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9 LUNAS Conversaciones Nocturnas de Vid

Este documento presenta un diálogo escrito entre Miryam y Gerardo a través de mensajes de WhatsApp sobre temas de vida, ciencia y fe. En la primera parte del diálogo, Miryam expresa la dificultad de poner en palabras las emociones y sensaciones que le provoca contemplar la naturaleza, mientras que Gerardo sugiere que ir más allá de las fotos o audios permite adentrarse en el misterio de la existencia. Luego conversan sobre la belleza que encuentran en la naturaleza y la capacidad que tiene de
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9 LUNAS Conversaciones Nocturnas de Vid

Este documento presenta un diálogo escrito entre Miryam y Gerardo a través de mensajes de WhatsApp sobre temas de vida, ciencia y fe. En la primera parte del diálogo, Miryam expresa la dificultad de poner en palabras las emociones y sensaciones que le provoca contemplar la naturaleza, mientras que Gerardo sugiere que ir más allá de las fotos o audios permite adentrarse en el misterio de la existencia. Luego conversan sobre la belleza que encuentran en la naturaleza y la capacidad que tiene de
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9 lunas

Conversaciones nocturnas de vida, ciencia y fe

Miryam Susana Pires


Gerardo Daniel Ramos

Un apasionante viaje místico por los entresijos del diálogo…

Compartimos una semana de enero junto a otras familias que


participan de la espiritualidad betharramita en una finca situada en la
margen derecha del río Santa Rosa, cerca de Calamuchita. Miryam
(chaqueña, 63: [email protected]), soy laica, madre de dos
hijos, doctora en química, especialista en bioética, trabajé en el
Departamento de Bioquímica Clínica en la Facultad de Ciencias
Bioquimicas y Farmaceuticas de la Universidad Nacional de Rosario.
Gerardo (bonaerense, 55: [email protected]), soy
religioso-sacerdote, doctor y docente de teología en diferentes
unidades académicas de la Universidad Católica Argentina, colaboro
pastoralmente en el Santuario de Luján.

No nos conocíamos, pero sintonizamos inmediatamente, decidimos


ponernos a conversar y después a escribir un libro. Luego nos dimos
cuenta que el mismo diálogo era ese libro. Este texto ‘ad libitum’ que
presentamos entreteje y prolonga vía WA, sin emoticones, anécdotas
circunstanciales o referencias demasiado personales, las impensadas
horas que fluyeron entre algunas lunas y mates. De modo ameno y
creativo, original y movilizador. Miryam desde Rosario y Valeria del
Mar, Gerardo desde Buenos Aires y Luján.

MSP - GDR

1
La Casa del Encuentro

Tierra, agua, aire, fuego

M: Siento entre vergüenza, incapacidad y cierta presión cuando


quiero expresar emociones y sensaciones, físicas y espirituales, que
me surgen cuando contemplo un paisaje, el vuelo de un colibrí, el
sonido amoroso del agua corriendo por un río entre las rocas, esos
árboles verdes allá a lo lejos que nutren el paisaje de vida y belleza.
¿Cómo evitar recurrir a una foto, o un audio para capturar todo eso y
compartirlo? ¿No sería maravilloso ponerlo en palabras y que quien
las lea recree esas mismas sensaciones, o incluso algunas más,
cuando sume su propia historia a la mía?

G: No es sencillo ponerle palabras a las experiencias de vida. La


naturaleza, con su intrínseca poesía, las evoca y así nos da que
pensar. El sostenido vuelo de un colibrí entre las flores puede
remitirnos a nuestras propias e insistentes búsquedas afectivas, el
sonoro arrullo serrano de un río puede evocar un horizonte de
esperanza que se va abriendo paso a raudales o con calma por el
camino de la vida, el verde de un paisaje puede despertar o renovar
nuestro anhelo de Vida y felicidad. En todo caso, ir más allá de la
mera foto o el audio instrumental nos permite adentrarnos y
trascender el misterio de nuestra propia condición creatural.

2
M: La vida me sorprende a cada instante al contemplar el universo en
todas sus formas. Los paisajes, las personas, las historias que viven en
cada una de ellas son un precioso tesoro que me conmueve, me
emociona hasta las lágrimas, me llena de esperanza porque sé que en
un nuevo amanecer tendré más para contemplar y admirar, y podré
dar gracias a Dios por el nuevo día que me regaló.

G: El Libro de la Palabra interactúa con el Libro de la Naturaleza. Todo


es “palabra” que dice, moviliza y evoca. Cada cosa, persona y
acontecimiento van entretejiendo para el místico un sentido ulterior y
trascendente. Cada cosa es sacramento, cada persona imagen o hija
de Dios, cada acontecimiento historia de salvación. Por eso la
experiencia de vida, pero también la ciencia en cuanto nos permite
aproximarnos desde su propio enfoque epistemológico a lo real, está
llamada a ser fuente de asombro y alabanza.

M: No sé si mi sensibilidad, a veces muy a flor de piel me permite ver


la crudeza de realidades muy oscuras con las que convivo porque
siento que a todo intento ponerle admiración e incluso justificarlo.
Soy consciente que hay realidades muy duras, insoportables, que
duelen y calan hondo en mi corazón y en mis entrañas, y respondo a
cuantas puedo y como puedo, pero siempre me queda esa extraña
sensación si no habrá algo más por hacer. Hay situaciones en las que
intento poner un límite al involucrarme porque siento que sería inútil,
me destruiría en el intento, y solo me queda rezar.

3
G: Te referís al misterio de iniquidad en el mundo, el mal que afecta la
existencia personal de cada uno de nosotros como personas y que se
irradia en la vida social, en la humanidad de ayer y de hoy. Si bien el
mal físico puede cuestionarnos (vg., un sismo, una enfermedad, una
catástrofe climática, etc.), lo que más nos impacta y duele es la
injusticia humana. El pecado estructural es la resultante de muchas
decisiones individuales equivocadas, que se multiplican y van
invadiendo el paisaje como esa espinosa acacia sudafricana que me
hacías notar como ajena a la flora de Calamuchita, y que se expande
como plaga mediante las semillas de vainas que las vacas y caballos
ingieren y desparraman impensadamente con sus excrementos.

4
Primera luna

M: Puedo hablarte, estoy cerrando el garaje, recién llego.

G: Tomate tu tiempo, Miry… Puedo hablar, pero me gusta más la


comunicación escrita. Como quieras..., podés llamarme si preferís.

M: Está bien. Escribiré.

G: Escribir saca el diálogo del formato convencional. Lo hace


diferente, especial. Hoy hablar banaliza… Además, estuve hablando
todo el fin de semana.

M: No dejas de sorprenderme con tus apreciaciones del diálogo.

G: Escribir incluye también mucho silencio. Es 'más romántico'...

M: Sí. Recuerdo que te describiste “romántico” en tus cualidades…


Cuando escribiste y reafirmaste mi observación de que al no existir el
libro, ya no existiría un diálogo tan profundo o constante, sentí pena.
Pensé, ¿todo pasa por ser productiva y escribir?, ¿no logré dejar
“nada” que sólo podría continuar si escribo? Me sentí decepcionada,
como en muchos casos. Si no producís, lo que sea, nada trasciende.
No puedo concebir las relaciones humanas así, me parecen tristes,
pequeñas, efímeras, vacías, no sé ya cómo describirlas pero se han
repetido en mi historia personal. Quizá por eso, tengo muy pocos
amigos…

Sé que debo escribir, siento esa necesidad hace mucho tiempo, te la


comenté, incluso hice cursos para enfrentar mi inercia en el proceso,
pero no pude escribir ese segundo día y preferí no dejarte esperando
una devolución.

5
G: Ni tanto ni cuánto. No se trata de 'producir' un paper, sino de ir
plasmando una experiencia de vida. Algo lindo y gratuito para los
demás. Personalmente trato de hacer partícipes a otros de lo que yo
disfruto. Esa es la Buena Noticia. No te preocupes que no pierdo la
esperanza... Esperar ayuda a crecer, a profundizar, a disfrutar. Te
espero, Miry, cuando salga.

M: No hablaba en ese sentido, en producir un paper, sino en general.


Tal como lo expresás vos mismo, si no hay un diálogo a través del
libro, o como se llame lo que hagamos, la relación dejaría de fluir,
pusiste el ejemplo de un matrimonio sin hijos, una comunidad sin
acciones… me sorprendí. Pero bueno, entiendo lo de compartir la
Buena Noticia y eso tiene que ver con tu visión de mi experiencia de
vida. Ahora me toca a mí creer que puedo ser o hacer algo por la
Buena Noticia.

G: Tampoco es que un vínculo quede supeditado a 'escribir'. Pero es


un muy buen modo de nutrirlo. Ahora lo estamos haciendo. Estos
mismos WA podrían ir concatenando un buen libro. Al menos,
original.

M: Ya creo que sería original, dos hermanitos locos dialogando... no


sé cómo se llamaría. Pero si no escribo, estoy segura que poco a poco
no habría contactos por WA y ya...

G: A mí este tipo de diálogo me pone en 'estado de flujo', me conecta


con intuiciones profundas. Tal vez esto mismo sea el libro. Tal vez a
futuro, releyendo, compilando. La verdad es sinfónica, y en esta
sinergia creativa hay belleza y verdad.

M: Es verdad, esto me resulta más natural, se parece a conversar


largas horas como lo hicimos. Sentir que puedo hablar, que me
escuchan, no me juzgan, no me critican, intentan entenderme y
sumado a todo esto, me dan pautas para corregir ideas erróneas,
comportamientos absurdos que no puedo ver sola. Esa es la plenitud
del diálogo… no puedo sentirme mejor que en una situación así.
6
G: El día en que nos encontremos volveremos a hablar. Seguramente
no menos de tres horas. Pero en estos WA, ida y vuelta, hay algo
diferente, algo nuevo. Una comunión profunda a la distancia.
Palabras genuinas. Claro, cuando comiencen las clases apenas tendré
tiempo de reflexionar las respuestas en los foros de alumnos. Ahora
el tiempo es mágico.

M: Eso también es verdad, el tiempo será más tirano para el diálogo,


pero que se corte por esa razón no me hace sentir mal, es el trabajo,
lo mismo que sucede en Luján, es intensa tu actividad allí pero lo que
haces me hace sentir feliz, sos un privilegiado por haber escuchado el
llamado del Señor.

G: Estamos jugando. O danzando con las palabras, tal vez intentando


buena literatura. Nos intuimos, nos escuchamos. Estoy muy a gusto,
es algo gratuito. Hoy se da, mañana no sé. Hoy lo agradezco.

M: Perdón si te torturo escribiendo… Yo también lo agradezco.

G: No me canso, disfruto. Como todo, hay que discernir el tiempo.


Hay cosas muy lindas que suceden en poco tiempo. Kairós no es
chronos.

M: Qué bueno. Yo también disfruto. Fue oportuno. ¿Me creés si te


digo que estoy más tranquila que cuando llegué del médico?

G: Te escucho y contemplo cuando hablás o escribís, y entonces me


voy encontrando a mí mismo. De jugar uno no se cansa. De chico, con
mi primo se nos iban las horas volando. Y sí, estás más tranquila
porque salís del propio centro gravitacional, y algo nuevo lo ocupa.
Éste es el sentido más genuino de la fiesta.

M: Sí. Es cierto. Que hermoso es volar. Cuando era chica también


volaba. No quieras imaginar hasta dónde llegaba mi mente y mi
corazón… es increíble. Tal vez ya no debería volar tanto.

7
G: Jugar es volar. Hay que reconectarse con el niño/a interior:
creativo, artista, lúdico. Entonces el tiempo era eterno.

M: Algún día te contaré que quería ser monja, no era una elección
correcta porque el motivo que generaba ese deseo, estaba mal. Pero
no prosperó, tampoco tuve el apoyo de mis padres. Pero no insistí
cuando reconocí la razón de por qué quería hacerlo.

G: Hay una dimensión virgen en cada persona, una sed de infinito, un


espacio de Dios. Siempre podemos reencontrar esa vertiente. Es lo
que descubro en cada persona cuando confieso en Luján.

M: Que bueno escucharlo, eso pensaba cuando estás en la escucha


de una confesión. Felicitaciones… es hermoso. Presiento que no te
cansarás nunca de confesar.

G: Todo diálogo tiene algo de lúdico. Hay que evitar las


conversaciones demasiado formales, predecibles y serias. Dios no es
así...

M: Efectivamente... Seguramente si estuvieras aquí, serías mi


confesor. Es pura felicidad tu actitud ante la escucha.

G: Hacemos esto. Tal vez en otras circunstancias podría ser otra cosa.
Pero al ser vos ya grande, vivir sola, expresarte bien, y haber
conversado lo suficiente en Calamuchita, intuyo que esta propuesta
es mejor. Acá estamos al mismo nivel, hermanita, y esto es muy
hermoso.

M: Sos divino, sí, sin duda que esto es hermoso. ¿Al mismo nivel?
¿Eso es demasiado, hermanito, no?

G: Hijos de Dios.

M: Sí, eso sin duda. Así me reconozco, pero al volver a leerlo pensé en
la formación, de todo tipo, me llevas unos cuantos cuerpos de ventaja
y siendo mucho más joven.

8
G: A mí me encanta sentirme al mismo nivel. Cuando converso o
confieso en el Santuario también. Así hay siempre un ida y vuelta. El
único que está arriba (o adentro), hablándonos y habitándonos, es el
Señor.

M: Cuando te conocí, te vi diferente, me pareciste demasiado serio,


hasta demasiado formal, presentí que un diálogo debería ser difícil
contigo. ¡Cómo prejuzgué y cuánto me equivoqué! No debí hacer eso.
Por otra parte, en referencia a la confesión ¿vos sabés que no
siempre es así, no?

G: Bueno, también es cierto que no siempre fluye el encuentro


plenamente. Yo digo que cada día una o dos personas.

M: ¡Que sea una, ya es sublime!

G: Así es, Miry. Hoy ya escribimos unas cuantas páginas del libro.
Podríamos continuar otro día...

