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Guía de Procedimientos en Enfermería Pediátrica

Este documento presenta una guía de procedimientos de enfermería para pacientes pediátricos. Incluye secciones sobre las diferencias anatomofisiológicas en niños y comunicación con ellos en diferentes etapas de desarrollo. También cubre consideraciones generales para la realización de procedimientos, aspectos éticos y legales, y principios de administración de medicamentos. Una sección detalla el procedimiento para administrar medicamentos por vía intramuscular en niños. El objetivo general es proporcionar una herramienta inicial que oriente la

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Guía de Procedimientos en Enfermería Pediátrica

Este documento presenta una guía de procedimientos de enfermería para pacientes pediátricos. Incluye secciones sobre las diferencias anatomofisiológicas en niños y comunicación con ellos en diferentes etapas de desarrollo. También cubre consideraciones generales para la realización de procedimientos, aspectos éticos y legales, y principios de administración de medicamentos. Una sección detalla el procedimiento para administrar medicamentos por vía intramuscular en niños. El objetivo general es proporcionar una herramienta inicial que oriente la

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Facultad de Enfermería Lidia Doce

GUÍA DE PROCEDIMIENTOS DE
ENFERMERÍA

Niurka Milán Dobson


PÁGINA LEGAL

610.7-M637 2018
Milán Dobson, Niurka
Guía de Procedimientos de Enfermería / Niurka Milán Dobson. 2018.
– Córdoba: El Cid Editor, 2018. – ISBN 978-1-5129-5446-3 (PDF). –
8.50 por 11 pulgadas. – (115 páginas) : figuras y tablas. – Contiene
bibliografía.
• Milán Dobson, Niurka
• Enfermería
© Todos los derechos reservados. 2018: Niurka Milán Dobson.
Nota: en la cubierta una vista del frente del Hospital William Soler.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 2


PRESENTACIÓN
La realización de un documento para ser puesto al servicio de los profesionales del gremio
es siempre motivo de satisfacción por todo lo que supone: ilusión, esfuerzo, dedicación,
horas de desvelo, búsqueda de conocimiento e información actualizada y una apuesta por la
mejora de la calidad docente asistencial.
En este caso la guía que presentamos representa un logro personal pues constituye el
resultado final de un proceso que ha llevado muchas horas de estudio, lectura y revisión de
documentos, pero también un logro colectivo porque con su socialización y posterior
publicación se inicia una nueva etapa en la Enfermería Pediátrica cubana y el mayor
objetivo está destinado a servir de soporte para la actuación de los profesionales que
trabajan en la especialidad, dado que este debe poseer un conjunto de conocimientos,
habilidades y actitudes que permitan integrar cuidado especializado, planeado y sensible al
paciente pediátrico, independientemente de su etapa de desarrollo y de sus condiciones de
salud.
Esta breve obra fue escrita pensando en la necesidad de la actualización del Manual de
Procedimientos de Enfermería, dado que la última edición data del año 2002 y la
Enfermería como toda asistencia sanitaria, cambia continuamente, no obstante como se
podrá apreciar no fue posible abarcar todos los procedimientos ya que la misma responde
en un primer acercamiento a un resultado exploratorio realizado con motivo de darle salida
a una tesis doctoral.
No ha estado al margen de las reflexiones y discusiones propias de quienes hacen ciencia
de la práctica cotidiana, en tanto que todos crecimos como profesionales y podremos
convertirnos en mejores seres humanos. Considero que es una herramienta inicial e
imprescindible que orienta una metodología de trabajo para brindar cuidados de enfermería
integrales y de calidad que facilita la unificación de criterios en las intervenciones de la
profesión.
Por lo que se coloca en tus manos un documento sin fines de lucro, que permite la
transformación de los profesionales que se tracen como metas ser más competentes.
Me gustaría agradecer sincera y especialmente a la Dra. C. Arahí Sixto Pérez y al Dr. C.
Norberto Valcárcel Izquierdo ambos tutores de mi tesis doctoral por la ayuda brindada,
pues no han escatimado momentos para ofrecerme palabras de aliento, aportarme
conocimientos y puntos de vista, así como el arrojo para vencer cualquier obstáculo que se
interponga en el camino, porque solo con voluntad y perseverancia se hacen realidad los
sueños.
Con mucho amor y en beneficio de todos los niños de Cuba. La autora

Córdoba: El Cid Editor, 2018 3


ÍNDICE GENERAL

Página Legal...................................................................................................................................2
Presentación...................................................................................................................................3
Índice general.................................................................................................................................4
1. Introducción / Justificación.......................................................................................................8
2. Objetivos de la Guía de Procedimientos de Enfermería.......................................................13
3. Reflexiones generales para el personal de enfermería que trabaja en Pediatría.................14
4. Diferencias anatomofisiológicas en el paciente pediátrico....................................................16
4.1. Sistema circulatorio.............................................................................................................16
4.2. Sistema respiratorio.............................................................................................................17
4.3. Sistema digestivo................................................................................................................18
4.4. Sistema urinario..................................................................................................................18
4.5. Sistema osteomioarticular...................................................................................................18
4.6. Sistema Nervioso................................................................................................................18
4.7. Regulación térmica..............................................................................................................19
5. Comunicación con los niños en las diferentes etapas evolutivas...........................................20
5.1. Período de recién nacido (0 a 28 días de nacido).................................................................20
5.2. Período de lactante (28 días hasta el año)............................................................................21
5.3. Período transicional (1 a 3 años).........................................................................................21
5.4. Período preescolar (4 años).................................................................................................22
5.5. Período escolar (5 a 9 años)................................................................................................22
5.6. Período de adolescencia (10 a 19 años)...............................................................................24
6. Consideraciones generales para la realización de los procedimientos.................................25
6.1. Respecto a la familia del niño.............................................................................................25
6.2 .Respecto a los niños............................................................................................................25
6.3. Durante la realización de los procedimientos......................................................................27
6.4. Después de la realización de los procedimientos.................................................................28
7. Aspectos ético legales en la realización de los procedimientos pediátricos y responsabilidad
del personal de Enfermería.................................................................................................29
8. Principios científicos en la administración de medicamentos...............................................33
8.1 Principios científicos relacionados con el cuidado y cura de las heridas..............................34
9. Administración de medicación en Pediatría...........................................................................35
9.1. Técnicas/Procedimientos. Definición..................................................................................35
9.2. Administración de medicamentos. Definición.....................................................................35

Córdoba: El Cid Editor, 2018 4


9.3. Procedimientos pediátricos. Definición...............................................................................35
9.4. Invariantes funcionales generales para realizar cada procedimiento...................................35
10. Administración de medicamentos por vía intramuscular (IM)..........................................37
10.1. Definición.........................................................................................................................38
10.2. Objetivos...........................................................................................................................38
10.3. Términos y definiciones....................................................................................................38
10.4 Ámbito de aplicación.........................................................................................................39
10.5 Población Diana.................................................................................................................39
10.6. Profesionales implicados...................................................................................................39
10.7. Recursos materiales...........................................................................................................39
10.8. Procedimiento...................................................................................................................39
10.9. Información al paciente/familia.........................................................................................41
10.10. Observaciones / Problemas potenciales...........................................................................42
10.11. Actividades relevantes con niveles de evidencia.............................................................43
10.12 Algoritmo de actuación....................................................................................................45
10.12. Evaluación.......................................................................................................................46
11. La medicación por vía endovenosa en Pediatría..................................................................48
11.1. Conocimiento de las estructuras venosas..........................................................................49
11.2. Inserción de catéter venoso periférico (CVP)....................................................................50
11.3. Objetivos...........................................................................................................................51
11.4. Términos y definiciones....................................................................................................51
11.5. Ámbito de aplicación........................................................................................................52
11.6. Población diana.................................................................................................................52
11.7. Profesionales implicados...................................................................................................52
11.8. Recursos materiales...........................................................................................................52
11.9. Procedimiento para la inserción de catéter venoso periférico............................................53
11.10. Información al paciente/familia.......................................................................................54
11.11. Observaciones/Problemas potenciales.............................................................................54
11.12. Ventajas e inconvenientes de los catéteres de inserción periférica..................................57
11.13. Capacidad flebítica de fármacos de uso habitual.............................................................57
11.14. Actividades relevantes con niveles de evidencia.............................................................57
11.15. Criterios de elección de un catéter en caso de precisarse AVP........................................59
11.16. ¿Qué es una vía venosa difícil (VVD)?...........................................................................59
11.16.1. Consecuencias de la vía venosa difícil......................................................................60
11.16.2. Factores asociados a la vía venosa difícil en el adulto...............................................60
11.16.3. Escala predictiva de vía venosa difícil ......................................................................61
11.16.4. Técnicas facilitadoras no convencionales..................................................................62

Córdoba: El Cid Editor 5


11.17. Mantenimiento y cuidados de vías y perfusiones intravenosas (IV)................................66
11.17.1. Objetivos...................................................................................................................66
11.17.2. Términos y definiciones............................................................................................66
11.17.3 Ámbito de aplicación.................................................................................................67
11.17.4. Población Diana........................................................................................................67
11.17.5. Profesionales implicados...........................................................................................67
11.17.6. Recursos materiales...................................................................................................67
11.17.7. Procedimiento...........................................................................................................68
11.17.8. Información al paciente / familia...............................................................................68
11.17.9 .Observaciones / Problemas potenciales.....................................................................68
11.17.10. Actividades relevantes con niveles de evidencia.....................................................69
11.18. Administración de medicamentos por vía parenteral (vía endovenosa)...........................71
11.18.1. Objetivos...................................................................................................................71
11.18.2. Términos y definiciones............................................................................................71
11.18.3. Ámbito de aplicación................................................................................................71
11.18.4. Población Diana........................................................................................................72
11.18.5 Profesionales implicados............................................................................................72
11.18.6 Recursos materiales....................................................................................................72
11.18.7. Procedimiento...........................................................................................................73
11.18.8. Información al paciente/familia.................................................................................75
11.18.9. Observaciones/Problemas potenciales.......................................................................75
11.18.10. Actividades relevantes con niveles de evidencia.....................................................76
11.19. Retirada del acceso venoso periférico (AVP)..................................................................76
11.19.1 Objetivos....................................................................................................................76
11.19.2. Ámbito de aplicación................................................................................................76
11.19.3. Población diana.........................................................................................................76
11.19.4. Profesionales implicados...........................................................................................76
11.19.5. Recursos materiales...................................................................................................76
11.19.6. Procedimiento...........................................................................................................77
11.19.7 Observaciones/Problemas potenciales........................................................................77
11.19.8 Actividades relevantes con niveles de evidencia........................................................78
11.19.9 Algoritmo de actuación..............................................................................................80
11.19.10. Evaluación...............................................................................................................81
12. Curación de Heridas..............................................................................................................82
12.1. Clasificación de las curas y métodos utilizados.................................................................84
12.2. Cura seca...........................................................................................................................84
12.2.1. Objetivos........................................................................................................................84
12.2.2. Términos y definiciones..............................................................................................85
12.2.3. Ámbito de aplicación..................................................................................................86
12.2.4. Población Diana..........................................................................................................86

Córdoba: El Cid Editor, 2018 6


12.2.5. Profesionales implicados.............................................................................................86
12.2.6. Recursos materiales.....................................................................................................86
12.2.7. Procedimiento para la curación de heridas asépticas...................................................86
12.2.8. Información al paciente / familia.................................................................................88
12.2.9. Observaciones/Problemas potenciales.........................................................................88
12.2.10. Actividades relevantes con niveles de evidencia.......................................................89
12.2.11. ¿Cuál es la mejor técnica para la limpieza de heridas?..............................................89
12.3. Cura húmeda.....................................................................................................................89
12.3.1. Objetivos.....................................................................................................................89
12.3.2. Términos y definiciones..............................................................................................90
12.3.3. Ámbito de aplicación..................................................................................................92
12.3.4. Población diana...........................................................................................................92
12.3.5. Profesionales implicados.............................................................................................92
12.3.6. Recursos materiales.....................................................................................................92
12.3.7. Procedimiento para la curación de las heridas sépticas...............................................92
12.3.8. Información al paciente / familia.................................................................................94
12.3.9. Observaciones/Problemas potenciales.........................................................................95
12.3.10 Actividades relevantes con niveles de evidencia........................................................95
12.3.11. ¿Cuál es la mejor solución para la limpieza de las heridas?......................................96
12.3.12. ¿Qué presión es más efectiva en la limpieza de heridas infectadas?..........................97
12.3.13. Alerta clínica.............................................................................................................97
12.4. Retirada de puntos de sutura separados.............................................................................98
12.4.1. Retirada de grapas.......................................................................................................98
12.4.2 Algoritmo de actuación..............................................................................................100
12.4.3. Autoevaluación para el personal de enfermería.........................................................101
12.4.4. Evaluación.................................................................................................................102
13. Referencias bibliográficas....................................................................................................104
14. Listado de anexos.................................................................................................................109
Anexos.........................................................................................................................................110
I. Categorías según los niveles de evidencias...........................................................................111
II Algoritmo de actuación para la administración de medicamentos por vía intramuscular......112
III. Algoritmo de actuación para la inserción, mantenimiento y cuidados del catéter venoso
periférico..................................................................................................................................113
IV. Algoritmo de actuación para la curación de heridas quirúrgicas (curas secas y húmedas). 114
15.Síntesis curricular de la autora............................................................................................115

Córdoba: El Cid Editor 7


1. INTRODUCCIÓN / JUSTIFICACIÓN
La enfermería es una profesión de las ciencias de la salud, cuyos supuestos principales son
el cuidado a la persona, la familia, la comunidad y el entorno. Se ocupa de diagnosticar y
tratar en el área de sus competencias las respuestas individuales y colectivas a las
manifestaciones del proceso salud enfermedad, aplicando la lógica del Proceso de Atención
de Enfermería (PAE), como método científico, desarrollando acciones de promoción,
prevención, curación y rehabilitación para garantizar el bienestar físico, mental y social.
Utiliza los procesos docentes, administrativos e investigativos para garantizar la calidad y
optimización de los servicios de enfermería en la búsqueda de la excelencia.
No se encuentra ajena a los cambios que en materia de salud se vienen produciendo, debido
a la variación en la utilización de los recursos sanitarios, a los criterios de idoneidad, de uso
y aplicación apropiada de los procedimientos asistenciales, a la formulación de estándares
de calidad asistencial, a los criterios de buena praxis clínica, y a las dificultades en la
asimilación de los nuevos conocimientos.
La pediatría es por definición otra de las ramas de las ciencias de la salud dedicada al
estudio de las enfermedades de la infancia y su tratamiento, cuya práctica se conoce desde
épocas antiguas, incluso cuando no se concebía como disciplina independiente.
El personal de enfermería es un componente esencial que funciona como enlace entre los
padres y el resto del equipo, proporcionando cuidados de cabecera al niño y estableciendo
rutas ante los principales motivos de consultas de los pacientes pediátricos, valorando las
diferencias respecto al paciente adulto, y cómo, estas inciden en la realización de los
procederes, los cuales en ocasiones resultan altamente estresantes, incluso para el propio
profesional.
La realización de procedimientos a los niños es uno de los retos que deben enfrentar los
enfermeros que laboran en los centros hospitalarios, porque difieren en dos aspectos
importantes: en primer lugar los pacientes son más pequeños por lo que se dificulta la
manera correcta para la realización de algunos procederes, y en segundo lugar no siempre
el paciente pediátrico coopera, generando movimientos y cambios de posición que lo
obstaculizan, para lo cual se requiere a veces medidas de restricción, ya sean físicas o
farmacológicas según sea el caso.
Durante el acto quirúrgico los pacientes se enfrentan a una serie de situaciones comunes,
con las particularidades propias de su estado de salud y tipo de intervención a realizar. A
través de este proceso, las cuidados de enfermería tienen una importancia fundamental en la
disminución de riesgos, lograr el bienestar, la recuperación del paciente, y en minimizar las
secuelas que se puedan derivar de este procedimiento.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 8


La atención que se le debe brindar al niño con problemas de resolución quirúrgica y la
capacidad de resolver la problemática que implica la hospitalización transitoria del que será
sometido a una intervención, requiere un especial énfasis, porque los cuidados que se
brindan en los períodos pre, intra y posoperatorios inmediatos y su seguimiento en el hogar
(producto de la evaluación pre operatoria y ambulatoria que se le realiza así como de la
actual política de derivación temprana del niño a sus actividades sociales y a su medio
familiar), hace de este nuevo campo un desafío interesante para todos los profesionales que
en el ámbito de la pediatría se desenvuelven.
Un estudio cualitativo publicado en el 2015 relacionado con el tema cuyo objetivo fue
analizar el papel del personal de enfermería en la preparación para el alta de los pacientes
quirúrgicos, concluyó que la presentación profesional se produjo en cierto grado de
interacción y las directrices proporcionadas a los pacientes y familiares eran sólo cuidados
básicos, identificándose que los enfermeros no insertaban a la familia durante el servicio,
complicando la continuidad del cuidado una vez que el paciente había sido dado de alta.
Con frecuencia en el quehacer diario los profesionales sanitarios se encuentran con la
necesidad de tomar decisiones que normalmente parten de los conocimientos aprendidos
durante el ciclo formativo, de indicaciones de otros profesionales o de la propia
experiencia, y aunque podría parecer lo más lógico rara vez se apoyan en recomendaciones
de estudios recientes.
Este déficit de actualización se hace más evidente en nuestra disciplina que en otras, por
una multiplicidad de factores derivados de la falta de motivación y reconocimiento para el
estudio, las diferencias en cuanto a disponibilidad de medios con respecto a otros
profesionales sanitarios y las pocas posibilidades de desarrollo profesional que existen en
algunos países.
Para ello es necesario incidir en la formación del profesional en conocimientos, habilidades
y actitudes específicas propias del ámbito pediátrico.
Papel fundamental en el cumplimiento de esta labor lo desempeña la academia, ya que las
prácticas de simulación y el estudio de los manuales deben complementar la adquisición de
competencias, para aportar los conocimientos no solo teóricos básicos sino las habilidades
específicas y actitudes adecuadas para la realización de los diferentes procedimientos.
Es por ello que se precisa de la elaboración de textos, documentos o manuales, mediante
una actualizada revisión bibliográfica, consulta con expertos o especialistas que por su
experiencia asistencial y académica puedan aportar una garantía de calidad para mejorar la
competencia en la práctica asistencial en el ámbito pediátrico y vincular esos saberes con
las mejores evidencias científicas.

Córdoba: El Cid Editor 9


La medicina se torna cada día más compleja, efectiva y potencialmente peligrosa. La
seguridad del paciente, como uno de los componentes básicos de la calidad de la atención
médica, ha recibido una creciente atención en los últimos tiempos.
En octubre de 2004, la Organización Mundial de la Salud lanzó la iniciativa de la "Alianza
Mundial por la Seguridad del Paciente" para advertir a los países miembros sobre este
problema, alertando que se han identificado una serie de factores que posibilitan la
ocurrencia de acontecimientos adversos de alto riesgo en los ambientes hospitalarios,
dentro de los que se pueden citar:
 Mayor complejidad y gravedad de los enfermos.
 Múltiples interacciones entre los pacientes y quienes los atienden, con grandes
expectativas de los primeros.
 Introducción en la práctica de procedimientos diagnósticos y terapéuticos nuevos e
invasivos.
 Uso de múltiples fármacos y otros tratamientos muy potentes y riesgosos.
 Stress, fatiga de los profesionales de la salud.
 Necesidad de comunicación estrecha entre diferentes grupos y personas.
Con la intención de garantizar la calidad de la atención médica y de enfermería en la
gestión hospitalaria, así como la seguridad de los pacientes en estos nuevos ambientes
institucionales, se han ido incorporando en la práctica un grupo de “herramientas
metodológicas auxiliares", bien elaboradas, sistematizadas y basadas en las mejores
evidencias científicas, entre las que se incluyen: normas, protocolos, consensos, pautas
(path ways), algoritmos o flujogramas, vías clínicas o mapas de asistencia, guías de práctica
clínica (pautas, guidelines), procedimientos normalizados de operación, así como manuales
de organización y procedimientos.
Que si bien nunca podrán sustituir la aplicación con excelencia del método clínico sirven de
guía para pautar la actuación de los profesionales frente a determinadas situaciones clínicas.
La práctica asistencial está teniendo otras miradas, gracias al aumento importante de
información científica disponible, así como a los constantes cambios de las necesidades y
expectativas que se generan en la sociedad respecto al servicio sanitario y sus profesionales,
lo que requiere actualización para poder abordar con mejor calidad la salud de la población.
Por ello se hace necesario estandarizar el pensamiento enfermero para reducir la
variabilidad, por la importancia que está adquiriendo la investigación en enfermería y la
práctica clínica, sustentada en criterios como que sirve de base para el control de la calidad,
mejora el aprovechamiento de los recursos, ayuda en la investigación y actualiza u orienta
al personal de nueva incorporación.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 10


Encontrando una asociación con investigaciones realizadas por Montserrat y cols
(enfermeras/os), del Hospital Universitario Puerta de Hierro en Madrid, España donde
plantearon que la selección de las técnicas y procedimientos de enfermería para su análisis
se deben realizar teniendo en cuenta varios criterios: las intervenciones de enfermería que
se realizan con frecuencia, así como los procedimientos que han suscitado un aumento en la
producción científica en los últimos años y que en cierta medida reflejan la variabilidad en
la práctica clínica, para homogeneizar, sistematizar y protocolizar los cuidados que se
prestan. Pues la constatación de esta variabilidad pone en evidencia problemas de calidad
en la atención y una práctica poco basada en la investigación más válida.
Domingo y cols (2003) concluyeron que más del 80 % de los profesionales encuestados
refirieron que dentro de las intervenciones realizadas con más frecuencias se encontraban el
cuidado con las heridas, con la piel, la prevención de las úlceras por presión, el cuidado del
catéter urinario, los cuidados del reposo en cama, con el sitio de la incisión, y la vigilancia
periódica de los signos vitales.
Los cuidados de enfermería implican que las actuaciones y toma de decisiones se realicen
teniendo en cuenta la mejor evidencia disponible, la experiencia del profesional y cuando
sea posible la opinión del paciente, con el objetivo final de brindar una atención adecuada,
mejorar la calidad de vida, satisfacción y en definitiva la salud de los niños.
Debido a la importancia que está adquiriendo la investigación en enfermería y la práctica
clínica basada en la evidencia en muchos países se han elaborado guías y protocolos de
actuación que permiten estandarizar el pensamiento enfermero.
Aunque resulta paradójico que habiendo pocos estudios que describan el nivel de
variabilidad en enfermería existan más estudios sobre guías de práctica clínica, vías clínicas
y protocolos que intentan homogeneizar la práctica, por tanto la variabilidad es, pues, un
fenómeno que se supone existe, pero que en muchos casos se desconoce.
Por ello en esta guía se consideró oportuno incluir las especificidades anatomofisiológicas
del niño que le diferencian del adulto, la manera en que estas inciden en la realización de
los procedimientos, elementos de comunicación con el paciente teniendo en cuenta las
etapas de la vida extrauterina, la información y el consentimiento dialogado de los padres o
tutores para conformar el triángulo pediátrico que reviste vital importancia en la
especialidad, y con ello actualizar los conocimientos, facilitar el aprendizaje de los
estudiantes y la dinamización de las sesiones prácticas.
Se incluyen alertas de seguridad en los procedimientos clínicos como una estrategia más
que va a permitir identificar puntos críticos, establecer objetivos y líneas de acciones
operativas y precisas que favorezcan la disminución de los riesgos asociados a la
hospitalización.

