Manierismo: Evolución del Renacimiento
Manierismo: Evolución del Renacimiento
16.30. Palladio, Villa Capra (Villa Rotonda), afueras de Vicenza (Italia), iniciada ca. 1550. Palladio sacó un excelente
partido del emplazamiento en un alto, proyectando cuatro fachadas idénticas con vistas sobre la campiña, todas ellas
regidas por un sistema de relaciones de proporcionalidad.
para que en adelante pueda observar más fá- to no se conformaron con detener su mani-
cilmente todo lo que hay en el mundo que le pulación de la forma una vez estuvieron de-
rodea”. finidas las reglas. El resultado de ello fue que
ese ideal de perfección, claridad y serenidad
alcanzado por la arquitectura del alto rena-
El manierismo. El renacimiento cimiento, duró menos de medio siglo, antes
en transición de empezar a ser paulatinamente alterado,
hacia 1530, por la búsqueda de una mayor
El orden clásico apareció en la arquitectura expresividad formal, mediante la introduc-
florentina en 1418, en la obra de Brunelleschi. ción de sutiles tensiones y de un nuevo e in-
Para la época en que Bramante terminó su tencionado sentido lúdico en el diseño. Esta
Tempietto, en 1502, la arquitectura florenti- tendencia se conoce hoy con el nombre de
na había alcanzado su apogeo, una fase ca- manierismo. 13 Tampoco cabe descartar que
racterizada por la serenidad, la claridad ese deliberado repudio de la pureza formal
formal y la precisión en la reinterpretación del alto renacimiento fuese una reacción cí-
de las formas arquitectónicas clásicas; esta nica al saqueo de Roma, en 1527. Según esta
etapa de madurez recibe el nombre de alto interpretación, todo ese sentido de orden y
renacimiento. El objetivo de esa arquitectu- racionalidad universal, tan cuidadosamente
ra era alcanzar la claridad y un estado de nutrido durante el quattrocento, quedó re-
equilibrio y orden racional absolutos. Como pentinamente barrido de un soplo, y los ar-
suele suceder, una vez alcanzado ese esta- tistas encontraron una válvula de escape en
do de perfección –ejemplificado en obras el capricho personal y en burlar la discipli-
como el templete de Bramante o la nueva San na formal. Un artista que ilustra espectacu-
Pedro–, es decir, establecidas las reglas, no larmente este cambio es Miguel Ángel
quedaba más que burlarlas; en efecto, muy Buonarroti (1475-1564). Su obra arquitec-
pronto empezaron a hacerse variaciones de tónica tardía está llena de complejidades y
las mismas, desviaciones sobre la norma es- ambigüedades formales: por ejemplo, su pro-
tablecida. En su incansable búsqueda de la yecto revisado para San Pedro de Roma reu-
innovación, los arquitectos del renacimien- nía las características de diseño de planta
370 La historia y el significado de la arquitectura
16.31. Miguel Ángel, reurbanización de la colina Capitolina (el Campidoglio), Roma, proyectada en 1536. Con la
intención final de conferir mayor importancia cívica al corazón de la Roma antigua y medieval, el Campidoglio de
Miguel Ángel incorporó fachadas nuevas frente a los edificios existentes, para cerrar un espacio trapezoidal y
reforzar un eje procesional.
central, pero, a la vez, tenía una entrada en- cristía de la iglesia de San Lorenzo de
fática a través de un pórtico monumental. Su Florencia, tiene ventanas ciegas cuyos fron-
proyecto de reurbanización del Capitolio en tones (sostenidos por cartelas y no por pi-
Roma, el Campidoglio, concebido en fecha lastras) están apretujados en el espacio
tan temprana como 1536, pero no realiza- asignado entre parejas de pilastras [16.32].
do hasta mediados del siglo XVI, confirió un En su escalinata de acceso a la biblioteca
sentido de orden y medida a la difícil e irre- Laurenciana (1558-1571) [16.33, 16.34,
gular geometría de los edificios existentes. 16.35], Miguel Ángel dispone una serie de pa-
Con las nuevas fachadas y edificios que aña- res de robustas columnas de estilo dórico tos-
dió, Miguel Ángel organizó una plaza tra- cano alojadas en nichos retranqueados con
pezoidal, en cuyo centro, en lugar de aparecer respecto al paño de la pared. La ambigüedad
la inequívoca forma circular, dibujó la figu- reside en el hecho de que las pesadas pares
ra de un óvalo con el pavimento [16.31]. El de columnas, en lugar de sostenerse sobre
dinamismo que emana de la plaza se debe unos pedestales apropiados a su masa, pa-
a dos hechos contrapuestos: de un lado, la recen apoyarse sobre unas gráciles volutas
forma cerrada del óvalo; de otro, la del tra- que sobresalen de la pared. Además, del cen-
pecio abierto que determinan la balaustrada tro de la sala arrancan tres tramos de esca-
y los edificios. Por otra parte, en su capilla lera paralelos que convergen en el nivel
Médicis, añadida entre 1520 y 1526 a la sa- superior (¿con cuál quedarse?), creando la
Arquitectura del renacimiento y del manierismo 371
16.32. Miguel Ángel, capilla Médicis, iglesia de San Lorenzo, Florencia (Italia), 1520-1526. Proyectada como
complemento de la sacristía añadida a San Lorenzo por Brunelleschi, esta capilla se construyó para albergar las
tumbas de los miembros de la familia Médicis. Además de las esculturas de las tumbas, las paredes se decoraron con
ornamentación arquitectónica.
