SUMILLA: AMPLIACION DEL
EXPEDIENTE DE RECLAMACION Nª 000-
URD065-2018-794120-0
SEÑOR INTENDENTE DE INTENDENCIA REGIONAL TACNA DE LA
SUPERINTENDENCIA NACIONAL DE ADUANAS Y DE ADMINISTRACION
TRIBUTARIA – SUNAT.
FORTALEZA S.R.L. identificado con RUC N° 20171133301, con domicilio
procesal ubicado en AV. MALECON HUANCARO MZA. Q LOTE. 7 INT. 103 URB.
HUANCARO GRANDE del distrito de Santiago, Provincia y Departamento de
Cusco; debidamente representado por su gerente general CANAL ROMANA JOSE
RAUL, identificado con DNI N° 23913239; ante usted con el debido respeto me
presento y digo:
Que habiendo presentado nuestro recurso de reclamación dentro del plazo legal,
mediante la presente ampliamos nuestros fundamentos de hecho y derecho que se
detallan en el presente escrito:
PETITORIO
Invocando legítimo interés para obrar, interponemos Recurso de Reclamación
contra la Resolución de Determinación N° 113-004-0000014 del 12 de octubre
de 2018 mediante la cual nos atribuyen responsabilidad solidaria de la deuda
tributaria del contribuyente Consorcio Santa María, por cuanto no se
encuentran acreditado los elementos que configuren responsabilidad solidaria y
al haber sido planteadas fuera de los plazos legales para la determinación de la
deuda tributaria; asimismo, interponemos reclamación contra las Resoluciones
de Determinación N° 1140030014873, 1140030014874, 1140030014875 y
1140030014878 y contra las Resoluciones de Multa N° 1140020022891,
1140020022893, 11400200022894, 1140020022895 y 1140020022897, por
cuanto no se encuentran debidamente motivados, haberse dictado
prescindiendo del procedimiento legal establecido, por infringir el principio del
debido proceso y el principio de seguridad jurídica, en mérito a lo establecido
en el numeral 2 del artículo 109, 110, 125, 129, 135 y 150 del Código
Tributario, artículos 162° y 163° de la Ley del Procedimiento Administrativo
General - Ley N° 27444, el artículo 197º del Código Procesal Civil, por lo que
debe declarase fundada nuestra reclamación, debiendo revocarse la resolución
que atribuye responsabilidad solidaria.
FUNDAMENTOS DE HECHO Y DERECHO:
1.- De la Resolución de Determinación N° 113-004-0000014
Mediante la citada resolución de determinación la Administración pretende
atribuir responsabilidad solidaria a nuestra representada basada únicamente en
lo descrito en el último párrafo del artículo 18° del Código Tributario, que si bien
señala que son responsables solidarios los sujetos miembros o los que fueron
miembros de los entes colectivos sin personalidad jurídica por la deuda
tributaria que dichos entes generen y que no hubiera sido cancelada dentro del
plazo previsto por la norma legal correspondiente, o que se encuentre
pendiente cuando dichos entes dejan de ser tales, dicha situación jurídica que
no ha sido demostrada por la Administración.
Al respecto, la citada base legal carece de normas reglamentarias, por cuanto
sus disposiciones al ser muy genéricas requieren ser aclaradas, precisadas y/o
reglamentadas, esto es así, por cuanto la misma Administración en la citada
resolución de atribución ha señalado una serie de disposiciones contenidas en
resoluciones del Tribunal Fiscal, que no son de observancia obligatoria, por lo
que de acuerdo a la Norma III del Código Tributario no constituyen fuente de
derecho tributario que puedan amparar la aludida atribución, dado que esta
norma contenida en el artículo 18 del citado código al ser oscura e imprecisa,
impide el ejercicio cabal del derecho a defensa, situación que afecta a nuestra
representada, además, este simple hecho hace que el procedimiento aplicado
por la Administración carezca de certeza y validez jurídica por lo que se ha
vulnerado el Principio del Debido Procedimiento, aspectos que son
desarrollados en los siguientes acápites.
