Ensayo: Sentencia Su449/20
La Posición Del Órgano Judicial En Relación Con La Postura Y Análisis De Los
Derechos Fundamentales Invocados Por El Accionante
Cristian Leonardo Morales Lugo
Juan Camilo Lemus Tique
Sindy Vanessa Ortigoza Romero
Laura Lucia Castillo Ramírez
Leidy Murcia
Lady Fernández
Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA)
Vincular A Las Personas Seleccionadas, De Acuerdo Con Las Normas Legales
Vigentes, Políticas Y Procedimientos Establecidos Por La Organización
Instructora: Luz Estella Manrique Blanco
Bogotá, Colombia
24 de Julio de 2023
Introducción
Los derechos laborales y el debido proceso son pilares fundamentales para garantizar
la justicia y equidad en el ámbito del trabajo. Los derechos laborales, como el derecho
a un salario justo, horarios adecuados, condiciones de trabajo seguras y protección
contra la discriminación, son esenciales para salvaguardar la dignidad y el bienestar de
los trabajadores. Estos derechos no solo fomentan la productividad y la estabilidad
económica, sino que también promueven un clima laboral positivo y una mayor
satisfacción entre los empleados.
En este orden de ideas, La Sentencia SU449/20 derecho al debido proceso, acceso a
la administración de justicia y mínimo vital es una sentencia de la Corte Constitucional
de Colombia, que establece los derechos de las personas que han sido despedidas de
sus trabajos de manera injusta. La sentencia establece que las personas que han sido
despedidas de manera injusta tienen derecho a Ser escuchadas por su empleador
antes de ser despedidas, recibir una explicación de por qué fueron despedidas, recibir
una indemnización por su despido, ser reincorporadas a su trabajo si el despido fue
injusto.
La sentencia ha sido elogiada por organizaciones de derechos humanos y trabajadores
por brindar un mayor nivel de protección a los trabajadores colombianos. La sentencia
también ha sido criticada por algunos empleados por ser demasiado estrictos y
costosa. En este trabajo se pretende mostrar un resumen de esta sentencia que
enmarca un capítulo importante en los derechos de los trabajadores.
Sentencia SU449/20
SU449/20 es una sentencia de la corte colombiana que unifica la jurisprudencia sobre
los requisitos para la extinción del contrato de trabajo con justa causa por parte del
empleador. la sentencia se extiende a todas las causales de terminación unilateral del
contrato de trabajo con justa causa por parte del empleador, como las enumeradas en
el artículo 62 del código del trabajo de Colombia. la sentencia también establece que el
empleador deberá cumplir con el principio de proporcionalidad cuando decida extinguir
un contrato de trabajo por justa causa. la sentencia fue emitida por la corte
constitucional de Colombia el 15 de octubre de 2020. se basó en una acción de tutela
interpuesta por Dixon Trujillo Acebedo contra la sala de trabajo de la corte superior de
Bogotá. el caso se trata de un trabajador que fue despedido por supuesto
incumplimiento de sus obligaciones, y la sentencia estableció que el empleador debe
probar que la conducta del trabajador fue grave e injustificada para dar por terminado el
contrato de trabajo con justa causa. al no investigarse la tutela en contravención de la
orden del tribunal supremo, la tasación se ajustó a la norma habitual por la extinción del
contrato de trabajo. descripción fáctica de la causa especial de apelación contra autos
el error de hecho tiene una dimensión positiva, apareciendo esta irregularidad en la
valoración indebida de la prueba, en la que un sujeto de derecho se desvía de los
hechos debidamente establecidos y les otorga peso o fuerza probatoria injusta o
arbitraria. su ausencia puede deberse al estudio de los convenios colectivos, donde, si
bien su papel en el proceso es evidente, su apreciación requiere la consideración de su
condición de fuente formal del derecho y la aplicación de principios constitucionales y
de hermenéutica contractual y legal para conocer su significado. una interpretación que
se desvía de esos límites es una violación al debido proceso si el error de juicio es
manifiesto y afecta directamente la decisión. el proceso procesal no conoce las
cuestiones objeto de autos - repetición de causa judicial como razón autónoma - se
basa únicamente en los precedentes de la corte constitucional en su práctica (i) la
carga de la apertura, que requiere el reconocimiento y la exclusión del precedente
existente; (ii) recompensa suficiente, lo que significa argumentar las razones que
justifican un cambio de posición y el cargo de aplicabilidad, donde, por el papel que
juega la sociedad anónima como intérprete último y último de la constitución, se impone
una excepción especial, exigiendo exposición de motivos además de los de suficiencia,
incluso desde la perspectiva de la seguridad jurídica y la buena fe. las razones para no
seguir el precedente son más fuertes que la obligación original de mantener la misma
lectura. considerando el éxito de la acción de defensa contra las decisiones de la corte
suprema, es necesario demostrar la anormalidad de tal entidad, que requiere la rápida
intervención del juez constitucional por el papel de estos órganos en el ordenamiento
jurídico, por la necesidad de mantener el equilibrio constitucional entre los poderes
establecidos y por el respeto exigido a los principios de autonomía e independencia
judicial. (1) la prestación personal de un servicio por parte de una persona natural que
recibe el nombre de trabajador; (2) la continua subordinación o dependencia de este
último respecto de quien se favorece con su actividad, que adopta el nombre de
