Eucologio
Eucologio
TREBNIK
Eucologio
México 2022
Bendice el presente texto:
Su Eminencia: +ALEJO
Arzobispo de la Ciudad de México de la Diócesis de
México de la Iglesia Ortodoxa en América
Su Eminencia + ALEJO
Arzobispo de la Ciudad de México, Iglesia Ortodoxa en
América
Contenido
Oraciones ................................................................................................1
Oración para una Mujer que ha dado a luz ........................................1
Oración para signar al niño al octavo día de su nacimiento ...............5
Oración de presentación al Templo a los Cuarenta días.....................8
El Sacramento del Bautismo y el Sacramento de la Crismación .......... 15
Oración sobre el Catecúmeno.......................................................... 15
Oficio del Santo Bautismo ................................................................ 23
Oficio de la Santa Crismación........................................................... 34
Oración para la Tonsura ................................................................... 39
Oración para el Santo Bautismo que se recita en caso de que un niño
está en peligro de muerte se bautice rápidamente......................... 42
El Sacramento de la Confesión............................................................. 45
El Sacramento del Santo Matrimonio .................................................. 54
Rito que se utiliza para los Esponsales............................................. 54
Rito de la Coronación ....................................................................... 61
Oración para retirar las coronas a los ocho días .............................. 80
Oraciones para las Segundas Nupcias .............................................. 81
La Comunión para los Enfermos .......................................................... 84
El Sacramento de la Santa Unción ....................................................... 91
Servicio conmemorativo para los fieles difuntos (Panegida) ............. 102
Oración de absolución a un fiel difunto ............................................. 116
El Orden de la Bendición menor del Agua (Agiasma) ........................ 119
Oraciones Varias ................................................................................ 140
Oración para bendecir los alimentos de carne el día de la Santa
Pascua ............................................................................................ 140
Oración para bendecir quesos y huevos ........................................ 140
Oración para participar de las uvas de la vid en agosto. (Santa
Transfiguración del Señor) ............................................................. 141
Oración para ofrecer los primeros frutos ...................................... 141
Oración para la Koliva .................................................................... 142
Oración para los que están fundando una casa ............................. 143
Oración cuando uno entra a vivir en una casa nueva .................... 143
Oración para el que se dispone salir de viaje ................................ 144
Oración para los viajeros................................................................ 144
Oración para el que entra a servir a la Iglesia ................................ 145
Oración para consagrar un icono nuevo ........................................ 145
Oración para luchar contra la inmoralidad .................................... 146
Oración para toda enfermedad ..................................................... 146
Oración para las pesadillas y ensueños ......................................... 147
Oración para una mujer que ha abortado ..................................... 147
Oración para los que están presos................................................. 148
Oración cuando un niño deja de estudiar las Sagradas Escrituras 149
Oración para bendecir los Ramos .................................................. 149
Oraciones de Exorcismo ..................................................................... 151
Oración de San Juan Crisóstomo.................................................... 151
Otra oración de San Juan Crisóstomo ............................................ 151
Otra oración de San Juan Crisóstomo ............................................ 152
Oración de San Basilio Magno ....................................................... 152
Oración para una casa poseída por espíritus inmundos ................ 155
Oraciones
1
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote:
3
Tú que conoces la debilidad de la naturaleza humana,
perdona según tu gran misericordia, a tu sierva (N…) que
ha dado hoy a luz, porque Tú Señor, has dicho:
"Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla."
Por tanto, nosotros tus siervos te rogamos, confiando en
tu paciente amor a los hombres y con temor de invocar el
santo nombre de tu reino: Observa desde el cielo y mira
la debilidad de nosotros los condenados y agracia a tu
sierva (N…) y a toda la casa donde nació el niño y a todos
los que están con ella.
Porque Tú eres Dios bueno que amas a los hombres, y te
rendimos gloria a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora
y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
4
Oración para signar al niño al octavo día de su
nacimiento
5
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Sacerdote:
Coro: Amén.
6
Sacerdote: Alégrate, llena de gracia, Virgen Madre de
Dios, porque de ti nació el Sol de Justicia, Cristo Dios
nuestro, iluminando a los que estaban en las tinieblas.
Regocíjate tú, Justo anciano, que llevaste en tus brazos al
que libra nuestras almas y que nos concede la
Resurrección.
7
Oración de presentación al Templo a los
Cuarenta días
8
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Enseguida canta el tropario del día y el del santo patrono
del templo y continua:
Sacerdote: Señor, por la intercesión de Tu purísima
Madre y de todos los Santos, concédenos tu paz, porque
sólo Tú eres Misericordioso.
Ahora la madre se inclina con el niño y el Sacerdote hace
sobre ellos la señal de la Cruz, diciendo:
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
El Sacerdote recita la siguiente oración:
9
B endice también al niño que de ella ha nacido, haz lo
crecer, santifícalo, dale un entendimiento honesto y
una mente virtuosa y prudente, porque Tú lo has traído a
la existencia y lo has hecho ver la luz perceptible, y en el
tiempo que Tu señales sea hallado digno de la Luz
espiritual, uniéndolo al número de Tu Santo Rebaño, por
Tu Hijo Unigénito, con quien eres bendito, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Paz a todos.
Coro: Y con tu espíritu.
Sacerdote: Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.
Coro: A Ti, Señor.
11
Virgen de Tu Hijo Unigénito y Dios nuestro, que en los
últimos tiempos, por tu buen favor y la cooperación del
Espíritu Santo, deseaste por tu inmensurable amor y
ternura, nacer como niño, por la salvación de nosotros los
hombres, y según la costumbre de Tu Santa Ley después
de cumplirse los días de la purificación, según lo dispuesto
por tu santa Ley, que fuese presentado para introducirlo
al Santuario, siendo él mismo el verdadero legislador y
quiso ser llevado en los brazos del Justo Simeón. Misterio
del cual nosotros declaramos prototipo en el mencionado
Profeta, al tomarse el carbón con pinzas desde el altar, del
cual nosotros fielmente imitamos en la gracia. Señor,
bendice este niño, junto a sus padres, y hazlo digno en el
tiempo fijado de nacer nuevamente del agua y del Espíritu,
enuméralo con tu santo rebaño de ovejas racionales, que
fueron llamadas por el Nombre de Tu Cristo.
13
14
El Sacramento del Bautismo y el
Sacramento de la Crismación
16
ahora te reprende a través de nosotros. Teme y márchate,
aléjate de esta creatura y nunca más vuelvas a ella, ni te
ocultes en ella ni la encuentres, ni la influencies, ni de
noche ni de día, o por la mañana o al mediodía. Vuélvete
a tu propio tártaro hasta el día fijado para el gran Juicio.
Teme a Dios, que está sentado sobre los Querubines, que
mira los abismos y ante Quien tiemblan los Ángeles,
Arcángeles, Tronos, Dominaciones, Principados,
Virtudes, Potestades, los Querubines de múltiples ojos y
los Serafines de seis alas; a Quien teme el cielo, la tierra,
el mar y todo lo que en ellos hay. Huye y márchate del
nuevo soldado elegido y sellado de Cristo nuestro Dios.
Te reprendo por Aquel que anda sobre las alas del viento
y hace a sus ángeles espíritus y a sus ministros fuego
flameante, aléjate y márchate de esta creatura con todo tu
poder y ángeles.
Porque glorificado es el Nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los
siglos. Amén.
Segundo Exorcismo
Sacerdote: Al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
Sacerdote:
17
indignos siervos, en el Nombre de nuestro Señor
Jesucristo, nuestro verdadero Dios, que te alejes del recién
sellado, tú y todo el poder que te acompaña. Te conjuro,
espíritu maligno, impuro, inmundo, perverso y ajeno por
el poder de Jesucristo, Quien tiene toda potestad en el
cielo y en la tierra y que dijo al demonio sordomudo y
necio: "Sal de este hombre y no entres más en él."
Márchate y reconoce tu vano poder, ya que no tienes
poder ni sobre los cerdos. Recuerda a Aquel que te
ordenó, conforme lo pediste, entrar en la piara de cerdos.
Teme a Dios, por cuyo mandato la tierra ha sido
establecida en medio de las aguas; Quien fundó los cielos,
fijó las montañas y extendió las planicies; Quien ha puesto
la arena como límite de los mares y ha trazado rutas
seguras sobre las profundas aguas; Quien toca a los
montes y los hace humear y se reviste de luz como de
vestidura, y ha extendido los cielos como una cortina y ha
cubierto de agua su bóveda en lo alto. Quien ha fundado
la tierra sobre sus bases y no se moverá jamás; Quien llama
las aguas de los mares y las vierte sobre la tierra. Sal y
aléjate del que se prepara en este momento para la Santa
Iluminación. Te conjuro por la Pasión salvadora de
Nuestro Señor Jesucristo, por su Purísimo Cuerpo y por
su Preciosa Sangre, por su temible Segundo
Advenimiento, porque vendrá sin demora a juzgar a toda
la tierra y te castigará a ti y a las fuerzas que te apoyan con
el Gehena de fuego, consignándote a las tinieblas de
afuera, donde su gusano no muere y donde el fuego nunca
se extingue. Porque el poder es de Cristo, nuestro Dios, y
18
del Padre y el Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos. Amén.
Tercer Exorcismo
Sacerdote: Al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
Sacerdote:
Cuarta Oración
19
por la Encarnación de Tu Cristo; Tú mismo Señor,
después que hayas librado de la esclavitud a tu creatura,
del yugo del enemigo, recíbelo en tu Reino celestial. Abre
los ojos de su mente para que la luz de tu Evangelio le
alumbre. Haz que durante la vida lo acompañe un
resplandeciente Ángel, que lo libre de todas las trampas
del enemigo, del enfrentamiento con el mal, del demonio
del mediodía y de las ilusiones perversas.
