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Auto Supremo sobre Acción Pauliana en Bolivia

El Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia emitió un auto supremo sobre un caso de acción pauliana. En el caso, Edgar Julio Romay Gutiérrez demandó a Lidia Magne de Águila y María Marcela Magne Apaza por la transferencia de acciones de un inmueble. Ambas demandadas presentaron recursos de casación contra la decisión de segunda instancia. El Tribunal Supremo revisó los argumentos presentados en los recursos de casación y la respuesta a estos por el demandante.

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Auto Supremo sobre Acción Pauliana en Bolivia

El Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia emitió un auto supremo sobre un caso de acción pauliana. En el caso, Edgar Julio Romay Gutiérrez demandó a Lidia Magne de Águila y María Marcela Magne Apaza por la transferencia de acciones de un inmueble. Ambas demandadas presentaron recursos de casación contra la decisión de segunda instancia. El Tribunal Supremo revisó los argumentos presentados en los recursos de casación y la respuesta a estos por el demandante.

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Estado Plurinacional de Bolivia

Organo Judicial

AUTO SUPREMO
TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

SALACIVIL

Auto Supremo: 48/2020

Fecha: 20 de enero de 2020

Expediente: CB-89-19-S

Partes: Edgar Julio Romay Gutiérrez c/ María Marcela Magne Apaza y Lidia Magne de Águila.

Proceso: Acción pauliana.

Distrito: Cochabamba.

VISTOS: Los recursos de casación planteados por Lidia Magne de Águila y María Marcela Magne Apaza, cursantes de

fs. 593 a 599 vta., y de fs. 604 a 608 vta., respectivamente, impugnando el Auto de Vista de 9 de agosto de 2019, por la

Sala Civil Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba, cursante de fs. 585 a 589, en el proceso de

acción pauliana, seguido por Edgar Julio Romay Gutiérrez contra las recurrentes; la contestación de fs. 619 a 623, Auto

de concesión de 17 de octubre de 2019 cursante a fs. 624, Auto Supremo de Admisión Nº 1249/2019-RA de 2 de

diciembre de fs. 630 a 631 vta., y todo lo inherente;

CONSIDERANDO I:

ANTECEDENTES DEL PROCESO

1. Edgar Julio Romay Gutiérrez por memorial de fs. 14 a 15, y a fs. 22 y vta., planteó demanda ordinaria de acción

pauliana, contra Lidia Magne de Águila y María Magne Apaza, contestando en primer término María Marcela Magne

Apaza y excepcionando por falta de acción y derecho mediante memorial a fs. 64 y vta., asimismo, Lidia Magne de

Águila por memorial a fs. 69 y vta., contestó y planteó excepciones de falta de acción y derecho, readecuándose el

proceso al Código Procesal Civil, mediante auto cursante a fs. 85, mismo que fue recurrido en reposición bajo

alternativa de apelación por la parte demandante mediante memorial cursante de fs. 297 a 298, mismo que fue resuelto

por auto cursante a fs. 308 y vta., tramitado así el proceso hasta la emisión de la Sentencia de 5 de mayo de 2017

pronunciados por el Juez Público Civil y Comercial Nº 1 de la ciudad de Cochabamba, que declaró PROBADA la

demanda de acción pauliana e IMPROBADAS las excepciones perentorias de falta de acción y derecho, en tal sentido

ordenó la revocatoria de la transferencia de acciones y derechos que consta en la Escritura Pública Nº 2069/2011 de 2

de diciembre, otorgada ante la Notaria de Fe Pública Nº 20 de Oruro, a través de la cual Lidia Magne de Águila

transfirió las acciones y derechos en dación de pago del inmueble signado con el Nº 82, ubicado en la calle Perú entre

Juan José Pérez y Almirante Grau Nº 330 zona Sud Oeste de la ciudad de Oruro por la suma de Bs. 30.000 a favor de

María Marcela Magne Apaza y por ende la cancelación del registro del derecho propietario bajo la Matrícula

Computarizada Nº 40110110019604, Asiento A-4 de 10 de mayo de 2012 en Derechos Reales de la ciudad de Oruro.

Resolvió también sin lugar a la condenación de daños y perjuicios.