372 La historia y el significado de la arquitectura
16.33. Miguel Ángel, escalinata, biblioteca Laurenciana, Florencia (Italia), 1558-1571. Esta recoleta estancia que acoge
la escalinata que sube a la biblioteca de Miguel Ángel, está atestada de macizos elementos arquitectónicos, cuyo color
oscuro contrasta con el blanco de las paredes.
16.34. Escalinata de la biblioteca Laurenciana. Planta 16.35. Escalinata de la biblioteca Laurenciana. Sección
Arquitectura del renacimiento y del manierismo 373
ilusión óptica de una profundidad mayor de las afueras de Mantua, para el duque
la real. De esta forma, la escalera se convierte Federico II Gonzaga. El edificio fue cons-
en un elemento importante de la experien- truido con la doble finalidad de alojar la co-
cia de este espacio, en abierta contradicción nocida caballeriza del duque y de servir de
con las instrucciones explícitas que da Alberti placentera villa suburbana. Como disponía
en su De re aedificatoria: “Cuantas menos es- de un terreno relativamente despejado, Giulio
caleras haya en un edificio y menor sea el Romano desplegó el edificio en torno a un
espacio que ocupen, menos molestias cau- espacioso patio central cuadrado (aunque
sarán”.14 En los proyectos arquitectónicos tuvo que incorporar a su edificio una porción
de Miguel Ángel, muchos elementos que a de otro existente). Las fachadas exteriores
primera vista se nos presentan como ele- del edificio se caracterizan por el empleo de
mentos clásicos normales, de hecho, por la un enérgico aparejo rusticano y por las pe-
manipulación a que los somete Miguel Án- sadas pilastras dóricas, que resultan más exa-
gel, están contraviniendo los principios bá- geradas, si cabe, por no corresponderse con
sicos del diseño clásico, como si de ninguna carga superior, ya que el edificio tie-
elementos de una gigantesca escultura se tra- ne una sola planta. El ritmo total marcado
tara. Hablando de esta obra de San Lorenzo, por las pilastras y los nichos es muy com-
Vasari, que era un buen conocedor de Miguel plejo, presentando alteraciones en las inme-
Ángel, hacía el siguiente comentario: “reali- diaciones de las esquinas, y no se repite de
zó una ornamentación basada en un orden una fachada a otra. Del lado del jardín, el edi-
compuesto, en un estilo tan variado y ori- ficio existente fue revestido con nuevas ar-
ginal que ningún otro maestro, antiguo o ac- cadas; la impresión inicial es que sus
tual, ha sido capaz de igualar jamás… Se elementos se repiten de una arcada a otra,
apartó sustancialmente del tipo de arqui- hasta que, tras una lectura más detenida, per-
tectura regulada por la proporción, el orden cibimos que presentan sutiles variaciones en
y la norma que otros artistas practicaban, cada una de ellas [4.18; véase el comentario
en consonancia con los principios de de este edificio en el capítulo 4].
Vitruvio y las obras de la antigüedad, de los No obstante, la transgresión más flagrante
que Miguel Ángel quería apartarse”.15 de los órdenes clásicos se da en el patio
Los manieristas reemplazaron el círculo
por el óvalo como dispositivo modulador,
empezando por la plaza del Capitolio de
Miguel Ángel. La ambigüedad de la forma
elíptica tipifica el método de proyecto ma-
nierista. En efecto, la elipse es una figura cen-
tral y, al mismo tiempo, sugiere dos focos; es
redondeada y, sin embargo, tiene un eje ma-
yor y otro menor. Giacomo Barozzi da
Vignola, llamado Vignola, usó la forma oval
en dos pequeñas iglesias romanas, la prime-
ra la de Sant’Andrea (1550-1554), en la vía
Flaminia, de sólo 8,5 metros (28 pies) de an-
cho en el sentido de su eje menor, y más tar-
de en la de Sant’Anna dei Palafrenieri, algo
mayor que la anterior, empezada hacia 1565
[16.36].
El Palazzo del Te
La manifestación más clara del carácter lú- 16.36. Giacomo Barozzi da Vignola, iglesia de Sant’
Anna dei Palafrenieri, Roma, empezada ca. 1565. Planta.
dico y travieso del manierismo tal vez sea Vignola fue uno de los primeros arquitectos que sustituyó
el llamado palazzo del Te (1525-1532), cons- la claridad y pureza del círculo como forma generatriz de
truido por Giulio Romano (ca. 1492-1546) a edificios, por la mayor ambigüedad de la forma ovalada.
374 La historia y el significado de la arquitectura
16.37. Giulio Romano, Palazzo del Te, afueras de Mantua (Italia), 1525-1532. En el patio interior los elementos
arquitectónicos están acusadamente exagerados, algunos de ellos se han eliminado y lo que debiera ser un arquitrabe
absolutamente recto, presenta unas piedras clave en inquietante peligro de deslizamiento.
