0% encontró este documento útil (0 votos)
168 vistas446 páginas

Ansiedad e Inteligencia Emocional en Deportes de Combate

Este documento presenta la tesis doctoral de María Merino Fernández titulada "Ansiedad e inteligencia emocional en deportes de combate". La tesis explora la relación entre la ansiedad, la inteligencia emocional y el rendimiento deportivo en deportes de combate como el jiu-jitsu, judo, lucha libre olímpica, karate y taekwondo. La tesis incluye revisiones de literatura sobre la ansiedad, la inteligencia emocional y los deportes de combate, así como detalles sobre la metodología y los instrument

Cargado por

cietmexico
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
168 vistas446 páginas

Ansiedad e Inteligencia Emocional en Deportes de Combate

Este documento presenta la tesis doctoral de María Merino Fernández titulada "Ansiedad e inteligencia emocional en deportes de combate". La tesis explora la relación entre la ansiedad, la inteligencia emocional y el rendimiento deportivo en deportes de combate como el jiu-jitsu, judo, lucha libre olímpica, karate y taekwondo. La tesis incluye revisiones de literatura sobre la ansiedad, la inteligencia emocional y los deportes de combate, así como detalles sobre la metodología y los instrument

Cargado por

cietmexico
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA ACTIVIDAD


FÍSICA Y DEL DEPORTE – INEF

ANSIEDAD E INTELIGENCIA EMOCIONAL EN DEPORTES DE


COMBATE.

TESIS DOCTORAL

MARÍA MERINO FERNÁNDEZ

LICENCIADA EN PSICOLOGÍA
MADRID, 2020
UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA ACTIVIDAD


FÍSICA Y DEL DEPORTE – INEF

ANSIEDAD E INTELIGENCIA EMOCIONAL EN DEPORTES DE


COMBATE.

TESIS DOCTORAL

MARÍA MERINO FERNÁNDEZ

LICENCIADA EN PSICOLOGÍA
MADRID, 2020
UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA ACTIVIDAD


FÍSICA Y DEL DEPORTE – INEF

DEPARTAMENTO DEPORTES

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y


DEL DEPORTE – INEF.

ANSIEDAD E INTELIGENCIA EMOCIONAL EN DEPORTES


DE COMBATE.

AUTORA: MARÍA MERINO FERNÁNDEZ


Licenciada en Psicología

Director:
D. ALFONSO LÓPEZ DÍAZ DE DURANA
Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Madrid, 2020
ACTA DEL TRIBUNAL

Tribunal nombrado por el Magnífico y Excelentísimo Sr. Rector de la Universidad

Politécnica de Madrid, el día _____ de _____________ de 2020.

Presidente D./Dña. ________________________________

Vocales D./Dña._________________________________

D./Dña._________________________________

D./Dña._________________________________

Secretario D./Dña.:_________________________________

Suplentes D./Dña.:_________________________________

D./Dña.:_________________________________

Realizado el acto de lectura de Tesis el día_____________________ en la Facultad de

Ciencias de la Actividad Física y el Deporte – INEF de Madrid, acuerda otorgarle una

calificación de ___________________

El Presidente Los Vocales El Secretario


El Profesor D. ALFONSO LÓPEZ DÍAZ DE DURANA, del Departamento de Deportes

de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad

Politécnica de Madrid.

CERTIFICA:

Yo Alfonso López Díaz de Durana Profesor Titular INEF como director de la Tesis

titulada Ansiedad e inteligencia emocional en deportes de combate, cuya autora es María

Merino Fernández, considero que la misma posee el nivel metodológico y rigor científico

que se hacen necesarios para poder proceder a su lectura y defensa.

Por lo que doy mi consentimiento y autorización para proceder a los trámites

necesarios para la citada lectura y defensa.

En Madrid a de 2020

Fdo. Alfonso López Díaz de Durana


AGRADECIMIENTOS

Llego en momento de escribir los agradecimientos, y desde este rinconcito,


intentar dar las gracias a todos los que hecho posible esta tesis, tanto en el plano
académico como en el profesional y el personal. Creo que nadie puede decir que este
camino es fácil, es largo y más duro de lo que cualquiera te pueda contar, la realidad
supera a la ficción, es por ello, que cada ayuda recibida ha sido maravillosa.

Muchas gracias Alfonso, no solo has sido mi director de tesis, me has hecho ver
como soy yo, cuando casi no lo podía ni ver yo misma, tiraste de mi propia esencia y eso
hizo que pudiéramos remar juntos para conseguir esto. Te estaré eternamente agradecida,
no solo por las horas que me has regalado, la sabiduría y los consejos, sino por hacerme
levantar cuando creía que no podía y darme cuenta de que nunca podré dejar de ser yo
misma, y que eso es precisamente lo que nos hace grandes.

A los protagonistas de esta tesis, los deportistas y entrenadores, que han


colaborado desinteresadamente regalándome su tiempo. Sin ellos, esta tesis no hubiera
sido posible. Hoy en día no es fácil encontrarse con gente que te ayude sin esperar nada
a cambio. De alguna manera, el deporte nos ayuda en esto, y de alguna manera podemos
decir que no todo está perdido. Por lo que de nuevo, muchas gracias compañeros, en
especial a mis alumnos y amigos Carlos Bohoyo “Charly” y Luna Martincano.

Gracias también a Luis, un gran amigo que siempre está cuando le necesito.
Gracias a él pudimos arrojar luz al análisis de los datos y enfrentarme a ellos de una
manera más científica y rigurosa.

Agradecer a mi gran amiga Cristina García Recio, siempre está cuando se la


necesita, así ha sido desde que teníamos 6 años y espero que dure hasta el final de nuestros
días. Esas aportaciones a la hora de leer el documento, y nuestras risas con la famosa frase
“al mas puro estilo ley de la selva”.

A la Universidad Francisco de Vitoria, que me brinda la oportunidad de ejercer


mis tres vocaciones juntas: psicología, deporte y docencia. Muchas gracias por vuestro
apoyo a todos vosotros, una gran familia, en especial a Nacho Ros quien me apoyó desde
el principio y siempre está cuando le necesito.

X
A mis padres, Ángel Luis y Mariví, que siempre me han apoyado en todo lo que
he emprendido. Por difícil que sea, o largo que sea el viaje, siempre encuentro su apoyo
y su sonrisa y un “tú puedes, lo vas a conseguir”. A mi hermano Kike, que siempre ha
creído en mí, y al resto de mi familia, que conoce todos mis proyectos y aun así cree en
mí. Y una mención especial a esas dos personas que tanto quiero y que tanto tiempo les
he robado para que esto saliera adelante: Javi y Lucía.

Javi, mi marido, mi compañero y amigo, como gran deportista que eres, sabes
qué es entrenar duro para conseguir lo que se quiere, por eso, me entiendes y te doy las
gracias por apoyarme y ayudarme con esta tesis, por aguantar mis agobios, mis “no tengo
tiempo” “no puedo más”, “esto no se acaba nunca” y un largo etcétera. Lucía, comencé
todo esto antes de que estuvieras con nosotros y ha sido muy difícil sacar tiempo de donde
no lo hay. Aun así, tu alegría, tu vitalidad, tus abrazos, besos, sonrisas y tus “te quiero,
mami” me han dado la energía y fuerza necesaria para enfrentarme a la recta final.

Muchas gracias a todos.

María Merino

XI
XII
ÍNDICE
AGRADECIMIENTOS ....................................................................................................X
ÍNDICE DE TABLAS ................................................................................................. XVI
ÍNDICE DE FIGURAS ............................................................................................ XXIV
ÍNDICE DE ABREVIATURAS
RESUMEN ............................................................................................................... XXXI
ABSTRACT ........................................................................................................... XXXIII
CAPÍTULO 1: INTRODUCCIÓN ................................................................................. 35
CAPÍTULO 2: MARCO TEÓRICO .............................................................................. 41
2.1.- ANSIEDAD ........................................................................................................ 41
2.1.1.- Definiciones. ................................................................................................ 41
2.1.2.- Breve recorrido histórico. ............................................................................ 45
2.1.3.- Teorías de la ansiedad y el rendimiento deportivo. ..................................... 56
2.1.4.- Ansiedad y género........................................................................................ 79
2.1.5.- Ansiedad y deporte. ..................................................................................... 81
2.1.6.- Ansiedad y rendimiento deportivo. .............................................................. 84
2.1.7.- Ansiedad precompetitiva. ............................................................................ 92
2.1.8.- Evaluación de la ansiedad en el deporte. ..................................................... 99
2.2.- INTELIGENCIA EMOCIONAL (IE) .............................................................. 105
2.2.1.-Definiciones. ............................................................................................... 105
2.2.2.- Breve recorrido histórico. .......................................................................... 106
2.2.3.- Modelos de la Inteligencia Emocional. ...................................................... 109
2.2.4.- Inteligencia Emocional y deporte. ............................................................. 123
2.2.5.- Inteligencia Emocional y género. .............................................................. 124
2.2.6.- Instrumentos de medida. ............................................................................ 129
2.3.- DEPORTES DE COMBATE ........................................................................... 137
2.3.1. Jiu-jitsu. ....................................................................................................... 140
2.3.2. Judo. ............................................................................................................ 142
2.3.3. Lucha Libre Olímpica ................................................................................. 144
2.3.4. Karate. ......................................................................................................... 145
2.3.5. Taekwondo. ................................................................................................. 146

2.3.6. Kendo. ......................................................................................................... 147


CAPÍTULO 3.- OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN .......................................... 155
CAPÍTULO 4: MATERIAL Y MÉTODO ................................................................... 159

XIII
4.1. DISEÑO ............................................................................................................. 159
4.2.- PARTICIPANTES ........................................................................................... 160
4.3. MATERIAL UTILIZADO ................................................................................ 165
4.4. PROCEDIMIENTO ........................................................................................... 169
4.4.1.- ¿Cuándo se aplicó? .................................................................................... 171
4.4.2.- ¿Quién lo aplicó? ....................................................................................... 173
4.4.3.- ¿En qué orden se aplicaron los cuestionarios? ........................................... 174
4.4.4.- Establecimiento del Ranking. .................................................................... 174
4.5. ANÁLISIS DE DATOS..................................................................................... 176
CAPÍTULO 5.- RESULTADOS Y ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS ................. 181
5.1.- RESULTADOS DEL OBJETIVO 1 ............................................................... 183
5.2.- RESULTADOS DEL OBJETIVO 2 ................................................................ 218
5.3.- INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS DE LOS AUTOINFORMES 230
CAPÍTULO 6: DISCUSIÓN ........................................................................................ 285
CAPÍTULO 7: CONCLUSIONES ............................................................................... 295
CAPÍTULO 8: FORTALEZAS Y DEBILIDADES DEL ESTUDIO ......................... 303
8.1.- FORTALEZAS DEL ESTUDIO ...................................................................... 303
8.2.- DEBILIDADES DEL ESTUDIO ..................................................................... 303
CAPÍTULO 9: APORTACIONES, FUTURAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN Y
APLICACIONES PRÁCTICAS. ................................................................................. 307
9.1.- APORTACIONES DEL ESTUDIO ................................................................. 307
9.2.- FUTURAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN .................................................. 307
9.3.- APLICACIONES PRÁCTICAS ...................................................................... 308
CAPÍTULO 10.-REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS .............................................. 313
WEBGRAFÍA ................................................................................................................ 371
CAPÍTULO 11: ANEXOS ........................................................................................... 373
11.1.- CUESTIONARIOS ........................................................................................ 373
11.1.1.- Datos Personales. ..................................................................................... 373
11.1.2.- ISRA. ....................................................................................................... 374
11.1.3.- STAI. ........................................................................................................ 379
11.1.4.- SCAT. ...................................................................................................... 382
11.1.5.- TMMS-24. ............................................................................................... 383
11.2 ESTADÍSTICA ................................................................................................. 384
11.2.1 Descriptivos. ............................................................................................... 384
11.2.3.- Prueba de Bonferroni. .............................................................................. 420

XIV
11.2.5.- Estadísticos de grupo (género). ................................................................ 423
11.2.6.- Prueba de muestras independientes. ........................................................ 428
11.2.7.- Correlaciones. .......................................................................................... 440

XV
ÍNDICE DE TABLAS

Tabla 1. Definiciones de ansiedad que hacen hincapié en el sistema de respuesta

implicado Fisiológico (F), Motor (M) y Cognitivo (C)…………………………………43

Tabla 2. Definiciones de ansiedad que hacen hincapié en los estímulos que elicitan la

ansiedad ………………………………………………………………………………44

Tabla 3. Definiciones de ansiedad que hacen hincapié en la ansiedad como emoción ante

una evaluación y respuesta. …………………………………………………………….45

Tabla 4. Diferencias entre angustia y ansiedad. ……………………………………….47

Tabla 5. Semejanzas y diferencias entre miedo y ansiedad. ……………………………48

Tabla 6. Diferencias entre estrés y Ansiedad (Fernández-Abascal, 2003). ……………51

Tabla 7. Diferencias entre estrés y ansiedad (Navlet, 2012). ………………………….51

Tabla 8. Orígenes del término ansiedad. ………………………………………………53

Tabla 9. Comienzos del término ansiedad en el conductismo (años 20 hasta años 60)…54

Tabla 10. Término ansiedad: teorías de motivación, emoción y las teorías de rasgo…54

Tabla 11. Término ansiedad: teorías situacionistas y modelos interactivos. …………..55

Tabla 12. Ansiedad: teorías biológicas, sociales y cognitivo-conductuales. …………...56

Tabla 13. Principios básicos de la Tª del Impulso de Spence y Spence (1966). ……….60

Tabla 14. Condicionantes para el éxito deportivo. ……………………………………..85

Tabla 15. Estudios en deportes Individuales. ………………………………………….88

Tabla 16. Estudios en deportes colectivos. …………………………………………….89

XVI
Tabla 17. Estudios en los que aglutinan varios deportes. …………………………….90

Tabla 18. Estudios en deportes de combate: Judo. …………………………………….91

Tabla 19. Estudios en deportes de combate: varios. …………………………………..91

Tabla 20. Estudios en deportes de combate: Taekwondo, Karate. …………………….92

Tabla 21. Variables que intervienen en la ansiedad competitiva. ……………………..96

Tabla 22. Variables que intervienen en la ansiedad competitiva según Kroll y Lewis

(1970). ………………………………………………………………………………….96

Tabla 23. Variables que intervienen en la ansiedad precompetitiva según Buceta (1998).

…………………………………………………………………………………………97

Tabla 24. Variables que intervienen en la ansiedad precompetitiva según Dosil (2004).

…………………………………………………………………………………………97

Tabla 25. Variables que intervienen en la ansiedad precompetitiva según Navlet (2012).

………………………………………………………………………………………....98

Tabla 26. Formas de evaluar la ansiedad. ……………………………………………100

Tabla 27. Evaluación a nivel conductual. ……………………………………………101

Tabla 28. Evaluación psicofisiológica. ……………………………………………….102

Tabla 29. Evaluación con autoinformes. ……………………………………………..104

Tabla 30. Evaluación por medio de narraciones. ……………………………………..105

Tabla 31. Modelo inicial de Salovey y Mayer (1990). ………………………………..110

XVII
Tabla 32. Modelo de las cuatro etapas de Salovey y Mayer (1997). …………………111

Tabla 33. Etapa 1: Percepción de las emociones (modelo de las cuatro etapas de Salovey

y Mayer, 1997). ……………………………………………………………………….112

Tabla 34. Etapa 2: Uso de emociones para facilitar el pensamiento (modelo de las cuatro

etapas de Salovey y Mayer, 1997). ……………………………………………………113

Tabla 35. Etapa 3: Comprensión de emociones (modelo de las cuatro etapas de Salovey

y Mayer, 1997). ……………………………………………………………………….113

Tabla 36. Etapa 4: Manejo de las emociones (modelo de las cuatro etapas de Salovey y

Mayer, 1997). ……………………………………………………………………… ...114

Tabla 37. Cinco etapas del Modelo de D. Goleman de la Inteligencia Emocional. …..118

Tabla 38. Modelo de Bar-On de inteligencia emocional. …………………………….120

Tabla 39. Medidas del Bar-On EQ-i. ………………………………………………… 121

Tabla 40. Modelo de rasgos de Petrides y Furnham. …………………………………122

Tabla 41. Autoinformes para medir Inteligencia emocional en su componente rasgo. 130

Tabla 42. Cuestionarios para medir IE basados en las capacidades. …………………132

Tabla 43. Medidas del MSCEIT para las cuatro ramas de la IE. ……………………..133

Tabla 44. Ventajas e inconvenientes de las medidas de ejecución. …………………..134

Tabla 45. Características generales y comparación entre los deportes del estudio. …..140

Tabla 46. Criterios de inclusión y exclusión para formar parte de la muestra. ……….162

Tabla 47. Número de participantes por género y nivel…………………………..……164

Tabla 48. Distribución de los participantes por deporte y nivel de rendimiento……..165

XVIII
Tabla 49. Tabla de datos personales que se pedían a los deportistas…………………169

Tabla 50. Ranking por campeonatos/puntos…………………………………………..176

Tabla 51. Resumen de los resultados………………………………………………….182

Tabla 52. Resumen de los resultados del objetivo 1………………………………….183

Tabla 53. Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA en función de los niveles

de rendimiento……………………………………………………………………...…184

Tabla 54. Análisis entre pares de rendimiento en el cuestionario ISRA (cognitivo,

fisiológico, motor y total). Prueba de Bonferroni…………………………………..…186

Tabla 55. Análisis entre pares de rendimiento en el cuestionario ISRA, factores (F1, F2,

F3 y F4). Prueba de Bonferroni………………………………………………………187

Tabla 56. Análisis de las varianzas de las diferencias en el STAI en función de los niveles

de rendimiento………………………………………………………………………...189

Tabla 57. Prueba de Bonferroni para el autoinforme STAI………………………….190

Tabla 58. Análisis de las varianzas de las diferencias en el SCAT en función de los

niveles de rendimiento………………………………………………………………...191

Tabla 59. Prueba de Bonferroni para el autoinforme SCAT…………………………191

Tabla 60. Resumen de los resultados del objetivo 1.2……………………………….195

Tabla 61. Análisis de las varianzas de las diferencias en los factores del ISRA (cognitivo,

fisiológico, motor y total) en función del género…………………………………….197

Tabla 62. Análisis de las varianzas de las diferencias en los factores del ISRA (F1, F2,

F3 y F4) en función del género………………………………………………………198

XIX
Tabla 63. Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA (cognitivo, fisiológico,

motor y total) en los deportistas de alto nivel, en función del género…………………200

Tabla 64. Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA (factores 1, 2, 3 y 4) en

los deportistas de alto nivel, en función del género……………………………………201

Tabla 65. Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA (cognitivo, fisiológico,

motor y total) en los deportistas de nivel medio, en función del género………………203

Tabla 66. Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA (Factor 1, 2, 3 y 4) en

los deportistas de nivel medio, en función del género…………………………………204

Tabla 67. Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA (cognitivo, fisiológico,

motor y total) en los deportistas de nivel bajo, en función del género…………………205

Tabla 68. Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA (factores 1, 2, 3 y 4) en

los deportistas de nivel bajo, en función del género……………………………………206

Tabla 69. Análisis de las varianzas de las diferencias en las medidas de ansiedad por

medio del STAI en función del género………………………………………………..208

Tabla 70. Análisis de las varianzas de las diferencias de medias en el STAI en función

del género en el nivel de alto rendimiento…………………………………………….209

Tabla 71. Análisis de las varianzas de las diferencias de medias en el STAI en función

del género en el nivel de rendimiento medio…………………………………………..210

Tabla 72. Análisis de las varianzas de las diferencias de medias en el STAI en función

del género en el nivel de rendimiento bajo…………………………………………...211

Tabla 73. Análisis de las varianzas de las diferencias en el SCAT en función del

género…………………………………………………………………………………212

XX
Tabla 74. Análisis de las varianzas de las diferencias en el SCAT en el grupo de nivel

alto en función del género……………………………………………………………..213

Tabla 75. Análisis de las varianzas en el SCAT para los deportistas de nivel medio en

función del género…………………………………………………………………….214

Tabla 76. Análisis de las varianzas de las diferencias de medias en el STAI en el grupo

de nivel bajo en función del género……………………………………………………215

Tabla 77. Correlaciones entre el ranking y el ISRA…………………………………..216

Tabla 78. Correlaciones entre el ranking y niveles de ansiedad medidos por el STAI..216

Tabla 79. Correlaciones entre ranking y ansiedad rasgo competitiva SCAT…………217

Tabla 80. Resumen de los resultados del objetivo 2.1…………………………………218

Tabla 81. Análisis de las varianzas de las diferencias en el TMMS-24 en función del nivel
de rendimiento………………………………………………………………………219

Tabla 82. Prueba de Bonferroni, análisis de las diferencias entre pares para el cuestionario
TMMS-24……………………………………………………………………………220

Tabla 83. Análisis de las varianzas en el TMMS-24 en función del género………..221

Tabla 84. Análisis de las varianzas de las diferencias en el TMMS-24 en el nivel de


rendimiento alto en función del género………………………………………………224
Tabla 85. Análisis de las varianzas de las diferencias en el TMMS-24 en el nivel medio
de rendimiento en función del género…………………………………………………226

Tabla 87. Análisis de las varianzas de las diferencias en el TMMS-24 en el grupo de nivel
de rendimiento bajo en función del género…………………………………………….228

Tabla 88. Correlaciones entre ranking e inteligencia emocional, medida con el TMMS-
24……………………………………………………………………………………229

Tabla 89. Resultados significativos entre niveles de rendimiento para el autoinforme


ISRA………………………………………………………………………………….230

XXI
Tabla 90. Resultados significativos entre niveles de rendimiento para el autoinforme
STAI…………………………………………………………………………………..232

Tabla 91. Resultados significativos entre niveles de rendimiento para el autoinforme


SCAT………………………………………………………………………………….233

Tabla 92. Resultados significativos entre niveles de rendimiento para el autoinforme


TMMS-24……………………………………………………………………………..234

Tabla 93. Puntuaciones directas, centiles y diferencias entre medias del autoinforme
ISRA entre mujeres y varones…………………………………………………………237

Tabla 94. Puntuaciones directas, centiles y diferencias entre medias del autoinforme
STAI entre mujeres y varones…………………………………………………………242

Tabla 95. Puntuaciones directas, centiles y diferencias entre medias del autoinforme
SCAT entre mujeres y varones………………………………………………………244

Tabla 96. Puntuaciones directas, centiles y diferencias entre medias del autoinforme
TMMS-24 entre mujeres y varones…………………………………………………245

Tabla 97. Datos del ISRA, en función del género, para los deportistas de bajo nivel:
Puntuaciones directas (P.D.), centiles y clasificación de la ansiedad (CLDO.)……..248

Tabla 98. Resultados del STAI para los deportistas de bajo nivel (puntuaciones directas,
centiles, decatipos y diferencias significativas entre géneros)……………………..…252

Tabla 99. Resultados del SCAT para los deportistas de bajo nivel (puntuaciones directas,
nivel y diferencias significativas entre géneros)……………………………………….254

Tabla 100. Resultados del TMMS-24 para los deportistas de bajo nivel (puntuaciones
directas, nivel y diferencias entre géneros)…………………………………………….255

Tabla 101. Datos del ISRA para los deportistas de nivel medio de rendimiento

(puntuaciones directas, centiles, clasificación de la ansiedad y diferencias entre

géneros)…………………………………………………………… .………………259

Tabla 102. Resultados del STAI para los deportistas de nivel medio de rendimiento
(puntuaciones directas, centiles, decatipos y diferencias significativas entre géneros).263

XXII
Tabla 103. Resultados del SCAT para los deportistas de nivel medio (puntuaciones

directas, nivel y diferencias significativas entre géneros)……………………………265

Tabla 104. Resultados del TMMS-24 para los deportistas de nivel medio de rendimiento
(puntuaciones directas, nivel y diferencias significativas entre géneros)……………..266

Tabla 105. Datos del autoinforme ISRA para los deportistas de alto nivel (puntuaciones

directas, centiles, clasificación de la ansiedad y diferencias entre géneros)……………269

Tabla 106. Resultados del STAI para los deportistas de alto nivel (puntuaciones directas,
centiles, decatipos y diferencias significativas entre géneros)………………………..272

Tabla 107. Resultados del SCAT para los deportistas de alto nivel (puntuaciones directas,

nivel y diferencias significativas entre géneros)………………………………………274

Tabla 108. Resultados del TMMS-24 para los deportistas de alto nivel (puntuaciones

directas, nivel y diferencias significativas entre géneros)…………………..…………275

Tabla 109. Correlaciones entre el ISRA y el ranking de los deportistas………………277

Tabla 110. Correlaciones entre el STAI y el ranking de los deportistas…….……….278

Tabla 111. Correlaciones entre el SCAT y el ranking de los deportistas…………….279

Tabla 112. Correlaciones entre el TMMS-24 y el ranking de los deportistas………..279

Tabla 113. Estudios con resultados similares a nuestro trabajo (ansiedad)……………286

XXIII
ÍNDICE DE FIGURAS

Figura 1. Teoría del impulso de Spence y Spence (1966)…………………………….60

Figura 2. Teoría de la U invertida de Yerkes y Dodson (1908)………………………62

Figura 3. Adaptación de la Teoría de la utilización de las claves de Easterbrook (Landers,

1980) a deportes de combate……………………………………………………………67

Figura 4. Zona individual de funcionamiento óptimo de Yuri Hanin (1986, 1989;

Márquez, 2004)…………………………………………………………………………70

Figura 5. Composición del estado psicobiosocial de Hanin (1986, 1989)……………..70

Figura 6. Teoría multidimensional de la ansiedad de Martens (Martens y otros, 1990)..74

Figura 7. Teoría de la inversión de Apter (1982), adaptada por Kerr al ámbito deportivo

(1985)………………………………………………………………………………..…76

Figura 8. Proceso de la situación competitiva de Martens (1977; Navlet, 2012)……..94

Figura 9. Jiu-Jitsu – Combate- Fight………………………………………………….141

Figura 10. Jiu Jitsu – Dúo……………………………………………………………..142

Figura 11. Judo – combate…………………………………………………………….143

Figura 12. Judo - Kata………………………………………………………………...144

Figura 13. Lucha Libre Olímpica……………………………………………………..145

Figura 14. Karate – kumité (combate)………………………………………………..146

Figura 15. Karate – katas……………………………………………………………..146

Figura 16. Taekwondo – combate…………………………………………………….147

XXIV
Figura 17. Taekwondo – poomsae…………………………………………………….147

Figura 18. Kendo……………………………………………………………………..147

Figura 19. Porcentaje de deportistas por modalidad deportiva……………………….161

Figura 20. Distribución de la muestra en función del género………………………...161

Figura 21. Porcentaje de deportistas en función del rendimiento……………………163

Figura 22. Distribución de la muestra en función del género y nivel de rendimiento.164

Figura 23. Resumen del procedimiento………………………………………………170

Figura 24. Medias de varones y mujeres para todos los cuestionarios administrados..192

Figura 25. Medias de varones y mujeres de nivel alto para todos los cuestionarios

administrados……………………………………………………………………….....193

Figura 26. Medias de varones y mujeres de nivel medio para todos los cuestionarios

administrados……………………………………………………………………….....193

Figura 27. Medias de varones y mujeres de nivel bajo para todos los cuestionarios

administrados………………………………………………………………………….194

Figura 28. Medias de hombres y mujeres en IE medido con el TMMS-24…………..222

Figura 29. Medias de hombres y mujeres en IE medido con el TMMS-24 de nivel

alto…………………………………………………………………………………….222

Figura 30. Medias de hombres y mujeres en IE medido con el TMMS-24 de nivel

medio………………………………………………………………………………….223

Figura 31. Medias de hombres y mujeres en IE medido con el TMMS-24 de nivel

bajo……………………………………………………………………………………223

XXV
Figura 32. Medias del autoinforme ISRA en función del rendimiento……………….231

Figura 33. Medias en el STAI en función del nivel de rendimiento………………….232

Figura 34. Medias del SCAT en función del nivel de rendimiento……………………233

Figura 35. Medias en el autoinforme TMMS-24 en función del nivel de rendimiento.235

Figura 36. Distribución de la muestra por género y nivel de rendimiento……………236

Figura 37. Medias de mujeres y varones deportistas que compiten en deportes de

combate………………………………………………………………………………..237

Figura 38. Centiles de mujeres y varones en el autoinforme ISRA……………………241

Figura 39. Centiles de mujeres y varones en el autoinforme STAI……………………243

Figura 40. Puntuaciones directas (P.D.) entre mujeres y varones en el autoinforme

SCAT………………………………………………………………………………….244

Figura 41. Puntuaciones directas entre mujeres y varones en el autoinforme TMMS-24

…………………………….…………………………………………………………..246

Figura 42. Medias del grupo de nivel bajo de rendimiento (por género) en cada uno de los

autoinformes administrados……………………………………………………………..247

Figura 43. Centiles del autoinforme ISRA para los deportistas de bajo rendimiento en

función del género……………………………………………………………………..251

Figura 44. Deportistas de bajo rendimiento: centiles del STAI (mujeres y varones)….253

Figura 45. Deportistas de bajo rendimiento: nivel de ansiedad competitiva rasgo medido

por el SCAT (mujeres y varones)……………………………………………………..255

XXVI
Figura 46. Deportistas de bajo rendimiento: inteligencia emocional medida por el

TMMS-24 (mujeres y varones)………………………………………………………..257

Figura 47. Medias en todos los autoinformes en los deportistas de nivel medio de rendimiento

por géneros………………………………………………………………………………258

Figura 48. Centiles del autoinforme ISRA para los deportistas de nivel medio de

rendimiento en función del género……………………………………………………262

Figura 49. Deportistas de nivel medio de rendimiento: centiles del STAI (mujeres y

varones)……………………………………………………………………………….264

Figura 50. Deportistas de nivel medio de rendimiento (mujeres y varones)…………265

Figura 51. Deportistas de nivel medio de rendimiento (mujeres y varones)………….267

Figura 52. Medias en los autoinformes administrados de los deportistas de nivel alto en

función del género……………………………………………………………………..268

Figura 53. Centiles del autoinforme ISRA para los deportistas de bajo rendimiento en

función del género…………………………………………………………………….271

Figura 54. Deportistas de alto nivel: centiles del STAI (mujeres y varones)…………273

Figura 55. Deportistas de alto rendimiento, autoinforme SCAT (mujeres y varones)..274

Figura 56. Deportistas de alto rendimiento AI TMMS-24 (mujeres y varones)……….276

XXVII
ÍNDICE DE ABREVIATURAS

AI Autoinforme

AST Affect Sensitivity test

BOE Boletín Oficial del Estado

C Ansiedad cognitiva

CAR Centro de alto rendimiento

CARAT Comunication of affect receiving ability test

CE Cociente emocional

CI Cociente intelectual

COE Comité Olímpico Español

CPRD Características psicológicas relacionadas con el rendimiento

deportivo

CTASS Inventario de tensión y ansiedad

CSAI-2 Ansiedad estado competitiva versión 2

CSAQ Cognitive and somatic anxiety questionary

DAN Deportista de Alto Nivel

F Ansiedad fisiológica

IE Inteligencia emocional

IE 1 Inteligencia emocional en su componente atención emocional,

medido con el TMMS-24

IE 2 Inteligencia emocional en su componente claridad emocional,

medido con el TMMS-24

IE 3 Inteligencia emocional en su componente reparación emocional,

medido con el TMMS-24

IPAT Escala de ansiedad

XXVIII
ISRA Inventario de situaciones y respuestas de la ansiedad

ISRA C Ansiedad cognitiva medida por el inventario ISRA

ISRA F Ansiedad fisiológica medida por el inventario ISRA

ISRA F I o Ansiedad ante situaciones de evaluación medida por el inventario

I F1 ISRA

ISRA FII o Ansiedad ante situaciones interpersonales medida por el inventario

I F2 ISRA

ISRA FIII o Ansiedad ante situaciones fóbicas medida por el inventario ISRA

I F3

ISRA F IV o Ansiedad ante situaciones cotidianas medida por el inventario ISRA

I F4

ISRA M Ansiedad motora medida por el inventario ISRA

ISRA T Ansiedad total (similar al rasgo) medida por el inventario ISRA

ISRE Sociedad internacional de investigación sobre las emociones

IZOF Zona individual de funcionamiento óptimo

JJ.OO. Juegos olímpicos

LWASQ Cuestionario de síntomas de ansiedad

M Ansiedad motora

MEIS Multifactor emotional intelligence scale

MMPI Minessota Multiphasic Personality Inventory

MSCEIT Mayer-Salovey-Caruso emotional Intelligence test

P.D. Puntuación directa

PSIS Psichologycal skills inventory for sport

SAD Medida de la ansiedad ante el deporte

SAF Cuestionario de ansiedad ante el deporte

XXIX
SCAT Sport competition anxiety test

STAI State trait anxiety test

STAI A/E Ansiedad estado, medida con el cuestionario STAI

STAI A/R Ansiedad rasgo, medida con el cuestionario STAI

TAI Tait anxiety inventory

TDS Teoría de detección de señales

TMMS-24 Trait meta mode scale

TMMS-24 -1 Inteligencia emocional en su componente atención emocional,

medido con el TMMS-24

TMMS-24 -2 Inteligencia emocional en su componente claridad emocional,

medido con el TMMS-24

TMMS-24 – 3 Inteligencia emocional en su componente reparación emocional,

medido con el TMMS-24

ZOF Zona de funcionamiento óptimo

16PF 16 factores de personalidad de Catell

XXX
RESUMEN

Los objetivos del presente trabajo son estudiar las implicaciones que tienen la

ansiedad y la inteligencia emocional en los deportes de combate, en concreto, ver las

puntuaciones (en ansiedad e inteligencia emocional), en función de sus niveles de

rendimiento y del género.

Las emociones están presentes en la vida de un deportista desde que se levanta

hasta que se acuesta, y todas influyen en su rendimiento deportivo. En nuestro caso nos

ocuparemos de la ansiedad precompetitiva y de la inteligencia emocional. Las variables

dependientes a estudiar fueron la ansiedad y la inteligencia emocional y las variables

independientes, el género, el nivel de rendimiento y el ranking de los deportistas.

Para realizar este estudio, hemos contado con una muestra total de 446

participantes (172 mujeres y 274 varones) de seis modalidades deportivas de deportes de

combate, en concreto fueron judo, jiu jitsu, kendo, taekwondo, lucha libre y karate. Los

niveles de rendimiento iban desde no sacar medalla en campeonatos territoriales hasta

sacar medallas en campeonatos de Europa o del Mundo, por lo que fueron organizados

en tres niveles de rendimiento (nivel 1, los que tienen medallas o un quinto puesto en

campeonatos de Europa o del Mundo, nivel 2, los deportistas que tenían otras medallas,

como puede ser medalla en campeonato de España y nivel 3, los deportistas que compiten

y no hacen pódium).

Para llevar a cabo el estudio, contamos con cuatro autoinformes: el inventario de

situaciones y respuestas de ansiedad (ISRA), el state trait anxiety inventory (STAI), sport

competition anxiety test (SCAT) y el trait meta mode scale (TMMS-24). Además,

creamos una ficha de datos para recopilar los datos acerca de sus resultados en las

competiciones.

XXXI
Nos encontramos con que para la mayoría de los autoinformes y sus medidas los

niveles de ansiedad son mas bajos en los deportistas que tienen un mejor nivel de

rendimiento (por ejemplo: a nivel cognitivo tenemos un nivel de significatividad de 0.003,

en fisiológico 0.033, en motor 0.012, en total 0.004, etc.), en cuanto a inteligencia

emocional vimos diferencias significativas en claridad emocional (0.035) y en reparación

emocional (0.000). En cuanto a las diferencias de género, nos encontramos con que las

mujeres informan de niveles mas altos de ansiedad (para 10 de las 11 medidas que

tenemos de la ansiedad), en cuanto a inteligencia emocional, nos encontramos con estas

diferencias significativas, solamente para la atención emocional (0.001), puntuando más

alto las mujeres. Estas diferencias de género se mantienen cuando analizamos el grupo de

nivel 2 y el de nivel 3, sin embargo, no se ven cuando analizamos el grupo de alto nivel

(nivel 1).

Este estudio, nos lleva a poder decir, que para llegar al alto rendimiento en los

deportes de combate estudiados, es importante tener un buen control de la ansiedad (en

todos sus componentes) así como tener una buena inteligencia emocional. Igualmente,

señalar que cuando se llega al alto rendimiento en estos deportes de combate, no existen

diferencias de género en ansiedad e inteligencia emocional. Por todo ello, pensamos que

se deben plantear programas de control de las emociones y concretamente de la ansiedad.

PALABRAS CLAVE

Ansiedad precompetitiva, psicología deportiva, rendimiento y artes marciales.

XXXII
ABSTRACT

The objetives of this research are to study the implications of anxiey and

emotional inteligente in combat sports, specifically based on their perfofmance levels and

gender.

Emotions are present in the life of every athlete from the morning to the night, and

they have a lot of influence in their sport performance. In this study, is taken into account

precompetitive anxiety and emotional intelligence. The dependet variables were anxiety

and emotional intelligence; and the independent variables were gender, performance level

and athletes’s ranking.

The total study sample was 446 subjects (172 women and 274 men) from six

different combat sports: judo, jiu jitsu, kendo, taekwondo, wrestling and karate. The

performance level ranged from not getting a medal in local championships to getting a

medal in European or World championships, so they were organized in three performance

levels (level 1: medalists or fifth place in European or World championships; level 2:

medalists in other championships, for exaple Spanish championship; and level 3:

competing athletes who do not win a medal).

For this research, four self report questionnaires: Inventario de Situaciones y

Respuestas de Ansiedad (ISRA), State Trait Anxiety Inventory (STAI), Sport

Competition Anxiety Test (SCAT) and Trait Meta Mode Scale (TMMS-24). And we

created a data in order to get infomation about athletes results in competitions.

Fort he most self- reports and their measures, anxiety levels are lower in high

performance level athletes (for example: cognitive has a significance level of 0.003,

physiological has a 0.033, motor has 0.012; the total is 0.004… etc). Regarding emotional

inteligente, there were signiticative differences in emotional clarity (0.035) and emotional

XXXIII
repair (0.000). Regarding gender differences, it have been found that women report higher

levels of anxiety (for 10 of the 11 measures about anxiety), but in terms of emotional

intelligence, those differences are found only for emotional attention (0.001), women

scoring higher. These gender differences are maintained when level 2 and level 3 groups

are analyzed, however they are not observed when analyzing the high level group (level

1).

Through this research it can be said that, in order to reach high performance in

combat sports studied, it is important to have good control of anxiety (in all its

components), as well as to have good emotional intelligence. Similarly, note that there

are not gender differences in anxiety and emotional intelligence in the higher level of

performance in these combat sports. For all these reasons, it is concluded that programs

to control emotions and, specifically, anxiety must be considered.

KEY WORDS
Precompetitive anxiety, sports psychology, performance and martial arts.

XXXIV
XXXV
32
CAPÍTULO 1
INTRODUCCIÓN

33
34
CAPÍTULO 1: INTRODUCCIÓN

El porqué de una tesis que verse sobre ansiedad e inteligencia emocional en

deportes de combate responde a una inquietud personal como psicóloga, deportista y

entrenadora.

La primera vez que participé en un Campeonato del Mundo de Jiu Jitsu fue en

1998, y después de él han venido muchos más, campeonatos de Europa, internacionales

y más mundiales. He participado como competidora y como entrenadora, se podría decir

que soy afortunada, pues he conseguido medallas en todos ellos, tanto en mi rol de

deportista como de entrenadora. Pero este es el lado bonito. La realidad es que se han

perdido muchas medallas y muchos encuentros, no porque los otros competidores

estuvieran mejor preparados, que de esto también ha habido (la solución podría ser

entrenar más y mejor), sino porque las emociones negativas han hecho que no se rindiera

como se ha entrenado y preparado. Deportistas que se bloquean y cometen errores, otros

que prácticamente han perdido antes de salir al encuentro y otros que tras ir ganando no

han sabido gestionar emocionalmente esa “casi victoria” y han cometido errores que les

han llevado a perder.

Todos estos años, he podido ver cómo hay deportistas que son capaces de

gestionar mucho mejor estas emociones, en concreto la ansiedad, ese estado de nervios,

inquietud, hormigueos, palpitaciones etc., que se sienten las 24 horas previas al evento y

en el evento deportivo, ya sea un campeonato territorial o un mundial o bien una

concentración importante, donde uno se siente evaluado y de ella depende una

determinada convocatoria. Igualmente, cómo hay deportistas que son capaces de analizar

35
mejor sus emociones y trabajar con ellas, para que no afecten a su rendimiento. Y no solo

eso, sino que hay algunos que son capaces de ver cómo se encuentran los demás y actúan

en consecuencia.

Para realizar este estudio, hemos delimitado los deportes de combate con los que

trabajamos. Hemos cogido de referencia lo que comtempla el consejo superior de deportes

(CSD), es decir los deportes que acogen las federaciones incritas en dicho organismo.

Hemos analizado y profundizado sobre el conocimiento de las emociones,

sentimientos, estados de ánimo, etc. de los deportistas, junto con el grado de percepción

que poseen acerca de la habilidad que van a desarrollar les ayuda a que mejore su

rendimiento (Cogan y Petride, 1995; Cheung y Lo, 1996; Mace y Carroll, 1989). Hemos

percibido que la ansiedad es vista como una emoción negativa que puede hacer mermar

nuestro rendimiento, por lo tanto, dentro del campo de las emociones y las variables

psicológicas que pueden influir en el rendimiento, pensamos que deben tener un peso

especial.

Además de esto, hemos observado que las emociones están presentes en nuestro

día a día, en todo lo que hacemos. ¿Cuántas veces hemos oído decir que somos emoción

y razón? Esta mezcla no es igual en todos los seres humanos, por lo que no podemos

hablar de porcentajes, pero si que es cierto que las emociones están presentes y muchas

veces marcan nuestras elecciones. Estas emociones cumplen funciones adaptativas,

sociales y motivacionales (Reeve, 1994), eso como decíamos antes, nos ayuda en nuestras

elecciones diarias. En el marco del deporte también están presentes; una de las más

estudiadas ha sido la ansiedad y concretamente, lo que se está investigando hoy en día es

cómo esta puede mejorar o empeorar el rendimiento (de los deportistas, entrenadores o

árbitros), algo muy valioso para el colectivo de deportistas y entrenadores, ya que, de no

36
saber controlar las emociones, en concreto la ansiedad, podrían perderse horas, días,

meses y años de entrenamiento cuando se enfrentan a una prueba determinada.

Todo esto nos lleva a plantearnos un estudio que persiga encontrar alguna relación

entre los diferentes niveles de ansiedad y los deportistas que practican deportes de

combate, además de la inteligencia emocional, ya que entendemos la ansiedad como una

emoción negativa.

Los resultados de esta tesis abren posibles caminos para seguir investigando y

trabajar con los deportistas, de manera que se les ayude a mejorar sus entrenamientos y

que puedan obtener un mejor rendimiento deportivo.

37
38
CAPÍTULO 2

MARCO TEÓRICO

39
40
CAPÍTULO 2: MARCO TEÓRICO

Dentro del marco teórico vamos a revisar los diferentes documentos que hacen

referencia a la terminología y a los conceptos que desarrollaremos punto por punto a lo

largo de este capítulo. Lo hemos dividido en tres grandes bloques, el primero el de la

ansiedad, donde revisaremos los conceptos generales y lo publicado en relación a la

ansiedad y rendimiento en deporte, así como las teorías que tenemos para relacionar

ansiedad y rendimiento. El segundo sería la inteligencia emocional, un constructo

relativamente nuevo, qué teorías lo sustentan y qué estudios relacionan rendimiento y

deporte. Por último, describiremos los deportes de combate, ya que son los deportes con

los que vamos a contar para nuestro estudio.

2.1.- ANSIEDAD

2.1.1.- Definiciones.

Dentro de la literatura científica hay muchas definiciones del término de ansiedad,

y es que la ansiedad es vista como una emoción negativa, como un rasgo de la

personalidad, como un trastorno, como un síntoma, como una respuesta a algo, etc. Esto

hace muy difícil trabajar con el concepto, por lo que de alguna manera hay que delimitar

aquello con lo que vamos a trabajar. Por ello, recogeremos algunas definiciones que hacen

referencia a la ansiedad como emoción y sus relaciones.

La ansiedad es una de las emociones que acompaña al hombre desde su filogenia

y su ontogenia, es una emoción básica, aunque no primaria, (ya que no reúne dichas

41
características, como por ejemplo: no tiene un patrón típico de comunicación no verbal,

carece de un patrón de activación fisiológico específico, etc.)

Aunque la ansiedad está cada vez más presente en nuestra sociedad y en nuestras

vidas, no hay mucho acuerdo en lo que a definiciones se refiere. En las Tablas 1, 2 y 3

trataremos de mostrar una breve clasificación de las definiciones según:

• Sistema de respuesta implicado (Tabla 1).

• Estímulo que desencadena el proceso de la ansiedad (Tabla 2).

• Las que hacen hincapié en la ansiedad como emoción ante una evaluación y

respuesta (Tabla 3).

42
Tabla 1

Definiciones de ansiedad que hacen hincapié en el sistema de respuesta (Sist.Rs.)

implicado Fisiológico (F), Motor (M) y Cognitivo (C)

AUTORES AÑO DEFINICIÓN Sist. Rs.

Clark y Beck 2012 “Un sistema… de respuesta conductual, fisiológica, afectiva y M F C


cognitiva (es decir, a modo de amenaza) que se activa al anticipar
p.23 sucesos…se juzgan como muy aversivas…”.
Fernández-Abascal 2003, “Estado de agitación, inquietud y zozobra”. M F C
p.281

Greenleaf y Krane 2002 “Sensaciones de nerviosismo y tensión asociados al nivel de F


activación del organismo”.
p. 209

Márquez 2004 “Se trata de un estado especial de agitación y tensión, con M F C


reacciones somáticas y psíquicas… real como imaginaria”.
p.25

Martens 1977 Estado emocional negativo que se caracteriza por aprensión y C M


tensión.

Miguel Tobal 1990, “La ansiedad es una respuesta emocional… que engloba C
p.131 aspectos cognitivos…; aspectos fisiológicos…, y aspectos
motores…. La respuesta de ansiedad puede ser elicitada tanto por M
estímulos externo…como por estímulos internos al sujeto…, F
percibidos por el individuo como peligrosos y amenazantes…”.

Weinberg y Gould 1996, “Estado emocional negativo que incluye sensaciones de M


p.78 nerviosismo, preocupación y aprensión relacionadas con la
activación… incluye un componente físico… y un componente C
de pensamiento…”. F

43
Tabla 2

Definiciones de ansiedad que hacen hincapié en los estímulos que elicitan la ansiedad

AUTORES AÑO DEFINICIÓN

Dosil 2003 “Un conjunto de reacciones suscitadas por una situación (estímulos) en la
que puede ocurrir algo amenazante, aversivo, nocivo, peligroso o,
p.174 simplemente, no deseado”

Freud 1936 Modificó su teoría primaria que era más genetista para decir que la ansiedad
era como una señal de peligro que percibía la persona. Además, este peligro
podía ser exógeno o endógeno.

44
Tabla 3

Definiciones de ansiedad que hacen hincapié en la ansiedad como emoción ante una

evaluación y respuesta

AUTORES AÑO DEFINICIÓN

Bulbena Villarrasa 2016 p.34 “La ansiedad como… mecanismo básico de alarma corporal y mental, tres
elementos: … detección, uno de reacción y otro de prevención”.

Chapman Attwell 2007 p.27 “La ansiedad normal …sirve para conservar el cuerpo… actuar de manera
que nos ayuda a funcionar mejor en la vida. La ansiedad patológica
impediría… lo que quiere hacer, o sentirse como quisiera sentirse”.

Cox 2009 p.197 “Es una emoción… como respuesta a la forma en la que interpretamos y
evaluamos una situación ambiental como la competencia”.

Cox 2009 p.236 “Enfrentamiento a una amenaza incierta y existencial”.

Eysenck 1992 La naturaleza de la ansiedad. Si se considera la ansiedad desde una


perspectiva evolutiva, tiene una función claramente adaptativa (la detección
de un peligro o amenaza procedente del entorno); por ello, parece lógico
que determinados procesos cognitivos, tales como los preatencionales y
atencionales, estén implicados en las reacciones o estados de ansiedad.

Igualador Villar 2009 p.10 “La ansiedad es una respuesta normal del organismo… de aumento de las
facultades perceptivas… cuando nuestro cerebro descubre que existe un
peligro o amenaza… función muy importante en la supervivencia”.
Se confunde con estrés.

Miguel-Tobal 1990 “Una respuesta emocional paradigmática”.

2.1.2.- Breve recorrido histórico.

Todo aquel que quiera adentrarse en el mundo de la ansiedad, al poco tiempo de

comenzar su búsqueda se dará cuenta de que lo que primero debe de hacer es delimitar

este término. A lo largo de la historia de la psicología y de otras ciencias relacionadas, se

45
han venido tratando términos como la ansiedad, la angustia, el miedo, el estrés o la

activación de manera muy similar, por lo que, en muchas ocasiones, los límites no están

claros, son mas bien difusos. De igual manera, han sido muchos los que han intentado

diferenciarlos. Esto ha suscitado muchas preguntas, así como una gran confusión

terminológica, ya que encontramos definiciones similares para diferentes conceptos. No

es objetivo de esta tesis encontrar todas y cada una de las diferencias o similitudes, pero

sí nos vemos en la obligación de ofrecer unas breves pinceladas acerca de esta cuestión.

A la hora de hablar de ansiedad, las confusiones no se limitan al término en sí

mismo, sino que, además, cuando hablamos de ansiedad, podemos referirnos a un

síntoma. Y no solo un síntoma, sino que también puede referirse a la ansiedad como

respuesta; la ansiedad es una emoción y un rasgo de la personalidad, así que, cuando

queremos hablar de ansiedad, debemos delimitar el concepto al qué nos vamos a referir.

En el momento actual, y con la gran cantidad de literatura sobre estos términos,

es realmente difícil marcar una línea que separe o diferencie con claridad estos términos

y otros similares.

2.1.2.1-Angustia y ansiedad.

“El término alemán angst, utilizado por Freud para describir un efecto negativo y

una activación fisiológica desagradable, es traducido al inglés por anxiety, mientras que

en español y en francés tuvo una doble acepción, ansiedad y angustia en el primer caso y

anxieté y agnoisee en el segundo caso” (Miguel-Tobal y Casado, 1999, p. 93-94).

En la Tabla 4, podemos ver las diferencias entre angustia y ansiedad.

46
Tabla 4

Diferencias entre angustia y ansiedad

ORIGEN Y USO ¿A QUÉ SE REFIEREN?

Angustia: corrientes humanistas y psicoanalíticas. Humanistas y psicoanalistas: la angustia sería lo


mismo que la ansiedad para las otras corrientes.

Ansiedad: corrientes conductuales y Conductuales y cognitivos-conductuales: la angustia


como una experiencia subjetiva asociada a la
cognitivo-conductuales. ansiedad, sentimiento o respuesta de la ansiedad
(Fernández-Abascal, 2003).

2.1.2.2.-Miedo y ansiedad.

La Tabla 5 nos muestra las semejanzas y diferencias en el uso de los términos de

miedo y ansiedad y eso nos llevará a entender parte de la controversia.

47
Tabla 5

Semejanzas y diferencias entre miedo y ansiedad

SEMEJANZAS DIFERENCIAS

Emociones que movilizan los mismos recursos. El miedo estaría más vinculado a escape y huida
y la ansiedad tendría un componente de acción.
(Fernández-Abascal, 2003).
Saldaña (2001).

Emociones que tienen funciones muy parecidas El miedo sería más delimitado, en cuanto a la
(Fernández-Abascal, 2003). causa que la ansiedad, que puede ser más
inespecífica.

Ansiedad como un subtipo de miedo.


(Marks, 1986).

Miedo y ansiedad como dos emociones que se El miedo como una respuesta proporcional a un
pueden dar ante un peligro percibido pudiendo ser estímulo nocivo y la ansiedad una respuesta
objetivo o subjetivo. desproporcionada a ese estímulo.
Casado (1994). Bermúdez y Luna (1980).

Desde la lactancia desarrollamos una ansiedad El miedo sería más innato que la ansiedad y que
emocional (similar entre otras cosas al miedo) es el aprendizaje el que nos enseña desde los
miedos a sentir ansiedad.
Gamma, Angst, Ajdacic, Eich y Rössler (2007).
Saldaña (2001).

2.1.2.3. Activación/arousal y ansiedad.

A partir de ahora, en relación a esta definición, trataremos estos términos

(activación y arousal) como sinónimos.

Siguiendo a Miguel Tobal y Casado (1999) el arousal se considera “una reacción

del organismo ante cualquier forma de estimulación intensa, habiendo sido definido como

nivel general de activación, que sería común a las distintas emociones y no específico de

la ansiedad” (Miguel-Tobal y Casado, 1999, p. 94).

48
Hemos encontrado autores que muestran la ansiedad como un concepto mucho

más complejo que el arousal. Entienden el arousal como la manifestación de la activación,

lo cual sería bastante más simple que la ansiedad (Anderson, 1990; García-Merita, Miguel

y Fuentes, 1991).

Además, hay que tener en cuenta que no siempre que el individuo manifieste una

activación elevada tiene que mostrar una respuesta de ansiedad. Cuando el sujeto percibe

esa activación elevada como algo negativo, entonces se puede dar una respuesta que

podemos calificar como ansiedad. La máxima activación puede ser entendida por el sujeto

como una excitación plenamente placentera y no como algo malo que nos puede llevar a

la ansiedad. Sin embargo, para llegar a tener ansiedad es necesario que haya activación y

que sea elevada.

Por tanto, parece que la activación se debería utilizar para hacer referencia a lo

más puramente fisiológico, a esos cambios que el organismo tiene, aunque la causa de la

activación no sea real, sino que puede ser incluso imaginada.

2.1.2.3.-Estrés y ansiedad.

Las primeras referencias al término estrés las podemos encontrar en el siglo XIV

en el ámbito de la ingeniería y este término de estrés era utilizado para expresar fuerza,

tensión, dureza o adversidad (Miguel-Tobal y Casado, 2011).

Podemos observar cómo la mayoría de los trabajos creen que el inicio del estudio

del estrés se abre con los trabajos de Hans Selye en el campo de la Medicina.

En 1936, Selye define el término stress (síndrome general de adaptación), y

engloba en él un conjunto de reacciones fisiológicas que se consideran nocivas para el

sujeto (también incluye amenazas de tipo psíquico).

49
El término estrés es utilizado por muchas ramas del conocimiento, como la

medicina, la educación, la economía, los negocios, la política, etc. (Miguel-Tobal y

Casado, 2011).

El estrés nos ha permitido mantenernos vivos, tiene un patrón muy antiguo

filogenéticamente hablando y, en parte, ha garantizado nuestra supervivencia.

En su estudio del estrés, Selye distingue tres fases que hoy en día siguen vigentes:

reacción de alarma, resistencia y agotamiento.

Los términos estrés y ansiedad son difícilmente separables, aunque se podría decir

que una de las principales diferencias la podemos encontrar cuando analizamos dónde

ponen el acento las diferentes ramas científicas y qué importancia dan a cada componente

psicofisiológico.

El estrés respondería a la reacción del organismo ante situaciones potencialmente

estresantes o ansiógenas (la adaptación que nuestro cuerpo hace para poder hacer frente

estas situaciones, lo cual conlleva un sobresfuerzo y que podemos ver reflejado en las tres

fases del estrés: alarma, resistencia y agotamiento).

A continuación, mostraremos dos Tablas (6 y 7) que nos muestras la controversia

apuntada desde el punto de vista de diferentes investigadores.

50
Tabla 6

Diferencias entre estrés y Ansiedad (Fernández-Abascal, 2003)

ESTRÉS ANSIEDAD

TONO AFECTIVO Ausencia del mismo, por lo Siempre es negativo.


que se puede percibir como
positivo o negativo.

COMUNICACIÓN NO No hay nada característico. Escasa, y si aparece,


VERBAL estará relacionada con la
Se relaciona con la emoción emoción de la ira.
que aparezca.

PATRÓN DE Proactivo y muy versátil. Más emocionales y dirigidos a


AFRONTAMIENTO resolver el problema emocional
concreto.

PATRÓN DE ACTIVACIÓN Si. No.


FISIOLÓGICO TÍPICO

Tabla 7

Diferencias entre estrés y ansiedad (Navlet, 2012)

Ansiedad → Forma de activación fisiológica relativamente indiferenciada.


Estrés → Forma de activación fisiológica altamente característica y distintiva.

Se podría decir que los escritos de Freud en 1926 puede que formen parte del

nacimiento de la ansiedad. En ellos se utilizaba el término alemán angst, que se tradujo

al inglés como anxiety, y al español como ansiedad y angustia, por lo que encontramos

escritos que hablan de ansiedad y angustia como si fueran sinónimos. También se

tradujeron al francés como anxieté y angoisse, teniendo el mismo problema que en el

español, por lo que puede haber confusión. En ocasiones es imposible diferenciar los

términos. Aunque podemos decir que incluso en 1894 cuando Freud habla de neurosis, lo

hace para referirse a la ansiedad. Por ello, el concepto de ansiedad en su nacimiento,

51
podemos decir que ha venido de la mano de un enfoque psicoanalítico. Freud cuando trata

el término de “neurosis de angustia” lo hace para referirse a un complejo clínico, pero

que curiosamente toda esa complejidad se agrupa (reúne) en el vocablo llamado angustia.

En 1893 Pierre Janet (psicólogo y neurólogo), llevó a cabo estudios con

desórdenes mentales y emocionales. El hace una clasificación de diferentes tipos de

angustia (nerviosismo, histeria, fobia a objetos y situaciones) (Janet, 1907).

El término ansiedad fue más utilizado por la psicología científica y angustia por

las orientaciones psicoanalíticas y humanistas. Para una mayor profundización sobre esta

cuestiónpodemos remitirnos a Bermúdez (1977), Bermúdez y Luna (1980) y Ansorena,

Cobo y Romero (1983).

Basándonos en la revisión histórica que llevó a cabo McReynols (1975), podemos

marcar un punto de partida en el período helenístico griego. Pero parece que la comunidad

de psicólogos incorpora el término ansiedad de forma definitiva con la obra Inhibición,

síntoma y ansiedad de Freud publicada en 1926.

En la Tabla 8 podemos ver lo anteriormente expuesto, los autores que comienzan

a investigar sobre ansiedad, así como las corrientes psicológicas a las que pertenecen.

52
Tabla 8

Orígenes del término ansiedad

AUTORES EXPLICACIONES CORRIENTE

Freud, 1894 Habla de neurosis para referirse a ansiedad. Enfoque Psicoanalítico


Inicios: Ansiedad como reflejo de la energía sexual
reprimida.

Freud, 1926 Término alemán ANGST, traducido al inglés Enfoque Psicoanalítico


ANXIETY, al español ANSIEDAD Y ANGUSTIA
Adler, French, y al francés ANXIETÉ Y ANGOISSE. Humanistas
Fromm, etc.
“Inhibición, síntoma y ansiedad”
Evolución: Entiende la ansiedad como impulsos y
vivencias que se originan en el interior de los
individuos. Clasifica tres tipos (real, neurótica y
moral)
Como algo transitorio que fluctúa en función del
peligro y varia en duración e intensidad.

Janet, 1893 Estudió los desórdenes mentales y emocionales, y Psicólogo y neurólogo


llevo a cabo una clasificación de tipos de angustia.

Janet, 1907 Clasificación de tipos de angustia: nerviosismo,


histeria, fobia a objetos y situaciones.

Una vez acuñado el término ansiedad, observamos que fueron las corrientes de

corte más conductistas quienes se preocuparon de su estudio, como podemos ver en la

Tabla 9. También nos encontramos estudios en los años 30 que lo relacionan con la

motivación y en los años 50 y 60 con las teorías de rasgos, como se ve en la Tabla 10. A

partir de los años 60 las corrientes situacionistas e interactivas empezaron a investigar

sobre la ansiedad, Tabla 11. Es a partir de los años 90 cuando vemos estudios enmarcados

en teorías más biológicas y cognitivo-conductuales.

53
Tabla 9

Comienzos del término ansiedad en el conductismo (años 20 hasta años 60)

CORRIENTES AUTORES EXPLICACIONES


- Ansiedad como una conducta establecida,
algo que se puede condicionar en cualquier
Estudio de Watson y Raines (1920) con
sujeto. Cualquier ansiedad sería fruto de un
el bebé Albert.
condicionamiento a la cual el sujeto se ha visto
expuesto.
- Estudios Bebé de 11 meses (Albert) al que
le provocaron una respuesta ansiosa por
condicionamiento.
Conductistas
- Conductistas en los comienzos hablan
más de miedo y temor.
- Mowrer al comienzo habla de la ansiedad
como una conducta aprendida por
Mowrer (1936, 1956, 1960) condicionamiento clásico y es posteriormente
cuando señala el componente instrumental
(condicionamiento operante o instrumental).

Tabla 10

Término ansiedad: teorías de motivación y emoción y las teorías de rasgo

CORRIENTES AUTORES EXPLICACIONES


Teorías de emoción y Hull - Ansiedad como un impulso motivacional que nos ayuda a dar
motivación. Años 30 respuesta a un estímulo interno o externo (a priori nocivo).

Década de los 50 Dollar y Miller - Ansiedad como un drive (impulso) secundario, que se adquiere por
medio de aprendizaje y que se asocia a diferentes fenómenos.

Finales de los 50 y Catell y - Comienzos de los estudios de “rasgo estado” de la personalidad.


década de los 60 Scheier (1961) - Rasgo de la ansiedad como una tendencia interna del sujeto para
responder de manera ansiosa ante diferentes estímulos.
Spielberger Rasgo como algo estable en el tiempo. Estado como algo transitorio.
- Teoría de Rasgo- Estado de la Ansiedad.

“Anxiety and behavior” (Spielberger).

54
Tabla 11
Término ansiedad: teorías (Tª) situacionistas y modelos interactivos
CORRIENTES EXPLICACIONES

Años 60 Tª - Situacionistas: la respuesta de ansiedad depende más de la situación que de las


Situacionistas y Tª características de los individuos.
Interactivas - La conducta como algo aprendido, proponen el estudio de las variables ambientales
más que los rasgos de los sujetos. Spielberger
- Exposiciones ambientales: son las causas de cómo vamos a responder a los diferentes
estímulos a los que nos enfrentemos. Mischel (1968)

Finales de los 60 y - Ansiedad: conjunto de sentimientos subjetivos de aprensión o tensión y una


Años 70 activación fisiológica (estímulos internos o externos). Lazarus (1966, 1969)
- Lang (1968): teoría tridimensional de la ansiedad (cognitivo, fisiológico y motor).
Incorporan Variables - Modelos interactivos (Endler, Magnusson 1976 y Bowers, 1972) las conductas
cognitivas ansiosas se explican por la interacción de rasgo y situación.
Modelos interactivos
- Tres componentes: experiencial, biológico y conductual (Van Egeren, 1971).
- Triple sistema de respuesta de la ansiedad (Lang, 1971).

Años 80 y 90 - Escritos que hacen referencia a la ansiedad como estado o respuesta emocional.
Miguel-Tobal (1996).
- Relación muy estrecha entre rasgo y estado, aquella persona que tenga un rasgo de
ansiedad elevado tenderá a mostrar un estado de ansiedad más elevado (Lewis 1980).
- La ansiedad Rasgo no sería directamente observable, mientras que la ansiedad estado
si (Miguel-Tobal, 1996).
- Lewis: ansiedad estado como un estado emocional similar al miedo y diferente a la ira.
- Tyrer: ansiedad como un conjunto de reacciones adaptativas que nos ayudan en
situaciones de emergencia.

55
Tabla 12

Ansiedad: teorías biológicas, sociales y cognitivo-conductuales

CORRIENTES AUTORES EXPLICACIONES

Enfoque biológico y Eysenck y - Ansiedad como rasgo de la personalidad y lo vincula con el término de
social. Eysenck (2001) neurosis aportado por Freud (más fisiológico).

Conexión del Tobeña (1997) - Tobeña: la ansiedad como una emoción que modifica algunos
conductismo y parámetros biológicos.
cognitivismo

- Ansiedad como una emoción negativa y que muchas veces no cursa


Años 90 Valdés y Flores sola, sino que va acompañada de otros estados emocionales.
(1990)

En estos últimos veinte años, la tendencia no ha cambiado, y se sigue estudiando

la ansiedad en su triple sistema de respuesta, así como en su componente estado y rasgo.

2.1.3.- Teorías de la ansiedad y el rendimiento deportivo.

La relación entre ansiedad y rendimiento ha estado presente en los estudios de

psicología desde las primeras décadas del siglo XX tanto a nivel teórico como aplicado,

aunque a partir de la década de 1950 toma un interés especial y aparecen diversas líneas

de investigación.

Los orígenes de estos estudios podemos encontrarlos en los trabajos clásicos de

Yerkes y Dodson (1908), impulsando la llamada ley de Yerkes-Dodson. Según esta,

existe una relación de U invertida entre el grado de activación del individuo y su nivel de

rendimiento o ejecución. El mejor rendimiento se obtendría con un grado medio de

activación, y los niveles muy bajos o muy altos son responsables de un mal rendimiento

o de un rendimiento deficiente.

56
Durante la década de 1950, en la Escuela de Iowa, se enmarcan los trabajos de

Spence and Taylor (Taylor, 1951; Taylor y Spence, 1952; Spence, Farber y McFann,

1956; Spence y Spence 1966). En ellos se expone cómo la relación existente entre

ansiedad y rendimiento se basa en un impulso motivacional (teoría del drive Hull, 1943).

Esta escuela pone de relieve que el efecto de la ansiedad sobre el rendimiento depende

del tipo de tarea a realizar, distinguiendo entre tareas simples y complejas. En las tareas

simples es necesaria una mayor activación para conseguir un mejor rendimiento, mientras

que, en las tareas complejas, si hay demasiada activación o ansiedad, el rendimiento

decrece.

A partir de la teoría de la zona individual de funcionamiento óptimo (IZOF), de

Hanin (1986, 1989), el marco de investigación de la ansiedad y el rendimiento pasa al

deporte, tratándose esta relación de forma exclusiva. Hasta entonces contábamos con

teorías generales que relacionaban la ansiedad y el rendimiento en cualquier ámbito, pero

Hanin, de alguna manera, comienza a estudiar la relación entre ansiedad y rendimiento

en el mundo del deporte. Al principio empieza a estudiar a deportistas soviéticos y

posteriormente se traslada a EE.UU. para poder continuar con sus investigaciones. Hanin

vio cómo cada uno de los deportistas tenía un nivel de ansiedad diferente, gracias al cual

obtenía su mejor rendimiento. A esta zona la llamó zona de la función óptima (ZOF).

Posteriormente la llamó IZOF, ya que se trata de la zona individual de funcionamiento

óptimo. Esta teoría señala, que el deportista obtendrá sus mejores resultados, entendidos

como los mejores rendimientos, cuando su ansiedad precompetitiva se sitúe dentro de su

zona individual de funcionamiento óptimo (IZOF).

En un principio, IZOF fue definido como “una zona o franja en los niveles de la

ansiedad de un sujeto, medidos a través del STAI, el cual indica el rango de puntuaciones

57
de ansiedad óptimo para cada sujeto”. Hanin propuso que estos niveles óptimos se

obtuvieran añadiendo y restando cuatro puntos al resultado obtenido por el STAI.

La teoría de la inversión de Apter (1982) se centra en los conceptos de ansiedad,

excitación, aburrimiento y relajación. Más que una relación de U invertida, muestra una

relación de X en la que se ve cómo niveles de activación elevados pueden interpretarse

como sensaciones de excitación o ansiedad. Igualmente, una activación baja puede

entenderse de dos maneras diferentes: como relajación o como aburrimiento. Kerr (1988)

llevó esta teoría al campo deportivo.

El modelo de Humphreys y Revelle (1984) sugiere que los individuos reaccionan

de forma diferente a distintos factores estresantes, dependiendo del tipo de tarea que se

esté realizando, no solo en función de las diferencias de ansiedad, sino también de

motivación y extraversión.

Fazey y Hardy (1987) propugnaron el modelo de catástrofe, (que se debe al

francés Rene Thom, 1975). Thom (1975), describió un método para establecer

discontinuidades en funciones en principio continuas. En 1976, Zeeman llevó la teoría de

Thom a las ciencias del comportamiento y, en 1987, Hardy y Fazey aplicaron este modelo

al rendimiento deportivo; señalando que este dependería de la interacción compleja entre

la activación fisiológica y la ansiedad cognitiva. Este modelo predice que la activación

fisiológica se relaciona con el rendimiento siguiendo los principios de la U invertida

siempre y cuando el deportista no esté preocupado ni tenga unos elevados niveles de

ansiedad. Si estos niveles suben mucho y alcanzan un umbral, se produce la catástrofe y

el rendimiento cae como si se tratase de un abismo.

Hardy (1990) señala que para que el deportista tenga un buen rendimiento, es

necesario un nivel de activación óptimo y un buen control del estado cognitivo o ansiedad.

58
La teoría multidimensional de la ansiedad de Martens (Martens, Burton, Vealey y

Bump, 1990) señala que la ansiedad cognitiva está íntimamente relacionada con las

consecuencias del fracaso. Tendría una relación negativa con la ejecución, mientras que

tendría una relación positiva con la autoconfianza y la ansiedad somática se comportaría

a modo de U invertida. Ademásdetectaron que, en los momentos previos a la competición,

se da una combinación de los efectos positivos y negativos para la ansiedad cognitiva.

La teoría de la direccionalidad de Jones (1991) apunta a que la importancia está

en la percepción del deportista. Lo verdaderamente importante es cómo cree el deportista

que una determinada ansiedad va a influir en su rendimiento. Si un deportista cree que un

nivel concreto mejorará su rendimiento, será bueno, mientras que si piensa que interferirá

en él, entonces será malo (Jones y Swain, 1995).

2.1.3.1.- Teoría del Impulso de Spence y Spence (1966).

La mayor contribución de esta teoría ha sido el hecho de ayudar a explicar las

relaciones entre aprendizaje y activación.

Utilizando como base la teoría de Hull (1943), Spence y Spence llegaron a la

siguiente conclusión: los individuos con niveles más altos de impulsos obtendrían

mejores resultados en su rendimiento que los que tuvieran niveles de impulsos más bajos.

Además, según esta teoría, cada vez que aumenta la activación mejora la calidad

de la ejecución, lo cual hace que aumente la probabilidad de obtener mejores resultados

y que estos, por supuesto, sean correctos.

En la Figura 1 podemos ver la relación de la activación con el rendimiento y en la

Tabla 13 los principios básicos de la teoría del Impulso de Spence y Spence.

59
TEORÍA DEL IMPULSO DE SPENCE Y SPENCE (1966)

Figura 1. Teoría del impulso de Spence y Spence (1966).

P= H × D

• P: ejecución, rendimiento.

• H: hábito, entendido como el dominio de respuestas correctas. Nivel de habilidad.

• D: el impulso o nivel de activación.

Tabla 13

Principios básicos de la Tª del Impulso de Spence y Spence (1966)

TEORÍA DEL IMPULSO SPENCE Y SPENCE (1966)

Con un incremento en la activación (impulso), obtendríamos una respuesta dominante.


La respuesta asociada con el potencial más fuerte para responder es la respuesta dominante.
Al comienzo del aprendizaje deportivo, y sobre todo en tareas complejas, la respuesta dominante suele ser
la incorrecta.
Cuando desarrollamos tareas simples o tareas ya aprendidas, la respuesta dominante suele ser la correcta.