2.- No se ha demostrado la personalidad jurídica
La Administración no ha demostrado con medios probatorios idóneos ni
fehacientes que nuestra representada sea miembro de algún ente colectivo sin
personalidad jurídica, por lo que no corresponde que la deuda tributaria sea
atribuida.
Además, cuando la norma refiere a la existencia de “ente colectivo” sin
personalidad jurídica, lo hace de manera muy genérica y no señala a los
consorcios dentro de ellos, por cuanto en el presente caso el consorcio cuenta
con contabilidad independiente y goza de personalidad jurídica para efectos
tributarios, siendo pasible de ser obligado a inscribirse en el RUC, presentar
declaraciones, obligado a cumplir con el pago de obligaciones tributarias,
siendo un contribuyente del tributos imputado, por lo que consideramos que
dicha entidad no califican en el supuesto del último párrafo del artículo 18 del
Código Tributario, por lo que la citada resolución de determinación debe ser
dejada sin efecto.
3.- Del procedimiento aplicado:
Es necesario resaltar que el numeral 4 del artículo 20-A del Código Tributario,
en caso de atribución de responsabilidad solidaria, permite la impugnación
contra la resolución de determinación de responsabilidad solidaria pueda
referirse tanto al supuesto legal que da lugar a dicha responsabilidad como a la
deuda tributaria respecto de la cual se es responsable.
En ese sentido, queda claro que nuestra representada puede impugnar la
deuda tributaria determinada, y por lo tanto, corresponde en aplicación del
Principio Constitucional de Igualdad, que la Administración utilice el mismo
procedimiento administrativo que se siguió al Consorcio Santa María para
efectos de determinar la deuda tributaria.
Esto quiere decir que la Administración debió aplicar las normas del
Procedimiento de Fiscalización de la SUNAT para efectos de determinar la
deuda tributaria a nuestra representada y no solamente adjuntar copias de las
resoluciones de determinación y de multa a “la resolución de determinación de
responsabilidad solidaria”, sin dar mayores argumentos, plazos,
requerimientos, entre otros, que corresponde a un procedimiento de
determinación de la deuda tributaria.
Esto es así, por cuanto la Resolución de Determinación N° 113-004-000014,
que atribuye responsabilidad solidaria, resulta ser un “acto administrativo”
proveniente de un procedimiento, según el artículo 29° de la Ley del
Procedimiento Administrativo General, la que señala que:
“Se entiende por procedimiento administrativo al conjunto de actos y diligencias
tramitados en las entidades, conducentes a la emisión de un acto
administrativo que produzca efectos jurídicos individuales o individualizables
sobre intereses, obligaciones o derechos de los administrados.”
Por lo que correspondía que antes de su emisión se gestaran actos y
diligencias conducentes a su emisión, y que al tratarse además a la
determinación de deuda tributaria pasible de ser impugnada por el responsable
solidario, correspondía que se siguieran los procedimientos contenidos en el
reglamento de fiscalización de la SUNAT, para que nuestra representada
pueda ejercer nuestro Derecho de Defensa respecto de los reparos atribuidos
al citado consorcio, sin embargo, tales actos previos no se han realizado, es
decir, por ejemplo no se ha diligenciado a nuestra representada, previamente a
su emisión, “requerimientos” de la Administración destinados a la
determinación de la deuda tributaria adjuntando previamente los valores
atribuidos para que el responsable solidario pueda ejercer su derecho de
defensa, contrariamente a ello, la Administración “solo” adjuntó al acto
administrativo final dichos valores, hechos que en conjunto vician de nulidad el
procedimiento de atribución citado.
Como ya se dijo, el hecho que el numeral 4 del artículo 20-A señale que el
responsable solidario pueda impugnar tanto el supuesto legal de atribución
como la deuda tributaria respecto de la cual se es responsable, en modo
alguno implica que, en el procedimiento de atribución de responsabilidad
solidaria normado por la SUNAT, no se considere otorgarle al responsable,
todos los documentos relacionados con el origen de las deudas tributarias
originalmente emitidas al contribuyente y con el procedimiento a través del cual
se determinó la deuda.