empleador, y (3) la contraprestación económica o salario que, como retribución del
servicio, se paga por el segundo a favor del primero. la propia constitución estableció
en el artículo 53 los parámetros que deben seguir el legislador y las partes del contrato
en la realización de este cometido, como ya se dijo, sujetando la actividad laboral al
cumplimiento, entre otros, de los siguientes principios: la remuneración mínima, vital y
móvil; la estabilidad en el empleo; la irrenunciabilidad de los beneficios mínimos fijados
en las normas laborales, la interpretación de la ley más favorable al trabajador, la
primacía de la realidad sobre las formalidades y la prohibición de menoscabar la
libertad, la igualdad y los derechos de los trabajadores. se condiciona la facultad de
terminación del contrato de trabajo a un régimen de causas concretas, sin las cuales el
despido se torna en injustificado y, por ende, en generador de responsabilidades para
el empleador. en el contrato de trabajo se incluye la condición resolutoria tácita en caso
de incumplimiento de lo pactado, cuya activación puede realizarse por cualquiera de las
dos partes de forma unilateral, bajo la alegación de al menos una de las justas causas
de terminación que se disponen en los artículos 62 y 63 del cst, como lo establece el
literal h) del numeral 1° del artículo 61 del citado estatuto legal. la terminación unilateral
del contrato de trabajo con justa causa por parte del empleador no es una sanción de
ninguna clase, sino que constituye una facultad contractual de dicha parte, amparada
en el uso de la condición resolutoria tácita prevista en el artículo 64 del cst, lo que le
brinda las características de ser (1) unilateral, (2) extrajudicial, (3) liberatoria, (4)
generadora de un derecho subjetivo potestativo, (5) con carácter receptivo y de acto
causado, (6) sometida a una declaración o manifestación de parte, y terminación
unilateral de contrato de trabajo con justa causa por el empleador-derechos con justa
causa por el empleador-articulación con las sanciones disciplinarias establecidas en el
reglamento interno de trabajo siempre que se pretenda ejercer una facultad de despido
o de terminación unilateral del contrato de trabajo por parte del empleador, como
resultado de la aplicación de una sanción disciplinaria, ya sea porque ella tenga su
origen en el incumplimiento de una obligación legal o porque corresponda a una
manifestación derivada de la consagración de una falta grave en el reglamento interno
de trabajo, se impone la obligación para el empleador de agotar el debido proceso,
según lo dispuesto en el artículo 115 del cst y siguiendo lo señalado por esta
corporación en la sentencia c-593 de 2014. la terminación de esta forma se entiende
justificada y por lo tanto sin efecto indemnizatorio, a) número 6. lo anterior no significa
que la terminación unilateral del contrato de trabajo por parte del empleador sea
sanción disciplinaria. terminación unilateral del contrato de trabajo como procedimiento
disciplinario en caso de terminación del contratista - despido la única razón es el
empleador - la práctica de la corte constitucional solo da una razón al dador -
jurisprudencia del tribunal supremo únicamente razón empleador - con reglas de
incorporación que garanticen el derecho del trabajador a defenderse (1) en primer lugar
se exige en todo el deber de lealtad y apego al principio de buena fe.
Importancia de la autonomía de las partes involucradas en las relaciones laborales, los
derechos laborales y la intervención del estado en este ámbito: se destaca que el
contrato de trabajo es el fundamento de las relaciones laborales, y que para que exista
una relación laboral, deben cumplirse tres requisitos: la prestación personal de un
servicio por parte del trabajador, la subordinación o dependencia respecto al empleador
y la contraprestación económica o salario. Se menciona que la autonomía de la
voluntad es un pilar esencial en el ámbito laboral, permitiendo a las partes determinar el
contenido y las obligaciones del contrato. Sin embargo, esta autonomía tiene ciertos
límites, ya que el trabajo es un derecho fundamental y debe prestarse en condiciones
justas y dignas. El estado y la ley establecen límites a la libertad contractual para
garantizar el bienestar general, el equilibrio social y mejorar las condiciones de vida
digna de los trabajadores.
Se destaca el principio fundamental de estabilidad en el empleo, que asegura que el
empleado tenga derecho a conservar su trabajo, y la terminación del contrato de
trabajo debe basarse en causas concretas establecidas en el ordenamiento jurídico.
También se mencionan algunas modalidades especiales de estabilidad laboral para
ciertos grupos de trabajadores. En el resumen se omitieron las consideraciones
específicas sobre la estabilidad laboral precaria y reforzada, ya que están fuera del
objeto de la controversia. El enfoque se centra en la estabilidad laboral impropia, en la
que la terminación del contrato está sujeta a causas concretas, y si el despido carece
de fundamentos, el empleador puede ser responsable.
El Código Sustantivo del Trabajo (CST) regula la terminación del contrato individual de
trabajo en el Título I, Capítulo VI, artículos 61 a 66, estableciendo causas objetivas y
voluntarias para finalizar la relación laboral. Las causas objetivas ocurren
independientemente de la voluntad de las partes y están previstas en el artículo 61 del
CST. Incluyen situaciones como la muerte del trabajador, la liquidación o clausura
definitiva de la empresa, la suspensión de actividades del empleador por más de 120
días, entre otras.
