ASIGNATURA: ------------------------------------------- DERECHO ROMANO
TEMA: --------------------------------------------------- MONARQUÍA ROMANA
CATEDRÁTICO: --------------------- GERLIN SABINO FERNANDEZ PAZ
ESTUDIANTE: -------------------------------------JOSE ROBERTO JACOME
CUENTA NUMERO: -------------------------------------------------- 122550059
SEDE: ------------------------------------------------- CAMPUS DE JUTICALPA
FECHA: SIETE (07) DE FEBRERO DEL AÑO (2022)
Monarquía Romana
La fundación de Roma esta rodeada de mitos y leyendas, pues a partir de un
pequeño asentamiento en la colina del Palatino ha surgido una de las mayores
civilizaciones jamás vistas por el hombre. Explicamos cual es la realidad y la ficción
de la fundación de esta ciudad tan importante en la antiguedad y su primera forma
de vida, la monarquía.
Fundación de Roma
Durante su existencia, la antigua Roma atravesó por muchos episodios en los que
los conflictos de interés y las luchas por el poder estaban presentes. Desde la
República hasta el Imperio, el poder se concentraba de distintas maneras.
Sin embargo, existe una etapa de la historia romana previa a estos dos episodios
que se caracterizó por la figura de un rey: la monarquía romana. Este periodo fue el
más antiguo de esta civilización, estando durante más de 200 años gobernada por
la figura de reyes antes de dar el paso a una república. En este artículo
conoceremos sus orígenes y cómo transcurrió.
Origen de la monarquía romana
Este periodo tiene su origen con la misma fundación de Roma con el gobierno de
Rómulo en el año 753 a. C y, para comprenderlo, hay que indagar en las leyendas
romanas.
Según sus historias, estos se consideraban descendientes de Eneas, el héroe de la
antigua Troya, quien escapó de la destrucción de su ciudad. Este tuvo un hijo
llamado Ascanio, que sería el fundador de Alba Longa, el primer gran reino latino
en la península itálica de cuya familia real descenderían los gemelos Rómulo y
Remo.
Tras su difícil infancia, los hermanos descubrieron su origen vinculado a la nobleza
y que el reino de Alba Longa había sido usurpado por Amulio, quien había destituido
del trono al abuelo de los hermanos: Númitor. Ya mayores, fueron capaces de
castigar a Amulio y de restituir en el trono a su abuelo.
Luego de este episodio, se dirigieron al Palatino liderando un grupo de aventureros
y fundaron la ciudad de Roma. Los hermanos fundadores de este nuevo
asentamiento tuvieron una disputa, ante lo cual Rómulo mató a su hermano Remo,
quedando como el único y primer rey del la ciudad.
Organización política de la monarquía romana
El gobierno monárquico tenía como principal autoridad al rey, quien convocaba a la
asamblea popular y al senado.
Rey
Como autoridad máxima, el rey constituía el poder pero también era sacerdote
supremo, juez y jefe militar. A diferencia de las monarquías por sucesión, el rey era
elegido por la asamblea popular propuesta por el senado.
Asamblea popular
La asamblea popular estaba integrada por ciudadanos libres en edad militar.
Cuando el rey necesitaba consultar a este cuerpo, sus integrantes eran convocados
al pie del capitolio, donde aprobaban o rechazaban las leyes por aclamación
unánime.
Senado
Por último, el senado, que estaba conformado por 300 ancianos patricios y padres
de familia, tenía la función de aconsejar al rey y presentar a los candidatos para la
sucesión al trono real. El cargo a senador era vitalicio.
¿Cómo se seleccionaba al rey en la monarquía romana?
Una vez que el rey en funciones fallecía, comenzaba un periodo conocido como
interregnum, el cual abarcaba desde su muerte hasta la coronación del sucesor, ya
que esta monarquía no era hereditaria.
Cada curia (división) del senado se congregaba y se encargaba de elegir a un
senador, cada uno de los cuales podía tener el poder supremo por un espacio de
cinco días. Durante este tiempo acordaban que se había de escoger un rey y que
harían una propuesta al senado, que podría ser rechazada o aprobada.
El senado examinaba al candidato presentado y, si su candidatura era aprobada,
debía congregarse a la asamblea, a través de la cual el pueblo podía aceptar o
rechazar al candidato.