21
hecho; quien por nosotros los hombres y por nuestra
salvación, bajo de los cielos, se encarnó del Espíritu Santo
y María la Virgen, y se hizo hombre; fue crucificado
también por nosotros bajo Poncio Pilatos; padeció y fue
sepultado, y al tercer día resucitó según las Escrituras. Y
subió a los cielos, está sentado a la diestra del Padre; y otra
vez ha de venir con gloria, a juzgar a los vivos y a los
muertos, y su Reino no tendrá fin.
Y en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que del
Padre procede, que con el Padre y el Hijo es juntamente
adorado y glorificado, que habló por los profetas. Y en la
Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso un
solo bautismo para la remisión de los pecados. Espero la
resurrección de los muertos y la vida del siglo venidero.
Amén.
Una vez terminado el Sacerdote pregunta de nuevo:
Sacerdote: ¿Te has unido a Cristo?
Padrinos: Sí, me he unido.
Sacerdote: ¿Crees en Él?
Padrinos: Creo en Él como Rey y Dios.
Repetir dos ocasiones más el Símbolo de Fe y las
interrogaciones. Y al finalizar dice.
Sacerdote: ¿Te has unido a Cristo?
Padrinos: Sí, me he unido.
Sacerdote: Póstrate ante Él.
22
Padrinos: Me postro ante el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo. Trinidad consubstancial e indivisible.
Sacerdote: Bendito sea Dios que quiere que todos los
hombres se salven y lleguen a conocimiento de la verdad,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote:
En paz al Señor roguemos.
23
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de
nuestras almas, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz del mundo entero, por el bienestar de las santas
iglesias de Dios y por la unión de todos, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por esta santa casa y por los que en ella entran con fe,
devoción y temor de Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por nuestro señor, su Beatitud (N...), por nuestro señor
Su Gracia (N…) por el honorable presbiterado y el
diaconado en Cristo, por todo el Clero y todo el pueblo,
al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que esta agua sea santificada, con el poder, la
operación y advenimiento del Espíritu Santo, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que descienda sobre ella la gracia de la Redención y
la Bendición del Jordán, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
24
Para que venga sobre esta agua la operación purificadora
de la Trinidad sobresubstancial, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que seamos iluminados con la luz de la inteligencia y
de la piedad por el descenso del Espíritu Santo, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que esta agua sea defensa contra los designios de los
enemigos visibles e invisibles, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que quien se bautice en ella sea digno del Reino
incorruptible, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para quien se acerca a la santa iluminación por su
salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que sea proclamado hijo de la luz y heredero de los
bienes eternos, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se una a Cristo nuestro Dios y sea partícipe de su
muerte y de Su Resurrección, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
25
Para que conserve puras y limpias las vestiduras del
bautismo y las arras del Espíritu hasta el día temible del
advenimiento de Cristo nuestro Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que estas aguas sean baño de regeneración, perdón
de pecados y vestimenta de incorrupción, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que el Señor Dios escuche la voz de nuestra súplica,
al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que le libre y nos libre de toda aflicción, ira, peligro
y necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos,
Dios, por tu gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Conmemorando a la Santísima, Inmaculada, Bendita,
gloriosa Señora nuestra, Teotókos y siempre Virgen
María, con todos los Santos, encomendémonos nosotros
mismos y unos a otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Señor.
26
Mientras el Diácono recita la precedente letanía, el Sacerdote reza
en voz baja:
27
Bendición del Agua Bautismal
El Sacerdote reza en voz alta y solemnemente la siguiente oración:
Ahora hace tres veces el signo de la Cruz dentro del agua con la
mano derecha y sopla tres veces sobre ella, diciendo:
29
oscuridad se oculte en esta agua y que ningún espíritu
maligno trayendo oscuridad de propósito y pensamientos
rebeldes descienda dentro de aquel que será bautizado.
Tú, Señor de todo, declara esta agua como agua de
redención, agua de santificación, de purificación de la
carne y del espíritu, liberación de cautiverio y perdón de
las iniquidades, iluminación del alma, baño de
regeneración y renovación del espíritu, don de filiación,
vestimenta de incorrupción y una fuente de vida. Porque
Tú has dicho, Señor: "Lavaos y seréis limpios, quitaos las
iniquidades de vuestras almas." Tú nos has otorgado la
regeneración desde lo alto por medio del agua y del
Espíritu. Tú mismo Señor, manifiéstate en esta agua y
concédele al que será bautizado, se transforme de tal
modo que se despoje del viejo hombre, el cual está
corrompido por las mentiras de la lujuria, y se revista del
hombre nuevo, renovado conforme la imagen de Aquél
que lo ha creado, a fin de que, haciéndose semejante en
Tu muerte por el bautismo, sea participe también de tu
Resurrección y, preservando el don de Tu Espíritu Santo
e incrementando el depósito de Tu gracia, reciba la
recompensa de su altísima vocación y sea contado entre el
número de los primogénitos, cuyos nombres están escritos
en los cielos. A Ti Señor y Dios nuestro Jesucristo, a quien
sea la gloria y poder, juntamente con Tu Padre que es sin
principio y con Tu Espíritu Santo, Bueno y Vivificador,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
30
Bendición del óleo.
Sacerdote: Paz a todos.
Coro: Y con tu espíritu.
Sacerdote: Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.
Coro: A Ti, Señor.
El Sacerdote sopla ahora tres veces en el recipiente de aceite,
sostenido por el diácono, y hace tres veces la señal de la cruz,
diciendo:
Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
32
Inmersiones del Bautismo
Y cuando haya sido ungido el cuerpo entero el Sacerdote
le bautiza toma a al que va a ser bautizado y mirando hacia
el oriente, dice.
El siervo de Dios (N…) es bautizado en el Nombre del
Padre. Amén (primera inmersión)
…del Hijo. Amén (segunda inmersión)
…y del Espíritu Santo. Amén. Ahora y siempre y por los
siglos de los siglos Amén. (tercera inmersión)
Y por cada invocación lo sumerge y lo hace emerger.
Después el sacerdote lava sus manos cantando:
Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades han sido
borradas y cuyos pecados han sido perdonados.
Y viste al bautizado, diciendo:
El siervo de Dios N.., es investido con la vestimenta de la
justicia, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
En seguida se entona el siguiente tropario, conforme tono
octavo:
Concédeme una brillante vestimenta, Tú que te vistes de
luz como de vestiduras, Cristo Dios nuestro, el más grande
en misericordia (tres veces).
33
Oficio de la Santa Crismación
34
Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los
siglos.
Coro: Amén.
Concluida la oración unge al recién bautizado con el Santo Crisma,
haciendo el Signo de la Cruz sobre su frente, los ojos, la nariz, labios
y ambos oídos, el pecho, las manos y los pies, diciendo en cada
unción:
El Sello del Don del Espíritu Santo. Amén.
Después, todos los asistentes hacen una procesión de tres vueltas
alrededor de la pila bautismal, precedidos por el sacerdote
habiendo tomado el incensario y los padrinos con el bautizado,
cantando:
Todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo
estáis vestidos. Aleluya (tres veces).
Lectura de la Epístola
Sacerdote: Atendamos.
Un lector o uno de los asistentes, dice el proquimeno en el tono
tercero:
El Señor es mí luz y mi salvación. ¿A quién temeré?
Verso: El Señor es el defensor de mi vida, ¿De quién he
de atemorizarme?
Sacerdote: Sabiduría.
El lector lee el título de la Epístola del Apóstol:
Lectura de la Epístola del Apóstol San Pablo a los
Romanos (6:3-11).
Sacerdote: Atendamos.
35
El lector:
36
Sacerdote: Atendamos.
37
Porque bendito y glorificado es tu honorabilísimo y
magnífico Nombre, del Padre, Hijo y Espíritu Santo,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote:
41
Oración para el Santo Bautismo que se recita en caso de
que un niño está en peligro de muerte se bautice
rápidamente.
El sacerdote recita las oraciones preliminares típicas:
Al Señor roguemos.
S
eñor Dios Todopoderoso, el autor de toda la
creación, visible e invisible, que hiciste los cielos y la
tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, que reuniste
las aguas en un mismo lugar, que has clausurado los
abismos y los sellaste por Tu terrible y glorioso Nombre,
que has elevado las aguas sobre el firmamento; Tú has
fundado la tierra sobre las aguas; has establecido el mar
por tu poder y has aplastado las cabezas de los dragones
en las aguas; Tú eres temible ¿y quién se opondrá a Ti?
Tú, oh Señor, en favor de tu creatura, a esta agua
concédele la Gracia de la Redención, la bendición del
Jordán, hazla fuente de incorrupción, don de santificación,
perdón de pecados, curación de enfermedades,
destrucción de demonios, una armadura contra las fuerzas
hostiles, plenitud de fuerza angelical, para alejar a quienes
conspiran contra tu creatura, porque he invocado Tu
Nombre, oh Señor, que eres maravilloso y glorioso y
temible para tus adversarios.
Entonces inmediatamente vierte un poco de oleo al agua
y lo bautiza diciendo.
42
El siervo de Dios (N…) es bautizado en el Nombre del
Padre. Amén. (inmersión)y del Hijo. Amén. (inmersión)
y del Espíritu Santo. Amén. (inmersión), eternamente
ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
E inmediatamente lo viste y lo ungen con el Santo Crisma,
diciendo.
El Sello del Don del Espíritu Santo… ungiendo el resto del
cuerpo conforme a la costumbre.
Y después de estas cosas es cargado dando una vuelta,
cantando conforme a la regla:
Todos los que han sido bautizados en Cristo, de Cristo
estáis vestidos. Aleluya.
Y es hecha la despedida (apolisis)
43
44
El Sacramento de la Confesión
45
Salmo 50 (LXX)
Ten piedad de mí, Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a la multitud de tus piedades borra mis
rebeliones. ¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame
de mi pecado!, porque yo reconozco mis rebeliones, y mi
pecado está siempre delante de mí.