Córdoba: El Cid Editor 11


Por último se describen de manera detallada y avalados por evidencias científicas los
procedimientos enfermeros más habituales con sus especificidades en el ámbito pediátrico
del área de la cirugía, sustentados en el resultado de un estudio exploratorio llevado a cabo
en hospitales pediátricos de la capital cubana que brindan esos servicios, unido a una
revisión bibliográfica actualizada que asegura su rigor y validez. Así como la experiencia
asistencial de ocho años de trabajo en servicios de Neonatología, Cirugía General y
Cardiológica de la autora, y académica, de veintitrés dedicadas a la docencia, impartiendo y
fungiendo como profesora principal de los programas de Fundamentos de Enfermería y
Enfermería Pediatría respectivamente.
No obstante hay que tener en cuenta que se debe dejar espacio para sumar la creatividad
profesional y la valoración de cada individuo como un ser único, para que el resultado de su
aplicación sea óptimo, considerando que la descripción de un procedimiento no puede ser
en ningún caso algo rígido e inamovible cuando de profesionales se trata, sino, una guía
para la praxis, sujeta a cuantos cambios sean necesarios a tenor de los nuevos avances
científicos.
No obstante la forma en que los enfermeros enfrentan las funciones asistenciales, docentes,
administrativas e investigativas, permiten en ocasiones un desarrollo limitado de la práctica
en los servicios, elementos justificativos, experiencias personales, cambio de servicios,
poca exigencia y control por parte de los directivos, procedimientos no ejecutados por el
personal de enfermería, unido al factor motivacional ocupan un lugar importante en la
práctica diaria donde la rutina gana espacio.
Las claves que justifican la necesidad de disponer de una guía de procedimientos para
Enfermería están basadas en que:
• Sirven para unificar criterios y de base para el control de calidad.
• Mejoran el aprovechamiento de los recursos.
• Ayudan en la investigación.
• Orientan al personal de nueva incorporación.
El desafío siempre va a estar presente porque tanto los enfermeros como los pacientes
aportan habitualmente una perspectiva individual, y estos últimos plantean como atributos
de la asistencia de calidad la adecuada comunicación interpersonal con los profesionales, a
los que les demandan elevadas competencias técnicas.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 12


2. OBJETIVOS DE LA GUÍA DE PROCEDIMIENTOS
DE ENFERMERÍA
La presente edición de la Guía de Procedimientos de Enfermería constituye una
herramienta muy útil para los profesionales que en el campo de la Pediatría se desempeñan
y tiene como objetivos:
General
Desarrollar habilidades que permitan efectividad, eficiencia y seguridad en la toma de
decisiones durante el desempeño profesional del personal de enfermería que labora en el
área Clínica Quirúrgica de los Servicios de Pediatría.
Específicos
1. Describir la metodología que debe cumplir el personal de enfermería en cuanto a la
administración de medicamentos por vía parenteral (vía intramuscular y
endovenosa), así como para la cura de heridas
2. Proporcionar información sobre la protección legal de los profesionales de
enfermería para evitar reclamaciones sobre la práctica asistencial
3. Ofrecer bibliografía renovada sobre la base de los nuevos adelantos científicos y de
las mejores evidencias científicas.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 13


3. REFLEXIONES GENERALES PARA EL
PERSONAL DE ENFERMERÍA QUE TRABAJA EN
PEDIATRÍA
El viaje en que se embarca el niño y sus cuidadores cuando acuden a un hospital por
cualquier problema de salud, transcurre en un medio totalmente extraño para ellos, y no
solo eso, en la mayoría de las ocasiones este medio se compone de varios escenarios, es
decir, de diferentes unidades de hospitalización.
Aunque el proceso es único para el niño y sus cuidadores, la atención recibida se fragmenta
según la especialidad que se consulta, y esto implica la pérdida de la visión integral del
proceso de salud del paciente, a menos que quede constancia de una «Ruta de Cuidados»,
donde se recojan todas las incidencias, cuidados y aspectos relevantes de ese proceso.
Del mismo modo que, desde la perspectiva del paciente, esta falta de continuidad, le
transmite inseguridad sobre la atención que recibe; desde la perspectiva de los profesionales
responsables del cuidado, también supone dificultad para garantizar una atención de
calidad, el desconocer los cuidados que ya se han realizado, respuestas del paciente y de los
cuidadores a los mismos, problema de salud o dolencia que le llevó a demandar atención
sanitaria (que puede ser diferente al diagnóstico médico por el que ingresa).
Desde su llegada a la «puerta del hospital», a la urgencia, es el personal de enfermería el
que primero recibe al paciente (área de triage), el cual garantiza la categorización del
mismo según el grado de premura de los signos y síntomas que presente y prioriza la
asistencia, garantizando que los valorados como más urgentes sean visitados
prioritariamente. Al igual que durante su estancia en los diferentes servicios, los enfermeros
son los que las 24 horas del día acompañan al pequeño y su familia en su proceso; por esto,
la mayoría de la información que reciben los pacientes les llega de la mano de nuestro
colectivo de profesionales.
No obstante a veces hay muestras de inseguridad en pacientes y cuidadores, puesto que la
información les llega fragmentada, o le preguntamos lo mismo una y otra vez durante su
estancia en el servicio, o incluso las pautas de cuidados al alta de un ingreso parecen
contradictorias con lo que han entendido en otras ocasiones.
Es por ello que la realización de técnicas y/o procedimientos supone una situación
altamente estresante tanto para el niño como para la familia, sin dejar de mencionar al
profesional de la salud, que debe conocer las especificidades en el trato hacia este y las
estrategias específicas para disminuir esa ansiedad, aumentando su colaboración,

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minimizando las molestias a lo largo del procedimiento y favoreciendo el éxito de la
técnica.

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4. DIFERENCIAS ANATOMOFISIOLÓGICAS EN EL
PACIENTE PEDIÁTRICO
El desarrollo del niño en las diferentes etapas evolutivas supone algunas diferencias
anatomofisiológicas importantes respecto al adulto que deben tenerse en cuenta en el
momento de la valoración y realización de los diferentes procedimientos, ya que los niños
no deben ser considerados como adultos pequeños.
El crecimiento y desarrollo de los distintos órganos y sistemas no se produce de forma
homogénea ni al mismo tiempo; algunos crecen más rápidamente y otros precisan más
tiempo para su total desarrollo.
El niño sano tiene una rápida capacidad para compensar los posibles efectos ante una
afección, pero de la misma manera, este mecanismo compensatorio hace que aparezcan
pocos indicios de que está enfermo; a su vez, esta capacidad de adaptación puede durar
poco tiempo y si el niño se agota, se puede deteriorar más rápidamente.
Los valores de los signos vitales son diferentes a los del paciente adulto; cuanto más
pequeño es el niño más alta es su frecuencia cardíaca y respiratoria y más bajos los niveles
de tensión arterial. A medida que va creciendo se van acercando a los del adulto hasta
llegar a la adolescencia, en que suelen ser los mismos.
La valoración pondoestatural durante la infancia es imprescindible para realizar cualquier
intervención pediátrica, el cálculo del peso y la talla es una garantía para evitar errores en la
medicación, y aunque existen estándares aproximados es necesario tener siempre una
evaluación nutricional.
La estructura física de los niños es más frágil y pequeña. Se deben extremar las
precauciones cuando se realicen maniobras, por ejemplo ante un examen físico, después de
intervenidos quirúrgicamente, cuando se precisen de movilizaciones o inmovilizaciones
para evitar sobreañadir lesiones y/o potenciar el dolor.

4.1. Sistema circulatorio


Los niños pequeños presentan una disminución de la presión arterial periférica, que se
traduce en una presión arterial baja, a la vez que en el corazón aumenta la frecuencia
cardíaca (FC) para asegurar una correcta perfusión de todo el organismo.
El volumen sanguíneo total de los niños es inferior al del adulto, por tanto la pérdida de un
pequeño volumen de sangre puede ser importante y repercutir en el estado hemodinámico
del niño.

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En los niños, el corazón, los pulmones y los grandes vasos se localizan en un espacio más
reducido que en el adulto aumentando el riesgo de lesión en el caso de sufrir algún
traumatismo.
En los infantes que no tienen ninguna afección de base, el aparato cardiovascular permite
que haya una gran capacidad compensatoria frente a una pérdida sanguínea, ya que existe
una mayor capacidad de respuesta de los vasos arteriales y venosos, pero esta respuesta
fisiológica provoca que la hipotensión y taquicardia en el caso de shock no se manifieste
hasta que la pérdida de volemia sea importante (40-50 %).
La canalización de venas es mucho más difícil en los niños debido a su menor calibre y
tejido adiposo, especialmente en el antebrazo de los lactantes.

4.2. Sistema respiratorio


La frecuencia respiratoria alta en los neonatos, lactantes y niños pequeños se debe a que
tienen una menor superficie alveolar funcional para realizar el intercambio gaseoso, unido a
un mayor metabolismo basal que aumenta los requerimientos de oxígeno.
La musculatura accesoria intercostal no está del todo desarrollada y cuando hay dificultad
respiratoria el agotamiento aparece con mayor rapidez
Los recién nacidos y lactantes realizan una respiración diafragmática y abdominal, por lo
que durante la realización de las técnicas hay que ser cuidadosos y no comprimir el
abdomen para no disminuir la capacidad respiratoria del niño.
Cuando haya necesidad de realizar un sondaje gástrico se debe elegir la vía oral ya que los
orificios nasales de los niños son pequeños y ellos respiran obligatoriamente por la nariz,
además de vigilar la presencia de secreciones nasales que puedan dificultar el acto de
respirar.
La cavidad bucal es más pequeña y la lengua proporcionalmente más grande por lo que se
debe tener precaución al colocar la cánula de Gueder, para evitar lesionar estructuras
dentarias o partes blandas de la cavidad o en un estado de inconsciencia.
Especial cuidado hay que tener cuando se vaya a realizar la apertura de la vía aérea en los
niños porque la laringe está situada en una posición más anterior que en el adulto y las
estructuras de las vías respiratorias son más flexibles, los cartílagos más blandos y
compresibles, por tanto la heperextensión debe ser neutra porque se podría provocar una
obstrucción por compresión del propio cartílago.
La tráquea tiene un calibre y una longitud menor con respecto al adulto por lo que aumenta
el riesgo de obstrucción por la presencia de cuerpos extraños.

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4.3. Sistema digestivo
El aparato digestivo adquiere la madurez alrededor de los dos años por lo que la ablactación
a partir de los 7 meses debe hacerse de forma progresiva y escalonada.
La capacidad gástrica del neonato es de aproximadamente 10 a 20 ml hasta llegar a 200 en
el lactante, equiparándose con el adulto en la etapa de adolescente.
El peristaltismo intestinal del niño es mucho más rápido, por eso los neonatos y lactantes
necesitan alimentarse con mayor frecuencia, a la vez que aumenta la frecuencia del reflejo
gastrocólico, produciéndose un mayor número de deposiciones.
El metabolismo basal de los niños es más activo que en los adultos, lo que hace que los
requerimientos de oxígeno y nutrientes estén aumentados.

4.4. Sistema urinario


El desarrollo total de los riñones no culmina hasta alrededor del primer año de vida, lo que
hace que la orina del lactante y el neonato sea más clara y diluida porque la capacidad renal
de concentración de esta no está del todo desarrollada.
El control de los esfínteres no aparece hasta cerca de los dos años, por lo que la continencia
de orina y la capacidad de la vejiga urinaria es menor.
Los riñones de los niños son proporcionalmente de mayor tamaño que los de los adultos,
por lo que son más susceptibles de sufrir traumatismos.

4.5. Sistema osteomioarticular


Los huesos de los niños son cortos, delgados y flexibles. A medida que ocurre el
crecimiento estos van siendo sustituidos por tejido óseo y dejando las placas de
crecimiento, el tejido cartilaginoso va proporcionado a los huesos de una gran capacidad de
deformidad plástica lo que permite que algunos traumatismos no provoquen fracturas.
Las costillas presentan una gran elasticidad debido a la osificación incompleta, por eso
muchos traumatismos torácicos no provocan fracturas costales, aunque los impactos de alta
energía por transferencia pueden lesionar órganos torácicos (pulmones y el corazón).
Lo mismo ocurre con la pared abdominal que es más débil y menos resistente porque los
músculos están menos desarrollados, por eso en caso de traumatismos los órganos
abdominales internos como el bazo, el hígado y los riñones tienen más riesgo de lesión.

4.6. Sistema Nervioso


El desarrollo neurológico del niño se inicia durante las primeras semanas de vida
intrauterina y la maduración más importante finaliza alrededor de los cinco años, esta

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supone que el niño vaya progresando para poder realizar las diferentes funciones y
habilidades que le corresponden según la edad.
En la etapa neonatal la maduración nerviosa está en una fase muy inicial, por lo que los
niños presentan los llamados reflejos primitivos que tienen una duración de entre 4 y 5
meses y algunos como el Babinski que puede durar hasta los dos años. Por lo que la
valoración neurológica hay que realizarla teniendo en cuenta la edad, el período de la vida
en que se encuentre y el estado general en el momento del examen.

4.7. Regulación térmica


En los niños ocurre tanto pérdida de calor con mucha facilidad, como sobrecalentamiento,
dado por la labilidad en la termorregulación, debido a que las reservas energéticas son
menores y el panículo adiposo es insuficiente como mecanismo de regulación de la
temperatura, hecho que se agudiza cuanto menos edad este tenga.
Cuando el niño sufre hipotermia aumenta el consumo de oxígeno para mantener la
temperatura corporal, por lo que en la reanimación ante un estado crítico se debe garantizar
la temperatura dentro de valores normales, mediante métodos físicos y teniendo en cuenta
la temperatura del entorno.

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5. COMUNICACIÓN CON LOS NIÑOS EN LAS
DIFERENTES ETAPAS EVOLUTIVAS
Las interacciones con el paciente pediátrico deben establecerse según la edad y el desarrollo
del niño. Cuando este se enferma, la ansiedad y el miedo situacional ante la realización de
los diferentes procedimientos provocan actitudes y comportamientos de niños más
pequeños, apareciendo conductas de regresión defensiva como sistema de afrontamiento
ante una situación amenazante.
No existe un perfil único de desarrollo según los grupos etarios, hay niños que no tienen
todas las habilidades conseguidas con relación a otros de su misma edad, sin que esto
suponga ninguna alteración. El personal de enfermería antes de valorar la conducta
observada, debería intercambiar con los padres sobre el comportamiento habitual de este
para adoptar estrategias de intervención de forma individualizada.

5.1. Período de recién nacido (0 a 28 días de nacido)


En este período la comunicación con el neonato y el entorno se establece a través del tacto
y el contacto, su agudeza visual es muy precaria, el niño mira las caras y objetos, pero no
tiene la capacidad de seguir sus movimientos. Cuando está despierto muestra una actitud de
alerta hacia el entorno y oye los sonidos aunque no los identifica. En este período es poco
sensible a la presencia de extraños, por lo que generalmente no se asusta ante su presencia.
El recién nacido expresa su malestar mediante el llanto, en estos casos es mejor tenerlo en
brazos y proporcionarle seguridad mediante el contacto físico, la voz y las caricias.
Especificidades
Si el estado del niño y la técnica lo permiten, se podrá tener al recién nacido en brazos de
sus familiares durante la exploración y la realización de los procedimientos.
Deben evitarse los ruidos fuertes y las luces muy potentes para evitar una sobre
estimulación sensorial y asustar al niño.
Hablar en voz baja y afectuosa, sonreírle.
Mantener a una temperatura parecida a la corporal cualquier objeto (manos, estetoscopio,
juguetes, sábanas) que se vaya a poner en contacto con el niño.
La lactancia materna reconforta y tranquiliza al niño, pudiera valorarse si algún
procedimiento pudiera realizarse mientras lacta.

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5.2. Período de lactante (28 días hasta el año)
En este período el desarrollo es muy rápido, y en poco tiempo se producen cambios
importantes en las interacciones del niño con su entorno. La agudeza visual está más
desarrollada y el niño se fija en los objetos en movimiento y los sigue con la mirada.
En los primeros meses aunque el lactante no entiende las expresiones verbales, es muy
receptivo a la comunicación no verbal, puede identificar la voz de sus padres y eso lo
consuela, entre los 5 y 7 meses si reconoce a los extraños y le pueden causar miedo.
Especificidades
Si el estado del niño y la técnica lo permiten se procurará que los padres estén dentro del
campo visual de su vista.
Durante la ejecución del procedimiento puede ser útil algún medio de distracción para
atraer la atención del niño, por ejemplo encender una linterna, sonar juguetes, cantarle
canciones o emitir sonidos agradables.
Aplicar medidas sensoriales relajantes y agradables durante el procedimiento: acariciar al
niño, hablarle en un tono bajito y de manera afectuosa, acercarle objetos personales que le
proporcionen seguridad.
Es evidente que al realizar procedimientos dolorosos la respuesta de los niños va a ser de
resistencia, por lo que se debe estar preparado para lograr una correcta restricción
ocasionándole las menores molestias posibles.

5.3. Período transicional (1 a 3 años)


En esta etapa aumenta muy rápidamente la autonomía del niño en sus movimientos:
aprende a caminar, correr y saltar con movimientos más coordinados, cuando está despierto
se muestra muy activo, por lo que puede manifestar más resistencia ante la realización de
ciertos procedimientos.
La conducta ante los extraños es impredecible, puede mostrar indiferencia, miedo y/o
ansiedad.
Aunque ya posee las habilidades básicas en el lenguaje, su comunicación verbal es simple y
limitada a su entorno más cercano.
Preservar la privacidad del niño, a esta edad algunos sienten pudor cuando se les desnuda.
Especificidades
Al comunicarse con el niño se le debe informar del procedimiento que se le va a realizar
con frases cortas, sencillas y concretas, pero evitando hablarle como a un bebé.

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Cuanto más pequeño es el niño menos tiempo debe transcurrir entre la explicación de la
técnica y su ejecución, ya que su imaginación puede aumentar la ansiedad ante el
procedimiento.
Permitir que el niño se familiarice con el material, dejándolo observar y tocar siempre que
sea posible.

5.4. Período preescolar (4 años)


En este período el rápido crecimiento condiciona en un porcentaje significativo la
variabilidad observada en años posteriores y se produce una reducción del apetito.
Los niños en esta etapa muestran una susceptibilidad especial al medio circundante, de ahí
que sea útil para valorar la calidad del ambiente en que estos se desarrollan.
Ya han desaparecido las influencias del ambiente materno, se van desarrollando de manera
progresiva, mecanismos de regulación, adaptación y defensa en respuesta a las agresiones
del medio.
Especificidades
Al realizar el examen físico se puede plantear como un juego para que se sienta partícipe y
coopere.
Puede ser útil el relato de un cuento como medio de distracción.

5.5. Período escolar (5 a 9 años)


Alrededor de los 5 y 6 años el desarrollo motor del niño ya está establecido y su autonomía
en la marcha es total: puede realizar algunas actividades y hábitos de higiene de manera
independiente, como comer solo, lavarse correctamente las manos, vestirse, abrocharse los
cordones, ayudar en algunas labores domésticas.
La socialización con otros niños se produce a través de la escuela y el juego. La interacción
con los adultos cercanos está bien establecida y se relaciona más coherente con los
extraños, aunque puede mostrar miedo ante la separación de las personas más allegadas.
Manifiesta miedo al dolor.
La iniciativa del niño se desarrolla y quiere participar y controlar todas las actividades en
las que se ve implicado.
En este período el pensamiento es lineal, concreto y anclado en el presente, los
pensamientos son dicotómicos: dolor/no dolor, bueno/malo. No hay un concepto claro de
los acontecimientos futuros y es fácil que el niño fantasee sobre lo que le puede ocurrir,
siendo característico el pensamiento mágico, en el que el niño se identifica con la fantasía
atribuyendo cualidades vitales a los juguetes y objetos.

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Entre los 7 y 9 años ya se encuentran establecidas las habilidades sociales, y los niños son
capaces de reconocer y apreciar el punto de vista de los demás.
Tienen la capacidad de compartir y cooperar con mayor facilidad cuando se le solicita,
mostrando menos resistencia ante los procedimientos al ofrecérseles opciones.
Los pensamientos dejan de ser dicotómicos, son más flexibles y pueden entender la relación
causa-efecto.
Especificidades
Entre 5 y 6 años
Se debe ir informando al niño con un lenguaje claro y sencillo, sobre todo lo que acontecerá
y lo que se le va a realizar, especialmente si el procedimiento es doloroso.
Utilizar términos sencillos y ayudas visuales para clarificar la información, por ejemplo
realizar un dibujo de la zona o pedirle que lo realicen ellos.
Si se hacen contratos o pactos se deben cumplir para no disminuir la confianza de los niños.
No ofrecer opciones cuando no existen para evitar frustraciones.
Preservar la privacidad del niño, a esta edad algunos sienten pudor y vergüenza cuando se
les desnuda pues son más grandes.
Pedir permiso y colaboración al niño para demostrarle su protagonismo, en este período les
gusta ser reconocidos como una figura importante.
Favorecer la expresión de dudas y fantasías clarificando pensamientos erróneos.
Respetar la expresión de emociones dándole a entender que lo comprendemos.
Permitir que el niño se familiarice con el material, dejándolo observar y tocar siempre que
sea posible, explicándoles de manera entendible para qué sirven.
Entre 7 y 9 años
Explicarle al niño lo que se le realizará, con un lenguaje acorde a su edad y evitando frases
que puedan traerle confusión, ya que en esta etapa los niños son muy curiosos y muestran
interés por lo que les está pasando.
Ayudar con la expresión emocional preguntándole como se siente y que piensa después de
la información recibida.
Mostrar una actitud abierta y de escucha activa que facilite la verbalización de las dudas en
un clima de confianza reconocimiento.

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Favorecer la autonomía y colaboración ante la realización de algunos procedimientos
simples como ponerse el termómetro, recoger una muestra de orina, cortar y/o ponerse el
esparadrapo, desempaquetar un envoltorio, retirarse un apósito, entre otros.
Incluir al niño en la toma de decisiones, si es posible pactar el momento de realizar el
procedimiento, el sitio y las personas que él quiere que lo acompañen.
Si el niño se muestra muy reticente, darle un tiempo y valorar si necesita estar solo para
tranquilizarse.

5.6. Período de adolescencia (10 a 19 años)


La adolescencia es la etapa de mayor desarrollo de la identidad, donde el deseo de
independencia es muy importante. Los chicos/as de esta edad pueden tener dificultad para
aceptar nuevas figuras de autoridad y resistirse al cumplimiento de los procedimientos,
incluso hasta al ingreso hospitalario.
Las habilidades físicas y de coordinación son las mismas que la del adulto, el nivel de
abstracción y de razonamiento se parecen, aunque pueden tener dificultades para asumir la
perspectiva del otro.
En este período la preocupación por la imagen y función corporal está presente.
Especificidades
Hablarle como a un adulto de forma respetuosa y con amabilidad, no tratarlo como a un
niño.
Respetar su independencia y autonomía dirigiéndose directamente a él cuando se deban
hacer preguntas o dar explicaciones.
Preservar con mucho cuidado la privacidad e intimidad personal proporcionándole
privacidad durante la exploración.
Asegurar la confidencialidad y valorar la necesidad o no de la presencia de los padres.
Hacerle partícipe en la planificación de los procedimientos y en la toma de decisiones.
Imponer el menor número posible de restricciones.
Evitar las confrontaciones y los juicios de valor.

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6. CONSIDERACIONES GENERALES PARA LA
REALIZACIÓN DE LOS PROCEDIMIENTOS
El profesional de enfermería que trabaja en servicios pediátricos debe asegurar los cuidados
físicos específicos que precisan los niños ante cada procedimiento, proporcionándole a su
vez seguridad, afecto e información para favorecer el éxito de la técnica.

6.1. Respecto a la familia del niño


En muchas ocasiones la familia puede ser el mejor apoyo para el niño, y siempre que el
procedimiento lo permita estará presente durante la técnica, aunque a veces el estrés
situacional que sufre la familia puede dificultar la realización o el éxito de la misma, por
tanto la presencia de los padres durante el procedimiento debe valorarse de forma
individualizada en cada situación.
La familia necesita atención y apoyo emocional por parte del personal sanitario, ya que las
intervenciones y técnicas aplicadas a los niños resultan para ellos altamente estresantes.
Cuando el procedimiento lo permita los familiares podrán participar como apoyo en la
ejecución del procedimiento: administración de un medicamento por vía oral, colocación
del termómetro, recogida de una muestra de orina o heces fecales en niños continentes.
No se debe identificar a los padres y/o familiares con situaciones desagradables, por lo que
no es adecuado pedir ayuda a la familia para inmovilizar a los niños. Una correcta sujeción
requiere conocimientos específicos.

6.2 .Respecto a los niños


Tener en cuenta a la hora de dar la información los factores que influyen en el estado del
paciente:
• Factores físicos: Integridad de los sentidos, fatiga, dolor
• Factores psicológicos: Experiencias anteriores, motivación, confianza en sí mismo y
en el personal, estado de ansiedad.
• Factores intelectuales: Capacidad de comprensión, edad
• Factores sociológicos: Grado de apoyo familiar, creencias.
Es importante siempre decir la verdad a los niños, no deben minimizarse las molestias de
los procedimientos invasivos, ya que la mentira hace perder la confianza hacia el
profesional y puede dificultar posteriores interacciones.
Adoptar una actitud de acercamiento haciéndole ver al paciente que estamos para ayudarle.

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Mantener en todo momento el contacto ocular con los pacientes, colocándose dentro de su
campo visual y a su altura, para preservar la seguridad y no exponerlo a riesgos y
accidentes.
El llanto debe interpretarse como una manifestación emocional que para los niños resulta
amenazante, no debe minimizarse la reacción, ni ridiculizarse, es preciso empatizar y
mostrarles comprensión.
No realizar comparaciones, ya que cada niño reacciona de manera diferente ante una misma
situación y que su comportamiento no es mejor ni peor que el de los demás.
Si se presentan rabietas, debemos obviarlas, manteniendo una actitud firme y decidida,
esperar un rato para continuar con la ejecución del procedimiento.
Observar el lenguaje y la capacidad que tiene el paciente para expresarse verbalmente, así
como el grado de comprensión del mismo.
Comprobar si se presentan deficiencias sensoriales como sordera, mudez, tartamudez,
ceguera, etc, utilizar métodos alternativos (interpretes, lenguaje de signos, dibujos,
escritura, etc...)
Identificar otras causas que interfieran la comunicación de los niños como, distinto idioma,
presencia de otras personas, ansiedad, nerviosismo, estado violento del paciente.
Observar la comunicación no verbal como expresión facial, gestos, marcha, movimientos
de las manos, movimiento corporal, tono de voz, contacto físico entre otras.
Utilizar el juego como instrumento de expresión emocional o como método de distracción
para conseguir el objetivo terapéutico. Se pueden utilizar recursos como globos pintados,
jeringuillas para que juegue y se familiarice con ellas, burbujas de agua jabonosa, y otros
materiales que tengan un manejo seguro.
Jugar y hacer representaciones con muñecos, títeres y/o disfraces, pueden acercar al niño a
la realidad de la situación.
Enseñar a los niños estrategias para que ayuden durante la realización de la técnica, como
toser, apretar fuerte una mano, soplar, contar, respirar profundo, doblar un miembro en el
caso de una inyección.
Explicar en qué zona del cuerpo se realizará el procedimiento, asegurándole que ninguna
otra será afectada.
El material se debe preparar fuera de la vista de los niños para proceder con rapidez y evitar
la angustia que provoca la espera sobre todo cuando son procederes invasivos.
Observar atentamente las reacciones de los niños para prevenir complicaciones.