16.38. Giulio Romano, casa del arquitecto, Mantua (Italia), 1544. También en este proyecto lo que a primera vista
parece una fachada acorde con las reglas clásicas del diseño está en realidad repleto de pequeñas omisiones, alteraciones
e invenciones que se apartan sutilmente de la ortodoxia clásica.
Arquitectura del renacimiento y del manierismo 375
[16.37]. Aquí el rusticismo del almohadilla- punto central, sobre la entrada, presenta un
do es aún más exagerado y las pilastras se quiebro que la asemeja a un frontón incom-
han transformado en enfáticas columnas ado- pleto. Dentro de los arcos del piso superior
sadas de estilo dórico toscano. Las crujías están insertas las ventanas, enmarcadas a su
anchas están ocupadas por ventanas (algu- vez por arquitrabes de novedoso diseño, fal-
nas de ellas ciegas), coronadas por un ele- tando asimismo la moldura inferior de la cor-
mento parecido a un frontón triangular al nisa de los frontones de coronamiento. Y el
que le faltase la moldura inferior, el cual, en entablamento que cierra la composición se
lugar de estar sostenido por pilastras, se apo- apoya nada menos que sobre las piedras cla-
ya sobre un par de ménsulas. En el interior ve de los arcos de debajo. No existe prácti-
del pretendido frontón, se acusa fuertemen- camente ni un solo elemento del vocabulario
te la piedra clave del arco adintelado de la clásico de Giulio Romano que no haya sido
ventana, llenando casi por completo el es- alterado en algún detalle o violado de cual-
pacio disponible. Sobre cada una de las en- quier otra forma; pero, aún así, el efecto glo-
tradas al patio hay un gran frontón, también bal es de extrema sutileza; sólo alguien muy
apoyado sobre cartelas, cuya moldura infe- familiarizado con las normas del proyecto
rior queda brutalmente interrumpida por clásico sería capaz de captar todo el capri-
la piedra clave del arco, que parece empujar cho y la ironía subyacentes en la fachada de
hacia arriba. Sobre las columnas adosadas, Romano.
en vez de un entablamento recto, encontra-
mos un elemento que más bien parece un
arco adintelado; pero lo más sorprendente Los jardines tardorrenacentistas
son los triglifos dóricos (la piedra clave del
arco adintelado) que aparecen como caídos Otro campo en el que sobresalieron los di-
dentro de la zona inferior del entablamento, señadores manieristas, allanando el camino
en una especie de broma arquitectónica. a los artistas del periodo barroco, fue el de
Giulio Romano pintó unos frescos muy ima- la jardinería. La arquitectura del paisaje ha-
ginativos en los que aparece el edificio de- bía sido revivificada durante el quattrocento,
rrumbándose alrededor del observador. como una manifestación más de la civiliza-
Giulio Romano gozó del total apoyo del ción clásica. Esos nuevos jardines estaban
duque (no sólo moral, sino también econó- inspirados en las villas descritas por Escipión,
mico, pues le pagó espléndidamente), lo que Cicerón y Horacio, y muy especialmente en
le permitió construirse su propia casa en las dos villas descritas ampliamente por
Mantua, en 1544. La fachada está igualmente Plinio el Joven en sus Epístolas. Los jardines
llena de detalles y trucos arquitectónicamente del primer renacimiento, como los de las vi-
heterodoxos [16.38]. La fachada también tie- llas de los Médicis, por lo general consistían
ne un aparejo rusticano, pero aquí las pie- en una retícula ortogonal de parterres, deli-
dras están surcadas por dibujos irregulares neada por paseos de gravilla y organizada en
que remedan las galerías abiertas por los gu- una o más terrazas planas. La creciente su-
sanos (almohadillado vermiculado). El dise- tileza y variedad de la arquitectura manie-
ño de las ventanas del sótano, sin antepecho rista encuentra su parangón paisajístico en
de ninguna clase, produce la ilusión de que la Villa Lante, en Bagnaia, un pueblecito si-
quedan engullidas debajo de la rasante ex- tuado unos 8 kilómetros (5 millas) al este de
terior. Por otra parte, lo que debería ser una Viterbo y unos 60 kilómetros (37 millas) al
moldura continua, justo por encima de las norte de Roma. A principios del siglo XV, el
ventanas de la planta baja, queda interrum- cardenal Raphael Riario, obispo de Viterbo,
pido esporádicamente por las grandes dove- cercó los bosques de la colina situada en po-
las de los arcos adintelados, de tal modo que sición dominante sobre el pueblo, para cons-
la moldura se lee como una línea de puntos truir allí su residencia de verano. La villa
trazada a lo largo de la fachada. La separa- actual fue erigida por el cardenal Gambara,
ción entre los pisos está marcada por otra a la sazón obispo de Viterbo, y el inicio de su
moldura o zuncho, con un perfil de lo más construcción data de 1566, finalizándola el
inusual, que hace las veces de antepecho de cardenal Montalto hacia 1590. A partir de
las ventanas de la planta piso, aunque en su 1875 la villa pasó a manos de la familia Lante.
376 La historia y el significado de la arquitectura
16.39. Villa Lante (atribuida a Vignola), Bagnaia, cerca de Viterbo (Italia), empezada ca. 1566. Perspectiva a vista de
pájaro.