M: Es verdad, hermanito. Te dejo en paz, te quiero mucho. Descansa.


Te abrazo con el alma. Ah! Te cuento que hoy me visitó un colibrí!!
Aquí en el 9º piso. Me hizo muy feliz.

G: Yo vi uno en Calamuchita el último día… Justito donde


conversamos el primer día, y luego se detuvo en otras flores más
hacia la derecha.

M: Oh! Ahí vimos uno el día que me venía, ¿te acordás?

G: Tal vez era el mismo insistente colibrí... ¿Quién sabe?

M: Sí. Quizá, o estaría su nido…

9
Una tarde cualquiera. La luna en cuarto creciente en
Calamuchita

10
Segunda luna

M: Hola hermanito, ¿cómo estás? ¿Cómo fue tu día? Te cuento que


me llamaron para invitarme a ir a Valeria del Mar con tres
compañeras de otros viajes, pero saldría el jueves a la mañana. Estoy
tratando de acomodar todo para ir, creo que salir, hace bien… pensar
frente al mar debe ser lindo también. Solo quería compartir contigo
lo que estoy pensando…

G: Buenas noches, Miry! Acabo de llegar de la casa de mi hermano,


me quedé a cenar. Vi tu mensaje hace un rato pero preferí esperar
hasta poder estar ahora tranquilo sentado en la terraza que conocés
de las fotos. Me alegro mucho de que puedas tomarte algunos días
más con tus amigas en Valeria del Mar...

M: Me alegra que hayas ido a tu otro hermano.

G: Tuve de viaje casi 2 horas, entre subte, tren y colectivo. Hizo calor,
pero no lo sufrí tanto. Los próximos días serán peores. El viaje para mí
es una aventura. Voy mirando cada detalle de la vida social y cultural.
Por ejemplo, hacia la noche, la variedad de expresiones artísticas en
el tren Roca. También me sirve para ponerme en el lugar de la gente
que espera el colectivo media hora, en parte bajo el sol, en la
estación de Lomas de Zamora.

M: Oh! Te lleva un montón ir a verlos, eso no sucede aquí. Todo está


más cerca. Sí, los próximos días serán peores en cuanto al calor.
Cuidate vos, menos mal que fuiste ayer por tu ropa...

G: Fati me hizo ver que no hice buena compra con lo que gasté, pese
a que le dije que pagaría en 6 cuotas… Me fue mostrando sus
adquisiciones por pichinchas... La próxima vez le pediré
asesoramiento...

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M: Qué bueno esos intercambios con tu sobrina. Pero es distinto,
ellos son muy jóvenes y se visten más fácilmente con prendas de
estación. Nosotros compramos para que nos sirva varios años por lo
general.

G: Eso mismo le dije. Compro una vez cada dos o tres años, no cada
diez días… Ella me respondió que jamás usaría ropa estilo siglo XX...

M: ¡Es tremenda! Si lo vivís así, está todo bien lo de los viajes, pero
imagino que la realidad que observas debe ser variable, compleja.
Cada vez que he ido a Buenos Aires me senti como llevada por
delante por la marea de gente, y además observe vidas muy
apuradas, grises, hasta los percibo a todos vestidos de gris o negro.
Me resulta deprimente esa imagen. Por supuesto, depende del lugar
al que voy.

G: A mí me impacta más el deterioro de la calidad de vida, que se


expresa en la multiplicación de vendedores y mendigos en espacios
públicos.

M: Eso se debe ver mucho más allá posiblemente, aunque aquí


empezaron a verse más personas, incluso familias en situación de
calle.

G: Cuanto más grande es la ciudad, tanto más se nota.

M: Sí. Aquí en los barrios debe existir más esa realidad. Observo
mucha gente pidiendo o vendiendo en los semáforos. Son muchos los
que se acercan a los vehículos. Sabés que anoche me fui a rezar y
luego dormí muy bien, me hizo bien conversar contigo anoche…
Gracias por eso, hermanito.

G: Me alegro mucho, Miry. Viajar en transporte público, circular por


las estaciones Once, Retiro o Constitución, me permite intuir historias
de vida que luego escucho en el Santuario. En medio de dificultades,
la vida se abre camino. Una de las cosas que me llamó hoy la atención
mientras regresaba eran dos jóvenes, un chico y una chica, que
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hacían rap. El diálogo de ayer expresaba esto mismo literariamente.
En el diálogo improvisado y poético, a modo de payada.

M: Mira vos, no sé si lo hubiese asociado. Interesante, y fue así,


improvisado y lo poético que puede ser. Me llama la atención lo
cuidadoso que sos al escribir, a mí me pasa que se van los escritos
con errores, ¿a vos eso no te pasa?… Evidentemente escribís mucho
y cuidás las expresiones escritas.

G: A veces también, pero suelo revisar el texto. Trato de pulir siempre


lo que escribo. Las palabras son importantes, expresan la realidad de
las cosas y de la vida. Escribiendo pensamos...

M: Es verdad eso, yo pienso mientras escribimos… Eso no es tan


bueno para mí porque sigo escribiendo y surgen mis oraciones largas.

G: Creo que aprendí a escribir con el lenguaje que hablamos, el único


que según E. Sábato "puede conmovernos", mediante cartas, correos,
posteos y WA, siguiendo los avances de la tecnología en el tiempo. Al
escribir, hay que ir al grano… En cierto modo, siempre escribimos con
otros y para otros.

M: La tecnología nos llevó a escribir y expresarnos distinto. Yo


escribía cartas cuando llegué del Chaco y recibía también. Me gustaba
eso. No tiene el mismo impacto emocional un WA que una carta que
te llega por correo. Eso era emocionante. Además, desarraigada en
mi 5º año, mis compañeros me escribían mucho para animarme y
calmarme; recibí hasta 5 cartas por día.

G: Cada cosa tiene su liturgia. Hay que dejarse afectar por lo que
(nos) acontece. La palabra madura en el silencio de la escucha. Un
buen entrenamiento es tener que responderle semanalmente a 200
alumnos sobre temas filosóficos y teológicos en un foro…

M: ¡Eso es tremendo! Me canso mucho en los foros. En bioética


también hay mucho intercambio. Qué diferencia a cuando era
docente de Química Analítica. Los foros ni siquiera podían existir. Pero
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había que ingeniárselas porque la química también es diálogo. No me
gusta que piensen en la química como algo tan duro… cuando todo
lo que habita y nos habita es química pura.

G: Existe una aproximación mística a toda ciencia… Todo procede de


la unidad, y la caótica complejidad insinúa un orden. La palabra no
surge del propio yo, sino que más bien nos viene sugerida por el otro,
la otra o lo otro. De ahí que tenga siempre una connotación
simbólica, poética e intuitiva de fondo. El autista es quien nunca tuvo
experiencia real de un tú. No logra expresarse, no puede decir yo. En
esto consiste el ABC del psicoanálisis lacaniano: entretejemos nuestra
personalidad a partir de lo otro / Otro. Yo construyo mi discurso a
partir de tus palabras. Sin un tú, no somos. La realidad es como una
elipse con dos focos: uno clama por el otro. El autista se maneja en
un círculo. Sin la mirada de la madre (o quien haga sus veces) un
recién nacido no sobrevive. Se han hecho crueles experimentos, al
respecto, en tiempos de la URSS. La mirada de la madre lo sostiene.
(La mirada de la Madre nos sostiene.)

M: Esto es tan increíble como real. Sé de esos experimentos.

G: Nada como la mirada genera mayor reconocimiento y comunión.


(Por eso mismo no hay que apurarse a mirar a los ojos...). Los ojos no
pueden mentir. Según el dicho popular "son espejos del alma"...

M: Me sorprende esto de esperar para mirar a los ojos. Me gusta.


Además, si mentís, no logras sostener la mirada. Pero convengamos
que esto ocurre cuando querés mirar al otro más allá de lo cotidiano.

G: Por supuesto, me refiero a la comunicación profunda. La mirada es


reveladora. Es cierto, hay otros indicios de autenticidad, pero los ojos
no guardan secretos. La novela y luego película "El secreto de los
(sus) ojos" (E. Sacheri) explota esta experiencia. Creo que la mirada
debería ser lo último. O al menos darse después de otras formas de
diálogo e interacción. Si no, puede tornarse invasiva, no dar tiempo o

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espacio humano para irse revelando, para darse a conocer. Hay un
pudor natural en la mirada.

M: Esto es cierto, no me siento bien o mejor dicho me siento invadida


con la mirada inoportuna. En muchos casos parece una violación a tu
persona. Me abruma. Cuando no se dan los tiempos, lo siento así. La
mirada te deja expuesta, siento que quien mira en esa comunicación
profunda me está robando mi propia identidad. Me siento molesta.
Es probable que baje la cortina, y no dialogue más. Me ha pasado
sentir esa repulsión. Es muy desagradable.

G: Lo dijiste muy bien. La mirada descarada genera ese rechazo que el


pudor protege. Forzar una mirada pronta tiene algo de inauténtico, o
incluso violento. Debería madurar de a poco, naturalmente, para no
tornarse mirada inquisitiva. Solo una confianza madura en el tiempo
abre la vida y posibilita la mirada.

M: Exacto. Necesito eso primero, confianza.

G: Por eso, cuando confieso, trato de ser muy delicado al respecto. Es


como desnudar el alma.

M: Eso te iba a preguntar, ¿confesás en un confesionario? ¿O lo haces


sentados cara a cara, o al lado del otro?

G: Están las dos posibilidades, pero normalmente la otra persona se


sienta enfrente en una silla. Lo bueno es que las personas circulan y
yo fácilmente me olvido de caras y nombres. Hay gente que ladea la
silla. Pensá que el proceso comunicacional puede restringirse al
máximo. Si la persona siente confianza para abrirse la comunicación
será mayor. Si no, se garantiza al menos la absolución.

M: Me comentaste que te olvidas fácilmente las caras, nombres. No


así las historias que son significantes para vos, ¿no?.

G: Las historias, si fueron significativas, siempre las recuerdo. A veces


la gente se sorprende de que después de un rato yo vaya recordando

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detalles de cosas que me contaron hace años. También de que les
sugiera las mismas cosas o estrategias que por entonces. Pero el
nombre, oficio, procedencia, etc., lo vuelvo a preguntar cada vez.

M: ¿Tenés personas cambiantes, o sea que peregrinan y tal vez no


vuelvas a ver nunca más, o tenés personas que habitualmente
confesás? Al Santuario, quizás debe ir gente una vez en la vida,
aunque no sé si esas personas eligen confesarse en esa situación de
visita.

G: Hay de las dos. Pero me encantan los encuentros irrepetibles.


Aunque luego haya otros encuentros irrepetibles. Esos son los
mejores encuentros, los que a mí más me movilizan. Emerge lo más
lindo y genuino de cada persona. Sobre todo cuando el acercamiento
es hacia la mitad de la vida. Naturalmente, si se trata de una mujer,
con mayor razón.

M: Que bueno saber eso. Habla de vos. Es un misterio la confesión


para mí, los observo con admiración cuando lo hacen. Tal vez admiro
la escucha… no sé, me genera esa sensación.

G: Veo que ya pasó la medianoche, Miry, y se me acaba el encanto


como a la Cenicienta en el baile… Que te prepares bien para tus
segundas vacaciones...

M: Lo mismo pensé, es medianoche. Somos incansables con las


charlas... te mando un abrazo grande, con el alma.

G: Igualmente, Miry. Que descanses. Hoy filosofamos mucho.

M: Si, es verdad, hoy hubo filosofía en el encuentro. No es tan fácil


pero intento seguirte y aprender. Descansa, hermanito.

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Y en Rosario… siguió creciendo nuestra Luna.

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Tercera luna

G: ¿Estás, Miry?

M: ¡Hola! Sí, estoy. Justo miraba el trabajo porque noté que lo


revisaste.

G: Sí, volví a darle otra leída, y aproveché para hacer al texto mínimos
retoques. Está muy bueno. ¿Cómo lo percibiste vos?

M: Qué puedo decirte, me gustó mucho pero creo que pasa porque
es nuestra charla que disfruto tanto. A mí me resulta muy llevadero
leerlo, ojalá sea un camino para otros. Hay algunas cosas que, a mi
criterio, quedaron expresadas en oraciones muy largas, pero bueno.

G: Al ser texto escrito, y no hablado, queda bien. De todos modos,


sentite libre de hacer las modificaciones que te parezca. ¿De qué
vamos a conversar en esta tercera luna?

M: Cuando vi el título que propones para el libro: “9 lunas" pensé en


las lunas de Cosquín... no sé qué querés tomar hoy como tema.
Siempre hay tantos… ¿Pensás que a alguien puede interesarle leer
esta historia de nueve lunas, que son conversaciones por WA?

G: Los intereses propios genuinos suelen tener connotaciones


universales. Este domingo justo estaba en la mesa un cura que había
sido párroco durante doce años en Cosquín. Y me decía que lo de las
“9 lunas” se asociaba a una especie de novena. Cuando se inventó la
vacuna para la tuberculosis, los hospitales y residencias para
enfermos quedaron sin actividad. A unas tres personas se les ocurrió
el festival para atraer al turismo, y por supuesto, la parroquia Nuestra
Señora del Rosario era centro natural de difusión: por eso el
escenario se armó en frente. O sea que las 9 lunas podrían tener para

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nosotros también una connotación religiosa, incluso mariana. Los
Padres de la Iglesia comparaban a María con la luna, porque refleja la
luz del sol, que es Cristo...

M: Qué historia hermosa, no sabía esto. Mirá dónde estaba el origen


de las 9 lunas de Cosquín... No sé si alguna vez hicieron o hacen
referencia a esto en el festival. Nunca lo había escuchado. Como
siempre, recorriendo temas encontramos la connotación religiosa.

G: De hecho el festival todavía hoy comienza con la bendición del


párroco...

M: Tampoco lo sabía y si hubiese visto a un párroco no lo hubiese


asociado con una connotación religiosa histórica.

