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Eucologio

Señor Dios Todopoderoso, que has creado al hombre a tu imagen y semejanza y le has dado la bendición de la fecundidad, te damos gracias por haber guardado a esta tu sierva y haberle dado a luz un hijo/hija sin peligro. Te rogamos que la guardes en salud y la bendigas, así como también al niño/niña que ha nacido. Concédele vida larga, salud del cuerpo y del alma, y que crezca en sabiduría, estatura y gracia ante Dios y los hombres.
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Eucologio

Señor Dios Todopoderoso, que has creado al hombre a tu imagen y semejanza y le has dado la bendición de la fecundidad, te damos gracias por haber guardado a esta tu sierva y haberle dado a luz un hijo/hija sin peligro. Te rogamos que la guardes en salud y la bendigas, así como también al niño/niña que ha nacido. Concédele vida larga, salud del cuerpo y del alma, y que crezca en sabiduría, estatura y gracia ante Dios y los hombres.
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Trebnik

TREBNIK
Eucologio

Libro para el sacerdote que contiene los


principales ritos de los Divinos Misterios y
Bendiciones para los fieles cristianos

México 2022
Bendice el presente texto:

Su Eminencia: +ALEJO
Arzobispo de la Ciudad de México de la Diócesis de
México de la Iglesia Ortodoxa en América

Ciudad de México, del año del Señor 2022

Las imágenes iconográficas contenidas en el Texto fueron tomadas


de los recursos del sitio web del Departament Christian Education
Orthodox Church in América, donadas por el Father John Matusiak.
Sobre la Presente Edición:

La CODET es una comisión establecida con la bendición de


Su Eminencia ALEJO, Arzobispo de la Ciudad de México y
de la Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América,
que ha sido inspirada por el arduo trabajo apostólico y celo
misionero de Su Eminencia DEMETRIO, Arzobispo de la
Diócesis del Sur de la OCA, hoy de bendita memoria,
deseando destacar sus traducciones de los textos litúrgicos
al idioma español. Esta comisión tiene por objeto la
recopilación, traducción, revisión y edición del conjunto de
servicios que integran la Tradición Litúrgica Cristiana
Ortodoxa.

Esta edición ha sido preparada traduciendo la versión en


inglés del Trebnik, Synodal Press, Moscú, 1882, empleando
el léxico litúrgico de las traducciones del Arzobispo
Demetrio para el ese entonces Exarcado Mexicano de la
Iglesia Ortodoxa en América (OCA), cotejándola con el gran
trabajo del Eucologio de 1969 del Arzobispo Antonio
Chedraui de la Iglesia Ortodoxa de Antioquia y de la
excelente versión en español de Eucologio del obispo
Alejandro Mileant de la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de
Rusia (ROCOR). Para algunas oraciones que no se
encontraban en la edición del Trebnik arriba mencionado, se
tradujo directamente de la versión griega del Mega
Euchologio de 1869 del Trono Ecuménico de Constantinopla
editado en Venecia.

P. Saúl Díaz Sánchez


Prefacio
Nuestro Señor Jesucristo vino al mundo para otorgarle vida,
encarnándose de la Santa Virgen, habitó entre nosotros y nos
predicó las buenas nuevas del Reino de su Padre a nosotros
los que necesitábamos de su favor y compasión. Alimentó a los
hambrientos y dio de beber a los sedientos, curó las
enfermedades y dolencias del pueblo, expulsó a los espíritus
impuros que acechaban a los hombres y aceptó el
arrepentimiento de la meretriz y la adultera y otorgó el perdón
de pecados a los publicanos y pecadores. Cristo se ha hecho
todo por nosotros, nuestra bebida, alimento y medicina, y
antes de su Gloriosa Ascensión a los Cielos, envió a sus
Apóstoles y Discípulos a las naciones para adoctrinarlas y
bautizarlas, para sanar al mundo entero con Su Palabra y Sus
Divinos e Inmaculados Misterios; conocidos como
Sacramentos, la Santa Iglesia desde el día de Pentecostés nos
los imparte, por el amor del Espíritu Santo, para nuestra salud
y salvación del alma y del cuerpo.
La Santísima Trinidad siguiendo el proyecto de la Encarnación
del Verbo, se ha valido de la materia para santificar al hombre,
ha bendecido las aguas, el pan y vino, la mirra y el óleo, y ha
designado a los obispos y sacerdotes esta magna obra de
santificación de la humanidad, la salvación de las familias. Por
tanto, los Santos Padres de la Iglesia durante dos mil años nos
han enseñado a vivir la vida de los Sacramentos como la Vida
en Cristo. De esta manera lo refiere San Nicolás Cabasilas:
“Los Santos Misterios, que representan su sepultura y
anuncian su muerte, nos regeneran y modelan
uniéndonos maravillosamente con Cristo. Ellos son –
como dice San Pablo- quienes hacen que vivamos, nos
movamos y seamos en Él.” (La vida en Cristo)
Esa vida nuestra en Cristo, como refiere el Apóstol, está
escondida con Cristo en Dios (Col3:3). Es una vida que se vive
en la quietud del corazón, en ese aposento donde nos
encontramos con la Santísima Trinidad a través de la oración.
En esta vida cristiana, somos los obispos y sacerdotes, a
quienes el Espíritu Santo que mora en la Iglesia nos ha
encargado ministrarlos a su Pueblo fiel y amante de Cristo, por
ello, también San Juan de Cronstadt entendió su propia
vocación sacerdotal como su vida en Cristo. Escribe este gran
santo:
“Le doy gracias (a la Iglesia) por los sacerdotes
instituidos por Dios, que trabajan en Cristo y por Cristo
para mi salvación, me reconciliación con Dios, me
santifican, me consuelan, me reafirman, me guían y me
conducen hacia los pastos celestiales” (Mi vida en
Cristo)
Esa es nuestra labor, para ello fuimos llamados.

Su Eminencia + ALEJO
Arzobispo de la Ciudad de México, Iglesia Ortodoxa en
América
Contenido
Oraciones ................................................................................................1
Oración para una Mujer que ha dado a luz ........................................1
Oración para signar al niño al octavo día de su nacimiento ...............5
Oración de presentación al Templo a los Cuarenta días.....................8
El Sacramento del Bautismo y el Sacramento de la Crismación .......... 15
Oración sobre el Catecúmeno.......................................................... 15
Oficio del Santo Bautismo ................................................................ 23
Oficio de la Santa Crismación........................................................... 34
Oración para la Tonsura ................................................................... 39
Oración para el Santo Bautismo que se recita en caso de que un niño
está en peligro de muerte se bautice rápidamente......................... 42
El Sacramento de la Confesión............................................................. 45
El Sacramento del Santo Matrimonio .................................................. 54
Rito que se utiliza para los Esponsales............................................. 54
Rito de la Coronación ....................................................................... 61
Oración para retirar las coronas a los ocho días .............................. 80
Oraciones para las Segundas Nupcias .............................................. 81
La Comunión para los Enfermos .......................................................... 84
El Sacramento de la Santa Unción ....................................................... 91
Servicio conmemorativo para los fieles difuntos (Panegida) ............. 102
Oración de absolución a un fiel difunto ............................................. 116
El Orden de la Bendición menor del Agua (Agiasma) ........................ 119
Oraciones Varias ................................................................................ 140
Oración para bendecir los alimentos de carne el día de la Santa
Pascua ............................................................................................ 140
Oración para bendecir quesos y huevos ........................................ 140
Oración para participar de las uvas de la vid en agosto. (Santa
Transfiguración del Señor) ............................................................. 141
Oración para ofrecer los primeros frutos ...................................... 141
Oración para la Koliva .................................................................... 142
Oración para los que están fundando una casa ............................. 143
Oración cuando uno entra a vivir en una casa nueva .................... 143
Oración para el que se dispone salir de viaje ................................ 144
Oración para los viajeros................................................................ 144
Oración para el que entra a servir a la Iglesia ................................ 145
Oración para consagrar un icono nuevo ........................................ 145
Oración para luchar contra la inmoralidad .................................... 146
Oración para toda enfermedad ..................................................... 146
Oración para las pesadillas y ensueños ......................................... 147
Oración para una mujer que ha abortado ..................................... 147
Oración para los que están presos................................................. 148
Oración cuando un niño deja de estudiar las Sagradas Escrituras 149
Oración para bendecir los Ramos .................................................. 149
Oraciones de Exorcismo ..................................................................... 151
Oración de San Juan Crisóstomo.................................................... 151
Otra oración de San Juan Crisóstomo ............................................ 151
Otra oración de San Juan Crisóstomo ............................................ 152
Oración de San Basilio Magno ....................................................... 152
Oración para una casa poseída por espíritus inmundos ................ 155
Oraciones

Oración para una Mujer que ha dado a luz

Sacerdote: Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora


y siempre y por los siglos de los siglos.
Lector: Amén. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros (tres veces).
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros; Señor,
purifícanos de nuestros pecados; Maestro, perdona
nuestras transgresiones; Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias por tu Nombre.
Señor, ten piedad (tres veces)
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu
Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en
la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día
dánosle hoy; perdona nuestras deudas, así como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.

1
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote:

S eñor Dios Todopoderoso, que sanas toda enfermedad


y dolencia, sana también a esta tu sierva (N…), que hoy
ha dado a luz, levántala de la cama en la cual se encuentra.
Conforme a las palabras de tu Profeta David: En culpa
hemos nacido y, todos somos pecadores delante de Ti.
Protégela junto con este niño(a) que ha nacido y cúbrela
bajo el amparo de tus alas desde este día hasta el último,
por las oraciones de la purísima siempre Virgen María,
Madre de Dios, y de todos los Santos, porque Tú eres
bendito por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote:

S eñor Dios nuestro, que naciste de la Santísima Señora


nuestra, Teotókos y siempre Virgen María, y que
como un bebé fuiste recostado en un pesebre y como un
niño fuiste llevado en brazos, ten piedad de tu sierva (N…)
que ha dado hoy a luz este niño(a) y sé compasivo de sus
2
faltas voluntarias o involuntarias, protegiéndola siempre
de toda crueldad diabólica. Guarda al niño que de ella ha
nacido y presérvalo de los malos espíritus del día y de la
noche, y con Tu poderosa Mano protege a la madre,
concédele una pronta recuperación, purifícala de las
manchas, sana sus dolencias, otórgale fortaleza y salud del
alma y del cuerpo, rodéala por alegres y radiantes ángeles
y presérvala de toda acechanza de los espíritus invisibles.
Sí, Señor, cúrala de su enfermedad y de su dolencia y
presérvala de los celos y de la envidia, de la vista de ojos;
ten piedad de ella y de su hijo(a), conforme a tu gran
misericordia, y purifícala de las manchas del cuerpo y de
todas las dolencias del vientre y por tu misericordia
restáurala pronto, restableciéndola de los dolores
corporales; concede al niño(a) que de ella ha nacido el
adorarte en tu santo templo terrenal para glorificación de
Tu Santo Nombre.
Porque a Ti te pertenece toda gloria, honor y adoración,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote:

S eñor Dios nuestro, que te plació descender de los


cielos y nacer por causa de la salvación de nosotros los
pecadores, de la Santa Teotókos y siempre Virgen María.

3
Tú que conoces la debilidad de la naturaleza humana,
perdona según tu gran misericordia, a tu sierva (N…) que
ha dado hoy a luz, porque Tú Señor, has dicho:
"Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla."
Por tanto, nosotros tus siervos te rogamos, confiando en
tu paciente amor a los hombres y con temor de invocar el
santo nombre de tu reino: Observa desde el cielo y mira
la debilidad de nosotros los condenados y agracia a tu
sierva (N…) y a toda la casa donde nació el niño y a todos
los que están con ella.
Porque Tú eres Dios bueno que amas a los hombres, y te
rendimos gloria a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora
y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.

Concluidas las oraciones, da a beber tres veces un vaso


con agua bendita a la mujer que ha dado a luz y a todos
los que están presentes, concluyendo la oración con la
Apólisis(despedida).

4
Oración para signar al niño al octavo día de su
nacimiento

El Sacerdote, revestido de sotana y epitrajilio, recibe al


niño en la puerta de la Iglesia y dice:

Sacerdote: Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora


y siempre y por los siglos de los siglos.
Lector: Amén. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros (tres veces).
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros; Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona
nuestras transgresiones; Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias por tu Nombre.
Señor, ten piedad (tres veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu
Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en
la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día
dánosle hoy; perdona nuestras deudas, así como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.

5
Sacerdote: Al Señor roguemos.

Coro: Señor, ten piedad.

Sacerdote:

S eñor Dios nuestro, te rogamos, te suplicamos haz


brillar la luz de tu Rostro sobre este tu siervo (N…), a
fin de que sea signado en su mente y en su corazón la señal
de la Santa Cruz de Tu Hijo Unigénito, para que sea libre
de las vanidades del mundo y de todas los ataques del
enemigo y observe siempre tus mandamientos; Señor,
permite que Tu Santo Nombre permanezca siempre en
él. Únelo en el tiempo fijado a tu Santa Iglesia y
perfecciónalo con los temibles Misterios de Tu Cristo, a
fin de que cumpla con tus preceptos, conserve el Sello
inquebrantable y disfrute en tu Reino de la
bienaventuranza de tus elegidos.

Por la gracia de Tu Hijo Unigénito y su amor a los


hombres, con quien eres bendito, juntamente con tu
Santísimo Espíritu, bueno y vivificador, ahora y siempre y
por los siglos de los siglos.

Coro: Amén.

Ahora el Sacerdote toma al niño en sus brazos y estando


de pie frente a las puertas de la Iglesia o ante el icono de
la Madre de Dios, hace la señal de la Cruz, diciendo:

6
Sacerdote: Alégrate, llena de gracia, Virgen Madre de
Dios, porque de ti nació el Sol de Justicia, Cristo Dios
nuestro, iluminando a los que estaban en las tinieblas.
Regocíjate tú, Justo anciano, que llevaste en tus brazos al
que libra nuestras almas y que nos concede la
Resurrección.

7
Oración de presentación al Templo a los
Cuarenta días

A los cuarenta días de nacido el niño, es llevado por su


madre para introducirlo en el templo, estando presente el
que será su padrino en el bautismo. Se colocan en la
entrada de la Iglesia, y el Sacerdote, revestido de
epitrajilio, dice:

Sacerdote: Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora


y siempre y por los siglos de los siglos.
Lector: Amén. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros (tres veces).
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros; Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona
nuestras transgresiones; Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias por tu Nombre.
Señor, ten piedad (tres veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu
Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en
la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día
dánosle hoy; perdona nuestras deudas, así como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.

8
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Enseguida canta el tropario del día y el del santo patrono
del templo y continua:
Sacerdote: Señor, por la intercesión de Tu purísima
Madre y de todos los Santos, concédenos tu paz, porque
sólo Tú eres Misericordioso.
Ahora la madre se inclina con el niño y el Sacerdote hace
sobre ellos la señal de la Cruz, diciendo:
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
El Sacerdote recita la siguiente oración:

S eñor Dios Todopoderoso, Padre de Nuestro Señor


Jesucristo, que con tu palabra has creado toda creatura
racional e irracional y que has traído todo de la nada a la
existencia, Te rogamos y Te suplicamos que purifiques a
esta tu sierva (N…) , a quien has salvado por Tu voluntad
de todo pecado y toda mancha, y que ha venido para
entrar a tu Santa Iglesia, a fin de que ella pueda ser hallada
digna de participar sin condenación de Tus Santos
Misterios.
El sacerdote imponiendo la mano sobre el niño y
prosigue:

9
B endice también al niño que de ella ha nacido, haz lo
crecer, santifícalo, dale un entendimiento honesto y
una mente virtuosa y prudente, porque Tú lo has traído a
la existencia y lo has hecho ver la luz perceptible, y en el
tiempo que Tu señales sea hallado digno de la Luz
espiritual, uniéndolo al número de Tu Santo Rebaño, por
Tu Hijo Unigénito, con quien eres bendito, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Paz a todos.
Coro: Y con tu espíritu.
Sacerdote: Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.
Coro: A Ti, Señor.

El Sacerdote recita la siguiente oración:

S eñor Dios nuestro, que has venido por la salvación del


género humano, ven también a esta tu sierva (N...), y
por medio de tu honorable presbiterio hazla digna, de
entrar al Templo de Tu Gloria: límpiala de toda mancha
corporal y espiritual en cumplimiento de los cuarenta días.
Hazla digna de la comunión de Tu Precioso Cuerpo y
Sangre.
Porque santificado y glorificado es tu honorable y
magnifico Nombre, con el Padre y el Espíritu Santo, ahora
y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
10
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Ahora, imponiendo las manos sobre el niño y haciendo
sobre él la señal de la Cruz, el Sacerdote continúa:

S eñor Dios nuestro, que a los cuarenta días, fuiste


llevado como un niño dentro del Templo de la Ley,
por María, tu desposada y santa Madre, y fuiste llevado en
los brazos del Justo Simeón; Tú mismo, Señor
Todopoderoso, bendice este bebé que se presenta ante
Ti, Creador de todas las cosas, y haz que crezca en toda
obra buena y aceptable a Ti. Aleja de él toda fuerza
adversa, por la señal semejante de Tu Cruz, porque Tú,
Señor, guardas a los bebés; que sea hallado digno del
Santo Bautismo, obtenga parte de tus elegidos de Tu
Reino, siendo protegido junto con nosotros por la gracia
de la santa, consubstancial e indivisible Trinidad.
Porque Te pertenece toda gloria, gracias y adoración con
Tu Padre que es sin origen, y con Tu Santísimo Espíritu
Bueno y Vivificador, ahora y siempre y por los siglos de
los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote:

D ios Padre Todopoderoso, que por la fuerte voz del


Profeta Isaías has anunciado la Encarnación de una

11
Virgen de Tu Hijo Unigénito y Dios nuestro, que en los
últimos tiempos, por tu buen favor y la cooperación del
Espíritu Santo, deseaste por tu inmensurable amor y
ternura, nacer como niño, por la salvación de nosotros los
hombres, y según la costumbre de Tu Santa Ley después
de cumplirse los días de la purificación, según lo dispuesto
por tu santa Ley, que fuese presentado para introducirlo
al Santuario, siendo él mismo el verdadero legislador y
quiso ser llevado en los brazos del Justo Simeón. Misterio
del cual nosotros declaramos prototipo en el mencionado
Profeta, al tomarse el carbón con pinzas desde el altar, del
cual nosotros fielmente imitamos en la gracia. Señor,
bendice este niño, junto a sus padres, y hazlo digno en el
tiempo fijado de nacer nuevamente del agua y del Espíritu,
enuméralo con tu santo rebaño de ovejas racionales, que
fueron llamadas por el Nombre de Tu Cristo.

Porque Tú eres quien habita en las Alturas y consideras lo


humilde y Te rendimos gloria, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos

Toma al niño y hace un signo de Cruz con él ante la puerta


de la Iglesia diciendo:

El siervo de Dios (N...) es recibido dentro de la Iglesia en


el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Después lo lleva al interior de la Iglesia, diciendo:


Entrará en tu casa y te adorará en tu santo templo.
12
Y continúa:
El siervo de Dios (N…) es recibido dentro de la Iglesia, en
el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
En medio del templo dice:
En medio de la Iglesia, te alabaré.
Al llegar ante las Puertas Reales del Iconostasio, dice:
El siervo de Dios (N…) es recibido dentro de entra en la
Iglesia, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Luego, si el niño es varón, entra con el niño al santuario y
hace con él alrededor del altar la señal de la Cruz. Si es
mujer, concluye entregándolo al padrino o madrina,
diciendo:
Ahora, Señor, deja en paz a tu siervo, según Tu Palabra,
porque mis ojos han visto tu salvación, la cual tenías
destinada ante la faz de todos los pueblos, luz que ilumine
a las naciones y la gloria de tu Pueblo Israel.
Y concluye con la Apólisis (despedida).

13
14
El Sacramento del Bautismo y el
Sacramento de la Crismación

Oración sobre el Catecúmeno.

El sacerdote se viste con el epitrajilio, coloca al que será


bautizado, y lo coloca mirando hacia el oriente, sopla tres
veces sobre su rostro y hace la señal de la Cruz tres veces
sobre él y dice, imponiéndole las manos:

Sacerdote: Al Señor roguemos.


Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote:

S eñor Dios de la Verdad, en Tu Nombre y en el de Tu


Hijo Unigénito y el de Tu Espíritu Santo, impongo mis
manos sobre tu siervo (N...), que ha sido hecho digno de
acudir a Tu Santo Nombre y de refugiarse bajo la sombra
de tus alas. Aleja de él el error antiguo y llénalo de la Fe
en Ti, de Esperanza y de Amor, para que conozca que Tú
eres el Único Dios Verdadero con Tu Hijo Unigénito y
Tu Espíritu Santo. Haz que se conduzca en el camino de
todos tus mandamientos y observe estas cosas que son
gratas delante de Ti, porque si alguno los cumple,
encontrará vida en ellos. Inscríbelo en el Libro de la vida,
únelo al rebaño de tu herencia; que tu Santo Nombre sea
glorificado en él y también el de tu Hijo amado, Nuestro
Señor Jesucristo y el de tu Espíritu, Bueno y Vivificador.
15
Que Tus ojos lo miren siempre con misericordia y que
Tus oídos escuchen la voz de sus súplicas. Que se alegre
de las obras de sus manos y de las de toda su
descendencia, para que Te agradezca, adorando y
glorificando Tu Grandísimo y Excelso Nombre, y te alabe
todos los días de su vida.
Porque a Ti te alaban todas las potestades celestiales, y
tuya es la gloria, del Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Primer Exorcismo
Sacerdote: Al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad

E s el Señor quien te conjura a ti, Diablo, te ordena


Aquel que vino al mundo y puso su tabernáculo entre
los hombres, Aquel que puede destruir tu tiranía y librar a
los hombres de ella; Él, que, estando sobre el Árbol
triunfó sobre las fuerzas adversas, cuando el sol se
obscureció y tembló la tierra, las tumbas se abrieron y los
cuerpos de los santos se levantaron. Aquel que con su
muerte destruyó la muerte y derrotó al que tenía el
imperio de la muerte, es decir, a ti, diablo. Te conjuro por
Dios, por Aquél que dispuso el Árbol de la Vida y ha
colocado para su resguardo a los Querubines y su espada
de fuego ondeante; sé reprendido, Te reprendo por Aquél
que caminó por las olas del mar como por tierra seca, El
que reprende a los tempestuosos vientos y su mirada seca
los abismos y su ira hace temblar las montañas. Él es quien

16
ahora te reprende a través de nosotros. Teme y márchate,
aléjate de esta creatura y nunca más vuelvas a ella, ni te
ocultes en ella ni la encuentres, ni la influencies, ni de
noche ni de día, o por la mañana o al mediodía. Vuélvete
a tu propio tártaro hasta el día fijado para el gran Juicio.
Teme a Dios, que está sentado sobre los Querubines, que
mira los abismos y ante Quien tiemblan los Ángeles,
Arcángeles, Tronos, Dominaciones, Principados,
Virtudes, Potestades, los Querubines de múltiples ojos y
los Serafines de seis alas; a Quien teme el cielo, la tierra,
el mar y todo lo que en ellos hay. Huye y márchate del
nuevo soldado elegido y sellado de Cristo nuestro Dios.
Te reprendo por Aquel que anda sobre las alas del viento
y hace a sus ángeles espíritus y a sus ministros fuego
flameante, aléjate y márchate de esta creatura con todo tu
poder y ángeles.
Porque glorificado es el Nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los
siglos. Amén.
Segundo Exorcismo
Sacerdote: Al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
Sacerdote:

E l Dios Santo, temible y glorificado, que es inescrutable


e incomprensible en todas sus obras y poder, Aquel
mismo que ha ordenado para ti, demonio, la retribución
del eterno tormento, te ordena, por medio de nosotros sus

17
indignos siervos, en el Nombre de nuestro Señor
Jesucristo, nuestro verdadero Dios, que te alejes del recién
sellado, tú y todo el poder que te acompaña. Te conjuro,
espíritu maligno, impuro, inmundo, perverso y ajeno por
el poder de Jesucristo, Quien tiene toda potestad en el
cielo y en la tierra y que dijo al demonio sordomudo y
necio: "Sal de este hombre y no entres más en él."
Márchate y reconoce tu vano poder, ya que no tienes
poder ni sobre los cerdos. Recuerda a Aquel que te
ordenó, conforme lo pediste, entrar en la piara de cerdos.
Teme a Dios, por cuyo mandato la tierra ha sido
establecida en medio de las aguas; Quien fundó los cielos,
fijó las montañas y extendió las planicies; Quien ha puesto
la arena como límite de los mares y ha trazado rutas
seguras sobre las profundas aguas; Quien toca a los
montes y los hace humear y se reviste de luz como de
vestidura, y ha extendido los cielos como una cortina y ha
cubierto de agua su bóveda en lo alto. Quien ha fundado
la tierra sobre sus bases y no se moverá jamás; Quien llama
las aguas de los mares y las vierte sobre la tierra. Sal y
aléjate del que se prepara en este momento para la Santa
Iluminación. Te conjuro por la Pasión salvadora de
Nuestro Señor Jesucristo, por su Purísimo Cuerpo y por
su Preciosa Sangre, por su temible Segundo
Advenimiento, porque vendrá sin demora a juzgar a toda
la tierra y te castigará a ti y a las fuerzas que te apoyan con
el Gehena de fuego, consignándote a las tinieblas de
afuera, donde su gusano no muere y donde el fuego nunca
se extingue. Porque el poder es de Cristo, nuestro Dios, y

18
del Padre y el Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos. Amén.
Tercer Exorcismo
Sacerdote: Al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
Sacerdote:

S eñor Sabaoth, Dios de Israel, que curas toda


enfermedad y dolencia, mira a tu siervo (N...),
pruébalo, examínalo y aleja de él toda acción diabólica.
Reprende a los espíritus impuros y expúlsalos. Purifica la
obra de tus manos, empleando tu eficaz operación, y
aplasta a Satanás bajo sus pies y otórgale la victoria sobre
los espíritus impuros, y obteniendo misericordia delante
de Ti, sea digno de tus Misterios celestiales e inmortales y
Te glorifique, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Cuarta Oración

Sacerdote: Al Señor roguemos


Coro: Señor, ten piedad
Sacerdote:

S eñor Dios, que has creado al hombre a tu imagen y


semejanza, que le has dado el poder de alcanzar la vida
eterna y que después de haber caído en pecado no lo
abandonaste, sino que procuraste la salvación del mundo

19
por la Encarnación de Tu Cristo; Tú mismo Señor,
después que hayas librado de la esclavitud a tu creatura,
del yugo del enemigo, recíbelo en tu Reino celestial. Abre
los ojos de su mente para que la luz de tu Evangelio le
alumbre. Haz que durante la vida lo acompañe un
resplandeciente Ángel, que lo libre de todas las trampas
del enemigo, del enfrentamiento con el mal, del demonio
del mediodía y de las ilusiones perversas.

El Sacerdote sopla tres veces y hace el signo de la Cruz sobre la


boca, el pecho y la frente del que va a ser bautizado, diciendo:

Arroja de él todo espíritu maligno e impuro,


escondido y oculto en su corazón. Tres veces

E l espíritu del error, el espíritu de maldad, el espíritu


de idolatría y de toda codicia, el espíritu de mentira y
de toda impureza, que obren instigados por la instrucción
del diablo. Haz de él una oveja racional del santo rebaño
de Tu Cristo, un miembro honorable de Tu Iglesia, un
hijo y heredero de tu Reino, para que viviendo según tus
mandamientos y conservando intacto tu sello y su
vestidura sin mancha, pueda recibir la bienaventuranza de
tus santos en Tu Reino.
Por la gracia, la misericordia y el amor a los hombres de
Tu Hijo Unigénito, con Quien eres bendito, juntamente
con Tu Santísimo Espíritu, bueno y vivificador, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
20
Promesas del Bautismo
Con el que va a ser bautizado vuelto hacia el Occidente, y con los
brazos en alto, el Sacerdote pregunta:
Sacerdote: ¿Renuncias a Satanás, a todas sus obras, a
todos sus ángeles, a todo su culto y a todo su orgullo?
Padrinos: Sí, renuncio.
Sacerdote: ¿Has renunciado a Satanás?
Padrinos: Sí, he renunciado.
Sacerdote: Escupe contra él.
Ahora con el que va a ser bautizado vuelto hacia el Oriente y con
los brazos bajos, dicen:
Sacerdote: ¿Te unes a Cristo?
Padrinos: Sí, me uno a Cristo.
Sacerdote: ¿Te has unido a Cristo?
Padrinos: Sí, me he unido a Cristo.
Sacerdote: ¿Crees en Él?
Padrinos: Creo en Él como Rey y Dios.
Inmediatamente todos los presentes rezan el SIMBOLO DE FE:

C reo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador


del cielo y de la tierra y de todo lo visible e invisible.
Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos; Luz de Luz;
Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no
creado; consubstancial con el Padre, por quien todo fue

21
hecho; quien por nosotros los hombres y por nuestra
salvación, bajo de los cielos, se encarnó del Espíritu Santo
y María la Virgen, y se hizo hombre; fue crucificado
también por nosotros bajo Poncio Pilatos; padeció y fue
sepultado, y al tercer día resucitó según las Escrituras. Y
subió a los cielos, está sentado a la diestra del Padre; y otra
vez ha de venir con gloria, a juzgar a los vivos y a los
muertos, y su Reino no tendrá fin.
Y en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que del
Padre procede, que con el Padre y el Hijo es juntamente
adorado y glorificado, que habló por los profetas. Y en la
Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso un
solo bautismo para la remisión de los pecados. Espero la
resurrección de los muertos y la vida del siglo venidero.
Amén.
Una vez terminado el Sacerdote pregunta de nuevo:
Sacerdote: ¿Te has unido a Cristo?
Padrinos: Sí, me he unido.
Sacerdote: ¿Crees en Él?
Padrinos: Creo en Él como Rey y Dios.
Repetir dos ocasiones más el Símbolo de Fe y las
interrogaciones. Y al finalizar dice.
Sacerdote: ¿Te has unido a Cristo?
Padrinos: Sí, me he unido.
Sacerdote: Póstrate ante Él.

22
Padrinos: Me postro ante el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo. Trinidad consubstancial e indivisible.
Sacerdote: Bendito sea Dios que quiere que todos los
hombres se salven y lleguen a conocimiento de la verdad,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.

S eñor, Dios nuestro, llama a este tu siervo (N...), a Tu


Santa Iluminación y hazlo digno de esta magna gracia
del Santo Bautismo; aparta de él el viejo hombre y
renuévalo para la vida eterna, llénalo de la fuerza de tu
Espíritu Santo, para que se una con Tu Cristo y no sea más
hijo de la carne, sino hijo de tu Reino, por la bondad de
Tu Hijo Unigénito, con Quien eres bendito juntamente
con tu Santísimo Espíritu Bueno y Vivificador, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Oficio del Santo Bautismo

El Sacerdote, revestido de epitrajilio blanco, mangas y felonio,


estando las velas encendidas, toma el incensario e inciensa en
derredor de la pila bautismal e inclinándose dice:

Bendito sea el Reino del Padre, del Hijo y del Espíritu


Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Sacerdote:
En paz al Señor roguemos.

23
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de
nuestras almas, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz del mundo entero, por el bienestar de las santas
iglesias de Dios y por la unión de todos, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por esta santa casa y por los que en ella entran con fe,
devoción y temor de Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por nuestro señor, su Beatitud (N...), por nuestro señor
Su Gracia (N…) por el honorable presbiterado y el
diaconado en Cristo, por todo el Clero y todo el pueblo,
al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que esta agua sea santificada, con el poder, la
operación y advenimiento del Espíritu Santo, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que descienda sobre ella la gracia de la Redención y
la Bendición del Jordán, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.

24
Para que venga sobre esta agua la operación purificadora
de la Trinidad sobresubstancial, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que seamos iluminados con la luz de la inteligencia y
de la piedad por el descenso del Espíritu Santo, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que esta agua sea defensa contra los designios de los
enemigos visibles e invisibles, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que quien se bautice en ella sea digno del Reino
incorruptible, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para quien se acerca a la santa iluminación por su
salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que sea proclamado hijo de la luz y heredero de los
bienes eternos, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se una a Cristo nuestro Dios y sea partícipe de su
muerte y de Su Resurrección, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.

25
Para que conserve puras y limpias las vestiduras del
bautismo y las arras del Espíritu hasta el día temible del
advenimiento de Cristo nuestro Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que estas aguas sean baño de regeneración, perdón
de pecados y vestimenta de incorrupción, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que el Señor Dios escuche la voz de nuestra súplica,
al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que le libre y nos libre de toda aflicción, ira, peligro
y necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos,
Dios, por tu gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Conmemorando a la Santísima, Inmaculada, Bendita,
gloriosa Señora nuestra, Teotókos y siempre Virgen
María, con todos los Santos, encomendémonos nosotros
mismos y unos a otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Señor.

26
Mientras el Diácono recita la precedente letanía, el Sacerdote reza
en voz baja:

D ios amoroso y lleno de misericordia, que escudriñas


los corazones y las entrañas, que conoces los secretos
de los hombres, porque nada puede estar sin manifestarse
ante tu presencia sino que todas las cosas están desnudas
y expuestas delante de vista. Tú que percibes mis
inquietudes, no me desprecies ni apartes de mí Tu Rostro;
más pasa por alto mis ofensas en esta hora, Tú que pasas
por alto los pecados de los hombres cuando se
arrepienten, más lávame de lo deshonesto de mi cuerpo y
de las manchas de mi alma. Santifícame completamente
con tu poder todo eficaz e invisible, y por Tu diestra
espiritual no permitas que después de haber predicado yo
a otros la libertad, y ofreciendo esto en la perfecta fe de tu
inenarrable amor a los hombres, yo mismo vaya a ser
condenado como un siervo de pecado. Ahora, oh Señor
el único bondadoso y amante de los hombres, no permitas
que sea yo humillado. Envíame poder desde las alturas y
fortaléceme para administrar este gran y celestial Misterio.
Forma la imagen de Cristo en el que va a renacer por
medio de mi indignidad, edifícale sobre los cimientos de
los Apóstoles y de los Profetas y no lo eches fuera jamás;
plántalo como una planta de verdad en tu santa Iglesia
Católica y no la arranques, a fin de que, avanzando en
piedad, sea glorificado en él mismo Tu Santísimo
Nombre, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y
por los siglos de los siglos. Amen.

27
Bendición del Agua Bautismal
El Sacerdote reza en voz alta y solemnemente la siguiente oración:

Grande eres, oh Señor, y maravillosas son tus obras y


ninguna palabra es suficiente para alabar tus maravillas
(tres veces).

P orque con tu voluntad has traído todas las cosas de la


nada a la existencia, con tu poder sostienes la creación
y con tu providencia gobiernas el mundo. Tú con cuatro
elementos has formado la creación y has coronado el año
con cuatro estaciones. Ante Ti tiemblan todas las
potestades espirituales; a Ti Te alaba el sol, te glorifica la
luna, las estrellas se te someten y te obedece la luz. En tu
presencia se estremecen los abismos; te sirven las fuentes
de las aguas; Tú has extendido los cielos como una cortina
y has establecido la tierra sobre las aguas; has rodeado las
aguas de arena y difundes el aire para respiración. Las
potestades angélicas te sirven y los coros de los arcángeles
te adoran. Los Querubines de múltiples de ojos y los
Serafines de seis alas están ante Ti y vuelan en derredor,
se cubren el rostro por temor de Tu inaccesible gloria.
Porque siendo Tú el indescriptible inefable e
incomprensible Dios, has descendido a la tierra tomando
la forma de siervo y haciéndote semejante a los hombres.
Porque Tú, oh Señor, por tu tierna misericordia, no
soportaste ver sufrir al género humano atormentado por
el diablo, sino que has venido y nos has salvado.
Confesamos tu gracia, proclamamos tu misericordia y no
28
encubrimos tu beneficio. Tú has librado a las generaciones
de nuestra naturaleza y santificaste las entrañas virginales
con tu nacimiento. Toda la creación te alabó cuando te
manifestaste, porque Tú, Dios nuestro, estuviste en la
tierra y viviste en compañía de los hombres; santificaste las
aguas del Jordán, enviaste desde el cielo tu Espíritu Santo,
y quebrantaste las cabezas de los dragones que allí
habitaban.
Por tanto, Tú mismo, Rey amante de los hombres, hazte
presente ahora y santifica esta agua por el descenso de Tu
Santo Espíritu. (Tres veces).

C oncédele la gracia de la Redención, la Bendición del


Jordán, hazla manantial de incorrupción, Don de
santificación, perdón de los pecados, curación de las
enfermedades y destrucción de los demonios, sea
inaccesible a las potencias hostiles y que todos los que
toman consejo contra tu creatura, Señor, sean
confundidos y huyan, pues he invocado tu Nombre
admirable, glorioso y temido por tus adversarios.

Ahora hace tres veces el signo de la Cruz dentro del agua con la
mano derecha y sopla tres veces sobre ella, diciendo:

Que sean aplastadas todas las fuerzas adversas por la señal


de Tu Cruz (tres veces).

S eñor, Te rogamos que alejes a todos los espectros


aéreos e invisibles, y que ningún demonio de la

29
oscuridad se oculte en esta agua y que ningún espíritu
maligno trayendo oscuridad de propósito y pensamientos
rebeldes descienda dentro de aquel que será bautizado.
Tú, Señor de todo, declara esta agua como agua de
redención, agua de santificación, de purificación de la
carne y del espíritu, liberación de cautiverio y perdón de
las iniquidades, iluminación del alma, baño de
regeneración y renovación del espíritu, don de filiación,
vestimenta de incorrupción y una fuente de vida. Porque
Tú has dicho, Señor: "Lavaos y seréis limpios, quitaos las
iniquidades de vuestras almas." Tú nos has otorgado la
regeneración desde lo alto por medio del agua y del
Espíritu. Tú mismo Señor, manifiéstate en esta agua y
concédele al que será bautizado, se transforme de tal
modo que se despoje del viejo hombre, el cual está
corrompido por las mentiras de la lujuria, y se revista del
hombre nuevo, renovado conforme la imagen de Aquél
que lo ha creado, a fin de que, haciéndose semejante en
Tu muerte por el bautismo, sea participe también de tu
Resurrección y, preservando el don de Tu Espíritu Santo
e incrementando el depósito de Tu gracia, reciba la
recompensa de su altísima vocación y sea contado entre el
número de los primogénitos, cuyos nombres están escritos
en los cielos. A Ti Señor y Dios nuestro Jesucristo, a quien
sea la gloria y poder, juntamente con Tu Padre que es sin
principio y con Tu Espíritu Santo, Bueno y Vivificador,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

30
Bendición del óleo.
Sacerdote: Paz a todos.
Coro: Y con tu espíritu.
Sacerdote: Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.
Coro: A Ti, Señor.
El Sacerdote sopla ahora tres veces en el recipiente de aceite,
sostenido por el diácono, y hace tres veces la señal de la cruz,
diciendo:
Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.

M aestro, Señor, Dios de nuestros padres, que enviaste


a los que se encontraban en el Arca de Noé una
paloma, llevando en el pico un ramo de olivo, como signo
de la reconciliación y de la salvación después del diluvio,
y con ello mismo prefiguraste el Misterio de la Gracia y
nos ha proveído el fruto de los olivos para cumplir tus
Santos Misterios, para que de esta manera llenes del
Espíritu Santo a los que estaban bajo la Ley y perfecciones
a los que están bajo la Gracia. Tú mismo, Señor, bendice
ahora este óleo con el poder, la operación y el descenso
de Tu Espíritu Santo y que se convierta en unción de
incorrupción, escudo de justicia, renovación del alma y del
cuerpo, inmunidad contra toda operación diabólica y
rechazo de todos los males en aquellos que sean ungidos
de él con fe o que lo reciban para tu glorificación y la de
Tu Hijo Unigénito, y la de Tu Espíritu Santo, Bueno y
Vivificador, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
31
Coro: Amén.
Sacerdote: Atendamos.
Y canta tres veces el Aleluya con los asistentes, vertiendo el óleo en
el agua tres veces. Entonces continúa:
Bendito sea Dios que ilumina y santifica a todo hombre
que viene al mundo, ahora y siempre y por los siglos de
los siglos.
Coro: Amén.
El Sacerdote toma el óleo y hace la señal de la Cruz con él en la
frente del que va a ser bautizado, diciendo:
El siervo de Dios (N…), es ungido con el Óleo de la
alegría, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo.
Luego lo unge en el pecho y la espalda, diciendo:
Para la curación del alma y del cuerpo.
En los oídos:
Para la audición de la Fe.
En las manos:
Tus manos me hicieron y me formaron.
En los pies:
Para que camine por el sendero de tus mandamientos.

