UNIVERSIDAD MARIANO GÁLVEZ DE GUATEMALA
Jornada fin de semana – Zona 16
Catedrático: Lic. Carlos Alberto de León Moreno
Curso: Derecho Procesal Penal II
LA GESTIÓN DE
NEGOCIOS
Nombre: Vilma Milagros Hernández Porras
Carné: 6950-21-19449
Guatemala 26 de octubre de 2023
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INDICE
Contenido
INTRODUCCIÓN ........................................................................................................................ 3
LA GESTIÓN DE NEGOCIOS.................................................................................................. 4
Gestión de Negocios en La Doctrina Guatemalteca ......................................................... 4
Características y elementos de la gestión de negocios. .............................................. 6
Ratificación y cesación de la gestión de negocios. ....................................................... 7
Artículo 1607 del Código Civil. ......................................................................................... 8
Artículos 1606, 1607, 1610 del Código Civil. ................................................................. 9
Gestión de Negocios en la Doctrina Extranjera:.................................................................. 10
• Concepto de Gestion de Negocios ............................................................................ 10
• Fundamento Legal de la Gestión de Negocios........................................................ 11
• Partes que intervienen en la Gestión de Negocios ................................................. 12
• Naturaleza Jurídica de la Gestión de Negocios....................................................... 12
• Obligaciones del Gestor de negocios frente al Dueño del negocio gestionado: 13
• Obligaciones del Gestor frente a terceros: ........................................................... 14
• Obligaciones del Dueño del negocio frente al Gestor: ....................................... 14
• Gestión Ilícita o Anormal ............................................................................................. 14
• Casos excepcionales de Gestión por Utilidad Publica ........................................... 15
• Ratificación de la Gestión por el Dueño del negocio .............................................. 15
• Efectos de la Ratificación del Dueño a la Gestión .............................................. 15
• Tipos de Ratificación ................................................................................................ 16
CONCLUSIONES ..................................................................................................................... 16
BIBLIOGRAFÍA ......................................................................................................................... 17
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INTRODUCCIÓN
Como futuro profesional de las Ciencias Jurídicas entenderemos lo que es un
gestor de negocios en el ámbito legal tantos en nuestra doctrina Guatemalteca
como en la doctrina extranjera, el gestor de negocios en nuestro código Civil nos
indica o nos muestra que es el encargo de los negocios de otro es
eminentemente voluntario, lo cual indica que ésta figura va a girar alrededor de
hechos que dependen eminentemente de la voluntad del gestor, que esta
obligado a dirigir los negocios útilmente en provecho del dueño, lo que se
relaciona con la buena fe ya que el gestor no cuenta con una aceptación previa
del cargo que lo obligue.
En la Doctrinas Venezolano no indica que la gestión de negocios en este país es
la intromisión intencional de una persona que carece de mandato y obligación
legal en los asuntos del dueño del negocio que está imposibilitado para
atenderlos; obra conforme a los intereses de éste
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LA GESTIÓN DE NEGOCIOS
Gestión de Negocios en La Doctrina Guatemalteca
Se encuentra ubicada dentro del ordenamiento jurídico guatemalteco como
obligación proveniente de hecho lícito sin convenio, a partir del Artículo 1605 al
1615, en dichos Artículos se hace alusión a que el encargo de los negocios de
otro es eminentemente voluntario, lo cual indica que ésta figura va a girar
alrededor de hechos que dependen eminentemente de la voluntad del gestor,
toda vez que dichos negocios no pueden ser ejercitados por su titular por
diversas razones.
El gestor queda obligado a dirigir los negocios útilmente en provecho del dueño,
lo que se relaciona con la buena fe ya que el gestor no cuenta con una aceptación
previa del cargo que lo obligue a cumplir ni por medio del cual se le pueda
compeler al ejercicio de este. A la gestión de negocios también se le considera
como un cuasicontrato por existir un acuerdo de voluntades presunto entre los
sujetos personales toda vez que es necesario que exista la ratificación manifiesta
del dueño de los negocios hacia la gestión realizada por el gestor ya que la
misma produce los efectos del mandato expreso que opera retroactivamente.
