale, Angie dijo que se pudo dormir recién cerca del mediodía debido a que
estaba mareada. ¿No hubo problemas?
Caro está mirando al suelo como si viera un fantasma, rayos que divertido.

-N-noo, primero dejó a Elisa, no hubo problemas y luego a mí y se fue.- Le


da un gran sorbo a su cerveza.

-Ah, estuvimos muy preocupadas- digo sin mirarla- Por suerte nos contestó.
-Lo siento- se disculpa apesadumbrada. Mierda, se me olvidaba que tiene
una capacidad especial para dar lástima.
-No te preocupes, ya sabes. Te queremos- me mira con los ojos brillantes-
Un poco. – Bromeo.

-¡Kate!- me dice con los ojos brillantes- Yo también te quiero... ¡y mucho! –


Luego mira al suelo apenada. –Perdóname- gimotea.

Vaya, eso fue rápido.

-¿Por?
-Es que...- enrojece.-No le cuentes a Elisa, ni a Ale.

-Claro que no.


-Es que... con... ya sabes con Angie...

-¿Se besaron?- tiro de la nada, ella pone su cerveza en la mesa y apoya sus
manos sobre sus rodillas. Niega con la cabeza.

-Menos- Niega.- ¿Más?- Asiente.

-¿Lo hicieron verdad?- Aunque sospechaba no puedo evitar sorprenderme,


es que es Caro, ella con suerte lo hacía (según le sonsacaba Elisa cuando
bebían) cuando tenía parejas, y no conozco la existencia de más de 2, a una
la conocí, la otra fue más joven, en preparatoria.

-Joder- susurro.
-No me odies Kate.- Dice mirándome con los ojos empañados.-Yo sé... que
te dije que sería... ruda, pero no sé...

''Oh por dios mujer mírate, tu ruda'' Pienso bebiendo.


-Está bien...- murmuro. –Pero enserio, tú nunca haces eso, o hacías... – Digo
jugueteando con la lata. – ¿Dónde tenías la cabeza? –bromeo.
-En el asiento trasero, junto a la puerta- dice llorosa.

¡Mierda! ¡Era broma!

-Ya ya- digo con una sonrisita.


-¿No me odias? Haré lo que sea- sigue gimoteando.

En realidad, esto no lo hice para sacárselo en cara ni mucho menos que se


sienta una traidora, sólo quería que lo aceptara y ya. No iba a juzgarla por
algo que yo no tengo que ver. Además, es Caro, estoy segura que esto no es
calentura irracional. Y debo decir, que como amiga, eso me preocupa. No
digo que Angie sea una mala mujer, pero no quiero que salga lastimada.

(Aunque molestarla un poquito no suena mal)


-Si te dijera... - Comienzo.- Que dejarás de verla... ¿lo harías? La verdad.

-La verdad- murmura,- Te diría que sí pero...


-La verías escondida.- Termino.
-Si- dice ruborizada.

-Uy.- Bromeo, me da un codazo suave.


-No molestes.

-¿La volviste a ver?- Caro se pone rojísima mirando a otro punto.


-Eso es un Sí.

-Es que... se me quedo un chaleco en su auto- Dice incómoda.

-Justo como cuando una princesa olvida una prenda.- Empiezo.


-¡Cállate no fue a propósito!- Dice cubriéndose el rostro.

-Entonces, ¿qué pasó?- Debo admitir que esta charla esta buena.

Flashback de Caro.
Mientras se besaban chocando con las paredes y quitándose la ropa, Caro
siente que la toman de detrás de los muslos y la levantan, se aferra a su
cuello mientras está con la espalda en la pared y las piernas aferradas al
trasero de Angie; un trasero bastante tonificado. Gime al apretarlo contra sí.
En eso siente las traviesas manos de Angie juguetear con su entrepierna
mientras le da chupetones en el cuello. Hasta que un gritito antes
desconocido para ella sale de su interior cuando Angie entra suavemente.
-Rayos- susurra- se siente tan bien. – Dice con los ojos cerrados y la boca
pegada a su cuello.

-Adictivo- susurra Angie con la respiración acelerada.


En unos minutos siente que se viene.

-¡No te detengas!- Jadea.


-No.- Escucha a lo lejos una voz cargada de lujuria.
-¡Hm!- se le escapa a Caro entre gimoteos al sentir espasmos dentro de ella
contra la mano de Angie.

-Te ves tan dulce cuando te vienes- dice Angie de la nada mirándola fijo.

Caro respira en su hombro hasta que el orgullo sale de algún lado.


-No me mires, ¡es mi momento personal!- Se indigna.

-Pero si estás conmigo, no masturbándote- recibe como reclamo.

-Cállate, no digas esa palabra- dice aferrándose a su cuello mientras Angie


camina.

-¿Qué? Acaso no lo haces.


-¡No!- espeta Caro.

-Ahm.

-¿Y tú?- la mira con curiosidad mientras siente que es recostada en una
cama. Se sonroja mirando a Angie desnuda sobre ella.

-Claro.- Sonríe Angie.


-Pervertida. – Murmura Caro mirando a un lado – ¿Lo hiciste este fin de
semana?
-Sí, y adivina en quien pensé cuando lo hice.- Susurra en su oído luego de
lamerlo con suavidad.

Presente
Kate

-En realidad, no sé muy bien como empezamos, me pasó el chaleco y voila-


Se sorprende Caro- estábamos como maniáticas haciéndolo. Primero,
pasillo. Luego la cama. Por suerte no me robaron el auto.- Enrojece.
-Vaya, quien te viera.- Bromeo.

-Nada de esto a Elisa.


-Ok ¿Van a fingir que no pasa nada?
-No se...

-¿Conversan si quiera?- sonrío.


-Sí, es decir... Discutimos

-Pero si tú eres lo más pacífico que hay- me sorprendo.- ¿Te molesta?

-No sé, creo que algo mutuo, tampoco le tengo mucha paciencia.
-Deberían tener una cita o algo así, en un lugar público. Sin riesgos sexuales
¿No crees?- digo traviesa.
-Esa es una buena idea...- Dice pensativa.- Muy buena de hecho

-¿Y qué pasa si Angie le cuenta a Ale?

-Ella no dirá nada- Dice Carolina.


-Ahm bien- no estoy muy segura... - ¿Me acompañas a comprar un libro?
-¡Pero que ñoña!- se indigna Caro.
-Este es especial.
-Está bien blancanieves.

-... no me digas así.


-...es que te pareces.

Dos días después.


Alejandra:

Estoy sentada rememorando el espectacular día de hoy, está bien; es un día


de trabajo normal. Pero lo que lo hace espectacular es que Kate me saluda y
se despide con besitos en la boca. ¿¡Hay algo mejor que eso!?
Me derrito en el sofá mientras escucho el timbre.
¡¿Será Kate?!

Voy a la puerta dando saltitos de felicidad. La abro.


-Ah eres tú.- Digo desganada.

-Amigas para que las quiero- bromea Angie- ¿Esperabas quizá a una mujer
más bajita, de cabello negro y ojos cafés claros?
-Obvio- Digo con una risita haciéndome a un lado. Veo lo que Angie dejo
en la mesa.
-¿Papas fritas y una botella de vino?

-Sí y apúrate que necesito conversar contigo.

-Yo no fui.
-Claro que no idiota, es sobre mí...

-Ah. – Digo como si nada. Creo que ya se lo que quiere, pero necesito joder
un poco.
-¿Y porque yo y no las demás? – Ego de amiga.
-Fer no me respondió y Sandra tampoco, eso significa ''duro contra el
muro''. Noelle está trabajando a esta hora.

¡Sólo lo hizo por descarte!


Pongo cara de ''puta vida'' y me sirvo más vino. Los llevo a la mesa bajo la
mirada divertida de Angie.
-Es broma, Fuiste la segunda opción, no llamé a Noelle, es muy cursi.

-Vaya, segunda opción, nada mal- bromeo- ¿Entonces debo inferir que
vienes a hablar de algún tema amoroso?

-Ehm... seh- dice Angie llevándose el vaso a la boca para hacer tiempo.
La miro mientras bebe un sorbo.
-... ¿Te tiraste a la amiga de Kate verdad?

Se atora con el vino.

-¡Mierda ponte anestesia!- dice llevándose el antebrazo a los labios.


-¿Sí o no?- digo risueña.

-Ehm Ahm, sí. – Dice mirando el vaso sonrojada.


-¿Te gustó?- digo aun sonriendo.

-Me encantó- susurra más roja.

-Wow, peligroso.
-Pero ella no es como las demás...

-La conociste hace poco Angie.- Digo como si nada.


-Lo sé. Pero ya sabes que no me fijo en cualquiera.

-Claro que no.- Sonrío.- ¿Algo debe de tener Caro no?


-Ah me gusta cuando se enoja, y sus expresiones y su emocionalidad.
Además es muy apasionada, tenemos una conexión estupenda en ''ya sabes
qué''.- dice con cara de rememorar algo hermoso suspirando.

-Bien bien, ¿y dónde estudió?, ¿Qué le molesta?, ¿tiene mascotas?, ¿Qué le


gusta hacer?

-Ah... no sé.- Me mira.


-Necesitas conocerla, quizá te sorprenda.- Digo girando mi vaso. Me
gustaría que estén juntas, se verían lindas; pero Angie es mi amiga así que
no puedo decirle algo que la ilusione y después sufra.

-Tienes razón.- Dice entristeciéndose un poco- Pero Ale... discutimos a


veces.
-Ugh ¿tienen muchas diferencias?
-En realidad me responde todo lo que digo.
-Tal vez la pones nerviosa- la codeo.

-Espero que sea eso y no que le desagrade.- Dice pensativa, la miro atenta.

-Invítala a salir.- Suelto de repente. Angie enrojece un poco.


-No se... ¿y por qué no ella a mí?- come una papita con el ceño fruncido.
-Porque eres tú la interesada.

-Pero si no la obligo a... ya sabes.


-Si pero tú quieres conocerla más.
-¿Y si ella no?- me mira preocupada. Wow Angie que te han hecho.

-Pues te libras de la duda y ya.


-Eso no ayuda. No sé ni que decirle, ni de que conversar.
Piensa rápido Alejandra...
-Imagina que soy ella- digo poniendo pose sexy.
-No jodas.- Dice perturbada.
-Vamos, fingiré ser una princesita como ella.

-Está bien, ¿se supone que la invito a salir?


-Claro y después búscame conversa.
-Está bien.
5 minutos después.
-Calorinaquieressalircombigo.
-JAJAJAJAJA- me río- Calorina jaajajajaja.- Me da un manotón.

-No te burles.
Pido tiempo y respiro hondo.
-Bueno si fuera ella te miraría con un poco de desagrado por imbécil. –
Digo aún son la sonrisa pegada a la cara.
-No disfrutes como me rechazan- Bromea algo sentida.

-Lo siento, lo siento. Pero Angie solo di ''Caro, te gustaría salir por ahí''
-Ahí donde- me mira ceñuda.
-Que se yo... Es tu cita- me levanto de hombros.
-Está bien... de nuevo. –Se sienta mirándome.
-Caro- me mira y luego mira al suelo- te gustaría ir por ahí, a conversar... ya
sabes comer algo, divertirnos. – Dice mirándome interrogante.
Me siento en sus piernas.
-Claro que sí ¡Hazme tuya!- digo con voz agudita.
-Puaj- me empuja al suelo riéndose.
-Hey- me sobo el trasero entre carcajadas.- ¿Así es como me pagas?

-Caro no diría ''Hazme tuya'' nos sale sin pensar- Sonríe.


-Sí, si como digas- digo sentándome de nuevo.
-Por cierto- pregunto y me mira con atención- ¿Qué harás si la vuelves a ver
y estamos todas?
-No sé, hacer como si nada... supongo.
-No la ignores- Arrugo el ceño- cualquier persona odiaría eso.
-Por eso la cita- dice pensativa.- Supongo que hay mucho que quiero saber
de ella... si está interesada.
-Uy.- Bromeo.
-No me molestes ''Kate''.- Dice comiendo, levanta y baja las cejas con
rapidez. -¿Cómo la conquistaste?
-Ah, joven Angie- digo masticando- Usé todas mis armas de seducción.-
Sonrío poniéndome un mechón detrás de la oreja.
-... fue de forma espontánea verdad.- Sonríe.

-Siii- lloro.- Pero es que, ya sabes... Nicole...


-Ah sí, ¿cómo salió eso?
-Hum, bien. No hubo malas intenciones- Digo bebiendo- Es sólo que lo que
sentía por Kate era más fuerte y debía seguir a mi corazón- recito con los
ojos brillantes.
-Escúchate- ironiza Angie – Con Nicole fuiste más rápido porque le
gustaste y no tenía problemas en insinuársete. En cambio con Kate fueron
juntas descubriéndolo- sentencia. Quedo con el vaso a medio camino.
-Puta madre, escribe un libro.
-Pero no me ayudaría a mí- resopla- Nosotras ya nos gustamos al menos
físicamente. Pero sentimentalmente no lo sé.
-Sencillamente pasen más tiempo juntas- sonrío. – ¿La has llamado?

-Eh... no.
-¿Ella a ti tampoco?
-No.

-Parece relación de follamigas.


-Joder- se pasa las manos por la cara. Me da un poco de empatía esa
sensación de no saber si la otra mujer tiene interés en ti o no.
-Anda, invítala ahora.
-¡Qué! ¡Estás loca Alejandra!- dice aferrada al sofá.

-Hasta te ves más pequeña- bromeo.- Vamos, ¡Quién es la hembra!- digo


rudamente juntando nuestras frentes.

-Yo soy la hembra- bromea.


-Ahora llámala o me darás 500 flexiones- exclamo autoritaria separándome.
-Se oye más fácil eso- traga saliva.

-Vamos, hazlo, aprovecha que aún no es muy tarde. Antes que otra lo haga-
Angie cambia de expresión y marca rápidamente. Yo me levanto y saco
unas cosas para comer mientras le doy un poco de privacidad.
-Hmm Aló- dice Angie complicada. Miro al congelador antes de explotar
de la risa, de alguna forma también me da nervios a mí.
- ¿Bien y tú? ¿Cómo has estado?- dice con una voz suave que me hace
quedarla mirando. Wow, quizá de verdad esto vaya para más.

-Genial, oye humm me preguntaba, si quieres claro... que salgamos un día-


pone una mano en su frente.
Sonríe débilmente.
-No sé, por ahí a comer ya sabes para conversar.
-Está bien- dice neutral. La miro preocupada y cruzo los dedos. Si dice que
no... me sentiré como la mierda.
-Genial, ¿a las 8? Está bien, te veo ahí. Yo te voy a dejar- sonríe.

Corta... Nos quedamos en silencio.


-¡Siii!- celebra, corro y nos abrazamos y saltamos.
-¡¡¡¡¡Wuhuuuuuu!!!!!- Gritamos como enfermas, estoy tan feliz. Ojalá Caro
no se la complique tanto...
Espero que no sea de amigas.

Suena el timbre.
-Mierda, será por el ruido- Dice Angie preocupada.
-No creo- digo no muy segura. Camino a la puerta con Angie detrás,
abrimos la puerta culpables.
Kate nos mira con cara de no saber muy bien que pensar.

-Ufff- nos relajamos.


En eso sonríe burlona.
-Vengo a pedirles que se callen.

-Aush- dice Angie. –Bueno yo ya me iba, castígala. Se lo merece- Dice


sonriente desordenándome el cabello, se despide de Kate y se va feliz, ella
me mira dudosa.
-¿No venías a eso o sí?- Digo un poco culpable.
-Claro que no, escuche el ruido en el ascensor- se levanta de hombros. Me
hago un lado y la beso mientras cierro la puerta.
-Sabes bien- sonríe.
-Quieres beber conmigo- digo feliz.

-Claro. – En eso suena su celular.


-Hol...- pone cara agria. La miro preocupada- No grites- aleja su celular y
vuelve a acercarse algo desconfiada.
Saco un vaso con los oídos atentos...
-Enserio, eso es genial ¿irás? Está bien, estaré conectada si, adiós. Me echa
el ojo.
-¿Por casualidad que hacías con Angie?

-Conversar- de repente pienso si es buena idea contarle a Kate.- Cosas de...


mujeres- Digo insegura. Kate frunce el ceño, da un par de pasos hacia mí y
me escruta el rostro. La miro un rato y miro la pared sintiendo el sudor por
mi espalda.
-¿Recuerdas que también soy mujer?
-Si te acercas así es difícil que se me olvide.

-Me llamo Caro...


-¡¿A sí?!- Digo feliz.- Es decir- carraspeo- Ah, okey.- Pongo cara digna.
Kate se ríe.
-Sí, definitivamente tú y Angie están detrás de todo esto.
Le entrego el vaso y le beso la cara.

-¿Estaba contenta?- le pregunto preocupada.


-Yo diría que con ataque de nervios.- Me río un poco.
-Bueno, mientras no esté indiferente todo bien. – Digo pensativa. En eso me
toma la mano.
-¿Sabes que no deberíamos meternos verdad?
-¡Pero Kate!- Hago un puchero- sólo le di una ayudita para que la llamara,
ya sabes, ninguna lo iba a hacer.
-tal vez – sonríe.- Ya sabes que quizá se hubiesen visto de nuevo.- Me mira
traviesa.
-Será gracioso si tratan de hacer como que no se conocen.

-Se me ocurre un plan maligno- bromea y me habla al oído.


-Oh no te conocía esa.- Le digo pícaramente- ¿pero Caro la conoce?
-Sí, pero Angie no. – Nos reímos malignamente.
''Hacer maldades con Kate'', otra cosa a la lista de ''cositas que me gustan
hacer con mi no-novia''

-A todo esto- digo viéndola con una sonrisita de superioridad.- ¿Me


extrañabas verdad?

-No. Ahora me acorde a que venía- dice Kate con sorpresa.


Lloro, se me escapa un puchero.
-Ale, sabes que me gusta estar contigo – murmura Kate ruborizada con la
boca apretada.
-¡Kaaate!- digo emocionada abrazándola. Déjenme, estoy en la fase de
dependencia. Me besa la frente mientras sonrío abrazándola.
-Bien- saca un libro. –Es para ti.

Yo pongo cara como si me hubiese propuesto matrimonio.


-¿Enserio?- gimoteo.
-Ale que sensible- sonríe.

Es el amor, me tiene mal.


-Es que...- lo tomo y veo la carátula. No me dice grandes indicaciones, Iba a
abrirlo para ver de qué se trata pero Kate posa delicadamente su mano sobre
la mía.

-Espera, necesito que hagas algo por mí.


-Claro, dime- digo con el pecho inflado.
-Quiero que lo leas de principio a final sin adelantarte.

Capítulo 24: Planes malignos con la ‘’no-novia’’


Kate

-Eh... está bien ¿y por qué?- Ale me mira curiosa.


-Porque sí, ¿acaso no me quieres? – Hago un puchero manipulador.
-¡Claro que te quiero! ¡Prometo hacerlo en orden!- sonríe. Esa actitud tan
linda debería ser ilegal.
-Está bien- digo bebiendo mi vaso de golpe y me paro erguida.

-¿Eh? ¿Ya te vas?


-Por supuesto, ya hice lo que venía a hacer.- Digo seria.
-Pero... pero...- Ale me mira con los ojos brillantes.

-¿No puedes vivir sin mi eh?- Le tomo el pelo.


-Claro que puedo, Adiós.- dice dignamente y prende la Tv sin prestarme
atención, me encojo de hombros y camino, hasta que mi pierna derecha no
me responde.

-Quédate- dice Ale sujetando mi pierna con las suyas infantilmente. Siento
una especie de satisfacción de mujer controladora.
-Está bien- le sonrío- iré a buscar mi cepillo.
-Bien- sonríe Ale.
En eso vuelvo. Ale está sirviéndose más vino y viendo tv atentamente.
-¿No te hará mal beber?
-Nah, sólo terminaré la botella. Así que...- mueve la mano sexymente- ven.

-Como negarme- ironizo.


Nos quedamos sentadas y relajadas hasta que noto a Ale mirándome
mucho.
-Que. ¿Te gusta lo que ves?- bromeo.
-Me encanta- susurra dándome un besito. –Sabes, antes de llegar a trabajar
donde estamos ahora Fer me dijo que podría encontrar el amor o algo así. –
dice acariciando su nariz en mi cuello, la miro sin expresión y ella me mira
relajada. -No pensé que fuera verdad... y menos que serías tú.
¿Oyen eso? Es mi corazón rompiéndose en mil pedazos.
Nah.

-Si bueno, yo tampoco, solo me parecías una idiota cuando me saludaste-


digo bebiendo el vaso de golpe y cruzándome de brazos.

-Hey no te enojes- hace un puchero- si lo era un poco, pero no cambiaría


conocerte por nada, y mucho menos lo que hemos pasado. Si lo vieras como
una historia romántica escrita quizá nos leerían- dice con los ojos brillantes.
-No te pongas cursi.- Aunque estoy de acuerdo.

-Si este no es el amor del que me habló Fer entonces no existe.


-Ya te pasaste- digo con los ojos vidriosos. ¿Es idea mía o me está diciendo
que está enamorada de mí? Pienso con el corazón a mil por segundo.
-No llores- suspira llorosa.
-No lloro- digo mientras una lágrima se desliza por mi mejilla.- Tú lloras.
-Es difícil no hacerlo cuando lo que siento por ti me supera- Dice
abrazándome. Se recuesta lentamente y nos quedamos en silencio. Me
acaricia el cabello y me besa la frente. Levanto mi cabeza sin abrir los ojos
y siento su boca sobre la mía. Nos damos varios besos, y luego recostadas
respirando el mismo aire.
-¿Estás bien?- suspira Ale

-Mejor que nunca- sonrío aún. Paso una pierna sobre las suyas y la acerco a
mí.

-Hey- se ríe Ale bajito.


-Te quiero toda para mí.
-Soy toda tuya.
Al otro día
Alejandra
Luego de trabajar me eh venido a mi hogar a leer, es decir. ¡Kate me lo
encomendó! Y no es que yo sea gobernada, pero quiero hacerla feliz
haciéndole caso.
Espera, eso sonó gobernado.
Quiero hacerla feliz con acciones que ella apruebe.

¡Agrh no eso no! sonó sometido.


Quiero... hacerla feliz.
Fin, lo dejaré ahí.

Como sea, llevo unos días y voy como en la mitad, es una historia normal,
de ficción como los que me gustan. Aunque no entiendo porque debo
exclusivamente leer este libro en orden. Pienso en ojearlo un poco, cuando
justo en ese momento suena mi celular.
-¿Alo?- digo sin ver quién es.
-¡Aleeee!

-¿Qué pasó?- me sorprendo y dejo el libro a un lado con la página que leí
por última vez doblada en la esquina al reconocer el tono afectado de Fer.

-¡Te necesito!- gimotea.


-¿Cuando? ¿Dónde? ¿A qué hora?
-Estoy en el centro así que vamos al bar que queda cerca, necesito alcohol.
Ese lo abren día de semana. Te espero en mi auto.- Corta
¡Qué demonios!
Me visto rápidamente, tomo lo necesario y en unos 30 minutos la estoy
buscando. ¿Cuál era el maldito bar del centro?

En eso me abrazan y pego un salto, y reconozco a Fer pegada a mí, me mira


y hace un puchero trágico.

-Amiga discutí con Sandra.


Eh visto ese rostro afectado un par de veces.
-Dormiste en el sillón verdad.

-Si- dice triste mientras entramos.


Aish, lo típico, Sandra es celosa y a Fer se le nota lo lesbiana así que no es
de extrañar que una chica cualquiera entre al hospital y si le gusta
aproveche de coquetear, además mi amiga es bonita, pienso orgullosa;
aunque no entiendo las discusiones si Fer es la definición de gobernada.

-Argh ¿y qué pasó esta vez?


-¡Lo dices como si siempre peleáramos!- me mira horrible.
-Ahm perdón.

-Es que estaba revisando a una paciente, ya sabes enferma y usé el


estetoscopio. Claro, le subí el sweater y todo lo demás.
-¿Y le sacaste el sostén?- bromeo.
-No idiota. En eso Sandra entra como si nada como siempre- ironiza. -Por
eso tengo un área en donde no se vea hacia afuera. – rueda los ojos.- Y vio
las siluetas. Nada raro. Claro hasta que noto que la paciente era una
preciosura- Suelta una carcajada lastimera. -Y claro tengo suerte así que
dijo ''Nos vemos'' con una sonrisa coqueta y se fue... Sandra me asesinó con
la mirada.
-¿Y porque el ''nos vemos''?
-Exámenes- gira la mano como si fuera obvio- tenía que volver.

-Mierda, rompecorazones.
-Jódete.- Se ríe- es verdad que era hermosa ¡pero mi Sandra lo es todo!-
Lloriquea.
Esto significa quedarme horas escuchando un monólogo cursi- amoroso de
porque su novia no debería sentirse celosa de otra mujer y otras cosas, ''esto
es amistad'' pienso bebiendo; aunque cuando acompañábamos a ver
películas cursis a Noelle era peor.

-Amiga, sólo dile que la amas- canturreo luego de unas pesadas horas.
-Ya lo hago- se cruza de brazos.
-Humm ya se le pasará- digo poniendo cara de terapeuta- tu nunca andarías
de puta.
-Sólo con mi amor, si esa camilla hablara- dice ruborizada.
-Sí, si

-Y que tal vas con Kate, ¿aún no es tu novia? Ya cásense y tengan 6 hijas.
-Vete al infierno – me río, eso sería doloroso para nuestras billeteras. – El
otro día me regaló un libro- suspiro.
-Amor de ñoñas- Fer pone los ojos en blanco- disfrázate de libro.
-Me violará- bromeo
Más tarde nos despedimos.
-¿Oye y si le regalas algo?- Digo antes de separarnos.

-Humm ¿cómo qué?- Se rasca la nuca.


