2019-2020
CURSO DE EDUCACIÓN CONTINUADA EN EL LABORATORIO CLÍNICO
Ed. Cont. Lab. Clin 47: 119 - 130
IMPORTANCIA DE LA FASE PREANALÍTICA EN EL
LABORATORIO
Ana Peña Cabia.
Servicio de Análisis Clínicos. Hospital Virgen de la Luz. Cuenca.
Mª Luisa Giménez Alarcón.
Servicio de Análisis Clínicos. Hospital Virgen de la Luz. Cuenca.
INTRODUCCIÓN
La fase preanalítica abarca todos los pasos desde que se genera la petición hasta la medida
de la magnitud biológica e incluye procesos tanto fuera como dentro del laboratorio clínico:
Figura 1: Esquema de la fase preanalítica.
Importancia de la fase preanalítica en el laboratorio clínico A. Peña, M.L. Giménez
ERRORES EN PREANALÍTICA vs ESTRATEGIAS DE SOLUCIÓN
El mayor porcentaje de error en el laboratorio clínico se produce en la fase preanalítica
(40-70 %, según distintos estudios). Por ello, la mayor oportunidad para mejorar la calidad
y optimización de la seguridad del paciente se presenta en esta fase. A continuación, se
describen los principales errores que pueden aparecer en cada etapa de la fase preanalítica:
• Petición analítica: las variables más importantes a controlar en este proceso son las
pruebas solicitadas, la identificación del paciente y la identificación del médico. No
identificar el paciente o el médico es un error fácil de detectar y solventar desde el área
administrativa, en cambio es difícil detectar la identificación incorrecta de la muestra
clínica de un paciente. Esto implica un cruce de resultados entre dos pacientes que
podría repercutir negativamente en ambos. Por otro lado, según distintos estudios, un
elevado porcentaje de pruebas solicitadas al laboratorio son inapropiadas.
• Preparación del paciente: Si el paciente no cumple con una adecuada preparación,
se pueden ver alteradas diferentes magnitudes. Importante tener en cuenta: ayuno,
se recomienda un ayuno mínimo de 8 horas antes de la extracción, para evitar que
se produzcan posibles variaciones en la concentración de triglicéridos, colesterol y
glucosa; inanición, el ayuno prolongado puede disminuir proteínas y triglicéridos y
aumentar la creatinina sérica; tiempo de aplicación del torniquete (recomendable 1-2
minutos), una prolongación excesiva puede provocar hemoconcentración, provocan-
do alteración de las concentraciones de potasio, ácido láctico y disminución del pH; y
pacientes con sueros terapéuticos o catéter, se recomienda, en la medida de lo posible,
extraer la muestra del brazo opuesto al que se tiene la infusión (si la muestra ha de
obtenerse a través de un catéter se recomienda desechar previamente la cantidad de
sangre equivalente a dos veces el volumen de éste).
• Extracción: hay que distinguir entre la obtención y recogida de especímenes por parte
del personal sanitario y la recogida por parte del propio paciente. El laboratorio debe
asegurar que el material de extracciones y el de recogida de especímenes tienen la
calidad adecuada. Posibles errores en este proceso:
➢ Hora de extracción inadecuada. Debe tenerse en cuenta que ciertas magnitudes están
sometidas a ritmos circadianos, como, por ejemplo, el cortisol que presenta un pico
máximo a las 8 h y un pico mínimo a las 20 h.
➢ Doble etiquetado de tubos y/o peticiones.
➢ No coincidencia espécimen/petición.
➢ Error de contenedor de espécimen.
➢ El personal sanitario no verifique la identidad del paciente.
➢ Tubos de extracción de sangre. El objetivo de recomendar un orden de llenado de tu-
bos determinado es minimizar el riesgo de contaminación con los aditivos que llevan.
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Importancia de la fase preanalítica en el laboratorio clínico A. Peña, M.L. Giménez
Bajo esta premisa, según las diferentes fuentes bibliográficas, el orden recomendado
puede variar. Además, también es causa potencial de contaminación el uso de siste-
mas abiertos para extracción de sangre, como la jeringuilla. Por otro lado, existen
Normas que regulan el código de colores de identificación de los tubos para la recogi-
da de especímenes de sangre: BS 4851 e ISO 6710. En 2017, se hizo una actualización
de la Norma ISO 6710 que refleja la voluntad de normalización global de los colores
de los tapones de los tubos de extracción de sangre. Siguiendo las recomendaciones
de la EFLM (European Federation of Clinical Chemistry and Laboratory Medicine), los
criterios CLSI (Clinical & Laboratory Standards Institut), y basándose en el código de
colores de Norma ISO 6710, el orden recomendado de llenado de tubos es el siguiente:
1. Frasco hemocultivo. El orden de extracción de hemocultivos depende del sistema
utilizado: si se utiliza un sistema cerrado (por ejemplo, “palomilla”) primero inocu-
lar la botella aerobia; si se utiliza un sistema abierto (jeringuilla), inocular primero
la botella anaerobia.