Es preciso mencionar que la referencia al “supuesto legal de atribución de la
deuda” también está regulado en el mismo numeral 4 relacionado con la
“impugnación” de la atribución y la SUNAT en dicho caso, si incorpora
claramente en el procedimiento de atribución de responsabilidad solidaria
dentro del requerimiento efectuado al presunto responsable, cual es el
supuesto de responsabilidad solidaria dentro del requerimiento efectuado al
presunto responsable, cual es el supuesto de responsabilidad solidaria
señalado, que se le está imputando para que este tenga la posibilidad de
defenderse. Por lo que correspondería que la SUNAT señale cual es el
concepto y los reparos específicos por los que se emitió la deuda en cuestión al
deudor tributario, a efecto de que el responsable pueda contradecir la misma,
de poseer los elementos a su alcance para poder hacerlo; lo que no ha ocurrido
en el presente caso.
Por lo que no es entendible como se podría garantizar el derecho de defensa
del responsable solidario en el procedimiento de atribución, si no se hacen de
su conocimiento todos los antecedentes relacionados con la deuda tributaria
que serían materia de impugnación.
Por otro lado, la Administración no ha considerado que nuestra representada
no ha recibido ningún tipo de dividendo beneficio o ganancia que pueda
ocasionar la atribución de responsabilidad solidaria a nuestra representada.
4.- De la competencia y los plazos para atribuir
Tenemos que considerar en esta instancia, que el procedimiento idóneo para
atribuir responsabilidad solidaria es el procedimiento de fiscalización, el que
ofrece las debidas garantías para el ejercicio del derecho de defensa del
contribuyente, por lo que la intervención de otras áreas como el de cobranza
coactiva, desnaturalizan el citado procedimiento, no siendo el ejecutor coactivo
el funcionario competente para establecerlo, hecho que configura la nulidad por
incompetencia del funcionario.
Asimismo, para la determinación de la deuda tributaria correspondía que la
Administración aplicara los plazos de prescripción para determinar la citada
deuda, la que supuestamente corresponde al Impuesto General a las Ventas
de febrero marzo abril y julio de 2013 e infracciones tributarias establecidas por
el numeral 1 del artículo 178 del Código Tributario, del Consorcio Santa María
cuyo plazo de prescripción según el artículo 43° del Código Tributario se inició
el 1 de enero de 2014 y que venció el primer día hábil de enero de 2018, por lo
que la atribución de responsabilidad que surte efecto el 6 de noviembre de
2018 excedió los plazo legales, debiendo declararse prescrita dicha acción.
Por otro lado, debemos considerar que el hecho de haberse demorado en la
atribución de responsabilidad solidaria, perjudica al contribuyente atribuido por
cuanto se limita su derecho de defensa respecto de la deuda tributaria, por
cuanto si esta ya ha sido resuelta en última instancia administrativa su
resultado se restringe a lo ya resuelto, hecho que evidentemente pone en
estado de indefensión a nuestra representada.
5.- La deuda tributaria no debe incluir infracciones
Corresponde que la deuda tributaria atribuida no incluya a las resoluciones de
multa por cuanto las infracciones son de carácter personal por lo que no puede
ser atribuido a nuestra representada.
Aplicar el principio de «responsabilidad personal», como señala Alejandro
Nieto, implica que sólo se puede hacer responsable a una persona de sus
propios hechos, es decir no a una cosa ni a un animal. La persona que interesa
a estos efectos es la persona a la que se imputa la infracción, esto es, la
persona que ha cometido el delito o falta, la persona que infringe la norma. El
intento de distinguir entre el infractor y el responsable puede ser considerado
como un método sutil de no exigir en Derecho administrativo la culpabilidad a
las personas jurídicas y, sin embargo, imponerles la sanción como
consecuencia de la infracción cometida por la persona distinta que actúa en el
seno de aquéllas, pero ello supone en definitiva una decidida andanada en la
línea de flotación del principio de responsabilidad por el propio hecho.