32
Inmersiones del Bautismo
Y cuando haya sido ungido el cuerpo entero el Sacerdote
le bautiza toma a al que va a ser bautizado y mirando hacia
el oriente, dice.
El siervo de Dios (N…) es bautizado en el Nombre del
Padre. Amén (primera inmersión)
…del Hijo. Amén (segunda inmersión)
…y del Espíritu Santo. Amén. Ahora y siempre y por los
siglos de los siglos Amén. (tercera inmersión)
Y por cada invocación lo sumerge y lo hace emerger.
Después el sacerdote lava sus manos cantando:
Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades han sido
borradas y cuyos pecados han sido perdonados.
Y viste al bautizado, diciendo:
El siervo de Dios N.., es investido con la vestimenta de la
justicia, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
En seguida se entona el siguiente tropario, conforme tono
octavo:
Concédeme una brillante vestimenta, Tú que te vistes de
luz como de vestiduras, Cristo Dios nuestro, el más grande
en misericordia (tres veces).

33
Oficio de la Santa Crismación

Después de terminado el Rito del Bautismo, el sacerdote


toma el Santo Crisma y dice la siguiente oración:
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote:

B endito seas, Señor Dios Todopoderoso, Fuente de


cosas buenas, Sol de Justicia, que hiciste resplandecer
sobre los que habitaban en las tinieblas la luz de la
salvación, a través de manifestación de Tu Hijo Unigénito
y Dios nuestro y que has concedido a nosotros indignos,
una bendita purificación en las santas aguas y la divina
santificación en la Unción vivificante; Tú que te has
placido para tu siervo, el recién iluminado, regenerarlo
por el agua y el Espíritu, y le has concedido el perdón de
los pecados, voluntarios e involuntarios; Tú mismo,
Señor, amoroso Rey Supremo, concédele también el
Sello de tu omnipotente y adorado Espíritu Santo y la
comunión del Santísimo Cuerpo y de la Preciosa Sangre
de Tu Cristo. Consérvalo en tu santificación, confírmalo
en la Fe Ortodoxa, líbralo del mal y de todas sus argucias,
y preserva su alma por medio de tu salvífico temor en la
pureza y la justicia, para que, en toda obra y palabra sea
aceptable ante Ti, que llegue a ser hijo y heredero de Tu
Reino celestial. Porque Tú eres nuestro Dios, Dios de
misericordia y salvación, y te glorificamos, Padre, Hijo y

34
Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los
siglos.
Coro: Amén.
Concluida la oración unge al recién bautizado con el Santo Crisma,
haciendo el Signo de la Cruz sobre su frente, los ojos, la nariz, labios
y ambos oídos, el pecho, las manos y los pies, diciendo en cada
unción:
El Sello del Don del Espíritu Santo. Amén.
Después, todos los asistentes hacen una procesión de tres vueltas
alrededor de la pila bautismal, precedidos por el sacerdote
habiendo tomado el incensario y los padrinos con el bautizado,
cantando:
Todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo
estáis vestidos. Aleluya (tres veces).
Lectura de la Epístola
Sacerdote: Atendamos.
Un lector o uno de los asistentes, dice el proquimeno en el tono
tercero:
El Señor es mí luz y mi salvación. ¿A quién temeré?
Verso: El Señor es el defensor de mi vida, ¿De quién he
de atemorizarme?
Sacerdote: Sabiduría.
El lector lee el título de la Epístola del Apóstol:
Lectura de la Epístola del Apóstol San Pablo a los
Romanos (6:3-11).
Sacerdote: Atendamos.
35
El lector:

H ermanos: Porque somos sepultados juntamente con


él para muerte por el bautismo, a fin de que como
Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así
también nosotros andemos en vida nueva. Porque si
fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su
muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;
sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado
juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea
destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque
el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si
morimos con Cristo, creemos que también viviremos con
él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los
muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de
él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por
todas; más en cuanto vive, para Dios vive. Así también
vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para
Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Sacerdote: Paz a ti, lector.
Coro: Aleluya. (tres veces).
Sacerdote: Sabiduría. Estemos de pie. Escuchemos el
Santo Evangelio. Paz a todos.
Coro: Y con tu espíritu.
Sacerdote: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo
(28:16-20).
Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.

36
Sacerdote: Atendamos.

E n aquel tiempo, los once discípulos se fueron a


Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y
como le vieron, le adoraron: más algunos dudaban. Y
llegando Jesús, les habló, diciendo: Toda potestad me es
dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y adoctrinad a
todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enseñándoles que
guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo
estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del siglo.
Amén.
Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Oración de la Ablución
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote:

T ú que a través del Santo Bautismo has concedido a


tu siervo el perdón de los pecados y que le has
otorgado la vida de regeneración, Tú mismo Señor y
Maestro haz que la luz de tu Rostro ilumine en su corazón
y conserve la armadura de la Fe inalcanzable para los
enemigos. Preserve la vestimenta de incorrupción que le
ha sido puesta, pura y sin mancha; conserve por tu gracia,
el Sello Espiritual, y sé propicio a él y a nosotros según la
plenitud de tus compasiones.

37
Porque bendito y glorificado es tu honorabilísimo y
magnífico Nombre, del Padre, Hijo y Espíritu Santo,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote:

S eñor Dios nuestro, que por la fuente de agua concedes


la iluminación celestial a los que son bautizados, y que
has hecho renacer a tu siervo, recién iluminado por el agua
y el Espíritu, y que le concediste el perdón de sus pecados
voluntarios e involuntarios, impón sobre él Tu Mano
poderosa, conservándolo por el poder de Tu Bondad,
preserva inviolables tus promesas y lo cuentes digno de la
Vida Eterna y de tu aprobación.
Porque Tú eres nuestra santificación y Te glorificamos,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Paz a todos.
Coro: Y con tu espíritu.
Sacerdote: Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote: El que se ha revestido de Ti, oh Cristo, Señor
y Dios nuestro, inclina con nosotros su cabeza delante de
38
Ti, consérvalo para que combata invicto contra los que en
vano tratan son sus enemigos y para recibir una corona
incorruptible decláranos a todos victoriosos.
Porque Tuyo es tener piedad y salvarnos, y a Ti te
rendimos gloria juntamente con Tu Padre que es sin
origen y a Tu Espíritu Santo, Bueno y Vivificador, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

En seguida, el Sacerdote desata el cinturón y/o los pañales del niño,


reuniendo sus extremos, los moja en agua limpia y lo asperje,
diciendo:

Has sido justificado, has sido iluminado, has sido


santificado y has sido lavado en el Nombre de Nuestro
Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.

Y tomando una esponja nueva le lava el rostro, la cabeza y el resto


del cuerpo que había sido ungido por el santo Crisma, diciendo:

Has sido bautizado, has sido iluminado, has sido ungido


con el Santo Crisma, has sido santificado y has sido lavado
en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Oración para la Tonsura

Sacerdote: Al Señor roguemos.


Coro: Señor, ten piedad.
Sacerdote:
39
M aestro Señor Dios nuestro, que has honrado al
hombre con tu imagen, le has provisto de un alma
racional y de un cuerpo hermoso, para que el cuerpo sirva
al alma racional, has colocado la cabeza en la cima del
cuerpo y haz dispuesto en ella el mayor número de los
sentidos, sin que se impidan unos a otros; has cubierto la
cabeza con cabellos a fin de que no sea injuriada por los
cambios de clima y has dispuesto todos los miembros para
el servicio, de tal manera que con todos ellos pueda
agradecerte a Ti, el Magnífico Artífice; Tú mismo, Señor,
que por medio de tu vaso de elección, el Apóstol Pablo,
nos has mostrado hacer todas las cosas para tu gloria,
bendice a tu siervo (N…) que ha venido a ofrecerte como
primicias la tonsura del cabello de su cabeza. Y juntamente
con él bendice también a sus padrinos, y concédeles a
todos ellos que puedan ejercitarse en Tu Ley y hacer
aquellas cosas que sean aceptables ante Ti.
Porque Tú eres un Dios bueno que amas a los hombres,
y Te rendimos gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora
y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Sacerdote: Paz a todos.
Coro: Y con tu espíritu.
Sacerdote: Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.
Coro: A Ti, Señor.
El Sacerdote, inclinado, dice la siguiente oración:

S eñor Dios nuestro, que por el cumplimiento del


lavamiento has santificado por Tu Bondad a los que
40
creen en Ti, bendice el presente niño y que tu bendición
venga sobre su cabeza. Y así como a través del Profeta
Samuel bendijiste al Rey David, así también bendice
también la cabeza de tu siervo (N...), mediante mi mano
pecadora, y visítalo con Tu Espíritu Santo, para que crezca
en estatura y alcanzando canas en la vejez, te rinda gloria y
pueda ver los bienes de Jerusalén todos los días de su vida.
Porque a Ti te pertenece toda gloria, honor y adoración,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Coro: Amén.
El Sacerdote corta los cabellos del niño en forma de Cruz, diciendo:
El siervo de Dios (N…) es tonsurado en el Nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Sacerdote: Gloria ti, Cristo Dios nuestro, esperanza
nuestra, gloria a Ti.
Coro: Señor, ten piedad. (tres veces). Bendice,
Padre.
El Sacerdote concluye, diciendo la Apólisis (despedida)

41
Oración para el Santo Bautismo que se recita en caso de
que un niño está en peligro de muerte se bautice
rápidamente.
El sacerdote recita las oraciones preliminares típicas:
Al Señor roguemos.

S
eñor Dios Todopoderoso, el autor de toda la
creación, visible e invisible, que hiciste los cielos y la
tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, que reuniste
las aguas en un mismo lugar, que has clausurado los
abismos y los sellaste por Tu terrible y glorioso Nombre,
que has elevado las aguas sobre el firmamento; Tú has
fundado la tierra sobre las aguas; has establecido el mar
por tu poder y has aplastado las cabezas de los dragones
en las aguas; Tú eres temible ¿y quién se opondrá a Ti?
Tú, oh Señor, en favor de tu creatura, a esta agua
concédele la Gracia de la Redención, la bendición del
Jordán, hazla fuente de incorrupción, don de santificación,
perdón de pecados, curación de enfermedades,
destrucción de demonios, una armadura contra las fuerzas
hostiles, plenitud de fuerza angelical, para alejar a quienes
conspiran contra tu creatura, porque he invocado Tu
Nombre, oh Señor, que eres maravilloso y glorioso y
temible para tus adversarios.
Entonces inmediatamente vierte un poco de oleo al agua
y lo bautiza diciendo.

42
El siervo de Dios (N…) es bautizado en el Nombre del
Padre. Amén. (inmersión)y del Hijo. Amén. (inmersión)
y del Espíritu Santo. Amén. (inmersión), eternamente
ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
E inmediatamente lo viste y lo ungen con el Santo Crisma,
diciendo.
El Sello del Don del Espíritu Santo… ungiendo el resto del
cuerpo conforme a la costumbre.
Y después de estas cosas es cargado dando una vuelta,
cantando conforme a la regla:
Todos los que han sido bautizados en Cristo, de Cristo
estáis vestidos. Aleluya.
Y es hecha la despedida (apolisis)

43
44
El Sacramento de la Confesión

El padre espiritual conduce al que viene a la confesión, no


dos o más, sin cubrirse la cabeza delante un icono de
nuestro Señor Jesucristo, y recita las oraciones iniciales.

Sacerdote: Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora


y siempre y por los siglos de los siglos.
Lector: Amén. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros (tres veces).
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros; Señor,
purifícanos de nuestros pecados; Maestro, perdona
nuestras transgresiones; Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias por tu Nombre.
Señor, ten piedad (tres veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu
Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en
la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día
dánosle hoy; perdona nuestras deudas, así como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.

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Salmo 50 (LXX)
Ten piedad de mí, Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a la multitud de tus piedades borra mis
rebeliones. ¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame
de mi pecado!, porque yo reconozco mis rebeliones, y mi
pecado está siempre delante de mí.

Contra ti, contra ti solo he pecado; he hecho lo malo


delante de tus ojos, para que seas reconocido justo en tu
palabra y tenido por puro en tu juicio. En maldad he sido
formado y en pecado me concibió mi madre. Tú amas la
verdad en lo íntimo y en lo secreto me has hecho
comprender sabiduría.

Purifícame con hisopo y seré limpio; lávame y seré más


blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, y se
recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro
de mis pecados y borra todas mis maldades.

Crea en mí, Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu


recto dentro de mí No me eches de delante de ti y no
quites de mí tu santo espíritu. Devuélveme el gozo de tu
salvación y espíritu noble me sustente.

Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos y los


pecadores se convertirán a ti. Líbrame de homicidios, oh
Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia.

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Señor, abre mis labios y publicará mi boca tu alabanza,
porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres
holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu
quebrantado; al corazón contrito y humillado no
despreciarás tú, oh Dios.
Haz bien con tu benevolencia a Sión. Edifica los muros de
Jerusalén. Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
el holocausto u ofrenda del todo quemada; entonces se
ofrecerán becerros sobre tu altar.
Y entonces el presente tropario en tono sexto.
Ten piedad de nosotros, Señor, porque hemos puesto
nuestra esperanza en Ti. Porque nosotros los pecadores
desprovistos de toda defensa, como Maestro, esta oración
te ofrecemos: Ten piedad de nosotros.
Gloria al padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Señor, ten piedad de nosotros No estés en sobremanera
airado contra nosotros, ni te acuerdes de nuestras
transgresiones, pero por tu inmenso amor, míranos ahora
a nosotros y líbranos de nuestros enemigos. Porque Tú
eres nuestro Dios y nosotros Tu Pueblo, todos nosotros
obra de tus manos y a Tu Nombre clamamos.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Ábrenos la puerta de tu clemencia, oh Bienaventurada
Madre de Dios, que no perezcamos los que ponemos
nuestra confianza en ti, pero que por ti seamos librados de
las adversidades, porque tú eres la salvación de la raza
cristiana.

47
Señor, ten piedad. Tres veces

Al Señor roguemos.

D
ios Salvador nuestro, que mediante tu profeta
Natán concediste la remisión de sus pecados al
arrepentido David y aceptaste la penitencia de
Manases, Tú mismo Señor en tu acostumbrado amor a los
hombres, acepta a Tu siervo (N…) quien se lamenta por
sus iniquidades que ha hecho, no mires más todo lo que
ha realizado, perdona sus injusticias y pasa por alto sus
transgresiones. Porque Tú, oh Señor, has dicho que no te
place la muerte del pecador, sino que se vuelva y viva, y
que todos los pecados serán perdonados setenta veces
siete. Porque, así como es incomparable tu grandeza, así
también de inconmensurable es tu misericordia, porque si
Tú tomas en cuenta las transgresiones, ¿quién podrá
mantenerse? Porque Tú eres el Dios de los arrepentidos
y a Ti te rendimos gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Al Señor roguemos.

Y otra oración.

S
eñor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, el Pastor y el
Cordero que quita los pecados del mundo, el que
remite las deudas a los dos deudores y concede el
perdón de sus pecados a la meretriz; Tú mismo, Maestro,
concede, remite y perdona los pecados, transgresiones, las

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ofensas voluntarias e involuntarias, en conocimiento o por
ignorancia, de tus siervos que han obrado y todas las que
han hecho, que como hombres de carne y que viven en el
mundo son seducidos por el diablo. Si de palabra u obra,
o en conocimiento o ignorancia han pecado o han
despreciado la palabra de un sacerdote o se encuentran
bajo maldición de un sacerdote o han caído por su propio
anatema, o por causa de un juramento. Tú mismo,
Maestro, que no permites el mal, complácete en que estos
tus siervos, sean perdonados por palabra, perdónales sus
anatemas y juramentos, según la grandeza de tu
misericordia. Sí, Maestro, Tú inmenso amante de los
hombres, escucha nuestras súplicas y concede la gracia a
tus siervos; y siendo el único misericordioso, pasa por alto
sus ofensas y líbralos del tormento eterno. Porque Tú, oh
Maestro, has dicho que “Que cualquier cosa que sea atada
en la tierra será atada en los cielos y cualquier cosa que sea
desatada sobre la tierra será desatada en los cielos”.
Porque solamente Tú eres sin pecado y a Ti te rendimos
gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por
los siglos de los siglos. Amén.

Después le dice:

Hijo, he aquí, Cristo invisiblemente está presente aquí


para escuchar tu confesión. No te avergüences ni temas y
no me ocultes nada, pero teme el no contarme todo lo que
has hecho, para que puedas recibir el perdón de nuestro
Señor Jesucristo. He aquí, su icono está frente a nosotros,

49
yo sólo soy testigo que da testimonio ante Él de aquello
que me cuentas. Si tú me ocultas alguna cosa de lo que has
hecho, incurres en doble pecado. Por tanto, piensa que al
venir al médico no te marches enfermo.

Y entonces le interroga minuciosamente pregunta por


pregunta y espera la respuesta.

Amonestación

Respecto a todas las cosas de ahora en adelante toma


cuidado, conforme al misterio cristiano, eres tú bautizado
con un segundo bautismo, y, Dios te ayude a realizar un
buen inicio. Y sobre todas las cosas, no regreses a las
mismas cosas, guárdate de ser la burla de los hombres,
porque por este dejamos de ser cristianos, mas vive
honorablemente, justamente y devotamente, y que Dios te
asista con su gracia.
Y cuando ha dicho todas estas cosas y le ha examinado
cuidadosamente, y ha respondido sin encubrir ninguna
cosa, le dice:

Arrodíllate.

Y se dice la siguiente oración.

Al Señor roguemos.

50
S eñor Dios de la salvación de tus siervos, que eres
misericordioso y compasivo y paciente, que te
arrepientes de nuestras miserias, que no deseas la muerte
del pecador, sino que se vuelva y viva, Tú mismo ahora
ten misericordia de tu siervo (N…) y concédele la imagen
de arrepentimiento, perdón y remisión de pecados,
perdónale toda ofensa voluntaria e involuntaria.
Reconcílialo y únelo a tu Santa Iglesia, por Cristo nuestro
Dios, y te pertenece el poder y la majestad, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Después de esta oración se absuelve al penitente, quien de


rodillas permanece humildemente, dice al completar el
misterio de la santa penitencia.

Señor y Dios nuestro, Jesucristo, por tu gracia y


compasión de tu inmenso amor a los hombres, perdona a
tu hijo (N…) todas sus iniquidades; y yo indigno sacerdote,
por el poder que me es concedido, se te perdonan y
remiten todos tus pecados, en el Nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

También se puede decir esta oración que se acostumbra


en el eucologio griego:

Queel Dios, quien perdonó a David, por medio de Natán


Profeta, a Pedro que lloró amargamente por
haberlo negado, a la pecadora al derramar lágrimas sobre
sus pies, al publicano y al hijo pródigo, que Él te perdone,

51
por medio de mí pecador, en esta vida y en la otra y te
haga comparecer sin culpa ante su temible tribunal, pues
es bendito por los siglos de los siglos. Amén.

Y finalmente, el sacerdote, de cualquier manera, diciendo


la absolución, signa al penitente con su mano derecha y
con el signo de la Cruz.

Entonces se entona: Digno es en verdad bendecirte oh


Teotokos… Y la apolisis acostumbrada.

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53
El Sacramento del Santo Matrimonio

Rito que se utiliza para los Esponsales

Después de la Divina Liturgia, mientras el sacerdote


permanece en el santuario, los que tienen el propósito de
unirse se presentan ante las Puertas Santas, el hombre a la
derecha y la mujer a la izquierda. Y sobre el lado derecho
de la Santa Mesa se colocan dos anillos, uno de oro y el
otro de plata, el de plata permanece a la derecha y el de
oro a la izquierda. Luego el sacerdote signa la cabeza de
los novios tres veces, y les entrega unas velas encendidas,
y los conduce dentro del Templo incensando en forma de
cruz, entonces el diácono dice:

Bendice, padre.

Sacerdote: Bendito nuestro Dios eternamente, ahora y


siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

En paz al Señor roguemos


Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de
nuestras almas, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.