16.40. Villa Lante. Planta. El recuadro muestra la relación de la villa con la vecina población de Bagnaia.
Arquitectura del renacimiento y del manierismo 377
No se sabe con seguridad quién la proyec- que cubre la cueva de donde mana el agua,
tó, si bien Vignola figura como un posible de modo que todas las cascadas y fuentes si-
candidato. tuadas a nivel inferior se nutren del agua que
El proyecto de la villa aprovecha el de- de allí brota. En torno a este pabellón supe-
clive de la colina [16.39, 16.40]. En el punto rior, los árboles y arbustos son ya decidida-
más bajo de la finca, junto al pueblo, se or- mente salvajes, de manera que el ajardina-
ganiza una gran explanada ajardinada con miento sigue una secuencia que va de lo más
doce parterres y con una fuente en el centro. artificial, en la explanada inferior, a lo más na-
Al este de la explanada el terreno asciende tural, en la cumbre. Toda esta gradación se halla
abruptamente y el visitante puede optar por contenida en una superficie que no supera
subir unas escaleras o unas rampas en ángu- los 230,3 por 76 metros (756 x 250 pies), y
lo, situadas entre dos pabellones gemelos que puede ser fácilmente aprehendida en un paseo
enmarcan el eje central de la composición. de una sola tarde (aunque, desde luego,
Detrás de esos pabellones se suceden otras te- merezca sobradamente una estancia más pro-
rrazas, a las que se accede siempre mediante longada).
escaleras empotradas en los muros de con- Más complejo y extenso es el parque de
tención. Las terrazas se van cerrando pro- la Villa d’Este, construida para el cardenal
gresivamente, a la par aumenta la superficie Ippolito d’Este en Tívoli, el antiguo lugar de
de plantación, cuyos árboles van siendo cada veraneo de los romanos, unos 25 kilóme-
vez más grandes y umbríos. Las terrazas más tros al este de Roma. El diseño general del
altas son todavía más reducidas y están ame- terreno, un cuadrado de unos 213 metros
nizadas por una cinta de agua que desciende (700 pies) de lado, fue concebido hacia 1550
en cascada a lo largo del eje compositivo. En por el pintor y arquitecto Pirrio Ligorio;
la cima de la colina hay un pequeño pabellón Orazio Olivieri fue el ingeniero hidráulico
16.41. Pirrio Ligorio, Orazio Olivieri y Tommaso da Siena, Villa d’Este, Tívoli (Italia), empezada ca. 1550. Este parque
aprovecha la accidentada orografía para la creación de terrazas e innumerables fuentes; los diseños manieristas de este
tipo pretendían proporcionar una experiencia sensorial completa.
378 La historia y el significado de la arquitectura
que se encargó de las canalizaciones para que esos jardines producían a sus visitantes.
la traída de aguas desde el río Aniene y las En efecto, en este parque ni uno solo de los
fuentes y juegos de agua fueron diseñados cinco sentidos queda sin impresionar: el co-
por Tommaso da Siena [16.41]. También lor de las plantas recortadas, el sonido de la
aquí, el terreno era accidentado, empinán- brisa y el agua, el tacto del musgo y la pie-
dose abruptamente en los lados sureste y no- dra, el aroma de los arbustos y las flores, y el
reste, circunstancia que se aprovechó gusto del agua. Tales ejemplos de la maestría
hábilmente para establecer los desniveles ne- italiana para jugar con los elementos de la
cesarios para las espectaculares fuentes. Los naturaleza no debieron de pasar desaperci-
jardines están organizados según un eje que bidos a los embajadores del rey de Francia
se extiende hacia el noroeste desde la expla- en la corte pontificia, ya que muy pronto ins-
nada de la villa, relativamente llana y en alto, pirarían a los paisajistas de la corte real fran-
y descienden en terrazas sucesivas que se van cesa.