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2. Apelada la sentencia por las codemandadas, María Marcela Magne Apaza y Lidia Magne de Águila, mediante

memoriales de fs. 547 a 548 vta., y de fs. 552 a 554, respectivamente, el 4 de junio de 2019, dio lugar a que la Sala

Civil Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba, emita el Auto de Vista de 9 de agosto de 2019,

cursante de fs. 585 a 589 que CONFIRMÓ la sentencia apelada e INADMISIBLE la apelación interpuesta contra el Auto

de 16 de febrero de 2017.

Cuyo fundamento radicó en la procedencia de la acción pauliana a través del art. 1446 del Código Civil, ya que el

demandante demostró su condición de acreedor de la vendedora apelante, habiéndose establecido la insolvencia de la

misma, impidiendo la ejecución del proceso de pago generando inexistencia de garantías con las que contaba el

acreedor, así los argumentos expuestos por las apelantes no ameritaron cambiar el fallo. Por otra parte, respecto a la

inadmisibilidad de la apelación respecto al Auto interlocutorio de 16 de febrero de 2017, definió que debió ser

interpuesto dentro de los tres días en mérito al art. 262 num. 2) del Código Procesal Civil, por lo que la apelante no

cumplió con la carga procesal siendo su fundamentación extemporánea.

3. Resolución de segunda instancia, que dio lugar a que ambas codemandadas, interpongan su recurso de casación

siendo objeto de análisis en el presente caso.

CONSIDERANDO II:

CONTENIDO DEL RECURSO DE CASACIÓN

Recurso de casación de Lidia Magne de Águila.

Del recurso de casación de Lidia Magne de Águila, se extractan los siguientes reclamos:

En la forma.

1. Denunció que el Auto de Vista impugnado vulneró normas esenciales del debido proceso, en sentido que debió

integrar como litis consorte pasivo a Wilfredo Simón Águila Alanes por ser parte del documento de transferencia objeto

de la presente demanda y la relación matrimonial existente durante la constitución de dicha escritura pública.

En el fondo.

1. Inculpó que la resolución de alzada aplicó indebidamente los principios establecidos en el art. 1446 del Código Civil,

porque el demandante no demostró los cinco requisitos exigidos para el cumplimiento de la acción pauliana, en relación

con ello, no valoró la prueba inserta en el cuaderno procesal respecto al proceso de conocimiento de 16 de abril de

2011, en el que, la parte demandante solicitó la anotación preventiva, empero, la fianza de contracautela recién fue

ofrecida el 6 de diciembre de 2012, después de un año y cinco meses de que el juez ordenara la medida cautelar, lo

cual no se adecúa al art. 1446 num. 4) del CC., de que se originó un perjuicio al acreedor, por la inactividad procesal,

puesto que esperó tres años y un mes para solicitar anotación preventiva.

2. Refirió que no se tomó en cuenta la confesión provocada de la codemandada María Marcela Magne Apaza, quien

expresó que jamás tuvo la intención de perjudicar, porque desconocía las acreencias respecto a sus vendedores. Por el

contrario, refirió que, Lidia Magne de Ávila adeudaba a María Marcela Magne Apaza la suma de Bs. 30.000 por un

préstamo otorgado el 20 de septiembre de 2008, razón por la cual acordaron junto a su cónyuge entregarle las

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acciones y derechos del inmueble en calidad de dación de pago, desvirtuando así el num. 4) del art. 1446 del Código

Civil.

3. Expresó que, la parte actora no probó los presupuestos que hacen viable a la acción pauliana, como ser la

presentación del título exigible de ejecución, es decir, que no existe prueba objetiva de deuda y crédito a favor del

acreedor y mucho menos puede proteger un crédito prescrito.

4. Acusó que el Auto de Vista impugnado falló con la seguridad y juicio de valor de la existencia de una deuda, sin

tomar en cuenta que no existe resolución que haya adquirido el valor de cosa juzgada con relación a la no existencia

del proceso ejecutivo, por lo que transgredió el art. 117.I de la CPE.

Petitorio.

Solicitó fallar casando el Auto de Vista de 9 de agosto de 2019.