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6.3. Durante la realización de los procedimientos
Comenzar dirigiéndose a los pacientes y/o familiares por su nombre.
Realizar la presentación indicando nuestro nombre y papel dentro del equipo, teniendo en
cuenta:
• Capacidad para el lenguaje del paciente.
• Edad.
• Tipo de afección.
• Tipo de procedimiento a realizar
Emplear conductas no verbales adecuadas:
• Sentarse al mismo nivel que el paciente.
• Adoptar una posición relajada.
• Realizar una escucha activa.
Utilizar frases cortas, concretas, en lenguaje coloquial, de forma ordenada y sugerente.
Animar al paciente a solicitar aclaraciones, concederle tiempo y prestarle atención.
Comprobar que su comunicación verbal se corresponde con la edad, en caso contrario
solicitar aclaración.
Permitir la retroalimentación de niños y cuidadores.
Crear un clima de calidez y aceptación, controlando los factores ambientales que dificulten
la comunicación (ruidos, poca iluminación, temperaturas extremas), las unidades
pediátricas han de contar con un entorno amigable, divertido, colorido y con instrumentos o
juguetes para el niño.
Si resulta muy estresante para el niño el procedimiento, realizarlo fuera del entorno de la
habitación. Centrarse primero en los niños y luego en el procedimiento.
Limitar el número de personas extrañas para el niño a lo largo del procedimiento, debe
procurarse que la persona que ha explicado la técnica sea la misma que la realice.
Hacer de modelo para la conducta deseada, por ejemplo mostrar al niño en el caso de una
venipunción como estirar el brazo o abrir la boca para realizar la exploración de la
garganta.
Avisar al niño del inicio del procedimiento y pedir su colaboración, explicándole por paso
todo lo que se le va haciendo ya que con su ayuda la técnica será más rápida y el éxito más
probable.
Reforzar la actitud de colaboración del niño agradeciéndole su cooperación.
Unificar criterios con otros miembros del equipo para que la información sea la misma.

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Evitar hacer juicios de valor, menospreciar, utilizar el sarcasmo, la ironía y generalizar

6.4. Después de la realización de los procedimientos


Si hubo buena colaboración por parte del niño y la familia durante la realización del
procedimiento se le debe agradecer a ambos.
Si por el contrario el niño no colaboró como se esperaba, no hacer comentarios negativos
para evitar que sea interpretado como un rechazo o castigo.
Estimular al niño a incorporarse a sus actividades habituales
Compartir con el niño la experiencia del procedimiento, permitiéndole que narre sus
vivencias.
Después de un rato de realizado el procedimiento contactar nuevamente con el niño en un
entorno más relajado para que no asocie al profesional solamente con eventos estresantes y
desagradables.

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7. ASPECTOS ÉTICO LEGALES EN LA
REALIZACIÓN DE LOS PROCEDIMIENTOS
PEDIÁTRICOS Y RESPONSABILIDAD DEL
PERSONAL DE ENFERMERÍA
Durante los últimos 30 años el desarrollo científico-técnico en ciencias de la salud ha sido
espectacular. Fruto de ello, el paciente se ve de pronto, inmerso en un mundo desconocido
siendo inevitable que se sienta impotente, desorientado y vulnerable. Por otro lado, el
reconocimiento a que este pueda intervenir en la toma de decisiones ha transformado el
clásico paradigma de una relación clínica autocrática, por otro nuevo, que exige el mutuo
reconocimiento a la libertad y a la dignidad del otro.
La ética pediátrica es una rama de la bioética que analiza los aspectos morales de las
decisiones que se toman respecto a la asistencia sanitaria infantil. Esta ética es diferente
porque el clínico pediátrico tiene una obligación fiduciaria independiente para actuar en el
mejor interés de un niño, que tiene prevalencia moral sobre los deseos de los progenitores
de este.
El marco de la ética médica, que está determinado por la autonomía, se sustituye por un
paternalismo (o parentalismo) caritativo en pediatría. Para los niños mayores, el concepto
de aceptación sugiere que debe escucharse la opinión del paciente. Estos factores crean la
posibilidad de conflicto entre el niño, el progenitor y el clínico.
El enfoque de los problemas éticos que surgen en la práctica pediátrica debe incluir el
respeto por la responsabilidad y autoridad parentales, sopesadas frente a la capacidad y
autonomía evolutivas del niño.
Respetar la autonomía del paciente significa dejarlo participar en el control de los riesgos y
darle seguridad de que aún cuando no puedan ser controlados totalmente existirán
alternativas para la solución de sus problemas de salud. Se debe utilizar la «persuasión
informada», que se puede interpretar como persuadir o convencer de la necesidad de
cumplir las recomendaciones mediante el ofrecimiento de información comprensible y
veraz.
Todas las personas que intervienen en el proceso salud enfermedad (pacientes, familiares,
profesionales de la salud, instituciones sanitarias y la sociedad en general), tienen sus
propios valores, en los cuales se incluyen tanto los culturales, como los particulares. De
manera que a la hora de ejercer la profesión en el ámbito de la enfermería clínica no basta
con reconocer los valores que se admiten como universales, sino que es preciso tomar en

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cuenta los valores de la sociedad en que se vive, así como los valores personales de los
involucrados en el proceso
Por otra parte, tanto el médico como el personal de enfermería están en la obligación de
«proteger al paciente de todo mal», para lo cual se debe hacer o fomentar el bien, evitar
causar cualquier daño, y en caso de que este se produzca, repararlo. La prevención de
infecciones relacionadas con los cuidados de salud en general, y las del sitio quirúrgico en
particular, está en manos de los profesionales sanitarios, aunque en la actividad quirúrgica,
considerada muy compleja por múltiples factores, puede producirse daño no intencional (ej.
accidentes quirúrgicos) que en su mayoría pueden ser reparados.
Para los familiares, la hospitalización en unidades de pediatría supone una experiencia
estresante debido al desconocimiento del medio, los cambios en el rol parental, y la
preocupación por el niño. Por tanto, identificar sus necesidades durante la hospitalización
puede aportar la información suficiente para modificar aquellos aspectos que propician un
afrontamiento inefectivo por parte de los padres.
La enfermería, además de brindar cuidados cuando existe una situación de necesidad o
debilidad que imposibilita o dificulta la independencia en la atención a uno mismo, tiene
que ver con la realidad vulnerable del ser humano. Esa condición frágil inaugura la
dimensión solidaria y pone en juego una respuesta de atención solícita. Ese cuidado que se
otorga gratuitamente ante la vulnerabilidad del otro, pretendiendo su bien, es un modo de
comunicación entre seres que reconocen al otro como suyo, como alguien que merece vivir.
En el caso de la enfermería, esa atención y ese reconocimiento se constituyen en un deber
moral, derivado de su constitución como labor profesional.
Ante situaciones problemáticas, derivadas de la interrelación con pacientes, que pueden
llegar a repercutir en la calidad de la atención, se tiende a asumir una ética de mínimos que
pueda hacer posible el diálogo y la convivencia; esto se conoce como "ética asertiva".
La experiencia laboral, la edad y el sexo son rasgos socio laborales que predisponen a ser
más asertivos, según el tipo de respuesta al conflicto expuesto. Por lógica, es muy difícil
mantenerse éticamente asertivo en todas las situaciones, por ello vemos la necesidad de que
se tomen medidas para una adecuada formación en habilidades sociales, lo que evitaría
dejar a la intuición de los profesionales la resolución de conflictos interpersonales
derivados del proceso de cuidar.
La constancia de prácticas inseguras debidas a errores y efectos adversos en un entorno que
aspira a aportar certezas y seguridades ha sido motivo de preocupación, cuando no de
perplejidad. De ahí que, la estrategia de seguridad del paciente se haya convertido en una
constante histórica, de fundamento de las teorías elaboradas por la doctrina científica
enfermera así como de prioridad en las agendas políticas de muchos países.

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Aunque se dispone de pocos datos sobre los errores de medicación en el contexto
pediátrico, la posibilidad de eventos adversos en niños ingresados es sustancial, lo que
puede deberse a las características clínicas especiales que les hacen propensos a estos.
La mayoría de los procedimientos en Pediatría pueden conllevar a riesgos de diferentes
magnitudes, no solo por la condición de salud que hace inevitable su realización sino
porque muchos de ellos se hacen difíciles por ser las áreas más pequeñas y de difícil
abordaje. Esto implica adaptar los cuidados a cada paciente en función de múltiples factores
como, la edad, afección, gravedad y estado psicológico, sin obviar que antes de proceder a
realizar cualquier maniobra en un paciente pediátrico, el consentimiento informado de las
personas responsables del niño debe ser un elemento de extrema prioridad.
Por ello resulta imprescindible, además de fomentar el interés del personal de enfermería
por el conocimiento teórico de estos aspectos, desarrollar habilidades en el actuar
profesional.
Trabajar con seguridad implica trasladar el conocimiento a la práctica asistencial, aplicando
aquellas técnicas y procedimientos que han demostrado su efectividad en mejorar la
seguridad de los pacientes. La seguridad ha de ser siempre núcleo de nuestra actividad
profesional.
Esto nos debe llevar a reflexionar sobre uno de los aspectos primordiales que guían las
acciones del profesional de la salud: la cultura de la calidad.
Avedís Donavedian, uno de los expertos más reconocidos en este ámbito, considera que la
calidad es la atención que se le proporciona al paciente, brindando el máximo y más
completo bienestar en todo momento, logrando los mayores beneficios posibles.
Comprende tres dimensiones:
• La científico técnica: Se refiere a la calidad real que el paciente recibe tras un
diagnóstico o tratamiento.
• La interpersonal: hace referencia a la forma en que se brinda la asistencia sanitaria,
así como en las expectativas y aspiraciones de los usuarios.
• El entorno: El aspecto más íntimo de los lugares en los que se presta la atención, el
confort y las condiciones de accesibilidad.
Por estas razones, es preciso:
Mantenerse actualizado de los avances científicos y estándares de la práctica clínica según
los cambios que se producen en la atención sanitaria, revisando protocolos, guías de
prácticas clínicas, manuales, entre otros documentos, así como cooperar en la elaboración
de procedimientos normalizados de trabajo.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 31


Fortalecer los programas de formación continuada que ofrezcan a los profesionales
sanitarios las mejores evidencias científicas sobre la prevención y control de las
infecciones, fundamentalmente en las unidades quirúrgicas.
Suscribirse al menos a una revista profesional para mantenerse al día en el área de su
competencia.
Aprovechar las ventajas de los servicios de bibliotecas y el acceso a Internet de los centros
docentes y/o asistenciales.
Todo esto confiere protección legal, contribuye a mejorar los resultados de salud en los
pacientes, otorga respeto de los colegas y abre paso hacia nuevas oportunidades de
liderazgo.

Córdoba: El Cid Editor 32


8. PRINCIPIOS CIENTÍFICOS EN LA
ADMINISTRACIÓN DE MEDICAMENTOS
Los medicamentos se clasifican según su acción terapéutica (antieméticos, antipiréticos,
etc.), o por el sistema del organismo en el cual actúan (sistema renal, respiratorio, etc.)
igual su presentación varia, lo cual determina la vía de administración, por ejemplo las
presentaciones en cápsulas, suspensión, ampollas etc.
La absorción es el proceso que describe el paso de un fármaco desde el tracto
gastrointestinal, músculo, piel, mucosa bucal, pulmón etc., hacia la sangre a fin de facilitar
la disponibilidad del medicamento.
Un medicamento administrado por vía intravenosa, accede directamente a la circulación
sanguínea y es absorbible inmediatamente.
El medicamento se combina con un “transportador”, en un lado de la membrana celular
encuentra un gradiente y utilizando energía pasa al otro lado donde se separa del
transportador depositándose entonces en el torrente sanguíneo.
La velocidad del transporte durante la difusión pasiva depende del gradiente de
concentración y de la liposolubilidad del medicamento.
La distribución de un fármaco es el paso de este de la circulación sanguínea, a otros
líquidos y tejidos corporales. El fármaco llega primero a los tejidos de los órganos mejor
vascularizados, como son el corazón, hígado, riñón y cerebro.
El enlace con las proteínas plasmáticas es uno de los factores que influyen en la
distribución del medicamento, afectando o favoreciendo su efectividad, porque la duración
en el organismo depende del fármaco.
Algunos fármacos son insolubles en plasma y deben ligarse en forma de complejo débil a
las proteínas plasmáticas, especialmente a la albúmina.
El enlace puede ocurrir en el lugar de la absorción, en un lugar extravascular o con mayor
frecuencia en la sangre.
Algunos fármacos se unen a las proteínas plasmáticas frecuentemente, otros
moderadamente y otros no lo hacen.
El proceso de enlace regula la cantidad de fármaco libre en la circulación y hace que un
fármaco alcance su punto de acción con una concentración demasiado elevada.
El hígado es el principal lugar donde se metabolizan los fármacos,
otros tejidos como el pulmonar, renal y la sangre también metabolizan los fármacos. El

Córdoba: El Cid Editor, 2018 33


hígado principalmente produce un metabolito del fármaco que es menos liposoluble y más
hidrosoluble lo que facilita la excreción renal.
La porción del fármaco que se metaboliza varía en cada paciente.
Algunos fármacos tardan en metabolizarse más que otros.
El riñón debe funcionar adecuadamente o de lo contrario los fármacos se acumularán y
podrían producir una intoxicación.
La excreción renal sigue el patrón usual (filtración glomerular pasiva, secreción tubular
activa y reabsorción tubular.
La vida media es el tiempo requerido para que la concentración de un fármaco en sangre
disminuya un 50%.
La acumulación de un medicamento hace referencia al nivel terapéutico alcanzado en
sangre después de repetir la misma dosis varias veces.
Factores como el sexo, la edad, peso corporal, estado nutricional, condiciones clínicas del
enfermo e interacción farmacología pueden aumentar o disminuir el efecto real del
medicamento.

8.1 Principios científicos relacionados con el cuidado y


cura de las heridas
• La piel y las mucosas normalmente albergan gérmenes.
• La humedad facilita el crecimiento y la proliferación de gérmenes.
• Los líquidos circulan hacia abajo como resultado de la gravedad.
• Las vías respiratorias albergan con frecuencia gérmenes que pueden pasar hacia las
heridas abiertas.
• La sangre transporta materiales que nutren y reparan los tejidos corporales.
• La piel y mucosas suelen ser lesionadas por agentes químicos, mecánicos, térmicos y
microbianos.
• Los líquidos se mueven hacia los materiales por acción capilar.
• El algoritmo para la cura de heridas debe establecerse de lo limpio a lo sucio, de
arriba hacia abajo, de lo distal a lo proximal y del centro a la periferia.

Córdoba: El Cid Editor 34


9. ADMINISTRACIÓN DE MEDICACIÓN EN
PEDIATRÍA

9.1. Técnicas/Procedimientos. Definición


Serie de actividades dirigidas hacia un objetivo donde la práctica del enfermero se enfoca
de una manera sistemática y ordenada.

9.2. Administración de medicamentos. Definición


Procedimiento mediante el cual se introducen al organismo sustancias, medicamentos,
soluciones isotónicas o se aplican tratamientos, según indicación médica escrita, utilizando
para ello diferentes vías de administración, el cual debe quedar debidamente informado y
registrado.

9.3. Procedimientos pediátricos. Definición


Son los imprescindibles para la investigación, el diagnóstico, la prevención o el tratamiento
de los niños y adolescentes. Se trata en ocasiones de maniobras que salvan la vida.

9.4. Invariantes funcionales generales para realizar


cada procedimiento
Antes
• Lavado de manos social/corriente, médico/higiénico o quirúrgico en dependencia de
la maniobra a realizar (soluciones recomendadas: Iodopovidona jabonosa al 5%,
Clorhexidina al 2%, o solución de base alcohólica si las manos se observan limpias)
(nivel de evidencia: categoría IA).
• Revisión de la indicación médica
• Preparación de la esfera psicológica del paciente/familiar para lograr mejor
cooperación y el alivio en la ejecución del procedimiento
• Preparación del equipo para realizar la técnica
• Traslado del equipo a la unidad del paciente
Durante
• Aplicar el principio de la autonomía según edad y afección del paciente
• Preparar la piel del paciente en dependencia del procedimiento a realizar (nivel de
evidencia: categoría IA)
• Adaptar la técnica a las necesidades alteradas del paciente

Córdoba: El Cid Editor, 2018 35


• 4. Observar y conversar con el paciente mientras realiza el procedimiento.
Después
• Acomodar al paciente teniendo en cuenta la esfera psicológica en la que usted ya
había trabajado.
• Observar la presencia de reacciones adversas.
• Recoger y desinfectar los materiales utilizados.
• Lavado de manos (nivel de evidencia: categoría IA)
• Anotar en la historia clínica todo lo realizado, reflejando hora y acciones llevadas a
cabo para minimizar los efectos adversos en el paciente (nivel de evidencia: categoría
II).

Córdoba: El Cid Editor 36


10. ADMINISTRACIÓN DE MEDICAMENTOS POR
VÍA INTRAMUSCULAR (IM)
La práctica basada en la evidencia exige que se integre la mejor evidencia disponible de
conjunto con la especialización clínica para adoptar decisiones respecto a la atención del
paciente. En ocasiones, las nuevas investigaciones y evidencias contradicen los métodos y
libros clínicos ya establecidos o tradicionales: en ello radica el progreso; y el reto consiste
en divulgar esta nueva evidencia por toda la profesión lo más rápida y extensamente
posible.
La bibliografía sobre enfermería cita un grupo de barreras que se anteponen a la enfermería
basada en la evidencia, acotando que la evidencia investigativa para la utilización de la
práctica clínica no siempre se traslada al ambiente clínico.
Un estudio publicado en la Revista British Journal of Nursing, 2010, aborda el tema de las
actitudes de los enfermeros ante la evidencia que impugna las prácticas tradicionales,
prestando atención específica a las buenas prácticas convencionales y contemporáneas
respecto a los puntos de inyección, ya que por ejemplo los enfermeros que se desempeñan
en el área clínica continúan utilizando el punto de inyección dorsoglúteo (el gran músculo
glúteo en las nalgas) como punto de preferencia para las inyecciones intramusculares, a
pesar de la copiosa evidencia existente respecto a las complicaciones asociadas al uso de
este punto.
Constituye todo un reto hacer avanzar el uso del punto de inyección ventroglúteo (ubicado
en la cadera), principalmente debido a la falta de familiarización de los enfermeros respecto
a sus señales anatómicas y por la evidencia que se ha publicado sobre sus beneficios.
Los músculos estriados grandes, como los del muslo, el brazo o los glúteos son los que se
consideran apropiados para la administración intramuscular (IM) de medicamentos.
Toda inyección acompaña inevitablemente a un trauma hístico, es posible infligir una
lesión considerable y fatal con una aguja, es posible lesionar un nervio o finalmente romper
la aguja y que esta quede alojada en los tejidos, pero si el tratamiento se lleva a cabo con
habilidad, la destrucción del tejido es mínima y la herida cura rápidamente.
Las agujas varían por sus dimensiones, en dependencia del tipo de inyección que se vaya a
administrar. En cada caso debe elegirse la más fina que pueda brindar éxito. Todas las
inyecciones producen cierto temor en personas no acostumbradas a ellas.
El trauma psíquico es un factor que hay que tener en cuenta en este tipo de tratamiento.
Siempre que sea posible administrar las drogas por vía oral, deben evitarse las vías no
naturales.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 37


10.1. Definición
La administración de medicamentos por vía intramuscular (IM) frecuentemente
denominada inyección intramuscular se refiere al depósito del medicamento en la
profundidad del tejido muscular, donde una gran red de vasos sanguíneos pueden
absorberlos con facilidad y rapidez.

10.2. Objetivos
• Administrar un volumen mayor de fármacos con fines terapéuticos, en una inyección
de depósito que se libere gradualmente con un nivel de absorción más rápido que
cuando se utilizan inyecciones subcutáneas.
• Administrar un medicamento que el sistema digestivo no toleraría o destruiría si se
administrara oralmente.
• Evitar que el fármaco sea metabolizado en el hígado por el efecto de primer paso.
• Administrar soluciones irritantes en el tejido muscular porque este posee pocos
nervios sensitivos

10.3. Términos y definiciones


Seguridad del paciente: ausencia de lesiones accidentales atribuibles a los
procesos de la atención sanitaria.
Error: acción fallida que no se realiza tal como se planificó. O bien por la
utilización de un plan equivocado para la consecución de un objetivo. Existen
distintos tipos:
• Errores activos: actos inseguros cometidos por personas en contacto directo con el
paciente o con el sistema (lapsus, equivocaciones, incumplimiento de
procedimientos).
• Condiciones latentes: problemas relacionados con el diseño de la organización,
mantenimiento o formación existentes previamente a la producción de la lesión
(presión de tiempo, personal insuficiente, equipo inadecuado, fatiga, inexperiencia,
etc.)
• Evento adverso (EA): daño causado como consecuencia de problemas en la práctica,
productos, procedimientos o sistemas, más que por la condición médica o enfermedad
subyacente del paciente. Es un hecho desafortunado y generalmente inesperado,
asociado con la asistencia o servicio provisto en el ámbito de un centro sanitario
hospitalario. Ejemplos de EA incluyen caídas de pacientes, errores de medicación,
reacciones inesperadas o complicaciones, errores en procedimientos o
complicaciones asociadas, suicidios o intentos de suicidio y pérdidas de pacientes.
• Error de medicación: cualquier efecto prevenible que puede dar lugar a un uso
inadecuado de la medicación, o lesión a un paciente o consumidor mientras se

Córdoba: El Cid Editor 38


encuentra bajo el control del profesional sanitario. Dichos efectos pueden estar
relacionados con la práctica profesional; los productos, procedimientos y sistemas de
atención sanitaria, incluida la prescripción; la comunicación de los pedidos; el
etiquetado, el embalaje, y nomenclatura del producto; el uso combinado; la dispensa;
la distribución; la administración; la supervisión y el uso.

10.4 Ámbito de aplicación


• Centro hospitalario

10.5 Población Diana


• Pacientes en edad pediátrica que se encuentren ingresados en los servicios de
hospitalización

10.6. Profesionales implicados


• Enfermeros

10.7. Recursos materiales


• Carro, bandeja u otro similar limpio y desinfectado mecánica y químicamente.
• Cubetas con protección estéril para las jeringuillas y torundas
• Medicamentos indicados
• Aditamento desinfectado aprobado por la institución (tijera, pinza, bisturí) para
destapar la tapa del bulbo que contiene el medicamento.
• Recipientes para desechos (riñoneras u otro similar que sirva para cumplir esa
función), se recomiendan dos, si se utiliza un carro se puede tener uno más grande en
la parte de abajo
• Frasco con alcohol al 70 %
• Agujas estériles de diferentes calibres (20, 21 o 22 mm)
• Jeringuillas estériles de diferentes calibres (1, 2, 2,5, 5, 10 mL)
Equipos accesorios
• Fuente de iluminación.
• Parabán (si es necesario).

10.8. Procedimiento
• Lavado de manos social o corriente y médico o higiénico (Categoría IA).
• Garantizar que la unidad del paciente tenga realizada una desinfección mecánica de
atrás hacia adelante sin olvidar el borde y luego sea secada.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 39


• Desinfección mecánica de la meseta donde se colocarán las bandejas y en los
servicios donde se utiliza carro este debe llevar la misma desinfección
• Desinfección mecánica de las ámpulas, bulbos y/o frascos de soluciones diluentes
para colocarlas en la bandeja donde se realizará la desinfección química. Esta
desinfección se puede hacer directamente en la pila del lavamanos que se encuentra
en la estación de enfermería cerca del área limpia y con la misma torunda para todas
las ámpulas, bulbos y/o frascos.
• Preparar una bandeja donde se realizará la desinfección química de las ámpulas,
bulbos y/o frascos de soluciones diluentes, que no es la misma con la que se realizará
la técnica.
• Desinfectar cada uno por separado comenzando desde el extremo distal, enfatizando
en el cuello en el caso de las ámpulas y en la tapa metálica o plástica en el caso de los
bulbos y frascos, esta desinfección incluye el frasco de alcohol. Una vez descorchada
la tapa metálica o plástica no es necesario realizar más desinfección porque ellos
tienen debajo su protección estéril.
• Al bulbo que trae una tapa plástica solo se le realiza la desinfección mecánica y
química antes de descorcharlo
• A medida que vaya realizando la desinfección coloque cada uno en la bandeja
definitiva y protéjalos con torundas estériles.
• Coloque la cubeta con protección estéril para las jeringuillas dentro de la bandeja, que
debe estar previamente desinfectada químicamente. Si utiliza jeringuillas desechables
preferiblemente la cubeta debe ser esterilizada en autoclave. Si no es posible cuide de
no tocar el interior de la misma para evitar pérdida de la esterilidad
• Adapte correctamente la aguja a la jeringuilla si esta se encuentra suelta antes de abrir
la envoltura
• Deje caer la jeringuilla en la cubeta estéril con tapa y manténgala cerrada
herméticamente.
• Si se necesita más de una jeringuilla se sigue el mismo procedimiento con cada una y
se pueden colocar dentro de la misma cubeta siempre que esta quede cerrada
completamente.
• Coloque una torunda en la cara posterior del cuello del ámpula y secciónela por la
marca que trae, colocando esta hacia usted y partiendo en sentido contrario o en su
defecto con el borde de otra ámpula previamente desinfectada químicamente,
haciendo fricción varias veces de manera gentil para evitar heridas. Se debe realizar
la operación de manera individual si hay varias ámpulas y luego cubrirlas, pudiendo
aprovechar las mismas torundas que utilizó después de desinfectadas químicamente
• Levante la tapa metálica del bulbo o frasco con aditamento desinfectado aprobado por
la institución (tijera, pinza, bisturí) y cúbralos con torundas estériles siguiendo los
mismos pasos mencionados anteriormente. Extraiga el medicamento y expele el aire,
recordando que si es de un ámpula, la aguja se mantiene dentro de ella y se puede
adosar a las paredes con el bisel pegado al borde para que al inclinarla no se derrame

Córdoba: El Cid Editor 40


líquido, si se extrae de un bulbo el aire se expele con la protección de la aguja,
teniendo la precaución de no exponerla al medio ambiente
• Si utiliza un bulbo que fue puncionado, rotulado y guardado porque le quedaba
medicamento para otra dosis de ese mismo paciente, no es necesario realizarle
desinfección mecánica, solo química cuando vaya a reutilizarlo.
• Muy importante, verificar la dosis exacta indicada por el médico (nivel de evidencia:
categoría III)
• Coloque la jeringuilla en la cubeta con tapa
• Deseche todo lo que no va a utilizar para la ejecución del procedimiento, cerciórese
de que el paciente la/lo espera como usted previamente le indicó y traslade el equipo
a la unidad de este.
• Ayude al paciente para que adopte la posición adecuada de acuerdo con la región
• Aísle y seleccione el sitio de inyección, palpe con cuidado la superficie seleccionada
• Humedezca la torunda con alcohol y realice la desinfección de la zona seleccionada
realizando movimientos circulares que se deben ir ampliando desde que comenzó en
el centro hasta la periferia alrededor de 4 cm (nivel de evidencia: categoría IA)
• Según la cantidad de masa muscular y la edad que tenga el paciente, puede estirar o
realizar un pliegue en la piel, utilizando los dedos índice y pulgar
• Puncione la piel manteniendo la jeringuilla en un ángulo de 90º
• Aspire (retirando el émbolo); si no fluye sangre hacia la jeringuilla, presione
lentamente el émbolo para inyectar el medicamento de forma lenta y continua,
evitando mover la aguja e introducir la pequeña burbuja de aire que se aspiró.
• Si al aspirar, fluye sangre y se mezcla con el medicamento, deséchelo y prepare de
nuevo el equipo con un nuevo medicamento, lo que implica repetir la técnica.
• Retire la aguja evitando desplazamientos laterales. Esto evitará que al retirar la aguja
se deposite medicamento en otros tejidos no deseados
• Coloque una torunda estéril sobre el lugar puncionado, y haga una ligera presión en la
zona donde se insertó esta, mientras observa al paciente para detectar reacciones
adversas inmediatas al medicamento.
• Ayude al paciente para que adopte la posición que le sea más cómoda
• Recoja todo el material y cumpla con las invariantes funcionales.