En todo caso si el dueño se aprovecha de las ventajas de la gestión sin haber
ratificado la misma, se dice entonces que existe una ratificación presunta pero
cuando no se cuente con la ratificación del dueño de los negocios pero aun así
el gestor realice actos que impliquen el ejercicio de estos debe responder por los
daños como por los perjuicios causados. De igual manera debe responder el
gestor al anteponer los intereses propios a los del dueño del negocio en el
momento de realizar el ejercicio de los negocios provocando así que se generen
operaciones distintas al giro habitual de los mismos.
Puig Peña considera con relación a la gestión de negocios que “pueden existir
causas en las cuales por ausencia, enfermedad, imposibilidad, etc., una persona
no pueda o no esté en condiciones de ocuparse de sus propios asuntos, o
previendo el acontecimiento no haya dejado persona encargada de los mismos,
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en tales casos, un deber moral, obliga a los amigos, vecinos e incluso a extraños
de ocuparse de los negocios abandonados, en bien de su titular y de
conveniencia general.
Vicente Roca define que “la gestión de negocios es un hecho lícito por el cual
una persona, sin convenio, se encarga voluntariamente de los negocios de otro,
lo que le impone la obligación de dirigirlos y manejarlos útilmente y en provecho
del dueño”.
Para Puig Peña “es la institución voluntaria que una persona realiza en los
asuntos abandonados de un tercero, en interés de este y con ánimo de obligarle.
Pueden existir circunstancias en las cuales una persona pueda o no estar en
condiciones de ocuparse de sus propios asuntos o previniendo el
acontecimiento, no haya dejado persona encargada de los mismos.
El Código Civil establece en su Artículo 1605: El que sin convenio se encarga
voluntariamente de los negocios de otro, está obligado a dirigirlos y manejarlos
últimamente y en provecho del dueño. Cesará la gestión desde el momento en
que el interesado o quien lo represente, se apersone en el negocio.
El tratadista señala que “desde el derecho romano se tuvo que disciplinar la
figura de la gestión de negocios, toda vez que requería para su existencia de dos
elementos esenciales, uno de hecho: consistente en un acto de gestión, ya sea
material (atar el animal del vecino que se ha soltado, intentar apagar el incendio
en casa ajena) o jurídico (realizar pagos, arrendar bienes o servicios). Otro
elemento era el anímico, que es la intención de gestionar el negocio ajeno, con
ánimo de obligar a la persona por la cual se gestiona, ya que al gestionar los
negocios de otro creía hacerlos con los suyos. Posteriormente se terminó de
perfilar ésta figura con el derecho intermedio sobre los antecedentes dados por
el derecho romano, dotándola definitivamente con el carácter de cuasicontrato,
haciendo alusión a la existencia de un consentimiento presunto entre las partes.
Las legislaciones modernas discrepan de su naturaleza jurídica asignada a la
misma, así como unas estiman que se trata de un cuasicontrato y otras lo
consideran como un caso especial de obligaciones. Cabanellas expone que “la
negotiorum gestio constituía un cuasicontrato en el cual una persona toma por sí
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misma a su cargo el cuidado o dirección de los negocios de un ausente, sin haber
recibido poderes de él, e incluso sin su consentimiento; lo cual le obliga a dar
cuenta de su administración pero con derecho a exigir los gastos realizados.
Características y elementos de la gestión de negocios.
Como características encontramos que los negocios de los cuales el gestor se
hace cargo son ajenos o de otro, basta pues que no sean negocios propios; así
mismo, deben de gestionarse los asuntos ajenos a sabiendas de que lo son, pero
para llevarlos como propios. Aquí se comete un delito de usurpación aunque el
acto sea lícito ya que no existe una propia gestión, y lo que se requiere es que
el negocio sea ajeno, como que se gestione en interés del dueño.