Recurso de casación de María Marcela Magne Apaza.

Del recurso de casación de María Marcela Magne Apaza, se extractan los siguientes reclamos:

En la forma.

1. Acusó que el Auto de Vista omitió integrar como litis el consorte pasivo al esposo de la compradora es decir a Marco

Antonio Arancibia Castillo conculcándole el derecho al debido proceso amparados en los arts. 115, 117 y 120.I de la

C.P.E., ya que la recurrente expresó haber adquirido el 25 % de acciones y derechos del inmueble dentro de la

comunidad de gananciales.

En el fondo.

1. Atribuyó la omisión de la prueba y vulneración de disposiciones legales por aplicación errónea de la ley, por no

considerar la prueba de descargo cursante de fs. 532 a 534 vta., consistente en el Testimonio de Transferencia Nº

2069/2011 por dación de pago de una deuda, donde consta que la transferencia efectuada es a favor de María Marcela

Magne Apaza y su cónyuge Marco Antonio Arancibia Castillo, prueba que demuestra la omisión de la litis consorcio

pasivo descrito en el art. 47 num. 1) del Código Civil.

En ese mismo tenor expresó que, no se consideró la confesión provocada de la compradora en la que se evidenció que

cuando se realizó la transferencia no existían gravámenes sobre el inmueble, desvirtuando con ello el proceder

fraudulento, por cuanto el demandante no demostró que los compradores en la suscripción de la transferencia obraron

con conocimiento de deuda o perjuicio en su contra.

2. Arguyó ilegitimidad de la acción pauliana por vulneración de las disposiciones legales al aplicar indebida y

erróneamente los principios del art. 1446 del Código Civil, porque no mereció análisis de los medios probatorios

propuestos por las partes y omitió referirse a las denuncias descritas en la apelación; porque el demandante no

demostró los cinco requisitos jurídicos exigidos por el art. 1448.I y III del Código Sustantivo, que establece que la

acción pauliana favorece al acreedor diligente solo en la medida de su interés y de acuerdo a la jurisprudencia el

acreedor puede tomar los recaudos necesarios a proteger el patrimonio del deudor siempre y cuando sea un

documento exigible y de ejecución.

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De la respuesta al recurso de casación.

El demandante Edgar Julio Romay Gutiérrez refirió en su respuesta que, las demandadas en sus recursos de casación

en la forma manifiestan que se debió integrar a la litis a los cónyuges respectivos, sin embargo, de la revisión de los

memoriales de contestación no se advierte que ninguna haya solicitado la integración a la litis consorcio de Wilfredo

Simón Águila Alanes, no tomaron en cuenta el efecto derivado de la demanda, contestación y la reconvención es la

preclusión, sin que sea admisible reservar su alegación para un recurso posterior como lo ocurrido.

Petitorio.

Solicitó declarar improcedente el recurso de forma o en su caso infundado en el fondo con expresa condenación de

costas.

CONSIDERANDO III:

DOCTRINA LEGAL APLICABLE

III.1. De la acción pauliana.

Entre los medios para la conservación de la garantía patrimonial o de defensa directa del crédito inmerso en el Código

Civil, encontramos a la acción pauliana, sobre la cual el autor Carlos Morales Guillen quien en su obra titulada Código

Civil Concordado y Anotado Cuarta Edición, Tomo II, señala; “La acción pauliana, llamada también revocatoria, es la

que la ley faculta al acreedor para hacer revocar los actos celebrados por su deudor, en fraude de sus derechos que le

causan perjuicio. Ej.: nulidad de una venta de inmueble concertada por el deudor a precio vil. (Capitant)”.

En esa misma lógica, este Tribunal Supremo de Justicia emitió varios Autos Supremos, entre ellos el Nº 26/2016 de 20

de enero, que al respecto señaló: “La acción pauliana o revocatoria es el instituto jurídico mediante el cual el acreedor

está facultado para demandar que los actos jurídicos de su deudor, respecto a él, sean ineficaces y surtan efectos,

conservándose de esta forma su patrimonio antes de quedar insolvente.