6.- Del periodo que se determina responsabilidad
Respecto de las Resoluciones de Determinación N° 1140030014873,
1140030014874, 1140030014875 y 1140030014878 y las Resoluciones de
Multa N° 1140020022891, 1140020022893, 11400200022894, 1140020022895
y 1140020022897, giradas por el Impuesto General a las Ventas de febrero
marzo abril y julio de 2013 e infracciones tributarias establecidas por el numeral
1 del artículo 178 del Código Tributario, del Consorcio Santa María, la
Administración no ha determinado con certeza que en los citados periodos
nuestra representada haya pertenecido al citado consorcio, por lo que no
corresponde que se nos atribuya responsabilidad solidaria.
Tal como lo señala el informe que sustenta la resolución de determinación al
reseñar las RTFs N° 01859-1-2016 y 06093-1-2016.
Asimismo, no corresponde que se atribuya a nuestra representada el 100% de
la deuda determinada al Consorcio Santa Maria, por cuanto a norma que utiliza
la Administración Tributaria no lo señala con precisión, más aun cuando el
artículo 447 de la Ley General de Sociedades señala respecto de los
consorcios que la responsabilidad será solidaria entre los miembros del
consorcio sólo si así se pacta.
7.- De las impugnación a las deudas tributarias
En la presente reclamación también se impugna la deuda determinada
contenida en las Resoluciones de Determinación N° 1140030014873,
1140030014874, 1140030014875 y 1140030014878 y las Resoluciones de
Multa N° 1140020022891, 1140020022893, 11400200022894, 1140020022895
y 1140020022897, giradas por el Impuesto General a las Ventas de febrero
marzo abril y julio de 2013 e infracciones tributarias establecidas por el numeral
1 del artículo 178 del Código Tributario, del Consorcio Santa María
Respecto de la citada deuda tributaria determinada la Administración se
advierte que la Administración no ha realizado diligentemente la fiscalización
dado que los requerimientos no han sido notificados conforme a ley en el
domicilio señalado por nuestra representada, los plazos tampoco han sido los
señalados por ley y no se ha realizado cruces de información con terceros para
efectos de determinar las operaciones, mas aun en el caso de la pérdida de
documentos debidamente acreditados y que según criterio de este Tribunal su
declaración presentada oportunamente tiene carácter de declaración jurada y
los datos que contienen deben ser considerados como fehacientes. Tal como lo
establece el Tribunal Fiscal en las Resoluciones N° 00434-3-2010, 06011-3-
2010, 120-5-2002, 03708-1-2004, 06368-1-2003 y 037081-2004.
La fiscalización realizada por la SUNAT no buscó la verada material al valorar
documentación, al respecto, la Norma IX del Título Preliminar del Código
Tributario la que establece que en lo no previsto por el Código Tributario se
aplican supletoriamente los Principios Generales del Derecho Administrativo.
Por su parte, el artículo II, numeral 3) del Título Preliminar de la Ley del
Procedimiento Administrativo General (LPAG en adelante) señala que “Las
autoridades administrativas al reglamentar los procedimientos especiales,
cumplirán con seguir los principios administrativos, así como los derechos y
deberes de los sujetos del procedimiento, establecidos en la presente Ley”.
En consecuencia, cuando la Administración Tributaria efectúe su facultad de
fiscalización bajo el marco del Decreto Supremo N° 085-2007-EF (Reglamento
de Fiscalización) no puede dejar de aplicar los principios generales del
procedimiento administrativo general, acorde al artículo II numeral 3) del Título
Preliminar de la LPAG y la Norma IX del Título Preliminar del Código Tributario.
Así, el artículo IV del Título Preliminar de la LPAG contiene los principios del
procedimiento administrativo general, consignando en su numeral 1.3) el
Principio del Impulso de Oficio, por el cual las autoridades deben dirigir e
impulsar de oficio el procedimiento y ordenar la realización o práctica de los
actos que resulten convenientes para su esclarecimiento y resolución de las
cuestiones necesarias. Además, el numeral 1.11) del mencionado artículo
recoge el Principio de Verdad Material, a través del cual en el procedimiento la
autoridad administrativa competente debe verificar plenamente los hechos que
sirven de motivo a sus decisiones, para lo cual deberá adoptar todas las
medidas probatorias necesarias autorizadas por ley, aun cuando no hayan sido
propuestas por los administrados o hayan acordado eximirse de ellas.