Las causas voluntarias, también llamadas justificables, están sujetas a la voluntad de
las partes y se someten a un régimen taxativo de causas concretas contempladas
como "justas" en la ley. Buscan proteger al trabajador de un despido injusto,
permitiendo al empleador terminar el contrato solo cuando exista una justa causa
calificada como tal por el legislador o indemnizar adecuadamente al empleado en caso
de no existir una causa justificada. Las causales voluntarias pueden agruparse en tres
grupos: (i) el mutuo consenso, en el que el empleador y el trabajador acuerdan terminar
el contrato sin obligación de indemnización; (ii) la decisión unilateral de una de las
partes, invocando justas causas previstas en la ley, que exime al empleador de
indemnización en caso de despido con causa, mientras que el trabajador debe pagar
una indemnización si decide terminar el contrato con justa causa; y (iii) la posibilidad de
ambas partes de terminar el contrato sin justa causa, pero con la obligación específica
de que el empleador pague una indemnización. La terminación unilateral del contrato
de trabajo con justa causa por parte del empleador se enmarca en la condición
resolutoria tácita, que faculta a la parte afectada por el incumplimiento de las
obligaciones contractuales a dar por terminado el contrato y reclamar los daños o
perjuicios causados.
La condición resolutoria tácita exige la verificación de un hecho futuro e incierto: el
incumplimiento de las obligaciones contractuales. Su activación puede hacerse
extrajudicialmente, y en el caso del contrato de trabajo, se materializa cuando el
empleador finaliza el vínculo con justa causa. La terminación unilateral del contrato de
trabajo con justa causa por parte del empleador es un derecho subjetivo potestativo
que no constituye una sanción. Es renunciable y libera a las partes del contrato sin
generar indemnización para el trabajador, siempre que se justifique adecuadamente. La
condición resolutoria tácita en el contrato de trabajo se ejecuta con carácter receptivo,
por lo que la parte afectada debe comunicar al trabajador la terminación unilateral y la
causal invocada. Si la resolución es infundada o irregular, el empleador puede ser
considerado culpable de despido injustificado y estar sujeto a responsabilidad. La
declaración de terminación es susceptible de control judicial si la parte afectada
considera que la ruptura fue irregular o injusta y busca reclamar los perjuicios
correspondientes.
En conclusión, la terminación unilateral del contrato de trabajo con justa causa por
parte del empleador no constituye una sanción, sino una facultad contractual amparada
en el uso de la condición resolutoria tácita prevista en el artículo 64 del Código
Sustantivo del Trabajo (CST). Esta facultad presenta las siguientes características:
Unilateralidad: Solo el empleador tiene el poder de ejercer esta facultad sin
necesitar la aceptación del trabajador.
Extrajudicial: La terminación se realiza sin la intervención de un juez, sin
embargo, puede ser objeto de control judicial en caso de controversia.
Liberatoria: La terminación con justa causa libera al empleador de la obligación
de continuar el contrato de trabajo.
Generadora de un derecho subjetivo potestativo: Es un derecho que el
empleador puede ejercer por sí mismo.
Carácter receptivo y de acto causado: La terminación se produce en respuesta a
la ocurrencia de una causal específica.
Sometida a una declaración o manifestación de parte: El empleador debe
comunicar de manera clara y explícita la causa que motiva la terminación.
Susceptible de control judicial: Si el trabajador considera que la terminación no
se ajusta a derecho, puede recurrir a los tribunales laborales para obtener una
revisión judicial.
En cuanto a las garantías constitucionales relacionadas con el ejercicio de la atribución
de terminación del contrato de trabajo con justa causa por parte del empleador, se
enuncian diversas causales previstas en los artículos 62 y 63 del CST, las cuales
incluyen:
Engaño mediante presentación de certificados falsos para obtener beneficios
indebidos.
Actos de violencia, injuria, malos tratos o grave indisciplina en el lugar de
trabajo.
Actos de violencia, injuria o malos tratos fuera del servicio en contra del
empleador o sus representantes.
Daño material causado intencionalmente a bienes de la empresa o negligencia
grave que ponga en peligro la seguridad.
Actos morales o delictuosos en el lugar de trabajo que perturben la disciplina del
establecimiento.
Violación grave de obligaciones o prohibiciones especiales y faltas graves
calificadas en pactos o convenciones colectivas.
Detención preventiva del trabajador por más de treinta días, a menos que sea
absuelto posteriormente.
Revelación de secretos técnicos o comerciales con perjuicio a la empresa.
Incapacidad para realizar la labor encomendada después de un plazo razonable
y a pesar de requerimientos del empleador.
Reconocimiento de la pensión de jubilación o invalidez estando en servicio.
Enfermedades contagiosas o crónicas que incapaciten al trabajador por ciento
ochenta días.
Cabe destacar que, en algunos casos, es necesario seguir procedimientos específicos
y obtener autorizaciones previas, como en el caso de despedir a un trabajador por
motivos de salud, donde se requiere la autorización del inspector del trabajo.
En general, estas causales brindan al empleador la posibilidad de dar por terminado el
contrato de trabajo cuando existen situaciones que afectan la relación laboral y que
justifican la finalización del vínculo contractual. Sin embargo, es importante que tanto
empleadores como trabajadores estén informados y cumplan con los procedimientos
legales y garantías establecidas para asegurar un trato justo y equitativo en el ámbito
laboral.
El Derecho en la honra: estimación con la que cada persona debe ser tenida por los
demás miembros de la colectividad.
Cuando se genera una terminación por justa causa se debe proteger el derecho al
buen nombre.
Derecho al mínimo vital: Esto para cubrir las necesidades básicas como alimentación,
vivienda, servicios públicos, vestido entre otros.
Derecho al debido proceso: Garantizará las personas la seguridad de que van a ser
juzgadas de acuerdo con unas reglas previamente estipuladas.
Derecho de defensa: Es para proteger a individuos, sino que tiene el propósito de
buscar la verdad.
El derecho a la igualdad: No protege una esfera concreta de la actividad humana, sino
que puede ser alegado ante cualquier trato injustificado.
