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Tipos y ejemplos de falacias lógicas

El documento describe 8 tipos diferentes de falacias lógicas y argumentativas: 1) la falacia ad hominem, que ataca al oponente en lugar del argumento; 2) la falacia de autoridad, que usa mal la opinión de expertos; 3) la falacia de falsa equivalencia, que engaña con eufemismos; 4) la falacia populista, que afirma algo es cierto porque es popular; 5) la falacia circular, que repite las premisas en la conclusión; 6) la falacia de generalización apresur
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Tipos y ejemplos de falacias lógicas

El documento describe 8 tipos diferentes de falacias lógicas y argumentativas: 1) la falacia ad hominem, que ataca al oponente en lugar del argumento; 2) la falacia de autoridad, que usa mal la opinión de expertos; 3) la falacia de falsa equivalencia, que engaña con eufemismos; 4) la falacia populista, que afirma algo es cierto porque es popular; 5) la falacia circular, que repite las premisas en la conclusión; 6) la falacia de generalización apresur
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1.

Falacia “ad hominem”


Los ataques personales son contrarios a los argumentos
racionales. En lógica y retórica, un ataque personal se llama “ad
hominem”, que en latín significa “contra el hombre”. En lugar de
avanzar en un buen razonamiento, una falacia ad hominem
reemplaza la argumentación lógica con un lenguaje ofensivo no
relacionado con la verdad del asunto. Más específicamente, es
una falacia de relevancia en la que alguien rechaza o critica la
opinión de otra persona sobre la base de características
personales, sus antecedentes, su apariencia física u otras
características irrelevantes para el argumento en cuestión. Un
ejemplo de esta falacia: “Como Antonio no es mujer, no puede
opinar de feminismo”.

2. Falacia de autoridad
Esta falacia argumentativa, también denominada “ad
verecundiam”, ocurre cuando hacemos mal uso de una
autoridad. Este mal uso de la autoridad puede ocurrir de varias
maneras. por ejemplo: podemos citar solo a las autoridades,
alejándonos convenientemente de otras pruebas comprobables
y concretas como si la opinión de los expertos fuera siempre
correcta; o podemos citar autoridades irrelevantes, autoridades
pobres o autoridades falsas. Por ejemplo, cuando alguien dice:
"compro ropa deportiva en esta tienda porque este famoso dice
que es el mejor". El famoso en cuestión puede ser un portavoz,
pero eso no lo convierte en una autoridad relevante cuando se
trata de ropa deportiva. Por lo tanto, esta argumentación se
convierte en falacia de apelación a la autoridad.
3. Falacia de la falsa equivalencia
La falacia de la falsa equivalencia o de la ambigüedad se da
cuando una palabra, una frase o una oración se usa
deliberadamente para confundir, engañar o inducir a error al
sonar como si dijera una cosa pero en realidad dice otra. A
menudo, este engaño aparece en forma de eufemismos,
reemplazando las palabras desagradables con una terminología
más atractiva. Por ejemplo, un eufemismo podría estar
reemplazando "mentir" con la frase "licencia creativa", o
reemplazar "mi pasado criminal" con “mis indiscreciones juveniles"
o “crisis económica” por “desaceleración”.

4. Falacia populista
Esta falacia, también denominada argumento “ad populum”,
supone que algo es cierto (o correcto o bueno) porque otras
personas están de acuerdo con la persona que lo afirma; esto es,
se acepta algo que se dice porque es popular. Esta falacia
argumentativa es común entre los anunciantes, por ejemplo.
Muchas empresas basan sus anuncios en frases que utilizan esta
falacia, asegurando que si muchas personas han utilizado sus
productos es porque son los mejores (también millones de
personas consumen tabaco y no es algo bueno, de ahí la
falacia).

5. Falacia circular
La falacia o argumentación circular ocurre el argumento de una
persona simplemente repite lo que ya asumió de antemano y no
llega a ninguna nueva conclusión. Los argumentos circulares
también se llaman “petitio principii” o petición de principio, y se
producen cuando la proposición que ha de ser probada se
incluye de forma implícita o explícita en las premisas (las
afirmaciones que sirven para probar la conclusión posterior).
Se puede reconocer un argumento circular cuando la conclusión
también aparece como una de las premisas en el argumento. Por
ejemplo, si alguien dice: “Lo que hay escrito en La Biblia es
verdadero”, y defiende su postura diciendo: “Porque lo dice la
propia Biblia”, estaría incurriendo en una evidente falacia
circular.