De esta manera conforme señala el art. 1446 del Código Civil, el acreedor puede demandar que se revoquen,

declarándose ineficaces respecto a él, los actos de disposición del patrimonio pertenecientes a su deudor, debiendo

concurrir ineludiblemente los siguientes requisitos: “1) Que el acto impugnado origine un perjuicio al acreedor

provocando o agravando la insolvencia del deudor. 2) Que el deudor conozca el perjuicio ocasionado por su acto al

acreedor. 3) Que, en los actos a título oneroso, el tercero conozca el perjuicio que el acto ocasiona al acreedor, no

siendo necesario este requisito si el acto es a título gratuito. 4) Que el crédito sea anterior al acto fraudulento, excepto

cuando el fraude haya sido dispuesto anticipadamente con miras a perjudicar al futuro acreedor. 5) Que el crédito sea

líquido y exigible. Sin embargo, no se tendrá el término por vencido si el deudor resulta insolvente o si desaparecen o

disminuyen las garantías con que contaba el acreedor”.

Por lo expuesto podemos advertir que, al margen de lo expuesto sobre la acción pauliana, también se concretó que el

ejercicio de esta acción de inoponibilidad se encuentra condicionada a la concurrencia de todos los requisitos inmersos

en el art. 1446 del Sustantivo Civil, por lo que, refiriéndonos a estos, corresponde citar nuevamente a Carlos Morales

Guillen, que en la obra citada supra, señaló que:

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1) De la insolvencia del deudor y perjuicio del acreedor, está referido a aquellos actos que el deudor realiza

comprometiendo el cumplimiento y realización de su crédito, pues el empobrecimiento de este ya sea por actos que

disminuyan su patrimonio en favor de terceros o se sustituyan bienes perfectamente embargables con otros, que sean

fáciles de proteger de las persecuciones de los acreedores, generaran perjuicio en el acreedor, por lo que en caso de

concurrir esos casos será admisible la procedencia de la acción.

2) Propósito fraudulento intencional del deudor, ocurre cuando el deudor tiene conocimiento de que su acto perjudica al

acreedor, siendo en este caso suficiente el conocimiento que tenga el deudor para determinar el propósito fraudulento

intencional del deudor, esto según la doctrina del fraus dici re ipsa.

3) Complicidad del tercero, este requisito concurre cuando el tercero que forma parte del acto a título oneroso, es decir

desembolsando la contrapartida que ingresa al patrimonio del deudor, tiene la voluntad de ayudar y facilitar al deudor la

organización del fraude y por ende el perjuicio del acreedor; de esta manera el conocimiento que tenga el tercero de la

insolvencia que genera en el deudor el acto que realiza con este, resulta suficiente para determinar su complicidad

fraudulenta; ahora bien, puede darse el caso de que el acto sea a título gratuito y no oneroso, en ese caso no será

necesario que quien pretenda la acción pauliana acredite el conocimiento del tercero, pues ésta prospera aunque el

tercero no tenga conocimiento.

4) Anterioridad del crédito, referido a que el crédito sea anterior al acto de disposición del deudor, pues por lógica el

acreedor no puede pretender la revocatoria de los actos de disposición de bienes que ya no formaban parte del

patrimonio del deudor a tiempo de nacimiento del crédito, salvo que el acreedor demuestre que el acto de disposición

así sea anterior al crédito, se haya pre ordenado dolosamente el fraude para perjudicar al acreedor.

5) Que el crédito sea líquido y exigible, lo que no supone necesariamente tener un título ejecutivo, sino que el crédito,

con la finalidad de justificar la medida conservatoria, presente determinados caracteres de certidumbre y seguridad

para el acreedor.

CONSIDERANDO IV:

FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN

Recurso de casación de Lidia Magne de Águila.

En la forma.

1. En cuanto a que el Auto de Vista impugnado vulneró las normas esenciales del debido proceso, en sentido que debió

integrar como litis consorte pasivo a Wilfredo Simón Águila Alanes por ser parte del documento de transferencia objeto

de litis y por existencia de la relación matrimonial durante la constitución de dicha escritura pública.