-Eh, no sé, ¿qué le gustan?
-Las cosas brillantes- se ríe- como yo.
-¿Un anillo?- Digo a ver qué opina. Fer me mira sorprendida, levanto una
ceja, pone su mano en el mentón y mira al horizonte.

-Quizá tengas razón.- murmura- pero... no, llevamos lo suficiente... ¡No! No


vale la pena esperar. ¡ESTÁ BIEN!- dice feliz.
-¿Ah?
-Ale ven conmigo.- Me lleva del abrigo.
-Agrh ahora que hice.

-Me abriste los ojos.


-Ah ¿sí? Genial- sonrío.
-Vamos a una joyería.

-Sabes- susurro viendo los precios- Sólo lo decía para reconciliarse, no que
quedes en la ruina.

-¡Qué dices! ¡En estas ocasiones no hay que escatimar en gastos!


-E... está bien- maldita gobernada, comerá fideos y arroz todo el mes.
-¡Ese es hermoso!- En eso ve un hermoso anillo de oro adornado con una
fina piedra.
-¡Dios mío Fernanda mira el precio!- Digo al borde del colapso. Me mira
seria.
-Alejandra, ¿si Kate lo quisiera se lo comprarías?
-Por supuesto que sí, pero...

-¡Con eso basta!- Dice orgullosa mientras va donde el vendedor.


-Pero Kate no me lo pediría- digo a la nada. Es verdad, con suerte usaría
uno de compromiso. Sonrío, en eso me imagino casándome con Kate,
siento cositas en el estómago al verla en un altar o algo así. Y yo que soy
enemiga del matrimonio... Niego con la cabeza y veo a Fer salir con su
compra guardándosela en el bolsillo como si fuese droga.
-¿Qué? me pueden robar- me mira feo ante mi mirada de burla.

-Vamos Romea. –Me da un golpecito en el hombro y me pasa a dejar a mi


edificio.
Entro rápido al ascensor, tengo hambre.
-Que hay- escucho detrás, pego un salto.
-¡Mierda! ¡Kate! ¡Podrías pasar por fantasma!-¡No la vi! ¡Juro que no la vi!

-Vaya, así que no notas mi presencia... eso es muy halagador- Dice


ácidamente con unas bolsas.

-Lo siento- murmuro triste.


-Hueles a cerveza.
-Sólo fue un poco, Fer me llamó y una cosa lleva a la otra. – Sonrío

-Bien, ¿quieres venir a cenar conmigo?


-¡Que me pidas eso después de beber enamora!- digo emocionada
abrazándola fuerte.
-Ay Alejandra, me duele.
-Eso también enamora – digo enamorada.
-Enferma- se ríe.
-Ya vamos ¿te ayudo?

-No, eres torpe. -Hago un puchero.


-Pero abre la puerta- me pasa las llaves.
-Excelente.

-Hazlo bien o pensaré muy mal de ti- dice levantando una ceja. Me río
ruborizada.

-Con quien crees que estás hablando.- Digo creída antes de meter la llave en
la cerradura.
Y fallo.
-¡Estoy con alcohol!- lloriqueo
-Qué vergüenza. Deshonor. – murmura Kate sin mirarme.

-Cosas que pasan- murmuro abriendo la puerta.


...
-¿Y qué has hecho hoy?- pregunto ayudándole a preparar algunas cosas.

-La verdad no mucho, llegué a dormir. Cuando nos encontramos había


despertado recién, baje a comprar y eso.- Sonríe. –Y tú, ¿cómo estaba tu
amiga?
-Leía y me llamó, había discutido con su novia... celos... Así que se estaba
muriendo.
-Oh- murmura Kate.

-See, pero se le pasó cuando le dije que le compre un anillo y se decidió por
uno bastante caro. No sé si sea para tanto.
-¿Y porque un anillo?- frunce el ceño.
-No sé, sólo lo sugerí, estuvo pensativa mucho rato y dijo que le abrí los
ojos y humm que no había que escatimar en gastos.- Kate abre un poco más
los ojos.
-Que no lo ves- Hace una mueca
-Ver qué. –Digo colocando agua caliente en tazas.

-Enserio eres especial- murmura mientras coloco el hervidor en su sitio.


-Oh vamos, le compró un anillo para que la perdone.- Digo sentándome.
-Uno caro, para una ocasión especial.
-Sí, eso mismo- Digo más pendiente de comer. Kate me mira como si no se
creyera mi estupidez.

En eso suena mi celular.


-A ver si ahora te lo aclaran.- Se ríe bajito mirándome con ternura.
-Aló- Digo bebiendo té.

-¡ME DIJO QUE SIIIIII!


-¡Ay! ¿Sí a qué? No grites joder- Kate se ríe
-¡CÓMO QUIERES QUE NO GRITE, ME DIJO QUE SIIII!- Grita Fer.
-Si a qué- repito perdida.

-Que se quiere casar conmigo imbécil- Se ríe Fer- ¡ES QUE ALE DEBISTE
VER SU CARA! FUE... ¡¡FUE HERMOSO!!
-¡¡¡QUÉ!!!- me pongo de pie- Fer... tu...
-Exacto, soy una mujer comprometida.
-¡CIELO SANTO!- grito, Kate me mira sonriente.

''Ahora todo tiene sentido'' pienso inmóvil


-Fer espera- me río nerviosa- Wow, te felicito- Me río.- Cuenta todo.-
Pongo altavoz
-Ah eso es fácil, llegué, me arrodillé y le dije que no tenía que estar celosa,
que la amaba ahora y siempre y que si quería ser mi hermosa futura esposa.
Y se quedó mirándome como 5 minutos inmóvil... cuando pensé que no
resultaría como que despertó y se me tiró encima llorando.

-Wooow- decimos a unísono.


-Hey estas en altavoz. ¡Que hay Kate!
-Hola Fer, ¡felicitaciones!- dice Kate sonriente.
-Si Fer, prepárate- me río cruel.

-Gracias gracias, llamaré a Noelle, ¡seguro se meará de la emoción!


Me río.- Joder graba eso.
-¡Hecho! ¡Adiós chicas!- y corta.

-Así que era para pedirle matrimonio- Kate se lleva una mano a la frente-
pudiste habérmelo dicho.

-Es mejor que te enterarás así.- sonríe- A veces eres muy inocente.
-Y otras veces no- muevo las cejas rápidamente.
-Exacto.- dice ruborizada.

En eso mi teléfono suena de nuevo.


-Aló.
-PONELO EN ALTAVOZ.- me penetra el tímpano la voz de Fer. Kate hace
una mueca de dolor.
-Ejem chicas- dice emocionada mientras me sobo el oído- veámonos el
viernes, lo haré de malvada, quiero decírselo a las demás ahí. ¡Además es
una buena excusa para reunirnos todas!
-Eso será gracioso- comento pensativa. Noelle y Caro juntas, valdrá la pena.
Nos miramos con Kate.
-Es perfecto- me mira malvada.

-Está bien, no nos lo perderíamos por nada, ahora déjanos comer- apunto al
celular con una cuchara.

-¡No me odien! A las 21:30 Bye.- Corta.-


-A todo esto las chicas hoy tenían su cita.- Dice Kate
-¡Cómo lo sabes!- Salto.

-Caro me contó.
-A cierto. Creo que soy la única de nosotras que lo sabe- comento orgullosa.
-Ay si si tú- bromea Kate.
-¡Basta con el bullying!- digo con tono afectado.

-Stop bullying- me molesta.


-¡Hpmh! Comeré sólo porque sería un desperdicio- hago maña.
-Y tienes hambre.

-Basta- la ignoro. – ¿Me das un besito?


-Ven.
-Cuando dices ''ven'' me pasan cosas.- Digo dándole besitos rápidos.

-Entonces te quedarás- Me ladea la cabeza la muy manipuladora.


-Humm- digo dispuesta a decirle que no y ver como frunce el ceño hasta
que siento como su mano se cola entre mis muslos.
-Si.- Digo con la voz algo débil.
-Eso pensé. – Dice besándome la mejilla.

¡Maldita sea! '' ¡Porque soy tan débil frente a esta mujer!'' Canto y lloro
mentalmente.
Media hora después.
Kate
-¿Quieres que entre?- pregunta Ale lamiéndome sensualmente la oreja.
-Si...- digo apenas con la voz débil mientras juguetea en mi entrada.

-Rápido o despacio- me molesta la muy desgraciada.


-Rápido- digo urgente.
Entra lentamente mientras entreabro la boca.

Suena el celular.
-¡Por la puta madre!- lloro.
Ale cierra los ojos ocultando conteniendo su enfado. Me sonríe débilmente.

Atiende el celular.
-¡Más te vale que sea urgente!- espeta bajándose de mí, se sienta desnuda en
la cama.
-Si exacto pero ya no importa, entonces ¿te fue bien?- me mira emocionada.
¿Cómo puede cambiar de emoción tan rápido? ¡Yo aún estoy enojada! La
miro con el ceño tremendamente fruncido. Me hace una mueca mientras
escucha, creo que esa es Angie.
-Nah yo creo que lo hiciste bien, ya sabes, no es sólo sexo.
-¡Si lo es!- susurro con la voz rasposa. Mientras Ale se ríe en silencio y me
desordena el cabello.
-Ajam, ¿oye te habló Fer? Si a las 9 y media. Ve. ¡No hagas eso! ¿¡Y qué!?-
se pone a discutir. – Te vas a arrepentir, bien, bien, no te creo. Yo también
adiós.
Corta y se pone sobre mí y me mira desafiante.
-Que.- digo enojada.- Resulta que se me pasaron las ganas.
-Si claro, por eso siento tu humedad.
-¡Mentiras!- exclamo enfurruñada.

-Jamás- susurra besándome el cuello y moviéndose con sensualidad sobre


mi.- Adivina como resultó...
-Espero que bien- digo apenas.
-Si- se ríe tiernamente en mi orejita.- Y no hicieron cositas pervertidas-
comenta mientras baja a mis senos.
-Ah. Bueno- susurro acercándola a mí- no saben lo que se pierden.
Ale se ríe.

-Es broma, es mejor, ya sabes... conocerse más allá- sonrío.


-Lo sé- me mordisquea un pezón.
-Ah... ¿Y porque la retabas?

-Sólo era una sugerencia- Dice dolida mordiéndome el cuello.


-Aush que rico- Digo bajito.
-Era porque ya sabes, estaremos todas. No quería incomodarla, siendo
muy... humm ¿apegada?
-Dudo que lo haga- me río.

-Si pero ya sabes, conocer a alguien y hacerla enojar...


-Pero si siempre la hace enojar.
Ale se ríe- si también me contó, ¿llevaremos a la acción el plan maligno?

-Claro que sí, nada acelera más las cosas que los celos.- Digo besándole el
cuello.
-Uy ¿eres celosa?- bromea Ale.
Ahora que lo pienso nunca fui muy celosa. Pero la sola idea de que toquen a
mi Ale hace crecer una llama en mi interior.
-Contigo si.- Digo terminando en un jadeo al sentir como Ale continúa lo
que estábamos haciendo antes de que la llamaran.

Viernes 21.15
Alejandra
-Vamos a llegar tarde.- Sentencia Kate sentada en el sillón de mi
apartamento.
-¡No es mi culpa que te pusieras amorosa!- lloriqueo poniéndome el
pantalón de un salto en mi habitación.
-Pero si yo ya estoy lista- se mira las uñas indiferente.

-¡Pero si corriste a la ducha!


-No me discutas.- Dice abriendo un libro.
En eso la interrumpo, le doy un beso y corro al baño a lavarme los dientes,
después de todo tengo un olor sospechoso.
-Tenemos que llegar antes que mi invitada sorpresa- me mira frunciendo el
ceño mientras me cepillo.
-¿Quieg ehzs?- Pregunto con la boca llena de espuma.

-Es sorpresa- me mira coqueta. Rodeo los ojos.


Llegamos un cuarto para las diez.
-¡Todo es tu culpa!- exclamo dolida.

-No es cierto, aún tienes el cabello húmedo.- Me apunta Kate entrecerrando


los ojos.
La abrazo.
-Y no es lo único- susurro.

-Agrh, ¡tú...!
-Ustedes no se aburren.- Nos mira Gabi creída.- Sólo ámense- sube y baja
las cejas con rapidez.
-Ya lo hacemos- sonrío y la abrazo para saludarla.
-Ojalá mi hermana me tratara como tú- hace un puchero aferrándose a mi
cuello. –Que taaaal, vieja. –Mira a Kate.
-Jódete.
-Ayer dormí en tu cama.
-¡No toques mis cosas!
-No son tus cosas, ya te fuiste, abandonaste el nido- Recita Gabi mirando al
horizonte.
-Eres el dolor de culo más grande, ni Leo me da tantos....

Carraspeo.
-No peleen, por cierto Gabi, que haces aquí- sonrío
Gabi me mira, levanta una ceja y se dirige a Kate.

-¿no le contaste? No le guardes secretos a tu mujer.- bromea pegándole con


el codo.

-De qué me perdí...


-Vengo a ser ''la peeerra''- Dice Gabi apuntándome con el meñique, índice y
pulgar rock and rollmente.
-Que rayos significa eso.
-Que le sacaré celos a Carito y tengo que coquetearle a tu amiga.

-Carito te odiará- dice Kate seria.- Aún puedes arrepentirte.


-Una dama nunca se arrepiente- dice orgullosa.- Entramos al local y vemos
a las chicas conversando. A juzgar por la sonrisa calmada de Noelle aún no
le han contado la noticia del matrimonio.
-¡Pss! Ale ¿Cuál es?

-Angie. Cabello negro, chaqueta oscura, la alta. –Le veo y la muy estúpida
se sentó al lado de Fer, Si será...
-Oye, está buena- se ríe.
-Tu....
-No me clasifico. –Mira sus uñas.
-Ahm- Me rasco la nuca.- Bueno vamos, creemos en ti. Pero no te pases de
lista.

-Tranquila, me gustan menores.


-¿Qué tanto?- bromeo mientras caminamos.
-Pues, con que hayan dejado la primaria...

La miro sorprendida.
Se ríe. -Es broma. – Con unos... humm 5 años menos está bien.
-Ah- hermana de Kate...

Hablando de Kate ¡me está esperando! y me alarga la mano, se la tomo un


poco ruborizada. ¡Es que me emociona! ¡Me pasan cosas! ¡Me humedezco!

-Eso marca tu territorio hermana- Dice Gabi sonriente caminando hacia


nuestro grupito que recién se percata de nosotras.

Capítulo 25: Eres el libro que nunca dejaría de leer


Angie.
Mientras estoy sentada riéndome de la idiota de Fer que al parecer se llevó
bien con Elisa, y realmente se ven de mejor humor con Sandra, es decir,
supe que habían discutido, pero ahora parecen sacadas de una historia
romántica.

Por otro lado, agradezco que Ale no haya llegado aún, me ahorro la tomada
de pelo de su parte. Y es probable que Kate sepa algo, es muy intuitiva... a
diferencia de mi amiguita.
Y finalmente, resoplo sintiendo maripositas cursis en el estómago. Está
Caro, si bien nuestra cita fue muy divertida y teníamos cosas en común,
como el amor por las mascotas, el amor por la limpieza y la tranquilidad...
sin olvidar el hermoso besito que me dio al despedirnos sin que yo la
provocase. Aún no me da la valentía de sentarme al lado como
''reconociendo que tenemos algo'' Aunque no es tan así, pero aaagrh como
que ¿nos gustamos? Porque si me besó supongo que le gusto ¿no? En fin,
hoy me saludo como a todas. Así que no sé muy bien...
La miro disimuladamente mientras bebo, aaah que linda risita. ''Te lo haré
pronto, ya verás'' Pienso lujuriosamente. En eso antes de bajar el vaso me
mira y yo no le aparto la mirada, es decir ¿para qué si ya me descubrió?
Mira a otro lado y sus mejillas se ruborizan.
Quedo con el vaso a 2 cm de la mesa pegada como estúpida.

-Bitcheees- Saluda Ale, me despego. Nos saludan a cada una, veo a Kate
sentarse entre Sandra y Ale, y a... una chica que se ve algo menor, de largo
cabello castaño
-Holaaa- me guiña el ojo infantilmente y me besa la comisura.
Mierda esto no puede estar pasando.
Quedo sentada como si hubiera visto un fantasma. Sería una estúpida si
mirara a Caro. Ojos que no ven...
Pero por lo que veo la mocosa siguió como si nada. Bien es linda, pero me
gusta más el estilo de Caro amoroso-enojón. Me pone a mil. Además...
aaah, suspiro. Su carita es tan linda.
La vuelvo a ver sólo porque mis hormonas lo desean y está sumergida en
una conversación con Kate.
Evita mirarme...

Puta vida.
Caro.
¡Perra hija de tu puta madre!. Uff respira. Algo en la sonrisa de Kate no me
gusta, y Gabi, ¡maldita mocosa! siempre supe que era una lanzada. Pero
joder, juraba que era heterosexual, que ahora todas son gays, ¡jódanse!
Ok eso fue homofóbico, ¡pero porque tenía que mirar a la mía! Que diga... a
esa grandulona idiota de mierda que bebe y se hace la pendeja. Argh.
Mierda si le sonríe no le dirijo más la palabra, te estaré vigilando. Bebo del
vaso, afortunadamente de vidrio si no se me quiebra mirando a Angie que
esta tiesa en su silla.
Azoto el maldito vaso en la maldita mesa.
Kate:
-¿Ocurre algo?- digo riéndome por dentro.

Quizá no debimos, pero seamos sinceras, no soy ninguna santa y estoy


disfrutando esto. Además... es para mejor.
-No. Nada- dice Caro mirándose las manos, con el ceño fruncido.
-¿Les sirvo?- sonríe mi Ale.
Bueno todos tenemos nuestros días posesivos.

-Por favor- sonrío.


-Gracias cuñada- dice como si nada Gabi.
-¿Cuñada?- Dicen Fer y Noelle a la vez.
-Seh, es mi hermana.- Apunto sin ganas.
-¡Lo dices como si no te hiciera ninguna gracia!- reclama Gabi.

-...No me hace ninguna gracia.


Alejandra
Miramos divertidas como Kate y Gabi discuten.

-¿Siempre son así?- murmura Fer


-Más o menos, pero se ven lindas- Digo mirándolas de reojo.
-Sii, la verdad no se parecen mucho, sobre todo por la forma de ser.

-Mi Kate se parece más a su papá- sonrío.


-¿Ya eres de la familia eh?- Bromea Fer.
-Aún no- lloro.

-Oh vamos, si no hay amor que me frían viva- dice segura. Le sonrío y
luego miro a las demás.

-¿Cuándo les contarás?- Miro a Noelle y Angie riéndose.


-Cuando estén más ebrias, sólo por ahora Sandra tiene su anillo en el
bolsillo. Y yo también- Sonríe coqueta.
-Uy, ¿cuándo planean celebrar el acontecimiento?
-En unos 5 meses más. Ya sabes, quiero lo mejor para mi amor, pero
tampoco demorarnos tanto...
-Claro que lo sé.- De verdad se aman.

-En fin, no creas que no sé lo que está pasando aquí eh.


-Ah... ¿cuánto sabes engendro de satán?- susurro.
-Bueno, por las miraditas de Angie, el enojo de Caro y las intervenciones de
Gabi... sé que algo planean, probablemente Kate, tú eres más despistada.
Y... esas dos se verían bien lindas. -Se toca el mentón evaluativa.
-¡Me estás diciendo estúpida!- le golpeo el hombro con el puño. Se ríe y me
grita ''estúpida'' y nos pegamos manotones.
-¿Aún no maduran?- nos mira Noelle con desaprobación.
-Silencio culona- Dice Fer haciendo que Angie, Gabi y yo nos riamos.
-Ves hasta Gabi se dio cuenta- se ríe Fer recibiendo una servilleta como
respuesta.

-Ni que fuera ciega- se ríe bebiendo.- Es obvio a la vista- Le guiña un ojo
molestosa, incluso Caro se ríe de mala gana.

-No me pararé en toda la noche- dice Noelle haciendo un puchero.


Así pasamos las horas, no me es ajeno que Gabi se sentó con Angie y le
habla y esta trata de mantenerse distante, pero siempre es amable. Pero
joder, hasta parece que a Gabi le entretiene como Caro agarra más fuerte el
vaso.
Pienso si es mejor salir un rato con ella y darles un respiro. Y yo pensé que
había vergüenza en alguien que comparte tantos genes con Kate.
-Creo que tienes razón- murmura Kate a mi lado. Me toma la mano- Vallan.

-Tu lees la mente- le digo dándole un besito.


-Sólo la tuya.
Me pongo de pie y tomo a Gabi del hombro.

-Me acompañas a comprar.- Le sonrío.


-Ahh ¡¿y por qué no vas con Kate?!- hace maña.
-Por qué está conversando con Caro como puedes ver. –Me agacho a su otro
oído.-Ven mocosa.
Se ríe de buena gana.

-Está bien, ya me lo esperaba.


-¿No crees que te pasaste?- Le digo mientras caminamos a la barra.
-Hice un buen trabajo- dice orgullosa.- Además Kate me prometió su
habitación.
Hermanas...

-Bien como sea, ¿salgamos un rato?


-Pero...- dice complicada- estas con Kate, soy su hermana... yo no podr...
-¡No seas idiota! ¡Sólo a tomar aire!
-Ay Ale eres tan molestable- me golpea el hombro riéndose.
-Si... ya me lo han dicho.
Creo que a la larga, independiente de las personalidades. Kate y Gabriela
tienen algo en común psicológicamente.
Joderme.

Compramos un par de bebidas. Porque claro, no todos somos Kate.


-Oh oh- masculla Gabi cuando nos sentamos en la banca. Veo a la misma
chica que me pidió fuego la otra vez, con una trenza de cabello castaño y
labios rojizos.

-¿La conoces?
-Humm algo.- Dice como si nada.-Pero y cuéntame ¿cómo es mi hermana
en la cama?
-¡No preguntes esas cosas!- reclamo algo atorada con la bebida.
-Genial, ¡más mierda!- Dice Gabi enfurruñada.

-¿Eh?- Me da un codazo y apunta a Jessica con una tipa de cabello negro.


-Uh.- Digo con tono de vómito.
-Odio a esa perra mandona y fea.
-Sutil- me río.

-¿No quieres pegarle? Entre las dos las matamos- mueve las cejas.
-Si quiero.- Digo de inmediato.- Pero les echaré a perder la noche a todas...
–Inclino la cabeza, hoy se supone que es un día especial para Fer y Sandra.
-Que linda Ale. Eso de pensar en las demás antes de ti hace que me gustes
mucho para mi hermanita. Tú nunca te irías de putas. – Se recuesta en mi
hombro.- Y si lo haces te destrozo la vagina a patadas.
-Gracias.- Murmuro.
-Que tal Ale -sonríe Jess- Gabriela.- hace una pequeña inclinación con la
cabeza.
-Puta.- inclina la cabeza Gabi sacándome una carcajada.
-Muy chistosa- murmura la de pelo negro.

-Evelyne, puta dos. Que taaal- sonríe Gabi sin la más mínima intimidación,
Evelyne trata de acercarse y me pongo de pie delante de Gabi, me mira de
arriba abajo.

-Basta, no queremos echar a perder esta maravillosa noche.- Bromea Jess.


-Tapate la cara entonces- Murmura Gabi, Jess rodea los ojos irónica
entrando al lugar. La amiga me mira con odio y la sigue.
-¿Con esa boca comes pan?- le susurro a Gabi una vez relajada.
-Eso entre otras cosas- sube y baja las cejas.

La mocosa me hace reír.


-¿Y te gusta alguien?- pregunto curiosa.
-Pues... no sé, ya sabes que me queda un año de mi carrera y me besuqueo a
veces con un compañero pero... hay un electivo, ya sabes un curso que
puede tomar cualquier curso... y admito que solo voy a mirar a una de
primero- Dice algo ruborizada.
-¿Y no le hablas?
-¡No es tan fácil!
-Mira tú la con mayores problemas de comunicación.

-¿Y si se siente intimidada porque soy mayor? ¿Y si me caliento? ¿Y si


cometo un error y me denuncia? Además no se coquetear mujeres.

-Pero que rayos- digo sorprendida.-Ni que la fueras a besar a la fuerza.


-No conoces mis hormonas.- Se cruza de brazos. – Tiene 17. Bonita edad-
dice con una mirada como si fuera a cometer una travesura.
-Pedófila.
-Pedofileada.

-Sólo es un año.
-¿Cuándo cumples los 30?
-En julio, del otro año.
-Entonces eres un año y unos meses menor que Kate.

-Parece menor que yo.


-Pero de aquí- apunta a su cien. –Es haaaarto mayor que tú.
-Cállate y entremos.

-¿No pudiste aguantarte eh?


-Claro que no. – Ni que le fuera a dejar en bandeja Kate a esa perra.
-Esa es la actitud- dice abriendo la puerta como si el local le perteneciera.

-¿Todo bien?- me mira Kate tocándome una pierna


-Ahora si- digo acercándome y dándole un besito.
-¿Te irás conmigo?- con el índice acaricia mi pierna en círculos.
-Cuando quieras- sonrío.

-¡Hey ni piensen en cochinadas! Hoy duermo contigo hermana.- Se queja


Gabi.

Seguimos bebiendo con la mirada baja.


Porque la vida es así... tan cruel.
Caro.
Debo decir que por suerte la mocosa de Gabi está conversando con Elisa,
Angie me da una miradita lastimera y cierro los ojos digna. Estoy harta de
esto.
Me pongo de pie y más al fondo mientras camino al baño veo al trio de
putas. Jessica, Evelyne y Cathy. Ojalá se murieran.
Ok estoy muy estresada, eso no se dice. Ojalá las atropellen a las tres juntas
y que el auto retroceda y luego avance y así.
Entro y me mojo un poco las sienes para no echar a perder el maquillaje.
Abro la puerta y el ruido del local me invade. Veo a Angie cerrándome el
paso, como es más grande que yo, apenas se nota que estoy en la entrada de
la puerta y ella entra como si nada enmascarando mi presencia, cierra la
puerta dejándonos otra vez dentro.

