Arquitrave 3
Arquitrave 3
2
del gran mundo—, y la nariz acusadamente respingona
sobre un pequeño bigote retocado... Daba la impresión de
precavido, de encogido por dentro, pero con la apariencia
de alguien que establece distancias... No hablaba nunca
de literatura y abominaba de las penas de café. Prefería
pasar por fútil y dar a la elección de una corbata, o a la
preferencia por alguna star de moda, el carácter de se-
riedad suma, que otros conceden, con exclusividad, a las
tareas del intelecto. Llegaba por esos vericuetos, a negar
a Tolstoi y a declarar que solo le interesaban las correrías
del que iba a convertirse, por independencia de criterio
—o eso nos pareció entonces—, de rey de Inglaterra, en
Duque de Windsor.
3
prende por su exquisita maestría; la juventud, «momento
en que descubre la pasión y se descubre a si mismo»; la
madurez, «que se inicia como una contemplación de los
poderes terrenales y termina en una meditación sobre las
obras humanas y la vejez», la voz mas real y amarga.
Las primeras poesías de Cernuda están pobladas de som-
bras, fantasmas e intuiciones con aleteos de seres inmate-
riales, aéreos, ligeros, delgados en su espíritu y concreción.
Poesía que no dejara de ser la voz de un solitario, uno entre
el universo. Abandonado por la familia y los hombres, de-
testando al Otro, el poeta curará sus heridas mediante el
rescate de lo olvidado, que al tomar cuerpo en el poema,
dejara vacía su alma, librándola incluso del olvido mismo.
En ellos alguien se aleja, escapa, huye, deserta y vuela en-
tre hojas, fuerzas naturales, brisas, plumas, testimoniando
el paso del tiempo, la mudanza de los cuerpos y las almas,
la caducidad de la vida, el envejecimiento, la corrupción
y la muerte. El poeta, ansia misma de eternidad, constata
que el tiempo es su verdugo y el ejercicio de la poesía, una
lucha por no morir, por arrebatar a la muerte la belleza,
el amor y los deseos.
A partir de Los placeres prohibidos la voz y los asuntos
de su poesía se acendran con el descubrimiento del Su-
rrealismo y la moral gideana. Cernuda encontró en el mo-
vimiento de vanguardia francés un camino para negar las
opresivas tradiciones culturales y poéticas de Occidente y
en Gide, a quien leyó también por sugerencia de su maestro
Salinas, la posibilidad de aceptar su homosexualidad, no
como un mal o un pecado, sino como otro de los cuerpos
del amor. Su lenguaje adquiere otras dimensiones, se hace
irónico y amargo, hablando, desde un escenario urbano,
mediocre y sin rostro, de las degradaciones del exilio y del
cansancio y el asco de vivir. Fue entonces cuando escribió
sus mejores poemas, como Soliloquio del farero, La gloria
del poeta, Dans ma peniche, Lamento y esperanza, Niño
4
muerto o Impresión de destierro, cuyo tono surgirá a través
de los anos y el decaimiento, otra vez, en La familia, A un
poeta futuro, Birds in the night y A sus paisanos.
5
Luis Cernuda
A un poeta futuro
No conozco a los hombres. Años llevo
De buscarles y huirles sin remedio.
¿No les comprendo?¿O acaso les comprendo
Demasiado? Antes que en estas formas
Evidentes, de brusca carne y hueso,
Subitamente rotas por un resorte debil
Si alguien apasionado les allega,
Muertos en la leyenda les comprendo
Mejor. Y regreso de ellos a los vivos ,
Fortalecido amigo solitario,
Como quien va del manantial latente
Al rio que sin pulso desemboca.
No comprendo a los rios. Con prisa errante pasan
Desde la fuente al mar, en ocio atareado,
Llenos de su importancia, bien fabril o agrícola;
La fuente, que es promesa, el mar solo la cumple,
El multiforme mar, incierto y sempiterno.
Como en fuente lejana, en el futuro
Duermen las formas posibles de la vida
En un sueño sin sueños, nulas e inconscientes,
Prontas a reflejar la idea de los dioses.
Y entre los seres que seran un dia
Suenas tu sueño, mi imposible amigo.
No comprendo a los hombres. Mas algo en mi responde
Que te comprendería, lo mismo que comprendo
Los animales, las hojas y las piedras,
Companeros de siempre silenciosos y fieles.