Asimismo, el artículo 162° de la LPAG señala que la carga de la prueba se rige
por el principio de impulso de oficio establecido por la presente Ley. A estos
efectos, cabe recordar lo manifestado por el profesor Córdova en el sentido
que:
“La determinación de la obligación tributaria sobre base presunta debe ser de
aplicación subsidiaria. En efecto, la determinación sobre base presunta sólo
puede justificarse en aquellos casos en que sea imposible establecer la
obligación sobre base cierta. Sólo procede en defecto de ésta.
Tal subsidiariedad se deriva de la obligación que a su vez, tiene la
Administración de buscar la verdad material, la cual surge del conocimiento
directo de los hechos o situaciones reales llevados a cabo por el contribuyente
para afectar su verdadera capacidad contributiva, lo cual puede verse
vulnerado por el método indirecto de conocimiento de tal realidad que supone
la aplicación de una presunción”1.
1
CÓRDOVA, Alex. “La determinación del Impuesto sobre base presunta”. En: GARCÍA NOVOA, César; HOYOS
JIMENEZ, Catalina. “El Tributo y su aplicación: Perspectivas para el siglo XXI, Tomo II”, Marcial Pons, Madrid,
2008, pp. 1454-1455.
La Administración no debe contentarse con lo aportado por el administrado,
sino que debe actuar, aun de oficio, para obtener otras pruebas y para
averiguar los hechos que hagan a la búsqueda de la verdad material u objetiva,
ya que en materia de procedimiento administrativo la verdad material prima
sobre la verdad formal. Ello conlleva un principio de especial importancia en el
ámbito de la actividad probatoria que es la oficialidad de la prueba, por la cual
la Administración posee la carga de la prueba de los hechos alegados o
materia de controversia, a menos que considere que basta con las pruebas
aportadas u ofrecidas por el administrado2.
Guzmán Napurí en cita a Julio Comadira afirma que la verdad material implica
que, en el momento de la correspondiente toma de decisiones, la
Administración debe remitirse a los hechos, independientemente de lo alegado
o probado por el particular. Precisa el autor que esto diferencia al
procedimiento administrativo del proceso civil, donde el juez debe ajustarse a
las pruebas aportadas por las partes, siendo éstas el único fundamento de la
sentencia y tratándose, por tanto, de una verdad formal. En el proceso judicial,
en consecuencia, el Juez puede basarse en indicios o presunciones, atribución
que no posee el funcionario administrativo3.
La Administración debe valorar la documentación ofrecida a la luz del principio
de verdad material, el cual exige que la Administración busque la verdad de las
operaciones contenidas en los comprobantes de pago que la sustentan.
La búsqueda de la verdad material es inherente a la función fiscalizadora de la
SUNAT. Sin perjuicio de ello, es preciso advertir que la Administración
Tributaria no ha efectuado un análisis de mayor esfuerzo para entender cómo
se relaciona toda la información documentaria puesta a su alcance y ha
preferido negar absolutamente nuestras operaciones, sobre la base de
elucubraciones que no tiene asidero legal ni fáctico alguno.
2
MORON URBINA, Juan Carlos. “Comentarios a la Ley del Procedimiento Administrativo General”. Gaceta
Jurídica, 2008, p. 453-454.
3
GUZMAN NAPURÍ, Christian. “Tratado de la Administración Pública y del Procedimiento Administrativo”;
página 42.
Asimismo, se ha infringido el procedimiento de fiscalización, por cuanto la
Administración ha concluido en un plazo mayor de 6 meses de lo establecido
en la ley, por lo que no se ha observado los principios de conducta
procedimental, buena fe procesal, debido proceso, legalidad y non bis in idem,
si bien este último no se encuentra reconocido expresamente por la
Constitución ha sido recogido en diversas sentencias del Tribunal
Constitucional.
