Calostrogénesis, digestión
y absorción del calostro
Víctor Guzmán1 MV, M.Sc, Martha Olivera-Angel1 MV, Dr.Sci.Agr.
1. Introducción
La placenta sindesmocorial de la vaca forma un sincitio (o sincisio) entre
el endometrio materno y el feto, separando los suministros de sangre
materna y fetal, por lo cual el paso de moléculas de inmunoglobulinas
es restringido. En consecuencia, los terneros recién nacidos, durante sus
primeras horas de vida, son dependientes de la transferencia pasiva de
inmunoglobulina G (IgG) que tiene el calostro materno (Weaver, Tyler,
VanMetre, Hostetler & Barrington, 2000).
Para evitar la falla de transferencia de inmunidad pasiva (FTP) y sus
consecuencias, el ternero debe consumir 4 litros de calostro que
contenga por lo menos 50 gr de IgG por litro antes del “cierre” de la
absorción no selectiva intestinal (Godden, 2008; Weaver et al., 2000).
1 . Facultad de Ciencias Agrarias, Grupo de Investigación Biogénesis, Universidad de
Antioquia, Medellín, Colombia
tancia vista desde múltiples enfoques. Primera parte: biología e inmunología
Cuando el neonato no ingiere o no absorbe suficientes cantidades de
IgG del calostro y, por lo tanto, las concentraciones de estas en sangre
son inferiores a 10mg/ml, ocurre la FTP (McGuirk & Collins, 2004); esta
conduce a una falla en la activación y regulación de las respuestas
inmunes innatas presentes en los terneros para combatir infecciones
(Chase, Hurley, & Reber, 2008). Los terneros necesitan ingerir entre 100
y 200 gr de IgG para mejorar las posibilidades de éxito en la
transferencia pasiva (Buczinski & Vandeweerd, 2016). La FTP se
considera un factor de riesgo predisponente para la morbilidad y
mortalidad neonatal asociada con septicemia, diarrea y neumonía
(Godden, 2008).
Deben ocurrir una serie de eventos fisiológicos para que el fenómeno de
la transferencia pasiva logre proteger al ternero de los agentes
patógenos presentes en el medio ambiente.
2. Génesis del calostro
El calostro bovino consiste en una mezcla de secreciones lácteas y de
componentes del suero sanguíneo que se acumulan en la glándula
mamaria entre 3 y 4 semanas antes del parto (Baumrucker &
Bruckmaier, 2014). Los componentes del calostro incluyen
inmunoglobulinas, leucocitos maternos, factores de crecimiento,
hormonas, citoquinas, factores antimicrobianos, agua y nutrientes. La
proteína compone el 14% del calostro, una concentración 4,5 veces
superior a la leche normal (que contiene 3,1%). Aunque las proteínas
más abundantes del calostro son las inmunoglobulinas, la cantidad de
albumina es 8 veces mayor y la caseína 4,8 mayor que en la leche. La
lactosa está sobre la mitad del contenido normal de la leche. Las
concentraciones de muchos de estos componentes son mayores en las
primeras secreciones después del parto (primer ordeño del calostro),
18
Capítulo 2. Calostrogénesis, digestión y absorción del calostro
luego disminuyen constantemente durante los siguientes seis
ordeños (leche de transición) hasta alcanzar las concentraciones más
bajas que se miden rutinariamente en la leche entera (Godden, 2008).
El calostro del bovino contiene más de 1x106 células/mL de leucocitos
maternos inmunológicamente activos, incluyendo principalmente
macrófagos, que comprenden del 40 al 50% de los leucocitos
calostrales, los restantes son linfocitos (22 a 25%) y neutrófilos (25 a
37%). Los resultados de un estudio realizado por Donovan (2007)
sugieren que los leucocitos calostrales liberan citoquinas y mejoran la
respuesta de los linfocitos a agentes no específicos, aumentan la
fagocitosis y la capacidad de matar bacterias y estimulan respuestas
inmunes humorales (Donovan et al., 2007). El calostro también contiene
una serie de factores antimicrobianos como la proteína antimicrobiana
de unión al hierro llamada lactoferrina, la enzima antibacteriana
lactoperoxidasa, la lisozima enzimática antibacteriana y lítica, los
oligosacáridos que funcionan como análogos de ligandos microbianos
sobre superficies mucosas y péptidos antimicrobianos estables al calor
(defensinas). (Wheeler, Hodgkinson, Prosser, & Davis, 2007).
