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Trabajo Universty

Este documento analiza el desarrollo del lenguaje en los niños y la importancia de fomentar la lectura y escritura desde temprana edad a través de experiencias significativas y el apoyo de la familia y la escuela.

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Este documento analiza el desarrollo del lenguaje en los niños y la importancia de fomentar la lectura y escritura desde temprana edad a través de experiencias significativas y el apoyo de la familia y la escuela.

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PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

El lenguaje es uno de los elementos más importantes


en el desarrollo cognoscitivo. El niño al nacer trae la
capacidad de emitir sonidos, hasta los cuatro o cinco
meses de edad, sin embargo, el lenguaje significativo no
aparece sino después del año, cuando empieza a decir
palabras, alrededor del año y medio une dos palabras para
formar frases y es allí donde empieza a combinar palabras,
y así sucesivamente empieza a aumentar el número de
palabras para usarlas más eficazmente.

Cuando llega a los años de la edad escolar, el lenguaje


del niño se amplia y enriquece, se hace más comprensible,
mejor articulado, allí el lenguaje se convierte en un medio
para organizar sus experiencias, de igual manera surge la
necesidad del niño de otro proceso, el del lenguaje escrito.
Al respecto, Cohen (1973) expresa “La lectura y escritura
son dos formas alternativas de manejar el mismo
conjunto de símbolos gráficos del idioma, por ello, su
enseñanza debe ocurrir paralelamente" (Pág. 101).

El niño debe percibir por sí mismo la importancia que


tiene la lectura y escritura para que llegue así a desarrollar
mejor éstas capacidades; ésta es la tarea más importante
que la educación tiene para con el niño en relación a la
lectura y escritura, ya que después que él ha logrado
percibir esta relación, el aprendizaje de la lectura y
escritura se desarrolla más fácil y rápidamente en el niño.
Cohen (1973), afirma al respecto:
Antes que un niño pueda aprender a usar
símbolos para poder leer, él debe darse cuenta
de la existencia del sistema de símbolos y
encontrar su relación con la realidad. Sin
embargo, para lograr que el niño capte esta
noción debe recibir ayuda por parte de los
demás, solamente si él oye mientras le son
narrados numerosos cuentos, mientras le son
leídos e interpretados numerosas etiquetas y
símbolos gráficos. etc. puede él captar el
significado esencial de los símbolos gráficos y
así entender el significado de la lectura. (Pág.
75).

Por lo anterior, se puede decir que para incentivar a los


niños en los procesos de lectura y escritura, se deben
buscar estrategias que ayuden a despertar el interés a
través del contacto directo con experiencias, actividades y
materiales visuales e impresos y en especial con las
personas significantes como los padres, la comunidad y
especialmente los docentes, el hogar y la escuela son los
lugares propicios para animar y reforzar los deseos de leer
y escribir en el niño cuando ellos así lo decidan.
El proceso de aprendizaje de la lectura y escritura se
inicia desde el momento del nacimiento, cuando el niño
comienza a recibir estimulación de diversas índoles; los
más pequeños aprenden mediante la experiencia. Desde
los primeros años de vida, obtienen mensajes de su
entorno sobre lo que es importante y lo que tiene sentido.
Esa es la razón por la que todos los entornos de la primera
infancia deben ser ricos en materiales y experiencias.
Dichos ambientes están literalmente llenos de
oportunidades pero no son abrumadores ni excesivamente
estimulantes.

En tal sentido, Woolfolk (1996), señala:


Motivación, se define usualmente como algo
que energiza y dirige la conducta. De esta
manera un motivo es un elemento de
conciencia que entra en la determinación de
un acto volitivo; es lo que induce a una
persona a llevar a la práctica una acción. (p
326)

Puede afirmarse en consecuencia, que en el plano


pedagógico motivación significa proporcionar motivos; es
decir, estimular la voluntad de aprender. Los niños
responden de modos distintos a determinados materiales
de lectura, escritura (objetos-estímulos); según cual sea el
significado o función que éstos tengan para ellos, de
acuerdo a sus contactos previos (experiencias). Al
respecto, Ronald y Otros (1990), expresan:
Es en la Educación cuando se forman las
actitudes fundamentales ante el libro…Es
conveniente que el libro entre en la vida del
niño o niña antes de la edad escolar, y que
pase a ser parte de sus juegos y actividades
cotidianas. (p. 45)