adaptando a la topografía del terreno, has-
ta un gran parterre situado en el lado noro-
este. Este último está organizado según el La expansión del renacimiento
modelo tradicional de parterres cuadrados, fuera de Italia
de modo que el visitante, al descender desde
el sureste, va cruzando un eje transversal tras Hacia finales del quattrocento, los detalles
otro. En el borde más meridional de la gran clásicos y los ideales arquitectónicos rena-
terraza hay un eje transversal importante, centistas empezaron a transmitirse al exte-
llamado la Terraza de las Cien Fuentes, rior de Italia. Uno de los principales agentes
debido a que de sus muros de contención de tal difusión fue el desarrollo de la im-
brotan multitud de fuentes linealmente dis- prenta, ya que gracias a ella empezaron a
tribuidas y desniveladas en cascadas [16.42]. multiplicarse las ediciones de tratados de ar-
En ambos extremos de este paseo hay hitos quitectura, destinados a los mecenas y a los
marcados por grandes fuentes. arquitectos.16 En 1486 aparecieron versiones
Posiblemente, hasta el mismo Petrarca, latinas del tratado crucial Los diez libros de
que ascendió al monte Ventoux por el solo arquitectura, escrito por el arquitecto roma-
placer de contemplar la vista, se habría sor- no Vitruvio; en 1511 apareció una versión
prendido ante la sensualidad de los placeres ilustrada, y en 1521 otra en italiano vernácu-
Arquitectura del renacimiento y del manierismo 379
lo, siendo traducido seguidamente a otras mática ornamental de los edificios del norte
lenguas europeas. El tratado De re aedifica- de Italia, incorporándola a las construccio-
toria, del teórico, humanista y arquitecto nes góticas. Se siguen edificando casas de te-
Leon Battista Alberti, fue publicado en 1485, jado muy alto e inclinado, con su distintivo
seguido de diversas traducciones al italiano, piñón escalonado decorado con volutas y per-
francés y español a lo largo del siglo siguiente. forado con lumbreras, y se introduce la al-
Sebastiano Serlio fue el primero que popu- bañilería de ladrillo y sillares, que da robustez
larizó la arquitectura en libros impresos, em- a los edificios, al tiempo que les presta un
pezando a publicar, a partir de 1537, una elemental adorno polícromo. En Inglaterra,
serie de libros prácticos y populares sobre las las formas medievales se mantienen hasta fe-
antigüedades de Roma y el renacimiento ita- cha muy avanzada, observándose, ya antes
liano; con el tiempo, esta serie llegaría a cons- de la Reforma, un predominio del arte ci-
tar de siete volúmenes, de los cuales el último vil. Los gruesos muros de los palacios forti-
fue publicado póstumamente en 1575. El tra- ficados se abren al exterior en forma de
tado de los cinco órdenes, Regolla delle cin- galerías acristaladas, a la par que la decora-
que ordini d’architettura, del arquitecto ción sobrepuesta se va enriqueciendo pro-
Vignola, apareció en 1562 en italiano [6.10]. gresivamente con columnas adosadas y
I quattro libri dell’Architettura (Los cuatro entablamentos interpretados libremente. Un
libros sobre arquitectura), de Andrea Palladio, buen ejemplo es el castillo llamado Wollaton
se publicó en Venecia en 1570; durante el si- Hall (1580-1588), en Nottinghamshire, cons-
glo XVIII, y a raíz de una traducción inglesa truido por el arquitecto Robert Smythson
de 1715, el estilo de Palladio experimentó una para sir Francis Willoughby, alguacil de la
auténtica resurrección en Inglaterra y sus co- localidad, en previsión de posibles visitas ofi-
lonias americanas [6.11]. ciales de la reina Isabel I. Aunque sus ante-
Pero el contacto directo también contri- cedentes medievales sean evidentes, es una
buyó a la expansión de la nueva arquitectu- de las obras más curiosas del estilo isabeli-
ra. El rey Francisco I de Francia realizó no, en forma de cuadrilátero con torres en
numerosas expediciones a Italia, lo que le dio los ángulos y rica decoración exterior a base
ocasión de conocer de primera mano las de obeliscos, estatuillas, etc.
obras de la época que allí se realizaban. De También en Francia, las formas medie-
hecho, hubo muchos artistas y arquitectos vales genéricas se incrustan de detalles clá-
italianos que, inseguros por la inestable si- sicos, como puede verse en el palacio real de
tuación política de su patria, decidieron acep- Chambord (castillo, o château, en la termi-
tar invitaciones para trabajar en Francia. El nología gala), situado junto a un afluente del
más conocido de todos ellos es Leonardo da Loira, a unos 14 kilómetros (9 millas) de Blois
Vinci, el cual, invitado por el rey Francisco I, y 160 kilómetros (97 millas) al sureste de
pasó en Francia los últimos años de su vida; París. Su construcción se inició en 1519, du-
pero lo cierto es que hubo muchos otros ar- rante el reinado de Francisco I, y se terminó
quitectos que se trasladaron a trabajar a hacia el 1550. Como en el Wollaton Hall, la
Francia. El mismo Sebastiano Serlio recibió planta de Chambord refleja claramente las
el encargo de trabajar en el palacio real de formas medievales, con un recinto con ro-
Fontainebleau y publicó alguno de sus libros bustos torreones redondos de tejado cónico
en Francia. en las esquinas y una torre del homenaje mu-
Las primeras obras renacentistas de fue- cho más alta. En esta obra, cada parte del
ra de Italia muestran siempre signos de fu- edificio está techada con su propio tejado in-
sión con las formas tradicionales autóctonas dependiente, siempre de grandes dimensio-
desarrolladas a lo largo de la edad media. Sin nes y poblados de lumbreras y chimeneas. El
embargo, tal amalgama adquiere caracterís- proyecto fue realizado por el arquitecto ita-
ticas propias en cada país. En Alemania y los liano Domenico da Cortona y la supervisión
Países Bajos se observa una resistencia al de las obras corrió a cargo del maestro fran-
abandono de las formas góticas por las re- cés Pierre Nepveu. También es de destacar
nacentistas, tal vez por la desconfianza di- la ampliación de los terrenos del palacio ha-
fundida por la Reforma hacia todo lo cia el vasto parque de caza de 5,26 hectá-
meridional. Se acepta, sin embargo, la gra- reas (13.000 acres).
380 La historia y el significado de la arquitectura
16.44. François Mansart, castillo de Maisons, Maisons, cerca de París, 1642-1646. Aunque las formas hayan sido
clarificadas y los detalles clásicos estén cuidadosamente trabajados, se mantiene la distinción entre los volúmenes del
edificio y cada cuerpo tiene su propia cubierta independiente; este tipo de cubiertas de Mansart se hizo tan popular en
la arquitectura francesa, que llegó a adoptar el nombre del arquitecto (‘mansarda’ en español).