46
Señor, abre mis labios y publicará mi boca tu alabanza,
porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres
holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu
quebrantado; al corazón contrito y humillado no
despreciarás tú, oh Dios.
Haz bien con tu benevolencia a Sión. Edifica los muros de
Jerusalén. Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
el holocausto u ofrenda del todo quemada; entonces se
ofrecerán becerros sobre tu altar.
Y entonces el presente tropario en tono sexto.
Ten piedad de nosotros, Señor, porque hemos puesto
nuestra esperanza en Ti. Porque nosotros los pecadores
desprovistos de toda defensa, como Maestro, esta oración
te ofrecemos: Ten piedad de nosotros.
Gloria al padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Señor, ten piedad de nosotros No estés en sobremanera
airado contra nosotros, ni te acuerdes de nuestras
transgresiones, pero por tu inmenso amor, míranos ahora
a nosotros y líbranos de nuestros enemigos. Porque Tú
eres nuestro Dios y nosotros Tu Pueblo, todos nosotros
obra de tus manos y a Tu Nombre clamamos.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Ábrenos la puerta de tu clemencia, oh Bienaventurada
Madre de Dios, que no perezcamos los que ponemos
nuestra confianza en ti, pero que por ti seamos librados de
las adversidades, porque tú eres la salvación de la raza
cristiana.
47
Señor, ten piedad. Tres veces
Al Señor roguemos.
D
ios Salvador nuestro, que mediante tu profeta
Natán concediste la remisión de sus pecados al
arrepentido David y aceptaste la penitencia de
Manases, Tú mismo Señor en tu acostumbrado amor a los
hombres, acepta a Tu siervo (N…) quien se lamenta por
sus iniquidades que ha hecho, no mires más todo lo que
ha realizado, perdona sus injusticias y pasa por alto sus
transgresiones. Porque Tú, oh Señor, has dicho que no te
place la muerte del pecador, sino que se vuelva y viva, y
que todos los pecados serán perdonados setenta veces
siete. Porque, así como es incomparable tu grandeza, así
también de inconmensurable es tu misericordia, porque si
Tú tomas en cuenta las transgresiones, ¿quién podrá
mantenerse? Porque Tú eres el Dios de los arrepentidos
y a Ti te rendimos gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Al Señor roguemos.
Y otra oración.
S
eñor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, el Pastor y el
Cordero que quita los pecados del mundo, el que
remite las deudas a los dos deudores y concede el
perdón de sus pecados a la meretriz; Tú mismo, Maestro,
concede, remite y perdona los pecados, transgresiones, las
48
ofensas voluntarias e involuntarias, en conocimiento o por
ignorancia, de tus siervos que han obrado y todas las que
han hecho, que como hombres de carne y que viven en el
mundo son seducidos por el diablo. Si de palabra u obra,
o en conocimiento o ignorancia han pecado o han
despreciado la palabra de un sacerdote o se encuentran
bajo maldición de un sacerdote o han caído por su propio
anatema, o por causa de un juramento. Tú mismo,
Maestro, que no permites el mal, complácete en que estos
tus siervos, sean perdonados por palabra, perdónales sus
anatemas y juramentos, según la grandeza de tu
misericordia. Sí, Maestro, Tú inmenso amante de los
hombres, escucha nuestras súplicas y concede la gracia a
tus siervos; y siendo el único misericordioso, pasa por alto
sus ofensas y líbralos del tormento eterno. Porque Tú, oh
Maestro, has dicho que “Que cualquier cosa que sea atada
en la tierra será atada en los cielos y cualquier cosa que sea
desatada sobre la tierra será desatada en los cielos”.
Porque solamente Tú eres sin pecado y a Ti te rendimos
gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por
los siglos de los siglos. Amén.
Después le dice:
49
yo sólo soy testigo que da testimonio ante Él de aquello
que me cuentas. Si tú me ocultas alguna cosa de lo que has
hecho, incurres en doble pecado. Por tanto, piensa que al
venir al médico no te marches enfermo.
Amonestación
Arrodíllate.
Al Señor roguemos.
50
S eñor Dios de la salvación de tus siervos, que eres
misericordioso y compasivo y paciente, que te
arrepientes de nuestras miserias, que no deseas la muerte
del pecador, sino que se vuelva y viva, Tú mismo ahora
ten misericordia de tu siervo (N…) y concédele la imagen
de arrepentimiento, perdón y remisión de pecados,
perdónale toda ofensa voluntaria e involuntaria.
Reconcílialo y únelo a tu Santa Iglesia, por Cristo nuestro
Dios, y te pertenece el poder y la majestad, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
51
por medio de mí pecador, en esta vida y en la otra y te
haga comparecer sin culpa ante su temible tribunal, pues
es bendito por los siglos de los siglos. Amén.
52
53
El Sacramento del Santo Matrimonio
Bendice, padre.
54
Por la paz del mundo entero, por la prosperidad de las
santas iglesias de Dios, y por la unión de todos, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por esta santa casa y por lo que en ella entran con fe,
devoción y temor de Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por nuestro señor su beatitud (N…) y por nuestro señor su
gracia (N…), por el honorable presbiterado y el diaconado
en Cristo, por todo el clero y por todo el pueblo, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por el siervo de Dios (N…) y por la sierva de Dios (N…),
quienes ahora se dan en compromiso uno a otro, y por su
salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se les conceda hijos para la sucesión de
generación, y por todos los deseos que sean para
salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se les envíe de lo alto el perfecto amor, paz y
asistencia, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que ellos sean preservados en unanimidad y una fe
firme, al Señor roguemos.
55
Coro: Señor, ten piedad.
Para que sean bendecidos con una vida sin vergüenza, al
Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que el Señor nuestro Dios les conceda un honorable
matrimonio y un lecho sin mancilla, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que seamos libre de toda tribulación, ira, peligro y
necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros, y guárdanos
Dios por tu Gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Conmemorando a la Santísima, Inmaculada,
Bienaventurada, Gloriosa Señor nuestra, Teotókos y
siempre Virgen María, con todos los santos,
encomendémonos nosotros mismos, unos a otros, y toda
nuestra vida a Cristo nuestro Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Porque te pertenece toda gloria, honor y adoración a Ti,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Coro: Amén.
56
D ios eterno, quien trae las cosas que están divididas a
la unidad y que impone a este un indisoluble vinculo
de amor, que bendijiste a Isaac y Rebeca, y los declaraste
herederos de la promesa; Tú mismo bendice a estos tus
siervos (N…) y (N…), conduciéndolos a toda obra buena.
Porque Tú eres Dios misericordioso, amante de los
hombres, y te rendimos gloria, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Paz a todos
Coro: Y con tu espíritu
Diácono: Inclinemos nuestras cabezas ante el Señor
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote:
57
El siervo de Dios (N…) se compromete con la sierva de
Dios (N…) en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Y le dice a la mujer:
La sierva de Dios (N…) se compromete con el siervo de
Dios (N…) en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Y cuando habla estas cosas a cada uno, hace tres veces la
señal de la cruz con los anillos sobre sus cabezas y se los
coloca en los dedos de su mano derecha. Entonces el que
los compromete cambio los anillos del par de novios.
El Sacerdote recita:
58
Porque Tú has dicho que fidelidad debe ser dada y
confirmada en todo. Por un anillo fue dado poder a José
en Egipto, por un anillo Daniel fue exaltado en tierra de
Babilonia, por un anillo resplandeció la verdad de Tamar.
Por un anillo nuestro Padre celestial mostró compasión
por su hijo, porque le dijo: Colocad un anillo en su mano
derecha, matad al buey encebado y, trayendo para comida
y regocijo. Tu propia Mano derecha, Señor, armó a
Moisés en el Mar Rojo. Por tu Palabra de Verdad se han
establecido los cielos y afirmado la tierra y la diestra de tus
siervos será bendecida con tu palabra poderosa y con tu
brazo elevado. Por tanto, Señor, bendice Tú mismo ahora
esta puesta de anillos con tu bendición celestial y que tu
Ángel los preceda todos los días de su vida.
Diacono:
Ten piedad de nosotros, Dios, según tu gran piedad, te
suplicamos que nos escuches y tengas piedad
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
De nuevo te suplicamos por nuestro señor su beatitud
(N…) y por nuestro señor su gracia (N…) y por todos
nuestros hermanos en Cristo.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
59
De nuevo te suplicamos por los siervos de Dios (N…) y
(N…) que ahora se comprometen.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
Sacerdote: Porque eres Dios misericordioso que amas a
los hombres y te rendimos gloria, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
60
Rito de la Coronación
61
Bendígate el Señor desde Sión, y que veas el bien de
Jerusalén todos los días de tu vida
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Y que veas a los hijos de tus hijos. La paz sea sobre Israel
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
63
Por nuestro señor, su Beatitud (N...), por nuestro señor
Su Gracia (N…), por el honorable presbiterado y el
diaconado en Cristo, por todo el Clero y todo el pueblo,
al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por los siervos de Dios, (N…) y (N…), quienes ahora se
unen uno a otro en la comunidad del Matrimonio y por
su salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Que este matrimonio sea bendecido como el de Caná de
Galilea, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que puedan ser conservados en castidad, y obtengan
un fruto del vientre para su beneficio, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se regocijen en contemplar a sus hijos e hijas, al
Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se les conceda la adquisición de hijos justos y por
una vida sin culpa, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se les conceda y nos conceda todos nuestros
deseos que sea para la salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
64
Para que sean libres y nos libre de toda aflicción, ira,
peligro y necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos,
Dios, por tu gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Conmemorando a la Santísima, Inmaculada, Bendita,
gloriosa Señora nuestra, Teotókos y siempre Virgen
María, con todos los Santos, encomendémonos nosotros
mismos y unos a otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote: Porque te pertenece toda gloria, honor y
adoración a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
Y el sacerdote recita la siguiente oración.
66
reunidos con nosotros todos sus deseos que sean para la
salvación.
