La naturaleza es un concepto utilizado para referirse al mundo material o universo material,
incluyendo los fenómenos del mundo físico, la materia inerte generada como parte de procesos sin
la intervención humana, y al fenómeno de la vida, que incluye también a los humanos.12 La
naturaleza se extiende desde el mundo subatómico al galáctico. La palabra «naturaleza» procede
del latín natura que significa «perteneciente o relativo a la naturaleza o conforme a la cualidad o
propiedad de las cosas», «carácter natural».3 La naturaleza también se encuentra diferenciada de
lo sobrenatural.
El concepto de naturaleza como un todo —el universo físico— es un concepto más reciente que
adquirió un uso cada vez más amplio con el desarrollo del método científico moderno en los
últimos siglos.45
Dentro de los diversos usos actuales de esta palabra, «naturaleza» puede hacer referencia al
dominio general de diversos tipos de seres vivos, como plantas y animales, y en algunos casos a
los procesos asociados con objetos inanimados, como las rocas, así como el tiempo atmosférico,
la geología de la Tierra y la materia y energía que poseen todos estos entes. El término naturaleza
no incluye a los objetos artificiales, creados como parte de la intervención humana.
A menudo se contrapone el término «naturaleza» a otros términos relacionados con la actividad
humana, como «sociedad», «cultura» o «intervención humana». Por ejemplo, se considera «entorno
natural» a todos aquellos componentes de un determinado paisaje que no han sido alterados
sustancialmente por el ser humano o que persisten a pesar de la intervención humana. Este
concepto más tradicional de las cosas naturales implica una distinción entre lo natural y lo artificial,
entendiendo lo artificial como algo ejecutado por una mente o una conciencia humana.1 Sin
embargo, muchos entornos percibidos como «naturales» en realidad son entornos fuertemente
gestionados e intervenidos por la acción humana, por ejemplo, los parques naturales y parques
nacionales.
De manera coloquial se utilizan términos como «naturaleza humana» para referirse a supuestas
condiciones intrínsecas de los humanos que explicarían determinadas actitudes o comportamientos
sociales.
La Tierra[editar]
Artículo principal: Tierra
Vista de la Tierra, tomada en 1972 por la tripulación del Apolo
17. Esta imagen es la única de su clase hasta la fecha, en la que aparece un hemisferio
completamente iluminado por el sol.
La Tierra es el quinto mayor planeta del sistema solar y el tercero en orden de distancia al Sol. Es
el mayor de los planetas telúricos o interiores y el único lugar del universo en el que se sabe que
existe vida.
Los rasgos más prominentes del clima de la Tierra son sus dos grandes regiones polares,
dos zonas templadas relativamente estrechas y una amplia región ecuatorial, tropical y subtropical.6
Los patrones de precipitación varían enormemente dependiendo del lugar, desde varios metros de
agua al año a menos de un milímetro. Aproximadamente el 70 por ciento de la superficie terrestre
está cubierta por océanos de agua salada. El resto consiste en continentes e islas, situándose la
mayor parte de la Tierra habitable en el hemisferio norte.
La Tierra ha evolucionado mediante procesos geológicos y biológicos que han dejado vestigios de
las condiciones originales. La superficie externa se halla fragmentada en varias placas
tectónicas que se van desplazando muy lentamente a medida que avanza el tiempo geológico (si
bien al menos varias veces en la historia han cambiado de posición relativamente rápido). El interior
del planeta permanece activo, con una gruesa capa de materiales fundidos y un núcleo rico
en hierro que genera un potente campo magnético. Las condiciones atmosféricas han variado
significativamente de las condiciones originales por la presencia de formas de vida, que crean un
equilibrio ecológico que estabiliza las condiciones de la superficie. A pesar de las grandes
variaciones regionales del clima por la latitud y otros factores geográficos, el clima global medio a
largo plazo está regulado con bastante precisión, y las variaciones de un grado o dos en la
temperatura global media han tenido efectos muy importantes en el equilibrio ecológico y en la
geografía de la Tierra.