2. Tubo con anticoagulante citrato. Tapón azul claro. Se utiliza en forma acuosa de
citrato trisódico 0.106M, tamponado para estabilizar el pH del plasma. Su acción
anticoagulante se basa en la precipitación de los iones calcio, y se usa fundamen-
talmente para los estudios de coagulación (tapón azul claro), donde la relación de
volumen de citrato sódico y sangre tiene que ser de 1:9 (una parte de citrato por
nueve de sangre), y para prueba de eritrosedimentación (tapón negro), donde la
relación es 1:4. Si la proporción 1:9 para pruebas de coagulación se modifica, re-
cogiendo menos sangre, aumenta el tiempo de tromboplastina parcial (TTPA) y el
tiempo de trombina (TP), especialmente si la relación aumenta a 1:7. Este citrato en
exceso forma complejos con el calcio elevando ambos tiempos. En caso contrario,
muestras llenas en exceso, hay más plasma del debido y la relación citrato-plasma
disminuye, por tanto, los tiempos se acortan. Siguiendo las recomendaciones de la
EFLM, cuando el tubo de coagulación es el primero a extraer o el único tubo, si se
emplea un dispositivo como la “palomilla” para la extracción, se debe recolectar un
tubo antes y descartarlo, para evitar un llenado insuficiente.
3. Tubo de suero con o sin activador de la coagulación, con o sin gel separador.
- Tubo de cristal sin activador, sin gel (tapón rojo). Algunos autores refieren que
deberían de llenarse antes que el de citrato. Esto se debe a que no llevan anticoa-
gulante y al no tener ningún aditivo no producen interferencias. Se pueden utilizar
para la determinación de crioglobulinas y crioaglutininas, magnitudes para las que
se necesita conservar el tubo a 37 ºC, y el cristal es el material más adecuado para
esas condiciones.
- Tubo de plástico con activador, con gel (tapón amarillo). El uso de tubos de plásti-
co se encuentra actualmente muy extendido para determinaciones de bioquímica,
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Importancia de la fase preanalítica en el laboratorio clínico A. Peña, M.L. Giménez
serología e inmunología, debido a su menor precio y riesgo de rotura. Al contener
activadores para favorecer la adecuada formación del coágulo estos tubos siempre
deben ser extraídos con posterioridad a los tubos con citrato, evitando interferen-
cias en los resultados por arrastre de los activadores de la coagulación.
4. Tubo con anticoagulante heparina. Tapón verde. Los más empleados son heparina
de litio y heparina sódica. Inhibe el paso de protrombina a trombina. Como ventajas
destaca que conserva el pH sanguíneo y se suele utilizar para perfiles bioquímicos en
el laboratorio de urgencias (al llevar anticoagulante se puede centrifugar inmedia-
tamente) y para la realización de cariotipo constitucional en sangre periférica (con-
serva las células viables para el análisis citogenético). En estos casos se recomienda
que el tubo lleve heparina de sodio, ya que el litio dificulta la división celular.
5. Tubo con anticoagulante EDTA (ácido etilendiaminotetracético). Tapón malva. Lle-
va EDTA sódico o potásico. Actúa como anticoagulante por ser quelante del cal-
cio de la muestra. Se usa para la realización de hemogramas, estudio de células
(mantiene la morfología celular), estudio de parásitos hemáticos y para biología
molecular (estudios genéticos). No se usa para bioquímica porque interfiere con
magnitudes enzimáticas (fosfatasa alcalina) y los iones Ca y K.
6. Tubo con inhibidor de glucolisis. Tapón gris. Contienen fluoruro sódico (inhibidor
de la glucólisis) en combinación con oxalato potásico (acción anticoagulante) y se
emplea principalmente para la determinación de lactato y glucosa.
7. Tubos con otros aditivos. Como pueden ser iodoacetato y aprotinina (este último se
emplea, por ejemplo, para la determinación de glucagón o PTH like).