Porque Tú eres un Dios misericordioso y compasivo y
amante de los hombres, y Te rendimos gloria juntamente
con Tu Padre que es sin origen y con ti Santísimo Espíritu
bueno y vivificador, ahora y siempre y por los siglos de los
siglos.
Coro: Amén.
Al Señor roguemos:
Coro: Señor, ten piedad
Sacerdote:
67
sierva en todas las cosas se sujete a su hombre, y a este tu
siervo sea cabeza de la mujer, para que vivan conforme a
tu voluntad. Bendícelos, Señor Dios nuestro, como
bendijiste a Abraham y a Sarah. Bendícelos, Señor Dios
nuestro, como bendijiste a Isaac y a Rebeca. Bendícelos,
Señor Dios nuestro, como bendijiste a Jacob y a todos los
Patriarcas. Bendícelos, Señor Dios nuestro, como
bendijiste a José y a Aseneth. Bendícelos, Señor Dios
nuestro, como bendijiste a Moisés y a Séfora. Bendícelos,
Señor Dios nuestro, como bendijiste a Joaquín y a Ana.
Bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a
Zacarías y a Elizabeth. Presérvalos, Señor Dios nuestro,
como preservaste a Noé en el arca. Presérvalos, Señor
Dios nuestro, como preservaste a Jonás en el vientre de la
ballena. Presérvalos, Señor Dios nuestro, como
preservaste a los tres Santos Infantes del fuego; que
descienda sobre ellos el roció del cielo; que venga la
alegría sobre ellos, la misma que vino a la bendita Helena
cuando halló la Preciosa Cruz. Acuérdate de ellos, Señor
Dios nuestro, como recordaste a tus Cuarenta Santos
Mártires enviándoles coronas desde el cielo. Acuérdate,
oh Dios, de los padres que los han criado, por la oración
de los padres confirma la fundación de la casa. Acuérdate,
oh Dios, de tus siervos los padrinos, quienes se presentan
en esta alegría. Acuérdate, oh Señor Dios nuestro, de tu
siervo (N…) y de tu sierva (N…) y bendícelos. Concédeles
el fruto del vientre, hijos justos y unanimidad de alma y
cuerpo. Exáltalos como los cedros del Líbano y como una
viña bien plantada. Otórgales semillas de trigo, para que,
68
teniendo de todo suficiente, abunden en toda obra buena
y agradable ante Ti. Que contemplen a los hijos de sus
hijos, como ramas de olivo en derredor de su mesa, y sean
aceptables ante Ti como luminarias que brillan en el cielo
ante Ti, Señor nuestro, y junto contigo sea la gloria, poder,
honor, adoración con Tu Padre que es sin origen y con
Tu Espíritu vivificador, ahora y siempre y por los siglos de
los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Y otra vez el sacerdote dice esta oración a voz alta:
69
Después del amén el sacerdote, tomando las coronas,
corona primero al novio, diciendo:
El siervo de Dios (N…) es coronado para la sierva
de Dios (N…), en el Nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo.
Entonces él corona también a la novia, diciendo:
La sierva de Dios (N...) es coronada para el siervo
de Dios (N...), en el nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo.
Entonces los bendice tres veces repitiendo tres veces:
Oh, Señor Dios nuestro, corónalos con gloria y
honor
Entonces se entona el proquimeno en el tono VIII.
Haz puesto sobre sus cabezas coronas de preciosas
piedras. Ellos pidieron vida de Ti, y Tú se las has dado.
Verso: Porque Tú los bendecirás por los siglos de los
siglos, Tú les harás felices y disfrutaran alegremente con
Tu Rostro.
Lectura de la Epístola del Apóstol San Pablo a los efesios.
(5:20-33)
Sacerdote: Atendamos.
Hermanos: dando siempre gracias por todo al Dios y
Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas
estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor,
70
porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo
es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su
Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así
también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a
la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, y para
santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del
agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una
iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa
semejante, sino que fuera santa y sin mancha. Así también
los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos
cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama, pues
nadie odió jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta
y lo cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos
miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por
esto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a
su mujer y los dos serán una sola carne. Grande es este
misterio, pero yo me refiero a Cristo y a la iglesia. Por lo
demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer
como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.
Aleluya, aleluya, aleluya en el tono quinto
Verso: Nos protegerás, oh Señor, nos conservarás
desde esta generación y por siempre jamás.
Sacerdote: Sabiduría, estemos de pie, escuchemos el
Santo Evangelio. Paz a todos.
Coro: Y a tu espíritu.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan. (Jn. 2:1-11).
71
Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti
Atendamos
En aquel tiempo: al tercer día se celebraron unas bodas en
Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús. También
fueron invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltó
vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.
Jesús le dijo: ¿Qué tiene que ver esto con nosotros, mujer?
Aún no ha llegado mi hora. Su madre dijo a los que
servían: Haced todo lo que él os diga. Había allí seis tinajas
de piedra para agua, dispuestas para el rito de purificación
de los judíos; en cada una de ellas cabían dos o tres
cántaros. Jesús les dijo: Llenad de agua estas tinajas. Y las
llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora un
poco y presentadlo al encargado del banquete. Y se lo
presentaron. Cuando el encargado del banquete probó el
agua hecha vino, sin saber de dónde era (aunque sí lo
sabían los sirvientes que habían sacado el agua), llamó al
esposo y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino,
y cuando han bebido mucho, el inferior; sin embargo, tú
has reservado el buen vino hasta ahora. Este principio de
señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su
gloria; y sus discípulos creyeron en él.
Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Letanía
Digamos todos con toda nuestra alma y con todo nuestro
espíritu, digamos.
Coro: Señor, ten piedad
72
Señor omnipotente, Dios de nuestros padres, te
suplicamos que nos escuches y tengas piedad.
Coro: Señor, ten piedad
Ten piedad de nosotros, Dios, según tu gran piedad. Te
suplicamos que nos escuches y tengas piedad
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
De nuevo te suplicamos por piedad, vida, paz, salud,
salvación, visitación, perdón y remisión de los pecados de
los siervos de Dios (N…) y (N…) y de nuestros hermanos
de este santo templo.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
Sacerdote: Porque Tú eres Dios misericordioso que amas
a los hombres, y Te glorificamos a Ti, Padre, Hijo y
Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los
siglos.
Coro: Amén.
Al Señor roguemos.
Señor, ten piedad.
El sacerdote dice esta oración:
73
mancha; complácete que su vida mutua pueda ser sin
culpa y considéralos dignos de obtener madurez de edad,
guardando tus mandamientos con un corazón puro.
Porque Tú eres Dios nuestro, el Dios que tiene piedad y
salva, y Te glorificamos con Tu Padre que es sin origen y
con Tu Santísimo Espíritu, bueno y vivificador, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén
Letanía
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos,
Dios, por Tu Gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Que este día entero sea perfecto, santo, pacífico y sin
pecado, al Señor pidamos.
Coro: Concédelo, Señor
Un ángel de paz, guía y custodio de nuestras almas y
cuerpos, al Señor pidamos.
Coro: Concédelo, Señor
Perdón y remisión de nuestros pecados y ofensas, al Señor
pidamos.
Coro: Concédelo, Señor
74
Cuanto sea bueno y útil para nuestras almas y cuerpo, y la
paz del mundo, al Señor pidamos
Coro: Concédelo, Señor
Que el tiempo restante de nuestra vida se concluya en paz
y penitencia, al Señor pidamos
Coro: Concédelo, Señor
Un cristiano fin de nuestra vida, exento de dolor y de
vergüenza, pacífico y una buena defensa, ante el Temible
Tribunal de Cristo, pidamos
Coro: Concédelo, Señor
Habiendo pedido la unión de la fe, la comunión del
Espíritu Santo, encomendémonos nosotros mismos, unos
a otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote:
Y concédenos, Maestro, que con confianza y sin
condenación, podamos a atrevernos a llamarte Dios
Celestial y Padre, y decirte:
75
como nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos
dejes caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote:
Porque Tuyo son el reino, el poder y la gloria, del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Paz a todos
Inclinad vuestras cabezas ante el Señor
La copa en común
Entonces se trae la copa en común, y el sacerdote la
bendice diciendo esta oración:
76
Entonces el sacerdote, tomando en su mano la copa
común, se la da a beber tres veces primero al hombre y
luego a la mujer. Y enseguida el sacerdote los toma,
mientras los padrinos sostienen las coronas por detrás, y
los conduce en forma de circulo. Y el sacerdote, o el
pueblo, cantan el siguiente tropario en el tono V.
Isaías, regocíjate, la Virgen concibió, y dio a luz al
Emmanuel, Dios y hombre; Oriente es su nombre,
su grandeza cantamos bendiciendo a la Virgen.
Vosotros santos mártires, que habéis peleado la
buena batalla y han recibido sus coronas, rueguen
al Señor, que salve nuestras almas.
Gloria a Ti, Cristo Dios, blasón de los Apóstoles y
gozo de los Mártires, quienes han predicado la
Trinidad consubstancial.
Entonces tomando la corona del novio dice;
Sé magnificado, oh novio, como Abraham, y
bendecido como Isaac y aumentado como Jacob,
caminando en paz y obrando en justicia los
mandamientos de Dios.
Y entonces toma la corona de la novia, y dice:
Y tú, oh novia, se magnificada como Sarah, y
regocijada como Rebeca y aumentada como
Raquel, siendo alegre con tu marido, y guardando
77
los senderos de la ley, porque Dios así es
complacido.
Al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
El sacerdote dice la oración:
78
favorecidos, progreso en vida y fe, y los llene con todas las
cosas buenas de la tierra y los encuentre dignos de obtener
las bendiciones prometida, por las oraciones de la Santa
Teotókos y de todos los Santos. Amén.
Entonces se acerca y se felicitan y se besan el uno al otro,
y se completa la despedida hecha por el sacerdote:
Sabiduría.