G: En nuestros contextos latinoamericanos hay que incorporar a la


reflexión la dimensión simbólica, estética, artística. Una racionalidad
simbólica más que conceptual. Por eso aquí también hacemos arte,
intuimos, improvisamos, dejamos fluir, como en la payada gauchesca
o como en cualquier fiesta. El padre Briancesco hablaba de "la fiesta
del pensar".

M: Releyendo lo que contó ese sacerdote me gustó esa comparación


de la luna con María. Será por eso que a mí me emociona tanto. Estoy
en un grupo que se llama: “Me declaro amante de la luna”. Y quienes
participan deben subir imágenes de la luna (María) iluminando
paisajes de todo tipo.

G: La luna ofrece una luz mucho más discreta que la del sol, por eso
se asocia también a la fe más que a la visión. María es modelo de
creyente y nos acompaña con su ejemplo e intercesión por el camino
de la vida. Con su mirada, ella nos sostiene en la esperanza. Las 9
lunas son un itinerario creyente que posibilita descubrir finalmente
"los cielos nuevos y la tierra nueva". Por otra parte, la liturgia
cristiana, apoyada en la hebrea, sigue fundamentalmente un

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calendario lunar. Por ejemplo, la Pascua se celebra siempre en luna
llena.

M: Sí, eso es verdad, pero no por más discreta es menos importante.


La luna me llama a observar, a pensar, me pone en oración, de algún
modo ingreso a "la fiesta del pensar" que recién nombraste. No me
sucede eso con el sol, por más fuerte y brillante que sea su luz.
Además, ese ciclar de la luna la hace especial, es interesante asociarla
con un itinerario, de fe diría yo.

G: Y también con los ciclos de la mujer. En el Antiguo Egipto, Isis era la


diosa de la fecundidad simbolizada en la luna.

M: Cierto… Cuántos ciclos tenemos que nos llevan a lo religioso,


como el de la agricultura, cuándo se realizan las siembras, las
cosechas, debe haber muchos más. ¡Me gusta descubrir ciclos de fe!
¿Cuál es el fundamento de seguir el calendario lunar?

G: La practicidad para seguirlo sin demasiados conocimientos


astronómicos. Por eso lo adoptaron los pueblos antiguos. En cambio,
el calendario solar, que es más complejo, sufrió ajustes tardíos en
tiempos de Gregorio XIII (siglo XVI). El año bisiesto, que cada 100
años se omite, busca seguir equilibrando los desajustes: con el
calendario lunar eso no es necesario. La semana como unidad de
medida del tiempo surge de la duración de cada fase lunar. En la
Biblia hay una semana para la Creación (Génesis 1), y en el evangelio
de Juan una semana inaugural y otra conclusiva para el ministerio
recreador de Jesús. En el Apocalipsis (capítulo 12), la mujer vestida de
sol, que simboliza tanto a la Iglesia como a María, tiene una luna bajo
sus pies. Y así se representa también a María de Guadalupe,
emperatriz de América. En nuestro continente, por medio de María
los peregrinos se acercan a su Hijo. María es el rostro materno de
Dios (L. Boff).

M: Estamos uniendo la luna al tiempo… También el día es un ciclo y


tiene mucho de religioso en lo que significa para cada uno. Al
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amanecer florece la esperanza de un nuevo día, a medida que
transcurren las horas se viven momentos de distinta intensidad en
cuanto emociones, ya sea por el trabajo, o lo que realices, y la noche
nos trae la paz del descanso prometido, de la tarea cumplida, del
agradecimiento, y renueva la esperanza de un nuevo amanecer.

G: La jornada pone como referencia al sol. En el evangelio de Juan,


capítulo 1, los discípulos se quedan con Jesús toda la jornada. Es
decir, toda la vida. Nuestra vida tiene una mañana, un mediodía, un
atardecer y un ocaso. Pero también una primavera, un verano, un
otoño y un invierno. Se habla, por ejemplo, del atardecer o del otoño
de la vida. Y todo eso es en relación al sol y sus equinoccios. Casi
todas las fiestas religiosas hebreas tuvieron, a su vez, origen en
celebraciones vinculadas a los ciclos de la agricultura.

M: Es entendible este motivo. Me estoy asombrando de la cantidad


de ciclos, además del lunar con el que empezamos, que se asocian a
la fe. Pensaba en los de la mujer, al gestar, y traer nueva vida.

G: Vos sos mamá de dos hijos... La vida tiene ciclos para todos, pero
los de las mujeres están más condicionados por la biología. Los de los
varones se asocian más a condiciones sociales externas (vg., estudio,
familia, trabajo).

M: Justo pensaba en el ciclo de la vida de cada uno de nosotros, y se


me ocurría que tal vez sea el único ciclo que no siempre se vive en
plenitud, el temor al otoño de la vida, o al invierno, la muerte misma,
no siempre permite verlo como a todos los ciclos que compartimos
hoy. Y es un ciclo muy importante, lleno de connotaciones religiosas,
de mucho amor, de confianza y fe. Pero no se vive así. No
aprendemos a vivir este ciclo de forma natural. Con respecto a lo que
decís de los varones, sí, es verdad, pero también pueden ser padres,
no sé cómo lo viven, debieran percibir en eso un ciclo. Para nosotras
(las que somos mamás) es tan claro y es de tanto amor, crecimiento,
ternura, es un ciclo indescriptible.

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G: En lo primero que decís creo que existen dos riesgos opuestos:
naturalizar la muerte como si fuera ‘un trámite’ o, por el contrario,
vivirla como un final aterrador. Los ciclos cosmológicos llevan a un
eterno retorno, mientras que la tradición judeocristiana introduce la
noción de historia. Hay un final decisivo que camina, no en círculo,
sino a modo de función de recta, hacia adelante y hacia arriba. La
muerte nos confronta con nuestra condición creatural y nos invita a
confiarnos en las manos del Padre con fe.

M: Naturalizar la muerte o vivirla como un final aterrador, ninguna de


las dos me lleva al Padre. O estoy entendiendo mal lo que decis.
Ayúdame con esto.

G: Por eso te decía que esas son las opciones extremas de las
religiones naturales. El cristianismo las trasciende por medio de la
esperanza teologal. En Cristo se nos abre la existencia a un nuevo
nacimiento, en la certeza de que estaremos con Él para siempre. En
referencia a la otra cuestión que planteaste, en términos
comparativos, las mujeres suelen experimentar la felicidad más en
relación a los vínculos, y los varones más a los logros. ‘Felicitas’
(felicidad), en latín, viene del indoeuropeo 'phe', que es el pecho
materno. De ahí derivan fecunditas (fecundidad), fides (fe), fidelitas
(fidelidad). En cambio 'happiness' procede de ‘to happen’, que hace
referencia a que las cosas se den o sucedan, y por eso está más
vinculada a los resultados. La primera expresión es más mediterránea
(vg., Roma), la segunda más nórdica (vg., anglosajones).

M: No había entendido y pensé: ¿qué dice? ¡Me está quitando el


estar con el PADRE para siempre! Pero ya está claro… Por otra parte,
es interesante conocer el origen de las palabras para fundamentar
aquello que sólo podemos intuir, nosotras los vínculos, los varones,
resultados. Pero dicho así, suena triste...

G: Dije en términos comparativos, no exclusivos. Sin un mínimo de


resultados positivos no hay familia (por ej., si se pierde el empleo

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fácilmente se desmorona el matrimonio, si no se acaba la casa no hay
hogar para la familia, etc.). Por otra parte, si se tiene éxito en los
negocios o en una empresa es para compartir el dinero con otros
(vínculos de familia, amigos, etc.).

M: Esos ejemplos son duros, no hay un "algo" que sostenga la unión


matrimonial cuando se pierde un empleo, o como dijiste en otra
charla que tuvimos, que un matrimonio sin hijos, iba al fracaso... es
muy fuerte esa postura. Tal vez sea romántico, o ingenuo lo mío, pero
no es como imagino un matrimonio.

G: Por supuesto que no debería ser así, pero es lo que en la práctica


habitualmente sucede. De todos modos pienso que son situaciones
diferentes. Una cosa es perder el trabajo sin propia culpa y
empeñarse en encontrar otro, y otra no querer abrirse a la
fecundidad (por ej., priorizando la carrera profesional, o incluso la
posibilidad de disfrutar y viajar sin preocupaciones). Hoy en la ciudad
de Buenos Aires, entre las parejas más jóvenes hay un promedio de 1
hijo, 2 gatos y 3 perros.

M: Sí, aquí no sé las estadísticas pero debe ser similar. Es triste, no


porque no ame a los animales, que conste que aprendí a quererlos
como mascotas hace no más de 10 años. En mi casa, en la infancia,
los perros por ejemplo, estuvieron siempre para ayudar con la
hacienda, caminar junto al arriero y trasladar a los animales. Me
desorienta cómo se encauza el amor a los animales como mascotas,
ante tantas necesidades de otros animales que razonan y andan por
ahí, abandonados a su suerte. Tal vez no se entienda mi postura, pero
para tener un perro hay que hacerlo parte de la familia y atenderlo.
¿Generará eso más satisfacción, amor, agradecimiento, pasión que un
ser humano? o simplemente será tener menos preocupaciones? es
complejo.

G: Una mascota es proyección de su dueño, mientras que las


personas somos libres. "Los perros de los ricos comen mejor que los

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hijos de los pobres", decía un conocido dirigente social hace algunos
años. Pero ahora tienen también mejor servicio sanitario, hospedaje,
peluquero, psicólogo, etc. Se distorsionan las cosas. Las mascotas
obedecen, las personas interpelan o cuestionan, tienen criterio
propio, en sentido estricto, no pueden ser domesticadas. San Agustín
decía que existe un "ordo amoris", un orden en el amor: Dios, las
personas, los animales, etc. Si lo cambiamos nadie vive bien. No creo
que los animales estén muy contentos con los cuidados excesivos. A
muchos de ellos más bien los estresan. O si es honesta, tampoco se
sentirá cómoda una persona cuando le exijan ser Dios… (vg., el
Diego). El egoísmo humano no siempre reconoce esto a tiempo.

M: Coincido. ¿Está mal pensar eso? Si te escuchan decirlo, no les


simpatizarías a muchos. Solía escuchar a una mujer que decía: quien
no quiere a un animal (mascota me refiero) no puede amar a nadie.
Eso era una bomba para mí. Y no la pasaba bien. A veces quisiera que
los animales hablen y expresen lo que sienten con los excesos, pero
obviamente que prefiero que si los tienen, los cuiden y atiendan. Me
duele verlos abandonados o maltratados, pero no menos que los
árboles muriendo por el fuego, o una siembra muriendo por falta o
exceso de agua. Me duele el campo en crisis. Amo esos verdes de las
siembras… son hermosos, recrean la vista, son fructíferos,
transforman el viento en una hermosa brisa. Amo los campos, la
naturaleza en general...

G: Hoy hemos conversado de liturgia, lunas y ciclos, felicidad, mujeres


y María. Y ahora, hasta de mascotas y campos.

M: Es verdad hoy estamos recorriendo ciclos… y me quedé pensando


en otros, el del agua por ejemplo. Ella es bendición, siempre en su
justa medida, en mi tierra, como dice Landriscina: "El agua es
bendición en este caliente Chaco y hay que esperar que ella llegue
para enterrar el arado". Así la viví yo, siempre como una bendición,

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siempre muy esperada. Es un ciclo lleno de esperanza, siempre trae
frutos...

G: El agua se asocia al ciclo de la vida. Se utiliza para el bautismo,


sacramento de fe y vida nueva. Pero en exceso también produce
inundaciones, caos y muerte. Tiammat era una diosa mesopotámica
asociada a las aguas desbocadas de la inundación, y era vista como
antagonista de Yahveh, que 'ponía orden': cosmos frente al caos.

M: Sí, también viví el caos de las inundaciones, aunque prima mi


admiración por el agua, la considero más fructífera que dañina, pero
cuando entra en descontrol hace mucho daño. En el año 82 nosotros
perdimos todo, me refiero a mis padres y a nosotros, sus hijos… No
quedó nada, los animales murieron ahogados, la tierra se lavó y
nunca más fructificó, pasaron muchos años para dar frutos… muy
triste. Pero recuerdo también haber visto llorar a mi padre porque no
llovía y los animales se morían de sed, arrodillado y tirándose el
cabello. Esas imágenes de mi infancia tratando de llevar con tractores
y fajas a las vacas hasta los tanques australianos, llenos con agua
traída en cisternas desde Santa Fe, no las olvidaré jamás.

G: Pese a esto, la gente de campo te dice que prefiere el exceso a la


escasez de agua.

M: Puedo asegurarte eso, aunque no deja de ser una experiencia muy


personal.

G: Por eso hay que cuidar la casa común, para que el medioambiente
no caiga en el caos. El cambio climático pone en jaque un ya difícil
equilibrio ecológico. Todo el mundo está de acuerdo en las
declaraciones generales pero pocos se empeñan en los compromisos
particulares concretos. Los COP de la ONU no han producido
demasiados avances, sucede como con las cumbres por la paz.
"Poderoso señor es don dinero"...

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M: Las cumbres por la paz como las del cambio climático sólo
generan cartas de buenas intenciones. Nada concreto. Lo que está
sucediendo es atroz, y ya es muy tarde.

G: Ya es muy tarde, Miry. Creo que hoy conversamos bastante. Nos


vamos a quedar sin temas para las próximas lunas...

M: Sí, tenés razón. Hoy me llené de nostalgia. Volví a mi tierra. Una


hermosa luna de hoy. Pero no lo creo.

G: ¿No creés que conversamos bastante o que nos quedaremos sin


temas?

M: ¡No creo que nos quedaremos sin temas! Claro que conversamos
mucho, fueron como dos horas… Te dejo descansar hermanito, te
quiero mucho. Que tengas una hermosa noche. Vamos a rezar, si
seguimos así me seguiré durmiendo con tu rosario entre mis manos.

Y finalmente se elevó nuestra luna llena en Rosario.

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28
Cuarta luna

G: Lindas fotos, Miry. Voy a sacar algunas también yo desde Buenos


Aires y Luján. La luna es punto de encuentro y conversación.

M: Coincido en eso y me gusta. La luna es punto de encuentro.