Arquitectura del renacimiento y del manierismo 381
A medida que el renacimiento iba madu- hacían con un primor no inferior al de las la-
rando en el norte de Europa, las formas se bores de los plateros. A este estilo pertene-
fueron haciendo gradualmente más austeras, ce la fachada de la Universidad de Salamanca
tendiéndose también a estudiar más cuida- (1514-1529), debida a un autor desconocido
dosamente la proporción y ubicación de los [16.45]. Aunque en ciertos aspectos el mar-
detalles clásicos. Sin embargo, las formas au- co sea gótico, muchos de los elementos in-
tóctonas no llegaron a desaparecer por com- dividuales, como las columnitas, las figuras
pleto. Una buena representación del periodo de masilla, las formas de los candelabros y
de madurez del renacimiento inglés es la otros detalles son eminentemente clásicos.
Banqueting House (1619-1622) del palacio Por otra parte, la apretada acumulación y rít-
real de Whitehall, a las afueras de Londres a mica disposición de los motivos ornamenta-
la sazón, proyectada por Iñigo Jones como les reflejan la influencia decorativa mudéjar.
una adición al palacio [16.43]. En este edifi- Una interesante variante de este diseño
cio, Jones despoja a Palladio de sus aspectos plateresco es la nueva catedral de Granada,
más cercanos al manierismo, en beneficio de proyectada por Diego de Siloé y construida
una gran simplicidad. Oculta la cubierta, casi entre 1528 y 1563. Hacia 1491 la casi totali-
plana, tras una balaustrada, con unos órde- dad de la península Ibérica había sido ya re-
nes arquitectónicos de columnas adosadas conquistada por los ejércitos de Castilla ahora
cuidadosamente estudiados (dórico toscano unida al reino de Aragón, a raíz del matri-
el inferior y jónico el superior); el edificio monio de Isabel de Castilla con Fernando II
está tan bien proporcionado que la sala de de Aragón, llamados los Reyes Católicos. Sólo
banquetes y recepciones tiene la forma de un quedaba por reconquistar la zona de Granada,
doble cubo perfecto. Su parangón francés que también acabaría cayendo en manos cris-
bien pudiera ser el castillo de Maisons, cons- tianas, en enero de 1492. Así fue como
truido por François Mansart para René de España pasó a heredar uno de los más su-
Montreuil, a las afueras de París, en 1642- premos logros de la arquitectura musulma-
1646 [16.44]. Aunque la planta siga siendo na, la Alhambra, el palacio de los reyes moros
conservadora, pues la distinción entre los vo- de la dinastía nazarí, iniciado en 1238 y ter-
lúmenes independientes del edificio es aún minado durante el siglo XIV. Alzada sobre una
evidente (aunque las torres redondas de las colina desde la que se domina la ciudad, la
esquinas hayan sido sustituidas aquí por pa- Alhambra se distingue por su serie de jardi-
bellones de esquina planos), y cada cuerpo nes y espaciosos patios ceñidos de arcadas y
tiene su propia cubierta independiente (lo refrescados (al menos psicológicamente) por
que contribuye a configurar su pintoresca si- estanques, canales y fuentes. El mayor de
lueta), aquí, como en la Banqueting House ellos es el patio de los Arrayanes, también lla-
de Jones, los detalles clásicos se utilizan con mado de la Alberca por su gran estanque,
profusión, tanto en el interior como en el ex- donde se reflejan los pórticos y la torre de
terior, para acentuar las precisas proporcio- Comares. Pero el de mayor fama universal
nes de sus partes. es el Patio de los Leones, un espacio de plan-
ta rectangular rodeado de una graciosa ar-
cada de esbeltas columnas de mármol,
El renacimiento en España muchas de ellas geminadas, en cuyos lados
cortos avanzan sendos templetes o pabellones
En España se desarrollaron dos respuestas de triple arquería. Su centro está ocupado por
diferenciadas a la influencia italiana. Una de la fuente de los Leones, un dodecágono de
ellas comportaba un enfoque fundamental- mármol que descansa sobre los lomos de doce
mente ornamental, en el que los detalles clá- leones, de cuyas bocas mana el agua de la
sicos se utilizaban a modo de motivos fuente para distribuirse por todo el patio a
decorativos de las superficies. Este estilo de través de un juego de canales. En esta zona
la primera época del renacimiento español, del palacio, los delicados mocárabes cons-
combinado con la elegancia de las formas de tituyen el elemento artístico dominante. Sin
minucia heredada del gótico florido o isabe- temor a exagerar, la Alhambra puede ser con-
lino, es llamado (incluso en su época) estilo siderada como un compendio de la arqui-
plateresco, porque los trabajos en piedra se tectura islámica occidental.