Las sanciones disciplinarias en la relación laboral: Dentro de la regulación
correspondiente al reglamento interno del trabajo. El régimen sancionatorio disciplinario
advierte que su origen se encuentra en el atributo de la subordinación dependencia del
trabajador.
El CSI autoriza al empleador para consagrar las sanciones y frente a una suspensión
no puede ser mayor a 8 días, antes de aplicar una sanción el empleador debe dar
oportunidad debe ser oídos tanto al trabajador como a los representantes.
La comunicación formal del proceso disciplinario debe ser verbal o escrita siempre y
cuando se relate de manera clara y precisa las conductas. Los principios derechos
mínimos que rigen el debido proceso son: principio de legalidad criterios, para la
determinación, tipicidad al exigir certeza y claridad derecho de defensa derecho a
impugnar, presunción de inocencia.
En conclusión, el régimen sancionatorio se dispone por excelencia en el reglamento
interno del trabajo y su consagración recae en el empleador. El despido como
consecuencia del ejercicio de la facultad disciplinaria del empleador: una de las
sanciones disciplinarias que puede imponer en el empleador sea el despido o la
terminación unilateral del contrato de trabajo, el despido la terminación del contrato a
partir de una sanción disciplinaria ha sido admitida por la corte suprema de justicia.
Antes de aplicar una sanción disciplinaria el trabajador debe ser escuchado en
compañía de 2 representantes al sindicato que pertenezca.
El despido ocurrido como consecuencias de una falta disciplinaria se entiende como
justificado y es excluye cualquier efecto indemnizatorio a cargo del empleador, el
despido como sanción disciplinaria y su articulación con la terminación unilateral del
contrato de trabajo con justa causa por parte del empleador, el despido como sanción
disciplinaria y terminación unilateral del contrato por parte del empleador. La
terminación unilateral del contrato con justa causa lo constituye una sanción
disciplinaria. La terminación unilateral del contrato con justa causa por parte del
empleador excluye la aplicación del debido proceso.
Finalmente, mientras la terminación con justa causa refiere a causales de
incumplimiento que supone la ruptura en la confianza depositada en el trabajador.
El único escenario en el que ambas atribuciones concurren es cuando la terminación
unilateral se origina por la comisión de una falta grave prevista en el reglamento.
Jurisprudencia de la corte constitucional la sensación C-079 de 1996 se declaró
exequible en el numeral 7 del literal A. El cual dispone que una de las justas causas de
terminación de contrato, la sensación C-594 de 1997 se declaró exequible que dispone
aparte que debe manifestar a la otra en el momento de la extinción la cual de la
terminación.
Se exige la obligación de manifestación los hechos precisos que provocan la de
decisión de dar por determinado el contrato de trabajo, en el momento adoptó la
decisión. La finalidad de la norma en el que comento es que las relaciones de trabajo
transcurran de un clima de tranquilidad y respeta para así lograr el cumplimiento eficaz
de objetivos del contrato y de la empresa. Los trabajadores están obligados a respetar
a sus superiores y sus compañeros.
Para esta corporación, la finalidad de la norma en comento es «que las relaciones de
trabajo transcurran dentro de un clima de tranquilidad y respeto, para así lograr el
cumplimiento eficaz de los objetivos del contrato y de la empresa». Para ello, «los
trabajadores están obligados a respetar a sus superiores y sus compañeros». De
suerte que, la realización de actos que impliquen ultrajes, ofensas, injurias, improperios
o actos de violencia, así sean efectuados por fuera del servicio, tienen la entidad
suficiente de justificar la terminación del contrato, siempre que con ello se pueda
afectar el cumplimiento armónico y pacífico de los compromisos asumidos por el
trabajador. Es en la necesidad de que el conflicto laboral se pueda solucionar con el
diálogo y a través de medios pacíficos, que se justifica la exigencia constitucional de
asegurar el derecho de defensa, pues sobre la base de oír la versión sobre los hechos
ocurridos por el trabajador, es que el empleador tiene los suficientes elementos de
juicio para aplicar esta causal de finalización del contrato. De esta manera, en la
sentencia en cita se concluyó que:
«Si, luego de confrontar las versiones sobre los hechos, el empleador concluye que en
realidad éstos existieron, y que su gravedad es tal que definitivamente entorpecen las
relaciones laborales hacia el futuro, puede legalmente terminar de manera unilateral el
contrato de trabajo; y el empleado, si aún persiste en su descontento, podrá acudir a la
jurisdicción laboral, para que el juez evalúe objetivamente los hechos y sus
consecuencias, y diga la última palabra respecto al conflicto».
Por último, en la sentencia se aclaró que la terminación unilateral, a partir de la causal
que es objeto de examen, no tiene la condición de despido derivado de una sanción
disciplinaria, sino que opera como consecuencia o efecto del ejercicio de un atributo
contractual.
«Este punto de vista no lo comparte la Corte, pues se trata de dos asuntos distintos
que el actor interpreta erróneamente. La subordinación a la que está sujeto el
trabajador en el contrato de trabajo rige solamente para los efectos propios que se
derivan de la relación laboral, es decir, para el cumplimiento de la actividad, servicio, o
labor contratada y que, como se expresó, permite al empleador dar órdenes, dirigir al
trabajador, imponerle reglamentos, o sancionarlo disciplinariamente, y otra es la
prohibición contenida en la norma citada, que pretende simplemente, evitar que el
trabajador observe algunos comportamientos que lesionen moral o físicamente al
patrono, su familia, sus representantes y algunos empleados, fuera del lugar de trabajo,
pero que pueden afectar el cumplimiento armónico y pacífico del contrato de trabajo.