También pensaba en tener fotos tuyas de la luna. Las fotos de las
lunas están colocadas así tratando de armar el ciclo, comenzamos en
creciente y llegamos a luna llena con la tercera luna, ahora ya vamos
menguando y el 24 será nuevamente luna llena.

G: Los estudiosos de la Ley, en el mundo bíblico, dedicaban la noche a


largas conversaciones en torno a diferentes interpretaciones de los
textos bíblicos. Pero en la tradición rabínica no podían tener acceso
las mujeres. Pensaban que perderían el tiempo.

M: Las mujeres siempre ocupan un lugar separado de los hombres.


¿Cuál habrá sido, y será, porque continúa en muchos casos, la razón
de quitarlas del escenario?

G: Supongo que sería un modo también de evitar conflictos


matrimoniales. Es lo que pasa, por ejemplo, en el Islam. No se puede
conversar con mujer ajena. En tiempos de Jesús, no se podía
conversar en espacio público ni siquiera con la propia mujer.

M: Sí, eso es lo que se sostiene o esgrime como razón, pero sabemos


que eso es como ocultar el sol con una mano. Los conflictos
matrimoniales no ocurren por conversar con mujer ajena. Ya debiera
haber cambiado eso. Y Jesús, pudo ser un buen ejemplo y comienzo.

G: La gente era por entonces mucho más rústica y primitiva en sus


instintos, ya que al ser la vida más breve las pulsiones debían ser
mucho más fuertes que hoy. Lo mismo podría decirse de la voracidad

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(gula) y la crueldad (ira). Lo cierto es que existía una clara estructura
patriarcal. Jesús se encuentra con Nicodemo de noche, pero dialoga
con la samaritana a mediodía y los discípulos se asombran. Sin
embargo, Él conversaba como Esposo de Israel con una mujer que
personificaba al pueblo elegido alejado con la convicción de que el
mundo es casa o templo de Dios.

M: Sí. Está clara la estructura patriarcal pero no sé el origen de esa


estructura que sigue aún hoy en muchas culturas.

G: Antes había roles mucho más definidos para la supervivencia. En


general, esta estructura se acentuó en culturas de guerreros y
cazadores. En las culturas agrarias las mujeres ocupaban un lugar de
mayor prestigio y reconocimiento. Pero es cierto que siempre
tuvieron un sesgo o atributo de sabias, que podía derivar también en
conocimientos secretos y hechicería. Tal vez por su vinculación
natural con el misterio de la vida.

M: Sí, tendría que estudiar para entender más el origen de esa


estructura, basada en roles, capacidades, poderes, sabiduría. Me lo
he preguntado mucho pero nunca me decidí a estudiar. Una de las
tantas cosas pendientes.

G: Algo que en general siempre se dio es que las mujeres cumplían un


rol interno a la vida familiar y los hombres otro externo. La
interpretación sinagogal de la Ley era algo público. Curiosamente la
descendencia en el mundo judío pasa por la mujer, ya que así es más
seguro que el hijo sea de la misma sangre. Antes a las mujeres se les
iba todo el tiempo en tener y criar hijos, ya que la mitad morirían
antes de la adolescencia. Las transformaciones culturales hacen que
hoy ellas tengan habilidades sociales incluso más aptas que los
hombres.

M: Sí, es cierto, morían muy jóvenes. En realidad me resuena el tema


porque me trae el feminismo y los derechos de las mujeres y no

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entiendo o mejor dicho no acepto o me interpelan algunos discursos
al respecto.

G: Arranqué con este tema porque estamos conversando temas


sapienciales y teologales en la noche, como los antiguos estudiosos
de la Ley. Pero en este caso hay una estudiosa (vg., vos), como María
en la casa con Marta, que (se) pregunta. La mejor manera de avanzar
en el conocimiento es inquiriendo. A modo de ejemplo, ¿qué
discursos no aceptás?

M: Independiente del origen de la estructura patriarcal, siento al


varón y la mujer, complementarios. Hablar de los mismos derechos
entre ambos no me hace más mujer. Coincido con el derecho a tomar
decisiones y realizarme como mujer en los aspectos que me
interesen, como los varones, pero no quiero eso de "igualdad",
quiero reconocerme diferente y ser complementaria, eso me da un
lugar, incluso de poder, por ser único, propio de la mujer. Como el
varón tiene el suyo y no pretendo, ni quiero tenerlo. No sé si me
explico.

G: Sí que te explicás. A lo largo del tiempo hay elementos culturales


que fueron cambiando en lo que era propio de la mujer y el varón.
Con respecto al estudio, no hubo mujeres universitarias hasta
entrado el siglo XX. En las fuerzas armadas las mujeres se
incorporaron muy recientemente en roles no subalternos o auxiliares.
En contrapartida, hasta hace algunas décadas era inconcebible un
varón 'paternando' u ocupándose de asuntos domésticos.

M: Tal cual. ¿No te parece que fue muy lento ese proceso? Siempre
me resultó algo inconcebible que no les permitieran estudiar, allí
detecto una debilidad en el varón, me parece que había algo de
temor si la mujer estudiaba o se formaba. Con respecto a las fuerzas
armadas, no tengo certezas, con respecto al varón en el rol de
paternar o maternar, me gustaría que pasara un poco el tiempo y ver
cómo evoluciona. Quiero vivir y compartir la vida de hijos

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maternados por varones. No son prejuicios, solo quiero evaluar los
resultados.

G: Evidentemente una mujer como sor Juana Inés de la Cruz, que


podía dedicar todas sus energías al estudio, debía ser peligrosa para
el statu quo.

M: Seguramente.

G: Pero en general las mujeres tienden a diversificar más sus


intereses, y si bien cuando se conectan con algo lo pueden hacer de
modo superlativo, un nuevo ciclo vital puede desplazar el interés
presente. Sobre todo si se asocia a la vida. Cuántas mujeres
renunciaron a carreras profesionales prometedoras para tener o
dedicarse a los hijos. Probablemente vos misma, si tuvieras en estos
días un nieto, harías que pase a muy segundo plano la elaboración de
este libro. Y sí, para cuidar la vida no hay como las mujeres.

M: Sí, eso es real pero no me quita derechos. Si me propongo, puedo


criar hijos y estudiar, pero la producción en relación con los tiempos
no será la misma que la de un varón. Allí sí me preocupa cómo se
juzgan las elecciones de las mujeres. El varón no puede ser mamá
(gestar) y puede seguir estudiando, la mujer debe organizar su vida
alrededor y con sus hijos. Los tiempos son diferentes y allí sí nos
asiste el derecho a exigir una correcta evaluación del ejercicio
profesional, de la producción científica, etc. Vuelvo aquí a pensar en
la 3ª luna cuando relacionamos a la mujer con los vínculos y al varón
con los logros, resultados. La mujer puede elegir ambos, el varón no
puede hacerlo. ¿Quién le quita derechos a la mujer? En todo caso el
varón no tiene la preciosa sensación de los vínculos.

G: El varón se siente más responsable de la situación económica y


seguridad de su familia. Que no le falte techo y pan.

M: Muy malo esto. A mí me costó seguir criando a mis hijos y


estudiando, y pagué caro los tiempos, pero me asiste el privilegio de

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decir que logré hacer ambos, a mi ritmo y como no puse el logro
"éxito" como meta pude sentirme felizmente mujer. Si el varón se
siente responsable de la situación económica y seguridad de su
familia, ese es un problema del varón. Debieran tratarlo con un
terapeuta, o un sacerdote o… Que por esa razón no quiten el
derecho a formarse o elegir sus preferencias a una mujer.

G: Yo creo que hoy los varones estamos recalculando...

M: Creo que sí, y es muy bueno, por ustedes mismos, yo no me siento


abatida por los varones. Pero los varones han perdido mucho por las
tan mentadas razones culturales. Es una pena. Debo decir que siento
al varón flojo de papeles… ¿Quién lo puso en el lugar de proveedor?
¿Fue su elección o siguió costumbres ancestrales, digamos
"culturales"? Es largo y complejo el tema.

G: Interesante... Cada generación debería revisar los mandatos, y


sintonizar con el propio llamado profundo, que es siempre más y
mayor. Efectivamente, creo que es una cuestión de prioridades. La
mujer puede elegir las dos (o no: hoy muchas mujeres jóvenes no
aspiran a la maternidad), y el varón podría priorizar al revés (o dejarse
tentar por el mercado y quedarse solo con una), porque creo que hoy
Prometeo cedió lugar a Narciso… Hoy muchos varones ya no asumen
un rol heroico en relación a la mujer o la familia, sino más bien
adoptan una actitud autorreferencial. Tal vez a causa de lo que decías
sobre el feminismo.

M: Exacto, cada generación, sin esperar tanto porque las


consecuencias las estamos viendo con movimientos por los derechos
de unos u otros. Un caos. La mujer puede elegir las dos opciones, y es
verdad que muchas mujeres no quieren ser mamá, y también lo
explican por razones culturales. Ser mamá es un mandato cultural.
Realmente eso me cuesta asumir, ¿sería un mandato como el del
varón responsable de la economía y seguridad de la familia? Creo que
hay algo de ego y querer seguir la carrera de los varones por el logro

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"éxito" que si sos mamá y algo más, no tendrías, o sería más difícil...
Pero son elecciones, y hay que resignar cosas, lo bueno aquí es que la
mujer puede elegir ambas, no renunciar a nada si aceptase su
tiempo… Parezco enojada hoy…

G: Se te nota con firmeza, Miry, muy compenetrada en tus


convicciones. Hasta ahora habías sido más complaciente…

M: No, no es eso. Son temas que me interpelan al haber compartido


mucho con los estudiantes, varones y mujeres siendo docente en la
facultad. Ellos pasan por estas situaciones, hablaba con ellos porque
solían entrar en crisis tanto las mujeres como los varones por cumplir
mandatos (terminar la carrera, ser mamá, asumir paternidad…). Eso
no puede ser, había que relajarlos, a ambos.

G: Si yo tuviera hoy 25 años e intentase formar una familia no elegiría


una mujer que no quiera ser madre, pero tampoco una que no se
haya insertado en el mundo del trabajo o haya ido a la universidad.
Creo que hoy, una de esas omisiones, la empobrecen mucho.

M: Y sí, eso suena natural siendo lo que sos. No sé si podrías sostener


una familia que sólo (como si fuera poco) te ofrezca la paz del hogar,
el cuidado de tus hijos, el amor en toda su expresión, porque te
faltaría con quién y de qué conversar, sería muy difícil. Se entiende en
tu caso. Al revés también sucede. Pero también creo en las mujeres
que no quieren estudiar y dedicarse al hogar, y que formarían
excelentes familias con varones que no les requieran más, o porque
no estudiaron o les apasiona eso que no pueden ser y que de algún
modo "envidian o desean" de la mujer. Si son elecciones de
ambos…todo bien.

G: Pero además lo veo en el ministerio pastoral como frustración en


muchas mujeres, ya sea porque quedan socialmente aisladas con sus
'pequeños temas', o porque no se sienten a gusto compitiendo en el
mercado. En contrapartida, a veces el problema es que exigimos
mucho de nosotros mismos o de los demás. Las familias de
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paraguayos funcionan habitualmente bien porque tienen menos
pretensiones y van al grano con los desafíos y prioridades
fundamentales de la vida.

M: Es porque tampoco reconocen que sus pequeños temas son


fabulosos y deseados por otros. Me revela esto. Si te parecen
pequeños temas los tuyos, ¿por qué no los hiciste grandes temas,
intentando estudiar, trabajar en algo especial que le diera grandeza a
tu vida? Noto que la propia mujer se hunde en el fango, no necesita
de un varón que la menosprecie o la saque del tablero de la vida
social, matrimonial o la que tengan. ¿Entenderemos alguna vez que
las mujeres tenemos muchas ventajas que no aprovechamos y que no
sirve de excusa salir a destruir al varón?

G: Hay mujeres de nivel social medio alto que logran desplegar una
interesantísima vida social proactiva sin empleo formal.

M: Te quiero aclarar que no soy una defensora de nadie, ni varón ni


mujer. Solo describo e intento entender. Es un tema muy complejo,
con muchas aristas, educación de por medio. Por supuesto, hay
muchas mujeres con vida social y sin empleo formal, y está bien si es
su elección. Pensemos también en las mujeres que habiendo
estudiado, criado hijos, no logran insertarse en la vida social, sus
matrimonios fracasan... Sigo pensando en complementarse varón y
mujer para ser sociables, mantener un hogar estable, una familia
serena. Un poco utópico lo mío. Perdón, ni espero que escribas.

G: Te releo con mucho interés, Miry. Muy profundo y movilizador.


Muchas veces las mujeres tienen que trabajar sin elegirlo porque el
ingreso familiar es insuficiente.

M: Por supuesto, cuantas cosas debemos hacer y no por elección,


pero eso no debería quitarnos el norte. Éste es un diálogo que no
puedo sostener con mucha gente. Y agradezco tenerlo. Las mujeres
ya me hubieran quitado del escenario del diálogo, elevando la voz,
algún insulto u ofensa y los varones tampoco se sentirían cómodos.
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No les gusta escuchar que hay muchas cosas que desean ser de las
mujeres. En mi caso, podría estar en el Chaco, analfabeta y
trabajando en el campo, y no se me caerían las vestiduras si eso me
hiciera feliz o fuera mi elección, pero si no fuera así, buscaría la forma
de cumplir con los ingresos familiares siguiendo mi elección. Es difícil,
no lo dudo.

G: La riqueza interior y sabiduría, sensibilidad y belleza humana de


una mujer habitada por la Ruaj son asombrosas…

M: Hoy hubiese sido una charla presencial interminable, porque ni


escribiendo puedo dejar quietas mis manos, jaja.

G: …pero la falta de educación (no solo académica, sino humana,


espiritual) hace que muchas veces no se active el tesoro escondido…

M: Y sí, la educación es todo, y hablo más de la no académica. Pero


para eso se necesitan estructuras fuertes, fecundas, la familia, la
Iglesia, los servidores de la fe en comunidades. Aquí me generan
mucha ternura los maestros rurales, cumplen tantas funciones,
informar, formar en lo académico y humano. Son todo: maestros,
cocineros, médicos, acompañantes… Celebro y admiro sus vidas.