-Caro yo...
-No.- Digo enojada haciendo un puchero y disponiéndome a salir. Angie me
toca el hombro suavemente y siento un cosquilleo venir ¡Por qué me haces
esto!
Y para rematarla me abraza a ella, mis brazos relajados a mis costados sin
hacerme caso la encierran de la cintura. Oculto mi rostro en su chaqueta.
-No fue mi intención, ya sabes... no la conozco.- Me dice.
-¡Entonces porque me has estado ignorando!-Digo con los ojos un poco
cristalinos.
-Oye... no llores, disculpa- me aprieta, eso es peor. ¡Acaso no lo entiendes!-
Me gustas- me dice inclinando la cabeza y acariciándome una mejilla. –
Sólo... es una niña- se levanta de hombros.- Ya sabes muy menor.-Hace una
mueca.

-¡Soy 6 años menor que tú!- espeto un poco feliz. Después de todo yo le
gusto ¡le gusto! ¡Legustoperrassjdlkawj!
-Si pero tú eres irresistible- dice sonriente acariciándome con su propio
rostro.- Si quieres nos vamos de la mano a sentarnos, a mí me encantaría...
pero no quiero hacerte sentir incómoda.

No deja ni que ponga cara de sorprendida cuando nos gira presionándome


contra la puerta y besándome.

De todos modos ni que me molestara. Meto mi lengua con posesividad,


acercándola a mí.
-Es como el beso que me diste al final de nuestra cita- me da pequeños
besos.
-No podía dejar pasar la oportunidad.
-Oh que aprovechada- sonríe separándose con una sonrisa de pesada que me
gusta mientras la miro algo ruborizada. – ¿Entonces qué dices?
-Tú... ¡Tú aprovechada! – la apunto con un dedo. En vez de enojarse pone
una cara de lujuriosa la muy...- Es... es que Elisa no sabe aún, quisiera ya
sabes... decírselo.
-No hay problema- va hacia la puerta.
-Angie...

-¿Hum?- me mira con medio cuerpo afuera.


-Tú también me gustas. - Digo avergonzada pero segura.
Sonríe de inmediato y me guiña un ojo saliendo primera.

Espero un par de segundos y salgo también. No sé porque el grupo de


Jessica me mira como si no me conocieran, ¡carajos se me olvido que
estaban aquí! ¡Ahora conocen uno de mis más sensuales secretos!

Ah que se jodan, no me importa, esto me hace feliz. Así que ojalá lo griten
acá mismo.

Me siento y le sonrío a Angie que me devuelve una sonrisa reluciente.


Alejandra
-Ah, el amor- suspiro.
-Ni que lo digas- dice Kate mirando de reojo a Caro.- Nunca la había visto
así pero se ve linda...- sonríe aun mirando la escena.

-Oye no la veas tan linda. –le advierto de reojo.


-No seas celosa.- Me da un besito en el cuello.
-Pero es que...

-Fuguémonos.-Me mira sexy entregándome sus llaves, como decirle que no.
-Tus deseos son ordenes- la beso.
Aunque ya es algo tarde...
-Iré a calentar el motor- Digo dándole un besito rápido. –Vuelvo pronto.

Antes de salir del bar se me une Gabi.


-Qué haces- dice sonriente.
-Iré a calentar el auto. ¿Dónde estabas?
-Fui con Noelle a conversar con unas mujeres grr.- Hace como que araña.
Me río... mocosa con personalidad.
Al salir el aire helado nos golpea con fuerza.
-Argh- murmura Gabi
-¿Tienes mucho frío? Hay una manta en el auto.

-No. Es por eso. –Apunta y veo al fondo a Jessica y una tipa de cabello
oscuro riéndose.

-Ignóralas.
-Bueno pero si dice algo me saldrá la pesadez.
Caminamos a los autos estacionados.

-Ooooh mira Eve a quien tenemos aquí. – Dice Jess algo bebida aun con
una sonrisa. –Tengo unas ganas de decirte muchas verdades. – me apunta.

-Anótalas en un papel y métetelas en el culo. – Se me escapa.


-¡Eres buena!- dice Gabi riéndose incrédula.
-Pero no tan buena como yo... A que no.

Camino ignorándola, no caeré en su mierda.


-Apuesto a que se va a aburrir. ¿Kate no te lo ha dicho?
Me detengo.

-Decirme que- muerdo el anzuelo.


-Que está aburrida. Apuesto a que cuando lo hace contigo me imagina a mí-
Dice mirándome con odio.
-Cierra el pico, no volverá contigo fracasada.
-¿Sabes qué? ¡Cierra el pico tú!- Aprieto la mandíbula- ¡iré ahora mismo y
le enseñaré a esa perra quien manda!- grita.
Nadie le dice perra a Kate. Pienso con la cabeza fría mientras corro con el
corazón a mil a pegarle a esa zorra, sin importarme que hubiese mujeres
afuera, Gabi al lado, ni su amiga. Estoy harta de esta mierda.
Le pego en la cara con toda la fuerza que puedo. A juzgar por el ruidito creo
que fue en la nariz. No me detengo y mientras esta en el suelo la pateo. El
tiempo se detiene, una adrenalina me invade así que sólo siento una patada
en mi cintura. Debe ser su amiga, que se joda. Después me encargo de ella.
Hasta que una fuerza muy superior me empuja hacia atrás y luego deja de
presionar mi hombro de golpe provocando que me desestabilice un poco.
Me giro enojada para soltarme antes de que la perra se levante. Y veo a
Gabi darle una patada para volver a empujar a la que se llama Evelyne.
Es curioso como no siento nada ahora, ni me importa el grupo de mujeres
que se reunió a mirar.

Kate
-Wow escuché que están peleando afuera – llega Noelle cuchicheando.
-Malditas, por eso nos miran mal- se queja Fer.
Algo no me gusta de esto.

Me pongo de pie de golpe y tomo mi chaqueta.


-¿No crees que es Ale verdad?- me mira Fer levantando una ceja como si
estuviera loca.
-No pero si conozco a alguien que la provocaría- Digo rápido. Caro y Elisa
me miran parándose de golpe.
-Vamos.
Salgo y encuentro a Ale como loca pegándole patadas a Jessica que se tapa
la nariz mientras la sangre le escurre por los dedos. Quedo congelada hasta
que comienzo a apretar los dientes y correr hacia allá. Gabi está en el suelo
haciendo una especie de lucha con Evelyne. ¡Maldita sea!
En eso Evelyne se para y antes de que patee a mi hermana se escucha un
ruido sordo y luego está tirada en el suelo. Veo de soslayo a Angie
mirándose las uñas como si nada al lado de Evelyne.
-¡Head shot! – grita Elisa impresionada.

-¡Esa es mi chica!- pega un salto Caro.


Agarro a Ale de la cintura tirándola hacia atrás.
-¿Qué?- La mira Elisa.

-Ahm... nada.
-¡Ale! ¡Ale! ¡Detente!- Suplico. Se gira enojada dispuesta a golpearme, la
miro impresionada. En eso su rostro se relaja.
-Kate- susurra con la voz rasposa. La rabia de sus ojos hace que la mire un
rato y giro mí vista a Jess mirándonos enojada.
-Kat...- dice antes de que le pegue una patada en la cara.
-Oye perra ya es suficiente- Llega corriendo Cathy. Mi reacción es
inmediata le doy un puñetazo directo a la boca, dejando a Ale con el brazo
en el aire. Hace un ruido de dolor enojada y se me abalanza; no alcanza a
dar ni un paso y termina tirada en el suelo tapándose un ojo por culpa de
Fer y recibiendo una patada de Elisa.

-Esto es por Kate.- Sonríe la última.


-Uy podría acostumbrarme a esto- Dice Fer tratando de ocultar la
adrenalina.
-Fernanda si te pillo peleando...- Empieza Sandra.
-¡No amor!- la abraza.- No me dejes en el altar.

-¿Altar?- pregunta Noelle cambiando su expresión sorprendida, a una más


sorprendida aún.

-Si- dice Sandra feliz mostrando su anillo- nos vamos a... Agh para que me
molesto- dice cansada viendo a Noelle tirada en el suelo junto a Evelyne.

-Métanle los dedos antes de que se enfríe- bromea Gabi.


Antes de darle un manotón por descriteriada veo su labio sangrante, siento
un pesar en el pecho – Gabriela sube al auto.

-Nada de esto a nuestros padres- dice suplicante.


-No... no- digo un poco herida. Me duele ver a Gabi golpeada por alguien
que no sea yo.
-Kate... -empieza Ale.
-Al auto. – digo secamente. Mira a las demás.

-Sólo ve...- le guiña el ojo Angie.


-Sí, porque tú y yo tenemos que hablar- dice Elisa mirándola se reojo.
Caro que estaba felicitando una y otra vez a Fer y Sandra se gira
rápidamente.
-No... Elisa... no es su culpa.

-Pero si yo te besé- levanta una ceja Angie.


-Si pero yo acepte. –Se enoja Caro.
-Pero yo te acorrale, no podías decir que no.

-¡Tampoco iba a hacerlo!


Antes de que discutan, me despido con la mano y veo a Fer sacándole una
foto a Noelle.
Mientras conduzco Ale sólo me mira de reojo y Gabi va con un espejo.
-Carajos, me dolerá besar. – Dice Gabi enojada.
-Nadie te mandó a meterte en peleas- aprieto el volante.
-¡Qué! si no me meto desmadran a Ale... -reclama.
No digo nada.
-Kate.- Dice Ale bajito levanto una mano haciéndola callar. Resopla en su
asiento.
Alejandra.
Lo veo, lo oigo y lo presiento. Kate me mandará a la mierda por andar
peleando, por ser una maldita incivilizada y por caer en algo tan bajo.
Nunca la había visto peleando y ahora no quiere hablarme...
Me bajo del auto.
-Iré a dejar a Gabi, ¿me esperas?- murmura sin mirarme.

-Está bien. – Digo desganada.


Gabi me abraza y me doy cuenta del dolor en mi cintura. Aunque no me
importa.
-Gracias- mascullo. No cualquiera se pone a pelear al lado tuyo.
-No hay de qué- dice con su cabeza en mi hombro. En eso baja la voz.-
Todo estará bien. Tranquila - susurra.
Kate.

Entro con Gabi y la siento en mi cama mientras voy por algo para
desinfectar y limpiarle la herida.

-Aush- se queja luego de un rato. La miro con los ojos vidriosos y la abrazo.
-Deja de ser tan impulsiva- digo apenas. Mocosa de mierda, no sé qué haría
si la perdiera.
-Tranquila Kat, soy invencible- susurra.
...

-Lo siento -dice abrazándome.-Pero Kate... Evelyne le iba a pegar a Ale...


además le dio una patada en la cintura...creo, antes de que reaccionara.
-Cómo diablos pasó esto- Digo enojada conmigo misma sintiendo el calor
de mi única hermana.
-verás....
Alejandra.

Dejo la puerta sin seguro y me siento con el pecho tomado en el sillón,


tengo un nudo horrible que se desarma cuando pienso en como seguiré sin
Kate de ahora en adelante.

En eso entra y me seco la cara... tarde.


-Kate- murmuro mientras mis lágrimas no se detienen.
-Ale...- susurra y avanza rápido hacia mí presionando mis labios con fuerza.
–No llores.
-No me dejes- gimoteo. –No estaba pensando... Es que te llamo...

-Ya...- dice- si lo sé. No importa...


-A mí me importa- sollozo.
-Pero a mí me importas tu- dice meciéndome.

-¿No vas a terminar nuestra no-relación?- pregunto mientras siento que un


nuevo nudo en mi garganta se asoma.

-Claro que no... -Sé que está sonriendo- No me imagino sin ti.
Sonrío adoloridamente.
-Me pasa lo mismo.
Kate me mira llorosa y se inclina a besarme con unas ganas que me hacen
suspirar entre el beso.

-Kate- jadeo.
-Déjame verte...
-¿Qué cosa?

-Sé muy bien que te pegaron en la cintura. ¿Dónde más?


-En la mandíbula, Pero no fue fuerte, el puño rozó y pasó de largo.
Kate me levanta la ropa. Y me toca un gran hematoma rojizo-azulado que
se asomó no sé cuándo.
-¡Aush!- Doy un saltito

-Carajos, esto se pondrá más feo.


-Gracias.
Kate se ríe bajito

-Vamos a dormir.- Me dice con su boca en mi cuello.


-Pero ¿Y Gabi?
-La dejé en mi cama. Ya sabe que estoy aquí por cualquier cosa y parecía
muy entusiasta en que venga a verte.
-Esa es mi cuñada- bromeo.

-Claro que lo es- dice tomando mi mano y acostándose conmigo en mi


cama. -Y por cierto... una pelea no va a hacer que me dejes de encantar Ale.

-Déjame- lloro.
-Jamás.- Murmura cerrando los ojos.
Mientras tanto fuera del local.

-Me rindo- murmura Jessica con el corazón y la cara destrozados.


-Ya era hora- susurra Evelyne con un chichón en la cabeza.
-Vamonos. Odio perder- se queja Cathy tocándose un par de dientes.
-Si joden de nuevo se las verán conmigo- gruñe Angie.
-Y conmigo.- Sonríe Fer.
-Y conmigo.-Pone pose ganadora Elisa.
-Conmigo no.- masculla Caro. La miran- ¡Qué! Soy pacifista.

-¿Alguien por favor?- pregunta Sandra dándole golpecitos a Noelle.


-Oh, cierto.- Dice Fer.
-Metámosla a un auto- sugiere Angie.
-¿Quién se la lleva?-Pregunta Sandra.
...
-Bueno dejémosla aquí.
En eso Elisa le tira un poco de agua.

Noelle mueve un poco los ojos y despierta lentamente.


-E...estoy tan feliz- Dice llorosa mirando a Fer y a Sandra.
-Ya pero no te mueras, eres mi dama de honor- masculla Sandra. Noelle se
sorprende y cae de nuevo.
-¡Por la puta madre!- Se queja Sandra.

-Ya la llevaré a mi casa. – Se ríe Angie levantándola como si nada.


-Uf esperaba que lo dijeras- sonríe Fer.
-¿Por?- pregunta Angie viendo como Fer se ruboriza mirando a Sandra, esta
capta el mensaje y enrojece.
-Malditas conejas- murmura.

-Entonces te acompaño- dice Caro girándose sin mirarlas.


-Uy- molesta Fer. Caro se cruza de brazos roja.
-Ah no. Tenemos que hablar jovencita.- Se enoja Elisa.-.... Y pásame a
dejar.- sonríe. Rápidamente pone pose dura.- Pero no significa que sea
benevolente contigo muchachita.

-Soy mayor que tu- Masculla Angie.


-Eso lo hace peor.
-Bueno, estarán bien- sonríe Fer- amor vámonos.

Suben al auto.
-Te veías muy ardiente enojada.- Dice Sandra de la nada.
-Ah pensé que podrías estar molesta.

-Si un poco...- razona Sandra.-Pero ahora no.- La mira con lujuria.


Fer acelera.
En el otro auto.

-Entonces como pasó todo.- pregunta Elisa de la nada. Caro y Angie


enrojecen.

-Emmm- Angie la mira de reojo a ver si la caga.- Sólo nos dimos un besito
de la nada.

-¿Eso es todo?- pregunta Elisa dudosa.- No les creo. CARO


-¿¡Hum!?- exclama enrojeciendo más.
-Júralo por Antonieta.

-No puedo- lloriquea esta.


-¿Y esa quién es?- pregunta Angie frunciendo el ceño.
-Mi gata.- susurra.
-¿Lo hicieron verdad?- Angie y Caro miran la calle tiesas.- Caro que te
enseñe de cuidar tu templo de castidad.- Bromea Elisa.
-Si hablamos de castidad, tú eres la peor- se enoja Caro.

-Oh cállate, me gusta el papel de madre enojada. Pero Angie, no me


importa llegarte a los hombros, si la haces sufrir te partiré la madre y luego
tu carro con un fierro. Aunque me encanta- dice bajito.
-Está bien- dice Angie. - ¿Voy bien?

-Sí, déjame en el semáforo.


-Oook- dice Angie.
-Gracias vieja. Cuídense, no lo hagan, recuerden el cadáver.- Señala a
Noelle mientras baja la cabeza de sus piernas.
-¿Me irás a dejar?- pregunta Caro.

-Pensé que te irías conmigo.


-Pero tú amiga...
-Nunca dije que lo haríamos- la mira coqueta.

-Vete a la mierda.
-Vaya, vaya, ninfómana. – Se ríe Angie. –Es broma Caro.- Detiene el auto y
se acerca a besarla. Mientras mete su lengua impaciente Caro le responde y
se abrazan con fuerza. Escuchan un sonidito ahogado y se separan y Noelle
yace inconsciente de nuevo.
-Joder. – Angie la mira preocupada.

-De todos modos necesito pasar a mi apartamento a alimentar a mi bebe.


Siempre molesta como a esta hora- mira su reloj.- ¿Vienes?, sólo será un
momento.

-Mientras no me acoses- murmura Angie.


-No jodas.- Se ríe Caro.
Entran rápido y al abrir la puerta de apartamento de Caro se escucha el
sonido de una gata adulta, bien cuidada y mandona.

-Aw- masculla Angie sentándose en el sillón mientras Caro va a dejar unas


cosas. En eso vuelve y recuerda advertirle.

-Cuidado que es enojona...- Se queda quieta al ver a su gata ronroneando,


recibiendo los mimos de Angie recostada en sus piernas y con la pancita
arriba.
-...Puta.- Se queja Caro. Le deja comida, cambia el agua y su gata se
apresura a la cocina.

-Bueno vamos.- Sonríe Angie.


-Si...-. La mira de reojo recibiendo una mirada burlona.
Bajan y llegan a la casa de Angie.
Esta toma a Noelle en sus brazos recibiendo una mirada sorprendida de una
señora trotando.
-Genial- masculla está al lado de Caro- pensará que la rapté.- Caro se ríe.

-Ya despertará.
...
-¿Me ayudas?

-Ah sí, claro. Perdona- Caro mueve las frazadas para acostar a Noelle.
-Bueno, uff trabajo terminado.- Se estira Angie.- Vamos- le da la mano a
Caro que sonríe algo nerviosa.
Al otro día.
Ale dormía plácidamente hasta que la abrazan de la cintura.

-AAAGRH- pega un salto.


-Mierda ¿qué ocurre?- Kate se sienta rápido un poco adormilada.
-El bebé- bromea Ale adolorida.
-Idiota. Nunca me casaré de decirlo- Se queja Kate. – Perdona, se me olvidó
tu golpe.
-Descuida, al menos desperté rápido.
En eso tocan la puerta.

-Carajos.- Ale va a abrir.


-Que haaaay enamoradas.- Entra Gabi. – Oh esto es muy bonito.- Observa
el lugar.
-Que haces aquí a las 8 de la mañana- se espanta Ale.
-Son las 11- Se ríe Gabi- tengo hambre.- Hace un puchero- soy nula en la
cocina.
Alejandra.

-Está bien...- caliento agua como para empezar.


-¿Te ayudo?- dice sonriente.-Aaah- se toca un poco el labio.
-Cuidado- sonrío.

-¿Dónde está mi hermana?- me mira traviesa.


-En la primera habitación.
En eso mientras preparo el desayuno escucho un gritito y Gabi riéndose.

-¡Mocosa de mierda hiperquinética!


-Tu vieja amargada.
-¡Cómo te atreves!

Gabi sale corriendo y le llega un zapato en la espalda.


-¡Putaaaa! Por suerte no eran tacones.
-¿Qué le hiciste?- pregunto mirando como se soba la espalda.
-Sólo le pinché ambos lados de las costillas con un dedo- dice coqueta.

-Argh- Entra Kate al baño.


-Ya está gruñendo- sonríe Gabi.- Oh esto huele bien, podría intentarlo- dice
pensativa.
-Tú lejos de la cocina. – Dice Kate saliendo con la cara lavada.
-Oh. – Hace un puchero- ¿recuerdas cuando cocinamos con Cristian?
-La parte de Cristian no estaba tan mala- dice Kate con maldad.
-Extraño los desayunos de Leo. – Dice triste.- Heredo el talento de mamá.
Kate también, no sé qué pasó después...
-Es increíble como cambias de humor. – comento.
-¿Cierto? Las mentes más inteligentes son así- infla el pecho orgullosa.

-O las enfermas...- Murmura Kate


Antes de que se maten.
-A comer- anuncio.

...
-Wooooh Ale. ¡Esto esta riquísimo! – Exclama Gabi.
-Todo lo que hago yo es rico.- Digo egocéntrica, Kate enrojece.
-Uh ¿estás bien?- pregunto burlona
-Si- masculla ruborizada.
-Punto para ti eh Ale- se ríe Gabi.
-Hehehe- me ruborizo.
-Y yo... tengo que hacer hoy, y parezco saco de box.- Gabi hace un
puchero.- ¡Aush!- se toca el labio.
-Sólo es tu labio- rodeo los ojos.- Y no encuentro que se vea tan terrible.

-¡Pero dijiste terrible!- lloriquea.


-Agrh no exageres, ni que fueras a besar gente.
-Quién dice que no – me mira traviesa.

-Sólo es un trabajo grupal, ignórala. – Dice Kate más preocupada de comer.


-Ahora me ignoras, pero me enseñaste a leer. – Finge que llora, Kate sonríe
a regañadientes.
-¿Enserio?- pregunto interesada, ¡eso debió ser tan tierno!
-Sii- dice feliz- cuando era una dulce, pequeña y virginal niña de preescolar
no tomaba mucha atención, distraía a mis compas, sobre todo a Cris.- Pone
cara nostálgica.
-Debiste ser difícil- sonrío.
-Nah, sólo recuerdo que me echaron porque le reclame a una profe. Esa fue
la primera vez que vi a mamá reír y a papá castigarme en mi habitación con
un libro hasta que aprenda, entonces Kate entró a mi habitación y poco a
poco lo leímos juntas.
-¡Aaaaw!- exclamo emocionada.
-¿Cómo eras tú de niña?- pregunta Gabi curiosa.

-La verdad no era especial- hago un puchero- era la de las notas regulares,
era amistosa pero no tan cercana. Al menos nadie me molestaba, usaba
lentes- enrojezco. Kate me mira sorprendida frunciendo el ceño.
-La de lentes, la pasada de moda.- Canturrea mirándome.

-La aburrida, la intelectual. –Mira a Kate- la que prefiere una biblioteca a


una discoteca.
Me río.
-No jodas. ¿Quién eras tú?
-La que echaban de la sala- Bufa. - Por suerte no me medicaron.

-Yo creo que eres simpática, quizá hablas harto y todo eso, pero no aburres.-
Comento preparándome un pan.

-¡Aleeee!- exclama Gabi emocionada.


-A mí si me aburre.
-Ignora a la Morticia. – Bromea. Suena el celular de Gabi.

-Permiso damas.- Dice coqueta.- Si, ok, esa es mi parte, ¿llevo cervezas?
¡¿Cómo qué no?! Carajos que monjas. Si, igual la amo. Está bien, adiós.

-¿Planeabas llevar a tus compañeros por el mal camino?


-Sólo quería ponerle alegría al trabajo de electivo, pero sólo mi mejor amiga
y yo tenemos problemas de alcoholismo. Mal, mal- dice decepcionada.
Kate pone los ojos en blanco, por semejante respuesta. Gabi toma su loza y
mientras las deja en el lavaplatos me abraza por la espalda.
-Cuñada estuvo delicioso, muchas gracias.- Me besa la mejilla, Kate
entrecierra los ojos.
-Kate, hermana, mi vida, mi favorita, me preguntaba...
-No.

-¡Vamos sólo unos billetes!- se arrodilla al lado de su silla pone los ojos
tristes y hace un puchero.

-Eso servirá con papá y Leo pero no conmigo.


-Agrh, entonces te vendré a visitar seguido.- Frunce el ceño.
Y ahí es cuando le sale un aire muy Kate y yo sonrío mientras mi amor le
da dinero.
-Gracias Kat, adiós chicas- dice abriendo la puerta y saliendo.

-Adiós- canturreamos.
-Yo también debería irme.- Dice Kate pensativa.- Y tú tienes que cuidar ese
golpe- me mira -¿te gustó el libro?
-Está entretenido, pero aún no lo termino...

-Ah.

-Pero lo haré- digo colocando ambas manos en mi cintura. -¡¡Aaaaaagrh!!-


lloriqueo yéndome hacía un lado y poniéndome de pie antes de caerme de la
silla.

Kate hace una mueca de dolor, va donde estoy y me levanta el sweater, su


mano se desliza suavemente por mi hematoma que ahora está más horrible
que nunca, hasta que llega al inicio de mis senos y baja nuevamente. La
miro y sonrío algo nerviosa y ella me da una linda sonrisita, desliza su
mano a la otra parte de la cintura y me acerca un poco para plantarme un
beso que hace que me tiemblen las rodillas. Se separa de mí y yo me acerco
deseosa de más, hasta que nos enfrascamos en un beso de minutos y ahora
soy yo quien la acaricia de la cintura. Kate se separa lentamente y vuelvo a
acercarme pero me detiene.

-Tengo que irme.


Respiro pesadamente.

-Bien.- ¡Quédate! ¡No nos separemos jamás! ¡Compremos una casa en la


colina con 3 perros y 3 gatos!

Me sonríe y abre la puerta y guiñándome el ojo sale de mi apartamento.

Cierra la puerta y yo estoy tirada en el suelo muriendo de pena.


Nah mentira.