Cuando ocurra una de las situaciones descritas en la norma, y una vez se haya oído al
empleado, el empleador puede recurrir a la terminación del contrato a manera de
sanción para el comportamiento reprochable del trabajador»
Nótese que explícitamente la sentencia distingue la existencia de una sanción
disciplinaria en el ámbito del poder de subordinación, frente al comportamiento que se
señala en la norma bajo estudio, cuya ocurrencia autoriza la terminación del vínculo
laboral, como una atribución de carácter contractual. La palabra «sanción» que allí se
consagra, con base en la misma explicación que la Corte brinda con anterioridad, tan
solo opera en el ámbito de la consecuencia o efecto derivada de la vulneración de un
mandato legal, tal y como lo dispone el artículo 6° del Código Civil.
En cuarto lugar, en la sentencia T-362 de 2000, este tribunal declaró la improcedencia
del amparo, en dos casos en que se cuestionaba la decisión del empleador de terminar
el contrato de trabajo, en uno de ellos por haber tomado unos dineros de un cliente, y
en el otro por suscribir un compromiso
La norma en cita dispone que: «La sanción legal no es sólo la pena sino también la
recompensa; es el bien o el mal que se deriva como consecuencia del cumplimiento de
sus mandatos o de la transgresión de sus prohibiciones.». Es importante mencionar
que esta sentencia tiene una aclaración de voto del magistrado Hernando Herrera
Vergara, en la que expresamente se refiere «a la necesidad de que se surta un
procedimiento previo que garantice al trabajador su derecho de defensa». Sobre este
punto, se aclara que no se trata en realidad de un proceso formal, pues el mismo no
existe en la ley y tampoco puede aplicarse por analogía, de lo que se trata en realidad
es de exigir que se oiga previamente al trabajador, para contrastar las versiones sobre
lo ocurrido.
Por fuera de las autorizaciones contractuales que le habían sido otorgadas. Dentro de
las violaciones formuladas, se alegó que se resolvieron los contratos sin habérseles
«dado la oportunidad de defenderse».
Esta providencia, luego de reiterar en extenso la sentencia C-594 de 1997, la Corte
señaló que son obligaciones del empleador, al momento de terminar unilateralmente el
contrato, manifestar a la otra parte los motivos concretos que justifican la
determinación; los cuales deben corresponder a las justas causas dispuestas en el
CST; y sin perjuicio de tener que cumplir con los procedimientos «que exige la ley o la
convención colectiva del trabajo».
No obstante, la Sala de Revisión tomó la determinación de declarar improcedente los
amparos propuestos, al considerar que los medios ordinarios de defensa judicial eran
idóneos para ventilar las controversias planteadas. Se llegó a esta conclusión, luego de
advertir que los casos juzgados eran diferentes a la situación analizada en la sentencia
C-299 de 1998, porque las causales de terminación invocadas se refieren a « eventos
ocurridos directamente dentro de la relación contractual, en desarrollo de las funciones
asignadas a estos trabajadores, que deben ser valorados inicialmente por el empleador
y luego apreciados y juzgados por el juez ordinario laboral », de suerte que no se
imponía el requisito de oír previamente al trabajador en ejercicio del derecho de
defensa. Por lo demás, si bien los trabajadores hacían parte de organizaciones
sindicales, no estaba demostrado que los despidos «hubieran sido originados con
motivo o con ocasión de la asociación al sindicato», lo que excluía la aplicación de las
sentencias de tutela que amparaban los casos de persecución sindical. Finalmente, en
criterio de la Corte, no se advertía que algún derecho fundamental ameritara
protección, pues las discusiones correspondían a «aspectos de índole legal que ser
ventilados ante el juez ordinario laboral».
En quinto lugar, en la sentencia T-546 de 2000, este tribunal resolvió negar el amparo
solicitado, en un caso en que se solicitaba el reintegro a una empresa, por considerar
que se habían vulnerado el debido proceso y el derecho de defensa, por no haberse
surtido un proceso disciplinario en contra del actor con ocasión de la terminación del
contrato, a partir de la conducta asumida por el trabajador, consistente en no
presentarse en varias oportunidades a trabajar y en otras por haberlo hecho en estado
de embriaguez y en pésimas condiciones de higiene.
En la primera parte de esta providencia, la Corte sintetizó las obligaciones que se
imponen al empleador cuando decide terminar de forma unilateral el contrato de trabajo
con justa causa. En este contexto, se señaló que se debe «manifestarle al trabajador
los hechos por los cuales se va a dar por terminado el contrato», para que este último
tenga «la oportunidad de defenderse de las imputaciones que se le hacen» y para
evitar despidos sin justa causa; tales hechos deben ser concretos, precisos e
individuales y deben corresponder a alguna de las causales expresa y taxativamente
enunciadas en el CST; la terminación unilateral debe decretarse inmediatamente
después de ocurridos los supuestos que motivan la decisión o que se tuvo
conocimiento de los mismos. En caso contrario, se entenderá que han sido exculpados
y no se podrán alegar judicialmente; y, de existir, se debe seguir el «procedimiento
establecido en el reglamento de trabajo, en la convención o pacto colectivo, o en el
contrato individual de trabajo».