G: Además, el tesoro escondido emerge cuando hay un contexto de


escucha, valoración y respeto.

M: Tal cual, por eso te dije que esta conversación no puedo tenerla
con cualquiera, requiere de escucha, paciencia, sin críticas a la
opinión ajena, lo que ya comentamos en otras lunas. Por eso lo
agradezco tanto, hermanito. Fue hermoso encontrarte.

G: Gracias a vos, Miry, que sos una mujer muy hermosa y me animás
a pensar. Hoy conversamos temas sapienciales y antropológicos, que
en realidad quedan abiertos.

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M: Siempre queda abierto todo. Cuando leo lo que volcas en el libro
pienso en eso, cuánto faltó decir, o explicar mejor, no ofender en el
diálogo, no a nosotros sino a quien pueda leerlo…

G: Siempre estás a tiempo de completar o añadir ulteriores matices,


Miry. El diálogo no es un manual, tiene la riqueza de la vida y la
imperfección de lo humano.

M: Entiendo pero si no es en diálogo con vos, me parece que carece


de sentido. Me faltaría la escucha.

G: Cuando Platón escribió los Diálogos de Sócrates buscó imitar lo


más posible el arte de la conversación, que en su caso era la
mayéutica. Tenía miedo de que la escritura limitase el fuego sagrado
de la conversación. Es que el esplendor de la verdad acontece cuando
dos o más nos reunimos en su Nombre. Y con esto nos despedimos
por hoy, hermanita. Que disfruten del mar, y también del viaje y la
compañía.

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Comenzó a menguar la luna… Rosario

38
Quinta luna

G: Hoy arrancamos con alguna intuición tuya...

M: Qué puedo decir...

G: "El alma escribe sus libros, pero nadie los lee", decía el gran
Atahualpa. ¿Qué tal el viaje y tu primer encuentro con el mar?

M: Fue una experiencia muy linda, aunque extraña porque es la


primera vez que vuelvo al mar desde que se presentó la diabetes en
mi hijo Pablo a sus 7 años, fue en Miramar, ¿te acordas? Fue el
famoso viaje luego de mi doctorado.

G: Bueno, es tiempo de cambiar la connotación simbólica del mar, de


regresivo en progresivo...

M: Así es. Me senté frente al mar, escuché como bramaba, a


diferencia de Calamuchita donde el río arrulla. Pero es otro diálogo. El
mar se planta con poder, soberbia, imperativo.

G: El mar ruge como un león (¡no necesariamente libertario!), tiene


algo de la lógica del mundo..., no hay que achicarse. Fortaleza, y a
enfrentarlo (por supuesto, si sabés nadar).

M: No, eso no intentaré, está muy bravo por el fuerte viento. Veré en
los próximos días, hoy la intención fue llegar a verlo, tocarlo y
regresar a casa. La temperatura está hermosa, un viento que alivia…
en mi foto podés percibir el viento… muy fuerte.

G: Se te vuela el pelo... Hay que disfrutar de la naturaleza y de la vida


por donde un sano realismo lo permita. Caminar en la playa es
hermoso, y cuando estás cansada, también es hermoso volver a la
casa.

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M: Tal cual, no sé si llegué a comentarte cuánto amo el viento en la
cara, lo disfruto mucho, contrariamente a mucha gente por el pelo, la
ropa... Yo lo disfruto tanto… es un placer sentirlo en la cara, tengo
una sensación de libertad como en pocos momentos. Cuando era
chica, si no había viento, subía a nuestro caballo, el de los chicos, y
soltándome el pelo, largo hasta la cintura, galopaba para sentir el
viento en mi cara. Hermoso recuerdo, aunque venía un buen sermón
de mi madre porque mi cabello quedaba hecho un ovillo, imposible
de desenredar.

G: Con respecto a lo que decías sobre el mar, los judíos, que no eran
buenos navegantes, identificaban el mar embravecido con el dominio
del demonio o monstruo marino (Belial, Leviatán).

M: Esa misma "mitología" nos contaban los chilenos cuando fui a


Chiloé, hay muchas leyendas de cómo el "demonio" del mar los invita
a ingresar tentándolos con una bella mujer vestida de blanco… Me
gustaron sus leyendas. No imaginé que fuera un pueblo tan
atravesado por esas historias, pero dicen los lugareños que es sólo en
Chiloé.

G: El mar seduce, como lo pone de manifiesto el tema


"Mediterráneo" de J. M. Serrat: "Y te acercas y te vas después de
besar mi aldea. Jugando con la marea, te vas pensando en volver. Eres
como una mujer perfumadita de brea, que se añora y que se quiere,
que se conoce y se teme".

M: Que hermoso… vaya si seduce… atrapa… puede ser peligroso


según como esté tu cabeza también, aún desde afuera hay que
enfrentarlo. Siempre siento que me desafía.

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Un dia… Valeria del Mar

G: El mar tiene un imaginario de contrastes: por un lado parece


amenazante (vg., “Alfonsina y el mar”, pulsión de muerte), pero por
otro lado expresa y se asocia a los demás símbolos de libertad que
mencionaste: pelo suelto, viento fuerte, caballo brioso, juegos de
niña… (pulsión de vida). La libertad es una ardua conquista.
Caminante y navegante, me encantan las metáforas. Pero es cierto,
cada persona tiene su estilo y posibilidades.

M: Exacto, eso son para mí… el viento en la cara se siente como


llevándose los malos momentos, las ideas pesadas y trayendo
libertad, y volver a casa después de caminar con el viento en la cara
te hace sentir en paz… sonrío mucho cuando sopla el viento.

G: Es la novedad de la vida que se renueva, el adviento que prevalece


sobre el pasado.

M: Suena muy lindo eso, lo mío son sólo sensaciones con las que
crecí, emociones que quedaron para siempre.

G: El mar te conecta con la vida en toda su fuerza y esplendor. Con la


niña que siempre existirá en vos...

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M: Cada día, noto que vuelvo a los primeros párrafos de este libro
donde escribí que la vida y la naturaleza me sorprenden, me
maravillan en todas sus formas, y me gusta compartirlo, escribiendo
en WA suena muy bien.

G: Sí, es cierto eso. En el día a día el Espíritu hace nuevas todas las
cosas. También cada detalle de la vida cotidiana, si la contemplamos
con atención, disposición y asombro, nos sorprende. Lo que parece
“no ser sino” (vg., no más que), no es “solo eso”, sino “mucho más y
mejor”. Así caminamos en esperanza. Al ser comunicación simple y
directa, el chat permite expresar sin filtros lo que vamos viviendo.
Pero al releer lo propio y ajeno, también nos permite reflexionar y
descubrir esos otros libros del alma de los que hablaba Don Ata. En
realidad, el único libro que siempre estamos escribiendo, o
descubriendo que Alguien lo hace providencialmente en coautoría
con nosotros, es la novela de la propia vida, cuyo último capítulo
leeremos en el cielo… Y entonces el viento en la cara es el adviento
de Dios… Y nosotros vamos siendo esa creación renovada en Espíritu
y verdad.

M: Qué hermoso sentir que estamos escribiendo nuestra propia vida


con ese Alguien providencial. Es esperanza en plenitud, cuánta
felicidad vivirlo así. Qué belleza sentirlo…

G: Siempre y cuando no estemos más pendiente de nuestro ego


despeinado o de nuestra propia imagen social (vg., vestido)
arrugada...

M: Tal cual, cómo perderse por eso la majestuosa obra de la


naturaleza…

G: El discernimiento sinodal es camino compartido en el Espíritu que


nos va haciendo navegar mar adentro sacándonos de nuestra zona de
confort. Y hay que estar a la escucha de ese GPS para navegar en la fe
sin hundirse.

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M: Siento que mi percepción de la naturaleza o la vida misma, es
mucho más grande de lo imaginado. Solo me dediqué a observar y
admirar, pero tiene connotaciones desconocidas para mí. ¿Se
entiende? Es sentir que, sin pensarlo, mi vida es un camino de
descubrimiento y percepción del Padre mucho más profundo de lo
imaginado.

G: El libro de la naturaleza posibilita el libro de la Palabra. Las


celebraciones judeocristianas se nutren de experiencias, mitos y
rituales del orden natural.

M: Sí, es verdad, no estoy diciendo nada nuevo, es para mí un


descubrimiento.

G: No te habías dado cuenta que ya tenías el tesoro escondido, que


era cuestión solo de desenterrarlo. O en otros términos, cuestión de
hermenéutica. Lo que parecía “no ser sino” sepulcro profanado era
indicio de resurrección...

M: Guauuu. Que maravilla. Me haces sentir maravillada, pareciera ser


una importante obra de Dios.

G: Los símbolos naturales movilizan poéticamente nuestra condición


humana. Y si en ellos profundizamos, aflora nuestra conciencia
mística.

M: Así está sucediendo, descubro aquí esa conciencia mística, no la


reconocía en la condición de mi vida cotidiana.

G: La más hermosa maravilla, la plenitud de la creación. Y según


Génesis 1 y 2, la única compañía adecuada para el varón.

M: Qué belleza esto. Plenitud de la creación… hoy me crecerán alas,


se eleva mi Espíritu...

G: La mística es la interpretación más profunda de la vida cotidiana.


La interpretación que más unifica y da sentido a la experiencia
humana. La mística incluye la experiencia creyente, que a su vez
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incluye la experiencia humana. Sí, y después Dios descansó
satisfecho. Sin mujer no habría Shabat.

M: Tal vez aquí reconozco mi experiencia creyente, que siempre la


tuve, pero nunca la uní a la vida cotidiana.

G: Estas lunas también son Shabat.

M: Qué bellas lunas estoy descubriendo en mi vida. Cuantos Shabat


aparecen… ¡Es maravilloso!

G: Son progresivos niveles de conciencia con los que podemos


transitar la vida: de las situaciones o momentos concebidos como
problema, como historia, como encuentro o desafío de sentido, a
experimentarlos como don, como éxtasis... Gratitud y gratuidad son
inherentes a una vida mística.

Hoy, Miry, esta luna es más breve, porque despedimos al padre


Pablo… Te dejo en la paz de esta luna, que es descanso en el Señor,
viento en la cara que juguetonamente despeina...

M: Sí, eso pensé al mirar la hora. Llegarás tarde. Me encantó esta


luna, me reconoció en muchas cosas. Pude unir mi admiración por la
Naturaleza con la maravilla de la fe. Gracias, hermanito. Pásalo lindo.
Un abrazo del alma, que te inunde en este día especial para vos (2 de
febrero)… la vida consagrada… un privilegio de pocos.

G: Que disfrutes de Valeria del Mar, Miry. Abrazo del alma...

M: ((Dos horas más tarde)). Espero que haya sido una linda
despedida… aquí está preciosa la noche, un viento en el balcón, yo
sentada en unos sillones disfrutando… todas fueron cayendo de a
poco… me niego a ir a dormir, no quiero perderme este viento
fresco...

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… Y la luna sigue menguando, ahora en Valeria del Mar.

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Sexta luna

G: Hola, Miry, que hayan tenido un lindo día...

M: Gracias! Sí, fue un hermoso día, mucho calor y viento en la playa y


en la tarde nos bendijo la lluvia!!! Muy lindo paisaje… ¿Vos, cómo
pasaste este día?

G: Confesando y celebrando, pero con calma, también descansando y


leyendo.

M: Qué bueno, suena más relajado que el sábado pasado. Recién


escuché al padre Luis en la misa del santuario.

G: Él es pampeano, poeta de la guitarra ‘ya casi jubilado’, pero con


esos estilos recitados muy decidores.

M: Sí, tal cual, así sonaba. Ahora estaba haciendo la sanación de San
Blas.

G: ¿Tu cristianismo en la vida cotidiana? ¿Qué significa para vos ser


cristiana? ¿Cómo ves la fe de los cristianos hoy? Me refiero a que hoy
podríamos conversar en torno a estas cuestiones...

M: La fe de los cristianos la noto poco fortalecida, siento mucho


desapego en las personas a creer. No obstante, los siento necesitados
a todos, cristianos o no. Por eso pienso que es un momento
importante para los laicos, dar muestras de fe que sirvan a otros para
tomar o retomar el camino. Muchas veces sentí, no sé si por
vergüenza, que callaba ante una mayoría que se expresaba
denostando mis creencias, a la Iglesia, todo junto. Suelen hacer un
paquete para el insulto y desprecio. Hoy no, estoy más osada a
enfrentar este tipo de comentarios. A veces me llaman o escriben
para pedirme: “Rezale a ese Dios tuyo porque tengo muy grave a mi

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hijo, madre o lo que fuera…”. Y tampoco me siento mal cuando me
dejan hablando sola, o agravian, tengo otra postura, tampoco me
desespera que solo uno se quede escuchando algo… no sé, es mi
experiencia por estos tiempos.

G: O sea que ven algo en vos que les genera confianza.

M: En la facultad siendo alumna, cuando organicé el grupo católico, o


manifestaba algo, solían mirarme “raro”, y me quedaba muy
encerrada en mi fe. Y siempre recordaba el evangelio de los tibios. Y
vaya que me sentía tibia. Me golpeaba duro eso.

G: Hoy ofrecés el gesto y la palabra oportunas para quienes


estuvieren interesados, sin que los desplantes te quiten la paz…
Porque es cierto que tampoco hay que militar como cruzado. Eso no
sé si ayuda, suele derivar en una confrontación ideológica poco
fecunda...

M: Es cierto.

G: Lo mejor es evitar la confrontación directa, y ayudar a reflexionar


desde temas humanos o sapienciales. Creo que es el modo de
proponer la fe en diálogo con la cultura secular en el espacio público.
Y después están las actitudes cotidianas de vida, en cosas concretas.

