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Poemas de amor de Bécquer, Lorca y Neruda

El poema "Amor eterno" de Gustavo Adolfo Bécquer describe el amor como algo que nunca se apagará, incluso si el sol, el mar y la tierra dejan de existir o si la muerte llega. La "Gacela de la terrible presencia" de Federico García Lorca expresa un deseo de destrucción y caos. El poema "Me gusta cuando callas" de Pablo Neruda describe la belleza que encuentra el poeta en el silencio de su amada y cómo se siente conectado a ella a través de ese silencio.

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Poemas de amor de Bécquer, Lorca y Neruda

El poema "Amor eterno" de Gustavo Adolfo Bécquer describe el amor como algo que nunca se apagará, incluso si el sol, el mar y la tierra dejan de existir o si la muerte llega. La "Gacela de la terrible presencia" de Federico García Lorca expresa un deseo de destrucción y caos. El poema "Me gusta cuando callas" de Pablo Neruda describe la belleza que encuentra el poeta en el silencio de su amada y cómo se siente conectado a ella a través de ese silencio.

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“Amor eterno”, de Gustavo Adolfo Bécquer (España)

Podrá nublarse el sol eternamente;

podrá secarse en un instante el mar;

podrá romperse el eje de la tierra

como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte

cubrirme con su fúnebre crespón;

pero jamás en mí podrá apagarse

la llama de tu amor.
Gacela de la terrible presencia, de Federico García Lorca

Yo quiero que el agua se quede sin cauce.

Yo quiero que el viento se quede sin valles.

Quiero que la noche se quede sin ojos

y mi corazón sin la flor del oro.

Que los bueyes hablen con las grandes hojas

y que la lombriz se muera de sombra.

Que brillen los dientes de la calavera

y los amarillos inunden la seda.

Puedo ver el duelo de la noche herida

luchando enroscada con el mediodía.

Resisto un ocaso de verde veneno

y los arcos rotos donde sufre el tiempo.

Pero no me enseñes tu limpio desnudo

como un negro cactus abierto en los juncos.

Déjame en un ansia de oscuros planetas,

¡pero no me enseñes tu cintura fresca!


Me gusta cuando callas, de Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,

y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubieran volado

y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma

emerges de las cosas, llena del alma mía.

Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,

y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.

Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:

déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio

claro como una lámpara, simple como un anillo.

Eres como la noche, callada y constelada.

Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.

Distante y dolorosa como si hubieras muerto.

Una palabra entonces, una sonrisa bastan.

Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

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