Los valores impugnados no han sido debidamente notificados, que la
resolución apelada y las resoluciones de multa no se encuentran debidamente
motivadas, de acuerdo al criterio establecido en las Resoluciones del Tribunal
Fiscal N° 08313-1-2007 y 09056-1-2007 y la sentencia del Tribunal
Constitucional recaída en el Expediente N° 5514-2005-PA/TC.
La Administración no ha tenido en cuenta la información adicional que ha
proporcionado como la utilización de los materiales en las obras ejecutadas y la
valorización de las mismas y que existen discrepancias entre el informe y el
resultado del Requerimiento N° 1122160000109 que reconoce la pérdida de los
documentos y la denuncia policial; y que bajo estas circunstancias el
procedimiento para rehacer la contabilidad hace imposible obtener los
documentos originales que sustentan las adquisiciones, por cuanto solicitarlo
excede los alcances y posibilidades de nuestra representada.
II.- FUNDAMENTOS DE DERECHO:
- Debido Procedimiento Administrativo - Falta de motivación
Que la resolución apelada adolece de falta de motivación y falta de sustento según
las normas del procedimiento administrativo.
Según lo dispuesto por el artículo 103° del Código Tributario, modificado por
Decreto Legislativo N° 953, los actos de la Administración serán motivados y
constarán en los respectivos instrumentos o documentos.
El numeral 1.2 del artículo IV del Título Preliminar de la Ley del Procedimiento
Administrativo General, Ley N° 27444, de aplicación supletoria conforme con la
Norma IX del Título Preliminar del Código Tributario, establece que los
administrados gozan de todos los derechos y garantías inherentes al debido
procedimiento administrativo, que comprende el derecho a exponer sus
argumentos, a ofrecer y producir pruebas y a obtener una decisión motivada y
fundada en derecho.
Conforme con el numeral 4 del artículo 3° de la citada ley, la motivación constituye
uno de los requisitos de validez del acto administrativo, e implica que debe estar
debidamente motivado en proporción al contenido y conforme al ordenamiento
jurídico, precisándose en los numerales 6.1 y 6.3 de su artículo 6°, que la
motivación deberá ser expresa, mediante una relación concreta y directa de los
hechos probados relevantes del caso específico, y la exposición de las razones
jurídicas y normativas que con referencia directa a los anteriores justifican el acto
adoptado, no siendo admisibles como motivación, la exposición de fórmulas
generales o vacías de fundamentación para el caso concreto o aquellas fórmulas
que, por su oscuridad, vaguedad, contradicción o insuficiencia, no resulten
específicamente esclarecedoras para la motivación del acto.
Además, según el criterio recurrente establecido por el Tribunal Fiscal en las
Resoluciones Nº 08313-1-2007 y 09056-1-2007, la motivación implica que el acto
emitido contenga las razones jurídicas y fácticas que lo sustentan, y no que el
administrado deba hacer una evaluación de su situación particular para determinar
qué hecho podría estar vinculado con el acto emitido.
García de Enterría y Ramón Fernández4 sostienen que: "motivar un acto obliga a
fijar, en primer término, los hechos de cuya consideración se parte y a incluir tales
hechos en el supuesto de una norma jurídica; y, en segundo lugar, a razonar cómo
tal norma jurídica impone la resolución que se adopta en la parte dispositiva del
acto (...) la ley obliga a la Administración a motivar sus decisiones, lo que quiere
decir, hacer públicas las razones de hecho y de derecho en las cuales las mismas
se apoyan”.
4
García de Enterría, Eduardo y Ramón Fernández, Tomás. Curso de Derecho Administrativo. Tomo I. Décima Edición, Madrid. Civitas
Ediciones S.L. 2001. Págs. 560 y 561.
Con relación al derecho a la debida motivación de las resoluciones administrativas,
el Tribunal Constitucional, en el fundamento 5 de la sentencia recaída en el
Expediente Nº 5514-2005-PA/TC, ha señalado que es un derecho de:
"Especial relevancia y, a su vez, es una exigencia ineludible para todo tipo de
actos administrativos. Consiste en el derecho a la certeza, el cual supone la
garantía de todo administrado de que las sentencias estén motivadas, es
decir, que exista un razonamiento jurídico explícito entre los hechos y las
leyes que se aplican”.