M: Mi vida se fue volviendo más relajada, cuando más profundizo en


la Fe, tengo el corazón más esperanzado. La confianza le gana a la
inseguridad e indecisión. Creo que aprendí a comunicar mejor mi
confianza en Dios y noté que el otro lo percibe. Me siento serena y
segura en Sus brazos. Eso no quiere decir que no tenga días locos
como la semana anterior.

G: Vivís en paz e intentás ofrecer un testimonio de vida sereno...

M: Sí, eso es concreto en mi persona, pero como alguna vez ya lo


comenté, no sé si es suficiente. Siempre me interpela esa duda.

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G: Creo que por allí va la cosa, y no tanto por ocupar el espacio socio
cultural o político público. Que se te reconozca en lo que sos como
persona. Y luego están las circunstancias particulares que pueden
orientar tu acción en una línea u otra. Si uno está cerca de las
personas, siempre hay ocasión de encuentro y de servicio.

M: Esto es cierto, y se han dado situaciones de ayudas concretas


hacia la Fe de algunas personas que hoy caminan conmigo.
Reconozco que muchos perciben mi Fe y le atribuyen mi forma de ser,
pero tal vez haya algo más que hacer por el otro. No sé, éste siempre
es un tema recurrente en mí. Ahora creo que el servicio concreto es
menor: estar con muchos “otros” generaba más posibilidades de
encuentro en y con el otro. Hoy es más limitado… pero, pensándolo
bien, puede ser más eficaz ahora, porque yo fui creciendo en la fe.

G: Estás en un momento de la vida en el que te sentís invitada a


trabajar y contemplar más desde tu interioridad… Me decías que ves
un poco floja la fe de los cristianos en Argentina, y de hecho las
estadísticas muestran una significativa merma de la práctica y
adscripción. Hoy quienes se denominan católicos están por debajo
del 50%...

M: No me sorprende para nada. Desconocía este número pero se


percibe. La pandemia fue un quiebre muy grande en este punto, pero
no sólo en la Iglesia. Nacimos a un nuevo paradigma de comunicación
y no sé si todas las personas e instituciones estuvieron a la altura de
las circunstancias. Es otra generación cultural. La sintonía con los
jóvenes hoy ya no es masiva como hace algunos decenios.

G: ¿Cómo ves las propuestas pastorales y espacios de vida y


participación que ofrece la Iglesia, al menos en lo que vos conocés?
Hubo un cambio muy notorio a partir de la pandemia. También desde
entonces bajó muy significativamente la natalidad y se incrementó la
emigración de jóvenes. Estos signos no son muy alentadores… Se
relajan o más bien se pierden en sus celus...

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M: No hay muchas propuestas pastorales para los jóvenes, y las
necesitan. Noto que los sacerdotes no bajan al lenguaje de ellos, a
sus necesidades, no son la escucha que necesitan. Esto es más
notorio en los sacerdotes diocesanos, los religiosos tienen un carisma
que marca la diferencia. Pero estamos lejos. En cuanto a la
disminución de la natalidad hay otros factores que suman a eso, al
igual que con nuestros jóvenes emigrando (sin elegirlo), hay temas
económicos, sociales, falta de oportunidades o la no colaboración de
los mayores en generarlas. Percibo una falta de comunicación con los
jóvenes… hoy ellos necesitan ser desafiados para creer… hay que
cambiar el modo de llegar a ellos, sus intereses no son los mismos,
están en muchos casos, sin rumbo, o dejando pasar los días sin una
meta, perdidos en sus celus como decís… es preocupante, hay que
ocuparse.

G: No sé si existe esa disposición incluso de parte de ellos. Hoy hay


que esperar un poco más en la vida para que surjan los planteos de
fondo. No sé si se puede presionar demasiado, si eso no termina
siendo contraproducente… Pero yo me refería también a la llegada
pastoral de la Iglesia en otras franjas etarias. Me da la impresión de
que cada vez más la gente busca espiritualidad por otros lados…

M: Oh! Mi preocupación se fue a los jóvenes. En otras franjas etarias


noto otros problemas, hay propuestas espirituales de otras iglesias
que logran cautivarlos, en algunos casos con un fanatismo que
espanta. En las misiones a Santiago del Estero, ya hace años que no
las hago, estaba muy nutrida la zona de iglesias evangélicas, y al llegar
a los hogares en nuestras visitas, muchas personas nos confrontan
con su fe puesta allí.

G: Pero en las ciudades hay también otro tipo de ofertas asociadas a


propuestas esotéricas, orientales, yoga, reiki, etc…

M: También existen esas propuestas, pero creo que hay que


diferenciar un poco. Allí no buscan Fe, allí quieren el bienestar, de lo

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que yo llamo: "llame ya", quiero ahora sentirme bien, no hacer
ningún camino de fe; con el yoga puede descansar tu cuerpo y mente
y dormirás y caminarás mejor, pero no da respuestas existenciales, el
reiki también, son autoayudas frágiles, ni siquiera pienso que quien
las practica piense de verdad que por ahí va la cosa. Lo esotérico me
parece parte del misterio que conlleva vivir. No les temo a esas
experiencias que intentan las personas. Me preocupa más cómo
avanzan las otras iglesias, y cómo nosotros (católicos)… esperamos…
Por la calle me encuentro con personas que vienen a propagar la
Buena Noticia y si no los detenés indicando por dónde pasa tu AMOR,
estarían horas.

G: La fe es autotrascendente, y muchas de estas nuevas prácticas son


autorreferenciales… Es cierto también lo del evangelismo, que de
cara al relativismo y complejidad ambiente, se convierte en una
propuesta cristiana fundamentalista.

M: Tú lo has dicho mucho más concretamente que yo…

Luna menguante en Buenos Aires.

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Séptima luna

G: Ayer estuvimos conversando acerca de cuestiones pastorales, y


hoy podríamos centrarnos en temáticas sociales. En ambos casos se
trata de consideraciones más objetivas y externas que las que
habíamos estado tratando en lunas anteriores. Por ejemplo, ¿cómo
ves las nuevas orientaciones económicas y políticas? ¿Con
entusiasmo? ¿Escepticismo? ¿Rechazo? ¿Resignación? ¿Aceptación?
¿Esperanza? ¿Cómo está comenzando el año la sociedad argentina?
Vos trabajás en una empresa, tenés también un interesante
panorama de ese mundo...

M: Mi generación ha cometido errores muy graves que nos llevaron a


una situación insostenible de la que salir no sólo costará años, sino
muchos sacrificios y sufrimiento. Como diría mi hijo, por favor
déjennos a nosotros, hay que patear el tablero y recomenzar. A esto
debí responder que tenía razón. Nuestro tiempo para el escenario
político y económico ya ha pasado. No obstante, hay mucha gente
que no podrá sobrevivir en el intento de una Argentina más sana, más
justa, política y económicamente.

G: Te referís a las desigualdades abismales expresadas, por ejemplo,


en el 60% de niños bajo la pobreza, casi un 50% de la población
general en esas mismas condiciones y más de un 10% de indigencia,
la licuación atroz del poder adquisitivo del salario y, sobre todo, de las
jubilaciones…

M: Hay mucha iniquidad. Y noto a la gente muy cansada, se agobia en


la catarsis de sus problemas y está dejando las decisiones a otros, y
no me parece mal porque fracasamos frente a la nueva generación.
Los mayores están muy resignados, la mediana edad está entre
escéptica y enojada, y a los jóvenes los veo más activos y más

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esperanzados. Las grandes empresas son ajenas a nuestra realidad,
creo que solo priman sus intereses económicos, y si va bien se
quedan, caso contrario, parten. No logro ver a las empresas
comportarse con responsabilidad social. No se involucran en los
destinos del país, excepto que implique riesgos para sus intereses.

G: Buena síntesis. Creo que la generación intermedia resultó


ninguneada. Se habla de la generación silenciosa. Y me parece que
esto también es válido en lo pastoral eclesial. Lo cierto es que hoy los
jóvenes toman la iniciativa en muchos campos con poco interés de
cara a la historia. Actuar sin memoria tampoco es bueno...

M: Es verdad, y tienen bastante "desprecio" por la historia. Tal vez


piensen que los errores cometidos no sirven para ser mirados. Grave
error, podrían cometer los mismos. Pero, eso se da en todo, noto que
a los jóvenes no les gustan ni siquiera las historias familiares, eso
antes era casi un rito, escuchar a los mayores contar su historia, su
experiencia. Hoy eso no genera entusiasmo. Creo que los
decepcionamos mucho.

G: Muy realista... Se podría esperar un poco más, al respecto, de las


pequeñas y medianas empresas, que además son las que,
recuperándose o prosperando, podrían incorporar al mercado de
trabajo más personas. Pero es cierto, como vos decías, que hay
muchísimas personas que hoy están quedando afuera de todo por
capacidades, formación, condición social o salud mental. Se han
perdido las tradiciones locales o particulares, en favor de los relatos y
sagas globales. También la cultura tiene polos hegemónicos...

M: A la pequeña y mediana empresa las admiro, la pelean de atrás, y


se les cierran las puertas, siento que nunca se las escuchó, son el
motor real del país, y se las somete a presiones de todo tipo, fiscal,
económico, impositiva. Están siempre con la cabeza contra el piso.
Espero que les permitan despegar…

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G: En síntesis, han cambiado los mapas, o ya no hay mapas, y las
personas en general, pero en particular los jóvenes, siguen sus
propias intuiciones, que acaban por ser manipuladas y orientadas a
nuevas tendencias globales en las que el individuo no cuenta sino el
mercado. Esta tendencia aplanadora desmonta también las
tradiciones religiosas, cristianismo incluido, y la va reemplazando por
un globalismo impersonal.

M: Es así… Excelente síntesis. Para qué hablamos tanto si tenías tan


clara la situación, jaja.

G: En realidad sinteticé lo que hablamos hoy, Miry… Pero el


problema se exponenció con el auge y consumo de alcohol, drogas y
psicofármacos, que tanto el tiempo libre como el desempleo, o el
estrés laboral en contrapartida propician. Por ejemplo, los casos de
esquizofrenia a causa de la marihuana.

M: Las situaciones extremas en la que se puso al adulto seguramente


llevaron a mayor consumo de todo lo que nombras, pero el joven fue
desatendido, tal vez los mayores no pudieron porque atravesaban
momentos críticos y quedaron los jóvenes expuestos básicamente al
acceso fácil de drogas y alcohol, y así los tenemos, presos de los
narcos, enfrentados con sus mayores y muriendo en el intento por
salvarse. La crisis de nuestra generación, ayudó mucho a la
desatención de los jóvenes. Y las instituciones que pudieron ocupar
lugares claves no lo hicieron, no sé si por que no pudieron, o ni la
vieron.

G: Así es… Los estupefacientes se hicieron más y más baratos y


accesibles, y los niños y jóvenes quedaron solos como nunca antes en
la historia humana con el trabajo fuera de casa de sus padres.

M: Peor aún, fueron recetados por adultos, a pedido de adultos para


quitarse un problema de encima, nos taparon con niños hiperactivos
que había que medicar, desatención, etc… muy grave ese tema.

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G: Miry, dejamos acá si te parece, con el pensamiento de cómo seguir
moldeando una experiencia cristiana elocuente, movilizadora,
transformadora de la vida personal y social, que invite a estilos de
vida autotrascendentes que ofrezcan sentido a las búsquedas de las
personas en nuestro tiempo.

M: De acuerdo, hermanito. Te despido con un abrazo desde el alma.


Que descanses, tengas una hermosa oración y amanezcas genial para
tanta gente que te espera mañana en el Santuario. ¡Va mi
Padrenuestro! No será fácil esta luna…

G: Efectivamente, aquí en Luján el cielo está absolutamente


nublado… Pero intuyo, además, un sutil interrogante teológico: ¿será
que la luna queda eclipsada o más bien representada y enaltecida por
María?

Vigilia en el Santuario de Luján

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Octava luna

G: Esta mañana salí a caminar y pensaba que todo el proceso del


libro, desde nuestra primera conversación hasta la instancia de
difusión y publicidad, tomará un ciclo de la luna...

M: Esa es la idea, por eso empecé con las fotos de las lunas cuando
elegiste el nombre. El 24 de febrero volvemos a la luna llena. Las
lunas como fotos…

G: Sí, pero el libro comenzó el día de nuestro primer diálogo


vespertino, cuando estaba Jorge, y eso habrá sido el 15/01. O sea que
para el 12/02 aproximadamente.

M: Sí, es aproximado. La idea es el ciclo. Hoy vinimos tarde y había


que ir al mercado por frutas y comida, ¿te suena?, parece
Calamuchita para armar las comidas, limpiar la casa. Supongo que
sabes de qué me ocupo, ¿no?

G: Bueno, eso es parte de la vida incluso en vacaciones. ¿De qué


hablamos en esta luna de hoy? ¿Ecología y medioambiente?
¿Sufrimiento humano? También se me ocurrían los versos de A.
Yupanqui: "Yo no le canto a la luna porque alumbra y nada más, le
canto porque ella sabe de mi largo caminar". "En algo nos parecemos,
luna de la soledad, yo voy andando y cantando, que es mi forma de
alumbrar".

M: Los dos temas son muy buenos, no porque estén bien, ninguno de
los dos. De ambos escribimos al paso unas pocas cosas. El sufrimiento
humano me conmueve. La ecología y medioambiente me preocupa,
porque está llevando al sufrimiento humano. ¡Qué genio Yupanqui!
Me encanta ese tema. Me lleva a un caminar solitario.

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G: Tal vez se trate de eso, andar y alumbrar. En el caminar solitario
(medioambiente), en la dura vida del arriero (sufrimiento), el canto
(poético) "va domando caminos". Se va domando porque el canto,
como la luna, lo va alumbrando, lo va interpretando poniendo
palabras.

M: Me identifico con ese párrafo. Me está llevando hacia la soledad,


no sé...

G: Al yo poético. Porque la luna está muy sola...

M: Cierto, tal vez así me sienta y la quiera tanto. Es mi compañía, la


busco, la sigo, lucho por encontrarla...

G: Le tenés mucha paciencia a la luna hasta encontrarla cada día. Su


soledad la reviste de un talante poético. La soledad nos permite
encontrar el propio esplendor, la propia belleza y originalidad
poética...