De acuerdo con esta aseveración, para ayudar al niño


o niña en el inicio de la lectura-escritura, nunca será
demasiado temprano, porque leer no es innato, no basta
motivar en el niño una actitud favorable hacia la lectura sino
de lo que se trata, es de crear un solo vínculo, logrando
que el niño y niña recurra regularmente por voluntad propia
a los materiales de la misma, en el sentido de acercamiento
permanente al acto de leer, como resultado de una
necesidad vital que se considera como disfrute; nunca de
imposición o de simple tarea a cumplir.

Según Staiger (2003), “La lectura es la palabra


usada para referirse a una interacción, por lo cual el
sentido codificado por un autor en estímulos visuales
se transforman en sentido de la mente del autor” (p.3);
de igual manera, Solé (2004), la define como: “Un proceso
de interacción entre el lector y el texto, proceso
mediante el cual el primero intenta satisfacer los
objetivos que guía a su lectura” (p.3). Se infiere de las
anteriores definiciones, que la lectura es un proceso
continuo de comunicación entre el autor o escritor del texto
y el lector, es expresado a través de una variedad de
signos y códigos convencionales que nos sirven para
interpretar las emociones, sentimientos, impresiones, ideas
y pensamientos. Además, es la base esencial para adquirir
todo tipo de conocimientos científicos.

Por su parte, la escritura según Myklebust (1967),


afirma que:
La escritura constituye la forma más compleja
del lenguaje y debido a esta complejidad, es
la última que se adquiere gracias a un
entrenamiento formal. La escritura constituye
una actividad convencional que es fruto de un
entrenamiento y debido a su complejidad no
se logra a menos que exista un grado
adecuado de desarrollo intelectual,
lingüístico, motriz y afectivo. (p.2)

De acuerdo a lo planteado, lo que se oye debe ser


comprendido, para que la escritura pueda convertirse en un
sistema utilizable para representar los pensamientos y
sentimientos del que escribe, es necesario que el aprendiz
domine un ejercicio motor y llegue hacia un proceso
simbólico donde lo más importante no sea la ejecución
grafica sino la riqueza, precisión, claridad y originalidad del
mensaje.

Al respecto, Sánchez (1972), expresa:


La escritura solamente es un proceso
mecánico mediante el cual aprendemos a
escribir las palabras y oraciones con letra
clara para que pueda ser leída por otras
personas. En cambio denominan composición
escrita al proceso intelectual que se traduce
en ideas y en oraciones con significado. (p.86)

En este sentido, se puede decir que ambos procesos


forman parte de un concepto amplio de escritura aunque
hay que aclarar que constituyen etapas de dicho proceso.
De nada vale conocer y dibujar las formas de las letras si
no existe la capacidad de expresar ideas propias; tampoco
valdría la pena poner nuestros pensamientos en palabras
escritas, si estas letras no pueden ser comprendidas por
otras personas.
Muchos autores afirman, que la lectura y escritura
deben ir unidos, porque ambos se dan gradualmente e
interactúan en el proceso de enseñanza-aprendizaje; es
decir, cuando el niño conoce y reconoce los signos y
símbolos, procede a expresar en forma escrita, plasmando
con su mano de tinta a papel. Para escribir necesariamente
debe tener una coordinación de motricidad fina,
sensomotora, en la coordinación de sus sentidos, viso
motora, la escritura y la lectura es un proceso coordinado.

Los sistemas de lenguaje humano, se desarrollan


secuencialmente de acuerdo a un patrón predeterminado;
primero se adquiere la palabra hablada y así el niño y niña
comprende antes de hablar; la recepción precede a la
expresión. Después que se ha logrado el lenguaje auditivo
y después que se ha obtenido la madurez requerida, tanto
neurológica como psicológica, el niño o niña normal,
adquiere las formas del leguaje visual, aprende a leer y
escribir; pero como en el lenguaje oral, primero establece
los aspectos receptivos: no aprende a escribir primero y
luego a leer, ya que la forma escrita asume que la forma
leída ha sido adquirido.