54
Por la paz del mundo entero, por la prosperidad de las
santas iglesias de Dios, y por la unión de todos, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por esta santa casa y por lo que en ella entran con fe,
devoción y temor de Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por nuestro señor su beatitud (N…) y por nuestro señor su
gracia (N…), por el honorable presbiterado y el diaconado
en Cristo, por todo el clero y por todo el pueblo, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por el siervo de Dios (N…) y por la sierva de Dios (N…),
quienes ahora se dan en compromiso uno a otro, y por su
salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se les conceda hijos para la sucesión de
generación, y por todos los deseos que sean para
salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se les envíe de lo alto el perfecto amor, paz y
asistencia, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que ellos sean preservados en unanimidad y una fe
firme, al Señor roguemos.
55
Coro: Señor, ten piedad.
Para que sean bendecidos con una vida sin vergüenza, al
Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que el Señor nuestro Dios les conceda un honorable
matrimonio y un lecho sin mancilla, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que seamos libre de toda tribulación, ira, peligro y
necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros, y guárdanos
Dios por tu Gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Conmemorando a la Santísima, Inmaculada,
Bienaventurada, Gloriosa Señor nuestra, Teotókos y
siempre Virgen María, con todos los santos,
encomendémonos nosotros mismos, unos a otros, y toda
nuestra vida a Cristo nuestro Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Porque te pertenece toda gloria, honor y adoración a Ti,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Coro: Amén.

56
D ios eterno, quien trae las cosas que están divididas a
la unidad y que impone a este un indisoluble vinculo
de amor, que bendijiste a Isaac y Rebeca, y los declaraste
herederos de la promesa; Tú mismo bendice a estos tus
siervos (N…) y (N…), conduciéndolos a toda obra buena.
Porque Tú eres Dios misericordioso, amante de los
hombres, y te rendimos gloria, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Paz a todos
Coro: Y con tu espíritu
Diácono: Inclinemos nuestras cabezas ante el Señor
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote:

S eñor Dios nuestro, que has desposado a la Iglesia


como una virgen pura de entre los gentiles; Bendice
estos esponsales y únelos y mantén a estos tus siervos en
paz y unanimidad.
Porque Te pertenece toda gloria, honor y adoración a Ti,
Padre, Hijo, y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Entonces el sacerdote toma los anillos y le entrega el de
oro al hombre y el otro de plata a la mujer. Y le dice al
hombre:

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El siervo de Dios (N…) se compromete con la sierva de
Dios (N…) en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Y le dice a la mujer:
La sierva de Dios (N…) se compromete con el siervo de
Dios (N…) en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Y cuando habla estas cosas a cada uno, hace tres veces la
señal de la cruz con los anillos sobre sus cabezas y se los
coloca en los dedos de su mano derecha. Entonces el que
los compromete cambio los anillos del par de novios.

El Sacerdote recita:

S eñor Dios nuestro, que acompañaste al siervo del


Patriarca Abraham a Mesopotamia, cuando fue
enviado a buscar esposa para su señor Isaac, y le revelaste
a Rebeca para ser comprometida, por medio de sacar agua
del pozo, Tú mismo bendice estas esponsales de tus
siervos (N…) y (N…) y confirma las palabras que se han
hablado. Confírmalos en la santa unión que viene de Ti.
Porque Tú desde el principio has creado al macho y a la
hembra, y según Tu palabra la mujer debe unirse al
hombre para la procreación del género humano. Por
tanto, Señor Dios nuestro, que enviaste tu Verdad a Tu
heredad y Tu promesa a tus siervos, nuestros padres,
cuando los has elegido en cada generación, Tú mismo
conserva a tu siervo (N…) y a tu sierva (N…) y confirma su
compromiso en la Fe, y en unanimidad, verdad y amor.

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Porque Tú has dicho que fidelidad debe ser dada y
confirmada en todo. Por un anillo fue dado poder a José
en Egipto, por un anillo Daniel fue exaltado en tierra de
Babilonia, por un anillo resplandeció la verdad de Tamar.
Por un anillo nuestro Padre celestial mostró compasión
por su hijo, porque le dijo: Colocad un anillo en su mano
derecha, matad al buey encebado y, trayendo para comida
y regocijo. Tu propia Mano derecha, Señor, armó a
Moisés en el Mar Rojo. Por tu Palabra de Verdad se han
establecido los cielos y afirmado la tierra y la diestra de tus
siervos será bendecida con tu palabra poderosa y con tu
brazo elevado. Por tanto, Señor, bendice Tú mismo ahora
esta puesta de anillos con tu bendición celestial y que tu
Ángel los preceda todos los días de su vida.

Tú eres el que bendice y santifica todas las cosas, y te


rendimos gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora
siempre y por los siglos de los siglos.

Diacono:
Ten piedad de nosotros, Dios, según tu gran piedad, te
suplicamos que nos escuches y tengas piedad
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
De nuevo te suplicamos por nuestro señor su beatitud
(N…) y por nuestro señor su gracia (N…) y por todos
nuestros hermanos en Cristo.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)

59
De nuevo te suplicamos por los siervos de Dios (N…) y
(N…) que ahora se comprometen.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
Sacerdote: Porque eres Dios misericordioso que amas a
los hombres y te rendimos gloria, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Fin de los Esponsales

60
Rito de la Coronación

Ahora si en el mismo tiempo desean ser coronados


entrarán al Templo con velas encendidas, precedidos por
el sacerdote con el incensario cantando el salmo CXXVII.
Y el pueblo dirán en cada verso: Gloria a Ti, Señor, gloria
a Ti.

Bienaventurado todo aquel que teme al Señor


+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Los que andan en sus caminos.
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Cuando comas el trabajo de tus manos
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Bienaventurado serás y te irá bien.
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu
casa;
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Tus hijos, como plantas de olivo alrededor de tu mesa.
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Así será bendecido el hombre que teme al Señor.
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.

61
Bendígate el Señor desde Sión, y que veas el bien de
Jerusalén todos los días de tu vida
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Y que veas a los hijos de tus hijos. La paz sea sobre Israel
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.

Después, de esto el sacerdote dirige unas palabras de


instrucción a ellos acerca del misterio del Matrimonio,
cómo ellos deben vivir una vida aceptable y honorable
delante de Dios en Matrimonio; y concluyendo esto, el
sacerdote interroga a los novios, diciendo:

¿(N…) tienes una buena y libre voluntad, así como


firme intención de tomar para ti esta mujer de
nombre (N…), que se encuentra aquí ante ti?
Y el novio responde, diciendo:
La tengo, reverendo padre.
El sacerdote pregunta:
¿No te has comprometido con otra mujer?
El novio responde:
No me he comprometido, reverendo padre.
Y enseguida el sacerdote interroga a la novia, diciendo:
¿(N…) tienes una buena y libre voluntad, así como
firme intención de tomar para ti este hombre
llamado (N…), que se encuentra aquí ante ti?
62
Y la novia responde, diciendo:
La tengo, reverendo padre.
El sacerdote pregunta:
¿No te has comprometido con otro hombre?
La novia responde:
No me he comprometido, reverendo padre.
Sacerdote: Bendito nuestro Dios, eternamente, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Letanía
En paz al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de
nuestras almas, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz del mundo entero, por el bienestar de las santas
iglesias de Dios y por la unión de todos, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por esta santa casa y por los que en ella entran con fe,
devoción y temor de Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.

63
Por nuestro señor, su Beatitud (N...), por nuestro señor
Su Gracia (N…), por el honorable presbiterado y el
diaconado en Cristo, por todo el Clero y todo el pueblo,
al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por los siervos de Dios, (N…) y (N…), quienes ahora se
unen uno a otro en la comunidad del Matrimonio y por
su salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Que este matrimonio sea bendecido como el de Caná de
Galilea, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que puedan ser conservados en castidad, y obtengan
un fruto del vientre para su beneficio, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se regocijen en contemplar a sus hijos e hijas, al
Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se les conceda la adquisición de hijos justos y por
una vida sin culpa, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se les conceda y nos conceda todos nuestros
deseos que sea para la salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.

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Para que sean libres y nos libre de toda aflicción, ira,
peligro y necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos,
Dios, por tu gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Conmemorando a la Santísima, Inmaculada, Bendita,
gloriosa Señora nuestra, Teotókos y siempre Virgen
María, con todos los Santos, encomendémonos nosotros
mismos y unos a otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote: Porque te pertenece toda gloria, honor y
adoración a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
Y el sacerdote recita la siguiente oración.

D ios purísimo y Autor de toda la creación, que, por tu


amor al hombre, transformaste la costilla de nuestro
ancestro Adán en una mujer, y los bendijiste, y dijiste:
"Creced, multiplicaos y dominad la tierra," y por la unión
declaraste que serían un solo cuerpo; por tanto, el hombre
dejará a su padre y madre y se unirá a su mujer y los dos
65
serán una sola carne; y lo que Dios ha unido, no lo separe
el hombre." Quien también bendijiste a Tu siervo
Abraham y abriste el vientre de Sara, haciendo a Abraham
el padre de muchas naciones. Quien otorgó a Isaac a
Rebeca, y bendijiste a su descendencia; Quien unió a
Jacob con Raquel y desde entonces manifestaste a los doce
patriarcas; uniste a José con Aseneth y como fruto de
generación les diste a Efrén y a Manasés; aceptaste a
Zacarías y Elizabeth y estableciste como su descendencia
al Precursor; Quien de la raíz de Jesé hiciste brotar a la
siempre Virgen, de quien te encarnaste y naciste para la
salvación del género humano; y, por Tu gracia inefable y
abundante bondad, te presentaste en Caná de Galilea y
bendijiste el matrimonio que estaba allí, para que
evidenciarás que la unión es legal y la procreación que de
ella procede son Tu voluntad. Santísimo Maestro, acepta
la oración de nosotros, Tus siervos y con tu invisible
presencia preséntate aquí, así como estuviste allá en Caná
de Galilea, y bendice este matrimonio, y concede a tus
siervos (N…) y (N…) una vida pacífica, largos días,
castidad, amor del uno al otro en el vínculo de la paz,
semilla de larga vida, gracia a sus hijos y una inmarcesible
corona de gloria. Permíteles ser dignos de ver a los hijos
de sus hijos. Conserva su lecho sin mancha y concédeles
el rocío de lo alto del cielo y de la abundancia de la tierra,
llena sus casas con trigo, vino, aceite y con toda cosa
generosa, para que ellos puedan dar a los que están en
necesidad, concédeles también a los que están aquí

66
reunidos con nosotros todos sus deseos que sean para la
salvación.
Porque Tú eres un Dios misericordioso y compasivo y
amante de los hombres, y Te rendimos gloria juntamente
con Tu Padre que es sin origen y con ti Santísimo Espíritu
bueno y vivificador, ahora y siempre y por los siglos de los
siglos.
Coro: Amén.
Al Señor roguemos:
Coro: Señor, ten piedad
Sacerdote:

B endito eres Tú, oh Señor Dios nuestro, Sagrado


Artífice del místico y puro matrimonio y Legislador
del matrimonio del cuerpo, Tú eres el guardián de la
incorrupción, Tú eres el buen proveedor de los medios
para la vida. Tú mismo ahora, Maestro, quien al principio
creaste al hombre y lo nombraste como rey de la creación,
y dijiste: No es bueno para el hombre que esté solo en la
tierra, hagámosle una ayuda idónea y tomando una de sus
costillas, hiciste a la mujer; y cuando Adán la vio dijo: Esto
ahora es huesos de mis huesos y carne de mi carne; ella
será llamada mujer, porque ella fue tomada del hombre;
por esta causa el hombre dejará a su padre y a su madre y
se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne y lo que
Dios ha unido no lo separe el hombre. Tú mismo ahora,
Maestro, Señor Dios nuestro, envía Tu Gracia celestial
sobre estos tus siervos (N...) y (N…) y concede que, esta tu

67
sierva en todas las cosas se sujete a su hombre, y a este tu
siervo sea cabeza de la mujer, para que vivan conforme a
tu voluntad. Bendícelos, Señor Dios nuestro, como
bendijiste a Abraham y a Sarah. Bendícelos, Señor Dios
nuestro, como bendijiste a Isaac y a Rebeca. Bendícelos,
Señor Dios nuestro, como bendijiste a Jacob y a todos los
Patriarcas. Bendícelos, Señor Dios nuestro, como
bendijiste a José y a Aseneth. Bendícelos, Señor Dios
nuestro, como bendijiste a Moisés y a Séfora. Bendícelos,
Señor Dios nuestro, como bendijiste a Joaquín y a Ana.
Bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a
Zacarías y a Elizabeth. Presérvalos, Señor Dios nuestro,
como preservaste a Noé en el arca. Presérvalos, Señor
Dios nuestro, como preservaste a Jonás en el vientre de la
ballena. Presérvalos, Señor Dios nuestro, como
preservaste a los tres Santos Infantes del fuego; que
descienda sobre ellos el roció del cielo; que venga la
alegría sobre ellos, la misma que vino a la bendita Helena
cuando halló la Preciosa Cruz. Acuérdate de ellos, Señor
Dios nuestro, como recordaste a tus Cuarenta Santos
Mártires enviándoles coronas desde el cielo. Acuérdate,
oh Dios, de los padres que los han criado, por la oración
de los padres confirma la fundación de la casa. Acuérdate,
oh Dios, de tus siervos los padrinos, quienes se presentan
en esta alegría. Acuérdate, oh Señor Dios nuestro, de tu
siervo (N…) y de tu sierva (N…) y bendícelos. Concédeles
el fruto del vientre, hijos justos y unanimidad de alma y
cuerpo. Exáltalos como los cedros del Líbano y como una
viña bien plantada. Otórgales semillas de trigo, para que,

68
teniendo de todo suficiente, abunden en toda obra buena
y agradable ante Ti. Que contemplen a los hijos de sus
hijos, como ramas de olivo en derredor de su mesa, y sean
aceptables ante Ti como luminarias que brillan en el cielo
ante Ti, Señor nuestro, y junto contigo sea la gloria, poder,
honor, adoración con Tu Padre que es sin origen y con
Tu Espíritu vivificador, ahora y siempre y por los siglos de
los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Y otra vez el sacerdote dice esta oración a voz alta:

S anto Dios, que formaste al hombre del polvo y que de


su costilla le formaste una mujer y la uniste a él, como
ayuda idónea para él, porque le plació a tu Majestad que
el hombre no estuviese solo en la tierra; Tú mismo Señor,
extiende Tu mano desde tu santa morada y une a tu siervo
(N...) con tu sierva (N...), porque por Ti un mujer es unida
a un hombre. Únelos en unanimidad, corónalos en una
carne, concédeles el fruto del vientre y obtengan hijos
favorecidos.
Porque tuyo es la fuerza, tuyos son el reino, el poder y la
gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por
los siglos de los siglos.
Coro: Amén.

69
Después del amén el sacerdote, tomando las coronas,
corona primero al novio, diciendo:
El siervo de Dios (N…) es coronado para la sierva
de Dios (N…), en el Nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo.
Entonces él corona también a la novia, diciendo:
La sierva de Dios (N...) es coronada para el siervo
de Dios (N...), en el nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo.
Entonces los bendice tres veces repitiendo tres veces:
Oh, Señor Dios nuestro, corónalos con gloria y
honor
Entonces se entona el proquimeno en el tono VIII.
Haz puesto sobre sus cabezas coronas de preciosas
piedras. Ellos pidieron vida de Ti, y Tú se las has dado.
Verso: Porque Tú los bendecirás por los siglos de los
siglos, Tú les harás felices y disfrutaran alegremente con
Tu Rostro.
Lectura de la Epístola del Apóstol San Pablo a los efesios.
(5:20-33)
Sacerdote: Atendamos.
Hermanos: dando siempre gracias por todo al Dios y
Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas
estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor,
70
porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo
es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su
Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así
también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a
la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, y para
santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del
agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una
iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa
semejante, sino que fuera santa y sin mancha. Así también
los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos
cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama, pues
nadie odió jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta
y lo cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos
miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por
esto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a
su mujer y los dos serán una sola carne. Grande es este
misterio, pero yo me refiero a Cristo y a la iglesia. Por lo
demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer
como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.
Aleluya, aleluya, aleluya en el tono quinto
Verso: Nos protegerás, oh Señor, nos conservarás
desde esta generación y por siempre jamás.
Sacerdote: Sabiduría, estemos de pie, escuchemos el
Santo Evangelio. Paz a todos.
Coro: Y a tu espíritu.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan. (Jn. 2:1-11).

71
Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti
Atendamos
En aquel tiempo: al tercer día se celebraron unas bodas en
Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús. También
fueron invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltó
vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.
Jesús le dijo: ¿Qué tiene que ver esto con nosotros, mujer?
Aún no ha llegado mi hora. Su madre dijo a los que
servían: Haced todo lo que él os diga. Había allí seis tinajas
de piedra para agua, dispuestas para el rito de purificación
de los judíos; en cada una de ellas cabían dos o tres
cántaros. Jesús les dijo: Llenad de agua estas tinajas. Y las
llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora un
poco y presentadlo al encargado del banquete. Y se lo
presentaron. Cuando el encargado del banquete probó el
agua hecha vino, sin saber de dónde era (aunque sí lo
sabían los sirvientes que habían sacado el agua), llamó al
esposo y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino,
y cuando han bebido mucho, el inferior; sin embargo, tú
has reservado el buen vino hasta ahora. Este principio de
señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su
gloria; y sus discípulos creyeron en él.
Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Letanía
Digamos todos con toda nuestra alma y con todo nuestro
espíritu, digamos.
Coro: Señor, ten piedad

72
Señor omnipotente, Dios de nuestros padres, te
suplicamos que nos escuches y tengas piedad.
Coro: Señor, ten piedad
Ten piedad de nosotros, Dios, según tu gran piedad. Te
suplicamos que nos escuches y tengas piedad
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
De nuevo te suplicamos por piedad, vida, paz, salud,
salvación, visitación, perdón y remisión de los pecados de
los siervos de Dios (N…) y (N…) y de nuestros hermanos
de este santo templo.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
Sacerdote: Porque Tú eres Dios misericordioso que amas
a los hombres, y Te glorificamos a Ti, Padre, Hijo y
Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los
siglos.
Coro: Amén.
Al Señor roguemos.
Señor, ten piedad.
El sacerdote dice esta oración:

S eñor Dios nuestro, en saludable providencia, te


dignaste en Caná de Galilea en declarar como
honorable el matrimonio con tu presencia; Tú mismo
ahora preserva en paz y unanimidad a tus siervos (N…) y
(N…), a quienes te complaciste en unirlos el uno al otro,
declara su matrimonio honorable; preserva su lecho sin

73
mancha; complácete que su vida mutua pueda ser sin
culpa y considéralos dignos de obtener madurez de edad,
guardando tus mandamientos con un corazón puro.
Porque Tú eres Dios nuestro, el Dios que tiene piedad y
salva, y Te glorificamos con Tu Padre que es sin origen y
con Tu Santísimo Espíritu, bueno y vivificador, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén
Letanía
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos,
Dios, por Tu Gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Que este día entero sea perfecto, santo, pacífico y sin
pecado, al Señor pidamos.
Coro: Concédelo, Señor
Un ángel de paz, guía y custodio de nuestras almas y
cuerpos, al Señor pidamos.
Coro: Concédelo, Señor
Perdón y remisión de nuestros pecados y ofensas, al Señor
pidamos.
Coro: Concédelo, Señor

74
Cuanto sea bueno y útil para nuestras almas y cuerpo, y la
paz del mundo, al Señor pidamos
Coro: Concédelo, Señor
Que el tiempo restante de nuestra vida se concluya en paz
y penitencia, al Señor pidamos
Coro: Concédelo, Señor
Un cristiano fin de nuestra vida, exento de dolor y de
vergüenza, pacífico y una buena defensa, ante el Temible
Tribunal de Cristo, pidamos
Coro: Concédelo, Señor
Habiendo pedido la unión de la fe, la comunión del
Espíritu Santo, encomendémonos nosotros mismos, unos
a otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote:
Y concédenos, Maestro, que con confianza y sin
condenación, podamos a atrevernos a llamarte Dios
Celestial y Padre, y decirte:

P adre nuestro, que estás en los Cielos; santificado sea


Tu Nombre; venga a nosotros Tu Reino; hágase Tu
Voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro
de cada día dánosle hoy; y perdona nuestras deudas, así

75
como nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos
dejes caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote:
Porque Tuyo son el reino, el poder y la gloria, del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Paz a todos
Inclinad vuestras cabezas ante el Señor
La copa en común
Entonces se trae la copa en común, y el sacerdote la
bendice diciendo esta oración:

D ios, que por tu poder creaste todas las cosas,


estableciste el universo y adornaste la corona de
todas las cosas por Ti creadas; Tú, con tu bendición
espiritual, bendice también esta copa en común dada por
la comunidad del matrimonio de los que se han unido.
Exclamando:
Porque bendito es Tu Nombre y glorificado tu reino, del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por
los siglos de los siglos.
Coro: Amén

76
Entonces el sacerdote, tomando en su mano la copa
común, se la da a beber tres veces primero al hombre y
luego a la mujer. Y enseguida el sacerdote los toma,
mientras los padrinos sostienen las coronas por detrás, y
los conduce en forma de circulo. Y el sacerdote, o el
pueblo, cantan el siguiente tropario en el tono V.
Isaías, regocíjate, la Virgen concibió, y dio a luz al
Emmanuel, Dios y hombre; Oriente es su nombre,
su grandeza cantamos bendiciendo a la Virgen.
Vosotros santos mártires, que habéis peleado la
buena batalla y han recibido sus coronas, rueguen
al Señor, que salve nuestras almas.
Gloria a Ti, Cristo Dios, blasón de los Apóstoles y
gozo de los Mártires, quienes han predicado la
Trinidad consubstancial.
Entonces tomando la corona del novio dice;
Sé magnificado, oh novio, como Abraham, y
bendecido como Isaac y aumentado como Jacob,
caminando en paz y obrando en justicia los
mandamientos de Dios.
Y entonces toma la corona de la novia, y dice:
Y tú, oh novia, se magnificada como Sarah, y
regocijada como Rebeca y aumentada como
Raquel, siendo alegre con tu marido, y guardando

77
los senderos de la ley, porque Dios así es
complacido.
Al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
El sacerdote dice la oración:

D ios, Dios nuestro, que te hiciste presente en Cana de


Galilea y bendijiste el matrimonio que estaba ahí;
bendice también a estos tus siervos, que, por tu
providencia, se han unido en la comunidad del
matrimonio. Bendice sus entradas y sus salidas, llena su
vida con cosas buenas, acepta sus coronas en tu reino
inmaculado y sin mancha, y presérvalos de las ofensas por
los siglos de los siglos.
Coro: Amén
Paz a todos
Coro: Y con tu espíritu
Inclinad vuestras cabezas al Señor.
Coro: A Ti, Señor
El sacerdote recita la oración.
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, santísima y
consustancial y vivificadora Trinidad, unA Deidad y
Soberanía, los bendiga y les conceda larga vida, hijos bien

78
favorecidos, progreso en vida y fe, y los llene con todas las
cosas buenas de la tierra y los encuentre dignos de obtener
las bendiciones prometida, por las oraciones de la Santa
Teotókos y de todos los Santos. Amén.
Entonces se acerca y se felicitan y se besan el uno al otro,
y se completa la despedida hecha por el sacerdote:
Sabiduría.
Más honorable que los querubines e incomparablemente
más gloriosa que los serafines, tú que sin mancha has
engendrado a Dios Verbo, verdadera Madre de Dios, te
magnificamos.
El sacerdote hace la apolisis
El que por su presencia en Cana de Galilea declaró al
matrimonio como honorable, Cristo verdadero Dios
nuestro, por las intercesiones de su santísima Madre, de
los santos gloriosos y alabadísimos Apóstoles, de los santos
soberanos coronados por Dios e igual a los Apóstoles,
Constantino y Santa Helena; del santo y gran mártir
Procopio, y de todos los Santos, tenga misericordia de
nosotros y nos salve, por Él es Dios bueno que ama a los
hombres.

79
Oración para retirar las coronas a los ocho días

S eñor Dios nuestro, que bendices la corona del año y


que permitiste que estas coronas fuesen puestas sobre
quienes se han unido uno al otro por la ley del
Matrimonio, conservándolos con la recompensa de la
castidad; porque ellos son puros por la unión legal fijada
por el Matrimonio que viene de Ti. Tú mismo también
bendice el retiro de estas coronas de los que han sido
unidos para estar juntos, y preserva su unión
inquebrantable, para que puedan dar siempre gracias a Tu
Santo Nombre, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Sacerdote: Paz a todos

S eñor, tus siervos, habiéndose reunido en concordia y


en cumplimiento a la orden del Matrimonio tal como
en Caná de Galilea, han cumplido los signos ahí
acordados, te glorifican a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Y la apolisis

80
Oraciones para las Segundas Nupcias

Se celebra el rito ordinario de las Esponsales, y después


de la colocación de anillos, el sacerdote recita las
siguientes oraciones:

M aestro Dios nuestro, que tienes piedad de todos y


provees a todos, que conoces los secretos de los
hombres, que conoces todas las cosas, limpia nuestros
pecados y perdona las transgresiones de tus siervos,
llamándolos al arrepentimiento, otórgales la remisión de
sus iniquidades, purificación de pecados, perdón de sus
transgresiones voluntarias e involuntarias, Tú que conoces
la debilidad de la naturaleza humana, Artífice y Creador.
Tú que perdonaste a Rahab la meretriz y aceptaste el
arrepentimiento del publicano, no recuerdes de nuestros
pecados cometidos por ignorancia desde la juventud,
porque si Tú tomas en cuenta nuestros pecados, ¿Quién,
oh Señor, podrá mantenerse? ¿Qué carne podrá
justificarse ante Ti? Porque sólo Tú eres justo, sin pecado,
santo y de abundante misericordia, rico en bondad, que te
duele la maldad de los hombres. Tú mismo, Maestro,
reivindica a tus siervos (N…) y (N…) únelos el uno al otro
en amor, dales la conversión del publicano, las lágrimas de
la meretriz, la confesión del ladrón, para que por el
arrepentimiento de todo su corazón, guarden tus

81
mandamientos en unanimidad y paz, y puedan ser
hallados dignos de tu Reino celestial.
Porque Tú eres el que a todos provee, y Te rendimos
gloria a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén.
Sacerdote: Paz a todos
Coro: Y a tu espíritu
Sacerdote: Inclinad vuestras cabezas ante el Señor
Coro: A Ti, Señor.

S eñor Jesucristo, Verbo de Dios, que has sido levantado


sobre la Preciosa y Vivificante Cruz, que has raído el
decreto que nos era contrario, líbranos del poder del
Diablo, perdona las transgresiones de tus siervos, que, al
no soportar el peso y el calor del día, han venido a un
segundo matrimonio, conforme a lo que has legislado
mediante tu Vaso de Elección, el Apóstol Pablo, por causa
de nuestro bajo estado, que es mejor casarse en el Señor
que estar quemando. Tú mismo, siendo bondadoso y
amante de los hombres, ten piedad y perdona, limpia,
remite y perdona nuestras deudas, porque Tú eres el que
lleva nuestra debilidad sobre Tus Hombros, porque no
hay nadie sin pecado o alguien sin mancha en tan sólo un
día de su vida, porque sólo Tú has portado una carne sin
pecado y nos has concedido una eternidad sin pasiones.

82
Porque Tú eres Dios, el Dios de los arrepentidos, y te
rendimos gloria a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora
y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Inmediatamente la sacerdote continua con el rito de la
Coronación, desde la oración antes de imponer las
coronas a los novios: Santo Dios, que formaste al hombre
del polvo y que de su costilla le formaste una mujer y la
uniste a él, como ayuda idónea para él… y todo el servicio
como se acostumbra.

83
La Comunión para los Enfermos1

Sacerdote: Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora


y siempre y por los siglos de los siglos.
Lector: Amén. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros (tres veces).
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros; Señor,
purifícanos de nuestros pecados; Maestro, perdona
nuestras transgresiones; Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias por tu Nombre.
Señor, ten piedad (tres veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu
Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en
la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día
dánosle hoy; perdona nuestras deudas, así como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.

1
Estructura tomada del Eucologio del obispo Alexander Mileant (ROCOR)

84
Salmo 50 (LXX)
Ten piedad de mí, Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a la multitud de tus piedades borra mis
rebeliones. ¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame
de mi pecado!, porque yo reconozco mis rebeliones, y mi
pecado está siempre delante de mí.

Contra ti, contra ti solo he pecado; he hecho lo malo


delante de tus ojos, para que seas reconocido justo en tu
palabra y tenido por puro en tu juicio. En maldad he sido
formado y en pecado me concibió mi madre. Tú amas la
verdad en lo íntimo y en lo secreto me has hecho
comprender sabiduría.

Purifícame con hisopo y seré limpio; lávame y seré más


blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, y se
recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro
de mis pecados y borra todas mis maldades.

Crea en mí, Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu


recto dentro de mí No me eches de delante de ti y no
quites de mí tu santo espíritu. Devuélveme el gozo de tu
salvación y espíritu noble me sustente.

Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos y los


pecadores se convertirán a ti. Líbrame de homicidios, oh
Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia.

85
Señor, abre mis labios y publicará mi boca tu alabanza,
porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres
holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu
quebrantado; al corazón contrito y humillado no
despreciarás tú, oh Dios.

Haz bien con tu benevolencia a Sión. Edifica los muros de


Jerusalén. Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
el holocausto u ofrenda del todo quemada; entonces se
ofrecerán becerros sobre tu altar.

Rezan la siguiente oración

c reo, Señor, y confieso que en verdad eres el Cristo, el


Hijo de Dios vivo, que has venido al mundo a salvar
a los pecadores, de los que yo soy el primero. También
creo que este es tu inmaculado Cuerpo y que esta es tu
preciosa Sangre. Por eso, te imploro, ten piedad de mí y
perdona mis culpas voluntarias e involuntarias, las de
palabra o de obra, a sabiendas o en ignorancia, y hazme
digno sin condenación de participar de tus inmaculados
misterios para el perdón de mis pecados y para la vida
eterna.

A tu cena mística, Hijo de Dios, recíbeme hoy como


participante, pues no hablaré de tus misterios a tus
enemigos. Ni te daré un beso como Judas, sino que como
el ladrón te confesaré, acuérdate de mí, Señor, en tu reino.

86
No sea motivo de mi juicio y mi condenación la comunión
de tus santos misterios, Señor, sino de curar mi alma y mi
cuerpo. Amén.

Después de estas oraciones, el Sacerdote da al enfermo la


Santa Comunión, diciendo:

El siervo de Dios (N...), participa del precioso y


sagrado Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Dios y
Salvador Jesucristo para el perdón de los pecados y
para la vida eterna.

Después recitan una acción de gracias:

Oración de san Basilio el Grande

S eñor, Cristo Dios, Rey de los siglos y Autor de todas


las cosas, te doy gracias por todo lo bueno que me has
otorgado y por la comunión de tus inmaculados y
vivificantes Misterios. Te ruego, por eso, Bondadoso,
Amante del hombre, que me guardes bajo tu amparo y a
la sombra de tus alas y que me concedas participar
dignamente de tus santos Dones con conciencia limpia
hasta mi último suspiro, para la remisión de mis pecados
y para la vida eterna. Porque Tú eres el Pan de la vida, la
fuente de la santidad, el dador de lo bueno, y te damos
gloria a ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.
Después de la acción de gracias se recita lo siguiente:

87
Ahora, Señor, dejas en paz a tu siervo, según tu palabra.
Porque mis ojos han visto a tu salvación, la cual tenías
destinada ante la faz de todos los pueblos, Luz que ilumine
a las naciones y Gloria de tu pueblo Israel.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros. (tres veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén
Santísima trinidad, ten piedad de nosotros. Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona
nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias, por tu nombre.
Señor, ten piedad. (tres veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el tu
nombre, vénganos el tu reino, hágase tu voluntad así en la
tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día, dánosle
hoy y perdónanos nuestras deudas, como nosotros
perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en
la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote: Porque tuyos son el reino y el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos
Coro: Amén.

88
Luego se entona el tropario del Santo del día y enseguida
la Apólisis

89
90
El Sacramento de la Santa Unción

Una Mesa es preparada y sobre esta se coloca el Santo


Evangelio y un plato de trigo, y sobre el trigo un recipiente
de óleo puro y alrededor siete hisopos de algodón para la
unción. Y se les da una vela a todos los sacerdotes. Y todos
se mantienen en derredor de la Mesa vestidos con felonio
y epitrajilio, el primer sacerdote toma el incensario con
incienso e inciensa alrededor de la mesa donde está el
óleo, la Iglesia, o la casa, y al pueblo, y estando frente a la
Mesa, mirando al Oriente, e inicia:2

Sacerdote: Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora


y siempre y por los siglos de los siglos.
Lector: Amén. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros (tres veces).
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros; Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona
nuestras transgresiones; Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias por tu Nombre.
Señor, ten piedad (tres veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

2
Este servicio está abreviado. El servicio completo con las siete lecturas de las
epístolas y Evangelios, se encuentra en el Libro de la Semana Santa que se
celebra el miércoles santo.

91
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu
Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en
la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día
dánosle hoy; perdona nuestras deudas, así como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.

Y entonces se entona este tropario en el tono IV

Tú el único que eres presto para ayudarnos, oh Cristo,


hazte manifiesto desde lo alto y ven pronto a visitar a tu
siervo enfermo, líbralo de la enfermedad y de los amargos
dolores. Levántalo, para que, sin cesar, te alabe y
glorifique, por las súplicas de la Madre de Dios, Tú el
único amante de los hombres.

Y entonces el diacono el sacerdote recitan esta Letanía:

Sacerdote:
En paz al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de
nuestras almas, al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad

92
Por la paz del mundo entero, por el bienestar de las santas
Iglesias de Dios y por la unión de todos, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Por esta santa Casa y por todos los que en ella entran, con
fe, devoción y temor de Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Para que este óleo sea bendecido por el poder, la
operación y el descenso del Espíritu Santo, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Por el siervo de Dios (N…) y por su visitación de Dios y
por la llegada de la Gracia del Espíritu Santo sobre él, al
Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Para que seamos libres de toda tribulación, ira, peligro y
necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos
Dios por tu Gracia.
Coro: Señor, ten piedad
Conmemorando a la Santísima, Inmaculada,
bienaventurada, gloriosa Señora nuestra Teotókos y
siempre Virgen María, con todos los santos

93
encomendémonos, nosotros mismos, unos a otros, y toda
nuestra vida a Cristo nuestro Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Porque te pertenece toda gloria, honor y adoración a Ti,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Coro: Amén.

Sacerdote: Al Señor roguemos.

Coro: Señor, ten piedad.

El Sacerdote mezcla un poco de vino en la vasija de aceite


y recite esta oración:

S eñor, que, a través de tu misericordia y compasión,


sanas las enfermedades de nuestras almas y cuerpos,
santifica este óleo, a fin de que sean sanados quienes se
unjan con él, para remoción de pasiones y deshonra de la
carne y el espíritu y toda enfermedad, y que de esta
manera sea glorificado Tu santísimo Nombre, del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos. Amén.

El lector canta el proquimeno en el Tono I

Que tu misericordia, Señor, sea sobre nosotros, conforme


hemos puesto nuestra esperanza en Ti.
94
Verso: Regocijaos en el Señor, oh justos; porque es propia
de los justos la alabanza.

Lectura de la epístola del Apóstol Santiago. (5:10-16)

Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de


paciencia a los profetas que hablaron en nombre del
Señor. Nosotros tenemos por bienaventurados a los que
sufren: Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto
el fin que le dio el Señor, porque el Señor es muy
misericordioso y compasivo. Sobre todo, hermanos míos,
no juréis, ni por el cielo por la tierra ni por ningún otro
juramento; sino que vuestro «sí» sea sí, y vuestro «no» sea
no, para que no caigáis en condenación. ¿Está alguno
entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno
alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre
vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia para que oren
por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor. Y
la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará;
y si ha cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos
vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para
que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede
mucho.

Sacerdote: Paz a ti, Lector.

Coro: Aleluya, aleluya, aleluya.

95
Sacerdote: Sabiduría, estemos de pie. Escuchemos el
Santo Evangelio.

Paz a todos.

Coro: Y con tu espíritu.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (10:25-38).

Coro: Gloria a Ti, Señor, gloría a Ti

Sacerdote: Atendamos.

E n aquel tiempo, un intérprete de la Ley se levantó y


dijo, para probarlo: Maestro, ¿haciendo qué cosa
heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la
Ley? ¿Cómo lees? Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al
Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con
todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como
a ti mismo. Le dijo: Bien has respondido; haz esto y
vivirás. Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a
Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo:
Un hombre que descendía de Jerusalén a Jericó cayó en
manos de ladrones, los cuales lo despojaron, lo hirieron y
se fueron dejándolo medio muerto. Aconteció que
descendió un sacerdote por aquel camino, y al verlo pasó
de largo. Asimismo, un levita, y llegando cerca de aquel
lugar, al verlo pasó de largo. Pero un samaritano que iba
de camino, vino cerca de él y, al verlo, fue movido a
misericordia. Acercándose, vendó sus heridas echándoles

96
aceite y vino, a lo puso en su cabalgadura, lo llevó al mesón
y cuidó de él. Otro día, al partir, sacó dos denarios, los dio
al mesonero y le dijo: “Cuídamelo, y todo lo que gastes de
más yo te lo pagaré cuando regrese”. ¿Quién, pues, de
estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en
manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia
con él. Entonces Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo.

Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.

Sacerdote: Al Señor roguemos.

Coro: Señor, ten piedad.

T ú eres sin principio y eterno y el Santo de los santos,


has enviado a Tu Hijo Unigénito a curar toda
enfermedad y dolencia de nuestras almas y cuerpos: Envía
Tu Espíritu Santo y santifica este óleo y permite que tu
siervo que se unja con él, para una perfecta liberación de
sus pecados y para herencia del Reino Celestial.
Porque en Ti está la misericordia y la salvación, oh Dios
nuestro, y Te glorificamos, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Después de la oración, el Sacerdote toma uno de los


hisopos de algodón y lo impregna con el santo óleo, y unge
a la persona enferma, haciendo la señal de la Cruz, en la
frente, en la nariz, en los pómulos (bajo los ojos), en los

97
labios, en el pecho, en las manos por ambos lados,
diciendo esta oración:

P adre Santo, médico de las almas y de los cuerpos, que


enviaste a tu Hijo Unigénito, nuestro Señor Jesucristo,
quien cura toda enfermedad y libra de la muerte, sana a tu
siervo (N...) de la enfermedad corporal y espiritual, que lo
tiene oprimido, y vivifícalo por la gracia de Tu Cristo, por
la intercesión de nuestra santísima Señora, Teotókos y
siempre Virgen María; por la intercesión de las honorables
e incorpóreas potestades del cielo; por el poder de la
preciosa y vivificante Cruz; del honorable y glorioso
profeta y precursor Bautista Juan; de los santos, gloriosos
y alabadísimos apóstoles; de los santos, gloriosos y
victoriosos mártires; de nuestros venerables Padre
Teóforos; de los santos e inmercenarios médicos Cosme
y Damián, Ciro y Juan, Pantaleon y Hermolao, Sansón y
Diomedes, Focio y Aniceto; de los santos y justos
antepasados de Dios, Joaquín y Ana y de todos los santos.
Porque Tú eres la fuente de la curación, Dios nuestro, y
Te glorificamos con Hijo Unigénito y consubstancial
Espíritu, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Amén.

Y después de esto, la persona enferma que recibió la


sagrada unción, si le es posible, viene el mismo en medio
de los sacerdotes, o es tomado por su propia gente de pie
o sentado. Y si no es posible los sacerdotes mismos se
mantienen a su derredor junto a la cama. Y el primer

98
sacerdote tomando el Santo Evangelio y abriéndolo de tal
manera que el texto esté sobre su cabeza del enfermo, el
Libro es sostenido por todos los sacerdotes, excepto el
primero que dice esta oración a gran voz:

R ey Santo, Señor Jesucristo, Hijo y Verbo del Dios


vivo, inmenso en amor y misericordia, que no deseas
la muerte del pecador, sino que se vuelva y viva: No
impongo mi pecaminosa mano sobre tu siervo que viene
a Ti en pecados y que suplica a través de nosotros la
remisión de pecados, sino es tu fuerte y poderosa Mano la
que está en este Santo Evangelio, el cual mi hermandad de
ministros colocan sobre la cabeza de tu siervo (N…), te
ruego con ellos y pido por tu misericordioso amor a los
hombres, que no recuerda ningún mal, Oh Dios Salvador
nuestro, quien a través del profeta Natán concediste al
arrepentido David la remisión de sus iniquidades y
aceptaste la oración del arrepentido Manasés, Tú mismo
en tu acostumbrado amor a los hombres, acepta a tu siervo
(N…), que se lamenta por causa de sus ofensas, pasa por
alto sus iniquidades.