Además, están presentes algunos factores de crecimiento como el factor
de crecimiento transformante β-2 (TGF-β2), la hormona de crecimiento
(GH) y la insulina. El factor de crecimiento insulinoide tipo I (IGF-I)
presente en el calostro puede ser un regulador clave en el desarrollo del
tracto gastrointestinal de neonatos bovinos, incluida la estimulación del
crecimiento de la mucosa y el aumento del tamaño de las vellosidades
(Hurley & Theil, 2011; Godden, 2008).
En los rumiantes, la IgG es la inmunoglobulina predominante en la leche
y el calostro y representa entre el 65 y el 90% de los anticuerpos totales.
Se ha demostrado que la IgG es transportada a la glándula mamaria
desde el suero, mientras que la inmunoglobulina A (IgA) es sintetizada
tancia vista desde múltiples enfoques. Primera parte: biología e inmunología
en la glándula mamaria por las células plasmáticas que migran desde el
tracto gastrointestinal. Los precursores de las células plasmáticas
destinadas a producir IgA tienen origen en el tejido linfoide asociado al
intestino (TLAI) y el tráfico a la glándula mamaria se da vía sanguínea
cerca del momento del parto. La IgA se encuentra en las secreciones
mucosas y evita infecciones causadas por microbios en estas superficies.
La inmunoglobulina M (IgM), también presente en el calostro, aparece
cuando un organismo se expone a un antígeno por primera vez; tiene
una especificidad baja y por lo tanto una menor potencia para vencer la
infección (Hurley & Theil, 2011; Stelwagen et al., 2009). Algunos autores
sostienen que la tasa de transferencia de IgG a la glándula mamaria
antes del parto es una consecuencia del desarrollo de la misma, la cual
está bajo el control de estrógeno, progesterona y prolactina días antes
del parto (Barrington, McFadden, Huyler & Besser, 2001). El análisis
inmunohistoquímico demostró la expresión de un receptor llamado
receptor neonatal Fc (FcRn) que coincide con la lactogénesis I e inicio de
la calostrogénesis; este receptor disminuye durante la lactogénesis II (el
inicio de la secreción abundante de leche) Cervenak & Kacskovics,2009).
3. Modelo de la génesis del calostro
Durante la lactogénesis I, la glándula mamaria produce el calostro
materno aproximadamente desde la tercera semana antes del parto
(Roth & Smith, 2004), debido a la baja concentración de estrógenos y
prolactina y alta concentración de progesterona. Para llevar la IgG sérica
circulante al lumen, la célula epitelial mamaria expresa el receptor
especifico FcRn neonatal, que media el paso desde el espacio
extracelular en el extremo basal de la célula al lumen alveolar mamario.
La unión del ligando con el receptor de alta afinidad (IgG-FcRn) se da a
20
Capítulo 2. Calostrogénesis, digestión y absorción del calostro
un pH menor de 6,5, en uno mayor a 7 se da uno débil o
ninguna (Cervenak & Kacskovics, 2009). Una vez ocurre la unión de la
IgG con el receptor FcRn se da el transito intracelular y la IgG es
transportada al extremo apical, el receptor es reciclado y queda
habilitado nuevamente (Figura 1, numeral 2). Las células epiteliales
alveolares dejan de expresar este receptor al inicio de la lactancia,
probablemente en respuesta al aumento de las concentraciones de
prolactina (Godden, 2008).
De manera similar, la IgA, disponible en la glándula mamaria por la
presencia de células plasmáticas que migraron provenientes de TLAI,
hace tránsito por la CEM. El transporte de IgA implica la unión al
receptor denominado receptor polimérico de inmunoglobulinas (pIgR)
en la membrana celular basolateral, para que luego sea transportada
hacia la membrana apical (Figura 1, numeral 3). Una vez en el lumen, el
pIgR libera la IgA y un fragmento llamado componente secretor (CS) que
continúa unido a la IgA.
