CSJN- “Bustos Alberto Roque y otros c/Estado Nacional” (26/10/2004)
Buenos Aires, 26 de octubre de 2004.
Vistos los autos: "Bustos, Alberto Roque y otros c/ Estado Nacional y otros s/ amparo".
Considerando:
1º) Que la Cámara Federal de Paraná, al confirmar el fallo de primera instancia, hizo lugar a la
acción de amparo promovida por Alberto Roque Bustos, Gracia Luz Don, Ramón Evaristo Giacchi
y Graciela Guadalupe Dappen contra el Estado Nacional, el Banco Central de la República
Argentina, el Banco de Entre Ríos y el BBVA Banco Francés S.A., declarando la
inconstitucionalidad de las leyes 25.557 y 25.561, de los decretos 1570/01, 71/02, 141/02, de los
arts. 1º, 2º, 4º, 9º y 10 del decreto 214/02, del art. 3º del decreto 320/02, de las resoluciones 6, 9,
18,
23 y 36/2002 del Ministerio de Economía de la Nación, de las comunicaciones "A" 3446,
3467 y
3468 del Banco Central de la República Argentina, y toda otra norma que impida, limite o restrinja
de cualquier manera a los actores la posibilidad de disponer inmediatamente de sus depósitos a
plazo fijo y en cuentas a la vista, y ordenó que las entidades financieras intervinientes devolvieran
los depósitos en el signo monetario efectuado, en el plazo de diez días.
2º) Que el Estado Nacional y los bancos demandados interpusieron los recursos extraordinarios de
fs. 132/145, 147/150 y 156/172, los que fueron concedidos por el a quo únicamente por la cuestión
federal compleja planteada y desestimados por las causales de arbitrariedad y gravedad institucional
también invocadas. El contenido de dichos recursos aparece correctamente reseñado en el punto II
del dictamen del señor Procurador General de la Nación, al cual corresponde remitirse a fin de
evitar repeticiones innecesarias.
3º) Que debido al dictado de nuevas normas sobre la materia, el Tribunal corrió traslado a las partes
para que se expidiesen sobre ellas, el cual sólo fue contestado por el Estado Nacional, mientras que
el BBVA Banco Francés SA lo hizo extemporáneamente.
4º) Que los recursos extraordinarios deducidos son formalmente admisibles, en tanto se cuestiona la
inteligencia de normas federales y la sentencia definitiva del superior tribunal de la causa ha sido
contraria al derecho que los apelantes fundan en ellas (art. 14, inc. 3º, de la ley 48). Cabe señalar
que en la tarea de esclarecer la inteligencia de las normas federales involucradas, este Tribunal no
ha de estar limitado por las posiciones del tribunal apelado ni por las de las partes (Fallos: 323:1491
y sus citas, entre muchos otros); como igualmente que las causales de arbitrariedad invocadas son
inescindibles de los temas federales en discusión, por lo que deben ser examinados conjuntamente
(Fallos: 323:1625, entre muchos otros), lo que quita trascendencia a la falta de queja por la
denegación parcial del recurso.
5º) Que por evidentes razones metodológicas, corresponde en primer lugar examinar el
cuestionamiento formulado por el recurrente respecto de la aptitud de la vía del amparo para
plantear y decidir el problema sometido a decisión judicial. A ese respecto, son aplicables los
fundamentos expuestos en el voto del juez Belluscio en las causas "Peralta", de Fallos:
313:1513, y
en la disidencia de los jueces Belluscio, Boggiano y Maqueda en la causa "Provincia de San
Luis",
de Fallos: 326:417, sustancialmente análoga a la presente, cuyos fundamentos pertinentes se dan
por reproducidos.-
6º) Que, aun cuando esas razones serían suficientes para descalificar la sentencia impugnada, la
desnaturalización de la vía del amparo que se ha producido en este proceso y en muchos otros,
llegando aquí a insumir un lapso de más de dos años y medio hasta que estuviese en condiciones de
dictarse sentencia definitiva por esta Corte, sumada a las atinadas reflexiones del dictamen del señor
Procurador General de la Nación expuestas en su dictamen, hacen necesario poner fin
definitivamente a una cuestión de innegable trascendencia institucional y social.
8º) Que, a pesar de la ausencia de prueba en este proceso, existen circunstancias que por su pública
notoriedad no pueden ser ignoradas ni pasadas por alto.