La gestión que se realice debe ser de buena fe, ya que debe de existir el ánimo
para gestionar por parte del gestor; también que se gestionen los asuntos ajenos,
pero que a la par el gestor cuide de los propios, esta situación especial no elimina
el concepto de gestión de negocios. La gestión debe ser un acto puramente
voluntario, no realizado por virtud de mandato o disposición legal. Otras
características son que el gestor tenga la intención de gestionar el negocio ajeno
por cuenta y en interés del dueño y como concluye Puig Peña “que la
intervención del gestor esté justificada por la ausencia absoluta de cuidado sobre
el asunto, o sea, que requiere el abandono del negocio tomándose dicha palabra
en sentido amplio.
Entre los elementos que conforman la gestión de negocios, se encuentran por
una parte los personales, que según Cabanellas “se denomina dueño del
negocio para referirse al ausente, y gestor para designar al administrador quien
este encargado de asuntos ajenos para su diligencia, trámite o ejecución.” Y para
Vicente Roca los elementos personales o “los sujetos que intervienen en este
hecho son el gestor: quien es la persona que se encarga de un negocio ajeno y
el dueño: que es la persona a favor de quien se realiza la gestión.
En virtud de lo considerado por los tratadistas referidos, se puede resumir que
los elementos personales son: el titular del negocio gestionado y el gestor que
es quien se encarga de la gestión, asimismo, queda sujeto en el ejercicio de su
gestión a las obligaciones y responsabilidades del mandatario, en lo que sean
aplicables. Artículo 1607 del Código Civil. En lo relacionado a la capacidad se
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entiende que toda vez que es un acto voluntario el dueño puede ser un incapaz
pero el gestor tiene que ser capaz.
Por otra parte se encuentra el elemento real, y Puig Peña señala que como tal
“se refiere al objeto de la gestión, los cuales pueden ser tanto los actos
materiales como los jurídicos, “De manera concordante Cabanellas refiere que
“pueden ser objeto del contrato todos los servicios, siempre que no sean
contrarios a las leyes o a las buenas costumbres o bien no sean servicios
imposibles.
Ratificación y cesación de la gestión de negocios.
La ratificación de los actos realizados por el gestor de negocios consiste en la
aprobación de un acto ajeno relativo a cosas o derechos propios, retrotrayendo
la ratificación al tiempo de la constitución del acto o del contrato o su ejecución,
y tiene como características típicas que ha de referirse a un acto jurídico
existente, recae sobre un acto jurídico susceptible de ser completado o purificado
de algún vicio o defecto, implica una declaración espontánea de voluntad (pues
la ratificación forzosa no es ratificación), supone una renuncia al invalidar el acto
ratificado, tiene para el autor todas las consecuencias del acto perfecto, ha de
ser total, ya que de otra manera invalida en parte el acto precedente y así lo
modifica, y el autor referido considera que “la ratificación puede ser expresa: por
declaración de voluntad verbal o escrita, o tácita: por actos que revelan la
aceptación de lo hecho en su nombre o absteniéndose de impugnar lo que podría
dejarse sin efecto.”
El Código Civil en los Artículos 1611 y 1612, establece que la ratificación de la
gestión por parte del dueño produce los efectos del mandato expreso y opera
retroactivamente. Aunque no hubiere ratificado expresamente la gestión ajena,
el dueño de los bienes o negocios que aproveche las ventajas de esta, será
responsable de las obligaciones contraídas en su interés, e indemnizará al gestor
los gastos necesarios y útiles que hubiere hecho y los perjuicios que hubiere
sufrido en el desempeño de la gestión.
Con relación a la cesación de la gestión de negocios, el gestor debe de dar aviso
de su gestión al dueño, tan pronto como sea posible y esperar su decisión.
Cesará la gestión desde el momento en que el interesado o quien lo represente
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se persona en el negocio y cesa la responsabilidad del gestor por caso fortuito,
si prueba que habría sobrevenido igualmente, aunque se hubiera abstenido de
la gestión. Artículos 1605, 1606, 1610 del Código Civil.