Lavo la loza, y tomo el libro que me regaló, aprovecharé la tarde para


leerlo, después de todo desayunamos casi al mediodía.
Llevo más de la mitad, realmente es divertido y me gustaría comentarlo con
Kate, es decir ¡Mi amor me regalo un libro! Lo mínimo que puedo hacer es
comentarlo, y conociendo a Kate ya lo leyó, es ella... mi chica, mi
biblioteca parlante.
Me pregunto si estará pensando en mí como yo pienso en ella.

Luego me da hambre y vuelvo a la habitación con algo para picar.

Tres cuartas partes del libro; me acabo de dar cuenta que soy de las que se
ríen solas como si estuvieran escuchando a alguien mientras leen, ahora sé
porque los primeros días Kate me miraba horrible... ¿Cómo le habré
gustado? Nueva, perdida, ''flechada'' con una colega con la que nada tenía
en común, y que sólo la miraba a ella de vez en cuando con curiosidad, por
sus actitudes tan tranquilas, solitarias y la verdad intrigantes.

¿En qué momento empecé a desearla? ah sí. Cuando discutimos y la


acorralé contra su auto, empezaba algo con otra mujer y aun así no me
importó, me río traviesa. Cuando la compañía de las tardes de lectura no era
suficiente y quería más de ella. Cuando empezó a ocupar más lugar del que
tenía planeado, y ahora... no puedo dejar de pensar en ella.

Mis ojos están vidriosos mientras leo, estoy a unas cinco hojas de terminar;
probablemente demoré el doble porque tengo la mente en esa mujer que
frunce el ceño tan sexy, mi novia falsa para su exnovia, sus amigas, su
familia y nuestros compañeros de trabajo. Termino el libro con un final en
donde ambos protagonistas quedan juntos, siempre supe que Kate tenía una
vena romántica.

Sonrió acostándome de lado, el lado no adolorido... antes de cerrar el libro


ojeo la hoja del último capítulo, quiero sentir que este libro no tiene nada
que yo no conozca, finalmente pongo mi mano en la esquina de la hoja
blanca de cortesía...

Que realmente no está en blanco.

Kate.

Miro mis calcetines claros mientras estiro mis piernas en la alfombra del
living, estoy en esos días en que sólo quiero estar cómoda aunque sea
estúpido no sentarme en el sofá. Pienso en Ale ¿Qué estará haciendo?
Está bien, me río sola. Llevo pensando eso un rato... un buen rato...

Frunzo el ceño al notar algo raro, un ruido en el pasillo y siento un choque


en la puerta y unos golpes algo locos.

La abro sin revisar quien rayos está afuera y doy unos pasos hacia atrás por
la fuerza que me obliga a hacerlo, en eso pierdo el equilibrio y antes de que
llegue el golpe con el suelo, abro los ojos por un giro que me deja boca
abajo y ale llorosa con una sonrisita abajo mío.

-Si quiero.- Gimotea. -Como podría decirte que no.

Sonrío bastante orgullosa de mi misma debo decir, es que ¡Estoy tan feliz!

-Ya lo sospechaba.- Bromeo besándola en el suelo.

...
Antes de empezar, no sabes con que te encontrarás

Al llevar unas cuantas páginas te empieza a atrapar


Hay un momento en que no te das cuenta pero no puedes dejar de leerlo

Y luego... necesitas saber más de él así que buscas si tiene continuación o


lo relees.

''El proceso de leer un libro es parecido a lo que siento por ti'' (Sólo que tú
sueles distraerme cuando trato de leer y mi concentración no funciona.)

Eres el libro que nunca dejaría de leer Alejandra, pero hay que ir hoja por
hoja.
¿Quisieras ser mi novia?

Capítulo 26: ‘’Si-Novias’’

Alejandra

Mientras nos damos besitos entre risas, lágrimas, flores, corazones, hadas,
duendes y amor, ¡mucho amor! escucho un carraspeo.

-Ejem.

-Ah. – Miro hacia el lado, soy una estatua de mármol a punto de romperse,
me siento junto a Kate al separarme de ella a velocidad luz mirando a su
madre con una taza de té en el sillón.

-Perdón. – mascullo avergonzada. Kate se ríe.

-Descuida Ale...

-Pero eres su bebé y todo eso.

-Si pero no soy Cristian tranquila.- Se ríe su mamá malvadamente- usaría


esa escopeta apolillada.
Trago saliva.
Esperen.

-Espera tu papá se llama Cristian- Levanto una ceja con una mano en el
mentón.

-Exacto.

-Entonces usted...- Hago sinapsis en las últimas neuronas que uso para mi
vida diaria. Las demás están pendientes de la mujer que tengo al lado. – ¡Se
llama Gabriela!

-Brillante- dice Kate secamente haciéndome bullying.

-Gracias.
-No era un cumplido.

-Te amo en secreto.- Sentencio secretamente, Kate se ruboriza y su madre


nos mira como queriendo reírse.

-Oh- me percato. –Deben estar ocupadas, mejor me voy, sólo vine a marcar
noviazgo. – Digo orgullosa. Coloco las manos en el suelo para hacer
impulso, aush mi cintura...

-Ah no, espera Ale, justo le decía a Kate que volviéramos contigo a la
casa... pero decía que debías de estar casada por su salida de anoche.

Miro a Kate con cara de no saber muy bien que decir.


-No seas tan gobernada- miramos a la mamá de Kate poniéndose Gabi
junior- Ahora es tu novia- Me guiña el ojo.
-Es verdad- abro los ojos- tengo poder.

-El poder de obedecerme. – Molesta Kate. – Como sea, aprovechando que


estas aquí – en eso me analiza -no te ves adolorida, te esperaba más
decaída...
- ¿Por qué? ¿Te pasó algo?- pregunta mi hermosa suegra. (Hahaha déjenme)
-Es que estuvo muy resfriada. ¿Verdad Ale?- me mira tiernamente. Así
como una asesina serial

-Sí, si- digo- pero ya me siento mejor, es decir, ¡como sentirme mal! -
Levanto el otro brazo y siento que me tira la piel del machucón de la
cintura, pongo cara de haber chupado un limón en la mañana.

-¿Entonces vienen?- pregunta la mamá de Kate, creo que sospechando.


Madres...

Kate me mira, seguramente dudosa de mi dolor. Asiento.

-Si vamos. –Sonríe.

....
-Justo quería que descansaras ese golpe.- Masculla por lo bajo mientras
seguimos a su mamá después de habernos arreglado un poco, yo fui con
pijama y no me había dado cuenta.

-Pero dormiremos en tu cama, juntitas- digo feliz babeando.

-Ya sabía yo. – resopla. –Conduciré, descansa.

-Está bien- canturreo sentándome atrás.

...

-¡Tía Aleee!

-¡Henry!- Nos abrazamos. Aish me dolió la cintura.

-Pensé que Gabi vendría con ustedes- aparece mi suegro.

-Que hay suegro- digo feliz. Me frunce el ceño y Cris se ríe. Carraspea y
pone rostro digno.

-Bueno, como no veo reclamos de MI KATE te la encargo.- Cierra los ojos


orgulloso.

-Y no los verá- digo más orgullosa.


-Eso espero.

-Yo también.

-Basta.- Dice Kate –Tú- apunta a su padre que pone cara de ofendido y
víctima- Es mi novia. Y tú- la miro con tragedia...- Tu... sigue... siendo tú.

-Jah- me callo con la mirada gélida de Kate.

-Jah mangoneada.

-Cristian.
-Ya voy amor.
Ahora es mi turno para mirarlo burlona. Voy al fondo a saludar a Leo y
Valentina.

-¿Cuándo dijo que eras su novia... lo dijo de verdad?- pregunta bajito Leo
para que sólo escuchemos su esposa y yo.
-Si- digo con los ojos brillantes.

-Eso es genial, aunque... ya era hora.


-Sí, es verdad, pero me lo pidió ella- digo feliz.

-Woh – dice burlón- Bien hecho Ale.


En eso se escucha un grito.

-¡He llegado familia!


-Como si no se sintiera su presencia- comenta Leo.
-¡Hermana!- corre Cris.
-¡Hermano!- dice Gabi con su mirada de malicia característica.
-Awww.- Digo de la nada. Kate sonríe
-Que... te... pasó... en la boca...- dice su padre con una mano sobre el pecho
y el ceño fruncido a morir, como cuando grito de la nada y Kate me odia.

-Ah eeem- nos mira- fue un... amigo muy motivado.- Dice convincente.
-¡Gabriela la escopeta!- Grita horrorizado.

Mierda si supiera lo que le muerdo a Kate, la miro asustada mientras me


mira de reojo un poco ruborizada.
-Eso está amoratado. –exclama aún enojado.

-¡Pero papá!- se queja Gabi- ¡Ámame! – Lo abraza y recuesta su cabeza


sonriente.- Lo que pasa es que estaba mi labio un poco herido pero fui a ver
a Kate y después de una siesta le pinche la cintura para que despierte y me
tiró un zapato que me dio en la cara. La mira con crueldad.
-Es verdad- sonríe Kate.- De verdad me gustaría- masculla por lo bajo en
mi dirección, sonrío; todos sabemos que es cierto.

-Ah... en ese caso. No despiertes a tu hermana así- de todos modos la


abraza.
-Uff pasó- dice Kate recostándose en mi hombro viendo la escena.
-¿Qué pasó realmente?- pregunta Leo- Sé perfectamente que se juntó con
Kate y no con un idiota.
-Eeeem- digo sin saber que decir, le digo o no...
-¿Peleó con alguien verdad?

-Si – se adelanta Kate desafiante- Afuera de un bar como unas ebrias


cualquieras, sólo que no lo estaban y fueron provocadas y no preguntes por
quien, es obvio.
-Zorra- Dice apretando los dientes.- Falté yo.

-Nos fue bastante bien la verdad- sonrío.- Ganamos y Kate se lució.


Se sorprende.
-¿Y a ti no te pasó nada? ¿Y a ti Kate?
-Nah yo nada- dice relajada en el sillón.

-Tengo la cintura moreteada, duele un poco respirar, pero ya que.- Murmuro


enfurruñada, no todos noqueamos de una patada y sacamos dientes saliendo
ilesos.
Ahora que lo pienso tengo la zona del golpe caliente y me duele un poco la
cabeza.

-¿Tomaste algo?- Kate me escruta el rostro.


-No- digo enamorada y acalorada. Pone su mano en mi frente.
-Estás algo... acalorada.- Le doy un beso y la miro coqueta.

-Si.
-No seas idiota, ya sabes a que me refiero. –Mira mi cintura pensativa-
espera subamos, necesitas darle aunque sea un poco de atención.

-Buuuh- lloriqueo.- Está bien- me apresuro a decir antes de que se enoje.


-Subiré un rato con Ale- dice como si nada.

-Hey aguántense.- Bromea Gabi.


-Nada que ver- dice Kate sin abandonar su seriedad.- Psst llévame hielo y
agua.- dice bajito. Gabi asiente.

La sigo y me recuesto con ella.


-Me das un besito de novia.- Canturreo mientras acaricio su rostro con el
mío.

-¿Y cuál es ese?- sonríe.


-Es como los anteriores pero con una posesividad más marcada- bromeo.
-Tú ya eras mía.- Dice besándome.
Ah Kate, soy toda tuya. Me declaro: Katesexual.
-No dije yo- bromea Gabi entrando.- Toma hermanita. - En eso Kate me da
un paracetamol y agua.

-Me siento infantil- comento tomándomelo.


-Eres infantil.

-¡Hpmh! Nada que ver- me recuesto dignamente adolorida.


-Esto quizá te duela un poco, pero está más inflamado, no debiste moverte
tanto.- Toma el hielo y Gabi sonríe como si fueran a torturarme.
-Fueron muchas emociones en un día- gimoteo rememorando.

-Ya aguanta.
-Aguantar qu...-pone el hielo sobre mi piel caliente.

-¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!- me contraigo completamente,


incluyendo los músculos que están en mis costillas. Dolor señores, dolor
puro, esa sensación de algo muy helado en una zona adolorida y afiebrada.
-¡¡Avisa!!- digo con los ojos empañados. Gabi suelta unas carcajadas, Kate
me mira aguantando la risa.

-¿¡Qué rayos ocurrió!?- pregunta Leo.- ¡Oooush! -me mira la cintura.-


¡Mierda! ¡Eso debe doler!
-Cállate- digo con los ojos cerrados y aún con unas mini Kates bailando en
círculo sobre mi cabeza.

-Eso te pasa por no cuidarte.


-Hum- lloriqueo.

-Deberías echarte hielo también Gabi- Añade Kate.


-¿Segura que quieres que me ponga algo en la boca que estuvo en la cintura
de tu novia?... ¡Bueno! ya que compartes.
-Nunca dije que este.
-Ouh. – Gabi hace un puchero y luego se acaricia el labio.

-Yo iré- Dice Leo levantando los hombros.


-¿Preparada?- me mira Kate.

-Dame un beso.- Ordeno moviendo las pestañas coquetamente. Kate me


mira sin cambiar de expresión y me pone el hielo sin avisar.
-¡Agggrh!- digo aguantándome. –Está bien, ¡no beso! ¡No beso!- cierro los
ojos con fuerza.
-Cuanto amor.- Bromea Gabi viendo mi rostro adolorido.
...

...
En la noche...

-Mañana amanecerás mejor- murmura Kate mirándome de la almohada.


Nos levantamos a comer y conversar con su familia, pero a la hora de
dormir me sentía un poco decaida, a pesar de que el hielo me ayudo
bastante las horas que estuvimos comiendo y todo eso.

-Tranquila, soy invencible. – Sonrío con los ojos cerrados, aun así, se bien
que Kate me está mirando la cara. Estiro la boca y escucho una risita, pero
se acerca y me besa suavemente, cuando iba a separarse y recostarse en su
lado ve mi brazo rodeando su cuerpo.
-Te tengo- digo malvada acariciando su cara con mi nariz.

-Tienes que descansar...


-Pero te deseo- murmuro
-Pensé que la fiebre te disminuiría la libido. – comenta entre besos.
-Si no tuviera fiebre estarías acabada jovencita.- digo coqueta.
-Bueno pero yo estoy bien así que...- se pone lentamente de lado sin dejar
de besarme y se carga con cuidado en el lado izquierdo de mi cuerpo.
Sonrío entre besos –tú eres mía y vas a descansar. – me muerde el labio

-Ajá- jadeo como la si-novia entregada que soy mientras acaricia mi


estómago deslizando suavemente sus dedos, se inclina un poco y me besa el
cuello. Pervertidamente bajo mi mano de su espalda a su trasero y Kate me
muerde.
-¡Aush! -Me río bajito. –Valió la pena.

-Aprovechada...
-Es que me gustas mucho.- Sonrío pasando mi brazo bajo su cabeza para así
tenerla apegadita a mí. Ella se acomoda y luego me abraza, pero como no
puede tocar mi cintura la deja en el inicio de mis senos.

-Oh ahí está bien- bromeo.


Rodea los ojos con una risita y besa mi mejilla. Respiro algo adolorida.
-¿Quieres que me haga a un lado?

-Si lo haces moriré.


-Pero es que te ves algo complicada.

-Sí, pero es el otro lado. – coloco una pierna sobre las suyas. –No me alejes
de ti.
-Nunca- sonríe y cierra sus bellos ojos mientras la miro dormir.

Al otro día
-¡Estoy viva!- murmuro renovada y ronca recién despertando. Kate duerme
de espalda a mi mirando la pared, su respiración es pausada y sexy.

Si, sexy...
-Kate- sonrío abrazándola, siento sus manos entrelazarse con las mías.
Ahí, en ese momento exacto, mi corazón explotó y de él salieron más
corazones.
Ok, que cursi me estoy poniendo, pienso oliendo el cabello de mi amada.
Me abro espacio y llego a la parte trasera de su cuello dejando besito tras
besito.
Escucho una risita silenciosa.

Sólo para asegurarme le doy otro.


Kate se ríe y se contrae un poco hacia atrás con los ojos cerrados.

-Veo que amaneciste mejor.- Dice bajito con voz suave.


-Sii, y con ganas de regalonear- Digo apretándola a mí. Llevamos un día,
¡hay que celebrarlo!

-Ale...
-¿Si?

-Bésame.
Mi corazón...

Se gira y me acerca de la nuca, nos besamos hasta que ninjamente me


pongo sobre ella. Me duele el golpe pero vamos, estoy enamorada ¡no hay
dolor que no soporte!

-Aaah.- Susurro extasiada besándole el cuello. Me despego y miro su rostro


adormilado.
-Tienes el rostro más hermosamente adormilado que haya visto.-Digo
suspirando. Kate sonríe
-Mentirosa.
-¡Cómo que mentirosa!- Digo esparciendo múltiples besos en su rostro y
cuello mientras Kate se ríe y me acaricia por debajo de la ropa.
-¿te gusta lo que tocas? ¿Eh?- muevo las cejas.
Kate eleva una comisura de sus labios y me mira con malicia, Levanta la
parte de arriba de mi pijama y yo difícil tan convencer que soy le ayudo a
quitármelo; baja sus manos a mis senos y yo acaricio su oreja con mi
lengua. Nos quitamos la ropa en silencio dándonos besitos largos. En eso,
de un tirón quedo abajo y no me quita la vista hasta que siento una mano
traviesa colarse en mi entrepierna y me ruborizo, es decir ¡Kate no me
mires de esa manera tan fuerte mientras me tocas! ¡Me exita!
Cierro los ojos con fuerza y me aferro a su suave espalda, su respiración se
hace más notoria y me besa mientras retengo un poco los gemidos...

-¡Ah!...
Se me escapa mientras besa mi mejilla, entreabre un poco los ojos y desvió
la mirada nerviosa. ¡¿Por qué rayos arranco de su mirada?! Fue su culpa...
en parte.
-Gime Ale, gime para mí.- Dice con una voz suave en mi oído.
-Nos van a oír- dejo salir. Lo cual fue inútil ya que en vez de responderme
Kate baja lentamente por las sábanas y siento su lengua en mi interior y su
cálido aliento despertar cada parte de mi cuerpo.

-Hpm- muerdo mi muñeca para luego dejar salir un hondo suspiro bajo una
traviesa Kate que no se detiene, luego de unos minutos sé lo que se avecina.
Maldita sea, me van a escuchar, quedaré como una pasiva muerde muñecas.
...
''Pero no me arrepiento de nada''. Sonrío cerrando los ojos al sinfín de
sensaciones que mi linda novia produce en mí y lentamente siento venir el
orgasmo en mi interior, ni siquiera me molesta mi cintura al elevar la pelvis
y dejar salir unos gemidos que no puedo acallar, Kate me está besando de
una manera que me deja sin aliento.

-Kate- respiro rápidamente sintiendo como lame mí ya sensible entrepierna.


Aun así se siente rico... mientras se incorpora besa mi vientre, mi estómago,
mi pecho y mi boca.
-Eres tan buena- digo con una risita y los ojos entrecerrados. Apego mi
cuerpo caliente a ella y beso su cuello.
-Acostúmbrate- bromea.

Ay, me dio de todo, ¡hazme tuya Kate!


Mientras nos besamos largo rato sentimos la escalera crujir.
-¿Quién habrá sido? –digo tratando de imaginar quien se despertó.
-Es Gabi.

-¿Cómo lo sabes?
-Fácil, pisa como si pesara 200 kilos y es la que siempre calienta el agua y
grita ¡A desayunar! Despertándonos a todos.
-Jajaja- dejo salir.- ¿Y tú cual eras?
-La somnolienta, creo.
-¿Pero ahora madrugaste eh?- muevo las cejas.

-Eso fue porque tú empezaste a molestar.


-Pero si tú me lo hiciste mientras estaba invalidada por mi moretón.- Hago
un puchero. Entrecierra los ojos.
-Eres increíble.
-Gracias- sonrío. Me gano una sonrisa a regañadientes.

-Es tan rico sentirte desnuda- aprieto a Kate a mí.- Tus pechos son los
mejores- babeo.
-Si lo dices con esa cara de pervertida...
-Pero es que... me perviertes.- Me hago la víctima.
...
-Deberíamos vestirnos...

-No me ignores.
-Después de todo Gabi vendrá a molestar...
-¡Kate!- lloriqueo.
-Ale, báñate tu primera.
-No quiero.- Me tapo hasta la cabeza con las frazadas.

-No hagas maña y lávate.


-No lo haré y en esta relación se hace lo que yo digo.- Sonrío victoriosa.
5 minutos después.
-¿Cuál era el agua caliente?- susurro pensativa en la ducha. Estúpida Kate,
se quedó durmiendo mientras yo aquí me congelo el culo.

Dejo salir el agua.


-¡Aaaagrh!- suspiro, se me pasó hasta la calentura. ¡Está helada!
Bueno al menos ahora se cual es cual.
Salgo vestida con el cabello envuelto en una toalla. Escucho un revuelo en
la habitación de mi amor y antes de abrir la puerta Gabi sale riéndose y me
llega un zapato en la frente dándome un nocaut definitivo.

-¡Mierda! ¡Ale!- salta Kate de la cama, por suerte se puso pijama.


-Ahahaha.- Digo del suelo mientras levanta mi torso y me mira.
-Te amo.- Suelto un poco ida.
-Wow.- Dice Gabi –le diste en plena frente, quedarás viuda.
-¡Y que otra le eche el ojo a MI KATE! ¡NUNCA!- me levanto renovada.
-¡Los celos la salvaron!- exclama Gabi.
-Jah jah.- me río.

-Y quedó media tocada.- le susurra a Kate.

Más tarde.
Caro

WhatsApp
Angie: Vamos, ayer no estuvimos tanto rato.
Caro: El suficiente para que Noelle nos pillara desnudas durmiendo.
Angie: Por favor, sólo salto encima nuestro y nos preguntó todo. Jajaja

Caro: Bueno si...


Me río nerviosa.
Angie: En fin... te extraño
-Hmm- digo sonrojada, me da vergüenza decirle que yo también.

Caro: Yo también...
Ese momento en que tu cerebro le hace más caso a tu corazón...
Angie: ¿Por qué no vienes?
Caro: Pero es que eh dejado sola a mi bebé, le dará depresión.
Es verdad, Antonieta necesita un buen cepillado y que le digan que es
hermosa... Y para eso estoy yo, pienso mientras estamos abrazaditas en el
sillón.
Angie: Antonieta también está invitada. ¿Se lleva con perros?

Caro: Humm, con el de mi hermana si... ¿Juan no es un poco loco?


Angie: hmm no, pero probablemente la vaya a oler. ¿Lo intentamos?
Caro: Está bien...
Miro a Antonieta, trato de moverme un poco en la cama y echa sus orejas
hacia atrás... eso es señal de que quiere dormir y que no la jodan.

Bueno más fácil meterla a su jaula transportadora.


...
-Hol...- Angie me da un beso. Le sonrío en la puerta de su casa hasta que
me percato.
-¡Déjame terminar!- reclamo. Sonríe victoriosa y se hace a un lado, entro y
veo a Juan mover su cola y oler la jaula.
-¿Y si no se llevan?- pregunto asustada.

-Bueno, son del mismo tamaño así que no se la comerá.


-Bien- digo asustada y abro la puerta...
Mi gata sale tímida oliendo todo y llega donde Juan y se tocan las puntas de
las narices oliéndose, Antonieta le pega un manotón y Juan la sigue
mientras la muy pesada camina elegantemente. ¡Qué creída es mi gata!
-Se llevan como nosotras- bromea Angie.

-¿¡Me estás diciendo creída!?


-Hmm no. – Mira a otro lado.- Pero cuando nos conocimos me intimidaste
con tu mirada.
-Es que soy ruda.- Miro mis uñas.
-Sí...- Dice rodeando sus ojos.
-¡¿Quieres pelea?!- me impongo con mis 20 centímetros menos.

Angie me mira de arriba a abajo haciendo notoria nuestra diferencia de


tamaño... y de fuerza debo decir.
-Eres muy valiente jovencita- bromea.
Vigilo de reojo a mi gata en el sillón acicalándose e ignorando a un Juan
curioso. Veo que le gusto la chimenea de Angie.
- Tú lo pediste- digo empujándola y tirándome encima de ella mientras nos
reímos.

Angie sonríe y de un segundo a otro quedo bajo su cuerpo.


Frunzo el ceño. -¡Te dejé ganar!
-Yo sé que sí- bromea. En eso me gira y quedo sobre ella, me abraza y
acaricia mi cabello respirando cerca de mi oreja.
-Angie...- susurro.
-¿Hm?- dice tranquilamente.

-Estamos en el suelo.- Digo algo ruborizada.


Se sienta conmigo encima y nos recuesta en el sillón.
-¡No necesitaba que me cargues!- digo orgullosa.
-Lo sé. – Dice acariciándome de las caderas y mirándome. La miro
fijamente a los ojos y sus mejillas se vuelven de un delicado tono rojizo.

-Vaya, que linda visión- digo molestándola pero con el corazón a mil.
-No sé de qué hablas.- cierra los ojos.
-No me mientas, te mueres por mí. – sonrío egocéntrica.
-Y tú por mí.
La miro con los ojos entrecerrados, ella entrecierra los suyos y con la
misma sincronía nos acercamos y nos enfrascamos en un largo beso sobre el
sillón.
Luego de un rato.
-Eso lo explica todo.- Sonríe feliz abrazada a mi.
-Si- digo roja. Trato de ''hacer como que me levanto'' sólo para molestar.

-Vamos princesa no eches a perder el momento.


-No me digas que echo a perder momentos-. Digo tratando de zafarme y
terminando de estómago al sillón con Angie sobre mí.
-¡¿Qué planeas?!- Digo ruborizada.
-Nada malo- susurra besándome el cuello.- Pero sería bueno que no hagas
tanta fuerza.
-Es porque no puedes conmiiiiiiiiii... ¡hey! ¡Stop!- Cierro los ojos al sentir
la respiración de Angie tras mi oreja.-Ah...- dejo salir.