Pediastrum boryanum. El plancton ha formado parte de la
naturaleza de la Tierra durante al menos 2000 millones de años.7
Basándose en las pruebas disponibles, los científicos han recabado información detallada acerca
del pasado del planeta. Se cree que la Tierra se formó hace aproximadamente 4550 millones de
años a partir de la nebulosa protosolar, junto con el Sol y otros planetas.8 La Luna se formó
relativamente poco después (aproximadamente 20 millones de años más tarde, hace 4530 millones
de años). Al principio fundida, la capa exterior del planeta se enfrió, dando lugar a la corteza sólida.
Las emisiones de gases y la actividad volcánica formaron la atmósfera primordial.
La condensación del vapor de agua, junto con el hielo de los cometas que en aquella época
impactaban con la Tierra, crearon los océanos.9 Se cree que la química altamente energética
produjo una molécula que se autoduplicó hace aproximadamente 4000 millones de años.10
Los continentes se formaron, se separaron y se volvieron a unir durante cientos de millones de
años, combinándose en ocasiones para formar un supercontinente. Hace aproximadamente 750
millones de años, el primer supercontinente conocido, Rodinia, comenzó a fracturarse. Más tarde,
los continentes se volvieron a unir para formar Pannotia, que se dividió hace aproximadamente 540
millones de años. El último supercontinente que conocemos es Pangea, que comenzó a romperse
hace aproximadamente 180 millones de años.11
Las plantas terrestres y los hongos son parte de la naturaleza
de la Tierra desde los últimos 400 millones de años aproximadamente. Han estado adaptándose y
moviéndose a la vez que se desplazaban los continentes y cambiaba el clima.1213
Hay pruebas significativas, aún discutidas entre la comunidad científica, de que una severa era
glacial durante el Neoproterozoico cubrió gran parte del planeta con una gruesa capa de hielo. Esta
hipótesis se ha llamado la “Tierra bola de nieve”, y es de especial interés, ya que precede a
la explosión cámbrica en la cual comenzaron a proliferar las formas de vida pluricelulares, hace
530-540 millones de años.14
Desde la explosión cámbrica se han registrado cinco grandes extinciones en masa.15 La última
extinción masiva tuvo lugar hace aproximadamente 65 millones de años, cuando probablemente el
choque de un meteorito causó la extinción de los dinosaurios y otros grandes reptiles, pero no la de
los animales pequeños como los mamíferos, que por aquel entonces se asemejaban a
las musarañas. A lo largo de los 65 millones de años siguientes, los mamíferos se diversificaron.16
Hace varios millones de años, una especie de pequeño mono africano adquirió la habilidad para
ponerse de pie.7 El advenimiento posterior de la vida humana y el desarrollo de la agricultura y, más
tarde, de la civilización, permitió a los humanos repercutir en la Tierra más que cualquier otra forma
de vida anterior, en un lapso relativamente corto. Las acciones humanas influyen tanto en la
naturaleza como en la cantidad de las otras formas de vida, así como en el clima global.
Una encuesta llevada a cabo por el Museo Americano de Historia Natural en 1998, reveló que el
70 % de los biólogos veían la era actual como parte de una acontecimiento de extinción masiva,
la extinción masiva del Holoceno, que sería la más rápida de todas las conocidas. Algunos
expertos, como E. O. Wilson, de la Universidad de Harvard, predicen que la destrucción humana de
la biosfera podría causar la extinción de la mitad de todas las especies en los próximos 100 años.17
1819
No obstante, el alcance de esta extinción actual está aun siendo investigado, discutido y
calculado por biólogos.20
Véanse también: Ciencias de la Tierra, Tectónica de placas y Geología.
Tiempo atmosférico y clima[editar]
Artículos principales: Atmósfera terrestre, Tiempo atmosférico y Clima.
Cumulus humilis: nubes indicadoras de buen tiempo.
La atmósfera terrestre es un factor clave que sustenta el ecosistema planetario. Esta fina capa
de gases que envuelve la Tierra se mantiene en su sitio gracias a la gravedad del planeta. Está
compuesta por un 78 % de nitrógeno, un 21 % de oxígeno y trazas de otros gases. La presión
atmosférica disminuye con la altitud. La capa de ozono de la Tierra desempeña un papel esencial
en la reducción de la cantidad de radiación ultravioleta que llega a la superficie. Ya que
el ADN puede verse fácilmente dañado por esta radiación, la capa de ozono actúa de escudo que
protege la vida en la superficie. La atmósfera también retiene calor durante la noche, reduciendo por
tanto las temperaturas extremas diarias.