10.9. Información al paciente/familia


• Explicar al paciente/familiar la importancia de permanecer relajado durante la
aplicación de una inyección por vía IM, y de adoptar un decúbito (prono) cuando esta
deba ser administrada en la región glútea.
• Explicar al paciente/familiar que el ejercicio aumenta la absorción de los fármacos
administrados por vía IM, como resultado de la dilatación de los vasos sanguíneos y
el flujo rápido de sangre a través del tejido muscular, por lo que es beneficioso

Córdoba: El Cid Editor, 2018 41


siempre que el estado lo permita movilizar la región donde se administró el
medicamento.

10.10. Observaciones / Problemas potenciales


• Aplicar las inyecciones IM en una clínica, consultorio médico o en un ámbito
hospitalario pero nunca en el domicilio del paciente.
• Utilizar la vía intramuscular para administrar medicamentos que son de lenta
absorción por su densidad, pero que se absorben con rapidez por la vascularidad de
este tejido.
• Preguntar siempre al paciente/familiar antes de la administración del medicamento si
es alérgico por si es la primera vez que se le administra. Las respuestas alérgicas y
sobredosis ocasionadas por la inyección IM pueden ser más difíciles de resolver que
las producidas por la ingesta oral de medicamentos, debido a la absorción más lenta
del tejido muscular.
• Suspender el tratamiento, avisar al médico y actuar en correspondencia con el tipo de
reacción (local o general) si el paciente no puede ofrecerle información y aparecen
signos de intoxicación o irritación tisular.
• Palpar la zona de punción antes de administrar el medicamento para descartar
hematomas, induración o signos de infección. La inyección en los músculos tensos es
más dolorosa, y es más probable que se produzca hemorragia.
• El sitio de inyección dependerá de la edad y el desarrollo muscular del niño:
• Región deltoidea: situada en la cara externa de la parte alta del brazo (deltoides), a
dos o tres traveses de dedo del acromion. Al administrar la inyección por vía IM
utilizando esta zona se evita la lesión del nervio radial. Es un músculo menor que el
glúteo, y como consecuencia no puede recibir un volumen grande de medicamento
sin dolor (1ml aproximadamente).
• Región dorsogluteal: Esta zona permite utilizar al máximo el músculo glúteo de
ambos lados. Se puede identificar la zona dividiendo la nalga en cuadrantes, la cresta
ilíaca y el pliegue inferior del glúteo sirven como referencias. La inyección se pone
en el cuadrante superior externo, de 5 a 7,5 cm bajo la cresta ilíaca. Usando esta zona,
se evita el daño de los grandes vasos sanguíneos y del nervio ciático. Una indicación
que se le debe dar al paciente cuando se escoja esta zona es que los dedos gruesos de
los pies los ponga en rotación hacia dentro y en flexión plantar. En esta posición, los
glúteos se relajan y hay buena visión del campo que se va a inyectar.
• Ventrogluteal: esta zona se encuentra situada en la cara lateral del muslo a dos
dedos de la cresta ilíaca. Este sitio se utiliza con frecuencia porque no hay grandes
nervios ni vasos sanguíneos y generalmente hay menos tejido adiposo que en las
nalgas. Cuando los músculos glúteos del paciente se encuentren tensos, puede
flexionar las rodillas para relajarlos y administrar la inyección.

Córdoba: El Cid Editor 42


• Vasto externo o cara lateral de los muslos: es el área de elección para neonatos y
lactantes, el músculo vatis lateralis que se extiende a lo largo del muslo, desde el
medio anterior al lateral y mide aproximadamente 7,5 cm de ancho, se utiliza para
evitar el daño del nervio ciático, troncos nerviosos o vasos sanguíneos. La inyección
se puede administrar desde aproximadamente 10 cm por encima de la rodilla hasta 10
cm por debajo de la articulación de la cadera.
• La elección de la región adecuada, evita correr riesgos de lesionar un vaso, un nervio,
así como complicaciones graves (dolor localizado continuo, hormigueo o
adormecimiento), que puedan provocar una artritis séptica de la cadera.
• Al introducir la aguja hasta la profundidad deseada formando un ángulo de 90º el
movimiento debe ser seguro, y retirar rápidamente la aguja con el mismo ángulo que
se insertó.
• La inyección demasiado rápida de la solución puede causar dolor porque produce
presión sobre los tejidos, por lo que se debe administrar el medicamento a una
velocidad promedio para permitir que el volumen administrado se aloje en el
músculo.
• El volumen máximo recomendado a administrar por esta vía en lactantes pequeños es
de 0,5 ml, en lactantes mayores 1 ml, en escolares 2 ml y en adolescentes de 3 ml
como promedio.
• Realizar aspiración cuando la inyección vaya a ser administrada en la región dorso
glútea debido a la proximidad de la arteria glútea. No es necesario en las otras zonas.
• Establecer un plan de rotación de los puntos de punción en tratamientos continuos.
• En niños menores de 3 años, no está indicada la inyección en la zona dorsoglútea,
siendo más indicado en el vasto lateral externo, con agujas de 22-25 G.
• En pacientes obesos, la zona ventroglútea se recomienda para evitar administrar la
medicación en el tejido subcutáneo.
• En recién nacidos o pacientes con escaso tejido adiposo, hacer un pliegue cutáneo con
los dedos pulgar e índice de la mano no dominante para realizar la punción.
• No utilizar esta vía de administración en niños tratados con anticoagulantes, con
trastornos hemorrágicos o trombocitopenia.
• Desde el punto de vista microbiológico no es recomendable conservar los fármacos
reconstruidos o diluidos en un tiempo mayor de 24 horas.

10.11. Actividades relevantes con niveles de evidencia


La absorción de un fármaco inyectado de forma IM depende del flujo sanguíneo que
atraviesa el músculo. Se produce con mayor rapidez si el paciente se ejercita después de la
inyección y será insignificante si el paciente se encuentra en choque y la circulación está
prácticamente detenida.
El músculo esquelético tiene menos neuronas sensibles al dolor que el tejido subcutáneo,
por lo cual se cree que las inyecciones IM son menos dolorosas que las subcutáneas.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 43


Un tipo de inyección IM poco frecuente es la inyección en el músculo subescapular del
hombro, que puede utilizarse para la electromiografía, la inyección de toxina botulínica o el
bloqueo del nervio con fenol.
Uno de los usos de la inyección IM es administrar antipsicóticos en depósito como
tratamiento de la esquizofrenia. En algunos países donde el personal o los recursos
psiquiátricos son limitados, se utilizan inyecciones de estas preparaciones de depósito con
intervalos de pocas semanas para los pacientes ambulatorios con esquizofrenia que viven
solos o con su familia dentro de la comunidad. Esto puede hacerse en clínicas de salud
locales, y es una forma simple y económica de asegurar el cumplimiento del tratamiento
siempre y cuando el paciente regrese a realizar el seguimiento.
En teoría, con la inyección IM existe un pequeño riesgo de que la aguja perfore un vaso
sanguíneo y envíe el fármaco directamente al torrente circulatorio. Los protocolos para las
inyecciones IM estipulan que el sitio de inyección debe limpiarse con un algodón o una
gasa embebidos en alcohol antes de insertar la aguja y que se debe intentar extraer sangre
con la jeringuilla antes de aplicar la inyección para asegurarse de que no se puncionó una
arteria. Estos protocolos también suelen recomendar que no se inyecten más de 5 ml de
líquido en un mismo sitio de inyección IM. Sin embargo, no existe evidencia de que estas
precauciones sean necesarias.
Un estudio publicado en la revista British Journal of Nursing, 2010, muestra la evidencia
actual sobre la selección del punto de inyección intramuscular ventroglúteo, en aras de
facilitar la toma de decisiones en enfermería y garantizar la integración del conocimiento
basado en la evidencia para mejorar la atención al paciente. Las instrucciones a seguir para
utilizar esta zona son:
1. Tras señalar adecuadamente la zona de punción, desplace la piel sobre el punto de
inyección apartándola lateralmente del músculo subyacente con la mano no
dominante (moviendo la piel unas 2 pulgadas o 1 centímetro aproximadamente)
2. Sosteniendo la aguja en un ángulo de 90 grados con la piel, insertarla rápidamente
3. Retirar el émbolo. Si no se aspira sangre alguna, presione el émbolo a
aproximadamente 1 ml por 10 segundos e inyecte el medicamento lentamente
4. Al retirar la aguja, libere la piel replegada a la misma vez. Este procedimiento sella
la vía de perforación y retiene el medicamento en el músculo.
La bibliografía sugiere que pueden administrarse hasta 3 ml de líquido en este punto. Es
importante recordar que al igual que con las inyecciones en cualquier otro punto, una buena
práctica para inyectar es igualmente importante en el punto ventroglúteo.
El personal de enfermería clínico continúa utilizando el punto de inyección dorsoglúteo (el
gran músculo glúteo de las nalgas) como punto de preferencia para las inyecciones
intramusculares, a pesar de la copiosa evidencia existente respecto a las complicaciones
asociadas al uso de este punto. Constituye todo un reto hacer avanzar el uso del punto de

Córdoba: El Cid Editor 44


inyección ventroglúteo (ubicado en la cadera), principalmente debido a la falta de
familiarización de los enfermeros respecto a sus señales anatómicas y por la evidencia que
se ha publicado sobre sus beneficios.
La bibliografía sobre enfermería cita un grupo de barreras que se anteponen a la enfermería
basada en la evidencia, acotando que la evidencia investigativa para la utilización de la
práctica clínica no siempre se traslada al ambiente clínico.

10.12 Algoritmo de actuación


Administración de medicamentos por vía intramuscular

Córdoba: El Cid Editor, 2018 45


10.12. Evaluación
Utilizar como medida de frecuencia las reacciones adversas a los medicamentos por 100
días de pacientes:
• En el numerador tipo de reacciones adversas a los medicamentos

Córdoba: El Cid Editor 46


• En el denominador el número de pacientes
• Estándares: El valor estándar que se recomienda para este indicador es el de menos de
6 episodios de reacciones adversas por 100 días de ingreso.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 47


11. LA MEDICACIÓN POR VÍA ENDOVENOSA EN
PEDIATRÍA
La administración de medicamentos por vía endovenosa en pediatría es una de las técnicas
más comunes en la práctica diaria y es muy importante para salvar la vida de los niños,
tanto para la extracción de sangre, controlar el equilibrio ácido base, así como para
administrar medicamentos o derivados de la sangre, entre otras importantes necesidades
terapéuticas.
Especial mención requiere la punción venosa, teniendo en cuenta todo el ritual que le
antecede así como las peculiaridades que le son inherentes. Es un desafío que aumenta a
medida que el tamaño del paciente disminuye. Conseguir puncionar una vena en pediatría
no se trata de un "golpe de suerte". Todo procedimiento ha de ser metódicamente planeado
para que se desenvuelva con la máxima seguridad posible. Para eso el conocimiento de las
estructuras venosas y los detalles paso a paso del desarrollo de la técnica deben ser bien
dominados.
En un estudio, Nascimento et al. (2001, p.8), comprobaron que los tratamientos dolorosos a
que son sometidos los niños durante su estancia en el hospital son importantes para la
decisión de los profesionales que trabajan en la especialidad.
Casi todos los pacientes que ingresan en un servicio de cirugía son portadores, como
mínimo de un acceso venoso periférico durante su hospitalización, de ahí que prestar
cuidados de calidad y proporcionar una asistencia confortable incluye plantearse como
objetivos evitar las complicaciones potenciales asociadas con las infecciones. Riesgo que
disminuye con la estandarización de los cuidados, permitiendo a los enfermeros ofrecer
cuidados excelentes en la colocación, mantenimiento y retiro de los accesos venosos
periféricos.
En un estudio realizado en Europa se demostró que aproximadamente el 60 % de los
pacientes hospitalizados llevan un catéter intravenoso en algún momento de su
hospitalización. Como toda técnica invasiva puede complicarse con episodios infecciosos
locales o sistémicos entre los que se destaca la flebitis.
En los últimos años se han producido cambios en el campo de la cateterización venosa, ya
que se han introducido materiales plásticos menos lesivos y menos proclives a la
colonización bacteriana, y por otro lado se ha reducido el calibre de las cánulas periféricas,
lo que ha permitido reducir la incidencia de complicaciones derivadas de este
procedimiento, aunque es bueno señalar que la proporción de estas asociadas a la
utilización de dispositivos intravasculares periféricos no es muy alta.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 48


Sin embargo, y a pesar de estos avances, ciertos aspectos en el manejo de los catéteres
como su cambio periódico, el uso de apósitos de gasa o transparentes, la frecuencia de las
curas de la vía, etc., continúan siendo controvertidos.
No obstante aunque estas complicaciones sean consideradas leves, cuando se trata de
pacientes pediátricos, conllevan molestias, que incluyen cambios en la localización del
catéter, limitación de movimientos, mayores días de estancia hospitalaria, además del
trauma psicológico que resulta para el paciente y los familiares. Cuando son graves
(bacteriemia), se asocian a una morbimortalidad considerable, con el consiguiente
incremento del coste sanitario.
Por tanto la primera gran observación que ha de tenerse está basada en la experiencia que
tengan los profesionales con respecto a la urgencia con que se vaya a realizar la
canalización. Es importante evitar la prisa siempre que la situación lo permita, ya que en
estos casos una técnica séptica podría estar presente, y el resto de los profesionales de
nueva incorporación tenderán a imitarla.
Una punción venosa para realizarla cuidadosamente precisa de tiempo, y en compensación,
el tiempo de duración se alarga evitando en ocasiones nuevas punciones a los pacientes. Por
tanto la prisa que sea relativa, mucha atención a un procedimiento que a primera vista
puede parecer simple. Siempre que no se cuente con la habilidad y la destreza necesaria se
corre el riesgo de que ocurran eventos adversos.

11.1. Conocimiento de las estructuras venosas


Para hablar de punción venosa se precisa, en primer lugar, saber que son las venas y
entender lo que pasa con la presión en su interior. Durante años, las venas no se
consideraban más que vías de paso para el flujo de la sangre hacia el corazón, pero es
evidente que realizan otras funciones que son necesarias para el trabajo de la circulación.
Especialmente importante es que son capaces de disminuir y aumentar su tamaño, con lo
cual pueden almacenar pequeñas o grandes cantidades de sangre y mantener esta disponible
para cuando el organismo la necesite.
De acuerdo con la dirección del movimiento de la sangre arterial y venosa, entre los vasos
se distinguen las arterias, las venas y los capilares que las unen.
En el miembro superior (MS) se encuentran las venas superficiales y profundas. Las
primeras se sitúan en el tejido subcutáneo sobre la fascia de los músculos del miembro
superior. Recogen la sangre de la piel, el tejido cutáneo y las redes venosas que se
encuentran. A ellas pertenecen la vena cefálica y la vena basílica. Ambas se inician en los
plexos venosos de la mano y están desarrolladas más intensamente en el dorso de esta. En
la cara palmar del antebrazo entre ambas venas se encuentra la mediana ante braquial
superficial inconstante y en la porción distal del antebrazo se unen con el arco venoso

Córdoba: El Cid Editor 49


palmar formando una anastomosis, tanto en la cara palmar, como en la cara dorsal del
antebrazo.
Las profundas recogen la sangre de los músculos, huesos y articulaciones. En número de
dos acompañan a cada arteria. En la región de la mano hay dos arcos venosos, el palmar
superficial y el profundo.
Las venas de los (MS) son las de mayor elección por el personal de enfermería para realizar
la punción venosa, fundamentalmente en niños mayores de un año de edad, ya que las
venas de los miembros inferiores (MI) deben ser utilizadas en última instancia por el riesgo
de complicaciones como las flebitis.
En los miembros inferiores (MI) se distinguen las venas superficiales que se sitúan en el
tejido subcutáneo (red venosa dorsal del pie) y las profundas que acompañan a las arterias
(safena larga).
Como vías de acceso periférico que se utilizan con más frecuencia en la cabeza se
encuentran la yugular externa y en los neonatos la frontal, angular y yugular interna en su
recorrido por la zona parietal, en los lactantes se usan las epicraneales (nivel de evidencia:
categoría II).
Pero los profesionales no están exentos de riesgo cuando realizan cualquier procedimiento
fundamentalmente frente a una canalización. Por ello las siguientes recomendaciones son
importantes en el caso de sufrir un accidente con exposición percutánea:
• Retirar el objeto con que se ha producido el pinchazo.
• Limpiar la herida con agua corriente o solución salina sin estregar, permitiendo a la
sangre fluir de forma espontánea durante 2 a 3 minutos o inducir el sangrado si es
necesario.
• Desinfectar la herida con clorhexidina acuosa al 2 % o alcohol al 76 %.
• Cubrir la herida con un apósito estéril
• Comunicar al jefe inmediato el accidente biológico
Los elementos citados anteriormente, unidos a la constatación de una gran variabilidad en
el manejo de este tema por los profesionales de enfermería, ha hecho que nos planteemos la
elaboración de una guía de procedimientos basada en la mejor evidencia disponible sobre la
inserción de catéteres por vía periférica, el mantenimiento y cuidados de estos, así como la
administración de medicamentos por vía endovenosa, con el fin de favorecer una práctica
clínica de enfermería homogénea, disminuir el riesgo de complicaciones y optimizar el uso
de los recursos sanitarios.

11.2. Inserción de catéter venoso periférico (CVP)


Canalización percutánea de una vena periférica mediante catéteres de diferentes calibres
(trocar, bránulas, mochas), generalmente cánulas cortas, para acceder al árbol vascular del

Córdoba: El Cid Editor, 2018 50


paciente con la finalidad de poder aplicar un tratamiento endovenoso poco agresivo y de
corta duración, con las menores consecuencias iatrogénicas para el paciente, tanto a nivel
intrahospitalario como hemodinámico (terminología del C D C de EE.UU) .

11.3. Objetivos
• Para la administración de soluciones isotónicas o diluciones de medicamentos
• Para administrar trasfusiones de sangre, en situaciones de urgencias como shock, paro
cardiorespiratorio
• Para mantener una vía de acceso en aquellos pacientes en que se pueda prever un
empeoramiento súbito
• En pacientes que van a ser intervenidos quirúrgicamente

11.4. Términos y definiciones


Catéteres de corta duración: Dispositivos intravenosos insertados percutáneamente tanto
por acceso periférico como central y durante menos de 30 días. Pueden ser de longitud
corta, media o larga y de calibre variable, este se mide en “gauches”o “calibres” y su valor
es inversamente proporcional al grosor de la aguja.
Infección del punto de entrada:
• Clínicamente documentada: signos locales de infección en el punto de entrada del
catéter (enrojecimiento, induración, calor, eritema, sensibilidad y salida de material
purulento dentro de los 2 cm de piel en el sitio de salida del catéter).
• Microbiológicamente documentado: signos locales de infección en el punto de
entrada del catéter más un cultivo del punto de entrada del catéter, pero sin
bacteriemia concomitante.
Catéter colonizado: Crecimiento de > 15 unidades formadoras de colonias (cultivo
semicuantitativo) a partir de un segmento proximal o distal, en ausencia de síntomas
clínicos acompañantes
Patogenia de las bacterias relacionadas con el catéter: La contaminación de un CIV y la
proliferación de los microorganismos en la luz del mismo, o fuera de ella pueden dar lugar
a una infección en el torrente sanguíneo, que puede ir desde una infección localizada en el
vaso que ocupa el catéter hasta la sepsis por diseminación de la infección a nivel sistémico:
El paso de gérmenes al torrente sanguíneo se puede producir por las siguientes vías:
• Contaminación intraluminal: Los microorganismos colonizarían la conexión del
catéter por su manipulación y desde ahí migrarían por el interior del mismo al
torrente sanguíneo. Es menos frecuente que esto se produzca por la contaminación de
los líquidos a perfundir al paciente

Córdoba: El Cid Editor 51


• Contaminación extraluminal: Los gérmenes que colonizan la piel como flora
saprofita migrarían desde la piel circundante al punto de entrada al exterior del catéter
y desde aquí al torrente sanguíneo.
• Vía hematógena: Se produce por la colonización de microorganismos de focos
infecciosos a distancia
En resumen tanto la contaminación intra como extraluminal están condicionadas por una
serie de factores de riesgo, algunos asociados al catéter y su manipulación y otros
relacionados con el paciente.

11.5. Ámbito de aplicación


Centro hospitalario

11.6. Población diana


Pacientes en edad pediátrica (1 mes-19 años), que se encuentren ingresados en los servicios
de hospitalización y precisen de la inserción de dispositivos intravasculares periféricos.

11.7. Profesionales implicados


Enfermeros

11.8. Recursos materiales


• Cubetas con protección estéril para las jeringuillas, agujas y catéteres
• Ligadura o material elástico sustitutivo para hacer presión
• Soluciones antisépticas (clorhexidina al 2%, yodo povidona al 10 %, alcohol al 70 %)
(nivel de evidencia: categoría IA)
• Catéteres intravenosos de diferentes calibres (trócar, bránulas, mochas). Se
recomiendan con el mínimo de luces posible (nivel de evidencia: categoría IB)
• Llaves de tres pasos en caso necesario.
• Torundas y apósitos estériles de preferencia transparentes semipermeables (nivel de
evidencia: categoría IA). Si no se cuenta con estos se pueden utilizar de gasa.
• Esparadrapo preferiblemente hipo alérgico (nivel de evidencia: categoría IA).
• Soluciones a perfundir
• Guantes estériles que se ajusten correctamente a la mano del enfermero para facilitar
la canalización (nivel de evidencia: categoría IA)
• Papel o paño para cubrir la cama del paciente y evitar que se manche
• Aditamento (tablilla, férula) para mantener fijo el catéter con el fin de evitar
reiteradas canalizaciones al paciente e incrementarle el riesgo de lesión y posibles
complicaciones.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 52


11.9. Procedimiento para la inserción de catéter venoso
periférico
• Lavado de manos social o corriente y médico o higiénico con solución alcohólica
(nivel de evidencia: categoría IA).
• Desinfección mecánica de la meseta donde se colocará la bandeja que contendrá el
material necesario para realizar la canalización
• Desinfección mecánica de atrás hacia delante de la unidad del paciente sin olvidar el
borde y luego secado antes de colocar la bandeja para la técnica
• Desinfección química de la cubeta donde colocará las jeringuillas con soluciones para
verificar permeabilidad de la vena
• Para la desinfección mecánica y química de las ámpulas o frascos puede seguir las
mismas instrucciones que cuando se van a administrar medicamentos por vía
endovenosa para garantizar la mayor esterilidad posible
• Desinfección mecánica de la zona donde se realizará la canalización, si el estado del
paciente lo permite puede realizarla en el momento del aseo personal (nivel de
evidencia: categoría IA)
• Proteja la cama del paciente (paño, papel o nylon) y separe el miembro a canalizar
para facilitar la misma
• Coloque al paciente en una posición adecuada para realizar la canalización (decúbito
supino o sentado), según las condiciones físicas que este presente para evitar la
embolia gaseosa.
• Desinfección química de la zona utilizando las soluciones antisépticas (alcohol al 70
%, yodo povidona al 10 % (nivel de evidencia: categoría IA y IB), esperando que
sequen, teniendo la precaución de culminar esta con alcohol pues de lo contrario
resulta difícil visualizar las estructuras venosas. La desinfección se debe realizar del
centro a la periferia aplicando movimientos concéntricos que se deben ir ampliando a
medida que progresa la misma y evitando retrocesos innecesarios. Se realizará tantas
veces sea necesario y una vez terminada la misma no se deberá volver a palpar por lo
que la selección debe ser minuciosa antes de proceder a desinfectar.
• Colocar la ligadura o material elástico de 10 a 15 cm por encima de la zona que
elegimos para puncionar.
• Se abre el dispositivo que será insertado con precaución para que no pierda la
esterilidad y se procede a puncionar el sitio seleccionado, (valorando el riesgo de
infección frente al riesgo de complicaciones mecánicas) (nivel de evidencia:
categoría IA) colocando el bisel hacia arriba formando un ángulo de 35-45⁰ e
introduciendo lentamente siguiendo la trayectoria venosa hasta terminar en un ángulo
de 15º a 20º
• Si la canalización ha sido correcta refluirá sangre en la parte posterior del catéter, se
retira el mandril aproximadamente 1 cm y se canaliza el resto del catéter. No debe
notarse resistencia

Córdoba: El Cid Editor 53


• Si se utiliza una aguja tipo palomita, mariposa, o mocha, introducirla completamente,
quitar la tapa protectora del extremo distal para que la sangre penetre en el tubo.
• Si no se observa reflujo sanguíneo, retirar un poco el catéter o mocha y girarlo
suavemente. Si tampoco se produce reflujo, intentar de nuevo la punción.
• Se retira la ligadura o el material elástico, luego el mandril completo
• Se fija el catéter con esparadrapo preferiblemente hipo alérgico (nivel de evidencia:
categoría IA) se coloca la tablilla para lograr inmovilización y se procede según el
tratamiento que tenga indicado el paciente, es decir se coloca el sistema de suero, se
administran los medicamentos o se protege con el protector del catéter si la
canalización fue para mantenimiento momentáneo de la vía.
• Se cubre con un apósito estéril de preferencia semipermeable (nivel de evidencia:
categoría IA) la zona de punción y debajo de la zona de inserción se coloca una gasa
estéril para evitar la presencia de úlceras por presión, que se puede cambiar una vez
por semana excepto que se encuentre visiblemente sucio, húmedos o despegados
(nivel de evidencia: Categoría II).
• Se deben utilizar guantes para realizar el cambio de apósitos (nivel de evidencia:
categoría IC)
• Se finaliza señalando la fecha, hora, número de trócar, motivo de la canalización y
nombre del enfermero que la realizó (nivel de evidencia: categoría II)

11.10. Información al paciente/familia


Se le debe explicar a la mamá/familiar la importancia de que el paciente no se lastime, moje
o arranque el catéter, pues de lo contrario habría que recanalizar pudiendo poner en riesgo
la vida del niño ya que sería otra puerta de entrada a las infecciones, además del dolor y las
molestias que ocasiona la realización de este procedimiento.