382 La historia y el significado de la arquitectura
la corte. Machuca, como otros arquitectos es- la esquina. El palacio está dominado por un
pañoles de la época, se formó en Italia, tal vez gran patio interior circular, de unos 30,5 me-
en el estudio de Rafael. El edificio tiene plan- tros de diámetro, rodeado de columnatas su-
ta casi cuadrada y dos pisos de altura; en la perpuestas de órdenes toscano y jónico,
planta baja se emplean pilastras toscanas y proporcionadas con arreglo a los cánones que
un almohadillado muy rústico, mientras que en la época se estaban estableciendo en Italia
las ventanas de la planta superior están re- [fig. 16.46; interior del patio]. Aunque el edi-
matadas por frontones y enmarcadas en es- ficio de Machuca tuviera escasa influencia en
beltas pilastras jónicas, al estilo de los palacios la España del momento, sí la tendría en la de
italianos de Rafael y su tío, Donato Bramante. Felipe II, el hijo de Carlos V.
La única desviación con respecto a la planta Felipe II era un hombre especialmente de-
cuadrada está en el chaflán de la esquina voto, rígido y de hábitos estrictos, y sus pre-
oriental, así dispuesto para suavizar la tran- ferencias arquitectónicas eran igualmente
sición con la vecina Alhambra; este ángulo abstractas y austeras. Su principal realiza-
permitió disponer una capilla octogonal en ción arquitectónica fue un gran conjunto en
NOTAS
1. Giorgio Vasari, un discípulo de Miguel Án- revelan su amplio conocimiento de las fuentes grie-
gel, escribió Le Vite de’ più eccellenti architetti, pit- gas y latinas. En esta antología también se in-
tori e scultori italiani (Vidas de los mejores cluían fragmentos seleccionados de Petrarca (como
arquitectos, pintores y escultores italianos) entre su relato de la ascensión al monte Ventoux),
1546 y 1550; 2ª ed. ampliada, Florencia, 1568. Marsilio Ficino, y otros.
Véase la versión editada Lives of the Artists, 3. Pico, op. cit., pp, 225, 227.
Baltimore, 1965; El concepto de renacimiento se 4. El fascinante relato de la solución brune-
analiza en Panofsky, Erwin, Renaissance and lleschiana al dilema de la cúpula de Florencia se
Renascences in Western Art, Estocolmo, 1960; (ver- narra en Battisti, E., Filippo Brunelleschi, Nueva
sión castellana: Renacimiento y renacimientos en York, 1981; y en Prager, F. D., y G. Scaglia,
el arte occidental, Alianza Editorial, Madrid, 19792). Brunelleschi: Studies of His Technology and
2. Pico della Mirandola, Giovanni, “Oration Inventions, Cambridge (Massachusetts), 1970.
on the Dignity of Man”, en Cassirer, Ernst, et al., 5. Platón, Filebo; trad. inglesa de B. Jowett,
eds., The Renaissance Philosophy of Man, Chicago, Philebus, Oxford, 1953, pp. 610-601.
1948, pp. 224-225; Las citas en el libro de Pico 6. Vitruvio, Ten Books on Architecture,
386 La historia y el significado de la arquitectura
Cambridge (Massachusetts), 1914, p. 73; versión and Practice from Alberti to Ledoux, Chicago, 1982.
castellana: Los diez libros de arquitectura, Editorial 17. Murray, Peter, Renaissance Architecture,
Iberia, Barcelona, 1970). Rizzoli, Nueva York, 1985, p. 174; (versión caste-
7. Galileo, citado en Burtt, E. A., The llana: La arquitectura del renacimiento italiano,
Metaphysical Foundations of Modern Physical Aguilar de Ediciones, Madrid, 1974).
Science, Garden City (Nueva York), 1954, p. 75.
8. Alberti, Leon Battista, De re aedificatoria:
On the Art of Building in Ten Books, Cambridge
(Massachusetts), 1988, [Link]; (edición publicada en BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA
Epaña por el Colegio Oficial de Aparejadores y
Arquitectos Técnicos de Asturias, Oviedo, 1975).
Ackerman, James, The Architecture of Michelangelo,
9. Alberti, De re aedificatoria, IX.v.
2ª ed., Londres, 1986.
10. Vasari, Giorgio, Le Vite de più eccellenti
Ackerman, James, Palladio, Baltimore (Maryland),
architetti, pittori e scultori italiani [Vidas de los me-
1966; (versión castellana: Palladio y el palla-
jores arquitectos, pintores y escultores italianos],
dianismo, Xarait Ediciones, Madrid, 1980).
Baltimore, 1965, p. 139; Vasari extrajo buena par-
Alberti, Leon Battista, De re aedificatoria: On the
te de la información de una biografía de la época
Art of Building in Ten Books, Cambridge
sobre la figura de Brunelleschi, realizada por
(Massachusetts), 1988;
Antonio Manetti y escrita hacia 1448-1449, es de-
Aragon, Giulio C., The Renaissance City, Nueva
cir, poco después de la muerte del arquitecto. York, 1969.