Siguiendo estos principios, podemos decir que los deportistas expertos se

beneficiarían más de la alta activación que los deportistas novatos o menos

experimentados.

60
La Escuela de Iowa defiende que la relación entre ansiedad y rendimiento depende

de la dificultad de la tarea. Cuanto más compleja sea la tarea, menos ansiedad necesitamos

para alcanzar un buen rendimiento, ya que, si esta aumenta, el rendimiento decrece, pero

si se trata de una tarea simple, serían necesarios mayores niveles de ansiedad para mejorar

el rendimiento.

Esta teoría estuvo en auge entre 1947 y 1970. A partir de entonces, decreció el

interés por ella, ya que es muy difícil de evaluar, y las pruebas que se realizaban, muchas

veces llegaban a resultados contradictorios. Un estudio acerca de la teoría se puede

encontrar en Cox (1990).

2.1.3.2.- Teoría de la U invertida.

Desde que se habla de activación y rendimiento, esta teoría ha estado presente.

Establece una relación curvilínea, no lineal, y tiene forma de U invertida. Aunque se

considere una teoría o hipótesis, hay autores que prefieren referirse a ella como hecho

observado (Duffy, 1957 y Malmo, 1959).

Los orígenes de esta teoría los encontramos en los trabajos de Yerkes y Dodson

(1908), aunque estos autores no hablen concretamente de activación y niveles.

En un primer momento, esta ley de Yerkes-Dodson, se entendía de tal modo que,

para cualquier tarea que tengamos en nuestras manos, existe un nivel óptimo de activación

o ansiedad, que se presenta en una curva en forma de U invertida, relacionando

rendimiento y ansiedad. Y el nivel óptimo de ansiedad se encuentra definida como la

función monótona decreciente de la dificultad de la tarea.

Una ansiedad excesiva afectará negativamente al rendimiento. La explicación

gráfica de esta teoría se puede ver en la Figura 2.

61
TEORÍA DE LA U INVERTIDA YERKES Y DODSON
(1908)

Figura 2. Teoría de la U invertida de Yerkes y Dodson (1908)

Ley de Yerkes-Dodson, 1908:

Un hábito fácilmente adquirible, es decir, uno que no demanda una difícil

discriminación en los sentidos de asociaciones complejas, puede crearse más

rápido bajo una estimulación fuerte, mientras que un hábito difícil solo puede

adquirirse con rapidez bajo una estimulación relativamente débil (pp. 481-482).

La ley de Yerkes-Dodson aplicada a los deportes nos indica que, a medida que

aumenta la complejidad de una habilidad deportiva, es menor la cantidad de activación

que necesita el deportista para un óptimo rendimiento. Así, por ejemplo, señalan que para

un buen rendimiento en press de banca, el nivel de activación requerido será mayor que

para un bloqueo en voleibol. A continuación, en la figura 3, se presenta una comparación

de habilidades deportivas de la aplicación en el deporte (tomada de Cox, 2009). Se

observa que cada actividad deportiva posee un nivel óptimo de activación diferente para

un óptimo rendimiento, pero además se muestra que da igual el tipo de actividad necesario

para que se cumpla el principio de la U invertida, ya que en todos se puede observar la

misma curva. El rendimiento será menor cuando estemos ante una activación muy elevada

o muy reducida.

62
Siguiendo con estos estudios, vieron que la diferencia entre expertos y novatos era

evidente, ya que los novatos necesitaban menor nivel de activación que los expertos para

llevar a cabo un buen rendimiento en una actividad determinada. Así, por ejemplo,

podemos ver cómo se desplaza la curva cuando comparamos niveles de jugadores. Esto

explicaría por qué los deportistas profesionales juegan mejor con un alto nivel de

activación y por qué obtienen mejores resultados en situaciones de competición que los

deportistas novatos.

Klavora (1978) y Sonstroem y Bernardo (1982) demostraron que el rendimiento

en baloncesto se relaciona con el nivel de activación, es decir, a niveles muy elevados o

muy bajos, el rendimiento cae, y a niveles de activación moderados se obtienen mejores

resultados. Similares resultados obtuvieron en tiro Gould, Petlichkoff, Simona y Vevera

(1987) y Burton en natación (1988), señalando que el mejor rendimiento deportivo se

relaciona con la ansiedad somática en el sentido de las investigaciones de la U invertida.

En una línea similar, Beutler y Duda (1985), trabajando en un estudio con niños,

señalaron cómo un aumento elevado de activación tenía consecuencias negativas en el

rendimiento de los mismos. Igualmente, vieron que, ante una activación moderada, los

niños eran capaces de mantener los patrones motores adecuados. Podemos decir que la

relación entre rendimiento y activación va más allá del deporte. Encontramos

investigaciones en otros campos que avalan esta teoría, como es el caso de Lansing,

Schwartz y Lindsley (1956) en estudios de tiempo de reacción, y Martens y Landers

(1970) en firmeza de manos.

Esta teoría predice que el mejor rendimiento lo obtendremos con niveles

moderados de ansiedad, y que niveles altos y bajos de ansiedad merman el rendimiento.

63
Levi (1972) trabajó en las relaciones existentes entre activación – ejecución y

amplió esta teoría diciendo que, tanto los niveles muy altos como los muy bajos de

activación, provocan estrés y este induce un bajo rendimiento, por lo que, a mayor estrés,

peor rendimiento.

Muchos autores defienden que las relaciones entre ansiedad y rendimiento son

más complejas y entran en juego aspectos como la dificultad de la tarea, la experiencia

previa o el nivel en su desarrollo (experto – novato). Trabajando bajo el mismo prisma,

hay autores, como Oxedine (1984), que proponen que las actividades motoras que

demanden mucha resistencia, fuerza o velocidad necesitarán un nivel de activación más

elevado. Sin embargo, estos mismos niveles de activación para actividades motoras que

demanden actividades complejas o movimientos musculares muy finos, o una gran

coordinación o concentración, serán perjudiciales, por lo que sería recomendable un nivel

de activación menor en estas actividades.

Siguiendo la línea de Oxedine, se han llevado a cabo varios trabajos, entre los que

podemos señalar el de Weinberg y Genuchi (1980), quienes a lo largo de un torneo de

golf (tres días de campeonato) observaron que los que obtenían mejores resultados tenían

unos niveles más bajos de ansiedad estado y ansiedad rasgo.

Williams (1991) señaló tres factores que hay que tener en cuenta a la hora de

establecer la relación entre complejidad de la tarea y actividad motriz:

• Decisión: se refiere al número de decisiones que hay que tomar en un momento

determinado, al número de alternativas para un momento concreto, así como la

velocidad requerida para optar por una de ellas.

• Percepción: número de estímulos necesarios, intensidad de los mismos o

estímulos conflictivos.

64
• Acto motor: número de músculos implicados, así como la precisión requerida en

cada movimiento muscular y la estabilidad. El número o cantidad requerida de

tareas que demanden complejidad, acciones coordinadas o motricidad fina.

Además, señalan que un factor a tener muy en cuenta es el individual personal.

Este se relaciona con la experiencia previa de cada persona y la práctica que posea.

También serán importantes los rasgos de personalidad, en concreto la ansiedad rasgo, ya

que una persona que puntúe alto en ansiedad rasgo no tolerará niveles elevados de

ansiedad y se saldrá de la curva, lo que ello significa bajar su nivel de rendimiento,

mientras que una persona con nivel de ansiedad rasgo inferior tolerará mejor los niveles

elevados de ansiedad.

Tanto el modelo básico de Oxedine como los posteriores han recibido críticas

desde diferentes puntos, pero lo cierto es que en la mayoría de las investigaciones no está

clara la terminología utilizada con respecto a los conceptos ansiedad y activación. El

ejemplo claro es que siempre que aumenta la ansiedad hay activación, pero no siempre

que hay aumento de activación aumenta la ansiedad.

Aunque son muchos los estudios que apoyan esta teoría en forma de U invertida,

todavía no está claro el motivo por el que ocurre. Sin embargo, se ve avalada por tres

teorías que, de alguna manera, predicen la relación de la U invertida:

a.- Teoría de la utilización de las claves de Easterbrook.

b.- Teoría de la detección de señales (TDS)

c.- Teoría del procesamiento de información.

a.- Utilización de las claves de Easterbrook.

65
En un principio, los estudios se basan en el estrechamiento atencional, ya que es

una función de las claves disponibles. Para mejorar su rendimiento, el deportista se basa

en las claves que le proporciona el ambiente. Cuando un deportista va a llevar a cabo una

tarea, tiene a su alcance infinidad de claves, algunas relevantes para la tarea y otras

irrelevantes y él debe decidir cuáles son relevantes y cuáles no.

En condiciones de baja activación, los deportistas suelen hacer caso a todas las

claves disponibles, y la presencia de las irrelevantes provocan que empeore el

rendimiento, es decir, lo perjudica. A medida que aumenta la activación, los deportistas

empiezan a estrechar su foco atencional, seleccionando las claves que creen más

relevantes, lo cual hace que mejore el rendimiento, ya que permite la presencia de claves

relevantes y desestiman las irrelevantes. Sin embargo, cuando la activación es excesiva,

la atención continúa estrechándose, y entonces los deportistas empiezan a perder

información clave relevante para su ejecución, lo cual reduce el rendimiento.

Además, los niveles altos de activación pueden provocar “distractibilidad”, es

decir, que los deportistas vayan cambiando de una información a otra al azar. No es que

se centre el foco atencional, sino que cambian de unas claves a otras, lo cual provoca que

el rendimiento disminuya. En estos casos, nos encontramos con deportistas que tienen

cambios bruscos en el rendimiento.

Lo anteriormente expuesto llevado a deportes de combate, lo podemos observar

en la Figura 3.

66
TEORÍA DE LA UTILIZACIÓN DE LAS CLAVES DE EASTERBROOK

Público
Compañeros IRRELEVANTES
Resto tatamis
CLAVES DE LA TAREA

Entrenador
Dimensiones del tatami
Zonas de trabajo RELEVANTES
Autopercepción Activación
óptima
Tiempo
Marcador RELEVANTES
Árbitro
Contrario
Megafonía
Otros competidores IRRELEVANTES
Árbitros

ACTIVACIÓN

Figura 3. Adaptación de la Teoría de la utilización de las claves de Easterbrook (Landers,

1980) a deportes de combate.

En un evento deportivo, el rendimiento requiere que el deportista estreche su foco

atencional, que este sóolo se refiera a la información relevante y que deseche la

irrelevante, de modo que no interfiera en su ejecución. Podríamos decir que un foco

atencional de calidad es aquel que en cada momento únicamente consta de la información

relevante para el desempeño de esa tarea en concreto, que la información irrelevante ha

sido desechada y que este foco puede cambiar en función de la demanda de la tarea. La

capacidad del ser humano para concentrarse y centrar su foco atencional hacia la

información relevante se puede aprender, y esta destreza se ve muy influida por la

activación. Como se ha comentado antes, demasiada activación deteriora la capacidad de

centrar el foco atencional y hace que perdamos información relevante.

67
En la literatura no solo encontramos los estudios de Easterbrook, sino que existen

otros que avalan esta teoría. A finales de la década de 1990 encontramos los estudios de

Janelle, Singer and Williams (1999), quienes los llevaron a cabo con automovilistas y

obtuvieron que, a mayor información dada, bajaba el rendimiento en la tarea de

conducción, se producían más errores y disminuía el tiempo de reacción. En el ámbito del

deporte, podemos ver un estudio llevado a cabo con karatecas (Williams y Elliot, 1999)

que arroja resultados similares.

De todo esto se desprende que existe una relación de U invertida entre activación

y rendimiento óptimo.

b.- Teoría de la detección de señales (TDS)

Esta teoría también predice una relación curvilínea entre la activación y el

rendimiento. Es una teoría de la percepción, que muestra que cuando ha de tomar una

decisión un individuo, cometerá más errores tanto si es insensible al estímulo hacia el que

debe tomar la decisión, como si es hipersensible al mismo. En estos dos casos aumenta la

probabilidad de cometer errores. Y esto nos vuelve a llevar a la relación de la U invertida.

La TDS se ha utilizado en psicología, por ejemplo, se ha propuesto como

paradigma en el estudio de percepción de contingencias (Allan, Siegel y Tangen, 2005).

También se ha aplicado en otros campos, como en la inteligencia artificial y en la

medicina (en oftalmología tiene cierta tradición), y algunos de sus aspectos todavía están

presentes en la ingeniería aplicada.

c.- Teoría del procesamiento de información.

Las predicciones básicas son similares a las de la TDS, aunque en deporte no

existe demasiada contribución en lo que se refiere a las investigaciones.

68
Welford (1962, 1973) muestra en sus investigaciones que, al aumentar el nivel de

motivación (activación), las células cerebrales se vuelven más activas y comienzan a

dispararse. Cuando esto sucede, el sistema de procesamiento de la información se vuelve

más ruidoso y se reduce la capacidad. Cuando tenemos niveles bajos de motivación

(activación), el sistema de procesamiento de información es relativamente inerte y

disminuye el rendimiento. Para tener un nivel óptimo de rendimiento, las células han de

encontrarse moderadamente activadas. Por lo tanto, podemos decir que también avala la

teoría de la U invertida.

2.1.3.3.- Teoría de la Zona Individual de Funcionamiento Óptimo (IZOF) de


Yuri Hanin.

Esta teoría surge como un intento de dar respuesta u ofrecer alternativas a la hipótesis de

la U invertida. Hanin llevó a cabo una serie de estudios gracias a los cuales predijo que cada

deportista posee una zona propia, individual, de funcionamiento óptimo, en la que obtiene sus

mejores resultados. De este modo, desaparecería la idea de U invertida para todos, y pasa a tomar

mayor importancia la individualidad de cada deportista, pues cada uno es diferente y, por tanto,

se beneficia de distintos niveles de activación y/o ansiedad.

Hanin denomina zona de funcionamiento óptimo (ZOF) a aquella zona en la que

debería estar todo deportista que quiera alcanzar el éxito. Lo complejo es lograr el

conocimiento y el control de la zona de cada uno.

Hanin comenzó sus estudios con deportistas soviéticos y, desde el principio,

obtuvo resultados positivos que corroboraban su teoría, en sus comienzos llamada ZOF

y, posteriormente, zona individual de funcionamiento óptimo (IZOF).

Esta teoría se basa en las diferencias individuales, concretamente en las

diferencias en la ansiedad, en cómo afecta de manera diferente a los deportistas.

69
Manifiesta que lo que para el deportista A puede ser causa de fracaso, para el deportista

B puede generarle el éxito tal y como se muestra en la Figura 4.

IZOF (HANIN, 1986, 1989).

DEPORTISTA A EN ZONA DE
(IZOF BAJA) RENDIMIENTO
MÁXIMO FUERA DE LA ZONA

DEPORTISTA B FUERA DE LA ZONA DE


(IZOF MODERADA) ZONA RENDIMIENTO
MÁXIMO FUERA DE LA ZONA

DEPORTISTA C ZONA DE RENDIMIENTO


(IZOF ALTA) MÁXIMO
FUERA DE LA ZONA
30 40 50 60
BAJO ALTO
NIVEL DE ANSIEDAD ESTADO
Figura 4. Zona individual de funcionamiento óptimo de Yuri Hanin (1986, 1989;

Márquez, 2004).

En sus comienzos, Hanin hacía uso de ZOF como “una zona o franja de los niveles

de ansiedad de un sujeto, medidos a través del STAI, el cual indica el rango de

puntuaciones de ansiedad óptimo para cada sujeto”.

El modelo IZOF se define como un estado psicobiosocial tal y como se muestran

en la Figura 5.

INTENSIDAD

CONTEXTO FORMA

ESTADO
PSICOBIOSOCIAL

TIEMPO CONTENIDO

Figura 5. Composición del estado psicobiosocial de Hanin (1986, 1989).

70
Hanin utilizó tanto medidas de inventarios como de pruebas retrospectivas. Pedía

a los deportistas que recordasen cuál fue su mejor competición y, centrándose en ella,

debían evocar su nivel de ansiedad en cada momento, antes y durante la prueba, y ese

sería su estado ideal. Esa sería la IZOF de cada uno. Por eso cada deportista necesita

conocer su ansiedad estado en los momentos de competiciones.

En un estudio realizado en laboratorio por Russell y Cox (2000) se vio que las

puntuaciones de afecto positivo óptimo recordado tienden a ser mayores que las reales.

Hanin define la IZOF como el nivel óptimo de ansiedad estado precompetitivo del

individuo, más o menos el 0,5 de la desviación estándar de la población. Atendiendo a

esto, si un deportista muestra un nivel de ansiedad estado de 50, su IZOF será de 46 a 54.

En este caso, lo normal sería que este deportista obtuviera su mejor rendimiento cuando

su ansiedad estado se encontrase en esta zona (Figura 4).

En las primeras investigaciones de Hanin, podíamos ver cómo IZOF se forma

alrededor de un nivel óptimo de ansiedad en su componente estado en competición, que

nos sirve para predecir el rendimiento. Tanto las emociones positivas como las negativas

deberían estar en la zona óptima antes de una competición, y el patrón de emociones será

individual para cada deportista (D’Urso, Petrosso y Robazza, 2002; Hanin y Stambulova,

2002; Kamata, Tenenbaum y Hanin, 2002; Raglin y Hanin, 2000; Robazza y Bartoli,

2003; Robazza, Bartoli y Hanin, 2004; Ruiz y Hanin, 2004; Russell y Cox, 2000). En

teoría, es posible crear una IZOF en torno a múltiples emociones individuales, pero en

realidad es poco práctico. Basándose en esto, algunos investigadores han creado una lista

de predictores potenciales (D’Urso et al. 2002; Robazza y Bartoli, 2003; Robazza et al.,

2004).

71
Kamata, Tanenbaum y Hanin (2002) proponen un nuevo enfoque a la clásica

IZOF, que llaman IZDF, zona individual de disfunción. Señalan que la probabilidad de

un deportista de caer en la zona IZOF o en la zona IZDF varía en función de la intensidad

emocional particular de cada individuo.

Para tener en cuenta las emociones múltiples, Hanin (2002) utilizó procedimientos

de escalas ideográficas, en las que se pide a los deportistas que identifiquen los

descriptores del afecto que influyen en el rendimiento, y esos descriptores se clasifican

según el rendimiento particular de cada deportista. Robazza y Bartoli (2003) utilizaron

estos procedimientos con 374 deportistas y, comparando los deportistas de élite con los

no profesionales, concluyeron que los deportistas de élite muestran mayores emociones

positivas y síntomas somáticos. Además, muestran niveles más bajos de ansiedad y mayor

confianza en sí mismos y, por último, señalan un mayor placer a la hora de competir.

2.1.3.4.- Modelo de Catástrofe de Fazey y Hardy.

El término catástrofe viene dado por el matemático francés Rene Thom quien, en

1975, describió un método que permitía establecer discontinuidades en funciones que en

principio eran continuas.

En 1976 Zeeman llevó este marco a las ciencias del comportamiento, y, en 1987,

Fazey y Hardy lo aplicaron al ámbito deportivo, proponiendo que “la ejecución

dependería de una interacción compleja entre la activación fisiológica y la ansiedad

cognitiva”.

Estos autores optaron por relacionar la ansiedad cognitiva con la fisiológica. La

activación fisiológica puede tener un efecto directo sobre el rendimiento, y esta activación

72
puede ser interpretada por los deportistas como positiva o negativa, alterando su

rendimiento.

El modelo predice que, si el deportista tiene un nivel de ansiedad cognitiva bajo o

no está preocupado, la activación fisiológica se relaciona con el rendimiento en forma de

U invertida. Pero si el deportista muestra un nivel de ansiedad cognitiva muy elevado o

está muy preocupado, el rendimiento cae en picado y se produce la catástrofe.

Por ello, para alcanzar un rendimiento óptimo no bastaría con un buen nivel de

activación, sino que es necesario e imprescindible controlar la ansiedad cognitiva; de lo

contrario, se produce la catástrofe y el rendimiento cae de una forma estrepitosa (Hardy,

1990).

Fazey y Hardy (1988) propusieron cuatro supuestos adicionales:

Primero: La activación fisiológica elevada solo sería perjudicial si tenemos

elevados niveles de ansiedad cognitiva o una excesiva preocupación.

Segundo: Existe una correlación negativa entre ansiedad cognitiva y rendimiento

para una activación fisiológica elevada, y correlación positiva para una activación

fisiológica baja.

Tercero: Es improbable que, con una ansiedad cognitiva elevada, obtengamos un

rendimiento medio.

Cuarto: Con la utilización de métodos estadísticos adecuados, podría aplicarse el

modelo a datos de la vida real.

73
2.1.3.5.- Teoría Multidimensional de la ansiedad de Rainer Martens.

Esta teoría incluye factores tanto cognitivos como fisiológicos. Siguiendo esta

propuesta:

- La ansiedad somática se comporta a modo de U invertida.

- La ansiedad cognitiva (relacionada con el fracaso) tiene una relación negativa

con la ejecución y positiva con la autoconfianza.

Martens et al. (1990), en sus estudios con el Competitive State Anxiety Invetory-

2 (CSAI-2), vieron que el componente cognitivo de la ansiedad permanecía más o menos

estable, momentos antes de la competición, mientras que el componente somático

comenzaba a aumentar. Esta teoría se observa en la Figura 6.

TEORÍA MULTIDIMENSIONAL DE LA ANSIEDAD DE MARTENS


(MARTENS et al., 1990)

ALTA
COGNITIVA
ANSIEDAD

SOMÁTICA

BAJA

12h. después del


48h. 24h.
6h. 1h. evento
Antes del evento

Figura 6. Teoría multidimensional de la ansiedad de Martens (Martens et al,, 1990).

74
Además, vieron que había una combinación de efectos positivos y negativos para

una activación y un nivel de ansiedad cognitiva elevados. Por lo que se refiere a la

ansiedad cognitiva, se dieron cuenta de que el tiempo dedicado a pensar “acerca de”

aumentaba a medida que nos acercábamos al evento.

Otros estudios como los de Jones, Swain y Hardy (1993), Craft, Magyar, Becker

y Feltz (2003), Woodman y Hardy (2003), Bandura (1997) y Weiss, Wiese y Klint (1989)

han encontrado resultados similares que avalan la teoría multidimensional de la ansiedad.

2.1.3.6.- Teoría de la Inversión de Apter.

La teoría de la inversión propone que las diferencias entre los deportistas con éxito

y sin él pueden encontrarse en la interpretación cognitiva que llevan a cabo acerca de sus

estados de ansiedad (es una teoría tanto de la personalidad como de la activación).

Los conceptos básicos de esta teoría son aburrimiento, relajación, activación y

ansiedad.

La relación no es de U invertida sino más bien en forma de X. Los niveles de

activación elevados pueden interpretarse por parte de los deportistas como ansiedad o

excitación. La excitación hace aumentar el rendimiento, mientras que la ansiedad no. Una

baja activación puede interpretarse como relajación o como aburrimiento. En la Figura 7

se observa esta relación.

75
TEORÍA DE LA INVERSIÓN DE APTER.

RELAJACIÓN EXCITACIÓN
AGRADABLE
TONO HEDÓNICO

DESAGRADABLE ABURRIMIENTO ANSIEDAD

BAJA ALTA
ACTIVACIÓN
Figura 7. Teoría de la inversión de Apter (1982), adaptada por Kerr al ámbito deportivo

(1985).

Kerr (1985) trabajó en el ámbito deportivo con esta teoría, y afirmó que el modo

en el que un deportista interpreta su activación, es el resultado de su rendimiento. Es decir,

la interpretación cognitiva acerca de cómo él asume la activación, genera en el deportista

un buen o un mal rendimiento.

2.1.3.7.- Modelo de Humphreys y Revelle.

La ansiedad de estado competitiva que se produce antes de la competición se

conoce como “ansiedad precompetitiva”. Según Endler (1978, 1983), existen cinco

antecedentes que provocan que el deportista suba su nivel o bien su ansiedad. Son los

siguientes:

- Miedo al fracaso, a ser derrotado, a perder, a no estar a la altura.

76
- Miedo a la evaluación social negativa, a que los espectadores o quienes le vean

piensen que lo hace mal.

- Miedo al daño físico, a ser golpeado, a caerse de los aparatos, a sufrir daños en

general.

- Ambigüedad de la situación: no saber en qué lugar saldrá o si será titular, etc.

-Interrupción de una rutina aprendida, es decir, pedir al deportista que cambie

algo.

Este modelo incorpora dos sistemas: activación y esfuerzo. La activación se

entiende como una dimensión conceptual definida como el factor común a varios

indicadores de alerta. El esfuerzo es un estado motivacional y se incrementa cuando se

presenta un trabajo difícil o importante. Estos autores postulan la existencia de dos tareas

o habilidades: el primer tipo, denominado SIT, requiere la “transferencia mantenida de

información”, y el segundo, tipo STM, es de memoria a corto plazo.

En sus investigaciones con deportistas de hockey sobre hielo, Dunn (1999) obtuvo

resultados sobre su ansiedad que indicaban que el miedo al fracaso y el miedo a ser

evaluados les producía más ansiedad.

Además de estos factores, se han identificado unas variables de personalidad como

antecedentes o predictores de la ansiedad de estado competitiva. Estas variables incluyen

la ansiedad de rasgo competitiva, orientación a las metas y perfeccionamiento. En un

estudio realizado por Wilson and Steinke (2002) con deportistas de softball, se vio que

los más optimistas presentaban inferiores niveles de ansiedad que los pesimistas.

77
2.1.3.8.- Teoría de la Direcionalidad de Jones.

Teniendo en cuenta que con el cuestionario de ansiedad precompetitiva se

obtienen dos puntuaciones sobre la ansiedad, Jones defiende que la intensidad del

componente de ansiedad absoluta, no es tan importante como la percepción del deportista

respecto a si la intensidad de su ansiedad facilita o debilita un evento concreto. Jones

denominó a la percepción del deportista como debilitadora o facilitadora como un

“componente de dirección de la ansiedad”.

Para probar esta teoría, Jones y Swain (1995) modificaron el cuestionario de

estado de ansiedad competitiva 2 (CSAI-2) e incluyeron un constructo de direccionalidad

(el CSAI-2 posee 27 ítems y mide la ansiedad cognitiva, la ansiedad somática y la

autoconfianza). En el cuestionario modificado, se pide al deportista que indicase si

percibía su respuesta como facilitadora o debilitadora de su rendimiento. Los resultados

obtenidos apuntaron que se podía diferenciar a los deportistas de éxito de los de no éxito

en función de las puntuaciones de dirección de ansiedad, pero no de su intensidad.

Se puede ver una aplicación más extendida de esta teoría en Hanton y Jones

(1999a, 1999b).

Diversos estudios sugieren que, un deportista que piense que determinado nivel

facilita su tarea posterior, provoca que su rendimiento suba. Mientras que si ese mismo

deportista piensa que un nivel determinado va a hacer que su rendimiento se debilite, este

se verá perjudicado.

78
2.1.4.- Ansiedad y género.

En el campo de la psicología nos podemos encontrar con numerosa literatura

científica que defiende que las mujeres puntúan más alto en ansiedad que los hombres. Si

bien es cierto que en algunos casos esto también ha derivado en estudios de roles sexuales

(Gilmore, 1995), de cómo los hombres juegan un papel diferente a las mujeres en la

sociedad y de por qué eso hace que se nos eduque de manera diferente. Sin embargo, no

entraremos en este tema y nos limitaremos a señalar algunos estudios.

Existen estudios en ansiedad social, como los de Inglés et al. (2010); Saura et al.

(2010); Clark et al. (1994); García-López, Hidalgo, Beidel, Olivares y Turner (2008) y

Olivares et al. (1999) que han encontrado diferencias entre las puntuaciones informadas

de los varones y de las mujeres, siendo estas últimas las que informan de una mayor

ansiedad social.

Un estudio de García-López, Olivares, Hidalgo, Beidel y Turner (2001) señala

que, al estudiar la población clínica, no se encuentran diferencias entre mujeres y varones.

Siguiendo con la clínica, vemos también estudios que informan de cómo las

mujeres buscan más ayuda en los profesionales para superar los posibles problemas de

ansiedad (Leal et al., 2010). Igualmente encontramos estudios que nos informan de que

las mujeres tienen un mayor riesgo de padecer trastornos de ansiedad (Stein y Hollander,

2010).

En los primeros estudios de Martens en psicología deportiva (1977), se

encontraron diferencias de puntuaciones entre mujeres y varones, las mujeres puntuaban

más alto en ansiedad rasgo.

79
Autores como Martens, Vealey y Burton en 1990 aportaron datos en los que se

veía como las mujeres puntuaban más alto en lo que ansiedad se refiere (en el marco de

la psicología deportiva).

En esta misma línea autores como Ruggero, Serrano Barquín, Rojas García y

López Arriaga, (2015); González, de los Fayos, López-Mora y Zapata, 2016; Silva y

Astorga, 2015; Cantallops et al., 2015 (en natación y baloncesto), en la muestra global

encontraron diferencias, al igual que en natación, sin embargo con la muestra específica

de baloncesto no encontraron diferencias significativas entre mujeres y varones; Morillo,

Reigal y Hernández, 2016 (en balonmano playa); y Merino, Miguel Tobal y Miguel

Tobal, 2014 (tiro olímpico) han encontrado diferencias similares entre géneros, y es que

las mujeres han puntuado más alto en ansiedad frente a los varones.

Otros autores como Valdivia-Moral et al., 2016 (judo); Merino, Sáez y Ruiz, 2015

(waterpolo); y Montero, Moreno, González y Cervelló, 2013 (judo); Arbinaga, 2013

(fisioculturistas); Ruiz-Juan, Zarauz y Flores-Allende, 2016 (corredores de fondo) y

Merino, Martincano y Jerez, 2019 (Doma Clásica) no han encontrado diferencias en los

niveles de ansiedad informados por los deportistas.

Las diferencias que tradicionalmente se han dado entre varones y mujeres en el

ámbito de la ansiedad, también aparecen en el ámbito deportivo (ansiedad en el deporte),

aunque según lo observado en las líneas anteriores, tenemos estudios que no han

encontrado esas diferencias. No obstante, pensamos que hay que seguir estudiando estas

diferencias para analizar si se dan en todos los niveles de rendimiento, o si, por el

contrario, pasa algo parecido a lo que ocurre entre la población clínica. En alto

rendimiento, esas diferencias desaparecen, ya que los deportistas están continuamente

sometidos a grandes cargas de ansiedad, en los entrenamientos, competiciones, etc., ya

sea por no querer defraudar, por no echar por tierra los entrenamientos de tantos años, por
80
no perder una beca, un patrocinio, etc. Es de esperar que, a estos niveles, los deportistas

hayan desarrollado unas herramientas o destrezas que les valgan para controlar su

ansiedad.

2.1.5.- Ansiedad y deporte.

El campo de las ciencias de la actividad física y el deporte es un ámbito en

continua evolución y avance. Se nutre de otras ciencias, como la medicina, el derecho, la

psicología, etc. En el tema que nos ocupa, las ciencias de la actividad física y el deporte

se nutren principalmente de la psicología aplicada al deporte, ámbito en el que cada vez

hay más estudios. Por un lado, hay interés por estudiar este campo y, por otro, hay un

colectivo muy interesado en que se lleve a cabo: el mundo deportivo (deportistas,

entrenadores, federaciones, etc.).

La psicología aplicada al deporte como campo de estudio propio tiene su primera

investigación en 1897 a cargo de Norman Triplett; sin embargo, Coleman Griffith es

conocido como “padre de la psicología del deporte en los EE.UU.” (Golud y Pick, 1995).

Griffith creó, en 1925, el primer laboratorio dedicado a la psicología deportiva en la

Universidad de Illinois. Además, fue la primera persona contratada para tal función, es

decir, para ser psicólogo deportivo.

Este laboratorio se creó para dar solución a los problemas tanto psíquicos como

fisiológicos relacionados con el rendimiento deportivo para investigar temas relacionados

con el rendimiento deportivo y darles respuesta.

Uno de los objetivos de la psicología deportiva, es mejorar el rendimiento

deportivo de los deportistas. Tras muchos estudios, se han señalado campos o áreas

81
concretas que los deportistas han de trabajar y entrenar para maximizar sus resultados.

Algunos de ellos son la ansiedad, el estrés y la activación. Para profundizar en este campo

podemos leer a Eubank y Collins (2000); Ewees (1980), García-Merita y Balaguer

(1993); Griffin (1972); Gould, Petlichkoff y Weinberg (1984); Hanson y Gould (1988);

Leary y Howalski (1990); Martens (1975); Scalan y Lewtwalte (1984), Simon y Martens

(1979) y Márquez (2004).

A pesar de que la ansiedad es uno de los temas más estudiados, hoy en día no

tenemos conclusiones definitivas. Igual que ocurre en el campo de la psicología general,

se suelen confundir términos como ansiedad, estrés y activación, tal como hemos indicado

en la introducción.

Autores como Dosil (2003) señala que la ansiedad es una de las emociones que se

aprende antes en el deporte como un conjunto de reacciones, y que estas responden a

diferentes estímulos que los deportistas detectan como aversivos, peligrosos, etc.

Márquez (2004) apunta que la ansiedad es un estado especial de los individuos,

caracterizado por agitación, tensión y por reacciones somáticas y psicológicas especiales,

y situaciones de inseguridad o amenaza, tanto reales como imaginarias. Son muchos los

autores que han definido la ansiedad en el campo deportivo, pero podemos señalar a R.

Martens como pionero en el estudio de la ansiedad en el deporte. Los estudios de Martens

se basaban fundamentalmente en las definiciones y trabajos de Spielberger (ansiedad

estado y ansiedad rasgo). Extrapola, de alguna manera, la teoría de Spielberger de rasgo

estado al mundo del deporte. Se define la ansiedad rasgo competitiva, como una tendencia

de los individuos a percibir situaciones competitivas como amenazantes y, en

consecuencia, a responder ante estas situaciones con sentimientos de aprensión o tensión.

La ansiedad en su componente estado, esto es, la ansiedad de estado competitiva, la define

82
como el estado en el que se encuentran los individuos, previo a un evento deportivo,

caracterizado por sentimientos de tensión, con una alta activación del organismo.

Podemos citar a Deutsch (1949) como uno de los primeros que llevaron a cabo

aproximaciones teóricas al término competición. La competición sería una situación

concreta en la que participan diversas personas para alcanzar unos objetivos, aunque

muchas veces, esos objetivos carezcan de recompensas.

Pons y García-Merita (1994, p. 145) apuntan que la competición es “un hecho

irrepetible, irreparable y efímero”. Es irrepetible, ya que la competición se lleva a cabo

en un tiempo y espacio concreto, no se puede volver a repetir, y los resultados obtenidos

no se pueden mover; pero no solo eso, sino que no podemos volver a realizar un

movimiento deportivo concreto. Por ejemplo: en una salida de 100 metros lisos de

atletismo, si haces un nulo, quedas fuera de la competición, ni siquiera puedes correr, no

se puede repetir, y esas consecuencias son irreparables, te has quedado fuera del evento,

y es efímero, ya que el deportista invierte todos sus esfuerzos en sus entrenamientos y eso

se traduce en horas, días, meses, etc. de dedicación para alcanzar el éxito.

Para evaluar la ansiedad en su componente estado y en su componente rasgo

Martens diseñó dos cuestionarios. En 1977 diseñó el Sport Competition Anxiety Test

(SCAT), y en 1982, junto con Burton, Vealey, Bump y Smith, desarrollaron el

Competitive State Anxiety Inventory-2 (CSAI-2).

Los estudios de Martens marcan un punto muy importante, ya que mucha de la

investigación acerca de la ansiedad en el deporte ha tomado como referencia el uso del

SCAT y el CSAI-2. Se considera a Rainer Martens, el padre de la psicología deportiva

moderna. Como ya se ha comentado, podemos ver la influencia de Spielberger (1966) y

también podemos ver la influencia de la teoría de la evaluación social de Festinguer

83
(1954) (en la que incluye un patrón de comparación: 1. nivel anterior al rendimiento del

deportista; 2. nivel ideal de rendimiento del deportista; y/o 3. nivel de otro deportista).

En resumen, Martens (1977) define la ansiedad rasgo competitiva como

“tendencia a percibir las situaciones competitivas como amenazantes y responder a estas

con sentimientos de aprensión y tensión”. Y a la ansiedad estado competitiva la define

como “un estado emocional inmediato, caracterizado por sentimientos de aprensión y

tensión asociados a la activación del organismo (en concreto, el sistema nervioso

autónomo y el sistema nervioso simpático) que se produce en situaciones de competición”

(Navlet, 2012).

2.1.6.- Ansiedad y rendimiento deportivo.

Desde sus comienzos, la psicología deportiva ha estudiado la relación existente

entre ansiedad y rendimiento deportivo. No se ha llegado a conclusiones definitivas, pero

nos ayudan a ver patrones generales por medio de los cuales podemos estudiar esta

relación y los procesos implicados.

Cada vez más, la comunidad del deporte, tiene claro que para que un deportista o

conjunto deportivo triunfe, tiene que tener aseguradas unas variables como son: buen

entrenamiento a nivel técnico y táctico, del cual depende mucho las virtudes y saberes de

sus entrenadores, las capacidades de los individuos (genética y motivación), el tiempo

que le dedica (a mayor tiempo y de mayor calidad mejor rendimiento), las características

de personalidad, etc. Todas estas características, las reflejamos en la Tabla 14.

84
Tabla 14

Condicionantes para el éxito deportivo

CARACTERÍSTICAS DEL CARACTERÍSTICAS DEL EQUIPO DE OTROS


INDIVIDUO TRABAJO
- Físicas: genética, fisiología, - Entrenador: formar técnica y Entorno familiar:
predisposición a lesiones, tácticamente a los deportistas. apoyos emocionales y
etc. económicos.
- Psicológicas: rasgos de - Preparador físico: formar físicamente a Amigos: apoyos
personalidad, motivación, los deportistas para la modalidad emocionales y de
atención, el manejo de la requerida. ocio.
ansiedad, etc.
- Médico deportivo: estudiar, valorar y Estudios y/o
dictaminar el tratamiento a seguir con los trabajos: racionalizar
deportistas. el tiempo que se
puede dedicar a cada
cosa.
- Fisioterapeuta: tratar una lesión.

- Readaptador deportivo: poner en juego


de nuevo a los deportistas lesionados.

- Federaciones y clubs: gestión de


tiempos, competiciones etc.

- Psicólogo deportivo: variables


psicológicas para un mejor rendimiento.

- Nutricionista: pautar qué comer y cómo


comer en los diferentes periodos de la
temporada.

En condiciones ideales se dispondría de todos los profesionales que se han

informado en la Tabla 14, pero la realidad es que son muy pocos los que pueden contar

con todo este equipo, es por ello, que la mayoría de las necesidades anteriormente

expuestas (Tabla 14) las aglutina el entrenador, y al no tener formación en muchos

campos, nos encontramos que muchas veces con carencias.

Dentro de los diferentes niveles de rendimiento, se ha visto, que cuando se

pretende o se busca el alto rendimiento, lo que más preocupa (a nivel psicológico) es la

ansiedad, parece pues, que todas las demás variables citadas anteriormente están de algún

85
modo conseguidas o trabajadas. Cuando lo que se pretende es ganar, superar al rival, o en

muchos casos a uno mismo, aparece la tan temida “presión psicológica”, a la que hacen

referencia de diferentes formas o maneras los deportistas. Esta “presión psicológica” se

ha definido como “choking under pressure” o “asfixia bajo presión” (Hill, Hanton,

Mattews y Fleming, 2010)

Baumeister (1984) lo define como una bajada de rendimiento a pesar de los

esfuerzos del deportista para conseguir el máximo rendimiento.

Hall (2002), es más explícito en sus escritos y señala que el aumento de la

ansiedad, por la percepción subjetiva de la competición que el sujeto tiene, hace que se

produzca una disminución de rendimiento.

Una vez más nos encontramos cada vez más términos relacionados, pero ¿hacen

referencia a lo mismo?

Por ello, el estudio de la ansiedad en el deporte se ha considerado un marco muy

importante, ya que en muchos casos se ha visto relacionado con el rendimiento deportivo,

y por ello, en los últimos años cada vez hay más investigaciones en este campo. Las

relaciones que se establecen entre ansiedad y rendimiento han sido explicadas desde

diferentes teorías. Según se ha ido avanzando en este estudio, se ha buscado cada vez más

la rigurosidad, y se han incluido instrumentos de evaluación para cuantificar tanto el nivel

de activación como el de ansiedad.

Un problema con el que se han encontrado algunos investigadores al estudiar esta

relación “ansiedad – rendimiento”, es la que deriva de cómo ver esta relación con el

rendimiento en deportes colectivos, problema que no se encuentra en el estudio de

deportes individuales (Shephard, 1980).

86
Los instrumentos de medida también son un hándicap, ya que no es lo mismo una

medida autoinformada por parte del sujeto, que un registro psicofisiológico, aunque estos

últimos en ningún caso nos proporcionan información acerca de la ansiedad cognitiva.

Al estado de ansiedad que se produce antes de una competición se le denomina

ansiedad precompetitiva. Esta comienza veinticuatro horas antes del evento deportivo, es

decir, desde veinticuatro horas antes de la competición deportiva.

La literatura científica encontrada indica que, a medida que los deportistas

aumentan su ansiedad su rendimiento empeora. Igualmente, se puede ver cómo a medida

que los deportistas tienen un mejor rendimiento, muestran niveles más bajos de ansiedad.

En las siguientes Tablas (15, 16, 17, 18 y 19) expondremos algunos ejemplos de

investigaciones que así lo demuestran. Podemos ver una relación de deportes individuales

que estudian estas relaciones (Tabla 15), con deportes colectivos (Tabla 16), estudios que

juntan diferentes deportes (Tabla 17), estudios con judo (Tabla 18), estudios con otros

deportes de combate (Tabla 19).

87
Tabla 15

Estudios en deportes Individuales

AUTORES DEPORTE RESULTADOS

Chamberlain y Hale (2007) Golf Hombres: resultados similares.

Cooke, Kavussanu, Mclntyre Golf Hombres y mujeres con poca experiencia: resultados
y Ring (2010) similares.

De Ste Croix y Nute (2008) Golf Hombres y mujeres expertos: a mayor ansiedad cognitiva
peor rendimiento.

Eubank, Smith y Smethurst Tenis En hombres y mujeres según aumenta la ansiedad empeora
(1995) su rendimiento.

Jones, Swain y Hardy (1993) Gimnasia Mujeres de diferentes niveles: resultados similares.

Kaiseler, Polman y Nicholls Golf Hombres y mujeres de nivel bajo: resultados similares.
(2013)

León-Prados et al. (2011) Gimnasia Mujeres y hombres: resultados similares.

Mace y Carroll (1989) Gimnasia Mujeres de nivel medio: resultados similares.

Merino et al. (2014) Tiro olímpico Hombres y mujeres de alto nivel: resultados similares.

Merino et al. (2019) Doma Clásica Hombre y mujeres resultados similares y no hay diferencia
por niveles de rendimiento.
Molina, Sandín y Chorot Bádminton A mayor ansiedad, peor rendimiento.
(2014)

Olivares, López y Garcés de Tiro olímpico Caso único: hombre, idénticos resultados.
los Fayos (2016)
Weiss, Weise y Klent (1989) Gimnasia Hombres y mujeres: mismos resultados.

88
Tabla 16

Estudios en deportes colectivos.

AUTORES DEPORTE RESULTADOS

Engllert y Bertrams (2012) Baloncesto Estudio con equipos de hombres y encontraron resultados
similares.

García-Naveira y Ruíz- Fútbol Categorías juveniles: resultados similares.


Barquín (2015)

Kais y Raudsepp (2004) Voleybal Estudio sólo con hombres, los deportistas con mayores
playa. niveles de ansiedad mostraban niveles más bajos de
rendimiento.
León-Prados, Fuentes y Baloncesto Hombres de nivel medio y mujeres de nivel alto y
Calvo (2012) encontraron resultados similares.

Morillo, Reigal y Hernández- Balonmano Hombres: resultados similares.


Mendo (2016) playa

Olmedilla, Bazaco, Ortega y Fútbol Categorías juveniles (masculinos): idénticos resultados.


Boladeras (2011)

Olmedilla, Ortega y Gómez Fútbol Hombres: idénticos resultados.


(2014)

89
Tabla 17

Estudios en los que aglutinan varios deportes

AUTORES DEPORTE RESULTADOS

Blackwell y McCullagh Varios Diferentes niveles de rendimiento, hombres y mujeres: a


(1990) mayor nivel de rendimiento menos ansiedad.

Castro Sánchez et al. (2018) Fútbol, padel, Relación con ansiedad rasgo y estado y el clima de la tarea.
taekwondo y A mejor percepción del clima motivacional menor ansiedad.
atletismo

Gustafsson, Sagar y Stenling Atletismo Ansiedad y agotamiento hacen que baje el rendimiento.
(2017)
Jones, Hanton y Swain (1994) Varios Diferentes niveles de rendimiento: a mayor nivel de
rendimiento menos ansiedad.

Vealey (1986) Varios Diferentes niveles de rendimiento, hombres y mujeres: a


mayor nivel de rendimiento menos ansiedad.

Woodman y Hardy (2003) Varios Diferentes niveles de rendimiento, hombres y mujeres: a


mayor nivel de rendimiento menos ansiedad.

90
Tabla 18

Estudios en deportes de combate: Judo

AUTORES DEPORTE RESULTADOS

Filaire, Maso, Sagnol, Ferrand Judo El aumento de la ansiedad hace subir también conductas
y Lac (2001) agresivas y por lo tanto merma el rendimiento.
Hernández García, Olmedilla Judo Los judokas más jóvenes muestras niveles más altos de
Zafea y Ortega Toro (2008) ansiedad.

Interdonato, Miarka, y Judo Los judokas tienen niveles más altos de ansiedad en
Franchini (2013) entrenamiento que en competición.
Además, los niveles de ansiedad de las mujeres eran
mayores que los de los hombres.

Montero Carretero, et al. Judo Los judokas de menor edad, por lo tanto, menos
(2012) experimentados más ansiedad.
Ruiz Barquín, Robles Pérez y Judo Las mujeres muestran mayor ansiedad motora que los
García Estebañez (2018) hombres.
Los pesos pesados, mayor ansiedad cognitiva.
Los mejor clasificados, una menor ansiedad motora.
Valdivia Moral (2016) Judo A menor nivel de rendimiento mayor ansiedad (E y R). No
hay diferencia en función del género.

Tabla 19

Estudios en deportes de combate: varios

AUTORES DEPORTE RESULTADOS

Merino Fernández et al. Deportes de combate (judo, jiu Los deportistas de mayor
(2019) jitsu, taekwondo, kendo, karate nivel muestran niveles más
y lucha libre) bajos de ansiedad.

Renden, Landman y Combate y no combate. Los deportistas de combate


Oudejans (2015) muestran niveles más bajos
de ansiedad.

91
Tabla 20

Estudios en deportes de combate: Taekwondo, Karate

AUTORES DEPORTE RESULTADOS

Vaca García et al. (2017) Karate Los deportistas de mayor nivel muestran niveles de
ansiedad más bajos.
Ballesteros y Vallejos (2013) Taekwondo Estudio es valores de la ansiedad: ansiedad media.

2.1.7.- Ansiedad precompetitiva.

Cualquier situación que una persona interprete como nociva, puede provocar

cierto grado de ansiedad. En competiciones deportivas, el resultado y las consecuencias

que se derivan son muy importantes para el deportista, pues pueden llegar a determinar

su presente y su futuro tanto a nivel social como laboral, personal (autoestima), etc. A

priori siempre pensamos en alto rendimiento, es decir, en aquellas personas que dedican

gran parte de su tiempo a entrenarse para llegar a la excelencia, entendida como participar

en unos campeonatos estatales, continentales, mundiales, etc. Pero cuando hablamos de

ansiedad precompetitiva no solo se estudia a estos individuos, ya que también se presenta

en personas que solo entrenan un determinado deporte un día a la semana y luego juegan

un torneo… Pongamos por caso el pádel, un deporte que está en continuo crecimiento:

son muchos los practicantes y los niveles son muy dispares. El hecho de que se entrene

un día a la semana y se juegue un torneo no quiere decir que no se pueda tener ansiedad

precompetitiva.

92
En términos generales, en la medida en la que el evento deportivo tiene una mayor

importancia para el deportista, existe una mayor probabilidad de que la ansiedad se

produzca. Ya no sólo la importancia, sino que la repercusión social del evento deportivo,

o cómo lo perciba el deportista, las implicaciones económicas o personales que se

desprendan del resultado final, pueden hacer que la ansiedad aparezca o aumente. Pero

no por ello hay que excluir las competiciones que no tengan repercusión económica,

social, etc., ya que cualquier deportista que participe en una competición deportiva

(independientemente de la importancia del campeonato), del nivel que tenga, puede tener

ansiedad.

Cuando hablamos de ansiedad precompetitiva, nos estamos refiriendo a una

sensación negativa y desagradable que siente o padece un deportista durante,

aproximadamente, las veinticuatro horas anteriores al evento deportivo (competición,

clasificación, concentración para seleccionar jugadores, etc.). Los síntomas fisiológicos

más característicos que muestran e informan los deportistas son: tensión muscular,

cosquilleo en el estómago, sequedad de boca y necesidad de orinar. Dentro de los

cognitivos los pensamientos negativos evocados por los deportistas tanto en los

momentos previos como durante la competición influyen en su rendimiento.

La ansiedad precompetitiva suele venir dada por la incongruencia entre la

demanda deportiva y las capacidades que percibe el deportista que posee. Si, por el

contrario, las capacidades responden a las demandas (o él las percibe así), se experimenta

un estado de alerta o vigilancia, o lo que es lo mismo una activación o arousal óptimo

para competir. También se puede producir ansiedad precompetitiva cuando el deportista

se percibe inferior al contrincante o piensa que tiene unas habilidades inferiores a su

oponente.

93
Martens (1977) estudia la ansiedad ante la competición como un proceso en el que

se ven implicados cuatro elementos interrelacionados entre sí, situación competitiva

objetiva, situación competitiva subjetiva, respuestas y consecuencias, como se puede ver

en la Figura 8.

PROCESO COMPETITIVO DE MARTENS (1977)

SITUACIÓN
COMPETITIVA
SUBJETIVA
PERSONALIDAD CAPACIDADES

SITUACIÓN SUJETO
COMPETITIVA RESPUESTA
OBJETIVA

ACTITUDES
MOTIVOS
CONSECUENCIAS

Figura 8. Proceso de la situación competitiva de Martens (1977, Navlet, 2012).

En la “Situación competitiva objetiva” el competidor es capaz de observar el

lugar, el oponente, la climatología, árbitros, etc. La “Situación competitiva subjetiva” son

las interpretaciones que hace el deportista de todo lo anterior, en función de sus

capacidades, motivaciones, actitudes y personalidad. La “Respuesta”, hace alusión a la

forma de actuar de los deportistas después de hacer la interpretación subjetiva de los datos

objetivos. Y las “Consecuencias” se dan una vez finalizada la competición. El deportista

analiza los resultados derivados de su actuación y tomará medidas para próximas

situaciones similares.

Marchant, Morris y Anderson (1998) señalan como antecedente a esta ansiedad

precompetitiva la importancia del evento al que se van a enfrentar. Los deportistas

94
mostraban unos niveles de ansiedad más elevados cuando subía la importancia de la

competición.

Los trabajos de Hammermeister y Burton (2001) muestran que el peligro

percibido como falta de control y de recursos para enfrentarse a una competición o prueba

deportiva provoca que los niveles de ansiedad se eleven, por lo que puede considerarse

un antecedente o predictor de la elevación del estado de ansiedad.

Además, los trabajos de Beauchamp, Bray, Veis y Carron (2003) y Eubank,

Collins y Smith (2002) apuntan a que la ambigüedad de las situaciones deportivas puede

ser también un predictor del incremento del estado de ansiedad.

Algunas variables de personalidad se han estudiado como posibles predictores de

la ansiedad precompetitiva. En un estudio llevado a cabo con jugadoras de softball, vieron

que estas, previamente clasificadas como optimistas, mostraban unos niveles inferiores

de ansiedad estado que las que se mostraban más pesimistas (Wilson y Steinke, 2002).

Por su lado, en un estudio con jugadores de golf, Marchant, Morris y Anderson

(1998) pudieron observar, que los golfistas con una ansiedad rasgo más elevada, también

tenían una ansiedad estado más elevada previa a la situación de prueba o competición.

En cuanto al perfeccionismo, podemos ver el estudio llevado a cabo por Hall, Kerr

y Matthews (1998), que evaluaba a atletas de campo a través. Los que puntuaban más alto

en metas orientadas hacia el yo, también puntuaban más alto en la ansiedad previa a la

competición (ansiedad estado). Además, Hall et al. (1998) vieron cómo el perfeccionismo

neurótico (una característica de personalidad destructiva, que se ve asociada a la

inflexibilidad, baja autoestima, vergüenza, etc.), podía predecir la ansiedad de estado

cognitiva. De igual manera, se relaciona con la ansiedad rasgo y estado.

95
Diferentes autores han llevado a cabo clasificaciones, para ofrecernos los factores

o variables que pueden llevar o influir en la ansiedad precompetitiva. Además, han hecho

hincapié en diferentes aspectos que a continuación mostraremos con algunos ejemplos

(Tablas 21, 22, 23, 24 y 25).

Tabla 21

Variables que intervienen en la ansiedad competitiva

AUTORES HACEN ÉNFASIS EN:

Buceta (1998) Contexto.

Dosil (2004) Respuestas que dan los individuos.

Kroll y Lewis (1970) Características de los individuos.

Navlet (2012) Características del deportista y sus relaciones con el medio, así como las
características del deporte.

Tabla 22

Variables que intervienen en la ansiedad competitiva según Kroll y Lewis (1970)

ÉNFASIS EN LAS CARACTERÍSTICAS DEL INDIVIDUO


NIVEL SÍNTOMAS EJEMPLOS
Fisiológico Síntomas físicos Molestias digestivas, temblores, etc.
Cognitivo Sentimientos de Pensamientos relacionados con capacidades inferiores
incapacidad al oponente, de falta de control, de que algo no va como
debería ir, etc.

Miedo al fracaso Miedo a defraudar a los demás, familiares,


entrenadores, etc. a perder, etc.

Ausencia de control Pensamientos relacionados con la mala suerte, ya sea


con los árbitros, oponente, campo, etc. o que uno
mismo tiene algo “gafe”).

Culpabilidad Dañar al oponente, hacer trampas, jugar sucio, etc.

96
Tabla 23

Variables que intervienen en la ansiedad precompetitiva según Buceta (1998)

ÉNFASIS EN EL CONTEXTO DEPORTIVO: La interpretación que hace el individuo.


FACTORES CÓMO INFLUYE
Importancia del evento. A mayor importancia del evento, mayor probabilidad existe de que el
deportista padezca ansiedad precompetitiva.

Inminencia del evento. Hace referencia al tiempo, en la medida que esas 24 horas previas se van
acercando, la sensación de ansiedad suele aumentar.

Incertidumbre. El desconocimiento puede provocar ansiedad, del tipo que sea, el


deportista lo percibe como falta de control, y eso le puede generar ansiedad.

Amenaza de fracaso. La percepción que puede llegar a tener el deportista de sentirse amenazado
por lo que sea. Esto hace que aumenten los niveles de cortisol y, en
consecuencia, que se desencadene una respuesta de estrés. Esto aumenta
cuando, por el motivo que sea, esa amenaza es el propio fracaso deportivo.

Situaciones Miedo a lo desconocido, puede provocar o aumentar la respuesta de


novedosas/desconocidas. ansiedad.

Experiencias frustrantes. Historias pasadas de fracaso, decepción etc., pueden hacer que aumenten
los niveles de ansiedad.

Otros factores personales, Problemas que el deportista haya tenido recientemente con la pareja,
familiares o profesionales. económicos, de estudios, etc.

Tabla 24

Variables que intervienen en la ansiedad precompetitiva según Dosil (2004)

ÉNFASIS EN LAS RESPUESTAS DEL INDIVIDUO


SISTEMA DE RESPUESTA SÍNTOMAS
Fisiológico Aumento del nivel de activación, taquicardia, pérdida de peso, problemas
digestivos e intestinales, etc.

Motor/Comportamental Comportamientos de evitación, falta de iniciativa, falta de precisión, etc.


Cognitivo Indecisión, dificultad para aprender, problemas de atención y
concentración, pérdida de autocontrol, etc.

97
Tabla 25

Variables que intervienen en la ansiedad precompetitiva según Navlet (2012)

ÉNFASIS EN LAS CARACTERÍSTICAS DEL DEPORTISTA Y SUS RELACIONES CON EL


MEDIO, ASÍ COMO LAS CARACTERÍSTICAS DEL DEPORTE

FACTORES EXPLICACIÓN
Influencias del medio social Presiones a las que se ven sometidos los deportistas: inseguridad,
sobre los deportistas. presiones familiares, contratos laborales, futuro próximo, etc.

El tipo de deporte practicado. Deportistas de deportes individuales muestran niveles más


elevados de ansiedad frente a los de colectivos (Griffin, 1972;
Johnson, 1949; Miguel Tobal y Navlet, 2000; Navlet y Miguel
Tobal, 1999).

La cohesión del equipo. A mayor cohesión menor ansiedad.

La relación entre el deportista y el Entrenadores que dan instrucciones poco claras, castigan y nunca o
entrenador. pocas veces refuerzan a sus deportistas empeoran su rendimiento
(Smith, Smoll y Curtis, 1979; Smith, Smoll y Hunt, 1977; Smith y
Smoll, 1984).

La propia competición. Factores que ejercen su influencia antes del evento deportivo,
durante y después.

Características de la personalidad Rasgos de personalidad. Pero las altas puntuaciones en miedo al


del deportista. fracaso, inseguridad, incertidumbre o un bajo nivel de
autovaloración también hacen que disminuya el rendimiento
(Fisher y Zwart, 1982; Scalan y Lewthwaite, 1984).

Los espectadores (el público en El fenómeno de la “facilitación social” (Allport, 1924). González
general) (1997) y Martín (2001) señalan que, por lo general, la influencia del
público afecta positivamente a los deportistas más experimentados,
“expertos”, “alto nivel”, etc., y negativamente a los “principiantes”,
“novatos”.

98
2.1.8.- Evaluación de la ansiedad en el deporte.

Al igual que en otros ámbitos en los que se ha estudiado la ansiedad, los métodos

de evaluación más empleados son los autoinformes (AI).

En la psicología del deporte, tradicionalmente se han utilizado adaptaciones de los

tests, cuestionarios, autoinformes, etc. que se usan en psicología clínica o conductual para

medir la ansiedad en los deportistas, y los baremos muchas veces no se han hecho con

deportistas, sino con población normal o población clínica (Capdevilla, 1997). Por ello

nos encontramos con un vacío en este campo.

La ansiedad se estudia desde un punto de vista multidimensional, constituida por

tres sistemas de respuesta: cognitivo, fisiológico y motor. Disponemos de pruebas que

miden diferentes sistemas por separado, y otras que miden la ansiedad desde un punto de

vista más general.

Capdevilla afirma que, dentro del ámbito de la psicología del deporte, existe una

clasificación por niveles a la hora de evaluar el comportamiento de los deportistas

(Hackford y Schwenkmergger, 1989) y, basándonos en las diferentes técnicas a la hora

de evaluar, podemos establecer una clasificación sobre su nivel cognitivo, nivel

fisiológico y nivel motor/comportamental.

Se han utilizado diferentes metodologías para la evaluación de la ansiedad que

podemos englobar en tres bloques: conducta observable del deportista, cambios que se

producen en el individuo a nivel fisiológico (relacionados con la activación del sistema

nervioso autónomo) y un último bloque referido a lo que piensa el deportista: el nivel

cognitivo.

99
También disponemos de autoinformes que arrojan información de los sistemas de

respuesta; de hecho, son los más utilizados (por su economía y su fácil aplicación),

aunque existen otras medidas. A continuación, mostraremos unas tablas en donde a modo

resumen se puede observar las características y formas más habituales de evaluar la

ansiedad (nivel conductual, psicofisiológico y cognitivo). La Tabla 26 muestra las

maneras de evaluar la ansiedad y nos lleva a las tablas correspondientes en función del

cómo se lleva a cabo esa evaluación.

Tabla 26

Formas de evaluar la ansiedad

FORMAS DE EVALUAR LA ANSIEDAD


TIPOS DE EVALUACIÓN TABLA

NIVEL CONDUCTUAL: Observaciones Nº 27


MEDIDAS PSICOFISIOLÓGICAS Nº 28
AUTOINFORMES, CUESTIONARIOS Nº 29
NARRACIONES, ENTREVISTAS Nº 30

100
Tabla 27

Evaluación a nivel conductual

¿Cómo? Técnicas de observación: fijarse directamente en la conducta de ansiedad (medidas


directas) y observar las estrategias de afrontamiento que utilizan los deportistas
(medidas indirectas).

¿Cuándo? Diferentes momentos: calentamiento, entrenamiento, competición, después de la


competición, etc.

Estudio pionero Salmela, Petito, Halle y Regnier (1980) observaron y analizaron a gimnastas que
participaron en los Juegos Olímpicos de Montreal (momentos de preparación a la
competición, fijándose en las interacciones sociales y en las reacciones emocionales
durante las actuaciones competitivas, así como en los resultados deportivos)

Dificultades El momento de observar, se pueden observar datos que no tienen que ver con el estado
de la ansiedad, sino por ejemplo con la climatología, por lo que sería recomendable
observar antes para tener una línea base de partida (Márquez, 2004).

101
Tabla 28

Evaluación psicofisiológica

Indicadores. Respiratorios, Cardiovasculares, Bioquímicos, Electrofisiológicos.

Medida más Ritmo cardiaco: muchos individuos aumentan su frecuencia cardiaca en situaciones
de ansiedad (Johnston, Anastasiades y Wood, 2000).
utilizada.

Estudios con la Epsein y Fenz (1965) con paracaidistas.


Frecuencia cardiaca Schedlowski y Tewes (1992) paracaidistas (expertos y novatos)
Gutiérrez, Amat, Ruiz y Sánchez (1994) estudio en deportes de riesgo.

Estudios con Individuos que puntúan alto en un AI (en su componente rasgo) muestran un mayor
Marcadores incremento plasmático de noradrenalina en respuesta al estrés o a la ansiedad
hormonales. (Peronnet et al., 1986).
Otras hormonas como el cortisol, la testosterona o la prolactina (Suay et al.,1999).
El pH salival, en deporte está poco estudiado.
Parámetros bioquímicos: cambios en niveles de catecolaminas en orina o sangre.

Los indicadores Electroencefalograma (ECG): cambios en las ondas cerebrales desde un estado alfa
Electrofisiológicos. que podríamos llamar de relajación hasta un estado de máxima activación.
Propiedades eléctricas de la piel. Temperatura corporal.

Parámetros respiratorios: analizadores de gases o transductores térmicos.

Frecuencia cardiaca: pulsómetros telemétricos.

Presión sanguínea (P.S.): con aumento de la activación, hay aumento de la P.S.

Actividad muscular: suele medirse con electromiografía (EMG)

Las principales ventajas del uso de estas medidas (Tabla 28) son que tienen valor

en sí mismas, son objetivas, no dependen de lo que digan los sujetos; que no precisan de

autoobservación; que muestran la evaluación a lo largo de todo el proceso; y, por último,

que el uso de estos aparatos garantiza la no distracción motora.

Igualmente tiene inconvenientes, uno de ellos es que son dependientes del método

y, el segundo es, que algunos indicadores fisiológicos como por ejemplo la frecuencia

102
cardíaca y los potenciales de acción del electromiograma presentan pequeñas

correlaciones entre ellas (Hackfort y Schwenkmezger, 1989; en Navlet, 2012).

Un problema encontrado a la hora de medir la activación a nivel fisiológico es que

no todos los deportistas se comportan de la misma manera, ni todos muestran los mismos

síntomas, lo que intentaron explicar Lacey, Bateman y Van Lehn (1953) mediante el

principio del “fraccionamiento direccional”. Según este principio, pueden existir

diferencias en la respuesta para cada situación y sujeto (especificidad situacional e

individual). Duffy, en 1962, recomendaba utilizar medidas múltiples para evitarlo y así

tener un indicativo de la activación lo más real posible.

103
Tabla 29

Evaluación con autoinformes

Ventaja Es de fácil aplicación y su coste es bajo.

Autoinformes de Minessota Multiphasic Personality Inventory (MMPI)


personalidad
utilizados para 16 Factores de personalidad de Catell (16PF)
ansiedad. Escala MAS de Taylor

AI propios de ISRA (Inventario de situaciones y respuesta de la ansiedad)


ansiedad
STAI (State trait anxiety inventory)
TAI (Tait anxiety inventory)
IPAT (escala de ansiedad)
AACL (Inventario de adjetivos afectivos)
CSAQ (cognitive and somatic anxiety questionary)
LWASQ (Cuestionario de síntomas de ansiedad)
CTASS (Inventario de tensión y ansiedad)

AI propios de la SCAT (State competition anxiety test)


psicología deportiva
CSAI (Competitive state anxiety inventory)
CSAI-2 (Competitive state anxiety inventory-2)
SAD (medida para la interpretación de la ansiedad en el deporte)
SAF (Cuestionario de ansiedad ante el deporte)
PSIS (Psichological skills inventory for sport)
CPRD (Características psicológicas relacionadas con el rendimiento deportivo)

En la historia más reciente de la psicología del deporte, la mayoría de los

cuestionarios que se están utilizando pretenden evaluar aspectos cognitivos del deportista

en situaciones de entrenamiento y competición (Capdevilla, 1997).

Con el avance de la psicología deportiva se han incluido también los instrumentos

de medida y se han podido ver autoinformes propios del deporte.

104
A pesar de ello, autores como Morgan (1980) han afirmado que, las

investigaciones llevadas a cabo con estas escalas específicas del deporte no demuestran

que sean buenas predictoras, y denuncia el mal uso de la metodología utilizada y el

insuficiente apoyo teórico.

Tabla 30

Evaluación por medio de narraciones y entrevistas

Ventaja Toman conciencia de sus estados y de cómo afecta. El evaluador puede ir dando
diferentes giros para tomar todo tipo de información.
Desventaja Requiere de un profesional experto que esté a cargo. Mucho tiempo y de manera
individual.

2.2.- INTELIGENCIA EMOCIONAL (IE)

2.2.1.-Definiciones.

Salovey y Mayer (1990): “La inteligencia emocional implica la habilidad para

percibir y valorar con exactitud la emoción; la habilidad para acceder y/o generar

sentimientos cuando estos faciliten el pensamiento; la habilidad para comprender la

emoción y el conocimiento emocional, y la habilidad para regular las emociones que

promueven el crecimiento emocional e intelectual” (p. 189).

Salovey y Mayer (2012): “La habilidad para percibir, valorar y expresar la

emoción adecuada y adaptativamente; la habilidad para comprender la emoción y el

conocimiento emocional; la habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten

las actividades cognitivas y la acción adaptativa, la habilidad para regular las emociones

en uno mismo y en otros” (p. 32).

105
Goleman (1996): “Incluye las áreas de conocer las propias emociones, manejar

emociones, motivarse a uno mismo, reconocer emociones en otros y manejar relaciones”.

Mayer (2001): “Un conjunto de capacidades, competencias y habilidades no

cognitivas que influencian la habilidad propia de tener éxito al afrontar las demandas y

presiones del medio ambiente”.

2.2.2.- Breve recorrido histórico.

Los primeros precursores de la inteligencia emocional en 1908, con los estudios

de Binet y Simon. Ambos señalan la existencia de dos tipos de inteligencia, ideativa e

intuitiva, siendo esta última la que guarda cierta relación con la inteligencia emocional

tal y como la conocemos hoy en día.

En la década de 1930, Thorndike mencionó la posibilidad de que las personas

pudieran tener una inteligencia social, esto es, una determinada potencialidad para

percibir el propio estado interno y el de los demás, motivaciones y conductas, y actuar de

forma consecuente: “La habilidad para comprender y dirigir a los hombres y las mujeres,

muchachos y muchachas, y actuar sabiamente en las relaciones humanas” (Thorndike,

1920, p. 228).

En 1934, David Wechsler escribió sobre los aspectos no intelectuales de una

persona que contribuyen a la inteligencia global. En la década de 1980 vuelve a

despertarse el interés por mover la definición de inteligencia y, en 1983, Howard Gardner

escribe y describe siete formas distintas de inteligencia, entre las que se encuentra una

inteligencia intrapersonal, muy similar al concepto actual de inteligencia emocional, en

la que “el punto central consiste en acceder a los propios sentimientos, al propio abanico

106
de afectos o emociones; la capacidad de efectuar discriminaciones instantáneas entre sus

sentimientos y, finalmente, clasificarlos, estructurarlos en códigos simbólicos, utilizarlos

como una herramienta para entender y guiar la conducta”.

En realidad, la inteligencia emocional puede verse como una inteligencia social,

pero esta se define de una forma demasiado amplia, mientras que la inteligencia

emocional es un concepto más acotado y, por decirlo de alguna manera hila más fino en

el campo de las emociones, los sentimientos, etc.

Damasio et al. de la Universidad de Iowa han aportado pruebas convincentes de

la inseparabilidad esencial de la emoción y el razonamiento. Al tomar una decisión,

solemos centrarnos en los pros y los contras de las opciones disponibles y, en estos casos,

casi siempre se valoran aspectos racionales, se plasman en un papel y podemos observar

aspectos racionales. Sin embargo, Damasio ha mostrado que, sin sentimientos, las

decisiones que tomamos pueden no ser las que más nos convienen ni ser las acertadas.

Las emociones y el pensamiento guardan una conexión íntima. Cualquier noción que

establezcamos separando el pensamiento y los sentimientos, siguiendo la herencia estoica

y cartesiana, no es necesariamente más adaptativa y puede, en algunos casos, provocar

unas consecuencias desastrosas.

Sin embargo, la primera vez que se utilizó la expresión inteligencia emocional fue

en 1990, en un artículo publicado por Salovey y Mayer, quienes lo definían como “la

capacidad para supervisar los sentimientos y las emociones de uno mismo y de los demás,

de discriminar entre ellos y de usar esta información para la orientación de la acción y el

pensamiento propios” (Salovey y Mayer, 1990, p. 189).

La expresión no fue una invención de Salovey y Mayer, ya que Barbara Launer la

utiliza en 1966, aunque no deja claro a qué se refiere. Igualmente vemos que Mestre y

107
Fernández Berrocal (2007) hacen referencia a una obra no publicada de Wayne León

Payne de 1986 titulada “Un estudio de la emoción desarrollando la inteligencia

emocional, la autointegración; relacionado con miedo, dolor y deseo” (p. 49).

A pesar de que el artículo de Mayer y Salovey fue publicado en 1990, hasta 1995

no podemos decir que se le empieza a dar difusión y se habla de inteligencia emocional,

y esto es gracias a que Daniel Goleman publicó su éxito de ventas, Inteligencia

emocional. En este libro, Goleman da una importancia extrema a la inteligencia

emocional; tal y como él mismo argumenta, la inteligencia emocional es más importante

que el cociente intelectual de una persona para alcanzar el éxito tanto personal como

profesional.

Desde entonces hasta nuestros días, cada vez más autores se interesan e investigan

sobre este tema, y hay numerosos estudios que tratan de ver relaciones entre la

inteligencia emocional y el rendimiento, salud, etc., de los individuos como personas y

como profesionales (psicología del trabajo, organizaciones, educación, salud, deporte,

etc.).

Salovey y Mayer ampliaron su visión de la inteligencia emocional describiéndola

como una inteligencia basada en el uso adaptativo de las emociones y su aplicación a

nuestro pensamiento, conectando así inteligencia y emoción, cognición y emoción. En el

ámbito de la psicología, se admite la consideración de inteligencia porque es

cuantificable, constituye un efecto o un aspecto mensurable de la capacidad individual

para llevar a cabo un razonamiento abstracto y una adaptación al entorno.