11.11. Observaciones/Problemas potenciales


• El criterio de utilización de un tipo u otro catéter estará determinado por la edad, si
tenemos en cuenta a los pacientes pediátricos, la calidad y calibre de los accesos
venosos, objetivo del uso, tiempo previsible de tratamiento, agresividad de las
sustancias a infundir, características del propio catéter y en base al riesgo de
complicaciones (mecánicas frente a infecciosas) (nivel de evidencia: categoría IA).
Indicaciones del uso:
• Palomita o mocha: Se utiliza fundamentalmente en pediatría o en adultos en
aquellos casos en que los accesos son dificultosos y cuando la solución a perfundir
tiene poca capacidad irritativa y se ha de administrar en un solo bolo. Para
extracciones sanguíneas o en tratamientos subcutáneos continuos o intermitentes.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 54


• Catéter corto con cánula y aguja: Su uso está recomendado en caso de urgencia
inmediata que precise acceso venoso, tratamientos cortos e intermitentes con
fluidoterapia de baja osmolaridad, extracciones sanguíneas, tratamiento subcutáneo.
• Catéter corto de gran calibre: Son catéteres de grueso calibre que se emplean en
caso de perfusión rápida de grandes volúmenes de soluciones de baja capacidad
irritativa.
• Catéter corto de longitud media: Son catéteres de unos 25 cm de recorrido y
recomendados en tratamientos de más de 7 días con fluidoterapia de baja capacidad
irritativa
Este tipo de catéteres se ha asociado a tasas de flebitis inferiores a las de los catéteres
periféricos cortos y a tasas de infecciones inferior con respecto a los catéteres centrales
• Utilizar viales monousos parenterales siempre que sea posible (nivel de evidencia:
categoría IB
• El número de punciones no debe exceder de tres, un cuarto intento deberá estar a
cargo de otra persona con mayor experiencia, seleccionando otro sitio y cambiando el
catéter
• No volver a palpar el punto de punción una vez aplicado el antiséptico final,
excepto si se usan barreras de máxima precaución (nivel de evidencia: categoría
IA).
• Canalizar venas del miembro superior empezando a la hora de elegir por la parte más
distal.
• Respetar siempre que sea posible el miembro dominante
• Observar la posible presencia de turbiedad, roturas del continente, fecha de caducidad
antes de administrar la solución parenteral (nivel de evidencia: categoría IA).
• Los catéteres que van a ser utilizados para administrarse alimentación parenteral no
se deben ser usados en la administración de otras sustancias (nivel de evidencia:
categoría IB).
• En caso de pacientes quirúrgicos se canalizará la vía en el lado contrario a la
intervención propuesta.
• Si el paciente tuviera un tubo orotraqueal, se debe lateralizar la cabeza hacia el lado
contrario al sitio de inserción del catéter.
• Elegir las venas más alejadas del pliegue de flexión para evitar extravasación.
• Realizar cambio de catéter cada 72 horas, y retirarlo cuando no sea imprescindible
(nivel de evidencia: categoría IA), si es preciso mantenerlo por más tiempo se
explicará la razón y se revisará a diario.
• No extraer sangre de esa vía para análisis de hemocultivos, excepto que sea en el
momento de la canalización
• Flexionarle el antebrazo al paciente al concluir si fue solo una canalización
momentánea y colocarle una torunda con un esparadrapo que haga presión para evitar

Córdoba: El Cid Editor 55


la salida de sangre, de lo contrario hay que orientar al familiar sobre el cuidado de la
venipuntura ( no manipular la tablilla, no mojarla etc)
• Nunca insertar catéteres donde existan lunares, exceso de vellos, manchas, etc.
• No rasurar la zona de punción ya que se producen abrasiones aumentando el riesgo de
infección, si fuera necesario cortar el vello.
• Evitar aplicar ungüentos, cremas o antibióticos, ni antisépticos tópicos en el sitio de
inserción ya que este debe permanecer seco (nivel de evidencia: Categoría IB).
• Si el catéter se ha insertado de forma urgente y sin poder utilizar una técnica estéril,
se recomienda el cambio del mismo antes de las 48 horas y una nueva colocación en
lugar diferente (nivel de evidencia: categoría II)
• A mayor grosor del catéter mayor dureza del material y mayor longitud del catéter,
ocupando más longitud de la vena, por lo que se debe evitar una lesión de la íntima
venosa y una flebitis mecánica
• Siempre que sea posible se debe canalizar con catéteres de teflón o poliuretano,
porque se asocian con menores tasas de complicaciones infecciosas que los de cloruro
de polivinilo o polietileno.
• Sería beneficioso para los pacientes que los apósitos que se utilizaran fueran
transparentes y semipermeables porque reportan ventajas tales como:
• Permiten la transmisión de vapor y sudoración
• Permiten una observación y valoración del punto de inserción del catéter sin
necesidad de manipulación.
• No producen residuos de pegamento en comparación con el esparadrapo
• No se despegan, permiten una fijación segura y una retirada menos traumática.
• Permiten la higiene del paciente.
• Solo si el paciente presenta exceso de sudoración, o si la zona de inserción presenta
sangrado, es preferible un apósito de gasa en vez de uno transparente semipermeable.
• Se recomienda cambiar el apósito cada 48 horas de forma rutinaria y cada vez que se
observe despegado, mojado, con manchas de sangre o visiblemente sucio (nivel de
evidencia: Categoría IB).
• No es recomendable aplicar en la piel disolventes orgánicos (éter) para despegar el
apósito, se puede humedecer son suero fisiológico.
El calibre estándar de los catéteres utilizados en AVP oscila en el mercado entre 14 Gauges
(calibre) (1,62 mm) y 26 Gauches (0,40 mm). El grosor expresado en G es inversamente
equivalente al grosor de la aguja, es decir un menor número se corresponde con un mayor
grosor, favoreciendo una lesión de la íntima venosa y una flebitis mecánica.
A través de la observación valorar la presencia de sangrado, edema, desplazamiento del
dolor, etc, dentro de las primeras 24 horas, a fin de detectar la presencia de eventos
adversos relacionados con la colocación del catéter.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 56


A través de la palpación diaria del apósito establecer la existencia o no de dolor, si existiera
este en el lugar de inserción, fiebre o bacteriemia sin foco se deberá inspeccionar
visualmente la zona (nivel de evidencia: categoría IB).
Evaluar la posibilidad de disminuir la apertura del sistema de infusión con frecuencia, así
como los recambios de este en menos de 72 horas excepto que existan contraindicaciones.
En caso de infusión de sangre o productos derivados y emulsiones lipídicas se recomienda
el recambio en 24 horas (nivel de evidencia: categoría IB)

11.12. Ventajas e inconvenientes de los catéteres de


inserción periférica
Ventajas Inconvenientes
• Las complicaciones son frecuentes a
partir de las 48-72 horas tras la
colocación.
• La venipunción con este tipo de catéter • Frecuentemente la retirada de un
es una técnica habitual y poco cruenta. catéter supone la colocación de otro
• Normalmente las complicaciones se nuevo.
manifiestan a nivel local del punto y • El riesgo de aparición de
zona de punción complicaciones aumenta
proporcionalmente a la capacidad
irritativa de la solución transfundida.
• No permiten el control hemodinámico

11.13. Capacidad flebítica de fármacos de uso habitual


Fármaco Riesgo de flebitis
Ampicilina Moderado
Cloxacilina Bajo
Cefalosporinas Moderado
Claritromicina Bajo
Amiodarona Moderado
Dopamina Moderado
Nitroglicerina Bajo
Fenitoína Elevado

11.14. Actividades relevantes con niveles de evidencia


Los primeros catéteres de plástico fueron fabricados con PVC y polietileno en el año 1945,
actualmente se encuentran en desuso por su rigidez, elevada capacidad trombogénica y
adherencia bacteriana, alrededor de los años 60 se descubrió el de teflón, y en los 70 para
hacerlos más duraderos se comercializaron los primeros de silicona, mucho más resistentes,
flexibles con baja capacidad trombogénica y excelente bioestabilidad en el tiempo, pero
hasta hace poco solo utilizados para catéteres venosos centrales. En los años 80 se introdujo

Córdoba: El Cid Editor 57


el poliuretano para uso periférico consiguiendo más flexibilidad, maleabilidad y
biocompatibilidad, el cual se ha mejorado con el poliuretano Vialón, el cual por sus
características específicas demuestra una reducción significativa de la incidencia de flebitis.
La inserción de catéteres venosos periféricos (CVP) es una técnica habitual que realiza el
personal de enfermería y es su responsabilidad el mantenimiento y prevención de posibles
complicaciones.
En un estudio prospectivo de 143 CVP insertados a 68 neonatos con el propósito de evaluar
las características clínicas y epidemiológicas del uso y permanencia del CVP en el neonato,
se concluyó que las complicaciones más frecuentes fueron la extravasación (48.3%) y la
flebitis (3.5%).
El microorganismo más habitual observado en los hemocultivos positivos fue el
Staphylococcus Epidermis y en los frotis rectales la Klebsiella Pneumoniae.
Basándose en estudios de investigación, los CDC recomiendan para la asepsia de la piel, el
uso de una solución de Clorhexidina al 2%. Se ha demostrado que esa solución es seis
veces más efectiva que el alcohol y la povidona yodada ya que inhiben durante varios días
el crecimiento microbiano.
Por otra parte dos estudios que medían la eficacia persistente, la clorhexidina demostró
tener un efecto residual antimicrobiano de 5 días y ser más efectiva que el alcohol de
isopropilo, el alcohol al 70 % o la povidona.
No obstante, aunque se prefiere el preparado a base de clorhexidina al 2%, los CDC aún
consideran como alternativas de preparados aceptables la tintura de yodo y el alcohol al
70%.
En los Estados Unidos, la povidona yodada ha sido el antiséptico más utilizado en la
desinfección de los sitios de inserción de catéteres venosos centrales (CVC) y catéteres
arteriales. Sin embargo, en un estudio la preparación de los sitios de acceso arterial o
venoso central con una solución acuosa de gluconato de clorhexidina al 2% redujo las tasas
de bacteriemia en comparación con la preparación del sitio con povidona yodada al 10 % o
alcohol al 70 %. No obstante no hay evidencias de estudios en el que se haya comparado
una preparación de clorhexidina al 1 % con povidona yodada. En julio de 2000 fue que la
FDA estadounidense aprobó la tintura de clorhexidina al 2 % para la asepsia de la piel.
Un ensayo controlado aleatorizado por conglomerados sobre el uso de antisépticos para las
manos en la prevención de enfermedades infecciosas en los niños en Colombia (2012),
concluyó que los antisépticos para las manos a base de alcohol son eficaces y seguros para
prevenir las enfermedades diarreicas y las infecciones respiratorias agudas.
Un estudio prospectivo y descriptivo publicado en Escola Anna Nery Revista de
Enfermagem en el 2010 entre dos métodos de fijación de CVP, uno con inmovilización a

Córdoba: El Cid Editor, 2018 58


través de férula y otro sin esta técnica, valorándose también el confort de los niños que
estaban ingresados hasta la edad de 10 años (fueron seleccionados y analizados 59 casos),
dejó demostrado que la fijación del CVP inmovilizado con férula disminuye el confort de
los niños pero evita posibles complicaciones.

11.15. Criterios de elección de un catéter en caso de


precisarse AVP

11.16. ¿Qué es una vía venosa difícil (VVD)?


Podemos definir como vía venosa difícil (VVD) aquella en la que resulta complicada su
canalización por los métodos convencionales y cuando un profesional de enfermería

Córdoba: El Cid Editor 59


experimentado, tras 2 intentos utilizando métodos facilitadores convencionales, no logra el
acceso venoso.
Como métodos facilitadores convencionales nos referimos a:
• La aplicación del torniquete 5-10 cm por encima del punto de punción.
• Utilización de alcohol para la dilatación de las venas.
• Colocación en declive del miembro a puncionar.
• Palpación con toqueteo de la vena a puncionar.
Según diferentes estudios, entre el 8-16% de los pacientes adultos a los que se les realiza
una canalización venosa presentan VVD, aumentando hasta un 37% en la edad pediátrica.

11.16.1. Consecuencias de la vía venosa difícil


La canulación difícil y los intentos repetidos de inserción son incómodos o incluso
traumáticos para los pacientes, frustrantes y desafiantes para los profesionales de la salud, y
costosos y lentos para las instituciones.
El acceso venoso difícil es responsable de demoras en el diagnóstico y en el inicio del
tratamiento.
Las venopunciones fallidas pueden obstaculizar la confianza del paciente en los
profesionales de la salud al tiempo que intensifican la ansiedad y la agitación del paciente,
lo que a su vez puede causar vasoconstricción periférica, lo que aumenta la dificultad de la
tarea.
Los intentos de inserción posteriores suelen ser más dolorosos y se asocian con
complicaciones, como extravasaciones, que causan o empeoran la fobia a la aguja del
paciente.
• Aumentan los tiempos de trabajo
• Aumentan los costos en el uso de materiales y asociados a las complicaciones

11.16.2. Factores asociados a la vía venosa difícil en el adulto


La presencia de acceso venoso difícil puede deberse a muchos factores. Existen estudios
que relacionan determinados factores con la VVD, tanto en áreas de hospitalización como
en urgencias y emergencias, siendo los más frecuentes los siguientes:
• Enfermedades crónicas que contribuyen a la degradación progresiva del árbol
vascular: vasculopatías, diabetes, EPOC
• Obesidad y malnutrición
• Antecedentes de abuso de drogas por vía IV
• Tratamiento con quimioterapia.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 60


• Anemia u otro tipo de enfermedades celulares.
El sexo y edad del paciente, así como la localización y calibre del catéter no parecen ser
factores que influyan sobre el éxito de la canulación.
A falta de una escala validada que facilite la predicción de un acceso venoso difícil en el
adulto, se considera que existen altas probabilidades de encontrar una VVD cuando se dan
algunas de las siguientes circunstancias:
• Historia de VVD previa, basada en más de dos intentos para la canalización IV.
• Historia previa de canalización de la vena yugular externa, otras canalizaciones fuera
de MMSS, VVC, IO o ecoguiada.
• Venas no visibles ni palpables (tras la colocación del torniquete).
• Antecedentes de abuso de drogas por vía parenteral.
• IMC >30% o IMC<18,5%.
• Diabetes, vasculopatías.
• Edema de MS.

11.16.3. Escala predictiva de vía venosa difícil


En los niños, es posible predecir la probabilidad de fallo de la canulación intravenosa en el
primer intento usando la escala DIVA, una regla de 4 variables proporcionalmente
ponderada. La escala DIVA es una ayuda útil para la identificación de niños con VVD que
pueden beneficiarse de intervenciones o técnicas que mejoren las tasas de éxito de la
canulación intravenosa, como el uso de la ecografía, desde el primer intento de canulación.
La puntuación que se puede obtener es entre 0 y 10 puntos. Con > 4 puntos, existe un 54%
de probabilidad de fallo en el primer intento de canulación.
Con puntuación >8 puntos, existe una posibilidad mínima de canulación en un primer
intento, y se recomienda el uso de ayudas (técnicas facilitadoras no convencionales o
elección de catéter venoso central.
Predictor
Vena visible Visible 0
después de
torniquete
Vena palpable Palpable 0
después de
torniquete
Edad >=3 años 0 1-3 años: 1 < 1año 3
Antecedentes de No 0 Prematuro 3
prematuridad prematuro
A pesar de la búsqueda realizada, solo se encontró un estudio sobre la adaptación de la
escala DIVA en el adulto, realizada en el entorno quirúrgico. El estudio al que se hace

Córdoba: El Cid Editor 61


referencia es: Development of the A-DIVA Scale: A Clinical Predictive Scale to Identify
Difficult Intravenous Access in Adult Patients Based on Clinical Observations, en el que
además de los factores previamente comentados de visibilidad y palpabilidad de la vena y
antecedentes de VVD, se valora el tipo de cirugía a la que se somete el paciente
(programada o no programada) y el diámetro venoso previo a la colocación del torniquete.

Tomado de: http://signosvitales20.com/via-venosa-dificil/

11.16.4. Técnicas facilitadoras no convencionales


Calentamiento de la zona de punción
Consiste en calentar la zona a puncionar durante unos minutos (2-3 min) utilizando
compresas húmedas calientes, sumergiendo la zona en agua caliente o mediante algún
sistema eléctrico. El calor produce un aumento del flujo sanguíneo en la zona con
vasodilatación, por lo que las venas se vuelven más visibles y/o palpables.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 62


Uso de Nitroglicerina (NTG) tópica
La NTG tiene un importante efecto vasodilatador periférico, por lo que puede ayudar a
dilatar las venas si se utiliza de manera tópica, favoreciendo la canalización venosa.
La aplicación tópica de crema de NTG sola o combinada con pomada anestésica (por
ejemplo, EMLA©) es una manera fácil y segura de lograr una vasodilatación local,
favoreciendo la visualización de las venas periféricas y la canalización venosa. No se
recomienda su uso en niños menores de 1 mes por los posibles efectos adversos locales y
sistémicos. Se recomienda usar crema de NTG 10-20 minutos antes de realizar la
canalización.
Otra posibilidad es el uso de spray de NTG (TRINISPRAY ©), 2 puff unos 10 minutos antes
de la punción.
Ultrasonidos (US)
La utilización de US puede ser de una excelente ayuda a la hora de localizar venas,
sobre todo de aquellas que se encuentran en un plano más profundo. Se está utilizando
principalmente para la canalización de vías venosas centrales de acceso periférico y central,
y cada día más para la canalización venosa periférica.

Foto tomada de: http://signosvitales20.com/via-venosa-dificil/


La técnica necesita de un aparato de US y de un aprendizaje previo. En la actualidad
existen numerosos estudios que concluyen que el uso de la punción guiada por ecografía
aumenta las probabilidades de canulación periférica en caso de vía venosa difícil.

Córdoba: El Cid Editor 63


Llenado desde venas de pequeño calibre
Una técnica que se puede utilizar cuando, una vez puesto el torniquete, las venas no se
rellenen y no se puedan palpar, es puncionar con una palomilla una vena pequeña e infundir
unos ml de suero con el torniquete apretado. Comprobaremos como comienzan a rellenarse
algunas de las venas que antes no éramos capaces de palpar.
Transiluminación
El primer uso de la transiluminación para facilitar el acceso venoso data de 1975. Por aquel
entonces ya se dieron cuenta de que la punción venosa en bebés podría ser difícil porque las
venas superficiales a menudo eran demasiado pequeñas para palpar y difíciles de ver con
luz ambiental. El uso de los dispositivos de transiluminación iniciales requería precaución
por la producción de calor, que podía causar quemaduras iatrogénicas de segundo grado.
La transiluminación depende del uso de una fuente de luz fría de alta potencia para iluminar
los tejidos subcutáneos. La sangre desoxigenada en las venas absorbe la luz, por lo que las
venas se ven como líneas oscuras dentro del área iluminada. Las venas superficiales
aparecen más oscuras y más definidas que las líneas difusas de las venas profundas.
Algunos estudios que han utilizaron esta técnica en niños con acceso venoso difícil
mostraron una alta tasa de éxito de canalización. Entre los dispositivos de transiluminación
se encuentre el Veinlite.

Foto tomada de http://signosvitales20.com/via-venosa-dificil/

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Avanzado de catéter con suero
Cuando una vez puncionada una vena correctamente, el catéter no progresa, podemos
intentar inyectar suero a través del catéter sin fiador. El catéter semiintroducido irá
conectado a un sistema de suero, de tal manera que el goteo o no del sistema monitoriza si
el avance es certero o no. El flujo de suero hace que la cánula se separe de la pared de la
vena, facilitando su avance.
Dispositivo de infrarrojos
El uso de imágenes infrarrojas permite ver un contraste entre los vasos sanguíneos y el
resto de la piel, además de eliminar algunos rasgos no deseados de la superficie cutánea y
del entorno. La luz infrarroja (IR) es absorbida por la hemoglobina de la sangre, de tal
manera que al sostener el aparato a cierta distancia sobre la piel, las venas se distinguen
claramente del tejido circundante.

Foto tomada de http://signosvitales20.com/via-venosa-dificil/


Este tipo de dispositivos no requiere aprendizaje específico, no necesita ningún calibrado y
no necesita tocar al paciente, lo que hace que no sea necesario esterilizarlos cada vez que se
utilizan.
Existen algunas evidencias de que estos dispositivos facilitan el acceso venoso
periférico en pacientes pediátricos con venas difíciles, pero aún no se dispone de
suficientes estudios independientes que hayan evaluado esta tecnología, algo
imprescindible antes de afirmar si la aplicabilidad final del dispositivo mejorará la práctica
clínica.
Resumen
El reconocimiento precoz de los pacientes en riesgo de cateterismo intravenoso periférico
(IV) difícil es importante para adoptar estrategias capaces de aumentar la probabilidad de

Córdoba: El Cid Editor 65


éxito en la canulación intravenosa, así como para evaluar críticamente el uso de técnicas o
dispositivos alternativos.

11.17. Mantenimiento y cuidados de vías y perfusiones


intravenosas (IV)
Acciones independientes llevadas a cabo por el personal de enfermería para el cuidado y
mantenimiento de la vía venosa instaurada, así como del equipo de perfusión luego de
pasadas las primeras 24 horas de colocado y mientras permanezca instalado el catéter.

11.17.1. Objetivos
Mantener intacta la integridad de la piel y evitar infecciones en el lugar de inserción del
catéter
Detectar el mal funcionamiento del sistema de perfusión

11.17.2. Términos y definiciones


Acciones independientes: Son las actividades que ejecuta el personal de enfermería
dirigidas a la atención de las respuestas humanas y que no requieren la indicación médica
previa. Acciones para las cuales está legalmente autorizado a realizar debido a su formación
académica y experiencia profesional.
Complicaciones asociadas a la inserción de CVP
Extravasación: Salida del líquido que se está perfundiendo, desde la vena a los tejidos
circundantes o espacio perivascular, bien por factores propios del vaso o porque se pincha
la pared venosa y la cánula se desliza fuera del lugar de venipunción o cuando la vena es
quebradiza.
Signos y síntomas: inflamación, dolor, sensación de quemazón local, tirantez en la zona de
punción, palidez y frialdad de la piel y disminución del flujo de la perfusión.
Flebitis: Inflamación de la capa íntima de la vena como respuesta a una agresión externa
durante o después de la perfusión intravenosa. Dependiendo de la causa que la produce
puede ser:
Química: Se produce por la capacidad irritativa de los productos químicos administrados
Mecánica: Motivada por el material del propio catéter o por el contacto directo de la
cánula con la pared de la íntima vascular
Bacteriana o infecciosa: Originada por agentes patógenos contaminantes
Signos y síntomas:

Córdoba: El Cid Editor, 2018 66


Dolor local, enrojecimiento, vena endurecida (que puede aparecer como un cordón venoso
palpable), picor y quemazón, hinchazón o edema, fiebre y disminución del flujo de la
perfusión, unido a otras complicaciones como hematomas (por rotura de vasos inducida por
punción) y edema del brazo.
Tromboflebitis: Aumento de la agregación plaquetar en torno a un cuerpo extraño
Disección de vasos: Producida durante la colocación del catéter
• Coagulación del catéter
• Embolia gaseosa
Bacteriemia del torrente vascular relacionado con catéter (BRC): Aislamiento del
mismo germen (especie y antibiograma idéntico) a partir de un cultivo semicuantitativo o
cuantitativo de un segmento de catéter y de la sangre extraída (preferiblemente de la
periférica) de un paciente con síntomas clínicos acompañantes de infección del torrente
sanguíneo y sin otro foco aparente
Desde mediados de la década del 80 una proporción en aumento de casos de infección del
torrente vascular informados al National Nosocomial Infections Surveillance (NNIS) se
debieron a especies grampositivas, dentro de los que se destacaron el Staphylococcus
Coagulasa Positivo y Aureus, especies de Cándida y Enterococos. La distribución de estos
varía según el tamaño del hospital, servicio y tipo de catéter utilizado.

11.17.3 Ámbito de aplicación


Centro hospitalario

11.17.4. Población Diana


Pacientes en edad pediátrica (1 mes-19 años), que se encuentren en servicios de
hospitalización y precisen de la inserción de dispositivos intravasculares periféricos.