Porque Tú eres nuestro Dios que ha pedido perdonar


hasta setenta veces siete a los que han caído en sus
pecados, porque, así como es tu grandeza, así es tu
misericordia, y a Ti te pertenece toda gloria, honor y
adoración a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.

99
Y tomando el evangelio de su cabeza del enfermo, se lo
presentan para besarlo.

Sigue la apolisis: Cristo verdadero Dios, por las


intercesiones de la Santísimo Teotokos…

Y el que recibió la oración del óleo hace una reverencia y


dice: Bendíganme, santos padres y perdonadme a mi
pecador. Tres veces

100
101
Servicio conmemorativo para los
fieles difuntos (Panegida)

El sacerdote delante de una mesa en el centro de la iglesia


de la mesa de las panegidas, dice:
Sacerdote: Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora
y siempre y por los siglos de los siglos.
Lector: Amén. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros (tres veces).
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros; Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona
nuestras transgresiones; Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias por tu Nombre.
Señor, ten piedad (tres veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu
Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en
la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día
dánosle hoy; perdona nuestras deudas, así como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.

102
Letanía
En paz al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de
nuestras almas, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Por el perdón de las transgresiones del que en bendita
memoria ha fallecido, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Por el siervo el siempre recordado, por su reposo,
tranquilidad y bendita memoria, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Para que le sea perdonado todo pecado voluntario e
involuntario, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Para que él pueda estar sin condenación ante el temible
Trono del Señor de la Gloria, al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
Por los que lloran y se lamentan, los que esperan la
consolación de Cristo, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
103
Para que sea libre de toda enfermedad, dolencia y suspiro
y sea establecido donde resplandece la luz del rostro de
Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Que el Señor Dios nuestro establezca su alma en un lugar
de luz, en un lugar de refrigerio, en un lugar de descanso,
donde moran todos los justos, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Para que sea contado entre los que están en el seno de
Abraham, Isaac y Jacob, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Para que seamos libre de toda tribulación, ira, peligro y
necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos,
Dios, por tu Gracia.
Coro: Señor, ten piedad
Habiendo pedido las misericordias de Dios, el reino
celestial y la remisión de sus pecados, encomendémonos
nosotros mismos, unos a otros, y toda nuestra vida a Cristo
Dios.
Coro: A Ti, Señor.

104
Porque eres la Resurrección, Vida y Reposo de tu siervo
difunto N…, Cristo Dios nuestro, y te rendimos gloria, a
Ti, juntamente con Tu Padre que es sin origen y con tu
Santísimo Espíritu, Bueno y Vivificador, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.

Aleluya en el tono VIII

Sacerdote: Aleluya, Aleluya, Aleluya.


Coro: Bienaventurados los que tu escogieres e
hicieres llegar a Ti.
Sacerdote: Aleluya, Aleluya, Aleluya.
Coro: Su memoria es de generación en generación.
Sacerdote: Aleluya, Aleluya, Aleluya.
Coro: Su alma morará en el bien
Sacerdote: Aleluya, Aleluya, Aleluya.
Y estos troparios en el tono V; mientras se cantan el
sacerdote inciensa alrededor de la mesa, y entrando en el
santuario, el altar, todo el santuario, saliendo el iconostasio
y al pueblo.
Sacerdote: Bendito eres, Señor, enséñame tus estatutos.
Coro: El Coro de los Santos ha hallado la fuente de
la vida y la puerta del Paraíso, encuentro yo también

105
el camino por el arrepentimiento. Oveja perdida
soy, llámame, Salvador y sálvame
Sacerdote: Bendito eres, Señor, enséñame tus estatutos.
Coro: Vosotros santos Mártires, que predicaron al
Cordero de Dios y como corderos fueron muertos
y están trasladados a la vida eterna, que jamás
envejece, rogad que Él nos conceda remisión de
nuestros pecados.
Sacerdote: Bendito eres, Señor, enséñame tus estatutos.
Coro: vosotros que la vía angosta y triste habéis
andado, vosotros todos lo que en la vida la Cruz
como yugo habéis tomado, y me habéis seguido con
fe, acercaos y regocijaos en los honores y las
coronas que os he preparado.
Sacerdote: Bendito eres, Señor, enséñame tus estatutos.
Coro: Imagen soy de tu inefable gloria, aunque llevo
las marcas del pecado, ten compasión de creatura,
oh Maestro, y purifícame por tu ternura, y
concédeme la deseada patria, haciéndome
ciudadano del Paraíso.
Sacerdote: Bendito eres, Señor, enséñame tus estatutos.
Coro: Tú que de antaño me llamaste de la nada, y
me honraste con tu divina imagen, mas a causa de
mi violación de tus mandamientos, me has tornado
a la tierra de la que me habías formado, restáurame
a esa imagen y a esa primitiva belleza.

106
Sacerdote: Bendito eres, Señor, enséñame tus estatutos.
Coro: Concede descanso, Señor, al alma de tu
siervo y establécela en el Paraíso, donde el coro de
los santos, Señor, y de los justos brilla como las
estrellas del cielo. Concede descanso al alma de tu
siervo que duerme y no mires sus transgresiones
Sacerdote: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Coro: Cantamos devotamente a la triple refulgencia
de la única Deidad, exclamando, Santo eres, Padre
sin origen, Hijo igualmente sin origen, y Espíritu
Divino. Ilumina a los que con fe te adoramos y
rescátanos del fuego eterno.
Sacerdote: Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén.
Coro: Salve, oh Purísima, que por la salvación de
todos diste a luz a Dios en la carne, por quien
también la raza de los hombres ha encontrado la
salvación. Por ti hemos encontrado el Paraíso, oh
Teotókos, purísima y bienaventurada.
Sacerdote: Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a Ti, oh Dios
(tres veces)
Letanía
Una y otra vez en paz al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad.

107
De nuevo te suplicamos por el reposo del alma del siervo
de Dios, difunto y que le sean perdonados todos sus
pecados voluntarios e involuntarios.
Coro: Señor, ten piedad
Que el Señor Dios sitúe su alma donde reposan los justos.
Coro: Señor, ten piedad
Las misericordias de Dios, el reino celestial y la remisión
de sus pecados, pidamos a Cristo nuestro Rey.
Coro: Concédelo, Señor
Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Porque eres la Resurrección, Vida y Reposo de tu siervo
difunto N…, Cristo Dios nuestro, y te rendimos gloria, a
Ti, juntamente con Tu Padre que es sin origen y con tu
Santísimo Espíritu, Bueno y Vivificador, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Catisma Tono V
Coro: Concede descanso, Salvador nuestro, con los justos,
a tu siervo y establécele en tus cortes, según está escrito,
no mirando, como eres bueno, sus transgresiones
voluntarias e involuntarias, ni cualquier otra cosa
cometidas a sabiendas o por ignorancia, oh Tú que amas
a los hombres.

108
Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Teotoquio
Coro: De la Virgen resplandeciente sobre el mundo.
Cristo Dios, por ella haciéndonos hijos de la luz, ten
piedad de nosotros.
El Canon
Se inciensa el iconostasio por la parte de afuera.
Coro: Cuando Israel anduvo a pie en el fondo del mar
como en tierra seca y vio al Faraón el perseguidor
ahogarse, clamaron: Cantemos a Dios un himno de
victoria.
Sacerdote: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo
de difunto.
Coro: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo de
difunto.
Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Coro: Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén.
Oda VI
Coro: La mar de la vida viendo agitada por la tempestad
de tentaciones, he arribado a tu puerto tranquilo
clamando: saca mi vida de la corrupción, oh
Misericordiosísimo.

109
Sacerdote: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo
de difunto.
Coro: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo de
difunto.
Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Coro: Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén.
Contaquio tono VIII
Mientras se canta el Contaquio, el sacerdote inciensa
alrededor de la mesa y entrando en el santuario, el altar,
todo el santuario, saliendo el iconostasio y al pueblo.
Coro: Con los Santos, oh Cristo, concede descanso al
alma de tu siervo difunto, donde no hay enfermedad, ni
dolor, ni gemido, mas la vida eterna,
Icos
Coro: Sólo Tú eres inmortal, Tú has creado y formado al
hombre, porque de la tierra fuimos creados los terrestres
y a la misma tierra volveremos como lo has mandado.
Cuando me formaste me dijiste polvo eres y al polvo
volverás. Allá iremos todos los hombres, haciendo de este
canto la lamentación fúnebre. Aleluya, Aleluya, Aleluya.
Oda VII
Coro: Un ángel hizo que el horno fluyera rocío para los
santos infantes, quemando a los caldeos por el mandato
de Dios y obligando al atormentador a clamar, Bendito
eres, Dios de nuestros padres.
110
Sacerdote: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo
de difunto.
Coro: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo de
difunto.
Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Coro: Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén.
Oda IX
Coro: No es posible que los hombres vean a Dios, a quien
no se atreven a mirar las huestes angélicas. Mas por ti, oh
Purísima, el Verbo Encarnado apareció a los hombres, a
quien, engrandeciendo, juntamente con los ejércitos
celestiales, te llamamos bienaventurada.
Sacerdote: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo
de difunto.
Coro: Concede descanso, Señor, al alma de tu siervo de
difunto.
Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Coro: Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén.
Lectura del Santo Evangelio
Sacerdote: Sabiduría. Estemos de pie y escuchemos el
Santo Evangelio. Paz a todos.
Coro: Y a tu espíritu

111
Sacerdote: Lectura del Santo Evangelio según San …..
(lectura de acuerdo al día)
Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Trisagio
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros (tres veces).
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros; Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona
nuestras transgresiones; Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias por tu Nombre.
Señor, ten piedad; Señor, ten piedad; Señor, ten piedad.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu
Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en
la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día
dánosle hoy; perdona nuestras deudas, así como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén

112
Troparios tono IV
Coro: Con las almas de los justos difuntos, concede
descanso, oh Señor, al alma de tu siervo difunto,
conservándolo en esa vida de bienaventuranza, oh Tú que
amas a los hombres. En tu paz, oh Señor, donde reposan
todos tus santos, concede descanso también al alma de tu
siervo difunto, porque sólo Tú amas a los hombres.
Gloria, al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Tú eres nuestro Dios que descendiste al infierno y soltaste
los vínculos de los cautivos. Concede descanso también al
alma de tu siervo difunto.
Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Oh Virgen pura e inmaculada, que sin mancha diste a luz
a Dios, ruégale que sea salvada su alma.
Letanía
Ten piedad de nosotros, Dios, según tu gran piedad, te
suplicamos que nos escuches y tengas piedad.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
De nuevo te suplicamos por el reposo del alma de tu
siervo difunto, a fin de que le sean perdonados todos sus
pecados voluntarios e involuntarios.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
Que el Señor Dios sitúe su alma donde reposan los justos
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)

113
Las misericordias de Dios, el reino celestial y la remisión
de sus pecados, pidamos a Cristo nuestro Rey inmortal y
Dios nuestro.
Coro: Concédelo, Señor
Al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
Oración por los difuntos

D ios de los espíritus y de toda carne, que has vencido


a la muerte y has derrotado al demonio y que has
dado a tu mundo la vida. Tú mismo Señor, concede
reposo al alma de tu siervo difunto, en un lugar de luz, en
un lugar de refrigerio, en un lugar de descanso, de donde
toda enfermedad, dolor y aflicción han huido. Perdona
todo pecado que haya cometido de palabra, obra o
pensamiento, porque eres Dios bueno que ama a los
hombres, porque no hay hombre que viva y no peque,
porque sólo Tú eres sin pecado y Tu justicia es eterna y
Tu Palabra es verdadera.
Porque eres la Resurrección, Vida y Reposo de tu siervo
difunto (N…), Cristo Dios nuestro, y te rendimos gloria, a
Ti, juntamente con Tu Padre que es sin origen y con tu
Santísimo Espíritu, Bueno y Vivificador, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén
Sabiduría. Santísima Teotókos, sálvanos.

114
Coro: Más honorable que los querubines y más
gloriosa incomparablemente que los serafines, Tú
que sin mancha has engendrado a Dios el Verbo,
verdadera Teotókos te magnificamos.
Apolisis
Que Cristo verdadero Dios nuestro resucitado de entre los
muertos, por las intercesiones de la siempre Virgen María,
de los santos, gloriosos y alabadísimos Apóstoles, de
nuestros venerables Padres Portadores de Dios y de todos
los Santos, establezca el alma de su siervo difunto N… en
los Tabernáculos de los Justos y le conceda descanso en
el seno de Abraham y lo cuente entre los Justos, y tenga
piedad de nosotros, porque es bueno y ama a los hombres.
Coro: Amén.
Y después de la despedida se inciensa la mesa.
Sacerdote: En el descanso bienaventurado, concede
eterno reposo, oh Señor, a tu siervo difunto, y haz que su
memoria sea eterna.
Coro: Memoria eterna (tres veces)
Mientras se canta memoria eterna, el sacerdote inciensa la
mesa y sin entrar al santuario, inciensa el iconostasio y al
pueblo.
Sacerdote: Su alma morará en el Bien
Coro: Su memoria de generación en generación.

115
Oración de absolución a un fiel
difunto
Estando el cuerpo presente el sacerdote recita la siguiente
oración de absolución.

S eñor Jesucristo Dios nuestro, que diste tus divinos


mandamientos a tus Santos Discípulos y Apóstoles,
para atar y desatar los pecados de los caídos, y de quienes
nosotros hemos recibido autoridad para hacer lo mismo,
se te perdona a ti (N…) hijo espiritual de cualquier cosa
que hayas hecho en esta vida actual, voluntaria o
involuntariamente, ahora y siempre y por los siglos de los
siglos. Amén.
Y salen con el cuerpo al lugar del entierro, cantando el
Trisagio, Y pusieron los restos en el sepulcro; y al llegar al
lugar, echa en forma de cruz tierra con una pala sobre el
féretro, diciendo:
Del Señor es la tierra, y su plenitud, el mundo y todos los
que en él habitan.
Y después de esto, se derrama sobre los restos aceite de la
lámpara, o esparce las cenizas del incensario, y así llenan
la tumba como de costumbre, cantando el tropario:
Con los espíritus de los justos difuntos, oh Salvador,
concede reposo al alma de tu siervo, guardándola en esa
vida bendita que está contigo, oh amante de los hombres

116
En tu lugar de descanso, oh Señor, donde todos tus Santos
reposan, haz descansar el alma de tu siervo; por sólo Tú
amas a los hombres
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Tú eres el Dios que descendió al hades, y rompiste las
cadenas de los cautivos, Tú mismo, haz descansar también
al alma de tu siervo.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Amén.
Oh única Virgen pura y sin mancha, que sin simiente
engendraste a Dios, ruégale que su alma sea salva.

117
118
El Orden de la Bendición menor del
Agua (Agiasma)

Una mesa cubierta con un mantel es colocada en medio


de la iglesia en el lugar acostumbrado, y agua en un
recipiente. Y el sacerdote, teniendo puesto el epitrajilio y
el felonio, y llevando en su mano la honorable Cruz con
un aspersor, es precedido por un diácono con el
incensario y por dos ciroferarios con velas. Y estando ante
la mesa, coloca la Cruz y tomando el incensario inciensa
el agua e inicia como siempre:
Sacerdote: Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora
y siempre y por los siglos de los siglos.
Lector: Amén. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros (tres veces).
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros; Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona
nuestras transgresiones; Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias por tu Nombre.
Señor, ten piedad. (tres veces)
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu
Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en
la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día
dánosle hoy; perdona nuestras deudas, así como también

119
nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Señor ten piedad (tres veces)
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Salmo 142
Oh Señor, oye mi oración, escucha mis ruegos.
Respóndeme por tu verdad, por tu justicia. No entres en
juicio con tu siervo, porque no se justificará delante de ti
ningún ser humano. El enemigo ha perseguido mi alma,
ha postrado en tierra mi vida, me ha hecho habitar en
tinieblas como los que han muerto. Mi espíritu se angustió
dentro de mí; está desolado mi corazón. Me acordé de los
días antiguos; meditaba en todas tus obras; reflexionaba en
las obras de tus manos. Extendí mis manos hacia ti, mi
alma te anhela como la tierra sedienta. Selah Respóndeme
pronto, oh Señor, porque desmaya mi espíritu; no
escondas de mí tu rostro, no venga yo a ser semejante a los
que descienden a la sepultura. Hazme oír por la mañana
tu misericordia, porque en ti he confiado. Hazme saber el
camino por donde ande, porque hacia ti he elevado mi
alma. Líbrame de mis enemigos, oh Señor; en ti me
refugio. Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi
Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud. Por tu
nombre, oh Señor, me vivificarás; por tu justicia sacarás

120
mi alma de la angustia. Por tu misericordia disiparás a mis
enemigos y destruirás a todos los adversarios de mi alma,
porque yo soy tu siervo.
Coro: Dios es el Señor y se nos ha revelado, bendito el
que viene en el Nombre del Señor. (tres veces)
Entonces el siguiente tropario en tono IV
Vengamos sinceramente ahora hacia la Teotókos nosotros
los pecadores y humildes, e inclinémonos clamando en
arrepentimiento desde el fondo del alma: Sálvanos, oh
Reina, sé compasiva con nosotros, ven pronto, que
estamos desechos por la multitud de nuestras iniquidades,
no despidas a tus siervos con las manos vacías, porque sólo
en ti confiamos. (dos veces)
En ningún tiempo, nosotros indignos, callaremos, oh
Teotókos, de proclamar tus poderosas obras; porque si tú
nos privas de tu intercesión, ¿quién nos librará de los
innumerables peligros? ¿Y quién nos ha mantenido libres
hasta ahora? No nos apartaremos de ti, oh Reina, porque
tus guardas a tus siervos de toda enfermedad.
Salmo 50 (LXX)
Ten piedad de mí, Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a la multitud de tus piedades borra mis
rebeliones. ¡Lávame más y más de mi maldad y límpiame
de mi pecado!, porque yo reconozco mis rebeliones, y mi
pecado está siempre delante de mí.

121
Contra ti, contra ti solo he pecado; he hecho lo malo
delante de tus ojos, para que seas reconocido justo en tu
palabra y tenido por puro en tu juicio. En maldad he sido
formado y en pecado me concibió mi madre. Tú amas la
verdad en lo íntimo y en lo secreto me has hecho
comprender sabiduría.

Purifícame con hisopo y seré limpio; lávame y seré más


blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, y se
recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro
de mis pecados y borra todas mis maldades.

Crea en mí, Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu


recto dentro de mí No me eches de delante de ti y no
quites de mí tu santo espíritu. Devuélveme el gozo de tu
salvación y espíritu noble me sustente.

Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos y los


pecadores se convertirán a ti. Líbrame de homicidios, oh
Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia.

Señor, abre mis labios y publicará mi boca tu alabanza,


porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres
holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu
quebrantado; al corazón contrito y humillado no
despreciarás tú, oh Dios.

Haz bien con tu benevolencia a Sión. Edifica los muros de


Jerusalén. Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,

122
el holocausto u ofrenda del todo quemada; entonces se
ofrecerán becerros sobre tu altar.

Entonces cantamos este tropario en el tono VI


Tú que recibiste el saludo del Ángel y diste a luz a tu
Creador, salva, oh Virgen, a los que te magnificamos.
El primer tropario es dicho dos veces.
Nosotros cantamos alabanzas a Tu Hijo, oh Teotókos,
Purísima Reyna, libra a tus siervos de todo peligro.
Tú eres el orgullo de los reyes, profetas y apóstoles y
mártires, intercesora de todo el mundo, oh Santísima.
Toda lengua de los ortodoxos alaba, bendice y glorifica tu
purísimo alumbramiento, oh Esposa de Dios.
Oh Cristo mío, concédeme a mi indigno, perdón de
transgresiones, te imploro a través de sus plegarias, tal
como eres Compasivo.
He puesto mi confianza en Ti, oh Teotókos, sálvame por
tus oraciones y concédeme el perdón de las iniquidades.
Tú que diste a luz al dador de vida y Salvador, apresúrate
a salvarme por tus oraciones, Tú bendita confianza de
nuestras almas.
Oh Purísima Virgen, que has concebido en tu vientre al
Creador de todo, salva nuestras almas por tus oraciones.
Oh Teotókos alabadísima, que a través de tu verbo diste a
luz al Verbo, ruégale que salve nuestras almas.

