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Amar A Dios Con Todo Nuestro Corazón

1. Amar a Dios con todo el corazón, alma, mente y fuerzas significa guardar sus mandamientos, hacer su voluntad y someter nuestro ser interior a él. 2. Implica controlar nuestros pensamientos y llenar nuestra mente de la sabiduría de Dios. 3. Significa enfocar nuestras energías y tiempo en lo que agrada a Dios sobre todas las cosas.
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Amar A Dios Con Todo Nuestro Corazón

1. Amar a Dios con todo el corazón, alma, mente y fuerzas significa guardar sus mandamientos, hacer su voluntad y someter nuestro ser interior a él. 2. Implica controlar nuestros pensamientos y llenar nuestra mente de la sabiduría de Dios. 3. Significa enfocar nuestras energías y tiempo en lo que agrada a Dios sobre todas las cosas.
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Que significa amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza.

Himno 371 Jesús me ama


Juan cap. 14 ver. 15
Si me amáis, guardes mis mandamientos.
Los fariseos y los escribas muchas veces trataron de tentar a Jesús con varias
preguntas.
Sin embargo, otros le hacían preguntas genuinas porque buscaban respuesta.
Hay una pregunta la cual fue hecha dos veces por dos personas diferentes, una que
quería aprender y otra que quería tentarle.
Se trata de la pregunta de que cuál mandamiento es el más grande de todos.
Mateo cap. 22 ver. 35-37
Y uno de ellos, intérprete de la ley, pregunto por tentarle diciendo maestro ¿ Cuál es el
gran mandamiento de la ley? Jesús le dijo amarás al señor tu Dios con todo tu corazón
y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.
Marcos cap. 12 ver. 28-30
Acercándose uno de los escribas que los había oído disputar y sabía que les había
respondido bien le pregunto ¿ Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le
respondió el primer mandamiento de todos es: oye Israel el señor nuestro Dios, el
señor uno es y amarás al señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con
toda tu mente y con toda tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.
1. amar a Dios Con todo nuestro corazón
Desafortunadamente vivimos en una época donde la palabra amor es común y solo se
volvió un sentimiento, tanto que amar a alguien se confunde con me caes bien.
Sin embargo que alguien me caiga bien no necesariamente constituye el amor en
términos bíblicos.
Por qué en términos bíblicos el amor a Dios está estrechamente conectado con el amar
y el hacer.
1. Amar sus mandamientos
2. Hacer su voluntad
Por eso Jesús dejo muy claro en Juan cap. 14 ver. 21-24
El que tiene mis mandamientos y los guarda ese es el que me ama y el que me ama
será amado por mi padre y yo le amare y me manifestare en el.
Juan 14:23-27
23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le
amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía,
sino del Padre que me envió.
Entonces queda claro que el que ama a Dios Guarda su palabra y el que no guarda su
palabra no ama a Dios.
Ósea que amar a Dios y guardar sus mandamientos son dos cosas inseparable.
Así es que debemos amar a Dios y debemos demostrar su amor a toda persona como
lo dice en.
1 Juan cap. 4 ver. 19-21.
Nosotros le amamos a él porque el nos amo primero. Si alguno dice yo amo a Dios y
aborrece a su hermano es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha
visto ¿Cómo puedes amar a Dios a quién no ha visto? Y nosotros tenemos este
mandamiento de el. El que ama a Dios ame también a su hermano.
2 amar a Dios con toda tu alma.

Eso quiere decir muchas cosas.

Tiene mucho que ver con la palabra “orgullo”.

Tiene que ver con mi persona.

¿Quién soy yo?

¿Cómo es que yo me veo? Eso es mi alma.

Yo soy propenso a mi ego al enorgullecerme por las cosas que hago.

El alma es parte de nuestro ser interior, representa nuestro carácter y nuestra


capacidad de tomar decisiones.
Al amar a Dios, nos sometemos a él, hacemos lo que él desea que hagamos, porque
sabemos que es lo mejor.
El amor a Dios moldea nuestro carácter y nos capacita para reflejar ese amor en
medio de cualquier situación.
El amor a Dios nos ayuda a controlar nuestras reacciones y a analizarlas a la luz de la
voluntad de Dios.
En lugar de explotar ante algo que no entendemos o decidir sin pensar, oramos y
buscamos la dirección de Dios.
Romanos 8:28
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los
que conforme a su propósito son llamados.
3 Amar a Dios con toda tu mente.
Nuestros pensamientos tienen mucho poder sobre nosotros.
Por eso es tan importante que nuestras mentes estén bajo el dominio de Dios.
¿Quién de ustedes ya tuvo un pensamiento de amargura entrando a su mente? O ¿un
pensamiento de celos? O ¿un pensamiento de rabia? O ¿un pensamiento de lascivia?
O ¿un pensamiento de orgullo?
Estos son pensamientos que se presentan a usted.
(2 Corintios 10:5 - 6).
derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios,
y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
Ver. 6._ y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra
obediencia sea perfecta.
Esto implica conocer la Palabra de Dios y memorizar pasajes bíblicos que nos
ayudarán en medio de situaciones difíciles.
Profundizar en nuestro conocimiento de Dios nos ayuda a sentirnos más cerca de él y
a llenarnos de su sabiduría.
Cuando nuestro ser interior, incluida nuestra mente, se llenan de Dios, nuestros
hechos reflejan su amor y nuestras acciones serán las que él desea.
4 Amar a Dios con todas tus fuerzas.
Amar a Dios con todas las fuerzas es enfocar nuestra energía en hacer lo que le agrada
a él.
Nuestra fuerza se constituye de varias cosas.
Si vamos a amarlo con toda nuestra fuerza, entonces tenemos que aceptar que nuestro
tiempo pertenece a Él.
Nuestro tiempo es parte de nuestra fuerza.
Nuestro tiempo es parte de lo que tenemos en el mundo físico para realizar cosas.
Vamos a dejar que Jesús, el amor de nuestra vida, nos muestre como usar nuestro
tiempo para Él.
No vamos a permitir que nuestro tiempo sea consumido por cosas que fluyen de un
amor egoísta.
Porque si lo amamos con toda nuestra fuerza, entonces Él también será Señor sobre lo
mucho que tenemos y comemos.
¿Cómo reflejan mis acciones que amo a Dios sobre todas las cosas?
¿Obro conforme a su voluntad?
¿Invierto mi tiempo y mis fuerzas en hacer lo que Dios desea?
Muchas veces nos enfocamos en dar lo mejor a nuestro trabajo, a la gente que nos
rodea, o a cumplir las metas que nos hemos propuesto.
Sin embargo, debemos preguntarle a Dios si estamos invirtiendo nuestro tiempo y
nuestras fuerzas en aquello que es prioridad para él.
Usemos nuestra salud y las fuerzas que tenemos para hacer lo que alegra el corazón
de nuestro Señor.
Puede que no nos parezca fácil amar a Dios con todo el corazón, con toda nuestra
alma, nuestra mente y nuestras fuerzas.
Pero no es algo que hacemos por nosotros mismos.
Contamos con el Espíritu Santo de Dios que nos fortalece cada día y nos ayuda a amar
a Dios de forma más profunda y real.
Llénate cada día del Espíritu Santo y ama a Dios tal como él lo desea y lo merece.
Colosenses. -> Cap. 3-> Ver. 23 – 24
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
24. sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el
Señor servís.

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