Las investigaciones realizadas hasta el momento han demostrado que la IE es

beneficiosa para adquirir un estado de bienestar psicológico:

• Las personas que tienen alta IE tienen menos problemas de ansiedad.

108
• Las relaciones de pareja funcionan mejor cuando los dos tienen una alta IE,

aunque también funcionan si uno de los miembros posee alta IE.

• En la violencia de género, los maltratadores tienen menor IE, son menos felices y

sufren mayor ansiedad e ira. En ellos no se activa el marcador somático que hace

que sientan el dolor de la víctima (falta de compasión).

• En el área de la salud, el personal sanitario con IE más alto salva más vidas, se

siente más realizado y disminuye su desgaste personal. El diagnostico de médicos

con alta IE es más acertado y rápido.

• En el ámbito educativo, los docentes con alta IE sufren menos desgaste personal.

• En el ámbito empresarial, los líderes con IE más alta son mejor considerados, y

sus compañeros los ven como personas más sensibles, sociables y generadoras de

trabajo positivo.

2.2.3.- Modelos de la Inteligencia Emocional.

2.2.3.1.- Modelo de Capacidad o Habilidades de Salovey y Mayer 1990/1997.

El modelo de Salovey y Mayer se basa en capacidades o habilidades. Concibe la

inteligencia emocional como un conjunto de habilidades implicadas en el proceso de la

percepción, el uso, la comprensión y la regulación de emociones que fundamentalmente

dependen del conocimiento de los procesos emocionales y de las habilidades del

procesamiento de la información emocional. Por lo tanto, la inteligencia emocional trata

acerca de la capacidad para razonar ante las emociones (tanto propias como las de los

109
demás) y sobre procesar la información emocional para aumentar y mejorar el

razonamiento.

Para Salovey y Mayer, la emoción se entiende como una respuesta organizada

capaz de organizar nuestra actividad cognitiva, algo a lo que se oponían anteriormente.

Estos autores partían de la idea de que cada uno recibe la información y las emociones de

maneras diferentes, por lo que su tratamiento es totalmente diferente.

El modelo inicial del que partieron Salovey y Mayer se puede ver reflejado en la

Tabla 31.

Tabla 31

Modelo inicial de Salovey y Mayer (1990)

Incluye Reconocimiento y expresión de las emociones en uno mismo y en los


demás.
Regulación de las emociones en uno mismo y en los demás.
Utilización de las emociones de forma adaptada.

Medios para valorar y expresar Verbal: Uno de los principales medios que utilizamos para expresar y
valorar las emociones es el lenguaje hablado o escrito.
las emociones.
No verbal: gestos con el cuerpo, la cara, etc. La comunicación no verbal
nos ayuda a trasmitir emociones y a entender las emociones de los
demás.

Conclusión Aquellos sujetos que perciban de forma clara y exacta los mensajes que
se han lanzado y utilicen los canales necesarios, podrán responder de
manera inteligente. Del mismo modo, podríamos decir que estos
sujetos son inteligentes emocionalmente hablando, es decir, tienen una
buena inteligencia emocional.

En 1997, Mayer y Salovey presentaron una actualización de su modelo de

inteligencia emocional; este nuevo modelo se convertía en un modelo mental de

capacidad que separa los rasgos socioemocionales clásicos de la personalidad.

110
Este nuevo modelo se conoce como modelo de las cuatro etapas (Tabla 32) ya

que la IE se conceptualiza a través de cuatro habilidades básicas, y se configura desde los

procesos psicológicos más simples hasta alcanzar los más elevados o integrados. El nivel

más bajo se refiere a una habilidad relativamente sencilla, “percibir y expresar la

emoción”, mientras que el nivel más alto hace referencia a la “regulación consciente y

reflexiva de la emoción”. Las cuatro etapas en las que se divide la IE se presentan en la

Tabla 32 y en las siguientes tablas podemos ver cada una de las cuatro etapas del modelo

(Tablas 33, 34, 35 y 36).

Tabla 32

Modelo de las cuatro etapas de Salovey y Mayer (1997)

ETAPA 1 Percepción de las emociones.


ETAPA 2 Uso de emociones para facilitar el pensamiento.
ETAPA 3 Comprensión de emociones.
ETAPA 4 Manejo de las emociones, regulación reflexiva de las emociones
para promover el crecimiento emocional e intelectual.

A continuación, se explican las cuatro etapas del modelo de Salovey y Mayer

(1997) en las Tablas 33, 34, 35 y 36.

111
Tabla 33

Etapa 1: Percepción de las emociones (modelo de las cuatro etapas de Salovey y Mayer,

1997)

¿Qué es? Capacidad para percibir las emociones que despiertan en nosotros distintas
caras o imágenes.

¿Cómo se manifiesta? Si somos conscientes del lenguaje no verbal del cuerpo (movimiento de
brazos, manos, piernas, la postura corporal, la apariencia de la persona, qué
nos transmite su cara, su rictus, etc.) y de los componentes paralingüísticos del
lenguaje (las modulaciones de la voz, tono, volumen, etc.) podremos percibir
las emociones propias y las de los demás. Nos ayuda a observar el estado
emocional de la persona en ese momento.

¿Para qué vale? 1.-Para cooperar con los demás.


2.-Para saber pedir ayuda,
3.-Para saber y poder ayudar a los demás.
4.- Para tener empatía (es una de las características más importantes en la
inteligencia emocional).
5.- Sentirse feliz (ayudar a los demás reporta felicidad).

Test Affect Sensitivity Test (AST), Campbell, Kagan y Krathwohl (1971).


Comunication of Affect Receiving Ability Test (CARAT, Buck (1976).

112
Tabla 34

Etapa 2: Uso de emociones para facilitar el pensamiento (modelo de las cuatro etapas

de Salovey y Mayer, 1997)

¿Qué es? Capacidad de usar las emociones para realzar el razonamiento.

¿Para qué vale? 1.- Para focalizar nuestras ideas a través de pensamientos asociados a objetos o
personas.
2.- Para facilitar los recuerdos es necesario revivir las emociones y, por tanto,
averiguar qué sentíamos en un momento determinado.
3.- La capacidad de ver las cosas desde diferentes perspectivas se basa en nuestra
habilidad de aislar las distintas emociones y darles un sentido en cada circunstancia.
4.- La creatividad nos ayuda en la búsqueda diaria de toma de decisiones y solución
de problemas, y para ello necesitamos saber utilizar los estados emocionales.
5.- El humor cambia la perspectiva del individuo desde el optimismo hasta el
pesimismo, favoreciendo la consideración de múltiples puntos de vista.

Tabla 35

Etapa 3: Comprensión de emociones (modelo de las cuatro etapas de Salovey y Mayer,

1997.

¿Qué es? Capacidad o habilidad que se tiene para comprender la información emocional acerca
de las relaciones, transiciones de una emoción a otra e información lingüística acerca
de las emociones.

¿Cómo? Dando nombre a lo que se siente, etiquetando las emociones sentidas en cada momento,
y dándose cuenta de que, a veces, surgen varias emociones al mismo tiempo y que unas
se pueden transformar en otras.

113
Tabla 36

Etapa 4: Manejo de las emociones (modelo de las cuatro etapas de Salovey y Mayer,

1997)

¿Qué es? Capacidad o habilidad que nos aporta el poder de manejar emociones y relaciones
emocionales para el crecimiento personal e interpersonal.

¿Para qué? Para manejar nuestras emociones y las de los demás, debemos estar abiertos a ellas,
escuchar activamente y pensar sobre ellas, debemos ser capaces de sentir las emociones
alejándonos de ellas, mantener una cierta distancia para ser lo más objetivos posible sin
negarlas y, si es necesario, alargarlas en el tiempo.

Estas etapas se construyen unas sobre otras. Para avanzar es necesario haber

construido la etapa anterior, ya que, según pasamos de una etapa a otra, la siguiente tiene

elementos de la etapa anterior y, si no se han conseguido, difícilmente se llegará a la

siguiente etapa.

Intentando resumir el modelo de Salovey y Mayer, en un primer momento

deberíamos adquirir la capacidad de identificar las emociones y percibirlas con exactitud

(implica atender y descifrar, como en cualquier proceso de comunicación). En un segundo

momento, debemos centrarnos en la capacidad para facilitar las emociones, esto es, que

las emociones se encuentran en el entramado de los procesos cognitivos y son conscientes

de la vida mental (reacciones fisiológicas, interpretaciones subjetivas, etc.). En tercer

lugar, la comprensión emocional implicaría entender y razonar con la emoción sus

diferentes significados, la posibilidad de que varios sentimientos se den juntos, etc. Y, en

cuarto lugar, por lo que se refiere a la gestión emocional, los sujetos deben enfrentarse a

las emociones, y no solo a estas, sino a las irregularidades que se dan en los estados de

ánimo (las continuas fluctuaciones emocionales). El cómo se gestionen estas

114
fluctuaciones de las emociones y estados de ánimo propios y de los demás nos va a ofrecer

el decir y evaluar una mayor o menor inteligencia emocional.

Desde 1997 hasta la actualidad, Salovey y Mayer han trabajo en su modelo teórico

y las líneas de estudio han sido las siguientes:

• Dotar al constructo teórico de una mayor fortaleza (Salovey, Pizarro y David,

2003 y Mayer, Salovey y Caruso, 2004).

• Validar los diferentes instrumentos de medida de la inteligencia emocional que

han creado, necesario para decir si es una capacidad de inteligencia que puede

medirse, por lo que se ha trabajado mucho en esta línea (Mayer, Salovey, Caruso

y Sitarenios, 2001; Salovey, Stoud, Woolery y Epel, 2002; Mayer et al. 2003;

Mayer et al., 2004; Salovey y Grewal, 2005; y Lopes, Cote y Salovey, 2006).

• Utilizar la inteligencia emocional como un predictor más de salud (Salovey,

2001).

• Utilizar la inteligencia emocional como predictor de las buenas relaciones sociales

(Brackett, Rivers, Shiffman, Lerner y Salovey, 2006).

• Independencia de la inteligencia emocional con otros rasgos de personalidad

(Mayer, Salovey y Caruso 2002).

2.2.3.2.- Modelos Mixtos.

Los modelos mixtos toman la IE desde una concepción más amplia, tienen en

cuenta tanto los rasgos de personalidad estables en el individuo (comportamiento o

comportamientos altamente conscientes que un individuo tiende a mostrar) como las

competencias socioemocionales y diversas habilidades cognitivas. En este grupo de

115
modelos podemos destacar dos como los más representativos: el modelo de las

competencias emocionales de Goleman y el modelo de la inteligencia emocional y social

de Bar-On.

2.2.3.2.1.- Modelo de Goleman 1995/1998.

Goleman define la inteligencia emocional como “aquellas características como la

capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las

posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular

nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras

facultades racionales y por último la capacidad de empatizar y confiar en los demás” (p.

61).

Se trata de un modelo de competencias en el que estas facilitan al sujeto el uso de

las emociones.

En la época en la que Goleman defiende su modelo, en EE.UU. se daba una gran

importancia al cociente intelectual (CI) de las personas como predictor del éxito laboral,

y Goleman defendió que el buen predictor de este éxito laboral no era tanto el CI sino la

inteligencia emocional.

Goleman defiende que la inteligencia emocional está presente en muchos ámbitos

de la vida del ser humano: relaciones interpersonales, de pareja, en el trabajo, en la salud,

etc. Además, defiende que esta inteligencia emocional se puede entrenar y, por lo tanto,

aprender y mejorar para optimizar los diferentes aspectos de la vida del ser humano:

relaciones de pareja, relaciones laborales, etc.

116
Su primer libro se presenta como una pequeña guía para mejorar las destrezas

relacionadas con la inteligencia emocional. Su éxito de ventas, Inteligencia Emocional,

se ha traducido a 33 idiomas, lo que nos demuestra su gran repercusión, y ha conseguido

que los individuos se preocupen, investiguen, aprendan, etc. sobre la inteligencia

emocional.

La teoría del modelo de capacidad de Daniel Goleman se considera una teoría o

modelo mixto que se basa en la cognición, la personalidad, la motivación, la emoción, la

inteligencia y la neurociencia (incluye procesos psicológicos cognitivos y no cognitivos).

En un principio, el modelo se basaba en cinco etapas o habilidades (Tabla 37), que

posteriormente se redujeron a cuatro, y estas etapas, a su vez, reúnen 25 competencias.

117
Tabla 37

Cinco etapas del Modelo de Goleman de la Inteligencia Emocional

ETAPA 1 Capacidad de evaluar lo que estamos sintiendo y, por lo tanto, actuar en


consecuencia, gestionando correctamente las emociones.
Conciencia de sí
mismo

ETAPA 2 Ser capaces de utilizar nuestras emociones para que, gracias a ellas, podamos
desempeñar aquello que nos traemos entre manos y no solo eso, sino que las
Autorregulación emociones no interfieran de manera negativa en el proceso o resultado de lo que
hagamos. Aquí encontraríamos la capacidad de reponernos rápidamente ante las
posibles situaciones de estrés.

ETAPA 3 Usar nuestras motivaciones para que sean el motor que conduzca nuestras acciones
y, en consecuencia, nos permita alcanzar nuestras metas. Nos ayudaría en la toma de
Motivación decisiones (a ser más eficaces y perseverar en ellas para alcanzar el éxito).

ETAPA 4 Darse cuenta de lo que sienten otras personas poniéndose en su lugar, con sus
características y peculiaridades.
Empatía

ETAPA 5 Manejar las diferentes situaciones sociales en las que se ven implicadas diversas
emociones con el fin de tener éxito en ellas (negociar con éxito, con calma y sin
Habilidades sufrir por las consecuencias que se puedan derivar de las negociaciones, resolver
Sociales conflictos, trabajar en equipo, cooperar, etc.).

En 1998 Goleman reformula su definición y propone que el cociente emocional

no se opone al intelectual, sino que lo complementa: “Capacidad de reconocer nuestros

propios sentimientos y los de los demás, para motivarse y gestionar la emocionabilidad

en nosotros”.

2.2.3.2.2.- Modelo de Bar-On 1997.

Este modelo describe la IE como un conjunto de conocimientos y habilidades en

lo emocional y social que influyen en nuestra capacidad para afrontar las demandas de

118
nuestro medio, habilidad basada en la capacidad del individuo de ser consciente,

comprender, controlar y expresar las emociones de manera efectiva.

Se fundamenta en las competencias, que intentan explicar cómo un individuo se

relaciona con las personas que le rodean y con su medio ambiente. Según esto, la IE y la

inteligencia social son un conjunto de factores emocionales, personales y sociales

interrelacionados que influyen en la habilidad general para adaptarse de manera activa a

las presiones y demandas del ambiente.

Podemos decir que Reuven Bar-On fue uno de los primeros que trató de buscar

una medida de la inteligencia emocional. Lo define como un conjunto multifactorial de

aptitudes emocionales, personales y sociales interrelacionadas que influyen en nuestra

capacidad general para tener éxito en nuestra vida (Bar-On, 2000).

Bar-On señala que la inteligencia emocional es una inteligencia no cognitiva de

vital importancia que determina el éxito o la capacidad de triunfar en la vida, tanto en la

vida profesional como en nuestro día a día, cómo nos desenvolvemos en las situaciones

cotidianas, etc. Bar-On acuñó la expresión de cociente emocional (CE). Este modelo

consta de cinco componentes o elementos que se muestran en la Tabla 38.

119
Tabla 38

Modelo de Bar-On de inteligencia emocional

Componente intrapersonal Autoconciencia emocional y habilidad de manejar, controlar y gestionar


emociones propias.

Componente interpersonal Habilidad de comprender y relacionarse con otros (empatía).

Componente de manejo del Capacidad para tolerar presiones y controlar los impulsos (autocontrol).
estrés

Componente de estado de Habilidad de tener una visión positiva y optimista.


ánimo

Componente de adaptación- Habilidad para evaluar correctamente la realidad, adaptarse a los cambios,
ajuste ajustarse a nuevas situaciones y resolver problemas de naturaleza personal
y social.

Por otro lado, según dicho modelo, las capacidades emocionales de un individuo

se pueden clasificar en dos tipos:

• Capacidades básicas. Esenciales para la existencia de la IE: autoevaluación,

autoconciencia emocional, asertividad, empatía, relaciones sociales, afrontamiento de

presiones, control de impulsos, examen de realidad, flexibilidad y solución de

problemas.

• Capacidades facilitadoras. Optimismo, autorrealización, alegría, independencia

emocional y responsabilidad social.

Bar-On desarrolló un cuestionario para medir la inteligencia emocional y social, Bar-

On EQ-i (1988) es un cuestionario compuesto por 133 ítems con cinco escalas primarias

y 15 subescalas, y cuatro indicadores de validez. El formato de respuesta es una escala

tipo Likert del 1 al 5 (donde 1 es muy raramente o no es cierto en mí y 5 es muy a menudo

120
o es cierto para mí). El tiempo aproximado para completar el cuestionario es de 40

minutos. En la Tabla 39 se explican las medidas del Bar-On EQ-i.

Tabla 39

Medidas del Bar-On EQ-i

1.1. Autoobservación (capacidad de aceptarse y respetarse a uno mismo).


1.- 1.2. Autoconciencia emocional (reconocer y entender las emociones propias).
INTRAPERSONAL
1.3. Asertividad.
1.4. Independencia (tener independencia emocional)
1.5. Autoactualización (desarrollar plenamente el potencial de uno mismo).

2.1. Empatía (ser capaces de ponerse en el lugar del otro siendo el otro).
2.- 2.2. Responsabilidad social (mostrar cooperación y mostrarse como un
INTERPERSONAL miembro partícipe de la sociedad en la que vive).
2.3. Relaciones interpersonales (relaciones entre iguales, aportando
emociones y recibiéndolas de manera correcta).

3.- MANEJO DEL 3.1. Tolerancia al estrés: enfrentarse con los recursos necesarios.
ESTRÉS
3.2. Control de impulsos: pensar y analizar antes de actuar impulsivamente.

4.- 4.1. Prueba de realidad (analizar las experiencias/emociones internas y como


ADAPTABILIDAD se relacionan con la realidad para saber qué sentimientos se provocan).
4.2. Flexibilidad (capacidad de adaptación, ajustar las emociones, sensaciones,
pensamientos y comportamientos).
4.3. Resolución de problemas (identificar y generar soluciones correctas).

5.- HUMOR 5.1. Optimismo (ver el lado positivo de la vida, y en consecuencia mantener
una actitud positiva).
5.2. Felicidad (Sentirse satisfecho con la vida, ser capaces de gozar con el
entorno y con los que nos rodean).

El EQ-i se ha traducido a 30 idiomas. Es un cuestionario para sujetos mayores de

17 años (existe una versión infantil para sujetos de entre 6 y 12 años y otra para

adolescentes de entre 13 y 17). Actualmente, Bar-On ha desarrollado una versión reducida

121
del inventario, el EQ-i: Short (2002), que consta de 51 ítems, evalúa las mismas escalas

y subescalas, pero contiene menos ítems para cada una.

También ha desarrollado un inventario, EQ-360, para evaluar la inteligencia

emocional en 360º, es decir, por otros (un observador externo). Estos datos se comparan

con los obtenidos por el sujeto en la versión EQ-i.

2.2.3.3.- Modelo de Rasgos de Petrides y Furnham 2001.

El modelo de rasgos de la inteligencia emocional fue presentado por Petrides y

Furnham (2001) describiendo la IE rasgo o autoeficiencia emocional como una

integración de autopercepciones y de disposiciones de carácter emocional, e incluyendo

rasgos de personalidad como la empatía, la impulsividad y laasertividad. Abarca, en

forma de habilidades autopercibidas, elementos de la inteligencia social y de la

inteligencia personal, y proporciona un listado de quince rasgos que definen la IE, que se

pueden ver en la Tabla 40.

Tabla 40

Modelo de rasgos de Petrides y Furnham

Satisfacción vital o felicidad Manejo de estrés Empatía


Optimismo Asertividad Expresión emocional
Autoestima Baja impulsividad Percepción emocional
Automotivación Competencia social Adaptabilidad
Autorregulación emocional Habilidades de relación Regulación emocional interpersonal

Los autores de este modelo crearon un instrumento de medida para IE rasgo

llamado TRIQue (Trait Emocional Intelligence Questionnaire) para proporcionar una

comprensión científica sobre la operativización de la emoción que se relaciona con

diferencias individuales a lo largo de la vida.

122
2.2.4.- Inteligencia Emocional y deporte.

Las emociones influyen en el rendimiento deportivo (Biddle y Hill, 1992; Cote y

Minners, 2006; Gluch, 1999; Pérez y Castrejón, 2007; Prieto, Ferrándiz, Sánchez y

Bermejo, 2008; Thomas, 1994). Quizá la emoción más estudiada haya sido la ansiedad,

pero no es la única que influye en el rendimiento. La inteligencia emocional y su relación

con el rendimiento deportivo está en pleno apogeo; no existen grandes estudios ni

números acerca de su relación, pero hay un creciente interés en este campo (Crombie,

Lombard y Noakes, 2009; Merino, Sáez y Acebes, 2015; Meyer y Fletcher, 2007; Ros,

Moya-Faz y Garcés de los Fayos, 2013; Thelwell, Lane, Weston y Greenlees, 2008; Zizzi,

Deaner y Hirschhorn, 2003). El concepto de inteligencia emocional en el deporte se ha

asociado a diferentes ámbitos, y de ahí que encontremos artículos de opinión relacionados

por ejemplo con problemas alimenticios. Otros están tratando de relacionar la inteligencia

emocional con la práctica deportiva (Acebes Sánchez y Rodríguez Romo, 2019; Laborde

y Dosseville, 2015; Fernández-Espinola y Almagro, 2019; Fernández-García y

Fernández-Río, 2019, etc.).

Para el caso que nos ocupa, nos interesan los artículos relacionados con el

rendimiento deportivo, como los casos de Zizzi, Deaner y Hirschhorn (2003) en el mundo

del béisbol, o los de Crombie, Lombard y Noakes (2009) o Perlinni y Halverson (2006)

en críquet. Estudios que buscan relaciones entre indicadores de inteligencia emocional y

rendimiento en los que se aprecia cómo los deportistas de mejor rendimiento tienen unos

mejores indicadores de inteligencia emocional (Saies Sistiaga, 2018; Merino, Sáez y

Acebes, 2015; Merino Fernández et al. 2019).

Hemos observado que existen intentos por crear una herramienta propia del

ámbito deportivo como la validación del Schutte Self Report Inventory (SSRI) en

123
deportistas españoles (García-Coll, Graupera-Sanz, Ruiz-Pérez, Palomo-Nieto, 2013;

Lane et al. 2009; González, 2009 entre otros). Arruza et al. (2005) llevaron a cabo una

escala de competencia emocional con el objetivo de observar y evaluar las emociones que

juegan un papel importante o determinante en el rendimiento de los deportistas.

En cambio, encontramos autores como Hernández-Mendo, Guerrero y Arjona

(2000) que se muestran muy críticos ante la posibilidad de la existencia de una

inteligencia emocional en el deporte.

Por lo que podemos ver, que no existe mucha investigación al respecto y menos

todavía investigaciones que intenten relacionar rendimiento con inteligencia emocional.

Sin embargo, creemos en la existencia de la relación entre IE y rendimiento.

2.2.5.- Inteligencia Emocional y género.

Desde los comienzos de los estudios del constructo, se ha debatido y estudiado la

cuestión de si hay diferencias en inteligencia emocional en función del género.

Siempre se ha estereotipado a la mujer como el género emocional (Grewal y

Salovey, 2006). Los estereotipos y pautas de crianza tradicionales han hecho que la

imagen de la mujer sea la de aquella que se emociona y que expresa con facilidad sus

sentimientos, mientras que los varones se han criado desde un rol diferente con frases

como por ejemplo “no se llora”, “lloras como una niña”, etc.

Autores como Petrides, Furnham y Martin (2004) y Salovey (2006) señalan que

estas diferencias entre géneros no están claras, y que hay que seguir estudiando para ver

el dónde y el por qué de estas diferencias, en caso de que existan.

124
Tradicionalmente se han utilizado los cuentos como herramienta educativa y de

socialización. Existen diferencias entre los que se leen o cuentan a las niñas y los que se

leen o cuentan a los niños. Además, se observa que cuando los adultos cuentan cuentos a

las niñas imprimen más importancia a las emociones y sentimientos, mientras que eso no

sucede si el destinatario del cuento es varón (Rabazo y Moreno, 2006).

Hay estudios que han señalado que los discursos entre padres e hijos son diferentes

si se trata de niñas o de niños; cuando son niñas, dan más importancia a los sentimientos,

a las experiencias emocionales (Fivush, Brotman, Buckner y Goodman, 2000; Fivush,

1991, 1998; Brody y Hall, 1993; Adams, Kuebli, Boyle y Fivush, 1995).

La socialización ha provocado que nos críen de forma diferente (Feldman Barret,

Lane, Sechrest y Schwartz, 2000; Garaigordobil y Galdeano, 2006; Sunew, 2004).

Aquino (2003), Argyle (1990), Hargie, Saunders and Dickson (1995), Lafferty

(2004) y Tapia y Marsh II (2006) han afirmado que las mujeres suelen ser más expresivas

y que tienen una mejor y mayor comprensión de las emociones que los varones.

Igualmente, suelen tener unos mejores recursos para enfrentarse a las situaciones

interpersonales, siendo capaces de jugar con la empatía en estas relaciones, así como con

otros recursos.

Incluso en las peleas de primaria, las niñas lo solucionan con riñas emocionales,

con recursos verbales “ya no voy a ser tu amiga porque…”, pero los niños suelen pelearse

y solucionarlo llegando a las manos.

Todo esto nos permite afirmar que las niñas han estado más tiempo expuestas a

esta educación o enseñanzas, por lo que parece razonable pensar que adquieren estas

destrezas o recursos mucho antes que los varones.

125
Baron-Cohen (2003) y Gur, Gunning-Dixon, Bilker y Gur (2002) han demostrado

que las mujeres poseen determinadas áreas del cerebro más grandes y desarrollas que los

varones, y estas se dedican al procesamiento emocional.

Jausôvec y Jausôvec (2005) señalan que, en la actividad cerebral, también se

aprecian diferencias en función del género.

En un estudio de Eisler y Blalock (1991) se puede ver cómo los varones también

manifiestan emociones, y la diferencia con las mujeres está en el grado en el que lo hacen.

Además, las mujeres comunican más detalles sobre ellas mismas que los varones.

Grossman y Wood (1993) señalan que no hay distinciones en las emociones

autoinformadas entre varones y mujeres, que las diferencias se dan en la intensidad de las

mismas. Mayer, Salovey and Caruso (2000), Salovey and Mayer (1990) y Salovey (2006)

encuentran diferencias en las emociones entre varones y mujeres, sobre todo en el uso y

manejo de las mismas, puntuando mejor las mujeres frente a los varones.

Cole (1986) señala que existen diferencias entre varones y mujeres en la cantidad

e intensidad de veces que sonríen. Concretamente, en contextos sociales las mujeres

sonríen más que los varones, mientras que no sucede en contextos no sociales.

Davis (1995), tras sus investigaciones, postula que las mujeres están más

motivadas que los hombres para regular sus expresiones emocionales, atenderlas y

expresarlas.

Brackett y Salovey (2006), Joseph y Newman (2010) y Mayer, Salovey y Caruso

(2010) han encontrado diferencias significativas en favor de las mujeres, pues estas

muestran una mayor inteligencia emocional.

126
Muchos autores han dado a las mujeres mejor puntuación en emociones, ya sea

por pautas de crianza, por educación o por cualquier otro motivo. Además, señalan que

las mujeres aprenden antes a manejar sus emociones, regularlas, utilizarlas como recurso

frente a los varones (Adams et al., 1995; Feldman Barret et al., 2000; Fivush et al., 2000).

Actualmente, sin embargo, los roles sexuales están cambiando en gran parte del

mundo (salvando culturas, religiones, etc.) y se tiende a educar y socializar en igualdad a

hombres y mujeres (Baron-Cohen, 2005, Guastello y Guastello, 2003; Enriquez Negrete,

2019; Vázquez Escobar y Nápoles Cruz, 2019).

Analizando los estudios, muchos de los que han utilizado autoinformes no han

encontrado diferencias entre varones y mujeres (Aquino, 2003; Bar-On, 1997; Brown,

Kirkcaldy y Thome, 2000; Brackett y Mayer, 2003; Brackett et al., 2006; Brown y

Schutte, 2006; Dawda y Hart, 2000; Depape et al., 2006; Devi y Rayulu, 2005 Lumley et

al., 2005; Merino et al. 2015; Palomera, 2005; Schutte et al., 1998; Tiwari y Srivastava,

2004).

Otro gran grupo de autores, también con el uso de autoinformes, si han

encontrado las siguientes diferencias: las mujeres son más duchas en atención emocional

y empatía, mientras que los hombres lo son en regulación emocional (Austin, Evans,

Goldwater y Potter, 2005; Bindu y Thomas, 2006; Brackett, Warner y Bosco, 2005;

Fernández-Berrocal, Extremera y Ramos, 2004; Goldenberg, Matheson y Mantler, 2006;

Harrod y Scheer, 2005; Pandey y Tripathi, 2004; Pérez Pérez y Castrejón, 2005; Silveri,

Tzilos, Pimentel y Yurgelun-Todd, 2004; Van Rooy, Alonso y Viswevaran, 2005).

Las mujeres han puntuado más alto en atención emocional (Bar-On, 2006,

Fernández-Berrocal, Alcaide y Ramos, 1999; Fernández-Berrocal y Extremera, 2003;

Fernández-Berrocal et al., 2004; Palomera, 2005; Palomera, Gil-Olarte y Brackett, 2006;

127
Sánchez, Fernández-Berrocal, Montañés y Latorre, 2008b; Thayer, Rossy, Ruiz-Padial y

Johnsen, 2003) y los varones son más tolerantes al estrés.

Cuando se han utilizado medidas de ejecución, las diferencias son claras, y es que

las mujeres tienen mejor inteligencia emocional frente a los hombres (Brackett, 2001;

Brackett y Mayer, 2003; Brackett, Mayer y Warner, 2004; Brackett et al., 2006; Brackett

et al., 2005; Brody y Hall, 1993, 2000; Ciarrochi, Chan y Caputi, 2000a; Day y Carrol,

2004; Lopes, Salovey y Straus, 2003; Lumley et al., 2005; Mayer et al., 1999; Mayer,

Salovey y Caruso, 2002; Palmer, Gignac, Manocha y Stough, 2005; Young, 2006).

Tras realizar ambas pruebas, se ha visto que los hombres informan de una mayor

inteligencia emocional de la que posteriormente demuestran en una prueba de habilidad

emocional. Curiosamente, se ha visto lo contrario en las mujeres e informan de una menor

inteligencia emocional de la que son capaces de ejecutar en una prueba de

habilidad/ejecución emocional (Brackett y Mayer, 2003; Brackett et al., 2006; Lumley et

al., 2005; Petrides y Furnham, 2000).

Gartzia, Arietzata y Barberá (2012), en su estudio sobre diferencias de género en

inteligencia emocional, utilizaron el TMMS como autoinforme básico y el MSCEIT con

autoinforme extensivo de habilidad o capacidad para poder ir más allá de las diferencias

sexuales al mostrar las posibles diferencias en función del rol que se juega más allá del

propio género. Muestran que las mujeres poseen mayores rasgos expresivos que los

hombres, lo que las hará puntuar más alto en inteligencia emocional en todo aquello

relacionado con rasgos y expresividad, pero ya no solo las mujeres sino todas las personas

que tengan estos rasgos típicamente femeninos de expresividad (identidad de género más

expresiva), y esto les lleva a expresar las emociones de una forma más efectiva (Bourne

y Maxwell, 2010).

128
Siguiendo el trabajo de Gartzia, Arietzata y Barberá (2012), vemos cómo

relacionan esta expresividad como mediadora entre el género y la inteligencia emocional.

2.2.6.- Instrumentos de medida.

Los instrumentos de medida más utilizados para evaluar la IE son los

autoinformes. Dentro de estos, tenemos los llamados autoinformes básicos y los

extensivos. los autoinformes básicos, evalúan el nivel de IE a través de una serie de ítems,

en escala tipo Likert, con diversas opciones de respuesta. Podemos ver pequeñas

diferencias en el número de dimensiones o en su nombre. Para la mayoría de estas

medidas, la inteligencia emocional se conceptualiza como un conjunto de habilidades

emocionales básicas para el procesamiento de la información de las emociones,

incluyendo dimensiones fundamentales como la percepción, la comprensión y la

regulación emocional. Y “medidas de autoinformes extensivos” han ampliado su

concepción de IE, abarcando una diversidad relativamente amplia de aspectos

emocionales, cognitivos, sociales y de personalidad. En muchos casos, además de contar

con una versión autoinformada, estas medidas incorporan métodos basados en

evaluadores externos como complemento a los autoinformes. Son procedimientos

conocidos como método de evaluación de 360º, ya que, además de la información

autoinformada, se solicita la estimación por parte de los compañeros de trabajo sobre

cómo se percibe la persona respecto a su interacción con el resto de compañeros, su

manera de resolver los conflictos o su forma de afrontar situaciones de malestar o estrés.

Para la mayoría de estas medidas, la IE se conceptualiza como un conjunto de habilidades

emocionales, cognitivas, afectivas y de personalidad que englobarían los atributos de las

personas emocionalmente inteligentes. En la Tabla 41 se exponen algunos de los

129
autoinformes más utilizados para medir la inteligencia emocional en su componente

rasgo.

Tabla 41

Autoinformes para medir Inteligencia emocional en su componente rasgo

NOMBRE AUTORES

TMMS Salovey y otros (1995)

EQ-i Bar-On (1997)

SEIS Schutte y otros (1998)

ECI Boyatzis y otros (1999)

EISRS Martínez-Pons (2000)

EI-IPIP Barchard (2001)

DHEIQ Dulewicz y Higgs (2001)

TEIQue Petrides (2001)

SPTB Sjöberg (2001)

TEII Tapia (2001)

SUEIT Palmer y Stough (2002)

WEIP-3 Jordan y otros (2002)

VEIS Van der Zee y otros (2002)

WLEIS Wong y Law (2002)

LEIQ Lioussine (2003)

130
Otro tipo de test para medir la IE son los que se basan en las capacidades de los

sujetos, concretamente en la capacidad actual de ejecución o de conocimiento emocional

de la persona en una tarea y no solo en la creencia sobre dicha capacidad. En la Tabla 42

mostramos algunos de ellos.

La inteligencia emocional se conceptualiza como la capacidad para procesar la

información emocional a través de cuatro habilidades emocionales básicas: percepción,

asimilación, comprensión y regulación. El mayor problema a la hora de aplicar

mediciones de la inteligencia emocional basadas en las capacidades estriba en determinar

las respuestas correctas. A diferencia de los cuestionarios de inteligencia tradicionales,

los cuestionarios de inteligencia emocional pueden carecer de soluciones nítidas, es decir,

correctas o incorrectas. Las destrezas no pueden separarse de su contexto social, sino que,

para usar las emociones de una forma provechosa, debemos estar en sintonía con nuestro

entorno social y cultural. Acorde con ello, el modelo propone que las respuestas correctas

dependen, en buena medida, de la conformidad con los demás integrantes del grupo

social.

131
Tabla 42

Cuestionarios para medir IE basados en las capacidades

CUESTIONARIO QUÉ MIDE CÓMO


MEIS (Multifactor Emotional Medida de habilidad de 402 ítems Percepción: rostros, música,
Intelligence Scale) diseños e historias breves.
(4 ramas y 12 subescalas)
Asimilación emocional.
Comprensión: combinación de
emociones.
Manejo: manejo de emociones
ajenas y de los sentimientos
propios.

MSCEIT (Mayer-Salovey-Caruso Consta de 8 tareas (2 para cada uno Percepción de las emociones.
Emotional Intelligence Test). de los componentes según la
definición de Salovey y Mayer) Gestión de las emociones.
Comprensión de las emociones.
Manejo emocional.

El MSCEIT es el test de capacidades más utilizado, se puntúa teniendo en cuenta

dos métodos diferentes:

Primer método: El consenso general: las respuestas de un individuo se comparan

estadísticamente con las respuestas proporcionadas por una muestra diversa que

incluye a 5.000 personas de más de 18 años de todo el mundo. Es una muestra

diversa desde el punto de vista educacional y étnico, con participantes de siete

países. En la aproximación consensual, un mayor solapamiento con las respuestas

de la muestra refleja una mayor inteligencia emocional.

Segundo método: La evaluación de los expertos: se comparan las respuestas de

una persona con las proporcionadas por un grupo de expertos en emociones que

132
consta de 21 investigadores de la Sociedad Internacional de Investigación sobre

las Emociones (ISRE).

El MSCEIT puede medir de forma fiable algo que difiere de la personalidad y del

cociente intelectual. Mide en función de las cuatro ramas de la inteligencia emocional

(Tabla 43).

Tabla 43

Medidas del MSCEIT para las cuatro ramas de la IE

Rama 1: Percepción Tarea 1: caras Tarea 2: Dibujos


emocional
Los participantes ven Los participantes observan
fotografías de caras e identifican fotografías de caras y de
emociones en ellas. representaciones artísticas e
identifican en ellas las
emociones.

Rama 2: Uso de la emoción Tarea 3: Sensación Tarea 4: Facilitación


para facilitar el pensamiento
¿Qué sensación táctil, gustativa De qué modo los estados de
y qué color evoca una emoción ánimo mejoran el pensamiento,
específica? el razonamiento y otros
procesos cognitivos.

Rama 3: Comprensión Tarea 5: Combinaciones Tarea 6: Cambios


emocional
¿Qué emociones podrían Cómo evolucionan las
combinarse para formar un emociones y cambian de un
sentimiento más complejo? estado a otro.

Rama 4: Manejo emocional Tarea 7: Manejo emocional Tarea 8: Manejo de relaciones


Nivel de eficacia de una acción Los participantes evalúan el
alternativa para lograr cierto grado de eficacia que tendrían
resultado en situaciones diferentes acciones a la hora de
cargadas emocionalmente en las provocar una emoción en otras
que los sujetos deben regular personas.
sus sentimientos.

En cuanto a las ventajas e inconvenientes de este tipo de test basados en

capacidades se pueden ver en la Tabla 44.

133
Tabla 44

Ventajas e inconvenientes de las medidas de ejecución

Ventajas Inconvenientes

1.-Plantea un acercamiento similar al 1.- Algunas subescales presentan bajas propiedades


utilizado en los instrumentos de psicométricas, así como una escasa validez aparente. Es un
inteligencia clásica, lo que aumenta la cuestionario extenso y es posible que alguna de las situaciones
validez del constructo. emocionales propuestas requiera una adaptación cultural.

2.- Son menos propensas a los sesgos de 2.- Más que la habilidad emocional real de la persona, ofrecen
deseabilidad social y a la posibilidad de un indicador del nivel de conocimiento emocional y del
falsear una respuesta. discernimiento de estrategias emocionales afectivas que posee
la persona, pero no nos asegura una contingencia total de su
puesta en práctica en situaciones sociales de la vida cotidiana.

3.- Presentan un menor solapamiento


3.- Para conseguir el test, es necesario pagar a la distribuidora
conceptual con medidas de personalidad
y, posteriormente, volver a enviarle los datos para obtener la
y se correlacionan moderadamente con
puntuación total según los baremos.
otras inteligencias como la verbal.

La toma de decisiones sobre qué medida hay que utilizar dependerá del evaluador

y de sus intereses. Cuando no se pueden usar varios instrumentos, debemos saber cuál

elegir, Extremera Pacheco y Fernández Berrocal (2012), nos aconsejan para hacer una

buena elección del instrumento y para ello aportan 10 puntos a tener en cuenta para dicha

elección.

• Habilidades emocionales básicas frente a competencias generales. Si

consideramos la IE como una habilidad mental compuesta por procesos

emocionales básicos, seran adecuadas las herramientas de evaluación enmarcadas

en el modelo de Salovey y Mayer, ya sean de autoinforme o de ejecución. Si, por

el contrario, se quieren evaluar competencias más generales, es más adecuado

buscar herramientas que evalúen la IE de manera más amplia, basándose en

destrezas socioemocionales y de personalidad, y de forma que, con los resultados

134
de la evaluación, se pueda elaborar un perfil que incluya competencias sociales,

constructos emocionales tradicionales y variables de personalidad estables.

• Áreas específicas de evaluación. Las medidas de autoinforme son adecuadas

para evaluar habilidades intrapersonales, ya que permiten valorar procesos

emocionales subyacentes difícilmente mensurables con tareas de habilidad. Si la

evaluación que se quiere realizar se extiende a habilidades de comprensión y

regulación de emociones de los demás, medidas como el MSCEIT y las basadas

en observadores externos son las mejores opciones que tenemos a nuestro alcance.

• Facilidad de administración. Un instrumento de autoinforme es fácil de

administrar, y no cuesta baremar los resultados, pues normalmente requieren poco

tiempo. Por el contrario, las medidas de ejecución como el MSCEIT son

instrumentos muy laboriosos y, una vez cumplimentados por los participantes

(requieren mucho tiempo), las plantillas de resultados deben enviarse a la editorial

del test para ser evaluados. Hecho esto, recibimos la corrección, por lo que estos

últimos son más caros de administrar y requieren de más tiempo.

• Limitación del tiempo disponible. Las medidas de autoinforme suelen requerir

menos tiempo por parte de los sujetos y del administrador que las medidas de

ejecución. Además, con las medidas de autoinforme, podemos obtener muchos a

la vez, es decir, podemos administrar el autoinforme a todo un grupo a la vez. Por

ejemplo, podemos explicar a 100 sujetos a la vez cómo cumplimentar el

autoinforme, mientras que con las medidas de ejecución solo lo hará uno cada vez.

• Problemas de sesgo debido al cansancio en la cumplimentación. Cuanto mayor

es el número de ítems de un cuestionario, más alta es la probabilidad de cansancio

del participante, lo que puede conllevar respuestas al azar por las ganas de acabar

135
el test. Por ello es importante conocer la resistencia al cansancio de los

participantes antes de elegir el instrumento.

• Problemas de sesgo debido a la deseabilidad social o por fingir mejores

respuestas. Se debe conocer la tendencia del grupo a evaluar y sesgar sus

respuestas por conformidad social. Las medidas autoinformadas son más

propensas a los problemas de deseabilidad social ya que, aunque no se diga el

objetivo que se persigue, o se indique que es anónimo, es fácil intuir el objetivo

de la prueba y, en consecuencia, responder con esa finalidad, ofreciéndonos una

imagen distorsionada, ya sea positiva o negativa.

• Disponibilidad de recursos personales y materiales. Las medidas de

autoinformes o de observadores externos requieren escaso gasto en material, y el

propio evaluador puede explicar las sencillas instrucciones para cumplimentar la

hoja de respuestas. Sin embargo, las medidas de ejecución son más largas,

incluyen diferentes tareas y son más costosas en recursos materiales, teniendo que

explicarse las diferentes instrucciones para cada tarea.

• Recursos económicos limitados. La mayoría de las pruebas de autoinforme son

gratuitas y accesibles desde las distintas revistas en las que se han publicado o

mediante su petición directa a los autores. En cambio, algunos instrumentos como

el MSCEIT o el ECI requieren que se solicite todo el material necesario, las

correcciones y la obtención de puntuaciones a la editorial previo pago, lo cual

supone un gasto adicional.

• Características de los participantes que hay que evaluar. Se debe tener en

cuenta la edad de los participantes, ya que algunas pruebas de ejecución requieren

un grado medio-alto de comprensión lectora.

136
• Solapamiento con otras habilidades. Es conveniente conocer la relación que

existe entre los instrumentos que se van a utilizan y otras dimensiones.

2.3.- DEPORTES DE COMBATE

La historia de los deportes de combate o de lucha es una de las más antiguas dentro

de los deportes, ya que en casi cualquier época nos encontramos con historias, imágenes,

etc. de algún tipo de lucha.

Entendemos por deportes de combate, todos aquellos en los que se lucha contra

un adversario siguiendo unas normas marcadas (recogidas) en un reglamento. Aquel que,

siguiendo dicho reglamento, es superior a su oponente, consigue la victoria. Aunque

muchos de estos deportes tienen modalidades que podríamos llamar de simulación (por

ejemplo, en la modalidad de dúo o de show se simula un combate, o una situación de

lucha determinada), en las que la lucha está preparada y se muestra una simulación de

una lucha o combate, contra un adversario o de manera individual.

Dentro de los deportes de combate, hay unos con armas (kendo, esgrima, etc.) y

otros sin armas (judo, karate, etc.).

En la mayoría de los deportes de combate, para competir, es necesaria una buena

preparación técnica (un gran abanico de técnicas), preparación física (fuerza del tren

superior e inferior, velocidad, resistencia, agilidad y flexibilidad), preparación táctica

(para enfrentarse a los oponentes y a las competiciones), buena nutrición e hidratación

(en los entrenamientos y competiciones) y preparación psicológica (control de la

ansiedad, concentración, atención, etc.).

137
Entre los deportes de combate, nos podemos encontrar con una gran variedad de

ellos, aunque no todos son reconocidos por el Comité Olímpico Español (COE), esto es,

que no tienen una federación deportiva que los avale. El COE reconoce siete federaciones

que aglutinan diferentes deportes de combate (www.coe.es):

• Judo y D.A. (deportes asociados: jiu-jitsu, kendo, aikido, wu shu, iaido y defensa

personal).

• Lucha (lucha libre olímpica, lucha grecorromana, sambo, grapling).

• Boxeo.

• Esgrima.

• Karate (kenpo, nihon tai jitsu y kung fu).

• Kick boxing y Muaythai.

• Taekwondo (hapkido).

Los deportes de combate cuentan con un gran número de practicantes en todo el

mundo y en concreto en nuestro país. Estas federaciones tienen un gran número de

licencias.

En concreto, la federación de judo y deportes asociados es la 6.ª federación con

más licencias (según la memoria del Consejo Superior de Deportes de 2017, a fecha de

mayo de 2019 es la última memoria publicada) con 105.388. A continuación, mostramos

las seis federaciones con un mayor número de licencias.

• Fútbol: 1.027.907

• Baloncesto: 354.328

138
• Caza: 328.677

• Golf: 270.463

• Montaña y escalada: 237.825

• Judo y DA: 105.388

El resto de deportes de combate que son objeto de este estudio tienen:

- Karate (nº 12): 70.290

- Taekwondo (nº 21): 43.007

- Luchas olímpicas (nº 45): 8.003

Si juntamos todas las licencias de deportes de combate tenemos que en el año 2017

había 252.108 fichas.

España ha dado grandes deportistas con grandes resultados, por ejemplo, la

primera medalla de oro olímpica para una mujer fue en Judo en 1992 con Miriam Blasco

(-56kg.).

A continuación, expondremos los deportes que son objeto de este estudio. Pero en

primer lugar mostramos la Tabla 45, donde se muestra un resumen de las características

generales de dichos deportes.

139
Tabla 45

Características generales y comparación entre los deportes del estudio

DEPORTE ORÍGEN ÉPOCA O FUNDADOR JJ.OO. LUGAR DE INDUMENTARIA


AÑO PRACTICA
JUDO Japón 1882 Jigoro Kano Masculina 1964 Tatami: Judogui de grano de
Femenina 1992 colchonetas (5 cm. arroz (blanco y azul)
de grosor). y cinturón.
Cuadrado.

JIU JITSU Japón No está claro. Desconocido No Tatami: Ju jusogui blanco,


tradicional Periodo colchonetas (5 cm. judogui y karategui
Muromachi De grosor). y cinturón.
(1333-1570) Cuadrado. Lucha: protecciones.

TAEKWONDO Corea 1955 General Choi 2000 Tatami: puzle o Dobok blanco y
fue quien lo dio colchonetas. cinturón. Combate:
Moderno a conocer. Cuadrado. protecciones.

KENDO Japón Datos del 1480 Desconocido No Parquet o tatami Kaikogi, boku
(armadura) y el
shinai.

LUCHA LIBRE Época 2300 a.C. Desconocido 1904 masculinas. Tapiz redondo Malla (roja y azul)
OLÍMPICA Sumeria Botas de lucha.
2004 femenina.

KARATE Japón S. XVI Desconocido 2020 Tatami: puzle o Karategi blanco y


colchonetas. cinturón. En kumité:
Cuadrado. protecciones.

2.3.1. Jiu-jitsu.

Los dos significados más aceptados son “ciencia de la suavidad o camino de la

suavidad”.

“El jiu-jitsu es fundamentalmente una disciplina marcial oriental, un arte de

combate, la práctica y el estudio del ataque y la defensa, utilizando con la máxima eficacia

el propio cuerpo contra un adversario armado o no” (Pennisi, en Costa, 2000, p. 11).

140
Son muchos los que han intentado buscar el origen de este “arte marcial”

considerado uno de los primeros.

En la Antigüedad, las familias utilizaban el jiu-jitsu como método de defensa

(Japón). Se consideraba un arte de guerra que servía para utilizar de la forma más precisa

el cuerpo y las armas que existían (espadas, palos, etc.). Hoy en día nos encontramos dos

vertientes de este jiu-jitsu tradicional: la defensa personal y el deporte de combate (Figura

9), de contacto (Dabauza, 2012; Taira, Helguedas, Román, 1992).

Actualmente tenemos cuatro sistemas de competición: dos de combate con

oposición directa de un adversario (lucha y suelo) y dos de simulación de combates (dúo

clásico y dúo show). Figura 9 se puede ver la modalidad de lucha y la Figura 10 podemos

ver dúo, en concreto clásico mixto.

Figura 9. Jiu-Jitsu – Combate- Fight.

En las dos modalidades de oposición contra adversario, quien marque más puntos

o sea superior gana el encuentro siempre que respete las normas del reglamento. La

modalidad de lucha consta de técnicas de golpeo (patadas y puñetazos), técnicas de

derribo o proyecciones (llevar al oponente al suelo), técnicas de inmovilización (sujetarle

en el suelo), técnicas de luxación (intentar luxar una de las articulaciones permitidas al

141
oponente para que este abandone) y técnicas de estrangulación (para que el oponente

abandone). En ambas categorías se compite por géneros y, a su vez, por categorías de

pesos. La modalidad de suelo englobaría las técnicas de inmovilizaciones, luxaciones y

estrangulaciones, en esta modalidad el ser superior viene dada por un abandono de

oponente, generalmente por estrangulación o luxación (se le llama finalizarlo).

Figura 10. Jiu Jitsu – Dúo.

En el caso de los dúos, cada pareja hace su representación y un tribunal, siguiendo

el reglamento, puntúa a cada pareja. El dúo clásico de tres series con cuatro ataques cada

una, en las que el árbitro va pidiendo por números aleatorios la realización de los mismos.

El dúo show es una representación completa de 2 minutos (máximo) con unos ataques

obligatorios de entre los permitidos (los del dúo clásico). Se compite en tres modalidades

cada uno: femenino, masculino y mixto.

2.3.2. Judo.

El judo (camino de la flexibilidad) nace del jiu-jitsu, su origen está en Japón y

data del año 1882, con su fundador Jigoro Kano. La expansión de este deporte se produjo

142
gracias a su fundador y a su buena posición política, lo que posibilitó que el judo se

implantara en todos los colegios de Japón como deporte obligatorio. El judo (Figura 11)

es conocido en todo el mundo, pues tiene representación en todos los países. Pasó de ser

un arte marcial puro a ser un deporte practicado por todo tipo de individuos y de edades

dispares (Ghetti, 2000; Ortega, 1980; Taira, Helguedas y Román, 1992).

Figura 11. Judo – combate.

En el judo existen dos modalidades de competición: combate (Figura 11) y katas

(Figura 12). En el combate, el objetivo es hacer un derribo perfecto al oponente,

inmovilizarle durante 20 segundos en el suelo o conseguir un abandono por la ejecución

de una luxación o una estrangulación. Si no se consigue nada de esto, gana el que tenga

una mejor puntuación. En esta modalidad se compite por géneros y por categorías de

pesos. En el caso de las katas, se compite por parejas en alguna de las katas oficiales, gana

el que mejor puntuación tenga en la ejecución de la misma.

143
Figura 12. Judo – Kata.

2.3.3. Lucha Libre Olímpica

La lucha (Figura 13) es uno de los deportes más antiguos y practicados de la

historia. Es el primer deporte de combate, junto con el boxeo, que participó en los Juegos

Olímpicos y el único que ha participado en los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, en el

776 a.C.

En las civilizaciones acadia y sumeria se encontraban representaciones de

luchadores. Las primeras informaciones que se tienen de la lucha se remontan al tiempo

de los sumerios. En el poema de Gilgamesh (2.300 a.C.) podemos encontrar relatos de

lucha.

Solo existe una modalidad: combate/lucha. Se compite por género y, dentro de

estos, por categorías de pesos.

144
El objetivo es realizar un tocado al oponente (mantenerle unos segundos

inmovilizado en el suelo con la espalda sobre el tapiz). De no conseguir el tocado, cuando

acaba el tiempo gana el luchador que lleve más puntos.

Figura 13. Lucha Libre Olímpica.

2.3.4. Karate.

El origen de este deporte se describe en Japón, Karate (mano desnuda). Son

muchos los que escriben acerca de las luchas contra los piratas y de cómo surgen las

diferentes escuelas que hoy se conocen (shitoryu, shotokan, wadoryu, etc.). Encontrar un

único fundador es bastante complejo. Parece que los primeros escritos datan de 1878, tras

abolir la clase samurai de Okinawa (Di Marino y Ghetti, 2000; Crompton, 1996).

En karate se puede competir en la modalidad de kumité (combate contra un

adversario) o en katas, individuales o en grupo. En la modalidad de kumité (Figura 14),

el objetivo es conseguir más puntos que el oponente. Estos puntos se consiguen con

técnicas de golpeo (puñetazos o patadas). Se compite por género y, dentro de estos, por

categorías de pesos. En la modalidad de katas (Figura 15) se puede competir de manera

individual o por equipos (igualmente por géneros: masculino o femenino), los jueces dan

puntuaciones por la ejecución de la kata y quien obtenga una mayor puntuación es quien

gana.

145
Figura 14. Karate – kumité (combate) Figura 15. Karate – katas.

2.3.5. Taekwondo.

El significado de la palabra Tae Kwon Do es “el camino del pie y del puño o

mano”. Este deporte tiene su origen en Corea Taekkyon y Karate, aunque no está muy

claro desde qué año (1944-1950), y más teniendo en cuenta el contexto histórico que vivió

este país cuando sufrió la ocupación japonesa (no podían practicar este deporte, sus

habitantes lo hacían de forma clandestina). De lo que sí hay datos es de la creación de la

Federación Internacional de Taekwondo, que se produjo en 1966 en Corea (Sagarra,

2012).

Existen dos modalidades de competición: combate (kyorugi) y técnica

(poomseas). En combate (Figura 16), se compite por categoría de peso y género, el

objetivo es marcar un KO o acumular el máximo de puntos, que se consiguen con golpes

de puño y pierna en las distintas partes del cuerpo permitidas. En la modalidad de técnica

(poomseas) se compite individualmente o por equipos, los árbitros puntúan la ejecución

técnica y los que obtengan una mejor puntuación son los que ganan, Figura 17.

146
Figura 16. Taekwondo – combate. Figura 17. Taekwondo – poomsae.

2.3.6. Kendo.

El kendo (camino del sable) es un tipo de esgrima japonesa. En este deporte, sus

practicantes van cubiertos con una armadura y utilizan una espada de bambú.

El kendo (Figura 18) tiene su origen en Japón en el siglo XVI, y a pesar de que en

la actualidad tiene su vertiente deportiva y con ello la competición, es quizás el arte

marcial que más guarde la tradición japonesa.

Figura 18. Kendo

147
La modalidad en la que se compite es en combate. El objetivo es marcar más

puntos al oponente con el shinai (espada de bambú). La competición simula una batalla

en la que se pretende matar al oponente al que se enfrenta. Por eso en este deporte, a

diferencia de lo que sucede en cualquier otro, los deportistas guardan esa marcialidad.

Los puntos, como las victorias, nunca se celebran dentro del área de competición.

Se compite en modalidad masculina o femenina y por categorías de pesos.

Después de estudiar lo anteriormente expuesto, vemos la necesidad de analizar

niveles de ansiedad y de inteligencia emocional en deportistas practicantes de las

modalidades de combate que acabamos de exponer y analizar si influyen estas variables

en el rendimiento. Para ello, utilizaremos aquellas herramientas, encontradas en los

estudios, que más se adapten a la consecución de nuestro objetivo. Por un lado, tenemos

que la ansiedad precompetitiva ha sido la mas estudiada en deporte, por lo que pensamos

en utilizar el autoinforme STAI, quien nos aporta una medida del Rasgo de ansiedad del

deportista y una medida Estado, que es la que necesitamos para medir el apartado de

ansiedad precompetitiva, para guardar el tiempo del que habla la literatura científica (24

horas), aplicamos el cuestionario en los controles de documentación y pesajes de los

campeonatos y en las concentraciones deportistas en las que los deportistas se jugaban

algo. Esta herramienta nos reporta unos centiles y una interpretación de los mismos.

Además, quisimos utilizar el ISRA, ya que es un inventario que nos ofrece muchos datos,

entre ellos el triple sistema de respuesta de la ansiedad: cognitivo, motor y fisiológico,

además, nos da una ansiedad total, que se parece al rasgo, por lo que, al tener dos datos

de rasgo, podemos ver en que medida los sujetos contestan al azar o hay consistencia en

sus respuestas. Nos aporta cuatro factores, de losque nos paraecen especialmente

intereantes los que hacen referencia a la ansiedad ante la evaluación, ya que la


148
competición no deja de ser una evaluación y la ansiedad ante situaciones interpersonales,

ya que para entrenar y poder competir bien, es necesario no tener esta ansiedad alta, de lo

contrario se están restando oportunidades de entrenar. Para cerrar la evaluación de la

ansiedad, aplicamos el SCAT, es un AI eminentemente de la psicología deportiva, nos

aporta algo parecido al rasgo del STAI pero en competición. Pensamos que con estos tres

cuestionarios, que cuentan con una gran validez, y que la mayoría de los estudios

encontraodos han utilizado para medir esta variable en deporte, podemos hacernos una

idea de como se comporta la ansiedad en estos deportistas.

En cuanto a la IE, nos hemos encontrado con diversos cuestionarios que han sido

aplicados en deporte, nos decidimos por el TMMS-24, puesto que es el que más se está

utilizando para medir IE en España, en deporte y en otros contextos, y nos aporta tres

medidas de la IE, atención emocional, claridad emocional y reparación emocional.

Si hemos atendido a que la ansiedad es una emoción negativa que puede hacer

mermar nuestro rendimiento deportivo, nos parece muy interesante ver de que manera los

deportistas atienden a sus emociones, tienen esta claridad y son capaces de regularlas para

poder hacer buen uso de ellas.

Nos parece interesante ver precisamente como se comportan estas variables en los

deportistas que practican deportes de combate, y dentro de estos, estableciendo niveles

de rendimiento, en la literatura científica encontrada al respecto, vimos que en muchas

ocasiones establecen dos grupos de rendimiento, como alto o bajo o similar, pero echamos

en falta que ese alto rendimiento sea de los mejores deportistas. En nuestro caso,

utilizamos la clasificación del CSD para decir que los Deportistas de Alto Nivel (DAN),

son aquellos que quedan entre los cinco mejores en una prueba clasificada como:

Campeonato de Europa, Campeonato del Mundo o JJ.OO. Además, estos deportistas

están incluídos en el BOE como tal, por lo que se pueden reconocer fácilmente. Teniendo
149
esta muestra, quisimos compararla con otros dos grupos, por un lado, los que sacan otras

medallas pero no llegan a ese nivel (como pueden ser medallas en campeonatos de Madrid

o de España) y por otro, los que no sacan medallas.

Otra de las comparaciones que no podía faltar, dado el gran interés que parece que

hay, es la que compara hombres y mujeres y ver estas comparaciones en todos los niveles.

En el siguiente capítulo, expondremos los objetivos de este estudio, para continuar

con el material y método del mismo.

150
151
152
CAPÍTULO 3:

OBJETIVOS

153
154
CAPÍTULO 3.- OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN

Para llevar a cabo este estudio, nos planteamos dos objetivos generales. De cada

uno de ellos se desprendren tres subobjetivos.

OBJETIVO 1: Analizar la ansiedad en deportes de combate.

Objetivo 1.1: Analizar las posibles diferencias en ansiedad, entre los diferentes

niveles de rendimiento en deportistas que practican deportes de combate.

Objetivo 1.2: Analizar, evaluar y describir las posibles diferencias en función del

género en lo referente a ansiedad.

Objetivo 1.3: Analizar la relación entre el rendimiento y la ansiedad en deportistas

de combate, en función del ranking/marca para cada deportista.

OBJETIVO 2: Analizar la inteligencia emocional en deportes de combate.

Objetivo 2.1: Analizar las posibles diferencias en inteligencia emocional, entre los

diferentes niveles de rendimiento en deportistas que practican deportes de

combate.

Objetivo 2.2: Analizar, evaluar y describir las posibles diferencias en función del

género en lo referente a inteligencia emocional.

Objetivo 2.3: Analizar la posible relación entre rendimiento e inteligencia

emocional en deportistas que realizan deportes de combate en función del

ranking/marca de cada deportista.

155
156
CAPÍTULO 4:
MATERIAL Y MÉTODO

157
158
CAPÍTULO 4: MATERIAL Y MÉTODO

4.1. DISEÑO

El diseño utilizado ha sido un ex post facto retrospectivo en el que se analiza la

ansiedad y la inteligencia emocional en los deportistas en función de su rendimiento y el

género.

• Variable dependiente: inteligencia emocional.

o Para medir esta variable, utilizamos el autoinforme TMMS-24, que nos

aporta tres parámetros de la inteligencia emocional: atención emocional,

claridad emocional y regulación emocional.

• Variable dependiente: ansiedad.

o Para medir esta variable utilizamos:

▪ ISRA: que nos permite evaluar el triple sistema de respuesta de la

ansiedad, y poder ver si hay alguna que influya mas en el rendimiento.

Así como cuatro factores, de los cuales nos parecen especialmente

interesantes la ansiedad ante la evaluación, pues la competición es una

situación de evaluación y la ansiedad ante situaciones interpersonales,

ya que las competiciones y los entrenamientos pueden ser un foco de

esa ansiedad.

▪ STAI: nos permite medir la ansiedad precompetitiva de un individuo,

ya que nos ofrece la ansiedad estado ante la situación concreta que

evaluemos. Además, nos ofrece también el rasgo del individuo, y nos

permite compararlo con la ansiedad total del ISRA.

159
▪ SCAT: nos ofrece la ansiedad rasgo competitiva de un deportista.

Gracias a utilizar estos tres cuestionarios, pudimos medir mejor esta variable, en los

diferentes aspectos que nos interesa, mencionados en el capítulo 2.

• Variable independiente: nivel de rendimiento (bajo, medio y alto).

o Utilizar tres niveles de rendimiento nos aporta el poder comparar deportistas

de tres niveles muy diferentes, por un lado, los de alto rendimiento, como

medallas internacionales, los que no consiguen alcanzar el nivel de medalla

internacional, pero si tienen medallas nacionales de diferentes tipos y por

último los que compiten y no obtienen ningún resultado.

• Variable independiente: nivel de rendimiento (ranking).

o Utilizar un ranking para poder clasificar a todos bajo un mismo criterio, nos

aporta poder hacer correlaciones con las variables dependientes del estudio.

• Variable independiente: género (masculino y femenino).

o Analizar si en el mundo del deporte se observan las diferencias encontradas

en la literatura consultada.

o Analizar si estas diferencias se observan en estos deportes y a todos los

niveles de rendimiento.

4.2.- PARTICIPANTES

Para el presente estudio contamos con 446 participantes de seis modalidades

diferentes: judo, 137 participantes; jiu-jitsu, 144 participantes; kendo, 63 participantes;

160
lucha libre olímpica, 20 participantes; karate, 57 participantes y taekwondo, 25

participantes (Figura 19).

DEPORTES DE COMBATE
JIU JITSU JUDO KENDO KARATE TAEKWONDO LUCHA LIBRE

4%
6%

13% 32%

14%

31%

Figura 19. Porcentaje de deportistas por modalidad deportiva.

En cuanto a la contribución a la muestra por género, 172 fueron mujeres y 274,

varones, tal y como muestra la Figura 20.

GÉNERO DE LOS
DEPORTISTAS

39% 1 Mujeres
61%
2 Varones

Figura 20. Distribución de la muestra en función del género.

La distribución de la edad, tenemos una media de 26,52 años y una desviación

típica de 6,82.

Los criterios de inclusión y exclusión se muestran en la Tabla 46.

161
Tabla 46

Criterios de inclusión y exclusión para formar parte de la muestra

INCLUIDOS EXCLUIDOS

EDAD Edad mínima de 18 años Menores de 18 años.


No hay edad máxima.

DEPORTE Judo, jiu jitsu, karate, taekwondo, El resto de deportes.


kendo y lucha libre olímpica.

AÑOS DE Como mínimo 5 años de práctica Menos de 5 años de práctica en el


PRÁCTICA en alguno de los deportes deporte.
anteriores.

Los 446 participantes de la muestra fueron divididos en 3 grupos de rendimiento

tal y como muestra la Figura 21.

Nivel 1: nivel alto. En esta categoría se incluyen los reconocidos por el

Boletín Oficial del Estado (BOE) como deportistas de alto nivel, los que

consiguen medallas en campeonatos de Europa o del mundo o quedan entre

los cinco primeros. Para asistir a estos campeonatos, los deportistas deben

clasificarse en campeonatos de España con medalla o, en algún caso particular,

en torneos internacionales. Contamos con 69 deportistas, de los cuales 36 son

hombres y 33 son mujeres. Los deportistas más jóvenes tenían 18 años y los

más mayores 39.

Nivel 2: nivel medio. Aquí se incluyen todos aquellos deportistas que han

conseguido medalla a nivel autonómico (campeonatos de Madrid, Valencia,

etc.) o en campeonatos de España. Contamos con 192 deportistas, de los cuales

112 son hombres y 80 son mujeres. Los deportistas más jóvenes tenían 18 años

y los más mayores 39.

162
Nivel 3: nivel bajo. En esta categoría se encuentran todos los deportistas que

compiten, pero no sacan medalla a nivel autonómico (y tampoco tienen opción

de sacarla en nacionales, pues no clasifican). Contamos con 185 deportistas,

de los cuales 126 son hombres y 59 son mujeres. Los deportistas más jóvenes

tenían 18 años y los más mayores 41.

Como se puede observar, el grupo más numeroso fue el de nivel 2 con 192

deportistas, los de nivel 3 fueron 185 y más reducido fue el de nivel 1 que tuvimos 69

participantes. Dentro de los tres niveles, el más difícil de conseguir es el de nivel 1, ya

que la población de los deportistas de alto nivel es bastante más reducida, y no asisten a

todos los campeonatos. También tenemos que el grupo de mujeres es más reducido que

el de hombres, siendo las mujeres el 38,56% de la muestra y los hombres 61,44%.

NIVEL DE RENDIMIENTO DE LOS


DEPORTISTAS

15%
42% 1 Alto
2 Medio
43%
3 Bajo

Figura 21. Porcentaje de deportistas en función del rendimiento.

En la Figura 22 vemos la distribución género junto con el rendimiento, en todos

los casos tenemos más varones que mujeres (en todos los deportes hay más varones que

163
mujeres según la memoria de licencias federadas de 2017, la última publicada a mayo de

2019 encontramos 839.985 mujeres (22,3%) y 2.921.513 varones (77,7%)).

NIVEL DE RENDIMIENTO Y GÉNERO


126
112
80
59
36 33

NIVEL ALTO NIVEL MEDIO NIVEL BAJO

VARONES MUJERES

Figura 22. Distribución de la muestra en función del género y nivel de rendimiento.

Además de estos tres niveles de rendimiento que establecimos, llevamos a cabo

una clasificación que llamamos marca o ranking para cada deportista, de tal modo que

todos los deportistas de la muestra llevan parejo una marca que dentro del nivel de

rendimiento nos da su clasificación en el grupo.

A continuación, se muestra una tabla resumen de la muestra con el número de

participantes en función del nivel y el género.

Tabla 47
Número de participantes por género y nivel
NIVEL 1 NIVEL 2 NIVEL 3
HOMBRES 36 112 126
MUJERES 33 80 59
TOTAL 69 192 185

En la Tabla 48 se muestra la contribución por deportes en cada uno de los

niveles.

164
Tabla 48

Distribución de los participantes por deporte, género (M=mujer, H=hombre, T=total) y

nivel de rendimiento

DEPORTE NIVEL 1 NIVEL 2 NIVEL 3 TOTAL


M H T M H T M H T
JIU JITSU 8 13 21 24 44 68 14 41 55 144
JUDO 3 5 8 36 27 63 21 45 66 137
KARATE 9 8 17 7 15 22 5 13 18 57
KENDO 2 5 7 4 14 18 16 22 38 63
TAEKWONDO 4 1 5 6 6 12 3 5 8 25
LUCHA 4 7 11 4 5 9 0 0 0 20
LIBRE
TOTAL 69 192 185 446

4.3. MATERIAL UTILIZADO

Se informó a entrenadores y a deportistas de lo que se les pedía y con ello se

entregó el consentimiento informado de carácter voluntario que debían firmar los

participantes.

Para realizar este estudio se aplicó una batería de cuatro cuestionarios más una

hoja de datos personales referidos al deporte (Tabla 49).

Para medir la ansiedad se utilizaron tres cuestionarios: ISRA, STAI y SCAT.

• ISRA: Inventario de situaciones y respuestas de ansiedad. Miguel Tobal y Cano

Vindel (1986, 1988). Nos aporta una evaluación independiente para los tres

sistemas de respuesta: cognitivo, motor y fisiológico, así como un total. Además,

incluyen cuatro factores de análisis: ansiedad ante la evaluación (FI),

interpersonal (F-II), fóbica (F-III) y ante situaciones habituales y cotidianas (FIV).

165
Esto nos permite elaborar un perfil de reactividad individual, que es un inventario

basado en los modelos tridimensional de Lang e interactivo de Endler y otros.

El individuo debe señalar la frecuencia con la que aparece cada una de las

respuestas de ansiedad en la situación propuesta según una escala tipo Likert de 5 puntos.

Se utilizó la versión original del ISRA, formado por 224 ítems y una situación

abierta. Estos ítems están compuestos por una interacción de 22 situaciones y 24

respuestas.

De todo ello obtuvimos unas puntuaciones directas y, con ellas, un centil que nos

ofrece el baremo para cada sujeto en cada una de las medidas.

El objetivo de administrar este inventario fue ver cómo se distribuía la ansiedad

de los sujetos en cuanto al triple sistema de respuesta (motor, fisiológico y cognitivo) y

ver su ansiedad general. En cuanto a los factores que nos ofrece, consideramos de

importancia el FI, ya que mide la ansiedad ante la evaluación. Además de analizar a los

demás factores para ver si existía alguna otra diferencia. En el caso de los deportistas, uno

de los factores que se señalan como causantes de ansiedad es precisamente el miedo a ser

evaluados o a hacerlo mal y fracasar (el factor I del ISRA mide la ansiedad ante la

evaluación).

• STAI (State-Trait Anxiety Inventory) Spielberger y otros (1970). Es un

cuestionario de ansiedad estado rasgo. El desarrollo de este inventario da a los

investigadores la oportunidad de determinar los niveles de ansiedad rasgo y

ansiedad estado. Se ha convertido en uno de los instrumentos más utilizados para

medir la ansiedad. En las dos décadas siguientes a su aparición se publicaron más

de 3.000 estudios utilizándolo (Guillén y otros, 2003). Cuenta con adaptaciones y


166
traducciones a más de cuarenta idiomas. Los ítems de esta escala se seleccionaron

en función de su correlación con las puntuaciones totales en las escalas de

ansiedad MAS e IPAT.