M: La luna es poesía, sin siquiera hablar de ella, con solo mirarla, el


cuerpo y el alma se emocionan.

G: Refleja la luz del Sol sobre la Tierra.

M: Pero siempre sola, eso atormenta a veces…

G: La soledad madura cosas lindas. "Cuanto más largo es el camino


(de la soledad) más profunda es su enseñanza", sostenía el mismo
Yupanqui, a quien yo definiría como ‘sabio caminante y místico
trovador’.

M: Imagino que sí, así lo fui viviendo pero creo que perdí en esos
caminos una parte de presencia. También es cierto lo segundo, pero
la luna ni siquiera lo piensa. Sabes que para mí la luna tiene su propia
luz. No siento que necesite del sol para alumbrar. Es algo sin sentido
pero nunca al mirarla pienso en el sol.

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G: ¡Pero es el ABC de la astronomía planetaria, jaja! La luna no tiene
luz propia, irradia lo que recibe: gratitud y gratuidad. Aunque el sol de
noche no se vea, la luz de la luna lo testimonia y evoca.

M: Obviamente, por eso dije que era sin sentido, pero hablo de lo
que me genera. Es muy lindo y cierto lo que decis, científicamente,
pero no pasa a mi corazón así. Y las emociones muchas veces no
tienen que ver con la verdad.

G: Podríamos pensar que la luna tiene nostalgia de la Tierra. La Tierra


es la casa que nos habita. La Tierra tiene Vida y color… La luna, como
el yo poético, nos permite tomar conciencia del verdadero hogar, en
cuanto poblado y habitado. En sí misma, la luna es exilio en la “noche
oscura” (Juan de la Cruz) de la verdadera patria. Hay que regresar, no
se puede 'vivir en la luna'...

M: Oh! Duro eso. No quiero volver...

G: Pero entonces te vamos a extrañar, hermanita!

M: No, es un sentimiento de paz su presencia y me lo guardo, los


momentos de vuelo son con ella. No, vuelvo, siempre vuelvo. No
estaría conversando contigo si no volviera.

G: Ese contrapunto romántico de la luna, tarde o temprano, debe


'aterrizarnos'. Las experiencias cumbre remiten a la cotidianeidad.
Hay que aprender a bajar del Tabor. No se puede vivir de retiro. Ni
tampoco de vacaciones. Ni en eterno Shabat.

M: Entendí el contrapunto. En realidad siempre estamos en lo


cotidiano y pocas veces volamos.

G: Eso es cierto… Sin creatividad (volar) no hay realismo (aterrizaje),


sin relatos no hay patria.

M: Y no sé si eso es bueno, volar nos hace creer posibles nuestros


sueños. Y eso puede ser un gran impulso a lo cotidiano que suele ser
más pesado de transitar.
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G: Por eso deterioramos el medioambiente. Por falta de vuelo
creativo la vida se desencanta y banaliza. “Otro mundo es posible”
también en el plano ecológico, económico, más allá de la tecnocracia.
Otro mundo es posible en el plano humano o psíquico, con más luna
o poesía.

M: El medioambiente nunca lo consideramos como nuestra


responsabilidad, ni en lo pequeño de nuestro hogar, la Tierra: somos
depredadores. No pensamos a futuro. Somos el hoy. Pensando en los
que habitamos nuestra casa grande, la Tierra, que tanto ama la Luna,
el animal que razona es el más dañino, no logré encontrar en ningún
otro ser viviente, animales, plantas que se dañen a sí mismos, como
lo hace el hombre.

G: Visto así, ¡qué falta de imaginación la nuestra! ¡Deberíamos estar


un poco más en la luna!

M: Tal cual!! Pero es difícil encontrar al humano en condición de


donar su tiempo, que pareciera que cotiza en bolsa, para dedicarlo a
su hogar. No somos capaces de cuidar de nuestros propios hijos, que
habitarán este hogar, me resulta difícil pensar que la solución venga
por ahí.

G: La misma mentalidad extractivista, que mira el planeta como


recurso, propicia y promueve las guerras.

M: Es así, somos incoherentes, lo interesante sería descubrir qué


hebra tocar para revertir esto en la raza humana.

G: Hay que darle tiempo a las cosas de la Tierra para que tengan más
Luna, más yo poético, más mística...

M: Hasta hoy no se logró, y eso me preocupa.

G: Dar tiempo al tiempo. Y a las cosas importantes. Las personas, y


más aún los hijos, son muy importantes. La prisa opaca, el demorarse

60
espiritualiza. El tiempo da vuelo sinfónico al pragmatismo mediocre. Y
además ofrece o despierta sentido a los sentidos.

M: El problema es que ese tiempo se acaba. Debimos reaccionar


antes. Pero no podemos perder esa esperanza. Pensemos qué
podemos hacer. Primero me pregunto si nace la solución del
comportamiento individual, o desde arriba, desde los Estados… no
sé. Esto me lleva al auténtico crecimiento personal, tardé en
entenderlo pero lo hice.

G: Los estilos de vida son decisivos. Con poco se puede hacer mucho.
El materialismo hace poco con mucho. Con algo más de luna
seríamos más sabios. Y nuestras iniciativas, más sustentables.
Crecemos ‘demorando el tiempo’ (Byung-Chul Han). Reflexionamos
'esculpiendo el tiempo' (A. Tarkovski). “Dios no se muda” y la
paciencia “todo lo alcanza” (Teresa de Jesús)...

M: Entonces, la solución estaría en estar más en la luna y generar


seres humanos más creativos.

G: ¡Menos lunáticos!

M: Es verdad, jaja.

G: Contemplar más y explotar menos, agradecer más y conquistar


menos, recibir más y dominar menos.

M: ¿Dónde entramos los que pensamos en esto? ¿Qué debiéramos


hacer para promover iniciativas sustentables? Conmueve leer esto,
pero ¿sos consciente de que quienes quieren explotar y hacen poco
con mucho, están ganando la partida…?

G: De hecho, las 7 personas más ricas del planeta tienen la misma


riqueza que los 4000 millones de seres humanos más pobres, y son
las que más inciden en la configuración del nuevo orden mundial…
Creo que debemos demorarnos en las cosas, personas y
acontecimientos. Permitir que vaya aflorando su poesía y misterio.

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Ser respetuosos con los tiempos, acompañar sus fases como con la
luna.

M: Somos responsables los amantes de la luna, y debemos promover


algo en los lunáticos. Cómo demostrarles que contemplando se es
más feliz.

G: Están destruyendo sus vidas junto con la vida del planeta. El ansia
de poseer es el pecado original.

M: Estoy convencida de eso, y ¿qué hacemos? El pecado original nos


marcó para siempre, somos la especie que necesitó ser redimida. No
hay otro ser vivo, incluso sintiente, al que le haya sucedido esto. No
terminamos de reconocerlo. ¿Por qué el poder ocupa ese lugar de
privilegio en los seres humanos?

G: “Serán como dioses” (Gen 3): el poder, asociado al dinero, es


idolátrico. No perder la paz ya es mucho. También argumentar o
escribir poesía. Rezar para que las personas recapaciten, y luego
hacer silencio. Llegamos al antropoceno. El mandato de dominar
(Gen 1) no fue entendido como responsabilidad por cuidar el jardín
(Gen 2).

M: No perder la paz, podría intentarlo. Escribir poesía, necesito


ayuda, y rezar, vamos bien. Son cosas concretas para empezar. Esto da
tristeza… teóricamente somos los que razonamos.

G: Nadie puede tomar decisiones por otra personas. Manejamos el


estrecho margen de nuestra libertad. Una destrucción o extinción
masiva no queda descartada. Con una inteligencia herida por el
pecado, que además juega a ser ‘aprendiz de brujo’ con la AI… Si
destruimos nuestro hogar, estaremos obligados a vivir literalmente en
la Luna...

M: Esto es cierto, o en los planetas donde están buscando vida, que


nunca podrá ser la humana… qué sensación de vulnerabilidad y
finitud para la Tierra. Sería así, aceleramos tanto los procesos que
62
aniquilamos antes de tiempo nuestra casa grande. Algunos sostienen
que la destrucción masiva sería la única forma de volver a empezar.

G: Estimativamente daría la impresión de que más tarde o temprano


se produciría. No habrá que esperar 5000 millones de años para
acabar con la vida en la Tierra… La fe en esto es independiente de la
ciencia. El sentido común nos dice que el antropoceno concluirá con
la primera extinción masiva por causa humana.

M: Así será y en el camino, el sufrimiento humano, animal, vegetal


llegará a su máxima expresión. Y será sufrimiento físico y espiritual
para los humanos.

G: Cada vez tenemos más indicios. Se sabe que con el calor el uso de
la energía eléctrica se potencia, y sin embargo encendemos más
aparatos de refrigeración hasta que todos nos quedamos sin luz.
Vemos que desde hace ya unos 5 años hay más plástico que peces en
los mares y lo seguimos produciendo y descartando. O la emisión de
gases efecto invernadero, pese a las catástrofes climáticas a las que
asistimos con asombro. Es como si la nave de la civilización ya
estuviera fuera de control. Soy escéptico respecto de que estas
proyecciones lleguen a revertirse. Lo mismo o peor está aconteciendo
en el plano bélico con el desarrollo y utilización de armas cada vez
más potentes, precisas y letales. La mayor cuota de sufrimiento
humano la producimos las mismas personas. Tenemos que hacer el
esfuerzo por mirar a la Tierra desde la Luna, para descubrirla como
casa común y hogar al que debemos cuidar.

M: Los dos aspectos que describiste, las guerras y el mal uso de los
recursos por el cambio climático las produjo el hombre! Ambas. Una
es a largo plazo (ecosistema en crisis) y las guerras de efecto
inmediato, pero que también dejan daño a largo plazo: no olvidemos
las bombas atómicas al final de la Segunda Guerra y que aún hoy
tenemos efectos por ellas. El hombre es depredador de sí mismo. Y
no encontré, hoy me dediqué a pensar en eso, ninguna otra especie

63
que habite el planeta que lo haga. Esto sería interesante, mirar la
Tierra desde la Luna, sería como salir de nosotros mismos, en forma
individual para ver y enfrentar nuestras crisis.

G: El Reino de Dios no se identifica con la prosperidad del planeta. Tal


vez éste cumpla la función del fogón en un asado. Lo importante y
decisivo es la mesa que finalmente se comparte (el ‘banquete
escatológico’), no las brasas o cenizas que quedan... Tal vez la Tierra
sea la nave que posibilite el viaje. En la fe y la esperanza, nuestro
lugar de destino estará a salvo. El Amor (diría Dante) es el
combustible que posibilita ese viaje.

M: Qué hermoso mirar a la Tierra como nuestra nave para el viaje. El


Amor el combustible. Me estás dejando en la Luna, volando en
esperanza…

G: Y con este pensamiento escatológico, de tono muy renacentista,


podríamos concluir la luna de hoy, que nos invita a poner los pies en
la Tierra pero de otro modo, sabiendo que nada es eterno sino solo
Dios y el mundo que se va transfigurando en Él. Más allá del deterioro
ambiental y las guerras, nuestra nave está llamada a convertirse en
icono de "cielos nuevos y tierra nueva".

M: Qué síntesis hermosa, tierna, llena de esperanza. Ojalá lo


creamos, y realicemos este viaje animados por el Amor. Ojalá así sea,
pero creo que debemos hacer algo más que desearlo.

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Nuestra casa común… la Tierra.

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Novena luna

G: "Lo esencial es invisible a los ojos"...

M: Cierto, mi amado Principito. Ayer hablamos de su autor Saint


Exupery que se alojó en el Viejo Hotel Ostende y que iremos a visitar
mañana.

G: ¡Qué puntería!

M: Me libera, lo esencial puede permanecer invisible y ser reconocido


en la acción.

G: Me parece una frase movilizadora, que invita a trascender las


apariencias, a detenerse y profundizar más, a no ‘surfearle’ (Z.
Bauman) a la vida… Lo esencial se va manifestando a quien observa
con atención e interés, no al turista ocasional y esquivo. Lo esencial
es siempre inasible, misterioso, escondido. La cara oculta de la luna…
“El Principito” es un tratado poético sobre la amistad. Una invitación
a evitar las interferencias, una introducción a la vida contemplativa.

M: Sí, ¿no sentís a veces que mostrarse a todos por igual, te desarma,
te desmadra inútilmente y que sólo deberías hacerlo ante quien
presentís que lo valora o le interesa?

G: En realidad el esfuerzo no está tanto en la manifestación como en


la percepción... No se puede manifestar lo esencial, pero se puede
intuir. La intuición de lo esencial profundo invita a la mirada y oído
atentos, a la no distracción, a no irse por las ramas.

M: Viene bien esto que decís, porque volví con esta frase a la 3ª luna
cuando hablamos de la mirada y lo oportuno de la misma. Y por
momentos me pareció contradictoria. Pero tu intervención lo aclara.

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G: Es que una mirada anticipada o una interpretación presurosa
impiden la decantada percepción esencial. Lo esencial va madurando
en la conciencia del interlocutor o del observador lentamente, como
el sabor de una fruta o la cocción de una comida. Si es apresurada o
invasiva, quiebra el proceso. No podés exigirle a una persona que
viste por primera vez que te cuente exhaustivamente toda su vida…
Lo cierto es que tenemos que reaprender a mirar más allá del
estuche, del escaparate, de la publicidad, del impacto sensorial. Lo
esencial es lo que se decanta, como la cultura en medio de un fárrago
de noticias, o la amistad en el marco de interminables interacciones
sociales.

M: Qué hermoso todo esto, siento que se unieron estas lunas.

G: La percepción intuitiva de las cosas esenciales va anudando


nuestra cosmovisión y unificando nuestra comprensión orgánica de la
realidad. Esta actitud nos va tornando personas sabias. Y desde una
perspectiva creyente, místicas. Vamos posicionándonos desde la
intuición del Misterio presente en todas y cada una de las creaturas.
Vamos intuyendo el designio providencial de Dios en los
acontecimientos y vicisitudes de la historia. Vamos encontrándonos
con el hijo o hija de Dios que se insinúa en cada persona que viene a
este mundo. La falta de inteligencia para lo esencial nos conduce a la
casuística, al legalismo, al ritualismo, al formalismo. A ser gestores o
administradores de la realidad...