Todo es cuestion de tiempo en esta vida,
Un tiempo cuyo ritmo no se acuerda,
Por largo y vasto, al otro pobre ritmo
De nuestro tiempo humano corto y débil.
Si el tiempo de los hombres y el tiempo de los dioses
6
Fuera uno, esta nota que en mi inaugura el ritmo,
Unida con la tuya se acordaría en cadencia,
No callando sin eco entre el mudo auditorio.
Mas no me cuido de ser desconocido
En medio de estos cuerpos casi contemporáneos,
Vivos de modo diferente al de mi cuerpo
De tierra loca que pugna por ser ala
Y alcanzar aquel muro del espacio
Separando mis años de los tuyos futuros.
Solo quiero mi brazo sobre otro brazo amigo,
Que otros ojos compartan lo que miran los míos.
Aunque tu no sabrás con cuanto amor hoy busco
Por ese abismo blanco del tiempo venidero
La sombra de tu alma, para aprender de ella
A ordenar mi pasión según nueva medida.
Ahora, cuando me catalogan ya los hombres
Bajo sus clasificaciones y sus fechas,
Disgusto a unos por frío y a los otros por raro,
Y en mi temblor humano hallan reminiscencias
Muertas. Nunca han de comprender que si mi lengua
El mundo canto un día, fue amor quien la inspiraba.
Yo no podré decirte cuanto llevo luchando
Para que mi palabra no se muera
Silenciosa conmigo, y vaya como un eco
A ti, como tormenta que ha pasado
Y un son vago recuerda por el aire tranquilo.
Tu no conoceras como domo mi miedo
Para hacer de mi voz mi valentia,
Dando al olvido inútiles desastres
Que pululan en torno y pisotean
Nuestra vida con estúpido gozo,
La vida que serás y que yo casi he sido.
7
Porque presiento en este alejamiento humano
Cuan míos habrán de ser los hombres venideros,
Como esta soledad sera poblada un dia,
Aunque sin mi, de camaradas puros a tu imagen.
Si renuncio a la vida es para hallarla luego
Conforme a mi deseo, en tu memoria.
Cuando en hora tardia, aun leyendo
Bajo la lampara luego me interrumpo
Para escuchar la lluvia, pesada tal borracho
Que orina en la tiniebla helada de la calle,
Algo debil en mi susurra entonces:
Los elementos libres que aprisiona mi cuerpo
¿Fueron sobre la tierra convocados
Por esto solo? ¿Hay mas? Y si lo hay ¿adonde
Hallarlo? No conozco otro mundo si no es este,
Y sin ti es triste a veces. Amame con nostalgia,
Como a una sombra, como yo he amado
La verdad del poeta bajo nombres ya idos.
Cuando en dias venideros, libre el hombre
Del mundo primitivo a que hemos vuelto
De tiniebla y de horror, lleve el destino
Tu mano hacia el volumen donde yazcan
Olvidados mis versos, y lo abras,
Yo se que sentiras mi voz llegarte,
No de la letra vieja, mas del fondo
Vivo en tu entrana, con un afan sin nombre
Que tu dominaras. Escuchame y comprende.
En sus limbos mi alma quiza recuerde algo,
Y entonces en ti mismo mis suenos y deseos
Tendran razon al fin, y habre vivido.
8
Rigas Kappatos
9
pero se atribuyo a un cierto Copérnico.
10
Escuche que esa es la habitación del nuevo dios
y que su teoría esta basada en mis ideas,
en las ideas del maestro, es decir,
que yo elabore.
¿Como es posible que en esa pobrísima construcción sin
estilo
habite un dios griego?
También me dicen que los partidarios de la nueva reli-
gión
son responsables de la destrucción de nuestros templos y
altares.
¿Y este epígrafe,
erigido en el Areopago, que es?
Aquí tuvo lugar el primer proceso entre dioses
y se estableció la tradición del juicio.
¿Que es lo que dice aquí?
¿Quienes son estos cristianos y estos hebreos
y este Pablo?
Se parece un poco a lo que yo dije
pero son meras variaciones,
estas no son teorías mías.
11
iluminando al hombre como el sol al mundo.
Todas ideas del maestro, por supuesto.
12
Safo
13
Quios, abril de 1821
En el mes de abril de 1822, de los 100.000 habitantes griegos de esta isla del
Mar Egeo, solo unos 15.000 sobrevivieron la masacre de los turcos otomanos, al
rebelarse pidiendo su libertad.