Asimismo, toda vez que el gestor de negocios queda sujeto en el desempeño de
su gestión a las obligaciones y responsabilidades del mandatario, debe dar
cuenta de su gestión e informar de sus actos así como entregar los bienes del
mandante que tenga en su poder al cesar la misma o bien en cualquier tiempo
en que este lo pida.
Artículo 1607 del Código Civil.
Al ratificarse o cesar en la gestión de negocios, se originan responsabilidades
para el dueño ya que ha de indemnizar al gestor de los gastos y perjuicios cuando
se aproveche de las ventajas de su diligencia, a la vez se obliga porque ha tenido
un enriquecimiento o sea en tanto y cuanto ha recibido en beneficio; El autor
Cabanellas señala que “si el dueño ratifica la gestión hay un mandato retroactivo,
trasladándose las consecuencias a las que impone la ley para el mandato.” En
cuanto a las responsabilidades del gestor, este será acreedor y deudor del dueño
del negocio y a su vez éste será acreedor y deudor de él; por su acto unilateral
de voluntad lícito, el gestor sin propósito tendrá efectos jurídicos, toda vez que
las consecuencias son independientes de la intención del mismo; debe rendir
cuentas y proceder con la misma diligencia que acostumbra emplear en sus
propios asuntos; está obligado a resarcir los perjuicios que por su culpa o
negligencia se irroguen a quien sea dueño de los bienes o negocios gestionados,
y puede repetir del dueño del negocio cuantos gastos le haya ocasionado la
gestión con los intereses desde el día en que los hizo.
Puig Peña considera que “al existir incumplimiento por parte del gestor en la
realización de la gestión, queda referida a las conductas siguientes: primero al
abandono de la gestión emprendida, lo que determina en contra del gestor una
situación de responsabilidad dependiente de la producción de un daño real,
creando una acción de indemnización contra el gestor. En segundo lugar, la
negligencia del gestor tiene como consecuencia indemnizar los perjuicios,
debiéndose examinar la culpa en el supuesto particular de que haya tenido por
objeto evitar algún peligro inminente y manifiesto, ampliándose la
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responsabilidad incluso en el caso fortuito, cuando comete operaciones
arriesgadas que el dueño no tuviera costumbre de hacer o cuando hubiere
pospuesto el interés de éste al suyo propio. Además en tercer lugar, el gestor al
terminar la gestión debe restituir al dueño todo lo que se halle en su poder por
efecto de esta, y por último, la rendición de cuentas, que se le impone tanto por
la doctrina como por la ley, basada en los preceptos del mandato.”
El Código Civil establece: el gestor debe dar aviso de su gestión al dueño, tan
pronto como sea posible y esperar su decisión, a menos que haya peligro en la
demora. Si no fuere posible dar aviso, el gestor debe continuar su gestión hasta
que concluya el asunto.
El gestor queda sujeto, en el ejercicio de la gestión a las obligaciones y
responsabilidades del mandatario en lo que sean aplicables. El gestor
responderá del caso fortuito cuando verifique operaciones distintas del giro
habitual de los negocios del dueño, cuando hubiere pospuesto el interés de éste
al suyo propio o dando inicio la gestión contra la voluntad manifiesta o presunta
del dueño.
Artículos 1606, 1607, 1610 del Código Civil.
En base a las diferentes definiciones así como los elementos expuestos en el
presente capítulo se denota que el gestor de negocios ejerce los actos de gestión
basado en la voluntad del mismo, asimismo, se basa en la buena fe de no dejar
los negocios que se encuentran abandonados a la deriva sin gestionar por su
titular, toda vez que no existe hecho alguno que lo sujete al cumplimiento de la
misma hasta que el gestor cuente con la ratificación del dueño, quedando
entonces sujeto a todas las obligaciones como responsabilidades del
mandatario, pasando a contar con un mandatario (gestor) que no acepto el cargo
previamente a ejercerlo, por lo que se cuenta con un mandato expreso que
carece del elemento formal como lo es: ser solemne toda vez que debe hacerse
constar a través de escritura pública.