Este cuestionario está compuesto por 20 ítems para medir la ansiedad

estado y otros 20 que miden la ansiedad en su componente rasgo, haciendo un

total de 40 ítems. En cada ítem, los sujetos deben contestar con una x lo que mas

se ajuste a ellos con: nada, algo, bastante o mucho.

El objetivo de incluir este test fue para observar qué diferencias mostraban

los deportistas en los niveles de ansiedad en su componente estado y de ansiedad

en su componente rasgo.

• SCAT (Sport Competition Anxiety Test) Martens y otros (1977). Mide la ansiedad

en competiciones deportivas en su componente rasgo. Martens creó este

cuestionario basándose en el STAI de Spielberger, reformulando algunos ítems

que podían tener importancia en el contexto deportivo. El SCAT ha sido un

cuestionario muy utilizado en el campo deportivo desde la década de 1980

(Scanlan y Lewthawaite, 1984) hasta la actualidad.

Está compuesto por 15 ítems. Los sujetos deben marcar entre tres

opciones: casi nunca, algunas veces y a menudo. Este cuestionario cuenta con

cinco ítems de control. Como máximo pueden obtener 30 puntos, que se bareman

desde ansiedad muy baja a muy alta.

Se trata de un cuestionario eminentemente deportivo que cuenta con

muchos estudios que demuestran su eficacia. Además, es de fácil aplicación, tanto

por la explicación que requiere como por el tiempo que han de dedicar al mismo.

167
Tal como hemos expuesto, a cada deportista se le pasaron tres pruebas

diferentes para medir ansiedad, ya que cada una nos ofrece distintos datos. Es de

esperar, por tanto, una correlación positiva entre las medidas de ansiedad.

Para medir la inteligencia emocional, se utilizó el cuestionario TMMS-24.

• TMMS-24 se basa en Trait Meta-Mood Scale (TMMS) del grupo de investigación

de Salovey y Mayer. La escala original es una escala rasgo que evalúa el

metaconocimiento de los estados emocionales mediante 48 ítems, concretamente

las destrezas gracias a las cuales podemos ser conscientes de nuestras propias

emociones, así como la capacidad que poseemos para regularlas.

El TMMS-24, la adaptación española de Fernández-Berrocal, Extremera

y Ramos (2004), está compuesto por tres dimensiones claves de la inteligencia

emocional: atención emocional, claridad emocional y reparación emocional. Para

medir cada uno de ellos, contamos con ocho ítems, lo que hace un total de 24

ítems. Los sujetos deben responder en una escala tipo Likert desde nada de

acuerdo (1) hasta totalmente de acuerdo (5).

Con esta herramienta evaluamos el metaconocimiento de los estados

emocionales, concretamente evaluamos las destrezas con las que podemos ser

conscientes de nuestras propias emociones y el cómo somos capaces de regularlas.

La elección de este cuestionario fue debido a por los datos que nos aporta,

ver de las tres medidas de la IE cuál es la más influyente en el rendimiento

deportivo en deportes de combate, además se trata de una herramienta de fácil y

rápida aplicación y los resultados son fácilmente interpretables.

168
Creamos una tabla de datos personales para poder establecer un ranking de

resultados de todos los deportistas, se solicitaron datos acerca de sus resultados

deportivos, en función de los campeonatos y el color de los metales (Tabla 49).

Tabla 49

Tabla de datos personales que se pedían a los deportistas

En todos los casos que se piden resultados, se pregunta por los últimos cinco años: poned el año y
el metal obtenido.

Género: Edad: Deporte:


Horas de deporte semanales: Años de práctica deportiva: Categoría:
Medallas en campeonatos territoriales:
Medallas en trofeos nacionales:
Medallas en campeonatos de España:
Medallas en trofeos internacionales A (o más de 10 países):
Medallas en trofeos internacionales B (o menos de 10 países):
Medallas en campeonatos de Europa:
Medallas en campeonatos del mundo:
Medallas en JJ OO:
¿Tienes el reconocimiento de deportista de alto nivel?

4.4. PROCEDIMIENTO

A continuación, se muestra la Figura 23 en donde se puede ver el procedimiento

general que se ha seguido. En un primer momento, se contactaba con las federaciones y,

con los entrenadores para que nos autorizaran a aplicar los cuestionarios (se explicaba el

objetivo del estudio, así como el compromiso del anonimato de los deportistas y el reporte

de los resultados de los deportistas que lo solicitaran). Accedimos a los pabellones en

donde tenían lugar las competiciones o las concentraciones, contactábamos con los

entrenadores y ellos nos daban accesibilidad a los deportistas, se les informaba del

169
estudio, anonimato y confidencialidad, se les entregaba el consentimiento informado y el

pack de cuestionarios (ficha de datos, ISRA, STAI, SCAT y TMMS-24), esto tenía lugar

después del control de documentación y pesaje (a partir de aquí, dependiendo del

momento en el que les tocara competir, podían ser 3 horas o incluso 24 horas hasta su

participación en la competición). Posteriormente íbamos recogiendo los packs de

cuestionarios. El siguiente paso era corregir los cuestionarios, para obtener en un primer

momento las puntuaciones directas y así poder generar un archivo de Excel, que nos

permitiese el posterior análisis estadístico con el SPSS. Igualmente, se identificaban a los

deportistas que habían solicitado sus resultados, y se emitía un informe con los centiles y

se explicaba el significado de cada uno para así poderles mandar un mail a la dirección

que nos habían puesto en el pack de AI.

1.- Contacto con las 2.- Entrega de: 4.- Corrección de AI 6.- Preparar datos para
Federaciones, -Consensimientos análisis estadístico
entrenadores, etc. -Packs de AI 5.- Volcado de datos al
En: concentraciones o Excel 7.- Análisis de datos
campeonatos.
8.- Mails a deportistas
3.- Recogida de: que solicitaron
- Consentimientos resultados
-Packs de AI
Figura 23. Resumen del procedimiento.

El momento de aplicación fue diferente, se acudieron a diferentes campeonatos,

trofeos y concentraciones donde se entregaron un total de 1500 packs de cuestionarios,

de los cuales fueron devueltos 550, de los cuales estaban incompletos 104 (únicamente

habían rellenado algún cuestionario), por lo que nos quedamos finalmente con 446.

170
A continuación, se muestran unas preguntas que pretenden dar respuesta a algunos

contenidos del procedimiento.

4.4.1.- ¿Cuándo se aplicó?

El periodo de tiempo en el que se aplicaron los cuestionarios fue desde enero del

2013 hasta noviembre 2016.

1.- En competiciones deportivas: antes de empezar, cuando llegaban a las

instalaciones, en los autobuses que les llevaban a las mismas o en los

controles de acreditaciones y pesajes, siempre respetando el rango de las 24

horas previas al evento deportivo (en ningún caso se excedió este tiempo).

En el caso de algún control de documentación hubo deportistas que tenían

que comenzar a calentar para competir a las 3 horas y otros a las 13 (por

ejemplo, se acreditaban a las 20:00 hs y competían a las 9:00 hs del día

siguiente).

- Campeonatos de Liga de Judo (en el control de documentación y pesaje):

nacional, 1.ª división, 2.ª división y 3.ª división. Contacté directamente

con los entrenadores.

- Campeonato de España de Judo junior (en el control de documentación

y pesaje, que fue un viernes y el campeonato se celebró el sábado).

Contacté con el Presidente de la Federación madrileña de Judo y D.A.,

que era el responsable del campeonato para que nos facilitara el poder

llevarlo a cabo.

- Campeonato de España de Jiu-Jitsu (en el control de documentación y

pesaje). Contacté con el Presidente de la Federación madrileña de Judo

171
y D.A., que era el responsable del campeonato para que nos facilitara el

poder llevarlo a cabo.

- Campeonato de España de Judo (en el control de documentación y

pesaje). Contacto con entrenadores.

- Campeonato de Madrid de Jiu-Jitsu (en el control de documentación y

pesaje). Contacté con el Presidente de la Federación de Judo y D.A. y

luego con los entrenadores.

- Campeonato de Europa de Jiu Jitsu (en el control de documentación y

pesaje que se hacia la tarde anterior a la competición de cada uno).

Contacté directamente con los deportistas.

- Campeonato de España de Kendo (en el control de documentación y

pesaje). Contacté con los entrenadores.

- Campeonato de Madrid de Kendo (en el control de documentación y

pesaje). Contacté con los entrenadores.

- Trofeo Nacional del Rincón del Jiu-Jitsu (en el control de documentación

y pesaje). Contacté con las organizadoras del evento y posteriormente

con los deportistas.

- Trofeo Nacional de Calatayud de Jiu-Jitsu (en el control de

documentación y pesaje). Contacté con los organizadores del evento y

posteriormente con los deportistas.

- Campeonato de Madrid de Taekwondo (en el control de documentación

y pesaje). Contacté con los entrenadores.

2.- En concentraciones deportivas de equipos nacionales y de madrid.

- Equipo Nacional de Lucha Libre: en una concentración en el Centro de

Alto Rendimiento (CAR) de Sierra Nevada, en la que se les evaluaba

172
para ver su estado y decidir si iban o no a la siguiente competición

internacional. Contacté con el seleccionador.

- Equipo madrileño y gallego de Taekwondo: en una concentración entre

ambas selecciones para seleccionar a los equipos para un campeonato por

equipos. Contacté con los seleccionadores.

- Equipo Nacional de Jiu-Jitsu: en una concentración pre-mundial en A

Coruña y en una concentración preeuropea en el CAR de Madrid.

Contacté con el seleccionador y deportistas.

- Equipo Nacional de Karate: en una concentración pre-mundial en el CAR

de Madrid. Contacté con los seleccionadores y deportistas.

- Equipo Madrileño de Judo: en una concentración en el Centro de

Tecnificación de Villaviciosa de Odón para ir a un campeonato nacional

en Cataluña. Contacté con el Presidente de la Federación madrileña de

Judo y D.A.

- Equipo Madrileño de Judo: en una concentración en el Centro de

Tecnificación de Villaviciosa de Odón para ir al campeonato de España.

Contacté con uno de los técnicos que estaba al cargo del equipo.

- Equipo Madrileño de Jiu-Jitsu: en una concentración en el Centro de

Tecnificación de Villaviciosa de Odón para ir al campeonato de España.

Contacté con el Presiendete y los entrenadores que dirigían el

entrenamiento.

- Equipo Madrileño y Español de Kendo: en una concentración

preeuropea. Contacté con los entrenadores.

4.4.2.- ¿Quién lo aplicó?

173
La investigadora (MMF), administró los cuestionarios y las indicaciones para

rellenarlos. MMF fue presentada a los deportistas por sus entrenadores o seleccionadores

para poder llevar a cabo la recogida de la muestra. Se firmaron los consentimientos y se

informó del carácter voluntario y anónimo. Igualmente se informó de que quien quisiera

saber sus resultados y recomendaciones podría poner la dirección de e-mail y se les

mandarían.

4.4.3.- ¿En qué orden se aplicaron los cuestionarios?

Se les dieron todos los cuestionarios grapados, de modo que debían seguir el

orden, siguiendo las instrucciones previas dadas.

a. Hoja de datos personales.

b. ISRA.

c. SCAT.

d. STAI.

e. TMMS-24.

4.4.4.- Establecimiento del Ranking.

En casi todos los deportes que hemos analizado, vemos que hay ranking mundial,

en algunos de estos, tenemos ranking europeo y nacional, pero cada uno de ellos toma

como referencia diferentes parámetros, en unos suman años, en otros casos cada año

empiezan prácticamente a 0. Los puntos que otorgan son por metales conseguidos, en

algunos casos por quintos puestos. Dependiendo de dónde sea el ranking toman como

referencia unos campeonatos u otros.

174
Para establecer nuestro ranking, utilizamos como refencia los ya existentes en los

deportes del estudio, tanto los nacionales como los internacionales y con ello hicimos una

distribución de puntos.

Para poder elaborar nuestro ranking, analizamos los últimos cinco años de los

deportistas de la muestra y tomamos como referencia campeonatos importantes, como

campeonatos autonómicos, campeonatos de España, trofeos nacionales, trofeos

internacionales A y B (en función del número de países participantes), campeonatos de

Europa, campeonatos del Mundo y Juegos Olímpicos. En caso de participar en más de

una modalidad de competición en un campeonato, solo puntuaba la de mejor resultado

(hay deportistas que compiten en más de una modalidad, por ejemplo: combate y suelo).

A continuación, mostraremos en la Tabla 50 la asignación de puntos a cada

deportista, en función de los metales conseguidos (5 últimos años).

175
Tabla 50

Ranking por campeonatos/puntos

CAMPEONATO MEDALLA PUNTOS

Campeonatos Oro 30
autonómicos Plata 20
Bronce 10

Campeonatos de Oro 100


España Plata 75
Bronce 50

Trofeos Oro 50
nacionales Plata 30
Bronce 20

Trofeos Oro 200


internacionales Plata 175
A Bronce 150

Trofeos Oro 150


internacionales Plata 125
Beos Bronce 100
internacionales
B
Campeonatos de Oro 300
Europa Plata 250
Bronce 200

Campeonatos Oro 500


del mundo Plata 400
Bronce 300

JJ. OO. Oro 700


Plata 600
Bronce 500

4.5. ANÁLISIS DE DATOS

Para realizar el análisis estadístico se ha utilizado el paquete informático SPSS versión

20.

El nivel de significación establecido para el estudio es de 0.05.

176
Utilizamos el análisis de varianza (ANOVA, Fisher, 1925), para analizar las

diferencias entre las variables estudiadas (las variables dependientes con las

independientes)

Aplicamos la prueba de Bonferroni para analizar entre que pares (nivel alto, medio y

bajo) hay diferencias (las obtenidas previamente con el ANOVA)

Para analizar los subonjetivos 1.3 y 2.3 aplicamos el coeficiente de correlación de

Pearson, que nos ofrece dentro de un rango de -1 a 1 la correlación entre las variables a

medir (ansiedad, en sus diferentes parámetros con el ranking de los deportistas e

inteligencia emocional, en sus diferentes parámetros, con el ranking de los deportistas.

177
178
CAPÍTULO 5:
RESULTADOS

179
180
CAPÍTULO 5.- RESULTADOS Y ANÁLISIS DE LOS
RESULTADOS

Para realizar el análisis estadístico se ha utilizado el paquete informático SPSS

versión 20, y se han utilizados los estadísticos mencionados en el apartado de análisis de

datos.

Se presenta la Tabla 51, donde se resumen los resultados obtenidos con el

estudio, se ofrecen en función de los objetivos que nos planteamos. Posteriormente

pasaremos a explicar los resultados objetivo por objetivo.

181
Tabla 51

Resumen de los resultados

OBJETIVOS RESULTADOS

ISRA: Diferencias significativas para 7 de las 8 medidas.


Nivel Alto de rendimiento, presentan niveles más bajos en: ansiedad
cognitiva, fisiológica, motora, total (similar al rasgo), ante la evaluación,
situaciones interpersonales y fóbicas.
STAI: Diferencias significativas para las dos medidas.
1.1 Nivel Alto de rendimiento, informan de niveles más bajos de ansiedad
rasgo y estado (competición o concentración en la que se juegan algo)
SCAT: Diferencias significativas.
Nivel Alto, informan de niveles más bajos en ansiedad rasgo
competitiva.

MUESTRA COMPLETA
-Las mujeres informan de niveles más altos de ansiedad (diferencias
significativas para las 10 de las 11 medidas que evaluamos)
GRUPO DE NIVEL ALTO
1.2 No hay diferencias en ansiedad.
GRUPO DE NIVEL MEDIO
1 -Las mujeres informan de niveles más altos de ansiedad en las 11
medidas evaluadas.
GRUPO DE NIVEL BAJO
-Las mujeres informan de niveles más altos de ansiedad en: cognitiva,
total, ante la evaluación, rasgo, estado, rasgo competitivo.

Correlación negativa para 10 de las 11 medidas evaluadas de la ansiedad.


Cuanto mejor ranking (mejor posición, mas medallas), niveles mas bajos
1.3 de ansiedad para todas las medidas menos para la ansiedad rasgo
competitiva.

TMMS-24: Diferencias significativas para 2 de las 3 medidas.


Nivel alto de rendimiento informan de niveles más altos en inteligencia
2.1 emocional en los parámetros de claridad emocional y reparación
emocional.

MUESTRA COMPLETA
2 -Las mujeres informan de niveles más altos de ansiedad en atención
emocional.
GRUPO DE NIVEL ALTO
2.2 No hay diferencias en inteligencia emocional.
GRUPO DE NIVEL MEDIO
-Las mujeres puntúan más alto en inteligencia emocional en el parámetro
de atención emocional.
GRUPO DE NIVEL BAJO
-En inteligencia emocional no hay diferencias significativas.

Correlación Positiva para IE en Claridad emocional y reparación


emocional.
2.3 Cuanto mejor es el ranking, mejor son las puntuaciones de claridad

emocional y reparación emocional.

182
5.1.- RESULTADOS DEL OBJETIVO 1

Para analizar el objetivo 1, nos planteamos tres objetivos secundarios, el primero

fue el análisis de la ansiedad por medio de tres autoinfores en los tres niveles de

rendimiento propuestos, para ello utilizamos un ANOVA, y vimos si había diferencias en

ansiedad (medida esta por los diferentes cuestionarios) por lo que aplicamos

posteriormente la Prueba de Bonferroni para ver entre que pares existían estas diferencias,

los resultados se muestran en la Tabla 52 (donde los sombreados son los que puntúan mas

alto).

Tabla 52

Resumen de los resultados del objetivo 1.1

CUESTIONARIO NIVEL SIG. NIVEL SIG. PARES

ISRA C SÍ 0,003 Alto y bajo 0,003


ISRA F SÍ 0,033 Alto y bajo 0,030
Alto y medio 0,025
ISRA M SÍ 0,012
Alto y bajo 0,013
Alto y medio 0,028
ISRA T SÍ 0,004
Alto y bajo 0,003
Alto y medio 0,043
ISRA F1 SÍ 0,017
Alto y bajo 0,015
Alto y medio 0,012
ISRA F2 SÍ 0,001
Alto y bajo 0,001
ISRA F3 SÍ 0,011 Alto y bajo 0,009
ISRA F4 NO
STAI A/E SÍ 0,057 NO
STAI A/R SÍ 0,051 Alto y bajo 0,044
SCAT SÍ 0,019 Alto y medio 0,038
(**) La correlación es significativa al nivel 0.01 (bilateral).
(*) La correlación es significativa al nivel 0.05 (bilateral).

183
Contamos con tres autoinformes para medir ansiedad, ya que como se explicó en
el capítulo del marco teórico, cada uno nos aporta medidas diferentes para poder estudiar
esta variable.

En primer lugar, llevamos acabo un ANOVA de cada uno de los cuestionarios y


seguidamente se aplico la Prueba de Bonferroni. En la Tabla 53, podemos ver el análisis
de varianzas del cuestionario ISRA.

Tabla 53

Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA en función de los niveles de


rendimiento

Suma de Media
Gl F Sig.
cuadrados cuadrática
Intergrupos 12.826,186 2 6.413,093 5,788 0,003
ISRA C Intragrupos 490.829,321 443 1.107,967
Total 503.655,507 445
Intergrupos 5.696,180 2 2.848,090 3,451 0,033
ISRA F Intragrupos 365.648,499 443 825,392
Total 371.344,679 445
Intergrupos 7.433,450 2 3.716,725 4,463 0,012
ISRA M Intragrupos 368.886,181 443 832,700
Total 376.319,631 445
Intergrupos 76.041,607 2 38.020,803 5,663 0,004
ISRA T Intragrupos 2.974.132,685 443 6.713,618
Total 3.050.174,292 445
Intergrupos 9.582,090 2 4.791,045 4,140 0,017
ISRA F1 Intragrupos 512.616,046 443 1.157,147
Total 522.198,137 445
Intergrupos 2.461,926 2 1.230,963 6,843 0,001
ISRA F2 Intragrupos 79.684,782 443 179,875
Total 82.146,709 445
Intergrupos 5.151,942 2 2.575,971 4,512 0,011
ISRA F3 Intragrupos 252.940,526 443 570,972
Total 258.092,469 445
Intergrupos 522,041 2 261,020 1,564 0,210
ISRA F4 Intragrupos 73.941,116 443 166,910
Total 74.463,157 445

Tras hacer un ANOVA, vemos que hay diferencias significativas en todos los

casos excepto en uno (F4, ansiedad ante situaciones cotidianas).

184
Para la ansiedad cognitiva (ISRA C) tenemos un nivel de significatividad de

0,003; para la ansiedad motora (ISRA M), un nivel de significatividad de 0,012; para la

ansiedad a nivel fisiológico (ISRA F), un nivel de 0,033; en la ansiedad total (ISRA T),

observamos un nivel de significatividad de 0,004. Si observamos los factores, vemos

cosas similares, pues para tres de los cuatro existen diferencias significativas: en el caso

de la ansiedad ante la evaluación (F1), el nivel de significatividad es de 0,017; para la

ansiedad en situaciones interpersonales (F2), tenemos un nivel de significatividad de

0,001; en cuanto a la ansiedad ante situaciones fóbicas (F3), hay una significatividad de

0,011. Sólo encontramos que las diferencias entre los grupos no son significativas en la

ansiedad ante situaciones cotidianas/habituales.

Con estos datos, es necesario aplicar una prueba que nos diga entre qué pares

existen diferencias, ya que contamos con tres grupos de rendimiento (bajo, medio y alto).

Para ello, aplicamos la prueba de Bonferroni, tal y como se ve en la Tabla 54 (ISRA

fisiológico, motor, cognitivo y total) y la Tabla 55 (ISRA los cuatro factores).

185
Tabla 54

Análisis entre pares de rendimiento en el cuestionario ISRA (cognitivo, fisiológico,


motor y total). Prueba de Bonferroni
(I) NIVEL (J) NIVEL Intervalo de confianza al 95 %

Variable Nivel de los Nivel de los Diferencia de Límite Límite


dependiente deportistas deportistas medias (I-J) Error típico Sig. superior inferior
1 Alto
1 Alto 2 Medio -9,410 4,672 0,134 -20,64 1,82
3 Bajo -15,695(*) 4,695 0,003 -26,98 -4,41
1 Alto 9,410 4,672 0,134 -1,82 20,64
ISRA C 2 Medio 2 Medio
3 Bajo -6,285 3,429 0,203 -14,53 1,96
1 Alto 15,695(*) 4,695 0,003 4,41 26,98
3 Bajo 2 Medio 6,285 3,429 0,203 -1,96 14,53
3 Bajo
1 Alto
1 Alto 2 Medio -8,883 4,033 0,084 -18,57 0,81
3 Bajo -10,487(*) 4,053 0,030 -20,23 -0,75
1 Alto 8,883 4,033 0,084 -0,81 18,57
ISRA F 2 Medio 2 Medio
3 Bajo -1,603 2,960 1,000 -8,72 5,51
1 Alto 10,487(*) 4,053 0,030 0,75 20,23
3 Bajo 2 Medio 1,603 2,960 1,000 -5,51 8,72
3 Bajo
1 Alto
1 Alto 2 Medio -10,735(*) 4,050 0,025 -20,47 -1,00
3 Bajo -11,722(*) 4,071 0,013 -21,50 -1,94
1 Alto 10,735(*) 4,050 0,025 1,00 20,47
ISRA M 2 Medio 2 Medio
3 Bajo -0,988 2,973 1,000 -8,13 6,16
1 Alto 11,722(*) 4,071 0,013 1,94 21,50
3 Bajo 2 Medio 0,988 2,973 1,000 -6,16 8,13
3 Bajo
1 Alto
1 Alto 2 Medio -29,982(*) 11,501 0,028 -57,62 -2,34
3 Bajo -38,817(*) 11,558 0,003 -66,59 -11,04
1 Alto 29,982(*) 11,501 0,028 2,34 57,62
ISRA T 2 Medio 2 Medio
3 Bajo -8,835 8,441 0,888 -29,12 11,45
1 Alto 38,817(*) 11,558 0,003 11,04 66,59
3 Bajo 2 Medio 8,835 8,441 0,888 -11,45 29,12
3 Bajo

186
Tabla 55

Análisis entre pares de rendimiento en el cuestionario ISRA, factores (F1, F2, F3 y F4).
Prueba de Bonferroni

(I) NIVEL (J) NIVEL Intervalo de confianza al 95 %

Variable Nivel de los Nivel de los Diferencia de Límite Límite


dependiente deportistas deportistas medias (I-J) Error típico Sig. superior inferior
1 Alto
1 Alto 2 Medio -11,757(*) 4,775 0,043 -23,23 -0,28
3 Bajo -13,517(*) 4,798 0,015 -25,05 -1,99
1 Alto 11,757(*) 4,775 0,043 0,28 23,23
ISRA F1 2 Medio 2 Medio
3 Bajo -1,759 3,505 1,000 -10,18 6,66
1 Alto 13,517(*) 4,798 0,015 1,99 25,05
3 Bajo 2 Medio 1,759 3,505 1,000 -6,66 10,18
3 Bajo
1 Alto
1 Alto 2 Medio -5,454(*) 1,882 0,012 -9,98 -0,93
3 Bajo -6,978(*) 1,892 0,001 -11,52 -2,43
1 Alto 5,454(*) 1,882 0,012 0,93 9,98
ISRA F2 2 Medio 2 Medio
3 Bajo -1,524 1,382 0,812 -4,84 1,80
1 Alto 6,978(*) 1,892 0,001 2,43 11,52
3 Bajo 2 Medio 1,524 1,382 0,812 -1,80 4,84
3 Bajo
1 Alto
1 Alto 2 Medio -6,309 3,354 0,182 -14,37 1,75
3 Bajo -10,019(*) 3,371 0,009 -18,12 -1,92
1 Alto 6,309 3,354 0,182 -1,75 14,37
ISRA F3 2 Medio 2 Medio
3 Bajo -3,710 2,462 0,397 -9,63 2,21
1 Alto 10,019(*) 3,371 0,009 1,92 18,12
3 Bajo 2 Medio 3,710 2,462 0,397 -2,21 9,63
3 Bajo
1 Alto
1 Alto 2 Medio -2,751 1,813 0,390 -7,11 1,61
3 Bajo -3,152 1,822 0,253 -7,53 1,23
1 Alto 2,751 1,813 0,390 -1,61 7,11
ISRA F4 2 Medio 2 Medio
3 Bajo -0,401 1,331 1,000 -3,60 2,80
1 Alto 3,152 1,822 0,253 -1,23 7,53
3 Bajo 2 Medio 0,401 1,331 1,000 -2,80 3,60
3 Bajo

187
Como se puede observar en estas Tablas (54 y 55), las diferencias significativas

no se dan entre todos los grupos de rendimiento.

En el caso de la ansiedad cognitiva (ISRA C), vemos que las diferencias más

significativas las encontramos entre el grupo de deportistas de combate de alto nivel y de

bajo nivel, con una significatividad de 0,003, siendo los niveles de ansiedad más elevados

para el grupo de bajo nivel. No se encuentran diferencias significativas entre el grupo de

nivel medio con ninguno de los otros dos (bajo y alto).

Cuando hablamos de ansiedad fisiológica (ISRA F), existen diferencias

significativas entre el nivel alto y el bajo, ya que los deportistas de combate de nivel bajo

muestran niveles más altos de ansiedad fisiológica que los deportistas de combate de nivel

alto, con una significatividad de 0,030.

En el caso de la ansiedad motora (ISRA M), las diferencias que hay en el grupo

de alto rendimiento con el de bajo y medio son significativas, ya que el grupo de alto

rendimiento muestra niveles más bajos que los otros dos. La significatividad con el grupo

de nivel medio es de 0,025 y, con el de nivel bajo, de 0,013. Las diferencias existentes

entre nivel medio y bajo no son significativas.

Los resultados obtenidos en la puntuación de la ansiedad total (ISRA T) arrojan

diferencias significativas entre el nivel alto y los otros dos, siendo 0,028 la

significatividad entre alto y medio y, 0,003, entre alto y bajo.

De los cuatro factores que analiza el ISRA, para tres de ellos las diferencias son

significativas. En el caso de los deportistas de alto nivel comparado con los de bajo nivel

y con el nivel medio, las diferencias significativas las tenemos para el factor 1 y para el

factor 2 (ansiedad ante la evaluación y ante situaciones interpersonales).

188
Tras este análisis, vemos que las diferencias se dan sobre todo entre los deportistas

de alto y los de bajo nivel, puntuando estos últimos más alto que los primeros, lo cual nos

muestra que los deportistas de alto nivel informan de puntuaciones más bajas de ansiedad.

El siguiente cuestionario que expondremos será el STAI, gracias al cual tenemos

el componente de la ansiedad rasgo de los deportistas y la ansiedad estado, que nos vale

para evaluar la ansiedad precompetitiva, puesto que la aplicación del mismo tiene lugar

en el margen de las 24 horas previas al evento.

La Tabla 56 nos muestra el análisis de las varianzas para el cuestionario STAI, en

el vemos que hay diferencias significativas tanto para la ansiedad estado como para la

ansiedad rasgo (0,057 y 0,051 respectivamente).

Para analizar entre qué grupos de nivel son significativas esas diferencias,

realizamos la prueba de Bonferroni que se observa en la Tabla 57.

Tabla 56

Análisis de las varianzas de las diferencias en el STAI en función de los niveles de


rendimiento

Suma de Media
cuadrados Gl cuadrática F Sig.
Intergrupos 751,472 2 375,736 2,889 0,057
STAI A/E Intragrupos 57.622,629 443 130,074
Total 58.374,101 445
Intergrupos 522,097 2 261,048 2,998 0,051
STAI A/R Intragrupos 38.573,637 443 87,074
Total 39.095,733 445

189
Tabla 57

Prueba de Bonferroni para el autoinforme STAI

(I) NIVEL (J) NIVEL Intervalo de confianza al 95 %


Variable Nivel de los Nivel de los Diferencia de Límite Límite
dependiente deportistas deportistas medias (I-J) Error típico Sig. superior inferior
1 Alto
1 Alto 2 Medio -3,390 1,601 0,104 -7,24 0,46
3 Bajo -3,740 1,609 0,062 -7,61 0,13
1 Alto 3,390 1,601 0,104 -0,46 7,24
STAI A/E 2 Medio 2 Medio
3 Bajo -0,349 1,175 1,000 -3,17 2,47
1 Alto 3,740 1,609 0,062 -0,13 7,61
3 Bajo 2 Medio 0,349 1,175 1,000 -2,47 3,17
3 Bajo
1 Alto
1 Alto 2 Medio -2,407 1,310 0,200 -5,55 0,74
3 Bajo -3,222(*) 1,316 0,044 -6,39 -0,06
1 Alto 2,407 1,310 0,200 -0,74 5,55
STAI A/R 2 Medio 2 Medio
3 Bajo -0,815 0,961 1,000 -3,13 1,50
1 Alto 3,222(*) 1,316 0,044 0,06 6,39
3 Bajo 2 Medio 0,815 0,961 1,000 -1,50 3,13
3 Bajo

Una vez vistos los resultados, observamos que, cuando comparamos las

diferencias entre los distintos pares entre grupos de rendimiento, en el caso de la ansiedad

estado las diferencias no son significativas, pero en la ansiedad rasgo (STAI A/R)

podemos ver que estas diferencias son significativas solo entre el grupo de alto nivel y el

de bajo nivel (0,044), puntuando más altos estos últimos.

Una vez más, vemos cómo los deportistas de bajo nivel nos ofrecen resultados de

ansiedad más elevados que los deportistas de alto nivel.

El tercer AI para medir ansiedad fue el SCAT, el que nos ofrece un nivel de

ansiedad rasgo competitiva.

190
Llevamos a cabo un análisis de varianzas que mostramos en la Tabla 58, y vemos

que existen diferencias significativas (0,019), igual que en los casos anteriores.

Para analizar entre qué pares se dan las diferencias significativas, se utilizó la

prueba de Bonferroni que mostramos en la Tabla 59.

Tabla 58

Análisis de las varianzas de las diferencias en el SCAT en función de los niveles de


rendimiento

Suma de Media
cuadrados Gl cuadrática F Sig.
Intergrupos 185,632 2 92,816 3,993 0,019
SCAT Intragrupos 10.296,863 443 23,243
Total 10.482,496 445

Tabla 59

Prueba de Bonferroni para el autoinforme SCAT

(I) NIVEL (J) NIVEL Intervalo de confianza al 95 %


Variable Nivel de los Nivel de los Diferencia de Límite Límite
dependiente deportistas deportistas medias (I-J) Error típico Sig. superior inferior
1 Alto
1 Alto 2 Medio -1,691(*) 0,677 0,038 -3,32 -0,06
3 Bajo -0,632 0,680 1,000 -2,27 1,00
1 Alto 1,691(*) 0,677 0,038 0,06 3,32
SCAT 2 Medio 2 Medio
3 Bajo 1,059 0,497 0,101 -0,13 2,25
1 Alto 0,632 0,680 1,000 -1,00 2,27
3 Bajo 2 Medio -1,059 0,497 0,101 -2,25 0,13
3 Bajo

En este caso, a diferencia de los otros autoinformes, las diferencias significativas

se dan entre el grupo de nivel alto y el de nivel medio (0,038), siendo los deportistas de

alto nivel los que nos siguen informando de medias de ansiedad más bajas.

191
El segundo objetivo secundario que nos planteamos fue el que hace referencia a

las diferencias en función del género de los deportistas.

Para analizar estas diferencias, realizamos un estudio con la muestra completa de

mujeres y varones (Figura 24) y otro estudio por niveles de rendimiento, para ver si, en

caso de obtener o no diferencias, estas se dan en todos los grupos de rendimiento. Las

medias de hombres y mujeres en función del nivel de rendimiento (alto, medio y bajo) se

pueden ver en las Figuras 25, 26 y 27.

La muestra con la que contamos se distribuye de la siguiente manera: total de

mujeres: 172; total de varones: 274.

MEDIAS MUJERES Y VARONES EN ANSIEDAD

147,61

114,0

67,25 66,32
53,3 49,0
40,45 40,32
29,7 31,3 27,66
15,7614,6 21,1 13,3610,6 21,4617,7 20,3216,0 24,322,2

ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T I F1 I F2 I F3 I F4 AE AR SCAT

MUJERES VARONES

Figura 24. Medias de varones y mujeres para los cuestionarios de ansiedad.

Para el nivel alto contamos con 33 mujeres y 36 varones, para el nivel medio con

80 mujeres y 112 varones y, para el nivel bajo, con 59 mujeres y 126 varones (Figuras

25, 26 y 27).

192
MEDIAS DE HOMBRES Y MUJERES
DE NIVEL ALTO

98,95
97,0

49,72
46,6 46,66
43,5
27,4
24,7 25,81
24,01 8 11,5 17,12
16,4 8,2110,0 16,75
15,6 17,36
13,4 21,96
22,1

ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T I F1 I F2 I F3 I F4 AE AR SCAT

MUJERES VARONES

Figura 25. Medias de varones y mujeres de nivel alto para los cuestionarios de ansiedad.

MEDIAS HOMBRES Y MUJERES DE


NIVEL MEDIO

160,63

104,5

71,17 70,77
48,5 46,37 46,8
27,1 44,85
28,9 19,312,4 30,21
18,0 15,619,2 21,75
17,9 21,03
15,3 25,122,8

ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T I F1 I F2 I F3 I F4 AE AR SCAT

MUJERES HOMBRES

Figura 26. Medias de varones y mujeres de nivel medio para todos los cuestionarios de
ansiedad.

193
MEDIAS DE HOMBRES Y MUJERES
DE NIVEL BAJO

157,18
127,18

73,08 71,28
59,46 52,57
33,5 42,3
41,62 34,69 15,32
17,47 30,11
25,2 13,2
11,87 23,71
18,07 21,01
17,31 24,54
21,8

ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T I F1 I F2 I F3 I F4 AE AR SCAT

MUJERES HOMBRES

Figura 27. Medias de varones y mujeres de nivel bajo para todos los cuestionarios de
ansiedad.

A continuación, se muestra la Tabla 60 que muestra un resumen de los resultados

de este objetivo secundario (diferencias en la ansiedad en función del género).

194
Tabla 60

Resumen de los resultados del objetivo 1.2

CUESTIONARIO NIVEL SIG. NIVEL SIG. PARES

Medio 0,000(mujeres)
ISRA C SÍ 0,000
Bajo 0,014(mujeres)

ISRA F SÍ 0,001 Medio 0,000(mujeres)

ISRA M SÍ 0,000 Medio 0,000(mujeres)

Medio 0,000(mujeres)
ISRA T SÍ 0,000
Bajo 0,028(mujeres)
Medio 0,000(mujeres)
ISRA F1 SÍ 0,000
Bajo 0,001(mujeres)

ISRA F2 NO

ISRA F3 SÍ 0,005 Medio 0,001(mujeres)

ISRA F4 SÍ 0,025 Medio 0,001(mujeres)

Medio 0,020(mujeres)
STAI A/E SÍ 0,000
Bajo 0,003(mujeres)
Alto 0,056(mujeres)
STAI A/R SÍ 0,001 Medio 0,000(mujeres)
Bajo 0,021(mujeres)
Medio 0,000(mujeres)
SCAT SÍ 0,000
Bajo 0,000(mujeres)
(**) La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral).
(*) La correlación es significativa al nivel 0,05 (bilateral).

Llevamos un análisis de varianzas para cada cuestionario, para muestra completa

y para cada nivel de rendimiento.

Como vemos en las Tablas 61 y 62 las diferencias entre hombres y mujeres es

significativa para siete parámetros de los ocho que aporta el autoinforme ISRA.

195
El único caso que tenemos en el que las diferencias no son significativas es la

diferencia de ansiedad para situaciones interpersonales (ISRA F2), como se ve en la Tabla

62. Para el resto, tenemos diferencias significativas, puntuando en todos los casos las

mujeres más alto que los varones, por lo que podemos decir que las mujeres que compiten

en deportes de combate muestran niveles más elevados de ansiedad medidos por el ISRA

que los varones que compiten en la misma modalidad.

196
Tabla 61

Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA (cognitivo, fisiológico, motor y


total) en función del género

Prueba de muestras independientes


Prueba de
Levene para
Prueba T para la igualdad de medias
la igualdad
de varianzas
Intervalo de
confianza para la
Error típ. diferencia del 95 %
Sig. Diferencia
F Sig. t gl de la
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han asumido
1,533 0,216 4,349 444 0,000 13,954 3,209 7,648 20,261
varianzas iguales

ISRA C
No se han
asumido 4,424 383,550 0,000 13,954 3,154 7,752 20,156
varianzas iguales

Se han asumido
0,429 0,513 3,229 444 0,001 8,980 2,781 3,515 14,445
varianzas iguales

ISRA F
No se han
asumido 3,285 383,696 0,001 8,980 2,733 3,606 14,354
varianzas iguales

Se han asumido
0,061 0,805 3,858 444 0,000 10,748 2,786 5,273 16,223
varianzas iguales

ISRA M
No se han
asumido 3,862 364,672 0,000 10,748 2,783 5,276 16,221
varianzas iguales

Se han asumido
1,491 0,223 4,258 444 0,000 33,651 7,903 18,118 49,183
varianzas iguales

ISRA T
No se han
asumido 4,344 386,907 0,000 33,651 7,746 18,421 48,881
varianzas iguales

197
Tabla 62

Análisis de las varianzas de las diferencias en los factores del ISRA (F1, F2, F3 y F4) en
función del género

Prueba de muestras independientes


Prueba de
Levene para
Prueba T para la igualdad de medias
la igualdad
de varianzas

Intervalo de
Error típ. confianza para la
Sig. Diferencia
F Sig. t gl de la diferencia del 95 %
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han asumido
0,121 0,728 5,350 444 0,000 17,300 3,234 10,945 23,655
varianzas iguales
ISRA F1 No se han
asumido 5,361 365,736 0,000 17,300 3,227 10,954 23,646
varianzas iguales
Se han asumido
1,049 0,306 0,879 444 0,380 1,162 1,322 -1,437 3,760
varianzas iguales
ISRA F2 No se han
asumido 0,901 393,001 0,368 1,162 1,289 -1,372 3,696
varianzas iguales
Se han asumido
0,841 0,360 2,831 444 0,005 6,581 2,325 2,013 11,150
varianzas iguales
ISRA F3 No se han
asumido 2,796 348,538 0,005 6,581 2,354 1,952 11,210
varianzas iguales
Se han asumido
0,167 0,683 2,247 444 0,025 2,815 1,253 0,353 5,277
varianzas iguales
ISRA F4 No se han
asumido 2,277 378,918 0,023 2,815 1,236 0,384 5,246
varianzas iguales

Tras este análisis, nos planteamos si hay diferencias entre género en cada nivel de

rendimiento marcado para el estudio. Para ello, realizamos tres análisis independientes en

función del nivel de rendimiento (alto, medio y bajo).

198
En las Tablas 63 y 64 vemos las diferencias entre hombres y mujeres de nivel alto

en el ISRA. En las Tablas 65 y 66 vemos las diferencias entre hombres y mujeres de nivel

medio en el ISRA y en las 67 y 68 las de nivel bajo.

199
Tabla 63

Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA (cognitivo, fisiológico, motor y


total) en los deportistas de alto nivel, en función del género

Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas
Intervalo de
confianza para la
Error típ. diferencia del 95 %
Sig. Diferencia
F Sig. t gl de la
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han asumido
1,074 0,304 0,402 67 0,689 3,088 7,689 -12,259 18,436
varianzas iguales
ISRA C
No se han
asumido 0,406 64,859 0,686 3,088 7,599 -12,089 18,265
varianzas iguales

Se han asumido
ISRA F 0,645 0,425 -0,286 67 0,776 -1,571 5,490 -12,528 9,387
varianzas iguales

No se han
asumido -0,286 66,401 0,776 -1,571 5,491 -12,533 9,392
varianzas iguales

Se han asumido
4,914 0,030 -0,138 67 0,890 -0,679 4,914 -10,488 9,130
varianzas iguales
ISRA M
No se han
asumido -0,140 64,290 0,889 -0,679 4,852 -10,371 9,012
varianzas iguales

Se han asumido
4,766 0,033 0,119 67 0,906 1,955 16,422 -30,825 34,734
varianzas iguales

No se han
ISRA T asumido 0,120 64,688 0,904 1,955 16,225 -30,452 34,361
varianzas iguales
No se han
asumido 0,456 65,460 0,650 3,139 6,882 -10,603 16,881
varianzas iguales

200
Tabla 64

Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA (Factores 1, 2, 3 y 4) en los


deportistas de alto nivel, en función del género

Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas
Intervalo de
confianza para la
Error típ. diferencia del 95 %
Sig. Diferencia
F Sig. T gl de la
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han asumido
2,719 0,104 0,451 67 0,653 3,139 6,955 -10,743 17,021
varianzas iguales
ISRA
F1 No se han
asumido 0,456 65,460 0,650 3,139 6,882 -10,603 16,881
varianzas iguales

Se han asumido
11,038 0,001 -1,465 67 0,148 -3,472 2,370 -8,202 1,257
varianzas iguales
ISRA
F2 No se han
asumido -1,497 57,744 0,140 -3,472 2,320 -8,117 1,172
varianzas iguales

Se han asumido
0,699 0,406 0,188 67 0,851 0,705 3,743 -6,767 8,176
varianzas iguales
ISRA
F3 No se han
asumido 0,188 65,259 0,852 0,705 3,756 -6,796 8,205
varianzas iguales

Se han asumido
5,609 0,021 -0,663 67 0,509 -1,788 2,696 -7,168 3,592
varianzas iguales
ISRA
F4 No se han
asumido -0,676 59,736 0,502 -1,788 2,645 -7,079 3,503
varianzas iguales

Vemos en las Tablas 63 y 64 que no hay diferencias significativas entre las medias

de ansiedad, medidas por el ISRA, entre varones y mujeres de alto nivel. Por tanto,

201
podemos afirmar que, cuando hablamos de alto nivel en deportes de combate, no hay

diferencias en ansiedad (medida con el ISRA) entre géneros.

Para los deportistas de nivel medio, vemos que hay diferencias significativas para

los ocho marcadores del ISRA (Tablas 65 y 66).

Podemos afirmar, por tanto, que hay diferencias entre los deportistas que compiten

en deportes de combate de nivel medio en función del género en cuanto ansiedad (medida

con el ISRA). En todos los casos vemos que las medias de las mujeres son más elevadas

que las de los hombres.

202
Tabla 65

Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA (cognitivo, fisiológico, motor y


total) en los deportistas de nivel medio, en función del género

Prueba de muestras independientes (a)


Prueba de
Levene para
Prueba T para la igualdad de medias
la igualdad
de varianzas
Intervalo de
confianza para la
Error típ.
Sig. Diferencia diferencia del 95 %
F Sig. t Gl de la
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han asumido
varianzas 0,029 0,865 4,957 190 0,000 21,684 4,374 13,056 30,312
iguales
ISRA
C No se han
asumido
4,981 173,133 0,000 21,684 4,354 13,091 30,277
varianzas
iguales

Se han asumido
varianzas 0,032 0,858 3,830 190 0,000 16,004 4,178 7,762 24,245
iguales
ISRA
F No se han
asumido
3,897 179,938 0,000 16,004 4,107 7,900 24,107
varianzas
iguales

Se han asumido
varianzas 0,931 0,336 4,646 190 0,000 19,321 4,159 11,119 27,524
iguales
ISRA
M No se han
asumido
4,590 162,574 0,000 19,321 4,209 11,009 27,634
varianzas
iguales

Se han asumido
varianzas 0,068 0,795 4,954 190 0,000 56,082 11,321 33,752 78,412
iguales
ISRA
T No se han
asumido
5,015 177,345 0,000 56,082 11,183 34,013 78,151
varianzas
iguales

203
Tabla 66

Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA (Factor 1, 2, 3 y 4) en los


deportistas de nivel medio, en función del género

Prueba de muestras independientes (a)


Prueba de
Levene para
Prueba T para la igualdad de medias
la igualdad
de varianzas
Intervalo de
Error típ. confianza para la
Sig. Diferencia diferencia del 95 %
F Sig. t Gl de la
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han asumido
varianzas 0,371 0,543 5,178 190 0,000 23,980 4,631 14,846 33,115
iguales
ISRA
No se han
F1
asumido
5,280 180,956 0,000 23,980 4,542 15,018 32,942
varianzas
iguales
Se han asumido
varianzas 7,226 0,008 3,884 190 0,000 6,916 1,781 3,404 10,428
iguales
ISRA
No se han
F2
asumido
3,780 152,599 0,000 6,916 1,829 3,302 10,530
varianzas
iguales
Se han asumido
varianzas 2,684 0,103 3,517 190 0,001 12,257 3,485 5,384 19,131
iguales
ISRA
No se han
F3
asumido
3,437 155,322 0,001 12,257 3,566 5,213 19,301
varianzas
iguales
Se han asumido
varianzas 0,917 0,340 3,403 190 0,001 6,371 1,873 2,678 10,065
iguales
ISRA
No se han
F4
asumido
3,338 158,008 0,001 6,371 1,909 2,602 10,141
varianzas
iguales

204
Tabla 67

Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA (cognitivo, fisiológico, motor y


total) en los deportistas de nivel bajo, en función del género

Prueba de muestras independientes (a)


Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas

Intervalo de
Error típ. confianza para la
Sig. Diferencia
F Sig. t Gl de la diferencia del 95 %
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior
Se han
asumido
2,922 0,089 2,470 183 0,014 13,616 5,512 2,741 24,492
varianzas
ISRA iguales
C No se han
asumido
2,530 120,563 0,013 13,616 5,381 2,962 24,271
varianzas
iguales
Se han
asumido
0,960 0,328 1,622 183 0,107 7,607 4,690 -1,647 16,861
varianzas
ISRA iguales
F No se han
asumido
1,680 124,062 0,096 7,607 4,528 -1,356 16,569
varianzas
iguales
Se han
asumido
0,968 0,326 1,702 183 0,090 8,127 4,774 -1,292 17,547
varianzas
ISRA iguales
M No se han
asumido
1,738 119,600 0,085 8,127 4,676 -1,131 17,385
varianzas
iguales
Se han
asumido
2,065 0,152 2,220 183 0,028 30,004 13,517 3,334 56,674
varianzas
ISRA iguales
T No se han
asumido
2,296 123,696 0,023 30,004 13,066 4,143 55,865
varianzas
iguales

205
Tabla 68

Análisis de las varianzas de las diferencias en el ISRA (Factores 1, 2, 3 y 4) en los


deportistas de nivel bajo, en función del género

Prueba de muestras independientes (a)


Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas

Intervalo de
Error típ. confianza para la
Sig. Diferencia
F Sig. t Gl de la diferencia del 95 %
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior
Se han
asumido
0,124 0,725 3,378 183 0,001 18,709 5,539 7,781 29,637
varianzas
ISRA iguales
F1 No se han
asumido
3,247 103,146 0,002 18,709 5,762 7,282 30,136
varianzas
iguales
Se han
asumido
8,921 0,003 -0,896 183 0,371 -2,154 2,403 -6,896 2,587
varianzas
ISRA iguales
F2 No se han
asumido
-0,992 146,865 0,323 -2,154 2,173 -6,448 2,139
varianzas
iguales
Se han
asumido
0,001 0,971 1,210 183 0,228 4,912 4,058 -3,095 12,920
varianzas
ISRA iguales
F3 No se han
asumido
1,203 111,824 0,231 4,912 4,083 -3,177 13,002
varianzas
iguales
Se han
asumido
0,293 0,589 0,633 183 0,527 1,330 2,101 -2,814 5,475
varianzas
ISRA iguales
F4 No se han
asumido
0,671 131,504 0,503 1,330 1,983 -2,592 5,253
varianzas
iguales

206
En caso de las diferencias entre varones y mujeres con nivel de rendimiento bajo,

tenemos diferencias significativas en ansiedad cognitiva (ISRA C) con 0,014. No

observamos diferencias significativas en ansiedad motora ni en ansiedad fisiológica,

aunque en ansiedad total sí (ISRA T), siendo de 0,028. En cuanto a los factores, hay

diferencias significativas (0,001) en la ansiedad ante la evaluación. En todos los casos,

las mujeres tienen medias más elevadas de ansiedad.

Cuando analizamos los datos que nos ofrece el cuestionario STAI, tenemos que

las mujeres que entrenan y compiten en deportes de combate informan de puntuaciones

mas altas que los varones, cuando analizamos la muestra completa, tal y como vemos en

la Tabla 69.

207
Tabla 69

Análisis de las varianzas de las diferencias en las medidas de ansiedad por medio del
STAI en función del género

Prueba de muestras independientes


Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas
Intervalo de
confianza para la
Error típ. diferencia del 95 %
Sig. Diferencia
F Sig. T Gl de la
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han
asumido
8,012 0,005 3,436 444 0,001 3,783 1,101 1,619 5,946
varianzas
STAI iguales
A/E No se han
asumido
3,332 327,063 0,001 3,783 1,135 1,549 6,016
varianzas
iguales
Se han
asumido
0,115 0,735 4,902 444 0,000 4,358 0,889 2,611 6,106
varianzas
STAI iguales
A/R No se han
asumido
4,956 376,317 0,000 4,358 0,879 2,629 6,088
varianzas
iguales

Vemos como las diferencias de medias de la ansiedad rasgo como para la ansiedad

estado, las diferencias son significativas (A/R 0,001 y A/E 0,000). En ambos casos, las

mujeres tienen medias más elevadas, es decir que, tanto a nivel rasgo como a nivel estado

(ansiedad precompetitiva), las mujeres informan de niveles más altos.

Como en el caso anterior, vamos a analizar si estas diferencias de género se dan

en los tres grupos de rendimiento o si, por el contrario, hay diferencias entre género solo

en alguno de los grupos de rendimiento (Tablas 70, 71 y 72).

208
Tabla 70

Análisis de las varianzas de las diferencias de medias en el STAI en función del género
en el nivel de alto rendimiento

Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas
Intervalo de
confianza para la
Error típ. diferencia del 95 %
Sig. Diferencia
F Sig. T Gl de la
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han
asumido
0,096 0,757 0,487 67 0,628 1,202 2,470 -3,728 6,132
varianzas
STAI iguales
A/E No se han
asumido
0,490 66,754 0,626 1,202 2,454 -3,696 6,100
varianzas
iguales
Se han
asumido
1,181 0,281 1,948 67 0,056 4,003 2,054 -0,098 8,103
varianzas
STAI iguales
A/R No se han
asumido
1,970 65,323 0,053 4,003 2,032 -0,055 8,060
varianzas
iguales

En este caso, observamos que no hay diferencias significativas, aunque si es cierto

que la ansiedad rasgo se queda muy cerca (0,056)

209
Tabla 71

Análisis de las varianzas de las diferencias de medias en el STAI en función del género
en el nivel de rendimiento medio

Prueba de muestras independientes (a)


Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas
Intervalo de
Error típ. confianza para la
Sig. Diferencia diferencia del 95 %
F Sig. t Gl de la
(bilateral) de medias
diferencia

Superior Inferior
Se han
asumido
0,579 0,448 2,339 190 0,020 3,821 1,634 0,599 7,044
varianzas
iguales
STAI A/E
No se han
asumido
2,314 163,339 0,022 3,821 1,652 0,560 7,083
varianzas
iguales
Se han
asumido
0,163 0,687 4,785 190 0,000 5,752 1,202 3,381 8,123
varianzas
iguales
STAI A/R
No se han
asumido
4,808 173,136 0,000 5,752 1,196 3,390 8,113
varianzas
iguales

Para la muestra de deportistas de nivel medio, las diferencias entre varones y

mujeres son significativas para ambas medidas de la ansiedad (ansiedad estado 0,020 y

ansiedad rasgo 0,000). Por tanto, las mujeres de nivel medio que compiten en deportes de

combate informan de niveles de ansiedad rasgo y estado superiores a los de los varones

que compiten en deportes de combate de nivel medio.

210
Tabla 72

Análisis de las varianzas de las diferencias de medias en el STAI en función del género
en el nivel de rendimiento bajo

Prueba de muestras independientes (a)


Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas

Intervalo de
Error típ. confianza para la
Sig. Diferencia
F Sig. t gl de la diferencia del 95 %
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior
Se han
asumido
11,252 0,001 3,063 183 0,003 5,640 1,842 2,007 9,274
varianzas
STAI iguales
A/E No se han
asumido
2,774 90,322 0,007 5,640 2,033 1,601 9,680
varianzas
iguales
Se han
asumido
1,093 0,297 2,331 183 0,021 3,699 1,587 0,568 6,831
varianzas
STAI iguales
A/R No se han
asumido
2,296 109,316 0,024 3,699 1,611 0,506 6,893
varianzas
iguales

Igual que nos encontramos en el nivel medio, en este caso también hay diferencias

significativas para las dos medidas de ansiedad (ansiedad estado 0,003 y ansiedad rasgo

0,021).

Las mujeres de nivel bajo de rendimiento que compiten en deportes de combate

informan de niveles de ansiedad más elevados que los varones de su mismo nivel y

deporte.

211
El tercer cuestionario con el que contamos para medir la ansiedad fue el SCAT,

quien nos ofrece una medida de ansiedad rasgo competitiva. Los resultados del análisis

de las diferencias de medias, se ve en la Tabla 73.

Tabla 73

Análisis de las varianzas de las diferencias en el SCAT en función del género

Prueba de muestras independientes (a)


Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas
Intervalo de
confianza para la
Error típ. diferencia del 95 %
Sig. Diferencia
F Sig. t Gl de la
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han
asumido
2,169 0,142 4,487 444 0,000 2,075 0,462 1,166 2,983
varianzas
iguales
SCAT
No se han
asumido
4,390 337,367 0,000 2,075 0,473 1,145 3,004
varianzas
iguales

Como en los casos anteriores, hay diferencias significativas (0,000) en las

puntuaciones de los varones y las mujeres en el SCAT, siendo las mujeres las que

muestran unas medias más elevadas de ansiedad rasgo competitiva.

Para ver si estas diferencias se dan en todos los grupos de rendimiento, realizamos

tres ANOVAS, Tablas 74, 75 y 76.

212
Tabla 74

Análisis de las varianzas de las diferencias en el SCAT en el grupo de nivel alto en función
del género

Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas
Intervalo de
confianza para la
Error típ. diferencia del 95 %
Sig. Diferencia
F Sig. t Gl de la
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han
asumido
0,007 0,932 -0,122 67 0,903 -0,141 1,162 -2,460 2,177
varianzas
iguales
SCAT
No se han
asumido
-0,121 65,541 0,904 -0,141 1,165 -2,467 2,184
varianzas
iguales

Tal y como muestran los resultados, las diferencias de medias en el grupo de

deportistas de alto nivel no son significativas, por lo que podemos afirmar que los varones

y las mujeres que compiten en deportes de combate y son de alto nivel informan de niveles

de ansiedad rasgo competitiva muy similares.

213
Tabla 75

Análisis de las varianzas en el SCAT para los deportistas de nivel medio en función del
género

Prueba de muestras independientes (a)


Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas
Intervalo de
Error típ. confianza para la
Sig. Diferencia diferencia del 95 %
F Sig. t gl de la
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han
asumido
0,310 0,578 3,566 190 0,000 2,341 0,657 1,046 3,636
varianzas
iguales
SCAT
No se han
asumido
3,602 176,148 0,000 2,341 0,650 1,058 3,624
varianzas
iguales

Como vemos, en este caso las diferencias son significativas (0,000): las mujeres

que compiten en deportes de combate y son de nivel medio informan de niveles de

ansiedad rasgo competitiva más altos que los varones de su mismo nivel y misma

modalidad deportiva.

214
Tabla 76

Análisis de las varianzas de las diferencias de medias en el SCAT en el grupo de nivel


bajo en función del género

Prueba de muestras independientes (a)


Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas

Intervalo de
Error típ. confianza para la
Sig. Diferencia
F Sig. T Gl de la diferencia del 95 %
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior
Se han
asumido
3,136 0,078 3,559 183 0,000 2,741 0,770 1,221 4,260
varianzas
iguales
SCAT
No se han
asumido
3,291 94,396 0,001 2,741 0,833 1,087 4,394
varianzas
iguales

En este caso nos encontramos con resultados idénticos a los del grupo de nivel

medio, pues la significatividad es de 0,000. Las mujeres de nivel de rendimiento bajo que

compiten en deportes de combate muestran niveles más elevados que los varones de su

nivel y modalidad deportiva.

El tercer subobjetivo que nos planteamos fue analizar la relación entre

rendimiento y ansiedad en deportistas de combate, estableciendo un ranking/marca para

cada deportista.

Para analizar este objetivo, llevamos a cabo un análisis de correlaciones

(correlación de Pearson) entre el ranking establecido y cada uno de los AI utilizados para

el estudio. La Tabla 77, nos muestra el análisis de correlaciones entre la ansiedad medida

por el ISRA y el ranking de los deportistas.

215
Tabla 77

Correlaciones entre el ranking y el ISRA

Correlaciones
ISRA ISRA ISRA ISRA ISRA ISRA ISRA ISRA
Ranking
C M F T F1 F2 F3 F4
- - - - - - -
C. de Pearson 1 -,116(*)
,170(**) ,172(**) ,146(**) ,183(**) ,160(**) ,177(**) ,138(**)
Ranking
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,002 0,000 0,001 0,000 0,004 0,015
N 446 446 446 446 446 446 446 446 446
C. de Pearson 1 ,712(**) ,703(**) ,895(**) ,826(**) ,716(**) ,699(**) ,683(**)
ISRA C Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000
N 446 446 446 446 446 446 446 446
C. de Pearson 1 ,904(**) ,865(**) ,823(**) ,777(**) ,698(**)
ISRA F Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000
N 446 446 446 446 446 446

C. de Pearson 1 ,792(**) ,911(**) ,811(**) ,786(**) ,788(**) ,740(**)


ISRA M Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000
N 446 446 446 446 446 446 446
C. de Pearson 1 ,904(**) ,865(**) ,823(**) ,777(**) ,698(**)
ISRA F Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000
N 446 446 446 446 446 446
C. de Pearson 1 ,917(**) ,851(**) ,819(**) ,777(**)
ISRA T Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000
N 446 446 446 446 446
C. de Pearson 1 ,770(**) ,710(**) ,712(**)
ISRA F1 Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000
N 446 446 446 446
C. de Pearson 1 ,706(**) ,710(**)
ISRA F2 Sig. (bilateral) 0,000 0,000
N 446 446 446
C. de Pearson 1 ,692(**)
ISRA F3 Sig. (bilateral) 0,000
N 446 446
C. de Pearson 1
ISRA F4 Sig. (bilateral)
N 446
** La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral).
* La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral).

216
Como podemos observar en la Tabla 78, en todos los casos encontramos

correlaciones significativas.

Cuando observamos los niveles de ansiedad que nos ofrece el ISRA y el ranking,

en todos los casos tenemos correlaciones negativas, cuanto mayor es el rendimiento, más

bajos son los niveles de ansiedad.

Si observamos las correlaciones entre las diferentes medidas del ISRA,

encontramos correlaciones positivas, todas se mueven en el mismo sentido.

Las correlaciones entre ranking y el autoinforme STAI, se muestran en la Tabla

79.

Tabla 79

Correlaciones entre el ranking y niveles de ansiedad medidos por el STAI

Correlaciones
Ranking STAI A/E STAI A/R
Correlación de
1 -,158(**) -,130(**)
Pearson
Ranking
Sig. (bilateral) 0,001 0,006
N 446 446 446
Correlación de
-,158(**) 1 ,606(**)
Pearson
STAI A/E
Sig. (bilateral) 0,001 0,000
N 446 446 446
Correlación de
-,130(**) ,606(**) 1
Pearson
STAI A/R
Sig. (bilateral) 0,006 0,000
N 446 446 446
** La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral).
* La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral).

217
Igual que ocurría con las medidas de ansiedad del ISRA, con el STAI sucede lo

mismo: a medida que el nivel de rendimiento aumenta, la ansiedad medida con el STAI

disminuye (STAI A/E-158, STAI A/R-130).

Igualmente, la correlación es positiva para ambas medidas de la ansiedad

aportadas en el STAI.

Los resultados acerca del ranking y el SCAT, se muestran en la Tabla 80, y vemos

que es el único AI, que no nos ofrece correlaciones significativas.

Tabla 80

Correlaciones entre ranking y ansiedad rasgo competitiva SCAT

Correlaciones

Ranking SCAT

Correlación de Pearson 1 -0,062


Ranking Sig. (bilateral) 0,188
N 446 446
Correlación de Pearson 1
SCAT Sig. (bilateral)
N 446
** La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral).
* La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral).

5.2.- RESULTADOS DEL OBJETIVO 2

Analizar las posibles diferencias, por lo que se refiere a inteligencia emocional,

entre los diferentes niveles de rendimiento en deportistas que practican deportes de

combate.

218
Para concluir con este objetivo nos planteamos tres subobjetivos: análisis de las

diferencias entre niveles de rendimiento, análisis en géneros y correlaciones por ranking

de los deportistas.

En la Tabla 81 se muestra el resumen de los resultados del objetivo 2.1, anáisis de

las diferencias en inteligencia emocional de los deportistas que realizan deportes de

combate en función del nivel de rendimiento.

Tabla 81

Resumen de los resultados del objetivo 2.1

NIVEL
CUESTIONARIO NIVEL SIG. PARES
SIG.

TMMS-24-1 NO

Alto y bajo
TMMS-24- 2 SÍ 0,035
0,033
Alto y bajo
0,003
TMMS-24-3 SÍ 0,000
Medio y bajo
0,004
(*) La correlación es significativa al nivel 0.05
(bilateral).
(**) La correlación es significativa al nivel 0.01
(bilateral).

Vemos en la Tabla 82 el análisis de las varianzas para IE, medido por el

cuestionario TMMS-24, que existen diferencias significativas en la medida de la

inteligencia emocional 2, que hace referencia a la claridad (comprendo mis estados

emocionales), y la medida 3 que se refiere a la reparación emocional (soy capaz de regular

correctamente los estados emocionales). Para ver entre qué pares hay diferencias se pasó

la prueba de Bonferroni, tal y como muestra la Tabla 83.

219
Como se observa en la Tabla 83, las diferencias significativas que encontramos

las vemos entre el grupo alto y bajo (0,033), puntuando más alto los deportistas del grupo

de nivel alto, lo cual apunta a que los deportistas de nivel alto comprenden mejor sus

estados emocionales que los deportistas de nivel bajo.

En cuanto a reparación emocional (TMMS-24-3), tenemos diferencias

significativas entre el grupo de nivel alto y el de nivel bajo (0,003), puntuando de nuevo

más alto los deportistas de alto nivel. En este caso, también observamos diferencias entre

el grupo de nivel medio y el de nivel bajo (0,004), puntuando más alto los deportistas de

nivel medio.

Por tanto, podemos decir que los deportistas de nivel medio y de nivel alto regulan

mejor los estados emocionales que los deportistas de nivel bajo.

Tabla 82

Análisis de las varianzas de las diferencias en el TMMS-24 en función del nivel de


rendimiento

Suma de Media
cuadrados Gl cuadrática F Sig.
Intergrupos 168,730 2 84,365 2,045 0,131
TMMS-24-1 Intragrupos 18.274,869 443 41,253
Total 18.443,599 445
Intergrupos 253,982 2 126,991 3,368 0,035
TMMS-24-2 Intragrupos 16.701,096 443 37,700
Total 16.955,078 445
Intergrupos 618,247 2 309,123 7,968 0,000
TMMS-24-3 Intragrupos 17.185,720 443 38,794
Total 17.803,966 445

220
Tabla 83

Prueba de Bonferroni, análisis de las diferencias entre pares para el cuestionario TMMS-
24

(I) NIVEL (J) NIVEL Intervalo de confianza al 95 %


Variable Nivel de los Nivel de los Diferencia de Límite Límite
dependiente deportistas deportistas medias (I-J) Error típico Sig. superior inferior
1 Alto
1 Alto 2 Medio -1,399 0,902 0,364 -3,57 0,77
3 Bajo -0,229 0,906 1,000 -2,41 1,95
1 Alto 1,399 0,902 0,364 -0,77 3,57
TMMS-24-1 2 Medio 2 Medio
3 Bajo 1,170 0,662 0,233 -0,42 2,76
1 Alto 0,229 0,906 1,000 -1,95 2,41
3 Bajo 2 Medio -1,170 0,662 0,233 -2,76 0,42
3 Bajo
1 Alto
1 Alto 2 Medio 1,870 0,862 0,092 -0,20 3,94
3 Bajo 2,216(*) 0,866 0,033 0,13 4,30
1 Alto -1,870 0,862 0,092 -3,94 0,20
TMMS-24-2 2 Medio 2 Medio
3 Bajo 0,346 0,633 1,000 -1,17 1,87
1 Alto -2,216(*) 0,866 0,033 -4,30 -0,13
3 Bajo 2 Medio -0,346 0,633 1,000 -1,87 1,17
3 Bajo
1 Alto
1 Alto 2 Medio 0,854 0,874 0,988 -1,25 2,95
3 Bajo 2,945(*) 0,879 0,003 0,83 5,06
1 Alto -0,854 0,874 0,988 -2,95 1,25
TMMS-24-3 2 Medio 2 Medio
3 Bajo 2,091(*) 0,642 0,004 0,55 3,63
1 Alto -2,945(*) 0,879 0,003 -5,06 -0,83
3 Bajo 2 Medio -2,091(*) 0,642 0,004 -3,63 -0,55
3 Bajo
Nota * La diferencia de medias es significativa al nivel .05.

El siguiente objetivo secundario que nos planteamos fue el 2.1, que hace

referencia a las diferencias en inteligencia emocional en función del género.

221
A continuación, se muestra la Figura 28 en la que podemos ver las medias en los

tres parámetros que nos ofrece el TMMS-24 de hombres y mujeres.

MEDIAS HOMBRES Y MUJERES


IE

27,31 27,3 28,44 28,2


24,22
22,1

IE 1 IE 2 IE 3

MUJERES HOMBRES

Figura 28. Medias de hombres y mujeres en IE medido con el TMMS-24.

En la Figura 29 se presentan las medias en IE en función del género del grupo de

deportistas de nivel alto, para el que contamos con 33 mujeres y 36 hombres.

MEDIAS HOMBRES Y
MUJERES IE NIVEL ALTO

29,63 28,4 30,66 29,1


22,51 22,0

IE 1 IE 2 IE 3

MUJERES HOMBRES

Figura 29. Medias de hombres y mujeres en IE medido con el TMMS-24 de nivel alto.

En la Figura 30 se presentan las medias de mujeres y hombres de nivel medio en

el cuestionario TMMS-24, para lo que contamos con 80 mujeres y 112 hombres.

222
MEDIAS MUJERES Y HOMBRES
DE NIVEL MEDIO EN IE

28,92 29,1
27,26 27,0
25,38
22,4

IE 1 IE 2 IE 3

MUJERES HOMBRES

Figura 30. Medias de hombres y mujeres en IE medido con el TMMS-24 de nivel medio.

La Figura 31 nos presenta las medias de hombres y mujeres en IE del grupo de

bajo nivel, para esta comparación contamos con 59 mujeres y 126 hombres.

MEDIAS DE MUJERES Y HOMBRES


DE NIVEL BAJO EN IE

26,08 27,11 26,54 27,1


23,61 21,94

IE 1 IE 2 IE 3

MUJERES HOMBRES

Figura 31. Medias de hombres y mujeres en IE medido con el TMMS-24 de nivel bajo.

Para analizar estas diferencias llevamos acabo un ANOVA, los resultados se

muestran en la Tabla 84.

223
Tabla 84

Análisis de las varianzas en el TMMS-24 en función del género

Prueba de muestras independientes


Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas
Intervalo de
confianza para la
Error típ. diferencia del 95 %
Sig. Diferencia
F Sig. t gl de la
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han
asumido
2,854 0,092 3,373 444 0,001 2,088 0,619 0,871 3,305
varianzas
TMMS- iguales
24-1 No se han
asumido
3,454 391,306 0,001 2,088 0,604 0,900 3,276
varianzas
iguales
Se han
asumido
1,242 0,266 0,103 444 0,918 0,062 0,601 -1,119 1,244
varianzas
TMMS- iguales
24-2 No se han
asumido
0,102 343,651 0,919 0,062 0,611 -1,140 1,264
varianzas
iguales
Se han
asumido
2,234 0,136 0,427 444 0,670 0,263 0,616 -0,947 1,473
varianzas
TMMS- iguales
24-3 No se han
asumido
0,419 339,458 0,676 0,263 0,628 -0,973 1,499
varianzas
iguales

Hay diferencias significativas (0,001) para la medida de la inteligencia emocional

que se refiere a la atención emocional, siendo las mujeres las que obtienen una mayor

puntuación.

224
Igual que en los casos anteriores, llevamos a cabo tres análisis más para ver si hay

diferencias dentro de cada grupo de rendimiento (Tablas 85, 86 y 87).

225
Tabla 85
Análisis de las varianzas de las diferencias en el TMMS-24 en el nivel de rendimiento
alto en función del género
Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas
Intervalo de
confianza para la
Error típ. diferencia del 95 %
Sig. Diferencia
F Sig. T gl de la
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han
asumido
1,709 0,196 0,416 67 0,679 0,515 1,238 -1,956 2,986
varianzas
TMMS- iguales
24-1 No se han
asumido
0,420 66,230 0,676 0,515 1,227 -1,935 2,966
varianzas
iguales
Se han
asumido
0,081 0,777 0,859 67 0,394 1,220 1,421 -1,616 4,055
varianzas
TMMS- iguales
24-2 No se han
asumido
0,859 66,525 0,394 1,220 1,420 -1,616 4,055
varianzas
iguales
Se han
asumido
0,308 0,581 1,085 67 0,282 1,528 1,408 -1,282 4,337
varianzas
TMMS- iguales
24-3 No se han
asumido
1,083 65,767 0,283 1,528 1,411 -1,289 4,344
varianzas
iguales

Como se observa, no existen diferencias significativas entre varones y mujeres de

nivel alto por lo que se refiere a inteligencia emocional (medida por el TMMS-24).