• Transporte de especímenes: las principales variables a tener en cuenta desde extrac-
ción periféricas son: agitación, exposición a la luz, temperatura, tiempo de transporte,
colocación de los especímenes dentro del recipiente de transporte, tipo de embalaje e
identificación de los mismos.
• Recepción, conservación y manipulación de especímenes: dependiendo de la magni-
tud a medir, el tipo de espécimen y cuándo se vaya a realizar la medición, los especí-
menes se deben conservar en unas condiciones determinadas.
Después de analizar los errores más comunes de cada etapa, veamos las posibles estrategias
de solución para evitarlos:
• Para la correcta identificación del paciente, como solución se plantea la formación del
personal que se ocupa de la obtención de los especímenes y, sobre todo, la toma de
conciencia de las graves repercusiones que puede tener. Es importante que la identi-
ficación de los tubos o recipientes de recogida la compruebe siempre el personal que
acaba de obtener los especímenes. Por tanto, es útil establecer protocolos y organizar
cursos de formación para el personal implicado.
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Importancia de la fase preanalítica en el laboratorio clínico A. Peña, M.L. Giménez
• Para no cometer errores en las magnitudes solicitadas se pueden implantar distintas
estrategias, como la creación de perfiles especiales para situaciones clínicas concretas,
el establecimiento de intervalos de tiempo en los que la repetición de una medición
o de un examen in vitro en un nuevo espécimen no aporta nueva información, la res-
tricción de solicitudes para situaciones especiales, etc. Para ello, podemos apoyarnos
en las guías clínicas basadas en la evidencia científica y los documentos consenso de
las Sociedades Científicas (como las recomendaciones del proyecto “Do not do” del
Ministerio de Sanidad).
• Para disminuir los errores en la fase de preparación del paciente se puede trabajar con
la implantación de protocolos específicos para el personal sanitario y documentos de
información estandarizados que se entreguen al paciente cuando sea necesario. Por
ejemplo, determinación de ácido 5-hidroxiindolacético en orina de 24 horas, es nece-
sario indicar qué alimentos no se pueden comer las 48 horas previas, es decir, alimen-
tos que contengan serotonina, ya que el ácido 5-hidroxiindolacético es su metabolito
principal (como aguacate, plátanos, ciruelas, tomates, nueces, berenjenas y café).
• Para el transporte de especímenes desde centros de extracción periférica se recomien-
da disponer de neveras provistas de dispositivos que permitan comprobar la tempe-
ratura durante todo el trayecto, así como un registro del tiempo trascurrido entre la
extracción sanguínea y la llegada al laboratorio clínico. Se debe cuidar que no haya un
exceso de agitación que pueda producir hemólisis de la muestra.
• Para la conservación de especímenes, se recomienda que cada laboratorio establezca
los protocolos necesarios para su conservación. Para ello, nos podemos apoyar en un
trabajo de la Comisión de Garantía de la Calidad Preanalítica de la SEQCML. Se trata de
una base de datos sobre la estabilidad de magnitudes. La información de estabilidad
se ha clasificado en dos grandes apartados correspondientes a espécimen (tubo prima-
rio) y muestra (una vez que el espécimen ha sido centrifugado o alicuotado). En cada
uno de estos dos apartados se ha recogido la estabilidad de la magnitud a temperatu-
ra ambiente, 4-8 ºC y -20 / -70 ºC.
• Automatización de la fase preanalítica: en los años 90 se desarrollaron los sistemas
TLA (Total Laboratory Automation), que incluyen funciones pre- y post-analíticas com-
binadas con analizadores. Entre ellos podemos encontrar clasificadores y alicuotado-
res. Estos avances, junto con la petición electrónica, han disminuido los errores de
la fase preanalítica, ya que permiten desde la historia clínica del paciente realizar la
petición electrónicamente, asociar las muestras al código correspondiente, registrarlo
en el sistema informático del laboratorio, clasificar y alicuotar de manera automática
los tubos, consiguiendo así la trazabilidad de las muestras.
FUENTES DE VARIACIÓN BIOLÓGICA
Los profesionales del laboratorio deben informar a los clínicos de las fuentes de variación
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Importancia de la fase preanalítica en el laboratorio clínico A. Peña, M.L. Giménez
biológica de cada magnitud para la adecuada interpretación de los resultados. Es impor-
tante conocer la variación biológica intraindividual (fluctuación de los resultados de una
magnitud alrededor del punto homeostático de un individuo) y la variación biológica inte-
rindividual (variación del punto homeostático entre individuos para cada magnitud). Si la
magnitud biológica tiene una variación biológica intraindividual muy pequeña (equilibrio
homeostático muy ajustado), como, por ejemplo, el calcio, una mínima diferencia entre dos
resultados seriados puede ser significativa; en cambio, si la magnitud tiene una variación
biológica intraindividual alta, como la amilasa, la diferencia entre dos resultados seriados
ha de ser mucho mayor para que tenga el mismo nivel de significación.
