Unidad 5.
1: =¿Te puedo
hacer preguntas?
Lección 1: Lectura de
Carabalí
Clase: Español
1ra clase
Grado: Quinto
Sra. Collazo
Carablí
• Esta mancha indica la entrada a la
cueva que fue el escenario de una de
las leyendas más antiguas de nuestra
tierra: la leyenda de Carabalí. Si entras
en esta cueva, te darás cuenta de que
es húmeda y oscura. Allí encontrarás
cientos de murciélagos, esos animalitos
alados, fascinantes e inofensivos. Arriba
y abajo verás estalactitas y estalagmitas
de todas formas y tamaños. Si
continúas tu recorrido, hallarás, al final
de la caverna, la salida a un gran
precipicio.
Carabalí
• Esta leyenda se originó hace más de
doscientos años, durante la colonización
española, cuando en nuestro país aún
existía la esclavitud y desde África
llegaron los fuertes y valientes hombres y
mujeres que hoy forman parte de
nuestros antepasados. En aquel entonces,
esta cueva sirvió de refugio a los esclavos
y esclavas que huían buscando la libertad
a la que todos tenemos derecho.
Carabalí
• Huían de los ingenios azucareros
en los que trabajaban sin
descanso, hambrientos y mal
vestidos. De aquellos ingenios
hoy sólo queda el recuerdo de las
hazañas de Carabalí. Carabalí fue
un esclavo que se rebeló contra
su amo y se fugó, en varias
ocasiones, de un ingenio llamado
San Blás, aunque siempre lo
volvían a atrapar.
Carabali
•Pero su suerte cambió
cuando huyó por tercera
vez. En esa ocasión, tan
pronto se supo la noticia
de su fuga, soltaron a los
perros rastreadores para
que comenzaran a
buscarlo siempre cruel y
despiadado.
Carabalí
• Por eso, aprovechó la neblina que
cubría las colinas para esconderse.
Carabalí atravesó bosques y lodazales
como pudo, a gatas, arrastrándose o
corriendo. Venciendo los obstáculos,
logró llegar a la cumbre del monte, en
donde entró a una oscura cueva
deslizándose por una estrecha grieta.
Él sabía que al amanecer los
capataces irían a buscarlo, por eso
tenía que esconderse.
Carabalí
• Lo bueno es que conocía muy bien aquella cueva,
porque ya se había ocultado ahí otras veces. Ahí
encontró trozos de madera seca con los que encendió
una fogata para calentarse. Como estaba muy cansado
de tanto correr, sacó de su bolsillo un trozo de una
hoja de tabaco torcida, se la metió en la boca y se
quedó dormido.
Carabalí
• A la mañana siguiente los perros
seguían buscándolo, ladrando con
furia. Carabalí abrió los ojos justo
cuando la luz del Sol comenzaba a
entrar a la cueva. Recordó
entonces que La Monga, una vieja
esclava, le había dado un machete
para que se defendiera. Lo amoló
con una piedra y cogió una higuera,
con la que hizo una vasija para
tener agua. Luego desayunó
algunas frutas silvestres y se
dispuso a cerrar la entrada de la
cueva con piedras de diferentes
tamaños.
Carabalí
• Al terminar pudo escuchar los ladridos cada vez más
cercanos. Pronto se dio cuenta de que los perros estaban
justo a la entrada de la caverna. Uno de ellos metió la cabeza
por un pequeño agujero, tratando de olfatear el interior.
Carabalí
• Carabalí comprendió que estaba
perdido; sus perseguidores sabían ya
dónde estaba y comenzaron a quitar las
piedras para entrar a la cueva.
Entonces, Carabalí caminó hacia el
fondo de su refugio sin recordar el
precipicio que había ahí; cayó en él. Los
capataces entraron a la cueva y,
convencidos de que Carabalí había
muerto al caer, abandonaron el lugar y
dieron por terminada la búsqueda
Carabalí
•Pero se habían equivocado…
Carabalí, el valiente esclavo,
había logrado sobrevivir la
caída. A pesar de la altura
desde la que había caído, su
fortaleza de espíritu le ayudó a
recuperarse de sus heridas y a
crear, poco a poco un refugio
en aquella cueva.
Carabalí
• Cuenta la leyenda que Carabalí logró
reunirse después con otros esclavos
fugitivos, y que juntos ayudaron a
otros esclavos a escapar. Aunque en
algunas ocasiones los vecinos del lugar
lo vieron, pensaban que era un
fantasma que quería vengarse porque
todos suponían que había muerto al
caer al precipicio.
Carabalí
•Todavía hoy, más de doscientos
años después, los jíbaros del
barrio cuentan que en las
noches de luna puede verse a
Carabalí cabalgando, dispuesto
siempre a defender y a ayudar
a los fugitivos del ingenio.