El lenguaje escrito es el componente expresivo del


lenguaje leído; la forma leída depende de la forma auditiva
o hablada y la forma escrita depende de la integridad de
amos, de la auditiva y de la leída. Así la lectura y escritura
son dos formas alternativas de manejar el mismo conjunto
de símbolos gráficos del idioma; por ello, su enseñanza
debe ocurrir paralelamente.
La escritura, puede considerarse como una ciencia de
la mano y del pensamiento, pues debe existir una buena
coordinación de ambas funciones para que pueda darse la
escritura. En tal sentido, el adiestramiento más valioso e
importante para la lecto-escritura, comienza con el inicio y
perfeccionamiento del lenguaje oral desde temprana edad,
en el hogar y en el preescolar.

La familia tiene la maravillosa oportunidad de ayudar a


sus hijos a adquirir aptitudes y experiencias necesarias
para la adquisición de la lectura y escritura; todo se puede
basar en la motivación, ejemplos de aprendizaje de la vida
cotidiana. Las investigaciones han demostrado
consistentemente que mientras más sepan los niños y
niñas del lenguaje y del funcionamiento de la lengua escrita
antes de ir a la escuela, estarán mejor preparados para
tener éxito en la lectura y escritura.

Los padres son muy importantes en el aprendizaje de


la lectura y la escritura de sus hijos, ya que han
demostrado que su presencia y compromiso en estos
procesos antes y durante los años escolares, son de gran
responsabilidad y presentan un gran apoyo desde el punto
de vista afectivo y cognitivo; a la vez que permiten el
desarrollo del lenguaje del niño y niña. Al respecto,
Freedericks y Taylor (1991) afirman:

Se consideró que los padres son personas


que guiarán a sus hijos y se preocupan por
ellos, por lo tanto pueden proporcionarles el
mejor entorno social y educativo posible…
Los padres pueden ser los primeros maestros
y con frecuencia los más importantes de sus
hijos. (p.120)

De allí que, los niños y niñas deben aprender mucho


del entorno para poder desenvolverse eficientemente en la
sociedad, impulsándolos a hablar, escuchar, leer y escribir.
Los padres deben unirse con la escuela desde el
preescolar. En tal sentido, preparar el niño y niña para la
adquisición de la lectura y escritura, constituye uno de los
objetivos primordiales del preescolar; en esta etapa
educativa, el niño no adquiere propiamente sistemas
lingüísticos sino que durante la misma, se estimula y
propicia el desarrollo de habilidades (cognoscitivos,
perceptivos, lingüísticos, motrices, afectivos y sociales) que
permitirán al niño y niña enfrentar con éxito la enseñanza
de la lecto-escritura.

Según lo antes expuesto, Kappelmayer y Menegazzo


(2005), señalan que: “una de las funciones de la escuela
consiste en brindar actividades, experiencias y
materiales que desarrollen las estructuras básicas para
le adquisición de la lecto-escritura…” (p.58). Se infiere
que, cuando el niño llega a los años de la escuela, el
lenguaje del niño se amplia y enriquece, se hace más
comprensible, mejor articulado; allí, el lenguaje se convierte
en un medio para organizar sus experiencias, de igual
manera surge la necesidad del niño en el preescolar de
otro proceso; el del lenguaje escrito.

En la escuela, se sientan las bases para los


aprendizajes posteriores, es la etapa en la cual se ejercitan
las habilidades básicas necesarias para comenzar a leer y
escribir; en este sentido, en el Preescolar se desarrollan
actividades pedagógicas que conducen a los niños y niñas
desde los 3 años al logro de la madurez para el aprendizaje
de la lecto-escritura.