14
Alfredo Chacón
Vivamente escuchamos
abre un poco las piernas
tal como ágil la respiración nos permite decir al mismo
tiempo y el impulso obediente sin tiempo se acopla
a cada uno despejando el camino de las manos
la desatada oscilación
la fiesta momentánea que siembra este olor en los dedos
esta primicia incapaz de durar que la doble respiración
acompasada ahora nuevamente voraz
huele mientras se va borrando.
15
Una orquídea avileña para Mallarme
16
Borrado con la mano
17
Raúl Rivero
José Prats Sariol
18
pretenden convertir las valoraciones artísticas en signo
unívoco, cuando no en propaganda partidista o religiosa
o sexista... Carentes de la tan saludable e higiénica tole-
rancia, incapaces de convivir pacíficamente con signos
extraños u opuestos, también suelen ignoran que La Co-
media de Dante sobrevive hasta hoy no precisamente por
las querellas florentinas que en ella se debaten, como la
poesía de Neruda está mas allá de la militancia comunista
del chileno o el Cántico espiritual se encuentra por debajo
o por encima del misticismo católico de su genial autor.
Se, por supuesto, que el párrafo anterior es un escan-
daloso lugar común. Sin embargo, no dejan de abundar
censores incapaces de darse cuenta de que la literatura
es algo mas que signo político. Su pertenencia al campo
del Poder —como señalara Bordieu—, que propugnan los
especímenes cuando se trata de la defensa de su signo, es
un ¡°valor agregado¡±, no esencial. Pero bien sabemos que
se trata de una insumergible plaga similar a los que leen
para estar de acuerdo. Son sectarios que suenan con piras
purificadoras y panoplias catequistas —siempre inmóvi-
les—que los protejan de enfrentarse a la duda cotidiana,
a las preguntas existenciales, a los paréntesis fenomeno-
lógicos. Por ello el tópico parece pertinente en el caso de
este poeta —aunque algunos intelectuales fuera de Cuba
se resistan a creerlo y otros dentro opten por una curiosa
ceguera ante las canalladas.
Los gobernantes mexicanos desde Porfirio Diaz a la
fenecida hegemonía priista ejercitaron un neologismo
hoy popular: ningunear. Ejercitado sistemáticamente en
los últimos once anos contra Raúl Rivero, es de agradecer
que el poeta y ensayista Harold Alvarado Tenorio haya
tenido este gesto solidario hacia su colega ninguneado
en su propia patria. De ahí que no sea nada fortuita la
inclusión de estas informaciones dentro de una nota que
ahora si se traslada al campo plurisemico, donde con Eliot
19
y desde los versos de Byron invitamos al disfrute estético.
A ello tal vez ayuden unas palabras de Eliseo Diego en
el excelente prólogo que le escribiera a Poesía publica
(La primera antología de Raúl Rivero, 1984). Decía el in-
olvidable poeta y amigo: «Sobresale en primer termino
su enfrentamiento a la materia propia del oficio, esto es,
el idioma. Lo característico es la violencia impaciente.
La decisión de prescindir de toda convención ‘poética’ y
apelar al lenguaje de cada día. Sin embargo, habrá para
sus palabras una resonancia desde el abismo, lírica, an-
cestral, que les comunicara una vibración inconfundible.
Y no rehusara formas hoy casi en desuso entre nosotros
como las exhortaciones del imperativo, o el plural de se-
gunda persona, que dan a determinados poemas el timbre
épico que les conviene. Nótese su habilidad para insertar
términos ajenos al habla coloquial siempre que lo exige
la precisión de una imagen.
A partir de estos sesgos se cualifican los motivos temá-
ticos. Son ellos los que hacen chisporrotear el almanaque
con estaciones —las inexistentes en el trópico— que le
envía Susana en su Regalo abierto, donde las desgarra-
duras de la diáspora cubana (Aproximadamente el 15%
de la población) cubren el almanaque de su cariño hacia
los ausentes, de la rabia ante la irreversible dispersión y
dependencia de su Isla. Son los que en Orden de registro
denuncian el atropello y guardan la tristeza ante sus pere-
cederos papeles confiscados por la policía política, y lan-
zan las preguntas a la Efigie que solo responde con nuevas
preguntas. Los que siembran el miedo bajo la sabana dulce
de lino en Defensa personal, verdadero sortilegio donde
la memoria quiere escapar de si misma, esconderse como
un niño bajo la frágil, violable carpa del circo nocturno.