Más honorable que los querubines e incomparablemente
más gloriosa que los serafines, tú que sin mancha has
engendrado a Dios Verbo, verdadera Madre de Dios, te
magnificamos.
El sacerdote hace la apolisis
El que por su presencia en Cana de Galilea declaró al
matrimonio como honorable, Cristo verdadero Dios
nuestro, por las intercesiones de su santísima Madre, de
los santos gloriosos y alabadísimos Apóstoles, de los santos
soberanos coronados por Dios e igual a los Apóstoles,
Constantino y Santa Helena; del santo y gran mártir
Procopio, y de todos los Santos, tenga misericordia de
nosotros y nos salve, por Él es Dios bueno que ama a los
hombres.
79
Oración para retirar las coronas a los ocho días
80
Oraciones para las Segundas Nupcias
81
mandamientos en unanimidad y paz, y puedan ser
hallados dignos de tu Reino celestial.
Porque Tú eres el que a todos provee, y Te rendimos
gloria a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén.
Sacerdote: Paz a todos
Coro: Y a tu espíritu
Sacerdote: Inclinad vuestras cabezas ante el Señor
Coro: A Ti, Señor.
82
Porque Tú eres Dios, el Dios de los arrepentidos, y te
rendimos gloria a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora
y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Inmediatamente la sacerdote continua con el rito de la
Coronación, desde la oración antes de imponer las
coronas a los novios: Santo Dios, que formaste al hombre
del polvo y que de su costilla le formaste una mujer y la
uniste a él, como ayuda idónea para él… y todo el servicio
como se acostumbra.
83
La Comunión para los Enfermos1
1
Estructura tomada del Eucologio del obispo Alexander Mileant (ROCOR)
84
Salmo 50 (LXX)
Ten piedad de mí, Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a la multitud de tus piedades borra mis
rebeliones. ¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame
de mi pecado!, porque yo reconozco mis rebeliones, y mi
pecado está siempre delante de mí.
85
Señor, abre mis labios y publicará mi boca tu alabanza,
porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres
holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu
quebrantado; al corazón contrito y humillado no
despreciarás tú, oh Dios.
86
No sea motivo de mi juicio y mi condenación la comunión
de tus santos misterios, Señor, sino de curar mi alma y mi
cuerpo. Amén.
87
Ahora, Señor, dejas en paz a tu siervo, según tu palabra.
Porque mis ojos han visto a tu salvación, la cual tenías
destinada ante la faz de todos los pueblos, Luz que ilumine
a las naciones y Gloria de tu pueblo Israel.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros. (tres veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén
Santísima trinidad, ten piedad de nosotros. Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona
nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias, por tu nombre.
Señor, ten piedad. (tres veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el tu
nombre, vénganos el tu reino, hágase tu voluntad así en la
tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día, dánosle
hoy y perdónanos nuestras deudas, como nosotros
perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en
la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote: Porque tuyos son el reino y el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos
Coro: Amén.
88
Luego se entona el tropario del Santo del día y enseguida
la Apólisis
89
90
El Sacramento de la Santa Unción
2
Este servicio está abreviado. El servicio completo con las siete lecturas de las
epístolas y Evangelios, se encuentra en el Libro de la Semana Santa que se
celebra el miércoles santo.
91
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu
Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en
la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día
dánosle hoy; perdona nuestras deudas, así como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Sacerdote:
En paz al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de
nuestras almas, al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
92
Por la paz del mundo entero, por el bienestar de las santas
Iglesias de Dios y por la unión de todos, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Por esta santa Casa y por todos los que en ella entran, con
fe, devoción y temor de Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Para que este óleo sea bendecido por el poder, la
operación y el descenso del Espíritu Santo, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Por el siervo de Dios (N…) y por su visitación de Dios y
por la llegada de la Gracia del Espíritu Santo sobre él, al
Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Para que seamos libres de toda tribulación, ira, peligro y
necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos
Dios por tu Gracia.
Coro: Señor, ten piedad
Conmemorando a la Santísima, Inmaculada,
bienaventurada, gloriosa Señora nuestra Teotókos y
siempre Virgen María, con todos los santos
93
encomendémonos, nosotros mismos, unos a otros, y toda
nuestra vida a Cristo nuestro Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Porque te pertenece toda gloria, honor y adoración a Ti,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Coro: Amén.
95
Sacerdote: Sabiduría, estemos de pie. Escuchemos el
Santo Evangelio.
Paz a todos.
Sacerdote: Atendamos.
96
aceite y vino, a lo puso en su cabalgadura, lo llevó al mesón
y cuidó de él. Otro día, al partir, sacó dos denarios, los dio
al mesonero y le dijo: “Cuídamelo, y todo lo que gastes de
más yo te lo pagaré cuando regrese”. ¿Quién, pues, de
estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en
manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia
con él. Entonces Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo.
97
labios, en el pecho, en las manos por ambos lados,
diciendo esta oración:
98
sacerdote tomando el Santo Evangelio y abriéndolo de tal
manera que el texto esté sobre su cabeza del enfermo, el
Libro es sostenido por todos los sacerdotes, excepto el
primero que dice esta oración a gran voz:
99
Y tomando el evangelio de su cabeza del enfermo, se lo
presentan para besarlo.
100
101
Servicio conmemorativo para los
fieles difuntos (Panegida)
102
Letanía
En paz al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de
nuestras almas, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Por el perdón de las transgresiones del que en bendita
memoria ha fallecido, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Por el siervo el siempre recordado, por su reposo,
tranquilidad y bendita memoria, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Para que le sea perdonado todo pecado voluntario e
involuntario, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Para que él pueda estar sin condenación ante el temible
Trono del Señor de la Gloria, al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
Por los que lloran y se lamentan, los que esperan la
consolación de Cristo, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
103
Para que sea libre de toda enfermedad, dolencia y suspiro
y sea establecido donde resplandece la luz del rostro de
Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Que el Señor Dios nuestro establezca su alma en un lugar
de luz, en un lugar de refrigerio, en un lugar de descanso,
donde moran todos los justos, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Para que sea contado entre los que están en el seno de
Abraham, Isaac y Jacob, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Para que seamos libre de toda tribulación, ira, peligro y
necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos,
Dios, por tu Gracia.
Coro: Señor, ten piedad
Habiendo pedido las misericordias de Dios, el reino
celestial y la remisión de sus pecados, encomendémonos
nosotros mismos, unos a otros, y toda nuestra vida a Cristo
Dios.
Coro: A Ti, Señor.
104
Porque eres la Resurrección, Vida y Reposo de tu siervo
difunto N…, Cristo Dios nuestro, y te rendimos gloria, a
Ti, juntamente con Tu Padre que es sin origen y con tu
Santísimo Espíritu, Bueno y Vivificador, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
105
el camino por el arrepentimiento. Oveja perdida
soy, llámame, Salvador y sálvame
Sacerdote: Bendito eres, Señor, enséñame tus estatutos.
Coro: Vosotros santos Mártires, que predicaron al
Cordero de Dios y como corderos fueron muertos
y están trasladados a la vida eterna, que jamás
envejece, rogad que Él nos conceda remisión de
nuestros pecados.
Sacerdote: Bendito eres, Señor, enséñame tus estatutos.
Coro: vosotros que la vía angosta y triste habéis
andado, vosotros todos lo que en la vida la Cruz
como yugo habéis tomado, y me habéis seguido con
fe, acercaos y regocijaos en los honores y las
coronas que os he preparado.
Sacerdote: Bendito eres, Señor, enséñame tus estatutos.
Coro: Imagen soy de tu inefable gloria, aunque llevo
las marcas del pecado, ten compasión de creatura,
oh Maestro, y purifícame por tu ternura, y
concédeme la deseada patria, haciéndome
ciudadano del Paraíso.
Sacerdote: Bendito eres, Señor, enséñame tus estatutos.
Coro: Tú que de antaño me llamaste de la nada, y
me honraste con tu divina imagen, mas a causa de
mi violación de tus mandamientos, me has tornado
a la tierra de la que me habías formado, restáurame
a esa imagen y a esa primitiva belleza.
106
Sacerdote: Bendito eres, Señor, enséñame tus estatutos.
Coro: Concede descanso, Señor, al alma de tu
siervo y establécela en el Paraíso, donde el coro de
los santos, Señor, y de los justos brilla como las
estrellas del cielo. Concede descanso al alma de tu
siervo que duerme y no mires sus transgresiones
Sacerdote: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Coro: Cantamos devotamente a la triple refulgencia
de la única Deidad, exclamando, Santo eres, Padre
sin origen, Hijo igualmente sin origen, y Espíritu
Divino. Ilumina a los que con fe te adoramos y
rescátanos del fuego eterno.
Sacerdote: Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén.
Coro: Salve, oh Purísima, que por la salvación de
todos diste a luz a Dios en la carne, por quien
también la raza de los hombres ha encontrado la
salvación. Por ti hemos encontrado el Paraíso, oh
Teotókos, purísima y bienaventurada.
Sacerdote: Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a Ti, oh Dios
(tres veces)
Letanía
Una y otra vez en paz al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad.
107
De nuevo te suplicamos por el reposo del alma del siervo
de Dios, difunto y que le sean perdonados todos sus
pecados voluntarios e involuntarios.
Coro: Señor, ten piedad
Que el Señor Dios sitúe su alma donde reposan los justos.
Coro: Señor, ten piedad
Las misericordias de Dios, el reino celestial y la remisión
de sus pecados, pidamos a Cristo nuestro Rey.
Coro: Concédelo, Señor
Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Porque eres la Resurrección, Vida y Reposo de tu siervo
difunto N…, Cristo Dios nuestro, y te rendimos gloria, a
Ti, juntamente con Tu Padre que es sin origen y con tu
Santísimo Espíritu, Bueno y Vivificador, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Catisma Tono V
Coro: Concede descanso, Salvador nuestro, con los justos,
a tu siervo y establécele en tus cortes, según está escrito,
no mirando, como eres bueno, sus transgresiones
voluntarias e involuntarias, ni cualquier otra cosa
cometidas a sabiendas o por ignorancia, oh Tú que amas
a los hombres.