El niño debe percibir por si mismo la importancia que


tiene la lectura y la escritura para que llegue así a
desarrollar mejor estas capacidades; ésta es la tarea más
importante que el preescolar tiene para con el niño y niña
en relación a la lectura y escritura; ya que después que él
ha logrado percibir esta relación, el aprendizaje se
desarrolla más fácil en el niño y niña. Cohen (1973), afirma
al respecto:
Antes que un niño y niña puedan aprender a
usar símbolos para poder leer, él debe darse
cuenta de la existencia del sistema de
símbolos y encontrar su relación con la
realidad. Sin embargo, para lograr que el niño
capte esta noción debe recibir ayuda por
parte de los demás; solamente si él oye
mientras le son leídos cuentos e interpretadas
numerosas etiquetas, símbolos gráficos, entre
otros, puede captar el significado esencial de
los símbolos gráficos y así entender el
significado de la lectura. (p. 75)

Se deben buscar estrategias para la motivación e


incentivación, que ayuden a propiciar el interés en la lectura
y escritura, puede ser a través de experiencias, actividades,
vivencias, materiales, con los seres que están más en
contacto con el niño, como padres y docentes. Es
importante que el maestro y los padres respeten el proceso
evolutivo del niño; ya que en cualquier salón de clase, en
cualquier momento se encuentran niños y niñas que tienen
diferentes fortalezas y debilidades en su formación;
lógicamente todos no aprende al mismo tiempo.

Se puede manifestar, que de acuerdo a lo observado


en la Escuela Bolivariana Concentrada “La Carbonera”,
ubicada en el Municipio Michelena; se presenta la
problemática de que los docentes del 1er grado al igual que
los representantes manifiestan el deseo de que el niño o
niña de edad escolar ingrese al grado leyendo y
escribiendo; sin respetar el proceso evolutivo del niño.

Se observa en los docentes, la utilización de métodos


tradicionales para la iniciación de la lectura y la escritura se
ve reflejada en planas, toma de lectura. No utilizan
aprendizaje significativo, vivencias, no se le permite
construir su aprendizaje; se refleja en las clases aburridas y
con simples repeticiones; el docente no se muestra
motivador, innovador e investigador.

De la misma manera, al observar a los padres


muestran desconocimiento de los procesos evolutivos de
los niños y niñas, exigiendo actividades a los niños y niñas
fuera de sus posibilidades, muestran cierto descontento por
no ver a su hijo leyendo y escribiendo, manifiesta al
docente su deseo de que éste coloque planas, actividades
tradicionales.

Es de hacer notar, la importancia que tiene la familia y


los padres en el aprendizaje de los niños y niñas, desde el
punto de vista afectivo, cognoscitivo, entre otros; el papel
que juega el docente de primer (1er) grado, para la lectura
y escritura en la parte emocional, cognitiva siempre
respetando el proceso evolutivo del niño. En vista de estos
señalamientos, es bueno que el docente este consciente de
la importancia de brindarle al niño y niña la oportunidad de
tener experiencias de aprendizajes, que tomen en cuenta
todos los sentidos; brindarle variedad (diálogos, revistas,
cuentos, juegos).

Explorar en el niño los sentimientos, descubrir su


mundo, ofrecer entre sus limitaciones buen material, dar
información, oportunidades, atención. El docente es la
interacción docente-niño y debe ser constante, ayudar
ampliar su vocabulario. El docente debe aprender a
escuchar, expresar afecto, ser dinámico, activo, innovador;
atrae a los padres, les orienta les ayuda a la incorporación
a la escuela. Los padres deben estar atentos al desarrollo
que van adquiriendo sus hijos, deben ir conociendo las
etapas, sus procesos y cómo colaborar en la vida cotidiana;
seria bueno que existiera una unión padres-docente-hijo.

Por lo expuesto anteriormente, surge la necesidad de


trabajar directamente con los representantes y docentes de
1er grado, incorporándolos al verdadero sentido de la
escuela, diseñando estrategias de conocimiento de la
construcción de la lengua (oral y escrita).
Frente a todas estas razones es necesario
preguntarse: ¿Cómo es la actitud de los padres en el hogar
con respecto a la lectura y la escritura de sus hijos?, ¿Qué
estrategias de motivación manejan los docentes con las
familias para la enseñanza de la lectura y escritura de sus
hijos?, ¿Conocen los padres los procesos de inicio de la
lectura y escritura?, ¿Conocerán los docentes de primer
grado los procesos de inicio de la lectura y escritura?,
¿Será posible proponer orientaciones motivacionales para
padres y docentes en el manejo que les permita conocer
los procesos de lectura y escritura?.