226
Tabla 86

Análisis de las varianzas de las diferencias en el TMMS-24 en el nivel medio de


rendimiento en función del género

Prueba de muestras independientes (a)


Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas
Intervalo de
Error típ. confianza para la
Sig. Diferencia
F Sig. T gl de la diferencia del 95 %
(bilateral) de medias
diferencia
Superior Inferior

Se han
asumido
1,619 0,205 3,327 190 0,001 2,986 0,897 1,216 4,756
varianzas
TMMS- iguales
24-1 No se han
asumido
3,372 177,917 0,001 2,986 0,886 1,238 4,733
varianzas
iguales
Se han
asumido
0,507 0,478 0,272 190 0,786 0,227 0,834 -1,418 1,871
varianzas
TMMS- iguales
24-2 No se han
asumido
0,268 159,567 0,789 0,227 0,848 -1,447 1,901
varianzas
iguales
Se han
asumido
0,205 0,651 -0,187 190 0,852 -0,155 0,831 -1,794 1,484
varianzas
TMMS- iguales
24-3 No se han
asumido
-0,185 163,675 0,853 -0,155 0,840 -1,813 1,503
varianzas
iguales

En este caso, encontramos diferencias significativas (0,001) en la medida de

atención emocional (TMMS-24-1), las mujeres de nivel medio que compiten en deportes

227
de combate informan de niveles más altos en atención emocional que los varones de su

nivel y modalidad deportiva.

Tabla 87

Análisis de las varianzas de las diferencias en el TMMS-24 en el grupo de nivel de


rendimiento bajo en función del género

Prueba de muestras independientes (a)


Prueba de
Levene para la
Prueba T para la igualdad de medias
igualdad de
varianzas
95 % Intervalo de
Error típ.
Sig. Diferencia confianza para la
F Sig. t gl de la
(bilateral) de medias diferencia
diferencia
Superior Inferior
Se han
asumido
0,725 0,396 1,520 183 0,130 1,666 1,096 -0,497 3,828
varianzas
TMMS- iguales
24-1 No se han
asumido
1,571 123,525 0,119 1,666 1,060 -0,432 3,764
varianzas
iguales
Se han
asumido
0,611 0,435 -0,975 183 0,331 -1,026 1,052 -3,102 1,050
varianzas
TMMS- iguales
24-2 No se han
asumido
-0,947 105,454 0,346 -1,026 1,084 -3,176 1,124
varianzas
iguales
Se han
asumido
2,829 0,094 -0,515 183 0,607 -0,561 1,089 -2,710 1,588
varianzas
TMMS- iguales
24-3 No se han
asumido
-0,489 100,157 0,626 -0,561 1,147 -2,837 1,716
varianzas
iguales

228
Para los deportistas de nivel medio, no existen diferencias significativas en

inteligencia emocional (medido con el TMMS-24) entre varones y mujeres.

Con el objetivo secundario 2.3 nos planteamos analizar la posible relación entre

rendimiento e inteligencia emocional en deportistas que realizan deportes de combate

estableciendo un ranking/marca.

Para analizar este objetivo, llevamos a cabo una correlación de Pearson entre el

ranking de los deportistas y el cuestionario TMMS-24, que utilizamos para medir la

inteligencia emocional, los resultados se muestran en la Tabla 88.

Tabla 88

Correlaciones entre ranking e inteligencia emocional, medida con el TMMS-24

Correlaciones
Ranking TMMS-24-1 TMMS-24-2 TMMS-24-3
Correlación de
1 0,015 ,123(**) ,121(*)
Pearson
Ranking Sig. (bilateral) 0,759 0,009 0,011
N 446 446 446 446
Correlación de
1 ,148(**) ,172(**)
Pearson
TMMS-24-1 Sig. (bilateral) 0,002 0,000
N 446 446 446
Correlación de
1 ,450(**)
Pearson
TMMS-24-2 Sig. (bilateral) 0,000
N 446 446
Correlación de
1
Pearson
TMMS-24-3 Sig. (bilateral)
N 446
** La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral).
* La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral).

229
Tenemos correlaciones positivas para la claridad emocional y para la reparación

emocional (0,123 y 0,121). A medida que los deportistas tienen un mayor rendimiento

deportivo, un mejor ranking, también obtienen unas puntuaciones más elevadas en

claridad y reparación emocional.

5.3.- INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS DE LOS


AUTOINFORMES

Los resultados que obtenemos tras analizar los cuatro autoinformes utilizados para

ver las posibles diferencias entre niveles de rendimiento en ansiedad e inteligencia

emocional, se expondrán de la siguiente manera:

• Autoinforme ISRA (Tabla 89).

• Autoinforme STAI (Tabla 90).

• Autoinforme SCAT (Tabla 91).

• Autoinforme TMMS-24 (Tabla 92).

Tabla 89

Resultados significativos entre niveles de rendimiento para el autoinforme ISRA

GRUPO GRUPO
MEDIA MÁS MEDIA MÁS
SIGNIFICATIVO ALTA BAJA
ISRA C SI 0,003 BAJO ALTO
ISRA F SI 0,03 BAJO ALTO
ISRA M SI 0,025 MEDIO ALTO
ISRA T SI 0,028 MEDIO ALTO
ISRA FI SI 0,043 MEDIO ALTO
ISRA FII SI 0,012 MEDIO ALTO
ISRA FIII SI 0,009 BAJO ALTO
ISRA FIV NO

230
Como se puede ver, en todos los casos excepto en uno (ansiedad ante situaciones

cotidianas) hemos encontrado diferencias significativas entre el grupo de alto rendimiento

y el de bajo rendimiento, siendo este último el grupo que informa de una mayor ansiedad.

También hay diferencias significativas entre el grupo de alto rendimiento y el

rendimiento medio en ansiedad motora, ansiedad total, ansiedad ante la evaluación y

ansiedad ante situaciones interpersonales. En todos los casos, los deportistas de nivel

medio de rendimiento informan de mayores niveles de ansiedad.

A la hora de analizar los centiles (que nos ofrece el instrumento) y niveles de

ansiedad de cada grupo es más complicado, pues los centiles son diferentes para varones

y mujeres (ante una misma puntuación directa), por lo que se expondrá la media del grupo

completo y, cuando se presenten los resultados por género, se especificará también por

nivel para hacer un riguroso análisis de los resultados.

En todos los casos, las medias del grupo de nivel alto de rendimiento son inferiores

a las de los otros dos grupos (Figura 32).

MEDIAS DEL AUTOINFORME ISRA EN


FUNCIÓN DEL NIVEL DE RENDIMIENTO
136,3
128,32

NIVEL ALTO NIVEL MEDIO NIVEL BAJO


94,78
63,64

58,15
57,44

57,06
47,25

44,4
37,37
35,62
35,58

35,48

26,33
25,18
23,62

23,33
16,74

16,31
15,28

12,31
12,01
9,32

8,57

ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T F I F II F III F IV

Figura 32. Medias del autoinforme ISRA en función del rendimiento.

231
Tabla 90

Resultados significativos entre niveles de rendimiento para el autoinforme STAI

SIGNIFICATIVO GRUPO GRUPO


SÍ/NO MEDIA MÁS ALTA MEDIA MÁS BAJA
STAI A/E NO
STAI A/R 0,044 BAJO ALTO

Solo hemos encontrado diferencias significativas en la medida de ansiedad rasgo

entre los grupos de alto y bajo nivel, siendo estos últimos los que informan de una mayor

ansiedad.

Al igual que ocurría en el ISRA, es difícil analizar los centiles de este grupo

completo, ya que son diferentes en función del género. Ante una misma puntuación

directa, los varones se encuentran en un centil diferente que las mujeres. Por eso

expondremos la Figura 33, que nos permite comparar las medias entre los tres grupos.

MEDIAS DEL STAI EN FUNCIÓN


DEL NIVEL DE RENDIMIENTO

19,24 20,19 17,6 18,62


15,71 14,85

AE AR

NIVEL ALTO NIVEL MEDIO NIVEL BAJO

Figura 33. Medias en el STAI en función del nivel de rendimiento.

Las medias más bajas son para el grupo de alto rendimiento y, las más altas, para

el grupo de bajo rendimiento, aunque luego estas diferencias solo son significativas entre

el grupo de alto y bajo para la medida de ansiedad rasgo.

232
Tabla 91

Resultados significativos entre niveles de rendimiento para el autoinforme SCAT

SIGNIFICATIVO GRUPO GRUPO


SÍ MEDIA MÁS ALTA MEDIA MÁS BAJA
SCAT 0,038 MEDIO ALTO

Hemos encontrado diferencias significativas en cuanto a ansiedad rasgo

competitiva entre los deportistas de nivel medio y los de nivel alto, siendo estos últimos

los que informan de una ansiedad más baja, a continuación, se muestra la Figura 34 en la

que se ven las medias del SCAT en función del nivel de rendimiento.

MEDIAS DEL SCAT EN FUNCIÓN DEL NIVEL


DE RENDIMIENTO

23,63
22,84
21,92

NIVEL ALTO NIVEL MEDIO NIVEL BAJO

Figura 34. Medias del SCAT en función del nivel de rendimiento.

Los deportistas con menos ansiedad rasgo competitiva se encuentran en el nivel

alto de rendimiento, después seguirían los de nivel bajo y, por último, los deportistas de

nivel medio informan de una mayor ansiedad rasgo competitiva.

233
Tabla 92

Resultados significativos entre niveles de rendimiento para el autoinforme TMMS-24

SIGNIFICATIVO GRUPO GRUPO


SÍ/NO MEDIA MÁS ALTA MEDIA MÁS BAJA
TMMS-24 1 NO
TMMS-24 2 0,033 ALTO BAJO
TMMS-24 3 0,003 ALTO BAJO
TMMS-24 3 0,004 MEDIO BAJO

Los datos que obtuvimos muestran que las diferencias significativas se ven en la

claridad emocional y en la reparación emocional. En el primer caso, los deportistas de

nivel alto informan de unas mayores puntuaciones frente a los de nivel bajo. En el caso

de la reparación emocional, las diferencias son significativas entre el grupo de alto y el

de bajo rendimiento (puntuando más alto el de alto rendimiento) y entre el de nivel de

rendimiento medio y el de bajo, siendo estos últimos los que informan de puntuaciones

más bajas, es decir, una menor reparación emocional. En la Figura 35, se muestras las

diferencias de medias en función del nivel de rendimiento en IE, medida con el TMMS-

24.

234
MEDIAS EN EL TMMS-24 EN FUNCIÓN DEL
RENDIMIENTO

29 30,9 29,06
27,19 26,79 26,94
22,52 23,49 22,57

IE 1 IE 2 IE 3

NIVEL ALTO NIVEL MEDIO NIVEL BAJO

Figura 35. Medias en el autoinforme TMMS-24 en función del nivel de rendimiento.

Por lo que se refiere a la atención emocional, casi todos los grupos tienen que

mejorar este aspecto. Estarían casi en los parámetros de adecuada, pero se encuentran en

el límite (independientemente del género). En este caso, el grupo que tiene unas medias

más altas es el de nivel de rendimiento medio.

Para la claridad emocional, el grupo de alto rendimiento está en unos buenos

niveles; los otros también, pero este se acerca más a la excelencia.

Para la reparación emocional, los valores más elevados son también para el grupo

de alto rendimiento.

De los tres parámetros de la inteligencia emocional que mide el TMMS-24, la

reparación emocional es la que mejores valores tiene, mientras que la atención emocional

la tendrían que trabajar más.

Los resultados encontrados entre varones y mujeres se presentan de la siguiente

manera:

• El grupo completo (diferencias en todos los autoinformes en función del genero).

235
• El grupo de deportistas de bajo nivel (diferencias en todos los autoinformes solo

en el grupo de deportistas de bajo nivel).

• El grupo de deportistas de nivel de rendimiento medio (diferencias en todos los

autoinformes solo en este grupo de rendimiento).

• El grupo deportistas de nivel de rendimiento alto (diferencias en todos los

autoinformes solo en el grupo de deportistas de nivel alto).

En la Figura 36, se muestra la distribución de género por niveles de rendimiento.

NIVEL DE RENDIMIENTO Y GÉNERO


VARONES MUJERES

126
112
80
59
36 33

NIVEL ALTO NIVEL MEDIO NIVEL BAJO

Figura 36. Distribución de la muestra por género y nivel de rendimiento.

Los grupos más numerosos son los de nivel medio y bajo, teniendo prácticamente

el mismo número de participantes (siendo en ambos casos el grupo de hombres más

numeroso que el de las mujeres).

En la Figura 37, se muestras las medias por género de los cuatro autoinformes
utilizados para el estudio.

236
MEDIAS VARONES Y MUJERES
160,00
140,00
120,00
100,00
80,00
60,00
40,00
20,00
0,00
1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer
2 Varón
2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón
ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T ISRA IF2 IF3 IF4 AE AR SCAT IE1 IE2 IE3
F1

Figura 37. Medias de mujeres y varones deportistas que compiten en deportes de


combate.

Los resultados que obtenemos tras analizar el autoinforme ISRA son los que se
muestran en la Tabla 93.

Tabla 93

Puntuaciones directas, centiles y diferencias entre medias del autoinforme ISRA entre
mujeres y varones

MUJERES VARONES DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. CENTIL CLASIFICACIÓN P.D. CENTIL CLASIFICACIÓN
ISRA-C 67,25 55 MODERADA 53,3 45 MODERADA SÍ (0,000)
ISRA-F 40,33 65 MODERADA 31,35 65 MODERADA SÍ (0,001)
ISRA-M 40,46 50 MODERADA 29,71 45 MODERADA SÍ (0,000)
ISRA-F 40,33 65 MODERADA 31,35 65 MODERADA SÍ (0,001)
ISRA-T 147,62 55 MODERADA 113,97 50 MODERADA SÍ (0,000)
ISRA FI 66,33 50 MODERADA 49,03 40 MODERADA SÍ (0,000)
ISRA FII 15,71 60 MODERADA 14,61 55 MODERADA NO (0,380)
ISRA FIII 27,67 50 MODERADA 21,09 45 MODERADA SÍ (0,005)
ISRA FIV 13,37 60 MODERADA 10,55 65 MODERADA SÍ (0,025)

Tal y como se desprende de la Tabla 93, para todos los datos que nos aporta el

autoinforme ISRA menos para uno (FII ansiedad ante situaciones interpersonales), las

diferencias entre género son significativas.

237
• Para la ansiedad cognitiva (ISRA C):

o Las mujeres tienen una media de 60,25, lo que las sitúa en un centil 55 y

equivale a una ansiedad marcada o moderada.

o Los varones tienen una media de 53,3, lo que equivale a aun centil 45, una

ansiedad moderada o marcada.

o La diferencia entre géneros es significativa al 0,000: las mujeres que

compiten en deportes de combate muestran unas medias en ansiedad

cognitiva más alta que los varones que compiten en estos deportes.

• Para la ansiedad fisiológica (ISRA F):

o Las mujeres tienen una media de 40,33, lo que les lleva a un centil 65;

siguen en ansiedad marcada o moderada.

o Los varones tienen una media de 31,35 y un centil 65, igual que las

féminas, con una ansiedad marcada o moderada.

o Las diferencias entre géneros son significativas al 0,001.

• Para la ansiedad motora (ISRA M):

o Las mujeres tienen una media de 40,46, lo que equivale a un centil 50,

estando en el parámetro de ansiedad marcada o moderada.

o Los varones tienen una media de 29,71, lo que los sitúa en el centil 45, de

nuevo con una ansiedad marcada o moderada.

o Las diferencias entre géneros son significativas al 0,000, lo que nos lleva

a decir que las mujeres que compiten en deportes de combate informan de

una mayor ansiedad motora que los varones que compiten en deportes de

combate.

• Para la ansiedad total (ISRA T):

238
o Las mujeres tienen una media de 147,62 y un centil 55, con una ansiedad

marcada o moderada.

o Los varones tienen una media de 113,97 y un centil 50, con una ansiedad

marcada o moderada.

o Las diferencias entre géneros son significativas al 0,000. Las mujeres que

compiten en deportes de combate informan de una mayor ansiedad total

que los varones que compiten en este tipo de deportes.

• Para la ansiedad ante las situaciones de evaluación (ISRA FI):

o Las mujeres tienen una media de 66,33, que les sitúa en un centil 50, es

decir, ansiedad moderada o marcada.

o Los varones tienen una media de 49,03 y un centil 40, lo que los coloca en

una ansiedad marcada o moderada.

o Las diferencias entre géneros son significativas al 0,000. Podemos decir

que las mujeres deportistas que compiten en las modalidades de combate,

informan de una mayor ansiedad ante la evaluación que los varones que

compiten en estos deportes.

• Para la ansiedad ante las situaciones interpersonales (ISRA FII):

o Las mujeres tienen una media de 15,71, un centil 60 y una ansiedad

moderada o marcada.

o Los varones tienen una media de 14,61, un centil 55 y una ansiedad

moderada o marcada.

o Las diferencias entre géneros en este caso no son significativas, por lo que

no hay diferencias entre varones y mujeres que compiten en deportes de

combate en cuanto ansiedad interpersonal se refiere.

• Para la ansiedad ante situaciones fóbicas (ISRA FIII):

239
o Las mujeres tienen una media de 27,67, un centil 50 y una ansiedad

moderada o marcada.

o Los varones tienen una media de 21,09, un centil 45 y una ansiedad

moderada o marcada.

o Las diferencias entre géneros son significativas al 0,005. Podemos decir

que los varones que compiten en deportes de combate informan de una

menor ansiedad ante situaciones fóbicas que las mujeres que compiten en

estos deportes.

• Para la ansiedad ante situaciones cotidianas (ISRA FIV):

o Las mujeres tienen una media de 13,37, un centil 60 y una ansiedad

moderada o marcada.

o Los varones tienen una media de 10,55, un centil 65 y una ansiedad

moderada o marcada.

o Las diferencias entre géneros son significativas al 0,025. Las mujeres que

compiten en deportes de combate informan de una mayor ansiedad ante

situaciones cotidianas que los varones que compiten en sus mismos

deportes.

A continuación, se presenta la Figura 38, en la que podemos ver la distribución de

los centiles, para el autoinforme ISRA.

240
CENTILES PARA MUJERES Y VARONES EN EL ISRA

65 65
60 60
55 55 55
50 50 50 50
45 45 45
40

ISRA - C ISRA - M ISRA - F ISRA - T ISRA FI ISRA FII ISRA FIII ISRA FIV

MUJERES CENTIL VARONES CENTIL

Figura 38. Centiles de mujeres y varones en el autoinforme ISRA.

A pesar de que todas las diferencias son significativas (menos la ansiedad ante

situaciones interpersonales), en todos los casos nos movemos en centiles entre 40 y 65,

siendo todos de ansiedad marcada o moderada, si bien es cierto que a la hora de trabajar

con los deportistas no es lo mismo estar en un centil 40 que en un 65.

Observamos que, en ambos casos, la ansiedad fisiológica que muestran los

deportistas es la más alta, estando en un centil 65, aunque en el caso de los varones

también se sitúan en el 65 en la ansiedad ante situaciones cotidianas. Esto indica que, en

muchos casos, lo que siente el deportista en momentos previos a un evento deportivo son

síntomas fisiológicos.

Los resultados que obtenemos tras analizar el autoinforme STAI son los

mostrados en la Tabla 94.

241
Tabla 94

Puntuaciones directas, centiles y diferencias entre medias del autoinforme STAI entre
mujeres y varones

MUJERES VARONES DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. CENTIL DECATIPO P.D. CENTIL DECATIPO
STAI A/E 21,47 50 6 17,62 40 5 SÍ (0,001)
STAI A/R 20,33 35 5 15,97 30 4 SÍ (0,000)

• Para la ansiedad estado (STAI A/E):

o Las mujeres tienen una media de 21,47, lo que las sitúa en un centil 50 y

un decatipo 6. Ansiedad moderada.

o Los varones tienen una media de 17,62, estando en un centil 40, un

decatipo 5 y una ansiedad marcada.

o Las diferencias entre géneros son significativas al 0,001. Las mujeres que

compiten en deportes de combate informan de una mayor ansiedad estado

ante un evento deportivo que los varones que compiten en deportes de

combate.

• Para la ansiedad rasgo (STAI A/R):

o Las mujeres tienen una media de 20,33, siendo un centil 35, un decatipo 5

y ansiedad moderada.

o Los varones tienen una media de 15,97, un centil 30, un decatipo 4 y una

ansiedad moderada.

o Las diferencias entre géneros son significativas al 0,000. Las mujeres que

compiten en deportes de combate informan de una mayor ansiedad rasgo

que los hombres que compiten en deportes de combate.

En la Figura 39, se presentan los centiles (que ofrece el instrumento) para

varones y mujeres.

242
CENTILES PARA VARONES Y MUJERES
EN EL STAI

50
40
35
30

STAI A/E STAI A/R

MUJERES CENTIL VARONES CENTIL

Figura 39. Centiles de mujeres y varones en el autoinforme STAI.

Como se observa, los centiles son más altos para la ansiedad estado en ambos

casos, lo que nos informa de que el momento previo al evento deportivo hace que la

ansiedad de ese deportista suba, en el caso de las féminas de un centil 35 a un 50 y, en el

caso de los varones, de un centil 30 a un 40.

Igual que ocurrió cuando analizábamos los datos del autoinforme ISRA, vemos

que, para el STAI, las diferencias entre géneros también son significativas. Por tanto,

podemos afirmar que las mujeres que compiten en deportes de combate informan de una

mayor ansiedad, medida con el autoinforme STAI, que los varones que compiten en

deportes de combate.

Los resultados que obtenemos con el autoinforme SCAT son los que vemos en la

Tabla 95.

243
Tabla 95

Puntuaciones directas, centiles y diferencias entre medias del autoinforme SCAT entre
mujeres y varones

MUJER VARÓN DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. NIVEL P.D. NIVEL
SCAT 24,31 ALTO 22,23 ALTO SÍ (0,000)

• Para la ansiedad rasgo competitiva (SCAT):

o Las mujeres tienen una media de 24,31, lo que nos informa de que su

ansiedad rasgo competitiva es alta.

o Los varones tienen una media de 22,23, lo que informa de una alta

ansiedad rasgo competitiva.

o Las diferencias entre géneros son significativas al 0,000. Las mujeres que

compiten en deportes de combate informan de una mayor ansiedad rasgo

competitiva que los varones que compiten en su misma modalidad.

La Figura 40, muestra las diferencias entre las puntuaciones, ya que este AI, no
nos ofrece unos centiles para su interpretación.

P.D. DE VARONES Y MUJERES EN EL SCAT


24,31
22,23

P.D. P.D.
MUJER VARÓN

Figura 40. Puntuaciones directas (P.D.) entre mujeres y varones en el autoinforme SCAT.

Una vez más, las diferencias entre géneros son significativas, puntuando más alto

las mujeres.

En ambos casos, varones y mujeres tienen una alta ansiedad rasgo competitiva.

244
Los datos que obtenemos con el autoinforme TMMS-24 se presentan en la Tabla

96.

Tabla 96

Puntuaciones directas, centiles y diferencias entre medias del autoinforme TMMS-24


entre mujeres y varones

MUJER VARÓN DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. NIVEL P.D. NIVEL
TMMS-24-1 24,23 ADECUADO* 22,14 ADECUADO* SÍ (0,001)
TMMS-24-2 27,31 ADECUADO 27,25 ADECUADO NO (0,918)
TMMS-24-3 28,44 ADECUADO 28,18 ADECUADO NO (0,670)

• Para la inteligencia emocional en su componente de atención emocional (TMMS-

24-1):

o Las mujeres tienen una media de 24,23, que equivale a una adecuada

atención emocional. Están muy cerca de necesita mejorar o, dicho de otra

manera, salvan por unos decimales el necesita mejorar.

o Los varones tienen una media de 22,14, muestran los mismos resultados:

aparecen en adecuado al límite con necesita mejorar.

o Las diferencias entre géneros son significativas al 0,001. Las mujeres que

compiten en deportes de combate informan de una mayor atención

emocional que los varones que compiten en deportes de combate.

• Para la inteligencia emocional en su componente de claridad emocional (TMMS-

24-2):

o Las mujeres tienen una media de 27,31, situándose de una manera más

clara en una adecuada claridad emocional.

o Los varones tienen una media de 27,35, igual que las mujeres, en una

adecuada claridad emocional.

245
o Las diferencias entre géneros no son significativas.

• Para la inteligencia emocional en su componente de regulación emocional

(TMMS-24-3):

o Las mujeres tienen una media de 28,44, estando en una adecuada

regulación emocional.

o Los varones tienen una media de 28,18, e igual que las féminas están en

una adecuada regulación emocional.

o Las diferencias entre géneros no son significativas.

En la Figura 41, se muestras las medias de las puntuaciones directas en función


del género en el TMMS-24.

P.D. TMMS-24 MUJERES Y VARONES


30
27,31 28,44
25 24,23 27,35 28,18
22,14
20
15 MUJER P.D.

10 VARÓN P.D.

5
0
TMMS-24 -1 TMMS-24 -2 TMMS-24 - 3

Figura 41. Puntuaciones directas entre mujeres y varones en el autoinforme TMMS-24.

De lo anterior se observa que las diferencias solo son significativas en el caso de

la atención emocional, puntuando más alto las mujeres. Para las otras dos medidas

aportadas por el TMMS-24 (claridad y regulación), las diferencias encontradas no son

significativas.

246
En general, podemos decir que, por lo que se refiere a claridad y regulación, los

deportistas están en unos niveles adecuados, mientras que, tanto los hombres como las

mujeres deberían mejorar en cuanto a atención emocional.

A continuación, expondremos los resultados por niveles de rendimiento, análisis

de los niveles de ansiedad e inteligencia emocional de los deportistas por niveles de

rendimiento y por género.

Nivel bajo de rendimiento.

Se presenta la Figura 42, en la que podemos ver las medias de todos los AI
utilizados en el estudio del grupo de nivel bajo, estos son los deportistas que compiten y
no sacan medalla.

MEDIA NIVEL BAJO MUJERES Y VARONES


160,00
140,00
120,00
100,00
80,00
60,00
40,00
20,00
0,00
1 MUJER

1 MUJER
1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER
2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T ISRA F1 ISRA F2 ISRA F3 ISRA F4 STAI STAI SCAT TMMS- TMMS- TMMS-
A/E A/R 24 - 1 24 - 2 24 -3

Figura 42. Medias del grupo de nivel bajo de rendimiento (por género) en cada uno de los
autoinformes administrados.
Los datos que extraemos del autoinforme ISRA, se presentan en la Tabla 97.

247
Tabla 97

Datos del ISRA, en función del género, para los deportistas de bajo nivel:
Puntuaciones directas (P.D.), centiles y clasificación de la ansiedad (CLDO.)

DIFERENCIAS
SIGNIFI- MUJER VARÓN
CATIVAS

P.D. CENTIL CLDO. P.D. CENTIL CLDO.


ISRA C SÍ (0,014) 73,08 60 MODERADA 59,47 55 MODERADA
ISRA
NO (0,090) 41,63 53 MODERADA 33,5 53 MODERADA
M
ISRA F NO (0,107) 42,31 67 MODERADA 34,7 67 MODERADA
ISRA T SÍ (0,028) 157,19 61 MODERADA 127,18 54 MODERADA
ISRA
SÍ (0,001) 71,29 56 MODERADA 52,58 44 MODERADA
FI
ISRA
NO (0,371) 15,32 55 MODERADA 17,48 65 MODERADA
FII
ISRA
NO (0,228) 30,12 54 MODERADA 25,21 55 MODERADA
FIII
ISRA
NO (0,503) 13,2 61 MODERADA 11,87 66 MODERADA
FIV

• Ansiedad de tipo cognitiva (ISRA C):

o La media en las mujeres es de 73,08, lo que equivale a un centil 60, que

indica una ansiedad moderada o marcada.

o Los varones obtienen una media de 59,47, lo cual equivale a un centil

55, siendo también ansiedad moderada o marcada.

o La diferencia entre géneros en el nivel de rendimiento bajo es

significativa (0,014), por lo que podemos decir que las mujeres que

tienen un nivel bajo de rendimiento en deportes de combate informan

de una mayor ansiedad cognitiva que los varones de su mismo nivel de

rendimiento y modalidad deportiva.

• Ansiedad de tipo motor (ISRA M):

o La media de las mujeres es de 41,63, que equivale a un centil 53 y

corresponde a una ansiedad moderada o marcada.

248
o Los varones tienen una media de 33,5, que también equivale a un centil

53 y corresponde a una ansiedad moderada o marcada.

o La diferencia entre géneros no es significativa, por lo que las

diferencias entre mujeres y varones de bajo nivel de rendimiento no son

significativas.

• Ansiedad de tipo fisiológica (ISRA F):

o Las mujeres tienen una media de 42,31, que equivale a un centil 67 y, a

su vez, a una ansiedad marcada o moderada.

o Los varones tienen una media de 34,70, que también equivale a un

centil 67 y a una ansiedad marcada o moderada.

o Las diferencias observadas entre géneros no son significativas.

• Ansiedad total (ISRA T):

o La media de las mujeres es de157,19, lo que equivale a un centil 61,

esto es, ansiedad moderada o marcada en ansiedad total.

o Los varones obtienen una media de 127,18, lo que equivale a un centil

54, con una ansiedad moderada o marcada.

o La diferencia entre géneros en este caso sí es significativa, 0,028. Las

mujeres de nivel de rendimiento bajo informan de una mayor ansiedad

total que los varones de su mismo nivel de rendimiento.

• La ansiedad ante la evaluación (ISRA F1):

o Las mujeres obtienen una media de 71,29, lo que equivale a un centil

56 y, a su vez, a una ansiedad marcada o moderada.

o En los varones podemos observar una media de 52,58, lo que equivale a

un centil 44 y a una ansiedad moderada o marcada.

249
o La diferencia entre géneros en este caso sí es significativa, 0,001,

puntuando más alto las mujeres, lo cual informa de que presentan una

mayor ansiedad ante la evaluación.

• La ansiedad ante situaciones interpersonales (ISRA F2):

o La media de las mujeres es de 15,32, lo que equivale a un centil 55, que

también está enmarcado dentro de la ansiedad moderada a marcada.

o La media de los varones es de 17,48, que corresponde a un centil 65 y

equivale a una ansiedad moderada o marcada.

o No existen diferencias significativas entre géneros, sin embargo,

aunque la media de las mujeres sea más elevada, el centil de los

varones es más alto.

• La ansiedad ante situaciones fóbicas (ISRA F3):

o Las mujeres obtienen de media un 30,12, lo que equivale a un centil 54

y, a su vez, a una ansiedad marcada o moderada.

o Los varones tienen de media 25,21, que equivale a un centil 55 y a una

ansiedad moderada o marcada.

o No observamos diferencias significativas entre géneros.

• La ansiedad ante situaciones cotidianas (ISRA F4):

o Las mujeres puntúan de media 13,20, lo que equivale a un centil 61 y a

una ansiedad moderada o marcada.

o Los varones puntúan de media 11,87, estando en el centil 66 y ante una

ansiedad moderada o marcada.

o Las diferencias entre géneros no son significativas. Observando los


centiles, los varones tienen un centil más elevado que las mujeres.

En la Figura 43, se muestran las medias de los centiles (que ofrece el

instrumento) en función del género en el grupo de deportistas de nivel bajo.


250
BAJO RENDIMIENTO: ISRA CENTILES (POR GÉNERO)

67 65 66
60 61 61
55 53 54 56 55 55
54
44

ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T ISRA FI ISRA FII ISRA FIII ISRA FIV

MUJERES CENTIL VARONES CENTIL

Figura 43. Centiles del autoinforme ISRA para los deportistas de bajo rendimiento en
función del género.

Estos deportistas tienen una ansiedad marcada o moderada para casi todas las

puntuaciones que nos ofrece el ISRA, si bien es cierto que las que tienen unos centiles

más elevados son la ansiedad de tipo fisiológica y la ansiedad ante situaciones cotidianas.

Si se analiza que el bloque de ansiedad moderada o marcada reúne los centiles que van

desde el 25 hasta el 75, todas las puntuaciones están en la mitad superior.

Igualmente, las diferencias entre géneros son significativas solo en tres casos: en

la ansiedad de tipo cognitivo, en la ansiedad total y en la ansiedad ante la evaluación,

teniendo las mujeres puntuaciones más elevadas en los tres casos.

Los datos que se derivan del autoinforme STAI son los que se exponen en la

Tabla 98.

251
Tabla 98

Resultados del STAI para los deportistas de bajo nivel (puntuaciones directas, centiles,
decatipos y diferencias significativas entre géneros)

MUJER VARÓN DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. CENTIL DECATIPO P.D. CENTIL DECATIPO
STAI A/E 23,71 55 6 18,07 45 5 SÍ (0,003)
STAI A/R 21,02 40 5 17,32 40 5 SÍ (0,021)

• Ansiedad estado (STAI A/E):

o Las mujeres nos ofrecen una media de 23,71, que equivale a un centil 55

y se corresponde a un decatipo 5, lo cual nos permite afirmar que las

mujeres de nivel de rendimiento bajo que practican niveles de combate

presentan una ansiedad estado moderada.

o Los varones tienen una media de 18,07, que equivale a un centil 45 y a un

decatipo 5, lo cual nos permite decir que los varones de nivel de

rendimiento bajo de deportes de combate tienen una ansiedad estado

moderada.

o Las diferencias entre géneros son significativas, 0,003. Las mujeres de

nivel de rendimiento bajo que compiten en deportes de combate informan

de una mayor ansiedad estado ante situaciones competitivas que los

varones de su mismo nivel de rendimiento y modalidad deportiva.

• Ansiedad rasgo (STAI A/R):

o Las mujeres de bajo rendimiento tienen una media de 21,02, esto es, un

centil 40, un decatipo 5 y una ansiedad moderada.

o Los varones puntúan de media 17,32, lo que corresponde a un centil 40 y

decatipo 5. Vuelven a estar dentro de una ansiedad moderada.

252
o Las diferencias entre varones y mujeres son significativas al 0,021,

puntuando más las mujeres que los varones, por lo que tendrían una mayor

ansiedad rasgo que estos.

La Figura 44, nos muestra los centiles del STAI en función del género para los
dpeortistas de nivel bajo.

CENTILES STAI: BAJO RENDIMIENTO (MUJERES Y


VARONES)
55
45
40

STAI A/E STAI A/R

MUJERES CENTIL VARONES CENTIL

Figura 44. Deportistas de bajo rendimiento: centiles del STAI (mujeres y varones).

Los resultados que se desprenden de este autoinforme son que los deportistas de

bajo nivel tienen un decatipo entre 5 y 6, esto es, una ansiedad moderada (igual que

ocurría en el otro autoinforme), y que las diferencias son significativas tanto para la

ansiedad estado como para la ansiedad rasgo, puntuando las mujeres con medias más altas

en ambos casos.

Los datos que se derivan del autoinforme SCAT son los mostrados en la Tabla 99.

253
Tabla 99

Resultados del SCAT para los deportistas de bajo nivel (puntuaciones directas, nivel y
diferencias significativas entre géneros)

MUJER VARÓN DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. NIVEL ANSIEDAD P.D. NIVEL DE ANSIEDAD
SCAT 24,54 ALTO 21,8 ALTO SÍ (0,000)

• Ansiedad competitiva a nivel rasgo (SCAT):

o La media de las mujeres es de 24,54, lo que equivale a un nivel de ansiedad

alto.

o Los varones puntúan de media 21,8, lo cual también equivale a un nivel

de ansiedad alto.

o Las diferencias que se observan entre géneros son significativas, 0,000, lo

cual nos permite afirmar que las mujeres que compiten en deportes de

combate y tienen un nivel de rendimiento bajo informan de una mayor

ansiedad rasgo competitiva que los varones de su mismo nivel y

modalidad deportiva.

En la Figura 45, mostramos las puntuaciones directas del SCAT en función de


género en el grupo de nivel bajo.

254
NIVEL DE RENDIMIENTO BAJO: SCAT (MUJERES Y
VARONES)

24,54

21,8

P.D. P.D.
MUJER VARÓN

Figura 45. Deportistas de bajo rendimiento: nivel de ansiedad competitiva rasgo


medido por el SCAT (mujeres y varones).

Tanto las mujeres como los varones que practican y compiten en deportes de
combate y tienen un nivel bajo de rendimiento mantienen unos niveles altos de ansiedad
rasgo competitiva.

En cuanto a las diferencias en función del género, son significativas al 0,000.

Los datos que se derivan del autoinforme TMMS-24 son los que se muestran en

la Tabla 100.

Tabla 100

Resultados del TMMS-24 para los deportistas de bajo nivel (puntuaciones directas, nivel
y diferencias entre géneros)

MUJER VARÓN DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. NIVEL DE IE P.D. NIVEL DE IE
DEBE
TMMS-24-1 23,61 21,94 ADECUADA NO (0,130)
MEJORAR
TMMS-24- 2 26,08 ADECUADA 27,11 ADECUADA NO (0,331)
TMMS-24-3 26,54 ADECUADA 27,1 ADECUADA NO (0,607)

• Atención emocional (TMMS-24 IE1):

255
o La media de las mujeres es de 23,61 y esa puntuación equivale a que debe

mejorar su atención emocional, pues no siente ni expresa sus emociones y

sentimientos de forma adecuada.

o Los varones puntúan de media 21,94. Entran dentro de una adecuada

atención emocional, pero se salvan por muy poco.

o Las diferencias que se observan entre géneros no son significativas.

• Claridad emocional (TMMS-24 IE2):

o La media de las mujeres en claridad emocional es de 26,08 que

corresponde a una adecuada claridad, es decir, que comprenden sus

estados emocionales.

o Los varones puntúan de media 27,11 y obtienen de nuevo una puntuación

adecuada en este aspecto de la inteligencia emocional.

o Las diferencias que se observan entre géneros no son significativas.

• Reparación emocional (TMMS-24 IE3):

o La media de las mujeres es de 26,54, lo que equivale a una adecuada

reparación emocional. Son capaces de regular correctamente sus estados

emocionales.

o Los varones puntúan de media 27,10 y se mantienen en el mismo rango

que en las medidas anteriores. Es decir, tienen una adecuada reparación

emocional.

o Las diferencias que se observan entre géneros no son significativas.

La Figura 46, nos muestra las medias de las puntuaciones directas del grupo de
deportistas de nivel bajo.

256
NIVEL BAJO RENDIMIENTO: TMMS-24 (MUJERES Y
VARONES)
27,11
26,08 26,54 27,1
23,61
21,94

TMMS-24 -1 TMMS-24- 2 TMMS-24 -3

MUJER P.D. VARÓN P.D.

Figura 46. Deportistas de bajo rendimiento: inteligencia emocional medida por el

TMMS-24 (mujeres y varones).

257
Nivel medio de rendimiento, a modo de resumen se muestran en la Figura 47 los

resultados de todos los autoinformes, en la Tabla 101 se muestran las diferencias entre

varones y mujeres de nivel medio de rendimiento en el autoinforme ISRA, y la Figura

que lo resume es la 48. Los resultados del STAI de este grupo de rendimiento se muestran

en la tabla 102 y su resumen en la Figura 49. El autoinforme SCAT, se muestra con la

Tabla 103 y la Figura 50 y para la inteligencia emocional (TMMS-24) se plantea la Tabla

104 y la Figura 51.

MEDIA NIVEL MEDIO MUJERES Y VARONES

200,00
150,00
100,00
50,00 Media
0,00
1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER

1 MUJER
2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN

2 VARÓN
ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T ISRA F1 ISRA F2 ISRA F3 ISRA F4 STAI STAI SCAT TMMS- TMMS- TMMS-
A/E A/R 24 - 1 24 - 2 24 -3

Figura 47. Medias en todos los autoinformes en los deportistas de nivel medio de rendimiento
por géneros.

Los datos que extraemos del autoinforme ISRA se muestran en la tabla 103.

258
Tabla 101

Datos del ISRA para los deportistas de nivel medio de rendimiento (puntuaciones

directas, centiles, clasificación de la ansiedad y diferencias entre géneros)

MUJER VARÓN DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. CENTIL CLASIFICACIÓN P.D. CENTIL CLASIFICACIÓN
ISRA C 70,18 57 MODERADA 48,5 41 MODERADA SÍ (0,000)
ISRA M 46,38 59 MODERADA 27,1 40 MODERADA SÍ (0,000)
ISRA F 44,86 69 MODERADA 28,9 54 MODERADA SÍ (0,000)
ISRA T 160,6 63 MODERADA 105 42 MODERADA SÍ (0,000)
ISRA FI 70,78 56 MODERADA 46,8 36 MODERADA SÍ (0,000)
ISRA FII 19,3 66 MODERADA 12,3 45 MODERADA SÍ (0,000)
ISRA FIII 30,21 54 MODERADA 18 35 MODERADA SÍ (0,001)
ISRA FIV 15,61 66 MODERADA 9,24 60 MODERADA SÍ (0,001)

• Ansiedad de tipo cognitiva (ISRA C):

o La media en las mujeres es de 70,18, lo cual corresponde a un centil 57,

una ansiedad moderada.

o Los varones obtienen una media de 48,5, lo cual los sitúa en un centil 41

y una ansiedad moderada.

o La diferencia entre géneros en el grupo de deportistas de nivel de

rendimiento medio es significativa (0,000), teniendo puntuaciones más

elevadas las mujeres y con centiles más elevados que los hombres.

• Ansiedad de tipo motor (ISRA M):

o La media de las mujeres es de 46,38, lo que las sitúa en un centil 59, con

una ansiedad moderada.

o Los varones tienen una media de 27,05, lo que corresponde a un centil 40

y a una ansiedad moderada.

o La diferencia entre géneros es significativa, 0,000. Las mujeres de nivel

de rendimiento medio que compiten en deportes de combate informan de


259
una mayor ansiedad motora que los varones de su mismo nivel de

rendimiento y modalidad deportiva. Igualmente se sitúan en centiles más

altos.

• Ansiedad de tipo fisiológica (ISRA F):

o Las mujeres tienen una media de 44,86, esto es, un centil 69 y una ansiedad

moderada.

o Los varones tienen una media de 28,85 lo que corresponde a un centil 54

y sigue siendo una ansiedad moderada o marcada.

o Lasdiferencias entre géneros para la ansiedad fisiológica en el nivel de

rendimiento medio es significativa 0, 000, e informa de niveles más altos

las mujeres frente a los varones.

• Ansiedad total (ISRA T):

o La media de las mujeres es 160,63, que corresponde a un centil 63, es

decir, una ansiedad moderada o marcada.

o Los varones obtienen una media de 104,55 que los sitúa en el centil 42,

una ansiedad total moderada o marcada.

o Una vez más, vemos que en este grupo de rendimiento las diferencias entre

géneros son significativas al 0,000. La ansiedad total informada por parte

de las féminas de nivel medio de rendimiento en deportes de combate es

mayor que la de los varones.

• La ansiedad ante la evaluación (ISRA F1):

o Las mujeres obtienen una media de 70,78, que corresponde a un centil 56,

por lo que la ansiedad ante la evaluación sigue siendo moderada.

260
o En los varones podemos observar una media de 46,79, que corresponde a

un centil más bajo que el caso de las féminas, que estarían en el 36,

también con ansiedad moderada o marcada, pero más baja.

o La diferencia entre géneros sigue siendo significativa (0,001) puntuando

más alto las mujeres como se ha visto, pues tienen una mayor ansiedad

ante la evaluación, o por lo menos es lo que afirman.

• La ansiedad ante situaciones interpersonales (ISRA F2):

o La media de las mujeres es de 19,30, lo cual corresponde a un centil 66,

una ansiedad marcada o moderada.

o La media de los varones es de 12,30, que se enmarca en un centil 45, una

ansiedad moderada o marcada.

o Podemos ver que hay diferencias significativas entre géneros, 0,000. Las

mujeres, una vez más, no informan de niveles más altos de ansiedad ante

situaciones interpersonales.

• La ansiedad ante situaciones fóbicas (ISRA F3):

o Las mujeres obtienen de media un 30,21 que corresponde a un centil 54,

una ansiedad fóbica marcada o moderada.

o Los varones tienen de media 17,96, que equivale a un centil 35. Es como

decir que los varones que realizan deportes de combate con un nivel medio

de rendimiento tienen una ansiedad moderada o marcada ante situaciones

fóbicas.

o Las diferencias entre géneros para los deportistas de nivel medio por lo

que a ansiedad fóbica se refiere es significativa, 0,001, puntuando de

nuevo más alto las mujeres que los varones.

• La ansiedad ante situaciones cotidianas (ISRA F4):

261
o Las mujeres puntúan de media 15,61, que equivale a un centil 66, una

ansiedad moderada o marcada.

o Los varones puntúan de media 9,24, también una ansiedad moderada o

marcada con un centil 60.

o Las diferencias entre géneros son significativas al 0,001. Las mujeres de

nivel de rendimiento medio en deportes de combate informan de una

mayor ansiedad ante situaciones cotidianas que los varones de su mismo

nivel y modalidad deportiva.

NIVEL MEDIO DE RENDIMIENTO: CENTILES DEL ISRA (MUJERES Y


VARONES)

69 66 66
59 63
57 54 56 54 60
41 42 45
40 36 35

ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T ISRA FI ISRA FII ISRA FIII ISRA FIV

MUJERES CENTIL VARONES CENTIL

Figura 48. Centiles del autoinforme ISRA para los deportistas de nivel medio de

rendimiento en función del género.

Según vemos en la Tabla 101, para todos los datos aportados por el autoinforme

ISRA, las diferencias son significativas, pues las mujeres puntúan más alto que los

varones.

Igualmente podemos ver que en todos los casos estamos ante una ansiedad

marcada o moderada, siendo la ansiedad fisiológica para las mujeres la que tiene un centil

más alto, y está cerca de la ansiedad elevada. Es decir, las mujeres que practican deportes

de combate con un nivel medio de rendimiento tienen una ansiedad moderada en todos
262
los aspectos que ofrece el ISRA y, a nivel fisiológico (síntomas gastrointestinales,

mareos, sequedad de boca, etc.), son los más elevados.

Los datos que se derivan del autoinforme STAI son los que se muestran en la

Tabla 102 y se resumen en la Figura 49.

Tabla 102

Resultados del STAI para los deportistas de nivel medio de rendimiento (puntuaciones
directas, centiles, decatipos y diferencias significativas entre géneros)

MUJER VARÓN DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. CENTIL DECATIPO P.D. CENTIL DECATIPO
STAI A/E 21,75 50 6 17,93 40 5 SÍ (0,000)
STAI A/R 21,04 40 5 15,29 30 5 SÍ (0,000)

• Ansiedad estado (STAI A/E):

o Las mujeres nos ofrecen una media de 21,75, lo cual les da un decatipo 6

y las sitúa en un centil 50.

o Los varones tienen una media de 17,93, los coloca en un centil 40 y arroja

un decatipo 5.

o Las diferencias entre géneros son significativas al 0,000, siendo las

mujeres las que ofrecen una mayor puntuación directa en un centil superior

que los varones. Ante la situación (estado) del evento deportivo, las

mujeres de nivel de rendimiento medio informan de una mayor ansiedad

estado que los varones.

• Ansiedad rasgo (STAI A/R):

o Las mujeres ofrecen, de media, 21,04, lo que las sitúa en un centil 40

(mejor que en el caso de la ansiedad estado) y un decatipo 5.

263
o Los varones puntúan de media 15,29, estando en un decatipo 5 y con un

centil 30.

o Las diferencias entre géneros son significativas al 0,000, siendo las

mujeres las que ofrecen una mayor puntuación directa. También se están

en un centil superior que los varones, al igual que sucedía con la ansiedad

estado.

NIVEL MEDIO DE RENDIMIENTO: STAI-CENTILES


(MUJERES Y VARONES)

50
40 40
30

STAI A/E STAI A/R

MUJERES CENTIL VARONES CENTIL

Figura 49. Deportistas de nivel medio de rendimiento: centiles del STAI (mujeres y
varones)

Las mujeres tienen puntuaciones más elevadas que los varones. Igual que con el

autoinforme ISRA, los centiles son mayores tanto en el caso de la ansiedad estado como

en el caso de la ansiedad rasgo.

Los decatipos tanto de la ansiedad rasgo o estado son, como mínimo, de 5, siendo

las mujeres las que puntúan más alto en la ansiedad estado, lo que las lleva a un decatipo

6 y a un centil más alto.

Los datos que se derivan del autoinforme SCAT son los mostrados en la Tabla

103 y en la Figura 50.

264
Tabla 103

Resultados del SCAT para los deportistas de nivel medio (puntuaciones directas, nivel y

diferencias significativas entre géneros)

MUJER VARÓN DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. NIVEL P.D. NIVEL
SCAT 25,1 MUY ALTO 22,76 ALTO SÍ (0,000)

• Ansiedad rasgo competitiva (SCAT):


o La media de las mujeres es de 25,1, lo que corresponde a una ansiedad

muy alta.

o Los varones puntúan de media 22,76, que equivale a una ansiedad rasgo

competitiva alta.

o Las diferencias que se observan entre géneros son significativas al 0,000,

siendo las mujeres las que puntúan más alto en ansiedad rasgo competitiva

frente a los varones de su misma modalidad deportiva y nivel de

rendimiento.

NIVEL DE RENDIMIENTO MEDIO: SCAT P.D. (MUJERES Y


VARONES)
26
25
24
23
22
21
P.D. MUJERES P.D. VARONES
SCAT 25,1 22,76

Figura 50. Deportistas de nivel medio de rendimiento (mujeres y varones).

Las mujeres puntúan más alto que los varones. Por tanto, las mujeres que compiten

en deportes de combate y tienen un nivel de rendimiento medio puntúan más alto que los

265
varones de su nivel de rendimiento; esto las sitúa en una ansiedad rasgo competitiva muy

alta y, a los varones, en un nivel alto de ansiedad rasgo competitiva.

Los datos que se derivan del autoinforme TMMS-24 para el grupo de nivel medio,

se pueden observar en la Tabla 104 y en la Figura 51.

Tabla 104

Resultados del TMMS-24 para los deportistas de nivel medio de rendimiento


(puntuaciones directas, nivel y diferencias significativas entre géneros)

MUJER VARÓN DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. NIVEL P.D. NIVEL
TMMS-24-1 25,39 ADECUADO 22,4 ADECUADO SÍ (0,001)
TMMS-24-2 27,26 ADECUADO 27,04 ADECUADO NO (0,786)
TMMS-24-3 28,93 ADECUADO 29,08 ADECUADO NO (0,852)

• Atención emocional (TMMS-24 IE1):

o La media de las mujeres es de 25,39, lo que las sitúa en una atención

emocional adecuada que roza el límite de necesita mejorar (todo lo inferior

a 25 necesita mejorar).

o Los varones puntúan de media 22,4. Igual que las mujeres, están dentro de

los niveles de adecuada atención emocional, pero rozando los límites, ya

que los decimales les enmarcan en el nivel de adecuada atención

emocional.

o Las diferencias que se observan entre géneros son significativas al 0,001,

puntuando más las mujeres.

• Claridad emocional (TMMS-24 IE2):

o La media de las mujeres es de 27,26, lo que las sitúa en una adecuada

claridad emocional.

266
o Los varones puntúan de media 27,04. Como las mujeres, están en un nivel

adecuado de claridad emocional.

o Las diferencias que se observan entre géneros no son significativas.

• Reparación emocional (TMMS-24 IE3):

o La media de las mujeres es de 28,93, una adecuada reparación emocional.

o Los varones puntúan de media 29,08, lo que los sitúa en una adecuada

reparación emocional.

o Las diferencias de las medias entre géneros no son significativas.

NIVEL DE RENDIMIENTO MEDIO: TMMS-24 P.D.


(MUJERES Y VARONES)
40

30 29,08
25,39 27,26 28,93
22,4 27,04
20 MUJER P.D.

10 VARÓN P.D.

0
TMMS-24 -1 TMMS-24 -2 TMMS-24 - 3

Figura 51. Deportistas de nivel medio de rendimiento (mujeres y varones).

267
Nivel alto de rendimiento, los resultados generales se pueden ver en la Figura

52, donde aparecen las medias para todos los autoinformes. En la Tabla 105 mostramos

los resultados para el autoinforme ISRA, y en la Figura 53 se resumen esos datos. Los

datos del autoinforme STAI, se pueden ver en la Tabla 106 y en la Figura 54, los del

cuestionario SCAT en la Tabla 107 y en la Figura 55 y los del TMMS-24 en la Tabla 109

y en la Figura 56.

MEDIAS NIVEL ALTO MUJERES Y VARONES


100,00
90,00
80,00
70,00
60,00
50,00
40,00
30,00
20,00
10,00
0,00
1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer

1 Mujer
2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón

2 Varón
ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T ISRA F1 ISRA F2 ISRA F3 ISRA F4 STAI STAI SCAT TMMS- TMMS- TMMS-
A/E A/R 24 - 1 24 - 2 24 -3

Figura 52. Medias en los autoinformes administrados de los deportistas de nivel alto en
función del género.

Los datos que extraemos del autoinforme ISRA son los mostrados en la Tabla 105 y la

Figura 53.

268
Tabla 105

Datos del autoinforme ISRA para los deportistas de alto nivel (puntuaciones directas,

centiles, clasificación de la ansiedad y diferencias entre géneros)

MUJER VARÓN DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. CENTIL CLASIFICACIÓN P.D. CENTIL CLASIFICACIÓN
ISRA C 49,73 31 MODERADA 46,6 39 MODERADA NO (0,689)
ISRA M 24,02 25 AUSENCIA 24,7 35 MODERADA NO (0,890)
ISRA F 25,86 40 MODERADA 27,4 51 MODERADA NO (0,776)
ISRA T 98,95 26 CASI AUSENCIA 97 40 MODERADA NO (0,906)
ISRA FI 46,67 26 CASI AUSENCIA 43,5 32 MODERADA NO (0,653)
ISRA FII 8 25 AUSENCIA 11,5 42 MODERADA NO (0,148)
ISRA FIII 17,12 31 MODERADA 16,4 34 MODERADA NO (0,851)
ISRA FIV 8,21 46 MODERADA 10 65 MODERADA NO (0,509)

• Ansiedad de tipo cognitiva (ISRA C):

o La media que observamos en las mujeres es de 49,73, lo que las sitúa en

un centil 31, que sigue siendo una ansiedad moderada muy cerca de la

ausencia de ansiedad.

o Los varones obtienen una media de 46,64, esto es un centil 39 y una

ansiedad cognitiva moderada.

o La diferencia entre géneros en el nivel de rendimiento alto no es

significativa.

• Ansiedad de tipo motor (ISRA M):

o La media de las mujeres es de 24,02, lo que las sitúa en un centil 25 y

demuestra una ausencia de ansiedad motora.

o Los varones tienen una media de 24,69, para lo cual las tablas nos dan un

centil 35, es decir, una ansiedad motora marcada o moderada.

o La diferencia entre géneros para la ansiedad motora no es significativa.

• Ansiedad de tipo fisiológica (ISRA F):

269
o Las mujeres tienen una media de 25,86, lo que corresponde a un centil 40

y una ansiedad fisiológica moderada o marcada.

o Los varones tienen una media de 27,39 lo que los sitúa en un centil 51 y

una ansiedad fisiológica moderada o marcada.

o La diferencia entre géneros para la ansiedad fisiológica no es

significativa

• Ansiedad total (ISRA T):

o La media de las mujeres es de 98,95, lo que las sitúa en un centil 26, es

decir, una ansiedad total moderada rozando la ausencia de ansiedad.

o Los varones obtienen una media de 97, lo que los coloca en el centil 40 y

aporta una ansiedad total moderada o marcada.

o La diferencia entre géneros para la ansiedad total no es significativa.

• La ansiedad ante la evaluación (ISRA F1):

o Las mujeres obtienen una media de 46,67, un centil 26. Sería ansiedad

moderada, aunque muy cerca de ausencia de ansiedad ante la evaluación.

o En los varones podemos observar una media de 43,53 y un centil 32, es

decir, una ansiedad moderada o marcada.

o La diferencia entre géneros para la ansiedad ante la evaluación no es

significativa.

• La ansiedad ante situaciones interpersonales (ISRA F2):

o La media de las mujeres es de 8, lo que las sitúa en ausencia de ansiedad

en situaciones interpersonales, con un centil 25.

o La media de los varones es de 11,47, lo que los coloca en ansiedad

moderada o marcada con un centil 42.

o No existen diferencias significativas entre géneros.

270
• La ansiedad ante situaciones fóbicas (ISRA F3):

o Las mujeres obtienen de media 17,12, un centil 31 y una ansiedad

moderada.

o Los varones tienen de media 16,42, una ansiedad moderada o marcada y

un centil 34.

o No observamos diferencias significativas entre géneros.

• La ansiedad ante situaciones cotidianas (ISRA F4):

o Las mujeres puntúan de media 8,21, lo que las coloca en un centil 40 y

muestra una ansiedad moderada o marcada ante situaciones cotidianas.

o Los varones puntúan de media 10, lo cual los sitúa en un centil 65 y

muestra una ansiedad moderada o marcada ante situaciones cotidianas.

o Las diferencias entre géneros no son significativas.

NIVEL ALTO DE RENDIMIENTO: ISRA-CENTILES (MUJERES Y


VARONES)

65

51
46
42
39 40 40
35 34
31 32 31
25 26 26 25

ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T ISRA FI ISRA FII ISRA FIII ISRA FIV

MUJERES CENTIL VARONES CENTIL

Figura 53. Centiles del autoinforme ISRA para los deportistas de bajo rendimiento en
función del género.

271
Como se ha observado, en los deportistas que practican deportes de combate y

tienen un nivel alto de rendimiento, no hay diferencias significativas entre géneros. Si

miramos el gráfico de los centiles, los varones tienen unos centiles mayores que las

mujeres (aunque en ningún caso esas diferencias son significativas).

Para este grupo de deportistas, los niveles de ansiedad son más bajos. Aunque en

la mayoría de los casos siguen estando en una ansiedad moderada, el lugar que ocupan es

más bajo, e incluso hay casos de ausencia de ansiedad, como en la ansiedad motora en las

féminas o en la ansiedad ante situaciones interpersonales dentro del mismo grupo.

Los datos que se derivan del autoinforme STAI son los que se muestran en la

Tabla 106 y la Figura 54.

Tabla 106

Resultados del STAI para los deportistas de alto nivel (puntuaciones directas, centiles,
decatipos y diferencias significativas entre géneros)

MUJER VARÓN DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. CENTIL DECATIPO P.D. CENTIL DECATIPO
STAI A/E 16,76 30 4 15,56 35 5 NO (0,628)
STAI A/R 17,36 25 4 13,36 20 4 NO (0,056)

• Ansiedad estado (STAI A/E):

o Las mujeres ofrecen una media de 16,76, lo cual equivale a un centil 30 y

un decatipo 4, esto es, una ansiedad baja.

o Los varones tienen una media de 15,56, lo que los sitúa en el centil 35 con

un decatipo 5.

o Las diferencias entre géneros, una vez más, no son significativas.

• Ansiedad rasgo (STAI A/R):

272
o Las mujeres tienen una media de ansiedad rasgo de 17,36, lo que equivale

a un centil 25 y a un decatipo 4, una vez más con ausencia de ansiedad.

o Los varones puntúan de media de 13,36, con un centil 20 y un decatipo 4,

lo que demuestra una ausencia de ansiedad.

o Las diferencias entre géneros no son significativas.

NIVEL ALTO DE RENDIMIENTO: STAI-CENTILES (MUJERES


Y VARONES)

35
30
25
20

STAI A/E STAI A/R

MUJERES CENTIL VARONES CENTIL

Figura 54. Deportistas de alto nivel: centiles del STAI (mujeres y varones).

Los deportistas de alto nivel de rendimiento tienen una ansiedad baja o moderada

baja, con un centil máximo de 35 para los varones en la ansiedad estado. Es decir, antes

de una situación competitiva se llegan a poner más nerviosos sin llegar a ser una ansiedad

alta, sino moderada. Para los demás casos, el decatipo es de 4.

Los datos que se derivan del autoinforme SCAT son los que se muestran en la

Tabla 107 y en la Figura 55.

273
Tabla 107

Resultados del SCAT para los deportistas de alto nivel (puntuaciones directas, nivel y

diferencias significativas entre géneros)

MUJER VARÓN DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. NIVEL P.D. NIVEL
SCAT 21,97 ALTO 22,11 ALTO NO (0,903)

• Ansiedad rasgo competitiva (SCAT):

o La media de las mujeres es de 21,97, lo que las sitúa en una ansiedad rasgo

competitiva alta.

o Los varones puntúan de media 22,11, lo que también los sitúa en una

ansiedad rasgo competitiva alta.

o Las diferencias que se observan entre géneros no son significativas.

NIVEL ALTO DE RENDIMIENTO: SCAT-P.D. (MUJERES Y


VARONES)

22,11
21,97

P.D. P.D.
MUJER VARÓN

Figura 55. Deportistas de alto rendimiento, autoinforme SCAT (mujeres y varones).

Tras analizar los datos, vemos que, aunque las diferencias no son significativas,

las puntuaciones más elevadas son para los varones, encontrándose ambos géneros en

ansiedad rasgo competitiva alta, es decir, que las situaciones de competición les producen

ansiedad.

274
Los datos que se derivan del autoinforme TMMS-24 son los mostrados en la Tabla

108 y en la Figura 56.

Tabla 108

Resultados del TMMS-24 para los deportistas de alto nivel (puntuaciones directas, nivel

y diferencias significativas entre géneros)

MUJER VARÓN DIFERENCIAS


SIGNIFICATIVAS
P.D. NIVEL P.D. NIVEL
TMMS-24-1 25,52 ADECUADO 22 ADECUADO NO (0,679)
TMMS-24-2 29,64 ADECUADO 28,42 ADECUADO NO (0,394)
TMMS-24-3 30,67 ADECUADO 29,14 ADECUADO NO (0,282)

• Atención emocional (TMMS-24 IE1):

o La media de las mujeres en atención emocional es de 25,52, lo que

equivale a una adecuada atención emocional. Sin embargo, están en el

límite, pues los decimales las sitúan en ese rango.

o Los varones puntúan de media 22, y ocurre lo mismo que con las féminas,

están en un nivel adecuado, pero en el límite de tener que mejorar.

o Las diferencias que se observan entre géneros no son significativas.

• Claridad emocional (TMMS-24 IE2):

o La media de las mujeres en claridad emocional es de 29,64, lo que las sitúa

en una claridad emocional adecuada.

o Los varones puntúan de media 28,42, con lo que también estarían en una

claridad emocional adecuada.

o Las diferencias que se observan entre géneros no son significativas.

• Reparación emocional (TMMS-24 IE3):

275
o La media de las mujeres es de 30,67, por lo que las mujeres que practican

deportes de combate y un nivel de rendimiento alto, tienen una adecuada

reparación emocional.

o Los varones puntúan de media 29,14, por lo que también se encuentran en

una reparación emocional adecuada.

o Las diferencias que se observan entre géneros no son significativas.

NIVEL DE ALTO RENDIMIENTO. AI TMMS-24 (VARONES Y


MUJERES)
MUJER P.D. VARÓN P.D.
29,64 30,67
25,52 28,42 29,14
22

TMMS-24 -1 TMMS-24 -2 TMMS-24 - 3

Figura 56. Deportistas de alto rendimiento AI TMMS-24 (mujeres y varones).

Las puntuaciones directas sitúan a las mujeres un poco por encima de los varones,

pero ninguna diferencia es significativa.

Tras los resultados expuestos vemos que, si tomamos el grupo entero y lo

clasificamos como deportistas que compiten en deportes de combate, nos encontramos

diferencias significativas para casi todas las puntuaciones obtenidas con los tres

autoinformes utilizados para medir la ansiedad. Pero si optamos por analizar niveles de

rendimiento de estos deportistas, los resultados son diferentes. Obtenemos datos similares

con los grupos de nivel de rendimiento bajo y medio, pero en el grupo de alto rendimiento

276
no encontramos medida evaluada alguna que presente diferencias significativas entre

géneros.

En el caso de la inteligencia emocional, encontramos diferencias significativas al

analizar el grupo entero en atención emocional, siendo las féminas quienes puntúan más

alto. Si lo analizamos por grupos, encontramos similares resultados en el grupo de

rendimiento medio.

- Relación entre el ranking de los deportistas y las puntuaciones en el ISRA.

El último grupo de resultados que comentaremos se refiere a la forma de moverse la

ansiedad (dentro de las diferentes medidas utilizadas) y el nivel o, en este caso, la marca

o ranking de los deportistas y la inteligencia emocional. La Tabla 109 muestra las

correlaciones con el ISRA, la Tabla 110 las correlaciones con el STAI, la Tabla 111 las

correlaciones con el SCAT y la Tabla 112 las correlaciones con el TMMS-24.

Tabla 109
Correlaciones entre el ISRA y el ranking de los deportistas

Correlaciones
Ranking/ ISRA ISRA ISRA ISRA
marca ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T F1 F2 F3 F4
Ranking/ Correlación
1 -,170(**) -,172(**) -,146(**) -,183(**) -,160(**) -,177(**) -,138(**) -,116(*)
marca de Pearson
Sig.
0,000 0,000 0,002 0,000 0,001 0,000 0,004 0,015
(bilateral)
N 446 446 446 446 446 446 446 446 446

Tal como se presentó en el análisis de los resultados, todas las correlaciones entre los

datos aportados del ISRA y el ranking de los deportistas es significativo. En todos los

casos estamos ante correlaciones negativas. Mientras sube el ranking de los deportistas

277
estudiados (obtienen mejores resultados), bajan los niveles de ansiedad (cognitiva,

motora, fisiológica, total, ansiedad ante la evaluación, antes situaciones interpersonales,

ante situaciones fóbicas y ante situaciones cotidianas). Los deportistas con mejores

resultados, más medallas o mejor metal tienen menor ansiedad que los deportistas con

menos medallas.

• Relación entre el ranking de los deportistas y las puntuaciones en el STAI se

muestra en la Tabla 110.

Tabla 110

Correlaciones entre el STAI y el ranking de los deportistas

Correlaciones
Ranking STAI A/E STAI A/R

Correlación
1 -,158(**) -,130(**)
de Pearson
Ranking Sig.
0,001 0,006
(bilateral)
N 446 446 446

Tras el análisis estadístico del STAI, vimos resultados similares a los obtenidos

con el ISRA. A medida que los deportistas tienen un ranking/marca más elevado,

disminuye su ansiedad tanto rasgo como estado.

Esto nos lleva a decir que los deportistas, a medida que obtienen mejores

resultados deportivos, tienen una menor ansiedad rasgo y estado.

• Relación entre el ranking de los deportistas y las puntuaciones en el SCAT se

muestra en la Tabla 111.

278
Tabla 111
Correlaciones entre el SCAT y el ranking de los deportistas
Correlaciones
Ranking/marca SCAT

Correlación de
1 -0,062
Pearson
Ranking Sig. (bilateral) 0,188

N 446 446
Correlación de
1
Pearson
SCAT Sig. (bilateral)

N 446
** La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral).
* La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral).

En este caso, los resultados encontrados no son significativos, por lo que no hay

relación entre ansiedad rasgo competitiva y mejores resultados deportivos.

• Relación entre el ranking de los deportistas y las puntuaciones en el TMMS-24,

se ve en la Tabla 112.

Tabla 112

Correlaciones entre el TMMS-24 y el ranking de los deportistas

Correlaciones
Ranking TMMS-24-1 TMMS-24-2 TMMS-24-3

Correlación de
1 0,015 ,123(**) ,121(*)
Pearson
Ranking Sig. (bilateral) 0,759 0,009 0,011

N 446 446 446 446


** La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral).
* La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral).

Para la inteligencia emocional, también obtenemos resultados significativos. A

medida que los deportistas se encuentran mejor posicionados en el ranking y obtienen

279
mejores resultados deportivos, también mejora su claridad emocional y su reparación

emocional.

El ranking, la claridad y la reparación emocional se mueven en el mismo sentido.

Esta correlación positiva nos lleva a darnos cuenta de la importancia de la inteligencia

emocional en el rendimiento deportivo.

280
281
282
CAPÍTULO 6:
DISCUSIÓN

283
284
CAPÍTULO 6: DISCUSIÓN

Nuestro primer objetivo fue analizar las diferencias en ansiedad. Dentro de este,

nos marcamos tres subobjetivos, el primero de ellos el que tenía que ver con los diferentes

niveles de rendimiento, y relacionado también con este, el objetivo 1.3 que relacionaba

también el rendimiento con la ansiedad, pero en esta ocasión, en función del

ranking/marca del deportista.

Nos encontramos que la mayoría de los estudios encontrados han utilizado

autoinformes para sus estudios, y en la mayoría de los casos han empleado los mismos

cuestionarios, además del CSAI-2r, el SAS-2 y algún otro, aunque no todos han respetado

el margen de 24 horas previas al evento deportivo, para poder así estudiar la ansiedad

precompetitiva, y si lo han hecho no han informado de ello.

En la Tabla 113, hemos unido todos los trabajos que van en la misma línea. Por

un lado, estudian la ansiedad de manera muy similar a la nuestra.

Vimos estudios que trataban deportes de combate como nosotros (estudios en

judo, en karate, etc.), estudios en deportes colectivos, en otros individuales y estudios que

juntaban diferentes deportes y todos llegan a la misma conclusión: a medida que el

rendimiento aumenta, los niveles de ansiedad disminuyen.

285
Tabla 113

Estudios con resultados similares a nuestro trabajo (ansiedad)

DEPORTES DEPORTES DIFERENTES DEPORTES DE


INDIVIDUALES COLECTIVOS DEPORTES COMBATE
Eubank et al. (1995) Kais and Raudsepp (2004) Vealey, (1986) Interdonato et al. (2013)
Molina et al. (2014) León-Prados et al. (2012) Raglin, (1992) Hernández García et al.
(2008)
Chamberlain and Hale, Engllert and Bertrams, Blackwell and McCullagh, Hogrefe et al. (2018)
(2007) (2012) (1990)
De Ste Croix and Nute, Olmedilla et al. (2011) Jones et al. (1994) Filaire et al. (2001)
(2008)
Cooke et al. (2010) Olmedilla et al. (2014) Woodman and Hardy, Merino Fernández et al.
(2003) (2019)
Kaiseler et al. (2013) García-Naveira y Ruíz- Castro Sánchez et al. Montero Carretero et al.
Olivares et al. (2016) Barquín (2015) (2018) (2012)

Mace and Carroll, (1989) Morillo et al. (2016) Gustafsson et al. (2017) Ruiz Barquín et al. (2018)
Merino et al. (2014)
Weiss et al. (1989) Merino et al. (2015) Valdivia Moral, (2016)
Jones et al. (1993)
León-Prados et al. (2011)

Dentro de los deportes de combate, tenemos el estudio de Ruiz-Barquín et al.

(2018) en judo, que utilizaron el ISRA-B, para analizar la ansiedad de los judokas y los

compararon con otros deportes, y vieron como los niveles son menores los de los judokas.

El de Hogrefe et al. (2018) también con judokas y utilizaron también el ISRA-B y el

CSAI-2r, y ellos encontraron resultados similares, aunque no muy concretos. El de

Interdonato et al. (2013) también con judokas utilizando el SCAT, sus resultados se

parecen a los nuestros.