En la segunda parte de esta providencia, se señaló que la terminación unilateral «no
implica que se deba surtir un debido proceso en los términos del artículo 29 de la
Constitución Política, pues ello desbordaría el alcance de dicha norma, que, en su
misma redacción, restringe su aplicación a las actuaciones judiciales y
administrativas.» Por lo demás, la resolución del contrato, en principio, «no tiene
naturaleza disciplinaria, ni constituye una sanción», toda vez que tiene origen en la
facultad que se le otorga al empleador, como al trabajador, derivada del principio non
adimpleti contractus, «que consiste en la posibilidad que tiene una parte de extinguir
unilateralmente una convención pactada, cuando la otra ha incumplido determinadas
obligaciones». Así las cosas, para la Corte, y conforme al último de los requisitos
enunciados en el párrafo anterior, «como prerrequisito para que el derecho al debido
proceso tenga cabida frente a una terminación unilateral del contrato de trabajo con
justa causa por parte del empleador, es necesario que exista un procedimiento
determinado en la convención o en el pacto colectivo, en el reglamento o en el contrato
de trabajo. De lo contrario, si tal procedimiento no existe, lógicamente no puede
hablarse de una vulneración del derecho al debido proceso».
En la tercera parte de esta providencia, se estudió el alcance del derecho de defensa
en la terminación unilateral del contrato de trabajo con justa causa por parte del
empleador. Sobre el particular, se expresó que se trata de una garantía establecida en
la sentencia C-299 de 1998, por virtud de la cual « el empleador tiene la obligación de
darle al trabajador, la oportunidad de defenderse de las imputaciones que se hacen en
su contra, antes del despido». Según lo manifestado en el presente fallo, este derecho
«se refiere no solo a la causal cuya constitucionalidad fue condicionada en la sentencia
mencionada, sino a todas las causales de terminación unilateral del contrato de trabajo
con justa causa por parte del empleador. Esta interpretación es necesaria si se
pretende hacer efectivo el deber de lealtad que debe regir todos los contratos y que, de
conformidad con el artículo 55 del Código Sustantivo de Trabajo, es aplicable a los
contratos laborales . Del mismo modo, dicha interpretación se aviene a la consagración
de derechos fundamentales que hace nuestra Constitución y que, en este caso,
constituyen obligaciones especiales del patrono respectivo, de acuerdo con el artículo
57 numeral 5 del Código Sustantivo del Trabajo, dentro de las cuales se encuentran el
respeto por la dignidad del trabajador, y en tal medida, por su buen nombre y por su
honra ».
Finalmente, se negó el amparo solicitado, porque al trabajador no le era aplicable la
cláusula convencional que preveía la obligación de adelantar un trámite disciplinario, de
suerte que no se encontró que la empresa accionada haya vulnerado el debido
proceso, «pues no estaba en la obligación de seguir un determinado proceso antes de
despedir al accionante». Además, del artículo 62 del CST, que prevé como justa causa
de terminación unilateral del contrato de trabajo por parte del empleador, «
En sexto lugar el reconocimiento al trabajador de la pensión de jubilación estando al
servicio de la empresa». Como se mencionó en el numeral 109 del presente fallo, esta
norma fue modificada por el parágrafo 3 del artículo 9 de la Ley 797 de 2003, el cual no
aplica para las personas que prestan funciones públicas, por razón del aumento de la
edad de retiro forzoso, en virtud del artículo 2 de la Ley 1821 de 2016.
En todo caso, en su momento, se cuestionó la disposición en cita, porque se
consideraba que negaba la dignidad del trabajador, en lo referente a su aptitud para
decidir en qué momento se produciría su desvinculación laboral.
Para la Corte, como existía una habilitación legal por virtud de la cual el empleado
podía seguir cotizando durante 5 años más, ya sea para aumentar el monto de la
pensión o para completar los requisitos faltantes, era claro que le asistía al trabajador el
derecho a que su opinión sea tenida en cuenta, de ahí que decidió condicionar el
alcance de la norma demandada, al deber de consultar al empleado sobre el deseo de
hacer uso de la facultad ya explicada, antes de dar por terminado el contrato de forma
unilateral.
En séptimo lugar, mediante la sentencia T-800 de 2002, esta corporación tuteló los
derechos fundamentales a la libertad de cátedra, al debido proceso y al trabajo de un
docente que había sido desvinculado aparentemente durante el período de prueba de
la institución educativa donde trabajaba, porque solicitó a las estudiantes de décimo
grado realizar la lectura de una obra literaria que fue considerada por las directivas
como contraria a las creencias institucionales.
Por esta razón, procedió a verificar si la terminación se había realizado de acuerdo con
una justa causa. Al respecto, encontró que la obra literaria que había sido asignada a
las estudiantes no era contraria ni amenazaba los valores institucionales del colegio. A
partir de estas consideraciones, la Sala argumentó que, a pesar de que el contrato de
trabajo puede ser terminado unilateralmente por las partes, «el empleador debe dar al
trabajador la oportunidad de ejercer el derecho de defensa antes de la terminación del
contrato por justa causa», como lo dispone la sentencia T-546 de 2000, obligación que,
en este caso, el empleador incumplió, por lo que cabía otorgar el amparo de los
derechos que habían sido reclamados.
207 CST art. 78. Acreditó la existencia de una justa causa208. A pesar de que la
controversia no refiere a un caso de estabilidad impropia, la cual corresponde a la
materia objeto de examen, se tendrá en cuenta lo dispuesto en esta providencia, toda
vez que se esbozaron argumentos relacionados con las garantías del trabajador y los
límites que existen cuando se ejerce la facultad de terminación unilateral del contrato
de trabajo con justa causa por parte del empleador.