Es también ese filo del estilo quien en Adivinanza le
rinde homenaje a la profunda soledad del poeta Fran-
cisco de Oraa, una de las voces esenciales de la poesía
20
cubana actual. Con ese estilo tan temido recuerda a su
amiga peruana en Alicia en el país, para que la ironía se
encargue de desbaratar los restos de utopía (la angelical
y la diabólica), los escombros y ruinas de si mismo antes
de quitarse la mascara. Y con el bolero de Dolor y perdón
—tan vallejiano— es ese estilo suelto, aparencialmente
espontáneo, quien se encarga de dignificar sus sensaciones
de vejez y de olvido, de añoranzas y remordimientos que
se saben libres porque por lo menos las sensaciones suyas
de esos monstruos han logrado situarlos frente por frente,
en distante acecho contra sus inexorables mordidas.
La textura de estos poemas confirma lo que escribí en
el prólogo a la ontología que titulamos Herejías elegidas
(Madrid, 1998): ¡°Considerado unanimemente como uno
de los mayores talentos poéticos entre los latinoamerica-
nos nacidos de 1945 a 1958. Su obra surge y se desarrolla
dentro de una estilística cuyo axis comunicativo se asocia
ventajosamente al empleo de un léxico y una sintaxis con-
versacionalista, recreadora sin pruritos de cualquier habla
popular o marginal o culta, sin hipotecas posvanguardistas
de carácter tropologico o versal, colmadas de sabias, de
bien asimiladas influencias e intertextualidades¡±.
Puente de guitarra, donde pronto se agruparan estos
seis poemas, fortalece la paradoja entre la filosa herejía
y la suave ternura que siempre ha caracterizado su tim-
bre. Allí percibo los misterios del eco de las grandes voces
fuertes del idioma, sobre todo de las que como Francisco
de Quevedo tienen en la subversión una de sus interca-
dencias esenciales, en la etimología de revolucionario
su estirpe insobornable contra los depredadores de los
derechos individuales. Sus deliberadas discordancias,
sin embargo, no son ni malditas ni satánicas. No hay ex-
tremos, apenas sugerencias de una rara mujer hermosa e
inefable que algunos —perdidamente enamorados de su
perfume— llamamos Libertad.
21
Regalo abierto
Como es azul
lo miro
pero es Mamá
quien le arranca las hojas de los días.
Es un regalo bueno
porque marca
también las estaciones
y así uno sabe
exactamente el momento que tiene que abrigarse.
El almanaque de Susana
me hace saber también
con precisión
que a veces
mis amigos pasan frío
22
y tienen que salir a la neblina
y a la nieve
en la desolación de los inviernos.
23
Orden de registro
Ocho policías
revisan los textos y dibujos de mis hijas
se infiltran en mis redes afectivas
y quieren saber dónde duerme Andreíta
y qué tiene que ver su asma
con mis carpetas.
24
(Aquí una leve sonrisa triunfal del camarada):
“Castillos con caja de música. No dejo salir
al niño con el Coco. Yeni.”
Ocho policías
en mi casa
con una orden de registro
una operación limpia
una victoria plena
de la vanguardia del proletariado
que confiscó mi máquina Cónsul
ciento cuarenta y dos páginas en blanco
y una papelería triste y personal
que era lo más perecedero
que tenía ese verano.
25
Adivinanza
26
Alicia en el país
28
Dolor y perdón
29
el viernes y sus ríos de vanidades
el sábado traidor y encapotado.
Los domingos pueriles y vacíos .
Ellos son, seguramente, los culpables
empecinados en la servidumbre
del Padre Tiempo Eterno
que hoy dispone mi vejez
30
Tallulah Flores
Naturaleza muerta
No es un cuento:
las letras me recorren ávidas,
con rabia
y huyen de mí sin revelar razones.
¡Infelices palabras!
No hay trama ya en el parque.
Soy yo, sin follajes,
y bajo el farol del centro
la luz
en precipicio
se apropia de mi boca.
31
Walt Whitman
32
¡Incorregible melodía!
Tocas mi oído aunque no te pedí.