-Que rápida- dice chupando mi oreja y desabrochando el botón de mi jeans.


-Es una zona sensible- Me quejo.
-Oh ¿enserio?
-No te hagas como no si supie...ras- digo apenas sintiendo sus manos
presionarme delicadamente y hacerme camino hasta hundirse en mi interior
y no sólo eso, su palma, acaricia toda mi zona externa. ¡Maldita y sexy
mujer!- Angie.- Suspiro. –Como te atreves. – mascullo con su respiración
golpeándome sexymente. Y sin darme cuenta levanto el trasero abriéndole
paso...

-¿Te gusta?- pregunta rasposamente y erizándome el vello de mi piel.


Justo cuando iba a decir que no, acelera la velocidad de sus movimientos y
mis gemidos llenan el cálido ambiente del living.... ¡Antonieta! ¡Juan!
¡Perdón!
....
-No puedo creer que me sigas abordando así- suspiro sudada con la frente
en el sillón y los jeans en las rodillas.
-¿Lo siento?
-¡Realmente no lo sientes!

...

Kate
-¿Segura que estás bien?- Pregunto culpable.
-Por supuesto.- Dice sonriente. Rayos tiene un golpe en la frente y en la
cintura, a este nivel de verdad quedaré viuda.

-Lo siento.- Me disculpo de nuevo.


-Oh Kate, no es tan grave, un zapatazo no es suficiente para alejarme de ti-
me besa la mejilla.
-¿Y que sería suficiente?
-Bueno, mientras no me atropelles- gimotea conmigo en el auto.

Vamos todos al campo de mi tía, es sólo un día, Gabi, Cris y Henry van
atrás durmiendo. Henry insistió en irse en el mismo lugar que Ale.
-Oh por dios no.- Susurro. Ale me mira emocionada, decido molestarla un
poquitín.
-Seria horrible limpiar el auto, los neumáticos. Agrh
-Eres una... ¡espero que mi páncreas quede atorado en el motor! – Se enoja
mirando al frente.
-Era broma- toco su pierna- mantén tu páncreas donde debe estar.
-Está bien.- Susurra herida, me estaciono en un espacio de la calle y la
acerco para besarla.
-¿Ya llegamos? -pregunta Gabi somnolienta, en eso nos ve besarnos un
poco revolucionadas.
-¿Se van a reproducir con nosotros adentro del auto verdad?

La ignoramos.
-Agrh, jódanse, les sacaré una foto y las acusaré.
-¡No!- me quejo, sólo falta que se haga la victima con papá y mamá; como
siempre.
-Ya conduzco -digo volviendo a la carretera.
-¿Qué ocurre?- pregunta un Cristian somnoliento limpiándose la baba.

-Ocurre mellizo mío, que estaban haciendo cositas antes de llegar, seguro
que seremos los últimos.
-Sólo fue un besito- masculla Ale.
-Ahm- dice estirándose.- Cómo tú en las fiestas- bromea.
-¿Quieres vivir verdad?- lo mira Gabi de reojo. Cristian se ríe y desordena
su cabello mirando hacia el centro.

-Wow, Henry no se despierta con nada.


-Así tranquilito se parece más a ti- me dice Ale mirando hacia atrás.
-¿Y cuando mis sobrinos y sobrinas?- Se quejan Cris y Gabi a unísono.
-¿Hablan a la vez?- pregunta Ale interesada.
-No- repiten- sólo a veces.
-Eso asusta.
-Nah- se queja Gabi- Asusta más...
-Cuando hablamos...- sigue Cris
-De esta manera- termina Gabi.
-Cuándo eran pequeños parecían sacados de una peli de terror. – Dice Kate.

-Y tú leías más que Matilda.- Se queja Gabi.


-Es verdad- continúa Cris- siempre que corríamos por la casa nos miraba
con la cara que tiene ahora y con un libro, papá aún se pregunta porque
somos todos tan distintos.
Ale me acaricia una pierna con una sonrisa.
-Entonces cual sería cada uno.
-Bueno nosotros seriamos los mellizos- Dice Cris feliz. – Yo soy el bueno.

-Y yo la mala- bromea Gabi. – Es mentira eh, tú lo sabes Ale- pestañea


rápido, Ale rodea los ojos.
-Kate es la silenciosa y Leo el obediente. Ah y Henry es el adorable. – Dice
Gabi apuntándolo con una sonrisa.
-Ahora que lo pienso las mujeres salen peligrosas- dice Cris. Gabi lo
golpea.
-Que es tu mundo sin mi ¿¡Eh!? ¿¡Eh!? ¿¡Eh!?- dice empujándolo con cada
¡¿eh?!

No sé cómo Henry sigue durmiendo...


-Aush Gabriela.
-Cómo sea, maldito infeliz, no quisiste compartir placenta conmigo.- Ale se
ríe entretenida.
-No es mi culpa...

-Tuvimos que nacer antes por tu culpa- se queja Gabi.


-Pero si tenía el cordón umbilical alrededor del cuello.- Se queja.
-Adivina quien fue...
Nos reímos, Henry despierta.
-¿Ya llegamos? –Sonríe

-Nou bebé, tu tía Ale es una ninfómana.


-¿Qué es ninfómana?- pregunta Henry.
Voy conduciendo, pero no me hace falta ver para saber que todos miran
acusadoramente a Gabi, que al parecer está pensando rápido.
-Hum, es cuando alguien no hace lo que tiene que hacer.

-Ahm- dice estirándose.


En eso llegamos, Leo y mis padres no esperan.
-¡Se tardaron!
-Fue Kat....- Le tapo la boca.
-Nos tomamos nuestro tiempo.- Sonrío a mis padres. Leo nos mira con
malicia.
-Son unas ninfómanas- dice Henry como si nada. Leo y Valentina miran a
otro lado tratando de no reír.
Los demás quedamos congelados y de un golpe todas las miradas van a
Gabi que está casi riéndose en el suelo.
-Hijo, esa palabra las dicen... los mayores de 18 años. Tu di... eeem,
irresponsables.-. Dice mamá.
-Oh, sí mami, ¡son unas irresponsables!

Ale sonríe.
-¿Qué te pasó en la frente?- le dice mamá a Ale.
-Me pegó Kate.
-¡No lo digas tan así!- salto.
-En realidad fue con un zapato.- Dice Gabi limpiándose las lágrimas de los
ojos.

-Que iba a ti- me quejo.


-Bien, compórtense un poco. – Nos mira mamá a mí y a Gabi.
Miro hacia otro lado enojada y siento que Ale me toma la mano.
-¿Vamos?- sonríe mirándome a ratitos ruborizada.
Es tan lindo que se sonroje cuando nos damos la mano.

-Si... se la aprieto un poco.


Llegamos a la casa y como mis padres, Leo y mis primos se iban a encargar
de todo, nosotras nos fuimos a caminar con Gabi, Cris y Henry.
-Nada de perderse por los arbustos- escucho a Gabi decir mientras nos
adelanta y va donde Cris. ''Estúpida'' pienso.
-Ale...- digo nerviosa...

-¿Hum?- despega la vista de un árbol para mirarme.


-Em... - carraspeo- ¿Te... te gusta el paisaje?
-Por supuesto, es lindo, huele bien y estoy contigo.
-Ahaha- sonrío.

-¿Estás bien?
-Me das un beso- digo aprovechando de que mis hermanos se adelantaron.
Ale se detiene de golpe e inclina un poco la cabeza para besarme, luego
sólo es escuchan unos gorjeos de aves y nosotras... y de vez en cuando,
cuando le muerdo el labio a mi novia.
-Me encanta que hagas eso- susurra Ale abrazándome sonriente con los ojos
cerrados.
Suspiro, Ale es tan linda.

-Y a mí me encanta hacerlo.
-Eso lo sé- mueve las cejas traviesa.
-Ya sabes a que me refiero
Se ríe y se adelanta.
-A- Ale...- la sigo.

-¿Si? - me mira con una sonrisa reluciente. Maldita sea Ale, no me mires
así. Me cuesta decirtelo...

-Espérame. – Me quejo.

-Siempre.- Me toma la mano de nuevo.


-Sabes- comenta caminando y viendo unos caballos a lo lejos- Podríamos
tener una mascota.
-¿Y eso?- pregunto dudosa.

-No sé.- Sonríe.

-Pero si no vivimos juntas...-No sé por qué decir eso me produce una


especie de vacío.

-Humm- pone un rostro apagado- Que tal... lunes, miércoles, y viernes


conmigo. Martes y jueves contigo. Un día del fin de semana con cada una.

-Pero yo salgo perdiendo- reclamo.


-Uy, lo descubriste- bromea.
-Hpm- me quejo- es mucha responsabilidad.

-Si puede ser.


-Ya bastante tengo contigo.
-Oye, yo sólo pido amor.- Se queja.

-Pides demasiado- la molesto.

-¡Cómo te atreves!
-Ves, además me reclamas.

-Kate.
-Si.

-Te amo.- Dice roja mirándome a los ojos y luego mirando el camino. La
quedo mirando entre enternecida y ansiosa.

-¡Hey no se atrasen!- pegamos un salto.

-Vamos- me mira sonriente.


Pasamos la tarde con mis hermanitos, luego mis familiares, Bueno Ale es
como es, en mi opinión sólo podría desagradarte si quieres que te
desagrade. Es que no puedo evitar echarle el ojo a ratos, es tan... ella, su
sonrisa es liviana y autentica, incluso cuando me pilla mirándola y enrojece
un poco.

-Ustedes son tal para cual- Dice Gabi comiendo al lado mío.

-¿Eso crees?- le digo. Es broma, estoy segura que sí.


-Sí, deberías verte cuando la miras.

Enrojezco.
-Ah el amor- suspira- Ojalá me resulte

-¿Qué cosa?
-Estoy enamorada- dice soñadora.
-Claro que si – ironizo. ¿Quién rayos aguantaría este infierno de mujer?
-Bueno no. Pero quiero un besito. -Hace un puchero.

-Espera a que se te cure la boca primero enamorada.


-Sí, sí... aunque, las cicatrices son sexys.

-En tus sueños...- Miro a Ale conversar con mis padres.

-¿Qué hablarán?- le susurro a Gabi.


-Escuche algo de matrimonio.
-Pero si a Ale no le gustan esas cosas.
-Sí, debe ser mamá molestando de nuevo. Debe de gustarle Ale... ya sabes...
antes no era así.

-Si. –Comento- Que bueno que le guste, ya sabes...


-Sí, entiendo. No es lo principal pero si es importante. – Dice llevándose
papas a la boca – Sería horrible que se llevarán mal, nuestros padres son
buenos a su manera.- Sentencia.

-Y que lo digas. Para criarnos- me río. –Para criarte.


-Kate- me mira horrible- no te deseo mal, pero si llegas a tener una hija con
Ale, será como su tía.- Dice orgullosa.

-La mando a un internado-me río. – Y para pensar en eso falta tiempo.


- Si... Pero siempre me tienen a mí- me besa la mejilla.

-Argh no te aparezcas tanto.


-No prometo nada. Que hay cuñada- mira a Ale sentarse al lado nuestro con
un vaso de vino.

-Disculpa a mis padres- Digo culpable.


-Ah tranqui, son insistentes pero no pesados. Salvo tu padre hablando de su
escopeta.
Ya va a ver ese. Pienso enojada.
-Aish, a mí me retaron por no controlar la lengua con Henry cerca.- Se
indigna Gabi.

-No destruyas su infancia- bromea Ale.


-No prometo nada- dice mi hermana comiendo.

Cuando regresamos tomamos nuestras cosas y nos despedimos.


-Fue un buen día- dice Ale feliz en el asiento del copiloto- Es una lástima
volver a trabajar.
-Sí, lo pasé muy bien.

-Tus padres se ven muy felices de verte seguido.- sonríe Ale

''Y tú me haces muy feliz a mí'' pienso mirándola de reojo.


Llegamos al edificio, siendo domingo en la noche, esto está muy vacío.

-Ale...

-¿Si?- dice despreocupada yendo hacia el ascensor.


-Yo también te amo.

Alejandra
¿¡Escuche bien!? Me giro tiesa, no sentí ni la cintura.

-¡¿Ah?!

Veo a una Kate nerviosa acariciándose las manos como siempre que está
nerviosa.
Camino hacia ella y quedo a un par de centímetros de su cara.
-¿Podrías repetir lo último por favor? – susurro maravillada, suena tan
hermoso de sus labios que necesito oírlo de nuevo.
-Te amo Alejandra- dice apenas, siento el calor de su cara contra la mía, la
abrazo de golpe y la beso ajena a la penumbra y frialdad del
estacionamiento del edificio. Para mí esto ya es el paraíso.

-Yo también de amo Kate- digo entre besos. Me separo un poco notando sus
brazos en mi cuello. – Si me dices eso es complicado dejarte ir, aunque sea
un rato.

- ¿Entonces... tu apartamento o el mío?- Dice con una sonrisa


acariciándome con su rostro.

Especial: Capítulo de Gabi

A mis 23 primaveras siempre me he tomado las cosas con poca seriedad.


¡Pero hoy!
¡Estoy mentalizada!

Suena la alarma 6:30am


¡Pero no me importa porque ya estoy despierta! Corro a la habitación de mi
mellizo, nosotros tenemos ese vínculo especial, antes de los 4 años éramos
indistinguibles, después me creció más el cabello, y luego él fue
alargándose y yo poniéndome más buena.

Abro la puerta de golpe, Cristian ni se mueve, está más que acostumbrado.


-Hermano menor- digo creída besándole la coronilla.

-Gabi... ¿tú no duermes?


Ahora se queja, siempre fue el primero en apoyarme cuando quería saltar
una cerca e ir a buscar un balón o escalar un árbol, incluso jugábamos con
muñecas, lo compartíamos todo y si nos querían separar llorabamos. Aún le
saco sus polerones, creo que finge que no se entera.

-Jodido Cris, y yo con todo el amor saludándote- hago un puchero


manipulador. Y veo un rollo de corfort en la mesita de noche.
-¿Te masturbaste anoche? Ya veo porque estás tan cansado- pongo cara de
''yo sé lo que haces'' - te la estabas jalando.

-Gabriela, ¡imbécil!- grita colorado- en realidad ayer no me sentía bien.

-Ah, yo si me masturbe.- Cris no se inmuta y sigue durmiendo.


-Bah, yo esperaba una reacción de pervertido.- De todos modos es verdad,
oh querida compañera de electivo, tú, yo y frutillas con crema. Piénsalo. Ok
ni lo estás pensando porque no me conoces, pero yo te amo, te amo desde el
primer momento en que te vi, porque este amor es azul como el mar azul.
-¿Estas tarareando Cristian Castro? - se ríe Cris.

-¡No cállate!- le pego un manotón dejándolo semiconsciente.


Me pongo a pensar, en su silueta, en su sonrisa discreta y perfecta, y esos
ojos. Oh esos ojos bondadosos, ¡es que no puedo dejar de pensar en ti!

Suspiro
-Estoy enamorada- suelto de pronto.

-¿Ah sí?- me pregunta Cris con el mismo interés que pondría Kate en mi
vida privada.

-Si- suspiro por milésima vez- Ella es perfecta.

-¿Ella? - Cris abre los ojos y me mira raro- ¿No que tenías novio?
-¿Cuál? - Cuál...

-Ese de cabello negro y sonrisa de empollón.

-Ah, Guillermo- pienso suspirando de nuevo.- Es tan manejable que me


exita.

-Agrh- dice tapándose de nuevo.


Me río y acaricio el cabello de mi hermanito, le doy otro beso mientras
arruga la nariz, pero se ríe el muy imbécil. Me ama a pesar de mis nulos
defectos.

Bajo y hiervo agua, coloco todo sobre la mesa, inhalo aire matutino.

-¡A DESAYUNAAAAAAAR!
Amo mi trabajo.

Mis padres llegan un poco somnolientos, papá besa mi frente y raspa su


barba mal rasurada en mi cara. Efecto exfoliante digo yo.

Mamá se tira en la silla como una vaca vieja.


-Hola.- Digo para molestarla.
-...La.- dice somnolienta.

Pareciera que no les hace gracia, pero sé les gusta que sea yo quien haga el
desayuno, así ellos tienen menos responsabilidades.

Aunque sólo me encargo del desayuno... Si hiciera comida estarían todos en


urgencias.

-Hola hermana.

Tan bien que habla este mocoso.


-Hola bebé- lo molesto.

-Estoy grande.- Dice en su pijama de dinosaurios, claro que si mocoso, eres


la prueba de que a mis padres no se les apaga la llama de la pasión.

¡PUAJ!

-Baja Cris con cara de anémico.


-¿Iremos juntos a la Universidad?- le pregunto.
-Claro- susurra. Acabo de notar que lleva un libro bajo el brazo.
-¿Y a ti te poseyó Kate o qué? -Sería gracioso imaginármelo como a ella.
Aunque no me haría gracia un librazo de él.
-Tengo prueba, ayer no tenía ánimo.

-Ahm
....

-¿Te pasó a buscar?- dice recargándose en mi hombro cansado mientras


salimos de casa

-Sí, me estas babeando, ya sé que estoy buena, pero... somos hermanos-


pongo rostro de víctima.
-¡No seas idiota! ¿A las cinco?
-No, espera. No sé si salga algo bueno.
-Ah bien, entonces volveré sólo- ahora es Cris haciéndose la víctima.

-Si...

-Se supone que me tendrías lástima.


-No...

Dejamos de caminar.
-¡Eres lo peor!- dice herido.

-¡Tú que no puedes vivir sin tu hermanita!

-No te necesito. -Se va, yo cruzo la calle enojada.


Hasta que...

Retrocedimos nos damos un abrazo y nos vamos cada uno por su lado.
...

Camino por los verdes prados de la Universidad (mentira, sólo es concreto


y baldosas) buscando a mi mejor amiga, ¿está en la biblioteca?, ¿estará
comprando algo? ¿Estará en cuatro en algún baño?
Su nombre es Vanessa, nos conocimos en preparatoria y supimos que
éramos tal para cual, ambas somos buenas, inocentes, tranquilas y ante
todo, muy educadas.
-¡Que hay perra!- Oh, ¡Ahí está!

-¡Mi amooor!- digo feliz abrazándola, nos quedamos así un ratito. Luego
nos ponemos a caminar a la sala.

-Amiga estoy enamorada- sentencio.

-Si claro tú como no - dice separándose de mí con una mirada burlona.


-¿¡Qué acaso nadie sospecha que tengo sentimientos!?
-Bueno, y quién es déjame adivinar- me mira pensativa y su rostro se
ilumina- ¡Alexander!

-¿Y ese quién es?- digo con cara de mierda.


-El castaño con sonrisa de ''buen hombre''- se ríe.

-Ay, es tan caballero, yo sólo quiero que me monte en su...

-No lo digas.
-...Corcel.- La miro impresionada.- ¿qué pensaste?

-Nada.

-¿Pene verdad?
-Noooo- dice

-Pene.- Sentencio.
-Deja de decir pene.
-Pen... ¡Ah! Te la creíste.

-¿y quién es?


-Es... es- enrojezco. - es... una mujer.

-¡Cielo santo!- se pone una mano en el pecho con cara de ''impaktadah'', me


sorprendo- ah ya lo sabía te la creíste.

-Buena jugada- me río- ¿cómo lo sabes? No es como que haga tijeritas en


todos lados.

-¿Las haces?- me mira con curiosidad.

-Soy virgenbiana.
-¿O sea que estás de flexible?
-Dije, ''Me enamoré'' para lo único que seré flexible es para...
-Lo sé. De todos modos ya sé quién es, si no; no sería tu amiga- dice creída
con los ojos cerrados como si portara la verdad del universo. -Es...

-Es...
-¡Charlotte!

-¿Y esa quién es?


-Oh vamos, la rubia del electivo, esa delgadita y muy santa de ojos azules.

-¡¡¡Ella es!!!

-Pero Gabriela...- dice un poco complicada- se ve, muy señorita


tranquilidad... ya sabes, para un terremoto como tú.

-Oh, descuida, me amará, tengo un as bajo la manga... Por cierto, ¿qué


nombre es ese?- digo pensativa- sólo le falta el mayordomo ¿Dónde está
Sebastian?
-Oh bueno... de todos modos a mí me parece que es hetero, aunque también
juraba que tú lo eras ¿Te gustan las rubias?- pregunta caminando al lado.

-No realmente, la vi y mi corazón volvió a latir- digo poética.


-¿Qué antes no latía?
-No jodas el romanticismo Vanessa por dios.
-¿Oye y te gusta la profesora Annie, la de historia?

-Oh, esta buena y su carácter me encanta, Pero es mayor que yo- digo en
seco. Menores es el futuro, ¡menores!

-Oh y te gusta...

-¿Vas a preguntar por cada rubia que conozcas?


-Está bien- hace un puchero. ¿Y yo?- pone pose sexy
-Puaj...
-Gabriela te odio, ¡reconoce que estoy buena!

-...Estas buena.

-Ay Gabi, no ahora quizá cuando esté soltera- bromea.


-Sí, sí...

-¿Y yo?- le pregunto dudosa.

-Eres linda amiga.- Dice abrazándome- pero estás muy pequeña.


-Jódete.- Tiene razón, creo que Charlotte es más alta... ¡Estúpida Gabriela
mamá! ¡Estúpida Kate! Bueno ella no tiene la culpa pero insultarla nunca
está de más. -Ouh- me bajoneo.

-Bueno, así la intimidas menos- me sonríe- con tu personalidad seguro


quedará llorando.

-Me portaré bien- digo sonriente.

-Eso tengo que verlo.- Se ríe y entramos a la sala.


Luego de terminar, nos queda la última clase.

Electivo, clase anexa a la carrera que puedes tomar en cualquier curso.


El soundtrack de misión imposible suena en mi cabeza.

Pero primero a almorzar.


-Te dije que no vengamos al casino, venden pura mierda.- comento
haciendo maña, yo quería un hot dog, no ese puré de carne con verduras y
aspecto sospechoso.
-Ya es hora de que le pongas buenos nutrientes a tu cuerpo, en una de esas
te sale una frase linda al declararte.
-Ejem- carraspeo- Quien fuera tu mamá para tenerte nueve meses adentro.-
Termino en pose de ''ser o no ser''. - Si se juntan mares y ríos, ¿por qué no
se juntan tus genitales con los míos?

-Cerda no repitas esas cosas- se ríe. - Además- se acerca- mira a la entrada.


Me giro y se me detiene el corazón. Ahí está, con unos jeans, y un hermoso
sweater beige con flores. Conversando y sonriendo discretamente... yo
sonrío como perro con rabia, pero ¡Me gustas! Cuando la vi fue el primer
día de electivo, y fue una escena parecida a la de Los Simpsons cuando
Marge llega y Homero la ve, creo que incluso, escuche ''Happy Together''
Ella pasa al lado mío.

¡Y ni siquiera nota que existo!


¡Lloro!

-Amiga te quedaste mirándola como un viejo verde.


-Ahahaha- digo apenada. Me serví ese puré de mierda porque así me siento.

Antes de sentarnos.

-Gabriela, Hola- Ah es Alexander, papacito ven y súbeme el ánimo; dejo mi


bandeja en la mesa.

-Alexander- ¡lloriqueo! Y me recuesto en su pecho para que me abrace, mi


amiga sonríe negando con la cabeza.

-¿Qué ocurre?- pregunta.


Pasa que una mujer no me toma en cuenta y quiero un abrazo y este puré
parece mierda.

-Nada- hago un puchero.- La comida es horrible.

-Ah... sí.
-Bueno, eso es todo- me despego, hay que volver a la realidad, ¡a Gabriela
junior nadie le dice que no!
-Ah- dice sonriente- bueno, iré con los demás- ve al fondo a su grupo de
empollones amigos, incluido Guillermo, chico bien dotado, que nadie se
entere.

Me da un beso en la comisura de la boca y se va sonriente, mientras mi


mirada va a una chica rubia que pasa como si nada con su bandeja y unas
amigas. ¡Justo en este lado del comedor!
Es imposible que no me haya visto.

-Mierda- susurro.

-Por coqueta- dice mi amiga que ya había empezado a comer y nos miraba
como un programa de televisión.

-Le diré que sólo fue cosa de una noche.- bromeo sentándome.
-¿Te acostaste con él?

-No.- Todavía...

-Ahm, - luego de ríe -Le diste una genial primera impresión, ''la chica
mayor con novio''

-Noooo.- Me deprimo, en eso continuo la historia.- Y que no sospecha que


me toco pensando en ella.

Vanessa casi escupe el pure-caca.

-¿Lo haces?- empieza a reírse.- Eres tan... no sé, me alegra de que seamos
amigas, y me recuesta en su pecho.
-Tus pechos son lindos- sentencio- como que siento tranquilidad para hoy.
¿Puedo tocártelas?
-No.

Pongo mala cara.

-Ya vas a querer tocar las mías, ¡y no estaré para ti!


-Ajá - dice más pendiente de ordenar sus cosas- ya es hora de ir a clases.

-¡Ay no que nervios!- dejo salir. Vanessa me mira raro, luego siento su
mano en mi espalda.
-Tranquila, si se da genial, si no, no te quedas con la duda.

-¡Pero quiero que se dé!- lloriqueo.


-No puedes obligarla

-Ah no...- pongo mi mano en mi mentón y me llega un zape.


Entramos a la sala, localizo rápidamente a mi amor, en un extremo de las
mesas de la segunda fila.

-Pssst, ven- Vanessa me mira levantando una ceja hasta que capta y nos
sentamos en la tercera fila detrás de ella.

-Excelente- digo maravillada viendo su linda espalda.


Llega el profesor y aclara que hay que hay que trabajar en grupos. En eso
nos dice simplemente que trabajemos los 6 más cercanos. Pongo cara de
tragedia y felicidad, mi amor se gira con dos amigas más y trago saliva.
Vanessa me da un codazo y nos ordenamos en grupo, también se une un
chico con cara y pinta de drogadicto. Algo en él me simpatiza.