La corte precisa que la terminación unilateral del contrato de trabajo por el empleador
fue por justa causa, no constituye una sanción ,teniendo en cuenta el punto CSJ SL
15245 de 2014 donde se rechazó el argumento de censura de entonces, el empleador
no está obligado por ley a seguir un procedimiento de orden disciplinario, salvo
convenio en contrario y que, en los casos de la causal 3® del literal A) del artículo 62
del CST, el empleador debe oír al trabajador para que este se defienda ya que es un
derecho fundamental ,según lo resuelto por esta corporación en la sentencia C-299 de
1998,y por el alcance del fallo no se extiende a las otras causales automáticamente.
En tercer lugar, siguiendo lo manifestado en la sentencia SL 15245 de 2014, se reitera
que el debido proceso no es aplicable, por regla general, para los casos de terminación
unilateral de contrato laboral con justa causa por parte del empleador, manteniendo una
misma línea jurisprudencial, se dijo que tal garantía solo se exige si las partes así lo
han acordado. Se resaltan las diferencias entre el derecho de defensa y un debido
proceso.
Si existe un procedimiento preestablecido por las partes para la resolución del contrato
con justa causa, se debe llevar un debido proceso, resaltando el derecho del trabajador
a ser siempre escuchado para su defensa, lo anterior es una garantía del derecho de
defensa no del debido proceso, esto se advierte por la corte constitucional en la
sentencia C-299 de 1998.
El derecho de defensa del trabajador será efectivo mediante las garantías que rodean a
manera como el empleador puede tomar la decisión de terminar el vínculo en base a
una justa motivación. estas garantías se resumen en los siguientes términos:
a) el trabajador informa los motivos y razones concretos por los cuales se va a terminar
el contrato, sin que se le de la posibilidad al empleador alegar hechos diferentes.
b) el empleador debe tomar inmediatamente la decisión de terminar el contrato,
después de que ocurran los hechos que lo motivan, o de lo contrario sean absueltos y
no los podrá alegar judicialmente.
c) se configura alguna de las causales expresas o anunciadas en el código sustantivo
del trabajo
d)se tendrá en cuenta el reglamento interno de trabajo, el contrato individual de trabajo
o agotar el procedimiento a seguir para el despido establecido en la convención
colectiva para garantizar el debido proceso.
En el numeral 3®, literal a), del artículo 62 del CST, se exige por parte del empleador
dar un preaviso,
Es importante facilitar un dialogo entre el empleador y el trabajador antes dela decisión
de despedir, dándole la oportunidad al trabajador de dar su versión de los hechos, la
citación a descargos no es la única forma de garantizar el derecho de defensa del
trabajador, la decisión de terminación de contrato debe ir precedida a un dialogo y
solución pacífica de conflictos entre las dos partes. El empleador debe valorar las
explicaciones del trabajador esto en conformidad con el artículo 62 del CST.
La decisión de terminación de contrato laboral con justa causa puede ser sometida a
control judicial, tanto para cuestionar las razones ,como para configurar la justa causa y
reclamar los perjuicios correspondiente, por parte del empleador esta decisión excluye
la aplicación del debido proceso y la necesidad de agotar un procedimiento para tal fin,
posición que se unifica y que acoge la lectura mayoritaria de esta corporación
planteada en las sentencias C-079 de 1996,C-59 de 1997,T-382 de 2000,T-546 de
2000,T-385 de 2006 y T-075 de 2011,asi como los precedentes reiterados de la CST.
salvo que las partes lo hayan acordado en el contrato individual de trabajo, en el
reglamento de trabajo, en un pacto o convención colectiva.
Antes de la terminación de contrato laboral por parte del empleador, este debe agotar el
procedimiento establecido en el artículo 2® de decreto 137 de 1996, y cumplir con las
siguientes garantías obligatorias que resultara la única interpretación conforme con la
constitución política
1)Inmediatez: dialogo entre ambas partes para conocer los hechos y la decisión de dar
por terminado el contrato, o de lo contrario se entenderá que el motivo fue absuelto y
no se podrá alegar.
2)Causales Taxativas: la decisión sobre la terminación unilateral del contrato de trabajo
solo se puede sustentar en una justa causa previstas en la ley.
3)comunicación de los motivos concretos y específicos de justifican la decisión de
terminación de contrato, siguiendo lo dispuesto en los artículos 62 (parágrafo)y 66 del
CST.
4)existencia y aplicación de procedimientos específicos de terminación del vínculo
contractual, es decir, se exige observar los procesos establecidos en la convención o
pacto colectivo, en un reglamento interno, en un laudo arbitral o en el contrato
individual de trabajo
5)exigencias de cada una de las causales y preaviso respecto de algunas de ellas
9respeto debido en la relación laboral
Como de anuncia en la sentencia T-546 de 2000, es un deber la lealtad y buena fe que
se exigen los contratos bilaterales y tiene especial reconocimiento en el artículo 55 del
CST. por lo que, la igualdad de trato y respeto son la garantía como instancia de
dialogo y de solución pacífica de conflictos, según se explica en la sentencia C-299 de
1998.no cabe limitar su aplicación únicamente a la causal de terminación prevista en el
numeral 3® literal a, pues con ella se busca evitar situaciones arbitrarias o caprichosas
por parte de los empleadores .su decisión de debe ajustar a parámetros de
razonabilidad y proporcionalidad.
En virtud del preaviso que plica para varias de las causales de terminación del contrato
de trabajo con justa causa, opera como un periodo de gracia que le permite al
trabajador prepararse para lo que se viene económica, psicológica y moralmente,
además, impulsa al dialogo y para que el empleador asegure el derecho que tiene el
trabajador a ser escuchado antes de resolver s contrato.
Mediante etapas de contradicción, pruebas y definición respecto a la validez de la
causal y respeto al debido proceso se realizará el examen de los motivos que dieron
lugar a la terminación, teniendo en cuenta las razones del empleador y los
cuestionamientos que formule el trabajador.