La sé desde siempre y no me hace feliz.
Tú te hiciste feliz invitando a tu alma a observar un tallo
de hierba del verano.
Nosotros observamos los tallos de la única estación
33
Fin de fiesta
34
Laura Yasan
35
Rasgos
36
Nadie tiende la cama
37
Inconclusa
38
Francisco Montaña Ibasñez
Quien nació para callar
¿A cuántos gorriones,
a cuántas algas mágicas,
a cuántas pulgadas
extensivas a la geografía de los cuerpos
está este mundo,
y para qué?
39
vuelves sobre tus pasos arrastrando
la piel vacía de la pregunta.
Es la historia de un disparo,
del silencio anterior,
del hueco en el riñón,
de su recuerdo y del aire.
Es el cuento corto
de la muerte y lo aledaño,
del suspiro y la amnesia,
de la memoria sumergida en las cañerías del recuerdo.
El vuelo circular.
El calor.
40
Podrías preguntarte
por qué volaban las aves ese día,
pero parecía natural,
natural como el primer disparo,
la ráfaga,
el pálpito,
el teléfono negro,
la voz, la orden, el grito, el otro grito, el grito siguiente, el
grito que se ahoga,
y tu silencio bien sembrado en la mitad
como si hubieras nacido para callar.
41
Rigas Kappatos (Cefalonia, 1934) poeta, cuentista, traductor y marino de los
varios mares del mundo, hizo estudios de literatura y lenguas extranjeras y es uno
de los mas notables traductores de los poetas españoles y latinoamericanos al grie-
go. Algunos de sus libros publicados en español son Los poemas de Athinulis, con la
colaboración de Carlos Montemayor y una Antología de la poesía griega del siglo XX.
Los poemas que publicamos han sido traducidos con la colaboración de Pedro Lastra.
Alfredo Chacón (San Fernando de Apure, 1937) pertenece a la generación venezo-
lana de poetas de los años sesenta. Ha publicado Materia bruta, Entre afueras y centros,
Actos personales, Acta del presagio, Decir como es deseado, Palabras asaltantes, y Curiepe..
Raúl Rivero Castañeda (Morón, 1945). En 1969 recibió con Papel de hombre
el Premio David. En 1972 el Julián del Casal de la Unión de Escritores y Artistas
(UNEAC), por su libro Poesía sobre la tierra. Su más reciente antología —Herejías
elegidas -apareció en Madrid en 1998. Ese mismo año la Editorial Decourvert publicó
en París: Signé a La Havanne.. En 1991 firmó la llamada Carta de los 10 pidiendo
reformas y espacios democráticos y desde entonces fue condenado al ostracismo
y se le prohíbe viajar. Pronto aparecerá en España su libro de crónicas Lesiones de
historia, una recopilación de artículos: Pruebas de contacto y en México el libro del
que se han tomado los poemas que publicamos.
José Prats Sariol (La Habana, 1945). Crítico literario, novelista, ensayista y pro-
fesor universitario, ha publicado una extensa obra que incluye las novelas Mariel
(1997, 1999), Guanago Gay (2001) y los Estudios sobre poesía cubana (1988), Criticar al
crítico (1983) y Fabelo (1994). Hizo parte del grupo de críticos literarios que preparó
para UNESCO la edición cumbre de Paradiso, la novela de José Lezama Lima en 1988.
Tallulah Flores (Barranquilla, 1957) ha publicado Poesía para armar (1988); Voces
del tiempo (1993); Cinematográfica (1997). Actualmente prepara un cuarto poemario
titulado Nombrar las voces. Hizo estudios de Filología y Lingüística en la Universidad
Popular de Bucarest, Rumania.
Laura Yasan, (Buenos Aires 1960), ha coordinado talleres de escritura en cárceles,
hogares de menores, asilos de ancianos, sindicatos y bibliotecas. Ha publicado Doble
de alma (1995); Cambiar las armas (1997); Loba negra (1999) y Cotillón para desesperados
(2001)
Francisco Montaña Ibáñez, (Bogotá, 1966) Ha publicado una novela: Bajo el cerezo
(2001) y una obra de teatro: El adulto y el sastre (1997) y ha hecho traducciones de
literatura clásica y contemporánea del ruso al castellano. Es profesor de la facultad
de artes de la Universidad Nacional de Colombia.
La ilustración de la portada es de Fernell Franco.
42