Las variaciones del tiempo atmosférico tienen lugar casi exclusivamente en la parte baja de la
atmósfera, y actúa de sistema convectivo para redistribuir el calor. Las corrientes oceánicas son
otro factor importante para determinar el clima, especialmente la circulación termohalina submarina,
que distribuye la energía calorífica de los océanos ecuatoriales a las regiones polares. Estas
corrientes ayudan a moderar las diferencias de temperatura entre el invierno y el verano en las
zonas templadas. Es más, sin las redistribuciones de energía calorífica que realizan las corrientes
oceánicas y atmosféricas, los trópicos serían mucho más cálidos y las regiones polares mucho más
frías.
El tiempo puede tener a la vez efectos beneficiosos y perjudiciales. Los fenómenos meteorológicos
extremos, como los tornados o los huracanes, pueden emplear grandes cantidades de energía en
su trayectoria y arrasar con todo lo que encuentren a su paso. La vegetación superficial ha
desarrollado una dependencia de la variación estacional del tiempo, y los cambios repentinos,
aunque solo duren algunos años, pueden tener un efecto devastador, tanto en la vegetación como
en los animales que dependen de ella para alimentarse.
El clima planetario es una medida de la tendencia del tiempo atmosférico a lo largo del tiempo.
Pueden influir en él varios factores, como las corrientes oceánicas, el albedo superficial, los gases
de efecto invernadero, las variaciones en la luminosidad solar y los cambios en la órbita del planeta.
Basándonos en los registros históricos, hoy sabemos que la Tierra ha sufrido drásticos cambios
climáticos en el pasado, incluso glaciaciones. El clima de una región depende de una cierta
cantidad de factores, como la latitud. Una franja latitudinal de la superficie con características
climáticas similares conforma una región climática. En la Tierra, existen varias de estas regiones,
que van del clima tropical en el ecuador al clima polar en los polos. En el tiempo también influyen
las estaciones, que resultan de la inclinación del eje de la Tierra con respecto a su plano orbital. De
esta forma, en cualquier momento dado durante el verano o el invierno, hay una parte del planeta
que está más directamente expuesta a los rayos del Sol. Esta exposición se va alternando al tiempo
que la Tierra va describiendo su órbita. En todo momento, sin importar la estación, los hemisferios
norte y sur experimentan condiciones climáticas opuestas.
El tiempo es un sistema caótico que puede modificarse fácilmente con solo pequeños cambios en el
entorno, por ello las previsiones meteorológicas exactas solo se limitan a algunos días. En conjunto,
están sucediendo dos cosas a nivel global: (1) la temperatura está aumentando por término medio;
y (2) los patrones del tiempo están cambiando y volviéndose cada vez más caóticos.
Vida[editar]
Artículo principal: Vida
Una pata con sus patitos. La reproducción es esencial para la
perpetuación de la vida.
El hecho de que las formas más básicas de vida vegetal comenzaran a realizar la fotosíntesis fue
clave para la creación de condiciones que permitiesen el desarrollo de formas de vida más
complejas. El oxígeno resultante del proceso se acumuló en la atmósfera y dio lugar a la capa de
ozono. La relación de simbiosis entre células pequeñas y otras mayores dio lugar al desarrollo de
células aún más complejas llamadas eucariotas.21 Las células se agruparon en colonias y
comenzaron a especializarse, dando lugar a auténticos organismos pluricelulares. Gracias a la capa
de ozono, que absorbe las radiaciones ultravioletas nocivas, la vida colonizó la superficie de la
Tierra.
Aunque no existe un consenso universal sobre la definición de la vida, los científicos, por lo general,
aceptan que la manifestación biológica de la vida se caracteriza por los siguientes factores o
funciones: organización, metabolismo, crecimiento, adaptación, respuesta
a estímulos y reproducción. De manera más sencilla, podemos considerar la vida como el estado
característico de los organismos. Las propiedades comunes a los organismos terrestres (plantas,
animales, hongos, protistas, arqueas y bacterias) son las siguientes: son celulares, tienen una
organización compleja basada en el agua y el carbono, tienen un metabolismo y capacidad para
crecer, responder a estímulos y reproducirse. Por ello, se considera que una entidad que reúna
estas propiedades está viva. Sin embargo, no todas las definiciones que hay sobre la vida
consideran esenciales todas estas propiedades.