123
Séame propicio tu Hijo y Juez, pues mis iniquidades
sobrepasan a las de todos los hombres, se consiga esto por
tus oraciones, oh Reyna.
Como fue el saludo, nosotros te clamamos, Salve,
Teotókos, siempre Virgen purísima, seamos librados por
sus oraciones.
Líbrame del fuego eterno y de los tormentos que me
aguardan, oh Madre de Dios, que te bendigo.
No desprecies las súplicas de tus siervos, oh Reyna
Exaltadísima, nosotros te imploramos, que nos libres de
todo asedio.
De la enfermedad, de toda aflicción y de los peligros
líbranos, a nosotros que recurrimos a tu sagrada
Protección.
Extraordinaria es la maravilla que te pertenece, oh
Teotókos, porque el Creador de todo y nuestro Dios, por
nuestra causa y para ser semejante a nosotros, nació de ti.
Tu Templo, oh Teotókos, es declarado un hospital que
libra de la enfermedad, un lugar de consolación para las
almas afligidas.
La más santa, Teotókos, que diste a luz al Salvador, salva
a tus siervos de los peligros y de toda necesidad.
Libra a tus siervos de toda amenaza inminente, oh
Purísima Reyna, y de todo daño espiritual y corporal.
Por tus oraciones, oh Teotókos Virgen, salva a todos lo
que a ti se dirigen y líbralos de toda necesidad y aflicción.

124
¿Quién que se haya presentado a tu Templo, oh Purísima
Teotókos, no ha recibido presto la cura espiritual y
corporal?
Oh Compasivo, quien, por las solicitudes de tus santos y
huestes celestiales, me limpias por sus oraciones que
ofrece ante Ti.
Libra, oh Salvador, las almas de nuestros hermanos,
quienes han muerto en la esperanza de vida, perdona y
olvida sus iniquidades.
Salve, Virgen, propiciación del mundo; salve, vasija del
mana y candelabro de oro, oh Novia de Dios.
Te cantamos a Ti, Un solo Dios en Trinidad, clamamos
el Trisagio y rogamos para obtener salvación.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Oh Virgen, que diste a luz al Salvador y Maestro, Señor
del Mundo, implórale que salve nuestras almas.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Salve, Monte; salve, Zarza; salve, Puerta; salve, Escalera;
salve, Divina Mesa; salve, Reyna, auxilio de todos.
Por las oraciones, oh Compasivo, de tu Purísima Madre y
de todos los santos, concede misericordia a tu Pueblo.
Por las oraciones de los gloriosos Arcángeles y Ángeles y
huestes celestiales, protege a tus siervos, oh Salvador.

125
Por las oraciones de tu honorable y glorioso bautista,
profeta y precursor Juan, Oh Cristo, mi Salvador, protege
a tus siervos.
Por las oraciones de los gloriosos Apóstoles y Mártires y
todos los Santos, otorga tus misericordias a tus siervos.
Por las oraciones de los gloriosos Inmercenarios, oh
Teotókos, preserva a tus siervos, Tú que eres la protección
y estabilidad del mundo.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Glorifiquemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
diciendo: Santísima Trinidad, salva nuestras almas.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Tú que de manera inenarrable en los últimos tiempos
concebiste y diste a luz a tu Creador, salva, oh Virgen, a
los que te magnificamos.
Ábrenos la puerta de tu clemencia, oh Bienaventurada
Teotókos, no perezcamos los que en ti confiamos, sino
que por ti seamos librados de las adversidades, porque tú
eres la salvación de la raza cristiana.
Al Señor roguemos:
Sacerdote: Porque Tú eres Santo Dios nuestro, y te
rendimos gloria a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora
y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Entonces el presente tropario en el tono VI.

126
Ahora se acerca el tiempo que todo sea santificado y el
Justo Juez nos aguarda. Por tanto, arrepiéntete, oh alma,
exclamando como la meretriz, con lágrimas, oh Señor, ten
piedad de mí.
Tú la Fuente saludable que hoy emanas como agua del
Templo reverendísimo de la Virgen, rocías tus
bendiciones que calman las dolencias de los enfermos.
Siendo una virgen que no conoció lo nupcial diste a luz y
tú, una Madre sin desposar, Virgen permaneciste, oh
Teotókos María: Ruega a Cristo nuestro Dios que salva
nuestras almas.
Purísima Teotókos Virgen, dirige nuestras obras y ruega
por el perdón de nuestras transgresiones, por tanto,
nosotros cantamos la canción celestial:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros.
Y se canta como de costumbre, y después del trisagio, el
diácono dice: Atendamos.
Sacerdote: Paz a todos.
Coro: Y a tu espíritu.
Lector, el proquimeno en el tono III
El Señor es mi iluminación y mi Salvador, ¿de quién
temeré?
Verso: El Señor es la defensa de mi vida, ¿de quién
temeré?

127
Sabiduría:
Lectura de la Epístola del Apóstol San Pablo a los
Hebreos (2:11-18)
Hermanos: Porque el que santifica y los que son
santificados, de uno son todos; por lo cual no se
avergüenza de llamarlos hermanos, diciendo: «Anunciaré
a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación
te alabaré». Y otra vez dice: «Yo confiaré en él». Y de
nuevo: «Aquí estoy yo con los hijos que Dios me dio». Así
que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él
también participó de lo mismo para destruir por medio de
la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al
diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte
estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.
Ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a
la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo
semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso
y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para
expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo
padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los
que son tentados.
Sacerdote: Paz a ti, lector.
Lector: Y a tu espíritu.
Aleluya en el tono VI
Verso: Mi corazón pronuncio una palabra buena
Verso: Yo hablaré mis palabras ante el Rey

128
Lectura del Santo Evangelio según San Juan
En aquel tiempo: había una fiesta de los judíos, y Jesús
subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, cerca de la Puerta de
las Ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el
cual tiene cinco pórticos. En estos yacía una multitud de
enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el
movimiento del agua, porque un ángel descendía de
tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua; el que
primero descendía al estanque después del movimiento
del agua quedaba sano de cualquier enfermedad que
tuviera.
Letanía
En paz al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de
nuestras almas, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz del mundo entero, por el bienestar de las santas
Iglesias de Dios y por la unión de todos, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por esta santa casa y por todos los que en ella entran con
fe, devoción y temor de Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
129
Por nuestro señor, su Beatitud, el Metropolitano (N...),
por nuestro señor, el Reverendísimo Obispo (N...), el
honorable presbiterio, el diaconado en Cristo, por todo el
clero y todo el pueblo, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por el Presidente de la República, por toda autoridad civil
y por las fuerzas armadas, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por esta ciudad, por toda ciudad y país y por los fieles que
en ellos habitan, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por estaciones favorables, abundancia de los frutos de la
tierra y por tiempos pacíficos, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por los viajeros y los navegantes, por los enfermos y los
afligidos, por los presos y por su salvación, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Que esta agua sea santificada por el poder, la operación y
visitación del Espíritu Santo
Coro: Señor, ten piedad.

130
Para que venga sobre esta agua la purificadora operación
de la Sobresubstancial Trinidad
Coro: Señor, ten piedad.
Que esta agua llegue a ser curación del alma y cuerpo y
que llegue a rechazar toda fuerza adversa.
Coro: Señor, ten piedad.
Que el Señor Dios envíe la bendición del Jordán y
santifique esta agua.
Coro: Señor, ten piedad.
Para todos los que necesitan la ayuda y asistencia de Dios
Coro: Señor, ten piedad.
Para que seamos iluminados con la iluminación del
entendimiento de la Trinidad Consubstancial
Coro: Señor, ten piedad.
Para que el Señor nos declare hijos y herederos de su
Reino, mediante la participación de esta agua, y por el
rociamiento de ella.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que seamos libres de toda tribulación, ira, peligro y
necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad

131
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos.
Dios, por tu gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Conmemorando a la santísima, inmaculada, bendita,
gloriosa Señora nuestra Teotókos y siempre Virgen María,
con todos los Santos, encomendémonos nosotros
mismos, unos a otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A ti, Señor.
Sacerdote:
Porque te pertenece toda gloria, honor y adoración a Ti,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos. Amén.
Se recita esta oración:

S eñor Dios nuestro, fuerte en consejo y maravilloso en


obras, Hacedor de toda la creación, que mantienes tu
Pacto y tu misericordia pertenece a los que te aman y
guardan tus mandamientos, que aceptas las dolorosas
lágrimas de todos los que están en necesidad; por esta
causa viniste en forma de un siervo, no atemorizándonos
con fantasmas, sino otorgando fielmente la verdadera
curación corporal, y dijiste: He aquí, has quedado sano,
no peques más. Sí, Tú con barro restauraste los ojos del
ciego y le pediste que se lavara, y por una palabra lo hiciste
ver. Oh, Tú que quebrantas las ondas de las adversas

132
pasiones y secas lo salado del mar de esta vida y sofocas
las ondas de las concupiscencias que han sido
endurecidas; Tú mismo Rey amante de los hombres, nos
has dado nos has investido de una vestidura blanca como
la nieve por el agua y el Espíritu, por la participación de
esta y por el rociamiento de ella, desciende sobre nosotros
Tu Bendición, la cual nos quita la deshonra de las
pasiones. Sí, Bendito, te rogamos que visites nuestras
dolencias y sanes nuestras enfermedades espirituales y
corporales por Tu Misericordia. Por las oraciones de
nuestra Toda Santísima, benditísima Señora, Teotókos y
siempre Virgen María; por el Poder de la Honorable y
Vivificadora Cruz; por las intercesiones de las honorables
y celestiales huestes incorpóreas; del honorable, glorioso,
profeta, precursor y bautista Juan; de los Santos gloriosos
y Alabadísimos Apóstoles; de nuestros venerables Padres
Portadores de Dios; de nuestros Padres entre los Santos,
los Grandes Jerarcas y Ecuménicos Doctores, Basilio el
Grande, Gregorio el Teólogo, Juan Crisóstomo; de
nuestros Padres entre los Santos, Atanasio y Ciril,
Patriarcas de Alejandría; de nuestro Padre entre los
Santos, Espiridion, hacedor de maravillas de Trimitis; de
nuestro Padre entre los Santos, Arzobispo Nicolás,
hacedor de maravillas en Myra y Licia; de nuestros Padres
entre los Santos, Pedro, Alexis, Jonas y Felipe, hacedores
de maravillas de toda Rusia; del santo y glorioso Gran
Mártir Jorge, el Triunfante, del santo y glorioso Gran

133
Mártir Demetrio, el Derramador de Mirra; de los santos y
excelentísimo victoriosos Mártires; de los santos y justos
Progenitores de Dios Joaquín y Ana; de los santos
gloriosos e inmercenarios hacedores de maravillas, Cosme
y Damián, Ciro y Juan, Pantaleimon y Hermolao, Sanson
y Diomedes, Macío y Aniceto, Talaleo y Trifón, y del
Santo (N…) que conmemoramos y de todos los Santos.
Acuérdate, Señor, de todo el Episcopado de los
Ortodoxos que reparten rectamente la Palabra de Tu
Verdad, y de todo el sacerdocio y monacato, de su
salvación.
Acuérdate, oh Señor, de los que nos odian y de los que
nos aman, de los hermanos que sirven aquí presentes, y
de los que por una causa bendita están ausentes y nos han
encomendado a nosotros indignos, rezar por ellos.
Acuérdate, oh Señor, de nuestros hermanos que están en
cautiverio y aflicción y ten piedad de ellos conforme a Tu
gran misericordia, líbralos de toda necesidad.
Porque Tú eres la Fuente de la curación, Cristo Dios
nuestro, y te rendimos gloria a Ti, juntamente con Tu
Padre que es sin origen y con Tu Santísimo Espíritu
Bueno y Vivificador, ahora y siempre y por los siglos de
los siglos.
Coro: Amén.

134
Paz a todos
Coro: Y con tu espíritu
Inclinad vuestras cabezas ante el Señor
Coro: A Ti, Señor.

I nclina Tu Oído, oh Señor y escúchanos, Tú que


aceptaste ser bautizado en el Jordán y santificaste las
aguas; bendícenos a todos, que mediante haber doblado
la cerviz indicamos nuestro servicio, para que seamos
hallados dignos de ser llenos de tu santificación por medio
de la participación de esta agua, que sea para nosotros, oh
Señor, curación del alma y del cuerpo.
Porque Tú eres nuestra santificación y te rendimos gloria
a Ti, gracias y adoración a Ti, juntamente con Tu Padre
que es sin origen y con Tu Santísimo Espíritu Bueno y
Vivificador, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Amén.
Coro: Amén.
Entonces tomando la honorable Cruz, bendice tres veces
el agua, sumergiéndola en forma de cruz, y cantando el
presente tropario tres veces.
Oh Señor, salva a Tu Pueblo y bendice a Tu heredad,
concede victoria a los cristianos ortodoxos, sobre el

135
enemigo, y por la virtud de Tu Cruz, preserva a tu
heredad.
Y después de esto se canta este tropario en el tono II:
Haznos dignos de Tus Dones, oh Teotókos, no mirando
nuestras iniquidades sino curando a los que con fe
recibimos tu bendición, oh Santísima.
Entonces el sacerdote besa la honorable Cruz y asimismo
todo el Pueblo y asperge todo con el agua santificada. Y el
Pueblo canta el presente tropario en el tono IV.
Teniendo una fuente de remedios, oh Santos
Inmercenarios, otorguen entonces curaciones a todos los
que están en necesidad, ya que fueron contado dignos de
los poderosos dones de la siempre fluyente fuente de
nuestro Salvador. Porque el Señor ha dicho a ustedes
como emuladores de los Apóstoles: He aquí les he dado
poder sobre los espíritus impuros para echarlos fuera y de
curar toda enfermedad y toda dolencia. Por tanto, en sus
mandamientos han vivido virtuosos gratuitamente
recibieron y gratuitamente otorgaron, curando los
sufrimientos de nuestras almas y cuerpos.
Atiende las súplicas de tus siervos, oh Altísima
inmaculada, sofoca los ataques en contra nuestra y
líbranos de toda aflicción, porque nosotros te tenemos
sólo a ti como confianza cierta y segura, te hemos
designado como mediación para no ser hallados

136
culpables, oh Reyna, a quienes te clamamos. Se pronta en
con las súplicas de los que llenos de fe te claman: Salve,
Reyna, la salud de todos, el gozo, protección, y salvación
de nuestras almas.
Acepta las oraciones de tus siervos, oh Reyna, y líbranos
de toda necesidad y dolor.
Al concluir la siguiente letanía.
Ten piedad de nosotros, oh Dios, según tu gran piedad, te
suplicamos que nos escuches y tengas piedad.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
Nuevamente te suplicamos por la preservación de esta
santa casa y toda ciudad y país, de la hambruna, de la
peste, terremoto, inundación, fuego, espada, invasión de
extranjeros, guerra civil, que nuestro Dios bueno que ama
a los hombres sea grato y favorablemente dispuesto a
guardarnos de toda ira que se levante contra nosotros y
nos libre de su inminente y justa amenaza y tenga piedad
de nosotros.
Coro: Señor, ten piedad (cuarenta veces)
Sacerdote: Escúchanos, oh Dios Salvador nuestro,
esperanza de todos lo que están en los confines de la tierra,
sé propicio y sé misericordioso con nuestros pecados y ten
piedad de nosotros. Porque Tú eres Dios misericordioso
que amas a los hombres y te rendimos gloria a Ti, Padre,

137
Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de
los siglos.
Coro: Amén.
Maestro grande en misericordia, Señor Jesucristo Dios
nuestro, por la intercesión de nuestra santísima Señora,
Teotókos y siempre Virgen María; por la intercesión de
las honorables e incorpóreas potestades del cielo; por el
poder de la preciosa y vivificante Cruz; del honorable y
glorioso profeta y precursor Bautista Juan; de los santos,
gloriosos y alabadísimos apóstoles; de los santos, gloriosos
y victoriosos mártires; de nuestros venerables Padre
Teóforos; de nuestros Padres entre los Santos, los grandes
divinos y ecuménicos Doctores, Basilio el Grande,
Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo, de nuestro Padre
entre los Santos, Nicolás; de nuestros Padres entre los
Santos Pedro, Alexis, Jonás y Felipe hacedores de
maravillas en Rusia; de los santos y justos antepasados de
Dios, Joaquín y Ana, y del santo del templo, y de todos los
Santos, haz aceptable nuestra oración y concédenos
perdón de nuestras iniquidades, cúbrenos bajo el amparo
de tus alas, aparta de nosotros todo enemigo y adversario,
da paz a nuestra vida, oh Señor, ten piedad de nosotros y
de tu mundo, y salva nuestras almas, tal como eres bueno
y amas a los hombres.
Coro: Amén. Y la despedida.

138
139
Oraciones Varias
Oración para bendecir los alimentos de carne el día de la
Santa Pascua

S eñor Jesucristo, Dios nuestro, mira esta carne y santifícala,


así como santificaste el carnero que el Fiel Abraham te
presentó, así como también el cordero que Abel te ofreció
como holocausto, igualmente como el becerro encebado que
Tú diste para ser sacrificado para tu Hijo prodigo cuando
regresó nuevamente a Ti, por ello fue digno de disfrutar Tu
Gracia, así también nosotros podamos disfrutar estas cosas que
son santificadas y bendecidas por Ti para alimento de todos
nosotros. Porque Tú eres el verdadero Alimento y el que da
cosas buenas, y Te rendimos Gloria con Tu Padre que es sin
origen y con Tu Santísimo Espíritu Bueno y Vivificador, ahora
y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Oración para bendecir quesos y huevos

M aestro, Señor Dios nuestro, autor y creador de todas las


cosas, bendice la leche cuajada y también estos huevos,
y presérvanos en tu bondad, para que podamos participar de
estos alimentos para estar satisfechos con tu inmerecidos
regalos e indescriptible bondad.
Porque Tuyo es el dominio y tuyos son el reino, el poder y la
gloria, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén.

140
Oración para participar de las uvas de la vid en agosto.
(Santa Transfiguración del Señor)

B endice, Señor, este nuevo fruto de la vid, el cual, por


medio de la salud de los aires, las lluvias y el clima, Te
has complacido que en esta temporada alcancen la madurez.
Que nuestra participación de esta nueva cosecha de la viña, sea
para gozo y para ofrecerte presentes a Ti, para la purificación
de nuestros pecados, por medio del sagrado y santo Cuerpo de
Tu Cristo, con quien eres bendito juntamente con Tu
Santísimo Espíritu, bueno y vivificador, ahora y siempre y por
los siglos de los siglos. Amén.
Oración para ofrecer los primeros frutos

M aestro, Señor Dios nuestro, que permites a cada uno


según su intención el ofrecerte lo tuyo de lo tuyo, y les
concedes en regreso tus eternas bendiciones, Tú que aceptaste
favorablemente como algo grande la ofrenda de la viuda, Tú
mismo ahora también, acepta las cosas que te ofrece tu siervo
(N…), y concédele guardar lo mismo en tu eterno tesoro y
otórgale posesión abundante de tus bendiciones terrenales,
junto con todas las cosas que le sean para su servicio.
Porque bendito es Tu Nombre y glorificado Tu Reino, del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos. Amén.

141
Oración para la Koliva

T odo da fruto abundante con tu Palabra, oh Señor y


ordenas a la tierra en todo lugar dar fruto para nuestro
deleite y alimento. Con semillas a los tres Jóvenes y a Daniel
alimentaste estando en Babilonia, mostrándose radiantes, Tú
mismo, oh Rey bondadoso, bendice también a estas semillas
con sus diferentes frutos y santifica a los que de ellas participan,
para tu honra y para honor de San N… es esto presentado de
parte de tus siervos y para memoria de los que en piedad de la
fe vivieron. Concede, oh Bueno, a los que prepararon estas
cosas y para los que en memoria fue ofrecidas, todas sus
peticiones que sean para su salvación y para disfrutar
eternamente tus benevolencias, por las intercesiones de la
inmaculada Señora nuestra Teotókos y siempre Virgen María,
del Santo N…, de quien en memoria lo realizamos y de todos
Tus Santos.
Porque Tú eres el que bendice y santifica todas las cosas, Dios
nuestro, y te rendimos gloria a Ti, Padre sin origen, juntamente
con Tu Hijo Unigénito y Tu Santísimo Espíritu Bueno y
Vivificador, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Amén.