De la revisión a la contestación de la recurrente Lidia Magne de Águila por escrito cursante a fs. 69 y vta., no se aprecia

existencia alguna sobre el argumento que solicite la incorporación necesaria del litis consorte, por otro lado, de la

revisión al documento de transferencia cursante de fs. 532 a 534 vta., se tiene que el mismo establece una

transferencia bilateral entre las ahora codemandadas, ya que la relación matrimonial de la recurrente nunca fue parte,

ni objeto en el proceso, por tal motivo no existe fundamentación para acoger el recurso de forma, deviniendo el mismo

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en infundado.

En el fondo.

1. Que la resolución de alzada aplicó indebidamente los principios del art. 1446 del Código Civil, porque el demandante

no demostró los cinco requisitos exigidos para el cumplimiento de la acción pauliana, con relación a ello, no valoró la

prueba inserta en el cuaderno procesal respecto al proceso de conocimiento de 16 de abril de 2011, en el que la parte

demandante solicitó la anotación preventiva, empero la fianza de contracautela recién fue ofrecida el 6 de diciembre de

2012, después de un año y cinco meses que el juez ordenó la medida precautoria, lo cual no se adecua al art. 1446

num. 4) del Código Sustantivo, del que se originó un perjuicio al acreedor, por la inactividad procesal, puesto que

esperó tres años y un mes para solicitar dicha anotación preventiva.

Al respecto corresponde en primer término establecer que los detalles de lo ocurrido en el anterior proceso no son

trascendentales para el presente, simplemente lo que cuenta es que se tiene como evidencia que la transferencia fue

efectuada después de que la vendedora María Marcela Magne Apaza contrajo la deuda con Edgar Julio Romay

Gutiérrez y ello generó la insolvencia de la misma, demás está referir que esa transferencia fue onerosa o en calidad de

dación de pago, de cualquier forma generó perjuicio al acreedor y se cumplieron con todos los requisitos que el art.

1446 del Código Civil establece en estos casos, cuya descripción fue abordada por el Auto de Vista cursante de fs. 585

a 589 en el análisis del caso concreto, por lo que sus reclamos no contienen fundamento que haga viable revertir en

este punto el fallo impugnado.

2. Acerca de que no se tomó en cuenta la confesión provocada de la codemandada María Marcela Magne Apaza, quien

sostuvo que jamás tuvo la intención de perjudicar porque desconocía las acreencias respecto a sus vendedores. Por el

contrario, refirió que Lidia Magne de Ávila adeudaba a María Marcela Magne Apaza la suma de Bs. 30.000 por un

préstamo otorgado el 20 de septiembre de 2008, razón por la cual acordaron junto a su cónyuge entregarle las

acciones y derechos del inmueble en calidad de dación de pago, desvirtuando así el num. 4) del art. 1446 del Código

Civil.

Expresó que, tampoco la parte actora no demostró los presupuestos que hacen viable a la acción pauliana, como ser la

presentación de título exigible de ejecución, es decir que no existe prueba objetiva de deuda y crédito a favor del

acreedor y mucho menos puede proteger un crédito prescrito.

En cuanto a que la transferencia fue efectuada como dación de pago, no existe a lo largo del proceso documento que

acredite la existencia de dicha deuda anterior por el monto de Bs 30.000 con la recurrente y que por la existencia de

lazos de parentesco entre María Marcela Magne Apaza y Lidia Magne de Ávila, siendo las mismas hermanas se

establece que la supuesta compradora sí conocía la situación de insolvencia de su hermana vendedora.

Respecto al documento señalado no se requiere que el mismo sea necesariamente un título ejecutivo, sino que el

crédito presente determinados caracteres de certidumbre y seguridad para el acreedor, tal como expresa la doctrina

aplicable en el presente caso establecida en el acápite III.1.

Por todo lo expresado, los reclamos de la recurrente carecen de fundamento.

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3. Sobre la acusación de que el Auto de Vista impugnado falló con la seguridad y juicio de valor de la existencia de una

deuda, sin tomar en cuenta que no existe resolución que haya adquirido el valor de cosa juzgada en relación a la no

existencia del proceso ejecutivo, por lo que se transgredió el art. 117 num. I) de la CPE.