La biosfera es la parte de la capa más externa de la Tierra —que comprende el aire, la tierra, las
rocas superficiales y el agua— dentro de la cual tiene lugar la vida, y en donde, a su vez, se alteran
o se transforman los procesos bióticos. Desde el punto de vista geofísico, la biosfera es el sistema
ecológico global que integra a todos los seres vivos y sus relaciones, incluyendo su interacción con
los elementos de la litosfera (rocas), la hidrosfera (agua), y la atmósfera (aire). Actualmente, se
estima que la Tierra contiene cerca de 75 000 millones de toneladas de biomasa (la masa de la
vida), que vive en diversos entornos dentro de la biosfera.22 Cerca de nueve décimas partes de la
biomasa total de la Tierra es vida vegetal, de la que depende estrechamente la vida animal.23 Hasta
la fecha, se han identificado más de 2 millones de especies de plantas y animales,24 y las
estimaciones realizadas sobre la cantidad real de especies existentes varían entre unos cuantos
millones y cerca de 50 millones25 La cantidad de especies individuales oscila constantemente:
aparecen especies nuevas y otras dejan de existir, en una base continua.2627 En la actualidad, la
cantidad total de especies está experimentando un rápido descenso.28
Vista de una granja de Pensilvania, un paisaje gestionado.
La diferencia entre la vida animal y la vegetal no es tan tajante como pueda parecer, ya que hay
algunos seres vivos que reúnen características de ambas. Giuliana dividió a todos los seres vivos
en plantas, que por lo general no se mueven, y animales. En el sistema de Carlos Linneo, éstos se
convirtieron en los reinos Vegetabilia (más tarde Plantae) y Animalia. Desde ese momento se vio
que el reino Plantae, como estaba definido originalmente, incluía varios grupos sin relación alguna,
por lo que se eliminó a los hongos y a varios grupos de algas para moverlos a reinos nuevos, si bien
a menudo se siguen considerando plantas en algunos contextos. En la flora, está comprendida a
veces la vida bacteriana29 tanto es así que ciertas clasificaciones utilizan los términos flora
bacteriana y flora vegetal de manera separada.
Una de las muchas formas de clasificar las plantas es por floras regionales, que, dependiendo del
propósito de estudio, pueden incluir también a la flora fósil, que son restos de vida vegetal de eras
pasadas. Muchas personas de varias regiones y países se enorgullecen de su flora característica,
que varía ampliamente a través del globo debido a las diferencias de climas y suelos. La flora
regional se suele dividir en subcategorías como la flora nativa y flora agrícola y de jardín (estas
últimas son las que cultiva el hombre intencionadamente). Algunas clases de “flora nativa”, en
realidad han sido introducidas hace siglos por emigrantes de una región o continente a otro, y con el
paso del tiempo se han convertido en parte de la flora nativa o natural del lugar en el que se
introdujeron. Este es un ejemplo de cómo la acción humana puede desdibujar el límite de lo que se
considera naturaleza. Otra categoría de plantas es la de las “malas hierbas”. Aunque el término ha
perdido uso entre los botánicos como manera de designar a las plantas “inútiles”, su uso informal
(para describir a las plantas que estorban y que se deben eliminar) ilustra perfectamente la
tendencia general de las personas y las sociedades de pretender alterar el curso de la naturaleza.
Del mismo modo, los animales se suelen clasificar como domésticos, de granja, salvajes, plagas,
etc. según la relación que tengan con la vida humana.
Una manada de ñus en el Ngorongoro, Tanzania.
Los animales como categoría tienen varias características que los diferencian de los otros seres
vivos. Los animales son eucarióticos y normalmente pluricelulares (véase Myxozoa, sin embargo),
lo que los distingue de las bacterias, los archaea y la mayor parte de los protistas. Son heterótrofos,
y generalmente digieren la comida en un órgano interno, lo que los diferencia de las plantas y
las algas. También se distinguen de las plantas, las algas y los hongos en que carecen de paredes
celulares. Con unas pocas excepciones, especialmente en las esponjas (Phylum porifera), los
animales tienen un organismo compuesto por varios tejidos, que comprenden músculos, capaces
de contraerse y controlar la locomoción, y un sistema nervioso, que envía y procesa señales. En la
mayoría de los casos, tienen un aparato digestivo interno. Las células eucariotas que tienen todos
los animales están rodeadas por una matriz extracelular característica, compuesta
por colágeno y glucoproteínas elásticas. Se puede calcificar para formar estructuras
como conchas, huesos, y espículas, en las que la célula se desplaza y reorganiza durante su
desarrollo y maduración, y que soportan la compleja anatomía necesaria para la locomoción.