El CS confiere a la IgA protección contra la degradación proteolítica en el
intestino y facilita la localización de IgA en el moco intestinal. También
tiene efectos protectores propios, como bloquear potencialmente la
adhesión epitelial de E. coli enterotoxigénica y neutralizar los efectos de
otros patógenos como el rotavirus causante de diarrea neonatal (Hurley
& Theil, 2011; Parreño et al., 2004; Wheeler, Hodgkinson, Prosser, &
Davis, 2007).
El ingreso de células inmunes como los macrófagos (presentes en la
glándula mamaria) al calostro se da por diapédesis entre las uniones
estrechas de las células epiteliales de la glándula (Figura 1, numeral 1)
(Baumrucker & Bruckmaier, 2014). Una vez ocurre el parto, el ternero
tancia vista desde múltiples enfoques. Primera parte: biología e inmunología
Figura 1. Fenómeno de transcitosis de IgG e IgA.
Paso de macrófagos del tejido mamario al calostro: 1. Paso de macrófago del
tejido mamario al lumen alveolar. 2. Tránsito de IgG y reciclaje de receptor
FcRn. 3. Tránsito de IgA unida al componente secretor.
Fuente: V. Guzmán 2017
Convenciones
FcRn IgA IgG Macrófago pIgR
22
Capítulo 2. Calostrogénesis, digestión y absorción del calostro
toma y digiere el calostro, el cual debe conservar el potencial
biológico de sus componentes, pues deben llegar habilitados al intestino
para su posterior absorción.
4. Digestión del calostro
El calostro, compuesto de secreciones lácteas y de componentes del
suero sanguíneo, atraviesa la gotera esofágica del ternero y, como
resultado, la leche ingerida no pasa ni por el retículo ni por el rumen
sino que fluye directamente al abomaso (Braun, Krüger & Hässig, 2013).
La renina secretada en el abomaso de los neonatos convierte a la
caseína soluble, una de las proteínas de mayor tamaño y abundancia del
calostro, en una red de paracaseinato de calcio que retiene los glóbulos
grasos y se coagula en pocos minutos. Este coágulo se retrae
rápidamente y se segregan otros sustratos que componen el suero del
calostro, en este caso similares a los del suero de la leche. Como
consecuencia, la caseína se retiene en el estómago del recién nacido
más tiempo que el resto de las proteínas del suero (Figura 2).
En el abomaso el calostro se divide en dos fracciones: (i) el coágulo
formado por caseínas y grasa y (ii) el suero formado por lactosa y
minerales y otras proteínas de la leche, como inmunoglobulinas y
lactoglobulinas. (Hurley & Theil, 2011; Miyazaki, Okada & Miyazaki,
2017; Relling & Mattioli, 2003). El suero, rico en IgG, pasa rápidamente
del estómago al intestino delgado sin degradar; no se usa como fuente
de alimento debido a la baja actividad proteolítica y a la presencia de un
inhibidor de tripsina, que es 100 veces mayor en el calostro que en
leche (Godden, 2008).
tancia vista desde múltiples enfoques. Primera parte: biología e inmunología
5. Absorción de los componentes del
calostro
La absorción intestinal en el período inmediato al nacimiento es
transitoria y no selectiva. Durante las primeras 24 a 36 horas de vida, el
intestino delgado está revestido con células epiteliales, mucosas
inmaduras (enterocitos) altamente vacuoladas y capaces de absorber
macromoléculas. Los enterocitos inmaduros no son selectivos, absorben
proteí-
24
nas de gran peso molecular y otras moléculas. El epitelio intestinal del
ternero recién nacido conserva la capacidad para hacer pinocitosis con
25
macromoléculas por un período corto antes de que sea reemplazado
por las células epiteliales maduras (Figura 3). En los enterocitos se
observan numerosas vacuolas transportadoras que llevan IgG e IgA del
extremo apical a la membrana basal (Figura 3 numeral 1, numeral 2).
Este movimiento permite el paso de IgG a los capilares y luego vía portal
a la circulación general del neonato (Cervenak & Kacskovics, 2009;
Hurley & Theil, 2011; Kruse, 1983).