Al respecto de la revisión al Auto de Vista impugnado cursante de fs. 585 a fs. 589 se tiene que el mismo en el

apartado 3 y respondió de la siguiente manera: “Sobre la letra de cambio, corresponde señalar que la naturaleza

cambiaria de dicho título valor implica una orden de pago de una suma de dinero en un lugar y plazo que el propio

documento indica … (…) … En ese sentido, la existencia de dicho documento y la formalización del proceso judicial

para su cobro a la vendedora, demuestra la existencia de la acreencia en la que el actor funda la acción pauliana…”.

En tal situación el documento base de la acreencia utilizado en este proceso consiste en una letra de cambio, que

aunque en circunstancias diferentes se le habría quitado la calidad de título ejecutivo, no debe confundirse ello con la

validez que tiene la misma, y que determina la existencia cierta de la obligación contraída con base en los datos

introducidos en dicha letra de cambio.

Al respecto el Auto Supremo Nº 97/2014 de 21 de marzo señaló que: “… corresponde precisar que, la letra de cambio

es un título valor de carácter crediticio, formal, literal, completo, autónomo y abstracto que contiene una obligación de

pagar o hacer pagar incondicionalmente una suma determinada, al vencimiento y en el lugar mencionado en el título.

El autor Carlos Gilberto Villegas, en su obra Manual de Títulos Valores, señala que la letra de cambio es un título valor

abstracto, por el cual una persona, llamada "librador", da la orden a otra llamada "girado", de pagar incondicionalmente

a una tercera persona, llamada "tomador o beneficiario", una suma determinada de dinero en el lugar y plazo que el

documento indica.

En ese marco, el artículo 541 del Código de Comercio, precisa que la letra de cambio debe contener: 1) la mención de

ser letra de cambio inserta en su texto; 2) el lugar, el día mes y año en que se expida; 3) la orden incondicional al

girado de pagar una suma determinada de dinero; 4) el nombre de la persona a quien debe hacerse el pago; 5) el

nombre del girado, dirección y lugar de pago; 6) fecha de pago o forma de vencimiento; 7) la firma del girador, seguida

de su propio nombre y domicilio”.

En el caso concreto de la revisión a la documental cursante de fs. 30 a 32, se tiene que el título valor fue girado y

aceptado y Lidia Magne de Ávila es el aval de la misma, vale decir que garantizó y en esa medida se comprometió a

pagar la deuda contraída con el hoy demandante Edgar Julio Romay Gutiérrez, por ende ella no podía transferir el

único bien existente para garantizar dicha obligación, en esa medida la acción pauliana es viable y la recurrente no

puede objetarla con argumentos que no contienen un fundamento válido.

Recurso de casación de María Marcela Magne Apaza.

En la forma.

1. En cuanto a que el Auto de Vista omitió integrar como litis consorte pasivo al esposo de la compradora Marco

Antonio Arancibia Castillo conculcándole el derecho al debido proceso amparados por los arts. 115, 117 y 120.I de la

C.P.E., ya que la recurrente expresó haber adquirido el 25 % de acciones y derechos del inmueble dentro de la

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comunidad de gananciales.

Al respecto y de la revisión de los actuados procesales cursantes a fs. 64 y vta., correspondientes a la contestación a la

demanda de la hoy recurrente, el tenor de la contestación refiere que: “soy adquirente de buena fe y que tampoco

existe complicidad … (…) … de donde resulta fácil colegir que el producto de la venta estuvo destinado, a cubrir otras

obligaciones, en este caso a saldar una deuda con mi persona…” (las negrillas nos corresponden), de la simple lectura

se tiene que la hoy recurrente únicamente respondió a la demanda de forma personal y utilizó el modo singular, en

razón que se entiende que el documento de transferencia únicamente cita a la vendedora y compradora, porque

únicamente los acuerdos fueron entre ambas partes.

En tal sentido, no correspondía integrar al esposo de la hoy recurrente, de forma que no existió por el Tribunal de

alzada vulneración alguna a la normativa constitucional, por lo que sus reclamos al recurso de forma carecen de

fundamentos.

En el fondo.