-Bueno, entonces- dice una chica de cabello rojizo.- ¿Nos juntamos dónde?
-Hay que hacer una entrevista además. Agrh, maldito curso.
Yo no, Cristian se dará cuenta.
-Hum, en mi apartamento si quieren. - Vanessa de levanta de hombros.

-Geeenia- canturreo. Chocamos los puños, nos quedan mirando un poco


raro. El chico se ríe.

-Sí, suena bien, hacemos esto luego. - Dice feliz.


Tú convida cannabis.

-Sí, está bien... - dicen ellas.

-¿Entonces el sábado?- dice Charlotte, no lo había notado su voz no es


aguda, es como humm ¿normal?
Miro a Vanessa y ella a mí.
-¿Puedes el viernes?

-No.- La miro, tengo que salir con Kate a sacarle celos a no sé quién.
-El sábado.

-Si.

-Está bien. - dice feliz, el sábado. ¿Quién graba? ¿Quién entrevista?


En eso todos me quedan mirando.

-¿Eh?- digo con tragedia.

-Tú tienes personalidad- dice Bob Marley.


-¿De qué hablas Bob?

-No me llamo Bob. - escucho risitas.


-Estoy de acuerdo con Bob. -Me sigue Vane- siempre le críticas todo al
profe, aunque igual le agradas.
-Cómo no amarme- sentencio feliz.

-Bien, entonces yo grabo- dice Bob.


-Nosotras hacemos las preguntas. -Dice Vanessa. Charlotte y la amiga
pelirroja asienten.

-Yo edito el video- dice la pelinegra de la izquierda con cara de nada.


Aprovechamos la clase para redactarlas, bueno yo no, yo me puse a
molestar a Bob.
-¿Y fumas?

-Pareciera que fumo

-Si Bob- digo recostada en la mesa jugueteando con uno de sus rastas.
-Si- Se ríe.

-¿Y cómo te lavas el pelo? ¿Cuántos fumas al día? ¿Bebes? ¿Eres pacifista
hermano?- lo apunto.

-Gabi deja al chico en paz.- me reta Vanessa rodeando los ojos.


-Pero es simpaticón- Hago un puchero. - Y estoy aburrida.

-Mejor ayúdame con las preguntas, no llevamos nada.

Me acerca una hoja, nuestro trabajo es sobre la realidad de las personas y


como se sienten con su día a día y luego evaluar el sistema de vida actual.
Creo sinceramente que van a haber puros estresados y deprimidos.
-A ver, a ver.- Digo soltando el mechón de mi amigo reggae.

Leo la hoja.

1. ¿Es usted feliz?


2. ¿Se siente conforme con su actual trabajo?

3. ¿Se siente satisfecho con las relaciones que lleva?


4. ...

Suelto una risotada.


-La tres es estúpida. La uno un poquitin. -¿Las hiciste tú?

-No- dice Vane haciendo un facepalm- yo hice la 2.


-Yo hice la 3- dice Charlotte mirándome con odio- y Andrea la 1 ¿En qué te
basas?- me mira horrible.
Vane me mira como si ya no pudiera echarlo más a perder.

Y ahí es cuando mi orgullo ataca.

-Bueno- carraspeo- La 1 suena bonita pero en realidad tendrás a muchas


personas media hora pensando en su vida, es una pregunta compleja para
muchos. La 3 ¿¡es una broma!? Es demasiado personal, tendrás a una tipa
llorándote en el hombro y no faltará el tipo que pensará que le coqueteas. Y
adivina quien hace las preguntas.
-Bueno no parece que tengas problemas con eso.- Charlotte me mira
evaluadora.
-Uuuuh- dice Vanessa provocándome.

-Claro que la tengo- digo enojada- ¡muy el amor de mi vida serás pero es
una entrevista no un programa para encontrar parejas!- La apunto enojada.

-Entonces hace todo tú- dice más enojada.

¡Desgraciada! ¡Me declaré! ¡Y ni cuenta se dio!


-Sin duda será mejor que preguntarle a alguien si se siente satisfecho con
las relaciones que lleva- bromeo.
Charlotte me mira horrible, sale de la sala.

-Amiga, no debiste burlarte- me mira Vanessa, sus amigas me miran como


si fuera lo peor.
-Mierda- digo complicada y salgo también.

-¿Estamos en clases saben?- exclama el profesor enojado de la puerta.


-¡Ya vuelvo!
Veo una cabellera rubia desaparecer camino al baño.

-Hey Hey ¡Espera!- La veo bebiendo agua, me ignora.


-Lo siento, soy muy explosiva.- Me disculpo en la entrada del baño
dándome cuenta que eché todo a perder. Debí haberme quedado callada, así
al menos, no me odiaría.

-La palabra correcta es perdón. No lo siento- dice sin mirarme.

-Pero si fue más tu culpa que mía- razono- Yo sólo me pasé.


Me vuelve a ignorar.

-Está bien, Perdón, no te enojes, si quieres la agregamos y aquí nada pasó.


Me ignora.

-Oh si quieres la borramos.- Frunce el ceño sin mirarme.

-Oh si quieres te ayudo a corregirla.


-Pero si alguien me jode tu responderás- la molesto.- O si me vienen con
posiciones y cosas raras, o si me dicen ''no pero tu podrías ayudarme a
sentirme satisfecho'' o...

Sale rápido me pasa a empujar y choco con la pared.

-Aush.
- Eres desesperante- me mira horrible.- hiperquinética.

-Podrías tener un hijo igual o si quieres podríamos. - muevo las cejas


coqueta, ni que fuera idiota.

-No soy gay.- me mira feo.


-Yo tampoco, tenemos mucho en común- le sonrío mientras caminamos. -
Además estudiamos lo mismo, ¿no serían las mejores conversaciones?
-¿Cómo la de ahora?

-Claro, ¿a mí me divierte a ti no?


-No.

-Oh- me entristezco ¡No decaigas Gabriela! - tienes mucha fuerza, ¿haces


ejercicio?
Me ignora.

-Vamos, aún me duele la espalda, no te cortes, no le contaré a nadie que


eres ruda.
...
-Yo creo que es sexy que seas así.- mascullo.

-Cállate.

-Hey ¡me respondiste!, este es el inicio de una hermosa relación.-


Sentencio.

En eso se ríe y la quedo mirando.


-¿Qué? - dice caminando hacia la sala.

-Te ves linda cuando te ríes.- Me ruborizo.

Me ignora pero no puede ocultar el delicado tono rosa de sus mejillas.


-Es raro recibir cumplidos así de una mujer.

-Te llenaría de cumplidos si quieres.

-Primero aprende a declararte- me molesta entrando a la sala.


-¡Pero se entendió el mensaje!- le grito.

-¿Qué mensaje?- me mira Vanessa cuando entro.


-El de no meterte en conversaciones ajenas AJAJAJA Aush- me sobo la
cabeza.

-Está todo bien- pregunta la amiga pelirroja, Andrea creo.


-Claro, ahora somos amigas- declaro, Charlotte no cambia de expresión.-
Hasta nos pusimos de acuerdo y la cambiamos un poquito, así que ahora es
'' ¿las relaciones que tiene, satisfacen sus necesidades de comunicación?''.

Vanessa y Charlotte me miran.

-Me gusta- dice Bob pensativo.


-Gracias Bob contaba contigo.
-No me llam... ah olvídalo.
-Entonces genial ¿podemos seguir?- pregunta Andrea.

-Claro- dice Charlotte, al menos no se ve enojada, de hecho diría que está


tratando de no sonreír.
...

-Si no fueras tan tú serías una prodigio. - Dice Vanessa cuando salimos.
-Ja Ja lo sé- digo orgullosa de mi misma. Aunque cuando le dije adiós me
ignoró.

-¿Y... como resultó?


-Me dijo que no era gay, que soy desesperante y que aprenda a declararme.

Se ríe.
-No te rías- digo con los ojos vidriosos.

-Gabi tú...
-De verdad me gusta- hago un puchero mirando el asfalto bajo mis pies.
-Lo que tú necesitas es ayuda profesional- bromea abrazándome. - Además
no todo está perdido, la veremos el sábado.
-Ajá- digo no muy convencida de mis capacidades de seducción.

-Por cierto, ¿qué harás el viernes?

-Saldré con Kat y mi cuñada.


-Oh, ¿tienes cuñada?, ¿y cómo es?

-Linda seria la palabra para definirla, por dentro y por fuera- digo feliz.
-¡Eso es genial!

-Si... me alegro mucho por mi hermana, además es cariñosa conmigo.

-Aaaaw- se ríe.- Oh ahí está mi boyfriend.


-Ve, pásalo rico.- Bromeo.

Vanessa se ríe colorada.

-No seas idiota, y que nadie te quite tu confianza, yo creo que si eres linda y
agradable y muy querible. - me da un último abrazo y se va.

-Es verdad...- digo pensándolo bien, sólo no tengo que acobardarme,


tampoco es como que me haya dicho que no quería volver a verme.

Y así pasó lo poco que quedaba de la semana, la saludaba cuando la veía y


me ignoraba, pero... ¡al menos sabe que existo! ¡Porque se esforzó en
ignorarme!

Sábado

Mierda, sólo se me quitó la hinchazón, estuve toda la mañana tratando de


cubrirme la herida del labio, al final llegué a la conclusión de que es mejor
dejarla como está o se iba a inflamar de nuevo. Además, voy tarde.
Llego agitada al apartamento de mi amiga, están todos repartidos en el
living.

-Lo- ¡lo siento!- digo jadeando.

-Llegas agitada y con el labio echo mierda, ¡¿cómo vas a entrevistar así?!-
espeta Vanessa

-Es una herida de guerra no cuchi cuchi- aclaro enojada. Veo a Charlotte
ignorándome magistralmente.

...
-Da igual- me enojo.- ¿Vamos o no?
-Tranquila depredadora.- Bromea Bob.

-Me haces bullying Bob- me quejo jugando con su pelo.


Miro alrededor.

-¿Dónde está la pelinegra con cara de nada?


Andrea de ríe a regañadientes.

-Llega más tarde, ella sólo edita.

-Aaaaahm...
-Entonces ¿a qué grupo nos enfocamos?- Dice Charlotte interrumpiéndome.

-Al trabajador promedio compañera- levanto mi puño izquierdo.

-¿Por qué no a diferentes clases?- me refuta ella desafiante.


-Como tú quieras. - Digo feliz. Vanessa rodea los ojos.
Mientras vamos caminando me dedico a ver el paisaje y corto una flor que
me gustó antes de que alguna vieja reclame. Le toco un codo a Charlotte y
se la alcanzo.
-¿Eh? ¿Qué es esto?
-Vamos, acéptalo- hago un puchero- quiero que tengas algo mío... además
de mi corazón- digo coqueta.

-Argh está bien...- dice tomándola como ''para que sea feliz''
-Creo que tu idea de diferentes clases era mejor que la mía.

-¿Me estás adulando?


-Nop- digo con seguridad- al entrevistar diferentes clases se ven distintas
realidades, además podemos hacer una conclusión basada en la
comparación.

-Sí, eso pensaba.- Dice viendo la flor azul que le regale.- ¿Por qué azul? Se
supone que está en la gama de los colores fríos.
-Pero también representa honestidad, lealtad, armonía y optimismo - me
acaricio el cabello, optimismo te necesito... - y hace juego con tus ojos.
Ella se queda callada y evita mirarme; puede que esté avergonzada, que le
sea indiferente o que esté pensando. Así que prefiero adelantarme.
-Entonces, a quien entrevistamos Bob.

-A tu hermana.

-¿Está por aquí?- digo emocionada buscando a Kate, así le presento a mi


amor.

-Era broma, ¿tienes una hermana?


-Sí, aunque en realidad somos 5 - digo viendo la plaza a lo lejos. Se supone
que allí preguntaremos.
-Woooh- comenta Bob.- No tienes el perfil de la mayor- se ríe.

-Bien pensado, primero está la mayor, el siguiente, yo por supuesto, mi


mellizo y el menor.
-¡¿Tienes un mellizo?!- pregunta Andrea al lado de Charlotte.
-Ajá.-

-Nunca me lo hubiese imaginado- se sorprende- ¿Es cómo tú?- me mira


burlona.

-Sólo físicamente -sospecho que en realidad somos gemelos de tan


parecidos- psicológicamente es más...

-Bueno- termina.
-Eso dicen- arrugo la nariz.- Pero él se muere sin mí.

-Y tú sin él- me molesta Vanessa. - En la escuela te pusiste a llorar porque


quedó en otra sala de clases.
-¡Cállate éramos bebés!

-Fue en el último año de secundaria- levanta una ceja haciendo reír a


Andrea y Charlotte. Genial, mi mejor amiga hace reír a mi novia y yo no.

-Pero es que es mi otra mitad- digo herida- este perfecto cuerpo se formó
junto al de él.

-Cuanta humildad- dice Vane secamente.

Nos ponemos a hacer el trabajo, luego se van ¡Charlotte se despidió de mí!


-No puedes alegrarte porque te dijo adiós. - Dice Vanessa riéndose cuando
suspiré por quinta vez.
-Tú no lo ves.- Digo optimista- Pero hace una semana no sabía que existía y
ahora me odia menos y se despide, ¡soy un alguien en su vida! -Exclamo
feliz.

-Serás un alguien en su vida cuando te bese- me apunta- A menos que esté


experimentando.

-Joder.- Me deprimo de nuevo.

-Además, ¿sabes que tiene 17?


-Ya cumplirá los 18- digo despreocupada, con pelitos no hay delito...
aunque a los rubios no se les vean mucho.

-Sigue siendo algo menor... y tú no serías la madura de la relación...


-¿Es necesario?

-Quizá.
-Ahm, que sea ella- digo feliz. -Quiero un besito

-No gracias.
-De ella idiota.
-Ah.- Se ríe.

Martes

-Espero que nos haya ido bien- digo aburrida en el mesón.


-Tranqui- dice Bob- nos esforzamos.

-Si....
-Hoy haremos el último trabajo, hagan parejas de dos- dice el profe.

-¡Yo con Charlotte!- grito feliz.

-Si sí siéntense juntas, pero no grites- me mira feo, en el fondo el viejo me


agrada.

-¿Qué te hace pensar que trabajaré contigo?- me mira enojada.


-¿Y yo?- dice Vanessa herida.
-Elemental damas- levanto un dedo- Andrea y Victoria trabajan juntas, y tú-
apunto a Vane- trabajas con Bob.

Las amigas de Charlotte asienten conformes, después de todo, ninguna


quería quedar sola o con un extraño, Vane y Bob ya se conocen y es un
sujeto agradable.
Sólo una no quedó feliz

-¡Agrh no puedo creerlo!- dice enojada sentándose a mi lado.


-Oh vamos, puedes aprender mucho de mí- no pienses cochinadas, no
pienses cochinadas, no pienses cochinadas.
-Mmm- me mira con reproche.- Sólo no intentes nada.

-Ooouh- me quejo deprimida.

-¿Ibas a hacerlo?
-Sólo iba a preguntarte más de ti, sé que estas en primero- Digo feliz. -
¿Tienes hermanos?
-Sólo una hermanita- dice sin mirarme.

-¿Y es tan bella como tú?

-No sé si asustarme o tomarlo como un cumplido.


-Tómalo como un cumplido.
-Pues no nos parecemos tanto, tiene el cabello un poco más claro que tú. De
todas formas es lindo.
-¿Y mi cabello? ¿Es lindo?- pregunto curiosa.

-No preguntes esas cosas.- dice sin tomarme atención.


-Mírame.- Digo un poco cabreada, si tan fea no soy.
Me mira enojada frunciendo el ceño. -Sí, está bien.

-¡Wuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuhu!
-¡Señorita fuera de la sala!
-Aish. ¡¡¡Pero ella empezó!!!- apunto a Charlotte que palidece. Se nota que
no está acostumbrada a que la reten.
-¡Las dos afuera ahora!
-¡Yes! - celebro. Salgo con Charlotte que está roja de la vergüenza.
-Te odio- susurra cerrando los ojos y sentándose afuera en el suelo, me
siento al lado.
-Yo no.- Digo feliz.-Así podemos conversar mejor.

-Tú no sientes, no se... ¿vergüenza?


-Hummmm estoy vestida.
-Por suerte.

-Pero por ti me desvisto.- Digo con los ojos brillantes.


-No empieces.
-¿No te da curiosidad?

-Qué cosa- mira su celular.


-Acá no hay pokemones decentes, ya revisé.
Se ríe.

-No era para eso.


-Ahm.
-¿Por qué te gusto?- me mira aburrida guardando el celular e inclinando la
cabeza en sus piernas.
-Eh- digo embobada viendo su perfecto rostro, es tan linda.
-Entonces...
-Bueno, cuando entraste a la sala la primera clase sentí mi corazón
queriendo salirse de mi pecho, recuerdo que ese sweater verde te quedaba
hermoso, perdí el aliento ¡aah! y tu cara de nueva de primero...- digo feliz
suspirando.- claro, me gustas físicamente, ni que fuera idiota. Pero humm,
siempre quise conocerte mejor, además es linda tu forma de ser.
-Pero si sólo te rechazo. - Dice un poco colorada.
-A mí se me hace que no- Me mira enojada- no digo que estés a mis pies ni
nada de eso, pero nunca has herido mis sentimientos diciéndome cosas feas.
Otra lo haría, a pesar de que me insinúo de muchas formas para llamar tu
atención.
-Ahm- susurra mirando sus piernas.
-¿Por qué no me miras?

-Intimidas un poco...
-Si... eso dijo mi amiga.
-Deberías ser más recatada, hasta mis amigas me molestan.

-Oh vamos, de todos modos caminaremos de la manito- bromeo.


Se ríe- ya quisieras.
-Me haría muy feliz.
Me ignora.

-Y...- susurra- ¿Quién te rompió el labio?


- Me puse a pelear fuera de un bar gay con una zorra.- Charlotte me mira
con temor.
-Oye yo no empecé, tenía que defender a mi cuñada.
-¿Tú hermana mayor esta con una mujer?

-Si- sonrío.
-Puede ser que por eso lo tomes tan natural.
-¿Y no lo es?
-Me refiero, a que no es tan común para mí... de repente llegaste, me dejaste
como estúpida y me gritaste que era el amor de tu vida. Fue realmente
vergonzoso.
-Lo siento, mucho amor acumulado- digo coqueta.- Si me das un besito
puede que me calme un poco.
-Buen intento.

-Oh vamos, no se lo contaré a nadie, y está vacío... -miro alrededor, la miro


a los ojos.

-Ya te dije que no soy gay.


-No tienes que serlo. Es sólo un beso y ya.
Me mira pensativa ¡Seguro que buscando escusas!

-Pero...
-Vamos, sólo déjate llevar- digo acercándome levantando un poco la cabeza
para estar cerca de su boca, se queda quieta. - Para mí esto también es
nuevo. - Jadeo sintiendo su respiración, me acerco un poco más cerrando
los ojos y rozo mis labios con los suyos apenas tangiblemente. Acerco mi
mano, siento la suya y me acaricia tímidamente mientras acaricio el dorso
de su mano con mí pulgar, yo muevo los labios muy lento y para mi
sorpresa Charlotte me sigue el ritmo. Estamos así un rato hasta que se
escucha la voz del profesor cerca de la puerta y se aleja rápidamente,
colocando las manos sobre sus piernas.
En eso sale el profesor hijo de la gran puta que me echó a perder el
momento más lindo de mi vida.
-¡¿Qué quieres?!- Digo enojada.

-Cómo que '' ¿qué quiero?'' entren a la sala, espero que hayan aprendido la
lección.

-¿Qué lección?- pregunto confundida. Escucho una risita muda a mi lado.


-Agrh, Sólo entren.
En eso entramos y nos sentamos.
-Buuuh, estaba mejor afuera- hago un puchero. Charlotte enrojece.
-Oye putaza, hay que entregar un informe.- Dice Vane.

-¡Otro más! Agrh.


-Sí, y es harto. Nosotros ya nos pusimos de acuerdo- dice orgullosa, Bob
asiente.- hay que esforzarse, es el último.
Miro a Charlotte.
-¿Mi casa o la tuya?- Muevo las cejas coqueta.

-Eh no sé- dice aún un poco cohibida. - La tuya.


-Oh, está bien- me levanto de hombros.
-Pero no...
-Descuida, entendí el mensaje. -Ella asiente mirando la mesa. - ¿El lunes?

-Sí, está bien, salgo a las 3.


-Yo a las 2, te espero, vivo cerca.- Asiente.
...

Viernes
Luego de eso, ni siquiera me miró. Me ignoro TODA LA PUTA SEMANA
y más encima hoy en el almuerzo estaba muy sonriente abrazando a un
compañero, claro y yo, rogando porque si quiera me mire a los ojos.
-Alexander- digo con angustia.
-¿Si?- me abraza feliz
-Móntame en tu corcel- digo triste viendo a Charlotte sonriente, en eso sus
ojos chocan con los míos y sigue como si nada.
Ignorar, la peor cosa que le puedes hacer a una persona.
-Ahahaha- lloriqueo en el pecho de mi amigo follable.

-¿Qué le pasa?- susurra a Vanessa, esta rodea los ojos


-Ignórala.
-Amigas para que las quiero.- Lloriqueo más.- Hola Bob. - sonrío.
-Eso fue rápido- dicen ambos.
-Sí. Bueno, arriba la vida.- Digo enojada sentándome- Al menos la comida
se ve más digerible que la otra vez ¿Qué hace un chico como tú en un lugar
como este?

-Reparto las instrucciones del trabajo- me da una hoja- sale la letra que se
debe usar en Word, cuantas hojas, introducción, bibliografía y esas cosas.

-¿Puedo repartirlas yo?


-Claro, sólo asegúrate de que todos la reciban.
-Bien- me pongo de pie y voy al grupito de primero.

-No tenía que hacerlo de inmediato- dice Bob en voz baja.


-Déjala, sólo quiere llamar la atención de alguien- Se ríe Vanessa.
-A ver...- Victoria, Andrea y Charlotte. Aw, saco un lápiz y le hago un
corazón a su nombre, y unos dibujitos.
Llego y como la perra populars que soy, paso en medio de los tortolitos que
estaban separándose. -COMPERMISO.
Charlotte me mira horrible.

-Tomen Andi, Vicky- digo sonriente pasándole una hoja a cada una.
Estúpida Andrea, ¡no te rías!
-Ehm tú- digo con desprecio a Charlotte dándole la hoja como si tuviera una
enfermedad altamente infecciosa.
-¿Quién rayos eres tú?- salta el tipo.

-¡Tu madre!- le aplaudo en la cara provocando unas risitas, veo a Vanessa


desternillándose con Bob más al fondo y me voy digna bajo la mirada
enojada de mi amor moviendo el trasero, las caderas y el cabello como si
fuese la mismísima Cleopatra.
-Pero que rayos fue eso- se seguía riendo Vanessa- Oh dios. Eres un caso.
-¡Y ni siquiera repartiste todas las hojas!- se queja Bob comiéndose mi
almuerzo.
-¡Un paso a la vez!- digo enojada.

Lunes
Salgo de clases y me quedo conversando con mi nuevo amigo Bob, que en
realidad se llama Marcelo, pero le queda mejor Bob, así que se jode.
Además tengo que esperar a Charlotte, hoy haremos el trabajo.
-¿Y cómo va tu conquista?- me molesta Bob.
-¿Qué conquista?- digo haciéndome la imbécil.
-Le has dicho como dos semanas a la rubia que es el amor de tu vida. ¿Es
broma?

-¡Ay sí! ¡Era un secreto!- digo pegándole palmadas en el hombro. -Bueno,


no va muy bien que digamos, me odia.

-Yo creo que no.


-¿Y por qué?- lo miro curiosa.
-Por qué cuando las mujeres te rechazan no se cortan en demostrarlo, hay
que ser idiota para no entender, en cambio ella... es como que te deja ser.
-¡Tu entiendes mejor a mi género que yo!- digo lloriqueando. -¿Cómo
alcanzaste ese nivel de sabiduría? o gran gurú- Pregunto intrigada.
-La cannabis.- Bromea.
-Siempre lo supe. Fumemos.

-¿Estás segura? Tu novia se enojará. De hecho, no creo que te espere.


-¿Por qué lo dices?
-Por qué ahí va- apunta a una Charlotte seria que se dirige precisamente al
lado opuesto de mi casa como si nada.
-¡EH tú!- me enojo corriendo hacia ella- ¡Se supone que hoy haremos el
trabajo!

-¿¡Después de lo que hiciste!?- responde enojada.


-Sólo le tomé el pelo a tu novio ¡tranquila Julieta!- espeto. Estoy que le
aplaudo en la cara también a ella, pero creo que ahí si me mandaría al
carajo.

-Eso no es asunto tuyo, y no me llames Julieta.


-Bueno pero ¿vamos?- sonrío.
-Eres... Increíble.

-Gracias.
-Agrh, ya vamos, así salgo rápido de esto.- La miro con el corazón
destrozado, así que no quiere verme...
-Bien- murmuro, frunce los labios y me mira a los ojos.
-Bien.- susurra.

Vamos en silencio hasta que llegamos a casa y entramos.


-Con permiso.- Vaya, mi novia es educada.
-Oh querida, no me dijiste que traerías una amiga.- Sale mamá de la cocina
con... ¡¿Ale?!
-¡AAAALE!- grito feliz abrazándola.
-Claro y a tu madre que le den. - Charlotte se ríe en silencio.
-A sí, ella es Charlotte, vinimos a hacer un trabajo y... se me olvidó avisar.-
Me mira con reproche.
-Descuida- mamá la saluda- estamos acostumbrados a este terremoto.-
Bromea.
-Debe ser difícil- comenta.