Manetti describió a Brunelleschi como el inno- Battisti, E., Filippo Brunelleschi, Nueva York, 1981.
vador de la “auténtica arquitectura”. Véase tam- Benevolo, Leonardo, The Architecture of the
bién la traducción inglesa en Holt, Elizabeth Renaissance, 2 vols., Boulder (Colorado), 1978;
Gilmore, A Documentary History of Art, vol. 1, (versión castellana: Historia de la arquitectura
Garden City (Nueva York), 1957, pp. 167-179. del renacimiento, Editorial Gustavo Gili, Barce-
11. Carta de Alberti a Matteo de Pasti, cita- lona, 1981).
da en Murray, Peter, The Architecture of the Italian Blunt, Anthony, Art and Architecture in France, 1500
Renaissance, Nueva York, 1963, p. 50. (versión cas- to 1700, 4ª ed., Nueva York, 1980; (versión cas-
tellana citada en la Bibliografía recomendada de tellana: Arte y arquitectura en Francia: 1500-
este mismo capítulo). 1700, Ediciones Cátedra, Madrid, 1977).
12. Vasari, Giorgio, op. cit., p. 164. Blunt, Anthony, Artistic Theory in Italy, 1450-1600,
13. La palabra manierismo procede del ita- Oxford (Inglaterra), 1940; (versión castellana:
liano maniera, término utilizado originariamen- Teoría de las artes en Italia: 1450-1600,
te por Vasari (mediados del siglo XVI) con el Ediciones Cátedra, Madrid, 1979)
significado de ‘afectación’ y ‘artificiosidad’, pero Cole, Bruce, Italian Art, 1250-1550: The Relation
sin las connotaciones tan rotundamente negativas of Renaissance Art to Life and Society, Nueva
que adquiriría más adelante. Este significado pe- York, 1987.
yorativo todavía pervive en la actualidad en cier- Fanelli, Giovanni, Brunelleschi, Florencia (Italia),
tos usos de la palabra (como también ocurre con 1980.
‘barroco’), aunque la historiografía de finales del Gadol, Joan, Leon Battista Alberti, Universal Man
siglo XIX y del siglo XX ha ido limpiándola de ese of the Renaissance, Chicago, 1969.
lastre negativo. Más que un estilo, por manieris- Goldthwaite, Richard, The Building of Renaissance
mo hay que entender un talante; el talante de una Florence: An Economic and Social History,
época particularmente agitada en que ocurrieron Baltimore (Maryland), 1980.
muchas cosas que contribuyeron a descompensar Heydenreich, Ludwig H., y Lotz, Wolfgang,
el delicado equilibrio en que se movía el renaci- Architecture in Italy, 1400 to 1600, Baltimore
miento más puro. El manierismo se manifiesta, en (Maryland), 1974.
efecto, por una propensión a crear diferencias de Hibbert, Christopher, The Rise and Fall of the House
tensión. Su repercusión sobre el lenguaje arqui- of Medici, Londres, 1974.
tectónico puede considerarse como un enrique- Johnston, Norman, Cities in the Round, Seattle,
cimiento de la gramática antigua, una desviación 1983.
lúdica hacia el modelado imaginativo, personal, Lowry, Bates, Renaissance Architecture, Nueva
una configuración a través de la cual discurre un York, 1962.
juego de significaciones, más que una serie preci- Masson, G., Italian Villas and Palaces, Londres,
sa de formulaciones. (N. del T.) 1959.
14. Alberti, De re aedificatoria, [Link]. Murray, Peter, The Architecture of the Italian
15. Vasari, op. cit., p. 366. Renaissance, Londres, 1963; (versión castella-
16. Véase el catálogo de esos libros de arqui- na: La arquitectura del renacimiento italiano,
tectura en Wiebenson, Dora, ed., Architectural Theory Aguilar, Madrid, 1974).
Arquitectura del renacimiento y del manierismo 387
Murray, Peter, Renaissance Architecture, Nueva Wackernagel, M., The World of the Florentine
York, 1977. Renaissance Artist, Princeton (Nueva Jersey),
Newton, Norman, Design on the Land: The 1981.
Development of Landscape Architecture, Watkin, David, A History of Western Architecture,
Cambridge (Massachusetts), 1971; contiene Londres y Nueva York, 1986; contiene buenos
excelentes análisis de villas y jardines del re- resúmenes de la difusión del renacimiento ar-
nacimiento. quitectónico por Europa.
Portoghesi, Paolo, Rome of the Renaissance, Wiebenson, Dora, ed., Architectural Theory and
Londres, 1972. Practice from Alberti to Ledoux, Chicago, 1982.
Shearman, John, Mannerism, Harmondsworth Wittkower, Rudolf, Architectural Principles in the
(Inglaterra), 1967. Age of Humanism , ed. revisada, Londres, 1962;
Shepherd, J. C., y Jellicoe, G. A., Italian Gardens (versión castellana: La arquitectura en la edad
of the Renaissance, Londres, 1925; nueva edi- del humanismo, Ediciones Nueva Visión, SAIC,
ción, Princeton (Nueva Jersey), 1986. Buenos Aires, 1968).
Summerson, John, Architecture in Britain, 1530 to
1830, 6ª ed., Nueva York, 1977.
388 La historia y el significado de la arquitectura
17.43. Vierzehnheiligen, Franconia. Vista interior. Buena parte de los deslumbrantes interiores de estas iglesias de
peregrinación del sur de Alemania hay que atribuirla al trabajo de los artistas yeseros, estucadores y pintores. En el
caso de Vierzehnheiligen, entre ellos figuraban artistas como Johann Michael Feichtmayr, Johann Georg Übelhör y
Giuseppe Appiani.