1. Sobre la omisión de la prueba y vulneración de las disposiciones legales por aplicación errónea de la ley, por no

considerar la documental de descargo cursante de fs. 532 a 534 vta., consistente en el Testimonio de Transferencia Nº

2069/2011 por dación de pago de una deuda, donde consta que la transferencia efectuada es a favor de María Marcela

Magne Apaza y su cónyuge Marco Antonio Arancibia Castillo, prueba que demuestra la omisión de la litis consorcio

pasivo descrito en el art. 47 num. 1) del Código Civil.

En ese mismo tenor expresó que, no se consideró la confesión provocada de la compradora en la que se evidenció que

cuando se realizó la transferencia no existían gravámenes sobre el inmueble, desvirtuando con ello el proceder

fraudulento, por cuanto el demandante no demostró que los compradores en la suscripción de la transferencia hayan

obrado con conocimiento de deuda o perjuicio en su contra.

En cuanto a la omisión de la litis consorcio pasivo del cónyuge de la hoy recurrente, corresponde establecer que, de la

revisión del documento de transferencia cursante de fs. 532 a 534 vta., se tiene que dicha transferencia consigna dos

partes claramente identificadas como ser la vendedora Lidia Magne de Águila por una parte, que trasfiere en favor de la

otra, que es la compradora María Marcela Magne de Apaza, cuya clausula cuarta en relación al objeto dice: “Al

presente y en mérito a lo acordado y a la sana equidad por ambas partes yo: Lidia Magne de Águila en pleno uso de

mis derechos, de mi libre espontánea voluntad, sin presión de ninguna naturaleza, otorgo en transferencia en calidad

de dación de pago del 25% de mis acciones y derechos que me corresponden del mencionado lote de terreno descrito

en la cláusula segunda en favor de María Marcela Magne Apaza…” (las negrillas nos corresponden), en tal

circunstancia se observa que el contrato de transferencia no incluye a nadie más, por lo que no existe omisión alguna

de litis consorcio pasivo, siendo correcta la actuación de los de instancia.

En cuanto a la confesión provocada de María Marcela Magne Apaza y la no existencia de gravámenes sobre el

inmueble, corresponde en principio revisar el agravio aludido en referencia al Auto de Vista de 9 de agosto de 2019,

que al respecto en el acápite 2, dio respuesta a la actual recurrente y expresó que: “…por lo que el debate no se centra

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en ello, sino en la naturaleza fraudulenta de la venta y el cumplimiento de los requisitos señalados por la ley para

revocar dicho acto jurídico. Respecto a que el tercero, es decir el comprador conozca el perjuicio que ocasiona al

demandante la transferencia hecha, corresponde señalar que en este caso la compradora apelante es hermana de la

deudora vendedora y que no ha acreditado la existencia de la obligación que sostenían con la deudora LIDIA MAGNE,

por el contrario el hecho de que la transferencia se hubiere realizado después de haberse iniciado el proceso ordinario

de cumplimiento ante el juzgado de Partido Civil – Juzgado Público Civil – Nº 11, más los hechos referidos antes, la

condición de hermana copropietaria de las acciones y derechos y la inexistencia de prueba que acredite la obligación

que se habría pagado con la transferencia objetada, codujo a la A quo de que dicha venta ha sido fraudulenta,

descartándose así la buena fe invocada por esta parte. Al respecto este Tribunal no encuentra con ello que se hubiere

ocasionado agravio injusto a la apelante”.

En mérito a ello está claro que en el caso de autos el tercero (la hermana de la aval o garante) conocía el perjuicio que

se estaba ocasionando al acreedor, máxime si la transferencia consignaba un monto de una aparente deuda de Bs.

30.000 (Treinta mil bolivianos) que nunca pudo ser probada documentalmente.

2. Respecto a la ilegitimidad de la acción pauliana por vulneración de disposiciones legales al aplicar indebida y

erróneamente los principios establecidos en el art. 1446 del Código Civil, porque no mereció análisis de los medios

probatorios propuestos por las partes y omitió referirse a las denuncias descritas en la apelación; siendo que el

demandante no demostró los cinco requisitos jurídicos exigidos por el art. 1448.I y III del Código Sustantivo, que

establece que la acción pauliana favorece al acreedor diligente solo en la medida de su interés y de acuerdo a la

jurisprudencia, el acreedor puede tomar los recaudos necesarios a proteger el patrimonio del deudor siempre y cuando

sea un documento exigible y de ejecución.