Aunque, en la actualidad, los humanos componen solo la mitad del uno por ciento del total de la
biomasa viva en la Tierra,30 que estima el peso global en unos 60 kg de media.), la biomasa humana
total es el peso medio multiplicado por la población humana actual, de aproximadamente 6500
millones de personas. (véase31)
Ecosistemas[editar]
Artículos principales: Ecología y Ecosistema.
El ecosistema es un sistema dinámico relativamente autónomo, formado por una comunidad natural
y su ambiente físico. El concepto, que empezó a desarrollarse entre 1920 y 1930, tiene en cuenta
las complejas interacciones entre los organismos (plantas, animales, bacterias, algas, protozoos y
hongos, entre otros) que forman la comunidad y los flujos de energía y materiales que la atraviesan.
Vista aérea de Chicago, ejemplo de ecosistema urbano.
Lago Lomond, Escocia.
Todas las formas de vida tienen la necesidad de relacionarse con el entorno en que viven, y
también con otras formas de vida. En el siglo XX, esta premisa dio lugar al concepto de ecosistema,
que se pueden definir como cualquier situación en la que hay una interacción entre organismos y su
entorno. Los ecosistemas constan de factores bióticos y abióticos que funcionan de manera
interrelacionada.32 Los factores más importantes de un ecosistema son: suelo, atmósfera, radiación
solar, agua y organismos vivos. Cada organismo vivo tiene una relación continua con todos los
demás elementos de su entorno. Dentro del ecosistema, las especies se relacionan y dependen
unas de otras en la llamada cadena alimentaria, e intercambian materia y energía tanto entre ellas
mismas como con su entorno. Michael Pidwirny, en su libro Fundamentals of Physical Geography,
describe el concepto así:33
Los ecosistemas son entidades dinámicas compuestas por una comunidad biológica y un entorno abiótico. La
composición abiótica y biótica de un ecosistema y su estructura viene determinada por el estado de una
cantidad de factores del medio relacionados entre sí. Cualquier cambio en alguno de estos factores (por
ejemplo: disponibilidad de nutrientes, temperatura, intensidad de la luz, densidad de población de una
especie...) resultará en cambios dinámicos en la naturaleza de estos sistemas. Por ejemplo, un incendio en un
bosque caducifolio templado cambia completamente la estructura de ese sistema. Ya no hay árboles grandes,
la mayor parte de los musgos, hierbas y arbustos que poblaban el suelo del bosque han desaparecido y los
nutrientes almacenados en la biomasa se liberan rápidamente al suelo, a la atmósfera y al sistema hidrológico.
Después de un corto periodo de recuperación, la comunidad que antes eran grandes árboles maduros, ahora
se ha convertido en una comunidad de hierbas, especies herbáceas y plántulas.
Todas las especies tienen límites de tolerancia a los factores que afectan a su supervivencia, su
éxito reproductivo y su capacidad de continuar creciendo e interactuando de forma sostenible con el
resto de su entorno. Estas a su vez pueden influir en estos factores, cuyas consecuencias pueden
extenderse a otras muchas especies o incluso a la totalidad de la vida.34 El concepto de ecosistema
es, por tanto, un importante objeto de estudio, ya que dicho estudio nos proporciona la información
necesaria para tomar decisiones sobre cómo la vida humana puede interactuar de manera que
permita a los variados ecosistemas un crecimiento sostenido con vistas al futuro, en vez de
expoliarlos. Para tal estudio se toma una unidad más pequeña llamada microecosistema. Por
ejemplo, un ecosistema puede ser una piedra con toda la vida que alberga.
Un macroecosistema podría comprender una ecorregión entera, con su cuenca hidrográfica.35
Los ecosistemas siguientes son ejemplos de los que actualmente están sometidos a estudio
intensivo:
“ecosistemas continentales”, como “ecosistemas