OBJETIVOS
Objetivo General

Orientar a Padres y Docentes sobre Conocimientos en


la Adquisición de la Lectura y Escritura en Niños y Niñas de
6 años de Edad.

Objetivos Específicos

 Diagnosticar los conocimientos que tienen los


docentes sobre estrategias para el inicio de la lectura
y escritura.
 Verificar las estrategias que manejan los padres en
el hogar y los docentes en la escuela para el inicio
de la lectura y escritura en los niños y niñas.
 Determinar el conocimiento que tienen los padres del
proceso de adquisición de la lectura y escritura.
 Proponer orientaciones y estrategias motivacionales
a los docentes y padres en el manejo de los
procesos de inicio en la lectura y escritura

JUSTIFICACIÓN

Hoy día se hace necesario, e importante seguir


contribuyendo al buen desarrollo de los niños y niñas en su
formación, teniendo docentes preparados para ayudarles
en sus necesidades e intereses, trabajando conjuntamente
con los padres, apoyando sus inquietudes y su cooperación
en los procesos evolutivos de sus hijos. Los padres son los
primeros maestros de sus hijos, a través de su infancia y
adolescencia van a ser los más importantes maestros que
ellos tengan. Los padres desean ayudar a sus hijos en su
preparación, por lo tanto, esta investigación es importante,
como docentes se deben orientar para que ellos sigan
contribuyendo al desarrollo de los niños y niñas. El docente
por su parte, es la clave fundamental para lograr esta
interrelación y al final serán los beneficiados los niños y
niñas.
La presente investigación es importante, por cuanto se
hace necesario reflexionar sobre la acción que ejerce la
participación de los padres en el proceso educativo de sus
hijos, ya que favorece el crecimiento personal de ellos
mismos. Los padres pueden ayudar a sus hijos
manteniendo una buena relación donde el énfasis esta
puesto en el desarrollo de las habilidades para
comunicarse verbalmente y en fomentar una relación de
confianza tanto en sí mismo como en los demás que
permita una actitud de apertura hacia lo nuevo.

Los estudios del aprendizaje de la lectura y la escritura


han demostrado que éste proceso no es mecánico. Se ha
descubierto que los niños aprenden a leer y a escribir en la
medida que se encuentran y se Interrelacionan con la
lengua escrita, por lo tanto, su aprendizaje está
estrechamente vinculado a sus experiencias con lo escrito,
así como, la necesidad de hacer uso de la lectura y la
escritura.
El cambio de ésta actitud se logra a través de talleres
en donde se trataran temas relacionados con el proceso de
desarrollo cognitivo de los niños y niñas del tercer grupo
con las diferentes estrategias y actividades que se
planifiquen y desarrollen.

A través de diversos estudios, se ha demostrado que


la lectura y la escritura no es un proceso mecánico,
llegando a descubrir que los niños y niñas aprenden a leer
y escribir en la medida que se interrelacionen con la lengua
escrita; es decir, todo está estrechamente vinculado a su
experiencia y motivaciones en casa y en la escuela.

Surge entonces, la preocupación por las actitudes


tomadas por los padres y docentes en el inicio de la lectura
y escritura de los niños y niñas, actitudes, donde no se está
respetando el desarrollo evolutivo del niño y por lo tanto, se
hace necesario investigar, estrategias motivacionales para
docentes y padres que se preocupan y desean apoyar a los
niños y niñas en el proceso del inicio en la adquisición de la
lectura y la escritura, con ello dar alternativas de solución
que desde la escuela o el hogar, le permitan al niño y niña
descubrir este hermoso e indispensable proceso de una
manera agradable y de gusto, sin traumas, problemas
psicológicos, apatías, rechazo que se están suscitando por
la falta de conocimiento de padres y docentes del tema.
Los niños y las niñas, serán los beneficiados en esta
investigación, al poder llegar a tener docentes padres que
están a tono con el proceso de aprendizaje de la lectura y
la escritura. Todos deben estar involucrados, tanto
docentes como familiares en el proceso educativo.

El cambio de ésta actitud se logra a través de talleres


en donde se trataran temas relacionados con el proceso de
desarrollo cognitivo de los niños y niñas del tercer grupo
con las diferentes estrategias y actividades que se
planifiquen y desarrollen.

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