11.17.5. Profesionales implicados


Enfermeros

11.17.6. Recursos materiales


• Guantes
• Torundas y gasas estériles, apósitos de gasa o transparentes según las normas de la
institución
• Antisépticos
• Jeringuillas de 5cc-10cc

Córdoba: El Cid Editor 67


• Suero heparinizado
• Sistema de goteo, llaves de tres pasos
• Esparadrapo de ser posible antialergénico

11.17.7. Procedimiento
• Revisar diariamente los apósitos y cambiarlos cuando se observen sucios,
húmedos/mojados o despegados (nivel de evidencia: categoría IA)
• Limpiar la zona de punción con yodo povidona y dejar un poco en el sitio de
inserción
• Vigilar signos locales de infección (dolor, rubor, calor, tumefacción) en el punto de
inserción
• En casos de flebitis o de aparición de fiebre sin signos de focalidad proceder a
cambiar todo el sistema: catéter y sistema de infusión
• Si se retira la vía por flebitis se enviará la punta del catéter al departamento de
microbiología para su cultivo
• Al paciente se le desinfecta la zona con yodo povidona una vez retirado el catéter
• Se introduce la punta en un tubo estéril y se cortan unos 5 cm con una hoja de bisturí
estéril para proceder a su análisis
• Los sistemas de goteo y llaves de tres pasos se deben cambiar cada 48 h
• Si las perfusiones se usan intermitentemente se heparinizará la vía cada vez que se
use
• Si el paciente se recibe procedente de otro servicio con vía canalizada se procederá a
revisar la misma

11.17.8. Información al paciente / familia


Se le debe explicar a la mamá/familiar la importancia de que el paciente no se lastime, moje
o arranque el catéter, pues de lo contrario habría que recanalizar pudiendo poner en riesgo
la vida del niño ya que sería otra puerta de entrada a las infecciones, además del dolor y las
molestias que ocasiona la realización de este procedimiento.

11.17.9 .Observaciones / Problemas potenciales


• Mantener limpia y seca la zona de punción
• Comprobar la permeabilidad de la vía, vigilar extravasaciones.
• No utilizar las vías periféricas para la extracción de muestras para analíticas.
• Vigilar signos locales de infección (dolor, rubor, calor, tumefacción) en el punto de
inserción.
• En caso de aparición de cordón flebítico, anotar tamaño, grosor y registrar fecha de
cambio del sistema.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 68


• Para la curación del sitio de inserción el personal de enfermería deberá mantener el
cabello recogido, higienizarse las manos, colocarse guantes que se ajusten
correctamente a la mano del enfermero (nivel de evidencia: categoría IC) o en su
defecto utilizar pinza estéril
• Para la curación se pueden utilizar antisépticos como el alcohol al 70 %, yodo
povidona al 10 %, clorhexidina al 2 % u otra solución aprobada por la institución,
nunca disolventes orgánicos como el éter o la acetona.
• No utilizar antisépticos ni antibióticos tópicos en cremas o pomadas para proteger el
sitio de inserción (nivel de evidencia: categoría IA).
• Una vez concluía la curación volver a proteger el sitio de inserción del catéter con
gasa o apósito estéril, esparadrapo o cinta adhesiva preferiblemente transparente.
• La posibilidad de infección no disminuye por cambios frecuentes de apósitos.
• Es importante además de cumplir los cinco correctos (paciente, medicamento, dosis,
horario, vía e infusión correcta) tener en cuenta estas recomendaciones:
• Garantizar que todo el material que se va a utilizar esté disponible para no perder
tiempo
• Conocer las reacciones adversas o efectos colaterales del medicamento para
identificar posibles complicaciones y poder explicarle al familiar en caso necesario
• Establecer un report con el paciente/familiar para lograr mejor cooperación.

11.17.10. Actividades relevantes con niveles de evidencia


La migración de microorganismos presentes en la piel en el sitio de inserción del catéter
con colonización de la punta es la ruta más común de infección en catéteres de corta
permanencia (< 10 días), mientras que en los de larga duración (>30 días) la contaminación
del tubo del catéter contribuye sustancialmente a su colonización intraluminal. Eso fue
demostrado en un estudio de Radd y col.
Fallas en la aplicación de la técnica adecuada para la inserción y cuidados posteriores de los
dispositivos como el cambio periódico, el uso de apósitos de gasa o transparentes, la
frecuencia de las curas de la vía, entre otras causas, algunos estudios señalan que favorecen
el ingreso de microorganismos a las diferentes partes del sistema de infusión y al catéter.
Las propiedades de adherencia de un microorganismo determinado también son
importantes. Por ejemplo S. Aureus puede adherirse a las proteínas del huésped (p. ej.
fibronectina), comúnmente presente en los catéteres. Asimismo el Staphylococcus
Coagulasa Negativo se adhiere a las superficies de los polímeros con más rapidez que otros
patógenos (p.ej. Escherichia Coli, S. Aureus).
El material con que está hecho el dispositivo (los catéteres de polivinilcloruro o polietileno
son menos resistentes a la adherencia de los microorganismos que los de Teflón).

Córdoba: El Cid Editor 69


En general las manos del personal son una de las principales vías de transmisión de
infecciones dentro de las instituciones de salud y si bien la mayor parte de los profesionales
lo sabe, aun no se ha podido lograr la "concienciación" de esta práctica (nivel de
evidencia: categoría A).
La solución de preferencia para desinfectar la piel con un antiséptico apropiado antes de la
inserción del catéter y durante los cambios de apósitos es una preparación de clorhexidina
al 2 % (nivel de evidencia: categoría IA).
Un estudio que concluyó en el año 2000, tomó como muestra a 13 127 pacientes
hospitalizados, de los cuales se constató que 108 fueron reportados como infectados
posterior a la colocación de un catéter endovenoso.
En un estudio prospectivo de cohorte, mediante observaciones no participantes guiadas por
un cuestionario estructurado con 100 pacientes internados en una clínica médica fueron
utilizados 234 accesos venosos periféricos. La flebitis fue identificada en el 60% de los
pacientes y en 55,6% de los accesos venosos periféricos, de los cuales, la mayoría
permaneció instalado durante más de 72 horas (53%). Esta presencia de flebitis por
paciente fue asociada con la hospitalización más prolongada en la unidad y mayor número
de accesos por paciente. El tiempo de permanencia del acceso venoso mayor de 72 horas
también se asoció con la presencia de flebitis. En ese estudio se recomendaba intensificar la
formación del personal de enfermería para reducir las tasas de flebitis.
Un estudio analítico y observacional prospectivo con dos cohortes, realizado con niños de 1
a 10 años que precisaron de la inserción de un AVP, ingresados en servicios de Medicina y
Cirugía Pediátrica demostró que las vías canalizadas en el plexo braquial presentan más
complicaciones, es decir se extravasan más que las canalizadas en el dorso de la mano.
Desde 1981, los CDC recomiendan sustituir los catéteres venosos periféricos cada 3-4 días
para disminuir el riesgo de flebitis, infección y bacteriemia. Sin embargo en una revisión
sistemática realizada con el objetivo de determinar la efectividad de esta intervención
mediante la evaluación de la evidencia científica disponible se concluyó que los trabajos
cualitativamente más significativos no demostraron que fuera necesario sustituir de forma
rutinaria los catéteres venosos periféricos, como recomiendan los CDC.
Ciberrevista publicó en el 2014 una revisión bibliográfica con evidencia científica acerca
del apósito de elección en el catéter periférico pediátrico. Se encontraron dos métodos
contradictorios, el apósito de gasa o el apósito transparente poliuretano. Según CDC (2010)
y la Best Practice JBI (2011), en incidencia de flebitis no hay desigualdades entre ambos,
pero aconsejan la vigilancia del punto de punción, posible solo con el apósito transparente.
Tras un estudio realizado, observaron que en salud el apósito transparente poliuretano
pediátrico era el más utilizado. Plantearon que el 75% de los enfermeros utilizaban apósitos
transparentes y un 85.6% inmovilizaba la extremidad con férula.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 70


11.18. Administración de medicamentos por vía parenteral (vía endovenosa)
Consiste en administrar sustancias medicamentosas o similares directamente al torrente
sanguíneo través de una vena periférica, con fines terapéuticos o de preparación para una
exploración complementaria mediante un catéter venoso.
Como norma general la velocidad de administración debe ser lenta, mínimo de 1 o 2
minutos si es en bolo y de 3 a 5 cuando la administración es normal.

11.18.1. Objetivos
• Introducir un medicamento por vía intravenosa por prescripción facultativa en forma
inmediata (bolos) para obtener una acción más rápida
• Administrar sustancias o soluciones que no se pueden administrar por otra vía.
• Administrar medicamentos continuos o intermitentes.
• Administrar anestésicos endovenosos.

11.18.2. Términos y definiciones


Maniobras críticas: Son aquellas que se realizan en lugares estériles, incluyendo el
sistema vascular
Sepsis: Existencia de microorganismos patógenos o dañinos para la salud
Asepsia: Procedimiento que pretende la ausencia de agentes biológicos vivos,
convencionalmente considerados patógenos. Se divide en:
• Médica: Permite reducir la transmisión de microorganismos productores de
enfermedades de una persona a otra, ya sea directa o indirectamente
• Quirúrgica: Permite mantener libre de microorganismos (estéril) las áreas y los
objetos, tanto los que se usan como los que se guardan. Este tipo de asepsia solo es
posible aplicarla con rigor al material y equipo, pero no al organismo ni a los tejidos
vitales
Embolia gaseosa: Obstrucción brusca de un vaso por burbujas de aire o gases,
especialmente un arteria por un cuerpo arrastrado por la corriente sanguínea.
Seguridad del paciente: Conjunto de estructuras o procesos organizacionales que reducen
la probabilidad de eventos adversos resultantes de la exposición al sistema de atención
médica en el curso de enfermedades y/o procedimientos.

11.18.3. Ámbito de aplicación


Centro hospitalario

Córdoba: El Cid Editor 71


11.18.4. Población Diana
Pacientes en edad pediátrica (1 mes-19 años), que se encuentren ingresados en los servicios
de Cirugía General y precisen de la inserción de dispositivos intravasculares periféricos

11.18.5 Profesionales implicados


Enfermeros

11.18.6 Recursos materiales


• Carro, bandeja u otro similar limpio y desinfectado mecánica y químicamente.
• Cubetas con protección estéril para las jeringuillas y torundas
• Recipientes para desechos (riñoneras u otro similar que sirva para cumplir esa
función), se recomiendan dos, si se utiliza un carro se puede tener uno más grande en
la parte de abajo
• Catéteres intravenosos de diferentes calibres (trócar, bránulas, mochas). Se
recomiendan con el mínimo de luces posible (nivel de evidencia: categoría IB)
• Llaves de tres pasos por si es necesario
• Agujas de diferentes calibres (20, 21 o 22 mm)
• Jeringuillas de diferentes calibres (10, 20, 50 ml)
• Soluciones diluentes a perfundir (Solución Salina al 0,9 %, Dextrosa, Agua destilada
según la indicación médica) y medicamentos indicados
• Soluciones antisépticas (clorhexidina al 2%, yodo povidona, alcohol al 70 %) (nivel
de evidencia: categoría IA)
• Aditamento desinfectado aprobado por la institución (tijera, pinza, bisturí) para
destapar la tapa del bulbo que contiene el medicamento.
• Esparadrapo preferiblemente hipo alérgico (nivel de evidencia: categoría IA).
• Torundas y apósitos estériles de preferencia transparentes semipermeables (nivel de
evidencia: categoría IA)
• Ligadura o material elástico sustitutivo para hacer presión y por si es necesario
recanalizar
• Material adecuado para proteger la ropa de cama (paño, papel o nylon) y aislar el
miembro a canalizar.
Equipos accesorios
• Fuente de iluminación.
• Silla.
• Parabán (si es necesario).

Córdoba: El Cid Editor, 2018 72


11.18.7. Procedimiento
• Lavado de manos social o corriente y médico o higiénico (nivel de evidencia:
categoría IA).
• Garantizar que la unidad del paciente tenga realizada una desinfección mecánica de
delante hacia atrás sin olvidar el borde y luego sea secada.
• Desinfección mecánica de la meseta donde se colocarán las bandejas y en los
servicios donde se utiliza carro este debe llevar la misma desinfección
• Desinfección mecánica de las ámpulas, bulbos y/o frascos de soluciones diluentes
para colocarlas en la bandeja donde se realizará la desinfección química. Esta
desinfección se puede hacer directamente en la pila del lavamanos que se encuentra
en la estación de enfermería cerca del área limpia y con la misma torunda para todas
las ámpulas, bulbos y/o frascos.
• Preparar una bandeja donde se realizará la desinfección química de las ámpulas,
bulbos y/o frascos de soluciones diluentes, que no es la misma con la que se realizará
la técnica
• Desinfectar cada uno por separado comenzando desde el extremo distal, enfatizando
en el cuello en el caso de las ámpulas y en la tapa metálica o plástica en el caso de los
bulbos y frascos, esta desinfección incluye el frasco de alcohol. Una vez descorchada
la tapa metálica o plástica no es necesario realizar más desinfección porque ellos
tienen debajo su protección estéril.
• Al bulbo que trae una tapa plástica solo se le realiza la desinfección mecánica y
química antes de descorcharlo
• A medida que vaya realizando la desinfección coloque cada uno en la bandeja
definitiva y protéjalos con torundas estériles.
• Coloque la cubeta con protección estéril para las jeringuillas dentro de la bandeja, que
debe estar previamente desinfectada químicamente. Si utiliza jeringuillas desechables
la cubeta preferiblemente debe ser esterilizada en autoclave, de lo contrario coloque
una cubierta interna de un papel estéril, cuidando de no tocar el interior de la misma
para evitar pérdida de la esterilidad
• Adapte correctamente la aguja a la jeringuilla si esta se encuentra suelta antes de abrir
la envoltura
• Deje caer la jeringuilla en la cubeta estéril con tapa y manténgala cerrada
herméticamente.
• Si se necesita más de una jeringuilla se sigue el mismo procedimiento con cada una y
se pueden colocar dentro de la misma cubeta siempre que esta quede cerrada
completamente.
• Coloque una torunda en la cara posterior del cuello del ámpula y secciónela por la
marca que trae, colocando esta hacia usted y partiendo en sentido contrario o en su
defecto con el borde de otra ámpula previamente desinfectada químicamente,
haciendo fricción varias veces de manera gentil para evitar heridas. Se debe realizar

Córdoba: El Cid Editor 73


la operación de manera individual si hay varias ámpulas y luego cubrirlas, pudiendo
aprovechar las mismas torundas que utilizó después de desinfectadas químicamente
• Levante la tapa metálica del bulbo o frasco con aditamento desinfectado aprobado por
la institución (tijera, pinza, bisturí) y cúbralos con torundas estériles siguiendo los
mismos pasos mencionados anteriormente. Extraiga el medicamento y expele el aire,
recordando que si es de un ámpula, la aguja se mantiene dentro de ella y se puede
adosar a las paredes con el bisel pegado al borde para que al inclinarla no se derrame
líquido, si se extrae de un bulbo el aire se expele con la protección de la aguja,
teniendo la precaución de que no se exponga al medio ambiente
• Si utiliza un bulbo que fue puncionado, rotulado y guardado porque le quedaba
medicamento para otra dosis de ese mismo paciente, no es necesario realizarle
desinfección mecánica, solo química cuando vaya a reutilizarlo.
• Muy importante, verificar la dosis exacta indicada por el médico (nivel de evidencia:
categoría II) y diluya el mismo hasta llegar a los 10 cc aproximadamente, no se
esquematice porque esto depende del grado de toxicidad del medicamento y de las
características del paciente.
• Deseche todo lo que no va a utilizar para la ejecución del procedimiento, cerciórese
de que el paciente la/lo espera como usted previamente le indicó y traslade el equipo
a la unidad de este. Siéntese al mismo nivel que el paciente y del lado donde va a
ejecutar el procedimiento.
• Aísle el brazo y proteja la sábana.
• Quite el protector del catéter, cúbralo con una gasa estéril y colóquelo dentro de la
cubeta en una esquina de la misma, verifique que la vena esté permeable, aspirando e
introduciendo 2 cm aproximadamente de cloruro de sodio. Mientras, converse con el
paciente para distraerlo y ver si fluye el líquido sin dificultades
• Administre el medicamento lentamente (en no menos de 10 minutos), mientras
observa al paciente a intervalos aspire y mézclelo con sangre. Esto permite detectar si
hay dolor, tumefacción u obstrucción del catéter para inmediatamente interrumpir el
procedimiento.
• Si la administración del fármaco precisa una mayor dilución o debe ser en perfusión
continua agregue los equipos destinados para este fin (equipos de venoclisis)
• Una vez finalizado el procedimiento, elimine las jeringuillas y agujas en los depósitos
destinados para ello, para evitar contaminación con el material estéril y desinfecte el
resto puede preservar la cubeta que tenía desinfección química para otros
procedimientos si no se mezcló con material no estéril.
• Lávese las manos
• Anote en la historia clínica todo lo realizado, reflejando hora y acciones llevadas a
cabo para minimizar los efectos adversos en el paciente

Córdoba: El Cid Editor, 2018 74


11.18.8. Información al paciente/familia
Pregúntele siempre al paciente/familiar antes de la administración del medicamento si es
alérgico. Si es primera vez que se le administra y el paciente no puede ofrecerle
información y aparecen signos de intoxicación, suspender la misma, avisar al médico y
actuar en correspondencia con el tipo de reacción (local o general).

11.18.9. Observaciones/Problemas potenciales


• No administrar más de dos antibióticos en el mismo horario
• Vigilar la zona de punción durante la administración, si aparece hinchazón brusca
detener la administración
• No reencapuchar la aguja para evitar la posibilidad de pincharse
• Si la cantidad de medicamento indicada no excede el cm cúbico o el cc, al pasarlo
para la jeringuilla definitiva se debe extraer este por la aguja
• El medicamento no debe estar preparado con más de 1/2 hora antes de la
administración
• Cerciorarse de la vida media del medicamento una vez diluido.
• Evitar siempre que sea posible la medicación simultánea por la vía que se estén
administrando: drogas vaso activas (dopamina, nitroglicerina, dobutamina…),
hemoderivados, nutrición parenteral
• En casos de flebitis o aparición de fiebre sin signos de focalidad proceder a cambiar
todo el sistema: catéter y sistema de infusión.
• No administrar simultáneamente medicamentos que contengan incompatibilidad
química con otros, para evitar interacciones farmacológicas y precipitaciones o
formación de cristales que obstruyan el paso de la solución.
• No intentar administrar ningún medicamento u otra sustancia a presión cuando el
catéter se encuentre presumiblemente obstruido, ya que puede provocar la salida del
líquido y ocasionar salpicaduras en piel, cara y ojos, podría romperse el catéter y
provocar que un fragmento del mismo migre hacia las cavidades derechas del
paciente, así como crear microémbolos.
• Revisar bien la historia clínica y preguntarle al paciente o familiar si es alérgico a ese
o a algún otro medicamento. Si es primera vez que se le administra y el paciente no
puede ofrecerle información y aparecen signos de intoxicación, suspender la
administración, avisar al médico y actuar en correspondencia con el tipo de reacción
(local o general).
• Recuerde que hay reacciones que se pueden presentar de forma tardía por lo que la
observación del paciente no se puede descuidar ni dejárselo solamente al familiar.

Córdoba: El Cid Editor 75


11.18.10. Actividades relevantes con niveles de evidencia
Algunos estudios recomiendan que en neonatos, lactantes y niños pequeños el volumen del
diluyente que se debe utilizar oscilará entre 5 y 50 cc, dependiendo de la edad y peso para
evitar sobrecargas cardiovasculares.

11.19. Retirada del acceso venoso periférico (AVP)


Extraer el catéter del paciente después de concluido el tratamiento o cuando exista
extravasación, obstrucción o sospecha de infección.

11.19.1 Objetivos
Retirada del AVP de manera cómoda y segura para el paciente para minimizar los riesgos
de infección y/o lesión.

11.19.2. Ámbito de aplicación


Centro hospitalario

11.19.3. Población diana


Pacientes en edad pediátrica que se encuentren ingresados en los servicios de
hospitalización

11.19.4. Profesionales implicados


Enfermeros

11.19.5. Recursos materiales


• Bandeja
• Riñoneras para el material de desecho
• Guantes estériles que se ajusten correctamente a la mano del enfermero/a
• Soluciones antisépticas (clorhexidina al 2%, yodo povidona al 10 %, alcohol al 70 %)
(nivel de evidencia: categoría IA)
• Torundas y apósitos estériles de preferencia transparentes semipermeables ((nivel de
evidencia: categoría IA). Sino se cuenta con estos se pueden utilizar de gasa.
• Esparadrapo preferiblemente hipo alérgico (nivel de evidencia: categoría IA).
• Solución de cloruro de sodio al 0, 9 %
• Papel o paño para cubrir la cama del paciente y evitar que se manche

Córdoba: El Cid Editor, 2018 76


11.19.6. Procedimiento
• Colocar el papel o paño para cubrir la cama del paciente y evitar que se manche
• Cerrar los sistemas de infusión
• Retirar los apósitos, procurando no producir excesivas molestias. Si se encuentran
muy adheridos, pueden humedecerse con cloruro de sodio
• Observar la zona de inserción.
• Limpiar la zona de punción con una gasa estéril impregnada con solución antiséptica.
Dejar secar el antiséptico.
• Retirar el catéter con suavidad, sin rozar la piel y evitando movimientos bruscos,
presionando con una gasa estéril impregnada en solución antiséptica en el punto de
punción.
• Asegurarse de que la presión en el punto de punción se mantendrá durante tres a
cinco minutos aproximadamente. Si el paciente presenta algún problema de
coagulación, presionar durante 10 minutos.
• Observar si el catéter está íntegro, de lo contrario notificar de manera inmediata al
médico.
• Limpiar la zona y colocar un apósito estéril.
• Colocar al paciente en posición cómoda y adecuada.

11.19.7 Observaciones/Problemas potenciales


• No es recomendable aplicar en la piel disolventes orgánicos (éter o acetona) para
despegar el esparadrapo, se puede humedecer son suero fisiológico.
• En pacientes pediátricos si no hay signos de flebitis, infección, extravasación u
obstrucción se puede mantener el catéter hasta el fin de la terapia intravenosa, bajo
estrecha vigilancia del paciente y de la zona de inserción.
• Tras la retirada del AVP valorar la aplicación de un tratamiento local en aquellos
casos en los que se aprecien signos inflamatorios, extravasación, hematomas, etc.
• Es importante señalar en la historia clínica tras la retirada del catéter la respuesta del
paciente al procedimiento, la causa de la retirada, el estado del punto de punción y si
hubo presencia de alguna complicación (no integridad del catéter….etc).
• Mandar a cultivar la punta del catéter al departamento de Microbiología si se
observan signos de infección (exudado, enrojecimiento...), para ello abrir el frasco de
cultivo e introducir sin tocar la punta del catéter, cortar con las tijeras estériles, tapar
el frasco y etiquetar.
• Si existiera exudado purulento se podrá tomar una muestra de éste con un hisopo y
mandarlo también al servicio de Microbiología.
• Proceder a la retirada de cualquier catéter que no sea absolutamente imprescindible
(nivel de evidencia: categoría IA).

Córdoba: El Cid Editor 77


11.19.8 Actividades relevantes con niveles de evidencia
En un estudio cuantitativo observacional, descriptivo y prospectivo realizado en el 2011 en
dos hospitales pediátricos de Portugal y publicado en la revista de enfermería basada en la
evidencia (Evidentia), se demostró que la retirada del acceso venoso correspondió en
primer lugar a indicación médica, seguida de las extravasaciones y en los pacientes con un
solo CVP cuando se precisó inmovilizar la articulación con férula para la fijación del
mismo fundamentalmente en la mano.
Otro estudio analítico, observacional prospectivo de las complicaciones de los CVP en los
niños dependiendo de su localización llevado a cabo en un hospital pediátrico,
concretamente en los servicios de medicina y cirugía pediátrica que incluyó a 134 pacientes
mediante una recogida de datos para registrar las variables de edad, sexo, zona de punción,
brazo dominante, duración sin complicaciones y motivo de retirada de catéter. La duración
media de los CVP fue de 2.8 días. No tuvieron complicaciones 73 pacientes.
Conclusiones
Las mejores estrategias de prevención de las infecciones asociadas al catéter, y que por lo
tanto deberían promoverse, son el correcto lavado de manos y una técnica aséptica en la
inserción y manipulación. Además, es importante retirar todos los dispositivos
intravasculares tan pronto como lo permita el estado clínico del paciente.
La limpieza/antisepsia de la piel se considera una de las medidas más importantes para
prevenir las infecciones asociadas al catéter, pero hay pocos estudios que hayan examinado
la eficacia de las diferentes preparaciones antisépticas.
Otra de las estrategias a evaluar debería ser la selección del punto de inserción del catéter,
ya que influye en el riesgo de infección. La zona de inserción se seleccionará de manera
individualizada para cada paciente, valorando catéteres anteriormente colocados, posibles
deformidades anatómicas, riesgos de complicaciones mecánicas y de infección, etc. Los
catéteres insertados en extremidades inferiores tienen un mayor riesgo de flebitis que los de
extremidades superiores.
La selección del dispositivo intravascular periférico ha de hacerse teniendo en cuenta el
propósito y la duración prevista del mismo, así como las posibles complicaciones
conocidas.
La sustitución de los catéteres intravenosos se ha defendido como un método para prevenir
la flebitis y las infecciones asociadas al catéter. Los estudios demuestran una mayor
incidencia de tromboflebitis y colonización bacteriana de los catéteres después de que
hayan estado insertados durante más de 72 horas. Para reducir el riesgo, los catéteres
periféricos cortos normalmente se cambian de lugar a las 48-72 horas del comienzo de su
uso. Líquidos como la sangre, otros productos sanguíneos y emulsiones lipídicas tienden a

Córdoba: El Cid Editor, 2018 78


favorecer el crecimiento de los microorganismos y, por lo tanto, pueden requerir cambios
más frecuentes de catéter.
La elección del apósito transparente para la fijación del catéter asegura el dispositivo y
permite una inspección visual continua. Sin embargo, la utilización de este tipo de apósitos
es controvertida y es una de las áreas del cuidado del punto de inserción del catéter más
investigada. Los resultados de los estudios que comparan apósitos de gasa con los apósitos
transparentes son contradictorios.
No obstante hemos de estar abiertos a nuevos productos y materiales que aseguren menor
riesgo de lesión, favorezcan el confort del paciente así como una mayor seguridad para el
personal.