Si bien es cierto que los resultados son muy similares, no hay estudios con los

mismos procedimientos y los encontrados han utilizado un número mas reducido de

participantes, en la mayoría de los casos no llegan a 100 deportistas. Por eso pensamos

que nuestro estudio tiene un valor añadido en este aspecto por tratarse del mismo tipo de

deportes (deportes de combate), y los niveles de rendimiento diferenciados, teniendo un

número de participandes más grande que los encontrados en la literatura consultada.

286
El estudiar el objetivo 1.3, nos ha dado la oportunidad de ver de que manera

evoluciona o disminuye la ansiedad según nos movemos en el mejor rendimiento

deportivo.

Con el objetivo 1.2, relacionamos la ansiedad en deportistas de combate en

función del género, vimos las diferencias y evaluamos los diferentes niveles en función

del rendimiento.

Con nuestro estudio, hemos encontrado resultados similares a los que vimos en la

literatura consultada, esto es, que las mujeres nos informan de unos niveles de ansiedad

mayores que los varones. Esto sucede, cuando analizamos la muestra completa (274

varones y 172 mujeres). También cuando lo hacemos con el grupo de nivel bajo de

rendimiento (126 varones y 59 mujeres) y con el grupo de nivel medio de rendimiento

(112 varones y 80 mujeres). Los resultados van en la línea de Correia and Rosado (2019)

que comparan diferentes deportes, Inglés et al. (2010); Saura et al. (2010); Clark et al.

(1994); García-López et al. (2008); Olivares et al. (1999); Ruggero et al. (2015); González

et al. (2016); Silva y Astorga (2015); Cantallops et al. (2015) en natación y baloncesto;

Morillo et al. (2016) en balonmano playa; Interdonato et al. (2013) en judo y Merino et

al. (2014) en tiro olímpico. En todos ellos podemos ver que las mujeres muestran unos

niveles de ansiedad más elevados que los hombres.

Cuando analizamos al grupo de alto nivel de rendimiento (36 varones y 33

mujeres), no hay diferencias significativas en lo que ansiedad y género se refiere, por lo

que en este caso los datos van en la línea de Valdivia-Moral et al. (2016) en judo; Merino

et al. (2015) en waterpolo; Montero et al. (2013) en judo y Merino et al. (2019) en doma

clásica.

287
Hemos podido ver, como en la mayoría de los estudios revisados, se han utilizado

los mismos instrumentos o muy similares, aunque nunca la misma batería de

cuestionarios, además, las muestras de la mayoría de los estudios son bastante mas

reducidas y los niveles de rendimiento no en todos los casos están claros.

En el caso de nuestro segundo objetivo, la inteligencia emocional (atención

emocional, claridad emocional y reparación). Tras la revisión llevada a cabo, no

encontramos muchos estudios, que midan los niveles de inteligencia emocional en

diferentes niveles de rendimiento deportivo en un mismo deporte, ni siquiera juntando

diferentes deportes.

Barlow and Banks (2014) y Combrie (2011) en sendos estudios, mostraban que el

trabajo de coaching, centrado en la mejora de las dimensiones de la inteligencia

emocional, se relacionaba con mejoras en el rendimiento. En nuestro estudio, hemos visto

que los deportistas de mayor nivel tienen una mejor inteligencia emocional en cuanto a

claridad emocional y regulación emocional se refiere, por lo que podemos decir que,

aunque no sabemos si se les ha entrenado o no, la realidad es que los de mejor rendimiento

también tienen una mejor inteligencia emocional, medida por el cuestionario TMMS-24,

que como mostramos en el marco teórico, está basado en las dimensiones de inteligencia

emocional.

Con nuestro objetivo 2.2, analizamos y evaluamos las diferencias en inteligencia

emocional en función del género y los niveles de rendimiento y encontramos diferencias

significativas solo en atención emocional al analizar el grupo completo. Cuando llevamos

a cabo comparaciones por niveles de rendimiento, nos encontramos que estas diferencias

sólo se dan en el grupo de nivel medio. Nuestros resultados, para las diferencias en

atención emocional, van en la línea de Austin et al. (2005); Brackett et al. (2005);

Fernández-Berrocal et al. (2004); Goldenberg et al. (2006); Harrod and Scheer (2005);
288
Pandey and Tripathi (2004); Pérez Pérez y Castrejón (2005); Silveri et al. (2004); y Van

Rooy et al. (2005).

En claridad y reparación emocional no encontramos diferencias significativas, por

lo que podemos decir que los resultados en este caso es similar a los de Aquino (2003);

Bar-On (1997); Brown et al. (2000); Brackett and Mayer (2003); Brackett et al. (2006);

Brown and Schutte (2006); Dawda and Hart (2000); Depape et al. (2006); Devi and

Rayulu (2005); Junfu and Xicoyan (2004); Lumley et al. (2005); Merino et al. (2015);

Palomera (2005); Schutte et al. (1998); y Tiwari and Srivastava (2004).

Vemos que se hace necesario seguir estudiando la inteligencia emocional en el

deporte, ya que muchos autores muestran su eficacia, y en nuestro estudio, hemos visto

cómo la ansiedad es una emoción negativa que puede mermar nuestro rendimiento

deportivo. Por lo que si se trata de una emoción y hemos visto que los deportistas de alto

nivel la tienen más controlada, es decir puntúan más bajo, no es muy ambicioso decir que

si los deportistas mejoran en inteligencia emocional, podrán controlar muchas más

emociones, tanto las positivas como las negativas, y por tanto actuar en consecuencia, no

solo en competición, sino en los entrenamientos diarios, en sus relaciones con

entrenadores, etc., dando una mejor calidad a sus entrenamientos, a las competiciones y

a sus vidas.

Con este estudio, vemos que la variable ansiedad es importante para llegar al alto

rendimiento, pues los participantes de nuestro estudio así lo han demostrado. Los

deportistas del grupo de nivel alto mostraron un triple sistema de respuesta con centiles

que van desde el 25 hasta el 40 en mujeres y 32 y 51 en varones, en ambos casos, vemos

289
como los más altos son los que se refieren a la ansiedad fisiológica y el más bajo el sistema

motor, la ansiedad cognitiva las mujeres un centil de 31 y los varones de 39. Según la

teoría multidimensional, la ansiedad que tiene que estar baja es la cognitiva y la

fisiológica podría estar mas alta, que es precisamente lo que vemos en nuestros resultados.

En cuanto a la ansiedad precompetitiva, vemos que sube muy poco con respecto al rasgo,

lo cual es bueno, ya que quiere decir que por un lado tienen un rasgo de personalidad de

la ansiedad baja (las mujeres un centil de 25 y los varones un centil de 20) y la

competición no les genera mucha más ansiedad (mujeres un centil de 30 y los varones un

centil de 35).

Las diferencias con los grupos que no obtienen medallas se han evidenciado, lo

mismo que encontraban otros investigadores en deportes de combate como Interdonato,

G.C. et al. (2013), Hogrefe, S. et al. (2018), Ruiz Barquín, R. et al. (2018), Vaca García,

M.R. et al. (2017) y Valdivia Moral, A. (2016).

En cuanto a las diferencias de género señalar, que en el alto rendimiento no se han

encontrado estas diferencias.

Nuestro estudio ha utilizado tres AI para medir la ansiedad y así poder ver como

se comporta, en cuanto al rasgo de la personalidad de los individuos, como cambia en

competición, si es que lo hace y el triple sistema de respuesta, para ver cuales son los

parámetros más importantes a la hora de entrenar a los deportistas de estas modalidades.

En cuanto a IE, entendemos la claridad emocional y la regulación emocional como

algo que es necesario trabajar con los deportistas, para alcanzar los niveles de los de alto

rendimiento, y con este trabajo mostramos los niveles en los que se mueven estos

deportistas, tal y como señalaban diversos autores (Prieto, et al, 2008; Pérez y Castrejón,

2007; o Cote y Minners, 2006).

290
291
292
CAPÍTULO 7:
CONCLUSIONES

293
294
CAPÍTULO 7: CONCLUSIONES

Las conclusiones a las que hemos llegado con nuestro estudio son las siguientes:

• Las conclusiones que se derivan del objetivo 1:

o Objetivo 1.1: para la mayoría de las medidas evaluadas de la ansiedad,

tenemos unos mayores niveles de ansiedad en los deportistas de menor

rendimiento.

a. El cuestionario ISRA, es el que más datos nos aporta, ya que

nos ofrece el triple sistema de respuesta (cognitivo, fisiológico

y motor), una ansiedad total o rasgo y cuatro factores (ansiedad

ante la evaluación, ansiedad interpersonal, ansiedad ante

situaciones fóbicas y ansiedad ante situaciones cotidianas).

i. Los deportistas que clasificamos como de alto nivel

tienen menor nivel de ansiedad que los deportistas de

bajo nivel en todas las medidas del ISRA salvo en

ansiedad ante situaciones cotidianas.

ii. Los deportistas de alto nivel puntúan más bajo en

ansiedad que los de nivel medio en las medidas de

ansiedad motora, ansiedad total y en los tres primeros

factores (ansiedad ante la evaluación, ansiedad ante

situaciones cotidianas y ansiedad ante situaciones

fóbicas).

b. En el caso del STAI, nos encontramos diferencias significativas

en la medida de ansiedad rasgo. Los deportistas de nivel bajo,

puntúan más alto que los de nivel alto.

295
c. En el SCAT encontramos diferencias significativas entre los

grupos de nivel alto y nivel medio, siendo estos últimos los que

puntúan más alto.

Por tanto, podemos afirmar que los medallistas internacionales son o han sido

capaces de controlar mejor sus niveles de ansiedad.

- Objetivo 1.2: observamos que, las diferencias de género en ansiedad se

ven en todos los cuestionarios cuando analizamos la muestra completa.

a.- En el cuestionario ISRA tenemos que, para la ansiedad

cognitiva estas diferencias se ven en los deportistas de nivel

medio y los de nivel bajo. En la ansiedad fisiológica y motora

se dan en los de nivel medio. En la medida de ansiedad total las

diferencias se observan en los deportistas de nivel medio y

nivel bajo. En los cuatro factores tenemos que hay diferencias

en todos menos en el factor II (interpersonal). En el factor I

(ante la evaluación) se dan en los de nivel bajo y nivel medio.

Y en el factor III (fóbicas) y en el factor IV (situaciones

cotidianas) se ven en los de nivel medio.

b.- En el cuestionario STAI nos encontramos que en la medida

de ansiedad rasgo hay diferencias significativas en los tres

niveles de rendimiento, mientras que en ansiedad estado sólo

se observan en el nivel bajo y nivel medio.

c.- Con el cuestionario SCAT, encontramos que las diferencias se

ven en los grupos de nivel bajo y nivel medio.

296
Las diferencias entre géneros se ven para todas las medidas evaluadas

cuando trabajamos como grupo completo. Pero cuando trabajamos con los

grupos por separado, vemos que para los de nivel bajo estas diferencias se

dan en 6 de las 11 medidas tomadas, en el grupo de nivel medio se dan en

10 de las 11 medidas de ansiedad y en el grupo de nivel alto tan sólo se ve

en 1 de las medidas.

o Objetivo 1.3: Al correlacionar el ranking de los deportistas con la

ansiedad, obtuvimos los resultados esperados en 10 de las 11 medidas

evaluadas. Cuanto mejor es el ranking del deportista, menor puntuación

de ansiedad tiene.

• Las conclusiones derivadas del estudio del objetivo 2 son:

o Objetivo 2.1: Las diferencias en inteligencia emocional las vemos en las

medidas de claridad y regulación emocional. En atención emocional no

hemos visto diferencias significativas. Sí las vemos en claridad emocional,

ya que los deportistas de alto nivel muestran puntuaciones más elevadas

que los de nivel bajo. Igualmente, vemos diferencias en regulación

emocional. Los deportistas de nivel bajo puntúan menos que los de nivel

medio y que los de nivel alto.

Los deportistas que consiguen medallas internacionales son capaces de

comprender mejor sus estados emocionales que el resto de los deportistas.

o Objetivo 2.2: Las diferencias entre hombres y mujeres en inteligencia

emocional las vemos sólo en atención emocional en el grupo de nivel

medio.

297
o Objetivo 2.3: En el caso de la inteligencia emocional, obtuvimos los

resultados esperados para 2 de las 3 medidas evaluadas. A mayor número

de puntos en el ranking (esto es mejores resultados deportivos) mejor

puntuación en claridad emocional y regulación emocional.

Con todo lo expuesto, podemos afirmar que los deportistas que compiten en

deportes de combate y obtienen mejores resultados deportivos, mantienen unos niveles

más bajos de ansiedad y unos niveles más altos de inteligencia emocional. Por tanto,

parece importante entrenar tanto el control de la ansiedad como el manejo de la

inteligencia emocional en los deportistas.

Igualmente, las féminas suelen mostrar, o por lo menos informar, de niveles más

altos de ansiedad, aunque esto no ocurre cuando hablamos del grupo de deportistas de

alto nivel, o por lo menos, no en todas las medidas evaluadas.

Tras los datos que arroja esta tesis, nos planteamos que los deportistas que quieran

llegar al alto rendimiento deben tener herramientas que les permitan controlar su ansiedad

y, en consecuencia, que tengan unos niveles más bajos de la misma, así como una mejor

inteligencia emocional.

298
299
300
CAPÍTULO 8:

DEBILIDADES Y

FORTALEZAS DEL

ESTUDIO

301
302
CAPÍTULO 8: FORTALEZAS Y DEBILIDADES DEL
ESTUDIO

8.1.- FORTALEZAS DEL ESTUDIO

- Tamaño muestral: son 446 participantes, no hemos visto una muestra tan

grande en la literatura consultada, tan específica y sobre todo que recoja

deportistas de alto nivel en competición o concentraciones.

- Diversidad de deportes de combate

- Uso de diferentes cuestionarios para medir una misma variable, de este modo

podemos establecer futuras comparaciones acerca de cuál mide mejor algún

aspecto concreto de la competición.

- Haber podido respetar el periodo de las 24 horas previas al evento deportivo,

de este modo podemos decir que estamos evaluando la ansiedad

precompetitiva, y más en concreto al utilizar el STAI, en su componente

estado.

8.2.- DEBILIDADES DEL ESTUDIO

- No hemos encontrado estudios semejantes en lo que a inteligencia emocional

se refiere, por lo que es difícil intentar replicar o comporar resultados.

- El periodo de tiempo respetado ha sido de 24 horas previas, pero no hay el

mismo intervalo para todos los participantes.

- La batería de cuestionarios es muy amplia, lo cual puede producir fatiga y en

muchos casos ha hecho que muchos sujetos devolvieran los cuestionarios

incompletos.

303
304
CAPÍTULO 9:

APORTACIONES Y

FUTURAS LÍNEAS DE

INVESTIGACIÓN

305
306
CAPÍTULO 9: APORTACIONES, FUTURAS LÍNEAS DE
INVESTIGACIÓN Y APLICACIONES PRÁCTICAS.

9.1.- APORTACIONES DEL ESTUDIO

1.- Control de la ansiedad: muy importante para llegar al alto rendimiento deportivo en

deportes de combate.

2.- Control de las emociones (I.E.): necesario para tener mas opciones de llegar al alto

rendimiento deportivo.

3.- En alto rendimiento no existen diferencias en ansiedad ni en inteligencia emocional

en función del género.

4.- La originalidad del estudio, ya que no hemos encontrado en la literatura científica

consultada ningún estudio que trabaje estas dos variables juntas en deportes de combate.

9.2.- FUTURAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN

- Ampliar las muestras de cada uno de los deportes para ver si tenemos

diferencias o se comportan de forma similar.

- Comparar con otros deportes individuales.

- Comparar con deportes colectivos.

- Estudio longitudinal con los participantes mas jóvenes de la muestra, analizar

su recorrido en 5 años, tanto en rendimiento como en las variables analizadas.

- Medir la ansiedad con otros instrumentos al igual que la inteligencia

emocional.

307
9.3.- APLICACIONES PRÁCTICAS

- Desarrollar planes de acción para entrenar la ansiedad y la inteligencia

emocional en deportistas de combate.

o Trabajar con rutinas de entrenamiento y competición.

- Aplicaciones individuales: intervención con deportistas, evaluaciones e

intervenir en lo que se requiera. Buscamos tender al triple sistema de respuesta

que nos han reportado los deportistas DAN del estudio, por lo qe se atenderá

a las individualidades y trabajar con el sistema que no se encuentre alineado.

- Aplicaciones en jóvenes/niños:

o Desarrollar juegos en el propio entrenamiento para provocar diferentes

emociones y así poder atenderlas y traer a la conciencia lo que evocan

y las consecuencias que provocan. Esto nos permite que sean capaces

de reconocer sus emociones y las de los compañeros, que

consecuencias traen y como gestionarlas.

o Simular situaciones para provocar emociones y sus consecuencias:

evaluarlas y reajustarlas.

o Técnicas de relajación y activación en consonancia con el deporte.

- Aplicaciones en grupo:

o Trabajar dinámicas grupales para control de la ansiedad, visualización

para la activación más fisiológica, al igual que la relación. Dinámicas

de control o paradas de pensamiento con establecimiento de rutinas

para la ansiedad cognitiva. Y rutinas generales para la motora.

308
309
310
CAPÍTULO 10:
REFERENCIAS

311
312
CAPÍTULO 10.-REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Abel, J.L. y Larkin, K.T. (1990). Anticipation of performance among musicians:

psychological arousal confidence and state-anxierty. Psychology of Music, 18,

171-182.

Acebes-Sánchez, J. y Rodríguez-Romo, G. (2019). Relaciones entre el nivel de actividad

física, experiencia deportiva e inteligencia emocional en alumnos de Grado de la

Comunidad Madrid: Estudio de protocolo. Retos, 36, 297-301.

Adas, S., Kuebli, J., Boyle, P.A. y Fivush, R. (1995). Gender differences in parent-child

conversations about past emotions: A longitudinal investigation. Sex Roles, 33,

309-323.

Allan, L.G., Siegel, S., y Tangen, J.M. (2005). A signal detection analysis of contingency

data. Learning y Behavior, 33(2), 250-263.

Allport, F.H. (1924). Social Psychology. Boston: Houghton Mifflin.

Anderson, K.L. (1990). Arousal and the inverted-U hypothesis: A critique os Neiss's

Reconceptualizinf Arousal. Psychological Bulletin, 107, 96-100.

Anderson, M.B. y Williams, J. (1987). Gender role and sport competition anxiety: a re-

examination. Research Quartely for exercise and Sport, 58, 52-56.

Andrade, C. (2009). Principios del adiestramiento táctico. Ed. Mercopalabra. Valencia.

Andrade, E.M., Lois, G. y Arce, C. (2007). Propiedades psicométricas de la versión

española de ansiedad competitiva CSAI-AR en deportistas. Psicothema, 19(1),

150-155.

313
Ansorena, A. de; Cobo, J. y Romero, I. (1983). El constructo ansiedad en Psicología.

Estudios de psicología, 16, 31-41.

Apter, M.J. (1982). The experience of motivation. Londres: Academic Press.

Aquino, A.E. (2003). Diferencias de género y edad en la inteligencia emocional de un

grupo de internautas. Unpublished thesis. Universidad Inca Garcilaso de la

Vega. Facultad de Psicología y Ciencias Sociales. Lima-Perú.

Arbinaga, F. y Caracuel, J.C. (2005). Precompetición y ansiedad en fisioculturistas.

Revista de psicología del deporte, 4, 195-208.

Arent, S.M. y Landers, D.M. (2003). Arousal, anxiety and performance: a reexamination

of the inverted-U hypothesis. Research Quarterly for sport and exercise.

Argyle, M. (1990). The psychology of interpersonal behavior. Harmondworth, UK:

Penguin.

Arribas-Galarraga, S., Saies, E., Cecchini, J.A., Arruza, J.A., Luis-De-Cos, I. (2017). La

relación entre inteligencia emocional, motivación autodeterminada y desempeño

en piragüistas. J. Hum. Ejercicio deportivo. 12, 630–639.

Arruza, J.A., Arribas, S., González, O., Romero, S. y Ruiz, L.M. (2005). Desarrollo y

validación de una version preliminar de la escala de competencia emocional en

el deporte (ECE-D). Motricidad: European Journal of Human Movement, 14,

153-163.

Arruza, J.A., González, O., Palacios, M., Arribas, S. y Telletxea, S. (2013). Un modelo

de medida de la inteligencia emocional percibida en contextos

deportivos/competitivos. Revista de Psicología del Deporte, 22(2), 405-413.

314
Austin, E.J., Evans, P., Goldwater, R. y Potter, V. (2005). A preliminary study of

emotional intelligence, empathy and exam performance in first year medical

students. Personality and Individual Differences, 39, 1395-1405.

Bados, A., Solanas, A. y Andrés, R. (2005). Psychometric properties if the Spanish

version of depression, anxiety and stress scales (DASS). Psicothema, 17, 679-

688.

Baker, J., Cote, J. y Hawes, R. (2000). The relationship between coaching behaviours

and sport anxiety in athletes. Journal os Science and Medicine in Sport 3, 110-

119.

Bandura, A. (1977). Self-efficacy: Toward a unifying theory of behaviour change.

Psychological Review, 84(2), 191-215.

Barchard, K.A. (2001). Emotional and social intelligence: Examining its place in the

nomological network. Unpublished doctoral dissertation. University of British

Columbia, Canada.

Bar-On, R. Brown, J.M., Kirkcaldy, B. y Thome, E. (2000). Emotional expression and

implications for occupational stress; an application of the Emotional Quotient

Inventory (EQ-I). Personality and Individual Differences, 28, 1107-1118.

Bar-On, R. (1997). Bar-On Emotional Quotient Inventory (EQ-i): Technical manual.

Toronto: Multi-Health Systems.

Bar-On, R. (2006). The Bar-On model of emotional-social intelligence (ESI).

Psicothema, 18, 13-25.

Baron-Cohen, S. (2003). The essential difference: men, women and the extreme male

brain. Londres: Allen Lane.

315
Baron-Cohen, S. (2005). The essential difference: the male and female brain. Phi Kappa

Phi Forum, 85, 22-26.

Baumeister, R. F. (1984). Choking under pressure: self-consciousness and paradoxical

effects of incentives on skillful performance. Journal of personality and social

psychology, 46(3), 610-620.

Beauchamp, M.R., Bray, S.R., Eys, M.A. y Carron, A.V. (2003). The effect of role

ambiguity on competitive state anxiety. Journal of Sport and Exercise

Psychology, 25, 77-92.

Behrendt, T. (2004). Yankees’colapse ranks with the worst. En Cox, R.H. (2007)

Psicología del deporte. Editorial médica panamericana.

Bem, S.L. (1974). The measurement of psychological androgyny. Journal of consulting

and Clinical Psychology, 42, 155-162.

Bermúdez, J. (1977). Ansiedad y rendimiento. (Tesis doctoral). Universidad Complutense

de Madrid, Madrid.

Bermúdez, J. (1983). Modelo interactivo de ansiedad: implicaciones y contrastación

empírica. Revista de Psicología General y Aplicada 38, 1003-1030.

Bermúdez, J. y Luna, M.D. (1980). Ansiedad. En J.L. Fernández Trespalacios (ed.).

Psicología General II. Madrid: UNED.

Beuter, A. y Duda, J.L. (1985). Analysis of the arousal/motor performance relationship in

children using movement kinematics. Journal of Sport Psychology, 7, 229-243.

Biddle, S.J. y Hill, A.B. (1992). Relationship between attributions and emotions in a

laboratory based sporting contest. Journal of Sport Sciences, 1(10), 65-75.

316
Bindu, P. y Thomas, I. (2006). Gender differences in Emotional Intelligence. Psychological

Studies, 51 (4), 261-268.

Blackwell, B. y McCullaagh, P. (1990). The relationship of athletic of injury to life

stress, competitive anxiety and coping resources. Athetic Training, 25, 23-27.

Borkovec, T.D. (1976). Physiological and cognitive procesess in regulation of anxiety. En

G. Schwartz y D. Shapiro, (Eds.); Consciousness and self regulation: advances in

research, Nueva York: Plenum Press, 216-312.

Bourne, V.J. y Maxwell, A.M. (2010). Examining the sex differencein lateralization for the

processing facial emotion: Does biological sex or psychological gender identity

matter? Neuropsychologia, 48, 1289-1294.

Bowers, K.S. (1972). Situationism in Psychology: an analisis and critique. Psychological

Review 80, 307-336.

Brackett, M.A. (2001). Emotional intelligence and its expression in the life space. Tesis de

máster no publicada. New Hampshire: University of New Hampshire.

Brackett, M.A. y Mayer, J.D. (2003). Convergent, discriminant and incremental validity of

competing measures of emotional intelligence. Personality and Social Psychology

Bulletin, 29, 1147-1158.

Brackett, M.A., Mayer, J.D. y Warner, R. (2004). Emotional intelligence and its relation to

everyday. Personality and Individual Differences, 36, 1387-1402.

Brackett, M.A., Rivers, S.E., Shiffman, S., Lerner, N. y Salovey, P. (2006). Relating

emotional abilities to social functioning: a comparison of self-report and

performance measures of emotional intelligence. Journal of personality and Social

Psychology, 91 (4), 780-795.

317
Bracket, M.A. y Salovey, P. (2006). Measuring emotional intelligence with the Mayer-

Salovey-Caruso emotional intelligence test (MSCEIT). Psychometa, 18, 34-41.

Brackett, M.A. y Salovey, P. (2007). La evaluación de la inteligencia emocional con el

Mayer-Salovey-Caruso Emotional Intelligence Test (MSCEIT). En J.M. Mestre y

P. Fernández-Berrocal (Eds.), Manual de inteligencia emocional. Madrid:

Pirámide.

Brody, L.R. y Hall, J.A. (1993). Gender and Emotion. En M. Lewis y J. Haviland (eds.),

Handbook of Emotions. Nueva York: Guilford Press.

Brown, R.F. y Schutte, N.S. (2006). Direct and indirect relationship between emotional

intelligence and subjective fatigue in university students. Journal of Psychosomatic

Research, 60 (6), 585-593.

Buceta, J.M. (1983). Estrés y rendimiento deportivo: estrategias de intervención.

Universidad del País Vasco.

Buceta, J.M. (1985). Some guideliness for the prevention of excessive stress in athletes.

International Journal os Sport Psychology, 15(1), 149-159.

Buceta, J.M. (1994). El control del nivel de activación en los deportistas: experiencia en

baloncesto de alto rendimiento. Apunts. Educación Física y Deportes, 35, 26-31.

Buceta, J.M. (1998). Psicología del entrenamiento deportivo. Madrid: Dykinson.

Burton, D. (1988). Do anxious swimmers swim slower? Reexamining the elusive anxiety-

performance relationship. Journal of Sport and Exercice Psychology, 10, 45-61.

Bueno, J., Capdevilla, Ll. y Fernández-Castro, J. (2002). Sufrimiento competitivo y

rendimiento en deportes de resistencia. Revista de Psicología del Deporte, 11 (2),

209-226.

318
Cabello, E.A. y De Rose, D. (2008). Medición de la ansiedad de trazo competitiva en

tenistas de categorías infantil y juvenil. Revista Digital-Buenos Aires, 119.

Candela, C., Barberá, E., Ramos, A. y Sarrió, M. (2001). Inteligencia emocional y la

variable género. Revista Electrónica de Motivación y Emoción, 5 (10).

Cantallops, J., Ponseti, F.J., Vidal, J., Borràs, P.A., Muntaner, A., y Palou, P. (2015).

¿La ansiedad competitiva es independiente del género? Un estudio en los

deportes de natación y baloncesto. Revista Andaluza de Medicina del Deporte,

8(1), 24-24.

Cano-Vindel, A. (1989): Cognición, emoción y personalidad: Un estudio centrado en

la ansiedad. Madrid: Universidad Complutense.

Cano-Vindel, A. (1995). Orientaciones en el estudio de la emoción. En E.G. Fernández-

Abascal (ed.). Manual de Motivación y Emoción. Madrid: Ramón Areces.

Cano-Vindel, A. (1997). Teorías de la emoción. En E.G. Fernández-Abascal (ed.)

Manual de introducción a la psicología. Motivación y emoción. Madrid: Ramón

Areces.

Cano-Vindel, A y Miguel Tobal, J.J. (1992). Anxiety control, and repressive style of

response. 13th International Conference of STAR. Leuven, 17-18 julio.

Cano-Vindel, A. y Miguel Tobal, J.J. (1994) (eds.). Psicología, Medicina y Salud.

(Número monográfico de la revista Ansiedad y estrés).

Capdevilla, L. (1987). Influencia del entrenamiento psicológico en el rendimiento de

deportistas de medio fondo con problemas de ansiedad. Revista de Investigación y

Documentación sobre las ciencias de la Educación Física y el Deporte 6, 19-29.

319
Capdevilla, L. (1989). Efectos del entrenamiento psicológico sobre el estrés de la

competición y sobre la eficacia cardiorrespiratoria en atletas mediofondistas. (Tesis

doctoral) Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona.

Capdevila, L. (1997). Metodología de la evaluación en psicología del deporte. En J. Cruz

(Ed.) Psicología del Deporte, pp. 111-145. Madrid: Síntesis.

Caracuel, J.C. y Arbinaga, F. (2010). Repercusión del ejercicio físico sobre la salud.

Apuntes de Psicología, 28 (2) 285-295.

Cartoni, A.C., Mingati, C. y Zellia, A. (2005). Gender, age and profesional-level

differences in the psychological correlates of fear of injury in Italian gymnast.

Journal of sport Behavior. Nueva York: Springer Verlag.

Caro, I. (2001). Género y salud mental. Madrid: Biblioteca Nueva.

Casado, M.I. (1994). Ansiedad, estrés y trastornos psicofisiológicos. (Tesis doctoral)

Universidad Complutense de Madrid, Madrid.

Casado, M.I. y Miguel Tobal, J.J. (2011). Emoción. En Puente (Ed.). Psicología

contemporánea básica y aplicada (cap. 18, pp. 486-512). Madrid: Pirámide.

Casado, M.I. y Miguel Tobal, J.J. (2011). Estrés y afrontamiento. En Puente (Ed.).

Psicología contemporánea básica y aplicada (cap. 19, pp. 513-533). Madrid:

Pirámide.

Casis, L. y Zumalabe, J.M. (2008). Fisiología y psicología de la actividad física y el

deporte. Barcelona: Elsevier.

Castro, M. (2018). Análisis de diversos factores psicológicos en diferentes modalidades

deportivas en función del nivel competitivo. (Tesis doctoral). Universidad de

Jaén, Jaen.

320
Castro Sánchez, M., Zurita-Ortega, F., Chacón-Cuberos, R., López-Gutiérrez, C.J. y

Zafra-Santos, E. (2018) Emotional Intelligence, Motivational Climate and

Levels of Anxiety in Athletes from Different Categories Sports: Analysis

through Structural Equations. International Journal of Environmental Research

and Public Health, 15(5), 894.

Catell, R.B. (1965). Factor analysis: an introduction to essentials. I. The purpose and

underlying models. Biometrics, 21, 190-215.

Catell, R.B. y Scheier, I. H. (1961). The meaning and the measurement of neuroticism

and anxiety. Ronal Press: New York.

Cei, A. (1987). Mental training. Guida Practica all’Allenamento Psicologico

dell’Atleta. Roma: Luici-Pozzi.

Cerin, E., Szabo, A., Hunt, N. y Williams, C. (2001). Ansiedad versus emociones

fundamentales como predictores de la funcionalidad percibida como estados

emocionales percibidos precompetitivos, amenaza y desafío en deportes

individuales. Revista de Psicología del Deporte Aplicada, 15(3), 223-238.

Cervantes, J.C., Rodas, G. y Capdevilla, Ll. (2009). Perfil psicofisiológico de rendimiento

en nadadores basado en la variabilidad de la frecuencia cardiaca y estado de

ansiedad precompetitiva. Revista de Psicología del Deporte, 18(1), 37-52.

Chamberlian, S.T. y Hale, B.D. (2007). Competitive state anxiety and self-confidence:

intensity and direction as relative predictors of performance on a golf putting task.

Anxiety Stress Coping, 20(2), 197-207.

Cheng, W.N., Hardy, L. y Woodman, T. (2011). Predictive validity of a three-dimensional

model of performance anxiety in the context of tae-kwon-do. Journal. Sport

Exercice Psychology, 33(1), 40-53.

321
Cheung, S., y Lo, C. (1996). Psychological profiles and stress management training for

Hong Kong national gymnasts. Journal of the International Council for Health,

Physical Education, Recreation, Sport y Dance, 32(4), 61-64.

Ciarrochi, J.V., Chan, A.Y.C. y Caputi, P. (2000a). A critical evaluation of the emotional

intelligence construc. Personality and Individual Differences, 28(3), 539-561.

Clark, D.B., Turner, S.M., Beidel, D.C., Donovan, J.E. y Jacob, R.G. (1994). Reliability

and validity of the social Phobia and Anxiety Inventory for adolescents.

Psychological Assessment, 6, 135-140.

Clark, D.A., Beck, A.T. (2012). Terapia Cognitiva para transtornos de Ansiedad. Serie

psicoterapias cognitivas. Biblioteca de Psicología. Bilbao

Coelho, E., Vasconcelos, J. y Mahl, A. (2010). Confirmatory factorial analysis of the

brazilian version of the Competitive State Anxiety Inventory-2 (CSAI-2). The

Spanish Journal of Psychology, 13(1), 435-460.

Cogan, K.D. y Petrie, T.A. (1995). Sport consultation: an evaluation of a season-long

intervention with female collegiate gymnasts. Sport Psychologist, 9(3), 282-296.

Cole, P.M. (1986). Children’s spontaneous control of facial expression. Child development,

57, 1309-1321.

Conway, M. (2000). On sex roles and representation of emotional experience: masculinity,

feminity and emotional awareness. Sex Roles, 43(9-10), 687-698.

Conwzy, M., Giannopoulos, C. y Stiefenhofer, K. (1990). Response styles to sadness and

related to sex-role orientation. Sex Roles, 22, 579-587.

322
Correia, M. y Rosado, A. (2019). Anxiety in athletes: Gender and type of sport differences.

International Journal of Psychological research, 12(1), 9-17.

Cosimo, C. (2003). Ju-Jitsu para todos: un método eficaz de defense personal. Madrid:

Tutor.

Cox, R.H. (1983). Leadership in sports. En E. Dubuque (Ed.). Sport psychology:

concepts and applications. Iowa, WC: Brown Publishers.

Cox, R.H. (1995) Sport psychology: concepts and applications. Iowa, WC: Brown

Publishers.

Cox, R.H. (2007) Psicología del deporte. Editorial médica panamericana. Madrid.

Cox, R.H., Martens M.P. y Russell, W.D. (2003). Measuring anxiety in athletics.

Journal of sport and exercice psychology, 25.

Cox, R.H., Robb, M., Russell, W.D. (2001). Construct validity of the revised Anxiety

Rating Scale (ARS-2). Journal of Sport Behavior 24, 10-18.

Cox, R.H., Russell, W.D., Robb. M. (1999). Comparative concurrent validity of the

MRO-L and ARS competitive state anxiety rating scales for volleyball and

basketball. Journal of Sport Behavior 22, 310-320.

Craft, L.L., Magyar, T.M., Becker, B.J. y Feltz, D.L. (2003). The relationship between

the competitive state anxiety inventory-2 and sport performance: A meta-

analysis. Journal of Sport and Exercise Psychology 25(1), 44-65.

Crombie, D., Lombard, C. y Noakes, T. (2009). Emotional Intelligence scores predict

team sports performance in a national cricket competition. International Journal

of sports Science and Coaching, 4(2), 209-225.

323
Cruz, J.F., Dias, C.I. y Fonseca, A.M. (2010). Coping strategies, multidimensional

competitive anxiety and cognitive threat appraisal: Defferences across sex, age

and type of sport. Serbial Journal of Sports Sciences, 1.

Cruz, J.F. y Viana, M.F. (1997). Escala de Ansiedade do Desporto: Caracteristicas e

validades da adaptação portuguesa. En J. Cruz y A.R. Gomes (Eds.). Psicologia

Aplicada ao Desporto e ã Actividade Fisica: Teoria, Investigação, (pp.349-365).

Braga: University of Minho and Portuguese Psychologists Association.

Csikszentmihalyi, M. (1990). Flow: the psychology of optimal experience. Nueva York:

Harper y Row.

Dabauza, P.J. (2012). Jiu-Jitsu de hoy. Volumen 1. Barcelona: Alas.

Danish, S.J. y Hale, B.D. (1983). Teaching psychological skills to atheltes and coaches.

Journal of Physical Education, Recreation and Dance, 54, 11-12.

Dave, A., Farin, E.N., Farin, A.N. (2017). Inteligencia emocional y comportamiento de

entrenador de entrenadores deportivos en las universidades estatales y colegios

en la Región III, Filipinas. Journal Sports Science, 7, 105–110.

Davis, T.L. (1995). Gender differences in masking negative emotions: Ability or

motivation?. Developmental Psychology, 31, 660-667.

Davis, J.E. y Cox, E.H. (2002). Interpreting direction of anxiety within Hanin’s

individual zone of optimal functioning. Journal of Applied Sport Psychology 14,

43-52.

Dawda, D. y Hart, S. (2000). Assessing emotional intelligence: reliability and validity

of the Bar-On Emotional Quotient Inventory (EQ-I) in university students.

Personality and Individual Differences, 28(4), 797-812.

324
Day, A.L. y Carroll, S.A. (2004). Using an ability-based measured of emotional

intelligence to predict individual performance, group performance and group

citizenship behaviours. Personality and Individual Differences, 36, 1443-1458.

De Diego, C., Sagrado, C. (1992). Jugar con ventaja. Las claves psicológicas del éxito

deportivo. Madrid: Alianza Editorial.

Deutsch, M. (1949). A theory of cooperation and competition. Human Relations, 2, 129-

152.

Depape, A.R., Hakim-Larson, J., Voelker, S., Page, S. y Jackson, D.L. (2006). Self-Talk

and Emotional Intelligence in University Students. Canadian Journal of

Behavioural Science, 38, 250-260.

Devi, L.U. y Rayulu, T.R. (2005). Levels of emotional intelligence of adolescents boys

and girls: A comparative study. Journal of Indian Psychology, 23, 6-11.

Días, C., Cruz, J.F. y Fonseca, A.M. (2009). Anxiety and coping strategies in sport

contexts: a look at the psychometrics properties of Portuguese instruments for

their assessment. S. Journal Psychology, 12(1), 338-348.

Díaz, P. Buceta, J.M. y Bueno, A.M. (2004). Situaciones estresantes y vulnerabilidad a

las lesiones deportivas: un estudio con deportistas de equipo. Revista de

Psicología del Deporte, 14(1), 7-24.

Dosil, J. (2002). Ansiedad y estrés. Técnicas psicológicas para mejorar el rendimiento.

Ourense: Gersam.

Dosil, J. (2003). Aplicación de las técnicas de biofeedback en la mejora del rendimiento

deportivo. En Psicología de la actividad física y el deporte: perspectiva latina.

En S. Márquez (Ed.) (pp. 337-342). Secretariado de publicaciones. León:

Universidad de León.

325
Dosil, J. (2004). Psicología de la Actividad Física y del Deporte. Madrid: McGraw-Hill.

Dosil, J. y González-Oya, J. (2003). Tendencias de la investigación en psicología de la

actividad física y el deporte. Edu Psykhé. Revista de psicología y

psicopedagogía, 2(2), 147-164.

Duffy, E. (1957). The psychological significance of the concept of arousal or activation.

Psychological Review, 64, 265-275.

Dulewicz, V. y Higgs, M.J. (2001). El General and General 360 User Guide. Windsor,

UK: NFER-Nelson.

Dunn, J. (1990). La comprensión de los sentimientos: las primeras etapas. En J. Bruner

y H. Haste (eds.), La elaboración del sentido. La construcción del mundo por el

niño. Barcelona: Paidós.

Dunn, J.G.H. (1999). A theoretical framework for structuring the content of competitive

worry in ice hockey. Journal of Sport y Exercise Psychology, 21, 259-279.

Durr, K.R. (1996). Relationship between state anxiety and performance in high school

divers. Unpublished master’s thesis. Columbia: University of Missouri.

D’Urso, V., Petrosso, A. y Robazza, C. (2002). Emotions, perceived qualities and

performance of rugby players. The Sport Psychologist, 16, 173-199.

Eagly, A.H. (1987). Sex differences in social behavior: a social interpretation. Hillsdale,

NJ: LEA.

Eagly, A.H., Gartiza, L. y Carli, L. (2012). Female advantage: revisites. En S. Kumra,

R. Simpson y R. Burke (ed.). The Oxford Handbook of Gender in Organizations.

Oxford: Oxford University Press.

326
Easterbrook, J.A. (1959). The effect of emotion on cue utilization and the organization

of behavior. Psychological Review, 66, 183-201.

Echebarría, A. (2010). Role Identities versus Social Identities: Masculinity, Feminity,

Instrumentality and Communality. Asian Journal of Social Psychology, 13(1),

30-43.

Eisler, R.M. y Blalock, J.A. (1991). Masculine gender role stress: Scale development

and component factors in the appraisal of stressful situations. Clinical

psychology Review, 11, 45-60.

Endler, N.S. (1978). The interaction model of anxiety: some possible implications. En

D.M. Landers y R.W. Christina (Eds.), Psychology of motor behaviour and sport,

(pp.332-351). Champaign, IL: Human Kinetics.

Endler, N.S. (1983). Interactionism: A personality model but not yet a theory. En M.M.

Page (Ed.), Nebraska symposium on Motivation (1992): Personality-Current

theory and research, (pp.155-200). Lincoln: University of Nebraska Press.

Endler, N.S. y Magnusson, D. (1976a). Personality and person by situation interaction.

En N.S. Endler y D. Magnussons (Eds.), Interactional Psychology and

Personality. Washington, DC: Hemisphere Publishing Corporation.

Endler, N.S. y Okada, M. (1975). A multidimensional measure of trait anxiety: the S-R

inventory of general trait anxiousness. Journal of Consulting and Clinical

psychology 43, 319-329.

Englert, C. y Bertrams A. (2012). Anxiety, Ego depletion and Sports Perfomance.

Journal of Sport and Exercise Psychology, 34, 580-599.

327
Enriquez Negrete, D.J. (2019). Differences men and women regarding psychological

meaning of sexual socialization practices among siblings. Actualidades en

Psicología, 33(126).

Eubank, M. y Collins, D. (2000). Coping with pre-and in-event fluctuations in

competitive state-anxiety: A longitudinal approach. Journal of Sport Sciencies,

18, 121-131.

Eubank, M., Collins, D. y Smith, N. (2002). Anxiety and ambiguity: it`s all open to

interpretation. Journal of Sport and Exercise Pychology, 24, 239-253.

Eubank, M.R., Smith, N.C. y Smethurst, C.J. (1995). Intensity and direction of

multidimensional competitive state anxiety: relationships to performance in

racket sports. Journal of Sport Sciences, 30.

Eysenck, H. J. (1992). Four ways five factors are not basic, Person. & Indiv. Diffs, 13

(6), 667-673.

Eysenck, H. J. & Eysenck, S. B. G. (1964). Manual of the Eysenck Personality

Inventory. Londres: London University.

Eysenck, H. J. & Eysenck, S. B. G. (1975). Manual of the Eysenck Personality

Questionnaire (Junior and Adult). Londres: Hodder and Stoughton.

Eysenck, H. J. & Eysenck, S. B. G. (1976). Psychoticism as a Dimension of Personality.

Londres: Hodder and Stoughton.

Eysenck, H. J. & Eysenck, M. (1985). Personality and Individual Differences, N.Y.:

Plenum Press.

Ewees, K.A.A. (1980). The relationship between athletic team psychosocial envirioment

and state anxiety. Dissertation Abstracts International, 41, 584-590.

328
Extremera, N. y Fernández-Berrocal, P. (2007). Una guía práctica de los instrumentos

actuales de evaluación de la inteligencia emocional (99-122). En J.M. Mestre y

P. Fernández-Berrocal (eds.). Manual de inteligencia emocional. Madrid:

Pirámide.

Extremera, N. y Fernández-Berrocal, P., Mestre, J.M. y Guil (2004). Medidas de

evaluación de la inteligencia emocional. Revista latinoamericana de Psicología,

36(2), 209-228.

Extremera, N., Fernández-Berrocal, P. y Salovey, P. (2006). Spanish Version of the

Mayer-Salovey-Caruso Emotional Intelligence Test (MSCEIT) Version 2.0:

Reliabilities, Age and Gender Differences. Psicothema, 18, 42-48.

Eysenck, H.J. y Eysenck, S.B.G. (1975). Manual of the Eysenck Personality

Questionnaire. Londres: Hodder y Stougnton.

Fazey, J. y Hardy, L. (1988). The inverted-U hipótesis: catastrophe for sport psychology.

British Association of sports Sciences Monograph 1. Ledds: The Nacional

Coaching Foundation.

Feldman Barret, L., Lane, R.D., Sechhrest, L. y Schwartz, G.E. (2000). Sex differences

in emotional Awareness. Personality and Social Psychology Bulletin, 26 (9),

1027-1035.

Feldman Barret, L., Robin, L., Pietromonaco, P.R. y Eyssell, K.M. (1998). Are women

the“more emotional”sex? Evidence from emotional experiences in social

context. Cognition and Emotion, 12(4), 555-578.

Fernández-Abascal, E.G. (1999). El estrés: aspectos básicos y de intervención. En E.G.

Fernández-Abascal y F. Palmero (Eds.), Emociones y Salud, (pp.327-401).

Barcelona: Ariel.

329
Fernández-Abascal, E.G. (2003). Procesamiento emocional. En E.G. Fernández-

Abascal, M.P. Jiménez Sánchez y M.D. Martín Díaz (Eds.), Emoción y

motivación. La adaptación humana (vol. I). Madrid: Centro de Estudios Ramón

Areces.

Fernández-Abascal, E.G., García, B., Jiménez, M.P., Martín, M.D. y Domínguez, F.J.

(2010). Psicología de la Emoción. Madrid: Editorial Universitaria Ramón

Areces, UNED.

Fernández-Abascal, E.G., Jiménez Sánchez, M.P. y Martín Díaz, M.D. (2003). Emoción

y motivación. La adaptación humana. (vol. I). Madrid: Centro de Estudios

Ramón Areces.

Fernández-Ballesteros, R. (1983). Los autoinformes. En R. Fernández-Ballesteros (Ed.).

Psicodiagnóstico. Madrid: UNED.

Fernández Ballesteros, R. y Carroboles, J.A. (1988). Evaluación conductual. Madrid:

Pirámide.

Fernández-Berrocal, P., Alcaide, R. y Ramos, N. (1999). The influence of emotional

intelligence on the emotional adjustment in highschool students. Bulletin of

Kharkov State University 439. Personality and Transformational Processes in

the Society. Psychological and Pedagogical Problems of the modern Education,

1-2, 119-123.

Fernández-Berrocal, P., Alcaide, R. y Extremera, N. (2003). ¿En qué piensan las mujeres

para tener un peor ajuste emocional? Encuentros en Psicología Social, 1, 255-

259.

330
Fernández-Berrocal, P., Extremera, N. y Ramos, N. (2004). Validity and reability of the

spanish modified version of the Trai Meta-Mood Scale. Psychological Reports,

94, 751-755.

Fernández-Berrocal, P., Extremera, N. y Ramos, N. (2005). Cultural influences on the

relation between perceived emotional intelligence and depression. International

Review of Social Psychology, 18, 91-107.

Fernández-Espínola, C., y Almagro, B.J. (2019). Relación entre motivación e

inteligencia emocional en Educación Física: una revisión sistemática. Retos, 36.

Fernández-Río, J. (2019). Proyecto Wonderwall: identificación y manejo de emociones

en la Educación Física de Educación Primaria. Retos, 35.

Festinguer, L.A. (1954). A theory of social comparison processes. Human Relations, 7,

117-140.

Filaire, E., Ferrand, C. y Verger, M. (2009). Psychophysiological stress in tenis players

during the first single match of a tournament. Psychoneuroendocrinology, 34(1),

150-157.

Fisher, A.C. y Zwart, E.F. (1982). Psychological analysis of athletes anxiety responses.

Journal of Sport Psychology, 4, 139-158.

Fivush, R. (1991). Gender and emotion in mother-child conversations about the past.

Journal of Narrative and Life History, 1, 325-341.

Fivush, R. (1998). Methodological challengs in the study of emotional socialization.

Psychological Inquiry, 9, 281-283.

Fivush, R., Brotman, M.A., Buckner, J.P. y Goodman, S.H. (2000). Gender differences

in parent-child emotion narratives. Sex Roles, 42, 233-253.

331
Freud, S. (1936). The problem of anxiety. Nueva York: Norton.

Furnham, A. y Bunclark, K. (2006). Sex differences in parents’estimations of their own

and their children’s intelligence. Intelligence, 34, 1-14.

Furnham, A. y Petrides, K.V. (2004). Parental estimates of five types of intelligence.

Australian Journal of Psychology, 56 (1), 10-17.

Gallardo Peña, M.A., Domingez Escribano, M., González González Mesa, C. (2019).

Inteligencia emocional y conducta agresiva en el deporte ¿Puede inferir la

modalidad deportiva y las horas de entrenamiento? Retos, 35, 176-180.

Gamma, A., Angst, J., Ajdacic, V., Eich, D. y Rössler, W. (2007). The spectra of

neurastenia and depression: course, stability and transitions. Eur Arch

Psychiatritry clin Neurosci, 257, 120-127.

Garaigordobil, M. y De Galdeano, P.G. (2006). Empatía en niños de 10 a 12 años.

Psicothema, 18, 180-186.

García, M.V. (2009). Inteligencia contextual, competencia decisional, inteligencia

emocional, y habilidades de afrontamiento en deportistas de diferentes niveles

de pericia. (Tesis doctoral inédita). Universidad Castilla la Mancha, Toledo.

García-Col, V., Graupera-Sanz, J.L., Ruiz-Pérez, L.M. y Palomo-Nieto, M. (2013).

Inteligencia Emocional en el Deporte: Validación Española del Schutte Self

Report Inventory (SSRI) en deportistas españoles. Cuadernos de Psicología del

Deporte, 13(1).

García-López, L.J., Hidalgo, M.D., Beidel, D.C., Olivares, J., y Turner, S.M. (2008).

Brief form of the Social Phobia and Anxiety Inventory (SPAI-B) for adolescents.

European Journal of Psychological Assessment, 24, 150-156.

332
García-López, L.J., Olivares, J., Hidalgo, M.D., Beidel, D.C., y Turner, S.M. (2001).

Psychometric properties of the Social Phobia and Anxiety Inventory, the Social

Anxiety Scale for Adolescents, the Fear of Negative Evaluation Scale and the

Social Avoidance Distress Scale in an adolescent Spanish speaking population.

Journal of Psychopathology and Behavioral Assesment, 23, 51-59.

García-Mas, A., Palou, P., Smith, R.E., Ponseti, X., Almeida, P., Lameiras, J., Jiménez,

R. y Leiva, A. (2011). Ansiedad competitiva y clima motivacional en jóvenes

futbolistas de competición, en relación con las habilidades y rendimiento

percibido por sus entrenadores. Revista de Psicología del Deporte, 20(1), 197-

207.

García-Merita, Balaguer, I., Fuentes, I., Meliá, J. L., M., y Pérez Recio, G. (1993). El

perfil de los estados de ánimo (POMS). Revista de Psicología del deporte, 2(2),

0039-52.

García-Merita, M.L., Miguel, M. y Fuentes, I. (1991). Psicología clínica. Depresión y

esquizofrenia. Valencia: Promolibro.

García-Naveira, A. y Ruiz-Barquín, R. (2015). Diferencias en personalidad en función

de la práctica o no deportiva y categoría por edad en jugadores de fútbol de

rendimiento desde el modelo de Costa y Mccrae. Revista Iberoamericana de

psicología del ejercicio y el deporte, 11 nº 1, 23-29.

García Ucha, F. (2001). Ansiedad e indicadores de rendimiento en deportistas. Revista

digital-Buenos Aires, 33.

Gartzia, L., Aritzeta, A., Balluerka, N. y Barberá, E. (2012). Inteligencia emocional y

género: más allá de las diferencias sexuales. Anales de psicología, 28(2), 567-

575.

333
Geukes, K., Harvey, J. T., Trezise, A., y Mesagno, C. (2017). Personality and

performance inrealworld competitions: Testing trait activation of fear of n

egative evaluation, dispositional reinvestment, and athletic

identity in the field. Psychology of Sport and Exercise, 30, 101‐ 109.

Ghetti, R. (2000). Lecciones de judo. Barcelona: Editorial De Vecchi.

Gil, J., Capafons, A. y Labrador, F. (1998). Programa psicológico para mejorar los

resultados de jugadores de balonmano. Psicothema, 10(2), 271-280.

Gilmore, D. (1995). Hacerse hombres. Argentina: Paidós.

Gimeno, F., Buceta, J.M. y Pérez-Llanta, M. C. (2001). El cuestionario “características

psicológicas relacionadas con el rendimiento deportivo (CPRD)”: características

psicométricas. Análise Psicológica, 1 (XIX), 93-113.

Gleser, J. y Mendelberg, H. (1990). Exercise and sport in mental health: a review of the

literatura. Psychiatriy Relat Science, 27(2), 99-112.

Gluch, P. (1993). The use of music in preparing for sport performance. Contemporany

Though on Performance Enhancement, 2(2), 33-53.

Goldenberg, I., Matheson, K. y Mantler, J. (2006). The assessment of emotional

intelligence: a comparison of performance-based and self-report methodologies.

Journal of Personality Assessment, 86(1), 33-45.

Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional. Barcelona: Kairós.

Goleman, D. (1998). La práctica de la inteligencia emocional. Barcelona: Kairós.

González, D. (2009). Análisis y validación de un cuestionario de inteligencia emocional

en diferentes contextos deportivos. (Tesis doctoral) UPV, San Sebastián.

González, J.L. (1997). Psicología del deporte. Madrid: Biblioteca Nueva.

334
González, J.L. (2001). Manual de prácticas de psicología deportiva. Madrid: Biblioteca

Nueva.

González, J., De los Fayos, E.J.G., López-Mora, C. y Zapata, J. (2016). Personalidad y

estilos de toma de decisiones en la práctica deportiva. Revista Iberoamericana

de Psicología del Ejercicio y el Deporte, 11(1), 107-112.

González-Boto, R., Salguero, A., Tuero, C. y Márquez S. (2009). Validez concurrente

de la versión española del cuestionario de recuperación estrés para deportistas

(RESTQ-SPORT). Revista de Psicología del Deporte, 18, 53-72.

González de Juan, J. (1990). Evaluación y predicción de la ansiedad ante la competición

deportiva. Revista de investigación y documentación sobre las ciencias de la

educación física y el deporte, 15-16, año VI, 55-68.

Gould, D., Greenleaf, C. y Krane, V. (2002). Arousal-anxiety and sport behaviour. En

T. Horn (ed.) Advances in sport psychology. Champaign, IL: Human Kinetics.

Gould, D., Petlichkoff, L., Simona, J. y Vevera, M. (1987). Relationship between

competitive state anxiety inventory-2 subscales scores and pistol shooting

performance. Journal of Sport Psychology, 9, 33-42.

Gould, D., Petlichkoff, L. y Weinberg, R.S. (1984). Antecedens of temporal change in,

and relationships between CSAI-2 subcomponents. Journal of Sport Psychology,

6, 53-68.

Gould, D. y Pick, S. (1995). Sport psychology: The Griffith era, 1920-1940. The Sport

Psychology, 9, 391-405.

Guillén, F. y Sánchez, R. (2009). Competitive anxiety in expert female athletes: sources

and intensity of anxiety in National Team and First Division Spanish basketball

players. Percept Mot Skills, 109(2), 407- 419.

335
Guirado, P, Salvador, A., Miquel, M., Martínez-Sanchís, S.S., Carrasco, C., González-

Bono, E. y Suay, F. (1995). Ansiedad y respuestas electrofisiológicas a una tarea

de estrés mental tras un ejercicio aeróbico máximo. Revista de Psicología del

Deporte, 7-9, 19-29.

Gustafsson, H., Sagar, S.S. y Stenling, A. (2017). Fear of failure, psychological stress,

and burnout among adolescent athletes competing in high level sport. Scand J Med

SCI Sports, 12, 2091-2102.

Green, D.M. y Swets J.A. (1966) Signal Detection Theory and Psychophysics. Nueva

York: Wiley.

Grewal, D. y Salovey, P. (2006). Inteligencia Emocional. Mente y Cerebro, 16, 10-20.

Griffin, M.R. (1972). An analysis of state and trait anxiety experienced in sports

competition at different age levels. Foil, 2, 58-64.

Grossman, M. y Wood, W. (1993). Sex differences in intensity of emotional experience:

a social role interpretation. Journal of personality and Social Psychology, 65,

1010-1022.

Guastello, D.D. y Guastello, S.J. (2003). Androgyny, gender role behavior and

emotional intelligence among college students and their parents. Sex Roles, 49,

663-673.

Gur, R.C., Gunning-Dixon, F., Bilker, W.B. y Gur, R.E. (2002). Sex differences in

temporo-limbic and frontal brain volumes of healthy adults. Cerebral Cortex, 12,

998-1003.

Gutiérrez, M., Estévez, A., García, J. y Pérez, H. (1997). Ansiedad y rendimiento atlético

en condiciones de estrés: efectos moduladores de la práctica. Revista de

Psicología del Deporte, 6(12), 27-46.

336
Gutiérrez, M., Espino, O., Palenzuela, D.L. y Jiménez, A. (1997). Ejercicio regular y

reducción de la ansiedad en jóvenes. Psicothema, 9, 499-508.

Hackfort, D. y Schwenkmezger, P. (1989) Measuring anxiety in sports: perspectives and

problems. En D. Hackfort y C.D. Speilberger (Eds.) Anxiety in Sports: An

International Perspective, 55-74. Washington, DC: Hemisphere.

Hackfort, D., y Spielberger, C.D. (1989). Anxiety in sports: an international perspective.

Nueva York: Hemisphere.

Hall, E. (2002). Defining choking: A qualitative examination. (Tesis doctoral) Victoria

University, Victoria.

Hall, J.A. (1978). Gender effects in decoding nonverbal cues. Psychological Bulletin,

85, 845-857.

Hall, J.A. (1984). Nonverbal sex differences: Communication accuracy and expressive

style. Baltimore: Johns Hopkins University Press.

Hall, H.K., Kerr, A.W. y Matthews, J. (1998). Precompetitive anxiety in sport: the

contribution of achievement goals and perfectionism. Journal of Sport y Exercise

Psychology, 20, 194-217.

Hammereister, J. y Burton, D. (2001). Stress, appraisal, and coping revisited: Examining

the antecedents of competitive state anxiety with endurance athletes. The Sport

Psychologist, 15, 66-90.

Hanin, Y.L. (1980). A study of anxiety in sports. En W.F. Straub, Sport psychology: an

analysis of athlete behavior.

337
Hanin, Y.L. (1986). State-trait research on sports in the URSS. En Cross-cultural

anxiety. Spielberger, C.D., Diaz Guerrero, R. (eds.) Hemisphere. Washington.

45-64.

Hanin, Y.L. (1989). Interpersonal and intragroup anxiety. Hemisphere Publishing

corporation.

Hanin, Y.L. (2000) Apprendix B. IZOF-based emotions. En Emotions in sport.

Champaigh, IL: Human Kinetics.

Hanin, Y.L. y Stamburola, N.B. (2002) Metaphoric description of performance states:

an application of the IZOF model. The sport psychologist.

Hanton, S. y Jones, G. (1999a). The adquisition and development of cognitive skills and

strategies. The sport psychologist.

Hanton, S. y Jones, G. (1999b). The effects of a multimodal intervention program of

performers. The sport psychologist 13.

Hanson, T.W. y Gould, D. (1988). Factors affecting the ability of coaches to estimate

their athletes trait and state anxiety levels. Sport Psychologist, 2, 298-313.

Hardy, L. (1990). A catastrophe model anxiety and performance. En J.G. Jones y Hardy

(Eds.), Stress and performance in Sport, (pp. 81-106) Chiester, UK: John Wiley

y Sons.

Hardy, L. (1999). Stress, anxiety and performance. Journal of Science and Medicine in

Sport 2, 227-233.

Hardy, L., Jones, G. y Gould, D. (1996) Understanding psychological preparation for

sport: theory and practice of elite performers. Chiester, UK: John Wiley y Sons.

338
Hardy, L. y Hutchinson, A. (2007). Effects of performance anxiety on effort and

performance in rock climbing: a test on processing efficiency theory. Anxiety

Stress Coping, 20(2), 147-161.

Hardy, L. y Parfitt, G. (1991). A catastrophe model of anxiety and performance. British

Journal of Psychology, 82, 163-178.

Hardy, L., Parfitt, G. y Pates, J. (1994). Performance catastrophe in sport: a test of the

hysteresis. Journal of Sport Sciencies, 12, 327-334.

Hargie, O., Saunders, C. y Dicksons, O. (1995). Social skills in interpersonal

communication. Londres: Routledge.

Harrod, N.R. y Scheer, S.D. (2005). An exploration of adolescent emotional intelligence

in relation to demographic characteristics. Adolescence, 40, 503-512.

Hernández García, R., Olmedilla Zafea, A. y Ortega Toro, E. (2008). Ansiedad y

autoconfianza de jóvenes judokas en situaciones competitivas de alta presión.

Analise Psicológica, 4 (XXVI): 689-696.

Hill, D. M., Hanton, S., Matthews, N. y Fleming, S. (2010). Choking in sport: a review.

International Review of Sport and Exercise Psichlology, 3, 24-39.

Hill, C.T. y Stull, D.E. (1987). Gender and self-disclosure: Strategies for exploring the

issues. En V.J. Derlega, y J.H. Berg (eds.). Theory, research and therapy. Nueva

York: Plenum Press.

Hogrefe, S., Ruiz Barquín, R. y Molinero, O. (2018). Ansiedad y estrategias de

afrontamiento en judokas de competición. Revista de Artes Marciales Asiáticas

13 (2s), 23-26.

339
Houtmeyers, K.A. (2002). Attachment relationship and emotional intelligence in

preschoolers. Dissertation Abstracts International: section B: The Sciences and

Enginnering, 62(10), 4818B.

Hull, C.L. (1943). Principles of behavior. Nueva York: Appleton-Century-Crofts.

Humphreys, M.S. y Revelle, W. (1984). Personality, motivation and performance: a

theory of the relationship between individual differences and information

processing. Psychological Review, 91, 153-184.

Ibáñez, I. y Molina, M. (2011). La ansiedad deportiva en escolares de primaria. Revista

Digital. EFDeportes. Buenos Aires. Año 15, 152.

Igualador Villar, S. (2009). Estrés y Ansiedad. Grupo Gesfomedia. Málaga.

Inglés, C.J., Piqueras, J.A., García-Fernández, J.M., García-López, L.J., Delgado, B. y

Ruiz-Esteban, C. (2010). Diferencias de género y edad en respuestas cognitivas,

psicofisiológicas y motoras de ansiedad social en la adolescencia. Psicothema,

22 nº3, 376-381.

Interdonato, G. C., Miarka, B., y Franchini, E. (2013). Analysis of pre-competitive and

competitive anxiety in youth judoka. Revista de Artes Marciales Asiáticas, 8(2),

471-479.

Jackson, S.A. (1992). Athletes in flow: a qualitative investigation of flow states in elite

figure skaters. Journal of Applied Sport Psychology, 4, 161-180.

Jackson, S.A. (1995). Factors influencing the occurrence of flow state in elite athletes.

Journal of Applied Sport Psychology, 7, 138-166.

Jackson, S.A. (1996). Toward a conceptual understanding of the flow experience in elite

athletes. Research Quarterly for Exercise and Sport, 67, 76-90.

340
Janelle, C.M., Singer, R.N. y Williams, A.M. (1999). External distraction and attentional

narrowing: visual search evidence. Journal of Sport y Exercise Psychology, 21,

70-91.

Janet, P. (1898a/ 1983). Le traitement psychologique de l’hystérie. (1ª Reimpresión de

la edición de 1911). París: Laffitte Reprints Marseille.

Janet, P. (1907). The major symptoms of hysteria. London: Macmillan.

Jausovec, N. y Jausovec, K. (2005). Sex differences in brain activity related to general

and emotional intelligence. Brain and Cognition, 59, 277-286.

Jinfu, Z. y Xiaoyan, X. (2004). A study of the Characteristics of the Emotional

Intelligence of College Students. Psychological Science (China), 27, 293-296.

Johnson, E. (1949). A study of emotion revealed in two types of athletic sport contests.

Research Quartely, 20, 72-79.

Jones, G. (1991). Recent developments and current issues in competitive state anxiety

research. The Psychologist: Bulletin of the British Psychological Society, 4, 152-

155.

Jones, G. (1995). More than just game: Research developments and issues in competitive

anxiety in sport. British Journal of Psychology, 86, 449-478.

Jones, S., Eisenberg, N., Fabes, R.A. y MacKinnon, D.P. (2002). Parents’ reactions to

elementary school children’s negative emotions: Relations to social and

emotional functioning at school. Merril-Palmer Quarterly, 48, 133-159.

Jones, G. y Hanton, S. (1996). Interpretation of competitive anxiety symptoms and goal

attainment expentancies. Journal of Sport and Exercise Psychology, 18, 144-

157.

341
Jones, G., Hanton, S. y Swain, A.B. (1994). Intensity and interpretation of anxiety

symptoms in elite and non-elite performers. Personality and Individual

Differences, 17, 657-663.

Jones, G., Swain, A.B. y Hardy, L. (1993). Intensity and direction dimensions of

competitive state anxiety and relationships with performance. Journal of Sports

Sciences, 11, 525-532.

Jones, G. y Swain, A.B. (1995). Predispositions to experience debilitative and

facilitative anxiety in elite and non-elite performers. The Sport Psychologist, 9,

201-211.

Jones, J.O. y Cales, A. (1989). Precompetition temporal patterning of anxiety and self-

confidence in males and females. Journal of Sport Behavior, 12, 183-195.

Jordan, P.J., Ashkanasy, N.M. y Härtel, C.E.J. (2002). The case for emotional

intelligence in organizational research. Academy of Management Review, 28 (2),

195-197.

Jordan, P.J., Ashkanasy, N.M., Härtel, C.E.J. y Hooper, G.S. (2002). Workgroup

emotional Scale development and relationship to team process effectiveness and

goal focus. Human Resource Management Review, 12, 195-214.

Jordan, P.J. y Troth, A.C. (2002). Emotional intelligence and conflict resolution:

Implications for human resource development. Advances in Developing Human

Resource, 4(1), 62-79.

Joseph, D.L. y Newman, D.A. (2010). Emotional Intelligence: An Integrative Meta-

Analysis and Cascading Model. Journal of Applied Psychology, 95(1), 54-79.

342
Kais, K. y Raudsepp, L. (2004). Cognitive and somatic anxiety and self-confidence in

athletic performance of beach volleyball. Perceptual and Motor Skills, 98 (2),

439-449.

Kamata, A., Tenenbaum, G. y Hanin, Y.L. (2002). Individual zone of optimal

functioning (IZOF): A probabilistic estimation. Journal of Sport and Exercice

Psychology, 24, 189-208.

Klavora, P. (1978). An attempt to derive inverted-U curves based on the relationship

between anxiety and athletic performance. En D.M. Landers y R.W. Christina

(Eds.), Psychology of motor behavior and sport, (pp.369-377). Champaign, IL:

Human Kinetics Publishers.

Kerr, J.H. (1988). Soccer hooliganism and the search for excítements. En M. J. Apter, J.

H. Kerr y M.P. Cowels (Eds.). Progress in reversal theory, (pp. 191-211)

Amsterdam: Elsevier North Holland.

Kerr, J.H. y Vlaswinkel, E.H. (1995). Sports participation at work: an aid to stress

management. International Journal of Stress Maganament, 2, 87-96.

Kirsch, S. (2005). Reflexiones sobre el tiro práctico. Ed. Jorge Ballesteros.

Krane, V., Joyce, D. y Rafeld, J. (1994). Competitive anxiety, situation criticality and

softball performance. The Sport Psychologist, 8, 58-72.

Krane, V. y Williams, J. (1994). Cognitive anxiety, somatic anxiety, and confidence in

track and field athletics: The impact of gender, competitive level and task

characteristics. International Journal of Sport Psychology, 25, 203-217.

Kumar, A. (2016). A study of precompetitive anxiety involving male and female playe

rs competing in team versus individual events. International Journal of Physical

Education, Sports and Health, 3(1), 135‐137.

343
Laborde, S., y Dosseville, F. (2015). Emotional Intelligence in sport and exercise: A

systematic review. Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports.

Laborde, S., Dosseville, F., Guillén, F., y Chávez, E. (2014). Validity of the trait

emotional intelligence questionnaire in sports and its links with performance

satisfaction. Pshychology of Sports and Exercise, 15, 481-490.

Labrador, F.J. (1992): El estrés: nuevas técnicas para su control. Madrid: Temas de

Hoy.

Lacey, J. (1967) Somatic response patterning and stress: some revisions of activation

theory. En M. Appley y R. Trumbull (Eds.). Psychological stress: issues in

research. Nueva York: Appleton.

Lafferty, J. (2004). The relationship between gender, empathy and aggressive behaviors

among early adolescents. Dissertation Abstracts International: section B: The

Sciences and Engineering, 64(12), 6377B.

Lam, W.K., Maxwell, J.P. y Masters, R. (2009). Analogy learning and the performance

of motor skills under pressure. Journal Sport Exercise Psychology, 31(3), 337-

357.

Landers, D.M. (1980). The arousal-performance relationship revised. Research Quartely

for exercise and sport, 51, 77-90.

Landers, D. y Boutcher, S. (1991) Relación entre el arousal y la ejecución. En J.

Williams (Ed.). Psicología aplicada al deporte, (pp.249-275), Madrid:

Biblioteca Nueva.

344
Lane, A., Terry, P. y Karageorghis, C. (1995). Antecedents of multidimensional

competitive state anxiety and self-confidence in duathletes. Perceptual and

Motor Skills, 80, 911-919.

Lang, P.J. (1967). The application of psycho-psychological methods for the study of

psychotherapy and behavior modification. En Handbook of psychotherapy and

behavior change. Bergin, A. E., Garfield, S.L. (eds.). Wiley. Nueva York.

Lang, P.J. (1968): Fear reduction and fear behavior: problems in treating a construct. En

J.M. Shleien (Ed.). Research in Psychotherapy, III. Washington: American

Psychological Association.

Lansing, R.W., Schwartz, E. y Lindsley, D.B. (1956). Reaction time and EEG activation.

American Psychologist, 11, 433.

Latorre, J. M. y Montañes, J. (2004). Ansiedad, inteligencia emocional y salud en la

adolescencia. Ansiedad y Estrés, 10(1), 112-125.

Lazarus, R.S. y Folkman, S. (1986). Estrés y procesos cognitivos. Barcelona: Martínez

Roca.

Lazarus, R.S., Opton, E.M. (1966). A study of psychological stress: a summary of

theoretical formulations and experimental findings. En Anxiety and behavior.

Spielberger, C.D. (ed.). Academic Press. Nueva York. 225-262.

Leal, C., Barca, E., Cervera, S., Vallejo, J. Giner, J. y Cuenca, E. (2010). Transtornos

neuróticos. Barcelona: Lexus.

Leary, M.T. y Howalski, R.M. (1990). Impression management: A literature review and

two component model. Psychological Bulletin, 107(1), 34-47.

345
León-Prados, J.A., Fuentes, I. y Calvo, A. (2016). Relación entre ansiedad estado,

autoconfianza percibida y rendimiento en baloncesto. / Relationship between

anxiety state, self-confidence and performance in basketball. Revista

Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, 55.