-O-oye.- Bah, que se joda. Ale se ríe y la saluda. Cuando mamá no mira me
mueve las cejas y enrojezco.

-¿Y los demás?- pregunto curiosa por mis hermanos, papá trabaja a esta
hora.
-Kate fue a comprar con Henry.
-Ahm, bueno nosotras subimos.
Vamos por las escaleras, antes de ir a mi cuarto sale Cristian.

-¡Mi otra mitad!


-¡Mi otra mitad!
Déjennos, seamos mitad o no nuestro lazo es único y especial.
Charlotte nos mira con curiosidad.

-Hola- dice él feliz.


-A ella es Charlotte, una compañera.
-Hola- dice ella mirándolo y mirándome.- Wow.

-Hahaha si, lo dicen seguido. Un gusto- termina contento, a Cris le


emociona tanto que nos encuentren parecidos...
-Igualmente.
-Oye es mía.- Aunque a Cris le gustan morochas... de todos modos ¡por si
acaso!
-Cómo que tuya- me mira enojada.
-Jah, te llegó - Se ríe Cris- bueno las dejo- y baja las escaleras. Ella sonríe
asintiendo.
-Bueno, pasa.

-Humm- dice nuevamente enojada. Claro, se me olvidaba que era simpática


con todos menos conmigo.
-Está bien que me odies, bueno preferiría que no lo hagas... pero
terminemos el trabajo.
-A eso vengo- levanta una ceja.
-Oh.
-¿Y te sorprendes?

-¿Leíste tu hoja?
-No.- responde. Hago un puchero.
-Muy original los monitos de palo de la mano.- Murmura.

-¡Éramos nosotras!- digo herida. Rodea los ojos


Prendo mi notebook en mi escritorio al lado de Charlotte.
-¿Entonces de qué era?

-¿Que no lo sabes?- levanta una ceja sentada en mi cama.


-Estaba perdida en tus ojos...
-No empieces.

-Agrh ¡Suicidios! -Exclamo enojada


-No era de suicidios.

-Ah, lo siento, me arrastró el sentimiento.


-No seas infantil- me mira feo.
-¡Ese mocoso precoz hijo de puta no es mejor que yo!- me cruzo de brazos.

-No le digas así.


-Uy lo defiende.- Pone los ojos en blanco.
-Matrimonio.- Dice.
-Acepto.

-No idiota, nos tocó escribir sobre matrimonios.


-Ah... soy mayor que tú.- Como que idiota.
-Se nota. ¿Entonces, sobre que temática del matrimonio escribiremos?

-¡Infidelidad!- la miro con odio.


-Basta. Gabriela, yo abrazo a quien yo quiera y él no es mi novio.
-¿Quieres ser mi novia?

-No.
-Abrazadora.- Me enojo.
-Mira quien habla.
-Sólo es un amigo.
-Si claro...
-¿Estás celosa?
-No me interesa.

Esta actitud me está aburriendo.


-¿Te gusto nuestro beso?
-...No.- Dice sin mirarme a los ojos.
-Ya lo sabía, por eso me ignorabas. - Ella no dice nada, ya empezó a mirarse
las piernas. - Nunca me habían dado un beso tan lindo. - Se ruboriza- Besas
bien y eres muy tierna.- Enrojezco- Siempre pienso en ese momento, sentir
tus labios fue un delirio. Lo anhelaba tanto...

Se queda callada y mira a otro lado.


-Yo... - Empieza enrojeciendo.
-Vamos, ¿de verdad no te gustó?- Me giro y me acerco peligrosamente a
ella. Toco el dorso de sus manos apoyadas en el colchón de mi cama con las
mías. Quedamos increíblemente cerca, su respiración choca con la mía.
Lentamente mi rostro acaricia el suyo, nos vamos acercando y nos damos
un beso corto, nos separamos al instante con las respiraciones aceleradas.
-No es justo- jadea agitada con su rostro cerca del mío- Eres tan pesada.
-¿Pero aun así te pongo no?- Digo aireada mirándole la boca y lanzándome
sobre ella.
Quedamos sobre la cama besándonos; sin aguantarme, meto la lengua y me
estremezco al sentir su cuerpo bajo el mío. Ella se pone rojísima y acaricia
mi cintura. En un momento de algo de cordura me alejo un poco para
asegurarme de que en realidad no la estoy obligando por dejarme llevar,
pero no conté con que se acercara y metiera su lengua también. Nos
enfrascamos en un beso muy fogoso.
-Charlotte -suspiro besándole el cuello, maravillándome con su suavidad,
con su calor. Gime tímidamente y me abraza.
-Gabriela...

-No me ignores- suspiro llorosa besando su boca con avidez.


-No lo estoy haciendo.- Susurra con la boca entreabierta.
Oh dios, aquí cerebro entre nos, ¡estoy tan caliente! Me contento con meter
una mano y acariciar su estómago. Estamos así un buen tiempo, hasta que
ya está algo oscuro de hecho.

-Espera- susurra.
-Hum- digo acariciando su mejilla con la mía.
-No sé cuánto ha pasado, pero es tarde.

-Qué digas eso es tan romántico- digo besándole bajo la oreja.


Suelta una risita.
-No pero enserio deja ver la hora.

Las 6pm.
¡Cuánto rato nos hemos estado besando! nos miramos un poco rojas. Se ve
tan linda de acá arriba.
-No vamos a hacer nada si seguimos así... - me mira la boca.- y no avisé
que saldría.
-No...- Digo no captando mucho.
-...

Me acerco de nuevo.
-Y seguimos besándonos.
Dios, ¡soy adicta!
...

-Oye... - susurro sentada en la cama - ¿Podré saludarte?- Digo algo


cohibida.
-Si... sólo no hagas escenas de celos. - Dice bajándose la polera y el
sweater. Que no se queje, a mí me acaricio la parte baja de la espalda, eso es
señal de querer tocar el trasero.
-Entonces no me des razones para estar celosa.- Frunce el ceño enojada.
-No lo eh echo- murmura.-No es que ande con una persona y otra.

Ay yo sí.
¡Pero ya no!
-Em... - Empiezo. Me mira.

-¿De verdad no te gustó el dibujito...?


-Era tierno...- mi rostro se ilumina.- Pero tratarme como a una cualquiera no
ayudo.
-¡Estaba celosa!
-¿Enserio? No me digas. Andrea todavía se ríe, le gustó el apodo...

-¡Ya sabía yo!-Levanto un brazo. Además tienes el don de hacer sentir a


alguien como basura.

-Tu, sentirte basura- Me mira con incredulidad. -Como sea... no eres una
blanca paloma, no soy idiota.

-Bueno tú eres muy amorosa.


-Son mis amigos Gabriela.
-Me encanta que me trates por mi nombre ahora que eres mi novia.- digo
con los ojos brillantes.
-No soy tu novia.

-Tsk, casi.
Niega con la cabeza.
-Sólo... no dejes de darme besitos- confieso, sería tan cruel quitarme
semejante adicción.
...
-No...- Dice roja.- Debería irme... es tarde.

-Tendrás que venir de nuevo- murmuro.


-No hay problema, tu familia es encantadora.
-¿Y yo?- ¡vamos dilo!

-Bueno, tú... eres tú. Pero de verdad vamos a tener que trabajar.
-Bien- digo enfurruñada- yo quería más besos...- murmuro. Sonríe
ruborizada de lo más lindo.
-Entonces... ¿Te gusto?- pregunto dudosa.
Se pone rojísima.

-¡Siii! ¿¡Más o menos de cuándo!?- digo emocionada.


-Más o menos cuando empecé a perder la paciencia.
-¡O sea de inmediato!

-Nunca tan así, sólo déjame digerirlo, hasta a mí me cuesta.


-Oye.
-Es la verdad.
...

Antes de salir.
-¿No...- me mira de reojo dudosa- ¿no te molesta que yo sea menor?
-Eso lo hace más sexy- me muerdo el labio.

-Mejor no sigo preguntando.


La voy a dejar y la abrazo como dos horas a pesar de que esta tiesa, te
acostumbrarás amada mía...
Al día siguiente
Llego a la Universidad.
-¡Amiga que hermosa te ves hoy! ¿Has adelgazado?- La abrazo y beso su
mejilla.
-¿Y tú tuviste noche buena o qué?- Me mira Vanessa. Ojalá...

-Jaja...- la miro sonriente.


-No.- me mira abriendo la boca.- Enserio.
-¡¡Si!! ¡Nos besamos!

...
-AAAAAAAAAH- gritamos ambas.
-No puedo creer que te tomara en cuenta.

-Hey.
-¿Qué?, se veía muy indiferente.
-Pero en el fondo me amaba.
-Eso es mentira- dice una voz atrás. Veo a Charlotte con los brazos cruzados
roja.

-Oh, vamos amor reconócelo- digo sonrojada agitando la mano en el aire.


-No me digas así.
-Awww pero viniste a decirme hola no es así- acaricio su rubia cabellera.-
Me hace muy feliz.
Charlotte me mira, enrojece más si es eso posible, no dice nada y se va.
-¿Eh? ¿La cagué?- pregunto confundida.
-Pobrecita- dice Vane pensativa.- Nah, supongo no está acostumbrada, eres
muy próxima y al parecer ella no.
-Ouh, no quiero que se aleje- me deprimo.
-Vaya, te pegó fuerte el amor.- Dice con una sonrisita. -Bueno si no le
gustaras no se pondría así de roja.
-¿Cierto? ¡Se ve tan linda! - Exclamo con los ojos brillantes.- ¿Qué puedo
hacer para que se sienta cómoda?
-Hum, supongo que se acostumbre a ti, pero eso requiere tiempo...y
paciencia. O podrían pasar más tiempo juntas.

-¡Eso es!- chasqueo los dedos.


Charlotte.
-Aaaagrh, ¡¡porque estoy tan nerviosa!! Tranquilízate, no puedes ponerte
roja cada vez que la vez, sólo es una idiota sin vergüenza. ¡Es estúpido!
¡Sólo te dejaste llevar! No puedo dejar de pensar en lo de ayer... y lo de la
semana pasada. Enrojezco de nuevo. Aunque... me gusta cuando se pone
cursi...
-Hola...- me mira Andrea.- Estás muy roja ¿Qué ocurrió?

-Nada, ¿por qué tendría que pasar algo?


¡Soy muy obvia!
-Eh, ¿estás bien?

-Si- sonrío- lo siento. ¿Estoy bien y tú?


-Bien...
...

-Entonces, ¿cómo les fue ayer?- me mira de reojo.


-... ¿A qué te refieres?
-¿Terminaron el trabajo?

-Eh, por supuesto. Sólo le faltan unos... retoques, así que nos juntaremos de
nuevo. - sonrío convincente. Claro que si ''Re-toques. '' Enrojezco.

-Charlotte estas roja de nuevo, ¿qué ocurrió?


-Nada.
-Vamos -susurra- puedes confiar en mi... no es sorpresa para nadie que le
gustes a esa hiperventilada de cuarto.
-Si- sonrío nerviosa.
-¿Te gusta?
-No...
Desventajas de ver blancucha.

-Estas roja de nuevo. Si te gusta, ¡Vaya no pensé que te iban esas cosas!
-No- digo más agudito.
-Estás acabada. Entonces... ¿Se besaron?
Suspiro, maldita sea.

- Si.
-No hicieron el trabajo verdad.
-No...- miro mis pies. Tengo un problema con mirar a los ojos, me
complica. - Lo siento, no quería mentirte.
-Tranquila, somos amigas.- Dice sonriente.- Y sabía que pasaría algo.
-A ¿sí? ¿Por qué?
-Intuición femenina, y como que la dejabas ''conquistarte''- levanta los
hombros como si fuera obvio.- Además, miraste más de una vez la hoja que
te pasó luego de la escenita esa.
-Ah, see. - digo avergonzada sin mirarla, pensé que nadie se había dado
cuenta...

-Me hace reír- dice como si nada caminando a la sala. -Aunque me cuesta
imaginar su convivencia. ¿Cómo rayos la vas a aguantar?

-No hemos tenido mucha...- De todos modos conmigo no es tan terrible, a


menos que se ponga celosa. Pero es linda a su manera... ¡Ah noo!

-Ya veremos- me mira escrutadora.


Luego de la primera clase tengo libre hasta las 12 y voy a la biblioteca a
buscar un libro para un curso. Me gusta aquí, es silencioso, el suelo esta
alfombrado y hay un pasillo al medio con hileras de libros a los lados,
recuerdo que me enamoré de este lugar cuando nos lo mostraron el primer
día, es acogedor.
Me dirijo al penúltimo de humanismos por el libro, lo saco y me abrazan
por la espalda, suelto un gritito y antes de que me reten abro el libro y me
escondo tras él.
-Tranqui nadie te oyó. - Veo a Gabriela reposar su mejilla en mi espalda.
-¡¡Avisa!! - me enojo, bajo la mirada y veo sus brazos entrelazados en mi
estómago...- ¿Qué haces aquí?- pregunto para ignorar las nuevas
sensaciones.
-Necesitaba verte, hablarte, adorarte, besarte, tocart...

-Ya entendí.
-Uhm- se queja acariciando mi espalda con su mejilla, me ruborizo.
-¿No crees que deberías soltarme?

-¡Jamás!- se espanta.
-No grites, nos retaran.
-¿No estas acostumbrada a que te reten?- me pregunta apoyándose en mi
hombro, miro al lado opuesto.
-No, mis padres casi nunca lo hicieron, mis profesores tampoco... para que
te pregunto a ti.
-A mí me retan toooodo el tiempo, Los profesores, mis padres, mis
hermanos, mi amigos... tú.
-Es... ¡Oye!- Siento su boca en mi mejilla. La miro con reproche y me roba
uno rápido en la boca.- No hay caso- susurro viendo su sonrisa de
suficiencia.

-Resistirse es inútil- me mira con superioridad.- Así de inútil como el libro


que tienes en tu mano.
-¡¿Qué?!
-El ''Psicología de la personalidad'' que te sirve esta en sección salud. Ese
que tienes es más filosófico, lo usarás en tercero.
-Humm se me olvidaba que ya habías pasado por estos cursos.
-Oye, se nota a leguas mi madurez- se enoja y me suelta. Pero me sigue
mirando con los ojos emocionados.

-Oh- no te rías Charlotte... Dejo salir una risita.


-Ah, ¡que linda eres!- Dice feliz, me roba otro beso y se va corriendo.
-¡Señorita no corra!
-¡Voy a llegar tarde!- Me río y voy al mesón más cercano.

A la hora de almuerzo, nos sentamos los de siempre Victoria, Andrea,


Sebastián, Bernardo y yo. Somos amigos desde la primera semana en la
universidad más o menos.

-¡Oush! - quedamos todos mirando a Sebastián que se soba la nuca y se


saca un papelito arrugado.

-¿Quién diablos está tirando proyectiles?- Espeta enojado. Andrea me mira


de reojo y vemos al fondo a Gabriela y Bob (ni idea de si es su nombre)
algo doblados con ataque de risa.
-Estúpida.- Murmuro.
-Aww está celosa- dice Andrea riéndose. La ignoro completamente, tengo
un don para ignorar por cierto, siempre que alguien se me declaraba no le
quedaban dudas de que no tenía interés y me dejaba en paz.
Bueno todos menos una.

Cuando dejo mi plato con el de las demás, le hago una señal a Andrea de
que me acompañe. Me da un poco de vergüenza ir a la mesa de los de
cuarto sola, aunque están todos dispersos conversando en su mundo.
-Gabriela.

Se gira como si no me hubiese visto en todo el día y me sonríe, enrojezco


un poco.
-No vuelvas a hacer eso.
-¿Qué cosa?
-Ya sabes a que me refiero.

-Fue Bob.
-Si claro.- Digo viendo un elástico en su muñeca.
-Es de la buena suerte- se excusa.

-¡Mentirosa! No les tires papeles a mis amigos.


-Sebastián aún se soba la cabeza- repone Andrea. Gabriela se gira
sorprendida como si hubiese visto un fantasma.
-¡¿Qué?! ¿Andi de verdad dijiste ese nombre? - Me mira- ¡¿Es tu
mayordomo?! Vane me debes un billetón.
-Rayos.- Se queja ésta buscando en los bolsillos ¡No pueden ser tan así!
¿De dónde sacó lo del mayordomo?
-No es mi mayordomo, es un amigo.
-Agrh- se queja Gabriela buscando en el bolsillo de su chaqueta.

-Cool- exclama su amiga recibiendo un billete.


-Ves, ahora soy pobre- me mira feo- Me debes una cita y no estaría mal que
me pidas ser tu novia... ah y me compres un helado, de vainilla porque se
parece a ti.
Andrea se ríe bajito.
-Tengo exámenes.- Me excuso. ¡Y ni siquiera sé porque me siento culpable!
-¡Me dijo que si!- celebra.
¿Cómo es que vine a reclamar y terminé aceptando una cita?
-¡Me voy!- me enojo.
-¡Espera! Charlotte- se pone sería- ¿me darías tu número de celular?

-¿Por qué te pones seria?- Esto es raro.


-Contigo soy súper seria- dice seria.
-Se nota... aunque no sé, ¿no me llamaras a las 3 am verdad?

-Como lo supo- se espanta. -Nah, es broma a esa hora estoy durmiendo,


sólo unos mensajes por día. Tampoco quiero agobiarte... tanto. - Sonríe.

-Bien...
-No puedo creerlo.- se ríe Andrea.
-¿Qué cosa?- pregunto mientras caminamos.

-Consiguió tu número y una cita en un santiamén.


-Cierto- me enojo, veo un mensaje ''Te amo *-* ''- Habla demasiado y no
siente vergüenza.
-Estoy sospechando que esa mente inquieta guarda mucha sabiduría- dice
pensativa. - Además... no se ven mal... hacen una parejita entretenida.
Y ahí es cuando la sangre sube a mi cabeza.
-¡No digas eso! ¡Es inquieta, pesada, infantil, sinvergüenza, molestosa!...
-Algo así como lo opuesto a ti. Ya sabemos que no es la madura de la
relación... ¿no has intentado... imponerte un poco?- su nariz... ¿está
sangrando?
-¿Im... imponerme?- me espanto.
-Prueba tomar las riendas a ver qué pasa, yo creo que espera que lo hagas...
Cuéntame todo.
-Y como se supone que hago eso... no es que tenga tanta experiencia como
ella- murmuro.
-Que tal... ¿pídele que te ayude a estudiar?

-No sé... no creo que me deje estudiar.


-Bueno tú ves- hace un puchero.
Al otro día.

-Me... me... ayudas a estudiar.- Digo complicada a Gabriela antes de ir a


almorzar.

-Esperaba que me lo pidieras- exclama.- ¿Ah que hora?


-Después de clases...
-Excelente. - se ruboriza- Nos vemos- y se rasca detrás de la oreja, me
sonríe nerviosa y se va a sentar.
Espera ¿¡Se ruborizó!? eso quiere decir que se avergonzó ¿Y eso por qué?
¡Tengo que averiguarlo! Sería como... el secreto para controlar su carácter o
algo así.
Sorprendentemente nos juntamos, me recomienda un libro, que era el que
necesitaba ayer y me deja estudiar, por mientras me subraya unas cosas y
me lo entrega, quizá es responsable cuando quiere... ¿por algo avanzó de
curso no? la quedo mirando mientras lee. En eso se gira, me sonríe y sigue,
y yo quedo aún más sorprendida.
Espera, estoy sonriendo, que vergüenza...
Cuando terminamos, es tarde. Resoplo agotada pero conforme y satisfecha,
es como cuando tienes muchas responsabilidades, pero las haces bien y
estas preparada.
Vamos a dejar el libro al estante.
-Gracias...- susurro.

Me mira.
-De nada.- me escruta el rostro. Trago saliva y la quedo mirando, me acerco
y ella no se aprovecha ni un poco, es más; se sonroja y me mira expectante.
Me acerco más y la beso.
No es como la vez que nos besamos afuera de la sala; recuerdo que estuve
tan nerviosa que si no me dice que beso bien, pienso que me quedé
congelada mientras el corazón se me salía. Esta vez es un beso seguro y
tranquilo. Al menos hasta la parte en que quiero sentir un poco más y meto
la lengua en su boca, gime tan bonito, que seguimos más rápido y chocamos
con algo.
-Vaya- susurra roja, pegada entre el estante y yo mirándome impresionada.
-Lo... lo siento- digo recuperando la vergüenza.

-No lo sientas.- Dice agitada, suspira y se acerca de nuevo abrazándome del


cuello. Con un poco de... duda, toco sus caderas y la abrazo mientras nos
acercamos y nos besamos de nuevo. Todo mi cuerpo se siente extraño, la
aprieto contra mí y meto la lengua, me estremezco y Gabriela jadea.
Siento mi celular vibrar en mi bolsillo.
-E- espera- digo sin alejarla.

-Sólo contesta- dice sin detenerse.


-Pero... así no puedo.- Me siento algo... húmeda.

-Lo siento- Gabriela se separa roja.


Saco mi celular.
Andrea: ¿Cómo te fue?
Agrh, estúpidaaa.

Charlotte: Bien, hablamos luego.


Andrea: ¿Qué rayos significa eso?
Visto.

Quedo mirando a Gabriela... ella sonríe nerviosa y me observa con los ojos
brillantes, se nota que quiere que yo decida el siguiente movimiento. ¿A
esto se refería Andrea? Debo reconocer que me siento cómoda así... Me
acerco y le doy un beso corto y nuestras manos se entrelazan.
-Deberíamos... parar.

-Sí... ya es tarde. - Me mira sonriente.


-Si...
Nos miramos. Hasta que espabilo y me separo y voy por mis cosas. Claro,
muy besándome escondida y mi mochila al aire.
Nos despedimos un poco cohibidas, pero no puedo evitar llegar sonriente y
decir en mi casa que fue por el estudio, porque entendí todo.
Gabriela

Entro a la casa un poco roja y camino a mi habitación en silencio.


-¿Y tú?- me mira mi mamá como si fuera un fantasma.
-¿Qué yo?- pregunto nerviosa poniéndome muy roja.
-Estás tan callada que me asusta, ¿te duele algo?
El corazón... se me va a salir.

-No.
-Yo sé lo que pasa- Dice Cris sonriente. ¡¡Oh no!!- Esta enam...
-¡Cállate!- Grito pegándole un rodillazo en el estómago y corro a mi
habitación, Cris se queda tirado en el suelo.
Al día siguiente en el almuerzo.

-Ha ahaha hahah haha- Digo con las manos en mis mejillas.
-¡¿Bob que le diste?!- se queja Vanessa.
-¿Qué? ¡Nada! Ya estaba así cuando yo llegué.

En eso miro hacia los de primero y veo a Charlotte mirándome de reojo,


enrojezco y desvío la vista. La miro de nuevo y está conversando con Vicky
ruborizada.

-Estoy tan fall in love- suspiro.


-¿Ayer la ayudaste a estudiar o sólo le hiciste perder el tiempo?
-¡Que te crees!- miro enojada a Vanessa- Claro que la ayudé a estudiar, sus
sueños son mis sueños. - Sentencio feliz.- Y no perdimos el tiempo- suspiro
de nuevo.
-¿Se besaron?
-Jijiji.

-No te rías como estúpida.


-Me besó...- suspiro como la damisela enamorada que soy- ¿puedes creerlo?
-Claro que sí, es decir. Deberías verte.
-Es tan sexy- bromea Bob.
-Oye Bob- lo miro pensativa.- Nunca te había visto antes, ¿eres mi ángel de
la guarda?- Vanessa se ríe.
-Sí, se pasa bien ahí arriba.
-¡Cool!
-Aunque no creo que termines ahí.

-Uh.- me apeno.
-Ya, hablando en serio, estoy en tercero.
-Wooow ¡por eso!, y que haces acá- Lo abrazo- vamos Bob Marcelin,
¡dilo!- Exclamo.
-Es que... me caen bien...

-Aaaaw- decimos con Vane- ya eres del club.


Nos reímos.
Charlotte

Que cariñosa. Pienso.


-¿Estás celosa?- pregunta Andrea mirándome de reojo.
-No, pero... ¿tiene que abrazarse con cualquiera?

-Ay es Bob.- Dice como si nada.- Celosa- tose.


-Claro y yo abracé a Sebastián para su cumpleaños, me hace el escándalo y
la celosa soy yo.
-Pero ella lo reconoce.
-Hmm- digo enojada cruzándome de brazos.

-Por cierto, ¿cómo van con el trabajo?- pregunta Victoria.


-¿Qué trabajo?
-El del electivo. Con Andi lo terminamos- la molesta.
-¡No! se me olvidó. - lo recuerdo.

-Pues suerte porque se entrega el jueves antes de las 10 pm y es miércoles...


Me pongo de pie y voy donde Gabriela, juro que esto es netamente
académico.
-No tenía que ir ahora.- Murmura Victoria.
-Déjala, solo quiere llamar la atención de alguien- bromea Andrea.
-Si claro, Charlotte llamando la atención...
-El amor nos hace hacer cosas que no van con nuestra personalidad- dice
Andrea con los ojos brillantes.- ¡Tú puedes Charlotte! Enséñale a esa quien
manda.

Haré como que no escuché eso.


-Ejem -carraspeo. Estoy al lado de Gabriela abrazada a Bob y al frente de
Vanessa que ya puso cara de tragedia ¿Por qué se espanta? Si a mí no me
importa.
-Oh- me miran. Se sueltan rápido.
-¡No es lo que crees!- dice de golpe.- Él empezó, me obligó, le dije que sólo
tenía ojos para ti.
-Oye.- dice Bob rodeando los ojos. Al parecer ya se acostumbró a ella. -
Sólo fue un abrazo- me mira con una sonrisita de disculpa.
-Ya sé- Digo- Sólo vengo por el trabajo.

Hace un puchero. La miro enojada y me ruborizo.