Córdoba: El Cid Editor 79


11.19.9 Algoritmo de actuación
Anexo III (EBE-X-03)
Inserción, mantenimiento y cuidados del catéter venoso periférico

Córdoba: El Cid Editor, 2018 80


11.19.10. Evaluación
Utilizar como medida de frecuencia las bacteriemias relacionadas con el catéter (BRC), por
100 días de pacientes con catéter venoso periférico (CVP):
En el numerador los nuevos episodios de BRC
En el denominador el número de días que los pacientes estuvieron con el CVP
Estándares: El valor estándar que se recomienda para este indicador es el de menos de 6
episodios por 100 días de CVP
Nota: Durante la inserción del catéter se llena un check-list con todos los puntos a cumplir
en este apartado para asegurar su estricto cumplimiento.
Tomado y adaptado del Protocolo de Prevención de Infección relacionado con Catéter
Venoso Central (inserción central y periférica) Catéter Arterial y de Swanz-Ganz.

Córdoba: El Cid Editor 81


12. CURACIÓN DE HERIDAS
Las infecciones producidas después de los procedimientos quirúrgicos son conocidas desde
hace siglos. Galeno mencionó el concepto de que el pus en las heridas se hacía
infranqueable. La asociación entre las bacterias y las infecciones fue aceptada con lentitud.
Los aportes de Semmelweis (1818-1865) fueron notables al demostrar la asociación entre
las infecciones bacterianas y la fiebre puerperal.
Antes de mediados del siglo XIX, los pacientes quirúrgicos desarrollaban normalmente en
el período posoperatorio «la fiebre irritativa», a la cual seguía un drenaje purulento desde
las incisiones, sepsis aplastante y a menudo la muerte. No fue hasta finales de 1860,
después que Joseph Lister (1827-1912) introdujera los principios de antisepsia, que la
morbilidad infecciosa posoperatoria disminuyó substancialmente. El trabajo de Lister
cambió radicalmente la cirugía de una actividad asociada con infección y muerte a una
disciplina que podría eliminar el sufrimiento y prolongar vida.
Con el paso del tiempo la calidad de los procedimientos quirúrgicos se ha elevado como
consecuencia de:
• Un mejor conocimiento de la etiología y de las infecciones del sitio quirúrgico,
• El desarrollo de técnicas quirúrgicas menos invasivas,
• El desarrollo de nuevas tecnologías y mejores tratamientos
• Desarrollo de prácticas de prevención basadas en las mejores evidencias científicas.
A pesar de ello las infecciones del sitio quirúrgico se mantienen como un frecuente
problema en las instituciones de salud, lo que se debe a la aparición de gérmenes
multirresistentes y a las características de los pacientes quirúrgicos, que hoy, o son más
ancianos y padecen múltiples enfermedades crónicas y debilitantes lo que provoca que se
encuentren immunodeprimidos o están comprendidos en la edad pediátrica donde se
presentan los síndromes abdominales agudos que requieren intervenciones quirúrgicas
urgentes para su solución y así evitar complicaciones graves o la muerte.
El paciente quirúrgico, a diferencia de los ingresados en servicios clínicos, es sometido a
múltiples procederes de riesgo durante el ingreso, pues además de ser intervenido
quirúrgicamente, se le colocan dispositivos intravasculares, catéteres urinarios y tubos
endotraqueales, algunos de los cuales se realizan solo durante el período perioperatorio.
Ello condiciona la exposición a infecciones asociadas a la asistencia hospitalaria, dentro de
las cuales la fundamental es la relacionada con el sitio quirúrgico. Algunos estudios
reportan que estas representan hasta el 25 % de dichas infecciones.
Por otra parte existen maniobras que pueden influir en el desarrollo de infecciones del sitio
quirúrgico, dentro de las cuales se pueden citar la duración y calidad del lavado de manos,

Córdoba: El Cid Editor, 2018 82


la antisepsia de la piel, la duración de la operación, la profilaxis antimicrobiana, el sistema
de ventilación del salón de operaciones así como la esterilización inadecuada del
instrumental.
El personal sanitario que participa en el proceso quirúrgico tiene la responsabilidad de
proporcionar y mantener un ambiente seguro para los pacientes y cumplir las prácticas
asépticas.
Los cuidados de enfermería tienen una influencia importante en el manejo de las heridas ya
que la presencia de estas interrumpe la integridad cutánea y la función protectora de la piel.
La exposición de los tejidos profundos a los patógenos del ambiente coloca al paciente en
un posible riesgo de infección del sitio quirúrgico convirtiéndose esto en una complicación
grave que puede poner en peligro la vida.
La praxis de la Enfermería se sustenta en fundamentos científicos que aportan solidez y
eficacia a la labor diaria. La repercusión de esta práctica no sólo se limita a los aspectos
relacionados con el paciente, sino que forma parte de la relación costo-beneficio de un
problema de elevado impacto epidemiológico.
Las actividades relacionadas con el cuidado de las heridas constituyen una función básica
del personal de enfermería. El desarrollo de una buena práctica se refleja en una herida libre
de infección permitiendo una pronta recuperación y por consiguiente la recuperación
favorable del paciente.
En Cuba, la resolución 396/07, que regula la práctica de la profesión plantea, que el
personal de enfermería con cualquier nivel de formación tiene incluido dentro de sus
funciones asistenciales la realización de las curas secas y húmedas y puede incluso definir
las soluciones con las que estas se realizaran así como evaluar las de alta complejidad.
Por ello, la cura y limpieza, ya sea en una herida crónica o aguda, es un componente
esencial en el manejo de estas lesiones, porque constituye la primera actuación a realizar en
el tratamiento, siendo además, un procedimiento que los enfermeros de todos los ámbitos
asistenciales realizan con asiduidad.
De una adecuada curación y limpieza de las heridas va a depender, en parte, la evolución y
prevención de complicaciones como la infección y el retraso en la cicatrización.
La limpieza de las heridas conlleva el uso de soluciones no tóxicas para el tejido y que
ayuden a eliminar detritus, exudados y desechos metabólicos para así favorecer la curación
y aunque el tratamiento de estas ha cambiado significativamente en el último decenio, se ha
prestado poca atención a los tipos de soluciones utilizadas para su curación.
Tradicionalmente se han empleado sustancias con propiedades antisépticas, sin embargo,
algunas investigaciones publicadas sugieren que estas pueden dificultar el proceso de

Córdoba: El Cid Editor 83


cicatrización. La controversia acerca del uso de antisépticos impulsó el desarrollo de
normas para modificar la práctica hospitalaria.
La solución salina (0.9%) es la preferida para la limpieza de heridas debido a que es
isotónica y no interfiere con el proceso de cicatrización normal, no daña los tejidos, no
causa sensibilidad o alergias y no altera la flora de la piel. También se recomienda el agua
corriente por ser eficaz, efectiva en función de los costos y accesibilidad. Sin embargo, se
ha advertido que no se utilice para limpiar las heridas con huesos o tendones expuestos, en
cuyo caso se recomienda la solución fisiológica.
Se ha hablado de las ventajas y desventajas de limpiar el exudado de las heridas, ya que el
mismo puede contener factores de crecimiento y quimiocinas que contribuyen a la
cicatrización, pero la bibliografía también sugiere que grandes cantidades de bacterias
pueden inhibir la cicatrización debido a las proteasas secretadas por los microorganismos,
por lo que hasta que las investigaciones no demuestren lo contrario la limpieza y curación
seguirá siendo parte del proceso de tratamiento de las heridas.

12.1. Clasificación de las curas y métodos utilizados


Las curas se clasifican según el estado en que se encuentren las heridas, ya sea séptica (con
signos evidentes de infección) o aséptica (sin signos evidentes de infección); los métodos
utilizados para ello son: la cura seca y la cura húmeda según sea el caso.

12.2. Cura seca


Es aquella que se realiza en las heridas asépticas (no contienen gérmenes patógenos), donde
se utilizan soluciones antisépticas volátiles como el alcohol. Por ejemplo en las heridas
quirúrgicas.

12.2.1. Objetivos
General
Homogeneizar mediante las acciones de enfermería los cuidados en el momento de la
limpieza y curación de las heridas quirúrgicas o postoperatorias.
Específicos
• Observar y evaluar el proceso de cicatrización
• Facilitar la cicatrización evitando la infección
• Evitar riesgos de complicaciones postoperatorias
• Favorecer la movilización precoz del paciente mediante cambios posturales

Córdoba: El Cid Editor, 2018 84


12.2.2. Términos y definiciones
Antiséptico: Sustancias químicas antimicrobianas que se aplican sobre tejidos vivos para
desinfectarlos.
Cirugía menor: Aplicación de técnicas quirúrgicas, u otras intervenciones sencillas y de
corta duración, que se realizan habitualmente en los tejidos superficiales y/o accesibles y
que precisando, en general, de anestesia local, poseen bajo riesgo de complicaciones
postquirúrgicas.
Heridas: Pérdida de la solución de continuidad de un tejido, generalmente la piel, que
hacen desaparecer la primera barrera natural del cuerpo frente a la infección, producida por
un agente traumático. Como consecuencia de la agresión de este tejido existe riesgo de
infección y posibilidad de lesiones en órganos o tejidos adyacentes como músculos,
nervios, vasos sanguíneos, entre otros. Las heridas pueden ser graves en función de una o
varias de estas características: profundidad, extensión, localización, suciedad, presencia de
cuerpos extraños, entre otros.
Curación de la herida por primera intención: Se produce cuando la herida cura sin
infectarse o sin que se separen los bordes. Hay granulación mínima y por lo tanto la cicatriz
es pequeña.
Herida colonizada o contaminada: Herida que contiene bacterias en la superficie o en el
tejido sin indicios de infección, tales como exudado purulento, fetidez o inflamación
circundante. Las heridas con contajes bacterianos de 100 000 organismos por gramo de
tejido o menos son consideradas contaminadas.
Herida quirúrgica: Llamada también postoperatoria, producida generalmente con bisturí
para la reparación de tejidos o realización de intervenciones. Normalmente estas heridas se
suturan. La sutura o cierre por primera intención consiste en la aproximación de los bordes
de la herida con material como hilo o grapas.
Limpieza de la herida: Consiste en el uso de fluidos o soluciones para eliminar detritus,
exudados, desechos metabólicos y tejido necrótico poco adherido de la superficie de la
herida. El proceso de limpieza de una herida implica seleccionar una solución limpiadora y
unos medios mecánicos para aportar dicha solución a la herida. Los beneficios de conseguir
una herida limpia deben sopesarse frente al potencial traumatismo del lecho de la herida
como consecuencia de dicha limpieza.
Tisuacryl: Adhesivo tisular (2-cianoacrilato de n-butilo), utilizado para el tratamiento de
heridas, incisiones y laceraciones cutáneas. Su aplicación más difundida es en salas de
emergencias pediátricas.

Córdoba: El Cid Editor 85


12.2.3. Ámbito de aplicación
Centro hospitalario

12.2.4. Población Diana


Pacientes en edad pediátrica que se encuentren ingresados en los servicios de
hospitalización

12.2.5. Profesionales implicados


Enfermeros

12.2.6. Recursos materiales


• Carro de curas
• Material de curas (torundas y apósitos preferiblemente de gasa, vendajes).
• Set de curaciones (2 pinzas estériles, un recipiente estéril para verter la solución)
• Alcohol al 70 %, u otra solución aprobada por la institución con evidencias científicas
y propiedades antisépticas (Clorhexidina)
• Guantes estériles
• Esparadrapo hipo alérgico
• Tijeras
• Recipiente para desechos.
• Material específico según la cura que se vaya a realizar (drenaje, bolsa de
• Colostomía…).
• Material accesorio
• Tapa o cubreboca
• Parabán
• Sábana y/o hule u otro material para proteger la cama o camilla
• Fuente de luz

12.2.7. Procedimiento para la curación de heridas asépticas


• Garantice las condiciones desde el punto de vista psicológico
• Prepare el carro con todo el material necesario teniendo en cuenta el tipo y
características de la herida. Trasládelo a la habitación del paciente o de lo contrario
traslade al paciente si tiene un local destinado para realizar el procedimiento,
cuidando el estado y la privacidad de este, descubriendo solo la zona a curar.
• Proteja la cama del paciente o la camilla, según el lugar donde vaya a realizar la cura
• Realice los tres lavados de manos

Córdoba: El Cid Editor, 2018 86


• Si la herida se encuentra cubierta retire el esparadrapo y el apósito sin tocarla. Si está
pegado, puede humedecerlo con suero fisiológico, teniendo la precaución de evitar
tirar de él ya que podría afectar la sutura o el tejido de cicatrización
• Para realizar este proceder debe colocarse guantes o lo puede hacer con una pinza que
luego desechará, se debe regir por las normas establecidas en el servicio.
• Lávese las manos con agua, jabón y una solución antiséptica, según las normas de la
institución.
• Antes de comenzar examine la herida, observando coloración, si el paciente/familiar
refieren dolor, si hay inflamación, presencia de exudado, suturas encarnadas, etc
• Si se observan signos de infección, notificar al médico y tomar muestras según
protocolo de Microbiología para su análisis
• Vuelva a lavarse las manos
• Desempaquete el set de cura y deje listo el material (torundas de gasa), siempre
teniendo la precaución de no violar los principios de asepsia y antisepsia para evitar
contaminación del material estéril.
• Colóquese los guantes o proceda según las normas del servicio, de lo contrario debe
percatarse que las puntas de la pinza no queden hacia abajo porque aplicando el
principio científico los líquidos circulan en esa dirección como resultado de la
gravedad y las manos contaminan el asa. Evite hablar durante el procedimiento, de lo
contrario colóquese un cubre o tapaboca porque las mucosas albergan gérmenes que
pueden pasar hacia las heridas abiertas.
• Realice la cura de la herida limpiando esta en forma de moteado gentil continuo,
comenzando desde arriba y a todo lo largo de la misma, insistiendo en los puntos de
inserción y evitando derramar líquido, por lo que las torundas no deben estar
demasiado embebidas en solución.
• Deseche la torunda y si es necesario vuelva a repetir el procedimiento porque a veces
hay restos de sangre cuando la herida es reciente que de una sola vez no se puede
eliminar
• Limpie los bordes de la herida aproximadamente hasta unos 5 cm, comenzando por el
lado más distal y de arriba hacia abajo. Deseche las torundas cada vez que termine en
un lado.
• Seque la herida de la misma forma en que realizó la cura
• En caso de producirse sangrado en el momento de la cura o al retirar el apósito:
comprimir durante el tiempo de coagulación normal y avisar al médico.
• Si hubiera colocado un drenaje, la cura la debe hacer con otra pinza después que
termine con la herida y protéjalo con apósito estéril para evitar que la salida de
exudado moje la ropa o cama del paciente.
• Acomode al paciente
• Recoja todo el material cuidando que no se contamine el estéril, desinfecte y vuelva a
esterilizar para las próximas curas.
• Lávese las manos

Córdoba: El Cid Editor 87


• Anote todo el procedimiento haciendo énfasis en las características de la herida
(localización, tamaño, evolución de la cicatriz), para que el médico pueda hacer una
correcta valoración y tome una conducta adecuada.

12.2.8. Información al paciente / familia


Si el estado del paciente lo permite se le debe orientar el baño antes de realizar la cura
Alerte al paciente/familiar que las primeras curas pueden ocasionar ciertas molestias y que
él es quién decide el nivel de dolor que puede tolerar.
Infórmele al paciente/familia sobre la evolución de la herida y recomiende la posible
movilización según cada caso. Esto propiciará una mayor confianza y cooperación para el
momento de la retirada de los puntos.
Bríndele una adecuada educación sanitaria con vistas al alta para lograr una mejor
recuperación del paciente y una pronta reinserción social.

12.2.9. Observaciones/Problemas potenciales


• Consultar con el médico la posibilidad de medicar con un analgésico al paciente antes
de realizar la cura en dependencia del grado de molestias
• Desechar el instrumental utilizado en cada cura y no trasladarlo a otra habitación para
evitar contaminación.
• Realizar primero las curas de heridas sin signos aparentes de infección y finalizar por
las más contaminadas.
• Con relación al drenaje: No fuerce la retirada de este, si la herida ofrece resistencia se
debe interrumpir la acción e informar al médico.
Para la retirada de un drenaje estándar se requiere colocar entre una o dos compresas
estériles cerca de la zona de salida cutánea de este, solicite al paciente que tome aire
profundamente y con calma, retírelo con suavidad.
Según indicación médica coloque el extremo del drenaje en un recipiente para tomar una
muestra y realizar un cultivo.
Limpie el orificio del drenaje con un producto antiséptico (clorhexidina preferiblemente u
otra solución aprobada por la institución).
Coloque un apósito estéril adhesivo opaco o transparente sobre la zona de salida del drenaje
y fíjelo
Anote el día y la hora de colocación del nuevo apósito sobre el anterior, con el fin de
evaluar cualquier posible drenaje o exudado que se produzca.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 88


12.2.10. Actividades relevantes con niveles de evidencia
Revisiones sistemáticas elaboradas por The Joanna Briggs Institute for Evidence Based
Nursing and Midwifery y la revisión sistemática de la Biblioteca Cochrane son fuentes de
información que se han utilizado para la elaboración de protocolos relacionados con el
cuidado de las heridas.

12.2.11. ¿Cuál es la mejor técnica para la limpieza de heridas?


Ocho estudios que comparaban técnicas para la limpieza de heridas, cinco de los cuales
eran ensayos controlados con asignación aleatoria, uno era un estudio de cohortes, otro un
estudio comparativo de casos y controles y uno comparativo randomizado. Siete se
refirieron a pacientes post-quirúrgicos y uno de los ensayos se llevó a cabo sobre pacientes
con laceraciones no contaminadas. Las técnicas utilizadas en la limpieza incluían la ducha,
la terapia Whirlpool y la limpieza con gasa.
Resultados de los estudios: Soluciones empleadas para la limpieza de heridas:
• La evidencia avala el uso de agua corriente potable para la limpieza de laceraciones
tanto en adultos como en niños y de heridas postoperatorias sólo en adultos.
• El agua corriente potable, así como el agua hervida y fría, son también soluciones
eficaces para la limpieza de heridas. Este hallazgo, no obstante, está basado en un
ensayo cuyo tamaño de muestra era pequeño.
• La evidencia para apoyar el uso de agua corriente potable es limitada (sólo un estudio
de potencia baja); por lo tanto, son necesarios más estudios para confirmar esta
suposición.
• La povidona yodada es una solución limpiadora efectiva en heridas contaminadas.
• Algunos limpiadores cutáneos o agentes antisépticos (solución de hipoclorito sódico,
agua oxigenada, ácido acético), son citotóxicos para el tejido, por lo que no se deben
utilizar para la limpieza de las heridas.

12.3. Cura húmeda


Es aquella que se realiza en las heridas sépticas o que se consideren potencialmente
infectadas (que contienen gérmenes patógenos), para lo cual se utilizan soluciones no
volátiles. Por ejemplo en heridas quirúrgicas con signos evidentes de infección, o en
heridas por accidentes hasta que no se demuestre que no están infectadas, en las úlceras por
presión y varicosas, en las episiorrafias infectadas etc.

12.3.1. Objetivos
General

Córdoba: El Cid Editor 89


Homogeneizar mediante las acciones de enfermería los cuidados en el momento de la
limpieza y curación de las heridas quirúrgicas o de cualquier naturaleza
Específicos
• Observar y evaluar el proceso de cicatrización
• Contribuir a eliminar la infección in situ y lograr la cicatrización por segunda
intención

12.3.2. Términos y definiciones


• Herida infectada: Herida con presencia de bacterias u otros microorganismos en
cantidad suficiente como para superar las defensas tisulares y lesionar el tejido o
alterar su curación. Las heridas pueden clasificarse como infectadas cuando el tejido
contiene 10,5 o más microorganismos por gramo de tejido. Es frecuente que
aparezcan algunos de los siguientes signos clínicos de infección como exudado
purulento, fetidez, eritema, calor, reblandecimiento, edema, dolor, fiebre y aumento
del contaje leucocitario. Los signos clínicos de infección pueden no estar presentes,
especialmente en pacientes immunodeprimidos o en heridas crónicas.
• Purulento: Significa que la secreción tiene pus. Este puede ser blanco, amarillo,
rosado o verde, según el germen infectante. Suele ser denso y de olor desagradable
• Herida crónica: Aquella herida cuya evolución es tórpida y se caracteriza por su
nula o escasa tendencia a la cicatrización espontánea. Dentro de la tipología de las
heridas crónicas destacan por su incidencia las úlceras por presión, las úlceras
vasculares, el pie diabético y las heridas quirúrgicas de evolución fallida.
• Punto centinela positivo: Cuando a las 48 horas ya hay presente un desarrollo
bacteriano, informado por el Laboratorio de Bacteriología
• Cultivo negativo: Cuando el desarrollo bacteriano correspondía a la flora comensal
de la piel como el Estafilococo Coagulasa Negativo
• Laceraciones, heridas punzantes o incisas: Heridas traumáticas producidas por un
objeto de punta afilada o bordes cortantes. Varían en profundidad y gravedad.
• Curación de la herida por primera intención: Es cuando la herida suturada cura
sin infectarse o sin que se separen sus bordes. Hay granulación mínima por lo que la
cicatriz es pequeña.
• Curación de la herida por segunda intención: Se produce cuando en la
cicatrización los bordes no están juntos, se forma mucho tejido de granulación y la
cicatriz se torna grande.
• Curación de la herida por tercera intención: Es una combinación de la curación
por primera y segunda intención. Ya sea porque la herida se deje abierta inicialmente
y se suture después, o que se abra tras una sutura original y no se suture nuevamente.
Aquí hay mucho tejido de granulación.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 90


• Presión de lavado: Fuerza mecánica con la que se aplica la solución limpiadora
sobre la herida.
• PSI: Siglas que corresponden a libras por pulgada cuadrada. Medida de presión del
sistema inglés de unidades. 1 psi = 0.0703 Kg/cm2
• Solución limpiadora de heridas: Aquellas soluciones que aplicadas sobre la herida
ayudan a eliminar detritus, exudados y restos metabólicos y no producen daño en el
tejido.
• Suero fisiológico isotónico o suero salino normal: Solución cuya composición
cualitativa por cada 100 ml es la siguiente: Agua 100 ml, Cloruro sódico 0.9 g. Tiene
una osmolaridad de 308 mOsm/l, un pH de 4.5-7, Cl-: 154 mmol/l y Na+: 154 mmo/l.
• Swabbing: Limpieza mediante la técnica de frotamiento o arrastre con gasa.
• Terapia Whirlpool: Técnica de hidroterapia a base de baños de agua con irrigación a
presión o hidromasaje, que afloja y elimina el tejido necrótico, restos y exudados.
También llamada de remolino. Necesita de bañeras especiales para su aplicación
• Técnica Mölndal: Aplicación de un apósito de hidrofibra de hidrocoloide fijado con
un film de poliuretano, que inicialmente se aplica en el quirófano tras el cierre de la
herida quirúrgica por primera intención. La gran capacidad de absorción y de
retención de la hidrofibra permite no tener que levantar la cura hasta un máximo de 7
días desde la intervención, a menos que presente circunstancias adversas como:
infección, sobresaturación de la hidrofibra o despegue del film de poliuretano. Es
considerada una práctica clínica recomendable por su bajo coste, fácil aplicación y
eficacia en la cicatrización de heridas quirúrgicas agudas y en incisiones de drenajes.
Antisépticos de uso probado que se pueden utilizar en la curación de heridas
• Povidona iodada (yodo povidona): Antiséptico de acción bactericida, fungicida,
viricida y tuberculicida. Indicado en el lavado de manos quirúrgico en solución al
7.5%, desinfección de la zona de aplicación antes y después de inyectar o aspirar, así
como en la preparación del campo quirúrgico en solución al 10%. Se utiliza como
antiséptico bucal en solución al 0.2% y vaginal al 0.3-0.4%. En heridas, úlceras y
abrasiones la solución al 10% dificulta la cicatrización, retrasa la síntesis de colágeno
y es tóxica para los fibroblastos.
• Polihexametileno biguanida (PHMB): Antiséptico que se usa desde hace 60 años de
forma generalizada sin detectarse el desarrollo de resistencia. Resulta poco tóxico y
tiene aplicaciones tan diversas como en el tratamiento de las enfermedades oculares
(Larkin y cols., 1992) o la desinfección de piscinas. El PHMB se aplica a los
apósitos, con un 0,2% del agente antibacteriano. Los cuales protegen del desarrollo
de la infección, reduciendo la carga bacteriana en el apósito y la penetración de estas
a través del mismo para ayudar a prevenir la colonización crítica y la infección,
permitiendo que continúe la curación hasta el cierre de la herida.