La corte suprema de justicia en la sentencia SL2351 del 8 de julio de 2020, afirma que
cualquier herramienta de dialogo y comunicación permite hacer una exposición del
caso y una vez concluido el estudio de los temas, se define la estructura de la decisión
y se procederá con la resolución del caso concreto.
EXAMEN DEL CASO CONCRETO
Se somete a consideración de la corte, la demanda formulada por e señor Dixon Trujillo
Acevedo, quien laboro como cajero al servicio de Bancolombia S.A, entre el 2 de abril
de 2002 y el 14 de mayo de 2010,ffecha en la que esta entidad dio por terminado el
contrato de trabajo de manera unilateral, resaltando que hubo una justa causa
establecida e los numerales 1° y 6° del literal a) del artículo 62 del CST, los artículos 55
y 58 ibideem, y los artículos 55 y 67 del reglamento interno de trabajo, que se refieren
al incumplimiento grave de las obligaciones por parte del trabajador.
La Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cúcuta, Mediante el fallo
del 16 de julio del 2012, ordeno el reintegro del trabajador a su puesto de trabajo y la
cancelación de todos los salarios y prestaciones dejados de percibir desde la fecha de
la desvinculación.
Bancolombia S.A. formuló demanda de impugnación o casación contra la sentencia
judicial de la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia, la cual se pronunció en
sentencia SL4773 del 7 de noviembre de 2018.casando el fallo proferido por el Tribunal
Superior de Cúcuta, y confirmo íntegramente la Providencia adoptada por el Juzgado
Primero aboral del circuito de la misma ciudad, que había negado las pretensiones del
trabajador.
El 7 de mayo de 2019, el señor Dixon Trujillo Acevedo formulo acción de tutela contra la
citada autoridad judicial, ya que considero que la decisión de casar la sentencia
proferida por el Tribunal Superior de Cúcuta vulnero sus derechos al debido proceso, al
acceso de la administración justicia y al mínimo vital.
Se encontró probado que Bancolombia S.A. no llamo a descargos al trabajador,
conforme lo establece la cláusula 26 de la convención colectiva de trabajo de 2005, y
por desconocer el precedente constitucional establecido por esta corporación en la
sentencia T-293 de 2017, en donde el empleador tiene derecho a realizar descargos
frente a las imputaciones que se le hacen.
La sentencia de casación SL4773 del 7 de noviembre de 2018, objeto de impugnación,
la Corte Suprema de Justicia llegó a la conclusión de que la empresa demandada no
desconoció ningún precepto jurídico y obró conforme a derecho.
Era válido entender como lo hizo la Corte Suprema de Justicia, que la cláusula
convencional que breve la obligación que se consideraba incumplida, no opera en los
casos de terminación de contrato de trabajo con justa causa por parte del empleador, si
no en aquellos en que se impone una sanción disciplinaria, estos dos casos son
distintos.
Esta interpretación realizada por la Corte no se puede catalogar como una anomalía
que exija la intervención del juez constitucional (numerales 71 a 78 de esta sentencia.
Por las anteriores razones, la Sala Plena concluye que no configuro el defecto factico
alegado por el accionante y, en ese sentido, se reitera que la acción de tutela no es un
instrumento para reabrir debates. además, llega a la conclusión de que la sentencia
SL4773 del 7 de noviembre de 2018 no desconoció el precedente constitucional
invocado por el actor.
En este sentido, Bancolombia S.A. no estaba obligado a garantizar al trabajador el
derecho a ser escuchado.
DECISION:
Se decidió confirmar la sentencia del 19 de julio de 2019, por virtud de la constitución
solo se autoriza al empleador a terminar en contrato laboral unilateralmente con justa
causa, si previamente se han otorgado al trabajador las garantías obligatorias que se
señalaron en el numeral 235 de esta sentencia.
La sentencia del 29 de julio de 2019, ratifico el fallo adoptado el 11 de junio del año en
cita por la Sala de Decisión de Tutelas N° 1 de la Sala de Casación Penal de dicho
tribunal, por medio de la cual denegó la acción de tutela promovida por el señor Dixon
Trujillo Acevedo.
Notifíquese, Comuníquese y cúmplase
Conclusión
Se establece que las personas que han sido despedidas de manera injusta tienen
derecho a un debido proceso. Esto significa que tienen derecho a ser escuchadas por
su empleado antes de ser despedidas, ya recibir una explicación de por qué fueron
despedidas. La sentencia determina que las personas que han sido despedidas de
manera injusta tienen derecho a una indemnización. La indemnización debe ser justa y
suficiente para compensar a la persona por los daños que sufrió como resultado del
despido.
El gobierno debe tomar medidas para garantizar que las personas que han sido
despedidas de manera injusta puedan acceder a la justicia y obtener una
indemnización justa. Esto incluye proporcionar asistencia legal gratuita a las personas
que no pueden pagarla, y crear un proceso sencillo y rápido para presentar denuncias
de despido injusto
La Sentencia SU449/20 derecho al debido proceso, acceso a la administración de
justicia y mínimo vital, es un importante paso adelante en la protección de los derechos
de los trabajadores en Colombia. La sentencia ha brindado a los trabajadores
colombianos un mayor nivel de protección contra el despido injusto y ha obligado a los
empleados a ser más cuidadosos al momento de despedir a sus empleados.
Referencias
Corte Constitucional de Colombia (2020). Sentencia SU449/20. Disponible en:
https://www.corteconstitucional.gov.co/Relatoria/2020/SU449-20.htm