M: Qué interesante esto último. No lo diferencié nunca así, tampoco


diría que es falta de inteligencia, tal vez la falta de necesidad en
profundizar, de conocer lo profundo.

G: Lo propio de la inteligencia (intus-legere) es la mirada profunda,


mientras que el raciocinio establece diferencias, comparaciones,
articulaciones o deducciones. Lo propio de la inteligencia es la
agudeza de percepción. La mediocridad del embotamiento nos deja a
mitad de camino, nos mantiene en el camino de las apariencias

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sensibles o exteriores, más asociadas a la coyuntura y lo pasajero, a la
moda furtiva del momento.

M: Genial, ahora sí. El camino de lo frívolo, trivial, vacío sin


trascendencia en contrapartida con lo espiritual, la plenitud, lo
serio… Es muy bueno el diálogo que genera aprendizaje como al
pasar, eso surgió aquí en este párrafo.

G: Es lo que el Principito observaba o constataba a medida que iba


recorriendo los diferentes planetas…

M: Cierto, era un mago enseñando al observar.

G: Al estar cada uno absorbido por su propio interés, sus diferentes


interlocutores no tenían tiempo para la amistad, como expresión de
lo decisivo y trascendente. Pero lo que alimenta el espíritu humano es
inasible, no manipulable, invisible a los ojos, y requiere tiempo,
atención y paciencia. Como una luna.

M: Esa realidad nos atraviesa y debo decir que también formé parte
de ella, tardé en girar mi cabeza y observar cuánto me estaba
perdiendo. Y en eso radica su belleza, nadie puede interferir en esa
relación.

G: Es cierto, porque además es un camino muy personal e individual


pero abierto. Por eso la misma vida académica puede terminar
siendo muy superficial, cuando se detiene en cuestiones demasiado
específicas en un determinado nicho asignado, sin conexión con esa
búsqueda más amplia del conocimiento.

M: Lo sé, cuando empecé con temas humanísticos reconocí, no la


poca importancia porque la tiene, el estudio tan fuera del contexto
humano. El conocimiento generado quedaba enmarcado en un
círculo muy restringido. El valor de la ciencia, o la generación de
conocimiento tiene sentido en el contexto que se genera.

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G: Hay que convertirse en buceadores del infinito, caminantes del
desierto, oteadores de horizontes. No en pescadores en peceras,
paseadores por veredas, y menos en comadres de barrio… El buen
especialista es quien enmarca su pericia en un mosaico de eruditos y
saberes, ofreciendo de este modo un significativo y elocuente diseño
de conjunto.

M: Coincido. Pero no es fácil ser una especie de ciudadano del


mundo, sin barreras, porque siempre levantamos paredes, tapamos la
vista, y el mundo se reduce a muy poco, y al otro no lo percibimos, ni
existe. De allí la interdisciplina como máxima expresión donde
desafiar lo aprendido.

G: Tendemos a buscar seguridades artificiales en los mapas de la


realidad que vamos construyendo. Pero esos mismos mapas
distorsionan y restringen la Luz. Pueden incluso apartarnos de la
realidad, encerrarnos en una burbuja asfixiante.

M: Creo que esto es propio de la imperfección de la raza humana.

G: Pero no hay que resignarse. Hay que animarse a deconstruir las


falsas seguridades de una zona de confort que acabaría asfixiando la
existencia. Siempre más y mejor. La transdisciplina es un camino
integrador, porque logra construir algo nuevo con antiguos
materiales.

M: Pensaba en el Principito y sus diálogos, qué admirable escrito de


las relaciones con todas las cosas.

G: Hacía gala de una docta ignorancia que nos deja pensando. Hacía
insistentes preguntas en lugar de querer ofrecernos respuestas.

M: Sí, sin duda, un sabio interlocutor con todo aquello que se


presentaba. Cuando tenés la bendición de darte cuenta, o
reconocerla, hay que salir de la zona de confort con la fortaleza
puesta en nuestro interior.

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G: Una especie de Socrates… La propia interioridad es el lugar de
síntesis. Pero la síntesis se va dando en la medida en que nos
ponemos en camino. También Jesús era un itinerante. Se aprende a
partir de lo que ocasionalmente se nos presenta más que de lo que
voluntariamente elegimos.

M: Si no estás armado interiormente, es difícil salir de la zona de


confort y mucho más ponerse en camino. Así fue para mí. Elegir con
qué encontrarnos no es natural, y ya trae un prejuicio. En cambio, al
partir con lo que te encontrás, empezas sinceramente. El encuentro
interior es el punto de partida.

G: Si no hay vida interior inevitablemente se cae en la adaptación


mimética, sin libertad verdadera. "Caminante no hay camino, se hace
camino al andar" (A. Machado): el verdadero peregrino es el que
aprende a construir la propia vida a partir de lo que va encontrando.

M: Esto parece muy simple pero, ¿la libertad es una vivencia interna,
invisible a los ojos? Quizás...

G: La libertad interior es docilidad al Espíritu, que además de ser


invisible, no se sabe de dónde viene ni a dónde va...

M: Te hace pleno y tierno hacia vos mismo, se percibe como la


fortaleza a la que nadie puede acceder, es el hábitat del Señor.

G: La falta de libertad interior nos conduce a la idolatría, el cultivo de


la misma a una percepción icónica de lo real. Lo primero genera
presunción (búsqueda del “paraíso ya”) y luego desesperación
(constatación del “paraíso nunca”), mientras que lo segundo suscita
esperanza (el “paraíso ya pero todavía no, ya pero todavía más”).

M: La libertad interior te permite salir al encuentro del otro, sin


juzgar, sin prisa, y sería bueno que fuera con sabiduría en la escucha.

G: Porque la fortaleza no es rigidez, sino fidelidad a lo más genuino (e


invisible) que nos habita. La rigidez se quiebra como madera dura y

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seca, la fortaleza interactúa creativamente con la adversidad de modo
resiliente, y como madera noble animada de savia vital es flexible y
da fruto. Por otra parte, normalmente quien escucha hacia adentro
su propia música lo hace también hacia fuera concertada y
sinfónicamente.

M: No llegué a percibir esto. Reconozco en otros la escucha sabia.

G: Es que para no prejuzgar lo mejor es no prejuzgarse. Amar al


prójimo como a uno mismo. Recibirse sin censura interior superyoica
va de la mano con escuchar atentamente al otro sin prejuicios. Hay
una correspondencia afectiva entre el imaginario interior y exterior. Si
prevalece en nosotros un imaginario regresivo, estaremos a la
defensiva. Si progresivo, tendremos apertura cordial, generosa y
compasiva.

M: Éste es el paso más difícil. No prejuzgar, recibir sin censura podría


ser posible, pero amar al prójimo como a uno mismo, me excede.
Siempre me pega este evangelio. Aparecen una mezcla extraña,
¿cómo puedo amar al prójimo si no me amo a mí misma? Y esto se
mezcla con la valoración de mi persona… Me confundo mucho aquí.

G: Hay que hacer un acto de fe en la “amabilidad intrínseca del propio


ser” (A. Cencini). Jesús (nos) mira(ba) con amor. Sin sana autoestima
no se puede amar al prójimo de corazón. Y tal vez podemos
quedarnos hoy con esta idea... Mañana, que es nuestra última luna,
podríamos intentar recapitular las temáticas y convicciones más
significativas del camino recorrido.

M: Hagamos un acto de fe porque creo no tener una sana


autoestima… me quedo pensando en esto. Llegó la última luna.
¿Qué significará esto?

G: Releer todo y quedarnos con lo esencial invisible a los ojos, que es


el amor de Dios en nuestra vida.

M: Sííí. Leeré todo con máxima atención.


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G: Gracias por esta luna, Miry! Hemos dialogado muy lindo… Además
veo que, como el Principito, demorás tus preguntas pero nunca las
resignás. Y eso es muy bueno…

M: Pensar que el amor de Dios describe nuestra propuesta… y


cuánto escribimos para llegar a ella!

Y la lluvia y el sol también están…

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Cielos nuevos, Tierra nueva

G: En algún momento los ciclos concluyen. Recuerdo que cuando


llegué a Santiago de Compostela, después de casi un mes de
peregrinación, experimenté una extraña mezcla de paz y tristeza. Lo
que nos entusiasma en realidad es el camino más que la meta, que en
nuestra itinerancia histórica por este mundo siempre será provisoria.
Por eso, toda llegada nos invita a un balance retrospectivo con
memoria agradecida, y a una mirada prospectiva con horizonte
esperanzado. Porque la verdad es que seguimos en camino… ¿Qué
nos llevamos de estas 9 lunas, Miry?

M: Qué interesante esto…

G: ¿Cuáles fueron los grandes descubrimientos? Porque pienso que


fue un tiempo muy lindo, con muchas cosas, transcurrió volando…

M: Sí, pasó volando. No hace un mes que fuimos a Calamuchita y ya


sale el libro. Pasaron muchas cosas hermosas en mí. Descubrir que a
mi edad puedo conversar temas cotidianos con tanta profundidad
con alguien, poder compartir un diálogo fecundo, fue creo el mayor
descubrimiento. Y otra cosa que me sigue conmoviendo es la
Creación, ese hermoso regalo que nos da Dios nuestro Padre y que
todos los días descubro que tiene más y más. Es insondable el Amor
visto en todas las cosas, paisajes, seres humanos, animales, plantas.
Me maravilla y me sorprende cada día.

G: El diálogo fluyó ágil y ameno. Todo tuvo un sesgo poético… Fueron


verdaderas conversaciones.

M: Tener la posibilidad de dialogar con vos que pudiste ponerle la


connotación espiritual, religiosa, relacionando cada hecho con la
Palabra, fue increíble. Y además que me llevaras a escribir lo

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compartido, superó todo. Algo jamás imaginado para ese viaje de
descanso en comunidad con los laicos.

G: Conversar poniéndole nombre a cada cosa es ejercitarse en el


verdadero señorío de la Creación. Reconocer cada creatura, cosa o
experiencia, y ponerle nombre es lo que hace Adán en Génesis 2.

M: Eso solo podías hacerlo vos. Como dije, yo contaba mi experiencia


de vida y vos la llevabas a otro plano.

G: Bueno, tampoco yo lo imaginé de antemano, pero intuí que


podíamos escribir este libro porque vos tenías muchas cosas
importantes que expresar, y pensé que esa hermosa y movilizadora
manifestación tuya me daría mucho que pensar y caminar también a
mí. Es muy lindo esto. Tenés un sesgo poético que facilita mirar lo
humano con óptica creyente. Sos una mujer profunda, y percibí
siempre que había un ida y vuelta impregnado de ternura. Hay cosas
que de otro modo no hubiera escrito como teólogo. O no de este
modo pertinente y movilizador. Tu yo poético es el de la luna. La luna
sos vos, con todas las connotaciones naturales, humanas y
espirituales que recorrimos.

M: Esto también es muy lindo. Fue muy oportuno para mí


encontrarte y establecer este diálogo que surgió tan natural y fue tan
profundo para mí. Pasará el tiempo hasta entender cómo el Señor te
llevó hasta Calamuchita. Pude ver mi historia desde otro lugar,
recuperé hechos de manera sana, sané pensamientos, hechos de mi
historia. No sé si este libro podrá ayudar a alguien o le causará alguna
sensación, pero sería mi mayor deseo que puedan percibir, como yo,
el inmenso Amor que se nos regala, y que no tarden tanto en
reconocerlo o recuperarlo. Lo de la luna me encanta, me identifica
con todo el tiempo que he caminado.

G: Qué bueno poder agradecer las experiencias cumbre como un don


del Amor de Dios. Esto permite valorar, agradecer y consignar,
animándonos a bajar del Tabor, del monte de la transfiguración. Ser
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capaces de mirar icónicamente, no idolátricamente la experiencia
vivida. Sin retener, poseer ni conquistar, que es lo propio de la actitud
idolátrica. Para seguir caminando con un corazón interiormente libre
por el camino de la vida, abiertos a nuevos dones, a nuevas y
ulteriores manifestaciones del amor de Dios, que es siempre más y
mejor. Y que por eso mismo anima una vida en esperanza de los
cielos nuevos y la tierra nueva.

M: Sin duda, Dios es siempre más y mejor, y fue generando en mí más


y más esperanza de cielos nuevos y tierra nueva… ¿Y a vos,
hermanito, qué te dejaron estas 9 lunas?

G: En parte creo haberlo expresado. La posibilidad de ir abordando


lúdica, intuitiva y sinodalmente, sin plan prefijado, temas sapienciales
y teologales con una compañera de camino (hermanita) que me fue
poniendo en contacto con experiencias profundamente humanas de
la vida. Una mujer que fue manifestando y adquiriendo rasgos
marianos, como la luna, y posibilitando en mí un nuevo Shabat.

M: Es muy lindo esto, pero como también lo dije muchas veces, no


deja de sorprenderme. Y me alegra mucho, compañero de camino
(hermanito menor), que se haya dado conmigo, porque me hizo
mucho bien. No creo que puedas dimensionarlo porque no nos
conocíamos con anterioridad. He recuperado tantas cosas de mí, no
como lo decís, pero creo respetarme y quererme un poco más. E iré
por más y mejor.

G: Cuento con tu Padrenuestro y rezo en Luján con tu rosario. Te hago


llegar un abrazo del alma. Hasta siempre, Miry, que la Ruaj encuentre
siempre hermosa morada en tu corazón...

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Cielos nuevos, Tierra nueva… y la luna siempre está.

78
Índice

Tierra, agua, aire, fuego 2

Primera luna 5
Segunda luna 11
Tercera luna 19
Cuarta luna 29
Quinta luna 39
Sexta luna 47
Séptima luna 53
Octava luna 57
Novena luna 67

Cielos nuevos, Tierra nueva 75

Índice 79

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