108
Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Teotoquio
Coro: De la Virgen resplandeciente sobre el mundo.
Cristo Dios, por ella haciéndonos hijos de la luz, ten
piedad de nosotros.
El Canon
Se inciensa el iconostasio por la parte de afuera.
Coro: Cuando Israel anduvo a pie en el fondo del mar
como en tierra seca y vio al Faraón el perseguidor
ahogarse, clamaron: Cantemos a Dios un himno de
victoria.
Sacerdote: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo
de difunto.
Coro: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo de
difunto.
Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Coro: Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén.
Oda VI
Coro: La mar de la vida viendo agitada por la tempestad
de tentaciones, he arribado a tu puerto tranquilo
clamando: saca mi vida de la corrupción, oh
Misericordiosísimo.
109
Sacerdote: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo
de difunto.
Coro: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo de
difunto.
Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Coro: Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén.
Contaquio tono VIII
Mientras se canta el Contaquio, el sacerdote inciensa
alrededor de la mesa y entrando en el santuario, el altar,
todo el santuario, saliendo el iconostasio y al pueblo.
Coro: Con los Santos, oh Cristo, concede descanso al
alma de tu siervo difunto, donde no hay enfermedad, ni
dolor, ni gemido, mas la vida eterna,
Icos
Coro: Sólo Tú eres inmortal, Tú has creado y formado al
hombre, porque de la tierra fuimos creados los terrestres
y a la misma tierra volveremos como lo has mandado.
Cuando me formaste me dijiste polvo eres y al polvo
volverás. Allá iremos todos los hombres, haciendo de este
canto la lamentación fúnebre. Aleluya, Aleluya, Aleluya.
Oda VII
Coro: Un ángel hizo que el horno fluyera rocío para los
santos infantes, quemando a los caldeos por el mandato
de Dios y obligando al atormentador a clamar, Bendito
eres, Dios de nuestros padres.
110
Sacerdote: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo
de difunto.
Coro: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo de
difunto.
Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Coro: Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén.
Oda IX
Coro: No es posible que los hombres vean a Dios, a quien
no se atreven a mirar las huestes angélicas. Mas por ti, oh
Purísima, el Verbo Encarnado apareció a los hombres, a
quien, engrandeciendo, juntamente con los ejércitos
celestiales, te llamamos bienaventurada.
Sacerdote: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo
de difunto.
Coro: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo de
difunto.
Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Coro: Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén.
Lectura del Santo Evangelio
Sacerdote: Sabiduría. Estemos de pie y escuchemos el
Santo Evangelio. Paz a todos.
Coro: Y a tu espíritu
111
Sacerdote: Lectura del Santo Evangelio según San …..
(lectura de acuerdo al día)
Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Trisagio
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros (tres veces).
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros; Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona
nuestras transgresiones; Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias por tu Nombre.
Señor, ten piedad; Señor, ten piedad; Señor, ten piedad.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu
Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en
la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día
dánosle hoy; perdona nuestras deudas, así como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén
112
Troparios tono IV
Coro: Con las almas de los justos difuntos, concede
descanso, oh Señor, al alma de tu siervo difunto,
conservándolo en esa vida de bienaventuranza, oh Tú que
amas a los hombres. En tu paz, oh Señor, donde reposan
todos tus santos, concede descanso también al alma de tu
siervo difunto, porque sólo Tú amas a los hombres.
Gloria, al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Tú eres nuestro Dios que descendiste al infierno y soltaste
los vínculos de los cautivos. Concede descanso también al
alma de tu siervo difunto.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Oh Virgen pura e inmaculada, que sin mancha diste a luz
a Dios, ruégale que sea salvada su alma.
Letanía
Ten piedad de nosotros, Dios, según tu gran piedad, te
suplicamos que nos escuches y tengas piedad.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
De nuevo te suplicamos por el reposo del alma de tu
siervo difunto, a fin de que le sean perdonados todos sus
pecados voluntarios e involuntarios.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
Que el Señor Dios sitúe su alma donde reposan los justos
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
113
Las misericordias de Dios, el reino celestial y la remisión
de sus pecados, pidamos a Cristo nuestro Rey inmortal y
Dios nuestro.
Coro: Concédelo, Señor
Al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
Oración por los difuntos
114
Coro: Más honorable que los querubines y más
gloriosa incomparablemente que los serafines, Tú
que sin mancha has engendrado a Dios el Verbo,
verdadera Teotókos te magnificamos.
Apolisis
Que Cristo verdadero Dios nuestro resucitado de entre los
muertos, por las intercesiones de la siempre Virgen María,
de los santos, gloriosos y alabadísimos Apóstoles, de
nuestros venerables Padres Portadores de Dios y de todos
los Santos, establezca el alma de su siervo difunto N… en
los Tabernáculos de los Justos y le conceda descanso en
el seno de Abraham y lo cuente entre los Justos, y tenga
piedad de nosotros, porque es bueno y ama a los hombres.
Coro: Amén.
Y después de la despedida se inciensa la mesa.
Sacerdote: En el descanso bienaventurado, concede
eterno reposo, oh Señor, a tu siervo difunto, y haz que su
memoria sea eterna.
Coro: Memoria eterna (tres veces)
Mientras se canta memoria eterna, el sacerdote inciensa la
mesa y sin entrar al santuario, inciensa el iconostasio y al
pueblo.
Sacerdote: Su alma morará en el Bien
Coro: Su memoria de generación en generación.
115
Oración de absolución a un fiel
difunto
Estando el cuerpo presente el sacerdote recita la siguiente
oración de absolución.
116
En tu lugar de descanso, oh Señor, donde todos tus Santos
reposan, haz descansar el alma de tu siervo; por sólo Tú
amas a los hombres
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Tú eres el Dios que descendió al hades, y rompiste las
cadenas de los cautivos, Tú mismo, haz descansar también
al alma de tu siervo.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Amén.
Oh única Virgen pura y sin mancha, que sin simiente
engendraste a Dios, ruégale que su alma sea salva.
117
118
El Orden de la Bendición menor del
Agua (Agiasma)
119
nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Señor ten piedad (tres veces)
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Salmo 142
Oh Señor, oye mi oración, escucha mis ruegos.
Respóndeme por tu verdad, por tu justicia. No entres en
juicio con tu siervo, porque no se justificará delante de ti
ningún ser humano. El enemigo ha perseguido mi alma,
ha postrado en tierra mi vida, me ha hecho habitar en
tinieblas como los que han muerto. Mi espíritu se angustió
dentro de mí; está desolado mi corazón. Me acordé de los
días antiguos; meditaba en todas tus obras; reflexionaba en
las obras de tus manos. Extendí mis manos hacia ti, mi
alma te anhela como la tierra sedienta. Selah Respóndeme
pronto, oh Señor, porque desmaya mi espíritu; no
escondas de mí tu rostro, no venga yo a ser semejante a los
que descienden a la sepultura. Hazme oír por la mañana
tu misericordia, porque en ti he confiado. Hazme saber el
camino por donde ande, porque hacia ti he elevado mi
alma. Líbrame de mis enemigos, oh Señor; en ti me
refugio. Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi
Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud. Por tu
nombre, oh Señor, me vivificarás; por tu justicia sacarás
120
mi alma de la angustia. Por tu misericordia disiparás a mis
enemigos y destruirás a todos los adversarios de mi alma,
porque yo soy tu siervo.
Coro: Dios es el Señor y se nos ha revelado, bendito el
que viene en el Nombre del Señor. (tres veces)
Entonces el siguiente tropario en tono IV
Vengamos sinceramente ahora hacia la Teotókos nosotros
los pecadores y humildes, e inclinémonos clamando en
arrepentimiento desde el fondo del alma: Sálvanos, oh
Reina, sé compasiva con nosotros, ven pronto, que
estamos desechos por la multitud de nuestras iniquidades,
no despidas a tus siervos con las manos vacías, porque sólo
en ti confiamos. (dos veces)
En ningún tiempo, nosotros indignos, callaremos, oh
Teotókos, de proclamar tus poderosas obras; porque si tú
nos privas de tu intercesión, ¿quién nos librará de los
innumerables peligros? ¿Y quién nos ha mantenido libres
hasta ahora? No nos apartaremos de ti, oh Reina, porque
tus guardas a tus siervos de toda enfermedad.
Salmo 50 (LXX)
Ten piedad de mí, Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a la multitud de tus piedades borra mis
rebeliones. ¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame
de mi pecado!, porque yo reconozco mis rebeliones, y mi
pecado está siempre delante de mí.
121
Contra ti, contra ti solo he pecado; he hecho lo malo
delante de tus ojos, para que seas reconocido justo en tu
palabra y tenido por puro en tu juicio. En maldad he sido
formado y en pecado me concibió mi madre. Tú amas la
verdad en lo íntimo y en lo secreto me has hecho
comprender sabiduría.
122
el holocausto u ofrenda del todo quemada; entonces se
ofrecerán becerros sobre tu altar.
123
Séame propicio tu Hijo y Juez, pues mis iniquidades
sobrepasan a las de todos los hombres, se consiga esto por
tus oraciones, oh Reyna.
Como fue el saludo, nosotros te clamamos, Salve,
Teotókos, siempre Virgen purísima, seamos librados por
sus oraciones.
Líbrame del fuego eterno y de los tormentos que me
aguardan, oh Madre de Dios, que te bendigo.
No desprecies las súplicas de tus siervos, oh Reyna
Exaltadísima, nosotros te imploramos, que nos libres de
todo asedio.
De la enfermedad, de toda aflicción y de los peligros
líbranos, a nosotros que recurrimos a tu sagrada
Protección.