Así, es evidente que el prolongado mantenimiento de una artificial equivalencia de valor entre el
peso argentino y el dólar estadounidense, unido a circunstancias económicas que la mencionada
ausencia de prueba impide clarificar, condujo a un proceso de deterioro del aparato productivo
nacional -con su secuela de desocupación, miseria y hambre- al que no eran ajenas las inusuales
tasas de interés que se pagaban por los depósitos en dólares, a una amenaza de "corrida
bancaria"
que se intentó paliar mediante esas tasas, y finalmente a un riesgo cierto de que esa amenaza se
concretase, e inclusive a su iniciación, que fueron las causas determinantes de las medidas
adoptadas por el Poder Ejecutivo y el Congreso con la finalidad de impedir la falencia generalizada
del sistema bancario y la consiguiente ruina del conjunto de depositantes.
La situación expuesta constituyó indudablemente una emergencia cuya declaración por la ley
25.561 encuentra amparo constitucional en los poderes de los departamentos políticos del Gobierno
Federal destinados a hacerle frente. En ese aspecto, se ha dicho en el voto del juez Belluscio en la
causa "Videla Cuello", de Fallos: 313:1638:
"8º) Que...en situaciones de emergencia como las que ha dado sustento a la medida
cuestionada, la
imperiosa necesidad de afrontar sus consecuencias justifica una interpretación más amplia de las
facultades atribuidas constitucionalmente al legislador. En tales condiciones, medios o
procedimientos que en circunstancias normales podrían parecer inválidos, suelen resistir el cotejo
con la Ley Suprema. Ello es así pues si bien, en rigor, la emergencia no crea poderes inexistentes, ni
disminuye las restricciones impuestas a los atribuidos anteriormente, permite encontrar una razón
para ejercer aquellos existentes (Home Building & Loan Association v. Blaisell, 290 U.S. 398,
440/48 [1934]), de modo tal que, ante acontecimientos extraordinarios, el ejercicio del poder de
policía atribuido constitucionalmente al Congreso permita satisfacer las necesidades de una
comunidad hondamente perturbada y que, en caso de no ser atendidas, comprometerían la paz
social
y el interés general cuya custodia constituye uno de los fines esenciales del Estado Moderno.
"9º) Que, en ocasiones similares, se han enumerado ciertos requisitos -siguiendo
especialmente a lo
expresado por la Suprema Corte norteamericana en la causa Home Building & Loan Association
v.
Blaisell, 290 U.S. 398, 440/48 [1934], referente, sin embargo, a un supuesto de moratoria
hipotecaria- que deben necesariamente ser cumplidos por las normas de emergencia para resistir el
control de constitucionalidad. Ellos son: 1º) Que se presente una situación de emergencia -declarada
por el Congreso y con debido sustento en la realidad- que obligue a poner en ejercicio aquellos
poderes reservados para proteger los intereses vitales de la comunidad; 2º) Que la ley persiga la
satisfacción del interés público: ello es, que no haya sido dictada en beneficio de intereses
particulares sino para la protección de los intereses básicos de la sociedad; 3º) Que los remedios
justificados en la emergencia sean de aquellos propios de ellas y utilizados razonablemente; 4º) Que
la ley sancionada se encuentre limitada en el tiempo y que el término fijado tenga relación directa
con la exigencia en razón de la cual ella fue sancionada".-
A la luz de lo expuesto, de la evidencia de la situación, y a falta de prueba en contrario, los recaudos
mencionados deben considerarse presentes en el sub examine.
En tal contexto, y en tanto no se trate de moneda extranjera que estuviese específicamente
destinada
al cumplimiento de obligaciones en el exterior, la "pesificación" se presenta como
razonable
mientras el importe que se devuelva tenga el mismo o mayor poder adquisitivo que tenía el depósito
originario, ya que ello no causa perjuicio alguno al acreedor. Fue, por lo demás, una medida
razonable frente a la situación de fuerza mayor trasuntada en la emergencia. Por el contrario,
pretender la devolución inmediata en dólares o en su equivalente en moneda argentina en el
mercado libre de cambios implica un desmesurado beneficio para el acreedor, que no puede
determinarse en su medida aritmética como consecuencia de la ausencia de producción de prueba
en
este proceso pero que en algunos momentos alcanzó alrededor del doble del poder adquisitivo
originario.
"Es necesario para ello: 1) que exista una
situación de emergencia que imponga al Estado el deber de amparar los intereses vitales de la
comunidad; 2) que la ley tenga como finalidad legítima, la de proteger los intereses generales de la
sociedad y no a determinados individuos; 3) que la moratoria sea razonable, acordando un alivio
justificado por las circunstancias; 4) que su duración sea temporal y limitada al plazo indispensable
para que desaparezcan las causas que hicieron necesaria la moratoria.