Córdoba: El Cid Editor 91


12.3.3. Ámbito de aplicación
Centro hospitalario

12.3.4. Población diana


Pacientes en edad pediátrica que se encuentren ingresados en los servicios de
hospitalización

12.3.5. Profesionales implicados


Enfermeros

12.3.6. Recursos materiales


• Carro de curas
• Material de curas (torundas y apósitos preferiblemente de gasa, vendajes, depresores,
aplicadores).
• Set de curaciones (juego de pinzas estériles, un recipiente estéril para verter la
solución)
• Solución aprobada por la institución con evidencias científicas y propiedades
antisépticas (Clorhexidina, Iodopovidona)
• Cloruro de sodio al 0,9 %
• Pomadas antibióticas
• Jeringuillas
• Agujas
• Guantes estériles
• Esparadrapo hipo alérgico
• Tijeras
• Recipiente para desechos.
• Tubos de ensayo
• Material específico según la cura que se vaya a realizar (drenaje, bolsa de
• Colostomía…).
• Material accesorio
• Tapa o cubre boca
• Parabán
• Sábana y/o hule u otro material para proteger la cama o camilla
• Fuente de luz

12.3.7. Procedimiento para la curación de las heridas sépticas.


• Garantice las condiciones desde el punto de vista psicológico

Córdoba: El Cid Editor, 2018 92


• Prepare el carro con todo el material necesario teniendo en cuenta el tipo y
características de la herida. Trasládelo a la habitación del paciente o de lo contrario
traslade al paciente si tiene un local destinado para realizar el procedimiento,
cuidando el estado y la privacidad de este, descubriendo solo la zona a curar.
• Proteja la cama del paciente o la camilla, según el lugar donde vaya a realizar la cura
• Realice los tres lavados de manos
• Si la herida se encuentra cubierta retire el esparadrapo y el apósito sin tocarla. Si está
pegado, puede humedecerlo con suero fisiológico, teniendo la precaución de evitar
tirar de él ya que podría afectar la sutura o el tejido de cicatrización que pueda estar
saliendo.
• Para realizar este proceder debe colocarse guantes o lo puede hacer con una pinza que
luego desechará, se debe regir por las normas establecidas en el servicio.
• Lávese las manos con agua, jabón y una solución antiséptica, según las normas de la
institución.
• Antes de comenzar examine la herida, observando coloración, presencia de fetidez, si
el paciente/familiar refieren dolor, si hay inflamación, exudado purulento, suturas
encarnadas, etc
• Si se observan signos de infección, notificar al médico y tomar muestras según
protocolo de Microbiología para su análisis, para ello utilice el aplicador montado y
el tubo de ensayo, que rotulará inmediatamente después de tomar la muestra para que
no se equivoque y sea enviado.
• Vuelva a lavarse las manos
• Desenvuelva el set de cura y deje listo el material, utilice torundas de gasa, siempre
teniendo la precaución de no violar los principios de asepsia y antisepsia para evitar
contaminación con el material estéril.
• Colóquese los guantes o proceda según las normas del servicio, de lo contrario debe
percatarse que las puntas de la pinza no queden hacia abajo porque aplicando el
principio científico los líquidos circulan en esa dirección como resultado de la
gravedad y las manos contaminan el asa.
• Evite hablar durante el procedimiento, de lo contrario colóquese un cubre o tapaboca
porque las mucosas albergan gérmenes que pueden pasar hacia las heridas abiertas.
• En caso de producirse sangrado en el momento de la cura o al retirar el apósito:
comprimir durante el tiempo de coagulación normal y avisar al médico.
• Ejerza presión local sobre la herida antes de comenzar la cura si existe exudado
purulento, para intentar evacuarlo totalmente.
• Limpie la herida con suero fisiológico al 0,9 % mediante terapia Wirlpool o
Swabbing, arrastre con la gasa húmeda, mediante aplicaciones en círculo, desde
dentro hacia fuera, tratando de no pasar dos veces la gasa por la misma zona. Repetir
la limpieza con gasa nueva las veces necesarias para eliminar los restos adheridos.
Repita el procedimiento con la solución destinada para la cura siguiendo el mismo
procedimiento anterior

Córdoba: El Cid Editor 93


• Secar la zona con gasa utilizando la misma técnica.
• Aplicar Povidona Iodada en los bordes de la herida, (si el paciente es alérgico a los
yodóforos, se puede sustituir por la Clorhexidina) y seguir el algoritmo para la cura
de heridas crónicas establecida en la institución según las evidencias científicas.
• Si hubiera colocado un drenaje, la cura se debe hacer con otra pinza después de
terminar con la herida, antes lo debe movilizar suavemente y luego limpiarlo en
forma de círculo de adentro hacia afuera, protegerlo con apósito que debe cortar con
una tijera estéril desde la mitad de uno de sus bordes hacia el centro y colocarlo
alrededor de la salida del sistema de drenaje, fijándolo a la piel, para evitar que la
secreción o exudado moje la ropa o cama del paciente, ya que casi todos los drenajes
favorecen la proliferación de las bacterias. A veces el paciente tiene más de un
drenaje por lo que se debe establecer un orden para realizar la cura priorizando los
menos contaminantes.
• Aplique el medicamento indicado por el médico pero antes cerciórese de que la
herida no necesita volver a limpiarse para retirar algún residuo.
• Cubra la herida con apósitos estériles
• Cerciórese de que el vendaje quedó bien colocado para evitar que se corra y quede
descubierta la herida potenciando la puerta de entrada a otros gérmenes, y demostrar
la profesionalidad del enfermero/a que realizó la cura.
• Acomode al paciente
• Recoja todo el material cuidando que no se contamine el estéril, desinfecte y vuelva a
esterilizar para las próximas curas.
• Lávese las manos y aplique el antiséptico
• Anote todo el procedimiento haciendo énfasis en las características de la herida
(localización, tamaño, evolución de la cicatriz), para que el médico pueda hacer una
correcta valoración y tome una conducta adecuada.

12.3.8. Información al paciente / familia


• Si el estado del paciente lo permite se le debe orientar el baño antes de realizar la cura
• Alerte al paciente/familiar que las primeras curas pueden ocasionar ciertas molestias
y que él es quién decide el nivel de dolor que puede tolerar.
• Infórmele al paciente/familia sobre la evolución de la herida y recomiende la posible
movilización según cada caso. Esto propiciará una mayor confianza cada vez que se
vaya a curar.
• Bríndele una adecuada educación sanitaria con vistas al alta para lograr una mejor
recuperación del paciente y una pronta reinserción social

Córdoba: El Cid Editor, 2018 94


12.3.9. Observaciones/Problemas potenciales
La presencia de hipertermia es propio de un proceso infeccioso, por tanto registrar en la
historia clínica, alertar al médico y brindar acciones independientes de enfermería
Las curas húmedas de heridas infectadas siempre se deben realizar después de las curas
secas para evitar la contaminación del material estéril.
La frecuencia de las curas será pautada según la evolución de la herida.
Anotar en la historia clínica si se ha recogido muestra, la confirmación del envío a
Microbiología y si está creciendo algún germen para aplicar tratamiento específico.
Rotular los frascos de antisépticos y medicamentos que van a ser utilizados durante las
curas, desechándolos siempre que no reúnan las condiciones de esterilidad requeridas
Si tiene que aplicar pomadas o cualquier solución deseche la primera porción y cerciórese
de no tocar el borde del tubo o del frasco.
Los datos que deben quedar reflejados en la historia clínica cuando estamos tratando o
curando una herida independientemente de las características de esta, son: tipo de herida,
localización, antigüedad, tamaño (ancho x largo en cm, o valorar otras escalas de medidas),
grado (si es crónica, características de la herida), tejido (necrótico, esfacelo, granulación),
presencia de exudado, olor, estado de la piel (perilesional), dolor, fase y tipo de
cicatrización, signos de infección, cultivo recogida y resultado, limpieza: tipo de solución,
procedimiento y tratamiento.
Características del drenaje: por ejemplo si la secreción es sanguinolenta que empapó dos
apósitos de gasa, si el paciente presenta dolor pulsátil cerca de la herida, cefalea, anorexia,
presencia de adenopatías, entre otras).

12.3.10 Actividades relevantes con niveles de evidencia


Un estudio publicado en la Revista Chilena de Cirugía en el 2006, cuyo objetivo fue
detectar precozmente la infección de las heridas operatorias en pacientes
apendicectomizados planteó, que en el transcurso de la cirugía de los que fueron incluidos
en el estudio correspondiente a la etapa de sutura de los planos de la pared abdominal; se
procedió luego del cierre del plano muscular y del lavado del tejido subcutáneo a la
introducción de un trozo de material de sutura trenzado (Lino-40 de 6 a 10 cm de largo
dependiendo del grosor de la pared abdominal) el que fue llamado "punto centinela".
El extremo interno de este material de sutura quedó en el espacio subcutáneo y el otro se
exteriorizó mediante una aguja quirúrgica al área vecina de la herida operatoria (1 a 1,5 cm
de la herida). El cabo externo quedó anudado para que no se moviera y sin sobresalir del
apósito que cubrió la herida. A las 24-48 horas postoperatorias, período en que el paciente
ya se encontraba en el Servicio de Cirugía Infantil y previo al manejo convencional de las

Córdoba: El Cid Editor 95


heridas operatorias, se retiró el hilo del espacio subcutáneo bajo técnica aséptica, se cortó el
extremo externo separándolo del extremo subcutáneo y se envió este último a cultivar. Este
procedimiento lo realizó el personal de enfermería del servicio correspondiente, según los
plazos indicados
De la muestra se obtuvieron 23 cultivos en los que se aisló algún germen, de ellos 11
correspondieron a Estafilococos Coagulasa Negativo por lo que fueron considerados
negativos (de acuerdo a las definiciones antes dispuestas), 10 correspondieron a Escherichia
Coli, 1 a Klebsiella Oxytoca y 1 a Streptococcus Viridans. Diez de los once pacientes que
presentaron infección de la herida operatoria tuvieron cultivos positivos.
Los pacientes recibieron un esquema de antibiótico endovenoso postoperatorio, (la
combinación de Metronidazol-Gentamicina), por lo menos de 3-5 días y en algunos casos
complementados con un esquema por vía oral.
Los datos obtenidos muestran que el cultivo del punto centinela es una herramienta útil en
la detección precoz de infección de la herida operatoria. Su mecanismo radicaría en la
incorporación en el material de sutura trenzada de una cantidad suficiente de
microorganismos para permitir su proliferación en un medio de cultivo. Esta cantidad
incorporada en un plazo postoperatorio óptimo (24-48 horas en este estudio), sería
compatible con una proliferación inusual en el espacio subcutáneo, que podría ser
catalogada como la fase sub clínica de una futura infección de este sitio.
Es así que este método permite detectar en los primeros tres a cuatro días postoperatorios a
aquellos pacientes que evolucionarán con infección de herida operatoria, elevando
considerablemente la probabilidad postexamen.

12.3.11. ¿Cuál es la mejor solución para la limpieza de las heridas?


La evidencia de catorce ensayos controlados con asignación aleatoria que comparaban
distintas soluciones para la limpieza de heridas concluyó que no existen diferencias en las
tasas de infección y de curación en las heridas crónicas y agudas desinfectadas con agua
corriente o con solución salina normal.
Estudios realizados en Australia, Suecia, Estados Unidos y Tanzania demostraron que las
soluciones utilizadas para la limpieza de heridas fueron agua corriente, agua hervida, agua
destilada, solución salina normal, Povidona yodada, esencia de procaína y Pluronic F-68.
De los estudios incluidos, tres ensayos se referían a pacientes con laceraciones, heridas
traumáticas, fracturas abiertas o úlceras y ocho estudios se referían a pacientes en el
período postoperatorio. No se identificó ningún ensayo en el que se utilizaran soluciones de
Clorhexidina o agua oxigenada.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 96


La limpieza con gasa por arrastre o presión (técnica de Swabbing) sobre el lecho de la
herida redistribuye las bacterias y puede causar lesiones en el tejido de granulación y de
epitelización nuevo, así como dejar fibras en el lecho de la herida.
Hubo una gran variación en el rigor metodológico de los estudios. Sólo cinco de los catorce
ensayos (36%) presentaban de manera evidente una aleatorización verdadera con ocultación
de la asignación.

12.3.12. ¿Qué presión es más efectiva en la limpieza de heridas


infectadas?
Los ensayos elegibles para la inclusión se referían a pacientes con laceraciones, heridas de
grosor completo, heridas traumáticas y úlceras.
Tres ensayos clínicos con asignación aleatoria y un estudio comparativo randomizado,
compararon la irrigación con una jeringuilla de 12 cc y una aguja de 22 G con una
jeringuilla de pera, irrigación utilizando un dispositivo de émbolo y tapón, un cartucho a
presión con irrigación mediante jeringuilla y un cartucho a presión con una jeringuilla de
pera, pero metodológicamente ninguno de los ensayos informaba sobre el cálculo de la
muestra.
Las presiones de irrigación de entre 8 y 13 psi son efectivas para reducir la infección y la
inflamación sin causar trauma tisular en adultos y en niños con laceraciones y heridas
traumáticas. Estas presiones pueden lograrse mediante:
• Jeringuilla de 20 ml con catéter de 0.8 mm (21G) proyecta una presión de 13 psi
• La presión menor a 4 psi puede no eliminar detritus.
La terapia Whirlpool es efectiva para reducir el dolor y la inflamación en heridas
quirúrgicas y para mejorar la tasa de curación de las úlceras por presión.

12.3.13. Alerta clínica


La dehiscencia de los bordes de una herida o la presencia de signos de infección indican
que no ha cicatrizado correctamente, por lo que se debe informar al médico, ya que puede
ser necesario dejar los puntos de sutura o las grapas tal como están, o realizarle otro tipo de
cuidados a la herida.
En ningún caso se deben cortar ambos extremos del hilo de sutura, puesto que no habría
forma de levantar la parte del punto de sutura que se encuentra bajo la superficie. Nunca se
debe introducir la parte visible de una sutura en los tejidos subepidérmicos, ya que esta
parte se considera contaminante.
• Compruebe la identidad del paciente.

Córdoba: El Cid Editor 97


• Informe al paciente del procedimiento a realizar y solicite su colaboración siempre
que sea posible.
• Coloque al paciente en la posición adecuada para realizar la cura.
• Evalúe la comodidad del paciente y el nivel de dolor, según una escala del 0 al 10.
• Considere la administración de un analgésico 30 minutos antes de retirar los puntos.
• Compruebe el estado de la herida mediante la observación y si las normas en vigor
del hospital especifican que se utilicen guantes pues colóqueselos o de lo contrario
utilice una pinza para retirar el apósito.
• Deseche el apósito y los guantes en un contenedor de residuos adecuado
• Lávese las manos y frótelas con una solución hidroalcohólica.
• Disponga el material necesario al lado del paciente para retirar los puntos o grapas.
• Examine la herida y la línea de sutura, consulte con el médico si hay presencia
dehiscencia, hemorragia o secreción purulenta para tomar una conducta.
• Si procede, colóquese guantes estériles.
• Limpie tanto los puntos de sutura o grapas como la incisión cicatrizada con gasas
antisépticas.

12.4. Retirada de puntos de sutura separados


• Coloque una gasa cerca de la línea de sutura. Sostenga las tijeras con la mano
dominante y las pinzas con la otra mano.
• Pince el nudo del punto de sutura y levante con delicadeza para deslizar el extremo de
las tijeras por debajo, cerca de la piel.
• Corte el hilo de sutura lo más cerca posible de la piel, en el extremo más alejado del
nudo.
• Tome el extremo anudado con las pinzas y de un modo suave y continuo, libere el
punto de sutura desde el otro lado. Deposite el punto extraído sobre la gasa.
• Repita el proceso indicado anteriormente hasta que se haya retirado uno de cada dos
puntos.
• Observe el grado de cicatrización. Determine si es necesario retirar el resto de puntos.
En caso de duda, detenga el proceso y consulte con el médico.
• Eliminar el material desechable que se haya utilizado. Quítese los guantes (en caso de
haberlos utilizado) y lávese las manos.
• Registre el procedimiento en la historia clínica del paciente.

12.4.1. Retirada de grapas


• Coloque meticulosamente y controle el quitagrapas.
• Tras cerrar el quitagrapas, el extremo superior del mismo debe apoyarse sobre el
centro de la grapa, causando así el pliegue de ambos extremos de esta hacia la piel y
su salida de la misma.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 98


• Cuando se observen ambas extremidades de la grapa, retírela de la superficie de la
piel, sujetándola firmemente con el quitagrapas, hasta que se encuentre sobre la
papelera.
• Libere la grapa para depositarla en la papelera.
• Repita el proceso hasta que se hayan retirado todas las grapas desde los extremos
hasta la zona media. En función del estado de la herida se pueden retirar las grapas
alternativamente, dejando un tiempo de 24-48 horas hasta la retirada definitiva.
• Examine la zona de la incisión para asegurarse de que se han retirado todas las grapas
y para detectar cualquier alteración.
• Limpie con delicadeza la línea de sutura con la ayuda de una gasa antiséptica para
eliminar los restos y limpiar la herida.
• Si existe algún tipo de dehiscencia superior al tamaño de dos grapas, aplique suturas
cutáneas adhesivas.
• Aplique un apósito sobre la línea de sutura para que la herida no entre en contacto
con las prendas del paciente, y si se deja al descubierto instruya al paciente para que
aprenda a realizar la autocura en su domicilio en caso necesario.
• Elimine el material desechable utilizado. Quítese los guantes (en caso de haberlos
utilizado).
• Lávese las manos.
• Guarde los instrumentos reutilizables, como el quitagrapas, para esterilizarlos.
• Registre el procedimiento en la historia clínica del paciente.

Córdoba: El Cid Editor 99


12.4.2 Algoritmo de actuación
Curación de heridas

Córdoba: El Cid Editor, 2018 100


12.4.3. Autoevaluación para el personal de enfermería
El personal de enfermería puede utilizar este check list para revisar su nivel de desempeño
en cada paso del procedimiento.
S: Satisfactorio I: Insatisfactorio NR: No realizado
Revisión de la última información documentada de la herida para utilizarla como referencia
comparativa.
S ___ I ____ NR___
Higiene adecuada de las manos y colocación de guantes limpios
S ___ I ____ NR___
Comprobación de la identidad del paciente
S ___ I ____ NR___
Colocación correcta del paciente en un local bien iluminado para analizar la herida
S ___ I ____ NR___
Exposición únicamente de la herida.
S ___ I ____ NR___
Colocación cerca de la enfermera/o de depósito para residuos biológicos peligrosos en el
momento de la cura
S ___ I ____ NR___
Retirada cuidadosa del apósito sucio. Si el paciente tenía drenaje en la herida, se ha
prestado mucha atención para que no se desprenda al retirar el apósito
S ___ I ____ NR___
Examen del apósito para determinar la calidad del líquido de drenaje si lo hubiera (color,
consistencia), la presencia o ausencia de olor y la cantidad de líquido presente (si el apósito
estaba saturado, ligeramente húmedo o no había presencia alguna de líquido de drenaje).
S ___ I ____ NR___
Desecho del material y productos utilizados, lavado de las manos correctamente.
Colocación de guantes limpios si es necesario
S ___ I ____ NR___
Reconocimiento o identificación de la fase de cicatrización de la herida. S___ I ____
NR___

Córdoba: El Cid Editor 101


Reevaluación del grado de dolor y comodidad del paciente.
S___ I ____ NR___
Colocación de nuevos apósitos en función de la prescripción.
S___ I ____ NR___
Registro del procedimiento y resultado en la historia del paciente/hoja de enfermería.
S___ I ____ NR___
Tomado y adaptado de: NNNConsult y Elsevier Clinical Skills (versión 5 marzo 2014)

12.4.4. Evaluación
Utilizar como medida de frecuencia el número de intervenciones quirúrgicas por 100 días
de pacientes ingresados:
• En el numerador número de pacientes con heridas asépticas que curan por primera
intención evidenciado por la formación de la cicatriz
• En el denominador el número de pacientes con heridas sépticas que curan por
segunda intención
Número de pacientes con heridas asépticas x100
Número de pacientes con heridas sépticas

Indicador: Secreciones de la herida, anotado en una escala Liker desde 1 escasa hasta 5
abundante.
Estándares: El valor estándar que se recomienda para este indicador es el de menos de 6
episodios de signos de infección por cada 10 intervenciones quirúrgicas.
Criterios tradicionales para la identificación de infecciones en:
• Heridas agudas y quirúrgicas cicatrizadas por primera intención
• Abscesos/ Pus
• Celulitis
• Supuración
• Suero con inflamación
• Sero o hemopurulencia
Criterios adicionales
• Retraso en la curación
• Decoloración
• Tejido de granulación friable que sangra con facilidad

Córdoba: El Cid Editor, 2018 102


• Aparición inesperada de dolor o inflamación
• Formación de bolsas en la base de la herida
• Pliegues del epitelio o del tejido blando
• Olor anormal
Heridas que cicatrizan por segunda intención
• Abscesos/pus
• Calor
• Edema
• Eritema
• Celulitis
• Supuración (de suero con inflamación, seropurulenta, hemopurulenta, pus)
• Retraso de la cicatrización
• Decoloración
• Tejido de granulación friable que sangra con facilidad
• Dolor o hinchazón inesperados
• Pliegues del epitelio o del tejido blando
• Formación de bolsas en la base de a herida
Resumen
La necesidad de unificar criterios en la actuación de enfermería en el momento de la
limpieza de las heridas se hace evidente, ya que existen distintas tendencias a la hora de
desarrollar esta técnica y aunque resulte complejo describir el porcentaje de infecciones y
otras complicaciones secundarias a la limpieza y curación de las heridas, es indudable que
conllevan a la disminución de la calidad de vida de las personas, el aumento de la
morbimortalidad y el consiguiente gasto sanitario.

Córdoba: El Cid Editor 103


13. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Córdoba: El Cid Editor, 2018 108


14. LISTADO DE ANEXOS
Código anexo Descripción
(EBE-X-01) Categorías según los niveles de evidencias1
Algoritmo de actuación para la administración de medicamentos por vía
(EBE-X-02)
intramuscular
Algoritmo de actuación para la inserción, mantenimiento y cuidados del catéter
(EBE-X-03)
venoso periférico
Algoritmo de actuación para la curación de heridas quirúrgicas (curas secas y
(EBE-X-04)
húmedas)

1
Definiciones del Centers for Disease Control de EE.UU. (CDC).

Córdoba: El Cid Editor, 2018 109


ANEXOS

Córdoba: El Cid Editor, 2018 110


I. Categorías según los niveles de evidencias
(EBE-X-01)
Según los niveles de evidencias establecidos en diversos protocolos se conceden las
siguientes categorías de evidencias, basadas en las definiciones del Centers for Disease
Control de EE.UU. (CDC).
Categoría IA: aquella evidencia que es fuertemente recomendada para su implementación
y soportado por estudios bien diseñados, experimentales, clínicos o epidemiológicos, por lo
que la higiene adecuada de las manos antes y después de palpar los lugares de inserción de
los catéteres se encuentra dentro de esta categoría. El uso de guantes no exime de la higiene
de las manos.
Con categoría IB: están aquellas evidencias fuertemente recomendadas para su
implementación y soportado por algunos estudios experimentales, clínicos o
epidemiológicos y con una fuerte teoría racional.
Con categoría IC: se incluyen las que requieren regulaciones estatales o federales, normas
o estándar.
Con categoría II: aconsejada para su implantación y sustentada por estudios sugestivos
clínicos o epidemiológicos o por un razonamiento teórico.
Asunto sin resolver: Se trata de un tema sobre el que no existe suficiente evidencia o no
hay consenso en cuanto a su eficacia.

Córdoba: El Cid Editor 111


II Algoritmo de actuación para la administración de
medicamentos por vía intramuscular
(EBE-X-02)

Córdoba: El Cid Editor, 2018 112


III. Algoritmo de actuación para la inserción,
mantenimiento y cuidados del catéter venoso periférico
(EBE-X-03)

Córdoba: El Cid Editor 113


IV. Algoritmo de actuación para la curación de heridas
quirúrgicas (curas secas y húmedas)
(EBE-X-04)

Córdoba: El Cid Editor, 2018 114


15.SÍNTESIS CURRICULAR DE LA AUTORA
M.Sc. Niurka Milán Dobson, se ha desempeñado en:
Cardiocentro del Hospital Pediátrico William Soler. 1986-1993;
Hospital Pediátrico del Cerro. 1993-1994; Instituto Politécnico
de la Salud Hospital Clínico Quirúrgico Dr. Joaquín Albarrán.
1995 -2001; Escuela Emergente de Enfermería 2000
capacidades. CUJAE. 2001-2003; Instituto Politécnico de la
Salud Dr. Salvador Allende. 2003 -2004; Hospital Docente
Clínico Quirúrgico Dr. Salvador Allende. 2004 – 2005; Facultad
de Tecnología de la Salud. 2005-2013; Facultad de Enfermería
“Lidia Doce” 2013 hasta la actualidad.
Ha tenido las siguientes responsabilidades: Reserva de cuadro de la Vice dirección de
enfermería del Hospital Pediátrico William Soler 1987-1988; Jefa de cátedra del Instituto
Politécnico de Enfermería Dr. Joaquín Albarrán. 1995; Subdirectora Docente y reserva de
cuadro de la dirección del Instituto Politécnico de Enfermería Dr. Joaquín Albarrán. 1997-
1999; Jefa de cátedra del área clínica de la Unidad II de la Escuela Emergente de
Enfermería 2000 capacidades. CUJAE; Jefa de área de especialidades quirúrgicas del
Hospital Docente Clínico Quirúrgico Dr. Salvador Allende. 2004 – 2005; Reserva de
cuadro del departamento de Salud Pública de la Facultad de Tecnología de la Salud
(FATESA). 2008-2013; Reserva del departamento de Cuadro de la Facultad de Enfermería
Lidia Doce. 2013 a la fecha y Profesora Principal de Pediatría de la Facultad de Enfermería
Lidia Doce. 2013 a la fecha y de la formación técnica a nivel de Universidad. A partir del
2017.
Otras funciones realizadas: Secretaria del Consejo Científico de la Facultad de
Tecnología de la salud (FATESA). 2008; Miembro de Tribunal de Categoría Docente en la
Facultad de Enfermería Lidia Doce. 2013-2014; • Presidenta de tribunal en exámenes
integrales. 2013 a la fecha; Jefa de colectivo de año. 2013 a la fecha; Miembro de las Redes
ENSI desde el 2008 y Redenfi desde el 2011; Vocal de actividades científicas del
municipio 10/10 por la SOCUENF.2016-2017.
Condecoraciones que posee: Distinción “Manuel Fajardo Rivero” y Distinción por la
Educación Cubana.

Córdoba: El Cid Editor, 2018 115

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