“La motivación del acto administrativo es una cuestión clave en el
ordenamiento jurídico-administrativo, y es objeto central de control integral
por el juez constitucional de la actividad administrativa y la consiguiente
supresión de inmunidad en ese ámbito. Constituye una exigencia o condición
impuesta para la vigencia efectiva del principio de legalidad, presupuesto
ineludible de todo Estado de Derecho”.
“A ello, se debe añadir la estrecha vinculación que existe entre la actividad
administrativa y los derechos de las personas. Es indiscutible que la
exigencia de motivación suficiente de sus actos es una garantía de
razonabilidad y no arbitrariedad de la decisión administrativa. En esa medida,
el Tribunal Constitucional enfatizó que la falta de motivación o su insuficiencia
constituye una arbitrariedad e ilegalidad, en la medida en que es una
condición impuesta por la Ley N° 27444. Así, la falta de fundamento racional
suficiente de una actuación administrativa es, por sí sola, contraria a las
garantías del debido procedimiento administrativo”.
- NORMAS CONSTITUCIONALES
En el caso de autos se han vulnerado los siguientes principios:
La sentencia del Tribunal Constitucional recaída en el Expediente N° 0649-2002-
AA/TC señal que "el derecho de defensa consiste en la facultad de toda persona
de contar con el tiempo y los medios necesarios para ejercerlo en todo tipo de
procesos, incluidos los administrativos, lo cual implica, entre otras cosas, que sea
informada con anticipación de las actuaciones iniciadas en su contra". Por lo que
de acuerdo al análisis de punto 1 del presente escrito se acredita la violación al
principio del Derecho de Defensa.
El Artículo 51º.- Supremacía de la Constitución, establece que: La Constitución
prevalece sobre toda norma legal; la ley, sobre las normas de inferior jerarquía, y
así sucesivamente. La publicidad es esencial para la vigencia de toda norma del
Estado
El Artículo 62º establece que la libertad de contratar garantiza que las partes
pueden pactar válidamente según las normas vigentes al tiempo del contrato. Los
términos contractuales no pueden ser modificados por leyes u otras disposiciones
de cualquier clase.
El Artículo 59º.-Rol Económico del Estado, señala que: El Estado estimula la
creación de riqueza y garantiza la libertad de trabajo y la libertad de empresa,
comercio e industria. El ejercicio de estas libertades no debe ser lesivo a la
moral, ni a la salud, ni a la seguridad pública. El Estado brinda oportunidades de
superación a los sectores que sufren cualquier desigualdad; en tal sentido,
promueve las pequeñas empresas en todas sus modalidades.
- INVOCAMOS LA APLICACIÓN DE LOS PRINCIPIOS DEL PROCEDIMIENTO
ADMINISTRATIVO
Invocamos la aplicación de los principios del Derecho Administrativo contemplados
en la ley 27444, que es la ley de procedimiento administrativo general, en la parte
del titulo preliminar.
Principio de legalidad.- El articulo IV numeral 1.1 de la ley 27444 dice: “Las
autoridades administrativas deben actuar con respeto a la Constitución, la ley y al
derecho, dentro de las facultades que le estén atribuidas y de acuerdo con los
fines para los que les fueron conferidas.”
Es decir, cada funcionario público debe limitar su actuación a lo señalado en la
constitución y la ley, de no hacerlo, sea esto por acción o omisión, estaríamos ante
faltas administrativas, civiles y penales.
Principio del debido procedimiento.- El articulo IV numeral 1.2 de la ley 27444 dice:
”Los administrados gozan de todos los derechos y garantías inherentes al debido
procedimiento administrativo, que comprende el derecho a exponer sus
argumentos, a ofrecer y producir pruebas y a obtener una decisión motivada y
fundada en derecho. La institución del debido procedimiento administrativo se rige
por los principios del Derecho Administrativo. La regulación propia del Derecho
Procesal Civil es aplicable sólo en cuanto sea compatible con el régimen
administrativo”
Este principio es similar al que existe en el proceso jurisdiccional, no por el hecho
que la administración pública tenga el ius imperium tienen que estar desprotegidos
los administrados, estos poseen derechos como el derecho a exponer sus
argumentos, a ofrecer y producir pruebas y a obtener una decisión motivada y
fundada en derecho. Si no se respetan dichos derechos se podría cuestionar dicho
procedimiento administrativo.