6. Falacia de la generalización
Una generalización apresurada es una declaración general sin
evidencia suficiente para respaldarla. Ésta se produce a partir de
la prisa por llegar a una conclusión, lo que lleva a la persona que
argumenta a cometer algún tipo de suposición ilógica o a emitir
estereotipos, conclusiones injustificadas o exageraciones.
Normalmente, solemos generalizar al hablar, y es una parte
necesaria y natural del acto comunicativo y el lenguaje. No hay
una regla establecida para lo que constituye evidencia
"suficiente". En algunos casos, podría ser posible encontrar una
comparación razonable y demostrar que la afirmación es
verdadera o falsa. Pero en otros casos, no hay una manera clara
de respaldar el reclamo sin recurrir a conjeturas. Con todo, una
forma sencilla de evitar generalizaciones apresuradas es añadir
calificadores como "a veces", "tal vez" o "a menudo". Cuando no
nos protegemos contra la generalización apresurada corremos el
riesgo de caer en estereotipos, y de verter afirmaciones sexistas o
racistas, por ejemplo.

7. Falacia del falso dilema


Esta falacia argumentativa ocurre cuando fallamos al limitar las
opciones a únicamente dos, cuando de hecho hay más
opciones para elegir. A veces las opciones son entre una cosa, la
otra, o ambas cosas juntas (no se excluyen entre sí). Y a veces hay
una amplia gama de opciones. Los argumentos basados en el
falso dilema son solo falaces cuando, de hecho, hay más
opciones que las establecidas. Sin embargo, no es una falacia si
realmente solo hay dos opciones. Por ejemplo, cuando decimos
"O The Beatles son la mejor banda de todos los tiempos, o no lo
son". Este sería un verdadero dilema, ya que en realidad solo hay
dos opciones: lo son, o no lo son. Sin embargo, sería un falso
dilema decir: "Solo hay dos tipos de personas en el mundo:
personas que aman a The Beatles y personas que odian la
música", ya que habrá algunas personas que serán indiferentes a
su música y otras a las que les podrá gustar o no, pero sin tanta
intensidad.

8. Falacia de la correlación y la causalidad


La falacia causal se refiere a cualquier fallo lógico que se
produce al identificar una causa; es decir, cuando se concluye
acerca de una causa sin evidencia suficiente para hacerlo. Por
ejemplo, si alguien dice: “Dado que sus padres le llamaron Jesús,
deben ser religiosos cristianos”. En este caso, aunque es posible
que sea cierto y sean religiosos, el nombre por sí solo no es
evidencia suficiente para llegar a esa conclusión. Otra falacia
causal es la falacia “post hoc”, la abreviatura de “post hoc ergo
propter hoc” ("después de esto, por lo tanto debido a esto"). Esta
falacia ocurre cuando confundes algo con la causa solo porque
vino primero. El hecho de que algo haya sucedido antes no
significa que haya causado eso. Esta falacia además suele ser la
responsable de muchas supersticiones y falsas creencias. Todos
sabemos que el resfriado común dura unos 7 días. Pues bien, si
alguien se toma una pastilla de homeopatía (que no tiene ningún
efecto más allá del placebo) cuando le viene el resfriado y se
cura pasada una semana, pensará que ha sido la pastilla la que
le ha curado, cuando en realidad lo único que ha sucedido es
que han pasado los 7 días de rigor para que la persona vuelva a
estar sana de nuevo.

Referencias bibliográficas
Gutiérrez, G. A. (2000). Introducción a la lógica. Pearson
Educación.

Johnson, R. H. (2012). Manifest rationality: A pragmatic theory of


argument. Routledge.

Lekuona Ruiz de Luzuriaga, K. (2013). Lógica formal e informal:


falacias y falsos argumentos (unidad didáctica).

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