Dentro de la figura de la gestión de negocios no se especifican los actos en los
cuales puede intervenir el gestor. A diferencia en el contrato de mandato se
expresan los actos en los que puede hacerse cargo un mandatario así como la
calidad con la cual se debe actuar dentro de la misma.
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De igual manera en la figura de la ausencia se enmarca dentro del ordenamiento
jurídico tanto el objeto como el fin que persigue dicha figura, evidenciando al
igual que el mandato la protección que el estado le da a los bienes como a los
derechos de aquellas personas que por determinada circunstancia no pueden
ejercerlos personalmente y con el fin de no dejarlos a la deriva se regulan dentro
del marco legal las instituciones específicas a cada caso, lo cual se traduce a la
seguridad jurídica que le garantiza el estado a los ciudadanos.
No obstante lo desarrollado en cuanto a la poca seguridad jurídica que evidencia
la figura del gestor de negocios, en la actualidad se aplica en los casos en que
existen bienes como derechos que ejercitar pero su titular no los ejercita
personalmente por diversas razones.
Esta actitud se toma basada en que la figura del gestor de negocios no exige
grandes formalismos para su constitución por lo que le resulta más ventajoso al
dueño de los negocios, toda vez que pueda ser necesario que el gestor
intervenga en los negocios así como que no sea necesario su intervención.
Evitando de esta manera el dueño de los negocios el incurrir tanto en trámites
como en gastos que para él pueden tornarse inútiles, pero los mismos le ofrecen
la seguridad jurídica que el estado debe ofrecer a los ciudadanos a través del
ordenamiento jurídico.
Gestión de Negocios en la Doctrina Extranjera:
• Concepto de Gestion de Negocios
Consiste en la obligación que adquiere aquella persona que, si estar
obligado, asume la gestión de negocios ajenos, de continuar la gestión
comenzada y de llevarla a termino hasta que el dueño se halle en estado de
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proveer a si mismo a ellas, debiendo también someterse a las consecuencias del
negocio y a las obligaciones derivadas de un mandato.
La gestión de negocios es la intromisión intencional de una persona que
carece de mandato y obligación legal en los asuntos del dueño del negocio que
está imposibilitado para atenderlos; obra conforme a los intereses de éste, con
el fin de producirle un beneficio o evitarle un daño.
• Fundamento Legal de la Gestión de Negocios
En el Código Civil Venezolano encontramos él:
Art. 1.173 CCV Quien sin estar obligado asume conscientemente la gestión
de un negocio ajeno, contrae la obligación de continuar la gestión comenzada y
de llevarla a término hasta que el dueño se halle en estado de proveer por sí
mismo a ella; y debe también someterse a todas las consecuencias del mismo
negocio y a todas las obligaciones que resultarían de un mandato. (El gestor
procurará mediante avisos por la prensa y por cualquier otro medio ponerse en
comunicación con el dueño. Quien es incapaz de aceptar un mandato es también
incapaz de obligarse como gestor de negocios; será siempre responsable de los
daños que ha causado y estará obligado debido a su enriquecimiento sin causa).
Este artículo obliga al gestor a continuar la gestión hasta que el dueño
pueda actuar por sí mismo. Es pues la acción del gestor que no puede ser por
etapas o dejarlas a medias, desde el momento en que se asume la obligación
hay la obligación de continuarla
Hay un renglón de penalización que se refiere al gestor incapaz, quien
también es incapaz de obligase y sus actos serán de su responsabilidad y hasta
de ser posible, ser acusado o demandado por enriquecimiento sin causa, hay
que observar que el gestor solamente actúa por el dueño, más no puede
considerarse como tal, debe cometer la gestión siempre en beneficio del dueño
y no en beneficio propio.
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Art. 1.174 CCV Está también obligado a continuar la gestión, aun cuando
el dueño muera antes de que el negocio esté concluido, hasta que el heredero
pueda tomar su dirección.