142
Oración para los que están fundando una casa

D ios todopoderoso, quien hiciste los cielos con


entendimiento y fundaste la tierra sobre sus cimientos,
Tú eres el constructor y creador de todo; mira a tu siervo (N…),
que se ha propuesto en el poder de tu fuerza, levantar una casa
para habitación y acondicionarla. Establécela sobre una roca
firme y conforme a tu divina y evangélica voz, así establécela
para que ningún viento o agua ni ninguna otra cosa pueda
dañarla. Complácete en que pueda ser completada y libra a los
que desean vivir en ella de toda trampa del enemigo. Porque
Tuyo es el dominio y Tuyos son el reino, el poder y la gloria,
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por
los siglos de los siglos. Amén.

Oración cuando uno entra a vivir en una casa nueva

D ios Salvador nuestro, que te complaciste en entrar bajo el


techo de Zaqueo y le llevaste la salvación a él y a todos
los que con él estaban en la casa; Tú mismo ahora también
preserva sin heridas de todo daño a los que se proponen vivir
aquí, y de ofrecerte oraciones y súplicas a través de nosotros
indignos, bendiciendo a estos que tienen aquí su hogar y
preservando su vida sin engaños.
Porque Tuyo es el reino, el poder y la gloria, del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de
los siglos. Amén.

143
Oración para el que se dispone salir de viaje

D ios, Dios nuestro, la Verdad y el Camino de vida, que


acompañaste a tu siervo José; viaja con tu siervo (N…) y
líbralo de toda tormenta y trampa, provéelo continuamente de
paz y vigor. Complácete que complete toda intensión justa,
conforme a tus Mandamientos, y que sea colmado con
bendiciones temporales y celestiales, y que regrese
nuevamente de su viaje.
Porque Tuyo es el reino, el poder y la gloria, del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de
los siglos. Amén.
Oración para los viajeros

M aestro, Señor, que te dignaste en navegar con tus


Discípulos y Apóstoles y que reprendiste a los vientos
embravecidos y ordenaste a las olas del mar aquietarse, navega
también con los que viajan en esta nave, calmando todo viento
contrario. Suscita vientos favorables, siendo con ellos su
capitán en todas partes, aparta de ellos toda conjura de los
piratas, complácete que sea posible que felices regresen aquí
con nosotros, habiendo cumplido sus intenciones que se
disponían, otorgándoles tu gracia en todas sus obras,
encontrando un puerto salvador y seguro con los que navegan
también en la nave.
Porque te pertenece toda gloria, honor y adoración, Padre,
Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los
siglos. Amén.

144
Oración para el que entra a servir a la Iglesia

M aestro, Señor Dios nuestro, fiel en tu promesa e


irrevocable en sus dones, que llamas a tu obra para a tu
santo llamado y conduces a tus siervos para esta celestial
ciudadanía, permite que llegue a ser compañero de trabajo,
capacita a este tu siervo (N…) para la diaconía de tu Santa
Iglesia, hazlo crecer en justicia y trabajando pueda dar fruto
para agradar a tu bondad y capacita nuestras almas para toda
buena orden y mantén la paz, fortaleciéndonos unos a otros en
humildad, verdad y sin hipocresía, concediéndonos a todos
nosotros tu reino celestial. Por la misericordia y amor a los
hombres de Tu Hijo Unigénito, Señor, Dios y Salvador
nuestro Jesucristo con quien eres bendito juntamente con Tu
Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
Oración para consagrar un icono nuevo

S eñor, Rey nuestro Todopoderoso, Padre de nuestro Señor


y Salvador Jesucristo, Que ordenaste a tu siervo Moisés
esculpir el Icono de los Querubines para el Santo
Tabernáculo, nosotros también, Señor, hemos recibido un
Santo Icono para recuerdo, te pedimos, Rey nuestro, que
envíes la gracia de Tu Santo Espíritu y a tu Ángel, sobre este
Santo Icono, para que se lleguen a cumplir las plegarias que
pidan por su medio, por la gracia, misericordia y compasión
de Tu Hijo Unigénito, amante de los hombres, Señor y Dios
nuestro Jesucristo.
Porque te pertenece la honra y adoración a Ti y a Tu Hijo
Unigénito y a Tu Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos. Amén.

145
Oración para luchar contra la inmoralidad

D ios de las potencias, el que sana toda dolencia y


enfermedad del pueblo, sé compasivo con tus siervos y
no entregues al hombre a la comunión con el demonio.
Reprende a los espíritus impuros, aplasta a Satanás bajo los
pies de tus siervos; conságralos con Tu Espíritu Santo. Únelos
a Tu Santa Iglesia y libéralos de toda operación del Enemigo;
preséntalos en Tu Santo Sacrificio y hazlos dignos de tus
celestiales y vivificadores Misterios.
Porque Tú eres nuestro Dios, Dios de los arrepentidos y a Ti
re rendimos gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Oración para toda enfermedad

M aestro, Todopoderoso, Médico de las almas y de los


cuerpos, que derrumbas y levantas, que castigas y sanas
nuevamente, visita con tu misericordia a este nuestro hermano
(N…); extiende Tu Brazo llena de salud y curación; levántalo
de la cama y de su enfermedad. Reprende al espíritu de la
enfermedad, aparta de él toda plaga, todo dolor, todo achaque,
toda fiebre o escalofrió. Y si hay en él una falta o iniquidad,
libera, perdona y quítala por tu amor a los hombres. Sí, Señor,
ten piedad de tu obra, por Cristo Jesús Dios nuestro, con quien
eres bendito juntamente con Tu Santísimo Espíritu Bueno y
Vivificador, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén.

146
Oración para las pesadillas y ensueños

S eñor sumamente alabado, inmaculado, sin mancha, único


sin pecado, purifica a tu siervo de toda contaminación de
la carne y del espíritu, límpiame por la gracia de Tu Cristo y
santifícame con el advenimiento del Espíritu Santo.
Despiértame de la niebla de las fantasías impuras del Diablo y
de toda tentación, y en su debido tiempo hazme digno de
participar de tus estremecedores y temibles Misterios.
Porque Tú eres el que bendice y santifica todas las cosas, y te
rendimos gloria a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén
Oración para una mujer que ha abortado

M aestro, Señor Dios nuestro Dios, que naciste de la santa


Madre de Dios y siempre virgen María, y que como un
bebé fuiste acostado en un pesebre; Tú mismo, según tu gran
misericordia, ten piedad de esta tu sierva (N…), que hoy está
en pecado, habiendo caído en involuntario o voluntario
asesinato, ha abortado al concebido en ella; y olvida sus
iniquidades voluntarias e involuntarias, y guárdala de toda
acción diabólica, y limpia su mancha, sana su sufrimiento y
concédele, oh amante de los hombres, la salud y la fuerza del
cuerpo y alma; y guárdala de la enfermedad y la dolencia con
un ángel resplandeciente de todo asalto de los invisibles
demonios, sí, Señor, limpia sus manchas corporales, y de
diversos dolores internos que tenga, y por tu abundante
misericordia, despiértala de su fragilidad corporal y levántala
de la cama en que yace. Porque fuimos concebidos en pecados
y en transgresiones, y todos somos impuros ante Ti, Señor. Y

147
con temor clamamos y decimos: Mira desde el cielo y ve la
impotencia de nosotros réprobos, y no recuerdes los pecados
de esta tu sierva (N…), habiendo caído en asesinato
involuntario o voluntario, ha abortado al concebido en ella, y
de todos lo que están con ella y se han acercado, según Tu gran
misericordia, como eres Dios bueno que amas a los hombres,
ten piedad y no recuerdes sus transgresiones, porque sólo Tú
eres el único con autoridad para perdonar pecados e
iniquidades, por la intercesión de Tu Santísima Madre y de
Todos los Santos.
Porque te pertenece toda gloria, honor y adoración a Ti,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos
de los siglos. Amén.
Oración para los que están presos

S eñor compasivo, bueno y amante de los hombres, por tus


misericordias has enviado a Tu Hijo Unigénito al Mundo,
para raer el decreto que nos era contrario de nuestros delitos,
y sacar de la prisión de los que estaban cautivos del pecado y
predicar a los cautivos el perdón, Tú mismo, Maestro, libera
por tu bondad a tu siervo (N…) de la prisión en la que se
encuentra y concédele una vida sin pecado en todo tiempo y
lugar, para que se acerque a tu Majestad, te pida con confianza
y conciencia limpia Tu rica Piedad. Porque te pertenece tener
misericordia y salvar a los hombres, y Te rendimos gloria,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos
de los siglos. Amén.

148
Oración cuando un niño deja de estudiar las Sagradas
Escrituras

D ios, Dios nuestro, que honraste a los hombres con tu imagen


y decidiste vestirlo de autoridad; Quien entró al Templo en
medio de la fiesta y enseñaba al Pueblo, y asombrado el Pueblo
decía: ¿cómo sabe este las Escrituras sin haber estudiado? Quien
enseñó sabiduría a Salomón, oh Dios de todos, Verbo de todo, abre
el alma, el corazón, la boca, y la mente de tu siervo (N…) para que
entienda, reciba y cumpla tu voluntad y sea libre de todas las
acechanzas del Diablo, y conservándolo todos los días de su vida, y
cumpla siempre todos tus mandamientos. Por las intercesiones de
Tu Inmaculada Madre, y de todos Tus Santos. Porque Tú eres el
obispo de nuestras almas y cuerpos, Cristo Dios nuestro y te
rendimos gloria a Ti, juntamente con Tu Padre que es sin origen y
con Tu Santísimo Espíritu Bueno y Vivificador, ahora y siempre y
por los siglos de los siglos. Amén.

Oración para bendecir los Ramos

S eñor Dios nuestro, que te sientas sobre los Querubines y


muestras el Poder, y que enviaste a Tu Hijo Unigénito, nuestro
Señor Jesucristo, para salvar al mundo por medio de Su Cruz, el
Sepulcro y su Resurrección, el que se presentó en Jerusalén a su
voluntaria Pasión, el Pueblo que habitaba en oscuridad y sombra de
muerte, tomaron el símbolo de victoria, ramas de los árboles y
ramas de las palmeras y anunciaron de antemano la Resurrección,
Tú mismo, Maestro, guárdanos también a nosotros, conforme al
recuerdo de ellos en este día de fiesta, llevemos en las manos ramos
de palmeras y árboles, y presérvanos como aquella muchedumbre
y los niños, que te ofrezcamos el Hosanna, para que siempre seamos
hallados dignos de la vivificante Resurrección al tercer día. Por
Cristo Jesús Dios nuestro, con Quien eres bendito juntamente con
Tu Santísimo Espíritu Bueno y Vivificador.

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Oraciones de Exorcismo
Oración de San Juan Crisóstomo
Al Señor, roguemos

D ios eterno, Redentor del género humano de la cautividad


del Diablo, libra a tu siervo (N…) de toda operación de
los espíritus impuros. Ordena a los espíritus y demonios
impuros y malignos, marcharse del alma y del cuerpo de tu
siervo (N…) que no permanezcan ni se escondan en él. Por Tu
Santo Nombre y el de Tu Unigénito Hijo y el de Tu Espíritu
Vivificador, expúlsalos de la obra de tus manos, a fin de que se
purifique de toda amenaza diabólica y viva santa, justa y
piadosamente, siendo digno de los inmaculados Misterios de
Tu Hijo Unigénito y Dios nuestro, con quien eres bendito y
glorificado juntamente con Tu Santísimo Espíritu Bueno y
Vivificador, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Amén.

Otra oración de San Juan Crisóstomo

Al Señor roguemos.

H as reprendido a todos los espíritus impuros y azotado a


Legiones con el poder de tu Palabra, manifiéstate, por
medio de Tu Unigénito Hijo, a tu obra que hiciste a tu imagen
y libra al que esta oprimido bajo el adversario, y compadécete
y purifícale para que pueda entrar a tu Santo Rebaño y se
conserve como un templo espiritual del Espíritu Santo y de las
santificaciones divinas e inmaculadas. Por la Gracia y
Misericordia y amor a los hombres de Tu Unigénito Hijo con
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quien eres bendito juntamente con Tu Santísimo Espíritu
Bueno y Vivificador, ahora y siempre y por los siglos de los
siglos. Amén.
Otra oración de San Juan Crisóstomo
Al Señor, roguemos

C lamamos a Ti, Maestro, Dios Todopoderoso, altísimo


Rey, clamamos a Ti, que hiciste los cielos y la tierra,
porque de Ti provienen el Alfa y el Omega, el principio y el
fin, que has dado a los hombres que lo obedezcan los
cuadrúpedos y vivientes sin palabra, Tú Señor lo has
ordenado. Extiende tu Mano fuerte y Brazo altísimo y santo y
visita esta tu criatura. Y envíale un ángel de paz, ángel fuerte,
guarda su cuerpo y alma, que reprenda y expulse de ella todo
demonio maligno e impuro, porque sólo Tú Señor, eres
Altísimo, Todopoderoso y bendito por los siglos de los siglos.
Amén.
Oración de San Basilio Magno

T e conjuro a ti, príncipe malvado de la blasfemia, líder de


la rebelión y autor de la maldad. Te conjuro a ti, al que
oscureció la luz que portaba en las alturas y en el abismo de la
oscuridad ha descendido por causa del orgullo. Te conjuro a
ti y a todas las fuerzas que cayeron al decidir seguirte. Te
conjuro a ti, espíritu impuro, por el Dios Sabaoth y por todo
el Ejercito de los Ángeles de Dios, Adonay, Elohim, Dios
todopoderoso, vete y aléjate del siervo de Dios (N…). Te
conjuro a ti, por el Dios que hizo todo con su Palabra y por el
Señor nuestro Jesucristo, Su Hijo Unigénito, que nació de Él
antes de todos los siglos de forma inenarrable e impasible. Por
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el cual formó la creación visible e invisible, Quien plasmó al
hombre con su propia imagen. Por la ley antigua naturalmente
estas cosas les enseñaste y los Ángeles le guardaban. Al pecado
en agua anegaste desde lo alto y debajo del cielo a los abismos
cerraste y a los gigantes impíos aniquilaste y la torre de los
impíos destruiste y a la tierra de Sodoma y Gomorra en fuego
y azufre redujiste a ceniza, del cual testifica un humo incesante;
que con la Vara lo profundo del mar golpeaste y al Pueblo un
camino sin agua pusiste. Y al tiránico Faraón y a su ejército
contrincante de Dios, para siempre los ahogaste con las olas
por su impía guerra; el que en los últimos tiempos de la
purísima Virgen te encarnaste inexpresablemente y
resguardaste el sello intacto de su pureza. El que se complació
lavar con el Bautismo nuestra vieja suciedad, por la impiedad
que habíamos caído. Te conjuro a ti, por el que se bautizó en
el Jordán, figura a nosotros de la incorruptibilidad con el agua
conforme a la gracia que ha descendido. El que sorprendió a
los ángeles y a todas las potencias celestiales, cuando miraron
al Dios encarnado, cuando reveló al Padre sin principio que
engendró al Hijo y al Espíritu Santo que desciende de la
Trinidad para dar testimonio de la unidad. Te conjuro por
aquel que reprende a los vientos y tranquiliza al mar
embravecido. Desterraste a los demonios y al que sin vista salió
desde el vientre de su madre, haciéndole ojos del barro, le hizo
ver, renovando la hechura de la primitiva raza nuestra; a los
mudos hizo hablar, sacudiendo a los llagados de lepra, y
resucitando a los muertos de la tumba, conversando incluso
con los hombres que estaban en los sepulcros, violentando al
Hades, haciendo a toda la humanidad inmune a la muerte. Te

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conjuro por Dios Todopoderoso, que inspira a los hombres
una voz divinamente inspirada, que, trabajando en conjunto
con los Apóstoles, a toda la ecúmene llenó de piedad. Teme,
huye, corre, vete, espíritu inmundo y maldito, infernal, caído,
seductor, deforme, visible por engaño, oculto por hipocresía,
donde quiera que te encuentres o te marches, o seas Belcebú,
o bestia o dragón, o como vapor, o como humo aparezcas, o
como hombre o mujer, como reptil, o como ave o como sordo
o mudo, o temor de camino, o rastrero, o complicidad, o en
sueños oprimiendo o en enfermedad, o debilidad, o
carcajadas, o en lágrimas complacientes burlándose, o en mal
olor, o lujuria, o placer, o en el amor a las drogas, o en lo
erótico, o en la astrología, en una casa, o impertinencia, o en
el amor a las disputas, o confusión, o en la locura, o andando
en cierto tiempo, o en la mañana, o a medio día, o a media
noche, en un tiempo incierto, o diario, o de improvisto, o
enviando por alguien, o amenazándolo de repente, o en el mar,
o en el rio, o debajo de la tierra, o en un pozo, o en un lago, o
en un acantilado, o en un pantano, o cañaveral, o en el bosque,
o un árbol, o en un matorral, un ave o un trueno, o en un baño,
un estanque de agua, o en un monumento de ídolos, o donde
sabemos o donde no sabemos, conociendo o sin conocer, o
en cualquier lugar oculto. Huye y márchate, queda
avergonzado ante la imagen del que fue hecho por las manos
de Dios y formado. Teme la semejanza del Dios encarnado y
no te escondas el siervo de Dios (N…) de lo contrario
encontrarás la vara de hierro, el horno de fuego, el tártaro, el
crujir de dientes por el rechazo a la obediencia. Teme, calla,
huye, no regreses ni escondas en él alguna otra clase de

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espíritus malignos e inmundos. Partid hacia la tierra árida, al
desierto, sin vegetación, donde no hay morada hombre alguno,
donde sólo Dios vigila, Quien aprisionará a todos los que
envidian y conjuran contra Su imagen, Aquel que encadenará
en la oscuridad del tártaro, al autor, el Diablo, que, por largas
noches y días, todo el mal ha intentado. Porque grande es el
temor de Dios y grande es la gloria del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén.
Oración para una casa poseída por espíritus inmundos

S eñor, Dios Salvador nuestro, Hijo de Dios vivo, que te


sientas sobre los Querubines, que sobrepasas todo
Principado, Autoridad y Potestad y Señorío, grande y temible
para todos los que están alrededor de Ti, el que extendió el
cielo como una cortina e hiciste a la tierra con tu fuerza, has
establecido la ecúmene con tu sabiduría, que haces temblar
debajo de los cielos desde sus cimientos, sacudiendo sus
columnas; el que dice al sol y no sale, sellando a los astros,
reprendes al mar y se seca, cuya furia temen los principados y
autoridades, las piedras se rompen delante de Ti, quebrantas
la puerta de bronce, destruyes sus soportes de hierro; atas al
fuerte y lo despojas de sus armas; que has vencido al Tirano
con tu Cruz; que has pescado al Dragón con el anzuelo de tu
Encarnación y los has encadenado como prisionero en la
oscuridad del Tártaro, Tú mismo Señor, fortaleza de los que
ponen en Ti su esperanza y muralla fuerte de lo que ponen en
Ti su confianza, despide, ahuyenta y arroja todo operación
diabólica, todo ataque satánico, todo trampa de Potencia
adversa, de esta casa y de los que en ella habitan, que llevan

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sobre sí la señal de Tu temible Cruz vencedora de demonios e
invocan tu Santo Nombre. Sí, Señor, el que expulsó a la legión
de demonios y que ordenó salir del hombre al espíritu
inmundo sordo y mudo para que no regresara nuevamente
dentro de él. Que has exterminado a todo escuadrón de
nuestros enemigos invisibles, y has dicho a los fieles que te
conocen: He aquí les doy autoridad para hollar serpientes y
escorpiones y toda fuerza del enemigo. Tú mismo, Maestro,
guarda a los que moran en esta casa de todo perjuicio y
amenaza, salvándolos del terror nocturno, de las saetas que
vuelen de día, de cualquier cosa que ande en la oscuridad y
artificio del demonio meridiano, a fin de que tus siervos y
siervas y niños habiendo sido socorridos y guardados por el
ejército de ángeles, todos en armonía fielmente canten: “El
Señor es mi socorro y no temeré lo que me pueda hacer el
hombre.” Y nuevamente: No temeré lo malo, porque Tú estás
conmigo, porque Tú eres mi Dios, oh Fortaleza, Poderoso,
Autoridad, Príncipe de paz, Padre del siglo venidero, y tu
Reino es un Reino eterno, y sólo tuyo es el reino, el poder y la
gloria con tu Padre que es sin origen y con Tu Santísimo
Espíritu Bueno y Vivificador.

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