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Mito griego de Narciso y Eco

Narciso era un joven hermoso que rechazaba a todos los que se enamoraban de él, incluida la ninfa Eco. Para castigar su arrogancia, la diosa Némesis lo hizo enamorarse de su propia imagen reflejada en un estanque, donde permaneció contemplándose hasta que murió ahogado, creciendo en su lugar una flor que lleva su nombre.
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Mito griego de Narciso y Eco

Narciso era un joven hermoso que rechazaba a todos los que se enamoraban de él, incluida la ninfa Eco. Para castigar su arrogancia, la diosa Némesis lo hizo enamorarse de su propia imagen reflejada en un estanque, donde permaneció contemplándose hasta que murió ahogado, creciendo en su lugar una flor que lleva su nombre.
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NARCISO

En la mitología griega, Narciso (en griego, Νάρκισσος) era un joven con una apariencia bella, hermosa y llamativa.
Todos los hombres y las mujeres quedaban enamorados de él, pero este los rechazaba. Entre los jóvenes heridos
por su amor estaba la ninfa Eco, quien había disgustado a Hera (era una diosa) y por ello está la había condenado a
repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. Por tanto, era incapaz de hablar a Narciso de su amor, pero
un día, cuando él estaba caminando por el bosque, ella lo siguió. Cuando él preguntó: ¿Hay alguien aquí?, Eco
respondió: Aquí, aquí. Incapaz de verla oculta entre los árboles, Narciso le gritó: ¡Ven! Después de responder, Eco
salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa,
desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que solo quedó su voz.
Para castigar a Narciso por su engreimiento, Némesis hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en un
estanque. En una contemplación absorta, incapaz de separarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el
sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.

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