-¿Qué trabajo?
-El... el del electivo. Ya sabes que no lo hicimos...
-UuuuUuuuh- escucho agudito al lado. Me pongo roja.
-Ah- se pone roja también.- Bueno, eso se entrega... -mira a Vanessa.

-Mañana.
-¡¿Qué?! Bueno hagámoslo hoy.
-Si háganlo- la codea Bob.

-Oye.- se ríe en eso pone cara de pervertida.


-La perdimos.- Dice Vanessa.
-Gabriela concéntrate- vuelve a la realidad.
-Ya hoy, ¿sales a las 4 verdad?

-Si... ¿cómo lo sabes?- en eso enrojece nuevamente de golpe.


-Eh.... ¿Magia?- Me espiaba. Nos miramos, hasta que su seriedad se
rompe.- ¡Esta bien! ¡te miraba en secreto!
Dejo salir una sonrisita de suficiencia.
-Bueno, nos vemos.

-Nos vemos- dice pestañeando coqueta. Me giro y vuelvo a mi mesa.


Gabriela.
-Yo creo que estaba celosa- suelta Vane.

-Jah, ojala.- mascullo-pero no fue muy obvio.


-Sólo tú montas escándalo- me dice- las demás no hacemos eso.
-¿Y qué hacen?

-Nos ponemos más frías y directas.


-¿Y para qué? ¡Una no puede andar adivinando!- Me enojo.
-Suenas como un tío.- se ríe Bob
-Creo que Cristian sacó la parte que entendía eso.- Me quejo.
-Cómo sea, debes hacerla sentir especial, idiota.- Me amenaza Vane.
-¡Pero si lo es!

-Pero no es suficiente- se enoja.- Demuéstraselo.


-Bien, lo haré.
Ahora...
-Noooooo... woman no cry- canto abrazando a Bob. -No woman no cry.- Y
seguimos cantando. Lo mejor es que nos siguen unos de las mesas de al
lado. Vanessa queda con la mano en la frente.
Charlotte.

-¿Y cómo te fue?- pregunta Victoria.


-Bien... también se le había olvidado que teníamos que entregarlo.
-No me refería a eso...
-Entonces a que.- me hago la que no sabe al lado de Andrea.

-Vamos, Char... estabas celosita- me golpea Andrea del hombro.


-No me importa.
-No eres sincera, ni siquiera nos cuentas como te fue en el estudio.

-Pues si estudiamos y aprendí bastante.


-Estaba tan concentrada que me dejo el visto - mira a Victoria moviendo las
cejas.
-Que pesadas.
-Su orgullo no deja que hable el amor.- bromea Andrea.

-Charlotte ya se han... ya sabes... ¿besado?- pregunta Victoria dudosa.


-Eh si...- enrojezco.
-Esa no es la pregunta- salta Andrea.- ¿Cuándo fue la primera vez?

-Humm- miro mis pies.


-Dilo, no te juzgáremos.
-Cuando nos echaron de la clase.- Cierro los ojos.
-¡Qué! Y tú tan enojadita que estabas- me pega un codazo. -Muy que
hacíamos la tarea y ustedes se besuqueaban en secreto.
-Oye, ten piedad- se enoja Victoria. Tiene razón, parezco una frutilla.

-Igual no me lo hubiese imaginado.... Pareciera que de verdad te


desagradaba...
-Ni yo sé, supongo que me llamaba la atención...
-¡¡Escuchaste lo que dijo!! ¡Yo lo escuche!
-¿La mirabas en secreto?

-¡No! sólo ya sabes... siempre discutía con el profe, oh estaba haciendo


alguna estupidez o riéndose, o abrazando a alguien.- Creo que me dejé
llevar.

-Y bien que la mirabas- se espanta Victoria- eres muy sigilosa, no nos


dimos cuenta.

-¿Te molesta?- pregunto sin mirarla. La miro de reojo.


-Nah, bueno tenía una visión diferente, ya sabes, ¿niñas más niños? Pero tú
y ella son como cualquiera... me acostumbraré.
-Ah, bueno. Suena bien.- Tiene razón, creo que yo también lo pensaba así...
si lo hubiese pensado.
-¿Y a ti?- miro a Andrea.
-Nah.
-Que light- me río.
-Alguien tiene que serlo- sonríe- y mi hermano es gay.

-Ah...- con razón...


-Sí, realmente no fue gran sorpresa- se ríe. -Tú me sorprendes más- me
apunta.
-No molestes...
Gabriela.
¡Aish tuve que esperarla dos horas!
-¿Te hice esperar mucho?- veo la perfección echa mujer preguntarme de
pie.
-No.
-Ah, bien.

¡Me levanto con el culo plano de tanto esperar! ¡Pero mi amor lo vale!
¡Insisto! ¡Lo bueno se hace esperar!

-Que ves...- pregunta roja.


-Lo hermosa que eres- digo coqueta.
-¿No te cansas de decir esas cosas? - murmura ruborizada mientras
caminamos.
-Me cansaría si significase algún esfuerzo, pero me sale del alma. - se puso
roja, hahaha punto para mí.

-Oh espera. -Saco mi celular.


-¿Qué ocurre?
-Nada, avisaba.
-Estamos como a 10 minutos- se burla.
-Oye, de a poco- me ''enojo'' -Te conquistaré, ya verás.- Digo desafiante.

Me ignora.
Condenada Charlotte, te amo. No hay nada más difícil que vivir sin ti
...

-Bueno ahora sí que sí- bromeo.- Hagamos esto rápido.


-Hagámoslo bien- se enoja.
-Bueno ya que insistes- me pongo roja.

-El trabajo.
-Ah.- Señorita responsable, feliz hago este curso de nuevo para sólo verla.
3 horas después.

-¡¡Por fin!!- lloro con el humo saliéndome de la cabeza.


-Si- suspira Charlotte - eso nos pasa por estar a última hora.
-Sólo es un ramo cualquiera, un simple electivo. -Digo orgullosa.
-Que hay que aprobar de todas formas.

-Señorita responsabilidad.
-Señorita irresponsable.
-Me encantas- suspiro, abro el cajón y saco una flor amarilla.- Ten, ahora es
un color cálido- suspiro más.
-Gra... gracias- dice avergonzada- no tenías que hacerlo.

-Si tenía.
-¿Por qué?
-Porque me gustas mucho, además es Alegre, impulsivo como nuestros
besos, y sigue el optimismo presente. Bueno así brillante, porque es un
color delicado... Y también se parece a ti- me ruborizo.

-Amarillo y azul- dice con una risita.


-Si...- suspiro encantada mirándola, en eso la gira y me mira a los ojos.
-¿Quieres?... ¿Quieres que estemos juntas un rato? Ya sabes...
-Sí, entiendo- digo de inmediato poniéndome de pie y recostándome al lado,
ella también se recuesta, la abrazo y beso su cabello.

-Tú... ¿estas con alguien más?- pregunta. Abro los ojos de golpe.
-¿Qué? ¡Pero si estoy contigo!- me espanto mirándola.
-Oh lo siento, no soy buena haciendo preguntas.
-Sí, lo noté el primer trabajo... - la molesto, me mira feo.- Es broma, pero...
si es la pregunta que creo que es... ahora no tengo ojos para nadie más.
Aunque si... tuve cosas pasajeras con otros, diversión solamente.
-¿Haces esas cosas por diversión?

-Las hacia.- Le aclaro- ¿Acaso no lo has hecho?- bromeo.


-Tú... fuiste mi primer beso.
Mi cara se deforma a una ''impaktadah'', la miro, pestañeo, no me lo puedo
creer.
1 minuto después.

-Oye ¡dime algo!- me mueve el hombro.


-¿Es enserio?- no le creo, ¡pero si está tan buena!
-Si... - Nos miramos.
-Perdón- hago un puchero.
-¿Por qué?
-Quizá no era el primer beso que esperabas.

-Pero... fue muy lindo- se ruboriza- no me sentí en desventaja... sólo, muy


nerviosa y- se pone rojísima- fue tierno.

-Uuuf- resoplo. - Pudiste habérmelo dicho.- enserio, pude haber tenido más
tacto.

-Pero si sólo hablas- sonríe.


-Sí- me río.- Pero si hablas tú yo te escucho- La acerco más a mí.
-O sea que tengo toda tu atención- me mira expectante.

-Toda- la acerco tanto que su respiración choca con la mía, choco mi nariz
con la suya- toda, toda mi atención.- Digo acariciando nuestras narices, se
ríe.
-¿Vas a besarme o no?

Me río traviesa, me acerco y la beso delicadamente, me alejo un poco y


Charlotte me sigue hasta que acaricio su mejilla.
-Bueno eso no más para que no te traumes.
-Pero... ¡si ya nos hemos besado!
Charlotte

-Oh, eres una fogosa. - Me molesta la pesada.


-No es justo.
-¿y que harás?- juguetea recostada en la almohada con una risita. Ah ya
entiendo, quiere que se lo de yo, bien si eso quieres...
Me acerco con la boca cosquilleante y anhelante por más, me responde el
beso de inmediato y me acaricia la mejilla, toco su cintura tímidamente, se
siente bien, pero me pone nerviosa hacerlo. Hasta que en un impulso la
acaricio bajo la ropa y nuestro beso aumenta de velocidad. Cuando no sé
muy bien si le moleste que me ponga muy encima suyo baja su mano y de
un empujoncito mi cuerpo esta sobre el de ella, jadeo en su boca y como
respuesta mete su lengua, empezamos a juguetear con ellas y cada vez mi
cuerpo se va calentando más, en un momento me dejo llevar... y sin
pensarlo estoy besándole el cuello.
-Ah Charlotte- suspira entreabriendo la boca y acariciando mi cabello. Sus
lindos gemidos me hacen sentir más segura, y más... deseosa. Hasta que
acariciar su estómago y su vientre no es suficiente y muerdo su cuello.
-¡Ah!- grita despacito, la miro colorada.
-Lo siento.

Parpadea.
-Eh, pero si estaba rico- enrojecemos.
Me mira un rato.

-Quédate- suspira desde abajo y se acerca y me da un besito, me mira.


-No sé...- tengo miedo y a la vez quiero.
-No te haré nada. Sólo quiero abrazarte, tenerte harto rato conmigo, a
solas.- Me dejo caer sobre ella y me abraza.
-Tendría que ir a mi casa, mañana hay clases...

-Diles que nos queda mucho trabajo- me acaricia el cabello- si quieres te


acompaño. -Sonrío.

-A diferencia de ti, mis padres tienen absoluta confianza en mí.


- Ay si.- se ''enoja''- los míos también.
-No te creo.

-Bueno no, una vez cuando tenía 17 llame a mi madre para alcanzar a
terminar un trabajo.
-¿Y qué dijo?
-Que no beba tanto- Me río - De la impresión se me cayó la cerveza. - Me
río más.
-¿Y tú no bebes?- pregunta acariciándome la espalda.
-No me gusta mucho.- Susurro oliéndola. - Aunque eh ido a un par de
fiestas. - Me levanto.
-¡Oye! -reclama Gabriela estirando los brazos como bebé desamparado.

Es linda...
- Bueno, voy y vuelvo- digo mirando la puerta.
-Espera, ¿vives lejos?

-No, tomo autobús y ya.


Por suerte mis padres no pusieron en duda nada, a pesar de que me sentí
algo nerviosa, aunque el hecho de ir a quedarme con una compañera de
carrera no es mentira y nada de lo que dije.

Gabriela.
-Vuelve, que sin ti, la vida se me va- canturreo en la entrada de mi casa Y
me tiro a la pena recostada en la puerta, sáquenme cuando lleguen las
moscas.

-Ya volví.- Abro los ojos de golpe, mi corazón comienza a latir, mi sangre a
circular y las moscas se van.
-¡Pensé que nunca más te volvería a ver!- lloro abrazándola. - Fue una
eternidad.
-Fueron 40 minutos...
Me separo.

-1 segundo sin ti, es una eternidad- recito. Enrojece.


-Bueno ya estoy aquí.- murmura sin mirarme. - Si quieres podríamos
mejorar el trabajo.
-¿¡Qué!?- ¡A nadie le importa el trabajo con semejante mujer delante!
-Yo sólo decía.

Después vamos a comer, lo bueno es que mi familia es muy integrativa,


aunque sólo estaban mamá, Cristian y Henry. Papá trabaja, Leo no vive
aquí, Kate debe estar reproduciéndose y mamá trabaja en la mañana,
Cristian es un flojo (no mentira) y Henry, un bebé, así que llega aquí con
mamá. Además mi amor es tan cortés...
- Tu hermano y tú se parecen mucho a tu mamá-me dice sentada en mi
cama, me siento en el respaldo. - Pero tu hermanito es distinto.
-Es que es adoptado.
-¿Enserio?
-No - me río. - Cuando veas a mi papá y mi hermana mayor sabrás porque
es así, son iguales.

-Qué lindo- sonríe en eso enrojece porque la acerco a mí y me quedo


sentada con ella entre mis piernas y su espalda apoyada en mí.

-Tú eres linda- susurro en su oreja- Me alegra que te quedaras, gracias- digo
encerrando mis brazos en su estómago.

-Ah... no importa.- jajaja siento su calor, es tan linda. - Beso su mejilla.


-Háblame más de ti - susurra.
-Bueno... tengo 23, mido 1.57, nací prematura por culpa de Cristian- se ríe-
me llamo como mi mamá, soy Aries, mis medidas son...
-Gracias- dice burlona.

-Oye, era la mejor parte.


-No soy muy fán de los horóscopos, pero tu signo tiene fama de impulsivo.-
Comenta mientras acaricio su mejilla con la mía.
-Y de fuego grr.- Se ruboriza.- ¿Y tú?
-Pues... soy acuario- ¡con razón!- mido 1.62 - ¡Joder!-tengo 17 - ¡La
policía!- no nací prematura- sonríe, awww- y tengo una hermana de 10
años.
-Ooow- comento feliz apretándola un poco. -Espera, nos llevamos por 6
años.- ¿Por qué había calculado 5?
-Si- se gira y me mira- ¿No te da vergüenza?

-Ahora que lo dices... No. - Le robo un beso. Sonríe y me acerco de nuevo,


y nos damos un beso como el de la primera vez. Nos alejamos.
-Me encantan tus besos- lloro de amor.
-No exageres, seguro has dado mejores.
-¡Qué! ¡No! además no era nada serio lo prometo, mi corazón late por ti-
lloro más.- Lo juro- ¡creedle a esta Gabi enamorada!
-Oh, bueno- enrojece y me acaricia las manos.

-Y tú...- pregunto un poco descolocada- de verdad no habías tenido... ¿nada


cercano? -¡Es que no me lo puedo creer! ¡Yo a los 16 años era toda una roba
besitos!

-No...- me mira, y desvía la vista rápido. Cualquiera diría que miente, pero
yo sé que mi chica es así. - No tengo problemas en hacer amigos y amigas,
pero en relaciones soy algo más... reservada y no me llamaba la atención.
¡Dijo llamaba! ¡Apuesto a que no se dio cuenta! Aaw ¡te amo!

-Oh, ¿y ninguno de los imbéciles desgraciados que se te declararon te


gustaba un poco?- si dice que si lo busco y lo mato.

No mentira. O tal vez no...


-No- dice rodeando los ojos por mis insultos.- Uno que otro era un amigo
pero no. Además no insistían por suerte.
-Es que ignoras de puta madre- dejo salir.

-Sí, es mi don- bromea mirándome con malicia.


-¡¿Lo hacías a propósito?!
-Es que estaba muy nerviosa, sobre todo después de... la clase en que nos
besamos.
-Ah, se sintió como un primer beso hasta para mí- Digo en las nubes.- No
tomes a ninguno en cuenta, malditos - me enojo.
-Entonces tu tampoco.- Uh, se rebeló.

-No sé de qué hablas.


-Abrazas como damisela en peligro.
-Bueno ya, está bien.- Buuuh, en eso se prende una ampolleta sobre mi
cabeza, o así me la imagino.- Pero te abrazaré a ti.- La aprieto contra mí.
-Y no llegues con el labio roto.

-Oye, no fue por un beso.


-Ni te pongas coqueta.
-O... ¡oye!

-Ni seas tan sociable. -¡He liberado a un monstruo!


-Claro que no, te prometo que es sólo mi forma de ser- la miro a los ojos,
recuerdo las palabras de Vane...no permitiré que se sienta insegura.
-Me gustas- me declaro por enésima vez.- Mucho. No debes sentir ningún
tipo de inseguridad, pienso todo el día en ti, desde el primer momento en
que te vi- hago un puchero, me mira a los ojos, que lindos ojitos.- Voy
enserio contigo - enrojezco. ¡Casémonos ya y tengamos 10 hijitos rubios!
-Gabriela...- susurra.
-También puedes decirme Gabi, o mi amor, o corazón. No gorda, me
enojaré.- Sonríe.
-Ga... Gabi- Aaaaw y se gira hacia mí y me quedo mirándola, cuando se
pone así me deja a su merced. Coloca su mano en mi cadera y me ruborizo,
se acerca y me da un lindo besito que sólo puedo seguir, su cuerpo se
recuesta sobre el mío y le acaricio su rubio cabello.

...
...
Charlotte.
-Ah... deberíamos... dormir...- digo con el cuerpo caliente mientras Gabriela
me besa el cuello.

-Oh lo siento- jadea y se separa un poco.- Jeje estas despeinadita- sonríe


sentándose en la cama y la miro con las mejillas sonrojadas producto de
nuestra tarde... acalorada.
-Pero si tú me despeinaste.

-No me arrepiento de nada- me mira coqueta.- Es mi signo de fuego-


bromea- aunque tú no te quedas atrás.- Enrojezco. ¡Me da vergüenza
reconocerlo!

-¡Iré al baño!
-No eres sincera- dice riéndose y la dejo sola mientras agarro mi cepillo y
me preparo para dormir.
Gabriela
Esto es el paraíso, ¡yo siempre lo supe! Sabía que el amor de mi vida daría
semejantes besos- me recuesto en la cama y sonrío traviesa. En eso llega,
me mira y luego sigue con lo suyo. ¡Pero que linda!
-Oye tu pijama es muy bonito.- Digo viendo su pantalón a cuadros verde y
celeste, bastante sobrio, yo esperaba uno de barbies o que se yo.
-Gracias- me mira- ¿y tú que usas?
Frunzo el ceño.

-¿Usar?
-Sí, ¡que usas de pijama!- me mira enojada. HAHAHA
-Ropa interior y polera.- Enrojece de golpe.- Es broma, uso un short.- me
río. Aww ¡le da cosita verme en paños menores!
-No tengo problema en vestirme al frent.- Sale del cuarto y cierra la puerta
de golpe.
-¡Aguafiestas!- grito, me visto de mal humor.

-Ya - salgo ''herida'' del dormitorio a lavarme los dientes mientras ella entra
ignorándome. Mientras camino sale Cristian y me sonríe con su cepillo.

-Tranquilo no te voy a cambiar- lo molesto.


-¡Sólo fue coincidencia!
-Ya.- Lo acerco y beso su sien.- Te amo- recuesto su cabeza en mi pecho- ya
ya- lo consuelo.
-¡Idiota!- se enoja y me voy riendo y corriendo al baño. De todos modos lo
espero y nos lavamos los dientes.
-¿Entonces cómo va todo?- dice mientras nos cepillamos.

-¡¡Excelente!!- sonrío.- Pero tu lugar es irremplazable, ¿Lo sabes verdad?


Eres mi mitad.
-Si- dice ocultando su emoción. Estúpido Cristian ¿¡Cómo lo voy a
cambiar!?
- Aunque me sorprende que te soporte.
-Oye. ¿Qué nadie me tiene paciencia? ...me tranquilizo con ella.- Un poco...

-Ah, ¿algo así como tu cable a tierra?


-¿¡Por qué todos saben más de estas cosas que yo!?- me enojo.- Primero
Vanessa, luego Bob, Tú, ¡apuesto a que Henry me da una lección de vida!
-¿Bob?
-Se parece- me levanto de hombros.

-Ah. De todos modos así es como eres.- Dice serio y se enjuaga.


-Trato de aprender- gimoteo.
-Lo harás bien... se besuquea contigo no- mueve las cejas- estas despeinada.
- me sonrojo.
-Cállate- Me enjuago.- Buenas noches, gracias por la fe, eres el único- lo
abrazo.
-Para eso soy tu mitad.- Me abraza y voy a mi pieza.

¡Esta visión es hermosa! Me espera una rubia sexy recostada en mi cama.


-¿Qué piensas?- me mira desconfiada mientras revisa su celular.
-En que te ves hermosa en mi cama.
-...

-No me ignores.
-...
-¡Oye!- se ríe.
-Sólo ven.
-Oooh si eso es lo que quieres- digo y me acuesto al lado y la abrazo.
-Buenas noches- susurra, creo que ese tonito lo guardaré en mí para
siempre.

-Buenas noches - digo feliz, la miro y sonríe nerviosa. Me acerco y le doy


un besito, nos miramos, apago la luz y nos ponemos a dormir.

Al día siguiente 6.20 am


Despierto sintiendo un cuerpo acurrucado y calentito cerca de mí, veo sus
pestañas rubias y muero de amor, me parece que sólo usa un brillo labial, y
la hace ver tan sexy y natural...

Acaricio su rostro y junto mi boca con la suya aprovechando que está con la
guardia baja ¡No se tiene estas oportunidades todos los días!
En eso hace un ruidito y me mira con los ojos algo entrecerrados.
-Hiperquinética.
-Pero - susurro- sólo fue un besito.

-Aprovechada.
Pongo cara de pena viendo cómo se vuelve a dormir y toma mi mano, me
emociono tanto que me acurruco con ella beso su cabello y cierro los ojos.
Después de todo, se nota que ella no es tan apegada a la gente como yo,
quizá su familia sea menos próxima que la mía. Así que cualquier muestra
de afecto de ella para mí es muy importante.
7.50am

-¡Todo es tu culpa!- exclama mientras caminamos casi a trote con el


estómago vacío.

-¡Pero tú me coqueteas semi dormida! ¡No pude dejar la cama!- si señores,


nos quedamos dormidas y vamos justo. ¡Pero no me importa nada vieja, no
me arrepiento de nada!

-¡Eso no es verdad!- dice sin mirarme.


-¡Sólo di que me amas y ya!- me enojo al lado.
-No- susurra.
-¡Espera!- me detengo
-¿Qué? ¿Olvidaste algo?

-Quiero un beso.
-¡Agrh Gabriela!- sigue caminando.
-Me lo darás igual - mascullo. Sé a qué horas vas al baño, a la biblioteca,
donde duermes, lo que comes. Ok no.
Llegamos a la entrada de la universidad.

-¡Charlotte primera vez que llegas tarde!- veo a sus amigas de pie cerca de
la entrada- ¿Gabriela?

La quedan mirando con la boca abierta.


-Así es- gimoteo- abusó de mí.
-¡Cállate! es mentira. Puedo explicarlo.

-Ah pero anoche.- murmuro.


Me ignora.
-Es que... bueno si dormimos juntas pero no... hicimos...eso.- Dice
complicada, abren más la boca.
-No lo hicimos- sentencio- pero besa de puta madre.

-No me ayudes.
-Llegaremos tarde- exclamo.
-¡Oh cierto!- dice Vicky.

-Aún no te has salvado - la mira Andi.


La miro coqueta.
-Nos vemos- me sonríe ruborizada.
-Adiós hermosa- digo volando.

....
Almuerzo.
Por fin algo decente en este casino del diablo, papas fritas con pollo. Oh si,
¡mi cuerpo necesita esto! Y ropa interior seca... ay Charlotte.
-¿Entonces terminaron el trabajo?- me dice Vane comiendo su espagueti.
-¡Claro que sí! Y conversamos, nos hicimos cariñito- digo feliz.
-Ooow, me cuesta creer que lo consiguieras.
-Mis dotes de conquista- bromeo- ya verás que viene y me declara su amor.

-¡Eres una idiota!- llega Charlotte enojada. Vane se ríe.


-Si te vienen a contar, cositas malas de mí...- empiezo.
-Agh no cantes.- Se sienta al lado. Se baja el cuello del sweater y se deja
ver una manchita roja.- Se tapa rápido. -Vane silba.
-Wow Gabriela, contrólate.- ¡¿Es mi culpa que su cuello sea tan delicioso?!
Pero no contabas con mi astucia amada mía, que inocente ya no eres.
-Ejem. -Digo, cierro los ojos con superioridad, me miran ambas, acomodo
mi largo cabello detrás de la oreja y muestro parte de una mordida, y un
pequeño manchón rojo.
-Quien lo diría- la apunta Vanesa, mi amor parece un fósforo jajaja. - Eres
toda una fiera.
-A mí no me molesta- la abrazo- puedes marcarme cuando quieras- junto mi
mejilla con la suya, además mi piel ayuda mucho.-Soy toda tuya.
-Que entregada- dice Vanessa.
-Pero obvio.
-Gabi- escucho una voz, ah Alexander... Sonrío como siempre hasta que
siento que Charlotte está pendiente de mis movimientos ¡¿Qué parte de ''soy
toda tuya'' no entendió?!
Me pongo de pie.
-¡Que hay compadre!- digo golpeándole la espalda, queda confundido y me
sonríe -Sólo pasaba a saludar-murmura y va a sentarse.

-Ves- digo dejándome caer en las piernas de mi dama. Vanessa se ríe.


Maldita. ¡Apóyame!

Cuando pienso que me va a empujar me mira y sus comisuras se elevan, la


miro embelesada.

-¿Char irás con nosotras o te quedas con tu novia?- pregunta Andi.


-Ah eem- me mira dudosa. Uy ¡no lo negó!
-Ve. - pestañeo coqueta- te miraré igual- pestañeo más.

-Que miedo- sonríe.


-Ah el amor- suspira Vane terminando de comer
-¡Oye espérame!- me siento al lado.
-Adiós- dice mientras se levanta y rosa su mano con la mía.

-Adiós amor- suspiro.

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