Por tanto, en el proceso de petición analítica la información complementaria, como edad,
sexo, raza, hábitos alimentarios y tóxicos, ejercicio físico, etc. son datos necesarios para
poder asignar los valores de referencia correctamente y valorar los resultados de manera
adecuada.
• Edad: la fosfatasa alcalina elevada puede ser patológica en adultos, pero normal para
un niño en edad de crecimiento; el número de hematíes, hemoglobina y hematocrito
se encuentran más elevados en recién nacidos que en adultos.
• Sexo: concentraciones de hemoglobina son mayores en hombres que en mujeres; por
el contrario, las concentraciones de BNP y NT-proBNP son mayores en mujeres que en
hombres.
• Embarazo: diversas magnitudes se ven afectadas por el aumento del volumen plasmá-
tico (efecto de “dilución”). Actividad de ALT, AST, recuento de eosinófilos, concentra-
ciones de proteínas totales, calcio, hemoglobina y fracción de hematocrito disminu-
yen. Por otro lado, se produce un incremento de las concentraciones séricas de lípidos
(triglicéridos, colesterol…).
• Ciclos biológicos: ciertas magnitudes pueden variar siguiendo ritmos biológicos, por
ejemplo, en el estudio de parejas con problemas de infertilidad, las concentraciones
de hormonas sexuales (FSH, LH, estradiol, etc.) varían a lo largo del ciclo menstrual en
la mujer, y es necesario estipular el día en qué se debe realizar la extracción de sangre.
• Estación: algunas magnitudes varían según el periodo estacional. Así, la concentración
de vitamina D aumenta en verano por la mayor exposición al sol.
• Altura: algunas magnitudes, como la hemoglobina, aumentan con la altura.
• Estilo de vida: ejercicio físico (los efectos duraderos del ejercicio producen incremen-
tos en las actividades de las enzimas musculares de suero, destacando el aumento de
la CK, ácido láctico, hemólisis intravascular y disminución de haptoglobina); alcoho-
lismo crónico (produce aumentos en la GGT, HDL y VCM); hábito tabáquico (puede
aumentar las concentraciones de glucosa, colesterol, triglicéridos, carboxihemoglobi-
na, catecolaminas plasmáticas y cortisol sérico); cafeína (tiene un efecto considerable
sobre la glándula suprarrenal, por lo que puede provocar variaciones en la concentra-
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Importancia de la fase preanalítica en el laboratorio clínico A. Peña, M.L. Giménez
ción de glucosa, el metabolismo de lípidos, amilasa, lipasa y varias hormonas, como el
cortisol plasmático, provocando un aumento de los mismos). Diferentes estudios han
demostrado que es recomendable advertir a los pacientes que no consuman café ni
fumen en la mañana que se realicen los análisis, para evitar alteraciones analíticas.
INTERFERENCIAS PREANALÍTICAS
• Hemólisis: puede producirse por distintos motivos, entre ellos, tiempo excesivo de
aplicación del torniquete, extraer la muestra con jeringa e introducir la sangre con
demasiada presión al llenar los tubos, centrifugación de la sangre antes de la com-
pleta coagulación o por refrigerar el tubo de suero antes de permitir la coagulación
y retracción del coágulo (se necesita para este proceso unos 30 minutos después de
la extracción). Se producen aumentos en las concentraciones de varias magnitudes, a
destacar LDH, ALT, AST, CK y potasio.
• Muestra coagulada: Puede deberse a una extracción lenta, a una mezcla incorrecta del
anticoagulante con la muestra o a un defecto del propio anticoagulante. Esta interfe-
rencia principalmente invalida los resultados de hemograma, gasometría y coagula-
ción.
• Lipemia: presencia de turbidez en suero o plasma por incremento de la concentración
de lipoproteínas, debido a que no se ha guardado el ayuno recomendado o a enfer-
medades metabólicas. La lipemia provoca resultados elevados para aquellos analitos
cuyas determinaciones se basan en la absorbancia a las mismas longitudes de onda
en que las partículas de lípido también absorben luz. Por ejemplo, se puede producir
aumento de la concentración de albúmina, calcio y fosfato.