En caso de ser aceptado, se convocaba a los dioses mediante los auspicios, ya que
el rey debía servir como sacerdote supremo. Luego de esto, se le otorgaba la
concesión del imperium, la cual solo podía ser entregada a la persona que los dioses
habían hallado favorable; de ser así, la asamblea votaba y le facilitaba el titulo junto
a la capacidad de ser monarca.
Características de la monarquía romana
Elección regia según las virtudes
El rey era elegido por sus virtudes y no por su ascendencia. Todos los reyes, a
excepción de Rómulo, fueron elegidos por la gente de Roma para gobernar de forma
vitalicia.
Cabeza de la religión
El rey era reconocido como la cabeza de la religión, solo él tenía la capacidad de
interpretar los designios de los dioses.
Autoridad militar y judicial
El monarca era investido con la autoridad militar y judicial suprema mediante el
imperium; de hecho, poseía autoridad militar indiscutible sobre las legiones
romanas.
Figura máxima
El rey era la figura máxima. El senado y la asamblea tenían poco poder y autoridad
en cuanto a sus decisiones, pues era el monarca quien ordenaba sus reuniones.
Principales monarcas romanos
Durante sus 200 años de existencia, Roma fue gobernada por siete reyes
pertenecientes a dos dinastías: la latina y la etrusca. Algunos de los más
importantes fueron los siguientes:
Rómulo (753 – 717 a. C.)
Fundador de Roma junto a su hermano y primer monarca. Para poblar la nueva
ciudad invitó a criminales, esclavos y exiliados a asentarse en ella. Ante la falta de
mujeres en la nueva ciudad, raptó a varias integrantes de la tribu de los sabinos, lo
que llevó a una guerra en la cual Roma resultó victoriosa. Durante su reinado se
instauró la religión, el senado, la asamblea y se instituyó el ejército.
La Monarquía romana
En la génesis de Roma podemos hablar de una serie de aldeas dispersadas por la
zona pantanosa del Tíber. Se trata, además, de una zona muy pobre y desértica
demográficamente. Los pequeños grupos de población se encontraban bastante
dispersos, de una manera relativamente aislada unos de otros. En estas pagus vivía
la gens. Este grupo va a ir evolucionando según fueron haciéndolo las propias
aldeas, hasta formar la ciudad. A raíz de esta evolución surgió la clientela. Es decir,
un grupo social formado por todos esos ciudadanos sometidos a dominación por
lazos de dependencia para su posible ascenso social y económico. Esta clientela
tenía que cumplir sus obligaciones con el patronus, al cual debía una fidelidad
(fides), que en este caso era recíproca.
Estas relaciones entre los distintos miembros de las aldeas del Tíber van a darse
por pura lógica en un entorno de economía muy rudimentaria. Se trata de un
contexto dominado por la ganadería y el pastoreo, en el que con el paso de los años
fue ganando importancia la agricultura extensiva. Los bienes eran generalmente
comunitarios, algo que se demuestra en unos enterramientos sobrios
Hasta este momento, las relaciones con el resto de pueblos itálicos eran
prácticamente nulas. El territorio no tenía ningún interés de explotación económica
ya que era realmente pobre. Sin embargo, la expansión de Etruria era inevitable y,
a la postre casi un hecho. A partir de este momento, la impronta etrusca en los
restos arqueológicos toma mucha importancia. Empieza, además, a surgir una
división clara en la calidad de los ajuares de los enterramientos, lo que hace
presuponer el fin de los bienes comunitarios.
En este punto se encuentra el origen de Roma como ciudad. Existen discusiones
por parte de su origen, puesto que no se sabe bien si se debió a una dominación
etrusca directa o a una unión de las aldeas por otro tipo de intereses. En estos
momentos surge el Estado, en un marco de lucha entre el rey -antigua cabeza de
una simple liga de iguales- y el resto de jefes de los grupos gentilicios.
Paralelamente, al propio rey le interesaba que surgiese una nueva clase social que
estuviera a su amparo e intentase ir ganando poder durante la Monarquía: la plebe.
Este proceso, la evolución en la que el rey se convierte en una figura prominente,
también tiene mucho de religioso. Paralelamente a dicho proceso, Júpiter se fue
convirtiendo en la figura principal del panteón romano. De esta manera, el rex se
convierte en una figura fundamental a la hora de establecer las relaciones con los
dioses.