Principio de impulso oficio.- El articulo IV numeral 1.3 de la ley 27444 dice: “Las
autoridades deben dirigir e impulsar de oficio el procedimiento y ordenar la
realización o práctica de los actos que resulten convenientes para el
esclarecimiento y resolución de las cuestiones necesarias”.
Principio de razonabilidad.- El articulo IV numeral 1.4 de la ley 27444 dice: “Las
decisiones de la autoridad administrativa, cuando creen obligaciones, califiquen
infracciones, impongan sanciones, o establezcan restricciones a los administrados,
deben adaptarse dentro de los límites de la facultad atribuida y manteniendo la
debida proporción entre los medios a emplear y los fines públicos que deba tutelar,
a fin de que respondan a lo estrictamente necesario para la satisfacción de su
cometido.”
Este principio implica que la facultad que tiene el funcionario público de calificar
infracciones, imponer sanciones o limitación a los administrados debe ser
proporcionar a la infracción cometida, a los daños cometidos, a la gravedad de la
conducta , entre otros parámetros, como ejemplo por una infracción leve no se
debe imponer una sanción grave.
Principio de Presunción de Veracidad.- El articulo IV numeral 1.7 de la ley 27444
dice: “En la tramitación del procedimiento administrativo, se presume que los
documentos y declaraciones formulados por los administrados en la forma
prescrita por esta Ley, responden a la verdad de los hechos que ellos afirman.
Esta presunción admite prueba en contrario.”
Una de las facultades de la administración es poder fiscalizar posteriormente la
documentación presentada por el administrado, en el caso de que sea falso puede
la administración denunciarlo en la vía penal, independientemente de las
sanciones administrativas y civiles.
Principio de conducta procedimental.- El articulo IV numeral 1.8 de la ley 27444
dice: “La autoridad administrativa, los administrados, sus representantes o
abogados y, en general, todos los partícipes del procedimiento, realizan sus
respectivos actos procedimentales guiados por el respeto mutuo, la colaboración y
la buena fe. Ninguna regulación del procedimiento administrativo puede
interpretarse de modo tal que ampare alguna conducta contra la buena fe
procesal.”
Este principio se debe entender en el sentido que los administrados deben adecuar
su comportamiento al respeto mutuo, la colaboración y la buena fe, evitando la
mala fe, el entorpecimiento o la falta de respeto en las etapas en que se desarrolla
el procedimiento administrativo.
Principio de verdad material.- El articulo IV numeral 1.11 de la ley 27444 dice: “En
el procedimiento, la autoridad administrativa competente deberá verificar
plenamente los hechos que sirven de motivo a sus decisiones, para lo cual deberá
adoptar todas las medidas probatorias necesarias autorizadas por la ley, aun
cuando no hayan sido propuestas por los administrados o hayan acordado
eximirse de ellas.
En el caso de procedimientos trilaterales la autoridad administrativa estará
facultada a verificar por todos los medios disponibles la verdad de los hechos que
le son propuestos por las partes, sin que ello signifique una sustitución del deber
probatorio que corresponde a éstas. Sin embargo, la autoridad administrativa
estará obligada a ejercer dicha facultad cuando su pronunciamiento pudiera
involucrar también al interés público.”
La búsqueda de la verdad sea en una instancia administrativa o jurisdiccional esta
vinculada a los hechos que se pueden probar, por eso dichos hechos deben de ser
verificados plenamente, incluso de oficio en caso de procedimientos trilaterales.
POR LO EXPUESTO:
A Ud. Señor Intendente, en mérito de que la presente cumple con los requisitos
de ley y amparado en las normas del Estado Constitucional de Derecho, es que
pedimos admitir a trámite conforme a ley.
Tacna, 14 de diciembre de 2018