Levi, L. (1972). Stress and distress in response to psychological stimuli. Acta

medicológica Scandinavica, suplemento 528.

Lewis, A. (1980). Problems presented by the ambiguous word anxiety as used in

psychopathology. In G. D. Burrows y B. Davies (Eds.), Studies on anxiety, (pp.1-

15). Amsterdam: Elsevier/North-Holland.

Lewis, R.A. (1978). Emotional intimacy among men. Journal of Social Issues, 34, 108-

121.

Liau, A.K., Liau, A.W.L., Teoh, G.B.S. y Liau, M.T. L. (2003). The case for Emotional

Literacy: the influence of emotional intelligence on problema behaviours in

Malasyan secondary school students. Journal of Moral Education, 32(1), 51-66.

Lioussine, D.V. (2003). Gender differences in Emotional Intelligence. Poster presented

at the 11 Binenial Metting of the International Society for the study of the

Individual Differences (ISSID). Graz, Austria.

Lopes, P., Côté, S., y Salovey, P. (2014). Un modelo de habilidad de la inteligencia

emocional: implicaciones para la evaluación y el entrenamiento. En J. Mestre

Navas, y P. Fernández-Berrocal, Manual de inteligencia emocional (pp. 217-

234). Madrid: Editorial Pirámide.

Lopes, P.N., Salovey, P. y Straus, R. (2003). Emotional intelligence, personality and the

perceived quality of social relationships. Personality and Individual Differences,

3, 641-659.

346
López-Pérez, B., Labrador, F.J., Buceta, J.M. y Bueno, A.M. (1992). Ansiedad y

rendimiento deportivo: estudio de la relación entre ambas variables. Revista de

Psicología General y Aplicada, 45(3), 315-320.

López Ibor, J.J. (1969). La neurosis como la enfermedad del Ánimo. Madrid: Gredos.

Mace, R.D. y Carroll, D. (1989). The effect of stress inoculation training on self-reported

stress, observer's rating of stress, heart rate and gymnastics performance. Journal

of Sports Sciences, 7(3), 257-266.

Mahamud, J., Tuero, C. y Márquez, S. (2004). Características psicológicas relacionadas

con el rendimiento: comparación entre los requerimientos de los entrenadores y

la percepción de los deportistas. Revista de Psicología del Deporte, 14(2), 237-

251.

Mahoney, M.J. (1989). Psychological predictors of elite and non elite performance in

olympic weight-lifting. International Journal of Sport Psychology, 20, 1-12.

Mahoney, M.J., Gabriel, T.J. y Perkins, T.S. (1987). Psychological skills and

exceptional athletics performance. The Sport Psychologist, 1, 181-199.

Malmo, R.B. (1959). Activation: a neuropsychological dimension. Psychological

Review, 66, 367-386.

Marchant, D. B., Morris, T. y Anderson, M.B. (1998). Perceived importance of outcome

as a contributing factor in competitive state anxiety. Journal of Sport Behavior,

21, 71-91.

Marks, I. (1986). Tratamiento de la neurosis. Barcelona: Martínez-Roca.

347
Márquez, S. (1992). Adaptación española de los cuestionarios de antecedentes,

manifestaciones y consecuencias de la ansiedad ante la competición deportiva I.

estructura factorial. Revista de Psicología del Deporte, 2, 25-38.

Márquez, S. (1992). Instrumentos de evaluación de la ansiedad: aplicación al ámbito de

la competición deportiva. Perspectivas de la Actividad física y el Deporte, 9, 13-

17.

Márquez, S. (1993). Adaptación española de los cuestionarios de antecedentes,

manifestaciones y consecuencias de la ansiedad ante la competición deportiva II.

Consistencia interna y validez simultánea. Revista de Psicología del Deporte, 3,

31-40.

Márquez, S. (1994). Diferencias en los componentes de la ansiedad competitiva entre

practicantes de deportes individuales y colectivos. Revista de entrenamiento

deportivo VIII, 11-14.

Márquez, S. (1995). Beneficios psicológicos de la actividad física. Revista de Psicología

General y Aplicada, 48(1), 185-206.

Márquez, S. (2004). Ansiedad, estrés y deporte. Psicología y deporte Madrid: EOS.

Márquez, S. (2006). Estrategias de afrontamiento del estrés en el ámbito del deporte:

fundamentos teóricos e instrumentos de evaluación. International Journal os

Clinical and Health Psychology, 6(2), 359-378.

Martens, R. (1975). The paradigmatic crises in American sport personology.

Sportwissencheft, 5, 9-24.

Martens, R. (1977). Sport competition anxiety test. Champaign. IL: Human Kinetics.

348
Martens, R., Burton, D., Vealey, R.S., Bump, L.A. y Smith, D.E. (1990). The

development and validation of the Competitive State Anxiety Inventory-2. En R.

Martens, R.S. Vealey y D. Burton (Eds.) Competitive anxiety in sport, (pp.117-

190). Champaign, IL: Human Kinetics.

Martens, R. y Landers, D.M. (1970). Motor performance under stress: A test of the

inverted-U hypothesis. Journal of Personality and Social Psychology, 16, 29-37.

Martens, R., Vealey, R.S. y Burton, D. (1990). Competitive anxiety in sport. Human

Kinetics. Champaigh, IL.

Martin, G. (2001b). Facilitación social: Influencia en la actuación deportiva. En J.

Lorenzo, C. Gil y G. Martín (Eds.), Manual de prácticas de psicología deportiva,

(pp. 252-258). Madrid: Biblioteca Nueva.

Martinent, G. y Ferrand, C. (2009). A naturalistc study of the directional interpretation

process of discrete emotions during hig-stakes table tennis matches. Journal

Sport Exercise Psychology, 31 (3), 318-336.

Martínez-Pons, M. (2000). Emotional intelligence as a self-regulatory process: a social

cognitive view. Imagination, Cognition and Personality, 19, 331-350.

Mayer, J.D. (2001). Emotion, intelligence, emotional intelligence. En J.P. Forgas (Ed.),

The Handbook of affect and social cognition. Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum

y associates.

Mayer, J.D., Caruso, D. y Salovey, P. (1999). Emotional intelligence meets traditional

standars for an intelligence. Intelligence, 27, 267-298.

Mayer, J.D., Roberts, R.D. y Barsade, S.G. (2008). Human Abilities: Emotional

Intelligence. Annual Review of Psychology, 59, 507-536.

349
Mayer, J.D. y Salovey, P. (1997). What is emotional intelligence? En P. Salovey y D.

Sluyter (Eds.), Emotional development and Emotional Intelligence: implications

for educators. Nueva York: Basic Books.

Mayer, J.D. y Salovey, P. (2007). ¿Qué es la inteligencia emocional? En J.M. Mestre

Navas y P. Fernández-Berrocal (Eds.), Manual de inteligencia emocional.

Madrid: Pirámide.

Mayer, J.D., Salovey, P. y Caruso, D.R. (1999). MSCEIT Ítem Booklet 8 Research

version 1.1. Toronto: MHS Publishers.

Mayer, J.D., Salovey, P. y Caruso, D.R. (2000). Mayer-Salovey-Caruso Emotional

Intelligence Test (MSCEIT) ítem blocket, Research version. Toronto: MHS

Publishers.

Mayer, J.D., Salovey, P. y Caruso, D.R. (2002). Mayer-Salovey-Caruso Emotional

Intelligence Test (MSCEIT) Ítem booklet. Toronto: MHS Publishers.

Mayer, J.D., Salovey, P., Caruso, D. y Sitareinios, G. (2001). Emotional intelligence as

a standard intelligence. Emotion, 1, 232-242.

Mayer, J.D., Salovey, P., Caruso, D. y Sitareinios, G. (2003). Measuring emotional

intelligence with the MSCEIT V 2.0. Emotion, 3, 97-105.

McCollough, D.D. (1987). The Mental Aspect of Athletics. The Effects of the mind’s

Influience on Athletic Achievement and Performance. Exit project, Indiana

University at South Bend.

McReynolds, P. (1975). Advances in psychological assessment. Vol III, Jossey- Bass.

San Francisco.

350
Merino Fernández, M., Dal Bello, F., Mota Barreto, L.B., Brito, C.J., Miarka, B. y López

Díaz de Durana, A. (2019). State-trait anxiety and reduced emotional intelligence

in combat sport athletes of different genders and competitive levels. Journal of

Physical Education and Sport, 19(2), Art 54, 363 - 368.

Merino Fernández, M., Martincano García, L. y Jerez Villanueva, P. (2019). Un estudio

de ansiedad en doma clásica. 15º Congreso internacional de ciencias del deporte

y la salud. Pontevedra, 175-189. ISBN: 978-84-948288-6-7.

Merino, M., Miguel Tobal, J.J. y Miguel Tobal, F. (2014). Ansiedad y rendimiento

deportivo en tiro olímpico. En XI Congreso de Ciencias del Deporte y la Salud.

Pontevedra, 120-145. ISBN nº 978-84-938695-7-1.

Merino, M., Sáez, G. y Ruiz, G. (2015). Estudio sobre los niveles de ansiedad en el

waterpolo. En XII Congreso de Ciencias del Deporte y la Salud. Pontevedra,

203-219. ISBN nº 978-84-943477-0-2. (Publicado en libro de actas)

Merino, M., Sáez, G., Acebes, J. (2015). Estudio sobre la inteligencia emocional en el

waterpolo. En XII Congreso de Ciencias del Deporte y la Salud. Pontevedra,

183-203. ISBN nº 978-84-943477-0-2. (Publicado en libro de actas)

Mestre, J.M. (2003). Validación empírica de una prueba para medir la inteligencia

emocional en una muestra de estudiantes de la bahía de Cádiz. Tesis doctoral.

Cádiz: Universidad de Cádiz.

Mestre, J.M., Comunain, A. y Comunain, M.L. (2007). Inteligencia emocional: una

revision a sus primeros quince años y un acercamiento conceptual desde los

procesos psicológicos (47-68). En J.M. Mestre y P. Fernández-Berrocal eds.

Manual de inteligencia emocional. Madrid: Pirámide.

351
Mestre, J.M. y Fernández-Berrocal, P. (2007). Manual de inteligencia emocional.

Madrid: Pirámide.

Meyer, B. y Fletcher, T. (2007). Emotional Intelligence: A Theoretical Overview and

Implications for research and professional practice in Sport Psychology. Journal

of Applied Sport Psychology, 19(1), 1-15.

Miguel Tobal, F., Martín; M.D. y Navlet, M.R. (2001). El efecto del ejercicio físico sobre

la ansiedad y la depresión. Selección. Revista Española e Iberoamericana de

Medicina de la Educación Física y el Deporte, 10(1) 49-57.

Miguel Tobal, F. y Navlet, M.R. (2000). Estimación de ansiedad en deportes colectivos e

individuales. II Congreso de la Federación Española de Asociaciones de

Especialistas en Medicina de la Educación Física y el Deporte, celebrado en Madrid

el 12 y 13 de noviembre. Resúmenes publicados en Selección. Revista Española e

Iberoamericana de Medicina de la Educación Física y el Deporte, 9(2), 72.

Miguel Tobal, J. J. (1990). La Ansiedad. En J. Mayor y J.L. Pinillos (Eds.), Tratado de

Psicología General, tomo 8. Motivación y emoción. Madrid: Alhambra.

Miguel Tobal, J.J. y Cano-Vindel, A. (1986). Inventario de Situaciones y Respuestas de

Ansiedad (ISRA). (1.ª ed.). Madrid: TEA Ediciones.

Miguel Tobal, J.J. y Cano-Vindel, A. (1988). Inventario de Situaciones y Respuestas de

Ansiedad (ISRA). (2.ª ed., ampliada con rasgos específicos). Madrid: TEA

Ediciones.

Miguel Tobal, J.J. y Cano-Vindel, A. (1994). Inventario de Situaciones y Respuestas de

Ansiedad (ISRA). (3.ª ed., con nuevas muestras ampliadas y nuevos baremos).

Madrid: TEA Ediciones.

352
Miguel Tobal, J.J. y Casado, M.I. (1999). Ansiedad: aspectos básicos y de intervención. En

E.G. Fernández-Abascal y F. Palmero (eds.), Emociones y salud, 91-142.

Barcelona: Ariel.

Miguel Tobal, J.J. y Casado, M.I. (2011). Estrés y afrontamiento. En A. Puente (Ed.),

Psicología contemporánea básica y aplicada (pp.513-533). Madrid: Pirámide.

Miguel-Tobal, J.J. y Cano-Vindel, A. (1992). Anxiety, anger, and heart disease. 13th

International Conference of STAR. Leuven, 17-18 July.

Miguel-Tobal, J.J. y Cano-Vindel, A. (1995). Perfiles diferenciales de los trastornos de

ansiedad. Ansiedad y Estrés, 1(1), 35-58.

Miguel-Tobal, J.J. y Casado, M.I. (1994). Emociones y trastornos psicofisiológicos.

Ansiedad y Estrés, 0, 1-13.

Miguel-Tobal, J.J.; Casado, M.I.; Cano-Vindel, A. y Spielberger, C.D. (1997). El estudio

de la ira en los trastornos cardiovasculares mediante el empleo del Inventario de

Expresión de Ira Estado-Rasgo -STAXI- Ansiedad y Estrés, 3(1), 5-20.

Molina, J., Sandín, B., y Chorot, P. (2014). Sensibilidad a la ansiedad y presión

psicológica: Efectos sobre el rendimiento deportivo en adolescentes. Cuadernos

de psicología del deporte, 14(1), 45-54.

Montero, I., Aparicio, D., Gómez-Beneyto, M., Moreno-Küstner, B., Reneses, B., Usall, J.

y Vázquez-barquero, J.L. (2004). Género y salud mental en un mundo cambiante.

Gac Sanit, 18(1), 175-181.

353
Montero, C., Moreno, J., González, D. y Cervelló, E. (2013). Motivación, dirección de

la autoconfianza y flow en judokas de alto nivel. European Journal of Human

Movement, 31, 1-16.

Montero Carretero, C., Moreno-Mugia, J.A., González Ponce, I., Pulido González, I. y

Cervelló Gimeno, E.M. (2012). Ansiedad estado precompetitiva en judocas.

Revista de Artes Marciales Asiáticas, 7(1), 26-43.

Morillo Baro, J.P., Garrido, R., Enrique, R. y Hernández Mendo, A. (2016). Relaciones

entre el perfil psicológico deportivo y la ansiedad competitiva en jugadores de

balonmano playa. Revista de psicología del deporte, 25(1), 121-128.

Morgan, W.P. (1980). The trait psychology controversy. Research Quartely Exercise and

Sport, 51, 50-76.

Navarro, J.I., Amar, J.R. y González, C. (1995). Ansiedad precompetitiva y conductas de

autocontrol en jugadores de fútbol. Revista de Psicología del Deporte, 7-8, 7-17.

Navlet, M.R. (2012). Ansiedad, estrés y estrategias de afrontamiento en el ámbito

deportivo. Un estudio centrado en la diferencia de los deportes. (Tesis doctoral),

Universidad Complutense de Madrid, Madrid

Navlet, M.R. y Miguel Tobal, F. (1999). Estimación del perfil de ansiedad en el ámbito

deportivo. Selección. Revista Española e Iberoamericana de Medicina de la

Educación Física y el Deporte, 8(2), 86-98.

Navlet Salvatierra, M.R., Miguel Tobal, J.J. y Miguel Tobal, F. (2012). Anxiety and coping

strategies in men and women practicing individual sports. Poster presentado en el

33rd International Conference of the stress and anxiety research society-STAR.

Palma de Mallorca, 2-4 de julio.

Navlet Salvatierra, M.R., Miguel Tobal, J.J. y Miguel Tobal, F. (2012). Anxiety and coping
354
strategies in men and women practicing team sports. Poster presentado en el 33rd

International Conference of the stress and anxiety research society-STAR. Palma

de Mallorca, 2-4 de julio.

Nideffer, R.M. (1985). Athletes Guide to Mental Training. Champaign, IL: Human

Kinetics.

Ogilvie, B.G. y Howe, M. (1991). El trauma de la finalización de la vida deportiva. En

J.M. Williams (Ed.), Psicología aplicada al deporte, (pp.523-548). Madrid:

Biblioteca Nueva.

Olivares, J., García-López, L.J., Hidalgo, M.D., Turner, S.M., y Beidel, D.C. (1999).

The Social Phobia and Anxiety Inventory: Reliability and validity in an

adolescent Spanish population. Journal of Psychopathology and Behavioral

Assessment, 21, 67-78.

Olmedilla, A., Andreu, M.D., Ortín, F.J. y Blas, A. (2009). Ansiedad competitiva,

percepción de éxito y lesiones: un estudio en futbolistas. Revista Internacional

de Medicina y de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, 9(33), 51-66.

Olmedilla, A., Bazaco, M.J., Ortega, E. y Boladeras, A. (2011). Formación psicológica

en futbolistas juveniles con el bienestar psicológico percibido, la ansiedad y la

satisfacción. Revista Electrónica de Psicología, 12, 221-237.

Olmedilla, A., Ortega, E. y Gómez, J.M. (2014). Influencia de la lesión deportiva en los

cambios del estado de ánimo y de la ansiedad precompetitiva en futbolistas.

Cuadernos de Psicología del Deporte, 14(1), 55-62.

Olmedilla, A., Ortega, E. y Madrid, J. (2008). Práctica de actividad física y depresión en

mujeres; perfil de riesgo. Revista de Psicología General y Aplicada, 61 (2), 167-

176.

355
Olmedilla, A., Prieto, J.M. y Blas, A. (2010). Lesiones en tenistas. Percepción subjetiva

sobre la importancia de los factores causales. Revista Internacional de Medicina

y de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, 10(38), 323-335.

Orlick, T. (1986a). Psyching for Sport. Mental Training for Athletes. Champaign, IL:

Leisure Press.

Orlick, T. (1986b). Psyching for Sport. Mental Training for Athletes and Coaches

Training Manual to Psyching for Sport. Champaign, IL: Human Kinetics.

Orlick, T. (1990). In Pursuit of Excellence. How to Win in Sport and Life Through

Mental Training. Champaign, IL: Human Kinetics.

Ortega, R. (1980). Bases en judo. Madrid: Gráficas Salvador.

Osborne, J.W. (2006). El género, la amenaza de estereotipo y la ansiedad: evidencia

psicofisiológica y cognitiva. Electronic Journal of research in Educational

Psychology, 4(1), 109-138.

Ossorio, D., García L. y De la Cruz, J.C. (2001). La influencia de la actividad sobre el

rendimiento en pruebas de componentes aero-anaeróbicas en una población de

escolares adolescentes. Revista digital de deportes, 6, 30. Buenos Aires.

Oxedine, J.B. (1968). Psychology of motor learning. Nueva York: Appleton-Century-

Crofts.

Oxedine, J.B. (1970). Emotional arousal and motor performance. Quest, 13, 23-30.

Oxedine, J.B. (1984). Psychology of motor learning. Englewood Cliffs: Pretince Hall.

Palmer, B.R., Gignac, G., Manocha, R. y Stough, C. (2005). A psychometric evaluation of

the Mayer-salovey-Carouso Emotional Intelligence Test Version 2.0. Intelligence,

33, 285-305.

356
Palmer, B.R. y Stough, C. (2002). Swinburne University Emotional Intelligence Test

(Workplace SUEIT). Interim Technical Manual (versión 2). Victoria: Swinburne

University of Technology.

Palomera, R. (2005). Validez de constructo y desarrollo de la inteligencia emocional.

(Tesis doctoral no publicada), UNED, Madrid.

Palomera, R., Gil-Olarte, P. y Brackett, M.A. (2006). ¿Se perciben con inteligencia

emocional los docentes? Posibles consecuencias sobre la calidad educativa. Revista

de Educación, 341, 687-703.

Patel, D.R., Omar, H. y Terry, M. (2010). Sport-related performance anxiety in Young

female athletes. J. Pediatrics Adolesc Gynecol. Pubmed.

Parfitt, C.G. y Pates, J. (1999). The effect cognitive and somatic anxiety and self confidence

on components of performance during competition. Journal of Sports Science, 17,

351-356.

Partridge, J.A. y Wiggins, M.S. (2008). Coping styles for trait shame and anxiety intensity

and direction in competitive athletes. Psychological R., 103 (3), 703-712.

Pennisi, V. (2003). Prólogo de ju-jitsu para todo. En Ju-jitsu para todos: un método eficaz

de defensa personal. Madrid: Tutor.

Pérez Pérez, N. y Castrejón, J.L. (2005) Diferencias en inteligencia emocional en

estudiantes universitarios. Análisis en función de la titulación y el género. En

Actas VIII Congreso Galaico Portugués de Psicopedagoxía. Recuperado de

http://www. educacion. udc. es/grupos/gipdae/congreso/VIIIcongreso/pdfs/165.

pdf.

Perlinni, A. y Halverson, T. (2006). Emotional Intelligence. Imagination, Cognition and

Personality, 9, 185-211.

357
Perry, J.D. y Williams, J.M. (1998). Relationship of intensity and direction of competitive

trait anxiety to skill level and gender in tennis. The Sport Psychologist, 12, 169-

179.

Petrides, K.V. (2001). A psychometric investigation into the constructo f emotional

intelligence. Doctoral disertation. University College London.

Petrides, K.V. y Furnham, A. (2000). Gender differences in measured and self-estimated

trait emotional intelligence. Sex Roles, 42, 449-461.

Petrides, K.V. y Furnham, A. (2001). Trait emotional intelligence: Psychometric

investigation with reference to established trait taxonomies. European Journal of

Perfonality, 15, 425-448.

Petrides, K.V. y Furnham, A. (2003). Trait emotional intelligence: Behavioural validation

in two studies of emotion recognition and reactivity to modo induction. European

Journal of Perfonality, 17, 39-57.

Petrides, K., Pérez, J., y Furnham, A. (2003). The Trait Emotional Intelligence

Questionnaire (TEIQue): A measure of emotional self-efficacy. Symposium

conducted at the 11th Biennial Meeting of the International Society for the Study

of the Individual Differences. Graz, Austria.

Petrides, K.V., Furnham, A. y Martin, G.N. (2004). Estimates of emotional and

psychometric intelligence: Evidence for gender-based stereotypes. The Journal of

Social Psychology, 144, 149-162.

Pinto, M.F. y Vázquez, N. (2013). Ansiedad estado competitiva y estrategias de

afrontamiento: su relación con el rendimiento en una muestra argentina de

jugadores amateurs de golf. Revista de Psicología del Deporte, 22(1), 47-52.

Pons, D. y García-Merita, M. (1994). La ansiedad en el deporte. En I. Balaguer (Ed.),


358
Entrenamiento psicológico en el deporte, (pp.135-174). Valencia: Albatros.

Posadas, V. Ballesteros, F.J. y Martínez de la Cámara, M. (2004). La competición: ¿cómo

afecta a los pequeños deportistas? Revista digital de deportes, 10, 73. Buenos Aires.

Ptacek, J.T., Smith, R.E. y Zanas, J. (1992). Gender, appraisal, and coping: A longitudinal

analysis. Journal of Personality, 60, 747-770.

Rabazo Méndez, M.J. y Moreno Manso, J.M. (2006). Estilo interactivo durante la lectura

de cuentos infantiles de contenido engañoso. Electronic Journal of Research in

Educational Psychology, 4(3), 493-512.

Raglin, J.S. (1995). Performance emotions in sport; concepts and models. En Vitasolo, J. y

Kujala, U. (Eds.), The way to win: International Congress on Applied Research in

Sport, 9-11 Aug. 1994. Helsinki, Finlandia: Finnish Society for Research in Sport

and Physical Education.

Raglin, J.S. (2001). Psychological factors in sport performance: the mental health model

revised. Sports Med, 31 (12).

Raglin, J.S. y Hanin, Y. (2000). Competitive anxiety. En Y.L. Hanin (Ed.), Emotions in

sport, 93-112. Champaign, IL: Human Kinetics.

Raglin, J.S. y Morris, M.J. (1994). Precompetition anxiety in women volleyball players:

attest of ZOF theory in a team sport. British Journal of Sport Medicine, 28, 47-51.

Robazza, C. y Bartoli, L. (2003). Intensity, idiosyncratic content and functional impact of

performance-related emotions in athletes. Journal of Sport Sciences, 21, 171-189.

Robazza, C., Bartoli, L. y Hanin, Y.L. (2004). Pre-competition emotions, bodily symptoms

and task specific qualities as predictors of performance in high-level karate athletes.

Journal of Applied Sport Psychology, 16, 151-165.

359
Robazza, C. Pellizzari, M. Bertollo, M. y Hanin, Y.L. (2008). Functional impact of

emotions on athletics performance: comparing the IZOF model and the directional

perception approach. Journal Sport Science, 26(10), 1033-1047.

Roberts, G.C. (1992). Motivation in Sport and Exercise. Champaign, IL: Human

Kinetics.

Romero, A.E., García-Mas, A. y Brustad, R. (2009). Estado del arte y perspectiva actual

del concepto de bienestar psicológico en psicología del deporte. Revista

Latinoamericana de Psicología, 41(2) 335-347.

Ros, A.; Moya-Faz, F.J. y Gracés de los Fayos, E.J. (2013). Inteligencia emocional y

deporte: situación actual del estado de la investigación. Cuadernos de Psicología

del Deporte, 13(1), 105-112.

Rosenthal, R., Hall, J.A., DiMatteo, M.R., Rogers, P.L. y Archer, D. (1979). Sensitivity

to nonverbal communication: The PONS test. Baltimore: Johns Hopkins

University Press.

Ruiz, L.M. (1994). Deporte y Aprendizaje. Procesos de adquisición y desarrollo de

habilidades. Madrid: Visor.

Ruiz Barquín, R., Robles Pérez, J.J. y García Estebañez, S. (2018). Niveles de ansiedad

en judokas participantes en el 41º campeonato Militar de Judo Interejercitos

2017. Revista de Artes Marciales Asiáticas, 13 (2s), 27-29.

Ruiz, M.C. y Hanin, Y.L. (2004). Metaphoric description and individualized emotion

profiling of performance states in top karate athletes. Journal of Applied Sport

Psychology, 26, 258-273.

Ruggero, C., Serrano Barquín, C., Rojas García, A.D.E. y López Arriaga, M. (2015).

Depresión y ansiedad desde los estudios de género en estudiantes universitarios.


360
Revista de Psicología de la Universidad Autónoma del Estado de Méjico, 4(8), 99-

114.

Russell, W.D. y Cox, R.H. (2000). A laboratory investigation of positive and negative

affect within individual zones of optimal functioning theory. Journal of Sport

Behavior, 23, 164-180.

Russell, W.D. y Cox, R.H. (2003). Social physique anxiety, body dissatisfaction, and

self-esteem in college females differing in exercise frecuency, perceived weight

discrepancy and race. Journal of Sport Behavior, 26, 298-318.

Saarni, C. (1984). An observational study of children’s attemps to monitor their

expressive behavior. Child Development, 55, 1504-1513.

Sáez Rodríguez, G., Merino Fernández, M., Ortega Cuello, R. y Acebes Sánchez, J.

(2015). Análisis de la ansiedad antes de la competición en el Campeonato de

Madrid de primera categoría femenina de pádel. Revista Andaluza de Medicina

del Deporte, 8(4), 188-189.

Sage, G. (1984). Motor learning and control. Dubuque: William C. Brown.

Saies, E., Arribas-Galarraga, S., Cecchini, J.A., Luis-De-Cos, I., Otaegi, O. (2014)

Diferencias en orientación de meta, motivación autodeterminada, inteligencia

emocional y satisfacción con los resultados deportivos entre piragüistas expertos

y novatos. Cuadernos Psicología Deportar, 14, 21-30.

Saldaña, C. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para trastornos del

comportamiento. Psicothema, 13, 381-392.

Salmela, J.H., Petito, B., Halle, M. y Regneir, G. (1980). Competitive behavior of

olympics gymnast. Thomas. Springfield, IL.

361
Salovey, P. (2001). Applied amotional intelligence: regulating emotions to become

healthy, wealthy and wise. En J. Ciarrochi, J. Forgas, y J.D. Mayer (Eds.),

Emotional intelligence in every life. Philadelphia, PA: Psychology Press.

Salovey, P. Bedell, B., Detweiler, J.B. y Mayer, J.D. (2000). Current directions in

emotional intelligence research. En M. Lewis, y J.M. Haviland-Jones (Eds.),

Handbook of Emotions (2.ª ed.). Nueva York: Guilford Press.

Salovey, P. y Mayer, J.D. (1990). Emotional intelligence. Imagination, Cognition and

Personality, 9(3), 185-211.

Salovey, P. Mayer, J.D., Goldman, S.L., Turvey, C. y Palfai, T.P. (1995). Emotional

attention, clarity, and repair: exploring Emotional Intelligence using Trait Meta-

Mood Scale. En J.W. Pennebaker (Ed.) Emotion, Disclosure and Health.

Washington: APA.

Salovey, P., Stroud, L.R., Woolery, A. y Epel, E.S. (2002). Perceived emotional

intelligence, stress reactivity, and symptom reports: further explorations using

the Trait meta-Mood Scale. Psychology and health, 17, 611-627.

Sánchez, M.T. (2007). Inteligencia emocional autoinformada y ajuste perceptivo en la

familia. Su relación con el clima familiar y la salud mental [Self-reported

Emotional Intelligence and Perceptive Fit in the Family. Their Relationship with

Family Environment and Mental Health]. (Tesis doctoral). Universidad de

Castilla La Mancha, Toledo.

Sánchez, M.T., Fernández-Berrocal, P., Montañés, J. y Latorre, J.L. (2008). Diferencias

de género en relación al modelo de Salovey y Mayer (1997) [Gender differences

in relation to the Salovey and Mayer model (1997)]. 5.º International Psychology

and Education Congress.

362
Sánchez, M.T., Montañés, J., Latorre, J.M. y Fernández-Berrocal, P. (2006). Análisis de

las relaciones entre la inteligencia emocional percibida y la salud mental en la

pareja [Analysis of the Relationships between Perceivid Emotional Intelligence

and Mental Health in Couples]. Ansiedad y Estrés, 12, 343-353.

Sánchez Núñez, M. T., Fernández-Berrocal, P., Montañés Rodríguez, J. y Latorre

Postigo, J.M. (2008). ¿Es la inteligencia emocional una cuestión de género?

Socialización de las competencias emocionales en hombres y mujeres y sus

implicaciones. Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa, 15, 6(2),

455-474.

Sandín, B., Valiente, R.M., Chorot, P. y Santed, M.A. (2005). Propiedades psicométricas

del índice de sensibilidad a la ansiedad. Psicothema, 17, 478-483.

Santesso, D.L., Reker, D.L., Schmidt, L.A. y Segalowitz, S.J. (2006). Frontal

Electroencephalogram Activation Asymmetry, Emotional Intelligence, and

Externalizing Behaviors in 10-Year-Old Children. Child Psychiatry y Human

Development, 36, 311-328.

Saura, C.J.I., Rodríguez, J.A.P., Fernández, J.M.G., López, L.J.G., Domenech, B.D. y

Esteban, C.R. (2010). Diferencias de género y edad en respuestas cognitivas,

psicofisiológicas y motoras de ansiedad social en la adolescencia. Psicothema,

22(3), 376-381.

Scanlan, T.K. y Lewthwaite, R. (1984). Social psychological aspects of competition for

male youth sport participants. I Predictors of competitive stress. Journal of Sport

Psychology, 6, 208-226.

Scanlan, T.K. y Passer, M.W. (1979). Sources of Competitive stress in young female

athletes. Journal of Sport Psychology, 1, 151-159.

363
Scharfe, E. (2000). Development of Emotional Expresion, Understunding and

Regulation in Infants and Young Children. En R. Bar-On y J.D.A. Parker (Eds.),

The Handbook of Emotional Intelligence. San Francisco: Jossey-Bass.

Schedlowski, M. Tewes, E. (1992). Psychological arousal and perceotion of bodily state

during parachute jumping. Psychophysiology 29, 95-103.

Schutte, N.S., Malouff, J.M., Hall, L.E., Haggerty, D.J., Cooper, J.T., Golden, C.J. y

Dornheim, L. (1998): Development and validation of a measure of emotional

intelligence. Personality and Individual Differences, 25, 167-177.

Silva, M.J.F. y Astorga, M.C.M. (2015). La resiliencia y su relación con salud y ansiedad

en estudiantes españoles. International Journal of Developmental and

Educational Psychology. Revista INFAD de Psicología, 1(1), 409-416.

Silveri, M.M., Tzilos, G.K., Pimentel, P.J. y Yurgelun-Todd, D.A. (2004). Trajectories

of adolescent emotional and cognitive development: Effects of sex and risk for

drug use. En R.E. Dahl, y L.P. Spear (Eds.), Adolescent brain development:

Vulnerabilities and opportunities. Nueva York: New York Academy of

Sciences.

Simon, J.A. y Martens, R. (1979). Children’s anxiety on sport and nonsport avaluative

activities. Journal of Sport Psychology, 1, 160-169.

Sjöberg, L. (2001). Emotional Intelligence: a psychometric análisis. European

Psychologist, 6(2), 79-95.

Smith, R., Smoll, F. y Curtis, B. (1979). Coach effectiveness training: a cognitive-

behavioral approach to enhacing relationship skills in young sports coaches.

Journal of Sport Psychology, 1, 59-75.

364
Smith, R., Smoll, F. y Hunt, E. (1977). A system for the behavioral assessment of athletic

coaches. Research Quartely for Exercise and Sport, 48, 401-497.

Spence, J.T., Spence, K.W. (1966). The motivational componets of manifest anxiety:

drive and drive stimuli. En Anxiety and behavior. Spielberger, C.D. (ed.).

Academic Press. Nueva York.

Spence, K.W. (1958). A theory of emotionally based drive (D) and its relation to

performance in simple learning situations. American Psychologist 13, 131-141.

Sonstroem, R.J. y Bernardo, P. (1982). Intraindividual pregame state anxiety and

basketball performance: a reexamination of the U-Inverted curve. Journal of

Sport Psychology, 4, 235-245.

Spence, K.W. (1956). Behavior theory and conditioning. New Haven, CT: Yale

University Press.

Spielberguer, C.D. (1966). Anxiety and Behavior. Nueva York: Academic Press.

Spielberger, C.D. (1970). The Anxiety Inventory: preliminary Professional Manual for

the Test Inventory (TAI). Palo Alto: Psychologist.

Spielberger, C.D (1989). Stress and Anxiety in sport. Nueva York: Hemisphere.

Spielberguer, C.D. (1996). Reacciones emocionales del estrés: ansiedad e ira. Avances

en Psicología Clínica Latinoamericana, 14, 26-41.

Stein, D.J. y Hollander, E. (2010). Tratado de los Trastorno de Ansiedad. Barcelona:

Lexus.

Suay, F., Salvador, A., González-Bono, E. Sanchiz, C., Martínez, M., Martónez-sanchiz,

S., Simon, V.M. y Montón, J.B. (1998). Effect of competition and its outcome

365
on serum testosterone, cortisol and prolactin. Psychoneuroendocrinology 24,

551-566.

Sunew, E.Y. (2004). Emotional intelligence in school-aged children: relations to early

maternal depression and cognitive funcioning. Dissertation Abstracts

International: Section B: The Sciences and Engineering, 65 (4), 2116B.

Tabernero, B. y Márquez, S. (1993). Diferencias de género y edad en los componentes

de la ansiedad estado competitiva. Revista de Psicología del Deporte, 5, 53-67.

Taira, S. y Helguedas, J. (1992). Judo I. Madrid: Comité Olímpico Español.

Taira, S. y Helguedas, J. (1992). Judo II. Madrid: Comité Olímpico Español.

Tapia, M. (2001). Measuring Emotional Intelligence. Psychological Reports, 88, 353-

364.

Tapia, M. y March, G.E. (2006). The effects of sex and grade-point average on emotional

intelligence. Psicothema, 18, 108-111.

TEA (1982). Cuestionario de ansiedad-rasgo. Madrid: TEA Ediciones.

Thayer, J.F., Rossy, L.A., Ruiz-Padial, E. y Johnsen, B.H. (2003). Gender Differences

in the Relationship between Emotional Regulation and Depressive Symptoms.

Cognitive Therapy and Research, 27, 349-364.

Thelwell, R., Lane, A., Weston, N. y Greenles, L. (2007). Examining relationships

between emotional intelligence and coaching efficacy. International Journal of

Sport and Exercise Psychology, 6(2), 224-236.

Thyer, B. A. (1987). Treating anxiety disorders: A guide for human service

professionals. London: Sage Publications.

366
Thom, R. (1975). Structural stability and morphogenesis. Benjamin-Addison Wesley.

Nueva York.

Thomas, P.R. (1994). Psychological and psuchomotor skills associated with

performance in golf. Sport Psychologist, 1(8), 317-331.

Tiwari, P.S.N. y Srivastava, N. (2004). Schooling and Development of Emotional

Intelligence. Psychological Studies, 49, 151-154.

Tobeña, A. (1997). El estrés dañino. Madrid: Aguilar.

Triplett, N. (1898). The dynamogenic factors in pacemaking and competition. American

Journal of Psychology, 9, 507-553.

Trobst, K.K., Collins, R.L. y Embree, J.M. (1994). The role of emotion in social support

provision: gender, empathy and expression of distress. Journal of Social and

Personal Relationships, 11(1), 45-62.

Tyrer, P. (1982). Major common symptoms in psychiatry: Anxiety. Journal of Hospital

Medicine, 27, 109-113.

Underleider, S. (1986). Athletes in Motion: training for the Olimpics Games with mind

and body. Two case studies. Integrated Research Services, Eugene, Or.

Valdés, M., De Flores, T. (1985). Psicobiología del estrés. Barcelona: Martínez Roca.

Valdés, M. y Flores, T. (1990). Psicobiología del estrés (2a ed. Actual.). Barcelona:

Martínez Roca.

Valdivia Moral, A. (2016). Niveles de ansiedad, autoconcepto y resiliencia en deportes

individuales. (Tesis Doctoral). Universidad de Granada, Granda.

367
Valdivia-Moral, P., Zafra, E., Zurita, F., Castro-Sánchez, M., Muros, J.J. y Cofre-

Bolados, C. (2016). Niveles de ansiedad en judocas chilenos. Journal of Sport

and Health Research, 8(2), 129-138.

Vaquero-Solís, M., Amado, D., Sánchez-Oliva, D., Sánchez, P., y Iglesias-Gallego, D.

(2018). Inteligencia emocional en la adolescencia: motivación y actividad física.

Revista Internacional de Medicina y Ciencias de La Actividad Física y Del

Deporte, X.

Van der Zee, K., Schakel, L y Thijs, M. (2002). The relationship of emotional

intelligence with academic intelligence and the big five. European Journal of

Personality, 16, 103-125.

Van Egeren, L.F. (1971). Psychophysiological aspects of systematic desensitization

oustanding issues. Behavior Therapy 9, 65-77.

Van Rooy, D.L., Alonso, A. y Viswesvaran, C. (2005). Group differences in emotional

intelligence scores: Theoretical and practical implications. Personality and

Individual Differences, 38, 689-700.

Vasconcelos-Raposo, J.J. y Carvalho, R. (2000). Ansiedad cognitiva, somática y

autoconfianza en árbitros de balonvolea. Revista de Psicología del deporte 9,

135-142.

Vasconcelos-Raposo, J.J. (1994). Explorando as Limitações do Conceito de Desporto-

Universidade de Trás-os-Montes e Alto Douro. Federação Portuguesa de

Natação.

Vázquez Escobar, A. y Nápoles Cruz, P.P. (2019). La construcción de género en los

niños y las niñas de la infancia preescolar. Revista Atlante: Cuadernos de

Educación y Desarrollo.

368
Wark, K.A. y Witting, A.F. (1979). Sex role and sport competition anxiety. Journal of

Sport psychology, 1, 248-250.

Weinberg, R.S. y Genuchi, M. (1980). Relationship between competitive trait anxiety,

state anxiety, and golf performance: a field study. Journal of Sport Psychology,

2, 148-154.

Weinberg, R.S. y Gould, D. (1996). Fundamentos de psicología del deporte y el

ejercicio físico. Barcelona: Ariel.

Weiss, M.R., Wiese, D.M. y Klint, K.A. (1989). Head over heels with success: the

relationship between self-efficacy and performance in competitive youth

gymnastics. Journal of Sport y Exercise Psychology, 11(4), 444-451.

Welford, A.T. (1962). Arousal, channel-capacity and decision. Nature, 194, 365-366.

Welford, A.T. (1965). Stress and achievement. Australian Journal of Psychology, 17, 1-

9.

Welford, A.T. (1973). Stress and performance. Ergonomics, 16, 567-580.

Wilson, G.S. y Steinke, J.S. (2002). Cognitive orientation, precompetition, and actual

competition anxiety. Research Quartely for Exercise and Sport, 73, 335-339.

Williams, J.M. (1991). Psicología aplicada al deporte. Madrid: Biblioteca Nueva.

Williams, J.M. (1994). Physical activity, fitness and substance misure and abuse. En C.

Bouchard, R.J. Shephard y T. Stephens (Ed.). Physical Activity, Fitnee, and

Health. International Proceedings and Consensus Statement, (pp.898-916).

Champaing, IL: Human Kinetics.

Williams, A.M.L., y Elliot, D. (1999). Anxiety, expertise, and visual search strategy in

karate. Journal of Sport y Exercise Psychology, 10, 201-211.

369
Williams, D.M. Frank, M.L. y Lester, D. (2000). Predicting anxiety in competitive

sports. Perceptual and motor skills 90, 847-850.

Williams, J.M. (1991). Psicología aplicada al deporte. Madrid: Biblioteca Nueva.

Williams, F.M., Fernández-Berrocal, P., Extremera, N., Ramos-Díaz, N. y Joiner, T.E.

(2004). Mood regulation skill and the symptoms of endogenous and hopelessness

depression in Spanish High School Students. Journal of Psychpathology and

Behavioral Assessment, 26(4), 233-240.

Williams, J.M. y Krane, V. (1989). Response distorsion of self-report questionnaires

with female collegiate golfers. Sport Psychologist, 3, 212-218.

Wong, C.S. y Law, K.S. (2002). The effects of leader and follower emotional

intelligence on performance and attitude: An exploratory study. Leadership

Quarterly, 13, 243-274.

Woodman, T. y Hardy, L. (2003). The relative impact of cognitive anxiety and self-

confidence upon sport performance: A meta-analysis. Journal of Sports Sciences

21 (6): 443-457. DOI: 10.1080/0264041031000101809.

World Health Organization (2008). Gender and womens’s mental health. Consultado en

http://www.who.int/en/ (10 de febrero de 2015)

Yerkes, R.M. y Dodson, J.D. (1908). The relation of strength of stimuls to rapidity of

habit-formation. Journal of Comparative Neurological Psychology 18, 458-482.

Young, L.D. (2006). Parental influences on individual differences in emotional

understanding. Dissertation Abstracts International: Section B. The Sciences and

Engineering, 66(9), 5128B.

Zeeman, E.C. (1976). Catastrophe Theory. Scientific American 234, 65-82.

370
Zeman, J. y Garber, J. (1996). Display rules for anger, sadness and pain: It depens on

who is watching. Child Development, 67, 957-973.

Zeman, J. y Shipman, K. (1996). Children’s expression of negative affect: Reasons and

methods. Developmental Psychology, 32(5), 842-850.

Zizzi, S., Deaner, H. y Hirschhorn, D. (2003). The relationship between emotional

intelligence and performance among college baseball players. Journal of Applied

Sport Psychology, 15, 262-269.

WEBGRAFÍA

http://www.csd.gob.es/csd/estaticos/asoc-fed/LicenciasyClubes2015.pdf

371
CAPÍTULO 11:
ANEXOS

372
CAPÍTULO 11: ANEXOS

11.1.- CUESTIONARIOS

11.1.1.- Datos Personales.


DATOS PERSONALES

En todos los casos que se piden resultados, os solicitamos los últimos 5 años, poned el año y el
metal obtenido.

GÉNERO: EDAD: DEPORTE:

HORAS DE DEPORTE AÑOS DE PRÁCTICA CATEGORÍA:


SEMANALES: DEPORTIVA:

MEDALLAS EN CAMPEONATOS TERRITORIALES:

MEDALLAS EN TROFEOS NACIONALES:

MEDALLAS EN CAMPEONATOS DE ESPAÑA:

MEDALLAS EN TROFEOS INTERNACIONALES A (o más de 10 países)

MEDALLAS EN TROFEOS INTERNACIONALES B (o menos de 10 países)

MEDALLAS EN CAMPEONATOS DE EUROPA:

MEDALLAS EN CAMPEONATOS DEL MUNDO:

MEDALLAS EN JJ.OO.:

¿TIENES EL RECONOCIMIENTO DE DEPORTISTA DE ALTO NIVEL?

MUCHAS GRACIAS POR TU COLABORACIÓN

Un saludo,

María Merino Fernández ([email protected])

373
11.1.2.- ISRA.

374
375
376
377
378
11.1.3.- STAI.

379
380
381
11.1.4.- SCAT.

LABORATORIO DE PSICOLOGÍA DEL DEPORTE

Madrid-Valencia-Alzira-Castellón

SPORT COMPETITION ANXIETY TEST (Rainer Martens, 1977). SCAT

Versión española experimental: Amador Cernuda y Javier Ramírez, 1985

ILLINOIS COMPETITION QUESTIONAIRE. Forma A, para adultos


Instrucciones: debajo encontrará algunas frases que indican los sentimientos que tiene la gente cuando
compite en deportes o juegos. Lea cada frase y decida si usted casi nunca, algunas veces o a menudo
siente eso cuando compite en deportes o juegos. Si usted elige la opción CASI NUNCA tache la A, si elige
ALGUNAS VECES tache la B y si elige la opción de A MENUDO tache la C. no existes respuestas correctas
o incorrectas. No emplee mucho tiempo en rellenar el cuestionario, ni se entretenga en ninguna frase.
Recuerde, elija la opción que describa cómo se siente usted cuando compite.

A: CASI NUNCA; B: ALGUNAS VECES; C: A MENUDO

1.- Competir contra otros es divertido……………………………………………………………………………… A B C


2.- Antes de competir, me siento inquieto……………………………………………………………………….. A B C
3.- Antes de competir, me preocupa no tener una buena actuación……………………………….. A B C
4.- Cuando compito yo soy un buen deportista………………………………………………………………… A B C
5.- Cuando compito me preocupa cometer errores…………………………………………………………. A B C
6.- Antes de competir yo estoy en calma………………………………………………………………………… A B C
7.- Establecer objetivos cuando compito es importante………………………………………………… A B C
8.- Antes de competir siento molestias en mi estómago…………………………………………………. A B C
9.- Justo antes de empezar a competir siento que mi corazón late más rápido de lo
habitual…………………………………………………………………………………………. A B C
10.- Me gusta competir en juegos que demandan una considerable energía física…………… A B C
11.- Antes de competir, me siento relajado……………………………………………………………………… A B C
12.- Antes de competir, estoy nervioso…………………………………………………………………………….. A B C
13.- Los deportes de equipo son más excitantes que los individuales………………………………. A B C
14.- Yo me pongo nervioso esperanzo el comienzo de la competición……………………………… A B C
15.- Antes de competir me pongo tenso…………………………………………………………………………… A B C
Nombre: Deporte:

382
11.1.5.- TMMS-24.

TMMS-24.
INSTRUCCIONES:
A continuación encontrará algunas afirmaciones sobre sus emociones y sentimientos.
Lea atentamente cada frase e indique por favor el grado de acuerdo o desacuerdo con
respecto a las mismas. Marque la que más se aproxime sus preferencias.

No hay respuestas correctas o incorrectas, ni buenas o malas.

No emplee mucho tiempo en cada respuesta.

1 Nada de Acuerdo 2 Algo de Acuerdo 3 Bastante de acuerdo


4 Muy de Acuerdo 5 Totalmente de acuerdo
1. Presto mucha atención a los sentimientos. 1 2 3 4 5
2. Normalmente me preocupo mucho por lo que siento 1 2 3 4 5
3. Normalmente dedico tiempo a pensar en mis emociones. 1 2 3 4 5
4. Pienso que merece la pena prestar atención a mis emociones y 1 2 3 4 5
estado de ánimo.
5. Dejo que mis sentimientos afecten a mis pensamientos. 1 2 3 4 5
6. Pienso en mi estado de ánimo constantemente. 1 2 3 4 5
7. A menudo pienso en mis sentimientos. 1 2 3 4 5
8. Presto mucha atención a cómo me siento. 1 2 3 4 5
9. Tengo claros mis sentimientos. 1 2 3 4 5
10. Frecuentemente puedo definir mis sentimientos. 1 2 3 4 5
11. Casi siempre sé cómo me siento. 1 2 3 4 5
12. Normalmente conozco mis sentimientos sobre las personas. 1 2 3 4 5
13. A menudo me doy cuenta de mis sentimientos en diferentes 1 2 3 4 5
situaciones.
14. Siempre puedo decir cómo me siento. 1 2 3 4 5
15. A veces puedo decir cuáles son mis emociones. 1 2 3 4 5
16. Puedo llegar a comprender mis sentimientos. 1 2 3 4 5
17. Aunque a veces me siento triste, suelo tener una visión optimista. 1 2 3 4 5
18. Aunque me sienta mal, procuro pensar en cosas agradables. 1 2 3 4 5
19. Cuando estoy triste, pienso en todos los placeres de la vida. 1 2 3 4 5
20. Intento tener pensamientos positivos aunque me sienta mal. 1 2 3 4 5
21. Si doy demasiadas vueltas a las cosas, complicándolas, trato de 1 2 3 4 5
calmarme.
22. Me preocupo por tener un buen estado de ánimo. 1 2 3 4 5
23. Tengo mucha energía cuando me siento feliz. 1 2 3 4 5
24. Cuando estoy enfadado intento cambiar mi estado de ánimo. 1 2 3 4 5

383
11.2 ESTADÍSTICA

11.2.1 Descriptivos.

DESCRIPTIVA DE RANKING
RANKING Marca
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 0 185 41,5 41,5 41,5
10 14 3,1 3,1 44,6
20 14 3,1 3,1 47,8
30 16 3,6 3,6 51,3
40 12 2,7 2,7 54,0
50 4 0,9 0,9 54,9
60 9 2,0 2,0 57,0
70 5 1,1 1,1 58,1
80 5 1,1 1,1 59,2
90 1 0,2 0,2 59,4
95 1 0,2 0,2 59,6
100 2 0,4 0,4 60,1
105 2 0,4 0,4 60,5
110 4 0,9 0,9 61,4
125 2 0,4 0,4 61,9
140 1 0,2 0,2 62,1
150 1 0,2 0,2 62,3
155 2 0,4 0,4 62,8
160 2 0,4 0,4 63,2
175 1 0,2 0,2 63,5
180 1 0,2 0,2 63,7
200 1 0,2 0,2 63,9
210 3 0,7 0,7 64,6
220 2 0,4 0,4 65,0
225 1 0,2 0,2 65,2
235 1 0,2 0,2 65,5
240 1 0,2 0,2 65,7
250 7 1,6 1,6 67,3
255 2 0,4 0,4 67,7
260 3 0,7 0,7 68,4
270 1 0,2 0,2 68,6
275 1 0,2 0,2 68,8
280 3 0,7 0,7 69,5
285 1 0,2 0,2 69,7
290 2 0,4 0,4 70,2
300 4 0,9 0,9 71,1
310 1 0,2 0,2 71,3
325 1 0,2 0,2 71,5
330 2 0,4 0,4 72,0
340 3 0,7 0,7 72,6

384
RANKING Marca
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
345 1 0,2 0,2 72,9
350 2 0,4 0,4 73,3
360 1 0,2 0,2 73,5
365 1 0,2 0,2 73,8
380 1 0,2 0,2 74,0
385 1 0,2 0,2 74,2
390 1 0,2 0,2 74,4
400 1 0,2 0,2 74,7
410 1 0,2 0,2 74,9
420 3 0,7 0,7 75,6
425 2 0,4 0,4 76,0
435 1 0,2 0,2 76,2
450 2 0,4 0,4 76,7
460 1 0,2 0,2 76,9
480 3 0,7 0,7 77,6
490 1 0,2 0,2 77,8
495 1 0,2 0,2 78,0
500 1 0,2 0,2 78,3
520 1 0,2 0,2 78,5
525 3 0,7 0,7 79,1
530 1 0,2 0,2 79,4
550 1 0,2 0,2 79,6
565 1 0,2 0,2 79,8
570 1 0,2 0,2 80,0
575 1 0,2 0,2 80,3
580 1 0,2 0,2 80,5
595 1 0,2 0,2 80,7
600 1 0,2 0,2 80,9
610 1 0,2 0,2 81,2
625 1 0,2 0,2 81,4
635 2 0,4 0,4 81,8
650 1 0,2 0,2 82,1
670 1 0,2 0,2 82,3
675 1 0,2 0,2 82,5
690 1 0,2 0,2 82,7
700 4 0,9 0,9 83,6
750 1 0,2 0,2 83,9
755 1 0,2 0,2 84,1
765 1 0,2 0,2 84,3
775 1 0,2 0,2 84,5
790 1 0,2 0,2 84,8
820 1 0,2 0,2 85,0
825 2 0,4 0,4 85,4
835 1 0,2 0,2 85,7
845 1 0,2 0,2 85,9
850 3 0,7 0,7 86,5
870 1 0,2 0,2 86,8
875 1 0,2 0,2 87,0
900 1 0,2 0,2 87,2
925 1 0,2 0,2 87,4

385
RANKING Marca
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
930 2 0,4 0,4 87,9
950 2 0,4 0,4 88,3
960 1 0,2 0,2 88,6
1.050 1 0,2 0,2 88,8
1.065 2 0,4 0,4 89,2
1.125 1 0,2 0,2 89,5
1.150 2 0,4 0,4 89,9
1.300 1 0,2 0,2 90,1
1.330 1 0,2 0,2 90,4
1.350 2 0,4 0,4 90,8
1.415 1 0,2 0,2 91,0
1.425 1 0,2 0,2 91,3
1.445 1 0,2 0,2 91,5
1.450 2 0,4 0,4 91,9
1.475 1 0,2 0,2 92,2
1.500 1 0,2 0,2 92,4
1.550 1 0,2 0,2 92,6
1.590 1 0,2 0,2 92,8
1.600 3 0,7 0,7 93,5
1.700 2 0,4 0,4 93,9
1.750 2 0,4 0,4 94,4
1.800 1 0,2 0,2 94,6
2.000 1 0,2 0,2 94,8
2.050 2 0,4 0,4 95,3
2.075 1 0,2 0,2 95,5
2.150 1 0,2 0,2 95,7
2.250 2 0,4 0,4 96,2
2.350 2 0,4 0,4 96,6
2.400 1 0,2 0,2 96,9
2.550 1 0,2 0,2 97,1
2.575 1 0,2 0,2 97,3
2.700 1 0,2 0,2 97,5
2.750 1 0,2 0,2 97,8
2.775 1 0,2 0,2 98,0
2.850 1 0,2 0,2 98,2
2.900 1 0,2 0,2 98,4
2.975 1 0,2 0,2 98,7
3.100 3 0,7 0,7 99,3
3.500 1 0,2 0,2 99,6
3.825 1 0,2 0,2 99,8
4.760 1 0,2 0,2 100,0
Total 446 100,0 100,0

386
DESCRIPTIVA DE GÉNERO
GÉNERO
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 1 Mujer 172 38,6 38,6 38,6
2 Varón 274 61,4 61,4 100,0
Total 446 100,0 100,0

DESCRIPTIVA POR GÉNERO Y NIVEL

VARONES MUJERES TOTAL


NIVEL ALTO 36 33 69
NIVEL MEDIO 112 80 192
NIVEL BAJO 126 59 185
TOTAL 274 172 446

DESCRIPTIVA POR NIVEL DE RENDIMIENTO


NIVEL: Nivel que tienen los deportistas
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 1 Alto 69 15,5 15,5 15,5
2 Medio 192 43,0 43,0 58,5
3 Bajo 185 41,5 41,5 100,0
Total 446 100,0 100,0

DESCRIPTIVA POR TIPO DE DEPORTE


DEPORTE: Tipo de Deporte de Combate
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 1 Jiu-Jitsu 144 32,3 32,3 32,3
2 Judo 137 30,7 30,7 62,8
3 Karate 57 12,8 12,8 75,6
4 Kendo 63 14,1 14,1 89,7
5 Taekwondo 25 5,6 5,6 95,3
6 Lucha Libre 20 4,5 4,5 99,8
Total 446 100,0 100,0

387
DESCRIPTIVA DE LOS CUESTIONARIOS

DEPORT NIVE GÉNER ISRA ISRA ISRA STAI STAI TMMS TMMS TMMS RANKING
E L EDAD O ISRA C ISRA M ISRA F ISRA T ISRA F1 F2 F3 F4 A/E A/R SCAT -24 - 1 -24 - 2 -24 -3 Marca
N Válidos
446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446

Perdido
s 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0

Media 2,45 2,26 24,73 1,61 58,68 33,85 34,81 126,94 55,70 15,05 23,63 11,64 19,14 17,65 23,03 22,94 27,28 28,28 368,53
Mediana 2,00 2,00 22,00 2,00 56,00 27,00 26,50 113,50 52,00 10,00 16,00 7,00 17,00 16,00 24,00 22,00 27,00 29,00 30,00
Moda 1 2 15 2 65 2(a) 10 48 80 10 0 0 15 15 26 20(a) 30 32 0
Desv. típ. 1,447 0,709 8,823 0,487 33,642 29,080 28,887 82,791 34,256 13,587 24,083 12,936 11,453 9,373 4,853 6,438 6,173 6,325 698,674
Varianza 77,84 1.131,81 845,66 834,48 6.854,32 1.173,47 184,59 579,98 167,33 131,17 87,85 23,55 488.145,08
2,095 0,503 0,237 41,446 38,101 40,009
4 0 2 2 4 9 9 3 3 8 6 6 6
Asimetría 0,896 -0,421 0,803 -0,471 0,652 1,209 1,224 0,931 0,716 1,270 1,413 1,870 0,633 0,426 -0,528 0,162 -0,108 -0,359 2,763
Error típ. de
0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116 0,116
asimetría
Curtosis -0,075 -0,947 -0,399 -1,786 0,313 1,226 1,262 0,723 0,238 1,274 1,738 4,372 -0,022 -0,576 -0,584 -0,619 -0,541 -0,328 8,534
Error típ. de curtosis 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231 0,231
Mínimo 1 1 14 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 10 8 10 10 0
Máximo 7 3 50 2 196 146 146 417 194 67 115 85 59 41 30 39 40 40 4.760
Percentile 25 1,00 2,00 17,00 1,00 31,00 11,00 12,00 60,00 27,00 5,00 5,00 3,00 11,00 10,00 20,00 18,00 23,00 24,00 0,00
s
50 2,00 2,00 22,00 2,00 56,00 27,00 26,50 113,50 52,00 10,00 16,00 7,00 17,00 16,00 24,00 22,00 27,00 29,00 30,00
75 3,00 3,00 31,00 2,00 80,25 50,25 50,00 175,25 79,00 22,00 34,25 16,00 27,00 25,00 27,00 28,00 32,00 33,00 420,00

388
DESCRIPTIVA DE LAS HORAS DE ENTRENAMIENTO A LA SEMANA

Horas de entrenamiento a la semana


Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 1 2 0,4 0,4 0,4
2 34 7,6 7,6 8,1
3 69 15,5 15,5 23,5
4 33 7,4 7,4 30,9
5 73 16,4 16,4 47,3
6 61 13,7 13,7 61,0
7 18 4,0 4,0 65,0
8 31 7,0 7,0 72,0
9 16 3,6 3,6 75,6
10 41 9,2 9,2 84,8
11 5 1,1 1,1 85,9
12 19 4,3 4,3 90,1
13 3 0,7 0,7 90,8
14 4 0,9 0,9 91,7
15 15 3,4 3,4 95,1
16 1 0,2 0,2 95,3
17 3 0,7 0,7 96,0
18 7 1,6 1,6 97,5
20 10 2,2 2,2 99,8
22 1 0,2 0,2 100,0
Total 446 100,0 100,0

DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: ISRA COGNITIVO

ISRA C
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 0 2 0,4 0,4 0,4
1 1 0,2 0,2 0,7
3 3 0,7 0,7 1,3
4 1 0,2 0,2 1,6
5 1 0,2 0,2 1,8
6 1 0,2 0,2 2,0
7 2 0,4 0,4 2,5
8 3 0,7 0,7 3,1
9 3 0,7 0,7 3,8
10 1 0,2 0,2 4,0
11 4 0,9 0,9 4,9
12 1 0,2 0,2 5,2
13 3 0,7 0,7 5,8

389
ISRA C
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
14 1 0,2 0,2 6,1
15 1 0,2 0,2 6,3
16 8 1,8 1,8 8,1
17 6 1,3 1,3 9,4
18 4 0,9 0,9 10,3
19 2 0,4 0,4 10,8
20 7 1,6 1,6 12,3
21 3 0,7 0,7 13,0
22 4 0,9 0,9 13,9
23 5 1,1 1,1 15,0
24 2 0,4 0,4 15,5
25 6 1,3 1,3 16,8
26 8 1,8 1,8 18,6
27 6 1,3 1,3 20,0
28 5 1,1 1,1 21,1
29 6 1,3 1,3 22,4
30 4 0,9 0,9 23,3
31 8 1,8 1,8 25,1
32 4 0,9 0,9 26,0
33 6 1,3 1,3 27,4
34 4 0,9 0,9 28,3
35 8 1,8 1,8 30,0
36 5 1,1 1,1 31,2
37 2 0,4 0,4 31,6
38 8 1,8 1,8 33,4
39 5 1,1 1,1 34,5
40 5 1,1 1,1 35,7
41 6 1,3 1,3 37,0
42 3 0,7 0,7 37,7
43 8 1,8 1,8 39,5
44 3 0,7 0,7 40,1
45 2 0,4 0,4 40,6
46 4 0,9 0,9 41,5
47 1 0,2 0,2 41,7
48 2 0,4 0,4 42,2
50 7 1,6 1,6 43,7
51 3 0,7 0,7 44,4
52 4 0,9 0,9 45,3
53 5 1,1 1,1 46,4
54 7 1,6 1,6 48,0
55 6 1,3 1,3 49,3
56 7 1,6 1,6 50,9

390
ISRA C
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
57 6 1,3 1,3 52,2
58 2 0,4 0,4 52,7
59 4 0,9 0,9 53,6
60 5 1,1 1,1 54,7
61 3 0,7 0,7 55,4
62 5 1,1 1,1 56,5
63 4 0,9 0,9 57,4
64 4 0,9 0,9 58,3
65 12 2,7 2,7 61,0
66 5 1,1 1,1 62,1
67 4 0,9 0,9 63,0
68 6 1,3 1,3 64,3
69 5 1,1 1,1 65,5
70 5 1,1 1,1 66,6
71 5 1,1 1,1 67,7
73 6 1,3 1,3 69,1
74 6 1,3 1,3 70,4
75 2 0,4 0,4 70,9
76 1 0,2 0,2 71,1
77 4 0,9 0,9 72,0
78 2 0,4 0,4 72,4
79 5 1,1 1,1 73,5
80 7 1,6 1,6 75,1
81 2 0,4 0,4 75,6
82 7 1,6 1,6 77,1
83 3 0,7 0,7 77,8
84 2 0,4 0,4 78,3
85 2 0,4 0,4 78,7
86 1 0,2 0,2 78,9
87 4 0,9 0,9 79,8
88 7 1,6 1,6 81,4
89 5 1,1 1,1 82,5
90 5 1,1 1,1 83,6
91 4 0,9 0,9 84,5
93 3 0,7 0,7 85,2
94 1 0,2 0,2 85,4
95 3 0,7 0,7 86,1
96 1 0,2 0,2 86,3
97 2 0,4 0,4 86,8
98 2 0,4 0,4 87,2
99 4 0,9 0,9 88,1
100 8 1,8 1,8 89,9

391
ISRA C
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
101 3 0,7 0,7 90,6
102 2 0,4 0,4 91,0
103 1 0,2 0,2 91,3
104 1 0,2 0,2 91,5
105 1 0,2 0,2 91,7
106 2 0,4 0,4 92,2
107 2 0,4 0,4 92,6
109 2 0,4 0,4 93,0
110 2 0,4 0,4 93,5
113 1 0,2 0,2 93,7
115 1 0,2 0,2 93,9
116 1 0,2 0,2 94,2
117 1 0,2 0,2 94,4
118 1 0,2 0,2 94,6
119 1 0,2 0,2 94,8
120 1 0,2 0,2 95,1
121 1 0,2 0,2 95,3
124 1 0,2 0,2 95,5
125 1 0,2 0,2 95,7
126 1 0,2 0,2 96,0
128 1 0,2 0,2 96,2
130 2 0,4 0,4 96,6
131 1 0,2 0,2 96,9
132 2 0,4 0,4 97,3
133 1 0,2 0,2 97,5
135 1 0,2 0,2 97,8
138 1 0,2 0,2 98,0
139 1 0,2 0,2 98,2
140 1 0,2 0,2 98,4
146 1 0,2 0,2 98,7
148 1 0,2 0,2 98,9
153 1 0,2 0,2 99,1
154 1 0,2 0,2 99,3
158 1 0,2 0,2 99,6
164 1 0,2 0,2 99,8
196 1 0,2 0,2 100,0
Total 446 100,0 100,0

392
DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: ISRA MOTOR

ISRA M
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 0 12 2,7 2,7 2,7
1 10 2,2 2,2 4,9
2 13 2,9 2,9 7,8
3 6 1,3 1,3 9,2
4 8 1,8 1,8 11,0
5 13 2,9 2,9 13,9
6 10 2,2 2,2 16,1
7 6 1,3 1,3 17,5
8 8 1,8 1,8 19,3
9 7 1,6 1,6 20,9
10 13 2,9 2,9 23,8
11 6 1,3 1,3 25,1
12 12 2,7 2,7 27,8
13 7 1,6 1,6 29,4
14 7 1,6 1,6 30,9
15 10 2,2 2,2 33,2
16 4 0,9 0,9 34,1
17 10 2,2 2,2 36,3
18 6 1,3 1,3 37,7
19 6 1,3 1,3 39,0
20 10 2,2 2,2 41,3
21 6 1,3 1,3 42,6
22 7 1,6 1,6 44,2
23 5 1,1 1,1 45,3
24 7 1,6 1,6 46,9
25 6 1,3 1,3 48,2
26 7 1,6 1,6 49,8
27 13 2,9 2,9 52,7
28 1 0,2 0,2 52,9
28 6 1,3 1,3 54,3
29 3 0,7 0,7 54,9
30 6 1,3 1,3 56,3
31 10 2,2 2,2 58,5
32 6 1,3 1,3 59,9
33 4 0,9 0,9 60,8
34 2 0,4 0,4 61,2
35 1 0,2 0,2 61,4
36 4 0,9 0,9 62,3
37 4 0,9 0,9 63,2
38 4 0,9 0,9 64,1
39 8 1,8 1,8 65,9

393
ISRA M
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
40 8 1,8 1,8 67,7
41 3 0,7 0,7 68,4
42 5 1,1 1,1 69,5
43 4 0,9 0,9 70,4
44 3 0,7 0,7 71,1
45 5 1,1 1,1 72,2
46 2 0,4 0,4 72,6
48 5 1,1 1,1 73,8
49 2 0,4 0,4 74,2
50 4 0,9 0,9 75,1
51 4 0,9 0,9 76,0
52 6 1,3 1,3 77,4
53 4 0,9 0,9 78,3
54 3 0,7 0,7 78,9
55 7 1,6 1,6 80,5
56 5 1,1 1,1 81,6
57 3 0,7 0,7 82,3
58 1 0,2 0,2 82,5
59 1 0,2 0,2 82,7
60 4 0,9 0,9 83,6
61 1 0,2 0,2 83,9
62 5 1,1 1,1 85,0
63 2 0,4 0,4 85,4
64 3 0,7 0,7 86,1
65 3 0,7 0,7 86,8
67 1 0,2 0,2 87,0
68 1 0,2 0,2 87,2
70 2 0,4 0,4 87,7
71 1 0,2 0,2 87,9
72 1 0,2 0,2 88,1
73 3 0,7 0,7 88,8
74 1 0,2 0,2 89,0
75 3 0,7 0,7 89,7
76 5 1,1 1,1 90,8
77 2 0,4 0,4 91,3
78 1 0,2 0,2 91,5
79 2 0,4 0,4 91,9
80 2 0,4 0,4 92,4
81 2 0,4 0,4 92,8
82 2 0,4 0,4 93,3
83 2 0,4 0,4 93,7
86 1 0,2 0,2 93,9

394
ISRA M
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
88 2 0,4 0,4 94,4
94 2 0,4 0,4 94,8
97 1 0,2 0,2 95,1
98 1 0,2 0,2 95,3
100 2 0,4 0,4 95,7
101 1 0,2 0,2 96,0
102 3 0,7 0,7 96,6
104 2 0,4 0,4 97,1
106 1 0,2 0,2 97,3
112 2 0,4 0,4 97,8
113 2 0,4 0,4 98,2
118 1 0,2 0,2 98,4
119 1 0,2 0,2 98,7
120 1 0,2 0,2 98,9
127 1 0,2 0,2 99,1
130 1 0,2 0,2 99,3
134 1 0,2 0,2 99,6
135 1 0,2 0,2 99,8
146 1 0,2 0,2 100,0
Total 446 100,0 100,0

DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: ISRA FISIOLÓGICO

ISRA F
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 0 4 0,9 0,9 0,9
1 3 0,7 0,7 1,6
2 8 1,8 1,8 3,4
3 7 1,6 1,6 4,9
4 8 1,8 1,8 6,7
5 14 3,1 3,1 9,9
6 9 2,0 2,0 11,9
7 7 1,6 1,6 13,5
8 9 2,0 2,0 15,5
9 11 2,5 2,5 17,9
10 16 3,6 3,6 21,5
11 1 0,2 0,2 21,7
11 6 1,3 1,3 23,1
12 12 2,7 2,7 25,8
13 9 2,0 2,0 27,8
14 11 2,5 2,5 30,3
15 8 1,8 1,8 32,1

395
ISRA F
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
16 10 2,2 2,2 34,3
17 5 1,1 1,1 35,4
18 9 2,0 2,0 37,4
19 5 1,1 1,1 38,6
20 12 2,7 2,7 41,3
21 6 1,3 1,3 42,6
22 8 1,8 1,8 44,4
23 3 0,7 0,7 45,1
24 7 1,6 1,6 46,6
25 2 0,4 0,4 47,1
26 13 2,9 2,9 50,0
27 4 0,9 0,9 50,9
28 7 1,6 1,6 52,5
29 6 1,3 1,3 53,8
30 4 0,9 0,9 54,7
31 5 1,1 1,1 55,8
32 7 1,6 1,6 57,4
33 4 0,9 0,9 58,3
34 6 1,3 1,3 59,6
35 5 1,1 1,1 60,8
36 6 1,3 1,3 62,1
37 5 1,1 1,1 63,2
38 1 0,2 0,2 63,5
39 7 1,6 1,6 65,0
40 10 2,2 2,2 67,3
41 2 0,4 0,4 67,7
42 3 0,7 0,7 68,4
43 4 0,9 0,9 69,3
44 5 1,1 1,1 70,4
45 3 0,7 0,7 71,1
46 1 0,2 0,2 71,3
47 2 0,4 0,4 71,7
48 5 1,1 1,1 72,9
49 4 0,9 0,9 73,8
50 9 2,0 2,0 75,8
51 5 1,1 1,1 76,9
52 5 1,1 1,1 78,0
53 1 0,2 0,2 78,3
54 1 0,2 0,2 78,5
55 4 0,9 0,9 79,4
56 4 0,9 0,9 80,3
57 5 1,1 1,1 81,4