En cuanto a que el Auto de Vista omitió referirse a las denuncias descritas en la apelación, no estableció con claridad a

qué acusación no se dio respuesta, por lo que su reclamo resulta ambiguo.

Respecto a que el demandante no habría cumplido los requisitos señalados para la acción pauliana, corresponde citar

el art. 1446 num. 1) del Código Civil refiriendo que: “Que el acto impugnado origine un perjuicio al acreedor provocando

o agravando la insolvencia del deudor”.

El primer requisito para la procedencia de la indicada acción, es la insolvencia del deudor en perjuicio del acreedor, que

en el caso de autos se estableció con la transferencia efectuada por la garante y aval de la deuda, lo cual hizo entrever

que se deshizo de su propiedad transfiriendo su único patrimonio a favor de su hermana ocasionando o agravando

voluntariamente su insolvencia con el fin de no cumplir su obligación frente a su acreedor; por ello la ley estableció a

favor de los acreedores cuando los deudores a través de actos de disposición ya no cuenten con una garantía

específica, las acciones legales a seguir contra el deudor, siendo una de estas la acción paulina o llamada también

revocatoria.

El segundo requisito está referido al propósito fraudulento e intencional del deudor de causar perjuicio a su acreedor; al

respecto la recurrente afirma que no conocía de la deuda y que su hermana le debía un dinero, por lo que no existió

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impedimento legal para realizar la transferencia del inmueble a favor de su persona y desconocía el posible perjuicio al

actor; este argumento no tiene mayor sustento, toda vez que al ser hermana de la deudora tenía pleno conocimiento de

la existencia del proceso y la deuda existente.

El tercer requisito previsto en el num. 3) del art. 1446 de la Ley sustantiva civil está referido a la complicidad del tercero

adquirente, siendo éste el presupuesto legal que le correspondía a la recurrente desvirtuar en su defensa; sin embargo,

se limitó simple y llanamente a negarlo, indicando que no conocía el crédito y que la misma habría prestado dineros

anteriormente y que la transferencia fue en dación de pago de Bs. 30.000. En tanto nunca desvirtuó en el proceso ni

probó la existencia de tal obligación anterior.

El cuarto requisito previsto en el artículo mencionado supra exige que el crédito sea anterior al acto fraudulento; es así

que siendo el correspondiente a la gestión 2007 y la transferencia el 2011, este requisito está probado.

El quinto y último requisito del señalado artículo exige que el crédito sea líquido y exigible; al efecto la existencia de la

documental adjuntada referida a la letra de cambio y el acta notarial de protesto, hacen plena prueba de ello.

De lo manifestado se concluye que se cumplió con los cinco requisitos para la procedencia de la acción pauliana

previstos en el art. 1446 del Código Civil, por lo que, los de instancia al acoger la pretensión del demandante, no

incurrieron en ninguno de los agravios denunciados por las recurrentes, habiendo actuado dentro el marco legal, por lo

que los recursos devienen en infundados.

De la respuesta al recurso de casación.

Al efecto la presente resolución está encaminada a mantener lo resuelto por el Auto de Vista; por tanto, no amerita

mayor debate.

POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad

conferida en los arts. 41 y 42.I num. 1) de la Ley del Órgano Judicial y, en aplicación de lo previsto por el art. [Link] del

Código Procesal Civil, declara INFUNDADOS los recursos de casación cursantes en los memoriales de fs. 593 a 599

vta., y de fs. 604 a 608 vta., planteados por Lidia Magne de Águila y María Marcela Magne Apaza, respectivamente

contra el Auto de Vista de 9 de agosto de 2019, pronunciado por la Sala Civil Primera del Tribunal Departamental de

Justicia de Cochabamba. Con costas y costos a favor de la parte demandante.

Se regula honorarios para el abogado que contestó el recurso, en la suma de Bs. 1.000.- (bolivianos un mil 00/100).

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relator: Mgdo. Marco Ernesto Jaimes Molina.

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