Extraordinaria es la maravilla que te pertenece, oh
Teotókos, porque el Creador de todo y nuestro Dios, por
nuestra causa y para ser semejante a nosotros, nació de ti.
Tu Templo, oh Teotókos, es declarado un hospital que
libra de la enfermedad, un lugar de consolación para las
almas afligidas.
La más santa, Teotókos, que diste a luz al Salvador, salva
a tus siervos de los peligros y de toda necesidad.
Libra a tus siervos de toda amenaza inminente, oh
Purísima Reyna, y de todo daño espiritual y corporal.
Por tus oraciones, oh Teotókos Virgen, salva a todos lo
que a ti se dirigen y líbralos de toda necesidad y aflicción.
124
¿Quién que se haya presentado a tu Templo, oh Purísima
Teotókos, no ha recibido presto la cura espiritual y
corporal?
Oh Compasivo, quien, por las solicitudes de tus santos y
huestes celestiales, me limpias por sus oraciones que
ofrece ante Ti.
Libra, oh Salvador, las almas de nuestros hermanos,
quienes han muerto en la esperanza de vida, perdona y
olvida sus iniquidades.
Salve, Virgen, propiciación del mundo; salve, vasija del
mana y candelabro de oro, oh Novia de Dios.
Te cantamos a Ti, Un solo Dios en Trinidad, clamamos
el Trisagio y rogamos para obtener salvación.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Oh Virgen, que diste a luz al Salvador y Maestro, Señor
del Mundo, implórale que salve nuestras almas.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Salve, Monte; salve, Zarza; salve, Puerta; salve, Escalera;
salve, Divina Mesa; salve, Reyna, auxilio de todos.
Por las oraciones, oh Compasivo, de tu Purísima Madre y
de todos los santos, concede misericordia a tu Pueblo.
Por las oraciones de los gloriosos Arcángeles y Ángeles y
huestes celestiales, protege a tus siervos, oh Salvador.
125
Por las oraciones de tu honorable y glorioso bautista,
profeta y precursor Juan, Oh Cristo, mi Salvador, protege
a tus siervos.
Por las oraciones de los gloriosos Apóstoles y Mártires y
todos los Santos, otorga tus misericordias a tus siervos.
Por las oraciones de los gloriosos Inmercenarios, oh
Teotókos, preserva a tus siervos, Tú que eres la protección
y estabilidad del mundo.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Glorifiquemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
diciendo: Santísima Trinidad, salva nuestras almas.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Tú que de manera inenarrable en los últimos tiempos
concebiste y diste a luz a tu Creador, salva, oh Virgen, a
los que te magnificamos.
Ábrenos la puerta de tu clemencia, oh Bienaventurada
Teotókos, no perezcamos los que en ti confiamos, sino
que por ti seamos librados de las adversidades, porque tú
eres la salvación de la raza cristiana.
Al Señor roguemos:
Sacerdote: Porque Tú eres Santo Dios nuestro, y te
rendimos gloria a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora
y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Entonces el presente tropario en el tono VI.
126
Ahora se acerca el tiempo que todo sea santificado y el
Justo Juez nos aguarda. Por tanto, arrepiéntete, oh alma,
exclamando como la meretriz, con lágrimas, oh Señor, ten
piedad de mí.
Tú la Fuente saludable que hoy emanas como agua del
Templo reverendísimo de la Virgen, rocías tus
bendiciones que calman las dolencias de los enfermos.
Siendo una virgen que no conoció lo nupcial diste a luz y
tú, una Madre sin desposar, Virgen permaneciste, oh
Teotókos María: Ruega a Cristo nuestro Dios que salva
nuestras almas.
Purísima Teotókos Virgen, dirige nuestras obras y ruega
por el perdón de nuestras transgresiones, por tanto,
nosotros cantamos la canción celestial:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros.
Y se canta como de costumbre, y después del trisagio, el
diácono dice: Atendamos.
Sacerdote: Paz a todos.
Coro: Y a tu espíritu.
Lector, el proquimeno en el tono III
El Señor es mi iluminación y mi Salvador, ¿de quién
temeré?
Verso: El Señor es la defensa de mi vida, ¿de quién
temeré?
127
Sabiduría:
Lectura de la Epístola del Apóstol San Pablo a los
Hebreos (2:11-18)
Hermanos: Porque el que santifica y los que son
santificados, de uno son todos; por lo cual no se
avergüenza de llamarlos hermanos, diciendo: «Anunciaré
a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación
te alabaré». Y otra vez dice: «Yo confiaré en él». Y de
nuevo: «Aquí estoy yo con los hijos que Dios me dio». Así
que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él
también participó de lo mismo para destruir por medio de
la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al
diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte
estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.
Ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a
la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo
semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso
y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para
expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo
padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los
que son tentados.
Sacerdote: Paz a ti, lector.
Lector: Y a tu espíritu.
Aleluya en el tono VI
Verso: Mi corazón pronuncio una palabra buena
Verso: Yo hablaré mis palabras ante el Rey
128
Lectura del Santo Evangelio según San Juan
En aquel tiempo: había una fiesta de los judíos, y Jesús
subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, cerca de la Puerta de
las Ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el
cual tiene cinco pórticos. En estos yacía una multitud de
enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el
movimiento del agua, porque un ángel descendía de
tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua; el que
primero descendía al estanque después del movimiento
del agua quedaba sano de cualquier enfermedad que
tuviera.
Letanía
En paz al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de
nuestras almas, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz del mundo entero, por el bienestar de las santas
Iglesias de Dios y por la unión de todos, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por esta santa casa y por todos los que en ella entran con
fe, devoción y temor de Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
129
Por nuestro señor, su Beatitud, el Metropolitano (N...),
por nuestro señor, el Reverendísimo Obispo (N...), el
honorable presbiterio, el diaconado en Cristo, por todo el
clero y todo el pueblo, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por el Presidente de la República, por toda autoridad civil
y por las fuerzas armadas, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por esta ciudad, por toda ciudad y país y por los fieles que
en ellos habitan, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por estaciones favorables, abundancia de los frutos de la
tierra y por tiempos pacíficos, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por los viajeros y los navegantes, por los enfermos y los
afligidos, por los presos y por su salvación, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Que esta agua sea santificada por el poder, la operación y
visitación del Espíritu Santo
Coro: Señor, ten piedad.
130
Para que venga sobre esta agua la purificadora operación
de la Sobresubstancial Trinidad
Coro: Señor, ten piedad.
Que esta agua llegue a ser curación del alma y cuerpo y
que llegue a rechazar toda fuerza adversa.
Coro: Señor, ten piedad.
Que el Señor Dios envíe la bendición del Jordán y
santifique esta agua.
Coro: Señor, ten piedad.
Para todos los que necesitan la ayuda y asistencia de Dios
Coro: Señor, ten piedad.
Para que seamos iluminados con la iluminación del
entendimiento de la Trinidad Consubstancial
Coro: Señor, ten piedad.
Para que el Señor nos declare hijos y herederos de su
Reino, mediante la participación de esta agua, y por el
rociamiento de ella.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que seamos libres de toda tribulación, ira, peligro y
necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
131
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos.
Dios, por tu gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Conmemorando a la santísima, inmaculada, bendita,
gloriosa Señora nuestra Teotókos y siempre Virgen María,
con todos los Santos, encomendémonos nosotros
mismos, unos a otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A ti, Señor.
Sacerdote:
Porque te pertenece toda gloria, honor y adoración a Ti,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos. Amén.
Se recita esta oración:
132
pasiones y secas lo salado del mar de esta vida y sofocas
las ondas de las concupiscencias que han sido
endurecidas; Tú mismo Rey amante de los hombres, nos
has dado nos has investido de una vestidura blanca como
la nieve por el agua y el Espíritu, por la participación de
esta y por el rociamiento de ella, desciende sobre nosotros
Tu Bendición, la cual nos quita la deshonra de las
pasiones. Sí, Bendito, te rogamos que visites nuestras
dolencias y sanes nuestras enfermedades espirituales y
corporales por Tu Misericordia. Por las oraciones de
nuestra Toda Santísima, benditísima Señora, Teotókos y
siempre Virgen María; por el Poder de la Honorable y
Vivificadora Cruz; por las intercesiones de las honorables
y celestiales huestes incorpóreas; del honorable, glorioso,
profeta, precursor y bautista Juan; de los Santos gloriosos
y Alabadísimos Apóstoles; de nuestros venerables Padres
Portadores de Dios; de nuestros Padres entre los Santos,
los Grandes Jerarcas y Ecuménicos Doctores, Basilio el
Grande, Gregorio el Teólogo, Juan Crisóstomo; de
nuestros Padres entre los Santos, Atanasio y Ciril,
Patriarcas de Alejandría; de nuestro Padre entre los
Santos, Espiridion, hacedor de maravillas de Trimitis; de
nuestro Padre entre los Santos, Arzobispo Nicolás,
hacedor de maravillas en Myra y Licia; de nuestros Padres
entre los Santos, Pedro, Alexis, Jonas y Felipe, hacedores
de maravillas de toda Rusia; del santo y glorioso Gran
Mártir Jorge, el Triunfante, del santo y glorioso Gran
133
Mártir Demetrio, el Derramador de Mirra; de los santos y
excelentísimo victoriosos Mártires; de los santos y justos
Progenitores de Dios Joaquín y Ana; de los santos
gloriosos e inmercenarios hacedores de maravillas, Cosme
y Damián, Ciro y Juan, Pantaleimon y Hermolao, Sanson
y Diomedes, Macío y Aniceto, Talaleo y Trifón, y del
Santo (N…) que conmemoramos y de todos los Santos.
Acuérdate, Señor, de todo el Episcopado de los
Ortodoxos que reparten rectamente la Palabra de Tu
Verdad, y de todo el sacerdocio y monacato, de su
salvación.