396
ISRA F
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
60 4 0,9 0,9 82,3
61 1 0,2 0,2 82,5
62 3 0,7 0,7 83,2
63 2 0,4 0,4 83,6
64 3 0,7 0,7 84,3
65 2 0,4 0,4 84,8
66 5 1,1 1,1 85,9
67 4 0,9 0,9 86,8
69 3 0,7 0,7 87,4
70 2 0,4 0,4 87,9
71 1 0,2 0,2 88,1
72 2 0,4 0,4 88,6
73 1 0,2 0,2 88,8
75 2 0,4 0,4 89,2
76 1 0,2 0,2 89,5
77 1 0,2 0,2 89,7
78 1 0,2 0,2 89,9
78 1 0,2 0,2 90,1
79 2 0,4 0,4 90,6
80 7 1,6 1,6 92,2
81 2 0,4 0,4 92,6
83 1 0,2 0,2 92,8
84 2 0,4 0,4 93,3
85 1 0,2 0,2 93,5
86 3 0,7 0,7 94,2
88 2 0,4 0,4 94,6
91 1 0,2 0,2 94,8
92 1 0,2 0,2 95,1
96 1 0,2 0,2 95,3
97 1 0,2 0,2 95,5
98 2 0,4 0,4 96,0
99 1 0,2 0,2 96,2
100 3 0,7 0,7 96,9
102 1 0,2 0,2 97,1
108 2 0,4 0,4 97,5
112 1 0,2 0,2 97,8
113 1 0,2 0,2 98,0
122 3 0,7 0,7 98,7
126 1 0,2 0,2 98,9
128 1 0,2 0,2 99,1
129 1 0,2 0,2 99,3
135 1 0,2 0,2 99,6

397
ISRA F
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
137 1 0,2 0,2 99,8
146 1 0,2 0,2 100,0
Total 446 100,0 100,0

DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: ISRA TOTAL

ISRA T
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 0 1 0,2 0,2 0,2
2 1 0,2 0,2 0,4
3 1 0,2 0,2 0,7
4 1 0,2 0,2 0,9
8 1 0,2 0,2 1,1
9 1 0,2 0,2 1,3
11 2 0,4 0,4 1,8
12 2 0,4 0,4 2,2
13 1 0,2 0,2 2,5
14 1 0,2 0,2 2,7
15 2 0,4 0,4 3,1
17 1 0,2 0,2 3,4
18 2 0,4 0,4 3,8
20 2 0,4 0,4 4,3
21 1 0,2 0,2 4,5
22 2 0,4 0,4 4,9
23 3 0,7 0,7 5,6
25 3 0,7 0,7 6,3
27 1 0,2 0,2 6,5
28 2 0,4 0,4 7,0
29 2 0,4 0,4 7,4
30 4 0,9 0,9 8,3
31 1 0,2 0,2 8,5
32 1 0,2 0,2 8,7
33 3 0,7 0,7 9,4
34 1 0,2 0,2 9,6
36 1 0,2 0,2 9,9
37 4 0,9 0,9 10,8
38 2 0,4 0,4 11,2
39 2 0,4 0,4 11,7
40 5 1,1 1,1 12,8
41 3 0,7 0,7 13,5
42 2 0,4 0,4 13,9
43 4 0,9 0,9 14,8

398
ISRA T
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
44 4 0,9 0,9 15,7
45 3 0,7 0,7 16,4
46 2 0,4 0,4 16,8
47 1 0,2 0,2 17,0
48 9 2,0 2,0 19,1
49 2 0,4 0,4 19,5
50 1 0,2 0,2 19,7
51 3 0,7 0,7 20,4
52 3 0,7 0,7 21,1
53 1 0,2 0,2 21,3
54 3 0,7 0,7 22,0
55 1 0,2 0,2 22,2
56 2 0,4 0,4 22,6
57 2 0,4 0,4 23,1
58 4 0,9 0,9 24,0
59 1 0,2 0,2 24,2
60 4 0,9 0,9 25,1
62 1 0,2 0,2 25,3
63 1 0,2 0,2 25,6
64 4 0,9 0,9 26,5
65 4 0,9 0,9 27,4
66 2 0,4 0,4 27,8
67 1 0,2 0,2 28,0
68 5 1,1 1,1 29,1
70 4 0,9 0,9 30,0
71 2 0,4 0,4 30,5
72 1 0,2 0,2 30,7
73 2 0,4 0,4 31,2
74 4 0,9 0,9 32,1
75 1 0,2 0,2 32,3
76 1 0,2 0,2 32,5
77 4 0,9 0,9 33,4
78 2 0,4 0,4 33,9
79 1 0,2 0,2 34,1
80 2 0,4 0,4 34,5
81 4 0,9 0,9 35,4
82 2 0,4 0,4 35,9
83 1 0,2 0,2 36,1
84 3 0,7 0,7 36,8
85 3 0,7 0,7 37,4
87 4 0,9 0,9 38,3
88 2 0,4 0,4 38,8

399
ISRA T
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
89 3 0,7 0,7 39,5
90 3 0,7 0,7 40,1
91 3 0,7 0,7 40,8
92 2 0,4 0,4 41,3
93 1 0,2 0,2 41,5
94 3 0,7 0,7 42,2
95 3 0,7 0,7 42,8
96 4 0,9 0,9 43,7
98 2 0,4 0,4 44,2
99 3 0,7 0,7 44,8
100 1 0,2 0,2 45,1
101 1 0,2 0,2 45,3
103 4 0,9 0,9 46,2
104 1 0,2 0,2 46,4
105 5 1,1 1,1 47,5
107 2 0,4 0,4 48,0
108 2 0,4 0,4 48,4
109 1 0,2 0,2 48,7
110 1 0,2 0,2 48,9
111 2 0,4 0,4 49,3
112 1 0,2 0,2 49,6
113 2 0,4 0,4 50,0
114 1 0,2 0,2 50,2
115 1 0,2 0,2 50,4
116 3 0,7 0,7 51,1
117 1 0,2 0,2 51,3
118 4 0,9 0,9 52,2
119 1 0,2 0,2 52,5
120 1 0,2 0,2 52,7
121 2 0,4 0,4 53,1
122 3 0,7 0,7 53,8
123 2 0,4 0,4 54,3
124 2 0,4 0,4 54,7
125 2 0,4 0,4 55,2
126 2 0,4 0,4 55,6
127 1 0,2 0,2 55,8
128 2 0,4 0,4 56,3
129 2 0,4 0,4 56,7
130 1 0,2 0,2 57,0
131 1 0,2 0,2 57,2
132 2 0,4 0,4 57,6
133 2 0,4 0,4 58,1

400
ISRA T
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
134 5 1,1 1,1 59,2
135 1 0,2 0,2 59,4
136 4 0,9 0,9 60,3
137 2 0,4 0,4 60,8
138 3 0,7 0,7 61,4
139 1 0,2 0,2 61,7
141 1 0,2 0,2 61,9
142 4 0,9 0,9 62,8
143 1 0,2 0,2 63,0
144 2 0,4 0,4 63,5
146 1 0,2 0,2 63,7
147 1 0,2 0,2 63,9
148 2 0,4 0,4 64,3
149 1 0,2 0,2 64,6
150 2 0,4 0,4 65,0
152 2 0,4 0,4 65,5
154 1 0,2 0,2 65,7
155 4 0,9 0,9 66,6
156 3 0,7 0,7 67,3
157 3 0,7 0,7 67,9
158 1 0,2 0,2 68,2
160 3 0,7 0,7 68,8
161 4 0,9 0,9 69,7
162 3 0,7 0,7 70,4
164 1 0,2 0,2 70,6
165 3 0,7 0,7 71,3
166 1 0,2 0,2 71,5
167 3 0,7 0,7 72,2
168 4 0,9 0,9 73,1
169 1 0,2 0,2 73,3
170 1 0,2 0,2 73,5
171 3 0,7 0,7 74,2
173 1 0,2 0,2 74,4
174 2 0,4 0,4 74,9
175 1 0,2 0,2 75,1
176 1 0,2 0,2 75,3
177 1 0,2 0,2 75,6
178 3 0,7 0,7 76,2
179 2 0,4 0,4 76,7
181 4 0,9 0,9 77,6
182 1 0,2 0,2 77,8
184 1 0,2 0,2 78,0

401
ISRA T
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
185 1 0,2 0,2 78,3
186 1 0,2 0,2 78,5
187 2 0,4 0,4 78,9
189 2 0,4 0,4 79,4
190 2 0,4 0,4 79,8
191 1 0,2 0,2 80,0
192 2 0,4 0,4 80,5
193 2 0,4 0,4 80,9
194 1 0,2 0,2 81,2
195 1 0,2 0,2 81,4
197 1 0,2 0,2 81,6
198 1 0,2 0,2 81,8
199 2 0,4 0,4 82,3
200 1 0,2 0,2 82,5
201 1 0,2 0,2 82,7
202 1 0,2 0,2 83,0
203 2 0,4 0,4 83,4
204 1 0,2 0,2 83,6
207 2 0,4 0,4 84,1
208 1 0,2 0,2 84,3
209 1 0,2 0,2 84,5
210 1 0,2 0,2 84,8
211 1 0,2 0,2 85,0
213 1 0,2 0,2 85,2
214 1 0,2 0,2 85,4
215 1 0,2 0,2 85,7
216 2 0,4 0,4 86,1
218 2 0,4 0,4 86,5
220 2 0,4 0,4 87,0
221 1 0,2 0,2 87,2
222 1 0,2 0,2 87,4
223 1 0,2 0,2 87,7
224 1 0,2 0,2 87,9
225 1 0,2 0,2 88,1
226 2 0,4 0,4 88,6
227 1 0,2 0,2 88,8
227 2 0,4 0,4 89,2
228 1 0,2 0,2 89,5
230 1 0,2 0,2 89,7
233 1 0,2 0,2 89,9
234 1 0,2 0,2 90,1
236 1 0,2 0,2 90,4

402
ISRA T
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
237 2 0,4 0,4 90,8
240 1 0,2 0,2 91,0
241 1 0,2 0,2 91,3
242 3 0,7 0,7 91,9
243 1 0,2 0,2 92,2
245 1 0,2 0,2 92,4
248 1 0,2 0,2 92,6
255 1 0,2 0,2 92,8
256 1 0,2 0,2 93,0
257 1 0,2 0,2 93,3
258 1 0,2 0,2 93,5
260 1 0,2 0,2 93,7
262 1 0,2 0,2 93,9
266 1 0,2 0,2 94,2
269 1 0,2 0,2 94,4
271 1 0,2 0,2 94,6
278 1 0,2 0,2 94,8
285 1 0,2 0,2 95,1
292 1 0,2 0,2 95,3
294 1 0,2 0,2 95,5
304 1 0,2 0,2 95,7
311 1 0,2 0,2 96,0
312 1 0,2 0,2 96,2
314 1 0,2 0,2 96,4
315 1 0,2 0,2 96,6
323 1 0,2 0,2 96,9
337 1 0,2 0,2 97,1
342 1 0,2 0,2 97,3
351 1 0,2 0,2 97,5
357 1 0,2 0,2 97,8
358 1 0,2 0,2 98,0
360 1 0,2 0,2 98,2
363 1 0,2 0,2 98,4
365 1 0,2 0,2 98,7
366 1 0,2 0,2 98,9
373 1 0,2 0,2 99,1
382 1 0,2 0,2 99,3
389 1 0,2 0,2 99,6
403 1 0,2 0,2 99,8
417 1 0,2 0,2 100,0
Total 446 100,0 100,0

403
DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: ISRA FACTOR I (Miedo ante la evaluación)

ISRA FI
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 0 3 0,7 0,7 0,7
2 2 0,4 0,4 1,1
3 1 0,2 0,2 1,3
4 1 0,2 0,2 1,6
5 1 0,2 0,2 1,8
6 2 0,4 0,4 2,2
7 4 0,9 0,9 3,1
8 3 0,7 0,7 3,8
9 2 0,4 0,4 4,3
10 8 1,8 1,8 6,1
11 1 0,2 0,2 6,3
12 1 0,2 0,2 6,5
13 6 1,3 1,3 7,8
14 1 0,2 0,2 8,1
15 5 1,1 1,1 9,2
16 3 0,7 0,7 9,9
17 4 0,9 0,9 10,8
18 5 1,1 1,1 11,9
19 8 1,8 1,8 13,7
20 6 1,3 1,3 15,0
21 11 2,5 2,5 17,5
22 5 1,1 1,1 18,6
23 5 1,1 1,1 19,7
24 2 0,4 0,4 20,2
25 8 1,8 1,8 22,0
26 5 1,1 1,1 23,1
27 10 2,2 2,2 25,3
28 5 1,1 1,1 26,5
29 4 0,9 0,9 27,4
30 8 1,8 1,8 29,1
31 3 0,7 0,7 29,8
32 10 2,2 2,2 32,1
33 8 1,8 1,8 33,9
34 5 1,1 1,1 35,0
35 7 1,6 1,6 36,5
36 4 0,9 0,9 37,4
37 2 0,4 0,4 37,9
38 1 0,2 0,2 38,1
39 3 0,7 0,7 38,8
40 3 0,7 0,7 39,5
41 3 0,7 0,7 40,1

404
ISRA FI
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
42 3 0,7 0,7 40,8
43 1 0,2 0,2 41,0
44 2 0,4 0,4 41,5
45 4 0,9 0,9 42,4
46 9 2,0 2,0 44,4
47 5 1,1 1,1 45,5
48 5 1,1 1,1 46,6
49 5 1,1 1,1 47,8
50 5 1,1 1,1 48,9
51 3 0,7 0,7 49,6
52 5 1,1 1,1 50,7
53 2 0,4 0,4 51,1
54 6 1,3 1,3 52,5
55 7 1,6 1,6 54,0
56 1 0,2 0,2 54,3
57 3 0,7 0,7 54,9
58 4 0,9 0,9 55,8
59 3 0,7 0,7 56,5
60 8 1,8 1,8 58,3
61 8 1,8 1,8 60,1
62 4 0,9 0,9 61,0
63 5 1,1 1,1 62,1
64 5 1,1 1,1 63,2
65 3 0,7 0,7 63,9
66 4 0,9 0,9 64,8
67 5 1,1 1,1 65,9
68 6 1,3 1,3 67,3
69 3 0,7 0,7 67,9
70 5 1,1 1,1 69,1
71 2 0,4 0,4 69,5
72 3 0,7 0,7 70,2
73 2 0,4 0,4 70,6
74 2 0,4 0,4 71,1
75 4 0,9 0,9 72,0
76 4 0,9 0,9 72,9
77 4 0,9 0,9 73,8
78 3 0,7 0,7 74,4
79 9 2,0 2,0 76,5
80 12 2,7 2,7 79,1
81 2 0,4 0,4 79,6
82 2 0,4 0,4 80,0
83 4 0,9 0,9 80,9

405
ISRA FI
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
84 3 0,7 0,7 81,6
85 2 0,4 0,4 82,1
86 3 0,7 0,7 82,7
87 4 0,9 0,9 83,6
88 3 0,7 0,7 84,3
89 1 0,2 0,2 84,5
90 4 0,9 0,9 85,4
92 5 1,1 1,1 86,5
95 3 0,7 0,7 87,2
96 2 0,4 0,4 87,7
97 2 0,4 0,4 88,1
98 3 0,7 0,7 88,8
99 1 0,2 0,2 89,0
100 2 0,4 0,4 89,5
101 3 0,7 0,7 90,1
103 2 0,4 0,4 90,6
104 3 0,7 0,7 91,3
106 1 0,2 0,2 91,5
108 1 0,2 0,2 91,7
109 4 0,9 0,9 92,6
111 3 0,7 0,7 93,3
112 1 0,2 0,2 93,5
114 1 0,2 0,2 93,7
117 1 0,2 0,2 93,9
119 1 0,2 0,2 94,2
120 2 0,4 0,4 94,6
121 4 0,9 0,9 95,5
123 2 0,4 0,4 96,0
125 2 0,4 0,4 96,4
130 1 0,2 0,2 96,6
132 2 0,4 0,4 97,1
135 1 0,2 0,2 97,3
136 1 0,2 0,2 97,5
137 1 0,2 0,2 97,8
142 2 0,4 0,4 98,2
144 1 0,2 0,2 98,4
145 2 0,4 0,4 98,9
148 1 0,2 0,2 99,1
150 2 0,4 0,4 99,6
152 1 0,2 0,2 99,8
194 1 0,2 0,2 100,0
Total 446 100,0 100,0

406
DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: ISRA FACTOR II

ISRA FII
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 0 24 5,4 5,4 5,4
1 18 4,0 4,0 9,4
2 20 4,5 4,5 13,9
3 24 5,4 5,4 19,3
4 19 4,3 4,3 23,5
5 20 4,5 4,5 28,0
6 18 4,0 4,0 32,1
7 23 5,2 5,2 37,2
8 21 4,7 4,7 41,9
9 15 3,4 3,4 45,3
10 25 5,6 5,6 50,9
11 9 2,0 2,0 52,9
12 14 3,1 3,1 56,1
13 12 2,7 2,7 58,7
14 8 1,8 1,8 60,5
15 8 1,8 1,8 62,3
16 6 1,3 1,3 63,7
17 10 2,2 2,2 65,9
18 6 1,3 1,3 67,3
19 10 2,2 2,2 69,5
20 9 2,0 2,0 71,5
21 11 2,5 2,5 74,0
22 11 2,5 2,5 76,5
23 1 0,2 0,2 76,7
24 7 1,6 1,6 78,3
25 12 2,7 2,7 80,9
26 4 0,9 0,9 81,8
27 7 1,6 1,6 83,4
28 4 0,9 0,9 84,3
29 6 1,3 1,3 85,7
30 6 1,3 1,3 87,0
31 6 1,3 1,3 88,3
32 4 0,9 0,9 89,2
33 3 0,7 0,7 89,9
34 4 0,9 0,9 90,8
35 1 0,2 0,2 91,0
36 2 0,4 0,4 91,5
37 2 0,4 0,4 91,9
38 1 0,2 0,2 92,2

407
ISRA FII
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
40 2 0,4 0,4 92,6
41 2 0,4 0,4 93,0
42 3 0,7 0,7 93,7
43 1 0,2 0,2 93,9
44 3 0,7 0,7 94,6
45 3 0,7 0,7 95,3
46 2 0,4 0,4 95,7
47 3 0,7 0,7 96,4
48 2 0,4 0,4 96,9
49 1 0,2 0,2 97,1
50 3 0,7 0,7 97,8
51 2 0,4 0,4 98,2
52 1 0,2 0,2 98,4
53 2 0,4 0,4 98,9
54 1 0,2 0,2 99,1
60 1 0,2 0,2 99,3
63 1 0,2 0,2 99,6
66 1 0,2 0,2 99,8
67 1 0,2 0,2 100,0
Total 446 100,0 100,0

DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: ISRA FACTOR III

ISRA FIII
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 0 38 8,5 8,5 8,5
1 16 3,6 3,6 12,1
2 22 4,9 4,9 17,0
3 13 2,9 2,9 20,0
4 21 4,7 4,7 24,7
5 15 3,4 3,4 28,0
6 12 2,7 2,7 30,7
7 11 2,5 2,5 33,2
8 10 2,2 2,2 35,4
9 14 3,1 3,1 38,6
10 5 1,1 1,1 39,7
11 3 0,7 0,7 40,4
12 11 2,5 2,5 42,8
13 9 2,0 2,0 44,8
14 7 1,6 1,6 46,4
15 11 2,5 2,5 48,9
16 9 2,0 2,0 50,9

408
ISRA FIII
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
17 7 1,6 1,6 52,5
18 5 1,1 1,1 53,6
19 6 1,3 1,3 54,9
20 10 2,2 2,2 57,2
21 3 0,7 0,7 57,8
22 5 1,1 1,1 59,0
23 8 1,8 1,8 60,8
24 2 0,4 0,4 61,2
25 7 1,6 1,6 62,8
26 6 1,3 1,3 64,1
27 8 1,8 1,8 65,9
28 6 1,3 1,3 67,3
29 3 0,7 0,7 67,9
30 10 2,2 2,2 70,2
31 8 1,8 1,8 72,0
32 7 1,6 1,6 73,5
33 4 0,9 0,9 74,4
34 3 0,7 0,7 75,1
35 5 1,1 1,1 76,2
36 3 0,7 0,7 76,9
37 4 0,9 0,9 77,8
38 4 0,9 0,9 78,7
39 3 0,7 0,7 79,4
40 2 0,4 0,4 79,8
41 6 1,3 1,3 81,2
42 4 0,9 0,9 82,1
43 4 0,9 0,9 83,0
44 1 0,2 0,2 83,2
45 2 0,4 0,4 83,6
46 3 0,7 0,7 84,3
47 3 0,7 0,7 85,0
48 3 0,7 0,7 85,7
50 5 1,1 1,1 86,8
51 2 0,4 0,4 87,2
52 4 0,9 0,9 88,1
53 1 0,2 0,2 88,3
54 7 1,6 1,6 89,9
55 3 0,7 0,7 90,6
56 1 0,2 0,2 90,8
57 1 0,2 0,2 91,0
59 1 0,2 0,2 91,3
60 1 0,2 0,2 91,5

409
ISRA FIII
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
61 2 0,4 0,4 91,9
62 3 0,7 0,7 92,6
65 1 0,2 0,2 92,8
67 1 0,2 0,2 93,0
68 1 0,2 0,2 93,3
70 2 0,4 0,4 93,7
71 2 0,4 0,4 94,2
75 1 0,2 0,2 94,4
76 1 0,2 0,2 94,6
77 1 0,2 0,2 94,8
78 3 0,7 0,7 95,5
79 1 0,2 0,2 95,7
82 1 0,2 0,2 96,0
83 1 0,2 0,2 96,2
85 1 0,2 0,2 96,4
86 2 0,4 0,4 96,9
87 1 0,2 0,2 97,1
88 1 0,2 0,2 97,3
94 1 0,2 0,2 97,5
95 1 0,2 0,2 97,8
97 3 0,7 0,7 98,4
98 1 0,2 0,2 98,7
100 2 0,4 0,4 99,1
101 1 0,2 0,2 99,3
106 1 0,2 0,2 99,6
110 1 0,2 0,2 99,8
115 1 0,2 0,2 100,0
Total 446 100,0 100,0

DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: ISRA FACTOR IV (ansiedad ante situaciones cotidianas)

ISRA F IV
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 0 50 11,2 11,2 11,2
1 38 8,5 8,5 19,7
2 18 4,0 4,0 23,8
3 34 7,6 7,6 31,4
4 30 6,7 6,7 38,1
5 31 7,0 7,0 45,1
6 18 4,0 4,0 49,1
7 16 3,6 3,6 52,7
8 5 1,1 1,1 53,8

410
ISRA F IV
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
9 13 2,9 2,9 56,7
10 10 2,2 2,2 59,0
11 14 3,1 3,1 62,1
12 13 2,9 2,9 65,0
13 13 2,9 2,9 67,9
14 11 2,5 2,5 70,4
15 12 2,7 2,7 73,1
16 13 2,9 2,9 76,0
17 8 1,8 1,8 77,8
18 7 1,6 1,6 79,4
19 7 1,6 1,6 80,9
20 7 1,6 1,6 82,5
21 5 1,1 1,1 83,6
22 4 0,9 0,9 84,5
23 5 1,1 1,1 85,7
24 4 0,9 0,9 86,5
25 2 0,4 0,4 87,0
26 3 0,7 0,7 87,7
27 2 0,4 0,4 88,1
28 3 0,7 0,7 88,8
29 3 0,7 0,7 89,5
30 5 1,1 1,1 90,6
31 3 0,7 0,7 91,3
32 5 1,1 1,1 92,4
33 2 0,4 0,4 92,8
34 1 0,2 0,2 93,0
35 2 0,4 0,4 93,5
36 1 0,2 0,2 93,7
37 1 0,2 0,2 93,9
39 3 0,7 0,7 94,6
40 3 0,7 0,7 95,3
41 1 0,2 0,2 95,5
42 3 0,7 0,7 96,2
43 3 0,7 0,7 96,9
45 1 0,2 0,2 97,1
46 2 0,4 0,4 97,5
48 1 0,2 0,2 97,8
49 1 0,2 0,2 98,0
50 2 0,4 0,4 98,4
53 1 0,2 0,2 98,7
55 2 0,4 0,4 99,1
56 1 0,2 0,2 99,3

411
ISRA F IV
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
59 1 0,2 0,2 99,6
73 1 0,2 0,2 99,8
85 1 0,2 0,2 100,0
Total 446 100,0 100,0

DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: STAI ESTADO (A/E)

STAI A/E
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 0 8 1,8 1,8 1,8
1 2 0,4 0,4 2,2
2 9 2,0 2,0 4,3
3 6 1,3 1,3 5,6
4 10 2,2 2,2 7,8
5 14 3,1 3,1 11,0
6 6 1,3 1,3 12,3
7 12 2,7 2,7 15,0
8 9 2,0 2,0 17,0
9 13 2,9 2,9 20,0
10 18 4,0 4,0 24,0
11 21 4,7 4,7 28,7
12 15 3,4 3,4 32,1
13 20 4,5 4,5 36,5
14 18 4,0 4,0 40,6
15 22 4,9 4,9 45,5
16 14 3,1 3,1 48,7
17 9 2,0 2,0 50,7
18 16 3,6 3,6 54,3
19 11 2,5 2,5 56,7
20 13 2,9 2,9 59,6
21 8 1,8 1,8 61,4
22 16 3,6 3,6 65,0
23 13 2,9 2,9 67,9
24 13 2,9 2,9 70,9
25 8 1,8 1,8 72,6
26 8 1,8 1,8 74,4
27 11 2,5 2,5 76,9
28 14 3,1 3,1 80,0
29 5 1,1 1,1 81,2
30 8 1,8 1,8 83,0

412
STAI A/E
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
31 4 0,9 0,9 83,9
32 8 1,8 1,8 85,7
33 6 1,3 1,3 87,0
34 9 2,0 2,0 89,0
35 9 2,0 2,0 91,0
36 3 0,7 0,7 91,7
37 2 0,4 0,4 92,2
38 5 1,1 1,1 93,3
39 2 0,4 0,4 93,7
40 5 1,1 1,1 94,8
41 3 0,7 0,7 95,5
42 4 0,9 0,9 96,4
43 2 0,4 0,4 96,9
44 2 0,4 0,4 97,3
45 3 0,7 0,7 98,0
46 2 0,4 0,4 98,4
47 3 0,7 0,7 99,1
51 1 0,2 0,2 99,3
54 2 0,4 0,4 99,8
59 1 0,2 0,2 100,0
Total 446 100,0 100,0

DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: STAI RASGO (A/R)

STAI A/R
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 0 4 0,9 0,9 0,9
1 3 0,7 0,7 1,6
2 3 0,7 0,7 2,2
3 1 0,2 0,2 2,5
4 12 2,7 2,7 5,2
5 14 3,1 3,1 8,3
6 12 2,7 2,7 11,0
7 11 2,5 2,5 13,5
8 19 4,3 4,3 17,7
9 15 3,4 3,4 21,1
10 20 4,5 4,5 25,6
11 20 4,5 4,5 30,0
12 16 3,6 3,6 33,6
13 18 4,0 4,0 37,7
14 21 4,7 4,7 42,4
15 24 5,4 5,4 47,8

413
STAI A/R
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
16 20 4,5 4,5 52,2
17 14 3,1 3,1 55,4
18 12 2,7 2,7 58,1
19 16 3,6 3,6 61,7
20 13 2,9 2,9 64,6
21 11 2,5 2,5 67,0
22 14 3,1 3,1 70,2
23 11 2,5 2,5 72,6
24 6 1,3 1,3 74,0
25 14 3,1 3,1 77,1
26 11 2,5 2,5 79,6
27 16 3,6 3,6 83,2
28 8 1,8 1,8 85,0
29 10 2,2 2,2 87,2
30 8 1,8 1,8 89,0
31 7 1,6 1,6 90,6
32 11 2,5 2,5 93,0
33 2 0,4 0,4 93,5
34 5 1,1 1,1 94,6
35 4 0,9 0,9 95,5
36 5 1,1 1,1 96,6
37 3 0,7 0,7 97,3
38 2 0,4 0,4 97,8
39 4 0,9 0,9 98,7
40 5 1,1 1,1 99,8
41 1 0,2 0,2 100,0
Total 446 100,0 100,0

414
DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: SCAT

SCAT
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 10 1 0,2 0,2 0,2
11 1 0,2 0,2 0,4
12 11 2,5 2,5 2,9
13 7 1,6 1,6 4,5
14 6 1,3 1,3 5,8
15 15 3,4 3,4 9,2
16 14 3,1 3,1 12,3
17 14 3,1 3,1 15,5
18 14 3,1 3,1 18,6
19 20 4,5 4,5 23,1
20 34 7,6 7,6 30,7
21 24 5,4 5,4 36,1
22 25 5,6 5,6 41,7
23 29 6,5 6,5 48,2
24 25 5,6 5,6 53,8
25 33 7,4 7,4 61,2
26 45 10,1 10,1 71,3
27 38 8,5 8,5 79,8
28 37 8,3 8,3 88,1
29 22 4,9 4,9 93,0
30 31 7,0 7,0 100,0
Total 446 100,0 100,0

415
DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: TMMS-24 IE 1 (atención emocional)

TMMS-24 - 1
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 8 1 0,2 0,2 0,2
9 3 0,7 0,7 0,9
11 7 1,6 1,6 2,5
12 7 1,6 1,6 4,0
13 11 2,5 2,5 6,5
14 11 2,5 2,5 9,0
15 20 4,5 4,5 13,5
16 19 4,3 4,3 17,7
17 17 3,8 3,8 21,5
18 27 6,1 6,1 27,6
19 19 4,3 4,3 31,8
20 29 6,5 6,5 38,3
21 29 6,5 6,5 44,8
22 26 5,8 5,8 50,7
23 21 4,7 4,7 55,4
24 14 3,1 3,1 58,5
25 22 4,9 4,9 63,5
26 25 5,6 5,6 69,1
27 26 5,8 5,8 74,9
28 15 3,4 3,4 78,3
29 22 4,9 4,9 83,2
30 20 4,5 4,5 87,7
31 9 2,0 2,0 89,7
32 11 2,5 2,5 92,2
33 8 1,8 1,8 93,9
34 4 0,9 0,9 94,8
35 9 2,0 2,0 96,9
36 7 1,6 1,6 98,4
37 5 1,1 1,1 99,6
38 1 0,2 0,2 99,8
39 1 0,2 0,2 100,0
Total 446 100,0 100,0

416
DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: TMMS-24 IE 2 (claridad emocional)

TMMS-24 - 2
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 10 1 0,2 0,2 0,2
12 1 0,2 0,2 0,4
14 2 0,4 0,4 0,9
15 8 1,8 1,8 2,7
16 7 1,6 1,6 4,3
17 12 2,7 2,7 7,0
18 11 2,5 2,5 9,4
19 13 2,9 2,9 12,3
20 15 3,4 3,4 15,7
21 16 3,6 3,6 19,3
22 18 4,0 4,0 23,3
23 25 5,6 5,6 28,9
24 18 4,0 4,0 33,0
25 24 5,4 5,4 38,3
26 24 5,4 5,4 43,7
27 29 6,5 6,5 50,2
28 22 4,9 4,9 55,2
29 17 3,8 3,8 59,0
30 38 8,5 8,5 67,5
31 22 4,9 4,9 72,4
32 34 7,6 7,6 80,0
33 24 5,4 5,4 85,4
34 17 3,8 3,8 89,2
35 11 2,5 2,5 91,7
36 6 1,3 1,3 93,0
37 9 2,0 2,0 95,1
38 4 0,9 0,9 96,0
39 7 1,6 1,6 97,5
40 11 2,5 2,5 100,0
Total 446 100,0 100,0

417
DESCRIPTIVA – FRECUENCIAS: TMMS-24 IE 3 (reparación emocional)

TMMS-24 -3
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válidos 10 1 0,2 0,2 0,2
11 1 0,2 0,2 0,4
12 4 0,9 0,9 1,3
13 2 0,4 0,4 1,8
14 2 0,4 0,4 2,2
15 2 0,4 0,4 2,7
16 4 0,9 0,9 3,6
17 9 2,0 2,0 5,6
18 10 2,2 2,2 7,8
19 13 2,9 2,9 10,8
20 9 2,0 2,0 12,8
21 15 3,4 3,4 16,1
22 12 2,7 2,7 18,8
23 7 1,6 1,6 20,4
24 23 5,2 5,2 25,6
25 27 6,1 6,1 31,6
26 27 6,1 6,1 37,7
27 28 6,3 6,3 43,9
28 20 4,5 4,5 48,4
29 26 5,8 5,8 54,3
30 27 6,1 6,1 60,3
31 28 6,3 6,3 66,6
32 29 6,5 6,5 73,1
33 24 5,4 5,4 78,5
34 19 4,3 4,3 82,7
35 16 3,6 3,6 86,3
36 17 3,8 3,8 90,1
37 13 2,9 2,9 93,0
38 18 4,0 4,0 97,1
39 4 0,9 0,9 98,0
40 9 2,0 2,0 100,0
Total 446 100,0 100,0

418
15.3.2.- Anovas

ANOVA
Suma de Media
cuadrados gl cuadrática F Sig.
ISRA C Inter-grupos 12.826,186 2 6.413,093 5,788 0,003
Intra-grupos 490.829,321 443 1.107,967
Total 503.655,507 445
ISRA M Inter-grupos 7.433,450 2 3.716,725 4,463 0,012
Intra-grupos 368.886,181 443 832,700
Total 376.319,631 445
ISRA F Inter-grupos 5.696,180 2 2.848,090 3,451 0,033
Intra-grupos 365.648,499 443 825,392
Total 371.344,679 445
ISRA T Inter-grupos 76.041,607 2 38.020,803 5,663 0,004
Intra-grupos 2.974.132,685 443 6.713,618
Total 3.050.174,292 445
ISRA F1 Inter-grupos 9.582,090 2 4.791,045 4,140 0,017
Intra-grupos 512.616,046 443 1.157,147
Total 522.198,137 445
ISRA F2 Inter-grupos 2.461,926 2 1.230,963 6,843 0,001
Intra-grupos 79.684,782 443 179,875
Total 82.146,709 445
ISRA F3 Inter-grupos 5.151,942 2 2.575,971 4,512 0,011
Intra-grupos 252.940,526 443 570,972
Total 258.092,469 445
ISRA F4 Inter-grupos 522,041 2 261,020 1,564 0,210
Intra-grupos 73.941,116 443 166,910
Total 74.463,157 445
STAI A/E Inter-grupos 751,472 2 375,736 2,889 0,057
Intra-grupos 57.622,629 443 130,074
Total 58.374,101 445
STAI A/R Inter-grupos 522,097 2 261,048 2,998 0,051
Intra-grupos 38.573,637 443 87,074
Total 39.095,733 445
SCAT Inter-grupos 185,632 2 92,816 3,993 0,019
Intra-grupos 10.296,863 443 23,243
Total 10.482,496 445
TMMS-24 - 1 Inter-grupos 168,730 2 84,365 2,045 0,131
Intra-grupos 18.274,869 443 41,253
Total 18.443,599 445
TMMS-24 - 2 Inter-grupos 253,982 2 126,991 3,368 0,035
Intra-grupos 16.701,096 443 37,700
Total 16.955,078 445
TMMS-24 -3 Inter-grupos 618,247 2 309,123 7,968 0,000
Intra-grupos 17.185,720 443 38,794
Total 17.803,966 445

419
11.2.3.- Prueba de Bonferroni.

Pruebas post hoc


Comparaciones múltiples
Bonferroni
(I) NIVEL (J) NIVEL Intervalo de confianza al
Nivel que Nivel que Diferencia 95%
Variable tienen los tienen los de medias Límite Límite
dependiente deportistas deportistas (I-J) Error típico Sig. superior inferior
ISRA C 1 Alto 1 Alto
2 Medio -9,410 4,672 0,134 -20,64 1,82
3 Bajo -15,695(*) 4,695 0,003 -26,98 -4,41
2 Medio 1 Alto 9,410 4,672 0,134 -1,82 20,64
2 Medio
3 Bajo -6,285 3,429 0,203 -14,53 1,96
3 Bajo 1 Alto 15,695(*) 4,695 0,003 4,41 26,98
2 Medio 6,285 3,429 0,203 -1,96 14,53
3 Bajo
ISRA M 1 Alto 1 Alto
2 Medio -10,735(*) 4,050 0,025 -20,47 -1,00
3 Bajo -11,722(*) 4,071 0,013 -21,50 -1,94
2 Medio 1 Alto 10,735(*) 4,050 0,025 1,00 20,47
2 Medio
3 Bajo -0,988 2,973 1,000 -8,13 6,16
3 Bajo 1 Alto 11,722(*) 4,071 0,013 1,94 21,50
2 Medio 0,988 2,973 1,000 -6,16 8,13
3 Bajo
ISRA F 1 Alto 1 Alto
2 Medio -8,883 4,033 0,084 -18,57 0,81
3 Bajo -10,487(*) 4,053 0,030 -20,23 -0,75
2 Medio 1 Alto 8,883 4,033 0,084 -0,81 18,57
2 Medio
3 Bajo -1,603 2,960 1,000 -8,72 5,51
3 Bajo 1 Alto 10,487(*) 4,053 0,030 0,75 20,23
2 Medio 1,603 2,960 1,000 -5,51 8,72
3 Bajo
ISRA T 1 Alto 1 Alto
2 Medio -29,982(*) 11,501 0,028 -57,62 -2,34
3 Bajo -38,817(*) 11,558 0,003 -66,59 -11,04
2 Medio 1 Alto 29,982(*) 11,501 0,028 2,34 57,62
2 Medio
3 Bajo -8,835 8,441 0,888 -29,12 11,45
3 Bajo 1 Alto 38,817(*) 11,558 0,003 11,04 66,59
2 Medio 8,835 8,441 0,888 -11,45 29,12
3 Bajo
ISRA F1 1 Alto 1 Alto
2 Medio -11,757(*) 4,775 0,043 -23,23 -0,28
3 Bajo -13,517(*) 4,798 0,015 -25,05 -1,99
2 Medio 1 Alto 11,757(*) 4,775 0,043 0,28 23,23
2 Medio

420
3 Bajo -1,759 3,505 1,000 -10,18 6,66
3 Bajo 1 Alto 13,517(*) 4,798 0,015 1,99 25,05
2 Medio 1,759 3,505 1,000 -6,66 10,18
3 Bajo
ISRA F2 1 Alto 1 Alto
2 Medio -5,454(*) 1,882 0,012 -9,98 -0,93
3 Bajo -6,978(*) 1,892 0,001 -11,52 -2,43
2 Medio 1 Alto 5,454(*) 1,882 0,012 0,93 9,98
2 Medio
3 Bajo -1,524 1,382 0,812 -4,84 1,80
3 Bajo 1 Alto 6,978(*) 1,892 0,001 2,43 11,52
2 Medio 1,524 1,382 0,812 -1,80 4,84
3 Bajo
ISRA F3 1 Alto 1 Alto
2 Medio -6,309 3,354 0,182 -14,37 1,75
3 Bajo -10,019(*) 3,371 0,009 -18,12 -1,92
2 Medio 1 Alto 6,309 3,354 0,182 -1,75 14,37
2 Medio
3 Bajo -3,710 2,462 0,397 -9,63 2,21
3 Bajo 1 Alto 10,019(*) 3,371 0,009 1,92 18,12
2 Medio 3,710 2,462 0,397 -2,21 9,63
3 Bajo
ISRA F4 1 Alto 1 Alto
2 Medio -2,751 1,813 0,390 -7,11 1,61
3 Bajo -3,152 1,822 0,253 -7,53 1,23
2 Medio 1 Alto 2,751 1,813 0,390 -1,61 7,11
2 Medio
3 Bajo -0,401 1,331 1,000 -3,60 2,80
3 Bajo 1 Alto 3,152 1,822 0,253 -1,23 7,53
2 Medio 0,401 1,331 1,000 -2,80 3,60
3 Bajo
STAI A/E 1 Alto 1 Alto
2 Medio -3,390 1,601 0,104 -7,24 0,46
3 Bajo -3,740 1,609 0,062 -7,61 0,13
2 Medio 1 Alto 3,390 1,601 0,104 -0,46 7,24
2 Medio
3 Bajo -0,349 1,175 1,000 -3,17 2,47
3 Bajo 1 Alto 3,740 1,609 0,062 -0,13 7,61
2 Medio 0,349 1,175 1,000 -2,47 3,17
3 Bajo
STAI A/R 1 Alto 1 Alto
2 Medio -2,407 1,310 0,200 -5,55 0,74
3 Bajo -3,222(*) 1,316 0,044 -6,39 -0,06
2 Medio 1 Alto 2,407 1,310 0,200 -0,74 5,55
2 Medio
3 Bajo -0,815 0,961 1,000 -3,13 1,50
3 Bajo 1 Alto 3,222(*) 1,316 0,044 0,06 6,39
2 Medio 0,815 0,961 1,000 -1,50 3,13
3 Bajo
SCAT 1 Alto 1 Alto
2 Medio -1,691(*) 0,677 0,038 -3,32 -0,06
3 Bajo -0,632 0,680 1,000 -2,27 1,00

421
2 Medio 1 Alto 1,691(*) 0,677 0,038 0,06 3,32
2 Medio
3 Bajo 1,059 0,497 0,101 -0,13 2,25
3 Bajo 1 Alto 0,632 0,680 1,000 -1,00 2,27
2 Medio -1,059 0,497 0,101 -2,25 0,13
3 Bajo
TMMS-24 - 1 1 Alto 1 Alto
2 Medio -1,399 0,902 0,364 -3,57 0,77
3 Bajo -0,229 0,906 1,000 -2,41 1,95
2 Medio 1 Alto 1,399 0,902 0,364 -0,77 3,57
2 Medio
3 Bajo 1,170 0,662 0,233 -0,42 2,76
3 Bajo 1 Alto 0,229 0,906 1,000 -1,95 2,41
2 Medio -1,170 0,662 0,233 -2,76 0,42
3 Bajo
TMMS-24 - 2 1 Alto 1 Alto
2 Medio 1,870 0,862 0,092 -0,20 3,94
3 Bajo 2,216(*) 0,866 0,033 0,13 4,30
2 Medio 1 Alto -1,870 0,862 0,092 -3,94 0,20
2 Medio
3 Bajo 0,346 0,633 1,000 -1,17 1,87
3 Bajo 1 Alto -2,216(*) 0,866 0,033 -4,30 -0,13
2 Medio -0,346 0,633 1,000 -1,87 1,17
3 Bajo
TMMS-24 -3 1 Alto 1 Alto
2 Medio 0,854 0,874 0,988 -1,25 2,95
3 Bajo 2,945(*) 0,879 0,003 0,83 5,06
2 Medio 1 Alto -0,854 0,874 0,988 -2,95 1,25
2 Medio
3 Bajo 2,091(*) 0,642 0,004 0,55 3,63
3 Bajo 1 Alto -2,945(*) 0,879 0,003 -5,06 -0,83
2 Medio -2,091(*) 0,642 0,004 -3,63 -0,55
3 Bajo
*. La diferencia de medias es significativa al nivel .05.

422
11.2.5.- Estadísticos de grupo (género).

GRUPO TOTAL
Estadísticos de grupo
Desviación Error típ. de
GÉNERO N Media típ. la media
ISRA C 1 Mujer 172 67,25 31,460 2,399
2 Varón 274 53,30 33,906 2,048
ISRA M 1 Mujer 172 40,46 28,553 2,177
2 Varón 274 29,71 28,689 1,733
ISRA F 1 Mujer 172 40,33 27,255 2,078
2 Varón 274 31,35 29,390 1,775
ISRA T 1 Mujer 172 147,62 76,841 5,859
2 Varón 274 113,97 83,881 5,067
ISRA F1 1 Mujer 172 66,33 33,063 2,521
2 Varón 274 49,03 33,350 2,015
ISRA F2 1 Mujer 172 15,77 12,654 0,965
2 Varón 274 14,61 14,145 0,855
ISRA F3 1 Mujer 172 27,67 24,691 1,883
2 Varón 274 21,09 23,383 1,413
ISRA F4 1 Mujer 172 13,37 12,421 0,947
2 Varón 274 10,55 13,155 0,795
STAI A/E 1 Mujer 172 21,47 12,243 0,934
2 Varón 274 17,68 10,695 0,646
STAI A/R 1 Mujer 172 20,33 8,871 0,676
2 Varón 274 15,97 9,304 0,562
SCAT 1 Mujer 172 24,31 5,030 0,384
2 Varón 274 22,23 4,570 0,276
TMMS-24 – 1 Mujer 172 24,23 5,952 0,454
1
2 Varón 274 22,14 6,609 0,399
TMMS-24 - 2 1 Mujer 172 27,31 6,453 0,492
2 Varón 274 27,25 6,002 0,363
TMMS-24 -3 1 Mujer 172 28,44 6,671 0,509
2 Varón 274 28,18 6,108 0,369

423
GÉNERO Y NIVEL BAJO
Estadísticos de grupo(a)
Error
típ. de
Desviación la
GÉNERO N Media típ. media
ISRA C 1 Mujer 59 73,08 33,372 4,345
2 Varón 126 59,47 35,646 3,176
ISRA M 1 Mujer 59 41,63 29,082 3,786
2 Varón 126 33,50 30,797 2,744
ISRA F 1 Mujer 59 42,31 27,774 3,616
2 Varón 126 34,70 30,598 2,726
ISRA T 1 Mujer 59 157,19 80,231 10,445
2 Varón 126 127,18 88,106 7,849
ISRA F1 1 Mujer 59 71,29 37,718 4,910
2 Varón 126 52,58 33,834 3,014
ISRA F2 1 Mujer 59 15,32 12,350 1,608
2 Varón 126 17,48 16,400 1,461
ISRA F3 1 Mujer 59 30,12 26,015 3,387
2 Varón 126 25,21 25,592 2,280
ISRA F4 1 Mujer 59 13,20 11,877 1,546
2 Varón 126 11,87 13,934 1,241
STAI 1 Mujer 59 23,71 13,866 1,805
A/E 2 Varón 126 18,07 10,503 0,936
STAI 1 Mujer 59 21,02 10,348 1,347
A/R 2 Varón 126 17,32 9,925 0,884
SCAT 1 Mujer 59 24,54 5,606 0,730
2 Varón 126 21,80 4,506 0,401
TMMS- 1 Mujer 59 23,61 6,513 0,848
24 – 1 2 Varón 126 21,94 7,141 0,636
TMMS- 1 Mujer 59 26,08 7,047 0,917
24 – 2 2 Varón 126 27,11 6,487 0,578
TMMS- 1 Mujer 59 26,54 7,582 0,987
24 -3 2 Varón 126 27,10 6,566 0,585
a. NIVEL Nivel que tienen los deportistas = 3 Bajo

424
GRUPO DE NIVEL MEDIO
Estadísticos de grupo(a)

Error típ.
Desviación de la
GÉNERO N Media típ. media
ISRA C 1 Mujer 80 70,18 29,389 3,286
2 Varón 112 48,49 30,226 2,856
ISRA M 1 Mujer 80 46,38 29,603 3,310
2 Varón 112 27,05 27,526 2,601
ISRA F 1 Mujer 80 44,86 26,800 2,996
2 Varón 112 28,85 29,722 2,808
ISRA T 1 Mujer 80 160,63 74,008 8,274
2 Varón 112 104,55 79,618 7,523
ISRA F1 1 Mujer 80 70,78 29,462 3,294
2 Varón 112 46,79 33,094 3,127
ISRA F2 1 Mujer 80 19,30 13,292 1,486
2 Varón 112 12,38 11,293 1,067
ISRA F3 1 Mujer 80 30,21 25,687 2,872
2 Varón 112 17,96 22,368 2,114
ISRA F4 1 Mujer 80 15,61 13,630 1,524
2 Varón 112 9,24 12,160 1,149
STAI A/E 1 Mujer 80 21,75 11,584 1,295
2 Varón 112 17,93 10,847 1,025
STAI A/R 1 Mujer 80 21,04 8,076 0,903
2 Varón 112 15,29 8,307 0,785
SCAT 1 Mujer 80 25,10 4,327 0,484
2 Varón 112 22,76 4,594 0,434
TMMS-24 – 1 Mujer 80 25,39 5,843 0,653
1 2 Varón 112 22,40 6,327 0,598
TMMS-24 – 1 Mujer 80 27,26 6,023 0,673
2 2 Varón 112 27,04 5,449 0,515
TMMS-24 - 1 Mujer 80 28,93 5,882 0,658
3 2 Varón 112 29,08 5,525 0,522
a. NIVEL Nivel que tienen los deportistas = 2 Medio

425
GRUPO DE NIVEL MEDIO
Estadísticos de grupo(a)

Error típ.
Desviación de la
GÉNERO N Media típ. media
ISRA C 1 Mujer 80 70,18 29,389 3,286
2 Varón 112 48,49 30,226 2,856
ISRA M 1 Mujer 80 46,38 29,603 3,310
2 Varón 112 27,05 27,526 2,601
ISRA F 1 Mujer 80 44,86 26,800 2,996
2 Varón 112 28,85 29,722 2,808
ISRA T 1 Mujer 80 160,63 74,008 8,274
2 Varón 112 104,55 79,618 7,523
ISRA F1 1 Mujer 80 70,78 29,462 3,294
2 Varón 112 46,79 33,094 3,127
ISRA F2 1 Mujer 80 19,30 13,292 1,486
2 Varón 112 12,38 11,293 1,067
ISRA F3 1 Mujer 80 30,21 25,687 2,872
2 Varón 112 17,96 22,368 2,114
ISRA F4 1 Mujer 80 15,61 13,630 1,524
2 Varón 112 9,24 12,160 1,149
STAI A/E 1 Mujer 80 21,75 11,584 1,295
2 Varón 112 17,93 10,847 1,025
STAI A/R 1 Mujer 80 21,04 8,076 0,903
2 Varón 112 15,29 8,307 0,785
SCAT 1 Mujer 80 25,10 4,327 0,484
2 Varón 112 22,76 4,594 0,434
TMMS-24 – 1 Mujer 80 25,39 5,843 0,653
1 2 Varón 112 22,40 6,327 0,598
TMMS-24 – 1 Mujer 80 27,26 6,023 0,673
2 2 Varón 112 27,04 5,449 0,515
TMMS-24 - 1 Mujer 80 28,93 5,882 0,658
3 2 Varón 112 29,08 5,525 0,522
a. NIVEL Nivel que tienen los deportistas = 2 Medio

426
GRUPO DE NIVEL ALTO
Estadísticos de grupo(a)
Error
GÉNERO Desviación típ. de la
Género N Media típ. media
ISRA C 1 Mujer 33 49,73 27,152 4,726
2 Varón 36 46,64 35,702 5,950
ISRA M 1 Mujer 33 24,02 17,069 2,971
2 Varón 36 24,69 23,013 3,835
ISRA F 1 Mujer 33 25,82 22,858 3,979
2 Varón 36 27,39 22,706 3,784
ISRA T 1 Mujer 33 98,95 57,696 10,044
2 Varón 36 97,00 76,456 12,743
ISRA F1 1 Mujer 33 46,67 25,035 4,358
2 Varón 36 43,53 31,958 5,326
ISRA F2 1 Mujer 33 8,00 7,022 1,222
2 Varón 36 11,47 11,831 1,972
ISRA F3 1 Mujer 33 17,12 16,134 2,809
2 Varón 36 16,42 14,962 2,494
ISRA F4 1 Mujer 33 8,21 8,369 1,457
2 Varón 36 10,00 13,245 2,207
STAI A/E 1 Mujer 33 16,76 9,427 1,641
2 Varón 36 15,56 10,945 1,824
STAI A/R 1 Mujer 33 17,36 7,360 1,281
2 Varón 36 13,36 9,463 1,577
SCAT 1 Mujer 33 21,97 4,972 0,865
2 Varón 36 22,11 4,677 0,779
TMMS-24 – 1 Mujer 33 22,52 4,590 0,799
1 2 Varón 36 22,00 5,591 0,932
TMMS-24 – 1 Mujer 33 29,64 5,883 1,024
2 2 Varón 36 28,42 5,906 0,984
TMMS-24 - 1 Mujer 33 30,67 5,988 1,042
3 2 Varón 36 29,14 5,703 0,950
a. NIVEL Nivel que tienen los deportistas = 1 Alto

427
11.2.6.- Prueba de muestras independientes.

TODO EL GRUPO
Prueba de muestras independientes
Prueba de
Levene para
la igualdad de
varianzas Prueba T para la igualdad de medias

95% Intervalo de
confianza para la
diferencia

Error típ.
Sig. Diferencia de la
F Sig. t gl (bilateral) de medias diferencia Superior Inferior
ISRA Se han
C asumido
varianzas 1,533 0,216 4,349 444 0,000 13,954 3,209 7,648 20,261
iguales
No se han
asumido
varianzas 4,424 383,550 0,000 13,954 3,154 7,752 20,156
iguales
ISRA Se han
M asumido
varianzas 0,061 0,805 3,858 444 0,000 10,748 2,786 5,273 16,223
iguales
No se han
asumido
varianzas 3,862 364,672 0,000 10,748 2,783 5,276 16,221
iguales
ISRA F Se han
asumido
varianzas 0,429 0,513 3,229 444 0,001 8,980 2,781 3,515 14,445
iguales
No se han
asumido
varianzas 3,285 383,696 0,001 8,980 2,733 3,606 14,354
iguales
ISRA T Se han
asumido
varianzas 1,491 0,223 4,258 444 0,000 33,651 7,903 18,118 49,183
iguales
No se han
asumido
varianzas 4,344 386,907 0,000 33,651 7,746 18,421 48,881
iguales
ISRA Se han
F1 asumido
varianzas 0,121 0,728 5,350 444 0,000 17,300 3,234 10,945 23,655
iguales

428
No se han
asumido
varianzas 5,361 365,736 0,000 17,300 3,227 10,954 23,646
iguales
ISRA Se han
F2 asumido
varianzas 1,049 0,306 0,879 444 0,380 1,162 1,322 -1,437 3,760
iguales
No se han
asumido
varianzas 0,901 393,001 0,368 1,162 1,289 -1,372 3,696
iguales
ISRA Se han
F3 asumido
varianzas 0,841 0,360 2,831 444 0,005 6,581 2,325 2,013 11,150
iguales
No se han
asumido
varianzas 2,796 348,538 0,005 6,581 2,354 1,952 11,210
iguales
ISRA Se han
F4 asumido
varianzas 0,167 0,683 2,247 444 0,025 2,815 1,253 0,353 5,277
iguales
No se han
asumido
varianzas 2,277 378,918 0,023 2,815 1,236 0,384 5,246
iguales
STAI Se han
A/E asumido
varianzas 8,012 0,005 3,436 444 0,001 3,783 1,101 1,619 5,946
iguales
No se han
asumido
varianzas 3,332 327,063 0,001 3,783 1,135 1,549 6,016
iguales
STAI Se han
A/R asumido
varianzas 0,115 0,735 4,902 444 0,000 4,358 0,889 2,611 6,106
iguales
No se han
asumido
varianzas 4,956 376,317 0,000 4,358 0,879 2,629 6,088
iguales
SCAT Se han
asumido
varianzas 2,169 0,142 4,487 444 0,000 2,075 0,462 1,166 2,983
iguales
No se han
asumido
varianzas 4,390 337,367 0,000 2,075 0,473 1,145 3,004
iguales
TMMS- Se han
24 - 1 asumido
varianzas 2,854 0,092 3,373 444 0,001 2,088 0,619 0,871 3,305
iguales

429
No se han
asumido
varianzas 3,454 391,306 0,001 2,088 0,604 0,900 3,276
iguales
TMMS- Se han
24 - 2 asumido
varianzas 1,242 0,266 0,103 444 0,918 0,062 0,601 -1,119 1,244
iguales
No se han
asumido
varianzas 0,102 343,651 0,919 0,062 0,611 -1,140 1,264
iguales
TMMS- Se han
24 -3 asumido
varianzas 2,234 0,136 0,427 444 0,670 0,263 0,616 -0,947 1,473
iguales
No se han
asumido
varianzas 0,419 339,458 0,676 0,263 0,628 -0,973 1,499
iguales

430
GRUPO DE NIVEL BAJO
Prueba de muestras independientes(a)
Prueba de
Levene para la
igualdad de
varianzas Prueba T para la igualdad de medias

95% Intervalo de
Diferencia Error típ. confianza para la
Sig. de de la diferencia
F Sig. t gl (bilateral) medias diferencia Superior Inferior
ISRA C Se han
asumido
varianzas 2,922 0,089 2,470 183 0,014 13,616 5,512 2,741 24,492
iguales
No se
han
asumido 2,530 120,563 0,013 13,616 5,381 2,962 24,271
varianzas
iguales
ISRA M Se han
asumido
varianzas 0,968 0,326 1,702 183 0,090 8,127 4,774 -1,292 17,547
iguales
No se
han
asumido 1,738 119,600 0,085 8,127 4,676 -1,131 17,385
varianzas
iguales
ISRA F Se han
asumido
varianzas 0,960 0,328 1,622 183 0,107 7,607 4,690 -1,647 16,861
iguales
No se
han
asumido 1,680 124,062 0,096 7,607 4,528 -1,356 16,569
varianzas
iguales
ISRA T Se han
asumido
varianzas 2,065 0,152 2,220 183 0,028 30,004 13,517 3,334 56,674
iguales
No se
han
asumido 2,296 123,696 0,023 30,004 13,066 4,143 55,865
varianzas
iguales
ISRA F1 Se han
asumido
varianzas 0,124 0,725 3,378 183 0,001 18,709 5,539 7,781 29,637
iguales
No se
han
asumido 3,247 103,146 0,002 18,709 5,762 7,282 30,136
varianzas
iguales

431
ISRA F2 Se han
asumido
varianzas 8,921 0,003 -0,896 183 0,371 -2,154 2,403 -6,896 2,587
iguales
No se
han
asumido -0,992 146,865 0,323 -2,154 2,173 -6,448 2,139
varianzas
iguales
ISRA F3 Se han
asumido
varianzas 0,001 0,971 1,210 183 0,228 4,912 4,058 -3,095 12,920
iguales
No se
han
asumido 1,203 111,824 0,231 4,912 4,083 -3,177 13,002
varianzas
iguales
ISRA F4 Se han
asumido
varianzas 0,293 0,589 0,633 183 0,527 1,330 2,101 -2,814 5,475
iguales
No se
han
asumido 0,671 131,504 0,503 1,330 1,983 -2,592 5,253
varianzas
iguales
STAI Se han
A/E asumido
varianzas 11,252 0,001 3,063 183 0,003 5,640 1,842 2,007 9,274
iguales
No se
han
asumido 2,774 90,322 0,007 5,640 2,033 1,601 9,680
varianzas
iguales
STAI Se han
A/R asumido
varianzas 1,093 0,297 2,331 183 0,021 3,699 1,587 0,568 6,831
iguales
No se
han
asumido 2,296 109,316 0,024 3,699 1,611 0,506 6,893
varianzas
iguales
SCAT Se han
asumido
varianzas 3,136 0,078 3,559 183 0,000 2,741 0,770 1,221 4,260
iguales
No se
han
asumido 3,291 94,396 0,001 2,741 0,833 1,087 4,394
varianzas
iguales
TMMS- Se han
24 - 1 asumido
varianzas 0,725 0,396 1,520 183 0,130 1,666 1,096 -0,497 3,828
iguales

432
No se
han
asumido 1,571 123,525 0,119 1,666 1,060 -0,432 3,764
varianzas
iguales
TMMS- Se han
24 - 2 asumido
varianzas 0,611 0,435 -0,975 183 0,331 -1,026 1,052 -3,102 1,050
iguales
No se
han
asumido -0,947 105,454 0,346 -1,026 1,084 -3,176 1,124
varianzas
iguales
TMMS- Se han
24 -3 asumido
varianzas 2,829 0,094 -0,515 183 0,607 -0,561 1,089 -2,710 1,588
iguales
No se
han
asumido -0,489 100,157 0,626 -0,561 1,147 -2,837 1,716
varianzas
iguales
a. NIVEL Nivel que tienen los deportistas = 3 Bajo

433
GRUPO DE NIVEL MEDIO
Prueba de muestras independientes(a)

Prueba de Levene
para la igualdad
de varianzas Prueba T para la igualdad de medias

95% Intervalo de
confianza para la
diferencia
Diferencia Error típ.
Sig. de de la
F Sig. t gl (bilateral) medias diferencia Superior Inferior
ISRA C Se han
asumido
varianzas 0,029 0,865 4,957 190 0,000 21,684 4,374 13,056 30,312
iguales
No se
han
asumido 4,981 173,133 0,000 21,684 4,354 13,091 30,277
varianzas
iguales

ISRA M Se han
asumido
varianzas 0,931 0,336 4,646 190 0,000 19,321 4,159 11,119 27,524
iguales
No se
han
asumido 4,590 162,574 0,000 19,321 4,209 11,009 27,634
varianzas
iguales

ISRA F Se han
asumido
varianzas 0,032 0,858 3,830 190 0,000 16,004 4,178 7,762 24,245
iguales
No se
han
asumido 3,897 179,938 0,000 16,004 4,107 7,900 24,107
varianzas
iguales

ISRA T Se han
asumido
varianzas 0,068 0,795 4,954 190 0,000 56,082 11,321 33,752 78,412
iguales
No se
han
asumido 5,015 177,345 0,000 56,082 11,183 34,013 78,151
varianzas
iguales

ISRA F1 Se han
asumido
varianzas 0,371 0,543 5,178 190 0,000 23,980 4,631 14,846 33,115
iguales

434
No se
han
asumido 5,280 180,956 0,000 23,980 4,542 15,018 32,942
varianzas
iguales

ISRA F2 Se han
asumido
varianzas 7,226 0,008 3,884 190 0,000 6,916 1,781 3,404 10,428
iguales
No se
han
asumido 3,780 152,599 0,000 6,916 1,829 3,302 10,530
varianzas
iguales

ISRA F3 Se han
asumido
varianzas 2,684 0,103 3,517 190 0,001 12,257 3,485 5,384 19,131
iguales
No se
han
asumido 3,437 155,322 0,001 12,257 3,566 5,213 19,301
varianzas
iguales

ISRA F4 Se han
asumido
varianzas 0,917 0,340 3,403 190 0,001 6,371 1,873 2,678 10,065
iguales
No se
han
asumido 3,338 158,008 0,001 6,371 1,909 2,602 10,141
varianzas
iguales

STAI Se han
A/E asumido
varianzas 0,579 0,448 2,339 190 0,020 3,821 1,634 0,599 7,044
iguales
No se
han
asumido 2,314 163,339 0,022 3,821 1,652 0,560 7,083
varianzas
iguales

STAI Se han
A/R asumido
varianzas 0,163 0,687 4,785 190 0,000 5,752 1,202 3,381 8,123
iguales
No se
han
asumido 4,808 173,136 0,000 5,752 1,196 3,390 8,113
varianzas
iguales

SCAT Se han
asumido
varianzas 0,310 0,578 3,566 190 0,000 2,341 0,657 1,046 3,636
iguales

435
No se
han
asumido 3,602 176,148 0,000 2,341 0,650 1,058 3,624
varianzas
iguales

TMMS- Se han
24 - 1 asumido
varianzas 1,619 0,205 3,327 190 0,001 2,986 0,897 1,216 4,756
iguales
No se
han
asumido 3,372 177,917 0,001 2,986 0,886 1,238 4,733
varianzas
iguales

TMMS- Se han
24 - 2 asumido
varianzas 0,507 0,478 0,272 190 0,786 0,227 0,834 -1,418 1,871
iguales
No se
han
asumido 0,268 159,567 0,789 0,227 0,848 -1,447 1,901
varianzas
iguales

TMMS- Se han
24 -3 asumido
varianzas 0,205 0,651 -0,187 190 0,852 -0,155 0,831 -1,794 1,484
iguales
No se
han
asumido -0,185 163,675 0,853 -0,155 0,840 -1,813 1,503
varianzas
iguales

a. NIVEL Nivel que tienen los deportistas = 2 Medio

436
GRUPO DE NIVEL ALTO
Prueba de muestras independientes(a)
Prueba de
Levene para
la igualdad
de varianzas Prueba T para la igualdad de medias
95% Intervalo de
confianza para la
diferencia

Diferencia Error típ.


Sig. de de la
F Sig. t gl (bilateral) medias diferencia Superior Inferior
ISRA C Se han
asumido
varianzas 1,074 0,304 0,402 67 0,689 3,088 7,689 -12,259 18,436
iguales
No se han
asumido
varianzas 0,406 64,859 0,686 3,088 7,599 -12,089 18,265
iguales
ISRA Se han
M asumido
varianzas 4,914 0,030 -0,138 67 0,890 -0,679 4,914 -10,488 9,130
iguales
No se han
asumido
varianzas -0,140 64,290 0,889 -0,679 4,852 -10,371 9,012
iguales
ISRA F Se han
asumido
varianzas 0,645 0,425 -0,286 67 0,776 -1,571 5,490 -12,528 9,387
iguales
No se han
asumido
varianzas -0,286 66,401 0,776 -1,571 5,491 -12,533 9,392
iguales
ISRA T Se han
asumido
varianzas 4,766 0,033 0,119 67 0,906 1,955 16,422 -30,825 34,734
iguales
No se han
asumido
varianzas 0,120 64,688 0,904 1,955 16,225 -30,452 34,361
iguales
ISRA Se han
F1 asumido
varianzas 2,719 0,104 0,451 67 0,653 3,139 6,955 -10,743 17,021
iguales
No se han
asumido
varianzas 0,456 65,460 0,650 3,139 6,882 -10,603 16,881
iguales

437
ISRA Se han
F2 asumido
varianzas 11,038 0,001 -1,465 67 0,148 -3,472 2,370 -8,202 1,257
iguales
No se han
asumido
varianzas -1,497 57,744 0,140 -3,472 2,320 -8,117 1,172
iguales
ISRA Se han
F3 asumido
varianzas 0,699 0,406 0,188 67 0,851 0,705 3,743 -6,767 8,176
iguales
No se han
asumido
varianzas 0,188 65,259 0,852 0,705 3,756 -6,796 8,205
iguales
ISRA Se han
F4 asumido
varianzas 5,609 0,021 -0,663 67 0,509 -1,788 2,696 -7,168 3,592
iguales
No se han
asumido
varianzas -0,676 59,736 0,502 -1,788 2,645 -7,079 3,503
iguales
STAI Se han
A/E asumido
varianzas 0,096 0,757 0,487 67 0,628 1,202 2,470 -3,728 6,132
iguales
No se han
asumido
varianzas 0,490 66,754 0,626 1,202 2,454 -3,696 6,100
iguales
STAI Se han
A/R asumido
varianzas 1,181 0,281 1,948 67 0,056 4,003 2,054 -0,098 8,103
iguales
No se han
asumido
varianzas 1,970 65,323 0,053 4,003 2,032 -0,055 8,060
iguales
SCAT Se han
asumido
varianzas 0,007 0,932 -0,122 67 0,903 -0,141 1,162 -2,460 2,177
iguales
No se han
asumido
varianzas -0,121 65,541 0,904 -0,141 1,165 -2,467 2,184
iguales
TMMS- Se han
24 - 1 asumido
varianzas 1,709 0,196 0,416 67 0,679 0,515 1,238 -1,956 2,986
iguales
No se han
asumido
varianzas 0,420 66,230 0,676 0,515 1,227 -1,935 2,966
iguales

438
TMMS- Se han
24 - 2 asumido
varianzas 0,081 0,777 0,859 67 0,394 1,220 1,421 -1,616 4,055
iguales
No se han
asumido
varianzas 0,859 66,525 0,394 1,220 1,420 -1,616 4,055
iguales
TMMS- Se han
24 -3 asumido
varianzas 0,308 0,581 1,085 67 0,282 1,528 1,408 -1,282 4,337
iguales
No se han
asumido
varianzas 1,083 65,767 0,283 1,528 1,411 -1,289 4,344
iguales

a. NIVEL Nivel que tienen los deportistas = 1 Alto

439
11.2.7.- Correlaciones.

Correlaciones

RANKING ISRA ISRA ISRA ISRA ISRA ISRA ISRA STAI STAI TMMS- TMMS- TMMS-
Marca ISRA C M F T F1 F2 F3 F4 A/E A/R SCAT 24 - 1 24 - 2 24 -3
RANKING Correlación - - -
1 -,170(**) -,172(**) -,160(**) -,138(**) -,116(*) -,158(**) -,130(**) -0,062 0,015 ,123(**) ,121(*)
Marca de Pearson ,146(**) ,183(**) ,177(**)
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,002 0,000 0,001 0,000 0,004 0,015 0,001 0,006 0,188 0,759 0,009 0,011
N 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446
ISRA C Correlación - -
1 ,712(**) ,703(**) ,895(**) ,826(**) ,716(**) ,699(**) ,683(**) ,333(**) ,575(**) ,381(**) ,209(**)
de Pearson ,232(**) ,229(**)
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000
N 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446
ISRA M Correlación -
1 ,792(**) ,911(**) ,811(**) ,786(**) ,788(**) ,740(**) ,266(**) ,482(**) ,263(**) ,162(**) -,098(*)
de Pearson ,136(**)
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,001 0,004 0,039
N 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446
ISRA F Correlación - -
1 ,904(**) ,865(**) ,823(**) ,777(**) ,698(**) ,324(**) ,483(**) ,323(**) ,212(**)
de Pearson ,173(**) ,138(**)
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,003
N 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446
ISRA T Correlación - -
1 ,917(**) ,851(**) ,819(**) ,777(**) ,340(**) ,570(**) ,359(**) ,219(**)
de Pearson ,196(**) ,176(**)
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000
N 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446
ISRA F1 Correlación - -
1 ,770(**) ,710(**) ,712(**) ,374(**) ,559(**) ,403(**) ,259(**)
de Pearson ,190(**) ,167(**)
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000
N 446 446 446 446 446 446 446 446 446 446
ISRA F2 Correlación - -
1 ,706(**) ,710(**) ,250(**) ,454(**) ,256(**) ,126(**)
de Pearson ,196(**) ,184(**)
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,007 0,000 0,000
N 446 446 446 446 446 446 446 446 446
ISRA F3 Correlación
1 ,692(**) ,198(**) ,396(**) ,230(**) ,135(**) -,119(*) -0,028
de Pearson
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000 0,004 0,012 0,554
N 446 446 446 446 446 446 446 446

440
ISRA F4 Correlación - -
1 ,262(**) ,490(**) ,241(**) ,199(**)
de Pearson ,151(**) ,146(**)
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000 0,001 0,002
N 446 446 446 446 446 446 446
STAI A/E Correlación -
1 ,606(**) ,399(**) ,198(**) -,108(*)
de Pearson ,192(**)
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,023 0,000
N 446 446 446 446 446 446
STAI A/R Correlación - -
1 ,401(**) ,282(**)
de Pearson ,242(**) ,313(**)
Sig. (bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000
N 446 446 446 446 446
SCAT Correlación -
1 ,205(**) -,102(*)
de Pearson ,155(**)
Sig. (bilateral) 0,000 0,001 0,030
N 446 446 446 446
TMMS-24 Correlación
1 ,148(**) ,172(**)
-1 de Pearson
Sig. (bilateral) 0,002 0,000
N 446 446 446
TMMS-24 Correlación
1 ,450(**)
-2 de Pearson
Sig. (bilateral) 0,000
N 446 446
TMMS-24 Correlación
1
-3 de Pearson
Sig. (bilateral)
N 446
**. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral).
*. La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral).

441
442

También podría gustarte