Art. 1.175 CCV Está igualmente obligado a poner en gestión todo el cuidado
de un buen padre de familia. (La autoridad judicial puede, sin embargo, moderar
el valor de los daños que hayan provenido de culpa o negligencia del gestor,
según las circunstancias que lo han movido a encargarse del negocio).
Art. 1.176 CCV El dueño cuyo negocio ha sido bien administrado, debe
cumplir las obligaciones contraídas por el gestor en su nombre, indemnizarlo de
todas las obligaciones que haya contraído y reembolsarle los gastos necesarios
o útiles, con los intereses desde el día en que haya hecho esos gastos. (Esta
disposición no se aplica a la gestión comenzada o a los actos de gestión
ejecutados a pesar de la prohibición del dueño, a menos que esta prohibición
sea contraria a la Ley, al orden público o a las buenas costumbres).
Art. 1.177 CCV La ratificación del dueño produce los efectos del mandato
en lo que concierne a la gestión, aunque ésta haya sido cumplida por una
persona que creía gestionar su propio negocio.
• Partes que intervienen en la Gestión de Negocios
1. Un Gestor: Es la persona que voluntariamente, y sin mandato
alguno interviene en los asuntos de otro.
2. El interesado: No necesariamente debe tratarse del propietario del
negocio o de los bienes que se gestionan, pues puede también suceder que este
tan solo tenga la posesión de las cosas como sería un caso de un transportista,
un depositario, un mandatario, un usufructuario, así como también un acreedor
pignoraticio que posee un bien mueble dado en prenda.
• Naturaleza Jurídica de la Gestión de Negocios
La gestión de negocio es de naturaleza jurídica extracontractual, ya que
engendra obligaciones para ambas partes, y una vez presente la figura jurídica
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se produce obligaciones al margen de su voluntad; por lo tanto es un hecho
jurídico.
• Diferencias de la Gestión de Negocios con el Mandato
GESTION DE NEGOCIOS MANDATO
Es de naturaleza jurídica Es de naturaleza jurídica
extracontractual. contractual.
Una sola de las partes tiene Las partes tienen conocimiento del
conocimiento de la gestión. mandato.
Aunque muera el dueño, el La muerte del mandante extingue el
gestor debe continuar la gestión hasta mandato.
concluirla.
La capacidad del gestor es un Un incapaz puede ser representante
elemento esencial del mandante.
Excluye por su propia naturaleza Requiere el consentimiento de las
el consentimiento del dueño. dos partes contratantes.
No puede ser revocada puesto Existe la posibilidad de revocarlo
que su propia naturaleza no es una unilateralmente y la terminación del
relación jurídica; la muerte del dueño mismo por la muerte de algunas de las
no produce la terminación de la partes.
gestión.
• Obligaciones del Gestor de negocios frente al Dueño del negocio gestionado:
a) Debe obrar conforme a los intereses del dueño del negocio;
conforme a la voluntad presunta del dueño.
b) Debe desempeñar su cargo con la diligencia de un buen padre de
familia.
c) Debe dar aviso al dueño y esperar su decisión mediante avisos en
la prensa o por cualquier otro medio que permita comunicarse con él.
d) Debe continua la gestión y llevarla a término hasta que el dueño se
encuentre en estado de proveer por sí mismo.
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e) Debe someterse a las consecuencias del mismo negocio, de
acuerdo a lo establecido en el artículo 1173 del Código Civil vigente, el gestor
queda liberado de la obligación contraída en los siguientes supuestos: cuando el
dueño se encarga de su negocio; cuando el dueño muere; cuando el heredero
de dueño de conformidad con el artículo 1175 del Código Civil vigente toma la
dirección del negocio.
f) Debe rendir cuentas; dada la naturaleza especial de la gestión, el
gestor está obligado o rendir cuentas al dueño como cualquier administrador, y
a restituir todo lo recaudado por concepto de la gestión.
g) A la muerte del gestor, sus herederos no están obligados a
continuar la gestión.