• Ictericia: coloración amarillenta anormal, debido a un exceso de bilirrubina. El plasma
o suero ictérico puede interferir en los resultados analíticos de albúmina, colesterol,
triglicéridos, glucosa y proteínas totales.
• Fármacos: pueden producir interferencias en el procedimiento de medida de diversos
analitos. Por ejemplo, la levodopa aumenta la concentración de creatinina, glucosa y
transaminasas; o los anticonceptivos orales, que aumentan la velocidad de eritrosedi-
mentación, la concentración de glucosa, fosfatasa alcalina, lipasa, y triglicéridos, y por
contra, disminuyen la concentración de colesterol y proteínas.
• Centrifugación de la muestra de sangre: es un factor importante a tener en cuenta
para los especímenes que llegan de extracción periférica al laboratorio sin centri-
fugar. Lo ideal es centrifugar antes de las dos horas de recogida de la sangre. El
retraso en la centrifugación puede dar como resultado un contacto prolongado con
las células, lo cual produciría una posible degradación de ciertos analitos (actividad
proteolítica), disminución de la concentración de los analitos por el metabolismo
celular (glucólisis), o difusión de ciertos analitos hacia fuera de las células provocando
su aumento (potasio).
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Importancia de la fase preanalítica en el laboratorio clínico A. Peña, M.L. Giménez
• Transporte a una temperatura específica: en algunos análisis es de gran importan-
cia que la muestra de sangre sea manejada bajo unas condiciones determinadas de
temperatura. Por ejemplo, para la determinación de crioglobulinas, ya que algunas
precipitan rápidamente a temperaturas inferiores a 37 ºC, todo el material de extrac-
ción deberá atemperarse previamente a 37 ºC. Durante el transporte al laboratorio,
los especímenes deben permanecer en un recipiente isotérmico con agua o arena,
asegurando que la temperatura se encuentre entre 37-40 ºC. En el laboratorio, se
mantendrán los tubos a 37 ºC en un baño maría durante 1 hora hasta que se produzca
la retracción del coágulo y, a continuación, se centrifugan a 37 ºC.
Es necesario detectar estas interferencias y eliminar la determinación de las magnitudes
implicadas, explicando el motivo de rechazo, para evitar errores diagnósticos o repeticiones
inadecuadas.
TIPO DE MUESTRAS
Hasta ahora hemos visto todo referenciado a muestras sanguíneas. Pero, ¿Qué muestras
biológicas distintas existen? ¿Qué hay que tener en cuenta para otro tipo de muestras desde
el punto de vista preanalítico?
• Sangre Total: tubo con anticoagulante sin centrifugar. En este tipo de muestra se rea-
lizan estudios de gases y hematológicos.
• Plasma o Suero: se obtiene tras centrifugar los especímenes, en función de si el tubo
contiene anticoagulante o no.
SUERO PLASMA
Tubo sin anticoagulante Tubo con anticoagulante
Mayor riesgo de hemólisis Menor riesgo de hemólisis
Centrifugación tras esperar a la formación del
Centrifugación inmediata (útil para urgencias)
coágulo
Muestra idónea para la mayoría de pruebas:
Posibles interferencias con el anticoagulante
bioquímica, serología, hormonas, marcadores
que se emplee
tumorales, inmunológicas
No contiene fibrinógeno. Buena estabilidad
Contiene fibrinógeno. Menor estabilidad para
temporal (almacenamiento) para la mayoría de
la conservación
los analitos
Potasio aumentado debido a su liberación desde
Potasio más estable en plasma
células y plaquetas durante la coagulación
Menor cantidad de sobrenadante tras la Mayor disponibilidad de sobrenadante
centrifugación (15-20% mayor que el suero)
Tabla 1: Principales diferencias entre suero y plasma
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Importancia de la fase preanalítica en el laboratorio clínico A. Peña, M.L. Giménez
• Semen: entre las recomendaciones preanalíticas para obtener una mejor calidad del
semen para estudios de fertilidad, destacan: guardar un periodo de abstinencia de 3-4
días, nunca superior a 7; obtener la muestra en una sala anexa al laboratorio para ase-
gurar el tiempo transcurrido desde la obtención y no someter a la muestra a cambios
de temperatura, manteniendo la temperatura; y realizar una adecuada entrevista al
paciente (fundamentalmente preguntar si la recogida de muestra ha sido completa o
no, si ha sufrido un proceso febril en los últimos días, medicación y hábitos tóxicos).