Figura 3. Absorción de la IgG e IgA del calostro en el intestino delgado. A.
Intestino delgado en las 24 primeras horas: 1. paso de IgG por pinocitosis en
grandes vacuolas, 2. paso de IgA por pinocitosis en grandes vacuolas, 3. paso
del macrófago por célula “M”. B. Intestino delgado posterior a las 24 horas: 4.
reabsorción de IgG desde la circulación general de vuelta al lumen intestinal, 5.
célula de globet productora de moco, 6. paso de IgA al lumen.
Fuente: V. Guzmán 2017
Convenciones
FcRn IgA IgG Macrófago pIgR
La lactancia vista desde múltiples enfoques. Primera parte: biología e inmunología
26
Capítulo 2. Calostrogénesis, digestión y absorción del calostro
Las macromoléculas absorbidas se liberan en la lámina propia y
luego pasan a la circulación linfática o portal. Otros elementos
como los leucocitos, provenientes del calostro, ingresan a través
del intestino por medio de las células M de la mucosa intestinal,
las cuales están especializadas en hacer pinocitosis con antígenos del
lumen intestinal. Las células M son las encargadas de internalizar y
entregar las células inmunes a los folículos asociados al epitelio (FAE) en
las placas de Peyer intestinales (Figura 3 numeral 3) (Liebler-Tenorio,
Riedel-Caspari, & Pohlenz, 2002). Estas células desaparecen de la
circulación neonatal entre 24 y 36 horas post ingestión (Godden, 2008).
Poco a poco los enterocitos dejan de absorber las macromoléculas. El
proceso de cese del paso indiferenciado de moléculas y elementos por
la mucosa se denomina “cierre”. Con el “cierre” se activa la barrera
intestinal que, como estructura, cumplirá con sus funciones de
captación de nutrientes o exclusión de patógeno y así se convierte en la
primera línea de defensa contra patógenos entéricos (Roth & Smith,
2004). El transporte de IgG a través del enterocito parece ser
bidireccional, lo cual apoya la teoría de que la IgG en el intestino está
implicada también en la vigilancia inmune y defensa de la mucosa
(Hurley & Theil, 2011).
Una gran proporción de la IgG ingerida se recicla hacia el lumen
intestinal (Figura 1, numeral 4) donde contribuye a la protección del
tracto gastrointestinal contra la infección. Un ternero que consume 100
gr de IgG del calostro puede secretar de nuevo en el intestino entre 2 y
4 gr de IgG cada día durante las primeras dos semanas de vida (Figura 3,
numeral 4). Esta cantidad de inmunoglobulina podría reducir la
probabilidad de enfermedad entérica del ternero (Besser, 1987). La
inducción de la secreción de IgA a nivel intestinal está relacionada con la
placa de Peyer y depende de la interacción entre células B y T y células
dendríticas presentes en el FAE (Salmon, 1999).
La IgA producida ya localmente por las células plasmáticas asociadas a
TLAI se transporta hacia el lumen a través de células epiteliales
intestinales unidas al receptor polimérico de inmunoglobulina (Figura 3
numeral 6) (Tizard, 2013). Esta IgA en el intestino se une a las bacterias,
toxinas y otras macromoléculas, limitando su capacidad para unirse a las
células (Hurley & Theil, 2011).
En el epitelio intestinal maduro se encuentran, además de los
enterocitos, las células de Globet o caliciformes, encargadas de producir
el moco que recubre el intestino (Figura 3 numeral 5) y que sirve no solo
de barrera física contra antígenos, sino que tiene funciones
antiinflamatorias que previenen la acción que las bacterias pudieran
desencadenar si estuviesen en contacto con la mucosa.
En conclusión, se pueden definir tres etapas del calostro: la
calostrogénesis en la vaca, la digestión del calostro en el estómago
verdadero del neonato y finalmente su absorción en el intestino del
ternero. El calostro tiene un efecto importante en la sobrevivencia y
salud del neonato debido a que le provee defensas contra los agentes a
los que puede estar expuesto, especialmente los de mucosas gástricas y
respiratorias.
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