Acuérdate, oh Señor, de los que nos odian y de los que
nos aman, de los hermanos que sirven aquí presentes, y
de los que por una causa bendita están ausentes y nos han
encomendado a nosotros indignos, rezar por ellos.
Acuérdate, oh Señor, de nuestros hermanos que están en
cautiverio y aflicción y ten piedad de ellos conforme a Tu
gran misericordia, líbralos de toda necesidad.
Porque Tú eres la Fuente de la curación, Cristo Dios
nuestro, y te rendimos gloria a Ti, juntamente con Tu
Padre que es sin origen y con Tu Santísimo Espíritu
Bueno y Vivificador, ahora y siempre y por los siglos de
los siglos.
Coro: Amén.
134
Paz a todos
Coro: Y con tu espíritu
Inclinad vuestras cabezas ante el Señor
Coro: A Ti, Señor.
135
enemigo, y por la virtud de Tu Cruz, preserva a tu
heredad.
Y después de esto se canta este tropario en el tono II:
Haznos dignos de Tus Dones, oh Teotókos, no mirando
nuestras iniquidades sino curando a los que con fe
recibimos tu bendición, oh Santísima.
Entonces el sacerdote besa la honorable Cruz y asimismo
todo el Pueblo y asperge todo con el agua santificada. Y el
Pueblo canta el presente tropario en el tono IV.
Teniendo una fuente de remedios, oh Santos
Inmercenarios, otorguen entonces curaciones a todos los
que están en necesidad, ya que fueron contado dignos de
los poderosos dones de la siempre fluyente fuente de
nuestro Salvador. Porque el Señor ha dicho a ustedes
como emuladores de los Apóstoles: He aquí les he dado
poder sobre los espíritus impuros para echarlos fuera y de
curar toda enfermedad y toda dolencia. Por tanto, en sus
mandamientos han vivido virtuosos gratuitamente
recibieron y gratuitamente otorgaron, curando los
sufrimientos de nuestras almas y cuerpos.
Atiende las súplicas de tus siervos, oh Altísima
inmaculada, sofoca los ataques en contra nuestra y
líbranos de toda aflicción, porque nosotros te tenemos
sólo a ti como confianza cierta y segura, te hemos
designado como mediación para no ser hallados
136
culpables, oh Reyna, a quienes te clamamos. Se pronta en
con las súplicas de los que llenos de fe te claman: Salve,
Reyna, la salud de todos, el gozo, protección, y salvación
de nuestras almas.
Acepta las oraciones de tus siervos, oh Reyna, y líbranos
de toda necesidad y dolor.
Al concluir la siguiente letanía.
Ten piedad de nosotros, oh Dios, según tu gran piedad, te
suplicamos que nos escuches y tengas piedad.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
Nuevamente te suplicamos por la preservación de esta
santa casa y toda ciudad y país, de la hambruna, de la
peste, terremoto, inundación, fuego, espada, invasión de
extranjeros, guerra civil, que nuestro Dios bueno que ama
a los hombres sea grato y favorablemente dispuesto a
guardarnos de toda ira que se levante contra nosotros y
nos libre de su inminente y justa amenaza y tenga piedad
de nosotros.
Coro: Señor, ten piedad (cuarenta veces)
Sacerdote: Escúchanos, oh Dios Salvador nuestro,
esperanza de todos lo que están en los confines de la tierra,
sé propicio y sé misericordioso con nuestros pecados y ten
piedad de nosotros. Porque Tú eres Dios misericordioso
que amas a los hombres y te rendimos gloria a Ti, Padre,
137
Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de
los siglos.
Coro: Amén.
Maestro grande en misericordia, Señor Jesucristo Dios
nuestro, por la intercesión de nuestra santísima Señora,
Teotókos y siempre Virgen María; por la intercesión de
las honorables e incorpóreas potestades del cielo; por el
poder de la preciosa y vivificante Cruz; del honorable y
glorioso profeta y precursor Bautista Juan; de los santos,
gloriosos y alabadísimos apóstoles; de los santos, gloriosos
y victoriosos mártires; de nuestros venerables Padre
Teóforos; de nuestros Padres entre los Santos, los grandes
divinos y ecuménicos Doctores, Basilio el Grande,
Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo, de nuestro Padre
entre los Santos, Nicolás; de nuestros Padres entre los
Santos Pedro, Alexis, Jonás y Felipe hacedores de
maravillas en Rusia; de los santos y justos antepasados de
Dios, Joaquín y Ana, y del santo del templo, y de todos los
Santos, haz aceptable nuestra oración y concédenos
perdón de nuestras iniquidades, cúbrenos bajo el amparo
de tus alas, aparta de nosotros todo enemigo y adversario,
da paz a nuestra vida, oh Señor, ten piedad de nosotros y
de tu mundo, y salva nuestras almas, tal como eres bueno
y amas a los hombres.
Coro: Amén. Y la despedida.
138
139
Oraciones Varias
Oración para bendecir los alimentos de carne el día de la
Santa Pascua
140
Oración para participar de las uvas de la vid en agosto.
(Santa Transfiguración del Señor)
141
Oración para la Koliva
142
Oración para los que están fundando una casa
143
Oración para el que se dispone salir de viaje
144
Oración para el que entra a servir a la Iglesia
145
Oración para luchar contra la inmoralidad
146
Oración para las pesadillas y ensueños
147
con temor clamamos y decimos: Mira desde el cielo y ve la
impotencia de nosotros réprobos, y no recuerdes los pecados
de esta tu sierva (N…), habiendo caído en asesinato
involuntario o voluntario, ha abortado al concebido en ella, y
de todos lo que están con ella y se han acercado, según Tu gran
misericordia, como eres Dios bueno que amas a los hombres,
ten piedad y no recuerdes sus transgresiones, porque sólo Tú
eres el único con autoridad para perdonar pecados e
iniquidades, por la intercesión de Tu Santísima Madre y de
Todos los Santos.
Porque te pertenece toda gloria, honor y adoración a Ti,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos
de los siglos. Amén.
Oración para los que están presos
148
Oración cuando un niño deja de estudiar las Sagradas
Escrituras
149
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Oraciones de Exorcismo
Oración de San Juan Crisóstomo
Al Señor, roguemos
Al Señor roguemos.
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conjuro por Dios Todopoderoso, que inspira a los hombres
una voz divinamente inspirada, que, trabajando en conjunto
con los Apóstoles, a toda la ecúmene llenó de piedad. Teme,
huye, corre, vete, espíritu inmundo y maldito, infernal, caído,
seductor, deforme, visible por engaño, oculto por hipocresía,
donde quiera que te encuentres o te marches, o seas Belcebú,
o bestia o dragón, o como vapor, o como humo aparezcas, o
como hombre o mujer, como reptil, o como ave o como sordo
o mudo, o temor de camino, o rastrero, o complicidad, o en
sueños oprimiendo o en enfermedad, o debilidad, o
carcajadas, o en lágrimas complacientes burlándose, o en mal
olor, o lujuria, o placer, o en el amor a las drogas, o en lo
erótico, o en la astrología, en una casa, o impertinencia, o en
el amor a las disputas, o confusión, o en la locura, o andando
en cierto tiempo, o en la mañana, o a medio día, o a media
noche, en un tiempo incierto, o diario, o de improvisto, o
enviando por alguien, o amenazándolo de repente, o en el mar,
o en el rio, o debajo de la tierra, o en un pozo, o en un lago, o
en un acantilado, o en un pantano, o cañaveral, o en el bosque,
o un árbol, o en un matorral, un ave o un trueno, o en un baño,
un estanque de agua, o en un monumento de ídolos, o donde
sabemos o donde no sabemos, conociendo o sin conocer, o
en cualquier lugar oculto. Huye y márchate, queda
avergonzado ante la imagen del que fue hecho por las manos
de Dios y formado. Teme la semejanza del Dios encarnado y
no te escondas el siervo de Dios (N…) de lo contrario
encontrarás la vara de hierro, el horno de fuego, el tártaro, el
crujir de dientes por el rechazo a la obediencia. Teme, calla,
huye, no regreses ni escondas en él alguna otra clase de
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espíritus malignos e inmundos. Partid hacia la tierra árida, al
desierto, sin vegetación, donde no hay morada hombre alguno,
donde sólo Dios vigila, Quien aprisionará a todos los que
envidian y conjuran contra Su imagen, Aquel que encadenará
en la oscuridad del tártaro, al autor, el Diablo, que, por largas
noches y días, todo el mal ha intentado. Porque grande es el
temor de Dios y grande es la gloria del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén.
Oración para una casa poseída por espíritus inmundos
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sobre sí la señal de Tu temible Cruz vencedora de demonios e
invocan tu Santo Nombre. Sí, Señor, el que expulsó a la legión
de demonios y que ordenó salir del hombre al espíritu
inmundo sordo y mudo para que no regresara nuevamente
dentro de él. Que has exterminado a todo escuadrón de
nuestros enemigos invisibles, y has dicho a los fieles que te
conocen: He aquí les doy autoridad para hollar serpientes y
escorpiones y toda fuerza del enemigo. Tú mismo, Maestro,
guarda a los que moran en esta casa de todo perjuicio y
amenaza, salvándolos del terror nocturno, de las saetas que
vuelen de día, de cualquier cosa que ande en la oscuridad y
artificio del demonio meridiano, a fin de que tus siervos y
siervas y niños habiendo sido socorridos y guardados por el
ejército de ángeles, todos en armonía fielmente canten: “El
Señor es mi socorro y no temeré lo que me pueda hacer el
hombre.” Y nuevamente: No temeré lo malo, porque Tú estás
conmigo, porque Tú eres mi Dios, oh Fortaleza, Poderoso,
Autoridad, Príncipe de paz, Padre del siglo venidero, y tu
Reino es un Reino eterno, y sólo tuyo es el reino, el poder y la
gloria con tu Padre que es sin origen y con Tu Santísimo
Espíritu Bueno y Vivificador.
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