• Orina: existen guías de reconocimiento internacional (como GP16-A3 Urianalysis), que
deben ser adaptadas a cada laboratorio para estandarizar los procedimientos. Como
es el caso de las muestras de orina de tiempo controlado, que es necesario aportar al
paciente instrucciones de cómo recoger la muestra; o para el diagnóstico de porfirias,
que es recomendable proteger la muestra de orina de la luz directa con papel de alu-
minio o contenedores opacos y refrigerarla a 4 ºC hasta su análisis, ya que el porfobili-
nógeno al exponerse a la luz y el calor, se polimeriza espontáneamente a uroporfirina,
disminuyendo su concentración un 37 % en un día expuesto a la luz y 14 % cuando
está protegido.
• Heces: en función de la magnitud a analizar deben cumplirse unas condiciones pre-
analíticas. Por ejemplo, para la determinación de sangre oculta en heces, no deben
recolectarse durante el periodo menstrual o ante la presencia de sangre en orina; para
pruebas que solicitan varias muestras de heces (detección de parásitos, helycobacter
pilory, sangre oculta, etc), se recomienda remitir muestras de deposiciones de días
distintos (algunos autores refieren que preferentemente días alternos).
• Gasometría: una mala praxis en la obtención de la muestra puede hacer que sólo se
refleje el equilibrio ácido-base de una extremidad y no del organismo en su totalidad.
En el caso de obtención de una muestra de origen venoso, al ser una extracción des-
tinada exclusivamente a la medición del equilibrio ácido-base, debe evitarse un uso
prolongado del torniquete, ya que la anoxia tisular conducirá a alteraciones de cier-
tas magnitudes del equilibrio ácido base, con disminución del pH e incremento de la
concentración de lactato. Es preferible, por tanto, la extracción de muestras capilares
y arteriales para una interpretación correcta del equilibrio ácido-base y de las pre-
siones parciales de los gases en sangre. Sin embargo, la obtención de sangre arterial
presenta también dificultades, debido a que es dolorosa y puede generar un estado
de ansiedad, que genere hiperventilación y, secundariamente, una disminución de la
pCO2. Por ello, la aplicación en la zona de extracción de un anestésico local puede evi-
tar este efecto sobre la pCO2. Para preservar el valor in vivo de la pO2, la sangre debe
recogerse y transportarse en condiciones de anaerobiosis para impedir el intercambio
de gases con el aire circundante. Es necesaria la homogeneización de la muestra con el
anticoagulante de forma inmediata para evitar la formación de coágulos, para lo que
se recomienda rodar la muestra entre ambas manos (suavemente, evitando un incre-
mento de temperatura que pueda alterar el pH) e invertirla varias veces. Si no puede
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Importancia de la fase preanalítica en el laboratorio clínico A. Peña, M.L. Giménez
garantizarse la medición en los 30 minutos siguientes a la obtención de la muestra,
ésta debería recogerse en recipiente de vidrio y almacenarse en agua–hielo (0-4ºC)
hasta su análisis.
• Líquidos biológicos: para asegurar la calidad de los resultados se deben extraer en los
contenedores indicados y realizar la correcta conservación y transporte al laboratorio.
Por ejemplo, para el estudio del líquido cefalorraquídeo, la muestra debe recogerse
en tres tubos de poliestireno transparente, estéril y sin aditivos. El primero de los tu-
bos es para estudio bioquímico e inmunológico, el segundo para el examen microbio-
lógico y el tercero para el estudio citológico. Por otro lado, para el estudio de líquido
sinovial se recomienda recoger la muestra en tres tubos también: un tubo con hepari-
na sódica para realizar el estudio microscópico (celularidad y presencia de cristales), un
tubo con fluoruro sódico para valoración de glucosa y un tubo estéril para el análisis
microbiológico (algunos autores recomiendan recoger la muestra mejor en frascos de
hemocultivos).
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Importancia de la fase preanalítica en el laboratorio clínico A. Peña, M.L. Giménez
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EDUCACIÓN CONTINUADA EN EL LABORATORIO CLÍNICO
COMITÉ DE EDUCACIÓN
D. Balsells, B. Battikhi, N. Giménez, A. Merino, A. Peña, N. Rico (Presidenta), M. Rodríguez,
T. Rodríguez, P. Rodríguez, C. Sánchez, M. Serrando, MC. Villà, JA. Wong.
ISBN 978-84-09-12875-4 – Mayo 2020 (recibido para publicación Junio 2019)
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