• Obligaciones del Gestor frente a terceros:
a) Si el gestor actuó en su propio nombre queda obligado respecto a
los terceros en todo lo referente a las obligaciones derivadas de su gestión, aun
cuando la gestión no haya sido útil.
b) Si el gestor actúa en nombre del dueño; no está obligado
contractualmente frente a los terceros; el único obligado será el dueño, contra
quien los terceros tienen la acción directa, siempre y cuando la gestión no haya
sido útil, el tercero puede repetir contra el gestor.
• Obligaciones del Dueño del negocio frente al Gestor:
a) El dueño deberá cumplir todas las obligaciones que haya contraído
el gestor en su nombre.
b) Si el negocio fue útilmente deberá reembolsarle los gastos útiles y
necesarios realizados con motivo de la gestión, y los intereses legales desde el
día en que el gestor ha efectuado esos gastos de conformidad con el artículo
1.176 Eusjedem.
• Gestión Ilícita o Anormal
La figura de la Gestión Ilícita se da, cuando no se realiza una gestión de
negocios, sino un hecho ilícito como en los siguientes supuestos:
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a) El que obra en interés propio
b) el que realiza operaciones arriesgadas
c) El que actúa en culpa o negligencia
d) El que actúa contra voluntad del dueño
• Casos de Gestión Ilícita o Anormal
Son aquellas cuyas circunstancias se explican como fruto de un hecho
ilícito y no de la gestión de negocios.
a) El que ha obrado en interés propio
b) El que realiza operaciones arriesgadas
c) El que incurre en culpa o negligencia
d) El que actúa contra la voluntad del dueño
• Casos excepcionales de Gestión por Utilidad Publica
a) Para cumplir un deber impuesto por causa de interés publico
b) Para proporcionar alimentos al acreedor que lo solicita
c) Para el pago de gastos funerarios
• Ratificación de la Gestión por el Dueño del negocio
El mandato es la ratificación de la gestión por el dueño del negocio. Se
convierte en un contrato de prestación de servicios. La ratificación o aprobación
de actos de gestión, por el dueño del negocio, produce los efectos de un
mandato, de acuerdo a lo establecido en el articulo 1.177 Eusjedem, en este
caso el dueño deberá pagar todos los gastos, aunque no hubiera sido útil la
gestión e indemnizar los daños y perjuicios. El gestor podrá ejercer el derecho
de retención y cobro de honorarios, esto como consecuencia de la reconvención
legal de la gestión de negocios en un verdadero contrato de mandato.
• Efectos de la Ratificación del Dueño a la Gestión
La ratificación tiene efecto retroactivo al día en que la gestión principio.
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• Tipos de Ratificación
Esta ratificación puede ser expresa o tacita, según el dueño lo exprese
directamente, o según se deduzca de sus propias actuaciones. A falta de
ratificación por el dueño, solo deberá responder por los gastos que origino la
gestión hasta la concurrencia de las ventajas que obtuvo del negocio. Puede ser
expresa cuando directamente manifiesta así su voluntad el sueño, o puede ser
tacita cuando se desprende de las actuaciones del dueño.
CONCLUSIONES
• Con este tema entendimos un poco mas de lo que se relaciona en si
el gestor y que papel juega dentro de nuestra doctrina.
• Que en todo caso el dueño se aprovecha de las ventajas de la
gestión sin haber ratificado la misma, se dice entonces que existe
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una ratificación presunta pero cuando no se cuente con la ratificación
del dueño de los negocios pero aun así el gestor realice actos que
impliquen el ejercicio de estos debe responder por los daños como
por los perjuicios causados.
• En la doctrina venezolana entendemos que contrae la obligación de
continuar la gestión comenzada y de llevarla a término hasta que el
dueño se halle en estado de proveer por sí mismo a ella; y debe
también someterse a todas las consecuencias del mismo negocio y
a todas las obligaciones que resultarían de un mandato.
BIBLIOGRAFÍA
de, E. P. (1964). Código Civil. . GUATEMALA.
http://biblioteca.usac.edu.gt. (2007).
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